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Staff

Moderadora:

Deydra Eaton

Traductoras:

Deydra Eaton

Juli

aa.tesares

NnancyC

Sofí Fullbuster

*~ Vero ~*

CrisCras

Melody Hamort

Aimetz14

MaryJane

Kathuu

Tsuki

Adriana Tate

Mar Winston

Marie.Ang

Chachii

EyeOc

Vanessa VR

Moni

3

Correctoras:

 

Melii

Alessa

Itxi

Juli

Alaska

Sofí Fullbuster

Lalu

Mel M

Tsuki

Vanessa VR

CrisCras

NnancyC

Aimetz

Moni

Deydra Eaton

Meliizza

Deydra Eaton

Juli

CrisCras

Lectura Final:

Diseño:

Sofí Fullbuster

Maca Delos Luna West Sofí Fullbuster

Índice

Sinopsis

Capítulo 19

Capítulo 1

Capítulo 20

Capítulo 2

Capítulo 21

Capítulo 3

Capítulo 22

Capítulo 4

Capítulo 23

Capítulo 5

Capítulo 24

Capítulo 6

Capítulo 25

Capítulo 7

Capítulo 26

Capítulo 8

Capítulo 27

Capítulo 9

Capítulo 28

Capítulo 10

Capítulo 29

Capítulo 11

Capítulo 30

Capítulo 12

Capítulo 31

Capítulo 13

Capítulo 32

Capítulo 14

Capítulo 33

Capítulo 15

Capítulo 34

Capítulo 16

Próximo Libro

Capítulo 17

Sobre el Autor

Capítulo 18

4

Sinopsis

E l director ejecutivo de Knight Inc, Lucien Knight, es magnífico hasta quitarte el aliento y está dañado por su turbulento pasado en Noruega. Maduro y trasladado a Londres, ha

construido su imperio de clubes para adultos desde sus cimientos para convertirse en el santo patrón de la industria del sexo. Nadie sabe los oscuros secretos de su infancia que le han dado a Lucien un carácter de acero y un corazón encerrado en hielo. Nadie hasta Sophie Black.

Desde el momento en que la chica de al lado, Sophie, acepta el trabajo como asistente personal de Lucien Knight, entiende cómo debió haberse sentido Alicia cuando cayó por el agujero del conejo. Lucien toma su segura y vainilla vida y la sumerge en un gran plato de sabores de fantasía. ¿Rico y picante chocolate cubierto de salsa oscura líquidamente chupable? Listo. ¿Tutti-frutti con cerezas brillantes e indecentemente rojas en la parte superior? Sí, por favor.

Lucien despoja a Sophie de todas sus inhibiciones y, cuando le da instrucciones para seleccionar tres juguetes nuevos, ella pronto se da cuenta de que él tiene más que un juego de Monopoly en mente…

Él le ha abierto la puerta a un nuevo mundo lleno de placer sin límites, y Sophie está totalmente intoxicada. Pero, ¿qué tan lejos está dispuesta a ir? Y, ¿qué pasa cuando tiene que dar un paso atrás a la realidad de nuevo?

Knight #1

5

tan lejos está dispuesta a ir? Y, ¿qué pasa cuando tiene que dar un paso atrás

1

Traducido por Aimetz14 & Melody Hamort Corregido por Alaska Young

¿C ómo puedo hacer mi currículum más interesante, Kara? Incluso yo no me contrataría si esto aterrizara en mi escritorio. Sophie suspiró y lanzó el papel

sobre la pequeña mesa de la cafetería para que su amiga lo leyera.

Entonces, enciéndelo con un poco de sexo. Todo el mundo lo hace. Kara rasgó un paquete de azúcar y lo vertió sobre la espuma de su cappuccino. Analizó el currículum mientras giraba el agitador de madera en su taza. Toma la oración de aquí. Dices: he trabajado como asistente personal durante diez años para el director de una compañía.

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Sophie se encogió de hombros. Pues lo he hecho.

Sí, yo sé eso dijo Kara, como si hablara con un niño, pero tienes que hacerlo sonar más genial. Más sexy. Más divertido.

Eso no es genial resopló Sophie. O sexy. O divertido. Paso la mayor parte de mi tiempo escribiendo cotizaciones para dobles acristalamientos y ahuyentando las manos errantes de Derek.

Hazme caso, Sophie. Kara suspiró. ¿Cuál es el trabajo que estás solicitando?

Otro puesto para asistente personal en gerencia, pero éste es en una compañía mucho más grande.

¿Otra constructora?

Mmm, no esquivó Sophie.

Bueno, ¿qué es lo que ellos hacen, entonces? Podemos adaptar tu currículum para lo que sea su negocio.

Sophie se acercó y bajó la voz para que nadie más en la cafetería pudiera escuchar. Es en una industria de entretenimiento para adultos.

Las cejas oscuras de Kara se alzaron en una gran franja cuando comenzó a reírse a carcajadas. ¡Santo cielo, Sophie! Eso es un movimiento de carrera. ¿Dan lo sabe?

Sophie sacudió la cabeza. Dan se encontraba en un viaje de negocios por un par de días otra vez, y de alguna manera no parecía apropiado contarle sobre el anuncio de trabajo por teléfono. Podría haberle dicho antes de que se fuera, por supuesto, pero parecía ocupado y distante. Si tuviera que ser completamente honesta, no le diría a menos que llegara al punto en que realmente le ofrecieran el trabajo. ¿Por qué apurar la situación a menos que lo necesitara?

Kara frunció el ceño. ¿Cómo diablos haré girar la industria del sexo con tu experiencia en una empresa de construcción?

No tengo idea. Sophie mordió la hojuela de su chocolate caliente y empezó a reír. Siempre puedes decir que tengo experiencia con erecciones.

Kara sonrió y sacó su portátil del bolso. Ahora estás hablando. Bien. Veamos qué podemos hacer.

Un par de horas y dos grandes panques de arándanos glaseados después, Sophie deslizó su nuevo y más sexy currículum en el sobre y lo dejó caer en el buzón con un beso de buena suerte.

y lo dejó caer en el buzón con un beso de buena suerte. 7 Lucien Knight

7

Lucien Knight tiró la sucia taza de plástico de café de la máquina expendedora en el cesto para papeles y miró a través de los currículums que habían llegado en el correo de la mañana. Si en alguno de ellos mencionaran sus habilidades para hacer café, se hubieran ganado un pase automático a la entrevista para ser su nueva asistente personal.

Muy mayor. El primero siguió a su café dentro del cesto.

Con niños pequeños. El segundo siguió al primero.

No era que fuera discriminatorio, o insolidario con las madres. Sino que simplemente quería una asistente que lo hiciera su prioridad número uno, y en su experiencia, las mujeres mayores trataban de ser su mamá y las jóvenes madres se encontraban demasiado distraídas criando a alguien más como para ponerlo en el número uno de su lista.

El tercer sobre parecía estar sellado con marcas de lápiz labial, lo cual no era una cosa mala en su libro.

Sophie Black. Pasó la prueba de edad y no hizo ninguna referencia a niños, o a un esposo tampoco para el caso. Sin embargo, hace una gran

cantidad con sus excelentes aptitudes personales, y se aseguró de mencionar cuán extremadamente abierta era a nuevas ideas. Las chicas abiertas a nuevas ideas le interesaban mucho, al igual que las chicas que sellaban sus sobres con un beso. A pesar de que Sophie Black no aludía a sus habilidades para hacer café, de todos modos colocó su currículum en la pila de entrevista.

todos modos colocó su currículum en la pila de entrevista. — ¡Kara! Tengo una entrevista para

¡Kara! Tengo una entrevista para ese trabajo de asistente personal en Knight Inc susurró Sophie en su celular. Miró hacia la puerta de la oficina donde podía ver a Derek y a uno de los obreros entablando una acalorada discusión.

¡De ninguna manera! ¡Esto es hilarante! siseó Kara, obviamente incapaz de hablar, pero desesperada por los chismes.

Tan pronto como el grueso sobre color crema con el logotipo Knight Inc. aterrizó en el tapete de entrada, al lado de las arrugadas cuentas marrones esa mañana, Sophie sintió un burbujeo innegable de emoción. Dan había levantado la vista de su periódico cuando ella volvió a la cocina con el correo en mano.

¿Alguna cosa interesante?

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No realmente. Cuentas. Folletos. Los dejó caer sobre el pretil. Ya sabes, basura.

Él volvió a bajar la mirada antes de que incluso hubiera terminado de hablar, y por primera vez estuvo contenta por su desinterés.

Entonces, ¿cuándo es? susurró Kara en su oído.

Después de trabajar, el lunes. ¿Qué piensas que debería usar?

Eh, ¿un traje de mucama francesa? ¿Enfermera traviesa? La risa de Kara era puro carbón en la línea telefónica.

Hablo en serio, Kara. Estarán esperando a alguien genial y sofisticada, y mi vestuario consiste en un uniforme de trajes de trabajo mortalmente aburridos de cadenas de almacén.

Entonces, deberías agradecerle a tu buena suerte ya que me tienes a mí. Kara rió. Iré el domingo y escogeremos algún conjunto.

Eres una salvavidas dijo Sophie, fortalecida por el apoyo de su amiga. Conseguiré el vino. Dan se volverá a ir por diez días a partir de mañana, así que tendremos la casa para nosotras.

Ya quedamos, chica. Me tengo que ir murmuró Kara. El idiota de mi jefe me está mirando.

murmuró Kara — . El idiota de mi jefe me está mirando. Varias horas más tarde,

Varias horas más tarde, Sophie puso una ensalada pre- empaquetada en un bol y salpicó un poco de aderezo sobre ella mientras la colocaba en el centro de la mesa. Una leve sonrisa tocó sus labios mientras pasaba una mano por la fría madera. Grande y de roble, podía recordar bien ese día, hace unos años, cuando le compró a Dan una corbata nueva y recreó Mujer Bonita en el momento que regresó a casa. Él se había aflojado la corbata a la vista de ella en apenas tacones de aguja y su regalo, y bautizaron la mesa del comedor, seguida rápidamente por las escaleras.

Pensándolo ahora, Sophie apenas podía creer que eso alguna vez ocurrió.

¿Quiénes eran esas personas?

9

Dan la tiró de pies desde el primer momento en que lo conoció en la universidad, y cuando se le propuso en su cumpleaños número veintiuno, no necesitó pensarlo dos veces. Seguro, eran jóvenes, pero estaban enamorados, y cualquier intento de orientación de sus familias cayó en saco roto. Y en su mayor parte, funcionó. ¿No era cierto para todas las relaciones a largo plazo que la emoción va desapareciendo una vez que el primer sonrojo de lujuria se desvanece? Sophie leyó suficientes artículos de revistas como para saber que se encontraba en la mayoría cuando se trataba de tener una vida amorosa, que era más una rutina que sexo espontáneo en la mesa. Y, si la verdad fuera dicha, probablemente no era todo culpa de Dan. Sophie sabía que podría fácilmente ser la que instigara algo, pero ¿qué? ¿Y cuándo? Dan permanecía lejos tanto tiempo que oficialmente podría ser clasificado como esposo de medio turno, si tal rol existía.

Lo que por defecto, hacía a Sophie una esposa de medio turno. El pensamiento la inquietaba, y todavía tenía el ceño fruncido cuando Dan entró por la puerta unos momentos después.

¿Está todo bien, nena? Le dio un beso en la frente mientras depositaba su maletín en el suelo.

Sophie sonrió y empujó su melancólico humor a un lado. Esta era su última noche juntos por diez días; no era momento de mover el bote. Estoy bien dijo. ¿Tienes hambre? Hice pizza.

Dan se quitó la chaqueta y se dirigió a las escaleras.

Seguro. Sólo déjame ir y quitarme esto y soy todo tuyo.

Sophie cortó la pizza, puso vino en la mesa, y sonrió cuando Dan bajó en vaqueros viejos y una camiseta blanca. Su cabello todavía se encontraba húmedo por la ducha, y sus pies iban descalzos. Estos eran los momentos en los que se sentía como si fuera suyo de nuevo, las pocas y distanciadas ocasiones cuando no llevaba puesto un traje y su celular pegado a la oreja. El rápido ascenso a través de los rangos en su trabajo fueron momentos de champagne en casa, pero cada aumento en el salario había traído más responsabilidad y más viajes.

Esto es lindo. Él asintió hacia la mesa, completada con velas.

Pensé que podríamos tener un poco de romance.

Dan rió y alcanzó la botella de vino. Quieta ahí, Soph. Estoy malditamente hecho polvo.

La sonrisa de Sophie vaciló mientras deslizaba la pizza en unos platos. Entonces, come. Recupera tu energía.

Dan tomó su cuchillo y tenedor y se lanzó en una historia relacionada con su trabajo mientras comían, y Sophie empujó su ensalada alrededor con creciente desaliento. La velada iba decayendo en una marea de charla sin importancia, cuando ella realmente había querido convertirla en algo más memorable para poder pasar a través de los próximos días. Dan se acercó por más pizza, y Sophie aprovechó la pausa para cambiar de tema.

Tengo una entrevista de trabajo el viernes.

10

Dan levantó la vista, sorprendido. No me di cuenta que hablabas en serio sobre buscar algo más.

No lo hacía, en realidad. Sólo atrapó mi interés.

Dan llenó sus copas de vino. ¿Sobre qué es?

Sophie dudó. Otro puesto de asistente personal, sólo que en una compañía más grande.

Genial. Dan bostezó y movió sus hombros. Cristo, estoy cansado. Este trabajo está matándome, Soph.

Y sin embargo, no quieres dejarlo dijo Sophie, intencionalmente.

Dan se quejaba incesantemente sobre sus largas horas, pero ella sabía perfectamente bien que no recorrería los anuncios de trabajo buscando otra cosa.

Dan se encogió de hombros y apartó el plato. He terminado. Mejor

iré a empacar.

Sophie asintió con una sonrisa forzada mientras recogía los platos

vacíos y apagaba la vela con un soplido resignado mientras él desaparecía.

A medida que limpiaba la cocina, razonó consigo misma. Lo había

intentado sutilmente con su comentario sobre reunir fuerzas y él se deslizó bajo su radar. Tomó un buen trago de vino y decidió subir un poco la apuesta. Después de todo, no era justo esperar que él hiciera todos los movimientos. Apagó la luz de la cocina y revolvió su cabello en el espejo del pasillo, luego, añadió una capa de brillo labial en su boca por si acaso.

Pudo oírlo cerrar su maleta en el piso superior, así que saltó a la sala y se sentó, sus piernas dobladas debajo de ella en una especie de invitación de “siéntate a mi lado”. Bajando la mirada hacia su blusa,

desabrochó un botón para darle a Dan una vista de cerca a su sujetador

de encaje cuando se le unió en el sofá.

Excepto que no lo hizo. Le dio una sonrisa distraída cuando bajó y

se dejó caer en su sillón, y luego extendió la mano y tomó el control remoto del televisor de la mesa de café. ¿Hay algo bueno?

Sophie intentó ignorar la punzada de resentimiento y tomó su copa

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de

vino con una sonrisa neutral. No estoy segura.

Dan le cambió del programa que Sophie había medio decidido ver y

lo

dejó en una repetición de un programa de policías que realmente no

podía soportar.

¿Empacaste todo para irte? preguntó ella.

Creo que sí. Dan no apartó la mirada de la pantalla mientras respondía.

Diez noches es mucho tiempo dijo suavemente.

Dan movió sus ojos hacia Sophie y sonrió. ¿Me echarás de menos?

Sophie asintió. Por supuesto. Se detuvo, paralizada por la incomodidad. ¿Deberíamos, mmm, tener una noche temprana?

Sí. Dan bostezó. Sube si quieres, cerraré y estaré arriba en

cinco.

Sophie se desenrolló a sí misma del sofá y levantó sus copas de vino.

Al pasar junto a la silla de Dan, se inclinó y le dio un beso en la boca.

Nos vemos en la cama.

Arriba, ella se desnudó lentamente, dejándose su ropa interior de encaje para que Dan la quitara. Ya en la cama, se apoyó y tomó un sorbo de vino mientras esperaba. Después de cinco minutos, jugueteó con su ropa interior y se preguntó si parecía demasiado obvio y si debería cambiarse a otra cosa. Luego de diez minutos, decidió tomar un libro para pasar el tiempo. Después de veinte, luchaba para mantener sus párpados abiertos, así que se dio por vencida y bajó sin hacer ruido. Dan todavía estaba en el sillón, profundamente dormido con su celular en la mano. Le tocó el hombro, y él se despertó dejando caer su teléfono.

Mierda. Lo siento, Soph. Rápidamente tomó su teléfono y miró la pantalla. Sophie giró y se dirigió de nuevo a la cama, todavía manteniendo la esperanza a pesar del hecho de que apenas le había echado un vistazo cuando estuvo de pie frente a él en la ropa interior que se dejó puesta sólo para su beneficio. Bien podría haber estado usando su abrigo de invierno.

Cuando él entró en su habitación unos minutos más tarde, se desvistió y se metió directamente a la cama, gruñendo mientras ponía la alarma más temprano de lo habitual. Apagó la lámpara y se dejó caer hacia atrás con la manta subida hasta la barbilla.

par de

minutos, ninguno de los dos habló.

Podía ver su perfil claramente ahora que sus ojos se habían acostumbrado a la oscuridad, y aunque los ojos de él ya estaban cerrados, extendió la mano y le acarició la mejilla. Giró el rostro hacia su mano y besó su palma.

Buenas noches, cariño murmuró. Intentaré no despertarte en la mañana.

Progresiva desesperación impulsó a Sophie, a pesar de que luchaba por ignorar las muy claras señales de que Dan sólo dormiría. Se acurrucó más cerca y besó la comisura de su boca. Realmente voy a extrañarte.

Dan suspiró. Yo también, cariño. Se movió un poco y le besó la frente en vez de los labios. Estaré de vuelta antes de que lo notes. Rió suavemente y se giró, dejándola mirando su espalda. Mira el lado bueno, Soph. Puedes tener la custodia exclusiva del control remoto mientras no estoy.

Sophie se giró

hacia él en la oscuridad, y durante un

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2

Traducido por Sofí Fullbuster Corregido por Alaska Young

E l señor Knight la verá ahora.

Sophie sonrió nerviosamente a la mujer vestida

elegantemente frente a ella. Se pasó la mayor parte de su día en el trabajo, buscando potenciales respuestas para las posibles preguntas que le podrían hacer, pero un sólo vistazo al brillante edificio Knight Inc. consiguió sacar de su cabeza todas las palabras que había memorizado tan cuidadosamente. Su predatoria presencia en la atestada calle la intimidaba demasiado y consideró seriamente irse.

Ya tenía un trabajo, no necesitaba otro.

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Entonces, se quedó sin aliento al ver su reflejo en el espejo. Kara fue fiel a su palabra y usó su magia en ella el día anterior, dejando a Sophie casi incapaz de reconocer a la sexi y sofisticada mujer que la miraba. La chaqueta de su oscuro traje se apretaba en la cintura, siguiendo la línea de sus curvas. La falda de tubo estaba a un pelo de ser demasiado corta, y sus tacones altos marca Mary Jane le añadía al menos tres centímetros a sus piernas. Kara era una diseñadora de ropa obsesiva, y apareció con un cargamento de ropa bien diseñaba que estaba a un mundo de distancia del estilo de Sophie, un mundo que consistía sólo en ropa ordinaria. En el momento en que se deslizó dentro del pequeño traje morado, algo extraordinario ocurrió. Ya no era sólo Sophie, la asistente del departamento local. Era una versión mejorada de ella misma, alguien ardiente y sofisticada. Alguien totalmente nueva, abierta a infinitas posibilidades.

Mucha de su confianza había abandonado su cuerpo mientras se sentaba en la recepción del último piso, esperando ser llamada. Podría haberse ido fácilmente mientras seguía a la mujer a lo largo de la afelpada alfombra del corredor.

Se sentía físicamente enferma.

Pero luego, se detuvieron en la puerta al final del pasillo y, después de golpear una vez, la mujer la abrió, haciéndose a un lado para que ella pudiera pasar.

Sophie tragó duramente y entró.

Normalmente, Sophie no se sentía atraída por otros hombres. Pero desde el momento en el que entró en la habitación, no pudo quitar sus ojos de Lucien Knight.

Pero esta no era una situación normal.

