El área territorial que ocupa el actual concejo

de Siero se encuentra en un lugar estratégico
de Asturias, hecho circunstancial que hace
que esta tierra y sus habitantes estén llamados
a jugar un papel importante en el contexto
regional. El Libro de Siero pretende ser un
referente obligado para un mejor
conocimiento de este territorio, a través de sus
páginas nos acercamos a su historia; se nos
posibilita conocer los procesos de
transformación del espacio geográfico, el
poblamiento, la diversidad funcional de sus
parroquias; los legados materiales de nuestros
antepasados ricos en arquitectura civil y
religiosa; recuperar las tradiciones populares
y el folclore. Siero de paisaje suave, hogar de
especies vegetales y animales, donde aún
podemos encontrar robles y castaños; un paseo
por las diversas rutas propuestas nos acercan a
ese mundo donde se funde la historia, la
mitología, las leyendas. Este libro intenta ser
un recurso de calidad a disposición de todas
aquellas personas que deseen conocer la
llanera de Siero. No obstante lo anterior, esto
no habría sido posible sin el concurso
desinteresado de los autores de los diversos
capítulos que componen el libro, todos ellos,
personas de reconocido prestigio que han
puesto su saber, su conocimiento, su verbo y
pluma ágil a disposición de éste proyecto.
Gaspar Fernández Cuesta • María Dolores Alonso Cabeza
Fructuoso Díaz García • Ana María Canseco Oyarbide
Rosa María Villa González • Javier García Díaz
Gregorio Fonseca Antuña • Juan José Domínguez Carazo
José María Berros Loredo
Ayuntamiento de Siero
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El libro de Siero
Gaspar Fernández Cuesta
María Dolores Alonso Cabeza
Fructuoso Díaz García
Ana María Canseco Oyarbide
Rosa María Villa González
Javier García Díaz
Gregorio Fonseca Antuña
Juan José Domínguez Carazo
José María Berros Loredo
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Edita:
Patronato Municipal de Cultura de Siero
Coordinación Editorial:
Gaspar Fernández Cuesta
Ramón Quirós Moro
Diseño y maquetación:
Diseco - Desarrollo i Comunicación
Compaginación:
Proyecto Gráfico
Fotomecánica:
Filmascan
Imprime:
Gráficas Rigel
Depósito Legal:
As-241/02
ISBN:
84-699-7399-1
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Í n d i c e
El marco geográfico . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .15
Gaspar Fernández Cuesta
Prehistoria, Edad Antigua y Edad Media . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .75
María Dolores Alonso Cabeza
Historia Moderna y Contemporánea . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .95
del Concejo de Siero
Fructuoso Díaz García
Historia del arte . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .129
Ana María Canseco Oyarbide
Costumbres y tradiciones . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .167
Rosa María Villa González, Javier García Díaz
y Gregorio Fonseca Antuña
Flora y Fauna . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .195
Juan José Domínguez Carazo
Rutas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .229
José María Berros Loredo
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Es para mi un gran honor, motivo de satisfacción y orgullo, el dedicar
unas escuetas líneas a éste libro que hoy ve la luz.
El libro de Siero pretende ser y estoy plenamente convencido que lo
consigue un manual ameno, de fácil lectura y lo que es más importan-
te enriquecedor que pasando por áreas tan dispares como la historia,
geografía, arte, flora y fauna, costumbres, tradiciones, etc. trata de dar
una visión de lo que fue nuestro municipio antaño.
A partir de ahora será un documento de obligada lectura, referencia y
consulta para todas las personas que pretendan conocer nuestro Mu-
nicipio, indagar en nuestras raíces, costumbres, idiosincrasia.
Siero crece demográfica, industrial y culturalmente, estamos en la van-
guardia de todo cuanto nos afecta y tenemos una posición geográfica
privilegiada que nos hace desde un punto de vista estratégico ser vital
para Asturias.
Sería injusto por mi parte tratar de resaltar algún aspecto en concreto
del mismo pero lo que es de justicia y equidad es agradecer el trabajo
desinteresado, generoso, altruista que, con mucho tiempo dedicado a
la investigación, llevaron María Dolores Alonso Cabeza, José María Be-
rros Loredo, Ana Canseco, Javier Díaz Martínez, Juan José Domínguez
Carazo, Gaspar Fernández Cuesta, Gregorio Fonseca Antuña, Fruc-
tuoso García, Rosa Villa González, quienes con tesón, sacrificio y es-
fuerzo han conseguido con ésta obra, enriquecer más si cabe al Con-
cejo de Siero, éste manual pasa a formar parte del acervo cultural de
todos nosotros.
El concejo de Siero ya tiene su libro, el Libro de Siero.
Gracias y enhorabuena.
Juan José Corrales
Alcalde de Siero
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PRÓLOGO
En el último cuarto de siglo el concejo de Siero ha cambiado segura-
mente más que en el resto del tiempo del recién agotado siglo XX. Se
ha venido comportando con un extraordinario dinamismo que contras-
ta con la desindustrialización de la mayoría de los territorios asturianos;
aquellos que, sobre la doble base del carbón y el acero, habían soste-
nido la economía regional durante más de un siglo.
En efecto, Siero, en medio de la atonía generalizada, se levanta con
una fuerza colosal cuando en otras partes se están aplicando severos
programas para la conversión de las actividades tradicionales, como la
minería, la siderurgia o la construcción naval. Receptor de buena par-
te de los beneficios generados por esos programas, o sea, por las po-
líticas estatales y autonómicas de desarrollo regional, ha tenido ade-
más capacidad para atraer a un conjunto de empresas diversas que,
en apariencia, en nada dependen de la planificación económica, es de-
cir, de actuaciones de la Administración. Como, por ejemplo, los gran-
des centros comerciales (hipermercados) o los establecimientos de ac-
tividades terciarias (colegios, hoteles, residencias geriátricas, etc). Y lo
mismo se podría afirmar de los negocios inmobiliarios que han produ-
cido miles de viviendas no solamente en los núcleos preexistentes (so-
bremanera, Pola de Siero y Lugones), sino también en otros nuevos,
como La Fresneda, paradigma de núcleo periférico de chalets adosa-
dos para clases medias.
A la eclosión de nuevas actividades se ha venido a sumar, por tanto,
un estallido demográfico que sitúa al concejo en el umbral de los
50.000 habitantes, pudiendo desplazar, por tanto, a los concejos mi-
neros de Mieres y Langreo de las posiciones que ocupaban antes de
inicio de la reconversión económica.
Así que es verosímil que la gran transformación reciente de Siero haya
contado con los programas territoriales oficiales (a destacar la Ley de
Incentivos Regionales, a partir de 1985, que provocó la reindustrializa-
ción asturiana en polígonos desarrollados en Siero) y con el dinamis-
mo propio.
Pero de ningún modo podría entenderse el “milagro” de Siero, en ple-
no retroceso de la región asturiana, si su territorio no hubiera reunido
otras condiciones (especialmente físicas) de gran interés para la inicia-
tiva privada e, incluso, pública. En primer lugar, es el concejo de ma-
yor superficie del área central de Asturias, con suelos llanos y, por tan-
to, óptimos para la urbanización y extensión de nuevos usos o funcio-
nes (industrial, comercial, residencial...). Y en segundo, lugar, está en el
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corazón de Asturias, vecino de Oviedo y próximo a Gijón, Avilés y las
cuencas mineras del Nalón y del Caudal.
Un espacio llano y céntrico, magníficamente comunicado por carrete-
ra (autopista de la “Y”, autovía de Santander, antiguas carreteras re-
gionales de enlace de los núcleos de Oviedo, Gijón, Avilés y las cuen-
cas mineras) y por ferrocarril (Renfe, Feve), es enteramente lógico que
reciba la descarga de la capital regional y, en menor medida, de otros
núcleos de la región urbana del centro de Asturias, cuando reúne to-
das las condiciones favorables a la implantación o, al menos, la exten-
sión del modelo propio de las regiones desarrolladas y urbanas del
mundo occidental conocido como “ciudad difusa”.
El nuevo orden territorial, basado en el triunfo del transporte privado in-
dividual (el coche, frente al tren o el autobús) y la construcción pública
de “carreteras de gran capacidad” (autopistas o autovías), está apro-
vechando el territorio de Siero, una suerte de intersección entre Ovie-
do y Gijón, sobre el que se “difunde”, como en el contiguo de Llanera,
el fenómeno urbano de una manera tan incontenible como, a veces,
desordenada.
La centricidad, unida a una accesibilidad cada vez mayor (a la auto-
pista “Y” y a la autovía de Santander hay que añadir la autovía “mine-
ra” que se construye entre Mieres y Gijón, pasando por Langreo), ha-
cen de Siero meca y blanco de inversores, y también de especulado-
res, de dentro y fuera de Asturias, con la nada despreciable participa-
ción de capitales exteriores o multinacionales (presentes por ejemplo
en las grandes superficies comerciales de La Fresneda o Paredes).
Por todo ello, y como contrapartida, Siero es un territorio sometido a
múltiples presiones que generan problemas y tensiones de muy distin-
ta naturaleza. Sujeto a un mayor control por las políticas de ordenación
del territorio del Principado de Asturias (gobierno regional) en lo to-
cante tanto a los establecimientos industriales (polígonos) y comercia-
les, como a la ubicación y trazado de infraestructuras, el Ayuntamien-
to es una administración débil que, a veces, se ve eclipsada por la de
Oviedo, sobremanera en la parte más occidental del concejo, cruzada
por la autopista, el principal eje vertebrador de Asturias.
Aquí es donde se localiza Lugones, segundo núcleo en importancia de
Siero, rodeado de la mayoría de los elementos más relevantes y más
dinámicos del concejo (polígono industrial de Silvota, urbanización La
Fresneda, hipermercado Carrefour, Central Lechera Asturiana, centro
comercial y de ocio “Parque Principado”...).
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Por último, el concejo de Siero va a tener dos oportunidades inmedia-
tas que, bien aprovechadas, podrán darle sentido definitivo como en-
tidad territorial y potencia económica en Asturias. En primer lugar, la
conclusión de la autovía minera que le aportará aún mayor centricidad
entre Gijón y las cuencas mineras. Esta vía tiene que ser para Siero un
nuevo eje de desarrollo económico y no la línea que separe definitiva-
mente el territorio municipal en dos partes contrapuestas: la dinámica
occidental y la oriental, más dependiente de actividades de corte tra-
dicional.
En segundo lugar, alcanzar el umbral de los 50.000 habitantes dará
más ingresos y más poder político al Ayuntamiento cuyo consistorio
crecerá en escaños hasta alcanzar los 25 concejales. De esta forma,
con los nuevos recursos económicos y políticos, el Ayuntamiento po-
drá dar mayor cohesión territorial al concejo, frenando tanto la excesi-
va influencia de otras administraciones (la de Oviedo ante todo) como
el separatismo de Lugones. Al mismo tiempo habrá mejores instru-
mentos para adecuar el territorio repartiendo los usos del suelo de for-
ma menos aleatoria que hasta el presente, sabiendo que el suelo es un
recurso no renovable y que la industria no puede extenderse de una
manera descontrolada por sus altos costes medioambientales y para
dejar espacio a otros usos del suelo como los residenciales y los ter-
ciarios.
En este libro queda perfectamente analizado el territorio de Siero con
sus habitantes, las actividades que desarrollan, y los paisajes tan va-
riados que han sabido componer. Además de la historia, las manifes-
taciones artísticas, los ecosistemas más importantes, así como algu-
nas manifestaciones culturales de relieve. Con estos contenidos el po-
der político local cuenta con un poderoso instrumento para cohexionar
el territorio y orientar de la mejor manera posible su futuro, el porvenir
del concejo que sigue siendo prometedor.
Aladino Fernández García
Profesor Titular de Análisis Geográfico Regional
Universidad de Oviedo
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El marco geográfico
Gaspar Fernández Cuesta
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I. EXTENSIÓN, LÍMITES Y SITUACIÓN
El concejo de Siero se encuentra situado en
el centro de Asturias, limitando con los de
Gijón, al norte, Langreo y San Martín del Rey
Aurelio, al sur, Llanera y Oviedo, al oeste, y
Sariego, Nava y Bimenes, al este. Además
rodea en toda su extensión al concejo de
Noreña y toca al de Villaviciosa en un punto:
la Peña de los Cuatro Jueces. Su forma es
compacta, ligeramente alargada en el senti-
do longitudinal, extendiéndose entre los me-
ridianos 5º 49’ 40” y 5º 33’ 10” W y entre los
paralelos 43º 28’ y 43º 19’ 50” N. Ello supo-
ne una longitud máxima de 22,5 Km y una
anchura de unos 15 Km.
Por su superficie (209,3 Km2) ocupa el deci-
moséptimo lugar de la región, pero por su
población (46.315 habitantes en 1996) y por
la cuantía de la riqueza producida se sitúa
en el sexto, sólo por detrás de Gijón, Ovie-
do, Avilés, Mieres y Langreo. Además, su
volumen total de empleo es el cuarto de As-
turias, superando el que poseen los conce-
jos mineros de Mieres y Langreo. Este últi-
mo hecho tiene su plasmación espacial en
el intenso flujo de tráfico generado por el
elevado número de trabajadores que se
desplazan todos los días desde otros con-
cejos cercanos para desarrollar sus tareas
productivas en las numerosas fábricas, ta-
lleres, almacenes y otro tipo de estableci-
mientos situados sobre todo en la mitad oc-
cidental del concejo. (Fig. 1)
Sus cotas topográficas más elevadas se en-
cuentran en el extremo oriental, sobre las
sierras que en el sentido longitudinal mar-
can los límites municipales meridional y
septentrional. Al norte, sobre la sierra de Fa-
rio, se sitúan el pico Cima (732 metros de al-
tura, punto culminante del municipio), el ce-
rro Gavio, y la totémica peña de los Cuatro
Jueces, que marca el límite del concejo con
los de Villaviciosa, Gijón y Sariego, y que re-
cibe ese nombre por haber albergado algu-
nas reuniones de los regidores municipales
de las cuatro unidades administrativas cita-
das. Al sur, sobre la sierra de Casures, los
puntos culminantes se localizan en el cordal
de La Camperona y el Ceacal, los cuales sir-
ven de límite con los concejos de Langreo y
de San Martín del Rey Aurelio. En este cor-
dal se sobrepasan de manera ininterrumpi-
da, a lo largo de más de 1.500 metros, los
650 metros de altitud.
Desde el punto de vista económico y social
tiene una situación privilegiada, pues se en-
cuentra en el centro geográfico de Asturias,
que es además el área más desarrollada y
urbanizada. Pola de Siero, la capital, dista
tan sólo 16 kilómetros de Oviedo y 24 Km
de Gijón, y menos aún de la conurbación del
valle del Nalón.
Las veintiocho parroquias que forman el
término municipal definen, en fin, un espa-
cio en el que las ventajas derivadas de su
situación son manifiestas. Utilizando éste
último concepto con su significado geográ-
fico tradicional de localización relativa, la
situación de Siero tiene un carácter excep-
cional en Asturias, pues ocupa la salida na-
tural de Oviedo hacia Cantabria y el País
Vasco, un lugar intermedio entre la cuenca
minera del Nalón y el tradicional puerto de
embarque de la materia prima en ellas ob-
tenida, y una posición tangencial respecto
a las áreas de influencia inmediata de las
dos mayores ciudades asturianas. Puede
decirse que Siero dispone de una elevada
renta de situación que además incrementa
su potencialidad debido a unas favorables
condiciones topográficas. La planitud de
una buena parte de su territorio actúa, en
efecto, como factor de atracción de la ac-
tividad económica, pues no debemos olvi-
dar que Asturias es una región de relieve
Gaspar Fernández Cuesta 15
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agreste en la que los suelos llanos son es-
casos y, por tanto, muy demandados.
Este panorama ha permitido que, durante
las últimas décadas, el concejo fuese atra-
vesado por gran parte de las vías de comu-
nicación más importantes que se construye-
ron en la región, como el tren de Langreo o
el de Económicos, la carretera N-634, la ca-
rretera carbonera, la autovía del Cantábrico
o la autovía minera; pero además que man-
tuviera, durante los últimos veinte años, uno
de los índices de crecimiento económico y
demográfico más elevados de Asturias. De
forma simultánea ha visto cómo las Admi-
nistraciones Públicas y algunas grandes
empresas construían sobre su territorio al-
gunos equipamientos de ámbito regional,
entre ellos el único acuartelamiento existen-
te actualmente en la Asturias, una gran su-
perficie comercial (Carrefour), el mayor cen-
tro comercial de Asturias (Parque Principa-
do), un gran polígono industrial de más de
110 has, o los talleres centrales de la Com-
pañía ferroviaria FEVE.
II. LOS ORÍGENES
El origen de Siero, como el de otros muchos
concejos asturianos, se remonta a la Baja
Edad Media, cuando los reyes castellanos
deciden promover la ocupación de los mu-
chos terrenos baldíos existentes en sus do-
minios. Para cumplir con sus objetivos los
reyes llevaron a cabo un ambicioso proyec-
to de colonización que amparaba legalmen-
te y otorgaba ciertos derechos a las perso-
nas que querían acogerse a él.
El instrumento fundamental de esta política
colonizadora fue la Carta Puebla a través de
la cual se definían los derechos y los privile-
gios de los colonizadores. Cada ámbito es-
pacial objeto de la colonización disponía de
su propia Carta Puebla, diferente en mu-
chos aspectos a las otorgadas en otros lu-
gares, pero todas ellas tenían en común al-
gunos rasgos identificadores. Así, las Cartas
Puebla solían otorgar a los futuros morado-
res la potestad de levantar una villa que
además poseía jurisdicción sobre un territo-
rio más o menos amplio al que se le daba el
nombre de Alfoz. Villa y Alfoz además se en-
contraban bajo el amparo de la autoridad re-
gia, lo que muchas veces representaba que-
dar al margen del despotismo jurisdiccional
típico del régimen señorial.
Los antecedentes más directos de la Carta
Puebla que daría origen al concejo de Siero
se encontrarían en las quejas que los mora-
dores de esa tierra, perteneciente hasta en-
tonces al alfoz de Oviedo (ALONSO CABE-
ZA, M.D. 1992), elevaron al rey D. Alfonso X
por los agravios que cometían con ellos al-
gunos caballeros, escuderos y malhecho-
res. Quejas a las que el rey respondió otor-
gándoles una carta puebla, a semejanza de
la de Benavente, que se expidió en Burgos,
en el año 1270. Según la carta, los morado-
res obtenían el terreno denominado Alber-
guería de San Pedro para construir en él una
villa, pero además todos sus términos, los
realengos, las rentas de las iglesias y otros
derechos entre los que destacaba un mer-
cado franco el martes de cada semana (SA-
GRADOR y VITORES, Matías, 1866).
El Alfoz de Siero, con unos 170 Km2 de
superficie, fue el embrión de lo que más
tarde pasaría a ser concejo del mismo
nombre, el cual ya tenía en el siglo XVI to-
das las iglesias que constituyen en la ac-
tualidad las cabeceras de parroquia
(ALONSO CABEZA, M.D., 1992).
En las primeras décadas del siglo XIX, con la
desaparición del régimen señorial y la nueva
organización territorial impulsada por los dife-
rentes regímenes liberales, las tierras de Siero
16 El marco geográfico
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Fig. 1: Mapa topográfico del concejo de Siero.
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Realizado por: J.R. Fernández Prieto
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pasaron a formar parte de una unidad admi-
nistrativa de carácter municipal, dotada, co-
mo ocurre con la generalidad de los munici-
pios españoles, de Ayuntamiento y de Corpo-
ración. Pero a diferencia de dichos munici-
pios, y al igual por otra parte de lo que ocurre
con los otros setenta y siete concejos que for-
man la Comunidad Autónoma del Principado
de Asturias, posee algunos rasgos específi-
cos que llaman la atención al visitante que lle-
ga desde otros lugares de España.
La primera peculiaridad de la división mu-
nicipal asturiana, ligada al tipo de pobla-
miento disperso predominante en la re-
gión, es que no todas las entidades de po-
blación disponen de un espacio rural cir-
cundante, más o menos amplio, que se
encuentre bajo su jurisdicción administra-
tiva. De esta forma, dentro de los límites
de cada concejo suelen existir varias alde-
as, pueblos y villas, que en conjunto pue-
den dar lugar a una densa red de asenta-
mientos. Esto es lo que ocurre, por ejem-
plo, en Siero en donde el Nomenclátor si-
túa más de 250 entidades distintas. Fruto
de esta circunstancia es el segundo rasgo
distintivo de la división administrativa as-
turiana: la elevada extensión de sus muni-
cipios. Mientras que la superficie media de
los municipios españoles se sitúa en torno
a los 62 Km2, la de los concejos asturia-
nos se eleva a 135, inferior, a pesar de to-
do, a la de Siero que es de 209 Km
2
.
Como unidades administrativas que son,
cada concejo posee un único Ayuntamiento
levantado en una de sus localidades, habi-
tualmente la mayor, la cual ejerce de capital.
Este fenómeno ha despertado en ocasiones
ciertas suspicacias entre los habitantes de
algunos lugares, sobre todo cuando estos
alcanzan un cierto tamaño, al sentirse poco
atendidos, e incluso discriminados, por las
autoridades municipales.
Estas suspicacias han adquirido un espe-
cial significado en nuestro concejo, pues
dentro de sus límites se sitúan dos pueblos
con algo más de 10.000 habitantes, Pola
de Siero y Lugones.
Pola de Siero es la capital, en ella se sitúa
el Ayuntamiento y se celebra el mercado
semanal de los martes. El primero le ha
otorgado una posición administrativa pre-
eminente dentro del concejo, mientras que
la permanencia histórica del mercado le ha
dotado de una función comercial cuyo ám-
bito de influencia sobrepasa los límites ad-
ministrativos del municipio, sobre todo ha-
cia el este.
Lugones, por su parte, situado en el confín
occidental, en las inmediaciones de Oviedo
y sobre una amplia vega llamativa por su
planitud, ha sabido aprovechar durante las
últimas décadas su inmejorable situación
para convertirse en el principal centro in-
dustrial. Esta circunstancia ha hecho que la
localidad se transformase en una fuente de
ingresos fundamental para las arcas munici-
pales, pero al mismo tiempo ha multiplicado
los recelos de sus habitantes hacia la capi-
tal; hasta el punto de haberse impulsado la
constitución de una plataforma ciudadana,
con representación política en el consisto-
rio, que defiende la constitución de una uni-
dad municipal propia.
Al margen de recelos, en la actualidad, la am-
plitud de los concejos asturianos es causa de
importantes ventajas, sobre todo de índole
económica, pues permite llevar a cabo una
gestión de los recursos disponibles que sin
duda es más eficaz que la imperante en mu-
nicipios más pequeños; ahora bien, esa am-
plitud no ha sido siempre igual de propicia.
En tiempos todavía recientes, cuando des-
plazarse era una tarea al mismo tiempo cos-
tosa e incómoda, la lejanía de los vecinos
Gaspar Fernández Cuesta 19
1-Libro Siero v2.0 13/3/02 12:55 Página 19
respecto a la capital concejil llegó a conver-
tirse en un problema, pues, en la práctica, el
entramado administrativo representado por
la división concejil era incapaz de ayudar a
resolver los problemas cotidianos.
La aparente contradicción entre la organiza-
ción administrativa de carácter civil y las ne-
cesidades campesinas explica que, con el
tiempo, fuese adquiriendo cada vez más im-
portancia la división administrativa de ca-
rácter eclesiástico, pues debido a la inclu-
sión de unidades más pequeñas, denomina-
das parroquias, se adecuaba mucho mejor a
los ritmos de vida del medio rural.
Para la población rural las parroquias fueron
un marco territorial de referencia de más im-
portancia incluso que el concejo, utilizándolo
para organizar el uso y el disfrute del terrazgo,
tanto las tierras de labor como los montes
comunales, o, simplemente, para definir las
tareas comunitarias que debían de ser realiza-
das por todos los vecinos. Era el caso de la
derrota de mieses, de la sextaferia, etc.
La división eclesiástica del territorio ha teni-
do tanta importancia en la organización de
la vida campesina asturiana que, en la ac-
tualidad, sigue siendo universalmente acep-
tada por los vecinos; de hecho, muchos de
ellos pueden tener dudas acerca del nombre
del lugar en el que residen, pero nunca de
su adscripción parroquial.
Por otro lado, la mayor parte de los munici-
pios ha optado por esta división territorial
para organizar algunas tareas, como por
ejemplo la confección de censos y nomen-
clátores, de manera que las parroquias han
terminado por adquirir carta de naturaleza
como unidades territoriales integradas en la
administración civil. Siero no ha sido una
excepción, y en la actualidad está dividido
en 28 parroquias: Anes, Aramil, Argüelles,
Santiago de Arenas, San Juan de Arenas,
Barreda, Bobes, La Carrera, Celles, La Co-
llada, Collado, Cuclillos, Feleches, Granda,
Hevia, Lieres, Limanes, Lugones, Marcena-
do, Muñó, La Paranza, Pola de Siero, Tiña-
na, Valdesoto, Carbayín de Abajo, Vega de
Poja, Viella y Vigil.
III. EL MEDIO FÍSICO
1.- El Relieve
Desde el punto de vista estructural, las tie-
rras de Siero, junto con las de Llanera, ocu-
pan el área más occidental de la denomina-
da Cuenca de Oviedo. Precisamente aque-
lla en la que ésta última alcanza una mayor
anchura y extensión.
La Cuenca de Oviedo es una fosa de origen
tectónico, alargada en el sentido de los pa-
ralelos, que se extiende entre la ciudad que
le da nombre, a poniente, y la villa de Can-
gas de Onís, en el levante. Esta fosa posee
una destacada impronta topográfica, pues
constituye una zona deprimida, alargada y
estrecha, de fondo más o menos plano y an-
chura variable, flanqueada, tanto por el Nor-
te como por el Sur, por dos alineaciones
montañosas cuyas líneas de cumbres, si
bien varían de forma y altitud dependiendo
del lugar, son siempre muy visibles para el
viajero (MUÑOZ JIMENEZ, J., 1982).
Estas características generales de la
Cuenca se reproducen en el interior de
nuestro concejo, lo que nos permite dife-
renciar en él tres grandes unidades topo-
gráficas: una depresión central, bastante
plana, y dos alineaciones montañosas ex-
tendidas en sentido longitudinal, situadas
al norte y al sur de la anterior. (Fig. 2)
La depresión central tiene como principales
colectores al río Nora y a su afluente el
20 El marco geográfico
1-Libro Siero v2.0 13/3/02 12:55 Página 20
Fig. 2: Bloque diagrama del concejo de Siero
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lta
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Noreña. Al igual que ocurre en el conjunto
de la cuenca de Oviedo, nos encontramos
ante un área hundida durante la orogenia al-
pina, rellenada con posterioridad, primero,
con aportes marinos y, más tarde, con ma-
teriales blandos procedentes de la erosión
de las montañas circundantes. En la actua-
lidad los materiales más frecuentes son los
aportados durante el Paleoceno y el Oligo-
ceno, a principios del Terciario, excepto en
los cauces abiertos por la erosión fluvial re-
ciente, colmatados con materiales cuater-
narios. Topográficamente constituye una
franja orientada de Este a Oeste, deprimida
y de perfil poco accidentado, ligeramente
inclinada en la misma dirección (130 m. en
Lugones, 150 m. en Pola de Siero, 160 m.
en Lieres), al tiempo que el valle se ensan-
cha. En ella tan sólo destacan algunos relie-
ves residuales que dejan una gran huella en
el paisaje. Cabría destacar entre ellos: la
Sierra de Granda, los montes de Llorianes y
del Retuerto, y el Pico Castiello.
La alineación montañosa septentrional está
configurada por una sucesión longitudinal
de colinas suaves y relieves medios, que sir-
ven de separación entre la depresión ante-
rior y el área costera de Gijón. Se trata en
realidad de un fragmento de la cordillera li-
toral asturiana la cual, aunque sobrepasa
los 1.000 metros de altitud en las sierras del
Sueve y del Cuera, sólo posee en Siero re-
lieves mucho más modestos, los cuales ra-
ra vez se elevan por encima de los 500 me-
tros. Esto ocurre tan sólo en los puntos cul-
minantes del cordal de Fario y en la Peña
Careses (520 m.). En este último caso, nos
encontramos ante un gran bloque de caliza
de montaña, de facies carbonífera, elevada
al mismo tiempo que se hundía el conjunto
de la fosa situada al sur.
Las cumbres más elevadas de este cordal
se sitúan todas en la parte más oriental de la
alineación. Y es que este relieve montañoso
no constituye un macizo compacto, de alti-
tud homogénea; es especialmente movido
en el oriente del concejo, en donde las coli-
nas dominantes del occidente son sustitui-
das progresivamente por relieves de mayor
entidad. Mientras las primeras sólo superan
raras veces los 250 metros de altitud, los
segundos superan casi siempre los 500.
En conjunto este cordal montañoso está
compuesto mayoritariamente por materiales
secundarios, sobre todo calizas jurásicas y
arcillas triásicas, en los que los ríos no han
tenido muchas dificultades para abrir valles
tanto más cerrados y profundos a medida
que nos desplazamos hacia el Este. De ellos
el más destacado es el abierto transversal-
mente por el río Noreña, que se extiende en-
tre la localidad que le da nombre y el confín
oriental de la parroquia de La Collada.
La alineación montañosa meridional, por su
parte, está integrada por varias sierras me-
nores, como las de la Paranza, Ubierza o La
Camperona. Este conjunto de sierras, que
se abren al valle central formando una espe-
cie de frente de cuesta, constituye, en reali-
dad, los fragmentos más septentrionales de
la denominada Cuenca Carbonífera Central
Asturiana, en la que se encuentran la mayor
parte de las vetas carboníferas de la región
y, por supuesto, de Siero.
Esta alineación meridional se diferencia sensi-
blemente de la que se encuentra al norte, ya
que difiere de ella tanto en el tipo de materia-
les que la componen, como en la altitud me-
dia o en su aspecto externo. Aquí, las calizas
secundarias del norte son sustituidas por ma-
teriales más antiguos, del primario, sobre to-
do del carbonífero, abundando los grandes
bloques de calizas y los estratos carboníferos.
Estos últimos afloran sobre todo en las dos
vertientes del valle del río Candín.
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Por otra parte, nos encontramos ante un
relieve que mantiene un aspecto compacto
y una línea de cumbres muy uniforme, que
se eleva en torno a unos 500 metros sobre
el nivel del mar. Sólo en la zona oriental se
rompe esta homogeneidad. Por un lado,
porque el relieve presenta indentaciones
orientadas en dirección NE-SW que rom-
pen con la dirección mayoritaria E-W de las
alineaciones occidentales; y, por otro, por-
que aparecen relieves mucho más eleva-
dos, cortados por valles muy encajados y
abruptos, de laderas largas y empinadas,
como puede observarse en los valles de
los ríos Negro y Candín, colectores del
Nora y del Nalón, respectivamente. El pico
culminante de esta zona es el Ceacal, de
694 metros de altitud.
2.- El clima
Las condiciones climáticas de cualquier
lugar son el resultado de dos tipos de fe-
nómenos bien diferenciados por la escala
en la que actúan. Por un lado, dependen
de las características generales que posee
la atmósfera en ese lugar, las cuales, a su
vez, están ligadas a la latitud. Pero, por
otro, se encuentran mediatizadas por las
especificidades geográficas de ese mismo
lugar, entre ellas la altitud, la topografía o
la distancia al mar.
Desde un punto de vista general, el conce-
jo de Siero, como toda Asturias, se en-
cuentra situado en las latitudes medias del
hemisferio norte, que se encuentran bajo el
influjo de una gran corriente de aire del
oeste que sopla en altura ininterrumpida-
mente a lo largo de todo el año y que arras-
tra en su desplazamiento a las borrascas
que se forman en el frente polar. Esta co-
rriente de aire es, por ello, inestable, pero
además húmeda y de temperatura suave.
Su influjo se traduce en un ambiente térmi-
co agradable casi todo el año, y también
en precipitaciones abundantes.
El flujo de aire del oeste no circula siempre a
la misma latitud. Se desplaza estacionalmen-
te de norte a sur, de manera que se sitúa en
las cercanías de las latitudes de la costa can-
tábrica entre el otoño y la primavera, aleján-
dose de ellas durante el verano, cuando se
desplaza hacia posiciones más septentriona-
les. Este recorrido latitudinal de la corriente
explica las diferencias térmicas y pluviométri-
cas que se dan en nuestra región a lo largo
del año, ya que cuando el frente polar se en-
cuentra en nuestras inmediaciones las tem-
peraturas son frescas, al tiempo que las bo-
rrascas a él asociadas dejan precipitaciones
abundantes. Por el contrario, cuando el fren-
te se desplaza hacia el norte, su lugar es ocu-
pado por aire procedente de la gran masa de
aire tropical que recibe el nombre de antici-
clón de las Azores, lo que supone una subida
generalizada de las temperaturas y una me-
joría en las condiciones de estabilidad del ai-
re. Ahora bien, debemos tener en cuenta que
la llegada del aire de las Azores no siempre
representa buen tiempo, ya que los vientos
asociados al anticiclón suelen proceder del
norte y ello hace que, al entrar en Asturias,
choquen en superficie con la barrera monta-
ñosa de la Cordillera Cantábrica, por lo que
tienden a elevarse, inestabilizando las capas
bajas de la atmósfera. Todo ello provoca una
condensación del vapor de agua contenido
en la masa de aire, la cual, aunque no suele
llegar a provocar precipitaciones, sí que da
lugar a la aparición de nieblas y brumas que
pueden perdurar durante todo el día. Es ésta
una situación muy típica del verano.
Estas características generales del clima,
determinadas por la posición que ocupa el
concejo respecto a la circulación general de
la atmósfera, pueden matizarse mucho más
si tenemos en cuenta la forma en la que son
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modificadas por las características geográ-
ficas antes citadas. Así, por ejemplo, a pe-
sar de que el límite septentrional del munici-
pio se encuentra a unos 15 kms lineales de
la línea de costa, la cordillera prelitoral impi-
de la llegada nítida del aire oceánico y el cli-
ma presenta ciertos rasgos de continentali-
dad. De esta forma, el mes más frío es Ene-
ro, y no Febrero como correspondería a un
clima oceánico, que además tiene una tem-
peratura media ligeramente inferior (8,5°C) a
la de Gijón (10°C), situado en la costa (MU-
ÑOZ JIMENEZ, J., 1982).
Por su parte, la disposición interna del relie-
ve modifica las condiciones climáticas de-
pendiendo de la dirección dominante del
viento. Cuando es del norte, como ya he-
mos dicho, provoca la formación de bancos
de niebla, y cuando es del oeste se produce
un fenómeno de compresión orográfica que
da lugar a un ligero incremento de las preci-
pitaciones a medida que nos dirigimos hacia
el este. En Anes se recogen 1.166 mm. de
precipitación media anual, y sin embargo en
Lieres se llega a los 1.216 mm (MUÑOZ JI-
MENEZ J., 1982).
De forma genérica, nos encontramos ante un
clima templado, ligeramente continentalizado
en invierno, con temperaturas suaves y con-
trastes térmicos reducidos (la temperatura
media del mes más frío es de 8,5°C y la del
más cálido de 18°C), y con una precipitacio-
nes elevadas (superiores a los 1.000 mm de
media anual) repartidas a lo largo de todo el
año, si exceptuamos los meses centrales del
verano durante los que las precipitaciones
disminuyen de forma drástica aprovechando
la lejanía relativa del frente polar.
IV. LAS VÍAS DE COMUNICACIÓN
Las vías de comunicación que atraviesan el
término municipal son muchas y de gran im-
portancia. A ello han contribuido, por un la-
do, su posición privilegiada en el centro de
Asturias, a caballo entre las principales áre-
as urbanas de la región y, por otro, el pre-
dominio de un relieve suave y poco acci-
dentado. Este último hecho, que puede ser
irrelevante en otras regiones, tiene gran
trascendencia en Asturias, pues en ella el
relieve poco accidentado llega a adquirir la
categoría de bien escaso.
Entre las numerosas vías de comunicación
que atraviesan Siero se encuentran las que
discurren en sentido latitudinal. Diseñadas
para unir las ciudades costeras, sobre todo
Gijón, con las poblaciones situadas en el
centro de la región (Oviedo, Langreo, Pola
de Siero, etc.), deben salvar en su discurrir
hacia la costa la denominada sierra prelito-
ral, lo que explica que las más importantes
de ellas se sitúen en la zona más oriental,
aquella en la que la alineación prelitoral pre-
senta las menores altitudes, así como el re-
lieve menos abrupto.
Otras vías de comunicación, igualmente im-
portantes, son las construidas aprovechan-
do las ventajosas condiciones topográficas
que presenta la llanada que se extiende por
el centro del concejo, en el sentido de los
paralelos. Llanada que, en la actualidad es-
tá atravesada por los ejes de comunicación
transcantábricos más importantes.
La elevada densidad viaria actual no debe
hacernos olvidar que su construcción se ini-
ció hace tan sólo unos doscientos años y que
con anterioridad a esa fecha el tránsito roda-
do de personas y mercancías era una tarea
muy costosa, tanto por la precariedad de los
medios de transporte como por la carencia
de caminos. Según Madrazo (1984), a finales
del siglo XVIII la infraestructura viaria del con-
cejo era penosa, los pocos senderos existen-
tes se encontraban habitualmente intransita-
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bles, no servían ni para la comunicación en-
tre comarcas distintas ni para los intercam-
bios comerciales; la única función que cum-
plían era asegurar el acceso de los campesi-
nos a las diferentes parcelas que cultivaban.
La primera vía pavimentada fue inaugurado
en 1794 y cruzaba las colinas septentriona-
les a través del paso de Pruvia; constituía,
en realidad, un pequeño tramo de la arteria
que debía unir Gijón con la Meseta, pasan-
do por Oviedo y el puerto de Pajares. En
origen se trataba de un camino de herradu-
ra que sólo se convirtió en camino carretero
durante la tercera década del siglo XIX (MA-
DRAZO, S., 1984).
Con posterioridad, nuevas vías utilizaron las
mismas colinas para traspasar la cordillera
litoral. Se trataba de las que, a partir de me-
diados del siglo XIX, se construyeron con la
intención de facilitar una salida marítima al
carbón extraído en los valles del Nalón y del
Candín, éste último dentro del municipio de
Siero. Primero se inauguró la Carretera Car-
bonera, en el año 1842, que salvaba la línea
montañosa por el denominado Alto de la
Madera, después de atravesar todo el con-
cejo por su zona central. Pocos años más
tarde, en 1856, entró en servicio la primera
línea ferroviaria asturiana, el Ferrocarril de
Langreo, que también se dirigía hacia Gijón
aprovechando los valles abiertos por los
ríos Noreña, al sur de la divisoria de aguas,
y el Pinzales, al Norte. En su origen, para
salvar el desnivel existente entre las cabe-
ceras de los ríos citados se construyó un te-
rraplén que el tren sólo podía subir median-
te el uso de una cremallera. Más tarde este
trazado fue sustituido por un túnel que, par-
tiendo de la localidad de Noreña, tenía su
boca septentrional en la localidad de Pinza-
les. En la actualidad esta línea dispone de
ancho métrico y se encuentra desdoblada y
electrificada entre Gijón y Sama.
En la última década del siglo XIX también
estaban acondicionados todos los tramos
de la nueva carretera local que unía las lo-
calidades de Gijón y Valdesoto, atravesando
Pola de Siero. Las obras de acondiciona-
miento de esta carretera se prolongaron en
el tiempo a lo largo de varias décadas, entre
otras razones porque su ejecución se reali-
zó por fases. De sus diferentes tramos el de
Pola de Siero a la Collada se inició en 1865
y sólo concluyó 25 años más tarde, en 1890.
La última gran vía de comunicación proyec-
tada durante el siglo XIX con un trazado pa-
ralelo a las anteriores fue la línea férrea Ma-
drid-Gijón, de la Compañía del Norte, cuya
construcción se terminó en 1884, después
de atravesar el importante obstáculo que
suponía la Cordillera Cantábrica a través del
Puerto de Pajares. En la actualidad esta lí-
nea ferroviaria, que es la más importante de
las asturianas, posee doble vía y está elec-
trificada en todo su recorrido por la región.
La tendencia a utilizar el suelo de Siero para
levantar las grandes arterias de comunica-
ción que debían de unir la Cuenca de Ovie-
do con la marina de Gijón se mantuvo du-
rante todo el siglo XX, de forma que las co-
linas occidentales del concejo fueron de
nuevo horadadas para construir el más im-
portante de los ejes de comunicación astu-
rianos: la autopista denominada “Y”, abierta
al tráfico en 1976.
La mayor parte de las vías reseñadas tiene
una clara disposición Norte-Sur y entran en
el concejo por el oeste, aprovechando la
amplia llanada que se extiende por aquella
zona. Ahora bien, otras lo hacen desde po-
siciones más orientales y ello las ha obliga-
do a atravesar también la barrera montaño-
sa que se extiende por el sur. Es el caso del
ferrocarril de Langreo, que salva el cordal
montañoso con el túnel que se extiende en-
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tre las localidades de Candín y Carbayín de
Abajo (850 metros); de la Nueva Carretera
de Langreo que también utiliza túneles
(1.000 metros) para atravesar la barrera
montañosa, en esta ocasión uniendo la pa-
rroquia de Hevia con la langreana de Riaño;
o del ramal de RENFE que discurre entre
Viella y Tudela-Veguín. Este ramal, último de
los construidos por RENFE en nuestra re-
gión, permitió dar una salida marítima a la
producción de la empresa Cementos de Tu-
dela-Veguín y atraviesa la Sierra de La Pa-
ranza utilizando el mayor túnel de los cons-
truidos en tierras de Siero, con una longitud
aproximada de 3.750 metros.
A las vías de comunicación que atraviesan
el concejo de norte a sur hay que añadir las
que lo hacen en sentido transversal para
aprovechar, en este caso, el fondo plano de
la fosa terciaria. La más antigua de estas
vías es la carretera Unquera-Vegadeo por
Oviedo (OJEDA, G., 1977), acondicionada al
amparo del Plan Nacional de Carreteras de
1860, la cual se convirtió en la principal ca-
rretera asturiana después de que fuese in-
cluida en el plan REDIA promovido por el
gobierno de la nación en 1967.
Con un trazado casi paralelo al de la carre-
tera anterior se inauguró, en 1891, el tramo
del ferrocarril de Económicos que discurría
entre Oviedo e Infiesto. Este ferrocarril de
ancho métrico posee en la actualidad una
doble vía electrificada entre Oviedo y El Be-
rrón, lo que, junto al aumento reciente de la
frecuencia de los trenes le ha permitido dar
servicio de ferrocarril de cercanías.
A estas dos importantes infraestructuras,
que atraviesan el concejo en el sentido de
los paralelos, se les ha unido en la última
década la autovía del Cantábrico de la que
ya se han inaugurado los tres tramos que
atraviesan el municipio: Pola de Siero-San
Miguel de la Barreda (1991); San Miguel de
la Barreda-Paredes (1992); y Pola de Siero-
Lieres (1997). La entrada en funcionamiento
de esta autovía ha relegado a la antigua ca-
rretera nacional a un segundo plano y ello le
ha permitido convertirse en un eje funda-
mental para las comunicaciones en el inte-
rior del municipio, sobre todo a su paso por
las parroquias más occidentales en las que
sirve de aglutinante a la gran área industrial
que se extiende desde el límite del concejo
hasta la localidad de El Berrón.
La red viaria descrita se completa con una
extensa red de carreteras menores, here-
dera en muchas ocasiones del antiguo sis-
tema de caminos que aseguraba el acceso
a las múltiples parcelas rurales y, por tan-
to, el normal desarrollo de la actividad
agraria. Esta red presentaba un aspecto
deplorable hasta hace pocas décadas, sin
embargo en los últimos 25 años sus carac-
terísticas han cambiado de forma sensible,
después de que las autoridades compe-
tentes (hasta principios de los ochenta la
Diputación Provincial, y desde entonces la
administración del Principado de Asturias,
así como la propia administración munici-
pal) liberaran los fondos necesarios para
ejecutar diversos planes de moderniza-
ción. Las últimas inversiones han permitido
que los antiguos pavimentos de macadam
y de riego asfáltico, muy frágiles ante las
inclemencias del tiempo, fuesen sustitui-
dos por los de aglomerado asfáltico, mejo-
rando así las condiciones generales de cir-
culación de los vehículos y reduciendo de
manera notable la duración de los despla-
zamientos; pero además se han multiplica-
do y diversificado las señalizaciones; se
han suprimido numerosos pasos a nivel; se
han construido nuevos puentes sobre los
cursos de agua; al tiempo que se ha au-
mentado el radio de algunas curvas, dismi-
nuyendo así su peligrosidad.
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Todas estas vías de comunicación han do-
tado a la mayor parte del territorio de una
elevada accesibilidad, muy superior a la
existente en otros lugares de Asturias (nin-
gún lugar se encuentra a más de tres cuar-
tos de hora de viaje por carretera de la capi-
tal del Principado), pero a pesar de ello to-
davía existen algunas zonas cuya marginali-
dad es difícil de entender en los tiempos ac-
tuales. Es el caso de las parroquias mineras
del sureste, en tiempos no muy lejanos fo-
cos fundamentales del desarrollo económi-
co de Siero, las cuales se encuentran en una
clara situación de aislamiento. Llegar a
Oviedo, por ejemplo, desde Carbayín de
Arriba supone un viaje que no supera los 30
minutos, pero debe tenerse en cuenta que
ese tiempo se emplea para recorrer los es-
casos 20 kilómetros de distancia que exis-
ten entre ambas localidades.
V. LA POBLACIÓN Y EL POBLAMIENTO
El concejo de Siero ha sido el único, junto
con los de Oviedo y Gijón, que ha podido
incrementar sus efectivos demográficos en
todas las décadas de este siglo. Este cre-
cimiento ininterrumpido le ha permitido pa-
sar desde los 22.503 habitantes que tenía
en 1900, a los más de 48.000 que tenía
censados en 2001.
Este crecimiento no tuvo siempre la misma
intensidad, pudiendo diferenciarse tres fa-
ses. La primera discurre hasta 1930, y du-
rante ella el ritmo de incremento fue superior
a la media regional, lo que facilitó un aporte
absoluto de más de 8.000 personas. Duran-
te la segunda, que se extiende hasta 1970,
la tasa de aumento fue menor y también in-
ferior a la media regional, por lo que el apor-
te demográfico fue tan sólo de algo más de
5.000 personas. Por último, durante la ter-
cera fase, que llegaría hasta la actualidad, el
municipio vuelve a crecer a un ritmo notable
a pesar de que simultáneamente tuvo lugar
una drástica reducción de las tasas de nata-
lidad. Tal crecimiento, que superó las 12.000
personas, coincidió con una importante co-
rriente inmigratoria ligada a la fase álgida de
la industrialización, pero además a la conso-
lidación de la funcionalidad terciaria que ad-
quieren en esta época los núcleos del con-
cejo. No sólo Lugones y Pola de Siero, sino
también otros de menor relieve como Collo-
to, El Berrón o la nueva urbanización de la
Fresneda, construida para dar respuesta a
la nueva demanda de chalets adosados pro-
cedente de las clases medias ovetenses.
El importante aumento demográfico de los
últimos años se ha dejado sentir en la com-
posición por edades de la población, de
manera que ésta se encuentra bastante
menos envejecida que la del conjunto de
Asturias. El número de jóvenes (menores
de 20 años) supera en dos puntos porcen-
tuales la media regional (26%) y, sin em-
bargo, el de mayores de 60 es inferior a ella
en otros dos (21,2%).
Según el Nomenclátor de 1996, las más de
46.000 personas que habitaban en el con-
cejo residían en más de 250 núcleos dife-
rentes. Ahora bien, la dinámica reciente se
ha caracterizado por su tendencia a con-
centrar la población en algunas pocas lo-
calidades, casi todas ellas situadas en las
zonas más llanas y mejor comunicadas del
concejo; es decir, sobre la amplia llanada
que se extiende por las tierras centrales
del mismo, regada por las aguas del río
Nora. En esta llanada central, sobre altitu-
des inferiores a los 200 metros, se sitúan
los principales núcleos de población, co-
mo Pola de Siero, Lugones, La Fresneda o
Lieres, que son además los que mantienen
unas tasas de crecimiento más altas, sen-
siblemente superiores a las del conjunto
del concejo.
28 El marco geográfico
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Entre los mayores núcleos sólo los dos
Carbayines se encuentran fuera de esa lla-
nada, a pesar de lo cual el de Abajo man-
tiene una cota similar a la de Pola de Sie-
ro, al encontrarse situado en el fondo del
valle abierto por el río Negro. Por el con-
trario el Alto es la única entidad de cierto
tamaño que posee una cota relativamente
elevada, bastante infrecuente en Asturias.
Su caserío se extiende a lo largo de la lo-
ma que, con una altitud constante de unos
400 metros, sirve de divisoria de aguas a
los valles de los ríos Nora y Nalón.
La tendencia a la concentración de la po-
blación en la llanada central ha originado
alteraciones en las pautas que rigieron
hasta hace pocos años la forma en la que
se distribuía la población en el territorio.
Basten algunos ejemplos significativos de
este fenómeno. A principios de siglo los
habitantes que residían en Pola de Siero y
Lugones no llegaban a representar ni el
15% de la población municipal, sin embar-
go en 1996 esa representación se había
triplicado hasta superar el 45%. Por el
contrario, la población de las parroquias
mineras (Santiago y San Juan de Arenas,
Valdesoto, Carbayín de Abajo y Lieres) re-
dujo a la mitad su participación en el po-
tencial demográfico del concejo. En 1960
suponía el 24,4% del total y en 1996 se
había reducido hasta el 12%.
Si nos atenemos a la información facilita-
da por el Nomenclátor, en 1996 los mayo-
res núcleos de población eran Pola de
Siero y Lugones, ambos con más de
10.000 habitantes, que eran además los
más importantes si consideramos su dina-
mismo tanto económico como demográfi-
co. Además de ellos destacaban por su
número de habitantes, El Berrón, que se
acercaba a los 3.000, y la Fresneda, con
unos 2.000.
Ahora bien, debe tenerse en cuenta que al-
gunos de los núcleos que aparecen en el
Nomenclátor con cifras bajas de población
se encuentran en realidad unidos, configu-
rando de hecho entidades de poblamiento
mucho mayores. Esto ocurre, de manera es-
pecífica, en la cuenca minera, en donde
existen localidades que superan amplia-
mente los 1.000 habitantes, aunque no apa-
rezca así recogido en la fuente antes aludi-
da. Es el caso de Carbayín de Abajo y de
Lieres, cada uno de ellos con más de 1.500
habitantes, y de Carbayín de Arriba que tie-
ne más de 2.000.
VI. POLA DE SIERO
1. Los Orígenes,
desde la fundación hasta 1850
Pola de Siero tiene su origen en la Carta
Puebla otorgada por Alfonso X a los mora-
dores de la tierra de Siero, en el año 1270.
Con anterioridad sólo existía en el lugar la
denominada Alberguería de San Pedro, au-
téntico embrión de la actual villa.
Ahora bien, la concesión de la Carta Puebla
no fue suficiente para impulsar el crecimien-
to urbano; para ello fue precisa también la
intervención, en primer lugar, de D. Rodrigo
Álvarez de las Asturias, que en el año 1310
ordenó la ejecución del poblamiento previs-
to en aquella, y más tarde, del rey de Casti-
lla Enrique II, el cual concedió a la villa nue-
vas prerrogativas en el año 1370 (ALONSO
CABEZA, M.D., 1992).
La Carta de Pola de Siero, como la de Be-
navente, imponía a sus habitantes el pago
de una cuota anual que debía ser satisfecha
a la corona, pero a cambio les eximía de
cualquier otro impuesto, al tiempo que les
otorgaba los privilegios de un mercado se-
manal y de un Alfoz o término municipal.
Gaspar Fernández Cuesta 29
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Se consagraban así las dos funciones tradi-
cionales de la villa que debían perdurar has-
ta la actualidad: la de centro de mercado del
espacio rural circundante y la de cabecera
administrativa de un territorio que más tar-
de, sin grandes modificaciones, se converti-
ría en el actual concejo de Siero (RUIZ DE
LA PEÑA 1981).
Las prerrogativas otorgadas tanto por el es-
tamento nobiliario como por la autoridad
real van a permitir que Pola de Siero consi-
ga, en los siglos siguientes, su afianzamien-
to como villa, y con él un pequeño creci-
miento demográfico, suficiente para impul-
sar un cierto desarrollo urbano. Así, a me-
diados del siglo XIX las funciones de la lo-
calidad se mantienen. Madoz habla de un
concurrido mercado, todos los martes del
año, en el que se especula con “ropas, quin-
calla, ganados, géneros y frutas del país”.
Según Madoz, a mediados del siglo XIX la
villa polesa contaría con 2.500 almas. Sin
embargo parece más fidedigna la cifra de
1.329 extraída por Rivas Yánez (1978) del
censo de 1845. Este mismo autor nos habla,
en ese mismo año, de 325 edificios, los cua-
les se distribuían, tal y como puede com-
probarse en el algo más tardío plano de
Francisco Coello (1870), configurando un tí-
pico pueblo caminero, apilándose en las
márgenes de los ejes viarios que atravesa-
ban la localidad. El más importante de ellos
era la carretera Oviedo-Villaviciosa que en-
traba por la actual calle del Convento y con-
tinuaba por la plaza de las Campas y la ca-
lle San Antonio (Fig. 3).
Pero no era desdeñable la importancia de
otros dos: el que unía Gijón con Valdesoto,
atravesando la localidad siguiendo el eje
Carretera de Gijón-Plaza de las Campas-
margen izquierda del arroyo de los Peniten-
tes; y el que se dirigía a Celles.
Estas tres vías de comunicación confluían
en la Plaza de Las Campas organizando un
espacio abierto que se había convertido
en el centro económico y social del pue-
blo. En él se celebraba, al norte, el merca-
do de ganados, y, al sur, en las inmedia-
ciones de la actual plaza de Argüelles, el
de verduras.
En esta época el caserío de la Pola estaba
compuesto por viejas edificaciones de ma-
dera y barro, de poca altura y ornamentadas
con los elementos más tradicionales de la
arquitectura popular urbana asturiana, tales
como los balcones, los corredores, o los
grandes aleros, los cuales, además de servir
de elemento ornamental, permitían a los pa-
seantes guarnecerse de las frecuentes llu-
vias. Todavía hoy en día quedan algunos
vestigios de este tipo de arquitectura en tor-
no a la plaza de Las Campas.
La arquitectura popular protagonizaba la
imagen urbana de la villa, pero también
existían algunos edificios levantados en pie-
dra, cuya sola existencia denotaba la prima-
cía social y económica que todavía ejercían
los estamentos nobiliario y eclesiástico, y,
en menor medida, el incipiente protagonis-
mo que comenzaba a adquirir entonces la
Administración Pública en la construcción
de la ciudad. Entre tales edificios destaca-
ban: el palacio del Marqués de Santa Cruz,
sobre cuya huerta se levantaron algunos
años más tarde los parterres y las instala-
ciones del nuevo parque de la localidad, así
como las capillas de Santa Ana y de la So-
ledad, todos ellos situados en las afueras de
villa. Además, engarzados en el caserío del
centro urbano, se encontraban el Ayunta-
miento (en la actual Calle de San Antonio), la
Iglesia Parroquial (en la Plaza de Argüelles),
y la Casona propiedad del citado Marqués
de Santa Cruz (entre la Plaza de las Campas
y la Calle Celleruelo).
30 El marco geográfico
1-Libro Siero v2.0 13/3/02 12:55 Página 30
Un último elemento llamativo del paisaje ur-
bano de la época era el riachuelo que atra-
vesaba la villa de Norte a Sur por su zona
más oriental, el denominado río de los Peni-
tentes, el cual, si bien se encuentra actual-
mente soterrado, ha dejado su huella en la
galería colgada que todavía une las facha-
das de dos casas situadas a ambos lados
de la calle Pelayo. Calle ésta, por cierto,
abierta sobre la bóveda construida para ca-
nalizar el río.
2. La primera expansión hacia el sur
(1850-1900)
Durante las últimas décadas del siglo XIX
Pola de Siero, como otras villas asturianas,
pasó por una fase de fuerte expansión urba-
Gaspar Fernández Cuesta 31
Fig. 3: Pola de Siero en 1870, según el plano de Coello.
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escala gráfica aproximada
Carretera
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Palacio del
Marqués de Sta. Cruz
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Iglesia Parroquial
Ermitade
La Soledad
Ctra. de
Oviedo
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CASONA DEL MARQUES DE STA. CRUZ
HOSPITALY ESCUELA
AYUNTAMIENTO
1-Libro Siero v2.0 13/3/02 12:55 Página 31
na impulsada por el crecimiento demográfi-
co (en 1900 la población había ascendido a
2.266 habitantes, lo que representaba un
crecimiento relativo del 70% en tan sólo 50
años) y el desarrollo mercantil, el cual, a su
vez, estuvo desencadenado por la incipien-
te modernización del aparato productivo he-
redado del Antiguo Régimen.
La incipiente modernización económica tu-
vo sus bases más sólidas en la transforma-
ción de la agricultura tradicional de subsis-
tencia, organizada en torno al policultivo de
baja productividad, en una agricultura espe-
cializada, más productiva, capaz de generar
excedentes comercializables, y además en
la aparición de los primeros talleres indus-
triales en los que se fabricaba un número
cada vez mayor de mercancías de bajo cos-
te. Pero además no debemos olvidar el pa-
pel desempeñado en la modernización por
la nueva red de transporte terrestre que se
comienza a construir en toda España a par-
tir de mediados de la centuria.
Va a ser precisamente la modernización de
la infraestructura de transporte terrestre la
que dirija el crecimiento espacial de la Po-
la durante estas décadas, y no sólo por
cuanto las nuevas vías de comunicación
se van a convertir en el embrión de lo que
en poco serán espacios centrales de la vi-
lla, sino además por cuanto definirán las lí-
neas maestras de su futuro crecimiento,
especialmente su pertinaz e ininterrumpi-
da expansión hacia el sur, en busca de los
terrenos llanos que se extendían entre el
viejo casco y la cuenca del Nora.
El primer hito de esta expansión urbana
puede datarse poco después de 1850 cuan-
do entró en servicio un nuevo tramo de la
carretera que se estaba construyendo entre
Oviedo y Villaviciosa; en concreto, el que se
iba desde el límite suroccidental de la Pola
hasta la venta de la Uña. Este camino carre-
tero partía del puente construido para salvar
el arroyo de los Penitentes que se situaba
en el comienzo de la actual calle de Pedro
Vigil, en las inmediaciones de la plaza del
Ayuntamiento.
Con el paso de los años lo que había sido
concebido como un eje de comunicaciones
adquirió un gran protagonismo en la historia
urbana de la villa ya que se convirtió en una
importante vía urbana a la que se le dio el
nombre de calle de Florencio Rodríguez. Por
otro lado, este eje representa la entrada en
funcionamiento de la primera ronda meridio-
nal de circunvalación que se construyó en la
localidad para tratar de evitar el tránsito de
carruajes por las calles más céntricas, a la
que posteriormente siguieron otras, cons-
truidas a medida que la ciudad se expandía
hacia el sur.
Posteriormente, en 1877, se inaugura, como
complemento a la obra anterior, la nueva sa-
lida a Oviedo, más tarde convertida en Calle
Celleruelo. Sobre ambas salidas se cons-
truirían en las décadas siguientes algunas
de las edificaciones más representativas de
la época y también del poder económico de
la nueva burguesía local emergente.
Claudio Rodríguez, emigrante poleso a la Ar-
gentina, mandó construir en 1880 el edificio
que ocupa actualmente el Banco de Santan-
der. Gregorio Vigil-Escalera inauguró en 1901
la casa Escalera, moderno establecimiento
comercial de la época y sede del antiguo
Banco de Siero, ocupado más tarde por el
Banco Central. En 1905 Joaquín Díaz encar-
gó a unos arquitectos catalanes la construc-
ción del único edificio modernista existente
en Pola de Siero, el situado en la calle Flo-
rencio Rodríguez enfrente del parque. Por úl-
timo, Juan Rodríguez mandó edificar en 1906
la casa que más tarde pasó a manos de D.
32 El marco geográfico
1-Libro Siero v2.0 13/3/02 12:55 Página 32
Ramón Vigil-Escalera, en cuyos bajos funcio-
nó una fábrica de embutidos que comerciali-
zó sus productos bajo la marca El Gaitero, tal
y como nos recuerda D. Juan José Domín-
guez, actual Cronista Oficial de Siero.
Otro hito del desarrollo urbano impulsado
por la apertura o mejora de nuevas vías de
comunicación fue la entrada en funciona-
miento del ferrocarril de Económicos cuya
estación, situada en la orilla del Nora, se en-
contraba en las afueras de la villa. La volun-
tad de unir la nueva estación con el casco
urbano explica la apertura de la Calle Mar-
quesa de Canillejas, para cuyo acondiciona-
miento se aprovecharon las obras de mejo-
ra llevadas a cabo en la antigua carretera Gi-
jón-Valdesoto, entre 1865 y 1890, que des-
plazaron esta carretera hacia el oeste, para
así habilitar un camino más directo hacía el
vado del río situado en las inmediaciones
del actual cementerio.
La actividad constructiva de esta época no
quedó reducida a la iniciativa pública. La
nueva burguesía, nacida del desarrollo mer-
cantil, impulsó también el crecimiento urba-
no, y lo hizo a través de dos vertientes:
construyendo edificios representativos de
su nuevo estatus social y económico, los
más importantes de los cuales ya han sido
citados, e implicándose en la propia apertu-
ra de calles. De esta forma la burguesía en-
traba en el negocio inmobiliario impulsado
por el desarrollo urbano de estos años.
De todas las iniciativas privadas, la más
destacada fue, sin duda, la apertura de las
calles Villaverde (1871), Enrique II, Martín de
Lugones y Conde de Santa Bárbara, estas
tres últimas en 1875. La coincidencia de las
fechas de apertura, así como su trazado re-
gular, nos hacen sospechar que se trata de
una parcelación particular, llevada a cabo
por el propio propietario del terreno, de la
que, sin embargo, no podemos dar más in-
formación por haber desaparecido del
Ayuntamiento los expedientes de la época.
Este período de febril crecimiento urbano se
cierra en 1877 con la apertura de la calle Vi-
llanueva, que servía para unir la nueva calle
de Celleruelo con la antigua carretera de
Oviedo (calle del Convento).
La expansión urbana que acabamos de des-
cribir había permitido que la villa mejorase
de forma notable su apariencia de núcleo ur-
bano, a lo que también contribuyó la cre-
ciente utilización de los pisos bajos de los
edificios para realizar en ellos transacciones
comerciales, es decir la transformación de
los bajos en tiendas estables, capaces de
complementar la oferta de productos exis-
tente en el mercado semanal, insuficiente ya
para colmar las necesidades de consumo de
una población que no sólo había crecido en
número sino además en poder adquisitivo.
En lo que respecta a su base económica,
puede decirse que Pola de Siero reforzó du-
rante esta época sus funciones tradiciona-
les de centro económico y administrativo de
su concejo. A tal circunstancia contribuye-
ron las nuevas tiendas, pero además algu-
nas otras iniciativas de orden económico y
administrativo. Entre las primeras se encon-
trarían: la construcción de un nuevo mata-
dero (1864); la ampliación del recinto del
mercado de ganados (1868), que se extien-
de hacia la actual plaza de Argüelles; la en-
trada en funcionamiento de un servicio re-
gular de diligencias con Oviedo (1884); la
construcción del Asilo (1886), en las afueras
de la villa; o la llegada del ferrocarril (1891).
Y entre las segundas: la puesta en servicio
del telégrafo (1864); la inauguración de la
nueva Iglesia (1870), levantada en su ubi-
cación actual; la dotación de un Juzgado
Gaspar Fernández Cuesta 33
1-Libro Siero v2.0 13/3/02 12:55 Página 33
de Primera Instancia (1886) y de un servi-
cio de Registro (1887); o la construcción
del nuevo Ayuntamiento (1888), sobre la
huerta del Palacio del Marqués de Santa
Cruz, allí donde la nueva carretera de Villa-
viciosa entraba en la población.
3. El Plan de Ensanche y la
consolidación del crecimiento
meridional. (1900-1940)
El auge económico y demográfico de la se-
gunda mitad del XIX se vio ralentizado a par-
tir de 1900, hasta el punto de que la villa per-
dió casi 400 habitantes durante la primera
década del siglo, paralizándose también el
crecimiento espacial. Hasta 1940, las calles
abiertas durante las décadas anteriores fue-
ron suficientes para absorber el crecimiento
demográfico, siendo la calle Enrique II la que
recibió el mayor número de licencias de
construcción durante este período. Ahora
bien, la atonía demográfica y constructiva no
fue impedimento para que el urbanismo po-
leso adquiriese un dinamismo muy intenso.
Es cierto que la apertura de nuevas calles
quedó circunscrita a las actuaciones que se
derivaron del encauzamiento del río de los
Penitentes (también llamado Seco), entre
ellas el trazado de la plaza del Cabo Noval y
de la calle Pedro Vigil, ambas sobre el anti-
guo cauce del río. Pero no es menos cierto
que es durante esta época, en concreto en el
año 1932, cuando los responsables munici-
pales del concejo de Siero dotan a su capi-
tal de un documento urbanístico que, por
circunstancias diversas, acabaría por adqui-
rir un enorme protagonismo en el desarrollo
espacial de la Pola durante más de cincuen-
ta años. Nos estamos refiriendo al Plan de
Ensanche, aprobado el año citado, que, a la
postre, dirigiría la expansión contemporánea
de la villa, incluso con posterioridad a la en-
trada en vigor del Plan General de Ordena-
ción Urbana de 1988.
La actividad urbanística de la época a la que
nos estamos refiriendo estuvo protagoniza-
da por el Alcalde Parrondo quien confió la
planificación del futuro crecimiento de la vi-
lla al ingeniero Ildefonso Sánchez del Río.
Este, destinado en Oviedo entre 1924 y
1940, recibió del Alcalde el encargo de rea-
lizar un proyecto de Ensanche con caracte-
rísticas similares a los que se diseñaron pa-
ra organizar el crecimiento espacial de algu-
nas grandes ciudades españolas durante la
segunda mitad del siglo XIX. Eso sí, a dife-
rencia de ellas, ya no eran las Leyes de En-
sanche de las Poblaciones Españolas de
1864 y 1892 las que definían el marco legal
en el que debían enmarcarse las actuacio-
nes urbanísticas, sino el llamado Estatuto
Municipal, promulgado en 1924. (Fig. 4)
Llama la atención que se realizara este pro-
yecto en un momento de atonía demográfi-
ca, máxime cuando el Estatuto sólo obliga-
ba a realizar el correspondiente ordena-
miento urbanístico a las entidades de más
de 10.000 habitantes o a aquellas otras que
habían tenido un crecimiento de la pobla-
ción superior al 20% durante la década de
1910, requisitos ambos que en ningún caso
eran satisfechos por Pola de Siero.
El Ensanche de Sánchez del Río orientaba la
expansión urbana hacia el sur, en busca del río
y de la estación de ferrocarril, consolidando
así la tendencia iniciada en el siglo pasado.
El plan preveía actuar sobre una superficie de
53 hectáreas (muy superior a la que tenía la
villa entonces), situada en su mayoría en la
cuesta de pequeña pendiente que unía el
casco tradicional con el cauce del río. En ese
espacio, del que se destinaban 23 hectáreas
a usos residenciales, el ingeniero trazó 44 ca-
lles y 64 manzanas que sirvieron para absor-
ber tanto la expansión espacial como el cre-
cimiento de la población durante más de 60
34 El marco geográfico
1-Libro Siero v2.0 13/3/02 12:55 Página 34
años. Algunos de estos viales todavía prota-
gonizan el crecimiento actual, en un momen-
to en el que está a punto de aprobarse la rec-
tificación del Plan de Ordenación urbana del
concejo de Siero, aprobado en 1988. Para
darse cuenta de la magnitud del proyecto de
Sánchez del Río baste pensar que su super-
ficie triplicaba con creces la que tenía la villa
en el momento de redactarse, o también que
en aquel entonces la villa no contaba ni tan
siquiera con una docena de viales a los que
pudiera dárseles el nombre de calle.
Para el diseño de la ciudad el ingeniero uti-
lizó básicamente un plano ortogonal, que es
el que mejor se amolda a la circulación ro-
dada; además, permite la multiplicación de
pequeñas plazuelas en las intersecciones
de los viales, la apertura de grandes pers-
pectivas y, por supuesto, el óptimo aprove-
chamiento del espacio urbano. Sánchez del
Río lo adoptó para dirigir el crecimiento ha-
cia la Carrera y la Venta la Uña, al este y al
oeste, respectivamente, de las calles Navia
Osorio y Marquesa de Canillejas, sin embar-
go no fue la única solución manejada.
Para el crecimiento meridional concibió una
estructura radioconcéntrica que se materia-
lizó en el plano en una serie de ejes que
convergen en la plaza del mercado diseña-
da por él mismo. Es el caso de las calles Al-
calde Parrondo, Fausto Vigil, Nº 14 y Nº 15,
que, a su vez, se ven cortadas en semicír-
culo por las de Párroco Fernández Pedrera,
Valeriano León y Casimiro Argüelles.
Gaspar Fernández Cuesta 35
Fig. 4: Plan de ensanche de la Villa de Pola de Siero, año 1932. Realizado por: I. Sánchez del Río R
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Para la unión de los trazados ortogonal y ra-
dioconcéntrico Sánchez del Río propuso la
construcción de una gran calle central, de
20 metros de anchura, formada por dos ejes
que partiendo de la plaza del mercado se di-
rigirían a la estación del ferrocarril y a una
plaza que debería de haberse abierto en la
Venta de la Uña.
Esta calle ha sido utilizada por la carretera
Oviedo-Santander para atravesar la localidad
hasta el año 1991 en que ha entrado en servi-
cio el tramo de la Autovía del Cantábrico San
Miguel de la Barreda-Pola de Siero, que hace
las veces de ronda de circunvalación.
Pero la aportación de Sánchez del Río a Pola
de Siero no ha quedado limitada a su estu-
pendo Plan de Ensanche. El ingeniero pro-
yectó también algunos edificios de gran sin-
gularidad, todos ellos construidos utilizando
como material fundamental el hormigón ar-
mado. El más antiguo de estos edificios es
además el más emblemático y representativo.
Se trata de la Plaza Cubierta, inaugurada en
1930, cuyo elemento arquitectónico más des-
tacado es una bóveda triangular, que cubre
una superficie completamente diáfana, sin
columnas, de 3.000 metros cuadrados, cuyos
puntos de apoyo se sitúan en los vértices. De
la misma época es el depósito de agua de
planta circular, que se yergue sobre una coli-
na situada al norte de la villa, que guarda una
gran similitud con el concebido por el propio
ingeniero para la zona del Cristo, en Oviedo.
Por último, el ingeniero también concibió los
paraguas levantados en el recinto del merca-
do de ganados, inaugurado en 1960 y ya
clausurado, construido para albergar las
transacciones mercantiles que, hasta ese mo-
mento, habían venido realizándose en la Pla-
za de Argüelles.
En este período comenzaron también las
obras de canalización de las aguas resi-
duales, lo que representaba el inicio de la
construcción de la red actual de alcantari-
llas, así como la mejora del saneamiento
de la localidad.
4. Una nueva fase de desarrollo urbano
impulsada por la iniciativa pública.
(1940-1960)
Terminada la Guerra Civil, Pola de Siero va
a introducirse, como por otro lado ocurre
en toda España, en una década de estan-
camiento que frena su crecimiento demo-
gráfico (la población se mantiene práctica-
mente estable entre 1940 y 1950) y parali-
za su desarrollo urbano. Y ello a pesar de
que en 1945 el mercado de ganados de la
localidad adquirió el rango de nacional. En-
tre las pocas mejoras de esta década cabe
mencionar el proyecto de urbanización de
la que debería llamarse avenida de Pola de
Siero, hoy calle de Florencio Rodríguez, re-
alizado en 1943.
A partir de 1950, sin embargo, se aprecian ya
los primeros síntomas de la recuperación de-
mográfica impulsada por el fuerte crecimien-
to vegetativo de la población. Este despegue
demográfico va a coincidir en el tiempo con
el mantenimiento de la atonía económica, de
manera que tal circunstancia va a dar lugar a
un déficit de viviendas que afectará a toda la
población, pero de manera especial a las fa-
milias más desfavorecidas.
Con este estado de cosas, se comprende
que sea el propio Estado el que tenga que
asumir la responsabilidad de dar respuesta
a la importante demanda social de vivien-
das, convirtiéndose así en el primer, y prác-
ticamente único, promotor inmobiliario. (RI-
VAS YAÑEZ, J.M., 1978)
La promoción inmobiliaria de carácter pú-
blico inicia su andadura en los primeros
36 El marco geográfico
1-Libro Siero v2.0 13/3/02 12:55 Página 36
años de la década de los cuarenta, en con-
creto en 1942, cuando se impulsa la cons-
trucción del grupo José Antonio, todavía
denominado, de las Casas Baratas. Esta
promoción asume el ideario de las ciuda-
des jardín, que comenzó a difundirse en to-
da Europa a partir de principios de siglo,
partidario de un urbanismo facilitador del
acercamiento del hombre a la naturaleza.
Para lograr este objetivo proponía, entre
otras iniciativas, la utilización de viviendas
unifamiliares, cada una de ellas dotada de
una pequeña parcela capaz de desempe-
ñar las funciones de huerta y de jardín.
Las obras de construcción de este barrio,
uno de los elementos más destacados de la
morfología urbana polesa actual, se iniciaron
en 1942, prolongándose en el tiempo hasta
diez años más tarde, cuando comenzaron a
ser asignadas las primeras viviendas.
Su promoción corrió a cargo de la Obra
Sindical del Hogar y consta de 32 vivien-
das, todas las cuales distribuyen su espa-
cio habitable en dos plantas de unos cin-
cuenta metros cuadrados cada una, al
tiempo que gozan de jardín particular (40
metros cuadrados aproximadamente). Es-
tas viviendas se encuentran adosadas for-
mando 16 edificios de un elevado valor es-
tético, cada uno de los cuales ofrece el as-
pecto exterior de una sola casa unifamiliar
y, todos en su conjunto, un panorama ur-
bano muy agradable.
A pesar de que esta actuación pública estu-
vo pensada para satisfacer la demanda de
viviendas por parte de las clases medias, se
eligió para su ubicación una localización pe-
riférica, en las afueras de la villa, más al sur
aún que el antaño periférico palacio del Mar-
qués de Santa Cruz. Su engarce con la trama
urbana estuvo asegurado, sin embargo, al
ceñirse las parcelaciones al viario propuesto
por Sánchez del Río en su Plan de Ensanche.
Aquellas ocupaban, en efecto, 3 manzanas
completas de las 76 que se preveían en éste.
La segunda promoción inmobiliaria de ca-
rácter público llevada a cabo en Pola de
Siero, durante este período, se desarrolló
entre los años 1954 y 1960, estando dirigi-
da, en este caso, a satisfacer la demanda de
las clases medias bajas.
El estado construyó entonces, a través de la
Obra Sindical del Hogar (O.S.H.), el grupo
Francisco Franco, conocido popularmente
como Jerusalén, levantado en las cercanías
del anterior pero en una posición claramen-
te más periférica, al tiempo que con un pe-
or emplazamiento. Esta promoción ocupa
una de las manzanas más meridionales del
ensanche, situada además en una zona de
cuesta, en lo alto de la ladera que ascendía
desde el cauce del río de los Penitentes
hasta la loma de Boladro.
El grupo está compuesto por 50 viviendas,
agrupadas en tres grandes bloques separa-
dos entre sí por estrechos viales de uso in-
terno de la manzana. El ideario con el que
fueron construidas es el mismo que el de las
Casas Baratas, de manera que mantienen la
estructura en dos plantas y el jardín particu-
lar, pero a diferencia de aquellas su espacio
habitable es sensiblemente inferior (80 me-
tros cuadrados por vivienda) (RIVAS YAÑEZ,
J.M., 1978), como también lo es el destina-
do a jardín. Por otro lado, su aspecto exter-
no, aún manteniendo un nivel arquitectónico
aceptable, no tiene ni la gracia, ni la estéti-
ca, ni la calidad de las anteriores.
Con todo, la actuación pública de peor ca-
lidad de esta época, y también la más pe-
riférica, fue la construida en el extremo su-
roccidental del ensanche para dar res-
puesta a la demanda de viviendas por par-
Gaspar Fernández Cuesta 37
1-Libro Siero v2.0 13/3/02 12:55 Página 37
Fig. 5. El crecimiento espacial de Pola de Siero, entre 1932 y 1990.
38 El marco geográfico
1990
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te de las clases menos favorecidas. Se tra-
ta del grupo de viviendas Virgen del Car-
men, conocido en el lenguaje popular co-
mo barrio del Tocote, promovido por el
Instituto Nacional de la Vivienda, e inaugu-
rado en 1957. En este caso, ya no se trata
de viviendas unifamiliares, sino de bloques
exentos de cuatro plantas, sin bajos co-
merciales, en cada uno de los cuales se
distribuyen 8 viviendas de aproximada-
mente 68 metros cuadrados cada una (RI-
VAS YAÑEZ, J.M., 1978). El grupo, inaugu-
rado a finales de la década de 1950, ocu-
pa una única manzana, situada en las in-
mediaciones de la estación de FEVE.
El crecimiento urbano de la Pola entre 1940
y 1960 se completa con algunas edificacio-
nes aisladas, casi todas ellas de baja altura,
entre las que destacan por su significado: la
Casa de la Música, inaugurada en 1957; la
Casa de la Cultura, abierta tan sólo tres
años después, en 1960; o el nuevo Mercado
de Ganados, inaugurado en la misma fecha.
Las dos primeras ocupan dos pequeñas
manzanas situadas, respectivamente, al sur
y al norte del barrio de las casas baratas,
mientras que el mercado se localizó en una
parcela de mayor tamaño, en el confín occi-
dental del Ensanche.(Fig. 5)
5. El crecimiento durante el
desarrollismo: la consolidación del
plano ideado por Sánchez del Río.
(1960-1988)
Llegado el año 1960 el crecimiento espa-
cial de Pola de Siero todavía no había ocu-
pado más que una pequeña parte de la su-
perficie abarcada por la trama viaria idea-
da por Sánchez del Río, veintiocho años
antes. De esta suerte, durante los años si-
guientes, caracterizados por un ritmo
constructivo muy intenso, desconocido
hasta entonces, los responsables munici-
pales dispusieron de un instrumento de
trabajo único, que sirvió para ordenar con
ciertos tintes de racionalidad el crecimien-
to espacial de la villa hasta 1988, año éste
en el que se aprobó de manera definitiva el
primer Plan General de Ordenación Urba-
na del Concejo.
La existencia de un plan organizador del
crecimiento espacial de la villa, así como la
indudable voluntad de los regidores munici-
pales por atender sus indicaciones, son las
razones que explican que Pola de Siero se
dotara durante estos años de una trama via-
ria de carácter racionalista; precisamente en
una época en la que la mayor parte de las
ciudades españolas, acuciadas por un ritmo
de crecimiento demográfico vertiginoso y
abandonadas por una legislación que per-
mitía formas alarmantes de especulación,
ordenaron su expansión de una forma caó-
tica, destruyendo en muchas ocasiones su
legado histórico y ocupando el espacio pe-
riférico al márgen de cualquier norma que
no fuese la obtención del máximo beneficio
por parte de los propietarios del suelo y de
los constructores.
El desarrollo urbano de Pola de Siero, como
también ocurrió en otras ciudades españo-
las, fue muy intenso a partir de 1960. Las
causas primeras de este desarrollo hay que
buscarlas en la puesta en marcha, por parte
del Gobierno Central, de un Plan de Estabi-
lización (1959) que tenía entre sus objetivos
inmediatos la modernización y liberalización
del sistema económico, así como sentar las
bases capaces de propiciar un rápido pro-
ceso de industrialización.
Las consecuencias del Plan de Estabiliza-
ción no se hicieron esperar. La renta per cá-
pita de los españoles comenzó a crecer a un
ritmo desconocido hasta entonces y con él
la demanda de viviendas. Por otro lado,
Gaspar Fernández Cuesta 39
1-Libro Siero v2.0 13/3/02 12:55 Página 39
desencadenó una corriente migratoria sin
parangón en la historia de nuestro país, que
terminó por despoblar las zonas rurales al
mismo tiempo que hacía crecer desmesura-
damente las ciudades. Como dato significa-
tivo de este fenómeno podemos decir que la
población de los municipios españoles de
más de 100.000 habitantes se multiplicó por
2,4 entre 1950 y 1981, lo que significaba
que las mayores ciudades españolas, pero
también las de tamaño medio, habían acu-
mulado en tan sólo treinta años un volumen
de población que multiplicaba por 1,5 el
acumulado en toda su historia precedente.
(FERNADEZ CUESTA, G. y FERNANDEZ
PRIETO, J.R., 1999)
En Pola de Siero, el ciclo económico favora-
ble coincidió además con la integración del
conjunto del municipio en el área metropoli-
tana de Oviedo y todo ello permitió que se
iniciara una etapa de gran desarrollo demo-
gráfico, económico y urbanístico. Entre
1960 y 1988, año en el que se aprobó el
nuevo Plan, Pola de Siero multiplicó por 2,5
sus habitantes, pasando de 3.345 a 8.217.
Por lo que respecta a su actividad económi-
ca, la localidad consiguió asentar el que ha-
bía sido históricamente su sector económi-
co más importante: el comercio. Las 187 li-
cencias comerciales de 1960 se habían con-
vertido en 299 veintiún años más tarde, y
aún se incrementaron más durante la prime-
ra mitad de la década de 1980.
Naturalmente este crecimiento económico y
demográfico estuvo acompañado de un
muy importante desarrollo urbano. Buena
prueba de ello es que entre 1963 y 1982 se
construyeron 1.867 viviendas.
Para darnos idea de la magnitud que repre-
sentaba esta cifra podemos decir que, utili-
zando los parámetros familiares normales
en aquella época (4 miembros por familia),
esas viviendas servían para dar cobijo a
unas 7.300 personas, 600 más de las que
tenía la villa en 1981.
A diferencia de lo que había ocurrido en el
período que transcurre entre la finalización
de la guerra y 1960, esta nueva oferta de vi-
viendas fue aportada de forma mayoritaria
por la iniciativa privada. Entre los promoto-
res de la época el más destacado fue Cons-
trucciones Ovidio Moro.
Este constructor ha levantado un gran nú-
mero de edificios de reputada calidad en la
villa, sin embargo su mayor impronta paisa-
jística ha quedado plasmada en un barrio de
una más que discutible calidad estética, el
conocido con el nombre de La Isla.
Este barrio, situado al oeste, al sur de la ca-
rretera procedente de Oviedo, ocupa tres
manzanas del Ensanche. En realidad, no se
trata de una promoción unitaria, pues está
compuesto por varios edificios diferentes
construidos a lo largo de los años ochenta,
sin embargo su aspecto exterior sí que da
esa impresión. Aspecto unitario que emana
de la elección, por parte del constructor, de
un modelo arquitectónico que se repite in-
variablemente en todos los edificios levan-
tados en esas manzanas, así como de la uti-
lización sistemática del ladrillo marrón para
el revestimiento de las fachadas.
La mayor parte de los edificios de viviendas
construidos en esta época disponen de
planta baja destinada a usos comerciales,
cinco alturas completas, y una más de ático.
En este caso la fachada exterior queda re-
tranqueada en su piso superior y rematada
mediante una azotea. Este tipo de edifica-
ción ha sido el más frecuente de los utiliza-
dos para compactar el ensanche, aunque a
veces se ha permitido edificar una planta
más. Pero lo más llamativo es que las mis-
40 El marco geográfico
1-Libro Siero v2.0 13/3/02 12:55 Página 40
mas alturas fueron empleadas muchas ve-
ces en los nuevos edificios levantados en
las manzanas del caserío histórico, tradicio-
nalmente ocupadas por viviendas unifami-
liares de dos o tres plantas como máximo.
La única excepción, a este respecto, es el
conjunto de tres manzanas situado al norte
del barrio de las Casas Baratas en el que, al
igual que en este último, se han habilitado
viviendas unifamiliares de dos plantas.
El desarrollo urbano de la villa impulsado
por la iniciativa privada durante esta época
se ha visto complementado por algunas ac-
tuaciones llevadas a cabo por las adminis-
traciones públicas, las cuales, en este caso,
han dejado su impronta en algunos de los
edificios singulares que presiden en la ac-
tualidad el panorama urbano. En esta activi-
dad constructiva el mayor protagonismo co-
rrespondió al Ministerio de Educación, Cien-
cia y Deportes que financió la puesta en
marcha de cuatro nuevos centros de ense-
ñanza no universitaria, tres de ellos en lo al-
to de la loma de Boladro, el Instituto de En-
señanza Media (1968) y las dos Escuelas de
Educación Primaria (1980).
El cuarto, situado a poniente, al otro lado del
Nora, nació como centro de Formación Pro-
fesional en 1988, siendo en la actualidad un
Instituto de Enseñanza Media. El mismo Mi-
nisterio inauguró en 1972 el polideportivo
que se encuentra en las inmediaciones del
más antiguo de los institutos.
Otras administraciones implicadas en el
desarrollo urbano de Pola de Siero fueron: el
Ministerio de Defensa, que adjudicó, en
1967, la construcción de un Cuartel para la
Guardia Civil en las inmediaciones de la Ca-
sa de la Música, y el de Justicia, que levan-
tó un edificio de nueva planta, en la calle
Juan Hevia, para instalar en él las depen-
dencias del juzgado de primera instancia.
Fruto de la iniciativa, tanto pública como pri-
vada, fue un crecimiento espacial muy impor-
tante. A pesar del desarrollo altitudinal la villa
duplicó, prácticamente, la extensión que te-
nía en 1960, y lo hizo ocupando una buena
parte de las manzanas del ensanche que to-
davía quedaban libres. El Ensanche se com-
pactó especialmente en las manzanas más
cercanas al casco urbano, tanto las situadas
al este (calle Torrevieja), como al oeste (La
Avenida), o al sur (calle de La Guaxia).
