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TEMA 10: CICERÓN

Marco Tulio Cicerón nació en Arpino el año 106 a.C., dentro de una familia de
caballeros. Recibió una completísima educación en Roma y Grecia donde fue alumno
de los más célebres oradores y juristas de la época. Pronunció sus primeros discursos
tempranamente. En el año 80 defendió a Roscio de Ameria, hecho que le abrió las
puertas de la fama. En el año 76 es elegido cuestor, cargo que ejerce en Sicilia; defendió
a los sicilianos de los abusos de Verres. Sigue el cursus honorum: elegido edil en el 69,
pretor en el 67 y cónsul en el 63. Su consulado está marcado por la conjuración de
Catilina contra el que escribió su obra más conocida, las Catilinarias.

Pero en el año 58, el tribuno de la plebe Clodio hace votar una


ley contra Cicerón que se exilia. Sus bienes son confiscados y no
vuelve a Roma hasta el año 52. En el 51 es nombrado procónsul
en Cilicia. Durante la guerra civil entre César y Pompeyo toma
partido por éste, siendo perdonado por César. Se retira de la vida
política, pero tras el asesinato de César pronuncia sus famosas
Filípicas (14 virulentos discursos) contra Marco Antonio.
Cicerón pagará con su vida este hecho; es asesinado en Formio
el año 43 a.C.
Su producción literaria fue muy importante: oratoria, filosofía y
epistolografía.

Oratoria:

Cicerón es el principal representante de la oratoria en Roma. Lleva la prosa clásica


latina de todos los tiempos a la máxima perfección. Su obra oratoria no adscribe a
ninguna de las escuelas imperantes en su época: combina asianismo y aticismo.
Dentro de su obra oratoria debemos hacer una primera división entre los Discursos y
los Tratados de retórica.
1) Discursos:
Dada la gran cantidad de discursos que se nos conservan, se han dividido en
discursos judiciales y discursos políticos.
- Discursos judiciales: pronunciados en calidad de abogado defensor o acusador;
Pro Roscio Amerino, Pro Archia poeta, In Verrem….
- Discursos políticos: In Catilinam, In M. Antonium oraciones Philippicae…
La potencia oratoria de Cicerón se capta en los discursos todavía conservados: más
que una argumentación vigorosa y convincente, se halla en ellos una atracción ejercida
por su ingenio, por la rotundidad, las imprecaciones, las notas sentimentales e irónicas
y por toda una serie de recursos aptos para emocionar y captar al auditorio.
2) Tratados de retórica:
El entusiasmo que sentía por su arte y su profesión de orador le llevan a escribir
obras preceptivas sobre retórica, como el De inventione, compuesto en su juventud, y
los tratados escritos a partir de su destierro: el De oratore, el Brutus y el Orator, obras
escritas gracias no sólo a las enseñanzas de los rétores griegos y latinos, sino también
gracias a su propia experiencia.
En el De oratore (55 a.C.), en forma de diálogo, Cicerón expone las cualidades que
deben adornar al orador: unas naturales (aptitudes, prudencia, sentido común, etc), otras
adquiridas (técnicas oratorias, práctica, formación filosófica y jurídica).
El Brutus es un tratado en forma de diálogo (50 a.C.) en el que traza la historia de la
oratoria romana hasta él mismo. Es importante la polémica sostenida por Cicerón contra
los aticistas, que propugnaban un estilo sobrio y se oponían a los asianistas que
buscaban, por el contrario, la exuberancia del lenguaje.
El Orator es su obra culminante de retórica, en la que se aúnan el vasto
conocimiento de las técnicas oratorias y la experiencia y madurez de un gran orador. En
esta obra, Cicerón expone la teoría de los tres estilos: el sencillo, el moderado y el
sublime, y cómo el buen orador utiliza en cada discurso el estilo que más conviene
según la ocasión.
Cicerón concibe el discurso como la combinación de cinco elementos:
- inuentio: búsqueda de argumentos.
- Dispositio: organización interna del discurso.
- Memoria: para utilizar cada recurso en el momento apropiado.
- Elocutio: recursos lingüísticos.
- Actio: tono de voz y gestos adecuados.
Todos estos elementos deben encaminarse a tres fines: docere “enseñar”; delectare
“agradar”; mouere “conmover y convencer”.
En la idea de que un discurso es una obra de arte y merece ser publicado, Cicerón
reelaboraba sus discursos para ser publicados, dotándolos de la fuerza de la palabra viva
y de la atmósfera real. Divide éstos en distintas partes:
- exordium: introducción.
- Narratio: exposición del tema.
- Argumentatio: argumentación, con dos partes: probatio, aportación de pruebas, y
refutatio, rechazo de las posibles objeciones.
- Peroratio: conclusión.
La influencia de su técnica oratoria fue inmensa en la posteridad. Quintiliano
pretendió restablecer en toda su pureza los principios oratorios ciceronianos y en el
Renacimiento se consideraba el estilo y la técnica literaria de Cicerón como el único
canon oratorio digno de ser tenido en cuenta.

