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ÉTICA DOCENTE Prof. Mariela Dos Santos PEDAGOGÍA II 2013.

Cuál es el vínculo entre ÉTICA Y MORAL ya que no se puede tratar una sin la otra. Muchos autores
tradicionalmente lo usan como sinónimos pues se refieren al origen aristotélico del término que significa
COSTUMBRE. Mientras que otros autores se refieren a la ÉTICA como rama de la filosofía que estudia el
origen, fundamento y validación de las normas morales, y éstas a su vez, estarían referidas a la bondad o
malicia de la conducta humana. (Así la define el diccionario de la Real Academia Española) Existen otras
teorías filosóficas con una concepción propia en cuanto al origen y validez de las normas morales.
Si aludimos al concepto manejado por Ricardo Miliandi en “Ética: conceptos y problemas” , en el que
tematiza el ETHOS entendiendo por tal al “conjunto de actitudes, convicciones, creencias morales y formas
de conducta, sea de una persona individual o de un grupo social…. El ethos es un fenómeno cultural que
suele presentarse con aspectos muy diversos, pero que no puede estar ausente de ninguna cultura.”
Es decir que no existe cultura sin fenómeno moral, y este es el campo que tematiza la ética. Por lo tanto no
existe ética sin comprensión del fenómeno cultural de un lugar y un tiempo, de una cultura.
En suma, los grandes principios morales aceptados mediante argumentación racional deben trascender el
debate de las concepciones de la vida buena y positivarse en el derecho. A nivel mundial, ese proceso ha
concluido con la Declaración de los Derechos Humanos (1948), seguida por la Convención sobre los
Derechos del Niño (1989) A partir de estos principios, cuyo respeto es obligatorio, las concepciones de vida
buena que no los contradigan son válidas por igual. La ciudadanía moderna debe construirse sobre estas
bases. La función docente también puede concebirse dentro de este esquema. Desde esta perspectiva el
deber ético de la función docente es el respeto por sus alumnos y la capacidad de diálogo que debe
desarrollar en ellos, conceptos también defendidos en las declaraciones antes mencionadas. El docente
que posee su propio sistema ético, basado en concepciones personales de la vida buena, no puede
transmitirlo como contenido de enseñanza, porque no estaría respetando la autonomía del otro para
construir su propio sentido de la vida buena. El deber ético principal del rol docente es el respeto por los
procedimientos que hagan posible en entendimiento dialógico racionalmente fundado sobre aquellos
principios morales que están validados socialmente ( los derechos humanos). De esta manera se posibilita
el desarrollo de una persona autónoma, acostumbrada a resolver racionalmente los problemas morales a
los que se enfrenta, y que además aprende a respetar la humanidad del otro como un fin en sí y no como
un medio para otros fines. En el mismo sentido debe de actuar eficazmente sobre quienes presentan
dificultades de aprendizaje para permitirles acceder, hasta el máximo de sus capacidades, a una
ciudadanía en las mejores condiciones de dignidad.
La ética docente está enmarcada con un sentido relacional en el necesario vínculo con sus alumnos y esto
determina que existen puntos mínimos para la ética que establezca las bases de ese vínculo:
Debe de tener un real respeto por el alumno. Un compromiso personal (afectivo) con el educando. Debe
de ser un conocedor profundo de los contenidos específicos de lo que enseña; debe de saber los principios
pedagógicos y filosóficos que rigen la relación docente-alumno-saber; debe de atender y comprender las
dificultades específicas que tiene cada alumno y los saberes; debe conocer el centro y la comunidad donde
se produce el hecho educativo.


En resumen la ÉTICA DOCENTE mínima debería construirse en base a tres grandes principios:
En primer lugar, el deber de argumentar racionalmente sobre los principios morales ya establecidos
jurídicamente en los Derechos Humanos, es decir, LA JUSTICIA SOCIAL.
En segundo lugar la ética de la SOLIDARIDAD con los excluidos, que es en realidad de injusticia innegable
en nuestros países.
Por último una postura de IMPARCIALIDAD ante las opciones de vida buena que hagan sus alumnos y las
familias que ellos representan.
Esta ética mínima es realizable diariamente con el respeto e involucramiento del docente con todos los
alumnos que tiene en una clase y especialmente con los que vienen de las zonas no visibles de la
ciudadanía.

BIBLIOGRAFÍA: KANT, Emanuel Fundamentación de la metafísica de las costumbres.(1967)
FERRATER MORA, José Etica. (2004)
HABERMAS, Jorge. Conciencia moral y acción comunitaria. (1991)
MILIANDI, Ricardo. Ética: conceptos y problemas. (2004)
CULLEN, Carlos. Perfiles ético político de la educación. (2004)