Dejó, sin embargo, espacios baldíos en el
sur, entre lo que entonces era la carretera N-
634 y la zona alta de Boladro, en la que se
encuentran las Escuelas y el Instituto, y en el
oriente, en las manzanas situadas entre la
carretera del Rebollar y la calle Florencio
Rodríguez. También dejó un amplio espacio
de baja densidad de ocupación, el situado
entre el confín oriental del barrio de las Ca-
sas Baratas y el Asilo en el que se encuen-
tra el campo de fútbol, que es pretendido en
la actualidad por una gran inmobiliaria ove-
tense con la finalidad de levantar en él una
de las mayores promociones llevadas a ca-
bo hasta el momento en la villa. (Fig. 6)
6. El Plan General de 1988 y el
crecimiento contemporáneo.
(1988-2000)
En Enero del año 1988, después de un lar-
go proceso de gestación, la corporación
municipal aprobó un Plan General de Orde-
nación Urbana (PGOU) que tiene el privile-
gio de ser el primero de los aprobados por
una corporación democrática, conforme
además al articulado de la Ley del Suelo
que entró en vigor en 1976 y que fue desa-
rrollada por diferentes Reglamentos apro-
bados dos años más tarde.
El plan fue elaborado por el arquitecto D.
Ramón Fernández Rañada que se encar-
Gaspar Fernández Cuesta 41
1-Libro Siero v2.0 13/3/02 12:55 Página 41
gó, como era preceptivo, de determinar
los usos del suelo en el conjunto del con-
cejo, pero además de definir y delimitar el
espacio interior de los núcleos urbanos, al
tiempo que de marcar las pautas que de-
bía de seguir el crecimiento de estos últi-
mos durante los ocho años de vigencia le-
gal del plan. (Fig. 7)
Para Pola de Siero, la aprobación de este
Plan General de Ordenación Urbana, re-
presentó el primer intento de ordenar su
desarrollo espacial con criterios diferentes
a los ideados por Sánchez del Río cin-
cuenta y seis años antes; fenómeno éste
que se había convertido en una necesidad
imperiosa después de que la fuerte expan-
sión de los años anteriores hubiera dado
lugar a la ocupación de la mayor parte del
suelo urbano previsto por aquél.
El nuevo instrumento urbanístico amplió los
límites de la villa definidos en el Ensanche
de 1932 prácticamente en todas las direc-
ciones excepto la meridional, ya que en es-
ta última las edificaciones habían alcanzado
la cumbre de la loma de Boladro y el plan
desechó la posibilidad de expandir el área
urbana por la ladera que desciende desde
allí hasta el curso del Nora. Además intro-
dujo modificaciones en el viario de aquellas
zonas que todavía no habían sido ocupa-
das o lo estaban tan sólo de forma parcial.
Para la ocupación de los baldíos todavía
existentes sobre los terrenos del antiguo En-
sanche, así como para la de las áreas de
nueva expansión, Fernández Rañada previó
la construcción de edificios de seis o siete
plantas, dependiendo de la anchura de las
calles, mientras que para los que se levan-
42 El marco geográfico
Fig. 6: Pola de Siero, en 1986.
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a Oviedo
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SUPERFICIE CONSTRUIDA
ZONAS VERDES
MANZANAS PROYECTADAS
1. Plaza de Les Campes
2. Barrio de La Luz
3. Iglesia parroquial
4
5. Estación de autobuses
6. Plaza cubierta
7. Casas Baratas
8
. Ayuntamiento
. Asilo
9. Estación de FEVE
10. “El Tocote”
1-Libro Siero v2.0 13/3/02 12:55 Página 42
taran en la parte vieja del casco urbano la al-
tura se reducía a cuatro o menos plantas.
Por otro lado, las nuevas construcciones
debían de responder a un modelo edificato-
rio caracterizado por la cubrición total de la
superficie del último piso, lo que de hecho
implicó un cambio morfológico importante,
pues la visión de la cornisa horizontal que
delimitaba el muro de cierre de las terrazas
habilitadas en los pisos superiores de los
edificios construidos durante los años ante-
riores fue sustituida por la del tejado oblicuo
y su correspondiente alero.
Fernández Rañada también introdujo cam-
bios, con fuertes implicaciones morfológicas,
en la disposición que deberían mantener los
edificios respecto a los viales, es decir en la
configuración y aspecto exterior de las man-
zanas. Salvo en la parte vieja, en la que se
preveía que los edificios se alineasen sin solu-
ción de continuidad, paralelamente a los via-
les, para así formar manzanas cerradas, el ar-
quitecto propuso una ocupación más abierta
del espacio,a la que debería llegarse median-
te la construcción de edificios exentos.Estos
permiten reducir la superficie que en cada
manzana está ocupada por los edificios, eli-
minan los patios interiores de manzana, y, en
consecuencia, aumentan de forma considera-
ble la superficie de los espacios abiertos.
El desarrollo del Plan en los años posterio-
res abría, pues, la posibilidad de que en el
futuro aparecieran importantes modificacio-
nes tanto en el trazado viario como en la
morfología urbana de la villa.
En el oeste la actuación urbanística más im-
portante de las ligadas al PGOU fue la lleva-
Gaspar Fernández Cuesta 43
Fig: 7. Plan general de Ordenación Urbana de Pola de Siero. 1988.
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a Oviedo
a Villaviciosa
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SUPERFICIE CONSTRUIDA
ZONAS VERDES
MANZANAS PROYECTADAS
1. Plaza de Les Campes
2. Barrio de La Luz
3. Iglesia parroquial
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5. Estación de autobuses
6. Plaza cubierta
7. Casas Baratas
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. Ayuntamiento
. Asilo
9. Estación de FEVE
10. “El Tocote”
1-Libro Siero v2.0 13/3/02 12:55 Página 43
da a cabo por la empresa PROINASA, la
cual promovió la construcción de un barrio
al que dio el nombre de Parque de la Luz. La
Corporación Municipal otorgó las licencias
de construcción oportunas en 1991, des-
pués de aceptar el proyecto de urbanización
y edificación encargado por la empresa al
arquitecto D. Rafael Beca.
El objetivo de esta actuación era, como es
obvio, satisfacer la demanda local de vivien-
das, pero además la de aquellas personas
que, prefiriendo vivir en una ciudad como
Oviedo, se veían abocadas a buscar su resi-
dencia en la periferia de dicha ciudad para así
evitar los elevados precios de sus viviendas.
La propia propaganda de la empresa cons-
tructora era bien elocuente al respecto. Pa-
ra cumplir su objetivo, PROINASA preveía
construir 196 viviendas repartidas en cuatro
grandes bloques exentos, de seis plantas
cada uno, cinco destinadas a uso residen-
cial y una, la baja, a usos comerciales.
La reducción de la demanda de viviendas en
la villa a partir de los años centrales de la dé-
cada de 1990 hizo mella en esta promoción,
de manera que la empresa propietaria para-
lizó las obras en 1998 después de construir
las primeras 95 viviendas, las correspon-
dientes a los dos bloques situados en la zo-
na más cercana al casco urbano. Sin embar-
go, su continuidad parece asegurada des-
pués de que la empresa SEDES, pertene-
ciente a CajAstur, comprara sus derechos a
PROINASA. De hecho, a finales del 2000, los
nuevos propietarios ya han terminado las 55
viviendas previstas para el tercer bloque, y
están a punto de concluir las obras de lo que
debe ser el cuarto y último de los edificios
previstos inicialmente en la urbanización.
Entre las modificaciones introducidas en la
parte occidental de la villa, por Fernández
Rañada, cabe destacar también las que in-
trodujo en la manzana que ocupaba enton-
ces el mercado de ganados, destinada en el
plan a acoger las instalaciones de la futura
estación de autobuses.
La manzana fue dividida en dos, una desti-
nada a usos residenciales y otra a equipa-
mientos, que fueron ocupadas durante la
década de 1990 una vez que el antiguo
mercado se desplazó a las nuevas instala-
ciones de la Venta de la Uña.
En la primera manzana se construyeron dos
edificios simétricos, destinados a viviendas
sociales, de siete plantas cada uno, finan-
ciados por el Principado, a los que se aña-
dió posteriormente otro de planta baja, in-
terpuesto entre los anteriores, en el que se
instalaron algunos servicios municipales.
En la manzana más cercana al centro se
mantuvieron las dependencias del Cuerpo
Nacional de Policía, al tiempo que se levan-
taban las de la proyectada estación de au-
tobuses. Esta estación, que fue construida
con financiación procedente de la Conseje-
ría de Fomento, entró en servicio en 1996 y
tiene como característica arquitectónica
más destacada el utilizar como marquesina
de entrada uno de los paraguas que había
diseñado Sánchez del Río para el antiguo
recinto del mercado de ganados.
La expansión hacia el norte, por su parte,
se proyectó de forma completamente dis-
tinta. Cerrada por una loma de fuerte pen-
diente, el Plan concibió esta zona como un
área urbana de baja densidad edificatoria
destinada a la construcción de viviendas
unifamiliares. Hasta la fecha en la que se
escriben estas líneas han operado sobre
esta ladera, bien orientada a mediodía, va-
rias promotoras inmobiliarias que han deja-
do su huella en el modelo arquitectónico
44 El marco geográfico
1-Libro Siero v2.0 13/3/02 12:55 Página 44
de los chalets que componen cada una de
las actuaciones.
En el momento de la aprobación del PGOU
las únicas manzanas del antiguo ensanche
de Sánchez del Río que aún tenían una baja
densidad de ocupación eran las más orien-
tales, la más alejadas del centro urbano,
aquellas que se situaban a levante del barrio
de las Casas Baratas. Ello explica que las
mayores modificaciones introducidas por el
Plan del 88 en el trazado viario y en las for-
mas de ocupación del suelo propuestas en
1932 tuvieran lugar en esta zona.
Ahora bien, las modificaciones introducidas
por el nuevo plan todavía no han podido de-
jar una nueva morfología en la zona, (Fig. 8)
ya que la solicitud de suelo, por parte de los
constructores, ha seguido siendo muy baja a
lo largo de la década de 1990, de manera que
ni se han abierto nuevos viales ni se han
construido bloques de viviendas en disposi-
ción abierta, tal y como estaba proyectado.
Los únicos cambios morfológicos aparecidos
aquí han tenido lugar fuera de los límites
marcados por el antiguo planeamiento, ya
que el de 1988 desplazó sensiblemente hacia
el este el límite urbano, creando una gran zo-
na de servicios en la que la iniciativa privada
ha construido un grupo de pequeñas naves
industriales, y el Ayuntamiento dos grandes
equipamientos: el nuevo mercado de gana-
dos (1992) y un moderno complejo polide-
portivo (1996), dotado con piscinas, cubierta
y descubierta, canchas de tenis, etc.
Entre los equipamientos aparecidos durante
los últimos años sólo resta citar el Centro de
Gaspar Fernández Cuesta 45
Fig. 8: Pola de Siero a finales de 1999.
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SUPERFICIE CONSTRUIDA
ZONAS VERDES
MANZANAS PROYECTADAS
1. Plaza de Les Campes
2. Barrio de La Luz
3. Iglesia parroquial
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5. Estación de autobuses
6. Plaza cubierta
7. Casas Baratas
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. Ayuntamiento
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10. “El Tocote”
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Salud construido por el Ministerio de Sani-
dad en las inmediaciones del barrio del To-
cote, que abrió sus instalaciones a los usua-
rios durante el mes de Agosto de este mis-
mo año 2000.
7. La forma urbana actual
El proceso histórico de crecimiento y arti-
culación urbana de Pola de Siero, que he-
mos tratado de describir en las páginas
precedentes, ha dado lugar a una villa ca-
racterizada por el desarrollo en altura y la
terciarización de una buena parte del espa-
cio urbano, lo que ha terminado por confe-
rirla un aspecto compacto y una fisonomía
claramente urbana. (Fig. 8)
La altura de los edificios, unida a la estre-
chez de unas calles que fueron proyectadas
para albergar en sus márgenes casas de
menor altura que las finalmente construidas,
ha dado lugar a una elevada macización del
casco urbano, la cual sólo se ve mitigada,
en parte, por los pequeños parques abiertos
en el sur y en el occidente de la localidad,
así como por las manzanas con edificación
abierta definidas en el PGOU de 1988.
La terciarización del espacio urbano, por su
parte, ha sido la consecuencia más inme-
diata y palpable del nuevo uso asignado a
las plantas bajas de los bloques de vivien-
das, así como de la consolidación de las
funciones terciarias. Esta consolidación ha
permitido que los bajos comerciales comen-
zaran a salir de las manzanas centrales, en
las que se había concentrado el comercio
durante las primeras décadas del siglo, pa-
ra desparramarse prácticamente por todo el
pueblo pero, de manera especial, en torno a
las calles que rodean la plaza del mercado.
En la fisonomía urbana actual pueden dis-
tinguirse cuatro elementos fundamentales:
la parte vieja, el centro, la trama urbana li-
gada al ensanche de 1932 y aquella otra in-
ducida por el Plan General de Ordenación
Urbana de 1988.
La parte vieja de la Pola se hace perceptible
por un callejero irregular, al mismo tiempo
compacto y despilfarrador de espacio, cu-
yas formas perduran a pesar de las previsio-
nes de transformación contempladas en el
plan de ensanche. Su estructura interna se
engarza en torno a dos ejes, el que une la
plaza de Les Campes con la de Argüelles, y
el constituido por la antigua carretera de
Oviedo (c/ Celleruelo) y el viejo camino de
Vega de Poja por el Rebollar (c/ San Anto-
nio), alrededor de los cuales se sitúan una
serie de calles que conforman una trama
caótica en la que la sucesión de plazuelas,
calles y edificios queda al margen de cual-
quier voluntad organizadora. El centro se
corresponde con el espacio urbano que
queda inserto en el cuadrilátero delimitado
por las calles Villaverde, Conde de Santa
Bárbara, Enrique II y Martín de Lugones.
Desde una perspectiva urbanística su ca-
racterística más destacada es su forma, ya
que las calles que lo atraviesan componen
un entramado viario regular, con calles que
se cortan en ángulo recto. Fenómeno éste
que necesariamente ha de responder a la ló-
gica de una expansión urbana dirigida. Nos
encontraríamos en ese caso ante una par-
celación finisecular que, con el tiempo, ha
adquirido una enorme importancia en la villa
ya que, de una parte, ha dejado profunda
huella en el plano, y, de otra, ha terminado
por convertirse en su centro comercial.
El Ensanche, por su parte, ocupa, como
hemos visto, la mayor parte del plano,
siendo además uno de los elementos más
singulares de la morfología urbana polesa
actual. Sus características generales ya
han sido descritas; sólo resta citar aquí
46 El marco geográfico
1-Libro Siero v2.0 13/3/02 12:55 Página 46
aquellos componentes a través de los cua-
les se hace perceptible en el plano. Entre
ellos: el predominio de la cuadrícula, como
elemento rector de los viales, la utilización
de la edificación cerrada en el interior de
las manzanas, y el gran tamaño relativo de
estas últimas. Dentro del Ensanche, pero al
margen de las formas derivadas de la es-
tructura vial, cabe destacar también la
morfología de ciudad jardín aportada por
los barrios de Jerusalén y de las Casas Ba-
ratas, así como por otras cuatro manzanas
situadas al norte y al este de estas, ya cita-
das con anterioridad, en las que la edifica-
ción cerrada ha sido sustituida por vivien-
das unifamiliares rodeadas de un pequeño
jardín, cuya paisaje se caracteriza por la
amplitud de espacios y por las bajas den-
sidades de población que soporta.
El PGOU de 1988, por su parte, ha servido
para consolidar el entramado urbano exis-
tente con anterioridad a su entrada en vigor,
pero además ha aportado algunos elemen-
tos nuevos a la morfología urbana de la villa.
Entre ellos las manzanas de edificación
abierta, sin patios interiores, cuyo mejor
ejemplo lo encontramos en el Parque de la
Luz; pero además algunos grandes equipa-
mientos, como el mercado de ganados, el
polideportivo, o la estación de autobuses.
VII. LUGONES
1. El proceso de consolidación del
núcleo industrial.
Hasta las últimas décadas del siglo XIX Lu-
gones era un pequeño núcleo rural de unos
600 habitantes, desarrollado en torno al cru-
ce de los caminos que desde Gijón y Avilés
se dirigían a Oviedo. Su transformación en
un núcleo industrial sólo se inicia durante el
último tercio del siglo pasado, cuando co-
menzaron a instalarse en la localidad algu-
nas fábricas que buscaban localizaciones
periféricas en las que invertir las plusvalías
obtenidas con la enajenación de los solares
que, anteriormente, ocupaban en la ciudad.
La burguesía ovetense eligió Lugones, co-
mo asiento de sus inversiones industriales,
al concurrir en él una serie de características
ventajosas para el asentamiento industrial.
Entre ellas la existencia de un importante
nudo de comunicaciones, que servía para
distribuir los tráficos entre Oviedo y Gijón y
Avilés, y la disponibilidad de yacimientos de
arcillas de buena calidad, útiles para ser
empleados en la fabricación de cerámica
(BENITO, P., 1988).
En la temprana fecha de 1868 se instaló cer-
ca de la localidad, en la vecina parroquia de
Cayés, la primera gran fábrica. Se trataba
de la Tejería Mecánica, denominada a partir
de 1923 Cerámica Guisasola, dedicada a la
producción de ladrillos refractarios. Esta fá-
brica, situada sobre la carretera que se diri-
gía a Avilés, tenía capacidad para producir
tres millones de ladrillos al año y empleaba
entonces a 125 obreros.
Hasta 1880, cuando se constituye la Socie-
dad Anónima Santa Bárbara, no aparece
ninguna otra iniciativa industrial relevante.
La nueva Sociedad, dedicada a la produc-
ción de pólvora, nacía a instancias de la cre-
ciente demanda de explosivos procedente
de las minas de la cuenca central, llegando
a dar trabajo a unas 100 personas.
En 1895 entra en funcionamiento, cerca de
la anterior, la Sociedad de Explosivos de
Cayés, que, fusionada con la Sociedad
Anónima Santa Bárbara en 1896, dará lu-
gar a la Unión Española de Explosivos, de-
tentadora durante muchos años del mono-
polio de la producción de explosivos en el
mercado nacional.
Gaspar Fernández Cuesta 47
1-Libro Siero v2.0 13/3/02 12:55 Página 47
Por último, en 1896 comienza a producir la
denominada Fábrica de Metales, pertene-
ciente a la Sociedad Industrial Asturiana
Santa Bárbara, que llegó a emplear a 250
trabajadores. Por su volumen de empleo era
la mayor empresa del área, así como una de
las más dinámicas. (ALVAREZ SUAREZ, E. y
GAMEZ, F., 1923).
Con la puesta en marcha de estas cuatro fá-
bricas se cierra la primera etapa de la in-
dustrialización de Lugones, cuyas conse-
cuencias más importantes fueron la crea-
ción de unos 800 empleos directos, y el
despegue demográfico de la localidad. En
tan solo trece años (1887-1900) casi duplica
su población, pasando desde los 671 a los
1.141 habitantes.
Desde 1900, y hasta 1950, la actividad fabril
pasa por una fase de estancamiento (no se
implanta ninguna otra empresa de enverga-
dura) que traerá consigo el estancamiento
demográfico. La población sólo aumentó du-
rante esos cincuenta años en 819 personas.
Ahora bien, a partir de 1950 las cosas vuel-
ven a cambiar y la industria entra en una
nueva etapa de florecimiento.
Las causas de este renacimiento hay que
buscarlas en la aparición de economías de
aglomeración generadas por las fábricas ya
existentes, pero, sobre todo, en el desplaza-
miento del centro de gravedad de la econo-
mía asturiana desde las cuencas mineras
hacia el triángulo Oviedo-Gijón-Avilés. Am-
bos fenómenos revalorizaron la posición de
Lugones que vio cómo nuevas empresas
venían a instalarse en sus cercanías. Prime-
ro fue la Didier-Mersa, que abrió sus instala-
ciones en 1952, y más tarde, en 1958, fue la
Fundición Nodular. En conjunto las dos em-
presas crearon unos 450 empleos industria-
les directos, pero además fomentaron la
creación de otros muchos indirectos. Men-
ción especial merecen los puestos de traba-
jo que se consolidaron en sectores tales co-
mo la fabricación de muebles, la calderería y
los productos químicos (MURCIA, E., 1981).
Consecuencia inmediata de las inversiones
industriales fue un notable despegue eco-
nómico y demográfico. En 1960, la localidad
contaba con más de 2.000 empleos indus-
triales, de los que unos 1.500 pertenecían a
las cinco mayores empresas. Por otro lado,
en los diez años anteriores su población ha-
bía incrementado en 1.326 personas.
En 1960 las perspectivas de desarrollo no
podían ser más halagüeñas, al buen am-
biente económico creado durante los años
anteriores había que añadir las ventajas que
debían derivarse de la entrada del país en
una fase de fuerte crecimiento. A pesar de
ello esta década se convertirá en la antesa-
la de la crisis que se inicia en 1972 y que
pondrá punto final al proceso de monoes-
pecialización fabril de Lugones. Dos hechos
son sintomáticos a este respecto. La ralen-
tización del crecimiento de la población, que
durante este decenio se reduce a 741 per-
sonas, y la desaceleración de la industriali-
zación, con un sólo proyecto destacable, la
creación del Polígono de Silvota, que, por
otro lado, sólo entró en funcionamiento du-
rante la década siguiente.
El polígono de Silvota, construido en su ca-
si totalidad sobre terrenos del vecino conce-
jo de Llanera, fue concebido al amparo del
Plan General de Ordenación Urbana Comar-
cal de la zona de Lugones-Llanera de 1962,
estando llamado a ser el mayor de los plani-
ficados en Asturias hasta ese momento.
No sirvió, sin embargo, como elemento di-
namizador de la zona, en parte porque su
entrada en funcionamiento se retrasó más
48 El marco geográfico
1-Libro Siero v2.0 13/3/02 12:55 Página 48
de lo previsto, hasta 1971, sólo después de
que su suelo fuese incluido de forma suce-
siva en el Segundo Programa Nacional de
Polígonos Industriales (1960-64), y en el Po-
lo de Desarrollo de Oviedo (1969).
2. El fin del proceso de especialización
industrial: la crisis del sector y la
diversificación económica.
La década de los setenta traerá consigo una
ruptura brusca en el proceso tradicional de
desarrollo de Lugones. Desde entonces és-
te ya no se regirá en exclusiva por las pau-
tas marcadas por la industria, rompiéndose,
por primera vez en la historia reciente de la
localidad, la simpatía que había existido en-
tre el crecimiento industrial y el demográfi-
co. Tres son las causas de esta ruptura, la
crisis en la que entra el sector fabril a partir
de 1972, la emersión de un importante sec-
tor terciario, y la aparición de una nueva fun-
cionalidad residencial que no hace sino re-
flejar la creciente transformación de Lugo-
nes en un suburbio de la ciudad de Oviedo.
La crisis industrial tiene su origen en la que
con carácter general se inicia en toda Es-
paña a partir de 1973, si bien aquí se vio
agravada por el carácter básico de la pro-
ducción. Su primera manifestación fue el
cierre de las instalaciones de Unión Espa-
ñola de Explosivos en 1972, al que segui-
rían los de Cerámica Guisasola en 1979 y
el de MERSA en 1986.
Con estos cierres Lugones perdió sus dos
empresas más antiguas, un buen número de
empleos (575), y una de sus funciones tradi-
cionales: la fabricación de explosivos.
También contribuyó a la crisis el escaso di-
namismo del polígono de Silvota, ya que
hasta 1984 sólo se establecieron en él trece
plantas industriales que crearon 361 emple-
os directos, es decir, bastantes menos de
los que se perdieron con el cierre de las tres
fábricas citadas con anterioridad.
El desarrollo del sector terciario, por su parte,
es el resultado normal de un sistema econó-
mico que incrementa de forma constante su
productividad industrial liberando rentas que
pueden ser desviadas hacia la compra de
servicios. En Lugones su despegue se vio fa-
vorecido por la existencia de dos polígonos,
denominados industriales, con suelo disponi-
ble para la instalación de nuevas plantas.
Uno de ellos era el de Silvota, que, ante el re-
traimiento de la actividad industrial, comenzó
a acoger, cada vez en mayor proporción, a
empresas de servicios. Así, mientras que
hasta 1984 no se había ubicado ninguna de
éstas, en los cinco años siguientes se insta-
laron nueve distribuidores mayoristas y seis
productores de servicios sobre un total de 27
altas. Además, el 25% de la superficie ocu-
pada correspondió a la instalación del Mer-
cado Central de Asturias (MERCASA) que se
convirtió en el mayor proyecto empresarial de
Silvota durante toda la década.
El segundo polígono al que nos referíamos
es el de Asipo. Este fue construido por la ini-
ciativa privada sobre los terrenos que dejó li-
bres el desmantelamiento de la Unión Espa-
ñola de Explosivos, entrando en funciona-
miento en 1974. Su superficie es de 57 Has,
acogidas como las del anterior a los benefi-
cios del Polo de Desarrollo de Oviedo, de las
que el 65% corresponden a parcelas edifica-
bles (BENITO, Paz, 1990). Desde un primer
momento dirigió sus preferencias hacia las
empresas del sector terciario, y ello le pro-
porcionó un mayor ritmo de ocupación que
el de su vecino Silvota. En tan sólo diez años
fueron ocupadas la totalidad de las parcelas
por 96 empresas, mayoritariamente dedica-
das al almacenaje, la distribución y las repa-
raciones, que crearon 1.215 empleos.
Gaspar Fernández Cuesta 49
1-Libro Siero v2.0 13/3/02 12:55 Página 49
Por último, la función residencial de Lugo-
nes comienza a acelerarse desde los inicios
de la década de los setenta.
A ello contribuyeron factores de diversa índo-
le. En primer lugar la crisis industrial, que
promovió el éxodo urbano de las clases me-
nos favorecidas e incapaces de afrontar las
elevadas rentas de las viviendas urbanas y la
proliferación de zonas marginales receptoras
de los emigrantes urbanos. En segundo lugar
su especialización en industria pesada y con-
taminante, ya que aseguró el rechazo de las
clases altas y, por tanto, el mantenimiento del
precio del suelo en niveles razonables para
acometer la construcción de viviendas bara-
tas. Y, por último, distintas iniciativas munici-
pales que impulsaron la producción de suelo
urbano en el que poder construir viviendas
destinadas a familias de escasos recursos.
Desde su aparición, esta función ha servido
para reforzar el crecimiento demográfico de
la localidad, hasta el punto de que los veinte
últimos años han sido los más dinámicos de
su historia. Los 4.027 habitantes, de 1970, se
convirtieron en 6.091 once años más tarde, y
en 10.500 en 1996.
La emersión de las actividades terciaria y re-
sidencial ha desbordado los límites de Lu-
gones haciéndose patente también en sus
alrededores, sobre todo con la construcción
del complejo residencial de La Fresneda y
con la entrada en funcionamiento de tres
grandes superficies comerciales. Primero
fue Hiper (1977), adquirido más tarde por el
grupo francés PRYCA, después MERCASA
(1988), y por último REPON (1990).
50 El marco geográfico
Fig. 9. Vista del área insdustrial de Lugones.
En primer término pueden observarse las instalaciones de la antigua fábrica de metales, hoy Sia Cooper
1-Libro Siero v2.0 13/3/02 12:55 Página 50
3. El proceso de consolidación urbana.
La consolidación del casco urbano de Lu-
gones está relacionada con la nueva función
residencial que comienza a ejercer desde
los inicios de la década de los setenta, así
como con la voluntad organizadora del
Ayuntamiento de Siero que tenderá a refor-
zarla mediante la aprobación de distintos
planes de actuación urbana.
Hasta 1960 Lugones era un enclave indus-
trial de cierta importancia que había creci-
do en torno al cruce de las carreteras que
desde Avilés y Gijón se dirigían a Oviedo.
Configuraba un núcleo caminero cuyos
edificios se apiñaban sin mucho orden a
ambos márgenes de las carreteras que
confluían en el cruce citado.
La primera actuación urbanística de cierta
importancia data de 1962, pocos años des-
pués de la entrada en vigor de la primera
Ley del Suelo. Se trata del Plan General de
Ordenación Urbana Comarcal de la zona
Lugones-Llanera. Este tenía un área de ac-
tuación de 2.000 has. y preveía la construc-
ción de viviendas para albergar a 20.000
personas. Su objetivo fundamental era, sin
embargo, la producción de suelo industrial
al que se destinaban 205 has, situadas al
norte de la localidad entre la vía del ferroca-
rril de RENFE y la carretera de Avilés, de las
que 107 correspondieron al ya citado polí-
gono de Silvota.
Ahora bien, el primer intento serio de orde-
nación del casco urbano tuvo lugar en 1972
con la aprobación del Plan Parcial de la Zo-
na Residencial de Lugones. Este Plan, pre-
visto en el anterior, definía como urbanizable
el espacio que se extendía, al este de la N-
632, a ambas márgenes de la carretera de
Viella, previendo la construcción de 3.740
viviendas. La mayor parte de ellas en edifi-
cios agrupados en bloques exentos de 60
metros de largo, 10 de ancho y 5 plantas de
altura. En cumplimiento de los objetivos
propuestos, se trataba de crear una gran
barriada de casas baratas al servicio de la
industria y de la ciudad de Oviedo, capaz de
acoger a 17.000 habitantes. Así se despren-
día de la normativa del Plan, según la cual
los edificios no tendrían ascensor, los bajos
se dedicarían a uso residencial, la anchura
máxima de la calle nunca sobrepasaría los 8
metros, y el trazado de los viales sería el
más sencillo (barato) posible. Para colmo el
conjunto tendría un único eje vertebrador
que le daba acceso a la carretera Oviedo-
Gijón, del que, a su vez, salían otros que ter-
minaban en fondo de saco.
Este plan, sin embargo, resultó un fracaso
pues sólo fue ocupada una mínima parte del
suelo destinado a usos residenciales, y por-
que además el exceso de suelo favoreció la
dispersión de las construcciones, dando lu-
gar a lo que todavía hoy es un paisaje urba-
no caótico y degradado.
En estas condiciones, Lugones entra en la
década de los ochenta con la imperiosa ne-
cesidad de ordenar un crecimiento espacial
que al tiempo que ganaba en intensidad in-
crementaba el desorden urbano. Como res-
puesta a esta necesidad, se aprobó, duran-
te 1981, el Estudio de Detalle de la denomi-
nada Manzana Central de Lugones. Este in-
tento de racionalización del desarrollo urba-
no se concibió para ordenar y promover el
crecimiento del espacio situado entre la
Avenida de Oviedo y las calles del Conde de
Santa Bárbara y de Carlos Tartiere. Sus pro-
puestas definían un amplio espacio central
dedicado a usos lúdicos y de esparcimien-
to, en torno al que se situaban diez manza-
nas separadas por viales capaces de permi-
tir el acceso peatonal a la zona central, pe-
ro no el de automóviles.
Gaspar Fernández Cuesta 51
1-Libro Siero v2.0 13/3/02 12:55 Página 51
El área de actuación abarcaba 78.185 m2
de los que el 42 % se destinaban a la edifi-
cación, el 17% a viales pavimentados, y el
41% a espacios libres para uso público.
En el terreno edificable se preveía la cons-
trucción de un gran anfiteatro interior con
capacidad para 2.500 personas sentadas, y,
en torno a él, de 1.100 viviendas, agrupadas
de forma mayoritaria en bloques de planta
baja y cuatro pisos, capaces de albergar a
unas 4.000 personas.
Por último, el estudio de detalle introducía
modificaciones en la dirección prevista para
el crecimiento espacial. Desde este momen-
to en el área residencial podrán diferenciarse
tres zonas: un eje longitudinal en torno a la
carretera de Gijón, que ocupa una posición
central; un polígono de bloques exentos, si-
tuado al este del anterior sobre las dos már-
genes de la carretera de Viella; y una serie de
edificaciones cerradas alrededor de patios
interiores, que se disponen en torno a un es-
pacio común para constituir una gran man-
zana urbana, situada al oeste del primero.
Corresponderían además estas zonas a eta-
pas diferentes del crecimiento de la villa. La
primera, a la progresiva compactación del
núcleo original desarrollado a ambas márge-
nes de la carretera de Gijón; la segunda, al
plan parcial de 1972; y la tercera, al estudio
de detalle de 1981.
Éste último era, sin duda, un proyecto de
expansión mejor planteado y más ajustado
al crecimiento real que el de 1972. Sin em-
bargo, tenía un grave inconveniente. La zo-
na programada presentaba unos altos índi-
ces de polución por encontrarse en las in-
mediaciones de la factoría de MERSA, con-
siderada la más contaminante de la locali-
dad. Por esta razón la manzana tuvo un
desarrollo más lento del esperado, encon-
trándose poco ejecutada cuando se aprobó,
en 1988, el PGOU del concejo de Siero.
El PGOU de 1988, último de los que tratan
de racionalizar el crecimiento espacial de
Lugones, va a tener como objetivo priorita-
rio la solución de los innumerables proble-
mas urbanos heredados de los planes ante-
riores, entre los que destacaban el exceso
de suelo y la caótica estructura urbana, la
existencia de demasiadas normas regulado-
ras en ocasiones contradictorias, el solapa-
miento de los usos industriales y residencia-
les, el colapso de las carreteras que la atra-
viesan y el peligro que entrañan, y, por últi-
mo, la dependencia, tanto funcional como
morfológica, de la ciudad de Oviedo.
En estas condiciones se comprende que las
iniciativas más importantes se encaminasen a
reducir el suelo urbanizable, a reservar espa-
cio para que en un futuro pudiera acometerse
la construcción de una carretera de circunva-
lación, y a reducir la contaminación existente
en la manzana central. Objetivo éste último
que se vio posibilitado por un acuerdo previo
entre el Ayuntamiento y MERSA según el cual
la empresa dejaba libres los terrenos que ha-
bía ocupado hasta ese momento.
Como única iniciativa novedosa el Plan pre-
veía la construcción de una zona residencial
sobre los antiguos terrenos de MERSA, or-
denada en torno a dos viales perpendicula-
res que se dirigirían hacia la manzana cen-
tral y hacia la carretera de Gijón.
Era, en síntesis, un instrumento que trató de
ordenar el caos preexistente (lo que no deja
de ser paradójico considerando el número
de actuaciones urbanísticas habidas duran-
te los últimos treinta años), definiendo medi-
das que permitieran compactar el espacio
interior de cada uno de los sectores de los
que ya hemos hablado, y al mismo tiempo
integrarlos en un todo urbano.
52 El marco geográfico
1-Libro Siero v2.0 13/3/02 12:55 Página 52
VIII. LA DIVERSIDAD FUNCIONAL Y
PAISAJÍSTICA DEL TERRITORIO
Muchas personas, sobre todo las más jóve-
nes, tienden a pensar que el desarrollo eco-
nómico, las relaciones sociales, los niveles
de renta o los paisajes que nos rodean han
sido siempre iguales, que no han experi-
mentado cambios importantes, al menos
desde hace muchos años, y nada hay más
lejos de la realidad.
La humanidad en su conjunto ha experi-
mentado durante los últimos 200 años lo
que tal vez sean las mayores transformacio-
nes de su historia. Transformaciones que
han implicado cambios increíbles en el ám-
bito de la innovación técnica, de la capaci-
dad para producir riqueza, de las relaciones
sociales o de las instituciones que nos go-
biernan. Transformaciones, en suma, que
han dado lugar a una sociedad nueva, la
nuestra, muy diferente a cualquiera de las
que la han precedido.
En el estricto ámbito de la economía, los
cambios han sido inducidos por el proceso
histórico que ha recibido el nombre de in-
dustrialización, el cual ha reducido a la míni-
ma expresión a las actividades agrarias, que
hasta ese momento habían asegurado la su-
pervivencia de la humanidad, al tiempo que
ha concedido un protagonismo indiscutido
a la fabricación de bienes industriales y a la
producción de servicios.
La industrialización también dio origen a mo-
dificaciones sustanciales en la forma en la
que el hombre había utilizado hasta entonces
el medio físico para adaptarlo a sus necesi-
dades. Con anterioridad a la aparición de los
primeros síntomas de la industrialización el
desarrollo técnico era muy escaso y los arti-
lugios mecánicos apropiados para las tareas
agrícolas prácticamente inexistentes. Los
rendimientos agrarios eran muy bajos y ello
obligaba a que la mayor parte de las familias
tuviese que dedicarse a obtener de la tierra
todos aquellos productos necesarios para su
propia supervivencia. En estas circunstancias
se explica la importancia económica detenta-
da por la agricultura durante el Antiguo Régi-
men, así como la adquirida por los paisajes a
ella vinculados. En la actualidad, sin embar-
go, el protagonismo paisajístico corresponde
a aquellos fenómenos promovidos por las in-
novaciones ligadas al proceso de industriali-
zación, entre ellos: la dispersión de fábricas,
naves de almacenaje y todo tipo de edifica-
ciones ligadas a las nuevas actividades eco-
nómicas, sobre el espacio que con anteriori-
dad se destinaba a las tareas agrícolas; el
desarrollo espacial adquirido por los pueblos,
las villas y las ciudades, como consecuencia
del crecimiento de la población y de las ten-
dencias polarizadoras que emanan del fun-
cionamiento de la actividad económica; o la
aparición de vías de comunicación muy dis-
tintas (carreteras, ferrocarriles, autopistas,
etc.) que facilitan la movilidad de las perso-
nas y el intercambio de mercancías. Fenóme-
nos, en fin, todos ellos que debido al gran
consumo de suelo que realizan han termina-
do por configurar un paisaje abigarrado, de
elevada densidad edificatoria, en el que se
mezclan, y al mismo tiempo compiten entre
sí, los distintos usos del suelo.
El concejo de Siero ha pasado ya por una
fase aguda de crecimiento industrial y, en
consecuencia, su paisaje está profunda-
mente afectado por él. En muchos lugares
del concejo el paisaje es tributario de la for-
ma en la que se han difundido los cambios
promovidos por la llegada de las fábricas,
de las nuevas vías de comunicación, y, en
general, de los aires de modernidad que han
terminado por esconder, hasta hacerlas im-
perceptibles, las huellas del antiguo paisaje
dominado por la actividad agraria.
Gaspar Fernández Cuesta 53
1-Libro Siero v2.0 13/3/02 12:55 Página 53
En Siero la alteración de las estructuras
agrarias heredadas del antiguo régimen co-
menzó en fecha muy temprana, a mediados
del siglo XIX, cuando se inició la explotación
de los recursos mineros del valle del río
Candín y con ella la llegada de las primeras
innovaciones técnicas. El siguiente paso de
ese proceso también tiene un origen anti-
guo, correspondiéndose con la llegada de
las primeras fábricas, aquellas que se insta-
laron en los confines occidentales del muni-
cipio, en las localidades de Lugones y de
Colloto, a finales del siglo XIX. Pero la reali-
dad económica actual y, por supuesto, la
mayor parte de los paisajes humanizados
que hoy podemos contemplar en las tierras
de Siero no poseen más que unas pocas
décadas, pues han sido organizados por el
proceso de industrialización que se inicia en
toda España a finales de la década de los
cincuenta del siglo XX.
Durante los primeros años de esa indus-
trialización muchas comarcas españolas
quedaron al margen de los beneficios que
de ella se derivaban, pero este no fue el
caso de Siero.
A ello contribuyó la posición ocupada por
una parte de su territorio, la más occidental,
en las inmediaciones de la ciudad de Ovie-
do, sobre la que por razones topográficas
es su área de expansión natural.
Ahora bien, no podemos olvidar tampoco,
cuando tratamos de explicar la rápida in-
corporación de Siero al proceso de indus-
trialización español, que este disponía de
una elevada cantidad de recursos entre los
que pueden citarse su larga tradición in-
dustrial, sus antiguas actividades mercanti-
les - pensemos a este respecto en el mer-
cado de ganados de Pola de Siero -, sus
recursos mineros, las vías de comunica-
ción que lo atraviesan, o el elevado por-
centaje que ocupan dentro de la superficie
municipal las tierras llanas. Hecho este úl-
timo de especial significado en una región
como la asturiana en la que su abrupto re-
lieve eleva a la categoría de escaso un bien
como el suelo de poca pendiente.
Situación en las inmediaciones de Oviedo y
recursos propios dieron lugar a que durante
las últimas cuatro décadas se hayan sucedi-
do las innovaciones y los cambios hasta
provocar una modificación sin precedentes
en la fisonomía del concejo. Así, durante los
últimos cuarenta años el concejo ha acogi-
do multitud de inversiones de capital proce-
dente del exterior, tanto públicas como pri-
vadas, que han dado lugar a la proliferación
de fábricas, de naves de almacenaje, de in-
fraestructuras o de equipamientos de ámbi-
to regional y, por supuesto, a un rápido des-
arrollo económico.
Fruto de este desarrollo es el papel desem-
peñado por la economía municipal en el
contexto asturiano. En 1994 su aportación
al VAB regional había sobrepasado el 5%,
y se situaba por encima de la de Langreo o
Mieres, que antaño habían protagonizado
el desarrollo industrial asturiano. Esta
aportación era especialmente significativa
en el ámbito de la industria, ya que, según
datos de 1996, las empresas del municipio
acogían al 7,2% de los asturianos que tra-
bajaban en ese sector.
El proceso de industrialización también ha
impulsado cambios muy importantes en la
estructura económica. Mientras que las ac-
tividades agrarias y mineras no han dejado
de perder protagonismo durante las últimas
décadas, las industriales y terciarias no han
dejado de ganarlo, hasta el punto de que, en
la década de los noventa, estas dos últimas
aportaban el 82% de los empleos (1996) y el
92% del valor añadido (1994).
54 El marco geográfico
1-Libro Siero v2.0 13/3/02 12:55 Página 54
Por el contrario entre 1980 y 1992 la agri-
cultura redujo su aportación al VAB munici-
pal en tres puntos porcentuales, hasta de-
jarla situada en el 1,7%; la minería, por su
parte, estaba sometida a una crisis aún
mayor, su VAB pasó durante el período ci-
tado del 13,6% al 8,3%. Además, aunque
no disponemos de datos oficiales, pode-
mos asegurar que durante los últimos años
se ha acelerado el declive del sector mine-
ro, después de que las políticas de ajuste
se hicieran sentir en los dos pozos que to-
davía permanecían abiertos, el de Pumara-
bule y el de Lieres.
El proceso de modernización económica
también ha supuesto una modificación sus-
tancial de la estructura tradicional del espa-
cio en la que se sustentaba el antiguo mo-
delo económico y, por tanto, del paisaje a
ella vinculado. Ahora bien, estas alteracio-
nes no han tenido la misma intensidad en
todo el territorio, de manera que ello permi-
te diferenciar tres ámbitos económicos dife-
rentes, cada uno de ellos forjado por su pro-
pio proceso histórico y poseedor de unas
características paisajísticas que le diferen-
cian de los otros.
1. Las actividades agroganaderas y el
paisaje agrario.
Aunque la actividad agraria desempeña un
papel subsidiario en la economía del con-
cejo, ello no impide que siga induciendo el
paisaje de la mayor parte del mismo. El pai-
saje agrario actual es heredero del proceso
de especialización productiva que, iniciado
a principios de siglo, se consolidó a partir
de la década de los cincuenta con la defini-
tiva liquidación de la agricultura tradicional
de subsistencia y su sustitución por otra en
la que el principal objetivo era producir pa-
ra el mercado. Este cambio trascendental
permitió construir una sociedad mercantil
que, al elevar los niveles generales de bien-
estar, condujo a un importante cambio en la
dieta alimenticia de los españoles, los cua-
les, por lo que a nosotros interesa, aumen-
taron de forma considerable la demanda de
productos lácteos.
La nueva sociedad mercantil impulsó tam-
bién la constitución de un único mercado
español de productos agrarios y éste, a su
vez, permitió una creciente especialización
productiva regional.
En esta fase de cambios Asturias verá, al
igual que el resto de las regiones cantábri-
cas, cómo se moderniza su sector agrario,
transformando sus estructuras y adaptán-
dolas para la producción de leche. Esta es-
pecialización estaba amparada por los ele-
vados precios que alcanzaba la leche en el
mercado y por la alta rentabilidad obtenida
por las explotaciones ganaderas que la pro-
ducían, pero también por las condiciones
climáticas de la región. La abundancia de
lluvias, repartidas a lo largo de todo año,
permitía mantener, con bajos costes, pastos
permanentes de altos rendimientos, y estos,
a su vez, una importante cabaña ganadera
dedicada a la producción de leche.
El concejo de Siero no fue ajeno a los cam-
bios que con carácter general estaban te-
niendo lugar en toda Asturias. Su excelente
posición en las inmediaciones de los grandes
mercados de consumo regionales propició
que, a partir de la década de 1960, comen-
zaran a instalarse en él algunas fábricas de
productos lácteos, entre las que destacan La
Polesa (1972) y, sobre todo, La Central Le-
chera Asturiana (1967). Estas fábricas, con
sus exigencias de calidad, se constituyeron
en la punta de lanza del proceso de moderni-
zación que propició, por un lado, la importa-
ción y selección de nuevas razas vacunas de
aptitud lechera, sobre todo la frisona y en
Gaspar Fernández Cuesta 55
1-Libro Siero v2.0 13/3/02 12:55 Página 55
menor medida la pardo-alpina, y, por otro, la
transformación de los usos agrarios.
El campo se especializó entonces en la pro-
ducción de alimentos para el ganado, susti-
tuyendo los campos arados de usos múlti-
ples por los prados, y los cereales aptos pa-
ra el consumo humano por los forrajes
En los últimos años, sin embargo, se han po-
dido percibir los primeros síntomas de lo que
puede ser una nueva y profunda transforma-
ción de las estructuras agrarias, y, por tanto,
del paisaje. Síntomas entre los que cabe des-
tacar la creciente demanda de suelo por par-
te de usos no agrarios y el abandono de al-
gunos prados que, después del ingreso de
nuestro país en la Comunidad Europea, han
pasado a formar parte de explotaciones
agrarias marginales cuya falta de rentabilidad
las ha conducido a la quiebra. Estos prados
están siendo ocupados por el matorral.
Los síntomas citados son ya perceptibles
en los datos que nos proporcionan las es-
tadísticas oficiales. Según ellas, en 1992
los prados (eriales o cultivados) todavía se
extendían sobre el 60% de la superficie
municipal y las tierras de labor tan sólo
ocupaban el 9% de las mismas, además
dedicadas de forma mayoritaria a la ob-
tención de forrajes. Ahora bien, otros usos
comenzaban a tener una presencia desta-
cada. Entre 1980 y 1992 la superficie mu-
nicipal ocupada por usos no agrarios ha-
bía crecido desmesuradamente, pasando
del 4% al 10%, y lo mismo había ocurrido
con las áreas de matorral que se extendí-
an, en el último año citado, sobre 19,2 ki-
lómetros cuadrados, un 50% más que do-
ce años antes.
Los usos forestales, mientras tanto, reducían
su extensión en un kilómetro cuadrado, el
5% de la superficie que ocupaban en 1980.
56 El marco geográfico
Fig. 10. Vista panorámica de Vega de Poja, en la que pueden apreciarse algunos de los elementos más característicos del
paisaje rural de Siero, el predominio de los prados y los campos cercados
1-Libro Siero v2.0 13/3/02 12:55 Página 56
La mayor parte de las manchas forestales
se encontraban en las áreas montañosas si-
tuadas al norte y al sur de la llanada central.
En ellas siguen siendo protagonistas las es-
pecies de hoja caduca, sobre todo los cas-
taños y, en menor medida, los robles, los
acebos o los abedules; pero también es
cierto que existen manchas de repoblación
en las que predominan las especies de hoja
perenne, de rápido crecimiento, como los
pinos o los eucaliptos. Esto ocurre con más
frecuencia en los relieves del norte, más cer-
canos a la línea de costa y con condiciones
climáticas más favorables para el desarrollo
de dichas especies.
Todos los fenómenos descritos han dejado
su huella en el paisaje agrario. El elemento
paisajístico más característico de los liga-
dos a la producción lechera son los prados,
los cuales, no debemos olvidarlo, han llena-
do el lugar ocupado antaño por los campos
arados, siempre asociados a la agricultura
tradicional basada en el policultivo de sub-
sistencia. Los surcos del arado han desapa-
recido y con ellos la multiplicidad de cultivos
típica de dicha agricultura.
Del antiguo paisaje sólo han quedado las
huellas de la estructura de la propiedad de
la tierra, caracterizada por el reducido tama-
ño de las explotaciones y por el elevado nú-
mero de parcelas que las integran. Así, to-
davía perduran, y mantienen una enorme
impronta paisajística, las cercas que delimi-
tan, y al mismo tiempo separan, cada una
de las pequeñas parcelas aisladas en las
que se divide la propiedad individual.
Los cambios recientes, por su parte, han
dejado su huella en la confusión de usos y
en el abandono al que están sometidas al-
gunas tierras. En la llanada central las pe-
queñas parcelas agrarias conviven sin orden
aparente con las destinadas a usos indus-
triales o terciarios, al tiempo que la red tra-
dicional de caminos se ve rota y transforma-
da por las nuevas vías de comunicación. A
su vez, el abandono de los prados se hace
visible en muchas parcelas en las que pue-
de comprobarse la forma en la que los ma-
torrales se van extendiendo sobre terrenos
hasta hace poco dedicados a pradería.
2. La minería y el paisaje minero
A diferencia del paisaje agrario, el paisaje
minero constituye una herencia cultural que
tiene poco más de un siglo de existencia. A
pesar de lo cual se trata ya de un paisaje
con claros signos de decadencia que, inclu-
so, parece abocado a desaparecer en un fu-
turo cada vez más cercano.
Los primeros indicios que tenemos sobre la
actividad minera en el concejo se remontan
a mediados del siglo XVIII. En algunos infor-
mes de esta época, escritos por D. Francis-
co José Carreño y D. Gaspar Melchor de Jo-
vellanos, se nos habla de la existencia de
pequeñas explotaciones mineras situadas
en las laderas del monte de Carbayín, el que
separa las cuencas altas de los ríos Negro y
Candín. Las vetas eran picadas por los al-
deanos del lugar que usaban la práctica to-
talidad de la hulla extraída para su consumo
particular. (DIAZ DIAZ, J., 1988)
Con la promulgación de la Ley de Minas
de 1825 la minería del concejo va a recibir
un fuerte impulso. La Corona pasa a ser
propietaria del coto de Saús, en el valle del
Candín, y comienza a explotarlo con fines
comerciales.
Pero esta mina de galería fue sólo la pri-
mera. En las décadas siguientes se abrie-
ron muchas más, a veces, a cargo de par-
ticulares que explotaban las denominadas
minas de montaña, o chamizos; otras, sin
Gaspar Fernández Cuesta 57
1-Libro Siero v2.0 13/3/02 12:55 Página 57
58 El marco geográfico
Fig. 11. Paisaje minero en torno a los pozos de Mosquitera, Pumarabule y Lieres
Realizador por: J. R. Fernández Prieto
1-Libro Siero v2.0 13/3/02 12:55 Página 58
embargo, por iniciativa de compañías mi-
neras con la suficiente entidad financiera
como para perforar grandes galerías hori-
zontales, explotadas por grupos numero-
sos de mineros. Entre estas últimas se en-
contraban las habilitadas en Pumarabule,
Saús, Candín y Curuxona.
Los filones explotados en estas minas no
duraron mucho tiempo. Las vetas asturianas
son, por lo general, estrechas, además de
encontrarse a menudo inclinadas y fractura-
das. Por ello, pronto hubo que recurrir a la
construcción de pozos desde los que se po-
dían abrir galerías a distinta altura capaces,
por tanto, de alcanzar vetas cada vez más
profundas y difíciles de explotar. El primer
pozo que se excavó fue el de Saús, a me-
diados de la década de 1910, en una de las
minas más dinámicas y modernas del con-
cejo mientras se mantuvieron vivos los cria-
deros de mineral existentes dentro del ámbi-
to de su concesión. A este pozo le siguieron
en los años posteriores otros dos en el valle
del río Candín, aguas abajo del de Saús; uno
en el curso alto del río Negro, en las inme-
diaciones de Carbayín de Abajo, y otro más
en la localidad de Lieres. En el valle del río
Candín, La Compañía Hulleras del Norte
abrió en 1917 el pozo de Curuxona y, en
1926, la Compañía Metalúrgica Duro-Fel-
guera el de Mosquitera. En el valle del río Ne-
gro, en la vertiente septentrional del monte
de Carbayín, fue la Compañía Minas de Lan-
greo y Siero la que perforó el pozo de Pu-
marabule, apto para extraer carbón en 1925,
después de nueve años de trabajos de per-
foración (DIAZ DIAZ, J., 1998); mientras que
en Lieres fue la empresa Solvay y Cía, de ca-
pital belga, la que comenzó a extraer carbón
del pozo que había habilitado para tal efecto
en las primeras décadas del siglo.
La extracción de carbón fue una actividad
que se concentró en las parroquias de Lieres,
Aramil, Santiago de Arenas y Santa Marta de
Carbayín, situadas todas ellas en la zona su-
roriental del concejo. Ahora bien las huellas
que ha dejado esta actividad en el paisaje no
sólo son perceptibles en las parroquias cita-
das; lo son también, aunque en menor medi-
da, en las de Valdesoto, San Juan de Arenas
y Feleches, las cuales, durante décadas,
quedaron dentro del área de reclutamiento
de mano de obra de los pozos.
Los elementos más característicos del pai-
saje minero son aquellos que se encuen-
tran ligados a las labores de extracción del
carbón, como las escombreras, en las que
se acumulan los residuos sólidos proce-
dentes de la limpieza del fósil; los lavade-
ros, en los que se realizan las tareas antes
citadas; las vías de ferrocarril; las torres de
los pozos, desde donde se controlan las
jaulas que descienden al interior de la mi-
na; los cargaderos de mineral; o los depó-
sitos en los que se apila la madera nece-
saria para el apuntalamiento de las galerí-
as. Pero no podemos desdeñar la impor-
tancia de los elementos derivados de las
necesidades de alojamiento de la cuantio-
sa mano de obra necesaria para las labo-
res de extracción, que han quedado refle-
jadas en el poblamiento. Poblamiento en el
que destacan las elevadas densidades de
población y de caserío.(Fig. 11)
Las elevadas densidades de población que
pueden apreciarse en todas las zonas mine-
ras son una consecuencia de la gran canti-
dad de mano de obra que requiere la ex-
tracción del carbón y su elemento más sig-
nificativo son las barriadas, construidas pa-
ra dar cobijo a una población de bajos re-
cursos económicos, venida muchas veces
desde lugares muy alejados. Constituyen,
en definitiva, conjuntos de viviendas baratas
capaces de atraer a la mano de obra. Todo
ello explica que se trate de viviendas situa-
Gaspar Fernández Cuesta 59
1-Libro Siero v2.0 13/3/02 12:55 Página 59
das en antiguos núcleos rurales cercanos a
los yacimientos, de escasa calidad cons-
tructiva, y carentes de servicios. En este
sentido, llama la atención la inexistencia de
bajos comerciales en los que podrían haber-
se ubicado los comercios necesarios para la
satisfacción de las necesidades básicas y
diarias de la población.
En Siero existen tres grandes barriadas, la
de Pumarabule (Carbayín Bajo), la del Cota-
yo (Carbayín Alto) y la de Solvay (Lieres). Las
tres tienen elementos arquitectónicos simi-
lares, herederos de la función para la que
fueron construidos, pero se diferencian en-
tre sí por el tipo de edificación que los ca-
racteriza. Así, a los edificios estéticos y ar-
moniosos de la última de ellas, construidos
por la compañía de minas Solvay y Cía du-
rante la primera década de este siglo, se
contraponen las desafortunadas moles de
ladrillo rojo, típicas de las dos primeras, le-
vantados a instancias de la iniciativa pública
entre 1950 y 1955.
Ahora bien, las barriadas no son el único ele-
mento paisajístico que refleja la elevada ocu-
pación del espacio existente en las áreas mi-
neras. También lo es el denso poblamiento
disperso, compuesto por multitud de vivien-
das unifamiliares, que se extiende sobre am-
plias zonas, pero especialmente sobre las la-
deras de los valles en los que se abren los
pozos. La densidad de este poblamiento de-
crece con la distancia a los pozos, a medida,
por tanto, que se eleva el coste económico
que deben de pagar sus moradores por te-
ner que desplazarse hasta la mina.
Este paisaje, a pesar de poseer rasgos muy
características y diferentes a los que predo-
minan en otros lugares, está llamado a des-
aparecer en un futuro no muy lejano, des-
pués de que cesaran en su actividad todas
las minas de montaña, así como alguno de
los pozos más importantes. La crisis de la
minería se inicio con la promulgación del
Plan de Estabilización en 1959, en el que se
preveía la liberalización de la importación de
carbón extranjero.
A partir de ese momento la mayor parte de
las empresas mineras comenzaron a tener
pérdidas. Sólo unas pocas estaban en con-
diciones de afrontar la competencia exterior
y de asegurar los puestos de trabajo. A pe-
sar de todo esto no se produjo entonces la
quiebra de la minería asturiana.
El Estado prolongó su agonía con la crea-
ción, en 1967, de la compañía minera de ti-
tularidad pública Hulleras del Norte Socie-
dad Anónima (HUNOSA), en la que queda-
ron integradas muchas de las antiguas com-
pañías cuyas cuentas habían entrado en nú-
meros rojos.
Entre las minas situadas en el concejo de
Siero pasaron entonces a integrarse en HU-
NOSA las de Pumarabule y Mosquitera (este
último había llegado a ser el pozo más im-
portante del concejo, con una plantilla que
superaba los 3.500 trabajadores), en las que
estaban situados los dos pozos con mejor
acceso a las vetas todavía productivas. Tan
sólo quedó en manos privadas la mina que la
Compañía Solvay tenía en Lieres.
Estos tres pozos llegaron a tener un volu-
men de empleo conjunto de más de 5.500
personas. Sin embargo, en la actualidad, el
de Mosquitera se encuentra cerrado desde
1989; el de Pumarabule sólo tiene asegura-
do su futuro hasta el año 2002, en el que
concluye su actual Programa Marco; y el
de Lieres lo tiene aún peor, ya que existen
previsiones para cerrarlo en un futuro in-
mediato; y ello a pesar de haber sido in-
corporado a la disciplina de HUNOSA en la
reciente fecha de 1994.
60 El marco geográfico
1-Libro Siero v2.0 13/3/02 12:55 Página 60
3. Las actividades fabriles y el paisaje
industrial.
Como es bien sabido, las actividades indus-
triales son aquellas que utilizan las materias
primas procedentes del sector primario (agri-
cultura, minería, ganadería, etc.) con la inten-
ción de transformarlas para así lograr nuevas
mercancías más útiles y rentables.
Las tareas encaminadas a transformar las
materias primas son casi tan antiguas como
el hombre, pues éste aprendió en una épo-
ca muy temprana el arte de obtener utensi-
lios capaces de facilitarle su supervivencia.
Ahora bien, ello no quiere decir que la in-
dustria apareciera entonces, ya que una ac-
tividad transformadora sólo adquiere el ran-
go de industrial cuando alcanza una deter-
minada capacitación técnica caracterizada
por el uso de artilugios (máquinas), capaces
de realizar de forma mecánica algunos pro-
cesos de transformación de materias primas
en mercancías, que, a su vez, son movidos
por otras máquinas capaces de producir
energía mecánica. Todo ello permite produ-
cir en serie, es decir, bienes idénticos, y
además hacerlo a un ritmo vertiginoso, des-
conocido hasta entonces; permite, pues,
mejorar de forma espectacular la productivi-
dad del trabajo y, como consecuencia de
ello, aumentar la disponibilidad de bienes,
de renta, y, en suma, del bienestar social.
Por todo ello, los orígenes de la industria
han quedado fijados en el momento en el
que el hombre dispuso del primer artilugio
capaz de producir energía mecánica, la
máquina de vapor, cuyo descubrimiento
definitivo ha quedado datado en el mo-
mento en el que Watt realizó su primera pa-
tente en el año 1789 (MESSADIÉ, G.,
1995). La industria tendría así una vida muy
corta, de tan sólo algo más de 200 años, y
eso en su lugar de nacimiento, en la diná-
mica Inglaterra de fines del siglo XVIII. En
otros lugares, en los más favorecidos, las
nuevas innovaciones sólo se incorporaron
de forma paulatina a lo largo del siglo XIX,
en los menos favorecidos, esas técnicas
aún no han llegado.
a) La producción de mercancías al final del
Antiguo Régimen.
En el concejo de Siero, con anterioridad a la
llegada de las innovaciones que abren la era
industrial, las tareas de transformación de
materias por procedimientos artesanos eran
muy exiguas; su producción estaba dirigida,
en casi su totalidad, a obtener productos de
primera necesidad, sobre todo alimenticios y
textiles (MADOZ, P., 1849); y se concentraban
mayoritariamente en el entorno territorial de la
capital concejil, Pola de Siero, la cual era así
el primer centro artesano del concejo.
La especialización artesana en la obtención
de bienes de primera necesidad no era priva-
tiva de Pola de Siero, se trataba de un hecho
característico de toda la sociedad del Antiguo
Régimen. En ella la actividad económica gira-
ba en torno a una agricultura de subsistencia,
de bajos rendimientos, sometida a importan-
tes gravámenes de distinta índole, incapaz,
por todo ello, de generar los excedentes ne-
cesarios para desarrollar una actividad mer-
cantil de suficiente envergadura como para
transferir rentas monetarias significativas al
campesinado. Se trataba, en suma, de una
sociedad con muy poca capacidad de com-
pra, que sólo podía deducir las escasas ren-
tas monetarias existentes a comprar aquellos
productos de primera necesidad no obteni-
dos en la propia unidad familiar. Sólo los es-
tamentos nobiliario y eclesiástico podían dis-
poner de rentas más elevadas, pero en este
caso la demanda por ellas generada no era
satisfecha habitualmente por el artesanado
local, pues se destinaban a comprar produc-
Gaspar Fernández Cuesta 61
1-Libro Siero v2.0 13/3/02 12:55 Página 61
tos de lujo producidos en las regiones y co-
marcas más desarrolladas.
Por su parte, la importancia de Pola de Siero
como centro artesano hay que relacionarla
con el hecho de que la producción artesana,
a diferencia de la agrícola, no se movía en el
marco de la economía de subsistencia; su
producto tenía como finalidad ser vendido, y
ello, en una época en la que los puestos de
venta fijos, las tiendas, eran prácticamente
inexistentes, sólo era posible en los mercados
que con carácter semanal se celebraban en
las villas y pueblos más importantes. En este
sentido era lógico que los artesanos ubicaran
sus talleres en los lugares que tenían el privi-
legio de poder celebrar mercados, como era
el caso de Pola de Siero en donde se cele-
braba mercado todos los martes.
Lo cierto es que a finales del siglo XVIII y prin-
cipios del XIX existían en Pola de Siero hasta
20 sastres montereros que, con la producción
obtenida en sus talleres, abastecían a la ma-
yor parte de la provincia del tocado típico del
traje regional masculino (ALONSO CABEZA,
M.D., 1992). Además, en la vecina parroquia
de Vega de Poja, en la localidad de Villar, exis-
tía, desde 1730 aproximadamente, una im-
portante fábrica de loza levantada por D. Juan
Cónsul. En este establecimiento se obtuvie-
ron productos de reputada calidad durante
más de un siglo, pero además una vez que
cerró sus puertas, a mediados del siglo XIX,
mantuvo su impronta a través de los diferen-
tes talleres de reducido tamaño que abrieron
en sus propias casas los antiguos obreros de
la fábrica (ALONSO CABEZA, M.D., 1992). De
esta forma, a finales del siglo XIX todavía exis-
tían en las parroquias de Vega de Poja y Mar-
cenado, varios establecimientos, algunos de
ellos con más de 100 años de antigüedad,
dedicados a la producción de platos, tazas,
fuentes y otros objetos cerámicos decorados
en colores azules, al estilo de la cerámica de
Talavera, que habían adquirido gran reputa-
ción en el mercado.
Se trataba de talleres en los que trabajaban
entre 8 y 10 personas, de los que Rafael
Fuertes Arias cita los regentados por Pru-
dencio Álvarez, Prudencio Granda, Marceli-
no García y Benjamín Puente (FUERTES
ARIAS, R., 1902).
La actividad artesana de Pola de Siero, en la
segunda mitad del siglo XIX, se completaba
con dos molinos harineros, una fábrica de
curtidos (MADOZ, 1849), así como con la
única fábrica de campanas existente en As-
turias, en la que se construían “a diapasón y
con adornos, primorosos y elegantes bajo-
rrelieves, campanas de todos pesos y tama-
ños, esquilones y romanas” (FUERTES
ARIAS, R., 1902).
b) Los inicios de la industrialización
Los primeros métodos de producción ligados
a la revolución industrial sólo llegaron al con-
cejo de Siero en las últimas décadas del siglo
XIX, suponiendo el inicio de la decadencia de
Pola de Siero como primer centro productor
de mercancías del concejo. Las nuevas técni-
cas industriales se dejaron ver por primera
vez, como no podía ser de otra forma, en el
sureste del concejo, allí donde existían yaci-
mientos carboníferos. Sin embargo, tales ya-
cimientos tuvieron poca incidencia sobre el
desarrollo industrial propiamente dicho ya
que el carbón extraído no se transformaba en
las inmediaciones de las minas, sino que se
canalizaba, aguas abajo del río Candín, hacia
las nuevas plantas metalúrgicas que comen-
zaron a construirse en La Felguera a partir de
mediados del siglo XIX.
Las primeras plantas propiamente industria-
les, es decir las fábricas, comenzaron a dejar
su huella en las últimas décadas del siglo XIX
62 El marco geográfico
1-Libro Siero v2.0 13/3/02 12:55 Página 62
en algunas localidades del oriente, como Lu-
gones o Colloto. La razón de esta circunstan-
cia, un tanto anómala, se encuentra en una
serie de coincidencias que tuvieron efectos
muy benefactores para el concejo. En efecto,
las localidades citadas se encontraban en las
inmediaciones de la ciudad de Oviedo, cerca
de sus capitales financieros y de sus merca-
dos; disponían de recursos importantes en la
época, como suelos llanos abundantes o
agua; y, por último, se beneficiaron de la cla-
ra voluntad de la incipiente burguesía oveten-
se por construir sus fábricas en la periferia de
su ciudad, preservándola así de los efectos
perniciosos que pudieran derivarse de la acti-
vidad fabril, tales como las protestas obreras,
la contaminación, etc. Lo cierto es que todas
estas circunstancias acabaron por tener una
capacidad de atracción sobre las inversiones
industriales mucho mayor que las propias mi-
nas de carbón, hasta el punto que permitieron
canalizar hacia el concejo algunos proyectos
industriales que se encuentran entre las pri-
meros habidos en nuestra región, fuera del
ámbito de las cuencas mineras, al tiempo que
lo dotaban de un gran dinamismo económico.
Para conocer los orígenes de la industrializa-
ción en el concejo de Siero disponemos, en-
tre otros documentos, de una fuente de enor-
me valor: el libro Asturias Industrial de Rafael
Fuertes Arias publicado en 1902. Según este
autor, en la fecha de la publicación existían en
el concejo algo menos de una decena de ac-
tividades que podían considerarse industria-
les, habida cuenta del tipo de productos fa-
bricados, así como de los métodos y utensi-
lios utilizados para ello.
El más antiguo de los establecimientos cita-
dos por dicho autor, con características fabri-
les, es la Tejería Mecánica, fundada por Wen-
ceslao Guisasola en 1870 en la localidad de
Lugones. La fábrica, que pasaría a llamarse
Cerámica Guisasola en 1923, tenía capacidad
para producir tres millones anuales de ladri-
llos refractarios comprimidos y prensados,
baldosas y otros productos similares, cuyo
destino principal era el propio mercado astu-
riano, pero también exportaba a las vecinas
provincias de Galicia y de León. Según las
crónicas se trataba de una moderna unidad
productiva integrada por ocho edificios, en
los que además de poder trabajar 125 perso-
nas se encontraban situadas tanto varias má-
quinas como un potente motor de 100 CV ca-
paz de generar la energía mecánica suficiente
para poder moverlas.
La segunda empresa por antigüedad de las
citadas por Rafael Fuertes es la compañía
Real Sidra Asturiana, fundada por D. José Ci-
ma en 1875. Las instalaciones fabriles de la
empresa se construyeron en la localidad de
Colloto, muy cerca del límite con el concejo
de Oviedo. La fábrica estaba integrada por un
moderno lagar en el que trabajaban, a princi-
pios de siglo, 72 personas, y a ella le corres-
ponde el enorme mérito de haber introducido
en Asturias dos importantes innovaciones en
el arte de fabricar sidra: la primera de ellas fue
la importación de los métodos necesarios pa-
ra obtener sidra champanada; la segunda, la
modernización de los procedimientos utiliza-
dos para fabricar la sidra del país, pues fo-
mentó y difundió la sustitución de los tradi-
cionales lagares, cuya fuerza de molienda se
obtenía mediante el uso de una rosca sin fin,
por otros de nuevo cuño en los que la fuerza
motriz procedía de un motor alimentado con
carbón. También le corresponde a esta em-
presa la iniciativa de abrir los mercados ultra-
marinos, fundamentalmente el cubano, a la si-
dra champanada asturiana, lo que más tarde
se convertiría en una tradición que todavía
hoy en día mantiene viva la empresa El Gaite-
ro, de Villaviciosa.
Por orden de antigüedad, la tercera fábrica
del concejo sería la perteneciente a la empre-
Gaspar Fernández Cuesta 63
1-Libro Siero v2.0 13/3/02 12:55 Página 63
sa denominada Santa Bárbara, fundada en
1880 por el prohombre de la primera indus-
trialización asturiana D. José Tartiere y Lene-
gre, nacido en Bilbao en 1848, nombrado
Conde de Santa Bárbara de Lugones en
1921. D. José Tartiere constituyó la empresa
citada para fabricar pólvora en el lugar deno-
minado La Cervera, a orillas del Nora, sobre
un solar que ocupaba 12 has. Allí se constru-
yeron 35 edificios en los que llegaron a traba-
jar 100 obreros que atendían la moderna ma-
quinaria cuya fuerza motriz procedía de un
potente motor propiedad de la propia fábrica.
La empresa fue absorbida por Unión Españo-
la de Explosivos en 1895.
También se cita en el libro de Rafael Fuertes la
Fábrica de Metales de Lugones, que comen-
zó sus trabajos en 1896. Esta empresa fue
fundada por uno de los principales grupos in-
versores asturianos de la época, la Sociedad
Industrial Asturiana Santa Bárbara, en la que
participaban hombres como Policarpo Herre-
ro, o, el ya citado, José Tartiere. Sus instala-
ciones se encontraban, y aún se encuentran,
en las inmediaciones de la confluencia de los
ríos Nora y Noreña y tenía como objetivo prin-
cipal la producción de cobre, aunque también
obtenía otros metales. Para ello disponía de
unas importantes instalaciones construidas
sobre 12 Has de terreno, en las que trabaja-
ban unas 250 personas.
Tanto por el volumen de empleo, como por el
carácter de las instalaciones, la Fábrica de
Metales constituía el mayor centro industrial
del concejo. Se trataba de un complejo inte-
gral en el que existían todas las instalaciones
necesarias para convertir el mineral bruto en
productos acabados, así como para la obten-
ción de algunas aleaciones (bronce, latón) y
de los minerales integrados en la mena (oro,
plata). Entre las instalaciones de la fábrica ca-
be citar un horno para la conversión del mine-
ral en mata; cinco hornos de reverbero para
tratar el cobre bruto; tres salas de electrólisis
y un taller de purificación de baños en los que
se obtenían cobre electrolítico y los metales
preciosos residuales (oro y plata); un taller de
fusión de cobre y preparación de aleaciones
(latón, bronce); dos trenes de laminado en
frío; un tren de laminado en caliente; una
prensa hidráulica para el laminado del latón;
un taller de embutición para la fabricación de
cartuchos de guerra; y una fábrica de cerámi-
ca refractaria con capacidad para abastecer
las necesidades propias y generar además un
excedente que se vendía a otras fábricas de
la región. La empresa completaba sus instala-
ciones con varias salas de máquinas que al-
bergaban tanto las máquinas de vapor nece-
sarias para la obtención de energía mecánica,
como los aparatos necesarios para producir
energía eléctrica (ÁLVAREZ SUÁREZ, E. Y
GÁMEZ, F., 1923).
En orden cronológico, a la fábrica de metales
le siguió la compañía Azucarera de Lieres,
fundada por D. Manuel de Vereterra Lombán
en 1898, al amparo de la favorable coyuntura
que supuso para los fabricantes de azúcar de
remolacha la pérdida de las colonias. La com-
pañía, cuya fábrica se localizaba en la locali-
dad que le daba nombre, fue absorbida, en
las primeras décadas del siglo XX, por la So-
ciedad Azucarera Española (ERICE, F., 1980).
Dos años más tarde, en 1900, la familia Fló-
rez-Estrada Villamil, con el soporte financiero
del Banco Herrero, construyó en la localidad
de Colloto una fábrica de cerveza, el Águila
Negra, cuya actividad se mantuvo hasta el
año 1994 en que cerró sus puertas.
La fábrica utilizaba tecnología alemana, y po-
seía, entre otras instalaciones, una maltería,
una nave de cocimiento de cereal, un depósi-
to de grano, una fábrica de ácido carbónico y
un taller de mantenimiento. Esta fábrica llegó
a dar empleo, hacia 1975, a unas 300 perso-
64 El marco geográfico
1-Libro Siero v2.0 13/3/02 12:55 Página 64
nas (FERNÁNDEZ GARCÍA, A. y FELGUERO-
SO DURÁN, R., 1998).
Fruto del dinamismo industrial existente en el
concejo en las décadas que marcan la transi-
ción entre los siglos XIX y XX fue también la
construcción de una fábrica dedicada a la ob-
tención de un producto relativamente nuevo,
con múltiples aplicaciones y todavía poco co-
nocido en España en aquella época, el celu-
loide, que había sido sintetizado en Estados
Unidos tan sólo 30 años antes. La fábrica se
situaba en Colloto y poseía, además de las
instalaciones estrictamente necesarias para
producir el celuloide (prensas, aparatos para
reblandecer la materia prima, torno, sierra,
etc.), una refinería, con dos hornos y ocho re-
tortas, en la que se obtenía el alcanfor nece-
sario para la fabricación del celuloide, y ade-
más, un motor de 16 caballos y una dinamo
(FUERTES ARIAS, R., 1902).
Además de las fábricas citadas, existía tam-
bién en esta época una fábrica de sidra, El La-
gar del Nora, perteneciente a la familia Paladi-
ni, cuyas instalaciones, cerradas hacia 1960,
se situaban en las afueras de Pola Siero, en la
orilla del río Nora.
Entrado el siglo XX, el incipiente, y al mismo
tiempo dinámico, entramado industrial, cuyos
rasgos más relevantes hemos tratado de des-
cribir en las líneas anteriores, va a adentrarse
en una nueva etapa, de unos cincuenta años
de duración, caracterizada por la atonía y los
bajos ritmos de crecimiento.
Entre 1900 y los primeros años de la década
de 1950 no se inauguró ninguna otra fábrica
de la envergadura de las construidas a finales
del XIX y, sin embargo, sí que se cerraron al-
gunas, como la Azucarera de Lieres (1916) o
la fábrica de Celuloide de Colloto. De la ato-
nía general sólo se libró el subsector de las
conservas de carne, pues en 1930 disponía el
concejo de seis pequeños establecimientos
fabriles inexistentes en la etapa anterior
(CONSEJO DE INDUSTRIA, 1930).
c) La etapa del desarrollismo (1950-1975)
Como es bien sabido, a partir de los primeros
años de la década de los cincuenta la econo-
mía española comenzó a salir de la profunda
crisis en la que había estado sumida después
de pasar por las duras experiencias marcadas
por la guerra civil y por las políticas económi-
cas de corte autárquico impuestas por los
primeros gobiernos franquistas, para aden-
trarse en una fase de crecimiento explosivo,
sobre todo industrial, que durará hasta me-
diados de los años setenta. Se trata en reali-
dad de la etapa que marca el inicio de la in-
dustrialización general de España.
Es esta buena coyuntura la que va a impulsar
de nuevo el desarrollo de la industria del con-
cejo, la cual pasará, durante estos años, por
una segunda etapa dorada, marcada por la
aparición de nuevos proyectos industriales,
algunos de gran envergadura.
En 1952 abrieron sus puertas las instalacio-
nes de la empresa Didier-Mersa, dedicada a
fabricar ladrillos refractarios con destino a las
factorías siderúrgicas regionales, y en 1958
las de la Fundición Nodular, cuyo objetivo era
producir hierros y aceros especiales, ambas
en la localidad de Lugones.
Ahora bien, las inversiones no se centraron
exclusivamente en el antiguo núcleo fabril y
pronto comenzaron a adquirir protagonismo
industrial otras zonas del concejo, sobre todo
las situadas en las inmediaciones de la carre-
tera N-634, en el tramo comprendido entre
Colloto y el Berrón. Así, en 1960, la multina-
cional Coca-Cola inició en Colloto los trabajos
de construcción de su planta embasadora
para Asturias, la cual estuvo en condiciones
Gaspar Fernández Cuesta 65
1-Libro Siero v2.0 13/3/02 12:55 Página 65
de producir a mediados del año siguiente. En
1961 se inauguraron, en las cercanías de El
Berrón, las instalaciones de la empresa Re-
fractaria S.A., dedicada a fabricar materiales
refractarios. En 1968 fue la empresa Aguas de
Fuensanta, propietaria de un manantial en el
concejo de Nava, la que construyó una fábri-
ca embasadora en Meres. En 1969, Dña. Pilar
Suárez Villanueva, propietaria de una fábrica
de embutidos situada en el casco urbano de
Oviedo, obtuvo la pertinente licencia munici-
pal para construir una nueva fábrica en Collo-
to, en una parcela colindante a la ocupada
por la Coca-Cola; se trataba de la empresa La
Tila, dedicada a fabricar embutidos y platos
precocinados, que cerró sus instalaciones a
mediados de los noventa.
Algo parecido ocurrió con la empresa La Ci-
beles, dedicada a la fabricación de chocola-
tes, que, en 1969, trasladó sus instalaciones
del polígono de Buenavista (Oviedo) a la
nueva factoría que había construido en Me-
res. Esta empresa pasó a manos del grupo
belga Cote D’Or en 1981, y a las del suizo
Suchard, en 1987, para terminar integrada,
en 1996, en el conglomerado empresarial
aragonés Lacasa.
Un año después de que la Cibeles abriera las
puertas de su fábrica en Meres, fue la Central
Lechera Asturiana la que inauguró las instala-
ciones que había construido en la Sierra de
Granda; fenómeno éste que marca un hito en
la historia industrial del concejo, ya que des-
de su fundación viene ocupando el primer lu-
gar entre las empresas industriales del muni-
cipio, tanto por el tamaño y la variedad de sus
edificaciones, como por el volumen de em-
pleo o el valor de su producción.
Por último, cabe citar la puesta en marcha,
durante el año 1972, de la planta de trans-
formación levantada en Meres por la empre-
sa Granja la Polesa, para centralizar en ella
la producción de lácteos que, hasta ese
momento, había llevado a cabo en su facto-
ría de El Berrón.
En suma, podemos decir que el modelo de
implantación espacial de la industria, domi-
nante durante la fase del desarrollismo, ha-
bía dejado en el concejo dos tipos de asen-
tamientos fabriles distintos: uno de carácter
concentrado, en torno a Lugones, en el que
se aglutinaban numerosas fábricas en un
ámbito espacial reducido; el otro disperso, a
lo largo de un eje imaginario definido por la
N-634, en el que el protagonismo corres-
pondía a un elevado número de fábricas, re-
lativamente aisladas, que dejaban entre sí
grandes baldíos industriales en los que to-
davía se encontraban presentes las huellas
de la actividad agraria.
d) La expansión industrial reciente
La coyuntura económica fuertemente expan-
siva en la que quedó inmersa la economía es-
pañola a mediados de la década de 1950 va
a terminar de una forma más o menos brus-
ca, según los lugares, a partir de 1973. Mo-
mento éste en el que comienzan a aparecer
los primero síntomas de la denominada crisis
del petróleo: altas tasas de inflación, desin-
versión industrial, cierre de empresas, reduc-
ción drástica de los índices de crecimiento,
aumento del paro, etc.
La crisis supuso un duro golpe para la indus-
tria española en general, pero aún mayor pa-
ra la asturiana, pues estando ésta especiali-
zada en industrias pesadas, tuvo unas pérdi-
das de empleo que superaron con creces a
las habidas en otras regiones españolas. La
industria de Siero no fue una excepción y su-
frió un fuerte retroceso durante estos años.
Sólo a mediados de la década de los ochen-
ta comenzó a mejorar la situación económica
66 El marco geográfico
1-Libro Siero v2.0 13/3/02 12:55 Página 66
general, impulsada, por un lado, por fenóme-
nos de carácter externo, como la coyuntura
alcista de la economía internacional o la en-
trada de nuestro país en la Unión Europea,
pero sobre todo, por la modernización del
aparato productivo a la que habían dado lugar
los duros procesos de ajuste llevados a cabo,
tanto por los poderes públicos como por la
iniciativa privada, durante los años anteriores.
La modernización industrial estuvo basada en
dos pilares fundamentales: la descentraliza-
ción de muchas tareas ejecutadas con ante-
rioridad en el seno de las unidades fabriles,
las cuales pasaron a ser realizadas por em-
presas especializadas en la producción de
servicios, y la fuerte capitalización de los pro-
cesos de fabricación; fenómenos ambos que
terminaron por transformar la estructura del
antiguo sistema industrial para dar lugar a uno
más moderno, mucho más productivo, con
menores requerimientos de empleo, e inte-
grado por unidades de fabricación de menor
tamaño que las que habían caracterizado el
antiguo sistema industrial.
En Asturias la reconversión supuso la pérdida
de miles de puestos de trabajo, sobre todo en
algunos municipios, al tiempo que una modi-
ficación de los lugares preferidos por los em-
presarios para realizar sus inversiones.
Municipios como Gijón, Avilés, Langreo o
Mieres, destinatarios de la mayor parte de las
inversiones industriales durante las décadas
anteriores, cedieron su puesto a otros, funda-
mentalmente los situados en torno a Oviedo,
especialmente Llanera y Siero, donde existía
suelo abundante y de calidad, así como bue-
nas comunicaciones. De esta manera, duran-
te la década de 1980 y parte de la de 1990 la
industria del municipio tuvo un comporta-
miento sensiblemente mejor que la asturiana,
lo que le permitió reforzar su posición en el
panorama regional. Entre 1980 y 1996 Astu-
rias perdió el 45% de sus empleos industria-
les, sin embargo Siero sólo los redujo un
13,7%. Ello permitió que la participación del
empleo industrial del concejo duplicara con
creces su participación en el de la región, pa-
sando del 9,2% al 21,1%.
La pérdida de empleos, a la que acabamos de
hacer referencia, no supuso para Siero ni la
reducción de la capacidad productiva, ni la
desaparición de naves industriales, ni la re-
ducción del número de fábricas; por el con-
trario, desde principios de los años ochenta
comenzaron a construirse un número cada
vez mayor de pequeñas empresas industria-
les, así como de naves destinadas a acoger
actividades de servicios, que terminaron por
colonizar la mayor parte de los terrenos llanos
que se extienden sobre el triángulo formado
por las localidades de Oviedo, Lugones y Po-
la de Siero, en el que llegaron a transformar el
paisaje de forma profunda.
Las nuevas inversiones industriales estu-
vieron dirigidas hacia sectores con un re-
ducido protagonismo en el conjunto de
Asturias, sobre todo hacia la industria lige-
ra productora de bienes de consumo y, de
manera específica, hacia aquellas que
transformaban alimentos.
En 1994, la manipulación industrial de ali-
mentos se había convertido en la primera
fuente de riqueza municipal, con una apor-
tación que ascendía hasta el 31,5% de la
renta industrial, al tiempo que alcanzaba un
enorme peso en el conjunto de la industria
alimentaria asturiana (21% de su VAB). A fi-
nales de la década de los noventa la princi-
pal empresa del sector, con 732 trabajado-
res, seguía siendo la Central Lechera Astu-
riana, pero además existían otras dos que
superaban los 100 trabajadores (Coca-Cola,
y Aguas de Fuensanta), y otras siete tenían
entre 20 y cincuenta.
Gaspar Fernández Cuesta 67
1-Libro Siero v2.0 13/3/02 12:55 Página 67
De estas últimas dos producían lácteos (La
Polesa y Juan Martínez), otras dos eran em-
presas chacineras (Embutidos Maybe, la Pi-
quera), dos más eran panaderías (Ricopan y
Panificadora de Siero) y la última una fábrica
de chocolates (Chocolates del Norte, antigua
La Cibeles).
El desarrollo alcanzado durante los últimos
años por la industria agroalimentaria no
puede ocultarnos la importancia que aún
mantenían, en el último lustro de los noven-
ta, los sectores tradicionales dedicados a la
primera transformación de metales, presen-
tes en el concejo desde los albores de la in-
dustrialización. En esta época, el sector de
la industria metálica aportaba más del 20%
del VAB industrial, al tiempo que disponía
de algunas de las mayores empresas del
concejo: Sodes, situada en Granda, tenía
300 trabajadores, y la Fundición Nodular, de
Lugones, 185. Además de éstas se encon-
traban presentes otras dos empresas de en-
tre 50 y 100 trabajadores (Pedro Fernández
y Joama), y otras cinco con más de 25 (SIA
Cooper, Industrias Alqui, Talleres Llaneza,
Mecánica de Castrillón y Metales y Lamina-
dos de Hierro). También poseían instalacio-
nes en el concejo otras 13 empresas del
sector que superaban los 10 trabajadores.
