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“COSAS de CABORANA”

Autor: Manuel Álvarez Cejudo - Caborana (1.944)


INDICE de temas tratados

1.- Caborana, sus orígenes y su Historia.

2.- Ruta o Vía de La Carisa.

3.- Cómo nació Caborana.

4.- Casa de la Torre o Palacio de Los Ordóñez.

5.- Pelúgano lugar “Real”.

6.- La Dinastía de Los Ordóñez.

7.- La familia de Los Ordóñez.

8.- Escudo de armas en las paredes.

9.- Antigüedad de La Casona de los Ordóñez.

10.- Residencia-escribanía de Aller.

11.- Otras confirmaciones históricas.

12.-Detalles de los escudos de La Casona.

13.- Ubicación del palacio de Los Ordóñez.

14.- Construcción histórica y vecina.

15.- Manifiesto por Caborana.

16.- Una Gran Crisis

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17.- Gran Oportunidad

18.- Influencia política de Caborana.

19.- La Casa de Pando (Vitoria).

20.- Caborana en la “lengua asturiana”.

21.- Dª Elvira Castañón (poesía).

22.- D. Adolfo Camilo Díaz. (Novela, teatro, etc)

23.- Origen del “Bable o lengua asturiana”.

24.- En defensa de la lengua asturiana.

25.- Argumentos razonados a favor del bable.

26.- Primer escrito en lengua asturiana.

27.- Teatro en “asturiano”.

28.- Escritos en Bable desde el siglo XIII.

29.- Otras gentes de Caborana.

30.- Traición y muerte de Jesús.

31.- Caborana, Moreda y la solidaridad.

32.- Cuento allerano.

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Bibliografía y declaración de fuentes

Quiero dejar constancia de las “fuentes” que utilicé para la realización de


este trabajo y sobre todo quiero despojarme de cualquier mérito, si lo hubiera
en él, que no me corresponda.
Este ensayo literario, de ninguna manera puedo ni quiero calificarlo como
histórico, por la falta de datos y documentos que acrediten algunos de los
hechos aquí relatados. Sin embargo, os aseguro que contiene datos basados
en obras de historiadores, catedráticos, literatos y gentes de la máxima
autoridad académica y cultural que son los que realmente dan valor a su
contenido. Personalmente, lo resumiría como una serie de hechos y detalles
que tal vez hayan sido conocidos o contados por otros, pero no nacidos en
Caborana y por tanto sin la intensidad y el sentimiento personal que yo he
puesto al concretarlo en este libro, de lo cual si doy fe.
Para mí este trabajo es sobre todo, una obra inédita en Asturias,
especialmen
te en Aller y en este pueblo minero sobre el que escribo , lo cual demuestra
por qué lo hago, para llenar ese vacío y poner mi granito de arena en su
recuperación, después de muchos años de olvido y abandono tan injusto
como inmerecido.
“Caborana y sus gentes bien merecen este pequeño tributo a sus raíces,
a sus gentes y a su Historia”.

El autor: Manuel Álvarez Cejudo- Caborana 1.944

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Relación de Bibliografías
1.- Manual de Dialectología Hispánica. / Manuel Alvar.
2.- Historia Ilustrada de Asturias / Juan I. Ruiz de la Peña.
3.- Lingüística General / Ferdinand de Sanssure.
4.- Los Pueblos de España / Julio Caro Baroja.
5.- Enciclopedia “Maravillas del saber” / Edit. - Public. Crecissa.
6.- Publicaciones N`asturiano / Conc. Cult. Principado.
7.- Primeres Xornaes de Lliteratura / Ayunt. Xixón.
8.- Laminarium de Aller, Riosa y Morcín/ B. Álvarez “Benxa”.
9.- Ruta por los Pueblos de Aller / Guillermo Fdez. Lorenzo.
10.- Asturias / Antonio Viñayo.
11.- Los Pueblos de la España Antigua / Juan Santos Yanguas.
12.- La Cultura Asturiana / Xuan Xosé Sánchez Vicente.
13.- Roma en Asturias / Narciso Santos Yanguas.
14.- Morir por nada / Ricardo Vázquez Prada.
15.- La Insurrección de Asturias / Manuel Grossi Mier.
16.- Historia de Asturias / Juan I. Ruiz de la Peña.
17.- Humanitarios de San Martín de Moreda/ G. Fdez. Lorenzo.
18.- Armas y Linajes de Asturias / Tirso de Avilés.
19.- Alfonso II el Casto. / Constantino Cabal.
20.- Alfonso III el Magno / Carlos Cid Priego.
21.- Asturias en la Mirada / Juanjo Arroyo.

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22.- Documentación Pando-Argüelles/J. Luis Baretino (Caborana).
ANÁLISIS HISTÓRICO

DE

NUESTRAS RAICES COMO PUEBLO

Orígenes de Asturias y de Aller.-

¿Fue Aller, origen de Asturias como “pueblo”?

La Romanización de Asturias y de Aller.

Orígenes de Asturias y de Aller

Dentro de las dificultades que tenemos, en general para encontrar nuestras

raíces como pueblo, una de ellas sin duda, está en el propio nombre y el por

qué de Astu-rias y también de Aller, naturalmente. Debo anticipar que ambas

vienen de muy anti- guo, como corresponde a nuestro propio origen.

Deberíamos remontarnos a las etapas anteriores a la invasión del imperio

romano y, por tanto, situarnos en torno a los tiempos que van desde el año

2.000 antes de Cristo, hasta el año I o principio de nuestra era. Tal vez por aquí

podamos convenir que están los orígenes de nuestros pueblos.

Antes, sin embargo, deberemos definir algunos conceptos. En principio,

entendemos que nace un “pueblo como tal "según los criterios de uno de los

más afamados historiadores como Juan Ignacio Ruiz de la Peña, autor de la

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"Historia Ilustrada de Asturias" y miembro de la Real Academia de la Lengua,

que las Condiciones para ser "un pueblo" se dan:

“Cuando existe un espacio geográfico que lo define claramente, separado

de otros pueblos diferentes. Cuando, además, en ese lugar se asienta una

determinada población identificada y reconocida como propia de aquel

lugar y sobre todo, cuando esa población tiene y asume un sentimiento

compartido como colectividad diferenciada de otras defendiendo sus

territorios y sus gentes hasta la muerte”

Imagen de una de las múltiples cuevas de la época que encontraron y

adaptaron como primeras formas de vida en grupo, aquellos primitivos

astures.

Desde el punto de vista geográfico, tenemos constancia de Asturias como

lugar específico, ubicado en el norte de la península ibérica, entre la cordillera

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y el Mar Cantábrico, desde hace muchos siglos. Concretamente, desde la

etapa cultural más conocida como el “Paleolítico Superior”.

Cuando aparecían en las cuevas de Bañugues, (100000 a.c.) cerca del Cabo de

Peñas signos de vida y restos de tribus o familias que las habitaron.

Posteriormente, en la etapa cultural del “Paleolítico medio” (50.000 a.c.),

volvían a encontrarse nuevos restos de una civilización ya más avanzada y que

realizaban pinturas rupestres” representando distintos tipos de animales que

eran su base de alimento en aquella etapa cultural del hombre reconocidos

como "cazadores", en varios de los lugares próximos a la costa cantábrica,

como fueron las cuevas de Tito Bustillo, las del Pindal, las de la Viña y otras.

Aquellas pinturas, además de demostrar la existencia de personas inteligentes

que las hicieron, demostraban en sus policromías, la utilización de

herramientas y materiales, antes no conocidos, por tanto, eran muestras

evidentes de un determinado progreso y civilización.

Cueva de Tito Bustillo (Ribadesella)

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Mucho más cerca de nuestra era cristiana, en torno al año (3.000 a.c) y por

tanto en la etapa cultural conocida como del “neolítico”, o sea posterior a la

edad de piedra, los habitantes de este territorio, que todavía no se conocía

como Asturias, dejaron muestras claras de los nuevos progresos que habían

alcanzado, creando los ritos religiosos y empleando enormes piedras o

“dólmenes”, para señalar aquellos lugares

a respetar, propios de lo que los historiadores han definido como:

“La cultura de los enterramientos”.

Ejemplos tenemos muchos como Peña Tú, los dólmenes de Santa Cruz o los

del Cantón. Durante este tránsito, que podemos llamar prehistórico, se conocen

evidencias de tribus o familias que vivieron en este espacio geográfico, que

hoy conocemos como Asturias, aunque no existiera su denominación como

tal, como luego explicaremos. Avanzando por aquel arcaico camino,

alcanzamos como pueblo, un nuevo estadio cultural, conocido como “la edad

de los metales”, siendo el bronce (1.000 a.c) y el hierro algunos siglos más

adelante (300 a.c.)

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Dolmen de Peña Tú

Fue precisamente en esta "etapa de los metales", algunos siglos antes de

Cristo, cuando se descubrieron en nuestros territorios, en el norte de la

Hispania, nombre que ya nos dieron los romanos, grandes zonas de producción

de aquellos minerales como el cobre, especialmente en las Médulas del

Bierzo y las minas del Aramo en Riosa.

Estos minerales, además de ser una riqueza en sí mismos, hacen que, desde

entonces surja en este nuestro territorio un fuerte desarrollo de esta nueva

actividad que es la minería, primero con metales y después con el carbón,

muchos siglos después. Desde entonces, vienen nuestras raíces como

pueblo minero y combativo, porque estando en nuestra tierra la riqueza,

nunca lo fueron realmente de nuestros pueblos, sino de quien los dominaba.

Aquí surgió en mi opinión, esa lucha constante que llevamos desde tiempos

muy lejanos de nuestra historia como pueblo minero y reivindicativo. No me

cabe ninguna duda, que estas situaciones vienen marcando ese carácter

asturiano, generalmente tan poco comprendido fuera de nuestra tierra.

Las Médulas (El Bierzo - León)

10
De hecho, serían aquellas riquezas mineras que teníamos en el subsuelo, una

de las principales causas del interés del imperio romano por conquistarnos y

dominarnos. Al final lo consiguieron, dedicando grandes ejércitos y sus

mejores generales, como el propio César Augusto y otros como Publio Carisio,

por citarlos según su impor- tancia en Roma.

Minas de cobre del Aramo (Riosa)

Tal vez en esa etapa llamada y conocida por los historiadores como La

romaniza-ción de Asturias”... esté realmente el origen de nuestra tierra y de

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nuestro pueblo bajo los criterios que antes habíamos definido como las

condiciones para hablar de un pueblo, como tal. Durante esa etapa de la

invasión de nuestros territorios por las tropas del imperio romano, es

totalmente cierto y así lo reconocen todos los historiadores, que Roma utilizó

nuestras riquezas mineras, no sólo para abastecer sus ejércitos en Hispania,

que también, sino para enviar miles de toneladas de metales hacia la propia

Roma, lo cual ayudaba en mucho el enorme esfuerzo económico que les

suponía la expansión de aquel enorme imperio por toda Europa y el norte de

África. Pero hay algo muy importante que nos dejó la romanización y fueron

las bases del lenguaje futuro, ya que a través del

“Latín encontramos algunos siglos después, unas lenguas como el

castellano y más tarde el bable que nos garantizaron el futuro cultural

como pueblos” ya que éstas serían las auténticas bases del

mayor desarrollo que nunca había tenido la Hispania de la pobreza y la

Asturias de la ignorancia. Roma se llevó nuestra rique- za, pero nos trajo las

bases de la cultura y sinceramente, creo que esto es mucho más importante

que aquello. A partir de este momento de la Historia, se inició una nueva era

para lo que posteriormente sería la España que conocemos, que no hubiera

sido posible, sin la romanización.

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“Aquellas nuevas lenguas, el propio derecho romano y la vinculación del

hombre y la religión, fueron las bases de una nueva cultura en Europa, en

España y por supuesto en Asturias,”

cuyo nombre también nos vino dado, también en aquella etapa, como

veremos.

Los “salvajes y montaraces montañeses “como nos definía Estrabón, a la

sazón cri- tico romano de la época, pasamos a ser y sentirnos como auténtico

Pueblo asturiano

Realmente lo creo así, porque sin este sentimiento como pueblo, unido por la

defensa de sus tierras y sus gentes, no se hubiera producido aquel

enfrentamiento, tan duro, en aquellas montañas alleranas a casi 2.000 mts. de

altura con sus inviernos de inten- sa nieve y frío continuado (más de 20 años

de guerras) y tenaz, por la enorme dife- rencia de fuerzas de los "astures" en

la desigual

Batalla de la Carisa

donde un ejército muy inferior de alleranos y asturianos de otros lugares,

defen-dieron con uñas y dientes, nunca mejor dicho y derrotaron repetidas

veces al mismísimo Publio Carisio, en sus intentos de doblegar aquellos

indomables “astu- res”, que se obstinaban en defender sus territorios hasta la

muerte, como los mismos cronistas romanos reconocían y comentaban.

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Fuimos el último territorio de la Hispa- nia que cayó bajo el imperio romano y

lo fuimos como

“Pueblo asturiano”

ya que el propio César llamó Astúrica - Augusta (Astorga), a la ciudad que

para él, representaba la más importante población de los astures

transmontanos. Al llamarle “Astúr-ica”, o lugar de los astures ya nos

reconocía como “pueblo astur” el máxi-

Cesar Augusto (Emperador romano)

mo representante de la Roma imperial. Nadie hace una defensa de este tipo, si

antes no se reconoce como pueblo unido por sus sentimientos y a la defensa de

sus gentes

y sus territorios. Allí nació, en las montañas de Murias (Aller), en mi opinión

“El pueblo asturiano, como uno de los resultados de aquella etapa de la

roma-

14
nización de Asturias”

En cuanto al origen del nombre de Asturias, según algunos estudiosos,

viene de

mucho más antiguo y se vincula a unas palabras de la lengua vasca, hoy

conocida co- mo euskera, tal vez, la menos influenciada por el latín y otras

lenguas indoeuropeas.

Según ellos, el origen del nombre de Asturias, viene del gran río Esla que,

anti-

guamente era conocido como Ast-ura. Ya sabemos que este río, nace en los

Picos de Europa, atraviesa la provincia de León, parte de Zamora y desemboca

en el Duero,

señalando territorios que serían del Reino de Asturias, entre los siglos VIII y

X.

Siguiendo esta teoría, del origen vasco de este nombre, su significado viene

a ser

la unión de “ast” y “ura”, que en vascuence significa “agua de las

montañas”,

como así era en el caso del río Esla. Esta era "la tierra de los Astures".

Esto demuestra que el origen del nombre de Asturias, viene de muchos

siglos antes de la invasión romana de nuestras tierras, aunque como pueblo

astur, fueran ellos los primeros que así nos identificaron y reconocieron.

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Orígenes de Aller

Casi siguiendo la propia evolución de Asturias, en la que habíamos visto,

cómo sus primeros pobladores fueron tribus o familias que, vivieron y se

refugiaron en grandes

cuevas que les daban seguridad y protección, hemos visto que estas cuevas

surgían

en la costa o en zonas bastante próximas (Bañugues, Ribadesella, etc).

Mientras tanto, en las zonas del interior, el modo de vida más próximo a

nuestra

era, es decir, en la edad de los metales (1.000 a.c.), estaban surgiendo por

toda nues-

tra región los llamados “castros”, que eran como viviendas-fortaleza, donde

convi-

vían todos los miembros de la familia, junto con los animales domésticos que

tuvie-

ran. Fueron muchos los que se establecían por toda la zona norte y algunos

historia- dores hablan de alrededor de 300 los que había en nuestra región, en

aquella época. Sus formas de supervivencia eran el ganado, la agricultura y

cada vez en menor esca-

la la caza. Suponemos que los habitantes de las cuevas próximas al mar,

también se-

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rían pescadores, como parece lógico.

Hubo algunos castros conocidos e identificados en la zona de Aller. Se

situaron

en las zonas de altura media, alrededor de los valles, es decir cerca de los ríos,

pero a

poca distancia de las montañas, suponemos que por razones de seguridad.

Todavía

una pequeña aldea alrededor de Villanueva en Moreda de Aller, se sigue

llamando

El Castro y está ubicado en una zona que hoy llamaríamos estratégica por su

altura

Estructura típica de "los castros"

y distancia del río Aller que atraviesa el valle. Creemos que este nombre viene

a recordar, sin duda, a los castros que por aquí existieron algunos siglos atrás.

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Aller, tiene su origen geológico basado en la existencia de importantes

vetas carboníferas, que sitúan la antigüedad de estas tierras en miles o tal vez

millones de años, los necesarios para transformar la madera de los antiguos

bosques milenarios en el carbón que hoy extraemos de sus entrañas. Pero de

los datos prehistóricos más relevantes que se han podido encontrar en

nuestras montañas alleranas, son

“El puñal del Gumial”

siendo esta la herramienta y aquel el monte donde se encontró esta arma o

herramien-

ta de metal hace bastantes años. (s/ Benxa.). Es ésta una de los útiles o armas

encon- tradas, propias de la etapa cultural del “neolítico” y, por tanto, estamos

hablando de una antigüedad, entre 2.000 a 3.000 a.c. Actualmente, se

conserva en el Museo Ar- queológico de Oviedo.

Pero lo mismo que en el caso de Asturias, nuestro origen como pueblo, en

este caso “allerano” (de Aller), viene dado por la defensa de nuestro territorio

y el de

nuestras gentes en aquella Batalla de la Carisa (s.I a.c), frente a las tropas del

imperio romano, en estos montes alleranos de Curriellos en la zona de

Murias, donde todavía los expertos arqueólogos y militares que siguen

estudiando la zona de batalla, siguen sorprendidos de cómo aquella gente, los

asturianos de la época, con tan pocos recursos hicieron frente y ¡de qué

18
manera! a la poderosa Roma imperial, pudieron ganar tantas veces aquellos

combates tan desiguales. Sólo la astucia, la valentía y el gran conocimiento del

terreno, dificultoso al máximo, pueden dar ex- plicación lógica a esta

memorable derrota sobre las tropas de Publio Carisio, del cual viene el nombre

de la Carisa.

Otra vez más en la Historia, nuestra difícil geografía, llena de grandes

montañas,

se convirtió en nuestra mejor aliada, frente a los múltiples intentos de invasión

que hemos sufrido (romanos en el siglo I a.c., musulmanes en el siglo VIII y

franceses en

el siglo XIX).

También, como en el caso de Asturias, el origen del nombre de Aller, nos

viene dado por el río que atraviesa todos nuestros valles y nos da su propio

nombre. Nace

en el puerto de Vegarada, que hace frontera con León y baja hasta Ujo, donde

entre-ga sus aguas, primero al Caudal y finalmente, al gran río asturiano que es

el Nalón.

En cuanto al origen de su nombre “Aller”, son varias las teorías que

manejan los expertos. La primera viene vinculada a la etapa de la

romanización de Asturias, ya

19
que ellos llamaban a este río “Flumen Alier”. La segunda, pero más reciente

en el tiempo, es la que le vincula a la ruta hacia Santiago de Compostela,

pasando por las

Foces del Río Aller (Vegarada)

hasta el Salvador de Oviedo, a la que llamaban “ruta francesa o ruta del norte”.

Por este camino, se puede ir, que en francés se conjuga como “alier”. Yo me

quedo con la primera versión, por ser muy anterior a esta última, propia del

siglo XII en adelante, cuando se popularizó el Camino de Santiago.

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¿Fue Aller, origen de Asturias, como pueblo?

Tal vez en este razonamiento que a continuación pienso desarrollar, pueda

pecar de cierta falta de objetividad, motivada por mi deseo de encontrar en

Aller, ese punto de sentimiento como pueblo que, no pudimos encontrar hasta

20
ahora en la Asturias prero- mánica, para poder hablar, ciertamente de la

existencia del pueblo asturiano como tal.

Pero siguiendo este argumento basado en el gran historiador J. Ignacio Ruiz

de

la Peña y si lo aceptamos conceptualmente, que un pueblo nace como tal,

cuando existen las siguientes condiciones:

Un espacio geográfico o territorio.

Una comunidad o conjunto de personas (población).

Un sentimiento compartido o protagonismo colectivo.

La respuesta entonces, podría ser sí, porque todas estas condiciones o

circunstan-

cias se produjeron, especialmente durante la etapa de la “romanización de

Asturias

rias”, que vamos a tratar de explicar con más detalle.

Siendo bastantes los escritores de la época que lo hicieron sobre la invasión

roma-

na de la antigua Hispania, como ellos mismos le llamaron a nuestra península

ibérica,

vamos a tratar de compensar los comentarios despectivos de Estrabón, Avieno,

Apia-

21
no y otros, porque siendo romanos, lo más probable es que en sus contenidos

haya muy poca objetividad y sí grandes prejuicios, como es normal en

personas que provienen de zonas y etapas mucho más avanzadas culturalmente

y por tanto, más propensas a cierta exageración cuando se habla de pueblos

que, realmente conocieron al mismo tiempo que los invadían después de

derrotarles con las armas y con unas condiciones de medios y armamento muy

superiores. En esas circunstancias, es muy fácil ver como “salvajes” a

quienes en otras condiciones, nosotros simplemente les llamaríamos "hombres

recios, duros y valientes", por defender de aquella mane- ra tan heroica sus

territorios, como era el caso de “los astures”.

