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Universidad Nacional de Mar del Plata

Facultad de Humanidades
Departamento de Geografía

Cátedra: Geografía Económica


Ciclo 2008

"Un pilar productivo olvidado: el puerto de la ciudad de


Mar del Plata"

Autores:
Barzán Jazmín
Cohen Carolina
Gordziejczuk Matías
Introducción:

Desde hace unos años se observa una gran preocupación por la preservación del ambiente. La
contaminación, el calentamiento global y el agotamiento de los recursos naturales son algunos de los
temas más polémicos, y la idea de desarrollo sostenible se encuentra a la orden del día en los medios de
comunicación.
Llamamos “desarrollo sustentable” a aquel que utiliza los recursos naturales sin comprometer su
regeneración, de modo que las futuras generaciones puedan seguir aprovechándolos.
Quizás porque ocupa las dos terceras partes del planeta, o porque ante nuestros ojos aparece como
infinito, durante mucho tiempo se pensó que los mares eran una fuente inagotable de riquezas, pero hoy
sabemos que no es así. Aunque en teoría los recursos pesqueros son renovables, en la práctica se
presentan como un recurso agotable, ya que los ciclos económicos son más cortos que los ciclos
naturales de regeneración.
La pesca es una de las actividades económicas más importantes a nivel mundial. No sólo es una
gran fuente de empleo y de generación de divisas para los países exportadores sino que además, debido
al gran aporte de proteínas que provee su consumo, es valiosa para la sociedad por su función nutritiva.
El desarrollo de la actividad pesquera dinamiza otros sectores favoreciendo a la industria, al comercio, a
las comunicaciones, a los servicios, y además propicia las innovaciones y atrae inversiones.
Tradicionalmente se asocia a la Argentina con la actividad agrícola-ganadera, ya que fue a través de
ésta como se ganó el apodo de “granero del mundo”. Revisando la historia podríamos decir que en el
imaginario colectivo Argentina tuvo diferentes momentos, como se mencionó anteriormente, fue conocida
como el “granero del mundo”, también tuvo intentos de industrialización, en algún momento fue el país
del dos por uno y, en la actualidad se destaca la elevada producción de soja y la actividad turística. Para
el asombro de muchos, la actividad pesquera representa un alto porcentaje dentro del Producto Bruto
interno (PBI) y pocas veces se le da la importancia que reflejan los números. Cabe destacar que en el
año 2007 las exportaciones de productos pesqueros representaron 1.104 millones de dólares.
La población argentina tiene una fuerte tradición de consumo de carnes rojas debido a la importancia
que tuvo la ganadería a lo largo de la historia nacional. Las grandes planicies de pastos naturales
sostuvieron a un país de ganaderos y “vacas gordas” que durante mucho tiempo le dio la espalda al mar.
Podríamos decir que en general el consumo de pescado no está muy arraigado en nuestro país. Sin
embargo el Mar epicontinental Argentino tiene un enorme valor para la pesca comercial. Esto es así por la
cantidad de plancton arrastrado tanto por la corriente cálida del Brasil como por la corriente fría de
Malvinas, cuyo encuentro, a la latitud de Mar del Plata, reúne grandes cantidades de peces que van en
búsqueda de alimento. Es por esto que cuenta con un gran potencial pesquero y, debido a que la
sobrepesca ha llevado a muchos países a prohibir la captura de algunas especies, las flotas de esos
mismos países apuntan sus proas hacia la plataforma submarina argentina. Actualmente estamos
asistiendo a un saqueo de los recursos y este preciado mar se encuentra en una crítica situación.
La pesca produce un espacio diferenciado. “Se diferencian en él zonas de pesca (costera, de altura y
oceánica), de acuerdo con la localización de las pesquerías, su distribución estacional, el alcance de la
flota y la distancia a que se encuentran de los puertos las operaciones. Se delimitan zonas jurídicas (mar
territorial, Zona exclusiva económica) que expresan el proceso de apropiación nacional de los bordes
oceánicos y de sus recursos” (Cóccaro, J.M; 2000)
En Mar del plata, el puerto representa uno de los pilares más importantes de la ciudad y presenta
una amplia gama de actividades que confluyen en el. No sólo es un puerto de ultramar, pesquero,
petrolero, cerealero y de explotación turística, en donde una gran área está ocupada por comercios, sino
que además en él se encuentra un área militar, en donde está emplazada la Base Naval Argentina.
Ir a comer pescado fresco a la Banquina, sacarse fotos en las lanchitas amarillas o junto a los lobos
marinos es un paseo obligado para el que conoce la ciudad por primera vez. Sin embargo para los
habitantes desde ya hace unos años, el puerto representa el desempleo, la depredación y la decadencia
de lo que en su momento fue el puerto más activo a nivel nacional.
A partir de un recorrido por el puerto y sus alrededores, este trabajo tiene por objetivo integrar los
conocimientos teóricos con la experiencia vivida. Se basará en la información obtenida en el Institituto
Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero (INIDEP), en la planta procesadora de pescado
“SOLIMENO” y en la zona primaria aduanera del puerto.
Breve reseña histórica:

El origen de la pesca comercial en nuestro país comienza a fines del siglo XIX y principios del siglo
XX en Mar del Plata, con el desarrollo de la flota costera. Con la construcción del puerto en 1920
comenzó el poblamiento de lo que actualmente se conoce como el barrio del puerto.
En sus comienzos la pesca era de tipo artesanal, ésta se caracteriza por la selección de las captura
de acuerdo a las posibilidades de comercialización, devolviéndose las especies no utilizadas a su medio
natural, con posibilidades de supervivencia.
El pescado es un producto perecedero y se pudre rápidamente, dificultando su consumo en los
lugares alejados. En este primer periodo, que se extiende hasta 1960, la pesca marítima se orientó al
mercado de consumo interno y era sostenida por especies destinadas a satisfacer las exigencias de la
industria conservera, de la salazón y el consumo en fresco.
La aparición de la flota industrial y de los buques congeladores favoreció el aumento de la extracción
de materia prima para el consumo en fresco y para la industria del congelado, orientando la mayoría
hacia el extranjero y favoreciendo mediante la legislación, la constitución de empresas de capitales
mixtos. Además estos buques presentan un mayor nivel de autonomía, lo que les permite estar en alta
mar entre 30 y 40 días, posibilitando un mayor desplazamiento y un aprovechamiento de recursos que
antiguamente no eran explotados.
Las capturas a nivel mundial aumentaron hacia mediados de siglo XX, llegando a triplicar la
extracción hacia 1970. Entre los factores que permitieron el rápido crecimiento de la actividad pesquera
en este periodo se destacan principalmente: el desarrollo de las técnicas de extracción, transporte y
conservación, la ampliación del mercado de subproductos que permitió ampliar la oferta y el otorgamiento
de subvenciones de pesca, ya que tener más barcos en el mar significaba llevar más pescado al
mercado.
A partir de la década de 1970 la expansión pesquera se desacelera y hacia principios de 1980 se
manifiesta una notable reducción de las capturas y de las exportaciones. Por un lado los elevados niveles
de sobrepesca y los signos de agotamiento que comenzó a mostrar el recurso pesquero son algunas de
las causas que provocaron la disminución de los rendimientos de la actividad. Por otro lado se manifiesta
la apropiación nacional de los bordes oceánicos por parte de los países ribereños. En un principio, el
derecho internacional establecía las 12 millas náuticas como la prolongación de un país, donde los
estados tienen los mismos derechos que en la tierra, menos prohibir la libre navegación. Sin embargo en
la Tercera Convención sobre Derecho del Mar de 1982, Naciones Unidas reconoció a los estados
ribereños una “Zona exclusiva (ZEE)” de 200 millas, es decir unos 370 km. desde la costa, en la que se
ejerce la soberanía pesquera. Debido a esto, las potencias pesqueras mundiales vieron restringido su
acceso a zonas muy productivas. Cabe destacar que a pesa del marco normativo establecido, en la milla
201 buques pesqueros de distintas banderas dibujan una extensa línea en el mar y extraen el recurso,
evitando pagar los permisos de pesca dentro de la ZEE. No obstante, grandes cantidades de permisos
eran transferidos, vendidos o falsificados, situación propiciada por la falta u ineficiencia de controles.
A partir de 1989 se produjo un importante crecimiento de los desembarques pero no a una mejora en
las condiciones de pesca ni en un mejor manejo de las pesquerías. Con la apertura de la economía
comienzan una serie de modificaciones estructurales y funcionales destinadas a mejorar la eficacia de las
operaciones y a acrecentar las ganancias. Las empresas se orientaron a la diversificación de capturas,
productos y mercados. Incorporan técnicas eficientes de capturas como tangones para la pesca de
langostino, palangre para la merluza negra, poteras para calamar, y nuevos procesos de elaboración,
clasificación, empaque y calidad, en los busques y también en tierra. Se promulga la Ley Federal de
pesca en 1998 y de esta manera se introduce un marco regulatorio en lo que refiere a jurisdicciones
provinciales (hasta las 12 millas), políticas de investigación, planificación pesquera, cuotificaciones,
controles abordo y la creación de un Consejo Federal Pesquero (CFP).
Pese a lo expuesto la actual situación del “stock” de este recurso se ha reducido notablemente. Si
bien hay varias especies amenzadas, la merluza común o hubbsi, es la que tiene mayor difusión.
En 1994 se firman los tratados de pesca con la Unión Europea y se hace masiva la entrada de
congeladores, los cuales procesan a bordo, permitiendo saltear al puerto local y disminuyendo la cantidad de
mano de obra en tierra. Esto provocó un impacto económico y social muy grande en el puerto local.

