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Historia del bosque y sus dueños. Representaciones rupestres en la chiquitania boliviana

(Versión preparada para XIX Reunión Anual de Etnología 2005)

Sergio Calla Maldonado Universidad Mayor de San Andrés La Paz - Bolivia Email: avatipororo@yahoo.co.uk

Patricia Alvarez Quinteros Universidad Mayor de San Andrés La Paz - Bolivia Email: pacci05@yahoo.com

Historia del bosque y sus dueños. Representaciones rupestres en la Chiquitania boliviana 1

Sergio Calla Maldonado *

Patricia Alvarez Quinteros**

La región Chiquitana La región chiquitana aquí presentada es parte del Distrito Biogeográfico Chiquitano Meridional, perteneciente a la Provincia Biogeográfica del Cerrado, esta última, una de las provincias biogeográficas más grandes de Sudamérica (Navarro 2004). El área de estudio esta localizada en el Municipio de Roboré, Provincia Chiquitos, del departamento de Santa Cruz, los sitios arqueológicos seleccionados se encuentran ubicados en los afloramientos de la Serranía de Santiago, muy cerca de las poblaciones de Roboré y Santiago de Chiquitos.

La zona es parte del Escudo Precámbrico Brasilero, constituyendo una plenillanura laterítica formada a finales del Terciario a partir de un conjunto de afloramientos precámbricos, de los cuales sobresalen las Serranías Chiquitanas Marginales separadas por las cuencas cuaternarias de San Julián, Tucavaca y Bahía Cáceres, comprendiendo un conjunto alineado de oeste a este, donde se encuentra la Meseta de Chochis y la Serranía de Santiago (Navarro 2004). La Serranía de Santiago presenta una serie de farallones y cantiles rocosos de singular belleza, estas formaciones están constituidas por calizas dolomíticas y areniscas y lutitas oscuras, estas últimas presentes en las formaciones Roboré y Limoncito.

Las principales fuentes de recursos hídricos en la región son el Río Otuquis o Tucavaca y su afluente el Río Aguas Calientes, perteneciente a la Sub Cuenca del Río Alto Paraguay, que corresponde a la Cuenca del Plata. Se denomina río Tucavaca, a partir de la afluencia con la quebrada Los Tocos, cerca de la población de Pailas, provincia Chiquitos; comprende 324 Km. y desemboca en el río Verde (SNHN 1998).

Toda esta región alberga flora y fauna propias del Sector Biogeográfico del Cerrado, el área de estudio presenta características de un bosque chiquitano trancisional pluvioestacional, esta zona presenta un bioclima pluvioestacional subhúmedo inferior (Navarro 2004). Los bosques se desarrollan sobre suelos franco arenosos formados a partir de areniscas que aparecen en la región, las especies más frecuentes de su dosel son Schinopsis brasilensis, Acosmium cardenasii, Amburna cearensis, Caesalpiniapluviosa, Aspidosperma quebracho - blanco, Astronium urundeuva, Hymenaea courbaril, entre otras.

La fauna característica presenta una serie de poblaciones de reptiles como el Caiman yacare, queloneos, aves: Anodorhynchus byacinthinus, Ara chloroptera, Rhea americana y mamíferos:

Blastocerus dichotomus, T. Terrestris, P. Onca, Leopardus pardalis entre otros, compartidos también en la región Brasileño – Paraense.

1 Ponencia presentada a la XIX Reunión Anual de Etnología *Universidad Mayor de San Andrés, La Paz – Bolivia, email: avatipororo@yahoo.co.uk ** Universidad Mayor de San Andrés, La Paz – Bolivia, email: pacci05@yahoo.com

Antecedentes de investigación

La investigación arqueológica en el área comienza hacia la década de los 1970s, Arellano, Kuljis y Kornfield (1976) registraron un sitio rupestre en el cerro Banquete, ubicado a 5 Km de Santiago de Chiquitos. En el sitio se hallaron restos de cerámica y la materia prima de las pinturas plasmadas en las paredes de la cueva, además se contabilizaron cerca de treinta representaciones, de las cuales sólo algunas permanecen en buen estado de conservación (Michel y Calla 2001; Calla 2005; Calla y Taboada 2005).