Tanto Lucio Anneo Floro, escritor hispano, como el propio Dión Casio de

origen

griego, coinciden en sus explicaciones detalladas de las guerras entre las tropas

22
Territorio “astur” en la época romana

romanas y los defensores “cántabros y astures” (siglo I a.c.) .Especialmente

éstos, se sumaron a la rebelión de sus vecinos, descendiendo desde las nevadas

montañas e instalando sus campamentos en las riberas del río Astura (Esla) y

combatiendo dura-

Puente sobre el río (Antiguo AST - URA) origen del nombre de

Asturias

23
mente contra las poderosas legiones romanas. Amparados en las facilidades de

defen- sa que les proporcionaba el territorio, aquellos indómitos pueblos

norteños, desarrolla

ron una auténtica “guerra de guerrillas” contra los generales romanos y sus

ejércitos, hostigándoles contínuamente y eludiendo siempre los choques

frontales contra ellos, conocedores de la enorme diferencia entre un ejército y

otro. Según Dión Casio, historiador griego relataba así lo ocurrido en aquellas

batallas entre los romanos y los cántabros y astures:

“César Augusto combatió contra aquellos ejércitos del norte peninsular,

pero co- mo éstos ni siquiera se acercaban a ellos, resguardándose entre

los mismos pica- chos y zonas altas de aquellas montañas que, tan bien

conocían ellos , ni siquiera se ponían al alcance de las tropas romanas ,

donde existía un predo- minante superioridad militar, que conocían muy

bien".

Todas estas angustias y lo difícil de aquel clima inhóspito de las montañas,

que cons- tituían hostilidades continuas sin resultados positivos, le hicieron

primero retirarse de aquel frente y después buscar la calma de Tarragona,

ciudad ya conquistada y estable cida bajo los dominios del imperio de Roma”.

Plano antiguo de la Tarraco romana (Tarragona)

24
Parece claro que, siendo ámbos historiadores, el hispano Floro y el griego

Casio del

siglo II de nuestra era, tuvieran tantas discrepancias con Estrabón, que por ser

geó-

grafo romano, tachaba a “los astures”, únicamente como un pueblo bárbaro,

que vi-

vían en chozas casi como animales y siempre sus juicios sobre ellos eran mas

que despectivos, sin reconocerles el enorme mérito y la valentía de hacer

recular al pode-

roso ejército del mismísimo César Augusto, vencedor anterior de todas las

batallas y que, sin embargo, ante aquel grupo de salvajes, como él los

describía, tuvo que do-

25
blar su espada. Al menos durante más de 20 años, que duraron aquellas guerras

de conquista de este territorio de Asturias. Podía reconocerles su astucia o su

detallado conocimiento de aquel terrirorio tan hostil, o su extraordinaria

habilidad montando a caballo por aquellas montañas, pero ni siquiera eso. Esa

es la razón de utilizar la des- cripción de los hechos, amigo lector, un poco

fuera de los “ prejuicios“ tan evidentes de Estrabón y negativos siempre hacia

los astures.

Tras una década de guerras continuas, entre el año 29 y el 19 antes de

Cristo, los

últimos pueblos de los “astures transmontanos” que, como sabemos eran los

que vivían tras las montañas de la cordillera cantábrica, el resto eran conocidos

como augustanos, por vivir asentados cerca de la ciudad de Astúrica -

Augusta (Astorga), la situación era de continuos enfrentamientos contra la

autoridad no reconocida de Roma. Al final aquella enorme diferencia de

fuerzas, terminarían por aceptar la inte- gración en el imperio y entrar e iniciar

una nueva etapa de nuestra Historia, lo que se ha venido llamando la

romanización de Asturias, en el año 19 a.c.

Fue también el cronista hispano Lucio Anneo Floro (II s.de nuestra era),

quien

hablando de las bondades que nos traería aquella nueva situación, escribió:

26
“César les ordenó habitar y establecerse en los campamentos situados en la

llanura”

En consecuencia les ordenó también que explotaran más y mejor aquellas


tierras don-de vivían, tan rica en minerales y otros productos.

Murallas de Astúrica – Astorga

27
Es así, como los “astures“, a partir de entonces se esforzaron en excavar la

tierra, empezando a conocer mejor sus propios recursos, que encerraban

enormes riquezas, todavía sin explotar”.

Aceptando como buenos y siguiendo los criterios necesarios para ser

reconocidos como un “pueblo”, la primera condición que indicaba el

historiador mencionado, era

disponer de un territorio, es decir, de un espacio geográfico que fuera

reconocido como “tierra de los astures”. Esta condición, creo que nos viene

dada, desde mu- chos años antes de la invasión romana, aunque haya sido

Roma quien así nos haya

identificado y reconocido en su etapa invasora, (s.I a.c.).

Los “astures” se asentaban desde la costa cantábrica, entre los ríos Eo en la

parte occidental, formando límites con el Conventus lucense (futura Lugo).

Murallas romanas de Lugo

28
En esa parte de Asturias, vivían los pueblos “albiones”, algo que dio origen a

Villalba como villa de albiones, o sea villalbiones. El límite por la parte

oriental, lo formaba el río Cares, siendo los habitantes de esa zona los

“orgenomescos” y los “salaenos”, ve- cinos del río Sella. Los límites por el

sur, venían determinados primero por las riberas del río Astura (Esla), cerca

de los cuales vivieron los “lancienses”, "orniacos”, “bredunienses” y

“brigaecinos” ( bercianos en el futuro), siendo los “zoelas” los más próximos a

Gallaecia (Galicia). Estos límites por el sur. Terminaban en el mismo río

Duero, como lo serían casi diez siglos más tarde (Alfonso III el Grande

durante el siglo IX de nuestra era en tiempos del Reino de Asturias). Al sur y

cruzando el Duero, vivían “vetones” y “lusitanos”.

29
Esta ubicación de los astures, en la zona Norte de la península ibérica, con

sus límites y los pueblos que vivían en ellas, era como hemos anunciado, muy

anterior a la invasión romana, por tanto, era una condición

que ya teníamos como pueblo, anteriormente a la romanización.

Según algunos historiadores, las “gentes”, “gentilitates” y demás

organizaciones sociales de aquellos pueblos prerománicos, vivían en “castros”

o bien cercanos a los ríos o en zonas próximas a las montañas, ya que,

básicamente, eran lugares para res-

guardar y proteger tanto a la familia, como a los ganados, de los que vivían y

se ali- mentaban.

Puente romano de Colloto zona de "los Luggones"

30
Construían zonas fuertemente amuralladas alrededor de los propios castros,

para aumentar esa seguridad frente a los enemigos, incluso a los grandes

animales que,

A veces, les rodeban, en zonas muy altas de montaña. Los más próximos a las

costas, eran los “pésicos” y los “salaenos”, mientras que los “luggones”,

ocupaban el área central de Asturias.

Hay quien señala, esta división geográfica, como el posible origen de los tres

tipos de bable o lengua asturiana, que algunos siglos después, se empezaron

a hablar siempre en nuestra región, el bable el occidental, el central y el

oriental. Aprovecho para recordar a los detractores del bable que emplean este

pobre argumento, que esto ha ocurrido con todas las lenguas del mundo, por lo

cual no iba a ser Asturias la úni- ca excepción de que la geografía es un

condicionante de todas las lenguas que viven sobre la tierra.

Se les llamaba pueblos augustanos, a los pueblos que vivían más cerca de

la ciu-

dad de Astúrica Augusta, después de la romanización, como los “cigurros”,

“zoelas” o “brigaecinos”, que también se situaron cerca de la cordillera y en el

entorno del río Astura (Esla), que dio nombre a nuestra región.

Por lo cual, podemos afirmar que también se cumple la segunda condición

para

tener reconocida" “la condición de pueblo”, es decir,

31
Dentro de la geografía Hispana, existíamos como una comunidad o

conjunto de personas que formaban la población de los “astures”.

Lo que no parece tan claro y evidente, es que tuviéramos, como pueblo, un

senti-

miento compartido o un protagonismo colectivo que hubiera demostrado esta

condi-

ción, al menos, en la etapa prerromana. Más bien, aquella forma de vida en los

cas-

tros, tan cerrados y protegidos, eran expresiones de desconfianza y de temor a

los

pueblos vecinos, porque, sin duda, a estas alturas de la evolución del hombre,

no se había abandonado del todo, su condición natural de animal depredador y,

por tanto, dispuesto a quitar lo que sea y a quien sea, con tal de sobrevivir ellos

o sus familias.

Algunos historiadores, tienen contabilizados hasta cerca de trescientos

castros en la Asturias prerrománica. Quiere decirse, que había muchas

pequeñas poblaciones

por toda nuestra región, viviendo en "los castros”, desde 1.000 a.c, hasta la

llegada de los romanos.

Sin embargo, la cantidad de trabajos de investigación, sobre todo en la

arqueolo-

32
gía, ahora en el siglo XXI, nos ha permitido demostrar y reconocer que sí

hubo algu- nos hechos históricos en la época de la invasión romana, en el que

los “astures” ya nos defendimos y comportamos como “un pueblo”, unido

por un sentimiento com- partido de protagonismo, con otros paisanos y

vecinos.

Me estoy refiriendo a un hecho muy relevante de la defensa del pueblo

astur, que

aquí yo bautizo como “allerano” ya que fue en las montañas de este concejo,

más concretamente en Murias( Aller), donde se produjo una importante

batalla, contra el general romano Publio Carisio, en el año 19 a.c., a la que se

llamó “La Carisa”, des- de entonces y en recuerdo de aquel general que

combatió y muy al final ganó contra los astures, una de aquellas múltiples

batallas que tuvieron que producirse, antes de conseguir la integración de los

astures bajo la dominación romana.

Sólo desde la acción conjuntada, astuta y valiente, de un” pueblo” que

resiste unido y se siente como tal, se pueden concebir tantas “guerrillas y

trampas”, como constantemente les produjeron, que hasta el mismo César

Augusto, tuvo que retroceder, enfermo y angustiado, a sus aposentos más

tranquilos de Tarragona, para superar la angustia que le producían aquellos

“salvajes del norte” que no había for- ma de doblegarles, como les describía

con desprecio Estrabón.

33
Estos son los argumentos que aporto, cuando introduzco la posibilidad que

aquí en

Aller, en la “Batalla de la Carisa” (Murias, año 19 a.c.) fuera el origen de

Asturias “como pueblo”

y donde se cumplieron todas aquellas condiciones que aceptábamos en el

inicio para reconocerlo como tal. Aquí lo dejo como hipótesis, hasta que

personas más ilustradas, reconozcan, contrasten los datos y finalmente acepten

estos razonamientos.

La romanización de Asturias y de Aller

De ninguna manera debiéramos considerar esta parte de nuestra Historia que

se pro-

duce y transcurre entre los siglos I y V de nuestra era llamada cristiana, como

algo

peculiar o propio de nuestra región o país, sino humildemente valorarlo dentro

del contexto de aquella época en que ocurrieron los hechos y aceptarlo como

un hecho

global que supuso, en toda Europa y el norte de África, la expansión por la

conquis-

ta de lo que se llamó el imperio romano.

34
Como todos los imperios conocidos de la Historia, es decir no hubo en

nuestro caso ninguna singularidad, encontraron en las guerras y con ellas,

además del presti- gio que buscaban los militares de la época, para volver

victoriosos a la capital de Ro-

ma con el éxito alcanzado y en busca del reconocimiento público, además del

políti-

co, también muy apreciado para alcanzar otras cotas del poder, como el

económico, por ejemplo.

Nadie puede negar, sin embargo, que estas eran formas claras de extender

sus do-

minios sobre otros territorios conquistados y ejercer sobre ellos la capacidad

de domi-

narlos y hacerles tributarios de sus necesidades, sobre todo las económicas, al

ampliar

sus posesiones de tierras y personas.

Esto fue, de manera sencilla, lo que hizo Roma para ampliar su imperio,

conquis- tando Hispania. Desembarcaron sus tropas, inicialmente por la costa

mediterránea,

tomando Tarraco (Tarragona) y extendiéndose por el sur hacia Cartago Nova

(Car- tagena) primero y después hacia el norte, tomando César Augusta

(Zaragoza).

35
Teatro romano de Mérida

Naturalmente, este expansionismo conseguido por la vía militar, tenía detrás

y de forma muy clara (imperialismo puro y duro) otros objetivos

marcadamente econó- micos, como veremos. En aquella Hispania que se

encontraron prerrománica, anterior a ellos,

Despojaron a sus poblaciones indígenas, las astures y las demás, de todas

sus propiedades y sus explotaciones mineras,

que ya desde antes de su invasión de nuestros territorios, eran muy

importantes para la supervivencia económica y ellos mismos, como habitantes

de estas tierras, las es- taban explotando , aunque con muy escasos

conocimientos, herramientas y recursos, desde 1000 a.c. (época de los

metales , oro, cobre , estaño , plomo, etc.).

Antes de los romanos ya eran conocidas importantes Minas de oro, como

Las Mé- dulas (Bierzo) y otras de cobre en Riosa (Asturias) y existían puertos

36
marítimos naturales como Brigantium (La Coruña), Gigia (Gijón) en Asturias,

etc. desde donde se exportaba estaño a otros lugares del mundo y que, aleados

con el cobre darían lugar a otro metal muy apreciado en la antigüedad como

era el plomo, más fácil de manipular y de trabajar.

Es más que evidente, que en el caso de Asturias, aquella conquista por el

imperio

romano, estaba claramente vinculada al

interés por la explotación económica de nuestra tierra,

especialmente, de sus minas de oro (las Médulas estaba dentro de lo que se

consi- deraba “tierra de los astures”) y por eso , justo al lado de esas minas

tan ricas como importantes para ellos , construyeron la ciudad mejor

amurallada del momento como lo fue Astúrica - Augusta (Astorga), no para

defender a su pobladores ni para asegurar que no fueran invadidos por otros

pueblos ¡¡¡NO!!!., sino para

asegurar que aquel oro que hicieron suyo nada más vencer las últimas

resistencias de los astures, pasaran a ser su propiedad, como así fue y

atestiguan los documentos de la historia.

Tan claro estuvo este objetivo económico en su conquista de nuestras tierras

astures, que algunos historiadores señalan como “muy desproporcionado” el

enriquecimien- to que adquirieron en poco tiempo los generales y las clases

altas romanas poderosas

37
e involucradas en el gobierno de las provincias, como era para ellos la

Hispania re- cien conquistada. Puede que por eso también, fuera tan constante

el interés de Roma por conquistar "todo el territorio astur" que tantos disgustos

les costó, incluido el propio emperador.

Roma conocía perfectamente el tesoro que ocultaban nuestras

tierras.

Después de la conquista de Numancia (Soria), se abrió un período de calma

durante

el cual, Roma se dedicó a incluir estas poblaciones celtíberas y otras vecinas,

como las cántabras, astures y gallaecias, en el sistema político-administrativo

que ellos pre- tendían inculcar y que suponía implantar nuevos centros urbanos

que les permitieran organizar mejor los territorios que iban anexionando.

Ruinas de Numancia (Soria)

Causas de la conquista de Asturias

38
A pesar de aquel marcado interés económico que tuvo la expansión

imperial roma-

na, es fácil que algunos historiadores de la época, buscaran otras posibles

justificacio

nes que les resultaran más cómodas o como diríamos hoy más políticamente

correctas. En ese sentido, hay quien dijo que la causa de la invasión de "los

astures”, era para defender a los habitantes ribereños del río Duero que,

contínuamente se sen- tían atacados por aquellos pueblos “salvajes del

norte”, que venían a arrebatarles sus ganados y sobre todo sus cereales, algo

que ellos no podían producir en sus tierras tan difíles y montañosas.

Con todo el respeto a quienes defendieron esto, el argumento me parece

absoluta- mente infantil, cuando no descabellado y sobre todo falso como la

Historia se ha ocupado en demostrar.

¿Se imaginan que un ejército de no menos de 50.000 soldados, viene desde

un país

situado a 2.000 kms. de distancia de nosotros, para defender a los

agricultores? No.

39
Las verdaderas razones, eran imperialistas y de origen puramente

económico.

Río Duero (límite sur del territorio astur)

Consecuencias de las guerras

Tal vez una de las primeras consecuencias de la anexión de las tierras de los

astu- res a Roma, fuera la adecuación de nuestra cultura “castreña” y de

pequeñas agrupa-

ciones familiares o de clanes defensivos, propia de la época prerromana, a la

nueva organización de los territorios propuesta por los nuevos conquistadores.

Entre estas nuevas formas pretendían:

1.- Evolución de aquellas unidades gentilicias inferiores, hacia la

forma-

ción de grupos más amplios de población.

40
2.- Aplicar nuevos criterios de urbanización a la romana. con

calzadas,

puentes y vías de comunicación entre estos nuevos núcleos

3.- Mejorar los desequilibrios económicos de aquella sociedad

castreña

y mejorar sus estructuras sociales.

Como consecuencia de estas nuevas medidas y en definitiva, por los

cambios que

se iban produciendo, surgieron modificaciones de su forma de vida anterior,

como:

a).- Empiezan a participar gentes indígenas en las unidades auxiliares

de las

legiones romanas.

b).- Esta participación va a dejar próximas las confrontaciones

guerreras.

c).- Va a notarse la acción directa de los ciudadanos romanos.

En el caso de Asturias, se empezaron a reconocer algunas de estas

organizaciones nuevas, como fue el caso de la “civitas zoelarum”, que afectaba

a los pobladores del

41
sur, próximos al río Duero, conocidos antes como “zoelas”, mientras que a

otras agrupaciones de población, se les llamó simplemente “populi”, dejando

claro que

aquellos tenían un mayor nivel de urbanización, desde el nuevo criterio

romano.

Una de las consecuencias positivas después de la conquista, fue que,

aprovechan-

do los caminos vecinales que unían los castros y utilizando las rutas militares,

se em-

pezaron a construir las llamadas “calzadas romanas” que, unían las nuevas

poblaciones que estaban naciendo en esta nueva etapa.

Calzada romana

Posiblemente el primer trazado del Norte fue el que unía Segisama

(Palencia), con los asentamientos militares próximos al río Astura (Esla) y a

42
su vez unían con la ciudad Astúrica Augusta (Astorga) y Brácara Augusta

(Braga) en la zona occidental que enlazaba con Lusitania (Portugal).

Antes de esta gran calzada romana, que unía los campamentos y

asentamientos de

tropas en las campañas contra los pueblos del Norte, ya existían otras de gran

impor-

tancia estratégica, como era la primera gran calzada que unía Tarraco

(Tarragona) como punto inicial del desembarco de la conquista de Hispania y

César Augusta

(Zaragoza). También construyeron otras que unían las ciudades del sur como

Car- tago Nova y Metellinum (Mérida), punto intermedio entre ambas

poblaciones y a la que más tarde llamarían Emérita Augusta (Mérida), donde

se construiría unos siglos más tarde una de las más importante obras de la

Roma imperial en Hispania,

como fue el teatro Romano de Mérida que, aún hoy conserva el rostro de su

esplendor.

Ruta o vía de la Carisa- (Murias Aller).-

43
Según deducimos de los historiadores Floro y Dión Casio, una de aquellas

vías romanas, utilizadas por las tropas de Publio Carisio, para su penetración

en las tierras altas de los “astures”, viniendo desde Lusitania (Portugal), zona

ya conquistada, fue

la que se conoce hoy como “ vía de la Carisa” que, viniendo desde Lancia

(León), atraviesa la zona central de la cordillera cantábrica, ocupada por los

“astures” y des-

pués de muchos y encarnizados combates contra las desconcertantes guerrillas

que

atacaban y desaparecían, penetraron por la zona de Lena, enfrentándose

frontalmente

44
en los montes de la Carisa (Murias-Aller), donde hubo un gran batalla y de la

cual

hoy se están descubriendo restos, fosas , armas y muchos detalles de la gran

estra- tegia desarrollada por "los astures” en defensa de aquellos territorios

que, en ese momento exacto se producía en un pueblo ya famoso de Aller,

como es Murias (muro).

Esta vía que tomaron las tropas romanas, continúan por aquellos valles,

pasa por

Serrapis (Serrapio), población de origen claramente romano como veremos,

hasta llegar a Flaviana (Laviana).

Influencia romana en la toponimia

Observa amigo lector, la incidencia que empezaba a tener la nueva cultura

romana en la mayoría de los topónimos de estas poblaciones, que tienen la

desinencia o ter- minación en “ana“. Memorana (Lena), Caborana (Aller),

Flaviana(Laviana), junto con otros de zonas diferentes como Cornellana o

Novellana, por citar algunas de las 16 poblaciones asturianas que coinciden en

esta terminación, todas de origen latino.

Según nos dice el gran maestro de la España antigua, Julio Caro Baroja en

su obra

45
“La Historia de los pueblos”, esta terminación común en sus nombres

(“ana”), obedece a un criterio cultural romano, expresado no sólo en Asturias,

sino en Navarra

y Cantabria, pueblos que tuvieron la influencia cultural directa de Roma. Esta

termi-

nación en “ana”, corresponde a pueblos en los cuales había algún propietario

im- portante de una gran casa y con autoridad, que actuaba como

representante roma- no. Por ejemplo Cornell - ana (de Cornelio).

Lavi - ana (antes Flaviana, de Flavio).

Novell - ana (de Novelio).

