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Oilfield Review

Volumen 22, no.1

Oilfield Review Volumen 22, no.1 Revitalización de un campo maduro Monitoreo permanente en el fondo del

Revitalización de un campo maduro Monitoreo permanente en el fondo del pozo Detección de la corrosión en tuberías

Revitalización de un campo maduro Monitoreo permanente en el fondo del pozo Detección de la corrosión

Divulgación de la tecnología en una industria cíclica

En una industria en la que el precio de su producto principal superó los US$ 140/bbl y luego cayó de repente hasta alcanzar valores de menos de US$ 40/bbl, las actitudes de las compañías operadoras en cuanto a la aplicación de nueva tecnología pueden cambiar rápidamente. ¿Qué hace una publicación dedicada al análisis de tecnologías para establecer y mantener un repertorio de artículos que atraiga la atención de sus lectores? El personal de Oilfield Review se plantea esta pregunta cuatro veces por año. Nuestra consigna es comunicar los avances técnicos registrados en el campo petrolero a los profesionales interesados, tanto dentro de Schlumberger como en las organizaciones de sus clientes. Quiero examinar la filosofía que dirige nuestras elecciones en mate- ria editorial dentro del contexto de la volatilidad de la industria. La revista se publica desde hace más de 20 años, habiendo apa- recido más de 380 artículos. Además de nuestros 30,000 suscripto- res, otras personas interesadas en aprender acerca de las nuevas tecnologías pueden leer los artículos archivados en nuestro sitio en la Red. No es sorprendente que los artículos más recientes sean los vistos con más frecuencia en línea. En general, la tasa de visualiza- ción mensual se reduce, pasando de varios cientos inicialmente a menos de cinco al cabo de dos o tres años. Recientemente, un artículo del año 1994 se apartó de esta ten- dencia ya que experimentó un número extraordinario de descar- gas. Ese artículo titulado “La corrosión en la industria del petró- leo” contiene una descripción sucinta de los fundamentos de la corrosión y fue visitado desde diversos países del mundo. Al cabo de algunos años, la tasa declinó retomando su valor promedio. Se trata de un análisis tan atemporal que optamos por citarlo en lugar de reiterar los fundamentos en el artículo de esta edición que describe una nueva herramienta de monitoreo de la corrosión (véase “Detección de la corrosión en el fondo del pozo,” página 46). Dos artículos archivados sobre petróleo pesado y otro referido al metano en las capas de carbón también se encuentran entre los favoritos perennes. Como la mayoría de los artículos de Oilfield Review, éstos contienen un análisis general de un tema de la industria, una descripción básica de las tecnologías y las aplicaciones en el campo. Problema de la industria y solución: estos elementos constitu- yen la esencia de la fórmula que guía nuestra planeación editorial a través de los ciclos de prosperidad, depresión económica y tiem- pos volátiles. La realización de descubrimientos y la obtención de producción en localizaciones difíciles y remotas, y a partir de recursos de hidrocarburos no convencionales, requieren nuevas soluciones tecnológicas. Si no se aplican en tiempos de precios

Visite el archivo del Oilfield Review en línea en www.slb.com/oilfieldreview. Incluye artículos de ediciones previas, muchas de ellas en diversos idiomas. A continuación las citas de aquellos artículos mencionados aquí:

Alboudwarej H, Felix J, Taylor S, Badry R, Bremner C, Brough B, Skeates C, Baker A, Palmer D, Pattison K, Beshry M, Krawchuk P, Brown G, Calvo R, Cañas Triana JA, Hathcock R, Koerner K, Hughes T, Kundu D, López de Cárdenas J y West C:

“La importancia del petróleo pesado,” Oilfield Review 18, no. 2 (Otoño de 2006): 38–59. Anderson J, Simpson M, Basinski P, Beaton A, Boyer C, Bulat D, Ray S, Reinheimer D, Schlachter G, Colson L, Olsen T, John Z, Khan R, Low N, Ryan B y Schoderbek D: “Producción de gas natural a partir del carbón,” Oilfield Review 15, no. 3 (Invierno de 2003/2004): 8–33. Brondel D, Edwards R, Hayman A, Hill D, Mehta S y Semerad T: “Corrosion in the Oil Industry,” Oilfield Review 6, no. 2 (April 1994): 4–18. Curtis C, Kopper R, Decoster E, Guzmán-Garcia A, Huggins C, Knauer L, Minner M, Kupsch N, Linares LM, Rough H y Waite M: “Yacimientos de petróleo pesado,” Oilfield Review 14, no. 3 (Invierno de 2002/2003): 32–55.

bajos para los hidrocarburos, sin lugar a dudas necesitarán ser aplicadas en el futuro cercano. De modo que nuestros artículos describen las tecnologías innovadoras que utilizan las compañías, tales como los medidores permanentes en los pozos complejos (véase “Monitoreo permanente: Su implantación en el yaci- miento,” página 36). Ocasionalmente nos adelantamos en el tiempo, tal es el caso del estado actual de las demostraciones de campo de la producción de hidratos de gas en “Desarrollos en hidratos de gas,” (página 18). A la vez, las compañías siempre se concentrarán en las tecnolo- gías efectivas y eficientes para extraer reservas adicionales de los campos productivos. Por consiguiente, también aportamos obser- vaciones sobre las técnicas diseñadas para desarrollar campos maduros, tal es el caso del artículo que describe la diversidad de tecnologías aplicadas actualmente en el Campo Casabe:

“Casabe: Revitalización de un campo maduro” (página 4). El desarrollo de una nueva tecnología y su colocación en el mercado requieren muchos años. Si resulta exitosa en cuanto a la satisfacción de una necesidad de la industria, la herramienta o servicio mantendrá su vigencia por varios años más. Nosotros adoptamos esta visión a largo plazo para ofrecer a nuestros lecto- res descripciones de tecnologías. Es decir, presentamos los funda- mentos de una nueva tecnología en un momento de su desarrollo que consideramos oportuno: inmediatamente después de su intro- ducción, pero habiendo transcurrido el tiempo suficiente para poder describir algunos casos de estudio. Muchos leerán el artí- culo sólo cuando se publique el tema por primera vez, pero la retroinformación que recibimos nos dice que muchos otros con- servan las publicaciones en sus bibliotecas y las examinan más adelante; quizás varias veces a lo largo de los años, o realizan bús- quedas específicas en nuestros archivos para encontrar un tema de interés. La mayoría de los artículos más antiguos se revisan sólo algunas veces por mes, pero dado el tamaño en constante cre- cimiento de nuestro archivo en línea, eso implica cientos por no decir miles de lectores interesados por mes que acceden a expli- caciones de tecnologías cuando las necesitan.

a expli- caciones de tecnologías cuando las necesitan. Mark A. Andersen Editor Ejecutivo de Oilfield Review

Mark A. Andersen Editor Ejecutivo de Oilfield Review

Mark A. Andersen es editor ejecutivo de Oilfield Review y gerente de Oilfield Executive Communications. Ingresó en Schlumberger y se incorporó al perso- nal de Oilfield Review en el año 2000. Comenzó su carrera en 1981 como investigador del tema de las propiedades de las rocas de producción en el Centro de Investigaciones de Amoco en Tulsa. Subsiguientemente pasó varios años en Stavanger, donde dirigió el programa de investigación externo de Amoco Norway y escribió Petroleum Research in North Sea Chalk. Mark es autor de numerosos artículos técnicos que describen su propio trabajo y el de otros científicos, incluidos 23 artículos para Oilfield Review. Obtuvo una licen- ciatura en ingeniería física de la Universidad de Oklahoma en Norman, EUA, y una maestría y un doctorado en física de la Universidad Johns Hopkins en Baltimore, Maryland, EUA.

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Oilfield Review

Editor ejecutivo Mark A. Andersen

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Editor consultor

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Editores senior Matt Varhaug Rick von Flatern

Editores Vladislav Glyanchenko Tony Smithson Michael James Moody

Colaboradores Rana Rottenberg Glenda de Luna

Diseño y producción Herring Design Steve Freeman

Ilustraciones

Chris Lockwood

Mike Messinger

George Stewart

Impresión Wetmore Printing Company Curtis Weeks

Traducción y producción Lynx Consulting, Inc.

E-mail: info@linced.com;

http://www.linced.com

Traducción Adriana Real Edición Antonio Jorge Torre Subedición Nora Rosato Diagramación Diego Sánchez

1 Divulgación de la tecnología en una industria cíclica

Artículo de fondo aportado por Mark Andersen, editor ejecutivo de Oilfield Review.

4 Casabe: Revitalización de un campo maduro

Después de veinte años de inyección de agua, la producción de petróleo del Campo Casabe había declinado significativa- mente y una nueva alianza formada entre el operador y una compañía de servicios asumió el desafío de revitalizarlo. El plan multidisciplinario resultante, de redesarrollo del campo, ayudó a revertir una declinación sostenida de la tasa de producción de casi el 8% anual y permitió duplicar la pro- ducción diaria de petróleo.

18 Desarrollos en hidratos de gas

Los hidratos de gas son sustancias de apariencia similar al hielo que se forman cuando el agua y el gas natural se combi- nan a altas presiones y bajas temperaturas. Las estimaciones de este recurso varían significativamente pero se cree que las acumulaciones de hidratos de todo el mundo contienen vastas cantidades de gas natural. Este artículo examina las técnicas de evaluación de los depósitos de hidratos de gas y los éxitos surgidos recientemente en la exploración y la producción de gas natural a partir de acumulaciones de hidratos gaseosos.

Agua Petróleo
Agua
Petróleo
de acumulaciones de hidratos gaseosos. Agua Petróleo Enlaces de interés: Schlumberger www.slb.com Archivo del

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36 Monitoreo permanente: Su implantación en el yacimiento

La innovación y una reputación creciente atribuida a la confia- bilidad están generando un interés creciente de los operadores en el empleo de sensores de fondo de pozo instalados en forma permanente hasta en los pozos más complejos. Para maximizar el valor de los datos suministrados por estos sistemas, los ope- radores analizan y utilizan la información en forma oportuna.

46 Detección de la corrosión en el fondo del pozo

La corrosión de fondo de pozo puede ser detectada y monito- reada utilizando herramientas de inducción electromagnética. Este artículo describe la física de las mediciones del espesor de las tuberías utilizando una nueva herramienta electromag- nética con varios conjuntos de sensores de bobina. Un conjun- to de bobinas determina las características del metal de la tubería; otros miden el espesor promedio de la pared de la tubería. Un conjunto de 18 sensores con brazos presionados contra la pared interna mapea el daño de las tuberías con imágenes bidimensionales.

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Colaboradores

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Nuevas Publicaciones

Oilfield Review es una publicación tri- mestral de Schlumberger destinada a los profesionales de la industria petrolera, cuyo objetivo consiste en brindar infor- mación acerca de los adelantos técnicos relacionados con la búsqueda y produc- ción de hidrocarburos. Oilfield Review se distribuye entre los empleados y clientes de Schlumberger y se imprime en los Estados Unidos de Norteamérica.

A menos que se indique lo contrario, las siglas que aparecen en esta publicación corresponden al idioma inglés.

Cuando se menciona sólo el lugar de residencia de un colaborador, significa que forma parte del personal de Schlumberger.

Septiembre de 2010 Volumen 22 Número 1 ISSN 0923-1730

Septiembre de 2010 Volumen 22 Número 1 ISSN 0923-1730 © 2010 Schlumberger. Todos los dere- chos
Septiembre de 2010 Volumen 22 Número 1 ISSN 0923-1730 © 2010 Schlumberger. Todos los dere- chos

© 2010 Schlumberger. Todos los dere- chos reservados. Ninguna parte de esta publicación puede ser reproducida, archi- vada o transmitida en forma o medio alguno, ya sea electrónico o mecánico, fotocopiado o grabado, sin la debida autorización escrita de Schlumberger.

