Bases técnicas para la conservación de la Guayana venezolana

CANAIMA
BIODIVERSIDAD DEL PARQUE NACIONAL
J. Celsa Señaris, Daniel Lew y Carlos Lasso
Editores Octubre 2009
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Editores
J. Celsa Señaris
Daniel Lew
Carlos Lasso
Fotografías
Giuseppe Colonnello
J. Celsa Señaris
Oscar Lasso
César Barrio-Amorós
Luis Pérez
Marcos Salcedo
Alberto Espinoza
Pascual Soriano
Fernando Rojas-Runjaic
Miguel Lentino
Daniel Lew
Edición cartográfca
Susana Szabadics
Revisión técnica
Otto Huber
Lila Gil
José Medina
Miguel Ángel Perera
Javier Sánchez
Cesar Barrio-Amorós
Miguel Lentino
Donald Taphorn
Diseño y diagramación
Patty Alvarez B.
Coordinación Editorial
Carolina Arnal
ABV Taller de Diseño
Impresión
Intenso Ofset
ISBN
978- 980- 7990- 07- 0
(Impreso y Cd-Rom)
Depósito Legal
If37020093331558
(Impreso)
Ifx37020093331559
(Cd-Rom)
Las opiniones expresadas en esta publicación
pertenecen a sus autores y no refejan la posición
de las instituciones participantes.
Derechos Reservados
De toda la obra
© Fundación La Salle de Ciencias Naturales. Caracas, Venezuela.
De los capítulos, anexos y apéndices
© Los autores
De las fotografías
© Los autores
Cita recomendada:
De toda la obra:
Señaris, J. C., D. Lew y C. Lasso (eds.). 2009. Biodiversidad del Parque Nacional Canaima:
bases técnicas para la conservación de la Guayana venezolana. Fundación La Salle de
Ciencias Naturales y The Nature Conservancy. Caracas. 256 pp.
De los capítulos, anexos y apéndices (ejemplo):
Delgado, L., H. Castellanos y M. Rodríguez. 2009. Capítulo 2 Vegetación del Parque Nacional
Canaima. Pp 41 - 75. En: Señaris, J. C., D. Lew y C. Lasso (eds.). 2009. Biodiversidad del
Parque Nacional Canaima: bases técnicas para la conservación de la Guayana venezolana.
Fundación La Salle de Ciencias Naturales y The Nature Conservancy. Caracas.
Esta publicación es parte de las acciones
de Responsabilidad Social que realiza
actualmente Total Venezuela S.A. en
el marco del Programa de Apoyo a la
Conservación de la Biodiversidad en
Venezuela.
Presidencia
Georges Buresi
Vice Presidencia de Gas y Desarrollo
Karim Chaouche
Dirección de SHA y Desarrollo
Sostenible
Diana Vilera
Total Venezuela S.A.
RIF J-30467797-9
Torre Corp Banca, piso 13, Av. Principal de
La Castellana entre Av. Blandín y calle Los
Chaguaramos. La Castellana, Caracas.
Teléfonos: 2776000 y 6072
Fundación La Salle de Ciencias Naturales
RIF J-00066762-4
The Nature Conservancy
RIF J-30768900-5
Universidad Nacional Experimental de Guayana (UNEG)
RIF G-20003343-6
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En la actualidad, la importancia de conservar la diversidad biológica se ha convertido en un tema de interés
global que justifca plenamente el apoyo a iniciativas que contribuyan con la generación de conocimientos y
con una adecuada gestión de la biodiversidad en cualquier lugar del planeta.
Si a esto le sumamos que Venezuela es considerado uno de los países megadiversos a nivel mundial, con una
amplia porción de su territorio amparada bajo un sistema de áreas protegidas orientado hacia el resguardo
de la riqueza faunística y forística que contiene, dichos apoyos resultan una cuestión de relevancia e interés
inobjetable.
Dentro de tales áreas protegidas en Venezuela, destaca el Parque Nacional Canaima, cuya singularidad y valores
paisajísticos y culturales lo han hecho merecer el reconocimiento otorgado por la Unesco como “Patrimonio
Mundial de la Humanidad”.
El Parque Nacional Canaima, además de la extraordinaria diversidad biológica que encierra, contiene inesti-
mables valores culturales provenientes del asiento ancestral de la etnia indígena pemón en sus espacios, cuyo
sentimiento hacia lo que signifca Canaima queda refejado en la armónica relación que aun hoy día mantienen
los habitantes con su entorno.
Para Total en Venezuela, a través de su Dirección de Desarrollo Sostenible, es motivo de gran satisfacción poder
contribuir con la edición de la presente publicación titulada Biodiversidad del Parque Nacional Canaima: bases
técnicas para la conservación de la Guayana venezolana, que conjuga un esfuerzo integrador de especialistas e
instituciones para, por una parte, actualizar y renovar conocimientos imprescindibles sobre la biodiversidad y, al
mismo tiempo y muy especialmente, promover la incorporación de la visión y elementos culturales presentes
para una mejor, participativa y concertada planifcación y gestión de ese majestuoso reservorio de vida para
toda la humanidad, que representa el Parque Nacional Canaima.
Prólogo
Diana Vilera
Directora de Desarrollo Sostenible
y SHA de Total en Venezuela
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Foto: J. Celsa Señaris
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Canaima,  Sitio de Patrimonio Mundial Natural de la Humanidad, declarado Parque Nacional hace 47 años, es sin
duda único por su singular paisaje, por su elevada diversidad biológica y por estar ubicado en espacios ocupa-
dos ancestralmente por el Pueblo Pemón, aspectos  que lo distingue y lo hace particularmente importante al
plantear estrategias para su conservación.
De estos 47 años, The Nature Conservancy ha estado presente los últimos 11, apoyando a las instituciones del
Estado, a las comunidades, a sus Capitanes Generales y a su organización indígena. Evidencia de estos  esfuerzos, 
ha sido  precisamente el desarrollo de esta  obra, que como idea se remonta a fnales de la pasada década y se
concreta en el 2000 con la frma de un convenio entre INPARQUES, la Universidad Experimental de Guayana,
Econatura y TNC.
Desde entonces  mucho ha sido el camino recorrido,    que nos ha dejado, sobre todo,  aportes orientadores y
lecciones aprendidas. Retrospectivamente,  el principal aprendizaje ha sido el valor de las alianzas, así como el
trabajo desde una visión integradora de los saberes.
Esta publicación, de valor estratégico para la identifcación de áreas prioritarias para la conservación de la bio-
diversidad presente en el Parque Nacional Canaima, es un imprescindible aporte que se hace desde lo técnico
y científco a otros esfuerzos, que de manera conjunta, conforman las bases para la elaboración de una visión
compartida para la planifcación conjunta e integral.
Tal  ha sido el caso de la Evaluación de Políticas Públicas del Pueblo Pemón: Componentes socioeconómicos y am-
biental editado en el 2004 por el Ministerio de Educación y Deportes, la Federación de Indígenas del Estado
Bolívar (FIEB), Econatura y TNC, así como  de la propuesta de Conservación de la Biodiversidad en los territorios
indígenas Pemón de Venezuela, editado en el 2008 por la FIEB, la Fundación La Salle de Ciencias Naturales, La Uni-
versidad de Los Andes y TNC,  siendo este  último trabajo uno de los resultados del proyecto fnanciado por el
Fondo Francés para el Medio Ambiente Mundial e implementado por TNC junto con las comunidades indígenas
en el PN Canaima.
La posibilidad de construir a futuro una planifcación conjunta a favor de la conservación de la extraordinaria
biodiversidad presente en el Parque Nacional Canaima dependerá, entre otros factores, de la posibilidad de inte-
grar visiones y aspiraciones, especialmente  las del Pueblo Pemón. Una especial oportunidad se nos presenta a
través del Plan de Vida Pemón, que vislumbra los puentes a través de los cuales se pueden aproximar los valiosos
conocimientos que se han plasmado en el presente documento.
Lila Gil
Representante de País
The Nature Conservancy*
* The Nature Conservancy es una organización sin fnes de lucro con presencia global cuya misión es preservar las plantas, animales y
comunidades naturales que representan la diversidad de vida en la Tierra, mediante la protección de las tierras y aguas que necesitan
para sobrevivir.
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Foto: César Barrio-Amorós
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Para Fundación La Salle de Ciencias Naturales, Biodiversidad del Parque Nacional Canaima: bases técnicas para la
conservación de la Guayana venezolana, representa no sólo la más completa y actualizada síntesis de información
sobre la vegetación y fauna vertebrada del parque nacional más emblemático de nuestro país, sino también la
posibilidad de producir visiones nuevas e integrales para el resto de las áreas protegidas de Venezuela, partiendo
de grandes volúmenes de información multidisciplinaria.
Aunque pueda parecer paradójico, los resultados de la exhaustiva exploración de diversas fuentes de datos
disponibles –museos y colecciones nacionales y literatura– muestran una muy abundante información, pero
que acopiada, analizada y presentada de manera sistemática, nos muestra un panorama previamente “invisible”
sobre la biodiversidad del Parque Nacional Canaima, que ponen de manifesto la naturaleza fragmentada de su
conocimiento y los vacíos existentes, tanto taxonómica como geográfcamente. Es así como esta obra ofrece un
aporte novedoso para adoptar decisiones de manejo más acertadas y a la vez, recomendaciones de los próxi-
mos pasos a seguir para evitar redundancia y maximizar los recursos.
Este trabajo, que asumimos editorialmente y desde la coordinación científca, representa la culminación de la
puesta a punto de un conjunto de recursos técnicos, tecnológicos y humanos, capaces de llevar esta experiencia
a tantos parques nacionales y áreas protegidas venezolanas como sea requerido. Estamos convencidos que a
partir de estas síntesis multidisciplinarias contaremos con más y mejores recursos para comprender y abordar su
preservación y uso sustentable. Otras dos lecciones aprendidas de esta larga pero fructífera y gratifcante tarea
merecen ser mencionadas: en primer lugar, la ratifcación del extraordinario valor de las colecciones biológicas
y del incalculable potencial que calladamente mantienen en el tiempo y, en segundo, el poder de las alianzas
personales e institucionales cuando se alinean al servicio del bien colectivo.
Como institución editora de tan importante trabajo, la Fundación La Salle de Ciencias Naturales ratifca su com-
promiso con los más altos intereses del país, sus recursos naturales, sus gentes y sobre todo, su voluntad de
aportar nuestros mejores recursos técnicos y humanos por la búsqueda de una calidad de vida digna para las
comunidades arraigadas en nuestra geografía y sus entornos, garantizando su preservación para quienes ha-
brán de sucedernos.
Hno. Juan Bosco Chacón
Presidente
Fundación La Salle de Ciencias Naturales
Johanna Timbal
Vicepresidenta Ejecutiva
Fundación La Salle de Ciencias Naturales
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Fundación La Salle
de Ciencias Naturales
(FLSCN)
Museo de Historia Natural
La Salle (MHNLS)
Avenida Boyacá (Cota Mil), Edifcio
Fundación La Salle, Sótano 1. Apartado
1930, Caracas 1010-A, Venezuela
J. Celsa Señaris
josefa.senaris@fundacionlasalle.org.ve
Daniel Lew
daniel.lew@fundacionlasalle.org.ve
Carlos A. Lasso
lassoc@hotmail.com
Oscar Lasso-Alcalá
oscar.lasso@fundacionlasalle.org.ve
Haidy Rojas
haidy.rojas@fundacionlasalle.org.ve
Marcos Salcedo
marcos.salcedo@fundacionlasalle.org.ve
Belkis Rivas
belkisarivas@gmail.com
Arnaldo Ferrer
arnaldo.ferrer@fundacionlasalle.org.ve
Universidad
Nacional Experimental
de Guayana (UNEG)
Centro de Investigaciones
Ecológicas de Guayana (CIEG)
Urbanización Chilemex, Edifcio Sede
de Investigación y Postgrado-UNEG,
Puerto Ordaz, Estado Bolívar, Venezuela
Luz A. Delgado M.
ldelgado@uneg.edu.ve
Hernán Castellanos
hcastell@uneg.edu.ve
Militza Rodríguez
mdelvrod@uneg.edu.ve
Ministerio del Poder
Popular para la Ciencia,
Tecnología e Industrias
Intermedias
Agencia Bolivariana para
Actividades Espaciales
Complejo Tecnológico Simón
Rodríguez, Edifcio ABEA, PB, Base
Aérea Generalísimo Francisco de
Miranda. La Carlota, Caracas, Venezuela
Roberto Rivera-Lombardi
robertorivera77@hotmail.com
Asociación Venezolana
para la Conservación
de Áreas Naturales
(ACOANA)
Avenida Humbolt con calle Coromoto,
Residencias Breto, Ofcina N° 9, Bello
Monte Norte. Apartado postal 51532.
Caracas 1050-A. Venezuela.
Mariapia Bevilacqua
mariapia@gmail.com
Domingo A. Medina
medinado@sbcglobal.net
Lya Cárdenas
lyacardenas@gmail.com
Universidad Central
de Venezuela
Instituto de Zoología
y Ecología Tropical
Facultad de Ciencias, Av. Paseo Los
Ilustres. Los Chaguaramos. Apartado
postal 47058, Caracas 1041-A,
Venezuela
César Molina
cesar.molina@ciens.ucv.ve
Universidad
del Zulia (LUZ)
Museo de Biología, Facultad
Experimental de Ciencias
Apartado postal 526, Maracaibo 4011,
Venezuela
Gilson Rivas
anolis30@hotmail.com
The Nature Conservancy
Avenida Francisco de Miranda c/calle
Arturo Uslar Pietri, Torre Metálica,
Mezzanina 2, Ofc. 2-A, Chacao.
Caracas, Venezuela
Teléfonos: (0212) 613-8056, 613-8607
www.nature.org/venezuela
Autores y editores
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Este libro es uno de los frutos de un convenio frmado
hace 8 años entre la Asociación Educativa para la Con-
servación de la Naturaleza (ECONATURA), el Instituto
Nacional de Parques (INPARQUES), la Universidad Na-
cional Experimental de Guayana (UNEG) y The Nature
Conservancy, para realizar actividades de promoción
y desarrollo de investigaciones científcas de cara a la
conservación del patrinomio biológico de la Guayana
venezolana, y muy especialmente del Parque Nacional
Canaima. Fundación La Salle de Ciencias Naturales se
incorporó posteriormente a esta alianza, invitada a
cooperar en el proyecto “Evaluación de Ecológica Rá-
pida del Parque Nacional Canaima”, y concretamente
responsabilizada del componente de vertebrados te-
rrestres y acuáticos. A lo largo de estos años muchas
personas e instituciones apoyaron y colaboraron acti-
vamente para lograr los objetivos planteados: a todos
ellos nuestro mayor agradecimiento Queremos, sin
embargo, recordar muy especialmente a los pioneros
de esta iniciativa: Sr. Armando Godoy (ECONATURA),
Lic. Hugo Arnal (TNC), Dr. Amadis Flores Petit (Decano
UNEG), Lic. Carmen Cecilia Castillo (INPARQUES), Lic.
Luz Amelia Sánchez y Lic. Isabel Novo (ECONATURA).
Las actividades de campo contaron con los permisos
necesarios de INPARQUES, y con la generosidad y com-
promiso de la Comunidad de Laguna de Canaima y los
campamentos Parakaupa y Ucaima, Sr. Juan Jiménez,
familia y allegados.
La producción de este libro también ha tenido un lar-
go camino. La excelente disposición y tenacidad de los
autores de los capítulos de esta obra, quienes pacien-
temente abordaron una y otra vez las correcciones y
actualizaciones de sus manuscritos, la ha hecho posi-
ble. A todos ellos nuestra gratitud por su constancia y
motivación.
A Lila Gil, José Medina y David Cleary de The Nature
Conservancy por seguir impulsando la iniciativa ges-
tada años atrás y por su compromiso manifesto en las
diversas actividades que han hecho posible que esta
información este hoy a disposición de todos, conteni-
da en las páginas de este libro.
A los revisores por su tiempo y minuciosidad en la re-
visión de los manuscritos. Las fotografías que ilustran
esta obra fueron amablemente cedidas por un grupo
de amigos siempre sensibles a la hermosa biodiversi-
dad venezolana: Giuseppe Colonnello, Luis Pérez, Mi-
guel Lentino, Pascual Soriano, César Barrio-Amorós ,
Fernando Rojas-Runjaic y Alberto Espinoza.
A Patty Álvarez por el cariño y la paciencia que siempre
ha tenido para convertir nuestros textos técnicos en
imágenes amables al lector. A Susana Szabadics por la
edición fnal de los mapas que acompañan esta pu-
blicación.
Fundación La Salle de Ciencias Naturales frme en su mi-
sión de servir a las comunidades para su desarrollo ar-
mónico, a través de la educación, investigación y exten-
sión-producción, siempre nos ha brindado el espacio y
apoyo incondicional para incrementar el conocimiento
de la biodiversidad venezolana y contribuir a su conser-
vación. Con este libro ha sido especialmente generosa.
A Carolina Arnal de ABV Taller de Diseño por su esme-
rada coordinación editorial.
La colaboración de Total en Venezuela para la publi-
cación de esta obra ha sido decisiva. Agradecemos
especialmente a Diana Vilera de la Dirección de SHA y
Desarrollo Sostenible de esta empresa por su bonda-
dosa acogida y darnos el impulso fnal.
Agradecimientos
Los editores
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Foto: J. Celsa Señaris
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El Parque Nacional Canaima, con una superfcie de 3.000.000 ha (30.000 km
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), es el segundo parque nacional más
extenso de Venezuela y el cuarto a nivel mundial. Fue creado para resguardar la elevada diversidad de la exclusiva
fauna y fora guayanesa, valores naturales que junto a la riqueza cultural de la región, le han merecido su declara-
ción como Sitio de Patrimonio Mundial Natural de la Humanidad en junio de 1994 por el Comité de la Convención
para la Protección del Patrimonio Cultural y Natural del Mundo de la UNESCO.
Ubicado al sur del río Orinoco, en la jurisdicción de los municipios autónomos Gran Sabana, Sifontes y Piar en el
Estado Bolívar, el Parque Nacional Canaima está drenado casi en su totalidad por ríos de la cuenca del Caroní y en
menor proporción, por la parte alta de la cuenca del río Cuyuní, al nordeste. Se reconocen tres grandes unidades
fsiográfcas: 1) Tierras bajas, situadas entre el nivel del mar hasta 500 m de altitud, caracterizadas por presentar un
relieve de colinas bajas y temperaturas medias anuales superiores a los 24 ºC; 2) Tierras medias, entre los 500 y 1.500
m de altitud aproximadamente, donde predominan relieves de colinas, montañas bajas, planicies altas onduladas,
laderas bajas de los tepuyes y las cimas de los tepuyes bajos, con temperaturas medias anuales entre los 18 ºC y
24 ºC; y 3) Tierras altas, situadas entre los 1.500 y 3.000 m de altitud, con temperaturas medias anuales entre 8 ºC y
12 ºC, que constituyen el rasgo fsiográfco más característico del parque, representado por montañas de areniscas
tabulares de cimas planas y paredes verticales, conocidas con el nombre de tepuyes.
En este libro, conformado por ocho capítulos fruto de las contribuciones de 17 autores de seis instituciones nacio-
nales, se actualiza el conocimiento sobre la vegetación y la fauna de esta emblemática área protegida venezolana,
basado en una exhaustiva recopilación de información histórica, registros de colecciones zoológicas, fuentes biblio-
gráfcas y datos inéditos de los autores, como resultado de sus trabajos de campo en el parque.
Se ofrece un mapa de vegetación –escala 1:250.000–, el cual constituye la fuente más actualizada sobre la distri-
bución y extensión actual de los ecosistemas naturales y transformados del Parque Nacional Canaima. En términos
generales, el bosque es la formación vegetal más extensa, representando el 60% del área total, seguida por las saba-
nas en asociación con los herbazales que ocupan un 28% del área del parque. Los arbustales, consideradas comu-
nidades exclusivas en relación con su diversidad fsionómica y composición forística, ocupan en una distribución
irregular de apenas el 6,8%, en suelos de arena blanca y aforamientos rocosos. El porcentaje restante corresponde a
vegetación saxícola y asociaciones entre las formaciones vegetales anteriores. Se describe extensamente cada una
de los tipos de vegetación representados en el mapa. Adicionalmente, debido a la densidad de población humana,
su impacto sobre las comunidades vegetales y su interés turístico, se detalla e ilustra en mapas a escala 1:100.000
la vegetación de los sectores de Kavanayén y su área de infuencia y del eje San Francisco de Yuruaní-Paraitepui de
Roraima.
La ictiofauna del Parque Nacional Canaima reúne 119 especies, de las cuales el 29% todavía esperan por una identi-
fcación defnitiva, que podría resultar en la descripción de nuevas especies para la ciencia. Del total de peces, casi la
mitad son exclusivos de los ríos del parque, de aquí que su nivel de endemismo puede considerarse el más elevado
en el contexto de otras subcuencas del Orinoco. Con base a la distribución de los peces se reconocen tres subregio-
nes ictiogeográfcas: subregión alto Cuyuní, subregión Occidental y subregión Oriental. Se ofrece un resumen de
algunos aspectos ecológicos, uso de hábitat, grupos trófcos, así como el uso e importancia del recurso íctico para
las comunidades humanas asentadas en el parque.
RESUMEN EJECUTIVO
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La herpetofauna está compuesta por 206 especies –95 anfbios y 111 reptiles–, riqueza que representa un tercio del
total conocido para Venezuela y casi la mitad de los anfbios y reptiles señalados para toda Guayana venezolana. El
36% de los anfbios son exclusivos del parque, mientras que solo 8% de los reptiles son endémicos, la mayoría de ellos
circunscritos a las cimas y laderas tepuyanas, exhibiendo historias de vida muy peculiares y únicas. La mayor riqueza
de anfbios y reptiles se encuentra en las formaciones boscosas, especialmente aquellas que se desarrollan en tierras
de mediana altitud. Además de las especies endémicas, los reptiles de mediano y gran porte –babas, tortugas, iguana,
matos, entre otros– son especialmente importantes en términos de conservación, tanto nacional como regionalmente.
Han sido registradas 587 especies de aves, número que representa el 43% de la avifauna del país. Casi el 6% de estas
aves son propias del parque, habitando en los ecosistemas de los macizos tepuyanos, en elevaciones superiores a
los 1.000 m. Como en el caso de la herpetofauna, los bosques primarios albergan la mayor riqueza de aves, seguidos
de los bosques secundarios y/o arbustales, sabanas y fnalmente la vegetación altotepuyana. Las comunidades de
aves del parque se distribuyen en siete gremios trófcos, con una preponderancia de consumidoras de invertebra-
dos (53,3%) seguidos de frugívoros (24,2%). En Canaima habita una especia amenazada –el Águila Harpía (Harpia
harpyja)–, 11 especies que ameritan acciones de conservación, 44 migratorias, 27 de interés cinegético y dos de
interés económico, 120 especies de especial interés ecológico dado su papel como polinizadores y dispersores de
semillas y 58 que, por ser endémicas de Pantepui o estar en alguna de las categorías de conservación, se consideran
que deben ser objeto de estudios ecológicos minuciosos.
La fauna de mamíferos reúne 151 especies, riqueza que representa el 40 % de la mastofauna del país y el 61% de la
región Guayana, dominando ampliamente los murciélagos y roedores, y con contribuciones muy inferiores, pero
importantes, de carnívoros y marsupiales. El 67% de esta riqueza tiene una amplia distribución en Venezuela, sin
embargo dos marsupiales y tres roedores son exclusivos del parque, incluyendo un género endémico del Cerro
Roraima: el ratón Podoxymys roraimae. El 97% de la fauna de mamíferos del parque ha sido registrada en los bosques
siempreverdes del país, siendo ésta la unidad ecológica de mayor importancia en términos globales; le siguen en
importancia los bosques deciduos –35,4% de especies– y las sabanas con casi el 30%. Si bien existen grupos con
dietas muy especializadas, el grupo trófco dominante corresponde a insectívoros, seguido de los frugívoros. En
términos de conservación todos los mamíferos de medio y gran porte son particularmente importantes, y de ellos
dos han sido clasifcados como especies En peligro –el cuspón o cachicamo gigante y el perro de agua–, ocho como
Vulnerables y otras 22 que, por su clasifcación en categorías de Menor riesgo, ameritan estudios prioritarios.
Toda esta diversidad de vertebrados –1.063 especies - está representada en la recopilación de 7.014 registros pro-
venientes de 681 localidades ordenada en sendas matrices geográfcas y de atributos ecológicos, además de una
detallada gacetilla geográfca. Si bien se considera al Parque Nacional Canaima como el área mejor prospectada en
la Guayana venezolana, el patrón general de estos registros se distribuye en o cerca de carreteras y grandes ríos y
centros poblados; así casi el 90% del total de registros se concentran, principalmente, a lo largo del eje troncal 10
(carretera El Dorado-Santa Elena de Uairén), el eje San Ignacio de Yuruaní-Roraima-Kukenán, el sector Kavanayén
y los sectores del Auyán-tepui y Macizo de Chimantá. Fuera de los límites del parque también se aprecia una con-
centración de registros entre Santa Elena de Uairén e Icabarú. La ausencia casi total de muestreos sugiere orientar
prioritariamente los estudios en localidades asociadas al Cerro Venano, al sector occidental de la Sierra de Lema
(excepto La Escalera), la cuenca del río Antabare; la Sierra de Senkopirén y el territorio al sur del eje Luepa-Parupa-
Kavanayén-Karuay, enmarcado al oeste por el Macizo de Chimantá y al este por la carretera El Dorado-Santa Elena
de Uairén, extendiéndose hasta el límite sur-occidental del parque (río Caroní).
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Finaliza la obra en una revisión de los antecedentes de las instituciones de manejo de los recursos naturales del
Parque Nacional Canaima, como base para analizar factores que han contribuido al éxito limitado de los objetivos
de conservación. Así mismo se hacen refexiones sobre la necesidad de elaborar un futuro paisaje de conservación
negociado y convenido ampliamente con todos los actores involucrados.
Dibujada esta panorámica actualizada y multidisciplinar del paisaje biológico de valor estratégico para identifcar
áreas clave de biodiversidad, además de su valor científco y técnico, se pone a disposición de las instituciones
regionales y nacionales con autoridad ambiental, así como al público en general, recomendaciones y lineamientos
para una planifcación participativa, el manejo integral de sus recursos y, en consecuencia, para la conservación del
Parque Nacional Canaima.
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Foto: César Barrio-Amorós
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Prólogo ............................................................................................................................................................................................................ 5
Presentación The Nature Conservancy .................................................................................................................................. 7
Presentación Fundación La Salle de Ciencias Naturales .......................................................................................... 9
Autores y Editores.................................................................................................................................................................................10
Agradecimientos ...................................................................................................................................................................................11
Resumen ejecutivo ..............................................................................................................................................................................13
CAPÍTULO 1
Aspectos geográfcos y físicos del Parque Nacional Canaima ..........................................................................23
Introducción ......................................................................................................................................................................................25
El Parque Nacional Canaima ....................................................................................................................................................25
Ubicación y delimitación .................................................................................................................................................25
Habitantes, asentamientos y acceso .........................................................................................................................26
Clima .............................................................................................................................................................................................28
Hidrología y drenaje ............................................................................................................................................................28
Fisiografía ...................................................................................................................................................................................30
Geología y geomorfología ..............................................................................................................................................30
Suelos ...........................................................................................................................................................................................33
CAPÍTULO 2
Vegetación del Parque Nacional Canaima ........................................................................................................................37
Introducción ......................................................................................................................................................................................39
Metodología ......................................................................................................................................................................................41
Área de estudio ......................................................................................................................................................................41
Fuentes de información ....................................................................................................................................................41
Cartografía y clasifcación de la vegetación .........................................................................................................42
Vegetación del Parque Nacional Canaima ......................................................................................................................43
Distribución y extensión de la vegetación ............................................................................................................43
Descripción de las formaciones vegetales ............................................................................................................45
Heterogeneidad del paisaje ...........................................................................................................................................52
Vegetación de los sectores Kavanayén y Yuruaní-Paraitepui de Roraima ...................................................54
Cartografía y clasifcación de la vegetación .........................................................................................................54
Selección de los sitios de muestreo y establecimiento de parcelas .....................................................54
Vegetación del sector Kavanayén ..............................................................................................................................55
Vegetación del sector San Ignacio de Yuruaní-Paraitepui de Roraima ................................................61
Consideraciones fnales ..............................................................................................................................................................66
Índice
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CAPÍTULO 3
Peces del Parque Nacional Canaima ......................................................................................................................................75
Introducción ......................................................................................................................................................................................77
Metodología ......................................................................................................................................................................................78
Reseña hidrográfca y limnológica .......................................................................................................................................78
Ictiofauna del Parque Nacional Canaima .........................................................................................................................80
Composición y riqueza de especies ..........................................................................................................................80
Aspectos biogeográfcos .................................................................................................................................................83
Aspectos ecológicos ...........................................................................................................................................................85
Uso e importancia del recurso íctico ........................................................................................................................87
Consideraciones fnales y recomendaciones para la conservación ................................................................90
CAPÍTULO 4
Anfbios y reptiles del Parque Nacional Canaima ....................................................................................................101
Introducción ...................................................................................................................................................................................103
Metodología ...................................................................................................................................................................................103
Herpetofauna del Parque Nacional Canaima .............................................................................................................104
Composición y riqueza de especies .......................................................................................................................104
Aspectos biogeográfcos ..............................................................................................................................................109
Aspectos ecológicos ........................................................................................................................................................114
Especies de interés ............................................................................................................................................................117
Consideraciones fnales y recomendaciones para la conservación .............................................................118
CAPÍTULO 5
Aves del Parque Nacional Canaima .....................................................................................................................................131
Introducción ...................................................................................................................................................................................133
Metodología ...................................................................................................................................................................................133
Avifauna del Parque Nacional Canaima .........................................................................................................................134
Composición y riqueza de especies .......................................................................................................................134
Aspectos biogeográfcos ..............................................................................................................................................135
Aspectos ecológicos ........................................................................................................................................................140
Aspectos de conservación ...........................................................................................................................................142
Consideraciones fnales y recomendaciones para la conservación .............................................................143
CAPÍTULO 6
Mamíferos del Parque Nacional Canaima.......................................................................................................................151
Introducción ...................................................................................................................................................................................153
Metodología ...................................................................................................................................................................................154
Mastofauna del Parque Nacional Canaima ..................................................................................................................154
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Composición y riqueza de especies .......................................................................................................................154
Aspectos biogeográfcos ..............................................................................................................................................160
Aspectos ecológicos ........................................................................................................................................................161
Conservación ........................................................................................................................................................................165
Consideraciones fnales y recomendaciones para la conservación .............................................................171
CAPÍTULO 7
Análisis espacial de los registros de vertebrados del Parque Nacional Canaima ...........................181
Introducción ...................................................................................................................................................................................183
Metodología ...................................................................................................................................................................................184
Base de datos .......................................................................................................................................................................184
Normalización y georeferenciación de localidades .....................................................................................184
Análisis espacial ..................................................................................................................................................................184
Resultados y Discusión .............................................................................................................................................................186
Riqueza de especies y representatividad ............................................................................................................186
Análisis espacial ..................................................................................................................................................................188
Conclusiones y recomendaciones ..........................................................................................................................202
CAPÍTULO 8
Manejo de Recursos Naturales en el Parque Nacional Canaima: desafíos institucionales para
la conservación ....................................................................................................................................................................................207
Introducción ...................................................................................................................................................................................209
Antecedentes de las instituciones de manejo de recursos naturales ........................................................211
Situación actual de las instituciones de manejo de recursos naturales ..........................................215
Aspectos críticos para mejorar el desempeño de las instituciones de manejo de recursos
naturales del Parque Nacional Canaima .................................................................................................................................218
APÉNDICES .............................................................................................................................................................................................223
Bases técnicas para la conservación de la Guayana venezolana
CANAIMA
BIODIVERSIDAD DEL PARQUE NACIONAL
J. Celsa Señaris, Daniel Lew y Carlos Lasso
Editores Octubre 2009
CAPÍTULO
1
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CAPÍTULO
1
ASPECTOS GEOGRÁFICOS Y FÍSICOS
DEL PARQUE NACIONAL CANAIMA
Roberto Rivera-Lombardi
Introducción
El Parque Nacional Canaima fue creado el 12 de junio de 1962, según Decreto Ejecutivo Nº 770, con una superfcie
aproximada de 1.000.000 ha (10.000 km
2
). Trece años más tarde, a raíz de las propuestas presentadas en el Plan
Rector del año 1972, le fueron asignadas 2.000.000 ha más (20.000 km
2
), mediante Decreto Ejecutivo Nº 1.137 del
01 de octubre de 1975, convirtiéndose así en el segundo parque nacional más extenso de Venezuela - después del
Parque Nacional Parima-Tapirapeco en el Estado Amazonas creado en 1991 - y el cuarto a nivel mundial, abarcando
una superfcie aproximada de 3.000.000 ha (30.000 km
2
).
El Parque Nacional Canaima se encuentra dividido administrativamente en dos sectores: Oriental y Occidental. En
el año 1991 se decretó el Plan de Ordenamiento y Reglamento de Uso para el Sector Oriental (Decreto N° 1.640),
reglamentándose las actividades permitidas, restringidas y prohibidas para el manejo adecuado de sus recursos na-
turales. Sin embargo, hasta la fecha el Sector Occidental carece de su respectivo plan de ordenamiento y reglamen-
to de uso, lo cual ha traído como consecuencia problemas específcos de uso y manejo de sus recursos naturales.
A nivel internacional el aspecto más resaltante de esta área protegida, se refere a su declaración como Sitio de
Patrimonio Mundial Natural de la Humanidad, realizada en junio de 1994 por el Comité de la Convención para la
Protección del Patrimonio Cultural y Natural del Mundo de la UNESCO y ratifcada posteriormente por el Gobierno
Nacional en 1995. Es así como el Parque Nacional Canaima ha sido anexado a la lista de los “World Natural Heritage
Sites” que, por sus rasgos y valores naturales más sobresalientes, deben ser preservados para toda la humanidad,
asegurando su protección a través de una estrecha cooperación entre los países miembros (UNESCO 1998). Esto
convierte a Canaima en un patrimonio común que le concierne a toda la humanidad, obligando al Estado Venezo-
lano a resguardar y difundir sus valores y bellezas escénicas naturales.
El Parque Nacional Canaima
Ubicación y delimitación
El Parque Nacional Canaima se encuentra ubicado en la región de la Guayana venezolana, al sudeste del Estado
Bolívar, en jurisdicción de los municipios Piar, Roscio, Sifontes y Gran Sabana, correspondiéndole a este último le
corresponde la mayor extensión del parque. Su localización astronómica aproximada está dada por las siguien-
tes coordenadas geográfcas: entre los 4º 41´y 6º 28´ de latitud norte y entre los 60º 44´y 62º 59´ de longitud
oeste.
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El límite septentrional del Parque Nacional Canaima viene dado por una línea recta que parte desde la con-
fuencia de los ríos Antabare y Caroní, siguiendo en dirección este franco hasta interceptar la fla divisoria de los
municipios Piar y Roscio. Continúa en dirección sudeste por dicha divisoria hasta interceptar la coordenada 62º
00´00´´de longitud oeste, a partir de la cual sigue con rumbo norte franco hasta encontrar la curva de nivel de
la Cota 500. Al sur y al oeste limita con la margen izquierda del río Caroní, y al este con la margen izquierda de la
carretera nacional troncal 10 y la margen izquierda del río Arabopó.
Habitantes, asentamiento y acceso
De acuerdo a hallazgos arqueológicos se ha podido establecer que el área del Parque Nacional Canaima estuvo
ocupada desde épocas remotas por grupos del pueblo Caribe, quienes dejaron evidencias de su cultura en ta-
llados de rocas y en artefactos que datan de 5.000 a 7.000 años a. C. Este poblamiento tuvo lugar en el territorio
venezolano y en la región de Guayana en grupos sucesivos, de los cuales el de los Pemón es el más reciente,
habitando la porción sudeste del Estado Bolívar y las áreas vecinas de las repúblicas de Guyana y Brasil. Si bien
no es posible dar una fecha precisa sobre la ocupación inicial del territorio Pemón, sí es posible afrmar que al
llegar los colonizadores españoles (siglo XVII) el pueblo Pemón ya habitaba el Parque Nacional Canaima.
La palabra “Pemón” quiere decir gente, o también, ser con pensamiento propio, siendo el término usado por
este grupo étnico para distinguirse de los criollos y de otros grupos indígenas. Los Pemón, se ubican en toda la
cuenca del río Caroní, aguas arribas de San Pedro de las Bocas, incluyendo los ríos Karrao, Urimán, Tirika, Icabarú,
Kukenán y sus afuentes (Yuruaní, Uairén y Arabopo); también se ubican en la cuenca del río Karún y su afuente
el río Antabari, el valle del río Paragua, las riberas del río Oris y el río Paragua, aguas abajo del Salto Uraima. Hacia
el este ocupan la cuenca alta de los ríos Kamarang y Venamo y el valle del río Cuyuní, cerca de la localidad de El
Dorado (Thomas 1982).
Los Pemón se dividen en tres grandes subgrupos dialectales, mutuamente inteligibles: Arekuna, Kamarakoto y
Taurepán. Si bien es difícil establecer delimitaciones geográfcas precisas de estos subgrupos, se puede afrmar
que los Arekuna se concentran al este del territorio Pemón, los Kamarakoto en las zonas de Kamarata y Urimán
(oeste), y los Taurepán al sur de una línea imaginaria trazada en dirección este-oeste, sobre la boca del río Mau-
rak, afuente del Karuay (Thomas 1982) (Figura 1.1).
La cultura indígena autóctona, asentada en esta región desde tiempos precolombinos, representa un auténtico
valor antropológico, a pesar de haber experimentado importantes cambios en su modo de vida tradicional,
aún mantiene su identidad cultural. Según el censo nacional (INE 2001), la población total del grupo indígena
Pemón fue estimada en 23.300 personas, constituyéndose así en el tercer grupo indígena numéricamente más
importante del país.
El área habitada por la etnia Pemón comprende, principalmente, dos zonas ecológicas: la zona de sabana, al este
del Parque Nacional Canaima, donde se encuentra asentada la mayor parte de la población y la zona de selva
pluvial, al oeste.
El patrón de asentamiento Pemón ha experimentado diversos cambios en los últimos 40 años. En el pasado,
el número de habitantes en un asentamiento Pemón variaba entre 7 y 50 personas y estaba constituido por
uno o más núcleos familiares siguiendo un patrón semi-nómada. Cada vivienda comunal constituía de un gru-
po habitacional separado y cada asentamiento, constaba como máximo, de seis grupos habitacionales, cuyos
miembros mantenían lazos consanguíneos y afnes.
En la actualidad, el patrón de asentamiento es permanente y el número de habitantes de las comunidades
oscila entre 100 y 1.000 personas. Estos asentamientos son el resultado de la infuencia de misiones religiosas,
capuchinas o adventistas, la actividad turística y la actividad minera. Es el caso de la comunidad indígena “Las
Malocas”, en la Laguna de Canaima, cuyo establecimiento se debe a la llegada de indígenas provenientes de
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otras comunidades aledañas, estimulados por el crecimiento de la actividad turística en este sector. Igualmente
ocurrió con las comunidades indígenas de Kamarata, Wonkén y Kavanayén, donde los padres capuchinos fun-
daron las misiones religiosas en los años 40-60 del siglo XX, o la de Urimán infuenciada desde sus inicios por la
actividad minera.
Figura 1.1. Territorio tradicional del pueblo Pemón. Tomado de Huber, 1995
La subsistencia tradicional de los Pemón se basa principalmente en la agricultura (conucos), la caza, la pesca y
la recolección, aunque algunas comunidades se benefcian del turismo y la minería artesanal. Las comunidades
Pemón mantienen importantes relaciones socioeconómicas con los principales centros poblados de la región,
que en orden de importancia son: Ciudad Bolívar, Puerto Ordaz, Santa Elena de Uairén, Kavanayén y La Paragua.
La mayor parte de los bienes y servicios requeridos por la población habitante del parque se adquiere en estos
centros poblados.
El acceso al Parque Nacional Canaima es realizado por vía terrestre, aérea o fuvial. En el Sector Occidental el ac-
ceso, así como el traslado de personas desde y hacia los diferentes centros poblados, se realiza principalmente
por vía aérea o por vía fuvial en menor proporción, pues no existe ningún tipo de conexión con la red vial na-
cional. Los centros poblados de mayor dinamismo y actividad turística de este sector son: Laguna de Canaima,
con el mayor número de visitantes, seguido de Urimán, Kamarata y Kavak, comunidades indígenas que reciben
el fujo restante de visitantes.
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En el caso del Sector Oriental, el principal acceso terrestre se realiza a través de la carretera nacional troncal
10, que comunica las poblaciones existentes entre Puerto Ordaz, El Dorado, Santa Elena de Uairén e Ikabarú,
todas ellas ubicadas fuera de los linderos del Parque Nacional Canaima. Entre los principales centros pobla-
dos de este sector se tienen: Kavanayén, al cual se le puede acceder por vía terrestre a una distancia aproxi-
mada de 70 km de la troncal 10, Uonkén y San Francisco de Yuruaní, este último localizado a ambas márgenes
de la troncal 10.
Cabe destacar que a los principales centros poblados del Parque Nacional Canaima, anteriormente señalados,
también se les puede acceder por vía aérea. Además, en lo referente al transporte fuvial, existe una importante
disponibilidad de curiaras ofrecidas mayormente por las comunidades indígenas, las cuales prestan servicio a
sitios turísticos de difícil acceso.
Clima
La actividad meteorológica y las características climatológicas del Parque Nacional Canaima están fuertemente
infuenciadas por el desplazamiento anual del frente intertropical de convergencia y los vientos alisios. Estas ca-
racterísticas varían espacialmente debido al gran número de elevaciones –tepuyes– que ocasionan el ascenso
de las masas de aire las cuales, al condensarse, forman nubes orográfcas, incidiendo en la radiación recibida y
en el régimen de precipitación del parque (CVG-EDELCA 2003).
La precipitación media anual en el Parque Nacional Canaima es de 3.169 mm y el régimen de precipitación
anual es unimodal, con un período lluvioso entre mayo y noviembre y otro seco entre diciembre y abril. La
menor pluviosidad del parque se registra en los fancos norte y sur del Auyán-tepui y en el valle y alrededores
del río Aponwao (menor a 2.000 mm/año). Los núcleos de mayor precipitación se encuentran en la Sierra de
Lema (> 5000 mm/año), los alrededores de Urimán, al norte del Auyán-tepui y al oeste del Macizo de Chimantá.
En estos dos últimos casos se nota la infuencia de los vientos alisios del nordeste, que al encontrarse con estos
accidentes orográfcos, forzosamente ascienden por las vertientes, enfriándose adiabáticamente y formando
nubes orográfcas, las cuales fnalmente precipitan en esta zona (Rivera et al. 2006).
La temperatura media anual en el Parque Nacional Canaima presenta un régimen isotérmico y poca variabilidad
anual, debido a su ubicación en la región tropical, donde no existen variaciones superiores a 5 °C entre el mes
más cálido y el mes más frío. La temperatura media anual es de 21,3 °C, con una oscilación térmica de 1,8 °C.
Los valores máximos de temperatura ocurren en los meses de marzo y mayo y los mínimos en enero y julio. Las
mayores temperaturas medias anuales se observan en los valles de los ríos Caroní, Akanán, Carrao, Cucurital y
Antabare, presentándose el mayor valor en la estación meteorológica de Canaima (27,4 ºC). Los centros de me-
nor temperatura media anual se localizan en las partes más elevadas de los tepuyes, donde se alcanzan valores
medios por debajo de 14 ºC (Rivera et al. 2006).
Según la clasifcación climática de Koeppen, en el Parque Nacional Canaima existen dos tipos climáticos: a) Tro-
pical Lluvioso Monzónico (Am), caracterizado por presentar un mes en el cual la precipitación media es inferior
a 60 mm y donde las estaciones meteorológicas representativas de este tipo climático son Kamarata y Canaima
y b) Tropical Lluvioso de Selva (Af ), caracterizado por presentar todos los meses con precipitaciones superiores
a 60 mm. Las estaciones meteorológicas representativas de este último tipo climático son Kavanayén, Urimán y
Wonkén (Rivera et al. 2006).
Hidrografía y drenaje
El Parque Nacional Canaima se ubica, casi en su totalidad, dentro de la cuenca del río Caroní y en menor propor-
ción, en la parte alta de la cuenca del río Cuyuní al nordeste del parque. La cuenca del río Caroní, drenada por
dos grandes sistemas fuviales - los ríos Caroní y La Paragua - ocupa una superfcie aproximada de 95.000 km², la
mayor de las cuencas de la Guayana venezolana (Huber 1995).
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La red hidrográfca de la cuenca del río Caroní es compleja y sus aguas presentan variaciones considerables en
cuanto a sus propiedades físicas y químicas, ya que están fuertemente infuenciadas por la geología, la cobertu-
ra vegetal y los regímenes climáticos particulares de esta cuenca.
El río Caroní es un importante tributario del río Orinoco, el más largo y caudaloso del país. Es el principal curso de
agua de la cuenca que lleva su nombre y con una longitud de 760 km, es considerado como el río de mayor poten-
cial hidroeléctrico de Venezuela. Sus cabeceras se encuentran a 2.700 m de altitud, correspondiendo a la parte alta
de la cuenca del río Kukenán, el cual se origina en las cumbres del Kukenán-tepui y discurre hasta la confuencia
con el río Karuay, lugar desde donde el río Caroní lleva su nombre (Huber 1995). Su cauce presenta un control geo-
lógico estructural fuyendo en sentido este-oeste desde su confuencia con el río Karuay, luego hacia el noroeste
desde su confuencia con el río Ikabarú, para fnalmente dirigirse al norte desde su confuencia con el río Urimán.
Es un río típico de aguas de color negro o marrón oscuro, con muy bajas cantidades de partículas en suspensión,
de bajo a extremadamente bajo contenido de nutrientes y alta acidez (pH 3.8-5.0) (CVG-TECMIN 1989a).
A lo largo de todo el cauce del río Caroní se encuentran frecuentes saltos pequeños y rápidos, debido a saltos estructu-
rales o cambios litológicos. Desde su confuencia con el río Karuay hasta San Salvador de Paúl se comporta como un río
de cauce consecuente, a través de las cuestas que han evolucionado a partir de rocas sedimentarias de la Formación
Roraima. Desde San Salvador de Paúl hasta Arekuna presenta un control estructural por las capas de arenisca de la
Formación Roraima, atravesando una misma fla de areniscas a través de estrechas gargantas. Desde Arekuna hasta San
Pedro de las Bocas, donde confuye con el río Paragua, su hidrografía cambia de un canal bien calibrado a un drenaje
anastomosado. En esta zona su curso ha sido parcialmente inundado por la represa Raúl Leoni (CVG-TECMIN 1989a).
Los principales tributarios de la margen derecha del río Caroní son los ríos Yuruaní, Apanwao, Karuay, Tirika,
Apakará, Urimán, Cucurital, Carrao y Antabare.
Vista del salto Yuruaní desde el puente. Foto: Giuseppe Colonnello.
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Fisiografía
Según Huber (1995) en el Parque Nacional Canaima se pueden reconocer tres grandes unidades fsiográfcas (Figura
1.2), a saber:
• Tierras bajas: situadas entre el nivel del mar y 500 m de altitud aproximadamente, caracterizadas por presen-
tar un relieve de colinas bajas y temperaturas medias anuales superiores a los 24 ºC. Estas comprenden la
parte baja de los valles de los ríos Caroní, Carrao y Cuyuní.
• Tierras medias: situadas entre los 500 y 1.500 m de altitud aproximadamente, donde predominan relieves de
colinas, montañas bajas, planicies altas onduladas, laderas bajas de los tepuyes y las cimas de los tepuyes ba-
jos. Tienen temperaturas medias anuales entre los 18 ºC y 24 ºC y se distribuyen por todo el Parque Nacional
Canaima, cubriendo la mayor parte del mismo.
• Tierras altas: situadas entre los 1.500 y 3.000 m de altitud, presentan temperaturas medias anuales entre 8
ºC y 12 ºC y constituyen el rasgo fsiográfco más característico del parque, representadas por montañas de
areniscas tabulares de topes planos y acantilados verticales, conocidas como tepuyes.
Esta división fsiográfca general se correlaciona signifcativamente con los diferentes tipos de vegetación, como
resultado de una clara zonifcación climática, principalmente en cuanto a temperatura. En capítulos posteriores
se detallarán las diferentes unidades de vegetación y su clasifcación y relación con respecto a los aspectos
climáticos.
Figura 1.2. Vista esquemática de la Gran Sabana, desde el km 88 hasta Santa Elena de Uairén. Tomado de Huber, 1995
Geología y geomorfología
El Parque Nacional Canaima se encuentra emplazado en el Escudo de Guayana, por su origen Precámbrico
constituye uno de los núcleos terrestres más antiguos del continente americano, el cual presenta evidencias
de las diferentes fuerzas y ciclos erosivos que han actuado en el pasado y continúan actuando en el presente.
El clima y los eventos tectónicos representan los principales modeladores que han producido una secuen-
cia de superfcies de erosión claramente reconocibles a diferentes niveles altitudinales (Schubert y Briceño
1987).
En el parque se pueden diferenciar dos zonas litológicas predominantes pertenecientes a la Provincia Geológica
de Roraima, depositadas sobre el Grupo Cuchivero y el Grupo Pastora. La primera es una capa discontinua de
rocas sedimentarias estratifcadas, depositada sobre el basamento ígneo-metamórfco del Escudo de Guayana,
de hasta unos 3.000 m de espesor, constituida por un nivel basal, medio y superior. Su composición varía en
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el mismo orden desde areniscas cuarzosas y conglomeráticas, lutitas y limolitas, arcosas rojas, tobas vítreas,
areniscas volcaniclásticas, hasta areniscas cuarzosas bien cementadas, estas últimas presentes en las cimas de
los tepuyes (CVG-TECMIN 1989c). La segunda zona, consiste en aforamientos irregulares y dispersos de rocas
intrusivas de edad más reciente, las cuales han penetrado repetidamente la capa de rocas sedimentarias du-
rante los períodos Paleozoico y Mesozoico (Briceño et al. 1990). Estas rocas intrusivas de origen magmático son
predominantemente de diferentes tipos de diabasas y en menor proporción, de granitos. Los suelos que se han
formado a partir de rocas intrusivas presentan menor contenido de sílice en relación a los que se han originado
a partir de los granitos más antiguos del basamento metamórfco y de las cuarcitas del Grupo Roraima. Por ello,
son considerados más fértiles y frecuentemente están cubiertos por bosques densos (Huber 1995).
Las rocas del Grupo Roraima se encuentran levemente plegadas y metamorfzadas. Sus estructuras regionales
consisten en amplios pliegues muy suaves y fallas en bloques de ángulo alto. El patrón de fallas presenta dos
sistemas de lineamientos generales con predominio nordeste y noroeste, formando ángulos entre 60º y 80º
(CVG-TECMIN 1989a).
Desde el punto de vista geomorfológico en el Parque Nacional Canaima se encuentran presentes, según CVG-
TECMIN (1989a), los siguientes tipos de paisajes:
Montaña
Este tipo de paisaje se ubica en el noroeste del parque, en las proximidades del poblado de Canaima. Se
caracteriza por no superar los 400 m snm, ni presentar pendientes mayores al 60%. Litológicamente están
conformadas por un sistema de diques y sills, compuestos de rocas básicas intrusivas. En el nordeste del
parque también se encuentra este tipo de paisaje, en una cadena que se extiende en sentido norte-sur
desde las nacientes del río Chicanán conformando la Serranía de Verdún, hasta las proximidades de El Callao
(fuera del Parque Nacional Canaima), con altitudes cercanas a los 600 m snm y pendientes superiores al 60%.
Litológicamente están conformadas por rocas volcánicas.
Los tipos de relieves predominantes en el paisaje de montaña están relacionados con la posición que ocu-
pan dentro del mismo y el aspecto morfogenético. En cuanto a los relieves más elevados se pueden señalar
la sierra y las vigas. Por su parte, el dique representa el tipo de relieve de la montaña baja, escarpada, con ca-
racterísticas morfogenéticas de origen estructural, mientras que los glacis de denudación representan a los
relieves de origen ablacional. Por otro lado, se encuentran las lomas aisladas, producto de la intensa erosión,
y las vegas representando la posición más baja de este paisaje.
Altiplanicie
Se presenta como una unidad de confguración tabular amplia, extensa y masiva, la cual ha evolucionado a
partir de estratos de rocas sedimentarias tales como: areniscas cuarzosas, areniscas feldespáticas, areniscas
volcaniclásticas y otras, de la Provincia Geológica de Roraima. Localmente estas altiplanicies son conocidas
con el nombre indígena pemón de tepuyes, caracterizadas por su gran elevación (Roraima con 2.723 m,
Kukenán y Murey-tepui con 2.650 m, Tirepón-tepui con 2.600 m, Chimantá-tepui con 2.550 m, entre otros). El
origen de los tepuyes se relaciona con la incisión y la formación de un valle en las capas sedimentarias, con-
trolado por las diaclasas, durante períodos húmedos y de sucesivos retrocesos de escarpes y sedimentación
en períodos más secos, originándose así una topografía de ínselbergs de areniscas.
Dentro de la altiplanicie se incluyen además, relieves de cuestas y de “hog backs”. La altitud es muy variable,
oscilando entre 500 y 800 m snm en el caso de los relieves de mesa, cuesta y hog backs, y entre los 2.400
y 2.700 en el caso de las mesas más elevadas. Las altiplanicies de forma tabular como el Auyán-tepui y el
Chimantá-tepui, presentan escarpes con un desnivel entre 200 y 500 m snm, llegando en algunos casos a
1.000 m como en el Churún Merú o Salto Ángel.
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Piedemonte
El paisaje de piedemonte corresponde a toda el área que circunda las altiplanicies. Se origina por la de-
posición de materiales provenientes de la fragmentación de bloques de arenisca y la actividad erosiva de
las altiplanicies, ocurridas en el sector de la cornisa, o cara exterior de las mesas, así como en el frente de
cuestas. La superfcie del piedemonte está formada por un material detrítico bastante heterométrico, donde
predomina la fracción arenosa, y por bloques generalmente de areniscas depositados en una espesa capa
de detritos. La pendiente varía desde inclinada a muy inclinada, entre 16 y 60% en el caso de los depósitos
heterométricos y mayor al 60% en el caso de los bloques.
El relieve más representativo del paisaje de piedemonte es el talud de derrubios. A través de las cornisas el
talud recibe los aportes de los cursos de agua, los cuales construyen canales de escurrimiento concentrado
y confguran una red de drenaje poco densa. Por otra parte, el glacis coluvial evoluciona al pie del talud de
derrubios con un rango de variación de pendiente inferior al mismo (4-16%). Otro tipo de relieve presente
en este tipo de paisaje son las vegas de piedemonte, originadas por los canales de escurrimiento concentra-
do que en su mayoría son de fujo intermitente.
Lomerío
El lomerío ocurre como un tipo de paisaje intermedio entre la montaña y la peniplanicie, ya que el material
parental es semejante en estos tipos de paisajes. Entre los relieves presentes en este paisaje el más represen-
tativo lo constituye la loma y el dique. Los topes de las lomas son convexos, presentando suelos muy varia-
dos y superfciales, mientras que en las laderas son más profundos y muestran un desarrollo de la estructura
pedogenética mayor. El dique, a su vez, presenta un perfl agudo en los topes y pendientes que varían entre
30 y 60%. El relieve de vega coluvial evoluciona en las áreas depresionales y en las zonas correspondientes
a los escurrimientos concentrados, logrando su estabilización gracias a los aportes laterales a través de la
erosión en forma de escurrimiento difuso.
En cuanto a la morfogénesis y evolución, el lomerío constituye una superfcie de erosión con tendencia a
evolucionar hacia superfcies de peneplación a través de la actividad de procesos de erosión subaéreas. En
la actualidad los lomeríos se encuentran, morfogenéticamente, en un estado de equilibrio dinámico.
Peniplanicie
Este tipo de paisaje forma parte de un área suavemente ondulada, representando la superfcie de erosión
más evolucionada de los paisajes que la rodean. Poseen pendientes variables entre 4 y 8% y un promedio
altitudinal de 450 m snm. El substrato geológico ha sido formado por rocas volcánicas del Grupo Cuchivero,
que una vez sometidas a eventos tectónicos y procesos erosivos severos muy prolongados dieron origen a
este tipo de paisaje dominados por colinas, las cuales constituyen el tipo de relieve más representativo de
la peniplanicie.
La morfogénesis y evolución del paisaje de peniplanicie no ha alcanzado aún la etapa fnal de peneplación,
no sólo por el hecho de que el área aún mantiene sus desniveles topográfcos, sino también debido a que
actualmente ocurren procesos de meteorización química y de erosión de materiales superfciales, que indi-
can la inexistencia de un estado de equilibrio dinámico.
Valle
Este tipo de paisaje se ubica a lo largo de los ríos Caroní, Cucurital, Karuay, Akanán, Carrao, Tirika, Apakará y
Urimán, Mowak, Aponwao, Yuruaní y Kukenán, entre otros, caracterizados por presentar valles de tipo resi-
dual. Los valles de grandes extensiones, cuyas pendientes varían entre 0 y 4%, incluye colinas bajas producto
de la erosión diferencial cuyo material es netamente residual. El sector deposicional se limita a las márgenes
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de los ríos donde se forman las playas de textura arenosa por deposición continua de sedimentos. Los valles
con drenaje defciente están compuestos por colinas y vegas, y los valles bien drenados poseen, además de
los relieves anteriores, la llanura de erosión.
La llanura de erosión es un tipo de relieve común en los valles de los ríos Akanán, Karrao y Karuay. Se caracteriza
por una superfcie plana y material superfcial de acumulación residual y al aporte lateral de las colinas o de los
piedemontes adyacentes, como es el caso del valle de Kamarata. La pendiente en la llanura de erosión oscila
también entre 0 y 4%.
El origen y evolución de los valles está asociado a la tectónica y litología del substrato. En la secuencia
sedimentaria del Grupo Roraima, por ejemplo, el cauce de los ríos es controlado estructuralmente por las
cuestas de las altiplanicies; por otro lado, en las cabeceras de los valles el agua fuye sobre un lecho rocoso,
indicativo de su etapa juvenil.
Vista del Yuruaní-tepui desde el suroeste, camino al Monte Roraima. Se ilustran diferentes paisajes fsiográfcos – planicie disectada, valles enca-
jonados, piedemonte y escarpas del tepui -. Foto: Giuseppe Colonnello.
Suelos
Los diferentes tipos de suelo del Parque Nacional Canaima se han formado a través de largos procesos de alte-
ración de los diferentes tipos de rocas, bajo condiciones climáticas muy variables, además de los cambios ocu-
rridos a nivel de la cobertura vegetal. Estos suelos comprenden diferentes órdenes conocidos para las latitudes
tropicales, con un marcado predominio de Ultisoles y Entisoles.
Debido al bajo contenido de bases del material parental y a las altas tasas de alteración que han sufrido estos
suelos, de manera general, se puede afrmar que son pobres a muy pobres en nutrientes, especialmente en
fósforo, calcio y nitrógeno, con baja a muy baja capacidad de intercambio catiónico y pH entre fuerte y extrema-
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damente ácido (pH 4 y 5). Presentan altas acumulaciones de aluminio en el subsuelo, afectando de esta manera
el balance de nutrientes de la vegetación que en ella se desarrolla. Las condiciones más adecuadas, en cuanto
a nutrientes y bajos valores de acidez, se dan únicamente en suelos que se han formado a partir de material pa-
rental ígneo, como diabasas intrusivas, gabros y rocas volcánicas, favoreciendo así el desarrollo de una cobertura
vegetal arbórea y aparentemente más resistente a las intervenciones antrópicas, que aquéllos desarrollados en
suelos predominantemente pobres (Huber 1995).
Según el levantamiento de suelos realizado por CVG-TECMIN (1989b) y siguiendo el sistema de clasifcación de
suelos “Soil Taxonomy” del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA), se han identifcado en
el Parque Nacional Canaima los siguientes órdenes:
Ultisoles
Este tipo de suelos es el de mayor extensión en el parque y se distribuye en una amplia variedad de paisajes: mon-
taña, altiplanicie, piedemonte, lomerío, peniplanicie y valle. Su desarrollo ocurre sobre rocas pertenecientes a las
Provincias del Roraima y Cuchivero, y a nivel local, a partir de materiales aluvio-coluviales de edad reciente.
En general, son suelos que van de superfciales a muy profundos (40 a 160 cm de espesor), presentando
características tanto morfológicas como físico-químicas variables, según su distribución geográfca y la po-
sición que ocupan dentro del paisaje.
Entisoles
Este Orden constituye uno los suelos más frecuentes del Parque Nacional Canaima, ocupando diferentes
ámbitos bioclimáticos, geomorfológicos y geológicos. Se distribuye dentro diferentes tipos de paisajes:
montaña, altiplanicie, piedemonte, lomerío, peniplanicie y valle. Se han desarrollado, en su mayoría, a partir
de material geológico proveniente de rocas de la Provincia Geológica del Roraima y Cuchivero y en menor
proporción a partir de sedimentos aluviales recientes. De manera general, estos suelos pueden variar desde
superfciales (menos de 10 cm) a moderadamente profundos (70 cm).
Inceptisoles
Constituye uno de los suelos de poca frecuencia en el parque, pero ocupa diversos ámbitos bioclimáticos,
geomorfológicos y geológicos. Se distribuye dentro de diversos tipos de paisajes: montaña, altiplanicie, pie-
demonte, lomerío, peniplanicie y valle y en los relieves de cuestas, vegas, taludes de derrubios, lomas, glacis y
llanuras inundables.
Estos suelos han evolucionado a partir de material geológico proveniente de rocas de la Provincia Geológi-
ca del Roraima, una de las más antiguas de la geocronología venezolana, y también a partir de materiales
coluvio-aluviales. De manera general, estos suelos pueden variar desde superfciales, a menos de 40 cm, a
muy profundos mayores de 150 cm.
Histosoles
Este orden constituye el grupo de suelos de menor frecuencia en el Parque Nacional Canaima. Se encuen-
tran en los paisajes de altiplanicie alta (tepuyes), principalmente en los relieves de mesa. No han evoluciona-
do a partir de material geológico sino de restos vegetales en condiciones de drenaje defciente, saturado de
agua, y/o bajas temperaturas (10-18 ºC).
De manera general estos suelos son muy superfciales a moderadamente profundos (20-60 cm). Poseen un
único horizonte orgánico con espesores variables entre 20 y 60 cm y colores en húmedo marrón oscuro y
negro. Sobreyacen, generalmente, a un contacto rocoso. No presentan estructuración pedogenética, en
cambio presentan una alta proporción de restos vegetales de poco a moderadamente descompuestos.
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Bibliografía
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CAPÍTULO
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VEGETACIÓN DEL PARQUE NACIONAL CANAIMA
Luz A. Delgado M., Hernán Castellanos y Militza Rodríguez
Introducción
El Parque Nacional Canaima, por sus características geográfcas, fsiográfcas, escénicas, rico en endemismos y de
alta fragilidad ecológica, ha sido objeto de múltiples estudios para conocer la dinámica ecológica de su vegeta-
ción. Tal como lo refrió Huber (1995b), las primeras colecciones botánicas fueron realizadas en las laderas y cimas
del monte Roraima por R. Schomburgk, E. Thurn, H. Perkins, F. McConell y J. Quelch, en el siglo XVIII y principios
del XIX. Posteriormente, Tate (1930), en conjunto con otros exploradores, realizó las primeras colecciones zooló-
gicas y nuevas colecciones de plantas. Pasados 14 años, entre 1944 y 1953, Julian Steyermark visitó las cumbres
de las montañas tabulares, conocidas localmente como “tepuyes”, con la fnalidad de ampliar el conocimiento
sobre la fora de estos ecosistemas realizando extensas colecciones botánicas, entre las que registró 20 géneros
endémicos.
En la década de los ochenta, Huber (1986) describió la vegetación del parque indicando que las formaciones vege-
tales están caracterizadas forísticamente por una alta diversidad y riqueza, las cuales albergan entre 3.000 y 4.000
plantas vasculares. Tales formaciones fueron consideradas dentro de la subdivisión Provincia Guayana Central y
Provincia Pantepui. Este autor estableció, por vez primera, la nomenclatura de las principales formaciones vegetales
del parque: bosque ombróflo mesotérmico, submesotérmico y microtérmico; arbustal escleróflo siempreverde;
comunidades herbáceas graminosas y no graminosas y herbazales graminosos con palmas (morichales).
Vista la necesidad de clasifcar a la vegetación, Huber y Alarcón (1988) elaboraron el mapa de vegetación de Ve-
nezuela a escala 1:2.000.000. En el Parque Nacional Canaima diferenciaron cinco tipos de vegetación basados en
criterios forísticos, ftogeográfcos y fsiográfcos. Por su parte, CVG TECMÍN (1987,1989) realizó el inventario de los
recursos naturales de la región Guayana, cuyos resultados fueron plasmados en mapas temáticos a escala 1:500.000
e informes técnicos. Entre ellos está el de la vegetación del parque, clasifcándola mediante la combinación de crite-
rios fsionómicos, geomorfológicos, edáfcos y climáticos e indicando qué bosques del parque son poco conocidos
en estructura y composición forística. Posteriormente, Huber (1995b) publicó el mapa de vegetación de la región
Guayana. En él usó, para defnir los tipos de vegetación, la combinación de factores bióticos y/o abióticos inclu-
yendo parámetros intrínsecos a la vegetación tales como la fsonomía, fenología y composición forística y factores
extrínsecos como el clima, sustrato, hidrología y posición orográfca (o altitudinal).
También desde los años 80 han sido realizados estudios más específcos para caracterizar las formaciones vegetales
allí presentes. Entre ellos, está el de Duno (1988), quien estudió los morichales de la cuenca del río Yuruaní, en el eje
Yuruaní - Santa Elena de Uairén, según su fsonomía, composición forística y grado de inundación, clasifcándolos
como: morichal cerrado, bosque de transición y bosque siempre verde de pantano. Ramírez et al. (1990) estudiaron
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la biología foral en los arbustales siempreverdes mesotérmicos y en sabanas, al oeste del Fuerte Luepa, entre Ka-
vanayén y el Campamento río Parupa.
El proceso de degradación desde los bosques hacia la sabana presente en el Parque Nacional Canaima ha sido
estudiado por diversos investigadores. Folster (1992) inició un estudio palinológico y radiométrico en los sectores
Kako, Sabanita y Karaurin en el bosque bajo secundario, arbustales abiertos y densos, sabana arbustiva y matorral.
Sus resultados revelaron que, en la Gran Sabana, ocurrieron cambios en la cobertura vegetal durante el Holoceno,
debido a fuctuaciones climáticas e incendios de vegetación. Entre 1994 y 1999 Dezzeo y Hernández, publicaron
la Ecología de la Altiplanicie de la Gran Sabana (Guayana venezolana). Describieron la dinámica bosque-sabana e
hicieron especial referencia a la inestabilidad de los bosques en las subcuencas Yuruaní, Arabopó y alto Kukenán.
Dezzeo et al. 1997, ampliaron el estudio de tal inestabilidad al analizar el fenómeno de bosques con manchas de
árboles muertos en pie en el alto río Urimán.
Los avances recientes en la ftogeografía de la región Guayana fueron publicados por Huber (1994c) y Berry et al.
(1995), quienes establecieron que el Parque Nacional Canaima forma parte de la Región Florística Guayana, com-
prendido dentro de las provincias Guayana Central y Pantepui. La primera ha sido caracterizada por ocupar las
tierras bajas, con granitos, areniscas y diabasas cuya meteorización origina suelos de los órdenes ultisoles, entisoles,
alfsoles e histosoles. La temperatura es mesotérmica (12° - 18°C) y submesotérmica (18° - 24°) y la vegetación carac-
terística es el bosque montano, la sabana y los arbustales todos con un alto endemismo. Por su parte, la provincia
Pantepui ocupa las montañas altas y planas (tepuyes) con temperaturas meso y submesotérmica. La litología está
compuesta por arenisca, granito y diabasa, a partir de las cuales se desarrollan suelos agrupados en los histosoles y
entisoles. En estos ambientes, la vegetación típica es el arbustal tepuyano, que está caracterizado por la dominancia
de arbustos y por su alto nivel de endemismo.
Seguidamente, Huber (1995) describió la vegetación de la cuenca del río Caroní indicando que los tipos de
vegetación presentes son la formación boscosa, la arbustiva y la herbácea. Clasificó los tipos boscosos de
acuerdo al piso altitudinal en donde están presentes: 1) bosque tropófilo macrotérmico, 2) bosque ombró-
filo macrotérmico, 3) bosque ombrófilo submesotérmico montano bajo, 4) bosque ombrófilo mesotérmico
montano, 5) bosque ombrófilo submicrotérmico montano, y 6) bosque ribereño. La formación arbustiva está
caracterizada por arbustal macrotérmico, arbustal mesotérmico, arbustal tepuyano y la formación herbácea
en sabana arbustiva macrotérmica, sabana inarbolada mesotérmica y herbazal tepuyano. Finalmente, está la
formación litófila asociada con los afloramientos rocosos característicos de los grandes tepuyes presentes en
el Parque Nacional Canaima.
En este capítulo, se presentan los resultados de una Evaluación Ecológica Rápida (EER) de la vegetación del
Parque Nacional Canaima, la cual ha permitido producir información actualizada y espacialmente explícita
sobre la extensión y distribución de los tipos de vegetación existente con el fin de determinar la represen-
tación de las comunidades vegetales, proveer información espacial que pueda usarse para el modelado de
fenómenos ecológicos así como una base de datos para comparaciones posteriores. Dos niveles de aproxi-
mación componen esta evaluación: uno general donde se trabajó la cartografía y descripción de las forma-
ciones vegetales a escala 1:250.000 en la totalidad del Parque Nacional Canaima y otro más detallado a escala
1:100.000 donde se analizó la estructura, composición florística y distribución de los bosques en dos sectores
considerados como áreas de mayor presión demográfica y de uso turístico: Kavanayén y el eje San Ignacio de
Yuruaní-Paraitepui de Roraima.
Los resultados obtenidos son presentados en dos apartados: en el primero, la metodología, la descripción de la
vegetación y el estado de la fragmentación de la vegetación del Parque Nacional Canaima a escala 1:250.000; en
el segundo, lo referente a la caracterización forística y estructural y la cartografía de la vegetación de dos de las
ventanas seleccionadas (Kavanayén y eje San Ignacio de Yuruaní-Paraitepui de Roraima).
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Métodos
Área de estudio
El Parque Nacional Canaima está ubicado en la región Guayana, al sur del río Orinoco, en la jurisdicción de los
Municipios Autónomos Gran Sabana, Sifontes y Piar en el Estado Bolívar. Fue decretado parque nacional según
Gaceta Ofcial No. 26.873 del 13 de junio de 1962, decreto No. 770, con una superfcie de un millón de hectáreas
(1.000.000 ha). El 10 de octubre de 1975 su superfcie fue ampliada a tres millones de hectáreas (3.000.000 ha).
Por su extensión, es considerado como uno de los parques nacionales más grandes del mundo. En junio de
1994, fue declarado Sitio de Patrimonio Mundial Natural por el Comité de la Convención para la Protección del
Patrimonio Cultural y Natural del Mundo de la UNESCO, siendo anexado a la lista de los “World Heritage Sites”. En
virtud de ello, sus rasgos y valores naturales más sobresalientes deben ser preservados para toda la humanidad,
asegurando una protección efcaz a través de una estrecha cooperación entre los países miembros (UNESCO
1998 citado por Rivera 1998).
El Parque Nacional Canaima abarca toda la cuenca de la margen derecha del río Caroní, el cual es tributario del
río más largo y caudaloso del país, el río Orinoco. Con una longitud de 760 km el Caroní es considerado como
el río de mayor potencial hidroeléctrico de Venezuela; sus cabeceras están a 2.700 m de altitud en las cumbres
del Kukenán-tepui y discurre hasta la confuencia con el río Karuay. A partir de aquí, el río Caroní lleva su nombre
(Huber 1995a).
El Parque Nacional Canaima limita, por el norte, con la desembocadura del río Antabare hasta la Serranía de
Lema (cota 500 m snm), al este con la carretera El Dorado-Santa Elena de Uairén, desde el lugar denominado
Piedra de la Virgen hasta el sitio conocido como El Oso, localidad de donde parte el azimut hasta interceptar con
el hito fronterizo ubicado en el cerro Roraima (2.723 m snm). Limita por el sur desde la cabecera del río Arabopó,
al pie del cerro Roraima, naciente del río Caroní. Continúa por este río (con dirección este-oeste), que luego se
denominará río Kukenán y después río Caroní. Finalmente por el oeste, el Parque Nacional Canaima limita con
el río Caroní hasta la confuencia del río Antabare.
El paisaje geomorfológico más representativo es la altiplanicie suavemente ondulada constituida por se-
dimentos precámbricos pertenecientes al Grupo Roraima. En él destacan montañas de forma tabular con-
formadas por una espesa secuencia de areniscas y cuarcitas compactas, con estratos generalmente hori-
zontales, localmente conocidas como “tepuyes” (Dezzeo 1994). Climáticamente se caracteriza por registrar
temperaturas medias anuales entre 20 y 18 ºC en la parte centro-norte del parque, mientras que hacia el
sur las temperaturas tienden a subir, variando entre 20 y 22 ºC debido a su menor altitud. En la cima de los
tepuyes oscilan entre 9 y 12 ºC. Los registros máximos ocurren en marzo y mayo; los mínimos en enero y
julio. En general, la precipitación media anual varía entre 2500 y 4000 mm, sin embargo, en el sector de San
Ignacio de Yuruaní se observa un descenso en las lluvias (2000-1600 mm por año) (Huber y Febres 2000). La
evaporación media anual es de 1.700 mm con un máximo principal en marzo y dos mínimos principales en
junio y agosto. La radiación solar media anual es de 385 cal/cm
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/día y la dirección prevaleciente del viento,
este-noreste (ENE) (CVG Tecmin 1989).
Fuentes de información
El primer paso de este estudio fue recopilar y revisar publicaciones científcas e informes técnicos sobre la
vegetación del Parque Nacional Canaima, a fn de complementar la información de campo utilizada en la ca-
racterización y cartografía de las diferentes formaciones vegetales. Por otra parte, se utilizaron seis (6) imágenes
de satélite LANDSAT 7 TM (Mapeador temático) (Tabla 2.1), con una resolución espacial de 30 x 30 m y una
resolución espectral de ocho bandas correspondientes al visible (azul, verde y rojo) y al infrarrojo del espectro
electromagnético.
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Tabla 2.1. Características de las imágenes de satélite utilizadas en la elaboración del mapa de vegetación del Parque Nacional Canaima.
Satélite Formato Trayectoria Fila Fecha de toma
LANDSAT 7 Geotif
233 056 23-08-2000
233 056 08-11-1999
233 057 15-03-2000
001 056 15-11-1999
232 056 17-11-1999
232 057 03-11-2000
Como marco de referencia cartográfca, se utilizó el mapa base a escala 1:250.000 elaborado por CVG Tecmin
en el marco del proyecto “Inventario de Recursos Naturales de la región Guayana”, el cual comprende las Hojas
NB-20-7, NB-20-8, NB-20-11, NB-20-12, NB-20-15 y NB-20-16. Las mismas fueron previamente corregidas, ensam-
bladas y ajustadas al límite del parque.
Cartografía y clasifcación de la vegetación
La cartografía de la vegetación, a escala 1:250.000, fue realizada a partir de la interpretación de las imágenes de
satélite LANDSAT 7 TM. En esta fase se dispuso de un mosaico de imágenes de satélite corregidas geométrica-
mente, conformado con las imágenes 001-56, 233-56, 233-57, 232-56 y 232-57. Para establecer los polígonos por
tipo de vegetación, las imágenes de satélite fueron interpretadas visualmente sobre el formato digital usando
el software Arc View 3.2 (ESRI 2000). Como base para la interpretación visual de las imágenes, se combinaron
las bandas 5, 4, y 3 garantizando con ello una buena discriminación de los tipos de vegetación existentes. Sin
embargo, las demás bandas también fueron utilizadas para obtener una mejor defnición de las condiciones
abióticas, como por ejemplo, humedad en el suelo. La diferenciación de las unidades homogéneas por tipo de
vegetación (polígonos) fue lograda al considerar: tono, textura, forma, tamaño de los elementos geográfcos,
además de la fecha de adquisición y contorno. La interpretación visual fue controlada al cotejarla con mapas
temáticos existentes, información de vegetación preexistente para el parque y al verifcarla directamente en el
campo con la ayuda de un sistema de posicionamiento global (GPS).
Como paso inicial en la defnición del sistema de clasifcación, diferentes fuentes de información fueron revisadas,
entre ellas la utilizada en el proyecto “Inventario de Recursos Naturales de la Región Guayana” de CVG Tecmin, el
mapa de vegetación del sector Occidental del parque (Rivera 1998) y los mapas de vegetación de la región Guayana,
realizados por Otto Huber, que incluyen el Parque Nacional Canaima. También fueron considerados aquellos mapas
generados por CVG - EDELCA que cubren áreas específcas dentro del parque. El resultado de la revisión indicó que
los criterios utilizados en la defnición de los diferentes sistemas de clasifcación propuestos fueron muy variados e
incluyeron criterios fsionómicos, forísticos y físico-ambientales, que pueden ser usados individualmente o en con-
junto dependiendo de la base conceptual sobre la cual fueron desarrollados los mapas y el objetivo de estudio.
El sistema de clasifcación de la vegetación utilizado en este estudio (Tabla 2.2) fue estructurado utilizando parámetros
bióticos relacionados con la fsonomía de la vegetación, combinados con parámetros abióticos (para más detalles ver
más abajo). La fsonomía está relacionada con la respuesta electromagnética registrada en las imágenes de satélite y
de está manera se mantuvo la consistencia de interpretación de la vegetación a partir de ellas. Los parámetros abióti-
cos fueron organizados de manera jerárquica –desde los niveles más generales hasta los más específcos–. El primer
nivel o clase está referido al tipo de formación vegetal defnida por la forma de vida dominante: formación arbórea,
arbustiva y herbácea; el segundo nivel o subclase concierne a los tipos de formación defnidos por la fsonomía de la
forma de crecimiento predominante: bosque, arbustal, matorral (vegetación secundaria), sabana, herbazal y vegeta-
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ción saxícola, que describe la vegetación sobre aforamientos rocosos. Es importante destacar que las características
estructurales de la vegetación, tales como altura y cobertura del dosel, son señaladas en las ventanas de Kavanayén y
eje San Ignacio de Yuruaní-Paraitepui de Roraima como un nivel más detallado en la clasifcación de la vegetación en
función a la escala 1:100.000 (ver más adelante). Luego de clasifcar la vegetación, cada tipo de formación identifcada
fue asociada con las condiciones hídricas del suelo: inundable y no inundable y fnalmente, con los parámetros que
defnen el bioclima como son la temperatura, en función de la altura, dando el régimen macrotérmico (> 24 °C), el
submesotérmico (24 °C – 18 °C), el mesotérmico (18 °C – 12 °C) y el submicrotérmico (12 °C – 6 °C). La precipita-
ción es referida a los períodos de exceso y défcit de humedad (ombróflo > 2.000 mm) y los límites bioclimáticos
fueron establecidos utilizando las isolíneas de temperatura y humedad integradas en el mapa de vegetación de
CVG Tecmin (1987, 1989).
En la conformación de las unidades cartográfcas fueron establecidas asociaciones entre tipos de vegetación,
cuando el límite entre ellos fue de difícil delimitación y cuando el área que ocupaban fue menor de 25 ha, área
mínima de representación a escala 1:250.000. En la defnición de estas unidades cartográfcas, se colocó inicial-
mente el tipo de vegetación predominante, seguido por el tipo de vegetación asociado.
Tabla 2.2. Parámetros de la vegetación y del ambiente físico natural considerados en la defnición de las unidades cartográfcas del mapa de
vegetación del Parque Nacional Canaima, escala 1:250.000.
Formación Vegetal Tipo de Formación Vegetal Código
Condiciones
hídricas del suelo
Precipitación Temperatura
Arbórea
Bosque B
Inundable
No Inundable
Ombróflo
Macrotérmico (2) > 24°C
Submesotérmico (3) 24° -18° C
Mesotérmico (4) 18° - 12° C
Submicrotérmico (5) 12° - 6° C
Bosque de galería Bg
Arbustiva
Arbustal A
Matorral (vegetación secundaria) M
Herbácea
Sabana S
Herbazal Hr
Vegetación saxícola Vs
Vegetación del Parque Nacional Canaima
Distribución y extensión de la vegetación
El mapa de vegetación, generado en el presente estudio, constituye la fuente más reciente disponible en cuanto a la
distribución y extensión actual de los ecosistemas naturales y transformados del Parque Nacional Canaima (Mapa 1).
En términos generales, el bosque es el tipo de formación más extenso, representando el 63,5% del área total (Tabla
2.3), seguido por las sabanas en asociación con los herbazales (latifoliados, tubiformes, arrosetados y sufructicosos),
los cuales ocupan un 27% del área del parque. Los arbustales, por su parte, considerados únicos en relación con
su diversidad fsionómica y composición forística, ocupan una menor extensión (6,1%) y están distribuidos irregu-
larmente sobre suelos de arena blanca y aforamientos rocosos. Es importante destacar que en las cercanías a los
principales centros poblados (Kavanayén, Kamarata, San Francisco y San Ignacio de Yuruaní) hay una asociación de
bosques y vegetación secundaria (matorrales), en diferentes estadíos sucesionales, que van desde matorrales bajos
dominados por sufrútices hasta bosques secundarios. Esta asociación está representada en el mapa como una com-
binación de tipos de vegetación, ya que el límite entre ellas es de difícil visualización en la imagen de satélite. Los
bosques de galería, a la escala de trabajo (1:250.000), tienen muy baja expresión espacial, debido a que estructuran
estrechas y largas franjas a lo largo de los riachuelos y ríos que conforman la red hidrológica del parque.
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Tabla 2.3. Extensión actual de los tipos de formaciones vegetales presentes en el Parque Nacional Canaima.
Formación vegetal Código Área (Ha) %
Bosque B 1.635.542,7 56,70
Arbustal A 68.347,4 2,37
Matorral M 1.509,0 0,05
Sabana S 728.346,8 25,25
Sabana inundable (morichal) Si 50.864,5 1,76
Herbazal Hr 3.238,2 0,11
Vegetación saxícola Vs 30.230,0 1,05
Asociación bosque y arbustal B/A 67.477,2 2,34
Asociación bosque y matorral B/M 93.972,6 3,26
Asociación bosque y sabana B/S 33.486,9 1,16
Asociación bosque y descubierto de vegetación B/Da 174,5 0,01
Asociación arbustal y bosque A/B 43.625,4 1,51
Asociación arbustal y sabana A/S 20.795,8 0,72
Asociación arbustal y vegetación saxícola A/Vs 43.530,5 1,51
Asociación matorral y sabana M/S 5.524,9 0,19
Sabana y arbustal S/A 8.785,2 0,30
Asociación vegetación saxícola y arbustal Vs/A 26.334,9 0,91
Tomando en cuenta el efecto que el gradiente altitudinal ejerce sobre la fsionomía y composición forística de
la vegetación, está fue subdividida considerando los límites altitudinales por tipo bioclimático (Tabla 2.4). Se ob-
tuvo que la vegetación adaptada a las zonas bajas, calientes o macrotérmicas, con temperaturas medias anuales
mayores de 24 ºC, en un 81,9% son bosques y en muy baja proporción, sabanas (16,4%).
En las zonas donde la temperatura oscila entre los 18 ºC y 24 ºC, o zona de bioclima ombróflo submesotérmi-
co, el bosque sigue siendo la formación vegetal más extendida (63,3%). Es en este bioclima donde la sabana,
asociada en algunos sectores con herbazales no-graminosos, muestra su mayor expresión espacial (29,2%), al
igual que los arbustales (108.614 ha, 4,8%). Es importante destacar la presencia, en las planicies aluviales entre
los ríos Kukenan y Yuruaní, de sabanas con palmas (Mauritia fexuosa), conocidas localmente como morichales,
las cuales ocupan 50.090 ha.
En los mayores niveles altitudinales, donde la temperatura oscila entre 6 ºC y 18 ºC, el bioclima es el ombróflo
mesotérmico y el tipo de vegetación más extendido es la asociado con aforamientos rocosos de arenisca, y por
ello denominado vegetación saxícola. Este tipo está localizado sobre los topes planos de las montañas tabulares
o tepuyes. También están presentes en las grandes grietas de las rocas los denominados bosques, arbustales y
herbazales tepuyanos.
Con relación a la representatividad de las formaciones vegetales, según el tipo bioclimático, los bosques sub-
mesotérmicos (B-3) comprenden el 50%, seguidos por los bosques macrotérmicos (B-2) (12,4%), mientras que
los bosques mesotérmicos (B-4) apenas alcanzan el 1% del área total del parque. En el bioclima submicrotér-
mico, los bosques localizados en las grietas y aforamientos rocosos de los tepuyes no tienen representatividad
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espacial, debido a la escala de trabajo (1:250.000). Por su alto nivel de endemismo, están constituidos por comu-
nidades únicas en términos de su fsonomía y composición forística.
La distribución geográfca natural de los arbustales está restringida a suelos de arenas blancas y/o aforamientos
rocosos. Los arbustales submesotérmicos (A-3) son los más extensos (3,8%), seguidos por los arbustales meso-
térmicos (A-4; 2,12%) que, en su mayoría, están asociados con herbazales no graminosos y bosques. En menor
proporción, están presentes los arbustales macrotérmicos (A-2; 0,23%), mientras que los submicrotémicos no
tienen expresión espacial a la escala de trabajo, pues aparecen como una formación vegetal asociada, en la
mayoría de los casos, con vegetación saxícola.
Las formaciones herbáceas están mejor representadas en el bioclima ombróflo submesotérmico, siendo la de
mayor expresión espacial la sabana (S-3, S/Bg-3). Este tipo de formación está asociada con herbazales sobre
turba (Hr-3), localizados en áreas de fácil acceso tales como las adyacencias a la troncal 10 y los que están en
las rutas turísticas; en las imágenes de satélite fue posible identifcar algunas de ellas, sin embargo es necesario
realizar estudios más detallados para mejorar la exactitud de sus límites. Es importante destacar que este tipo
de formación presenta una alta fragilidad ecológica y un alto grado de endemismo, razón por la cual deben ser
objeto de especial atención en los planes de manejo y conservación del parque.