Alto, oscuro y guapo, no podía ni siquiera describirlo. Era definitivamente alto, con cabello rubio oscuro y un par de acerados ojos azules que la miraban detenidamente, con hambre. Tampoco se hallaba exactamente vestido con ropa de trabajo. Lo podría haber estado más temprano, durante la mañana, pero ahora mismo tenía puesta una camisa color carbón con los puños doblados hacia arriba, revelando sus fuertes y tonificados antebrazos. Tenía la oscura corbata aflojada y había desabrochado el botón superior de su camisa, y si hubiera puesto los pies sobre el escritorio y servido un vaso de whisky, Sophie no se habría sorprendido. Lucía como recién salido de un club, o de una portada de alguna famosa revista sofisticada. O incluso de una revista para adultos.

Adelante, señorita Black. No muerdo. Caminó a través de la habitación. A menos que quiera que lo haga murmuró tardíamente. Ella alzó una ceja mientras tomaba asiento al lado contrario del escritorio.

Ciertamente no era una pregunta para la cual Sophie hubiera preparado una respuesta. ¿Debía responder, o pretender que no lo había escuchado?

Afortunadamente, mientras lo consideraba, el señor Knight continuó: Entonces, señorita Black, ¿por qué quiere ser mi asistente personal?

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Uf. Territorio seguro. Una pregunta para la cual se preparó.

Bueno, he estado en el mismo puesto durante años. Siento que necesito un nuevo desafío. Lo vio observándola. Sus palabras parecieron divertirlo.

Ya veo. Asintió. ¿Pero por qué aquí específicamente? ¿Por qué Knight Inc?

Sophie cruzó sus tobillos y juntó los dedos en su regazo para impedir que se movieran nerviosamente. —Bueno… porque es muy diferente a lo que hago en este momento. Ja. Esa fue la explicación del año. Aún la miraba intensamente, pero su expresión no mostraba nada. Y porque… porque, para ser totalmente honesta, estoy aburrida, señor Knight. Sus ojos centellaron, haciéndole saber que, finalmente, había

dicho algo que lo sorprendió. Un silencio se produjo entre ellos mientras parecía sopesar sus palabras.

¿Usted sabe por qué la llamé para la entrevista? preguntó eventualmente.

Sophie se atragantó. ¿Por mi currículo?

Asintió. Lo selló con un beso. Quería ver los labios que hicieron esa marca.

Su respuesta le quitó el aire de los pulmones y envió un candente hormigueo por su cuello. Esto comenzaba a sentirse menos como una entrevista y más como si estuviera conociendo a alguien en un bar, y eso no había sucedido en un plazo considerable de tiempo.

Se sonroja demasiado fácil, señorita Black. Giró un lápiz entre sus dedos. Confíe en mí, no es algo bueno en esta industria.

Su boca se arqueó de un lado, la mirada asesina aún en sus ojos. Esta no es una industria para chicas tímidas. Se apoyó sobre sus codos y juntó los dedos. ¿Eres tímida, Sophie?

Jesús, esto es ridículo. Sophie no podía decir si se burlaba de ella. Una parte asustada de su cerebro la empujaba para que saliera de ese edificio y regresara a su ordinaria y mundana vida. Pero algo la mantuvo en su silla, y ese mismo algo fue lo que le dio la valentía para enfrentar su mirada desafiante y responder su pregunta.

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No, señor Knight. No soy exactamente tímida.

Llámame Lucien. Lucien. Mierda. Incluso su nombre era sexy. Bueno, Sophie, este es el asunto. Necesito a alguien que pueda hacer todo lo que hace una asistente personal. Ya sabes lo que es, así que no te aburriré con una lista, pero incluye hacer una buena taza de café. ¿Eso es un problema para ti?

Sophie sacudió la cabeza y se echó a reír, casi mareada del alivio. Animada, replicó: Eso es un poco machista de su parte, señor Knight.

Lucien.

—De acuerdo, bueno… para que conste, sí. Hago una taza de café decente, Lucien. Sophie saboreó su nombre por primera vez y sintió que si decía algo más, sería obsceno.

acompañes

ocasionales viajes publicitarios. Tendrás horas extras. ¿Eso te molestaría?

Era todo negocios ahora y la expresión de su rostro no admitía discusión. Sophie frunció el ceño. Su primer pensamiento fue Dan, pero… ¿él no le daba los mismos servicios a su jefe sin siquiera pensar en ella?

Necesitaré

que

me

a

reuniones,

exhibiciones,

No sería un problema dijo suavemente.

Hasta ahora todo va bien. Asintió en señal de aprobación mientras se pasaba una mano por la barbilla durante unos segundos y la estudiaba cuidadosamente. No lo sé, Sophie. Encajas en todas las casi- llas, sin embargo…

—Sin embargo… ¿qué? —preguntó Sophie. Sus dudas alejaron todos los intentos para mantenerse seria. Además, se encontraba tan lejos de estar seria que ya parecía no preocuparla.

Lucien ladeó su cabeza. ¿Cómo puedo decirlo suavemente? Se lamió los labios—. Te ves muy… inocente.

Sophie sacudió la cabeza. No estoy segura de lo que quiere decir.

Dejó caer las manos a un lado. Esto es una industria sexual, Sophie. Estarás mucho tiempo escribiendo citas aquí. Puede que un día escribas un reporte sobre una compañía de juguetes sexuales. Al día siguiente, podrías estar pidiendo jaulas nuevas para uno de los clubs. Necesito a alguien que pueda hacer eso sin que se le mueva un pelo. Sophie sabía que el color de sus mejillas la delataba. Alguien que no se sonroje cuando nombren un vibrador añadió para demostrar su punto.

Puedo hacer todo eso insistió Sophie, sintiendo que estaba lejos de creer que pudiera.

16

Lucien le lanzó una mirada asesina y abrió el cajón del escritorio.

Colocó un objeto sobre la mesa entre ellos. ¿Qué es eso? preguntó.

—Señor Knight… —Lucien arqueó una ceja—. Lucien… yo…

¿Tú qué, Sophie? ¿No sabes qué es esto, o eres muy remilgada para decirlo? Levantó los anillos de silicona azul y se los tendió. Lo miró, y sus ojos le dijeron que ésta era la prueba de fuego. Si fallaba, debía irse por esa puerta. Los tomó y tragó saliva al sentir lo pequeños y estrechos anillos en sus manos. Lo miró directamente a los ojos.

De acuerdo. Es un anillo para el pene.

Buena chica. Sonrió. ¿Y qué es lo que hace?

Sophie

tragó

de

nuevo

y

miró

hacia

abajo.

No

tenía

ningún

conocimiento íntimo para aprovechar aquí.

—Esto… uhm…

Respuesta equivocada, Sophie. Frunció el ceño. Inténtalo de nuevo.

Sophie se retorció en su silla. No estoy totalmente segura, pero creo que es para que los hombres duren más.

La boca de Lucien se torció hacia un lado. ¿No estás totalmente segura? ¿Debo deducir que no tienes experiencia directa con juguetes sexuales?

—Señor Knight… —Sophie jadeó. No creo que esa sea una pregunta apropiada para cualquier entrevista de trabajo. Se erizó, en parte por la indignación y en parte porque él dio justo en el clavo.

Quizá no, pero tú no querrías este trabajo si fuera de cualquier manera remilgada.

No soy remilgada. Por el amor de Dios, no soy una virgen que se sonroja, soy una mujer casada.

Durante un segundo, Lucien pareció genuinamente sorprendido mientras sus ojos se posaban en su mano izquierda. ¿Estás casada?

¿Es contra la ley de esta empresa, también?

No, no. Todo su comportamiento cambió bruscamente. Dime, ¿qué piensa tu esposo sobre la entrevista para este trabajo?

Sophie vaciló y apartó la mirada. Está bien con eso.

Lucien soltó un suave silbido. No lo sabe, ¿verdad?

Sí. Más o menos. Dirigió su mirada al anillo de bodas. Sabe que tenía una entrevista, sólo que no sabe para qué exactamente.

¿Y crees que a le importará? A mí me importaría si tú fueras mi esposa. Los ojos azules de Lucien se posaron en Sophie mientras que sus palabras hacían cosas impresionantes en su interior. Si Dan fuera así de territorial.

No le importa dijo quedamente. Está muy ocupado con su propio trabajo. Si soy feliz, estoy muy segura de que será feliz.

¿Y tú eres feliz, Sophie?

17

No estaba segura de lo que quería decir con esa pregunta, pero la ponía nerviosa. ¿Sus problemas maritales se hallaban escritos por todo su rostro? ¿O simplemente preguntaba si su desagradable y único modo de entrevistar le molestaba? De cualquier manera, sólo había una respuesta aceptable.

Sí, creo que lo soy.

Lucien asintió y golpeteó sus dedos sobre el escritorio.

Bien. Su sonrisa no llegó a sus ojos. Gracias por venir, Sophie. Estaremos en contacto. Empujó su silla hacia atrás.

Sophie lo miró, sorprendida. ¿Eso era todo? ¿Había terminado?

Tuvo la sensación de que Lucien creía que era una mala apuesta, y porque era poco probable que lo volviera a ver, se dispuso a enfrentarlo.

Decidió que soy inadecuada.

Él se recargó en su silla con una dura expresión en el rostro. No creo que este sea un trabajo para ti. Se encogió de hombros. Eres demasiado vainilla.

¿Vainilla? No pudo ocultar la nota de frustración en su voz. ¿Qué significa eso?

Sacudió la cabeza con una pequeña sonrisa. Exacto. Se inclinó hacia adelante y suspiró. Mira, Sophie, pareces una buena chica. Pero no necesito chicas buenas para este trabajo. Necesito a alguien sin inhibiciones. Alguien que conozca desde los consoladores hasta las bolas anales. Alguien que no titubee como una colegiala si tiene que decir una palabra grosera.

Sophie cuadró los hombros. Me subestimas, Lucien. Podría hacer este trabajo. Soy malditamente buena y aprendo rápido. Le sostuvo la mirada azul, deseando que le creyera. De repente, se había convertido en algo crucial que no la marcara como remilgada, porque comprobaría todos los sentimientos negativos que tenía sobre su relación con Dan. ¿Era realmente el ratoncito por el que ambos la tomaban?

Está bien. Lucien cruzó los brazos sobre su pecho, y los ojos de Sophie se sintieron atraídos por la forma en que la camisa definía sus bíceps. Di clítoris, Sophie.

La boca de Sophie se abrió a causa del shock. Escuchar a Lucien Knight decir inesperadamente la palabra clítoris hizo que su estómago cayera. No había forma de que lo dijera sólo para divertirlo.

Bueno, esa sin duda es una pregunta que no figuraba en ninguno de los sitios web de empleos que estudié bromeó para cubrir su vergüenza.

Tienes razón. Asintió y trabajó en abrir el nudo de su corbata. ¿Se sentía acalorado? Sin duda comenzó a sentir que el calor subía en la habitación. Él golpeteó su lápiz en el escritorio. Muy bien, no digas clítoris. Suspiró, aliviada. Di masturbación, en su lugar.

Sophie no podía soportarlo más. Lucien Knight era demasiado. Demasiado sexual, demasiado arrogante, demasiado masculino. A pesar de que se encontraba completamente vestido, el sexo era expulsado de cada poro del hombre de una manera que Sophie nunca había visto antes. La hacía pensar en guerreros vikingos, y ahora mismo, se sentía como una damisela en apuros. Lucien Knight tenía razón. No estaba preparada para

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las candentes conversaciones que se requerían. No podía ser tan descarada como necesitaba que fuera. Se puso de pie.

¿Sabe que, señor Knight? Probablemente tenga razón. No estoy hecha para esto. Se colocó su bolso sobre el hombro e ignoró la chispa de diversión en sus ojos. Lamento haber desperdiciado su tiempo.

Lucien se puso de pie para abrirle la puerta. Por el contrario, Sophie. Ha sido un placer.

Se había parado entre Sophie y la salida, dejándola sin más remedio que pasar junto a él mientras salía. Le sacaba una cabeza de altura, incluso con sus tacones altos y, mientras apretaba el nivel, pudo captar su olor. Delicioso. Olía a especias y cítricos, y algo más. Algo oscuro y sexy, tan único en Lucien Knight que puso sus sentidos a toda marcha. Quería irse, pero al mismo tiempo quería que dijera algo para detenerla.

Se volvió hacia él, y lo encontró apoyado en el marco de la puerta con una sonrisa perezosa.

Adiós, señor Knight.

Señorita Black. Asintió, pero no hizo ningún otro movimiento, dejándola sin otra opción que irse.

A excepción de una.

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Sophie se dio la vuelta, y luego volvió y dijo algo que nunca pensó que diría en una entrevista de trabajo.

Clítoris. Disfrutó al ver como la chispa depredadora volvía a sus fríos ojos azules, y se lamió los labios antes de hablar de nuevo:

Masturbación.

Sophie se encontró con la miraba fija en su cabeza, mareada y con regocijo.

—Anillos para el pene, bolas anales, vibradores, consoladores y… — Buscó desesperadamente en su limitada imaginación el gran final:

¡Muñecas inflables!

El divertido calor en los ojos de Lucien la quemó. En ese momento, no era la ordinaria Sophie Black, asistente personal de una constructora y la esposa invisible. Era la sexy y sofisticada señorita Black, capaz de detener a dioses vikingos del sexo en sus caminos con tan solo unas pequeñas palabras. Se fijó en la forma en que la garganta de Lucien tragaba antes de hablar.

Empieza en la mañana. A las nueve en punto. No llegue tarde, señorita Black.

Más tarde esa noche, acurrucada en el sofá, comiendo comida china y equilibrando el plato

Más tarde esa noche, acurrucada en el sofá, comiendo comida china y equilibrando el plato en sus rodillas, Kara miró a Sophie, emocionada:

No vas a tomar realmente el trabajo, ¿verdad?

Sophie puso sus pies debajo de ella y asintió.

Kara, lo haré. Tengo que hacerlo. Tomó un sorbo de vino y buscó las palabras para expresar sus sentimientos. Si no lo hago, estoy aceptando que esto es lo más emocionante que mi vida va a ser. Hizo un gesto alrededor de la sala de estar. Un trabajo sin futuro, un esposo que casi nunca está aquí y que no me avisa cuando lo está…

Soph, si tienes problemas con Dan, este trabajo lo va a hacer un millón de veces peor, ¿lo sabes?

No lo hará. Quizá aprenda cosas nuevas para condimentar nuestra relación.

¿No puedes sólo hablar con él?

20

Kara, no estoy aceptando este trabajo por lo que está pasando entre Dan y yo. Lo estoy tomando porque, por un momento allí, vislumbré una versión diferente de mí misma, y me gustó.

Kara meneó la cabeza y se echó a reír con resignación. Debes colgar más de esas prendas, entonces. Algo me dice que las necesitarás.

Sophie había bloqueado todas las puertas y se fue a la cama con su celular en mano para llamar a Dan. Escuchó los clics, ya que realizaba la conexión de larga distancia, y sonó un par de veces antes de que se desviara a su contestador. Echó un vistazo al reloj. Eran justo después de diez y media para ella, así que un poco después de la medianoche para él.

¿Con quién estaba que tenía que rechazar su llamada en ese momento? No iba a comenzar sus reuniones hasta mañana. Sophie suspiró y se metió en la cama, con su celular todavía en la mano, en caso de que Dan llamara.

No lo hizo.

3

Traducido por Adriana Tate Corregido por Tsuki

A las ocho con cuarenta minutos de la mañana siguiente, Sophie pasó por las relucientes puertas negras de Knight Inc. con el corazón en la boca.

El pobre y viejo Derek nunca había sonado sin palabras como cuando lo llamó ayer en la noche, de la nada, para renunciar, y afortunadamente él había estado tan confundido como para discutir con ella para solicitarle que usara los días de vacaciones que le debía, en vez de una semana de las políticas de notificación de la compañía.

Su antiguo jefe era un viejo pervertido de la categoría más alta; Sophie sentía lástima por la próxima chica que tuviera que aguantar sus inquietas manos.

¿Era su nuevo jefe un viejo pervertido? Lucien Knight se cernía en su mente, un bronceado y musculoso guerrero con brillantes ojos azules y una matadora manera de hablar. No. No era un viejo pervertido. Su trabajo sólo demandaba que el habitual velo de decencia fuera removido. A pesar de que Sophie había visto a Lucien sólo una vez, ya sentía que podía confiar en él para no cruzar la línea. Derek no había sido capaz de alejar sus viejas manos asquerosas de ella, pero Sophie se sentía bastante segura de que Lucien Knight no pondría un dedo inapropiado sobre ella.

21

A menos que él pensara que ella quería que lo hiciera.

Sophie sacudió su cabeza para desalojar el espontáneo pensamiento, y salió del ascensor a la alfombra de felpa en el último piso.

La misma inmaculada mujer que ayer ocupaba la recepción, con una sonrisa que era una fracción más cálida hoy mientras Sophie se acercaba al mostrador.

El señor Knight la está esperado, Sophie. Bienvenida a bordo.

Sophie sonrió, desconcertada de que la mujer ya supiera su nombre. Gracias. La recepcionista tecleó en la computadora y no hizo ademán de levantarse. ¿Debería simplemente pasar?

En respuesta, la mujer asintió y extendió un brazo detrás de ella hacia el pasillo.

Entonces, eso es todo. Ahora era oficialmente una empleada en Knight Inc.

Los nervios se arremolinaban bajo el estómago de Sophie mientras se acercaba a la puerta de Lucien, al final de la franja de la alfombra. Ayer ya se sentía como si lo hubiese soñado, cosas como esas no pasan en la vida real, ¿cierto? En los libro quizás, o en las películas, pero no a las chicas normales llevando vidas normales. Excepto que había pasado, y mientras Sophie golpeaba la puerta de Lucien dos veces, se sentía como nada más que una chica normal.

Adelante su tranquilo mandato se filtró a través de la puerta, y ella giró la manilla y entró. Sophie. Una sonrisa cruzó por su rostro cuando él levantó la mirada. Viniste.

Alzó las cejas en sorpresa. ¿Esperaba que no lo hiciera?

Él se encogió de hombros. ¿Cómo podrías resistirte?

Sophie sonrió a pesar de sus nervios. No lo pudo evitar. Lucien Knight era el hombre más seguro de sí mismo, no, de hecho, más engreído que había conocido.

Por aquí. Lucien se puso de pie y abrió la puerta a una segunda oficina a un lado de su escritorio. Sophie no se había dado de la puerta hasta ese momento, y ella cruzó por detrás de su escritorio para estar a su lado. La oficina de al lado era más pequeña, con la misma exuberante decoración y la misma vista de Londres en la ventana que Lucien disfrutaba.

Deberías encontrar todo lo que necesitas aquí. Claire ha dejado unas detalladas notas para orientarte.

22

¿Claire? El interés de Sophie fue despertado.

Mi anterior asistente personal. Tuvo que irse un par de semanas antes de lo esperado, pero deberías encontrar todo en orden.

Sophie no era lo suficientemente valiente para preguntar por qué Claire tuvo que salir tan rápido. Tal vez se había enamorado de su jefe…

¿Por qué no te tomas un poco de tiempo para familiarizarte con las cosas? Yo te llamo si necesito algo.

su jefe… — ¿Por qué no te tomas un poco de tiempo para familiarizarte con las

Lucien dejó la puerta de Sophie abierta y se sentó en su escritorio. A pesar de que acababa de decir lo contrario, podía apostar un buen dinero

a que Sophie Black no se aparecería esta mañana. Lo había sorprendido

una vez más, justo como lo había hecho cuando regresó ayer y dijo las cosas que claramente la hacían sentir incomoda. Sintió la chica valiente

oculta debajo de su actitud de chica buena. Y estaba ansioso en ayudarla

a buscar su salida. Levantó la vista cuando ella apareció en la puerta.

¿Quiere café, señor Knight? Había un brillo en sus ojos que casi se podía considerar malicioso.

Vaya, gracias, Sophie. Me gustaría mucho. Expreso. Si puedes hacer funcionar esa máquina infernal.

Desapareció de nuevo, y se oía el ruido metálico de la máquina de café de alta tecnología que él nunca se había molestado en llegar a comprender. Unos cuantos minutos más tarde, ella colocó una taza humeante en su escritorio.

No estaba segura si tomaba azúcar dijo, con una bolsita en la mano lista.

No, gracias. Así está perfecto.

Ella inclinó la cabeza, y la luz del sol rebotaba en la horquilla que sujetaba su cabello recogido. Los dedos de Lucien anhelaban extenderse y quitárselo, para dejar su cabello rubio caer alrededor de su cara. Qué tan largo era, se preguntó. ¿Por la altura de los hombros? ¿Lo suficiente para cubrir sus senos? Se removió en su asiento, repentinamente incómodo.