Instituto De Investigación Y Desarrollo Pesquero

El INIDEP, como normalmente conocemos, es un organismo consultivo que


asesora y depende de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca del Ministerio de Economía. Uno
de sus miembros fue el que auspició de guía durante nuestra visita y nos llevó a conocer el Instituto. Vale
destacar que las instalaciones se encuentran impecables, en todo momento fuimos tratados muy
cordialmente y que nuestras expectativas fueron superadas ampliamente.
El Instituto de Biología Marina de Mar del Plata, el primero en Latinoamérica con base marina, fue
creado en 1961 y funcionaba en la edificación en la que actualmente se encuentra la confitería La
Normandina, en el extremo oeste de Paya Grande. Este antiguo instituto hizo grandes aportes y tuvo un
gran impacto social y cultural, ya que en la actualidad “playa chica” es comúnmente llamada por los
marplatenses como “Biología”. En 1977 este Instituto fue reemplazado por el INIDEP, siendo trasladado
en 1993 a una edificación ubicada en la base de la escollera norte, donde funciona actualmente. Esto fue
posible gracias a la cooperación japonesa, que financió el emplazamiento de las nuevas instalaciones.
Además Japón donó al INIDEP equipos e instrumental de diverso tipo para el desarrollo de las
investigaciones pesqueras.
El instituto es el principal referente científico y
técnico de la actividad pesquera. Allí se produce
conocimiento científico y se elaboran investigaciones
sobre el uso racional de los recursos pesqueros de la
República Argentina, en las que se deberían basar las
decisiones políticas para lograr un desarrollo
pesquero sostenible.
Las observaciones científicas las realizan mediante integrantes de la institución en los buques
comerciales a los cuales se denominan “observadores a bordo” o a partir de campañas de investigación.
El Instituto cuenta con 3 buques oceanográficos con los cuales se realizan campañas con objetivos
exclusivamente científicos. A partir de las muestras que pescan, obtienen datos precisos que les permiten
definir las características de la vida que se encuentra sumergida. De esta manera determinan las
especies y las densidades, los grupos etarios, el sexo, y estos datos les permiten precisar las zonas de
desove, las de desprendimiento y también la alimentación de los peces en cada zona.
Algunos de estos datos los consiguen a partir de los “otolitos”, los cuales fueron nuestros souvenires.
Estos son parte del oído interno de los peces y presentan diferentes anillos concéntricos que les permiten
determinar la edad y la fecha de nacimiento de cada uno. También nos informaron que existe otra técnica
que permite determinar las características del recurso pesquero, pero sin necesidad de tomar muestras.
Se denomina hidroacústica y les permite realizar un barrido rápido de los la información, la cual se ve
reflejada en hojas parecidas a los estudios cardíaco, donde las distintas fluctuaciones indican las
especies, las densidades y la profundidad a la que se encuentran.
El Instituto posee 30 laboratorios, divididos por compartimentos y está equipado con computadoras
en red, tanto a nivel interno como externo. Además cuenta con un acuario y una valiosa biblioteca,