Las industrias dedicadas a transformar mine-
rales no metálicos, por su parte, aportaban
poco menos de 6% del VAB, siendo sus em-
presas más representativas: Didier, en Lugo-
nes, (123 trabajadores) y Refractaria, en el Be-
rrón, (76), pero existían otras cinco que sobre-
pasaban los 20 empleos (Paymasa, Decora-
ciones Esfer, Cristalerías Garvés, Juan Roces
y Marmolera Asturiana).
Otras ramas fabriles con una presencia rele-
vante en el municipio eran las dedicadas a la
transformación de madera y fabricación de
muebles, y al de Papel y las Artes Gráficas,
ambas con una aportación al VAB industrial
municipal superior al 5%.
Pertenecientes a la industria de la madera y el
mueble existen más de 30 empresas que su-
peran los 5 trabajadores, si bien la mitad de
ellas no alcanza los 10. En el polo opuesto só-
lo una, cuyas instalaciones se encuentran en
Colloto, rebasa los 100 empleos (Vidrios e in-
dustrias Martín), mientras que otras nueve po-
seen entre 20 y 40 (Tapizados Fernández, el
Xelán, Maderas Siero, Viella, Muebles Campa,
Muebles Ornia y tres cooperativas).
En el sector de las artes gráficas las empresas
más importantes son: La Voz de Asturias, dia-
rio ovetense cuyos talleres de edición se lo-
calizan en Lugones; Gráficas Eujoa, una de
las mayores imprentas de la región, ubicada
en Granda; y Cartonajes Vir (Meres) y Norcar
(El Berrón), ambas dedicadas a la fabricación
de embalajes de cartón. Las cuatro empresas
superan los cuarenta trabajadores aunque
ninguna alcanza los 100.
El resto de las actividades industriales tiene
una presencia mucho menor, no alcanzando a
aportar en ningún caso ni el 5% del VAB del
sector. Ahora bien, ello no es óbice para que
algunas empresas pertenecientes a esas acti-
vidades se encuentren entre las de mayor vo-
lumen de empleo del concejo.
Es el caso de Iluplax, situada en Argüelles,
productora de aparatos eléctricos; de Ibé-
rica de revestimientos, con instalaciones
en Meres, fabricante de pinturas; de Ibéri-
ca de Calcomanías, en Colloto; de Rojo
Cortés, en cuyas instalaciones de Granda
se fabrican zapatos; y de la Fundación La-
boral Santa Bárbara, de Carbayín Alto, de-
dicada a la fabricación de prendas textiles.
Estas cinco empresas tienen un volumen
de empleo que oscila entre los 60 y los 145
trabajadores.
68 El marco geográfico
1-Libro Siero v2.0 13/3/02 12:55 Página 68
Fig. 12. El paisaje industrial del concejo de Siero
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Realizado por: J. R. Fernández Prieto
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1-Libro Siero v2.0 13/3/02 12:56 Página 71
e) El paisaje industrial contemporáneo
En conjunto las empresas citadas, junto con
otras menores y otras pertenecientes al sec-
tor de los servicios, han terminado por confi-
gurar, durante los últimos veinticinco años,
paisajes muy singulares en diversas zonas del
término municipal. Paisajes caracterizados
por la abundancia de naves agrupadas en po-
lígonos o, simplemente, alineadas en las már-
genes de las vías de comunicación más im-
portantes. Pueden distinguirse tres áreas bien
diferenciadas: una en torno a la localidad de
Lugones, otra sobre la N-634 entre Granda y
el Berrón, y, una tercera, sobre el viejo viario
que une las dos anteriores atravesando la pa-
rroquia de Viella (Fig. 12).
La primera es la más antigua de las tres y
también una de las pioneras de la industriali-
zación asturiana. Configura un espacio eco-
nómico complejo en el que la diversidad de
asentamientos y de actividades es la tónica
dominante. En esta zona pueden diferenciar-
se, en efecto, dos tipos de asentamientos: los
que responden a la lógica de la planificación,
caso del polígono de Silvota y también, aun-
que en menor medida, de los de Puente Nora
y los Peñones, y los que son fruto de la inicia-
tiva individual, sobre todo promovidos por in-
dustrias de cierta envergadura, como la Fun-
dición Nodular, Didier, o la SIA Cooper (anti-
gua Fábrica de Metales), cuyas instalaciones
se sitúan fuera de los grandes polígonos.
Además de las citadas, las principales empre-
sas de la localidad, situadas en los dos polí-
gonos citados son: Mecánica de Castrillón, la
Voz de Asturias y Talleres Llaneza.
El área industrial de la N-634, por su parte,
constituye un corredor, de unos 10 Kms de
longitud y varios centenares de metros de an-
chura, resultado de la simple suma de volun-
tades particulares que, a partir de 1975, con
la modernización de la carretera entre Oviedo
y Pola de Siero, han optado por instalar las
naves de sus empresas en los dos márgenes
de la carretera, sin que existiera un plan pre-
concebido que las organizara. Nos encontra-
mos, pues, ante un espacio industrial caótico
y desorganizado, en el que sólo el denomina-
do polígono de Granda introduce una cierta
lógica organizativa, con una única vía de co-
municación interna que coincide con la anti-
gua carretera nacional 634, saturada la mayor
parte del día.
La aprobación del Plan General de Ordena-
ción Urbana en 1988 supuso, para esta zona,
la entrada en una nueva fase de funciona-
miento. Por un lado porque la consolidó como
área de expansión industrial, y, por otro, por-
que trató de organizar su futuro desarrollo es-
pacial. De esta forma, ya se aprecia la cons-
trucción de nuevos pequeños polígonos, en
los que se ofrecen suelo urbanizado o naves
ya edificadas, que, además de compactar el
espacio construido, mejoran la organización
general del conjunto.
En esta área industrial se suceden, visibles
desde la carretera que la vertebra, algunas de
las empresas más importantes del concejo
como: Coca-Cola, Paymasa (pavimentos) y
Viuda de Inocencio Fernández (muebles), en
Colloto; Pedro Fernández (transformados me-
tálicos), Eujoa (imprenta) y Rojo Cortés (calza-
do y ropa), en Granda; Fuensanta (bebidas),
Cartonajes Vir, La Polesa (lácteos), Decoracio-
nes Esfer (fibras) e Ibérica de Revestimientos
(pinturas), en Meres; Sodes (soldadura), en
Bobes; Iluplax (aparatos eléctricos) y Juan
Roces (hormigón), en Argüelles; y Joama (es-
tructuras metálicas), Norcar (cartones) y Re-
fractaria, en El Berrón.
Por último, el área industrial de Viella nació
en torno al polígono de Bravo, de iniciativa
privada, en el que se sitúan empresas como
Gaspar Fernández Cuesta 71
1-Libro Siero v2.0 13/3/02 12:56 Página 71
Ibérica de Calcomanías, Cristalerías Garvés
o Asturquímica.
De las tres áreas industriales citadas es la
más pequeña, pero constituye un espacio
de gran importancia económica para el con-
cejo, ya que alberga las instalaciones de su
mayor empresa industrial, la Central Leche-
ra Asturiana. Esta empresa ocupa el primer
lugar municipal en volumen de ventas y em-
pleo, y también uno de los primeros en el
ranking nacional de lácteas, con unas mag-
nitudes que son significativas por sí solas:
148.000 metros cuadrados ocupados, de
los cuales 42.500 m2 están construidos. La
importancia de esta área puede verse acre-
centada en los próximos años si, como está
previsto, se construye un gran polígono in-
dustrial de más de 110 has en el triángulo
delimitado por la carretera AS-17, la autovía
del Cantábrico y la autopista “Y”.
El paisaje industrial del municipio se comple-
ta con el generado por las pequeñas agrupa-
ciones de naves industriales y de servicios
que se sitúan en las inmediaciones de Pola de
Siero (Cooperativa Agropecuaria o del Mue-
ble, lácteos Juan Martínez, etc.) y del cruce de
La Secada (Muebles Ornia), así como el liga-
do a algunos establecimientos aislados, co-
mo ocurre en Carbayín Alto, en donde, a pe-
sar de las graves deficiencias de suelo, se en-
cuentran radicadas una pequeña compañía
eléctrica (Electra de Carbayín), una panadería
(Ricopan) y una fábrica de productos textiles
(Fundación Laboral Santa Bárbara).
72 El marco geográfico
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Prehistoria, Edad Antigua y Edad Media
María Dolores Alonso Cabeza
2-Libro Siero v2.0 13/3/02 13:03 Página 75
2-Libro Siero v2.0 13/3/02 13:03 Página 76
I. PREHISTORIA
En el valle de los ríos Nora y Noreña se ha-
llaron restos arqueológicos que demuestran
la existencia de establecimientos humanos
prehistóricos, desde los primeros tiempos
de la presencia del hombre en Asturias.
Al Paleolítico Inferior se atribuye un conjun-
to lítico localizado en Paredes (Lugones), en
una terraza sobre el río Nora, así como pe-
queños grupos de materiales, raederas, bi-
faces, etc. hallados en Vallín (Limanes) y en
algunos lugares de Argüelles. En la orilla del
mismo río, en Meres, se hallaron varios ins-
trumentos de cuarcita que corresponden al
Paleolítico Medio.
(1)
De la cultura del bronce, pastores nóma-
das dejaron vestigios de sus enterramien-
tos, los túmulos sepulcrales, formados por
cantos rodados o piedras talladas que
protegían la cámara con restos del difunto,
y recubiertos por tierras del entorno. En di-
ferentes lomas de Bobes, Argüelles y Anes
fueron estudiados unos 10 túmulos, hoy
casi desaparecidos por la roturación y
construcciones.
(2)
Son de interés arqueológico el Alto la Mayá
(Espinera) y Canto Negro (Bobes). En época
prerromana se inicia la cultura de los castros
o castiellos, recintos defensivos. Según J.M.
González el castro de la Torre en el lugar de
este nombre, a la derecha del Nora, en Pa-
redes, era un poblado fortificado, dos de
sus lados estaban defendidos por el río, los
otros dos por una muralla terrera.
En 1957 fue reconocido el Castiello de Ti-
ñana, en 1958 el Pico Castiello de la Bra-
ña en Marcenado y el Cuito de Castiello
en Valdesoto. Del Pico Castiello de la Co-
llada descubierto a finales del siglo XIX, se
hallan en el Museo Arqueológico de Ovie-
do importantes restos: fragmentos de cal-
deros, puntas de lanza, objetos de ador-
no, brazaletes, pendientes, pasadores,
hasta un total de 28 elementos de bronce
y 4 de hierro: dos hojas de cuchillo, un re-
gatón y una punta de lanza. Además dos
fusayolas de pizarra y un hermoso colgan-
te amigdaloide, variedad de ágata
(3)
. Por
los materiales citados se relaciona con la
edad del Hierro y podría ser al único po-
blado perteneciente al Bronce final locali-
zado en Asturias.
Quedan términos lingüísticos prerromanos:
Careses, nombre de un montículo calizo, el
del río Nora se considera de origen indoeu-
ropeo, Lugones, de raíz céltica, Lug era una
divinidad solar y Lugoni los hijos o descen-
dientes de la luz; Taraña (en Muñó) forma la-
tinizada para designar lugar dedicado a Ta-
ranus, dios del trueno entre los celtas.
(4)
II. EDAD ANTIGUA
En los años finales del siglo I a.d. Cristo, los
romanos finalizan la conquista del norte pe-
ninsular, construyen luego vías y fortalezas.
Uno de los emplazamientos importantes,
“Lucus Asturum”, levantado cerca de un an-
tiguo castro (hoy Lugo de Llanera), fué nudo
de comunicaciones en la vía que se dirigía
de “Astúrica Augusta” (Astorga) a “Lucus
Augusti” (Lugo de Galicia).
En Siero se unían dos vías romanas: una
partía de “Asturica Augusta” cruzaba los
Picos de Europa, seguía por Sotres, Co-
rao, Cangas de Onís, concejos de Nava y
María Dolores Alonso Cabeza 77
1. J. A. Rodríguez Asensio, “La presencia humana más antigua en Asturias”, Oviedo 1983, p.192.
2. J. M. González, “Recuento de los túmulos sepulcrales megalíticos en Asturias”, Archivum, 1973, p.20.
3. Idem. “Catalogación de los Castros asturianos” Archivum 1966, p.265.
4. M. Sevilla Rodríguez, “Toponimia de origen indoeuropeo prelatino en Astur”, Oviedo 1980, p. 76.
2-Libro Siero v2.0 13/3/02 13:03 Página 77
Siero, cruzaba el Nora por el puente de
Colloto, y continuaba a “Lucus Asturum”;
otra en dirección este oeste por Llanes, Ri-
badesella, Colunga, Villaviciosa, de aquí
un ramal continuaba por Valdediós hacia
Narzana y Siero, en Vega de Poja se unía
con la anterior.
(5)
La cuenca media del Nora, zona fértil, no le-
jos del “Lucus Asturum” se iría incorporan-
do lentamente a la romanización mediante
el sistema agrario de los conquistadores, las
villas, pequeñas explotaciones familiares,
propiedades agrarias de soldados vencedo-
res, de indígenas romanizados o colonos.
En el año 1957 fue localizada por J. Manuel
González una “villa” romana en el caserío
llamado “Monte les Muries” del barrio de
Paredes (Lugones), a la derecha del Nora,
no lejos del camino que une esta localidad y
Colloto. Dos heredades cercanas hacen re-
ferencia al emplazamiento de aquella con
sus nombres: Llosa de la Villa y Solavilla. En
la ería de Solavilla los movimientos de tierra
realizados en el otoño de 1997 para la cons-
trucción del centro comercial “Parque Prin-
cipado” dejaron al descubierto restos de
posibles enterramientos romanos, supuesto
que ha sido confirmado por los arqueólogos
que estudian tal necrópolis.
Vestigios de época romana fueron encontra-
dos en Vega de Poja, en el lugar llamado l’Al-
mandi, tal vez de una villa cercana al encuen-
tro en Siero de dos vías romanas.
Antropónimos de dueños de villas dieron ori-
gen a nombres geográficos que se mantie-
nen. Las respectivas propiedades agrarias de
Tinius, Faucius y Nautíus se llamarían villa Ti-
niana, villa Fauciana y villa Nautiana; el nom-
bre común se hizo innecesario y de los pro-
pios derivaron Tiñana, Fozana y Nozana. Por
distinta evolución se formaron Varé de Varus,
Aveno de Avenus, Muñó de Munius, Vigil de
Vigildus, Viella diminuto de villa, etc. como ex-
plican los investigadores de Lingüística.
Los topónimos latinos indican que estos luga-
res estuvieron ocupados por veteranos licen-
ciados del ejército que se asentaban en zonas
conquistadas, por sus descendientes, o por
indígenas que adoptaron nombres latinos.
Siguiendo las referencias toponímicas, si a la
antigüedad de Lugones y Taraña, como asen-
tamiento de tribus seguidoras de divinidades
prerromanas, se añaden los nombres latinos
citados, cabe pensar que Lugones, Taraña,
Tiñana, Fozana y Nozana sean los nombres
de poblamientos más antiguos que se cono-
cen en el concejo, y que los dueños de las 3
villas corresponden a las primeras personas
de nombre conocido en la localidad.
1. El Cristianismo
La conquista realizada por Roma aportó los
inicios del cristianismo en un largo proceso.
La asimilación de la cultura romana además
de lenta fue tardía, entre otras causas debido
a la prolongación de estructuras anteriores, y
la tradición religiosa indígena se mantuvo du-
rante algunos siglos.
Se cree que hubo culto cristiano en los cas-
tros y en las villas romanas, sin embargo, la
propagación de la nueva doctrina probable-
mente por grupos monásticos o ermitaños, se
realizaría ya dentro del mundo visigótico. “Lu-
cus Asturum” fue destruido a principios del si-
glo VI por las tropas de Sisebuto.
La “Era de San Isidoro de Sevilla”, siglos VI y
VII se caracterizó por la protección de la reli-
gión católica y su difusión más intensa.
78 Prehistoria, Edad Antigua y Edad Media
5. C. Fernández Ochoa, “Asturias en la época romana”, Madrid, 1982, p. 45-65.
2-Libro Siero v2.0 13/3/02 13:03 Página 78
San Millán predicó en la Rioja y Cantabria a
mediados del siglo VI, los discípulos exten-
dieron su nombre por diferentes lugares y
quedó como topónimo de varias ermitas. No
sabemos si la antigua capilla de San Millán,
que se conserva en Llames (Granda), guarda
relación con un posible oratorio primitivo en el
mismo lugar.
(6)
III. EDAD MEDIA
1. Epoca de la Monarquía asturiana
En los comienzos del siglo VIII, D. Pelayo con
la victoria de Covadonga inició el “Asturorum
Regnum”, desde los primeros tiempos de la
Reconquista el espíritu religioso de la etapa vi-
sigoda se reforzó con la fe de los cristianos que
huyendo de los musulmanes se refugiaban en
el norte, a finales del mismo siglo, el cristianis-
mo estaba extendido en el reino asturiano.
Cristianizadas las familias que habitaban los
castros y las, villas, sus lugares de culto pasa-
ron a ser ecclesias que aumentaron en núme-
ro en la “Era de San Isidoro de Sevilla”, y no
menos durante la Monarquía Asturiana. Reyes
de esta Monarquía han dejado en sus testa-
mentos extensa relación de iglesias y villas que
probablemente eran pervivencia de las exis-
tentes en época visigoda y de origen romano.
Ordoño I, en el año 857, lega a la Iglesia de
San Salvador de Oviedo parte de sus propie-
dades, entre ellas las iglesias de San Martín y
San Julián de Argüelles, las de San Tirso y
Santa María de Varé en Anes.
Alfonso III en largo testamento, del año 905,
para San Salvador incluye la iglesia de Santa
María de Tiñana.
Ordoño II hace numerosas donaciones, en
el año 921, a la basílica de Oviedo, en ellas
figuran las iglesias: San Martín de Anes,
San Juan de Celles, San Pedro de Collada,
Santo Tomás de Feleches, San Félix de
Lugones, San Juan de Muñó, Santa Mari-
na y San Pelayo (en Santa Marina de los
Cuclillos), San Pedro de Pañeda, San Mar-
tín de Siero (Vega de Poja), Santa Eulalia
de Ranone (Vigil); más la villa de Meres, la
de Granda, las de Careses y Aveno (Vega
de Poja), la de Naón (Viella) con las iglesias
de San Cipriano y San Vicente, la de Foza-
na (Tiñana) con la iglesia de San Bartolo-
mé, apóstol, y la de Bobes con la iglesia
de San Cosme y San Damián.
(7)
No se conoce la fecha de la fundación de las
iglesias y villas mencionadas, si bien tenían
que existir con no poca anterioridad a las do-
naciones, así se expresa en algunas, delimita-
das “por sus términos antiguos” en los res-
pectivos documentos. Estos pertenecen al Li-
bro de los Testamentos de la Catedral de
Oviedo, redactado por los escribanos de D.
Pelayo, obispo de la diócesis de 1098 a 1130,
que no se caracterizó por la precisión históri-
ca sino más bien por tergiversar posibles tex-
tos originales.
(8)
Para la iglesia de San Martín de Argüelles se
supuso como posible fecha de iniciación el
año 583, por una dudosa inscripción en una
piedra de la entrada; más clara es la noticia de
la restauración en el año 951 realizada por el
presbítero Domingo.
(9)
Según un documento de probada antigüe-
dad, la iglesia de Santa María erigida en la
villa llamada Tentiana, en pertenencias de
D. Pelayo, pasó a su biznieto Alfonso II,
María Dolores Alonso Cabeza 79
6. F. Diego Santos, Romanización y época visigoda, Hª. de Asturias V. 3 Salinas, 1977, p.255
7. García Larragueta, “Colección de Documentos de la catedral de Oviedo”, Oviedo 1962, ps. 88-96.
8. F. J. Fernández Conde, “El Libro de los Testamentos de la catedral de Oviedo”. Roma, 1971, p. 370.
9. C. Miguel Vigil, “Asturias monumental, epigráfica, y diplomática”, Madrid, 1965, p. 538.
2-Libro Siero v2.0 13/3/02 13:03 Página 79
Luego al sobrino de éste Alfonso III. El 15
de abril del año 869 Alfonso III la dona al
presbítero Sisnando para que la restaure,
“que ha estado destruida largo tiempo”. El
nombre de Tentiana, Tenciana, se ha iden-
tificado con Tiniana, que originó el actual
Tiñana.
(10)
Consta documentalmente que, a principios
del siglo X, fue fundada la iglesia de Santa
María de Limanes por el presbítero Aurelio y,
durante algún tiempo, perteneció a varias
generaciones de clérigos de la misma fami-
lia que sucesivamente la restauraron y au-
mentaron las propiedades.
(11)
Así mismo se considera auténtico el testa-
mento de D. Diego, obispo de Oviedo del
962 al 975, que con fecha del año 967 dona
a San Salvador la iglesia que había fundado
en honor de San Félix en la villa de Hevia,
heredada de sus padres.
(12)
Las villas e iglesias más importantes se fue-
ron convirtiendo en núcleos centrales de
población y originaron las parroquias que,
durante la Edad Media, de meras demarca-
ciones eclasiásticas pasaron a ser divisio-
nes administrativas del municipio.
2. Pequeños propietarios
Villas e iglesias, entidades que con frecuencia
se identificaban, canalizaban la vida económi-
ca y religiosa de los grupos humanos a los
que extendían su jurisdicción y autoridad.
La clase más numerosa, los campesinos,
trabajaban las heredades de unas y otras.
Los clérigos tenían una posición privilegiada
representaban el sector culto, actuaban de
notarios y escribanos.
Desde principios del xiglo XI documentos
de ventas, donaciones, fundación de igle-
sias, etc., realizadas por clérigos o peque-
ños propietarios que al servicio de los reyes
recibían cargos y privilegios e iniciaban el
estado noble, mencionan villas y heredades
en diferentes lugares del “territorio de Siero”
o “valle de Siero”, como entonces se deno-
minaba el municipio.
En el año 1043 la viuda de Alvaro Díaz y sus
hijos venden al monasterio de San Vicente
de Oviedo la villa de Anes, cerca del río
Nora, con propiedades en Pañeda.
En 1055 por el valor de una potra se vende
una heredad con pomares en la villa de Mer-
cato (Santa Marina de Cuclillos). El obispo
de Oviedo, Froilán, en 1064 dona a la Iglesia
de San Salvador la villa de Argüelles, cerca
de San Martín. A la misma Iglesia, en el año
1076, Bronilde García dona el monasterio de
San María de Nozana (Viella) que ella había
fundado y edificado en la villa del mismo
nombre, cerca de Naón y del río Noreña. En
el 1094 el canónigo G. Fernández deja a la
Catedral de Oviedo una casa en Folgueras y
una heredad en Murias, próxima a aquella.
Por su alma y la de su difunto marido una se-
ñora en 1103 dona al monasterio de San Vi-
cente la villa de Llames, se extendía cerca de
Naón, el río Nora, Colloto, Santa Marta, San-
ta Eulalia, Paredes y Berbeo, límites que, en
parte corresponden al actual barrio de Llames
en Granda. En el 1109 un matrimonio da, por
sus almas, a San Vicente una villa en Lugo-
nes, cerca del Nora.
(13)
Estos documentos ci-
tados como vía de ejemplo, señalan clara-
mente lugares que constituían núcleos de po-
blación, algunos como Lugones, Naón, Noza-
na, Paredes y Murias de probada antigüedad.
80 Prehistoria, Edad Antigua y Edad Media
10. A. Floriano Cumbreño, “Diplomática española del período Astur” (718-910) Tomo II. Cartulatio crítico, Oviedo 1951, p. 48, nº 93.
11. P. Floriano Llorente, “Colección diplomática del monasterio de S. Vicente” Oviedo, 1968, p. 63.
12. J. Fernández Conde, Ob. Cit. p. 193.
2-Libro Siero v2.0 13/3/02 13:03 Página 80
Como en otras partes de la provincia, a lo lar-
go de los siglos X y XI, en torno a primitivas vi-
llas e iglesias se fueron formando las aldeas
de Siero. En un poblamiento rural el desarro-
llo demográfico hallaba nuevas unidades de
trabajo agrícola en la ocupación de despobla-
dos o roturación de baldíos. Los documentos
destacan abundancia de pastos, plantacio-
nes de árboles frutales, principalmente man-
zanos, lugares de caza y pesca, así como
existencia de hórreos, molinos y lagares.
Campesinos inseguros en su aislamiento o pe-
queños propietarios indefensos, buscaban
protección en un terrateniente o en un monas-
terio a cambio de servicios personales o ce-
sión de sus tierras. La propiedad pasa así a po-
cas manos y se formarán los patrimonios ecle-
siásticos o laicos, el gran dominio o señorío.
3. Donaciones y delegados reales
Los reyes hacen importantes donaciones a
la Iglesia de San Salvador de Oviedo y a los
monasterios, recompensan con bienes y
prerrogativas a campesinos con capacidad
económica, que les acompañan en las lu-
chas y les sirven en cargos de confianza, en
ocasiones les unían relaciones de parentes-
co. Los cargos podían referirse a la adminis-
tración y gobierno de un territorio con el tí-
tulo de “teniente” o “dominante”.
Alfonso VII, el Emperador, dio a la Iglesia de
Oviedo el Castillo de Siero, confió la “tenen-
cia” del “valle” a Diego Obregón, de la noble-
za rural asturiana, emparentado por línea ma-
terna con Dª Urraca, hija ilegítima del monar-
ca, y en el año 1132 concedió propiedades y
exenciones a los vecinos de Anes.
(14)
Dª Urraca, la Asturiana, heredó el señorío de
Asturias a la muerte de su padre, entre otras
donaciones cedió al monasterio de San Pe-
layo de Oviedo la villa de Vigil, y en 1161 la
iglesia de Santa María de Tiñana con su vi-
lla para remedio de su alma y la de su “pa-
dre el Emperador D. Alfonso”
(15)
. Fue conse-
jero de Dª Urraca Diego Obregón, y en los
primeros años del reinado de Fernando II se
mantuvo en el gobierno de Siero, por su au-
toridad confirmó muchos documentos, en-
tre ellos la donación de heredades de una
villa de Noreña, entonces lugar de aquella
jurisdicción.
(16)
Por el año 1156 Dª Sancha, hermana de Al-
fonso VII, hizo donación a la Orden de San
Juan de una heredad en Arenas que fue coto
jurisdiccional de la Orden hasta el siglo XIX.
(17)
En el 1180 el asturiano Fernando Díaz ad-
quirió propiedades en Arenas, en territorio
de Siero limitando con Langreo, las cedió a
la Orden de Santiago y a ella pertenecieron
hasta la segunda mitad del siglo XVI.
(18)
Alvaro Díaz fue “tenente” de Siero con el
rey Fernando II y “dominante” del mismo
territorio con el sucesor Alfonso IX, acom-
pañó a estos monarcas en expediciones
por la meseta castellana, recibió importan-
tes beneficios. Le sucedió en el patrimonio
familiar Alvaro Díaz de Noreña y a éste su
hijo Pedro Alvarez, heredero del solar de
Noreña.
(19)
La pequeña nobleza rural daba relevancia a
los lugares en que asentaba su señorío, to-
maba el nombre del suelo o solar donde se
establecía, generalmente protegía su mora-
María Dolores Alonso Cabeza 81
13. P. Floriano Llorente. Ob. Cit. p. 113.
14. L. A. Carballo, “Antigüedades y cosas memorables del Principado de Asturias” Oviedo. 1864, p. 119.
15. F. J. Fernández Conde, “El Monasterio de San Pelayo” (Historia y fuentes) Oviedo 1978, pp. 60 y 76.
16. García Larragueta, Ob. Cit. p. 423.
17. J. Uría Riu. “Las fundaciones hospitalarias en los caminos de la peregrinación a Oviedo”, en “Anales de la Universidad de Oviedo”, Oviedo. 1940, p. 43.
18. E. Benito Ruano, “La orden de Santiago en Asturias”, Asturiensia Medievalia I, Oviedo 1972, pp 199-232.
19. I. Torrente Fernández, “El dominio del monasterio de S. Bartolomé de Nava”, Oviedo 1982, p. 157.
2-Libro Siero v2.0 13/3/02 13:03 Página 81
da con una torre, más tarde, alrededor de
ella, los descendientes edificarían el palacio.
Caballero muy ilustre del reinado de Fer-
nando II fue Fernando Alvarez de Vigil, re-
cibió del monarca la dignidad de ricohom-
bre y desempeñó el gobierno de Asturias.
Su hijo Rodrigo Fernández Vigil de Siero
confirma, como ricohombre, privilegios en
el mismo reinado; vivió en San Martín de
Vega de Poja.
(20)
Lope de Hevia “por tener muchos vasallos”
acudió con hueste a las Navas de Tolosa y
siguió a Alfonso VIII en otras campañas. El
rey le hizo muchas mercedes y le concedió
“pendón y caldera”, honra estimadísima
por aquellos tiempos. La caldera figura en
el escudo de armas de los descendientes y
significaba posibilidad económica para le-
vantar gente de armas y mantenerla en ser-
vicio del monarca. En la batalla de las Na-
vas se distinguió por su valentía Pedro
González de Hevia.
(21)
4. La Alberguería de San Pedro
En el año 1141 Dª María Ordóñez, de fami-
lia de terratenientes, hace donación, al
monasterio de San Vicente de Oviedo, de
una Casa-Hospital fundada y poblada por
ella, situada en el “Valle del castro de Sie-
ro”, en el lugar llamado Río Seco. Había
adquirido esta heredad por compra, la do-
na con pertenencias de árboles animales,
partes cultivadas y sin cultivar que se ex-
tendían desde “Sopeña descendiendo ha-
cia el río Nora a la Bosza, a la parte de arri-
ba por camino público, al lago Aspra, des-
de aquí a los cotos del Nora continuando a
la orilla del río hasta el pontón de Homedo,
luego por encima de la Peruyal en línea
recta hasta junto a la fuente de Forfontía
siguiendo al río por arriba hasta Sopeña”,
lugar del comienzo.
Añade al legado la propiedad de Vega (Vega
de Poja) adquirida por 20 maravedís, y otra
heredada de su madre. Al año siguiente
compra a Martín Ovequiz por 14 maravedís
de oro otra propiedad en la villa de Vega,
“sobre el Monasterio de San Martino”, con
prados, tierras, molinos, etc., para la Alber-
guería. Lo cede todo a San Vicente para que
sea “hospital para los pobres”.
(22)
La fundación de Dª María Ordóñez iba a ser
el núcleo originario de la capital del concejo
al poblarse, bastantes años después, las in-
mediaciones de la Casa-hospital.
5. En el Camino de las peregrinaciones
Las reliquias de la Cámara Santa de la Igle-
sia Catedral de San Salvador de Oviedo y el
sepulcro del apóstol Santiago en Composte-
la, fueron motivos de culto y devoción que
originaron en la Edad Media las corrientes de
peregrinación del mundo cristiano más nota-
bles después de las de Jerusalén y Roma.
Fieles de lejanas tierras, con su lenta mar-
cha, fueron trazando el camino llamado fran-
cés por el gran número procedente de Fran-
cia, luego el Camino de Santiago por anto-
nomasia, que unía los Pirineos con Galicia.
La llamada “Ruta de la Costa” entraba en la
península por Irún, seguía la Cornisa cantá-
brica, Unquera, Llanes, Ribadesella, Villavi-
ciosa, desde aquí un ramal seguía por Sa-
riego, cruzaba el “territorio de Siero” y pro-
bablemente enlazaría, cerca de Careses,
con otro camino procedente del interior uti-
82 Prehistoria, Edad Antigua y Edad Media
20. J. M. Trelles, “Hª cronológica y genealógica del primitivo origen de la nobleza de España”, Madrid 1760, p.109.
21. L. A. Carballo, Ob. Cit. p. 136.
22. Floriano Llorente, ob. Cit. pp. 324-333
2-Libro Siero v2.0 13/3/02 13:03 Página 82
lizando en parte una antigua calzada roma-
na, por Arriondas, Infiesto y Nava. Desde
Pola de Siero el camino seguía por San Mar-
tín de La Carrera, Noreña cerca de San Mar-
tín de Argüelles y San Miguel de la Barreda
por Fonciello y Meres, y atravesaba el Nora
por el puente de Colloto hacia San Salvador.
El culto a las reliquias de la Catedral de
Oviedo en el ámbito local o comarcal se
considera tan antiguo o algo más que el
del sepulcro de Santiago. La peregrinación
a San Salvador fue independiente y, ya
con carácter nacional probablemente an-
terior a la compostelana, desde finales del
siglo XI se integró en la ruta general del
Camino de Santiago. A la ida o al regreso
de Santiago los peregrinos se desviaban
hacia Oviedo.
D. Juan Uría Riu, en “Las fundaciones hos-
pitalarias en los caminos de la peregrinación
a Oviedo”, destaca la fundación realizada en
1141 por Dª María Ordóñez, en el “Valle del
castro de Siero” (la Alberguería anteriormen-
te citada), y en el documentado estudio so-
bre el Camino desde los Pirineos hasta
Oviedo, “La ruta de la costa”, (Las peregri-
naciones a Santiago t. II) refiriéndose a la
Casa-Hospital de Siero dice: “Lo interesan-
te de esta fundación consiste en ser la pri-
mera que aparece antes del siglo XIII a lo
largo de tan dilatado itinerario”.
En referencia de Fausto Vigil “La Alberguería
de San Pedro era una casa para hospedar a
los numerosos peregrinos que, por el llamado
camino francés, se dirigían a Compostela”.
Según la opinión más generalizada la “Ruta
de la costa” no tuvo mucha importancia y su
frecuencia por los Extranjeros fue tardía. La
Alberguería de San Pedro de prestar asis-
tencia a pobres y enfermos mendicantes,
pasó a funciones de acogida de peregrinos
desde la Baja Edad Media, al incrementarse
las corrientes de peregrinación.
La Casa-Hospital estuvo situada cerca de la
actual iglesia parroquial de Pola de Siero, se
llegaba a ella por la calle llamada primero de
los Peregrinos, después del Hospital. En su
parte oriental tenía adosada la “Capilla del
Hospital de los Peregrinos”, bajo la advoca-
ción, ya en la Edad Moderna de los mártires
San Fabián y San Sebastián; destruida casi
en su totalidad por ensanche de la calle a fi-
nales del siglo pasado, fue reconstruida con el
mismo nombre “Capilla del Hospital” y con-
servó el tosco relieve de los Mártires titulares
que había presidido el pórtico de la anterior.
El paso del tiempo, violencias de la guerra
civil ocasionaron deterioro general, en
1959 fue subastada, en el viejo solar se le-
vanta hoy una nueva construcción privada.
El mencionado relieve de S. Fabían y S. Se-
bastián se conserva en una capilla cons-
truida el año 1981 en la fachada posterior
de la iglesia parroquial.
El historiador Uría Ríu en “Las fundacio-
nes...” entre otras, señala la existencia en
“Arenies”, Arenas, Siero, de un hospital en la
heredad donada en el año 1156 por Dª San-
cha a la Orden Hospitalaria de San Juan, a
él se refiere el testamento de d. Rodrigo Al-
varez de Asturias cuando manda que “el
hospital que es en tierra de Siero” se reinte-
gre a la Orden de San Juan, a la que perte-
necía. La Alberguería de San Pedro no per-
teneció en ningún tiempo a dicha Orden.
La denominación “camino francés” se apli-
caba hasta mediados del siglo pasado a al-
gunos lugares de la red viaria entre la Pola y
Colloto, en Aramil y Marcenado quedan en
la tradición nombres de ventas y posadas
que acogían a peregrinos y caminantes por
los caminos antiguos.
María Dolores Alonso Cabeza 83
2-Libro Siero v2.0 13/3/02 13:03 Página 83
El Servicio del Patrimonio Histórico del Prin-
cipado establece la delimitación del Camino
en Siero desde la divisoria nororiental con
Sariego por los lugares siguientes: El Cas-
tro, sur de Aveno, Sur del Caserío de Care-
ses, Caserío Capitana, La Venta, Vega de
Poja, San Martino, El Rayo, El Rebollar, Po-
la de Siero por delante de la iglesia parro-
quial, antiguo trazado de la N-634, La Ca-
rrera, El Berrón, Buenavista, por la Vega del
Nora a Carbajal, Fonciello, Meres, por el sur
del palacio, El Campo, San Pedro de Gran-
da entre la parroquial y el cementerio, El Lu-
garín y Puente de Colloto. (BOPA 15-12-97).
Desde La Carrera se documenta también el
camino por Noreña.
6. Evolución económica
El territorio de Siero al principio del siglo XII
formaba parte del área rural o alfoz de Ovie-
do, a mediados de la misma centuria se con-
figura como distrito con características pro-
pias. Se destacaba la parte central, más llana,
con núcleos de población más antiguos y me-
jor comunicados, y otra parte periférica de
pequeños valles aislados. Un documento del
año 1148 sobre la donación de una villa que
se extendía por Muñó y montes próximos, si-
túa la mencionada villa en el alfoz de Siero.
(23)
El desarrollo económico se manifiesta en la
ampliación de roturaciones, plantación de
84 Prehistoria, Edad Antigua y Edad Media
23. P. Floriano Llorente, Ob. Cit. p. 370.
Fig. 1. Itinerario del Camino de Santiago en el concejo de Siero.
Puente de colloto
El Llugarín
San Pedro de Granda
El Campo
Meres
Fonciello
Carbajar
Buena Vista El Berrón
La Carrera
El Rebollar
El Rayu
San Martino
Vega de Poja
La Venta Caserio Capitana
El Castro
POLA DE SIERO
LA POLA
NOREÑA
NOREÑA
AS - 246
AS - 248
AS - 113
AS - 17
AS - 18
AS - 18
N - 634
AS - 17
AS - 246
AS - 249
Carretera comarcal
Autovia
Carretera Nacional
Camino de Santiago
2-Libro Siero v2.0 13/3/02 13:03 Página 84
árboles frutales y no frutales, como también
incremento de pastos y ganadería.
El ganado mayor, como fuerza de tiro para el
trabajo del campo, tenía alta apreciación y
se utilizaba como patrón de medida en rela-
ción con otra serie de bienes.
Al archivo de San Vicente pertenece una
carta del año 1134 en la que se firma la
venta de una propiedad en la villa llamada
Nora, cerca de Oviedo, por “el precio de
tres bueyes” de precio de Siero y valora-
dos cada uno en 10 cuartarios. Es eviden-
te que en la primera mitad del siglo XII
existía un comercio de ganado bovino en
Siero, cuyas valoraciones eran tenidas en
cuenta en otros lugares.
(24)
Paralelamente a la ampliación de las unida-
des agrarias y al proceso de formación de
las aldeas, la Iglesia iba extendiendo sus ac-
tividades de instrucción religiosa y laica,
mediante la concurrencia a un mismo lugar
para el culto y acontecimientos importantes
de la vida familiar como bodas, bautizos,
etc., favorecía formas de solidaridad en el
ámbito rural.
El pórtico del templo se convirtió en lugar
de encuentro y de información para la ve-
cindad. Podría considerarse manifestación
de la evolución positiva que experimenta-
ba el “valle de Siero”, la construcción de
las iglesias de San Esteban de Aramil, San
Martín de La Carrera, San Martín de Vega
de Poja, así como la restauración de San
Martín de Argüelles, en el estilo románico
de la época.
Situadas las cuatro en la vertiente Norte
del río Nora, en las inmediaciones de una
vía romana y en la ruta de las peregrina-
ciones, señalaban la parte central y más
poblada del concejo.
7. Fundación de la Pola
El poblamiento de la “Tierra de Siero” estaba
formado por diferentes núcleos agrícolas, se-
parados por lomas y cañadas, o bien peque-
ñas unidades de vecindad con sus iglesias.
Los moradores de este hábitat disperso
sufrían vejaciones y robos de malhechores
de otros lugares y pidieron protección al rey.
“Por hacerles bien” mantener el orden públi-
co, defender a las personas y sus pertenen-
cias, Alfonso X, en Burgos el 14 de agosto
de 1270, les concedió la Carta Puebla para
que hicieran villa y poblaran el lugar llamado
de la Alberguería de San Pedro. Les dona
los realengos que poseía en aquella tierra,
señala los límites de la demarcación, les
concede el fuero de Benavente para organi-
zación de la vida jurídica y un mercado los
martes de cada semana. Fija la cantidad de
maravedís que debían de pagarle anual-
mente por tales concesiones.
Por este privilegio va a surgir la Villa, con
significado de lugar de asentamiento y con-
centración de la población dispersa, de cen-
tro urbano con función administrativa apli-
cada también al espacio rural circundante,
al que correspondían iguales derechos y las
mismas autoridades.
(25)
La Carta de Población CARTA PUEBLA fue
el Acta fundacional de la villa nueva LA
POLA DE SIERO.
8. Establecimientos asistenciales
La función de asistencia tanto a los enfer-
mos como a los pobres y a los caminantes
María Dolores Alonso Cabeza 85
24. M. D. Alonso Cabeza, “Páginas de la Hª del Concejo de Siero”, Oviedo, 1992 p. 55.
25. J. I. Ruiz de la Peña, “Las Polas asturianas en La Edad Media”. Estadío y Diplomatario. Oviedo, 1981. pp 338-341.
2-Libro Siero v2.0 13/3/02 13:03 Página 85
o peregrinos correspondió en la Edad Me-
dia a los hospitales, cuya fundación fue ini-
ciada por la Iglesia, los monasterios, los re-
yes y luego por señores laicos. Una moda-
lidad hospitalaria la constituyeron las Mala-
terías para atender a los malatos, enfermos
del mal de la lepra.
Era frecuente la situación en el límite entre
dos concejos, al lado de caminos de paso
obligado, o en las rutas principales o secun-
darias de la peregrinación.
A partir de la segunda mitad del siglo XIII,
adquieren especial significado por sus res-
pectivos hospitales de leprosos, dos locali-
dades de Siero: La Paranza y Marcenado.
San Pedro de La Paranza figura en la deli-
mitación de “la tierra de Siero”, en el año
1270, en la Carta Puebla de Alfonso X.
En uno de los bordes meridionales del
concejo, casi olvidada hoy y apenas con
15 habitantes, La Paranza fue, en otro
tiempo, una importante parroquia y lugar
de paso frecuente en un camino que co-
municaba Oviedo con Siero y Langreo, y
continuaba hacia Castilla Antiguo camino
real que desde la capital del Principado,
por las cercanías de San Esteban de las
Cruces y la Grandota, bordeando después
el extremo sur-oriental de Siero, por la pa-
rroquia de Tiñana pasaba delante de una
ermita dedicada a San Pedro, situada en la
zona llamada los Campos, en la divisoria
con Tudela Veguín, y llegaba a La Paranza.
Desde aquí, hoy camino vecinal, descien-
de hacia el valle del Nalón por Riaño y
Frieres, en el concejo de Langreo; otro, en
la dirección Norte, baja por Santa Marina y
Hevia, o por Tiñana hacia la parte central
del concejo.
No se conoce la fecha en la que se dispu-
so un lugar de esta parroquia para “reco-
ger a distintos lisiados del mal incurable
de lepra”. Las primeras noticias sobre es-
ta malatería, las proporciona el arcediano
de OviedoD. Fernando Alonso en su testa-
mento del 27 de septiembre de 1266. Se
sabe que en un principio estuvo más al
Sur, en el monte Peñoba; en una ocasión
en que había un solo paciente y lo mataron
los lobos en aquel lugar despoblado, fue
trasladada a La Paranza.
(26)
Los malatos tenían obligación de vivir en las
casas destinadas para ellos junto a la ermi-
ta de San Lázaro, podían pedir a los pasaje-
ros del camino intermedio de la ermita y sus
casas pero no se les permitía salir a las al-
deas. Por estas, recogía limosnas dos o tres
veces al año el mayordomo. Los pueblos de
los concejos de Siero, Langreo y Tudela co-
laboraban al sostenimiento de la leprosería y
tenían preferencia de ingreso en ella. Tam-
bién figura como destinataria en legados de
la nobleza, D. Rodrigo Alvarez de Asturias
en 1331 le asignó 400 maravedís.
Era muy solicitada por la salubridad del lu-
gar y podía albergar de seis a doce malatos,
número bastante elevado en la época para
este mal incurable.
Para protección de los enfermos y defensa
de alguna propiedad que poseyeran, esta-
ban encomendados a algunos nobles de
localidades próximas. El último encomen-
dero fue D. Antonio Argüelles Valdés, Sr.
del palacio de Meres y del coto jurisdiccio-
nal de La Paranza, a quien por destacados
servicios a la Corona en cargos importan-
tes, el rey Carlos II, en 1698, concedió los
títulos del Marqués de La Paranza y Viz-
conde de Arenas.
86 Prehistoria, Edad Antigua y Edad Media
26. J. R. Tolivar Faes, “Hospitales de leprosos en Asturias durante las edades Media y Moderna”, Oviedo, 1966, p.112.
2-Libro Siero v2.0 13/3/02 13:03 Página 86
La malatería prestó su funcionamiento con
regularidad hasta finales del siglo XVII. En la
centura siguiente, sus propiedades, lo mis-
mo que las pertenecientes a las restantes
malaterías, fueron enajenadas a favor del
Real Hospicio de Oviedo, a cuyo cuidado
pasaron todos los malatos del Principado.
9. En Marcenado
Las primeras noticias de esta malatería pro-
ceden también de disposiciones testamen-
tarias, de los años 1274, 1289. Por su proxi-
midad a la “calzada romana”, camino incor-
porado a la ruta de las peregrinaciones a
San Salvador de Oviedo, así como por la
persistencia de ermitas y posadas en luga-
res cercanos, podría haber servido de alber-
gue a enfermos y a caminantes. Los malatos
vivían en una casa con una capilla al lado,
de fundación imprecisa por su antigüedad.
“Según lo que se acostumbraba antigua-
mente”, el prior por su trabajo tenía un pra-
do y una tierra en la ería, y le correspondía
la cuarta parte de los diezmos de la iglesia
de Santa Cruz de la localidad. A finales del
siglo XVI, la mencionada casa se hallaba en
ruinas. En la iglesia parroquial se conservó
una antigua imagen de San Lázaro, titular de
las malaterías, puede verse en el museo de
la Catedral de Oviedo.
10. Señorío de D. Rodrigo Alvarez
Los Alvarez de Asturias, con solar en Nor-
eña, ocupan un lugar relevante en la vida
política del Reino, en la segunda mitad del
siglo XIII y extienden su poderío hasta avan-
zada la centuria siguiente.
Pedro Alvarez, heredero del citado solar,
desempeñó el cargo de Merino Mayor del
“Reino de León y tierra de Asturias”, leal co-
laborador del infante D. Sancho en el levan-
tamiento de éste contra su padre Alfonso X,
fue recompensado con el nombramiento de
mayordomo mayor del rey. Por su matrimo-
nio enlazó con destacada familia de la no-
bleza de León, circunstancia que aumentó
su categoría social y sus propiedades.
Le sucedieron sus hijos Pedro y Rodrigo,
que pronto figuraron entre los ricoshom-
bres del Reino en confirmación de docu-
mentos. En 1287 Juan Martínez, abad del
monasterio de San Vicente de Oviedo, en-
tregaba a los hijos del difunto D. Pedro, la
encomienda de los bienes monasteriales
de Llanera, Siero y Nava, y manifestaba
que así los había tenido el padre y también
D. Alvaro, el abuelo.
El fallecimiento del primogénito dejó a D.
Rodrigo heredero del patrimonio familiar de
la Casa de Noreña, su centro principal en
Asturias, y de considerables riquezas.
D. Rodrigo Alvarez de Asturias había vivido
parte de su adolescencia cerca del rey, go-
zaba de una posición influyente en los cír-
culos cortesanos, y del prestigio que su fa-
milia había adquirido en la sociedad asturia-
na. Desempeñó un papel importante en la
turbulenta política de la corte castellana du-
rante la minoría de Fernando IV, reinado de
este monarca, minoría y primeros años del
reinado de Alfonso XI.
Siguió una actitud de fluctuación y oportunis-
mo, la reina Dª María de Molina, figura pri-
mordial en las minorías citadas, para atraerle
a la causa de la Corona le hizo importantes
concesiones que acrecentaron sus dominios.
En estas concesiones recibió el Señorío de
Siero, en el que fue confirmado por Fer-
nando IV. En las cortes de Medina de 1305
los personeros de Oviedo reclamaron este
territorio alegando que el monarca ante-
rior, Sancho IV, en 1287 lo había concedi-
María Dolores Alonso Cabeza 87
2-Libro Siero v2.0 13/3/02 13:03 Página 87
do a la ciudad como alfoz, pero el rey no
accedió a estas peticiones.
A principios del siglo XIV, D. Rodrigo Alvarez
de Asturias era Adelantado Mayor en “Tierras
de León y Asturias” después ocupó el cargo
de mayordomo mayor del rey como había si-
do su padre. Influyó decisivamente en la vida
regional, contribuyó a mantener un clima de
autoridad y orden en época de debilidad de
la Corona por luchas partidistas. Reunió el
más extenso señorío laico en Asturias.
En el año 1310, en Varé (Anes), accediendo a
las peticiones de los habitantes de Siero, les
autorizó para que llevasen a cabo el pobla-
miento de la Alberguería de San Pedro, como
les había concedido Alfonso X, la creación de
la Pola.
Cuando en 1331, en Puebla de Lillo (León) hi-
zo testamento, no tenía descendencia mas-
culina, concedió donaciones a monasterios e
instituciones benéficas, como las malaterías
de La Paranza y Marcenado, dispuso que el
Hospital de Siero pasara a la Orden de San
Juan y el Coto de Arenas a la de Santiago,
asignó el patrimonio de Noreña y el señorío
pleno sobre la Puebla y concejo de Siero a su
sobrino Ferrán Rodríguez de Villalobos. Poco
después otorgó otra disposición testamenta-
ria a favor del hijo ilegítimo de Alfonso XI y Dª
Leonor de Guzman, futuro Enrique II, al que
había prohijado y al que declaró heredero del
solar de Noreña, las tierras que había recibi-
do de Fernando IV y el extenso dominio de
los Alvarez de Asturias.
(27)
11. Siero bajo el dominio de la Casa de
Trastámara
Poco después de la muerte de Alfonso XI
comienza la guerra civil entre el nuevo mo-
narca, Pedro I, y su hermano bastardo, En-
rique de Trastámara. D. Enrique halló en los
extensos dominios heredados de D. Rodri-
go Alvarez importantes recursos defensi-
vos, seguro refugio en las plazas fuertes de
Gijón y Noreña e incondicional apoyo en
los habitantes de Siero en la lucha por la
Corona. La tragedia de Montiel, con el ase-
sinato de Pedro I, puso fin a la guerra y dio
paso a nueva dinastía.
Enrique II, en Medina del Campo el 24 de
abril de 1370, concedió un importante pri-
vilegio “a todos los vecinos y moradores de
la Puebla de Siero, del citado concejo y de
su término” por los muchos y buenos ser-
vicios que le habían hecho y le hacían ca-
da día. “Para siempre jamás serían excusa-
dos de pagar portazgo, peaje, barcaje,
castillaje, ni otro derecho ni tributo alguno
por cualquier mercancía que trajeran o lle-
varan por todas las partes del reino”. Les
autorizó para hacer mercado en Puebla el
domingo de cada semana y comunicarlo a
las comarcas de alrededor para que fuera
un hombre o una mujer de cada casa libre-
mente, como era costumbre en otros mer-
cados. El Privilegio fue confirmado por mo-
narcas sucesivos.
Según Fausto Vigil Alvarez, este Privilegio
influyó profundamente en los hábitos de
los moradores del concejo hasta transfor-
mar su carácter. Pues los estimuló a salir
de la vida patriarcal que llevaban ocupa-
dos en la agricultura y ganadería, y dedi-
carse al comercio por los dilatados reinos
de León y Castilla, utilizando las libertades
y derechos que el rey les concedía. Y esta
apertura, beneficiosa no sólo para el inter-
cambio de productos sino también de cos-
tumbres, sería la que más huella dejase en
el “carácter mercantilista y aventurero”
88 Prehistoria, Edad Antigua y Edad Media
27. J. I. Ruiz de la Peña, “Las Polas asturianas en la Edad Media”, Oviedo 1981, pp. 338-341.
2-Libro Siero v2.0 13/3/02 13:03 Página 88
que, en opinión del cronista, distingue a
los sierenses.
(28)
El territorio de Siero, Casa de Noreña y otras
propiedades de la herencia de D. Rodrigo Al-
varez pasaron al poder de Alfonso Enríquez,
hijo bastardo de Enrique II por cesión del mo-
narca que buscaba la pacificación de la zona,
no libre de partidarios de D. Pedro Alfonso En-
ríquez, conde de Noreña, creó nuevas dificul-
tades por su política represiva y exigencia de
impuestos en territorios que no le pertenecían.
En 1378 procuradores de los concejos Astu-
rianos, por Siero Juan Fernández y Lope
Fernández de Bobes, reunidos en la Cate-
dral de Oviedo, se negaron a las abusivas
peticiones del conde.
Juan I, sucesor de Enrique II, se vio obligado
a actuar contra su hermanastro, por las re-
beldías y desmedidas ambiciones; fracasado
todo intento de reconciliación lo desposeyó
de los dominios asturianos y los restituyó a la
Corona. El rey confió al obispo de Oviedo, D.
Gutierre, la pacificación del territorio y pidió a
sus caballeros e hidalgos, de Siero a Diego
Fernández Vigil y Gutierre de Hevia, colabo-
ración con el prelado. Juan I en 1383 recom-
pensó los servicios del obispo haciendo do-
nación perpetua del de Noreña, en calidad de
condado, a la mitra de San Salvador de Ovie-
do. Por esta donación la Casa de Noreña,
con sus propiedades se independizó de la ju-
risdicción de Siero. El monarca en 1388, des-
pués de declarar su firme decisión de reinte-
grar la tierra de Asturias al realengo, instituyó
el título de Príncipe de Asturias para el here-
dero de la Corona, Enrique III desposado con
Dª Catalina de Lancaster, nieta de Pedro I, y
dispuso que “todas las ciudades, villas y lu-
gares de Asturias de Oviedo fueran mayoraz-
go para los príncipes de Castilla y León”.
Alfonso Enriquez recuperó los territorios as-
turianos en la minoría de Enrique III, por bre-
ve tiempo, fue vencido definitivamente por
las armas en 1395.
Juan II, Príncipe de Asturias por testamento
de Enrique III, concedió la misma titularidad
a su hijo D. Enrique. Sin embargo, la volun-
tad de los reyes de incorporar los territorios
asturianos al primogénito, no hallaba cum-
plimiento efectivo.
En 1444 el futuro Enrique IV comisionó a
tres representantes de la nobleza regional
para que en su nombre tomaran posesión
de las villas, concejos, fortalezas y justicias
del Principado, y rechazaran la autoridad de
los Quiñones. Pero este poderoso linaje que
por ayudas a los monarcas había recibido
generosas donaciones y derechos, mantuvo
su influencia y dominio en la región a lo lar-
go del siglo XV. También las luchas internas
del Reino y los problemas sucesorios de En-
rique IV impedían que las tierras asturianas
se reintegrasen a su condición de realengas.
Dª Isabel, Princesa de Asturias, en 1468,
poco después de ser reconocida heredera y
sucesora por Enrique IV, ordenaba a las au-
toridades del Principado que acatasen su
efectivo y pleno señorío sobre esas Tierras.
El dominio realengo sobre Asturias alcan-
zará total consolidación avanzado ya el
reinado de los Reyes Católicos. Estos mo-
narcas pusieron las bases para solucionar
las rivalidades y abuso de poder de los no-
bles. En 1490 finalizaba la influencia de los
Quiñones, despojados de sus derechos ju-
risdiccionales en la región a cambio de in-
demnizaciones en tierra leonesa. El Corre-
gidor reemplaza al Merino y la Junta Ge-
neral será la asamblea representativa de
María Dolores Alonso Cabeza 89
28. F. Vigil Alvarez, “Siero y Enrique II” en BIDEA. Oviedo 1951, pp. 314-319
2-Libro Siero v2.0 13/3/02 13:03 Página 89
todos los concejos para velar por los inte-
reses públicos del Principado.
(29)
Siero, libre del poderío de los Quiñones,
constituye ayuntamiento propio y envía sus
procuradores a la Junta General. En la ce-
lebrada en 1521 para recibir al Corregidor
Zapata, estuvo representado por Pedro Ar-
güelles, Francisco Vigil y Gutierre de Hevia.
12. La Nobleza
Las cuantiosas “mercedes” de Enrique II,
así como los privilegios y recompensas de
sus sucesores a las personas que los apo-
yaron en sus respectivas luchas por la Co-
rona, dieron lugar a la formación de linajes
nobiliarios que, en unas ocasiones adminis-
traron territorios en nombre del rey, en otras
le fueron hostiles; también rivalizaron entre
sí en banderías y enfrentamientos por apro-
piación y extensión de más territorios.
El concejo de Siero, del señorío de D. Rodri-
go Alvarez de Asturias pasó a Enrique II, su-
cesivamente a Alfonso Enriguez y Juan I, y
desde principios del siglo XV estuvo some-
tido al poder de los Quiñones, hasta la des-
integración de este linaje en Asturias por los
Reyes Católicos.
Los Quiñones, de origen leonés, en la per-
sona de Suero Pérez primero y de su hijo
Pedro Suárez después, desempeñaron el
gobierno del “Adelantamiento Mayor de
León y Asturias” con los reyes Enrique II,
Juan I y Enrique III. Pedro Suárez de Qui-
ñones muere sin hijos, en el testamento
había dispuesto que le sucediera en la Ca-
sa y hacienda el primogénito de su herma-
na Leonor, casada con Diego Fernández
Vigil de Aller, con la condición de que él y
los sucesores se llamaran Quiñones y lle-
varan las armas de este apellido. Con este
heredero entraba en el linaje leonés ascen-
dencia asturiana y de Siero, por ser nieto
de Fernando Díaz Vigil y Dª Constanza de
Hevia de las Casas de sus respectivos ape-
llidos en el concejo.
(30)
Diego Fernández de Quiñones recibió de
Enrique III el nombramiento de Merino Ma-
yor de Asturias, cargo que mantuvieron los
descendientes hasta la muerte en 1491 del
nieto y homónimo del anterior, Diego Fer-
nández de Quiñones.
Los Vigil de Siero, se distinguieron en co-
laboraciones con los reyes de la Casa de
Trastámara. A Rodrigo Fernández Vigil le
sucedió su hijo que añadió al apellido el
nombre del concejo, Juan Rodríguez Vigil
de Siero. El hijo de éste, Fernando Díaz Vi-
gil se casó con Dª Constanza, nieta del ri-
cohombre D. Lope de Hevia. El primogéni-
to de este matrimonio, Diego Fernández
Vigil que llamaron de Aller por vivir en este
concejo, emparentó con la familia de los
Quiñones y el hijo mayor Diego Fernández
de Quiñones, heredó este linaje por dispo-
sición de su tío materno, Pedro Suárez de
Quiñones. La Casa y solar de Vigil de Sie-
ro continuó en otro hijo de Diego Fernán-
dez Vigil de Quiñones, llamado Fernán Dí-
az Vigil de Quiñones, cuyo hijo y sucesor,
Ruy Díaz Vigil de Quiñones, figura el pri-
mero entre los caballeros que fueron de-
signados para ofrecer la lealtad de la ciu-
dad de Oviedo a Enrique III, cuando llegó
a Asturias para someter al conde Alfonso
Enriquez. Le sucedió el hijo Alonso Ruiz
Vigil y a éste su primogénito que llevó el
mismo nombre, y fue uno de los caballeros
mencionados por Juan II “en la Escritura
90 Prehistoria, Edad Antigua y Edad Media
29. J. I. Ruiz de la Peña, Cb. Cit. pp. 28-52; 240-244.
30. Alcedo, Marqués de, “Los merinos mayores de Asturias y su descendencia”, Madrid, 1918, p. 28.
2-Libro Siero v2.0 13/3/02 13:03 Página 90
de ratificación de la fundación del regio
vínculo del Principado de Asturias”, otor-
gada en el año 1444.
Después de otras sucesiones, Dª María Val-
dés Vigil, Señora del primitivo solar, junto al
río Nora, en la parroquia de San Martín de Ve-
ga de Poja, se casó con Lope de Argüelles en
primer matrimonio y se unió la Casa de Vigil
con los Argüelles que vivían en Oviedo.
(31)
Los Quirós. El caballero asturiano Gonzalo
Bernaldo de Quirós por su adhesión a la
causa de Enrique II recibió importantes be-
neficios, entre ellos el concejo de Valdecar-
zana en el año 1372, fue consejero de Enri-
que III y el sucesor Ivan Bernaldo de Quirós,
Merino de Asturias con Enrique IV, en 1474
fundó mayorazgo en la casa fuerte de Mie-
res. Gonzalo Bernaldo de Quirós asistió a la
guerra de Granada en 1487-1489 y aumen-
tó sus propiedades. Más tarde, Gutierre
Bernaldo de Quirós recibirá de Felipe IV el tí-
tulo de Marqués de Camposagrado. Empa-
rentaron con otras familias nobles, se en-
frentaron con los Quirós, los Miranda, los
Valdés, recibieron apoyo de los Argüelles.
Los Valdés reivindicaron a los Quirós pro-
piedades en Siero, se dispusieron los límites
de las mismas, a mediados del siglo XV las
dos Casas llegaron a enfrentamientos arma-
dos en Colloto, La Paranza y Vega de Poja.
Los Argüelles. Se cita como más antiguo
en la región a Gonzalo Suárez de Argüe-
lles, cabeza de esta familia en tiempo de
Enrique II. Desempeñó el cargo de Merino
por designación de Alfonso Enríquez
cuando éste heredó los territorios de su
padre. El hijo Alfonso González de Argüe-
lles, “caballero muy poderoso en el reina-
do de Juan I”, como tal, figura entre aque-
llos a quienes, en 1381, el monarca orde-
nó acatamiento a la autoridad del obispo
D. Gutierre, para mantener la sumisión de
Alfonso Enriquez. En 1383 Juan I le nom-
bró alcalde mayor de Asturias y en el mis-
mo cargo fue confirmado por Enrique III
en 1394. Fue importante en el mismo rei-
nado el sucesor Rodrigo Suárez de Argüe-
lles. Su hijo Gonzalo Rodríguez de Argüe-
lles, contador de Juan II y comisionado
por el futuro Enrique IV para proclamar en
Asturias el señorío del Príncipe y alentar
oposición a los Quiñones, tenía propieda-
des en Siero.
Por matrimonio con Dª Juana Quirós enlazó
con esta Casa, a la que adquirió el coto de
Peñerudes y en este territorio fundó mayo-
razgo en 1442 a favor del primogénito, Este-
ban de Argüelles. Lope de Argüelles herede-
ro del segundo hijo de Esteban, se casó en
primeras nupcias con Dª María Valdés Vigil,
Señora del antiguo solar de los Vigiles, jun-
to al Nora, y fundó el mayorazgo de Vega de
Poja en favor de su hijo Juan de Argüelles,
en el siglo XVI, época en la que también se
fundaron los mayorazgos Argüelles de Me-
res y Argüelles de Celles.
(32)
13. Los campesinos
La tierra constituía el agente básico de ri-
queza, el trabajo agrario era el fundamental
medio de vida de los habitantes de Siero.
Existían pequeños propietarios pero muy
pocos poseían los predios necesarios para
el sustento familiar. Los campesinos en su
mayoría estaban vinculados, con depen-
dencia económica, a los nobles ya a los ex-
tensos señoríos que la Iglesia de San Sal-
vador y los monasterios de San Vicente y
María Dolores Alonso Cabeza 91
31. J. M. Trelles ob. Cit. p.116.
32. Ibidem, p. 121-127.
2-Libro Siero v2.0 13/3/02 13:03 Página 91
San Pelayo de Oviedo habían formado por
donaciones de los reyes, compra o enco-
mienda. Estas instituciones cedían tierras
mediante préstamos, mampostería, foros o
arrendamientos.
El préstamo, cesión gratuita de por vida pa-
ra el colono, con obligación de poner la tie-
rra en cultivo y continuarlo, tenía carácter
benéfico e implicaba situación de vasallaje.
El sistema de mampostería estimulaba la
plantación de árboles, por plantarlos, el
campesino estaba exento del pago de la
renta durante algún tiempo, y tenía dere-
chos sobre parte de ellos mientras vivieran.
El foro favorecía al dueño porque exigía me-
jora de los bienes, el forero se sentía segu-
ro, podía poseerlos durante mucho tiempo y
dejarlos a los descendientes; solían estable-
cerse por varias generaciones y en ocasio-
nes eran perpetuos.
Priores, abades y mayordomos señalaban
las rentas, casi siempre en especie y con
preferencia escanda, establecían la medida
y época de entrega, por San Miguel o San
Martín, “la collecha fecha”. Cada cierto
tiempo hacían revisión, pesquisa o apeo de
las propiedades. El Libro de Pesquisas de
las rentas de la mesa capitular o “Apeo del
Prior” de la Catedral de Oviedo contiene la
información realizada por el Prior de San
Salvador en el año 1494, describe muchas
fincas en buen número de las parroquias de
Siero. El monasterio de San Vicente poseía
alguna heredad en casi todos los pueblos
del municipio.
Las pesquisas realizadas por el de San Pe-
layo en el siglo XV declaran importantes
rentas en el concejo; se conocen algunas
de época más antigua, en 1287 la abadesa
Aldonza González da “a medias 2 propie-
dades en Tiñana para plantar árboles ex-
cepto en la tierra labradía y la destinada a
habas y a lino. Poco después arrienda la
mitad de la villa de Vigil por 30 maravedís
anuales, en 1310 cede en mampostería a
Rui Pérez, de Feleches, una heredad para
plantaciones. Rui Pérez promete plantarla
bien y cumplidamente, de buena fe y sin
engaño, cada año tenía que llevar al con-
vento el sesmo del pan y la mitad de los
frutos que recogiera. El monasterio de San-
ta María de la Vega tenía propiedades en la
zona central de Siero y el de San Bartolo-
mé de Nava en la suroriental. Eran cultivos
principales trigo, escanda, centeno, pani-
zo, mijo, habas y lino. En ganadería el va-
cuno, lanar y de cerda.
Los campesinos realizaban sus tareas, ha-
cían caminos y puentes, construían casas,
establos y hórreos, y en lenta tradición de
padres a hijos iban dando forma a los ele-
mentos constitutivos de las caserías y po-
blaban las aldeas.
En el Estadismo diocesano, inventario de
las iglesias del Libro Becerro de la Catedral
redactado en 1385 por mandato del obispo
de Oviedo D. Gutierre de Toledo, figuran en
el concejo de Siero 21 iglesias parroquiales,
con sus respectivas propiedades agrarias,
los mansos.
El clima de inestabilidad política, que pre-
dominó desde la segunda mitad del siglo
XIV hasta gran parte del siguiente, influyó
negativamente en la evolución económica.
Sobre el campesino recayeron mayores tri-
butos, no faltaron ciclos atmosféricos ad-
versos que menguaron las cosechas; la es-
casez y el hambre se hicieron sentir, enfer-
medades y epidemias produjeron descen-
so demográfico bastante acusado en el
campo, quedaron tierras sin cultivar por
falta de mano de obra aunque se facilitaron
contratos agrarios por períodos de tiempo
más largos. Con el restablecimiento del or-
92 Prehistoria, Edad Antigua y Edad Media
2-Libro Siero v2.0 13/3/02 13:03 Página 92
den en los años finales del siglo XV, se ini-
cia una etapa de recuperación económica.
En los contratos de arrendamientos, en los li-
bros de apeos y pesquisas, quedaron regis-
trados los nombres de los habitantes de las
aldeas de Siero que desde los comienzos de
la Edad Media se fueron sucediendo en el
trabajo y cultivo de la tierra, adaptando la na-
turaleza a las necesidades humanas.
María Dolores Alonso Cabeza 93
2-Libro Siero v2.0 13/3/02 13:03 Página 93
94 Prehistoria, Edad Antigua y Edad Media
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Historia Moderna y Contemporánea
del Concejo de Siero
Fructuoso Díaz García
3-Libro Siero v2.0 13/3/02 13:02 Página 95
3-Libro Siero v2.0 13/3/02 13:02 Página 96
I. EL SIGLO XVI.
Siero mantenía hace quinientos años en su
integridad el territorio que le había sido con-
cedido por el rey en el último tercio de siglo
XIII, y algunas propiedades todavía a finales
del siglo XV se delimitaban segund va el tér-
mino del pevillegio del Concejo de Siero.
(1)
Aunque la jurisdicción de todo este espa-
cio y de sus gentes correspondía al rey, al-
gunos pequeños territorios, junto con sus
habitantes, estaban sometidos a otros se-
ñores. Tal es el caso de Santiago y San
Juan de Arenas, cotos pertenecientes a
las respectivas órdenes militares de San-
tiago y San Juan; Mieres de Limanes y
Noreña, que junto con sus anexos de La
Felguera y La Pasera eran jurisdicción del
Obispo de la diócesis, y Marcenado y La
Paranza, en manos de los Vigil y los Ar-
güelles respectivamente.
Destacaba entre ellos Noreña. Algunos da-
tos, como el de haber sido “poblada” en un
momento indeterminado, y el de tener mer-
cado, parecen indicar la posibilidad de que
fuese beneficiada, posiblemente en el siglo
XV, por una repoblación episcopal, al igual
que ocurrió con otros territorios asturianos de
la Mitra. Por tanto, a principios del siglo XVI
nos encontraríamos con que en un mismo al-
foz, el de Siero, cohabitarían dos polas, que
mantendrían algunos conflictos.
(2)
La propia
estructura parroquial así parece ponerlo en
evidencia, organizándose radialmente en tor-
no a Noreña las parroquias de la mitad occi-
dental de Siero, y lo mismo en torno a la Po-
la las de la mitad oriental.
Siero era en esta época, como el resto de
Asturias, un concejo eminentemente rural y
la más importante fuente de riqueza era la
tierra. La propiedad de la misma pertenecía
a un sector social restringido, compuesto
por la nobleza titulada y las instituciones
eclesiásticas. En Siero, a pesar de que los
monasterios más importantes del centro de
la región tenían numerosas propiedades,
dispersas por todo el término municipal, es-
pecialmente en su mitad occidental, era la
nobleza titulada la que controlaba la mayor
parte de la tierra.
La propiedad de la misma pertenecía a un
sector social restringido, compuesto por la
nobleza titulada y las instituciones ecle-
siásticas. En Siero, a pesar de que los mo-
nasterios más importantes del centro de la
región tenían numerosas propiedades, dis-
persas por todo el término municipal, es-
pecialmente en su mitad occidental, era la
nobleza titulada la que controlaba la mayor
parte de la tierra.
El paisaje agrario era un complejo mosaico
formado por tierras de cultivo, organizadas
en erías y explotadas intensivamente, en las
que se cultivaban cereales y leguminosas;
montes altos y pastizales, muchos de los
cuales eran propiedad del común de los ve-
cinos. Este equilibrio era roto en algunas
ocasiones, como ocurría en la parroquia de
Anes cuando los vecinos de Varé, Santirso y
Palmeano cortaban madera y se llevaban
los frutos de los montes propiedad de la
malatería de Ruedes:
...que la dicha casa tiene ciertos térmi-
nos e montes de castañas e robles e
acebuches e que algunas personas
particulares comarcanas les cortan la
madera el es llevan el fruto de los cas-
taños e dis que a pesar de haber que-
Fructuoso Díaz García 97
1. Oviedo, Archivo Capitular de Oviedo, manuscrito nº 39, Tomo I, Libro de las rentas de la Mesa Capitular (Libro del Prior), folio 60 vto, 1498.
2. Los indicios pueden leerse en dos trabajos de don Juan Uría Ríu: “Orígenes de la villa y condado de Noreña” y “Noreña libre del tributo de alcabala, litiga contra su exigencia
por Siero (1486-1503)”, ambos publicados en Estudios sobre la Baja Edad Media Asturiana, Oviedo, Biblioteca Popular Asturiana, 1979.
3-Libro Siero v2.0 13/3/02 13:02 Página 97
xado a las justicias del dicho concejo
no les han querido facer justicia...
(3)
En este espacio, predominantemente rural,
el ganado debió de tener un importante pa-
pel, no sólo como pieza imprescindible en
cada una de las caserías del concejo, sino
también formando importantes cabañas ga-
naderas que ocuparían los pastos y las bra-
ñas localizadas en el noroeste del mismo, li-
mitando con otros espacios de Llanera y Gi-
jón, en los que se establecieron grupos de
vaqueros y arrieros que se ocuparían de las
amplias cabañas propiedad de los señores
de la zona. Así, en la primavera de 1611, los
empadronadores de Siero indicaban que...
En los montes de las abelgas de es-
te concejo hay algunos baqueros
que biven y residen de ordinario más
de la mitad del año y no está en el
padrón, acordando que el juez llano,
sus empadronadores y el escribano
vayan a las cañadas y casas donde
ellos viven para tomar razón de sus
nombres y naturaleza y les notifique
se muestren dentro de un breve tér-
mino, con apercibimiento de que les
repartirá a ellos y a sus bienes y por
la ausencia que hacen se les secues-
tre sus bienes.
(4)
Esto fue lo que hizo, creemos, que el mer-
cado de Pola de Siero adquiriese a partir
de este momento, o acaso mucho antes, la
importancia que ha tenido a lo largo de su
historia. La existencia, documentada, de
zapateros en Pola de Siero y Noreña des-
de principios del siglo XVI no deja de refle-
jar la importancia que el mercado de gana-
dos y sus productos tenía en la capital del
concejo. En 1521, por ejemplo, uno de
esos zapateros de la Pola fue detenido en
Oviedo por vender zapatos a más del pre-
cio de lo establecido.
(5)
También en Noreña
había a finales de la centuria,
...algunos zapateros de obra grosera que
azen zapatos para venderlos en los lugares
realengos circunvezinos donde pagan el al-
cabala que adeudan.
(6)
Tan importante llegó a ser en la economía de
la zona la fabricación de zapatos que,
El señor Bernavé de Vixil repressentó a la
Junta la carestía de las cosas y mercadurías
en este Prinzipado, en que convenía reme-
dio; y en particular la falta y daño que se si-
guía a esta çiudad en no venir a los merca-
dos los çapateros de Noreña con la obra,
como acostumbravan, retirándose a ben-
derla en sus cassas a exçessivos prescios y
trocándola a mentenimientos, con que ces-
sava el comerçio y el valor de las alcavalas
en esta ciudad.
(7)
Se documentan también allí, a caballo entre
los siglos XV y XVI, otros oficios como los de
carpintero, sastre y ferrero.
(8)
Siero debió de disfrutar también del relativo
progreso demográfico que tuvo lugar en As-
turias, aunque no disponemos de informacio-
nes que lo avalen, como no sean las que ha-
cen referencia a la presión sobre los montes
98 Historia Moderna y Contemporánea del Concejo de Siero
3. Valladolid, Archivo General de Simancas, Registro General del Sello, 1503, agosto, 19. Fragmento publicado por José Ramón Tolívar Faes en Hospitales de leprosos en
Asturias durante las edades media y moderna, Oviedo, Instituto de Estudios Asturianos, 1966, nº 16, p.379.
4. Cf. Fausto Vigil Álvarez, Notas para una monografía de Siero (Asturias), Pola de Siero, 1953, capítulo XXIV: “Estado noble y llano; padrones; heráldica sierense e inscrip-
ciones”, Archivo Municipal de Siero, manuscrito inédito.
5. Cf. Margarita Cuartas Rivero, Oviedo y el Principado de Asturias a fines de la Edad Media, Oviedo, Instituto de Estudios Asturianos, 1983, p 232, nota 46.
6. Cf. Juan Uría Ríu: “Noreña libre del tributo de alcabala, litiga contra su exigencia por Siero (1486-1503)”, en Estudios sobre la Baja Edad Media Asturiana, Oviedo, 1979,
p. 73.
7. Acta de la Junta General del Principado de 1628, noviembre 5-7, Oviedo. Publicado en Junta General del Principado de Asturias. Actas Históricas. I. Volumen II, edición
a cargo de Josefina Velasco Rozado y José Tuñón Bárzana, Oviedo, Junta General del Principado de Asturias, 1997, p. 562.
8. Cf. Francisco Javier Fernández Conde, El señorío del cabildo ovetense. Estructuras agrarias de Asturias en el tardo medievo, Oviedo, Servicio de Publicaciones de la
Universidad de Oviedo, 1993, p. 31.
3-Libro Siero v2.0 13/3/02 13:02 Página 98
comunales del norte del concejo.Tampoco
podemos ofrecer descripción alguna de las
condiciones de vida y de las características
del campesinado, que, como ocurre a lo lar-
go de todo el extenso período que va hasta
el siglo XIX, disponía de las mínimas condi-
ciones para garantizar su supervivencia.
Lo que sí conocemos relativamente mejor
es la presencia de diversas familias de la no-
bleza asturiana con solar o propiedades en
Siero, alguna de ellas muy poderosas. Es el
caso de los Argüelles, los Vigil o los Hevia.
Los primeros constituyeron a partir del siglo
XV un linaje de fuerte influencia en Asturias.
Establecieron mayorazgo en Meres, Vega de
Poja y Celles; emparentaron con los Hevia y
los Huergo, y dieron lugar a casas menores
como las de Boves. Tenían en Siero propie-
dades repartidas por las parroquias de Tiña-
na, Vega de Poja, Bobes, Granda, Vigil, Ce-
lles, Collado, Feleches, Valdesoto, La Carre-
ra, Argüelles y Santa Marina.
(9)
Estas grandes familias de la nobleza consti-
tuyeron mayorazgos, con el fin de conservar
unido el patrimonio familiar. Los Argüelles lo
hicieron en Meres en 1542 y seis años más
tarde en Celles.
De los hidalgos, que no tenían numerosas
propiedades, pero que estaban exentos de
cargas fiscales, conocemos los nombres
de los que solicitaron serlo a lo largo de la
segunda mitad del siglo: Juan de Valdés,
Juan de Quirós y Julián y Pedro Rodríguez
de Boves. Otros como los de Huergo,
Granda, Lugones o Faes buscaban, con
mucha imaginación, su descendencia e hi-
dalguía en figuras legendarias, capitanes
griegos que invadieron estas tierras y
construyeron en ellas ciudades.
(10)
También las instituciones eclesiásticas
tenían muchas propiedades en Siero: la ca-
tedral ovetense desperdigaba sus bienes
por las parroquias de Granda, Hevia, Vega
de Poja, Limanes, La Paranza, Anes, San
Juan del Obispo, Viella y San Miguel de la
Barreda. El monasterio de San Pelayo por
Tiñana, Feleches, Granda, Bobes, Limanes,
Argüelles, Viella, Lieres, Colloto, Noreña,
Santa Eulalia de Vigil y Lugones; y el de Val-
dediós extendía su control a La Carrera, Ar-
güelles, Noreña, Feleches, Collado, Vega de
Poja, Aramil, Santa Eulalia de Vigil y Muñó.
Lo que parece una situación equilibrada da-
ba lugar a numerosas injusticias y conflic-
tos, como los que enfrentaban a unos seño-
res con otros, que litigaban por el control de
las jurisdicciones de los pequeños señoríos
de Marcenado o de La Paranza, y también a
los nobles con los campesinos, por la ex-
plotación de montes, que fueron comunales
y que los señores habían acabado por apro-
piarse. Los vecinos de Huergo, en Anes,
fueron requeridos para que no hiciesen cie-
rros en aquellos montes, y los de Vio llega-
ron a un acuerdo con los Valdés, por el que
podían aprovechar los montes para pacer
con sus ganados, recoger la leña caída y
hacer bravos de pan, panizo y nabos.
(11)
El caserío que conformaba Pola de Siero,
cabeza de la administración del rey en el te-
rritorio de Siero, se articulaba en torno a la
Plaza de Les Campes, la actual Plaza de Ar-
güelles y a los caminos que confluían, des-
de diversos puntos en ellas. La importancia
del mercado en la vida de esta pequeña vi-
lla asturiana, que tendría un número aproxi-
mado de unos mil habitantes, hizo que la
plaza adquiriese una gran importancia, y en
el caso de la de Les Campes, una gran su-
Fructuoso Díaz García 99
9. Cf.María Josefa Sanz Fuentes, Archivo de la Casa de Meres. Inventario. Por cortesía de la autora.
10. Cf. Tirso de Avilés, Armas y linajes de Asturias y Antigüedades del Principado, Oviedo, Grupo Editorial Asturiano, 1991, pp. 103-115.
11. Cf. Matrícula de los Instrumentos pertenecientes a la Casa de Valdés en Gijón, 1816, folios 38-39. Consultado en microfilm en la Biblioteca Asturiana del Padre Patac.
3-Libro Siero v2.0 13/3/02 13:02 Página 99
perficie, como consecuencia de su uso co-
mo mercado de ganados.
La nueva política municipal de los Reyes
Católicos promovió la construcción de
ayuntamiento y cárcel, situadas en la Plaza
de Argüelles, que tendría la función, supo-
nemos, de una “Plaza Mayor”.
La administración del municipio estaba
controlado por las familias de la nobleza
local, cuyos miembros ocupaban los car-
gos más importantes de la administración
local: Pedro de Argüelles, señor y dueño
de la Casa de Meres y del coto de la Pa-
ranza fue escribano de la Poridad y regidor
de la villa de Siero.
II. EL SIGLO XVII
La introducción del maíz en Siero, de la
que desconocemos la fecha exacta,
(12)
su-
puso, como ocurrió en el resto de Asturias,
el aumento de los rendimientos agrícolas y
permitió un crecimiento demográfico que
obligó a la división de las caserías, la colo-
nización de los terrenos comunales y la
aparición de quintanas aisladas en las zo-
nas de montaña que ciñen al norte y al sur
el concejo.
La recuperación demográfica y el creci-
miento económico son bien patentes, a
falta de otros indicios, en el aumento de la
riqueza de las familias de la nobleza del
concejo. El crecimiento de las fortunas
permite que, entre finales del siglo XVII y
principios de la centuria siguiente, tenga
lugar en Siero una gran actividad edilicia a
cargo de la nobleza asentada en él, que re-
forma sus viejos solares, o construye nue-
vas mansiones y capillas.
Antonio Argüelles Posada, “El Colegial”,
reedifica el antiguo palacio familiar de Me-
res. En Celles se construye un enorme pa-
lacio, uno de los edificios más destacados
de la arquitectura barroca asturiana, en el
que la calidad y modernidad de su diseño,
así como la perfección de la talla, contras-
tan con el carácter rural y apartado de su
ubicación.
(13)
En la Pola, los Vigil erigen, en lo que hemos
llamado la plaza mayor de la villa, el Palacio
de La Casona. En el centro de la misma An-
drés del Quintanal Nosti y su mujer, María
García, pagaron la construcción en la plaza
de Les Campes, de una capilla en honor de
la Virgen del Carmelo.
(14)
La vida municipal sufre un fuerte proceso de
control por parte de estas familias de la no-
bleza laica. Según se observa en las listas
de Jueces Nobles y Jueces del Estado Lla-
no elaboradas por Fausto Vigil a partir, fun-
damentalmente de la documentación muni-
cipal,
(15)
sólo unas pocas familias accedían a
los sillones del consistorio, y con ello con-
trolaban el municipio, y muy especialmente
su economía, siendo particularmente impor-
tante para sus intereses el mercado de la
Pola: La Pola de Siero es un lugar a do se
hace un grande mercado cada semana, in-
dicaba Luis de Valdés en 1622.
(16)
Desde el siglo pasado tenía lugar la venta de
oficios de poder o jurisdicción en Siero; és-
100 Historia Moderna y Contemporánea del Concejo de Siero
12. En los concejos limítrofes de Langreo, Villaviciosa y Gijón el porcentaje del maíz dentro del conjunto de los cereales cultivados es mayoritario desde mediados del si-
glo XVII. Cf. Baudilio Barreiro Mallón, “La introducción de nuevos cultivos y la evolución de la ganadería en Asturias durante la Edad Moderna”, en Congreso de Historia
Rural. Siglos XV al XIX, Madrid, Universidad Complutense, 1984, pp. 287-318.
13. Cf. Vidal de la Madrid Álvarez, “Arquitectura barroca civil (II)”, en El arte en Asturias a través de sus obras, Oviedo, Editorial Prensa Asturiana, 1996, p. 215.
14. Cf. Rosi Villa González, “La Cofradía de Nuestra Señora del Carmen: origen de unas fiestas populares”, en Portfolio de las Fiestas de Nuestra Señora del Carmen y Car-
mín, 13 a 22 de julio de 1988, Pola de Siero, 1988.
15. Cf. Fausto Vigil Álvarez, Notas para una monografía de Siero (Asturias), Pola de Siero, 1953, capítulo XIV: “Los Jueces”, Archivo Municipal de Siero, manuscrito inédi-
to.
16. Cf. Luis de Valdés, Memorias de Asturias, Gijón, Monumenta Histórica Asturiensia, nº V, 1978, p. 112.
3-Libro Siero v2.0 13/3/02 13:02 Página 100
tos tenían un salario simbólico, pero permi-
tían a sus compradores detentar un gran
poder. El Alférez Mayor de Siero ejercía co-
mo regidor y elector de otros cargos conce-
jiles, era capitán de la gente de guerra con
la que el concejo servía al monarca y tenía
preeminencia de asiento, salario y portaes-
tandarte. Uno de estos alféreces llegó a ne-
gociar, a cambio de una importante canti-
dad de dinero, con los Argüelles y los Vigil,
las familias más importantes del concejo, la
elección para regidores de los miembros de
sus familias. Lope de Argüelles Vega y Qui-
ñones compró el cargo de Alguacil Mayor a
Bernardo de Assón. Otro Argüelles compró
la alcaidía de cárcel de Siero en 1597.
(17)
Los Vigil de Quiñones acabaron teniendo
una importante presencia en la Junta Gene-
ral del Principado de Asturias. Sebastián Vi-
gil de Quiñones inició una política familiar de
alianzas matrimoniales que le llevó a enlazar
con la Casa de la Rúa de Oviedo, a través
de doña Isabel de la Rúa, conformando un
importante patrimonio en los concejos de
Siero, Sariego y Oviedo.