Consejo editorial Abdulla I. Al-Kubaisy Saudi Aramco Ras Tanura, Arabia Saudita

Dilip M. Kale ONGC Energy Centre Nueva Delhi, India

Roland Hamp Woodside Energy, Ltd. Perth, Australia

George King Apache Corporation Houston, Texas, EUA

Eteng A. Salam PERTAMINA Yakarta, Indonesia

Jacques Braile Saliés Petrobras Río de Janeiro, Brasil

Richard Woodhouse

Consultor independiente

Surrey, Inglaterra

Richard Woodhouse Consultor independiente Surrey, Inglaterra En la portada: En sitio, en un pozo de gas,

En la portada:

En sitio, en un pozo de gas, los especia- listas alistan una herramienta electro- magnética de monitoreo de la corrosión para efectuar un viaje de adquisición de registros destinado a evaluar la integri- dad de las tuberías. Los transmisores y receptores del mandril de la herramienta determinan los parámetros geométricos y electromagnéticos de las tuberías. Los sensores con los 18 brazos proveen un mapa acimutal del daño; registros de imágenes 2D (inserto) que indican el espesor local y el daño producido al interior de la tubería.

Mauro Amaya Raúl Amaya Héctor Castaño Eduardo Lozano Carlos Fernando Rueda Ecopetrol SA Bogotá, Colombia

Jon Elphick

Cambridge, Inglaterra

Walter Gambaretto Leonardo Márquez Diana Paola Olarte Caro Juan Peralta-Vargas Arévalo José Velásquez Marín Bogotá

Traducción del artículo publicado en inglés en Oilfield Review Primavera de 2010: 22, no. 1. Copyright © 2010 Schlumberger. Por su colaboración en la preparación de este artículo, se agradece a José Isabel Herberth Ahumada, Marvin Markley, José A. Salas, Héctor Roberto Saldaño, Sebastián Sierra Martínez y Andreas Suter, Bogotá; y a Giovanni Landinez, Ciudad de México. AIT, CMR-Plus, Petrel, PowerPak XP, PressureXpress, TDAS y USI son marcas de Schlumberger. Crystal Ball es una marca de Oracle Corp. IDCAP, KLA-GARD y KLA-STOP son marcas de M-I SWACO.

1. Peralta-Vargas J, Cortés G, Gambaretto W, Martínez Oil Uribe L, Escobar F, Markley M, Mesa Cárdenas A, Suter

A, Marquez L, Dederle M y Lozano E: “Finding Bypassed

Oil in a Mature Field—Casabe Field, Middle Magdalena Valley Basin, Colombia,” presentado en la ACGGP (Asociación Colombiana de Geólogos y Geofísicos del Petróleo), X Simposio Bolivariano, Cartagena, Colombia, 26 al 29 de julio de 2009.

Marquez L, Elphick J, Peralta J, Amaya M, Lozano E:

“Casabe Mature Field Revitalization Through an Alliance:

A Case Study of Multicompany and Multidiscipline

Integration,” artículo SPE 122874, presentado en la Conferencia sobre Ingeniería Petrolera para América Latina y el Caribe de la SPE, Cartagena de Indias, Colombia, 31 de mayo al 3 de junio de 2009.

2. “Cordillera” es la traducción al español del término inglés “range.” Colombia posee tres cordilleras: la Cordillera Oriental (este), la Cordillera Central, y la Cordillera Occidental (oeste). Se trata de ramificaciones de los Andes que se extienden a lo largo de la mitad oeste del país. La cuenca MMVB tiene rumbo OSO-NNE,

y el Río Magdalena se dirige hacia el norte, a través de la cuenca, fluyendo finalmente hacia el Mar Caribe.

3. Barrero D, Pardo A, Vargas CA y Martínez JF: Colombian Sedimentary Basins: Nomenclature, Boundaries and Petroleum Geology, a New Proposal. Bogotá, Colombia:

Agencia Nacional de Hidrocarburos (2007): 78–81, http:// www.anh.gov.co/paraweb/pdf/publicaciones.pdf (se accedió el 5 de febrero de 2010).

4. Pericratónico es un término utilizado para describir el área que rodea una placa estable de la corteza terrestre (cratón).

Casabe: Revitalización de un campo maduro

En algún momento de la vida operacional de un campo petrolero, el empuje natural disminuye y se necesita energía adicional para sustentar las tasas de producción. En el Campo Casabe, se ha utilizado el método de inyección de agua para mejorar la recuperación de petróleo. No obstante, una combinación de litología sensible, complejidad estructural y canalización de agua hizo que el equipamiento de fondo fallara y los pozos colapsaran, afectando la eficiencia de la inyección de agua. Las nuevas técnicas introducidas en materia de análisis geológico, inyección de agua, perforación y optimización de la producción están restituyendo a este campo, alguna vez prolífico, su pasado glorioso.