Memor-ana, (de Memorius)

Cabor – ana (antes Caporus – ana de Caporus y al final Caborana)

y algunos otros (hasta 16 pueblos de Asturias) con nombre de esta etapa

de la romanización, tienen este antiguo origen, aunque no sepamos en mi caso,

exac- tamente el nombre romano al que pertenecieron y del cual provienen.

Este mismo hecho toponímico, como indica el maestro Caro Baroja, se

produce en

las regiones de Navarra, por ejemplo, en el caso de Barber - ana (de

Barber).

46
Así como en la región de Cantabria:

Santill-ana del Mar (de Santulio)

Quiere decirse que la conquista romana, afectó claramente a los nombres

de los

pueblos (toponimia) ocupados o romanizados posteriormente, durante los

siglos si-

guientes, por toda Asturias, como consecuencia de aquellos nuevos criterios

urbanis-

tas propios de la cultura romana, más antigua y avanzada que la nuestra.

Estaban muy

interesados, como ya hemos explicado, en encontrar pronto, nuevas formas de

inte-

47
gración con los indígenas y estas eran formas que irían calando en el futuro,

como así ha sido. Estas nuevas poblaciones ya estaban, como ellos habían

ordenado, en los va-

lles y no en aquellos antiguos “castros”, tan difíciles de controlar. Pretendían

que las

nuevas “civitates” (ciudades), fueran lugares más civilizados.

Romanización de Aller y Lena

Aunque la antigua población romana de Memorana corresponde a lo que

hoy es el concejo de Lena y la Vega del Ciego, zona donde estaba ubicada,

está práctica- mente en el límite geográfico con el concejo de Aller, aquí

creemos que se empezó una de aquellas “fusiones” que pedía Roma, para

hacer mayores las poblaciones.

En esta zona de Lena, se contabilizaron en la época prerromana, hasta

cuatro agru-

paciones o “castros”: “Pico Casticho de Cabezón”,”Santa María de

Castiecho,” “El Curucho de Campos” y “Villa Memorana” (el más

importante)

Santa Cristina de Lena (Prerrománico)

Uno de los monumentos más importantes del “arte asturiano”

48
Quiero suponer que, teniendo en los alrededores de Lena, aquella

dispersión de pequeños “castros”, fuera esta la razón de crear una “ villa al

estilo de la cultura romana ", que se pretendía establecer, naciendo así “Villa

Memorana”. Tuvo que ser un lugar extraordinario, por su ubicación

geográfica en unos valles preciosos y por las huellas de aquella nueva cultura

que nos dejaron. Sólo así se explica que se construyera aquella nueva “villa”

que se supone albergaba los preciosos mosaicos romanos encontrados allí y

que demostraban su avanzada cultura y civilización, con respecto a la situación

de nuestros pueblos en la etapa prerromana.

Esta extraordinaria e histórica muestra de cultura, que es el “mosaico de

Memo- rana (Lena)”, hoy está en el Museo Arqueológico de Asturias

(Oviedo).

Serrapio = Roma en Aller.

Hasta el nombre de Serrapis, su nombre antiguo, que viene de uno de los

dioses de aquel imperio, demuestra su origen romano. Este pueblo allerano,

está situado en una

49
de las vías romanas que unían la Carisa con Flaviana (Laviana), teniendo que

cru-

zarla forzosamente, por el alto de la Collada (la Collaona).

En Serrapio existe hoy una preciosa iglesia católica, del siglo XII,

construída so-

Serrapio (Aller) antigua "Serrapis" romana

bre otra del año 864 (reinando en Asturias D. Alfonso III, el Grande) y que

fue bendecida por el entonces obispo Cacio. Lo cierto es que ambas iglesias

se levantaron, según me contó un sacerdote del lugar y he podido confirmar,

sobre

un antiquísimo ara o altar romano, donde adoraban a su dios Serrapis,

aquellos romanos que fundaron este pueblo.

La demostración de estos hechos viene confirmada por la existencia de tres

gran-des piedras o losas, con inscripciones en latín y, por tanto, romanas, ya

que en aquel tiempo (siglos III al V de nuestra era), nadie en Aller podía

50
saber ni castellano, ni por supuesto latín, a no ser los romanos que se asentaron

aquí, después de la con-quista inicial de nuestros territorios y una vez iniciada

la romanización de Asturias y que adoraban aquí a sus dioses paganos.

Iglesia de San Vicente (Serrapio).

Estas lápidas fueron traducidas y su contenido dice en la primera:

“A Júpiter óptimo y máximo, levantaron este ara en demanda de

protección para sí y para los suyos los de Arronio de Decio y sus colonos o

allegados”.

La segunda lápida dice:

“El obispo Cacio consagró esta iglesia a mediados de Julio de 902 (año

864 del reinado de Alfonso III el Grande).”

Se añade en esta lápida la inscripción “Mellitus fecit” que parece indicar

quién

la construyó o costeó.

51
Otra tercera lápida tiene la siguiente inscripción:

“A los naturales de Arbos que aquí estuvieron sitiados y alimentados

por los frutos de los árboles”.

Con todos estos datos, queda muy clara la presencia romana en Serrapio

(Aller),

donde dejaron muestras de su cultura escrita en estas “lápidas milenarias”,

que aún

se conservan en la iglesia de San Vicente.

Otras presencias romanas en Aller.-

Respecto a este punto, voy a referirme a un excelente “apéndice” del

Lamina-

rium... de Benxa" y que, más o menos dice lo siguiente:

Se tienen referencias de que, antes de la era cristiana llegaron los romanos a

estas

tierras de Aller y en algunas de sus “ vías militares” dejaron huellas de ello,

desde el

mismo puerto de Vegarada, lugar de nacimiento de nuestro “Flumen Alier ”

como

ellos mismos llamaron al río Aller, hasta el pueblo de Flaviana (Laviana),

donde

como hemos visto fundaron Serrapio, con sus altares al dioses (Serrapis).

52
Estas “vías romanas”, eran claramente estratégicas y de origen militar,

tanto por

la dirección que tomaban, como por la propia construcción, sólida y resistente,

tanto

que todavía a día de hoy, hacen un buen servicio público.

Quedaron también, sigue el apéndice de Benxa, algunos vestigios de aquel

pasado militar, como cascos, monedas, armas y en general restos de batallas

que por aquí hubo, como en la zona de Curriellos (Murias), donde actualmente

se conoce que e-

xistió la Batalla de la Carisa, de la que ya hemos hablado.

El propio nombre del pueblo donde se produjo, Murias, significa muro o

fortifica-

ción, como de hecho está apareciendo en los recientes descubrimientos de los

montes

alleranos.

Se han encontrado allí, unas grandes fosas, en la cota de los 1.322 mts. y el

lugar está siendo estudiado con gran interés, por arqueólogos e investigadores

que, a buen seguro, van a dar al concejo de Aller el prestigio que tuvo en

aquellas “guerras de los astures” contra las legiones de Roma, dirigidas por

Publio Carisio y, en algunas ocasiones por el propio emperador César

Augusto. Esta zona, se conoce ahora como el “monte Medullius” y sobre

53
esto, escribe un antiguo historiador, que aunque mu- cho se ha escrito y

discutido sobre la ubicación exacta de este monte, él afirma no estar nada

satisfecho con las identificaciones propuestas hasta la fecha.

-----------------------------------------------------------------

“Como casi siempre ocurre en la Historia no existen

documentos que acrediten todos estos razonamientos,

sin embargo a través de este trabajo de análisis y

recopilación de datos pensamos que es absolutamente

“verosímil“ que éstas sean de verdad las raíces y el

origen de Caborana.”

Manuel Álvarez Cejudo

54
Mi mayor deseo para Caborana y sus gentes es poder encontrar...

UN PLAN DE FUTURO

Basado en la restauración de su

_________________________________________________

“PATRIMONIO HISTÓRICO”

55
Objetivo:

RESTAURAR “LA CASA DE LOS ORDÓÑEZ DEL

SIGLO XVII” Y CONVERTIRLA EN MUSEO Y HOTEL


RURAL

Esta es, sin ninguna duda la "casa más antigua de Caborana".

Data del siglo XVII y perteneció al linaje de LOS ORDÓÑEZ

DEL PINO, abuelos de la Reina Doña Urraca "la asturiana"

que fue Reina de Navarra y también de ASTURIAS.

56
------------------------------------------------------------

1. CABORANA, SU ORIGEN EN LA
HISTORIA

El propio nombre de “Cabor-ana”, nos da pie para asegurar y


confirmar

que este pueblo, además de ser frontera y puerta del Concejo de


Aller, tie

ne su origen, muy probablemente, en la etapa que los historiadores


definen

como “la romanización de Asturias”. Estamos hablando de la


época que

va desde los siglos I al V de la era cristiana, en la que en esta zona


se esta-

blecieron importantes asentamientos romanos de población, al que


en este

nuestro caso, llamaron Caborana, cuya toponimia explicaremos


más ade-

lante y nos ayudará a confirmar este origen romano.

En aquella Asturias de hace casi 2.000 años, se empezaban a

implantar

57
los criterios “romanos” en cuanto al lugar, tamaño y organización

de las

primeras “civitas” o lugares donde iban a vivir; más en los valles y

de for-

ma distinta a los antiguos “castros”, ocultos en las montañas y zonas

más

protegidas, pero más difíciles de controlar y organizar.

Parece claro por los datos de los historiadores, que la entrada en

Asturias de las tropas invasoras romanas, escogieron como una de

las rutas para hacerlo, La vía de La Carisa (Murias-Aller), llamada

así en honor del general que dirigía las tropas que era el mismísimo

Publio Carisio, anti-guo conquistador de la Lusitania (Portugal) al

mando de la Legio VII.

Fue enviado expresamente por el emperador Julio César para

derrotar de una vez a los montaraces "astures" que, una y otra vez

defendían sus tie-rras y sus gentes hasta preferir la muerte antes que

entregarse fácilmente y asi lo hicieron casi unos 20 años de luchas,

combates e intentos de inva-sión de nuestro territorio.

58
2.- RUTA O VIA DE LA CARISA

Este camino fue preferido por las tropas invasoras romanas, porque

por ella atravesaban la cordillera Cantábrica por su parte central,

evitando los valles y ríos donde podrían encontrarse mayor número

de enemigos con lo cual disminuían las bajas de sus soldados o las

reducían al mínimo.

En esta lucha contra los "astures" que ya duraba casi 20 años y que

cansa- ba y disgustaba a los generales acostumbrados a arrasar en

enfrentamientos anteriores con otros pueblos (siglo I a.c.) Esa era la

59
razón de que el empe- rador enviara aquí sus mejores generales, para

¡acabar de una vez!

Esta Vía o ruta de la Carisa nace en la parte de la montaña leonesa, a

la al-tura de Busdongo, recorría muchas de las aldeas montañosas de

la cordi-llera, como Propinde, Cuaña Fierros, Espines, Murias,

Carabanzo y Ujo. Tiene unos 42 Km. de recorrido entre esas

montañas y a veces ser-pentea para conseguir las alturas con el

menor esfuerzo de los carros y las caballerías que transportaban. Se

dice que en aquella época, sólo el pode-roso ejército romano tenía

hombres capaces de intentar estas enormes mar- chas y aventuras de

conquista de territorios tan lejanos a su orígen. El ob-jetivo de esta

ruta era atravesar el territorio astur y conseguir llegar desde sus bases

del Norte de León hasta Gigia (Gijón) y desde allí acceder al mar y

aumentar y abaratar sus posibilidades de llevar y traer hombres y

materiales para seguir sus planes de conquista. Antes había

conquistado la Llacia (León) y habían establecido su capital en

Astúrica-Astorga (As- torga). Durante este recorrido de conquista

de las tierras astures, en sus invasiones habían acabado con las

60
antiguas pequeñas poblaciones locales o "castros" que se

encontraban por el camino, en Aller había unos ocho. Los castros

eran pequeñas organizaciones de protección de animales y enemigos

que empleaban los astures en tiempos prerománicos, que solían

ubicarse en las montañas o sitios altos y protegidos. Arrasaron los

castros de El Rincón (Picu Chagüezos a 1.678 mts. y el castro de

La Carisa Picu Curruechos a 1.728 mts.), considerado como el

más alto de los

La Carisa (Murias)

castros asturianos, cerca de trescientos en toda la región. Aquí en

Aller, se siguen descubriendo cada día restos de la mayor

importancia para confirmar nues tro pasado y nuestra Historia, como

61
armas, monedas y sobre todo herramientas que confirman este

pasado romano, es decir de nuestros orígenes como pueblos astures

anteriores a su conquista. Existen restos amurallados en el Homón

de Faro (La Carisa) que demuestran que se levantaron co- mo

defensa contra algunos enemigos que, tal vez primero fueron los

romanos y más tarde, siglos después (VIII) fueran también

empleados esos mismos muros, contra los musulmanes en la época

de la Reconquista. (Siguen las investigaciones y veremos qué nos

depara la Historia)

El Homón de Faro

(Defensa de la Carisa frente al monte Curriellos)

62
Entre estos dos montes alleranos, se supone que se produjeron los

más cru-eles enfrentamientos entre los "astures" que defendían

hasta la muerte su territorio contra los romanos primero y los

musulmanes unos siglos después.

Si la Historia fue verdaderamente así y lo podremos comprobar a

medida que avanzan las investigaciones, mi teoría es que fue aquí en

ALLER donde primero se manifestó Asturias como pueblo.

En este contexto histórico de una zona de Aller conquistada por las

tropas romanas en aquel siglo I de nuestra Historia.

3. CÓMO PUDO NACER CABORANA

(Nuestras raíces / Hipótesis)

Siendo el objetivo de las tropas romanas, como hemos explicado,

llegar

hasta las costas asturianas del mar Cantábrico, existían varios

caminos, uno por Ujo, Mieres, Oviedo hasta Gijón, pero pudieron

pensar en otros co

63
mo salir de Lena donde estaban ubicados, siendo Memorana su

nueva po-

blación preferida porque allí construyeron casas lujosas (ver el

precioso mosaico de Memorana en el Museo de Bellas Artes de

Asturias), cruzar por Carabanzo, Caborana (Caporus-ana),

Serrapio (llamado asi en ho-nor del Dios romano Serrapis) y llegar

hasta Laviana (Flaviana) ó villa de Flavio. Para explicar mejor

nuestro auténtico orígen, es muy probable que un romano de nombre

Caporus fuera el hombre de Roma que primero se estableciera aquí,

en Caporus-ana o lugar de Caporus, el lugar que hoy conocemos

como Caborana. Esto se deduce por la razón que se explica en la

“Toponimía asturiana” (Origen del nombre de los pueblos) como la

más verosímil. No existen documentos que lo acrediten, como suele

ocurrir en muchos hechos tan antiguos, pero resulta absolutamente

probable que así fuera. Hemos de tener en cuenta que desde el

siglo I , momento de la conquista y posterior dominación romana,

hasta los siglos IV y V en que se fueron, tal vez empujados por los

pueblos visigodos europeos, los romanos se establecieron entre

64
nosotros fundando " civitas ", poblando lu-gares, construyendo

puentes y caminos que aún hoy existen, etc. Entre las poblaciones de

Aller y Lena crearon “nuevas civitas” como:

Villallana - Villa o lugar de Aullius / Villa aullana

Xomezana- " " " Domedius

Memorana- " " " Memorius

Laviana - " " " Flavius

Caborana – villa o lugar de Caporus / Caporusana

Todos estos pueblos de origen romano o latino, tienen la terminación

en

"ana" que, significaba que era del dominio y domicilio del nombre

y hombre romano al que pertenecían.

Por entonces, los romanos ya consideraban que habían dominado

a los últimos “astures” cuya resistencia duró bastantes años (año 29

a.c.) hasta

que Publio Carisio pudo vencerles en aquella batalla que hoy los

historia- dores conocen como La batalla de la Carisa, en Murias

(Aller), a muy

65
poca distancia de Caborana.

Siguiendo los criterios explicados por nuestro gran historiador D.

Julio

Caro Baroja en una de sus obras "Los pueblos de España",

confirmaremos

a través de la toponimia del nombre de Caborana, el cómo y el

porqué de este origen Romano más bien latino, atendiendo a la

composición y terminación del propio nombre que dieron a aquel

lugar.

Se dieron aquí, como en muchas otras poblaciones de la Hispania

recién

conquistada, las terminaciones en “...ana “, como fueron en la Rioja

la po-

blación de “Barber...ana” (de Barber), en Cantabria “Santill...ana” y

en Asturias “Cornell...ana”, (de Cornelio) “Novell...ana” y más cerca

de nosotros, otros muchos, como "Flavi-ana (de Flavio)” todos ellos

de origen latino y con una terminación común (ana). Esta desinencia

(ana) se empleaba para definir aquellos lugares que tenían un

66
propietario u hombre importante conocido entre los propios

romanos.

Caborana, cuyo nombre inicial, según los estudios de toponimia

astu- riana, fue Caporus-ana (de Caporus) y estaba la población

precisamente ubicada entre varios asentamientos o “civitas

romanas”. Memor-ana (Lena), que a juzgar por el precioso

mosaico romano que se conserva en el Museo de Bellas Artes de

Asturias, es probable que fuera uno de los primeros asentamientos

romanos, después de la conquista de nuestro te-rritrio, a donde

penetraron a través de “ la ruta o vía de la Carisa”.

Entre aquella zona de Memorana (Lena) y Flaviana (Laviana),

Mosaico de Memorana (Vega del Ciego-Lena)

67
Caporus-ana (Finalmente Caborana) era un lugar de paso

obligado, menos montañoso y cerca del río o (flumen Aller), cuyo

nombre que tam-

bién es el de nuestro Concejo, tienen origen romano.

Son muchos los indicios, incluso las evidencias que nos hacen

afirmar este origen romano(latino) de Caborana, explicado mejor

que nadie por su propio nombre , su ubicación geográfica y su

estructura(toponimia), típicamente latina, según los más afamados

expertos historiadores.

Como podemos comprobar, todas estas poblaciones de origen

romano (Latin), tienen la misma terminación en ana, como elemento

común que les identifica por su “origen romano”, siguiendo las

teorías del propio Julio Caro Baroja en su estudio sobre el "Origen

de Los pueblos deEspaña”.

Estos datos también despejan algunas dudas existentes entre

ilustrados escritores que, en su momento hablaron de Caborana

como.” una pequeña población minera surgida en el siglo XIX con la

68
minería del carbón”. Pequeña población digamos que sí (aunque

llegamos a tener más de 11.000 habitantes y ser la mayor población

del Concejo de Aller en el año 1.960), minera también porque

muchos fueron los años y las vidas que Caborana dio y dará por

arrancar a las minas el negro mineral, pero desde luego lo que es

absolutamente inexacto es que sea una población del siglo XIX. No

es justo que se hable así y menos aún que se escriba de una po-

blación cuando se desconoce su Historia, es preferible el silencio. De

ahí mi gran interés en poder demostrar “la verdad sobre

Caborana” con datos, documentos (Escritura del Escribano de Aller

en 1.653), evidencias y todos los signos que nos aproximan a la

verdad histórica. Nada más le-jos de la realidad, Caborana es

muchos siglos más antigua y nos lo con-firma la propia Historia,

un edificio del siglo XVII como la Casona de los Ordóñez y la

demostración de su origen latino, como explica la propia

“Toponimia asturiana” de su nombre latino nos confirman sobre

todo que:

69
“Caborana es una población de origen romano (Caporusana),

que tuvo su pequeña importancia en los primeros siglos de

nuestra era y que mantuvo cierto interés histórico entre los siglos

XII al XVII debido al asentamiento aquí de la familia de los

Ordóñez, abuelos de la reina Dª Urraca la asturiana, quienes

fueron los primeros propietarios del “Palacio o Casa de los

Ordoñez” y donde vivieron algunos de sus herederos siendo

lugar de residencia del escribano de Aller. Hechos que se

demuestran en sus escudos y paredes como origen de esta

antigüedad, señorío y realeza incrustados en las paredes de la

casona, como son los escudos de armas de esta ilustre familia

allerana”.

4.- “LA CASA DE LA TORRE O PALACIO DE LOS

ORDÓÑEZ DE CABORANA

(Siglo XVII)

Un lugar para recuperar como Patrimonio de Aller.

70
La familia de “Los Ordóñez”, fue sin duda una de las más ricas

y poderosas de Aller e inicialmente se establecieron en Pelúgano de

donde son originarios y El Pino (Alto Aller) y primera "pola

allerana" con-cedida por el Rey D. Alfonso X el Sabio allá por el

siglo XIII. También construyeron, en el centro del Concejo, el

Castillo amurallado de Soto siendo el primero con estas

características típicamente defensivas, como lugar estratégico para

la defensa del valle de Aller. Pensamos que se asen-taron aquí, en la

zona de Aller, por la proximidad con el Reino de León y su corte,

con la cual estaban fuertemente vinculados por parentesco y man-

tenían muy buenas relaciones.

Tan buenas eran éstas , que ya veremos cómo aquí vivieron y se

criaron algunos de los futuros reyes del vecino territorio castellano,

sobre todo después de terminado el período de esplendor del Reino

de Asturias, en los siglos X y XI, durante los cuales el poder

principal, la corte y la nobleza se trasladaron a León, pero , de

alguna manera, sus herederos y sentimientos con Asturias ,

71
especialmente con Aller, se mantenían fuer-temente vinculados a

través de éstas nobles familias y otras parecidas relaciones.

