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Formación Integral del Perdón · semana 14 escueladelperdon.org Índice La gran proyección 2 La negación del

Índice

La gran proyección

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La negación del Ser y la culpa inconsciente

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La

responsabilidad total

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El sentir esencial

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Prácticas

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  • 47. Este conflicto es un símbolo de mis memorias dolorosas

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  • 48. No necesito defensas

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  • 49. Soy el goce

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  • 50. La mirada de la verdad

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Formación Integral del Perdón · semana 14 escueladelperdon.org La gran proyección La proyección cuántica Las interpretaciones

La gran proyección

La proyección cuántica

Las interpretaciones que nos han ofrecido los físicos cuánticos desde hace ya varias décadas representan todo un nuevo paradigma para entender lo que tus ojos están conte mplando y tus oídos están oyendo. Lo que desde el punto de vista mecanicista era una realidad objetiva, es decir, un paisaje compuesto por objetos independientes del sujeto que los observaba, ahora pasa a ser algo en estrecha dependencia del observador. Para ser más exactos, los físicos cuánticos dicen que, si el observador no está presente, la materia, los objetos, todo lo que parecía ser objetivo, se convierte en pura tendencia, ondas de probabilidad, matemática insondable en su complejidad, hasta el punto de parecer aleatoria. Y es en el mismo instante en que el observador percibe cuando la fórmula se completa y el escenario toma forma como materia o energía. De manera que, según las conclusiones de los experimentos y los cálculos de los científicos más avanzados, la materia y la energía, que no son sino frecuencias distintas de lo mismo, aparecen como percepciones del observador, que somos tú o yo.

No intentamos apoyar las interpretaciones de estos científicos. Sin embargo, sus hallazgos nos han permitido abrirnos progresiva y colectivamente a nuevas maneras de comprender la experiencia que percibimos. Han introducido en la ciencia un punto de vista muy cercano a considerarnos conciencia en lugar de cuerpos y, por tanto, un punto de partida para comenzar a entender que todo lo que percibimos está en la mente.

Estas nuevas nociones de la ciencia nos acercan a los principios básicos registrados en antiguos escritos metafísicos, como los himnos Vedas hindúes, que revelan que todo lo que percibes surge de la mente, al igual que las antiguas enseñanzas del Kybalion cuyo primer principio es «El universo es mente»— y un sinfín de referencias a lo mismo y a lo largo del tiempo, incluidas tanto las de Buda como las de los chamanes de tribus de todo el mundo. Este paradigma resulta fundamental para la mentalidad de paz.

El despuntar de la física cuántica en estos tiempos tan solo es un símbolo de que la mente colectiva ha abierto por fin las puertas a la metafísica —que significa «más allá de la física»— al conectar materia y mente. Ahora estamos más preparados para ver de otra manera.

Aquí hemos puesto en relación con la física cuántica y con la sabiduría intemporal el punto de partida del nuevo paradigma que ya hemos mencionado repetidamente a lo largo de este curso, pues es la piedra angular del perdón: la mente genera experiencias, es su función. No puede dejar de hacerlo, porque brota de su naturaleza. Pero las experiencias que produce la mente dependen de los conceptos e ideas que da por verdaderos. Por ejemplo, si la mente cree ser un cuerpo, produce una

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Formación Integral del Perdón · semana 14 escueladelperdon.org experiencia perfectamente acorde con la idea de ser

experiencia perfectamente acorde con la idea de ser un cuerpo. ¿Te suena? Todo lo que sientes y percibes, desde lo más grande hasta lo más pequeño, es producido por la mente.

La proyección del mundo

El mismo programa que te hace creer que eres un cuerpo te impide asumir con naturalidad esta nueva manera de ver lo que siempre has llamado «realidad». Por este motivo, el cambio de percepción requiere práctica, un entrenamiento experiencial para abrir la mente a la comprensión y mirar de otra manera.

Cuando la mente funciona bajo el programa ego, produce experiencia mediante la proyección. La proyección en sí es una expresión de la separación, ya que se arroja afuera toda idea sin perdonar, todo conflicto interno, separándote de él y alejándolo de la comprensión sanadora. El programa se basa en la separación; la proyección es su forma de hacer las cosas. De este modo es como produce un “medio ambiente” externo a la conciencia, un entorno.

La proyección te hace creer que hay un fuera y un dentro.

El programa ego, en el cual hemos decidido creer a un nivel profundo de la mente, distorsiona el poder creativo de nuestra mente colectiva y la usa para fabricar un mundo basado en la separación. La dualidad es la marca de todo lo que percibes: luz y sombra, día y noche, hombre y mujer, bueno y malo, inocencia y culpa. En este mundo nada tiene significado si no es porque una cosa está en relación con otra. Es el mundo de lo relativo. En él parecen tan reales la verdad como la mentira, Dios como el diablo, el bien como el mal y la inocencia como la culpa. Todos los conceptos relativos se basan en la diferencia; uno de ellos no puede existir sin el otro. Y con la diferencia vienen la diversidad y la fragmentación. No hay dos granos de arena iguales, ni dos instantes idénticos, ni dos personas iguales.

