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Ilustrado por Andrés Armas.

Cuento por Álvaro Pineda.


Era una vez un músico que interpretaba muchas melodías que tenían la particularidad de hacer
dormir a las personas cuando las escuchaban.

Cuando esto sucedía el aprovechaba para robarles sus pertenencias mientras dormían y se las
regalaba a la personas pobres.

El se aprovechaba de la gente rica quienes amaban sus melodías y lo contrataban para que anime
sus fiestas, pero un día un multimillonario amargado y avaro quien al saber de su existencia lo
mando a llamar para que interpretara sus melodías y lo hiciera alegrar.

El músico al saber de esto pensó en la fortuna que iba a obtener si lograba dormir a esta persona,
el dia esperado llego y el músico se presento ante el multimillonario, este le dijo que tocara sus
famosas melodías y el músico comenzó a interpretar las famosas melodías mientras tanto los
sirvientes del multimillonario comenzaron a caer uno tras otro mientras que el viejo amargado no
sentía nada mientras el músico comenzó a sentir sueño con su propia músico y cayó en un
profundo sueño.

Al dia siguiente el despertó en el bosque despojado de sus pertenencias y sus instrumentos y


cuando el fue a reclamar por sus pertenencias el viejo se había ido el pregunto a los vecinos que a
donde se había ido y ellos le contestaron que en ese lugar no vivía ningún viejo multimillonario
amargado y que le casa se encuentra deshabitada desde hace un buen tiempo.