Descripción de las formaciones vegetales
A continuación se describen, de manera general, a partir de la revisión de estudios preexistentes y las observa-
ciones de campo realizadas en este estudio, los tipos de vegetación del Parque Nacional Canaima representa-
dos en el mapa de vegetación (Figura 2.1).
Tabla 2.4. Distribución porcentual de las formaciones vegetales y su relación con el gradiente altitudinal existente en el Parque Nacional Canaima.
Bioclima
Condiciones
hídricas del
suelo
Formación
Vegetal
Macrotérmico (2) Submesotémico (3) Mesotérmico (4) Submicrotérmico (5)
Área (ha) %
(a)
%
(b)
Área (ha) %
(a)
%
(b)
Área (ha) %
(a)
%
(b)
Área (ha) %
(a)
%
(b)
No inundable:
Tierra frme
Bosque (B) 356.341,8 81,9 12,4 1.442.157,5 63,3 50,0 29.052,5 20,6 1,0
Arbustal (Ar) 6.597,1 1,5 0,2 108.614,0 4,8 3,8 61.088,1 43,3 2,1
Matorral (Ma) 7.033,9 0,3 0,2
Sabana (S) 71.349,3 16,4 2,5 665.782,7 29,2 23,1
Vegetación
saxícola (Vs)
50.894,3 36,1 1,8 5.670,5 100,0 0,2
Inundable:
áreas sometidas
a inundación ya
sea permanente o
estacional
Bosque
de galería (Bg)
3.102,0 0,1 0,1
Sabana
inundable (Si)
774,6 0,2 0,0 50.090,0 2,2 1,7
Herbazal
sobre turba
(Hr)
3.238,2 0,1 0,1
Subtotal 435.062,7 100,0 15,1 2.280.018,2 100,0 79,0 141.034,9 100,0 4,9 5.670,5 100,0 0,2
(a) Extensión con respecto al bioclima. (b) Extensión con respecto al área total del parque
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Figura 2.1. Tipos de vegetación presentes en el Parque Nacional Canaima. a) Bosque en piedemonte del Auyán-tepui. b) Bosque de galería
en matriz de sabana. c) Sabana graminosa con palmas en depresión (morichal). d) Herbazal no graminoso intercalado en sabana graminosa;
e) Herbazal no graminoso y Morichal. Al fondo las montañas tabulares típicas del parque (tepuyes). f) Sabana graminosa abierta y bosque en
piedemonte. Fotografías Luis Pérez.
Formación Boscosa
La formación boscosa, como elemento dominante en el paisaje, ocupa una superfcie de 1.830.653,7 ha, lo
que representa el 63,5% del área total del Parque Nacional Canaima. En algunos sectores están presentes
asociaciones de tipos boscosos o acompañados de otras formaciones vegetales, como los herbazales, ar-
bustales y matorrales. Estas asociaciones representan unidades cartográfcas mixtas, con bosques dominan-
tes o codominantes, dependiendo de la representatividad espacial de cada tipo boscoso. Entre ellos, están
los bosques ribereños de galería asociados con los cursos de agua, dentro de una matriz de sabana, que no
tienen expresión cartográfca defnida pero cuya superfcie es considerable si es tomada en cuenta la red de
drenaje presente en las extensas áreas de sabanas graminosas. También suelen observarse remanentes de
bosque no asociados con cursos de agua, cuyos límites o ecotonos, graduales con las formaciones adyacen-
tes, podrían sugerir que son el resultado de afectaciones antropogénicas recientes.
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Tomando en cuenta las variaciones altitudinales que dan origen a una gran diferenciación térmica espacial
en el parque, son cuatro los tipos de bosques que a continuación se describen de manera general.
Bosque Ombróflo Macrotérmico
(Unidades cartográfcas B-2, B/A-2 y B/M-2)
El bosque ombróflo macrotérmico está localizado a lo largo del río Caroní, en su margen derecha, y des-
de el río Carrao en sentido suroeste por el valle que conforma la subcuenca del río Akanan. Ocupa una
superfcie de 356.341,8 ha, lo que representa el 12,35% del área total. En algunos sectores está asociado
con vegetación secundaria (matorrales) y con vegetación herbácea. En el mapa está representado con
los símbolos B-2, B/A-2, B/M-2.
Estructuralmente están conformados por individuos de altura media (16 m –18 m) y emergentes hasta de
30 m. También están presentes los bosque bajos pero en menor proporción. Según CVG Tecmin (1989), las
especies dominantes son: Erisma uncinatum, Clarisia racemosa, Piptadenia sp., Inga alba, Couratari guianen-
sis, Pentaclethra macroloba, Myrcia bracteata y Vismia sp. Esta formación boscosa ha sido poco estudiada, por
lo que no se cuenta con sufciente información disponible para una descripción más detallada.
Bosque Ombróflo Submesotérmico
(Unidades cartográfcas B-3; B/A-3, B/S-3, B/Da-3 y B/M-3)
Este tipo de bosque representa el 50% (1.442.157,5 ha) del área de parque y cubre la mayor extensión
boscosa. Está identifcado en el mapa con el símbolo B-3; también conforma asociaciones con otros
tipos de vegetación como arbustales (B/A-3), herbazales (B/S-3) y matorrales (B/M-3). Está localizado
entre los 500 y 1.200/1.500 m snm, principalmente en las altiplanicies suavemente onduladas y en las
pendientes bajas que rodean las montañas de arenisca (tepuyes), sobre suelos superfciales, muy ácidos
y pobres en nutrientes. También está presente en las colinas y lomas de diabasa, cuyos suelos son más
ricos en nutrientes y en donde los indígenas Pemón establecen sus cultivos migratorios.
Según Hernández (1999) es clasifcado como bosque premontano siempreverde, con una alta abundancia
de epíftas. Posee una gran heterogeneidad estructural; por un lado, hay unidades de bosque denso alto
con grandes copas y estructuras complejas y por el otro, están presentes como mosaicos constituidos por
bosques altos, medios y bajos que, en algunos casos, está acompañado de matorral y herbazal. Las varia-
ciones estructurales están estrechamente relacionadas con la fsiografía y con características físicas de los
suelos. Los bosques altos y medios bien estructurados están caracterizados por alcanzar alturas que varían
entre 25 a 40 m y 15 a 25 m respectivamente, en donde árboles emergentes alcanzan alturas de hasta 47
m. La cobertura del dosel es heterogénea y el área basal varía entre 24 y 66 m
2
/ha.
Con relación a sus características forísticas, Hernández (1992) señala que existe una afnidad forística relati-
vamente alta entre los distintos tipos de bosque, debido a la cercanía geográfca entre los sitios y la estructura
del bosque, así como por el clima y la fase de desarrollo sucesional. Algunas de las especies más importantes
del bosque ombróflo submesotérmico son Dimorphandra macrostachya (Caesalpinaceae), Byrsonima sti-
pulacea (Malpighiaceae), Sloanea pittieriana (Elaeocarpaceae), Platycarpum rugosum (Rubiaceae), Endlicheria
nilssonii (Lauraceae), Sterigmapetalum guianense (Rhizophoraceae) y Caryocar montanum (Caryocaraceae).
En el sector norte del parque, en la zona de La Escalera, Hernández y Castellanos (2006) analizaron en
sus levantamientos que las especies más importantes de acuerdo a su abundancia y dominancia, en los
bosques del nivel premontano alto (1.000-1.500 m snm) fueron Licania intrapetiolaris, Sextonia rubra y
Micropholis spectabilis; en el premontano bajo (500-1.000 m snm), Eschweilera sp. y Protium spp. y en las
tierras bajas Clathrotropis cf. brachypetala y Mora gonggrijpii (B-3).
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Huber (1995b) documentó la presencia de un bosque de fsonomía irregular, con numerosos árboles
emergentes, predominando el bosque denso. Los árboles dominantes fueron Virola surinamensis (Myris-
ticaceae), Protium heptaphyllum (Burseraceae), Tabebuia insignis (Bignoniaceae), Anaxagorea petiolata
(Annonaceae), Alexa confusa (Fabaceae), Ruizterania ferruginea (Vochysiaceae), Licania micrantha (Chrys-
obalanaceae), Simarouba amara (Simaroubaceae), Minquartia guianensis (Olacaceae), Pouroma spp. (Ce-
cropiaceae) y Byrsonima stipulacea (Malphigiaceae). En las laderas de taludes bajos adyacentes a algunos
tepuyes las especies de árboles dominantes fueron Aspidosperma spp. (Apocynaceae), Caraipa densifolia
(Clusiaceae), Cassipourea guianensis (Rhizophoraceae), Clathrotropis macrocarpa (Fabaceae), Erisma unci-
natum, Ruizterania sp. (Vochysiaceae), Lecythis sabucaja (Lecythidaceae), Protium cuneatun (Burseraceae)
y Tapirira guianensis (Anacardiaceae).
Bosque Ombróflo Mesotérmico
(Unidades cartográfcas B-4 y B/A-4)
Este tipo de bosque está ubicado entre 1.500 y 2.000 m de elevación, cubriendo una superfcie de
29.050,5 ha, lo que representa el 1% del área total. Generalmente está localizado en los alrededores de
las pendientes superiores de los taludes verticales de los tepuyes que conforman la cadena oriental,
conocida como Ilú-tepui y el Macizo del Chimantá. Fue considerado por Huber (1995b) como bosques
nublados auténticos, al estar caracterizado por una alta frecuencia de neblina orogénica durante todo
el año. También está presente en la cumbre de algunos tepuyes bajos, tales como el Sororopán-tepui,
Carrao-tepui y Uaipán-tepui, donde no hay paredes rocosas que separan la cumbre de las laderas. Está
representado en el mapa con los símbolos B-4 y B/A-4 cuando está asociado con arbustales.
Estructuralmente, está conformado por árboles de baja altura, con el dosel denso y uniforme. En sus
levantamientos (a 1.500 y 1.825 m snm) Hernández (1999) estimó entre 16 y 37 m
2
/ha de área basal, en
donde las especies dominantes fueron Catostemma durifolius, Pouteria rigida, Myrcia amazonica e Ilex
sp. Florísticamente, predomina el género Bonnetia (Theaceae), el cual frecuentemente forma grandes
y densas colonias. Son particularmente abundantes Bonnetia tepuiensis y B. roraimae en las pendientes
superiores de la cadena de tepuyes orientales del Parque Nacional Canaima, Carrao-tepui y el Macizo
del Chimantá, mientras que en las pendientes elevadas del Auyán-tepui domina Bonnetia steyermarkii
(Steyermark 1967, citado por Huber 1995b).
Bosque Ombróflo Submicrotérmico
(Unidades cartográfcas no representadas en el mapa por la escala de trabajo)
El bosque ombróflo submicrotérmico, conocido como bosque tepuyano, está localizado por encima
de los 2.000 m de elevación. Emerge en las depresiones bajas o a lo largo de las ensenadas y en ríos
pequeños de las cimas de las altiplanicies de arenisca de los tepuyes y grandes macizos, tales como el
Auyán-tepui y Chimantá-tepui. Generalmente, está intercalado con vegetación herbácea y arbustiva.
Ocupa pequeñas extensiones no representadas en el mapa debido a la escala de trabajo.
Fisonómicamente es más homogéneo que los bosques nublados y posee pocas especies (Vareschi
1992, citado por Huber 1995b). Está conformado por un solo estrato de árboles, dominado por la espe-
cie Bonnetia, de tallo y ramas bifurcados y con pocas epíftas. El sotobosque es abierto y dominado por
grandes hierbas arrosetadas, especialmente Brocchinia spp., y otras hierbas bajas y arbustos. Sobre la roca
de diabasa crece un bosque mucho más abierto e irregular que los que están sobre arenisca.
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Formación Arbustiva
La formación arbustiva presente en el Parque Nacional Canaima es considerada como única con relación
a su diversidad fsonómica y composición forística. Tiene poca extensión y en general, no presenta conti-
nuidad espacial sino en parches a la escala de trabajo. Como formación dominante en las unidades carto-
gráfcas, el arbustal ocupa una superfcie total de 176.299,2 ha (6,1% del área total). Según las condiciones
climáticas, fue clasifcada como arbustal submesotérmico, mesotérmico y submicrotérmico. Está identifca-
do en el mapa con los símbolos A-2, A-3 y A-4 y en asociación con otros tipos de vegetación como A/B-3,
A/S-3 y A/Vs-4.
Arbustal Submesotérmico
(Unidades cartográfcas A-3, A/B-3 y A/S-3)
El arbustal submesotérmico está situado en niveles altitudinales que varían entre 800 y 1.500 m snm.
Huber (1994a) distinguió en las subcuencas Yuruaní-Arabopó y alto Kukenán cuatro tipos de arbustales
según el sustrato sobre el cual se desarrollan: arenisca, arena cuarzosa, concreciones ferruginosas y turba.
El arbustal sobre areniscas y arenas cuarzosas está caracterizado por la presencia de un estrato arbustivo
bastante denso, de 0,5 a 3 m de altura y de cobertura variable. Está distribuido irregularmente en grupos
grandes y densos intercalados con grupos menos densos, mientras que el de arena blanca conforma
pequeñas islas separadas por amplios espacios libres. Sobre sustrato de arenisca predominan especies
como Humiria balsamifera, Euphronia guianensis, Euceraea nitida, Macairea parvifolia, Pagamea capitata,
Notopora schomburgkii, Thibaudia nutans y otras. El estrato herbáceo asociado es discontinuo y no pre-
senta un patrón de distribución bien defnido. Las hierbas predominantes son gramíneas, tales como
Trachypogon vestitus, Axonopus pruinosos, Paspalum contractum, Echinolaena infexa, Thrasya petrosa; y
ciperáceas como Lagenocarpus guianensis, Scleria cyperina, y Rinchospora spp. Además de las especies
mencionadas, sobre arenas blancas es frecuente observar otras especies como Pera sp., Emmotum fagi-
folium, Simarouba amara, Matayba opaca, Gongylolepis benthamiana y Ternstroemia pungens.
Sobre sustrato pedregoso y de textura franco arcillosa, emerge un arbustal poco denso, pero estructura-
do en tres compartimientos bien defnidos: un estrato herbáceo discontinuo, un estrato arbustivo domi-
nante relativamente abierto y un estrato de arbustos y arbolitos emergentes de fsonomía muy peculiar.
El estrato herbáceo está constituido esencialmente por Axonopus pruinosus, Paspalum carinatum, Rhyn-
chospora barbata y Scleria cyperina. El estrato leñoso principal alcanza entre 0,3 y 2 m de altura, dominado
forísticamente por Bonnetia sessilis, Phyllanthus vacciniifolius, Cyrillopsis micranthus y Roupala montana. El
estrato emergente está conformado por individuos de hasta 8 m de altura de Bonyunia minor. Asociado
con suelos orgánicos y ocupando pequeñas áreas circulares hay un arbustal bajo y ralo dominado por
arbustos de Bonnetia sessilis, Chalepophyllum guianense, Pagameopsis maguirei o Digomphia laurifolia. El
estrato herbáceo está dominado generalmente por Brocchinia o Stegolepis.
Arbustal Mesotérmico y Submicrotérmico
(Unidades cartográfcas A-4 y A/Vs-4)
El arbustal mesotérmico y submicrotérmico (sin expresión espacial en el mapa debido a la escala) son co-
munidades con alto endémismo y forman parte de la provincia forística Pantepui. Aparecen por encima
de los 2.000 m snm, en las cumbres planas y accidentadas de los tepuyes más extensos del parque, como
el Auyán-tepui y el Chimantá. Están presentes principalmente en depresiones y grietas protegidas de los
fuertes vientos a los que están sometidos constantemente. Normalmente son comunidades vegetales
muy ralas con altura de copas entre 0,2 y 2 m, enraizadas directamente sobre la roca sin sustrato. En es-
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tos ambientes, la humedad del aire es alta y permanente, lo que propicia que los troncos y ramas de los
arbustos y arbolitos estén cubiertos por abundantes musgos y líquenes. Los elementos leñosos crecen
en forma bastante aislada siendo las especies leñosas dominantes: Bonnetia roraimae, Maguireothamnus
speciosus, Cyrilla racemifora, Marcetia taxifolia, Befaria imthurnii, Ugni myricoides y Thibaudia nutans, entre
otras (Huber 1994a).
Formación Herbácea
La vegetación herbácea ocupa 787.996,5 ha, lo que representa el 27% del área total. Conforma un paisaje
característico dependiendo del componente forístico dominante. Recibe el nombre de “sabana” si está do-
minado por un estrato herbáceo de composición graminosa y de “herbazal” si, por el contrario, está formado
por hierbas diferentes a las gramíneas y localizado sobre suelos de turba. Huber y Alarcón (1988) distin-
guieron, de acuerdo al aspecto fsonómico y forístico predominante, los siguientes tipos de herbazales: 1)
Sabana graminosa que puede estar asociada con un estrato leñoso (sabanas arboladas) o no (sabanas abier-
tas) - cuando está acompañado por palmas, las denominan sabanas en planicies inundables con palmas
(morichales) - y 2) Herbazal no graminoso que puede ser abierto o arbustivo.
En este estudio y atendiendo la escala de reconocimiento (1:250.000), la vegetación herbácea fue clasifcada
de acuerdo a la fsonomía de la forma de vida dominante y a las condiciones climáticas donde habitan. Se
registraron los siguientes tipos de herbazales: Sabana macrotérmica (71.349,3 ha 2,47% del área total del
parque) y Sabana submesotérmica (665.782,7 ha, 23,8%), identifcados en el mapa como S-2 y S-3, respec-
tivamente. Las sabanas también están asociadas con bosques de galería, así como con arbustales (S/Bg-2,
S/Bg-3 y S/A-3) y con suelos sometidos a inundación, ya sea permanente o estacional (Si-3). El herbazal no
graminoso presenta características fsonómicas y forísticas particulares y posee un alto nivel de endemismo.
En el mapa está identifcado como Hr-3.
Sabana
(Unidades cartográfcas S/Bg-2, Si-3, S/A-3, S-3, S/Bg-3, Si-3)
La sabana graminosa macrotérmica está extendida hacia el sur y el oeste del Auyán-tepui, en los valles
de Urimán, Kamarata, Cucurital (S/Bg-2) y hacia el nordeste de Canaima. Está conformada por un estrato
herbáceo de densidad variable, dependiendo de las condiciones edáfcas donde se desarrolla y alcanza
alturas entre 0,2 y 1 m. En algunos casos está acompañada por elementos leñosos aislados, tales como
arbustos y árboles, denominándose sabanas arbustivas o arboladas y en caso contrario, sabanas abiertas.
Florísticamente está dominada por gramíneas tales como Trachypogon vestitus, Axonopus pulcher, Panicum
olyroides, Thrasya sp., Paspalum lanciforum, Echinolaena infexa (Poaceae), Scleria cyperina, Bulbostylis para-
doxa (Cyperaceae) y Perama hirsuta (Rubiaceae). Están presentes también, muy esporádicamente, algunos
arbustos o árboles bajos como Byrsonima crassifolia (Malpighiaceae), Palicourea rigida (Rubiaceae) y Curate-
lla americana (Dilleniaceae) (Rivera 1998). En las planicies inundables localizadas al sur del parque, el paisaje
está dominado por la palma moriche (Mauritia fexuosa), la cual está asociada típicamente con los cursos de
agua y pequeñas depresiones (Huber 1994a, 1995b).
A lo largo del sector Oriental del Parque Nacional Canaima, en sentido norte-sur están localizadas las
mayores extensiones de herbazales. Entre 750 y 1.300 m de altitud hay dos tipos de sabana. El primero
de ellos es la sabana abierta inarbolada (S-3, S/Bg-3) ubicada hacia el noreste del parque. Según Huber
(1995b), posee un estrato herbáceo de densidad variable, superior a 1 m de altura, el cual está dominado
por Axonopus pruinosus, A. kaietukensis, Trachypogon vestitus, Echinolaena infexa y Leptocoryphium lana-
tum. Las ciperáceas más comunes son Bulbostylis paradoxa, Rhynchospora globosa, Hypolytrum pulchrum y
Scleria cyperina. Se encuentran también, pero ocasionalmente, Buchnera weberbaueri (Scrophulariaceae),
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Polygala spp. (Polygalaceae) y Sisyrinchium vaginatum (Iridaceae). Los elementos leñosos son muy esca-
sos y generalmente bajos, como Palicourea rigida (Rubiaceae), Byrsonima verbascifolia (Malpighiaceae) o
pequeñas plantas de Eugenia punicifolia (Myrtaceae) o Casearia sylvestris var. lingua (Flacourtiaceae). El se-
gundo tipo, sabana inundable (Si-3), crece hacia el sudeste del área de estudio, en el valle del río Karuay,
entre 750 y 1.000 m de altitud. Este herbazal, inundado estacionalmente, está formado por un estrato
graminoso denso de 1,5 m a 2 m de altura y presenta extensas comunidades de palma moriche (Mau-
rita fexuosa) en forma diseminada. El estrato herbáceo, rico en especies, es dominado por gramíneas
(Hypogynium virgatum, Andropogon spp., Panicum spp.), ciperáceas (principalmente especies variadas de
Rhynchospora y Bulbostylis), y otras como Byttneria genistella, Waltheria sp. (Sterculiaceae), Eriocaulon sp.
(Euriocaulaceae), Xyris spp. (Xyridaceae) y Phyllanthus spp. (Euphorbiaceae). También aparecen arbustos
bajos como Miconia stephananthera (Melastomataceae), Mahurea exstipulata (Clusiaceae) o endémicas
como Piper sabanaense y P. tamayoanum (Piperaceae), aún cuando están restringidos al interior de las
grandes extensiones de colonias de palma moriche (Huber 1995b).
Herbazal
(Unidad cartográfca Hr-3)
El herbazal, considerado como el más característico de la Guayana venezolana, fue dividido por Huber
(1995b) en cuatro tipos, distinguiéndolos en su composición forística y estructura fsionómica, a saber:
• Herbazal de hoja ancha, dominado por especies variadas de Rapateaceae ampliamente extendidas
en las tierras altas de la Guayana y en algunas localidades de las tierras bajas e intermedias
• Herbazal tubiforme, dominado por hierbas tubiformes de Bromeliaceae o Sarraceniaceae, presentes
en las tierras intermedias y altas de la Guayana
• Herbazal arrosetado, dominado por hierbas en rosetas densas de Xyridaceae y Eriocaulaceae, las cua-
les son frecuentes en algunas cimas de los tepuyes
• Herbazal fruticoso, presenta un estrato herbáceo mezclado con numerosos subarbustos bajos.
Estos tipos de herbazales presentan una o más especies de Rapateaceae. Así, por ejemplo, las especies
de está familia en los herbazales montanos han alcanzado un alto grado de diferenciación, lo que se
evidencia en el género Stegolepis, considerado como el elemento forístico más característico de este
bioma en la región Guayana. De las 31 especies de Stegolepis reconocidas en la fora de la Guayana
venezolana, al menos 17 de ellas son predominantes en los herbazales altotepuyanos. Además, cuatro
géneros de Rapateaceae (Amphiphyllum, Kunhardtia, Marahuacaea y Phelpsiella) son endémicos de la
Guayana venezolana (Huber 1995b). Estas especies, dada su clara diferenciación altitudinal, proporcio-
nan uno de los más importantes criterios forísticos para distinguirlos entre aquellos de las tierras bajas y
de los herbazales de las tierras altas e intermedias de la Guayana venezolana (Huber 1988). En el bioclima
ombróflo submesotérmico, ocupan una superfcie aproximada de 3.238 ha y están identifcados con
el símbolo Hr-3. Sin embargo, es necesario realizar estudios detallados para ubicarlos espacialmente y
establecer con mayor precisión sus límites. En las extensas y rocosas altiplanicies del sur y del este del
Auyán-tepui, entre 1.800 y 2.400 m de latitud, están distribuidas pequeñas islas de vegetación mixta
(herbácea y arbustiva) de manera dispersa y numerosa, dominadas por herbáceas arrosetadas como
Orectanthe sceptrum (Xyridaceae) y algunas especies de Eriocaulaceae (Huber 1995b).
En las cimas de las altiplanicies interiores del macizo del Chimantá hay una gran variedad de tipos de ve-
getación herbácea (Huber 1992), ampliamente dominada por Stegolepis ligulata (Rapateaceae), especie
endémica de hoja estrecha. También, está presente una amplia variedad de comunidades de plantas casi
monoespecífcas y herbazales relativamente abiertos sobre arenas superfciales que suprayacen a las are-
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niscas desnudas, hasta herbazales arbustivos extremadamente densos y ricos en especies que crecen sobre
la turba profunda. Las hierbas más importantes estan agrupadas en las familias Cyperaceae, Xyridaceae,
Eriocaulaceae, Bromeliaceae, Sarraceniaceae, Orchidaceae, Iridaceae, Liliaceae y Lentibulariaceae; acompa-
ñadas por arbustos y subarbustos como Theaceae, Ericaceae, Melastomataceae, Asteraceae, Ochnaceae,
Rubiaceae y Santalaceae (Huber 1995b). La vegetación herbácea en la cima de los tepuyes del macizo de
los Testigos está compuesta por especies arrosetadas con presencia de arbustos bajos y subarbustos. Entre
ellos hay una forma reducida de Chimantaea lanocaulis (Asteraceae), en la cima del Murisipán-tepui.
Sobre superfcies rocosas y en pequeños parches de herbazales, hay abundantes individuos de la espe-
cie Stegolepis humilis, mientras que en áreas pobremente drenadas crecen colonias mayores de Brocchi-
nia tatei (Bromeliaceae) (Huber 1995b).
Vegetación Saxícola
(Unidades cartográfcas Vs-4, Vs/A-4 y Vs-5)
Este tipo de vegetación está localizada sobre las superfcies rocosas de los grandes tepuyes. Ocupa una
superfcie de 56.564,8 ha, que representan el 2% del área total. La mayoría de las especies que la con-
forma no incluye plantas vasculares, sino organismos de estructuras más simples como algas, hongos y
líquenes. También están presentes algunas comunidades de plantas superiores aisladas que, en las fases
colonizadoras, ocupan nichos sucesionales avanzados y además, han desplazado las formas de vida ta-
losas o criptogámicas, tales como hierbas o subarbustos altamente especializados, que no pudieron ser
catalogados dentro de los herbazales o arbustales (Huber 1995b).
En el parque predominan comunidades pioneras sobre substratos rocosos abiertos de las tierras altas,
como en el Roraima, Kukenán-tepui, Aprada-tepui, en las vertientes orientales del Auyán-tepui y en al-
gunas cimas del macizo del Chimantá. Según Ahti (1992), las primeras especies colonizadoras de los
aforamientos rocosos de las tierras altas de la Guayana son las cyanobacterias, como Stigonema, las
cuales son responsables por el color negro característico de las superfcies rocosas abiertas. Además,
hay una variedad de líquenes y fruticosos asociados, como Siphula, Caloplaca, Xanthoparmelia y Usnea,
particularmente abundantes en el macizo del Chimantá. Entre las plantas vasculares, las colonizadoras
más importantes son las especies de Bromeliaceae, familia que agrupa a muchas especies endémicas
Lindmania, Navia y Brocchinia. Sobre el macizo del Chimantá hay, Lindmania como L. subsimplex forman-
do densas y extensas alfombras sobre las superfcies rocosas planas (Huber 1995b). En el mapa, están
representadas como Vs-4 y Vs-5, y Vs/A-4 cuando están acompañadas con arbustales.
Heterogeneidad del paisaje
El Parque Nacional Canaima está conformado por un mosaico de bosques, sabanas, arbustales y vegeta-
ción sobre aforamientos rocosos. Diversos autores (Hernández y Folster 1994, Dezzeo 1994, Hernández
1987a, Folster 1986, 1994), postularon que esa variedad de coberturas representa una etapa transicional
de un proceso dinámico de cambio de la vegetación boscosa hacia comunidades herbáceas, ocasiona-
do principalmente por una combinación de fragilidad latente y baja capacidad de recuperación de la
vegetación boscosa ante los incendios forestales, principal agente desencadenante de tal proceso.
En el sector oriental del parque, a lo largo de la carretera troncal 10 que va en sentido norte-sur, la cobertura
boscosa ha sido reemplazada en la mayoría de los casos por sabanas graminosas. En el sector nor-este del
parque y en las adyacencias de las poblaciones de Canaima y Kamarata, están presentes áreas menos ex-
tensas de sabana rodeadas por bosques en diferentes estados sucesionales (matorrales bajos y altos y bos-
que secundario). Las áreas boscosas con mayor continuidad espacial están ubicadas en el sector occidental
del parque y coinciden con los sectores de mayor difcultad de acceso y aislamiento geográfco.
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En el parque, fueron identifcados tres tipos de paisajes (Figura 2.2) cuyos elementos característicos son: un
primer paisaje constituido por una matriz de sabana graminosa, entrecruzada por bosque de galería e inter-
calada con herbazales no-graminosos y arbustales submesotérmicos. También están presentes fragmentos
de bosques submesotérmico de tamaño variable (desde < 6 ha hasta grandes extensiones de 45 mil ha),
que han quedado relictos del bosque original. Tales elementos, en conjunto con las montañas tabulares de
arenisca (tepuyes), le conferen una apariencia y belleza escénica única en el mundo. Es en este paisaje don-
de están localizados los principales centros poblados del parque: San Ignacio de Yuruaní, San Francisco de
Yuruaní y Kavanayén en el sector oriental y Canaima, Kamarata y Urimán en el sector occidental del parque.
El segundo paisaje, el más extendido, está conformado por grandes extensiones de bosque continuo de
cobertura variable. En aquellos sectores del bosque adyacentes a los principales centros poblados (Ka-
marata, Canaima), hay un patrón incipiente de transformación de la cobertura boscosa hacia matorrales y
sabanas para los alrededores de Kavanayén, como los señalados por Elcoro y Vera (1986) y Dezzeo y García
(1986). Tal patrón pudiera ser el resultado del proceso de degradación de los bosques (deforestación y
sabanización), producto de la desestabilización del sistema de conuco, como resultado de la integración
de la población indígena al mercado de turismo, tal como lo refrió Medina (2000) para el sector Kamarata.
Figura 2.2. Tipos de paisajes del Parque Nacional Canaima.
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El tercer paisaje está constituido por sobre las grandes superfcies planas y altas de las montañas tabu-
lares (tepuyes), incorporando al paisaje del parque una estructura única en el mundo y de gran belleza
escénica. En ellas la matriz dominante es la vegetación sáxicola, intercalada con herbazal, arbustal y
bosque en las grietas de las rocas, sobre suelo poco profundo. Estos ambientes han sido incluidos en la
provincia ftogeográfca Pantepui.
Vegetación de los sectores Kavanayén y Yuruaní-Paraitepui de Roraima
Con la fnalidad de profundizar en las características de la vegetación del parque, fueron seleccionadas dos áreas
(ventanas), tomando como criterios básicos: la densidad de población, el impacto de la población humana sobre las
comunidades vegetales y la afuencia de turistas. Para las ventanas seleccionadas se confeccionaron dos mapas de
vegetación a escala 1:100.000 y se realizaron levantamientos forísticos y estructurales de los bosques. Dichas ventanas
incluyen la población de Kavanayén y su área de infuencia y el eje San Francisco de Yuruaní – Paraitepui de Roraima.
Cartografía y clasifcación de la vegetación
Los mapas de vegetación de las ventanas seleccionadas fueron obtenidos a partir de la clasifcación supervisada y no
supervisada de un recuadro extraído de las imágenes de satélite 001-56, 233-56-1 y 233-57 georeferenciadas usando
ERDAS Imagine 8.4. Este procedimiento consistió en el ordenamiento y procesamiento de cada uno de las celdas
(píxeles) , que conforman la imagen de satélite, dentro de un número determinado de clases individuales o categorías
de datos, de acuerdo al valor de refectancia del espectro electromagnético de cada píxel (ERDAS 1999).
En primer lugar se realizó la clasifcación no supervisada del recuadro seleccionado, dando como resultado un mapa
de vegetación preliminar. El mapa resultante fue verifcado en campo, en donde fueron establecidos los patrones
de interpretación a partir de los tipos de vegetación observados. Estos tipos fueron georeferenciados (latitud y lon-
gitud) con la ayuda de un GPS y del programa OZI Explorer. Sobre las imágenes, se delinearon polígonos alrededor
de las áreas conocidas (latitud y longitud) y defnieron patrones o clases interpretativas en cada tipo de vegetación
observada en campo. Estas, a su vez, fueron sobrepuestas a la imagen de satélite, lo que permitió seleccionar aque-
llas celdas como patrones de los tipos de vegetación registrados en campo.
Adicionalmente, se obtuvieron patrones interpretativos de vegetación a partir de estudios detallados de vegeta-
ción realizados previamente en el área de estudio (Hernández 1994, Ramírez 1999, Huber 1995b, entre otros).
Siguiendo el sistema de clasifcación adoptado en este estudio, se incorporaron características estructurales de
la vegetación a un nivel jerárquico inferior, como elementos diferenciadores de los tipos de vegetación arbus-
tiva y arbórea a escala 1:100.000. Estos elementos están referidos específcamente a la altura y a la cobertura
horizontal del elemento leñoso dominante (Tabla 2.5).
Selección de los sitios de muestreo y establecimiento de parcelas
La selección de los sitios de muestreo obedeció al tipo de bosque caracterizado en función de la altura (alto >
25m, medio entre 15 y 25m y bajo < 15m) y cobertura del dosel (denso > 75%) medio entre 50 y 75% y ralo < de
50%), su representatividad espacial y la accesibilidad. Luego de considerar estos criterios, fueron seleccionadas
varias comunidades boscosas, en donde se establecieron parcelas de 20 x 50 m (0,1 hectárea), las cuales fueron
distribuidas de la siguiente manera:
• En el sector Kavanayén, siete parcelas en los bosques: alto denso, alto ralo, medio ralo y bajo denso, con una
parcela en cada uno, mientras que en el bosque medio denso se establecieron tres parcelas, debido a su
extensión en el sector.
• En el eje San Ignacio de Yuruaní, cinco parcelas en los siguientes tipos de bosque: alto denso, alto medio,
medio denso. En el bosque medio medio fueron levantadas dos parcelas.
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En cada parcela fueron registrados y medidos todos los árboles mayores a 10 cm de diámetro a la altura de pe-
cho (DAP); además, se hicieron estimaciones de la altura de cada árbol. Cada uno fue identifcado por su nom-
bre común en lengua Pemón. Los nombres científcos de las especies referidas fueron obtenidos del estudio
forístico y por comparación con los listados forísticos existentes para la zona de estudio.
Vegetación del sector Kavanayén
El sector Kavanayén está ubicado en la cuenca alta del río Caroní, en la zona central del Parque Nacional Canaima,
Municipio Autónomo Gran Sabana, Estado Bolívar. En dicho sector está asentada la población de Kavanayén, ocu-
pada por indígenas del pueblo Pemón. Ellos constituyen actualmente el tercer grupo indígena numéricamente
más importantes del país (Rivera 1998).
Para efectos de este estudio el área fue delimitada tomando en consideración la ubicación de la población de Kava-
nayén y su zona de infuencia, así como la accesibilidad a los sitios de interés, para verifcar los tipos de vegetación
presentes y áreas de interés turístico. Una ventana de 12.523 ha fue delimitada entre las siguientes coordenadas
geográfcas: latitud norte 5°40´6” y 5°34´13” y latitud este 61°49´25” y 61°41´8”.
Este sector está conformado por un variado mosaico fsiográfco. Posee variaciones en altura que van desde 1.030 m
snm en la zona de colinas y lomeríos ubicadas al oeste de la población de Kavanayén, hasta 2.400 m snm al norte,
en el macizo Ptari, el cual es un sistema montañoso pequeño conformado por tres montañas tabulares separadas.
La montaña principal es Ptari-tepui o Cerro Budare y la segunda es el Carrao-tepui al noreste del Ptari-tepui. La cima
del Ptari-tepui está dominada por una superfcie rocosa abierta, mientras que el Carrao y el Sororopan-tepui están
densamente cubiertos por vegetación boscosa (Huber 1995a).
El sector de Kavanayén posee un clima caracterizado por un régimen isotérmico con oscilación promedio anual de
la temperatura (diferencia entre el mes más cálido y el más frío) menor a 3 °C y amplitud térmica diaria entre 14 y
17 °C (Galán 1984, Hernández 1987). Debido a las variaciones altitudinales, la temperatura media anual en la zona
de estudio fuctúa entre 17°C y 24 °C (Hernández 1999). El intervalo altitudinal total del área está ubicado entre los
1.030 y 2.000 m snm. Esta variación la ubica en el piso térmico o altitudinal submesotérmico. Este piso térmico, en
Tabla 2.5. Características estructurales utilizadas en la clasifcación de vegetación a escala 1:100.000.
Formación
Vegetal
Tipo de
Formación
Clases de
Altura (m)
Clases de
Cobertura (%)
Tipo de Bosque Código
Arbórea
Bosque
Alto > 25
Medio 15 - 25
Bajo < 15
Denso > 75
Medio 50 - 75
Ralo < 50
Alto Denso B1
Alto Medio B2
Alto Ralo B3
Medio Denso B4
Medio Medio B5
Medio Ralo B6
Bajo Denso B7
Bajo Medio B8
Bajo Ralo B9
Bosque de galería - - - - Bg
Arbustiva
Arbustal - - - - A
Matorral
Alto > 4 - - - M1
Bajo < 4 - - - M2
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conjunto con la distribución de la precipitación, determina la zona bioclimática. Galán (1984), siguiendo la relación
existente entre precipitación, evapotranspiración y temperatura de Holdrigde, clasifcó el área como muy húmedo
premontano.
El sector está conformado por una gran variedad de paisajes geomorfológicos, destacando las montañas tabulares
de arenisca. Otros paisajes son los “Hog back” o lomo de cuestas, los piedemontes en las partes inferiores de los
tepuyes y las lomas y colinas de diabasa. Geológicamente corresponde a la Provincia Roraima, con predominancia
de rocas areniscas e intrusiones de diabasa.
Representatividad, distribución y extensión de la vegetación del sector Kavanayén
El mapa de vegetación del sector Kavanayén fue elaborado mediante la interpretación de las imágenes de saté-
lite y la verifcación de campo (Mapa 2). De su análisis, se obtuvo que el sector está conformado por cuatro tipos
de formación vegetal, siendo el más representativo el bosque, el cual ocupa el 35,8% del área (5.503 ha), seguido
por la sabana graminosa (29,6%) y el arbustal (18,0%). En menor proporción, pero no menos signifcativo, está
el matorral en diferentes estados sucesionales (16,7%). El herbazal no graminoso, debido a las limitaciones del
sensor remoto utilizado, no pudo ser delimitado para su representación espacial. Sin embargo, al sureste de
Kavanayén, en la vía hacia Mantopai, están intercalados dentro de la matriz de sabana.
Los tipos de formación presentes en el sector Kavanayén fueron, previa verifcación de campo, clasifcados se-
gún el tipo de formación vegetal dominante. Fueron conformadas asociaciones vegetales cuando la separación
espacial entre tipos de vegetación no fue posible. En este caso la unidad cartográfca fue identifcada colocando
inicialmente el tipo dominante y separándolo con una barra del tipo de vegetación asociada. La Tabla 2.6, ilus-
tra la extensión y distribución porcentual de los tipos de formación vegetal con respecto al área de la ventana
seleccionada.
Tabla 2.6. Extensión y distribución porcentual de la vegetación del sector Kavanayén con respecto al área total de la ventana seleccionada.
Tipo de formación vegetal Código
Área
(ha)
%
Bosque Alto Medio Ombróflo Submesotérmico B2-3 1221,0 7,94
Bosque Medio Denso Ombróflo Submesotérmico B4-3 1299,8 8,45
Bosque Alto Medio/Bosque Medio Denso Ombróflo Submesotérmico B2/B4-3 902,6 5,87
Bosque Alto Medio/Matorral Alto Ombróflo Submesotérmico B2/M1-3 215,6 1,40
Bosque Medio Denso/Bosque Alto Denso Ombróflo Submesotérmico B4/B1-3 55,8 0,36
Bosque Medio Denso/Matorral Alto Ombróflo Submesotérmico B4/M1-3 1808,0 11,75
Arbustal/Sabana graminosa abierta Ombróflo Submesotérmico A/S-3 2762,7 17,95
Matorral Alto Ombróflo Submesotérmico M1-3 16,9 0,11
Matorral Bajo Ombróflo Submesotérmico M2-3 638,7 4,15
Matorral Alto/Bosque Alto Ralo Ombróflo Submesotérmico M1/B2-3 8,7 0,06
Matorral Alto/Bosque Bajo Ralo Ombróflo Submesotérmico M1/B9-3 1910,8 12,42
Sabana graminosa abierta Ombróflo Submesotérmico S-3 2625,2 17,06
Sabana graminosa abierta/Arbustal Ombróflo Submesotérmico S/A-3 1921,6 12,49
Área total 15387,4 100,00
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Es importante destacar que, como resultado de las actividades de agricultura de subsistencia de los po-
bladores de la zona, el 25,6% del bosque conforma una asociación de bosque degradado y matorral (ve-
getación secundaria), en diferentes etapas sucesionales. Esta asociación vegetal está presente al este de la
población de Kavanayén, en una franja en sentido norte-sur que bordea el piedemonte de arenisca donde
está ubicado dicho poblado. Allí también están presentes, dentro de la matriz de bosque, pequeñas áreas
de vegetación secundaria baja (matorral bajo), conformada por sufrútices y hierbas de no más de 1,5 m
de altura.
Aspectos estructurales de los bosques
En los bosques del sector Kavanayén, fueron registrados 465 individuos con DAP mayor a 10 cm en las siete
parcelas de 0,1 ha muestreadas. El bosque alto de cobertura media a rala (Parcelas 2 y 7) está localizado en
zonas de altiplanicie, con pendientes que varían entre 0-2%, sobre suelos profundos y sin aforamientos ro-
cosos; el mantillo es casi inexistente. Estructuralmente, el bosque está conformado por un estrato superior
con alturas que varían entre 25 y 30 m, un estrato medio entre 14 y 20 m y uno inferior entre 8 y 14 m. El
sotobosque varía de ralo a denso con abundantes bromelias, así como heliconias, Ingas y regeneración de
bejucos (Bauhinia sp.).
Por su parte, el bosque medio en altura (20-24 m) varía en cobertura como sigue: bosque denso con emergen-
tes de hasta 40 m de altura en paisaje de planicie y bosque medio sin emergentes en paisaje de lomerío. Los
primeros predominan sobre suelos profundos, aguachinados en época de lluvia. Presentan abundantes palmas
del género Euterpe y otros, así como presencia de abundantes epíftas y bejucos en áreas de claros. La presencia
de claros, producto de la caída natural de árboles, es común en estas comunidades boscosas. Los bosques me-
dios, sin emergentes, se desarrollan sobre suelos que varían desde superfciales hasta profundos, con bloques
rocosos en superfcie y en pendientes de 15 a 35%.
Al noreste de la población de Kavanayén, en el sector Mantopai, sobre suelos superfciales con abundante
hojarasca, que varian entre 32 y 37 cm de profundidad y en laderas con pendientes entre 5% y 35%, están pre-
sentes manchas de bosques dominados, en un 90%, por una sola especie (Dimorphandra dissimilis, Nº colección
WD5693). El dosel es continuo (20 y 24 m) y de cobertura densa (> 75%). El sotobosque es ralo con abundante
regeneración de especies arbóreas. Este bosque es usado por los pobladores de la zona para cacería de lapa
(Cuniculus paca) y extracción de madera. Durante la verifcación de campo observaron árboles muertos en pie,
producto de la quema a la que fueron sometidos ocasionalmente. Este tipo de bosque presenta una distribu-
ción restringida, pues en posteriores verifcaciones no fueron identifcados.
Los bosques bajos en altura y ralos en cobertura (densidad de copas <50%), generalmente están asociados a inter-
venciones antropogénicas (quema y extracción de madera). Mayormente, se observaron en las áreas de transición
entre el bosque denso y la sabana y/o arbustal, cercanos a carreteras o vías de acceso. La cobertura del dosel es
discontinua, con abundantes árboles caídos que llegan a conformar claros de tamaño variable. La altura del dosel
varía entre 10 y 16 m, con algunos emergentes de hasta 23 m. El número de árboles (590 ind/ha) es el menor re-
gistrado para los tipos de bosques estudiados del sector Kavanayén.
La distribución diamétrica de los árboles en los diferentes tipos boscosos es regular (Tabla 2.7), disminuyendo el
número de árboles en la medida que asciende hacia las clases diamétricas superiores. De acuerdo a los valores
presentados, los bosques altos ralos y medios densos son los más parecidos estructuralmente. Los medios ralos
sólo contienen individuos de hasta 40 cm DAP, lo que pudiera ser consecuencia de las fuertes quemas a las que
estuvieron sometidos hace aproximadamente 60 años (comunicación personal por pobladores de la zona). El
área basal y el número de árboles, extrapolados a una hectárea, son bajos para aquellos bosques que han sido
fuertemente intervenidos, principalmente por extracción de madera y por quema.
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Tabla 2.7. Número de árboles por categoría diamétrica para un décimo (0,1) hectárea, altura promedio del dosel y área basal de los bosques
del Sector Kavanayén.
Tipo de bosque
Nº de árboles por clase diamétrica (cm)
Nº total
de árboles
Altura
del dosel
Área
basal
m
2
/ha
10-20 20-30 30-40 40-50 50-60 >60
0,1
ha
1,0
ha
Bosque alto denso (P7) 18 14 14 1 1 1 49 490 24-35 3.23
Bosque alto ralo (P2) 62 12 8 6 4 2 94 940 25- 30 4.93
Bosque medio denso (P5) 39 20 13 7 1 1 81 810 20-25 4.36
Bosque medio denso (P3) 56 19 7 3 3 1 89 890
20-22 m
con emergentes
3.88
Bosque medio ralo (P4) 73 15 5 - - - 93 930 15-18 4.34
Bosque bajo ralo (P6) 38 17 2 1 1 - 59 590 13-15 2.04
En los bosques altos de cobertura media (P2) y medios de cobertura densa (P3), se observaron los individuos de
mayor diámetro. Las especies con representantes en las categorías superiores son Dimorphandra macrostachya
(Awarkai–dek), Poreta-dek y Licania cf. micrantha (Makara-dek >40 cm). Es importante destacar que en general,
los bosques estudiados, debido a la cercanía con las comunidades indígenas, presentan evidencias de interven-
ción, como son tocones de árboles caídos y carbón vegetal en la superfcie del suelo y sobre algunos troncos.
Aspectos forísticos
El número de morfoespecies de árboles estuvo entre 6 y 33 en las parcelas de 0.1 ha. En el área total de mues-
treo (0,7 ha) fueron registradas 97 morfoespecies. El bosque con mayor número de especies fue el bosque alto
(33 especies) (Tabla 2.8), seguido por el bosque medio (31 y 26 especies) y fnalmente, el bosque bajo con 14
especies. Este último presenta evidencias de intervenciones recientes. Es importante destacar que en el bosque
medio (parcela P1), sólo seis especies fueron inventariadas, siendo la más importante Dimorphandra dissimilis
(especie endémica).
Tabla 2.8. Valores de diversidad para árboles con DAP > 10 cm en los bosques de Kavanayén.
Diversidad Bmd (P1) Bar (P2) Bmd (P3) Bmr (P4) Bmd (P5) Bbr (P6) Bad (P7)
N° de especies 6 33 31 26 31 14 33
N° de árboles 54 103 88 93 81 62 67
Índice de Shanon-Wiener 0,52 3,19 2,97 2,52 3,01 2,25 3,19
Equidad (E) 0,29 0,91 0,87 0,77 0,88 0,85 0,91
La diversidad, según el Índice de Shanon-Wiener, indica que el bosque medio denso de la parcela 1 es menos
diverso por representar el valor más bajo (Tabla 2.9). En este caso, las especies raras son prácticamente inexisten-
tes. El bosque alto (parcelas 2 y 7) mostró el mayor índice de diversidad y de equidad, indicando que las especies
presentes en este bosque tienen valores de abundancia más similares entre sí, que aquellos valores obtenidos
de las especies presentes en los bosques bajos y medios.
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En el bosque medio en altura y denso en cobertura (parcela 3 y 5), a pesar de presentar el mismo número de es-
pecies, el índice de diversidad varía debido fundamentalmente a que la abundancia de los árboles por especie
es más homogéneo en la parcela 3. Sin embargo, es considerado como un bosque diverso. Los bosques medios
y bajos de cobertura rala presentan menores valores de diversidad y de equidad, es decir que las distintas espe-
cies aquí registrados presentan valores de abundancia más desiguales que en los otros bosques. Connel (1978)
sugiere que el nivel de perturbación es un factor crítico para determinar la diversidad de especies y que a mayor
número de especies arbóreas, mayor porcentaje de especies raras en los bosques. Esto podría interpretarse
como consecuencia de la alta dinámica de claros en esas comunidades.
La Tabla 2.9 muestra un resumen de las especies con mayor Índice de Valor de Importancia (IVI) por tipo de bos-
que estudiado. Este índice viene dado por la suma de la abundancia relativa (Ab%) y el área basal relativa (Do%)
de cada especie (Curtis y Mcinstosh 1950). En los bosques altos se registraron 33 especies (DAP>10 cm en 1.000
m
2
), de las cuales 15 y 18, respectivamente, representan el 80 y 81% del IVI y el restante 20%, lo conforman las
denominadas especies raras, es decir aquellas especies que presentan un solo o pocos individuos en el área de
muestreo. En el bosque alto denso, localizado sobre intrusiones de diabasa, las especies más importantes son:
Eperua sp., Pseudolmedia sp. e Iwarkarimü-dek, mientras que en los bosques altos ralos sobre suelos de arenisca,
entre las más importantes están: Dimorphandra macrostachya y Ouratea superba
Tabla 2.9. Resumen del Índice de Valor de Importancia de las especies más importantes de los bosques estudiados en el sector Kavanayén. (Do:
Dominancia Ab: Abundancia IVI: Índice de Valor de Importancia Ac: Acumulado)
Tipo de Bosque /Parcela Nombre en lengua Pemón Nombre Científco Do (%) Ab (%) IVI IVI (%) IVI (Ac)
Bosque alto ralo (P2)
Awarkaik-dek Dimorphandra macrostachya 19,90 8,74 28,66 14,33 14,33
Poreta-dek Ouratea superba 17,90 3,88 21,79 10,90 25,23
Wopa-dek Eperua sp. 8,070 11,70 19,72 9,86 35,08
Bosque alto denso (P7)
Wopa-dek Eperua sp. 10,70 19,40 30,12 15,06 15,06
Wekupi-dek Pseudolmedia sp. 10,30 5,97 16,26 8,13 23,19
Iwarkarimü-dek


9,330 4,48 13,81 6,90 30,09
Bosque medio denso (P3)
Makara-dek Licania cf. micrantha 14,60 10,20 24,84 12,42 12,42
Chipö-dek Hoja G. Protium sp. 6,80 17,10 23,85 11,92 24,34
Chipö-dek Mantopai Protium sp.2 7,23 13,60 20,86 10,43 34,78
Bosque medio ralo (P4)
Toron-dek cf. Matayba cf. Talisia 51,10 6,45 57,55 28,77 28,77
Epünok-dek Roucheria sp. 23,30 28,00 51,27 25,63 54,41
Akorka-dek Tapirira guianensis 7,63 21,50 29,13 14,57 68,97
Bosque medio denso (P5)
Ekumanpö-dek


10,80 21,00 31,83 15,91 15,91
Matura-dek Sloanea sp. 15,40 9,88 25,24 12,62 28,53
Yurwadaru-dek


12,00 6,17 18,13 9,06 37,60
Bosque medio denso (P1)
Mata’rik-dek resinosa Dimorphandra dissimilis 94,40 88,90 183,3 91,64 91,64
A’nepürai-dek 3,38 3,70 7,08 3,54 95,18
Kuikpa-dek Manilkara sp. 0,67 1,85 2,53 1,26 96,44
Bosque bajo ralo (P6)
Arautan-dek Hirtella sp. 8,96 4,84 13,80 6,90 6,90
Chipoküik-dek Myrcia bracteata 13,50 14,50 28,02 14,01 20,91
Desconocido 2 1,01 3,23 4,23 2,12 23,03
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Es importante destacar que el bosque de la parcela 1 está conformado forísticamente por seis (6) especies,
donde Dimorphandra dissimilis acumula el 91,64% del Índice de Valor de Importancia (IVI), siendo la más abun-
dante (94,39%) y dominante (88,89%). Esta especie es catalogada como endémica y los resultados sugieren que
pudiera encontrarse en su óptimo ecológico.
Vegetación del Sector San Ignacio de Yuruaní-Paraitepui de Roraima
El sector correspondiente al eje Yuruaní-Paraitepui de Roraima está localizado al sur-este del Parque Nacional Ca-
naima y ocupa una superfcie de 51.002 ha. Aquí están asentados tres de los poblados más importantes del sector
oriental del parque: San Francisco de Yuruaní, Parai-tepui de Roraima y San Ignacio de Yuruaní. Al igual que el resto
de las comunidades del parque, los habitantes de los dos primeros poblados son del pueblo Pemón. En San Ignacio
de Yuruaní la población esta integrada, además, por indígenas de los pueblos Wapichana y Mapushi provenientes
de Brasil y Patamona de Guyana.
Para la delimitación de la ventana de estudio se tomó en cuenta el eje carretero que une a las poblaciones de
San Francisco de Yuruaní y San Ignacio de Yuruaní con la población de Paraitepui de Roraima. La misma está
ubicada entre las siguientes coordenadas geográfcas: latitud norte 5°06´12” y 4°57´19” y longitud este 61°08´28”
y 60°51´50”.
El paisaje geomorfológico está conformado por una altiplanicie disectada, entre los 500 y 1300 m snm. Este sector
posee un clima caracterizado por un régimen isotérmico con oscilación promedio anual de temperatura (diferencia
entre el mes más cálido y el más frío) menor a 3 °C y amplitud térmica diaria entre 17 y 24 °C (Galán 1984, Hernández
1987, 1999). Debido a las variaciones altitudinales, la temperatura media anual fuctúa entre 17 y 24 °C (Hernández
1999). Según Galán (1984) y Schubert y Huber (1989), en esta región hay cuatro zonas bioclimáticas: húmedo y muy
húmedo premontano bajo y premontano alto y muy húmedo premontano.
La cobertura vegetal está conformada por un mosaico constituido principalmente por bosque y herbazal gra-
miniforme (sabana). Este último, cuando está localizado sobre suelos inundables y asociado con palmas, se de-
nominan sabanas inundables con morichal. Además de los bosques y herbazales graminosos, existen también
comunidades arbustivas escleróflas de arbustales y comunidades herbáceas no graminosas, denominadas her-
bazal de hoja ancha o latifoliada (Hernández 1999, Huber 1994b, 1986). La región de estudio está emplazada
sobre las rocas de la secuencia sedimentaria del Grupo Roraima. Son cuatro los tipos de rocas característicos de
este grupo: areniscas, jaspes, arcosas y conglomerados (Scura y Barreat 1994).
Representatividad, distribución y extensión de la vegetación
La vegetación del eje San Ignacio de Yuruaní-Paraitepui de Roraima, a la escala 1.100.000, está conformada por
cinco formaciones (Mapa 3). La más representativa es la vegetación herbácea, la cual cubre una superfcie de
29.490,7 ha, lo que corresponde 57,8% del área de la ventana seleccionada. Está representada por sabana gra-
minosa en un 53,8% y sabana graminosa con palmas en planicies de inundación en un 4,7%, este último tipo
de formación vegetal es conocido localmente como morichal. Por su parte, el bosque ocupa el 34,3%; del área
con 17.360,31 ha; el matorral, en diferentes estados sucesionales, 3.904,5 ha (7,66%) y en muy baja proporción el
arbustal sobre aforamiento rocosos (0,48%).
Los tipos de formación presentes en el eje San Ignacio de Yuruaní-Paraitepui de Roraima fueron clasifica-
dos siguiendo los criterios: tipo de formación, cobertura, altura del dosel y los aspectos físicos ambientales,
como piso altitudinal y temperatura. Los resultados son detallados en la Tabla 2.10, indicándose la exten-
sión y distribución porcentual de los tipos de formación vegetal con respecto al área de estudio.
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Tabla 2.10. Extensión y distribución de la vegetación del eje San Ignacio de Yuruaní-Paraitepui de Roraima.
Tipo de formación vegetal Código Área (ha) %
Arbustal Ombróflo Submesotérmico A-3 246,9 0,48
Bosque Alto Denso Ombróflo Submesotérmico B1-3 1.683,2 3,30
Bosque Medio Denso / Matorral Alto Ombróflo Submesotérmico B4/M1-3 2.788,7 5,47
Bosque Medio Medio / Bosque Alto Medio Ombróflo Submesotérmico B5/2-3 10.253,2 20,10
Bosque Medio Medio / Matorral Alto Ombróflo Submesotérmico B5/M1-3 839,3 1,65
Bosque de Galería Ombróflo Submesotérmico Bg-3 1.796,0 3,52
Matorral Alto / Bosque Medio Medio Ombróflo Submesotérmico M1/B5-3 161,5 0,32
Matorral Bajo Ombróflo Submesotérmico M2-3 1.169,2 2,29
Matorral Bajo / Bosque Bajo Medio Ombróflo Submesotérmico M2/B8-3 2.573,8 5,05
Sabana Graminosa Abierta Ombróflo Submesotérmico S-3 893,6 1,75
Sabana Graminosa Abierta / Bosque de Galería Ombróflo Submesotérmico S/Bg-3 26.181,9 51,33
Sabana inundable Ombróflo Submesotérmico Si-3 2.415,1 4,74
Área total 51.002,4 100,00
Aspectos estructurales
Tres fueron los tipos de bosque identifcados: alto, medio y bajo. El bosque alto está localizado, preferentemente,
en las lomas sobre suelos moderadamente profundos y sin aforamientos rocosos. Estructuralmente, el dosel
está conformado por árboles con alturas entre 25 y 30 m. La altura promedio es de 18 m y el diámetro promedio
de 22,7 cm. Según Hernández (1999), estos valores son más bien bajos si son comparados con la altura pro-
medio de otros bosques considerados como altos en el Trópico. Las copas están arregladas en tres estratos: el
superior entre 25 y 32 m de altura, el medio entre 17 y 24 m y el inferior entre 5 y 16 m. El sotobosque es denso
con abundantes individuos de diámetro delgado y está representado, entre otras, por las familias Rubiaceae y
Melastomataceae. Ocasionalmente hay helechos arborescentes. Los bejucos son particularmente abundantes
y varían desde muy delgados hasta individuos de 25 cm de diámetro, entre los cuales destacan las especies
agrupadas en el género Bahunia.
Por su parte, el bosque medio está localizado mayormente en las laderas de la altiplanicie disectada y en los
frentes de cuesta de las altiplanicies, con pendientes entre 25 y 30%. Específcamente, el bosque medio en altura
y cobertura es frecuentemente de difícil delimitación y pudiera ser considerado como secundario antiguo en
fase de recuperación avanzada, pero sin haber alcanzado un nivel máximo de biomasa (Hernández 1999). Esta
característica ha sido sugerida por su estructura alterada.
Los árboles que conforman el dosel del bosque desarrollan sus copas, preferentemente, entre 19 y 25 m. El dosel
es continuo y frecuentemente es interrumpido por claros de tamaño variable, los cuales son formados por la caída
de grandes árboles. En ocasiones aparecen individuos emergentes que alcanzan alturas de hasta 40 m.
En su estructura vertical es difícil defnir algún arreglo preferencial de las copas, ya que entre ellas se intercalan
o solapan no dejando espacios o separaciones evidentes. Sin embargo, hay un grupo de árboles cuyas copas
están situadas entre 7 y 15 m de altura y hay otro entre 16 y 25 m.
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El sotobosque varía de ralo a denso y está conformado por abundantes arbolitos menores a 2,5 cm de diáme-
tro, cuyas especies están agrupadas en las familias Melatomatacea, Zingiberacea, Bromeliacea de gran tamaño
(hasta 2 m de altas), Heliconias, Rubiaceas y gramíneas. También están presentes los bejucos de gran tamaño del
género Bauhinia, e individuos dispersos de Iriartea exhorriza (Palma cola de pescado).
Los bosques bajos están localizados sobre topes de lomas, partes superiores de las cuestas y plataformas estruc-
turales, cuyos sustratos son poco profundos y pedregosos; su distribución espacial es aislada o a manera de mo-
saico dentro del bosques medio o intercalándose con matorrales y sabanas (Hernández 1999). Tienen una altura
del dosel inferior a 15 m y un DAP promedio que no supera los 30 cm. Las copas de los árboles están arregladas
en un solo estrato vertical. El sotobosque es denso y en él es observable la proliferación de hierbas debido a la
mayor disponibilidad de radiación, pues la cobertura rala del dosel permite un mayor ingreso de energía solar.
En algunos lugares la entrada de luz es tal que posibilita el establecimiento de colonias de líquenes helióftos
(Cladonia spp.) como lo señala Hernández (1999).
Un total de 383 individuos con DAP mayor a 10 cm fueron registrados en las cinco parcelas de 0.1 ha (1.000
m
2
). En el bosque alto el número de individuos mayores de 10 cm de DAP varió entre 64 ind/ha y 67 ind/ha. El
área basal total por parcela fue de 37,9 y 44,2 m
2
/ha, las cuales son un poco menores que las registradas por
CVG Tecmin (1987) y Hernández (1999). Por su parte, en los bosques medios el número total de individuos varió
entre 66 y 104 ind/ha, con un área basal total de 37,9 y 46,2 m
2
/ha, respectivamente (Tabla 2.11). Está última es
la más alta registrada entre los bosques estudiados. Los individuos arbóreos están agrupados en un 54% en la
categoría diamétrica inferior (10 cm - 20 cm). En ella, está representada la mayoría de las especies observadas
en el bosque.
Tabla 2.11. Número de árboles por categoría diamétrica para un décimo (0,1) de hectárea, altura promedio del dosel y área basal de los bosques
del eje San Ignacio de Yuruaní-Paraitepui de Roraima.
Tipo de bosque
Nº de árboles por clase diamétrica (cm) Nº total de árboles
Altura
del
dosel
Área
basal
m
2
/ha
10-20 20-30 30-40 40-50 50-60 >60 0,1 ha 1 ha
Bosque alto medio (P9) 41 10 8 13 1 3 67 670 25 - 40 44,2
Bosque alto denso (P12) 37 12 10 5 2 - 64 640 23 - 30 32,5
Bosque medio medio (P8) 44 16 6 8 1 1 82 820 20 –25 37,9
Bosque medio medio (P10) 60 27 12 2 1 - 104 1040 22 – 25 38,4
Bosque medio denso (P11) 35 14 6 5 2 3 66 660 19 – 25 46,2
Aspectos forísticos
El número de morfoespecies arbóreas registrado en el total de área muestreada (5.000 m
2
) fue de 147, mucho
más que el registradas (90) para los bosques de Kavanayén, en un área de muestreo mayor. Los bosques con
mayor número de especies registradas por unidad de superfcie son los bosques medio densos y medios ralos
(36 y 32 especies/0,1 ha) (Tabla 2.12), seguidos por el bosque alto medio (29 especies/0,1 ha). El bosque de la
parcela 10 presenta el menor número de especies (23), lo que pudiera estar relacionado con intervenciones
antropogénicas, que es evidenciada por la presencia de árboles muertos en pie y otros extraídos por la acción
del hombre.
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Tabla 2.12. Valores de diversidad para árboles con DAP > 10 cm en los bosques dede los bosques del eje San Ignacio de Yuruaní-Paraitepui de
Roraima.
Diversidad
Bmm
(P8)
Bam
(P9)
Bmm
(P10)
Bmd
(P11)
Bad
(P12)
N° de especies 36 29 23 32 26
N° de árboles 81 67 104 66 63
Índice de Shanon-Wiener 3,24 3,15 2,68 3,24 3,04
Equidad (E) 0,9 0,94 0,85 0,94 0,93
La diversidad, según el Índice de Shanon-Wiener, indica que el bosque medio medio de la parcela 8 y el medio
denso de la parcela 11 son los más diversos. El índice de equidad de estos bosques muestra que las especies
raras presentes tienen valores de abundancia similares entre sí. En la parcela 10, a pesar de presentar el mayor
número de individuos, la diversidad y la equidad es menor, lo que indica que la abundancia de las especies raras
es más desigual que en el resto de las parcelas.
El Índice de Valor de Importancia (IVI) fue calculado para conocer el comportamiento de las especies en cuanto
a su valor de importancia (Tabla 2.13). En los bosques alto denso y alto medio de las 29 y 26 especies registradas,
respectivamente, 15 representan el 80% del IVI y el 20% restante lo conforman las especies raras. Florísticamente el
bosque alto está dominado por: Vochysia sp., Bellucia grossulariodes, Manilkara sp. y Protium sp., entre otras. En los
bosques medios, del total de especies registradas 10, 15 y 18 respectivamente, están alrededor del 80% del IVI. En-
tre las especies más importantes están: Bellucia grossulariodes, Vochysia sp., Protium sp., Manilkara sp., Inga sp., etc.
Tabla 2.13. Resumen del Índice de Valor de Importancia de las especies más importantes de los bosques estudiados en el eje San Ignacio de
Yuruaní-Paraitepui de Roraima. (Do: Dominancia; Ab: Abundancia; IVI: Índice de Valor de Importancia; Ac: Acumulado)
Formación Vegetal Nombre Común Nombre Científco Do (%) Ab (%) IVI IVI % IVI (Ac)
Bosque Medio Denso (P8)
Kapaik-dek Vochysia sp. 15,4 7,4 22,8 11,4 11,4
Chipö-dek Protium sp. 5,5 7,4 12,9 6,5 17,9
Sapotaceae amarilla Sapotaceae 8,4 3,7 12,1 6,0 23,9
Bosque Alto Denso (P9)
Kapaik-dek Vochysia sp. 22,2 13,4 35,6 17,8 17,8
Urá-dek Matayba sp. 18,1 4,5 22,6 11,3 29,1
Sakarik-dek Bellucia grossulariodes 8,8 9,0 17,7 8,9 38,0
Bosque Medio Medio (P10)
Sapuik-dek 18,4 20,2 38,6 19,3 19,3
Kasapuik-dek 23,0 11,5 34,6 17,3 36,6
Kuarik-dek Inga sp. 10,9 11,5 22,4 11,2 47,8
Bosque Alto Denso (P11)
Urá-dek Matayba sp. 16,5 4,5 21,0 10,5 10,5
Awarewöni-dek 19,5 1,5 21,0 10,5 21,0
Kuikpa-dek Manilkara sp. 10,2 10,6 20,8 10,4 31,4
Bosque Alto Denso (P12)
Kapaik-dek Vochysia sp. 22,7 12,7 35,4 17,7 17,7
Kuarik-dek Inga sp. 12,7 9,5 22,2 11,1 28,8
Sapa-dek 9,4 4,8 14,1 7,1 35,9
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Consideraciones fnales
Los resultados descriptivos y espaciales obtenidos sobre la vegetación del Parque Nacional Canaima y de los sec-
tores Kavanayén y eje San Ignacio de Yuruaní-Paraitepui de Roraima, integrados en un sistema de información geo-
gráfco (SIG), conforman una herramienta de gran utilidad para el apoyo a la toma de decisiones en la zonifcación
del parque. Igualmente, permiten asistir en el diseño de planes de protección y de manejo a los gestores y planif-
cadores de la conservación, contribuyendo con la identifcación de las áreas prioritarias para la conservación.
Los diferentes patrones espaciales reportados para el parque, en términos de la integridad de la cobertura boscosa,
deben ser considerados como elementos claves en las propuestas de planes de manejo y conservación de dichas
áreas si tomamos en cuenta que los cambios en la estructura y confguración del paisaje determinan cambios en la
funcionalidad y estabilidad de los ecosistemas particulares a cada tipo de paisaje.
La presencia de especies endémicas, tales como Dimorphanda dissimilis en áreas cercanas al sector Mantopai en la
ventana de Kavanayén, es un indicativo de la necesidad de conservar el bosque del sector, evitando su deforesta-
ción y promoviendo prácticas de turismo sustentable.
Las extensas áreas de bosque asociado con vegetación secundaria (matorrales), en diferentes estados sucesionales,
presentes tanto en el sector de Kavanayén como en el sector de San Ignacio de Yuruaní-Paraitepui de Roraima, son
un indicativo de las fuertes presiones a las que están siendo sometidos estos bosques por los pobladores de ambos
sectores. Es necesario entonces considerar en los planes de manejo actividades comunitarias sustentables y adap-
tativas, que aseguren por un lado el mantenimiento del recurso bosque y por el otro, la diversifcación del uso de
otros productos no tradicionales que aseguren el sustento de las poblaciones humanas allí asentadas.
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Morichales y bosques de laderas occidentales del Auyán-tepui. Foto: J. Celsa Señaris
Vista del Auyán-tepui desde el río Purumay. Foto: J. Celsa Señaris
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Sabanas de Guayaraca. Foto: J. Celsa Señaris
Quebrada Jaspe, Gran Sabana. Foto: César Barrio-Amorós
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Paisaje de lomerío (bosque y sabana) en el Sector Oriental del Parque Nacional Canaima. Foto: Fernando Rojas-Runjaic
Paredes del Auyán-tepui. Foto: Giuseppe Colonnello
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Bosque de galería. Foto: Fernando Rojas-Runjaic
Bosque ombróflo submesotérmico. Foto: Giuseppe Colonnello
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Paisaje en la cima del Auyán-tepui. Foto: J. Celsa Señaris
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Laguna de Canaima. Foto: J. Celsa Señaris
Arbustal altotepuyano. Foto: J. Celsa Señaris
CAPÍTULO
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CAPÍTULO
3
PECES DEL PARQUE NACIONAL CANAIMA
Carlos A. Lasso, Oscar M. Lasso-Alcalá y Haidy Rojas
Introducción
Los estudios ictiológicos en el Parque Nacional Canaima (PNC) se inician a principios del siglo XX con las descrip-
ciones que hiciera el ictiólogo austriaco Franz Steindachner en 1915, quien reconoció siete especies para el río
Kukenán, de las cuales cinco fueron nuevas para la ciencia. Posteriormente Inger (1956), señaló 16 especies para el
río Abakapá, al oeste del Chimantá. De éstas, cuatro fueron descritas de dicho río. En 1967 Agustín Fernández-Yépez
publicó los resultados de la Expedición Científca de la Universidad Central de Venezuela (UCV) a los ríos Uruyaca y
Uruyén, en la región del Auyán-tepui, describiendo igualmente tres especies nuevas para la ciencia.
A fnales de la década de los ochenta y a raíz de las expediciones del Museo de Historia Natural La Salle en conjunto
con la Estación Hidrobiológica de Guayana de la Fundación La Salle y el Instituto de Zoología Tropical de la Universidad
Central de Venezuela (UCV) a la Gran Sabana, Lasso (1989) y Lasso et al. (1989) publican dos estudios sobre la ictiofauna
del área. El primero consideró los aspectos taxonómicos y algunos datos sobre la etnoictiología y ecología acuática,
mientras que el segundo abarcó los aspectos zoogeográfcos. Como resultado de estos estudios se identifcaron más
de 50 especies -cuatro de ellas nuevas para la ciencia- con un endemismo muy elevado (más del 30%). Se destaca tam-
bién la importancia del recurso íctico para la población Pemón. Desde el punto de vista zoogeográfco se evidenció
una estrecha relación con la ictiofauna del sistema Cuyuní-Esequibo y en menor grado con la del bajo Caroní.
Posterior a estos trabajos se han descrito siete especies más para la ciencia: Apareiodon gransabana Starnes y Schin-
dler 1993, Rivulus gransabanae Lasso, Thomerson y Taphorn 1992, Rivulus immaculatus Thomerson, Nico y Taphorn
1991, Rivulus lyricauda Thomerson, Berkenkamp y Taphorn 1991, Neblinichthys roraima Provenzano, Lasso y Ponte
1995, Lebiasina provenzanoi Ardila 1999 y Lebiasina yuruanensis Ardila 2000.
A principios del 2000, con la publicación de la Guía Ecológica de la Gran Sabana (Huber et al. 2001), se actualiza la
lista de los peces de esta región y se mencionan algunos datos divulgativos sobre su distribución en este sector
del parque (Lasso 2001). Por último, Lasso y Provenzano (2002) describen dos especies nuevas de bagres tricomic-
téridos de las cabeceras del río Kukenán. Por otra parte existe un gran cantidad de información adicional sobre el
PNC, la cual ha sido recogida entre 1998 y 2007 en el marco de un proyecto de la Agenda Biodiversidad del Fondo
Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (FONACIT) (Proyecto N° 98003384 “Caracterización de la diversidad
biológica de la cuenca del río Cucurital, afuente del río Caroní, Estado Bolívar, Venezuela”) en la cuenca del río Cu-
curital, en el sector occidental del parque. Aunque algunos datos ya han sido publicados y los hemos utilizado en
la presente caracterización (Lasso et al. 2000, Lasso et al. 2001 a, b), los resultados fnales de este estudio, sin duda
alguna, incrementarán notablemente el conocimiento sobre la ictiofauna del parque. Dicho proyecto considera el
estudio de la biodiversidad, biogeografía y ecología de las comunidades de peces, a lo largo de un gradiente longi-
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tudinal en un río típico del alto Caroní, el río Cucurital o Avak. Si bien parte de la información está siendo procesada
en la actualidad, en este capítulo hemos incorporado parte de ella para evaluar, al menos de manera preliminar
pues todavía permanecen muchas áreas por prospectar, la biodiversidad ictiológica del Parque Nacional Canaima.
Así mismo, este estudio abarca el conocimiento de la distribución de las especies en la cuenca, con miras a una
interpretación de carácter biogeográfco, además de aspectos ecológicos de las especies más importantes, como
el tipo de hábitat, abundancia y alimentación. Por último, destaca el interés del recurso íctico, tanto desde el punto
de vista científco como de su aprovechamiento por la población indígena local.
Metodología
Para la elaboración de la lista de especies y sus diferentes atributos, se revisaron las colecciones ictiológicas depo-
sitadas en el Museo de Historia Natural La Salle (MHNLS), Estación Biológica de Rancho Grande (EBRG), Museo de
Biología de la Universidad Central de Venezuela (MBUCV) y Museo de Ciencias Naturales de Guanare, Universidad
Nacional Experimental de los Llanos “Ezequiel Zamora” (UNELLEZ) (MCNG). Así mismo, se realizó un muestreo pun-
tual en el sector Laguna de Canaima (Evaluación Ventana Laguna de Canaima, 20 – 30 de julio de 2002) y se revisó
la literatura que hiciera referencia a los peces del área de estudio: Ardila (1999, 2000), Fernández-Yépez (1967), Inger
(1956), Lasso (1989, 2000), Lasso et al. (1989, 1992, 2000 y 2001 a, b), Starnes y Schindler (1993) y Steindachner (1915).
Los trabajos de Lasso et al. (2001 a, b) corresponden a informes técnicos parciales entregados al FONACIT en el mar-
co del Proyecto N° 98003384. El resto corresponde a publicaciones periódicas o libros de fácil acceso.
Reseña hidrográfca y limnológica
Más del 90% del área de drenaje del Parque Nacional Canaima corresponde a la subcuenca hidrográfca del río
Caroní, cuenca del Orinoco (Figura 3.1). Sin embargo, hay en el sector oriental, en la parte más septentrional de
la Gran Sabana, varios ríos que drenan hacia la cuenca del río Esequibo, entre los que destacan el Kamoirán (200
km
2
), que se une posteriormente al Mazaruni. Más al norte de la Gran Sabana se encuentran los ríos Chikanán y el
Venamo, que drenan hacia el propio río Cuyuní, el cual fuye a su vez al Esequibo. A este componente hidrográfco
lo denominaremos Cuyuní-Esequibo.
La parte de la subcuenca del río Caroní que incluye al Parque Nacional Canaima corresponde al alto Caroní, de
acuerdo a la clasifcación hidrográfca de Castro y Gorzula (1986). La extensión de esta subcuenca del Caroní es de
aproximadamente 96.000 km
2
, de los cuales 20.000 km
2
tienen menos de 500 m de altitud; unos 50.000 km
2
ocupan
superfcies entre 500 y 1000 m snm; otros 20.000 km
2
tienen entre 1.000 y 1.500 m snm; y por último, unos 6.000 km
2

superan esta altura (Galán 1984). La subcuenca del Caroní tiene su origen fundamentalmente en los ríos que nacen
en los macizos tepuyanos del Roraima, Kukenán, Yuruaní e Ilú en la región sureste y el Chimantá y Auyán-tepui en el
oeste. La existencia de este gradiente altitudinal, unido a otros factores geomorfológicos, geológicos y ecológicos,
van a condicionar la existencia de una biota acuática muy particular. En el apartado zoogeográfco haremos énfasis
en este aspecto.
Los ambientes acuáticos presentes en el parque pueden separarse en lénticos (aguas estancadas) y sistemas lóticos
(cursos de aguas corrientes). Los primeros son poco frecuentes e incluyen pequeñas lagunas de origen pluvial y/o
fuvial asociadas, por lo general, a planicies inundables de morichales, como las presentes en los alrededores de San
Francisco de Yuruaní en la Gran Sabana o en el caso particular de las lagunas más grandes y madreviejas, aquellas
asociadas al río Cucurital en el sector occidental del parque. Los sistemas lóticos incluyen además de los ríos gran-
des -de mayor orden jerárquico-, a los afuentes de menor orden como quebradas, caños y morichales. En general
estos sistemas se ajustan a tres tipos de ambientes (Lasso 1989): 1) bosque de galería -incluye morichales- (aguas
negras, blancas y claras con abundante fango y hojarasca en el fondo), 2) sabana ligeramente arbolada (aguas
negras, claras y blancas, fondo arenoso) y 3) sabana abierta (aguas negras, blancas y claras con abundantes piedras
grandes y lajas en el fondo). En la Figura 3.2 se ilustran estos tres tipos de ambientes.
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Figura 3.1. Red hidrográfca del Parque Nacional Canaima, delimitando tres sub-regiones ictiogeográfcas: Occidental, Oriental y alto Cuyuní.
Mapa base modifcado de Huber y Febres (2000).
La clasifcación del tipo de aguas (negras, claras y blancas) sigue a Sioli (1965). Las aguas negras son las más comu-
nes en el parque y deben su color té o pardo-rojizo a los ácidos húmicos y fúlvicos disueltos en sus aguas. Éstas por
lo general provienen de las cumbres tepuyanas y otros tipos de vegetación que crecen sobre substrato de arenisca;
son muy ácidas (pH por lo general entre 3 y 5), extremadamente pobres en nutrientes y electrolítos y con una gran
transparencia debido a una ausencia casi total de sedimentos disueltos o en suspensión (Huber 2001). Las aguas
claras tienen su origen en zonas planas cubiertas de bosque que atenúan el efecto erosivo de la lluvia, que penetra
entonces el suelo sin producir escurrimiento (Sioli 1965). Su color es transparente o verdoso, el pH es intermedio en-
tre las negras y blancas (4,5 a 7,8) y su hidroquímica depende del tipo de suelo por donde discurre (Junk 1983). Las
aguas blancas -en realidad son turbias o de color marrón- son más ricas y productivas, con un pH cercano al neutro
y no están presentes en el parque. Tan solo algunos ríos como el Ikabarú al sur de la Gran Sabana presentan aguas
con esta coloración, pero por razones básicamente antrópicas, es decir, actividades mineras en zonas aluviales que
remueven el sedimento y le conferen esta apariencia (Huber 2001).
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Figura 3.2. Perfles representativos de los tipos de ambientes acuáticos: a) bosque de galería (aguas negras, blancas o claras, con abundante
fango en el fondo); b) sabana ligeramente arbolada (aguas negras, blancas o claras, fondo fangoso); c) sabana abierta (aguas negras, blancas o
claras, con abundantes piedras grandes o lajas en el fondo). Fuente Lasso (1989).
Ictiofauna del Parque Nacional Canaima
Composición y riqueza de especies
De acuerdo a la literatura existente y a la actualización del listado más reciente sobre los peces de la región (Las-
so 2001), se elaboró una lista que comprende 119 especies agrupadas en seis órdenes, 23 familias y 57 géneros
(Anexo 1). A pesar de la gran extensión del Parque Nacional Canaima, su ictiofauna sólo representa un poco más
del 12% de toda la ictiofauna de la Guayana venezolana, que está estimada en más de 960 especies (Lasso 2002).
Este porcentaje podría interpretarse como una baja riqueza específca, sin embargo, es importante señalar –como
discutiremos más adelante en el apartado zoogeográfco–, que este valor está dentro de los intervalos obtenidos
en ríos de cabecera o partes altas de las cuencas, como es el caso del alto Caroní en el Parque Nacional Canaima.
El grupo mejor representado lo constituye el orden Characiformes (65 especies), seguido por los órdenes Silu-
riformes (36 especies), Perciformes (7 especies), Gymnotiformes (6 especies), Cyprinodontiformes (4 especies) y
por último, Synbranchiformes (1 especie) (Figura 3.3).
Las familias con la mayor riqueza específca fueron Characidae (29 especies), Trichomycteridae (16 especies),
Loricariidae (9 especies), Anostomidae y Crenuchidae (8 especies cada una) y Cichlidae (7 especies). El resto de
las familias tienen seis o menos especies (Figura 3.4). Hay una diversifcación taxonómica a nivel genérico muy
interesante. Por ejemplo, en el género Trichomycterus (bagrecitos) hay al menos 14 especies, en Leporinus (mijes)
siete especies, en Hemigrammus (tetras) seis especies, cinco en el género Moenkhausia (sardinas, tetras) y cuatro
en Lebiasina (voladores), entre otros. Como veremos más adelante, la plasticidad ecológica de las especies asig-
nadas a estos géneros le permiten coexistir en simpatría, dada la utilización diferencial de los recursos a nivel
espacial y temporal.
De toda la ictiofauna, 35 especies fueron identifcadas sólo a nivel genérico, diez como cercanas (cf.) a otras
especies conocidas y cuatro probablemente representen un grupo (gr) o complejo de especies. Existe adicio-
nalmente un género y especie no descrito de la familia Trichomycteridae (DoNascimiento y Pinna, en prep.).
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Esta situación pone en evidencia el escaso conocimiento de la ictiofauna del Parque Nacional Canaima, por un
lado, y la necesidad de realizar estudios taxonómicos más detallados, por otro. Casi la mitad de la ictiocenósis
del parque entra en esta categoría. De esas especies muchas son probablemente nuevas para la ciencia y su
ORDEN CHARACIFORMES (65)
Familia Acestrorhynchidae (1)
Acestrorhynchus falcatus (Bloch 1794)
Familia Anostomidae (8)
Anostomus anostomus (Linnaeus 1758)
Leporinus arcus Eigenmann 1912
Leporinus brunneus Myers 1946
Leporinus fasciatus Bloch 1795
Leporinus friderici (Bloch 1794)
Leporinus granti Eigenmann 1912
Leporinus steyermarki Inger 1956
Leporinus sp. “Carrao”
Familia Characidae (29)
Astyanax cf abramis (Jenyns 1842)
Astyanax bimaculatus (Linneaus 1758)
Astyanax grupo bimaculatus
Astyanax sp. “Carrao”
Astyanax guianensis Eigenmann 1909
Astyanax sp. “Gran Sabana”
Brycon coquenani Steindachner 1917
BryconamericuscismontanusEigenmann, HennyWilson1914
Bryconamericus sp “Wareipita”
Bryconops cf afnis (Günther 1864)
Bryconops colanegra Chernof y Machado-Allison 1999
Hemigrammus cf levis Durbin 1908
Hemigrammus gr. micropterus Meek 1907
Hemigrammus rhodostomus Ahl 1924
Hemigrammus rodwayi Durbin 1909
Hemigrammus sp “pequeño”
Hemigrammus sp3 “rojo”
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Jupiaba potaroensis Eigenmann 1909
Jupiaba cf zonata (Eigenmann 1908)
Jupiaba sp1“Cucurital”
Moenkhausia cf georgiae Géry 1966
Moenkhausia gr. lepidura (Kner 1859)
Moenkhausia miangi Steindachner 1917
Moenkhausia oligolepis (Günther 1864)
Moenkhausia sp. “Canaima”
Mylesinus schomburgki Valenciennes 1849
Myleus rubripinnis (Müller y Troschel 1844)
Myleus sp2 “manchado”
Familia Crenuchidae (8)
Ammocryptocharax vintonae (Eigenmann 1909)
Characidium declivirostre Steindachner 1915
Characidium zebra Eigenmann 1909
Melanocharacidium gr. blennioides (Eigenmann 1909)
Characidium sp A
Characidium sp B
Characidium sp C
Characidium sp D
Familia Curimatidae (3)
Cyphocharax festivus Vari 1992
Cyphocharax sp. “Cucurital”
Cyphocharax spilurus (Günther 1860)
Familia Cynodontidae (1)
Hydrolicustatauaia Toledo-Piza, MenezesyMendesdosSantos1999
Familia Erythrinidae (3)
Hoplerythrinus unitaeniatus (Spix 1829)
Hoplias macrophthalmus (Pellegrin 1907)
Hoplias malabaricus (Bloch 1794)
Familia Hemiodontidae (3)
Hemiodus amazonum (Humboldt 1817)
Hemiodus semitaeniatus Kner 1859
Hemiodus vorderwinckleri (Géry 1969)
Familia Lebiasinidae (6)
Copella cf metae (Eigenmann 1914)
Lebiasina provenzanoi Ardila 1999
Lebiasina unitaeniata Günther 1864
Lebiasina uruyensis Fernández-Yépez 1967
Lebiasina yuruaniensis Ardila 2000
Pyrrhulina sp
Familia Parodontidae (2)
Apareiodon gransabana Starnes y Schindler 1993
Apareiodon sp. “Cucurital”
Familia Prochilodontidae (1)
Prochilodus rubrotaeniatus Valeciennes 1849
ORDEN GYMNOTIFORMES (6)
Familia Apteronotidae (1)
Apteronotus leptorhynchus (Ellis 1912)
Familia Gymnotidae (3)
Gymnotus anguillaris Hoedeman 1962
Gymnotus carapo Linnaeus 1758
Gymnotus cf stenoleucus Mago 1994
Familia Sternopygidae (2)
Eigenmannia virescens (Valenciennes 1847)
Sternopygus macrurus (Bloch y Schneider 1801)
ORDEN SILURIFORMES (36)
Familia Callichthyidae (2)
Callichthys callichthys (Linnaeus 1758)
Corydoras sp
Familia Cetopsidae (2)
Helogenes uruyensis Fernández-Yépez 1967
Hemicetopsis cf minutus Eigenmann 1912
Familia Heptapteridae (6)
Brachyglanis magoi Fernández-Yépez 1967
Imparfnis sp
Heptapterus chimantanus Inger 1956
Pimelodella sp
Rhamdia sebae (Valenciennes 1814)
Rhamdia quelen Quoy y Gaimard 1824
Familia Loricariidae (9)
Ancistrus leucostictus (Günther 1864)
Ancistrus temmincki (Valenciennes 1840)
Chaetostoma vasquezi Lasso y Provenzano 1998
Exastilithoxus fmbriatus (Steindachner 1917)
Hypostomus sp “Cucurital”
“Lasiancistrus” sp
Neblinichthys roraima Provenzano, Lasso y Ponte 1995
Peckoltia yaravi (Steindachner 1915)
Pseudancistrus coquenani (Steindachner 1917)
Familia Pimelodidae (1)
Pimelodus cf ornatus Kner 1857
Familia Trichomycteridae (16)
Ituglanis sp
Trichomycterus celsae Lasso y Provenzano 2002
Trichomycterus guianensis Eigenmann 1909
Trichomycterus lewi Lasso y Provenzano 2002
Trichomycterus sp A
Trichomycterus sp D
Trichomycterus sp E
Trichomycterus sp F
Trichomycterus sp G
Trichomycterus sp H
Trichomycterus sp I
Trichomycterus sp J
Trichomycterus sp K
Trichomycterus sp L
Trichomycterus sp M
Gén. nov. sp. nov.