La amplia variedad de gráficos antropomorfos, zoomorfos, naturalistas y abstractos han sido elaborados en color rojo con fragmentos de hematitas que se encuentran en el área. La excavación arqueológica realizada en la cueva por Arellano y su equipo, determinó la existencia de doce estratos, con cerámica y restos de hematinas en el quinto y el sexto, y carbón en el noveno y el décimo. En aquella publicación también se mencionan los sitios de Motacú, San Sabá y San Miserato. (Arellano et. al. 1976).

En la siguiente década, Riester (1981) publica una síntesis general sobre la arqueología y arte rupestre de Santa Cruz, poniendo de manifiesto la existencia de varios sitios rupestres entre Limoncito y San Manuel, donde se registraron petroglifos descritos como estrellas, cruces, una figura dentada y un círculo (Riester 1981:163), también describe los sitios pictóricos de Yororobá y Motacú. Cabe mencionar que en la actualidad estos petroglifos han desaparecido probablemente por la construcción de obras civiles en el área.

Posteriormente, a mediados de la década de los 1980s, Erica Pía (1986) efectuó excavaciones de salvamento de una tumba en Quimome. En el sitio se registró un entierro rodeado de ofrendas cerámicas consistentes en vasijas globulares, trípodes y vasijas de formas abiertas con pintura roja. Pía (1988) también documento algunos sitios al norte de Roboré incluyendo el sitio de San Sabá próximo a Santiagoma.

Otros sitios conocidos en área, cerca de la laguna de Concepción son Motacusito I y Motacusito II; que exhiben pinturas de tipo tiza en color rojo (Arellano et. al. 1976; Kaifler 1993; Pia 1987) y el sitio de María Chica que presenta una serie de círculos, formas en zigzag y puntos sobre una pared rocosa (Kaifler 1993).

Recientemente, Michel y Calla (2001) realizaron un diagnóstico arqueológico a nivel regional y de manera sistemática en el área comprendida entre Valle de Tucavaca y las Serranías de Santiago y Chochís, como parte del plan de manejo de un área protegida en la región. Los resultados obtenidos evidencian la existencia de 19 sitios arqueológicos, con dispersiones de cerámica en superficie, 12 de los mismos presentan pictografías: San Francisco, San Silvestre I, San Silvestre II, San Lorenzo, San Luis, San Sabá, San Sabá II, Paurito, Motacu, Yororoba, Banquete, Cueva de Juan Miserandino, evidenciando una ocupación del espacio desde el primer milenio d.C. En este estudio se sintetizaron los hallazgos y se elaboraron las acciones a desarrollar en un corto, mediano y largo plazo, para la protección y desarrollo de los sitios rupestres que constantemente son visitados sin una administración adecuada. Los resultados obtenidos en esa oportunidad han proporcionado pautas para nuevas investigaciones y proyectos destinados a acrecentar el conocimiento de la arqueología en el área y especialmente tomar en cuenta el valor y el estado de conservación de los sitios con pictografías. Gracias a un reciente convenio entre el Municipio de Roboré, la Fundación para la Conservación del Bosque Chiquitano (FCBC) y la Sociedad de Investigación de Arte Rupestre de Bolivia (FCBC y SIARB 2004), se efectiviza ésta tarea mediante estudios recientes en sitios con pictografías que suelen ser los más impactados por el turismo en el área, de esta forma se pretende incrementar la información existente de las representaciones rupestres y realizar una planificación de mayores acciones en torno a la preservación de las pictografías y su tratamiento en el futuro (Calla 2005; Calla y Taboada 2005).

Representaciones rupestres chiquitanas

Gracias a evaluaciones regionales, prospecciones sistemáticas realizadas en las serranías y valles circundantes, se conocen diferentes sitios en riberas de arroyos, cuevas, farallones (Michel y Calla 2001). Los sitios arqueológicos correspondientes a la categoría de sitios rupestres, se encuentran en farallones, aleros rocosos y quebradas que abundan en la serranía de Santiago. Este paisaje facilitó a los grupos que habitaron el área, rocas de arenisca roja con paredes verticales planas y cuevas facilitaron la ejecución y adherencia de las pinturas y su conservación. Los sitios presentan iconos pintados en rojo, naranja y negro, las rocas de hematita con que se realizaron están presentes en toda la zona cerca de las fuentes de agua.