Agarró la taza y la observó retirarse hacia su oficina. Tenía mucho que aprender de Sophie Black, pero dos cosas ya eran evidentes. La chica tenía un fabuloso trasero y realmente podía hacer una bestial taza de café.

trasero y realmente podía hacer una bestial taza de café. 23 Sophie se sentó en el

23

Sophie se sentó en el gran y extraño escritorio y presionó una tecla del teclado de la computadora. La pantalla se iluminó al instante, con el logo de Knight Inc. engalanándola.

Claire de verdad había sido muy cuidadosa en su entrega de notas, ya que Sophie encontró todo enumerado, desde las contraseñas de las computadoras hasta intricadas notas sobre cómo manejar la agenda de Lucien. El pensamiento de estar a cargo de los movimientos del Dios del

sexo de casi dos metros sentado afuera de su puerta desencadenaba los nervios en su estómago de nuevo, así que tecleó las contraseñas de las computadoras y abrió el correo del horario. Parecía un buen lugar para comenzar como cualquier otro.

Las siguientes par de horas pasaron en un borrón, y casi sorprendió a Sophie encontrar que su trabajo actual tenía algunas similitudes con el anterior. Todavía tenía que borrar correos, manejar el correo, escribir memos. Sacó fuerzas de esas similitudes. Puedo hacer esto.

Se encontraba a punto de llegar a enfrentarse con los ficheros cuando un mensaje instantáneo apareció en la esquina de su pantalla.

Se ve muy trabajadora ahí, señora Black. Estoy impresionado.

Una sonrisa se asomó por las comisuras de su boca. Muy de Lucien Knight elegir hacer otra cosa que simplemente echar la cabeza hacia atrás lo suficiente para asomarse por la puerta y hablar con ella. Aprendía rápidamente que era un hombre que evitaba lo predecible. Sus dedos merodearon por el teclado mientras trataba de decidir cómo responder. Primero que nada, este hombre era su jefe. Debía ser extremadamente profesional, pero de alguna manera había logrado mostrarle que eso no era lo que buscaba de ella.

Prefería pensar que quería a la otra Sophie. Aun así, había algo inherentemente íntimo sobre mandarle mensajes. Que la hacía sentir rara. Pero extrañamente encendida, en lugar de correr hacia las colinas extrañas.

24

Se partió el cerebro. ¿Qué respondería la otra Sophie?

Mi objetivo es complacerlo, señor Knight.

Presionó enviar.

Unos segundos más tarde, su respuesta se mostró rápidamente.

Entonces, espero que tenga un buen disparo 1 , Sophie.

Sophie se rió suavemente en voz baja.

Nunca fallo. ¿Hay algo en particular que le gustaría que hiciera a continuación, señor Knight?

Sí. Quiero que me llames Lucien.

Sophie se sonrojó. Ya había intentado llamarlo Lucien unas cuantas veces esta mañana, pero su nombre se sentía mal en su boca. ¿Por qué no podía tener un nombre común y corriente? Algo normal, como Tom o Jack… o Dan. Algo que podría haber sido de cualquier otro, en lugar de un

1 Es un juego de palabras: Sophie dice “aim” en inglés que significa apuntar, puntería así como también propósito, objetivo, pretender, etc.

nombre que era tan personal, ¿completamente suyo? Él parecía llenar cada rincón de la palabra.

Eligió ese momento para rodar su silla hacia atrás y entrar en la oficina con un montón de papeles en la mano.

Sophie, ¿podrías trabajar en esto después del almuerzo, por favor? Le entregó los papeles. Son los informes de retroalimentación de los clientes de nuestro grupo de productos a prueba. Necesito los resultados en orden, por favor.

Ella colocó los resultados a un lado con una sonrisa profesional. Di su nombre. Di su nombre. —Por supuesto… Lucien. Ya está. Lo había dicho, y nadie había muerto.

Sus ojos brillaron con aprobación. Mucho mejor. Miro hacia su reloj. Tengo que salir por una hora o dos. No se olvide de tomar un descanso para el almuerzo.

Se fue unos minutos más tarde, y Sophie respiró apropiadamente por primera vez desde que había llegado esta mañana. Había estado tensa, demasiado tensa en su presencia. Una imagen espontánea de Lucien Knight masajeando la tensión de sus hombros le vino a la mente, y la hizo

a un lado rápidamente. ¿Qué le estaba pasando? Su último jefe nunca la

había inquietado de esta manera, pero Derek era un hombre cuya atención

había evitado activamente, en lugar de andar soñando como una fan deslumbrada. El hecho de estar alrededor de Lucien la tenía al borde.

Nunca había conocido a alguien como él antes. Irradiaba una cruda energía sexual; goteaba por cada uno de sus poros. Él mismo se había eximido de las convenciones habituales que encadenan a las personas y

había creado el imperio de Knight Inc. como contra parte. Su investigación previa a la entrevista le había dicho poco del hombre en sí mismo, pero mucho sobre el negocio multimillonario en libras esterlinas 2 de los clubes

y tiendas para adultos que opera en todo el Reino Unido. Parecía ver el

mundo por una lente pornográfica, y había hecho sus millones explorando la vena de la depravación que corría en cada persona decente.

Hasta ahora, Sophie se había considerado a sí misma una mujer convencional. Aceptar éste trabajo fue, definitivamente, el riesgo más grande que alguna vez había tomado. Lo había solicitado porque el aburrimiento en su vida la estaba sofocando, y hasta ahora parecía que si su objetivo había sido inyectar algo de emoción a sus días, había anotado un gol espectacular.

¿Estaba escapando de su antigua vida? Sí.

2 Moneda británica.

25

¿Estaba usando el trabajo para detenerse a sí misma de pensar en el texto conciso que había recibido esta mañana, diciéndole que no lo llamara tan tarde de nuevo y que él la llamaría cuando pudiera? Por supuesto.

Él se había ido por tres días y todavía no había encontrado el tiempo para responderle las llamadas. No era que eso fuera tan raro en estos días. Había sido de esa manera en más y más viajes de noche en los últimos años.

Sophie sabía que si se permitía pensar en ello a profundidad, entonces habría preguntas que necesitaban respuestas. Hasta ahora, no había querido preguntarlas. A pesar de que estaban allí en letras grandes, mayúsculas y negras. El abismo entre ellos se había ampliado poco a poco en un océano de restos y desechos de una descuidada relación; innumerables hombros fríos en lugar de envolventes abrazos. Demasiados besitos secos en la mejilla, en lugar de apasionados apretones sobre la mesa del comedor. Demasiados mensajes de textos rápidamente ocultos. Toda la evidencia circunstancial apuntaba hacia otra mujer, y la confianza sexual de Sophie había decaído frente a las innegables refutaciones de Dan en la cama. Se había estado sintiendo vieja y fría. Hasta ahora. Hasta que entró en el campo de vigor de Lucien Knight ayer en la tarde.

Él tenía una manera de mirarla que la hacía sentir toda una mujer, Sophie podía sentirse a sí misma floreciendo, madurando, resurgiendo yle gustaba.

Muchísimo.

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Agarró su almuerzo de su bolso y regresó a su escritorio para empezar con ese reporte que Lucien le había pedido. Abrió el archivo y la ilustración de toda la página uno mantuvo su sándwich a medio camino de su boca.

¿Qué era eso? Inclinó la cabeza hacia un lado para tratar de entenderlo, pero terminó sin enterarse. Un vibrador estándar que le fue dado en su despedida de soltera fue tan lejos como su experiencia había llegado con los juguetes sexuales, e incluso ese no había tenido mucho uso. Sophie bajó la página rápidamente y leyó la descripción del producto.

“El nuevo anillo vibrador Lick’n’Love 3 cuenta con todas las mejores características de nuestro normal anillo-pene vibrador, con la adición de una innovadora forma de lengua de silicona estimuladora de clítoris para un mejor juego. Diseñada para moverse y sentirse como una lengua, el control remoto de Lick’n’Love combina lo mejor de todos los mundos. La unidad a prueba de agua también viene con bolas desmontables para la estimulación anal para el uso masculino o femenino.

3 Lame y ama.

Sophie leyó la propaganda con las manos presionadas contra sus mejillas en shock. ¿Estaba Lucien probándola de nuevo?

¿O era ésta la realidad del trabajo que había aceptado? Sophie no estaba segura, pero de cualquier manera necesitaba escribir el informe. Pasó el resto de las páginas mostrándole encuestas individuales de satisfacción con casillas de respuestas, y luego un espacio para comentarios individuales. Lo suficientemente sencillos como para cotejar, pero lejos de ser fáciles de leer. Sophie se encontraba cada vez más caliente y agitada mientras leía las respuestas anónimas de los extraños en los formularios. Sin duda, parecía que el juguete había conseguido favoritismo de sus colaboradores.

Orgasmo alucinante, dijo una. Se sintió como una lengua de verdad, otra informó. Sophie encontró sus ojos constantemente volviendo a la imagen mientras anotaba las respuestas.

¿Era realmente tan bueno? ¿Cómo en la vida se sentiría de realmente? Esas preguntas y más pasaron por la mente de Sophie mientras recopilaba los comentarios. Y no escuchó la puerta de la oficina de Lucien abrirse hasta que él apareció en la entrada. Le dio un saludo burlón cuando ella levantó la vista.

¿Estaba sus mejillas rojas y reveladoras? ¿Podía ver lo agitada que estaba? Por el brillo conocedor en sus ojos azules, probablemente sí.

Estaré aquí afuera si necesitas algo murmuró. Sophie lo miró mientras se alejaba, y no puedo evitar darse cuenta de la forma que su camisa oscura se aferraba a la anchura de sus hombros. Era obvio que se encontraba en buena forma, alto y delgado con definidos músculos. Sophie sopló su flequillo fuera de sus ojos y sacudió su cabeza para sacar su mente del camino en que se estaba dirigiendo. Un camino que la tenía preguntándose qué tan bien luciría Lucien Knight sin esa camisa puesta.

¿Cómo va el informe?

27

La pregunta apareció en la ventana de conversación en la esquina de la pantalla. Vaciló, y luego escribió,

Creo que bien. Casi terminado.

Buen trabajo. Ven y coméntame los resultados cuando hayas terminado.

Lucien probablemente la escucho jadear en voz alta. La idea de discutir los resultados de los informes con él la hacía retorcerse en su asiento.

No podía, simplemente no podía.

Sí puede.

Las palabras aparecieron en la pantalla, y ella lo escuchó reírse en voz baja.

Su currículo decía que quería ser desafiada, señora Black.

Sophie se llevó las manos a la cara. No había esperado este tipo de desafíos.

Quince minutos. Traiga café.

Sophie casi anheló su puesto en su antiguo trabajo mientras hacía clic en guardar en el último comentario y presionaba imprimir. El aburrimiento era mucho más fácil de manejar que el aluvión de nervios que la tenían constantemente en el borde.

Grapó dos copias del informe y las colocó en la bandeja al lado del café. Era ahora o nunca. Asomó la cabeza por la puerta.

Podría enviarle el informe por correo si está ocupado.

Lucien le sonrió, desesperado por el discurso de evitación. No es necesario. Soy todo oídos, Sophie.

Ella regresó y tomo una respiración profunda mientras recogía la bandeja. Era tiempo para que la otra Sophie saliera a jugar, a la que Lucien le había dado el trabajo. Podía hacer esto.

28

Se dio la vuelta y fue hacia la oficina de Lucien.

a la que Lucien le había dado el trabajo. Podía hacer esto . 28 Se dio

4

Traducido por Juli Corregido por Tsuki

ophie puso el café de Lucien a su lado y se sentó frente a él en el escritorio.

Entonces, Sophie. ¿Cómo vas con el informe?

Sophie tomó las dos copias impresas y le entregó una. Él le echó un vistazo a la portada, en la que Sophie había incluido la imagen del anillo Love’n’Lick, y su propaganda acompañada por la fecha y el encabezado del informe.

S

Bonita presentación. Asintió. Hasta ahora, todo bien.

29

Gracias. Sophie sonrió, pero no levantó la vista para mirarlo a los ojos. Había decidido que la única manera en la que iba a sobrevivir a ésta sesión era imaginando que era su antiguo jefe, Derek, y hablaban de algo tan inocuo como opciones de paredes rejuntadas. Si alzaba la vista, eso sería imposible.

Lucien cambió la primera página a los resultados del análisis.

Háblame de los resultados, por favor, Sophie.

Ella tragó ante su orden amable. A excepción de negarse, le había dejado su pequeño margen de maniobra. Se aclaró la garganta. Bueno, como puede ver, el grupo de prueba encontró que el producto era, mmm apto para el propósito.

¿Apto para el propósito? La risa de Lucien era baja y sugerente. Tendrá que hacerlo mejor que eso, señora Black. Desde el principio, por favor.

Los dedos de Sophie tocaron su garganta, y los ojos de Lucien se

la primera pregunta. Se

detuvieron en el movimiento. Está bien. Bueno

les pidió a los probadores que juzgaran la apariencia del producto.

¿Y?

Y les gustó. Un par de personas habrían preferido que fuera de color, pero a la mayoría le gustó el hecho de que era transparente.

¿Por qué?

¿Por qué, qué?

¿Por qué prefieren trasparente a color?

Teniendo en cuenta los comentarios, a la gente le gusta el hecho de que se integra en lugar de destacarse.

Lucien asintió. ¿Y qué piensas tú de su apariencia?

¿Yo?

Lucien asintió de nuevo y la miró con ojos expectantes, y ella trató de imaginar que sólo le había preguntado qué mezcla de lechada de cemento le recomendaría. No funcionó muy bien.

—No puedo decir realmente… —se trabó y tomó de nuevo la portada para verla otra vez. Lucien hizo girar su silla hacia un armario y lo abrió, y luego regresó a la mesa con una versión real del Love’n’Lick en la mano. Sophie palideció cuando él lo sacó de la bolsa. La extendió sobre la mesa, e hizo lo único que podía. Lo tomó.

Mira esto dijo, y ella bajó la vista a toda prisa. Prueba cómo se siente sobre la piel.

Sophie no pudo hacer nada para detener el cálido rubor en sus mejillas, pero ¿qué más esperaba?

Lo

diseñamos para que sea casi invisible cuando se usa.

Podía oír la nota de orgullo en su voz. Sin embargo, lo que parecía excitarle del tema era el hecho de que la investigación de este producto era información esencial para Lucien y lo tomaba en serio.

Bajó la mirada hacia el juguete sexual en su mano, y la curiosidad superó a la vergüenza. Era mucho más suave y más elástico de lo que

había imaginado que sería, más táctil. La lengua estimuladora le pareció

muy

¿cómo se sentiría usar esto durante el sexo? Y lo más inquietante es que

no era Dan quien protagonizaba su sexo imaginario.

La segunda pregunta. Tosió, y ahuyentó las imágenes de su cabeza. ¿Qué tan fácil era usar el producto?

Fíjate la forma en que puedes ver

tu

piel

a través de

él.

bueno

con forma de lengua. Su mente se dirigió a lo más obvio

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La gente había contado maravillas sobre ello en los cuestionarios.

Está altamente calificado en esta encontró increíblemente fácil de usar.

Bueno. Eso es lo que esperábamos. Parecía satisfecho con eso, así que agradeció a sus estrellas de la suerte y siguió adelante.

gente lo

área,

Lucien.

La

La siguiente pregunta apuntaba específicamente a las mujeres. Sophie deseaba que sus mejillas se mantuvieran frías. Se preguntaba si el producto aumentaba el placer de la pareja femenina durante el sexo.

Sophie no podía levantar la mirada. Toda esta conversación era demasiado íntima. Ni siquiera se habría sentido cómoda teniéndola con Dan, por no hablar de Lucien.

¿Y los resultados?

Sophie asintió. Mmm, sí. Las respuestas fueron favorables otra

vez.

¿Para todos? ¿No hay comentarios adicionales?

Oh, había comentarios. Un montón.

Sophie se pasó la mano por la frente y volvió a toser. Esto era terriblemente difícil, dado el tema. ¿Pero ese no era el punto? Este era el pan de cada día de la empresa de la que ahora era parte, así que tenía que demostrarle a Lucien que podía manejarlo. Era el momento de recuperar la compostura y ser la asistente de publicista que él necesitaba, o bien podía ir a buscar su abrigo ahora. La idea de perder el trabajo la centró, y puso los hombros hacia atrás y levantó la mirada.

Hasta a la última de las mujeres les encantó, Lucien. Sophie habló sin dejar que un rastro de temblor saliera en su voz. Todas encontraron que la estimulación adicional del clítoris ayudaba a alcanzar el orgasmo durante el sexo. Una mujer citó tres orgasmos en menos de media hora, y muchas mencionaron que la acción de la lengua se sentía muy realista.

Lucien asintió. ¿Y tú, Sophie?

¿Yo?

¿crees que la acción de la lengua se siente realista?

Lucien, yo no he

Enciéndelo y pruébalo contra la palma de tu mano.

No hablas en serio.

Las cejas de Sophie tocaron su flequillo.

31

Perfectamente. Necesito que estés plenamente familiarizada con todos los aspectos de lo que hacemos, y eso incluye conocer el producto.

Dios mío. Realmente esperaba que lo encendiera y lo probara, aquí en frente de él. Era indignante, y Sophie nunca se había sentido tan expuesta en su vida. O tan encendida.

Encendió el interruptor de la lengua vibradora, y la pequeña máquina zumbó a la vida en su mano. Cuando bajó la mirada, vio que la

lengua tenía pequeñas protuberancias en toda su superficie que oscilaban en un movimiento ondulatorio.

Un movimiento como si fuera una lengua. Movió sus ojos hacia Lucien y lo encontró mirándola fijamente a la cara, y sus ojos azules se habían oscurecido hasta un azul marino brillante. Levantó una ceja, desafiándola.

una

pregunta, pero Sophie se encontraba lista para cumplir.

Pruébalo

contra

la

palma.

Fue

más

una

orden

que

Colocó la punta de la lengua suavemente sobre el centro de la mano.

Lucien negó con la cabeza. Así no. Rodeó el escritorio y se dejó caer en cuclillas delante de su silla. Imagínate la posición en que estaría durante el sexo. Extendiéndose, puso una mano grande y bronceada debajo de la de ella más pequeña para mantenerla firme, y luego con la otra mano giró el juguete y presionó la lengua estimuladora contra su palma.

Ya está. Ahora sí dijo, mirándola. ¿Cómo se siente?

Sophie se quedó inmovilizada y lo miró fijamente, con los ojos abiertos.

Como si alguien estuviera lamiendo mi mano susurró.

Movió el interruptor y las vibraciones aumentaron.

¿Y ahora?

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Sophie se movió en su asiento. El aroma de Lucien llegó a su nariz y le llenó la cabeza con canela y especias, y la cálida fuerza de sus manos sosteniendo el juguete contra la de ella la hizo desear sus manos sobre todo su cuerpo. Sus ojos miraban las manos, y él parecía de alguna manera vulnerable con el movimiento de sus pestañas contra su mejilla.

Me está lamiendo con más fuerza dijo.

Lucien asintió y atrapó su labio inferior entre los dientes. Empujó el deslizador con toda su fuerza, y la pequeña lengua comenzó a lamer con urgencia contra la palma de la mano de Sophie.

¿Y esto, Sophie? ¿Cómo se siente?

Sophie cerró los ojos. No podía recuperar el aliento.

¿Honestamente? Suspiró, su mente volvió a su anterior fantasía

para saber cómo se

siente entre mis piernas. Abrió los ojos y se dio cuenta con horror que

realmente acababa de decirlo en voz alta. Lucien la miró con lujuria apenas controlada, su respiración casi tan baja como la suya.

de un Lucien sin camisa. Me dan ganas de sexo

Eso es excelente, Sophie.

Se aclaró la garganta y apagó las vibraciones, dándole a Sophie un par de segundos para recomponerse mientras regresaba a su asiento. Creo que podemos enviar este a producción dijo, dejando caer el juguete Lick’n’Love en su cajón—. Parece que dio en el clavo perfectamente.

en su cajón— . Parece que dio en el clavo perfectamente. Sophie se quedó en su

Sophie se quedó en su escritorio hasta después de las cinco, esperando que Lucien se fuera antes de que ella pasara por su oficina. No podía creer lo que había pasado por ahí, y no podía culparlo porque había dejado voluntariamente que sucediera. Desde el momento en que había puesto los ojos sobre Lucien Knight, había caído.

Debería renunciar, correr por su vida y su matrimonio antes de que algo más grave sucediera.

Porque pasaría.

mensajería

instantánea apareció.

