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TEMA 13: OVIDIO

El más espontáneo y fecundo de los poetas


romanos nos aporta en sus obras abundantes
datos autobiográficos, sobre todo en las Tristes,
elegías de sus últimos años. Hijo de una antigua y
acaudalada familia del orden ecuestre, nació en
Sulmona el 20 de Marzo del año 43 a. C. Se
trasladó a Roma a los 13 años donde recibió una
amplia y sólida formación retórica, bajo la
dirección de Aulo Fusco y Porcio Latrón. A los
18 años viajó a Grecia, Oriente y Sicilia. Vuelto a
Roma hacia el año 22, recorrió los primeros
escalones del cursus honorum, pero no llegó a
dedicarse a la abogacía. Se casó dos veces, se
divorció otras tantas y encontró la estabilidad con
su tercera esposa. Muy pronto entró en contacto con el círculo de Mesala, Horacio,
Tibulo y Propercio y se consagró a la poesía. Se convirtió pronto en favorito de la
juventud de su época, alcanzando un renombre e influencia no igualados por poeta
alguno. Pero esta felicidad se truncó pronto. Las iras imperiales, provocadas por su
conducta o por sus versos, lo desterraron a Tomi, a orillas del Mar Negro. Murió en el
exilio a los 60 años.
En su obra podemos distinguir tres partes o períodos perfectamente deslindados:

1) Poemas eróticos:

A) Amores:

Tres libros de elegías que comprenden medio centenar de poemas. Están dirigidas a
Corina, que le sirve de pretexto para reflejar en estos poemas unos tópicos que ya
aparecen en Tibulo, Propercio y en toda la tradición alejandrina neotérica. En estos
poemas no existe un auténtico sentimiento amoroso. Sólo hay galantería, gusto por la
aventura, por la conquista, no de una mujer determinada, sino de cualquier mujer. Son
elegías frías, artificiosas, carentes de pasión y de sentimiento.

B) Heroidas:

Concebidas en forma de cartas enviadas por algunas mujeres famosas de la leyenda e


incluso de la historia a sus maridos o amantes lejanos: Penélope a Ulises, Dido a
Eneas… Sus heroínas sienten, sufren y escriben como las mujeres que conocía Ovidio;
pertenecen a su medio social, tienen su refinamiento y carecen por completo de la
sencillez antigua. Todas las cartas están impregnadas de retórica y manierismo. La
forma epistolar favorecía la aplicación de todos los recursos de la retórica y de la
declamación.
A las 15 epístolas dirigidas por las heroinas a sus amados hay que añadir tres dobles,
con las respuestas de éstos.

C) De medicamine faciei femineae:

Es un pequeño tratado acerca de los cuidados del rostro femenino.


D) Ars Amatoria:

Publicado en tres libros, pretende enseñar cómo se conquista y se retiene el amor:


entablar conversación, mensajes, ardides, engaños… Naturalmente, el amor del que
Ovidio pretende ser maestro es el mero amor sensual y sus enseñanzas iban dirigidas
más a las semiprofesionales del arte de la seducción más que a las virtuosas matronas
romanas a las que invita a mantenerse al margen de su Ars.

E) Remedia amoris:

Da consejos para desarraigar del alma la pasión amorosa. Pretendió inútilmente


desvanecer el ambiente de impudor e inmoralidad suscitado por el Ars amatoria, cuyo
éxito había provocado duras críticas de los moralistas que censuraban el tono licencioso
de la obra.

2) Metamorfosis y Fastos:

A) Metamorfosis:

Representan la culminación de su obra poética y


ocupan un lugar destacado en la historia de la
literatura universal. A pesar de dar la impresión de
ser un mero complejo de narraciones míticas,
constituyen un verdadero poema científico-
filosófico. En sus 15 libros, el poeta se propone una
explicación del mundo desde los orígenes hasta la
apoteosis de César, a través de la descripción de las
transformaciones sufridas por los distintos
personajes mitológicos. Son 246 transformaciones,
expuestas en orden cronológico, desde el caos y la
creación del mundo hasta la metamorfosis de Julio
César en estrella.
Ahora bien, los presupuestos filosóficos-científicos
quedan al margen de la ejecución poética de la obra.
Casi todas las transformaciones se resuelven en
relatos de carácter episódico, de tono ligero, erótico, adornados con insuperable riqueza
de imaginación y de detalles coloristas, amontonados a veces en barroca mezcolanza. Su
verdadera fuerza reside en los relatos aislados y en sus pequeños detalles en los que
despliega su fantástica imaginación poética, para adornarlos con los más bellos colores.
El conjunto constituye un fresco, admirablemente variado, de las grandes escenas de
la mitología antigua.

B) Fastos:

Obra de investigación, basado en un inmenso material de fuentes poéticas y eruditas,


quedó inacabada a causa del destierro del poeta. Esta circunstancia nos ha privado de
una enorme cantidad de datos valiosísimos sobre la religión y costumbres romanas, ya
que el argumento de los Fastos requirió gran erudición filológica, histórica y científica.
El poema consiste en una serie de elegías ligadas entre sí, ya que intenta explicar las
fiestas y conmemoraciones de toda clase del calendario romano, tratando
ocasionalmente de las tradiciones, cultos y ritos relacionados con ellas. El proyecto
primitivo comprendía doce libros, dedicados respectivamente a cada uno de los meses
del año. Solo fueron compuestos los seis primeros. Ovidio acarició la idea de
equipararse a Virgilio como poeta nacional, cantor de las leyendas, de la historia y de la
gloria de Roma.
La inspiración poética de Ovidio lucha con la aridez del tema y en raras ocasiones
consigue superarla. Sólo en algunos episodios, como el que describe el rapto de
Proserpina, resurge el auténtico Ovidio.

3) Tristes y Pónticas:

En el año 8 d.C. un edicto de Augusto condenó al poeta al exilio. El lugar elegido fue
Tomi, cerca de la desembocadura del Danubio. Las causas del destierro no han sido
totalmente aclaradas: su Ars amatoria había suscitado muchas críticas por su ambiente
licencioso e inmoral.
Tristes y Pónticas, elegías del destierro, apenas difieren entre sí más que en la falta
de destinatario de las primeras. Los mismos procedimientos retóricos, idénticas
metáforas, alusiones. Similares son la nostalgia, la aspereza del medio inhóspito. Todo
esto acaba por producir una sensación de monotonía quejumbrosa. No hay en ellas
grandeza de alma, hondura de pensamiento ni pasión sincera, es un hombre desesperado
por volver a su patria.
Es Ovidio un virtuoso en el manejo del lenguaje. Sus pensamientos cautivan más por
el arte con que son expresados que por la novedad del contenido. Nadie lo ha superado
en elocuencia, en los efectos rítmicos, en el uso de licencias métricas….

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