En 1679 Carlos II le nombra Marqués de
Santa Cruz de Marcenado y Vizconde del
Puerto
(18)
y en 1682 su hija, Jacinta de Vi-
gil, casa con Juan Antonio de Navia Oso-
rio, consiguiendo unir así tres de los linajes
más importantes de la zona centro occi-
dental de Asturias.
(19)
Como indicaba Fausto Vigil, “el número de
vecinos del Estado de los buenos hombres
labradores era muy escaso y cada año me-
nor, porque procuraban cambiar dicho esta-
do por el de noble que, como privilegio, te-
nía menos obligaciones que cumplir y resul-
taba más favorecido en todo”.
En los desaparecidos padrones municipales
los datos son evidentes, y el crecimiento de
hidalgos en los siglos XVII y XVIII es muy im-
portante:
(20)
Cuadro I. Evolución del número de nobles y
pecheros entre 1638 y 1787.
III. EL SIGLO XVIII
La aldea de Arenas (...) hállase situa-
da en la cima de una monte bastan-
te elevado, desde el cual no sólo se
ve la ciudad que dista de él doce mil
pasos, sino también todo el concejo
de Siero, con todos sus alegres pue-
blos, caseríos, arboledas, bosques,
prados, tierras y arroyos.
Así vio el médico Gaspar Casal el concejo
un día de otoño de 1743.
(21)
El paisaje rural de Siero era similar al del siglo
anterior, y la organización del terrazgo la mis-
ma, aunque es posible que el crecimiento de
la población obligase, especialmente a finales
de siglo, al establecimiento de nuevas case-
rías en zonas marginales y comunales del
concejo. Un ejemplo de lo que decimos pu-
Años Nobles Pecheros Totales
1638 2246 110 2356
1645 2525 138 2662
1650 2797 163 2960
1787 7975 66 8041
Fructuoso Díaz García 101
17. Cf. Fausto Vigil Álvarez, “El Alferazgo y los Alféreces Mayores de Siero (Asturias)”, Boletín del Instituto de Estudios Asturianos, nº 6, Oviedo, 1949, pp. 3-45 y Alfonso
Menéndez Gonzalez, “La venta de oficios públicos en Asturias en los siglos XVI y XVII”, Boletín de Instituto de Estudios Asturianos, nº 112, Oviedo, 1984, pp. 667-707.
18. Cf. Fausto Vigil Álvarez, Notas para una bio-bibliografía de Siero (Asturias), Santander, Aldus, 1949, p. 229.
19. Cf. Alfonso Menéndez González, Élite y poder: La Junta General del Principado de Asturias 1594-1808, Oviedo, Instituto de Estudios Asturianos, 1992, pp.543-545.
20. Cf. Fausto Vigil Álvarez, Notas para una monografía de Siero..., Capítulo XIV: “Los Jueces”.
21. Cf. Gaspar Casal, Historia natural y médica de El Principado de Asturias, Madrid, Oficina de Manuel Martín, 1762; edición facsímil, Oviedo, Servicio de Publicaciones
del Principado de Asturias, 1988, p.449.
3-Libro Siero v2.0 13/3/02 13:02 Página 101
diera ser el del barrio de la Teya, de la parro-
quia de Vega de Poja, donde tiene lugar el
emplazamiento de tres pequeñas caserías al
pie de uno de los caminos que comunicaban
esta zona del noroeste de la parroquia, en un
pequeño valle de laderas empinadas. Sus co-
lonos pondrían en explotación los terrenos
baldíos situados en ladera y difíciles de labrar.
La patata no se introdujo en Siero hasta fina-
les de la centuria, y aún así las cosechas eran,
según la documentación, insignificantes:
En este concejo también se benefician las
especies de lino, cáñamo, navos y batatas,
y por no ser cosechas de considerazión ma-
yor no se expresa en las parroquias o luga-
res donde se cogen estas especies.
(22)
La quintana, agrupada en aldeas, barrios,
como el caso de la Teya, o aislada, era, al
igual que en el resto de Asturias, la unidad
mínima fundamental del poblamiento del
concejo. Muchas de ellas serían como la
que describe en Lamuño (Valdesoto), el si-
guiente documento, que en 1721 constaba
de casa, hórreo, huerto, huerta de prado, te-
rreno labradío y castaños y otros árboles
frutales, y que era propiedad de una de las
familias de la nobleza local:
(23)
102 Historia Moderna y Contemporánea del Concejo de Siero
Fig. 1. Mapa de términos de una zona de Hevia; 1679, Toribio de Nava; papel, 60x43,5 cms.;
escala indeterminada. Valladolid, Archivo de la Real Chancillería, Planos y Dibujos, nº 133
22. Madrid, Archivo de la Real Academia de la Historia, Diccionario Geográfico Histórico de Francisco Martínez Marina, legajo 9/6037, cuaderno 2º, fol. 8.
23. Valdesoto (Piniella), Archivo de la Casa de Camino, Documento de consignación de propiedades para la capellanía perpetua de la capilla de San Juan Evangelista de
Piniella, 1721. Por cortesía de la familia Covián Regales.
3-Libro Siero v2.0 13/3/02 13:02 Página 102
(...) La mi casería que de mi mano lle-
van en arrendamiento y por que en
cada un año y por cada día de San
Martín me pagan nuebe fanegas de
pan de renta Andrés de Vigil y Isavel
Rodríguez su muger vezinos de di-
cho lugar de Lamuño, la qual casería
se compone de una casa vaja, cozi-
na, cuerpo de casa, aposentos y bo-
lados, corral, portal, toda de piedra,
madera y teja en que viven los suso-
dichos; apuerios, entradas y salidas
y más della pertenecientes. Con más
un orrio de quattro pies que está de-
lante de la dicha casa y rrodeos que
la perttenecen. Con más un huerto
de hortaliza que se halla pegado y a
un lado de dicha casa que será poco
más de el suelo de un orrio. Con más
una huerta de prado que pega con
dicha casa que se halla cerrada so-
bre sí y es tapín de dar dos carros de
yerva con sus dos paziones y con
sus árvoles así en dicho huerto como
en dicha huerta de prado (...). Con
más de un día de bueyes de terreno
labradía grande sitto en la hería de
San Juan de dicho lugar de Lamuño
que se nombra la tierra de los pozos
(...). Con más otro día de bueyes de
heredad labradía sitto en dicha hería
de San Juan que se nombra del Ca-
brón (...). Con más otro pedazo de
heredad labradía sitto en dicha hería
de San Juan que se dize el Cuetto
(...). Con más dos bueyes de heredad
labradía sittos en la hería de Fumari-
ye de el dicho lugar de Lamuño que
se llaman del Piquero (...). Con más
otro día de bueyes de heredad labra-
día sitto en la dicha hería de Fumari-
ye que se dice el Cuadro (...). Con
más otro día de bueyes de heredad
labradío sitto en dicha hería de Fu-
mariye que se dice del Abesedo (...).
Con más medio día de bueyes de he-
redad labradío sitto en dicha hería de
Fumariye que se dize Baloquedo (...).
Con más ottro de bueyes de heredad
labrantía sitto en la dicha hería de
Fumariye que se llama de Sobre la
Peña (...). Con más la llosa que se di-
ce de la Rovellada sitto en términos
de dicho lugar de Lamuño donde lla-
man el Pandiello zerrada sobre sí con
todos sus árvoles que serán más de
tres días de bueyes de heredad la-
bradía. Con más la mittad del casta-
ñedo que se dice de los Pontones
sitto en término de dicho lugar de
Lamuño, según que la otra mitad es
del dicho Domingo Rodríguez vezino
de santa eulalia de Vigil. Con más to-
dos los árvoles frutales y no frutales
que en dicho lugar de Lamuño perte-
nezen a dicha casería y vienes expre-
sados como los llevaron y pagaron
los arrendatarios y dueños que fue-
ron de dicha casería y vienes expre-
sados. Con más la mi huerta de pra-
do que es tapín de dar cada año tres
carros de yerva con sus paciones ce-
rrada sobre sí sita en dicho lugar de
Lamuño (...). Con más un pedazo de
huerto que está a un lado de la dicha
huerta que será como cosa de el
suelo de un orrio de cuatro pies que
me vendió dicha Dominga Martínez
difunta y está unido con dicha huerta
de prado referido zerrada sobre sí.
Con más un día de bueyes grande de
heredad labradía con lo del pertene-
ziente sitto en la dicha hería de San
Juan de Lamuño que se dice la tierra
de la vega (...). Con más el mi casta-
ñedo que se dice de la riega de Vi-
llaescusa junto de la llosa de la Ro-
vellada arriva referida con sus robles,
suelos y poceras de castañales y
más pertenezidos en aquel término
Fructuoso Díaz García 103
3-Libro Siero v2.0 13/3/02 13:02 Página 103
de Villaescusa donde está sitto y en
término de dicho lugar de Lamuño,
que es de dar en cada un año tres fa-
negas de castañas y linda con casta-
ñedos y casttañales de Dominga Dí-
az y de otras más propias que anttes
fueron de Rodrigo de la Lastra, y así-
mismo linda con castañedo de los
menores de Alonso García diffunto
vezino que fue del lugar de Leceñes,
y asimismo por arriva linda con cami-
no de la Rovellada y con castañedos
de Domingo Palacio, llamado Jun-
quera y de Pedro Suárez Lamuño.
Cuios vienes en esta casería expre-
sados los llevan todos los dichos An-
drés de vigil y Isavel Rodríguez su
muger de mi mano en arrendamiento
y los hube y compré por venttas rea-
les a diferenttes personas vezinos de
dicha parroquia de Valdesoto y de la
Pola de Siero.
La organización del terrazgo en Siero a me-
diados del siglo XVIII era muy parecida a la de
concejos limítrofes como el de Oviedo:
(24)
en torno a una cuarta parte del terreno pues-
to en explotación estaba destinado al cultivo,
especialmente de cereales (trigo, maíz, y algo
de centeno), y otro diez por ciento se destina-
ba a pastos, quedando una superficie del se-
senta y cinco por ciento del territorio de Siero
ocupada en comunales y montes. En ellos se
podían dar tres usos: agrícola, forestal y pas-
toril, siendo el último el más importante. Aun-
que en todas o casi todas las parroquias ha-
bía uno de estos espacios, la esquina noroc-
cidental del concejo estaba dedicada desde
antiguo a pastos para ganados. Conocida co-
mo La Belga, en el límite con los concejos de
Llanera y Gijón, al norte del río Noreña y entre
las parroquias de Viella, Bobes, La Barreda,
Argüelles, el coto de Noreña y Anes, era:
un gran terreno despoblado... unos
comunes escarpados llamados La
Belga que sólo producen pastos pa-
ra ganados, y son susceptibles de
una grande población por su exten-
sión, llanura y bella situación.
(25)
Allí vivían algunas familias de vaqueros, ocu-
pados en el cuidado de las cabañas ganade-
ras de la nobleza. Ellos mismos se describen
del siguiente modo:
Francisco Álvarez Montaña i demás
vecinos de Santo Tomás de Torrestío,
en el partido judicial de Paredes pro-
vincia de León a V.S. con el respeto
debido hacemos presente: que la si-
tuación topográfica de aquel país obli-
gó a nuestros mayores desde tiempo
inmemorial a cerrar sus casas en el ri-
gor del invierno i buscar albergue en
país templado para conservar la exis-
tencia i la de sus ganados. La provin-
cia de Asturias les sirvió de asilo en
varias parroquias, i nos sirve a los que
representamos en el barrio de Ordoño
parroquia de Bobes en el concejo de
Siero, partido judicial de Oviedo.
En este barrio, como punto determi-
nado por el vecindario de la misma,
apacentamos nuestros ganados i a la
par de esta ocupación labramos al-
gunas tierras en colonia. Luego que
la estación lo permite nos traslada-
mos a nuestro país en el que como
vecinos de Santo Tomás de Torrestío
pagamos las contribuciones pecu-
niarias para el erario i las de sangre, i
además las municipales (...). Al mis-
mo tiempo contribuimos para las
104 Historia Moderna y Contemporánea del Concejo de Siero
24. Cf. Jesús García Fernández, Sociedad y organización del espacio en Asturias, Gijón, Silverio Cañada, Editor, 1980, pp. 81-83.
25. Madrid, Archivo de la Real Academia de la Historia, Diccionario Geográfico Histórico de Francisco Martínez Marina, legajo 9/6037, cuaderno 2º.
3-Libro Siero v2.0 13/3/02 13:02 Página 104
sextaferias para el sostenimiento del
párroco i del culto.
(26)
En la parroquia de La Collá había también
...al oriente un monte o puerto llama-
do La Loma de más de quatro leguas
de circunferenzia a donde concurren
a pastar en el Ybierno los ganados
de Caso por la mucha Nieve que
suele caer en aquel conzejo y en la
primavera y verano los ganados de
Siero, Sariego, Villaviciosa y Xijón.
Abunda de toda caza y por los mu-
chos animales nocivos que suelen
criarse en los muchos bosques que
contiene salen para desterrarlos va-
rias monterías de los referidos con-
cejos.
(27)
Las labores de la tierra, concretamente las
de la sementera del maíz, fueron estudiadas
por Jovellanos en Valdesoto, y descritas en
sus Diarios de un modo magistral:
Cogida la cosecha de trigo o escan-
da a últimos de julio o principios de
agosto, pastan los ganados el rastro-
jo y hierbas producidas hasta princi-
pios de febrero; entonces se da a la
tierra la primera reja, que llaman arar
(...); a principios de abril la operación
de abatir (...); hecha la operación del
rastro, se echa encima el estiércol,
cal o manga de abono (...); después
de lo cual, desde mediados de abril
hasta mediados de mayo (según los
climas) se siembra el maíz a puño,
muy esparcido, y entonces se da una
reja de arado muy ligera para volver
la tierra sobre el grano, a que llaman
binar. Inmediatamente se siembran
las habas encima, también a puño y
mucho más esparcidas (...). Cesan
las labores hasta entrado junio, y
desde entonces se hace la operación
de la salla, reducida a cavar ligera-
mente la tierra con un zarcillo, que es
una fesoria corta de mango y ancha
de pala (...). Adviértase que al tiempo
de las habas se siembran las calaba-
zas (...). Tal vez se siembran con las
habas arvejos, y aun en algunas par-
tes panizo (...). De principios de julio
a la Magdalena, se hace la operación
del arriendo (...). Cesan entonces las
operaciones hasta mitad de agosto;
entonces se cogen las habas (...).
Desde principios de octubre se siem-
bra el maíz por el pie y planta a plan-
ta, ya con hoces, ya con cuchillas
puestas en una palo (...). Las plantas
segadas se ponen en montones pira-
midales que llaman tucas (...). Sígue-
se a esto la operación de la esfoyaza,
que se hace por turnos en las casas
de los labradores, concurriendo los
mozos y mozas de la redonda a ellas
(...). Esta operación es de mucha ale-
gría: se canta mucho; se tiran unos a
otros las panoyas; se retoza y se me-
rienda tortilla de sardinas o jamón de
borona, precisamente caliente, que-
so y peras o manzanas cocidas con
la misma borona (...).
(28)
Mediada la centuria, el número de molinos
harineros documentados en Siero es de se-
tenta y cuatro, localizados en su mayoría en
la franja central del concejo, en el Nora y en
sus afluentes más caudalosos, y también en
Fructuoso Díaz García 105
26. Oviedo, Archivo General de la Administración del Principado de Asturias, Archivo de la Diputación, caja 2882, 1847, enero, 23. Parroquia de Bobes. Juan Uría Ríu en-
trevistó en los lugares de La Barganiza, Ordoño y Silvota a los descendientes de estos vaqueros; Cf. Juan Uría Ríu, “Tradiciones sobre el origen de la transhumancia de
Los vaqueiros de alzada y otros estudios. De caza y etnografía, Oviedo, Biblioteca Popular Asturiana, 1976, pp. 58-59.
27. Madrid, Archivo de la Real Academia de la Historia, Diccionario Geográfico Histórico de Francisco Martínez Marina, legajo 9/6037, cuaderno 2º.
28. Gaspar Melchor de Jovellanos, Diario 1º. Cuadernos I a V, hasta 30 de agosto de 1794, edición crítica, introducción y notas de José Miguel Caso González, Oviedo,
Instituto de Estudios del Siglo XVIII y Ayuntamiento de Gijón, 1994, pp. 121-123.
3-Libro Siero v2.0 13/3/02 13:02 Página 105
el río Noreña y sus tributarios. A lo largo del
siglo debieron de construirse algunos más,
pues las fuentes consultadas correspon-
dientes a los finales del siglo XVIII ofrecen
para algunas parroquias como las de Muñó,
Vega de Poja o Santiago de Arenas datos
más abultados.
(29)
Los lagares de sidra registrados son die-
ciocho y se localizan fundamentalmente
en la mitad occidental del concejo, en las
parroquias de Collado, Feleches, Valdeso-
to, Aramil y Muñó.
La documentación al uso muestra la existen-
cia muy consolidada de algunas industrias ar-
tesanales, concentradas en Noreña y La Pola.
Los trabajos relacionados con la construcción
(carpinteros, tallistas carpinteros, albañiles y
canteros) son abundantes especialmente en
Pola de Siero, donde, posiblemente el au-
mento de la población y la consiguiente nece-
saria construcción o ampliación de casas, los
crecientes gastos en reparos de caminos, y
las construcciones de la nobleza local, harían
indispensable su existencia. No resulta extra-
ño, pues, que en la capital del municipio des-
arrollasen su actividad escultores como Tori-
bio de Nava Riestra y Juan de Villanueva Bar-
bales. Otra industria bien documentada en la
zona es la del hierro: herreros, cerrajeros, cal-
dereros, herradores o maestros de hacer fe-
rradas se conocen en Pola, pero muy espe-
cialmente en Noreña, aunque también había
herreros en otras parroquias, especialmente
las de la esquina nororiental del mismo.
Si por algo era conocida Noreña en esta
época es por la dedicación que una buena
parte de su población tenía a los trabajos del
curtido de pieles y la fabricación de zapatos.
Doscientos veinticuatro zapateros, entre
maestros, oficiales y aprendices son nom-
brados en el Catastro de Ensenada, junto a
ciento veintisiete curtidores y algunos zurra-
dores de pieles. En total, aproximadamente,
se ocupaba en esta industria un veinte por
ciento de la población de la villa. Así pues,
no es de extrañar que tuviese en aparcería
cerca de mil doscientas cabezas de ganado
(1020 de vacuno y 149 de caballar).
En Pola de Siero, donde también hay cons-
tancia de un importante industria de curtidos,
la documentación destaca por encima de és-
ta la textil, y hace mención a un número im-
portante de sastres, que se dedicaban mu-
chos de ellos a la fabricación de monteras.
Muchos de los que se dedicaban a estos
oficios no lo tenían como su única ocupa-
ción, y como máximo le dedicaban seis me-
ses al año, complementándolo con las tare-
as agrícolas habituales.
Fuera de Noreña y la Pola destaca la exis-
tencia en Marcenado de una tejera propie-
dad del Marqués de Santa Cruz
El mercado de Pola de Siero es descrito en
distintas fuentes de finales de siglo como
uno de los mejores de Asturias:
Todos los martes del año se celebra
un gran mercado mui abundante de
todas las especies del país, y con
particularidad de ganados, que por
lo mismo está concevido por el me-
jor del Principado.
Hay en este pueblo un mercado pú-
blico de los más abundantes y con-
curso de todo el Principado que se
celebra todos los martes de cada se-
mana, libre de todo tributo por con-
cesión real.
106 Historia Moderna y Contemporánea del Concejo de Siero
29. Seguimos en este caso la documentación del Catastro del Marqués de la Ensenada, conservada en el Archivo General de Simancas, Dirección General de Rentas, Li-
bro 367 (folios 570-677) y 438 (folios 831-979), y la ya mencionada correspondiente al Diccionario Geográfico Histórico de Martínez Marina.
3-Libro Siero v2.0 13/3/02 13:02 Página 106
...Es más interesante y extendido el
comercio de ganado vacuno que se
hace en el mercado semanal de la
Pola de Siero; pues de aquí sale pa-
ra Villalón todos los martes la mayor
parte del ganado bacuno que consu-
me Castilla.
(30)
Se celebran en ésta tres mercados a la se-
mana: martes, viernes y domingos, y en
aquel que es el mayor se extraen todo gé-
nero de frutos y legumbres que se intro-
ducen de las parroquias contiguas y con-
cejos inmediatos y ganado vacuno así pa-
ra el trabajo del campo como para dife-
rentes abastos de dentro y fuera del Prin-
cipado y abunda en fin de todo lo necesa-
rio para la vida y regalo del hombre, y por
lo mismo y por ser muy frecuentado de
muchos traficantes del país y de los reinos
de Castilla, le hace ser uno de los mayo-
res de nuestra Península.
(31)
Destaca en la actividad comercial de la ca-
pital del concejo la presencia, importante en
número (noventa y cinco), de vendedoras de
pan, y también de vendedores de vino, tien-
das del aire, mesones, carnicerías y arrieros.
Los mercados seguían celebrándose en
las plazas de la Pola, que no había sufrido
ninguna transformación urbanística nota-
ble, a pesar de haber aumentado su po-
blación, o eso parece indicar la necesidad
que desde 1747 hay de construir una nue-
va iglesia parroquial.
(32)
La villa de la Pola [que tenía unos
1.200 habitantes] es capital de Siero
(...); tiene una iglesia parroquial cuyo
patrono es San Pedro Apóstol, y un
hospital muy antiguo que llaman San
Fabián y San Sebastián (...). Hay en
ella dos plazas y en una de ellas un
rollo grande (...). A la citada villa la
atraviesa un arroyo de norte a sur
que llaman el río de la Pola, y nace
cerca de los confines de ella, y des-
agua en el río Nora, y como la divide
en dos partes, tiene para la comuni-
cación cuatro puentes, dos de piedra
y dos de madera.
(33)
En Noreña, y también en torno al camino
que comunica Oviedo con el oriente de As-
turias se desarrolla en esta época un co-
mercio disperso de vino, tabaco, paño bur-
do, mantas, sal y tocino.
Las actividades comerciales e industriales y
la transhumancia de los ganados de la zona
de La Belga obligaban a la existencia de una
red de caminos que permitiesen la movili-
dad constante de personas, animales y me-
dios de transporte. La de Siero, a finales del
siglo XVIII está organizada a partir de un eje
principal, de dirección este-oeste: el camino
que comunica Oviedo con el oriente de As-
turias y que cruza Siero aprovechando el va-
lle del Nora, entre Colloto y Lieres.
Perpendicular y oblicuamente a él se desarro-
llan multitud de caminos en dirección norte-
sur: uno conduce a Villaviciosa cruzando la
parroquia de Vega de Poja y el valle de Sarie-
go; otros sirven para comunicar los puertos
mojados (Gijón) con los secos (especialmente
el de Tarna), ascendiendo por el valle del Na-
lón (Langreo-Caso) hacia León, atravesando
las parroquias de la franja central de Siero ha-
cia la parroquia de Valdesoto; otros, finalmen-
te, en el extremo occidental del concejo sirven
Fructuoso Díaz García 107
30. Madrid, Archivo de la Real Academia de la Historia, Diccionario Geográfico Histórico de Francisco Martínez Marina, legajo 9/6037, cuaderno 2º. Y legajo 9/6033, cua-
derno 17.
31. Madrid, Biblioteca Nacional, Diccionario Geográfico de Tomás López. Asturias, manuscrito 7295.
32. Cf. Fausto Vigil Álvarez, Notas para una monografía de Siero..., Capítulo XVI: “Construcción del templo parroquial de la Pola.
33. Madrid, Biblioteca Nacional, Diccionario Geográfico de Tomás López. Asturias, manuscrito 7295.
3-Libro Siero v2.0 13/3/02 13:02 Página 107
a la comunicación de Oviedo con Gijón, y a la
de La Belga con los puertos de Torrestío a tra-
vés de Llanera, Las Regueras, Grado, Proaza
y Quirós. Lugones, Noreña y Pola de Siero
son los nudos en los que se entrecruzan to-
dos estos caminos.
La Pola atrae como capital del concejo y
centro administrativo diferentes oficios: es-
cribanos, médicos, barberos, maestros y el
alcaide de la cárcel, además de los clérigos
y los jueces y regidores municipales forman
este particular grupo urbano. En Noreña se
conocen algunos escribanos y cirujanos, y
otros escribanos vivían en La Barreda, Tiña-
na, La Carrera, Valdesoto y Feleches.
La administración municipal en Siero man-
tiene en este tiempo las mismas constantes
que se apreciaban en los siglos anteriores y
seguía en manos de las familias de la aristo-
cracia local.
Siero tenía una densidad de población de
unos sesenta habitantes por kilómetro cua-
drado, similar a la de los concejos más im-
portantes del centro de la región. Lo habita-
ban, según el censo de Floridablanca, cerca
de catorce mil personas.
(34)
La población se concentraba en Noreña y
Pola de Siero, y también en las parroquias
limítrofes con estas localidades (Argüelles,
Tiñana, Muñó, Celles, La Carrera, Valdeso-
to y Lieres). La densidad de población más
baja se daba en las parroquias en torno a
La Belga, y en aquellas otras montañosas
como Hevia, San Juan de Arenas, La Co-
llada, Collado o Vega de Poja.
(35)
El aprove-
chamiento intensivo de los recursos del
subsuelo del concejo comienza cuando el
siglo está terminando. Eran explotadas
margas en Granda y en La Carrera, y en
Pangrán se aprovechaba una cantera de
arenisca para piedras de moler y otras re-
fractarias, que eran comercializadas e in-
cluso exportadas.
(36)
No mediado el siglo, hacia 1737, don Fran-
cisco José Carreño Peón, que fue regidor
perpetuo y juez noble del concejo de Siero,
descubre (o redescubre), las minas de car-
bón mineral del concejo de Siero en el mon-
te del Carbayín de la parroquia de Valdeso-
to, en la que tenía su casa:
(37)
Tomó fuego habrá unos cincuenta
años, el monte del Carbayín, sito en
108 Historia Moderna y Contemporánea del Concejo de Siero
Fig. 2. Árbol genealógico de la Familia Camino; fines s.
XVIII; Valdesoto, Casa de Camino
34. Cf. María del Carmen Ansón Calvo, Asturias en 1787. Demografía. Economía. Sociedad, Oviedo, Servicio de Publicaciones de la Universidad, 1992.
35. Según se infiere en los datos de población que se indican en el “Diccionario Geográfico Histórico” de Martinez Marina.
36. Madrid, Archivo de la Real Academia de la Historia, Diccionario Geográfico Histórico de Francisco Martínez Marina, legajo 9/6033, cuaderno 17.
37. Cf. Fausto Vigil Álvarez, Notas para una bio-bibliografía de Siero (Asturias), Santander, Aldus, 1949, pp. 77-79.
3-Libro Siero v2.0 13/3/02 13:02 Página 108
la referida parroquia de Valdesoto, y
habiendo ocurrido la casualidad de
comunicarse a una de las minas de
carbón de piedra que contiene, ad-
quirió tal incremento que conservó la
lumbre por espacio de cinco meses.
Cazando mi abuelo en él, advirtió
que se le hundía el terreno bajo los
pies, y observando con más inten-
ción conoció que había fuego: buscó
un palo de cuatro varas de largo, y
metiéndole en el terreno, halló que
sin dificultad le admitía: investigó y
adquirió de los paisanos la historia
del suceso, vino en conocimiento
que no podía tener otro principio el
fenómeno, que hallarse en aquel pa-
raje alguna mina de carbón de piedra
por la noticia que había adquirido de
ellas en la lectura de los autores in-
gleses.
(38)
Las minas de Siero conocidas en estos mo-
mentos se localizan en la esquina surorien-
tal del concejo, en las parroquias de Valde-
soto, en su hijuela Arenas, en Lieres y Fele-
ches, y están en explotación al menos des-
de 1787. Eran beneficiadas por los vecinos,
de una forma muy rudimentaria y con poco
aprovechamiento de las vetas que se poní-
an en explotación, y los accidentes debían
de ser frecuentes. Jovellanos describe las
que visita en Carbayín del siguiente modo:
Subida al monte del Carbayín; toda
la pendiente expuesta al norte;
abundancia increíble de minas
abiertas en él. Vimos la mina de la
Riega del Coplu, colocada su veta
verticalmente; cinco cuartas de an-
cho; costeros de peña; algo echada
sobre poniente. Se trabaja con cin-
cuenta varas dentro; siguiendo la
dirección sur, vuelta a poniente. Ex-
celente carbón; en el fondo había
una cámara como de dos varas de
ancho. Un mozo saca el carbón en
un cesto, le va llevando al carro,
luego se calcula el peso a ojo, y se
cobra por cada arroba un cuarto
(...).
(39)
La primera empresa organizada en Asturias
para explotar minas de carbón, la de San
Luis, desarrolló sus actividades durante un
tiempo en la Mina Grande de Lieres.
Se trabajaba con más seguridad y mejor di-
rección que en otras partes, anota Jovella-
nos, pero en nada más parece distinguirse
la mina del resto de las explotaciones del
entorno, pues no existía ninguna edifica-
ción, almacén, horno a máquina, y sólo es-
taban en el tajo tres mineros y un capataz.
(40)
El destino del carbón extraído era el puerto
de Gijón, y también los hornos de las fábri-
cas de loza, y los de cal de Juan Cónsul, lo-
calizados en Siero.
(41)
Unos años más tarde entró en explotación
la mina de hierro de Aramil, situada en el
norte de la parroquia. El mineral extraído era
aprovechado en la Fábrica de Trubia.
¿Se vio Siero beneficiado de alguna manera
por el impulso ilustrado que tiene lugar a lo
largo del siglo XVIII?. En el concejo se dan a
Fructuoso Díaz García 109
38. Antonio Carreño y Cañedo, “Informe sobre minas de carbón de piedra, y otras especies, dado con orden superior por........, Alférez Mayor perpetuo de la ciudad de
Oviedo, diputado del Principado de Asturias e individuo de la Real Sociedad”, publicado por Luis Adaro Ruiz-Falcó en “Bibliografía minera y geológica asturiana, con al-
gunas noticias históricas sobre el desarrollo industrial de la provincia”, Oviedo, Asociación de Bibliófilos Asturianos, 1973, pp. XXXI-XXXVIII.
39. Gaspar Melchor de Jovellanos, Diario 1º. Cuadernos I a V, hasta 30 de agosto de 1794, tercera expedición de minas, viaje 5º, 21 de octubre de 1790, edición crítica,
introducción y notas de José Miguel Caso González, Oviedo, Instituto de Estudios del Siglo XVIII y Ayuntamiento de Gijón, 1994, p. 116.
40. Cf. Gaspar Melchor de Jovellanos, “Informe hecho a S. M. Sobre una representación del Director General de Minas. Gijón, 10 de mayo de 1791”, en Obras publicadas
e inéditas de don Gaspar Melchor de Jovellanos. Biblioteca de Autores Españoles, nº 50, Madrid, 1952, p. 475.
41. Cf. Gaspar Melchor de Jovellanos, “Informe sobre el beneficio del carbón de piedra y utilidad de su comercio. Madrid, 9 de abril de 1789”, en Obras publicadas e in-
éditas de don Gaspar Melchor de Jovellanos. Biblioteca de Autores Españoles, nº 50, Madrid, 1952, p. 464.
3-Libro Siero v2.0 13/3/02 13:02 Página 109
finales de siglo algunos esfuerzos reformis-
tas relacionados con el desarrollo de la in-
dustria artesanal, las comunicaciones y la
industrialización minera.
Juan Cónsul, ilustrado, miembro de la Socie-
dad Económica de Amigos del País, asociado
con Antonio López Doriga, comerciante de
Oviedo, organiza la primera fábrica de loza fi-
na de Asturias en el lugar de Villar, en Vega de
Poja, donde la familia tenía su palacio. Se
contrata a dos ceramistas franceses y, tras di-
versas dificultades, la fábrica fracasa y Juan
Cónsul difunde las fórmulas de fabricación a
los vecinos de la parroquia, dando lugar al na-
cimiento del más importante foco cerámico
contemporáneo de Asturias.
(42)
El impulso de las actividades industriales y
mercantiles que los ilustrados asturianos
defienden implica la necesidad de reformar
la red viaria asturiana y construir nuevos ca-
minos de herradura que faciliten los tráficos
y abaraten los bienes producidos. El pro-
yecto más importante llevado a cabo en As-
turias es el de la construcción de la carrete-
ra de León a Gijón, defendida e impulsada
por Jovellanos.
El trazado de esta vía entre Oviedo y Gijón
convierte a Lugones en uno de los ejes via-
rios más importantes de esa zona de Astu-
rias, imprescindible punto de encuentro de
los caminos que llevan de la capital del Prin-
cipado a los puertos de Avilés y Gijón. Las
obras de este tramo se desarrollaron duran-
te unos doce años; comenzaron en 1782 y
finalizaron hacia 1795.
Jovellanos defendió en estos años la cons-
trucción de una carretera carbonera que
permitiese un traslado rápido y abundante
de los carbones de las minas de Siero y
Langreo al puerto de Gijón, lo que abarata-
ría el producto, aumentando así la exporta-
ción del mismo. Las minas de carbón de
Siero se encontraban en una situación privi-
legiada respecto al puerto de Gijón, y el ilus-
trado defendió siempre la prioridad de la ex-
plotación de las vetas de hierro y carbón de
esta zona. El camino, según su proyecto,
arrancaría de Turiellos, en el valle del Nalón
para seguir después por Carbayín, en Valde-
soto, y luego cruzar el concejo pasando un
poco al este de la Pola y continuar casi rec-
to hasta Gijón.
Se prefirió canalizar el Nalón, según el pro-
yecto del ingeniero de la Armada Fernando
Casado de Torres.Este último fracasó, y la ca-
rretera carbonera no se comenzó hasta 1838.
IV. LA CRISIS DEL ANTIGUO RÉGIMEN
(1808 1833)
Siero fue invadida por las tropas francesas
en mayo de 1809, un año después de co-
menzada la Guerra de la Independencia.
Los soldados napoleónicos, procedentes de
Galicia, alcanzaron primero Lugones, en
donde mataron a cinco personas. La comu-
nicación de Oviedo con Santander era fun-
damental para el ejército francés, y por eso
el territorio del concejo tuvo una importan-
cia estratégica. Emplazaron su cuartel gene-
ral en la zona en la Casa del Jardín, a las
afueras de la Pola, y fortificaron este palacio
y La Casona, ambas propiedad del Marqués
de Santa Cruz de Marcenado.
(43)
Las tropas francesas ocuparon el concejo,
de forma intermitente sólo durante unos do-
110 Historia Moderna y Contemporánea del Concejo de Siero
42. Cf. Francisco Crabiffosse Cuesta, “Artes industriales en Asturias”, en Historia de la economía asturiana, Oviedo, Editorial Prensa Asturiana, Tomo III, 1994, pp. 648-651.
43. Cf. “Informe que presenta a la Dirección General de Minas la Comisión nombrada por Real Orden para el reconocimiento de minas de carbón de piedra de la provincia
de Oviedo”, Oviedo, 30 de abril de 1830, en Minas de carbón de piedra de Asturias, Madrid, 1831; Oviedo, Asociación de Bibliófilos Asturianos, 1973, pp. 23-24.
3-Libro Siero v2.0 13/3/02 13:02 Página 110
ce meses, entre mayo de 1809 y junio de
1812. Durante ese tiempo se dedicaron a
proteger la libre comunicación entre el este
de Asturias y el centro de la región, a defen-
derse de las frecuentes escaramuzas prota-
gonizadas por las partidas guerrilleras pro-
cedentes de los montes del sur del concejo,
y a realizar saqueos e incautaciones de gra-
nos para alimentar a las tropas.
La voluntad de la nueva administración fran-
cesa por reorganizar la administración muni-
cipal tuvo como fruto la constitución de la
municipalidad de Siero, que tenía una fun-
ción fiscal-recaudatoria. Significó un primer
y fallido intento de abolición del sistema te-
rritorial y administrativo del Antiguo Régi-
men, con la agrupación de los señoríos ju-
risdiccionales de Siero en una sola unidad
territorial que estaba formada por los actua-
les concejos de Siero y Noreña.
Además de las destrucciones de edificios,
especialmente iglesias y ermitas, y los
muertos, que sumarían entre uno y otro ban-
do no más de un centenar en el concejo, la
peor consecuencia de todas las provocadas
por la guerra fue la hambruna y la situación
general de crisis que padeció el vecindario.
Las malas condiciones económicas, que ve-
nían arrastrándose desde finales de la pasa-
da centuria, se vieron agravadas con los es-
quilmos a que fueron sometidos los aldea-
nos por unos y otros (españoles y france-
ses), y las enfermedades y epidemias que
se extendieron por el concejo. Las pésimas
condiciones económicas de la mayoría de la
población se mantuvieron durante todo el
primer cuarto de siglo.
De poco sirvió a esta mayoría silenciosa y
desmoralizada la presencia de algunos no-
tables del concejo (Pedro Alejandro Argüe-
lles Rúa, Pedro Álvarez Celleruelo, José
García Argüelles o Vicente María Acevedo y
Pola), en la Junta General o en el ejército
que luchó contra las tropas napoleónicas.
Tras la retirada definitiva de las tropas fran-
cesas del concejo en el verano de 1812 se
elige un nuevo ayuntamiento constitucional,
que pronto será sustituido por el anterior a
1808. Ni la paz ni los sucesivos cambios po-
líticos que tienen lugar hacen mejorar la si-
tuación de la población, que cinco años
después de terminada la guerra todavía se
encontraba en un estado lamentable que
obligaba a muchos a buscar mejor fortuna
en otros lugares.
La recuperación del gobierno por parte de
los constitucionalistas de Cádiz durante el
breve periodo que va de 1820 a 1823 alum-
bró en el concejo la organización de los pri-
meros embriones de partidos políticos (las
sociedades y tertulias patrióticas), promovi-
dos por un grupo de miembros de las fami-
lias hidalgas e ilustradas del concejo. Arrai-
garon en la Pola y especialmente en Noreña,
en donde eran más numerosos y activos y
tenían un mayor apoyo social. Al mismo
tiempo, los partidarios del realismo y del An-
tiguo Régimen fueron también muy activos
en Siero. Los conflictos entre ambos grupos
son constantes en estos años, llegando al-
gunos realistas a levantarse en armas en el
verano de 1822.
La vuelta de Fernando VII al poder llevó a
los liberales del concejo a la cárcel (José Ar-
güelles Meres, Pedro Álvarez Celleruelo) o al
exilio (Ramón García Bernardo o Manuel
María de Acevedo y Pola) y no supuso una
mejoría en las condiciones del resto del ve-
cindario.
El periodo tiene una especial importancia en
lo que respecta a la organización del térmi-
no municipal, pues será al final del reinado
de Fernando VII, pasado el primer tercio del
Fructuoso Díaz García 111
3-Libro Siero v2.0 13/3/02 13:02 Página 111
siglo XIX, cuando la actual división del alfoz
de Siero en dos concejos se establezca co-
mo definitiva.
Desde 1811 hasta 1833, el territorio de
Siero había sido organizado de cinco for-
mas diferentes, al socaire de los cambios
políticos y administrativos del momento.
Los franceses habían abolido los señoríos
jurisdiccionales y los pequeños territorios
que los constituían fueron puestos bajo
una sola administración municipal. El fin
de la ocupación francesa volvió las cosas
a la situación propia del Antiguo Régimen,
conviviendo dentro del término municipal
la administración real y municipal con la
señorial.
Los liberales en 1820 abolieron la jurisdic-
ción señorial pero promovieron la aparición
de pequeños municipios, dejando a Siero
formado sólo por las parroquias de la Pola,
y sus limítrofes de La Carrera, Celles y Vega
de Poja. Marcenado, por ejemplo, nombra-
ba ayuntamiento con alcalde, dos regidores
y un síndico, y disponía de cárcel y casa
consistorial. Durante los últimos diez años
de reinado de Fernando VII el concejo pasó
primero por la vuelta a la organización pro-
pia del Antiguo Régimen, para, entre 1826 y
1832 fundir en una sola administración mu-
nicipal a Siero y Noreña. Finalmente, en
1833, Noreña se constituye legalmente co-
mo municipio, al tiempo que tiene lugar la
nueva reorganización liberal de todo el terri-
torio español.
El ayuntamiento en este periodo tiene res-
ponsabilidades en lo referente a la salubri-
dad, abastos, obras públicas y cuidados de
calles y caminos, hospitales, beneficencia,
montes y plantíos; administración de los
bienes de Propios y Arbitrios y escuelas de
primeras letras. La debilidad financiera del
ayuntamiento, endémica durante todo el si-
glo XIX, no permite, por ejemplo, el mante-
nimiento de caminos o la dotación de es-
cuelas en todas las parroquias del concejo.
El mercado de Pola de Siero y la actividad
comercial de la Pola y Noreña se mantuvie-
ron a pesar de las dificultades de la época.
Las transacciones más importantes eran las
de los productos del campo, y especialmen-
te las de ganados, grano y sidra.
(44)
. A ellas
habría que añadir el carbón extraído en Val-
desoto por los propios campesinos, antes
incluso de la reactivación industrial de su
explotación en la tercera década del siglo, y
comercializado, suponemos que para fines
domésticos:
Andaba el tráfico de carbón de piedra en ma-
nos de los vecinos pobres de Siero y Langreo,
que, después de abandonadas las Reales mi-
nas de carbón de Langreo a principios de es-
te siglo, seguían descubriendo y esplotando
someramente los innumerables bancos de
carbón en el interior de Asturias.
(45)
V. LIBERALISMO, REVOLUCIÓN
BURGUESA Y COMIENZOS DE LA
INDUSTRIALIZACIÓN (1833-1875)
La Revolución Burguesa en Siero arranca con
la constitución del concejo de Noreña y el le-
vantamiento de la partida carlista de Benito
Escandón, en 1833. Entre 1833 y 1837 prime-
ro, y más tarde entre 1870 y 1875, en nume-
rosas ocasiones, partidas de los defensores
del viejo sistema del Antiguo Régimen se le-
vantarán en armas y ocuparán el concejo o su
capital. Fomentadas por una parte del clero
parroquial más intransigente y apoyadas por
una minoría del vecindario, provocaron duran-
te nueve años una continua inestabilidad, que
112 Historia Moderna y Contemporánea del Concejo de Siero
44. Rosi Villa González, “El mercado de la Pola en el siglo XIX”, Portfolio de las fiestas del Carmen y Carmín, Pola de Siero, 1989.
45. Guillermo Schulz, “Algunos datos para la historia moderna de la minería en Asturias y Galicia”, Anales de Minas, nº 2, Madrid, 1841, p. 1.
3-Libro Siero v2.0 13/3/02 13:02 Página 112
ni las milicias nacionales ni el Ayuntamiento
fueron capaces de hacer desaparecer.
Durante todo este tiempo el ayuntamiento
mantuvo las competencias que la primera
constitución liberal le había otorgado en la
misma situación de debilidad presupuesta-
ria que le impedía desarrollar actividades de
relativa importancia. La mayoría de los ca-
minos vecinales estaban en mal estado.
En muchas parroquias (Anes, Aramil, San
Juan del Coto, Argüelles, La Carrera, Celles,
Collado, Feleches, Hevia, Lieres, Limanes,
Marcenado, La Barreda, Obispo, La Paran-
za, Valdesoto, Viella y Vigil) no había escue-
las; otras, como las de Areñes y Lugones
eran sostenidas por los padres de los niños
y niñas que asistían a ellas.
(46)
El término municipal queda definitivamente
fijado en esta época con los apeos y deslin-
des realizados entre los concejos, perdien-
do una parte de su antiguo alfoz en el inte-
rior del municipio (Noreña) y en el norte, en
su límite con Gijón.
La población se concentraba en el eje cen-
tral del concejo, en torno al camino de Ovie-
do al oriente, entre las parroquias de Aramil,
al este, y Limanes al oeste, con La Pola y
Noreña como los núcleos más poblados. La
inmensa mayoría seguía viviendo en el cam-
po, excepto unas 250 familias que habita-
ban en la capital del concejo, que todavía a
mediados de la centuria no había sobrepa-
sado los límites del casco histórico:
Pola de Siero (...) se halla situada a las inme-
diaciones de la margen derecha del río Nora
en una gran planicie, si bien dominada por su
parte norte por unas montañas poco elevadas
que la resguardan un tanto de los vientos de
Fructuoso Díaz García 113
Evaristo escalera, “Recuerdos de Asturias”, Madrid. Im-
prenta La Ibeira, 1866, pp. 197-198
46. Pascual Madoz, Diccionario Geográfico-Estadístico-Histórico de España y sus posesiones de Ultramar, Madrid, 1845-50; edición facsímil de la parte dedicada a Astu-
rias por Ediciones Ámbito, Valladolid, 1985.
Un individuo de la partida formada en-
tonces, cuyo número no pasaba de 12, me
contó el primer encuentro que tuvieron con
unos 20 coraceros que habían salido de la
Pola de Siero con pliegos para el coman-
dante de las fuerzas francesas que esta-
ban en Oviedo:
Nosotros -me decía-, estábamos escondi-
dos detrás de la colina llamada Pico de
Sierra, y dispusimos atacarlos al propio
tiempo por delante y por detrás (recuerdo
perfectamente que no me dijo por van-
guardia y retaguardia). Yo no llevaba más
armas que un pistolete guardado a la cin-
tura y una hoz en la mano. Las de mis
compañeros eran análogas a las mías.
El sol, que se reflejaba en los bruñidos
sables de nuestros enemigos, fulguraba
rayos centelleantes que vinieron a herir
nuestra vista. Cuando aparecimos en la
carretera fue para correr a rienda suelta
sobre el destacamento francés que ni
tiempo siquiera tuvo de precaverse contra
nuestra acometida. La refriega fue violenta
y acaso se creían ya victoriosos de
nosotros, cuando el rudo ataque que
sufrieron por la espalda los aterrorizó de
tal manera que la mayor parte huyeron por
aquellos campos. Les hicimos tres muer-
tos y cuatro prisioneros. De los nuestros
pereció uno y salimos cinco heridos, entre
ellos yo que recibí un pistoletazo en la
pierna. Retirámonos inmediatamente a
Noreña, donde fusilamos tres de nuestros
cuatro prisioneros; perdonando la vida a
un italiano llamado Guillelmo, que quiso
pelear a nuestro lado contra los soldados
de Napoleón. Recuerdo que más tarde
este infeliz que nos servía de intérprete en
ocasiones, volvió a caer en manos de los
franceses, que le quitaron la vida en el pa-
tio de la casa llamada El Jardín de la Pola,
haciéndole sufrir los mayores tormentos.
3-Libro Siero v2.0 13/3/02 13:02 Página 113
este lado y junto a la confluencia del arroyo de
los Penitentes con el río Nora. Dicho arroyo
(...) atraviesa la villa de norte a sur y existen en
ella para pasarlo y establecer la comunicación
tres puentes, situados el uno a la entrada que
hemos ya descripto, el otro sobre la derecha
del anterior y a muy corta distancia y el otro fi-
nalmente sobre la izquierda un poco más dis-
tante, partiendo de él un camino de carros del
país que dirije al lugar de la Carrera distante ?
de legua corta. Componen a esta villa unas
390 casas de dos y tres pisos de ladrillo y tie-
rra en las que pueden alojarse con comodi-
dad sobre 2000 infantes y 160 caballos, con-
tando con los pesebres sobrantes de sus ca-
sas y los de sus dos posadas. Sus calles son
medianamente espaciosas, siendo la princi-
pal la que forma el mismo camino al atrave-
sarla, dejando todo el casco sobre su derecha
en cuyo lado se encuentra la plaza a muy cor-
ta distancia de la entrada, siendo de forma
rectangular y tan sumamente espaciosa que
pueden formar en ella sobre 6000 hombres en
masa (...).
(47)
El campesinado seguía dedicando sus terre-
nos de cultivo a los mismos productos que
cincuenta años antes: maíz y trigo fundamen-
talmente, además de escanda y centeno; en
determinadas zonas eran abundantes los
pastos y los árboles frutales (Lieres, Valdeso-
to, Vigil, San Juan del Obispo, Hevia).
Había abundancia de ganados de todo tipo
y todavía era cuantiosa la caza y la pesca.
Las reformas legislativas llevadas a cabo
por los gobiernos liberales de la época, des-
tinadas a impulsar un crecimiento generali-
zado de la economía no debieron de tener
especiales consecuencias en el concejo. La
disolución del régimen señorial y la rever-
sión a la nación de las jurisdicciones seño-
riales fue la primera de las medidas comple-
tadas; supuso, como hemos dicho, la incor-
poración de los cotos de Marcenado, La Pa-
ranza, Mieres de Limanes y Arenas al ayun-
tamiento de Siero y la constitución del de
Noreña, junto a sus anexos de La Felguera y
La Pasera como otro municipio.
La expropiación y privatización de los bienes
de las corporaciones eclesiásticas, civiles y
municipales debió de tener poca repercusión
en el concejo y afectar a pocos bienes. Entre
ellos destaca por su importancia histórica la
desamortización del hospital de peregrinos de
la Pola, un pequeño edificio anexo a la capilla
de los Santos Mártires. Finalmente, la decla-
114 Historia Moderna y Contemporánea del Concejo de Siero
Fig. 3. Ordenanza municipal del Siero, Oviedo, Imp. de
D. B. González y D. D. G. Solís, 1849,
12 p. Cuarto. Pola de Siero, biblioteca del autor.
47. Francisco de Saavedra y Tenorio y Antonio Tuero, Itinerario de Santander a Lugo, Madrid, Servicio Geográfico del Ejército, Itinerarios Militares, nº 29-4, Valladolid, 1853,
f. 131 v. A 144 r.
3-Libro Siero v2.0 13/3/02 13:02 Página 114
ración de libre disposición de los bienes vin-
culados de la nobleza (la supresión de los ma-
yorazgos) no afectó a los mayores propieta-
rios del concejo, entre los que destacaba el
Marqués de Santa Cruz.
La mayoría de las familias del concejo, de
los cultivadores, no se vieron beneficiadas
por estas medidas liberalizadoras. Muchos
continuaron pagando sus rentas, sin poder
acceder a la propiedad de las tierras que ex-
plotaban, que seguía en su mayoría en ma-
nos de la nobleza.
El periodo que va de 1838 a 1860 es uno de
los más difíciles para el concejo. A las crisis
agrarias de la época se unieron los brotes
de cólera y tifus, que sacudieron especial-
mente la mitad oriental de Siero: Noreña en
1834, la Pola en 1855; Lieres, Feleches y
Collado entre 1857 y 1858.
La reactivación de la explotación industrial
de los importantes depósitos hulleros del
concejo tiene lugar finalizando la tercera dé-
cada del siglo.
El financiero y hombre de negocios Alejan-
dro Aguado, Marqués de las Marismas, afin-
cado en París, adquiere en 1838 ochenta
pertenencias en Siero y Langreo, entre las
que se encuentran los criaderos de carbón
de Carbayín y constituye la Sociedad de Mi-
nas de Carbón de Siero y Langreo.
Para la explotación intensiva y rentable de
estas minas era imprescindible una nueva
comunicación con el puerto de Gijón. El
mismo Aguado, retomando la vieja idea de
Jovellanos de la carretera carbonera, orga-
niza en 1838 la Empresa del Camino Carbo-
nero de Asturias, que cuatro años más tarde
concluía las obras. Esta nueva carretera en-
lazaba las minas de la cuenca del Nalón con
el puerto de Gijón, cruzando Siero de sur a
norte por las parroquias de Valdesoto, La
Carrera y Anes, pero se alejaba de los filo-
nes hulleros de la zona de Carbayín, impi-
diendo el activo laboreo de las minas de Pu-
marabule, Candín y Mosquitera. Pronto se
vio que la carretera no era la mejor solución
para trasladar grandes cantidades de car-
bón a Gijón y abaratar sus precios.
Fallecido Aguado en 1842, en 1845 se ha-
ce cargo de las minas de Siero Fernando
Muñoz, duque de Riánsares, quien, favore-
cido por la Corona, y disfrutando de las
explotaciones hulleras de Langreo y Siero,
se dispone a construir un ferrocarril que,
cumpliendo con las mismas funciones que
la Carretera Carbonera, permita transpor-
tar masivamente el carbón a Gijón. Las
obras comenzaron en 1847 y el tramo de
Carbayín a Gijón se abrió en 1853.
Fueron necesarios unos cuatro mil obre-
ros, entre los que había numerosas muje-
res y niños.
Las dificultades del terreno, y especial-
mente la obligación de salvar las monta-
ñas al norte y al sur del concejo exigieron
la realización de complicadas obras de in-
geniería, entre las que destacan los túne-
les abiertos en Conixho (Anes) y Carbayín.
(48)
El ferrocarril sigue un itinerario diferente
al de la Carretera Carbonera. Asciende
desde el valle de Langreo por el de Candín
hacia Santiago de Areñes, para cruzar
Carbayín y el centro de la parroquia de Val-
desoto y dirigirse por Bendición hacia El
Berrón, Noreña y Anes, con la intención de
comunicar las minas de esta parte de Sie-
ro con el puerto de Gijón, y aumentar así la
producción de hulla.
Fructuoso Díaz García 115
48. Mercedes López García (Dir.), La Vía Estrecha en Asturias. Ingeniería y construcción (1844-1972), Gijón, Gran Enciclopedia Asturiana, 1995, pp, 25-92.
3-Libro Siero v2.0 13/3/02 13:02 Página 115
A partir de este momento, a mediados de
siglo, comienza la explotación intensiva de
las minas de Pumarabule, Candín y Mos-
quitera, y la empresa Nuevas Carboneras
de Pelayo, de capital extranjero, pone en
explotación en Santiago de Areñes las mi-
nas de Saús.
Las minas de Lieres habían sido adquiridas
por la Sociedad Minera La Fraternidad en
1843, la única empresa minera de la época
en la que su capital procedía del concejo,
concretamente de la familia de los Cavani-
lles, con casa en el mismo Lieres. La socie-
dad mantuvo la explotación de las minas de
la Riega de les Cabres hasta principios del
siglo XX, cuando fueron compradas por la
empresa belga Solvay.
El resto de la actividad industrial se limita a la
relacionada con las actividades agrícolas (los
molinos harineros, presentes en la mayoría de
las parroquias y la fabricación de sidra en Bo-
ves, Cuquillos, Granda y Lieres) y ganaderas
(matanza de cerdos en Boves o producción
de queso, manteca y cuajada en La Collá), y
en la Pola siguen teniendo importancia las fá-
bricas de curtidos, que en este momento al-
canzan quizá su mayor auge, de la mano de
los Malgor, familia de origen francés que se
instala en Pola de Siero hacia 1825.
La actividad industrial desarrollada por esta
empresa de curtidos debió de ser tal que en
1860 la familia Malgor aparece entre las ma-
yores contribuyentes por industria fabril y
manufacturera de Asturias.
En 1860 Santiago Malgor, patriarca asturia-
no de la familia ocupa el puesto nº 14 de los
contribuyentes asturianos, con una cuota de
1.285 reales; siete años más tarde la Viuda e
hijos de Malgor aparecen como la mayor
contribuyente industrial del concejo de Sie-
ro, con una cuota de 1.680 reales.
(49)
Las nuevas vías de comunicación (la Carre-
tera Carbonera, el Ferrocarril y la carretera
de La Secada a Villaviciosa), y la intensa ac-
tividad minera que se desarrolla en su es-
quina suroccidental, comienzan a transfor-
mar lentamente un paisaje tan marcada-
mente rural como el que se podía adivinar
cien años atrás. El paisaje urbano de la ca-
pital inicia también su lenta transformación
con la apertura de nuevas calles ya a finales
de este periodo.
VI. RESTAURACIÓN POLÍTICA Y
RESTAURACIÓN (1880-1931)
El nuevo régimen monárquico no tardó mu-
cho en desarrollar una legislación municipal
acorde con el espíritu de la Constitución de
1876, que trataba de reafirmar el control de
los poderes centrales sobre las administra-
ciones locales.
El ayuntamiento mantendrá las competen-
cias que tenía desde principios de siglo y es-
tará compuesto por concejales elegidos por
sufragio restringido (universal desde 1890);
celebra sesiones regulares y públicas, desig-
na comisiones permanentes para sus diver-
sas áreas de gestión y elige al alcalde.
La alternancia en el gobierno municipal de
conservadores y republicanos, aquellos ca-
pitaneados por el Marqués de Canillejas y
estos por el prestigioso republicano Celle-
ruelo reproducía, a pequeña escala, el siste-
ma de poder que se había instalado con el
nuevo régimen político. Pero ni unos ni otros
fueron capaces de mejorar el lamentable es-
tado en el que se encontraban las finanzas
municipales y, a la par, el concejo:
116 Historia Moderna y Contemporánea del Concejo de Siero
49. Francisco Erice Sebares, Propietarios, comerciantes e industriales. Burguesía y desarrollo capitalista en la Asturias del siglo XIX (1830-1885), Oviedo, Servicio de Pu-
blicaciones de la Universidad de Oviedo, 1995. Tomo II, Apéndice 2: “Relación de mayores contribullentes de Asturias por subsidio industrial y de comercio, 1860-1872”.
3-Libro Siero v2.0 13/3/02 13:02 Página 116
Siero yace ha muchos años en una absoluta
postración y marasmo: paralizadas las obras
públicas y escasísima la última cosecha de
frutos, los representantes del concejo, con li-
geras honrosas excepciones, parece se
muestran sordos o indiferentes, ante el cla-
mor general de sus administrados, agobiados
de intolerables tributos.
(50)
Al margen de la política municipal quedaba la
inmensa mayoría de la población, a pesar de
lo cual, dadas las carencias de la administra-
ción local, era requerida para hacer los des-
embolsos económicos con los que completar
los parcos ingresos del ayuntamiento proce-
dentes del impuesto de Consumos.
Esta situación lleva en el verano de 1887 al
estallido de una protesta tumultuosa en la
Pola, que provoca un muerto y varios heri-
dos. La crisis municipal se mantendrá unos
veinte años más. Todavía en 1902 se pedía
desde Santa Eulalia de Vigil el reparo de los
caminos del concejo porque...
Los baches de todos los caminos, particu-
larmente en los puntos de más tránsito, me-
nudean tanto y tienen tales dimensiones,
que no sabemos cómo no hay cada día mi-
les de desgracias.
El pueblo de Vigil y otros no tienen más trán-
sito, para ir a la Pola, que el que facilita un
puente de madera tirado sobre el río Nora,
en un sitio llamado El Trabanco, puente de
considerable elevación.
Para llegar a tomarlo hay que bajar, por la
parte que menos, un kilómetro de camino
malísimo, tan malo, que puede llamarse di-
choso el que sale de él y del puente sin de-
jar la caballería en el río o sin romperse mu-
chas veces la cabeza.
(51)
Los cambios en la composición política muni-
cipal tienen lugar a partir de 1913. En las elec-
ciones municipales de ese año accede a una
concejalía por primera vez un socialista, José
Areces. Los reformistas, organizados como
partido desde 1912, fracasan en las eleccio-
nes municipales de 1913 a pesar de contar en
el concejo con el apoyo de la importante ba-
se social del republicanismo posibilista de
Celleruelo. En las de 1915 consiguen dos
concejales, alcanzando la mayoría en las
elecciones de 1917 tras la huelga revolucio-
naria de ese mismo año, manteniéndose en el
gobierno municipal hasta el golpe de estado
de Primo de Rivera. Durante la República, tras
el paréntesis de la dictadura primorriverista,
serán los socialistas los que gobiernen el mu-
nicipio hasta 1937.
En 1882 inicia sus actividades en Lugones
la fábrica de pólvora de la Sociedad Santa
Bárbara, constituida dos años antes por un
grupo de importantes capitalistas ajenos al
concejo. Se elige Lugones dadas las exce-
lentes comunicaciones del lugar, cruce de
los caminos que conducen de Oviedo a
Avilés y Gijón.
La apertura de la línea del Ferrocarril de Le-
ón a Gijón en 1884 (que cruza Lugones) y de
la línea de los Ferrocarriles Económicos de
Oviedo a Infiesto en noviembre de 1891 pre-
cede al desarrollo industrial que va a tener
lugar en algunas zonas del concejo entre
1895 y 1901. En 1896 abre sus puertas la fá-
brica de metales de Lugones, de la Socie-
dad Asturiana Santa Bárbara. Dos años más
tarde el Marqués de San Feliz pone en fun-
cionamiento en Lieres una fábrica de que-
sos de la empresa Las Primeras de Asturias.
Entre 1900 y 1901 entran en funcionamien-
to la Azucarera de Lieres, la fábrica de cer-
Fructuoso Díaz García 117
50. El Carbayón, Oviedo, Viernes 30 de mayo de 1884, p. 2.
51. El Correo de Asturias, Oviedo, Viernes 7 de noviembre de 1902, pp. 1-2.
3-Libro Siero v2.0 13/3/02 13:02 Página 117
veza de El Águila Negra, en Colloto y el La-
gar del Nora en La Carrera; la Sociedad
Electricista de Siero y Noreña comienza a
servir electricidad en el concejo y están en
marcha las obras de un nuevo ferrocarril
que unirá San Martín del Rey Aurelio con
Gijón a través de Lieres, y que, finalmente,
nunca llegará a funcionar.
Las explotaciones mineras aumentan pro-
gresivamente su producción al tiempo que
crece el número de trabajadores y se apli-
can nuevos medios técnicos:
El lavadero mecánico de La Mosquitera fue el
primero que se montó en Asturias por los sis-
temas modernos. La maquinaria es toda de la
casa Humboldt, de Kalk, cerca de Colonia;
pero la caldera y accesorios son de Cifuentes,
Stoldz y Compañía, de Gijón. Lava 250 tone-
ladas diarias de productos en condiciones es-
peciales para su exportación a Bilbao y otros
puertos. El lavadero de La Mosquitera, que
funciona muy bien, ha servido de base para
las modificaciones que se han introducido en
los demás de la Unión Hullera para amoldar-
los a las condiciones peculiares de los com-
bustibles de cada grupo.
(52)
Las minas de carbón más importantes del
concejo habían pasado a manos de las em-
presas siderometalúrgicas asturianas Unión
118 Historia Moderna y Contemporánea del Concejo de Siero
Fig. 4. Grupo de polesos a fines del siglo XIX.
52. El Correo de Asturias, Oviedo, Jueves 5 de septiembre de 1895, p. 2.
P
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Hullera y Metalúrgica de Asturias y Fábrica
de Mieres a lo largo del último cuarto del si-
glo XIX. Su carbón era destinado a las ne-
cesidades de estas empresas. Junto a ellas
otras sociedades mineras, de menores di-
mensiones, explotan minas en la zona de
Carbayín, Lieres y San Martín: los Hermanos
Felgueroso las de Saús, por arriendo de la
Compañía de Carbones Asturianos; Suárez,
Casariego y Compañía la Mina del Peñón;
La Fraternidad las de Lieres, hasta que en
1903 las adquiere la compañía belga de in-
dustrias químicas Solvay y Cía; y la Socie-
dad Comandataria Vigil Escalera y Compa-
ñía, con domicilio social en Pola de Siero, la
mina de La Encarnada.
Comenzado el siglo XX la instalación de
nuevas industrias y la intensificación de las
explotaciones mineras hace perder a algu-
nos núcleos de población su carácter rural o
tradicional. Tal será el caso de Lieres; El Be-
rrón, que se convierte en un importante nu-
do ferroviario y duplica su población; Lugo-
nes, que la triplica gracias al desarrollo de
las nuevas empresas, y finalmente Carbayín
y Santiago de Areñes.
La Pola se transforma también lentamente:
a partir de los años ochenta se construye
alguno de los edificios más representativos
de la villa: el Hospital de Ancianos, el nue-
vo Ayuntamiento o la casa de Vigil Escale-
ra, más tardía, son importantes novedades
en una capital municipal que todavía no
disponía de agua corriente y en la que, en
1893, la difteria y el tifus hacían estragos.
El río que atravesaba la Pola era un inmen-
so depósito de basuras procedentes del
matadero, de las dos tenerías que se en-
contraba dentro del casco urbano y del ca-
serío. Además, el cementerio, todavía se
encontraba en el centro del pueblo y habría
que esperar siete años a que se trasladase
fuera de la villa.
(53)
El campo sigue también la estela de los
cambios que tienen lugar en el concejo. La
implantación de la Azucarera de Lieres, la
industrialización y el aumento de la produc-
ción de sidra, la cada vez mayor importan-
cia de los mercados y ferias de ganado de la
capital municipal o el nacimiento de las pri-
meras asociaciones de ganaderos en torno
a 1900 muestran cómo cada vez un mayor
número de campesinos de Siero se incorpo-
ran a la economía de mercado.
La situación de esta importante cabeza de
partido judicial, según una crónica de 1892,
contribuye a la gran exportación que desde
ella se hace para las referidas provincias, y
a que sea el principal centro de contratación
de ganado vacuno de la parte oriental de la
provincia. La abundante y buena calidad de
sus pastos hace que la cría de esta clase de
ganado se verifique en buenas condiciones
de alimentación, y que las reses alcancen
un volumen y alzada extraordinarios. Los
precios se han sostenido firmes a causa de
la gran demanda para fuera de la provincia.
Los compradores de carne de Bilbao y San-
tander han hecho su acopio en ganado de
trabajo, y los de Castilla y Aragón, en gana-
do de carne.
(54)
En los comienzos de la Restauración, la so-
ciedad del concejo todavía presentaba los
rasgos tradicionales que la habían caracteri-
zado durante todo el siglo XIX. Buena mues-
tra de ello es la procesión cívica que prece-
dió a la inauguración de las obras del Hos-
pital para Ancianos Desamparados, pagado
por el indiano natural de la Pola Florencio
Rodríguez. En 1883 la sociedad de Siero se
representa a sí misma de este modo:
Fructuoso Díaz García 119
53. El Correo de Asturias, Oviedo, Martes 24 de octubre de 1893, p.1.
54. El Correo de Asturias, Oviedo, Miércoles 4 de mayo de 1892, p. 1.
3-Libro Siero v2.0 13/3/02 13:02 Página 119
Rompía la marcha un grupo de pobres al fren-
te del cual iba un estandarte blanco en cuyo
fondo brillaba con letras de oro esta inscrip-
ción: “Los pobres a D. Florencio Rodríguez”.
Llevaba el estandarte un pobre conocido vul-
garmente en el concejo por “Pin el Llebratu”.
Formaban luego en algunas filas muchos arte-
sanos, uno de los cuales, D. Rafael Lagar, co-
mo el más anciano del gremio, era portador de
un estandarte en el que figuraba la leyenda: “El
gremio de zapatería”. En pos de estos figura-
ban los fabricantes de sidra con un estandar-
te morado en el que se leía “Los fabricantes de
sidra” y del que era portador don José Anto-
nio Rodríguez. Formaban el siguiente grupo
los comerciantes (...). El estandarte azul y
blanco de los labradores fue llevado casi al
principio por el labrador D. [...] quien después
lo cedió al propietario e inteligente agricultor D.
Luis Vigil y Bernaldo de Quirós anciano respe-
table y jefe de una muy distinguida familia del
concejo. Seguía después la banda de música
de la Pola con su bandera a la cabeza. Des-
pués figuraba en la comitiva un grupo com-
puesto por los señores Marqués de Santa
Cruz, diputado D. José Antonio Eguívar, el no-
tario provincial D. José María Escalera, el mé-
dico señor Asúnsolo, el farmacéutico señor
Cabeza y el representante de El Carbayón; de-
trás el Ayuntamiento presidiendo el acto la co-
misión nombrada por el señor Rodríguez para
la inversión de su generoso donativo (...).
Formada así la comitiva, partió desde Las
Campas por las calles del Convento, Sole-
dad y Zalamaque. En frente de la iglesia se
unió a la procesión la cruz parroquial y el pá-
rroco y dos señores sacerdotes, ocupando
el lugar de preferencia con cruz alzada.
(55)
La aparición de un movimiento obrero orga-
nizado en Siero es posterior en casi cincuen-
ta años a los inicios de la explotación indus-
trializada de las minas de carbón del conce-
jo, a pesar de lo cual, la participación de los
mineros de la zona de Carbayín en las huel-
gas promovidas desde la cuenca del Nalón
ya está documentada en 1887.
(56)
La organi-
zación de los trabajadores de Carbayín, Lu-
gones y Lieres, y su encuadramiento dentro
del sindicato socialista de la Unión General
de Trabajadores tiene lugar en 1900. Entre
ese año y 1903 se desarrolla una intensa ac-
tividad política y sindical que es seguida de
un periodo de profunda crisis entre 1903 y
1913. En esta fecha los socialistas consiguen
un concejal en el ayuntamiento y comienzan
a celebrar el Primero de Mayo en Pola de Sie-
ro. En la fiesta de 1915 participan las seccio-
nes del SOMA de Carbayín y Lieres, las sec-
ciones de la Asociación Agrícola de Valdeso-
to y la Pola, las Juventudes Socialistas de
Arenas y Colloto y las Agrupaciones Socialis-
tas de Lieres y Carbayín.
(57)
Al mismo tiempo que esto sucede, va per-
diendo fuerza el control ideológico que la
iglesia ejercía en la mayoría de la pobla-
ción. Las misiones evangelizadoras, que
tan fervientemente seguían miles de fieles
en la Pola a finales de siglo, son traslada-
das a las parroquias de la zona rural del
concejo donde el humilde aldeano es po-
bre, más honrado, cristiano y hasta piado-
so, y en la prensa obrera son frecuentes
desde 1900 las alusiones a las tensiones
habidas entre los sacerdotes y los obreros
de las parroquias más industrializadas. En
1901 el clima anticlerical se transforma en
violencia, y son quemadas varias iglesias
de Noreña y Siero.
A partir de esta fecha, y hasta finales de los
años treinta, el número de afiliados y de
120 Historia Moderna y Contemporánea del Concejo de Siero
55. El Carbayón, Oviedo, Miércoles 1 de agosto de 1883, p. 1.
56. Suponemos en el grupo de artesanos de la Pola una cierta actividad obrera y política, especialmente entre los zapateros, pero por el momento no nos ha sido posible
documentarlo.
57. El Noroeste, Gijón, Miércoles 5 de mayo de 1915, p. 3.
3-Libro Siero v2.0 13/3/02 13:02 Página 120
asociaciones de carácter izquierdista irá en
aumento, extendiéndose también a la zona
rural, donde competirían con un arraigado
sindicalismo católico. Los anarquistas con-
seguirán una mayor presencia a partir de
1917, tras la huelga revolucionaria de ese
año, y los comunistas conseguirán algunos
apoyos en Carbayín.
La vitalidad de las actividades comerciales,
especialmente en la capital del concejo, y los
talleres artesanales y pequeñas industrias
que crecen en torno a la intensa vida mer-
cantil de la Pola han permitido a lo largo de
todo el siglo XIX el desarrollo de una clase
media sin cuya presencia es imposible com-
prender la historia de la Pola. Comerciantes,
artesanos e industriales conviven con un gru-
po importante de funcionarios y profesiona-
les liberales y una burguesía minoritaria, for-
mada dentro de las familias de la nobleza hi-
dalga (los Vigil Escalera, García Bernardo,
Celleruelo, Vigil Cavanilles, Bros, etc.), que
participa en la administración local y en las
empresas y negocios del comercio, la banca,
las minas y los ferrocarriles del concejo.
Entre ellos destaca Gregorio Vigil Escalera,
miembro de una familia de comerciantes
de la Pola que, entre 1880 y 1925, fecha de
su fallecimiento, consigue hacer de su ne-
gocio familiar una de las empresas más im-
portantes de Siero, con negocios de venta
al por menor de toda clase de productos,
banca y minería.
(58)
A ellos hay que sumar el grupo de los in-
dianos; una minoría de entre los emigran-
tes a Cuba y Argentina que había regresa-
do enriquecida a su tierra. Entre ellos des-
taca Florencio Rodríguez, que, como he-
mos dicho, construye el edificio de carác-
ter asistencial más importante de la época
en Asturias. Otros pagarán las nuevas es-
cuelas de sus parroquias (como Cesáreo
Vigil la de Muñó) o invertirán en nuevas in-
dustrias, como en el caso de Perfecto Gar-
cía en La Carrera.
La sociedad local desarrolla en este perio-
do una gran capacidad para la organiza-
ción de asociaciones de todo tipo, desta-
cando especialmente el importante núme-
ro de agrupaciones de carácter sindical,
las asociaciones católicas y las culturales
y deportivas: Las Juventudes Socialistas
de Lieres, la Juventud Católica de Pola de
Siero, la Sociedad de Obreros Zapateros
“La Unión” de Pola de Siero, el Casino
Obrero de Lugones, el Sindicato Católico
de Santa María de la O de Limanes, la
Asociación Católica de la Mujer de Pola de
Siero, la Junta de Vecinos de Santiago de
Arenas, el Ateneo Popular de Siero, El
Club Siero, Siero Musical, etc.
Un proceso generalizado de desarrollo y
modernización parece tener lugar en el
concejo a partir de 1917, manteniéndose,
con altibajos hasta los años treinta.
(59)
A los
cambios políticos ya mencionados hay
que añadir el aumento de la producción
minera favorecido por la Gran Guerra, que
obliga a la tecnificación de las minas, su
electrificación, la profundización de pozos,
el aumento de trabajadores y el desarrollo
por parte de las empresas de medidas de
carácter social (tiendas, escuelas, cons-
trucción de casas, etc).
Desde 1916 la reparación de las carreteras
y la construcción de nuevas vías de comu-
nicación se produce de manera constante.
Se dedica especial atención a la mejora de
Fructuoso Díaz García 121
58. José Ramón García López, Los comerciantes banqueros en el sistema bancario español. Estudios de casas de banca asturianas en el siglo XIX, Oviedo, Universidad
de Oviedo, pp. 203-220.
59. El proceso de modernización que tiene lugar en la parroquia de Santiago de Areñes está magistralmente descrito en la obra de Julio Díaz, Electra de Carbayín. Histo-
ria de un aniversario (1923-1998), Santiago de Arenas, 1998), Santiago de Arenas, 1998, pp. 19-43.
3-Libro Siero v2.0 13/3/02 13:02 Página 121
las comunicaciones de las parroquias de
la mitad meridional del concejo.
Se construyen numerosas fuentes y lava-
deros. La iniciativa de las empresas eléc-
tricas de Carbayín y Siero consigue que la
mayoría de los núcleos de población dis-
pongan al arrancar los años treinta de luz,
y la administración local hace un importan-
te esfuerzo por alcantarillar y servir agua
corriente en los núcleos más importantes,
beneficiándose especialmente de ello la
Pola. Aumenta el número de usuarios de
teléfono en Pola de Siero, La Carrera y el
Berrón. Se levantan nuevas escuelas en la
Pola, Granda, Viella y otras parroquias.
Se inauguran nuevos negocios en la ma-
yoría de las parroquias. En la capital muni-
cipal, por ejemplo, entre otras muchas, se
abren los primeros locales estables para
espectáculos (los teatros Cervantes y
Amalia), la sucursal del Banco Herrero, e
inician sus actividades, por primera vez en
la historia del concejo, dos imprentas: La
Astur y Gráficas de Siero.
Por iniciativa de distintas asociaciones cul-
turales, La Collá, Tiñana, Lieres, El Berrón,
Valdesoto, Areñes y Pola de Siero dispon-
drán en estos años de pequeñas bibliotecas
de carácter popular. Entre todas ellas desta-
ca la Biblioteca Urania, de Saús (Santiago
de Areñes), una de las más importantes del
centro de Asturias y la mejor dotada del
concejo hasta los años setenta.
(60)
Entre 1929 y 1930 se construye en la Pola,
entre fuertes polémicas, y por iniciativa del
alcalde José Parrondo, el nuevo mercado
122 Historia Moderna y Contemporánea del Concejo de Siero
60. Sobre la Biblioteca Urania véase el estudio de Julio Díaz Díaz, “Las Bibliotecas populares de Carbayín (1922-1936)”, en Actas del II Congreso de Bibliografía Asturiana,
celebrado en Oviedo, del 21 al 24 de abril de 1999, Tomo 3, Oviedo, Servicio de Publicaciones del Principado de Asturias, 1999, pp. 911-927.
Fig. 5. Carboneras en el Pozu Pumarabule, hacia 1928.
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3-Libro Siero v2.0 13/3/02 13:02 Página 122
de abastos. Edificio vanguardista, la obra
de Sánchez del Río es el símbolo de uno
de los periodos más activos y brillantes de
la historia de Siero.
VII. LA REPÚBLICA, LA REVOLUCIÓN
DE 1934 Y LA GUERRA CIVIL (1931-1937)
Mediado 1931, la victoria en las urnas de
los socialistas lleva por primera vez en la
historia del concejo a la izquierda al go-
bierno municipal.
Será alcalde Inocencio Burgos Riestra, des-
tacado socialista asturiano, presidente de la
Agrupación socialista de Siero y represen-
tante en el municipio del SOMA.
El Ayuntamiento continúa con la labor de me-
joras de todo tipo emprendidas por las ante-
riores corporaciones, entre las que destacaba
la regida por el alcalde José Parrondo. En Lu-
gones se proyecta la traída de aguas desde El
Naranco; hasta ese momento, la población se
abastecía de agua en el pozo de la Sociedad
Industrial Asturiana. Lo mismo ocurre en Car-
bayín y Rosellón. Se levantan nuevas escue-
las en Celles y Tiñana, se reforman otras y se
inaugura en Pola de Siero la Escuela de Artes
y Oficios, financiada por la Juventud Asturia-
na de Siero y Noreña de Buenos Aires.
Ildefonso Sánchez del Río, tras la construc-
ción del mercado de abastos y el depósito
de aguas de la villa, traza un ambicioso Pro-
yecto de ensanche para la capital municipal,
que tendrá un lento desarrollo dado el esca-
so crecimiento urbanístico de la Pola hasta
los años sesenta.
(61)
La actividad cultural es también muy impor-
tante. El Ateneo Popular de Siero, fundado
en 1926, dispone en 1935 de una Biblioteca
Circulante dotada con 900 volúmenes; orga-
niza ciclos de conferencias y clases noctur-
nas para los obreros y proyecta la creación
de un cuadro artístico. En Limanes, Tiñana,
Molledo (Arenas), Carbayín, Xixún (La Carre-
ra), Lugones, Granda, Lieres o La Pola se
constituyen nuevas asociaciones culturales,
recreativas y deportivas: La Alegría de Vallín,
El Progreso de Tiñana, La Sociedad Cultural
de Molledo, el Centro Cultural de Gijón, La
Sociedad de Festejos de La Salud, de Lieres
o la Sociedad Colombófila de Siero, el club
de fútbol Pelayo, de Carbayín.
Al mismo tiempo que aumenta la vida cultu-
ral en todas las parroquias del concejo, cre-
ce de una forma considerable la actividad
política de izquierdas y derechas.
En los años de la República los anarquistas se
consolidan en lugares como Lieres, Valdesoto
o Carbayín y los socialistas consiguen organi-
zar nuevas agrupaciones políticas y sindicales
en Anes, El Berrón, Feleches, Viella, San Juan
del Coto y la Pola. La derecha política se apo-
ya en las numerosas sociedades y sindicatos
católicos rurales y organiza sus primeras
agrupaciones políticas locales en 1933 en Po-
la de Siero: El Comité Municipal de la Agrupa-
ción Asturiana de Acción Popular y la Agrupa-
ción Femenina del mismo.
En las elecciones de 1933 la derecha consi-
gue en el concejo cerca del 60% de los vo-
tos. Esta victoria y la radicalización de un
movimiento obrero cada vez mejor organi-
zado son el fundamento de la Revolución de
octubre de 1934.
(62)
Las agrupaciones socialistas y anarquistas
del concejo participan de forma muy activa
Fructuoso Díaz García 123
61. Francisco Quirós Linares, “El proyecto de ensanche de la Pola de Siero de 1932”, Ästura. Nuevos cartafueyos d´Asturies, nº 3, Oviedo, 1985, pp 95-96.
62. Resulta de imprescindible consulta el trabajo de Marco A. Antuña, “La Revolución de Octubre de 1934 en Siero”, Estudios de Historia Social, nº 31, Madrid, 1984, pp.
139-143.
3-Libro Siero v2.0 13/3/02 13:02 Página 123
en los preparativos de la Revolución de Oc-
tubre. Un mes antes, el alcalde Inocencio
Burgos es capturado junto a un grupo de las
Juventudes Socialistas de Carbayín en la
playa del Aguilar durante el desembarco de
armas del Turquesa y permanecerá encar-
celado hasta finales de 1935.
Comenzado el movimiento insurreccional en
la madrugada del día cinco, los obreros sitian
los cuarteles de la Guardia Civil de Lieres, Lu-
gones, Pola de Siero y Carbayín y combaten
en Valdesoto con un grupo de guardias de
asalto. En estas escaramuzas mueren dos
obreros, otros dos son heridos y también son
heridos dos guardias civiles.
Dos días más tarde, todo el concejo se en-
cuentra en manos de los revolucionarios. Se
organizan comités en Valdesoto, Lieres,
Carbayín y Pola de Siero que se responsa-
bilizarán del abastecimiento de alimentos a
la población, la requisa de armas, explosi-
vos y comida, y la formación de guardias ar-
madas. Son abolidas la moneda y la propie-
dad y declaradas bienes comunes las rique-
zas sociales.
Once días durará el experimento revoluciona-
rio, durante los que se tienen lugar fuertes
combates en el Berrón por el control del que
era un importante nudo de comunicaciones.
El 10 Lugones es tomada por las tropas de
López Ochoa, el 19 la Pola y el 21 Carbayín.
Grupos de incontrolados destruyen por el
fuego las iglesias de El Berrón, la Pola, Val-
desoto, Vega de Poja y Hevia, los archivos
notarial, judicial y del registro de la propie-
dad de Pola de Siero y asaltan la sucursal
que el Banco Herrero tenía en la capital mu-
nicipal. No hay una sola víctima al margen
de los combates. Por causa de estos actos
son condenados a penas de cárcel de más
de doce años un total de setenta y un veci-
nos, y un menor de edad a dos años de cár-
cel en un correccional.
Tres días después de la llegada de las tropas
a Carbayín, la Guardia Civil tortura y asesina
a 24 personas de la zona de Sama en las es-
combreras de la Mina del Rosellón, en San-
tiago de Areñes. El crimen produjo una enor-
me conmoción en toda España.
La prolongada e intensa represión a que se
ve sometida la clase obrera del concejo, y
las tensiones políticas entre la derecha y la
izquierda alteran totalmente la vida munici-
pal durante los quince meses que discu-
rren hasta las elecciones de febrero de
1936, en las que el Frente Popular obtiene
la victoria en el concejo, apoyado de forma
masiva por la población de las zonas in-
dustriales y mineras.
Cinco meses median entre la victoria del
Frente Popular y el levantamiento militar con-
tra la República en julio de 1936. El veinte de
febrero del 36 el Comité Local del Frente Po-
pular, encabezado por Inocencio Burgos, que
acababa de ser amnistiado, retoma la admi-
nistración municipal y organiza una comisión
municipal gestora, que gobernará el concejo
hasta 1937. Las tensiones entre sindicalistas
y falangistas, que se habían enfrentado vio-
lentamente en Carbayín y La Carrera, condu-
cen a la detención y encarcelamiento de un
grupo de jóvenes falangistas polesos a prin-
cipios de julio de 1936. Las minas llevan a ca-
bo constantes huelgas y paros y Pumarabule
se mantiene totalmente paralizado durante
meses.
El concejo queda durante la guerra dentro de
la zona republicana. En los primeros momen-
tos, entre los meses de agosto y principios
de septiembre de 1936 son fusiladas unas
cincuenta personas, todos hombres excepto
una mujer. Cuatro son párrocos, dos guardias
124 Historia Moderna y Contemporánea del Concejo de Siero
3-Libro Siero v2.0 13/3/02 13:02 Página 124
civiles y el resto labradores, funcionarios, in-
dustriales o profesionales considerados de
derechas y afectos, según el Comité, a la in-
surrección militar.
La violencia en estos primeros momentos tie-
ne en Siero un carácter marcadamente políti-
co y anticlerical. La violencia política se dirige
sobre personas de derechas de la Pola, Bo-
ves, Granda y Hevia. La violencia anticlerical
especialmente sobre las iglesias y capillas
del concejo. Todas fueron destruidas, excep-
to la de Vega de Poja.
(63)
La violencia desaparece con la constitución,
en septiembre de 1936 del Comité Provincial
del Frente Popular. Durante el año siguiente,
hasta la definitiva derrota de la República, el
concejo vive una situación de relativa calma.
La actividad económica no se paraliza, aun-
que la producción se reduce sustancialmen-
te y los salarios se cobran con dificultad. Los
alimentos escasean. La administración local
consigue, a pesar de las limitaciones del mo-
mento, urbanizar en la capital la zona de Les
Campes-Plaza de Argüelles, comunicando
para tráfico rodado la carretera a Gijón con la
carretera general. Para ello expropia y derriba
una parte del palacio barroco que el Marqués
de Santa Cruz tenía en medio de la Pola.
(64)
El 22 de octubre de 1937 tropas del ejército,
requetés y falangistas ocupan Pola de Siero.
VIII. EL FRANQUISMO (1937-1975)
La victoria del ejército rebelde se convierte
pronto en una trágica realidad para los de-
fensores y simpatizantes de la República. A
partir de noviembre de 1937, muchos de los
que no han conseguido exiliarse, huir a las
montañas o esconderse son perseguidos,
desterrados, encarcelados o vejados. Ese
mismo mes son torturados y fusilados en
San Miguel de la Barreda 18 hombres pro-
cedentes de Noreña.
(65)
En la zona de Valde-
soto y Carbayín, donde el movimiento obre-
ro tenía un fuerte arraigo, grupos de falan-
gistas y guardias civiles asesinan a 34 per-
sonas, cinco de ellas mujeres. Otros 16 ve-
cinos de la parroquia son fusilados en los
cementerios de Oviedo y Ceares , la mayo-
ría entre 1938 y 1941.
(66)
Los huidos al monte se organizan en grupos
de guerrilleros. En Siero actuarán en las mon-
tañas del sur del concejo, sostenidos por la
población de la zona. Entre las partidas des-
taca la del “Comandante Flores”, sindicalista
de la CNT de La Felguera, que se mantendrá
activa hasta finales de los años cuarenta.