Ya he terminado por la noche, señora. Black. Espero que haya disfrutado de su primer día tanto como yo.

se

desvanecieron.

La

pantalla

se

iluminó

cuando

el

apartado

de

Sophie

leyó

las

palabras,

y

los

pensamientos

de

renuncia

Sí, gracias. Ha sido muy esclarecedora

33

Espero que eso sea algo bueno. He dejado un poco de tarea en mi escritorio para usted. Tómelo al salir.

Y dicho esto, gritó un “buenas noches” y escuchó su puerta cerrarse detrás de él un segundo o dos más tarde.

Dejó caer la cabeza entre sus manos. ¿Qué demonios hacía? En el espacio de veinticuatro horas, su vida había pasado de monótona a algo salido de una película para adultos. Recogió su bolso, la chaqueta, y fue a la oficina de Lucien, donde el juguete sexual Lick’n’Love estaba encima de un pedazo de papel con su nombre garabateado en la parte superior.

Sophie:

Quédatelo. Parecía gustarte.

Mañana no te necesito para empezar hasta las 2:00pm, espero que seas puntual.

L.

para empezar hasta las 2:00pm, espero que seas puntual. L. Un poco después de la una

Un poco después de la una de la tarde siguiente, Lucien colgó el teléfono y tamborileó los dedos sobre el escritorio. En lo que a él concernía, la información que acababa de aprender acerca de Sophie Black cambió todo. O la información sobre su marido, para ser exacto.

El hombre obviamente no esperaba que Sophie lo comprobara, porque apenas se había molestado en cubrir las huellas de su romance de dos años. Mientras Lucien se sentaba y digería la información, sonó un correo electrónico de su jefe de seguridad que confirmaba los detalles que acababa de resumirle por teléfono. Había aprendido con los años que su industria atraía a más de su parte justa de los solicitantes chiflados de empleo, así que cualquier nuevo personal era investigado rutinariamente. Por qué había ordenado que se realizara un chequeo sobre Daniel Black, además de Sophie, no podía explicarlo fácilmente, pero resultó que su instinto había sido preciso.

Una serie de fotografías acompañaba el informe escrito sobre la pantalla. La boca de Lucien se torció con disgusto al ver que el hombre con el que Sophie aparentemente se casó, caminaba por el aeropuerto de Heraklion, con su brazo alrededor de una pequeña mujer de pelo oscuro.

Era muy diferente de Sophie. El hombre tenía diversos gustos. Esta mujer era pequeña y morena, con el pelo oscuro severamente recortado. Sophie era más alta y más armoniosa, con curvas que, sin duda, eran suaves y abundantes en las manos de Lucien. Le recordaba a un joven caballo: juguetona, saltando entre los nervios y la vivacidad, lista para ser llevada de la mano. Ayer la había presionado deliberadamente. Podría fácilmente haber leído ese informe y sacado sus propias conclusiones, pero era mucho más divertido ver hasta dónde se encontraba dispuesta a llegar.

Lo había sorprendido, igual que en su entrevista. Bajo la imagen fría y profesional que podía ver que trabajaba duro para proyectar, Lucien detectó a una mujer sensual esperando su oportunidad. Era como un melocotón maduro que nadie se había molestado en recoger, y él quería hincarle el diente.

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Perdedor murmuró en voz baja mientras se desplazaba a través de imágenes de la pareja tomadas ayer. Ayer. Riendo en un bar, con las cabezas muy juntas. Leyendo junto a una piscina, con la cabeza apoyada en su estómago. Una foto nocturna de ellos envueltos alrededor del otro en el balcón del hotel, y si los ojos de Lucien no lo engañaban, la mujer estaba desnuda.

No había duda.

El marido de Sophie la engañaba.

En lo que respectaba a Lucien, eso hacía a Sophie Black una agente libre, a pesar de que ni ella misma lo supiera.

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En lo que respectaba a Lucien, eso hacía a Sophie Black una agente libre, a pesar

5

Traducido por EyeOc Corregido por Tsuki

S ophie emergió del elevador hacia el último piso, justo antes de las dos, vestida en un vestido verde botella que se aferraba a cada una de sus curvas. Era un vestido que no se habría

atrevido a usar en su viejo empleo, y por lo que importa, nunca lo hubiera querido. Siendo el asistente personal de Derek todo sobre trataba de alejar sus desorientadas manos, pero ser la asistente personal de Lucien trajo un completo set de parámetros.

¿Qué haría si las manos de Lucien comenzaran a desorientarse? Lo cierto es, que comenzaba a sentirse más preocupada de que sus propias manos probablemente serían las que se desviarían. Se dejó caer y giró en su grande y vacía cama, la mayoría de la noche, su cabeza llena de fantasías de Lucien Knight dándole una demostración personal del juguete Lick’n’Love. Aunque era algo bueno que tuviera algo en que enfocar su mente, porque Dan una vez más le mostró su lado evasivo, por el mensaje en la contestadora esperándola cuando llegó a casa ayer. ¿Cuál era el punto de llamarla a casa cuando sabía que se encontraba en el trabajo? La idea de que lo hizo por esa precisa razón la acechó en la parte trasera de su mente, pero se rehusó a permitirle controlarla. No quería tener esa conversación, incluso consigo misma. Dan era un hombre ocupado, y desde ayer, también se convirtió en una mujer muy ocupada.

Sophie rodeó el escritorio de recepción con un asentimiento educado hacia la recepcionista, y un pequeño entusiasmo de pertenencia se extendió en su estómago cuando pasó sus nudillos suavemente por la puerta de Lucien.

No necesitas tocar. Se hallaba justo ahí y le abrió la puerta ampliamente para que pasara. Sophie dio un paso dentro de la lujosa oficina, sintiendo como si un león hubiera abierto la puerta de su guarida, atrayéndola dentro.

Buenas tardes, Lucien. Levantó su mirada y le dio el beneficio de su sonrisa deslumbrante. Hizo un pacto consigo misma mientras aplicaba cuidadosamente su maquillaje de ojos en la hora del almuerzo. Desde el

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momento que puso un pie dentro de Knight Inc. ese día, iba a dejar que la otra Sophie se hiciera cargo, y lo iba a disfrutar bastante.

Sophie murmuró, y la ligera sonrisa en sus labios le dejó saber que su saludo lo complació. Cristo, era hermoso. Todo en negro, desde su bien confeccionada camisa a sus pantalones que se ajustaban hacia abajo, hasta sus botas negras. Estaba cubierto desde la garganta hacia abajo, y de alguna manera lucía más sexy que cualquier otro hombre desnudo.

¿Cómo luciría Lucien desnudo? El escandaloso pensamiento hizo que Sophie bajara la mirada a sus brillantes zapatos y deseó que leer la mente no fuera una de las habilidades de Lucien. Aunque no le sorprendería si lo fuera. Parecía mirarla y ver a través de su cuidadosamente construido cascarón, justo a través de una inactiva y sexy mujer que necesitaba despertar de su hibernación. Conocía a Lucien Knight desde hace menos de cuarenta y ocho horas, pero ya la había cambiado en más formas que alguien más en toda su vida.

cambiado en más formas que alguien más en toda su vida. 37 Unos pocos minutos después,

37

Unos pocos minutos después, Sophie miró la pantalla de la computadora de Lucien mientras colocaba su café junto a él en su escritorio. Por lo que pudo deducir, lucía como una página web de un club, pero no cualquier club en el que alguna vez estuvo. Era oscuro, opulento y gritaba sexo desde cada toma.

¿Es ese uno de tus clubes?

Levantó su café y movió sus hombros. Sí. El más nuevo de los Clubes Gateway. Se inaugura esta noche. Hizo una pausa y lamió sus labios. Iremos allí alrededor de las cinco en punto.

¿Nosotros? La boca de Sophie se secó.

Lucien asintió. ¿Tienes algún problema con eso?

¿Tenía un problema con eso? Negó con la cabeza. Supongo que no. Es solo que nunca he ido a un…

Entrelazó los dedos detrás de su cabeza y se inclinó hacia atrás en su silla, una perezosa sonrisa en su cara. ¿Un qué, Sophie?

A ni un lugar como ese. Sophie gesticuló hacia la pantalla.

No te preocupes. Estarás perfectamente a salvo.

Miró su vestido. ¿No estoy vestida un poco inapropiadamente para el club?

Su risa era baja y sugestiva. Totalmente lo opuesto, de hecho. Se rió otra vez ante su impactada expresión. Estoy bromeando. Vamos a trabajar, no a jugar.

Sophie asintió y escapó de regreso a su propia oficina.

No quería ir a un club de sexo con él.

Quería ir a un club de sexo con él.

Abrió el programa de correo y comenzó a trabajar, dejando que la rutina de engancharse con su nuevo trabajo calmara sus nervios hechos jirones. Su predecesora hizo funcionar el barco muy ajustadamente, lo cual hizo el trabajo de Sophie mucho más fácil y la detuvo de necesitar pedirle constantemente ayuda a Lucien. Un pitido de la computadora la alertó de un mensaje entrante en su bandeja en la pantalla.

Estas muy callada ahí.

¿Cuánto ruido espera que una asistente personal haga?

La anterior era bastante habladora.

¿Qué quería decir con eso? Sophie se consumió por saber por qué Claire tuvo que irse de su trabajo antes. ¿Dormía con Lucien? ¿Salió todo mal? Ciertamente, no parecía estar cuidando de un corazón roto.

Perdida en sus pensamientos, debió de haberse tomado mucho tiempo para contestar, porque un segundo mensaje destelló mientras se sentaba allí, reflexionando sobre las cosas.

Se fue para casarse con su novio Francés. Un flechazo, o alguna frase igualmente trillada, que creo que usó.

Cristo, de verdad era un lector de mentes. O realmente entendía cómo trabajaba su mente. Sophie fue a la oficina de Lucien y tomó su taza vacía. Eran las cuatro y media.

¿Necesitamos irnos pronto?

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Lucien asintió. No estés nerviosa, Sophie. Creo que lo disfrutaras si mantienes una mente abierta.

Apreció su intento de asentar sus nervios, pero el hecho de que necesitara tener una mente abierta fue de hecho más preocupante que calmante.

Sólo tomaré mi bolsa. De regreso en su oficina, Sophie checó su teléfono por mensajes. Nada. Suspiró pesadamente. Aún para los estándares de Dan, esto era ridículo. Cambió su celular a modo de espejo y colocó una nueva capa de brillo labial en sus labios, luego se detuvo por

un segundo mientras su reflejo le devolvía la mirada. ¿Lucía de alguna manera diferente? ¿Sus ojos tenían un brillo más vivo que lo usual? Este trabajo y Lucien Knight hacían que su piel hormigueara con entusiasmo y su sangre fluyera un poco más fuerte en sus venas.

―Vamos Sophie. Tiempo de irnos.

más fuerte en sus venas. ―Vamos Sophie. Tiempo de irnos. Una hora o así más tarde,

Una hora o así más tarde, Lucien acomodó su Aston Martin en un estacionamiento reservado afuera del más nuevo de los clubes de la cadena Gateway y se giró hacia Sophie en el asiento del pasajero.

Este es.

Miró fuera del parabrisas, al brillante edificio y de tiro bajo, y después giró sus amplios y aprensivos ojos a él.

―¿Ya está abierto?

―Todavía no. Abre a las ocho.

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Los ojos de Sophie miraron al reloj en el tablero. Casi podía verla desarrollando cuánto “tiempo seguro” le quedaba.

Se giró para enfrentarla. Sophie. Esto es negocios. No estamos aquí para jugar, así que sólo relájate, ¿está bien?

Vio su garganta moverse mientras asentía y tragaba fuerte. No lo engañó ni por un segundo con sus actos de bravuconería. Era como una gatito, valiente de vez en cuando, pero mayormente como un malvavisco. Sus interludios luchadores lo encendían, y quería empujarla en situaciones que alentaran que la tigresa en ella saliera más seguido. La chica brillaba con potencial sexual sin explotar. Su idiota esposo obviamente no era capaz de ver lo que él veía, o no andaría pavoneándose por el Mediterráneo con alguna golfa con cara de duende.

El hombre debía de tener piedras en su cabeza, o no utilizaba su cabeza para nada. Era obviamente el tipo de hombre que escuchaba su pene en vez de su conciencia.

Salió y abrió la puerta de Sophie. Vamos. Te daré el gran recorrido antes de que abra.

El área de recepción era un mundo lejos de las expectaciones de Sophie. Más como

El área de recepción era un mundo lejos de las expectaciones de Sophie. Más como un sofisticado spa que un club, pensó, mientras Lucien apuntaba hacia los probadores mientras pasaban por las puertas dobles más allá del área de recepción. Dentro, el club se abría hacia un amplio, extenso y plano espacio, opulentamente adornado con terciopelo berenjena y candelabros recubiertos de oro.

Esta es el área social. Lucien gesticuló a los diversos rincones para sentarse, un bar y una pista de baile.

Luce como cualquier otro club murmuró maravillada, sorprendida por la normalidad del espacio. O una versión más agradable de un club normal.

Aceptaré eso. Lucien asintió. ¿Qué esperabas? ¿Algo sórdido? Gente usa esta área para hacer amigos, bailar, beber… —Se encogió de hombros.

Justo como un club normal dijo Sophie otra vez, sintiéndose un poco menos intimidada.

Algo así. El tono de Lucien hizo que lo volteara a mirar curiosamente, pero sólo de encogió de hombros otra vez y le hizo una seña para dirigirse hacia las escaleras abiertas que corrían por un lado de la pista de baile.

Se arrepintió de ir delante de él tan pronto como puso un pie en las escaleras; no sería capaz de evitar tener una vista cercana a su parte trasera, y el vestido verde botella de Kara estaba hecho para dejar muy poco a la imaginación. Se forzó a si misma a seguir subiendo con pasos constantes, y cuando se giró hacia él en lo alto de la escalera la miró con una sonrisa.

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¿Qué?

Tiró sus manos a su lado y elevó sus cejas inocentemente.

Nada.

Sophie le entrecerró sus ojos.

¿Por dónde ahora?

Lucien colocó una mano en la parte baja de su espalda y la urgió por el corredor. La emotiva decoración de la planta baja continuaba ahí arriba, con una atmósfera oscura y opulenta. Cada puerta por lo largo del corredor se hallaba cerrada, tres en cada lado. Lucien llegó a la primera, la

abrió y Sophie miró con disimulo dentro. Y luego, con vacilación, dio un paso dentro y miró.

Está bien. Esto ya no luce más como un club normal murmuró, mirando la enorme área de la cama en el centro de la habitación y al techo con espejos.

No. La voz de Lucien se encontraba lo suficientemente cerca para calentar su cuello, y su mano aún abrasaba lo bajo de su espalda. Escogimos lo mejor en equipamiento y elementos fijos para hacer nuestras habitaciones lo más cómodas posibles. Sophie asintió, demasiado consiente del hecho de que miraba a una gran y sexy cama con Lucien para comentar de la calidad del mobiliario.

Pruébala. Dime si es cómoda.

Sophie jadeó y negó con la cabeza.

No te asustes, está sin usar. ¿recuerdas?

Sophie sopesó sus opciones. Quería decir no, pero tenía que admitir que también quería decir que sí. Recordó su resolución de divertirse hoy, y dio un paso tentativamente hacia el borde de la cama.

¿Qué haría la Sophie sexy? Se hincó en el borde del colchón y trepó hacia el centro, luego giró en su espalda y miró a su propio reflejo. Contuvo su aliento. La mujer mirándola de vuelta no era nada como la mujer que usualmente veía. Esta chica era sexy, no, sexual. Mejillas rosadas, ondas rubias derramándose sobre el terciopelo berenjena como una pin-up de los cincuenta.

Esta es la noche de apertura,

¿Bueno?

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Lucien se movió hacia la parte baja de la cama y la miró, luego alcanzó un botón que hacia vibrar a la cama completa. Se levantó en sus codos, y él rió, bajo e indecente. Está genial, ¿verdad?

Las vibraciones le hicieron cosas extrañas. Sophie se recostó de nuevo y cerró sus ojos, permitiendo que las sensaciones jugaran a lo largo de su columna. Empujó su cuerpo hacia ellas, y en respuesta, Lucien subió la intensidad. Podía sentir su cuerpo entero derritiéndose en la cama y mientras empujaba su trasero hacia abajo, las sensaciones eran lo suficientemente fuertes para difundirse por todo el camino entre sus piernas. Jadeó involuntariamente y abrió los ojos, encontrándose con los de Lucien mientras la miraba. ¿Debería de encenderlo otra vez? preguntó con compostura, una rodilla descansando en el colchón.

Sophie enderezó su vestido y se levantó rápidamente de la cama.

Es,

mmm,

muy

cómoda

logró

decir, mientras salía de la

habitación. Jesucristo. ¿Qué le pasaba?

Saltó cuando la mano de Lucien volvió a su espalda baja. Su piel zumbó con conocimiento. Si hubiera escogido ese momento para presionarla contra la pared, lo hubiese dejado. Habría rogado por más.

Lucien abrió las puertas del resto de las habitaciones por el corredor una por una, pero Sophie se aseguró de no hacer más que meter su cabeza y echar un vistazo dentro. Lo que estaba bien, dado que una habitación tenía una jaula y grilletes, más una impresionante selección de látigos y otras cosas que lucían siniestras y que no reconoció en la pared. Otro revelaba una habitación con aire Nórdico, y una más allá parecía algo aburrida en comparación, con su mesa de billar en el centro. Aburrido hasta que la mente de Sophie ofreció la idea de Lucien doblándola sobre ella, captó su mirada y, no por primera vez, sintió como si pudiera ver cada pensamiento dentro de su cabeza.

como si pudiera ver cada pensamiento dentro de su cabeza. Mientras el recorrido continuaba, Sophie se

Mientras el recorrido continuaba, Sophie se acostumbró al concepto de cuartos de juegos para parejas, swingers, solteros… lo que fuera que deseasen, lo podían encontrar en esas sombrías habitaciones.

Una larga área de spa dominaba la parte posterior del espacio del segundo piso, con un opulento jacuzzi iluminado con estrellas invitadas y brillantes espejos por todo el alrededor. Era innegablemente fabuloso.

¿Un elegante chapuzón?

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Sophie tuvo que mirar a Lucien para asegurarse de que bromeaba. Después del inesperado interludio en la primera habitación, no podía estar completamente segura.

Probablemente después se aventuró, y recibió una gratificación instantánea de su expresión de sorpresa. Estoy bromeando. Sonrió dulcemente.

Esa es una lástima, princesa.

Sophie contuvo el aliento ante su casual palabra de cariño. Viniendo de él, ese altísimo vikingo, era tan sexy que nublaba tu mente. Se sentía demasiado atraída por Lucien Knight, y en ese simple momento de claridad tomó una decisión. Si no se dejaba así misma tener a este hombre, pasaría toda su vida preguntándose qué hubiera pasado si lo hubiera hecho. Dan alejó de ella tanto en cuerpo y mente desde hacía mucho tiempo. No más.

Lucien quitó el seguro de la puerta de al lado, la dirigió a una trayectoria de escaleras separadas de su suite privada en el piso de arriba. El área frontal tenía un escritorio, con parafernalia de oficina de un lado y una estancia con suntuosos sofás y una enorme televisión en otro lado. Un par de puertas dobles se hallaban abiertas al final de la habitación para revelar una habitación decadente al fondo. Sophie se movió silenciosamente hacia adelante para pararse en el umbral y sus ojos miraron la inmensa cama, el masivo espejo con cantos dorados inclinándose contra la pared, la puerta abierta permitiéndole una vista hacia un baño estilo hotel y azulejos seleccionados.

Esto era.

Ahora o nunca.

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puerta abierta permitiéndole una vista hacia un baño estilo hotel y azulejos seleccionados. Esto era. Ahora

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Traducido por EyeOc Corregido por Aimetz14

S ophie entró en la habitación y se sentó en la silla del club más cercana a la ventana.

Lucien inclinó un fuerte hombro contra la puerta y ladeó su cabeza hacia un lado, mirándola.

Cruzó sus tobillos y lo miró.

Mi esposo está teniendo una aventura, Lucien.

Tuvo la gracia de lucir genuinamente asombrado, después esperó y la miró para que continuara.

Y aquí está la cosa. Justo en este momento, está Dios sabe dónde con Dios sabe quién hasta la semana que viene, y no creo que siquiera me importe.