ORDEN CYPRINODONTIFORMES (4)
Familia Rivulidae (4)
Rivulus gransabanae Lasso, Taphorn y Thomerson 1992
Rivulus immaculatus Thomerson, Nico y Taphorn 1991
Rivulus lyricauda Thomerson, Berkenkamp y Taphorn 1991
Rivulus torrenticola Vermeulen e Isbrücker 2000
ORDEN SYNBRANCHIFORMES (1)
Familia Synbranchidae (1)
Synbranchus marmoratus Bloch 1075
ORDEN PERCIFORMES (7)
Familia Cichlidae (7)
Aequidens chimantanus Inger 1956
Aequidens potaroensis Eigenmann 1912
Aequidens sp “Cucurital”
Crenicichla cf alta Eigenmann 1912
Crenicichla sp “Caroní”
Geophagus grammepareius Kullander y Taphorn 1992
Guianacara stergiosi López-Fernández, Taphorny Kullander 2006
RIQUEZA TOTAL DE ESPECIES: 119
Tabla 3.1. Listado taxonómico de las especies de peces presentes en el Parque Nacional Canaima.
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descripción requiere de una aproximación metodológica diferente. Con toda certeza los taxa citados a conti-
nuación constituyen formas no descritas: Sector Oriental (Astyanax sp, Bryconops cf afnis, Melanocharacidium
gr. blennioides, Crenicichla cf alta, Trichomycterus sp “A, B, C, D”); Sector Occidental (Hemigrammus sp “pequeño”,
Hemigrammus sp3 “rojo”, Bryconamericus sp, Myleus sp2 “manchado”, Cypocharax sp, Apareiodon sp, Aequidens sp,
Crenicichla sp).
El Parque Nacional Canaima alberga casi el 40% de la ictiofauna conocida para toda la subcuenca del Caroní, que
está estimada en unas 290 especies (Lasso, datos no publicados).
Figura 3.3. Número de especies en cada uno de los órdenes de peces presentes en el Parque Nacional Canaima.
Figura 3.4. Familias de peces con la mayor riqueza de especies (S) presentes en el Parque Nacional Canaima.
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Aspectos biogeográfcos
Si bien no contamos todavía con datos sufcientes para realizar un análisis zoogeográfco exhaustivo, se pue-
den evidenciar algunos patrones en la distribución de las especies. Como mencionamos al principio, el área
de drenaje del Parque Nacional Canaima corresponde en su mayor parte al alto Caroní (cuenca del Orinoco),
pero hay una pequeña porción que pertenece al alto Cuyuní (cuenca del Esequibo). Lo que denominamos alto
Caroní, puede dividirse de manera preliminar de acuerdo a su ictiogeografía en dos bloques. El primero estaría
compuesto por los ríos Carrao (incluyendo la Laguna de Canaima), Chikanán, Cucurital (Avak), Urimán y Tiriká.
Estos ríos se ubican en la porción inferior del alto Caroní y están asociados al Auyán-tepui y Macizo de Chimantá,
fundamentalmente. De acuerdo a la delimitación y fsiografía del parque, corresponderían al sector occidental.
El segundo bloque comprende a la parte superior o cabeceras del alto Caroní e incluye ríos como el Mouak,
Maurún, Aponguao, Ikabarú, Arabopó, Yuruaní y Kukenán, principalmente. Salvo el río Ikabarú, toda la red de
drenaje está asociada a la altiplanicie de la Gran Sabana. Corresponden también al sector oriental.
En resumen tenemos tres subregiones ictiogeográfcas: subregión alto Cuyuní, subregión Occidental y subre-
gión Oriental (Figura 3.1).
Las especies características de la subregión alto Cuyuní son Jupiaba potaroensis y Aequidens potaroensis (ambas
de amplia distribución en el Esequibo); dos especies endémicas del alto Cuyuní, los killifsh Rivulus immaculatus
que habita exclusivamente en las quebradas de la región de La Escalera y Rivulus torrenticola especie descrita
del Mazaruni y cuya distribución pudiera llegar a extenderse probablemente a otras áreas de la Gran Sabana.
Por supuesto, hay especies que comparten su distribución entre el alto Caroní y Cuyuní, lo que es una evidencia
de alguna conexión pasada entre ambas cuencas (Lasso et al. 1989). Tal es el caso, por ejemplo, de Ammocryp-
tocharax vintonae, Hemicetopsis minutus y Trichomycterus guianense.
En la subregión Occidental hay al menos 22 especies que parecen estar restringidas a esta parte de la cuenca
(Tabla 3.2). De estas, seis especies pueden considerarse como endémicas del alto Caroní y que parecen res-
tringir su distribución a este sector del parque: Bryconops colanegra, Lebiasina uruyensis, Helogenes uruyensis,
Brachyglanis magoi, Heptapterus chimantanus y Rivulus lyricauda. Hay además otro componente ictiológico de
estatus taxonómico todavía incierto, pero que probablemente resulten en endemismos: Hemigrammus sp “rojo”,
Bryconamericus sp “Wareipita”, Cyphocharax sp, Apareiodon sp, Imparfnis sp y Trichomycterus sp F.
En la subregión Oriental (Gran Sabana) tenemos unas 34 especies de distribución restringida (Tabla 3.2), de las
cuales la mayoría (59%) son endémicas: Brycon coquenani, Lebiasina yuruanensis, Lebiasina provenzanoi, Apa-
reiodon gransabana, Exatilithoxus fmbriatus, Neblinichthys roraima, Peckoltia yaraví, Pseudoancistrus coquenani,
Trichomycterus celsae, Trichomycterus lewi y Trichomycterus spp (A, H, J, I, K, L, M) (sensu Lasso 1989, DoNasci-
miento y Lasso, datos no publicados) y Rivulus gransabanae. Como en el sector Occidental, hay un grupo de
especies cuya identifcación no está resuelta, pero que son endemismos potenciales, por ejemplo: Astyanax sp
“GS”, Bryconops cf afnis, Characidium spp (A, B, C, D) y Melanocharacidium gr. blennioides.
Por último, tenemos un grupo de especies que si bien son exclusivas del alto Caroní, su distribución no está es-
tablecida con precisión o no se ajusta a uno de los dos sectores en particular (Tabla 3.2). De éstas, Moenkhausia
miangi y Aequidens chimantanus, son endémicas del alto Caroní. Entre los endemismos potenciales se encuen-
tran Myleus sp”2”, Crenicichla cf alta y Crenicichla sp “Caroní”.
En relación a la distribución altitudinal, Gorzula (1988) planteó que en ningún caso los peces superan el límite inferior del
Pantepui (1200 m snm), de acuerdo a la revisión exhaustiva de este concepto por Huber (1987). Sin embargo, aunque
no existe un patrón defnido en la distribución altitudinal, hay varias especies que si superan esta elevación. Tal es el caso
de Ammocryptocharax vintonae, Bryconops cf afnis y Lebiasina unitaeniata (Lasso 1989). A éstas deben sumarse otras de
reciente descripción como Lebiasina yuruanensis y L. provenzanoi. El registro de mayor altura hasta el momento corres-
ponde a Trichomycterus sp para el río Tirika, en el Macizo del Chimantá (superior a los 1600 m snm) (Lasso, 1989).
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Tabla 3.2. Lista de especies de distribución restringida en el Parque Nacional Canaima indicándose su presencia en las diferentes subregiones.
ACY: Alto Cuyuní; SOCC: Sector occidental; SOR: Sector oriental; AC: Alto Caroní; E: endémica; E?: probablemente endémico.
TAXA
Subregiones
ACY SOCC SOR AC
ORDEN CHARACIFORMES
Familia Anostomidae
Leporinus steyermarki E
Familia Characidae
Astyanax sp “GS” E
Astyanax sp “Kukenán” E
Brycon coquenani E
Bryconops colanegra E
Bryconops cf afnis E
Hemigrammus sp 3 “pequeño” E
Hemigrammus sp “rojo” E?
Jupiaba cf zonata E
Jupiaba sp 1 “Cucurital” E
Jupiaba potaroensis E
Knodus sp “Wareipa” E
Moenkhausia georgiae E
Moenkhausia cf lepidura E
Moenkhausia miangi E
Myleus sp 2 E?
Familia Crenuchidae
Ammocryptocharax vintonae E
Characidium sp A E?
Characidium sp B E?
Characidium sp C E?
Characidium sp D E?
Characidium declivirostre E?
Melanocharacidium grupo blennioides E?
Familia Curimatidae
Cyphocharax sp. E?
Familia Lebiasinidae
Lebiasina uruyensis E
Lebiasina provenzanoi E
Lebiasina yuruanensis E
Lebiasina unitaeniata E
Pyrrhulina sp E
Familia Parodontidae
Apareiodon gransabana E
Apareiodon sp “Wareipita” E
ORDEN GYMNOTIFORMES
Familia Gymnotidae
Gymnotus cf stenoleucus E?
ORDEN SILURIFORMES
Familia Callichthyidae
Corydoras sp E?
TAXA
Subregiones
ACY SOCC SOR AC
ORDEN SILURIFORMES (continuación)
Familia Cetopsidae
Helogenes uruyensis E
Familia Loricariidae
Chaetostoma vasquezi E?
Hypostomus sp E?
Lasiancistrus sp E?
Exastilithoxus fmbriatus E
Neblinichthys roraima E
Peckoltia yaravi E
Pseudancistrus coquenani E
Familia Heptapteridae
Brachyglanis magoi E
Hepapterus chimantanus E
Imparfnis sp E?
Pimelodella sp E?
Familia Pimelodidae
Pimelodus cf ornatus E?
Familia Trichomycteridae
Trichomycterus celsae E
Trichomycterus lewi E
Trichomycterus sp A E
Trichomycterus sp F E
Trichomycterus sp H E
Trichomycterus sp I E
Trichomycterus sp J E
Trichomycterus sp K E
Trichomycterus sp L E
Trichomycterus sp M E
Género y especie nueva E
ORDEN CYPRINODONTIFORMES
Familia Rivulidae
Rivulus lyricauda E
Rivilus gransabanae E
Rivulus immaculatus E
Rivulus torrenticola E?
ORDEN PERCIFORMES
Familia Cichlidae
Aequidens potaroensis E
Aequidens chimantanus E
Aequidens sp E?
Crenicichla sp “Caroni” E
Crenicichla cf alta E?
Guianacara stergiosi E?
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El nivel de endemismo de la ictiofauna del Parque Nacional Canaima puede considerarse el más elevado en el con-
texto de otras subcuencas del Orinoco. Casi la mitad de las especies (55 especies) son probablemente endémicas
del alto Caroní, lo que representa algo más del 45% de la ictiofauna del parque. Adicionalmente, hay numerosas
especies de estatus taxonómico incierto que probablemente eleven esta cifra. Este nivel de endemismo, unido
a otros factores geológicos, históricos y ecológicos, conferen a la ictiofauna del Parque Nacional Canaima una
particularidad única entre la ictiofauna epicontinental de Venezuela. En este sentido ya Lasso et al. (1989) habían
destacado esta peculiaridad, llegando a especular inclusive que la Gran Sabana (Sector Oriental), de acuerdo a su
composición ictiológica, constituía una entidad biogeográfca diferente al resto de la Guayana venezolana.
Aspectos ecológicos
Abundancia de las especies y uso de hábitat
Los únicos datos disponibles sobre la abundancia de las especies más comunes del sector oriental se remiten al tra-
bajo de Lasso (1989), quien estimó de manera comparativa (lluvias-sequía), la abundancia íctica en siete ríos típicos
de la Gran Sabana (Tablas 3.3 y 3.4). En líneas generales, las especies más abundantes y ampliamente distribuidas
en este sector del parque fueron Bryconops cf afnis, Lebiasina unitaeniata, Trichomycterus spp y Rivulus gransabanae.
El patrón generalizado muestra que hay numerosas especies restringidas a un solo tipo de hábitat (p. e. ríos).
Estas incluyen por lo general especies de mediano a gran tamaño. Por el contrario, en los afuentes de menor
orden predominan las especies de tamaño pequeño.
Tabla 3.3. Distribución y abundancia relativa (%) de las especies para cuatro (4) cuerpos de agua representativos de la Gran Sabana. Sequía 1986
y lluvia 1987.
Estaciones
Qda. afuen
río Yuruaní
Río Kapoparú Río Agua Fría
Qda.
Los Brasileros
Especies 1986 1987 1986 1987 1986 1987 1986 1987
Ammocryptocharax vintonae - - - - - - - -
Moenkhausia miangi - - - - - 31,8 23,0 7,0
Astyanax sp - - 71,8 61,5 - - - -
Bryconops cf afnis 100,0 63,1 19,2 7,2 99,5 58,6 33,8 28,1
Characidium sp - 15,8 3,6 - - 1,7 - -
Lebiasina unitaeniata - - 2,7 15,9 - - - -
Apareiodon gransabana - - - - - - - -
Hoplias malabaricus - 5,3 - - - - - -
Hoplerhythrinus unitaeniatus - 15,8 - - - - - -
Lasiancistrus sp - - 0,9 7,7 - - - -
Callichthys callichthys - - - - - - 0,6 -
Rhamdia sebae - - - - - - 15,9 15,1
Trichomycterus guianensis - - - - - - - -
Trichomycterus sp “A” - - 1,8 7,7 - - 2,5 4,5
Gymnotus carapo - - - - - - - -
Apteronotus leptorhynchus - - - - - - 0,6 -
Rivulus gransabanae - - - - - - - -
Aequidens chimantanus - - - - - 6,2 23,6 45,0
Crenicichla alta - - - - 0,5 1,7 - -
Total 100 100 100 100 100 100 100 100
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Tabla 3.4. Distribución y abundancia relativa (%) de las especies para tres (3) cuerpos de agua representativos de la Gran Sabana. Sequía 1986
y lluvia 1987.
Estaciones Río Parupa Río Anauic Río Tuperere
Especies 1986 1987 1986 1987 1986 1987
Ammocryptocharax vintonae - - 15,2 24,2 - -
Moenkhausia miangi - - - - - -
Astyanax sp - - - - - -
Bryconops cf afnis 91,0 - - - 16,1 -
Characidium sp - - - - - -
Lebiasina unitaeniata - 75,0 0,3 0,4 20,4 48,6
Apareiodon gransabana 6,3 - 49,1 22,5 - -
Hoplias malabaricus - - - - - -
Hoplerhythrinus unitaeniatus 2,0 25,0 1,5 5,0 - -
Lasiancistrus sp - - - - - -
Callichthys callichthys - - - - - -
Rhamdia sebae 0,7 - 15,8 38,8 - -
Trichomycterus guianense - - 15,7 2,7 - -
Trichomycterus sp “A” - - - - - 41,9
Gymnotus carapo - - 2,2 3,8 - -
Apteronotus leptorhynchus - - - - - -
Rivulus gransabanae - - - 1,2 63,5 9,5
Aequidens chimantanus - - 0,2 1,4 - -
Crenicichla alta - - - - - -
Total 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0
En cuanto al uso del espacio, Lasso et al. (2000) analizaron la distribución de las especies en la columna de
agua en un río típico del Parque Nacional Canaima. Este trabajo pone en evidencia la especialización en
cuanto a la utilización de los recursos en términos tanto espaciales como temporales. Las estrategias alimen-
tarias condicionaron en gran parte la distribución espacial (Figura 3.5).
En el sector occidental, se han hecho numerosas estimaciones tanto de la abundancia como de la diversidad de las
comunidades ícticas. Estos datos corresponden a los resultados preliminares (no publicados) de un proyecto de la
Agenda Biodiversidad del FONACIT en la región del Auyán-tepui, cuenca del río Cucurital (ver Lasso et al. 2001 a, b).
Dichas investigaciones incluyeron como eje de trabajo un río de aguas negras y sus afuentes: cinco en su sección
media (además de tres lagunas) y ocho en la sección baja. Fueron ambientes de diferentes características físicas y
bióticas, como quebradas, ríos de menor orden y morichales, tanto de aguas claras como negras.
Los resultados muestran que en la cuenca baja del río principal, durante ambas estaciones, dominaron es-
pecies de tamaño mediano y grande: Bryconops colanegra, Myleus rubripinnis, Hemiodus vorderwinkleri y Ho-
plias macropthalmus. En los afuentes las especies más abundantes durante la sequía fueron: Aequidens sp,
Crenicichla sp, Guianacara stergiosi, Copella sp, Eigenmannia virescens y Trichomycterus guianense. En lluvias,
además de Copella sp dominaron las siguientes especies: Synbranchus marmoratus, Lebiasina uruyensis, He-
migrammus sp y Helogenes uruyensis.
En la cuenca media, predominaron Moenkhausia oligolepis, Cyphocharax sp, Myleus sp2 y Hoplias macro-
phthalmus. En los afuentes dominaron las siguientes especies: Rhamdia quelen, Trichomycterus sp, Rivulus
lyricauda, Moenkhausia oligolepis, Gymnotus cf stenoleucus y Aequidens sp.
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Figura 3.5. Esquema tridimensional mostrando la distribución espacial de las especies de peces en el río Wareipita: 1) Leporinus brunneus.
2) Leporinus granti. 3) Leporinus steyermarki. 4) Leporinus striatus. 5) Byconops colanegra. 6) Knodus sp. 7) Moenkhausia miangi. 8) Characidium
declivirostre. 9) Characidium zebra. 10) Hoplias macrophthalmus. 11) Hemiodus vorderwinkleri. 12) Apareiodon sp. 13) Ancistrus leucostictus. 14)
Crenicichla sp.
Grupos trófcos
No existe en la literatura ningún trabajo detallado que aborde la ecología trófca de las comunidades de pe-
ces en ríos de aguas negras en Venezuela y mucho menos en el Parque Nacional Canaima. Únicamente Meri
et al. (2001), presentaron los resultados preliminares de los hábitos alimenticios de las especies de la cuenca
baja del río Cucurital. Este trabajo, que puede servir como ejemplo de otros ríos de aguas negras típicos de
la Guayana venezolana, mostró la importancia de los insectos, tanto acuáticos como terrestres, en la dieta
de muchas especies. De las 24 especies analizadas, diez fueron carnívoras-entomófagas. Le siguen otros
grupos trófcos como los herbívoros, omnívoros con tendencia a la herbivoría, omnívoros con tendencia a
la entomofagia y detritívoros. A nivel comunitario se observó una dominancia del gremio carnívoros - en-
tomófagos en aguas altas e ictiófagos en aguas bajas -. Para las especies más abundantes no se evidenció
una estacionalidad en la dieta. Los recursos de origen alóctono fueron de mayor importancia para Myleus
rubripinnis y Jupiaba sp1 (hojas, frutos y semillas); Bryconops colanegra, Moenkhausia oligolepis y Jupiaba cf
zonata (insectos terrestres).
Adicionalmente a este estudio y como parte del proyecto citado anteriormente, se estudió la dieta de otras
especies presentes en la cuenca del Cucurital (Lasso et al. datos no publicados). De este análisis se desprende
que el grupo trófco dominante fueron los carnívoros – entomófagos (24 especies), seguido por los herbí-
voros (7 especies), carnívoros – ictiófagos (6 especies), detritívoros (4 especies), omnívoros con tendencia a
la herbivoría (3 especies), omnívoros con tendencia a la entomofagia (2 especies) y por último una especie
omnívora sin tendencia defnida (Figura 3.6).
Uso e importancia del recurso íctico
Los peces son de gran importancia para las comunidades indígenas asentadas dentro y en los alrededores del
parque. Desde el punto de vista de la alimentación, como discutiremos más adelante, todas las especies, tanto los
peces pequeños como los medianos o más grandes, son vitales para la subsistencia de la población. Ahora bien,
además de la pesca de subsistencia, los peces tienen un potencial aún no evaluado como recurso ornamental
(acuarioflia), para la pesca artesanal a muy baja escala (incluye venta o intercambio entre los indígenas) y como
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elementos para la pesca deportiva en actividades de recreación turística, si la legislación del parque lo permitiera.
Bajo estas consideraciones elaboramos de manera preliminar la Tabla 3.5, donde se muestran las diferentes com-
binaciones en función de la importancia de las especies más representativas. No hay que olvidar, no obstante, que
todas las especies son comestibles para los Pemones.
Figura 3.6. Clasifcación en grupos trófcos de las comunidades de peces en el Parque Nacional Canaima.
Tabla 3.5. Interés y uso de las principales especies de peces del Parque Nacional Canaima. O: ornamental; PS: pesca de subsistencia; PA: pesca
artesanal; PD: pesca deportiva.
Combinaciones
de uso
Nº de
especies
O 29
O-PS 34
O-PS-PA 2
PS 17
PS-PD 4
PS-PA 3
PS-PA-PD 2
La importancia de la pesca, como principal fuente de proteínas para la población Pemón de la Gran Sabana, ha sido
señalada en diversas oportunidades (Mande 1979 y Urbina 1982 en Lasso 1989). De acuerdo a Urbina y Dieter (1982),
la población indígena Pemón incluye tres agrupaciones dialectales que ocupan tres subregiones diferentes: Taurepán
(sur), Kamaracoto (noroeste) y Arekuna (norte). Simpson en 1940, menciona cinco especies de peces con sus nom-
bres en pemón y reconoce algunos artes de pesca como anzuelo y cordel, arco y fecha, nasas para peces pequeños y
barbasco, utilizados por los indígenas Kamaracotos. La información referente a los pobladores Taurepán, proviene de
los viajes de Theodor Köch- Grünberg por el norte de Brasil y Venezuela durante 1911 y 1913. Éste menciona el uso del
barbasco por parte de los pobladores de los grandes ríos durante la época de sequía y señala la utilización de anzue-
los, dos tipos de nasas, cestas para poner los peces y redes de mano como complemento en la pesca con barbasco.
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La población Arekuna es la más conocida y las primeras informaciones, aunque muy generales, corresponden a Fray
Cesáreo de Armedalla (1945) (ver Lasso 1989), quien también menciona la pesca con barbasco. Thomas (1983) en un
estudio basado en la vida Pemón, señala que los habitantes de esta región utilizan unas 24 especies comestibles. En
trabajos más detallados (Mande 1979 y Urbina 1982, en Lasso 1989), se reconocen unas 12 especies utilizadas por los
Arekunas. Lasso (1989) presenta una tabla con 17 especies de peces utilizadas por estos indígenas (Tabla 3.6), donde
indica el nombre científco, nombre común y nombre pemón. Además señala por primera vez el nombre pemón
(Arekuna) de ocho especies: Acestrorhynchus falcatus, Amnocriptocharax vintonae, Lebiasina unitaeniata, Parodon sp
(= Apareiodon gransabana), Trichomycterus spp, Gymnotus carapo, Rivulus sp (= Rivulus gransabanae) y Crenicichla alta.
En el sector occidental la información existente se refere a los datos que se han ido obteniendo del proyecto
FONACIT en la región del Auyán-tepui, cuenca del río Cucurital (ver Lasso et al. 2001 a, b). En este sector, como en
la Gran Sabana, la pesca con barbasco en pequeños cursos de agua es una práctica común entre los pemones
durante la estación seca. Está dirigida a todos los peces que habitan en quebradas, pequeños ríos y morichales,
todos de tamaño pequeño. Por este motivo, se hicieron pescas de extracción total mediante este método tradi-
cional (en conjunto con los indígenas) a fn de estimar la biomasa y densidad íctica por unidad de área en estos
sistemas acuáticos (ver Lasso et al. 2001 a, b para mayor detalle). Dicha información es de gran importancia,
primero porque no existían datos previos y segundo porque constituyen la única medida de productividad de
estos sistemas de aguas negras y claras, conocidos por su baja riqueza de especies y baja productividad en sen-
tido no solamente pesquero, sino también ecológico. Tanto la densidad (0,1 – 2,7 peces / m
2
) como la biomasa
íctica (0,1 – 4,2 g / m
2
) obtenida en nueve afuentes, son muy bajas al compararlas con los datos de las tierras
bajas del Escudo Guayanés y áreas vecinas de aguas blancas, caracterizadas por una mayor productividad.
Tabla 3.6. Lista de los principales peces consumidos por los Arekuna de los alrededores de San Ignacio de Yuruaní, Gran Sabana. Se indica nom-
bre científco, criollo o común y Pemón. Modifcado de Lasso (1989).
Nombre científco
Nombre común
o criollo
Nombre
Pemón
Acestrorhynchus falcatus Picúa, cara de perro Maikán
Ammocryptocharax vintonae Voladorita Saporok
Astyanax gr bimaculatus Sardina Kerek
Bryconops cf afnis Sardina Kepeurik
Hoplerythrinus unitaeniatus Agua dulce Wallamekaí
Hoplias malabaricus Guabina Aimá
Characidium spp Voladoritas Saporok
Lebiasina unitaeniata Carpa criolla Ioure
Apareiodon gransabana Chupa piedras Chirivindá
Rhamdia sebae Babre Ereká
Trichomycterus spp Bagrecitos Kané
Loricariidae Corronchos Yuruavik
Gymnotus carapo Cuchillo, carapo Karoí
Rivulus gransabanae Pez anual Kapokae
Guianacara stergiosi Vieja, mochoroca Kuruwak
Aequidens chimantanus Vieja, mochoroca Kuruwak
Crenicichla cf alta Mataguaro Kosobá
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Es importante señalar que este tipo de actividad representa en ambos sectores la única fuente segura de proteí-
nas de origen animal para la comunidad Pemón. Muchas personas e incluso investigadores, consideran la pesca
con barbasco como una actividad extractiva de gran impacto ecológico. Sin embargo, debemos recordar que
los indígenas han realizado esta actividad desde tiempos remotos, en equilibrio con su medio natural, a fn de
garantizar la sostenibilidad del recurso (Lasso 2001).
Por otra parte, hay especies de mayor tamaño y peso que constituyen una fuente alternativa de alimento y que
son capturadas con anzuelo, arpones rudimentarios (buceo) y ocasionalmente –cuando el indígena cuenta con
ellas–, con redes. Nos referimos básicamente a las especies restringidas al cauce principal de los grandes ríos,
como son: mijes o boquimíes (Leporinus fasciatus, Leporinus friderici), pámpanos (Myleus spp), surapire (Mylesinus
schomburgki), aimara (Hoplias macrophthalmus), saltón (Hemiodus amazonum), coporo guayanés (Prochilodus
rubrotaeniatus) y fnalmente los chupa tierra (Geophagus grammepareius).
Consideraciones fnales y recomendaciones para la conservación
Si hay un elemento que destacar de la ictiofauna del Parque Nacional Canaima, es su particularidad desde el punto
de vista biogeográfco y de conservación en el contexto de toda la Guayana venezolana. Aunque la riqueza de
especies no es muy alta al compararla con las tierras bajas guayanesas y otras regiones de la Orinoquía, el nivel de
endemismo (45%) es muy elevado en relación a otras áreas y subcuencas del Orinoco. Casi la mitad de las especies
(55 sp.) conocidas del parque, no se encuentran en otra parte del país, lo que confere a esta región una gran im-
portancia como área prioritaria para la conservación. La mayoría de estas especies endémicas son peces de porte
pequeño, restringidas a las cabeceras y nacientes de los grandes ríos. Muchas de estas áreas se encuentran protegi-
das bajo fguras legales, pero otras han sido afectadas o están bajo la amenaza latente de la minería ilegal.
Por otro lado, debe considerarse la importancia del recurso ictiológico para la supervivencia de los pueblos indí-
genas asentados en el parque. A pesar de que los ríos y quebradas tienen una baja productividad pesquera, tanto
en términos de abundancia como de biomasa, ésta es sufciente para garantizar tal vez el único aporte proteico de
origen animal a las comunidades que no gozan de otro medio seguro y constante para su alimentación.
No debe olvidarse tampoco la fragilidad de los ecosistemas acuáticos del alto Caroní ante cualquier impacto an-
trópico, por mínimo que éste sea. Los cursos acuáticos, en especial los de aguas negras, tienen una baja capacidad
de amortiguamiento ante los cambios de la calidad del agua. Son ampliamente conocidos los efectos que trae
consigo la minería, como la deforestación, aporte de sedimentos, contaminación mercurial, etc. a la biota acuática
y por ende, al ser humano. La conservación de las cuencas y en particular de sus cabeceras, debe ser abordada de
manera integral, tal que se garantice la protección efectiva de los sectores medios y altos de los ríos, junto con los
ecosistemas terrestres.
Para fnalizar, es oportuno reseñar que a pesar de los esfuerzos realizados en conocer la ictiofauna, todavía queda
por explorar una gran extensión en los dos sectores del parque, en especial en zonas alejadas de las principales
vías de comunicación (carreteras y ríos) del parque. Es de esperar entonces, si se considera el escaso conocimiento
taxonómico actual –al menos hay unas 50 especies por identifcar o describir todavía–, que se descubran nuevas
especies para la ciencia, muchas de las cuales serán probablemente endémicas y requieran de una protección
inmediata.
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Leporinus brunneus. Foto: Oscar Lasso-Alcalá
Anostomus anostomus. Foto: Oscar Lasso-Alcalá
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Characidium declivirostre. Foto: Oscar Lasso-Alcalá
Mylesinus schomburgki. Foto: Oscar Lasso-Alcalá
Leporinus friderici. Foto: Oscar Lasso-Alcalá
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Hoplerythrinus unitaeniatus. Foto: Oscar Lasso-Alcalá
Cyphocharax sp nov. Foto: Oscar Lasso-Alcalá
Characidium zebra. Foto: Oscar Lasso-Alcalá
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Apareiodon sp nov. Foto: Oscar Lasso-Alcalá
Pyrrhulina sp. Foto: Oscar Lasso-Alcalá
Hoplias macrophthalmus. Foto: Oscar Lasso-Alcalá
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Callichthys callichthys. Foto: Oscar Lasso-Alcalá
Gymnotus carapo. Foto: Oscar Lasso-Alcalá
Prochilodus rubrotaeniatus. Foto: Oscar Lasso-Alcalá
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Apteronotus leptorhynchus. Foto: Oscar Lasso-Alcalá
Rhamdia quelen. Foto: Oscar Lasso-Alcalá
Helogenes uruyensis. Foto: Oscar Lasso-Alcalá
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Aequidens sp. Foto: Oscar Lasso-Alcalá
Rivulus lyricauda. Foto: Oscar Lasso-Alcalá
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Crenicichla sp. Foto: Oscar Lasso-Alcalá
Trichomycterus sp. n. Foto: Oscar Lasso-Alcalá
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CAPÍTULO
4
ANFIBIOS Y REPTILES
DEL PARQUE NACIONAL CANAIMA
Josefa Celsa Señaris, Gilson Rivas y César Molina
Introducción
Más de la mitad de los anfbios y cerca del 40% de los reptiles del mundo habitan en el Neotrópico (Duellman
1999b, Uetz 2000), cifras que año a año se incrementan como resultado de exploraciones a áreas desconocidas
y/o nuevos estudios taxonómicos. En este marco, Venezuela es uno de los países más ricos en herpetofauna del
planeta, registrándose hasta el momento algo más de 310 especies de anfbios y unas 330 de reptiles, riquezas que
representan entre el 5 y 6% del total mundial (La Marca 1997a,b; Péfaur y Rivero 2000, Barrio-Amorós 2004).
En el territorio venezolano, la región Guayana ubicada al sur del río Orinoco, ocupa un lugar preponderante en
cuanto a la diversidad de su herpetofauna, albergando más de la mitad de las especies citadas para el país (Gorzula
y Señaris 1999, Péfaur y Rivero 2000, Barrio-Amorós 2004). Esta elevada riqueza se debe a la larga historia geológica
de la región, con más de 3000 millones de años de antigüedad, que ha involucrado alternancia en las condiciones
climáticas y tipos de vegetación, aunada a la historia evolutiva de los diferentes linajes que la han habitado, sus
adaptaciones fsiológicas e historias de vida.
El Parque Nacional Canaima, con sus tres millones de hectáreas, reúne un número signifcativo de los ecosistemas
guayaneses. Además de la extensa altiplanicie de la Gran Sabana, los bosques nublados de la Serranía de Lema, los
bosques siempreverdes y morichales en la zona sur y cuenca del río Caroní, en este parque se encuentran algunos
de los macizos tepuyanos más importantes y emblemáticos de la región, como son el Auyán-tepui, el Macizo de
Chimantá y el mítico cerro Roraima. En este mosaico de ambientes, y como se detalla a continuación, habita un
conjunto diverso y único de anfbios y reptiles, lo que le confere gran importancia en la biodiversidad de nuestro
país y a su vez, un reto para su conservación y el disfrute de las generaciones futuras.
Metodología
Para este trabajo se realizaron revisiones de las colecciones de anfbios y reptiles depositadas en el Museo de Historia
Natural La Salle (MHNLS), Estación Biológica Rancho Grande (EBRG), Museo de Biología de la Universidad Central de
Venezuela (MBUCV) y Museo de Ciencias Naturales de Guanare (MCNG). Así mismo, se consultó literatura que ofreciera
registros adicionales para el área de estudio y aspectos relevantes de la historia de vida de las especies consideradas
(Anfbios: Ayarzagüena 1985, 1992; Ayarzagüena et al. 1992a, b; Barrio-Amorós 1999, 2004; Campbell y Clarke 1998,
Diego-Aransay y Gorzula 1987, Duellman 1986, 1997; Duellman y Hoogmoed 1984, 1992; Duellman y Señaris 2003,
Gorzula 1985, 1988, 1992; Gorzula y Señaris 1996, Gorzula et al. 1983, Grant et al. 1997, Heatwole et al. 1965, Heyer 1994,
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1995; La Marca 1992, 1996, 1997a; La Marca et al. 2002, Mägdefrau 1991, McDiarmid y Gorzula 1989, Meinhardt y Par-
melee 1996, Rivero 1961, 1964, 1966, 1967, 1970, 1971; Roze y Solano 1963, Señaris 1995, 1997; Señaris y Ayarzagüena
1993, 2005, 2006; Señaris y Vernet 1997, Señaris et al. 1994, 1996, 2002, 2004, 2005; Reptiles: Avila-Pires 1995, Campbell y
Lamar 1989, Cole y Dessauer 1993, Cole y Kok 2006, Cole et al. 1990, Dixon 1983, 1989, Dixon et al. 1993, Donoso-Barros
1968, Henderson 1997, Kornacker 1999, La Marca 1997b, Lancini 1979, Lancini y Kornacker 1989, McDiarmid et al. 1999,
Molina y Rivas 1996, Molina et al. 2003 a, b; Pritchard y Trebbau 1984, Roze 1958 a,b, 1966, 1996, Williams et al. 1996.
Anfbios y reptiles: Boulenger 1900, Gorzula y Señaris 1999, Hoogmoed 1979, McCulloch et al. 2007, Myers 1997, Pefaur
y Rivero 2000, Señaris 2000, Señaris y Avila-Pires 2003, McDiarmid y Donnelly 2005).
Se incluye en esta compilación una colección de anfbios y reptiles lograda en una exploración puntual, realizada
entre el 20 y el 30 de julio de 2002, a la Laguna de Canaima y sus alrededores, en el sector occidental del parque.
Igualmente se han tomado en cuenta los registros y observaciones ecológicas de la herpetofauna resultante del
proyecto Fondo Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (FONACIT N° 98003384) titulado “Caracterización de
la diversidad biológica de la cuenca del río Cucurital, afuente del río Caroní, Estado Bolívar, Venezuela” desarrollado
desde el año 1999 hasta el 2006, cuya área de estudio se encuentra dentro de los límites del parque. Gran parte de
los registros de anfbios y reptiles en Santa Elena de Uairén y sus alrededores, durante 2006, fueron obtenidos du-
rante una expedición fnanciada por la National Science Foundation (Grant no. DEB-0416160) a Eric N. Smith, donde
también colaboró personal del MHNLS.
El arreglo sistemático y nomenclatura de los anfbios sigue los recientes trabajos de Faivovich et al. (2005), Frost et
al. (2006), Grant et al. (2006) y Heinicke et al. (2007). El registro de Bufo (= Rhinella) ceratophrys ofrecido por Mijares-
Urrutia y Arends (2001) para la zona de La Escalera se trata de R. nasica según Barrio-Amorós (2004). Así mismo
Barrio-Amorós (2004) comenta que los registros de Hyla (= Hypsiboas) raniceps en Venezuela son identifcaciones
erróneas de H. multifasciatus, por lo cual se mencionan en este trabajo bajo el nombre de este último taxón. Si-
guiendo a Heyer (2005), todos los registros venezolanos señalados anteriormente como Leptodactylus pentadac-
tylus corresponden a Leptodactylus knudseni.
Para la elaboración del listado de la clase Reptilia se siguió la taxonomía utilizada por Péfaur y Rivero (2000). No obs-
tante, se han incorporado cambios taxonómicos recientes como el reordenamiento de la familia Chelidae (McCord
et al. 2001) y la ubicación del género Rhinoclemmys en la familia Geomydidae (Bour y Dubois 1986).
Herpetofauna del Parque Nacional Canaima
Composición y riqueza de especies
Hasta el momento se han registrado 206 especies de anfbios y reptiles para el Parque Nacional Canaima (PNC),
riqueza que representa un tercio de la herpetofauna conocida para Venezuela y casi la mitad de los anfbios y
reptiles señalados para toda Guayana venezolana. Si bien el PNC ha sido considerado como una de las áreas
del Escudo Guayanés con los mayores esfuerzos de muestreo y un conocimiento aceptable de su herpetofauna
(Señaris y Avila-Pires 2003), la tasa de acumulación de taxa sigue en incremento- ya bien por la descripción de
nuevas especies como por nuevos registro de otras-, indicando que parte de la riqueza aún está por descubrirse.
En este sentido, se considera que la fauna de anfbios y reptiles podría, en conjunto, llegar a unas 240 especies.
En el Parque Nacional Canaima los anfbios están representados por 92 especies de sapos y ranas y tres de
cecilias (Tabla 4.1). Las ranas y sapos del Orden Anura se agrupan en las familias Aromobatidae (8 spp), Bra-
chycephalidae (9 spp), Bufonidae (11 spp), Centrolenidae (7 spp), Cryptobatrachidae (5 spp), Dendrobatidae (1
sp), Hylidae (30 spp), Leiuperidae (3 spp), Leptodactylidae (12 spp), Microhylidae (4 spp) y fnalmente, Pipidae
y Ranidae con un representante cada una (Tabla 4.2). Salvo Amphignatodontidae (ranas marsupiales) y Cerato-
phrydae (ranas cornudas), restringidas al norte del país, todas las familias de anuros presentes Venezuela están
representadas en el PNC. Completan la lista de anfbios las cecilias del Orden Gymnophiona que pertenecen a
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las familias Caeciliaidae y Rhinatrematidae, con una especie cada una, más un taxa acuático cuyas característi-
cas no nos permiten incluirlo en ninguno de los grupos conocidos actualmente. El conocimiento ecológico y
biogeográfco de las cecilias es muy escaso, debido principalmente a sus hábitos crípticos y la gran difcultad de
ser observados, por lo cual se supone una mayor riqueza, no sólo en el parque, sino también para toda la región.
Finalmente, las salamandras del Orden Caudata están ausentes en la región Guayana ya que su distribución, en
Venezuela, se restringe a los sistemas montañosos de los Andes y Cordillera de la Costa.
En la mayoría de las comunidades de anfbios Neotropicales la riqueza está dominada por ranas leptodactílidas
–incluyendo a los braquicéfalos– y seguida por las ranas arborícolas de la familia Hylidae (Duellman 1999a). En con-
traste, en las comunidades de la región Guayana, incluyendo las presentes en el PNC, las ranas hílidas arborícolas
son numéricamente dominantes sobre los leptodactílidos (Duellman 1997, Born y Guacher 2001, Donnelly et al.
2005), condición que bien puede ser considerada como una característica propia de esta región. La riqueza com-
binada de estas dos familias representa casi la mitad de la anurofauna del parque. De las ranas arborícolas dominan
aquellas de los géneros Hypsiboas (13 spp), Scinax (7 spp) y Tepuihyla (4 spp), este último con una distribución
restringida a las tierras medias y altas del Escudo Guayanés. En la familia Leptodactylidae, el género Leptodactylus
CLASE AMPHIBIA (95)
ORDEN ANURA (92)
Familia Aromobatidae (8)
Allobates rufulus (Gorzula, 1990)
Anomaloglossus breweri Barrio-Amorós, 2006
Anomaloglossus murisipanensis La Marca, 1997
Anomaloglossus parkerae Meinhardy & Parmelee, 1996
Anomaloglossus praderioi La Marca, 1997
Anomaloglossus roraima La Marca, 1997
Anomaloglossus shrevei Rivero, 1961
Anomaloglossus tepuyensis La Marca, 1997
Familia Brachycephalidae (9)
Adelophryne gutturosa Hoogmoed & Lescure, 1984
Pristimantis marmoratus (Boulenger, 1900)
Pristimantis pulvinatus Rivero, 1968
Pristimantis sp 1
Ptari
Pristimantis sp 2
Aprada
Pristimantis sp 3
Murisipán
Pristimantis sp 4
Yuruaní
Pristimantis sp 5
Roraima
Pristimantis sp 6
Auyán-tepui
Familia Bufonidae (11)
Chaunus “granulosus” (Spix, 1824)
Chaunus marinus (Linnaeus, 1758)
Rhaebo guttatus Schneider, 1799
Rhinella margaritifera complex (Laurenti, 1768)
Rhinella nasica (Werner, 1903)
Oreophrynella cryptica Señaris, 1995
Oreophrynella huberi Diego-Aransay & Gorzula, 1988
Oreophrynella macconelli (Boulenger, 1895)
Oreophrynella nigra Señaris, Ayarzagüena & Gorzula, 1994
Oreophrynella quelchii (Boulenger, 1895)
Oreophrynella vasquezi Señaris, Ayarzagüena &Gorzula, 1994
Familia Centrolenidae (7)
Centrolene gorzulai (Ayarzagüena, 1992)
Centrolene lema Duellman & Señaris, 2003
Cochranella helenae (Ayarzagüena, 1992)
Cochranella oyampiensis (Lescure, 1975)
HyalinobatrachiumcrurifasciatumMyers &Donnelly, 1997
Hyalinobatrachium iaspidiensis (Ayarzagüena, 1992)
Hyalinobatrachium taylori (Goin, 1968)
Familia Cryptobatrachidae (5)
Stefania ginesi Rivero, 1968
Stefania riveroi Señaris, Ayarzagüena & Gorzula, 1996
Stefania satelles Señaris, Ayarzagüena & Gorzula, 1996
Stefania scalae Rivero, 1970
Stefania schuberti Señaris, Ayarzagüena & Gorzula, 1996
Familia Dendrobatidae (1)
Dendrobates leucomelas Fitzinger, 1864
Familia Hylidae (30)
Dendropsophus minusculus (Rivero, 1971)
Dendropsophus minutus (Peters, 1872)
Hypsiboas benitezi (Rivero, 1961)
Hypsiboas boans (Linnaeus, 1758)
Hypsiboas cinerascens (Spix, 1824)
Hypsiboas crepitans (Wied-Neuwied, 1824)
Hypsiboas geographicus (Spix, 1824)
Hypsiboas jimenezi Señaris y Ayarzagüena, 2006
Hypsiboas lemai (Rivero, 1971)
Hypsiboas multifasciatus (Günther, 1859)
Hypsiboas ornatissimus (Noble, 1923)
Hypsiboas punctatus (Schneider, 1799)
Hypsiboas roraima (Duellman y Hoogmoed, 1992)
Hypsiboas sibleszi (Rivero, 1971)
Hypsiboas sp -
Auyán-tepui
Osteocephalus leprieurii (Dumeril & Bibron, 1841)
Osteocephalus taurinus Steindachner, 1862
Scinax boesemani (Goin, 1966)
Scinax danae (Duellman, 1986)
Scinax exiguus (Duellman, 1986)
Scinax rostratus (Peters, 1863)
Scinax ruber (Laurenti, 1768)
Scinax trilineatus (Hoogmoed & Gorzula, 1979)
Scinax x-signatus (Spix, 1824)
Tepuihyla edelcae (Ayarzagüena, Señaris & Gorzula, 1992)
Tepuihyla galani (Ayarzagüena, Señaris & Gorzula, 1992)
Tepuihyla rimarum (Ayarzagüena, Señaris & Gorzula 1992)
Tepuihyla rodriguezi (Rivero, 1968)
Phyllomedusa hypocondrialis (Daudin, 1802)
Phyllomedusa tarsius (Cope, 1868)
Familia Leptodactylidae (12)
Leptodactylus bolivianus Boulenger, 1898
Leptodactylus fuscus (Schneider, 1799)
Leptodactylus hylaedactylus (Cope, 1868)
Leptodactylus knudseni Heyer, 1972
Leptodactylus longirostris Boulenger, 1882
Leptodactylus macrosternum Miranda-Ribeiro, 1926
Leptodactylus mystaceus (Spix, 1824)
Leptodactylus pallidirostris Lutz, 1930
Leptodactylus petersii (Steindachner, 1864)
Leptodactylus rugosus Noble, 1923
Leptodactylus sabanensis Heyer, 1994
Leptodactylus lineatus (Scheneider, 1799)
Familia Leiuperidae (3)
Physalaemus fscheri (Boulenger, 1890)
Physalaemus sp
Pseudopaludicola sp
Familia Microhylidae (4)
Elachistocleis ovalis (Scheneider, 1799)
Synapturanus salseri Pyburn, 1975
Otophryne robusta Boulenger, 1900
Otophryne steyermarki Rivero, 1967
Familia Pipidae (1)
Pipa arrabali Izecksohn, 1976
Familia Ranidae (1)
Lithobates palmipes (Spix, 1824)
ORDEN GYMNOPHIONA (3)
Familia Caeciliaidae (1)
Microcaecilia rabei (Roze & Solano, 1963)
Familia Rhinatrematidae (2)
Epicrionops niger (Duna, 1942)
Taxa no identifcado
RIQUEZA TOTAL DE ESPECIES: 95
Tabla 4.1. Listado de las especies de la Clase Amphibia registradas para el Parque Nacional Canaima, Estado Bolívar, Venezuela.
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es el más diverso, reuniendo 12 especies. Le siguen en importancia numérica las familias Bufonidae, Brachycepha-
lidae, Aromobatidae y Centrolenidae (Tabla 4.2). Los sapos bufónidos que habitan en el parque pertenecen a los
géneros Chaunus, Rhaebo, Rhinella (hasta hace poco agrupados en el género Bufo) y Oreophrynella, este último
emblemático de los tepuyes de la Guayana oriental –Venezuela y Guyana–. Los braquicéfalos o ranas de lluvia, del
género Pristimantis, representan el mayor aporte, reconociéndose actualmente ocho especies, la mayoría de ellas
no descritas, aunque se supone un número mayor debido a la elevada riqueza y endemismo de este género en las
tierras medias y cimas tepuyanas.
De la familia Aromobatidae, recientemente descrita y antes considerada en Dendrobatidae, las ranitas niñeras
del género Anomaloglossus posee el mayor número de representantes (7 spp). Por su parte, las ranas de cristal
de la familia Centrolenidae están presentes con tres géneros propuestos: Centrolene (2 spp), Cochranella (2 spp)
e Hyalinobatrachium (3 spp), mostrando la mayor riqueza en relación a otras regiones del país. El resto de las fa-
milias de ranas tienen una representación más modesta, aún cuando son muy importantes en términos biogeo-
gráfcos. Este es el caso de la familia Cryptobatrachidae –exclusiva de la región Guayana– cuyos miembros están
estrechamente asociados a los macizos tepuyanos, alcanzando la mayor riqueza en las montañas de Canaima y
en los montes Ayanganna y Wokomung en Guyana (MacCulloch y Lathrop 2002, MacCulloch et al. 2006).
Como se muestra en la Tabla 4.1, del listado de anfbios existen taxa identifcados solo a nivel genérico, quedan-
do pendiente su identidad específca ya que, en su mayoría, se tratan de especies nuevas para la ciencia. Estos
taxa están asignados a los géneros Eleutherodactylus, Pristimantis, Hypsiboas, Physalaemus y Pseudopaludicola y
muy probablemente representen elementos exclusivos del Parque Nacional Canaima.
En cuanto a los reptiles, en Canaima están presentes miembros de los órdenes Crocodylia (cocodrilos, familia
Alligatoridae con tres especies), Testudines (tortugas de las familias Chelidae con dos especies, y Geomydidae y
Testudinidae con una especie cada una) y Squamata (anfsbenas, lagartijas y serpientes con 104 taxa). El diverso
Orden Squamata reúne una especie de culebra de dos cabezas o morrona, 39 lagartijos y 64 serpientes (Tablas
4.3 y 4.4).
De las lagartijas, la mayor riqueza corresponde a la familia Gymnophthalmidae (7 géneros, 12 spp), seguida por
las familias Polychrotidae con ocho especies, Gekkonidae con siete y Teiidae con seis especies, Tropiduridae
(dos géneros, 4 spp), y fnalmente, Iguanidae y Scincidae con un representante cada una. De las lagartijas solo
carece de representación en el PNC la familia Corytophanidae, la cual se encuentra restringida, en nuestro país,
a la cuenca del Lago de Maracaibo y región Andina.
Los gimnoftálmidos abarcan, principalmente, a las pequeñas lagartijas de bosques del género Arthrosaura y
a los lagartijos acuáticos Neusticurus. En este grupo, las Anadia son particularmente interesantes, ya bien por
su nivel de exclusividad a las cumbres tepuyanas del parque, como por representar los únicos miembros del
género fuera de la región Andina. Igualmente la lagartija del Roraima, Riolama leucosticta, es emblemática del
cerro Roraima y tepuyes adyacentes. De los policrótidos destacan los lagartijos de los géneros Norops y Anolis,
mientras que los teidos están dominados por las lagartijas arcoiris (Cnemidophorus) y Kentropyx. Finalmente, los
gecos del Parque Nacional Canaima incluyen siete especies repartidas en cuatro géneros.
En cuanto a las serpientes todas las familias registradas para Venezuela tienen representantes en el PNC, a excepción
de las culebras cieguitas de las familias Anomalepididae y Typhlopidae, que no han sido aún halladas pese a la alta
probabilidad de ocurrir en el futuro. La familia Colubridae domina ampliamente en riqueza de especies (46 spp), se-
guida por las Elapidae (6 spp), Boidae (5 spp), Viperidae (4 spp – culebras venenosas) y fnalmente, Leptotyphlopidae
(2 spp) y Anillidae (1 sp) (Tabla 4.4). Los colúbridos están agrupados en 26 géneros, destacándose por su riqueza el
género Liophis con nueve especies, Chironius con cuatro y Mastigodryas y Atractus con tres cada uno. Las corales ve-
nenosas abarcan a un miembro del género Leptomicrurus y a cinco especies de Micrurus, los boídos corresponden a
tres géneros y los vipéridos a cuatro, que incluyen culebras mapanares y cascabeles.
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Familia Géneros
N° especies
Venezuela
N° especies
Guayana
N° especies
PNC
Amphignatodontidae
Flectonotus 2
Gastrotheca 6
Aromobatidae
Allobates 10 5 1
Anomaloglossus 13 13 7
Aromobates 12
Mannophryne 13
Brachycephalidea
Adelophryne 1 1 1
Dischidodactylus 2 2
Craugastor 1
Eleutherodactylus 1 1
Mucubatrachus 7
Paramophrynella 3
Pristimantis 40 16 8
Bufonidae
Atelopus 9
Chaunus 5 4 2
Metaphryniscus 1 1
Oreophrynella 6 6 6
Rhaebo 3 1 1
Rhinella 5 2 2
Centrolenidae
Allophryne 1 1
Centrolene 5 2 2
Cochranella 8 4 2
Hyalinobatrachium 12 5 3
Ceratophryidae Ceratophrys 1 1
Cryptobatrachidae Stefania 12 12 5
Dendrobatidae
Ameerega 3 3
Dendrobates 1 1 1
Minyobates 1 1
Hylidae
Aparasphenodon 1 1
Dendropsophus 12 6 2
Hyloscirtus 4
Hypsiboas 22 19 13
Myersiohyla 3 3
Osteocephalus 4 4 2
Pseudis 1 1
Scartyla 1
Scinax 13 12 7
Sphaenorhynchus 1 1
Tepuihyla 7 6 4
Trachycephalus 2 2
Hylomantis 1
Phyllomedusa 8 6 2
Tabla 4.2. Número de especies, géneros y familias de anuros conocidos para Venezuela, la región Guayana y el Parque Nacional Canaima (PNC),
Estado Bolívar, Venezuela.
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La composición taxonómica de la comunidad de reptiles del Parque Nacional Canaima sigue la estructura ge-
neral de otras comunidades Neotropicales, donde las serpientes colúbridas son el grupo de mayor riqueza,
seguido por lagartijos de las familias Gymnophthalmidae, Polychrotidae y Teiidae (Duellman 1978, Hoogmoed
1979). La diferencia más notable con respecto a otras faunas de reptiles de la Guayana venezolana es la ausencia
de las tortugas de la familia Podocnemidae, las cuales se restringen a las tierras de menor altitud del curso del
río Orinoco y sus principales tributarios (Pritchard y Trebbau 1984).
Cabe señalar, al igual que en anuros, la falta de identifcación específca de algunos lagartijos del parque, es-
pecialmente del grupo de los microteidos altotepuyanos. En este sentido, están pendientes revisiones taxonó-
micas y descripciones de especies de los géneros Arthrosaura y Anadia, además de colúbridos de las cimas del
Auyán-tepui y Macizo de Chimantá (Gorzula y Señaris 1999, McDiarmid y Donnelly 2005).
El Parque Nacional Canaima reúne ecosistemas que van desde los 300-400 m snm en la confuencia del río Cu-
curital con el Caroní en su límite septentrional, hasta aproximadamente los 2800 m snm en la cima del Roraima.
En este gradiente altitudinal, y tomando en cuenta toda el área del parque, la riqueza de anfbios y reptiles es
moderada en las tierras inferiores a los 500 m snm, incrementándose a partir de los 700 m de altura, para luego
sufrir una notable reducción en el número de especies en las mayores elevaciones. Este patrón general ha sido
observado en otros gradientes altitudinales del Neotrópico, como por ejemplo Los Andes y sistemas monta-
ñosos de Centroamérica (Péfaur y Duellman 1980, Duellman 1999a, Diaz et al. 1997, Campbell 1999), donde la
riqueza de anfbios y reptiles disminuye conforme aumenta la elevación. Para el PNC la mayor diversidad corres-
ponde a los bosques de tierras medias, entre los 800 y 1200 m de altura. MacCulloch et al. (2007) ejemplifcan
este patrón para el cerro Roraima, donde se observa claramente un notable descenso en la riqueza de anfbios
y reptiles ya que para las laderas por debajo de los 1500 m snm han sido registradas 17 especies –9 anfbios y 8
reptiles– mientras que en la cima solo se conocen tres anfbios y un reptil.
En contraste con la disminución en la riqueza de anfbios y reptiles con respecto a la altura, el grado de endemis-
mo se incrementa sustancialmente. Así tenemos que algo más del 70% de la herpetofauna que habita las tierras
de mayor elevación en Canaima es exclusiva de estos ambientes, tema que se detalla seguidamente.
Tabla 4.2. Continuación.
Familia Géneros
N° especies
Venezuela
N° especies
Guayana
N° especies
PNC
Leiuperidae
Engystomops 1 1
Physalaemus 3 3 2
Pleuroderma 1 1
Pseudopaludicola 3 2 1
Leptodactylidae Leptodactylus 24 21 12
Microhylidae
Adelastes 1 1
Otophryne 3 3 2
Relictivomer 1 1
Synapturanus 2 2 1
Chiasmocleis 1 1
Ctenophryne 1 1
Elachistocleis 2 2 1
Hamptophryne 1 1
Pipidae Pipa 3 2 1
Ranidae Lithobates 1 1 1
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CLASE REPTILIA (111)
ORDEN CROCODYLIA (3)
Familia Alligatoridae (3)
Caiman crocodylus Linnaeus, 1758
Paleosuchus palpebrosus (Cuvier, 1807)
Paleosuchus trigonatus (Schneider, 1801)
ORDEN TESTUDINES (4)
Familia Geomydidae (1)
Rhinoclemmys punctularia (Daudin, 1802)
Familia Chelidae (2)
Phrynops tuberosus (Peters, 1870)
Platemys platycephala (Schneider, 1792)
Familia Testudinidae (1)
Geochelone carbonaria (Spix, 1824)
ORDEN SQUAMATA (104)
Familia Amphisbaenidae (1)
Amphisbaena fuliginosa Linnaeus, 1758
Familia Gekkonidae (7)
Hemidactylus palaichthus Kluge, 1969
Hemidactylus mabouia (Moreau de Jonnes, 1818)
Coleodactylus septentrionalis Vanzolini, 1980
Gonatodes alexandermendesi Cole y Kok, 2006
Gonatodes annularis Boulenger, 1887
Gonatodes humeralis (Guichenot, 1855)
Pseudogonatodes guianensis Parker, 1935
Familia Gymnophthalmidae (12)
Anadia sp
Chimantá
Anadia sp
Auyán-tepui
Arthrosaura sp
Auyán-tepui

Arthrosaura testigensis Gorzula & Señaris, 1999
Arthrosaura versteegii Van Lidth de Jeude, 1904
Bachia favescens (Bonnaterre, 1789)
Gymnophthalmus speciosus (Hallowell, 1861)
Leposoma percarinatum (Müller, 1923)
Neusticurus bicarinatus (Linnaeus, 1758)
Neusticurus racenisi Roze, 1958
Neusticurus rudis Boulenger, 1900
Riolama leucosticta (Boulenger, 1900)
Familia Iguanidae (1)
Iguana iguana Linnaeus, 1758
Familia Polychrotidae (8)
Anolis carlostoddi (Williams, Praderio & Gorzula, 1996)
Anolis punctatus Daudin, 1812
Norops auratus Daudin, 1802
Norops chrysolepis Troesche, 1845
Norops eewi (Roze, 1958)
Norops fuscoauratus Duméril & Bibron, 1837
Norops ortonii Cope, 1869
Polychrus marmoratus (Linnaeus, 1758)
Familia Scincidae (1)
Mabuya nigropunctata (Spix, 1825)
Familia Teiidae (6)
Ameiva ameiva (Linnaeus, 1758)
Cnemidophorus cryptus Cole & Dessauer, 1993
Cnemidophorus lemniscatus (Linnaeus, 1758)
Kentropyx calcarata Spix, 1825
Kentropyx striata (Daudin, 1802)
Tupinambis tequixin (Linnaeus, 1758)
Familia Tropiduridae (4)
Plica plica (Linnaeus, 1758)
Plica umbra (Linnaeus, 1758)
Tropidurus bogerti Roze, 1958
Tropidurus hispidus (Spix, 1825)
Familia Anillidae (1)
Anilius scytale (Linnaeus, 1758)
Familia Boidae (5)
Boa constrictor Linnaeus, 1758
Corallus caninus (Linnaeus, 1758)
Corallus hortulanus (Linnaeus, 1758)
Epicrates maurus Gray, 1849
Eunectes murinus Linnaeus, 1758
Familia Colubridae (46)
Atractus steyermarki Roze, 1958
Atractus torquatus (Duméril, Bibron & Duméril, 1854)
Atractus sp
Auyán-tepui
Chironius carinatus (Linnaeus, 1758)
Chironius exoletus Linnaeus, 1758
Chironius fuscus (Linnaeus, 1758)
Chironius scurrulus (Wagler, 1824)
Clelia clelia (Daudin, 1803)
Dipsas variegata (Duméril, Bibron & Duméril, 1854)
Dipsas indica Laurenti, 1768
Drymarchon corais (Boie, 1827)
Drymoluber dichrous (Peters, 1863)
Erythrolampus aesculapii (Linnaeus, 1766)
Helicops angulatus (Linnaeus, 1758)
Hydrops triangularis (Wagler, 1824)
Imantodes cenchoa (Linnaeus, 1758)
Leptodeira annulata (Linnaeus, 1758)
Leptophis ahaetulla (Linnaeus, 1758)
Liophis breviceps Cope, 1861
Liophis cobella (Linnaeus, 1758)
Liophis ingeri Roze, 1958
Liophis lineatus (Linnaeus, 1758)
Liophis miliaris (Linnaeus, 1758)
Liophis poecilogyrus Wied, 1825
Liophis reginae (Linnaeus, 1758)
Liophis trebbaui Roze, 1958
Liophis typhlus (Linnaeus, 1758)
Mastigodryas bifossatus Raddi, 1820
Mastigodryas boddaertii (Sentzen, 1796)
Mastigodryas pleei (Duméril, Bibron & Duméril, 1854)
Oxybelis aeneus Wagler, 1824
Oxybelis fulgidus (Daudin, 1803)
Oxyrhopus petola (Linnaeus, 1758)
Oxyrhopus trigeminus Bibron & Duméril, 1854
Philodryas olfersii (Lichtenstein, 1823)
Philodryas viridissimus (Linnaeus, 1758)
Phimophis guianensis (Troschel, 1848)
Pseudoboa coronata Schneider, 1801
Pseudoboa neuwieddii (Duméril, Bibron & Duméril, 1854)
Pseustes poecilonotus (Günther, 1858)
Rhinobothryum lentiginosum (Scopoli, 1785)
Sibon nebulata (Linnaeus, 1758)
Siphlophis compressus (Daudin, 1803)
Tantilla melanocephala (Linnaeus, 1758)
Thamnodynastes chimanta Roze, 1958
Xenodon severus (Linnaeus, 1758)
Familia Elapidae (6)
Leptomicrurus collaris (Schlegel, 1837)
Micrurus dissoleucus (Cope, 1860)
Micrurus hemprichii (Jan, 1858)
Micrurus isozonus (Cope, 1860)
Micrurus lemniscatus (Linnaeus, 1758)
Micrurus psyches (Daudin, 1803)
Familia Viperidae (4)
Bothriopsis taeniatus (Wagler, 1824)
Bothrops atrox (Linnaeus, 1758)
Crotalus durissus Linnaeus, 1758
Lachesis muta (Linnaeus, 1766)
Familia Leptotyphopidae (2)
Leptotyphlops albifrons (Wagler, 1824)
Leptotyphlops septemstriatus (Schneider, 1801)
RIQUEZA TOTAL DE ESPECIES: 111
Tabla 4.3. Listado de las especies de la Clase Reptilia registradas para el Parque Nacional Canaima, Estado Bolívar, Venezuela.
Aspectos biogeográfcos
La extraordinaria diversidad de anfbios y reptiles del Parque Nacional Canaima es el resultado de la coexistencia
de taxa de amplia distribución geográfca con otros característicos de la región Guayana, aunado a un elevado
porcentaje de elementos exclusivos de complejos tepuyanos del parque. Del total de anfbios del PNC, cerca del
18% corresponden a especies ampliamente distribuidas en Venezuela, un 46% tiene un patrón de distribución
guayanés - limitado al sur del río Orinoco - y el 36% restante son especies endémicas del parque. De los reptiles,
la mitad tienen una distribución amplia en el país y la otra mitad está dominada por especies de distribución
guayanesa y/o amazónica (42%), mientras que el 8% restante está restringido al área de estudio.
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ORDEN Familia Géneros
N° especies
Venezuela
N° especies
Guayana
N° especies
PNC
CROCODYLIA
Alligatoridae
Caiman 1 1 1
Paleosuchus 2 2 2
Crocodylidae Crocodylus 2 1
TESTUDINES
Geomydidae Rhinoclemmys 2 1 1
Chelidae
Batrachemmys 3 2
Chelus 1 1
Mesoclemmys 1 1
Phrynops 2 2 1
Platemys 1 1 1
Emydidae Trachemys 2
Kinosternidae Kinosternon 1 1
Testudinidae Geochelone 2 2 1
SQUAMATA
Amphisbaenidae
Amphisbaena 4 4 1
Mesobaena 1 1
Corytophanidae Basiliscus 1
Hemidactylus 3 2 2
Coleodactylus 1 1 1
Phyllodactylus 3 1
Sphaerodactylus 1 1
Thecadactylus 1 1
Gonatodes 12 4 3
Lepidoblepharis 2
Pseudogonatodes 3 1 1
Gymnophthalmidae
Adercosaurus 1 1
Anadia 10 2 2
Arthrosaura 6 6 3
Bachia 5 4 1
Cercosaura 4 4
Euspondylus 2 2
Gymnophthalmus 2 2 1
Ptychoglossus 2 2
Leposoma 4 3 1
Neusticurus 5 5 3
Riama 5
Riolama 3 3 1
Tretioscincus 2 1
Iguanidae Iguana 1 1 1
Polychrotidae
Anolis 14 5 2
Norops 9 5 5
Polychrus 1 1 1
Scincidae Mabuya 5 2 1
Teiidae
Ameiva 2 1 1
Cnemidophorus 5 2 2
Crocodilurus 1 1
Tabla 4.4. Número de especies, géneros y familias de reptiles conocidos para Venezuela, la región Guayana y el Parque Nacional Canaima (PNC),
Estado Bolívar, Venezuela.
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ORDEN Familia Géneros
N° especies
Venezuela
N° especies
Guayana
N° especies
PNC
SQUAMATA
Teiidae
Kentropyx 3 3 2
Tupinambis 1 1 1
Tropiduridae
Plica 4 4 2
Tropidurus 2 2 2
Uracentron 1 1
Uranoscodon 1 1
Stenocercus 1
Anillidae Anilius 1 1 1
Boidae
Boa 1 1 1
Corallus 3 3 2
Epicrates 2 1 1
Eunectes 1 1 1
Colubridae
Atractus 28 8 3
Chironius 7 6 4
Clelia 1 1 1
Dendrophidion 3 1
Dipsas 7 5 2
Drymarchon 4 1 1
Drymobius 1 1
Drymoluber 1 1 1
Enulius 1
Erythrolampus 3 1 1
Helicops 5 3 1
Hydrodynastes 1 1
Hydrops 1 1 1
Imantodes 2 2 1
Lampropeltis 1
Leptodeira 3 1 1
Leptophis 1 1 1
Liophis 14 10 9
Masticophis 1 1
Mastigodryas 4 3 3
Ninia 1 1
Oxybelis 2 2 2
Oxyrhopus 5 4 2
Philodryas 3 3 2
Phimophis 1 1 1
Pseudoboa 2 2 2
Pseustes 3 2 1
Pseudoeryx 2 1
Rhinobothryum 2 1 1
Sibon 1 1 1
Siphlophis 2 2 1
Spilotes 1 1
Tabla 4.4. Continuación.
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Como se ve, los niveles de endemismo entre anfbios y reptiles del Parque Nacional Canaima diferen entre sí,
notándose que en el primer grupo los valores son signifcativamente superiores. Esta diferencia, observada en
análisis generales de la región Guayana y en faunas tropicales de alta montaña, ha sido explicada principalmen-
te como una tendencia a menores rangos de distribución en anfbios que en reptiles, como resultado de una
mayor especifcidad de hábitat (McDiarmid y Donnelly 2005). En estas comunidades neotropicales los anfbios
suelen ser más diversos que los reptiles –con un relación 1,5:1 a 2:1 anfbio/reptil (McDiarmid y Donnelly 2005)–
y por lo general los valores de endemismo pueden sobrepasar esta relación.
Como fue señalado anteriormente, la riqueza y endemismo de los anfbios y reptiles del PNC guardan relación con
la elevación. En general para la región Guayana se han identifcado tres grandes unidades fsiográfcas: tierras bajas
(0-500 m snm), tierras medias (500-1500 m snm) y tierras altas o Pantepui (1500-3000 m snm) (Huber 1995, Gorzula
y Señaris 1999), cada una de las cuales presenta características climáticas, geológicas, geomorfológicas y forísticas
particulares. De las 31 especies de anuros endémicos del PNC, el 84% habitan en las tierras de mayor elevación –la-
deras y cimas tepuyanas por encima de los 1500 m de altura–, mientras que el 16% restante están en las tierras de
altura intermedia. Por su parte, la totalidad de los reptiles exclusivos del parque (12 spp) ocupan ambientes por enci-
ma de los 1.500 m snm, es decir solo se encuentran asociados a los sistemas montañosos tepuyanos (Tabla 4.5).
Las condiciones climáticas afectan notablemente los patrones de distribución de los anfbios. Esta situación es
aún más notoria en reptiles, de allí que por lo general la herpetofauna de alta montaña posee una riqueza de
reptiles considerablemente menor que la de anfbios. En el caso concreto de las tierras altas del PNC tenemos
relaciones anfbios/reptiles cercanas a 1:1 para las cimas del Auyán-tepui y Macizo de Chimantá. Sin embargo,
ORDEN Familia Géneros
N° especies
Venezuela
N° especies
Guayana
N° especies
PNC
SQUAMATA
Colubridae
Stenorrhina 1
Taeniophallus 1
Tantilla 2 1 1
Thamnodynastes 10 8 1
Umbrivaga 1
Urotheca 2
Xenodon 2 2 1
Xenoxybelis 1 1
Waglerophis 1 1
Elapidae
Leptomicrurus 1 1 1
Micrurus 12 7 5
Viperidae
Bothriopsis 3 2 1
Bothrops 4 3 1
Crotalus 4 2 1
Lachesis 1 1 1
Porthidium 1
Anomalepididae
Helmintophis 1
Liotyphlops 1
Typhlopis 1 1
Typhlopidae Typhlops 4 3
Leptotyphlopidae Leptotyphlops 7 4 2
Total 337 209 111
Tabla 4.4. Continuación.
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para las cumbres de la cadena de tepuyes orientales (Roraima, Kukenán, Yuruaní, Ilú y Wei-Assipu), han sido
registradas una decena de anuros, pero solo una un reptil, la lagartija Riolama leucosticta. En el caso concreto
del cerro Roraima su relación es 4 anfbios/1 reptil (MacCulloch et al. 2007). Asumiendo que las condiciones
climáticas de estas montañas vecinas son relativamente similares en sus cimas, es posible que la riqueza de an-
fbios y reptiles y consecuentemente su relación, esté determinada por la diversidad de ecosistemas y/o hábitat
que se desarrollan en cada cumbre, además de su área, conectividad con ecosistemas de tierras adyacentes,
altura del tepuy, historia geológica particular, entre otros. Así, por ejemplo, las cimas de la cadena de tepuyes
orientales –Roraima-Ilú– son predominantemente rocosas, con escasas áreas cubiertas de vegetación herbácea
o de arbustal (Huber 1995), característica que podría explicar la baja riqueza relativa de la herpetofauna de estos
tepuyes en relación a otros complejos con mayor área y más diversos forística y estructuralmente, como el
Auyán-tepui o el macizo del Chimantá.
La exclusividad de la herpetofauna del Pantepui alcanza incluso niveles taxonómicos superiores al de especie.
Así, los sapitos del género Oreophrynella, con sus seis representantes, son característicos de las cimas tepuyanas
del PNC –cadena Roraima-Ilú–, del Wei-Assipu-tepui y Monte Ayanganna en Guyana (Lathrop y MacCulloch
2007, Señaris et al. 2005). Las ranas de turbera del género Tepuihyla habitan en los tepuyes orientales (Estado
Bolívar) y occidentales (Estado Amazonas), además de un miembro de las sabanas graminosas de la altiplanicie
de la Gran Sabana (tierras medias) y otra especie en Guyana. Por su parte, las ranas el género Stefania, al igual
que el anterior, está estrechamente asociado a formaciones tepuyanas del Escudo Guayanés, y en nuestro caso
particular, cuatro de las cinco especies son endemismos del Pantepui, y solo una especie habita en tierras de
altitud media en el área de La Escalera. El resto de los anfbios exclusivos del parque corresponden a géneros
con distribución más amplia en el país y el Neotrópico (Anomaloglossus, Allobates, Eleutherodactylus, Centrolene,
Hypsiboas y Leptodactylus).
Al igual que en la Clase Amphibia, los de reptiles únicos del PNC se restringen a las cimas y aquellos que presen-
tan una distribución algo más extensa, igualmente están asociados a estas formaciones geológicas. El género
Riolama, con una especie R. leucosticta, es exclusivo de la cadena de tepuyes Roraima-Yuruaní-Kukenán-Ilú,
mientras que el resto de los taxa contenidos en él son endemismos altotepuyanos del Estado Amazonas (Moli-
na y Señaris 2004, McDiarmid y Donnelly 2005). El resto de los reptiles endémicos corresponden a géneros con
distribución guayanesa/amazónica (p. j. Arthrosaura y Neusticurus) o de las cordilleras Andina y de la Costa (p, j.
Anadia) (Tabla 4.5). El estatus genérico de algunas de estas especies es incierto, lo cual puede generar cambios
de nomenclatura o corresponder a nuevas propuestas genéricas.
Estos altos niveles de endemismo, tanto en anfbios y reptiles, ya fueron notados por Hoogmoed (1979) en la
primera revisión de la herpetofauna de la región Guayana. Posteriormente, otros autores han destacado esta
elevada exclusividad (Gorzula y Señaris 1999, Barrio-Amorós 1999, 2004, McDiarmid y Donnelly 2005), hasta el
punto que Duellman (1999b) trata al Pantepui como una región particular en el ámbito suramericano.
Reconociendo la importancia de las tierras medias y altas en la riqueza y endemismo de la herpetofauna, el
Parque Nacional Canaima cobra especial relevancia por cuanto alberga el mayor número de complejos tepu-
yanos de la Guayana venezolana, algunos de los cuales presentan el mayor número de especies y diversidad
ecológica del Pantepui, como es el caso del extenso macizo del Chimantá y del Auyán-tepui (Gorzula y Señaris
1999, McDiarmid y Donnelly 2005).
Además de las cimas tepuyanas, la zona de “La Escalera” (entrada norte de la Gran Sabana), destaca por albergar
tres especies características (Centrolene lema, Anomaloglossus parkerae e Hypsiboas lemai), endemismos que jun-
to a la riqueza de anuros citados para esta zona, la ubica en la primera posición en diversidad de anfbios de todo
el parque. Es posible, sin embargo, que otras localidades boscosas de elevación intermedia, como por ejemplo
laderas del Auyán-tepui, del Macizo de Chimantá y de la cadena de tepuyes orientales, también posean altos
niveles de riqueza de estos vertebrados.
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Aspectos ecológicos
A pesar de los escasos estudios ecológicos que se han realizado de la fauna de anfbios y reptiles del Parque
Nacional Canaima, es posible hacer un bosquejo general de los ambientes ocupados por las especies y en
algunos casos, de sus microhábitats. Esta información procede, principalmente, de las anotaciones de campo
(observaciones directas de los colectores) y en menor medida, de la literatura existente sobre aspectos de la
ecología de las especies (Anexos 2 y 3).
TAXA
Distribución
altitudinal
(m snm)
CLASE AMPHIBIA
ORDEN ANURA
Familia Aromobatidae
Allobates rufulus (Gorzula 1990) 2100-2600
Anomaloglossus breweri (Barrio-Amorós 2006) 600
Anomaloglossus murisipanensis La Marca 1997 2350
Anomaloglossus praderoi La Marca 1997 1800-1950
Anomaloglossus roraima La Marca 1997 2700
Anomaloglossus tepuyensis La Marca 1997 1200-1650
Familia Brachycephalidae
Pristimantis sp 1
Ptari
2350
Pristimantis sp 2
Aprada
2500
Pristimantis sp 3
Murisipan
2350
Pristimantis sp 4
Yuruani
2300
Pristimantis sp 5
Roraima
2600-2620
Pristimantis sp 6
Auyán-tepui
1860
Familia Bufonidae
Oreophrynella cryptica Señaris 1995 1750
Oreophrynella huberi Diego-Aransay & Gorzula 1988 1700
Oreophrynella nigra Señaris, Ayarzagüena & Gorzula 1994 2300-2600
Oreophrynella quelchii (Boulenger 1895) 2600-2800
Oreophrynella vasquezi Señaris, Ayarzagüena & Gorzula 1994 2650
Familia Centrolenidae
Centrolene gorzulai (Ayarzagüena 1992) 1200-1850
Centrolene lema Duellman & Señaris 2003 1250
Cochranella helenae (Ayarzagüena 1992) 850-1000
Familia Cryptobatrachidae
Stefania ginesi Rivero 1968 1850-2600
Stefania riveroi Señaris, Ayarzagüena & Gorzula 1996 2300
Stefania satelles Señaris, Ayarzagüena & Gorzula 1996 2000-2500
Stefania schuberti Señaris, Ayarzagüena & Gorzula 1996 1750-2400
TAXA
Distribución
altitudinal
(m snm)
CLASE AMPHIBIA (continuación)
ORDEN ANURA (continuación)
Familia Hylidae
Hypsiboas jimenezi Señaris y Ayarzagüena 2006 950-1850
Hypsiboas sp
Auyán-tepui
1600
Tepuihyla edelcae (Ayarzagüena, Señaris & Gorzula 1992) 1970-2600
Tepuihyla galani (Ayarzagüena, Señaris & Gorzula 1992) 1250
Tepuihyla rimarum (Ayarzagüena, Señaris & Gorzula 1992) 2400
Tepuihyla rodriguezi (Rivero 1968) 800-1360
Familia Leptodactylidae
Leptodactylus sabanensis Heyer 1994 800-1250
Familia Microhylidae
Otophryne steyermarki Rivero 1967 1800-2150
CLASE REPTILIA
ORDEN SQUAMATA
Familia Gymnophthalmidae
Anadia sp
Chimantá
2100-2600
Anadia sp
Auyán-tepui
1970
Arthrosaura sp
Auyán-tepui
1950-2250
Arthrosaura testigensis Gorzula & Señaris 1999 1800-2350
Riolama leucosticta (Boulenger 1900) 2400-2700
Familia Polychrotidae
Anolis carlostoddi (Williams, Praderio & Gorzula 1996) 2200
Norops eewi (Roze 1958) 1900-2100
Familia Tropiduridae
Tropidurus bogerti Roze 1958 1600-2080
Familia Colubridae
Atractus steyermarki Roze 1958 2000-2250
Atractus sp
Auyán-tepui
2100
Liophis trebbaui Roze 1958 ±1600-2000
Thamnodynastes chimanta Roze 1958 1920-2600
Tabla 4.5. Anfbios y reptiles endémicos del Parque Nacional Canaima, Estado Bolívar, Venezuela.
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Uso de Hábitat
De los diferentes macroambientes encontrados en el Parque Nacional Canaima, los bosques albergan el mayor
número de anfbios, seguido por las sabanas y herbazales, morichales, áreas intervenidas, turberas y fnalmente,
cuerpos de agua lóticos (ríos) (Figura 4.1). En los ambientes altotepuyanos la mayoría de las especies de anuros
están asociadas principalmente a las turberas y/o bosques adyacentes a los cursos de agua.
Figura 4.1. Número de anfbios conocidos en los diferentes macroambientes del Parque Nacional Canaima.
Relativamente pocas ranas y sapos presentan una amplia tolerancia en el uso de ambientes. Algunos de es-
tos generalistas son, por ejemplo, el sapo común Chaunus marinus, las ranas arborícolas Hypsiboas af. crepi-
tans, H. geographicus, Scinax ruber y la rana terrestre Leptodactylus bolivianus, a las cuales se les ha encontrado
tanto en bosques, sabanas, arbustales, morichales como en áreas intervenidas. En contraste, la mayoría de
los anfbios están restringidos a un ambiente particular y por lo general, durante la época reproductiva, están
restringidos a microhábitat únicos. Los miembros de la familia Centrolenidae están asociados exclusivamen-
te a los bosques de galería (a orillas de ríos y/o quebradas), mientras que los dendrobátidos del género Ano-
maloglossus y microhílidos del género Otophryne se observan en las márgenes de las pequeñas quebradas
rocosas, ubicadas en la matriz de bosques, siendo este último también fosorial, como Synapturanus. Las ra-
nas del género Stefania han sido observadas en quebradas o ríos rocosos, enmarcados por bosques (tierras
medias) o herbazales-arbustales (tierras altas). La mayoría de los representantes del género Hypsiboas son
habitantes de bosques, salvo las especies de pequeño porte que, junto con las especies del género Scinax e
Hypsiboas af. crepitans, son muy abundantes en ambientes anegados de sabanas, herbazales y morichales.
En la familia Leptodactylidae aparecen especies claramente asociadas a sabanas y herbazales, como Lep-
todactylus sabanensis, L. fuscus y L. macrosternum, mientras que otras son esencialmente de bosques (Ade-
nomera hylaedactyla, L. knudseni, L. mystaceus). Los cecílidos (Orden Gymnophiona), junto con los pípidos y
ránidos, están restringidos a los ambientes acuáticos (ríos y/o quebradas) y áreas inundables adyacentes.
En los ambientes altotepuyanos, mucho menos diversos en especies que las tierras de menor altitud, los
sapitos del género Oreophrynella viven en áreas rocosas y turberas, mientras que a las ranas Tepuihyla se les
encuentra exclusivamente en las turberas, donde se esconden en las plantas tubulares del género Brocchi-
nia (Gorzula y Señaris 1999). Es importante notar que la mayoría de estos taxa presentan un conjunto de
características en sus historias de vida y comportamientos muy particulares y contrastantes con respecto a
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las especies que conforman las comunidades de anfbios de las tierras bajas circundantes. Así, por ejemplo,
gran parte de los sapos y ranas del Pantepui -salvo las especies del género Tepuihyla que colocan sus huevos
en las pozas de las turberas - presentan modos reproductivos independientes del agua o exhiben desarrollo
directo (p. j. Oreophrynella, Stefania, “Eleutherodactylus”). En algunos casos sus renacuajos están altamente
modifcados para vivir en los característicos hábitats altotepuyanos (p.j. algunos hílidos, Otophryne). Esta se-
rie de adaptaciones ecológicas y de comportamiento parecen ser el resultado adaptativo a las condiciones
ambientales particulares de las cimas tepuyanas, donde la temperatura media anual está por debajo de los
15 ºC (con temperaturas mínimas de 1 a 2 ºC), altas precipitaciones sin una estación seca propiamente dicha
y con tormentas frecuentes, vientos fuertes, densas nieblas, y alta radiación solar (Huber 1995). Por el contra-
rio, en los ecosistemas de menor altitud predominan los anfbios con modos reproductivos dependientes
del agua, con desarrollo indirecto, es decir, pasando por el estadio de renacuajo (Duellman 1997).
Al igual que los anfbios, la mayor riqueza de reptiles ha sido registrada en los bosques, seguido por las sa-
banas, cuerpos de aguas, turberas, áreas intervenidas y fnalmente, los morichales (Figura 4.2). El signifcativo
número de reptiles en cuerpos de agua se debe, principalmente, a la contribución de los cocodrilos y tortu-
gas acuáticas -órdenes Crocodylia y Testudines-. Así mismo, y debido a la menor dependencia que los repti-
les tienen del agua para su reproducción, además de sus características fsiológicas adaptadas a ambientes
secos y menor especifcidad de hábitat, sus patrones de utilización de ambientes es mayor.
Figura 4.2. Número de reptiles conocidos en los diferentes macroambientes del Parque Nacional Canaima.
A pesar de que en el grupo de los reptiles encontramos un mayor número de taxa que utilizan dos o más
macroambientes, varios de ellos se les asocia a un ecosistema particular. Así, los representan de la familia Gym-
nophthalmidae son característicos de la hojarasca de los bosques, salvo las lagartijas acuáticas del género Neus-
ticurus que están asociados a ríos y quebradas y sus áreas adyacentes. Cnemidophorus, Ameiva y ciertas especies
de Norops son lagartijas muy conspicuas de las sabanas y áreas abiertas. Las especies del género Gonatodes, a
pesar de estar restringidos a los bosques, ocupan distintos microhábitat; así Gonatodes humeralis es un habitante
de bosques ribereños o de galería y se le encuentra en troncos de pequeño y mediano grosor, mientras que
G. annularis habita en la base de grandes árboles y con raíces “aéreas” ,donde se esconde de los depredadores.
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En el grupo de las serpientes, los boídos y las corales se encuentran principalmente en ambientes boscosos
y/o ecotonos y las culebras cieguitas en ambientes abiertos de sabana y herbazal. El resto de los colúbridos,
dependiendo de la especie, ocupan ecosistemas particulares. Por ejemplo, los Helicops e Hydrops por lo
general están en ambientes acuáticos, al acecho de peces que conforman su dieta habitual. Otras especies
como Liophis breviceps y L. miliaris se encuentran cerca de las quebradas o pequeños cuerpos de agua, en
busca de anfbios y sus larvas y pequeños peces. En los vipéridos, Lachesis muta es un habitante exclusivo de
bosques primarios donde permanece al acecho de mamíferos pequeños y medianos.
Agrupaciones trófcas
Todos los anfbios que habitan en el Parque Nacional Canaima son insectívoros, salvo la rana Leptodactylus
knudseni que puede complementar su dieta con otros vertebrados de pequeño porte (como ranas, sapos,
culebritas y hasta roedores y pájaros).
Los reptiles, por su parte, presentan mayor diversifcación en su alimentación. Los crocodílidos son carnívoros
y consumen desde moluscos y crustáceos hasta peces y mamíferos y aves de pequeño porte. Las tortugas
son fundamentalmente herbívoras, consumiendo frutos y material vegetal en general, aunque Phrynops y
Platemys son también carnívoras. Los pequeños lagartijos de las familias Gymnophthalmidae, Polychrotidae
y Teiidae son insectívoros, salvo el mato de agua Tupinambis tequixin que, por su gran tamaño, combina en
su dieta insectos, huevos de aves y otros reptiles. Los gecónidos se alimentan casi exclusivamente de insec-
tos, aunque algunas especies pueden ingerir congéneres de menor tamaño, por ejemplo los Hemidactylus.