Las representaciones mayormente encontradas son motivos geométricos, las líneas serpenteantes, en zig zag, los rombos y las figuras geométricas compuestas. Otras representaciones son las de mamíferos grandes, como: urinas, antas y otros, al igual que quelonios, mas comúnmente denominados como “petas” y aves, aunque en menor proporción. También se distinguen figuras antropomorfas, muchas de ellas con los órganos genitales marcados y combinaciones entre grupos como los dibujos representados en San Sabá, figuras antropomorfas y zoomorfas conjuncionadas. Llama la atención las escenas de caza donde se observan composiciones de representaciones antropomorfas y zoomorfas; hombres sosteniendo lanzas asociados a representaciones de fauna, las mismas fueron registradas en las cuevas de Banquete, Cueva de Juan Miserandino. De las cuales se puede inferir la diferencia básica entre la iconografía que dejaron los grupos que habitaban estos lugares y otras representaciones ubicadas en rocas aisladas y farallones, lugares que no fueron habitados permanentemente, pero que eventualmente se constituyeron en lugares visitados por los recursos que el medio ofrecía en estas áreas, ya sea por la fauna u otras especies existentes que fueron representadas en las paredes de estos sitios (Michel y Calla

2001).

Hacia una aproximación histórica del bosque chiquitano

En escasas oportunidades se ha abordado la problemática rupestre como medio para comprender la historia de una región, por diferentes motivos ligados, especialmente, debido a la insuficiente difusión de un marco teórico que permita superar las restricciones interpretativas de la historia del arte (Hernandez 2000). Por otra parte, muchas son las restricciones que se tiene por la arqueología de contextos aislados, especialmente en el oriente boliviano, donde la investigación es escasa y poco sistemática (Michel y Calla 2001).

En esta ocasión, se pretende una aproximación a la historia del bosque chiquitano cruceño a través de las pictografías concebidas en cuevas y aleros de las Serranías de Santiago y Chochís. Para el análisis de los petroglifos se ha establecido un marco referencial que indaga la relación entre la ubicación y emplazamiento de los sitios con el manejo económico de los recursos del bosque, entendiendo los sitios rupestres como vestigios culturales similares a cualquier otro material arqueológico sujeto de análisis (Bednarik 2001; Hernandez 2000).

En inicio es necesario revalorizar la cualidad comunicacional de los sitios rupestres como medios para demarcar el territorio circundante, brindar una orientación implícita sobre las distintas funciones sociales de las áreas y también para ofrecer una estructura de comportamientos sociales, rituales y sobretodo económicos a lo largo del tiempo(Chapa Brunet 2002; Gomez 2000; Hartley y Wolley Vawser 1998).

En este sentido, será importante entender las características del emplazamiento de los sitios rupestres en relación con las características de las imágenes contenidas en los paneles, esta relación contiene claves para interpretar los diferentes usos de los sitios y el acceso a diferentes especies de fauna y flora,

que posteriormente permitirá una aproximación a los comportamientos económicos de las sociedades del pasado en el área.

La producción simbólica que yace en los sitios rupestres es, en consecuencia, resultado de las actividades adaptativas de las sociedades en el medio, las variaciones gráficas, estilísticas, temáticas y tecnológicas de su manufactura reflejan las variaciones sociales y ambientales que tuvieron lugar durante el pasado (Walderhaugh 1998)

Los sitios rupestres manifiestan la evolución y la continuidad de las relaciones sociales motivadas por

la estacionalidad, fluctuaciones en la estabilidad económica y sus efectos inherentes sobre la ritualidad

y las relaciones sociales.

El cambio social está motivado por diversos factores ligados especialmente a las fluctuaciones ambientales que ejercen una influencia directa sobre la economía local y regional y por lo tanto sobre la intensidad y extensión de las relaciones sociales, políticas y rituales (Harris 1998).