¿Cuán bien se sentía decir eso? Sophie se sintió momentáneamente atónita por la fuerza de su alivio al escuchar sus propias palabras en voz alta. Dan la había menospreciado lo suficiente con su desinterés casual por el tiempo suficiente. La aceptación era un alivio. Lucien cruzó la habitación lentamente, sin quitar los ojos de ella nunca, y se sentó en la silla opuesta.

Es un maldito idiota.

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Sophie se encogió de hombros y miró por la ventana. A lo mejor. Ha evitado tener sexo conmigo por más de seis meses ya.

Lo diré otra vez. Es un maldito idiota.

Sí.

Sophie miró el lado opuesto de Lucien. Jesús, era hermoso. Si iba a ser infiel con alguien, este pecaminoso y sexy hombre era perfecto.

¿Ayudaría si follamos?

Sophie rió y puso las manos en sus mejillas por la sorpresa.

¿Podemos por lo menos tomar una bebida primero?

Lucien le arqueó una ceja y cruzó la habitación para abrir un elegante gabinete. Regresó momentos después, colocó una cubeta de champagne y dos copas en la mesa entre ellos, después se sentó al lado opuesto a ella otra vez.

Quítate el vestido dijo suavemente.

Sophie contuvo el aliento. Si pensó que se sentía excitada antes, se equivocaba. Ahora estaba excitada.

Se levantó lentamente y le dio la espalda. Necesito ayuda con el cierre. No lo necesitaba, de hecho. Pudo haber levantado el vestido por su cabeza como lo hizo esta mañana, pero eso no parecía apropiado para este momento. Se quedó allí por unos segundos y el horrible pensamiento de que probablemente no se levantaría y la ayudaría la golpeó. Se desvaneció en el instante que sintió que levantó el peso de su cabello en un solo hombro para exponer el cierre. Sus dedos enviaron una onda de calor contra su cuello, y tomó todos sus esfuerzos para no girarse. El sonido del cierre deslizándose hacia abajo sonaba indecente en la silenciosa habitación. Sophie no podía estar segura, pero pensó que Lucien pasó ligeramente las puntas de sus dedos por su columna mientras lo hacía.

Quítatelo suspiró contra su oído, luego se deslizó de regreso en su silla para mirarla, sus largas piernas extendidas frente a él.

Sophie se giró para mirarlo, y la cruda lujuria en sus ojos era tan desconocida, tan poderosa, que no pudo alejar sus ojos. Se quitó el vestido de un hombro y luego el otro, después contuvo el aliento mientras dejaba

ir el material y permitía que cayera al piso.

Los ojos de Lucien se movieron lentamente de los suyos, a sus hombros y permanecieron en sus pechos envueltos en seda negra. Sophie se retorció, y peleó con la urgencia de colocar sus manos para cubrirse.

Quédate quieta.

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Se inclinó, sirviendo el champagne y entregándole una copa. La tomó

y bebió profundamente, dejando que las burbujas burbujearan en su

lengua.

Sus ojos se movieron de su busto a su estómago, y más abajo, a sus bragas de seda negra.

Date la vuelta.

Joder. Sophie quería recoger su ropa y correr. O… a lo mejor no lo hacía. Descubrió que quería darse la vuelta y dejarlo mirar su parte trasera.

Se dio la vuelta.

Por interminables y silenciosos segundos, no movió ni un músculo. Sophie movió un dedo de arriba abajo por el tallo de su copa mientras se preguntaba qué pensaba. Realmente quería ver su cara. Se bebió la mitad de su champagne, aterrorizada al pensar que su trasero revestido de seda no tuviera su aprobación.

Usualmente nunca usaba medias. Le tomó diez minutos esta mañana para encontrar el soporte en la parte de atrás de su closet, pero ahora se sentía contenta por el esfuerzo.

Estaba a punto de girarse cuando sintió las manos de Lucien en su cintura. Sophie soltó una aguda respiración y arqueó la espalda cuando su cálida mano se deslizó a su alrededor para extenderse sobre su caja torácica.

Su otra mano tomó su copa de champagne y la colocó en la mesa. Se encontraba tan cerca de ella que podía sentir su calor. Cuando dio un paso aún más cerca, todo duro contra ella desde sus hombros hasta la cadera, sus manos se elevaron y cubrieron sus pechos. Sophie lo escuchó hacer un sonido bajo en su garganta, y después la giró en sus brazos para mirarlo.

Dios, era alto. Miró su rostro, y su mano se deslizó hacia abajo por su columna para acariciar su trasero. Enrolló su cabello alrededor de su otra mano, todo el camino hacia arriba de su espalda hasta que lo tenía lo suficientemente apretado en su puño como para levantar su barbilla. Sus dedos pellizcaron su nalga, justo encima del borde de seda de sus bragas. Dan siempre era gentil, y en ese momento Lucien era todo menos eso. Era crudo, y fuerte, y Sophie lo deseaba más de lo que deseó a alguien más en su vida.

¿Cómo podía estar ahí, semidesnuda en sus brazos sin siquiera haberlo besado?

Deslizó sus manos a lo largo de la pared de su pecho y lo tocó por primera vez. Sus manos registrando el duro calor, y aún a través de su camisa, podía sentir el constante latido de su corazón.

Desabróchala.

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Oh, sí, por favor. Sophie desabrochó cada botón y deslizó el material negro por encima de sus hombros, sacándola de sus brazos y tirándola hacia el piso.

Cerca y con el pecho desnudo, Lucien era un fabulosamente detenedor de corazones. La suave seda de su sostén se rozó en contra de su duro pecho, y Sophie se derritió contra él.

La respiración de Lucien era audible pero constante mientras sostenía sus manos. Puso ambas detrás de su espalda con una de sus

largas manos, mientras que deslizaba la otra alrededor de la base de su cuello para atraer su boca a la suya.

Estaba captiva, a su merced, y le encantaba.

Hermosa Sophie murmuró en contra de sus labios, y luego, por último, bajó su cabeza y la besó.

Los sentidos de Sophie se tambalearon ante el primer toque de su boca en la suya, suave y después duro y tan lleno de un propósito sexual que se estremeció. Mordió sus labios y después los lamió. Exploró su boca con su caliente y potente lengua mientras su firme mano acunaba la parte trasera de su cabeza. Ser besada por Lucien hacía que Sophie se sintiera como si cualquiera que hubiera besado antes debiera de hacer fila para tomar lecciones de él. Sus rodillas cedieron, pero la tenía tan asegurada en su agarre que ni siquiera importó.

Tranquila murmuró en su boca.

Sus manos se deslizaron alrededor de su garganta, y después hacia abajo, moviéndolas a través de las curvas de sus pechos cubiertas con seda. Sophie se arqueó contra él, desesperada por más, y gimió cuando su erección se presionó, dura, en su estómago.

Levantó su cabeza para mirarla a la cara, después acomodó su rodilla entre sus piernas.

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No tienes idea de en cuantas formas voy a hacer que te vengas.

Sophie sólo aulló. Era indecente, y no podía tener suficiente de él. Se sentía desesperada por tocarlo, pero sostuvo sus manos más apretadas una fracción cuando se retorció en un intento por liberarlas.

Lucien negó con la cabeza. Todavía no, princesa. Deslizó su muslo más a fondo entre sus piernas. Deliciosa fricción. Con su mano libre jaló los tirantes de su sostén hacia abajo para desnudar sus pechos a sus ojos.

Sophie jadeó y sintió sus pezones endurecerse mientras lo miraba inclinar su cabeza ligeramente hacia un lado y mirar abiertamente su cuerpo. Balanceó su erección más duro contra ella y lamió sus labios mientras su acelerada respiración contradecía su aparentemente indiferente control. Estaba tan excitado como ella lo estaba.

Tan rosados. Se inclinó para succionar por turnos cada pezón, sacando un chisporroteo de deseo de la garganta de Sophie. Quería empujar las manos por su cabello y sostenerlo ahí, pero no liberaría sus muñecas. En vez de eso, comenzó a mecerla en su muslo. La seda de sus bragas rozó su sexo. Hacia atrás. Hacia adelante. Hacia atrás. Hacia adelante. Duro, hasta que lo montó como una bailarina exótica en un

tubo, desvergonzada de su necesidad por él para terminar lo que comenzó entre sus piernas.

Eso está mejor canturreó, besando su garganta cuando dejó caer la cabeza de Sophie hacia atrás. Déjalo ir. Jugó con sus pechos, mirando a su rostro por reacciones. Acariciando. Acunando. Rodando sus pezones lo suficientemente duro para enviar dardos de deseo en respuesta a través de su cuerpo.

—Lucien… —suspiró su nombre—. Lucien…

Arqueó una ceja cuando sus dedos trazaron hacia abajo la suave curva de su estómago, cada toque como un millón de pequeños voltios eléctricos.

Una torcida sonrisa cruzó sus labios mientras daba sacudidas en su contra. Se inclinó y besó su oído. Dime lo que quieres que haga, Sophie. Sus dedos acariciaban el borde de sus bragas, haciendo que los músculos de su estómago brincasen en respuesta. No lo haré al menos que me lo pidas. Lamió el hueco en la base de su garganta.

Sabía exactamente lo que quería.

—Lucien, por favor… tócame.

Su risa en respuesta era pura obscenidad. No es lo suficientemente bueno, señorita Black. Acunó uno de sus pechos en sus manos e inclinó la cabeza. Tienes unas tetas perfectas. Lamió su pezón y movió rápidamente sus ojos hacia su rostro. Sophie miró su lengua deslizarse sobre la protuberancia rosa, fascinada por lo que le hacía. Sus pechos palpitaron, y lo ansiaba entre sus piernas. ¿Es esto lo que quieres, Sophie?

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Deslizó sus dedos dentro de sus bragas y la acunó.

Sophie se retorció con placer. Dios, sí. Sí… —gimió y se empujó así misma hacia sus manos.

Lucien se enderezó y la sujetó con fuerza en su contra, su mano en sus bragas y su lengua en su boca.

Dime exactamente qué es lo que quieres que haga. Di las palabras.

Sophie nunca había conocido una lujuria como esta. Estaba tan cerca de correrse, y Lucien debía de saberlo. Movió con cuidado sus piernas, abriéndolas más y se frotó así misma contra de sus dedos. Ábreme susurró, e instantáneamente sus dedos la abrieron. Sophie podía sentir su calor, los fuertes dedos rodeando, listos por órdenes.

Toca mi clítoris suspiró. Lucien la miró, una expresión de despreocupado triunfo posándose en sus ojos.

¿Así, princesa? Comenzó a acariciarla, haciendo círculos lentos en su clítoris con el pulgar.

Sophie se estremeció exquisitamente y cerró los ojos mientras las deliciosas sensaciones escalaban por su cuerpo. Su lengua explorando su boca, sus hábiles dedos más insistentes que nunca entre sus piernas.

—Dios, Lucien… —Sophie se arqueó, tan cerca del clímax que el único pensamiento en su mente era la liberación. Sus dedos se deslizaron hacia su abertura, y frotó el pulgar a lo largo de su boca. Vamos Sophie, pide por más.

Pon tus dedos dentro de mí murmuró, su corazón golpeando y su deseo calentándola.

Lucien hizo un sonido gutural y la movió hacia adelante en su muslo, después empujó dos dedos dentro de ella. Sophie chilló por la intimidad, y la boca de Lucien se suavizó sobre la suya hasta un beso muy gentil.

Acarició su clítoris con el pulgar, encorvando sus dedos dentro de ella, y Sophie perdió las cuerdas de su control. Sintió su clímax comenzar en la punta de sus dedos, y la otra mano de Lucien se apretó alrededor de su cintura para sostenerla cuando sus piernas cedieran debajo de ella. La besó hasta que su cuerpo se tensó, y empujó sus dedos más profundos mientras se mecía duro contra su mano.

Eso es, princesa murmuró. Puedo sentirte llegando. Sus dedos fueron dentro de ella hasta el nudillo, su pulgar moviéndose apresuradamente en su clítoris.

Cristo, no puedo esperar para follarte musitó, luego empujó otra vez. Y otra vez. Y otra vez, hasta que Sophie lo perdió completamente. No tenía a dónde ir además de a lo grande… Chilló y dejó caer su cabeza hacia atrás salvajemente, la liberación abandonándola. La admiración de Lucien la hizo sentirse poderosa, sexy y sin inhibiciones. Nunca había sentido un orgasmo como ese, y estaba ávida por más, más, más. Desató algo nuevo en ella, una cruda necesidad sexual que estuvo demasiado tiempo enterrada debajo de los desechos de la vida diaria. Debajo de los desechos de su matrimonio roto. Sophie no podía hacerse sentir culpable. No todavía. No con los dedos de Lucien aun moviéndose vagamente dentro de ella, y su beso lento y atormentador aún en sus labios, mientras le soltaba las manos.

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Le mostró cómo se suponía que era el sexo, y no había vuelta atrás.

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Traducido por MaryJaneCorregido por Alessa Masllentyle

C uando el resplandor de su orgasmo se disipó, Sophie se deslizó lentamente a la realidad. No podía creer que hubiera sido tan descarada. O tan infiel. Se retorció en los brazos de

Lucien y se sentó en la silla detrás de ella, tirando de su ropa interior en su lugar y con la cara caliente, de repente en sus manos.

¿Qué hacía? Estaba en un club de sexo por el amor de Dios, y había permitido que su jefe la llevara al orgasmo. O para ser más exactos, le suplicó que lo hiciera.

¿Quién era ella? Y oh, Dios. Dan.

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Lucien estaba despatarrado en la silla opuesta y apoyó los pies sobre la mesa de café, todavía sin camisa, aún sexy como el pecado. Cruzó los brazos sobre su pecho.

Sophie. Mírame.

No podía. Estaba mortificada.

Mírame.

No podía ignorarlo. Dejó caer las manos y lo miró a los ojos. ¿Cómo podía parecer tan completamente relajado, descansando como si no tuviera ninguna preocupación en el mundo? Bueno, tal vez no la tenía, pero ella sí.

Soy una mujer casada, Lucien.

Sí. Y tu marido se está tirando a otra persona, por lo que, de la manera en que yo lo veo, esto es justo.

Sophie negó con la cabeza. Esto no es un juego de toma y da, Lucien, es mi matrimonio. He amado a Dan desde que tenía diecisiete años.

Las lágrimas brotaron de sus ojos y las quitó con el dorso de la mano. Siempre había pensado que ella y Dan eran buenos juntos. Cuando las grietas comenzaron a aparecer, frenéticamente las había empapelado,

excusándolo. Era una agonía quitar la envoltura frágil y exponer la verdad fea debajo.

Cristo, Lucien. Le dolía el corazón. ¿Y si me equivoco? ¿Y si ni siquiera está teniendo una aventura?

Lucien fijó su mirada en la ventana, de repente sin expresión.

Parecías bastante segura.

Sophie se encogió de hombros y cogió su vestido.

¿Sí? Tal vez sólo me decía a mí misma que era conveniente, porque

quería darme permiso para

para follarte. Se obligó a decir la palabra.

No me has follado dijo. Aún.

¿Aún? Sacudió la cabeza para tratar de aclararla. Lucien, tengo que irme.

No, no tienes. Sé valiente, Sophie. Quédate aquí.

Se puso de pie para entrar en su vestido, pero él se puso de pie también y la agarró por los hombros. Cuando levantó la vista, su rostro estaba serio.

No se trata de tu marido, Sophie. Se trata de ti. Se trata del hecho de que eres una joven atrapada en un matrimonio infiel. Sus manos se movieron hasta acunar su cara, los pulgares cálidos moviéndose por su mandíbula.

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Cristo Todopoderoso. ¿Cómo puede mentirte y no desearte?

Las lágrimas quemaron la garganta de Sophie, y las tragó.

Jesús. Lucien era bastante peligroso cuando estaba siendo habitualmente engreído, ¿pero de esta manera? ¿Perceptivo y crudo? Era letal.

Lucien le tomó el vestido de las manos y lo tiró en la silla detrás de sí. No te mientas a ti misma, porque te sientes culpable, Sophie. Está jugando, y te mereces algo mejor. Mereces ser adorada, y mereces que te follen hasta que no puedas ponerte de pie.

Sophie lo miró y sus entrañas se retorcieron con deseo. Esa era la cosa más sexy que alguien le había dicho, y la forma en que la miraba ahora con carnalidad no disimulada, era la manera más sexy en que alguien la había mirado, también.

Nunca había conocido a nadie como Lucien, tan en contacto con su propia sensualidad, tan sin el estorbo de la inhibición innecesaria.

Él debió haber sentido que sus palabras habían encontrado una grieta en su armadura, ya que se acercó y tomó su mano.

Ven conmigo. Quiero que veas algo. La llevó a través de la habitación hacia el enorme, espejo de suelo con marco dorado. Mírate en el espejo, Sophie.

Ella trató de apartarse, pero la sostuvo firme. Mira. Dime lo que

ves.

Miró de mala gana. Y vio a la misma persona que siempre veía reflejada. La misma pero sutilmente diferente. ¿Más adulta? ¿Más conocedora?

Ropa interior de seda negra, sujetador, zapatos de tacón alto. Pelo largo y rubio. Una boca hinchada por los besos y los líquidos, ojos sensuales de una mujer satisfecha.

Y detrás de ella, una cabeza y hombros más altos, Lucien. Sin camisa.

Hermoso.

Su guerrero vikingo, y ahora su amante vikingo.

Déjame que te cuente lo que veo dijo Lucien, con las manos sobre sus hombros. Veo a una mujer con el rostro de un ángel. Pasó el dorso de sus dedos por su mejilla. Un rostro que hace que los hombres la quieran follar sólo para ver cómo luce cuando se viene. Sophie lo miró en el espejo, sorprendida y fascinada. Que tiene el tipo de curvas que hacen que los hombres quieran tocarla. Extendió una gran mano cálida sobre su pálido estómago, haciéndola temblar y el aliento se quedó en su garganta. Veo una mujer que merece ser tratada como una princesa.

Sólo tenía que tocarla y era como si hubiera accionado el botón “sedúceme ahora” en su cabeza.

Mírate, Sophie. Se encontraba tan cerca que podía sentir el calor de su aliento cosquillear en su cuello. Eres como un melocotón en espera a ser arrancado del árbol. Dio un paso contra ella, su espalda contra su pecho. Piel de suave terciopelo. Pasó los dedos por sus brazos. Deliciosas curvas. Cubrió sus pechos con las manos y los acarició a través de su sujetador. Madura. Deslizó una mano entre sus piernas y la acunó. Sophie observó todos sus movimientos en el espejo con los ojos muy abiertos, casi demasiado encendida para respirar. Jugosa. Él gimió mientras deslizaba su mano dentro de sus bragas. Tan jodidamente jugosa. Movió los dedos por su sexo, todavía mojado de la primera vez que la hizo venir. Quiero lamer tus jugos, Sophie.

Sophie podía sentir su erección presionando con fuerza en su espalda, y lo único que podía pensar era en lo mucho que quería que continuara haciéndola sentir tan bien. La visión de ellos en el espejo era

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como una película porno suave, no podía apartar los ojos de su mano moviéndose dentro de sus bragas.

Dime que esto no es hermoso dijo en su oído.

Ella no podía. El hecho era que la hacía hermosa.

Quédate ahí. Sophie casi lanzó un grito de protesta cuando él sacó sus manos de ella y retrocedió. Regresó momentos después con su copa de champán en una mano y un vibrador grande, de plata en la otra.

Sophie se quedó boquiabierta. Lo que había esperado, no era eso.

¿Cuál te gustaría primero? preguntó, su perezosa sonrisa de vuelta en su lugar.

Lucien, no. Yo no quiero

Sophie, Sophie, Sophie. Le entregó el champán y negó con la cabeza. No me digas que no quieres esto. Te vi en mi oficina, pensar en ese juguete te encendió.

Miró el vibrador con aprensión. Nunca he

Se fue apagando, sus

mejillas ardiendo, y tragó una gran bocanada de champagne. No es lo mío.

Él se rió y se paró detrás de ella otra vez. Esa es la cosa, princesa. No creo que sepas qué es lo tuyo. Su brazo se deslizó alrededor de su cintura, el vibrador de plata en la mano. Movió el interruptor y se encendió.

Sophie se quedó inmóvil, sabiendo muy bien que no iba a detenerlo. En este momento, no podía hacer casi nada que quisiera.

Has vivido una existencia segura y aburrida. Tocó con la punta del vibrador la curva de sus pechos, y desabrochó el sujetador a la vez en un movimiento rápido. Ella abrió la boca y fue a aferrarse a él, pero él fue más rápido y le quitó las manos.