Los campos maduros atesoran historias. La historia del Campo Casabe, situado a 350 km [220 millas] al norte de Bogotá en medio de la Cuenca del Valle Medio del Río Magdalena (MMVB) del Depar- tamento de Antioquia, en Colombia, comenzó con su descubrimiento en el año 1941. El campo se

encontraba subsaturado cuando comenzó la pro- ducción en 1945, y durante la recuperación prima- ria los mecanismos de producción fueron el agotamiento natural y el empuje de un acuífero débil. A fines de la década de 1970, concluido el período de empuje natural, el operador había

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Proyectos piloto de inyección de agua
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Se formó la Alianza Casabe
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Tasa de inyección de agua, 1,000 bbl/d

Año operacional

> Producción de petróleo e inyección de agua en el Campo Casabe. Los proyectos piloto de inyección de agua se implementaron a fines de la década de 1970; sin embargo, recién en 1985 se puso en marcha el primero de dos grandes programas de inyección de agua. Durante los primeros tres años de cada programa, se lograron tasas de inyección altas; pero el agua pronto penetró a través de las areniscas más permeables. La irrupción prematura de agua y el colapso del pozo obligaron al operador a restringir la inyección. La declinación constante de la inyección fue acompañada por una declinación de la producción, y los intentos para revertir esta tendencia resultaron infructuosos. En el año 2004, cuando se formó la Alianza Casabe, las tasas de producción eran de 5,200 bbl/d. A comienzos de febrero de 2010, estas tazas se habían incrementado hasta alcanzar más de 16,000 bbl/d.

obtenido un factor de recuperación primaria del 13%. No obstante, para esa época, la declinación de la producción era significativa, habiéndose redu- cido a casi 5,000 bbl/d [800 m 3 /d]. Para revertir esta tendencia, Ecopetrol SA (Empresa Colombiana de Petróleos SA) efectuó pruebas de inyección de agua durante varios años antes de establecer dos programas principales de recuperación secunda- ria, entre mediados y fines de la década de 1980. Durante el período de recuperación secunda- ria, la existencia de complejidades estructurales, lutitas sensibles, areniscas heterogéneas y petró- leos viscosos conspiró contra la efectividad del programa de inyección de agua. Y si bien resultó inicialmente exitosa en cuanto al incremento de la producción, el agua inyectada irrumpió en forma prematura en los pozos de producción, un indicador de petróleo pasado por alto (página anterior). La producción de arena se observó en un alto porcentaje de pozos, lo cual contribuyó a su colapso y causó la falla de los equipamientos de fondo de pozo. Las tazas de inyección de agua

se redujeron gradualmente en un intento para superar estos problemas, y el proceso de inyec- ción perdió efectividad en cuanto al mejora- miento de la recuperación de petróleo; desde 1996 en adelante, las tasas de producción decli- naron entre 7% y 8% por año. En el año 2004, Ecopetrol SA y Schlumberger forjaron una alianza para revitalizar el Campo Casabe. Utilizando métodos actualizados de manejo de yacimientos de alta complejidad, la alianza logró revertir la declinación de la producción:

Desde marzo de 2004 hasta febrero de 2010, la pro- ducción de petróleo se incrementó, pasando de 5,200 a más de 16,000 bbl/d [820 a 2,500 m 3 /d]. 1 Además, el factor de recuperación final estimado aumentó, pasando de 16% a 22% del petróleo origi- nal en sitio (OOIP). Este artículo describe las complejidades de los yacimientos de la concesión Casabe y los métodos de recuperación de petróleo empleados en los últi- mos 70 años, concentrándose principalmente en el trabajo de reingeniería más importante para el que se utilizaron métodos actualizados que fueron puestos en marcha en el año 2004.

Una región prolífica y a la vez compleja La Cuenca del Valle Medio del Magdalena corres- ponde a una depresión alargada, situada entre la Cordillera Central y la Cordillera Oriental de Colombia, y representa un área de 34,000 km 2 [13,000 millas 2 ]. 2 Las filtraciones de petróleo son rasgos comunes dentro de la cuenca; su presencia fue documentada por los primeros exploradores de Occidente en el siglo XVI. Estos indicadores de la existencia de yacimientos motivaron parte de las primeras actividades de exploración de petróleo y condujeron al descubrimiento de un campo gigante denominado La Cira–Infantas, el cual fue el primer campo descubierto en Colombia. Desde entonces, la Cuenca MMVB ha sido intensamente explorada. Sus reservas actuales de petróleo y gas incluyen más de 1,900 millones de bbl [302 millones de m 3 ] de petró- leo y 2.5 Tpc [71,000 millones de m 3 ] de gas. 3 La abundancia de recursos hidrocarburíferos de la cuenca da fe del prolífico sistema petrolero que se encuentra activo en esta región. Una sucesión de calizas y lutitas de gran espesor, ricas en materia orgánica, fue depositada en una fosa pericratónica extensiva a lo largo del margen noroeste del escudo de Guyana, durante el Período Cretácico. 4 Estas rocas generadoras (rocas madre) infrayacentes están separadas de los yacimientos primarios por una discordancia de edad Eoceno. Los mecanis-

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> Ambiente estructural del Campo Casabe. El Campo Casabe se encuentra ubicado al oeste del Campo La Cira–Infantas, en la Cuenca del Valle Medio del Río Magdalena (izquierda). Las estructuras principales de la Cuenca MMVB y los campos productores se muestran en la sección transversal estructural generalizada A a A’ (extremo superior derecho). La cuenca se encuentra limitada al este por una faja de corrimiento que levanta a las rocas más antiguas. Las rocas de edad Cretácico y Paleoceno (verde), Oligoceno (naranja) y Mioceno (amarillo) se muestran en la porción central de la sección transversal de la cuenca. El levantamiento y la erosión pre–Eoceno Medio expusieron la Cordillera Central al oeste (gris). El Campo Casabe se encuentra intensamente estratificado, como se observa en la sección transversal estructural detallada (extremo inferior derecho). (Figura adaptada de Barrero et al, referencia 3, y Morales et al, referencia 6.)