La iguana, Iguana iguana, es la excepción a este patrón generalizado, ya que es herbívora.
En términos generales las serpientes son carnívoras, sin embargo existen diferencias en sus tipos de presas.
Los boidos, vipéridos y los colúbridos del género Mastigodryas se alimentan de mamíferos, principalmente
roedores, aunque también pueden consumir anuros. Las especies de Chironius basan su dieta en ranas y
sapos, mientras que Rhinobothryum lentiginosum y Siphlophis compressus se alimentan mayoritariamente de
lagartijos. Las culebras semiacuáticas de los géneros Hydrops y Helicops, junto con algunas especies del géne-
ro Liophis (L. breviceps, L. miliaris y L. cobella) se alimentan de peces. Las corales del género Micrurus consumen
otras serpientes, anfsbénidos, cecilias y onicóforos del género Peripatus. Las pequeñas culebras cieguitas del
género Leptotyphlops, con sus hábitos semisubterráneos, se alimentan de pequeños invertebrados del suelo.
En muchos ecosistemas tropicales, especialmente en humedales y bosques, los anfbios y reptiles pueden
alcanzan elevadas densidades poblacionales y/o biomasas que exceden las de otros grupos de vertebrados
(Vitt et al. 1990). En este sentido, por una parte representan importantes depredadores y reguladores de la
fauna de insectos y a la vez, constituyen las presas básicas de aves, mamíferos y peces. Esta posición central
en la cadena alimenticia, así como su efciencia en el fujo de energía y nutrientes, aunado a su especifcidad
de hábitat y sus limitadas capacidades de dispersión, ubica a la herpetofauna en contexto de especial rele-
vancia en el funcionamiento ecológico de las comunidades animales.
Especies de interés
Además de las especies endémicas, las cuales le conferen al área de estudio una posición única tanto biológica
como biogeográfcamente, en el Parque Nacional Canaima viven taxa de particular interés desde el punto de vista
de conservación, así como sanitario o de aprovechamiento directo o potencial para la población indígena local.
Aún cuando no existe explotación o manejo de Caiman crocodylus, Geochelone carbonaria, Tupinambis tequixin,
Iguana iguana, Boa constrictor y Clelia clelia en el parque, los altos niveles de comercio internacional de estas
especies ha justifcado su inclusión en el Apéndice II de CITES. Así mismo ocurre con todas las especies de den-
drobátidos de los géneros Dendrobates, cuyo creciente comercio como mascotas, especialmente en Europa,
ha provocado su inclusión en este Apéndice. En estos últimos casos de las ranas dendrobátidas, las conside-
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raciones han sido tomadas globalmente y no fundamentadas por estudios concretos (Gorzula 1996, Gorzula y
Señaris 1999, Barrio y Fuentes 1999).
Algunas ranas y reptiles, como Hypsiboas boans, Leptodactylus knudseni, Geochelone carbonaria, Iguana iguana y
Tupinambis tequixin, representan un recurso alimenticio ocasional para las comunidades indígenas de la zona.
No se tiene información precisa sobre la importancia de estos ítems en su dieta en el PNC, pero resultaría suma-
mente interesante adelantar estudios que caractericen la utilización de estos recursos.
Desde el punto de vista sanitario, todas las especies de serpientes de las familias Elapidae (géneros Leptomi-
crurus y Micrurus - corales) y Viperidae (géneros Bothriopsis, Bothrops, Crotalus y Lachesis - mapanares, cascabeles),
tienen interés sanitario debido a los posibles accidentes de envenenamiento que pueden causar sus mordidas
que, en algunos casos, pueden ser mortales. Otras culebras, como por ejemplo especies de los géneros Tham-
nodynastes, Philodryas y Liophis, pueden ocasionar edemas locales de cierta consideración (Gorzula y Señaris
1999, Barrio 2003).
Finalmente cabe mencionar algunas especies, particularmente dos miembros del género Oreophrynella que
han sido considerados en las listas de anfbios venezolanos en peligro (Péfaur y Rivero 2000, Barrio 2001b), basa-
dos en la limitada área de su distribución (cima del cerro Roraima) y las presiones de turismo que tienen dichos
tepuyes. Si se consideran en conjunto estas variables, también podrían ser incluidas otras especies exclusivas
de la cima del Auyán-tepui, e incluso extenderlo a las especies endémicas tepuyanas, debido a que sus áreas de
distribución real y potencial son pequeñas.
Consideraciones fnales y recomendaciones para la conservación
Como se ha detallado anteriormente, la herpetofauna del Parque Nacional Canaima es particularmente interesante,
tanto por su elevada riqueza y endemismo, como por sus patrones biogeográfcos e historias de vida. Si bien se
considera que esta área de la Guayana venezolana es una de las mejor conocidas desde el punto de vista de su
biodiversidad, resulta evidente el conocimiento limitado que tenemos del parque, como se ha expresado en un
número signifcativo de taxa nuevos para la ciencia, que todavía no han sido descritos.
Igualmente, en esta síntesis se han incluido nuevos registros para el parque, ya bien por la ampliación de distribu-
ción de especies guayanesas, como de otras exóticas. Entre las primeras podemos señalar al geco Gonatodes alexar-
dermendesi - descrito recientemente para Guyana (Cole y Kok 2006) - y Liophis miliaris ahora también conocidos
para la zona de La Escalera; Dipsas indica y D. variegata colectados en los bosques al sur de la Gran Sabana y Pseudo-
boa coronata encontrada en la cuenca del río Cucurital. Igualmente la rana arborícola Hypsiboas roraima representa
el primer registro para el país y ha sido encontrada en las laderas del Auyán-tepui. Entre las especies exóticas que
han expandido su distribución y ahora están presentes en el Parque Nacional Canaima está Hemidactylus mabouia
originario de África. Este geco ha sido introducido en el centro y norte de Suramérica, registrado previamente en la
Cordillera de La Costa y unas pocas localidades del piedemonte andino en Venezuela (Rivas et al. 2005). Reciente-
mente tuvimos la oportunidad de colectar algunos ejemplares de esta especie en Santa Elena de Uairén, los cuales
representan los primeros registros para la región Guayana venezolana. Es muy probable que esta población de H.
mabouia haya sido introducida desde Brasil, trasportada por el constaste comercio de productos entre Boa Vista y
Manaus y la población fronteriza de Santa Elena.
En las dos últimas décadas uno de los problemas de la biodiversidad más alarmantes ha sido la rápida y enigmática
desaparición, disminución de poblaciones y/o mortalidades masivas de anfbios a lo largo y ancho del planeta. En-
tre las causas que explican estos fenómenos globales están la destrucción de los hábitat, contaminación, incremen-
to de la incidencia de los rayos ultravioleta, cambios climáticos, enfermedades, introducción de especies exóticas
y la sinergia entre varias de las hipótesis anteriores (Young et al. 2004). Si bien en Canaima, bajo el resguardo de la
fgura de parque nacional, algunas de estas causas no se han constatado, se han podido detectar eventos de mor-
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talidad en ranas altotepuyanas que no parecen ser comunes. En este sentido Lampo y Señaris (2006) establecieron
que la quitridomicosis cutánea, enfermedad que parece estar asociada a varias de las desapariciones de anfbios
de alta montaña, no parece explicar el caso de la mortalidad de la rana de turbera Tepuihyla edelcae en 1984 en
la cima del Macizo de Chimantá. En este caso particular, las autoras sugieren que los cambios climáticos globales
parecen ofrecer la mejor explicación, dado que estos ecosistemas se mantienen prácticamente prístinos y alejados
de la alteración humana. De ser esto correcto, resulta evidente que el calentamiento global y los cambios asocia-
dos a los patrones de lluvias son amenazas reales para los anfbios, y no solo potenciales, aún en los ambientes no
perturbados de las cimas tepuyanas.
Recomendaciones para la conservación
Con base a los resultados obtenidos en esta síntesis sobre la herpetofauna del Parque Nacional Canaima se
recomienda:
• Realizar inventarios de la herpetofauna de las cimas tepuyanas y bosques de laderas, de cara a la adecuada
caracterización de su diversidad.
• Formación de personal local para el monitoreo de anfbios y reptiles emblemáticos del parque.
• Campaña local de divulgación y concienciación sobre la fragilidad de los ecosistemas del parque y su impac-
to sobre las poblaciones de anfbios y reptiles.
• Realización de guías de campo y otros medios impresos, que divulguen la riqueza de la herpetofauna, ha-
ciendo especial énfasis en su protección y conservación.
• Limitar el acceso a las cimas y laderas tepuyanas. Tomar medidas de bioseguridad para su visita y exploración.
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Young, B. E., S. N. Stuart, J.S. Chanson., N.
A. Cox., T. M. Boucher. 2004. Joyas que
están desapareciendo: el Estado de los
Anfbios en el Nuevo Mundo. NatureServe,
Arlington, Virginia.
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Elachistocleis ovalis. Foto: Fernando Rojas-Runjaic
Hypsiboas jimenezi. Foto: Fernando Rojas-Runjaic Hyalinobatrachium crurifasciatum. Foto: Fernando Rojas-Runjaic
Centrolene lema. Foto: Fernando Rojas-Runjaic Cochranella helenae. Foto: Fernando Rojas-Runjaic
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Oreophrynella quelchii. Foto: Giuseppe Colonnello
Hypsiboas lemai. Foto: Fernando Rojas-Runjaic Rhinella complejo margaritifera. Foto: César Barrio-Amorós
Hypsiboas ornatissima. Foto: J. Celsa Señaris
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Tepuihyla edelcae. Foto: Fernando Rojas-Runjaic
Stefania scalae. Foto: César Barrio-Amorós Leptodactylus rugosus. Foto: Fernando Rojas-Runjaic
Scinax trilineata. Foto: Fernando Rojas-Runjaic Pristimantis pulvinatus. Foto: Fernando Rojas-Runjaic
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Gonatodes annularis. Foto: César Barrio-Amorós Leposoma percarinatum. Foto: César Barrio-Amorós
Cnemidophorus lemniscatus. Foto: Fernando Rojas-Runjaic
Anolis punctatus. Foto: César Barrio-Amorós Tropidurus hispidus. Foto: Fernando Rojas-Rumjaic
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Paleosuchus trigonatus. Foto: César Barrio-Amorós
Plica plica. Foto: César Barrio-Amorós Mabuya nigropunctata. Foto: Fernando Rojas-Runjaic
Anolis chrysolepis. Foto: César Barrio-Amorós
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Corallus caninus. Foto: Fernando Rojas-Runjaic
Liophis reginae. Foto: César Barrio-Amorós Chironius fuscus. Foto: César Barrio-Amorós
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Crotalus durissus ruruima. Foto: César Barrio-Amorós
Micrurus lemniscatus. Foto: César Barrio-Amorós
Dendrophidion dendrophis. Foto: César Barrio-Amorós Epìcrates maurus. Foto: César Barrio-Amorós
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CAPÍTULO
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AVES DEL PARQUE NACIONAL CANAIMA
César Molina y Marcos Salcedo
Introducción
Venezuela es uno de los países de mayor diversidad biológica, en especial por su avifauna, la cual es conocida como
una de las más ricas del mundo. Con 1366 especies, Venezuela ocupa el sexto lugar con mayor número de aves del
mundo (Hilty 2003, Lentino 2003).
La región Guayana se encuentra enteramente al sur del Orinoco en los estados Amazonas y Bolívar y abarcando casi
la mitad del país; resalta por su heterogeneidad en hábitats y en el elevado número de formaciones vegetales que
contiene (Huber y Alarcón 1988), a las cuales están asociadas comunidades animales con características propias. Sin
embargo, se carece de información sufciente sobre sus recursos naturales, a pesar de ser única en fuentes de agua,
bosques, fauna silvestre y acuática, con altos potenciales para su utilización y conservación.
Dentro de la región Guayana está incluido el Parque Nacional Canaima (3.000.000 ha), el cual es un buen muestrario
de los ecosistemas guayaneses. La presencia de amplias llanuras, valles profundos y macizos rocosos (Huber, 1995a),
generan una diversidad de hábitats que incluyen bosques, sabanas, arbustales, vegetación y altotepuyana en distin-
tos pisos altitudinales, que van desde las tierras bajas (0- 500 m snm), medias (500-1500 m snm) hasta las tierras altas
(1500-3000 m snm); en estas últimas están los característicos tepuyes (Huber 1995b). Esta diversidad ambiental se
ha tornado en una enorme riqueza de aves que habita el parque - 38.8% del total de Venezuela (Hilty 2003, Lentino
2003), incluyendo un buen número de endemismos, principalmente asociados a los tepuyes -. De allí la importancia
de este trabajo que intenta resumir, al menos preliminarmente, algunos aspectos de la composición taxonómica,
distribución espacial, ecología y conservación de la avifauna registrada en el Parque Nacional Canaima.
Previo a este estudio se han realizado una serie de expediciones en las cuales se ha colectado material ornitológico
que sirve de base para la elaboración de este trabajo, las cuales se han centrado principalmente en el cerro Roraima
y alrededores (Chapman 1931, Maguirre et al. 1953, Mayr y Phelps 1971, Phelps 1944), Auyán-tepui (Gilliard 1941,
Phelps 1944), Macizo del Chimantá (Mayr y Phelps 1971, Barreat et al. 1986) y la Gran Sabana (Gorzula y Medina-
Cuervo 1986).
Metodología
En una primera fase se revisaron todos los registros de aves provenientes del Parque Nacional Canaima y sus alrede-
dores depositados en las siguientes colecciones: Colección Ornitológica Phelps (COP), Museo de Historia Natural La
Salle (MHNLS), Museo de la Estación Biológica Rancho Grande (EBRG), Museo de Biología de la Universidad Central
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de Venezuela (MBUCV) y Museo de Ciencias Naturales de Guanare - UNELLEZ (MCNG). Así mismo, se realizó un
muestreo puntual en el sector Laguna de Canaima, entre el 20 y el 30 de julio de 2002.
En una segunda fase se consultó literatura a los fnes de actualizar la taxonomía de algunos registros y completar,
si fuese el caso, con registros adicionales la lista de la avifauna del Parque Nacional Canaima (Hilty 2003, Lentino et
al. 1997, Nørgaard-Olesen 1973, 1974; Phelps y Phelps Jr. 1958, 1963; Sharpe 2000). Paralelamente cada una de las
especies fue asignada a categorías de distribución espacial, tipo de hábitat, uso y conservación, así como a los gre-
mios trófcos a las que pertenecían, todo ello basado en la información bibliográfca disponible (Hilty 2003, Lentino
et al.1997, Phelps y Phelps Jr. 1958, 1963; Phelps y Schauensee 1978, Rodríguez y Rojas-Suárez 1999, Sharpe 2000) y
en los datos de campo de los autores (Anexo 4).
Posteriormente se analizó, de manera global, la riqueza de órdenes, familias, géneros y especies comparando los
datos con los registrados para Venezuela y para Canaima por otros autores (Lentino et al. 1997, Sharpe 2000). Por
otra parte, basado en las especies reportadas para el Parque Nacional Canaima, se trabajaron varios aspectos geo-
gráfcos, ecológicos y de conservación.
A fn de evaluar la composición de las especies de aves del área de estudio, con base en sus distribuciones, se con-
sideraron cinco categorías de distribución, defnidas en función del número de ámbitos geográfcos de Venezuela
según (PDVSA 1993), en las cuales se ha registrado cada especie: Distribución muy Amplia: de 7 a 9 ámbitos o todo
el país; Distribución Amplia: entre 4 y 5 ámbitos geográfcos; Distribución Restringida: 2 ó 3 ámbitos; Distribución
muy Restringida: un ámbito geográfco; y se agrego la categoría de Endémicas de Pantepui para aquellas especies
con distribución espacial restringida a la provincia de las tierras altas o Pantepui.
En términos ecológicos se trabajó la composición por gremios trófcos y la riqueza de especies por cada tipo de
macro-hábitat presente dentro del parque. En términos taxonómicos se analizó la similitud entre la composición de
especies de los distintos hábitats, utilizándo el índice de Sorensen (Mueller-Dumbois y Ellemberg 1981), que tiene
la siguiente expresión:
IS = (2C) * 100/(A + B)
donde, A = Número de especies en el hábitat A; B = Número de especies en el hábitat B y C = Número de espe-
cies comunes a los dos hábitats.
Finalmente se realizó un análisis sobre el uso o aprovechamiento de las aves reportadas para el Parque Nacional
Canaima, así como de su estatus de conservación, basado en la información proveniente de los apéndices de la
Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres, el Libro Rojo de
la Fauna Venezolana y el Decreto N° 1486 de Animales considerados en Peligro de Extinción.
Avifauna del Parque Nacional Canaima
Composición y riqueza de especies
La compilación de la información sobre la avifauna resultó en un total de 4184 registros, de los cuales 3687
(88,2%) están dentro de los linderos del parque y 351(11,8%) fuera de sus límites. El total de registros provienen
de 237 localidades, 216 (91,1%) en el parque y 21 de ellas (8,9%) en sus adyacencias.
Dentro del Parque Nacional Canaima los registros corresponden a 587 especies de aves, agrupadas en 19 ór-
denes, 61 familias y 350 géneros (Tabla 5.1, Figura 5.1). Esta riqueza de aves representa el 42,9% de las especies
registradas para Venezuela (Hilty 2003, Lentino 2003) y un incremento del 3,7% con respecto a lo reportado
para el parque por Lentino et al. (1997) y del 6,7% con respecto a lo señalado por Sharpe (2000). Por su parte,
el número de órdenes, familias y géneros alcanzan respectivamente el 90,4%, 79,2% y 59,3% del total de los
registrados para el país (Figura 5.1).
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Con relación a la riqueza de especies, los órdenes más importantes son Passeriformes (334 sp.), Apodiformes (48
sp.), Falconiformes (43 sp.), Piciformes (30 sp.), Psittaciformes (19 sp.), Charadriiformes (18 sp.), Ciconiiformes (14
sp.), Columbiformes (14 sp.), Strigiformes (13 sp.) y Caprimulgiformes (11 sp.). Los restantes están representados
por nueve o menos especies.
Las familias con mayor riqueza de especies son Tyrannidae (81 sp.), Thraupidae (49 sp.), Trochilidae (40 sp.),
Thamnophilidae (39 sp.), Accipitridae (25 sp.), Furnariidae (22 sp.), Psittacidae (19 sp.), Parulidae (18 sp.), Emberizi-
dae (17 sp.), Columbidae (14 sp.), Pipridae (14 sp.), Dendrocolaptidae (13 sp.), Falconidae (13 sp.), Picidae (13 sp.)
y Cotingidae (12 sp.). El resto de las familias están representadas por diez o menos especies (Anexo 4).
En la Figura 5.1 se observa que en todas las categorías taxonómicas los resultados de este estudio son superiores
a lo reportado para el parque por Sharpe (2000) y Lentino et al. (1997). Esta disparidad en los datos se debe a la
inclusión de los registros aportados por la revisión de los museos señalados en la metodología.
Figura 5.1. Número de órdenes, familias, géneros y especies de aves en el Parque Nacional Canaima y Venezuela.
Aspectos biogeográfcos
La mayoría de las aves presentes en el Parque Nacional Canaima son de distribución amplia (27,4%) o de dis-
tribución muy restringida (24,0%), seguidas de aquellas especies que presentan distribución geográfca muy
amplia (22,9%) y restringida (20,1%); resalta, sin embargo, el porcentaje de especies endémicas (5,5%) (Figura
5.2). Las especies endémicas se reparten en Passeriformes (23 sp.), Apodiformes (5 sp.), Psittaciformes (2 sp.),
Caprimulgiformes (1 sp.) y Tinamiformes (1 sp.) (Anexo 4).
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ORDEN TINAMIFORMES (4)
FAMILIA TINAMIDAE (4)
1. Crypturellus ptaritepui
2. Crypturellus soui
3. Crypturellus variegatus
4. Tinamus major
ORDEN PODICIPEDIFORMES (2)
FAMILIA PODICIPEDIDAE (2)
5. Podilymbus podiceps
6. Tachybaptus dominicus
ORDEN PELECANIFORMES (2)
FAMILIA PHALACROCORACIDAE (1)
7. Phalacrocorax brasilianus
FAMILIA ANHINGIDAE (1)
8. Anhinga anhinga
ORDEN CICONIIFORMES (14)
FAMILIA ARDEIDAE (10)
Subfamilia Ardeinae (8)
9. Agamia agami
10. Ardea alba
11. Ardea cocoi
12. Bubulcus ibis
13. Butorides striatus
14. Egretta caerulea
15. Egretta thula
16. Pilherodius pileatus
Subfamilia Botaurinae (1)
17. Botaurus pinnatus
Subfamilia Tigrisomatinae (1)
18. Tigrisoma lineatum
FAMILIA CICONIIDAE (3)
19. Euxenura maguari
20. Jabiru mycteria
21. Mycteria americana
FAMILIA THRESKIORNITHIDAE (1)
Subfamilia Threskiornithinae (1)
22. Mesembrinibis cayennensis
ORDEN ANSERIFORMES (2)
FAMILIA ANATIDAE (2)
Subfamilia Anatinae (1)
23. Cairina moschata
Subfamilia Oxyurinae (1)
24. Nomonyx dominicus
ORDEN FALCONIFORMES (43)
FAMILIA CATHARTIDAE (4)
25. Cathartes aura
26. Cathartes melambrotus
27. Coragyps atratus
28. Sarcoramphus papa
FAMILIA ACCIPITRIDAE (25)
Subfamilia Accipitrinae (25)
29. Accipiter bicolor
30. Accipiter poliogaster
31. Accipiter ventralis
32. Accipiter superciliosus
33. Buteo nitidus
34. Buteo albicaudatus
35. Buteo brachyurus
36. Buteo magnirostris
37. Buteo platypterus
38. Buteogallus meridionalis
39. Buteogallus urubitinga
40. Chondrohierax uncinatus
41. Elanoides forfcatus
42. Elanus leucurus
43. Gampsonyx swainsonii
44. Harpagus bidentatus
45. Harpia harpyja
46. Harpyhaliaetus solitarius
47. Ictinia plumbea
48. Leptodon cayanensis
49. Leucopternis albicollis
50. Leucopternis melanops
51. Spizaetus ornatus
52. Spizaetus tyrannus
53. Spizastur melanoleucus
FAMILIA PANDIONIDAE (1)
54. Pandion haliaetus
FAMILIA FALCONIDAE (13)
Subfamilia Falconinae (5)
55. Falco deiroleucus
56. Falco femoralis
57. Falco peregrinus
58. Falco rufgularis
59. Falco sparverius
Subfamilia Polyborinae (8)
60. Caracara cheriway
61. Ibycter americanus
62. Herpetotheres cachinnans
63. Micrastur gilvicollis
64. Micrastur mirandollei
65. Micrastur rufcollis
66. Micrastur semitorquatus
67. Milvago chimachima
ORDEN GALLIFORMES (7)
FAMILIA CRACIDAE (5)
68. Crax alector
69. Ortalis motmot
70. Penelope jacquacu
71. Penelope marail
72. Pipile pipile
FAMILIA ODONTOPHORIDAE (2)
Subfamilia Odontophorinae (2)
73. Colinus cristatus
74. Odontophorus gujanensis
ORDEN GRUIFORMES (9)
FAMILIA PSOPHIIDAE (1)
75. Psophia crepitans
FAMILIA RALLIDAE (6)
Subfamilia Rallinae (6)
76. Aramides cajanea
77. Laterallus viridis
78. Micropygia schomburgkii
79. Neocrex erythrops
80. Porphyrula martinica
81. Porzana albicollis
FAMILIA EURYPYGIDAE (1)
82. Eurypyga helias
FAMILIA HELIORNITHIDAE (1)
83. Heliornis fulica
ORDEN CHARADRIIFORMES (18)
FAMILIA JACANIDAE (1)
84. Jacana jacana
FAMILIA CHARADRIIDAE (4)
Subfamilia Charadriinae (2)
85. Charadrius collaris
86. Pluvialis dominica
Subfamilia Vanellinae (2)
87. Hoploxypterus cayanus
88. Vanellus chilensis
FAMILIA SCOLOPACIDAE (10)
Subfamilia Calidrinae (2)
89. Calidris fuscicollis
90. Calidris melanotos
Subfamilia Gallinagininae (3)
91. Gallinago gallinago
92. Gallinago paraguaiae
93. Gallinago undulata
Subfamilia Tringinae (5)
94. Actitis macularia
95. Bartramia longicauda
96. Tringa favipes
97. Tringa melanoleuca
98. Tringa solitaria
FAMILIA BURHINIDAE (1)
99. Burhinus bistriatus
FAMILIA LARIDAE (2)
100. Phaetusa simplex
101. Sterna superciliaris
ORDEN COLUMBIFORMES (14)
FAMILIA COLUMBIDAE (14)
Subfamilia Columbinae (14)
102. Claravis pretiosa
103. Columba cayennensis
104. Columba fasciata
105. Columba plumbea
106. Columba speciosa
107. Columba subvinacea
108. Columbina minuta
109. Columbina passerina
110. Columbina talpacoti
111. Geotrygon montana
112. Geotrygon violacea
113. Leptotila rufaxilla
114. Leptotila verrauxi
115. Zenaida auriculata
ORDEN PSITTACIFORMES (19)
FAMILIA PSITTACIDAE (19)
Subfamilia Arinae (19)
116. Amazona amazonica
117. Amazona dufresniana
118. Amazona farinosa
119. Ara chloroptera
120. Orthopsittaca manilata
121. Diopsittaca nobilis
122. Aratinga leucophthalmus
123. Aratinga pertinax
124. Aratinga solstitialis
125. Brotogeris chrysopterus
126. Deroptryus accipitrinus
127. Nannopsittaca panychlora
128. Pionites melanocephala
129. Pionopsitta caica
Tabla 5.1. Lista de las especies de aves registradas en el Parque Nacional Canaima.
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130. Pionus fuscus
131. Pionus menstruus
132. Pyrrhura egregia
133. Pyrrhura picta
134. Touit purpurata
ORDEN CUCULIFORMES (7)
FAMILIA CUCULIDAE (7)
Subfamilia Crotophaginae (5)
135. Crotophaga ani
Subfamilia Neomorphinae
136. Dromococcyx pavoninus
137. Neomorphus rufpennis
138. Tapera naevia
Subfamilia Phaenicophaeinae (2)
139. Piaya cayana
140. Piaya melanogaster
ORDEN STRIGIFORMES (13)
FAMILIA TYTONIDAE (1)
Subfamilia Tytoninae (1)
141. Tyto alba
FAMILIA STRIGIDAE (11)
Subfamilia buboninae (9)
142. Strix virgata
143. Glaucidium brasilianum
144. Glaucidium hardyi
145. Lophostrix cristata
146. Otus choliba
147. Otus roraimae
148. Otus watsonii
149. Pulsatrix perspicillata
150. Athene cunicularia
Subfamilia Striginae (2)
151. Aegolius harrisii
152. Asio clamator
FAMILIA STEATORNITHIDAE (1)
153. Steatornis caripensis
ORDEN CAPRIMULGIFORMES (11)
FAMILIA NYCTIBIIDAE (1)
154. Nyctibius griseus
FAMILIA CAPRIMULGIDAE (10)
Subfamilia Caprimulginae (6)
155. Caprimulgus cayennensis
156. Caprimulgus longirostris
157. Caprimulgus nigrescens
158. Caprimulgus rufus
159. Caprimulgus whitelyi
160. Nyctidromus albicollis
Subfamilia Chordeilinae (4)
161. Chordeiles acutipennis
162. Chordeiles pusillus
163. Lurocalis semitorquatus
164. Podager nacunda
ORDEN APODIFORMES (48)
FAMILIA APODIDAE (9)
Subfamilia Apodinae (5)
165. Aeronautes montivagus
166. Chaetura brachyura
167. Chaetura cinereiventris
168. Chaetura spinicauda
169. Tachornis squamata
Subfamilia Cypseloidinae (4)
170. Cypseloides cryptus
171. Cypseloides cherriei
172. Cypseloides phelpsi
173. Streptoprocne zonaris
FAMILIA TROCHILIDAE (39)
Subfamilia Phaethornithinae (9)
174. Glaucis hirsuta
175. Phaethornis augusti
176. Phaethornis bourcieri
177. Phaethornis griseogularis
178. Phaethornis hispidus
179. Phaethornis ruber
180. Phaethornis squalidus
181. Phaethornis superciliosus
182. Threnetes leucurus
Subfamilia Trochilinae (30)
183. Amazilia fmbriata
184. Amazilia lactea
185. Amazilia tobaci
186. Amazilia versicolor
187. Amazilia viridigaster
188. Anthracothorax nigricollis
189. Avocettula recurvirostris
190. Calliphlox amethystina
191. Campylopterus hyperythrus
192. Campylopterus largipennis
193. Colibri coruscans
194. Colibri delphinae
195. Chlorestes notatus
196. Chlorostilbon mellisugus
197. Chrysolampis mosquitus
198. Discosura longicauda
199. Doryfera johannae
200. Florisuga mellivora
201. Heliodoxa xanthogonys
202. Heliomaster longirostris
203. Heliothryx aurita
204. Hylocharis cyanus
205. Hylocharis sapphirina
206. Lophornis chalybea
207. Lophornis ornata
208. Lophornis pavonina
209. Polytmus guainumbi
210. Polytmus milleri
211. Thalurania furcata
212. Topaza pella
ORDEN TROGONIFORMES (5)
FAMILIA TROGONIDAE (5)
213. Trogon melanurus
214. Trogon personatus
215. Trogon rufus
216. Trogon violaceus
217. Trogon viridis
ORDEN CORACIIFORMES (6)
FAMILIA CERYLIDAE (5)
Subfamilia Cerylinae (5)
218. Megaceryle torquata
219. Chloroceryle aenea
220. Chloroceryle amazona
221. Chloroceryle americana
222. Chloroceryle inda
FAMILIA MOMOTIDAE (1)
223. Momotus momota
ORDEN PICIFORMES (30)
FAMILIA GALBULIDAE (4)
224. Brachygalba lugubris
225. Galbula albirostris
226. Galbula dea
227. Galbula galbula
FAMILIA BUCCONIDAE (5)
228. Bucco capensis
229. Chelidoptera tenebrosa
230. Monasa atra
231. Notharchus macrorhynchus
232. Notharchus tectus
FAMILIA RAMPHASTIDAE (8)
233. Capito niger
234. Aulacorhynchus derbianus
235. Pteroglossus aracari
236. Pteroglossus pluricinctus
237. Pteroglossus viridis
238. Ramphastos tucanus
239. Ramphastos vitellinus
240. Selenidera culik
FAMILIA PICIDAE (13)
Subfamilia Picinae (12)
241. Campephilus melanoleucos
242. Campephilus rubricollis
243. Celeus elegans
244. Celeus grammicus
245. Celeus torquatus
246. Celeus undatus
247. Dryocopus lineatus
248. Melanerpes cruentatus
249. Piculus favigula
250. Piculus rubiginosus
251. Veniliornis cassini
252. Veniliornis kirkii
Subfamilia Picumninae (1)
253. Picumnus exilis
ORDEN PASSERIFORMES (334)
FAMILIA DENDROCOLAPTIDAE (13)
254. Campylorhamphus procurvoides
255. Campylorhamphus trochilirostris
256. Deconychura longicauda
257. Dendrocincla fuliginosa
258. Dendrocolaptes certhia
259. Glyphorynchus spirurus
260. Lepidocolaptes albolineatus
261. Lepidocolaptes souleyetii
262. Sittasomus griseicapillus
263. Xiphocolaptes promeropirhynchus
264. Xiphorhynchus guttatus
265. Xiphorhynchus obsoletus
266. Xiphorhynchus pardalotus
FAMILIA FURNARIIDAE (22)
Subfamilia Philydorinae (16)
267. Automolus infuscatus
268. Automolus ochrolaemus
269. Automolus roraimae
270. Automolus rubiginosus
271. Hyloctistes subulatus
Tabla 5.1. Continuación.
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Tabla 5.1. Continuación.
272. Lochmias nematura
273. Philydor erythropterus
274. Philydor pyrrhodes
275. Philydor rufcaudatus
276. Roraimia adusta
277. Sclerurus caudacutus
278. Sclerurus mexicanus
279. Sclerurus rufgularis
280. Xenops milleri
281. Xenops minutus
282. Xenops tenuirostris
Subfamilia Synallaxeinae (6)
283. Cranioleuca demissa
284. Cranioleuca gutturata
285. Synallaxis albescens
286. Synallaxis gujanensis
287. Synallaxis macconnelli
288. Synallaxis rutilans
FAMILIA FORMICARIIDAE (8)
Subfamilia Formicariinae (3)
289. Chamaeza campanisona
290. Formicarius analis
291. Formicarius colma
Subfamilia Grallariinae (5)
292. Grallaria guatimalensis
293. Grallaria varia
294. Grallaricula nana
295. Myrmothera campanisona
296. Myrmothera simplex
FAMILIA THAMNOPHILIDAE (39)
297. Cercomacra cinerascens
298. Cercomacra tyrannina
299. Cymbilaimus lineatus
300. Dysithamnus mentalis
301. Frederickena viridis
302. Gymnopithys rufgula
303. Herpsilochmus dorsimaculatus
304. Herpsilochmus roraimae
305. Herpsilochmus sticturus
306. Hylophylax naevia
307. Hylophylax poecilonota
308. Hypocnemis cantator
309. Hypocnemoides melanopogon
310. Myrmeciza atrothorax
311. Myrmoborus myotherinus
312. Myrmornis torquata
313. Myrmotherula axillaris
314. Myrmotherula behni
315. Myrmotherula brachyura
316. Myrmotherula guttata
317. Myrmotherula gutturalis
318. Myrmotherula haematonota
319. Myrmotherula longipennis
320. Myrmotherula menetriesii
321. Myrmotherula surinamensis
322. Schistocichla caurensis
323. Schistocichla leucostigma
324. Pithys albifrons
325. Pygiptila stellaris
326. Sclateria naevia
327. Taraba major
328. Terenura spodioptila
329. Thamnomanes ardesiacus
330. Thamnomanes caesius
331. Thamnophilus aethiops
332. Thamnophilus amazonicus
333. Thamnophilus insignis
334. Thamnophilus murinus
335. Thamnophilus punctatus
FAMILIA COTINGIDAE (12)
336. Oxyruncus cristatus
337. Cotinga cayana
338. Cotinga cotinga
339. Iodopleura fusca
340. Perissocephalus tricolor
341. Pipreola whitelyi
342. Procnias alba
343. Procnias averano
344. Pyroderus scutatus
345. Querula purpurata
346. Rupicola rupicola
347. Xipholena punicea
FAMILIA PIPRIDAE (14)
348. Corapipo gutturalis
349. Chloropipo uniformis
350. Machaeropterus regulus
351. Manacus manacus
352. Neopelma chrysocephalum
353. Pipra aureola
354. Pipra cornuta
355. Pipra erythrocephala
356. Dixiphia pipra
357. Lepidothrix suavissima
358. Lepidothrix coronata
359. Tyranneutes stolzmanni
360. Tyranneutes virescens
361. Xenopipo atronitens
FAMILIA TYRANNIDAE (81)
Subfamilia Elaeniinae (36)
362. Camptostoma obsoletum
363. Corythopis torquata
364. Elaenia cristata
365. Elaenia chiriquensis
366. Elaenia dayi
367. Elaenia favogaster
368. Elaenia pallatangae
369. Elaenia parvirostris
370. Elaenia rufceps
371. Elaenia strepera
372. Hemitriccus margaritaceiventer
373. Leptopogon amaurocephalus
374. Lophotriccus galeatus
375. Mecocerculus leucophrys
376. Mionectes macconnelli
377. Mionectes oleagineus
378. Myiopagis gaimardii
379. Myiornis ecaudatus
380. Ornithion inerme
381. Phaeomyias murina
382. Phyllomyias zeledoni
383. Phyllomyias griceiceps
384. Phylloscartes nigrifrons
385. Pogonotriccus chapmani
386. Platyrinchus coronatus
387. Platyrinchus mystaceus
388. Platyrinchus saturatus
389. Polystictus pectoralis
390. Rhynchocyclus olivaceus
391. Todirostrum cinereum
392. Poecilotriccus russatum
393. Tolmomyias assimilis
394. Tolmomyias poliocephalus
395. Tolmomyias sulphurescens
396. Tyrannulus elatus
397. Zimmerius gracilipes
Subfamilia Fluvicolinae (15)
398. Colonia colonus
399. Contopus cinereus
400. Contopus cooperi
401. Contopus fumigatus
402. Contopus sordidulus
403. Contopus virens
404. Fluvicola pica
405. Hirundinea ferruginea
406. Knipolegus poecilurus
407. Lathroticcus euleri
408. Myiobius barbatus
409. Myiophobus fasciatus
410. Myiophobus roraimae
411. Ochthornis littoralis
412. Terenotriccus erythrurus
Subfamilia Tityrinae (5)
413. Pachyramphus castaneus
414. Pachyramphus marginatus
415. Pachyramphus polychopterus
416. Pachyramphus viridis
417. Tityra cayana
Subfamilia Tyranninae (25)
418. Attila cinnamomeus
419. Attila spadiceus
420. Conopias parva
421. Empidonomus varius
422. Laniocera hypopyrrha
423. Legatus leucophaius
424. Megarhynchus pitangua
425. Myiarchus ferox
426. Myiarchus swainsoni
427. Myiarchus tuberculifer
428. Myiodynastes maculatus
429. Myiozetetes cayanensis
430. Myiozetetes similis
431. Pitangus sulphuratus
432. Rhytipterna simplex
433. Tyrannus albogularis
434. Tyrannus dominicensis
435. Tyrannus melancholicus
436. Tyrannus savana
437. Tyrannus tyrannus
438. Tyranopsis sulphurea
439. Lipaugus streptophorus
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Tabla 5.1. Continuación.
440. Lipaugus vociferans
441. Schifornis turdinus
442. Piprites chloris
FAMILIA HIRUNDINIDAE (10)
Subfamilia Hirundininae (10)
443. Alopochelidon fucata
444. Atticora fasciata
445. Hirundo rustica
446. Neochelidon tibialis
447. Notiochelidon cyanoleuca
448. Progne chalybea
449. Progne tapera
450. Riparia riparia
451. Stelgidopteryx rufcollis
452. Tachycineta albiventer
FAMILIA CORVIDAE (1)
453. Cyanocorax cayanus
FAMILIA TROGLODYTIDAE (10)
454. Campylorhynchus griseus
455. Cistothorus platensis
456. Cyphorhynus arada
457. Henicorhina leucosticta
458. Microcerculus bambla
459. Microcerculus ustulatus
460. Thryothorus coraya
461. Thryothorus leucotis
462. Troglodytes aedon
463. Troglodytes rufulus
FAMILIA MIMIDAE (1)
464. Mimus gilvus
FAMILIA TURDIDAE (12)
Subfamilia Turdinae (12)
465. Catharus fuscescens
466. Catharus minimus
467. Catharus ustulatus
468. Cichlopsis leucogenys
469. Platycichla favipes
470. Platycichla leucops
471. Turdus albicollis
472. Turdus ignobilis
473. Turdus lawrencii
474. Turdus leucomelas
475. Turdus nudigenis
476. Turdus olivater
FAMILIA POLIOPTILIDAE (2)
Subfamilia Polioptilinae (2)
477. Microbates collaris
478. Ramphocaenus melanurus
FAMILIA MOTACILLIDAE (1)
479. Anthus lutescens
FAMILIA VIREONIDAE (7)
Subfamilia Cyclarhidinae (1)
480. Cyclarhis gujanensis
Subfamilia Vireolaniinae (1)
481. Vireolanius leucotis
Subfamilia Vireoninae (5)
482. Hylophilus muscicapinus
483. Hylophilus ochraceiceps
484. Hylophilus sclateri
485. Hylophilus thoracicus
486. Vireo olivaceus
FAMILIA ICTERIDAE (9)
Subfamilia Icterinae (9)
487. Cacicus cela
488. Cacicus haemorrhous
489. Icterus chrysocephalus
490. Macroagelaius imthurni
491. Psarocolius decumanus
492. Psarocolius viridis
493. Molothrus oryzivora
494. Sturnella militaris
495. Sturnella magna
FAMILIA PARULIDAE (18)
496. Basileuterus roraimae
497. Basileuterus culicivorus
498. Basileuterus rivularis
499. Dendroica castanea
500. Dendroica cerulea
501. Dendroica fusca
502. Dendroica petechia
503. Dendroica striata
504. Geothlypis aequinoctialis
505. Mniotilta varia
506. Myioborus castaneocapillus
507. Myioborus miniatus
508. Parula pitiayumi
509. Seiurus noveboracensis
510. Setophaga ruticilla
511. Vermivora chrysoptera
512. Vermivora peregrina
513. Wilsonia canadensis
FAMILIA FRINGILLIDAE (1)
Subfamilia Carduelinae (1)
514. Carduelis magellanica
FAMILIA CARDINALIDAE (7)
Subfamilia Cardinalinae (7)
515. Cyanocompsa cyanoides
516. Saltator grossus
517. Saltator coerulescens
518. Saltator maximus
519. Periporphyrus erythromelas
520. Caryothraustes canadensis
521. Paroaria gularis
FAMILIA EMBERIZIDAE (17)
Subfamilia Catamblyrhinchinae (1)
522. Tiaris fuliginosa
Subfamilia Emberizinae (16)
523. Ammodramus humeralis
524. Arremon taciturnus
525. Atlapetes personatus
526. Catamenia homochroa
527. Emberizoides herbicola
528. Haplospiza rustica
529. Oryzoborus angolensis
530. Sicalis citrina
531. Sicalis luteola
532. Sporophila lineola
533. Sporophila minuta
534. Sporophila nigricollis
535. Sporophila plumbea
536. Sporophila schistacea
537. Volatinia jacarina
538. Zonotrichia capensis
FAMILIA THRAUPIDAE (49)
Subfamilia Tersininae (1)
539. Tersina viridis
Subfamilia Thraupinae (48)
540. Coereba faveola
541. Cissopis leveriana
542. Cyanerpes caeruleus
543. Cyanerpes cyaneus
544. Cyanerpes nitidus
545. Cyanicterus cyanicterus
546. Chlorophanes spiza
547. Chlorophonia cyanea
548. Dacnis cayana
549. Dacnis lineata
550. Diglossa major
551. Euphonia cayennensis
552. Euphonia cyanocephala
553. Euphonia chlorotica
554. Euphonia chrysopasta
555. Euphonia fnschi
556. Euphonia minuta
557. Euphonia plumbea
558. Euphonia rufventris
559. Euphonia violacea
560. Euphonia xanthogaster
561. Hemithraupis favicollis
562. Hemithraupis guira
563. Lanio fulvus
564. Mitrospingus oleagineus
565. Piranga lutea
566. Piranga leucoptera
567. Piranga rubra
568. Ramphocelus carbo
569. Schistochlamys melanopis
570. Tachyphonus cristatus
571. Tachyphonus luctuosus
572. Tachyphonus phoenicius
573. Tachyphonus rufus
574. Tachyphonus surinamus
575. Tangara cayana
576. Tangara cyanoptera
577. Tangara chilensis
578. Tangara guttata
579. Tangara gyrola
580. Tangara mexicana
581. Tangara nigrocincta
582. Tangara punctata
583. Tangara schrankii
584. Tangara velia
585. Tangara xanthogastra
586. Thraupis episcopus
587. Thraupis palmarum
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Figura 5.2. Número de aves del Parque Nacional Canaima en las distintas categorías de distribución.
De esas 32 especies endémicas del parque, casi la mitad (46,9%) se encuentra únicamente a altitudes mayores de
1000 metros y sólo seis de ellas –el Aguaitacaminos de Roraima (Caprimulgus whitelyi), la Diglosia Major (Diglossa
major), el Bobito Gigante (Elaenia dayi), el Atrapamoscas de Chapman (Pogonotriccus chapmani), el Titirijí Bermejo
(Poecilotriccus russatum) y el Cucarachero de Pantepui (Troglodytes rufulus)– alcanzan la cima de los tepuyes.
Un detalle importante de destacar es el patrón de distribución geográfca compartida por muchas de las es-
pecies reportadas en este estudio, las cuales además de estar presentes en las tierras altas de la Guayana vene-
zolana, se les encuentra en la Sierra de Perijá, la Cordillera de los Andes y/o Cordillera de la Costa. Entre estas
especies se cuentan el Semillero de las Alturas (Catamenia homochroa), el Atrapamoscas de Piernas (Phyllomyias
burmeisteri) y el Curucucú Barriga Amarilla (Aegolius harrisii).
Aspectos ecológicos
Uso del hábitat
Las unidades de hábitats consideradas en este trabajo fueron bosques, sabanas, vegetación secundaria y/o
arbustales y vegetación altotepuyana, en dos pisos altitudinales, a saber, el piso tropical (< 1000 m snm) y
subtropical (1000 – 2800 m snm). De estos macroambientes, los bosques tropicales presentaron la mayor
riqueza de aves, seguidos de los bosques secundarios y/o arbustales tropicales, bosques subtropicales, sa-
banas y la vegetación altotepuyana (Figura 5.3). Para todos los hábitats, el piso altitudinal con mayor número
de especies fue el tropical.
Ciento setenta y una especies son compartidas por los bosques del piso tropical y subtropical, 49 especies
son compartidas por las sabanas de ambos pisos y 116 son compartidas por los bosques secundarios y/o
arbustales en ambos pisos altitudinales (Tabla 5.2).
El bosque tropical presenta 116 especies exclusivas, contra 22 especies para el mismo hábitat en el piso
subtropical. Las sabanas tropicales albergan a 36 especies exclusivas y sólo cuatro son características de las
sabanas del piso subtropical. Dieciocho especies de aves son únicas de los bosques secundarios y/o arbus-
tales tropicales y cinco especies de este mismo tipo de vegetación pero en el piso subtropical.
En relación a la similitud taxonómica entre los hábitats considerados, en la Tabla 5.2 se observa que hay
una gran semejanza entre ambos pisos altitudinales de los bosques primarios y los bosques secundarios
y/o arbustales, igualmente entre los bosques secundarios y/o arbustales del piso tropical y subtropical. Las
sabanas muestran una baja similitud en la composición de especies. En términos generales la vegetación
altotepuyana muestra los menores valores de semejanza taxonómica con el resto de los macroambientes.
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Figura 5.3. Número de especies para cada uno de los hábitats presentes en el Parque Nacional Canaima.
Tabla 5.2. Porcentaje de similitud taxonómica entre los distintos hábitats del Parque Nacional Canaima. La diagonal principal es el número de
especies para cada hábitat, la diagonal superior de la matriz representa al número de especies compartidas entre pares de hábitats, en la diago-
nal inferior se muestran los porcentajes de similitud entre pares de hábitats.
HABITAT Btr Str (VSe/Atr) Bst Sst Ves/Ast Vt
Bosque tropical (Btr) 421 29 214 171 10 89 10
Sabana tropical (Str) 10,60 126 62 11 49 30 2
Bosques secundarios y/o arbustales tropicales (VSe/Atr) 30,57 15,31 279 93 29 116 9
Bosque subtropical (Bst) 11,34 3,32 19,22 205 11 37 16
Sabana subtropical (Sst) 2,09 4,08 8,66 4,21 56 31 4
Bosques secundarios y/o arbustales subtropicales (VetsAst) 16,15 5,32 28,36 11,05 16,67 130 13
Vegetación altotepuyana (Vt) 2,26 1,36 3,00 7,08 5,19 8,61 21
Grupos trófcos
Para el análisis de los gremios trófcos se consideró sólo al recurso dominante en la dieta del ave para su
asignación en los grupos trófcos defnidos; esto debido a que algunas especies consumen un solo tipo de
alimento, pero la gran mayoría combina varios ítems en su dieta, ya sea a lo largo del año o estacionalmente.
Las especies de aves del Parque Nacional Canaima puede ser agrupadas en siete gremios trófcos, con una
preponderancia de aquellas especies consumidoras de invertebrados (53,3%), conformado principalmente
por representantes del orden Passeriformes. El segundo gremio trófco en importancia numérica es el de
los frugívoros (24,2%), igualmente dominado por los Passeriformes. El grupo de los consumidores de verte-
brados (9,0%) está representado principalmente por los Falconiformes, mientas que el de los nectarívoros
(6,8%) está liderizado por los Apodiformes de la familia Trochilidae. Los granívoros (3,9%) corresponden a
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Passeriformes de la familia Emberizidae, en tanto que el de los Piscívoros (1,9%) está representado tanto por
la familia Cerylidae del orden Coraciiformes como por la familia Ardeidae del orden Ciconiiformes. Finalmen-
te el grupo de los carroñeros (0,8%) cuentan sólo con miembros del orden Falconiformes (Figura 5.4).
Figura 5.4. Número de aves presentes en el Parque Nacional Canaima, pertenecientes a cada gremio trófco.
Conservación
Con respecto al tipo de interés particular que presentan algunas de las especies consideradas en este estudio, ya
sea por su función ecológica y/o por su implicación en actividades relacionadas con su uso y conservación, en el
Parque Nacional Canaima habita una especie amenazada, el Águila Harpía (Harpia harpyja); 11 especies ameritan
acciones de conservación, 44 son migratorias, 27 de interés cinegético, dos de interés económico, 120 especies de
interés ecológico dado su papel de polinizadores y dispersores de semillas, 46 especies requieren investigación de-
tallada y 58 que, por ser endémicas de Pantepui o estar en alguna de las categorías de conservación del Libro Rojo
de la Fauna de Venezuela (Rodríguez y Rojas–Suárez 1999) y/o en el Apéndice I de CITES, se consideran que deben
ser objeto de estudios ecológicos minuciosos. Finalmente se reportan 27 especies de interés escénico que son ob-
jeto de búsqueda por una buena parte del ecoturismo que visita la región, debido a su peculiar belleza y/o canto.
Estado de conservación en Venezuela
El Libro Rojo de la Fauna Venezolana (Rodríguez y Rojas-Suárez 1999), contempla doce especies están bajo
alguna de sus categorías, específcamente: dos se consideran vulnerables – el Águila Harpía Harpia harpyja y el
Curucucú Barriga Amarilla Aegolius herrisii –, cuatro de menor riesgo, pero casi amenazadas, – el Gavilán Ventri-
gris Accipiter poliogaster, el Loro Cariazul Amazona dufresniana, la Cotarita de Ocelos Micropygia chomburgkii y el
Guácharo Steatornis caripensis –, seis en menor riesgo, pero de preocupación menor, a saber, el Pato real Cairina
moschata, la Cigüeña Euxenura maguari, el Garzón Soldado Jabiru micteria, el Moriche Icterus chrysocephalus,
la Guacamaya Roja Ara chloroptera y la Chirica Nannopsittaca panychlora, y 11 especies insufcientemente co-
nocidas; – el Patico Zambullidor Nomonyx dominicus, el Colibrí Pico de Lezna Avocettula recurvirostris, la Garza
Pechicastaña Agamia agamia, el Mirasol Botaurus pinnatus, el Halcón Pechianaranjado Falco deiroleucus, el Hor-
miguero Tororoi Guatemalteco Grallaria guatimalensis, la Guacamaya Barriga Roja Orthopsittaca manilata, el
Perico Dorado Aratinga solstitialis, el Loro Cacique Deroptrius accipitrinus, la Poncha de Ptari-tepui Crypturellus
ptaritepui y la Paraulata Gargantianaranjada Cichlopsis leucogenys -.
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Dentro del Parque Nacional Canaima se encuentran 24 especies de aves que están contenidas en el
Decreto N° 1.485 de 1996 de animales vedados para la caza, y que pertenecen a las familias: Accipitridae
(4 sp.), Ardeidae (2 sp.), Buconidae (1 sp.), Cathartidae (1 sp.), Ciconidae (2 sp.), Cotingidae (5 sp.), Icteridae
(1 sp.), Momotidae (1 sp.), Picidae (2 sp.), Psittacidae (2 sp.), Ramphastidae (2 sp.) y Tinamidae (1 sp). Final-
mente en el Decreto N° 1486 de 1996 de Animales considerados en Peligro de Extinción solo aparece el
Águila Harpía (Harpia harpyja).
CITES
Del total de las aves registradas para el Parque Nacional Canaima dos especies (0,3%) están incluidas en el
Apéndice I de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora
Silvestres – CITES, a saber, la Águila Harpía (Harpia harpyja) y el Garzón Soldado (Jabiru
micteria). En el Apéndice II están consideradas 80 especies (14%), incluyendo a todos los Accipitridae, Cathar-
tidae, Falconidae, Trochilidae, Ramphastidae, Psittacidae, Strigidae y a una especie de la familia Cotingidae, el
Gallito de las Rocas (Rupicola rupicola) (Anexo 4).
Consideraciones fnales
Hasta la fecha la avifauna más diversa para un parque nacional, en términos de especies, correspondía al P. N. Henri
Pittier con 582 especies (Lentino y Goodwin 1991, Lentino 2003), cifra que representa un 42,6% del total de Venezuela,
basado en Hilty (2003). Este estudio señala un total de 587 especies (42,9% del total para Venezuela), lo que implica que
el Parque Nacional Canaima presenta la más rica avifauna del país, para la fecha. Sin embargo, hay que consideran que
aunque ambos parques presentan un intervalo altitudinal semejante, su extensión difere notablemente, con 107.800
ha Henri Pittier (Lentino y Goodwin 1991) y 3.000.000 ha Canaima, por lo cual ésta comparación no es directa.
Basados en las categorías de distribución geográfcas usadas en el presente estudio, este parque alberga un con-
siderable número de aves restringidas geográfcamente a la región del sur del Orinoco. De ellas, 32 especies son
endémicas (58,2% del total de endemismo de Venezuela, Lentino, 2003), y 30 son exclusivas de la Provincia del
Pantepui.
En relación a los macrohábitats se observa, en primer lugar, que la diversidad de aves esta relacionada con la com-
plejidad estructural de los hábitats, de manera que los bosques prístinos tienen mayor riqueza que los bosques
secundarios y/o arbustales, seguidos de las sabanas y de la vegetación tepuyana. Paralelamente, se observa un
descenso en el número de especies a medida que ascendemos altitudinalmente, de manera que el piso tropical
alberga la mayor riqueza de especies, seguido del piso subtropical y del piso altotepuyano. Este patrón ha sido se-
ñalado por Terborgh (1977) y varios factores se han considerado para explicarlo (Terborgh 1971, 1977; Péfaur y Pas-
cual 1985, Patterson et al. 1990), entre los que resaltan: 1) Reducción de la complejidad estructural del hábitat con la
altitud, con la consecuente disminución de los nichos disponibles para las especies; 2) disminución de la biomasa
y productividad vegetal y de los niveles poblacionales de grupos claves, como los artrópodos, lo cual ocasiona un
decremento de los recursos trófcos disponibles para las especies; 3) patrones fsiológicos y conductuales de las es-
pecies que determinan limitaciones es sus distribuciones altitudinales; y 4) factores históricos. La conjunción de to-
dos ellos, en mayor o menor grado, determinan el número de aves de un lugar específco en el espacio y el tiempo.
En términos de la composición taxonómica, la similitud entre los diferentes hábitat se ve distorcionada por la in-
clusión de la categoría que abarca a la vegetación secundaria en bosques y/o arbustales. Sin embargo, de manera
general se puede observar que la mayor similitud ocurre entre aquellos hábitats que presentan el mismo tipo de
formación vegetal, ya sea prístina o no, aún cuando el piso altitudinal difera, a excepción de las sabanas que se
parecen más a los bosques intervenidos y/o arbustales de su mismo piso altitudinal que entre ellas. Una discrimina-
ción de los bosques intervenidos y los arbustales aclararía el patrón observado en cuanto a las semejanzas taxonó-
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micas. Sin embargo, un factor que puede explicar lo observado, al menos parcialmente, viene dado por la existencia
de especies asociadas a un tipo de formación vegetal particular, por ejemplo, especies típicas de bosques que
tienen una amplia distribución actitudinal, producto de sus capacidades fsiológicas, morfológicas y conductuales.
Aunque no se trabajaron los gremios trófcos para cada uno de los hábitats, dado que el tratamiento de este estu-
dio es supracomunitario y por tanto no podemos hacer inferencias directas al nivel de la comunidad a partir de un
“pool” regional de especies, es interesante observar el patrón a esta escala de trabajo en cuanto a la composición
de los grupos trófcos. En nuestro estudio hay una dominancia abrumadora de los consumidores de invertebrados,
seguido, un tanto alejados en términos numéricos, por los frugívoros, consumidores de vertebrados y nectarívoros.
A pesar de las diferencias de escalas, este patrón parece ser generalizado en muchas comunidades de aves, aunque
la composición taxonómica varíe.
El Parque Nacional Canaima, además de presentar un elevado potencial turístico por sus valores escénicos, principal-
mente la Gran Sabana y sus tepuyes, posee una alta diversidad biológica a nivel de especies y ecosistemas, caracteriza-
da por su baja perturbación con relación a otras áreas del país. Es así como esta Área Bajo Régimen de Administración
Especial, cumple con el cometido de proteger una buena proporción de la avifauna venezolana, específcamente al
90,4%, 79,2%, 59,3% y el 42,9% de los órdenes, familias, géneros y las especies de aves de Venezuela.
Por otra parte, este parque es de gran importancia no sólo por su riqueza de aves, sino por consideraciones par-
ticulares de algunas de ellas. Así tenemos que en Canaima se encuentra el Águila Harpía (Harpia harpyja), especie
amenazada de extinción y otras 11 que ameritan acciones prioritarias de conservación; 44 tienen hábitos migrato-
rios, 27 son utilizadas por la población criolla e indígena en actividades de caza de subsistencia, 120 especies son
de suma importancia en la estabilidad de los ecosistemas presentes dentro del parque, debido a sus actividades de
polinización y dispersión de semillas, y fnalmente la presencia de 58 especies que, por ser endémicas de Pantepui
o estar en alguna de las categorías de conservación del Libro Rojo de la Fauna de Venezuela (Rodríguez y Rojas–
Suárez 1999) y en el Apéndice I de CITES, se consideran que deben ser objeto de estudios en los que se investigue
su bioecología.
Recomendaciones para la conservación
• En relación al gran número de aves registradas para el Parque Nacional Canaima que ameritan acciones de
conservación, es necesario incrementar las investigaciones de la bioecología de estas especies.
• Debido al gran porcentaje de especies endémicas, especialmente las aves exclusivas de la Provincia del
Pantepui, es necesario incrementar las medidas de protección para esta importante bioregión de ende-
mismos.
• En vista de que los bosques prístinos poseen la mayor riqueza de aves es necesario tomar medidas para
controlar la creciente explotación minera que en los últimos años ha deteriorado gran parte de este hábitat
en los linderos sur del parque y los de la cuenca del río Cuyuní al norte.
• Debido a que dentro del parque se localizan poblaciones de Águila Harpía (Harpia harpyja), especie
considerada en peligro de extinción a nivel nacional e internacional, es necesario planifcar acciones
concretas y urgentes para la conservación de sus hábitat naturales.
• Finalmente se recomienda realizar estudios de biogeografía que ayuden a aclarar la distribución dis-
continuas de las siguientes aves: Semillero de las Alturas (Catamenia homochroa), el Atrapamoscas de
Piernas (Phyllomyias burmeisteri) y el Curucucú Barriga Amarilla (Aegolius harrisii) presentes en el Parque
Nacional Canaima.
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Bibliografía
Nota anexada en prueba
Siguiendo los cambios taxonómicos de Restall et al. 2006
• La familia Cathartidae esta incluida en el Orden Ciconiformes
• El género Columba (Orden Columbiformes) es ahora Patagioenas
• El género Otus (Orden Strigiformes) es ahora Megascops
• El género Strix (Orden Strigiformes) es ahora Ciccaba
• El género Platycichla (Orden Passeriiformes) es ahora Turdus
• La subfamilia Tityrinae pasa a ser Familia Tityridae la cual incluye los géneros Pachyramphus, Tityra,
Schifornis, Piprites
• El género Orthopsittaca (Orden Psittaciformes) es ahora Ara
• El especie Molothrus oryzibora (Orden Passeriiformes) es ahora Scaphidura oryzibora
• La especie Troglodytes aedon (orden Passeriiformes) ahora es Troglodytes musculus
Restall, R., C. Rodner y M. Lentino. 2006. Birds of Northern South America an Identifcation Guide, Vol. 1.
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Topaza pella. Foto: Alberto Espinoza Gymnopithys rufgula. Foto: Miguel Lentino
Rupicola rupicola. Foto: Giuseppe Colonnello
Attila spadiceus. Foto: Miguel Lentino
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Atticora fasciata. Foto: Miguel Lentino
Colibri delphinae. Foto Miguel Lentino
Lepidothrix suavissima. Foto Miguel Lentino Lepidotrix coronata. Foto: Miguel Lentino
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Pithys albifrons. Foto: Miguel Lentino
Todirostrum cinereum. Foto: Marcos Salcedo
Pipra pipra. Foto: Miguel Lentino
Egretta thula. Foto: Marcos Salcedo
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Saltator grossus. Foto: Miguel Lentino
Ramphocelo carbo. Foto: Marcos Salcedo Tyrannus melancholicus. Foto: Marcos Salcedo
Galbula dea. Foto: Miguel Lentino Euphonia violacea. Foto: Marcos Salcedo
CAPÍTULO
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CAPITULO
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MAMÍFEROS DEL PARQUE NACIONAL CANAIMA
Daniel Lew, Belkis Rivas, Haidy Rojas y Arnaldo Ferrer
Introducción
Los primeros registros conocidos y documentados de mamíferos colectados en la Guayana venezolana fueron
realizados por Alexander von Humboldt a comienzos del siglo XIX. Iniciándose el siglo XX y con base a muestreos
ocasionales, se realizaron descripciones de nuevos géneros, especies y subespecies provenientes del sur del río Ori-
noco (Thomas 1899, 1900, 1901; Allen 1911, 1913; Anthony 1929, Tate 1931). Tate (1939), mediante la recopilación
de la información disponible hasta la fecha y los resultados obtenidos por sus expediciones a la región del cerro
Roraima en 1927 y 1928, así como las organizadas por William H. Phelps al Auyán-tepui en 1937 y 1938, genera la
primera lista sistematizada de los mamíferos terrestres de la Guayana. Roe (1939), con base en el trabajo de Tate
(op. cit.) y muestreos propios llevados a cabo en Kamarata y las proximidades de Santa Elena de Uairén, registra la
presencia de dos nuevas familias para la región e incluye un total de 44 especies para la zona de Kamarata y Auyán-
tepui (Didelphimorphia: 7 sp., Primates: 2 sp., Cingulata: 2 sp., Pilosa: 4 sp., Rodentia: 17 sp., Carnivora: 6 sp., Perisso-
dactyla: 1 sp. y Artiodactyla: 5 sp.). Posteriormente, Sanborn (1954) añade nuevos registros de quirópteros para el
macizo de Chimantá y Handley (1976), a cargo de la ejecución del Proyecto Smithsoniano en Venezuela entre 1965
y 1968, incrementa la lista disponible al reseñar aproximadamente 150 especies para el Estado Bolívar.
En las dos últimas décadas del siglo XX se realizaron una serie de publicaciones que contribuyeron al conocimiento
de grupos particulares de la mastofauna del Escudo de Guayana: Didelphimorphia (Mondolf y Pérez-Hernández
1984, Pérez- Hernández 1989, Pérez- Hernández et al. 1994, Ochoa 1985); Carnivora (Bisbal 1989); Artiodactyla (Bis-
bal 1991, Bisbal y Jiménez 1995); Primates (Bodini y Pérez- Hernández 1987) y Chiroptera (Linares 1987). Existen
revisiones de carácter más amplio o general que aportan información sobre los mamíferos de esta región, entre
ellos Handley (1987), Patton (1987), Ojasti et al. (1992), Ochoa y Gorzula (1992), Ochoa et al. (1993b), Ochoa (1995),
Mondolf (1997), Giner y Barreto (1997), entre otros.
Ochoa et al. (1993a), mediante la información disponible de los estados Bolívar, Amazonas y Delta Amacuro, regis-
tran un total de 236 mamíferos para la Guayana venezolana, número que equivale a 67,2% de los señalados para
todo el país, según la lista más reciente y actualizada publicada por Ochoa y Aguilera (2003). De este total, 224 es-
pecies se encuentran presentes en el Estado Bolívar, de las cuales seis son endémicas, 30 son consideradas especies
raras, 46 de distribución restringida, una especie amenazada, y 11 de interés cinegético. Ochoa (2001) presenta una
lista actualizada de los mamíferos del Parque Nacional Canaima, con base en el trabajo de Ochoa et. al. (1993a),
elevándose de 116 a 117 el número de especies.
Más recientemente, Lim et al. (2005) reconocen un total de 251 especies para la Guayana venezolana, número que
equivale al 71,5% de las presentes en el país, según la lista de los mamíferos de Venezuela (Ochoa y Aguilera, 2003).
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En este trabajo se actualiza el conocimiento sobre la mastofauna del Parque Nacional Canaima a través de una
exhaustiva revisión basada en consultas bibliográfcas, registros de colecciones en museos nacionales y datos re-
cientes obtenidos por los autores en exploraciones de campo en diferentes localidades del parque.
Metodología
La lista de especies registradas dentro de los linderos del Parque Nacional Canaima se obtuvo a partir de la revisión
de los ejemplares depositados en las siguientes colecciones y museos nacionales: Museo de Historia Natural La
Salle (MHNLS, Fundación La Salle de Ciencias Naturales, Caracas), Museo de la Estación Biológica de Rancho Grande
(EBRG, Ministerio del Poder Popular para el Ambiente, Maracay), Museo de Biología de la Universidad Central de
Venezuela (MBUCV, Universidad Central de Venezuela, Caracas) y Museo de Ciencias Naturales de Guanare (MCNG,
Universidad Nacional Experimental de los Llanos “Ezequiel Zamora”, Guanare).
Complementariamente, se incluyeron en la lista especies reseñadas en las publicaciones anteriormente referidas
para la mastofauna del área de estudio, algunas de las cuales realizan tratamientos amplios de determinados taxa
o áreas geográfcas, así como contribuciones puntuales de especial relevancia. Entre estas referencias se incorpora-
ron informes y trabajos no publicados, con aportes a la conformación del listado defnitivo de especies: Ameruoso
(1989), CVG-Técnica Minera C.A. (1993) y EDELCA-Biocentro (2000). Finalmente, también se incorporó información
inédita correspondiente a informes técnicos de circulación restringida, consignados ante el Fondo Nacional de
Ciencia, Tecnología e innovación (FONACIT) como ente co-fnanciador del proyecto Nº 98003384 (Lew et al. 2007).
La información tratada en este análisis incluye unas pocas especies y/o localizaciones fuera del área del Parque
Nacional Canaima, pero muy próximas a él. La potencialidad de su presencia dentro del parque y la importancia de
las áreas externas de infuencia en el manejo de áreas protegidas justifcan su inclusión.
El análisis de los aspectos referidos a la ecología de las especies, su distribución y estátus de conservación, se rea-
lizó con base en la revisión y recopilación de datos referidos en el (Anexo 5) donde se describe detalladamente las
clasifcaciones de estas categorías y la estructura de la matriz general de registros conocidos de los mamíferos del
Parque Nacional Canaima, conformada por cuarenta (40) campos que incluyen taxonomía, de referencia geográfca
y atributos de las especies. La taxonomía empleada sigue a Wilson y Reeder (2005) y Weksler (2006).
Mastofauna del Parque Nacional Canaima
La recopilación arrojó 931 registros de mamíferos correspondientes a 164 localidades, tanto dentro del parque
(n=106) como en localidades cercanas a éste (n=58). Dos localidades dentro del parque no pudieron ser geo-
referenciadas. Los registros localizados dentro del parque nacional fueron 681, a los cuales se suman 28 casos
adicionales de citas bibliográfcas sin datos de procedencia de los ejemplares y localidades que no pudieron ser
identifcadas a partir del soporte cartográfco disponible. Los registros localizados en zonas cercanas al parque su-
maron los 222 casos restantes.
Composición y riqueza de especies
Se registraron 151 especies de mamíferos, 141 de ellas dentro de los linderos del parque y 10 adicionales, cono-
cidas de localidades próximas a él, que fueron incorporadas en este análisis por considerar altamente probable
su presencia dentro del área de estudio (Tabla 6.1). De las especies confrmadas dentro del parque, 26 fueron
indicadas por Ochoa (2001) pero no pudieron ser verifcadas en colecciones nacionales o en otras fuentes bi-
bliográfcas que permitieran establecer su localidad de origen.
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Tabla 6.1. Mamíferos del Parque Nacional Canaima (entre paréntesis se señala el número de especies por categoría taxonómica): a= referido por
Ochoa (2001), con registros confrmados en este estudio; b= referido por Ochoa (2001), sin registros confrmados en este estudio; c= registrado
en localidades cercanas al parque; d= nuevo registro para el parque según Lew et al. (2007); e= nuevo registro para el parque según ejemplares
de colecciones nacionales; f= nueva especie para Venezuela (Lew y Pérez-Hernández 2003); g= nuevo registro para Venezuela (Lew en prep.);
h= observación personal;
ORDEN DIDELPHIMORPHIA (11)
FAMILIA DIDELPHIDAE (11)
Subfamilia Didelphinae (11)
Chironectes minimus (Zimmermann 1780) h
Didelphis imperfectaMondolf y Pérez-Hernández 1984 a
Didelphis marsupialis Linnaeus 1758 a
Lutreolina crassicaudata (Desmarest 1804) a
Marmosa murina (Linnaeus 1758) a
Marmosa tyleriana Tate 1931 a
Marmosops parvidens Tate 1931 a
Metachirus nudicaudatus (Desmarest 1817) a
Micoureus demerarae (Thomas 1905) a
Monodelphis brevicaudata (Erxleben 1777) a
Monodelphis reigi Lew y Perez-H. 2003 f
ORDEN CINGULATA (4)
FAMILIA DASYPODIDAE (4)
Subfamilia Dasypodinae (2)
Dasypus kappleri Kraus 1962 c
Dasypus novemcinctus Linnaeus 1758 b
Subfamilia Tolypeutinae (2)
Cabassous unicinctus (Linnaeus 1758) a
Priodontes maximus (Kerr 1792) a
ORDEN PILOSA (4)
FAMILIA BRADYPODIDAE (1)
Bradypus tridactylus Linnaeus 1758 b
FAMILIA CYCLOPEDIDAE (1)
Cyclopes didactylus (Linnaeus 1758) b
FAMILIA MYRMECOPHAGIDAE (2)
Myrmecophaga tridactyla Linnaeus 1758 a
Tamandua tetradactyla (Linnaeus 1758) a
ORDEN PRIMATES (5)
FAMILIA CEBIDAE (2)
Subfamilia Cebinae (2)
Cebus apella (Linnaeus 1758) a
Cebus olivaceus Schomburgk 1848 a
FAMILIA AOTIDAE (1)
Aotus trivirgatus (Humboldt 1811) c
FAMILIA PITHECIIDAE (1)
Subfamilia Callicebinae (1)
Callicebus lugens (Humboldt 1811) c
FAMILIA ATELIDAE (1)
Subfamilia Alouattinae (1)
Alouatta seniculus (Linnaeus 1766) a
ORDEN RODENTIA (29)
FAMILIA SCIURIDAE (2)
Subfamilia Sciurinae (2)
Sciurus aestuans Linnaeus 1766 a
Sciurus igniventris Wagner 1842 c
FAMILIA CRICETIDAE (18)
Subfamilia Sigmodontinae (18)
Euryoryzomys macconnelli (Thomas 1910) a
Holochilus sciureus Wagner 1842 b
Hylaeamys megacephalus (Fischer 1814) a
Neacomys guianae Thomas 1905 a
Necromys urichi Allen et Chapman 1897 a
Nectomys rattus (Pelzeln 1883) a
Neusticomys venezuelae (Anthony 1929) a
Oecomys bicolor (Tomes 1860) a
Oecomys concolor (Wagner 1845) a
Oecomys trinitatis (Allen et Chapman 1893) a
Oligoryzomys fulvescens (Saussure 1860) a
Podoxymys roraimae Anthony 1929 a
Rhipidomys leucodactylus (Tschudi 1844) b
Rhipidomys macconnelli de Winton 1900 a
Rhipidomys nitela Thomas 1901 i
Rhipidomys wetzeli Gardner 1989 a
Sigmodon alstoni (Thomas 1881) a
Zygodontomys brevicauda(Allen et Chapman 1893) a
FAMILIA ERETHIZONTIDAE (1)
Subfamilia Erethizontinae (1)
Coendou prehensilis (Linnaeus 1758) b
FAMILIA CAVIIDAE (2)
Subfamilia Caviinae (1)
Cavia aperea Erxleben 1777 a
Subfamilia Hydrochoerinae (1)
Hydrochoerus hydrochaeris (Linnaeus 1766) a
FAMILIA DASYPROCTIDAE (2)
Dasyprocta leporina (Linnaeus 1758) a
Myoprocta pratti Pocock 1913 c
FAMILIA CUNICULIDAE (1)
Cuniculus paca (Linnaeus 1766) a
FAMILIA ECHIMYIDAE (3)
Subfamilia Echimyinae (1)
Makalata didelphoides (Desmarest 1817) d
Subfamilia Eumysopinae (2)
Proechimys guyannensis (Geofroy 1803) a
Proechimys hoplomyoides (Tate 1939) a
ORDEN LAGOMORPHA (1)
FAMILIA LEPORIDAE (1)
Sylvilagus brasiliensis (Linnaeus 1758) b
ORDEN CHIROPTERA (74)
FAMILIA EMBALLONURIDAE (8)
Subfamilia Emballonurinae (8)
Cormura brevirostris (Wagner 1843) c
Diclidurus albus (Wied-Neuwied 1820) b
Diclidurus ingens Hernández-Camacho 1955 b
Diclidurus scutatus Peters 1869 b
Peropteryx kappleri Peters 1867 b
Peropteryx macrotis (Wagner 1843) a
Rhynchonycteris naso (Wied-Neuwied 1820) a
Saccopteryx bilineata (Temminck 1838) e
FAMILIA PHYLLOSTOMIDAE (48)
Subfamilia Phyllostominae (15)
Chrotopterus auritus (Peters 1856) d
Lonchorhina aurita Tomes 1863 a
Lophostoma silvicolum d’Orbigny 1836 e
Macrophyllum macrophyllum (Schinz 1821) d
Micronycteris megalotis (Gray 1842) a
Micronycteris microtis Miller 1898 e
Mimon crenulatum (Geofroy 1810) a
Phyllostomus discolor Wagner 1843 a
Phyllostomus elongatus (Geofroy 1810) a
Phyllostomus hastatus (Pallas 1767) d
Phyllostomus latifolius (Thomas 1901) g
Tonatia saurophila Koopman y Williams 1951 d
Trachops cirrhosus (Spix 1823) a
Trinycteris nicefori Sanborn 1949 d
Vampyrum spectrum (Linnaeus 1758) a
Subfamilia Glossophaginae (7)
Anoura caudifer (Geofroy 1818) a
Anoura geofroyi Gray 1838 a
Anoura latidens Handley 1984 a
Choeroniscus minor (Peters 1868) d
Glossophaga soricina (Pallas 1766) a
Lionycteris spurrelli Thomas 1913 a
Lonchophylla thomasi Allen 1904 a
Subfamilia Carolliinae (3)
Carollia brevicauda (Schinz 1821) a
Carollia perspicillata (Linnaeus 1758) a
Rhinophylla pumilio Peters 1865 a
Subfamilia Stenodermatinae (22)
Ametrida centurio Gray 1847 a
Artibeus amplus Handley 1987 a
Artibeus cinereus (Gervais 1856) a
Artibeus concolor Peters 1865 a
Artibeus glaucus Thomas 1893 a
Artibeus gnomus Handley 1987 a
Artibeus jamaicensis Leach 1821 a
Artibeus lituratus (Olfers 1818) a
Artibeus obscurus (Schinz 1821) a
Artibeus phaeotis (Miller 1902) c
Chiroderma trinitatum Goodwin 1958 a
Chiroderma villosum Peters 1860 a
Mesophylla macconnelli Thomas 1901 a
Platyrrhinus aurarius (Handley y Ferris 1972) a
Platyrrhinus helleri (Peters 1866) b
Sphaeronycteris toxophyllum Peters 1882 e
Sturnira lilium (Geofroy 1810) a
Sturnira tildae de la Torre 1959 a
Uroderma bilobatum Peters 1866 a
Uroderma magnirostrum Davis 1968 a
Vampyressa bidens (Dobson 1878) a
Vampyressa thyone Thomas 1909 c
Subfamilia Desmodontinae (1)
Desmodus rotundus (Geofroy 1810) d
FAMILIA MORMOOPIDAE (3)
Mormoops megalophylla (Peters 1864) d
Pteronotus gymnonotus Natterer 1843 b
Pteronotus parnellii (Gray 1843) a
FAMILIA NOCTILIONIDAE (2)
Noctilio albiventris Demarest 1818 b
Noctilio leporinus (Linnaeus 1758) d
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Tabla 6.1. Continuación.
Los 151 mamíferos documentados se agrupan en 11 órdenes, 33 familias y 105 géneros. En la Tabla 6.2 se pre-
senta el número de taxa registrados en Venezuela (Ochoa y Aguilera 2003), en la Guayana venezolana (Lim et al.
2005) y en el Parque Nacional Canaima (de acuerdo a los resultados de este estudio), todas con modifcaciones
taxonómicas según Wilson y Reeder (2005) y Weksler et al. (2006).
Tabla 6.2. Taxa de mamíferos por orden registrados en Venezuela (
1
Ochoa y Aguilera 2003), en la Guayana venezolana (
2
Lim et al. 2005), en el
Parque Nacional Canaima y localidades cercanas (
3
este estudio).
Orden
Familias Géneros Especies
Venezuela
1
Guayana
2
Canaima
3
Venezuela
1
Guayana
2
Canaima
3
Venezuela
1
Guayana
2
Canaima
3
Didelphimorphia 1 1 1 11 11 8 30 18 11
Paucituberculata 1 1 1
Sirenia 1 1 1 1 1 1
Cingulata 1 1 1 3 3 3 6 5 4
Pilosa 4 4 3 5 5 4 8 6 4
Primates 4 4 4 10 9 4 14 11 5
Rodentia 9 7 7 43 28 22 94 49 29
Lagomorpha 1 1 1 1 1 1 3 2 1
Soricomorpha 1 1 2
Chiroptera 9 9 8 63 59 44 162 134 74
Carnivora 6 4 4 18 14 13 22 17 16
Perissodactyla 1 1 1 1 1 1 1 1 1
Artiodactyla 2 2 2 4 4 4 6 5 5
Cetacea 5 2 1 18 2 1 25 2 1
Total 46 37 33 180 138 105 375 251 151
FAMILIA THYROPTERIDAE (1)
Thyroptera tricolor Spix 1823 a
FAMILIA NATALIDAE (1)
Natalus tumidirostris Miller 1900 d
FAMILIA MOLOSSIDAE (2)
Molossus molossus (Pallas 1766) e
Nyctinomops laticaudatus (Geofroy 1805) d
FAMILIA VESPERTILIONIDAE (9)
Subfamilia Myotinae (4)
Myotis albescens (Geofroy 1806) d
Myotis nigricans (Schinz 1821) a
Myotis oxyotus (Peters 1867) a
Myotis riparius Handley 1960 a
Subfamilia Vespertilioninae (5)
Eptesicus brasiliensis (Desmarest 1819) e
Eptesicus furinalis (d’Orbigny 1847) c
Lasiurus atratus Handley 1996 b
Lasiurus ega (Gervais 1856) c
Rhogeessa io Thomas 1903 d
ORDEN CARNIVORA (16)
FAMILIA FELIDAE (6)
Subfamilia Felinae (5)
Leopardus pardalis (Linnaeus 1758) b
Leopardus tigrinus (Schreber 1775) b
Leopardus wiedii (Schinz 1821) b
Puma concolor (Linnaeus 1771) b
Puma yagouaroundi (Geofroy 1803) b
Subfamilia Pantherinae (1)
Panthera onca (Linnaeus 1758) b
FAMILIA CANIDAE (2)
Cerdocyon thous (Linnaeus 1766) a
Speothos venaticus (Lund 1842) b
FAMILIA MUSTELIDAE (5)
Subfamilia Lutrinae (2)
Lontra longicaudis (Olfers 1818) b
Pteronura brasiliensis (Gmelin 1788) a
Subfamilia Mustelinae (3)
Eira barbara (Linnaeus 1758) a
Galictis vittata (Schreber 1776) b
Mustela frenata Lichtenteins 1831 a
FAMILIA PROCYONIDAE (3)
Subfamilia Potosinae (2)
Bassaricyon beddardi Pocock 1921 a
Potos favus (Schreber 1774) a
Subfamilia Procyoninae (1)
Nasua nasua (Linnaeus 1766) a
ORDEN PERISSODACTYLA (1)
FAMILIA TAPIRIDAE (1)
Tapirus terrestris (Linnaeus 1758) a
ORDEN ARTIODACTYLA (5)
FAMILIA TAYASSUIDAE (2)
Pecari tajacu (Linnaeus 1758) b
Tayassu pecari (Link 1795) a
FAMILIA CERVIDAE (3)
Subfamilia Capreolinae (3)
Mazama americana (Erxleben 1777) a
Mazama gouazoubira (Fischer 1814) a
Odocoileus virginianus (Zimmermann 1870) a
ORDEN CETACEA (1)
FAMILIA INIIDAE (1)
Inia geofrensis (de Blainville 1817)
RIQUEZA TOTAL DE ESPECIES 151
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El número de familias, géneros y especies alcanzan respectivamente el 71,7%, 58,3% y 40,3% de los registrados
para el país. Los porcentajes naturalmente aumentan al contrastarlos con los presentados por Lim et al. (2005)
para la Guayana venezolana: 89,2% de las familias, 76,1% de los géneros y 60,2% de las especies (Figura 6.1).
Figura 6.1. Porcentaje de familias, géneros y especies registradas en el Parque Nacional Canaima con respecto a las documentadas para Vene-
zuela y la Guayana venezolana.
Los órdenes que presentan la mayor diversidad taxonómica son Chiroptera con 74 especies y Rodentia con 29
especies, superando entre ambos los dos tercios de todas las especies registradas; le siguen en orden de im-
portancia numérica Carnivora (16 especies), Didelphimorphia (11 especies), Primates y Artiodactyla (5 especies
cada uno), Cingulata y Pilosa (4 especies cada uno), y Perissodactyla, Lagomorpha y Cetacea con una especie
cada uno.
Las familias con mayor contribución específca son Phyllostomidae (n=48), Cricetidae (n=18), Didelphidae (n=
11), Vespertilionidae (n=9), Emballonuridae (n=8), Felidae (n=6), Mustelidae (n=5) y Dasypodidae (n=4). Otras
25 familias adicionales aportan tres o menos especies cada una, para un total de 42 (apenas el 28% del total)
(Figuras 6.2 y 6.3).
Excluyendo las diez especies sólo registradas en localidades cercanas al Parque Nacional Canaima (Dasypus ka-
ppleri, Aotus trivirgatus, Callicebus lugens, Sciurus igniventris, Myoprocta pratti, Cormura brevirostris, Artibeus phaeo-
tis, Vampyressa thyone, Lasiurus ega y Eptesicus furinalis), la cifra de especies presentes en el parque asciende a
141, lo que representa una adición de 26 especies a la lista más reciente (Ochoa 2001; n=117). Todas ellas, repre-
sentan nuevos registros para el Parque Nacional Canaima: Chironectes minimus, Monodelphis reigi, Saccopteryx
bilineata, Noctilio leporinus, Mormoops megalophylla, Chrotopterus auritus, Lophostoma silvicolum, Macrophyllum
macrophyllum, Micronycteris microtis, Phyllostomus hastatus, P. latifolius, Tonatia saurophila, Trinycteris nicefori,
Choeroniscus minor, Sphaeronycteris toxophyllum, Desmodus rotundus, Natalus tumidirostris, Eptesicus brasiliensis,
Myotis albescens, Rhogeessa io, Molossus molossus, Nyctinomops laticaudatus, Rhipidomys nitela y Makalata didel-
phoides. De estas especies, Monodelphis reigi corresponde a una especie nueva, cuyo único registro conocido
proviene de una localidad dentro del Parque Nacional Canaima (Lew y Pérez-Hernández 2003), mientras que
Phyllostomus latifolius, es un nuevo registro para Venezuela (Lew et al. en prep.).
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Figura 6.2. Número de especies de las familias pertenecientes a los órdenes Didelphimorphia, Rodentia y Chiroptera en Venezuela, la región
Guayana y el Parque Nacional Canaima.
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Figura 6.3. Número de especies de las familias pertenecientes a los órdenes de mamíferos (exceptuando Didelphimorphia, Rodentia y Chirop-
tera) en Venezuela, la región Guayana y el Parque Nacional Canaima.
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Aspectos biogeográfcos
De acuerdo a los patrones de distribución de los mamíferos en Venezuela, el 66,7% de las especies registradas
en el parque y localidades cercanas muestran una distribución muy amplia (n=53) o amplia (n=49) en el país
(Figura 6.4, Anexo 5). Debe mencionarse en este último grupo el caso particular de la nutria o perro de agua
(Pteronura brasiliensis) y de la tonina del Orinoco (Inia geofrensis), las cuales a pesar de ocupar un rango geográ-
fco amplio, su estrecha dependencia a cuerpos de agua hacen que su distribución efectiva sea restringida en
términos de uso espacial. Por este motivo, estas especies fueron califcadas como casos de distribución Amplia-
restringida (A/R).
Las especies de distribución Restringida (presentes únicamente en dos o tres ámbitos) alcanzan el 17,6% (n=27),
incluyendo Chiroptera (n=16); Rodentia (n=4); Pilosa y Didelphimorphia (n=2 cada una); Carnívora, Cingulata y
Primates con una especie cada una.
Entre las especies presentes únicamente al sur del río Orinoco y que aquí asignamos a la categoría de dis-
tribución Muy Restringida (ver Anexo 5), se incluyen 18 casos que representan el 12,4% del total registrado:
Didelphis imperfecta, Phyllostomus latifolius, Artibeus gnomus, Platyrrhinus aurarius, Lionycteris spurrelli, Loncho-
phylla thomasi, Bassaricyon beddardi, Neacomys guianae, Euryoryzomys macconnelli, Proechimys guyannensis,
P. hoplomyoides, Rhipidomys leucodactylus, R. nitela, Sciurus igniventris, Myoprocta pratti, Dasypus kappleri, Ao-
tus trivirgatus y Callicebus lugens (las últimas cinco especies mencionadas han sido registradas en localidades
cercanas al parque). Cabe mencionar que Phyllostomus latifolius ha sido registrada en el país únicamente
en una localidad del Parque Nacional Canaima, mientras que Didelphis imperfecta, anteriormente conside-
rada con rango taxonómico subespecífco de Didelphis albiventris, es hoy reconocida como especie plena
(Ventura et al. 2002). La distribución de ésta última se restringe en Venezuela al sur de los estados Bolívar y
Amazonas.