Deja de esconderte de mí. Le movió el cabello detrás de sus hombros para exponer completamente sus pechos desnudos. Mírate. Sus ojos se oscurecieron con la lujuria y movió la cabeza del vibrador hasta su estómago. Estás perdida entre el combate ocasional del sexo misionero con un hombre desinteresado. Puso la punta del vibrador contra uno de sus pezones, y los ojos de Sophie se abrieron ante la nueva sensación. Los dientes de Lucien rozaron su cuello mientras movía el vibrador alrededor de su otro pezón. Jesús. Sophie sintió la vibración erótica en sus pezones duros como guijarros a su ingle, y se arqueó contra las olas de placer erótico que la recorrieron.

utilizado realmente nada como

Pero nunca he

como esto

53

Te veo. Realmente te veo susurró, mirándola a los ojos en el espejo. Veo a la chica de allí que quiere más.

Deslizó el vibrador por su cuerpo y acarició entre sus piernas. ¿Todavía estás segura de que esto no es lo tuyo, Sophie?

Ella sacudió la cabeza y se recostó contra él, extendiendo un brazo detrás de la cabeza para aferrarse a su cuello. No estaba segura de nada, aparte de lo malditamente bueno que el vibrador se sentía mientras él lo pasaba por la escasa seda que cubría su sexo.

Movió sus manos para enganchar los pulgares en los costados de sus bragas mientras Sophie se veía desnuda, sus pechos sobresaliendo, subiendo y bajando en el espejo. Iba a desnudarla y follarla con ese gran vibrador de plata, y ella no podía esperar.

Quieres esto. Él bajó su ropa interior, luego se enderezó para mirarla a los ojos. Se mordió el labio y asintió lentamente. Mira de nuevo. Mira lo que yo veo.

Sophie se vio a sí misma, desnuda, aparte de sus tacones altos, y nunca se había sentido tan profundamente sexy en su vida.

Arrodíllate. Sus ojos saltaron a él con confusión. Aquí, frente al espejo.

Puso una mano sobre su hombro y aplicó un poco de presión para animarla, y ella se dejó caer con incertidumbre arrodillándose con su parte inferior descansando sobre sus tobillos. Lucien la miraba de pie detrás de ella, y podía ver claramente su erección cerca de su cabeza. Tenía el aspecto de vaquero sexy: todo músculo y el pecho desnudo con un vibrador en lugar de un arma.

Se sentó y se arrodilló detrás de ella y juntando las piernas a las suyas, el vibrador silenciado en el suelo junto a él. Envolvió los brazos alrededor de su cuerpo y la abrazó, y esos pocos momentos inesperados de ternura la abrumaban. Los brazos de Lucien eran fuertes y cálidos, sus labios suaves, rozando su hombro. Sophie miró su cabeza inclinada, en la forma en que cerraba los ojos cuando la besaba, y se derritió por él otra vez. Luego abrió los ojos y le dio esa torcida sonrisa de Dios del sexo, y el momento se había ido. Su pulso se disparó en anticipación erótica por lo que podría suceder a continuación.

Lucien no la hizo esperar para averiguarlo. Puso las manos en sus rodillas y le separó las piernas, y luego mantuvo sus manos en sus rodillas, aun mientras ella instintivamente trató de cerrarlas de nuevo.

Uh-uh. Ábrelas.

54

El pánico se arremolinó en el vientre de Sophie. ¿O era emoción? Las dos sensaciones se habían entrelazado en sus entrañas desde el

momento en que había puesto un pie en el umbral de la oficina de Lucien

y entró en su presencia. Quería cerrar las piernas, era demasiado obsceno,

ambos mirando su sexo brillante en el espejo, pero luego

Las manos de Lucien se movieron a lo largo de sus muslos cuando estuvo seguro de que ella no iba a cerrarlos sobre él. Sus dedos trazaron la piel suave, y ella gimió cuando él pasó un dedo por su base. Otra vez, muy lento. La respiración de Sophie llegó en cortos jadeos, y amenazó con detenerse por completo cuando él movió las manos para cubrir las suyas y llevarlas hacia abajo entre sus piernas. Sus grandes manos calientes sobre las suyas, pequeñas.

Ábrete para mí, Sophie. Cerró los ojos con fuerza y él hundió sus dientes en su cuello casi lo suficiente para hacerla gritar. No cierres los ojos. Observa. Movió los dedos con los suyos propios, guiando sus acciones, obligándola a exponer su yo interior a los dos en el espejo. ¿Lo ves? ¿Puedes ver cuán jodidamente hermosa eres? Él tocó con su dedo índice su clítoris, y sonrió a la manera en que ella se sacudió y gimió de placer. Eso está mejor. No muevas las manos. Mira. Mira mis dedos. Ella hizo lo que le dijo, perdida en la intensidad de los sentimientos que había liberado. Quería venirse. Quería que los dos la vieran venirse. Sí. Sí. No te detengas. Se lamió los labios, perdida en la forma en que sus grandes dedos morenos se movían de la manera correcta. Y luego se detuvo y ella se quedó sin aliento por la frustración, porque había estado tan cerca, muy, muy cerca. Y entonces se quedó sin aliento de nuevo, pero esta vez con temor, porque había agarrado el vibrador y lo deslizaba por detrás de su espalda. Sonó bruscamente contra la plenitud de su trasero,

y luego los ojos de Sophie se ampliaron cuando Lucien pasó la punta entre

sus piernas. Podía ver su palpitante cabeza de plata, y ella sacudió sus caderas en un esfuerzo para moverlo más cerca de su clítoris.

Chica codiciosa. Lucien empujó hacia adelante para darle lo que quería por un breve segundo. Lo suficiente como para hacer que se retorciera, demasiado breve para dejarla venir. Él era su verdugo celestial, corriendo la punta arriba y abajo de su sexo, nunca dejando que tuviera lo que necesitaba. ¿Lo quieres dentro de tu coño, Sophie? Dejó que la punta del vibrador se deslizara en su interior.

susurró, horrorizada por el hecho de que su cruda elección de las palabras sólo la excitara aún más. Sí. Estaba más allá desesperada porque él la llenara.

Princesa murmuró contra su pelo, y luego introdujo el vibrador dentro de ella en un empuje largo y lánguido. Sophie gimió de placer, incapaz de apartar la mirada de sus manos mientras introducía el eje de plata en ella. Comenzó a temblar, a temblar físicamente con profundo

placer, y él la mantuvo en el borde de su clímax, desafiándola con sus ojos

y sus manos a ir más allá de lo que lo había hecho antes.

no quería.

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gimió y empujó el vibrador dentro de ella hasta la

empuñadura, y luego se retorció hasta que el estimulador de clítoris golpeó

su punto dulce. La mantuvo allí.

Su cuerpo comenzó a

sacudirse. Mírate venir, Sophie. La tenía bien abierta y el estimulador se mantuvo estable contra su clítoris cuando trató de zafarse ante la intensidad, haciéndola convulsionarse con la violencia de su orgasmo, mientras explotaba a través de ella. Podía oír a alguien gritar de placer, y le tomó varios minutos para registrar el sonido como suyo. Su cuerpo había tomado el control de su mente con un instinto animal que ella era

incapaz de luchar. Lucien Knight era salvaje, y le encantaba.

Sophie se dejó caer en los brazos de Lucien mientras la acercaba a su pecho. Necesitaba estar quieta, para que su corazón martillado se detuviera y su cuerpo dejara de temblar.

¿Qué hacía? Las réplicas de vergüenza se apoderaron de ella, y cerró los ojos ante la imagen de sí misma desnuda en brazos de otro hombre. Lo que le había parecido tan erótico hace momentos, ahora se veía sucio.

¿Que control tenía este hombre sobre ella? Sólo tenía que tocarla y el sentido común se iba volando, dejándola sin sentido y deseosa de su toque. Incluso ahora, con el peso de la vergüenza en sus hombros, no podía verlo como algo más que hermoso. No era su culpa que su matrimonio se hubiera roto, y por mucho que pudiera pensar, dejarse seducir no era la clave para recomponerlo.

Lucien se agitó detrás de ella, pero sus huesos se sentían demasiado pesados para levantarse del suelo. Ella no tenía por qué preocuparse. Momentos más tarde, sus fuertes brazos se deslizaron por debajo de ella y la levantó como un niño, su cálido pecho contra su mejilla mientras ella se instalaba en su contra. Se acercó a la cama y la depositó suavemente, y luego colocó las sabanas sobre su cuerpo temblando ligeramente y alisó el pelo húmedo de su mejilla.

Si hubiera sido distinto a impresionantemente suave, Sophie podría haber encontrado la voluntad de poner fin a la misma, pero su ternura derribaba sus defensas. Se robaba su vergüenza y su ira, y la dejaba con sólo un sentido de inevitabilidad y calma, y el dolor cansado de una amante satisfecha. Le acarició el pelo, y la tranquilizó con susurros, palabras incomprensibles. Se esforzó por atraparlas, pero flotaron lejos mientras se dormía. Todas excepto una.

Joder,

susurró.

Mírate

Princesa.

56

8

Traducido por Deydra Eaton Corregido por Sofí Fullbuster

L ucien se sentó en la silla junto a la cama y observó dormir a Sophie. Había estado fuera de combate durante un par de horas, y abajo el club había cobrado vida. Había recorrido el

piso una hora atrás y se encontró satisfecho por el número de personas que fluían por las puertas, cada una de ellas con ojos audaces y expectantes. Amaba su falta de inhibición, su coraje para rechazar los límites sociales y ser quienes demonios quisieran en ese lugar que había creado.

El Club Gateway era precisamente lo que decía sobre la puerta. Una puerta a la libertad sexual para cualquier persona lo suficientemente valiente como para entrar.

Miró a Sophie de nuevo. Lo había frustrado como el infierno desde el momento en que desfiló en su oficina con tacones en los que apenas podía mantenerse en pie, y lo había sorprendido cuando se dio la vuelta y soltó palabras que claramente la mortificaron. Su vergüenza había perdido la batalla con su arrebato, y eso lo impresionó. La chica era ochenta por ciento gatita y veinte por ciento leona, y consideró su misión el hacerla rugir. El potencial sexual brilló en ella como un faro, y su insistencia de lo contrario sólo le daba aún más ganas de demostrar que se equivocaba.

Además, estaba el pequeño detalle de su marido. Si había una cosa que realmente ponía de gallina la piel de Lucien, eran los hombres que trataban mal a las mujeres. Su investigador había cavado alrededor y aparecieron pruebas de que otra mujer de Dan había sido un accesorio permanente en el matrimonio de Sophie por un tiempo considerable.

¿Cómo podía hacerlo ese hombre? ¿Cómo podía decirle mentiras descaradas a la mujer a la que profesaba amar?

La oscuridad de asentó en el corazón de Lucien mientras los recuerdos del dolor del corazón de su madre, enterrados durante mucho tiempo, nadaban a través de su cabeza. Su único crimen había sido amar demasiado a su padre, y murió por su causa. Sola, salvo por una botella

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de píldoras y una arrugada fotografía de su esposo. Había vivido su vida a

la sombra del engaño del padre de Lucien, y en su mayor parte se engañó

a sí misma diciendo que era feliz. Justo hasta el día en que no pudo

ignorarlo más, porque fue empujado bruscamente en su cara cuando lo había visitado en el trabajo y lo encontró a horcajadas sobre su secretaria

en el escritorio.

Se había enfrentado con la verdad en toda su fealdad, y la había

roto.

Lucien había sido demasiado joven en ese entonces para salvar a su madre, pero se iba a asegurar jodidamente que Sophie no se dejara atrapar en el mismo ciclo de destrucción. Se tambaleaba justo directo al punto de enfrentar a su esposo, y Lucien pretendía armarla para la lucha.

a su esposo, y Lucien pretendía armarla para la lucha. En una habitación pequeña de hotel

En una habitación pequeña de hotel en Creta, Dan se dejó caer en una silla similar al lado de una cama similar y miró a otra mujer dormir. ¿Qué hacía? Esta era la primera vez que pasaba más de veinticuatro horas seguidas en la compañía de María, y la realidad de estar con alguien más que no fuese Sophie durante todo el día había dado duro en el blanco. Las reuniones con María para cenas clandestinas y sesiones de sexo por la tarde se habían convertido en el agradable elemento fijo en su vida

durante los últimos dieciocho meses. Desde el momento en que se conocieron en una fiesta de trabajo, ella no ocultó el hecho de que lo consideraba atractivo. Era coqueta. Sexy. Era divertida, y no le importaba

si él olvidaba poner los contenedores afuera o dejaba la ropa sucia en el

suelo del dormitorio. Era excitante en su falta de familiaridad, y ella lo

quería. No tomó ningún esfuerzo separarla en su mente de sus votos matrimoniales.

En todo caso, se dijo, follar a María ayudó a su matrimonio. María hizo cosas que Sophie no se atrevería. Era un hombre satisfecho, y en cualquier otra área a parte de la habitación, su relación con Sophie era ideal.

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Había compartimentado su vida en su cabeza perfectamente.

Sophie, su esposa y mejor amiga.

María, amante dos veces por semana.

Había sido el plan ideal, hasta ahora.

Hasta esta semana.

María había estado haciendo ruido acerca de irse juntos durante meses, pero él había logrado esquivarlo. Ella conocía su situación. Era un hombre casado. Pero entonces, eventos habían conspirado contra él y se había encontrado incapaz de salir de ello esta vez. María no había dicho exactamente que le diría a Sophie sobre su aventura, pero había dado a entender lo mismo, y la amenaza era suficiente para tenerlo empacando su maleta y decir su mentira más grande hasta ahora.

María se había encontrado con él en el aeropuerto, y de allí en adelante, supo con absoluta convicción que estaba mal. No quería ir a la tienda libre de impuestos con ella, porque comprarle a Sophie una nueva botella de perfume era parte de su ritual habitual de vacaciones. Estar con María veinticuatro/siete había destacado todas las diferencias entre las dos mujeres en su vida que nunca se había tomado el tiempo de pensar. Por supuesto, María puede que no se quejase sobre contenedores o ropa sucia por el momento, pero los pequeños detalles de vivir temporalmente con ella habían expuesto más sus incompatibilidades que sus puntos fuertes. O tal vez estaba siendo injusto. Probablemente no debería importar que María durmiera en el lado equivocado de la cama, o que prefiriera té en lugar de café en la mañana. Realmente no debería perturbarlo, que ella fuera del tipo turista en lugar de la chica que cocina en la playa, o que no tuviera ni idea de cómo jugar por la noche al póker en el balcón.

Pero el hecho era que todas esas cosas lo molestaban, porque ignoraban el hecho de que ella simplemente no era Sophie. No era la mujer que amaba, la mujer que lo conocía completamente.

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¿Sophie sabía sobre María? ¿Cómo no iba a saberlo?

Cristo, esperaba que no.

Dejó caer la cabeza entre sus manos, sintiéndose atrapado. Quería ir a casa.

no iba a saberlo? Cristo, esperaba que no. Dejó caer la cabeza entre sus manos, sintiéndose

9

Traducido por NnancyC Corregido por Sofí Fullbuster

S ophie abrió los ojos. Cálidas y tenues lámparas iluminaban el dormitorio, y se encontraba increíblemente cómoda. Fragmento por fragmento, el recuerdo de las últimas horas

hicieron clic en su lugar cuando despertó, y una mirada bajo las mantas confirmó sus temores. Estaba desnuda. No lo había soñado. Realmente había dejado a Lucien hacerle aquellas cosas.

¿Dónde se encontraba Lucien? Se sentó en la cama, la sábana apretada contra su cuerpo desnudo. Él debió haber oído sus movimientos, porque un segundo después apareció en la puerta.

Lo tomaré como un cumplido que durmieras tan bien. Se apoyó contra el marco de la puerta con los brazos cruzados encima del pecho. Sophie frunció el ceño, contrariada por el hecho de que se había cambiado de ropa. No lo había visto en nada más que trajes de negocios, pero justo ahora, en suaves y desgastados pantalones vaqueros y una camisa negra descolorida que se adhería a su cuerpo bien definido, era un nuevo tipo de marca de hermosura.

¿Qué hora es? preguntó, desorientada por la oscuridad y la cercanía de Lucien.

Casi media noche.

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Sophie lo miró de reojo. Había estado dormida por más de tres horas. Oh, Dios. Estaba en un club de sexo. El cielo solamente sabía lo que sucedía debajo de ella.

Lucien. Esto está mal. No debería estar aquí. Su voz salió más ronca de lo que había esperado.

Lucien negó con la cabeza y desapareció por unos segundos, luego volvió con una bandeja. La colocó en la cama al lado de ella, luego se sentó a la par.

Come. Debes estar hambrienta.

Sándwiches

delicados. Boles con frutas. Trufas de chocolate.

Levantó la mirada hacia Lucien otra vez, preguntándose cómo podía esperar que se sentara allí, desnuda, y comiera algo. Ella era su asistente personal. Él era su jefe.

¿Así es tu bienvenida a todo nuevo personal, Lucien? ¿Un viaje al club de sexo, un rápido tanteo y un sándwich? No es muy elegante.

ofenderlo, pero sólo se rió de su

Había tenido la intención de grosería.

Sophie

bajó

la

mirada

al

despliegue

de

comida.

Eso no fue un tanteo, Sophie. Fue un preludio.

Había estado medio considerando comer un sándwich, pero la idea perdió su atractivo ante sus palabras. ¿Un preludio?

Asintió y agarró una cereza del bol.

Un preludio. Hundió los dientes en la oscura y brillante piel de la cereza y rasgó la pulpa desde el carozo.

Siempre había un elemento sorpresa en las conversaciones con Lucien; era tan impredecible como imprevisible. Sophie lo observó en silencio y esperó por más.

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Tengo una propuesta para ti. Se estiró por otra cereza.

Sophie sacudió la cabeza. ¿Dónde se había ido su realidad? De repente entendió como Alice se había sentido cuando cayó en la madriguera del conejo. ¿Había alguien arrancándola de su propia vida y arrojándola en una fantasía? Estaba desnuda en un club de sexo mirando a un guerrero vikingo succionar una cereza. Este no era su promedio de martes a la noche. No podía hablar. No conocía las palabras apropiadas.

Quédate conmigo esta semana.

Vaya. Sophie conocía la respuesta a eso.

¿Qué? ¡No! Podría ser hermoso, pero estaba claramente loco.

Dame una buena razón de por qué no dijo, luego se extendió a su lado en la cama y balanceó otra cereza indecentemente grande sobre su boca por el tallo.

—Porque… porque no quiero, por eso.

Por supuesto que quieres, sólo tienes miedo a admitirlo. Lucien se rió y mordió la cereza en la mitad. Una mejor razón, por favor.

Sophie negó con la cabeza. Eres el hombre más engreído que jamás haya conocido.

Blah, blah, blah. Hizo gestos para que se moviera, y lo miró fijamente, frustrada. Estaba atrapada. Sus ropas se hallaban dispersas por el otro lado de la habitación, y la sábana estaba sujetada bajo su cuerpo. Aparte de invitarlo a un striptease no había escape de esta conversación, y él lo sabía perfectamente bien.

Volvió sus grandes e inocentes ojos azules a ella. ¿Tienes un gato? ¿Es eso? ¿El señor Tibbles va a morir si no vuelves a casa para alimentarlo?

Estrechó los ojos y desvió la mirada. No tengo un gato.

¿Un perro, entonces? ¿Dos hijos gritones?

Sophie suspiró y se dejó caer en la almohada de nuevo, la sábana apretada bajo sus brazos. Sólo somos Dan y yo.

Quien no está allí. La frialdad contenida de sus palabras arrebató la ira de Sophie y la dejó a la defensiva. De acuerdo. Vamos a comenzar esta conversación otra vez. Quédate conmigo hasta el domingo.

Sophie se apoyó a sí misma en un codo y se giró hacia él.

¿Por qué?

Sus ojos se deslizaron a los suyos. Porque te lo debes a ti misma. Porque eres joven, y hermosa, y hay mucho más que el sexo que has experimentado hasta ahora. Mereces saber todo, sentir todo, y quiero ser el único que te muestre.

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¿Se te había ocurrido que podría no querer saber?

Lucien sacudió la cabeza con una sonrisa baja y sexy. Se me ocurrió que creías que no querías saber. Pero luego te toco, y vuelves a vivir. Extendió el brazo y eligió un melocotón de la bandeja. ¿No sientes curiosidad, Sophie? ¿De verdad no quieres saber?

Por convención decretó que Sophie se rehusaría, pero su franqueza exigía la misma sinceridad de ella. No podía recomponerse lo suficiente como para mentir, aún del mismo modo no podía permitirse admitir la verdad.