mos principales de migración de fluidos hacia los campos de la cuenca MMVB son la migración ver- tical directa—donde la Formación La Luna subaflora a la discordancia mencionada—la migración lateral a lo largo de la arenisca, y la migración vertical a través de las fallas. Las formaciones Colorado, Mugrosa y La Paz, que conforman el Campo Casabe, fueron deposi- tadas durante el Período Paleógeno. Estas for- maciones se encuentran a profundidades que oscilan entre 670 y 1,700 m [2,200 y 5,600 pies]. Las areniscas prospectivas del campo se clasifi- can en tres grupos principales: A, B y C, las cua- les se subdividen en unidades operacionales (arriba). Las areniscas se encuentran habitual- mente aisladas por sellos impermeables de arci- lita y exhiben tamaños de granos que varían de limosos a arenosos y a guijarrosos. Estructuralmente, el Campo Casabe corres- ponde a un anticlinal de 8 km [5 millas] de largo con un cierre en las tres direcciones, un flanco

este bien definido y una inclinación sur. La incli- nación norte se encuentra fuera del área del Campo Casabe, en el Campo Galán. Una falla de desplazamiento de rumbo NE-SO, de alto ángulo, cierra el lado oeste de la trampa. Las fallas aso- ciadas, perpendiculares a la falla principal, com- partimentalizan el campo en ocho bloques. Las operaciones de perforación se limitan habitual- mente a pozos verticales o desviados, dentro de cada bloque, debido a la intensidad del falla- miento y la compartimentalización. A lo largo de la historia del campo, los respon- sables de la planeación del desarrollo evitaron la perforación de pozos en el área cercana a la falla oeste, debido a que los modelos de yacimientos generados a partir de los escasos datos sísmicos 2D, adquiridos por primera vez alrededor de 1940 y posteriormente en las décadas de 1970 y 1980, no lograron identificar adecuadamente la locali- zación exacta de las fallas principales, incluida la falla principal de desplazamiento de rumbo. La

5. Si bien las localizaciones exactas de las fallas no fueron bien definidas, mediante el emplazamiento conservador de los pozos lejos de las zonas de fallas, los responsables de la planeación de los programas de inyección de agua se aseguraron que los pozos se encontraran en el bloque correcto y dentro del cierre oeste de las fallas.

6. Para obtener más información sobre los mapas estructurales históricos del Campo Casabe, consulte:

Morales LG, Podestá DJ, Hatfield WC, Tanner H, Jones SH, Barker MHS, O’Donoghue J, Mohler CE, Dubois EP, Jacobs C y Goss CR: “General Geology and Oil Occurrences of Middle Magdalena Valley, Colombia,” en Weeks LG (ed): Habitat of Oil. Tulsa: The American Association of Petroleum Geologists, AAPG Special Publication 18 (1958): 641–695.

7. Para obtener más información sobre las áreas no desarrolladas del Campo Casabe, consulte: Gambaretto W, Peralta J, Cortes G, Suter A, Dederle M y Lozano Guarnizo E: “A 3D Seismic Cube: What For?,” artículo SPE 122868, presentado en la Conferencia sobre Ingeniería Petrolera para América Latina y el Caribe de la SPE, Cartagena, Colombia, 31 de mayo al 3 de junio de 2009.

8. El Campo Peñas Blancas, descubierto en el año 1957, se encuentra ubicado a 7 km [4 millas] al sudoeste del Campo Casabe. Ambos campos tienen el mismo operador. El área existente entre los campos fue estudiada porque se hallaron indicadores de petróleo.

falta de un modelo estructural más preciso pro- dujo dos problemas fundamentales: los ingenie- ros de yacimientos subestimaron el OOIP y para los responsables de la planeación del programa de inyección de agua fue difícil localizar los pares inyector-productor dentro del mismo yacimiento y, en menor medida, dentro del mismo bloque de falla. 5 Estas incertidumbres condujeron a los gerentes y especialistas de la Alianza Casabe 2004 a construir un plan de redesarrollo de com- ponentes múltiples. Ecopetrol SA cuenta con muchos años de experiencia y conocimiento del campo y de las medidas adoptadas para mantenerlo en produc- ción, década tras década. Schlumberger provee al operador nuevas tecnologías de campos petro- leros, lo cual incluye levantamientos sísmicos, mediciones de fondo de pozo, análisis de datos y técnicas de perforación especializadas, además de conocimientos de dominios para interpretar los desafíos enfrentados. Con estas capacidades, la alianza estaba segura de poder obtener resul- tados en un año. Los objetivos clave del plan de redesarrollo fueron: incrementar las reservas, manejar los pro- gramas de inyección de agua en forma más efi- ciente y abordar los problemas relacionados con

los procesos de perforación, tales como la litología reactiva, los problemas asociados con los viajes de entrada y salida del pozo, la baja velocidad de penetración (ROP), el colapso y los derrumbes de los pozos, y los desafíos de las operaciones de ter- minación de pozos, tales como procesos de cemen- tación pobres e incidentes de aplastamiento de la tubería de revestimiento. El abordaje de cada uno de estos elementos requirió la colaboración estre- cha entre los profesionales del operador y los espe- cialistas técnicos de la compañía de servicio. La primera etapa del proyecto consistió en un análisis exhaustivo de todo el campo basado en los datos existentes y en la recolección de nuevos datos uti- lizando las tecnologías de última generación, tales como los levantamientos sísmicos 3D y los proce- sos de inversión sísmica 3D.

Áreas no desarrolladas y petróleo cenital Hace cuarenta años, era común crear mapas estruc- turales mediante la identificación de los topes de formaciones, partiendo de datos de pozos. Con cien- tos de pozos distribuidos en forma uniforme, esta tarea fue muy directa a lo largo de la mayor parte de la concesión del Campo Casabe. 6 No obstante, existía un área extensa sin desarrollar cerca de la falla prin- cipal de desplazamiento de rumbo NE-SO, que

cubría más de 20 km 2 [7.7 millas 2 ]. También había localizaciones más pequeñas sin desarrollar. 7 Como resultado de la falta de datos de regis- tros de pozos en estas áreas sin desarrollar, no se disponía de los topes de formaciones parar gene- rar mapas estructurales de diversas áreas de interés clave para el operador. En consecuencia, era probable que se estuviera pasando por alto significativas reservas potenciales de petróleo. Para mejorar el conocimiento estructural y ayu- dar a incrementar las reservas, Ecopetrol SA abordó la ejecución de un levantamiento sísmico 3D de alta resolución. Los geofísicos diseñaron el levantamiento para que cubriera tanto el Campo Casabe como el Campo Peñas Blancas y también el área existente entre ambos. 8 WesternGeco efectuó un levanta- miento durante el primer semestre de 2007, adquiriendo más de 100 km 2 [38 millas 2 ] de datos sísmicos 3D de alta resolución; ese mismo año, se procedió a la interpretación de los datos. Los nuevos datos posibilitaron la creación de un modelo estructural más preciso y confiable que el obtenido a partir de los topes de las formaciones, con la ventaja adicional de que cubrían casi toda la concesión del Campo Casabe (abajo).