lugares que quedaron pendientes para la próxima visita.
Fue muy interesante ver en el taller de artes de pesca los distintos tipos, las formas y los colores de
redes, trampas, señuelos y dispositivos disponibles.
Por tradición, la red lámpara es la más conocida, se para pescar en superficie, y es la que usan las
famosas “lanchitas amarillas”. También hay redes de arrastre, las cuales pueden ser pelágicas (aguas
superficiales) o demersales (aguas profundas), sin duda son las que presentan mayor eficacia, pero
también son las más destructivas. La pesca de arrastre no está permitida por debajo de los 50 metros de
profundidad, aunque esto se incumple sistemáticamente.
La tecnología que desarrollan los científicos del INIDEP tiene un enfoque conservacionista, se orienta
a equipos y prácticas para detectar y capturar los recursos pesqueros con el fin de lograr la
sustentabilidad a largo plazo de la actividad.
En base a un diseño desarrollado en Noruega, el Instituto ha propuesto las Trampas plegables. Estas
poseen la ventaja de ocupar poco espacio en cubierta y además son de fácil adaptación a cualquier tipo
de pesquería (artesanal, costera y de altura). También se han diseñado dispositivos selectivos, que
permiten identificar las especies y evitar la captura de juveniles.
Pero a pesar de los avances tecnológicos y de la existencia de los elementos adecuados para
realizar una pesca sustentable, los buques no utilizan las redes y las trampas recomendadas, ni los
dispositivos obligatorios.
La merluza Hubbsi es uno de los ejemplos más conocidos, esta especie se encuentra en una
situación crítica como consecuencia de la sobrepesca, que supera los límites máximos autorizados, la
captura de juveniles y los grandes volúmenes desechados. Como nos informó Paola Betti, una becaria
que se encuentra desarrollando un trabajo de investigación sobre la sobreexplotación de la Merluza, la
crisis de esta especie no sólo se plantea por su propia extinción, sino por ocupa un importante lugar en la
cadena trófica, y su crítica situación indicaría una crisis mucho mayor, la del Mar Argentino.
El INIDEP en 1988 había advertido que la merluza comenzaba a dar signos de presión, y ya para
1996 estipuló que el límite de las capturas biológicamente aceptables debía ser 340.000 toneladas por
año. Vale aclarar que el Instituto no tiene poder de decisión, el límite de capturas máximas permitidas es
establecido por la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca. Como es posible ver en el gráfico estos
límites máximos no coinciden y en la mayoría de los casos, las capturas permitidas superan a las
capturas biológicamente aceptables. Los desembarques muestran que no siempre es respetada la
cantidad capturas establecidas desde el gobierno. Además si tenemos en cuenta que los volúmenes que
muestra el gráfico 1 son en base a los datos “declarados” por las empresas, que en muchos casos no
coinciden con los realmente “efectuados”, los niveles de sobrepesca serían mucho mayores. Por ejemplo,
cuando una embarcación pesca individuos sin interés comercial los devuelve muertos al mar, y este
“descarte” no es contablizado en el desembarque.