Entre de las especies endémicas de Venezuela, cinco se encuentran en localidades dentro del Parque Nacional
Canaima (dos excluisivas de Pantepui), representando el 3,3% de todas las señaladas en este trabajo. A continua-
ción se mencionan cada una de ellas:
• Monodelphis reigi Lew y Pérez-Hernández 2003, únicamente registrada en la localidad tipo del kilómetro 134
de la carretera de El Dorado a Santa Elena de Uairen, donde el bosque predominante en las proximidades de
la localidad corresponde al tipo nublado.
• Marmosa tyleriana Tate 1931, registrada en la cima del Auyán-tepui (Tate 1939) y otros tepuyes fuera del
Parque Nacional Canaima (endémica de Pantepui); según Ochoa (2001) está asociado a bosques montanos
y vegetación tepuyana.
• Podoxymys roraimae Anthony 1929, únicamente colectado en la cima del cerro Roraima, cuyo hábitat parece
restringirse a los entramados de raíces recubiertas de musgos y líquenes en pequeños valles boscosos (en-
démica de Pantepui) (Anthony 1929, Pérez-Zapata et al. 1992).
• Rhipidomys macconnelli Winton 1900, descrito originalmente de la cima del cerro Roraima (2600 m snm);
asociado a formaciones boscosas en laderas y cimas de tepuyes (Tate 1939, Handley 1976); referido por
Ochoa (2001) a bosques montanos, arbustales y vegetación tepuyana.
• Rhipidomys wetzeli Gardner 1989, descrito originalmente de la cima del Cerro La Neblina (Estado Amazonas),
ha sido colectado también en Churí-tepui (2500 m snm) y km 125 de la carretera El Dorado - Santa Elena
de Uairén (Gardner 1989), estas dos últimas localidades dentro del Parque Nacional Canaima; referido por
Ochoa (2001) como asociado a bosques montanos, arbustales y vegetación tepuyana.
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Figura 6.4. Porcentaje de especies de mamíferos presentes en el Parque Nacional Canaima y localidades cercanas, de acuerdo a su clasifcación
según las diferentes categorías de distribución defnidas.
Adicionalmente a las 117 especies señaladas por Ochoa et al. (1993a) como presentes en el parque, los autores
incluyen como especies potencialmente presentes otras 92, desarrollando el análisis de la distribución de los
mamíferos de la Guayana venezolana sobre un total de 210 taxa. Abarcando los estados Delta Amacuro, Bolívar
y Amazonas, los autores defnen las especies de amplia distribución a todas aquellas presentes en dos o más es-
tados; asignan a distribución restringida a las presentes en un solo estado (pudiendo incluir pequeñas áreas de
entidades vecinas) y muy restringida cuando la distribución se circunscribe a un sector relativamente pequeño
de la región. Sobre esta base, reconocen un 80,9% de especies de amplia distribución, sensiblemente superior
al 68,6% correspondientes a las categorías de distribución muy amplia (37,9%) y amplia (30,7%) de las especies
estrictamente confrmadas dentro del parque por este estudio. Los taxa correspondientes a distribución restrin-
gida dentro de la Guayana venezolana representan en la lista de Ochoa et al. (op. cit.) el 12,7%, mientras que en
nuestro análisis alcanzan el 17,6%. Finalmente, 15 especies (7,1%) son asignadas al conjunto de distribución muy
restringida (incluyendo cuatro especies endémicas de Venezuela), mientras que en este estudio las categorías
muy restringida (n=18) y endémica (n=5), suman el 15,7% del total (12,4 y 3,3% respectivamente). Si bien el en-
torno geográfco empleado en cada caso fue diferente, al igual que los criterios empleados para la asignación
de las categorías de distribución, el análisis presentado en este trabajo, con base en taxa estrictamente presen-
tes y a una escala nacional, parece ofrecer una ponderación más apropiada para comprender la importancia de
esta área protegida, en términos del porcentaje de especies resguardadas.
Aspectos ecológicos
Uso del hábitat
Dada la ausencia de estudios específcos acerca de la ecología de los mamíferos del Parque Nacional Canai-
ma, la información analizada se basa en datos existentes sobre uso de hábitat en nuestro país. En la matriz de
atributos (Anexo 5), se presentan los tipos de hábitat ocupados por las especies, de acuerdo a Handley (1976)
y Linares (1998). Tomando en consideración el tratamiento sistematizado que Handley (1976) presenta con
relación a los tipos de hábitat en los cuales fueron capturadas las especies, durante los extensos muestreos
del Proyecto Smithsoniano en Venezuela entre los años 1965 y 1968, en todo el territorio nacional, en la
Figura 6.5 se muestra el porcentaje de especies que han sido capturadas en cada tipo de vegetación.
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Figura 6.5. Porcentaje de especies presentes en el Parque Nacional Canaima y localidades cercanas según el tipo de hábitat donde ha sido
registrada en Venezuela (elaboración propia con base en datos de Handley 1976).
De las 152 especies evaluadas, solo se tiene información de tipo de hábitat de 147 de ellas (Handley 1976,
Linares 1998). Según esta información, el 96,6% (n= 142) han sido detectadas en bosques siempreverdes
(BSV), siendo ésta la unidad ecológica de mayor importancia en términos globales. En segundo lugar se
ubican los bosques decíduos (BD) con 35,4% de especies (n= 52) haciendo uso de estos ecosistemas. Entre
las especies más claramente asociadas a estos ambientes fgura el mono araguato (Alouatta seniculus).
Casi el 30% (n=44) de las especies cuentan con registros en sabanas, sumándose de manera más específca
cinco taxa en sabanas arbustivas (3,4%), cuatro en sabanas inundables (2,7%) y una en sabanas graminosas
(0,7%), para alcanzar conjuntamente el 36,7% (n= 54). Entre los elementos característicos de sabanas están
el zorro común (Cerdocyon thous), la onza (Puma yagouaroundi); edentados tales como el oso hormigue-
ro gigante o palmero (Myrmecophaga tridactyla), el oso melero (Tamandua tetradactyla), el cachicamo de
nueve bandas (Dasypus novemcinctus) y la cuspa (Cabasus unicinctus) y dentro del orden Artiodactyla, el ve-
nado matacán grisáceo (Mazama gouazoubira) y el venado caramerudo (Odocoileus virginianus) con mayor
o menor grado de uso de estos ambientes. Al menos dos roedores, el acure o cui (Cavia aperea) y el ratón
sabanero (Zygodontomys brevicauda), muestran estrecha asociación con estos ambientes.
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En morichales se registran solo siete especies (4,8%), entre ellas la comadreja coligruesa (Lutreolina crassi-
caudata), de escasa frecuencia de aparición en Venezuela; el chigüire (Hydrochoerus hydrochaeris), raramen-
te registrado dentro del parque pero asociado a éstos y otros ecosistemas próximos a cuerpos de agua
(bosques de galería y lagunas en sabanas arboladas); y algunos quirópteros de hábitos ecológicos también
dependientes de ríos y lagunas (Rhinchonycteris naso, Noctilio albiventris y N. leporinus).
Otras unidades de importancia son los bosques tepuyanos, donde se registraron tres especies endémicas
(2,0%), de especial relevancia para el parque: Podoxymys roraimae, roedor cricétido endémico del cerro Ro-
raima; Marmosa tyleriana, marsupial endémico de cimas tepuyanas y registrado dentro del Parque Nacional
Canaima en el Auyán-tepui y Rhipidomys macconnelli, otro roedor cricétido con varios registros en laderas y
cimas de tepuyes.
Finalmente, Handley (1976) señala 83 especies (56,5%) que han sido capturadas en áreas intervenidas (bos-
ques secundarios, conucos, cultivos y potreros). Algunas especies se ven especialmente favorecidas en estos
ambientes, tales como Zygodontomys brevicauda, que utiliza los herbazales en bordes de caminos y orillas
de cursos de agua para incursionar a través de zonas boscosas hasta alcanzar áreas de sabanas distantes.
Otras especies como el murciélago vampiro (Desmodus rotundus) y el zorro común (Cerdocyon thous) proli-
feran donde encuentran recursos alimenticios abundantes, frecuentemente asociados a áreas de uso agro-
pecuario o asentamientos humanos. En igual medida, un importante número de especies se ven desfavore-
cidas por la intervención de hábitats boscosos, especialmente aquellas de hábitos arborícolas, susceptibles
al aislamiento y fragmentación de estos ecosistemas. Entre éstos fguran todos los primates, los roedores
arborícolas de los géneros Oecomys, Rhipidomys y algunos equímidos, los edentados estrictamente arbóreos
como el perico ligero (Cyclopes didactylus), la pereza de tres dedos (Bradypus tridactylus), los carnívoros Bas-
saricyon beddardi (olingo) y Potos favus (cuchi-cuchi) y varias especies de marsupiales.
Grupos trófcos
Entre los mamíferos presentes en el Parque Nacional Canaima, existen grupos con dietas especializadas,
habiendo desarrollado adaptaciones muy específcas para el aprovechamiento de determinados recursos
alimenticios. Otras incluyen una amplia variedad de alimentos, los cuales pueden ser aprovechados durante
todo el año, o variar temporalmente dependiendo de su disponibilidad estacional. A los efectos del análisis
de estructura trófca (Figura 6.6), se consideró el recurso predominantemente utilizado por las especies,
aunque en la matriz de atributos (Anexo 5) se indican los demás ítems involucrados temporal o permanen-
temente en las dietas de cada una.
El grupo trófco dominante corresponde a los insectívoros con 50 especies (33,3%), dominado por el orden
Chiroptera con especies de familias estrictamente insectívoras: Vespertilionidae (9 especies), Emballonuri-
dae (8 especies), Mormoopidae (3 especies), Molossidae (2 especies), Natalidae y Thyropteridae (1 especie
cada una). Entre los flostómidos, que incluyen la más amplia diversidad de estrategias alimentarías, fguran
tres especies exclusivamente insectívoras: Lonchorhina aurita, Macrophyllum macrophyllum y Mimon crenu-
latum. Los insectívoros terrestres están representados principalmente por los edentados: Cabassous unicinc-
tus, Priodontes maximus, Cyclopes didactylus, Myrmecophaga tridactyla y Tamandua tetradactyla. Por último,
aunque la información disponible acerca de la ecología del roedor Podoxymys roraimae es muy escasa, éste
probablemente sea el único roedor estrictamente insectívoro del parque. En el grupo de insectívoros se
incluyen adicionalmente especies que complementan sus dietas con otros ítems: insectívoros-frugívoros
(p. ej.: Aotus trivirgatus, comadrejas de los géneros Marmosa, Marmossops y Micoureus, y algunos murcié-
lagos flostominos); insectívoros-carnívoros (Dasypus kappleri, D. novemcinctus, Monodelphis brevicaudata y
probablemente M. reigi); e insectívoros-piscívoros (Neusticomys venezuelae y el murciélago pescador menor
Noctilio albiventris).
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Figura 6.6. Porcentaje de especies de mamíferos presentes en el Parque Nacional Canaima y localidades cercanas discriminadas por grupo
trófco de acuerdo a su dieta predominante.
El segundo grupo en importancia es el de los frugívoros, con 40 especies (26,1%), de las cuales 22 son fru-
gívoras estrictas y 21 pertenecen a la familia Phyllostomidae (Chiroptera). Once especies incluyen adicional-
mente insectos (entre ellas representantes del Orden Carnívora: Potos favus y Bassaricyon beddardi), mientras
que otras ocho se complementan con hábitos folívoros, granívoros, herbívoros, nectarívoros y polinívoros.
Especial importancia revisten varias especies de murciélagos flostómidos involucradas en el proceso de dis-
persión de semillas y establecimiento de plantas pioneras en áreas intervenidas, como es el caso de algunas
especies de los géneros Sturnira y Carollia.
De las 18 especies con hábitos preferentemente carnívoros (11,8% del total), 14 consumen este recurso de
manera exclusiva: seis Felidae (Puma yagouaroundi, Leopardus pardalis, Leopardus tigrinus, Leopardus wiedii,
Panthera onca y Puma concolor), cinco Mustelidae (Eira barbara, Galictis vittata, Mustela frenata, Lontra longi-
caudis y Pteronura brasiliensis), un Canidae (Speothos venaticus), un Didelphidae (Lutreolina crassicaudata) y
un Phyllostomidae (Vampyrum spectrum). Otros tres complementan sus dietas: con frutos (2), el marsupial
Metachirus nudicaudatus y Chrotopterus auritus (murciélago frecuente depredador de aves); y con insectos
(1), un especialista depredador de anfbios (Trachops cirrhosus).
La granivoría ocupa el cuarto lugar de importancia en términos de número de especies que mantienen
este hábito alimenticio de manera preferencial. Diez especies del orden Rodentia componen este grupo
(6,5% del total), dominando las formas pequeñas de la familia Cricetidae (n=6), junto a dos Echimyidae, un
Erethizontidae y un Sciuridae.
Las especies omnívoras abarcan un amplio espectro taxonómico de quince especies (9,8%). Entre los carní-
voros fguran el zorro común (Cerdocyon thous) y el coatí (Nasua nasua); entre los marsupiales encontramos
los dos rabipelados (Didelphis marsupialis, D. imperfecta) y el perrito de agua marsupial (Chironectes minimus),
siendo los que exhiben la mayor plasticidad trófca. Dentro del grupo de roedores ocho especies son om-
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nívoras (Euryoryzomys macconnelli, Holochilus sciureus, Nectomys rattus, Oligoryzomys fulvescens, Rhipidomys
macconnelli, R. nitela, R. wetzeli y Zygodontomys brevicauda); en el grupo de quirópteros la única especie
omnívora es el murciélago lanceolado mayor (Phyllostomus hastatus), que consume desde pequeños ver-
tebrados hasta polen, dependiendo de la disponibilidad de recursos; fnalmente completa la lista el danto
(Tapirus terrestris), con una amplia variedad de ítems de origen vegetal en su dieta.
Las restantes 19 especies representan grupos trófcos con una contribución inferior al 5%, que en conjunto
abarcan el 12,4%. Se agrupan de acuerdo a la predominancia de su dieta en las categorías de nectarívoros-
polinívoros (n=7, 4,6%), herbívoros (n=5, 3,3%), folívoros (n=4, 2,6%), piscívoros (n=2, 1,3%) y hematófagos
(n=1, 0,7%), representados por el murciélago vampiro Desmodus rotundus.
Conservación
Los aspectos relativos al estatus de conservación y las regulaciones de aplicación en el ámbito nacional e in-
ternacional dirigidas a la protección de las especies presentes en el Parque Nacional Canaima se resumen en la
Tabla 6.3. A continuación se discuten los casos más relevantes.
Estado de conservación en Venezuela
De acuerdo a la Lista Roja de la Fauna Venezolana presentada por Rodríguez y Rojas-Suárez (1999), el 24% de
las especies tratadas en este estudio se encuentran bajo alguna de las categorías de amenaza allí defnidas
(Figura 6.7, Tabla 6.3), mientras que el 76% restante no sufre presiones directas o indirectas de importancia
que ameriten su inclusión en las listas rojas nacionales. Las categorías empleadas referen a la condición
actual de la especie en Venezuela, lo cual no signifca necesariamente que esa sea la condición particular de
las poblaciones presentes en el Parque Nacional Canaima.
Ninguna de las especies presentes en el Parque Nacional Canaima se encuentra asignada a alguna de las
tres primeras y más graves categorías (Extinto, Extinto en vida silvestre o En peligro crítico). No obstante, dos
de ellas han sido clasifcadas como especies En peligro (1,3%), ocho como Vulnerables (5,2%) y otras 22 que
aunque están clasifcadas en categorías de menor gravedad, fueron incluidas en el análisis (14,4%) (Figura
6.7). La falta de información sobre la condición de cuatro especies adicionales no permitió asignar una cate-
goría, quedando como Insufcientemente conocidas (2,6%).
En Peligro
El cuspón o cachicamo gigante (Priodontes maximus) ha sufrido históricamente una severa presión de
cacería en todo su rango de distribución, que ha conducido a la extinción local de algunas poblacio-
nes, especialmente al norte del país. Se suma a este hecho los procesos de alteración, reducción, frag-
mentación y aislamiento de hábitat boscosos. Probablemente estos dos factores (el primero en mayor
magnitud que el segundo) operan negativamente en la actualidad sobre sus poblaciones en el Parque
Nacional Canaima. Se encuentra legalmente protegido desde 1983 por Resolución del Ministerio del
Ambiente y de los Recursos Naturales Renovables (MARNR) Nº 430, al declararse su veda indefnida, sin
embargo, los factores que determinan las amenazas sobre la especie siguen operando en todo el país,
incluyendo un número considerable de las áreas protegidas.
La segunda especie presente en Canaima considerada en situación de peligro es la nutria o perro de
agua (Pteronura brasiliensis). Aunque su explotación para la venta comercial de su piel esta virtualmente
erradicada desde hace más de 30 años, se estima que gran parte de sus poblaciones se han extinguido
en vastas extensiones de su distribución original. Aunque actualmente las poblaciones existentes po-
drían estar en condición estable, los números poblacionales son extremadamente bajos. Esta situación,
aunada a los procesos de deterioro de bosques ribereños y de galería, la contaminación de algunos
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Tabla 6.3. Estado de conservación y regulaciones nacionales e internacionales aplicadas a las especies registradas en el Parque Nacional Ca-
naima y localidades adyacentes. (1) Libro Rojo de la Fauna Venezolana (Rodríguez y Rojas-Suárez, 1999; EP= En Peligro, VU= Vulnerable, IC=
Insufcientemente Conocida, MR-ca= Menor Riesgo – casi amenazada, MR-dc= Menor Riesgo – dependiente de conservación, MR-pm= Menor
Riesgo – preocupación menor, SC= Sin Categoría); (2) Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora
Silvestres CITES (1973, ratifcada en 1976); (3) Decreto N° 1485 (Venezuela 1996a); (4) Decreto N° 1486 (Venezuela 1996b).
ORDEN FAMILIA TAXON
Lista Roja de la
Fauna Venezolana (1)
CITES (2)
Lista de Animales
Vedados para la
Caza (3)
Peligro de
Extinción (4)
CINGULATA Dasypodidae Priodontes maximus EP Apéndice I + +
CARNIVORA Mustelidae Pteronura brasiliensis EP Apéndice I + +
PERISSODACTYLA Tapiridae Tapirus terrestris VU Apéndice II + +
PILOSA Myrmecophagidae Myrmecophaga tridactyla VU Apéndice II + -
CARNIVORA Felidae Leopardus pardalis VU Apéndice I + +
CARNIVORA Felidae Leopardus tigrinus VU Apéndice I + +
CARNIVORA Felidae Leopardus wiedii VU Apéndice I + +
CARNIVORA Felidae Panthera onca VU Apéndice I + +
CARNIVORA Canidae Speothos venaticus VU Apéndice I + +
CHIROPTERA Emballonuridae Diclidurus ingens VU - - -
CETACEA Iniidae Inia geofrensis MRca Apéndice II + -
CARNIVORA Mustelidae Lontra longicaudis MRca Apéndice I + +
ARTIODACTYLA Cervidae Mazama gouazoubira MRca - - -
CHIROPTERA Phyllostomidae Anoura latidens MRca - - -
CHIROPTERA Phyllostomidae Artibeus amplus MRca - - -
CHIROPTERA Phyllostomidae Artibeus concolor MRca - - -
CHIROPTERA Phyllostomidae Artibeus obscurus MRca - - -
DIDELPHIMORPHIA Didelphidae Marmosops parvidens MRca - - -
CHIROPTERA Phyllostomidae Platyrrhinus aurarius MRca - - -
CHIROPTERA Phyllostomidae Vampyressa bidens MRca - - -
CHIROPTERA Phyllostomidae Vampyrum spectrum MRca - - -
RODENTIA Caviidae Hydrochoerus hydrochaeris MRdc - - -
RODENTIA Cuniculidae Cuniculus paca MRdc - -
CARNIVORA Felidae Puma concolor MRpm Apéndice II - -
ARTIODACTYLA Tayassuidae Tayassu pecari MRpm Apéndice II - -
ARTIODACTYLA Cervidae Mazama americana MRpm - - -
CINGULATA Dasypodidae Dasypus kappleri MRpm - + -
ARTIODACTYLA Cervidae Odocoileus virginianus MRpm - + -
CHIROPTERA Phyllostomidae Chrotopterus auritus MRpm - - -
DIDELPHIMORPHIA Didelphidae Lutreolina crassicaudata MRpm - - -
RODENTIA Muridae Podoxymys roraimae MRpm - - -
CHIROPTERA Vespertilionidae Rhogeessa io MRpm - - -
CINGULATA Dasypodidae Cabassous unicinctus IC - - -
PILOSA Myrmecophagidae Cyclopes didactylus IC - - -
CARNIVORA Mustelidae Mustela frenata IC - - -
RODENTIA Muridae Neusticomys venezuelae IC - - -
CARNIVORA Procyonidae Bassaricyon beddardi - Apéndice III - -
PRIMATES Cebidae Cebus olivaceus - Apéndice II - -
ARTIODACTYLA Tayassuidae Pecari tajacu - Apéndice II - -
PRIMATES Cebidae Alouatta seniculus - Apéndice II - -
PRIMATES Aotidae Aotus trivirgatus - Apéndice II - -
PILOSA Bradypodidae Bradypus tridactylus - Apéndice II - -
PRIMATES Pithecciidae Callicebus lugens - Apéndice II - -
CARNIVORA Canidae Cerdocyon thous - Apéndice II - -
CARNIVORA Felidae Puma yagouaroundi - Apéndice I - -
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cursos de agua y la regulación de muchos ríos, arrojan grandes dudas acerca de la capacidad real de
recuperación de muchas de las poblaciones aún remanentes. Su condición al sur del país (al sur del río
Orinoco), parece ser menos grave que al norte, sin embargo se trata de una especie poco frecuente. Las
poblaciones dentro del Parque Nacional Canaima probablemente se encuentren en condición satisfac-
toria, en tanto que no se tiene conocimiento que exista presión activa de cacería sobre ellas. Se encuen-
tra bajo régimen de veda indefnida desde 1979 (Resolución MARNR Nº 95).
Vulnerables
La siguiente categoría en importancia corresponde a la condición de vulnerabilidad de las especies.
Ocho especies presentes en Canaima se encuentran bajo esta situación. El jaguar (Panthera onca), el
cunaguaro (Leopardus pardalis), el tigrillo (Leopardus tigrinus) y el margay (Leopardus wiedii), se han
visto severamente afectados, tanto por las cacería (desarrollada comercialmente hasta la década de
1970, afectando principalmente a los dos primeros), como por la alteración, fragmentación y aisla-
miento de ecosistemas boscosos que afectan más seriamente a los dos últimos, que adicionalmente
son perseguidos por considerarlos amenazas para diversas especies domésticas. Aunque todos se
encuentran considerados bajo veda indefnida por Resolución del MARNR (Nº 95 de 1979), continúan
siendo “trofeos” de cacería muy codiciados, resultando en presas frecuentes para la obtención de su
piel. Si bien las evidencias parecen confrmar que no existe una operación comercial formal de estos
productos, es habitual la venta ocasional de pieles en diversas localidades del país. No existen datos
acerca de la presión ejercida sobre estas especies dentro del Parque Nacional Canaima (donde sin
duda las poblaciones gozan de mejores condiciones que en áreas no sujetas a protección especial),
sin embargo, las poblaciones próximas a los asentamientos humanos, dentro y en los linderos del
parque, reciben una fuerte presión de cacería.
Otro carnívoro incluido en esta categoría es el perro de monte o perro grullero (Speothos venaticus). Se
trata de una especie rara en toda su área de distribución en Venezuela, aunque las poblaciones ubicadas
al norte del país probablemente se encuentren extintas o muy cercanas a esa condición. Las posibles
Figura 6.7. Porcentaje de especies presentes en el Parque Nacional Canaima y localidades cercanas asignadas a categorías de amenaza y/o
conservación según Rodríguez y Rojas-Suárez (1999).
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amenazas sobre sus poblaciones incluyen la alteración, fragmentación y aislamiento de su hábitat natu-
ral y en algunas zonas la disminución en el número de las presas que forman parte de su dieta, sometidas
éstas últimas a fuertes presiones de cacería en áreas próximas a asentamientos humanos. Probablemen-
te esta especie no enfrente situaciones de riesgo dentro del Parque Nacional Canaima, aunque no exis-
ten evaluaciones y diagnósticos que den cuenta de su situación real. Se encuentra bajo veda indefnida
(Resolución del MARNR Nº 95 de 1979).
El danto o tapir (Tapirus terrestris), es una de las especies cinegéticas de mayor interés, tanto para la cace-
ría de subsistencia como para aquella vinculada a circuitos ilegales de comercio, en virtud de la cantidad
de carne obtenida por presa. La afectación de sus poblaciones ha sido extensiva geográfcamente e in-
tensiva por el grado de afectación alcanzada en la mayoría de las localidades próximas a asentamientos
humanos. Sus requerimientos de vastas extensiones de ecosistemas boscosos en condiciones prístinas
han ido confnando a sus poblaciones a las áreas remanentes de aquellas regiones sometidas a severas
alteraciones de los ecosistemas, fragmentación y aislamiento. Probablemente este último factor no in-
cida seriamente en las poblaciones del Parque Nacional Canaima, sin embargo, reciben serias presiones
de cacería en todas las zonas ocupadas por comunidades indígenas y criollas. De acuerdo a los relatos
de pobladores locales, la drástica disminución en las áreas próximas a los asentamientos obliga a reali-
zar desplazamientos cada vez mayores para acceder a zonas donde puedan ser localizados con mayor
facilidad. Las vías de penetración, terrestres o acuáticas, representan sectores de alta afectación de las
poblaciones.
A pesar de haber sido asignado a la categoría de vulnerable, el oso hormiguero o palmero (Myrme-
cophaga tridactyla) parece enfrentar riesgos mucho menores que los mencionados para las anteriores
especies. Las amenazas a sus poblaciones podrían relacionarse con la cacería de subsistencia que ha sido
referida previamente en nuestro país (Fergusson 1990). Los arrollamientos en carreteras, a los cuales se
atribuye un cierto nivel de afectación, probablemente no sea mayor que el ocasionado a otras especies
de la fauna silvestre.
Finalmente, el murciélago blanco mayor (Diclidurus ingens) es la última de las especies presentes en
Canaima asignada a la categoría de Vulnerable en el Libro Rojo de la Fauna Venezolana (Rodríguez y
Rojas-Suárez 1999). Seguramente los escasos registros de esta especie en el país respondan más a sus
características ecológicas que hacen difícil su captura, que a una real situación de rareza o de bajas abun-
dancias. Aunque pudiera ser cierta su estrecha asociación (e incluso dependencia) a bosques primarios,
parece poco acertada su asignación a la categoría de Vulnerable.
Regulaciones nacionales
Entre las regulaciones nacionales de carácter general de que son objeto las especies de la fauna silvestre
de Venezuela, un 8,5% (n= 13) de las presentes en el Parque Nacional Canaima se encuentran vedados
para la caza según Decreto 1485 (Venezuela 1996a) y el 5,9% (n= 9) han sido declarados en peligro de
extinción de acuerdo al Decreto 1486 (Venezuela 1996b) (Tabla 6.3).
Por lo general estas asignaciones son consistentes con las apreciaciones anteriormente expuestas res-
pecto al estatus de conservación de las especies y a las restricciones comerciales aplicadas según los
apéndices CITES (CITES 1992), a los cuales han sido incorporadas. Con excepción del murciélago blanco
mayor (Diclidurus ingens) y del oso hormiguero o palmero (Myrmecophaga tridactyla), cuya condición
particular ya fue discutida anteriormente, todas las especies asignadas a las categorías En Peligro o Vul-
nerables, se encuentran consideradas en las dos regulaciones mencionadas.
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CITES
De los mamíferos registrados para el Parque Nacional Canaima y localidades cercanas, 22 se encuentran
incluidas en alguno de los apéndices de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies
Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres – CITES (CITES 1992) (Tabla 6.3). Sólo 13 de estas especies se
encuentran incluidas en las listas rojas de los mamíferos de Venezuela: Priodontes maximus, Pteronura
brasiliensis, Tapirus terrestres, Myrmecophaga tridáctila, Leopardus pardales, Leopardus tigrinus, Leopardus
wiedii, Panthera onca, Speothos venaticus, Inia geofrensis, Lontra longicaudis, Puma concolor y Tayassu pe-
cari (otras 23 especies asignadas a diferentes categorías no se encuentran incorporadas en ninguno de
los apéndices).
Debe tomarse en cuenta que la inclusión de una especie dentro de los apéndices CITES (CITES 1992)
responde a una situación global de amenaza o a la condición particularmente grave que podría estar en-
frentando en alguno o algunos de los países signatarios. En este sentido, se encuentran incorporados en
los apéndices y deben estar sujetos en Venezuela a las regulaciones establecidas, algunas especies cuya
condición de amenaza no es tal en el país. Sin embargo, la observación de tales regulaciones contribuye
al control del comercio de dichas especies en países donde las amenazas son severas.
Con excepción de la onza (Puma yagouaroundi), no incluida en las listas rojas de Venezuela y el perro de
agua pequeño (Lontra longicaudis), clasifcado bajo la categoría Menor Riesgo, las especies incorporadas
al Apéndice I se encuentran En Peligro o Vulnerables en el país. Una sola especie Vulnerable (Diclidurus
ingens) no se encuentra en ningún Apéndice, sin embargo anteriormente ya se advirtió sobre las dudas
de que esta especie debiera encontrarse en las listas rojas.
En términos generales, la mayoría de las especies indicadas en la Tabla 6.3 bajo el Apéndice I son las
más susceptibles al comercio de pieles, mientras que las tratadas bajo el Apéndice II incluye un número
importante de especies de interés cinegético, sujetas a comercio de carne (p. ej. Tapirus terrestris, Tayassu
pecari, Pecari tajacu) y al tráfco de mascotas, del cual son objeto principalmente los primates.
Tipo de interés
Con el solo propósito de suministrar información orientadora, relativa a algún interés particular que po-
drían representar las especies consideradas en este estudio, tanto por su función ecológica como por
estar implicadas en ciertas actividades humanas dentro o fuera del parque, se asignaron categorías a 87
casos. En la Figura 6.8 se presentan los porcentajes que ocupa cada tipo de interés entre estas especies;
debe tomarse en cuenta que las categorías no son excluyentes y una misma especie puede haber sido
incluida en más de una.
Entre las especies de interés alimenticio (AL, n=24), fguran todos los venados (3), los báquiros (2), el dan-
to (1), los cachicamos (4), seis roedores (lapa, acure, picure, picure rabudo, puercoespín y el chigüire), el
conejo montañero y otras siete especies que no forman parte de los ítem alimenticios tradicionales, pero
que suelen ser aprovechados en algunas regiones del país: el coatí, el cuchicuchi, ambos rabipelados y
los monos araguato y capuchinos (común y pardo).
La lista de especies de interés cinegético (CI, n=34) comprende a las 24 consideradas de interés alimenti-
cio, a las cuales se suman ocho carnívoros (onza, cunaguaro, tigrito, margay, jaguar, puma, perro de agua
y nutria) y dos ardillas (la ardilla común y la ardilla guayanesa).
Se incluyeron entre las especies de interés económico (EC, n=27) las sujetas al comercio de su carne
(cuatro Artiodactyla, un Perissodactyla y dos Rodentia) o de sus pieles u otros productos (nueve Carni-
vora, un Pilosa, un Primate). Adicionalmente se mencionan tres roedores involucrados en la afectación
de cultivos (en muchos casos llegando a convertirse en plagas) y cinco quirópteros involucrados en
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daños considerables en cultivos de frutales. El caso del murciélago vampiro (Desmodus rotundus) como
transmisor de la rabia paralítica bovina, además de representar un grave riesgo sanitario, ocasiona pér-
didas a la ganadería en algunas regiones del país, por su papel como transmisor de la enfermedad.
Si bien la totalidad de las especies revisten importancia en virtud de la función ecológica que cada
una de ellas cumple en el funcionamiento de los ecosistemas, se trataron en la categoría de interés
ecológico (EL, n=50), entre otras, las especies “tope” de las redes trófcas (ej. Panthera onca, Leopardus
spp), murciélagos flostomidos involucrados en los procesos de sucesión vegetal y sostenimiento de la
diversidad forística a través de la dispersión de semillas (ej. Carollia spp, Artibeus spp) o de la polinización
(ej: Glossophaginae).
Las especies de importancia escénica (ES, n=14), cobran especial interés en las áreas protegidas, en fun-
ción de su potencial como elementos de promoción turística. Los félidos y los primates ocupan un lugar
privilegiado bajo este concepto.
Dentro de las especies de importancia sanitaria (SA, n=19) encontramos a todas aquellas que presentan
algún riesgo sanitario para el hombre, entre los que destacan el zorro común y el murciélago vampiro
(transmisión de rabia), así como el mono araguato, comprometido en brotes de febre amarilla en algu-
nas localidades del occidente del país y diversas especies de mamíferos que actúan como reservorios de
varias enfermedades tropicales (Guerrero 1985).
Las categorías con menor contribución incluye: nueve especies consideradas como de importancia
de conservación ya que se encuentran casi amenazadas (n=1), en peligro de extinción (n=2) o son
vulnerables (n= 6) y dos especies de importancia en el área de la investigación biomédica relaciona-
das con el estudio de la lepra (Dasypus novemcinctus) y la producción de anticoagulantes (Desmodus
rotundus).
Figura 6.8. Porcentaje que ocupa cada categoría entre las 87 especies de mamíferos asignadas a tipo de interés (las categorías no son excluyen-
tes, pudiendo una misma especie estar incluida en más de una categoría).
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Consideraciones fnales y recomendaciones para la conservación
De acuerdo a los registros obtenidos, dentro del Parque Nacional Canaima y localidades cercanas al mismo tene-
mos una representación del 40,8% de las especies de mamíferos registradas para Venezuela y 61% para la Guayana
venezolana, lo cual representa una alta riqueza en este parque. Aunado a esto, el alto número de mamíferos de
distribución muy restringida (20) y la presencia de cinco especies endémicas, le confere a este parque una impor-
tancia clave en el contexto de la conservación regional.
La mastofauna en el parque y sus alrededores es muy representativa de la riqueza y composición de taxa de la
región Guayana, por lo tanto los esfuerzos dirigidos a su estudio y conservación resultarían satisfactoriamente po-
sitivos en el contexto regional y nacional. Por ello, es necesario realizar evaluaciones a corto y mediano plazo en los
diversos ambientes que encontramos en el parque, con el fn de obtener un conocimiento más amplio de la diversi-
dad biológica de cada uno de estos ambientes, además permitiría evaluar el estado de riesgo en que se encuentran
las poblaciones de las diversas especies de medianos y grandes mamíferos que están considerados dentro de las
categorías de conservación como amenazados o en riesgo.
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Pecari tajacu. Foto: Pascual Soriano Cebus olivaceus. Foto: Pascual Soriano
Alouatta seniculus. Foto: Pascual Soriano
Leopardus wiedii. Foto: Pascual Soriano
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Myrmecophaga tridactyla. Foto: César Barrio-Amorós
Pteronura brasiliensis. Foto: Pascual Soriano
Odocoileus virginianus. Foto: César Barrio-Amorós Panthera onca. Foto: Pascual Soriano
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Desmodus rotundus. Foto: Pascual Soriano
Chrotopterus auritus. Foto: Pascual Soriano
Anoura latidens. Foto: Pascual Soriano
Noctilio leporinus. Foto: Pascual Soriano
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Tonatia saurophila. Foto: J. Celsa Señaris Trachops cirrhosus. Foto: Pascual Soriano
Mimon crenulatum. Foto: J. Celsa Señaris
Rhogeessa io. Foto: Pascual Soriano
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Micoureus demerarae. Foto: J. Celsa Señaris Didelphis imperfecta. Foto: J. Celsa Señaris
Chironectes minimus. Foto: Pascual Soriano
Cuniculus paca. Foto: Pascual Soriano
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Oecomys bicolor. Foto: Daniel Lew Rhipidomys macconnelli. Foto: Giuseppe Colonnello
Proechimys guyannensis. Foto: Daniel Lew
Monodelphis brevicaudata. Foto: Daniel Lew
CAPÍTULO
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CAPÍTULO
7
ANÁLISIS ESPACIAL DE LOS REGISTROS DE
VERTEBRADOS DEL PARQUE NACIONAL CANAIMA
Haidy Rojas y Daniel Lew
Introducción
Las prioridades de conservación de la diversidad biológica deben estar basadas en la identifcación y el conocimiento de
los ecosistemas con alta diversidad, elevado endemismo, altos grados de amenaza, condiciones socio-económicas pro-
picias para su conservación y con una adecuada representación de la red de áreas protegidas existentes, entre otras.
Venezuela y la región Guayana en particular, es reconocida por la enorme riqueza de su diversidad biológica y por
albergar un elevado número de especies endémicas y ecosistemas únicos en el planeta (Lasso 1989, Berry et al.
1995, Ochoa et al. 1993, Gorzula y Señaris 1999, Huber y Foster 2003). Estos aspectos, que solo destacan la impor-
tancia de esta región de manera parcial, justifcan la declaración del Parque Nacional Canaima como una unidad de
conservación integral, representativa de los ecosistemas del Escudo Guayanés.
Adicionalmente, el Parque Nacional Canaima es considerado de importancia estratégica y geopolítica por su proxi-
midad a zonas fronterizas con Brasil y Guyana, además de abarcar gran parte del área de la sub-cuenca del alto
Caroní - involucrada en el mayor aprovechamiento hidroeléctrico del país - y por preservar una alta proporción de
las tierras de la etnia Pemón, resguardando así sus valores culturales.
Para fnes de manejo y control, el Parque Nacional Canaima ha sido dividido administrativamente en dos sectores:
el Sector Oriental, el cual comprende parte de la Sierra de Lema y la Altiplanicie de la Gran Sabana, y el Sector Occi-
dental, que abarca la cuenca del río Carrao, el Auyán-tepui, el macizo del Chimantá y sus áreas circundantes. Hasta
la fecha, solo el Sector Oriental cuenta con un Plan de Ordenamiento y Reglamento de Uso (Venezuela 1991), el cual
establece que la zonifcación requiere de insumos básicos para su permanente actualización. A más de 15 años de
decretado, este plan requiere una reevaluación y actualización, así como la implementación de este instrumento
de ordenación, regulación y manejo para el Sector Occidental.
Los esfuerzos realizados por investigadores nacionales y extranjeros orientados al conocimiento de la diversidad
biológica del parque, como elementos de importancia para el ordenamiento, permiten disponer en la actualidad
de información confable, especialmente sobre los vertebrados que en él habitan. En este capítulo se integra y
analiza la información espacial disponible sobre los vertebrados del Parque Nacional Canaima, a fn de generar
resultados descriptivos y espaciales que contribuyan en el diseño y/o actualización de los planes de ordenación y
manejo, a través de la identifcación de áreas de especial interés, tanto para su conservación como para su futura
prospección. El análisis adicionalmente permitió identifcar vacíos de información, con el propósito de orientar
futuros inventarios y estudios.
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Metodología
Base de datos
Con base en la revisión de los ejemplares depositados en colecciones y museos nacionales y extranjeros, así
como de la bibliografía relacionada y la consulta a especialistas, se elaboró una matriz general de los registros
conocidos de los vertebrados del Parque Nacional Canaima. Esta matriz incluye información taxonómica, de re-
ferencia geográfca y atributiva, facilitando su análisis, integración y presentación de la información. En el (Apén-
dice 1) se detalla la estructura y contenido de la matriz de información elaborada y empleada en este análisis,
incluyendo la lista de museos y colecciones de origen de los datos empleados. Se considera un registro, aquel
que difera de otro en al menos uno de los contenidos de los campos de la matriz de información.
Adicionalmente a los registros ubicados dentro de los límites geográfcos del parque, se consideraron para
todos los análisis, aquellos provenientes de localidades en áreas próximas o “de infuencia”, que corresponden a
especies con alta probabilidad de presencia en el parque, pero sin registros conocidos dentro del mismo.
Normalización y georeferenciación de localidades
En la normalización y georeferenciación de la descripción original de las localidades de captura y observación
de cada uno de los registros, se utilizaron uno o varios de los criterios que se señalan a continuación:
• Estandarización de la georeferenciación de cada una de las localidades al Sistema de Coordenadas Geográ-
fcas.
• Ubicación directa de la localidad y sus coordenadas geográfcas, a través de la consulta a especialistas y di-
versas fuentes documentales (MARNR-DCN 1977a-f, 1984, 1985; Paynter 1982, MOP 1974, MOP-DCN 1975a-c
Yánez 1994, Huber y Febres 2000, Gorzula y Señaris 1998, Huber 1992, 1995b; MARNR-SAGECAN 1997).
• Cálculo de distancias en kilómetros (km) en los casos de localidades con referencias de recorridos sobre vías de
penetración fuvial y/o terrestres y sitios equidistantes entre comunidades y centros poblados. El cálculo de las
distancias reales del terreno sobre cartografía se realizó mediante el soporte de un curvímetro digital.
• Determinación de la cota altitudinal, en metros, de las localidades de interés, considerando las curvas de ni-
vel principales (maestras) y complementarias de la cartografía a escala 1:100.000. En el caso de la cartografía
a escalas menores o iguales a 1:500.000, se extrapolaron las curvas complementarias siguiendo el método
de triangulación entre curvas principales y modelado de la morfología de las geoformas existentes.
Se elaboró una gacetilla de localidades geográfcas recopiladas en este estudio, las cuales fueron agrupadas en
referencia a los principales topónimos del área y posteriormente en orden alfabético para facilitar su consulta.
Análisis espacial
Utilizando como herramienta el Sistema de información geográfca ArcView GIS 3.3 (ESRI 199), para la manipu-
lación y visualización de la información espacialmente referenciada, se interceptaron los registros de la matriz
general (en formato dBase IV) con los límites geográfcos del parque, identifcándose:
• los registros georeferenciados localizados dentro de los límites del parque, con las localidades y especies
referidas.
• los registros georeferenciados fuera del parque pero localizados en su área de infuencia, con las localidades
y especies referidas, y
• los registros no georeferenciados, con las localidades y especies referidas.
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Análisis por unidades de clasifcación
Clase Osteichthyes
Para el análisis de los registros de peces localizados dentro de los límites geográfcos del parque, se gene-
raron en shape fle (ArcView GIS 3.3) las Subregiones Ictiográfcas del Parque Nacional Canaima, utilizando
como base los límites del Mapa de Vegetación del Parque Nacional Canaima (Capítulo 2, Mapa 1) y la
hidrología del área (CVG-TECMIN 1987, 1989). Se obtuvieron los registros, las localidades y las especies
referidas a cada subregión.
El área de drenaje del Parque Nacional Canaima corresponde casi en su totalidad al alto Caroní (cuenca
del Orinoco), pero hay una pequeña porción que pertenece al alto Cuyuní (cuenca del Esequibo). Lo que
se denomina como alto Caroní, puede dividirse de manera preliminar, de acuerdo a su ictiogeografía, en
dos subregiones: Occidental y Oriental (ver Capítulo 3).
Clases Amphibia, Reptilia, Aves y Mammalia
Al considerar las localidades geo-referenciadas de las clases Amphibia, Reptilia, Aves y Mammalia dentro
de los límites geográfcos del parque, se determinaron los registros, las localidades y las especies referidas
a cada unidad de vegetación, así como aquellas unidades sin registros conocidos de estos vertebrados
o aún no prospectadas. La defnición de cada unidad de vegetación se encuentra ampliamente descrita
en el Capítulo 2. El mapa base utilizado en este trabajo corresponde al mapa 1.
Análisis geográfco
De manera complementaria al análisis espacial de los datos y con el fn de identifcar áreas geográfcas
de interés, se generó en ArcView GIS 3.3 una cuadrícula subdividida en 347 celdas de 100 km
2
cada una, la
cual cubre totalmente el área del parque. Se obtuvieron el número de registros, especies y localidades por
celda. Estos valores se representaron espacialmente por clase taxonómica, para facilitar su interpretación e
identifcar patrones no evidenciados al analizar la distribución espacial de todos los registros. Se utilizó el
método de clasifcación de Intervalos Naturales (Natural Breaks; ArcView 3.3) para detectar grupos y patrones
asociados a los datos, utilizando la fórmula de optimización de Jenk que minimiza la suma de la varianza
entre cada una de las clases. Se analizaron aquellas unidades geográfcas con las más altas densidades de
registros conocidos de vertebrados dentro del Parque Nacional Canaima, seleccionando solo aquellas celdas
con un número igual o mayor a 25 ocurrencias.
Especies de interés para su conservación
Se generó un catálogo de los vertebrados endémicos -cuya distribución se restringe exclusivamente a Vene-
zuela y ésta alcanza al Parque Nacional Canaima- y/o considerados en peligro o vulnerables de extinción.
Para cada una de las especies de la Clase Osteichthyes, se indica:
• la categoría de distribución y el tipo o tipos de hábitat en los cuales ha sido registrada la especie, de
acuerdo a las diversas fuentes bibliográfcas.
• la subregión o subregiones ictiográfcas en las cuales potencialmente se esperaría encontrar a la
especie.
• los registros conocidos para cada especie, ubicados dentro de los límites geográfcos del parque y/o
provenientes de localidades en áreas próximas o “de infuencia”. Se señalan las fuentes de los registros,
la localidad geográfca de referencia y cuando fue posible, la altitud aproximada en metros sobre el
nivel del mar (m snm).
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• la representación espacial de las localidades donde han sido registradas las especies y de la subre-
gión o subregiones ictiográfcas que coinciden geográfcamente con éstos. La extensión geográfca
ocupada por la subregión o subregiones ictiográfcas, identifcadas para cada caso, no necesariamen-
te representan la distribución geográfca potencial de las especies.
En este sentido, para las clases Amphibia, Reptilia, Aves y Mammalia, se indica:
• la categoría de distribución defnida en función del número de ámbitos geográfcos de Venezuela
(PDVSA 1993) y cuando fuera el caso, la categoría asignada en el Libro Rojo de la Fauna Venezolana
(Rodríguez y Rojas-Suárez 1999). Adicionalmente se señala su presencia o no en los apéndices de
CITES (www.cites.org), si está Vedada para la Caza (Venezuela 1996a) y/o es considerada En Peligro
de Extinción (Venezuela 1996b). Finalmente, se presentan los tipos de hábitat en los cuales ha sido
registrada la especie en el país, de acuerdo a las diversas fuentes bibliográfcas.
• la unidad o unidades de vegetación que geográfcamente coinciden con estos registros en caso de
presentar registros georeferenciados dentro de los límites del parque.
• los registros conocidos para cada especie, ubicados dentro de los límites geográfcos del parque y/o
provenientes de localidades en áreas próximas o “de infuencia”. Se señala la fuente o fuentes de los
registros, la localidad geográfca de referencia y cuando fue posible, la altitud aproximada en metros
sobre el nivel del mar (m snm).
• la representación espacial de las localidades donde han sido registradas las especies y de las unidades
de vegetación que coinciden geográfcamente con estos registros. La distribución de las unidades de
vegetación identifcadas para cada caso no necesariamente representan la distribución geográfca
potencial de las especies.
Resultados y Discusión
Riqueza de especies y representatividad
Con base en la recopilación de información, se generó una matriz general con 7.014 registros (Anexo 6), per-
tenecientes a 1.058 especies (Anexos 1 a 5) y provenientes de 681 localidades (Apéndice 2). Los datos geo-
referenciados comprenden 6.828 registros, 906 especies y 668 localidades (Tabla 7.1).
Las 1.058 especies registradas representan el 29,6% de las conocidas para Venezuela, agrupadas en 41 órdenes
(65,1%), 144 familias (59,0%) y 614 géneros (43,6%) (Tabla 7.2). La representatividad específca para cada clase
taxonómica respecto a las listas actualmente reconocidas para Venezuela, fue del 10,2% para la Clase Ostei-
chthyes, 29,2% para Amphibia, 31,6% para Reptilia, 27,9% para Aves y el 40,3% para Mammalia.
Por su gran extensión, ubicación geográfca y complejidad ecológica, la Guayana venezolana (estados Delta
Amacuro, Bolívar y Amazonas) contiene una elevada proporción de las especies registradas en Venezuela. En la
tabla 7.3 se presentan, con fnes ilustrativos, los datos comparativos de los taxones presentes en el P. N. Canaima
de vertebrados, respecto a los señalados para la Guayana venezolana.
Los valores presentados en la tabla 7.2 deben ser considerados preliminares, tomando en cuenta el carácter
fragmentado de los inventarios realizados en el área. Aunque se ha efectuado un número importante de explo-
raciones a la Guayana venezolana, una alta proporción de los registros provienen de inventarios realizados en las
cimas de los tepuyes (p. ej. Tate 1939, Sanborn 1954, Roze 1958, Phelps y Phelps Jr. 1958, 1963; Fernández-Yépez
1967, Huber 1992), mientras que las tierras más bajas (300-1500 m snm), que contienen una mayor riqueza de
especies, son paradójicamente las menos prospectadas.
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Tabla 7.1. Número de registros (NR), número de especies (NE) y número de localidades (NL) por grupo taxonómico, de los vertebrados conoci-
das para el Parque Nacional Canaima.
  Osteichthyes Amphibia Reptilia Aves Mammalia Total
Registros georeferenciados dentro del parque
NR 634 618 429 3.690 681 6.052
NE 105 82 96 408 114 805
NL 140 180 155 215 104 558
Registros no georeferenciados dentro del parque
NR 7 3 10 138 28 186
NE 7 1 10 138 28 184
NL 5 3 5 3 2 13
Registros dentro del parque
NR 641 621 439 3.828 709 6.238
NE 112 82 103 540 141 978
NL 145 183 160 218 106 571
Registros georeferenciados en el área de infuencia del parque
NR 100 59 44 351 222 776
NE 35 31 25 222 77 390
NL 27 27 19 21 58 110
Registros georeferenciados
NR 734 677 473 4.041 903 6.828
NE 113 91 103 465 134 906
NL 167 207 174 236 162 668
Totales
NR 741 680 483 4.179 931 7.014
NE 119 91 110 587 151 1.058
NL 17s2 210 179 239 164 681
Tabla 7.2. Número de órdenes, familias, géneros y especies de los vertebrados registrados en Venezuela [Lasso, com. pers. (VEN
1
), Señaris com.
pers. (VEN
2
), Salcedo, com. pers. (VEN
3
) y Rivas, com. pers. (VEN
4
)], en el Parque Nacional Canaima (PNC, según las revisiones presentadas en este
libro) y el porcentaje (%) de su representatividad.
TAXA
OSTEICHTHYES Amphibia Reptilia Aves Mammalia Total
VEN
1
(*) PNC % VEN
2
PNC % VEN
2
PNC % VEN
3
(**) PNC % VEN
4
PNC % VEN PNC %
Órdenes 22 6 27,3 3 2 66,7 3 3 100,0 21 19 90,5 14 11 78,6 63 41 65,1
Familias 82 23 28,0 16 10 62,5 24 18 75,0 76 60 78,9 46 33 71,7 244 144 59,0
Géneros 472 57 12,1 60 26 43,3 109 66 60,6 587 360 61,3 180 105 58,3 1.408 614 43,6
Especies 1.162 119 10,2 312 91 29,2 337 110 32,6 1.385 587 42,4 375 151 40,3 3.571 1.059 29,6
(*)Se considera solo peces continentales. / (**) No se consideran especies introducidas
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Análisis espacial
La capacidad de inferir la presencia de especies en áreas para las cuales no se dispone de inventarios, es posible
a partir del conocimiento previo de registros asociados a localidades geográfcas cercanas y ecológicamente
similares (Escalante et al. 2000). La distribución actual de una especie en particular puede cambiar en el tiempo,
sin embargo existe un área de distribución potencial durante un tiempo determinado mayor (Zunino 2000,
Vuilleumier 1999), entendiéndose que el área de distribución de una especie es aquella fracción del espacio
geográfco en el que tal especie está presente e interactúa de manera no efímera con el ecosistema, en todos
sus componentes (Zunino y Palestrini 1991).
En este sentido, una aproximación para determinar la distribución de especies, parte del análisis de factores a
gran escala tales como clima, cota altitudinal y vegetación, que al ser correlacionados con los registros conoci-
dos de las especies, permiten inferir su distribución potencial (Escalante et al. 2000).
Localidades geográfcas prospectadas
Uno de los primeros pasos para el diseño de una estrategia efectiva de conservación es la identifcación de
patrones en la distribución de la diversidad biológica de un área determinada. Los ejemplares depositados
en museos y colecciones son la principal fuente documental para los inventarios nacionales.
Son muchos los ejemplares depositados en museos o colecciones que no cuentan con datos precisos sobre
el sitio de captura, ni referencias geográfcas y/o del hábitat de procedencia. Un total 558 localidades (corres-
pondientes a 6.052 registros), fueron geo-referenciadas dentro de los linderos del Parque Nacional Canaima
(Figura 7.1), mientras que otras 13 localidades (184 registros adicionales), no pudieron determinarse por lo
impreciso de su descripción (Apéndice 2).
Aunque estos registros son indudablemente de gran valor, frecuentemente refejan sesgos geográfcos y
ambientales que difcultan su interpretación. Igualmente, solo suministran información sobre la presencia
de una especie en un sitio específco, pero no acerca de su ausencia en otros (Margules y Redhead 1995).
En general, las regiones más fácilmente accesibles por carreteras y ríos tienden a estar mejor representados
en las colecciones, distorsionando los patrones inferidos de distribución de las especies. El patrón general
de distribución de las localidades muestreadas en el P. N. Canaima (Figura 7.1), es un claro ejemplo de tales
distorsiones, el cual se refeja también de manera evidente (en mayor o menor grado dependiendo de la
cantidad de diferentes sitios de muestreo existentes), al observar la distribución espacial de las localidades
para las cinco clases taxonómicas evaluadas de forma particular (Figuras 7.2. a 7.6).
Tabla 7.3. Número de órdenes, familias, géneros y especies de los vertebrados registrados en la Guayana venezolana [Lasso, com. pers. (GV
1
),
Señaris com. pers. (GV
2
), Lentino com. pers. (GV
3
) y Lim et al. 2005 (GV
4
)] y el P. N. Canaima (PNC, según las revisiones presentadas en este libro),
incluyendo el porcentaje de representatividad de estos últimos.
TAXA
OSTEICHTHYES Amphibia Reptilia Aves Mammalia
GV1 PNC % GV
2
PNC
1
% GV
2
PNC % GV
3
PNC % GV
4
PNC %
Órdenes - 6 - 2 2 100,0 3 3 100,0 19 - 12 11 91,7
Familias - 23 - 15 10 66,7 23 18 78,3 60 - 37 33 89,2
Géneros - 57 - 48 26 54,2 95 66 69,5 360 - 138 105 76,1
Especies
~950 -
1.000
119 ~12,5 95 91 48,9 209 110 52,6 ~860 587 68,3 251 151 60,2
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Figura 7.5. Distribución espacial de los registros conocidos de Clase
Aves del Parque Nacional Canaima.
Figura 7.6. Distribución espacial de los registros conocidos de Clase
Mammalia del Parque Nacional Canaima.
Figura 7.3. Distribución espacial de los registros conocidos de Clase
Amphibia del Parque Nacional Canaima.
Figura 7.4. Distribución espacial de los registros conocidos de Clase
Reptilia del Parque Nacional Canaima.
Figura 7.1. Distribución espacial de los registros conocidos de los ver-
tebrados del Parque Nacional Canaima.
Figura 7.2. Distribución espacial de los registros conocidos de Clase
Osteichthyes del Parque Nacional Canaima.
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Las localidades evaluadas, en todos los casos se muestran concentradas de manera evidente a lo largo del
eje troncal 10 (carretera El Dorado – Santa Elena de Uairén), que atraviesa el parque en dirección norte–sur
a través de su margen oriental. Otras concentraciones se evidencian en el eje San Ignacio de Yuruaní – Ro-
raima – Kukenán (extremo sur-oriental del parque), donde tradicionalmente se ha accedido a pie hasta la
cima de esos tepuyes, constituyendo una ruta turística emblemática del parque; sector Kavanayén (región
centro-norte), que cuenta con una carretera de acceso permanente durante todo el año y los sectores del
Auyán-tepui y del Macizo de Chimantá (al norte y sur del sector occidental respectivamente), donde se han
concentrado un gran número de esfuerzos de muestreo, principalmente en la cima de las altiplanicies. Fuera
de los límites del parque también se aprecian estas distribuciones apiñadas; la más evidente en la carretera
Santa Elena de Uairén – Icabarú (al extremo sur).
Subregiones ictiogeográfcas
A partir de los 634 registros de la Clase Osteichthyes (105 especies) georeferenciados dentro de los límites
del parque y la cobertura digital donde se delimitan cartográfcamente las tres subregiones ictiográfcas del
Parque Nacional Canaima, se obtuvo la distribución espacial de los registros y las listas de las especies con
registros conocidos asociadas a cada una de ellas (Anexo 7). Un total de 14 especies (32 registros) no fueron
consideradas en el análisis, por presentar solo registros no georeferenciables y/o localizados en áreas de
infuencia del parque.
Del análisis del patrón de distribución espacial de los registros conocidos de peces, destaca la subregión alto
Cuyuní como la menos prospectada, en comparación con las otras dos subregiones, a pesar de ser la menos
extensa con 5,7% del área total del parque (Tabla 7.4). También se observan importantes vacíos de informa-
ción en gran parte del área ocupada por las subregiones Occidental y Oriental. En esta última, la mayoría
de las localidades de muestreo están distribuidas y concentradas en los cuerpos de agua interceptados o
cercanos al eje vial de la Gran Sabana (Troncal 10), quedando prácticamente inexplorada su área central y
suroccidental. Del mismo modo, los esfuerzos de colección en la subregión Occidental se han concentrado
en las cuencas bajas y medias de los ríos, especialmente del río Cucurital (al oeste del Auyán-tepui) y los
alrededores de Laguna de Canaima (ríos Carrao, Uruyaca y Uruyén); aún permanecen inexploradas todas las
partes altas de las subcuencas.
En la tabla 7.4 también se presentan los números de registros, riqueza de especies identifcadas y localidades
de muestreo encontrados para cada subregión ictiogeográfca; mientras que, la subregión Occidental pre-
senta los valores absolutos más altos, con 370 registros, 74 especies y 70 localidades. Alto Cuyuní tiene los
valores absolutos más bajos comparados con las otras dos (23, 7 y 14 respectivamente).
Tabla 7.4. Superfcie, número de registros (NR), número de especies (NE) y número de localidades de muestreo (NL) de la Clase Osteichthyes del
Parque Nacional Canaima, asociados a las subregiones ictiográfcas identifcadas (Capítulo 3).
Subregión
Superfcie
(km
2
)
Superfcie
(%)
NR NR/km
2
NE NE/km
2
NL NL/km
2
Alto Cuyuní 1.656,8 5,7 23 0,01 7 0,004 14 0,008
Occidental 13.317,7 45,8 370 0,03 74 0,006 71 0,005
Oriental 14.115,4 48,5 241 0,02 38 0,003 55 0,004
Total 29.089,9 100,0 634 0,02 105 0,004 140 0,005
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Unidades de vegetación
Al sobreponer los 5.418 registros georeferenciados de los anfbios (82 especies), reptiles (96 especies), aves
(408 especies) y mamíferos (114 especies), sobre la cobertura digital de las 30 unidades de vegetación iden-
tifcadas para el P. N. Canaima (Mapa 1, Anexo 8), se obtuvieron las listas de las especies con registros co-
nocidos asociados a cada una de ellas. Otras nueve especies de anfbios (14 registros), 14 de reptiles (14
registros), 179 de aves (205 registros) y 37 de mamíferos (54 registros), no fueron consideradas en el análisis
por contar solo con registros no georeferenciables y/o localizados en el área de infuencia del parque.
En la tabla 7.5 se presentan, para cada una de las 30 unidades de vegetación, el número de registros, locali-
dades y especies cuantifcadas en este análisis, discriminadas por clase taxonómica. Igualmente, se presen-
tan estos mismos valores en términos de densidad, en relación con el área total de cada unidad.
La unidad de vegetación con mayor superfcie es el Bosque Denso Ombróflo Submesotérmico con 12.903
km
2
, que equivalen al 44,4% del área total del parque. En ella se determinaron, 448 especies a partir de los
2.003 registros provenientes de 163 localidades. Sin embargo, a pesar de que en términos absolutos estos
valores son los más altos en comparación con el resto de las unidades de vegetación, no lo son cuando se
considera el área que ocupa esta unidad dentro del parque, arrojando densidades relativamente bajas: 0,16
registros, 0,03 especies y 0,01 localidades por cada kilómetro cuadrado de bosque.
Los más altos valores de densidad, con relación al área que abarcan, se observaron en el Matorral y Herbazal
Ombróflo Mesotérmico (5,37 registros, 2,74 especies y 0,20 localidades por cada km
2
) y en la Vegetación
Saxícola y Herbazal Ombróflo Submicrotérmico (3,65 registros, 1,10 especies y 0,25 localidades por cada
km
2
), presentes en el cerro Roraima y el Kukenán-tepui. A pesar de no encontrarse entre las unidades de
vegetación con los más altos números de localidades muestreadas (0,05/km
2
), el Bosque Ralo y Herbazal
Ombróflo Mesotérmico, localizado en el Auyán-tepui, también destaca con altos valores de 3,10 registros y
2,02 especies por cada km
2
.
En contraste, las unidades de vegetación sin registros conocidos georeferenciados de vertebrados (que
posiblemente no han sido prospectadas), son el Bosque Ralo y Herbazal Ombróflo Macrotérmico y el
Herbazal y Arbustal Ombróflo Macrotérmico, localizados cerca de Uruyén, al sur del Auyán-tepui y el Her-
bazal y Bosque Ombróflo Submesotérmico, aproximadamente a 20 km al oeste del km 200 de la Carretera
El Dorado - Santa Elena de Uairén (Troncal 10).
Al considerar únicamente el piso térmico (variables temperatura y altitud), a partir del sistema de clasifca-
ción de la vegetación, se tiene que el 82,2% del área total del parque se clasifca como Submesotérmico
(500 - 1400 m snm). En este intervalo se localizaron 3.626 registros georeferenciados, correspondientes a 592
especies de vertebrados (excluyendo los peces), en 337 localidades referidas (Tabla 7.6).
Aunque el piso Submesotérmico, con temperaturas entre los 18-24 °C, es notoriamente predominante en el
parque, el número de registros, localidades de muestreo y de especies por cada km
2
, muestran valores bajos
comparados con los demás (0,15; 0,02 y 0,01 respectivamente. Tabla 7.6). Destaca el piso Submicrotérmico,
geográfcamente localizado en el cerro Roraima y el Kukenán-tepui que, abarcando la más pequeña super-
fcie del parque (0,2% del total), muestra los más altos valores en números de registros (3,65), de especies
(1,10) y de localidades (0,25) por cada km
2
. Evidentemente, la accesibilidad, el atractivo turístico y científco,
aunado a los intensos esfuerzos y proyectos multidisciplinarios desarrollados por décadas en las cimas de
los tepuyes –especialmente Roraima, Kukenán y Auyán-tepui que presentan facilidades de acceso por vía
terrestre– han contribuido con el conocimiento actual de la diversidad de vertebrados encontrada en algu-
nas regiones particulares del parque.
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Tabla 7.5. Número de registros (NR), número de especies (NE) y número de localidades prospectadas (NL) por clase taxonómica, de los vertebra-
dos del P. N. Canaima (excepto peces), asociados a las unidades de vegetación del parque. Densidades se expresan por km
2
.
Amphibia Reptilia Aves Mammalia Total
Vegetación
Superfcie
NR NE NL NR NE NL NR NE NL NR NE NL NR
NR/
km
2
NE
NE/
km
2
NL
NL/
km
2
(km
2
) (%)
Arbustal Ombróflo
Macrotérmico
49,0 0,2 6 5 2 7 7 1 12 12 1 21 9 2 46 0,94 33 0,67 4 0,08
Arbustal Ombróflo
Mesotérmico
193,3 0,7 5 3 5 9 5 5 108 70 10 7 4 5 129 0,67 82 0,42 12 0,06
Arbustal Ombróflo
Submesotérmico
1.009,5 3,5 16 11 7 5 3 2 88 57 3 3 3 2 112 0,11 74 0,07 11 0,01
Arbustal y Bosque
Ombróflo
Mesotérmico
281,2 1,0 16 4 7 11 4 6 1 1 1 1 1 1 29 0,10 10 0,04 9 0,03
Arbustal y Bosque
Ombróflo
Submesotérmico
77,4 0,3 1 1 1 0 0 0 0 0 0 0 0 0 1 0,01 1 0,01 1 0,01
Arbustal y Herbazal
Ombróflo
Submesotérmico
112,4 0,4 1 1 1 8 8 1 37 34 3 0 0 0 46 0,41 43 0,38 4 0,04
Arbustal y
Vegetación
Saxícola Ombróflo
Mesotérmico
117,8 0,4 2 2 1 3 3 2 5 5 1 4 3 2 14 0,12 13 0,11 3 0,03
Bosque de
Galería Ombróflo
Submesotérmico
154,7 0,5 7 6 3 8 8 3 0 0 0 13 13 2 28 0,18 27 0,17 6 0,04
Bosque Denso
Ombróflo
Mesotérmico
380,0 1,3 3 1 2 1 1 1 123 55 2 5 3 1 132 0,35 60 0,16 4 0,01
Bosque Denso
Ombróflo
Submesotérmico
12.903,0 44,4 283 52 65 146 61 49 1.343 255 81 231 80 35 2.003 0,16 448 0,03 163 0,01
Bosque Denso y
Arbustal Ombróflo
Submesotérmico
165,2 0,6 1 1 1 1 1 1 86 43 6 0 0 0 88 0,53 45 0,27 6 0,04
Bosque Denso y
Herbazal Ombróflo
Submesotérmico
492,6 1,7 4 3 2 2 2 2 0 0 0 4 4 1 10 0,02 9 0,02 4 0,01
Bosque Medio
Ombróflo
Macrotérmico
1.922,7 6,6 10 9 4 9 9 1 39 39 2 70 21 3 128 0,07 78 0,04 8 0,00
Bosque Medio y
Matorral Ombróflo
Macrotérmico
949,9 3,3 0 0 0 3 3 2 172 122 16 3 3 1 178 0,19 128 0,13 18 0,02
Bosque Medio y
Matorral Ombróflo
Submesotérmico
1.025,0 3,5 41 19 8 36 21 6 384 192 11 22 16 5 483 0,47 248 0,24 22 0,02
Bosque Ralo y
Herbazal Ombróflo
Macrotérmico
22,6 0,1 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0,00 0 0,00 0 0,00
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Amphibia Reptilia Aves Mammalia Total
Vegetación
Superfcie
NR NE NL NR NE NL NR NE NL NR NE NL NR
NR/
km
2
NE
NE/
km
2
NL
NL/
km
2
(km
2
) (%)
Bosque Ralo y
Herbazal Ombróflo
Mesotérmico
109,7 0,4 6 3 2 4 3 2 294 192 4 36 24 2 340 3,10 222 2,02 6 0,05
Herbazal Inundable
y Bosque de
Galería Ombróflo
Submesotérmico
2.128,5 7,3 39 23 10 19 15 9 117 83 10 54 34 3 229 0,11 155 0,07 25 0,01
Herbazal Ombróflo
Macrotérmico
78,0 0,3 0 0 0 0 0 0 46 30 2 0 0 0 46 0,59 30 0,38 2 0,03
Herbazal Ombróflo
Mesotérmico
27,0 0,1 2 2 1 3 3 1 3 3 1 1 1 1 9 0,33 9 0,33 2 0,07
Herbazal Ombróflo
Submesotérmico
3.122,6 10,7 78 25 21 73 37 32 159 99 13 62 29 10 372 0,12 190 0,06 60 0,02
Herbazal y
Arbustal Ombróflo
Macrotérmico
128,6 0,4 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0,00 0 0,00 0 0,00
Herbazal y
Arbustal Ombróflo
Submesotérmico
314,6 1,1 20 2 3 11 10 2 2 2 2 8 2 1 41 0,13 16 0,05 6 0,02
Herbazal y
Bosque de
Galería Ombróflo
Macrotérmico
220,1 0,8 0 0 0 0 0 0 67 61 7 0 0 0 67 0,30 61 0,28 7 0,03
Herbazal y
Bosque de
Galería Ombróflo
Submesotérmico
1.986,5 6,8 30 17 12 34 23 12 72 53 6 77 28 13 213 0,11 121 0,06 29 0,01
Herbazal y
Bosque Ombróflo
Submesotérmico
405,2 1,4 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0,00 0 0,00 0 0,00
Matorral y Herbazal
Ombróflo
Mesotérmico
55,5 0,2 6 5 3 7 6 2 279 135 10 6 6 3 298 5,37 152 2,74 11 0,20
Vegetación
Saxícola Ombróflo
Mesotérmico
373,1 1,3 22 5 12 21 9 9 65 27 11 35 13 4 143 0,38 54 0,14 19 0,05
Vegetación Saxícola
y Bosque Ombróflo
Mesotérmico
218,1 0,8 10 6 2 7 4 3 0 0 0 0 0 0 17 0,08 10 0,05 3 0,01
Vegetación
Saxícola y Herbazal
Ombróflo
Submicrotérmico
59,1 0,2 9 4 5 1 1 1 188 48 12 18 12 7 216 3,65 65 1,10 15 0,25
Total 29.082,9 100,0 618 82 180 429 96 155 3.690 408 215 681 114 104 5.418 0,19 700 0,02 460 0,02
Tabla 7.5. Continuación.
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Tabla 7.6. Número de registros (NR), número de especies (NE) y número de localidades de muestreo (NL) de los vertebrados del P. N. Canaima
(excepto peces), asociados a los pisos térmicos identifcados en el área. TMA: Temperatura Media Anual. Los pisos térmicos están ordenados de
acuerdo a su cota altitudinal. Densidades se expresan por km
2
.
Piso Térmico TMA
Altitud
(m snm)
Superfcie
(km
2
)
Superfcie
(%)
NR NR/km
2
NE NE/km
2
NL NL/km
2
Macrotérmico >24 °C 0-500 3.370,9 11,6 465 0,14 258 0,08 39 0,01
Submesotérmico 8-24 °C 500-1400 23.897,3 82,2 3.626 0,15 592 0,02 337 0,01
Mesotérmico 12-18 °C 1400-2400 1.755,7 6,0 1.111 0,63 346 0,20 69 0,04
Submicrotérmico 8-12 °C 2400-3000 59,1 0,2 216 3,65 65 1,10 15 0,25
Total 29.082,9 100,0 5.418 0,19 700 0,02 460 0,02
Dado que el nivel de aproximación utilizado en el análisis para las formaciones vegetales (escala 1:250.000), no
discrimina sufcientemente la heterogeneidad de cada una de ellas, para algunas de las especies se presenta-
ron inconsistencias respecto a las preferencias de hábitat conocidas (Anexo 8).
Distribución geográfca de los registros
Al analizar las frecuencias de registros y de especies (Figura 7.7) de los vertebrados del Parque Nacional
Canaima en las 347 celdas, se observa de manera discreta la misma distribución evidenciada al analizar el
patrón espacial general de la totalidad de los registros (Figura 7.1).
Como producto de prospecciones multidisciplinarias en áreas de particular interés (p. ej. cimas tepuyanas),
facilidades de acceso (terrestre, aéreo o fuvial), y presencia de estaciones de investigaciones o facilidades
logísticas, entre otras razones, las frecuencias de especies y registros conocidos no se presentan de manera
aleatoria sobre la cuadrícula. Con pequeñas diferencias, todas las clases taxonómicas consideradas mues-
tran el mismo patrón. En la fgura 7.8 se muestra la distribución y los valores de frecuencias de los registros
conocidos en las 347 celdas por clase taxonómica. Lo propio, en relación al número de especies por celda y
su distribución espacial, se presenta en la fgura 7.9.
Figura 7.7. Frecuencia de a) Registros y b) Especies de los vertebrados presentes en el Parque Nacional Canaima, por cada 100 km
2
.
a b
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Figura 7.8. Frecuencia de registros de a) peces; b) anfbios; c) reptiles; d) aves y e) mamíferos presentes en el Parque Nacional Canaima
a
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Figura 7.9. Frecuencia de especies de a) peces; b) anfbios; c) reptiles; d) aves y e) mamíferos presentes en el Parque Nacional Canaima, por
cada 100 km
2
a
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Al considerar aquellas celdas que reúnen 25 o más registros, el análisis puso en evidencia la existencia de once (11)
áreas geográfcas donde se concentran las más altas densidades de registros conocidos de vertebrados del Parque
Nacional Canaima, que señalan los lugares a donde se ha dirigido la mayor proporción de las prospecciones reali-
zados hasta ahora (Tabla 7.7; Figura 7.10)
Las principales localidades contenidas en las 45 celdas que defnen las 11 áreas señaladas en la tabla 7.7 y la fgura
7.10, se describen a continuación (en orden descendente de acuerdo al número de registros conocidos para cada
uno de estos):
A) Parupa – Kavanayén – Karuay: laderas norte y sur-occidental del Ptari-tepui; Sororopán-tepui; río Karuay;
localidades próximas a Santa Teresita de Kavanayén (Misión Kavanayén); río Parupa y Estación Científca
Parupa.
B) Vertiente Occidental del Auyán-tepui: cuenca del río Cucurital; confuencia de los ríos Cucurital y Purumay;
región del Raudal Wareipa y confuencia con río Wareipita; quebrada Ataperé; laderas sur-occidentales y
cima nor-occidental del Auyán-tepui; sectores Uruyén y Guayaraca (salto Aicha).
Tabla 7.7. Número de registros (NR), número de especies (NE) y número de localidades (NL) por clase taxonómica, de las once (11) áreas geográ-
fcas donde se concentran las más altas densidades de registros conocidos de vertebrados del Parque Nacional Canaima.
  Osteichthyes Amphibia Reptilia Aves Mammalia Total
Área
Superfcie
NR NE NL NR NE NL NR NE NL NR NE NL NR NE NL NR NE NL
km
2
(%)
A
Parupa - Kavanayen -
Karuay
800 17,8 25 9 6 62 25 10 27 18 6 879 234 41 21 15 3 1.014 301 55
B
Vertiente Occidental del
Auyán-tepui (cuenca del
río Cucurital)
500 11,1 230 57 36 148 26 29 115 43 25 50 46 5 218 63 24 761 235 80
C Sierra de Lema 300 6,7 26 13 13 171 39 29 45 26 19 389 171 19 94 47 13 725 296 46
D
Cerro Roraima /
Kukenán-tepui
400 8,9 29 9 5 16 9 10 12 10 4 627 150 26 36 22 13 720 200 36
E Macizo de Chimantá 1.200 26,7 0 0 0 26 8 16 29 12 16 537 203 41 20 13 11 612 236 51
F
Uaipán-tepui /
Aprada-tepui
400 8,9 0 0 0 0 0 0 0 0 0 546 182 27 0 0 0 546 182 27
G
Vertiente Oriental del
Auyán-tepui (cuenca del
río Carrao)
200 4,4 15 7 6 9 4 5 8 3 5 305 192 7 37 25 3 374 231 17
H Laguna de Canaima 200 4,4 65 34 11 35 17 12 38 25 9 77 62 6 131 32 8 346 170 29
I San Ignacio de Yuruaní 300 6,7 49 22 8 20 14 3 36 23 8 39 33 3 75 37 6 219 129 18
J Urimán 100 2,2 0 0 0 0 0 0 0 0 0 87 62 3 0 0 0 87 62 3
K Kama 100 2,2 37 9 3 1 1 1 0 0 0 0 0 0 0 0 0 38 10 3
Total 4.500 100,0 476 97 88 488 69 115 310 87 92 3.536 403 178 632 106 81 5.442 762 365
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Figura 7.10. Áreas del P. N. Canaima que reúnen las mayores frecuencias de registros conocidos de vertebrados (45 celdas ≥ 25 registros): A:
Parupa - Kavanayen – Karuay; B: Vertiente Occidental del Auyán-tepui (Cuenca del río Cucurital); C: Sierra de Lema; D: Cerro Roraima / Kukenán-
tepui; E: Macizo de Chimantá; F: Uaipán-tepui / Aprada-tepui; G: Vertiente Oriental del Auyán-tepui (Cuenca del río Carrao); H: Laguna de Ca-
naima; I: San Ignacio de Yuruaní; J: Urimán; K: Kama. Las barras inclinadas identifcan 96 celdas con 1 a 24 registros. Las celdas sin identifcar no
cuentan con ningún registro (206 celdas).
C) Sierra de Lema: en el sector La Escalera, a lo largo de la carretera El Dorado - Santa Elena de Uairén, hasta
el km 146.
D) Cerro Roraima / Kukenán-tepui: cimas y laderas del Roraima y Kukenan-tepui; ríos Capay, Kukenán y cabe-
ceras del río Yuruaní.
E) Macizo de Chimantá: laderas norte y occidental del Chimantá-tepui; cimas del Abakapá-tepui, Amuri-te-
pui, Akopán-tepui, Torono-tepui, Churi-tepui, Upuigma-tepui y occidental del Chimantá-tepui; río Tirica
y desembocadura del río Apacará.
F) Uaipán-tepui / Aprada-tepui: laderas occidental del Uaipan-tepui y norte del Aprada-tepui; cimas del Uai-
pan-tepui y del Aprada-tepui.
G) Vertiente Oriental del Auyán-tepui: laderas y cima oriental del Auyan-tepui; río Carrao; Isla Orquidea e Isla
Ratón y el río Churún.
H) Laguna de Canaima: alrededores de la Laguna de Canaima; caño Zamuro; río Carrao (proximidades de
Laguna de Canaima) y Cerro Taute.
I) San Ignacio de Yuruaní: San Ignacio de Yuruaní; Kako Parú (Quebrada Jaspe); río Rué y Mapurí.
J) Urimán: Campo Urimán.
K) Kamá: ríos Anauaic y Agua Fría; Quebrada Aropán.
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Estas áreas, que solo abarcan el 13% de la cobertura total de las celdas (45 de las 347 consideradas), reúnen
el 90% del total de registros geo-referenciados dentro del parque (5.442 registros), 95% de las especies (762
especies) y el 65% del total de localidades (365 localidades), lo que da cuenta del grado de concentración
de los inventarios considerados. Solo 43 especies adicionales (5%) fueron detectadas en otras 96 celdas (Fi-
gura 7.10) con menos de 25 registros cada una (27,7% del total de celdas). Solo el 10% de todos los registros
(n=610) se obtuvieron de 193 localidades (35%) ubicadas en estas celdas. El 59,4% de las celdas defnidas
(206; 20.600 km
2
), no cuentan con ninguna localidad muestreada (Figura 7.10). En esta condición de nula o
casi nula prospección, que abarca el 87% de las celdas, destacan el Cerro Venamo y el sector occidental de
la Sierra de Lema (excluyendo únicamente el sector de La Escalera); la cuenca del río Antabare, la Sierra de
Senkopirén y casi en su totalidad el territorio al sur del eje Luepa – Parupa – Kavanayén – Karuay, restringido
al este del Macizo de Chimantá y al oeste de la carretera El Dorado – Santa Elena de Uairén, extendiéndose
hasta el límite sur-occidental del parque, trazado por el río Caroní.
Los sectores más prospectados en términos del número de registros fueron Parupa – Kavanayén – Karuay (A),
la Vertiente Occidental del Auyán-tepui (B) y el sector La Escalera de la Sierra de Lema (C) con el 18,6%, el 14,0%
y el 13,3% respectivamente de todos los ejemplares (1014, 761 y 725). Es decir que el 45,9% de los registros
provienen de apenas el 4,6% del total de celdas (un tercio de las celdas con más de 25 registros).
En función del número de especies, los sectores dominantes siguen siendo los mismos, donde Parupa – Kavana-
yén – Karuay (A) vuelve a ocupar el primer lugar con 301 especies (39,5% de las registradas en las 45 celdas consi-
deradas), seguido en este caso por 296 en la Sierra de Lema (C) (38,8%) y la Vertiente Occidental del Auyán-tepui (B)
en tercer lugar, con 235 especies (30,8%). El total de especies provenientes de localidades comprendidas dentro
de estos tres sectores fue de 567, lo que representa el 74,4% de las especies detectadas dentro de las 45 celdas
y el 58,0% de la lista de especies estrictamente referidas dentro de los linderos del parque, que asciende a 978.
El mayor número de localidades correspondió a la Vertiente Occidental del Auyán-tepui (B) con 80 ubicaciones
geo-referenciadas (21,9%), el eje Parupa – Kavanayén – Karuay (A) con 55 (15,1%) y a diferencia de los pará-
metros anteriores, el Macizo de Chimantá (E) ocupo el tercer lugar en sitios de muestreo, con 51 localizacio-
nes (14,0%). Estos 186 sitios de muestreo representan el 50,1% de todas las localidades ubicadas en los 11
sectores, y un tercio de todas las localidades determinadas dentro del parque. Se puede entonces inferir que
el 33,3% de las localidades se hallan concentradas en el 7,2% del área del parque (25 celdas).
La accesibilidad a un sector de la Sierra de Lema (C) por la carretera troncal 10 (La Escalera) y desde Luepa por vía
terrestre por el eje Parupa – Kavanayén – Karuay (A), explican fácilmente la dominancia de estas localidades en los
aspectos señalados; en el caso del la Vertiente Occidental del Auyán-tepui (B), si bien el acceso solo puede darse
vía aérea o fuvial, refeja un esfuerzo muy intenso resultante del proyecto multidisciplinario y multiinstitucional,
conducido por el Museo de Historia Natural La Salle, que abarcó una sistemática prospección de vertebrados a lo
largo de la cuenta del río Cucurital (de donde provienen la mayoría de los registros) (Señaris et al. 2007).
Sin embargo, tomando en cuenta la superfcie de cada uno de los sectores, los valores de densidad de estos pará-
metros por área muestran una realidad diferente: la mayor densidad de registros correspondió a la Sierra de Lema
(B) (242 reg./100 km
2
); la de especies se observa en La Vertiente Oriental del Auyán-tepui (G) (116 sp/100 km
2
); y la
de localidades en la Vertiente Occidental del Auyán-tepui (C) (16 localidades/100 km
2
). El eje Parupa –Kavanayén–
Karuay, que cuenta con los más altos valores en número de registros y especies y el segundo lugar en número de
localidades, ocupa la quinta posición en densidad de registros y la sexta en densidad de especies y localidades.
Como evidencia de los esfuerzos deliberadamente orientados hacia sectores de especial interés, cabe mencio-
nar el caso del Macizo de Chimantá (E) (Huber 1992), que a pesar de las extremas difcultades para su acceso,
tanto a los sectores de laderas como a sus cimas, ocupó la tercera posición en número de localidades con
51 ubicaciones (14%), la cuarta en número de especies (236; 31,0% de las determinadas en las 45 celdas) y la
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quinta en número de registros (612; 11,7%). En términos de densidad su relevancia disminuye drásticamente,
si tomamos en cuenta que las localidades prospectadas sobre el macizo ocuparon 12 celdas (1200 km
2
): fue
el penúltimo en densidad para los tres factores considerados. A diferencia de éste, el sector abarcado por los
tepuyes Roraima y Kukenan (D) ofrece una oportunidad de acceso mucho más sencilla, al extremo de que el lo-
gro de su cima es realizable a pie y se ha convertido en una ruta con una enorme presión turística. En este caso
los valores de registros conocidos lo sitúan en el cuarto lugar (720; 13%), en el quinto del número de especies
(200; 26,2%) y el sexto en localidades (36; 9,9%). Enmarcados en solo cuatro celdas de más de 25 registros cada
una (400 km
2
), los valores de densidad de localidades y registros son de 2 a 3,5 veces superiores a los del Macizo
de Chimantá. Esto revela que éste último, a pesar del esfuerzo de muestreo realizado y de haber registrado el
30% de las especies conocidas del parque, dista mucho de ser un sector sufcientemente prospectado.
El sector Uaipán-tepui / Aprada-tepui (F) le sigue en número de registros (546) al Macizo de Chimantá (E), aunque
presenta la particularidad de que todos ellos corresponden a aves. Los sectores con menor número de registros,
especies y localidades fueron los identifcados como Urimán (J) y Kamá (K). En el primero la totalidad de los casos
correspondieron a la Clase Aves y en el segundo, a excepción de un solo registro de una especie de anfbio, los
restantes son peces (Tabla 7.7). Obviamente, las prospecciones realizadas también se encuentran desviadas en
función de grupos zoológicos particulares, que podrían crear la falsa percepción de áreas consideradas como bien
muestreadas, en términos relativos al resto, cuando en realidad solo algunos taxones específcos lo están.
Al considerar todas las clases conjuntamente, el mayor número de localidades corresponde a la Vertiente Occi-
dental del Auyán-tepui, y el mayor número de registros y especies proviene del eje Parupa - Kavanayén - Karuay¸
pero al analizar estos datos para cada clase taxonómica resulta evidente que los esfuerzos no se han orientado
en todos los casos del mismo modo (Tabla 7.7). Los peces, los reptiles y los mamíferos fueron consistentes en los
máximos de los tres factores evaluados en la Vertiente Occidental del Auyán-tepui (C); en el eje Parupa - Kavanayén
- Karuay (A) para las aves y en Sierra de Lema (B) para los anfbios. No debe pasar por alto que factores tales como
la magnitud del esfuerzo realizado en cada sector y para cada clase taxonómica, así como la extremadamente
baja riqueza de algunos taxones en algunos de estos sectores, al punto de no conocerse registros de peces en
localidades de cimas tepuyanas, deben tomarse en cuenta a los efectos de interpretar la información disponible.