El mundo es una experiencia mental que procede de un programa perceptivo de separación llamado ego, en donde reside toda tu limitación, y que tradicionalmente se ha atribuido a Dios. Sin embargo, Dios solo tiene un significado: absoluto y puro amor, absoluto conocimiento o verdad —logos—, vida total e ilimitada. Esto no tiene nada que ver con el mundo que percibes, un mundo de opuestos mezclados en donde el amor está mezclado con el sufrimiento; el placer con el dolor, y la vida con la muerte. El mundo no es la verdad, sino una proyección mental. Tú, como la mente, has proyectado el conflicto interior derivado de negar tu Ser y por tanto creerte separado de tu fuente. El resultado de esta proyección es una experiencia de un mundo que parece oponerse a ti, en donde todo es contradictorio, confuso, caótico y conflictivo.

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Formación Integral del Perdón · semana 14 escueladelperdon.org El mundo que ves fuera es un espejo
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Formación Integral del Perdón · semana 14 escueladelperdon.org El mundo que ves fuera es un espejo

El mundo que ves fuera es un espejo de lo que crees ser.

Tu experiencia no es la realidad, sino solo una experiencia programada en torno a la individualidad. Sabrás qué es la realidad cuando recuerdes tu verdadera identidad y no necesites un programa que te fabrique una falsa. Esta experiencia no es la experiencia del Ser, la cual aguarda a que despiertes de este sueño.

Una sola mente

¿Tu mente o mi mente? Toda la mente. Nosotros somos solo una mente. Ni siquiera un conjunto de mentes conectadas, sino una sola mente. Somos uno. Una mente es la que produce todo el universo que percibes. Tu mente, que es mi mente, es toda la mente. La misma mente es la que se vive en cada persona que ves. Tras cada conciencia aparentemente individual que habita en este universo solo hay una mente: tú. Yo. La misma mente que somos todos.

La mente que mira a través de mi personaje es la misma que mira a través del tuyo. Es la misma conciencia yo soy que se da cuenta de sí misma cuando en silencio sientes la vida que hay en ti. La misma mente mira a través de distintas memorias, diferentes personajes, diversos momentos de la comprensión, distintos tiempos y espacios, diferentes escenarios de relaciones, diversas historias relativas, en definitiva, distintos programitas perceptivos. Diferentes formas o aspectos de la gran historia de negarse a sí mismo primero y de recordarse el Sí-mismo después.

Tal vez creas en la reencarnación. Entonces te será fácil imaginar que una mente puede vivir distintas historias en el tiempo. Ahora eres un personaje, pero pudiste ser otros en el pasado y puedes ser otros en el futuro. Bien, pues, además de esta idea, ahora considera esta otra a la vez: tú eres una reencarnación mía, y yo soy una reencarnación tuya. Simplemente traslada la idea de la reencarnación al espacio en lugar de limitarla al tiempo. Todos somos la misma mente, pero mirando a través de una memoria distinta.

Mucho más que hermanos: somos el mismo.

La negación del Ser y la culpa inconsciente

¿Por qué esta experiencia es tan radicalmente distinta a la verdadera experiencia del Ser? En otras palabras ¿Por qué experimentamos sufrimiento si procedemos del Ser? Es debido a la culpa inconsciente.

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Formación Integral del Perdón · semana 14 escueladelperdon.org La culpa inconsciente procede de una negación del

La culpa inconsciente procede de una negación del Ser. A nivel metafísico, el motivo por el que experimentamos el programa ego es que la mente ha decidido dar la espalda al Ser y vivir una creación independiente. Es como si dijéramos obcecadamente: «Quiero hacerlo por mi cuenta». Sin embargo, la mente, al creerse separada, lo único que hace es proyectar separación y conflicto en su propia experiencia. Una especie de sueño que la aleja del recuerdo de su Ser, precisamente debido a la voluntad de independencia o ego.

La parábola del hijo pródigo de la Biblia explica metafóricamente este avanzado concepto metafísico. Es como si la mente hubiera decidido separarse de su esencia. Si bien existen cientos de explicaciones de esta cuestión del origen del ego —en filosofía se lo llama «el origen del mal»—, lo cierto es que no merece la pena profundizar mucho en ello. Esta creencia es tan fundamental para sujetar la experiencia ego, que e stá absolutamente escondida en lo más profundo del inconsciente, y desde la mentalidad programada es imposible entenderlo por muchas vueltas que se l e dé, ya que cualquier explicación que encuentres será fácil de rebatir.

El origen de lo imposible

En el intento de imaginar como una mente “pura” decide limitarse y separarse, intentas entender un universo mental que está totalmente olvidado, que no puedes entender con las herramientas que actualmente usas para “entender” que, precisamente” se basan en el razonamiento estructurado en lo separado. Al sentar premisas imaginarias de algo por completo alejado de tu conocimiento, el resultado de tales intelectualismos te hace sentir culpable porque sigues creyendo que tu experiencia es la realidad y que en verdad has hecho algo malo. Por este motivo necesitas siempre ayuda de la mente comprensión que habita en ti. Ella conoce tu Ser, tu perfecta inocencia. Sin ella, no puedes ni siquiera comprender a fondo el problema.

Una mente programada no puede desprogramarse a sí misma.

Es preciso el recuerdo de tu realidad desde el superconsciente —el maestro interno— para deshacer tu apego al programa. Por tanto, este nuevo modo de recordar es totalmente intuitivo –que se basa en el conocimiento directo de tu interior- y estará guiado por el mismo proceso del perdón y, paralelamente, por tu evolución en el arte de la oración y la meditación. De este modo, puedes acceder a la verdad que mora en tu interior, y el camino está totalmente guiado y disponible.