También, entre las fluctuaciones ambientales, la estacionalidad puede considerarse un factor fundamental para el ordenamiento socio-económico anual de un grupo, ya que las crecidas y mermas de los ríos y sus efectos sobre el comportamiento del bosque y la fauna determinan de diferentes maneras y con diferentes alcances el comportamiento económico de la sociedad y la intensificación, extensión y planificación del intercambio de fuerza de trabajo de manera cíclica a lo largo del año (Harris 1998)

En este sentido, la ritualidad cumple una función fundamental en la transmisión de conocimientos, la normatividad social de comportamientos económicos, la reproducción cultural y la creación de una historia colectiva (Alvarez 2005).

Los dueños del bosque, conclusiones

Gracias a una aproximación arqueológica regional, se puede concluir que existe una diferencia clara entre los sitios arqueológicos ubicados en el área de estudio; (1) sitios ubicados a menor altitud, cerca de riberas de arroyos, con dispersiones de cerámica en superficie y (2) sitios de la serranía; rocas, farallones y cuevas con representaciones rupestres, éstas últimas aptas para la residencia permanente.

Los sitios rupestres dispuestos en rocas y farallones que se encuentran en la serranía no proporcionaron condiciones para la residencia permanente, pero si ocupan espacios con alta visibilidad muy cerca de

quebradas y arroyos, por lo cual su función debió ser de demarcación territorial, orientación geográfica

y eventualmente ritual, en tanto que los sitios dispuestos en cuevas y a mayor altitud, permitieron un

asentamiento permanente, la residencia de grupos en estos lugares significó un momento importante en la evolución de estas sociedades, gracias a la creación de iconografía que facilitó la transmisión cultural

y reproducción social.

La mayoría de los sitios rupestres registrados ofrecen pautas sobre los recursos existentes en el área circundante, tal como se observa en las representaciones de mamíferos y quelonios, que fueron, y aún son animales de caza muy apreciados por la población local. Se debe mencionar que muchos de los sitos se encuentran muy cercanos a fuentes permanentes de agua en la serranía, este patrón les permitió enfrentar la marcada estacionalidad que se tiene en la región, en especial la época seca, dado que la serranía ofrece recursos adicionales a los de las zonas ubicadas a menor altitud. Un análisis de las áreas de caza recientes, permite sugerir que ocasionalmente los sitios ubicados en sectores más próximos a las mismas fueron visitados estacionalmente, para el aprovechamiento de recursos de los grupos que habitaban las serranías, el valle y las planicies.

Por lo expuesto, los sitios rupestres registrados tienen un sentido histórico en el contexto arqueológico regional, en tanto su hallazgo en la serranía no es casual y más bien responde a una respuesta adaptativa de estos grupos, que basaron su economía en la caza y recolección, visitando eventualmente áreas propicias para la captación de recursos, dejando como testimonio histórico las representaciones rupestres en los farallones y cuevas de la región, monumentos que atestiguan su paso a través del tiempo por el bosque chiquitano.

Agradecimientos

Los autores agradecen a las siguientes personas e instituciones: Lic. Marcos Michel, Amilcar Barba, Elio Gonzalez, Fundación para la Conservación del Bosque Chiquitano (FCBC), Municipio de Roboré, Sociedad de Investigación de Arte Rupestre de Bolivia (SIARB)

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Figuras

1. Mapa de distribución de los sitios arqueológicos en el área de estudio.

2. Cerro Banquete, motivo zoomorfo, mamífero.

3. Cerro Banquete, mamíferos

4. Cerro Banquete, panel exterior del sitio, representaciones geométricas y antropomorfas.

5. Cueva de Juan Miserandino, representaciones de mamíferos – urinas

6. Cueva de Juan Miserandino, representación antropomorfa y zoomorfa, ambas son parte de una escena de cacería.

7. Cueva de Juan Miserandino, detalle de representaciones antropomorfas con lanzas, esta clase de íconos son parte de escenas de caza registradas en el sitio.

8. San Francisco, representación geométrica

9. San Francisco, representaciones antropomorfas