Gráfico 1: capturas biológicamente recomendadas y máximas permisibles


Fuente: INIDEP

CBA: capturas biológicamente aceptables recomendadas por el INIDEP;


CMP: capturas máximas permisibles adoptadas por la autoridad de aplicación
Planta de procesado y frigorífico: “Solimeno”

La empresa se constituyó formalmente en el año 1976, sin embargo sus orígenes se remontan hacia
1942, cuando su fundador, un inmigrante italiano, llega a Mar del Plata. La pequeña empresa familiar
comenzó con una pequeña lancha y con el tiempo se convirtió en una grande e importante empresa.
Actualmente se encarga de la captura, de la elaboración de alimentos y harinas, y de la comercialización
de su amplia gama de productos, es decir que abarca todos los eslabones del circuito productivo.
Para la etapa de extracción del recurso, la primera del circuito productivo, cuenta con una flota
pesquera integrada por una gran cantidad de buques destinados a la pesca de distintas especies:

 Buques arrastreros fresqueros, destinados a la pesca de especies costeras


 Buques arrastreros fresqueros, destinados a la pesca de merluza hubbsi, merluza de cola y
otras especies
 Buques tangoneros, congeladores y procesadores dedicados a la pesca de langostinos.
 Buques congeladores y procesadores a bordo dedicados a la pesca de merluza hubbsi,
merluza de cola y otras especies
 Buques poteros, congeladores y procesadores a bordo dedicados a la pesca de calamar.

Para la realización de la siguiente etapa de procesado, la compañía cuenta con 3 plantas productivas
y 1 planta frigorífica. En lo que se refiere a este informe, nos basaremos en la información obtenida en
nuestro recorrido, en el cual tuvimos la oportunidad de conocer la Planta de procesado y frigorífico
Solimeno Mare. Ésta se localiza en las cercanías del puerto, donde están emplazadas la mayoría de las
industrias pesqueras de la ciudad. Allí, además de procesar pescado fresco, se elaboran productos
terminados, los cuales empezaron a venderse con la marca de “Patagonia Mare”
Este es uno de los lugares donde se produce la entrada de la materia prima, la elaboración, el
almacenamiento y por último la salida de los productos elaborados hacia los distintos mercados de
consumo. Según los datos suministrados, hoy un 30% se exporta hacia países integrantes del
MERCOSUR y de la Unión Europea, principalmente España y, en menor medida, Italia y Francia. El 70
% restante se distribuye en el mercado interno, más precisamente a supermercados de la zona
(Carrefour), al Gran Buenos Aires y a las provincias del Norte de nuestro país. Antiguamente el 90% se
exportaba, pero no hay que olvidar la crisis que atraviesa la Unión Europea, la cual se posiciona como la
principal compradora.
La planta presenta varios niveles, los inferiores se encargan del lavado, corte, empaquetado y
congelación, y en los pisos superiores se encuentran las instalaciones para la elaboración de productos
cocidos y precocidos: Bastones, hamburguesas, filets, medallones y nuggets de pescado.
Este tipo de productos presenta una gran demanda a nivel mundial por parte de los mercados de
consumo, ya que permite ahorrar tiempo al cocinar y mantiene la calidad nutricional de una buena
alimentación. Visto desde el lado de oferta podría decirse que son productos de un alto valor agregado, lo
que significa grandes ganancias para el empresario.
Durante la visita tuvimos la posibilidad de ver la planta en funcionamiento y, entre los ruidos de las
máquinas y a través de los vidrios que rodean todo el perímetro, observamos que en general son mujeres
las que se encuentran realizando las tareas de empaquetado y control del producto, y que, exceptuando
sólo un caso, son hombres los que realizan el fileteado. La mano de obra femenina presenta ventajas al
realizar tareas que requieren revisión minuciosa y trabajo de menor fuerza física que las de un hombre.
Según la información provista por uno de los encargados, son aproximadamente 110 las personas que
“trabajan” en la planta, número que se elevaría al contabilizar los puestos de trabajo del sector
administrativo.
La refrigeración para el proceso y almacenamiento de los alimentos se obtiene principalmente con el
uso de amoniaco. Este presenta menores costos lo cual influye en el precio final de los productos
alimenticios y, el olor característico permite fácilmente detectar fugas.
Dentro de la planta funciona un laboratorio donde se realizan los controles de calidad y donde se
hacen las pruebas para la elaboración de nuevos productos. El control de la temperatura de conservación
del pescado es uno de los más importantes y es por esto que se realiza constantemente, cada hora.
También se realizan controles para determinar los niveles de nitrógeno y el peso de los productos.
Es preciso señalar que si bien la empresa en los últimos años se expandió al sur patagónico, la
localización empresarial en Mar del Plata encuentra su motivo en la existencia de una cultura vinculada a
la pesca, la capacitación de la mano de obra, las instituciones relacionadas y obviamente la riqueza de
sus recursos naturales. Estos factores hacen a un alto nivel competitivo, no obstante es necesaria la
incorporación de tecnología e innovaciones, tanto en tierra como en el mar, y la creación de lazos de
coopertividad con otras empresas. Con estos objetivos se realizó en el mes de septiembre la primera
exposición nacional dedicada a la industria de la pesca, “Expopesca”. Este evento permite a los distintos
empresarios de la pesca y de los servicios complementarios reunirse en un espacio concreto, con el
objeto de contactarse, fortalecer los lazos y desarrollar acciones en conjunto en beneficio del crecimiento
cualitativo y cuantitativo del sector.

