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El arte no es una práctica independiente de la sociedad ni mucho menos ajena a su desarrollo

cotidiano. Por el contrario, el arte es parte íntegra del devenir de los pueblos. En sus trazos se inscriben
las huellas de las luchas, conflictos, angustias, deseos, necesidades, frustraciones, triunfos y proyecciones
de cada nación. El arte es una práctica ideológica, y como tal, no puede comprenderse sino a través del
análisis de la sociedad en su conjunto. Por lo tanto, el arte es un síntoma del desarrollo de la comunidad
en su sentido ampliado, y no una práctica ajena a su realidad. Es por eso que todo proceso político debe
contemplar necesariamente a éste en su programa. Precisamente por lo anterior, es que el Movimiento
de Izquierda Revolucionaria – MIR, asume el tratamiento del problema de la práctica artística como
parte de su proyecto revolucionario, entendiendo que aquélla no se limita exclusivamente a las
particularidades lingüísticas inherentes a sus expresiones visuales, verbales, teóricas, sonoras o
performáticas. La democratización social de nuestra sociedad y, ante el caso, de nuestra universidad,
incluye necesariamente a las artes. Por lo mismo, debemos convertir a éstas en una herramienta de lucha
contra el neoliberalismo, principal causa del estado de evidente precarización de nuestra facultad, y
política rectora del gobierno actual.
Programa para la Democratización Social
de las Artes
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IGNACIO
LIBRETTI
CONCEJERO FECH - ARTES
IGNACIO
LIBRETTI
Pr ogr ama par a l a Democr at ización Social
de l as Ar t es
¡ ¡ Por una Educaci ón Gratui ta, de Cal i dad y Di gna para Todos ! !
El programa por la Democratización Social de las Artes en
la Universidad de Chile es el siguiente:
1. Creación de una política cultural al servicio de los
trabajadores y pueblos de Chile
La Universidad de Chile tiene un deber para con su pueblo.
Por lo tanto, es necesario que sus políticas culturales se
determinen desde aquel eje estratégico, y no acorde a las
necesidades neoliberales e imperialistas del mercado como
sucede actualmente. Para resolver la contradicción anterior,
debemos comenzar porque sea conocida como tal. Por lo
mismo, nuestro proyecto velará por incitar la discusión y el
debate del tema, a la par que motivar el trabajo concreto
para su resolución. Nuestra participación en la Secretaría
por la Democratización Social – SECDEM (Artes), y en el
Centro de Estudios CEFA, han sido sumamente valiosas
para avanzar en la materia. Usaremos tal experiencia para
guiar la discusión tanto a nivel de facultad como de federación.
2. Creación de una política de convenios al servicio de
los trabajadores y pueblos de Chile
Es necesario que la política de convenios de la facultad de
artes en particular y de la universidad en general, sean
coherente con las necesidades formativas inherentes a su
mandato por antonomasia. Actualmente, no estamos ni
siquiera próximos a cumplir con lo anterior. Sin embargo,
cambiarlo depende en gran medida de nosotros, ya que los
intereses para hacerlo se condicen con los del campo popular,
y no con los de aquellos responsables de sostener la situación
tal y como está en la universidad: nuestras autoridades
unipersonales y sus lacayos. En función de lo anterior,
lucharemos por la elaboración de una política de convenios
al servicio de los trabajadores y pueblos de Chile, ya que la
universidad tiene un deber para con éstos, y por lo tanto, la
formación de sus estudiantes y académicos debe tener como
eje estratégico aquello y no los intereses privados.