(67)
El ayuntamiento pierde el carácter democrá-
tico que habían tenido durante la República.
El alcalde es nombrado por el Ministro de la
Gobernación y los concejales elegidos de en-
tre los residentes cabeza de familia, los sindi-
catos verticales y las personas identificadas
con el régimen.
El concejo estuvo fuera de la zona de guerra
y no se vio afectado por las destrucciones
de industrias o infraestructuras. La actividad
económica se recuperará lentamente. Por
ejemplo, la Fábrica de Pólvora de Lugones,
una de las grandes empresas radicadas en
el concejo, comienza a tener beneficios a
partir de 1939, triplicando los obtenidos en
1938, y manteniendo esa situación durante
toda la dictadura.
(68)
Fructuoso Díaz García 125
63. Madrid, Archivo Histórico Nacional, Causa General, legajo 1338.
64. Oviedo, Archivo General de la Administración del Principado de Asturias, Principado de Asturias, caja 8192, expediente 7.
65. Nicanor Rozada García, ¿Porqué sangró la montaña?. La guerrilla en los montes de Asturias, Oviedo, 1989, pp. 135-136.
66. Valentín Palacio Fernández, Guerra Cicil y represión franco-falangista en Valdesoto, Gijón, 1995.
67. Eduardo Pons Pradés, Guerrillas españolas 1936-1960, Barcelona, Editorial Planeta, 1977, p. 189.
68. Cf. Carmen Benito del Pozo, “La Fábrica de Pólvora de Lugones y el levantamiento militar de julio de 1936”, Portfolio de las fiestas de Santa Isabel de Lugones, Lu-
gones, 1989, pp. 17-20.
3-Libro Siero v2.0 13/3/02 13:02 Página 125
A pesar de la continuidad y constante creci-
miento de la actividad minera e industrial, la
mayor fuente de riqueza a finales de los
años cuarenta era todavía la “rústica y pe-
cuaria”, tres veces superior a la industrial y
el cuádruple mayor que la urbana.
(69)
A principios de los años cincuenta sólo
tres minas y dos empresas tenían en sus
plantillas a más de cuatrocientos trabaja-
dores: Mosquitera, Pumarabule y Solvay, y
Santa Bárbara y la Fábrica de Pólvora de
Lugones. La mayoría de las restantes,
unas 150, de pequeño tamaño (empleaban
a pocos operarios), se dedicaba a la fabri-
cación de productos alimenticios (matanza
de ganado y preparación y conservación
de carne, fábricas de productos lácteos,
panaderías, confiterías y lagares de sidra).
La población padece el racionamiento de
alimentos durante catorce años y se estan-
ca su crecimiento. La mayoría vive en la zo-
na rural, y sólo la capital y Lugones tienen
más de dos mil habitantes.
A partir de mediados de los años cincuen-
ta, la reorganización de la actividad indus-
trial conlleva el desarrollo de la zona cen-
tral de Asturias (el triángulo Oviedo-Gijón-
Avilés). En la mitad occidental de Siero tie-
ne lugar un aumento notorio de la instala-
ción de nuevas industrias de pequeñas di-
mensiones, fundamentalmente en la zona
de Lugones (en el centro del área metro-
politana asturiana), y en el corredor de Co-
lloto a El Berrón, en torno a la N-634, lo
que supone una importante diversificación
de la actividad industrial. El empleo en el
sector secundario crece en esos años el
70%. Al importante número de industrias
alimenticias se suman nuevas empresas
dedicadas a la transformación de la made-
ra (ebanisterías y fábricas de muebles), fá-
bricas de cerámica, vidrio y cemento (en-
tre las que destaca Didier Mersa, en Lugo-
nes, con 500 trabajadores), industrias quí-
micas, metálicas y artes gráficas.
Lugones se convierte en esos años en el foco
más dinámico desde el punto de vista demo-
gráfico y económico del concejo. Entre 1951
y 1965 su población crece un 250 %, atraída
por la apertura de numerosas empresas, la
mayoría de ellas pequeñas y medianas, que
suman un centenar hacia 1970.
Al mismo tiempo, la actividad minera en el
concejo sufre, como en el resto de Asturias,
una importante crisis. La necesidad del car-
bón durante los años anteriores, como fuen-
te de energía única e imprescindible en la
economía española cambia a partir de los
126 Historia Moderna y Contemporánea del Concejo de Siero
Fig. 6. Ignotus. (Manuel Villar). “El Anarquismo en la Insu-
rrección de Asturias. La CNT y la FAI en octubre de 1934”,
Valencia, Ediciones Tierra y Libertad, 1935. P. 112.
69. Memoria acerca del estado y gestión de los servicios municipales, Alcalá de Henares, Archivo General de la Administración, Gobernación, caja 2930, julio de 1949.
3-Libro Siero v2.0 13/3/02 13:02 Página 126
años sesenta cuando comienzan a utilizarse
masivamente en todos los sectores econó-
micos otras fuentes de energía (petróleo y
electricidad). La pérdida de empleos en la
minería, que no fue frenada por la integra-
ción de los pozos mineros de la zona de
Carbayín en 1967 en HUNOSA, y el descen-
so en las actividades primarias, están entre
las causas de la intensa emigración que tie-
ne lugar en Siero entre 1951 y 1965. En es-
tos años se da el saldo migratorio negativo
más importante del siglo.
El concejo sigue teniendo un carácter mar-
cadamente rural, y todavía en 1960 la ma-
yoría de la población vivía en núcleos de
menos de quinientos habitantes. El campo
mantiene a lo largo de este periodo las ca-
racterísticas que se habían ido desarrollan-
do durante los años veinte y treinta, orienta-
do de manera cada vez más clara hacia la
economía de mercado.
El Ganado vacuno de leche es el predomi-
nante. Siero será el séptimo municipio en
importancia en número de cabezas de ga-
nado y uno de los más importantes del cen-
tro, tras Gijón y Villaviciosa y el segundo
productor de leche de Asturias.
La importancia histórica de las industrias ali-
menticias y del mercado de la Pola está di-
rectamente relacionada con la actividad
agropecuaria del concejo. Durante el fran-
quismo las empresas dedicadas a la fabri-
cación de productos de consumo forman
uno de los grupos económicos más impor-
tantes. Durante los años setenta el sector
seguirá, al mismo tiempo, un proceso de
modernización y crisis, con la industrializa-
ción de la producción lechera (La Central
Lechera Asturiana comenzará sus activida-
des en 1970), la introducción de nuevas em-
presas de bebidas (Coca Cola en 1960), y la
crisis del grupo de los lagareros de sidra (en
1970 habían desaparecido la mitad de los
ochenta lagares activos en el concejo), que
señala una cierta transformación de los há-
bitos y los gustos sociales.
(70)
También la administración local comienza a
llevar a cabo desde los años cincuenta una
política de obras públicas que conduce a la
mejora sustancial de las condiciones de vi-
da del vecindario.
Especial importancia tendrá la organización
del servicio de agua corriente y alcantarilla-
do para la mayoría de la población, servicio
que, en 1950, sólo disfrutaba el 8% de los
habitantes del concejo, a pesar de los es-
fuerzos de las administraciones de los años
anteriores a la guerra.
La labor de la actual Corporación, íntegra-
mente falangista, y que actúa orientada e
inspirada por el Consejo Local de Falange,
puede caracterizarse por su decidida inten-
ción de mejorar primordialmente las condi-
ciones de vida en los pueblos y aldeas del
Concejo, lo cual demuestra cumplidamente
el hecho de que se hayan destinado a la re-
paración de caminos rurales y construcción
de fuentes y lavaderos fuera del casco de la
capital del Concejo, las tres cuartas partes
de las consignaciones presupuestarias des-
tinadas a obras municipales, con lo que el
Ayuntamiento contribuye a llevar a la prácti-
ca, dentro de la órbita municipal, la doctrina
Joseantoniana de la hermandad entre los
hombres y las tierras de España.
(71)
A partir de los años cincuenta mejoran no-
tablemente los servicios públicos de todo
tipo (educativos, sanitarios, culturales y
deportivos), aunque la mayoría de ellos se
Fructuoso Díaz García 127
70. Ricardo Gómez Muñoz y Fernando Castro Fernández, Lugones y el concejo de Siero, Oviedo, Servicio de Estudios del Banco de Langreo, 1971.
71. Portfolio de las fiestas de Nuestra Señora del Carmen y Carmín, Pola de Siero, 1952.
3-Libro Siero v2.0 13/3/02 13:02 Página 127
establecen en la capital municipal, según
un modelo que centralizaba estas infraes-
tructuras en la cabecera de todos los con-
cejos, sin tener en cuenta que en Siero, a la
dispersión de la población habría que su-
marle la importancia, cada vez mayor, de
otros núcleos de población.
Como en el resto de Asturias, la dictadura
sometió a la vida cultural y asociativa a un
férreo control. La falange organizará du-
rante los años cuarenta y cincuenta la es-
casa actividad cultural en el concejo, por
otro lado de ningún modo comparable a la
desarrollada antes de la guerra. Las biblio-
tecas públicas del Centro Coordinador de
Bibliotecas se abren mucho más tarde que
en el resto de la zona central de Asturias:
la de la Pola en 1954, la de Carbayín un
año más tarde y la de Lugones en 1972. La
más importante de ellas en número de vo-
lúmenes hasta los años setenta será la de
Carbayín, formada con los fondos, conve-
nientemente expurgados, de la Biblioteca
Urania de Saús.
La sociedad cultural más activa de los años
cincuenta y sesenta será Siero Musical, fun-
dada a mediados de los años veinte, de la
mano ahora del músico Ángel Émbil, y que
disfrutará desde 1960 de local social propio,
financiado por el indiano Juan Hevia.
A partir de los años cuarenta, y especial-
mente desde mediados de los cincuenta,
el régimen permite la constitución de nue-
vas asociaciones, dedicadas a las mani-
festaciones culturales consentidas por
aquellos años: la organización de fiestas y
las actividades deportivas, concretamente
las futbolísticas. Nacen así el Club Asturias
de Valdesoto (1941), la Peña Ciclista Lie-
rense (1942), la Sociedad de Festejos de
San Pedro de Granda (1949), o la de San-
ta Apolonia de Pañeda (1953), el Atlético
de Lugones (1958) o el Club Rayo Santia-
guín (1961), entre otras.
La escasa actividad cultural no deja de es-
tar relacionada con las evidentes limitacio-
nes que la mayoría de la población del con-
cejo tuvo durante los primeros veinticinco
años de dictadura para acceder a una mí-
nima educación.
Aunque la enseñanza primaria estuvo bas-
tante bién cubierta, gracias, en buena me-
dida al esfuerzo que durante el primer ter-
cio de siglo se desarrolló en Siero para do-
tar a todas las parroquias de escuelas, per-
sonal y medios suficientes de enseñanza,
el índice de bachilleres en 1960 era la mi-
tad del de la provincia; además, sólo vein-
te personas realizaban estudios profesio-
nales y otras dieciséis estudios universita-
rios. Ésta situación irá mejorando a lo largo
de los años sesenta y setenta.
Coincidiendo con el final del régimen, la cri-
sis económica sacude al concejo a princi-
pios de los setenta. La fábrica de pólvora de
Lugones es cerrada, y la mina de Solvay,
que no se había integrado en Hunosa, está
también a punto de hacerlo.
Tras la muerte de Franco un nuevo régimen
democrático sustituye a la dictadura. En
1979, las primeras elcciones municipales
democráticas dan la victoria al Partido So-
cialista con un 42,18% de los votos, mos-
trando un mapa electoral muy similar al de
las últimas elecciones democráticas cele-
bradas cuarenta y tres años antes. Siero co-
mienza a vivir a partir de ese momento una
nueva etapa, una de las más importantes.
Pero esa ya es otra historia.
128 Historia Moderna y Contemporánea del Concejo de Siero
3-Libro Siero v2.0 13/3/02 13:02 Página 128
Historia del arte
Ana María Canseco Oyarbide
4-Libro Siero v2.0 13/3/02 13:01 Página 129
4-Libro Siero v2.0 13/3/02 13:01 Página 130
I. PREHISTORIA Y ROMANIZACIÓN
El ámbito geográfico en el que se asienta el
Concejo de Siero, el surco pre-litoral astu-
riano, justifica, como corredor privilegiado,
y en gran parte llano, una ocupación hu-
mana sostenida a través de los siglos, por
los grupos que expresaron en sus manifes-
taciones artísticas lo que eran y lo que sen-
tían, que no en vano toda creación refleja
una cosmovisión.
Llanura que invita a la estabilidad y al tiempo
lugar de paso, hacen pensar en dos constan-
tes que se repetirán a lo largo del tiempo: el
arraigo de lo autóctono, que lo es o llega a
hacerse y se patentiza en lo popular, lo rural;
y lo que llega, de la mano de las corrientes
artísticas de ámbito más extenso.
En la Prehistoria, el recuento de los túmulos
llevado a cabo por José Manuel González y
otros autores
(1)
nos da los primeros datos de
población ya que no existe poblamiento sin la
correspondiente necrópolis. Datados por re-
ferencia a los del Concejo de Sariego, mejor
estudiados, tenemos hacia el 750 A.C. iden-
tificados los siguientes:
En el Alto de La Manteguera, Pañeda Vieja,
Parroquia de San Martín de Anes, uno cierto
y otro probable.
En la vertiente derecha del Reguero Del Cam-
pón, al Norte de la carretera de Noreña a Pru-
via hacia el paraje de Camparnandi, otro.
En las inmediaciones del anterior, hacia el N.
O. en el término de Pachuxolo uno más.
En el Alto la Mayá, cerca de Espinera un
campo de cuatro.
En el Canto Negro, cercanos al lugar de Sil-
vota de Bobes, tres más.
Propias estas estructuras tumulares de las
sociedades neolíticas del Oeste de Europa
y, relacionadas con un uso funerario, con-
trastan con la rareza de otras construccio-
nes para los vivos.
En el proceso de sedentarización la agricultu-
ra toma una posición predominante con res-
pecto a otros sistemas productivos más ar-
caicos pero importantes en nuestra zona, co-
mo el de la ganadería. La tumba, centro afec-
tivo y de culto a los antepasados es punto de
referencia obligado en los asentamientos
puesto que indica el derecho territorial, aun-
que sea vago, de una colectividad, y aúna los
esfuerzos para su construcción, que clara-
mente superan las posibilidades de una sola
familia, sirviendo además como mecanismo
de cohesión social.
La tipología edificatoria varía ligeramente: so-
bre un suelo al que se ha arrancado la vege-
tación se dispone una estructura de piedra de
grandes bloques que marcan un recinto rec-
tangular: ahí se realizan las inhumaciones. So-
bre esa seudocámara se acumulan depósitos
de tierra y gruesas piedras que conforman un
montículo esférico más o menos regular.
El profesor Miguel Angel de Blas que ha data-
do en la segunda mitad del IV milenio las ar-
quitecturas dolménicas asturianas, establece
aproximadamente en 15 días de tarea ininte-
rrumpida, para un grupo de 10 individuos, el
tiempo necesario para su construcción.
(2)
La constatación de que ese esfuerzo llevado
a cabo por un grupo de hombres, no iba a
ser provechoso para sí mismos al cerrar el
Ana María Canseco Oyarbide 131
1. José Manuel González y Fdz. Vallés. Recuento de los túmulos sepulcrales. Archivum. XXIII, 1973, p. 5 a 42.
2. Para este tema me remito a la Prehistoria reciente de Asturias editado por la Consejería de Educación del Principado de 1983 y también para los túmulos de Silvota y
La Mayá: Miguel Angel de Blas Cortina. Noticiario Arqueológico Hispánico. Madrid 1981. Ministerio de Cultura. p. 11 a 42.
4-Libro Siero v2.0 13/3/02 13:01 Página 131
espacio una vez terminado, abre una serie
de incógnitas:
¿Se trataría, -y la proximidad de algunos ya-
cimientos a otros lo confirma- de la consa-
gración para el culto de un espacio amplio?
¿Culto solamente a los antepasados?
En el caso de los túmulos de Silvota los inte-
rrogantes se hacen más enigmáticos. El lla-
mado por de Blas, túmulo I con un diámetro
de 35 metros y una altura de más de 5, pue-
de llevar a relacionarlos con una utilización
distinta. A eso se añade que la acidez de los
suelos de nuestra región no nos ha dejado en
estas estructuras restos humanos, y por ello
puede llegar a suponerse que la elección del
móntículo en un enclave determinado está en
relación con otros usos más en la línea de
templos o centros solares. Ese carácter reli-
gioso-mistérico justificaría mejor la gratuidad
de semejante empeño constructivo para co-
lectivos no muy numerosos.
La cultura castreña con sus recintos fortifi-
cados define la Asturias protohistórica has-
ta su incorporación definitiva a la romanidad
con el cambio de Era. Con la dificultad de
establecer niveles de ocupación fehaciente-
mente datados, al haberse excavado en fe-
cha demasiado temprana o de modo defi-
ciente, tendríamos en el Concejo según ca-
talogación
(3)
de José Manuel González los
siguientes castros:
El Castiellu, en el límite con el Concejo de
Oviedo al, Sureste de La Fontona, en la Pa-
rroquia de Tiñana. El Cuitu, en Castiellu, Pa-
rroquia de Valdesoto, en la linde con Santo-
laya y Carbayín. El Picu Castiellu en la Bra-
ña, Parroquia de Marcenado. La Torre, en
Lugones. El Picu Castiellu, en la Collá de
Atrás, al Noroeste de Camparnandi.
El autor citado los adscribe al periodo del
Hierro, sin precisar más. Evidentemente la
falta de excavaciones recientes y la dificul-
tad añadida de estar en una zona que ha ex-
perimentado -caso de Lugones-, grandes
cambios por concentración de ocupación
del suelo, hace que no se pueda precisar
cuáles de estos castros disponen de una
secuencia de hábitat que llegara a la época
romana o que tuvieran, como los castros del
occidente asturiano, fases posteriores de
coexistencia de las dos culturas.
El más relevante de la serie, el de la Collá,
excavado en una primera campaña a fines
del siglo XIX, podría tratarse del único po-
blado en Asturias del Bronce final. Estudia-
dos los materiales conservados de la prime-
ra excavación por Matilde Escortell y J. Luis
Maya,
(4)
se encuentran en el Museo Arqueo-
lógico Provincial varios objetos preferente-
mente de metal: fragmentos de caldero de
cobre con remaches; tres puntas de lanza;
tres pasadores de bronce en T con un vás-
tago de sección circular rematado en los ex-
tremos por sendos botones; aretes asimis-
mo de bronce; alambres enrollados en espi-
ral y otros objetos de adorno; una fusaiola y
fragmentos de otra en cerámica y por último
un colgante agmidaloide en una variedad de
ágata que por su colorido, que combina el
verde intenso con dos tonalidades de rojo,
es de gran valor estético (Fig. 1).
El espacio geográfico comprendido entre
Lucus Asturum, en la actual Llanera y la ría
de Villaviciosa y su fachada marítima debió
ser intensamente romanizado. Hay una des-
proporción evidente entre este supuesto y
los escasos restos hallados, tal vez por una
asiduidad en la utilización histórica del mis-
mo emplazamiento, o por falta de un estu-
dio sistemático.
132 Historia del arte
3. Jose M. González y Fdez. Vallés. Catalogación de los Castros asturianos. Archivum. T. XVI.
4. Matilde Escortell y José Luis Maya. Materiales del “Pico Castiello”, Siero, en el Museo Arqueológico Provincial. Archivum. T. XXII. 1972.
4-Libro Siero v2.0 13/3/02 13:01 Página 132
Lo que corrobora esa primera afirmación
debe localizarse en la abundante toponimia
de origen romano-aunque la continuidad en
los primeros siglos altomedievales de ese
idioma pueda dar lugar a confusiones- que
ha estudiado la profesora Carmen Fdz.
Ochoa
(5)
. Según ella los más antiguos topó-
nimos se constituyen con el nombre de un
posesor más un sufijo, primeramente en
anus, después en ense, nombre de posesor
en ablativo singular o plural. Del primer caso
serían ejemplos Tiñana y Fozana, del segun-
do Varé y Lleceñes.
La existencia en el Concejo de varios puentes
medievales pero que aprovecharon una base
constructiva romana evidencia algo que la
misma autora afirma
(6)
. El sector oriental de
Asturias contaba con una vía de acceso que
desde Astúrica Augusta, León a Riaño y por
los Puertos de Aliva a Sotres, Cangas de
Onis, Villamayor, Ceceda, Nava y Siero iba por
el Nora a Llanera utilizando el Nora como eje;
aunque el conocimiento de las vías romanas
en nuestra zona es bastante problemático
porque no conserva la estructura de las rutas
principales de otras provincias de Hispania.
Son más bien caminos terreros que se pre-
sentan con empedrado de guijarro o como
pistas de tierra apisonada.
La serie comenzaría con el puente de Bergue-
res, (Fig. 2)pasando por el de la Venta de So-
to, San Xuan del Obispo, Colloto y Lugones.
La cronología del Puente de Colloto resulta
controvertida. Se ha querido en fecha recien-
te vincular su construcción a época bajoim-
perial, mientras que Fernández Hevia lo retra-
sa al periodo de la romanidad tardía. De una
u otra forma su monumentalidad, patente
tras la restauración, hace que sea un ejemplo
muy interesante de ingeniería civil histórica.
Con un perfil ligeramente alomado como el
de Lugones o Bergueres, pero más pronun-
ciado que el de estos, consta de dos arcos
espléndidos que apoyan en un pilar cimen-
tado en el cauce; está perforado por un ar-
co de descarga y de la base surgen tajama-
res apuntados. De los arcos el de la margen
derecha es apuntado, mientras que el que
estriba en la margen izquierda es de medio
punto. La calzada es de casi dos metros con
restos de empedrado y los pretiles antes de
la restauración estaban casi desaparecidos
en algunas zonas.
La base para la atribución a época bajoim-
perial vendría dada por la aparición de un
tesorillo de monedas romanas tras uno de
los sillares del arco de descarga
(7)
.
Vestigios constructivos de la época romana se
han localizado en torno a dos núcleos; uno en
el área denominada L´Almadi situada tras la
llamada casa del Bañu en Vega de Poja. Se
trata de un yacimiento aún no excavado que
ha proporcionado tégulas, restos de pavimen-
to de hormigón y muros antiguos supuesta-
Ana María Canseco Oyarbide 133
5 y 6. Asturias en la época romana. Departamento de Historia y Arqueología. Madrid, 1982, pp.. 39, 40, 53 y 291.
7. V. Rodríguez Otero. El puente romano. Zephyrus. Salamanca 1994. pp 233 y siguientes.
Fig. 1. Colgante de ágata (Museo Arqueológico), hallado
en el Castro de la Collada.
4-Libro Siero v2.0 13/3/02 13:01 Página 133
mente. Pudo ser el enclave de una Villa próxi-
ma a la vía que enlazaba el área de Puelles con
la ruta transversal de Picos de Europa a Lucus
Asturum; otro en Paredes en el Monte les Mu-
ries, parroquia de San Félix de Lugones. Mu-
ries y Paredes son claros topónimos que re-
cuerdan lo que pudo ser el yacimiento. Según
Diego Santos se habían hallado restos de té-
gulas, cerámica y molinos giratorios. Desgra-
ciadamente el trazado de una de las variantes
de la autopista Oviedo-Gijón-Avilés en el ac-
ceso a Oviedo, ha destruido la posibilidad de
profundizar su estudio.
Del siglo II se hallaron en las inmediaciones de
la Pola de Siero grandes monedas de bronce,
concretamente de la época de Trajano y los
Antoninos, el hallazgo se produjo en 1858 y lo
cita C.Fdz.Ochoa pero ignoro en donde pue-
den estar recogidas y catalogadas.
También se sitúa como tránsito hacia el pri-
mer medievo la existencia de un jarro litúrgi-
co hispanovisigodo, hoy desaparecido, en-
contrado, según parece en las cercanías de
la Pola, y que llevaría la inscripción, según el
profesor Santos; ANTONIE VITAIS, podría
corroborar su hipótesis de que las invasio-
nes del siglo V debieron provocar una huida
de hispanorromanos a la zona trasmontana
desde la augustana y a ellos se debería la
cristianización de nuestra zona central.
II. LOS SIGLOS MEDIEVALES
Cada vez se va insistiendo más en ámbitos
académicos en el continuum de la Historia
del Arte. Es difícil aceptar que una tradic-
ción constructiva como la romana, que de-
bido al poblamiento en nuestra zona, debió
ser importante, se disuelva como por arte
de encantamiento para dejar paso a la ma-
ravillosa síntesis que constituye el prerromá-
nico asturiano, ese estilo que ha dejado su
huella en las sencillas Iglesias rurales que se
multiplican en nuestra geografía.
Con todas las reservas que se puedan ha-
cer a la documentación emanada del Obis-
po Don Pelayo puesta de relieve en su es-
tudio del Libro de los Testamentos de la
Catedral de Oviedo por el profesor Javier
Fernández Conde, no hay duda de que mu-
chos documentos altomedievales se refie-
ren a la llanera de Siero. La existencia de
monasterios familiares, un modo de pre-
servación del patrimonio familiar más o
menos encubierto y de las redes parro-
quiales que se va creando, nos lleva al ori-
gen de una serie de templos erigidos en
esta época y que no siempre han llegado
como románicos hasta hoy.
En la catalogación que hace Mª Soledad Al-
varez
(8)
aparecen en el Concejo de Siero:
134 Historia del arte
8. Soledad Alvarez Fernández. Arte románico en Asturias en Hª de Arte Tomo I. Ayalga 1986.
Fig. 2. Puente de Bergueres. Pola de Siero. Puente me-
dieval que probablemente aprovelló una base constructi-
va romana.
4-Libro Siero v2.0 13/3/02 13:01 Página 134
San Martín de Argüelles.
San Esteban de Aramil.
Nuestra Señora de Granda.
Sta. María de la Visitación de Tiñana.
San Martín de Vega de Poja.
No se incluyen, según creo, ni en ninguna
otra relación más sucinta aún, la pequeña y
desconocida Iglesia de Huergo en la Parro-
quia de San Martín de Anes, tampoco hay
referencias a San Pedro de Granda y Santa
María de la 0 de Limanes aunque sí se cita
como románica la de San Martín de La Ca-
rrera destruida en 1936.
Es románica la escultura de Nuestra Señora
de la Cabeza venerada en Meres en San
Juan del Obispo que pasa a ser su Capilla
en 1892. Sus plegados sobre todo en la zo-
na de las rodillas hablan de una evolución al
gótico así como la deliciosa expresión de
placidez sonriente de su rostro. Sentada co-
mo reina y trono de la divinidad, porta en el
regazo, apoyado en la pierna izquierda, al
Jesús Niño que le ofrece un fruto.
Ella le ofrece con la mano derecha una po-
ma alusión a la Eva pecadora redimida en
Ella como nueva Eva Se salvó del incendio
de 1936 gracias a la intervención de “Car-
men la de Paulino” a la que habrá que agra-
decer siempre su valor.
De valor devocional y arqueológico más
que puramente estético, el relieve en pie-
dra de los Santos Fabián y Sebastián que
se encuentra a la derecha del presbiterio
de la Cripta Parroquial, es muy interesan-
te. Se le ha atribuido origen visigótico y a
ello puede contribuir la tosquedad de su
factura, creo es más tardío, vinculado a la
tradición románica.
Mide 55/63 cms. y representa a dos figu-
ras masculinas, una que porta una lanza o
espada, y otra apoyada en un poste y
asaeteada, ambas en pie y con una pro-
porción poco clásica 5 cabezas. Vincula-
dos al Hospital de la Pola aparecen los
Santos Fabián y Sebastián, que son los re-
presentados. En la iconografía de San Fa-
bián, elegido Papa en 236, aparecen la es-
pada o un peine de hierro, en razón la pri-
mera de su decapitación final; y la segun-
da como instrumento de su martirio. Era
patrono de los alfareros. San Sebastián,
galo de origen, era centurión de la 1ª Co-
horte en tiempos de Diocleciano. Fué ata-
do a un poste en el Campo de Marte, en
Roma, y sirvió de diana a los arqueros que
lo asaetearon hasta parecer un erizo, co-
mo dice su leyenda. Pero al contrario de lo
que ésta nos relata, no murió por ello, sino
que sobrevivió gracias a Sta. Irene, que le
salvó la vida al curarle. Después fué de
nuevo apresado y apaleado, y arrojado su
cuerpo a la Cloaca Máxima. Los artistas
han silenciado esto último, más denigran-
te, y han preferido utilizar el tema del efe-
bo herido, más decorativo.Fueron mártires
muy venerados en Roma en los primeros
siglos del cristianismo, cuya devoción qui-
zá se propague a través de la impronta
cluniacense y por tanto romanista, del Ca-
mino de Santiago.
Según Ciriaco Miguel Vigil en 1870 estaba
este relieve en el machón que formaba el
ángulo del pórtico, dando cara al interior de
la Capilla del Hospital de los Santos Mártires
que ocupaba el solar de Casa Escalera en la
calle Zalamaque, hoy Celleruelo.
En el Museo Diocesano de la Catedral se
ha recogido una efigie de San Lázaro, cla-
ramente gótica temprana, que procede de
la Malatería de su patronazgo en Marcena-
do. La cabeza está bien trabajada y es ex-
presiva. Un tanto toscos los ropajes y la
zona de los pies.
Ana María Canseco Oyarbide 135
4-Libro Siero v2.0 13/3/02 13:01 Página 135
III. ARQUITECTURA
Razones cronológicas aconsejan tratar en
primer lugar la Iglesia de San Martín de Ar-
güelles. Conserva el emplazamiento primiti-
vo, en un altozano dominando su entorno,
de lo que debió ser una iglesia prerrománica
asturiana. Vigil habla de una inscripción en
la ventana del desván en la que, según su
lectura, un presbítero llamado Domingo, la
restaura en el año 951.
(9)
Si hay restauración es que existió una con-
sagración previa. El mismo Ciriaco Miguel
Vigil hace la lectura de una inscripción al pie
de la columna derecha de la puerta Sur, que
es más bien dudosa, aunque aceptada por
Canella que atribuiría la fundación a la era
621 (año de 583). No hay ningún resto apre-
ciable de esta cronología. Sí existen dos ce-
losías de factura indudablemente prerromá-
nica en los muros que cierran crucero y na-
ve hacia el Sur. (Fig. 3)
(10)
La iglesia actual, de planta de cruz latina,
con sacristía y otras dependencias añadidas
pórtico en el lado sur y fachada Oeste histo-
ricista, es el fruto de sucesivas remodelacio-
nes. El hecho de que conserve importantes
restos de su pasado románico aconsejan su
inclusión en la nómina románica del territo-
rio que estudiamos.
Los elementos románicos se concentran en el
lado Sur de la nave y en el arco de triunfo que
separa ésta del crucero. La portada se rema-
ta con guardapolvos y dos arquivoltas muy
sencillas. Sólo en el interior se resaltan las do-
velas, en un almohadillado, que apean en dos
pares de columnas de fuste liso, salvo una de
la izquierda con decoración en zigzag.
Bajo una línea de imposta sin decoración
los capiteles reproducen motivos vegetales
de simples hojas de acanto, flores de lis
etc., con un tratamiento similar a la decora-
ción de capiteles de San Pedro de Villanue-
va. En el lado izquierdo aparece lo que po-
dría ser una representación de la última ce-
na con figuras humanas en torno a una me-
sa. En la jamba derecha opuesta a la deco-
rada en zigzag dos columnas lisas rematan
en capiteles de motivos vegetales, pero los
fustes exteriores se cortan para dar paso a
dos relieves, en placas de piedra de corte
irregular: la superior representa a una figura
masculina con insignias episcopales, bácu-
lo y mitra, siendo sus vestiduras sugeridas
por formas dentadas en incisión.
136 Historia del arte
9. Ciriaco Miguel Vigil. “Asturias monumental, epigráfica y diplomática”. Pág. 538.
10. Fermín Canella. Asturias. Gijón 1895. XIII Kalendas maias fondata est. Era DCXXI.
Fig. 3. Celosía Prerrománica (San Martín de Argüelles)
4-Libro Siero v2.0 13/3/02 13:01 Página 136
Se trata del Santo titular San Martín de
Tours cuyo culto se extendió a lo largo del
camino de Santiago, siendo notable que en
Siero 4 parroquias: La de Vega de Poja, La
Carrera, Anes y ésta, le están dedicadas
aunque sea la más antigua de la serie.
La placa inferior representa una escena me-
dieval bastante repetida en la iconografía
medieval asturiana. Se trata de la despedida
del caballero, aunque más toscamente tra-
tada que en la portada de Narzana o en San
Pedro de Villanueva. Se ha querido ver en
este relieve dentro del ciclo iconográfico de
San Martín, al obispo de Tours repartiendo
su capa con un pobre.
La tosquedad e ingenuidad de estas piezas
hacen muy dudosa su cronología, si bien
parece que, si su incrustación forzada en
esta puerta Sur, podría razonablemente atri-
buirles una cronología anterior al siglo XII,
toda vez que el mismo ciclo hagiográfico en
San Juan de Fano, aunque de muy difícil
identificación, es de los primeros años de
este siglo
(11)
ahí habría que llevar su data-
ción, no antes.
El arco de triunfo es de doble vuelta con
dos arquivoltas de dovelas lisas y guarda-
polvo exterior, apoyadas en dos columnas
de fuste liso y basas decoradas con dien-
tes de sierra. Los capiteles con pomas y
motivos florales.
Iglesia monástica, de gran antigüedad tam-
bién, fue Santa María de Tiñana donada por
la infanta Doña Urraca al Monasterio de San
Pelayo de Oviedo. “También dales en territo-
rio de Siero, junto al río Naura la Iglesia de
Santa María de Tiñana con su villa, hereda-
des y con sus criaciones y familias. Era
1195. Jovellanos recoge su existencia en
1199. Consta que Alfonso el Magno la da al
Obispo de Iria en esa fecha de 994
(12)
.
Hoy la Iglesia de cabecera plana y formato
muy similar al de otras Iglesias de la zona
muy rehechas, no tiene, fruto de la recons-
trucción después de la devastación de
1936, más que una portada pseudorománi-
ca moderna y algunos restos, poquísimos,
de relieves incrustados en la puerta de las
dependencias parroquiales en el lado Sur.
Son unas espirales en relieve de muy fan-
tástica atribución románica.
Nuestra Señora de Granda dentro de la tra-
dición prerrománica que celosamente guar-
da la corriente románica popular, con muros
de sillarejo y cabecera plana cubierta de
madera en su nave única, es interesante en
su modestia. Más destacable es San Pedro
que renueva la traza de una antigua cons-
trucción a la que pertenecería la cabecera
semicircular cubierta con un semicasquete
esférico y la nave central separada de las la-
terales más estrechas por dos arcadas so-
bre pilares. El arco apuntado que separa la
nave de la cabecera y los canecillos confir-
marán esta vinculación al románico.
La Iglesia de Santa María de la O en Lima-
nes sigue el tipo de las Iglesias rurales de
tradición románica y testero plano. En el Ca-
bildo al Este aparece sobre una pila de agua
bendita su vinculación a un Hospital. A la iz-
quierda en el muro se abre una puerta de ar-
co apuntado y modura en dientes de sierra.
Esta, y dos canecillos figurados que se ven
con dificultad por una edificación próxima
son los vestigios románicos.
A esta veta popular del románico asturiano
puede vincularse la muy desfigurada capilla
de Huergo en la Parroquia de San Martín de
Ana María Canseco Oyarbide 137
11. Este paralelismo con Fano lo sugiere Soto Boullosa en “Colección de Arquitectura monumental asturiana” pag. 500. Colegio Oficial de Arquitectos. Oviedo 1984. No
logran hacer esa identificación iconográfica M1 Cruz Morales y Emilio Casares: El Románico en Asturias. Zo 13. Jovellanos. Colección de Asturias. II. p. 237.
12. Jovellanos. Colección de Asturias. II. p. 237.
4-Libro Siero v2.0 13/3/02 13:01 Página 137
Anes, muy cerca del límite con el concejo de
Gijón enclavada en un delicioso valle a la
vista, por el Norte, de Peñaferruz.
(13)
Está formada por dos volúmenes cúbicos
de reducido tamaño, de los cuales el poste-
rior se ve claramente ha sido rehecho de
modo muy somero y sin ningún hueco que
sirva de iluminación a la cabecera, ahí se si-
túa lo que hace de capilla mayor. Lo más in-
teresante, que nos habla de su vinculación a
la etapa que comentamos, es el arco de
triunfo ligeramente apuntado y unos capite-
les que coronan los soportes que lo sostie-
nen, con pomas y motivos vegetales.
La gruesa capa de pintura gris de mala cali-
dad que recubre todo hace difícil la profun-
dización en su estudio.
Este románico rural se prolonga en Asturias
hasta casi el siglo XIV con una reiteración ti-
pológica: Iglesias de pequeño tamaño y na-
ve única, cubiertas de madera con cabece-
ra semicircular en cuyo caso se cierran con
bóveda de horno; o bien, como en el caso
de Granda, y probablemente ésta de Huer-
go, con cabecera rectangular. Los muros
son de sillarejo o mampostería, enlucidos y
se decoran muy sencillamente en capiteles,
portadas y canecillos.
Detalles decorativos y el mayor o menor perfil
apuntado de los arcos sirven para establecer
una cronología problemática por la pervivencia
de este tipo de edificación religiosa popular.
Las proporciones y disposición primitivas de
la Iglesia de San Martín de Vega de Poja a
dos kilómetros de Pola de Siero, se ven muy
enmascaradas por sucesivas modificacio-
nes, que la hacen muy semejante, en apa-
riencia exterior, a las Iglesias asturianas del
siglo XVIII. Bien pudiera remontarse su ori-
gen al prerrománico si procede de la prime-
ra fábrica un fragmento de capitel empotra-
do en el ángulo S.E. Pero más seguramente
hemos de vincularla a un románico del siglo
XIII si nos atenemos a los elementos más
característicos de esa centuria conserva-
dos: arco de triunfo y portada oeste.
Me parece de mayores pretensiones que el
común de las pequeñas iglesias de la mo-
dalidad popular antes tratadas. Lo atesti-
guan los empeños por mejorarla y ampliar-
la y el enterramiento que aparece en el
muro de la Epístola de mediados del siglo
XIV. Un arco solio y dos cabezas de león
muy toscas atestiguan una sepultura rela-
cionada con cualquiera de las estirpes no-
biliarias del Concejo.
La reedificación de la capilla Mayor con la
colaboración económica de los vecinos,
que lleva a cabo en 1757, el párroco, Don
Juan Alonso Castrosin, aporta modificacio-
nes importantes como la ampliación del ar-
co triunfal para adaptarlo a las nuevas di-
mensiones del presbiterio y quizá también
se añaden nuevas dependencias, como lo
son el pórtico de madera cerrado con un fal-
so techo que se adapta al guardapolvos de
la portada oeste y la espadaña airosamente
barroca que remata el conjunto.
La estructura de la nave bien puede ser la
originaria, aunque con nuevos vanos, la cie-
rra, de manera abocinada, un arco triunfal
doblero. Apoya sobre tres columnas a cada
lado con capiteles muy geometrizados y de
tosca factura que van decorados con pal-
metas en el ábaco y que intercalan espirales
y entrelazos, incluso una figura humana, en
el cuerpo del capitel, aunque la decoración
palmiforme es predominante.
138 Historia del arte
13. Debo a la amabilidad de José Mª Berros el conocimiento de esta edificación de no muy fácil acceso, por estar casi cerrada al culto, pero sería interesante estudiarla
con mayor detenimiento.
4-Libro Siero v2.0 13/3/02 13:01 Página 138
Lo más destacable es la portada Oeste,
(Fig. 4) bien conservada gracias al resguar-
do del pórtico. La forma un triple arco apun-
tado con profusa ornamentación. El guarda-
polvos repite el motivo de semicírculos enfi-
lados de escaso relieve; arquivolta externa
consta de un bocelón y motivos en zig-zag
en rosca e intradós. La central decorada en
formas semejantes a la herradura y la inter-
na elementos geométricos. Todo ello sobre
impostas de listel sogueado en la izquierda
y flordelisadas en la derecha.
Columnas de fustes rectos entre codillos y
basas de tipo ático con semicírculos enfila-
dos sostienen unos capiteles decorados en
dos de sus caras muy alargados de propor-
ciones. Los dos exteriores son semejantes
con aves afrontadas que juntan sus picos
sobre palmeta en altorrelieve. Los del centro
tienen el mismo tratamiento en resalte con
labores entrelazadas; piñas, flores y espira-
les; los interiores en el lado derecho nos
muestran una esfinge agarrada por un ser
demoníaco, y en el izquierdo un extraño gri-
fo entre dos figuras antropomorfas.
Este programa decorativo aún en su tos-
quedad relaciona este edificio con otros
más relevantes de los concejos vecinos: Vi-
llaviciosa y dentro de él, Valdediós.
Declarada monumento histórico artístico la
bellísima Iglesia de San Esteban de los Caba-
lleros en Aramil, constituye con su original de-
coración y lo armonioso de sus proporciones
un espléndido ejemplo de cómo la corriente
románica popular se ennoblece con aporta-
ciones foráneas en una lograda síntesis lleva-
da a cabo por canteros locales. Incendiada en
1936 y reconstruida en 1960 ve alterado hoy
un tanto su sosegado entorno, por el trazado
a sus pies de la Autovía del Cantábrico.
La datación es discutida. La Profesora Etelvi-
na Fernández la sitúa en el último cuarto del
siglo XII y los primeros años de la centuria si-
guiente
(14)
basándose en que la portada del
Obispo de la Catedral de Zamora que habría
servido para uno de sus elementos decorati-
vos: los modillones de rollos lobulados se fe-
chan en 1174. Su origen palaciego justificado
por su denominación y la proximidad a la To-
rre de Aramil, se ha señalado como probable,
aunque la edificación conservada en el Norte
del Palacio sea posterior. Origen monástico
le otorga Mª Cruz Morales
(15)
lo que entraría
en contradicción con lo temprano de la ya
señalada cronología.
Ana María Canseco Oyarbide 139
Fig. 4. Portada Oeste (San Martin de Vega de Poja)
14. E. Fernández González. La escultura románica en la zona de Villaviciosa, León, 1982. 16. O .C. p.200.
15. O. C. p. 200.
4-Libro Siero v2.0 13/3/02 13:01 Página 139
La primera referencia documental la reco-
ge Jovellanos en el Libro Becerro de Val-
dediós en 1240: “Don Alvar Díaz y su es-
posa donaron... con San Esteban y la villa
de Aramil. Esta donación se hizo al Abad
primero de Valdediós Don Nuño en la Era
de 1240 ó 1242 como tenemos anotado en
este Becerro”.
(16)
Si la atribución al tipo monástico por sus ca-
racteres formales y lo cosmopolita de su de-
coración fuera cierta, habría que retrasar la
fecha de su construcción. Quizá las contra-
dicciones se podrían salvar no excluyendo
que, esa primitiva Iglesia creada en el entor-
no señorial para servicio de los campesinos
del lugar, podría haber pasado a Valdediós
toda vez que el Abad la seguiría destinando
a parroquia de la que consta el derecho de
presentación.
En cuanto a lo constructivo el aparejo utili-
zado es la mampostería caliza local con si-
llería en los esquinales y en la proximidad de
los vanos. Añadidos posteriores fueron la
sencilla espadaña y una ingenua calavera
que aparece sobre la portada oeste en el
imafronte. La planta de nave única rectan-
gular, cubierta de estructura de madera y
cabecera a nivel más bajo y de menor an-
chura, remata en ábside semicircular y bó-
veda de cascarón en la cubierta. El interior
140 Historia del arte
Fig. 5. Canecillos del ábside de San Esteban de los Caballeros de Aramil.
16. Jovellanos. o.c. p. 195 a 97. Transcripciones de regalias, y presentaciones de curatos.
4-Libro Siero v2.0 13/3/02 13:01 Página 140
dividido por un sencillo arco triunfal doblero
presenta rosca lisa en bocel y medias ca-
ñas, se ilumina con un único abside creando
un espacio sobrio y recogido (Fig. 5).
Los elementos más interesantes de la edifi-
cación se centran en las dos portadas (Fig. 6)
y el exterior del ábside en cuyo centro el hue-
co remata en un guardapolvos de hojas de
acanto y grueso zig-zag. Más abajo ambas
impostas muy realzadas en labor de ajedre-
zado se prolongan a todo lo largo del muro
de cierre. Dos pequeñas columnas sostienen
unos capiteles decorado con hojas y caulícu-
los. En el remate del muro la cornisa va ador-
nada con motivos florales estilizados y geo-
metrizados. Bajo esta alternan metopas muy
bellamente ornamentadas con cuadrifolios
palmetas, redes de círculos y canecillos muy
variados: una pareja humana abrazada, un
monje con la capucha calada en actitud de
hacer su lectio, músicos con un tambor o to-
cando un rabel, estilizaciones de la sierpe
mordiendo una poma y un ser monstruoso
con cuernos de carnero entre modillones de
rollos de tradicción mozárabe y geometriza-
ciones esquemáticas de animales.
Un universo, en suma, que es escenario del
eterno combate entre el bien y el mal y que
se describe en extraña mezcla con magis-
tral expresividad.
Ana María Canseco Oyarbide 141
Fig. 6. San Esteban de los Caballeros de Aramil. Detalle de la portada meridional, se aprecia la tradición nomanda y califal.
4-Libro Siero v2.0 13/3/02 13:01 Página 141
De las dos portadas la de la fachada oeste
se remata con doble arquivolta levemente
rebajada: la externa en dientes de sierra ba-
jo guardapolvos ajedrezado y la interna lisa.
Apean sobre impostas delicadamente tra-
bajadas con entrelazos, postas y dientes de
lobo. A cada lado dos columnas sobre ba-
sas de adornos flordelisasdos y molduras
gruesas son diferentes en sus fustes: ocha-
vado el del lado izquierdo y cilíndrico el del
derecho. Los capiteles de palmetas sirias y
otros motivos similares a esta parte y en la
contraria una cabeza humana mordiendo
una palmeta de siete nervios, que le dan
apariencia de un monstruoso pulpo.
Menos privilegiada en su localización, la
meridional, es, desde el punto de vista artís-
tico, la más importante: Va rematada con
doble rosca sobre imposta simple y no po-
see columnas y capiteles en las jambas,
aunque la interna va moldurada con un ba-
quetón. Combina bajo un guardapolvos or-
namentado con follajes y rosetas dos ele-
mentos decorativos muy usuales en el ro-
mánico del centro-oriente de Asturias: los
lóbulos cerrados a modo de rollos y las be-
at-heads o cabezas de pico.
Esta conjunción decorativa muy hispánica
aúna un tipo de raíz califal difundido en el
Suroeste francés que pasa al románico za-
morano y que pudo ser traído por algún
cantero relacionado con Valdediós, ya que
consta que el dominio monástico de esta
Alcaldía incluía posesiones en Benavente
Villalpando y la comarca leonesa de los
Oteros
(17)
.
El otro motivo es de origen normando, del
segundo cuarto del siglo XII, difundido por
Inglaterra e Irlanda y que llega a nuestras
costas por los frecuentes intercambios co-
merciales. Está también documentada la
existencia de normandos en fechas anterio-
res en nuestro territorio. Aparecen combina-
das estas formas decorativas en tres Igle-
sias asturianas: Santa María de Lugás, San
Esteban de Ciaño y ésta de Aramil que su-
pondría el eslabón de enlace desde el cami-
no de la costa al interior en su difusión. As-
turias, como Sicilia, centra esta confluencia
de lo nórdico con lo oriental.
Estas cabezas de pico, cuyos rasgos huma-
nos están estilizados al máximo en San Es-
teban, devienen monstruos con simbolismo
demoníaco y quizá en el programa icono-
gráfico de estas Iglesia simbolizan el paso al
recinto de salvación a través de la lucha con
las fuerzas del mal.
Décadas después en el final del siglo XIII va
haciéndose realidad el programa fundacio-
nal de Alfonso X: el de la creación de las
pueblas o Polas. La de Siero a partir de un
establecimiento preexistente: la Alberguería
de San Pedro documentada en 1141 en la
donación de María Ordóñez al Monasterio
de San Vicente de Oviedo. Se ubica en el
camino de Oviedo a la costa y su trazado
responde a lo que Torres Balbás llamaba vi-
llas itinerarias y Pierre Lavedan ciudades ca-
mineras o Strassendorfen
(18)
prefiguración
espontánea de lo que en el XIX será la Ciu-
dad Lineal. De ese eje primigenio saldrían
transversales y paralelas. De esa traza se
reconoce aún algún rasgo siguiendo el ac-
ceso que desde la Carrera entra en la villa y
pasando frente a la actual Parroquia conti-
núa por la Plaza de Argüelles a la calle San
Antonio o quizá más alineada la de los Peli-
gros, pero el caserío más antiguo existente
es bastante posterior.
142 Historia del arte
17. La abadía posee fuera de Asturias un patrimonio más amplio y diversificado. casa en las ciudades de Toro, Zamora, Benavente y León. J. Ignacio Ruiz de la Peña. El Capítu-
lo inicial de la Historia del Monasterio de Sta. María de Valdediós. en la obra Valdediós. Oviedo 1993, pág. 68.
18. Pierre Lavedan. Geographie des Villes. Gallimard. París 1959, p. 95.
4-Libro Siero v2.0 13/3/02 13:01 Página 142
En la Baja Edad Media dos elementos inter-
vienen de manera decisiva en Siero; de ca-
rácter económico el primero, de tipo sociopo-
lítico el segundo. Se trata del desarrollo co-
mercial que va a aumentar la necesidad de
importar productos de primera necesidad co-
mo lo son el trigo y el vino y, a cambio, una
economía rural más abierta a nuevos siste-
mas de explotación en los que el sector ga-
nadero es importantísimo en la obtención de
recursos, no sólo como fuerza de trabajo, en
el caso del ganado vacuno, sino en los deri-
vados de la artesanía del cuero. Las explota-
ciones agropecuarias que no están solamen-
te vinculadas a la Iglesia se hacen rentables.
Y aquí se une el segundo factor: el ascenso
del estamento nobiliar. El linaje de los tenen-
tes de Siero en el siglo XII se continúa en el de
la Casa de Noreña cuyo apogeo culmina en la
figura de D. Rodrigo Alvarez de las Asturias
que en la primera década del XIV es Señor del
concejo de Siero. La titularidad jurídica del
concejo oscila según los avatares de la Casa
de Noreña. Y por esta razón opta por la cau-
sa de Enrique de Trastámara. Es Juan I el que
devuelve a la Corona los dominios de su her-
manastro Alfonso Enríquez.
En este período y en el inmediato posterior
se va configurando una aristocracia laica de
indudable peso local: Vigil, Argüelles, Val-
dés, Hevia, son apellidos que intervienen en
los desórdenes sociales y cuya actividad
bélica se hace patente en la construcción de
diversas torres defensivas en sus casas so-
lares. De muchas de ellas sólo tenemos re-
ferencias documentales como la de Careses
(siglo XV) y la de Bobes, algo posterior, y nu-
merosos topónimos que designan edificios
que enmascaran o han perdido sus elemen-
tos defensivos como el caso de la Torre en
Celles. También el topónimo Castiello repe-
tido en nuestro territorio. Intermedio entre el
carácter defensivo o de mera habitación se-
ría el tipo constructivo de “casa torre” o ca-
sa fuerte
(19)
al que se refirió D. Juan Uría.
En Bobes existió una torre donde hoy se si-
túa el Palacio de Argüelles, de ella se habla
en una escritura de trueque de 1545 por la
que Alvaro de Nava cambia el coto de Bu-
lleres por la torre de Bobes y bienes anejos
a Teresa Gutiérrez de Cienfuegos.
La de Careses sobre un montículo que do-
mina visualmente el paisaje circundante era
cuadrangular y se menciona en el Dicciona-
rio de Madoz “Un antiguo torreón en el ba-
rrio de Careses propio de la Casa de los Ba-
queros de Villaviciosa”.
Parece que sirvió de cantera para diversas
edificaciones actuales en el barrio de Care-
ses al que precisamente se denomina La To-
rre y en el que se hablaba del “torrixón” de
tiempos lejanos.
Perteneció a los Vigil de Quiñones y con pos-
terioridad a los Rato-Hevia la de Argüelles de
la que, con dificultad se aprecia el arranque
de los muros en la fachada Este del Palacio
hoy de propiedad dividida y particular. Una fo-
tografía de Aurelio de Llano muestra una
construcción circular de cuatro alturas con
una puerta en la segunda planta, doble venta-
na de medio punto en la tercera y un hueco
cuadrado de pequeñas dimensiones en la úl-
tima. Saeteras distribuidas en todos los pisos
se aprecian con dificultad.
(20)
A pesar de que existen en el concejo dos
Señoríos dependientes de las Ordenes Mili-
tares; el de Santiago de Arenas de la Orden
de Santiago y el de San Juan de Arenas de
Ana María Canseco Oyarbide 143
19. J. Urís Riu. Estudios sobre la Baja Edad Media Asturiana. Biblioteca Popular asturiana. Oviedo 1979. p 49 y ss. También útil para ampliación de este tema la orienta-
ción bibliográfica de J.I.Ruiz de la Peña. “25 años de medievalismo asturiano” en Medievalia Año 4. nª 4.
20. Aurelio del Llano Roza de Ampuria. “Bellezas de Asturias”.
4-Libro Siero v2.0 13/3/02 13:01 Página 143
la de San Juan de Jerusalén, con vincula-
ción en este segundo caso muy antigua -
donación de Dñª Sancha, hija de la reina
Doña Urraca en 1146- nada ha quedado,
fuera de la denominación de las actuales
parroquias, en el aspecto artístico.
Bien es verdad que en la orden de venta de
Felipe II, con Bula de Gregorio XIII, en 1579
que lleva consigo una serie de averiguacio-
nes previas, el de San Juan es de muy pe-
queña entidad, con siete u ocho vasallos y
el de Santiago por el que los vecinos pujan
para su compra en 1567, no debía de ser
mucho mayor.
(21)
Tampoco la pertenencia al
Deán y Cabildo del coto de Mieres de Lima-
nes ha dejado huella artística no obstante la
pujanza de la Mitra en los siglos XIV, - 1383
se hace la donación real -; y XV.
Se cierra así el periodo medieval con pocos
restos apreciables de actividad constructiva
para la importancia que en las Asturias central
tuvo nuestro Concejo. Vendrán las tres centu-
rias siguientes a compensar esta deficiencia.
IV. LAS ARTES EN LOS SIGLOS XVI Y
XVII
Arquitectura
En 1966 el arquitecto Enrique Rodríguez
Bustelo en una Comunicación: “Arquitectu-
ra y Arquitectos del Renacimiento en Astu-
rias”; presentada en el II Congreso de Ar-
quitectura Regional celebrado en Oviedo,
resumía lo que hasta hace poco era sentir
común en los historiadores del Arte en
nuestra región: “Asturias durante el siglo
XVI y hasta mediados del XVII continúa re-
cogida en sí... esto se traduce en nuestra
pobre arquitectura civil que empieza con
las llamadas Torres, centros alrededor de
las cuales los señores construían las de-
pendencias complementarias del vivir, for-
mando un conjunto pobre, que arquitectó-
nicamente no tiene nada que impresione
como no sea el pintoresquismo de sus ma-
sas” ...
(22)
Recientes estudios
(23)
afirman
que no se ha valorado suficientemente la
evolución notable que experimenta nuestra
arquitectura a lo largo de este periodo. Pi-
lar García Cuetos señala que en este mo-
mento se difunde a partir de la Torre bajo-
medieval el desarrollo de nuevos conjuntos
palaciegos con la fijación del tipo de casa-
bloque flanqueado por torre y torre, y una
serie de dependencias anexas entre las
que destaca la presencia de Capillas priva-
das, elemento que se consideraba ante-
riormente como privativo del siglo XVIII. La
distribución del espacio en estas construc-
ciones viene determinada por su entorno
de explotación agraria, destinando las
plantas bajas a servicios: cuadras, bode-
gas y almacenes distribuidos a derecha e
izquierda de un zaguán del que parte una
escalera de acceso a la planta noble. Coin-
cide José Ramón Alonso Pereira
(24)
con Ro-
dríguez Bustelo en que las trazas, así como
los elementos constructivos son modes-
tos: muros de tapial o de mampostería,
cargados, enlucidos o pintados, bóvedas
de ladrillo revestidas de yeserías de bajo
coste y gran efecto. Quizá la sensibilidad
actual, con todo ello, valora más lo que su-
ponen de integración en el paisaje y de do-
cumento innegable de un estilo de vida
muy alejado de los fastos de arquitecturas
cortesanas y urbanas más privilegiadas.
Es la arquitectura hidalga rural lo que cons-
tituye el grueso del patrimonio artístico del
Concejo de Siero y por su abundante proli-
144 Historia del arte
21. M. Angeles Faya Díaz. pp. 95 y ss; y 88 para Mieres de Limanes.
22. E. Rodríguez Bustelo en Actas del II Congreso Nacional de Arquitectura regional. Oviedo, Enero 1971, pp. 196.
23. Pilar García Cuetos. Arquitectura en Asturias 1500-1580 .Oviedo, 1996.
24. José Ramón Alonso Pereira. Historia General de la Arquitectura en Asturias, 1996 p. 174 y ss.
4-Libro Siero v2.0 13/3/02 13:01 Página 144
feración tal vez, con escasas excepciones,
su vergüenza a la par que su gloria. La acu-
mulación del patrimonio inmobiliario en
unas pocas manos por sucesivos entron-
ques entre familias, y el ocaso económico
de muchas de ellas, ha supuesto un estado
lastimero paralelo en cronología y situación
a lo que fueron los despojos artísticos e his-
tóricos provenientes de la Desamortización
de Mendizábal en 1836.
Sin pretender una catalogación exhaustiva
agruparé las construcciones pertenecientes
a una primera etapa dejando como nexo de
unión los dos ejemplos más emblemáticos: el
Palacio de Celles y el de Meres para pasar a
aquellos otros que habrían de vincularse a
una datación posterior; el siglo XVIII, aunque
no siempre es fácil establecer la separación
de los dos grupos, ya que muchos de estas
casonas tienen un origen más antiguo.
El Palacio de Camposagrado (Fig. 7) en Santa
Marina de Cuquiellos probablemente sea el
que conserva en su conjunto y en su decora-
ción signos evidentes de ser el de más anti-
gua datación de toda la serie. Prieto y Pazos
nos dice tenían torre y propiedad vinculada en
este solar los Bernaldo de Quiros, que llegarí-
an a ser Marqueses de Camposagrado.
Aparecen en la fachada, a la derecha, sobre
un hueco geminado transformado en bal-
cón, cinco escudos de los que el más des-
tacado en tamaño y situación, es el central,
que pertenece a los Hevia. Acompañan las
armas de Quirós, Estrada, Lavandera y Val-
dés. Seguramente como opina Germán Ra-
mallo
(25)
. Nos hallaríamos ante un ejemplo de
integración de vivienda y torre. Una torre
que en época anterior sirve de base a toda
la construcción que innegablemente respira
goticismo. el palacio se organizaba en una
planta rectangular alargada con dos torres
en los extremos, de las que solo resta la del
lado izquierdo. Soto Boullosa reconoció
parte de los muros de apoyo en el lado
opuesto
(26)
Posteriormente se añade la Capi-
lla, hoy cocina, en el Oeste de la torre ac-
tual, que se prolonga en su alero pronuncia-
do para cubrir un corredor volado en made-
ra, muy posiblemente añadido con posterio-
ridad en una concesión a lo popular. Tres al-
turas contrastan con la planta baja y piso
del cuerpo central.
La disposición de los huecos, hoy muy al-
terada por remodelaciones en la fachada
Sur permiten adivinar un cuerpo central de
puerta principal de dovelas anchas como
corresponde a un gótico del XV avanzando
cobijada por los ventanas geminadas, en-
tre cuya culminación se dispondría el escu-
do mayor flanqueado por los dos de menor
tamaño a cada lado. Remata aún este be-
llo conjunto un alfiz que asegura aún más
la cronología propuesta.
A diferencia de la vivienda de inspiración mo-
risca que recoge al interior el ornato de la ca-
sa; patios cordobeses y fachadas sin apenas
huecos, tenemos aquí la necesidad cristiana
medieval de mostrar al exterior la prosperi-
dad, subrayando en adorno las dependen-
cias más relevantes de la casa. Una saetera
en la base de la torre atestigua el antiguo ca-
rácter defensivo originario. Lo recoleto del
paisaje, en el extremo Sur del concejo, más
respetado que la propia edificación nos retro-
trae a una Asturias bucólica. Su mismo em-
plazamiento en hondonada contrasta con la
posición destacada de otros conjuntos pala-
ciegos como el de Santa Eulalia de Vigil (Fig.
8) que domina el espacio de la Parroquia cu-
yo vínculo y patronato fueron fundados en
1599 por Bernabé Vigil y Catalina de Estrada.
Ana María Canseco Oyarbide 145
25. Germán Ramallo Asensio. Arquitectura civil asturiana. p. 78. Ayalga. Oviedo, 1978.
26. J. Carlos Soto Boullosa. Revista Liño. Nª 4. p. 510.
4-Libro Siero v2.0 13/3/02 13:01 Página 145
En los años siguientes debió alzarse la To-
rre, que de forma cuadrangular, destaca al
Suroeste. A ella se adosa a saliente un cuer-
po bajo con dos plantas: en el muro Este so-
bresale el cierre en exedra del antiguo hor-
no, que es infrecuente se acuse al exterior,
rasgo popular, en los palacios de mayores
pretensiones de la zona.
Entre él y la torre se dispone la fachada
principal al Sur que agranda sus huecos
en un esquema-tipo muy reiterado: doble
arco semicircular rebajado sobre el que un
balcón abre tres huecos enmarcados muy
sencillos, en el central una leyenda en el
dintel alude al origen del apellido Vigil. Un
pronunciado alero remata el conjunto. El
zaguán muy amplio cierra hoy el acceso
acristalándolo en un salón-estar. De él par-
te la escalera de piedra que conduce a la
planta superior en la que se distribuyen los
dormitorios. Al norte, en remodelación re-
ciente, abre la entrada principal. Se ha
añadido al Este una balconada en madera
y se han agrandado huecos en un empeño
de mayor confort. En la plazoleta que an-
tes daba acceso a la Portada se conserva
el antiguo pozo. el conjunto, por el empa-
que de la Torre en tres cuerpos y la simpli-
cidad decorativa, da una impresión de ma-
yor antigüedad.
A unos tres kilómetros al Sureste el Palacio
en Aramil de los Vigil de Quiñones, rama de
la misma familia, vuelve a mostrarnos lo que
supuso este linaje para el Concejo. De todas
sus construcciones es la de más ambicioso
plano y mayores dimensiones. Una de las
que primero incorpora soluciones propias
del clasicismo ordenando el espacio cons-
146 Historia del arte
Fig. 7. Palacio de Camposagrado. Santa María de Cuquiellos.
4-Libro Siero v2.0 13/3/02 13:01 Página 146
tructivo en torno a un patio central cuadra-
do y estructura así mismo cuadrangular Ha
de fechársele por esto entre la última déca-
da del siglo XVI y los primeros años del XVII.
En el XVIII se le añade otro tramo y se abre
un acceso en una especie de compás. La
torre que rememora quizá antiguas gestas y
que tanto valor simbólico posee, se dispone
al Noreste como apoyo para el nuevo tramo.
El patio central bellísimo y en desastroso es-
tado aglutina lo que fueron las antiguas de-
pendencias a las que el derribo de tabiques
interiores ha convertido en una gigantesca y
lóbrega cuadra. En él preside un corredor de
madera con balaustrada, en gran parte per-
dida, con pies derechos de madera y zapa-
tas que sostienen la cubierta, que apea so-
bre todo columnas toscanas de fuste liso y
recto. Será otro motivo constructivo muy re-
petido en la época.
Al exterior se trasluce la mayor o menor im-
portancia de las dependencias en relación
con la amplitud de los vanos. Todos son
adintelados y en la Torre, al Norte, se dis-
ponen de modo muy irregular. Poca luz tie-
nen los del lado oeste por los que como
antaño se accede a las cuadras. Al medio-
día se ennoblece la fachada de mamposte-
ría con el motivo de doble arco que vimos
en Santolaya. La diferencia es que los va-
nos aquí van más rebajados. La línea del
piso superior se resalta en una verdugada
de sillar realzado y los huecos se enmarcan
también en sillar liso. Los laterales cierran
en antepecho de madera y en balcones vo-
lados levemente los que se sitúan sobre el
doble vano. Aquí de nuevo el pronunciado
alero ruraliza el edificio que una en su ma-
jestuosa simplicidad y su bien manifiesta
funcionalidad al doble fin que le dio el ser-
Ana María Canseco Oyarbide 147
Fig. 8. Torre de Santa Eulalia. Vigil.
4-Libro Siero v2.0 13/3/02 13:01 Página 147
vir de morada a un nobleza pagada de sus
blasones que campean en la Torre, y facili-
tar el trabajo agrario que la sustentaba. Lo
popular autóctono y el clasicismo nobiliario
se aúnan en soluciones que resultarán de
éxito en otros palacios similares.
También a los Vigil de Quiñones perteneció
el Palacio de Argüelles aunque el único es-
cudo en la fachada nos hable de los de es-
te último linaje.
De ellos debió ser la primitiva Torre circular
que en años anteriores a la guerra civil con-
servaba parte de su alzado. No poseemos
más que escasos testimonios gráficos por-
que lo que vemos en la actualidad en el Es-
te, adosado al muro, son poco más que ves-
tigios del arranque de los muros. Al Sur se
abre una noble fachada que preside el cuer-
po rectangular que se añadió a la Torre. Dis-
puesta en una arquería central con tres am-
plios huecos de medio punto resalta en el
piso alto tres amplias ventanas de regular
traza, van escoltadas por otros huecos late-
rales y un cuerpo ligeramente avanzado a
cada lado con tres huecos, dos pequeños y
uno mayor en el centro. Simetría y prestan-
cia de la sillería del cuerpo central otorgan a
todo el conjunto una calidad arquitectónica
muy deslucida hoy por la división en dos vi-
viendas de lo que se adquirió a sus últimos
poseedores, los Rato Hevia.
Torre, asimismo del siglo XVII, es la de For-
fontía, (Fig. 9) en las proximidades de Pola de
Siero partiendo del Norte de la carretera de La
Carrera. Rectangular y de tres alturas resalta
el lado Sur con cuatro ventanas que se sitúan
de modo alterno y el escudo que reúne las ar-
mas de los Trespalacios, Vigil y Argüelles.
Como en otros lugares va añadido un cuer-
po bajo el norte y una pequeña galería que
se prolonga al Sur. Apoya por este lado en
una hermosa columna de muy decorativo
capitel y abre en la planta baja un amplio za-
guán bien justificado por el carácter agrario
del entorno. Lo lastimoso de su estado otra
vez clama por una restauración. Muchos
destinos se podrían proponer para rehabili-
tarlo dada su proximidad a la Pola.
El Palacio de Hevia llamado también de He-
redia aunque fue del Marqués de Campo
Sagrado se levanta en la Parroquia de su
nombre. Excepcionalmente se levanta al
Norte la fachada con el esquema tan repeti-
do de un cuerpo bajo enmarcado por dos
torres. Este cuerpo central en el mediodía
prolonga sus muros en un espacio que se
adosa al Oeste. Allí se ubica también una
pequeña capilla.
La familia nobiliaria de los Argüelles enla-
zada esta vez con los Nava y finalmente
con los Uría de Cangas de Narcea cons-
truye otro palacio en Bobes. Una torre con
148 Historia del arte
Fig. 9. Torre de Forfontía.
4-Libro Siero v2.0 13/3/02 13:01 Página 148
vanos distribuidos en retícula, ocupa el
vértice del ángulo recto que forman dos
cuerpos de edificación orientados al Este y
al Sur y que se adosan a ella.En el frente
del primero un largo balcón corrido de cla-
ra raigambre popular descansa sobre co-
lumnas toscanas más bien toscas soste-
niendo la cubierta la tradicional solución
de pies derechos rematados por zapatas.
Aparece de nuevo esta estructura en el
cuerpo Sur que hace ángulo con la torre.
Difiere en la mayor profundidad del balcón
y lo más cuidado de la factura en las co-
lumnas. La sencilla fachada principal lleva
los vanos enmarcados con sillares lisos
que resaltan sobre el enlucido del muro de
mampostería. Una puerta principal de an-
cho dovelaje y medio punto y los balcones
volados a los que abren los vanos superio-
res suministran un aire de mayor movi-
miento a la fachada. La clásica capilla pa-
laciega, de planta cuadrada aquí va prece-
dida de un pórtico formado por dos colum-
nas de piedra sobre un murete que susten-
tan la cubierta. Salvo para los vecinos de
Bobes pasa más bien desapercibido.
Con una mayor vinculación a lo popular se
crea lo que Germán Ramallo llamó tipo de
palacio rural con estructura dispersa, difiere
algo por ello de los palacios antes reseñados.
Pertenecería a él la Casona del Valle en Ti-
roco de Arriba restaurada en 1984 por José
Ramón Alonso Pereira.
(27)
Agrupa esta tipología constructiva un cuer-
po principal más noble de construcción más
cuidada que se destina a vivienda de la fa-
milia en torno al que se disponen una serie
de construcciones auxiliares entre las que
destaca la Capilla semipública abierta al ca-
mino con planta rectangular que se divide
en dos partes: un tramo de cabecera abo-
vedada y una nave pórtico cubierta con es-
tructura de madera y que se cierra al frente
con un enrejado de madera bien torneada.
El resto de las edificaciones responden a
una finalidad orientada a la actividad agraria
base de la economía hidalga: casas de co-
lonos, cuadras, paneras y hórreos.
Esta casona del Marqués de la Vega tiene
en su edificación principal una planta de ca-
sa bloque con cubierta a cuatro aguas cu-
bierta con estructura de madera cuyas ar-
maduras se aprecian claramente en el espa-
cio bajo cubierta que hace las funciones de
desván. Los muros de mampostería revoca-
da y pintada con cantería recercando los
huecos y marcando los esquinales hacen al
tiempo la función de fachada y cerramiento.
En la parte posterior se alza un cuerpo aña-
dido y en la fachada lateral derecha sobre-
sale un cuerpo en galería. Es difícil de fechar
por sus sucesivas refecciones.
Pertenecería en su origen a finales del XVII
aunque se sabe de una primera restauración
en Junio de 1875 llevada a cabo bajo los
auspicios de Don Pablo Fernández Miranda
y de Llano Ponte General de Artillería. Su
emplazamiento en altura domina el Valle de
Valdesoto y constituye un espléndido mira-
dor desde Tiroco de Arriba.
Muy desfigurada la llamada Torre de Fuente-
mielga bajando desde la Parroquia de Santa
Marina de Cuquiellos respondería a este tipo
como así mismo la llamada Casa del Mayo-
razgo en Campo Baiña que tiene planta es-
tructurada en dos cuerpos en ángulo con la
fachada principal al Sur y una escalera exte-
rior en el cuerpo más largo orientado a sa-
liente que se ilumina con huecos que abren a
un vistoso corredor de madera.
Ana María Canseco Oyarbide 149
27. Germán Ramallo, o.c.
4-Libro Siero v2.0 13/3/02 13:01 Página 149
La Casa de los Argüelles en Vega de Poja
forma un bloque de saliente alero y un bal-
cón volado con tres huecos que cobija un
espacio en el que abre una puerta principal
adintelada como los dos huecos enrejados
que la flanquean. Es muy hermosa en su
gran sencillez.
Sin pretender agotar la relación el Palacio de
Lueje en Lugones y la llamada Quinta de
Uría en Tiñana pertenecerían a este tipo.
El primer Palacio del Marqués de Santa Cruz
en Pola, conocido popularmente como Pala-
cio del Jardín sería el solar originario del títu-
lo ya que éste se otorga en 1679 al Caballe-
ro calatravo Don Sebastián Vigil de Quiñones
y de la Rúa. Sin más consideraciones perte-
necería a la tipología edificatoria del siglo
XVII tardío si no fuera por la rareza en nues-
tra zona central de su planta en U, con tres
crujías de dos plantas que se abren al Sur a
un vasto patio de entrada. Llama la atención
la disimetría de las dos crujías paralelas y la
arbitraria disposición de los huecos que ca-
recen de toda regularidad en tamaño y dis-
tribución. Con toda probabilidad se trata de
una refección tras la francesada en la que se
sabe que el edificio, como tantos otros signi-
ficativos de la Pola, sufrió graves daños. Y
tal vez lo que nos quede, sea un patio inte-
rior si hemos de hacer caso a lo que Fausto
Vigil decía de esta construcción, últimamen-
te puesto de relieve en un artículo de José
Ramón Paredes
(28)
a propósito de una polé-
mica surgida a raíz de la discusión sobre el
escudo ornamental que aparece en esta fa-
chada Sur. Puede que el actual edificio se le-
vantara más a mediodía y conforme a la fa-
milia Vigil emparentada con los de Santola-
ya, fuera creciendo en poder, iría transforma-
do lo que pudiera haber sido en inicio una
casa Torre. Tendríamos así una primitiva
construcción en el lugar que corta la carrete-
ra que incluso tuviera una primera Capilla
anexa como los palacios de la zona, con lo
que no erraría Soto Boullosa al identificar es-
ta capilla del palacio
(29)
La discusión sobre la
primitiva parroquial de la Pola anexa al Pala-
cio se zanjaría si se tiene en cuenta una ter-
cera edificación de la que hay testimonio
gráfico y que se alzaba en la plaza de Argüe-
lles en el solar de una moderna ferretería.
Desapareció a finales de los años 80 de siglo
pasado y formaba un bloque rectangular
dieciochesco con vanos enmarcados en ore-
jeras del tipo de los palacios urbanos ove-
tenses de Toreno o Heredia. Se aprecia en la
foto la anexión, marcada en la medianera a
menor altura, de lo que fue la Capilla.
(30)
Volviendo a lo que hoy tenemos en proce-
so de restauración, vemos se construye en
mampostería con vanos recercados de si-
llería y la fachada Norte que da al parque
de Alfonso X con una amplia puerta que
más parece portón de carros por su anchu-
ra, y que eleva los tramos de esquina para
ofrecer el esquema típico de dos torres, en
este caso falsas, con un cuerpo central
más bajo al que flanquean. Amplios vanos
ya del XVIII, parten de la línea del piso.Y en
el lado ya comentado como rehecho se en-
noblece la fachada, curiosamente cortado
por un ángulo por una ventana cuadrangu-
lar, con el escudo de los Vigil de Quiñones.
El paso del siglo XVII al XVIII lo establecen las
dos construcciones palaciegas más emble-
máticas de un Concejo tan rico en estas ma-
nifestaciones artísticas. Se trata de los con-
juntos que alzan dos ramas de la familia Ar-
güelles, los de Meres y los de Celles. Tene-
mos documentada la participación, al menos
150 Historia del arte
28. Artículo del Comercio. Viernes, 19 de marzo de 1999.
29. Juan Carlos Soto Boullosa, o.c.
30. Agradezco a Marivalsa Prieto tan interesada en temas polesos, haberme permitido el acceso a su colección de fotografías antiguas, que, a falta de otra documenta-
ción, sustentan algunas de mis opiniones.
4-Libro Siero v2.0 13/3/02 13:01 Página 150
en trazas de arquitectos de reconocido pres-
tigio, e incluso de artistas foráneos.
El Palacio de Meres en origen se debe a la
iniciativa de Gonzalo Rodríguez de Argüelles,
magnate asturiano que funda este Palacio en
la primera mitad del siglo XV. No le faltaron
medios ya que era Contador Mayor de Juan
II y bastión de la autoridad real frente a las in-
jerencias de los levantiscos nobles contem-
poráneos para controlar la política local.
Nada queda de esta primitiva construcción
que se asemejaría a las Casa Torre ya co-
nocidas. La familia va creciendo en presti-
gio y en la segunda mitad del siglo XVII co-
mienza por la construcción del Palacio que
se traza siguiendo la tradición local que ya
hemos visto: cuatro crujías en torno a un
patio cuadrado central al que preside un
corredor de madera sobre columnas tosca-
nas. Una concepción aún renacentista que
se trasluce al exterior en la disposición de
las dos torres que enmarcan la fachada,
cuerpo central en este caso privilegiada en
el empleo de sillería y sillarejo sin enlucir
que se alternan decorativamente. Surge de
nuevo el motivo de las arcadas, vistas en
Aramil y que volveremos a encontrar en Lie-
res con unos arcos acusadamente rebaja-
dos, que abren paso a un amplísimo zaguán
al de dan la puerta central y otra lateral re-
matadas en arco de medio punto y que se
ilumina tenuemente por ventanas abocina-
das al exterior. Sobre esta base se alza el pi-
so superior con tres grandes vanos de bal-
cón volado que descansa sobre la clave de
cada uno de los arcos inferiores. El hueco
central es ligeramente mayor y todos se en-
marcan con molduras que dibujan orejeras
en un relieve acusado, lo que da un con-
traste lumínico ya barroco que proporciona
gracia y movimiento a este tramo central. En
altura se destacan las torres que lo flan-
quean y que resaltan plásticamente con su
enlucido blanco. Las centra decorativamen-
te un balcón en la planta principal similar a
los centrales y otros huecos que no guardan
una simetría absoluta, todos ellos adintela-
dos. Como vemos se trata de ennoblecer
soluciones ya tradicionales con una mayor
calidad y una intencionalidad estilística cla-
ramente barroca.
Se completa la magnificencia del palacio
con la posterior construcción de la Capilla.
A finales del XVI, en 1585, el mayorazgo Don
Pedro Argüelles Carrio destina parte de su
hacienda para mejorar la que, sin duda ya
existía, pero hasta 1700 no tramita la cons-
trucción el que ya es Marqués de la Paran-
za Don Antonio Argüelles Valdés a través de
su hermano Don Francisco Argüelles Meres
Abad de Santa María de Arbas del Puerto.
(31)
Este contrata la obra con Pedro Fernández
Lorenzana y Pablo de Cubas Ceballos así
como con Miguel de Sierra más descono-
cido, pero los primeros, arquitectos de re-
conocido prestigio. Se pretende que cum-
pla una doble finalidad como capilla pala-
ciega y Parroquial al quedar a cierta dis-
tancia la de Sta. María de la Visitación de
Tiñana y no ser muy capaz la de San Juan
del Obispo. En las condiciones de obra se
opta por utilizar el orden toscano, se con-
trata rehundir los frentes del crucero para
que puedan colocarse retablos así como
en el crucero en donde se ubicarían los se-
pulcros. Dos sacristías a ambos lados de la
capilla mayor con un pasadizo que las co-
municara y una zona alta que, a imitación
de lo existente en el Escorial sirviera de
transparente. En el sistema de cubierta se
propone como modelo la Iglesia de Santa
María la Real de la Corte de Oviedo que al
Ana María Canseco Oyarbide 151
31. No acentúo intencionadamente Arbas como se viene haciendo erróneamente. La voz arba topónimo relacionado con erva, ervazare (Arbazal) que significa pastizal no
lo lleva al tener origen latino.
4-Libro Siero v2.0 13/3/02 13:01 Página 151
cabo no se tomó en cuenta.
(32)
Habrían de
abrirse capillas a ambos lados de la nave
central que tampoco se realizaron; sólo
existe una a la derecha en el tramo prime-
ro cubierta con bóveda de crucería simple
que quizá fuera la capilla primitiva y que se
orientaría correctamente a saliente no co-
mo la actual, que por razones estéticas se
adosa al Palacio y queda al Norte lo que
además de la colocación del Retablo ma-
yor la hace bastante sombría (Fig. 10).
El resultado es una Iglesia de grandes di-
mensiones que exceden las de su primiti-
va finalidad y que se estructura en planta
latina con dependencias más bajas en la
cabecera. De gran amplitud en alzado se
cubre, no con bóveda de arista y cañón
con lunetos como se había acordado sino
con bóvedas de crucería estrellada, solu-
ción tardogótica de gran aceptación en el
País Vasco y la Rioja que a través de los
canteros cántabros se introduce con gran
éxito en Asturias.La solidez de la cons-
trucción se atenúa por la fuerte ascensio-
nalidad de la fachada que lleva dos maci-
zas torres encuadrándola y que suplen las
que faltan al palacio que son solo aparen-
tes con el recurso de colocar dos cuerpos
destacados sobre uno central bajo. La ba-
se de la fachada con un potente almohadi-
llado en cuadra el cuerpo central con dos
pilastras y una casi total ausencia de va-
nos, solamente unas saeteras desarrolla-
das a ambos lados, dos columnas corin-
tias de caprichoso fuste, estriado en verti-
cal las exteriores y en helicoidal las inter-
nas escoltan sobre plintos muy decorados
una gran puerta moldurada en orejas. Fri-
sos con rosáceas y otros elementos vege-
tales, trozos discontinuos de entablamen-
to y movimentadas cornisas completan
esta portada que va rematada por un fron-
tón curvo partido y la solución escurialen-
se de pináculos con bolas. El piso alto se
alza sobre una imposta en cuyo centro se
abre un amplio ventanal con entablamento
muy decorado y otra cornisa sobre mén-
sulas que avanzan hasta la mitad del mu-
ro. En lo alto una ventana de menor tama-
ña y decoración.
En resumen un espacio profusamente deco-
rado en un alarde barroco que no aturde y
que estructura en tres pisos el espacio cen-
tral y en cuatro las torres y que se marcan
por sendas cornisas y acusan en horizontal
la anchura de la nave. Tenemos una aplica-
ción de esquemas cortesanos y cultos que
trascienden lo puramente local y que mues-
tran el empeño de los competentes por te-
ner a la moda su morada.
152 Historia del arte
Fig. 10 Retablo Mayor.
Capilla de Santa Ana en el Palacio de Meres
32. Han estudiado los pormenores del contrato mis profesores Vidal de la Madrid y Germán Ramallo. “El Arte en Asturias a través de sus obras”. p. 257.
4-Libro Siero v2.0 13/3/02 13:01 Página 152
Asentado a media ladera en el paraje cono-
cido por “La Torre”, no ha tenido el Palacio
de Celles, la fortuna de ser habitado por sus
propietarios hasta época reciente, como su-
cede con el palacio de Meres, en el que vi-
vió a principios de siglo la última represen-
tante del linaje, Dñª Carmen Argüelles Me-
res, casada con el ingeniero catalán Riu.
Como en algún otro edificio del concejo,
precisamente por su valor arquitectónico,
avergüenza al visitante su situación llama-
tiva de deterioro y enmascaramiento (Fig.
11). Han caído la mayor parte de las cu-
biertas, sólo queda un lado del corredor de
madera, se han tapiado ventanas, tirado
muros y para mayor escarnio, en el zaguán
se ha colocado un cuarto de baño. Conse-
cuencia todo de estar, durante generacio-
nes, en manos de arrendatarios y caseros
que han convertido en cuadras la mayor
parte de las dependencias y no han salva-
do sino adulterado el espacio que han dis-
tribuido como viviendas. Eso sí, plantas
ornamentales y un sinnúmero de tiestos
pretenden con sus flores embellecer, lo
que resulta paradójico, tanta ruina.
Gracias al estudio de Pilar García Cuetos
que sigue a Ramallo en sus afirmaciones se
debe la traza al arquitecto gallego Domingo
de Andrade que trabaja en la catedral com-
postelana y realiza el claustro del monaste-
rio pontevedrés de Santa María de Armen-
teira en Meis.
El mayorazgo de Celles pasa a manos de
los Argüelles al facultarse por Carlos I y la
Reina Juana de Castilla su fundación a
Gonzalo Argüelles y su mujer Beatriz de
Arango en 1548. Se vincula a la casa de Na-
via por matrimonio de Juana Argüelles Celles
y Valdés. Su hermano Don Pedro es deán en
Santiago de Compostela y es por lo que en-
carga las trazas a Andrade no solo del pala-
cio sino la Parroquial del retablo de San Juan
de Celles, en donde en 1686 había fundado
la capellanía de San Antonio de Padua con
derecho a patronato sobre la Capilla mayor y
enterramiento. No llegó a venir Andrade a di-
rigir la obra. Se encargarían de ella el maes-
tro cantero montañés Diego González de Ga-
jano en lo correspondiente al Palacio y Tomás
de Solís en lo que respecta a la Iglesia.
(33)
La planta tendente al cuadrado llevaría cua-
tro torres en los ángulos de una distribución
espacial claramente clasicista que en su
época ya no se utiliza en España pero que
sigue teniendo vigencia en Asturias. Las to-
rres no llegan a construirse pero sí se acen-
túan, retranqueando ligeramente el cuerpo
Ana María Canseco Oyarbide 153
33. Documentada la fundación en 10 de Febrero de 1686, de esta Capellanía por F. Vigil y el encargo en protocolo notarial con fecha de 1695 por Germán Ramallo.
Fig. 11. Detalle de la fachada del Palacio de Celles.
4-Libro Siero v2.0 13/3/02 13:01 Página 153
central de la fachada y adelantándose en el
remate de los laterales de la fachada Sur lo
que en la cornisa sería el arranque de los
huecos de una tercera planta. De nuevo te-
nemos una supeditación a esquemas tradi-
cionales y castizos pero con un tratamiento
culto y una perfección de líneas y una rique-
za ornamental que hablan de la calidad del
trabajo de tracista y maestros de obras.
La utilización de una caliza en bloques ex-
quisitamente cortados y pulimentados ma-
nifiesta el buen hacer de los canteros tras-
meranos que con sus cuadrillas recorrían el
norte de España realizando obras de gran
calidad. Este acabado contribuye a da mo-
numentalidad a la fachada Sur la mejor tra-
bajada. Queda distribuida en tres cuerpos
que no se realizan y tres calles. La principal
en la que se ubican puerta y balcón central
dispone en la planta baja columnas torsas y
en la superior pilastras acanaladas. La pro-
fusión decorativa aumenta de los extremos
al centro de la fachada. Los soportes sos-
tienen entablamentos con friso de triglifos y
semiesferas en el espacio decorativo de la
planta y de motivos vegetales en el piso no-
ble, puntas de diamantes y lises decorativas
aparecen de modo poco convencional en
friso y capiteles. Campea sobre el hueco
principal del piso el escudo de los Argüelles
que ya aparece unido al de los Navia lo que
constituye otro elemento de datación.