Lucien giró el melocotón en sus manos, sabiendo muy bien que era mucho más que una pieza de fruta inocente.

Trazó con la punta de su dedo la curva del melocotón, y también podría haber estado acariciando su trasero. Lo hacía otra vez, infiltrándose con sutileza en sus pensamientos. Si alguna vez renunciara a su vida como el rey de un imperio sexual, se convertiría en un caliente hipnotizador de primera.

Quédate porque quiero que lo hagas, Sophie. Llevó el melocotón hasta su nariz e inhaló profundamente.

Quédate porque puedo hacerte sentir mejor de lo que cualquier otro jamás hizo. Se puso el melocotón en la boca, cerró los ojos y hundió los dientes profundamente en él.

Los pezones de Sophie se endurecieron debajo de la sábana. No podía negarlo. Lucien había ganado. Quería su boca en ella en vez de en ese melocotón, pero las palabras no saldrían. Se apoyó en el codo, reflejando su postura, luego ofreció el melocotón a sus labios, lo suficientemente cerca como para que ella lo probara. Muerde.

Cerró los ojos y obedeció su orden.

Sabe como tú. Sus palabras la acariciaron cuando comió la suave pulpa. Dulce. Sus dedos le tocaron la boca cuando tragó. Y tentador. Sophie no podía detenerse. Abrió la boca y le chupó el dedo, arremolinando el dulce jugo del melocotón alrededor de él con la lengua. Cuando abrió los ojos, Lucien deslizó los dedos lentamente fuera de su boca y luego los metió en la suya.

Me gusta tu sabor dijo. Dime que te quedarás.

Sophie le dio el más diminuto asentimiento. Me quedaré susurró, luego se aclaró la garganta. Me quedaré repitió, más fuerte esta vez. Quiero quedarme contigo, Lucien.

La sonrisa en respuesta de Lucien se hallaba llena de promesa sexual, y en un movimiento veloz, se cernió y rodó a Sophie encima de él. Estaba totalmente vestido, y había capas de ropa de cama entre ellos, pero Sophie todavía podía sentir claramente su excitación presionando en su estómago.

Sus

manos

recorrieron

la

longitud

de

su

columna

expuesta,

63

haciéndola jadear. Estaba desnuda aparte de sus medias de liguero, y

Lucien no perdió el tiempo.

Puso las manos en su trasero. Ahora esto es estupendo 4 dijo, con una mirada de soslayo al abandonado plato con frutas, luego serpenteó una mano alrededor de su nuca para atraer su boca para un beso. Fuegos artificiales explotaron en su estómago cuando su lengua se deslizó sobre la suya y sus caderas se mecieron, fuertes en suavidad. No pudo evitarlo, por lo que abrió las piernas un poco para él, y sus dedos se deslizaron en la grieta de su trasero. Su otra mano se movió para acunar su cabeza contra la suya.

Sus dedos se movieron en largas caricias, tocándola en todas partes. Deslizándose justo dentro de ella, luego retrocediendo para trazar vagas figuras de ocho en su clítoris.

Voy a lamerte aquí.

4 Juego de palabras entre Peach; melocotón, y Peachy; estupendo.

Sophie gimió con anticipación. Dios, quería su lengua allí.

Y aquí. Deslizó los dedos en su interior otra vez por un segundo, luego los retiró de nuevo para acariciar su culo.

Y aquí. Sus dedos acariciaron la pequeña entrada apretada, haciéndola retorcerse con sorpresa.

¡Lucien! No.

Hundió los dientes en su labio inferior. ¿No?

No apartó los dedos de su culo, pero su toque fue tan suave como una pluma que dejó de intentar alejarse. Podría sorprenderte.

Negó con la cabeza. Era un tabú que nunca había estado interesada en romper. Y todavía no lo estaba, pero había algo innegablemente sexy ante la sensación de Lucien tocándola allí.

Lo agregaré a mi lista. Lucien respiró en su boca.

Sophie levantó la cabeza un ratito, y el movimiento empujó su columna hacia abajo, lo que le hizo empujar su trasero un poco más fuerte en su mano. Sus ojos se ampliaron. Lucien no dijo nada, pero en vez de darle una larga y cómplice mirada, se cernió encima de ella. Sabía que Sophie ya había madurado para gustarle la sensación extraña de su atención allí.

¿Qué lista?

64

La que tengo en mi cabeza de las cosas que voy a hacerte esta semana, princesa.

Sophie se sintió más allá de sucia. Estaba tendida encima de un hombre que jugaba con su culo y llenaba sus oídos con promesas de una semana de placer absoluto, sin censuras. Estaba llena hasta el borde con deseo oscuro y atractivo, y preparada para seguir a ese gran dios vikingo del sexo por su apasionante y desconocido mundo.

Su mano permaneció por otro momento en su trasero, luego Lucien se sentó y la bajó de encima suyo.

Vístete, Sophie. Vamos a bajar.

10

Traducido por Moni Corregido por Vanessa VR

S ophie se quedó atrás junto a la puerta abierta de la suite de Lucien, usando de nuevo el vestido verde y zapatos de tacón alto, pero despojada de la ropa interior. Estaban en el bolsillo

de Lucien, y ninguna cantidad de súplicas por ella había hecho la más mínima pizca de diferencia. Se había reído de la idea de que ella nunca antes había dejado la casa sin ropa interior, y la guardó en su bolsillo a pesar de su protesta.

Se puso de pie en la parte inferior de la pequeña escalera y la llamó.

Vamos, Sophie. Voy a hacer toda una entrada, y vas a venir conmigo.

—Pero… —Miró desesperadamente hacia su bolsillo. Realmente quería la seguridad de su ropa interior.

Deja de mirar mi entrepierna y ven aquí. Tomó su mano, teniendo la ventaja frente a sus palabras. Dio un paso vacilante hacia abajo para estar junto a él, sintiéndose mal y expuesta a pesar de que se veía perfectamente decente a simple vista.

Así está mejor, Sophie. Ahora, voy a hacer todo un chequeo completo del lugar, y vas a hacer tu trabajo como mi asistente personal y acompañante.

Sophie encontró un pequeño consuelo en el hecho de que le había dado al evento un sesgo relacionado con el trabajo.

¿No debería tener un portapapeles o algo así? preguntó. Se sentiría mucho mejor si luciera oficial, distinta del resto de la clientela del club. Algo para marcarla como parte del personal, en vez de una buscadora de placer.

Lucien se rió de ella.

65

No seas ridícula. Nuestro objetivo es mezclarnos, no sobresalir y hacer que las personas se… —Se volvió hacia ella y lamió sus labios.

Alejen a grandes zancadas. Pasó una mano por la parte trasera de ella y

se inclinó hacia su oído.

No creo que vaya a dejar que te pongas ropa interior de nuevo esta semana.

El hombre era letal. Todo esto era un gran juego para él, y era un jugador de clase mundial. Sophie enderezó la columna vertebral y colocó los hombros hacia atrás. La idea de ver el club con personas en esas habitaciones, en esas camas… se estremeció. Como que quería huir a casa, incluso sin su ropa interior, pero tenía que aceptar que una gran parte de ella quería quedarse y ver lo que había más allá. Se recordó que independientemente de todo lo demás, se suponía que debía estar aquí en calidad de la asistente personal de Lucien. Si lo pensaba de esa manera, tal vez podría lograrlo durante las próximas horas.

Muéstreme el camino, Sr. Knight.

Él inclinó la cabeza y colocó la mano en la parte baja de su espalda.

Quédate cerca de mí. Nadie te tocará a menos de que lo toques primero.

Antes había estado nerviosa. Ahora estaba aterrorizada. ¿Y si se

tropezaba con alguien, o rozaba al pasar junto a ellos por error? ¿La atarían

a una cama y le darían treinta azotes? Y, ¿Lucien intervendría, o lo consideraría todo parte de su liberación sexual?

¿Sophie? Lucien se detuvo y la miró. Por amor a Dios, sólo relájate, ¿quieres? Por aquí. Se movió hacia la salida de incendios, y le lanzó una mirada inquisitiva cuando no lo siguió automáticamente.

Iremos por este camino y entraremos por la recepción explicó, tendiéndole de nuevo la mano. Quiero verlo a través de los ojos de nuestros clientes que pagan.

Sophie lanzó una última mirada de anhelo sobre su hombro hacia la ahora puerta cerrada que se interponía entre ella y el santuario, y luego siguió a Lucien por la salida de incendios.

y luego siguió a Lucien por la salida de incendios. 66 Sophie se apretó a sí

66

Sophie se apretó a sí misma contra el lado de Lucien mientras pasaban la pequeña cola en la puerta principal. El club se veía diferente ahora que la oscuridad había descendido. La fachada de cristal ahumado

tomó una postura amenazante sin el sol brillando fuera de él, y la iluminación tenue en la recepción añadía el ambiente de expectación que irradiaban los clientes que esperaban. Sophie dio el más pequeño vistazo hacia ellos mientras pasaban, luego desvió la mirada rápidamente. Por lo que pudo ver, la mayoría de las personas se veían bastante regulares. Tal vez había exagerado un poco las cosas en su mente. Era un club. Había ido suficientes veces a discotecas, las personas en la cola no estaban más que vestidas como fiesteros regulares.

Lucien le asintió al personal de seguridad y colocó una mano en su espalda de nuevo para dirigirla por la recepción y a través de las puertas dobles de la entrada.

Se inclinó y colocó la boca cerca de su oído mientras entraban en el club oscuro y lleno.

Ya no estamos en Kansas, Dorothy. Lo inesperado de la frase la hizo reprimir una risita. Se relajó un poco. Sophie dejó que sus ojos vagaran alrededor, notando el hecho de que la habitación antes vacía, ahora se encontraba llena de gente. A primera vista, casi parecía cualquier otro club. La música bombeaba, el bar brillaba con un sinnúmero de botellas de alcohol y mezcladores, y la pista de baile se levantó con personas girando. Sin embargo, una mirada más cercana confirmó que no estaban vestidos como los fiesteros de afuera. Obviamente los vestuarios se hallaban colocados mayormente para deshacerse del ochenta por ciento de la ropa. Las mujeres brillaban con diminutos vestidos transparentes, y ocasionalmente casi nada en absoluto.

¿Una bebida? preguntó Lucien, levantando la voz sobre la música. Sophie frunció el ceño.

No parece muy profesional.

Considéralo parte de tu disfraz.

67

La guió hasta el bar, y los ojos de Sophie vagaron mientras Lucien ordenaba bebidas al barman, inmediatamente atento. Un chico se encontraba sentado en un taburete al final del bar, y tardó varios segundos para que Sophie se diera cuenta de que su pene estaba enterrado en la boca de una morena entre sus piernas. Carajo. Apartó la mirada rápidamente y se encontró con los ojos azules divertidos de Lucien mirándola. La iluminación tenue oscurecía su cara y le daba un aire ligeramente amenazante. ¿Podía confiar en él para cuidarla aquí? ¿Y si de pronto se quitara la ropa y esperara a que ella saltara desnuda dentro de un jacuzzi? Era extraño. Sólo lo había conocido por una pequeña cantidad de tiempo, sin embargo, estaba de un modo insondablesegura de que podía confiar en él.

Le ofreció uno de los vasos.

¿Qué es?

Vodka.

¿Un vodka seco?

Se encogió de hombros. Puedes tener hielo si quieres.

Bebió con cautela y de inmediato se atragantó con la intensidad del alcohol en su garganta. Lucien rodó los ojos y le tendió su vaso al barman, quien vació una pala plateada de hielo en él sin una pizca de expresión.

Lucien se volvió para inclinarse contra el bar e inspeccionó la habitación.

Siéntate por un segundo. Necesito ver todo trabajando.

Sophie miró el taburete de metal de diseñador junto a él y deseó tener un poco de desinfectante de manos.

Sólo siéntate en él. Está escrupulosamente limpió. Lucien anticipó sus pensamientos de nuevo, y fue su turno de rodar los ojos mientras se subió en él. ¿Por qué hicieron estas cosas tan incómodas?

Lucien estabilizó el taburete con la mano. Ojalá hubiera estado de pie enfrente de ti en ese momento. Creo que impactaste a ese tipo de allí.

Los ojos de Sophie se dispararon alrededor en pánico. No había nadie mirándola excepto Lucien, quien reía abiertamente. Acarició su ropa interior en su bolsillo.

Que divertido murmuró con amargura, y cruzó las piernas para estar doblemente segura de que nadie podía ver más arriba de su falda. Una mujer con largos rizos negros y un vestido de encaje rojo se pavoneó hasta el bar junto a Lucien, suficientemente cerca como para hacer que ignorarla fuera imposible. Su cuerpo curvilíneo rozó contra el suyo desde el hombro hasta el muslo, y el miedo erizó la piel de Sophie. ¿Lo habría malentendido? ¿Aceptaría la no tan sutil invitación de esta mujer? Sophie lo miró mientras él inclinó la cabeza hacia la mujer en un saludo informal, luego volvió la espalda en su cara para volverse hacia Sophie con deliberada lentitud. Lo inesperado de su boca en la suya un segundo o dos más tarde le sacó el aire de los pulmones a Sophie. Sabía a vodka y lujuria, y abrió la boca para dejar su lengua deslizarse sobre la suya. Sus labios eran firmes, sus manos aún más firmes mientras sostenían sus caderas.

¿Fue eso otra parte del disfraz? susurró cuando la soltó, su boca hormigueando por el vodka y el beso.

No. Sus pulgares frotaron sus caderas. Te besé porque, a pesar de que estás totalmente vestida, sigues siendo la mujer más sexy del lugar.

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Tenía una manera de decir lo último que Sophie esperaba, una mezcla de ternura con lo obsceno que la dejó sin habla.

Incluso aquí en medio de esta atmósfera cargada y sexual, Lucien brillaba. Una hoguera carnal. Peligrosa. Deliciosa.

Vamos a caminar. Le ayudó a bajarse del taburete y la guió

alrededor del borde de la pista de baile. Sophie trató de no mirar muy de cerca a la gente a su paso, pero no podía evitar que sus ojos se desviaran,

o que su cuerpo reaccionara a ello.

Una mujer que usaba una tanga negra diminuta colgaba de cabeza en un tubo, la mano de un tipo entre sus piernas abiertas. En los sofás, las parejas se tocaban entre ellos abiertamente. Los dedos de Lucien se entrelazaron con los de Sophie y la agarró con fuerza cuando pasaron a una pareja follándose contra la pared, sus pantalones en sus tobillos, las piernas de ella alrededor de sus caderas. El brazo de Lucien cayó en la cintura de Sophie. Tranquilizador. Posesivo.

Por aquí.

Se dirigió a través de un arco en la parte trasera hacia algún lado que no le había mostrado antes, un tour domesticador.

¿Te gusta el cine? susurró, y la llevó hacia un lado dentro de una habitación oscura.

Le tomó unos segundos a sus ojos ajustarse a la oscuridad y darse cuenta que se encontraba dentro de un cine, pero no cualquier tipo de cine en el que había estado. Algo le decía que no iban a comprar palomitas aquí. Los asientos estaban agrupados en pares y cubiertos de piel de leopardo, y la película rodando a través de la pantalla era pornografía fuerte. Sophie la miró, paralizada. Nunca se había sentido atraída por

cualquier tipo de porno, así que verla de pronto tan lasciva y enorme frente

a ella la sorprendió. No parecía haber mucha gente en la habitación, pero esos que estaban allí, no hacían un secreto del hecho que tenían sexo.

Lucien tiró de ella hacia un sofá del amor escondido justo en el fondo de la habitación.

—Lucien, no podemos…

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Está marcado como privado. Nadie mirará a menos de que sea invitado.

Su boca aterrizó en la suya al instante en que la tenía arrinconada, y el fuego en su vientre se encendió con indecente velocidad. Estaba rodeada por sexo de pared a pared, y en los brazos de un hombre que la deseaba con una pasión que bordeaba en la obsesión. Sus labios chocaron con los suyos, y su lengua golpeó y lamió dentro de la suya mientras sus dedos buscaron los pezones a través del material de su vestido.

La lujuria se apoderó de ella. Rápida y fuerte necesidad la hicieron subir para sentarse a horcajadas en su regazo. Su erección quemaba entre ellos mientras él subió su falda bruscamente y empujaba la mano entre sus piernas.

Ella gimió, y él colocó la otra mano sobre su boca.

No hagas ruido.

Empujó los dedos dentro de ella, y su cara se contorsionó con el esfuerzo de silenciar su placer.

Las personas considerarán que está bien venir y mirar si haces ruido susurró, apartando la mano de su boca. Ella asintió, con los ojos muy abiertos, asustada de que fuera a detenerse, sabiendo que no lo haría. Operando por instinto, extendió el brazo y masajeó su gran erección, luego abrió el botón de sus vaqueros. Esta era la tercera vez que la había tocado íntimamente, y quería nivelar la situación. Quería sentir su pene en sus manos, en su boca, dentro de su cuerpo. Él gimió y se movió debajo ella.

Aquí no, princesa. Sophie se quejó con frustración cuando tomó su muñeca. Quiero escucharte gritar la primera vez que te coja.

Colocó la mano de ella entre sus piernas y mordisqueó su oreja.

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Hazte venir tú misma. Sus dedos aún moviéndose dentro de ella, rítmica y profundamente. Sophie podía sentir su clítoris bajo sus dedos, y no podía resistir el deseo de hacer lo que se le pedía. Él chupó los dedos de su otra mano y la estiró alrededor de su muslo para pasar la mano sobre su perineo. Ella se tensó, sabiendo a donde iba.

Compórtate se rió Lucien en su boca. Voy a cogerte con mis dedos. Tú vas a tocar tu clítoris. Ahora, voy a tocar tu culo, y te va a encantar.

Sus dedos mojados hicieron su camino para jugar alrededor de su ano justo como antes mientras sus dedos se movían duro dentro de su sexo. Sophie gimió. Era obscenamente erótico, y le mordió el labio cuando comenzó a perder el control de su habilidad para estar en silencio.

Eres tan malditamente sexy, Sophie murmuró. Sabía lo cerca que estaba y la incitó susurrando palabras sexuales y con profundos hundimientos de sus dedos. Sophie clavó las uñas en sus hombros y apretó los dientes cuando su orgasmo comenzó a construirse. Lucien lo sintió y movió sus dedos más rápido dentro de ella, soltando palabras en sus oídos que la avergonzaban con su tosquedad y empujó su clímax más allá de los límites.

No era hacer el amor. Era puramente coger. Sophie se puso rígida, y Lucien empujó la lengua dentro de su boca al mismo tiempo que torció el

dedo suavemente dentro de su culo. Sophie se arqueó violentamente, llena en cada orificio, y todo su cuerpo se sacudió con el esfuerzo de controlar el deseo de gritar en el oscuro y sublime éxtasis mientras se venía en sus manos. Continuó, y continuó… ola tras ola… se agarró de él y se sostuvo a través de la tempestad.

¿No estás feliz de no estar usando ropa interior ahora? susurró mientras ella se calmaba. Sophie apoyó la frente contra la de él. Sí. Sí. Lucien sacó los dedos de ella y le arregló el vestido sobre los muslos gentilmente y deliberadamente. Una sonrisa jugaba en las comisuras de su boca.

Qué pena que no trajeras esa carpeta. Pudimos haber tachado “hacer que Sophie tuviera un orgasmo en un club de sexo” de mi lista. — Lucien levantó las cejas hacia ella. La primera en la clase, Srta. Black. Está progresando correctamente.

Sophie se puso de pie y alisó su vestido, inestable en sus zapatos de tacón alto. Frente a la gran pantalla delante de ella, un chico tenía a una mujer desnuda doblada sobre el capó de su auto, y la cámara hacía un acercamiento de su pene enterrado profundamente entre sus piernas. El sexo de Sophie aún pulsaba por su orgasmo, y miró hacia Lucien detrás de ella. Quería su pene dentro de ella, lo quería llenándola justo como la mujer en la pantalla.

¿Podemos ir arriba? susurró con voz ronca, pasando la mano sobre su entrepierna.

Una sonrisa baja sonó en su garganta.

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Con calma, princesa. Puso la mano en su trasero para llevarla fuera del cine.

De vuelta en el club, Sophie caminaba cerca detrás de Lucien hacia las escaleras a un lado de la pista de baile. Era consciente de los ojos de otras mujeres en él mientras las pasaban, y un poco de orgullo bailaba por su columna vertebral.

Manos lejos, chicas. Este es mío. Por esta semana, de todos modos.