Solo cuando hayas perdonado totalmente al mundo y a ti mismo, solo cuando hayas sanado la mente y veas la proyección sin ningún miedo ni culpa, podrás comprender todo, sin distorsión egoica, desde la perspectiva de la unidad, desde la comprensión.

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Formación Integral del Perdón · semana 14 escueladelperdon.org Si estuvieras en una casa en llamas, ¿te

Si estuvieras en una casa en llamas, ¿te preocuparías por investigar cómo se originó el incendio? ¡Claro que no! Simplemente querrías salir de ahí para no sufrir más. El perdón e s el trabajo de salir de la casa en llamas, la mente en culpa. Cuando la lucidez se restablezca totalmente en la mente, podrás entender tu deseo de separación.

Por tanto, no es necesario conocer cómo y porqué fue posible que el ego se originara en tu mente. Ni tampoco posible, dado que para conocerlo habría que entender perfectamente el estado previo en el que se encontraba la mente, y eso es imposible para nosotros desde la mentalidad fragmentada, en donde tal estado ha sido radicalmente suprimido –olvidado- para imponerse una percepción programada en su lugar.

El caso es que está ahí el programa. Es evidente. ¿No lo ves? El asunto radica en verlo ahora, y elegir de nuevo, ahora. Por eso, el perdón solo sucede en el ahora, y el origen metafísico del problema solo puede ser intuido. La metafísica al principio se intuye ligeramente, incluso se puede creer en ella. Pero lo interesante ocurre cuando, como resultado de aplicarla, se obtienen resultados. Entonces la fe se convierte en certeza y por tanto en una nueva mentalidad, una nueva percepción, una nueva visión. Una forma de vida espiritual.

Mientras lo que tan solo es una ilusión mental te parezca la única realidad, cualquier explicación que encuentres al origen del ego le dará realidad al ego, y por tanto, al miedo, al sufrimiento y a la culpa que vives. Sin embargo, cuando estás en un pacífico estado de total aceptación y sientes la unidad con el espíritu, ves un mundo inocente con niños inocentes en él. Y sabes que el ego solo ha sido un capricho absurdo.

Un juguete inventado que se ha vuelto contra la misma mente que lo inventó y ahora, tras olvidarse de su propio poder, se encuentra aprisionado en un profundo conflicto existencial, pues todo lo que vive reproduce la negación de su Ser: la culpa inconsciente por haber renunciado a la verdad. Y al haber dado la espalda a su misma esencia, nada de lo que vive es completo, pues en todo falta algo. Hay un principio de carencia en todo lo que percibe. La única carencia que hay tras cualquier otra es la carencia esencial. Necesitas recordar a Dios.

Lo más importante es que entiendas que el ego no es la verdad —no es Dios—, sino una experiencia mental de la que puedes despertar. Y cada pequeño despertar es una experiencia de perdón.

Más allá de esta experiencia perceptiva —que llamamos humana—, hay una experiencia del Ser a la que tradicionalmente se ha llamado Cielo. Es la auténtica experiencia del Ser conociéndose a sí mismo. El goce eterno del autoconocimiento.

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Formación Integral del Perdón · semana 14 escueladelperdon.org El mundo físico como escape de la mente

El mundo físico como escape de la mente

La proyección del mundo que vemos con toda su inmensa demostración de imperfección, es el efecto de una “explosión hacia afuera”, big bang o proyección de un conflicto mental inmenso. La mente vive una negación de si misma, lo que le produce una experiencia de culpa tan insoportable, que si bien permanece obcecada en su intento de resolverlo mediante el sistema de pensamiento de la separación, es preciso evadirse de un sentimiento de “maldad” tan profundo.

El sufrimiento la lleva a producir una barrera que la separe –de nuevo- de sí misma. Entonces fabrica el mundo de los cuerpos. Este mundo físico se basa de nuevo en división, en separaciones. La creatividad, que siempre es mental, en el mundo de la separación sucede mediante un constante proceso de separación y ensamblaje, destrucción y construcción, descomposición y composición. Todo aquí se compone de cosas distintas en lugar de ser una extensión de lo mismo. Para fabricar un cuerpo, sucede un proceso de división celular. Casas de ladrillo, montañas de granos de arena, cuerpos de partículas. En el mundo de las partículas todo ha de ser particular, y solo es posible crear juntando partículas mediante estructuras (programas de composición). Esta manera de crear es lo que llamamos proyección, a diferencia del modo como crea la mente unida a su Ser, que es una experiencia de amor incomprensible desde este nivel mental. Y no se puede comprender porque nuestra mente está entrenada precisamente en la negación de ese modo de crear. Afortunadamente, si podemos recordar ese modo de crear gracias a nuestra mente sana, al espíritu o maestro interno.

De modo que el mundo visible es algo así como una explosión emocional de la mente que ha creísdo en la separación, en huida de sí misma. Es tan dolorosa la experiencia directa de la culpa y el miedo resultante de creerte separado del Ser, que el mundo aparece como un modo de expulsar esa sensación "lejos", una proyección en forma de big bang, quedando entonces enterrada toda esa culpa en lo que ahora acaba de nacer: el inconsciente.

Ahora la conciencia se ve en un cuerpo individual, en una partícula. Se experimenta un "fuera de ti" en donde poder experimentar la proyección y por tanto, la percepción. Así experimentamos la dualidad.