Topes de formaciones Profundidad, pies 3,300 N Esquema estructural con las localizaciones de los pozos
Topes de formaciones
Profundidad, pies
3,300
N
Esquema estructural
con las localizaciones
de los pozos
4,050
0
1,000
2,000 m
0
3,000
6,000 pies
4,800
N
Área no
drenada
o perforada
Ubicación
del pozo
0
1,000
2,000 m
0
6,000 pies
Datos sísmicos Profundidad, pies 3,300 N 4,900 6,500 N 0 1,000 2,000 m 0 6,000
Datos sísmicos
Profundidad, pies
3,300
N
4,900
6,500
N
0
1,000
2,000 m
0
6,000 pies

> Modelo y mapas estructurales del Campo Casabe. Los mapas estructurales del campo fueron generados utilizando los topes de formaciones derivados de los registros de pozos (Topes de Formaciones). Sin embargo, los operadores evitaron perforar a lo largo de la falla principal de desplazamiento de rumbo, por temor a salir de la trampa; en consecuencia, los topes no estaban disponibles (Esquema Estructural, área sombreada en rojo). Esta área definida pobremente y no desarrollada, representaba un volumen significativo de reservas potenciales. Se utilizaron datos sísmicos 3D de alta resolución para crear un conjunto refinado de mapas estructurales (Datos Sísmicos). Estos mapas indican la presencia de fallas adicionales en el campo y las posiciones ajustadas de las fallas existentes, en comparación con los mapas de los topes formacionales. La calibración de los mapas nuevos, en base a los registros de pozos existentes, mejoró aún más su precisión. Los geofísicos ingresaron los mapas en el software Petrel para formar un modelo estructural 3D del subsuelo (inserto a la derecha). (Figura adaptada de Peralta-Vargas et al, referencia 1.)

Además de definir con precisión la estructura del subsuelo, los datos sísmicos pueden aportar indicaciones tempranas de la presencia de zonas petrolíferas a los ingenieros de yacimientos. En ciertos casos, las formaciones ricas en contenido de petróleo aparecen como anomalías de ampli- tud sísmica, denominadas puntos brillantes. No obstante, estos puntos brillantes no garantizan la presencia de petróleo, y muchos operadores se han encontrado con pozos secos cuando basaron sus operaciones de perforación solamente en datos de amplitud. Diversas condiciones pueden crear anomalías de amplitud engañosas, pero con un proceso cui- dadoso de procesamiento e interpretación se pueden diferenciar. El análisis de variación de la amplitud con el desplazamiento (AVO) corrige los datos durante el proceso de formación de colecciones de trazas de punto medio común (derecha). 9 Utilizando mapas de amplitud corre- gidos como herramienta de verificación adicio- nal, los intérpretes pudieron confirmar tanto las acumulaciones de petróleo sin desarrollar como las acumulaciones de petróleo cenital. El del petróleo cenital es un concepto de larga data. Los operadores saben que puede haber petróleo en estas zonas que se encuentran en posiciones estructuralmente más altas, pero su identificación resulta compleja si la localiza- ción exacta de las fallas es incierta. La interpre- tación de los datos sísmicos 3D del Campo Casabe permitió esclarecer cuáles eran los corredores del campo en los que no se había planeado la per- foración de pozos debido a la incertidumbre aso- ciada con la identificación de la falla principal. Desde entonces, los pozos se perforaron a lo largo de estos corredores con resultados exitosos (próxima página, extremo superior). Un modelo geológico detallado proporcionó una mejor comprensión de las condiciones del subsuelo, lo cual sirvió de ayuda durante la pla- neación de los programas de inyección de agua y los procesos de perforación. La inversión de los datos del levantamiento 3D antes del apilamiento

9. Para obtener más información sobre el análisis AVO,

consulte: Chiburis E, Franck C, Leaney S, McHugo S y Skidmore C: “Hydrocarbon Detection with AVO,” Oilfield Review 5, no. 1 (Enero de 1993): 42–50.

10. Para obtener más información sobre la inversión sísmica, consulte: Barclay F, Bruun A, Rasmussen KB, Camara Alfaro J, Cooke A, Cooke D, Salter D, Godfrey R, Lowden D, McHugo S, Özdemir H, Pickering S, González Pineda F, Herwanger J, Volterrani S, Murineddu A, Rasmussen A y Roberts R: “Inversión sísmica: Lectura entre líneas,” Oilfield Review 20, no. 1 (Verano de 2008): 44–66.

11. Amaya R, Núñez G, Hernández J, Gambaretto W y Rubiano R: “3D Seismic Application in Remodeling Brownfield Waterflooding Pattern,” artículo SPE 122932, presentado en la Conferencia sobre Ingeniería Petrolera para América Latina y el Caribe de la SPE, Cartagena de Indias, Colombia, 31 de mayo al 3 de junio de 2009.