Escudo de los Ordóñez en su Casona de Caborana

El orígen de los Ordóñez, viene pues directamente y, por tanto son

descendientes directos, del rey Ordoño de León, cosa que certifican

expresamente algunos de los versos escritos en la época. Eran

tratados como condes por la misma realeza, siendo nombrados por el

rey como “Los Condes de Aller”.

Decían aquellos versos recogidos por algunos historiadores:

"Si quieres saber quién soy y de qué familia vengo, los de

dorados paveses, hijo de la hija soy de Ordoño rey de León y

72
Don Tello de Meneses etc. Esta afirmación, aun en verso, confirma

la descendencia directa entre Los Ordóñez de Caborana y la

familia real establecida por entonces en León, como capital del

nuevo reino que vino a sustituir al Reino de Asturias.

Conocemos por la Historia, que en aquel palacio que esta ilustre

familia

5. Pelúgano (Aller), lugar “real

de los Ordóñez tenían en Pelúgano, vivió, creció y pasó grandes

tempo-

radas de su infancia y juventud, la que más tarde sería:

“Doña Urraca “La asturiana”, reina de Navarra, hija de Dª

Gontrodo y nieta de Doña María Ordóñez y D. Pedro Díaz

73
condes de Aller y de Pelúgano, quien fue amanta del rey Alfonso

VII y de cuya relación amorosa naciera esta ilustre hija de Aller.

Estos hechos ocurrieron entre los siglos XI-XII de nuestra

Historia, siendo sin ninguna duda el hecho histórico más

importante ocurrido en nuestro concejo de Aller, alcanzando con

ellos el apogeo de nuestra historia”.

Desde entonces, hace casi mil años, nos viene el carácter de

"Concejo de realengo", es decir vinculado directamente con la

familia real con trata- miento especial, tanto en los impuestos como

en nuestra posición y repre- sentación política posterior en La Junta

del Principado. (Siglo XIV).

Precisamente, este hecho histórico, de distinción al Concejo de

Aller es el que fundamenta que en nuestro escudo oficial esté

colocada la corona real en su parte superior, para confirmarlo ante

la Historia.

Fueron los herederos de esta ilustre familia allerana, quienes

extendieron sus propiedades primero en Pelúgano, después en El

Pino , más tarde en Soto donde mandaron construir el Castillo, en el

74
cual se cree tuvieron lu-gar los encuentros entre Gontrodo y el

mismo rey Alfonso, de cuyo amor nació Dª Urraca. Finalmente

mandaron construir a la entrada del concejo, marcando los límites de

su territorio, la Casona de Caborana Con esta construcción se

podría decir que esta ilustre familia completaba el mar-caje y

extensión de sus territorios en el Concejo de Aller, desde el Norte

hasta el Sur. Para entender el por qué de esta forma de expansión y

mar- caje de sus dominios hay que situarse en pleno siglo XIV

donde, a juzgar por los tratados de la Historia los nobles protegían a

sus vecinos con sus propias armas, mientras que aquellos pagaban

sus tributos o “encomien- das" al señor que, a cambio, les defendía

de invasores y falsos propieta rios. Este era uno de los centros de

conflicto que, sistemáticamente se vinieron produciendo, no sólo en

Aller, sino en toda Asturias, Castilla y el

resto de España, bastante desunida por entonces. Era la conquista

de los territorios por el poder de las armas. Siglos más tarde, sería el

mismo cas-tillo de Soto un lugar especialmente defensivo de Aller

frente a los inva-sores de nuestras tierras, como las tropas de

75
Napoleón durante la Guerra de la independencia (1808) Para

celebrar aquella victoria, se honra a la Virgen de Miravalles como

patrona de los alleranos.

Los Ordóñez del Pino y Soto siguieron afianzando su poder en todo

el Concejo de Aller y construyeron esta casona de Caborana, a la

sazón “puerta de entrada al concejo”, donde residió un escribano

del concejo de apellido Ordóñez y posteriormente otros familiares

suyos.

Iglesia de Miravalles (Soto-Aller)

76
6. LA DINASTÍA DE LOS ORDÓÑEZ

Con esta noble familia, tan vinculada a la nobleza y afincada

entre las poblaciones de Pelúgano y La Pola del Pino podríamos

decir que se i-nicia el Concejo de Aller como zona de asentamiento

de gente noble y lu-chadora, aunque fuera más tarde, allá por el año

1.350 (XIV) cuando el propio rey Alfonso X “El sabio”, nos

concediera la carta-pola, otor- gándonos con ello, este beneficio

real. La Pola del Pino fue la primera en ser reconocida en Aller.

Como esta familia de “ los Ordóñez”, era muy poderosa, mandaron

construir en el concejo distintas edificaciones sólidas e importantes,

77
torres, palacios, iglesias y casonas, asegurando la defensa de aquellas

tierras y la protección de sus gentes, que era una de las funciones que

asumió , como decíamos , la nobleza en la Edad Media. Esto

acrecen- tó su prestigio, desde Pelúgano hasta El Pino, pasando por

Soto y llegan-do hasta Caborana, norte y sur de lo que, aún hoy día

son los límites de nuestro concejo de Aller.

Podemos decir que “los Ordóñez”, aparte de su apellido que aún

lo si guen manteniendo sus herederos del Pino (lo puedo confirmar),

fueron im-

portantes nobles y mandatarios de nuestro concejo, desde el siglo

XII has-

ta el XVII, es decir dominaron estas tierras durante toda la Edad

Media. ejemplo de ello, son los escudos y blasones que aún se

mantienen en las fachadas de aquellos edificios, como es el caso de

la “Casona de los Ordóñez de Caborana”, construída en esta

última etapa.

78
7. LA FAMILIA DE LOS ORDÓÑEZ

Como hemos indicado, tenían muy estrecha relación, con los


reyes y la

Alfonso V, rey de León

nobleza castellana, especialmente con los de León por su origen y la

con- fianza familiar que se demostraron. Sólo así se puede entender

79
que fuera aquí en el Palacio del Pino, donde se criara, por orden

expresa de sus padres, el futuro rey de León D. Alfonso V.

Este rey castellano vivió y creció aquí en el Palacio de los Ordóñez

del Pino, muy conocido popularmente allí como “ La Casa del

Patio”, por el inmenso espacio de aquel lugar de amarre de las

caballerías de tantos caballeros como por allí pasaban, delante del

todavía conocido como

"Camino Real”.

En honor de aquella familia, su origen y su dinastía, se

escribieron famosos versos, que daban explicación y razones:

“Si quieres saber quién soy, los de dorados paveses,

hijos de la hija son, de Ordoño rey de León y

Don Tello de Meneses.

Por el cual original, son de muy alta mesnada,

Los moros allende el mar, al tiempo de pelear,

Bien conocieron su espada “.

8. ESCUDO DE ARMAS

80
Esta noble e hidalga familia allerana de “los Ordóñez”, tenía por

lema

en su escudo de armas, la siguiente inscripción:

“Cruz, castillo, pino y león

armas de los Ordóñez son,

las coronas y roeles, armas

son de antiguos reyes “.

Lema que, por cierto confirma la autenticidad de la casona de


Cabora-

na como propiedad de los Ordóñez, puesto que aún existen los dos
escu-

dos y estas inscripciones en piedra que así lo atestiguan.

9. ANTIGÜEDAD Y AUTENTICIDAD DE LA CASA


DE

LOS ORDÓÑEZ DE CBORANA

Este lema familiar, inscrito en los escudos de armas y que hemos

expli- cado, también se conserva todavía en el palacio de los

81
Ordóñez del Pino y es idéntico a los que existen en esta Casona de

Caborana, lo cual ratifica y confirma su origen y autenticidad.

Esta es la razón principal, en la que basamos nuestro argumento

de que estamos ante lo que nosotros consideramos como...

“Una de las joyas de la corona del patrimonio histórico

De Aller y sobre todo de Caborana. Tal vez sea la última

oportunidad

de restaurarla, antes de su propia destrucción”.

lo cual supondría una auténtica vergüenza para todos, además de una

mu- estra de desinterés por la Cultura y nuestro pasado, que nadie

nos perdona ría en el futuro.

82
Lamentablemente, como ocurre tantas veces en la Historia, no

podemos documentar y acreditar su fecha de construcción, sin

embargo, podemos de

ducirlo, basado en similitudes y parecidos en la estructura, la

geometría de la construcción, su estilo y los materiales empleados,

con otros dos palacios alleranos de su misma época (creemos), como

son el Palacio de los Vega (Vega) y el Palacio de los Arias (Boo)

Ámbos construídos también, en el siglo XVII, afortunadamente

recupera-

do y restaurado, al menos el de Bóo, lo mismo que pedimos para la

casona de Caborana ¿por qué no? (Departamentos de Cultura). Sería

83
un paso de gigante para la recuperación de Caborana, a partir de

aquí.

10.- RESIDENCIA – ESCRIBANÍA DE ALLER

Por las referencias históricas que tenemos, aquí vivió y desarrolló

su trabajo como Escribano del Concejo de Aller, D. Toribio

Ordóñez, ve-cino de Caborana y titular de esa función , que hoy

sería comparable a la de un Notario del Estado y que, como tal

levantaba actas de acuerdos, testamentos, etc.

Precisamente, como escribano, firmó un testamento en el año

1.653, a favor del sacerdote de Serrapio, D. Francisco Díaz quien,

entre otras cosas dejó escrito “...que sus bienes en Villanueva, fueran

entregados a los po- bres, durante las fiestas de Navidad. (S/

Laminarium de Benxa).

Siendo este documento firmado por este escribano de Aller,

vecino de

84
Caborana, en el año 1653, esto viene a ratificar la antigüedad de

esta casona en el siglo XVII y de la misma población de

Caborana.

11.- OTRAS CONFIRMACIONES HISTÓRICAS

Algunos historiadores confirman que los dos escudos que se

mantienen en la fachada de “la casa de los Ordóñez” de Caborana,

son suficiente broche de legitimidad y el mismo sello que confirman

su antigüedad y señorío, así como el testimonio de su “enorme

valor histórico y patrimonial del Concejo de Aller y, por

supuesto, de Caborana”.S/ G. Lorenzo en “Rutas por los pueblos

de Aller”.

12- DETALLES DE LOS ESCUDOS DE CABORANA

Algunos especialistas del tema, los describen así:

Primer escudo:

Tiene cuatro grilletes en la celada. Es de hidalgos, que era la

nobleza no titulada y está acuartelado en cuatro:

85
1º.- Seis coronas, tres en jefe y en faja y otras tres también en

faja, en medio cuartel. Bajo éstos hay,

en faja, tres roeles.

2º.- Una cruz trebolada que, por su geometría, se asemeja a la

Cruz

de los Ángeles.

3º.- Un castillo y pino sobre veros de ondas, de plata y azur.

4º.- Un león rampante.

Los tres últimos cuarteles forman las “armas de los Ordóñez” y lo

con-

firma la inscripción que figura, fuera del escudo y en la parte

inferior:

“Cruz, castillo, pino y león, armas de los Ordóñez son, las

coronas y roeles armas son de antiguos reyes”

Segundo escudo

86
Lleva también cuatro grilletes en la celada de acero, que se

muestra como el primero, mirando hacia la derecha. Los duques,

consejeros de Estado, condestables, almirantes y capitanes generales,

timbraban sus escudos con celada de plata puesta de frente y con

nueve grilletes clavados en oro. Desde ahí, hasta los hidalgos de

linaje conocido, que es el caso de los titulares de esta Casa de los

Ordóñez de Caborana, había cinco escalones intermedios.

Estos “hidalgos” pertenecieron a aquellos que “demostraron

nobleza con pruebas, limpieza de sangre de al menos tres

generaciones, tanto por línea materna como paterna y usaban celada

de acero bruñido puesta de perfil”.

Este segundo escudo de la Casa de los Ordóñez o casa de la

Torre de Caborana, como también se la conocía hasta hace bien

pocos años, ostenta unas armas muy parecidas a las que emplea el

apellido de “Villademoros” aunque éste contiene algunas figuras de

guerreros que se omiten en los es- cudos de Caborana.

87
El segundo escudo, tiene también una inscripción que no hemos

sabido descifrar y del cual, solamente podemos entender la palabra

“CASONA”.

Está el segundo escudo partido en dos:

1º.- Castillo, de cuyo homenaje sobresale lo que parece ser

una es- pada, armas que son de los Rubiera, con solar en san Martín

de Oscos.

La torre es de gules en campo de plata. Así mismo, los Sánchez de

Gijón usan un escudo terciado y en el primero pintan un castillo de

plata, de cuyo monenaje sale también un brazo armado del mismo

color, que empuña una espada. Todo sobre fondo de sinople.

2º.- Es semejante a las armas que utilizaban los Fernández.

Hemos sabido por otros historiadores (Joaquín R. Muñoz), que

existía otra leyen- da perteneciente a los Cienfuegos de Grado, con

escudo parecido a los mencionados de este Campón de Caborana,

donde actualmente está situado el colego de las Dominicas y que,

desde 1.983 es de Enseñanza Básica.

88
13.- UBICACIÓN DE LA CASA DE LOS ORDÓÑEZ

O CASA DE LA TORRE DE CABORANA

Para situarla correctamente, hoy diremos que está en la Calle del

Bote, pero en sus tiempos, estaba en lo que antiguamente se llamaba

calle de la Torre, probablemente, por el propio estilo de construcción

del edificio y su torre, que dominaba, por entonces el valle, el río

Aller a su paso por Caborana y las dos riberas del río. Debemos

recordar que, esto respondía al sentido de defensa, con el que se

construían las mansiones de la nobleza,

Casa de la Torre del Pino

a partir, sobre todo de la invasión de los musulmanes (siglos VII y

VIII)

89
y durante toda la Edad Media (siglos X al XVII). Este tipo de

arquitecturas de tipo medieval con torre en altura, también

siguieron al criterio del nuevo urbanismo romano para sus civitas ”,

en las cuales alrededor de una gran casona, vivía un señor romano y

sus servidores en aquellos asenta- mientos, cuyos nombres de los

pueblos terminaban en “...ana”, como en sus libros sobre “ La

Historia de los pueblos”, explicaba D. Julio Caro Ba- roja, sin duda

uno de los grandes entre todos los historiadores de España que

encontraba en la toponimia de los pueblos, su propio origen, en este

caso romano, sin duda.

14.- CONSTRCCIÓN “HISTÓRICA Y VECINA”

También aquí en Caborana, justo al lado de la casona-palacio y

sin du- da mandada a construir por la familia Ordóñez,

exactamente igual que hicieron en el Palacio de El Pino, siguiendo

una costumbre muy exténdi-da entre la nobleza de la época, se

construyó una pequeña iglesia llamada

90
“La capilla de las Nieves” patrona de Caborana y a la que

podían acceder directamente, sin mezclarse ni ser vistos, de ahí

la proximidad.

Fue levantada allí mismo, al lado de la casa de los Ordóñez y se

hizo bajo la advocación de Nuestra Señora de las Nieves.

Cualquier vecino con unos pocos años, recordará cómo hasta hace

bien pocos años, las fiestas patronales de Caborana eran

precisamente el día 15 de Agosto, festividad de Nª Sª de las Nieves.

Aquella pequeña capilla, fue destruída, según he leído, para

levantar el

colegio de las Dominicas, que están allí en su lugar.

Era una iglesia muy modesta y típica de las estructuras religiosas

rurales de aquella época en Asturias y en la que destacaba su entrada

con arco rebajado y su espadaña con una campana

91
Castillo de Soto

Propiedad y signo del poder de D. Pedro Díaz y María

Ordóñez)

Huella clara de nuestra Historia y del Concejo de Aller

CABORANA CUNA DE CULTURA

“PUERTA DE ENTRADA”

al

92
CONCEJO DE ALLER

15.- MANIFIESTO

A favor de “dar la oportunidad que se merece a CABORANA”,

población minera allerana con la que existe una DEUDA

SOCIAL.

¿Qué es la deuda social y por qué?

93
Como toda la cuenca minera de Aller, Caborana alcanzó su

esplendor como pueblo trabajador en la producción de carbón,

primero alrededor de los años 1.940 con el pozo de San Jorge hoy

ya cerrado y después con el Pozo de Santiago, conocido

como Pozo Aller al quedarse prácticamente

Pozo San Jorge

como único en explotación en toda nuestra comarca. Ciertamente ,

aque- llos años (todo el siglo XIX y parte del XX) contribuimos

desde aquí a favorecer la producción a gran escala, de aquel

94
combustible base y fun-damento del desarrollo industrial, no sólo

español, sino de toda la nueva Europa, empujada por el carbón y el

acero, como motores de aquel des-pegue económico.

Nadie puede negar que aquella situación nos trajera vida y

progreso, pero tampoco nadie debe olvidar los cientos de muertos

que también nos trajo aquel estilo y condiciones de trabajo, que se

daban para la explotación del carbón en aquellas minas tan

productivas como peligrosas.

Pocas serán las familias de Caborana, que no cuenta alguno de

aquellos muertos entre los suyos (padres, hijos, hermanos...) Ese fue

el tributo que se pidió a este pueblo y otros vecinos y fue el que se le

dió. Dieron lo máximo que un hombre puede dar por algo,

entregaron su vida.

Sus hijos, sobrinos o nietos que aún viven, son las víctimas de

aquella situación, que ellos no vivieron, pero que sufren hoy desde el

olvido y la frustración ante la falta de perspectivas.

A esto es a lo que yo llamo

“DEUDA SOCIAL CON CABORANA”

95
Llegamos a ser en aquellos años de apogeo (1.950) hasta 11.000

habitantes en Caborana, con cerca de 1.000 alumnos en sus colegios,

escuelas particulares y academias y se dice que fuimos un pueblo

con una excelente base cultural y creo que puedo dar fe de ello, yo

siempre presumo de haber estudiado en alguna universidad, pero la

primera de ellas en “los frailes de Caborana” (los hermanos de La

Salle).

Pero apenas 50 años después, parece que pasó un huracán por

aquí, poca vida y sobre todo “casi ninguna esperanza”, que es la

peor situación que se puede dar en cualquier población. Tuvimos

una de las mayores pérdi-das demográficas de toda España, así como

suena, casi el 80 % de la po-

96
Colegios de Caborana

blación que teníamos, se vio obligada a emigrar en busca de otros

horizon tes con mejor futuro. Es decir, a día de hoy estamos ante

16.- “UNA GRAN CRISIS”

Pero refiriéndome a estos dos colegios, ésta ha sido, en mi

opinión, la mejor y más importante obra del pasado que nos dejó

97
Caborana a quienes nacimos aquí. ¿Por qué tuvieron que tirar el

colegio que fue la base de la formación más que sólida de cientos

o miles de niños de Caborana? ¡¡Si no querían a los religiosos al

menos que hubieran dejado el colegio!! Yo creo que aquí empezó

el declive de este pueblo minero que, a partir de entonces, tardó muy

pocos años en sentirse aban- donado. Dos auténticas "universidades"

y centros de la cultura ancestral de este pueblo tan culto como

desconocido y del que han salido políticos, escritores, médicos,

ingenieros, periodistas, literatos, directores de teatro, licenciados,

pintores, maestros, economistas, arquitectos, abogados etc. Siendo

esto así...

¿Por qué entonces este abandono histórico?

de un pueblo que fue la cuna de tanta gente ilustrada y tantos

trabajadores que dieron su vida por causas tan justas como las de dar

una esperanza mejor a sus hijos

Quizá la respuesta esté en nosotros mismos, en nuestros

“Complejos un tanto aldeanos”

por sentirnos de un lugar tan pequeño y escondido aquí en la Asturias central y

98
periférica de la cuenca minera allerana. Quizá también el hecho de que la

minería y su escaso futuro, hizo que casi todos, ante la falta de espectativas

para nuestros hijos , ahora ya sin siquiera un buen colegio, tuviéramos que

salir de Caborana casi sin más remedio como es mi caso y después ya no

volvimos hasta que nos fuimos jubilando y pudimos volver a nuestras raíces

que están aquí , muy bien arraigadas por cierto, como puedo observar cada vez

que nos juntamos antiguos compañeros de los colegios de La Salle o las

dominicas, para mí dos auténticas universidades, donde se formaron tantas

buenas gentes como antes indicaba. Pero como siempre ante una gran crisis,

siempre se presenta una

17.- “GRAN OPORTUNIDAD”

Escuchando atentamente, la propuesta que me hacía Joaquín Afonso

Manasé, como todo el mundo sabe, ex-Presidente de la Junta de

Iniciativas de Caborana, en una de nuestras reuniones anuales, él

consideraba muy importante y yo también, por eso estoy aquí manos

a la obra, haciendo este trabajo sobre “La historia de la Casa de los

Ordóñez”, con el fin de pre-sentarlo como Proyecto al

Ayuntamiento de Aller y , apoyándose en los fondos mineros, poder

encontrar el respaldo y la financiación adecuada, para conseguir que

99
salga adelante esta verdadera oportunidad, que desde aquí

naturalmente apoyo y aplaudo, además de contribuir como se me

pidió haciendo este trabajo para un mejor conocimiento de la

Historia e importancia de nuestra querida Caborana, donde por

muy mal que la ve-amos, siempre nos sentimos bien en ella cuando

volvemos y nunca olvi-daremos que aquí nacimos y aquí están

nuestras auténticas raíces.