Separación consciente - inconsciente

En el mundo relativo hemos olvidado que nosotros mismos estamos proyectando colectivamente la experiencia que vivimos y que tan alegremente llamamos realidad, ya que el nivel de la mente que proyecta está oculto , lo llamamos “inconsciente”.

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Formación Integral del Perdón · semana 14 escueladelperdon.org El gran engaño perceptivo depende de la profunda

El gran engaño perceptivo depende de la profunda separación que vivimos entre la conciencia 0F (recepción) y la mente inconsciente que proyecta la experiencia (proyección). La separación entre consciente e inconsciente es fundamental para el programa. Desde este punto de vista, el consciente es algo así como la conciencia anclada o aprisionada en una percepción que procede del subconsciente. Por tanto , la conciencia, que es el aspecto receptivo de la mente, es en donde sucede la experiencia. La conciencia está siendo programada por el inconsciente. Y como resultado, la conciencia se experimenta como individual, separada, como un personaje.

1

Cuando la conciencia atiende los mensajes proyectados por el programa inconsciente —que es lo habitual en una mente sin entrenamiento interno—, entonces queda atrapada en las memorias del personaje y, de un modo u otro, acaba sufriendo y en conflicto, viviendo una identidad errónea envuelta en culpa inconsciente expresada de cualquiera de las mil formas de sufrimiento que se viven en el mundo.

La conciencia recibe una experiencia programada en un complejo guion multidimensional proyectado desde el inconsciente. ¿Quién proyecta? Tú. Yo. El inconsciente “colectivo” realmente es mi inconsciente. Somos la única mente que proyecta todo lo que sucede desde el inconsciente, repitiendo las historias una vez tras otra en un bucle que solo puede ser trascendido con ayuda del espíritu, la comprensión, lo que en psicología transpersonal se ha llamado superconsciente, el recuerdo de tu realidad que, más allá del consciente y el inconsciente, espera tu permiso para guiarte a la salida de este laberinto mental.

El desierto de lo falso

Competir, especializarse, diferenciarse, comparase, hacerse un prestigio, ser especial para obtener

valoración y reconocimiento

Las personas buscan sentirse únicas y especiales. El impulso de

... separarse y simultáneamente buscar amor no se satisface nunca, ya que oculta una contradicción. El

amor es unidad. En la percepción de separación, siempre hay sufrimiento y vacío.

El vacío existencial intuitivo que caracteriza tu estado mental produce una falta de sentido y una conciencia de carencia generalizada. La culpa inconsciente por creerte separado del Ser es el principio que proyecta la diversidad de formas del sufrimiento: enfermedad, carencia, soledad, pobreza, competición, explotación, abuso, miedo, engaño , privación y ataque, que tradicionalmente han sido llamadas el mal. La constante presencia de la culpa como catalizador emocional hace que, de un modo

1 El término conciencia lo uso en un sentido occidental, como «lo que se da cuenta de algo». En Oriente, y especialmente en el budismo, el término conciencia es empleado muy a menudo como sinónimo de mente, y abarca tanto el consciente como el inconsciente. En algunas ocasiones hasta se usa como sinónimo de Ser.

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Formación Integral del Perdón · semana 14 escueladelperdon.org u otro, veas cada conflicto como si la

u otro, veas cada conflicto como si la vida o Dios te castigase. ¿El amor castigando? Sin duda aquí hay un programa que interpreta a Dios y le atribuye las características del ego. Por tanto, Dios se convierte en un inmenso malentendido.

Dios, el amor, el Ser, la verdad, el absoluto, o como quieras llamarlo, no tiene nada que ver con esta experiencia que vives en tu sueño de dualidad.

Es fundamental que te hagas consciente del programa que domina la mente para salir del bucle de sufrimiento que produce el conflicto de ser amor y, al mismo tiempo, expresar separación. Es un conflicto de identidad, una guerra contra ti mismo, una negación del Ser.

La responsabilidad total

Eres la mente. Cada persona que te encuentras eres tú. O, si quieres, tu subconsciente. Tú, como mente, le has dicho lo que tiene que hacer. Igualmente has programado cada oscilación biológica de tu mismo cuerpo. Has diseñado lo que llamas “la naturaleza”. También todos esos sucesos que llamas accidentes o desastres naturales. El de la mente es todo el poder que existe para experimentar.

Todo lo que experimentas son tus propios deseos subconscientes cumplidos. Nadie te hace nada. No existe el victimismo en el universo. La mente que vive una experiencia es la misma mente que la ha proyectado, pero que, al separarse de sí misma, ha olvidado su misma proyección. Cada persona que te encuentras eres tú mismo. No hay casualidad, ni caos, ni separación.

Hemos desvelado al programador del programa: eres tú, inconscientemente. Somos todos, como una sola mente que somos. El programa es el inconsciente colectivo, lo cual va más allá y a la vez completa lo que intuyó Jung cuando describió al inconsciente colectivo, habló de sus arquetipos —descifrando así algunos interesantes subprogramas— y expresó la idea de sombra, entendiendo ya, al menos a cierto nivel, la proyección.

Todo lo que percibes es proyección, sucediendo en la mente. Toda percepción es proyección. Tu cuerpo es proyección. El árbol al moverse, la partícula subatómica, la electricidad, este papel y el pensamiento que pasa por tu mente. La sensación de vacío. Todo lo que sientes es el resultado de devolverte a ti mismo una proyección a través de una determinada memoria, un personaje, que viene a ser la cámara desde la que vives, como conciencia, la gran película tridimensional que proyectas inconscientemente.