Un frontón triangular muy resaltado en mol-
duras y con originales pináculos rompe la lí-
nea de la cornisa y acentúa el movimiento as-
censional y la teoría constructiva en torno a
un eje, estos dos caracteres, unidos a la liber-
tad en el empleo y la combinación de los ele-
mentos decorativos, nos hablan de un barro-
quismo triunfante y exquisito. Una mayor so-
154 Historia del arte
Fig. 12. Conjunto palaciego de Cavanilles. Centi, Lieres.
4-Libro Siero v2.0 13/3/02 13:01 Página 154
briedad clasicista se aprecia en el patio inte-
rior de doce columnas toscanas que sostie-
nen un corredor de madera torneada al modo
popular tradicional. En la crujía oriental una
puerta en arco de medio punto da paso a la
escalera de honor también desornamentada.
Separada aquí del palacio la Parroquia de
San Juan de Celles a menos de un kilóme-
tro de distancia se yergue en la parte alta
muy próxima a la cumbre de la Cubilina que
domina por esta parte la llanera de Siero y
marca la divisoria de aguas a la marina y a
la Parroquia de Anes. Se encomendó a To-
más de Solís probablemente y tiene una es-
tructura muy simple con nave única y cabe-
cera rectangular que sobresale de aquella
en planta y alzado. Va cubierta de crucería
reforzada al exterior por machones de bue-
na traza, en uno de los que se halla el escu-
do de los Argüelles.
Al Este se completa con una pequeña sa-
cristía y un cabildo.
La fachada oeste queda enmascarada por
el desarrollo espacial del cementerio que la
afea e impide la vista de poniente.
De los primeros años del XVIII si nos ate-
nemos a la fecha marcada en el dintel de
la puerta de ingreso a la Capilla y que se
lee como 1706, data el Palacio de los Ca-
mino o de las Justicias en el Barrio de la
Piniella en Valdesoto. Sigue los esquemas
clásicos del siglo anterior para los conjun-
tos de Hidalgos rurales. Planta rectangular
y tres alturas desarrollan esta obra de
mampostería enlucida con sillarejo en las
zonas de mayor empeño constructivo. Cu-
bierta a cuatro aguas y con el único ador-
no de una imposta plana que sirve además
para resaltar la separación entre plantas.
Grandes aleros se destacan sobre una im-
posta moldurada en el remate de los mu-
ros. Los vanos se distribuyen con gran si-
metría destacando en la fachada principal
un balcón volado. Ventanas enrejadas en
el bajo y a ras de tierra pequeños tragalu-
ces iluminan el sótano. Una puerta de ac-
ceso de gran tamaño cerrada en arco de
medio punto rebajado completa el esque-
ma decorativo y funcional.
La Capilla es de planta rectangular con una
fachada de sillarejo en la que se enmarca un
tejaroz sobre columnas de piedra y cubierta
a dos aguas de teja curva como en el Pala-
cio. El acceso se hace por la fachada del la-
do derecho a través de un enlosado con un
pórtico de armoniosas proporciones cubier-
to con teja común y apoyado en armadura
de madera que se levanta sobre dos colum-
nas de fuste acanalado. Las esquinas van
resaltadas a modo de contrafuertes y se
construyen en sillarejo. Cierra el pórtico un
pequeño murete.
Aunque la arquitectura civil se desarrolla
con casi igual pujanza en esta centuria que
en la anterior no deja de tener interés la ar-
quitectura religiosa. Para estas fechas ya
existían en la Pola varias capillas que desa-
parecieron en el siguiente siglo por obra de
los franceses. Entre ellas la de la Patrona,
Nuestra Señora del Carmen, que dotan en
escritura pública ante el escribano Andrés
de Vigil, Andrés del Quintanal Nosti y María
García, su mujer. Estuvo situada en Les
Campes en lo que era un castañedo y la
destruyen los mismos cofrades en 1810
porque servía de parapeto a los franceses
como lo afirma Fausto (Vigil).
Se colocó un grupo escultórico en el su-
puesto lugar en los últimos años. Marisal-
va Prieto apoyándose en una vieja fotogra-
fía tomada en los primeros años de este si-
glo, cuestiona la localización toda vez que
por el lugar señalado ante lo que era la fin-
Ana María Canseco Oyarbide 155
4-Libro Siero v2.0 13/3/02 13:01 Página 155
ca de Bros pasaba el río Santa Ana hoy
encauzado subterráneamente. Desapare-
ció también la de La Soledad en el Barrio
de su nombre y existe la del Cristo Santa
Ana gracias a una remodelación posterior.
Del primitivo edificio quedan unas colum-
nas toscanas de fuste acanalado en una
disposición un tanto arbitraria. En la pri-
mera por la izquierda que sostiene la hor-
nacina de los llamados popularmente “los
santiaguinos” se lee con dificultad la ins-
cripción: “Estas columnas mandó hacer a
su costa el Señor licenciado Torivio S., cu-
ra párroco que fue de Santo Tomás de
Priandi bienhechos de esta capilla. Año de
1707” (sic).
En el resto del Concejo se remodelan mu-
chas parroquias que según Mª Dolores
Alonso Cabeza aún conservaban la vieja
estructura de madera y los paramentos
encalados
(34)
De esta época son Santa María de Lieres
que tenía la advocación de Moldano, la Visi-
tación de Tiñana y Santa Cruz de Marcena-
do. Todas ellas responden a un tipo muy
simple con cabecera plana y nave única, un
cabildo a los pies o al Este y una espadaña
barroca. La de Marcenado por el escaso
desarrollo de la nave en vez de cruz latina
tiene la apariencia de cruz griega. El cabildo
tiene en el frente Sur un óculo lo que le pro-
porciona cierta gracia. Fue de patronato del
Marqués de Santa Cruz y allí se sepultó en
1816 el octavo Marqués de este título.
Muchas de las casas que restaban en el
casco urbano de la Pola se remontan a es-
ta época. Sirvan dos como muestra. Una,
(hoy desaparecida) que hace el 50 de la nu-
meración antigua de la Calle Celleruelo y
en la que habitó Toribio de Nava Riestra,
escultor del que nos ocuparemos más ade-
lante es muy curiosa. Con una elegante
proporción 8 metros por 9 en planta de fa-
chada. Distribuye los vanos con acierto y
simetría. Los del piso alto escoltaban un
balcón de madera torneada que descansa
sobre ménsulas figuradas de las que se
mutilaron una cabeza femenina a la izquier-
da y otra masculina a la derecha. A ras de
calzada y sobrealzadas se abrían dos puer-
tas: la de servicio partida horizontalmente al
modo de las casas de aldea y que propor-
cionaría acceso a la cuadra y la principal a la
derecha más cuidada con marco de sillería
y dibujo en orejas de la moldura que se alza
sobre un dintel para cobijar una cruz pata-
da. Es un motivo religioso que se repite en
la vivienda contigua, más anodina
(35)
.
De mayor amplitud es la que ocupa el lado
oeste de la plaza de Les Campes. Casa-blo-
que de carácter popular con una solana que
ocupa en el primer piso todo el frente de fa-
chada y que muestra una buena labor de
carpintería en la balconada y en las zapatas
que soportan la cubierta.
Finalizan la serie palacios de los que el de
Cavanilles-Centi en Lieres (Fig. 12) reformado
en este momento nos da la versión diecio-
chesca del tipo palaciego rural tantas veces
descrito. Fue primeramente casa de los Vigil
y el núcleo primitivo probablemente de la
segunda mitad del siglo XVI se adivina en
las fachadas laterales y en la distribución in-
terior con un corredor popular en la fachada
este. Tal como aparece hoy muy restaurado
tiene planta rectangular con tendencia al
cuadrado y cubierta a cuatro aguas. La fa-
chada destaca el tramo central en un pilar
que sirve de apoyo a doble arco y de cuya
enjuta arranca una ménsula que figurada-
mente sirve de centro al balcón volado que
156 Historia del arte
34. Mª Dolores Alonso Cabeza. Páginas de la Historia del Concejo de Siero. Suma 1992 p. 150.
35. Desaparecida al editar este libro. Sin comentarios.
4-Libro Siero v2.0 13/3/02 13:01 Página 156
se extiende a los tres huecos destacando
el central realzado con moldura en orejas y
una y un elemento avenerado en la parte
superior del dintel. El tejado avanza en una
pseudo mansarda para proporcionar un
espacio superior que cobije el escudo muy
desarrollado y ornamentado con una ce-
nefa en recuadro de motivos vegetales.
Quizá el rebaje de los arcos que deingreso
al profundo zaguán sean los de la primitiva
construcción. En la enjuta de los arcos cita-
dos va grabada la fecha de 1764 y en la mén-
sula superior se dibuja el anagrama Jesús,
María y José. Opuesta a la fachada principal
se levanta la capilla de reducidas dimensio-
nes y planta rectangular estableciendo el trán-
sito al interior un pórtico sobre columnas tos-
canas de fuste acanalado sobre un alto plinto
y murete de cierre. El acceso a la pequeña na-
ve se hace mediante un arco rebajado en cu-
yos laterales van unos escudos. En las dove-
las de dos arcosolios laterales va la inscrip-
ción; a la izquierda “Reedificó esta capilla.
Año de 1765 siendo poseedor y señor de es-
ta casa el señor Don Juan Francisco de Cen-
ti Faes Nava Miravalles” en la izquierda; San
Joachin. Jhesus. María. Joseph. San Mathias
(sic). Una panera que se sitúa al Oeste del
palacio acentúa el carácter rural del conjun-
to con la particularidad de que además de
bien trabajada lleva en la colodra central un
sol con la fecha de 1735 y la firma del autor
Francisco de Navamiego, en el eje opuesto
se sitúa un creciente lunar.
Los dos últimos palacios del riquísimo elen-
co sierense pertenecen a la arquitectura
desornamentada del XVIII final muy influida
Ana María Canseco Oyarbide 157
Fig. 13. Palacio de Valdesoto.
4-Libro Siero v2.0 13/3/02 13:01 Página 157
por el neoclasicismo. El de María Faes en la
Carrera está muy influido por la corriente
tradicional como se ve en el corredor acris-
talado que da al Sur. De estructura cúbica y
tres plantas la superior va abuhardillada. Se
aprecia un gran equilibrio en la distribución
de los vanos aunque en la fachada principal,
al Este tiene reminiscencias barrocas en la
tendencia a acumular los huecos en el Cen-
tro. El tratamiento de los marcos está re-
suelto de manera sencilla y funcional. Inte-
gra al Oeste una pequeña capilla que con-
trasta en su pequeñez con el carácter más
bien pretencioso del edificio. Responde al ti-
po tantas veces señalado de rectángulo con
pórtico apoyado en dos columnas de tradi-
ción dórica en este caso.
Pese a lo espectacular de su enclave en una
colina y con un recinto cuasi amurallado en la
órbita historicista del XIX el Palacio de Valde-
soto es muy sencillo de líneas. Bloque cúbico
solo se realza en el N.O. con un tercer piso a
semejanza de una torre. También al Norte dos
machones apoyan una galería de madera
añadida así como la capillita decimonónica al
Este. El interior se articula en torno a un patio
central cuadrado de dimensiones reducidas.
La fachada más destacada da al Sur.
El ritmo de los huecos: tres centrales escolta-
dos por dos laterales, le proporciona un cier-
to barroquismo. La puerta adintelada se flan-
quea por dos ventanas de menor tamaño y la
rejería de cierre de los balcones de la primera
planta que no los hace voladizos tiene un ca-
rácter muy sobrio. Solamente dos escudos al-
ternados con los balcones y muy cerca de la
cubierta ornamentan algo junto con unos fa-
roles forjados en hierro a la entrada. Se resal-
tan sobre el enlucido las líneas de los marcos
y la de separación de plantas.
El jardín se planeó con gran acierto: una bo-
nita fuente barroca se alza frente a la facha-
da principal en una umbría glorieta. Más
adelante un cuerpo bajo tipo pérgola separa
éste de los parterres geométricos. A la dere-
cha se dispone un jardín romántico a distin-
tas alturas, con belvederes a poniente. A la
izquierda, desde el edificio principal, un res-
to de bosque le da un aire más rústico a la
superficie muy amplia dedicada a jardín.
Fue solar de los Carreño Solís, alféreces
mayores de Oviedo, que entroncaron con
Vereterra y Riveros, apellidos del último
Marqués de Gastañaga. Pertenece ahora a
los descendientes de Marqués de Canille-
jas. Esta familia tiene panteón en la Parro-
quia de Valdesoto.
Al no estar habitados transmiten jardines y
palacio una cierta melancolía, nostalgia de
tiempos mejores.
2. Escultura
A pesar de contar el Concejo de Siero en los
siglos XVII y XVIII con buenos escultores no
hay obra existente de ninguno de ellos sal-
vo la memoria de las destruidas o alguna
que otra atribución.El más destacado fue
Juán de Villanueva Barbales nacido en la
capital del Concejo de 1681. Pronto marchó
a Madrid en donde adquirió renombre de
modo que se le encargan obras de interés
como el Retablo de la Catedral de Coria y a
más de alguna escultura para San Felipe el
Real, que se hallaba en la Puerta del Sol,
Fausto Vigil menciona una Concepción en la
Iglesia de Santa Cruz y Santa Bárbara que
estuvo hasta el 36 en el Retablo de su nom-
bre en la Parroquia polesa de San Pedro. Lo
más importante fue su contribución a la
existencia de la Real Academia de Bellas Ar-
tes de San Fernando de la que fue miembro
honorífico por sus muchos años cuando se
creó. Desde allí recibe el encargo del Reta-
blo de la Inmaculada de la Catedral oveten-
158 Historia del arte
4-Libro Siero v2.0 13/3/02 13:01 Página 158
se que al fin realiza. Con pocos años de di-
ferencia, Toribio de Nava Riestra, de Vega
de Poja, en donde nació en abril de 1687 tu-
vo taller en Oviedo y trabaja en los retablos
colaterales de la Catedral alternando su
obra con la de Villanueva, regaló a su Parro-
quia natal un Cristo de la misericordia o de
los Afligidos que de las dos maneras se le
conoce que no he podido ver más que en
fotografía. Creo se halla en proceso de res-
tauración, pero ignoro en dónde.
También son sierenses Francisco de Prune-
da Nava, imaginero que dejó obra en Gran-
da de Colloto y Juan de Pruneda Cañal. El
primero nace en Pola en Junio de 1757.
Lo más valioso del Concejo es el Retablo de
Santa Ana de Meres en el que se vé clara la
intervención del escultor Borja, sobre todo
en el relieve de la Presentación en el ático.
El grupo de Santa Ana, la Virgen y el Niño, lo
que se llama una Sagrada Generación es de
gusto goticista y quizá provenga de la ante-
rior Capilla.
De escuela castellana procedente de Tamariz
de Campos es el Retablo de la Parroquia de
Argüelles. El profesor Ramallo cree es resto
del desaparecido Ratablo de San Juan de Ce-
lles una pequeña Inmaculada como de 40
cms. que continúa la estética castellana im-
puesta por Gregorio Fernández, aunque per-
sonas del lugar aseguran procede de otro
Concejo y se trajo después de la Guerra Civil.
El crucifijo de la sacristía de San Pedro traí-
do desde el Hospital de los Santos Mártires
probablemente perteneció al Retablo del
mismo y pasó a la parroquia a su derribo, es
de gran expresividad y buena factura.
De estética dieciochesca es la Inmaculada
de metro y veinte centímetros de altura con
manos, rostro y ángeles en marfil que trajo
Ana María Canseco Oyarbide 159
Fig. 14. Inmaculada. Pola de Siero.
4-Libro Siero v2.0 13/3/02 13:01 Página 159
de Filipinas el Obispo Martínez Vigil, se sal-
vó del incendio de 1936.
En la Iglesia de San Esteban de Aramil se
encuentra una imagen de la Virgen del Car-
men de vestir con rostro de buena talla y Ni-
ño en el brazo izquierdo de facciones deli-
cadas. Mide alrededor de 90 cms. y refleja
un gusto que se podría vincular al neoclasi-
cismo tardío. Ignoro de donde procede pues
en anteriores visitas no se hallaba en ese lu-
gar. Está vestida con gusto y detalle. No es
de las que sólo tienen tallada manos y cara
pues sus pies aparecen calzados con san-
dalias al modo carmelitano.
V. ARTE CONTEMPORANEO.
SIGLOS XIX Y XX.
Abre el siglo XIX un edificio de enorme interés:
la Parroquial de San Pedro en Pola de Siero.
Frontero su solar a lo que fue el Hospital de
los Santos Mártires Fabián y Sebastián, resto
de sus dependencias era lo que se conocía
hasta que se derribó en los 80 como Capillina
de les Animes. Ahí debió ubicarse lo que fue
el núcleo fundacional de la Pola.
Es el deseo de gozar de una mayor ampli-
tud y autonomía lo que lleva a los vecinos
de Siero en un momento de expansión de-
mográfica
(36)
a encargar las trazas de un
nuevo templo al arquitecto madrileño Al-
fonso Rodríguez, que las firma el 31 de Ju-
lio de 1801, previa aprobación del la Real
Academia de Bellas Artes. Por Decreto de
Carlos IV se otorgan arbitrios sobre la car-
ne, el salín y aguardiente y vino para sub-
venir a los gastos. Había venido haciendo
las veces de Parroquia la Capilla del Pala-
cio del Marqués de Santa Cruz al que ya
nos hemos referido y estaba adosada a él
en menor altura.
Se coloca la primera piedra en 1805 en pre-
sencia de D. Pascual Quiles, Regente de la
Audiencia de Oviedo y se prosiguen las
obras sin interrupción hasta 1807 en que la
escasez de dinero obliga con Real Decreto
de 28 de noviembre de 1807, al párroco con
1500 reales anuales a sufragar los gastos
así como al Marqués de Santa Cruz con
12.000, so pena de perder el derecho de pa-
tronato, lo que ocurrió por impago.
La guerra contra los franceses y la subsi-
guiente penuria interrumpen la fábrica rea-
nudándose las obras por breve tiempo en
1822. El recinto había sido durante la fran-
cesada utilizado como Camposante y así si-
guió hasta 1833.
El intendente de la ya provincia de Oviedo
D. Manuel Tellería activa, con sus dotes or-
ganizativas la construcción de modo que en
1839 ya se habían rematado las torres si
bien no a la altura indicada por los planos,
por causa de falta de medios. Se cubre el
templo en 1842 y no se inaugura hasta el 29
de Junio de 1845 en la festividad del titular.
La decepción siguió pronto al entusiasmo
producido por el estreno: por cuarteamiento
de la bóveda lleva, por ruina total de la Igle-
sia del Palacio del Marqués a celebrar el cul-
to en la Capilla del Hospital frontero.
El Ministerio de Gracia y Justicia en 19 de
enero de 1867 recibe una solicitud de fon-
dos para la restauración lo que supondrá en
respuesta una concesión de una suma de
8.000 reales con la que se cubren los gastos
encomendándose la tarea al arquitecto Ma-
riano Esbrí. Se abre definitivamente al Culto
el 6 de Febrero de 1870. Posteriores inter-
venciónes llevadas a cabo en la época del
Párroco Don José García Galán alteraron el
aspecto inicial añadiendo con poco acierto
160 Historia del arte
36. El catastro de Ensenada medio siglo antes da una cifra de 1.131 vecinos y 200 viudas en La Pola y 7 presbíteros adscritos al Culto.
4-Libro Siero v2.0 13/3/02 13:01 Página 160
un pórtico, que desapareció luego y en
cambio restableciendo las torres en las di-
mensiones de la traza primitiva.
De dimensiones poco frecuentes en las Pa-
rroquiales de la Asturias Central, aplica es-
quemas tanto estructurales como decorati-
vos ajenos a la tradición popular. el conjunto
resulta armonioso, en su sobriedad dentro de
la tradición neoclásica con deje ecléctico. La
planta de tipo basilical, se dibuja con cabe-
cera recta, poco profunda que prolonga el
espacio de la nave central, más ancha que
las laterales y produce, al elevar en altura,
tanto ésta como la cabecera y los dos tramos
inmediatos, una apariencia externa de planta
de cruz latina. En contraste con el tratamien-
to del alzado la impresión de diafanidad del
interior responde a una concepción unitaria
del espacio más bien clasicista: la nobleza de
los materiales empleados, la severidad deco-
rativa y la monumentalidad refuerzan su ca-
rácter de grandiosidad.
Las naves van separadas por gruesos pila-
res sobre los que apean arcadas de medio
punto, los soportes citados, simples pilas-
tras toscanas, acentúan la desornamenta-
ción. Cabecera y nave central se cubren de
cañón, así como los brazos del falso cruce-
ro, apareciendo las naves laterales compar-
timentadas en tres tramos cubiertos de aris-
ta. En la fachada dos torres gemelas desta-
cadas en altura y distribuidas en tres cuer-
pos, con sus óculos, pináculos y frontones
partidos ponen la nota ecléctica y enmarcan
un cuerpo central ligeramente avanzado con
el único ornato de un vano termal sobre el
hueco adintelado de la puerta central y prin-
cipal. Pintada en primera instancia por el
decorador Canalda con el incendio en la
madrugada del 3 al 4 de septiembre de
1936 pierde piezas importantes de escultu-
ra que habían sido trasladadas de la antigua
Iglesia, entre ellas dos tallas de Juan de Vi-
llanueva, Santa Bárbara y San Antonio. Des-
aparece también la imagen de la Virgen del
Carmen traída desde su ermita a la anterior
iglesia y que se guardaba aquí.
Los frescos actuales realizados por el pole-
so Casimiro Baragaña realizados a últimos
de la época de los cincuenta y con un trata-
miento iconográfico muy cercano a la men-
talidad del Concilio Vaticano II tratan en el
testero principal el Tema de la Universalidad
de la Iglesia Católica en un apoteosis de
San Pedro y en los muros laterales dos te-
mas Cristológicos; Nacimiento en tonos cá-
lidos y Muerte en gama fría. Vida y muerte
que incumben al fiel que ve transcurrir su vi-
da cristiana en el ámbito de la que es efec-
tiva y afectivamente su parroquia.
Dos edificios centran la actividad construc-
tiva comunal en la década de los 80 del si-
glo XIX el Ayuntamiento y el Asilo de Nues-
tra Señora de los Desamparados.
El Edificio Consistorial de 1886-87 está en la
órbita de la arquitectura ecléctica empleada
con profusión en los edificios de tal rango
del Principado de Asturias. De buenas pro-
porciones y con cuatro fachadas abiertas
repite el esquema distributivo de los hue-
cos. En la fachada principal el tratamiento
es diverso: la parte inferior abierta en arque-
ría facilita la existencia de un amplio pórtico
que defiende la entrada principal en la que
se despliega la escalera de honor que abre
en dos brazos y accede a la planta noble.
Hacia la fachada se ubica el Salón de plenos
con amplios vanos centrales y balcón corri-
do moldurados aquellos sobriamente. Los
cuerpos laterales se implican en una co-
rriente más bien clasicista. Un templete en
hierro cobija el reloj, que según la tradición
se trajo del Hospital de los Santos Mártires
tan emblemático en la Pola.
Ana María Canseco Oyarbide 161
4-Libro Siero v2.0 13/3/02 13:01 Página 161
A la actividad benefactora del que fue fun-
dador del Banco Hispanoamericano e ilus-
tre poleso Don Florencio Rodríguez se de-
be la construcción del Asilo que respondía
originariamente a una planta en H y estaba
realizado en mampostería reforzada en án-
gulos y cercos con buena cantería. Según
relato recibido por tradición oral de las
Hermanas de los Ancianos la obra costó
250.000 ptas. y otras tantas se destinaron
a dotarlo. Dinero duramente adquirido por
el comitente que hubo de trabajar primero
en Sevilla y después en Cuba para labrar-
se una sólida fortuna. Desaparecido el edi-
ficio original en un incendio en los años
setenta resta del primitivo edificio la Capi-
lla Mausoleo enriquecida con fastuosos
mármoles policromos en los que predomi-
nan las tonalidades gris y blanca y distri-
buida en dos tramos abovedados con hue-
cos historicistas gotizantes y capiteles de
cuidadísima talla en mármol de carrara do-
rados en algunas de sus partes (Fig. 15).
Está fechada en 1905 y documentada como
obra del arquitecto Luis Bellido. La Cripta
contrasta por su sobriedad. En el mismo
edificio hay en el patio lateral al que se ac-
cede desde la Capilla, un buen busto del
fundador realizado en bronce por el catalán
Codina así mismo en 1905.
Probablemente se rehace en este momento
la Capilla del Cristo Santa Ana y la del ce-
menterio que cumple también la función de
mausoleo de los sacerdotes de la parroquia
al ser de propiedad parroquial.
El patrimonio histórico industrial en nuestro
Concejo se centra en el trazado de las Esta-
ciones ferroviarias y sus anexos por un lado y
en dos explotaciones relevantes. La de la Fá-
brica de Santa Bárbara de Lugones y las
construcciones del complejo de Solvay en
Lieres, las más interesantes. También en la
Collada y Carbayín existen instalaciones en
relación con la explotación del espato flúor y
el carbón pero son menos interesantes des-
de el punto de vista patrimonial.
En El Berrón sigue dando servicio un cruce
de vías a 90 grados que establece la posibili-
dad de comunicación entre lo que fue el Fe-
rrocarril de Langreo y el de Económicos de
Asturias. Es el único cruce catalogado en Es-
paña como cruce cuádruple en Ferrocarriles
de uso público. También interesante era la
plataforma giratoria para vagones que estaba
la misma estación y ha pasado al Museo del
Ferrocarril en Madrid. El cruce data de 1891.
En el apeadero de Anes-La Florida hasta ha-
ce poco se conservaba la manga de agua
que también vemos en Pola de Siero.
El conjunto de Lugones está integrado por la
Fábrica de Pólvora con chimenea, el Depósi-
162 Historia del arte
Fig. 15. Mausoleo de Don Florencio Rodríguez. Capiteles.
4-Libro Siero v2.0 13/3/02 13:01 Página 162
to de aguas y además de la Residencia de los
Tartiere las viviendas de los empleados. Tam-
bién el Campo de tiro correspondiente.
En Lieres la explotación de Solvay, que se
inicia en 1904 encomienda al ingeniero Hi-
polithe Bonnardeaux la traza de uno de los
conjuntos más expresivos de lo que fue el
paternalismo industrial de principios de si-
glo en un loable intento de mejorar la vida
de los productores, haciéndola también, eso
sí, más controlable. Emplazada en la Cota
287 entre el Campiello y Solano y la Cabaña
y el Rebollar la explotación cuenta con Ofi-
cinas, Vestuarios, Economato, Garajes, Car-
gadero de minera compresores de ventila-
ción y un par de castilletes amén de coche-
ra para la locomotora. Se complementa con
las casas del Ingeniero y el médico en
Campiello que constan de planta baja, pi-
so y buhardilla con grandes ventanales
protegidos por contraventanas de madera.
Más sencillas las casas de Capataces de
planta rectangular y ladrillo pintado como
material de los muros. Los cuarteles así mis-
mo en Campiello se organizan en tres gran-
des bloques oblongos con 13 portales y un
total de 39 viviendas. Llevan zócalo de are-
nisca, ladrillo visto y pintado en los muros y
cubierta de teja plana. Hospital e Iglesia son
más tardíos pues creo que los cuarteles po-
drían ser incluso de finales del XIX. El Hos-
pital de planta rectangular y tejado a cuatro
aguas estructurado en dos plantas y buhar-
dilla abre la portada principal en medio pun-
to con recercado en ladrillo va defendida
por una cubierta de uralita traslúcida en for-
ma de marquesina.
La Iglesia de estilo neorrománico con pór-
tico de gran derrame en sus arquivoltas y
cubierta a dos aguas se construye en
mampostería y piedra artificial. Es lo más
reciente del conjunto y la fecha de cons-
trucción es 1943 autentificada por una pla-
ca en la que se lee:
La Parroquia de Lieres a la sociedad Solvay
y sus dignos representantes Señores Bon-
nardeaux en prueba de agradecimiento por
haberle construido esta Iglesia. Año de
MCMXLIII.
Se pueden seguir como vemos en alguno de
los edificios más representativos de la Capi-
tal del Concejo los hitos de la evolución ar-
quitectónica en Asturias que no escapa a
las tendencias internacionales y a sus va-
riantes castizas. El eclecticismo decimonó-
nico se agota al final la centuria. Además del
Ayuntamiento muestra tenemos en las ca-
sas de más prestancia de la calle Celleruelo
que sigue siendo la arteria principal. La con-
tinuidad del estilo se produce por evolución
a un racionalismo clasicista y más tarde se
bifurca a principios del XX en dos tenden-
cias: una dentro de las corrientes internacio-
nalistas que van a dar al Art-Decó, vincula-
do a la anterior tradición modernista: Casa
Xingu (Fig. 16) en la calle Florencio Rodrí-
guez, y otra de raigambre nacional salida en
teoría del revisionismo que surge de la crisis
de 1898 y que cuajará en los estilos regio-
nalistas a los que Elías Tormo bautizó como
la “veta brava del arte español”.
En nuestra villa, así como en toda la región
arraigará la arquitectura montañesa una de
esas variantes “dialectales que están mar-
cadas por una impronta paradójica de cor-
te romántico y perspectiva inglés, tanto co-
mo por la tradición popular en elementos
constructivos: torres, balcones, galerías y
solanas. Se vinculan a ella varios edificios
construidos por la burguesía local, bien
dentro del casco urbano o en la periferia,
Villa Presentación en La Carrera y la vivien-
da de los Díaz Esnal en la venta de La Uña.
A la corriente anglosajona pertenecía el
Ana María Canseco Oyarbide 163
4-Libro Siero v2.0 13/3/02 13:01 Página 163
Chalet de los Paladini siendo de lamentar
su desaparición puesto que en La Carrera
tenemos las mejores muestras de la arqui-
tectura de entresiglos.
A pesar de todo la construcción en la Espa-
ña de la época, más allá de los alardes esti-
lísticos se encontraba en la práctica muy
atrasada con respecto a Europa pues frente
a las soluciones impuestas por los nuevos
materiales: hormigón armado y estructura
metálica que permite un entramado en mó-
dulos, se seguía construyendo “a la catala-
na” a base de muros de carga que luego po-
dían decorarse “ad libitum” dentro del estilo
deseado. Esto explica por el agotamiento
de los sistemas tradicionales el rápido cam-
bio al racionalismo y las vanguardias.
Poco va quedando en Pola de Siero que se
encuentre en condiciones dignas. Destaca-
mos la casa marcada con el número 13 de
la calle Marquesa de Canillejas, con una de-
corativa escalera en hierro forjado en la que
la estética modernista nos muestra un dra-
gón alado que enrosca su cola de modo as-
cendente en los zarzillos de las barras verti-
cales. Síntesis del eclecticismo con la ver-
tiente popular de las buhardillas resaltadas,
son las desaparecidas Casas de Riaño (y
que se encontraban situadas en la calle Flo-
rencio Rodríguez 19). En el cementerio pa-
rroquial la sepultura de los García Ochoa re-
alizada en los años 20 por artistas gijoneses
con una figura central muy bien lograda nos
habla de los afanes estéticos de la burgue-
sía que no siempre muestra tanto gusto en
sus iniciativas. Curiosa es la mole del seu-
dotemplo clásico construido por la familia
Somonte de grandes pretensiones y pobre-
za de materiales pero marca con su posi-
ción dominante la silueta del cementerio.
Asomaba entre sus columnas falsamente jó-
nicas un esqueleto que era el pavor de los
niños que lo visitábamos.
La intervención de la labor constructiva de
la Dictadura y la 2ª República han marca-
do decisivamente la villa de la Pola. La ley
de Casas Baratas de 1921 y el Estatuto
Municipal junto al Decreto Ley de 1924
marcan una política de construcciones: In-
fraestructuras municipales, edificios esco-
lares y viviendas, llamadas de casas bara-
tas centran la actividad de los años 20 al
35 en la capital del Concejo y en el resto
del mismo.
A más de las Escuelas de Pañeda Vieja an-
teriores a esta fecha y que son la variante
docente del estilo popular con una precio-
164 Historia del arte
Fig. 16. Casa Xingu. Pola de Siero.
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sa estructura en madera acusada al exte-
rior, tenemos dos construcciones; una en
ruinas y otra remodelada, muy interesan-
tes. Se encuentran en Lugones y en Faes,
Valdesoto. Se estructuran ambas en tres
cuerpos, el Central destacado en altura y
dos laterales correspondientes a las aulas
de niños y niñas. Un relieve en los dos ca-
sos de busto femenino hace de ménsula al
balcón central modernista. En esa base se
halla el escudo del Concejo. Un maestro
enseña en un bajorrelieve los rudimentos
de Geografía y al otro lado las niñas se
agrupan en torno a la maestra. El remate es
más pretencioso en Lugones: dos caballos
alados escoltan un globo terráqueo en el
ático sobre el balcón central.
Se elige tipo regionalista, que más tiende
al caserío vasco que a modelos locales, en
la Ciudad Jardín trazada al otro lado del
parque en la Pola. Son adosados a dos vi-
viendas por bloque de muy digna traza y
buenos materiales.
La figura más destacada en este momento
es el ingeniero Sánchez del Río, riojano afin-
cado en Asturias que proyecta el Ensanche
de Siero en tramas alternadas radioconcén-
tricas y ortogonales y al que se debe la Pla-
za Cubierta realizada en 1930 con cubierta
de voladizos increíbles para su época y una
valiente distribución interna de grandes ar-
cos y que abre la fachada a 8 grandes vanos
en cristal repetidos en ritmo doble y que ha
sido uno de los cinco edificios asturianos
seleccionados por el DECOMOMO, Docu-
mentación y Conservación del Movimiento
Moderno, organismo muy relevante en la
catalogación de obras destacadas de la ar-
quitectura contemporánea.
También lleva a cabo las obras del depósi-
to de aguas en el que una torre poligonal
con grandes vanos que la rasgan preside
un cuerpo bajo de estructura ondulante.
Más audaces son los soportes de cubrición
de la antigua Plaza del Ganado. Estructura
laminar de planta rectangular en hormigón
armado con pie cilíndrico sobre el que des-
cansa la lámina de hormigón de lo que se
ha aprovechado como cubierta de la esta-
ción de Autobuses, presenta un espesor
muy pequeño en contraste con el gran vue-
lo que desarrolla y que le da aspecto de
paraguas invertido.
Del vástago central abren cuatro nervios de
considerable espesor que refuerzan lo atre-
vido de la lámina de cubierta.
En la continuidad del racionalismo con tin-
tes idealistas trabajan ya en los años 70 en
una vivienda unifamiliar en La Carrera los ar-
quitectos Javier Fombella y Angel Ramis
que adaptan al paisaje asturiano en un len-
guaje natural y espontáneo los experimen-
tos formales internacionales. La construc-
ción con una movimentada cubierta sosteni-
da por pilares cilíndricos y cúbicos distribui-
dos en cierta arbitrariedad abre grandes va-
nos subrayando el horizontalismo que neu-
traliza lo ascensional del conjunto. La es-
tructura tubular de hierro en cerramiento de
antepechos y escaleras se emplea de modo
pionero en ese momento. La obra está fe-
chada en 1981.
El centro de Cálculo del Banco Herrero, edi-
ficio singular construido en Granda en el 80-
82 maneja escultóricamente sus volúmenes
cilíndricos y emplea materiales en los muros
de cierre que resultan muy novedosos, es
obra de Javier Blanco Pérez.
Por último, Benito Díaz Prieto, a principios
de la década del 90 realiza en planta octo-
gonal el Nuevo Mercado de Ganados, en el
que retoma para la estructura la madera, es-
pectacularmente tratada.
Ana María Canseco Oyarbide 165
4-Libro Siero v2.0 13/3/02 13:01 Página 165
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166 Historia del arte
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Costumbres y tradiciones
Rosa María Villa González, Javier García Díaz
y Gregorio Fonseca Antuña
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5-Libro Siero v2.0 13/3/02 12:59 Página 168
Rosa María Villa González - Javier García Díaz - Gregorio Fonseca Antuña
I. FIESTAS Y TRADICIONES
Todos los pueblos celebran fiestas y ritos no
litúrgicos, enraizados con tradiciones popula-
res muy antiguas, que enlazan incluso con
prácticas religiosas precristianas.
Tales ritos y celebraciones estaban relaciona-
dos, a su vez, con los momentos esenciales
de la vida o con los periodos del calendario
agrícola anual.
Las fiestas relacionadas con el calendario
agrícola podemos clasificarlas en tres gran-
des grupos, íntimamente ligados con la evo-
lución del ritmo agrario:
-Fiestas de finales y comienzo del
año o fiestas de invierno.
-Fiestas de primavera o del solsticio
de verano.
-Fiestas de la recolección de verano
y durante el otoño.
Los pueblos en general tienen, además, unas
costumbres más o menos antiguas, a las que
rinden culto todas las clases sociales sin dis-
tinción, en la medida de sus posibilidades.
Siero es uno de esos concejos y, posible-
mente, de los que mejor guarda y conserva
esas tradiciones.
Se ha de destacar, no obstante, que Pola de
Siero, capital de este concejo, casi siempre
celebra sus fiestas en torno a una mesa y,
desde luego, no vacía, sino repleta de pla-
tos, quizá por aquello de que “la danza sale
de la panza”, refrán que no hace sino seguir
el principio mantenido por los despiertos ro-
manos cuando afirmaban: “primum edere,
deinde philosophare” (primero comer, des-
pués filosofar).
Las actuales costumbres y más concreta-
mente las fiestas que conservamos, como
señalaba Fausto Vigil
(01)
, son antiguas, pero
influenciadas y modificadas por otras de
fuera de nuestras fronteras. El motivo de es-
tas influencias ha sido el estar nuestra villa
en el Camino de Santiago y tener una Alber-
guería, donde pernoctaban muchos de los
numerosos peregrinos que acudían de toda
Europa a Oviedo primero y, finalmente, al
Santuario en Galicia.
Otro motivo que señala Ego es la actividad
mercantil que los habitantes de Siero podían
ejercer, desde el momento en que Enrique II
les concedió el privilegio de poder hacerlo,
en todo el reino. Alguno de estos comer-
ciantes pudo traer alguna variante a nues-
tras costumbres, o aportar alguna nueva,
que luego enraizaría aquí. Se puede afirmar
que en cada uno de los meses del año se
celebraba alguna fiesta en Pola de Siero,
que, sumadas a las que se celebraban en el
concejo, incrementarían considerablemente
el número de ellas en cada mes.
Aquí, en la capital del concejo, todavía se
conservan algunas que con el tiempo se
convirtieron en el santo y seña de la misma:
Les Comadres, Huevos Pintos y El Carmín.
Cronológicamente, según la clasificación
señalada, las fiestas del año serían:
Les Comadres
Son fiestas muy antiguas de fecha variable,
pues, aunque actualmente siempre se cele-
bran el jueves anterior al miércoles de Ceni-
za, dependen de la época de la Cuaresma.
No existe una fuente escrita que nos pue-
da servir de punto de partida para el estu-
169
1. Vigil, F: “Monografía de Siero”, Inédita.
5-Libro Siero v2.0 13/3/02 12:59 Página 169
dio de su origen. Tenemos que basarnos en
la tradición oral que ha pasado con mucho
mimo de padres a hijos, por lo que hay va-
rias corrientes de opinión al respecto y to-
das ellas, más o menos razonadas, con ma-
yor o menor índice de credibilidad.
Hay quienes piensan que se remontan a los
siglos XIV-XV y se celebraban en el tiempo
en que las madrinas entregaban a sus ahija-
dos “el bollu”.
Otros opinan, en cambio, que su origen y
nacimiento tiene lugar en la intervención de
las Celestinas o Comadres para reconciliar
o arreglar los enfados de las parejas de no-
vios o matrimonios y, así, pudieran entrar en
la Cuaresma reconciliados. Quizá ésta tenga
alguna relación con el significado de la pala-
bra Comadre como mujer chismosa, curan-
dera, etc. de la literatura medieval.
Otra de las opiniones es la que afirma que
nuestra fiesta de Les Comadres tiene su ori-
gen en Argentina, concretamente en Tucu-
mán y en el valle de los Calchaquis, desde
donde un individuo de nombre desconocido
vendría a Pola de Siero en los años poste-
riores a la conquista de América e iniciaría
aquí la costumbre, donde arraigó.
Como se puede apreciar ésta tesis no es
defendible, pues, aunque no dudamos de la
universalidad de nuestras fiestas, a ellas y a
nuestro folklore hay que buscarles la expli-
cación de su origen y significado “in situ”,
como propia de una colectividad, no de una
individualidad.
La idea más coherente nos la da Julio Caro
Baroja, quien hace un estudio sobre las fies-
tas de Comadres sin tocar concretamente la
nuestra, y afirma que en España se celebra-
ban y se celebran por las mismas fechas
unos festejos con unas características pare-
cidas, lo que hace suponer que todas ellas
tuvieron un origen común en las fiestas ro-
manas llamadas Matronalia, la fiesta de las
mujeres casadas. Como sabemos, la socie-
dad romana era eminentemente patriarcal,
sin embargo, una vez al año se festejaban
las anteriormente señaladas, las matronalia,
fiestas consagradas a Juno, cuyo sobre-
nombre era Matrona, y que protegía a las
mujeres embarazadas.
Estas fiestas eran celebradas en las calen-
das de marzo por las mujeres casadas en
memoria de la terminación de la guerra en-
tre los sabinos y los romanos. En ellas se
hacían sacrificios a Juno y las mujeres, que
se adornaban con flores en ofrenda a la
mencionada diosa, concedían a sus sirvien-
tas los mismos privilegios que sus maridos
concedían a los esclavos en las saturnalia,
pues eran ese día depositarias de la autori-
dad y el mando.
Ya en la Edad Media La Iglesia veía con cier-
to recelo estas celebraciones (Ausonio se-
ñalaba que las Matronalia se celebraban in-
cluso entre los cristianos), pero, al no poder
suprimirlas, les dio un significado distinto,
haciendo derivar el antiguo concepto de
Matrona al de madrina, como parentesco
espiritual que adquiere ésta con la madre
del bautizado.
Existen en otras partes de España fiestas de
Comadres que quizá estén relacionadas con
las fiestas de Santa Águeda, muy celebra-
das en nuestro país el 5 de Febrero. Un
ejemplo lo tenemos en unos versos de Que-
vedo, en los que, hablando de estas fiestas
de Madrid, dice:
Fiestas hay que por el año
a su gusto se pasean,
caminando por los meses,
al paso de la Cuaresma.
170 Costumbres y tradiciones
5-Libro Siero v2.0 13/3/02 12:59 Página 170
Rosa María Villa González - Javier García Díaz - Gregorio Fonseca Antuña
A ti, jueves de Comadres,
¿que Paulina se te llega?.
No hay amiga que no masque;
no hay criada que no muerda.
Otros ejemplos los tenemos en Huelva, en la
Villa de La Solana; en la Mancha, donde se
celebraba en el siglo XIX el Jueves de Co-
madres, con cuyo motivo los padrinos y ma-
drinas obsequiaban y convidaban a sus ahi-
jados, y los maestros y discípulos se obse-
quiaban entre sí.
Quizá más significativo sea el caso de Alca-
ñiz, población aragonesa donde en el día de
Santa Águeda es costumbre, como en otros
lugares de la región, que las mujeres vayan
a merendar a las afueras de sus pueblos
respectivos, tal como hoy hacen los niños
de Pola de Siero.
Otras poblaciones, donde se celebra una
fiesta que podemos relacionar con la nues-
tra, son Zamora y Segovia.
En Zamora existe una cofradía de mujeres,
regidas por mayordomas, que celebran la
fiesta de las mujeres casadas.
En la provincia de Segovia, en la ya citada
festividad de Santa Águeda, se nombran al-
caldesas que rigen los destinos de la pobla-
ción ese día y ocupan en la iglesia el banco
concejil o de la justicia.
En algunas zonas del País Vasco estas ce-
lebraciones reciben el nombre de emakun-
de, que se puede traducir por matrona: que
tiene hijos legítimos o que está en situación
de tenerlos.
Estas emakunde son las fiestas de las muje-
res casadas, muy comunes en algunas zonas
de la provincia de Guipúzcoa, y en ellas, en-
tre otras actividades, se reúnen para comer.
Todas las fiestas de Comadres, aunque con
el paso del tiempo, y ya desde muy tempra-
no, se ajustaron al calendario cristiano, si-
guen celebrándose en un periodo no muy
lejano a las antiguas calendas de Marzo,
como hemos señalado anteriormente.
Tenían en un principio un origen o un matiz
sacro, de acción de gracias a los dioses, y
una vertiente más humana y material: los
banquetes con que cerraban las celebracio-
nes. Pero ¿no es éste el binomio el origen
de todas las fiestas?.
Como veremos a continuación, en las dos
fiestas de Jueves de Comadres que se cele-
braban en Asturias, la parte profana se im-
puso a la otra sacra, hasta tal punto que hoy
se olvidó por completo ésta última, que fue
el origen de la fiesta.
Actualmente Les Comadres se celebran
aquí en Asturias exclusivamente en Pola de
Siero y Gijón, aunque de forma totalmente
distinta en cuanto a esencia, difusión y par-
ticipación de gente.
Las que se celebran en Gijón, en la misma
fecha que las de nuestra villa, tiene más pa-
recido con las de Alcañiz: las mujeres casa-
das son las que organizan la fiesta, que con-
siste en una merienda entre ellas y celebra-
ciones posteriores.
Tradicionalmente y desde tiempo inmemo-
rial, la fiesta de Les Comadres en Pola de
Siero consiste en comadrar: reunirse los fa-
miliares y amigos a merendar el “bollu pre-
ñáu” (masa de pan o de hojaldre, hecha en
casa con mantequilla y rellena de chorizo),
acompañada de abundante sidra y una na-
ranja de postre.
Cabe señalar que hasta principios de siglo
estas meriendas se hacían en el campo,
171
5-Libro Siero v2.0 13/3/02 12:59 Página 171
costumbre que los niños siguen mantenien-
do, aunque su bebida es un refresco.
Actualmente, por diversas razones (climatolo-
gía, etc.), se comadra en los bares de la loca-
lidad y el menú, aunque básicamente cada
familia sigue aportando los “bollos preñáos”,
ha variado, en consonancia con los tiempos,
en cantidad y en calidad: tortillas, embutidos,
lacón relleno, carne empanada, etc., son al-
gunos de los platos exquisitos, junto con va-
riedad de tartas, que adornan las mesas.
Llegados a este punto hay que destacar dos
factores que, aunque distintos, inciden en la
prolongación de la fiesta al día siguiente, lla-
mado viernes de “Comadrines” e incluso, al
sábado de “Migayes”: por una parte, la gran
afluencia de gente de toda Asturias a la fies-
ta del Jueves despersonalizó el tipismo de
la celebración.
Una segunda razón es la abundante comida
que queda sobrante del Jueves.
Por estas razones los polesos celebran más
íntimamente la fiesta el viernes y el sábado,
finalizando después del banquete con can-
ciones de improvisados coros
Carnaval
Fiesta de fecha también variable por razón
de la Cuaresma. Se celebra en Pola de Sie-
ro y también en todo el concejo, al igual que
en toda Asturias, los días domingo, lunes y
172 Costumbres y tradiciones
Fig. 1. Fiesta de Carnaval a principios del siglo XX.
5-Libro Siero v2.0 13/3/02 13:00 Página 172
Rosa María Villa González - Javier García Díaz - Gregorio Fonseca Antuña
martes inmediatamente anteriores al miér-
coles de Ceniza. El día grande en nuestro
concejo era el martes, coincidiendo con el
día de mercado, y recibía el nombre de
“Martes del Gordu”.
Esta tradición prohibida desde 1.936 hasta
comienzo del periodo democrático, nunca se
perdió en las aldeas y pueblos del concejo,
pero los disfraces entonces eran muy senci-
llos y se basaban en el aprovechamiento de
la ropa vieja que había en casa: se embadur-
naba o se pintaba la cara con pintura u hollín,
o se cubría con una careta; se colocaba en la
cabeza una sábana o colcha, que se amarra-
ba a la cintura, o bien se vestía la ropa de los
viejos de la familia o de otros vecinos. A es-
tos disfraces se les llamaba “moxigangues”.
Actualmente en Siero todo es diferente. Se
disfraza la mayoría de la población sin dis-
tinción de edad, individualmente o forman-
do grupos, que participan el lunes y el mar-
tes en los desfiles organizados por el Patro-
nato de Cultura del Ayuntamiento.
Semana Santa
Las fiestas de Semana Santa comenzaban
con el Domingo de Ramos, en que los ni-
ños iban a bendecir el ramo para llevárse-
lo a los padrinos, y los mayores para con-
servarlo en casa. Lo curioso y destacable
de este hecho es que los ramos benditos
se usaban para quemar en la cocina en los
días de tormenta con rayos y truenos y
conjurar los posibles peligros al tiempo
que se recitaba la copla:
Santa Bárbara bendita
que al cielo estas adscrita,
(02)
Santa Bárbara, Santa Cruz,
Santa Teresa de Jesús.
También se empleaban los ramos benditos
para sahumar la ropa de los enfermos en es-
tado grave y para plantar algunas de sus ra-
mas en medio de las cosechas de las tierras
de cultivo.
Domingo de Pascua
La celebración consistía en misa solemne
con sermón, seguida de la Procesión del
Encuentro. En este día los ahijados regala-
ban a los padrinos huevos cocidos, cuya
cáscara era de color beige oscuro o ma-
rrón, resultado de haberlos cocido con
castañas o “sarrio” de las chimeneas o las
cocinas.
Junto con los huevos era costumbre regalar
castañas y pasteles hechos en casa, que re-
cibían, según F. Vigil, el nombre de “turrio-
nes o turrieznos”, si eran cuadrados, y “pi-
ñas” si eran ovalados o redondos.
Huevos Pintos
Es una de las fiestas más importantes de
Asturias, no en vano está declarada de inte-
rés Turístico Nacional.
Consiste la fiesta en la exposición, venta y
regalo de huevos pintados artesanalmente,
cuyos dibujos de figuras y escenas típicas
van acompañados de frases, símbolos, etc.,
para terminar a altas horas de la noche con
la típica verbena.
La simbología del huevo se sintetiza en el
concepto de la vida, es la eclosión vital que
se renueva y permanece.
Veamos una serie de consideraciones que
sobre el huevo tiene diversos pueblos de la
antigüedad:
173
2. La gente en general dice “escrita”, quizá por la dificultad que conlleva su pronunciación correcta.
5-Libro Siero v2.0 13/3/02 13:00 Página 173
En Egipto, el huevo del mundo es el origen
de todas las cosas. Los antiguos egipcios
lo ofrendaban celebrando el inicio del sols-
ticio de primavera, ya que según éstos,
Osiris había encerrado en un huevo dos fi-
guras piramidales y blancas, símbolo de
los bienes que querían esparcir entre los
hombres, mientras que su hermano Tifón
había introducido en él doce pirámides ne-
gras, símbolo del mal.
En la mitología griega, es el símbolo miste-
rioso con que designaba Orfeo la fecundi-
dad, o sea, el principio de la vida.
Entre los paganos el huevo se miraba co-
mo símbolo místico del origen de los seres
y del mundo.
Los pueblos indoeuropeos, en su gran ma-
yoría, conservan la tradición de ofrendar
huevos decorados a sus distintas divinida-
des en los inicios de la primavera, por ser
ésta la época del año en que se inicia la re-
generación de la vida, momento cumbre en
unas culturas de base eminentemente agrí-
cola donde, con la llegada de ésta esta-
ción, se inicia el periodo vital, símbolo del
eterno renacer.
El cristianismo, una vez más, sacraliza esta
costumbre dándole una simbología de rela-
ción espiritual, de ahí que en muchos países
sea tradicional la costumbre de festejar la
Pascua de Resurrección con estos tradicio-
nales productos.
Esta tradición parece tener un origen simbó-
lico que arranca de la Iglesia primitiva, pues
algunos dicen que se relaciona con la Resu-
rrección, criterio éste que tiene su base en la
existencia de pinturas y obras escultóricas
antiguas, en las que se ve a Cristo con el es-
tandarte de la Pascua saliendo de una se-
pultura en forma de huevo.
En la Edad Moderna, se introdujo entre los
cristianos, tanto católicos como protestan-
tes, la costumbre de pintar de varios colores
los HUEVOS DE PASCUA, adornándolos
con gran lujo, e incluso, hacer con ellos ob-
jetos de arte en pastelería, cuyo fin era ser
regalados, llegando a convertirse en algu-
nas regiones en un obsequio obligado entre
padrinos y ahijados.
Esta costumbre de pintar y decorar huevos
existe hoy en día con gran arraigo en pai-
ses como Rusia, Alemania, Inglaterra, Gre-
cia, China, en la inmensa mayoría de los
países del Este de Europa, así como en di-
versas localidades españolas, como es el
ejemplo de Cañada del Rosal, sito en la
parte oriental de la provincia sevillana, lu-
gar colonizado en el Siglo XVIII por alema-
nes, y donde perdura la costumbre de pin-
tar los huevos cocidos en la Pascua de Re-
surrección conocida como “Los Huevos
Teñidos”, tradición que siguen mantenien-
do anualmente los niños y niñas.
También en Cataluña y Valencia los huevos
cocidos se pintan, pero con colores de ma-
tiz homogéneo.
En España, la Iglesia prohibió durante siglos
en la Cuaresma la alimentación basada en
algunas proteínas animales: carnes o deri-
vados de ellas, así como huevos. Este he-
cho se constata claramente en la lectura de
las Constituciones Sinodales del Obispado
de Oviedo, hechas por el Ilustrísimo Sr. Don
Agustín González Pisador, publicadas con
Real permiso del Rey N.S.D. Carlos III y co-
rrespondientes a la licencia del Real y Su-
premo Consejo de Castilla, fechadas en Ma-
drid el 9 de Noviembre de 1.784, en el Títu-
lo XVII, Constitución I, sobre los días de ayu-
no y abstinencia:
Canon III. “Item (a) declaramos haber cos-
174 Costumbres y tradiciones
5-Libro Siero v2.0 13/3/02 13:00 Página 174
Rosa María Villa González - Javier García Díaz - Gregorio Fonseca Antuña
tumbre inmemorial en esta Diócesis de co-
mer Lacticinios, que no sean huevos, en la
Quaresma sin Bula de la Santa Cruzada...”
Se comían, pues, todo tipo de derivados de
la leche, pero no los huevos. Si a esto aña-
dimos que durante la Cuaresma, que ya es
tiempo primaveral, las gallinas aumentan su
producción, se almacenaban en las casas
importantes cantidades de huevos a los que
había que buscar una utilidad.
En Pola de Siero, se celebra la fiesta de
Huevos Pintos el martes siguiente al Domin-
go de Pascua de Resurrección y sus oríge-
nes no son del todo exactos. Se dice que
procede de Oriente, pero también se le pue-
de suponer un carácter religioso o algo rela-
cionado con la religión.
No existen documentos escritos que den
certeza de su origen, se trata de una tradi-
ción oral trasmitida de padres a hijos y de
generación en generación.
La costumbre de pintar huevos en nuestra
tierra parece relacionada con la llegada en
el siglo XIX a nuestro concejo de gentes
procedentes de distintos países de Europa
para trabajar en nuestras minas, ya que fue
en Siero donde se descubrieron los prime-
ros yacimientos de hulla asturianos. De he-
cho existen abundantes datos bibliográfi-
cos al respecto.
La presencia de extranjeros en este muni-
cipio y, con ella, la llegada al mismo de tra-
diciones autóctonas de sus lugares de ori-
gen, influyeron con el paso de los años en
la población local, haciendo arraigar en la
misma sus costumbres. Buena prueba de
esta influencia es el hecho de que la cos-
tumbre de pintar huevos únicamente se
conserve en los municipios de Siero y Lan-
greo, limítrofes entre sí, donde se produje-
ron los primeros asentimientos de mineros
extranjeros.
Los huevos, hasta finales del siglo XIX, se
cocían con “sarrio” (hollín de las antiguas
cocinas de asturianas en las que exclusiva-
mente se quemaba leña de roble), y casta-
ñas, lo que daba a la blanca cáscara un co-
lor oscuro, un color prieto, llamándose
“huevos prietos” a los que se pintaban con
este procedimiento.
La invención de las anilinas dió paso a que
se empleara este producto para el teñido de
los huevos.
Coloreados con anilina, y al ser ésta muy
fluida por estar disuelta en agua, se seca-
ban muy pronto. A continuación, ayudándo-
se de palillos punteados, mojados en ácido
nítrico, se escribían nombres, dedicatorias,
dibujos, etc.
En la actualidad la técnica de pintar huevos
es el resultado de una gran evolución: se
pintan con plumilla, acuarela y óleo, de-
pendiendo la calidad obtenida del virtuo-
sismo de su autor. Este precisa de una de-
purada técnica para plasmar sobre su su-
perficie el motivo elegido, lo que reviste
una gran dificultad, derivada no solo de su
irregular superficie, sino de la textura de la
cáscara, que exige que la coloración se re-
alice en caliente.
Este cambio afectó también con el paso de
los años a la organización y al desarrollo de
la fiesta.
Hoy, durante el martes de Huevos Pintos, la
inmensa mayoría de los habitantes de nues-
tra villa visten el traje regional para asistir a
los diversos actos de ese día: bendición de
los Huevos Pintos en bable, desfiles de ca-
rrozas y grupos folklóricos, etc., dando así
175
5-Libro Siero v2.0 13/3/02 13:00 Página 175
un realce, una brillantez y un colorido que
hicieron posible la calificación de Capital de
la Asturianía a Pola de Siero.
El visitante que llegue ese día a nuestra villa
se encuentra con el hecho singular de poder
adquirir como recuerdo los huevos pintos que
se venden en puestos, situados ocasional-
mente en las inmediaciones del parque Alfon-
so X, obra de pintores que se dedican duran-
te gran parte del año a este trabajo artístico.
El Corpus
En Pola de Siero, al igual que en toda Espa-
ña, se celebraba solemnemente esta fiesta.
Antiguamente en nuestra villa, prescindiendo
de la foguera que se hacía en la víspera de la
festividad, como primera manifestación de la
participación del pueblo en la fiesta, el Jueves
del Corpus aparecía la Iglesia llena de jaulas
de pájaros de todas clases, que solían acom-
pañar con sus cantos los oficios religiosos.
Ese día los vecinos, que se despertaban con
la música tradicional de la gaita y tambor
que recorría las calles de la localidad en la
alborada, acudían al culto y luego a la pro-
cesión, que se celebraba por la tarde.
El itinerario que seguía la procesión antes
de 1845, año en que se construyó la actual
iglesia parroquial era el siguiente:
Salía de la iglesia parroquial, que estaba en
la actual Plaza de Arguelles, según F. Vigil
(03), dirigiéndose a la Calle de San Antonio
y Santa Ana, bajaba por la calle Pelayo has-
ta Les Campes, donde el Santísimo entraba
en la ermita del Carmen, hasta que fue de-
rribada en 1810.
Posteriormente a esta fecha, y en recuerdo de
aquella entrada en la ermita, la procesión se
paraba en el mismo lugar, donde previamente
se construía un templete para tal evento, con-
tinuaba por la calle del Convento, la Soledad
y Zalamaque para regresar a la iglesia.
A ésta procesión concurrían numerosísimos
vecinos y fieles de todo el concejo. De entre
ellos, los que ya se habían preparado para
tal fin bailaban a lo largo de todo el trayec-
to, y con mas profusión ante la ermita del
Carmen, o en su defecto ante el templete en
Les Campes, la danza o baile de “Los Dan-
zantes”, formando con sus evoluciones in-
numerables combinaciones de figuras: cru-
ces, zigzag, líneas paralelas, etc. entre las
que pasaba el Santísimo bajo la bóveda de
arcos que portaban los bailarines.
176 Costumbres y tradiciones
Fig. 2. Martes de Pascua en Pola de Siero. Bendición de
los Huevos Pintos
5-Libro Siero v2.0 13/3/02 13:00 Página 176
Rosa María Villa González - Javier García Díaz - Gregorio Fonseca Antuña
Señala Fausto Vigil en una de sus obras un
dato curioso: en todas las parroquias del
concejo la fiesta era costeada por los veci-
nos, que entregaban cada uno la llamada
“tasa”, un copino de escanda, excepto los
viudos y viudas, que considerados como
medio vecino, entregaban solo medio.
Cuando se dejó de cultivar la escanda, se
pagaba en dinero.
Hoy, solamente queda de todo esto, la misa
y la procesión, que en algunas parroquias va
acompañada de los niños que hicieron la
Primera Comunión ese año.
San Juan
Esta fiesta tan celebrada por todos los pue-
blos, es herencia de las antiguas fiestas pa-
ganas del solsticio de verano, a las que la
iglesia dió un matiz religioso.
Todavía hoy en alguno de los actos de la fies-
ta de San Juan quedan restos de los ritos y
costumbres de aquellas celebraciones paga-
nas. Vamos a comentar algunos ejemplos:
En Pola de Siero esta festividad tiene carác-
ter religioso o, mejor, tiene un enfoque reli-
gioso en muchos de los elementos que
componían y componen la fiesta.
Durante el día de la víspera, es decir, el 23
de Junio, los niños instalan delante de sus
casas, en plena calle, macizos de tierra o
macetas de flores, entre los que se colo-
caba una peana o especie de altarillo con
la imagen de San Juan o, en su defecto,
una reproducción, cuadro o dibujo del
mismo. Son las llamadas “Capillas o Capi-
llines de San Juan”.
Actualmente, a pesar de conservarse la cos-
tumbre, está en clara regresión.
Por la noche de esta misma fecha, una vez
terminada la verbena y quemada la foguera,
los mozos solteros van a cortar el alamo, in-
terpretando los cantos y coplas referentes a
la festividad:
¡San Xuan!, ¡San Xuan!,
San Xuan y La Madalena
fueron xuntos a melones
y en medio del melonar
San Xuan perdió los calzones.
Una vez cortado, se transporta hasta la villa,
generalmente a hombros, y posteriormente se
planta en la plaza de Les Campes, previa co-
locación de carteles alusivos a los casados.
Otras costumbres que desaparecieron, al
menos en la mayoria de las parroquias del
Concejo, eran:
La de adornar las fuentes (aunque se sigue
haciendo en alguna parroquia del concejo).
La de adornar los balcones y ventanas de
las mozas por los mozos y pretendientes.
Sacar los utensilios de la labranza, incluso
los carros, de donde se guardaban y colo-
carlos en medio de los caminos para obsta-
culizar el paso.
Pintar “les carones” en las fachadas de las
casas de las mozas, de las que se había re-
cibido algún desdén o desengaño.
Plantar “la muyerona”, especie de espanta-
pájaros grande, que se colocaba en las tie-
rras de maíz y fabes, que permanecían sin
sallar por esta fecha.
San Pedro
La fiesta de San Pedro se celebraba la no-
che del 28 de Junio, es decir, la víspera de
177
5-Libro Siero v2.0 13/3/02 13:00 Página 177
la festividad, y es en nuestra villa la fiesta de
los casados y de los viudos.
En tiempos no muy lejanos las celebracio-
nes comenzaban al anochecer, una vez ter-
minados los trabajos, con una foguera en la
plaza de Les Campes, a la que seguía una
merienda regada de abundante sidra.
Repuestas las fuerzas, se formaba la danza,
que llevaba el mismo paso que la Danza Pri-
ma, pero con un ritmo más lento y caden-
cioso, acompañada por “Les Sampedraes”
copla que los participantes cantan evocan-
do a San Pedro y a los santos, o por “Las
Soberanas”, musicalmente iguales que las
anteriores, pero que comienzan siempre con
la palabra “Válgame”.
Duraba la danza hasta el albor del día 29, en
la que los casados, acompañados de gaita
y tambor y provistos de un carro, si el árbol
que se iba a cortar estaba lejos, o sin el ca-
rro, pues se traía a hombros si estaba cerca,
marchaban a por el roble, que plantaban de-
lante de la iglesia (desde hace años en la
Plaza de Les Campes), previa colocación a
los carteles alusivos a los solteros y como
contestación a los que ellos habían puesto
en el álamo.
En el Siglo XVII y XVIII se cortaba y plantaba
un pino. Actualmente, aunque la tradición
de la foguera se perdió o se está perdiendo,
los casados siguen reuniéndose a la misma
hora del anochecer en algún bar de la Plaza
de Les Campes de donde se parte en bus-
ca del roble, que se corta y se trae al mismo
lugar de partida, en cuyo bar se merienda,
también con abundante sidra, para poste-
riormente plantarlo aproximadamente a las
12 de la noche, previa colocación con los
consabidos carteles.
Una vez plantado, se interpretan las ya men-
cionadas anteriormente “Sampedraes y So-
beranas”, prolongándose la celebración du-
rante varias horas.
¡La Soberana!
La que va por La Pedrera
¡cómo ximilega la saya!
¡Cómo ximielga la saya!
y si yo fuera con ella
mucho más la ximielgara.
¡Señor San pedro!
Quiero posar los calzones
por la cabeza y nun puedo
Por la cabeza y nun puedo!
por los pies han de salir,
¡Valgame el Señor San Pedro!
El Carmín
Hablar del Carmín es como hablar de algo
superconocido: todo está dicho o escrito al-
guna vez por algún investigador, pero siem-
pre hay algo nuevo que decir.
Nació esta fiesta el año de 1695, en el que
Andrés Quintanal y su mujer María García,
vecinos de Pola de Siero y devotos de la Vir-
gen del Carmen, costearon la construcción
en Les Campes de una ermita dedicada a
esta Virgen, formándose una Cofradía bajo
la advocación del Carmelo.
Cuentan las crónicas que les costó 12.000
reales, que se bendijo el 17 de Julio de ese
mismo año, es decir, al día siguiente de la
festividad de la patrona y se propuso cele-
brar la festividad el año de 1696.
Estaba situada dicha ermita entre los casta-
ños que ocupaban la actual Plaza de Les
Campes, y al lado del camino que seguían
los peregrinos en dirección a Santiago de
Compostela.
Los cofrades, que eran numerosísimos y de
178 Costumbres y tradiciones
5-Libro Siero v2.0 13/3/02 13:00 Página 178
Rosa María Villa González - Javier García Díaz - Gregorio Fonseca Antuña
toda la provincia, festejaban a su patrona el
domingo siguiente al 16 de julio, si esta fe-
cha no caía en domingo, celebrando una
procesión en la que, entre otras demostra-
ciones, se ejecutó, hasta el primer decenio
de este siglo, la danza o baile de “los Dan-
zantes”, y en la que se exhibían numerosos
“Ramos”, costumbre ésta que perduró has-
ta el año 1879, en que se perdió.
Pero era tal la asistencia de cofrades el do-
mingo, que fue necesario organizar una se-
gunda fiesta el martes, día del mercado de
Pola de Siero, para que pudieran festejar a
su patrona los devotos del concejo.
Estos, que solían madrugar para el mercado
semanal, acudían a la villa provistos de co-
mida, que consistía básicamente en una
empanada de anguilas y otros platos case-
ros que degustaban en el mismo castañeu,
una vez terminados los actos religiosos y las
posteriores danzas y bailes.
Ni qué decir tiene que, llena la panza, segui-
rían con los cánticos y bailes, culminando al
oscurecer con la Danza Prima, cuyo estribi-
llo “¡ Viva la Virgen del Carmen!” exaltaba a
la patrona.
El auge que con el paso del tiempo fué
adquiriendo esta romería del martes en
detrimento de la del domingo, hasta el
punto que podemos considerarla como
embrión y origen del actual Carmín, se de-
be exclusivamente a que, en el binomio
origen de las fiestas, el componente profa-
no, actuando de elemento dinamizador de
los cambios de las mentalidades colecti-
vas, fue absorbiendo paulatinamente al
otro componente, el religioso, hasta anu-
larlo, dejándolo relegado exclusivamente a
la fiesta del domingo, consistente en una
misa solemne y procesión en honor de
Nuestra Señora del Carmen.
Aunque quedan ya lejanas estas fechas de
su origen el Siglo XVII, la romería de El Car-
mín sigue siendo, en síntesis, igual que
aquella del martes, con los lógicos cambios
que los tiempos fueron imponiendo.
Uno de estos cambios fue el de la fecha de
celebración: pasó del martes al Lunes si-
guiente del día 16 de julio, festividad de la
Virgen del Carmen.
La razón fundamental que explica este cam-
bio fue la destrucción de la ermita de la pa-
trona durante la invasión francesa, cuya
constancia queda en 1815 en uno de los li-
bros de fábrica, de la Iglesia firmado por
Don Diego Fernandez Linares, cura párroco
de Pola de Siero, donde señala:
“En la segunda invasión de los france-
ses en esta villa a principios de Enero
de 1810, mandados por el General
Bonet, se hizo un saqueo general en
esta villa de su orden, ...habiendo ro-
bado el Cáliz de Nuestra Señora de
Carmen, la ermita se demolió entera-
mente, situada en medio de la plaza y
su imagen se colocó en la capilla de
San Fabian y San Sebastián.”
Se sabe también por la documentación que
la campana de la ermita se entregó para
fundir una nueva para la iglesia parroquial, al
estar quebrada la de ésta.
En cuanto a la imagen, en el año 1826 se
colocó en el altar de la iglesia parroquial.
Aunque la ermita desapareció no ocurrió lo
mismo con la cofradía, pues, una vez termi-
nada la Guerra de la Independencia, y sin
duda, por su iniciativa, se reanudó el culto
en la Iglesia parroquial, pero la romería que
se restableció se celebró el lunes, o sea, al
día siguiente de la fiesta religiosa.
179
5-Libro Siero v2.0 13/3/02 13:00 Página 179
Actualmente la fiesta religiosa se ciñe a la
mañana y mediodía del domingo, en el que
se celebra la misa solemne y a continuación
la procesión.
Arranca ésta de la misma iglesia, acompa-
ñada de muchisimos devotos, entre los que
destacan las parejas de bailarines, atavia-
dos con el traje regional de ceremonia, que
rodean la imagen durante todo el trayecto.
Baja por la Calle de Celleruelo hasta el Cru-
ce limítrofe con la plaza de Arguelles, desde
donde se dirige a la Plaza de Les Campes.
En medio de esta plaza, y quizá en recuerdo
de las funciones religiosas que se celebra-
ban en la ermita que allí había, se detiene la
procesión y los numerosisimos fieles que
forman la misma cantan una Salve en honor
de la Patrona. Continúa calle arriba en di-
rección a la Soledad, desciende por la calle
Villanueva hasta la Calle Celleruelo, por
donde baja, para dirigirse finalmente a la
iglesia, en cuya plaza se coloca la imagen,
alrededor de la cual las parejas de bailarines
y demás fieles forman corros concéntricos y
bailan la Danza Prima.
La parte profana tiene su momento culmi-
nante al día siguiente, lunes, en la romería
del Camín.
Aparte de los elementos festivos que ocupan
la mañana de ese día, la romería propiamente
dicha comienza a primeras horas de la tarde
con el desfile de las bandas de música, cha-
rangas y numerosas parejas de gaiteros y
tamborileros, acompañados de un ingente
número de personas de todas las edades,
que con sus meriendas se dirigen al prado de
la fiesta para cumplir, un año más, con el cen-
tenario rito, más que de merendar, de com-
partir en grupos con familiares y amigos la tra-
dicional empanada, antiguamente de angui-
las, acompañada de todo tipo de embutidos,
180 Costumbres y tradiciones
Fig. 3. Tienta de Vaquillas en Pola de Siero durante las fiestas del Carmen y el Carmín.
5-Libro Siero v2.0 13/3/02 13:00 Página 180
Rosa María Villa González - Javier García Díaz - Gregorio Fonseca Antuña
tortillas, carnes y un largo etcétera, además
de los postres, regado con abundante sidra.
Terminada la merienda, la gente motivada por
la música de alguna de las numerosas cha-
rangas que actúan por el prado de la fiesta,
canta y baila preparándose para lo que será
el espectáculo final: la bajada del “práu”.
En efecto, cuando la noche va cayendo y
los grupos musicales van abandonando el
prado de la romería, miles de personas sur-
gen en súbita algazara, rebosantes de ale-
gría, formando tal algarabía, que bien pue-
de considerarse como la organización más
desorganizada.
Cualquier espectador que pueda observar
desde un lugar destacado este espectáculo
no vería sino los millares de brazos, elevados
rítmicamente al cíelo, de esa masa de gente,
que como un alud, va engullendo e incremen-
tándose a su paso con los espectadores que,
de motu propio y magnetizados por el espec-
táculo, pasan a formar parte de ésta gigan-
tesca e improvisada comparsa musical en su
recorrido hasta el centro de la villa.
Muchas son las razones a destacar que, con
el devenir de los tiempos, contribuyeron a
convertir el Carmín en “La Romería de Astu-
rias”, tal como se la conoce hoy:
- En primer lugar la envidiable situación de
Pola de Siero y su concejo en el centro ge-
ométrico de Asturias.
- El incremento y mejora de las vías de co-
municación con los poblados concejos li-
mítrofes.
- El incremento y mejora de los transportes,
tanto colectivos como particulares.
Indudablemente el carácter festivo y acoge-
dor de los autóctonos, que hacen sentirse
un poleso más al forastero.
En fin, la universalidad de la fiesta se puede
resumir en estos versos de un poeta:
Pobre del asturianín, que en esta vi-
da mezquina no visitó la Santina, ni
merendó en el Carmín.
Magüestos
El día uno de Noviembre, además de las ce-
remonias religiosas propias de la festividad,
existía la costumbre de hacer los “magües-
tos”. Para ello los mozos y mozas se reuní-
an en los castañeos o en otros lugares de
los respectivos pueblos y, después de reco-
ger castañas en cantidad suficiente, encen-
dían la hoguera donde se asaban éstas, pa-
ra luego comerlas con sidra dulce. Una vez
terminado el “magüestu”, el regreso al pue-
blo se hacia entonando canciones alusivas
al fruto consumido.
Esta costumbre pervive en muchas parro-
quias de nuestro concejo y es muy celebra-
da entre los escolares.
Santos y Difuntos
La festividad de Todos los Santos era en As-
turias la anunciadora de la estación fria. El
refranero dice:
Por todos los Santos, nieve en los altos.
Todos los Santos anuncian de verdá
Lo que ha de venir por Navidá.
Hasta el siglo pasado había en Pola de
Siero, y algunas parroquias del concejo, la
costumbre de que grupos de mozos salie-
ran a pedir en las noches de Santos, Di-
funtos, y algunas noches más de noviem-
bre, en favor de las Animas del Purgatorio,
cantando canciones tristes, alusivas a las
celebraciones, haciéndose acompañar de
una campanilla. Las limosnas recaudadas
181
5-Libro Siero v2.0 13/3/02 13:00 Página 181
se entregaban al párroco, y eran destina-
das a misas.
La Esfoyaza
Costumbre que pervivió hasta bien entrado
este siglo XX y que en algunas parroquias
aún pervive. El maíz, traido del Nuevo Mun-
do a principios del siglo XVII se introdujo en
la dieta popular, siendo comida habitual pa-
ra muchos asturianos y solución para mu-
chas hambrunas.
Llegado septiembre, las familias se reunían
para cojer la cosecha y con este motivo se
celebraban fiestas en cada aldea, al atardecer
y terminada la faena del campo, llegaba la es-
foyaza, tarea que se convertía en fiesta mayor.
Pero la mejor descripción de esta labor co-
rresponde a Jovellanos en sus “Diarios”, al
referirse al método tradicional del cultivo del
maíz. Escribe al respecto:
Síguese a esto, la operacion de la esfoya-
za, que se hace por turnos en las casas de
los labradores, concurriendo los mozos de
la redonda a ellas: las mujeres desenvuel-
ven las hojas, descubriendo el grano de la
mazorca, separando las hojas inutiles y
dejando tres o cuatro, y los hombres tejen
estas hojas unas a otras formando riestras
de cuatro o cinco varas de largo, a que lla-
man piñones cuando son mas cortas. Esta
operación es de mucha alegría; se canta
mucho; se tiran unos a otros las panoyas;
se retoza y se merienda tortillas de sardi-
nas, o jamón con boroña, precisamente
caliente, queso y peras o manzanas coci-
das con la misma boroña. En otras partes,
en lugar de merienda, se da a cada uno un
panecillo como de media libra, y en otras
garulla, esto es, “castañes corbates” y pe-
ras y manzanas crudas. Esta esfoyaza es
siempre de noche, y acaban a la una o las
dos de la madrugada. Entonces los gala-
nes acompañan a las mozas hasta sus ca-
sas, que suelen ser distantes, y al amane-
cer estan en el trabajo.
Navidad
Aparte de las celebraciones propias de la
fiesta, destacaremos algunas que tenían
ciertas particularidades y que poco a poco
se fueron perdiendo.
La costumbre de pedir el aguinaldo o “agui-
landru” por los grupos de niños o jóvenes,
cantando villancicos, perduró en Pola de
Siero hasta nuestros días, merced a la proli-
feración de grupos corales, a los que perte-
necen la mayoría de los integrantes del gru-
po peticionario.
Ya no se cantan los hermosos romances
que grupos de jóvenes interpretaban, y que
Fausto Vigil menciona en su obra, proce-
dentes de la tradición y transmitidos por
vía oral.
Aquí, en Pola de Siero eran tradicionales por
estas fiestas las representaciones de las fa-
mosas “Comedias de Sidros”; cuyas actua-
ciones se prolongaban hasta el Antroxo, pe-
ro al estar tratadas en otro apartado, no nos
vamos a extender en ellas.
II. FIESTAS DEL CONCEJO
Además de las fiestas o celebraciones se-
ñaladas, en el Concejo de se celebran las si-
guientes patronales:
Fiestas de Mayo
Fiesta de la Virgen de la Cabeza: Se celebra
en la parroquia de Tiñana, en el lugar de Me-
res. Es la primer fiesta del verano que se ce-
lebra en el Concejo.
182 Costumbres y tradiciones
5-Libro Siero v2.0 13/3/02 13:00 Página 182
Rosa María Villa González - Javier García Díaz - Gregorio Fonseca Antuña
Fiestas de Junio
Celébrase la festividad de San Antonio en
Pañeda Vieja, parroquia de San Martin de
Anes, el primer domingo de junio. También
se celebra en Pola de Siero al domingo si-
guiente del 13 de junio, organizada por los
vecinos de la calle del mismo nombre.
El corpus Cristhi: Se celebra el segundo do-
mingo de junio, en Santa Eulalia de Vigil.
También se celebra el último fin de semana
de junio en Vega de Poja.
San Juan: El 23 de junio en Venta de Soto,
parroquia de La Carrera.
San Pedro: Celébrase en la Collada el 23 de
junio.
Fiestas de Julio
San Antonio: Se celebra en Colloto (Gran-
da), la primera semana de julio.
Fiestas de San Cristobal: En Collado, el pri-
mer fin de semana de julio. Lugones tam-
bién celebra esta festividad el segundo do-
mingo de julio en el Peralón.
Santo Angel de la Guarda: Se festeja el ter-
cer domingo de julio en la Moñeca (Hevia).
Fiestas de Santiago: El 25 de julio en San-
tiago de Arenas.
Santa Marta: En Carbayin Bajo, se celebra la
última semana de julio.
El Corpus: En Aramil, el último domingo de
julio.
Fiestas de Santa Apolonia: En Pañeda Nue-
va, el último domingo de julio.
Fiestas de Santa Marina: Se celebra el últi-
mo domingo de julio.
Fiestas de Agosto
Nuestra Sra. de la Salud: Se festeja en Lie-
res el primer domingo de agosto.
Nuestra Señora del Buen Suceso: En el
Carbayu (Lugones), el primer domingo de
agosto.
Fiestas de San Felix: En la parroquia de Val-
desoto, segunda semana de agosto.
Nuestra Señora de las Angustias: en Nega-
les (Valdesoto), se celebra el tercer domingo
de agosto.
Fiestas de San Fernando: En Molledo (He-
via), el tercer domingo de agosto.
Fiestas de Santa Isabel: Tiene lugar el último
domingo de agosto, en Lugones
Virgen del Perpetuo Socorro: En la parroquia
de Arguelles, último domingo de agosto.
Fiestas de Septiembre
Nuestra Señora del Rosario: Celebrase el
primer domingo de septiembre en la parro-
quia de Celles. Llamada popularmente
“Fiesta del Ramu”.
Fiesta del Agua: En Lieres, primer domingo
de septiembre.
Nuestra Señora de la Salud: En Muñó el 8
de septiembre, también llamada popular-
mente “Fiesta del Ramu”. Tiene la particula-
ridad del sorteo del mismo:
En un recipiente se introduce una cantidad
determinada de papeletas numeradas, (an-
183
5-Libro Siero v2.0 13/3/02 13:00 Página 183
tes, con los nombres de los vecinos que
previamente habían pagado el canon o pre-
cio de la rifa). En otro recipiente se introdu-
ce otra cantidad de papeletas en blanco y
sólo una con nombre de “Alhaja Santa”.
El proceso del sorteo consiste en ir sacando
alternativamente, una papeleta del primer
recipiente y otra del segundo. Cuando de
este segundo recipiente se extrae la que lle-
va el rótulo “Alhaja Santa”, significa que el
ganador es el número o nombre que se ha
extraído inmediatamente antes de ella del
primer recipiente.
En la parroquia de Bobes, se venera la Vir-
gen de la Novala, festividad que se celebra
el primer domingo de octubre.
Fiestas de San Martin: Se celebra en la parro-
quia de Arguelles, 10 de noviembre, con un
marcado carácter gastronómico, en ella se ce-
lebra el certamen de “Les Fabes de la Granja”.
Fiesta de Les Castañes: Se celebra con la
conmemoración de Santa Eulalia, el primer
domingo después del 10 de diciembre.
III. LA CERÁMICA DEL RAYU
Desde la publicación del Catastro del Mar-
ques de la Ensenada a mediados del siglo
XVIII, quedó patente que las industrias
más antiguas de Siero han sido la fabrica-
ción de las pieles, la zapatería, la fabrica-
ción de la sidra y los molinos harineros, sin
olvidar, por supuesto, que fue en Siero
donde se encontraron los primeros yaci-
mientos de carbón.
Pero dentro de la industria hay que destacar
la producción artesanal representada por la
Cerámica del Rayu, cuyo nombre le viene
por el barrio donde alcanzó, en el siglo XIX,
el mayor nivel de producción.
Se trata de una cerámica de carácter utilita-
rio y uso popular, pero las piezas que se
conservan han pasado, de ser algo funda-
mental en la vida doméstica, a ser aprecia-
das por su valor técnico, artístico y hoy son
un valuarte del patrimonio del concejo.
Aunque el total de la producción se llevó a
cabo en la parroquia de Vega de Poja, crono-
lógicamente debemos señalar dos etapas:
a) Durante el siglo XVII y parte del XIX, la fá-
brica de Loza estaba ubicada en el barrio de
Villar, concretamente en la casa-palacio so-
lariega, fundada por Juan Nepomuceno
Cónsul, de origen francés, que fijó su resi-
dencia en Asturias en el siglo XVIII.
De él dice Jovellanos, en sus “Cartas del
viaje de Asturias”:
“...No hace muchos años que Juan
Consul, sin otro auxilio que la especu-
lación y su industria, logró establecer
en su casa de Villar, Concejo de Siero,
una fabricación de loza fina en la que
se fabricaron piezas admirables”.
b) En la última mitad del siglo XIX, los alfa-
reros que trabajaban en la fábrica se inde-
pendizan y se establecen por su cuenta,
concretamente en los barrios de El Rayu y
La Cuesta, fabricando hasta entrado el si-
glo XX.
El trabajo de alfarería en Siero se haría de
una manera ininterrumpida desde la apari-
ción de la fábrica de loza hasta el cierre de
los talleres en el Siglo XX.
La línea estilística, es de carácter exclusivo,
es decir, no compartida con la fabricación
de otro tipo de loza. El oficio pasaba de pa-
dres a hijos. Todos hacían el mismo tipo de
loza y trabajaban las piezas de igual modo.
184 Costumbres y tradiciones
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Rosa María Villa González - Javier García Díaz - Gregorio Fonseca Antuña
Eran los alfares pequeñas industrias unifa-
miliares, en cada una de las cuales se reali-
zaban los procesos de transformación de
forma idéntica.
Cada alfarero era propietario de sus modos
de trabajo, trabajando apenas para su sub-
sistencia, solo en algunos casos tenía asala-
riados. A estos alfareros se les denomina en
algunas ocasiones “talaveranos” o “talave-
ros”, por su similitud con dicha cerámica.
Las materias primas básicas en estos alfa-
res era el barro, el agua y el fuego.
El yacimiento donde se extraía el barro era
el Covaxil o Covarcil (cueva de arcilla), lugar
situado a poca distancia del Rayu.
El espacio se distribuía entre todos, de ma-
nera que cada uno sacaba siempre la arcilla
del lugar que se le había asignado.
En cuanto a los hornos eran construidos por
los propios artesanos, eran de gran capaci-
dad, de planta circular y de perfil cupulifor-
me. El combustible utilizado, a diferencia de
los demás alfares de Asturias, que utilizaban
el medio vegetal, era el carbón, explicación
lógica debido a la proximidad de las minas
(Arenas y Lieres). Se trataba de cocciones a
baja temperatura.
Al contrario que el resto de Asturias, no fa-
bricaban en el Rayu vasijas para cocinar o
de fuego, las piezas eran realizadas aten-
diendo a las necesidades de almacena-
miento de líquidos o alimentos: jarras, bo-
tijos de agua, tazas, platos, fuentes, orina-
les, etc.
La decoración era sobria, de fondo blanco,
en la que se dibujaban las formas lineales de
color azul cobalto, que no se diluía igual en
todos los alfares, pues varía del azul apaga-
do al color intenso, así como el barniz que
varía de mate a brillo.
La decoración se coloca siempre en las par-
tes más visibles de la pieza, haciéndolo en
el exterior para las formas cerradas (jarras,
botias, orinales...), y en el interior para las
abiertas (fuentes, platos, escudillas...).