Nada puedo objetar a los avances que vengo observando en

Caborana, pero tengo que dar la razón a la Junta de Iniciativas de

que son escasos y sobre todo muy lentos. De este proyecto concreto

de la Casa de los Ordó- ñez, se dio cuenta al Ayuntamiento en julio

de 2.004 y todavía estos días he leído en la publicación " Ecos de

Caborana " (Diciembre de 2008) que, no solamente está pendiente de

llevarse a cabo, sino que no saben siquiera- ra si lo van a hacer o

no. Como me gusta ser políticamente incorrecto di-ré que estas no

son las formas adecuadas de tratar a un pueblo honesto, trabajador

y confiado, al que unos meses antes (cuestión electoral) se le

100
prometió públicamente que este proyecto se va a llevar a cabo y

luego se olvidan de él.

¿Pero qué es esto señores políticos?

Nadie tiene su futuro asegurado de por vida y espero que el pueblo

de Caborana sepa exigir, como siempre, sus derechos ciudadanos y

lo consiga, porque es evidente que lo necesita para levantar cabeza

de la depresión social en que está sumida.

Caborana necesita como primera y gran prioridad un

Asentamiento nuevo de población, joven e ilusionada por seguir

aquí

para lo cual es absolutamente imprescindible tener

algún lugar que ofrezca interés por parar y conocer

y qué mejor que una Casa Rural restaurada y reconvertida en

“Museo – Palacio Medieval del siglo XVII”

Reconstruido donde se integren lo etnológico (artesanía,

alimentación local, minería, ganadería, etc) y lo cultural

(políticos, autores de bable, de teatro, de novela, pintores, etc) un

salón de actos, etc.

101
¡¡Cuántos pueblos de España quisieran tener la cultura y la

historia que encierra Caborana!!

Este proyecto, naturalmente, además de ser un atractivo turístico intere-

sante en la ruta hacia Fuentes de Invierno, por algo somos

“La Puerta del Concejo de Aller” (camisetas y pegatinas)

Esta iniciativa popular creará puestos de trabajo, como expertos,

auxiliares, conservadores del palacio, mantenimiento, guías de

turismo, etc que ocuparán a la gente joven de Caborana que, de esta

forma se asentarán aquí. Sólo así se puede crear

Un futuro diferente y sostenible para esa misma juventud que

hoy está desmotivada y sin horizontes

Hasta entonces y como siempre en nuestra Historia.

“Caborana sigue esperando… señores políticos, porque son

ustedes los que pueden y deben AYUDAR A ESTA

POBLACIÖN para luchar contra su decadencia y abandono”

18.- INFLUENCIA POLÍTICA DE CABORANA

102
Caborana, por si alguno no lo sabe, cuenta entre sus hijos más

ilustres, una familia absolutamente influyente en la vida política y

social del siglo XIX y XX. Uno de ellos fue D. Ramón Pando-

Argüelles Castañón. Estuvo casado con Dª Teodora Castañón,

vecina de Soto (Aller). Fue un político y escritor de Aller que,

naciendo en Caborana, parroquia y lugar del Municipio de Aller,

como consta en algunos escritos, fue Alcalde del Concejo. Realizó

algunos escritos en colaboración con el periodista García Jove sobre

la monografía de Aller, trabajo que fue publicado en el tercer tomo

de "Asturias" de Octavio Bellmunt y Fermín Canella. (S/ Conse-

jería de Cultura del Principado de Asturias).

Podríamos hablar sin equivocarnos de que, la saga política de los

Pando-

Argüelles, ya les venía en la sangre desde su nacimiento en

Caborana. Uno de los hijos de D. Ramón, del que hemos hablado,

fue su hijo

D. Casimiro Pando – Arguelles y Castañón

103
Sin lugar a duda, ha sido el "Político allerano que más altura

alcanzó" en el escalafón de la representación parlamentaria. Fue

Diputado en las cortes Españolas desde 1876 hasta 1.918 en el

que falleció en Vitoria, donde se había casado en 1882.

Naturalmente, consta con su nombre y a- pellidos en la lista de

Diputados a Cortes que se mantiene históricamente actualizada en

los documentos del Parlamento español.

Antes de marcharse a Vitoria, mantuvo en Caborana defendiendo a

los vecinos de Buciello y la Felguerosa un importante litigio que

hoy pode-mos considerar como " histórico " contra la empresa

Minas de Aller, que así se llamaba la empresa minera que más tarde

pasaría a llamarse Socie- dad Hullera Española y actualmente

Hunosa.

Los vecinos de Buciello inculpan a la empresa minera como

"responsable

de los derrumbes de sus casas, motivados por las perforaciones

de sus minas". Un tal Montalves, representando a la empresa, niega

que el hundi- miento de las casas del pueblo tenga nada que ver con

104
los trabajos de la empresa en sus minas, argumentando lo siguiente :"

Hace días que la tierra que hacía bastantes años se había estado

quieta en el mismo sitio, parece que quería viajar y que cuando se

producen temporales aquel grupo de ca-sas empezó a moverse hacia

el barranco del arroyo de La Felguerosa, ini- ciándose un gran

corrimiento que, arrancando desde unos 80 ó 100 mts. por encima

del citado pueblo, llegan sus grietas y abultamientos del terre-no

hasta la citada reguera de La Felguerosa. Han caído árboles, se han

a-grietado las casas, tres de ella ya están en tierra y aún sigue

marchando to-da aquella zona de terrenos".

Este fue un caso extremo en el que el mismo Ayuntamiento de

Aller, dio orden de evacuar las casas. Sin embargo, la interpretación

de los hechos, según este Sr. Montalves la empresa no estaba

implicada en el problema.

Sus palabras insistían de forma un tanto arrogante: "el paisano más

ig-norante sabe a qué atenerse en la cuestión de lo que pasa en

Buciello y a nadie se le ocurrió ni remotamente levantar el cisco que

que el Sr.Pando-Argüelles quiso levantar".

105
Es una acusación directa a quienes la empresa y sus defensores, en

lugar de asumir sus responsabilidades las intentaban eludir y

consideraban al Sr.Pando-Argüelles como los que " levantaban el

cisco"...por defender a los vecinos afectados.

Otra vez se produce en la historia de Caborana una clara agresión a

los intereses colectivos del pueblo, liderados en esta ocasión, por un

hombre honrado y culto, conocedor de sus derechos y dispuesto a

defender a sus paisanos y vecinos. La empresa se ofusca,

personalizando sus ataques a este hombre nada débil sino al

contrario, convencido de lo que hace y porqué lo hace. Todo un

adelanto de lo que sería su posterior trayectoria política en defensa

de los más débiles.

Pero la empresa, empezó a difamarle, diciendo que si ¿no serían sus

casas de Buciello las que tanto le interesaban?, aunque claro nada les

extrañaba sabiendo lo opuesto que es a nuestra empresa.

Nuestro ilustre vecino el Sr.Pando-Argüelles, lejos de amedrentarse

con estas veladas amenazas, reunió a todos los vecinos de Caborana

y les pidió que, si estaban conformes, reunieran cada uno entre 300 y

106
500 reales, para iniciar una querella contra la empresa Minas de

Aller.

No conozco exactamente, la falta de documentación es uno de los

eternos problemas de la Historia, cómo acabó aquel conflicto en

Caborana, pero si me quedan claras un par de cosas:

Primero: que siempre ha habido conflictos entre empresarios y

traba- jadores, sean mineros o no, porque sus intereses no siempre

coinciden, como se demuestra en este conflicto de Caborana, ya en el

siglo XIX y no por eso hay que interpretar que somos un pueblo

conflictivo, sino lleno de dignidad, cosa que es muy importante

diferenciar.

Segundo: que siempre hay alguien que, desinteresadamente, lucha

para defender a los demás y especialmente a los más débiles, es

decir, aquí e-xiste la solidaridad en estado puro, como tantas y

tantas veces se vio en los accidentes de la mina.

Tercero: que en vez de emigrar hacia Vitoria, a este buen allerano

que fue Pando-Argüelles, seguro que le costó como a todos

107
abandonar su tierra y emigrar a otra, pero la vida es la que marca

los caminos y no nosotros.

Llegó a Vitoria, donde conoció a quien sería su futura mujer, una

rica y acaudalada, de origen centroeuropeo, la Sra. Teresa Kreibich y

Hetzel, con la cual se casó en el año 1.882 y se convirtió así en el

apoderado de aquella señora de la alta sociedad alavesa. En poco

tiempo Pando-Argüelles aque lla excelente persona que había

demostrado serlo defendiendo a los vecinos de Buciello y La

Felguerosa frente a aquella empresa en Caborana, empezaba a serlo

también en Vitoria, especialmente por las continuas e importantes

donaciones económicas que ofrecía un día a unos y otro día a

cualquiera que lo necesitara.

Su fama como hombre ilustre, bien formado y altruista pronto le

empezó

a hacer muy popular en la pequeña y preciosa capital alavesa.

Aquellos labradores de la zona eran obsequiados con aperos de

labranza, bueyes, maquinaria agrícola, etc. Pronto fundó la Escuela

de Añés y el Hospital de San Raimundo de Laguardia (Álava),

108
que fue inaugurado en el año 1.920, dos años después de su muerte.

Este centro hospitalario, era el al-bergue de las personas enfermas de

la zona que no podían viajar hasta las ciudades más próximas, por

distintas dificultades. Al mejorar las comuni-caciones, se convirtió

en hospital para enfermos de bronquios del País Vasco y más tarde

acogió también a los niños alaveses. Hoy lo utilizan estudiantes del

pueblo alavés de Laguardia y sus inmediaciones, en sus cursos de

secundaria y formación profesional.

Dentro de la política, fue amigo de D. Eduardo Dato, liberal

conservador y fue Diputado a Cortes por La Rioja Alavesa, donde

cosechó era de espe-rar, dado su carácter y afabilidad, gran afecto y

simpatía, como persona y como Diputado, siendo nombrado "Hijo

adoptivo de Laguardia (Álava) (¡y nosotros en Caborana casi sin

conocerle, qué pena!).

Pocos años más tarde, fue reconocido como "Caballero real de la

Orden de Carlos III" ¡¡un vecino de Caborana, parece

increíble!!

109
Durante su vida civil, ocupó altos puestos como Consejero

Secretario de la Sociedad Electro-Hidráulica Alavesa, entre otros.

En el año 1913, siendo vecino de la ciudad de Vitoria, Prendes-

Pando

nuestro allerano más ilustre mandó construir a los mejores

arquitectos de

19.- La Casa de Pando (Vitoria)

110
la ciudad una casa hotel en la calle San Antonio, esquina a Manuel

Iradier que, todavía a día de hoy se la conoce en toda la ciudad como

"La Casa de Pando" y que fue su residencia hasta el día de su

muerte. Es una edificación muy popular en la ciudad, en cuyo centro

urbano destaca como edificio simbólico de un pasado reciente, en el

que esta altruista familia dejó su notable impronta.

La construyeron los arquitectos Julián Apraiz y Javier de Luque,

quienes entregaron la obra terminada en 1.913. Cuenta con gran

cantidad de bal- cones, rejas y adornos de forja que, al parecer

fueron traídos desde Alema-nia expresamente para esta construcción.

111
20. INFLUENCIA DE CABORANA EN LA

LITERATURA

DE LA LENGUA ASTURIANA O BABLE

Esto dijo el más ilustrado de los asturianos:

"La lengua asturiana El Bable ha de ser un orgullo para todos

los nacidos en esta querida tierra. Como medio de entendimiento

entre nosotros, que eso debe ser nuestra lengua, estamos

obligados a de- fenderla, protegerla y practicarla, como el signo

de cultura y reconoci-

miento hacia nuestros antepasados y no como un arma para

enfren- tarse ni luchar contra nadie."

G.M. de Jovellanos

112
Plaza en honor de Jovellanos (Gijón)

Caborana, aunque muchos ni siquiera lo sepan, tiene entre sus

vecinos dos de los personajes más relevantes de la literatura en

asturiano o Bable.

113
Entre todas las personas nacidas en Caborana que han trabajado

durante toda su vida por y para el Bable asturiano, por su

importancia cultural e histórica, destacan dos muy por encima de las

demás.

Una de ellas es:

21. Dª Elvira Castañón, nacida en Caborana el año 1.922

Esta ilustre y muy culta vecina, cultivó la poesía como una muestra

de sus sentimientos literarios en los que pudo reflejar su asturianía.

Es autora de muchas obras en bable, lengua que amaba con toda su

alma y que cultivó y defendió allá donde se la quiso oir, leer o

simplemente escuchar. Una de sus obras más conocida es la

"Antoloxía poética. Aller, la mina y el mar." Es una recopilación

de poemas de distinto tema y ambiente pero siempre referidos a los

marcados en el título. Consta de 115 páginas. También es autora de

otra obra literaria centrada en su estilo de poesía asturiana, titulada

"Llucerín del cielo". Podemos decir, sin temor a equivocarnos, que

esta es una parte de su abundante producción literaria.

114
Destaca también entre los especialistas literarios que cultivan la

lengua asturiana en todas sus facetas

22. D. Adolfo Camilo Díaz, nacido en Caborana allá por el año

1.963

Es casi sin dudarlo el autor " más prolífico en lengua asturiana",

además de un narrador creativo donde los haya, como así lo

demuestran sus obras publicadas. Tiene obras de todos los tipos:

novelas, teatro, poesía, etc. Entre las novelas que son muchas,

podemos destacar su ópera prima "Añada por un güeyu muertu ",

editada en 1.986, es decir siendo nuestro autor casi un chavalín.

Precisamente con esta novela del género del thriler consiguió el

Premio Literario "Xosefa Jovellanos".

Sólo dos años más tarde, nuestro ilustre vecino escribió otra novela

titula-

da "Pequeña lloba enllena d`amor" siendo en ésta su segunda obra

litera-

115
ria, donde nos muestra de manera muy fantástica la famosa leyenda

del hombre-lobo. Al año siguiente, volvió a escribir otra obra

policíaca que su-

cedía en Portugal y que tituló "Miénteme, dime la verdad" que

según los críticos especialistas, era la obra de más categoría literaria

escrita por Adolfo hasta ese momento. Poco tiempo después, en el

año 1.991 volvió a trabajar en una nueva novela, que esta vez llamó

" L`home que quería ser una estatua", en la que desarrollaba

distintas pequeñas historias protago- nizadas por el detective Xabel

Peña, que ya había intervenido en novelas anteriores.

------------------------

No creo equivocarme al afirmar que Caborana está en deuda con

ámbos

ilustres vecinos de nuestro pueblo, al que han dado popularidad y

grandeza cultural. a través de su obra literaria de primera calidad,

que es uno de los pilares más sólidos que tiene este pequeño pueblo

minero del valle de Aller. Todo ello trabajando en silencio y sin

pedir nada a cambio, creo que este simple hecho, es decir su

116
humildad dentro de su enorme obra literaria, tiene doble mérito y

confirma que sus raíces son de Caborana.

¡Ojalá algún día podamos poner sus nombres, tanto el de

Elvira Castañón como el de Adolfo Camilo Díaz en las salas del

futuro Museo de Caborana “La Casona de los Ordóñez”! junto

con la dinastía de la familia Pando – Arguelles de la que ya

hemos hablado antes

-------------------------------

Manuel Álvarez Cejudo (Lolín)

117
Ya en otro nivel mucho más modesto, yo mismo desde la

Universidad Car

los III de Madrid donde estudiaba, presenté un trabajo sobre el

Bable que fue premiado por el Catedrático y miembro de la Real

Academia de la Lengua D. José Luis Pascual, que sigue

actualmente con su puesto en tan alta institución. El tema central

consistía en escribir sobre el origen de las lenguas, por lo cual centré

mi interés y mis esfuerzos, sobre todo bibliográficos, en analizar y

razonar con argumentos históricos y culturales diversos aspectos que

clarifican y, sobre todo, refuerzan la importancia de nuestra lengua.

Me confieso, eso sí, seguidor fiel de las palabras y conceptos que

aplicaba el gijonés más ilustrado: Jovellanos.

23.- “EL ORIGEN DEL BABLE ASTURIANO

Como sería muy prolijo detallar todo el contenido del trabajo (más

de 100

páginas), lo que si quiero hacer es la síntesis del mismo, basada en

las con-

118
clusiones a las que llegué después de haber leído unos veinticinco

escritos literarios ( libros y demás fuentes utilizadas ) de Historia,

desde distintos puntos de vista, , la antigüedad, la romanización de

Asturias, la evolución de la cultura en en la Edad Media , el Reino

de Asturias, etc.

Mis conclusiones fueron más o menos estas:

1º._ Se confirmaron mis impresiones iniciales en la introducción

de este trabajo sobre "el origen y desarrollo del bable o lengua

asturiana", en el

sentido de que, como las lenguas no son ciencias matemáticas o

exactas, sino una importante herramienta cultural, ni el Bable nació

en una fecha exacta, ni nació de forma caprichosa en algunas zonas

de Asturias, ni fue un condicionante político o de conquista, sino

más bien y como ya me suponía, el fruto de determinadas

circunstancias, que tienen mucho que ver con unos “antecedentes

históricos” coincidentes con las “necesidades naturales de

entendimiento y comunicación”, así como unos determina- dos

“avances políticos y culturales de la época” Concretamente fue un

119
hecho determinante la concesión por el Rey Alfonso X el Sabio y

sus re-cientes predecesores, de las primeras "polas asturianas", en

los albores del siglo XIII de nuestra Historia.

2º.- Como en cualquier otra lengua del mundo, incluido el

castellano o español, el bable asturiano necesitó vivir de “forma

hablada, es decir no escrita” durante bastantes siglos de nuestra

historia. Concretamente,

desde los siglos XIII en que nació hasta el siglo XVIII, antes de ser

homo-geneizada con su propia Gramática, primero se utilizaba de

forma un tan- to distinta según las zonas, local, vulgar y

autodidacta, hasta que poco a po- co se fue estandarizando en casi

todas las expresiones de la lengua, sobre todo en la forma escrita. El

castellano también necesitó 500 años desde su nacimiento en San

Millán de la Cogolla- Rioja (Gonzalo de Berceo- Siglo X), hasta

tener su primera Gramática (Antonio de Nebrija- 1.492) y hoy es

conocido por más de cuatrocientos millones de personas. Lo mismo

que el francés o el inglés u otros idiomas que consideremos.

120
¿Por qué no habría de pasar lo mismo con el bable

asturiano?

3º._ Es evidente y creo que todo el mundo lo sabe , que nuestra

lengua el bable asturiano ha tenido siempre que vivir de forma

“absolutamente Marginal”, llegando a creer mucha parte de

nuestra población que su utilización pudiera ser considerada un

delito, cosa que en cierto modo ocu-

rre en nuestros días. Naturalmente esto siempre ha sido una

circunstancia

negativa para el asentamiento formal de nuestra lengua. No sólo

en la

Edad Media sino hasta el siglo XVIII era prácticamente imposible

el aprendizaje o el estudio del bable asturiano, algo que era sólo para

los más ricos y pudientes, porque los nobles, clérigos y poderosos

preferían hablar castellano como “Dios manda y al rey le gusta”.

Es decir nuestra lengua asturiana nunca ha sido oficial y amparado

por el Estado, ni hoy lo es tampoco, seguimos siendo en el fondo

una lengua periférica y regional, oída y hablada casi exclusivamente

121
en Asturias. De ahí su denominación de “Bable que significa

lengua local.

4º. A principios del siglo XIX se crea la Primera gramática

Asturiana, concretamente fue en Gijón el año 1.804 y su autor fue

D. Juan Jun quera Huergo y es precisamente a partir de esta fecha

cuando aparecen pu

blicaciones de múltiples escritores que, hasta entonces, limitaban

sus obras a trabajos personales, conservados de forma privada y

escasamente asentados en las formas correctas de una lengua

literaria. De hecho, los expertos en el tema, llaman al siglo XIX el

“siglo de oro de las letras asturianas”, dada la importante cantidad

de periódicos, revistas, poemas

e incluso obras narrativas de bastante calidad que surgieron por

aquella época del renacer de nuestra lengua.

5º._ Pero es en pleno siglo XX y con la llegada de la Democracia

a España (1.978) cuando verdaderamente surge la “explosión de la

lengua Asturiana el Bable”. Se organiza por entonces la que sería

122
la Real Academia de la Lengua Asturiana (1.982) y es a partir de

ella donde se di- funden las múltiples formas de asentar e impulsar

nuestra lengua, casi muerta pero muy arraigada en el corazón y la

memoria de muchos astu- rianos que la recibían como un aire de

libertad y como agradecimiento a tantos y tantos paisanos, ilustres o

aldeanos que dejaron su vida atrás dejándonos este hermoso legado

de capital que es la lengua asturiana.

6º._ Finalmente debemos valorar muy en positivo la enorme

cantidad de obras literarias que se han escrito en lengua asturiana,

desde el siglo XIII hasta nuestros días, sin ayuda del poder y hasta

de forma clandestina.