Toda percepción es proyección.

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Formación Integral del Perdón · semana 14 escueladelperdon.org El sueño de la mente Ramana Maharsi lo

El sueño de la mente

Ramana Maharsi lo llamó película. Las toltecas y los mayas lo llaman la ensoñación o el sueño, igual que los gnósticos. El vedanta y a veces el budismo lo llaman maya —la «ilusión»—. Los cabalistas lo denominan malkuth. Los sufíes lo llaman la ilusión. Las referencias a la visión no dualista, por la cual toda experiencia de separación es irreal, están en los orígenes más remotos de cualquier sistema de pensamiento espiritual en Oriente y Occidente, independientemente de que se hayan interpretado desde el dualismo en el entendimiento popular, con todas sus variedades de mitología y ritualismo.

Es normal que una persona se niegue a considerar esta opción en un primer momento, sencillamente por lo habituada que está a sentirse un cuerpo. El programa perceptivo le hace ver, escuchar y sentir que el cuerpo es la realidad. Sin embargo, por la noche dejas tu cuerpo abandonado y, sin que reciba ningún estímulo, sigues viviendo todo tipo de experiencias. En ellas piensas, te emocionas, te relacionas con otras personas, interactúas, te agotas, sufres y deseas. Hasta tienes sexo. No obstante, tu cuerpo no recibe estímulo externo alguno. Y todo te parece totalmente real. Son experiencias mentales que no tienes ningún reparo a considerarlas como tales, y por tanto, a descartarlas como realidad, solo debido a que posteriormente despiertas a lo que crees que es la “verdadera realidad”. De este modo, se mantiene patente la creencia de que la experiencia corporal es la realidad, pues se ha establecido un contraste con “experiencias mentales irreales” (sueños).

La férrea identificación con la memoria del personaje te da una sensación de continuidad, una sensación de constancia de “identidad” a través de la historia, que es lo que te hace considerar real tu experiencia física, aunque se trate de una experiencia mental. Tienes fe en el pasado que te da identidad.

En los sueños nocturnos apareces repentinamente en un escenario complejo y ni siquiera te preguntas qué haces tú en tan extraña situación. Mientras sueñas has olvidado la continuidad de tu vida “despierta” y te encuentras como reprogramado en otro canal, en otra continuidad distinta que no te parece extraña ni puedes cuestionar. No te preguntas: «¿Cómo he llegado hasta aquí?». No dices: «¿Y este quién es?». Es como si toda la memoria que necesitas para vivir esa experiencia con normalidad estuviera temporalmente disponible, y en ella estuviera anclada tu conciencia en este momento preciso. Solo cuando despiertas te das cuenta de que era un sueño. Y al considerarlo irreal, por contraste con tu «verdadera vida», en pocos minutos se te olvidan los detalles, hasta desaparecer totalmente de tu memoria. De no haber despertado a un nivel mental que consideras “real”, no hubieras podido saber que el otro nivel mental era soñado.

De igual modo opera la nueva mentalidad. Solo despertando a la intuición de una nueva identidad mental basada en el amor, puedes comenzar a descartar el mundo soñado de un modo profundo, de fondo, sentido, a nivel de identidad. Te desidentificas del mundo y de tu falsa identidad dulce y

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Formación Integral del Perdón · semana 14 escueladelperdon.org paulatinamente, a tu ritmo, y desde la respuesta

paulatinamente, a tu ritmo, y desde la respuesta interna consciente ante lo que se presenta en tu proyección, siempre estás guiado por el maestro interior.

Creas dormir o creas estar despierto, todo está sucediendo en la mente. Es evidente que la que realmente está experimentando todo es la mente y no el cuerpo. El cuerpo es una proyección más de la gran película que se vive en la mente. Toda experiencia es mental y depende del concepto de ti mismo que abrigas.

Toda experiencia es mental.

Perdonar implica una responsabilidad total sobre la experiencia que vivimos, algo que solo bajo esta perspectiva se puede entender. Dado que necesitamos explicaciones para motivarnos a practicar una nueva mentalidad, el modelo que aquí se ofrece puede facilitarte el pedir ayuda y aplicar una nueva percepción a todo lo que ves. De este modo podrás vivir la experiencia del perdón. Será la misma experiencia del perdón la que te haga vivir estas ideas en ti mismo como algo auténtico. Solo las experiencias de comprensión que vivas te llevarán a algo que está mucho más allá de un dogma de fe o de un entendimiento intelectual: la constatación de la unidad en tu corazón. Entonces entenderás a fondo que la percepción es proyección.

El perdón es un camino experiencial.

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Formación Integral del Perdón · semana 14 escueladelperdon.org El sentir esencial Cuando contemplas serenamente un atardecer

El sentir esencial

Cuando contemplas serenamente un atardecer en un paisaje espectacular, tu mente enmudece y tu alma se expande. La belleza que contemplas te ha hecho contactar con algo profundo en tu interior que es verdadero y trasciende al mundo entero. Sientes puramente amor, sin palabras, ni relaciones, ni conflictos. Has atisbado lejanamente la verdad.