Filosofía:

Cicerón, como él mismo comenta, se sintió atraído por los estudios filosóficos desde
su adolescencia. En sus viajes de estudios por Grecia y Asia Menor tuvo contacto con
los filósofos epicúreos, estoicos y académicos. Aunque Cicerón es más bien un
ecléctico, tiende hacia la filosofía de la Academia Nueva, defendiendo como vía para la
búsqueda de la verdad, el escepticismo y el probabilismo.
En cuanto a sus obras filosóficas, las podemos dividir en varios grupos:
1) Teoría política:
De re publica, compuesto en seis libros, desarrolla la teoría sobre el estado ideal,
defendiendo que éste ha de aunar la monarquía, la aristocracia y la democracia, modelo
que encontraba en la Roma del siglo II a.C.; De legibus, del que conservamos tres
libros, trata de las leyes religiosas y de la organización política.
2) Teoría moral:
Tusculanae disputationes, en cinco libros, tratan sobre la inmortalidad del alma y de
las virtudes de la filosofía; De officiis, tres libros en los que estudia los conflictos que se
establecen entre lo honesto y lo útil; De finibus bonorum et malorum, en el que tras
desarrollar las teorías epicúreas, estoicas y académicas sobre el supremo bien y el
supremo mal, propone una solución intermedia; De amicitia y De senectute, breves
tratados en los que elogia la amistad y reflexiona sobre la vejez.
3) Teoría religiosa:
De natura deorum, expone las teorías epicúreas y estoicas sobre la existencia de los
dioses, inclinándose hacia la tesis estoica que acepta la existencia de los dioses y su
providencia, frente a los epicúreos que aceptaban la existencia de los dioses, pero
negaban su providencia sobre los hombres; De diuinatione, expone el arte de la
adivinación.
La influencia de Cicerón será muy importante en los filósofos posteriores, que le
deberán, por una parte, el haber hecho accesible a los romanos las doctrinas filosóficas
griegas y , por otra, haber creado una prosa filosófica latina.

Epistolografía:

Cicerón es el primero de los grandes personajes de la Antigüedad que se nos muestra


rodeado de una amplia y compleja documentación biográfica y psicológica, bajo los
rasgos humanos propios de un hombre de nuestros tiempos, ya que exteriorizó en sus
cartas todas las inquietudes que corroían su ánimo, todos sus sentimientos y
pensamientos recónditos.
Conservamos más de 800 cartas:
- Ad Atticum: 16 libros de cartas destinadas a su amigo Ático.
- Ad familiares: 16 libros de cartas destinadas a amigos y familiares (su hermano
Quinto, su esposa Terencia, su secretario Tirón…)
- Ad Brutum: 26 cartas dirigidas a Bruto.
Esta colección de cartas constituyen un excepcional documento histórico de la vida
romana, en todos sus aspectos, en los últimos veinticinco años de la República. Además,
dado que son de carácter privado y no fueron escritas con intención de publicarse, en
ellas encontramos la parte humana de Cicerón con sus preocupaciones, alegrías,
virtudes y defectos. Un perfecto retrato psicológico del autor.
El estilo es convencional, familiar, más sencillo en su estructura que el de la obra
restante.