3. Impulsar la lucha contra la precarización laboral
Dado que la universidad no se compone solamente de
estudiantes, sino también de trabajadores – tanto académicos
como no académicos –, es menester contar con éstos para
el desarrollo de cualquier proyecto comunitario. Por lo mismo,
la dignidad laboral debe ser un tópico inamovible en cualquier
programa político con aspiraciones democráticas. A través
del trabajo realizado durante el año por la Secretaría por la
Democratización Social – SECDEM (Artes), hemos
descubierto que la precarización laboral es una realidad
palpable en todos sus aspectos, y ya tenemos insumos
suficientes para comenzar a luchar contra ella. En función
de lo anterior, es que asumimos un compromiso de base por
cambiar esta realidad, partiendo por impulsar la lucha por el
paso a contrata de los trabajadores en estado de honorario,
y a planta de aquellos en estado de contrata con trayectoria
laboral suficiente. Además, velaremos por el cumplimiento
de los derechos sociales básicos que todo trabajador necesita
tanto para su propio bienestar como para el
desarrollo de la comunidad. Entre estos se
encuentra el derecho a previsión social, la
posibilidad real de realizar carrera académica y/o
docente, la regularización de las cargas horarias, el paso a
planta de los trabajadores legalmente habilitados para ello,
la apertura transparente de concursos para postulación de
cargo, la democratización de la política de jerarquías, entre
otros tantos punto mínimos que el período exige para la tan
merecida dignidad laboral.
Programa para la Democratización Social
de las Artes
4. Impulsar la lucha por la sindicalización real de los
funcionarios y académicos de la facultad
Puesto que nuestra lucha central es la democratización social
de la universidad en general, es necesario que contribuyamos
a la resolución de los problemas orgánicos de los trabajadores
de nuestra facultad y de sus pares. Por ejemplo, la imposibilidad
de agrupación y participación política de los trabajadores
académicos y no académicos de la sede en estado de
honorario, nos parece una falta grave contra el espíritu
democrático que exige el periodo. Por lo mismo, comenzaremos
por dar una férrea lucha contra aquello, dado que,
independiente de las funciones que cada cual cumpla en la
universidad, es parte integral de la comunidad, y por lo tanto,
contribuye diariamente en ella. Además, el mismo estado de
desorganización de éstos, hace que su estado de trabajo sea
aún más vulnerable de lo que ya es por influjo del
neoliberalismo. Por lo mismo, la resolución del problema
orgánico de éstos, es un paso importante también para la
obtención de la dignidad laboral, y como estudiantes
democráticos, es nuestro deber contribuir a que ésta se realice.
5. Democratización social de los espacios físicos
Nuestra facultad tiene tantas necesidades espaciales como
desperdicios de los mismos. Es necesario acabar de una vez
tanto con el mal uso de los espacios que le pertenecen a la
comunidad, como con las excusas que lo justifican. Carreras
tales como Artes Visuales, Danza e Interpretación son
sumamente sensibles al tema. Su propia formación y
estudio estrictamente necesarios se ven truncados por
problemas espaciales graves e inmediatos, sin siquiera
entrar a especificar el estado precario en el que se
encuentran sus espacios habilitados. El trabajo realizado
por la Secretaría por la Democratización Social – SECDEM
(Artes) en el área, ha demostrado que el problema no es
la falta de espacios en sí, sino la poca racionalización de
los mismos. Nos encontramos con salas enteras ocupadas
por chatarra, patios inhabilitados para trabajadores y
estudiantes, y salas monopolizadas por profesores
pertenecientes al círculo de amigos de las autoridades
unipersonales de la sede, entre otros tantos problemas.
Para resolverlos, lucharemos por convertir la lucha por la
democratización física de los espacios en un tópico a
nivel FECh.
6. Resolución del problema de los ciclos básicos.
Un estudiante de ciclo básico tienen los mismos deberes
que un estudiante de pregrado, y por lo tanto, no existe
excusa realmente válida para que no pueda obtener
también sus correspondientes beneficios y reconocimiento.