Toda esa belleza que parece desplegarse fuera de ti, en realidad, ha surgido de tu mente, de tu conciencia. Es un símbolo de la verdad en ti, un símbolo de tu esencia. Todo eso que te sobrecoge por su belleza es el reflejo de la verdad en tu interior. La belleza está en ti, pero al haber perdido contacto con ella directamente, solo la ves ahí fuera en algunas ocasiones en que tu mente se libera de sus constantes y habituales cadenas, obligaciones, aflicciones y vulnerabilidades. Y en esas ocasiones crees ver un mundo bello, cuando en realidad lo que ves es un reflejo de tu auténtica y profunda belleza interior.

El goce que sientes, el amor que sientes en estos momentos liberadores de paz, serenidad y calma, no es más que un recuerdo tímido del Ser enmascarado en la percepción sensorial. Toda la belleza y todo el goce surgen de ti. Por tanto, toda la dicha y la satisfacción que anhelas solo pueden estar en un sitio, en tu interior.

Tu sentir es de goce porque lo que percibes corresponde con lo que realmente eres, y por tanto sientes armonía y bienestar. Lo que ves está alineado con lo que eres. Hay una fusión profunda entre el observador y lo observado, y el sentimiento resultante es armónico, es el goce. Pero todo ese goce, esa satisfacción, ese amor y esa belleza están realmente dentro de ti.

Este sentimiento gozoso actualmente parece condicionado a lo que percibimos o a que los sucesos sean convenientes. Lo que llamamos habitualmente alegría son periodos de felicidad aislados y motivados por circunstancias favorables. Por ejemplo, te sientes bien cuando te sientes seguro,

cuando recibes dinero, cuando las personas que quieres están bien y están cerca, cuando las cosas no

te producen ni dolor, ni miedo, ni culpa, ni inseguridad, ni

desconfianza...

Y crees que esas migajas de

bienestar proceden de las circunstancias, con lo cual la mente humana cree a un nivel profundo que su propio goce esté supeditado a los acontecimientos externos, a lo que pase. Si me suben el sueldo, me siento bien. Si pierdo mi trabajo me siento mal. Si enferma mi madre me siento mal, si mi madre mejora me siento bien. Contracción y liberación, una constante danza de dualidad. Mientras creamos que esto es verdad, tendremos que conformarnos con las migajas de alegría dual que nos conceden las circunstancias entre constantes frustraciones y tribulaciones de toda índole. Así no podré saber si dentro de un instante seré feliz o desdichado, porque no depende de mí. De nuevo nos encontramos con el victimismo que aprisiona a la mente humana.

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Formación Integral del Perdón · semana 14 escueladelperdon.org Esta mente dual que oscila entre alegría y

Esta mente dual que oscila entre alegría y frustración, entre pesar y alivio, llega a creer que todo goce depende de su contrario. En el mundo relativo el placer se obtiene al quitarte la piedra del zapato. De este modo el goce solo puede depender de que exista su opuesto. Es decir, sin dolor no hay placer. Una consecuencia más de la falsa percepción relativa que ve mezclado lo verdadero y lo falso.

Alegría de Ser, el goce esencial

Mediante el entrenamiento que ahora mismo estudiamos, reubicamos nuestra conciencia en la verdad: yo soy el goce, es el sentir esencial, la herencia natural de lo que soy. Siento el goce cuando siento lo que realmente soy. Aquí hablo de un goce no dual. A largo plazo, la experiencia de paz produce una dulce y habitual sensación de goce interior no condicionado a lo que pase, un suave goce existencial, una alegría de Ser. Es una conexión constante con la seguridad intrínseca de conocer lo que soy, de no temer, de saberme libre de todo pesar y toda culpa. Es una sensación habitual de descanso en la existencia, una certeza de la amorosa realidad que desde el interior te ilumina. Sentir nuestra realidad es el único sentir auténtico, el sentimiento original solo interrumpido por la creencia en la separación.

El dolor de una falsa identidad

¿Y cuando contemplo dolor? ¿También sale de mi interior? Si, es la parte oscura de la mezcla dual que rige los programas mentales. Cuando vemos o sentimos dolor estamos percibiendo los símbolos del dolor proyectado desde nuestro subconsciente. Cada vez que vemos miseria, horror, violencia, cada vez que vivimos limitación, enfermedad, miedo, pesar y culpa, soledad y abandono, se está expresando la distorsión inconsciente de nuestra identidad, y por ese motivo nos sentimos tan mal. Hay una desarmonía profunda entre lo que percibimos y lo que somos, cuya consecuencia sentida es

dolor o sufrimiento, abandono, rechazo, miedo,

culpa...

La conexión con nuestro centro afectivo

esencial –Ananda, que se puede traducir como éxtasis- se ha perdido al creer en lo falso. Nuestra conciencia pierde el contacto con el único sentir, con la realidad de nuestro Ser. Cuanto más creemos vivir las pesadillas de dolor como una realidad última, más nos perdemos en la ilusión y más dramatismo experimentamos.

El dolor, en cualquiera de sus formas, es la principal trampa que usa el programa ego para hacernos olvidar nuestra realidad profunda y sumergirnos en la identidad vulnerable, en un cuerpo incapaz y limitado, en el falso y pequeño ser que creemos ser. Con el dolor y su inseparable compañero, el miedo, toda nuestra grandeza parece desmoronarse ante tan aplastante vulnerabilidad.

Hemos de estar entrenados mentalmente para distinguir lo verdadero de lo ilusorio. Lo que refleja la verdad de lo que somos es un sentimiento inequívoco de Ser. Esta dicha característica no es eufórica,

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Formación Integral del Perdón · semana 14 escueladelperdon.org ni nerviosa, ni siquiera intensa, simplemente se siente

ni nerviosa, ni siquiera intensa, simplemente se siente como un goce de vida pura, es el atisbo de inteligencia que te permite sentir lo que eres. Puede ser que las circunstancias de la vida te hagan olvidar esta sensación una y otra vez.