PUERTO

Los orígenes del Puerto de Mar del Plata se remontan a principios del siglo XX, con la acción del Dr.
Pedro Luro, quien impulsó la promulgación de la ley que establece su creación en 1909. Desde sus
inicios hasta la actualidad la actividad pesquera, el desembarco de pescado y la instalación de industrias
encargadas de su procesamiento, constituyen los factores centrales que le dieron origen a este centro
portuario.
En la actualildad está situado sobre la ruta Nacional Nº2, a 400 kilómetros de la ciudad de Buenos
Aires y está dividido en dos sectores, uno Norte y otro Sur.

 El sector norte del puerto de Mar del Plata comprende: un muelle de la Escollera norte, el cual se usa
para cruceros turísticos, una base de submarinos, que está reservada para la Marina Argentina, la ex
Base Aérea y un Yatch Club.
 El sector sur es de carácter comercial y comprende un puerto de ultramar, uno de cargas domesticas,
uno de pescadores y un puerto de inflamables.

Para la ciudad el hecho de contar con un puerto de ultramar, le permite disponer de una puerta
comercial internacional no solo para ella, sino también para la Región. La importancia del puerto no sólo
radica en la relacionada a la actividad pesquera, sino que se convierte en un eslabón esencial de la
cadena de comercialización de todos los productos exportables del sudeste bonaerense que tienen un
gran potencial para ingresar al Mercosur y al resto del mercado internacional. La importancia creciente del
Puerto de Mar del Plata se ve reflejada en los datos publicados por la Dirección Provincial de Actividades
Portuarias, quien registró un total de 244.474 toneladas exportadas en 1995, aproximadamente el 66%
corresponde a la vía marítima, el 32% a la vía terrestre y sólo el 2% a la vía aérea.
Además este importante puerto posee astilleros, talleres y terminales de reparaciones, que debido a
las vías de comunicación y a la capacidad de su mano de obra, lo ha posicionado como uno de los más
importantes Centros de Reparación Naval de la Argentina.
El Puerto de Mar del Plata representa un espacio de trabajo, donde se concentran flujos de
productos, bienes, servicio y personas. En este lugar confluyen varios usos del suelo que, en muchas
ocasiones, esto origina tensiones por los distintos intereses que presentan los actores sociales
intervinientes. En este espacio la actividad productiva convive con otras como la actividad turística, la de
investigación, la militar, las asociadas a la recreación y también a la conservación. Un hecho que
manifiesta esta situación es el traslado de los boliches, que actualmente se localizan en la calle Alem, a la
escollera norte, sumándole al puerto nuevos conflictos. También la posibilidad de establecer a Mar del
Plata como puerto de cruceros es una situación que refleja los conflictos que origina la pugna por el uso
del espacio.
En esta parte del recorrido nos guió un integrante del Consorcio Portuario Regional de Mar del Plata.
Este organismo es el que está a cargo de la administración portuaria y se encuentra conformado por 10
directores que representan al gobierno de la Provincia de Buenos Aires, al Municipio de General
Pueyrredón, a municipios vecinos y a las cámaras y asociaciones industriales, comerciales y gremiales
del ámbito portuario.
Tuvimos la oportunidad de acceder a la zona
primaria del puerto, la cual es una zona restringida al
público. Allí pudimos observar los enormes silos que
poseen una capacidad de almacenaje de 25.255
toneladas, y que cuentan con dos cintas transportadoras
que alimentan 8 tubos que se utilizan para cargar los
cereales en los barcos. Tal como nos informaron, estos
silos se encuentran inutilizados no porque estén en mal
estado, sino por problemas políticos.
En esta etapa final de nuestra salida, ya cuando
eran las 16:30 hs, pudimos ver la dinámica portuaria de
la que nos habían hablado durante todo el recorrido.
Algunos barcos, ya de regreso, amarrados a la espera
de una nueva salida, dejaban a la vista las redes de
pesca, los cajones con destino a la planta procesadora,
y los marineros daban por finalizada la jornada.

La ciudad ¿Feliz?