Puntos brillantes
Puntos brillantes
Colección de trazas de punto medio común sin corregir Anomalía de amplitud Desplazamiento
Colección de trazas de punto
medio común sin corregir
Anomalía de amplitud
Desplazamiento
Perfil típico de la amplitud Desplazamiento
Perfil típico de la amplitud
Desplazamiento
Anomalía AVO Desplazamiento
Anomalía AVO
Desplazamiento
Mapa de amplitud corregida Área no desarrollada Hidrocarburos
Mapa de
amplitud corregida
Área no desarrollada
Hidrocarburos

> Minimización de la incertidumbre asociada con las anomalías de amplitud. Los puntos brillantes (extremo superior izquierdo) son rasgos de alta amplitud presentes en los datos sísmicos. Estos rasgos pueden indicar la existencia de acumulaciones de petróleo, si bien no son garantía. Una técnica para comprender los puntos brillantes comienza con el modelado de las amplitudes de las reflexiones provenientes de los yacimientos que contienen diversos fluidos (extremo superior derecho). La amplitud observada en el tope de un yacimiento de arenisca lleno de agua se reduce con el desplazamiento. La amplitud observada en el tope de un yacimiento similar que contiene gas puede incrementarse con el desplazamiento. Los resultados se comparan con las trazas sísmicas reales que contienen reflexiones de un yacimiento de arenisca (extremo inferior izquierdo) para caracterizar el fluido del yacimiento con más precisión. En combinación con otra información, tal como los datos obtenidos por inversión sísmica, los mapas de amplitud corregida (extremo inferior derecho) pueden constituir una herramienta de utilidad para confirmar la presencia de petróleo (áreas celestes). (Figura adaptada de Gambaretto et al, referencia 7.)

proporcionó estimaciones de las propiedades de las rocas de todo el campo. 10 Los geofísicos cali- braron estas estimaciones utilizando los datos adquiridos mediante una serie de herramientas de adquisición de registros de nueva generación (véase “Pozos y resultados nuevos,” página 16) en aproximadamente 150 pozos. Utilizando tales calibraciones, los geólogos generaron un mapa de distribución de facies que combinaron con el modelo estructural para crear un modelo de la arquitectura de los yacimientos.

El modelo arquitectónico resaltó más de 15 yaci- mientos con un espesor promedio de 3 m [10 pies] cada uno. Los ingenieros de yacimientos analizaron 10 de estos yacimientos y descubrieron un volumen adicional de reservas estimadas de 5 millones de bbl [800,000 m 3 ]. 11 El modelo geológico fue utili- zado luego, durante el proceso de redesarrollo por inyección de agua, para ayudar a mejorar tanto la eficiencia de barrido areal como la efi- ciencia de barrido vertical.

Bloque VIII 0 1,000 2,000 m 0 6,000 pies Bloque VII 400 N Pozo nuevo
Bloque VIII
0
1,000
2,000 m
0
6,000 pies
Bloque VII
400
N
Pozo nuevo
600
800
Bloque VI
No desarrollado
1,000
Bloque V
N
Petróleo cenital
Bloque IV
Areniscas B
1,200
Petróleo cenital
Bloque III
Pozos perforados
Localizaciones aprobadas
Localizaciones propuestas
Áreas no desarrolladas
Areniscas C
1,400
Bloques I y II
1,600
Profundidad, m

> Pozo con petróleo cenital. Mucho tiempo atrás, los especialistas habían pronosticado la presencia de un corredor de campo a lo largo de la falla principal de desplazamiento de rumbo, pero la falta de datos sísmicos precisos tornaba demasiado alto el riesgo de perforar en estas zonas. La interpretación del levantamiento sísmico 3D 2007 hizo posible que los geofísicos identificaran las localizaciones de perforación no desarrolladas (elipses rojas, izquierda) cerca de la falla principal. Un pozo vecino nuevo, aprobado para el Bloque VIII, se encontraba muy cerca de la falla de desplazamiento de rumbo principal (cuadrado con guiones verdes, izquierda). Los datos sísmicos 3D y los mapas estructurales (centro) visualizados con el software Petrel ayudaron a los responsables de la planeación del pozo a posicionarlo. La trayectoria evitó las fallas principales y apuntó a una extensa zona no desarrollada y dos zonas con petróleo cenital, existentes en las areniscas B y C (derecha). Los pozos construidos durante la primera y segunda campañas de perforación fueron verticales; en la tercera campaña, especialmente desde fines del año 2008 en adelante, la mayor parte de los pozos perforados fueron pozos vecinos en zonas productivas de interés, cercanas a las fallas. (Figura adaptada de Amaya et al, referencia 11.)

Un proceso de inyección de agua efectivo Cuando el Campo Casabe pasó del mecanismo de empuje natural a un programa de inyección de agua, a fines de la década de 1970, el operador optó por utilizar una malla típica de cinco pozos, con aproximadamente 500 pares de inyectores y productores. Para el barrido de las secciones superiores e inferiores de las Arenas A y B, se per- foraron hasta cuatro pozos por cada localización de inyección (derecha). Durante el período ini- cial de inyección de agua, las tasas de inyección alcanzaron picos en 1986 y 1991. Estas fechas corresponden al primer y segundo años posterio-

. Esquema de inyección y producción del Campo Casabe. Los planes originales de desarrollo del campo incluyeron cuatro pozos por localización de inyección, destinados a inundar las areniscas multiestratificadas (pozos azules). Se utilizaron dos pozos para extraer petróleo pero en ciertas localizaciones un solo pozo de producción mezcló los fluidos provenientes de las Arenas A y B, B y C, o A, B y C (pozos verdes). El diseño actual de la sarta, para los pares nuevos de inyectores-productores que se muestran en una figura posterior, limita la perforación a un solo pozo por localización. Este cambio redujo los costos y también la incidencia del colapso de los pozos inducido por la proximidad. (Figura adaptada de Peralta-Vargas et al, referencia 1.)