Después de lo que acababa de pasar en el cine, Sophie sentía un extraño hilo de conexión con estas personas, y los comienzos de entendimiento del por qué se encontraba aquí.

Era extrañamente liberador, un sentido de pertenencia.

¡Guau! ¿En qué pensaba? No pertenecía a estas personas. ¿Cierto? ¿Lucien tenía razón? ¿Había una diosa degenerada del sexo merodeando bajo su piel inocente?

Ya estaba segura de una cosa, no podía volver a su apenas vida sexual suburbana con Dan.

Físicamente empujó cualquier pensamiento de él fuera de su cabeza. Dolían demasiado. Se encontraba en otro lugar, probablemente cogiéndose a alguien más en ese mismo momento, y sólo por esta semana, no iba a sentir culpa sobre hacer exactamente lo mismo.

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a alguien más en ese mismo momento, y sólo por esta semana, no iba a sentir

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Traducido por Adriana Tate Corregido por Alessa Masllentyle

L ucien llevó a Sophie a través del club. A través de habitaciones llenas de extraños follándose los unos a otros. Más allá de la bañera de hidromasaje, una maraña de extremidades

desnudas, una mujer rubia desnuda con tres hombres en ella. Uno por detrás. Uno por delante entre sus muslos extendidos. El tercero de pie sobre ella con su polla en su boca. Ella llamó la atención de Sophie mientras pasaban, una silenciosa pero inconfundible invitación para sumarse, tenía a Sophie apresurándose para evitar su mirada. Podría haber dejado a Lucien tocarla aquí, pero no tenía ganas de dejar a nadie más.

Escaleras arriba, Lucien abrió una puerta tras otra, y un caleidoscopio de imágenes de sexo explícito se quemaron a sí mismas en las retinas de Sophie. La música de la planta baja también se oía aquí, un ritmo bajo sexual que sustenta la acción. Si la planta baja parecía lasciva, aquí arriba era francamente obsceno. Parejas. Tríos. Orgías. Lucien abrió la puerta de la habitación que contenía la cama que Sophie había probado, y esta vez no se hallaba vacía. Tres mujeres desnudas estaban enroscadas una alrededor de la otra en un triángulo sáfico.

Una pelirroja se encontraba situada al final de la cama viendo las actuaciones, con un pie de tacón de aguja apoyado en el colchón para darle a la mujer arrodillada en el suelo entre sus piernas mejor acceso. La mano de Lucien masajeó a Sophie por detrás mientras ella quedó paralizada en su sitio. Podía ver claramente la lengua de la mujer trabajando su magia entre las piernas de la otra… moviendo rápidamente su clítoris… a diferencia de la mayoría de las mujeres en el club, ella no estaba completamente afeitada. Un triángulo de suaves rizos rojos cubrían su sexo, y de alguna manera representaba el acto oral más íntimo, como ver animales salvajes.

Jodidamente hermoso, ¿no es así? susurró Lucien, y movió la mano detrás de ella para cubrir su abultada erección. La garganta de Sophie se sentía reseca. No quería estar excitada por lesbianas. No quería

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disfrutar de la sensación de la polla de Lucien en su mano mientras observaba a alguna mujer venirse en la cara de otra mujer. Quería irse, pero Lucien le bloqueaba el camino, y la mujer comenzó a gritar. Se iba a venir, justo aquí delante de Sophie. Ella retrocedió, pero sólo tuvo éxito en estar más cerca en contra de la dureza del cuerpo de Lucien.

No huyas. Obsérvala venirse. ¿Puedes ver lo cerca que está, Sophie? Lucien meció su polla en la parte de atrás de su mano. Ve lo rosada que está. Cristo… —susurró Lucien. Tú eres incluso más hermosa Sophie.

La mujer ahora realmente gemía, y se extendió a sí misma aún más amplia con sus dedos. Sophie no podía quitar los ojos de su brillante sexo, sus labios extendidos para esa golosa boca.

—Tan mojada… —Lucien respiró. ¿Estás mojada, Sophie? Sophie agarró su polla duro. . Imagínate como te vas a sentir cuando lama tu clítoris de esa manera.

Sophie se puso tensa, demasiado perdida en la bestial sensación para estar avergonzada. La cadera de la mujer se sacudió contra la cara de su amante, y los dientes de Lucien se hundieron en la oreja de Sophie.

Vamos. El espectáculo terminó.

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—Supongo que podemos tachar “hacerte ver un espectáculo en vivo de sexo de lesbianas” de esa lista, también —dijo Lucien secamente, mientras la guiaba por el corredor. Sophie no podía mirarlo. Su cabeza daba vueltas. Demasiadas imágenes sexuales. Demasiadas posiciones. Demasiadas emociones que no había esperado y no sabía cómo manejar. Estaba avergonzada de su reacción allá en esa habitación, avergonzada por el hecho de que lo había encontrado tan erótico.

Lucien la presionaba demasiado lejos. No tenía idea de quién era, de cómo actuar, cómo regresar a la normalidad después de lo que él había hecho con ella.

Por favor, Lucien. ¿Podemos regresar ahora? Se giró hacia él, y sus ojos recorrieron su cara por unos cuantos minutos en silencio.

Suficiente por ahora, ¿eh? Ahuecó su mejilla.

Más que eso dijo Sophie, su garganta de repente obstruida con lágrimas. Todo esto estaba mal, mal, mal. Quiero ir a casa. Sophie recogió su cartera de la habitación de Lucien tan pronto como llegaron a su suite. Se sentía agotada más que cansada. Saturada más que informada, y quería estar sola para mantener su propia asesoría. Lucien parecía robarle la capacidad de pensar racionalmente; un toque y su resolución se derretía como un cubo de hielo que se enfrenta a un soplete.

No quería derretirse más. Si tan sólo pudiera mantener la calma y la compostura cerca de él, entonces nada de esto habría pasado.

Lucien inclinó su cabeza de lado.

Siempre puedes dormir aquí.

Sophie negó con la cabeza y miró lejos de él.

Necesito ir a casa, Lucien. Sabía que su voz sonaba acuosa, probablemente porque tenía que forzarla más allá de las lágrimas que brotaban de su garganta.

Lucien parecía como si iba a decir algo pero luego lo pensó mejor. Cogió las llaves de la mesa y las lanzó al aire.

Está bien. Atrapó las llaves y señaló hacia la puerta. Te llevaré ahora.

Sophie suspiró más fuerte, aliviada de que él había elegido no pelear con ella. Gracias murmuró, siguiéndolo mientras cerraba la puerta y se dirigía hacia la salida de emergencia de nuevo. Tragó bocanadas de aire de la noche fresca mientras taconeaba en su camino por las escaleras de incendio de metal, más que agradecida de que Lucien la había llevado por la parte de atrás del club. Ella no podría enfrentar todo eso otra vez esta noche.

Él le quitó el seguro al carro y ella se deslizó en la seguridad del

cuero negro, el vidrio y el metal a su alrededor, un muro de bienvenida

separándola de la depravación más allá.

Y entonces Lucien entró con ella, el gran maestro de toda la

depravación, y no estaba segura en el carro, o en cualquier otro sitio. Porque si Lucien se encontraba cerca, no estaba segura de sí misma.

Condujeron en silencio, el carro devorando los kilómetros como si fuera caramelo. El cuerpo de Sophie le dolía, pero su corazón le dolía más. Todo era un caos total en su cabeza. Amaba a Dan. Quería a Lucien. El sexo con Dan era… apretó los ojos. El sexo con Dan era aburrido. No lo supo hasta que Lucien le había quitado la venda de los ojos. Jesús, ni siquiera había tenido sexo con Lucien, no como Dios manda, pero aun así, la había excitado más en los dos últimos días que Dan en los últimos años.

Sus ojos se desplazaron hacia su perfil mientras él miraba la carretera, manejando el carro deportivo con fácil experiencia. Las luces de las señales de tráfico y las fachadas de las tiendas brillaron, sombras multicolores por las laderas y los ángulos de su cara. Verdes neón, rosados calientes, rojos peligrosos. Extraño, sin embargo familiar. Una extraña hermosura. Se había colocado una chaqueta de cuero sobre su camisa, dándole un aire de modelo de dudosa procedencia de una revista costosa.

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Él llevaba su belleza sin ninguna disculpa, así como no se disculpaba por el negocio que había elegido por sí mismo. Era un hombre totalmente a gusto con su piel, y parecía vivir una vida sin compromisos o convenios. Sophie no podía evitar envidiarlo.

Él desaceleró el carro hasta estacionarse fuera de su casa; no le había preguntado donde vivía y no fue ninguna sorpresa que ya supiera. Le había dado una mirada y parecía ver sus secretos más íntimos, algunos de los cuales eran tan profundos que ni ella misma era consciente de ellos.

Hogar, dulce, hogar murmuró mientras apagaba el motor. ¿Vas a invitarme a tomar un café?

La idea de Lucien dentro de su casa, la casa de Dan, horrorizó a Sophie. Verlo sentado en la silla de Dan… tomar desde la taza de Dan… simplemente parecía muy mal. Invitarlo a la puerta borrando todas las líneas, hacerlo parte de su matrimonio en lugar del distinto espacio que Sophie había reservado para él en su mente.

O sólo podrías invitarme a tener sexo. Prefiero el sexo que el café.

—Lucien… —Suspiró y retorció los dedos en su regazo. Lucien ya no puedo trabajar para ti. Todo esto es un desastre. Sacudió la cabeza y miró por la ventana, con los labios fruncidos. No puedo creer que haya hecho todo esto.

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Él se giró, pero ella se rehusó a encontrarse con su mirada.

Estás equivocada dijo. El error sería para ti correr de prisa bajo tu roca y esconderte de quien realmente eres.

La ira golpeó caliente dentro de ella.

Oh por favor, Lucien. ¿Qué es lo que realmente sabes de mí? Este hombre en realidad no la conocía, no en ninguna manera que importaba. Su relación no había seguido ninguna de las rutas convencionales, él la conocía íntimamente, sin embargo apenas en lo absoluto.

Pero entonces ahí estaba el sexo. Oh Dios, el sexo.

Sé lo suficiente. Sé que te has sentido viva en este último par de días más de lo que te has sentido en un largo tiempo. Lucías apagada cuando viniste a mí. Ahora… —Se encogió de hombros. Ahora, estás ardiendo.

Sophie cerró los ojos para contener las lágrimas que la amenazaban. No era muy dada a llorar, pero estar cerca de Lucien parecía intensificar todas sus emociones. Él definitivamente la había hecho venir diez veces más fuerte de lo que había conocido antes. Ella gimió y colocó las palmas de sus manos en los ojos y se los frotó duro.

No podía mentir, él tenía razón. Tal vez había estado a la deriva a través de su vida matrimonial en un estado de insatisfacción sin saberlo, pero eso no excusaba su comportamiento. Se encogió ante la idea de estar en el club, en esa habitación, viendo a esas mujeres teniendo sexo, con la erección de Lucien apretada en su mano.

Entra,

Sophie,

duerme

un

poco.

Él

encendió

el

motor.

Empezaremos después del almuerzo mañana otra vez. No llegues tarde.

Sophie ya sabía lo suficiente como para darse cuenta que no tenía sentido discutir con él. Necesitaba escapar dentro del santuario de su propia casa. Tener a Lucien y su carro fuera de su entrada.

Él claramente no creía que ella pudiera resistírsele.

Se equivocaba. No iba a volver a trabajar en Knight Inc. mañana ni ningún día otra vez.

Lucien observó a Sophie subir por el sendero del jardín, despeinada y deliciosa. No podía ayudarla a luchar la batalla que se desencadenó en su cabeza en este momento; él entendía que ella necesitaba estar sola esta noche para sacar sus sentimientos para sí misma.

Él aceleró el motor y movió el carro lejos sin mirar hacia atrás. Ella estaría de vuelta en su oficina mañana a las dos en punto. Sólo que no lo sabía todavía.

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mirar hacia atrás. Ella estaría de vuelta en su oficina mañana a las dos en punto.

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Traducido por Aimetz Corregido por Moni

D entro de la casa, Sophie cerró la puerta y se recostó contra ella, insegura de que sus piernas no pudieran sostenerla por mucho tiempo. Había cambiado mucho desde que había

dejado su casa ayer al mediodía.

La luz roja intermitente en el contestador llamo su atención, y tomó una respiración fuerte y dolorosa.

Ese tenía que ser Dan. Cruzó y se sentó en el piso al lado de la mesa del pasillo y presionó el botón con la cabeza entre sus manos.

—Hola Soph… —Sólo el sonido de su voz trajo un fuerte dolor en su pecho—. Soy yo… ¿dónde estás, nena? Realmente quiero escuchar tu voz esta noche, ha sido un día muy largo… te extraño… todo está bastante mal aquí… la misma mierda de siempre. Bob está siendo un imbécil como de costumbre con demandas irrazonables y arruinando las negociaciones… en fin… —Suspiró audiblemente bajo la línea, y Sophie apretó fuerte los ojos. Deseo que estés aquí. O yo estar allá. Cualquiera que sea… te amo, nena. Nos vemos pronto, ¿sí?

El mensaje terminó, y Sophie tragó aire mientras las lágrimas corrían por su rostro. Se acercó y presionó rebobinar, escuchando más los suspiros silenciosos de Dan que sus palabras. Sonaba desolado.

¿Dónde había estado ella cuando él necesitaba escuchar su voz? Registró la hora de la grabación en la máquina. Las ocho en punto. Nuevas lágrimas calientes de vergüenza corrían por sus mejillas. No podía soportar pensar en Dan de pie en algún lugar, solo, esperando que ella contestara, cuando todo el tiempo estuvo en el Club de Gateway dejando que Lucien la follara con su gran vibrador plateado. Quería arañar sus propios ojos con vergüenza mientras se dirigió arriba, deshaciéndose de sus ropas a su paso y tirándolas en una bola. Excepto por las bragas, que seguían en el bolsillo de Lucien.

Tragó duro, enferma con repugnancia de sí misma mientras salió de la ducha de vapor. Por más de diez minutos, se quedó inmóvil, con la cara

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viendo hacia el grifo de la ducha. Con la esperanza de que pudiera lavar su pena junto con la capa de sudor que todavía quedaba en su piel desde el club.

Ella era asquerosa. Apretó media botella de gel de baño en sus manos y se restregó a sí misma, apretando los dientes contra la sensación de sus manos en los pechos. Incluso tocándose, trajo recuerdos incómodos de las manos de Lucien sobre ella.

No. No. No. El sonido que salió del pecho de Sophie, fue un grito animal de frustración mientras golpeaba sus puños contra la pared de azulejos. Se negó a dejar que el recuerdo dictase que se había sentido bien. Debió haber sido horrible porque no era Dan.

Las lágrimas se mezclaron con el agua de la ducha cayendo en su cara mientras se enjabonaba duramente el cuerpo. Se sentía sucia e inmunda y se había burlado de sus votos matrimoniales. ¿Y para qué? ¿Para un manoseo con un extraño en un club de sexo? ¿En qué tipo de mujer se había convertido? ¿Cómo logró Lucien así sin esfuerzo reducirla a su esencia sexual, revelar a una mujer dentro que ella aún no había reconocido? Una mujer con torceduras y perversiones, una mujer sin inhibición sexual o respeto por la santidad del matrimonio.

Pero luego, ¿cualquier mujer no se habría desmoronado tan fácilmente, ante la fuerza del vikingo de Lucien Knight y su cruzada por la liberación sexual de las esposas insatisfechas?

¿Los hilos de la relación de cualquiera no se habrían descosido por los ágiles dedos de un hermoso hombre carismático?

¿Todas las mujeres no habrían descubierto su lado oscuro, carnal cuando se enfrentaban con Lucien? ¿O era sólo un peso emocional?

Agobiada por la culpa, Sophie se deslizó por la pared y dejó que el agua cayera sobre su cabeza inclinada. Era inútil. Ninguna cantidad de agua podía limpiar el auto-desprecio de su piel y de sí misma.

Incluso no importaba en ese momento que Dan pudiera estar follando a otra persona, porque la horrible verdad es que nada hubiera cambiado. Desde el momento en que ella había besado ese sobre y enviado su solicitud de empleo, Sophie había puesto el sello sobre su romance con Lucien Knight.

besado ese sobre y enviado su solicitud de empleo, Sophie había puesto el sello sobre su

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Se desmayó poco después de que su cabeza tocara la almohada, agotada físicamente por Lucien y mentalmente por la culpa. Había esperado dar vueltas en la cama, así que se sorprendió al encontrarse parpadeando contra los delgados dedos de la luz de la mañana mientras se movían entre las cortinas cerradas.

La alarma del reloj junto a la cama le informó que era un poco después de las nueve. Podía levantarse, pero sus huesos y su corazón se sentían demasiados pesados. Quería cerrar los ojos y quedarse en la cama, en su propia cama, hasta sentirse como ella misma otra vez.

¿Cuánto tardaría? ¿Un par de días? ¿Un par de semanas? ¿Toda una vida? Sophie se volvió a su lado y tiró de la colcha encima de su hombro, rodando sobre sí misma en un capullo contra el mundo exterior. No podría ser capaz de pasar por siempre en la cama, pero podía muy bien dedicar esta mañana a estar allí, y esta tarde también si le daba la gana, porque no tenía ninguna intención de ir a ninguna parte cerca de Knight Inc.

¿La había sustituido Derek en su viejo trabajo? La idea de volver, gorra en mano con él, hizo que Sophie se acurrucara aún más profundo en la manta con la miseria, pero al menos sería un paso para colocar su vida de vuelta al borde del desastre. Cerró los ojos y se obligó a respirar profundamente. Inhalar, expirar. Inhalar, expirar. El sueño se deslizó a través de sus huesos, y Sophie se relajó con gratitud en él. Inhalar, expirar. Inhalar, expirar.

Y fue entonces cuando sonó el teléfono.

Inhalar, expirar. Y fue entonces cuando sonó el teléfono. Sophie se sentó en el escalón inferior

Sophie se sentó en el escalón inferior y presionó rebobinar en la máquina contestadora por tercera vez. La voz teñida de pánico de la secretaria de Dan otra vez rompió el silencio.

Siento molestarte cuando estás de

vacaciones, Bob está teniendo una de sus emergencias. El dramático suspiro de Elise decía mucho. ¿Tienes alguna idea de dónde está el informe Matteson? Por favor, di que sí. No lo encuentro en ningún lugar y lo necesita para una reunión en diez minutos. Sabes cómo se pone. Llámame si puedes. He intentado con el móvil pero está apagado así que esperaba que pudieras estar en casa. Lo siento otra vez.

Hola

Dan,

es

Elise

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La línea hizo clic cuando Elise colgó, y Sophie se desplomó contra la pared. Dan no se encontraba de vacaciones. ¿Por qué estaría de vacaciones? Tenía que para estar en Milán por negociaciones. Con Bob. Pero Elise sabría eso, ¿no es así? No podía haber ningún error. No había ninguna posibilidad imaginable de un malentendido.

Sophie frunció el ceño y rebobinó los mensajes de unos días atrás para escuchar a Dan. Dejó caer la cabeza entre las manos mientras su voz se derramaba por el pasillo vacío. Dan. Su Dan. El Dan de otra persona. Hablaba de Bob como si estuviera con él, pero ahora lo sabía mejor. No podía justificar esto, la conclusión era obvia. En realidad, se había ido de vacaciones con su amante. El shock robó el aire de los pulmones de Sophie.

Podría haber perdido su reclamo a la tierra de la alta moral al

momento en que había dejado que Lucien la tocara, pero esta cosa de

Dan… era diferente. Si estaban de vacaciones, si mentía en el trabajo

una relación propia. Jesús, ¿la amaba, quienquiera que ella fuese?

era

Ardientes lágrimas cayeron por las mejillas de Sophie ante la idea de Dan diciendo esas palabras preciosas, sagradas a alguien más.

Él siempre había sido su ancla, pero demasiados meses de enterrar la cabeza en la arena sobre las sospechas de su infidelidad habían cortado sin rumbo hasta que había flotado demasiado lejos de él como para alcanzar su mano.

A la deriva sin rumbo, se había encontrado en su lugar, la mano de un gran atractivo vikingo con lujuria viajando por sus venas.

Un pesado manto de tristeza se colocó alrededor de sus hombros. Su matrimonio estaba roto. Imágenes de Dan y de una mujer sin rostro se desplazaban a través de su mente. Una morena en un restaurante. Una rubia en una playa. Una pelirroja en su cama.

¿Quién era ella? ¿Quién era la mujer que Dan había decidido, valía más que sus votos matrimoniales?