Al finalizar el recorrido nos quedaron retumbando las palabras de una persona que nos dio la
posibilidad de mirar desde otro ángulo la situación de la pesca. En un momento en que la tecnología la
encontramos a cada paso, cuando para enviar una carta sólo hace falta apretar un botón, cuando los
vegetales crecen en los lugares más áridos del mundo, en lo que se refiere a la pesca “seguimos en la
edad de piedra”.
Como nos enseñan en la escuela, la pesca es una de las primeras actividades que realizó el hombre
para satisfacer sus necesidades alimentarias. En un principio sólo se limitaba a una simple recolección, y
luego se utilizaron herramientas de caza, tales como la lanza, el arco y las flechas. La técnica de la pesca
está en constante evolución y la eficiencia de las capturas ha aumentado notablemente. Actualmente la
capacidad de pesca de las flotas supera ampliamente la necesaria para llevar adelante esta actividad de
manera sostenible.
Es indudable que se han hecho grandes mejoras y que se creado nuevos instrumentos de caza, sin
embargo todavía no se ha difundido masivamente el uso de la piscicultura.
Esta actividad también es llamada acuicultura y consiste en la siembra artificial de alevitos criados en
piletones en estaciones hidrológicas. Cuando alcanzan la maduración son llevados a ríos, lagos, y
embalses para repoblar los cursos y espejos de agua para la pesca comercial y deportiva. Este tipo de
producción, en base a inseminación artificial, es más eficiente y de alta calidad, ya que es totalmente
controlada, asegurando la llegada continua al mercado.
Creemos que la tecnología merece un papel importante para lograr competitividad dentro de la
actividad pesquera. No obstante, nos parece que los cambios tecnológicos encaminados únicamente a
aumentar la capacidad de pesca, y por lo tanto de las ganancias, no se plantean como una solución a
largo plazo.
No debemos olvidar que existen desigualdades entre quienes tienen potencial para innovar y quiénes
no. Esta diferencia acentúa la sobreexplotación y es por este motivo que las políticas llevadas a cabo por
las diferentes instituciones deben tener como objetivo fomentar la cooperatividad entre empresas, con
instituciones y universidades, y así permitir la transferencia de tecnología y la constitución de un Sistema
regional de innovación.
La globalización de la economía y la integración regional dan un nuevo marco al desarrollo
económico regional, particularmente a Mar del Plata. El poseer un puerto estratégico, cuyas
características hemos ido mencionando a lo largo de este informe, se plantea como un gran potencial de
competitividad a aprovechar.
Debemos pensar que en el puerto no sólo confluyen diferentes actividades, sino que además
conviven dos realidades distintas por ejemplo la de la pesca industrial y la artesanal, la primera genera un
espacio integrado a las redes globales y la segunda un espacio cotidiano que queda al margen y se ve
influido por el primero. Según Santos, hoy los territorios pueden estar formados por lugares contiguos y