Estaban documentadas hasta el año 1.990 más de 300 obras en

lengua asturiana, en las múltiples formas literarias, algo que

parecen desconocer la mayoría de los detractores de nuestra lengua.

Desde novela, pasando por

poesía, teatro, traducciones, obras infantiles y juveniles, cuentos.

Además

123
de otros muchos trabajos en Bable, inscritos en artículos de prensa,

revis- tas, etc, lo cual confirma que, a pesar de tantos años de

silencio y abando- no, los hechos han venido a demostrar que “la

lengua asturiana es bien querida y está muy arraigada en la

memoria de todos los asturianos”,

7º. Sin embargo, no queremos excluir la gran asignatura

pendiente que tiene nuestra lengua asturiana, en su afán por

asentarse y consolidarse. Se trata de que “no se apruebe su

oficialidad”, curiosamente la del asturiano porque, como todo el

mundo sabe, tanto gallegos como cata- lanes y vascos ya tiene

reconocida su lengua como oficial. Por otra parte, tampoco podemos

decir que en la escuela se le de el apoyo suficiente para compensar el

atraso de su aprendizaje. Así las cosas, está claro que a los

asturianos, por la razón que sea, se nos está “frenando nuestro

desarrollo

Cultural completo con esta carencia de nuestra lengua asturiana

y creo además que incumpliendo el mandato Constitucional al

respecto de los derechos de todos los ciudadanos”.

124
8º._ Todas estas trabas oficiales al desarrollo del asturiano,

siguen con- firmando el “hecho histórico de nuestra

marginalidad”, estando vetada

nuestra lengua desde la televisión asturiana (TPA) hasta el Senado

espa- ñol, que en teoría es la Cámara territorial del Estado, siendo

muy escasa la prensa escrita en asturiano que no la utiliza como

debiera.

9º._ Siendo esta situación la realidad social de nuestra lengua, es

decir,

teniendo alrededor un ambiente bastante hostil, la lengua asturiana

y su continua recuperación son una demostración fehaciente, de la

capacidad y constancia de los hombres y mujeres de nuestra tierra en

pos de su propia evolución cultural.

“Es absolutamente imparable el impulso de un pueblo que sabe

lo que quiere y lucha con entusiasmo por conseguirlo”.

10 º._Como asturiano, quiero agradecer a todos los que nos

precedieron en la historia y también a quienes poco a poco fueron

creando las bases de nuestra lengua y por supuesto a mis

125
contemporáneos que han demostrado tanto interés por el

asentamiento de la lengua asturiana el Bable. Todo el esfuerzo

que han hecho, bien mirado, hasta tiene "cierto morbo" por superar

la marginalidad a que nos quieren someter, a base de tenacidad y

coraje, como sabemos hacer los asturianos. Una razón más para

luchar y vivir por algo noble e importante.

--------------------------------------------------

24. “EN DEFENSA DE LA LENGUA ASTURIANA EL

BABLE”

(Extracto de un artículo mío que publicó la Nueva España).

A pesar de existir, en mi opinión, un sentimiento generalizado

favorable al conocimiento y uso de nuestra lengua asturiana, parece

increíble la ac- titud tan negativa de otros muchos asturianos, ante el

hecho de no saber cual es el verdadero origen de nuestra lengua y

por qué es tan impor- asentarla entre nosotros. Es como si nos

avergonzáramos de esta forma de hablar que, en sus orígenes

naturalmente sólo utilizaban los labradores, ganaderos, pastores y

aldeanos , en definitiva las personas menos formadas de la sociedad.

126
Nadie puede inventarse una lengua como quien va a París y se

compra un paraguas, esto es algo más profundo que tiene que ver

con nuestros antepasados, con la forma en que vivían y la

necesidad de comunicarse, sobre todo las clases más modestas que

no sabían latín, como los religiosos , los nobles y la realeza de la

época.

Tal parece como si los amantes de la lengua asturiana, tuviéramos

la obligación de demostrar que somos un pueblo el asturiano, que dio

origen a su propia lengua, derivada del latín como el propio idioma

español y que tuvimos la influencia, de nuestros vecinos los galaico-

portugueses y también de la influencia mozárabe y musulmana,

etc. Sin embargo, en este caso tan importante para nuestra Cultura y

nuestra Historia, tengo especial interés en demostrar con hechos,

datos y razonamientos, cómo, cuándo y por qué nació nuestra lengua

asturiana el Bable.

Considero muy verosímiles mis convencimientos en el sentido de

que el nacimiento de nuestra lengua, tiene los siguientes

fundamentos raciona- les, culturales y sociológicos:

127
A.- Se daban en Asturias unos antecedentes históricos, basados en

el Reino de Asturias y la confianza de los monarcas en el pueblo

astur luchador, combativo, pero también deseoso de tener sus

fincas y sus derechos asegurados, consiguiendo de los Reyes la

concesión de las “Polas asturianas” en el siglo XIII. El Fuero de

Benavente, fue el documento real que empezaba a afianzar esos

derechos a los ciuda- danos asturianos.

B.- Nuestra región asturiana, dada su especial dificultad

geográfica con enormes montañas, era un lugar de muy difícil

acceso, su pobla- ción era muy escasa y repartida en pequeñas

aldeas, sustitutas de los antiguos "castros" prerománicos. Todo ello

creaba especiales problemas para establecer unas bases culturales,

una lengua de entendimiento y cualquier otra forma de aprendizaje,

dadas las condiciones de vida como labradores, artesanos, pastores y

ganaderos. Esto creó un aislamiento ancestral de nuestro

territorio.

C.- Nuevos hechos políticos e históricos de trascendencia social

muy importantes, marcaron negativamente este aislamiento de

128
nuestra región respecto a los nuevos reinos de Castilla y de León

durante bastantes si-glos, concretamente desde el final del Reino de

Asturias (siglo XI) hasta los siglos XV y XVI. Durante ese tiempo

Asturias fue una región pobre, hambrienta, inculta y olvidada. A

partir del siglo XVI con la llegada del maíz desde la América recién

conquistada, el hambre y las enfermedades, fueron poco a poco

alejándose de nuestros pueblos y ciudades. Ya en el siglo XVII con

la fundación de la Universidad de Oviedo (1.608), parece que

empieza a resurgir la vida de nuevo en Asturias y también el Bable.

Posteriormente y con la instalación en Oviedo de la primera

imprenta moderna, a finales también del siglo XVII la lengua

asturiana, tomó un impulso ya definitivo hasta su estandarización, su

aceptación y su uso cada día más sólido y frecuente entre nuestros

escritores.

25. ARGUMENTOS RAZONADOS

Partiendo de estas consideraciones previas, quiero desmontar un

argu- mento en contra que suelen usar los "detractores" de nuestra

129
lengua asturiana y es el reprocharla por ser un dialecto del

castellano, Lo primero es confirmar que así es, el asturiano sin lugar

a duda, fue un dialecto del castellano y también del latín como

lengua raíz de ambas. A continuación aporto el argumento de que, el

castellano surgió también como dialecto del latín y necesitó también

400 años para ser estandarizado en todo el reino y tener su primera

gramática, desde su nacimiento en el siglo X ( San Millán de la

Cogolla- Gonzalo de Berceo) hasta el siglo XV (Antonio de

Nebrija 1.492). Es decir, tanto el castellano como la lengua

asturiana, tuvieron las mismas carencias desde su origen y su

recorrido como dialectos del latín uno y del castellano la lengua

asturiana, hasta lograr su homogeneización a través de su

primera gramática.

En cuanto a que nuestra lengua casi nadie la conocía y menos la

usaba que es otro de los reproches de los " negativistas "voy a relatar

la historia de un hecho trascendental para demostrar que, incluso ya

a finales de la Edad Media, había quien lo hacía con toda la

130
pulcritud de una lengua bien utilizada y con calidad literaria

reconocida por la misma Universidad de Oviedo.

A principios del siglo XVII, concretamente en 1.638 el religioso de

Carre-ño y alumno destacado de la Universidad de Oviedo D.

Antonio González Regueras o “Antón de Marirregueras” nombre

con el que firmaba sus obras literarias en recuerdo y honor de su

madre María y del pueblo donde nació Las Regueras, ganó un

concurso literario organizado por la propia Universidad entre los

especialistas de las distintas lenguas que allí se estudiaban, como

latín y griego. La obra se titulaba:

“Pleitu entre Uvieu y Mérida por la posesión de les cenices de

Santa Olaya”.

Resultó ganador nuestro clérigo asturiano con esta obra en lengua

asturia-na que es toda “una biblia del Bable”, que se considera el

primer escri-to en Asturias de nuestra Historia antigua y que

confirma todas las dudas sobre el conocimiento y el uso de nuestra

lengua. Hablamos del año 1.638, es decir unos pocos años después

de la fundación de la universidad, lo cual también demuestra que

131
mucho antes de entonces (siglo XVII) ya había algunos paisanos de

nuestra tierra, los más estudiosos como este re-ligioso, que conocían

y manejaban el Bable asturiano a un excelente ni-vel, aunque

debemos aclarar que es de los escasos documentos que acre-ditan la

antigüedad del uso por entonces de nuestra lengua. Este es el con-

tenido del que se considera el

26. “PRIMER ESCRITO EN LENGUA ASTURIANA”

“Pleitu entre Mérida y Uvieu… “Por Antón de

Marirreguera”.

Cuando ensamo les abeyes

y posen de flor en flor

si les escurren s`espanten .

vanse e no facen llabor.

Dexando el caxellu vieyu

pa buscar otru meyor

Sant`Olaya fó la abeya

132
que de Mérida ensaimó.

Enfadada q`adorasen

les fegures de llatón.

Entonces el Rey Don Sil

andaba en guerra feroz

con los moros que querín

encabezase en Lleón.

Permitiólo aquesta santa

que les victories i dio

matanza faciendo n`elles

fasta que en Mérida entró.

Llegó al pueblu d`esta neña

que temblava de pavor

y esconfiada de so cutre

solliviada de temor.

133
Cutieron los santos güesos

viendo que s´arrodilló

si estuvieran más carnudos

saldrín fei acatación.

Trúxoles el Rey piadosu

de llaceria los sacó

y metiólos per Uviedo

con gaites y procesión.

Mérida diz que i tornen

esta prenda que i faltó

diga ella que quier ir

y aún con eso...quiera Dios.

Si quieren que la llarguemos

páguenos la devoción

así de los que finaron

134
como de los q´ora son.

Díganlo al Santo Sudario

ver quiziás si da razón

pues non tien utro cuidado

El Señor San Salvador.

¿Quién ora i lo mandará?

bien s´echa de ver que nos:

si nos lleven esta santa

no hay más d`arrimar la foz

Dirán ellos: morrió acá

diremos nos: Non no morrió

Q`está viva par´Asturias

si está muerta para vos.

Y aunque la lleven m´obligo

que sea torná por u fó,

135
porque dexa conocidos

y gran comunicación.

Si por amor d`esta santa

Extremadura llibró,

el Principado heredero

puede tomar posesión.

Ella está muy bien acá

L´utro vaya por u fó.

porque están de nuestro llado

L´Obispo y Gobernador.

Nosotros, los de capote,

cual con un ral , cual con dos

seguiremos esti pleitu

fasta lleválo ante Dios.

136
Este mismo asturiano ilustre de Carreño, fue autor de distintas

obras de

27. “TEATRO EN ASTURIANO”

como los magníficos y divertidos entremeses "L· ensalmador" que

bromeaba con los curanderos y sus timos para mejorar la salud. Otro

entremés muy famoso de Marirregueras fue "L´alcalde y los

alcaldes" en las que satirizaba a los personajes locales más

populares, consiguiendo la sonrisa fácil de quienes ya empezaban a

ver teatro en Asturias, allá por el año 1.640 (siglo XVII). Escribió

también distintas fábulas, basadas en personajes de la antigua

Grecia y Roma, como "Dido y Eneas" o "Ero y Lleandro" de la

cual muchos años después escribió González Posada que "es una

maravilla de naturaleza y arte para los que entienden bien el

lenguaje y comparaciones del vulgo de Asturias".

Además de este importante testimonio del asentamiento del bable

asturia-

137
no entre los más ilustrados de la baja Edad Media, existen muchas

peque-ños escritos, que si bien no tienen en su conjunto la

importancia de la obra de Marirregueras, si van confirmando cómo

poco a poco, letra a letra, expresión por expresión, que ya se había

abandonado el latín desde el siglo XIII, fecha a partir de la cual

nosotros afirmamos que fue la de ma- yor asentamiento de la

lengua asturiana el bable.

28. DESDE EL Siglo XIII, OTROS ESCRITOS EN

ASTURIAS

Los archivos de los antiguos escribanos hoy considerados como

Notarios especialmente los de Oviedo, Gijón y Avilés, guardan

muchos escritos donde ya no se utilizaba el latín, como hasta el siglo

XIII, sino que empiezan a emplearse directamente palabras

asturianas conocidas por el pueblo en sus maneras de hablar o

escribir, aunque la mayoría por enton- ces fueran analfabetos (del 90

% de la población). Estos escritos eran compromisos de compra y

venta, herencias o donaciones fundamentalmen-te, pero lo

138
importante es que, cada vez más, se asentaban expresiones po-

pulares asturianas y se abandonaba el latín, definitivamente. Tanto

era el empuje real que empezaba a ejercer entre la población que,

incluso el mis- mo cabildo de la catedral de Oviedo, es decir el

mayor usuario del latín hasta entonces, empezó a escribir sus pactos,

donaciones y contratos en lengua asturiana. Veamos algunos

ejemplos concretos: El cabildo de la catedral dirime unas cuestiones

y escribe...”esto ye cosa verdadera” y algo más adelante... “omes

que se facían herederos”. Ambas expresiones asturianas se

escribieron el año 1.220 (siglo XIII). También otros cape- llanes

religiosos habituados y expertos en el uso del latín, van decantándo-

se con más frecuencia por la utilización de la lengua asturiana. Por

ejemplo, el cura de Santa María de Cuna escribe. “que ye nietu de

María Pedriz de Pallares” esta frase corresponde a un escrito del

año 1.243 (siglo XIII). Otro escrito de donación decía...“Fago carta

de donación mía muller legítima”, está fechado en el año 1.245

también del (siglo XIII). Era ya frecuente en los escritos públicos

139
fijar en ellos la datación o fecha con la expresión asturiana… “fecha

la carta en y poner la fecha”.

Todos estos datos que aún existen en archivos religiosos y de

Notarios,

vienen a confirmar que, tal como nosotros afirmamos que

“La lengua asturiana empezó su andadura escrita desde el siglo

XIII

Y ahí están los datos que lo ratifican como hechos probados”.

29. OTRAS GENTES DE CABORANA.

Mi padre Manolín el “caballista” en Ledesma (Izquierda)

140
Puestos a hablar de gentes del pueblo donde nací y al que tanto debo,

no

puedo ni quiero olvidarme de mi padre, Manuel Álvarez Díaz

"Manolín caballista" el que era el mote con el que siempre fuimos

conocidos toda la familia en Caborana y ¡a mucha honra! El por qué

es bien sencillo, mi abuelo Pepe desde hace muchos años ya se había

incorporado al trabajo de las minas y se dedicó al oficio de

caballista, que todos los mineros cono-cen bien. Mis abuelos y toda

la familia de "los caballistas" vivieron en una casa cercana a los

cuarteles del segundo, al lado del lavadero que allí había para

compensar la falta de agua en el interior de las casas. Eran tantos

her-manos, más de diez, que cada uno tuvo un oficio diferente, desde

mineros por supuesto, hasta peluqueras, escribientes, policías y

maestros. Todos e-llos impregnados de un factor común, buena gente

y respetuosas con la familia, especialmente con sus padres.

Mi padre "Manolín el caballista", que había estudiado primero con

la Señora Luz y después con los frailes, tuvo que sufrir desde muy

joven, al-gunas tragedias familiares, tan frecuentes en esta cuenca

141
minera. Primero vio morir a su padre Pepe, aunque no fue la mina

quien le sepultó. Sin embargo si se llevó la vida por delante un triste

accidente minero a su her-mano Luisito, con apenas 21 años. Luego,

sólo unos años después, cuando apenas había cumplido los 17 años,

vivió en primera persona una de las mayores canalladas que te

pueden ocurrir en la vida: ¡¡ver cómo unas gentes desconocidas se

llevan por la fuerza y esposado a tu hermano, de-lante de tus

narices...y sin poder evitarlo!, sabiendo además que aquel viaje era

hacia la muerte segura. Ocurrió pocos meses después de empezar a

trabajar en los economatos de la Hullera Española en Caborana. Han

pa- sado más de 70 años y todavía no sabemos ni quién le fusiló, ni

dónde está enterrado su cuerpo, ni el por qué de aquella traición tan

vil, oscura y so- bre todo mezquina por arrancar aquella vida tan

joven.

Una de las grandezas morales de mi padre y del resto de la familia

de “los caballistas” de las que me siento orgulloso, es que,

habiéndome con-tado muy por encima aquellos hechos tan crueles,

142
jamás lo hicieron con ánimo de revancha, ni mucho menos de

venganza. Por eso, con el deseo de

que mis hijos y el resto de la familia, conozcan mejor toda la verdad

que yo he podido descubrir con el paso de los años y las

informaciones de amigos y vecinos, escribí una novela en honor y

recuerdo especialmente de mi padre, titulada “30 años y un abrigo”

(Jesús era aún más joven) pero quise intentar aproximarme al

máximo, sin quemarme, a lo que pudo ocurrir en la realidad de

aquel lamentable asesinato".

A continuación describo una síntesis del capítulo primero de la

novela, que habla de cómo ocurrieron los hechos en aquella

Caborana de 1.937, año fatal para mi tío Jesús en el que, sin comerlo

ni beberlo, acabaron con su vida a los 23 años de edad, siendo

escribiente del economato de Cabo- rana.

30.- TRAICIÓN Y MUERTE DE JESÚS

Aunque lo parezca por el título, no pienso contaros ningún capítulo

del evangelio, sino centrarme en lo que pudo ser el asesinato de mi

tío Jesús, tan querido por mi padre por ser el hermano mayor que

143
continuamente le enseñaba y por el que sentía verdadera admiración.

Era culto, de buen as-pecto y siempre bien presentado, aquel hijo que

cualquier madre quisiera tener y que les llena de orgullo.

Este relato, al que quise dar forma de novela, ocurrió tal vez de

forma muy parecida porque nadie me pudo garantizar que los hechos

son exac- tos, aunque desde luego son absolutamente verosímiles,

condición necesa- ria para catalogarlos como novela. Eran años de

venganzas vecinales y donde las peores artes, por llamarles de

alguna manera digna, estaban a la orden del día, aunque

cobardemente se disfrazaban o bien como acciones de derechas o de

republicanas, según de quién venían o a quién buscaban.

Sucedieron allá por los años posteriores a la Revolución de Asturias

de 1.934 y para situarnos en aquel ambiente de general hostilidad,

eran muy frecuentes las famosas " purgas ", que a la sazón no era

más que una forma

sutil de hablar de una limpieza fascista o republicana, según quién

perpe- trase la canallada de turno. Al parecer en el Concejo de Aller

donde vivíamos, se cobraron muchísimas vidas inocentes por estos

144
sistemas tan abusivos e ilegales como canallas. El caso de mi tío

Jesús que os estoy contando y despejado de cualquier sentimiento de

rencor o venganza, como hizo mi familia durante tantísimos años

hasta hoy y ya perdida casi toda esperanza de encontrar

explicaciones a tantas incógnitas, algo que mi padre soñó du- rante

muchos años de su vida y que formaron parte de su melancolía casi

permanente, a pesar de su buen sentido del humor, resultaba para mí

la im- presión de que mi padre estaba obsesionado con algo... Estoy

convencido de que mi padre se murió con esta tragedia en su cabeza

y en su memoria sin poder olvidarla nunca. ¡Es muy duro perder un

padre y dos hermanos antes de los 17 años!, lo puedo asegurar

aunque en mi caso fuera sólo un padre, pero claro ¡qué padre!.

Explico lo que mi padre me contó poco a poco, seguramente para no

sentirme afectado con aquello: Era un día cualquiera de trabajo en

aquel economato de Caborana, 18 de mayo de 1.937, estábamos

juntos , me explicaba, desde hacía sólo unos meses mi hermano

Jesús y yo, además de otros cuatro o cinco compañeros que

formábamos el conjunto de empleados por entonces en la Sociedad

145
Hullera Española, que era la propietaria del negocio, dedicado a la

venta de todo tipo de productos a los mineros, apuntando sus gastos

en libretas, que se les deducía a final de mes en sus libramientos. Mi

hermano Jesús ya era un veterano escribiente con suficiente

categoría y reconocimiento, tanto por su buena formación como por

su comportamiento, ejemplar en todo. Sin embargo yo mismo,

apenas tenía la experiencia de vender caramelos en la estación del

Vasco en Oviedo y unos pocos meses aquí en el economato de

Caborana, con mis recién cumplidos diecisiete años ¡un chavalín

vamos! Por cierto que mi trabajo en Oviedo me había permitido

ayudar en casa y vivir con mis hermanas que estaban ya establecidas

en la capital. Más adelante supe que mi hermano Jesús no quería que

estuviese tan lejos de mi madre que me echaba mucho de menos y

además, según él podría aprobar las pruebas y entrar en aquel

economato donde él trabajaba.