La mente entrenada sabe que todo el goce surge de ella misma, de su mismo ser, de su realidad profunda, en el centro mismo de la mente, inalterado por los dramas del mundo, tal como el fondo del océano no se ve afectado por el oleaje de la superficie.

¿Qué necesitas para ser feliz?

Lo habitual es pensar que necesitas ciertas cosas para ser feliz. Las personas derrochan toda su energía, toda su atención, todo su poder en busca de esas cosas con las que pretenden que la alegría se instaure en su vida como en un cuento de hadas. Algunas personas creen que lo que necesitan es ser ricos, disponer de mucho dinero. Como les han hecho creer que el dinero es la libertad, creen que con el dinero podrán satisfacer esa sensación interior profunda de vacío, de inseguridad, de incertidumbre y miedo. Sin embargo, ninguna cantidad de dinero será suficiente para conseguirlo. La insatisfacción perdura ya que es un programa mental. En los breves momentos de triunfo según lo percibe la mente, parece que se desvanecen provisionalmente el miedo y el vacío favoreciéndose u na efímera sensación de felicidad. En esos únicos momentos una mente programada se permite aceptarse plenamente a sí mismo y aceptar el momento. La persona se siente agradecida y por tanto todo cobra sentido. Al poco tiempo regresa la profunda inseguridad habitual, y con ella, el sinsentido. De este modo es habitual que cuando llega lo bueno, venga acompañado de un temor de fondo a que todo se pueda desmoronar en cualquier instante.

Otras personas creen que es en la pareja o en la familia donde encontrarán la paz y la felicidad que cada alma intuye posible. Sin embargo, tarde o temprano vuelve a imponerse la dualidad en las relaciones, vuelve a surgir lo que está dentro y a proyectarse en lo que está fuera. Surgen conflictos por todas partes y finalmente, de nuevo, la experiencia de separación. También el sueño de una pareja idílica o de una familia feliz, tan profusamente difundido por la sociedad, se desmorona una y otra vez a nuestro alrededor entre corazones deshechos y miradas atónitas que acaban desconf iando en la existencia del amor auténtico.

Hay personas que pretenden demostrar al mundo que tienen éxito en alguna faceta. Lo más habitual es intentar conseguir una cuota de poder, una parcela de seguridad, una reputación o una imagen social que les haga sentirse aceptables y seguros. Los hay que se entregan afanosamente a intentar arreglar en la medida de lo posible alguna de las omnipresentes deficiencias del mundo. De ninguno de estos modos consiguen cubrir la profunda insatisfacción de su interior ni liberarse del sufrimiento.

No saben que el goce está en ellos y no en lo que hagan o consigan. Por mucho que hagan o consigan, siempre habrá más, no hay fin en los intentos de reparación del mundo de las formas, porque es el

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Formación Integral del Perdón · semana 14 escueladelperdon.org mundo de los efectos. No saben que el

mundo de los efectos. No saben que el goce es lo que ellos son, ni tienen la voluntad de saberlo. Intentamos conseguir dinero, relaciones, poder o una utilidad mundanal como medios para la realización personal, como medios para sentirnos bien, en paz, sentirnos bien con nosotros mismos. Pero son ídolos que nos distraen de la verdad. No hace falta hacer nada para sentirte bien contigo mismo. Simplemente hay que retirar los estorbos de tu mente que te impiden sentir lo que eres. Si sientes lo que verdaderamente eres, te sentirás aquí y ahora perfectamente bien con la existencia, al margen de lo que parezca ocurrir ahí fuera.

Tú eres el goce, está dentro de ti. Recupera esta conciencia habitualmente, siente esta verdad dentro de ti tan pronto como puedas y libérate de las trampas y los ídolos del mundo. El cielo que buscas está dentro de ti y no depende de que busques nada que hacer ahí fuera. Este enfoque es este recuerdo.

Yo soy el goce. Puedo pararme y sentirlo en este momento, cualquiera que sea la circunstancia. Puedo hacer prioritaria la verdad en mi conciencia y permitir que los miedos, dolores y culpas sean bañados en una paz y una seguridad que va más allá de los males de este mundo. Porque he elegido la verdad, yo soy el goce.

Sintiendo el goce que soy como un sutil entrenamiento, haré valer la verdad en mi conciencia por encima de los pesares que la mente ha proyectado. Entonces conectaré con el único sentir, con la única experiencia real, la alegría de Ser. Y esta alegría se extenderá desde mi mente alrededor.

Tal vez sea este el entrenamiento más importante de todos, el momento en el cual llegamos a sentir una y otra vez que lo que somos es amor, goce puro, y no como consecuencia de alguno de los avatares del devenir, sino como una realidad profunda e intemporal que corresponde con existir.

Este sentir esencial se podría llamar también agradecimiento esencial, ya que es la respuesta sentida a la comprensión de nuestra realidad profunda. Es un goce que se despierta al sabernos en esencia eternos, perfectos, inocentes y libres. Yo soy el goce, en mi mente está el poder de recordarlo.

Párate, haz tu distensión, y recuerda lo que eres.

Yo soy el goce.