por lugares en red. Son los mismos lugares que adquieren funciones diferentes, procesos simultáneos de
inclusión y exclusión dentro de un mismo territorio.
La pesca es una actividad que tiene un impacto económico y social muy grande. Genera mano de
obra directa e indirecta, en los servicios complementarios; en el transporte, en el combustible, en los
insumos, en los talleres, en la construcción, pero también la importancia deviene de su impacto espacial.
Si bien podría asociarse a esta actividad con el contacto con la naturaleza, el paisaje característico que
genera no puede considerarse como natural, ya que a simple vista se distingue la presencia de objetos
creados por el hombre. El paisaje actual resulta de la suma del trabajo del hombre materializado en el
espacio a lo largo del tiempo y visualizado a través de formas. Las formas duran, sin embargo los
significados originales, propios de un determinado momento histórico, en algunos casos, se han ido
modificando constituyendo lo que se llama formas viudas. Un ejemplo de estas son las vías del ferrocarril
que actualmente se encuentran en desuso y han perdido la función para la cual habían sido creadas.
También hay gran cantidad de barcos abandonados, que no sólo ocupa lugar y es infraestructura
inutilizada, sino que además contamina las aguas.

Hoy las publicidades turísticas presentan Mar del Plata como la “ciudad feliz”, se la asocia con las
vacaciones, el juego, la diversión y con la belleza de sus recursos naturales. Sin embargo la situación que
se vive cotidianamente se aleja bastante de este slogan. Consideramos que ese aparente orden que se
quiere mostrar con el objeto de atraer turistas e incrementar los beneficios económicos, oculta la crisis del
sector ictícola y pospone soluciones. La caída en los niveles de empleo, hecho que se ve agravado por
los efectos de la crisis financiera mundial, el aumento de los costos y del trabajo en negro, la retracción
de los mercados, la pérdida de competitividad y la crítica situación biológica de algunas especies son
algunos de los problemas que existen y no se quieren ver.
Finalmente hemos llegado a la conclusión de que lo que propició el proceso de evolución de Mar del
Plata fueron los recursos naturales. Fue el mar el que en un principio sirvió como la “infraestructura
natural” para el desarrollo de la industria saladeril y luego fue usado como lugar de recreación, dando
origen a la ciudad balnearia. Sin embargo pareciera que “la avenida de los pulloveres” divide dos
espacios de vida distintos. Una ciudad feliz “luminosa” y otra “opaca”, marginada del sincero interés
político, pero que contribuye notablemente con la economía local y nacional.

Bibliografía:

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1998, vol. 24, no. 73 [citado 18 julio 2007]
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C.D.
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 Santos, M. El retorno del territorio. En De la totalidad al Lugar. Capitulo 8. Oikos-Tau. Barcelona,
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Páginas web:

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