Su carga horaria es la misma, y la disciplina para cumplir
con ésta, también. Si bien es cierto que el Senado
Universitario aprobó la incorporación oficial de éstos a la
universidad – cuento viejo, pues el año pasado sucedió
igual –, nada nos asegura que se cumpla, pues aquel es
solamente un ente legislativo y no ejecutivo. Velaremos
por hacer valer de manera real la incorporación de los
ciclos básicos a la universidad, apoyándonos en la única
fuerza que nos asegura lograrlo: las bases.
7. Creación de conductos de transparencia al interior
de la facultad.
Teniendo en consideración que la Universidad de Chile es
una entidad pública, debe rendirle cuentas a su comunidad
acerca de todo lo que suceda en su interior, y no solamente
informarla de vez en cuando sobre sucesos aparentemente
más relevantes. En ese sentido, políticas tales como la de
transparencia impulsada por el estado son un avance, pero
solamente en un sentido formal. Por lo mismo, es necesario,
en primer lugar, exigir el cumplimiento de tales políticas de
manera real, con datos actualizados y con un radio que
abarque a toda la comunidad, pero además, debemos crear
conductos que permitan socializar esa información. Tal
socialización implica necesariamente que la comunidad esté
también mejor preparada para comprender lo que sucede
a su alrededor. Por lo mismo, levantaremos instancias de
formación política comunitaria, que permitan a ésta convertirse
en gestora y gobernadora de su destino, sin depender
permanentemente de las trampas burocráticas que tanto
daño le hacen al campo popular que habita en la universidad.
8. Impulsar lucha contra las lógicas de autofinanciamiento
de la universidad
El neoliberalismo convirtió a la educación, necesidad de
primer orden para el pueblo chileno, en un negocio. Debemos
luchar contra esa concepción, puesto que es precisamente
la causa motriz del evidente estado de precarización en el
que se encuentran actualmente nuestra facultad. Para
lograrlo, nuestra política se contemplará dos ejes estratégicos.
En primer lugar, lucharemos por instalar el tema en el pleno
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de las Artes
FECh, ya que la lógica de autofinanciamiento
abarca directamente al resto de la universidad,
y por lo tanto, no puede ser una lucha exclusiva
del espacio. En segundo lugar, movilizaremos a
las bases para hacer de ésta lucha tenga un
soporte político suficiente para que se convierta
en causa de movilización. Es necesario que este
tema de gran envergadura sea causa principal
de discusión. Para eso haremos uso de la
Secretaría por la Democratización Social –
SECDEM (Artes), ya que ésta tiene la capacidad
para nutrir de contenido la discusión, y con ello
levantar políticas que puedan resolver el
problema.
9. Rechazo a la reforma neoliberal impulsada por
el gobierno, y propuesta alternativa popular
Aquello a lo que el gobierno llama reforma
educacional, no es más que un ajuste neoliberal.
Es nuestro deber rechazar tal ajuste y proponer
una reforma que vele por la democratización
social de la educación en su conjunto. Para
lograrlo, esta última debe contemplar 3 puntos
inamovibles: triestamentalidad paritaria,
cogobierno e incorporación del cuarto estamento
(población inmediata: regional, comunal, barrial)
a la universidad. Además, debe comprender a la
educación como un derecho social asegurado
por el estado, de carácter laico y de calidad. No
hay reforma educacional sin cambio constitucional.
Este 3 y 4 de noviembre, vota por el programa de la Democratización
Social de las Artes; vota por Ignacio Libretti concejero.
¡Por una universidad al servicio de los trabajadores y pueblos de Chile!
¡A votar por el programa de la Democratización Social de las Artes!
¡A luchar por la Democratización Social de nuestra universidad!
¡Ignacio Libretti concejero!
Facebook: Ignacio Libretti – Concejero FECH – Facultad de Artes 2015
Programa para la Democratización Social
de las Artes
A 40 AÑOS DEL ÚLTIMO COMBATE,
DE MIGUEL ENRÍQUEZ
SEGUIMOS LUCHANDO
POR UNA VIDA DIGNA PARA TODOS