Puede afirmarse que la totalidad de las piezas
de Vega de Poja usan siempre varias líneas
horizontales y paralelas, realizadas en el tor-
no, que se distribuyen en partes concretas, en
combinación con la decoración variable.
IV. FOLCLORE
En esta Asturias que, como dijo Ortega y
Gasset, suena a plural, Siero aporta a esta
pluralidad una serie de costumbres y tradi-
ciones propias o se suma a las muchas co-
munes, relativas a la danza con su acompa-
ñamiento sonoro, que ya Estrabón destacó
cuando afirmaba que los pueblos de estas
latitudes norteñas celebraban los plenilunios
con danzas ante las propias casas. Celebra-
ciones éstas que ni la Iglesia, ni el implaca-
ble brazo secular de las monarquías de an-
taño lograron desarraigar del pueblo astu-
riano con sus edictos y sanciones.
Dos son las danzas que destacan entre las
existentes que se conservan de antaño en
Pola de Siero: la Danza Prima y los Caran-
quiños.
Son ambas danzas antiguas y entrañables y
se ejecutan con pasos comedidos y marca-
dos acompasada y solidariamente por los
danzantes que, cogidos por los dedos me-
ñiques, cantan de vivía voz las antiguas es-
trofas de las mismas.
Son a la vez producto de la iniciativa y par-
ticipación popular (ningún grupo folklórico
185
5-Libro Siero v2.0 13/3/02 13:00 Página 185
organiza las mismas), pues son los mismos
polesos quienes, sintiendo en el alma las
tradiciones de la villa, las interpretan, sin
acompañamiento instrumental alguno, com-
binando cadenciosamente los movimientos
de pies y brazos hacia adelante y hacia
atrás al ritmo que un guía marca.
La Danza Prima
Esta danza tiene como base una de las mu-
chisimas versiones del antiquísimo romance
que comienza: “¡AY!, un galán de esta villa”,
al que Alvaro Galmés en su libro “Romance-
ro Asturiano” califica como bellísimo y signi-
ficativo y lo considera el canto nacional pa-
ra los asturianos.
La Danza Prima se bailaba, como en la ac-
tualidad, en ocasiones solemnes o muy im-
portantes: culminación de la fiesta del Car-
mín, al que servirá como broche de oro.
En ella los danzantes, hombres y mujeres
colocados alternativamente, forman uno o
varios corros o hileras a cada uno de los
lados de la calle y, para comenzar, ade-
lantan, a modo de paso, el pie derecho,
esperando que el guía comience a des-
granar los más de 140 versos octosílabos,
con rima asonante en los pares, del men-
cionado romance.
Una vez iniciada la danza, la mecánica es la
siguiente:
186 Costumbres y tradiciones
Fig. 4. Danza prima en Pola de Siero. Durante la festividad de los Huevos Pintos.
5-Libro Siero v2.0 13/3/02 13:00 Página 186
Rosa María Villa González - Javier García Díaz - Gregorio Fonseca Antuña
Guía: ¡Ay!, un galán d’esta villa,
Danzantes: ¡Viva la Virgen del Carmen!
Guía: ¡Ay, un galán d’esta villa!
Danzantes: ¡Viva la Virgen del Carmen!
Guía: ¡Ay!, un galán d’esta villa,
¡Ay!, un galán d’esta casa.
Danzantes: ¡Ay!, un galán d’esta villa,
¡Ay!, un galán d’esta casa
Se produce, como podemos observar, un
paralelismo de repetición, procedimiento
antiquísimo empleado por los trovadores
galaico-portugueses en la Alta Edad Me-
dia.
Actualmente la danza prima se baila, entre
otras ocasiones, para cerrar las fiestas del
Carmín, el martes a las 12 de la noche y, si-
guiendo el proceso arriba señalado, parte de
la calle Florencio Rodriguez, recorre algunas
otras y termina en el parque Alfonso X.
Los Caranquiños
Se bailaba esta danza ante la ermita del
Cristo de Santa Ana al oscurecer del día si-
guiente de la festividad de Santiago Apos-
tol, o sea, el 26 de Julio, en el que se cele-
bra precisamente Santa Ana.
En ambas fechas, durante todo el día y par-
te de la noche, no dejaba de sonar la cam-
pana de esa ermita. A esto se llamaba “to-
car los caranquiños”.
Esta danza tiene como letra el mismo ro-
mance de la Danza Prima y se ejecuta con
el mismo paso, pero hay que señalar dos di-
ferencias entre ellas:
La danza de Los Caranquiños lleva un ritmo
más rápido.
Tiene, por otra parte, un estribillo doble que
repiten los danzantes alternativamente:
1º: A los Caranquiños, madre, vengo; no los
puedo hallar si me duermo, si me duermo.
2º: De los Caranquiños, madre, con cuida-
do, que esta fiesta viene de año en año.
Señalaremos además que, al igual que la
Danza Prima, se baila en corro o rueda, o
en hilera, marchando los danzantes late-
ralmente, pero no tiene un guía que cante
el romance, sino que una pareja de baila-
dores, o un pequeño grupo de ellos canta
dos versos del romance señalado, contes-
tando todos los demás el primer estribillo;
continúan cantando aquellos otros dos
versos, contestando los danzantes el se-
gundo estribillo, y así sucesivamente has-
ta que se termina el romance.
DANZA DE LOS ROMEROS
Existió en Pola de Siero, hasta ya entrado el
siglo XX, una danza llamada “Danza de los
Romeros” o de “los Danzantes”. Éste tipo
de danza es muy conocido, pues sería una
variante de las famosas danzas de este ge-
nero, que aún se bailan en la península: “la
Espatadantza” de Vascongadas, “la danza
dels bastons” de Cataluña, o la “danza de
los lazos” de Leon y Palencia.
Los trajes de estos Danzantes o Romeros se
componían de las siguientes prendas:
Los hombres se cubrían con sombrero de pa-
ja, de amplias alas vueltas hacia arriba y ador-
nados con broche y cinta de color alrededor
de la copa. Vestian una camisa blanca, man-
ga larga y amplia. Una banda de gasa de co-
lores colocada sobre el hombro derecho, pa-
ra anudarse en lazada en la cadera izquierda.
Vestían calzón ajustado bajo la rodilla y ceñí-
an la cintura con su faja de seda de colores.
Unas medias blancas cubrían sus piernas,
atadas bajo la rodilla y bajo la trabilla del cal-
zón. Calzaban unos zapatos de color verde.
187
5-Libro Siero v2.0 13/3/02 13:00 Página 187
Las mujeres se tocaban con sombrero de
paja de amplias alas vueltas, adornado
con perlas y con una gasa ancha alrededor
de la copa, anudada atrás y cayendo sus
extremos a la espalda. Usaban chambra
blanca de hilo, más o menos adornada,
con mangas no ajustadas. Llevaban falda
plegada y corta, dejando ver media panto-
rrilla como mucho. La cintura la rodeaban
con un cinturón de gasa de colores varia-
dos. Sus piernas se cubrían con medias de
seda blancas. Sus pies se calzaban con
zapatos labrados de color rojo.
Esta Danza de los Romeros pertenece a
las conocidas igualmente por “danzas de
arcos o aros”, pero con la particularidad
de participar en ella hombres y mujeres.
Tanto los hombres como las mujeres lle-
vaban dichos arcos, construidos de ma-
dera y adornados de gasas y cintas de co-
lores. Con ellos ejecutaban múltiples jue-
gos, ya formando abovedadas calles o
hermosas cúpulas. Cada una de estas cú-
pulas, sencilla o doble, recibía el nombre
de “barrilera”.
Esta danza no tiene canto, se baila acom-
pañada de gaita y tambor, con aire bastan-
te animado. Su carácter es religioso. Se
ejecutaba en el interior del templo y en la
festividad de la Virgen del Carmen. Acom-
pañaban al párroco, llevándolo entre sus
filas a la iglesia para la celebración de la
misa y, ya en el templo, bailaban delante
de la imagen.
En la Procesión, a la que acompañaban en
su largo trayecto, bailaban con bastante fre-
cuencia, y muchas veces cruzaban sus ar-
cos formando una calle, bajo cuya bóveda
pasaban la imagen de la Virgen.
Los Sidros
Junto con los Zamarrones de Lena, los
Bardancos de Caso y los Guirrios de Bi-
menes, Laviana, San Martin del Rey Aure-
lio y Langreo, los Sidros formaron lo que
los investigadores asturianos Constantino
Cabal
(4)
y Fausto Vigil
(5)
agrupan bajo el
nombre genérico de “máscaras de invier-
no” y que, como ocurre en casi todas las
manifestaciones del teatro tradicional, es-
tán compuestas por grupos de mozos ex-
clusivamente que actuaban en las fiestas
de finales o de principios de año en algu-
nos concejos asturianos.
Sobre su origen Fausto Vigil y Uría Ríu man-
tuvieron una larga polémica en la segunda
década de este siglo.
Fausto Vigil
(6)
definía y entendía como Si-
dros a un todo, al conjunto de estos perso-
najes y a la comedia, es decir, el teatro po-
pular y, en consecuencia, defendía la tesis
de que son el último eslabón de los Autos
Sacramentales y de los viejos misterios
que se representaban, primero en las igle-
sias, luego en los atrios de las mismas y,
más tarde, fuera de ellas, o sea, en las ca-
lles y plazas de los pueblos.
Argumentaba su tesis en que en “les Come-
dies de Sidros” había un personaje impres-
cindible, el diablo, y que éstas tenían finali-
dad ética y moralizante.
Como podemos observar, les atribuía un
origen y una evolución paralela a la del
teatro español.
En nuestra modesta opinión, no podemos
estar de acuerdo con la concepción que
188 Costumbres y tradiciones
4. Cabal. C. “ Las Costumbres asturianas, su significación y sus orígenes: el individuo”. Madrid, 1.925.
5. Vigil. F. “Costumbres asturianas. Los Sidros de Siero”. Boletín del Centro de Estudios Asturianos. nº 3. Oviedo, 1.925.
6. Vigil F. “Sobre el origen de Los Sidros o Guirrios”. Boletín del Centro de Estudios Asturianos. nº 6. Oviedo, 1.925.
5-Libro Siero v2.0 13/3/02 13:00 Página 188
Rosa María Villa González - Javier García Díaz - Gregorio Fonseca Antuña
Fausto Vigil tiene sobre los Sidros, ni con su
tesis, cuya argumentación y desarrollo, al
partir de una premisa errónea, conlleva erro-
res posteriores.
Aunque solo sea en parte, estamos más de
acuerdo con la teoría, más lógica, de Uría
Ríu
(7)
, cuando afirma que el origen de los Si-
dros no está en el medievo, sino que sus ra-
íces se hunden en la noche de los tiempos.
Tendrían, dice, su origen en los ritos de los
pueblos primitivos, donde los miembros
de un clan buscaban, bien la protección
del animal totémico, disfrazándose con
sus pieles, o la fecundidad de personas y
animales.
Desde nuestro punto de vista, Los Sidros
son antiquísimas máscaras totémicas, em-
parentables o reencarnables en otras que se
usaban en los ritos griegos y romanos de
Pauno y Silvano y del Busgoso.
Debemos, por tanto, considerarlos como
símbolos de antiguos ritos parateatrales que
se celebraban para festejar el paso del in-
vierno a la primavera, por lo que debieron de
gozar desde siempre de gran reconocimien-
to y consideración populares.
Creemos, coincidiendo con Rodriguez Hevía
e Iglesias Cueva
(8)
, que Sidros y Comedia, co-
mo se conoce popularmente al teatro, tienen
origen diferente. Quizá la proximidad o coinci-
dencia en las fechas de las actuaciones de
unos y otras las hizo integrarse.
¿Cuando se produjo esta integración?, esta
es la pregunta que aún hoy nadie sabe con-
testar.Lo que sí sabemos, no obstante, es
que en la Baja Edad Media, los Sidros ya
acompañaban a las compañías que repre-
sentaban a los sainetes, aún de cierto matiz
religioso, en los atrios de las iglesias duran-
te los ciclos litúrgicos de la Navidad y Re-
yes, por lo que la integración tuvo que pro-
ducirse con anterioridad.
La vestimenta de los Sidros es muy peculiar y
consta de:una camisa y un pantalón blancos,
cuyas perneras se recogen en una botas altas
o en unas polainas o leguis, cuando llevan bo-
tas bajas, en ambos casos de color negro.
En los laterales exteriores del pantalón y en
la bragueta llevan dos franjas cosidas con
un cordón fino rojo, entre las que queda una
separación de tres o cuatro centímetros,
donde va un cordón azul, cosido en zigzag.
Un cucurucho de unos 60 cm. de piel de
oveja con su lana, a modo de sombrero, que
se prolonga sobre el pecho y la espalda co-
mo un peto y una espaldera, llamado “les
melenes”, y rematado en su parte superior
con rabo de zorro, amarrado con cintas de
colores llamativos. Les Melenes se sujetan a
la cintura con unos cordones. Una máscara
roja que les cubre la cara y tiene aberturas
ribeteadas en azul para los ojos, nariz y bo-
ca. Una faja ancha de color llamativo en la
cintura, sobre la que se coloca un cinturón
de piel negro que lleva sujetos cuatro cen-
cerros, o esquilones. El Sidru, porta siempre
un palo bastante grueso y de unos tres me-
tros de largo, llamado pértiga, en la que se
apoya para hacer sus números de saltos y
cabriolas, rematada en su extremo inferior
por un regatón metálico, llamado rexu.
La comedia
La comedia o comparsa, como ya señala-
mos, era el nombre popular que se daba a la
189
7. Uría Ríu. J. “Sobre el origen de Los Sidros, Zamarrones...” Boletín del Centro de Estudios Asturianos. Nº 5. Oviedo, 1.925.
8. Rodriguez Hevia , V. e Iglesias Cueva, L.M. “Una muestra del teatro popular: Les Comedies de los Guirrios”. Enciclopedia Temática Asturiana, Tomo 9. pag. 268 y si-
guientes. Gijón. Edit. Silverio Cañada, 1981.
5-Libro Siero v2.0 13/3/02 13:00 Página 189
compañía de teatro, que actuaba acompa-
ñada de los Sidros y estaba formada sólo
por varones, que representaban diversos
personajes, incluso los femeninos.
Estas comedias, una vez que abandonaron
definitivamente los atrios de las iglesias, no
tenían escenario fijo. Actuaban en cualquier
lugar donde había o podía haber espectado-
res: el campo de la iglesia, la plaza del pueblo,
delante de los chigres o ante cualquier grupo
de espectadores que pagara la comedia.
El hecho de carecer de escenario fijo, añadi-
do al cambio constante de parroquia como
lugar de actuación, trajo como consecuencia
el empleo por parte de los actores de referen-
cias a lugares de los alrededores, muy cono-
cidos por el público, lo que significó la deriva-
ción hacia un ambiente localista.
Sin embargo creemos que esta resolución
de los actores al problema de la ubicación
no es espontáneo, sino que obedece a la
adaptación a la comedia de las fórmulas
de transmisión de la literatura oral, emple-
adas por los juglares medievales.
La función de los Sidros respecto a la co-
media era meramente propagandística,
pues consistía en ir delante de ella, ha-
ciendo sonar sus cencerros, bien andando
190 Costumbres y tradiciones
Fig. 5. Tertulia en un chigre de la Pola
5-Libro Siero v2.0 13/3/02 13:00 Página 190
Rosa María Villa González - Javier García Díaz - Gregorio Fonseca Antuña
con su característico trote, bien dando sal-
tos, apoyándose en la pértiga.
Durante el camino los Sidros van pidiendo a
las gentes que encuentran, es decir, hacen
de aguinalderos, imitando a los otros grupos
de máscaras que no realizan representacio-
nes teatrales (el guirria de Ponga y los agui-
nalderos de Quiros y Obona), como señalan
Constantino Cabal y Fausto Vigil en las
obras citadas anteriormente. Una vez trata-
do el precio de la comedia, los Sidros pro-
ceden a desalojar el improvisado escenario,
donde se iba a desarrollar la representación
y lo rodeaban, formando un círculo. Cuando
la representación comenzaba, su misión
consistía en mantener el orden y el corro de
espectadores. El tiempo de la representa-
ción era variable, pero solía durar una media
hora y constaba de un solo acto, dividido en
varias escenas, marcadas por la entrada y
salida de los personajes. Estos conducían el
hilo de la acción mediante monólogos, que-
dando el diálogo reducido prácticamente a
las preguntas y respuestas que enlazaban el
antes y el después en el cambio de escena.
Al finalizar la representación Sidros y actores
aceptaban y recogían cuanto se les entrega-
ba: sidra, manzanas, castañas y, sobre todo,
dinero, con lo que organizaban una comida.
En las comedias de Sidros podemos distin-
guir dos clases de personajes:
Los que aparecen e intervienen siempre, inde-
pendientemente del tema y del tipo de obra.
Los que aparecen e intervienen esporádica-
mente dependiendo del tema.
Entre los primeros citaremos los siguientes:
El Vieyu, aparece siempre con un abrigo lar-
go, sombrero y barba postiza y, al igual que
los Sidros, calza botas altas, o botas bajas
con polainas, y lleva siempre en la mano el
palo o pértiga.
Es, sin duda, el personaje más importante
de la comedia, el canalizador y punto de
apoyo de toda la acción de la obra. El vieyu
es el que abre y cierra la representación.
Pero si importante es este personaje, no
menos importante para la representación
es la pértiga que porta. Cuando aparece, se
coloca en el centro del improvisado esce-
nario, donde apoya la pértiga, y comienza a
deambular con paso rápido de un sitio a
otro, deslizando la mano sobre el palo, pe-
ro sin desplazarlo del punto de apoyo ini-
cial. Su actuación gira, nunca mejor dicho,
en torno a esta vara, que como un faro,
orienta a los demás actores sobre el lugar
que deben ocupar.
En conversación que mantuvimos con Luis
Rodriguez, “Asaura”, en el año 1996, es-
cuchamos de su boca estas palabras:
“Nes comedies de Sidros, too paez menos
complicao de lo que ye. Mira, rapaz, mes-
mamente la pértiga del vieyu, ye la que
nos díz la midía del escenariu. Tien que
midir aproximao seis metros de anchu”. Es
decir, la pértiga del vieyu, como la de los
Sidros, equivale aproximadamente al rádio
del circulo del escenario.
La Vieya, que viste de negro, aparece siem-
pre con sayas largas, capelina sobre los
hombros, mandil y pañuelo a la cabeza. Lle-
va colgada del brazo una cesta y luce pen-
dientes y collar de granos de maiz.
Estos dos personajes, además de insultar-
se, sacando a relucir sus vicios, muestran
sus discrepancias políticas y religiosas a
través de sus monólogos, que son una ver-
dadera sátira social.
191
5-Libro Siero v2.0 13/3/02 13:00 Página 191
Les Dames, cuyos papeles son representa-
dos por chicos jóvenes, de cara aniñada.
Aparecen con un vestido llamativo, que deja
entrever en todo momento que bajo él hay un
hombre. Se cubren la cabeza con un som-
brero de paja, adornado con tela de colores y
cintas, y lucen pendientes y collar muy llama-
tivos. Suelen llevar en la mano una sombrilla.
Los Galanes suelen ser cuatro agrupados
en dos parejas y su atuendo y caracteriza-
ción depende de los roles que desempe-
ñen en la primera parte de la obra, llama-
da, según Rodriguez Hevia e Iglesias Cue-
va en la obra citada, histórica, donde se
enfrentan defendiendo, como el vieyu y la
vieya, posturas políticas y religiosas anta-
gónicas. En la segunda parte de temática
familiar, su cometido consiste en cortejar a
les dames.
Los Tontos visten un pantalón, generalmente
de mahón o de colores llamativos, lleno de re-
miendos de otros colores, que lleva prendidos
en la bragueta y culera sendos cascabeles.
Suelen ser siempre dos, cuya constante
preocupación son las mujeres.
El Ciegu y El Criau o Lazarillo:El ciegu
aparce en escena con gabardina larga, ali-
caído sombrero muy calado, gafas oscu-
ras, llevando en una mano un bastón y en
la otra un instrumento musical. El lazarillo
o criáu aparece siempre con unas alforjas
que le cuelgan sobre el pecho y espalda,
en cuyo centro tienen un agujero por don-
de mete la cabeza. En una mano lleva una
pandereta y en la otra el extremo de una
cuerda que va amarrada a una pierna del
ciego. Aparecen siempre riñendo y queján-
dose uno del otro. El criáu a lo largo de la
representación descubre que su amo ve, y
que es un farsante.
El Pecau o díablo se presenta siempre con
careta, ropa oscura, cuernos, rabo y el tri-
dente o forcáu en la mano.
Durante la representación examina y analiza a
los personajes, sacando a relucir sus vicios.
Siempre termina llevando al infierno a alguno
de ellos. Su papel es totalmente moralizante.
En las comedias de Sidros aparecen perso-
najes esporádicos. Citaremos algunos de
ellos:
Guardias Civiles, que deambulan por es-
cenario sin apenas intervenir, pero su pre-
sencia impone respeto. Son los símbolos
de la opresión.
Personajes Ambulantes, generalmente ga-
llegos, que van de pueblo en pueblo por su
trabajo de paragüeros para ganarse la comi-
da y algo de dinero.
Entre estos también puede aparecer un cal-
derero, que arregla perolas, cacerolas, etc.,
y nos recuerda a los caldereros de Miranda,
el alcalde, el ingeniero, el capataz, mineros,
en clara referencia a los problemas de la mi-
na, así como, el cura, el sacristán, el juez,
unos soldados, etc.
Son muy pocos los trabajos en los que po-
demos indagar sobre el tema, sin embargo,
y a pesar de esta parquedad de fuentes,
creemos oportuno hacer unas puntualiza-
ciones finales:
1ª. En las comedias de Sidros hay que
distinguir dos épocas, claramente diferen-
ciadas:
a) Una primera época, cuyo comienzo desco-
nocemos, que abarca hasta casi el final del si-
192 Costumbres y tradiciones
9. Vigil, f.: Obra citada.
10. Cabal, C.: Contribución al dicionario folklórico de Asturias. Tomos 4 y 5. Oviedo, 1.955 y 1.959.
5-Libro Siero v2.0 13/3/02 13:00 Página 192
Rosa María Villa González - Javier García Díaz - Gregorio Fonseca Antuña
glo XIX. En este periodo se representan obras,
cuyos autores son anónimos, a las que consi-
deramos populares y tradicionales, por haber
sido remodeladas por el pueblo a través del
tiempo y, transmitidas oralmente de padres a
hijos, de generación en generación.
b) Una segunda época que comienza a fina-
les del siglo XIX y abarca hasta el año 1936.
En esta época se representan ya las obras
de autor que, en cuanto planificación, plan-
teamiento, distribución, personajes, etc, son
un remedo de la época anterior.
La Guerra Civil y los dificiles años de la post-
guerra trajeron como consecuencia la des-
aparición de les comedies, pues, aunque pos-
teriormente en los años cincuenta, ciertos au-
tores llevaron a cabo algunos intentos, como
es el caso de Luis Rodriguez “Asaura”, no tu-
vieron éxito y quedaron en simples intentos.
2ª. A pesar del favor popular que gozaron
les Comedies de Sidros, Fausto Vigil
(9)
hace
un juicio despectivo de las mismas, consi-
derándolas poco o nada importantes: las
llama “Comedias de circunstancias”.
Por otra parte, Constantino Cabal
(10)
afirma
al respecto que, en la última época, al ser de
autor, les comedies perdieron todo el ele-
mento folklórico y tradicional.
Nosotros opinamos, coincidiendo con Ro-
driguez Hevia e Iglesias Cueva
(11
), que se
trata de un género tradicional, de origen re-
moto que conservó, además de asimilar al-
gunas innovaciones, elementos tradiciona-
les como son las siguientes:
Personajes fijos y con la misma indumenta-
ria y rasgos de caracterización constantes,
que permiten su rápida identificación.
Entonación fija e invariable, consecuencia
de lo anterior, de cada personaje, lo que, por
otra parte, lleva a Fausto Vigil a considerar-
la como monótona y desastrosa.
El empleo de versos octosílabos de rima
asonante en los pares, es decir, romances.
Empleo de fórmulas para llamar la aten-
ción de los espectadores, que son restos
de las empleadas por los juglares en la
transmisión oral.
Estructura argumental rígida, adaptándose
siempre al mismo esquema.
3ª Las obras de las Comedias de Sidros tie-
nen indefectiblemente dos temas:
a) El tema histórico, que ocupa la primera
parte de las obras y tiene un gran valor con-
textual, por haber sido escritas a raíz de los
hechos que narran.
b) El tema familiar que, mezclado intermi-
tentemente con el religioso, se mantiene
constante en cada obra en cuanto a conflic-
tos, desaires, recelos, etc., mientras que el
histórico va cambiando, en virtud de los su-
cesos que ocurren en el ámbito nacional o
internacional.
4ª. Las Comedies de Sidros, tienen intención
crítica a través del componente cómico. Es-
tas críticas sociales a gobiernos, a milita-
res, a las guerras, al servicio militar, y, co-
mo no, a la iglesia, a los curas y a todo ti-
po de instituciones, trajo como conse-
cuencia, en determinadas ocasiones, la
suspensión de la representación por parte
de las autoridades.
193
11. Rodriguez Hevia e Iglesias Cueva: Obra citada.
5-Libro Siero v2.0 13/3/02 13:00 Página 193
194 Costumbres y tradiciones
5-Libro Siero v2.0 13/3/02 13:00 Página 194
Flora y Fauna
Juan José Domínguez Carazo
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I. FAUNA
Se tratará de hacer una pequeña reseña de la
fauna del Concejo de Siero pero, al igual que
en el apartado de la flora, no se trata de hacer
un estudio minucioso del tema y sí de citar en
este apartado, algunas curiosidades de nues-
tra fauna que, por lo poco corrientes, entran
dentro del interés general; al igual que otras
observaciones actuales que, con más de cin-
co años podemos dar por comunes dentro
del concejo de Siero y, por esa peculiaridad,
las citamos como algo digno de tener en
cuenta ya.
No citaremos en este estudio a los animales
de compañía que forman el grueso de nues-
tra fauna visible cotidiana.
Dividiremos este apartado en tres grandes
bloques: mamíferos, aves y un tercero en el
que irían peces, anfibios y reptiles entre otros.
De entre los mamíferos, citaremos a los con-
siderados de la fauna salvaje y de gran valor
cinegético, al igual que a otros del genero in-
sectívoro, siendo la mayoría desconocidos en
cuanto a comportamiento y desarrollo para
una gran parte de la población.
La descripción llevará un orden alfabético, sin
que esto conlleve una mayor importancia en
cuanto a la especie citada en primer o último
lugar. Asimismo llevar primero su nombre co-
mún en castellano, en segundo lugar y en le-
tra cursiva su nomenclatura biológica y en ter-
cer lugar, en letra negrita, su nombre en bable,
tal y como se le conoce en nuestra zona.
1. Los mamiferos.
Ardilla Común. Esguil. Sciurus vulgaris.
Cada día es más fácil ver a este pequeño ro-
edor por nuestras pequeñas manchas fores-
tales, pues se está notando un fuerte incre-
mento en su población, recuperándose de la
persecución contra ellas desatadas, por ser
culpables de su ataque a los frutos del avella-
no y nogal y también a los jóvenes pinos.
Dada la bonanza de nuestro clima, sólo tienen
un corto período de hibernación. Con 10 me-
ses ya se pueden reproducir, teniendo una
media de 4 a 6 crías, las cuales al nacer son
ciegas y descubiertas de pelo, aunque en tres
meses logran una total independencia.
Se pueden ver en las zonas de bosque desde
Tiñana a Lieres, y también en el pequeño ro-
bledal que esta al lado del Palacio de Meres.
Comadreja. Papalba. Mustela nivalis.
Tiene este pequeño carnicero una longitud to-
tal de 22-28 cm., con una cola de entre 5-8
cm. y un peso de 150 gr.
De figura muy delgada y pequeña, con un ho-
cico muy fuerte y de patas muy cortas, es un
asiduo visitante de los corrales de nuestro
concejo, donde ataca con saña a gallinas con
un peso corporal diez veces superior al suyo.
Sus ataques son rápidos y certeros, y se diri-
gen también a pequeños roedores y aves.
Tiene un pelaje castaño claro en el lomo y
blanco total en la parte ventral, de ahí su nom-
bre en bable y científico. Suele parir entre 3 y
6 crías
Corzo. Corzu o Curciu. Capreolus capreolus.
Es el mas pequeño y grácil de los cérvidos
que tenemos en el Principado, (60-70 cm
altura cruz y un peso de 15-35 kg. con una
longitud total de 90-135 cm.) y el más asi-
duo visitante de nuestro Concejo, donde
encuentra en la actualidad, dada la poca
atención que se presta a los terrenos de
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pastizales, un campo muy agreste, lo cual
facilita en gran medida su ocupación. De
muy difícil observación dada su conducta
recatada, llegando casi en sus desplaza-
mientos a las orillas del río Nora. Los ma-
chos tienen una pequeña cuerna con rami-
ficaciones irregulares, a diferencia de la
hembra, que es más pequeña y está des-
provista de estas defensas. Su huella es la
menor de todos en la familia de los cérvi-
dos, con tan solo 4 cm. En el verano posee
una coloración como todos los cérvidos,
marrón-rojizo, y en el invierno con tenden-
cia a una coloración grisácea. En la región
anal tienen una coloración blanca.
Suele tener una y dos crías por parto y año,
entre los meses de Mayo y Junio ,y logra su
independencia de recental a los 7 meses;
siendo el más rápido de todos los de la fa-
milia de los cérvidos en lograrlo. Su término
medio de vida es de 8 a 11 años y su ma-
durez sexual está entre los 2-3 años.
Se pueden ver, aunque difícilmente, en las
inmediaciones de los montes de la zona Sur
y Este de nuestro concejo.
Erizo Común. Puercuespín, Puercuspín,
Perruespín o Corcuspín. Erinaceus
europaeus.
Tiene este pequeño insectívoro una longitud
de 20-25 cm. con una pequeña cola de 2-3
cm. y un peso de entre 500 gr. a 1 kg.
Este mamífero tan común en nuestras pra-
derías y que se deja ver en las épocas de
siega a finales de junio, no tiene equivalente
en toda la fauna europea. De hocico puntia-
gudo y negro, tiene como gran particulari-
dad el estar cubierto todo su cuerpo por
fuertes y afiladas púas, con la excepción de
las patas y la cabeza, siendo las de la zona
ventral más pequeñas. Tiene una gran parte
de su dieta en los insectos aunque pueda
devorar materiales vegetales.
En caso de peligro tiene también su peculiar
forma de defensa, que no es otra que enro-
llarse sobre sí mismo, guardando su cabeza
y patas en la zona ventral, y así formar una
auténtica pelota de fuertes púas.
Garduña. Fuína. Martes foína.
Tiene un largo total de 65-80 m. con una co-
la de 25-30 cm., una altura de cruz de 17 cm
y un peso entre 1.200 y 2 Kilos.
De figura parecida a la marta, tiene un pela-
je pardo oscuro, orejas redondeadas y pe-
queñas con el borde blancuzco; y el pecho
de color blanco hasta el inicio de las extre-
midades delanteras, que al igual que las tra-
seras son cortas.
Como la comadreja, se acercan con fre-
cuencia a las casas sin temor a la presencia
humana en las cercanías y, como casi todos
los de esta especie, le gusta hacer visitas a
las granjas con pequeños animales y en es-
pecial las gallinas.
Los mustélidos, a los que pertenecen las
especies citadas, Comadreja y Garduña, tie-
nen el celo en el otoño y los partos en la pri-
mavera, gracias a la llamada implantación
diferida; que es la implantación del óvulo en
las paredes del útero, y no empieza su de-
sarrollo hasta principios de la primavera,
pues la gestación en esta especie dura tan
sólo dos meses.
Jabalí. Xabalí, Verracu o Gochu montés.
Sus scrofa castilianus.
Tiene una altura media a la cruz de 80/90
cm., un peso entre 90/120 Kg. y una longi-
tud entre 140/190 cm.
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Es el animal salvaje que se puede ver con
más facilidad y sobre todo sus señales en la
tierra. Últimamente está en una clara pro-
gresión gracias a la drástica disminución de
sus enemigos naturales, tales como, lobos,
águilas; que causaban una gran mortalidad
entre sus crías. Así también de los artificia-
les, labradores, furtivos y como no, la caza
regulada. Esa progresión se puede ver por
la gran cantidad de sus hozadas “fozadas”,
por muchos prados. Ésta es la señal que
deja con su hocico en los prados en busca
de brotes tiernos y raíces al igual que de pe-
queños insectos. También sus huellas se
pueden ver bajo los castaños en el otoño,
en época de recolección de sus frutos. Po-
demos decir que es un visitante de toda la
zona sur del municipio, al igual que de la zo-
na que delimita con Sariego, aunque en es-
ta zona en menor cuantía.
El jabalí tiene una gestación de 115 días, sue-
len entrar en celo desde mediados de No-
viembre a mediados de Enero, teniendo lugar
el parto en primavera, finales de Abril. Se pue-
de dar el caso impropio de un doble parto,
uno en la primavera y otro en el otoño.
Suelen tener entre 4 y 8 crías por parto, que
reciben el nombre de rayones, dado el color
de su pelaje que les sirve de defensa por su
mimetismo con los claroscuros de los bos-
ques donde encama.
Este pelaje les dura unos seis meses. Resul-
ta curiosa la colocación de estos durante
sus encames de descanso: colocándose
uno mirando hacia cada lado, y apretados,
ponen su cabeza sobre la parte trasera del
otro, teniéndola alta para poder olfatear, y
así detectar a sus posibles enemigos, de los
cuales se defiende con sus dos grandes
colmillos inferiores ,que pueden alcanzar
hasta 15 cm. en ejemplares muy adultos.
Éstos se prolongan curvados hacia arriba y
reciben el nombre de navajas, que a su vez
encajan a la perfección contra los superio-
res, mucho más pequeños y que reciben el
nombre de amoladeras, por hacer la función
de afiladores durante toda la vida.
Jineta. Xineta. Genetta genetta.
Tiene una longitud de cuerpo de 50-55 cm. y
de cola de entre 40-48 cm., una altura cruz de
16-20 cm y un peso de 1,5-2 kg. Tiene el pe-
laje grisáceo amarillento con manchas negras
irregulares y una enorme cola anillada, donde
predomina el color negro, que hace de timón
en sus carreras y saltos, así como de balancín
estabilizador. Posee un gran sentido visual, lo
que le permite realizar cacerías en condicio-
nes mínimas de luz, al igual que un sentido ol-
fativo muy desarrollado.
Tiene la forma de un gato estilizado, con
dos grandes pabellones auditivos redonde-
ados y su hocico. En el extremo inicial de la
cabeza, posee un color blanco.
Es muy difícil de ver y, por desgracia, cada
día quedan menos en nuestra zona. Los
campesinos la cuelgan de una rama des-
pués de cazada para ahuyentar de sus galli-
neros a esta alimaña, aunque esto también
por suerte esta desapareciendo de las cos-
tumbres populares de la aldea.
Anida en viejos troncos ahuecados, tanto a
ras de suelo como en los altos, dada su gran
capacidad trepadora. Suele ser confundida
con el gato montes, de ahí su nombre, tal
vez equivocado por las gentes del campo,
que son los que de verdad la ven y que a ve-
ces la llaman gatu montunu.
Las jinetas pueden alumbrar sus crías du-
rante todas las épocas del año, aunque pre-
dominen los primaverales, siendo lo normal
que den a luz entre 2-3 crías por parto.
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Murciélago Común. Esperteyu, Murciélagu.
Pipistrellus pipistrellus.
Todos podemos decir que vimos a un mur-
ciélago volar y sobre todo en las noches
de verano. Estos pequeños mamíferos vo-
ladores anidan en las oquedades de las
cuevas, en casonas o campanarios de
nuestras iglesias.
Emite una especie de chillido al volar que le
sirve a modo de sonar para su orientación.
Se alimenta de pequeños insectos que cap-
tura durante su vuelo. Se aparean en el oto-
ño y gestan durante su periodo de letargo
invernal, para dar a luz en la primavera.
Existen varias especies de estos mamíferos
voladores en nuestra zona pero son de una
muy difícil clasificación; tanto que no es po-
sible realizarlo en algunos, de no tenerlos en
las manos.
Su forma de descanso es suspendido por
los pies del techo y la cabeza, donde predo-
minan sus grandes orejas, hacia abajo.
Musaraña Común. Crocidura Russula.
De un largo total entre 65-90 mm. y un peso
de 10-30 gr. y con una cola entre los 30-40
mm. Podemos considerar a esta familia de
mamíferos, como el mas pequeño de los
que habitan en el concejo de Siero. De un
pelaje pardo claro y con un color gris amari-
llo en la zona ventral, es fácil de confundir
con su pariente la musaraña campesina, es-
ta algo más pequeña y con el pelaje más
salpicado de grandes pelos.
Se diferencia del ratón de campo por tener
el hocico mas largo y con una forma que
nos recuerda a la trompa de un elefante. Es-
te hocico es propio de todos los de la fami-
lia de los Sorícidos.
Tienen una forma muy singular de despla-
zarse, formando una especie de tren, en-
ganchándose de la madre por la base de la
cola la primera de las crías y así los demás,
unos detrás de otros.
Nutria. Llóndriga, Llóndru. Lutra lutra.
Tiene una medida de largo total entre 55-85
cm., una cola de 30-55 cm., una altura cruz
de 27 cm. y un peso de entre 5-12 kg.
A pesar de estar su área de distribución se-
ñalada por toda la geografía de Asturias, la
verdad es que esta joya de la fauna de
nuestros ríos está desapareciendo por la
contaminación de dichas aguas y la in-
fluencia que sobre éstos ejercen los huma-
nos. Estas causas son las que hacen a la
nutria una gran desconocida para la mayo-
ría de los sierenses.
Relegada a las zonas mas apartadas de los
ríos y con corrientes y charcas claras, don-
de se encuentre una buena fauna piscícola,
es donde aún, y con mucha dificultad, se
puede encontrar a la nutria.
Tiene un pelaje pardo oscuro y más claro en
la zona ventral. De orejas pequeñas y re-
dondas que apenas le sobresalen de entre
el denso pelaje, tienen una larga cola apun-
tada, que le sirve en tierra como punto de
apoyo cuando se yergue sobre sus cuartos
traseros para otear, o en el agua como timón
direccional. Tiene las patas cortas y provis-
tas entre sus dedos de una membrana se-
mipalmípeda, pues es un animal que des-
arrolla una gran actividad al lado del agua,
donde muestra sus cualidades de gran pes-
cadora, persiguiendo a los peces y cuando
las aguas bajan turbulentas. Puede seguir
pescando gracias a la gran sensibilidad de
sus vibrisas (bigotes) que captan las meno-
res alteraciones que ocurran en su cercanía.
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Al lado de los ríos se puede localizar gra-
cias a los toboganes que deja en la orilla
para deslizarse al agua, al igual que por
sus excrementos, con un fuerte olor a pes-
cado y gran cantidad de escamas, al igual
que restos de pescado medio devorado en
las orillas del río.
Por desgracia las recientes obras realizadas
en las orillas del río Nora para su canaliza-
ción por muros o escolleras de piedra, res-
tan espacio para su reproducción y difícil
asentamiento, ya de por sí muy mermado
por la calidad de las aguas.
Topo Ciego. Topu. Talpa caeca.
De gran implantación en nuestras tierras de
labor, donde se puede ver la parte exterior de
sus galerías con unos pequeños montones
de tierra, “toperes”. Tiene la cabeza con un
hocico terminado en trompa y unos ojos muy
pequeños, y el cuerpo dotado de unas patas
delanteras muy fuertes y con unas grandes
uñas con las que escarba sus túneles o gale-
rías. De alimentación generalmente carnívo-
ra, en su mayor parte gusanos, mariposas,
larvas, etc. (contrariamente de lo que la gen-
te piensa que son vegetarianos), a las plantas
les causan un daño al hacer sus galerías ba-
jo ellas y cortarles las raíces. Los daños que
causa en la agricultura por lo anteriormente
expuesto, resta los beneficios que produce
con su labor insectívora, y es la causa de su
eliminación por parte de los agricultores.
Zorro. Raposu, rapiega, zorru. Vulpes vulpes.
El zorro tiene una longitud del cuerpo de en-
tre 60-80 cm. con un largo de cola de 35-45
cm. Posee una altura cruz de entre 30-40
cm. y un peso de entre 7-12 Kg.
El zorro tiene el aspecto clásico de los cáni-
dos. Está dotado de una larga cola que en el
ápice tiene una forma de porra con una colo-
ración blanca, oreja muy grandes para la pro-
porción de su cabeza, ojos rasgados que le
dan un aspecto de cánido astuto, así como
su hocico muy agudo. Tiene un color casta-
ño-rojizo y, como la mayoría de los carnívo-
ros, cambian de pelaje dos veces al año.
Los zorros crían en unas cuevas (cubiles o
terreras ) que ellos preparan bajo tierra y a
las que dotan de varias vías de salida o ac-
cesos de emergencia.
Se dan algunos casos de criar en huecos de
troncos. Tienen su periodo de celo entre
Enero y Febrero y su gestación dura solo
dos meses, por lo que a primeros de Mayo
puede tener lugar el parto normal de 2 a 6
crías seguido de un período de lactancia de
30 días, con un período de cachorro de
unos 70 días.
El zorro es un animal muy astuto, que se in-
troduce en todas las partes, causando gran-
des destrozos en gallineros, donde mata a
gran número de gallinas aun para no comer.
Tienen una peculiaridad como táctica de-
fensiva y es el hacerse el muerto, para em-
prender después una veloz huida. Hay per-
sonas que dicen que dicha actitud es una
reacción involuntaria que denominan como
“shock de terror”, que los llega a paralizar
como si realmente estuvieran muertos.
El zorro tiene una velocidad en carrera de
unos 40 Km. hora. Los que tuvimos la suer-
te de presenciar la carrera de un zorro en
espacios libres, nos será difícil de olvidar la
gracia y elegancia con que se mueve, al
igual que el movimiento de su cola con su
mancha blanca que hace fijar la atención
en ella como si de un imán se tratara. Tie-
ne una gran difusión en todo el concejo de
Siero, y va en aumento.
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2. Las aves.
Vamos a citar en este apartado aquellas que
por su rareza en nuestra zona y sus fre-
cuentes avistamientos, merecen figurar en
este apartado, así como aquellas que consi-
dero tienen algo digno de mencionar dentro
de sus peculiaridades en nuestro concejo y
para las que seguiremos con el mismo sis-
tema que con los mamíferos.
También citaremos a otras cuatro, dignas de
destacar por el colorido de su plumaje y que
cito a continuación: el Pico Real, el Martín
Pescador, el Jilguero y el Arrendajo.
Arrendajo. Glayu. Garrulus glandarius.
Este córvido es de un bonito colorido, sobre
todo las plumas azul metalizado de sus alas.
Es de costumbres arbóreas y muy difícil es
verle posado en el suelo. De vuelo torpe, es
enemigo dentro del bosque de las pequeñas
aves que forman un gran ruido cuando de-
tectan su presencia. Al igual que su parien-
te la urraca, “pega”, se alimentan de peque-
ños insectos, frutas y no desdeña los hue-
vos y pequeños polluelos de los nidos.
En las casas de aldea se les solía tener co-
mo a la urraca, por su destreza para imitar
los sonidos humanos, pero también causan-
do problemas por su afición a tomar todos
los objetos dorados o que reflejen.
Avefría. Pegueta, Cigoreya. Vanellus
vanellus.
Con las primeras nevadas y fríos del in-
vierno suelen aparecer estas aves del gé-
nero de las limícolas, como presagio de la
estación que se avecina. De ahí su acerta-
do nombre. Tiene el cuerpo cubierto por
una pluma de color blanco y un babero ne-
gro en su pecho.
Sus alas tienen un color amarronado con
unas tonalidades verdosas. Su cabeza está
coronada con un gran penacho que en el ma-
cho es dos veces superior al de la hembra.
Codorniz. Palpayuela, Parpayuela. Coturnix
coturnix.
Es la más pequeña de entre las de la familia
de las faisánidas que tenemos en nuestro
concejo y, por desgracia, cada día menos fre-
cuente. De muy difícil localización en campo
abierto, se puede ver con dificultad en las in-
mediaciones de La Belga, partiendo de fina-
les del mes de Abril, que es cuando vienen
para nidificar. Aunque se puede ver algún
ejemplar todo el año. Tiende como la perdiz
a utilizar la inmovilización como método de
defensa. De vuelo rápido y corto, tenia una
implantación natural en nuestro concejo,
donde sufrió la competencia con el hombre
por los pesticidas y la suelta por parte de
asociaciones de cazadores, de otras aves de
su misma familia. No es difícil para los que
paseamos por los campos de Siero el poder
ver algún faisán que nos arranca con su vue-
lo fuerte y sonoro de cerca de nuestros pies.
Los machos de codorniz, con su canto,
Chuic...chuic...chuic..., suelen emitir una es-
pecie de parloteo muy continuo que les dela-
ta en el campo. Gran cantidad de estas aves
que hoy podemos ver son de las denomina-
das de granja, una variedad japonesa.
Garza Real. Garza parda. Ardea cinerea.
Todas las garzas comparten un solo bioma
y se lo reparten de acuerdo a la longitud de
los tarsos; en nuestro caso su bioma es el
formado por los ríos y pequeñas charcas
donde encuentre pesca, que es su base de
alimentación principal, en un 80 %, siendo
el resto pequeños mamíferos, anfibios, rep-
tiles e insectos.
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Su forma básica de alimentación es introdu-
cirse dentro de los ríos, donde acecha in-
móvil a los pequeños peces a los cuales
atraviesa con su pico afilado, para después
lanzarlos al aire y tragarlos siempre empe-
zando por la cabeza.
De entre las ocho especies pertenecientes a
esta familia, solo en Siero podemos consta-
tar la presencia, casi de continuo de la gar-
za real, su mayor avistamiento es en la zona
de Bergeres, donde se llegaron a contar sie-
te ejemplares, también se puede ver en
otras zonas húmedas, Aveno, Collada y zo-
na de Meres. siendo lo mas común, avista-
mientos de uno o dos ejemplares. Tiene un
color grisáceo, más intenso en sus alas que
en el resto del cuerpo y su cabeza adorna-
da con un penacho de plumas occipitales,
de un color negro-grisaceo.
Durante su vuelo lleva el cuello recogido, lo
que le da una sensación de tener un gran
buche, su longitud llega a los 90 cm.
Jilguero. Xilgueru. Carduelis carduelis.
Este pequeño pájaro cantor anida cerca de
nuestras casas, en jardines; es fácil ver sus
nidos en pequeños árboles de las especies
coníferas, antes estaba muy perseguido pa-
ra su cría en jaula como ave canora, hoy po-
demos disfrutar de él en libertad, pone entre
4 y 6 huevos a mediados de abril y tras una
incubación de 14 días saca a sus crías.
De un bello plumaje con manchas amarillas,
rojas y negras, podemos considerarlo una
joya de nuestros espacios verdes.
Una de las artes para cazar a los jilgueros
era el de la liga, consistía en untar unos pe-
queños palos con pegamento y depositarlos
en las zonas donde se posan a las orillas del
río para beber, al fin de que quedasen sus
alas pegadas al palo y no pudiesen volar,
este arte está muy castigado y esperemos
que aunque aquí se cite, solo sea y por
suerte a modo de costumbre en desuso.
Lavandera Blanca Común. Paxarina
guardaganaos, Andarrios. Motacilla alba
alba.
De entre las varias lavanderas, esta a la que
nos referimos y que es la que tiene mayor
implantación en nuestro municipio, la pode-
mos diferenciar por su zona ventral blanca y
su dorso de un color grisáceo, teniendo su
garganta de color negro y su mejilla y frente
blanca, tiene una cola larga de color negro
bordeada de blanco.
Su andar es muy grácil y si nos fijamos po-
demos ver su movimiento continuo de cola
arriba y abajo, tenemos también otra parien-
te suya pero más difícil de ver, está a la ori-
lla de los ríos, es la lavandera cascadeña, se
diferencia por tener la parte ventral de un
color amarillento-verdoso.
De la lavandera blanca podemos citar co-
mo una cosa especial, sin que aún poda-
mos tener una explicación muy científica,
el que tiene un punto de reunión nocturna
por cientos en los árboles que están en el
paseo delantero de el parque Alfonso X de
Pola, es por lo que se pidió, se retrasase la
poda de dichos árboles, dada la importan-
cia que para esta fauna avícola tienen di-
chos posaderos. En época invernal se res-
guarda en las palmeras de las rotondas de
entrada a Pola.
Lechuza.Curuxa, Coruxa. Tyto Alba.
Esta joya de las rapaces nocturnas, es la
más fácil de reconocer de entre las de su
género en nuestro concejo, de cuerpo por
lo general muy blanco o con una tonalidad
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canela claro y las plumas de sus alas de
una tonalidad canela dorada, tiene la cara
blanca y unos ojos negros, su cara parece
estar remarcada por un dibujo semejante a
un corazón.
Anida en edificios en ruinas o de poco uso
así como en oquedades de grandes árbo-
les viejos.
Su sonido, especie de grito muy prolongado
y gutural en vuelo, yeeet. yeeet. o su sonido
gutural más seco en reposo se diferencia
bien del de sus congéneres mas comunes,
el mochuelo o “miaguín” que emite un soni-
do parecido al gato, miuuu. miuuu. o de el
Cárabo que emite su característico Uuuh.
Uuuh. monorítmico que tanto sobrecoge en
la obscuridad de la noche.
Durante años, pudimos ver a estas aves en
la casa de la finca conocida como de Vicen-
tico, en el barrio de Posada, La Carrera, al
igual que en las casas de la Champanera,
también en la antigua fábrica de la Luz de
Pola, al lado del río Nora.
Martín Pescador. Verderrios, Verdirrios.
Alcedo atthis.
De vuelo muy rápido, podemos verle pasar
casi a ras de las aguas de nuestro río Nora.
Como su nombre indica se alimenta de pe-
queños peces que pesca con una asombrosa
zambullida, ayudado por la forma fusiforme
de su cuerpo. Su técnica de caza es otear la
corriente del río desde una rama y cuando ve
a la presa, da un pequeño salto hacia arriba
para dejarse caer en un picado sobre el pez,
204 Flora y Fauna
Fig. 1. Cigüeña blanca. Ciconia ciconia.
Aunque se avistaron varias veces sobre nuestro concejo, podemos decir sin temor a equivocarnos que es la primera do-
cumentación fotográfica de su cría en él. En los años 1999 y 2000 sacaron dos nidadas con dos pollos.
Es curioso el color negro del pico en los pequeños, que luego se pasa a un amarillo anaranjado.
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al cual pinza con su largo pico para rematarlo
con unos golpes contra una rama fuera del
agua, los come siempre empezando por la
cabeza. Tiene un color en el dorso verde-azu-
lado en tonos metálicos, en el cuello y tras los
ojos blanco, y en la zona ventral, anaranjada,
cuando le vemos cruzar por nuestro río llama
poderosamente la atención su tono azulado
metalizado que es el que predomina sobre el
resto. Le gusta vivir cerca de las aguas trans-
parentes y con un buen nivel de vida piscíco-
la, tras una ausencia casi total en nuestros
rios se puede ver de nuevo.
Su nido lo hace en una cueva cerca del bor-
de del agua,la cual se distingue de la cueva
de las ratas por los excrementos que deja
en la entrada, así como en la zona cercana
que usa de posadero.
Pico Real. Pito real. Picu real, Picu
carpinteru. Picus viridis.
Esta escasa joya de nuestras pequeñas
masas forestales, se diferencia de su pa-
riente, el “pico picapinos” por su hermoso
color verde y su especie de corona roja
con bigotera roja en el macho y negra en la
hembra, mientras que el “picapinos” tiene
una coloración blanca y negra con el rojo
en la cabeza.
Anida en los huecos de los árboles, aun-
que difícilmente “tamborilea” con su fuerte
pico en la madera de los troncos. Se ali-
menta de insectos en su mayor parte, no
siendo raro el verle escarbar y comer en
hormigueros, donde introduce su larga
lengua viscosa y muy fuerte. Tiene una pe-
culiar forma de trepar en los árboles que
es con el apoyo de su fuerte cola que le
hace a modo de gancho soporte, en el
vuelo se asemeja al arrendajo por su forma
de cerrar por completo las alas y volar co-
mo en pequeños saltos.
Polla de Agua. Gallineta. Gallinula
chlorophus.
Este bonito ave de la familia de los Rálidos,
podemos decir que vive en todas las orillas
de nuestro río Nora,
de un plumaje negro, con blanco en la parte
inferior de la cola y en alas. Tiene un escudo
frontal rojo que le llega a la mitad del pico que
es de color amarillo. Vive y anida entre los
juncos siendo en su estado normal un ave
asustadiza, aunque en la zona del Nora a su
paso por Pola se pueden ver con sus simpá-
ticas crías, que semejan una bola de algodón
negro. Éstas van siempre detrás de la madre
que las guía con pequeñas llamadas. Tam-
bién es fácil verlas en los prados cercanos al
río alimentándose con granos y vegetales,
moviendo la cola con unos golpes.
Es un ave de poco vuelo y cuando lo hace
desde el agua, parece que corre sobre ella
dando grandes pasos, antes de elevar su
vuelo rasante.
Se han podido ver y confirmar también en
nuestro río la presencia de Rascones, Rallus
aquaticus, de difícil localización y visualiza-
ción, siendo la noche la que mejor los dela-
ta por su peculiar sonido fuerte y agudo.
Tienen estos una coloración marrón verdosa
y prácticamente las mismas zonas de hábi-
tat que la gallineta, aunque son sumamente
asustadizos.
Ratonero Común. Pardón, Milán, Viella.
Buteo buteo.
De entre todas las aves de presa diurnas,
este tipo de águila es el mas conocido, aun-
que muchas veces confundido con sus
otras especies familiares. Su plumaje no
presenta siempre el mismo color, tiene por
lo general el cuerpo en su parte inferior
Juan José Domínguez Carazo 205
6-Libro Siero v2.0 13/3/02 12:58 Página 205
blanco moteado o rayado con marrón y su
cabeza, cuello, lomo y dorso de las alas par-
do oscuro, siendo la parte inferior de estas
de un color blanco amarronado o sucio.
Es un gran depredador de ratones, aunque
no desdeña cazar algún lución u otro reptil.
Su forma peculiar de captura es dejando las
patas descolgadas como lo hace el águila
culebrera, para cernirse sobre la presa en el
suelo, también caza en el vuelo pequeñas
aves. Es junto con la lechuza, las dos aves
que mas benefician a los agricultores, por lo
anteriormente expuesto.
Está protegido por las leyes del Principado y
podemos dar fe de su gran recuperación.
Anida el las partes altas de los robles y se
pueden ver también nidificaciones en euca-
liptos altos. La hembra es mas grande que
el macho, de alas anchas y cuello fuerte y
corto, tiene la cola redondeada, podemos
verlos planear con las corrientes ascenden-
tes de aire en círculos y con sus alas en las
extremidades curvadas hacia arriba.
De esta misma familia es el Gavilán “ferre”,
nombre que en nuestra zona le suelen dar a
todas las aves depredadoras.
Se diferencia de la anterior por su cola en
forma de horquilla y ser de cuerpo mas
grácil. También podemos ver en nuestros
cielos a la mas pequeña de estas aves de
presa el cernícalo “peñerina” o “bailarina”,
nombres que le vienen dados por su grácil
vuelo sin moverse del sitio con un aleteo
muy rápido.
206 Flora y Fauna
Fig. 2. Polla de agua. Gallineta. Gallinula chioropus.
Es fácil verla en las orillas con juncos de nuestro río Nora, donde ha logrado recuperar su anterior población.
Suele criar dos polladas por año.
6-Libro Siero v2.0 13/3/02 12:58 Página 206
Tórtola Turca. Rulla. Streptopelia decaocto.
Aunque de reciente implantación en la cor-
nisa Cantábrica, unos 15 años aproximada-
mente, podemos decir que tenemos peque-
ñas concentraciones de esta especie en
nuestro concejo, se pueden ver en la zona
de La Carrera, donde están de continuo y
formando un pequeño bando. Son fáciles de
distinguir por su color marrón terroso con la
zona ventral mas clara y una franja a modo
de collar negro en la parte posterior de su
cuello. Tiene una puesta normal de dos hue-
vos que incuba durante 15 días, pero pu-
diendo tener entre 4 y 5 polladas al año, es
de su especie la mas prolífica.
Perteneciente también a la familia de las co-
lumbidas es la Paloma Torquaz, Columba
palumbus, “Palombu bravu” de la cual se ve
algún ejemplar, pero ya muy difícil. Se dife-
rencia por la mancha blanca de su cuello al
lado de su mancha azul-verdosa irisada al
igual que por su mayor tamaño.
Zorzal Común. Malvis, Tordu. Turdus
philomelos.
Perteneciente a la familia de las túrdidas,
este excelente ave canora nos sorprende
con sus aflautados cantos a principios de
marzo, otrora se podía ver enjaulada en
muchos hogares de nuestro concejo, cos-
tumbre que podemos decir está erradica-
da. Tiene este ave un plumaje pardo con
blanco manchado muy moteado en su
cuerpo, teniendo los flancos y la cola de
un pardo dorado mas intenso.
Cría en las horquillas de los pequeños arbus-
tos frondosos, sacando en ocasiones extre-
mas hasta tres polladas, por lo general de 4
pájaros, los cuales tienen una defensa al ver-
se descubiertos quedándose quietos y pega-
dos a los bordes del nido, no haciéndolo en
sus primeros días, cuando responden a sus
necesidades de comer, abriendo su gran pico
y haciéndose notar en demanda de comida.
De costumbres mas huidiza que su pariente
cercano y con el cual se le suele confundir,
el mirlo común “Ñerbatu”, “Miruellu” al que
podemos ver en nuestros parques y jardines
cercanos a las casas y que lo diferencian de
este por su plumaje color negro y su pico
amarillo en el macho y marrón moteado la
hembra, y que presenta los mismos hábitos
de cría.
3. Peces, reptiles, anfibios y otros.
Anguila. Anguilla anguilla.
Aunque con una más escasa presencia en
nuestros ríos, se puede decir de esta especie
que era muy común en nuestros cauces y
formaba parte, dentro de la tradición gastro-
nómica, de la empanada de su mismo nom-
bre que se consumía durante las fiestas.
Entra en los ríos, siendo la codiciada angu-
la, para transformarse después de tres años
en anguila adulta. En la parte alta de los ríos
solo entra la anguila hembra, quedando el
macho cerca de la desembocadura de los
ríos. Al llegar la madurez sexual, las anguilas
vuelven a emigrar al mar de Los Sargazos,
en el Atlántico occidental, de donde vinie-
ron. Tal vez sea su pesca masificada en su
estado de angula lo que hace que no se
vean más ejemplares en su estado adulto.
Tienen una dieta muy variada, comiendo in-
sectos, anfibios, pequeños peces y cangrejos.
Cangrejo de Río. Cangreju. Astacus
astacus.
Podemos decir que es una especia llamada
a desaparecer de nuestros rios, solo unos
Juan José Domínguez Carazo 207
6-Libro Siero v2.0 13/3/02 12:58 Página 207
pocos ejemplares fueron vistos en las zonas
de Ferrera y Feleches, también en una pe-
queña laguna artificial en Ñora, zona centro
del concejo, este crustáceo que abundaba
en el río Nora y sus afluentes hace apenas
unos quince años, se vio por causas aun
desconocidas, (se dice que una epidemia y
otros apuntan a la suciedad y elementos
químicos que traen las aguas). Lo que sí es
cierto es que desapareció de casi todos
nuestros ríos. Algunas personas, descono-
cedoras del daño que pueden hacer, están
tratando de introducir el llamado cangrejo
americano, pero podemos dar gracias a que
por los cambios de temperaturas del agua,
esta especie no se esta reproduciendo.
El cangrejo de río necesita para su repro-
ducción aguas muy limpias y con protección
de los rayos solares. No era raro el sacar
cangrejos de las oquedades de los ladrillos
o bajo las raíces de los humeros o piedras.
De alimentación omnívora, se reproducen
de octubre a diciembre, poniendo la hembra
una media de 100 huevos, que quedan ad-
heridos a las pequeñas patas de su abdo-
men, eclosionando entre mayo y junio. Las
crías al nacer ya tienen la forma parecida a
la que tendrán de adultos.
Su coloración es verde-grisacea a diferencia
del color rojizo, de sus parientes los cangre-
jos americanos. También se pueden diferen-
ciar por ser el autóctono de cola mas ancha
y las patas con pinzas mas grandes.
Lagartija de Turbera. Llagartesa. Lacerta
vivípara.
Se diferencia esta lagartija de la común La-
certa muralis, por ser de un tamaño un po-
co mayor, así como por la coloración, en los
machos pardo oscuro en el lomo y vientre
rosa anaranjado con manchas moteadas de
negro, la hembra no presenta estas man-
chas y tiene el vientre de una tonalidad ama-
rillo-verdosa.
Esta lagartija se puede ver en las rocas de la
Peña Careses.
Lución. Escalamuertu, escalaguerzu o
escolanciu. Anguis fragilis.
Podemos decir sin temor a equivocarnos de
que es el reptil mas común de nuestras pra-
derias y de ser el que mas nombres recibe
dentro de la geografía Asturiana, se puede
ver en la época de la siega presentando una
coloración gris-azulada que puede cambiar
dependiendo del medio donde se encuentre.
Se diferencia entre otras cosas de las cule-
bras por tener los párpados móviles y el
cuerpo en anillos. Su cola es muy quebradi-
za pero como la de las lagartijas se reprodu-
ce de nuevo.
Su reproducción es ovovípara, teniendo a fi-
nales de Agosto entre 8 y 22 crías de un co-
lor plateado por el lomo y oscuras en el
vientre.
Es un reptil muy beneficioso para la agricul-
tura por la gran cantidad de insectos y lima-
cos o babosas que come; es inofensivo pa-
ra las personas pudiendo cogerse con la
mano sin que ocurra nada. Pese a lo ante-
riormente expuesto los campesinos suelen
matarlos al igual que la gente que los ve al
cruzar algún camino de las aldeas, dada la
animadversión que siente la gente hacia es-
tos reptiles.
Piscardo. Pescardu. Phoxinus phuxinus.
De gran abundancia en nuestros rios des-
pués de una regresión en la década de los
setenta, este pequeño pez de entre 6 y 10
208 Flora y Fauna
6-Libro Siero v2.0 13/3/02 12:58 Página 208
cm. puede decirse que goza de una buena
salud en nuestros rios, de donde ocupa las
zonas de remansos con poca profundidad.
Sienten una gran curiosidad y no es de ex-
trañar que si arrojamos cualquier objeto al
agua, tras una rápida huida, pronto estén ro-
deando el objeto que les causó el espanto.
Son de carácter sedentario y viven forman-
do grandes grupos que nadan cerca de la
superficie del agua.
Salamandra. Sacavera. Salamandra
salamandra.
Este anfibio de cabeza prominente, cola
corta, gruesa y sin cresta, es muy común en
nuestras zonas de charcas. De color negro
con manchas amarillas y anaranjadas, con
las patas negras y amarillas tiene un andar
lento y cansino.
Tiene el cuerpo viscoso por una sustancia
que segrega lo que le da un aspecto des-
agradable. Es considerado un animal con un
fuerte poder venenoso, cuando lo mas que
produce son pequeñas irritaciones, es por lo
anteriormente expuesto por lo que se le da
muerte sin darse cuenta que como casi to-
dos los anfibios son de una gran utilidad pa-
ra la agricultura.
Trucha Común. Salmo trutta fario.
Se puede considerar la pieza por excelencia
de nuestros ríos, de una gran implantación en
ríos y arroyos de nuestro concejo. Sufre año
tras año en acoso de los pescadores que
merman su cantidad, seria conveniente la im-
plantación de nuestro concejo de mas zonas
de pesca sin muerte para esta especie.
Se diferencia de su otra trucha competidora
la Arco Iris, en que la común presenta una
coloración gris verdosa con la zona ventral
verde plateada, en sus costados presenta
unos pequeños ocelos blancos y amarillen-
tos con manchas rojas o negras.
La época de freza de la trucha común suele
ser entre diciembre y marzo, (la coloración
de su vientre toma una tonalidad asalmona-
da) para lo cual busca las zonas mas altas
de los ríos, donde las agua son mas limpias
y oxigenadas y el cauce presenta una com-
posición en su suelo mas areno-pedregoso.
La hembra con su vientre excava un peque-
ño pozo, donde deposita los huevos que
son a la vez que la puesta fecundados por el
macho. Ésta operación la repiten varias ve-
ces, para después cubrir con una pequeña
capa de arena los huevos, el termino medio
para eclosionar sus huevos es de entre 45 a
60 días.
El desarrollo es lento, una trucha necesita
dos años para llegar a los 200 gr., así como
para dar la talla de pesca permitida entre 19
y 21 cm. Son de una voracidad terrible, lle-
gando incluso a atacarse entre si, son muy
sedentarias y no les gusta el agua en co-
rrientes fuertes, prefiere la zona de remanso
de esta en el río.
II. FLORA
Mucha gente tiene una imagen arquetípica
de Siero, al igual que del entorno de nuestro
municipio como zona de valles fértiles, sal-
picados de pequeñas aldeas y caserías, con
ricos pastizales y pequeñas manchas de
bosque que aun hoy perduran a la desfores-
tación a la que fueron sometidos por el
hombre para poder hacer sus tierras de la-
bor o praderias, al igual que para usar las
maderas tanto en la construcción de las vi-
viendas como para la industria de la minería.
Y en verdad que esto es cierto; podemos
afirmar que Siero sufrió menos agresión que
Juan José Domínguez Carazo 209
6-Libro Siero v2.0 13/3/02 12:58 Página 209
el resto de los municipios asentados al sur
de sus límites, zona de minería al igual que
nuestro concejo, donde el hombre rompió el
equilibrio natural, predominando el área ur-
bana sobre el espacio verde.
Atendiendo a la pluviosidad de nuestro
concejo podemos decir que esta en el Om-
broclima Subhúmedo (menos de 900 litros
por metro cuadrado y año) y por su altitud
entre 200 y 700 metros sobre el nivel del
mar y régimen de temperaturas, con invier-
nos suaves y pocas heladas, dada la relati-
va cercanía de la costa y de veranos no
muy calurosos, podemos decir que Siero
tiene un Piso Colino.
Siero mantiene en sus topónimos gran can-
tidad de nombres de especies vegetales,
como citaremos a modo de complemento al
final de este apartado.
También el árbol aporta su contribución a
muchos ritos y costumbre dentro de nuestro
concejo; Domingo de Ramos, (un pequeño
ramo de laurel con romero, con el que los
ahijados dan a modo de reconocimiento a
sus padrinos y que sirve para el posterior re-
galo con el que estos son obsequiados, di-
cho ramo se mantenía todo el año en la ca-
sa). Noche de San Juan, (donde los solteros
cortan un álamo para plantarlo en dicha no-
che, en la plaza de Les Campes, con una
cartelística con la cual se trata de ridiculizar
a los casados de Pola). Noche de San Pe-
dro, (donde los casados de Pola plantan un
roble y contestan a los carletes colocados
por los solteros). Espichas, (donde se anun-
210 Flora y Fauna
Cuadro 1. Topónimos relacionados con nombres de animales
TOPÓNIMO
NOMBRE COMÚN ASTURIANO ANIMAL RELACIONADO PARROQUIA
Campo del Toro Campu del Toru Toro La Carrera
Corujedo Coruxeo Buho o lechuza Lieres
Corujedo Coruxeo Buho o lechuza Marcenado
La Corujona Coruxona Buho o lechuza Santiago de la Arena
Cueva del Lobo Cueva´l Llobu Lobo Limanes
Santa Mª de Cuclillos Los Cuquiellos Cuclillo Santa Mª de Cuclinos
El Ferradal Ferradal Gavilán Vega de Poja
Ferrera Ferrera Gavilán La Carrera
Fuente del Gato Fuente´l Gatu Gato Collado
Lavandera Llavandera Motecilla Celles
Llovera La Llobera Lobo Santiago de Arenas
Mosquitera La Mosquitera Mosquito Santiago de Arenas
El Mosquitero El Mosquiteru Mosquito Collado
La Porqueriza La Porqueriza Cerdo Santiago de Arenas
Les Utres Les Utres Buitre Traspando
6-Libro Siero v2.0 13/3/02 12:58 Página 210
ciaban y alguno hoy lo hace, aunque desa-
parece por desgracia, el uso con un ramo de
laurel en la puerta del lagar). También es
costumbre en la construcción de las vivien-
das el colocar un ramo en su tejado una vez
que se realiza la construcción de dicha par-
te de esta, aun sin estar cerradas las pare-
des de la casa.
Como podemos ver, el árbol esta muy unido
a las costumbres y ritos de nuestro Concejo.
El régimen de lluvias, su clima al igual que
sus fértiles tierras hacen de Siero una zona
rica en prados y pastizales, donde el cam-
pesino suele segar mas de una vez al año,
aunque la que se realiza en Julio se destine
para el consumo en seco del ganado esta-
bulado durante el invierno en las cuadras.
Dicha hierba se guardaba en la “tená” que
es normalmente un espacio en bajocubierta
sobre el establo del ganado o cuadra, o en
un ensillado típico de la zona centro de As-
turias al aire libre, el “balagar”, imagen muy
común de nuestras caserías de aldea y que
formaban parte de nuestro paisaje singular,
hoy se ve sustituido por fardos y rollos.
Citan algunos escritos, que nuestro conce-
jo era rico en la plantación de escanda, ce-
bada y trigo, la verdad que esos cultivos
quedaron en el pasado, hoy solo se pue-
den considerar las plantaciones de patata,
faba y maíz.
Este último cultivo, que fue de gran uso pa-
ra el consumo humano, en “tortos”, “boro-
ña” o “fariñes”, queda hoy prácticamente
para el consumo del ganado, tanto que po-
demos decir que de la gran cantidad de mo-
linos de agua que tenía el concejo de Siero
para la molienda de dicho grano, tan solo
unos pocos perduran; se puede decir al
igual que de las labores de la siega o hierba,
que el maíz tenía su propia cultura.
La flora del concejo de Siero es muy variada
y entre ella tiene particularmente importancia
la edáfica, es decir la relacionada con los
suelos, así podríamos empezar por la que
nace al lado de nuestros rios y que forma el
llamado bosque de ribera, que ocupa un gran
espacio longitudinal, no muy ancho, en su
mayoría formada por alisos o “humeros” (al-
nus glutinosa) el cual con sus largas y ramifi-
cadas raíces se agarra fuertemente a los in-
tersticios de las piedra o rocas que están en
las orillas de los rios. Suele crecer gracias a
los limos fluviales de las riberas, de roca cal-
cárea o silícea. Una parte de dichas raíces
son visibles en las orillas del cauce del río con
una coloración rojiza; estos árboles cumplen
una doble misión: una, el fijar el cauce del río,
evitando la erosión que causan las riadas so-
bre las orillas, y otra, sobre la fauna del río.
Entre sus raíces se protegen y resguarda
gran parte de la fauna de nuestros rios, tanto
peces como anfibios, al igual que de sus ho-
jas cae un pequeño gusano negro, parásito
que sirve de comida para la fauna piscícola,
especialmente para la trucha
Dado el escaso ancho de nuestros rios, es
fácil ver como estos árboles se entrelazan
desde ambas orillas formando una hermo-
sa galería.
Suelen formar el citado bosque, junto a los
frenos y sauces, aunque estos en menor
cantidad.
Gran parte del suelo destinado a monte de
nuestro concejo esta cubierto por matas o
matillas formadas por brezos, tojos, aulagas
y algunas de porte superior como las zar-
zas, piornos, escobas y brezos arbóreos.
Los árboles son más exigentes que las for-
maciones arbustivas que ocupan con facili-
dad terrenos donde estos tendrían dificulta-
des, pero sí hacen de paso previo con su
degradación a la instalación del bosque.
Juan José Domínguez Carazo 211
6-Libro Siero v2.0 13/3/02 12:58 Página 211
Siero cuenta con dos zonas o franjas donde
se pueden ver distintos tipos de bosque,
uno eutrófico, el que va longitudinalmente
en la zona sur de la carretera nacional 634 y
que se puede ver en la cara norte de esa
pequeña serranía, desde Meres a Lieres, su
incidencia mas importante es desde los nú-
cleos de población de La Parte (La Carrera)
a Lieres y que en su mayoría esta formado
por robles, hayas, fresnos y castaños que
en su base son rodeados por helechos, zar-
zas, mosqueras, escobas y tojos en una
gran parte.
En algunas zonas se intercalan pequeñas
manchas de pinos y eucaliptos.
Podemos reseñar la gran belleza de nuestro
bosque en la época de noviembre y diciem-
bre, cuando las hojas tienen mil tonalidades
y nos podemos recrear con su hermosura
desde la misma zona de la carretera.
La otra zona de bosque, (oligótrofico) en
nuestro concejo digna de resaltar, es la si-
tuada en las inmediaciones de los cuarteles
militares de La Belga, carretera que va de
Noreña a la Barganiza y Venta del Jamón,
aunque esta cambia por completo en cuan-
to a su composición y creo que a su valor,
pues esta formado por pinos y eucaliptos
que están rodeados en sus bases por hele-
chos, zarzas y tojos en su mayor parte.
Gracias a estas pequeñas manchas foresta-
les, podemos decir que se guarda una cier-
ta regularidad en el caudal de los manantia-
les de la zona, (algunos perdidos con el pa-
so de la autovia Oviedo-Lieres) al igual que
ayudan al mantenimiento de la fertilidad de
los suelos y el equilibrio atmosférico, de esa
que sea cierto el dicho de nuestros mayores
al decir que, el bosque es vida. De entre los
árboles mas comunes de nuestro concejo,
destacaremos a continuación algunos con
sus características más generales, sin tratar
de hacer de esto un tratado de botánica.
Abedul. Betula pubescens, (Familia de las
Betuláceas).
Árbol de mediana talla, hasta 25 metros.
Vive en suelos pobres en nutrientes, sopor-
tando grados varios de humedad; en su ju-
ventud, tanto sus ramas como las hojas
son pilosas. Su madera blanca y blanda es
fácil de trabajar, y fue muy usada para la fa-
bricación de “madreñes” así como de los
recipientes donde se batía la leche para
hacer la mantequilla y requesón, al ser la
de abedul una madera que difícilmente se
agrieta. Se decía que el usar cucharas y
cuencos de esta madera servía para librar-
se del mal de piedra en el riñón, este árbol
tiene cantidad de propiedades curativas. El
Abedul en la cultura celta, marcaba y mar-
ca el inicio del año.
Acebo. Acebu” o carrascu (Familia de las
Aquifoliáceas). Ilex Aquifolium L.
Árbol pequeño o arbusto de hasta 10 me-
tros, de corteza lisa y color gris oscuro mo-
teada de manchas de gris mas claro. Al
igual que el Tejo es una especie protegida
por el Principado de Asturias, últimamente
se están viendo los resultados de esta nor-
mativa y podemos apreciar que no es talado
en las épocas navideñas como adorno para
los hogares. Esto conlleva una presencia
mayor en nuestra flora, no se da el caso en
nuestro concejo de usarse como cierre de
fincas, tal y como se utiliza o mejor dicho se
utilizaba en otros concejos de Asturias.
El Acebo florece en primavera y sus frutos
maduran en el otoño, como la mayor parte
de nuestros árboles, pero se da el caso de
que sus frutos permanecen en el árbol has-
ta la primavera siguiente.
212 Flora y Fauna
6-Libro Siero v2.0 13/3/02 12:58 Página 212
A modo de curiosidad citaremos a un arbus-
to de esta familia como es el Ilex paragua-
riensis, de donde se elabora una infusión co-
nocida como hierba mate en Sudamérica.
Álamo. Alamu. (Familia de las Salicáceas).
Populus alba.
Árbol de unos 30 metros de altura, de fácil y
rápido crecimiento, lo podemos ver a orilla
de nuestros rios, de madera blanda y fácil
de trabajar, aunque de una pobre calidad.
En nuestro concejo y mas concretamente en
Pola de Siero es costumbre cortar un álamo
alto y recto en la noche de San Juan para
ser plantado por los solteros, tal y como
contamos anteriormente.
Aliso. Humeru (Familia de las Betuláceas).
Alnus glutinosa (L.) gaertner.
Árbol de talla media, hasta 25 metros, fre-
cuente en todas las zonas húmedas y en
las orillas de los rios y del cual damos cita
anteriormente al inicio de esta descripción
arbórea.
Arce. Falso Plátano. Acer pseudoplatanus
(Familia de las Aceráceas).
Árbol de porte alto, unos 25 metros, muy
común en los bosques donde abundan la
Carbayeda y el Roble Albar, existen espe-
cies cultivadas del género con gran similitud
con el plátano, Plátanos hybrida.
Avellano. Ablanu (Familia de las
Betuláceas). Corylus avellana L.
Arbolillo o arbusto de hasta 10 metros, muy
común en los límites de fincas entre los zar-
zales, dándose el caso curioso de usarse
mas como señal de deslinde que para el
provecho de sus frutos, de cubierta leñosa,
con una semilla comestible, las avellanas.
Podemos decir que no está bien aprovecha-
do en Siero, como árbol de explotación in-
dustrial de sus frutos, a pesar de su auge en
la repostería y cremas industriales.
El avellano es utilizado para hacer cestería,
por su flexibilidad, al igual que para hacer
cayados o varas de pastor: “güiaes”. Su
madera tiene poco valor, de ahí el dicho: “La
leña ablaniza ni da fueu ni ceniza, ni calien-
ta al que la trae, ni tampoco al que la atiza”.
Castaño. Castañu (Familia de las
Fagáceas). Castanea sativa.
Árbol de hasta 20 metros, de ramificación
profusa, de corteza con coloración verde-
parduzca que presenta en los ejemplares
adultos grietas longitudinales de pequeña di-
mensión, perteneciente a la misma familia
botánica de las hayas, la que aquí citamos es
la mas conocida de las 11 especies diferen-
tes, todas del género Castanea. Éste árbol se
da en los terrenos de naturaleza silícea y con
un grado de humedad abundante.
Su fruto, la castaña, esta envuelto en una
bola espinosa “oriciu” de la cual caen en el
momento de su maduración; fué parte de la
alimentación básica del pueblo asturiano
durante un gran periodo de tiempo, junto a
la patata, haba, leche y maíz, (este en for-
mas varias de tortos o boroña).
La aparición del maíz y la patata hicieron
descender la importancia de la castaña en la
dieta alimentaria de la gente del campo as-
tur. La castaña es un alimento muy rico en
hidratos de carbono, pero muy pobre sin
embargo en nitrogenados.
Del castaño en Siero, al igual que en casi to-
da Asturias, forman parte los mejores mue-
bles de nuestras casas antiguas, al igual
Juan José Domínguez Carazo 213
6-Libro Siero v2.0 13/3/02 12:58 Página 213
que en la construcción de puertas y venta-
nas para dichas viviendas; tras una peque-
ña y reciente época donde los plásticos y
resinas parecían haberle quitado el sitio en
nuestros hogares, hoy la madera de casta-
ño, parece que ha recuperado el lugar que a
ésta le corresponde, tanto por calidad como
madera noble, como por lo que encierra pa-
ra nuestra cultura. De su fruto es este refrán:
“La castaña en agosto quier arder y en sep-
tiembre quier beber”.
Espino Albar. Espinera (Familia de las
Rosáceas). Crataegus monogyna Jacq.
Arbusto que puede alcanzar unos 8 metros,
su corteza es pardo-rojiza y en los ejemplares
adultos, de forma agrietada y escamosa, tiene
flores muy parecidas a las de los manzanos,
blancas con cinco pétalos, aunque los estam-
bres acaban en un color rosáceo. Da gusto
contemplar una espinera florida por la gran
concentración de flores que tiene, dando la
sensación de estar el árbol nevado (la abun-
dante floración atrae a gran cantidad de in-
sectos, como las abejas); su fruto es de color
rojo y de forma ovoide con un solo hueso;
madura entre septiembre y octubre. Sus ra-
mas están protegidas por numerosas espinas.
La Espinera es usada en nuestra zona como
base para injertos de otros árboles frutales.
Eucalipto. Ocálito (Familia de las
Mirtáceas). Eucaliptos globulus Labill.
Árbol de una altura extraordinaria, llegando
a los 50 metros, muy utilizado en Siero co-
mo madera para la minería, fue introducido
del sur de Australia a mediados del siglo
pasado; prefiere zonas de poca altura para
su desarrollo, por debajo de los 500 metros
y temperaturas que no bajen de los -7º c.
Es tal vez el árbol de mas rápido creci-
miento que tenemos en nuestro concejo;
hoy se aprovecha mas para las fábricas de
celulosa, como la que tenemos en Navia.
Este árbol presenta unas hojas completa-
mente distintas de su fase de joven (an-
chas, casi ovales y sentadas) a su fase de
madurez donde las hojas son lanceoladas
y alternas. También se les cambia la colo-
ración; de un verde azulado pasan a un
verde oscuro en su madurez.
214 Flora y Fauna
Fig. 3. Castaño. Castañu. Castanea sativa.
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Como citamos en el pino, no es un árbol del
agrado de los medioambientistas por la de-
gradación que causa en los terrenos donde
está asentado.
Este árbol dado su rápido crecimiento y la
facilidad para ver sus beneficios económi-
cos, es por desgracia una de las plantacio-
nes foráneas que está suplantando a nues-
tras masas arbóreas mas autóctonas. De-
fendido por unos y atacado por otros, yo me
decido por los de esta segunda opción.
Fresno. Fresnu (Familia de las Oleáceas).
Fraxinus excélsior (L).
Árbol que alcanza los 35 metros de altura,
con una corteza lisa y de color grisáceo
que se va agrietando con el paso de los
años, en el sentido del suelo hacia lo mas
alto, lo que lo diferencia de su pariente el
fresno de hoja pequeña, fraxinus angusti-
folia., Este árbol crece en cualquier tipo de
suelo en lo que a naturaleza mineralógica
se refiere, pero no en cuanto a el grado de
humedad, donde prefiere terrenos umbrí-
os y muy especial en las orillas de nues-
tros rios.
El fresno era más que es, aprovechado por
su madera de fácil trabajo y su fuerte grado
de dureza, (pero mala para tener a la intem-
perie y más para tenerla en contacto con la
tierra húmeda). Se plantaba cerca de los es-
tablos por la gran cantidad de hoja que des-
prende y se utiliza como forraje, y también
por su facultad dentro de la tradición popu-
lar de ahuyentar los rayos que amenazaban
la cabaña ganadera.
Haya. Faya (Familia de las Fagáceas).
Fagus sylvatica (L).
Árbol de hasta 35 metros de altura de hojas
caducas; tiene una corteza lisa de colora-
ción gris con pequeñas manchas mas claras
dentro del mismo tono.
Se da en todo tipo de suelos, aunque pre-
fiere los terrenos calizos, con suelos húme-
dos y temperaturas frescas sin soportar
grandes heladas.
Higuera. Figal o figar (Familia de las
Moráceas). Ficus carica (L).
Árbol de hasta 10 metros de altura de hoja
caduca. Su corteza es de color grisáceo con
muy pequeños puntos verde-amarronados y
lisa. Su madera es poco útil para trabajar, de
ahí el dicho popular “yes mas malu que la
maera de figal”.
Florece entre marzo y abril y sus frutos se
recogen a finales del verano. Son muy apre-
ciados los que se recogen por San Miguel y
que en Siero denominamos como “figos mi-
guelinos”; son más pequeños y amoratados
que los normales, pero mas dulces.
Laurel. Lloreu (Familia de las Lauráceas).
Laurus nobilis (L).
Arbolillo de hasta 10 metros de altura, de
hoja perenne con un verde fuerte y brillante
en el haz y más apagado en el envés. Flore-
ce entre febrero y abril y su fruto, muy poco
conocido, es de color verde en un principio
para pasar a un negro en su madurez, con-
teniendo en su interior una sola semilla.
Este arbolillo necesita un grado alto de hu-
medad y es fácil verlo crecer en Siero a la
sombra de otros arboles de mas porte y me-
tidos entre zarzales.
Es, aunque hoy en menor cuantía, el reco-
nocimiento de los ahijados hacia sus padri-
nos en el domingo de Ramos, (una caña, a
poder ser de laurel florido con romero en la
Juan José Domínguez Carazo 215
6-Libro Siero v2.0 13/3/02 12:58 Página 215
base de dicho ramo) dado que a esta boni-
ta y muy nuestra costumbre cada vez la es-
tá suplantando la palma.
Manzano. Manzanal o pumar. (Familia de
las Rosáceas). Malus sylvestris (L) Miller y
Malus Domestica.
Arbolillo de hasta 10 metros, de corteza con
anchas grietas marrón-negruzco sobre el
color grisáceo que predomina en la colora-
ción de su corteza. Podemos decir que el
manzano es el árbol de mayor implantación
humana que tenemos en el Concejo de Sie-
ro, y el cual tiene una asociación dentro de
éste, Asociación Sierense de los Amigos de
la Manzana, que vela por sus distintas varie-
dades y su mejor implantación en los distin-
tos lugares de nuestra geografía. Lotes de
manzanas de socios de esta asociación fue-
ron galardonados con primeros premios en
certámenes provinciales.
Prefiere para su desarrollo unos suelos sili-
ceos; en nuestro municipio se cultivan en
una gran variedad de tipos, pero podemos
decir que todos son una subespecie del
manzano silvestre. De entre todos, el que
tiene mayor implantación es de manzana
para sidra (de la cual tenemos una de las
mejores plantaciones en San Juan del Obis-
po, Tiñana). El fruto es mas ácido que en las
llamadas de mesa, de entre las cuales des-
tacan para los consumidores las de reineta,
tartalla o mingan, que tienen una textura de
carne compacta, de sabor dulce y agrada-
ble al paladar.
El manzano florece entre abril y mayo, con
una coloración blanca o blanca-rosada.