Deja a un lado todo asunto de tu vida aparente, siente que el goce se extiende desde tu centro dando una respuesta a tu invocación. Como un cálido reconocimiento de tu mente a la verdad más profunda de lo que eres, dedica unos minutos a sentir de un modo muy real y evidente el único sentir auténtico de tu esencia, tu única realidad trascendente. Descansa en tu ser. Estás recordando, estás despertando. Retira las barreras de tu percepción y tus pensamientos. Esto es lo que significa actualizar tu sentir esencial.

El goce de Ser es el único sentir del que eres realmente digno, la más sencilla prueba de la que puedes disponer de que eres esencia, espíritu, amor o vida en estado puro, más allá de la persona que crees ser.

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Formación Integral del Perdón · semana 14 escueladelperdon.org Sentir lo que eres en forma de goce

Sentir lo que eres en forma de goce dulce y pacífico te permitirá sobrepasar las engañosas circunstancias de la vida tal como un águila sobrevuela los valles, las montañas y los lagos.

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Formación Integral del Perdón · semana 14 escueladelperdon.org Prácticas 47. Este conflicto es un símbolo de

Prácticas

  • 47. Este conflicto es un símbolo de mis memorias dolorosas

Este conflicto es un símbolo de mis memorias dolorosas, todo ha surgido de la mente inconsciente.

  • Mi función es perdonar.

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Cuando una persona me ataca, me juzga o me culpabiliza, es un símbolo de mi propia culpabilización a mí mismo o al mundo.

Cada vez que ataco a otro, es una proyección de mi ataque a mí mismo.

  • Mi escenario es mi subconsciente.

  • Mi función es perdonar.

Toda emoción me informa de una oportunidad para perdonar. He recordado que solo yo me rechazo a mí mismo. Solo mis propias creencias me pueden afectar.

Todo lo que veo es con mis ojos es mi subconsciente.

  • Mi función es perdonar.

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Formación Integral del Perdón · semana 14 escueladelperdon.org 48. No necesito defensas Me descubrí maquinando. Creía
  • 48. No necesito defensas

Me descubrí maquinando.

Creía necesitar una estrategia para defenderme

del suceder que

he inventado.

... Todo está en mi mente. Ahora despierto, me había distraído. Me confundí con un programa de miedo, con un objeto vulnerable en un mundo de caos. Creí necesitar planear, programarme pensar el modo y la manera de ganar a la vida esta partida fabricar desde lo que no sé. No sé qué es mejor ni peor. No necesito calcular.

Lo he visto. Solo era el programa del miedo. No necesito defensas, estoy a salvo en la confianza presente, siento y me libero, en la inocencia radica mi seguridad. algo del campo de batalla, no podrá ser de otra manera.

Estoy a salvo siempre pues no soy el miedo. Lo dejo en manos del Ser. No necesito defensas. Gracias, gracias, gracias.

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Formación Integral del Perdón · semana 14 escueladelperdon.org 49. Soy el goce Tras una distensión, actualizaPráctica interna · T Haz esta práctica frente al espejo o visualizando tu propia imagen corporal 19 " id="pdf-obj-19-12" src="pdf-obj-19-12.jpg">
  • 49. Soy el goce

Tras una distensión, actualiza tu sentimiento esencial, el único sentir: el goce de Ser.

En cualquier momento puedes gozar solo por existir. Respira, suelta todo y di:

Soy el goce.

Deja que responda el sentir a tu invocación. Entra a fondo en el silencio. Disfruta de este momento. El goce surge de ti, y se expande en ti.

Enfoque de conciencia · T

En cualquier momento puedes pararte a sentir tu paz, tu goce esencial, el amor que eres y ver cómo el mundo y sus problemas se vuelven insignificantes ante este reconocimiento.

El cielo está en ti. Soy el goce.

  • 50. La mirada de la v erdad

Haz esta práctica frente al espejo o visualizando tu propia imagen corporal

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Formación Integral del Perdón · semana 14 escueladelperdon.org Mira la imagen de ti mismo/a. Eres la

Mira la imagen de ti mismo/a. Eres la conciencia viendo a tu persona. Respira y adáptate a contemplarte en silencio. Deja pasar todos los pensamientos que se fijan en los detalles y las formas y céntrate en las sentir las frases de esta práctica. Manteniendo la mirada en tu figura, en tu cuerpo, en tu persona, dedica toda la atención a tu sentir.

Tu persona no puede verte. La conciencia no se ve. Tampoco puede oírte, solo podrá sentirte. Por eso, tras cada una de las frases que vas a repetir en voz alta, nos quedaremos sintiendo unos segundos, respirando y sintiendo, tal y como si recibiéramos de una conciencia superior estas palabras y las pudiéramos sentir.

Repite muy despacio estas frases. Interiorízalas, siéntelas. Tras cada una, respira y siente en si lencio unos segundos su efecto en ti.

[Tu nombre], no espero nada de ti.

No necesito nada de ti, [tu nombre].

[Tu nombre], nunca te equivocaste.

Te acepto totalmente tal como estás.

[Tu nombre], nunca cometiste ningún error.

[Tu nombre], eres absolutamente inocente.

Eres inofensivo.

[Tu nombre], no se espera nada de ti.

No tienes que demostrar nada.

Tu función tan solo es ser feliz, aceptarte y despertar de todo drama.

[Tu nombre], eres totalmente aceptado en todo momento.

Permanece sintiendo unos minutos en silencio.

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