¿Qué es el desarrollo sostenible?

Se llama desarrollo sostenible aquél desarrollo que es capaz de satisfacer las
necesidades actuales sin comprometer los recursos y posibilidades de las futuras
generaciones. Intuitivamente una actividad sostenible es aquélla que se puede
mantener. Por ejemplo, cortar árboles de un bosque asegurando la repoblación es
una actividad sostenible. Por contra, consumir petróleo no es sostenible con los
conocimientos actuales, ya que no se conoce ningún sistema para crear petróleo a
partir de la biomasa. Hoy sabemos que una buena parte de las actividades
humanas no son sostenibles a medio y largo plazo tal y como hoy están
planteadas.
Las expresiones desarrollo sostenible,1 desarrollo perdurable,2 y desarrollo
sustentable3 se aplican al desarrollo socioeconómico, y su definición se formalizó
por primera vez en el documento conocido como Informe Brundtland de 1987
(denominado así por la política noruega Gro Harlem Brundtland) fruto de la
Comisión Mundial de Medio Ambiente y Desarrollo de Naciones Unidas, creada
durante la Asamblea de las Naciones Unidas en 1983. Dicha definición se asumió
en el Principio 3º de la Declaración de Río (1992). Es a partir de este informe
cuando se acotó el término inglés sustainable development, y de ahí mismo nació
la confusión entre si existe o no diferencia alguna entre los términos desarrollo
sostenible y desarrollo sustentable. A partir de la década de 1970, los científicos
empezaron a darse cuenta de que muchas de sus acciones producían un gran
impacto sobre la naturaleza, por lo que algunos especialistas señalaron la
evidente pérdida de la biodiversidad y elaboraron teorías para explicar la
vulnerabilidad de los sistemas naturales








Impuestos directos. Gravan la manifestación directa de la capacidad
económica del sujeto pasivo. Son un total de cinco en el sistema tributario estatal y
se clasifican, a su vez, en impuestos sobre la renta y sobre la riqueza:
Impuestos sobre la renta. Dos de ellos pretenden gravar la renta de los
residentes en España, ya sean personas físicas (IRPF) o personas jurídicas (IS)
(es decir, individuos o, esencialmente, sociedades, respectivamente). Otro
impuesto grava la renta que los no residentes (IRNR), tanto individuos como
empresas societarias, obtienen en España. Así pues, son los siguientes:
Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF).
Impuesto sobre Sociedades (IS).
Impuesto sobre la Renta de No Residentes (IRNR).
Impuestos sobre la riqueza. Siempre recaen sobre el patrimonio de las
personas físicas, nunca jurídicas; son los siguientes:
Impuesto sobre el Patrimonio (IP)1.
Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones (ISD).

Impuestos indirectos. Dentro de estos impuestos, cabría distinguir:
Los que gravan el tráfico patrimonial no empresarial, es decir, las
transmisiones de bienes y derechos llevadas a cabo por individuos fuera de una
actividad empresarial: Impuesto sobre Transmisiones Patrimoniales y Actos
Jurídicos Documentados (ITP y AJD).
Los que gravan el consumo:
Impuesto sobre el Valor Añadido (IVA).
Impuestos Especiales (que gravan la matriculación de vehículos, productos
como el alcohol, tabaco, carburantes, etc.).

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