Especies de interés para su conservación
Rodríguez y Rojas-Suárez (1996) sugieren que la conservación de la fauna de Venezuela debe emplear una
“estrategia mixta”, fundamentada en dos principios básicos: el primero, dirigido principalmente a las especies
endémicas y amenazadas, buscando la protección de hábitat críticos, especialmente al norte del río Orino-
co; el segundo, dirigido al conjunto de especies amenazadas como un todo (y particularmente los taxa de
alto riesgo), buscando lograr la persistencia a largo plazo de hábitat prístinos al sur del país. Sin duda las
mayores presiones, en términos de extensión geográfca como de la velocidad con que éstas se expanden,
se ejercen sobre los ecosistemas al norte del país, sin embargo, los planes de desarrollo se van materializan-
do cada día con mayor celeridad hacia el sur. Son evidencia de ello el tendido eléctrico a través del Parque
Nacional Canaima, que permite hoy la exportación de energía eléctrica al norte de Brasil, el segundo puente
sobre el río Orinoco y el proyecto ya iniciado de construcción del tercer puente entre Caicara y Cabruta,
que anuncia una decidida política orientada al desarrollo del sur de nuestro territorio, que irá acompañada
de una creciente afectación de sus recursos naturales. Esta realidad demanda una atención prioritaria hacia
estas especies y sus hábitat, particularmente dirigida a su estudio y la generación de información básica
imprescindible para la adopción de medidas de protección y conservación.
De las 1.058 especies de vertebrados registrados dentro del Parque Nacional Canaima, 151 (14,3%) son con-
sideradas de especial interés por su condición de endemismo y/o amenaza de extinción (Anexo 9). De éstas,
115 presentan una distribución restringida exclusivamente a Venezuela (endémicas), sumándose a otras 24
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probablemente endémicas. Dos especies tienen asignadas la categoría “En Peligro” y 10 la de “Vulnerables”,
de acuerdo a Rodríguez y Rojas-Suárez (1999). Así mismo, siete especies se encuentran incluidas dentro de
la Lista de especies “En Peligro de Extinción” (Venezuela 1996, Tabla 7.8).
Al analizar espacialmente estos registros se aprecia que de las 48 especies de peces señaladas en la tabla 7.8
como endémicas o probablemente endémicas, ocho presentan registros en el área de infuencia al parque
y/o no georeferenciables; así, 40 de las 105 especies de peces con registros dentro de los límites geográfcos
del parque (38,1%), componen la lista de peces de interés. Asociados a las tres subregiones ictiográfcas
identifcadas, se registraron 21 en la Subregión Oriental, 20 en la Subregión Occidental y solo dos en la Su-
bregión Cuyuní; únicamente las dos primeras comparten especies en número de tres.
Tabla 7.8. Número de especies por clase taxonómica de los vertebrados endémicos, en peligro y/o vulnerables del Parque Nacional Canaima.
(
1
) Capítulos III-VI; (
2
) Rodríguez y Rojas-Suárez 1999; (
3
) Venezuela 1996b.
Categoría Osteichthyes Amphibia Reptilia Aves Mammalia Total
Endémica (E)
1
32 13 5 - 3 53
Endémica de Pantepui (EP)
1
- 19 11 29 - 59
Endémica, Endémica de Pantepui
(E, EP)
1
- - - 1 2 3
Posiblemente Endémica (E?)
1
16 6 2 - - 24
En Peligro (EP)
2
- - - - 2 2
Vulnerable (VU)
2
- - - 2 8 10
En Peligro de Extinción
3
- - - 1 6 7
Total 48 38 18 32 15 151
En cuanto a los vertebrados terrestres, 91 especies pertenecientes a las clases Amphibia, Reptilia, Aves y Mam-
malia se encuentran asociadas a 24 de las 30 unidades de vegetación identifcadas en el parque (12 especies no
pudieron ser incluidas en el análisis por presentar solo registros ubicados geográfcamente en el área de infuencia
del parque y/o no pudieron ser georeferenciados). Junto con las tres unidades sin registros (Bosque Ralo y Her-
bazal Ombróflo Macrotérmico, el Herbazal y Arbustal Ombróflo Macrotérmico y el Herbazal y Bosque Ombróflo
Submesotérmico), el Arbustal y Bosque Ombróflo Submesotérmico (Aprada-tepui), el Arbustal y Herbazal Om-
bróflo Submesotérmico (entre el río Karuay y Kavanayén) y el Bosque de Galería Ombróflo Submesotérmico (río
Mouak, al sur de Kavanayén), no cuentan con registros de especies endémicas y/o amenazadas de extinción para
Venezuela. Estas seis unidades apenas abarcan el 2,8% de la superfcie total del parque (810 km
2
).
Si bien no es correcto asumir que la presencia de estas especies en un parche particular de una unidad dada
de vegetación sea indicativa de la presencia potencial de la especie en los demás parches de esa unidad, no
hay duda de que el parque en su conjunto es una unidad funcional que brinda condiciones para el sosteni-
miento de sus poblaciones, aunque sea altamente improbable que su distribución real de manera conjunta
comprometa el 97,2% de la superfcie del parque. De hecho un número importante de especies consideradas
endémicas de Pantepui, lo son de la cima de un tepui en particular pero no de la cima de todos los tepuyes
del parque; tal es el caso de Podoxymys roraimae del cerro Roraima y Oreophrynella nigra del Kukenan-tepui, por
solo mencionar dos de los 62 casos de endemismos de Pantepui con registros dentro del parque.
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Rojas y Tineo (1998) utilizaron los mapas de vegetación de CVG-TECMIN (1985) y la información disponible
de preferencias de hábitat y distribución geográfca conocida, para la identifcación de áreas prioritarias
para la conservación de 36 especies de vertebrados terrestres endémicos y amenazados de extinción del
Parque Nacional Canaima. Mediante la sobreposición de las 36 “manchas” de distribución potencial de esas
especies con las 33 unidades de vegetación referidas por CVG-TECMIN dentro de los linderos del parque,
determinaron que potencialmente estas especies utilizan 24 de esas unidades. Estos resultados ponen de
manifesto que, a pesar de las grandes diferencias entre ambos análisis, tanto en la información base como
en la metodología empleada, el parque como un todo constituye una región prioritaria para la conservación
de especies de especial interés. Estudios particularmente dirigidos a la evaluación de algunas taxa o áreas
específcas permitirán abordar con mayor claridad las decisiones de ordenación y manejo del parque.
Conclusiones y recomendaciones
Con sus casi 30.000 km
2
, el Parque Nacional Canaima ocupa algo más del 3% del territorio continental de Venezuela,
sin embargo, las 1.058 especies presentes, o cuya presencia es altamente probable, representan el 29,6% de las co-
nocidas para el país: 10,2% de peces, 29,2% de los anfbios, 32,6% de los reptiles, 42,4% de las aves y el 40,3% de los
mamíferos. De todas ellas, el 14,3% son endémicas (151 especies; 62 endémicas de Pantepui), y/o han sido incluidas
en alguna categoría de amenaza, de acuerdo a Rodríguez y Rojas-Suárez (1999). Estas cifras por si solas dan cuenta
del papel que esta área protegida juega en la conservación de la biodiversidad de Venezuela y en particular de la
fauna guayanesa.
Las 668 localidades que fueron geo-referenciadas dentro y fuera de los linderos del parque evidencian la concentración
de los registros a lo largo de vías de penetración, tales como carreteras y ríos. El eje troncal 10 (carretera El Dorado – San-
ta Elena de Uairén), y el sector Kavanayén, cuya carretera de acceso permanece transitable todo el año, muestran una
continua sucesión de localidades, al igual que los ríos Carrao y Cucurital que bordean las laderas del Auyán-tepui. Adi-
cionalmente, una alta concentración de registros resulta de intensos inventarios realizados en las cimas de los tepuyes,
principalmente en Roraima y Kukenan al extremo sur-oriental y en el Macizo de Chimantá y en el Auyán-tepui al extre-
mo occidental del parque. Tal concentración direccionada en los esfuerzos de muestreo ha hecho que las tierras más
bajas (300-1500 m snm), que contienen una mayor riqueza de especies, sean paradójicamente las menos prospectadas.
El análisis de la distribución y densidad de los registros permitió identifcar once áreas del parque con las mayores densi-
dades de localidades prospectadas y/o registros. Estas áreas abarcan únicamente un 13% de la superfcie del parque, pero
de ellas proviene el 95% de las especies detectadas, el 90% de todos los registros procesados y el 65% de las localidades, lo
que refeja el grado de concentración de los inventarios; en 27,7% del parque se han registrado el 5% restante de las espe-
cies y poco más del 10% de los registros. El 59,4% restante del parque, que no cuenta con ninguna localidad de muestreo,
comprende a grandes rasgos al Cerro Venamo y el sector occidental de la Sierra de Lema (excepto La Escalera); la cuenca
del río Antabare; la Sierra de Senkopirén y el territorio al sur del eje Luepa – Parupa – Kavanayén – Karuay, enmarcado al
oeste por el Macizo de Chimantá y al este por la carretera El Dorado – Santa Elena de Uairén, extendiéndose hasta el límite
sur-occidental del parque (río Caroní). Hacia estos sectores es a donde deben orientarse de manera prioritaria los futuros
esfuerzos de muestreo de vertebrados que se pretenda llevar a cabo en el Parque Nacional Canaima.
La información recopilada a partir de registros en colecciones nacionales y/o cuyo tratamiento en la literatura per-
mitió su incorporación a la base de análisis, fue sorprendentemente abundante, tanto en cantidad de registros, en
número de especies registradas y en cantidad de localidades prospectadas. En igual medida, al analizar e interpretar
dicha información se hacen evidentes un conjunto de factores diversos que limitan su utilidad, y que por tal motivo
merecen ser comentados con el propósito de que sean comprendidos y tomados en cuenta en lo sucesivo, para
potenciar la utilidad de futuras prospecciones:
• En un gran número de casos la descripción de la localidad de colecta es vaga o inconsistente, impidiendo su
geo-referenciación o la precisión de la misma.
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• Aún en los casos en que la descripción de las localidades es adecuada, la escasa cartografía disponible para el
área difculta su inequívoca localización y la determinación de las coordenadas geográfcas correspondientes
con un nivel de precisión satisfactoria.
• Se observaron casos de imprecisión en coordenadas geográfcas tomadas al momento de realizar las colectas
en campo, con el uso de un GPS. A diferencia de la tecnología actualmente accesible, los primeros equipos
empleados no eran capaces de realizar lecturas debajo de una vegetación ligeramente densa, por lo cual en
muchos casos las coordenadas referen al sitio más cercano donde pudo tomarse una lectura y no al sitio pro-
piamente dicho del muestreo. A esto se suma el uso de estos equipos sin sufciente experticia, empleando
frecuentemente un datum inadecuado para la localidad donde se lleva a cabo la lectura, y en aquellos casos en
que el datum pueda ser correcto, el mismo no es indicado como información complementaria del registro.
• Otras limitaciones derivadas de la naturaleza heterogénea de la información, donde se acumulan registros históricos
de fuentes diversas, es que los esfuerzos son variables, desde prospecciones sistemáticas, intensivas, multidisciplina-
rias y extensivas en el tiempo, hasta muestreos taxonómica y geográfcamente orientados, e incluso ocasionales o
fortuitos, como puede ser el caso muy frecuente de un ejemplar encontrado arrollado en una carretera. Estas des-
viaciones en la naturaleza del levantamiento de la data procesada en este análisis hace que algunas interpretaciones
puedan estar igualmente desviadas, aunque en este trabajo se ha sido riguroso en no llevar las interpretaciones
más allá de lo que la certeza de la información permite. Por ello, la visión integral de la riqueza y distribución de los
vertebrados del parque que hemos presentado en términos generales ha estado permanentemente acompañada
de consideraciones que dan cuenta de la característica no aleatoria ni uniforme de la información disponible.
• Las facilidades de acceso determinan también la no aleatoriedad de las localidades evaluadas. Como fue indica-
do oportunamente, las vías de penetración, así como los cursos de agua navegables, se convierten en transec-
tos a través de los cuales se concentran unas detrás de otras las localidades asentadas en los catálogos.
• Otros aspectos relacionados con las características propias de los grupos taxonómicos y de las técnicas y herra-
mientas requeridas para su prospección, también deben ser tomadas en cuenta. Como resulta obvio, los peces
ven restringida su presencia a la disponibilidad de cuerpos de agua, por lo cual su hábitat potencial se ve espacial-
mente mucho más limitado que el resto de los vertebrados de hábitos terrestres. Más aún, como resultado de las
barreras infranqueables en que se constituyen las laderas verticales de los tepuyes, no existen registros de peces
provenientes de estas altiplanicies. Por su parte, las prospecciones de mamíferos no voladores se ven sujetos al
uso de algunas artes de muestreo de difícil traslado y cuyo éxito de captura se incrementa en el tiempo, lo que
obliga a una prolongada permanencia en cada localidad. Es posible que ésta sea una de las razones, sino la más
determinante, de que los mamíferos ocupen en este estudio el último lugar en cuanto al número de localidades
de procedencia de los registros, pero sea el segundo taxón en número de registros y especies, después de las aves.
Analizada la información disponible es posible afrmar que el Parque Nacional Canaima cuenta con una extraordi-
naria riqueza de especies y que dada la importancia de un número considerable de ellas, en función de su endemis-
mo, distribución restringida o situación de amenaza, el parque constituye una fgura administrativa de protección
de enorme interés. Las regulaciones dirigidas al ordenamiento, manejo y gestión son de importancia crucial para
que esta área protegida cumpla su propósito de preservación del patrimonio natural de Venezuela. En tal sentido,
los resultados aquí presentados serán de utilidad para esos propósitos.
A pesar de todo lo anterior, ha quedado también de manifesto que un nivel aceptable de prospección está aún muy
lejos de ser alcanzado, al establecerse que, con excepción de algunas áreas particulares que cuentan con una atención
de cierta intensidad, la gran mayoría del parque se encuentra aún sin ser evaluado. El uso de técnicas novedosas que
maximizan los resultados en función del esfuerzo, tales como bancos de cantos de aves y de ecolocalización de mur-
ciélagos, así como el modelamiento de distribución potencial de las especies, permitirán incrementar dramáticamen-
te los alcances interpretativos y su empleo en la gestión del parque y la conservación de sus especies y ecosistemas.
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CAPÍTULO
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CAPITULO
8
MANEJO DE RECURSOS NATURALES EN EL PARQUE
NACIONAL CANAIMA: DESAFÍOS INSTITUCIONALES
PARA LA CONSERVACIÓN
Mariapia Bevilacqua, Domingo A. Medina y Lya Cárdenas
Introducción
Desde el legado territorial y ambiental indígena, hasta el poblamiento de la Venezuela petrolera, la región geo-
gráfca que comprende los límites del Parque Nacional Canaima (PN Canaima) ha sido objeto de poblamiento,
apropiación, ordenamiento y gestión ambiental por parte de diversas instituciones de manejo de recursos natura-
les
1
, comunitarias y gubernamentales, las cuales han determinado el paisaje que actualmente se observa en dos
sectores de referencia mundial y que conforman el ícono de las áreas protegidas de Venezuela: La Gran Sabana y
la Laguna de Canaima. La historia de aprovechamiento y manejo de recursos en la zona acumula éxitos y desacier-
tos, con repercusión sobre el paisaje, la biodiversidad y el patrimonio cultural. En tal sentido, las evaluaciones más
recientes sobre los problemas ambientales en el PN Canaima (Real et al. 2002, CVG-EDELCA 2004) sugieren la crisis
de manejo de recursos naturales y la degradación de ecosistemas únicos (arbustales subtepuyanos, morichales y
bosques), debido a las quemas recurrentes, al avance de la frontera agrícola tradicional indígena, a la presión de
aprovechamiento de las hojas del moriche, a la caza y la pesca a niveles de sobre cosecha, a la contaminación de
cuerpos de agua producto de la actividad turística, minera y aguas servidas de uso doméstico, al aprovechamiento
de recursos minerales no metálicos (roca, arena, jaspe, caolín, etc.) y al patrón de ocupación concentrado y seden-
tario de la población indígena, comprometiendo la disponibilidad de suelos agrícolas.
Transcurridos 46 años desde la creación del PN Canaima, la afectación de los recursos naturales ha aumentado
a niveles sin precedentes, sin que los organismos gubernamentales, el pueblo Pemón y el resto de los actores
regionales, hayan logrado construir un consenso político, técnico y fnanciero que brinde la gobernanza necesaria
para minimizar los impactos ambientales, evitar la pérdida de biodiversidad y en defnitiva, balancear objetivos de
desarrollo local y nacional, con los objetivos de conservación ambiental. Cabe preguntarse entonces ¿por qué el
éxito limitado en el logro de objetivos de conservación y manejo en el PN Canaima?
El problema fundamental para la gestión ambiental del PN Canaima radica en la condición de recurso común de
los recursos naturales más importantes del área, tales como agua, sabanas, bosques, suelos, fauna, fora y minerales.
Esta situación de recurso común tiene dos características que, combinadas, resultan en un problema de manejo
(Acheson 2006). Por un lado, los recursos naturales son objeto de sustracción, lo cual signifca que la cantidad de
recurso utilizado por una persona no puede ser aprovechado por otra. Por el otro, es muy difícil excluir ó negar el
1 Defnimos institución como el conjunto de reglas que gobiernan una actividad específca de un grupo u organización, así como rigen el comportamiento de la gente en dicha actividad
(Thomson y Schoonmaker 1997).
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uso del recurso a las personas. Como consecuencia de ello y en ausencia de los controles apropiados, recursos
como bosques, peces, fauna cinegética, suelos agrícolas, aguas, etc., pueden ser utilizados por un número cada vez
mayor de personas, produciendo en el tiempo su afectación, degradación y eventual pérdida irreversible, llevando
a la consecuente crisis de los comunes, descrita en la literatura (Thomson y Schoonmaker 1997, Bromley y Cernea
1989, Ostrom 1990).
Acheson (2006) sugiere que la causa de la degradación ambiental a nivel mundial es institucional, debido a la falta
de reglas y estructuras de gobierno apropiadas para alcanzar los objetivos de conservación. Cuando las medidas,
los mecanismos y las estructuras de gobierno que controlan el acceso y regulan los usos de los recursos naturales
están ausentes, no se aplican o en su defecto no son efectivos en lograr su función de control y conservación, ocu-
rre entonces el fracaso institucional en procura de la conservación de los recursos naturales.
El desafío para la conservación de recursos comunes radica entonces en establecer reglas claras y legítimas de
uso, que prevengan el aprovechamiento no sostenible de los recursos naturales y benefcien a todos los actores
interesados, así como establecer los incentivos y desincentivos apropiados para que dichas reglas se cumplan. Sin
embargo, el éxito en la conservación depende de otros factores subyacentes, más allá de contar con reglas claras
para el uso de los recursos naturales. En primer lugar, de aquellos relacionados con la participación amplia de ac-
tores interesados, el reconocimiento de derechos, el sentido social y comunitario, la homogeneidad de los grupos
de interés, su dependencia sobre el recurso, estructuras y técnicas de manejo adaptativo de los recursos, así como
costos y benefcios de conservación compartidos de manera justa y equitativa. En segundo lugar, aquellos relacio-
nados con el conocimiento y el entendimiento de la localización y distribución espacial de los recursos naturales,
especialmente biodiversidad, su estado de conservación, así como diagnóstico de oportunidades y amenazas, para
su aprovechamiento sustentable.
Con relación al conocimiento de la biodiversidad, este libro realiza una contribución fundamental sobre la distribu-
ción geográfca de diversas especies de vertebrados terrestres y acuáticos, y presenta información actualizada sobre
las unidades de vegetación del PN Canaima. Los datos publicados ofrecen una panorámica del paisaje biológico,
de valor estratégico para identifcar áreas clave de biodiversidad, pertinentes para obtener resultados de impacto
en conservación para el PN Canaima. Basados en la defnición de paisaje para la conservación de bosques (Gro-
ves 2003) y en contexto de la ecología del paisaje (Faría 2006), defnimos paisaje biológico como la construcción
geográfca que incluye la representación de elementos biológicos (genes, especies, poblaciones y comunidades)
y físicos (relieve, paisaje, suelos, geología, hidrografía, etc.), a escalas de planifcación de conservación ecoregional,
con límites defnidos por los linderos del PN Canaima.
A partir de esta información es imprescindible iniciar un ejercicio de análisis y desarrollo del marco conceptual per-
tinente para actualizar las prioridades de conservación del paisaje biológico. La compilación y cartogafado de áreas
de concentración de registros de colección de especies de vertebrados, publicado en este libro, dan un panorama
relativo a la distribución de las especies y vegetación, pero no son sufcientes para la toma de decisión sobre qué
conservar y dónde hacerlo. Se requiere establecer criterios, tales como condición de amenaza, irremplazabilidad
2
y
función ecológica
3
de especies y poblaciones, para priorizar acciones de conservación. Sin embargo, aún cuando se
tracen límites de los sitios de conservación, todavía no será sufciente para proteger a las poblaciones de especies
a largo plazo (Janzen 1983), si la planifcación de la conservación no se realiza en contexto del paisaje más amplio
del uso de la tierra (Solué y Terborgh 1999, Sayer et al. 2007). La matriz de uso de la tierra o paisaje humano debe
ser interceptado con el paisaje biológico, para identifcar y trazar los límites de las áreas susceptibles de manejo
o paisaje de conservación. A partir de este punto, las instituciones de manejo deben estructurar sus agendas de
2 Irremplazabilidad: contribución potencial de cualquier sitio para lograr el objetivo de conservación del área protegida, se defne como el grado en el cual las opciones de represen-
tatividad en área protegida se perderían si el elemento sujeto a conservación se pierde (Pressey et al. 1994) y se mide en un continuo de valores de 0 a 1 donde sitios con valor 1 son
esenciales para el logro de objetivos de conservación, en otras palabras son irremplazables (Carwardine et al. 2007)
3 Referido a la condición de especies clave, especies paragua y especies paisaje, cuya conservación benefcia la conservación de muchas especies que comparten con éstas el mismo
hábitat (Simberlof 1998, Sanderson et al. 2002)
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interés común y arreglos institucionales en procura de objetivos de conservación y desarrollo sustentables. En otras
palabras, se debe identifcar, catalogar, trazar el mapa y sintetizar los datos indispensables de las áreas geográfcas
de valor biológico y valor de uso, para fnalmente, delimitar las áreas claves ó lo que en otras palabras se denomina
paisaje de conservación (Sayer et al. 2007).
En este capítulo se aborda el tema de las instituciones de manejo de los recursos naturales del PN Canaima y se
revisan sus antecedentes, como base para analizar factores que han contribuido a su éxito limitado, en procura de
objetivos de conservación, o fracaso institucional tal como ha sido acuñado por Acheson (2006). Por otro lado, con-
siderando que las premisas ambientales son fundamentales para el desarrollo de la región, se colocan en perspec-
tiva los enfoques de desarrollo sustentable de las instituciones de manejo de recursos en el PN Canaima, su visión
de gestión ambiental y temas críticos para delimitar áreas claves del paisaje humano, para fomentar la elaboración
de mapas para un futuro paisaje de conservación, que debe ser negociado y convenido ampliamente con todos los
actores interesados. Finalmente, se cierra el capítulo con una serie de refexiones sobre cómo abordar la conserva-
ción, desarrolladas por los autores en contexto de su trabajo de larga data en la cuenca del río Caura (Bevilacqua et
al. 2006b), en virtud de su aplicabilidad potencial al marco de conservación de la cuenca alta del río Caroní.
Antecedentes de las instituciones de manejo de recursos naturales
En la región del alto Caroní y en el contexto específco de los límites del PN Canaima, identifcamos dos instituciones
de manejo de recursos naturales, que en los actuales momentos coexisten. Por un lado, aquella representada por el
pueblo Pemón, con sus antecedentes en el uso consuetudinario de los recursos naturales del territorio tradicional.
Por el otro, aquella correspondiente al sector público, representada por diversos organismos del gobierno nacional
y regional, que de forma paulatina y sucesiva han tenido presencia en la región a partir de la década de 1930, como
consecuencia de la penetración misionera contemporánea a la Gran Sabana. A continuación, se describen breve-
mente las características más resaltantes y la evolución de ambas instituciones, así como factores que determinan
su éxito limitado en el manejo de recursos naturales.
Las fuentes históricas permiten documentar la ocupación del alto Caroní como territorio tribal del pueblo Pemón
desde 1750 (Thomas 1983), así como su economía de subsistencia previa al contacto permanente con misioneros
capuchinos y adventistas en el siglo XX
4
. La misma se basaba principalmente en la actividad agrícola itinerante de
tala y quema (conuco), la pesca, la caza y en menor escala, la recolección de frutos e insectos. Los principales rubros
agrícolas de consumo son: yuca amarga (hasta 10 variedades), ají y el arbusto aurosá, cuya hoja es uno de los com-
ponentes principales en la preparación de los alimentos de consumo diario. Los cultivos secundarios son mapuey,
ocumo, batata, cambur (hasta 10 variedades), piña y plátano. La preparación del terreno para la siembra incluye uso
de machetes para cortar hierbas, arbustos y árboles pequeños del sotobosque y seguidamente el uso del hacha
para la tumba de los árboles de diámetro mayor. Las condiciones del sitio para el conuco incluyen: proximidad a la
vivienda principal del dueño (entre 1-2 horas de camino a pie) y cercano a un curso de agua, suelo fértil con buen
drenaje, pocas raíces y por conveniencia, próximo a uno ya cultivado. Un mes después de la tala se realiza la quema.
El tamaño aproximado de un conuco para alimentar un hogar de trece miembros es de 2 - 4 hectáreas y se estima
que un grupo habitacional mantiene en producción simultánea 3 conucos, con la preparación de nuevos conucos
cada uno ó dos años, en promedio. La limpieza y mantenimiento del conuco es responsabilidad de las mujeres y
luego de dos años la disminución en la productividad determina su abandono progresivo, aún cuando perma-
necen cosechando marginalmente algunos rubros. La pesca es la principal fuente de proteína animal del pueblo
Pemón, la cual realizan en ríos pequeños en zonas de sabana, con uso frecuente de plantas para asfxiar a los peces
(barbasco) y anzuelo y nylon en ríos de mayor caudal. El uso del arco y la fecha para pescar era una práctica común.
La pesca se realiza en proximidad al área de vivienda y se solicita autorización para incursionar en cuerpos de agua
próximos a otros asentamientos. En los ríos mayores la pesca se realiza a voluntad sin mediar permiso. La caza ha
4 La descripción del pueblo Pemón desarrollada en esta sección es tomada de Thomas (1983)
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sido reseñada como una actividad marginal la cual fue paulatinamente cambiando, al disponer de un número cre-
ciente de armas de fuego, por el contacto original con pobladores de la Guayana Inglesa y Brasil, y posteriormente
con los misioneros y el resto del país.
El patrón de asentamiento tradicional Pemón es disperso, situado cerca de cursos de agua en sabanas abiertas, relati-
vamente cerca de áreas boscosas y de otros grupos humanos. De manera que el patrón de asentamiento se compone
de tres niveles: grupo habitacional, asentamiento y vecindario. El tamaño del asentamiento varía de 7 a 50 personas y
está constituido por una o más familias nucleadas. La vivienda tradicional (oblonga y circular), tiene techo de palma y
paredes de barro. La organización social se caracteriza por la relación de parentesco, como marco de referencia para
todas las relaciones sociales. La propiedad de la tierra, tanto aquella cultivada como el área de asentamiento, es en su
totalidad un tema de derechos de usufructo: el que tumba un conuco tiene derecho a cosecharlo y el que construye
una casa tiene derecho a su posesión y uso. La posesión de la tierra es un asunto tanto comunitario como individual: el
individuo ejerce sus derechos de usufructo sobre el asentamiento y el conuco, los cuales se revierten a la comunidad
cuando los mismos llegan a término. Los derechos de usufructo de un área específca de aprovechamiento usualmen-
te cesan después de un período de 24 meses de cultivo y cosecha, aún cuando varias generaciones de una misma
familia pueden cultivar una misma área. El uso extensivo de la tierra y la rotación periódica de los conucos permite la
regeneración de los recursos naturales. La dispersión de los asentamientos minimiza las oportunidades de confictos
por las áreas de cultivo, de manera que el aprovechamiento agrícola puede extenderse por largos períodos (15 a 25
años). No hay limitaciones estrictas para la caza y la pesca, lo cual es atribuible a la dispersión y tamaño promedio de
los asentamientos, que garantiza sufcientes recursos naturales para la subsistencia. Son frecuentes las expediciones
de cacería prolongadas a zonas de bosques despoblados, situados a distancia de los asentamientos (uno o dos días
en curiara a canalete). Los Pemón han utilizado tradicionalmente el fuego como una herramienta de manejo de la
frontera sabana-bosque y consideran necesario el mosaico de parches para su subsistencia, modelando de esta forma
el paisaje del alto Caroní (Sletto 2006, Rodríguez 2004)
El poblamiento histórico indígena y sus patrones de uso de los recursos naturales de la región Guayana inicia un
proceso de cambio radical con la llegada de los misioneros, quienes ejercen a nombre del Estado Venezolano la po-
lítica de ocupación, colonización e integración de las regiones más remotas de la geografía nacional y la asimilación
de los pueblos indígenas a la vida occidental. La presencia permanente en el alto Caroní de las Misiones Capuchi-
nas en Luepa (1933), Kavanayen (1942), Kamarata (1954), Wonken (1959) y Urimán (1976), inducen paulatinamente
cambios signifcativos en la vida tradicional del pueblo Pemón y el paisaje natural de la Gran Sabana, los cuales se
ilustran claramente en las palabras de Gutiérrez (1993), en su libro sobre la pequeña historia de la misión de Kavana-
yen: “se trajeron reses, se buscaron terrenos en apariencia mejores para la siembra de los más variados productos autócto-
nos y foráneos. Se araron espacios de la sabana, que después se rastrillaron y abonaron con estiércol y otros desperdicios.
Para ello se amasaron novillos, se construyeron carros, arados, yugos y rastras. Se hicieron drenajes, canales para regadío,
llenos de ilusión con la esperanza de recoger lo sufciente para su alimentación y la de los indígenas”.
Los misioneros promueven un patrón de ocupación y uso concentrado de la tierra característico del poblamiento
misional, descrito en el proceso de conquista y colonización del país. Sus antecedentes se remontan a las misiones
de franciscanos y dominicos en el poblamiento de Cumaná, entre 1513 y 1515, para luego extenderse por todo el
país con pueblos de misión, cuya economía agrícola y ganadera se localizó sobre asentamientos indígenas tradicio-
nales (Fundación Empresas Polar 2007).
La ocupación misional del alto Caroní introduce condicionamientos al diseño de construcciones civiles y religiosas,
en respuesta a las particularidades climáticas de la región (temperatura, humedad relativa, lluvia, viento y radiación),
que demanda la extracción de nuevos recursos naturales (piedra, arena), según exigencias de la arquitectura misio-
nera (Gutiérrez 1993). La sedentarización en centros poblados misioneros promueve el aprovechamiento intensivo
de recursos naturales de la periferia, induciendo la sobre-cosecha de recursos forestales maderables, fauna silvestre
para consumo de proteína animal, suelos agrícolas y manejo de cuerpos de agua para consumo. Se privilegian
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actividades económicas coloniales, con la introducción y experimentación de nuevos rubros agropecuarios, tales
como pastos, hortalizas, cacao, café y otros cultivos permanentes, así como la cría de ganado. De esta manera se
establecen nuevas formas de reubicación geográfca, cambios en los patrones de apropiación y distribución de los
recursos naturales para el desarrollo económico y social local, que marca el inicio de la transformación del paisaje
natural e indígena del alto Caroní, para adaptarse al imaginario europeo.
En la Venezuela petrolera se consolida el patrón de ocupación concentrado del espacio geográfco (Fundación Em-
presas Polar 2007) y el creciente desarrollo industrial afecta de manera estructural los recursos naturales, generando
impactos ambientales sin precedentes. Las determinantes políticas, económicas, sociales y culturales del gobierno
militar de la década 1948-1958, posicionan la doctrina del nuevo ideal nacional hacia la transformación del medio
físico y mejoramiento racial, moral, social, intelectual y material de los habitantes del país (Paz 2000). En este contex-
to, la política indigenista, promovida a través del Ministerio de Justicia (Comisión Indigenista), y por instrumento de
las misiones, mantuvo el enfoque de asimilar a la vida nacional a los indígenas, al tiempo que introduce la concep-
ción de asistencialismo como estrategia para “mejorar” sus condiciones de vida.
En la medida que avanza el desarrollo y crecimiento industrial de la Venezuela petrolera, el poblamiento y la ocupación
del alto Caroní, así como sus instituciones de manejo de recursos naturales, responden a las expectativas del desarrollo
económico y social de la nación, con enfoques de ordenación del territorio y apropiación de recursos naturales que
evolucionan para adaptarse al nuevo imaginario euroamericano, de la época republicana moderna. Es así como en el
año 1962 se crea el PN Canaima (República de Venezuela 1962), inspirado en la doctrina de la Convención de Washing-
ton sobre la Protección de la Naturaleza y la Conservación de la Fauna y Flora de Hemisferio Occidental, cuyos inicios se
remontan al movimiento conservacionista norteamericano que impulsó la creación del PN Yellowstone (1872), ícono
mundial de la protección de ecosistemas para el disfrute del pueblo, apartado de toda colonización (Miller 1980).
A principios de los setenta se amplía el PN Canaima para brindar una protección más apropiada a la margen de-
recha de la cuenca alta del río Caroní, fuente primaria de abastecimiento de agua al complejo hidroeléctrico más
importante de Venezuela, en el bajo Caroní, así como para la conservación del paisaje, los ecosistemas, la fora y la
fauna características del Escudo Guayanés, para el disfrute público (República de Venezuela 1975). La política de
gestión del parque nacional respondió a lineamientos de conservación de territorios considerados baldíos y con-
secuentemente propiedad de la Nación, para lo cual se establecieron medidas de exclusión de acceso a usuarios
potenciales de los recursos naturales, a través de la regulación de actividades permitidas y prohibidas.
Para fnales de 1960 se inicia la construcción de la carretera de tierra que conecta a Santa Elena de Uairén (frontera
con Brasil) con el resto del país (pavimentada a fnales de los ochenta), lo cual facilitó la conquista defnitiva de este
territorio remoto, su ocupación y penetración para la construcción de centros poblados, según los esquemas de las
aldeas rurales del Programa de Vivienda Rural del Ministerio de Salud y Asistencia Social (MSAS), la experimentación
con proyectos agropecuarios liderados por el Ministerio de Agricultura y Cría (MAC), el Instituto Agrario Nacional
(IAN) y la Corporación Venezolana de Guayana (CVG), así como la promoción del área como atractivo turístico na-
cional e internacional. Se inicia una nueva etapa en la alteración del espacio geográfco, la afectación de los recursos
naturales y la intervención en los asuntos indígenas, desde la institucionalidad del Estado.
El modelo de desarrollo que evoluciona en la región responde a los diferentes escenarios concebidos en los planes
de la Nación (desarrollo minero, hidroeléctrico, urbano, agropecuario, industrial, etc.), el cual entra en contradicción
con el paradigma de la política ambiental de hacer compatible ambiente y desarrollo, promulgado con la creación
del Ministerio del Ambiente y de los Recursos Naturales (MARNR 1978). Los antecedentes de la administración del
ambiente para la época provenían de: 1) la gestión urbana, 2) la lucha contra la malaria, la bilharzia y otras endemias
rurales, y el saneamiento ambiental, 3) la explotación forestal, 4) la incipiente planifcación de parques nacionales, y
5) el aprovechamiento de los recursos hidráulicos (Buróz 1998). De manera que, en ausencia de experiencia previa
en gestión ambiental para la conservación, la protección de los recursos naturales en la región se construye desde
la perspectiva y la experiencia del modelo de áreas protegidas norteamericano.
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En el año 1972, por iniciativa del entonces Consejo Nacional de Hoteles y Turismo (CONAHOTU) y bajo asesoramien-
to del Servicio de Parques Nacionales de Estados Unidos, se elabora el Plan Rector para el manejo del PN Canaima,
con el fn de proteger de los impactos de la colonización y la dinamización del desarrollo local (CONAHOTU et al.
1972), a tan importante área fronteriza de valor geopolítico, económico y ambiental para la nación. La planifcación
centralizada de la conservación, las ocupaciones espontáneas y desordenadas, la poca voluntad política, así como
la baja capacidad institucional para ejercer el control y la autoridad ambiental, frustraron la aplicación del primer
instrumento de manejo de recursos para el PN Canaima (MARNR et al. 1989).
A fnales de 1980, ante el incremento del deterioro ambiental y el volumen creciente de visitantes promovido por la pavi-
mentación de la carretera nacional hacia Santa Elena de Uairén, se renuevan los esfuerzos por actualizar los lineamientos
y criterios para la ordenación y desarrollo del PN Canaima. A través de una comisión interinstitucional, con representación
de todas las agencias gubernamentales con competencia en la región del alto Caroní, se establecen las nuevas bases para
la ordenación y desarrollo del sector oriental del parque nacional y su plan operativo (MARNR et al. 1989). Dicho estudio
sentó las bases para la elaboración y aprobación del Plan de Ordenamiento del Sector Oriental del PN Canaima (Repúbli-
ca de Venezuela 1991). Dicho instrumento fue formulado desde la óptica de profesionales de las ciencias naturales y de la
ingeniería, provenientes de áreas urbanas, con sesgo de interés hacia los aspectos científcos y técnicos de su profesión, y
con el enfoque de gestión de territorios baldíos, propiedad de la Nación. Esta situación, conjugada con un entendimiento
limitado de la organización social, la cultura y el conocimiento ecológico tradicional del pueblo Pemón, promovió cam-
bios en tecnologías consuetudinarias de manejo de recursos naturales, especialmente en la regulación del uso tradicional
del fuego (Rodríguez 2004, Sletto 2006), que se tradujo en un costo inaceptable para los actores locales.
La política de administración del ambiente de la época antagonizó tempranamente con las poblaciones indíge-
nas del PN Canaima, cuya oposición queda de manifesto en los diálogos sobre la visión sociocultural del pueblo
Pemón, para elaborar políticas públicas pertinentes al territorio tradicional y el manejo de sus recursos naturales,
según palabras del Capitán General del Sector II, Kamarata (Carlos Lott): “Hicieron el Parque Nacional Canaima sin con-
sultarnos. Luego INPARQUES impuso otras normas y reglas para la administración de los recursos naturales. En ese tiempo
la reglamentación era muy dura, no nos dejaban ni cazar ni hacer conuco. En ese tiempo INPARQUES era considerado el
enemigo número uno, por prohibir las prácticas tradicionales de nuestro pueblo. Llegó el momento de romper la nueva
barrera que genera tantas necesidades” (Gómez et al. sin fecha).
Una vez más, la planifcación centralizada no promovió buena gobernanza y manejo del parque nacional, de ma-
nera que la aplicación del instrumento de ordenamiento y manejo no contó con el apoyo necesario de actores
interesados y afectados, en procurar objetivos de conservación.
Por otra parte, debido a la profunda transformación socioeconómica y cultural del pueblo Pemón ante el contacto
de la cultura occidental, sus instituciones de manejo de recursos naturales acumularon éxitos y fracasos que, al igual
que en el caso de otros grupos indígenas, se atribuyen a: 1) el crecimiento demográfco, 2) los cambios en el patrón
de asentamiento, 3) los cambios en las prácticas consuetudinarias de uso de la tierra y 4) la pérdida del conocimien-
to ecológico tradicional, refejando la adopción de nuevos valores y costumbres (Mansutti 1993, Colchester 1995,
Oldham 1995, Lizarralde 1997, Medina 2001, Zent 2001, Freire 2003, Bevilacqua et al. 2006a).
Tal y como fue recogido en las relatorías de las Asambleas de los Capitanes Generales y Comunitarios para la aproxi-
mación Pemón a las políticas públicas (Gómez et al. sin fecha), los líderes indígenas reconocen que la llegada de la
sociedad occidental generó imposición de criterios y valores exógenos, especialmente por intermediación de las
misiones y la educación en las escuelas, lo cual promovió la desvalorización y desuso de conocimientos mágico-
religiosos, de prácticas rituales-terapéuticas y patrones de asentamiento, y en general afectó la confguración de la
sociedad Pemón.
Otros factores que amenazan la continuidad de las instituciones tradicionales indígenas de manejo de recursos
naturales, se relacionan con la pérdida del sentido comunitario, mayor dependencia en la economía de mercado,
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falta de un reconocimiento pleno a sus derechos y pérdida del capital social, especialmente los ancianos y su co-
nocimiento ecológico tradicional y sabiduría del mundo espiritual, necesarios para el manejo del territorio, la conti-
nuidad biológica y cultural. Ello conlleva a una capacidad limitada para adaptarse a las nuevas condiciones de vida,
promoviendo nuevas estrategias para garantizar su sustentabilidad y evitar la pobreza que potencialmente pueden
acelerar el deterioro ambiental y la pérdida de control cultural (Bevilacqua et al. 2006b).
Situación actual de las instituciones de manejo de recursos naturales
El escenario actual de las instituciones de manejo de recursos naturales presenta gran incertidumbre, debido al mar-
co conceptual, técnico y jurídico de la administración del ambiente, que evoluciona como consecuencia del nuevo
marco del derecho indígena (Colmenares 2001, República Bolivariana de Venezuela 2001, 2005). La legitimidad en la
coexistencia de áreas protegidas y hábitats indígenas somete a los recursos naturales a un régimen de derechos de
propiedad mixto, tanto de dominio privado de un colectivo (ya sea un pueblo, comunidad ó conjunto de comunidades
indígenas), como de dominio estatal o público de la República (propiedad de la Nación, áreas protegidas); obliga a una
revisión y adaptación de las agendas de interés de las instituciones de manejo existentes, considerando la legitimidad
de cada actor, así como sus deberes, derechos y corresponsabilidad en la conservación de los recursos comunes del
PN Canaima (Bevilacqua et al. 2006a, Bevilacqua et al. 2006b). Como quiera que cada institución de manejo de recursos
naturales tiene su premisa ambiental y enfoque de desarrollo sustentable, a continuación se presentan las visiones
conceptuales de desarrollo y los desafíos que éstas confrontan en procura de objetivos de conservación.
Ámbito gubernamental
Las instituciones de manejo de recursos naturales del sector gubernamental tienen básicamente dos visiones
para la administración del ambiente en el PN Canaima y competencias administrativas recurrentes. Por un lado,
aquella con enfoque de gestión de cuencas hidrográfcas y por el otro, con enfoque de conservación con fnes
de protección de biodiversidad, disfrute público y continuidad del patrimonio cultural.
Desde la perspectiva de la empresa del Estado Venezolano, encargada de la producción hidroeléctrica nacional,
el potencial hidrológico de la cuenca del Caroní y la inversión realizada por el Estado en el desarrollo hidroeléc-
trico del bajo Caroní (Presas Macagua I, II, Guri, Caruachi y Tocoma), son razones sufcientes para privilegiar la
vocación esencial de la cuenca para generar energía hidroeléctrica y en consecuencia, el aprovechamiento de
los recursos naturales y la ocupación del territorio se subordinan a dicha vocación (CVG-EDELCA 2004). En este
sentido, la empresa Electrifcación del Caroní (EDELCA) considera que el manejo de recursos de la cuenca del
río Caroní supone las siguientes premisas ambientales: 1) el agua es un recurso renovable en tanto se garantice
la integridad de los recursos naturales que rigen el ciclo hidrológico, aspecto fundamental para la producción
hidroeléctrica y 2) la integridad de los recursos naturales se garantiza a través del proceso de planifcación y
uso del espacio, sobre una base ecológica, donde la cuenca es un sistema que integra factores físico-naturales,
biológicos, socioeconómicos, culturales, políticos e institucionales, que interactúan en espacio y tiempo, como
base para el desarrollo sustentable. Para CVG-EDELCA, el desarrollo sustentable de la cuenca signifca asegurar
la sustentabilidad de la producción de energía, con responsabilidad ambiental y social, para lo cual es funda-
mental asegurar: 1) la integridad del ciclo hidrológico, ante el riesgo de reducción de la excepcional producti-
vidad hídrica de la cuenca del Caroní, en función de la pérdida de áreas de bosque y 2) el control del aporte de
sedimentos, ante el riesgo de reducción de la vida útil de la Represa del Guri. Adicionalmente, considera que el
desarrollo sustentable signifca coadyuvar a los objetivos mayores del Gobierno Nacional.
Por su parte, la autoridad nacional responsable de la gestión ambiental y manejo de recursos naturales del
PN Canaima
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defne Desarrollo Sustentable como “Proceso de cambio continuo y equitativo para lograr el máxi-
mo bienestar social, mediante el cual se procura el desarrollo integral, con fundamento en medidas apropiadas para
5 La política ambiental responde a la rectoría del Ministerio del Poder Popular para el Ambiente y el ejercicio de la autoridad de manejo al Instituto Nacional de Parques (INPARQUES)
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la conservación de los recursos naturales y el equilibrio ecológico, satisfaciendo las necesidades de las generaciones
presentes sin comprometer las generaciones futuras” (República Bolivariana de Venezuela 2006). La autoridad am-
biental suscribe la vocación hidroeléctrica de la cuenca del río Caroní, propuesta en el Plan Maestro de la cuen-
ca del Caroní, elaborado en el marco de los términos del contrato de préstamo para el desarrollo de la presa
Caruachi (BID 2004), considerando adicionalmente necesario: 1) promover la conservación del ambiente y la
gestión de las áreas de protección; 2) coordinar la actuación de las diferentes áreas de gobierno para asegurar
el aprovechamiento racional de los recursos naturales (la explotación ambientalmente amigable de los recursos
no-renovables y el uso sostenible de los recursos renovables); 3) asegurar los hábitats de pueblos indígenas; 4)
coadyuvar a la afrmación de la soberanía nacional y 5) promover la gestión integral del agua.
El enfoque de aprovechamiento de los recursos naturales y la ocupación del territorio, subordinados a la voca-
ción hidroeléctrica, visualiza una serie de programas y subprogramas para actuar sistemáticamente sobre los
problemas ambientales críticos, contenidos en el Plan Maestro de la Cuenca del Río Caroní (CVG-EDELCA 2004).
Los desafíos que confronta la aplicación de dicho instrumento de gestión ambiental se resumen en las obser-
vaciones realizadas durante el proceso de análisis del cumplimiento del contrato de préstamo para el Proyecto
Caruachi (BID 2004), las cuales incluyen:
• Falta de consideración plena de los derechos indígenas, al tiempo que el tratamiento hacia el pueblo Pemón
es similar al de la población rural que ocupa el resto de la cuenca.
• Consulta local insufciente a las comunidades indígenas y otros actores locales interesados.
• Visión muy limitada de participación y el Plan adopta la perspectiva de un Estado omnipresente, que desa-
rrolla programas para todos los rubros y tipos de actividad productiva; sugiriendo que toda iniciativa pro-
ductiva sólo surge de la acción promotora del Estado.
• Muchos programas, a pesar de tener denominaciones que denotan una acción, son en realidad programas
de nuevos estudios e investigaciones, sin una perspectiva concreta de acción modifcadora de la realidad.
• Gestión ambiental con sesgo hacia la conservación de suelos, el control de la erosión y la producción agro-
pecuaria-forestal. Predominio de la perspectiva agronómica por sobre las demás disciplinas, de manera que
los programas de manejo son formulados a partir de un enfoque del medio físico, de conservación y aprove-
chamiento racional de la capacidad de uso de los suelos, sin dar la debida atención a la dinámica socioeco-
nómica y a las particularidades de los respectivos sectores económicos y grupos sociales.
• Enfoque paternalista de la participación del público-meta involucrado en cada programa, que supone: i) una
entidad ejecutora dueña de la verdad que le enseña a los ciudadanos cómo producir y comportarse para
asegurar la sustentabilidad de la cuenca; ii) los administrados son un público a ser educado, y no sujetos pro-
tagonistas en la ejecución de los programas, especialmente en las acciones dirigidas a la población indígena
y a la población rural criolla.
El otro enfoque de administración del ambiente presente en el PN Canaima corresponde a la visión guberna-
mental de gestión de conservación, con fnes de protección de biodiversidad, disfrute público y continuidad del
patrimonio cultural, liderado por el Instituto Nacional de Parques (INPARQUES). Los objetivos de gestión del par-
que nacional pueden ser valorados a partir del instrumento técnico legal, Plan de Ordenamiento y Reglamento
de Uso Sector Oriental del PN Canaima (República de Venezuela 1991) y el Reglamento Parcial de la Ley Orgáni-
ca para la Ordenación del Territorio sobre la Administración y Manejo de Parques Nacionales y Monumentos Na-
turales (República de Venezuela 1989), donde se presentan lineamientos de manejo para la protección integral
de los recursos ecológicos, escénicos, históricos, culturales y socioeconómicos relevantes, la zonifcación, los
programas de administración y manejo, la señalización, los servicios al público, las bases económicas del plan y
la infuencia nacional y regional. El Plan de Ordenamiento y Reglamento de Uso establece los usos y actividades
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permitidas, un régimen especial para la ejecución de algunas actividades, el régimen de la ocupación indígena
y de las misiones, los contratos, las concesiones y las sanciones.
El desafío que confronta la aplicación de ese instrumento es su desactualización para una respuesta apropiada
en contexto: 1) del uso actual –magnitud, intensidad, modalidades–; 2) los confictos instalados, principalmente
derechos indígenas y el aprovechamiento de recursos naturales, 3) las tendencias y planes de utilización futura;
4) las oportunidades de desarrollo sostenible; y 5) los confictos ambientales actuales y futuros, derivados del
uso actual.
La historia de confictos con la aplicación de políticas y normativas de manejo, ha promovido un fuerte rechazo
en la población local hacia programas, proyectos y políticas que buscan integrar sus visiones y opiniones muy
tarde, o cuando ya han sido defnidos en su mayoría desde la óptica del gobierno central, regional o local. En
este sentido, resulta crítico que el pueblo indígena Pemón tenga la oportunidad de aclarar y defnir cuál es el
tipo de desarrollo deseado por ellos mismos y descartar la tentación de hablar de mejorar la calidad de vida de
las comunidades indígenas desde la perspectiva de las visión de desarrollo que tiene la sociedad mayoritaria, la
cual no necesariamente es el modelo que ellos aspiran. El derecho indígena vigente en Venezuela reconoce la
potestad de los pueblos indígenas a defnir su propio modelo de desarrollo, unproceso por demás necesario de
apoyar para promover que los pueblos indígenas estructuren y comuniquen mejor sus visiones de desarrollo.
Ámbito comunitario indígena
El tema de mayor importancia y sensibilidad actual para las instituciones de manejo indígena Pemón es el re-
ferido al uso y derechos sobre el territorio de ocupación tradicional. La problemática es abordada por (Medina
et al. sin fecha) en su trabajo sobre la evaluación de la políticas públicas del Pueblo Pemón, cuyos productos
fundamentales incluyen las bases para la construcción de indicadores socioeconómicos y ambientales y su ar-
ticulación con el componente físico natural del PN Canaima, desde la óptica del pueblo indígena. El tema tam-
bién es abordado desde la óptica de la autoridades consuetudinarias indígenas a través una serie los diálogos
para el intercambio de saberes entre Capitanes Generales, líderes comunitarios, asesores del Pueblo Pemón y la
Presidencia de la Federación Indígena del Estado Bolívar, las cuales están recopiladas en un compendio sucinto
de las relatorías de dichas reuniones (Gómez et al. sin fecha).
La visión del pueblo Pemón sobre la gestión ambiental de sus hábitats y tierras tradicionales concibe su calidad
de vida asociada a la seguridad de sus territorios tradicionales, donde se localizan los recursos naturales funda-
mentales para su estilo de vida y cultura (Medina et al. sin fecha). Su enfoque de gestión territorial se basa en vivir
dentro de los principios y valores propios de la cultura y ser protagonistas de las decisiones de su propia vida.
En la enseñanza y el aprendizaje se fortalece lo cultural, al permitir que se conozca y se transmitan los saberes
necesarios de su cotidianidad, donde reside su cultura material (por ejemplo: el sebucán, el cernidor, el porta
casabe, etc.). La conservación de los recursos naturales es el eje transversal fundamental para la vida cotidiana y
la falta de respeto a las normas culturales puede contribuir a que desaparezcan los recursos, lo cual comprome-
te su seguridad alimentaria y supervivencia. Las tecnologías para el manejo de los recursos se conciben como
una integración de lo mejor de los dos mundos (indígena y occidental), siendo aplicados en contexto de las
realidades propias de las comunidades. Se considera pertinente incrementar la producción agrícola, pero con
base en la técnica ancestral, promoviendo la siembra de los rubros tradicionales y la elaboración de derivados,
que ayuden al balance nutricional adecuado a las exigencias de la población. La realidad ambiental y socioeco-
nómica de cada sector y comunidad es la base de partida para la aplicación de estrategias y acciones de manejo
de recursos. Por su parte, los indicadores del desarrollo sustentable del pueblo Pemón, incluyen: 1) titularidad
sobre los hábitats y tierras tradicionales, 2) inventario de recursos naturales, fora, fauna, cuerpos de agua y
minerales, 3) conservación de recursos naturales, sobre la base del uso de tecnologías y prácticas tradicionales,
la transferencia de aquellas apropiadas y el manejo sustentable de los recursos naturales, con la aplicación de
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normas culturales y restricciones; 4) ordenación del territorio tradicional dependiendo de los ecosistemas, los
recursos, las actividades productivas y sitios sagrados, y 5) la movilidad demográfca Pemón, dentro y fuera del
territorio tradicional.
Dado el contexto de los cambios socio-culturales que ha experimentado el Pueblo Pemón, es importante que
los Pemón evalúen cuán vigente están, en la generaciones nuevas de jovenes y líderes, sus instituciones de
manejo a nivel comunitario y regional, así como el conocimiento ecológico tradicional asociado, para hacer via-
ble la vision de gestión ambiental que tienen y más aún, se integre en la concepción de co-manejo del Parque
Nacional Canaima.
Aspectos críticos para mejorar el desempeño de las instituciones de manejo de recursos
naturales del Parque Nacional Canaima
La legitimidad de las instituciones de manejo de recursos naturales del PN Canaima, como consecuencia del mar-
co jurídico que ampara la coexistencia de áreas protegidas, hábitats indígenas y un ordenamiento territorial que
privilegia la producción hidroeléctrica, demanda un nuevo enfoque en procura de objetivos de conservación y
desarrollo sustentable. Este enfoque debe responder a las nuevas relaciones entre áreas protegidas y tierras y hábi-
tats indígenas, así como incluir al menos los siguientes aspectos. Primero, el reconocimiento pleno de los derechos
indígenas consagrados en el marco jurídico. Segundo, incorporar la dimensión intercultural para estructurar un
discurso de sustentabilidad, desde el pensamiento indígena y occidental, como base para construir el contexto, la
convergencia y los motivos para una agenda común de conservación. Tercero, debe poder atender explícitamente
el canje de benefcios y costos para balancear los objetivos de conservación de la biodiversidad con las necesidades
de desarrollo económico local y nacional. Cuarto, valorar y validar el conocimiento tradicional ecológico, así como
defender los derechos de propiedad indígena y sus sistemas e instituciones de manejo de recursos relevantes para
los objetivos de conservación. Quinto, crear nuevos arreglos institucionales para el manejo de recursos naturales,
los cuales deben incluir: 1) demarcación y titularidad de las tierras, 2) identifcación de recursos de interés a ma-
nejar, 3) ordenación del territorio, 4) derechos de acceso y exclusión al recurso natural, normas y reglas de uso, así
como sanciones cultural y jurídicamente aceptables para el incumplimiento de las normas. En muchos casos será
necesario rescatar sistemas de manejo y arreglos institucionales, adaptar los existentes o crear unos nuevos, depen-
diendo de las circunstancias. Una vez establecido esto, se debe trabajar en los respectivos roles que van a jugar las
comunidades locales y las agencias del Estado con competencias administrativas recurrentes. En otras palabras, los
arreglos institucionales entre las comunidades locales y el Estado deben construir una agenda común de conser-
vación basados en las necesidades e intereses de cada quien y una estructura dentro de la cual los mecanismos de
participación, negociación, toma de decisión y consulta, se construyan, se desarrollen, se legitimen y se cumplan,
respetando la autonomía política de cada comunidad, sin menoscabo de las estructuras tradicionales de toma de
decisiones.
El nuevo enfoque de conservación debe garantizar la participación comunitaria a través de alguna forma alterna-
tiva de manejo (co-manejo), donde la responsabilidad y la autoridad para el manejo de recursos sean compartidas
desde el nivel local (comunidad), hasta las agencias gubernamentales (Borrini-Feyerambend et al. 2004). Asimismo,
la participación de las comunidades en la administración de los recursos de su interés, permitirá atender las nece-
sidades locales y considerar los conocimientos, prácticas, valores, ética y visión del mundo local, como parte de la
toma de decisiones de manejo que complementen las practicas de conservación occidental (Berkes y Folke 2000).
Desde el punto de vista de los organismos gubernamentales responsables del manejo de recursos naturales, este
nuevo enfoque requiere cambios en la cultura institucional. Ello signifca, entre otras cosas, pensar de manera plu-
ral, reconocer, respetar e incorporar formas de conocimiento diferentes a la ciencia positivista, incorporar nuevos
principios éticos para el manejo de recursos, compartir la autoridad y la toma de decisiones, crear y mantener
mecanismos legítimos de participación y trabajar en contexto multicultural. Signifca todo un proceso de aprendi-
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zaje institucional y capacitación para adaptarse y ser efectivo en las nuevas relaciones de manejo de recursos con
comunidades indígenas. Paralelamente, para las comunidades indígenas representa una oportunidad para parti-
cipar e infuir en la toma de decisiones sobre manejo de recursos que afectan su vida, pero a su vez requiere crear
estructuras organizativas supracomunitarias legítimas, con sus costos de transacción relacionado y que además los
ponga bajo la lupa en su compromiso de cumplir con los objetivos de conservación, consagrados en el derecho
ambiental pertinente, especialmente la Ley de Conservación de la Diversidad Biológica.
El nuevo paradigma de conservación en contextos de un paisaje más amplio de uso de la tierra debe empezar por
identifcar las agendas de sustentabilidad de actores interesados y afectados, y aquellos que le son propios a las
agencias gubernamentales de manejo de recursos. En este sentido, se debe entender la realidad de la ocupación
humana y su entorno político, sociocultural y económico cambiante (paisaje humano), además de considerar los
atributos de los ecosistemas naturales, también bajo una intensa y compleja dinámica de cambios (paisaje biológi-
co). A partir de ello, se identifcan objetivos de conservación compartidos (paisaje de conservación), con base en los
intereses locales, el conocimiento ecológico tradicional y la ciencia de la conservación, para proteger ecosistemas
primarios (exentos de ocupación humana) y procurar ecosistemas con uso de la tierra saludables, para alcanzar el
desarrollo sustentable de pueblos indígenas y los objetivos de creación de las áreas protegidas.
El concurso de la voluntad política es crítico para establecer nuevos arreglos institucionales que defnan, negocien
y acuerden reglas de apropiación y exclusión de usuarios a los recursos naturales, donde los mecanismos de con-
trol, sancionamiento y estructuras de buena gobernanza que permitan compartir la autoridad y responsabilidad
a nivel local, así como compartir los costos de la conservación y el desarrollo de manera justa y equitativa. Sin esa
voluntad política, desde el nivel individual hasta el nacional, los recursos naturales del PN Canaima seguirán siendo
un recurso común sujeto a extracción y uso sin control efciente, con la consecuente pérdida de biodiversidad y
el desenlace inevitable de una crisis ambiental irreversible, de magnitud impredecible. Mientras tanto, seguire-
mos inconscientes de lo que hacemos dentro de nuestra conciencia limitada del paradigma de conservación y el
desarrollo sustentable. Sin nuevos acuerdos institucionales para el manejo de los recursos en el PN Canaima, los
inventarios de biodiversidad, la caracterización de su distribución espacial y análisis de valor biológico resultan en
un ejercicio académico que quedará para el registro de la historia natural del PN Canaima. La importancia de esta
publicación radica no sólo en su valor científco, sino en poner a disposición de la autoridad ambiental lineamientos
para avanzar hacia una nueva etapa de planifcación participativa de la conservación para la región.
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APÉNDICE 1
DEFINICIÓN DE VARIABLES Y ESTRUCTURA DE LA
BASE DE DATOS DE LOS VERTEBRADOS DEL PARQUE
NACIONAL CANAIMA
Daniel Lew, Haidy Rojas, César Molina, J. Celsa Señaris, Carlos A. Lasso
Con base a la revisión de los ejemplares depositados en Colecciones y Museos Nacionales, así como de la bibliogra-
fía relacionada y la consulta a especialistas (ver Capítulos 3 al 6), se obtuvo una matriz general en formato Excel, de
registros conocidos de los vertebrados del Parque Nacional Canaima. Esta matriz está conformada por cuarenta (40)
campos que incluyen información taxonómica, de referencia geográfca y atributiva.
Campos Taxonómicos
• Fuente: Se indica la Colección, el Museo y/o la referencia bibliográfca a partir de la cual se obtuvo el registro.
AMNH: American Museum of Natural History (USA); BM: British Museum of Natural History (Inglaterra); CNHM:
Chicago Natural History Museum (USA); COP: Colección Ornitológica Phelps (Venezuela); EBRG: Museo de la
Estación Biológica de Rancho Grande (Venezuela); FMNH: Field Museum of Natural History (USA); INPA: Insti-
tuto Nacional de Pesquisas da Amazonia (Brasil); KU: Kansas University Natural History Museum (USA); MBUCV:
Museo de Biología de la Universidad Central de Venezuela (Venezuela); MCNC: Museo de Ciencias Naturales de
Caracas (Venezuela); MCNG: Museo de Ciencias Naturales Guanare (Venezuela); MCZ: Museum of Comparative
Zoology (USA); MHNLS: Museo de Historia Natural La Salle (Venezuela); MVZ: Museum of Vertebrate Zoolo-
gy (USA); RMNH: Rijksmuscum van Natuurlijke Historie (Holanda); TCWC: Texas Cooperative Wildlife Collection
(USA); UPRM: University of Puerto Rico Museum (Puerto Rico); USNM: United States Nacional Museum (USA).
• Número de Catálogo: Número asignado por la Colección o el Museo donde se encuentra(n) depositado(s)
el(los) ejemplar(es) del registro.
• Clase; Orden; Familia; Género; Especie: Identifcación taxonómica del registro.
• Nombre Común: Nombre más habitual con el que se conoce a la especie en Venezuela y/o en la región.
Campos de Referencia Geográfca
• Localidad según la Fuente: Sitio de captura u observación del registro, de acuerdo a la Fuente.
• Altitud en metros sobre el nivel del mar según la Fuente: Referida al sitio de captura u observación del
registro, de acuerdo a la Fuente.
• Latitud Norte según la Fuente; Longitud Oeste según la Fuente: Coordenadas geográfcas de acuerdo a la
fuente, en grados, minutos y segundos, referidas al sitio de captura u observación del registro. Posición astronó-
mica o matemática de la localidad o sitio con respecto al Ecuador (variación entre 0 y 90 grados) y al meridiano
Greenwich (variación 0 y 180 grados). Venezuela se encuentra entre el Ecuador y el paralelo 12° y entre los
meridianos 15° y 73°.
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• Localidad Normalizada: Sitio de captura u observación del registro estandarizado.
• Altitud en metros sobre el nivel del mar Normalizada: Referida al sitio de captura u observación del registro
estandarizada.
• Latitud Norte Normalizada; Longitud Oeste Normalizada: Coordenadas geográfcas estandarizadas, en gra-
dos, minutos y segundos, referidas al sitio de captura u observación del registro.
• Latitud Norte Normalizada en grados decimales; Longitud Oeste Normalizada en grados decimales:
Coordenadas geográfcas estandarizadas, en grados decimales, referidas al sitio de captura u observación del
registro. Para coordenadas geográfcas al sur del Ecuador se debe multiplicar el valor resultante para la Latitud
por -1, para indicar la dirección S. Para coordenadas geográfcas al oeste de Greenwich se debe multiplicar el
valor resultante para la Longitud por -1, para indicar la dirección W.
Campos de Atributos
Debido a las diferencias entre las clases taxonómicas consideradas, la estandarización de algunas de las categorías
dentro de un mismo campo, no siempre fue posible.
• Distribución: Se indica(n) el(los) ámbito(s) geográfco(s) de Venezuela defnido(s) en el Atlas de Venezuela de
PDVSA (1993; Figura 1), en los cuales la especie ha sido registrada. Esto solo se consideró para todas las clases
taxonómicas, excepto para Osteichthyes. CO: Cordillera de la Costa Oriental; CC: Cordillera de la Costa Central;
SO: Sur del Orinoco; LA: Los Andes; LM: Lago de Maracaibo; SC: Sistema Coriano; SD: Sistema Deltáico; LL: Los
Llanos; IM: Isla de Margarita; DF: Dependencias Federales. Adicionalmente, se incluyó TP: Distribuida localmente
en todo el país (solo para la Clase Aves).
• Categoría de Distribución: Defnida en función del número de ámbitos geográfcos de Venezuela (PDVSA
1993) en los cuales la especie ha sido registrada y por el grado de extensión que ocupa en dichos ámbitos. MA=
Muy Amplia, presente en siete o más ámbitos y ocupando grandes extensiones de dichos ámbitos; A= Amplia,
presente entre cuatro y siete de los ámbitos de Venezuela y ocupando pequeñas extensiones en alguno(s) de
esos ámbitos; A(restringida)= Amplia restringida, refriéndose a aquellas especies que, aún reuniendo en térmi-
nos geográfcos las condiciones correspondientes a la categoría Amplia, se restringen a ocupar hábitat específ-
cos de extensión relativamente reducida; R= Restringida, presente en dos o tres ámbitos; MR= Muy Restringida,
sólo presente al sur del río Orinoco; E= Endémica, cuya distribución se restringe exclusivamente a Venezuela y
ésta alcanza al Parque Nacional Canaima; EP= Endémica de Pantepui.
• En el caso de las especies de la Clase Osteichthyes, las categorías fueron defnidas como: A= Amplia, ocupando la
Cuenca del Orinoco; R= Restringida, ocupando alguna de las subregiones ictiográfcas identifcadas en el área de
drenaje del Parque (A.CY.: Alto Cuyuní, S.OCC: Sector Occidental, S.OR.: Sector Oriental, A.C. Alto Caroní, que incluye
al Sector Occidental y al Sector Oriental); R(E)= Endémica, cuya distribución se restringe exclusivamente a Vene-
zuela y ésta alcanza al Parque Nacional Canaima, en alguna de las subregiones ictiográfcas antes mencionadas.
• Interés: Se indica(n) la(s) categoría(s) de uso y/o importancia de la Especie, de acuerdo a las diversas fuentes bi-
bliográfcas (ver capítulos 3 al 6). Las categorías no son excluyentes entre sí. AL= Alimenticio; CO= Conservación
(Amenazado); CI= Cinegético; EC= Económico; EL= Ecológico; ES= Escénico; IN= Investigación; SA= Sanitario;
MI= Migratorios; O= Ornamental; PS= Pesca de Subsistencia; PA= Pesca Artesanal; PD= Pesca Deportiva.
• Grupo Trófco: principal(es) rubro(s) alimentario(s) de la dieta de la Especie, de acuerdo a las diversas fuentes
bibliográfcas (ver capítulos 3 al 6). CA= Carnívoro; CI= Consumidores de Invertebrados; CÑ= Carroñero; CV=
Consumidores de Vertebrados; DE= Detritívoro; EN= Entomófago; FO= Folívoro; FR= Frugívoro; GR= Granívoro;
HE= Herbívoro; HM=Hematófago; IC= Ictiófago; IN= Insectívoro; NE= Nectarívoro; OM= Omnívoro; PI= Piscívo-
ro; PO= Polinívoro.
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Figura 1. Ámbitos de Venezuela (PDVSA 1993).
• Hábitat: Se indica el(los) tipo(s) de hábitat en el(los) cual(es) ha sido registrada la especie en el país, de acuer-
do a las diversas fuentes bibliográfcas (ver capítulos 3 al 6). AI= Areas Intervenidas; AR= Arbustales; ARO=
Ambientes Rocosos de Tierras Bajas; ART= Ambientes Rocosos Tepuyanos; B= Bosques; BAM= Bosques Alti-
Montanos; BD= Bosques Deciduos; BDTR= Bosques Deciduos Tropicales; BE= Bosques Espinosos; BG= Bos-
ques de Galería; BGST= Bosques de Galería Subtropicales; BGTR= Bosques de Galería Tropicales; BM= Bos-
ques Montanos; BN= Bosques Nublados; BP= Bosques de Pantano; BR= Bosques Ribereños; BS= Bosques
Secundarios; BSD= Bosques Semi-Deciduos; BSM= Bosques Sub-Montanos; BST= Bosques Subtropicales;
BSV= Bosques Siempreverdes; BT= Bosques Tepuyanos; BTR= Bosques Tropicales; C= Caños de Orden Me-
nor; CA= Cuerpos de Agua; CATR= Cuerpos de Agua Tropicales; CH= Charcos; ES= Espinares; H= Herbazales;
HP= Herbazales de Pantano; HT= Herbazales Tepuyanos; L= Lagunas; MA= Manglares; MO= Morichales; PA=
Páramos; Q= Quebradas; R= Ríos de Orden Mayor; S= Sabanas; SA= Sabanas Arbustivas; SATR= Sabanas Ar-
bustivas Tropicales; SG= Sabanas Graminosas; SI= Sabanas Inundables; SST= Sabanas Subtropicales; STR=
Sabanas Tropicales; TH= Todos los hábitat; TU= Turberas; VAM= Vegetación Acuática Marginal; VSE/AST= Bos-
ques Secundarios y/o Arbustales Subtropicales; VSE/ATR= Bosques Secundarios y/o Arbustales Tropicales;
VT= Vegetación Altotepuyana.
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• Solo para las especies de la Clase Mammalia, se presentan dos campos adicionales: HABITAT (Linares 1998) y
HABITAT (Handley 1976), que incluyen comentarios relacionados con el hábitat, porcentaje de captura en cada
unidad de hábitat, substrato de captura, entre otros.
Los campos que a continuación se mencionan, no aplican para las especies de la Clase Osteichthyes.
• Estado de Conservación: Se indican las categorías de conservación asignadas a cada especie en el Libro Rojo
de la Fauna Venezolana (Rodríguez y Rojas-Suárez, 1999). EP= En Peligro (sin estar en situación “Crítica”, el taxón
enfrenta un riesgo muy alto de extinción en vida silvestre en el futuro cercano, según cualquiera de los criterios
señalados por UICN (1994) para esta categoría); VU= Vulnerable (el taxón enfrenta un alto riesgo de extinción en
vida silvestre a mediano plazo, según cualquiera de los criterios señalados por UICN1994 para esta categoría);
MR= Menor Riesgo (-ca= casi amenazado; -dc= dependiente de conservación; -pm= preocupación menor. La
información disponible no permite la asignación defnitiva del taxón a las categorías anteriores. Sin embargo,
como consecuencia de su área de distribución restringida, y/o por encontrarse presente en pocas localidades,
y/o por ser sus densidades muy bajas a lo largo de su distribución, el taxón es propenso a los efectos de las
actividades humanas y se cuenta con indicios claros de amenazas moderados o potenciales); IC= Insufciente-
mente Conocido (se considera que un taxón pertenece a esta categoría, cuando después de evaluado en forma
directa o indirecta, y aunque se trate de uno cuya biología puede ser bien conocida, los datos sobre distribución,
amenaza y/o situación poblacional son insufciente).
• Cites: Se señala el apéndice de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna
y Flora Silvestres (del 3 de marzo de 1973, ratifcada por Venezuela el 10 de junio de 1976) (CITES1992), en el
cual se encuentra incluida la especie. Apéndice I: “. incluirá todas las especies en peligro de extinción que son o
pueden ser afectadas por el comercio. El comercio en especimenes de estas especies deberá estar sujeto a una
reglamentación particularmente estricta a fn de no poner en peligro aún mayor su supervivencia y se autorizará
solamente bajo circunstancias excepcionales”. Apéndice II: “. incluirá todas las especies que, si bien en la actua-
lidad no se encuentran necesariamente en peligro de extinción, podrían llegar a esa situación a menos que el
comercio en especimenes de dichas especies esté sujeto a una reglamentación estricta a fn de evitar utilización
incompatible con su supervivencia.” Apéndice III: “. incluirá todas las especies que cualquiera de las Partes mani-
feste que se hallan sometidas a reglamentación dentro de su jurisdicción con el objeto de prevenir o restringir
su explotación, y que necesitan la cooperación de otras Partes en el control de su comercio”.
• Vedados para la Caza: Se señala si la especie, estando o no incluida en la Lista Ofcial de Animales de Caza, está
o no vedada según Decreto Nº 1.485 del 11 de septiembre de 1996 (Gaceta Ofcial de la República de Venezuela
Nº 36.059 de fecha 7 de octubre de 1996). El Artículo 2º exceptúa “la caza con fnes de investigación científca, de
control y de manejo de la fauna silvestre ordenada o expresamente autorizada por el Ministerio del Ambiente y
de los Recursos Naturales Renovables”.
• En Peligro de Extinción: Se indica si la especie debido a la drástica disminución de sus tamaños poblacionales
en Venezuela o de sus áreas de distribución, es considerada o no como en peligro de extinción según Decreto
Nº 1.486 del 11 de septiembre de 1996 (Gaceta Ofcial de la República de Venezuela Nº 36.062 de fecha 10 de
octubre de 1996). El Artículo 2º establece que las especies listadas en el Decreto “. podrán ser objeto de caza
con fnes científcos y de manejo, siempre y cuando las misma sea expresamente ordenada o autorizada por el
Ministerio del Ambiente y de los Recursos Naturales Renovables.”
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APÉNDICE 2
GACETILLA DE LOCALIDADES GEOGRAFICAS DE LOS
SITIOS DE MUESTREO DE LOS VERTEBRADOS DEL
PARQUE NACIONAL CANAIMA
Haidy Rojas y Luis Yánez
Con base en la recopilación de información, se generó una matriz general con 7.014 registros (Anexo 6) prove-
nientes de 681 localidades; pudieron ser georeferenciadas 668 localidades (98,1%). Un total 558 localidades (6.052
registros) debidamente georeferenciadas, se encuentran dentro de los linderos del parque. Adicionalmente, están
otras 13 localidades (186 registros), que no pudieron determinarse por lo impreciso de su descripción (tabla 7.1).
Con el propósito de facilitar su búsqueda, las localidades se presentan en la gacetilla ordenadas alfabéticamente
y agrupadas por lugar de referencia. Una misma localidad puede ser ubicada por varios lugares de referencia. La
descripción de cada localidad es igual o similar a la referida por la fuente de origen, debido al proceso de estanda-
rización y/o corrección de algunas de ellas, al momento de la georeferenciación.
En la estandarización y georeferenciación de la localidad de cada uno de los registros sin coordenadas geográfcas,
así como la corrección de la referida por su origen, se utilizaron como criterios su descripción y altitud, sus coorde-
nadas geográfcas o UTM y/o los datos de colector y fecha de colecta.
Cuando fue posible, se indicó la altitud aproximada en metros sobre el nivel del mar (m s.n.m.) y las coordenadas
geográfcas (latitud y longitud) en grados, minutos y segundos. En caso de existir más de una descripción geográ-
fca correspondiente a un mismo par de coordenadas, estas se presentan de manera consecutiva y separadas por
barras (/).
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Localidades Georeferenciadas
ubicadas dentro de los Límites del Parque Nacional Canaima
Abacapá-tepui
Chimantá V, altiplanicie meridional de Abacapá-tepui / Chimantá-tepui, cumbre Abacapá-tepui [2200 m snm; 05° 12’ 00’’ N - 62°
19’ 00’’ W]. Chimantá VI, sección septentrional del Abacapá-tepui [2350 m snm; 05° 25’ 00’’ N - 62° 11’ 00’’ W]. Chimantá VII, maci-
zo de Chimantá / Chimantá VII, sección sureste del Apacará-tepui / sector sureste del Abacapá-tepui [2150 m snm; 05° 19’ 00’’
N - 62° 10’ 00’’W]. Chimantá XVI, macizo de Chimantá / Chimantá XVI, Apacará-tepui, sección sur / Chimantá XVI, sección sur del
Abacapá-tepui [2100 m snm; 05° 17’ 00’’ N - 62° 16’ 00’’ W]. Chimantá XVII, sección centro - oriental del Abacapá-tepui / Chiman-
tá XVII, macizo de Chimantá [2150 m snm; 05° 19’ 00’’ N - 62° 12’ 00’’W]. Sector sur de Abacapá-tepui [05° 11’ 30’’ N - 62° 18’ 45’’W]
Abacapá, río
Río Abacapá, lado este del Chimantá-tepui [390-660 m snm; 05° 14’ 00’’ N - 62° 12’ 00’’ W]
Acopán-tepui
Acopán-tepui [1000 m snm; 05° 09’ 56’’ N - 61° 56’ 00’’ W]. Acopán-tepui [1200 m snm; 05° 09’ 54’’ N - 61° 56’ 08’’ W]. Acopán-tepui
[1280 m snm; 05° 09’ 57’’ N - 61° 54’ 00’’ W]. Acopán-tepui [1400 m snm; 05° 54’ 55’’ N - 61° 56’ 11’’ W]. Acopán-tepui [1600 m snm;
05° 10’ 00’’ N - 61° 56’ 25’’ W]. Acopán-tepui [1800 m snm; 05° 10’ 00’’ N - 61° 57’ 00’’ W]. Acopán-tepui [850 m snm; 05° 09’ 40’’
N - 61° 52’ 00’’ W]. Altiplanicie sureste del Acopán-tepui [1900 m snm; 05° 10’ 00’’ N - 62° 03’ 00’’ W]. Chimantá III, Acopán-tepui /
Chimantá III, noreste del Amurí-tepui / Chimantá III, vertientes septentrionales superiores del Amurí-tepui [1850-2170 m snm;
05° 10’ 00’’ N - 62° 07’ 00’’ W]. Chimantá IX, altiplanicie sureste del Acopán-tepui / Churí-tepui, macizo de Chimantá / Churí-
tepui, macizo del Chimantá, altiplanicie suroeste [1920-1960 m snm; 05° 11’ 00’’ N - 62° 02’ 00’’ W]. Chimantá XII, cornisa punta
sur - sureste de Acopán-tepui [1800 m snm; 05° 10’ 00’’ N - 61° 59’ 00’’ W]. Chimantá XIII, Acopán-tepui / Chimantá XIII, sección
centro - septentrional del Acopán-tepui [1950 m snm; 05° 12’ 00’’ N - 62° 05’ 00’’ W]
Agua Fría, río
Río Agua Fría, 2 km al norte del río Kukenán, carretera Santa Elena de Uairén - San Ignacio de Yuruaní, la Gran Sabana / río agua
fría, entre el río Kukenán y San Ignacio de Yuruaní, la Gran Sabana [800 m snm; 04° 47’ 45’’ N - 61° 03’ 26’’ W]
Aicha, salto
Caminata I, salto Aicha / caminata uno, salto Aicha / salto Aicha, bajada 2 / salto Aicha, Guayaraca [500-1100 m snm; 05° 38’
00’’ N - 62° 31’ 00’’ W]
Alegre, campo
12 km al suroeste de San Ignacio de Yuruaní, vía Campo Alegre [920 m snm; 04° 55’ 00’’ N - 61° 06’ 00’’ W]. Valle del río Kukenán,
matorrales cerca de mina Mosquito, Campo Alegre [870 m snm; 05° 45’ 30’’ N - 61° 24’ 50’’ W]
Alto, paso del
Carretera El Dorado - Santa Elena de Uairén, km 135 - 137, paso del alto, La Escalera / km 135 carretera El Dorado - Santa Elena
de Uairén, paso del alto La Escalera [1440 m snm; 05° 53’ 33’’ N - 61° 26’ 54’’ W]
Ambutuir, río
Río Ambutuir, la Gran Sabana [430 m snm; 05° 25’ 00’’ N - 62° 38’ 00’’ W]
Amurí-tepui
Amurí-tepui, Chimantá XXII [2100 m snm; 05° 08’ 00’’ N - 62° 08’ 00’’ W]. Chimantá III, Acopán-tepui / Chimantá III, noreste del
Amurí-tepui / Chimantá III, vertientes septentrionales superiores del Amurí-tepui [1850-2170 m snm; 05° 10’ 00’’ N - 62° 07’ 00’’
W]. Chimantá XI, borde noreste de Amurí-tepui / Chimantá XI, cornisa sección nor - oriental del Amurí-tepui [2000 m snm; 05°
12’ 00’’ N - 62° 06’ 00’’ W]. Chimantá XV, terraza sección sur - oriental del Amurí-tepui [2100 m snm; 05° 08’ 00’’ N - 62° 07’ 00’’ W]
Anauaic, río
Quebrada a 37 km al sur del río Anauaic, entre Kama y Yuruaní [05° 08’ 52’’ N - 61° 08’ 10’’ W]. Quebrada a 43 km al sur del río
Anauaic, entre Kama y Yuruaní / quebrada a 12 km de Parai-tepui [950 m snm; 05° 09’ 00’’ N - 61° 08’ 00’’ W]. Quebrada aproxi-
madamente 37 km al sur del río Anauaic (antes de quebrada Pacheco), carretera Kama - San Ignacio de Yuruaní, la Gran Sabana
[05° 14’ 00’’ N - 61° 06’ 00’’ W]. Quebrada Aropán, entre el río Anauaic y Kamoirán [1000 m snm; 05° 18’ 00’’ N - 61° 20’ 00’’ W]. Río
Anauaic, aproximadamente 150 km al sur de Luepa, carretera Luepa - Kama, la Gran Sabana / río Anauaic, aproximadamente
60 km al sur de Luepa, carretera Luepa - Kama, la Gran Sabana / río Anauaic, la Gran Sabana [1000 m snm; 05° 17’ 00’’ N - 61°
20’ 00’’ W]. Río Anauaic, entre el Kama y Aponguao [980 m snm; 05° 17’ 00’’ N - 61° 21’ 00’’ W]. Río Tuperere II, 52 km al sur del río
Anauaic (antes de la quebrada Pacheco), carretera El Dorado - Santa Elena de Uairén [05° 10’ 19’’ N - 61° 05’ 27’’ W]
Angasima-tepui
Angasima-tepui (Adanta) brazo occidental [2100 m snm; 05° 03’ 00’’ N - 62° 07’ 00’’ W]
Ángel, salto
Auyán-tepui IX, sector noreste / Auyán-tepui, 6 millas al este del salto Ángel [1970 m snm; 06° 00’ 55,03’’ N - 62° 26’ 3,96’’ W].
Auyán-tepui, 6 millas al este del salto Ángel [1970 m snm; 05° 58’ 00’’ N - 62° 29’ 00’’ W]. Nacientes del río Churú - merú, pozo
debajo del salto Ángel, afuente del río Carrao [05° 58’ 03’’ N - 62° 31’ 55’’ W]. Pequeña quebrada vía salto Ángel, río Churú - merú
[06° 00’ 30’’ N - 62° 31’ 30’’ W]. Pozo debajo del salto Ángel, afuente río Carrao [05° 58’ 03’’ N - 62° 01’ 55’’ W]. Río Carrao, cerca
campamento base, salto Ángel [06° 03’ 00’’ N - 62° 36’ 00’’ W]. Río Churú - merú, cerca del salto Ángel [05° 49’ 00’’ N - 62° 33’ 00’’
W]. Río Churú - merú, estación Canaima Tour, vía salto Ángel [06° 03’ 33’’ N - 62° 35’ 56’’ W]
Antabare, río
Aproximadamente 5 km al este de la desembocadura del Antabare con el Caroní [400 m snm; 06° 29’ 00’’ N - 62° 51’ 50’’ W]
Apacará-tepui
Chimantá II, base meridional de farallones del Apacará-tepui [2200 m snm; 05° 20’ 00’’ N - 62° 12’ 00’’ W]. Chimantá VII, macizo
de Chimantá / Chimantá VII, sección sureste del Apacará-tepui / sector sureste del Abacapá-tepui [2150 m snm; 05° 19’ 00’’ N
- 62° 10’ 00’’ W]. Chimantá XVI, macizo de Chimantá / Chimantá XVI, Apacará-tepui, sección sur / Chimantá XVI, sección sur del
Abacapá-tepui [2100 m snm; 05° 17’ 00’’ N - 62° 16’ 00’’ W]
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Apacará, río
Boca río Apacará, afuente río Caroní [380 m snm; 05° 12’ 42,54’’ N - 62° 27’ 45,92’’ W]. Chimantá-tepui, falda occidental, cerca de
la confuencia del río Tirica al río Apacará [450 m snm; 05° 09’ 32’’ N - 62° 26’ 20’’ W]
Aponguao, río
Estación científca Parupa / Estación científca Parupa, río Aponguao [1280 m snm; 05° 40’ 30’’ N - 61° 32’ 35’’W]. km 140 carretera
El Dorado - Santa Elena de Uairén, 100 m corriente abajo del puente sobre el río Aponguao I / km 140 carretera El Dorado -
Santa Elena de Uairén, Aponguao I / km 140 carretera El Dorado - Santa Elena de Uairén [1336 m snm; 05° 50’ 52’’ N - 61° 27’
59’’ W]. km 151 carretera El Dorado - Santa Elena de Uairén/ km 151 carretera El Dorado - Santa Elena de Uairén, río Aponguao
[05° 47’ 25,88’’ N - 61° 24’ 00’’ W]. km 152 carretera El Dorado - Santa Elena de Uairén, Aponguao II (puente) [1278 m snm; 05°
46’ 51,3’’ N - 61° 23’ 46,39’’ W]. km 202 carretera El Dorado - Santa Elena de Uairén, encima del salto, la Gran Sabana / km 202
carretera El Dorado - Santa Elena de Uairén, río Kama (arriba del salto), aproximadamente a 100 km al sur del río Aponguao,
la Gran Sabana / km 202 carretera El Dorado - Santa Elena de Uairén, río Kama (arriba del salto), aproximadamente a 150 km
al sur del río Aponguao, la Gran Sabana / km 202 carretera El Dorado - Santa Elena de Uairén, río Kama, abajo del puente /
km 202 carretera El Dorado - Santa Elena de Uairén, salto Kama [1022 m snm; 05° 23’ 10,8’’ N - 61° 12’ 39,71’’ W]. Quebrada
aproximadamente 20 km al suroeste del río Aponguao, carretera Luepa - Parupa, la Gran Sabana / quebrada afuente del río
Parupa, aproximadamente 30 km al suroeste del río Aponguao, carretera Luepa - Parupa, la Gran Sabana [05° 41’ 00’’ N - 61° 31’
00’’ W]. Quebrada Tarota, aproximadamente 8 km al sur del río Aponguao (Luepa), la Gran Sabana [05° 45’ 00’’ N - 61° 27’ 00’’ W].