Mi madre nunca encontró justo que yo viviera en la capital, tan lejos

y con aquella vida que ella suponía...licenciosa y de juergas,

aumentadas por los comentarios de las vecinas que frecuentaban el

146
lavadero y que hacían llegar a mi madre todo lo que su imaginación

calenturienta les pareciese.

¡Radio lavadero! les llamaba yo, porque parecían la válvula de

escape de aquellas frustradas mujeres que, desatendidas por sus

maridos, aquellos mineros , bastante machistas y dejados al vino, al

chigre y a cualquier juer- ga , comprendo que tenían que encontrar su

expansión de alguna forma y claro lo mejor siempre es la vida de los

demás, para olvidar la tuya. Total que al final me volví a Caborana,

al economato con mi hermano Jesús.

Toda mi familia parecía coincidir en que había hecho lo mejor para

todos, cosa que en cierto modo me alegraba, aunque yo se que quien

más me presionó para que volviera fue mi hermano Jesús. Al fin y al

cabo ya no podría acabar como mi hermano Luisito, que había

muerto unos años antes, en la mina precisamente. Mi hermano había

gestionado los papeles y todo lo necesario para que mi incorporación

fuera lo antes posible y así sucedió. Según fui conociendo a los

compañeros del economato, pude no- tar que algo flotaba en el

ambiente que les mantenía separados a unos de otros y no sabía yo

147
muy bien por qué. Los más jóvenes alegres y dicharacheros, pero el

resto...tenía el gesto demasiado serio como para no notarlo, "morros

retorcidos" como decía alguno. Estaba claro que algo pasaba y que

algún día me enteraría cuál era la causa de ese desapego entre unos y

otros. En los descansos para el bocadillo y demás, también se notaba

aquella tirantez. A nosotros los más nuevos y jóvenes, nos gustaba

aquello de ir de un lado para otro, con las mercancías para aquí y

para allá, en definitiva nuestro trabajo era despachar los artículos que

las mujeres nos pedían, nos llamaban " dependientes " y ya lo creo

que lo éramos, dependíamos de todo y de todos. Parecíamos los

reyes magos del lugar, con eso de despachar tantas mercancías,

desde el pan, la fruta, las legumbres el aceite que era un arte echarlo

bien y sin mancharte. Un trabajo bastante entretenido vaya.

¡Bueno Manolín! me dijo mi hermano, tu ya sabes, atender bien a

todo el mundo y respetando a gente ¿de acuerdo? Nada de excesos

de confi- anza, porque aunque sean vecinas hay que tratarlas como

clientes ¿vale?

148
Aparte de entenderle perfectamente, por supuesto, lo tomé como

una ad- vertencia y sobre todo viniendo de Jesús. Sin embargo yo

seguía pensando en aquellas tiranteces que se notaban entre los

empleados del economato.

Tenía que haber alguna causa, pensaba yo, pero con aquello de

sentirme novato, me reprimía y no preguntaba más de la cuenta por

si acaso y a la vez también recordaba algún que otro refrán como el

de que " donde fueres

haz lo que vieres", lo cierto es que no descifraba aquel enigma. Sin

darle más vueltas al asunto volví a recordar las recomendaciones de

mi hermano que eso sí que me interesaba.

Metidos un poco en la rutina del trabajo diario, un día de aquellos

oí que un compañero, desde lejos, gritaba con insistencia... ¡Corre

Manolín, vete al almacén!, vete que hay unos señores que se quieren

llevar a tu hermano Jesús. ¡Le tienen detenido!, seguía gritando con

insistencia. Está también la Guardia Civil, no sé qué pasa, decía.

¡Les ha dicho que él no se va sin verte a ti primero! Te están

buscando.

149
Oyendo aquellas voces y sabiendo que hablaban de mi hermano, fui

co- rriendo hacia el almacén donde parecía que estaba aquella gente.

Arriba la gente estaba entre asustada y sorprendida, detrás de los

mostradores, al no saber lo que pasaba entre tantos gritos, ni a qué

venía aquel revuelo dentro del economato. Lo que si recuerdo es que,

por aquellas fechas, posteriores a la Revolución de Asturias de

Octubre del 34, por menos que canta un gallo, alguien te denunciaba,

te detenían y al paredón, ¡así como suena! había muchos "Caínes"

buscando a sus "Abeles" para quitárselos de enmedio. Todo aquello

me vino a la cabeza en unos instantes como aque- llos que estaba

viviendo aquella mañana.

Pero ¿qué es lo que pasa Fito?, le pregunté entre asustado y

sorprendido al compañero que me gritaba.

Te lo puedes imaginar Manolín, me contestó. ¡Vete corriendo

insistió! Quizá me vino a la cabeza aquellas situaciones de silencio y

tirantez entre empleados que antes comentaba. ¿Será por algo de

eso?, pensaba mientras bajaba al almacén. Había gente allí que más

que ser seria ni hostias, lo que eran es ser auténticos "confidentes

150
policiales y de la Guardia Civil", ¡chi- vatos para nosotros!, gente

muy cobarde y acomplejada que se dedicaban a

medrar y prosperar en sus trabajos a base de denunciar y calumniar

a quienes querían quitarse de encima por cualquier impúdica razón,

especial-

mente la envidia.

De inmediato, casi sintiéndome empujado por aquellos gritos que

todavía seguían, me encontré con la escena que jamás en la vida

hubiera querido ver, : allí tenían a la mejor persona de Caborana, mi

hermano Jesús, suje- tándole los brazos, con las manos detrás de la

espalda y aun logré ver có- mo le sujetaron las manos con aquellas

vergonzosas esposas, como si fuera un vulgar delincuente ¡Todo un

espectáculo vergonzoso y sobre todo hu- millante para una persona

de su formación, integridad y honestidad!.

¿Quiénes sois vosotros para tratarme de esta manera tan

desproporcionada e inmerecida? preguntaba Jesús, con la cabeza

bien alta , sabiendo que yo le estaba viendo y escuchando, a la vez

151
que sujetaba mis lágrimas pensan- do en él y en mi madre que tanto

le quería.

¡Me siento un hombre libre y maltratado por la fuerza pública,

insistió!

¡Qué país es este en que se atropella a un ciudadano de esta manera

tan traidora, en mi propio trabajo! ¡Exijo alguna explicación! ¿De

qué se me acusa? les repetía en voz alta y valiente, como el que nada

teme.

Nadie le contestó. ni los guardias, ni el siniestro personaje que le

acusó y se ocultaba detrás de ellos, como un cobarde. Por cierto, que

el "Judas" era uno de aquellos "compañeros" tan siniestros que ya

habíamos observado en el economato. Aquel individuo cuya cara

nunca olvidaré, decía mi padre, le había delatado calumniosamente y

fue quien acompañó y dirigió a los guardias hasta el economato y allí

señaló a mi hermano Jesús para que se lo llevaran y lo fusilaran. le

faltó el beso, para repetir la misma escena de la Pasión del otro

Jesús. Apenas 23 años de vida y un buen abrigo que llevaba fue todo

lo que nos dejó. A mí me entregó el abrigo y la vida se la quitaron

152
aquellos canallas. Lo más doloroso es el abuso de esta traición y la

falta de pruebas que a todo acusado se deben de presentar. Estaba

claro que era algo alevoso y premeditado, basado en la envidia y el

odio, vaya usted a saber por qué. Todo ello preparado por un vecino

que además se llamaba compañero de mi hermano por trabajar

juntos. ¡Se puede ser más canalla y más traidor! De verdad que no

quiero despertar mis bajas pasiones, ni las de nadie pero hay casos

en la vida que no tiene ninguna justificación "las haga el rey o su

porquero".

Posiblemente, la cultura de mi hermano, su aprecio de toda la

familia y sus amigos, su humanidad ¡qué se yo! tal vez algo de todo

ello haya sido el alimento de la envidia de aquel Judas que le

esperaba en silencio. Es muy difícil sustraerse a estos hechos que

ocurrieron en un pasado tan re- ciente cuyas heridas aún supuran de

vez en cuando. Quiero olvidar pero a veces no puedo evitar el

recuerdo de aquellos momentos tan duros de mi vida, me decía mi

padre.

¿Qué diría mi madre cuando se enterase?...

153
En fin, muy mal trago este vivido también en Caborana.

-----------------------------------------------------

Para tratar de olvidar penas y volver a lo que más nos gusta en

Caborana

las romerías:

Juntos en la última comida (Junio-2.009)

154
155
Hablando con Emilio Prieto y Jesús Expósito

156
Luis Valcárcel, Miguel Ángel, Lolín y Herminio

157
Herminio, Chevi, Laureano Chusín, Gelín, Luis, Camaño, Vidal,

Roberto y Tomás

31. CABORANA Y MOREDA, LA SOLIDARIDAD.

En algunas partes de nuestro concejo de Aller, desde hace muchos

años se viene practicando la solidaridad entre compañeros y

vecinos, como algo

158
que nos distingue de otras tierras y gentes. En Moreda nuestro

pueblo vecino más importante, funcionan los Humanitarios de San

Martín y fue premiado recientemente, como "Pueblo ejemplar de

Asturias", acto al que asistieron como se puede ver, los Príncipes de

Asturias.

Esta organización solidaria donde las haya, funciona desde hace más

de cien años y tiene en la actualidad más de mil socios y

simpatizantes.

En honor a Moreda y para demostrar que mis recuerdos, no en vano

viví

allí cinco años de mi infancia, no tienen nada de dogmáticos porque

pue-den convivir con el de mi cariño por Caborana donde nací y viví

los mejo-

Parroquia de san Martín de Moreda

159
res años de mi infancia. Sin embargo, porque siempre merece la

pena resaltar las cosas buenas, aunque sean de tu pueblo vecino,

quiero hacer una glosa en homenaje a los Humanitarios de Moreda.

Esta festividad por San Martín allá en Noviembre, es

probablemente una de las fiestas más populares del otoño asturiano.

Seguramente esta fiesta quiere recordar también un antiguo

monasterio de peregrinos que se llama- ba de San Martín y que hubo

por estos pagos donde, manteniendo la hos- pitalidad allerana, se

daba hospedaje a los peregrinos que se dirigían a Santiago de

Compostela pasando por El Salvador de Oviedo, allá en el siglo XI.

Ese día, 11 de Noviembre, no sólo es importante para Moreda y los

alleranos que participan que son miles, sino en toda España, donde

160
desde tiempos aún recientes el cerdo o el "gochu" fue la base de

nuestra alimentación más cotidiana. La matanza era, además de una

tradición fa- miliar, una forma de festejar que con aquel animal que

se mataba había buenos alimentos para pasar los inviernos que se

avecinaban. En la Asturias medieval, el cerdo era una de las bases de

la alimentación asturiana, sobre todo por las buenas castañas y el

maiz con que se alimentaban, ámbos productos muy abundantes en

nuestra región.

El reparto de chorizos, morcillas, picadillo, etc, entre la familia y

los amigos eran una forma de compartir en solidaridad el resultado

de haber criado aquel animal y es un recuerdo que aún perdura, al

menos en nuestra memoria.

Como tuve la suerte de haber nacido este día, mira por donde cada

vez que se celebra esta memorable fiesta en Moreda, es como si

todos mis pai-sanos celebraran mi cumpleaños. ¡Que sea por muchos

años!

Esta romería popular tan arraigada entre los vecinos de Moreda,

está or- ganizada por la sociedad civil integrada en la Asociación "

161
Humanitarios de San Martín" y tiene el enorme mérito de haberla

resucitado del olvido

de muchos años (la guerra, etc) y además de hacer que participen en

ella y

la tome como suya, todos los vecinos de Aller, Asturias e incluso de

toda España. A veces hasta vienen vecinos emigrantes en Europa a

encontrarse otra vez con el pueblo y las gentes que dejaron atrás en

su marcha.

Precisamente estos abrazos de gente que tuvo que marcharse y

vuelven a la casa, que apenas ya conocen, es de los espectáculos de

mayor carga sen- timental. La gaita, el tambor y la montera picona,

se vuelven como finísi- mos violines que transportan tus recuerdos

de otros tiempos. Aquí se funden la nostalgia y los recuerdos

solidarios que dieron motivo a esta fundación tan admirada como

solidaria y admirable. Las excelentes faba- das, el vino, la sidra, los

buenos quesos y el buen panchón allerano, no pueden faltar este día

pasada la procesión y la subasta del "ramu".

162
Ese día se juntan desde la gente más sencilla hasta los más

engolados del lugar para celebrar las mismas cosas...un montón de

buenos sentimientos y un rato de juerga y alegría asturiana, sin

ningún aditivo, tal cual eran nuestras fiestas tradicionales, tal vez

`por eso también gusta la fiesta de los Humanitarios, por haber

sabido mantener ese punto de autenticidad que tiene las cosas

buenas y sencillas de nuestra tierra.¡ Pasarlo bien sin moles-tar a

nadie ! podría ser el lema de estas fiestas de Moreda.

Canta, baila, ríe, come, bebe y diviértete. Disfruta de lo más sano

que tenemos, que no es poco, de nuestras raíces y costumbres hasta

cansarte luego la noche, el descanso y los buenos recuerdos te

animarán a esperar con ilusión que vuelva pronto el próximo año.

En el fondo, creo que ese es precisamente el mensaje que quiere

mante- ner y transmitir esta antiquísima organización, que deberían

bautizarla como La Primera ONG de España, no creo que fuera

difícil demostrarlo.

Analizando más en profundidad el origen de estas fiestas de Los

Humani- tarios de San Martin de Moreda, resulta difícil, como suele

163
pasar en la Historia al carecer de escritos y documentos. Sin

embargo a falta de ellos podemos encontrar sus raíces relacionando

algunos hechos de los cuales si tenemos papeles. Con ellos, se puede

acreditar que la Fundación Los Humanitarios se creó en torno al

año 1.903, mucho antes de la guerra civil , es decir estamos ante una

organización ¡ más que centenaria !.

Todo un honor para Moreda y sus gentes

y un orgullo para todos los alleranos. Todos estos datos los fui

extrayendo de un magnífico libro sobre los Humanitarios de G. F.

Lorenzo, donde además de sus dotes literarias deja más que claro su

profundo conocimien- to de la Historia de Moreda de lo cual me

alegro, porque al leerlo he podido apreciar mejor aún estas raíces

solidarias de estos pueblos de Aller.

Aunque no se sabe a ciencia cierta cuáles fueron sus funciones en la

etapa

inicial, parece deducirse que fueron las disputas frente al

Ayuntamiento de

164
Aller, para defender las mejoras necesarias, así como ejercer de

intermediario entre los Ayuntamientos de Aller y Lena en los litigios

y conflictos por los pastos comunes de las zonas limítrofes entre

ámbos concejos.

Pero también los Humanitarios tenían otra función menos conocida,

por- que ellos mismos no han querido divulgarlo, por ser ayudas

personales y familiares, según fueran sus necesidades, algo muy

privado y que no les gusta publicar, ni difundir pero que es algo que

les honra y que forma parte de las causas por las que nació esta

fundación tan humanitaria como eficaz, en años auténticamente

difíciles para cualquier vecino.

Como auténtico referente histórico del origen de esta noble

organización los Humanitarios, existió en el concejo de Aller un

periódico quincenal, fundado por D. Valentín de Lillo "el cura de

Vega" hombre muy culto e ilustrado y conocido por los grandes

personajes de su época. Este nuevo periódico solía recoger los

hechos más relevante ocurridos en el concejo y

165
Mi madre Angelita “Braniella” (arriba a la izquierda)

recogía en una de sus páginas una de aquellas gestiones que los

Humani- tarios llevaban a cabo frente al Ayuntamiento de Aller. El

escrito está fe- chado en el 13 de Julio de 1.915 y se hacía en

nombre de la Organización de los Humanitarios de Moreda con

carácter oficial y público, quiere de- cirse que el inicio de ésta tuvo

que ser bastantes años antes, algo que nos sitúa próximos a la fecha

oficial del año 1.903, aunque no tengamos datos exactos.

En el fondo y como allerano, me gustaría que esta preciosa fiesta

anual se identifique con el esfuerzo de todo un pueblo por "recuperar

166
sus raices más auténticas" y reforzar esa solidaridad que no siempre

distinguió a las gentes de este concejo de Aller en los tiempos

pasados de egoísmos, falta de libertad, olvido y trabajo artesanal,

donde lo individual era lo exclusivo y lo más importante. Mientras

que hoy, más avanzados, con gentes más cultas y otras

circunstancias mucho mejores, hacemos brotar lo mejor de nosotros

mismos para disfrute de todos los que quieran venir y visitarnos.

¡¡Viva San Martín que es mi cumpleaños!!

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En Caborana, algunos años más tarde y coincidiendo con la

expansión de la minería, se fundó y aquí funcionó durante muchos

años también la Cruz Roja. Tenía su local y oficina, muy cerca del

Pozo de Santiago, al la do de la casa donde yo nací en

Valdefarrucos no por casualidad. Sino por-

167
CRUZ ROJA DE CABORANA

que estando tan cerca del mismo pozo minero, podrían ayudar más

rápidamente cada vez que tuvieran que intervenir que eran muchas y

con demasiada frecuencia, dadas las precarias condiciones y la

inseguridad que había en los trabajos de la mina. Como organización

local, tenían sus uniformes, su banda de cornetas y tambores que por

cierto amenizaba todas las fiestas, las de Caborana y las de donde les

invitaban Alguien escribió, creo que G .Lorenzo en sus "Rutas por

los pueblos de Aller", que después de mucha lucha con el

Ayuntamiento, también consiguieron que se les dotara de una

ambulancia para complementar sus tareas en los casos de

desplazamientos con accidentados.

168
Desgraciadamente, aquella organización tuvo la misma trayectoria

que las propias explotaciones mineras, es decir, casi desaparecieron

aquellas y la Cruz Roja se fue extinguiendo hasta la mínima

expresión actual.

-----------------------------------------

32. CUENTO ALLERANO

“El tren, mi abuelo y Cervantes”

Cada vez que mi abuelo venía a proponer a mis padres un viaje para

llevarme con él, cosa que a mí me encantaba, aparte de que yo saltaba

de alegría como un niño con zapatos nuevos, que por cierto es una

frase que aprendí siendo mayor y que no recuerdo muy bien por qué lo

decíamos, porque de estrenar zapatos nada de nada, más bien unas

alpargatas y tirando millas, que para eso las rompíamos cada dos por

tres, según mi madre y no estaban los tiempos para muchas alegrías.

Los demás, o sea mi padre y mi madre parecían no sentir ni fu ni fa,

sino enfadarse, porque invitaran a su hijo, algo que en mi mente

infantil, nunca llegué a entender muy bien. Aquella forma que tenían

de interpretar las buenas intenciones de mi abuelo, tan desconfiada y

169
tan cerrada por su parte sin explicarle, el por qué de su recelo ni sus

silencios nunca lo vi muy normal, cosa de niños pensaba. Eso cuando

no terminaban como el rosario de la aurora y acababan en una sonora

discusión entre ellos, por aquel asunto tan simple.

Antes de seguir y para ordenar un poco las ideas sobre este relato,

quiero aclarar que, hace cincuenta años, que es la época en la que

ocurrían estas cosas que pienso contar, viajar era algo grandioso para

mi mente infantil, deseoso de conocer otros paisajes, personas y

cualquier lugar o ambiente diferente que me ayudara a salir de la rutina

obligada de aquel pueblín minero, cerrado y tan querido como

pequeño, donde vivía alegremente con mi familia, mi colegio y mis

amigos, pero un poco triste, vacío y ajeno a las miles de cosas que mi

mente calenturienta imaginaba que pudieran estar ocurriendo por el

mundo. Supongo que mi vida no sería diferente a otras y así solía ser la

vida por estos valles mineros asturianos como el mío, bastante

monótona, aunque insisto estoy seguro que no es que mi caso fuera

ninguna cosa excepcional. Las cosas entonces eran así sin más, esto es

lo que había, diríamos hoy.

170
Viajar en tren o mejor dicho los trenes de entonces eran, además de

sucios, ruidosos y lentos, tenían algo muy positivo porque a la vez te

podías permitir contemplar constantemente imágenes o paisajes

diferentes a cual más atractivo e incluso alguno espectacular, como es

todo el territorio de montes y ríos de aquellos valles mineros tratándose

de Asturias que es la bendita tierra donde nací y donde sucedían estas

cosas que os estoy contando. Eso sí, hasta que llegara un túnel, que era

como pasar de repente, a la oscuridad total, únicamente llena de

algunas palabras en silencio y aquella carbonilla que azotada por el

viento se metía por las ventanillas, cegaba tus ojos y nos obligaba a

protegernos cerrándolas bruscamente, cuando no se agarrotaban las

viejas correas de aquellas antiguas persianas de madera, que daban un

enorme golpe al caer. ¡Tú verás Manolín, le decía mi madre tratando

de convencerle, tu eres el padre y el responsable de lo que le pueda

pasar al niño!, seguían debatiendo entre ellos, mientras mi imaginación

ya volaba entre los trenes y los túneles que me esperaban.