Sus frutos se recogen entre septiembre y
octubre; se suele recolectar una buena co-
secha en años alternos, recibiendo el
nombre de Becea, aunque ahora se está
estudiando la forma de regular estas cose-
chas y que den una igualdad de produc-
ción todos los años.
Nogal. Nozal (Familia de las Juglandácea).
Juglans regia L.
Árbol de talla mediana, hasta 20 metros,
que se encuentra muy ligado a la vivienda
familiar por su frondosidad de hojas cadu-
cas. Es un árbol cultivado que prefiere terre-
nos sueltos y permeables y de una madera
de gran calidad para la fabricación de mue-
bles. Tiene fruto drupaceo, de cáscara ver-
de “muergu”, que en su madurez se enne-
grece, dejando libre a su semilla, “nuez”. Se
dá el caso curioso de una cierta confusión
entre el fruto, que no es comestible, de
donde sacamos el tinte llamado nogalina y
su semilla que si es comestible y es la lla-
mada nuez, que usamos como alimento.
De su semilla comestible es este refrán, apli-
cable a la castaña también:
De castañes les primeres y de nueces les
postreres.
Peral. Pyrus Pyraster, (Familia de las
Rosáceas).
Arbolillo de hasta 10 metros. de corteza
pardo-grisácea y agrietada. Florecen entre
marzo y abril y su fruto madura en el vera-
no, siendo algunos de maduración tem-
prana, como las llamadas peras de San
Juan de color verde-amarillento, muy dul-
ces para la mesa, y otras que maduran a
finales del verano como las llamadas en
Siero, “peres de maera”, de color verde-
amarronado y que por su dureza son pro-
pias para comer asadas.
Pese a ser un árbol que se da muy bién en
nuestro concejo, no goza de la difusión de
su pariente el manzano.
216 Flora y Fauna
6-Libro Siero v2.0 13/3/02 12:58 Página 216
Pino. Pinu Gallegu (Familia de las
Pináceas). Pinus pinaster Aiton.
Árbol de talla alta, alcanza los 30 metros, muy
común en las zonas más altas del concejo,
donde forma pequeñas manchas boscosas,
los pinares. Se usa en carpintería para la ela-
boración de muebles y en la construcción,
para las marcaciones de las viviendas.
También se trabajó como material de mina
en la entibación de las galerías. Esta made-
ra, en la minería, fue suplida por la madera
de eucalipto.
Las hojas de estos pinos salen de dos en
dos, son verdes oscuras y sus piñas están
casi siempre sentadas con escamas rom-
boidales y apiramidadas.
Por desgracia, se perdió el mejor pinar de
Siero, que teníamos en al monte Fariu, a
consecuencia de un fuerte incendio a fina-
les de la década de los 50. Hoy se pueden
ver algunas pequeñas manchas de pinos
en la zona.
Los pinos al igual que los eucaliptos, son ár-
boles que no gozan de gran estima en los
medios ecologistas por el deterioro que ha-
cen sus hojas sobre el suelo, formando un
manto donde no crece prácticamente nada
de otras especies vegetales. Causando por
tanto una gran erosión en el terreno donde
están asentados, a consecuencia del agua
que no se fija en esas otras pequeñas plan-
tas. Estos dos árboles tienen unas grandes
raíces que les hacen vivir en unas condicio-
nes poco favorables de pluviometria.
Roble.Carbayu (Familia de las Fagáceas).
Quercus Robur L.
Árbol de talla alta, hasta 30 metros, muy
común en los valles y zonas altas del con-
cejo, híbrida frecuentemente con el Roble
Albar (Quercus Petraea) y con el Rebollo
(Quercus Pyrenaica). Es curioso ver la co-
munión que tienen los robles con los cas-
taños: en los bosques donde estos ejem-
plares conviven, se puede apreciar un me-
jor crecimiento de ambos.
El roble, con sus hojas de crecimiento tardío
y de una sombra ligera, es el árbol ideal pa-
ra nuestro concejo, porque deja calentar las
tierras donde luego crecerán las pequeñas
plantas que darán paso al sotobosque, y
dará un grado de humedad que servirá para
un mejor aprovechamiento de la pradera.
Se dice que el roble en condiciones norma-
les crece unos 3 mm. por año.
Saúco. Saucu (Familia de las
Caprifoliáceas). Sambucus nigra L.
Arbustillo o arbusto de hasta 5 metros, de
corteza grisáceo-amarronada que presenta
muchas veces grandes grietas, muy fre-
cuente en nuestro municipio al borde de los
arroyos o taludes de los caminos. Prefiere
terrenos húmedos y sueltos. Florece de abril
a junio, formando unos ramilletes de floreci-
llas blancas, usados como adorno en mu-
chos hogares de nuestro municipio. Su fru-
to madura a finales del verano; son unas ba-
yas de color negro brillante. Es característi-
co de esta especie el gran tamaño que al-
canza la médula.
Tejo. Texu (Familia de las Texáceas). Taxus
bacatta.
Árbol que se encuentra protegido dentro
del Principado; se puede encontrar cerca
de las Iglesias, por su parte dentro de la
cultura popular como asociación a la muer-
te. Dentro de la cultura celta marcaba el fi-
nal del año.
Juan José Domínguez Carazo 217
6-Libro Siero v2.0 13/3/02 12:58 Página 217
La madera y las acículas contienen taxina,
un alcaloide venenoso. Su floración se pre-
senta entre marzo y abril, y al madurar pro-
duce unas semillas rodeadas por un arilo ro-
jo, dicho arilo es la única parte no venenosa.
Tienen un crecimiento muy lento, siendo por
lo general de tronco no muy grueso y de
unos anillos de crecimiento muy unidos.
Digno es de verse, como se cita en éste
apartado de la flora de Siero, el Texu de La
Collada, al lado de su iglesia antigua y ce-
menterio.
III. ÁRBOLES Y PLANTAS COMO
REMEDIOS Y CURAS DE
ENFERMEDADES.
De los árboles y las plantas hace uso la gen-
te de nuestro concejo aún para la medicina
naturista o de herbolistería. Se pueden ver
aún, en la Plaza de Arguelles de nuestra ca-
pital del concejo los martes, como se ponen
puestos para la venta de distintas especies
ya secadas y preparadas para su mezcla y
consumo.
La naturaleza nos dá lo que con humildes y
sencillos secretos, puede ayudarnos a una
defensa de las enfermedades sin peligros
de contraindicaciones.
Parece ser que la gente vuelve otra vez a
mirar hacia este tipo de medicina naturista,
como alternativa de la medicina tradicional
o de fármacos, logrados por trabajos quími-
cos o de laboratorio, en su mayoría de esas
mismas plantas.
Daremos a continuación algunas enferme-
dades comunes y las plantas (no teniendo
en cuenta la parte de la planta o árbol que
se utiliza para el preparado) con las que son
tratadas en esta medicina naturista. Quiero
dejar muy claro que esto es solo a modo in-
dicativo, tras hablar con personas expertas
del tema y no porque uno sea un conocedor
de este tipo de medicina a la cual le tengo
un gran respeto.
Se debe tener en cuenta, que no se cita ni
cantidad ni la forma en que se tiene que
hacer el preparado, bien sea en infusiones,
cataplasmas, jarabes o ungüentos, entre
otras preparaciones posibles de realizar
con plantas.
Aunque la mayor parte de estas plantas son
de fácil localización en nuestro entorno, se
puede ver que otras no son tan comunes de
la zona, pero se pueden comprar a estos
herbolistas en nuestro mercado.
Acidez de estómago: lúpulo, malva común o
zarza.
Afonía: apio, berza, col o cebolla.
Anemia: acedera, avena, hinojo, lechuga,
diente de león u ortiga macho.
Bronquitis: berro, higuera, olivo u orégano.
Catarro: romero, salvia, lechuga o tomillo.
Conjuntivitis: tomillo.
Diabetes: diente de león.
Diarrea: roble albar, encina, limón, manzana
o zarza.
Edema: abedul, borraja o cebolla.
Faringitis: encina, espliego, limonero o roble
albar.
Fatiga: ajo, cebolla, laurel, manzana, manza-
nilla común o romero.
218 Flora y Fauna
6-Libro Siero v2.0 13/3/02 12:58 Página 218
Gota: abedul, apio, celidonia, col maíz,
manzana o tomate.
Gripe: borraja, cebolla, eucalipto o manzani-
lla común.
Hipertensión: ajo, lechuga, limón, manza-
nilla común, muérdago, ortiga macho, pe-
ra.
Indigestión: menta piperita o romero.
Irritación de los ojos: aloe, hinojo silvestre,
manzanilla común, saúco, té o tilo.
Insomnio: albahaca, amapola, anís, espino
albar, espliego, lechuga, melisa o menta pi-
perina.
Lumbago: avena, laurel o tomillo.
Menopausia: espino albar, manzanilla co-
mún o muérdago.
Nauseas: arándano, espliego o menta sil-
vestre.
Obesidad: abedul blanco, achicoria, borraja,
cebolla, cerezo, fresno o manzano.
Otitis: almendro o saúco.
Piorrea alveo-dentaria: menta silvestre, no-
gal o saúco.
Raquitismo: alcachofa, cebolla, nogal, rába-
no, trigo o zanahoria.
Seborrea: aloe, ortiga blanca o ricino.
Sinusitis: acanto, eucalipto, malva o manza-
nilla común.
Estrés: albahaca, manzanilla común, melisa
o romero.
Sudor en pies: aliso, laurel real o tomillo.
Supuración: caléndula, malva, nogal o zarza.
IV. ALGUNAS PLANTAS Y FLORES DE
NUESTROS PRADOS.
En la primavera, los prados de siega en Siero
muestran una gran policromía y pierden bajo
una gran cantidad de flores el llamado manto
de la Asturias siempre verde; ésta generosi-
dad de colores de nuestros prados junto a los
centenarios árboles de nuestro concejo, for-
man un conjunto de gran encanto.
Juan José Domínguez Carazo 219
Fig. 4. Tojo. Cotoya. Toxu, Úlex europáeus L.
Éste arbusto espinoso tiene una bonita floración amari-
lla, que dura desde noviembre hasta mayo.
6-Libro Siero v2.0 13/3/02 12:58 Página 219
De entre la gran cantidad de plantas con flo-
res de nuestro concejo, sobre unas ocho-
cientas especies, citaremos algunas de las
mas comunes.
Las primeras flores que hacen su aparición
son las primulas, que con su floración blan-
ca y en el centro amarilla, nos anuncian el
inicio de una nueva primavera.
Las Aguileñas: con sus bonitas flores de un
azul intenso e inconfundibles por el espolón
que tienen en su parte superior.
Los Berros de prado: que van con su colo-
ración desde el blanco rosado al violeta,
crecen en racimos en los prados que tienen
mucha humedad. Su jugo es usado por al-
gunos mal llamados pescadores para sacar
con facilidad las truchas de los rios de nues-
tra zona.
Los Cardos: Que con sus tallos y hojas es-
pinosas lucen en el centro unas bonitas flo-
res, que van desde el blanco al azulado.
La Celidonia o Cirigüeña: Que como dice el
refranero popular, “de todos los males ye
dueña”; ésta se suele encontrar al borde de
los caminos, su jugo amarillento se suele
aplicar como remedio para las verrugas, flo-
rece desde febrero a octubre.
Cresta de Gallo Grande: “Pitinos”. Ésta
hierba hemiparasitaria, es de todos cono-
cida por estar en casi todos los prados de
siega de nuestro concejo y tener su flor la
forma de cabeza de pollo, florece entre
abril y agosto.
El Diente de León: con su flor amarilla que al
madurar se convierte en una blanca bola de
aspecto algodonoso, donde están sus fru-
tos y que popularmente en Siero lo llama-
mos paracaídas.
El Escobal o Piorno: formando casi una ma-
ta con una gran profusión de flores de un
amarillo intenso.
Las Hortigas: “Hortiges”. Con su flor blanca
llena de pequeños pelos y a veces confun-
dida con la falsa hortiga.
Las Margaritas: “Margarites” .Hierba que
vive el los campos de siega de nuestra co-
marca, predominando con su colorido
blanco y amarillo sobre el resto de hierbas.
Su floración tiene lugar entre mayo y sep-
tiembre.
Los Tojos: “Toxu” o “Cotoya”. Es un arbus-
to que puede alcanzar los tres metros de
alto, muy espinoso de tallo de color grisá-
ceo del cual suelen salir las espinas; tiene
una floración de color amarillo intenso de
noviembre a mayo.
En Siero se utiliza aun como cama para el
ganado que unido al estiércol forman un
buen abono para los campos. Aunque ca-
si en desuso actualmente, se utilizaba pa-
ra calentar los hornos, en especial de ha-
cer pan por lo rápido que sus llamas ca-
lientan las paredes de los hornos.
La Zarzamora: “Escayu”. Arbusto trepador
espinoso que puede llegar a medir hasta
2,5 metros de alto; está protegido por
unas espinas, forma parte de un pequeño
ecosistema y su fruto, las moras, sirven de
alimento a gran número de animales, al
igual que entre su enmarañado ramaje crí-
an varias especies de aves.
Los Helechos: “Felechos”. Puede decirse
de este género de plantas que son casi
unos fósiles vivientes, dada su aparición
como fósiles en casi todos los sitios del
planeta y de la antigüedad de estas petri-
ficaciones.
220 Flora y Fauna
6-Libro Siero v2.0 13/3/02 12:58 Página 220
El mas conocido en nuestra zona es, el he-
lecho común, pteridium aquilinum, en su
parte alta y en desarrollo se puede ver co-
mo se enrollan en forma de espiral sus ho-
jas. Si practicamos un corte en su tallo po-
dremos ver con gran facilidad sus haces
vasculares característicos, que se aseme-
jan a un murciélago en reposo.
De esta misma división de plantas tenemos
a las que conocemos comúnmente como
“colas de caballo”, de la familia de las
Equisetáceas; son de fácil localización en
nuestro municipio en todas las zonas de
humedales y también en todo lo largo de
las orillas de la vía férrea.
V. EL ENCANTADOR Y DESCONOCIDO
MUNDO DE LAS SETAS.
El clima y la frondosidad de nuestro paisaje
hacen de Siero un habitat para las especies
micológicas digna de reseñar; no podemos
olvidarnos que para el desarrollo de las se-
tas es muy importante la humedad, así co-
mo la altura y temperatura, sin desdeñar la
riqueza de los suelos.
Las setas se pueden localizar en varios mini
ecosistemas, siendo las más fáciles de ver
las que nacen en las zonas destinadas a
praderia, y llamados seteros o corras, por su
forma de nacer en el campo formando cír-
culos o corros.
No tienen en Siero, como en el resto de As-
turias un uso importante dentro de la gas-
tronomía, pese a la gran cantidad de buenas
especies que tenemos; sólo algunos bares
las preparan y por desgracia la mayoría son
de cultivo.
Hace unos treinta años, un diario de tirada
regional dedicaba una pagina a este delicio-
so manjar y decía que Felisa. la esposa de
Luis Ximielga preparaba en su bar de Collo-
to, “Casa Ximielga”, unas 2.000 tortillas al
mes de este delicioso manjar.
Hace unos días pude hablar con Felisa y me
comentó con su gracia, desde su retiro bien
ganado del mundo de la hostelería, que
aquella noticia: “taba un pocu inflá, como
los buñuelos”, pero que sí había llegado a
hacer 60 o 70 en fines de semana.
Creo que Luis Ximielga (ya fallecido) puede
ser considerado como el precursor de los
nuevos buscadores de setas en nuestro
concejo, donde por cierto existe una socie-
dad micológica en Pañeda, que hace una
recolección y estudio de setas una vez al
año, al igual que presta su colaboración y
conocimiento en festivales agrarios dentro
de nuestro concejo.
Tiene Siero expertos conocedores de esta
materia, a los que se debe de consultar an-
te la menor duda, de no poder ser así, lo
mejor es cumplir con el aforismo de “gas-
tronómicamente, la seta menos venenosa
es la que dejamos en el prado”.
Tenemos que evitar esos consejos (por
erróneos) para identificar las setas que
son venenosas o comestibles, tales como
cocerlas con una moneda de plata y si se
pone oscura es que son venenosas, o co-
mer las que lo han sido anteriormente co-
midas por limacos, cosas que son total-
mente falsas.
Ximielga se definía como un entendedor de
ellas y en su vena poética dejó constancia
de este hecho, que fué musicalizado por su
amigo Falo Moro.
“Ximielga” eres un gran buscador
eres un luchador
da la seta sin par,
Juan José Domínguez Carazo 221
6-Libro Siero v2.0 13/3/02 12:58 Página 221
“Ximielga” eres un gran olfateador
eres un gran sabedor
del exquisito manjar.
Tu pasión por la seta
es algo que bien sabe Dios,
subes a les montañes
bajes a los valles
andes pomaraes
yes el amu la seta
de Colloto a Valdediós.
“Hay quien cree que les setes
se pañen a cestaos,
andando per les cunetes
en sin entrar per los praos”.
De entre las setas comestibles, citaremos
algunas de las mas comunes en Siero.
Una de las setas mas apreciadas es la se-
ta de primavera o seta de San Jorge, “Tri-
choloma Giorgii” o “Calocybe gambosa”
que se recolecta en las praderias y tam-
bién bajo arbustos y espinos, por la fecha
del santoral 23 de abril, no siendo esta una
fecha exacta pero si nos dá una aproxima-
ción sobre su aparición; va desde las zo-
nas más bajas a las alturas comprendidas
entre 300 y 600 metros. Son difíciles de lo-
calizar en nuestro concejo y a los conoce-
dores no les gusta dar su situación; prefie-
re terrenos calizos, es de color blanco con
láminas apretadas del mismo color, aun-
que a veces tiene un color blanco-crema.
Pueden localizarse en los prados que van
desde la parroquia de Marcenado a la de
Vega de Poja.
Las Lepiotas: “Macrolepiota Procera”, seta
que posee un sombrero con grandes di-
mensiones en forma de sombrero mejicano,
de coloración blanca amarronada, con for-
mas escamosas, muy común en la zona de
Aramil, Lieres y zona lindando con Sariego.
Gastronómicamente se cocinan con ellas
unos exquisitos “cachopos”.
Tiene otras de su misma especie, aunque
de menor tamaño que puede darse a equi-
vocaciones con la citada.
Los champiñones, “Agaricus Campester”:
muy comunes en nuestro concejo, de color
blanco y tal vez el mas conocido por la gen-
te. Tiene una coloración rosácea en sus cel-
dillas, lo que la diferencia de las santoder-
mas (Agaricus xanthodermus) las cuales tie-
nen una toxicidad de grado leve.
Gran cantidad de champiñones los tenemos
en la zona de El Berrón y desde Muncó a La
Collada.
Los coprinus: “Coprinus comatus”, “barbu-
des” o “matacandil”: tienen forma de para-
guas, su sombrero es escamoso y de color
blanco en el exterior; se pone prácticamen-
te negro en su interior cuando madura, cosa
que lo hace con una velocidad espantosa.
Se preparan salteados con mantequilla. Es
conveniente no meterlos en bolsas de plás-
tico tras su recolección, dada su rápida de-
gradación por efecto de su maduración; es
muy común en las zonas de Granda y Tiña-
na al igual que en la zona de la Belga. Pue-
de ser confundida con el, coprinus atramen-
terius, de sombrero liso y de efectos tóxicos
si es ingerida con alcohol.
De entre las setas venenosas citaré alguna
de las mas comunes:
Amanita Faloide. “Amanita phalloides”:
Esta seta podemos considerarla como las
mas venenosa de todas las que tenemos en
nuestro concejo y es de localización bastan-
te común en él.
Nace de una volva que hace una especie de
pequeño saco en su base y que puede estar
parcialmente enterrado, por lo cual debe-
222 Flora y Fauna
6-Libro Siero v2.0 13/3/02 12:58 Página 222
mos de tener mucho cuidado con esta es-
pecie; tiene el sombrero de un color blanco
averdosado y unas muy finas rayas oscuras,
desde el centro de su sombrero hacia afue-
ra. Sus láminas son de color blanco y pre-
senta un anillo a modo de falda en su pie.
Amanita muscaria. “Seta matamosques” o
“Amanita matamosques”.
Esta puede ser considerada como una de
las setas mas conocidas por la gente, aún
sin ser vistas por ellos, es la que se repre-
senta en todos los cuentos infantiles y la
que sale en casi todas las ilustraciones.
Es un placer poder contemplar esta joya de la
micología en los campos y más en la zona de
pinares, de sombrero rojo manchado con
pintas blancas, que parecen ser menores al ir
creciendo el sombrero; tienen las láminas, el
pie y la volva de un color blanco níveo.
Su sombrero segrega una sustancia visco-
sa, que es la que le da el nombre de “atra-
pamoscas”.
Juan José Domínguez Carazo 223
Fig. 5. Lepiota. Matacandil o parasol. Macrolepiota procera.
6-Libro Siero v2.0 13/3/02 12:58 Página 223
Aunque no es comestible, debemos de pro-
teger a esta especie por su gran belleza y
para el deleite de la vista de los que aman la
naturaleza.
Otras setas no comestibles a destacar:
Hongo yesquero, “Fomes fomentarius”,
“Yesqueru”. Este hongo tiene forma de pie o
pezuña de caballo, grande y de un aspecto
leñoso, de color grisáceo azulado y con ani-
llos de crecimiento de color mas intenso; es
un hongo parásito y era utilizado para en-
cender hogueras.
Tramentes versicolor: es una de las setas
que más a menudo podemos ver. Por vivir
asociada a maderas en descomposición de
árboles muertos, presentan una coloración
muy variada, desde un verde grisáceo en la
zona de entronque con el árbol a el blanco
en la zona exterior; salen formando platafor-
mas superpuestas y muy densas, tienen al
tacto un aspecto sedoso o aterciopelado,
dados unos minúsculos pelos que cubren
su sombrero. Es, al igual que la anterior-
mente descrita, una seta de configuración
leñosa y por tanto no comestible.
VI. ALGUNOS ARBOLES DIGNOS DE
VERSE EN EL CONCEJO DE SIERO.
En primer lugar y digno de considerarse mo-
numento natural, está el tejo que crece al la-
do de la antigua iglesia de La Collada. Bien
merece la atención de todo viajero que pue-
da desplazarse y ver este conjunto histórico,
(iglesia y tejo) que podríamos datar ambos
en el siglo X, dada la vieja costumbre de
plantar este árbol al lado de las iglesias. La
verdad es que se conserva mucho mejor el
tejo que la capilla, que es una auténtica rui-
na y donde cabe resaltar sus dos arcos late-
rales, ejecutados con piedra y el central,
ejecutado con otro tipo de piedra, arenisca.
De fácil acceso, se va por la carretera que
une Pola con Gijón, AS-248, saliendo de la
Plaza de les Campes, dirección Gijón. Se
pasa a 1 Km. por La Cabaña, a 3,4 Km. por
Muncó y a 7 Km. por Coroña, pasado el in-
dicador del K-14 de dicha comarcal y a po-
ca distancia, podemos ver un indicador a
mano derecha que nos indica a Ceñal, ( des-
de la salida de Pola a este cruce tenemos
8,3 Km.)donde se puede ver la nueva igle-
sia, que dista del mencionado cruce a 500
m. Al llegar a esta seguimos con dirección a
Cañal, no sin antes encontrarnos a 200 m.
con una desviación que nos indica a la iz-
quierda a Fresno y hacia la derecha a Ceñal
y Fariu, tomando siempre el camino de Ce-
ñal que nos queda a otros 200 m.
Nos encontramos con Ceñal y una nueva
desviación a la izquierda, a El Pevidal; to-
maremos el camino de la derecha donde
está un grupo de casas. Desde éstas po-
demos ver el conjunto antes citado y dig-
no de verse, que nos queda a tan solo
unos 400 m. al lado del cementerio, que
nos servirá de guía.
Esto queda a menos de 1,5 Kms de la des-
viación en la carretera general. Este cente-
nario tejo tiene un grosor, a un metro de su
base, de 4,23 metros.
Otro árbol digno de mención, aunque la ma-
jestuosidad del primero le reste importancia
es el roble que está a la entrada de la iglesia
de San Pedro de Granda. Tiene un perímetro
en su base de 7 m. y 94 cms.y a un metro de
altura de 4,83 metros. Fué una pena la tala
que se le efectuó indiscriminada, dejándole
solo la horquilla principal (que sirve de ca-
nasta para arrojar piedras) y suprimiendo to-
do el ramaje que le daba frondosidad.
De muy fácil acceso desde la carretera N-
634 de Pola a Oviedo, nos desviamos en
224 Flora y Fauna
6-Libro Siero v2.0 13/3/02 12:58 Página 224
Granda hacia la izquierda y a un kilómetro
aproximadamente sin desviarnos de ese ca-
mino, llegamos a los pies de ese hermoso
ejemplar, que está en la explanada de la
mencionada iglesia.
De menor edad pero digno también de re-
saltar, es el roble que está en la entrada de
la capilla de María Faes, La Carrera. Este ár-
bol puede considerarse totémico para los
moradores de los barrios cercanos, que de
él toman el nombre para su asociación de
vecinos de dicho lugar, “El Roblón”.
Otro roble digno de mencionarse está en la
parroquia de Ntra. Sra. de la Visitación (Tiña-
na), más concretamente en Fozana de Arriba;
forma un conjunto con una edificación al lado
mismo del camino. Para su localización se to-
ma en la N-634 a la altura de La Polesa la ca-
rretera que va hacia Tiñana y una vez que se
llega a la iglesia de Tiñana,a 2 km. se continua
todo recto dejando el cementerio a la dere-
cha; por esa misma carretera y tras llegar a un
cruce, donde podemos contemplar al menos
dos magníficos ejemplares de tejo en una fin-
ca que está a la derecha del camino, donde
Juan José Domínguez Carazo 225
Fig. 6. Tejo. Texu. Taxus baccata.
Este ejemplar extraordinario de Tejo esta al lado del cementerio y de la antigua Iglesia de La Collada,
con la que forma un conjunto histórico de gran valor
6-Libro Siero v2.0 13/3/02 12:58 Página 225
una señal nos indica hacia la izquierda a Fue-
yo y recto a Fozana de Arriba. Seguimos en la
carretera o camino recto, donde después de
andar unos 500 m. aproximadamente, nos
desviamos hacia la izquierda por una cuesta
bastante pronunciada que nos lleva sin ningu-
na desviación a este conjunto digno de verse.
A modo de pequeña pero válida orientación,
podemos decir que tiene al día de hoy, el úni-
co salvacunetas de parrilla metálica de todo
ese tramo de carretera a la izquierda.
Otro roble de magnificas dimensiones lo te-
nemos en Aramil, al lado del palacio de di-
cha localidad.
Tiene Siero una gran cantidad de castaños,
pero dignos son de mencionar los que es-
tán en la carretera que va de Pola a Noreña
por Ferrera; se sale de Pola de Siero por el
barrio de la Soledad con dirección hacia la
villa condal y a 1.900 m. de Pola y a tan so-
lo 300m. del pequeño puente que está en
226 Flora y Fauna
Cuadro 2. Topónimos relacionados con nombres de la flora
TOPÓNIMO
CASTELLANO ASTURIANO ESPECIE PARROQUIA
Acebal L´Acebal Acebo Lieres
Aveno Aveno Avena Vega de Poja
Carbayín Alto Carbayín Altu Roble San Juan de Arenas
Castañedo El Castañéu Castaño Bobes
Castañera Castañera Castaño Granda
Cerezales Cerezales Cerezo Santiago de Arenas
El Cirigüeyo El Cirgüellu Endrino Collado
El Fresno El Fresnu Freno Collada
El Pino El Pinu Pino Lieres
El Rebollar El Rebollal Roble Lieres
El Rebollar El Rebollal Roble La Pola
Escobal L´Escobal Sta. Mª de Carbayín
Espinera L´Espinera Espino albar La Barreda
Espinera L´Espinera Espino albar Lieres
Faya La Faya Haya Lieres
Felechín Felechín Helecho Feleches
Figarona La Figarona Higera Anes
Fresneda La Fresnea Fresno Lieres
Fresneda La Fresnea Fresno Viella
La Calabaza La Calabaza Calabaza Anes
La Cotaya La Cotaya Copa de árbol Lieres
La Madera La Maera Madera Anes
La Mata La Mata Arbusto Feleches
La Matuca La Matuca Arbusto Feleches
La Peral La Peral Peral Anes
La Rebollada La Rebollá Roble Aramil
La Rebollada La Rebollá Roble Celles
Los Cañales Los Cañales Cañaveral Lieres
Pumares Pumares Manzano Argüelles
Pumarín Pumarín Manzano Hevia
Yérbano Yérbano Hierbajos Anes
6-Libro Siero v2.0 13/3/02 12:58 Página 226
dicha carretera se encuentran en el mismo
margen derecho del camino los menciona-
dos castaños, de los cuales el de más gro-
sor, mide a un metro de su base 6,84 m de
perímetro. Estos majestuosos castaños
merecen una especial atención dado que
están cubiertos de hiedra que ahogan su
normal desarrollo.
Un abedul digno de verse está en Lugarín,
en medio de una finca al lado de donde vi-
vió Benjamín Puente “Jamín de la Perucha”,
Parroquia de Vega de Poja.
En el camino que orillea el río Nora de Pola
hacia el cementerio podemos contemplar
un álamo de magnificas proporciones así
como un buen ejemplar de fresno.
Dispersos por el concejo de Siero, tenemos
varios ejemplares de eucaliptos que supe-
ran las medidas dadas como normales para
esta especie de arboles de origen australia-
no, en Lugones, Tiñana y Valdesoto.
Tal vez no estén aquí recogidos todos los ár-
boles dignos de mencionar de nuestro con-
cejo pero si al menos están todos de los que
tenemos conocimiento, no cerrándose el
paso para la catalogación y si fuera preciso
inclusión en esta lista de hacerse nuevas
publicaciones.
LONGEVIDAD APROXIMADA DE LOS
ÁRBOLES MÁS COMUNES EN SIERO.
Puede sobrepasar de los 1.500 años: tejo.
Puede llegar hasta los 1.000 años: roble.
Llega hasta los 700 años: tilo.
Llegan hasta los 500 años: abeto, castaño,
olmo, pino silvestre.
Llegan hasta los 250 años: peral, pino galle-
go, manzano.
Llegan hasta los 200 años: abedul, acebo,
arce blanco.
Llega hasta los 150 años: fresno.
Llegan hasta los 100 años: álamo, aliso,
avellano, cerezo, espino, higuera, sauce.
Juan José Domínguez Carazo 227
6-Libro Siero v2.0 13/3/02 12:58 Página 227
6-Libro Siero v2.0 13/3/02 12:58 Página 228
Rutas
José María Berros Loredo
7-Libro Siero v2.0 13/3/02 12:57 Página 229
7-Libro Siero v2.0 13/3/02 12:57 Página 230
I. POLA DE SIERO-SAMARTINO. (PEÑA
CARESES)
Partimos de La Pola, en la Plaza de Argüe-
lles para seguir por la calle San Antonio,
tomando el trazado del antiguo camino re-
al que nos conduce a La Rienda y el Re-
bollar. Aquí cogemos la carretera AS-331,
que atraviesa la parroquia de Samartino en
dirección a Peón y Sariego. Nada más co-
menzar la calzada y a la derecha levanta
su airosa planta un espléndido ejemplar de
roble para el que se ha pedido protección
oficial, 100 metros más adelante y a la iz-
quierda, al borde de la carretera, halla el
caminante, un interesante mojón de pie-
dra, trabado entre bloques de cemento.
Este valioso ejemplar de señalización vial
es atribuido a los siglos XVI o XVII, refiere
la divisoria entre San Martín y La Pola y se
trata del único testimonio conocido en el
concejo sobre lindes y comunicaciones.
Ya en el Rayu, antigua fundición de campanas
de la saga de los Venero -Sergio y Dámaso
Venero- cerrada en los años 20 siendo de
prestigio reconocido en buena parte de la zo-
na central de Asturias, aún se conservan al-
gunas, las de San Martín de Anes (1894).
Aquí estuvieron radicadas cerámicas para la-
drillos y tejas, siendo muy acreditada y cono-
cida la cerámica doméstica que denomina-
mos modernamente del Rayu, sin que fuera
exclusiva de este lugar ya que habría de lla-
marse justamente cerámica de Samartino o
Vega de Poja, debido a que fueron numerosos
los alfares y artesanos establecidos en La Ca-
baña, Villar, Cobasil, La Cuesta, La Teya y El
Rayu entre otras. Floreció especialmente a
partir del siglo XVIII y posteriores, si bien se
cree su origen viene de mucho antes. Buena
parte de la materia prima -arcilla y magras-
era extraída de les pizarreres de Cobasil y La
Cabaña, en donde se dice fué localizada un
hermoso ejemplar de hacha de piedra, hoy
desaparecida su pista.
Centro deportivo municipal con piscinas,
una de ellas con cubierta de interés.
En La Venta, o Casa Leoncio, restaurada y re-
cuperada primorosamente por la familia de
Eloy Rodríguez se conserva un bello patio
porticado al estilo rural montañés; fue parada
de diligencias en el camino de oriente a Ovie-
do, hospedería colmado-llagar. En este lugar
levantóse una capilla u oratorio dedicado a las
ánimas, siendo demolida a mediados del siglo
XIX para dejar sitio a la carretera actual.
Pasando al almacén de papel y antes de to-
mar la curva, abandonamos la carretera tor-
ciendo a la derecha, retomando el camino
real, adentrándonos en el paraje umbroso
del río Moria o río Cuna, la presa del molín
de cotariello, la fuente Recuna, y un peque-
José María Berros Loredo 231
Fig. 1. Vista general de la Peña Careses
7-Libro Siero v2.0 13/3/02 12:57 Página 231
ño poblado de gitanos, modelo de pulcritud
y afabilidad de sus gentes sorprende al ca-
minante. Sobre el río el puente de piedra lla-
mado romano, también medieval, se halla
muy deteriorado y constituye la divisoria de
Samartino y Marcenado. La tradición popu-
lar atribuye su construcción a los moros de
quien se dice escondieron un tesoro en al-
guna parte del mismo. En una especia de
cantil o alcor sobre un meandro del río exis-
te un foso -llamado foso del pradiquín- el
cual fue utilizado como puesto de guardia y
vigilancia durante la invasión francesa y
también en las guerras carlistas. De él se di-
ce fue lugar de control para el cobro de al-
cabalas (peaje) para el paso del puente.
Abandonamos el lugar, tomando desvío hacia
la izquierda en dirección a la iglesia, por un
camino rural para atravesar el río, junto a la
fuente llamada del Cura, a salir de nuevo a la
carretera frente a la antigua panadería de Sa-
lustiana, en plena falla geológica de La Teya.
Ascendemos por la carreterilla al campo de
la Iglesia, cuyo templo románico de San
Martín nos detiene en el camino. La portada,
el arco de triunfo, arcosolio, inscripción del
dintel de la sacristía y otros elementos artís-
ticos lo convierten en visita obligada por su
atractivo cultural. Lamentamos no poder
apreciar la belleza de la cruz procesional gó-
tica -actualmente en Madrid-.
Antes de descender hacia Vega, capital de la
Parroquia que le da nombre físico además del
de San Martín o Samartino, contemplaremos
hacia el Sur, el hermoso bosque de robles y
castaños -muchos centenarios- del monte La
Peñuca, los castañeros de Perico y Braulio y
los cierros de Bienvenida, a quien se le rela-
ciona con los peregrinos a Santiago, además
de atribuírsele hechos sobrenaturales. Es va-
liosa la imagen del Cristo Crucificado actual-
mente en la capilla de Santa Lucía. La Leyen-
da de las 7 hermanas, la supuesta aparición
de la virgen a unos pastores y las andanzas
del famoso bandolero El Bernabé, de quien se
afirma se refugió en la antigua ermita, consti-
tuyen un buen pretexto para acercarse.
En este valle de Vega, según algunas cróni-
cas, tuvieron enfrentamiento los partidarios
del rey Alfonso XI, los de Pedro I y Enrique de
Trastamara, siendo célebres las correrías de
los partisanos o guerrilleros conocidos como
El Nietu, El Sastre y Fombella entre otros;
hostigaron las tropas francesas y constituye-
ron fracciones en las guerras carlistas.
La capilla de Santa Lucía, reformada lamen-
tablemente, vinculada por patronazgo a la
Casa de Argüelles allí existente como solar y
blasón de importante linaje en Siero. En Ve-
ga, la ería del Lalmalde, y la Casa Bañu don-
de fueron localizados materiales y restos de
una villa romana, aún sin excavar. Al este y
hacia oriente el Picu Castiello con poblado
protohistórico y numerosas leyendas.
Proseguimos el camino hasta llegar a La
Venta, antaño llamadas Venta de Arriba,
Venta de Abajo y molín de La Venta, a la iz-
quierda la casería del Ferradal donde exis-
tieron fragua o herrerías para la construc-
ción de ferradas y otros útiles agrícolas y
domésticos.
En la Casa Nueva, dejamos la carretera y to-
mamos el desvío a Careses, divisando des-
de un alto la silueta de La Peña y su perfil
llamado La Esfinge o La Momia. Llegados al
pueblo de Careses ya citado en las crónicas
del siglo X, ascendemos a La Torre, en don-
de se levantó un torreón o bastión defensi-
vo de la época y que mantuvo sus ruinas
hasta finales del siglo XIX.
Careses fue una villa de relieve en la edad
media; hubo mercados, fue centro de co-
232 Rutas
7-Libro Siero v2.0 13/3/02 12:57 Página 232
municación importante y en el entorno suyo
se levantaron diversas ermitas, la mayoría
desaparecidas, salvo la de Ordiales, del si-
glo XVIII, con una excelente talla de imagen
de la Purísima, recogida por un vecino.
A un tiro de piedra, La Peña Mayor y Peña
Menor o Peñuca, un cerro de roca caliza
carbonífera de unos 600 metros de largo y
549 metros de altura en la cota máxima.
En torno suyo se ha levantado reciente-
mente un establecimiento denominado Ca-
sa de Aldea dedicado a la promoción del
turismo rural.
La leyenda, la mitología y creencias popula-
res hacen del lugar un sitio de interés y ad-
miración, siendo de destacar igualmente la
naturaleza agreste y las motivaciones geoló-
gicas, botánicas y paisajistas de primer or-
den, únicas en la comarca.
La fuente Les Xanes, con un manantial sin-
gular -aumenta y disminuye cada 5-6 ho-
ras- atribuido por los naturales a las mare-
as costeras.
El Túnel de La Viona, los lagos de su interior,
la proximidad de yacimientos arqueológicos
de relieve: Picu Castiello, (Edad del Hierro),
y los del Paleolítico (Aveno), Las Marmas de
Aveno y La Cueva y santuario no lejano de
San Pedrín (Castañera-Sariego) son algunas
de las muestras más relevantes de este sin-
gular paraje.
Recorrido aproximado: 7 kilómetros y medio.
Tiempo: 2 horas y media.
José María Berros Loredo 233
Fig. 2. Mapa de la ruta 1
POLA DE SIERO
“ L A P O L A”
EL REBOLLAR
AS-331
N-634
RÍO CASERES
IGLESIA DE VEGA
SAN MART Í N
CAPILLA DE NUESTRA SEÑORA
DE BIENVENIDA
PICO CASTIELLU
436.86
CARESES
PICU EL CASTIELLU
488.64 PEÑA CARESES
554.04
EL RAYU
LA PARTE
LA CASONA DE VEGA
LA TORRE
N
7-Libro Siero v2.0 13/3/02 12:57 Página 233
II. POLA DE SIERO-MARCENADO-
ARAMIL.
Repetiremos una parte del itinerario de la
ruta número 1 hasta el bosquete del río Cu-
na. Pasado el puente de piedra tiramos a la
derecha y nos introducimos en un cierro de
castaños tomando un sendero de a pie,
dejando a nuestra izquierda la trinchera o
socavón de lo que fue camino real. Esta-
mos en Marcenado, parroquia que ocupa
el penúltimo lugar en extensión del conce-
jo, (1,62 kilómetros cuadrados) y de la que
por cierto pese a numerosas conjeturas
desconocemos la etimología de su verda-
dero nombre. Llegados al lugar de Rebolli-
nos, transitamos por el viejo camino real
hacia el cruce de Coruxeo, (por la abun-
dancia de coruxas -lechuzas, buhos, cára-
bos-). Se trata de una zona, antaño densa-
mente poblada de castaños y robles; en
este lugar aún se conservan dos fiensos o
mojones-linderos con Samartino localiza-
dos en la finca La Peñuca y en la caleya del
campillín al norte del poblado.
Tomamos el suave descenso hacia la iglesia
parroquial, también llamada de La Santa
Cruz, en ella reposan los restos de algunos
notables de la Casa de su Título, marquesa-
do instituido por el rey Carlos II, en la figura
de don Sebastián Vigil de Quiñones en
1.679. En las inmediaciones de la iglesia se
levantó una malatería u hospital de San Lá-
zaro como centro de acogida a enfermos
del mal de la rosa o lepra, peregrinos o indi-
gentes menesterosos quizás en el camino
francés de Santiago. Se le conocen impor-
tantes donaciones patrimoniales a partir del
siglo XIII junto a la de La Paranza, finalmen-
te fue clausurada en el siglo XVIII al igual
que aquella por ordenamiento de estas ins-
tituciones en la Regencia del Principado. Se
conserva en el Museo Diocesano una ima-
gen tardogótica de San Lázaro , además del
nombre de una fuente próxima, fuente y re-
guero milatos en Guaricio. En los prados ad-
yacentes de Santa Cruz se han localizado
numerosos restos humanos dada su proxi-
midad a la iglesia y malatería. En la Plazue-
la, núcleo principal de la parroquia existe
una casa portalada -Casa Lola la de Mela-
con blasón de los Vigil Quiñones, señores
de Santa Cruz de Marcenado.
Los vecinos saben que en este casa estuvo
la cárcel y el Ayuntamiento, cuando Marce-
nado fue Coto Jurisdiccional en el siglo
XVIII, de los que en Siero hubo varios. Fue
abolido en el siglo XIX centralizándose en un
solo concejo al modernizarse la administra-
ción municipal.
En el lugar del Forno, se conservan aún ves-
tigios de las antiguas tejeras-hornos para la
cocción de tejas y ladrillos.
234 Rutas
Fig. 2. La Plazuela (Marcenado)
7-Libro Siero v2.0 13/3/02 12:57 Página 234
Proseguimos el camino y antes de alcanzar el
Escamplero, subimos por la carreterilla de La
Braña, voz de origen prerromano, ascendien-
do hasta la aldea, asentada sobre una espe-
cie de atalaya recostada sobre el cerro o Pi-
cu Castiello de 436 metros de altura y del que
según la tradición habitaron los moros. El pi-
cu fue lugar de asentamiento de uno de los
diversos poblados protohistóricos de Siero,
en época castreña; al fundarse la Alberguería
de San Pedro -actual Pola de Siero- en el año
1.141, se cita como lugar de referencia geo-
gráfica “El Valle del Castro de Siero...”, lo que
sin duda se trata de esta fortificación habita-
da por nuestros primeros pobladores seden-
tarios. De él apenas quedan vestigios ar-
queológicos, sin embargo numerosas leyen-
das le atribuyen un carácter mágico y casi
seductor, donde las fábulas proliferan: grutas
y cuevas comunicadas entre sí con tesoros
ocultos. Hechizos y encantamientos, campa-
nas de oro etc., defensas de la guerra civil y
sobretodo la contemplación del panorama.
Desde aquí don Ramón Prieto Pazos, en su
obra descriptiva del concejo realizada para el
libro “Asturias” de F. Canella a finales del si-
glo XIX describía: “Para conocer a Siero, lo
mejor es verlo, y para verlo contemplarlo
desde el Pico Castiello...”
Buscando el descenso pasamos por Es-
camplero y llegamos a Aramil, antes de la
escuela (1.929), un caleru en buena conser-
vación, sobre el camino el Picu La Floria y a
la derecha el Picu Cuartes, donde aún se
aprecian trincheras de la guerra civil para
controlar la carretera, en esta dos ventas
históricas: San Roque y la Venta Pelayo, dos
casas con amplios corredores y traza rural
asturiana al lado de la de Pelayo, restos de
actividad de cerámica: tejas y ladrillos.
Camino adelante llegamos al Escariote, en
donde aún se aprecia el enlosado de la calza-
da medieval, estos dos trozos de pavimento
se atribuyen incluso a la vía antigua que algu-
nos relacionan con la presencia romana en la
localidad. El nombre de la Pedrera correspon-
de a un tramo -hoy hormigonado- que des-
ciende desde el barrio de San Roque hasta la
Reguerona y forma parte de esta vieja vía de
comunicación con el oriente de Asturias.
Al acercarnos al campo de la iglesia actual-
capilla de S. Rogue-, divisamos a nuestra
derecha la estampa del magnífico palacio
de los Vigil del que luego nos ocuparemos,
y a la izquierda tomamos el camino que as-
ciende al Cuitu y a la Casa Rectoral. Este lu-
gar fue zona de extracción de mineral de
hierro, restos que aún se aprecian por las ro-
cas abundantes en óxido de hierro, así co-
mo las oquedades y fosos que aún subsis-
ten en algunos cierros y fincas particulares.
Jovellanos se refirió a ellas en 1.795 califi-
cándolas de excelentes.
Se transportaba en carros a Trubia, Grado,
Mieres y La Felguera para sus fundiciones.
En San Roque, capilla del Santo Cristo de
San Roque, santo preceptor de enfermos e
indigentes, actualmente dedicada a Iglesia
parroquial a raíz del incendio en 1.936 de la
de San Esteban de los Caballeros -románica-
la que al parecer se proyectó trasladar al Na-
ranco a propuesta (¿...?) del arquitecto Sr. Pi-
dal para sustituir a S. Miguel de Liño; por
cierto la picaresca gremial no es de nuestros
días. En 1.941, el cura de Aramil, reclama al
campanero 23 kilos de cobre a 4 pesetas ki-
lo por no fundir las campanas con el peso
prometido. La puerta de ingreso es el arco de
la antigua capilla (siglo XVII), y la pila bautis-
mal fué la de la Iglesia de San Esteban.
Desde San Roque se divisa el palacio de los
Vigil, hacia donde nos encaminamos. Exce-
lente obra de factura montañesa; prototipo
de casa-palacio inserta en el ámbito rural.
José María Berros Loredo 235
7-Libro Siero v2.0 13/3/02 12:57 Página 235
De influencias clasicistas y herrerianas
cuenta con notables elementos arquitectó-
nicos: patio, torre, escudo, zaguán arquea-
do y la capilla son los elementos más so-
bresalientes del conjunto. Quizás fuera solar
fundacional de algún caballero godo llama-
do Aramirus, Alamirus, llegado a Asturias
desde Toledo. A partir del siglo XVII fue cu-
na de militares, clérigos y jurisconsultos re-
levantes de los Vigil Quiñones.
Muy próxima hallamos la iglesia románica
de San Esteban probablemente ligada en su
origen a la villa de su nombre; a finales del
siglo XII es documentada a la Casa de Nor-
eña y posteriormente se denominó San Es-
teban de los Caballeros hasta bien entrado
el siglo XVII. Vinculada al monasterio de Val-
dediós fue declarada monumento provincial
en 1.960 siendo panteón de la Casa de Vigil.
Notables sus representaciones artísticas: el
ábside, puerta sur, y entrada son de excep-
cional belleza decorativa.
Cercano a la iglesia y al lado de autovía
existió hasta que fue derribado para el pa-
so de la misma, un molino harinero, llama-
do de San Esteban, propiedad de la Casa
de Vigil. De él se tienen noticias documen-
tadas en el siglo XV.
Al mediodía divisamos los montes de Re-
tuerto y Castiello, concretamente en Retuer-
to existieron minas de carbón desde el siglo
XVIII, y más recientemente pozo Aramil o La
Vega, cerrado a finales de los 60. Existe un
túnel hoy tapiado que comunicaba Traspan-
do por el Piquero con la mina del Toral de
donde descendía una vía carbonera que
acercaba el carbón hasta la Vega para ser
embarcada en el ferrocarril de económicos.
De la villa de Tabladiello y del lugar del Xe-
lán, así como de las capillas del Espíritu
Santo en Pedraces, además de la de San
Antonio y San Bernabé en el mismo barrio,
existe reseña histórica de las cofradías y de
los edificios correspondientes.
Recorrido aproximado: 6 kilómetros y medio.
Tiempo: 2 horas.
236 Rutas
Fig. 4. Mapa de la ruta 2
POLA DE SIERO
“ L A P O L A ”
MARCENADO
ARAMIL
SAN ROQUE
IGLESIA DE
SAN ESTEBAN
LA BRAÑA
PICO LA FLORÍA
331.67
L´ESCARIOTE
LA PLAZUELA
EL RAYU
PICO CASTIELLU
436.86
RIO DE CASERES
AS-331
N
PALACIO DE ARAMIL
N-634
7-Libro Siero v2.0 13/3/02 12:57 Página 236
III. POLA DE SIERO-CELLES-VARÉ.
De la plaza de Les Campes, núcleo histórico
y comercial de la villa, tomamos camino por la
calle La Soledad, antes del Convento, por ha-
ber existido uno allí. Esta calle fue vía princi-
pal de comunicación con Oviedo a través de
Noreña, entre otras, siendo una ruta de pere-
grinos hacia Santiago. Llegados a la actual
plaza de la Pedrera, antiguo mercado de los
gochos, torcemos a la derecha por el llamado
camino de La Piñera, carreterilla que asciende
hacia dicho barrio en dirección norte; muy
próxima y detrás de Casa Tilano la fuente de
la Escosura de acreditado manantial. Supera-
das las primeras cuestas volvemos la vista
hacia La Pola contemplando una hermosa
panorámica de la moderna villa. Al llegar al
cruce de caminos que conduce al Otero, se-
guimos de frente por el llamado de Los Nava-
lones en las erías de Chamberín en dirección
a la parroquia de Celles. Por un momento
abandonamos este camino al coger un ramal
a la derecha que nos acerca a Villar, solar del
palacio de su nombre, propiedad de la familia
Bros, emparentados con los Cónsul, indus-
triales y comerciantes de origen francés fun-
dadores de la primera fábrica de loza en As-
turias a principios del siglo XVIII, muy aprecia-
da por sus colores y vidriado. El edificio se
conserva en mal estado, constando de un
cuerpo central de dos plantas al que se han
añadido reformas y diversas dependencias.
La capilla de San Juan, el mirador, la pajarera
el palomar y algunos magnolios notables en el
jardín o huerta representan lo más relevante
del conjunto. Aquí nació Francisco Antonio
Juan Nepomuceno Consul Jove, nieto del
fundador; fue médico notable y escritor erudi-
to, titular de cátedra en Santiago, autor de va-
rios libros sobre agricultura.
Retrocedemos al camino de Los Navalones
y al pronto divisamos a través de los casta-
ños el gran porte de la fachada del palacio o
torre de Celles. La portada del mediodía se
presenta espléndida por lo que el caminan-
te casi perplejo experimenta la necesidad
de abreviar el paso para plantarse ante la
soberbia traza decorativa.
De la parroquia de Celles señalaremos su
relevancia en la economía ganadera y frutas,
y que en sus 7,76 kilómetros cuadrados
contiene territorio de Noreña como son La
Felguera y Serrapicón. Merece comentar la
etimología de su nombre -cellarius- cillero,
granero, coto o jurisdicción que lo fue en el
medievo, tanto del monasterio de San Vi-
cente de Oviedo como del señorío de Nor-
eña. Las primeras referencias documentales
que conocemos datan del siglo XII. Existen
homónimos en Francia y Bélgica.
El palacio o torre de Celles, conocida tam-
bién de los Argüelles es una soberbia obra de
la arquitectura civil nobiliaria. De estilo barro-
José María Berros Loredo 237
Fig. 5. Vista de la Sierra del Aramo desde Varé
7-Libro Siero v2.0 13/3/02 12:57 Página 237
co se atribuye su traza y fachada al arquitec-
to gallego Domingo de Andrade. El mayoraz-
go instituido en 1.548 por don Gonzalo de
Argüelles estableció los vínculos troncales de
una sólida estirpe: los Argüelles-Celles, uni-
dos posteriormente a los Navia Osorio todos
ellos con numerosos solares de blasón en
Siero y otras partes de Asturias.
La ya comentada fachada, la planta rectangu-
lar, el patio central de columnas, las torres el
escudo de armas y los restos de la capilla
adosada al edificio principal constituyen uno
de los mejores ejemplos de la arquitectura ba-
rroca asturiana. Personajes como don Fran-
cisco Argüelles-Celles, Maestro de Campo de
Cataluña; don Francisco Argüelles Celles-Val-
dés, deán de la Catedral y Rector de la Uni-
versidad de Oviedo y fundamentalmente don
Pedro Argüelles-Celles al que se le atribuye la
reedificación del palacio en la última década
del siglo XVII dejaron su impronta a modo de
huella cultural y patrimonial.
Dejamos admirados la riqueza del palacio,
también con pesar por la ruina y expolio
que presenta para dirigirnos a casa Eduar-
do, en Lavandera y desde allí subir por el
sendero conocido como camín de Panice-
res que los naturales llaman de sacramen-
to alcanzando el barrio de Santianes en
donde se levanta la iglesia parroquial, la
casa rectoral, el cementerio y viviendas de
escasos vecinos.
La Iglesia parroquial de San Juan de Celles,
es la típica construcción de iglesia rural astu-
riana, quizás del siglo XVII, es posible que su
retablo mayor fuese diseño de Domingo de
Andrade, se desconoce la suerte del mismo;
se adorna con dos escudos heráldicos con
las armas de los Argüelles Celles Navia-Oso-
rio quienes dispusieron de beneficio de ente-
rramiento. Una imagen notable de la virgen, la
de Nuestra Señora de Fátima la cual goza de
gran veneración. El archivo parroquial data de
1.750. Próxima a la iglesia y en su mismo
campo la casa de Urbano Vallina, en donde
nació Fray Domingo García Ortega (Ortea),
misionero y mártir del siglo XVIII, muerto en el
Cerro de la Sal (Perú).
Situados en el cruce del camino que nos lle-
vará a la Rebollá y La Felguera-Noreña, en el
lugar del Picu, existe una gruta oculta por la
maleza llamada Cueva de la Ermita o Cueva
del Angel. Se recuerdan diversas leyendas
en torno a esa cavidad. En la misma buscó
refugio Pelayo y su hermana al huir precipi-
tadamente de Gijón ante las pretensiones
amorosas hacia ella del gobernador musul-
mán de la plaza.
Se cuenta que cuando un caminante se ex-
traviaba un misterioso ermitaño orientaba sus
pasos por el camino que conducía hacia Gi-
jón. Por último la de que voces misteriosas se
escuchaban en ocasiones desde lo más pro-
fundo de su interior. Respecto a la ermita ni
los más ancianos la recuerdan, sin embargo
es tradición de sus antepasados que allí exis-
tió. Hacia el oeste se levanta un pequeño ce-
rro o picu en donde actualmente se halla el
depósito del agua. En él se instaló un molino
de viento para la moltura de granos. En la lo-
ma de la Cubilina, hacia Los Campos y Cas-
tiello, citan la leyenda de un tesoro oculto el
cual para ser desvelado ha de romperse una
botella de agua bendita en el lugar elegido,
acompañando de rezos. Al lado en Castiello
existen dos piedras muy similares: la del bien
y la del mal.
Atrás queda la campa del Picu o Cueva de la
Ermita para iniciar el descenso hacia La Figa-
rona de Anes, pasando por la Rebollá, -un ca-
serío-, dejando a la derecha el camino de La
Felguera-Noreña, en donde recientemente se
descubrió el fósil de una vértebra de dinosau-
rio de hace unos 120 millones de años.
238 Rutas
7-Libro Siero v2.0 13/3/02 12:57 Página 238
En la Figarona ascendemos por la carretera
que nos lleva a Varé, dejamos al lado la ermi-
ta o capilla de San Pedro, de la que tenemos
noticias en la Alta Edad Media; la caja de la
vía del ferrocarril centenario de Langreo y el
túnel; aún quedaban recientemente restos de
algún edificio como el de la máquina de va-
por que servía de tracción para el remonte
del plano de la Florida, de unos 700 metros
de desnivel, a los convoyes de trenes de car-
bón y viajeros. Actualmente el relleno o es-
combrera que sirve para el cultivo de plantas
medicinales oculta para siempre una impor-
tante etapa de las comunicaciones e indus-
trialización de Asturias. En Varé, pequeño ba-
rrio de la parroquia de San Martín de Anes,
una de las más extensas de Asturias (26
km.2), se levanta una capilla con porte de pe-
queña iglesia bajo la advocación de nuestra
señora de la Asunción, de ella el Rey Ordoño
I en el 857 hace donación a la llamada iglesia
de Oviedo junto con otros bienes y propieda-
des. Los vecinos de San Martín de Anes tu-
vieron a través de la historia numerosos privi-
legios y concesiones reales. En Varé, conce-
de el ricohombre de Siero don Rodrigo Alva-
rez de Asturias en 1.310, una vigencia o
pragmática reconocimiento la potestad de
hacer puebla en La Pola la cual había sido
otorgada por el Rey Alfonso X 40 años atrás,
prosiguiendo la deseada organización con-
cejil. Existe un paraje próximo a la capilla de-
nominado los Palacios, lugar en que se cree
estuvo asentada alguna construcción pala-
ciega o torre del prócer asturiano. No distan-
te y hacia al Norte se divisa la parroquia de
Ruedes, de Gijón, donde existió una leprose-
ría al borde de un importante camino.
José María Berros Loredo 239
Fig. 6. Mapa de la ruta 3
POLA DE SIERO
“ L A P O L A”
LA PEÑA GÜERGO
257.65
VARÉ
SAN PEDRO
FIGARONA
LA BRAÑA
RIO NOREÑA
LA REBOLLÁ
CELLES
LA TORRE
DE CELLES
SANTIANES
IGLESIA DE SAN XUÁN
LLAVANDERA
PALACIO DE VILLAR
LA PIÑERA
N
AS-246
7-Libro Siero v2.0 13/3/02 12:57 Página 239
Dirección Oeste se encuentra Huergo, junto
al picu de su nombre, allí se han localizado
recientemente materiales del paleolítico me-
dio, y también cerámica medieval, esta últi-
ma de los siglos XI al XIII. Existe una ermita
en el pueblo dedicada a San Damias, santo
poco conocido, posee dicho edificio un ar-
co de triunfo apuntado de factura románica
tardía, siendo el entorno de extraordinario
atractivo natural.
En La Madera, barrio de la parroquia de Anes,
se levanta la torre de La Madera, lo que fue
según las crónicas propiedad de una orden
militar de las cruzadas. Por último en el Cam-
pón, de La Barganiza, no distante y en el Alto
de la Manteguera o Mantequera de Pañeda
Vieja, se han localizado vestigios de culturas
prehistóricas de antepasados sierenses.
Recorrido aproximado 9 kilómetros.
Tiempo: 3 horas y media.
IV. POLA DE SIERO, LA CARRERA,
VALDESOTO.
La salida más utilizada en la ruta determina-
da nos lleva a la estación del tren, hasta no
hace mucho apartada de la villa, como casi
todas, con un importante movimiento de
viajeros y mercancías; eran otros tiempos,
actualmente la utilizan muchos viajeros ha-
cia Oviedo, esencialmente; ha sido electrifi-
cado el tramo hasta la capital y remozadas
las instalaciones, formando parte del con-
junto urbano o ensanche conocido por la Is-
la. Cuenta la estación con algún elemento
de su pasado centenario: el reloj de pesas
del taller relojero de Basilio Sobrecueva Mi-
yar de Corao que aún funciona y el depósi-
to de agua para avituallamiento de las má-
quinas a vapor, hoy desgraciadamente de-
molido. No abandonaremos la Estación sin
echar una mirada a las ruinas industriales de
la antigua fábrica de luz de Electricista de
Siero y Noreña fundada en 1.900, nos que-
da una chimenea y el edificio principal. En la
presa del río el molino harinero, siendo el
heredero de otro conocido por el molín de la
Pola, recordado por los más veteranos por
los paseos hasta el río, por la pesca y los
baños, cosas que ahora son imposibles.
Cruzando el río Nora, el que por cierto el nom-
bre es de raíz prerromana, ya ponemos el pié
en La Carrera, no sin antes comprobar como
el agua a través de muchos millones de años,
formando un meandro talló la roca dejando
unos cantiles enfrente de la Estación. Al lado
del cementerio de la Pola, ubicado en térmi-
nos de La Carrera, y en la falda del monte
Gómez, afloraron en los trabajos de desmon-
240 Rutas
Fig. 7. Vista de Vega Muñiz
7-Libro Siero v2.0 13/3/02 12:57 Página 240
te para la autopista de finales de los 80, de-
terminadas rocas con fósiles de animales ma-
rinos, (Cretácico) 90-110 millones de años al
menos, rocas no recuperadas lamentable-
mente para utilización con fines didácticos.
Siguiendo el camino que nos lleva a Posa-
da, próximo al río, los restos de otra indus-
tria desaparecida, concretamente la fábrica
de sidra, alcoholes y vinagre “Lagar de
Nora”, sociedad fundada en 1.901. El moli-
no de Fon, o también del Alférez, por haber
sido propiedad del titular de dicho oficio
concejil instituido en la época de Felipe II,
probablemente ligado a la Casa de Faes o
palacio de Posada (¿...?). Llegados a Posa-
da, seguramente de una antigua venta o po-
sada, la casa de María Faes, en algunas
crónicas casa del río, solar natal de ilustres
personajes entre los que destaca Don José
María Pobiones y Celleruelo, Ministro de
Gracia y Justicia.
La construcción de factura neoclásica es
contemporánea de otros edificios similares
en el concejo.
El antiguo puente de piedra de Posada, del
que aún quedan vestigios de arranque, fue
derribado no ha mucho para dejar paso a
uno moderno y la fuente allí existente, recu-
perada por el Ayuntamiento y la iniciativa
vecinal. Río abajo los molinos de la chuta, la
galana y el de melero hablan de otros tiem-
pos y costumbres, molinos que junto a otros
se dice pudieron haber dado el apelativo de
fariñones a los naturales de La Carrera. El
de la galana, cuenta con una grácil pasarela
que vadea el río lo que constituye un atrac-
tivo turístico al visitante. Subiendo hacia La
Parte, un monolito de piedra recuerda a los
paisanos de nuestras aldeas, fue erigido en
1.990 por iniciativa popular. Pasamos por
Valire y desde allí antes de descender con-
templamos la belleza de Vega Muñiz; es un
hermoso valle apreciado ya en la historia
medieval de nuestro concejo. Al describirse
los límites del territorio fundacional del hos-
pital más tarde alberguería de la Pola, siglo
XII se refiere el documento de donación “..
in lacum de illa aspra..”, por existir aquí la
famosa fuente de Laspara o Laspra en el va-
lle que en ocasiones resultó abnegado por
las aguas del río Nora.
En Venta de Soto el puente romano-medie-
val de dos ojos, con notable deterioro de
pretiles y tajamar, siendo durante muchos
siglos paso obligado de comunicaciones
entre territorios del Nalón y Gijón.
Abandonamos la Venta echando un vistazo
a la capilla de San Juan, la cual conserva un
diminuto pórtico con columnas, siglo XVIII,
habiéndosele efectuado una reforma des-
afortunada pese a la buena voluntad de sus
acogedoras gentes. Seguimos camino hacia
Valdesoto, territorio sierense citado en el si-
glo XI, como “Sauto de Arborbono”, posi-
blemente por las características boscosas
del pasado. Llegados a Tiroco de Arriba, en
el lugar de Encimalavilla el palacio de los
Ponte, también de don Anselmo González
del Valle, catedrático en Lovaina, magnífica-
mente restaurado y cuidado por la propie-
dad actual; los aposentos palaciegos, tales
como la capilla, la panera, las cuadras y
otras dependencias presentan un aspecto
muy cuidado a los ojos del viajero. Las rui-
nas de una tejera, se sostienen aún ende-
bles a la espera de un final honroso. En Llo-
rianes tomamos el camino a derecha y nos
dirigimos a La Piniella para visitar la casa-
palacio de Los Covian o Cobian, del siglo
XVIII con su capilla de la misma época.
Volviendo sobre los pasos, ascendemos al
palacio de Carreño, o de la Condesa de Vi-
llarea, también de Canillejas. Es una obra de
factura neoclasicista y se halla dentro de un
José María Berros Loredo 241
7-Libro Siero v2.0 13/3/02 12:57 Página 241
recinto casi amurallado, siendo notable el
jardín de la finca donde se cuentan especies
exóticas por su valor botánico. El apellido
Carreño está ligado a la explotación de las
primeras minas de carbón en los montes de
Valdesoto y Carbayín y es notable la línea de
apellidos ilustres entroncados con este so-
lar: Carreño, Peón, Armada, Vereterra, etc.
La iglesia parroquial de Valdesoto se divisa
al tanto sobre un altozano dominante, fue
destruída en los incendios de templos pre-
vios a la guerra civil, posee un retablo mo-
derno con trabajo de ebanistería notable y
en el ala izquierda de la misma se encuentra
una capilla con el mausoleo de la casa de
Carreño o del palacio donde reposan varios
de sus miembros. En Leceñes la casa de
Faes, o Casona, la cual destaca por su gran
porte, de probable factura eclecticista re-
presenta la decadencia de épocas de pros-
peridad en las colonias.
Justo en el centro de dicho barrio de Lece-
ñes, La Casona de los Cobian, donde según
la leyenda popular atribuye la existencia de
celdas subterráneas utilizadas en tiempos
de la inquisición.
Recorrido aproximado 10 Kilómetros.
Tiempo: 3 horas y media.
242 Rutas
Fig. 8. Mapa de la ruta 4
POLA DE SIERO
“ L A P O L A ”
POSADA
F.E.V.E.
LA PARTE
VENTA SOTO
MONTE GÓMEZ
PALACIO POSADA
DE CASA FAES
RIO NORA
LA VENTA
VALDESOTO
PALACIO DE TIROCO
PALACIO O CASA
DE COVIÁN
PALACIO CASA
DE CARREÑO
VEGAMUÑIZ
TIROCO
PALACIO DE
LA CONDESA
A-8
LA PINIELLA
CAPILLA DE SANTO TORIBIO
IGLESIA
N
7-Libro Siero v2.0 13/3/02 12:57 Página 242
V. POLA DE SIERO, NOREÑA,
ARGÜELLES.
En la Pola, camino de Les Campes y de la
Soledad, en donde existió una ermita cuyas
ruinas o ubicación son desconocidas o más
que la tradición la mantenga en la memoria
de algunas gentes, seguimos carretera ade-
lante en dirección a Noreña; al iniciar un bre-
ve repecho nos adentramos en Forfontía de
la parroquia de La Carrera, de probable vo-
calización latina, “carrarius”, de camino de
carros, estrada pública o antigua vía romana
y sus variantes posteriores del llamado “ca-
mino francés”, en la ruta de las peregrina-
ciones a Santiago, además de otros traza-
dos de comunicación. De lugares de La Ca-
rrera mencionan los documentos medieva-
les, tanto en el siglo XII como posteriores.
Con motivo de la fundación del Hospital o
Alberguería de San Pedro se citan diversas
localidades de La Carrera como anexos te-
rritoriales a dicha fundación benéfica. Los
habitantes de La Carrera se les conoció en
el pasado con el apelativo de “fariñones” sin
que se conozca a ciencia cierta el verdade-
ro significado del mismo al igual que ocurre
con los naturales de determinadas zonas
del vecino concejo de Llanera.
En Forfontía, justo antes de casa Cueva to-
mamos un desvío que nos llevará al palacio
o torre del mismo nombre, se trata de un be-
llo exponente de nuestra arquitectura rural;
es casi la gran desconocida para mucha
gente y a sólo 25 minutos del centro de La
Pola. Del siglo XVII, con escudo heráldico
de los Argüelles y Vigil representa una es-
tampa bucólica de singular belleza; exquisi-
to rincón para los amantes de la pintura y fo-
tografía que allí acuden frecuentemente. Ha-
cia La Barreda, también conocido como
Campu Gallardu, o campo “L’Alarde”, refie-
re la tradición escrita sobre la leyenda del
guerrero visigodo llamado Bely el Rumi, que
tomado del árabe significa Pelayo, quien al
frente de un grupo de leales protagonizó
una demostración o proeza bélica ante los
moros, ocasionándoles importantes bajas,
siendo arrojados a unos pozos próximos a
La Torre, llamados pozos de los moros.
También citan las crónicas escaramuzas de
los partidarios de Pedro I, y su hermanastro
Enrique de Trastámara. Camino adelante el
cementerio, en su parte Este, el solar de la
que fue iglesia románica de San Martín, si-
glo XII, destruida en 1.936. Buscando el
descenso por el camino que nos lleva a Fe-
rrera, contemplamos una hermosa panorá-
mica de El Berrón y Noreña, además de
otras localidades próximas.
Ferrera, del que toma el nombre por la exis-
tencia de artesanos del hierro: herrerías o si-
milares, el Molino de La Zarraguela, actual-
mente inexistente, al igual que el taller de
gaitas; próximo y en una pequeña riega los
José María Berros Loredo 243
Fig. 9. Paisaje de Forfontía
7-Libro Siero v2.0 13/3/02 12:57 Página 243
pozos de los franceses; se oye el discurrir
del agua por su interior: Al parecer allí fue-
ron arrojados los cuerpos de algunos inva-
sores franceses hacia 1.808.
Camino de Noreña y en sus arrabales, el pa-
lacio de Miraflores, o de La Mariscala, el
mismo perteneció a Siero, siendo de estilo
clasicista y herreriano. Casa de acogida pa-
ra jóvenes tutelados a cargo de la adminis-
tración del Principado, fue solar de los Lo-
renzana, Pola, Hevia, Argüelles, Celles, etc.,
allí vivió y murió entre otros personajes, don
Alvaro Flórez Estrada, y doña Josefa Ventu-
ra Pola-Navia, conocida por La Mariscala,
dama de probada generosidad a quien se le
atribuyen hechos casi sobrenaturales en el
socorro de indigentes y menesterosos.
En Noreña, también llamada villa condal, tí-
tulo actualmente abolido, es obligada la pa-
rada para reponer fuerzas tomando un refri-
gerio en alguno de los establecimientos
existentes en torno al kiosco modernista de
la música. Al parecer Noreña, toma el nom-
bre del río, el cual nace en La Collada, como
regueru El Pevidal, La Fuente Veneros y el
reguero Solavilla; es el concejo más peque-
ño de Asturias, 5,29 kilómetros cuadrados
aproximadamente, con dos territorios den-
tro de Siero, La Felguera de Celles con La
Peral y Sarrapicón, además de La Pasera,
en los montes de La Paranza. Esta villa
cuenta con importante industria cárnica y
chacinera cuya tradición es notable, habien-
do sido importante igualmente la actividad
gremial de curtidos y zapateros. Fué territo-
rio de Siero con cita documental por vez pri-
mera en el año 989 como “Vilanova de Ana-
sa”, si bien hasta bien entrado el siglo XII se
desconocen otras noticias de la villa dentro
de la jurisdicción de Siero; es en el siglo XIV,
cuando aparece ligada al señorío de Los Al-
varez de las Asturias y más en concreto al
prócer don Rodrigo, como primer conde y
señor del solar y fortaleza de Noreña. Se
desconoce el emplazamiento exacto del
castillo y sus dimensiones, si bien algunos
historiadores lo sitúan en la zona del Castri-
llón, próxima a la iglesia parroquial. Ciertos
cronistas indican que sus ruinas sirvieron
entre otras, para levantar la tapia del ce-
menterio y rellenar la calzada del camino ha-
cia Oviedo. Viajeros ilustres del siglo XVIII
contemplaron almenas y muros en ruinas.
La iglesia de Santa María, del siglo XVI, le-
vantada sobre otra anterior, de estilo clasi-
cista y herreriano posee cubiertas goticistas
y notables retablos barrocos traídos de To-
rrelobaton, (Valladolid); fue enterrado en ella
entre otros el obispo conde don Diego Ra-
mírez de Guzmán. En la parte alta de la villa
se encuentra el recinto del palacio del Re-
bollín o de los Llanes Estrada, de porte cla-
sicista y barroco, aquí nació don Alonso
Marcos de Llanes, obispo de Segovia y Ar-
zobispo de Sevilla en tiempos de Carlos III,
siendo propiedad actualmente de los here-
deros de don Juan Uría insigne historiador
asturiano. La plaza de La Cruz, La Torre del
Reloj del siglo XVIII, el Ayuntamiento, el mo-
numento a don Pedro Alonso Bobes, obra
de Mariano Benlliure y la ermita del Ecce-
Homo con retablo de la Escuela Castellana
constituyen los elementos más primordiales
de nuestra estancia urbana por la villa.
Abandonamos Noreña por el Fontán, descen-
diendo hacia La Reguera, tomando camino
de Argüelles, bordeando las ruinas de una fá-
brica de productos cárnicos allí existente, di-
rigiéndonos de inmediato al barrio de Puma-
res y de aquí a La Torre, en Fuentespino, Ar-
güelles, es posible que tomara el nombre del
linaje del mismo apellido, cuyo origen puede
localizarse en la provincia de León.
La casa-palacio o torre también conocida por
este nombre, es de estilo clasicista y herreria-
no, siendo coetáneo de otros de Siero: Aramil,
244 Rutas
7-Libro Siero v2.0 13/3/02 12:57 Página 244
Vigil, Hevia, Meres, etc., también fortaleza de
la familia Vigil Quiñones, conservándose aún
restos al lado derecho como arranque de un
cubo medieval. Posee escudo de los Argüe-
lles sus titulares. A escasa distancia se levan-
ta el palacio de señoritu don Carlos Argüelles
Meres, con su capilla barroca. El escudo de
los Argüelles además de otras características
datables en el siglo XVIII.
Retrocediendo sobre nuestros pasos lle-
gamos al campo la iglesia en donde se le-
vanta sobre un suave promontorio el tem-
plo parroquial de San Martín en el camino
de Santiago. Es la iglesia que conserva
elementos arquitectónicos más antiguos
de Siero. Celosías prerrománicas, quizás
del siglo IX o X, además de una supuesta
inscripción latino bizantina. Arcos románi-
cos en la portada Sur, además del arco de
triunfo; sepulcro de Ruy González de Ar-
güelles en la capilla derecha.
Finalmente la portada principal de factura mo-
dernista por restauración a principios del siglo
actual nos dejan gratamente sorprendidos.
Al lado y cercanos diversos establecimien-
tos y bares donde reponer fuerzas al tiempo
que comprobamos la construcción de mag-
níficas casas y chalets de calidad, surgidas
en los últimos 20 años.
Recorrido: 7 kilómetros.
Tiempo: 2 horas y media.
VI. EL BERRON-HEVIA-SANTA MARINA
Y LA PARANZA
Desde El Berrón, tercer núcleo en importan-
cia por habitantes, del Concejo, destacado
centro ferroviario en la región, y nudo de co-
municaciones por carretera, se toma camino
de Hevia, por la carreterilla de Los Campo-
nes, en donde se levanta un pulcro poblado
de viviendas unifamiliares construídas por la
antigua Organización Sindical, sobre los años
60; cruzamos el Nora, por un amplio y mo-
derno puente inaugurado recientemente. En
Orial aún se conserva el antiguo molino hari-
José María Berros Loredo 245
Fig. 10. Vista general de la Peña Careses
LA REGUERA
PALACIO DE ARGUELLES
O DE LA TORRE
PALACIO DE
DON CARLOS
NOREÑA
PALACIO DE LOS URÍA
TORRE DEL RELOJ
PUMARES
IGLESIA DE SANTA
MARÍA DE NOREÑA
RIO NOREÑA
PALACIO DE MIRAFLORES
FERRERA
EL PALACIO
FORFONTÍA
POLA DE SIERO
“ L A P O L A ”
SAN MARTÍN
DE ARGUELLES
N
7-Libro Siero v2.0 13/3/02 12:57 Página 245
nero de Pin El Chutu, unos metros más ade-
lante a la izquierda y en una pequeña cam-
pera el roblón; es un personaje al que hay
que saludar por su centenaria existencia y la
recia estampa de su figura. La carretera local
SI-6, que nos lleva a Santa Marina se aproxi-
ma al río entre castaños y humeros. A la altu-
ra de Canfrías, un pequeño ramal nos acerca
a La Casona conocida por la de Aquilino El
Pitu, actualmente propiedad de la familia Ma-
saveu; es imposible acercarse a la misma por
la cerca, no obstante el curioso puede apre-
ciar la belleza de su porte: antiguo solar de
hidalgos con blasón de pendón y caldera,
muy posiblemente ligado a la Casa de los
Hevia, la que desde aquí se contempla; dos
torres señeras muestran al viajero la casa
fuerte de dicho linaje. Los Evia o Hevia cuyo
escudo de armas muestra 7 torres con cal-
dera. Fueron durante siglos una de las fami-
lias más influyentes de la nobleza rural en el
concejo de Siero y fuera de él. Don Diego,
Obispo de Oviedo, dona importantes bienes
a San Salvador en el siglo X; Don Lope, de
quien dice Carballo acudió con su gente a
Las Navas de Tolosa, siguiendo al Alfonso VIII
en otras campañas, concediéndole el título
de conde; Don Gutierre de Hevia, Don Rodri-
go de Hevia, etc., son algunos de los ilustres
descendientes de esta casa. En el siglo XVI
se funda el mayorazgo. En la posguerra fue
adquirida por Masaveu quienes llevaron a ca-
bo notable rehabilitación y mejora convirtién-
dola en residencia de la familia. Resulta im-
posible acceder al mismo recinto incluso la
observación exterior se hace dificultosa; se
afirma que en el palacio se conservan impor-
tantes colecciones de muebles antiguos, pia-
nos y pinturas.
Camino de Santa Marina, cuya denomina-
ción en la edad media fue de Mercado San
Pelayo en el siglo X, también de Cuclillos en
el siglo XII, probablemente por la abundan-
cia de estas aves; dejamos a la izquierda en
el viaducto de la carretera de Langreo, el
molino de Quirós, en el río Les Calles; ape-
nas queda signo alguno de esta actividad.
Ascendiendo hasta Fuentemelga, una enor-
me castañal nos flanquea el camino para
acercarnos a La Torre, o Casa Mero, se tra-
ta de una torre de la que casi nada se sabe;
puede que estuviera ligada a los Bernaldo
de Quirós, carece de escudo y destaca por
su interés la entrada principal cuyas dovelas
forman un arco goticista, probablemente del
siglo XVI-XVII; las pumaradas y la abundan-
cia de todo tipo de árboles frutales confir-
man a Santa Marina como tierra de gran ri-
queza agrícola con justa fama a través de
los siglos. Cercana la iglesia, 4 robles resis-
ten el paso de la vida junto a casa Pin el de
Barreu, en Casa Arbesú, se pueden tomar
unos culinos de buena sidra antes de acer-
carse a la Iglesia parroquial. La obra fue le-
vantada a principios de siglo e incendiada
en los prolegómenos de la guerra civil, re-
246 Rutas
Fig. 11. Panorámica de los montes de La Paranza
7-Libro Siero v2.0 13/3/02 12:57 Página 246
construida posteriormente presenta una
portada con dos columnas, una a cada lado,
capiteles y cornisas probablemente de fac-
tura románica, muy posiblemente proceden-
tes de la antigua iglesia, alguno de cuyos
muros -cabecera- se levantan en el recinto
del cementerio; un pórtico del lado sur, y
sendas columnas que lo sustentan constitu-
yen lo más relevante de este templo.
En el campo de la iglesia, se toma el cami-
no que conduce a los montes de La Colla-
da, San Pelayo y La Paranza, antes en el lu-
gar del Campo tendremos que detenernos a
contemplar el Palacio de Samposagrado o
de los Bernaldo de Quirós; es de estilo re-
nacentista con tradición goticista, y los es-
cudos refieren las armas de los Hevia, Qui-
rós, Valdés, Estrada y Lavandera. Posible la
existencia de un antiguo torreón, transfor-
mado en el palacio posterior; la gran puerta
de entrada, la ventana geminada, los vanos
y escudos sobre la puerta principal son al-
guno de los elementos más destacados de
este recinto. Retornando de nuevo al cami-
no que nos llevará a La Paranza, el río So-
merón o Garavixu, discurre por una riega
cuyo paraje natural con bosque es de ex-
traordinaria belleza y atractivo. Los restos
de viejos molinos sobreviven sus penas, sus
leyendas: El Molín de Quirós, el de Rual, el
de la Zarzuela, el de Jeromo Narciso, ahora
de Socorro, el de Gorromba, el de Perlu, el
de Justo y el de Casa Abundio, alguno de
ellos funcionando, son el mejor exponente
de un pasado ligado al cultivo de los cerea-
les tradicionales junto con el maíz.
En La Collada y San Pelayo después de un
ascenso serpenteante la proximidad de los
montes de La Paranza y las riegas y bos-
ques de sus laderas. De San Pelayo nada
queda de la antigua iglesia o ermita citada
en el siglo X, de aquí se puede subir por la
izquierda, por un camino construído hace
unos años hasta Ricabá, es un poblado con
un par de vecinos, donde parece que el
tiempo no pasa, aquí se toma el agua que
durante años abasteció a Noreña; más arri-
ba La Pasera, coto jurisdicional de Noreña,
y en el monte una necrópolis con yacimien-
to tumular del Neolítico.
En el ascenso a La Paranza, es posible con-
templar una hermosa panorámica de parte de
los concejos de Siero, Noreña, Llanera, inclu-
so la costa. La Paranza, cuyo nombre indica
lugar de caza, monterías, etc., es un paraje de
excepcional valor ecológico, paisajístico y hu-
mano, aquí al igual que en Ricabá, el tiempo
no existe, rompe esquemas, es nuestra loca-
lidad de montaña por excelencia y la gran
desconocida para muchos sierenses. A 437
metros de altura cabalgando sobre el cordal
de su nombre apenas le quedan vecinos, me-
dia docena de casas habitadas: ruinas, casas
cerradas, emigración y abandono, sin embar-
go, la paz y el sosiego hacen placentero el lu-
gar al caminante avezado.
En el siglo X, ya se conocen disposiciones
testamentarias de Santa María de La Pa-
ranza, posteriormente se la denominó
Santa María del Camino, debido al paso
de caminos reales en direcciones diversas:
el llamado de Castilla y el de Campo de
Caso a Oviedo. La denominación de “ca-
mino francés”, la registramos en docu-
mento del siglo XVII. Ligada a la Casa de
Meres, fue título de su marquesado al con-
cederse por el rey Carlos II a don Antonio
Argüelles Meres Valdés. Coto jurisdiccio-
nal con Ayuntamiento propio derogado en
el siglo XIX. En sus términos existió una
malatería u hospital de leprosos, se cono-
ce su datación en el siglo XIII.
En Peñoba, un pequeño caserío de la parro-
quia, hacia Riaño, estuvo localizado en al-
guna ocasión el establecimiento asistencial,
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debiendo abandonarse por la abundancia
de lobos y otras alimañas. En el siglo XVIII
fue clausurada esta casa pasando sus bien-
es a disposición del llamado Hospicio Pro-
vincial. La iglesia parroquia de la que aún
queda un montón de piedras en un matorral
a la vera del camino fue incendiada en 1.936
conservándose la campana en poder de un
vecino de Lugones.
El mesón del pueblo era el lugar de parada
de arrieros y trajinantes que desde Campo
de Caso se dirigían a Oviedo. En el lugar
de La Torre, se cree fue levantado un to-
rreón de vigilancia y defensa del camino
de Castilla y Langreo. La abundancia de
caza, la calidad de sus pastos y la bonan-
za de sus frutos, especialmente manza-
nas, ciruelas y cerezas, eran muy aprecia-
das en los mercados de Oviedo y Langreo.
Hace años se explotó una cantera de cali-
zas para fundentes, fue abandonada sin
ningún cuidado, de nuevo y al parecer, en
territorio de Langreo, otra cantera amena-
za hacia el Sur, con transformar y destruir
este idílico lugar.
Recorrido aproximado: 9,5 Kilómetros.
Tiempo: 3 horas.
248 Rutas
Fig. 12. Mapa de la ruta 6
N
FONTEMELGA
LA TORRE
EL SOLAZ
IGLESIA DE SANTA MARINA
EL PALACIO
SAN PELAYO
LA PARANZA
LA PASERA
LA RICABÁ
PALACIO DE HEVIA
CASA EL PITU
(CANFRIAS)
HEVIA
ORIAL
RIO NORA
EL BERRÓN
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Se terminó de imprimir este libro
en los talleres de gráficas Rigel en Avilés
el día 19 de marzo de 2002,
festividad de San José
Quod scriptum, impresum est
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El área territorial que ocupa el actual concejo
de Siero se encuentra en un lugar estratégico
de Asturias, hecho circunstancial que hace
que esta tierra y sus habitantes estén llamados
a jugar un papel importante en el contexto
regional. El Libro de Siero pretende ser un
referente obligado para un mejor
conocimiento de este territorio, a través de sus
páginas nos acercamos a su historia; se nos
posibilita conocer los procesos de
transformación del espacio geográfico, el
poblamiento, la diversidad funcional de sus
parroquias; los legados materiales de nuestros
antepasados ricos en arquitectura civil y
religiosa; recuperar las tradiciones populares
y el folclore. Siero de paisaje suave, hogar de
especies vegetales y animales, donde aún
podemos encontrar robles y castaños; un paseo
por las diversas rutas propuestas nos acercan a
ese mundo donde se funde la historia, la
mitología, las leyendas. Este libro intenta ser
un recurso de calidad a disposición de todas
aquellas personas que deseen conocer la
llanera de Siero. No obstante lo anterior, esto
no habría sido posible sin el concurso
desinteresado de los autores de los diversos
capítulos que componen el libro, todos ellos,
personas de reconocido prestigio que han
puesto su saber, su conocimiento, su verbo y
pluma ágil a disposición de éste proyecto.
Gaspar Fernández Cuesta • María Dolores Alonso Cabeza
Fructuoso Díaz García • Ana María Canseco Oyarbide
Rosa María Villa González • Javier García Díaz
Gregorio Fonseca Antuña • Juan José Domínguez Carazo
José María Berros Loredo
Ayuntamiento de Siero

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