Río Anauaic, entre el Kama y Aponguao [980 m snm; 05° 17’ 00’’ N - 61° 21’ 00’’ W]. Río Aponguao, cerca del salto Aponguao, la
Gran Sabana [1250 m snm; 05° 34’ 14’’ N - 61° 29’ 47’’ W]. Río Tarota, tributario del río Aponguao, la Gran Sabana [1350 m snm;
05° 46’ 00’’ N - 61° 21’ 00’’ W]
Aponguao, salto
Salto Aponguao / salto Enemoni, después de 30 minutos del salto Chinak - merú [1250 m snm; 05° 34’ 13’’ N - 61° 29’ 09’’ W]
Aprada-tepui
Aprada-tepui [1200 m snm; 05° 26’ 33,19’’ N - 62° 23’ 36,63’’ W]. Aprada-tepui [1500 m snm; 05° 26’ 00’’ N - 62° 25’ 00’’ W]. Aprada-
tepui [1500 m snm; 05° 35’ 50’’ N - 62° 31’ 38’’ W]. Aprada-tepui [2500 m snm; 05° 24’ 00’’ N - 62° 27’ 00’’ W]. Aprada-tepui, falda
norte [1000-1100 m snm; 05° 35’ 00’’ N - 62° 21’ 00’’ W]. Aprada-tepui, falda norte [1200 m snm; 05° 35’ 55’’ N - 62° 21’ 42’’ W].
Aprada-tepui, falda norte [1200-1500 m snm; 05° 26’ 33,19’’ N - 62° 23’ 36,63’’ W]. Aprada-tepui, falda norte [1250 m snm; 05° 35’
50’’ N - 62° 21’ 40’’ W]. Aprada-tepui, falda norte [1300-1350 m snm; 05° 34’ 30’’ N - 62° 20’ 00’’ W]. Aprada-tepui, falda norte [1400
m snm; 05° 34’ 54’’ N - 62° 20’ 00’’ W]. Aprada-tepui, falda norte [1450 m snm; 05° 34’ 53’’ N - 62° 20’ 00’’ W]. Aprada-tepui, falda
norte [1500 m snm; 05° 34’ 05’’ N - 62° 21’ 40’’ W]. Aprada-tepui, falda norte [1550 m snm; 05° 34’ 00’’ N - 62° 21’ 40’’ W]. Aprada-
tepui, falda norte [1600 m snm; 05° 34’ 00’’ N - 62° 21’ 30’’W]. Entrada a la cueva del fantasma, vertiente noreste del Aprada-tepui
[100 m snm; 05° 27’ 00’’ N - 62° 27’ 00’’ W]. Primera sabana al noroeste del Aprada-tepui [930 m snm; 05° 23’ 00’’ N - 62° 27’ 00’’ W]
Aprada, río
Río Aprada [500 m snm; 05° 23’ 05’’ N - 62° 29’ 27,84’’ W]
Arabopó
Arabopó, Roraima-tepui [1200-1300 m snm; 05° 06’ 00’’ N - 60° 44’ 00’’ W]
Arabopó, río
Interfuvio ríos Kukenán y Arabopó [1250 m snm; 04° 53’ 00’’ N - 60° 46’ 00’’W]. Río Kukenán, debajo de confuencia con Arabopó
[870 m snm; 04° 46’ 12’’ N - 60° 53’ 00’’ W]
Arapan
Después de la quebrada Pacheco [05° 14’ 57’’ N - 61° 06’ 39’’ W]
Arapan, río
Río Arapan, la Gran Sabana / quebrada Pacheco, la Gran Sabana / río Pacheco, Arapan, la Gran Sabana / quebrada Pacheco, al
lado de la chalana, San Francisco de Yuruaní, la Gran Sabana [05° 14’ 00’’ N - 61° 07’ 00’’ W]
Arekuna
Arekuna, campamento EDELCA en morichal [06° 21’ 32’’ N - 62° 58’ 21’’ W]
Aropan, quebrada
Quebrada Aropan, entre el río Anauaic y Kamoirán [1000 m snm; 05° 18’ 00’’ N - 61° 20’ 00’’ W]
Ataperé, quebrada
Bosque alto - medio, adyacente a la primera escarpa del Auyán-tepui, cuenca alta del río Cucurital / sabana aledaña al bosque,
en camineria al Auyán-tepui, cuenca alta del río Cucurital / bosque aledaño al río Ataperé, en campamento base, cuenca alta
del río Cucurital [1046 m snm; 05° 42’ 34’’ N - 62° 32’ 43’’ W]. Quebrada Ataperé, 1 km de su confuencia con el Cucurital [930 m
snm; 05° 43’ 30’’ N - 62° 34’ 55’’ W]. Quebrada Ataperé, campamento base en cuenca alta del río Cucurital [950-970 m snm; 05°
45’ 00’’ N - 62° 32’ 00’’ W]. Quebrada en borde sabana - arbustal, camino desde campamento hacia confuencia del Ataperé y
Cucurital [978 m snm; 05° 42’ 58’’ N - 62° 33’ 52’’ W]
Auyán-tepui
Al sur del Auyán-tepui, noroeste de Uruyén, campamento el Peñón [1800 m snm; 05° 03’ 00’’ N - 62° 28’ 00’’ W]. Auyán-tepui [1130
m snm; 06° 04’ 00’’ N - 62° 40’ 00’’ W]. Auyán-tepui [1500 m snm; 06° 00’ 00’’ N - 62° 35’ 00’’ W]. Auyán-tepui [1700-1730 m snm; 05°
55’ 00’’ N - 62° 36’ 00’’ W]. Auyán-tepui [1860 m snm; 05° 55’ 00’’ N - 62° 38’ 00’’ W]. Auyán-tepui [400-2560 m snm; 05° 55’ 00’’ N - 62°
32’ 00’’ W]. Auyán-tepui IX, sector noreste / Auyán-tepui, 6 millas al este del salto Ángel [1970 m snm; 06° 00’ 55,03’’ N - 62° 26’ 3,96’’
W]. Auyán-tepui, 6 millas al este del salto Ángel [1970 m snm; 05° 58’ 00’’ N - 62° 29’ 00’’ W]. Auyán-tepui, altiplanicie del extremo
noroccidental [1050 m snm; 06° 01’ 00’’ N - 62° 07’ 00’’ W]. Auyán-tepui, campamento 1 [1700 m snm; 06° 05’ 51’’ N - 62° 32’ 00’’ W].
Auyán-tepui, campamento 2 [1750 m snm; 06° 03’ 00’’ N - 62° 35’ 00’’ W]. Auyán-tepui, campamento 3 / Auyán-tepui, centro [1850
m snm; 05° 56’ 00’’ N - 62° 33’ 00’’ W]. Auyán-tepui, campamento 4 / Auyán-tepui [1500-1800 m snm; 06° 01’ 00’’ N - 62° 37’ 00’’ W].
Auyán-tepui, campamento 4 [1700 m snm; 05° 58’ 00’’ N - 62° 33’ 00’’W]. Auyán-tepui, campamento 5 / Auyán-tepui / Auyán-tepui,
sector sur occidental [1800-2200 m snm; 05° 48’ 00’’ N - 62° 32’ 00’’W]. Auyán-tepui, campamento 5 [2200 m snm; 05° 46’ 00’’ N - 62°
32’ 00’’ W]. Auyán-tepui, campamento Bolívar / Auyán-tepui / base del Auyán-tepui [1040 m snm; 05° 42’ 29,8’’ N - 62° 33’ 10,1’’ W].
Auyán-tepui, campamento Bolívar [2400 m snm; 05° 46’ 00’’ N - 62° 28’ 00’’ W]. Auyán-tepui, campamento Uruyén [460 m snm;
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05° 43’ 00’’ N - 62° 27’ 00’’ W]. Auyán-tepui, cumbre centro - oeste / sector centro - oeste del Auyán-tepui / cima del Auyán-tepui /
oeste del Auyán-tepui, sector centro [1850-1860 m snm; 05° 54’ 00’’ N - 62° 38’ 00’’ W]. Auyán-tepui, cumbre sección norte - centro
/ Auyán-tepui [1900 m snm; 05° 55’ 00’’ N - 62° 32’ 00’’ W]. Auyán-tepui, extremo noreste / Auyán-tepui, 1.1 km nor - noreste del
campamento 1 / cima del Auyán-tepui noroeste [1630-1650 m snm; 06° 02’ 00’’ N - 62° 40’ 00’’ W]. Auyán-tepui, extremo noreste
[1900 m snm; 06° 01’ 00’’ N - 62° 26’ 00’’ W]. Auyán-tepui, Guayaraca / cerro Guayaraca, Auyán-tepui / Guayaraca, Auyán-tepui
[1020-1100 m snm; 05° 40’ 00’’ N - 62° 30’ 00’’ W]. Auyán-tepui, nacimiento de salto Ángel [1900 m snm; 05° 55’ 42’’ N - 62° 31’ 38’’
W]. Auyán-tepui, nacimiento de salto Ángel [1900 m snm; 05° 58’ 42’’ N - 62° 31’ 38’’ W]. Auyán-tepui, sector norte centro de brazo
oriental [1950 m snm; 05° 57’ 00’’ N - 62° 25’ 00’’ W]. Base del Auyán-tepui [06° 07’ 00’’ N - 62° 44’ 00’’ W]. Bosque alto - medio, adya-
cente a la primera escarpa del Auyán-tepui, cuenca alta del río Cucurital / sabana aledaña al bosque, en camineria al Auyán-tepui,
cuenca alta del río Cucurital / bosque aledaño al río Ataperé, en campamento base, cuenca alta del río Cucurital [1046 m snm;
05° 42’ 34’’ N - 62° 32’ 43’’ W]. Bosque en camineria al Auyán-tepui, cuenca alta río Cucurital [1046 m snm; 05° 42’ 37’’ N - 62° 32’
33’’ W]. Cerro el sol, al norte del Auyán-tepui [1700 m snm; 06° 06’ 51,82’’ N - 62° 33’ 3,38’’ W]. Cima del Auyán-tepui [06° 01’ 31,96’’
N - 62° 27’ 40,32’’ W]. Cima del Auyán-tepui [1800 m snm; 05° 54’ 00’’ N - 62° 28’ 00’’ W]. Cima del Auyán-tepui [2200 m snm; 05° 51’
03’’ N - 62° 29’ 11’’ W]. Cima del Auyán-tepui [540-660 m snm; 05° 56’ 00’’ N - 62° 31’ 00’’ W]. Cumbre cerro de la luna, cerca de boca
del cañon del diablo del Auyán-tepui [06° 06’ 7,45’’ N - 62° 32’ 8,83’’ W]. Guayaraca, Auyán-tepui [950 m snm; 05° 42’ 00’’ N - 62° 31’
00’’ W]. Guayaraca, Auyán-tepui [950 m snm; 05° 42’ 00’’ N - 62° 41’ 00’’ W]. Pie de la roca caminata 1, Auyán-tepui [500 m snm; 05°
42’ 00’’ N - 62° 29’ 00’’ W]. Quebrada cercana al Peñón, camino a la cima del Auyán-tepui [1880 m snm; 05° 44’ 41,5’’ N - 62° 32’ 25,4’’
W]. Quebrada urumba, cuenca alta del río Cucurital, camino hacia el Auyán-tepui [1046 m snm; 05° 42’ 43’’ N - 62° 32’ 31’’ W]. Río
Guayaraca, al sur del Auyán-tepui [980 m snm; 05° 41’ 30’’ N - 62° 30’ 40’’ W]. Río Uruyén medio, al sur del Auyán-tepui [05° 39’ 40’’
N - 62° 27’ 00’’ W]. Río Uruyén, al sur del Auyán-tepui [460 m snm; 05° 40’ 00’’ N - 62° 26’ 00’’ W]. Sector este de la cima del Auyán-
tepui [1750 m snm; 05° 53’ 36’’ N - 62° 29’ 12’’W]. Sector oeste de la cima del Auyán-tepui [1900 m snm; 05° 53’ 06’’ N - 62° 38’ 17’’W].
Uruyén a Guayaraca, Auyán-tepui [480 m snm; 05° 37’ 21,36’’ N - 62° 29’ 58,49’’ W]. Uruyén a Guayaraca, Auyán-tepui [480 m snm;
05° 38’ 00’’ N - 62° 30’ 00’’ W]. Uruyén, al sur del Auyán-tepui, sistema del Caroní [1400 m snm; 05° 40’ 00’’ N - 62° 25’ 00’’ W]. Uruyén,
Auyán-tepui [450-500 m snm; 05° 43’ 20’’ N - 62° 27’ 46’’ W]
Averano, raudal
Río Cucurital, cauce principal, margen derecho del raudal Averano [06° 02’ 19’’ N - 62° 48’ 44’’ W]. Río Cucurital, cauce principal,
margen izquierdo del raudal Averano [06° 02’ 19,7’’ N - 62° 48’ 44,1’’ W]
Bolívar, campamento
Auyán-tepui, campamento Bolívar [2400 m snm; 05° 46’ 00’’ N - 62° 28’ 00’’ W]
Canaima, laguna de
Arekuna, campamento EDELCA en morichal [06° 21’ 32’’ N - 62° 58’ 21’’ W]. Base del cerro Taute / cerro Taute / quebrada afuente
margen izquierda del morichal en el cerro Taute, al oeste de la población de Canaima / quebrada del morichal en el cerro Taute,
al oeste de la población de Canaima [06° 14’ 1,7’’ N - 62° 52’ 58,7’’ W]. Campamento Ucaima, sector laguna de Canaima [500 m
snm; 06° 14’ 32,8’’ N - 62° 49’ 59,6’’ W]. Canaima / Canaima, sabana del río Carrao [400-450 m snm; 06° 14’ 27’’ N - 62° 51’ 57’’ W].
Canaima, sabana del río Carrao / campamento EDELCA, Canaima [420-450 m snm; 06° 14’ 00’’ N - 62° 51’ 00’’ W]. Canaima, sabana
del río Carrao [520 m snm; 06° 01’ 22’’ N - 62° 17’ 11’’ W]. Caño el zamuro, pica de pemones [06° 18’ 12,1’’ N - 62° 49’ 48’’ W]. Caño en
Canaima, cerca del río Carrao [06° 15’ 00’’ N - 62° 48’ 00’’ W]. Cerro Taute, 3.6 km sureste de la laguna de Canaima [100 m snm; 06°
14’ 00’’ N - 62° 53’ 00’’W]. Cerro Taute, aproximadamente 3.6 km al suroeste de la laguna de Canaima [06° 14’ 0,51’’ N - 62° 53’ 0,3’’W].
Deposito campamento EDELCA, laguna de Canaima [06° 14’ 49’’ N - 62° 51’ 47’’ W]. Ecotono morichal - sabana, aproximadamente
3.7 km al sur de la laguna de Canaima / morichal a aproximadamente 3.7 km al sur de la laguna de Canaima / morichal y sabana a
aproximadamente 3.7 km al sur de la laguna de Canaima / sabana a aproximadamente 3.7 km al sur de la laguna de Canaima [06°
12’ 34,6’’ N - 62° 51’ 10’’ W]. Entre el campamento de EDELCA en laguna de Canaima y puerto verde, recorrido en sabana [06° 15’
24,4’’ N - 62° 51’ 25’’ W]. Entre el campamento Parakaupa en laguna de Canaima y el cerro Taute, recorrido en sabana [06° 14’ 18,7’’
N - 62° 52’ 13’’ W]. Entre la pista de aterrizaje de laguna de Canaima y el morichal a 3.7 km al sur de laguna de Canaima, recorrido
en sabana [06° 13’ 33,1’’ N - 62° 51’ 13’’W]. Laguna de Canaima / quebrada cerca de campamento Canaima [400-480 m snm; 06° 14’
00’’ N - 62° 52’ 00’’ W]. Laguna de Canaima [400-450 m snm; 06° 14’ 33’’ N - 62° 51’ 16’’ W]. Morichal al norte de laguna de Canaima /
morichal en el extremo de la pista de aterrizaje de laguna de Canaima [06° 12’ 35,9’’ N - 62° 51’ 8,7’’ W]. Morichal al norte de laguna
de Canaima [06° 11’ 44,1’’ N - 62° 51’ 14,6’’ W]. Morichal cerca campamento EDELCA Canaima, en la toma de agua [06° 13’ 50’’ N -
62° 51’ 40’’ W]. Morichal cerca de Canaima, aproximadamente a 2 km de la pista [06° 16’ 55’’ N - 62° 54’ 16’’ W]. Morichal Kuarimba,
afuente del río Carrao, en la población de Canaima / morichal cercano a la pista de aterrizaje de laguna de Canaima [06° 14’ 37,1’’ N
- 62° 51’ 14’’W]. Morichal, aproximadamente 3.7 km al sur de la laguna de Canaima / 4 km al sur de la laguna de Canaima, morichal
[100 m snm; 06° 12’ 34’’ N - 62° 51’ 10’’ W]. Pequeña quebrada tributario del río Carrao, cuenca del Caroní, campamento Canaima
[06° 14’ 10’’ N - 62° 51’ 40’’ W]. Quebrada afuente margen derecha del caño el zamuro (vía el conuco), al norte de la población de
Canaima / playa del caño el zamuro, afuente margen derecha del río Carrao, al norte de la población de Canaima [06° 18’ 13,4’’ N
- 62° 49’ 46,5’’W]. Remansos del caño el zamuro, afuente margen derecha del río Carrao, al norte de la población de Canaima [06°
19’ 2,3’’ N - 62° 49’ 36’’ W]. Río Carrao, campamento Rudi, Ucaima / río Carrao, aproximadamente 300 m aguas arriba de la laguna
de Canaima [500 m snm; 06° 14’ 00’’ N - 62° 47’ 00’’ W]. Sabanas en cuesta 5 km al suroeste de Canaima / 5 km al oeste de Canaima
[500 m snm; 06° 12’ 00’’ N - 62° 52’ 00’’ W]. Sabanas frente a Ucaima [500 m snm; 06° 15’ 00’’ N - 62° 49’ 00’’ W]
Capay, río
Kukenán-tepui / río Capay, Kukenán-tepui [1600-2780 m snm; 05° 13’ 38’’ N - 60° 51’ 50’’ W]
Caroní, río
Aproximadamente 5 km al este de la desembocadura del Antabare con el Caroní [400 m snm; 06° 29’ 00’’ N - 62° 51’ 50’’W]. Boca
río Apacará, afuente río Caroní [380 m snm; 05° 12’ 42,54’’ N - 62° 27’ 45,92’’ W]. Campamento 1, cerca de la confuencia del río
Tirica con el río Caroní, sector occidental del macizo del Chimantá [400 m snm; 05° 11’ 00’’ N - 62° 26’ 00’’ W]. Confuencia del río
Icabarú y el río Caroní [460 m snm; 04° 45’ 00’’ N - 62° 15’ 00’’ W]. Itebe-tepui, río Caroní [700 m snm; 04° 45’ 00’’ N - 62° 16’ 00’’ W].
Río Caroní, aguas abajo de la desembocadura del río Icabarú [400 m snm; 04° 44’ 00’’ N - 62° 17’ 00’’ W]
Carrao, río
3.5 km de su desembocadura en el río Carrao, caño el zamuro [100 m snm; 06° 19’ 01’’ N - 62° 49’ 41’’ W]. Base del cerro Murisi-
pán, 13 km al sur del río Carrao [2000 m snm; 05° 49’ 00’’ N - 62° 05’ 00’’ W]. Canaima / Canaima, sabana del río Carrao [400-450 m
snm; 06° 14’ 27’’ N - 62° 51’ 57’’ W]. Canaima, sabana del río Carrao / campamento EDELCA, Canaima [420-450 m snm; 06° 14’ 00’’
N - 62° 51’ 00’’ W]. Canaima, sabana del río Carrao [520 m snm; 06° 01’ 22’’ N - 62° 17’ 11’’ W]. Caño el zamuro, aproximadamente
3.5 km de su desembocadura en el río Carrao [06° 19’ 1,02’’ N - 62° 49’ 40’’ W]. Caño en Canaima, cerca del río Carrao [06° 15’ 00’’
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N - 62° 48’ 00’’ W]. Cerro Taute, 5 km al oeste del río Carrao [06° 14’ 01’’ N - 62° 53’ 00’’ W]. Isla Orquídea, río Carrao [06° 02’ 43’’ N -
62° 37’ 22’’ W]. Morichal Kuarimba, afuente del río Carrao, en la población de Canaima / morichal cercano a la pista de aterrizaje
de laguna de Canaima [06° 14’ 37,1’’ N - 62° 51’ 14’’ W]. Nacientes del río Churú - merú, pozo debajo del salto Ángel, afuente del
río Carrao [05° 58’ 03’’ N - 62° 31’ 55’’ W]. Pequeña quebrada tributario del río Carrao, cuenca del Caroní, campamento Canaima
[06° 14’ 10’’ N - 62° 51’ 40’’ W]. Pozo de los enamorados, quebrada afuente margen derecha del río Carrao [06° 06’ 12’’ N - 62° 41’
54’’ W]. Pozo debajo del salto Ángel, afuente río Carrao [05° 58’ 03’’ N - 62° 01’ 55’’ W]. Puerto de Ucaima, río Carrao [06° 14’ 47,9’’
N - 62° 50’ 36’’ W]. Quebrada afuente margen derecha del caño el zamuro (vía el conuco), al norte de la población de Canaima
/ playa del caño el zamuro, afuente margen derecha del río Carrao, al norte de la población de Canaima [06° 18’ 13,4’’ N - 62°
49’ 46,5’’ W]. Remansos del caño el zamuro, afuente margen derecha del río Carrao, al norte de la población de Canaima [06°
19’ 2,3’’ N - 62° 49’ 36’’ W]. Río Carrao [06° 17’ 00’’ N - 62° 51’ 00’’ W]. Río Carrao, campamento Rudi, Ucaima / río Carrao, aproxima-
damente 300 m aguas arriba de la laguna de Canaima [500 m snm; 06° 14’ 00’’ N - 62° 47’ 00’’ W]. Río Carrao, cerca campamento
base, salto Ángel [06° 03’ 00’’ N - 62° 36’ 00’’W]. Río Carrao, isla Ratón [05° 58’ 36,3’’ N - 62° 30’ 58,4’’W]. Río Carrao, vía isla Orquídea,
al este de isla Orquídea [06° 02’ 00’’ N - 62° 36’ 30’’ W]. Sabanas del Carrao medio [06° 09’ 00’’ N - 62° 35’ 00’’ W]
Carretera El Dorado - Santa Elena de Uairén
3 km al norte del desvío hacia Kavanayén, carretera El Dorado - Santa Elena de Uairén [1300 m snm; 05° 49’ 00’’ N - 61° 26’ 00’’ W].
Caño en km 114 carretera El Dorado - Santa Elena de Uairén / km 114 carretera El Dorado - Santa Elena de Uairén [900-1100 m
snm; 05° 59’ 03’’ N - 61° 23’ 27’’ W]. Caño en puente, 33 km al sur del salto Kama, carretera El Dorado - Santa Elena de Uairén [05°
10’ 02’’ N - 61° 05’ 24’’ W]. Carretera El Dorado - Santa Elena de Uairén, km 135 - 137, paso del alto, La Escalera / km 135 carretera
El Dorado - Santa Elena de Uairén, paso del alto La Escalera [1440 m snm; 05° 53’ 33’’ N - 61° 26’ 54’’ W]. Carretera El Dorado - San-
ta Elena de Uairén, km 70 [1100 m snm; 06° 03’ 57’’ N - 61° 23’ 49’’ W]. Frente a la entrada de t - 36, a 6.5 km del punto nº 7, km 106
- 107 carretera El Dorado - Santa Elena de Uairén [650 m snm; 06° 02’ 00’’ N - 61° 24’ 00’’ W]. km 100 carretera El Dorado - Santa
Elena de Uairén [520 m snm; 06° 05’ 00’’ N - 61° 23’ 47’’ W]. km 102 carretera El Dorado - Santa Elena de Uairén, toma de agua [550
m snm; 06° 04’ 17’’ N - 61° 23’ 50’’ W]. km 103 carretera El Dorado - Santa Elena de Uairén / km 103 carretera El Dorado - Santa
Elena de Uairén, caño en las montañas, río Venamo [550 m snm; 06° 04’ 02’’ N - 61° 24’ 04’’ W]. km 104 carretera El Dorado - Santa
Elena de Uairén [500 m snm; 06° 03’ 05’’ N - 61° 24’ 11’’ W]. km 104 carretera El Dorado - Santa Elena de Uairén [500 m snm; 06° 03’
23’’ N - 61° 24’ 00’’ W]. km 106 carretera El Dorado - Santa Elena de Uairén [640 m snm; 06° 02’ 53’’ N - 61° 23’ 57’’ W]. km 107 carre-
tera El Dorado - Santa Elena de Uairén [720 m snm; 06° 01’ 50’’ N - 61° 23’ 30’’ W]. km 109 carretera El Dorado - Santa Elena de
Uairén [760 m snm; 06° 01’ 00’’ N - 61° 23’ 49’’ W]. km 110 carretera El Dorado - Santa Elena de Uairén, caño [880 m snm; 06° 00’ 43’’
N - 61° 23’ 17’’ W]. km 112 carretera El Dorado - Santa Elena de Uairén [960 m snm; 06° 00’ 02’’ N - 61° 23’ 30’’ W]. km 113 carretera
El Dorado - Santa Elena de Uairén [780 m snm; 05° 59’ 00’’ N - 61° 23’ 00’’ W]. km 115 carretera El Dorado - Santa Elena de Uairén
[1000-1100 m snm; 05° 58’ 42’’ N - 61° 22’ 33’’ W]. km 116 carretera El Dorado - Santa Elena de Uairén [1000-1100 m snm; 05° 55’
17’’ N - 61° 26’ 03’’ W]. km 117 - 119 carretera El Dorado - Santa Elena de Uairén [1150 m snm; 05° 54’ 08’’ N - 61° 26’ 30’’ W]. km 117
carretera El Dorado - Santa Elena de Uairén [1150 m snm; 05° 54’ 47’’ N - 61° 26’ 24’’ W]. km 118 carretera El Dorado - Santa Elena
de Uairén, la arenera [1142 m snm; 05° 57’ 46’’ N - 61° 23’ 04’’ W]. km 119 carretera El Dorado - Santa Elena de Uairén, salto El
Danto / km 120 carretera El Dorado - Santa Elena de Uairén, salto El Danto [1160 m snm; 05° 57’ 44’’ N - 61° 23’ 45’’ W]. km 120
carretera El Dorado - Santa Elena de Uairén [1100 m snm; 05° 57’ 10’’ N - 61° 23’ 00’’ W]. km 121 carretera El Dorado - Santa Elena
de Uairén / km 122 carretera El Dorado - Santa Elena de Uairén [1345 m snm; 05° 58’ 07’’ N - 61° 24’ 48’’ W]. km 125 carretera El
Dorado - Santa Elena de Uairén [1000-1100 m snm; 05° 57’ 09’’ N - 61° 25’ 44’’ W]. km 126 carretera El Dorado - Santa Elena de
Uairén [1200-1500 m snm; 05° 57’ 00’’ N - 61° 25’ 00’’ W]. km 127 carretera El Dorado - Santa Elena de Uairén [1000-1600 m snm;
05° 56’ 46’’ N - 61° 26’ 37’’ W]. km 128 carretera El Dorado - Santa Elena de Uairén [1350 m snm; 05° 56’ 05’’ N - 61° 26’ 21’’ W]. km
129 carretera El Dorado - Santa Elena de Uairén [1370 m snm; 05° 55’ 46’’ N - 61° 25’ 38’’ W]. km 130-131 carretera El Dorado - San-
ta Elena de Uairén [950-1450 m snm; 05° 54’ 00’’ N - 61° 26’ 00’’ W]. km 132 carretera El Dorado - Santa Elena de Uairén [1400 m
snm; 05° 53’ 11’’ N - 61° 26’ 57’’ W]. km 133 carretera El Dorado - Santa Elena de Uairén [05° 52’ 38’’ N - 61° 27’ 00’’ W]. km 134 carre-
tera El Dorado - Santa Elena de Uairén, entre el río Tarota y los rápidos de Kamoirán / km 134 carretera El Dorado - Santa Elena
de Uairén, en pica / km 134 carretera El Dorado - Santa Elena de Uairén [1320-1350 m snm; 05° 52’ 00’’ N - 61° 27’ 00’’ W]. km 135
carretera El Dorado - Santa Elena de Uairén, paso del alto La Escalera [1440 m snm; 05° 51’ 47,84’’ N - 61° 27’ 1,49’’ W]. km 136 ca-
rretera El Dorado - Santa Elena de Uairén [05° 52’ 39’’ N - 61° 27’ 35’’W]. km 137 carretera El Dorado - Santa Elena de Uairén, bosque
cercano al monumento al soldado pionero / km 137 carretera El Dorado - Santa Elena de Uairén, monumento al soldado pione-
ro [1400 m snm; 05° 52’ 40’’ N - 61° 27’ 26’’ W]. km 138 carretera El Dorado - Santa Elena de Uairén [05° 52’ 00’’ N - 61° 26’ 00’’ W]. km
140 carretera El Dorado - Santa Elena de Uairén, 100 m corriente abajo del puente sobre el río Aponguao i / km 140 carretera El
Dorado - Santa Elena de Uairén, Aponguao I / km 140 carretera El Dorado - Santa Elena de Uairén [1336 m snm; 05° 50’ 52’’ N - 61°
27’ 59’’ W]. km 144 carretera El Dorado - Santa Elena de Uairén [1210 m snm; 05° 49’ 38’’ N - 61° 26’ 43’’ W]. km 145 carretera El
Dorado - Santa Elena de Uairén [05° 49’ 6,85’’ N - 61° 26’ 33,75’’ W]. km 146 carretera El Dorado - Santa Elena de Uairén [05° 48’
45,41’’ N - 61° 26’ 12,31’’W]. km 149 carretera El Dorado - Santa Elena de Uairén, caño, la Gran Sabana [05° 48’ 8,06’’ N - 61° 24’ 46,56’’
W]. km 151 carretera El Dorado - Santa Elena de Uairén/ km 151 carretera El Dorado - Santa Elena de Uairén, río Aponguao [05°
47’ 25,88’’ N - 61° 24’ 00’’ W]. km 152 carretera El Dorado - Santa Elena de Uairén, Aponguao II (puente) [1278 m snm; 05° 46’ 51,3’’
N - 61° 23’ 46,39’’ W]. km 161 carretera El Dorado - Santa Elena de Uairén, entrada a la cuenca del río Kamoirán [1348 m snm; 05°
42’ 29,19’’ N - 61° 22’ 22,02’’ W]. km 171 carretera El Dorado - Santa Elena de Uairén, al frente del asentamiento turístico de San
Rafael de Kamoirán [1170 m snm; 05° 37’ 03’’ N - 61° 21’ 49’’ W]. km 172 carretera El Dorado - Santa Elena de Uairén, 30 m antes
de llegar al puente sobre el río Kamoirán [1166 m snm; 05° 36’ 53’’ N - 61° 21’ 40’’ W]. km 173 carretera El Dorado - Santa Elena de
Uairén / km 173 carretera El Dorado - Santa Elena de Uairén, caño [1400 m snm; 05° 36’ 12,97’’ N - 61° 22’ 44,15’’ W]. km 177 carre-
tera El Dorado - Santa Elena de Uairén [05° 33’ 00’’ N - 61° 20’ 00’’ W]. km 198 carretera El Dorado - Santa Elena de Uairén, río Kama
[05° 24’ 57’’ N - 61° 13’ 38’’ W]. km 199 carretera El Dorado - Santa Elena de Uairén [05° 25’ 00’’ N - 61° 13’ 00’’ W]. km 200 carretera
El Dorado - Santa Elena de Uairén [05° 24’ 11’’ N - 61° 16’ 17’’ W]. km 200 carretera El Dorado - Santa Elena de Uairén [1000 m snm;
05° 24’ 16’’ N - 61° 13’ 00’’ W]. km 202 carretera El Dorado - Santa Elena de Uairén, encima del salto, la Gran Sabana / km 202 carre-
tera El Dorado - Santa Elena de Uairén, río Kama (arriba del salto), aproximadamente a 100 km al sur del río Aponguao, la Gran
Sabana / km 202 carretera El Dorado - Santa Elena de Uairén, río Kama (arriba del salto), aproximadamente a 150 km al sur del
río Aponguao, la Gran Sabana / km 202 carretera El Dorado - Santa Elena de Uairén, río Kama, abajo del puente / km 202 carre-
tera El Dorado - Santa Elena de Uairén, salto Kama [1022 m snm; 05° 23’ 10,8’’ N - 61° 12’ 39,71’’ W]. km 218 carretera El Dorado -
Santa Elena de Uairén, el oso [1000 m snm; 05° 14’ 18’’ N - 61° 09’ 13’’ W]. km 234 carretera El Dorado - Santa Elena de Uairén [05°
10’ 48’’ N - 61° 05’ 24’’ W]. km 240 carretera El Dorado - Santa Elena de Uairén [05° 07’ 12’’ N - 61° 06’ 00’’ W]. km 247 carretera El
Dorado - Santa Elena de Uairén, puente sobre el río Yuruaní [872 m snm; 05° 05’ 15’’ N - 61° 06’ 01’’ W]. km 253 carretera El Dorado
- Santa Elena de Uairén [05° 00’ 25’’ N - 61° 08’ 50’’ W]. km 258 carretera El Dorado - Santa Elena de Uairén, entrada a San Ignacio
de Yuruaní [880 m snm; 04° 57’ 49,45’’ N - 61° 07’ 52,1’’ W]. km 300 carretera El Dorado - Santa Elena de Uairén, puente sobre el río
Kukenán [857 m snm; 04° 43’ 27’’ N - 61° 03’ 36’’ W]. km 94 carretera El Dorado - Santa Elena de Uairén [160 m snm; 06° 06’ 47’’ N
- 61° 24’ 28’’ W]. km 96 carretera El Dorado - Santa Elena de Uairén [240 m snm; 06° 06’ 00’’ N - 61° 24’ 03’’ W]. km 98 carretera El
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Dorado - Santa Elena de Uairén, Piedra de la Virgen [390-400 m snm; 06° 05’ 17’’ N - 61° 23’ 50’’ W]. km 99 carretera El Dorado -
Santa Elena de Uairén / km 99 - 110 carretera El Dorado - Santa Elena de Uairén [465-600 m snm; 06° 05’ 09’’ N - 61° 23’ 50’’ W]. La
Laja, carretera El Dorado - Santa Elena de Uairén [500 m snm; 05° 09’ 33’’ N - 61° 08’ 00’’ W]. Río Tuperere II, 52 km al sur del río
Anauaic (antes de la quebrada Pacheco), carretera El Dorado - Santa Elena de Uairén [05° 10’ 19’’ N - 61° 05’ 27’’ W]
Chimantá-tepui
Amurí-tepui, Chimantá XXII [2100 m snm; 05° 08’ 00’’ N - 62° 08’ 00’’ W]. Campamento 1, cerca de la confuencia del río Tirica
con el río Caroní, sector occidental del macizo del Chimantá [400 m snm; 05° 11’ 00’’ N - 62° 26’ 00’’ W]. Campamento 3, sector
occidental del macizo del Chimantá [1200 m snm; 05° 10’ 00’’ N - 62° 20’ 00’’ W]. Chimantá-tepui, a lo largo del río Tirica, debajo
de salto Techine - merú [420 m snm; 05° 08’ 00’’ N - 62° 09’ 00’’ W]. Chimantá-tepui, base pared occidental / Chimantá-tepui,
falda occidental [1600 m snm; 05° 16’ 12’’ N - 62° 19’ 55’’ W]. Chimantá-tepui, cumbre occidental / Chimantá-tepui, falda occi-
dental / Chimantá-tepui, macizo de Chimantá [1900 m snm; 05° 16’ 20’’ N - 62° 17’ 00’’ W]. Chimantá-tepui, cumbre occidental
/ Chimantá-tepui, falda occidental [1800 m snm; 05° 16’ 18’’ N - 62° 17’ 04’’ W]. Chimantá-tepui, cumbre occidental / Chimantá-
tepui, falda occidental [1850 m snm; 05° 16’ 18’’ N - 62° 17’ 10’’ W]. Chimantá-tepui, cumbre occidental / Chimantá-tepui, falda
occidental [2000 m snm; 05° 16’ 50’’ N - 62° 15’ 52’’ W]. Chimantá-tepui, en rocas a lo largo de río Tirica [1900 m snm; 05° 16’ 00’’
N - 62° 14’ 00’’ W]. Chimantá-tepui, falda norte / Chimantá-tepui, falda occidental [500-600 m snm; 05° 18’ 00’’ N - 62° 10’ 00’’
W]. Chimantá-tepui, falda occidental / Chimantá-tepui, macizo de Chimantá [1250-1300 m snm; 05° 10’ 50’’ N - 62° 23’ 00’’ W].
Chimantá-tepui, falda occidental / Chimantá-tepui, macizo de Chimantá [1500 m snm; 05° 10’ 10’’ N - 62° 22’ 00’’ W]. Chimantá-
tepui, falda occidental [1200 m snm; 05° 10’ 50’’ N - 62° 23’ 15’’ W]. Chimantá-tepui, falda occidental [1250 m snm; 05° 10’ 50’’
N - 62° 25’ 00’’ W]. Chimantá-tepui, falda occidental [1350 m snm; 05° 10’ 50’’ N - 62° 22’ 45’’ W]. Chimantá-tepui, falda occidental
[1400 m snm; 05° 10’ 10’’ N - 62° 21’ 50’’ W]. Chimantá-tepui, falda occidental [1450 m snm; 05° 10’ 10’’ N - 62° 22’ 15’’ W]. Chiman-
tá-tepui, falda occidental [430 m snm; 05° 09’ 32’’ N - 62° 26’ 25’’ W]. Chimantá-tepui, falda occidental [500-1400 m snm; 05° 15’
58,01’’ N - 62° 17’ 18,36’’ W]. Chimantá-tepui, falda occidental [700 m snm; 05° 16’ 00’’ N - 62° 17’ 50’’ W]. Chimantá-tepui, falda
occidental [850 m snm; 05° 09’ 30’’ N - 62° 25’ 06’’ W]. Chimantá-tepui, falda occidental [900 m snm; 05° 09’ 28’’ N - 62° 25’ 10’’ W].
Chimantá-tepui, falda occidental, cerca de la confuencia del río Tirica al río Apacará [450 m snm; 05° 09’ 32’’ N - 62° 26’ 20’’ W].
Chimantá-tepui, macizo de Chimantá [05° 09’ 59,25’’ N - 62° 07’ 31,05’’ W]. Chimantá-tepui, macizo de Chimantá [1400 m snm;
05° 10’ 10’’ N - 62° 21’ 56’’ W]. Chimantá-tepui, macizo de Chimantá [2100 m snm; 05° 19’ 07’’ N - 62° 10’ 23’’ W]. Chimantá-tepui,
río Tirica [1900 m snm; 05° 17’ 00’’ N - 62° 12’ 00’’ W]. Chimantá I, altiplanicie centro - occidental del Chimantá-tepui / Chimantá
I, macizo de Chimantá [2030 m snm; 05° 17’ 00’’ N - 62° 09’ 00’’ W]. Chimantá II, base meridional de farallones del Apacará-tepui
[2200 m snm; 05° 20’ 00’’ N - 62° 12’ 00’’ W]. Chimantá III, Acopán-tepui / Chimantá III, noreste del Amurí-tepui / Chimantá III,
vertientes septentrionales superiores del Amurí-tepui [1850-2170 m snm; 05° 10’ 00’’ N - 62° 07’ 00’’ W]. Chimantá IV, macizo de
Chimantá [2400 m snm; 05° 18’ 00’’ N - 62° 03’ 00’’W]. Chimantá IX, altiplanicie sureste del Acopán-tepui / Churí-tepui, macizo de
Chimantá / Churí-tepui, macizo del Chimantá, altiplanicie suroeste [1920-1960 m snm; 05° 11’ 00’’ N - 62° 02’ 00’’ W]. Chimantá
V, altiplanicie meridional de Abacapá-tepui / Chimantá-tepui, cumbre Abacapá-tepui [2200 m snm; 05° 12’ 00’’ N - 62° 19’ 00’’
W]. Chimantá VI, sección septentrional del Abacapá-tepui [2350 m snm; 05° 25’ 00’’ N - 62° 11’ 00’’ W]. Chimantá VII, macizo de
Chimantá / Chimantá VII, sección sureste del Apacará-tepui / sector sureste del Abacapá-tepui [2150 m snm; 05° 19’ 00’’ N - 62°
10’ 00’’ W]. Chimantá VIII, sección centro - sureste del Churí-tepui [2250 m snm; 05° 15’ 00’’ N - 62° 01’ 00’’ W]. Chimantá x, diabasa
en borde occidental del Churí-tepui [1960 m snm; 05° 13’ 00’’ N - 62° 05’ 00’’ W]. Chimantá XI, borde noreste de Amurí-tepui /
Chimantá XI, cornisa sección nor - oriental del Amurí-tepui [2000 m snm; 05° 12’ 00’’ N - 62° 06’ 00’’ W]. Chimantá XII, cornisa
punta sur - sureste de Acopán-tepui [1800 m snm; 05° 10’ 00’’ N - 61° 59’ 00’’ W]. Chimantá XIII, Acopán-tepui / Chimantá XIII,
sección centro - septentrional del Acopán-tepui [1950 m snm; 05° 12’ 00’’ N - 62° 05’ 00’’ W]. Chimantá XIV, valle entre Torono-
tepui y Chimantá-tepui [2100 m snm; 05° 16’ 00’’ N - 62° 09’ 00’’ W]. Chimantá XIX, macizo de Chimantá [2150 m snm; 05° 22’
00’’ N - 62° 08’ 00’’ W]. Chimantá XV, terraza sección sur - oriental del Amurí-tepui [2100 m snm; 05° 08’ 00’’ N - 62° 07’ 00’’ W].
Chimantá XVI, macizo de Chimantá / Chimantá XVI, Apacará-tepui, sección sur / Chimantá XVI, sección sur del Abacapá-tepui
[2100 m snm; 05° 17’ 00’’ N - 62° 16’ 00’’ W]. Chimantá XVII, sección centro - oriental del Abacapá-tepui / Chimantá XVII, macizo
de Chimantá [2150 m snm; 05° 19’ 00’’ N - 62° 12’ 00’’ W]. Chimantá XVIII, porción central del Murey-tepui (Eruoda-tepui) [2600
m snm; 05° 22’ 00’’ N - 62° 05’ 00’’ W]. Chimantá, Torono-tepui / Chimantá-tepui, cima del Torono-tepui [2100 m snm; 05° 12’ 00’’
N - 62° 09’ 00’’ W]. Churí-tepui, macizo de Chimantá [05° 13’ 00’’ N - 62° 02’ 00’’ W]. Cima del Chimantá-tepui [1890 m snm; 05° 10’
00’’ N - 62° 08’ 00’’ W]. Río Abacapá, lado este del Chimantá-tepui [390-660 m snm; 05° 14’ 00’’ N - 62° 12’ 00’’ W]
Chinak - merú
Salto Aponguao / salto Enemoni, después de 30 minutos del salto Chinak - merú [1250 m snm; 05° 34’ 13’’ N - 61° 29’ 09’’ W]
Chirimata
Chirimata / 1 km al sur del desvío hacia Chirimata [1150 m snm; 05° 03’ 00’’ N - 60° 57’ 00’’ W]. Chirimata [05° 02’ 00’’ N - 60° 50’
00’’ W]. Chirimata, 20 km al oeste de Roraima [1000 m snm; 05° 02’ 00’’ N - 60° 57’ 00’’ W]
Chirimata, río
Río Chirimata, la Gran Sabana [05° 01’ 38’’ N - 60° 56’ 54’’ W]
Chivatón
El Chivatón, la Gran Sabana [1400 m snm; 05° 35’ 58’’ N - 61° 39’ 54’’ W]. Hotel Chivatón, Kavanayén, la Gran Sabana [05° 35’ 00’’
N - 61° 29’ 00’’ W]
Churí-tepui
Chimantá IX, altiplanicie sureste del Acopán-tepui / Churí-tepui, macizo de Chimantá / Churí-tepui, macizo del Chimantá, alti-
planicie suroeste [1920-1960 m snm; 05° 11’ 00’’ N - 62° 02’ 00’’ W]. Chimantá VIII, sección centro - sureste del Churí-tepui [2250
m snm; 05° 15’ 00’’ N - 62° 01’ 00’’ W]. Chimantá X, diabasa en borde occidental del Churí tepui [1960 m snm; 05° 13’ 00’’ N - 62°
05’ 00’’ W]. Churí-tepui, macizo de Chimantá [05° 13’ 00’’ N - 62° 02’ 00’’ W]
Churí, campamento alto río
Campamento alto río Churí, valle Karuai [05° 20’ 00’’ N - 61° 59’ 00’’ W]
Churú - merú
Nacientes del río Churú - merú, pozo debajo del salto Ángel, afuente del río Carrao [05° 58’ 03’’ N - 62° 31’ 55’’ W]
Churú - merú, río
Pequeña quebrada vía salto Ángel, río Churú - merú [06° 00’ 30’’ N - 62° 31’ 30’’ W]. Río Churú - merú, cerca del salto Ángel [05°
49’ 00’’ N - 62° 33’ 00’’ W]. Río Churú - merú, estación Canaima Tour, vía salto Ángel [06° 03’ 33’’ N - 62° 35’ 56’’ W]
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A
P
É
N
D
I
C
E
S
Cucurital, río
200 m aguas abajo de la confuencia de los ríos Cucurital y Purumay / río Cucurital, confuencia con el río Purumay [05° 59’ 52’’
N - 62° 43’ 01’’ W]. Albardón en quebrada margen derecha del río Cucurital, aproximadamente 2 km sur de la desembocadura
del río Purumay [05° 54’ 47’’ N - 62° 44’ 08’’ W]. Altiplanicie sur de Cucurital [1050 m snm; 05° 43’ 00’’ N - 62° 50’ 00’’ W]. Bana (ar-
bustal) margen izquierda del río Cucurital [420 m snm; 05° 58’ 18’’ N - 62° 46’ 29’’ W]. Banco de punta en margen derecha del río
Cucurital, 4 km sur de la desembocadura del río Purumay [400 m snm; 05° 53’ 49’’ N - 62° 43’ 22’’ W]. Bosque alto - medio, adya-
cente a la primera escarpa del Auyán-tepui, cuenca alta del río Cucurital / sabana aledaña al bosque, en camineria al Auyán-
tepui, cuenca alta del río Cucurital / bosque aledaño al río Ataperé, en campamento base, cuenca alta del río Cucurital [1046
m snm; 05° 42’ 34’’ N - 62° 32’ 43’’ W]. Bosque de galería del río Cucurital, aproximadamente 1 km aguas abajo [05° 55’ 2,8’’ N - 62°
44’ 59,6’’ W]. Bosque en camineria al Auyán-tepui, cuenca alta río Cucurital [1046 m snm; 05° 42’ 37’’ N - 62° 32’ 33’’ W]. Bosque
en la confuencia entre los ríos Cucurital y Purumay / campamento Purumay, margen derecha del río Purumay, 300 m aguas
arriba de su confuencia con el río Cucurital [420 m snm; 05° 54’ 36’’ N - 62° 44’ 37’’ W]. Bosque en margen derecha del río Cucu-
rital, aproximadamente 1550 m desde la orilla del caño Orowapa [450 m snm; 05° 43’ 22’’ N - 61° 30’ 00’’ W]. Bosque en margen
derecha del río Cucurital, aproximadamente 3 km aguas abajo de su confuencia con el río Purumay (parcela mastozoología)
[05° 59’ 00’’ N - 62° 44’ 05’’ W]. Bosque en margen derecha del río Cucurital, entre confuencia con el río Wareipita y el raudal
Wareipa / bosque en margen derecha del río Cucurital, entre río Wareipita y raudal Wareipa [350-400 m snm; 06° 00’ 36’’ N - 62°
47’ 27’’ W]. Bosque en margen izquierda del río Cucurital, frente a la desembocadura de río Wareipita / bosque en margen iz-
quierda del río Cucurital, frente a la desembocadura del río Wareipita, vía sabana raudales [06° 00’ 35’’ N - 62° 47’ 21’’ W]. Cañito
afuente del río Cucurital [06° 02’ 2,2’’ N - 62° 48’ 6,2’’ W]. Caño - morichal en la sabana, margen izquierda del río Cucurital, Warei-
pa [390 m snm; 06° 03’ 48’’ N - 62° 49’ 42’’ W]. Caño en margen derecha del río Cucurital, 2 km sureste de la desembocadura del
río Purumay [400 m snm; 05° 54’ 49’’ N - 62° 43’ 27’’ W]. Caño en margen izquierda del río Cucurital, 4 km noreste de la desem-
bocadura del río Purumay [400 m snm; 05° 56’ 19’’ N - 62° 44’ 43’’ W]. Caño intermitente en margen derecha del río Cucurital,
aproximadamente 5 km sur de la desembocadura del río Purumay [400 m snm; 05° 53’ 49’’ N - 62° 43’ 08’’ W]. Caño Ourowopa,
afuente margen derecha del río Cucurital, aproximadamente 1.5 km este de la desembocadura del río Purumay / caño Orowo-
pa, cerca de la confuencia con el río Cucurital / bosque en margen derecha del río Cucurital, aproximadamente 500 m aguas
abajo de su confuencia con el río Purumay (campamento ornitólogos) / margen izquierda del río Cucurital, 500 m aguas
abajo de su confuencia con el río Purumay (playa entrada pica de ornitología) [420 m snm; 05° 55’ 03’’ N - 62° 45’ 00’’ W]. Caño
Ourowopa, afuente margen derecho del río Cucurital, brazo margen izquierdo / caño Ourowopa, afuente margen derecho
del río Cucurital, cauce principal / caño Ourowopa, afuente margen derecho del río Cucurital [420 m snm; 05° 54’ 39’’ N - 62°
44’ 23’’ W]. Caño sin nombre, afuente del río Cucurital [06° 09’ 32,91’’ N - 62° 51’ 23,78’’ W]. Cauce principal del río Cucurital [355
m snm; 06° 00’ 46’’ N - 62° 47’ 37’’ W]. Cauce principal del río Cucurital, Wareipa / quebrada margen izquierda del río Cucurital,
Wareipa [355 m snm; 06° 00’ 36’’ N - 62° 47’ 15’’ W]. Conuco en el bosque en margen izquierda del río Cucurital [06° 00’ 31,3’’ N
- 62° 47’ 15’’ W]. Cucurital, frente a San Salvador de Paul [450 m snm; 06° 02’ 00’’ N - 62° 48’ 00’’ W]. Desembocadura del caño Tupí
en el río Cucurital, aproximadamente 1 km sur de la desembocadura del río Purumay [05° 54’ 28’’ N - 62° 44’ 12’’ W]. Desembo-
cadura del caño Tupí en el río Cucurital, aproximadamente 1 km sur de la desembocadura del río Purumay [05° 54’ 28’’ N - 62°
44’ 42’’ W]. Laguna 1 (ikuiu), margen derecho del río Cucurital, aguas abajo de la confuencia con el río Purumay [05° 56’ 59’’ N
- 62° 44’ 27’’W]. Laguna 2, margen derecho del río Cucurital, aguas abajo de la confuencia con el río Purumay [05° 56’ 18’’ N - 62°
44’ 25’’ W]. Laguna 3, margen derecho del río Cucurital, aguas abajo de la confuencia con el río Purumay [05° 56’ 18’’ N - 62° 44’
33’’ W]. Laguna de morichal en la sabana, margen izquierda del río Purumay / laguna - morichales en sabana, margen izquierdo
río Purumay / sabana en el camino al salto Purumay - vena, en la loma de mayor altura [420 m snm; 05° 55’ 00’’ N - 62° 43’ 49’’
W]. Laguna en sabana al lado de morichal afuente del río Purumay [05° 54’ 11’’ N - 62° 44’ 53’’ W]. Laguna marginal del río Cu-
curital (3), margen derecha [05° 56’ 18’’ N - 62° 44’ 34’’ W]. Margen izquierda del río Cucurital, raudal Wareipa [390 m snm; 06° 00’
32’’ N - 62° 47’ 20’’ W]. Morichal a la margen derecha del río Cucurital [06° 03’ 9,2’’ N - 62° 49’ 4,8’’ W]. Morichal en sabana del
margen izquierda del río Purumay, a 1 km noroeste del río Cucurital [400 m snm; 05° 54’ 33’’ N - 62° 49’ 49’’ W]. Morichal Kuaiba,
afuente del río Cucurital [320 m snm; 06° 02’ 03’’ N - 62° 48’ 05’’ W]. Morichal Kuaiba, afuente del río Cucurital, margen derecho
[320 m snm; 06° 02’ 49’’ N - 62° 48’ 05’’ W]. Morichal Kuaiba, curso bajo del río Cucurital [320 m snm; 06° 02’ 03’’ N - 62° 48’ 06’’ W].
Morichal Pakupai, afuente margen izquierdo del río Cucurital [05° 55’ 38’’ N - 62° 44’ 51’’ W]. Morichal Saropa, afuente del río
Cucurital (cuenca baja), margen izquierdo [06° 02’ 6,3’’ N - 62° 49’ 05’’ W]. Morichal, afuente del río Cucurital (cuenca baja),
margen izquierdo [06° 02’ 9,4’’ N - 62° 49’ 58’’ W]. Pequeño caño afuente del río Cucurital, entre el morichal Kuaiba y el raudal
Wareipa / pequeño afuente del río Cucurital, cuenca baja [06° 00’ 32,2’’ N - 62° 47’ 15’’ W]. Pica entre Wareipa y cerro Kawitüpü,
en conuco de Tirso Franco / Karuipa, transecta entre campamento base y Kawitüpü, margen izquierda del río Cucurital / her-
bazal inundado en cerro Kawitüpü, cerca de la mina de Tirso Franco / barra cerca de la mina de Tirso Franco, cerro Kawitüpü /
parcela de bosque a unos 600 m del conuco de Tirso Franco, en pica Wareipa - Karuipa / bosque en margen izquierda del río
Cucurital (transecta campamento base - conuco de Tirso Franco) [350-385 m snm; 05° 59’ 46’’ N - 62° 48’ 21’’ W]. Purumay - vena,
salto del río Purumay, afuente del río Cucurital / río Purumay, afuente margen izquierdo del río Cucurital, bajo el salto [430 m
snm; 05° 52’ 48’’ N - 62° 45’ 22’’ W]. Quebrada Ataperé, 1 km de su confuencia con el Cucurital [930 m snm; 05° 43’ 30’’ N - 62° 34’
55’’ W]. Quebrada Ataperé, campamento base en cuenca alta del río Cucurital [950-970 m snm; 05° 45’ 00’’ N - 62° 32’ 00’’ W].
Quebrada en borde sabana - arbustal, camino desde campamento hacia confuencia del Ataperé y Cucurital [978 m snm; 05°
42’ 58’’ N - 62° 33’ 52’’ W]. Quebrada en la montaña, afuente del río Cucurital, Wareipa [06° 00’ 41’’ N - 62° 47’ 23’’ W]. Quebrada
Inepa, afuente del margen izquierdo del río Cucurital [06° 00’ 10,5’’ N - 62° 47’ 15,9’’ W]. Quebrada Kapauripa, afuente del Pie-
kuipa, que a su vez es afuente del río Purumay [05° 54’ 46’’ N - 62° 45’ 57’’ W]. Quebrada Kapauripa, afuente del Piekuipa, que a
su vez es afuente del río Purumay [410 m snm; 05° 54’ 46’’ N - 62° 45’ 37’’ W]. Quebrada Manakapa, afuente del río Cucurital,
margen izquierdo [06° 03’ 04’’ N - 62° 49’ 02’’ W]. Quebrada Manakapa, afuente del río Cucurital, margen izquierdo [06° 03’ 30’’ N
- 62° 49’ 34’’ W]. Quebrada Paria, afuente del río Cucurital, margen izquierdo [06° 02’ 22’’ N - 62° 48’ 07’’ W]. Quebrada Paria,
afuente margen derecha del río Cucurital [06° 02’ 22’’ N - 62° 48’ 6,2’’ W]. Quebrada Rutapá, sector Ataperé, río Cucurital, afuen-
te río Caroní [100 m snm; 05° 42’ 30’’ N - 62° 33’ 32’’ W]. Quebrada Tupí, afuente del río Cucurital [400 m snm; 05° 54’ 23’’ N - 62°
44’ 11’’ W]. Quebrada Tupí, afuente margen derecho del río Cucurital [05° 54’ 14’’ N - 62° 44’ 11’’ W]. Quebrada Urumba, cuenca
alta del río Cucurital, camino hacia el Auyán-tepui [1046 m snm; 05° 42’ 43’’ N - 62° 32’ 31’’ W]. Raudal Wareipa (Araurii), río Cu-
curital / río Cucurital, cerca del campamento base en el raudal Wareipa / bosque cerca del campamento base, río Cucurital
frente al raudal Wareipa / río Cucurital, frente al raudal Wareipa / río Cucurital, raudal Wareipa / bosque cerca del raudal Warei-
pita, margen izquierda del río Cucurital / bosque en margen del río Wareipita, afuente del río Cucurital [380-390 m snm; 06°
02’ 19’’ N - 62° 48’ 42’’ W]. Río Cucurital (Avak) Wareipa / río Cucurital, raudal Wareipa / río Cucurital, fondo del cauce, margen
izquierdo [06° 00’ 52’’ N - 62° 47’ 42’’ W]. Río Cucurital, aguas abajo de su confuencia con el río Purumay / río Cucurital, afuente
del río Caroní [05° 54’ 59’’ N - 62° 44’ 37’’ W]. Río Cucurital, aguas abajo de su confuencia con el río Purumay [05° 54’ 59’’ N - 62°
44’ 37’’ W]. Río Cucurital, aguas arriba de confuencia con el río Purumay [375-380 m snm; 05° 55’ 00’’ N - 62° 44’ 00’’ W]. Río Cu-
curital, aguas arriba de su confuencia con el río Purumay [445 m snm; 05° 59’ 39’’ N - 62° 44’ 23’’ W]. Río Cucurital, aguas arriba
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de su confuencia con el río Purumay, frente al cuarto caño, margen derecha / curso medio del río Cucurital, de 1 - 2 km aguas
arriba de su confuencia con el río Purumay [420 m snm; 05° 54’ 21’’ N - 62° 43’ 35’’ W]. Río Cucurital, aguas arriba de su confuen-
cia con el río Purumay, frente al tercer caño margen derecha [05° 54’ 26’’ N - 62° 44’ 27’’ W]. Río Cucurital, aproximadamente 250
m del punto de mallas n3 de mastozoólogos [05° 54’ 15’’ N - 62° 43’ 51’’ W]. Río Cucurital, aproximadamente 600 m aguas arriba
de la confuencia con el río Purumay / río Cucurital, cauce principal, boca caño margen derecho / río Cucurital, cauce principal,
boca caño margen izquierdo [06° 01’ 18’’ N - 62° 48’ 11’’ W]. Río Cucurital, boca quebrada Manakapa [360 m snm; 06° 02’ 10’’ N -
62° 48’ 32’’ W]. Río Cucurital, cauce principal [06° 01’ 06’’ N - 62° 47’ 05’’ W]. Río Cucurital, cauce principal, boca caño margen iz-
quierdo [06° 01’ 48’’ N - 62° 48’ 11’’ W]. Río Cucurital, cauce principal, frente al caño, margen derecho / río Cucurital, cauce prin-
cipal, frente al caño [06° 01’ 44’’ N - 62° 48’ 07’’ W]. Río Cucurital, cauce principal, margen derecho del raudal Averano [06° 02’ 19’’
N - 62° 48’ 44’’ W]. Río Cucurital, cauce principal, margen derecho, frente a la laguna [06° 04’ 03’’ N - 62° 49’ 47’’ W]. Río Cucurital,
cauce principal, margen izquierdo del raudal Averano [06° 02’ 19,7’’ N - 62° 48’ 44,1’’ W]. Río Cucurital, entre confuencia con el
río Wareipita y el raudal Wareipa / margen izquierda del río Cucurital, entre el río Wareipita y el raudal Wareipa / campamento
Wareipa, entre confuencia del río Wareipita con raudal Wareipa, río Cucurital / bosque en margen izquierda del río Cucurital,
entre el río Wareipita y el raudal Wareipa / campamento base, entre confuencia con el río Wareipita y el raudal Wareipa, río
Cucurital / campamento base, frente al raudal Wareipa, río Cucurital / campamento base del río Cucurital, frente al raudal
Wareipa / bosque al lado del campamento base, frente al raudal Wareipa, río Cucurital / río Cucurital, frente al campamento
Wareipa, primeros raudales / orilla del río Cucurital, frente al raudal Wareipa / margen izquierda del río Cucurital, frente al raudal
Wareipa / sabana en margen izquierda del río Cucurital, antes del raudal Wareipa / sabana aguas arriba (izquierda) de la des-
embocadura del río Wareipita [360-390 m snm; 06° 00’ 32’’ N - 62° 47’ 15’’ W]. Río Cucurital, entre el morichal Kuaiba y el raudal
Wareipa [360 m snm; 06° 02’ 3,2’’ N - 62° 48’ 3,7’’ W]. Río Cucurital, playas Wareipa [06° 00’ 52’’ N - 62° 04’ 42’’ W]. Río Piekuipa,
afuente del río Purumay, raudales en parte media del salto [05° 54’ 23’’ N - 62° 45’ 43’’ W]. Río Wareipita, afuente del río Cucuri-
tal, brazo marginal en margen derecha / río Wareipita, afuente del río Cucurital / poza del río Wareipita, afuente del río Cucu-
rital / poza del río Wareipita, aproximadamente 100 m aguas arriba de la desembocadura del río Cucurital / río watoparu,
afuente del río Cucurital, margen izquierdo [390-400 m snm; 06° 00’ 31’’ N - 62° 47’ 01’’ W]. Río Wareipita, afuente del río Cucu-
rital, cauce principal, raudales [06° 00’ 31’’ N - 62° 47’ 31’’ W]. Río Wareipita, afuente margen izquierda del río Cucurital, Wareipa
/ quebrada Tapi - tapipa, cerro Kauritupu, afuente del margen izquierdo del río Cucurital / río Wareipita, afuente margen de-
recha del río Cucurital, Wareipa / brazos marginales del río Wareipita, Wareipa / río Wareipita, brazos marginales, Wareipa [390
m snm; 06° 00’ 32’’ N - 62° 46’ 52’’ W]. Sabanas en desembocadura del río Cucurital / sabanas en margen izquierda del río Cucu-
rital, aguas abajo de su confuencia con el río Purumay [320 m snm; 06° 00’ 11’’ N - 62° 47’ 46’’ W]. Trocha en selva, camino a
cascada grande (Purumay - vena) del río Purumay a 45 minutos del campamento base en Purumay / bosque a 15 minutos de
Purumay - vena, en pica hacia la cascada / bosque a 20 minutos de Purumay – vená, en pica hacia la cascada / quebrada en
pica Purumay - vena, a 15 minutos de la cascada [460 m snm; 05° 44’ 00’’ N - 62° 37’ 00’’ W]
Danto, salto El
km 119 carretera El Dorado - Santa Elena de Uairén, salto El Danto / km 120 carretera El Dorado - Santa Elena de Uairén, salto
El Danto [1160 m snm; 05° 57’ 44’’ N - 61° 23’ 45’’ W]
Diablo, caño del
Cumbre cerro de La Luna, cerca de boca del cañón del diablo del Auyán-tepui [06° 06’ 7,45’’ N - 62° 32’ 8,83’’ W]
Enamorados, pozo de los
Pozo de los enamorados, quebrada afuente margen derecha del río Carrao [06° 06’ 12’’ N - 62° 41’ 54’’ W]
Enemoni, salto
Salto Aponguao / salto Enemoni, después de 30 minutos del salto Chinak - merú [1250 m snm; 05° 34’ 13’’ N - 61° 29’ 09’’ W]
Escuela, quebrada La
Lagunas de préstamo y quebrada la escuela, La Escalera [1340 m snm; 05° 59’ 00’’ N - 61° 24’ 00’’ W]
Esquetuba, quebrada
Quebrada Esquetuba, valle Karuai [860 m snm; 05° 17’ 00’’ N - 61° 55’ 00’’ W]
Estefania, quebrada
La Escalera, quebrada de Estefania [1360 m snm; 05° 59’ 00’’ N - 61° 27’ 00’’ W]
Guayaraca
Auyán-tepui, Guayaraca / cerro Guayaraca, Auyán-tepui / Guayaraca, Auyán-tepui [1020-1100 m snm; 05° 40’ 00’’ N - 62° 30’ 00’’
W]. Caminata I, salto Aicha / caminata uno, salto Aicha / salto Aicha, bajada 2 / salto Aicha, Guayaraca [500-1100 m snm; 05° 38’
00’’ N - 62° 31’ 00’’ W]. Guayaraca, Auyán-tepui [950 m snm; 05° 42’ 00’’ N - 62° 31’ 00’’ W]. Guayaraca, Auyán-tepui [950 m snm; 05°
42’ 00’’ N - 62° 41’ 00’’ W]. Pie de la roca caminata 1, Auyán-tepui [500 m snm; 05° 42’ 00’’ N - 62° 29’ 00’’ W]. Sabanas de Guayaraca
[900 m snm; 05° 41’ 00’’ N - 62° 35’ 00’’ W]. Uruyén a Guayaraca, Auyán-tepui [480 m snm; 05° 37’ 21,36’’ N - 62° 29’ 58,49’’ W].
Uruyén a Guayaraca, Auyán-tepui [480 m snm; 05° 38’ 00’’ N - 62° 30’ 00’’ W]
Guayaraca, río
Río Guayaraca, al sur del Auyán-tepui [980 m snm; 05° 41’ 30’’ N - 62° 30’ 40’’ W]
Iboribó, cacerío
A 300 m del caserio (liwo - riwo) iboribo [1230 m snm; 05° 35’ 46’’ N - 61° 29’ 40’’ W]
Icabarú
Confuencia del río Icabarú y el río Caroní [460 m snm; 04° 45’ 00’’ N - 62° 15’ 00’’ W]. Río Caroní, aguas abajo de la desemboca-
dura del río Icabarú [400 m snm; 04° 44’ 00’’ N - 62° 17’ 00’’ W]
Ignacio, río San
San Ignacio de Yuruaní (bosque) / San Ignacio de Yuruaní / aeropuerto de San Ignacio de Yuruaní / alrededores de San Ignacio
de Yuruaní / río San Ignacio, al lado de alcabala de San Ignacio de Yuruaní, la Gran Sabana [830-950 m snm; 05° 01’ 00’’ N - 61°
10’ 00’’ W]
Inepa, quebrada
Quebrada Inepa, afuente del margen izquierdo del río Cucurital [06° 00’ 10,5’’ N - 62° 47’ 15,9’’ W]
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Itebe-tepui
Itebe-tepui, río Caroní [700 m snm; 04° 45’ 00’’ N - 62° 16’ 00’’ W]
Iwoken
Iwoken [05° 00’ 00’’ N - 61° 11’ 00’’ W]
Jardín, El
El Jardín, entre Parupa y Kavanayén, la Gran Sabana [1350 m snm; 05° 42’ 00’’ N - 61° 44’ 00’’ W]
Jaspe, quebrada de
Quebrada de Jaspe (kako - parú), en la parte de arriba de la toma de agua [04° 54’ 36’’ N - 61° 05’ 16’’ W]. Quebrada de Jaspe
[1000 m snm; 04° 55’ 00’’ N - 61° 05’ 00’’ W]. Quebrada de Jaspe [890 m snm; 04° 54’ 30’’ N - 61° 05’ 30’’ W]. Río Kako - parú I, entre
Santa Elena de Uairén y San Ignacio de Yuruaní, la Gran Sabana / río Kako - parú, aproximadamente 32 km al sur del río Yuruaní,
carretera San Ignacio de Yuruaní - Santa Elena de Uairén, la Gran Sabana [04° 51’ 00’’ N - 61° 06’ 00’’ W]
Kaimoran
Kamoirán [05° 35’ 00’’ N - 61° 23’ 00’’ W]
Kama, río
km 198 carretera El Dorado - Santa Elena de Uairén, río Kama [05° 24’ 57’’ N - 61° 13’ 38’’ W]. km 202 carretera El Dorado - Santa
Elena de Uairén, encima del salto, la Gran Sabana / km 202 carretera El Dorado - Santa Elena de Uairén, río Kama (arriba del
salto), aproximadamente a 100 km al sur del río Aponguao, la Gran Sabana / km 202 carretera El Dorado - Santa Elena de
Uairén, río Kama (arriba del salto), aproximadamente a 150 km al sur del río Aponguao, la Gran Sabana / km 202 carretera El
Dorado - Santa Elena de Uairén, río Kama, abajo del puente / km 202 carretera El Dorado - Santa Elena de Uairén, salto Kama
[1022 m snm; 05° 23’ 10,8’’ N - 61° 12’ 39,71’’ W]. Quebrada a 37 km al sur del río Anauaic, entre Kama y Yuruaní [05° 08’ 52’’ N - 61°
08’ 10’’ W]. Quebrada entre el río Tuperere I y Kama [05° 21’ 14’’ N - 61° 12’ 04’’ W]. Río Anauaic, entre el Kama y Aponguao [980
m snm; 05° 17’ 00’’ N - 61° 21’ 00’’ W]. Río Tuperere I, entre el río Yuruaní y Kama [05° 18’ 42’’ N - 61° 09’ 21’’ W]
Kama, salto
Caño en puente, aproximadamente 15 km al sur del salto Kama [05° 16’ 15,14’’ N - 61° 08’ 22,51’’ W]
Kamarata, misión
Misión de Kamarata [05° 44’ 49,7’’ N - 62° 20’ 18’’ W]
Kamarcawarai-tepui
Kamarcawarai-tepui, Los Testigos [2350 m snm; 05° 53’ 00’’ N - 61° 59’ 00’’ W]
Kamoirán, rápidos de
km 134 carretera El Dorado - Santa Elena de Uairén, entre el río Tarota y los rápidos de Kamoirán / km 134 carretera El Dorado
- Santa Elena de Uairén, en pica / km 134 carretera El Dorado - Santa Elena de Uairén [1320-1350 m snm; 05° 52’ 00’’ N - 61° 27’
00’’ W]
Kamoirán, río
Después del río Kamoirán, al lado de la carretera [05° 36’ 07’’ N - 61° 21’ 41’’ W]. km 161 carretera El Dorado - Santa Elena de
Uairén, entrada a la cuenca del río Kamoirán [1348 m snm; 05° 42’ 29,19’’ N - 61° 22’ 22,02’’W]. km 172 carretera El Dorado - Santa
Elena de Uairén, 30 m antes de llegar al puente sobre el río Kamoirán [1166 m snm; 05° 36’ 53’’ N - 61° 21’ 40’’ W]. Quebrada
Aropan, entre el río Anauaic y Kamoirán [1000 m snm; 05° 18’ 00’’ N - 61° 20’ 00’’ W]
Kamoirán, San Rafael de
Después de la población de San Rafael de Kamoirán [05° 36’ 00’’ N - 61° 23’ 00’’ W]. km 171 carretera El Dorado - Santa Elena de
Uairén, al frente del asentamiento turistico de San Rafael de Kamoirán [1170 m snm; 05° 37’ 03’’ N - 61° 21’ 49’’ W]. San Rafael de
Kamoirán, la Gran Sabana [05° 36’ 50’’ N - 61° 23’ 11’’ W]
Kapauripa, quebrada
Quebrada Kapauripa, afuente del Piekuipa, que a su vez es afuente del río Purumay [05° 54’ 46’’ N - 62° 45’ 57’’ W]. Quebrada
Kapauripa, afuente del Piekuipa, que a su vez es afuente del río Purumay [410 m snm; 05° 54’ 46’’ N - 62° 45’ 37’’ W]
Karomata, río
Río Karomata, al lado de Yuruaní [1000 m snm; 05° 06’ 00’’ N - 61° 07’ 00’’ W]
Karuai, río
Bosque a orillas del río Karuai / laguna en bosque frente al campamento base del río Karuai / campamento base en el río Ka-
ruai, la Gran Sabana / quebradita afuente del río Karuai, la Gran Sabana / sabana adyacente al río Karuai, la Gran Sabana / 100
m aguas abajo del salto Karuai / aproximadamente 80 m aguas abajo del salto Karuai, la Gran Sabana / caño en herradura del
río Karuai, aproximadamente 150 m aguas abajo del salto Karuai, la Gran Sabana / orilla rocosa del río Karuai / río Karuai, aproxi-
madamente a 30 m del salto Karuai, la Gran Sabana / carretera Kavanayén, salto Karuai, la Gran Sabana [900 m snm; 05° 41’
00’’ N - 61° 52’ 00’’ W]. Campamento alto río Churí, valle Karuai [05° 20’ 00’’ N - 61° 59’ 00’’ W]. Campamento río Kune valle Karuai
[860 m snm; 05° 11’ 00’’ N - 61° 54’ 00’’ W]. Quebrada afuente del río Karuai, aproximadamente 10 km al sso de Kavanayén [1300
m snm; 05° 32’ 00’’ N - 61° 57’ 00’’ W]. Quebrada Esquetuba, valle Karuai [860 m snm; 05° 17’ 00’’ N - 61° 55’ 00’’ W]. Quebradita
afuente del río Karuai, la Gran Sabana [900 m snm; 05° 41’ 00’’ N - 61° 42’ 00’’ W]. Río Karuai, Ptari-tepui, falda suroeste / Ptari-
tepui, falda suroeste / Ptari-tepui [1000-2200 m snm; 05° 41’ 29,91’’ N - 61° 51’ 16,24’’ W]. Río Karuai, Ptari-tepui, falda suroeste
[1000 m snm; 05° 35’ 00’’ N - 61° 56’ 00’’ W]
Karuai, salto
Bosque a orillas del río Karuai / laguna en bosque frente al campamento base del río Karuai / campamento base en el río Karuai,
la Gran Sabana / quebradita afuente del río Karuai, la Gran Sabana / sabana adyacente al río Karuai, la Gran Sabana / 100 m aguas
abajo del salto Karuai / aproximadamente 80 m aguas abajo del salto Karuai, la Gran Sabana / caño en herradura del río Karuai,
aproximadamente 150 m aguas abajo del salto Karuai, la Gran Sabana / orilla rocosa del río Karuai / río Karuai, aproximadamente a
30 m del salto Karuai, la Gran Sabana / carretera Kavanayén, salto Karuai, la Gran Sabana [900 m snm; 05° 41’ 00’’ N - 61° 52’ 00’’ W].
Salto Karuai, 19 km al suroeste de Kavanayén, la Gran Sabana [05° 41’ 30’’ N - 61° 51’ 40’’W]. Salto Karuai, a 19 km de Kavanayén [950
m snm; 05° 39’ 31,44’’ N - 61° 50’ 48,18’’ W]. Salto Karuai, a 19 km de Kavanayén [950 m snm; 05° 40’ 00’’ N - 61° 50’ 00’’ W]
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Karuipa
Pica entre Wareipa y cerro Kawitüpü, en conuco de Tirso Franco / karuipa, transecta entre campamento base y Kawitüpü,
margen izquierda del río Cucurital / herbazal inundado en cerro Kawitüpü, cerca de la mina de Tirso Franco / barra cerca de la
mina de Tirso Franco, cerro Kawitüpü / parcela de bosque a unos 600 m del conuco de Tirso Franco, en pica Wareipa - Karuipa
/ bosque en margen izquierda del río Cucurital (transecta campamento base - conuco de Tirso Franco) [350-385 m snm; 05°
59’ 46’’ N - 62° 48’ 21’’ W]
Kavanayén, misión
3 km al norte del desvío hacia Kavanayén, carretera El Dorado - Santa Elena de Uairén [1300 m snm; 05° 49’ 00’’ N - 61° 26’ 00’’W].
30 km al oeste de Kavanayén vía aérea [05° 27’ 00’’ N - 61° 41’ 00’’ W]. A 30 km al noreste de Kavanayén [1300 m snm; 05° 46’ 00’’
N - 61° 38’ 00’’ W]. Camino hacia Kavanayén, la Gran Sabana [05° 35’ 00’’ N - 61° 44’ 00’’ W]. Caño a 41 km de la vía a Kavanayén,
en el km 133, la Gran Sabana [05° 36’ 00’’ N - 61° 42’ 00’’ W]. El Jardín, entre Parupa y Kavanayén, la Gran Sabana [1350 m snm;
05° 42’ 00’’ N - 61° 44’ 00’’ W]. Hotel Chivaton, Kavanayén, la Gran Sabana [05° 35’ 00’’ N - 61° 29’ 00’’ W]. Kavanayén, 12.5 km al sur
[05° 28’ 00’’ N - 61° 52’ 00’’ W]. Kavanayén, 15 km al sur de la misión [05° 27’ 00’’ N - 61° 53’ 00’’ W]. Kavanayén, 5 km al norte [05°
38’ 00’’ N - 61° 53’ 00’’ W]. km 45 carretera Luepa - Kavanayén [1200 m snm; 05° 40’ 00’’ N - 61° 33’ 00’’ W]. Misión de Kavanayén,
la Gran Sabana [1230 m snm; 05° 35’ 09’’ N - 61° 45’ 02’’ W]. Misión de Kavanayén, la Gran Sabana [1230 m snm; 05° 36’ 00’’ N
- 61° 44’ 00’’ W]. Ptari-tepui, Misión de Kavanayén [1200-1260 m snm; 05° 36’ 6,99’’ N - 61° 44’ 14,84’’ W]. Ptari-tepui, Misión de
Kavanayén [800-1260 m snm; 05° 43’ 2,9’’ N - 61° 51’ 22,62’’ W]. Quebrada afuente del río Karuai, aproximadamente 10 km al sso
de Kavanayén [1300 m snm; 05° 32’ 00’’ N - 61° 57’ 00’’ W]. Salto Karuai, 19 km al suroeste de Kavanayén, la Gran Sabana [05° 41’
30’’ N - 61° 51’ 40’’ W]. Salto Karuai, a 19 km de Kavanayén [950 m snm; 05° 39’ 31,44’’ N - 61° 50’ 48,18’’ W]. Salto Karuai, a 19 km
de Kavanayén [950 m snm; 05° 40’ 00’’ N - 61° 50’ 00’’ W]. Santa teresita de Kavanayén [1260 m snm; 05° 35’ 05’’ N - 61° 41’ 55’’ W].
Santa Teresita de Kavanayén [1260 m snm; 05° 35’ 05’’ N - 61° 42’ 46,7’’ W]
Kawitüpü, cerro
Pica entre Wareipa y cerro Kawitüpü, en conuco de Tirso Franco / Karuipa, transecta entre campamento base y Kawitüpü,
margen izquierda del río Cucurital / herbazal inundado en cerro Kawitüpü, cerca de la mina de Tirso Franco / barra cerca de la
mina de Tirso Franco, cerro Kawitüpü / parcela de bosque a unos 600 m del conuco de Tirso Franco, en pica Wareipa - Karuipa
/ bosque en margen izquierda del río Cucurital (transecta campamento base - conuco de Tirso Franco) [350-385 m snm; 05°
59’ 46’’ N - 62° 48’ 21’’ W]
Kuaiba, morichal
Morichal Kuaiba, afuente del río Cucurital [320 m snm; 06° 02’ 03’’ N - 62° 48’ 05’’ W]. Morichal Kuaiba, afuente del río Cucurital,
margen derecho [320 m snm; 06° 02’ 49’’ N - 62° 48’ 05’’ W]. Morichal Kuaiba, curso bajo del río Cucurital [320 m snm; 06° 02’ 03’’
N - 62° 48’ 06’’ W]. Pequeño caño afuente del río Cucurital, entre el morichal Kuaiba y el raudal Wareipa / pequeño afuente
del río Cucurital, cuenca baja [06° 00’ 32,2’’ N - 62° 47’ 15’’ W]. Río Cucurital, entre el morichal Kuaiba y el raudal Wareipa [360 m
snm; 06° 02’ 3,2’’ N - 62° 48’ 3,7’’ W]
Kukenán-tepui
Cerro Kukenán I [05° 15’ 59’’ N - 60° 48’ 00’’ W]. Cerro Kukenán II, punto sur [2700 m snm; 05° 11’ 00’’ N - 60° 49’ 18,93’’ W]. Cima del
cerro Kukenán [2500-2600 m snm; 05° 14’ 00’’ N - 60° 50’ 00’’ W]. Kukenán-tepui / río Capay, Kukenán-tepui [1600-2780 m snm;
05° 13’ 38’’ N - 60° 51’ 50’’ W]. Kukenán-tepui [1600 m snm; 05° 14’ 2,31’’ N - 60° 53’ 21,48’’ W]. Quebrada en margen izquierda del
río Kukenán (cabeceras), base del Kukenán-tepui, la Gran Sabana [05° 10’ 00’’ N - 60° 51’ 00’’ W]
Kukenán, río
Afuente del río Kukenán, sendero hacia la base del Roraima-tepui [970 m snm; 05° 09’ 00’’ N - 60° 48’ 00’’ W]. Cabeceras del río
Kukenán [05° 06’ 00’’ N - 60° 49’ 00’’ W]. Confuencia de los ríos Kukenán y Yuruaní, Kanagapi - kapu [800 m snm; 04° 58’ 00’’ N - 61°
14’ 20’’ W]. Interfuvio ríos Kukenán y Arabopó [1250 m snm; 04° 53’ 00’’ N - 60° 46’ 00’’ W]. km 300 carretera El Dorado - Santa Elena
de Uairén, puente sobre el río Kukenán [857 m snm; 04° 43’ 27’’ N - 61° 03’ 36’’ W]. Laguna de rebalse en unión de los ríos Yuruaní
y Kukenán / laguna cerca de la chalana del río Kukenán [04° 58’ 00’’ N - 61° 15’ 00’’ W]. Laguna marginal del río Kukenán [1050 m
snm; 04° 43’ 00’’ N - 61° 03’ 00’’ W]. Maipata, cerca de Pratawaga, río Kukenán [900 m snm; 04° 57’ 00’’ N - 61° 26’ 00’’ W]. Pratawaga,
río Kukenán / río Kukenán, aguas abajo de Pratawaga [900 m snm; 04° 55’ 51’’ N - 61° 24’ 00’’ W]. Primera quebrada al noroeste del
campamento base del Roraima-tepui afuente del río Kukenán, la Gran Sabana / primera quebrada al norte del campamento
base, Roraima-tepui [05° 09’ 00’’ N - 60° 45’ 00’’ W]. Quebrada en margen izquierda del río Kukenán (cabeceras), base del Kukenán-
tepui, la Gran Sabana [05° 10’ 00’’ N - 60° 51’ 00’’W]. Quebrada norte, adyacente al campamento base Roraima-tepui, la Gran Sabana
/ quebrada en margen derecha del río Kukenán (cabeceras), base del Roraima-tepui, la Gran Sabana [05° 10’ 00’’ N - 60° 44’ 00’’ W].
Río Agua Fría, 2 km al norte del río Kukenán, carretera Santa Elena de Uairén - San Ignacio de Yuruaní, la Gran Sabana / río Agua
Fría, entre el río Kukenán y San Ignacio de Yuruaní, la Gran Sabana [800 m snm; 04° 47’ 45’’ N - 61° 03’ 26’’ W]. Río Kukenán, 3 km del
puente vía arriba Santa Elena de Uairén [04° 42’ 15’’ N - 61° 02’ 20’’ W]. Río Kukenán, base del Roraima-tepui, la Gran Sabana [970
m snm; 04° 59’ 30’’ N - 60° 49’ 00’’ W]. Río Kukenán, debajo de confuencia con Arabopó [870 m snm; 04° 46’ 12’’ N - 60° 53’ 00’’ W].