Estación del FEVE de Moreda

171
Oyendo decir esto a mi madre, que a mi empezaba a sonarme a

negativa, además de sorprenderme, observaba que lo que ella quería

era que mi padre se negara y aquella propuesta de viaje, se quedara en

la buena intención de mi abuelo y cerrar la puerta de mis ilusiones, que

era lo que más me disgustaba, porque para mi, siempre viajar eran eso,

oportunidades de pasarlo bien, aunque como pago, tuviera que

aguantar las voces y manías del abuelo, que no eran pocas y que me

las hacía tragar dobladas, empeñado en enseñarme toda la ciudad a

voces, en el tren , en el autobús o donde fuera. ¡Qué manía de hablar

172
chillando! Mi abuelo, siempre echaba la culpa a la mina y al enorme

ruido... yo no lo creo.

Naturalmente el primero en replicar su desacuerdo con esas palabras

de mi madre era el propio abuelo que no tenía ni un pelo de tonto.

¿Qué pasa que no os fiáis de mi o a qué vienen estos silencios y

discusiones?, no lo entiendo. El chaval viene conmigo, vamos en tren,

vemos cosas nuevas, le enseño la ciudad de Oviedo y algo aprenderá ,

digo yo, que no todo es jugar a la pelota y esperar a que tenga edad

para entrar a la mina como todos; bueno como todos los zoquetes como

yo.

¡Nadie le ha llamado zoquete, abuelo, no empecemos la juerga!, le

dijo mi padre, rompiendo su silencio anterior y confirmando el respeto

que siempre le había tenido.

¡No! respondió pronto, pero hay cosas que sin llegar a decirlas se

deducen fácilmente, les replicó todavía muy serio el abuelo, con gesto

y cara de cabreo. Resulta que vengo tan contento a deciros que me

llevo al chaval de viaje conmigo y parece que os disgusta, no lo

entiendo. ¿Qué esperáis que vengan a enseñarle a casa, o que aprenda

sólo? En este valle minero, tan cerrado si no es viajando y conociendo

173
otras cosas que hay por fuera no hay manera... Que sepáis una cosa,

continuó aleccionando, vosotros que ya sois mayorcitos veréis la cruda

realidad, porque yo tengo el convencimiento de que sólo se salvarán

de la mina, los que se decidan a marchar a tiempo, no creáis que el

carbón va a durar toda la vida, sentenciaba adelantándose a lo que años

después fue la más pura realidad para este valle minero

Pozo de San Antonio (Moreda)

Mientras los mayores discutían estas tonterías yo ya estaba

imaginándome ese viaje a la capital, porque claro estas cosas ocurrían

en Caborana (Aller), un precioso rincón de esta tierra donde tuve la

suerte de nacer, pero claro situada en aquella Asturias de 1.954, donde

viajar en un tren de aquellos con sucias máquinas de vapor y vagones

con asientos de madera más que incómodos, era una auténtica aventura

174
de , estaciones y paradas imprevistas para cargar los fogones o llenar

las calderas de agua, según el caso.

Yo nunca quise meterme en aquellas discusiones entre mis padres y

mi abuelo, entre otras razones porque no las entendía, pero a mi modo

de ver las cosas, quien tenía toda la razón del mundo era mi abuelo,

porque si no cómo, cuándo y dónde habría aprendido tantas cosas

como él mismo me enseñaba. Claro que también tenía que aguantar su

descarada forma de hablarme a voces, en medio del tren, en el autobús

o enseñándome cualquier edificio de Oviedo, que aún hoy recuerdo

después de casi 50 años que han pasado, como la Diputación hoy

Palacio del Principado, la estación del Norte, el parque de San

Francisco, con aquella enorme osa enjaulada, juguetona y alegre,

metida en aquellos enormes enrejados, que le llamaban Petra y que

parecía una verdadera estrella por sus juegos en mitad del precioso

parque de aquella ciudad que, siendo pequeña a mi me parecía la

mismísima Nueva York, con rascacielos incluido.

La osa Petra (Parque de San Francisco-Oviedo)

175
Para mí , aquella pequeña ciudad , siempre marcó una enorme

diferencia con mi vida cotidiana en un oscuro pueblo de la cuenca

minera asturiana, bastante sucio por el carbón y no menos gris por las

nieblas y lluvias tan persistentes , tan molestas y que, sin embargo, en

la ciudad parecían ocultas por los colores de las brillantes luces de

neón y los anuncios publicitarios que ya empezaban a ser

impresionantes, sobre todo para la visión y la mente de un niño que

todo lo agranda desde su pequeñez, pero que, por el contrario,

raramente olvida desde la esponjosa capacidad de su memoria, las

cosas y lugares que vio o visitó siendo pequeño.

176
Mi abuelo, presumía ante mí de conocer muy bien aquella ciudad

que, a mis ojos parecía el París de las películas con enormes casas y

alguna torre que, por exagerar ya le llamaban “la girafa”. La calle Uría

la veía como La Quinta Avenida y el parque san Francisco, como el

Retiro de Madrid. Todo me parecía enorme y hoy cuando vuelvo por

allí, me sonrío ante la pequeñez real y mi capacidad de imaginarme las

cosas a mi manera o mejor dicho, a la forma de exagerarlas de mi

abuelo.

Plaza del Fontán-Oviedo

La estación del Vasco, según él era una de las más importantes de

España y durante muchos años yo lo vine afirmando, hasta que me

convencí de que, porque trabajaran allí algunos de mis tíos, con su

uniforme y gorra casi militar, no pasaba de ser una coqueta y pequeña

177
estación de una ciudad, tampoco muy grande, aunque eso sí ¡muy

limpia! Siempre Oviedo, aún hoy, quiso distinguirse por eso y creo que

lo es ciertamente.

¡Mira Lolo...!, como le gustaba llamarme a mi abuelo. ¡Aquello es la

Plaza del Fontán! aquí se venden los mejores productos de la huerta y

el campo asturiano.

Pero ¿no decías que lo mejor eran los productos de la plaza de

Moreda? Se ve que en su buena intención y como buen asturiano,

siempre creía que lo suyo, mejor dicho, lo más cercano a él era siempre

lo mejor, lo cual no tiene nada de malo, sólo que a veces puedes no ser

muy justo ni objetivo, claro.

¿Ves como tus padres se equivocan?, aquí utilizó una de sus

jugarretas que era cambiar de conversación cuando le ibas a pillar en

alguna trola o exageración y continuó su explicación. Si no conocieras

las dos plazas de las que te hablé no sabrías cuál es más grande, ni

dónde se vende más y mejores productos ¿te das cuenta?

¡Claro que tenías tú razón! me di cuenta cuando se lo explicabas a

mis padres. Lo que tienen en el fondo, es miedo a que me ocurra algo,

por alejarme de ellos, pero supongo que saben de sobra que es algo

178
bueno para mí. De hecho, siempre oí a mi padre contarme cómo era

Madrid y él la conoció viajando, bueno yendo a la mili, por ser más

exactos. ¡Vamos a tomar un bocadillo que ya tenemos hambre! Dijo

imperativamente, como siempre.

No se si los demás abuelo son iguales pero os daréis cuenta que a

mí ni me preguntó ni nada, si tenía hambre o no ,hay que reconocer

que eran otros tiempos donde no se contaba con los niños ni para esto

ni para la mayoría de las cosas, pero la sabiduría es un grado porque a

fe que con el madrugón que nos habíamos dado era verdad que la

barriga ya sonaba y no era por llena precisamente.¡ Cuánto saben los

abuelos ¡, se diría que adivinan las cosas así, sin preguntar. Por eso

dice el refrán que sabe más el diablo por viejo que por diablo, pensé.

¿Y qué vamos a comer, pregunté interesado?

¡Donde fueres haz lo que vieres! me respondió, como decía

Cervantes a su escudero Sancho y así no te equivocarás ni harás de

menos a la cocinera, continuó diciendo como algo que tenía por bien

aprendido y nada le costaba expresar de carrerilla, como el mejor de

los refranes y éste tenía toda la pinta de serlo.

179
No es un refrán, me aclaró al preguntarle, es una de las muchas

lecciones que, siguiendo al autor del Quijote de la Mancha, le decía el

amo a su escudero de armas, compañero de sus viajes y aventuras.

Según veamos lo que toman los clientes, continuó, así haremos

nosotros, porque esta gente viene aquí todos los días que hacen

mercado y conocen mejor que nadie quién vende lo mejor y cuáles son

sus bares preferidos para esto.

A decir verdad, nunca más olvidé aquella recomendación de mi

abuelo y puedo asegurar que es auténtico, donde mejor se come es

donde te indiquen los conocedores del lugar. Si es cerca del mar, ya

sabes buen pescado, si tierra adentro los productos de la zona, el

cordero y el cerdo. Lo que no me gustaba es la cantidad de vino que se

bebía el abuelo y que siempre decía lo mismo para justificarse ¡qué

gusto da tan fresquito!

Pero si estamos casi en invierno, le dije alguna vez, mientras bebía

casi emocionado.

Es igual, aquí como en la mina, si el vino no está fresco, no sabe

igual, te lo digo yo.

180
Tengo que aclarar que mi abuelo trabajó en la mina, bastante poco,

porque según mi madre, casi siempre estuvo en los puestos del

exterior, pero él siempre justificaba su excesiva afición al vino, con

que en la mina con tanto polvo y el calor había que beber su buena

botella diaria.

¿Es verdad que te bebes una botella?

¡Pero en las ocho horas!, contestó de repente justificando tal

cantidad, en principio, exagerada.

¡Bueno , a lo que estamos!, cambió de repente, cosa que hacía

siempre que no le interesaba seguir comentando algo; que hay que

terminar ese bocadillo y seguir por la ciudad, hasta que volvamos en el

tren . ¿Lo estás pasando bien Lolo?

Claro que si, muy bien, contesté mintiendo un poco por respeto,

aunque hay cosas que has dicho que me han sorprendido. Oye una

cosa, ¿tú de verdad has leído ese libro del Quijote, para conocer tan

bien alguno de los pasajes como el que has contado antes o es un

invento tuyo?

¡Quiá! dijo estirándose sorprendido, voy a decirte una cosa... los

libros no son sólo para leerlos y pasar un rato más o menos agradable,

181
a veces, como es este caso, es mejor recordar frases y situaciones que ,

además de sabias son muy divertidas. Nosotros en la escuela, teníamos

que leer un rato cada tarde y el Quijote casi siempre fue un libro que

me cayó muy bien, tanto que compré uno y lo tenemos en casa.

¡Ya lo vi alguna vez en casa de la abuela y bien grande por cierto,

por eso te pregunto si lo has leído!

Si pero el libro es mío, que lo sepas. Lo leo a ratos, como vienen

muchos capítulos, me entretengo, lo abro, lo dejo y así.

¿Quién era ese tal Cervantes que me dijiste era su autor?

Sí claro, el autor de novela español más importante que tenemos. ¡Es

famoso en todo el mundo!

¿El también viajó mucho?

¡Madre mía si viajó! Además de Valladolid, estuvo en Sevilla, Madrid,

Guadalajara, Córdoba, Barcelona y se embarcó en la Armada Imperial

contra los turcos a las órdenes del Rey. Estuvo en la batalla de

Lepanto, le cortaron un brazo, le encarcelaron en Argel...vamos que se

pasó toda su vida viajando.

Miguel de Cervantes Saavedra

182
Claro y por eso, sabía tantos refranes ¿no?

Refranes y otras cosas; pasó muchas calamidades en su infancia y

juventud, pero a pesar de todo siempre se ocupó de sus hermanas,

cuando murieron sus padres, cosa que no se estudia en los libros, pero

que hay que hacer en la vida. Portarse bien con los tuyos es la mejor

lección que uno debe aprender, Lolo, no olvides nunca esto y de ser

honrado.

¿Eso qué es abuelo?

Pues no apropiarse de lo que no es tuyo y defender siempre a tu

familia.

Dicho esto se levantó muy decidido, indicando que teníamos que

marchar ya.

183
Algo más cansados, con el estómago bien lleno y el sopor de aquella

buena tarde soleada, nos hizo caminar por la ciudad más despacio,

pero con menos atención y deseando llegar a la estación para coger el

tren de vuelta a casa, aunque nos dejaran marcados sus asientos de

madera.

¡Este es el teatro Campoamor, uno de los mejores de España!

Exclamó mi abuelo a su manera.

¡Qué diferencia! le contesté, nosotros hacemos teatro en el salón de los

antiguos alumnos del colegio y nada que ver con este que parece

enorme. ¿Pero por qué es tan grande?

Es que además de teatro, aquí tocan orquestas y hacen ópera y

zarzuela. Vamos que es un centro de los grandes espectáculos que se

hacen aquí en Oviedo, que para eso es la capital y aquí viven los

políticos, médicos y militares más importantes de nuestra región. ¿Ves

esto no lo conocen ni siquiera tus padres; cómo les va a gustar? Lo

primero para apreciar las cosas es conocerlas, de ahí la gran

importancia de viajar por todo el mundo siempre que puedas. Tú

hazme caso, siempre que tengas oportunidad ¡adelante, a conocer

mundo!

184
¿Así que tu hiciste teatro en el colegio?, reparó en el comentario que

le había hecho antes.

Pues sí, hicimos la obra “Once dedos en mis manos”, era una obra

infantil, naturalmente.

¿Y de qué se trataba?

Era de entretenimiento y el centro del asunto era que si tú cuentas los

dedos, empezando por el último resulta que suman once.

¡Cómo que once!, replicó incrédulo.

Mira, dame tus manos y empecé a contar, diez, nueve, ocho, siete,

seis y cinco en esta otra ¿cuántos suman?

Pues es verdad, suman once ¡coño con el guaje! exclamó

sorprendido.

El resto de la obra, continué explicándole, giraba entre el profesor y

los alumnos que habían inventado aquella extraña forma de contar

¿qué te parece?

Ahora se empezó a reír a carcajada suelta, camino de la estación. No

me contestaba, pero me daba perfecta cuenta de que, no se si le había

gustado, pero al menos le había sorprendido.

185
Ya dentro de la estación, fuimos a buscar a mi tío Dionisio, que era

ferroviario de toda la vida, como le recordó a mi abuelo al saludarle.

Hombre ¿qué tal lo pasasteis por Oviedo? le preguntó.

Muy bien, ya vamos de vuelta. Da recuerdos a la familia y con un

nuevo abrazo se despidieron, quizá por la prisa o simplemente por

aquello de que lo bueno si es breve, es dos veces bueno. Mi abuelo

tenía dos posturas o se enrollaba con alguien media tarde o saludaba a

la gente al mismo tiempo que se despedía, como fue en este caso.

¿Desde cuándo conoces tu a Dionisio? le pregunté.

Pues... tiene que hacer muchos años, respondió pensativo.

Fue sabia su respuesta, claro que sí, pero para entenderle un poco

mejor, me siguió contando que un hermano suyo había trabajado en la

mina con él. Son muy buenas gentes todas. Su mujer es tía tuya,

hermana de tu padre, buena peluquera y muy guapa por cierto. ¿Ves?

otra pareja que se vino de Moreda para la capital y a cambiar de

trabajo. ¡Hay que moverse y no esperar a que te traigan las cosas a

casa!

186
Dice mi madre que para ti todo el mundo es bueno y que cualquiera,

en cuanto toman unos vinos contigo ya los consideras amigos ¿es

cierto?

Tu madre dirá lo que quiera, pero lo cierto es que allá abajo en la

mina te encuentras gente de todos los pelajes, pero a la hora de la

verdad, todo el mundo se ayuda. Tal vez sea pura supervivencia y

nosotros le llamamos solidaridad minera.

Por cierto ¿tu viste algún año el salvamento minero?

Si, por las fiestas de Caborana.

Pues ahí verías cómo se llega a sacar un minero, aunque esté

muerto, pero se acude al sitio donde esté, por mucho peligro que haya

hasta que se recupera su cuerpo. Brigadas de salvamento se llaman a

los equipos.

Y también manejan muy bien las hachas para cortar madera...

Veo que si te acuerdas de verdad, lo que hacen es postear a la

medida del lugar donde está el cuerpo, para apuntalar el terreno y

poder llegar hasta el minero enterrado.

Pues dile a tu madre, que el hermano de Dionisio, sin ser de esa

brigada, me sacó una vez, no de la mina pero si...

187
¿De qué te salvó?

Cuando algún día no podía ir al trabajo por algo, me cambiaba el

turno sin problemas. ¡Muy buen chaval, si señor! insistía.

Después de pasar media hora, más o menos, porque el viaje de Oviedo

a Moreda era como de hora y media, empezamos a cruzar túneles, a un

lado del río, a veces a la derecha y otras en el otro lado. Aquello para

mí era como toda una excursión por esta geografía de montañas y

valles.

Máquina de vapor (Oviedo-Collanzo)

188
Ya estamos llegando a Mieres del Camino. ¿A que no sabes porqué le

llaman así?

¡Ni idea! le respondí.

Aunque no lo creas Asturias tiene una gran Historia y antiguamente

la gente que venía a Santiago de Compostela, de peregrinos a ver la

tumba de Santiago, pasaban antes por la catedral del Salvador de

Oviedo, porque decían que el que iba a Santiago sin pasar por aquí,

algo así era la cosa: “el que viaja a Santiago sin pasar por el Salvador,

adora al esclavo y olvida al Señor”. Ya te lo explicaré mejor más

adelante, me dijo al ver mi cara de no entender ni una palabra. Y claro,

siguió, como Mieres está en el camino de Oviedo, de ahí lo de Mieres

del Camino, lugar de descanso de los peregrinos que venían

caminando.

¿Cómo sabes tantas cosas tú abuelo?

Porque tengo muchos años y vas oyendo unas y leyendo otras. ¡Ya

verás cuando tú seas mayor!

¡Aquello son las oficinas de la Hullera Española de Ujo!, me señaló

una preciosa construcción, frente al puente donde se unen los ríos Aller

189
y el que baja desde Pajares. Ahí viene tu padre una vez al mes a hacer

las cuentas generales de todos los economatos.

¿Mi padre sólo hace eso?

Tu padre y otros escribientes de la empresa. Se tiran aquí todos los

meses un par de días hasta que les cuadran todos los libros de cuentas.

Parece bastante complicado, por lo que dices.

Por eso tardan tanto, ¡les dan hasta la comida!

¡Ay amigo, ahora recuerdo que algunos días, mi padre traía unas

tarteras con algo de lo que les dan, bonito, carne, etc. que otros días

apenas si lo comemos! Están muy buenos, por cierto esos bocadillos.

Dentro de nada ya estaremos en Moreda.

¿Tú crees que seguirán enfadados mis padres por haber venido

contigo de viaje?

Seguro que en cuanto te vean, se olvidarán de todo. En el fondo lo

que sienten es la inseguridad de todos los padres cuando dejan a sus

hijos, ya lo verás. ¿no te acuerdas cuando subisteis al puerto de

Felechosa que tampoco querían tus padres y sin embargo lo pasaste

estupendamente? Pues se quedaron tan contentos y eso que mira que

me costó convencerles. Yo se que sobre todo tu padre, en cuanto le

190
digo que es una forma de evitar que en el futuro entres en la mina, él

hace lo que sea, por mucho que se queje tu madre, ¿sabes por qué?

pues sencillamente porque no quiere que te pase lo mismo que a su

hermano Luisín.

¿El que se mató en la mina?

Si, justo ahí en ese pozo por donde pasamos ahora, el de San Jorge.

Era un chaval, con veinte años y aunque le sacaron con vida luego

murió en el sanatorio de Bustiello.

Algo nos contó mi padre, pero no le gusta hablar de ello.

Pues por eso hay que evitar entrar en la mina, por los enormes

riesgos que se corren, que acaban con la vida de tanta gente y cuando

son jóvenes todavía la herida del dolor es mayor aún.

Cuando te pregunten tus padres, espero que les digas que esta vez

aprendí yo más de ti que todo lo que te pude enseñar en el viaje y lo

más importante es que sólo necesité escucharte.

Eso no es verdad.

Yo nunca hice teatro, ni sabía esa historia de lo de los once dedos


respondió.

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191
Pozo de San Jorge

Caborana-2.009

192
Datos del autor - Manuel Álvarez Cejudo

Nació en Valdefarrucos (Caborana –Aller, 1.944) entre el Pozo Santiago y el Puente de


Cutrifera, zonas populares y mineras de este pueblín allerano al que dedica este trabajo,
junto a todas sus gentes.
Sus estudios primarios los realizó entre Caborana (Sra. Luz y los hermanos de
La Salle) y la Escuela del Campo de Moreda. Fue becario en la Universi dad
Laboral de Córdoba .donde estudio Maestría Industrial y Técnicas Esta dísticas
de Calidad.
Trabajó en Madrid durante cuarenta años hasta su jubilación. Primero co-mo
Técnico de Calidad en Marconi Española, después como Técnico de
Organización en kienzle Española. Seguidamente, ingresó en la Multina-
cional del automóvil Siebe-Recon, donde se inició como Jefe de Planifica-
ción, Jefe de Compras y Logística, finalmente fue nombrado Director de
Fábrica hasta su jubilación.
Después de Jubilarse estudió en la Universidad Carlos III de Madrid para
mayores, donde se tituló en Cultura y Civilización, dentro del área de las
Humanidades específicas de esa Universidad.

193
Es autor de dos ensayos literarios “Origen del bable” y “Pinceladas de
Historia” así como tres novelas “Sombras de la Ciudad” “Y Madrid les abrazó
“y” 30 años y un abrigo”.

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