Roraima-tepui / campamento Rondón, Roraima-tepui / segunda quebrada al noroeste del campamento base del Roraima-tepui,
afuente del río Kukenán, la Gran Sabana / segunda quebrada al norte del campamento base, Roraima-tepui [2100-2400 m snm;
05° 10’ 00’’ N - 60° 46’ 00’’ W]. Unión del río Kukenán con el Yuruaní, Kanagapi kapu [880 m snm; 04° 57’ 18’’ N - 61° 15’ 00’’ W]. Valle
del río Kukenán, matorrales cerca de mina mosquito, campo alegre [870 m snm; 05° 45’ 30’’ N - 61° 24’ 50’’ W]
Kune, campamento río
Campamento río Kune, valle Karuai [860 m snm; 05° 11’ 00’’ N - 61° 54’ 00’’ W]
Kurún-tepui
Kurún-tepui [1210 m snm; 06° 17’ 00’’ N - 62° 47’ 00’’ W]
La Escalera
La Escalera (parte alta) [05° 54’ 00’’ N - 61° 25’ 00’’ W]. La Escalera [05° 12’ 00’’ N - 61° 58’ 00’’ W]. La Escalera [1250 m snm; 05° 59’
00’’ N - 61° 26’ 00’’ W]. La Escalera, quebrada de Estefania [1360 m snm; 05° 59’ 00’’ N - 61° 27’ 00’’ W]. Lagunas de préstamo y
quebrada La Escuela, La Escalera [1340 m snm; 05° 59’ 00’’ N - 61° 24’ 00’’ W]
La Silla, quebrada
7.8 km desde la china clay guayana (caolina) hasta la quebrada La Silla [530 m snm; 06° 04’ 41’’ N - 61° 24’ 04’’ W]
Laja, La
La Laja, carretera El Dorado - Santa Elena de Uairén [500 m snm; 05° 09’ 33’’ N - 61° 08’ 00’’ W]
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Lema, sierra de
Cerro Lema [1500 m snm; 05° 54’ 00’’ N - 61° 35’ 00’’ W]. La Escalera (parte alta) [05° 54’ 00’’ N - 61° 25’ 00’’ W]. La Escalera [05° 12’
00’’ N - 61° 58’ 00’’ W]. La Escalera [1250 m snm; 05° 59’ 00’’ N - 61° 26’ 00’’ W]. Sierra de Lema III [900 m snm; 05° 57’ 00’’ N - 61°
46’ 00’’ W]
Luepa
Caño de aguas negras, 2 km al sur del campamento militar en Luepa [05° 50’ 00’’ N - 61° 27’ 00’’ W]. km 45 carretera Luepa - Ka-
vanayén [1200 m snm; 05° 40’ 00’’ N - 61° 33’ 00’’ W]. San Luis, Luepa [05° 44’ 00’’ N - 61° 31’ 00’’ W]
Luis, San
San Luis, Luepa [05° 44’ 00’’ N - 61° 31’ 00’’ W]
Luna, cerro La
Cumbre cerro de La Luna, cerca de boca del cañon del diablo del Auyán-tepui [06° 06’ 7,45’’ N - 62° 32’ 8,83’’ W]
Maipata
Maipata, cerca de Pratawaga, río Kukenán [900 m snm; 04° 57’ 00’’ N - 61° 26’ 00’’ W]
Manakapa, quebrada
Quebrada Manakapa, afuente del río Cucurital, margen izquierdo [06° 03’ 04’’ N - 62° 49’ 02’’ W]. Quebrada Manakapa, afuente
del río Cucurital, margen izquierdo [06° 03’ 30’’ N - 62° 49’ 34’’ W]. Río Cucurital, boca quebrada Manakapa [360 m snm; 06° 02’
10’’ N - 62° 48’ 32’’ W]
Mapauri
Claceta cerca de Mapauri [900 m snm; 04° 56’ 00’’ N - 61° 06’ 00’’ W]. Conucos de Mapauri [880 m snm; 04° 57’ 00’’ N - 61° 05’ 00’’
W]. Parcela experimental de Mapauri [900 m snm; 04° 57’ 00’’ N - 61° 07’ 00’’ W]
Merey, Campamento El
Campamento El Merey, Parai-tepui [980 m snm; 05° 00’ 25’’ N - 60° 54’ 03’’ W]
Murey-tepui
Chimantá XVIII, porción central del Murey-tepui (Eruoda-tepui) [2600 m snm; 05° 22’ 00’’ N - 62° 05’ 00’’ W]
Murisipán-tepui
Murisipán-tepui [2350 m snm; 05° 48’ 52’’ N - 62° 05’ 14’’ W]
Murisipán, cerro
Base del cerro Murisipán, 13 km al sur del río Carrao [2000 m snm; 05° 49’ 00’’ N - 62° 05’ 00’’ W]
Orowapa, caño
Bosque en margen derecha del río Cucurital, aproximadamente 1550 m desde la orilla del caño Orowapa [450 m snm; 05° 43’
22’’ N - 61° 30’ 00’’ W]
Orquídea, isla
Isla Orquídea, río Carrao [06° 02’ 43’’ N - 62° 37’ 22’’ W]. Río Carrao, vía isla Orquídea, al este de isla Orquídea [06° 02’ 00’’ N - 62°
36’ 30’’ W]
Oso, El
km 218 carretera El Dorado - Santa Elena de Uairén, El Oso [1000 m snm; 05° 14’ 18’’ N - 61° 09’ 13’’ W]
Ourowopa, caño
Caño Ourowopa, afuente margen derecha del río Cucurital, aproximadamente 1.5 km este de la desembocadura del río Purumay
/ caño Orowopa, cerca de la confuencia con el río Cucurital / bosque en margen derecha del río Cucurital, aproximadamente 500
m aguas abajo de su confuencia con el río Purumay (campamento ornitólogos) / margen izquierda del río Cucurital, 500 m aguas
abajo de su confuencia con el río Purumay (playa entrada pica de ornitologia) [420 m snm; 05° 55’ 03’’ N - 62° 45’ 00’’ W]. Caño
Ourowopa, afuente margen derecho del río Cucurital, brazo margen izquierdo / caño Ourowopa, afuente margen derecho del
río Cucurital, cauce principal / caño Ourowopa, afuente margen derecho del río Cucurital [420 m snm; 05° 54’ 39’’ N - 62° 44’ 23’’W]
Pacheco, quebrada
Después de la quebrada Pacheco [05° 14’ 57’’ N - 61° 06’ 39’’ W]. Río Arapan, la Gran Sabana / quebrada Pacheco, la Gran Sabana
/ río Pacheco, Arapan, la Gran Sabana / quebrada Pacheco, al lado de la chalana, San Francisco de Yuruaní, la Gran Sabana [05°
14’ 00’’ N - 61° 07’ 00’’ W]
Pakupai, morichal
Morichal Pakupai, afuente margen izquierdo del río Cucurital [05° 55’ 38’’ N - 62° 44’ 51’’ W]
Parai-tepui
Campamento El Merey, Parai-tepui [980 m snm; 05° 00’ 25’’ N - 60° 54’ 03’’ W]. Quebrada a 43 km al sur del río Anauaic, entre
Kama y Yuruaní / quebrada a 12 km de Parai-tepui [950 m snm; 05° 09’ 00’’ N - 61° 08’ 00’’ W]
Parakaupa, Campamento
Entre el campamento Parakaupa en laguna de Canaima y el cerro Taute, recorrido en sabana [06° 14’ 18,7’’ N - 62° 52’ 13’’ W]
Paria, quebrada
Quebrada Paria, afuente del río Cucurital, margen izquierdo [06° 02’ 22’’ N - 62° 48’ 07’’ W]. Quebrada Paria, afuente margen
derecha del río Cucurital [06° 02’ 22’’ N - 62° 48’ 6,2’’ W]
Parupa, estación científca
Estación científca Parupa / Estación científca Parupa, río Aponguao [1280 m snm; 05° 40’ 30’’ N - 61° 32’ 35’’ W]
Parupa, río
7.5 km al noreste de chinaclay, al oeste del río Parupa [1250 m snm; 05° 40’ 00’’ N - 61° 37’ 00’’ W]. Entre el salto Toron y Parupa
[05° 43’ 30’’ N - 61° 36’ 50’’ W]. Laguna río Parupa, la Gran Sabana [05° 41’ 00’’ N - 61° 33’ 00’’ W]. Quebrada afuente del río Parupa,
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entre Luepa y río Parupa, campamento C.V.G. Gran sabana [1300 m snm; 05° 42’ 00’’ N - 61° 31’ 00’’ W]. Quebrada aproxima-
damente 20 km al suroeste del río Aponguao, carretera Luepa - Parupa, la Gran Sabana / quebrada afuente del río Parupa,
aproximadamente 30 km al suroeste del río Aponguao, carretera Luepa - Parupa, la Gran Sabana [05° 41’ 00’’ N - 61° 31’ 00’’ W].
Río Parupa, afuente del río Aponguao, la Gran Sabana [05° 41’ 11’’ N - 61° 32’ 43’’ W]
Peñón, Campamento El
Al sur del Auyán-tepui, noroeste de Uruyén, campamento El Peñón [1800 m snm; 05° 03’ 00’’ N - 62° 28’ 00’’ W]. Quebrada cer-
cana al Peñón, camino a la cima del Auyán-tepui [1880 m snm; 05° 44’ 41,5’’ N - 62° 32’ 25,4’’ W]
Pratawaga
Maipata, cerca de Pratawaga, río Kukenán [900 m snm; 04° 57’ 00’’ N - 61° 26’ 00’’W]. Pratawaga, río Kukenán / río Kukenán, aguas
abajo de Pratawaga [900 m snm; 04° 55’ 51’’ N - 61° 24’ 00’’ W]
Ptari-tepui
Ptari-tepui [1600 m snm; 05° 50’ 27’’ N - 61° 46’ 20’’ W]. Ptari-tepui [1700 m snm; 05° 44’ 00’’ N - 61° 50’ 00’’ W]. Ptari-tepui [2000
m snm; 05° 47’ 43’’ N - 61° 45’ 50’’ W]. Ptari-tepui, falda norte / Ptari-tepui [1800 m snm; 05° 49’ 30’’ N - 61° 46’ 22’’ W]. Ptari-tepui,
falda norte [1600 m snm; 05° 50’ 27’’ N - 61° 46’ 30’’ W]. Ptari-tepui, falda norte [1700 m snm; 05° 49’ 26’’ N - 61° 46’ 18’’ W]. Ptari-
tepui, falda norte [1900 m snm; 05° 49’ 05’’ N - 61° 46’ 22’’ W]. Ptari-tepui, falda norte [2200 m snm; 05° 49’ 00’’ N - 61° 46’ 00’’ W].
Ptari-tepui, falda suroeste / Ptari-tepui [1300 m snm; 05° 43’ 38’’ N - 61° 49’ 22’’W]. Ptari-tepui, falda suroeste [1100 m snm; 05° 42’
12,66’’ N - 61° 51’ 28,98’’ W]. Ptari-tepui, falda suroeste [1200-1260 m snm; 05° 43’ 38’’ N - 61° 49’ 50’’ W]. Ptari-tepui, falda suroeste
[1300 m snm; 05° 43’ 35’’ N - 61° 49’ 20’’ W]. Ptari-tepui, falda suroeste [1350 m snm; 05° 43’ 35’’ N - 61° 49’ 24’’ W]. Ptari-tepui,
falda suroeste [1360 m snm; 05° 43’ 35’’ N - 61° 49’ 18’’ W]. Ptari-tepui, falda suroeste [1400 m snm; 05° 43’ 51’’ N - 61° 49’ 22’’ W].
Ptari-tepui, falda suroeste [1400 m snm; 05° 48’ 38’’ N - 61° 49’ 37’’ W]. Ptari-tepui, falda suroeste [1450 m snm; 05° 43’ 28’’ N - 61°
49’ 22’’ W]. Ptari-tepui, falda suroeste [1500 m snm; 05° 43’ 56’’ N - 61° 49’ 10’’ W]. Ptari-tepui, falda suroeste [1500-1800 m snm;
05° 43’ 56’’ N - 61° 49’ 37’’ W]. Ptari-tepui, falda suroeste [1600 m snm; 05° 44’ 13’’ N - 61° 49’ 35’’ W]. Ptari-tepui, falda suroeste
[1650 m snm; 05° 44’ 18’’ N - 61° 49’ 37’’ W]. Ptari-tepui, falda suroeste [1700 m snm; 05° 44’ 27’’ N - 61° 49’ 52’’ W]. Ptari-tepui,
falda suroeste [1750 m snm; 05° 44’ 25’’ N - 61° 49’ 50’’ W]. Ptari-tepui, falda suroeste [1800 m snm; 05° 48’ 47’’ N - 61° 49’ 46’’ W].
Ptari-tepui, falda suroeste [1850 m snm; 05° 48’ 47’’ N - 61° 49’ 37’’ W]. Ptari-tepui, falda suroeste [1850 m snm; 05° 48’ 47’’ N - 61°
49’ 42’’ W]. Ptari-tepui, falda suroeste [1900 m snm; 05° 45’ 08’’ N - 61° 49’ 13’’ W]. Ptari-tepui, falda suroeste [2000 m snm; 05° 45’
50’’ N - 61° 49’ 38’’ W]. Ptari-tepui, falda suroeste [2100 m snm; 05° 46’ 05’’ N - 61° 49’ 06’’ W]. Ptari-tepui, falda suroeste [2350 m
snm; 05° 47’ 00’’ N - 61° 48’ 00’’ W]. Ptari-tepui, falda suroeste, campamento m kathy / Ptari-tepui [1000-2200 m snm; 05° 46’ 00’’
N - 61° 46’ 00’’ W]. Ptari-tepui, Misión de Kavanayén [1200-1260 m snm; 05° 36’ 6,99’’ N - 61° 44’ 14,84’’ W]. Ptari-tepui, Misión de
Kavanayén [800-1260 m snm; 05° 43’ 2,9’’ N - 61° 51’ 22,62’’ W]. Río Karuai, Ptari-tepui, falda suroeste / Ptari-tepui, falda suroeste
/ Ptari-tepui [1000-2200 m snm; 05° 41’ 29,91’’ N - 61° 51’ 16,24’’ W]. Río Karuai, Ptari-tepui, falda suroeste [1000 m snm; 05° 35’
00’’ N - 61° 56’ 00’’ W]
Ptari, macizo
Sororopán-tepui en el macizo del Ptari, campamento Kathy, falda norte / Sororopán-tepui en el macizo del Ptari, campamento
Kathy [1200-2000 m snm; 05° 41’ 00’’ N - 61° 44’ 00’’ W]
Puente, caño El
Caño en puente, aproximadamente 15 km al sur del salto Kama [05° 16’ 15,14’’ N - 61° 08’ 22,51’’ W]
Purumay, río
200 m aguas abajo de la confuencia de los rios Cucurital y Purumay / río Cucurital, confuencia con el río Purumay [05° 59’ 52’’ N
- 62° 43’ 01’’ W]. Albardón en quebrada margen derecha del río Cucurital, aproximadamente 2 km sur de la desembocadura del
río Purumay [05° 54’ 47’’ N - 62° 44’ 08’’ W]. Banco de punta en margen derecha del río Cucurital, 4 km sur de la desembocadura
del río Purumay [400 m snm; 05° 53’ 49’’ N - 62° 43’ 22’’ W]. Bosque en la confuencia entre los ríos Cucurital y Purumay / campa-
mento Purumay, margen derecha del río Purumay, 300 m aguas arriba de su confuencia con el río Cucurital [420 m snm; 05°
54’ 36’’ N - 62° 44’ 37’’ W]. Bosque en margen derecha del río Cucurital, aproximadamente 3 km aguas abajo de su confuencia
con el río Purumay (parcela mastozoologia) [05° 59’ 00’’ N - 62° 44’ 05’’ W]. Caño en margen derecha del río Cucurital, 2 km sures-
te de la desembocadura del río Purumay [400 m snm; 05° 54’ 49’’ N - 62° 43’ 27’’ W]. Caño en margen izquierda del río Cucurital,
4 km noreste de la desembocadura del río Purumay [400 m snm; 05° 56’ 19’’ N - 62° 44’ 43’’ W]. Caño intermitente en margen
derecha del río Cucurital, aproximadamente 5 km sur de la desembocadura del río Purumay [400 m snm; 05° 53’ 49’’ N - 62°
43’ 08’’ W]. Caño Ourowopa, afuente margen derecha del río Cucurital, aproximadamente 1.5 km este de la desembocadura
del río Purumay / caño Orowopa, cerca de la confuencia con el río Cucurital / bosque en margen derecha del río Cucurital,
aproximadamente 500 m aguas abajo de su confuencia con el río Purumay (campamento ornitologos) / margen izquierda del
río Cucurital, 500 m aguas abajo de su confuencia con el río Purumay (playa entrada pica de ornitologia) [420 m snm; 05° 55’
03’’ N - 62° 45’ 00’’ W]. Desembocadura del caño Tupí en el río Cucurital, aproximadamente 1 km sur de la desembocadura del
río Purumay [05° 54’ 28’’ N - 62° 44’ 12’’ W]. Desembocadura del caño Tupí en el río Cucurital, aproximadamente 1 km sur de la
desembocadura del río Purumay [05° 54’ 28’’ N - 62° 44’ 42’’ W]. Laguna 1 (Ikuiu), margen derecho del río Cucurital, aguas abajo
de la confuencia con el río Purumay [05° 56’ 59’’ N - 62° 44’ 27’’ W]. Laguna 2, margen derecho del río Cucurital, aguas abajo
de la confuencia con el río Purumay [05° 56’ 18’’ N - 62° 44’ 25’’ W]. Laguna 3, margen derecho del río Cucurital, aguas abajo
de la confuencia con el río Purumay [05° 56’ 18’’ N - 62° 44’ 33’’ W]. Laguna de morichal en la sabana, margen izquierda del río
Purumay / laguna - morichales en sabana, margen izquierdo río Purumay / sabana en el camino al salto Purumay - vena, en la
loma de mayor altura [420 m snm; 05° 55’ 00’’ N - 62° 43’ 49’’ W]. Laguna en sabana al lado de morichal afuente del río Purumay
[05° 54’ 11’’ N - 62° 44’ 53’’ W]. Morichal en sabana del margen izquierda del río Purumay, a 1 km noroeste del río Cucurital [400
m snm; 05° 54’ 33’’ N - 62° 49’ 49’’ W]. Purumay - vena, salto del río Purumay, afuente del río Cucurital / río Purumay, afuente
margen izquierdo del río Cucurital, bajo el salto [430 m snm; 05° 52’ 48’’ N - 62° 45’ 22’’ W]. Quebrada Kapauripa, afuente del
Piekuipa, que a su vez es afuente del río Purumay [05° 54’ 46’’ N - 62° 45’ 57’’ W]. Quebrada Kapauripa, afuente del Piekuipa, que
a su vez es afuente del río Purumay [410 m snm; 05° 54’ 46’’ N - 62° 45’ 37’’ W]. Río Cucurital, aguas abajo de su confuencia con
el río Purumay / río Cucurital, afuente del río Caroní [05° 54’ 59’’ N - 62° 44’ 37’’ W]. Río Cucurital, aguas abajo de su confuencia
con el río Purumay [05° 54’ 59’’ N - 62° 44’ 37’’ W]. Río Cucurital, aguas arriba de confuencia con el río Purumay [375-380 m snm;
05° 55’ 00’’ N - 62° 44’ 00’’ W]. Río Cucurital, aguas arriba de su confuencia con el río Purumay [445 m snm; 05° 59’ 39’’ N - 62° 44’
23’’ W]. Río Cucurital, aguas arriba de su confuencia con el río Purumay, frente al cuarto caño, margen derecha / curso medio
del río Cucurital, de 1 - 2 km aguas arriba de su confuencia con el río Purumay [420 m snm; 05° 54’ 21’’ N - 62° 43’ 35’’ W]. Río
Cucurital, aguas arriba de su confuencia con el río Purumay, frente al tercer caño margen derecha [05° 54’ 26’’ N - 62° 44’ 27’’
W]. Río Cucurital, aproximadamente 600 m aguas arriba de la confuencia con el río Purumay / río Cucurital, cauce principal,
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boca caño margen derecho / río Cucurital, cauce principal, boca caño margen izquierdo [06° 01’ 18’’ N - 62° 48’ 11’’ W]. Río
Piekuipa, afuente del río Purumay, raudales en parte media del salto [05° 54’ 23’’ N - 62° 45’ 43’’ W]. Sabanas en desembocadura
del río Cucurital / sabanas en margen izquierda del río Cucurital, aguas abajo de su confuencia con el río Purumay [320 m
snm; 06° 00’ 11’’ N - 62° 47’ 46’’ W]. Trocha en selva, camino a cascada grande (Purumay - vena) del río Purumay a 45 minutos
del campamento base en Purumay / bosque a 15 minutos de Purumay - vena, en pica hacia la cascada / bosque a 20 minutos
de Purumay - vena, en pica hacia la cascada / quebrada en pica Purumay - vena, a 15 minutos de la cascada [460 m snm; 05°
44’ 00’’ N - 62° 37’ 00’’ W]
Ratón, isla
Río Carrao, isla Ratón [05° 58’ 36,3’’ N - 62° 30’ 58,4’’ W]
Río Yuruaní
Unión del río Kukenán con el Yuruaní, Kanagapi kapu [880 m snm; 04° 57’ 18’’ N - 61° 15’ 00’’ W]
Rondón, campamento
Roraima-tepui / campamento Rondón, Roraima-tepui / segunda quebrada al noroeste del campamento base del Roraima-
tepui, afuente del río Kukenán, la Gran Sabana / segunda quebrada al norte del campamento base, Roraima-tepui [2100-2400
m snm; 05° 10’ 00’’ N - 60° 46’ 00’’ W]
Roraima
Chirimata, 20 km al oeste de Roraima [1000 m snm; 05° 02’ 00’’ N - 60° 57’ 00’’ W]
Roraima-tepui
Afuente del río Kukenán, sendero hacia la base del Roraima-tepui [970 m snm; 05° 09’ 00’’ N - 60° 48’ 00’’ W]. Arabopó, Roraima-
tepui [1200-1300 m snm; 05° 06’ 00’’ N - 60° 44’ 00’’ W]. Cabeceras del Roraima-tepui [1100 m snm; 05° 06’ 00’’ N - 60° 48’ 00’’ W].
Cima del Roraima-tepui [1800 m snm; 05° 09’ 30’’ N - 60° 46’ 30’’W]. Cima del Roraima-tepui [2450-2620 m snm; 05° 12’ 00’’ N - 60°
44’ 00’’ W]. Cima lado oeste del Roraima-tepui [05° 10’ 34,5’’ N - 60° 47’ 55,9’’ W]. Laderas del Roraima-tepui [1550-1950 m snm;
05° 09’ 19,1’’ N - 60° 46’ 31,3’’W]. Parche de bosque al sureste del Roraima-tepui [1500 m snm; 05° 07’ 00’’ N - 60° 44’ 00’’W]. Parche
de bosque al sureste del Roraima-tepui [1920 m snm; 05° 11’ 00’’ N - 60° 43’ 00’’ W]. Primera quebrada al noroeste del campa-
mento base del Roraima-tepui afuente del río Kukenán, la Gran Sabana / primera quebrada al norte del campamento base,
Roraima-tepui [05° 09’ 00’’ N - 60° 45’ 00’’ W]. Quebrada norte, adyacente al campamento base Roraima-tepui, la Gran Sabana
/ quebrada en margen derecha del río Kukenán (cabeceras), base del Roraima-tepui, la Gran Sabana [05° 10’ 00’’ N - 60° 44’ 00’’
W]. Quebrada sur, parche de bosque pequeño, campamento base Roraima-tepui, la Gran Sabana [05° 06’ 30’’ N - 60° 49’ 48’’ W].
Río Kukenán, base del Roraima-tepui, la Gran Sabana [970 m snm; 04° 59’ 30’’ N - 60° 49’ 00’’ W]. Roraima-tepui / campamento
Rondón, Roraima-tepui / segunda quebrada al noroeste del campamento base del Roraima-tepui, afuente del río Kukenán, la
Gran Sabana / segunda quebrada al norte del campamento base, Roraima-tepui [2100-2400 m snm; 05° 10’ 00’’ N - 60° 46’ 00’’
W]. Roraima-tepui / cima del Roraima-tepui [2450-2680 m snm; 05° 10’ 22’’ N - 60° 45’ 38’’ W]. Roraima-tepui / cima del Roraima-
tepui [2620-2890 m snm; 05° 12’ 00’’ N - 60° 44’ 30’’ W]. Roraima-tepui / laderas del Roraima-tepui / talud del Roraima-tepui
[1780-1900 m snm; 05° 09’ 20’’ N - 60° 46’ 30’’ W]. Roraima-tepui [1050-1380 m snm; 05° 06’ 00’’ N - 60° 48’ 33’’ W]. Roraima-tepui
[1050-1950 m snm; 05° 07’ 40’’ N - 60° 46’ 44’’ W]. Roraima-tepui [1140 m snm; 05° 06’ 00’’ N - 60° 48’ 30’’ W]. Roraima-tepui [1400
m snm; 05° 06’ 44’’ N - 60° 47’ 38’’ W]. Roraima-tepui [1450 m snm; 05° 07’ 30’’ N - 60° 46’ 44’’ W]. Roraima-tepui [1460-1480 m
snm; 05° 07’ 38’’ N - 60° 46’ 44’’ W]. Roraima-tepui [1500 m snm; 05° 07’ 38’’ N - 60° 46’ 27’’ W]. Roraima-tepui [1700-1760 m snm;
05° 08’ 00’’ N - 60° 46’ 27’’ W]. Roraima-tepui [1800-2040 m snm; 05° 09’ 22’’ N - 60° 46’ 27’’ W]. Roraima-tepui [1950 m snm; 05° 09’
22’’ N - 60° 46’ 23’’ W]. Roraima-tepui [2100-2300 m snm; 05° 09’ 22’’ N - 60° 46’ 05’’ W]. Roraima-tepui [2225-2300 m snm; 05° 09’
16’’ N - 60° 46’ 05’’ W]. Roraima-tepui [2250 m snm; 05° 08’ 16’’ N - 60° 46’ 02’’ W]. Roraima-tepui [2600 m snm; 05° 10’ 22’’ N - 60°
45’ 27’’ W]. Roraima-tepui [960 m snm; 05° 03’ 00’’ N - 60° 49’ 00’’ W]. Roraima-tepui, pendiente occidental / Roraima-tepui, pen-
diente sur - occidental / Roraima-tepui, vertiente sur [1200-2540 m snm; 05° 06’ 00’’ N - 60° 44’ 00’’ W]. Sabanas cerca de la base
del Roraima-tepui / campamento de la base, Roraima-tepui [05° 09’ 00’’ N - 60° 47’ 00’’ W]. Talud del Roraima-tepui [1700-2000
m snm; 05° 09’ 00’’ N - 60° 46’ 00’’ W]
Rutapá, quebrada
Quebrada Rutapá, sector Ateperé, río Cucurital, afuente río Caroní [100 m snm; 05° 42’ 30’’ N - 62° 33’ 32’’ W]
Saropa, morichal
Morichal Saropa, afuente del río Cucurital (cuenca baja), margen izquierdo [06° 02’ 6,3’’ N - 62° 49’ 05’’ W]
Silla, quebrada La
7.8 km desde la china clay guayana (caolina) hasta la quebrada La Silla [530 m snm; 06° 04’ 41’’ N - 61° 24’ 04’’ W]
Sol, cerro El
Cerro El Sol, al norte del Auyán-tepui [1700 m snm; 06° 06’ 51,82’’ N - 62° 33’ 3,38’’ W]
Soldado pionero, monumento al
km 137 carretera El Dorado - Santa Elena de Uairén, bosque cercano al monumento al soldado pionero / km 137 carretera El
Dorado - Santa Elena de Uairén, monumento al soldado pionero [1400 m snm; 05° 52’ 40’’ N - 61° 27’ 26’’ W]
Sororopán-tepui
Sororopán-tepui en el macizo del Ptari, campamento Kathy, falda norte / Sororopán-tepui en el macizo del Ptari, campamento
M. Kathy [1200-2000 m snm; 05° 41’ 00’’ N - 61° 44’ 00’’ W]
Tarota, río
1 km antes de llegar al puente sobre el río Tarota, vía a Santa Elena de Uairén [1400 m snm; 05° 49’ 32’’ N - 61° 25’ 18’’ W]. km 134
carretera El Dorado - Santa Elena de Uairén, entre el río Tarota y los rápidos de Kamoirán / km 134 carretera El Dorado - Santa
Elena de Uairén, en pica / km 134 carretera El Dorado - Santa Elena de Uairén [1320-1350 m snm; 05° 52’ 00’’ N - 61° 27’ 00’’ W].
Quebrada Tarota, aproximadamente 8 km al sur del río Aponguao (Luepa), la Gran Sabana [05° 45’ 00’’ N - 61° 27’ 00’’ W]. Río
Tarota, tributario del río Aponguao, la Gran Sabana [1350 m snm; 05° 46’ 00’’ N - 61° 21’ 00’’ W]
Taute, cerro
Base del cerro Taute / cerro Taute / quebrada afuente margen izquierda del morichal en el cerro Taute, al oeste de la población
de Canaima / quebrada del morichal en el cerro Taute, al oeste de la población de Canaima [06° 14’ 1,7’’ N - 62° 52’ 58,7’’ W].
Cerro Taute, 3.6 km sureste de la laguna de Canaima [100 m snm; 06° 14’ 00’’ N - 62° 53’ 00’’ W]. Cerro Taute, 5 km al oeste del río
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Carrao [06° 14’ 01’’ N - 62° 53’ 00’’ W]. Cerro Taute, aproximadamente 3.6 km al suroeste de la laguna de Canaima [06° 14’ 0,51’’
N - 62° 53’ 0,3’’ W]. Entre el campamento Parakaupa en laguna de Canaima y el cerro Taute, recorrido en sabana [06° 14’ 18,7’’
N - 62° 52’ 13’’ W]
Techine - merú, salto
Chimantá-tepui, a lo largo del río Tirica, debajo de salto Techine - merú [420 m snm; 05° 08’ 00’’ N - 62° 09’ 00’’ W]
Terekyuren-tepui
Terekyuren-tepui, altiplanicie sur, Los Testigos [1800 m snm; 05° 53’ 00’’ N - 62° 03’ 00’’ W]
Testigos, Los
Kamarcawarai-tepui, Los Testigos [2350 m snm; 05° 53’ 00’’ N - 61° 59’ 00’’W]. Terekyuren-tepui, altiplanicie sur, Los Testigos [1800
m snm; 05° 53’ 00’’ N - 62° 03’ 00’’ W]
Tirica, río
Campamento 1, cerca de la confuencia del río Tirica con el río Caroní, sector occidental del macizo del Chimantá [400 m snm;
05° 11’ 00’’ N - 62° 26’ 00’’ W]. Chimantá-tepui, a lo largo del río Tirica, debajo de salto Techine - merú [420 m snm; 05° 08’ 00’’
N - 62° 09’ 00’’ W]. Chimantá-tepui, en rocas a lo largo de río Tirica [1900 m snm; 05° 16’ 00’’ N - 62° 14’ 00’’ W]. Chimantá-tepui,
falda occidental, cerca de la confuencia del río Tirica al río Apacará [450 m snm; 05° 09’ 32’’ N - 62° 26’ 20’’ W]. Chimantá-tepui,
río Tirica [1900 m snm; 05° 17’ 00’’ N - 62° 12’ 00’’ W]. Río Tirica [520 m snm; 05° 08’ 27’’ N - 62° 25’ 30’’ W]
Toron, río
Río Toron, la Gran Sabana [05° 44’ 00’’ N - 61° 37’ 00’’ W]
Toron, salto
Entre el salto Toron y Parupa [05° 43’ 30’’ N - 61° 36’ 50’’ W]
Torono-tepui
Chimantá XIV, valle entre Torono-tepui y Chimantá-tepui [2100 m snm; 05° 16’ 00’’ N - 62° 09’ 00’’ W]. Chimantá, Torono-tepui /
Chimantá-tepui, cima del Torono-tepui [2100 m snm; 05° 12’ 00’’ N - 62° 09’ 00’’ W]
Tuperere, río
Quebrada entre el río Ttuperere I y Kama [05° 21’ 14’’ N - 61° 12’ 04’’ W]. Río Tuperere I, entre el río Yuruaní y Kama [05° 18’ 42’’
N - 61° 09’ 21’’ W]
Tupí, quebrada
Quebrada Tupí, afuente del río Cucurital [400 m snm; 05° 54’ 23’’ N - 62° 44’ 11’’ W]. Quebrada Tupí, afuente margen derecho
del río Cucurital [05° 54’ 14’’ N - 62° 44’ 11’’ W]
Tutun - merú
Tutun - merú [05° 44’ 00’’ N - 61° 37’ 00’’ W]
Uaipán-tepui
Base del Uaipán-tepui [500-650 m snm; 05° 34’ 38’’ N - 62° 32’ 00’’ W]. Base del Uaipán-tepui [600 m snm; 05° 34’ 40’’ N - 62° 32’
00’’ W]. Base del Uaipán-tepui [800 m snm; 05° 34’ 50’’ N - 62° 32’ 00’’ W]. Campamento base del Uaipán-tepui [500 m snm; 05°
34’ 38’’ N - 62° 33’ 35’’ W]. Cima del Uaipán-tepui / falda occidental del Uaipán-tepui / pendiente occidental del Uaipán-tepui
[1600-1700 m snm; 05° 37’ 38’’ N - 62° 39’ 00’’ W]. Cima del Uaipán-tepui [1800 m snm; 05° 37’ 39’’ N - 62° 38’ 10’’ W]. Cima del
Uaipán-tepui [1850 m snm; 05° 37’ 30’’ N - 62° 38’ 29’’ W]. Falda occidental del Uaipán-tepui / pendiente occidental del Uaipán-
tepui [1100 m snm; 05° 32’ 10’’ N - 62° 46’ 38’’ W]. Falda occidental del Uaipán-tepui / pendiente occidental del Uaipán-tepui
[1300-1350 m snm; 05° 32’ 27’’ N - 62° 45’ 30’’ W]. Falda occidental del Uaipán-tepui / pendiente occidental del Uaipán-tepui
[1400 m snm; 05° 32’ 27’’ N - 62° 44’ 30’’ W]. Falda occidental del Uaipán-tepui / pendiente occidental del Uaipán-tepui [1500
m snm; 05° 37’ 38’’ N - 62° 38’ 30’’ W]. Falda occidental del Uaipán-tepui [1200-1600 m snm; 05° 32’ 30’’ N - 62° 48’ 8,9’’ W]. Falda
occidental del Uaipán-tepui [1450 m snm; 05° 32’ 30’’ N - 62° 44’ 30’’ W]. Falda occidental del Uaipán-tepui [500-1200 m snm;
05° 36’ 00’’ N - 62° 32’ 00’’ W]. Falda occidental del Uaipán-tepui [650 m snm; 05° 34’ 38’’ N - 62° 33’ 30’’ W]. Pendiente occidental
del Uaipán-tepui [1200 m snm; 05° 32’ 20’’ N - 62° 46’ 09’’ W]. Pendiente occidental del Uaipán-tepui [1900 m snm; 05° 38’ 27’’
N - 62° 37’ 00’’ W]. Uaipán-tepui [1200 m snm; 05° 32’ 27’’ N - 62° 32’ 00’’ W]. Uaipán-tepui [1300 m snm; 05° 34’ 38’’ N - 62° 31’
22’’ W]. Uaipán-tepui [1500-1520 m snm; 05° 35’ 50’’ N - 62° 31’ 38’’ W]. Uaipán-tepui [1600 m snm; 05° 36’ 25’’ N - 62° 30’ 00’’ W].
Uaipán-tepui [1620 m snm; 05° 35’ 25’’ N - 62° 30’ 00’’ W]
Uairén, Santa Elena
Caño aproximadamente 50 km al norte de Santa Elena de Uairén [04° 51’ 30’’ N - 61° 06’ 00’’ W]. Morichal inundado aproxima-
damente 22 km al norte de Santa Elena de Uairén, la Gran Sabana [04° 53’ 00’’ N - 61° 03’ 00’’ W]
Ucaima
Río Carrao, campamento Rudi, Ucaima / río Carrao, aproximadamente 300 m aguas arriba de la laguna de Canaima [500 m
snm; 06° 14’ 00’’ N - 62° 47’ 00’’ W]
Ucaima, campamento
Campamento Ucaima, sector laguna de Canaima [500 m snm; 06° 14’ 32,8’’ N - 62° 49’ 59,6’’W]. Puerto de Ucaima, río Carrao [06°
14’ 47,9’’ N - 62° 50’ 36’’ W]. Sabanas frente a Ucaima [500 m snm; 06° 15’ 00’’ N - 62° 49’ 00’’ W]
Upuigma-tepui
Upuigma-tepui (Castillo) [2100 m snm; 05° 05’ 00’’ N - 61° 57’ 00’’ W]. Upuigma-tepui [1300 m snm; 05° 06’ 00’’ N - 61° 53’ 00’’ W].
Upuigma-tepui [1500 m snm; 05° 06’ 00’’ N - 61° 54’ 00’’ W]. Upuigma-tepui [1700 m snm; 05° 06’ 00’’ N - 61° 55’ 00’’ W]. Upuigma-
tepui [950 m snm; 05° 05’ 00’’ N - 61° 50’ 00’’ W]
Uriman, campo
Campo Uriman, río Caroní [380 m snm; 05° 21’ 7,83’’ N - 62° 39’ 22,69’’ W]. Campo Uriman, río Caroní [380-400 m snm; 05° 21’ 16’’
N - 62° 39’ 14’’ W]. Campo Uriman, río Caroní [390 m snm; 05° 21’ 16’’ N - 62° 34’ 14’’ W]
Uriman, río
Río Uriman [400 m snm; 05° 22’ 14,6’’ N - 62° 41’ 10,92’’ W]
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Uriman, sabana
Sabana de Uriman [380 m snm; 05° 21’ 7,83’’ N - 62° 39’ 00’’ W]
Urue
Bosque de Urue / sabana de Urue / sabana y morichal de Urue [900 m snm; 04° 57’ 00’’ N - 61° 11’ 00’’ W]
Urue, río
Río Urue, aproximadamente 5 km al oeste de San Ignacio de Yuruaní, la Gran Sabana [05° 00’ 26’’ N - 61° 09’ 00’’ W]
Uruyén
Al sur del Auyán-tepui, noroeste de Uruyén, campamento el Peñón [1800 m snm; 05° 03’ 00’’ N - 62° 28’ 00’’ W]. Uruyén a Gua-
yaraca, Auyán-tepui [480 m snm; 05° 37’ 21,36’’ N - 62° 29’ 58,49’’ W]. Uruyén a Guayaraca, Auyán-tepui [480 m snm; 05° 38’ 00’’
N - 62° 30’ 00’’ W]. Uruyén, al sur del Auyán-tepui, sistema del Caroní [1400 m snm; 05° 40’ 00’’ N - 62° 25’ 00’’ W]. Uruyén, Auyán-
tepui [450-500 m snm; 05° 43’ 20’’ N - 62° 27’ 46’’ W]
Uruyén, campamento
Auyán-tepui, campamento Uruyén [460 m snm; 05° 43’ 00’’ N - 62° 27’ 00’’ W]
Uruyén, río
Río Uruyén medio, al sur del Auyán-tepui [05° 39’ 40’’ N - 62° 27’ 00’’ W]. Río Uruyén, al sur del Auyán-tepui [460 m snm; 05° 40’
00’’ N - 62° 26’ 00’’ W]
Venado, cerro
Cerro Venado [1000 m snm; 06° 18’ 00’’ N - 62° 46’ 00’’ W]. Cerro Venado [1210 m snm; 06° 17’ 00’’ N - 62° 47’ 00’’ W]. Sabanas al
este - noreste del cerro Venado [950 m snm; 06° 20’ 00’’ N - 62° 42’ 00’’ W]
Venamo, río
km 103 carretera El Dorado - Santa Elena de Uairén / km 103 carretera El Dorado - Santa Elena de Uairén, caño en las montañas,
río Venamo [550 m snm; 06° 04’ 02’’ N - 61° 24’ 04’’ W]
Virgen, Piedra de la
km 98 carretera El Dorado - Santa Elena de Uairén, Piedra de la Virgen [390-400 m snm; 06° 05’ 17’’ N - 61° 23’ 50’’ W]
Wareipa
Caño - morichal en la sabana, margen izquierda del río Cucurital, Wareipa [390 m snm; 06° 03’ 48’’ N - 62° 49’ 42’’ W]. Cauce
principal del río Cucurital, Wareipa / quebrada margen izquierda del río Cucurital, Wareipa [355 m snm; 06° 00’ 36’’ N - 62° 47’
15’’ W]. Quebrada en la montaña, afuente del río Cucurital, Wareipa [06° 00’ 41’’ N - 62° 47’ 23’’ W]. Río Cucurital (avak) Wareipa
/ río Cucurital, raudal Wareipa / río Cucurital, fondo del cauce, margen izquierdo [06° 00’ 52’’ N - 62° 47’ 42’’ W]. Río Cucurital,
playas Wareipa [06° 00’ 52’’ N - 62° 04’ 42’’ W]. Río Wareipita, afuente margen izquierda del río Cucurital, Wareipa / quebrada
Tapi - tapipa, cerro Kauritupu, afuente del margen izquierdo del río Cucurital / río Wareipita, afuente margen derecha del río
Cucurital, Wareipa / brazos marginales del río Wareipita, Wareipa / río Wareipita, brazos marginales, Wareipa [390 m snm; 06°
00’ 32’’ N - 62° 46’ 52’’ W]
Wareipa, raudal
Bosque en margen derecha del río Cucurital, entre confuencia con el río Wareipita y el raudal Wareipa / bosque en margen
derecha del río Cucurital, entre río Wareipita y raudal Wareipa [350-400 m snm; 06° 00’ 36’’ N - 62° 47’ 27’’ W]. Margen izquierda
del río Cucurital, raudal Wareipa [390 m snm; 06° 00’ 32’’ N - 62° 47’ 20’’W]. Pequeño caño afuente del río Cucurital, entre el mori-
chal Kuaiba y el raudal Wareipa / pequeño afuente del río Cucurital, cuenca baja [06° 00’ 32,2’’ N - 62° 47’ 15’’ W]. Raudal Wareipa
(araurII), río Cucurital / río Cucurital, cerca del campamento base en el raudal Wareipa / bosque cerca del campamento base,
río Cucurital frente al raudal Wareipa / río Cucurital, frente al raudal Wareipa / río Cucurital, raudal Wareipa / bosque cerca del
raudal Wareipita, margen izquierda del río Cucurital / bosque en margen del río Wareipita, afuente del río Cucurital [380-390 m
snm; 06° 02’ 19’’ N - 62° 48’ 42’’W]. Río Cucurital, entre confuencia con el río Wareipita y el raudal Wareipa / margen izquierda del
río Cucurital, entre el río Wareipita y el raudal Wareipa / campamento Wareipa, entre confuencia del río Wareipita con raudal
Wareipa, río Cucurital / bosque en margen izquierda del río Cucurital, entre el río Wareipita y el raudal Wareipa / campamento
base, entre confuencia con el río Wareipita y el raudal Wareipa, río Cucurital / campamento base, frente al raudal Wareipa, río
Cucurital / campamento base del río Cucurital, frente al raudal Wareipa / bosque al lado del campamento base, frente al raudal
Wareipa, río Cucurital / río Cucurital, frente al campamento Wareipa, primeros raudales / orilla del río Cucurital, frente al raudal
Wareipa / margen izquierda del río Cucurital, frente al raudal Wareipa / sabana en margen izquierda del río Cucurital, antes del
raudal Wareipa / sabana aguas arriba (izquierda) de la desembocadura del río Wareipita [360-390 m snm; 06° 00’ 32’’ N - 62° 47’
15’’ W]. Río Cucurital, entre el morichal Kuaiba y el raudal Wareipa [360 m snm; 06° 02’ 3,2’’ N - 62° 48’ 3,7’’ W]
Wareipita, río
Bosque en margen derecha del río Cucurital, entre confuencia con el río Wareipita y el raudal Wareipa / bosque en margen
derecha del río Cucurital, entre río Wareipita y raudal Wareipa [350-400 m snm; 06° 00’ 36’’ N - 62° 47’ 27’’ W]. Bosque en margen
izquierda del río Cucurital, frente a la desembocadura de río Wareipita / bosque en margen izquierda del río Cucurital, frente
a la desembocadura del río Wareipita, vía sabana raudales [06° 00’ 35’’ N - 62° 47’ 21’’ W]. Raudal Wareipa (araurII), río Cucurital
/ río Cucurital, cerca del campamento base en el raudal Wareipa / bosque cerca del campamento base, río Cucurital frente
al raudal Wareipa / río Cucurital, frente al raudal Wareipa / río Cucurital, raudal Wareipa / bosque cerca del raudal Wareipita,
margen izquierda del río Cucurital / bosque en margen del río Wareipita, afuente del río Cucurital [380-390 m snm; 06° 02’ 19’’
N - 62° 48’ 42’’ W]. Río Cucurital, entre confuencia con el río Wareipita y el raudal Wareipa / margen izquierda del río Cucurital,
entre el río Wareipita y el raudal Wareipa / campamento Wareipa, entre confuencia del río Wareipita con raudal Wareipa, río
Cucurital / bosque en margen izquierda del río Cucurital, entre el río Wareipita y el raudal Wareipa / campamento base, entre
confuencia con el río Wareipita y el raudal Wareipa, río Cucurital / campamento base, frente al raudal Wareipa, río Cucurital /
campamento base del río Cucurital, frente al raudal Wareipa / bosque al lado del campamento base, frente al raudal Wareipa,
río Cucurital / río Cucurital, frente al campamento Wareipa, primeros raudales / orilla del río Cucurital, frente al raudal Wareipa
/ margen izquierda del río Cucurital, frente al raudal Wareipa / sabana en margen izquierda del río Cucurital, antes del raudal
Wareipa / sabana aguas arriba (izquierda) de la desembocadura del río Wareipita [360-390 m snm; 06° 00’ 32’’ N - 62° 47’ 15’’ W].
Río Wareipita, afuente del río Cucurital, brazo marginal en margen derecha / río Wareipita, afuente del río Cucurital / poza del
río Wareipita, afuente del río Cucurital / poza del río Wareipita, aproximadamente 100 m aguas arriba de la desembocadura
del río Cucurital / río watoparu, afuente del río Cucurital, margen izquierdo [390-400 m snm; 06° 00’ 31’’ N - 62° 47’ 01’’ W]. Río
Wareipita, afuente del río Cucurital, cauce principal, raudales [06° 00’ 31’’ N - 62° 47’ 31’’ W]. Río Wareipita, afuente margen
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izquierda del río Cucurital, Wareipa / quebrada Tapi - tapipa, cerro Kauritupu, afuente del margen izquierdo del río Cucurital /
río Wareipita, afuente margen derecha del río Cucurital, Wareipa / brazos marginales del río Wareipita, Wareipa / río Wareipita,
brazos marginales, Wareipa [390 m snm; 06° 00’ 32’’ N - 62° 46’ 52’’ W]
Watoparú, río
Río Wareipita, afuente del río Cucurital, brazo marginal en margen derecha / río Wareipita, afuente del río Cucurital / poza del
río Wareipita, afuente del río Cucurital / poza del río Wareipita, aproximadamente 100 m aguas arriba de la desembocadura del
río Cucurital / río Watoparú, afuente del río Cucurital, margen izquierdo [390-400 m snm; 06° 00’ 31’’ N - 62° 47’ 01’’ W]
Wiski, Campamento
Río Yuruaní, campamento Wiski / cauce principal del río Yuruaní, aproximadamente 150 km al sur del río Aponguao, carretera
Kama - San Ignacio de Yuruaní, la Gran Sabana [05° 05’ 00’’ N - 61° 06’ 00’’ W]
Yuruaní - salto
Salto Yuruaní, aguas arriba del puente y la chalana [870 m snm; 05° 05’ 00’’ N - 61° 05’ 00’’ W]. San Ignacio de Yuruaní / salto
Yuruaní, aguas arriba del puente y la chalana [940-950 m snm; 05° 00’ 00’’ N - 61° 08’ 00’’ W]
Yuruaní, río
Afuente del río Yuruaní [920 m snm; 05° 05’ 06’’ N - 61° 05’ 29’’ W]. Bosque ribereño en río Yuruaní [05° 05’ 04’’ N - 61° 05’ 02’’ W].
Cabeceras del río Yuruaní, la Gran Sabana [950-1000 m snm; 05° 15’ 50’’ N - 60° 50’ 22’’ W]. Confuencia de los ríos Kukenán y
Yuruaní, Kanagapi - kapu [800 m snm; 04° 58’ 00’’ N - 61° 14’ 20’’ W]. km 247 carretera El Dorado - Santa Elena de Uairén, puente
sobre el río Yuruaní [872 m snm; 05° 05’ 15’’ N - 61° 06’ 01’’ W]. Laguna de rebalse en unión de los ríos Yuruaní y Kukenán / laguna
cerca de la chalana del río Kukenán [04° 58’ 00’’ N - 61° 15’ 00’’ W]. Paso río Yuruaní, la Gran Sabana [05° 01’ 00’’ N - 61° 06’ 00’’
W]. Quebrada 10 km al sur del río Yuruaní, carretera San Ignacio de Yuruaní - Santa Elena de Uairén, la Gran Sabana [05° 01’ 05’’
N - 61° 07’ 38’’ W]. Quebrada a 37 km al sur del río Anauaic, entre Kama y Yuruaní [05° 08’ 52’’ N - 61° 08’ 10’’ W]. Raudales en río
Yuruaní, aproximadamente 150 km al sur del río Aponguao, carretera Kama - San Ignacio de Yuruaní, la Gran Sabana [05° 06’ 00’’
N - 61° 04’ 00’’ W]. Río karomata, al lado de Yuruaní [1000 m snm; 05° 06’ 00’’ N - 61° 07’ 00’’ W]. Río Tuperere I, entre el río Yuruaní
y Kama [05° 18’ 42’’ N - 61° 09’ 21’’ W]. Río Yuruaní, campamento Wiski / cauce principal del río Yuruaní, aproximadamente 150
km al sur del río Aponguao, carretera Kama - San Ignacio de Yuruaní, la Gran Sabana [05° 05’ 00’’ N - 61° 06’ 00’’ W]. Río Yuruaní,
San Ignacio de Yuruaní, la Gran Sabana [05° 06’ 14’’ N - 61° 05’ 38’’ W]
Yuruaní, San Francisco de
10 km al este - noreste de San Francisco de Yuruaní [1100 m snm; 05° 01’ 00’’ N - 61° 01’ 00’’ W]. 15 km al este - noreste de San
Francisco de Yuruaní [1100 m snm; 05° 01’ 00’’ N - 60° 59’ 00’’ W]. Río Arapan, la Gran Sabana / quebrada Pacheco, la Gran Sabana
/ río Pacheco, Arapan, la Gran Sabana / quebrada Pacheco, al lado de la chalana, San Francisco de Yuruaní, la Gran Sabana [05°
14’ 00’’ N - 61° 07’ 00’’ W]
Yuruaní, San Ignacio de
12 km al suroeste de San Ignacio de Yuruaní, vía campo alegre [920 m snm; 04° 55’ 00’’ N - 61° 06’ 00’’ W]. 5.2 km al noreste de
San Ignacio de Yuruaní, camino a la toma de agua [860 m snm; 05° 01’ 14’’ N - 61° 09’ 21’’ W]. 5.2 km al noreste de San Ignacio
de Yuruaní, camino a la toma de agua [860 m snm; 05° 02’ 00’’ N - 61° 09’ 00’’ W]. A 3 km de San Ignacio de Yuruaní, la Gran
Sabana [830 m snm; 04° 59’ 00’’ N - 61° 08’ 00’’ W]. Carretera Santa Elena de Uairén - San Ignacio de Yuruaní, la Gran Sabana
[860 m snm; 05° 02’ 00’’ N - 61° 05’ 48’’ W]. km 258 carretera El Dorado - Santa Elena de Uairén, entrada a San Ignacio de Yuruaní
[880 m snm; 04° 57’ 49,45’’ N - 61° 07’ 52,1’’ W]. Quebrada 10 km al sur del río Yuruaní, carretera San Ignacio de Yuruaní - Santa
Elena de Uairén, la Gran Sabana [05° 01’ 05’’ N - 61° 07’ 38’’ W]. Quebrada aproximadamente 37 km al sur del río anauaic (antes
de quebrada Pacheco), carretera Kama - San Ignacio de Yuruaní, la Gran Sabana [05° 14’ 00’’ N - 61° 06’ 00’’ W]. Raudales en río
Yuruaní, aproximadamente 150 km al sur del río Aponguao, carretera Kama - San Ignacio de Yuruaní, la Gran Sabana [05° 06’
00’’ N - 61° 04’ 00’’ W]. Río agua fría, 2 km al norte del río Kukenán, carretera Santa Elena de Uairén - San Ignacio de Yuruaní, la
Gran Sabana / río Agua Fría, entre el río Kukenán y San Ignacio de Yuruaní, la Gran Sabana [800 m snm; 04° 47’ 45’’ N - 61° 03’
26’’ W]. Río urue, aproximadamente 5 km al oeste de San Ignacio de Yuruaní, la Gran Sabana [05° 00’ 26’’ N - 61° 09’ 00’’ W]. Río
Yuruaní, San Ignacio de Yuruaní, la Gran Sabana [05° 06’ 14’’ N - 61° 05’ 38’’ W]. Sabanas 3 km al norte de San Ignacio de Yuruaní
[900 m snm; 05° 01’ 00’’ N - 61° 07’ 00’’ W]. San Ignacio de Yuruaní (bosque) / San Ignacio de Yuruaní / aeropuerto de San Ignacio
de Yuruaní / alrededores de San Ignacio de Yuruaní / río San Ignacio, al lado de alcabala de San Ignacio de Yuruaní, la Gran Sa-
bana [830-950 m snm; 05° 01’ 00’’ N - 61° 10’ 00’’ W]. San Ignacio de Yuruaní / salto Yuruaní, aguas arriba del puente y la chalana
[940-950 m snm; 05° 00’ 00’’ N - 61° 08’ 00’’ W]. San Ignacio de Yuruaní [940 m snm; 05° 01’ 00’’ N - 61° 16’ 44’’ W]. San Ignacio de
Yuruaní, selva 2 km al este [940 m snm; 05° 00’ 00’’ N - 61° 08’ 00’’ W]
Zamuro, caño El
3.5 km de su desembocadura en el río Carrao, caño El Zamuro [100 m snm; 06° 19’ 01’’ N - 62° 49’ 41’’W]. Caño El Zamuro, aproxi-
madamente 3.5 km de su desembocadura en el río Carrao [06° 19’ 1,02’’ N - 62° 49’ 40’’ W]. Caño El Zamuro, pica de pemones
[06° 18’ 12,1’’ N - 62° 49’ 48’’ W]. Quebrada afuente margen derecha del caño El Zamuro (vía el conuco), al norte de la población
de Canaima / playa del caño El Zamuro, afuente margen derecha del río Carrao, al norte de la población de Canaima [06° 18’
13,4’’ N - 62° 49’ 46,5’’ W]. Remansos del caño El Zamuro, afuente margen derecha del río Carrao, al norte de la población de
Canaima [06° 19’ 2,3’’ N - 62° 49’ 36’’ W]
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Localidades georeferenciadas
ubicadas en el area de infuencia al Parque Nacional Canaima

Abismo, cueva El
Quebrada de La Cueva, El Abismo, carretera Santa Elena de Uairén - Icabarú [500 m snm; 04° 20’ 00’’ N - 61° 47’ 46’’ W]
Abismo, El
Cumbre de El Abismo, carretera Santa Elena de Uairén - Icabarú [960 m snm; 04° 26’ 00’’ N - 61° 42’ 00’’ W]. Cumbre de El Abismo,
carretera Santa Elena de Uairén - Icabarú [980 m snm; 04° 26’ 00’’ N - 61° 40’ 00’’ W]. El Abismo, carretera Santa Elena de Uairén
- Icabarú [650 m snm; 04° 22’ 20’’ N - 61° 44’ 30’’ W]. El Abismo, carretera Santa Elena de Uairén - Icabarú [780 m snm; 04° 26’ 13’’
N - 61° 42’ 33’’ W]
Agallas, Las
Parai-tepui / Parai-tepui, Las Agallas, carretera Santa Elena de Uairén - Icabarú / La Candelaria, al pie del Parai-tepui / La Faisca,
mina al pie del cerro Parai-tepui [800-1000 m snm; 04° 35’ 00’’ N - 61° 29’ 00’’ W]
Antabari, río
Río Antabari, afuente del río Caroní [900-1000 m snm; 05° 15’ 00’’ N - 62° 49’ 00’’ W]
Arebuchi, cerro
Cerro Arebuchi, río Caroní [600 m snm; 04° 50’ 00’’ N - 62° 30’ 00’’ W]
Arebuchi, salto
Salto Arebuchi, río Caroní [410 m snm; 04° 51’ 00’’ N - 62° 30’ 00’’ W]
Arekuna
Sabanas de Topopo, noreste de Arekuna [400 m snm; 06° 29’ 00’’ N - 62° 55’ 00’’ W]
Betania
Betania, 46, 4 km al noreste de Icabarú / Betania, carretera Santa Elena - Icabarú [800-950 m snm; 04° 39’ 43’’ N - 61° 23’ 00’’ W]
Brasileros, quebrada Los
Quebrada Los Brasileros, 4.5 km al norte de Icabarú, carretera Santa Elena de Uairén [04° 22’ 18’’ N - 61° 44’ 27’’ W]
Brazos, confuencia de
Río Yuruaní, aproximadamente 3 km al suroeste del Yuruaní-tepui, cerca de la confuencia de tres brazos, la Gran Sabana /
quebrada en margen derecha del río Yuruaní, aproximadamente a 3 km del suroeste del Yuruaní-tepui, la Gran Sabana / poza
en margen izquierda del río Yuruaní, cerca de la confuencia de tres brazos, la Gran Sabana [05° 16’ 00’’ N - 60° 56’ 00’’ W]
Camilo, bahía de
Río Kukenán, 3 km aguas abajo del puente, vía Santa Elena de Uairén - bahia de San Camilo [04° 44’ 17’’ N - 61° 03’ 45’’ W]
Candelaria, La
Parai-tepui / Parai-tepui, Las Agallas, carretera Santa Elena de Uairén - Icabarú / La Candelaria, al pie del Parai-tepui / La Faisca,
mina al pie del cerro Parai-tepui [800-1000 m snm; 04° 35’ 00’’ N - 61° 29’ 00’’ W]
Cantarrana
Cantarrana, 20 km al este de Icabarú [1000 m snm; 04° 25’ 00’’ N - 61° 40’ 00’’ W]. Río Chaberu, 5 km al oeste de El Paují / río cha-
beru, entre El Paují y Cantarrana [04° 27’ 55’’ N - 61° 37’ 00’’ W]. Río Chabui (Chaberu), entre El Paují y Cantarrana, la Gran Sabana
[760 m snm; 04° 28’ 00’’ N - 61° 37’ 00’’ W]
Cantarrana, fundo
Fundo Cantarrana, entre El Paují e Icabarú, la Gran Sabana [780 m snm; 04° 26’ 20’’ N - 61° 42’ 20’’ W]
Cantarrana, quebrada
11.2 km al noreste de Icabarú, quebrada Cantarrana [840 m snm; 04° 25’ 55’’ N - 61° 42’ 28’’ W]. Quebrada Cantarrana, 17 km al
sur de El Paují, vía Icabarú / quebrada Cantarrana, entre El Paují e Icabarú, la Gran Sabana [04° 26’ 12’’ N - 61° 42’ 23’’ W]
Caroní, río
Caño negro, río Caroní [350 m snm; 06° 23’ 00’’ N - 62° 59’ 00’’ W]. Cerro Arebuchi, río Caroní [600 m snm; 04° 50’ 00’’ N - 62° 30’
00’’ W]. Río Antabarí, afuente del río Caroní [900-1000 m snm; 05° 15’ 00’’ N - 62° 49’ 00’’ W]
Carretera El Dorado - Santa Elena de Uairén
km 80 carretera El Dorado - Santa Elena de Uairén [160 m snm; 06° 12’ 00’’ N - 61° 23’ 00’’ W]. km 84 carretera El Dorado - Santa
Elena de Uairén [150 m snm; 06° 11’ 17’’ N - 61° 24’ 40’’ W]. km 85 carretera El Dorado - Santa Elena de Uairén, Las Claritas / km
85 carretera El Dorado - Santa Elena de Uairén, río Claritas / km 85 carretera El Dorado - Santa Elena de Uairén, río Las Claritas,
bajo el puente [160 m snm; 06° 11’ 05’’ N - 61° 25’ 05’’ W]. km 86 carretera El Dorado - Santa Elena de Uairén, Las Claritas [160 m
snm; 06° 10’ 37’’ N - 61° 25’ 26’’ W]. km 88 carretera El Dorado - Santa Elena de Uairén [160 m snm; 06° 09’ 37’’ N - 61° 25’ 43’’ W].
km 89 carretera El Dorado - Santa Elena de Uairén [160 m snm; 06° 09’ 00’’ N - 61° 25’ 53’’ W]. km 90 carretera El Dorado - Santa
Elena de Uairén [160 m snm; 06° 08’ 33’’ N - 61° 25’ 26’’ W]. km 91 carretera El Dorado - Santa Elena de Uairén / km 91 carretera
El Dorado - Santa Elena de Uairén, caño abajo del puente [160 m snm; 06° 08’ 15’’ N - 61° 25’ 13’’ W]
Chaberu, río
Río Chaberu, 5 km al oeste de El Paují / río Chaberu, entre El Paují y Cantarrana [04° 27’ 55’’ N - 61° 37’ 00’’ W]. Río Chabui (Cha-
beru), entre El Paují y Cantarrana, la Gran Sabana [760 m snm; 04° 28’ 00’’ N - 61° 37’ 00’’ W]
Chicanán, río
Río Chicanán, al pie del cerro Lema [400-500 m snm; 06° 08’ 05’’ N - 61° 58’ 40’’ W]
Chicanán, salto
Selva cerca del salto de Chicanán [06° 06’ 00’’ N - 61° 55’ 00’’ W]
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Claritas, Las
km 85 carretera El Dorado - Santa Elena de Uairén, Las Claritas / km 85 carretera El Dorado - Santa Elena de Uairén, río Claritas /
km 85 carretera El Dorado - Santa Elena de Uairén, río Las Claritas, bajo el puente [160 m snm; 06° 11’ 05’’ N - 61° 25’ 05’’ W]. km
86 carretera El Dorado - Santa Elena de Uairén, Las Claritas [160 m snm; 06° 10’ 37’’ N - 61° 25’ 26’’ W]
Claritas, río Las
km 85 carretera El Dorado - Santa Elena de Uairén, Las Claritas / km 85 carretera El Dorado - Santa Elena de Uairén, río Claritas
/ km 85 carretera El Dorado - Santa Elena de Uairén, río Las Claritas, bajo el puente [160 m snm; 06° 11’ 05’’ N - 61° 25’ 05’’ W]
Espinoza, quebrada
18.8 km al noreste de Icabarú, quebrada Espinoza [860 m snm; 04° 23’ 06’’ N - 61° 44’ 09’’ W]
Faisca, La
La Faisca, Parai-tepui / quebrada aguas negras, campamento El Polaco, al sur del Parai-tepui [900-1000 m snm; 04° 35’ 00’’ N - 61°
27’ 00’’ W]. Parai-tepui / Parai-tepui, Las Agallas, carretera Santa Elena de Uairén - Icabarú / La Candelaria, al pie del Parai-tepui /
La Faisca, mina al pie del cerro Parai-tepui [800-1000 m snm; 04° 35’ 00’’ N - 61° 29’ 00’’ W]
Hacha, río
Río Hacha, cerca de Icabarú [500 m snm; 04° 14’ 00’’ N - 62° 05’ 00’’ W]
Icabarú
11 km al noreste de Icabarú [750 m snm; 04° 25’ 45’’ N - 61° 42’ 23’’ W]. 11.2 km al noreste de Icabarú, quebrada Cantarrana [840
m snm; 04° 25’ 55’’ N - 61° 42’ 28’’ W]. 12.8 km al noreste de Icabarú, el nudo [817 m snm; 04° 26’ 50’’ N - 61° 41’ 48’’ W]. 13 - 23 km
al noreste de Icabarú [658-850 m snm; 04° 22’ 50’’ N - 61° 44’ 39’’ W]. 13 km al noreste de Icabarú [817 m snm; 04° 25’ 49’’ N - 61°
41’ 48’’ W]. 15 km al noreste de Icabarú [840 m snm; 04° 27’ 20’’ N - 61° 40’ 18’’ W]. 18 - 45 km al noreste de Icabarú / 21 - 33 km
al noreste de Icabarú / 21 - 45 km al noreste de Icabarú / 23 - 45 km al noreste de Icabarú / 45 - 53 km al noreste de Icabarú /
45 km al noreste de Icabarú, Santa Lucia de Surukun / 60 km al noreste de Icabarú, Santa Lucia de surukun [740-923 m snm;
04° 27’ 43’’ N - 61° 40’ 00’’ W]. 18.8 km al noreste de Icabarú, quebrada Espinoza [860 m snm; 04° 23’ 06’’ N - 61° 44’ 09’’ W]. 19 km
al noreste de Icabarú, Uaiparu [658 m snm; 04° 23’ 30’’ N - 61° 44’ 25’’ W]. 19 km al noreste de Icabarú, uaiparu [700 m snm; 04°
33’ 00’’ N - 61° 37’ 22’’ W]. 20 km al noreste de Icabarú, Uaiparu [860 m snm; 04° 24’ 03’’ N - 61° 44’ 00’’ W]. 20.8 km al noreste de
Icabarú, El Paují [850 m snm; 04° 22’ 20’’ N - 61° 44’ 18’’ W]. 20.8 km al noreste de Icabarú, El Paují [850 m snm; 04° 24’ 18’’ N - 61°
43’ 50’’ W]. 21 - 28 km al noreste de Icabarú [775-850 m snm; 04° 25’ 00’’ N - 61° 43’ 07’’ W]. 21 km al noreste de Icabarú, El Paují
/ km 68 carretera Santa Elena de Uairén - Icabarú, El Paují [850-900 m snm; 04° 28’ 42’’ N - 61° 35’ 27’’ W]. 21 km al noreste de
Icabarú, El Paují [750 m snm; 04° 24’ 23’’ N - 61° 43’ 40’’ W]. 21 km al noreste de Icabarú, El Paují [850 m snm; 04° 24’ 18’’ N - 61° 43’
40’’ W]. 22.5 km al noreste de Icabarú, independencia [824 m snm; 04° 25’ 12’’ N - 61° 42’ 52’’ W]. 23 - 45 km al noreste de Icabarú
[470-850 m snm; 04° 27’ 00’’ N - 61° 41’ 00’’ W]. 23 km al noreste de Icabarú, El Paují [824 m snm; 04° 23’ 12’’ N - 61° 45’ 00’’ W].
23 km al noreste de Icabarú, El Paují [824 m snm; 04° 25’ 12’’ N - 61° 43’ 00’’ W]. 28 km al noreste de Icabarú [775 m snm; 04° 26’
51’’ N - 61° 44’ 20’’ W]. 28 km al noreste de Icabarú, cinco rancho [775 m snm; 04° 26’ 43’’ N - 61° 42’ 00’’ W]. 29.8 km al noreste
de Icabarú, El Paují [850 m snm; 04° 24’ 20’’ N - 61° 43’ 40’’ W]. 43 km al noreste de Icabarú [760 m snm; 04° 27’ 30’’ N - 61° 39’ 10’’
W]. 46 - 56 km al noreste de Icabarú [800-923 m snm; 04° 28’ 00’’ N - 61° 36’ 20’’ W]. 46 km al noreste de Icabarú [800 m snm;
04° 27’ 30’’ N - 61° 44’ 25’’ W]. 46.4 km al noreste de Icabarú, Maura [850 m snm; 04° 28’ 10’’ N - 61° 38’ 05’’ W]. 53 km al noreste
de Icabarú [780 m snm; 04° 28’ 25’’ N - 61° 36’ 09’’ W]. 56 km al noreste de Icabarú [905 m snm; 04° 29’ 00’’ N - 61° 34’ 48’’ W]. 6
km al suroeste de Icabarú [500 m snm; 04° 17’ 00’’ N - 61° 49’ 00’’ W]. Betania, 46, 4 km al noreste de Icabarú / Betania, carretera
Santa Elena - Icabarú [800-950 m snm; 04° 39’ 43’’ N - 61° 23’ 00’’ W]. Cantarrana, 20 km al este de Icabarú [1000 m snm; 04° 25’
00’’ N - 61° 40’ 00’’ W]. Carretera Santa Elena de Uairén - Icabarú [900 m snm; 04° 37’ 00’’ N - 61° 22’ 00’’ W]. Cumbre de El Abismo,
carretera Santa Elena de Uairén - Icabarú [960 m snm; 04° 26’ 00’’ N - 61° 42’ 00’’ W]. Cumbre de El Abismo, carretera Santa Elena
de Uairén - Icabarú [980 m snm; 04° 26’ 00’’ N - 61° 40’ 00’’ W]. El Abismo, carretera Santa Elena de Uairén - Icabarú [650 m snm;
04° 22’ 20’’ N - 61° 44’ 30’’W]. El Abismo, carretera Santa Elena de Uairén - Icabarú [780 m snm; 04° 26’ 13’’ N - 61° 42’ 33’’W]. Fundo
Cantarrana, entre El Paují e Icabarú, la Gran Sabana [780 m snm; 04° 26’ 20’’ N - 61° 42’ 20’’ W]. Icabarú [473-510 m snm; 04° 19’
42’’ N - 61° 45’ 04’’ W]. km 68 carretera Santa Elena de Uairén - Icabarú, El Paují [1000 m snm; 04° 28’ 40’’ N - 61° 35’ 29’’ W]. km 68
carretera Santa Elena de Uairén - Icabarú, El Paují [800-850 m snm; 04° 28’ 10’’ N - 61° 36’ 10’’ W]. km 68 carretera Santa Elena de
Uairén - Icabarú, El Paují [840-900 m snm; 04° 28’ 40’’ N - 61° 35’ 27’’ W]. km 68 carretera Santa Elena de Uairén - Icabarú, El Paují
[890 m snm; 04° 29’ 50’’ N - 61° 34’ 57’’ W]. km 68 carretera Santa Elena de Uairén - Icabarú, El Paují [950 m snm; 04° 26’ 15’’ N - 61°
41’ 58’’ W]. La Faisca, Parai-tepui / quebrada aguas negras, campamento el polaco, al sur del Parai-tepui [900-1000 m snm; 04°
35’ 00’’ N - 61° 27’ 00’’ W]. Mina Marichipau, cerca de Icabarú [500 m snm; 04° 20’ 00’’ N - 61° 40’ 00’’ W]. Morichal aguas negras,
al sur de Icabarú, la Gran Sabana [480 m snm; 04° 17’ 00’’ N - 61° 46’ 00’’ W]. Parai-tepui / Parai-tepui, Las Agallas, carretera Santa
Elena de Uairén - Icabarú / la candelaria, al pie del Parai-tepui / La Faisca, mina al pie del cerro Parai-tepui [800-1000 m snm;
04° 35’ 00’’ N - 61° 29’ 00’’ W]. Quebrada Cantarrana, 17 km al sur de El Paují, vía Icabarú / quebrada Cantarrana, entre El Paují e
Icabarú, la Gran Sabana [04° 26’ 12’’ N - 61° 42’ 23’’ W]. Quebrada de la cueva El Abismo, carretera Santa Elena de Uairén - Icabarú
[500 m snm; 04° 20’ 00’’ N - 61° 47’ 46’’ W]. Quebrada los brasileros, 4.5 km al norte de Icabarú, carretera Santa Elena de Uairén
[04° 22’ 18’’ N - 61° 44’ 27’’ W]. Quebrada Maurak, 25 km al noreste de Betania, carretera Santa Elena de Uairén - Icabarú [04° 34’
37’’ N - 61° 10’ 43’’ W]. Quebrada Prai-tepui, aproximadamente 60 km al sur de Santa Elena de Uairén, vía Icabarú, la Gran Sabana
[960 m snm; 04° 36’ 00’’ N - 61° 29’ 00’’ W]. Quebrada Raúl Vázquez, aproximadamente 95 km al sur de Santa Elena de Uairén,
carretera El Paují - Icabarú [04° 27’ 00’’ N - 61° 40’ 00’’ W]. Río Hacha, cerca de Icabarú [500 m snm; 04° 14’ 00’’ N - 62° 05’ 00’’ W].
Río Icabarú [400-460 m snm; 04° 44’ 00’’ N - 61° 19’ 00’’ W]. Río Icabarú [480-500 m snm; 04° 43’ 12’’ N - 62° 18’ 36’’ W]. Río Icabarú,
antes del puente [04° 20’ 13’’ N - 61° 43’ 50’’ W]. Río Icabarú, campamento La Mezquita, arriba del salto Los Caribe [04° 16’ 22’’
N - 61° 50’ 09’’ W]. Río Icabarú, debajo del puente de Icabarú [04° 20’ 13’’ N - 61° 43’ 54’’ W]. Río Icabarú, Icabarú [04° 20’ 00’’ N - 61°
43’ 53’’ W]. Río Uaiparu, la Gran Sabana, cerca de Icabarú [04° 20’ 00’’ N - 61° 50’ 27’’ W]
Ilú-tepui
Ilú-tepui [2500-2650 m snm; 05° 23’ 00’’ N - 60° 59’ 00’’ W]. Ilú-tepui i / Tramen-tepui [2500-2650 m snm; 05° 25’ 00’’ N - 60° 58’ 00’’
W]. Ilú-tepui II [2400 m snm; 05° 26’ 00’’ N - 60° 59’ 00’’ W]
Independencia
22.5 km al noreste de Icabarú, Independencia [824 m snm; 04° 25’ 12’’ N - 61° 42’ 52’’ W]
Kamoirán, río
Alto río Kamoirán [980 m snm; 05° 37’ 00’’ N - 61° 13’ 00’’ W]
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Karaurin, río
Río Karaurin, la Gran Sabana [970 m snm; 05° 22’ 00’’ N - 61° 06’ 00’’ W]
Kukenán, río
Laguna cerca del río Kukenán, Santa Elena de Uairén [04° 42’ 49’’ N - 61° 05’ 00’’ W]. Río Kukenán, 3 km aguas abajo del puente,
vía Santa Elena de Uairén - bahía de San camilo [04° 44’ 17’’ N - 61° 03’ 45’’ W]. Salto La Milagrosa, valle del Kukenán, vía mina del
mosquito [04° 54’ 00’’ N - 61° 13’ 00’’ W]
Lema, sierra de
Río Chicanán, al pie del cerro Lema [400-500 m snm; 06° 08’ 05’’ N - 61° 58’ 40’’ W]
Marichipau, mina
Mina Marichipau, cerca de Icabarú [500 m snm; 04° 20’ 00’’ N - 61° 40’ 00’’ W]
Matakutia
Matakutia, Santa Elena de Uairén [04° 36’ 00’’ N - 61° 06’ 00’’ W]
Maura
46.4 km al noreste de Icabarú, Maura [850 m snm; 04° 28’ 10’’ N - 61° 38’ 05’’ W]
Maurak, quebrada
Quebrada Maurak, 25 km al noreste de Betania, carretera Santa Elena de Uairén - Icabarú [04° 34’ 37’’ N - 61° 10’ 43’’ W]
Mezquita, campamento La
Río Icabarú, campamento La Mezquita, arriba del salto Los Caribe [04° 16’ 22’’ N - 61° 50’ 09’’ W]
Milagrosa, salto La
Salto La Milagrosa, valle del Kukenán, vía mina del mosquito [04° 54’ 00’’ N - 61° 13’ 00’’ W]
Negro, caño
Caño Negro, río Caroní [350 m snm; 06° 23’ 00’’ N - 62° 59’ 00’’ W]
Nudo, El
12.8 km al noreste de Icabarú, El Nudo [817 m snm; 04° 26’ 50’’ N - 61° 41’ 48’’ W]
Parai-tepui
La Faisca, Parai-tepui / quebrada aguas negras, campamento El Polaco, al sur del Parai-tepui [900-1000 m snm; 04° 35’ 00’’ N - 61°
27’ 00’’ W]. Río Sumucun, entre Parai-tepui y Betania [340 m snm; 04° 36’ 00’’ N - 61° 25’ 00’’ W]
Parai-tepui
Parai-tepui / Parai-tepui, Las Agallas, carretera Santa Elena de Uairén - Icabarú / La Candelaria, al pie del Parai-tepui / La Faisca,
mina al pie del cerro Parai-tepui [800-1000 m snm; 04° 35’ 00’’ N - 61° 29’ 00’’ W]
Parapapoy, río
Campamento minero cerca del río Parapapoy [06° 35’ 36’’ N - 62° 39’ 48’’ W]. Río Parapapoy [430 m snm; 06° 35’ 36’’ N - 62° 39’
07’’ W]
Paují, El
20.8 km al noreste de Icabarú, El Paují [850 m snm; 04° 22’ 20’’ N - 61° 44’ 18’’ W]. 20.8 km al noreste de Icabarú, El Paují [850 m
snm; 04° 24’ 18’’ N - 61° 43’ 50’’ W]. 21 km al noreste de Icabarú, El Paují / km 68 carretera Santa Elena de Uairén - Icabarú, El Paují
[850-900 m snm; 04° 28’ 42’’ N - 61° 35’ 27’’ W]. 21 km al noreste de Icabarú, El Paují [750 m snm; 04° 24’ 23’’ N - 61° 43’ 40’’ W]. 21
km al noreste de Icabarú, El Paují [850 m snm; 04° 24’ 18’’ N - 61° 43’ 40’’ W]. 23 km al noreste de Icabarú, El Paují [824 m snm;
04° 23’ 12’’ N - 61° 45’ 00’’ W]. 23 km al noreste de Icabarú, El Paují [824 m snm; 04° 25’ 12’’ N - 61° 43’ 00’’ W]. 29.8 km al noreste
de Icabarú, El Paují [850 m snm; 04° 24’ 20’’ N - 61° 43’ 40’’ W]. 8 km al este de El Paují [900 m snm; 04° 21’ 22’’ N - 61° 47’ 00’’ W].
Fundo Cantarrana, entre El Paují e Icabarú, la Gran Sabana [780 m snm; 04° 26’ 20’’ N - 61° 42’ 20’’ W]. km 68 carretera Santa Elena
de Uairén - Icabarú, El Paují [1000 m snm; 04° 28’ 40’’ N - 61° 35’ 29’’ W]. km 68 carretera Santa Elena de Uairén - Icabarú, El Paují
[800-850 m snm; 04° 28’ 10’’ N - 61° 36’ 10’’ W]. km 68 carretera Santa Elena de Uairén - Icabarú, El Paují [840-900 m snm; 04° 28’
40’’ N - 61° 35’ 27’’ W]. km 68 carretera Santa Elena de Uairén - Icabarú, El Paují [890 m snm; 04° 29’ 50’’ N - 61° 34’ 57’’ W]. km 68
carretera Santa Elena de Uairén - Icabarú, El Paují [950 m snm; 04° 26’ 15’’ N - 61° 41’ 58’’ W]. Quebrada Cantarrana, 17 km al sur
dEl Paují, vía Icabarú / quebrada Cantarrana, entre El Paují e Icabarú, la Gran Sabana [04° 26’ 12’’ N - 61° 42’ 23’’ W]. Río Chaberu,
5 km al oeste de El Paují / río Chaberu, entre El Paují y Cantarrana [04° 27’ 55’’ N - 61° 37’ 00’’ W]. Río Chabui (chaberu), entre El
Paují y Cantarrana, la Gran Sabana [760 m snm; 04° 28’ 00’’ N - 61° 37’ 00’’ W]
Polaco, campamento El
La Faisca, Parai-tepui / quebrada aguas negras, campamento El Polaco, al sur del Parai-tepui [900-1000 m snm; 04° 35’ 00’’ N -
61° 27’ 00’’ W]
Prai-tepui, quebrada
Quebrada Prai-tepui, aproximadamente 60 km al sur de Santa Elena de Uairén, vía Icabarú, la Gran Sabana [960 m snm; 04° 36’
00’’ N - 61° 29’ 00’’ W]
Rancho, cinco
28 km al noreste de Icabarú, Cinco Rancho [775 m snm; 04° 26’ 43’’ N - 61° 42’ 00’’ W]
Raúl Vázquez, quebrada
Quebrada Raúl Vázquez, aproximadamente 95 km al sur de Santa Elena de Uairén, carretera El Paují - Icabarú [04° 27’ 00’’ N - 61°
40’ 00’’ W]
Roraima-tepui
Entre el fuerte Roraima y el aeropuerto de Santa Elena de Uairén / afuente del río Waru, desde el desvío vía al aeropuerto (
fuerte Roraima) [920 m snm; 04° 33’ 56’’ N - 61° 07’ 09’’ W]
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Sucumun, río
Río Sumucun, entre Parai-tepui y Betania [340 m snm; 04° 36’ 00’’ N - 61° 25’ 00’’ W]
Supamo, piedra del
Piedra del Supamo [06° 32’ 00’’ N - 62° 35’ 00’’ W]
Surukun, Santa Lucia de
18 - 45 km al noreste de Icabarú / 21 - 33 km al noreste de Icabarú / 21 - 45 km al noreste de Icabarú / 23 - 45 km al noreste de
Icabarú / 45 - 53 km al noreste de Icabarú / 45 km al noreste de Icabarú, Santa Lucia de Surukun / 60 km al noreste de Icabarú,
Santa Lucia de Surukun [740-923 m snm; 04° 27’ 43’’ N - 61° 40’ 00’’ W]
Tigre, cueva del
Cueva del Tigre, Santa Elena de Uairén [04° 39’ 21’’ N - 61° 06’ 01’’ W]
Topopo, sabanas de
Sabanas de Topopo, noreste de Arekuna [400 m snm; 06° 29’ 00’’ N - 62° 55’ 00’’ W]
Tramen-tepui
Ilú-tepui I / Tramen-tepui [2500-2650 m snm; 05° 25’ 00’’ N - 60° 58’ 00’’ W]
Uaiparu
19 km al noreste de Icabarú, Uaiparu [658 m snm; 04° 23’ 30’’ N - 61° 44’ 25’’W]. 19 km al noreste de Icabarú, Uaiparu [700 m snm;
04° 33’ 00’’ N - 61° 37’ 22’’ W]. 20 km al noreste de Icabarú, Uaiparu [860 m snm; 04° 24’ 03’’ N - 61° 44’ 00’’ W]
Uaiparu, río
Río Uaiparu, la Gran Sabana, cerca de Icabarú [04° 20’ 00’’ N - 61° 50’ 27’’ W]
Uairén, río
Río Uairén, entre Santa Elena de Uairén y la frontera [04° 33’ 26’’ N - 61° 08’ 00’’ W]. Río Uairén, Santa Elena de Uairén [04° 36’ 00’’
N - 61° 06’ 23’’ W]
Uairén, Santa Elena
Cerca de Santa Elena de Uairén [04° 37’ 00’’ N - 61° 06’ 00’’ W]. Cueva del tigre, Santa Elena de Uairén [04° 39’ 21’’ N - 61° 06’ 01’’
W]. Entre el fuerte Roraima y el aeropuerto de Santa Elena de Uairén / afuente del río Waru, desde el desvío vía al aeropuerto
(fuerte Roraima) [920 m snm; 04° 33’ 56’’ N - 61° 07’ 09’’ W]. Matakutia, Santa Elena de Uairén [04° 36’ 00’’ N - 61° 06’ 00’’ W]. Mori-
chal al norte de Santa Elena de Uairén [04° 19’ 00’’ N - 61° 45’ 00’’W]. Morichal al norte de Santa Elena de Uairén [04° 42’ 00’’ N - 61°
05’ 00’’ W]. Río aproximadamente 8 km al norte de Santa Elena de Uairén [04° 39’ 11’’ N - 61° 07’ 6,6’’ W]. Santa Elena de Uairén
[850-1050 m snm; 04° 36’ 10’’ N - 61° 07’ 30’’ W]. Santa Elena de Uairén [867 m snm; 04° 36’ 20’’ N - 61° 07’ 21’’ W]
Uairén, Santa Elena de
21 km al noreste de Icabarú, El Paují / km 68 carretera Santa Elena de Uairén - Icabarú, El Paují [850-900 m snm; 04° 28’ 42’’
N - 61° 35’ 27’’ W]. Carretera Santa Elena de Uairén - Icabarú [900 m snm; 04° 37’ 00’’ N - 61° 22’ 00’’ W]. Cumbre de El Abismo,
carretera Santa Elena de Uairén - Icabarú [960 m snm; 04° 26’ 00’’ N - 61° 42’ 00’’ W]. Cumbre de El Abismo, carretera Santa Elena
de Uairén - Icabarú [980 m snm; 04° 26’ 00’’ N - 61° 40’ 00’’ W]. El Abismo, carretera Santa Elena de Uairén - Icabarú [650 m snm;
04° 22’ 20’’ N - 61° 44’ 30’’ W]. km 68 carretera Santa Elena de Uairén - Icabarú, El Paují [1000 m snm; 04° 28’ 40’’ N - 61° 35’ 29’’ W].
km 68 carretera Santa Elena de Uairén - Icabarú, El Paují [800-850 m snm; 04° 28’ 10’’ N - 61° 36’ 10’’ W]. km 68 carretera Santa
Elena de Uairén - Icabarú, El Paují [840-900 m snm; 04° 28’ 40’’ N - 61° 35’ 27’’ W]. km 68 carretera Santa Elena de Uairén - Icabarú,
El Paují [890 m snm; 04° 29’ 50’’ N - 61° 34’ 57’’ W]. km 68 carretera Santa Elena de Uairén - Icabarú, El Paují [950 m snm; 04° 26’
15’’ N - 61° 41’ 58’’ W]. Río Kukenán, 3 km aguas abajo del puente, vía Santa Elena de Uairén - bahia de San camilo [04° 44’ 17’’
N - 61° 03’ 45’’ W]. Río Uairén, entre Santa Elena de Uairén y la frontera [04° 33’ 26’’ N - 61° 08’ 00’’ W]. Río Uairén, Santa Elena de
Uairén [04° 36’ 00’’ N - 61° 06’ 23’’ W]
Wadakapiapué-tepui
Sabanas del talud de Wadakapiapué-tepui cerca Yuruaní-tepui [1250 m snm; 05° 18’ 00’’ N - 60° 54’ 00’’ W]
Waru, río
Entre el fuerte Roraima y el aeropuerto de Santa Elena de Uairén / afuente del río Waru, desde el desvío vía al aeropuerto (
fuerte Roraima) [920 m snm; 04° 33’ 56’’ N - 61° 07’ 09’’ W]
Yuruaní-tepui
Río Yuruaní, aproximadamente 3 km al suroeste del Yuruaní-tepui, cerca de la confuencia de tres brazos, la Gran Sabana /
quebrada en margen derecha del río Yuruaní, aproximadamente a 3 km del suroeste del Yuruaní-tepui, la Gran Sabana / poza
en margen izquierda del río Yuruaní, cerca de la confuencia de tres brazos, la Gran Sabana [05° 16’ 00’’ N - 60° 56’ 00’’ W]. Río
Yuruaní, margen izquierda, base del Yuruaní-tepui, la Gran Sabana [872 m snm; 05° 17’ 00’’ N - 60° 54’ 00’’ W]. Sabanas del talud
de Wadakapiapué-tepui cerca Yuruaní-tepui [1250 m snm; 05° 18’ 00’’ N - 60° 54’ 00’’ W]
Yuruaní-tepui
Quebrada en margen derecha del río Yuruaní, base del Yuruaní-tepui, la Gran Sabana [05° 17’ 00’’ N - 60° 53’ 00’’ W]
Yuruaní, río
Río Yuruaní, aproximadamente 3 km al suroeste del Yuruaní-tepui, cerca de la confuencia de tres brazos, la Gran Sabana /
quebrada en margen derecha del río Yuruaní, aproximadamente a 3 km del suroeste del Yuruaní-tepui, la Gran Sabana / poza
en margen izquierda del río Yuruaní, cerca de la confuencia de tres brazos, la Gran Sabana [05° 16’ 00’’ N - 60° 56’ 00’’ W]. Río
Yuruaní, margen izquierda, base del Yuruaní-tepui, la Gran Sabana [872 m snm; 05° 17’ 00’’ N - 60° 54’ 00’’ W]
Yuruaní, tepui
Cima del Yuruaní-tepui [2300 m snm; 05° 18’ 50’’ N - 60° 51’ 05’’ W]. Quebrada en margen derecha del río Yuruaní, base del
Yuruaní-tepui, la Gran Sabana [05° 17’ 00’’ N - 60° 53’ 00’’ W]. Yuruaní-tepui [2300 m snm; 05° 19’ 00’’ N - 60° 51’ 00’’ W]
251
A
P
É
N
D
I
C
E
S
Localidades no georeferenciadas
Auyán-tepui, Parque NacionalCanaima
Carretera El Dorado - Santa Elena de Uairén
Carretera Santa Elena de Uairén - San Ignacio de Yuruaní, la Gran Sabana, Parque Nacional Canaima
Entre El Dorado y Santa Elena de Uairén
La Gran Sabana, Parque Nacional Canaima
Marco de frontera bv8
Maypakeri, río Kukenán, Parque Nacional Canaima
Parque Nacional Canaima
Río Kukenán, Parque Nacional Canaima
Río Waruma, vertiente oeste del Roraima-tepui, Guyana
Roraima
Sector oriental del Parque Nacional Canaima y la zona adyacente a su lindero sur entre Santa Elena de Uairén y
El Paují
Subiendo La Escalera, Parque Nacional Canaima
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Bibliografía

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