Potencial Prof., Inyección espontáneo pies Resistividad A1 A2 B1 B2 Formación –80 mV 20 0
Potencial
Prof.,
Inyección
espontáneo
pies
Resistividad
A1
A2
B1
B2
Formación
–80
mV
20
0
ohm.m
20
Arenisca
Lutita
La Cira
2,500
3,000
A1
3,500
A2
A3
4,000
B1 SUP
B1 INF
4,500
B2 SUP
5,000
B2 INF
B3
5,500
C
Oligoceno
MugrosaLa
Paz
Colorado
Areniscas inferiores
Areniscas superiores

Producción

Esquemas de inyección de agua en el Bloque VI

1986 2003 3,000 3,000 Trazas de fallas Tope de las arenas A 2,400 2,400 Tope
1986
2003
3,000
3,000
Trazas de fallas
Tope de las arenas A
2,400
2,400
Tope de las arenas B
Tope de las arenas C
1,800
1,800
Productores
Inyectores
1,200
1,200
600
600
0
0
0
750
1,500
2,250
3,000
3,750
0
750
1,500
2,250
3,000
3,750
Este, pies
Este, pies
Norte, pies
Norte, pies

> Comparación de los esquemas de inyección de agua correspondientes a 1986 y 2003. Para 1986, el operador había establecido una red uniformemente distribuida de mallas de cinco pozos inyectores a lo largo de todo el Campo Casabe (izquierda). Los incidentes de colapso se habían producido en casi un 70% de los pozos del Bloque VI, y en todos los demás bloques del campo se había registrado un número significativo de colapsos. En el año 2003 (derecha) muchos de los pozos colapsados permanecieron abandonados o inactivos y numerosos inyectores fueron convertidos en productores. Los especialistas sugirieron la ejecución de una nueva campaña de perforación para reestablecer las mallas de cinco pozos en todo el campo. (Figura adaptada de Elphick, referencia 12.)

res al comienzo de los dos programas de inyec- ción de agua para las áreas norte y sur del Campo Casabe. Transcurridos dos o tres años luego de cada pico, se observó una caída notable de las tasas de inyección de agua. Esto se debió fundamental- mente a las restricciones impuestas sobre las tasas para evitar incidentes de aplastamiento de las tuberías de revestimiento. No obstante, en la reducción de las tasas de inyección de agua inci- dieron además muchos otros factores. Estos pro- blemas fueron identificados en el plan de redesarrollo de la alianza y pasaron a formar una parte importante de los requerimientos de reela- boración de los programas de inyección de agua del Campo Casabe. El operador había registrado fenómenos de irrupción prematura de agua en los pozos produc- tores del campo durante ambos programas de inyección de agua, como resultado de la canaliza- ción del agua de inyección dentro de las capas de alta permeabilidad. Además, existía una relación de movilidad pobre en todo el campo: los petróleos viscosos (con una densidad de 14.8 a 23.3 ºAPI en las areniscas superiores y de 15.4 a 24.8 ºAPI en las areniscas inferiores) eran desplazados por el agua que fluía en forma más libre, y una vez producida la irrupción, el influjo de agua se incrementaba. 12 Estas condiciones produjeron una eficiencia pro- medio de barrido vertical pobre de tan sólo 20%. La producción de arena y la alta velocidad de los chorros de agua arenosa a través de los dispa-

ros erosionó significativamente las paredes de las tuberías de revestimiento y los equipamientos de fondo de pozo en los pozos productores. Durante un período crucial del programa de inyección de agua, numerosos pozos colapsaron y fueron aban- donados o puestos fuera de servicio. Para sustentar los niveles de producción, el operador optó por con- vertir muchos pozos inyectores en pozos de produc- ción; sin embargo, esto afectó drásticamente los esquemas de inyección de agua (arriba). La restricción de las tasas de inyección para mitigar los colapsos de los pozos fue otro de los factores que produjo una distribución no uni- forme del flujo de agua. El barrido areal era pobre, lo cual se tradujo en numerosas áreas de petróleo pasado por alto. El equipo de redesarro- llo del campo quería restablecer las distribucio- nes para mejorar la eficiencia de barrido. Por consiguiente, gran parte de la tercera campaña de perforación consistió en la planeación y cons- trucción de nuevos pozos inyectores y producto- res. Estos pozos se colocaron para recrear una red de pozos distribuidos de manera uniforme por todo el campo. No obstante, el barrido areal depende en gran medida de la obtención de una adecuada eficiencia de barrido vertical. Los espe- cialistas en métodos de inyección de agua pri- mero necesitaban diseñar mejores sistemas de control de inyección que mejoraran el barrido vertical y proveyeran un mecanismo para reducir los efectos perjudiciales de la canalización de agua en las sartas de producción.

La eficiencia del barrido vertical está deter- minada por la efectividad con que el agua—que fluye desde los pozos inyectores—desplaza el petróleo a través de las capas permeables hasta los pozos productores de petróleo conectados a la formación. El diseño original de pozos inyectores de múltiples capas carecía de control del perfil de inyección, de modo que el agua fluía preferen- temente a través de las formaciones más permea- bles. Este efecto de canalización de agua se agrava por la intervención de diversos mecanis- mos: las areniscas más someras pueden ser frac- turadas en forma no intencional durante el proceso de inyección de agua, incrementando significativamente la permeabilidad. El índice de inyectividad de las capas más profundas puede alterarse si el agua inyectada, de baja calidad, produce la obstrucción de los disparos o genera depósitos de incrustaciones en la tubería de revestimiento de producción. Además, el agua inyectada pasa por alto el petróleo viscoso pre- sente en grandes cantidades en el Campo Casabe, y la irrupción de agua tiene lugar en los pozos productores. En consecuencia, el agua fluye a tra- vés de la capa de mayor permeabilidad y proba- blemente no se inyecta en las otras, especialmente en las areniscas más profundas con daño mecá- nico. Éste ha sido un rasgo distintivo de las opera- ciones de producción del Campo Casabe. Para optimizar el proceso de inyección de agua, los especialistas en manejo de la producción de agua recomendaron el empleo de sartas de

inyección selectivas que utilizan reguladores de flujo de inyección de agua (derecha). Estos dise- ños permitirían al operador restringir las tasas de inyección en determinadas capas, independiente- mente de la presión, la permeabilidad, el factor de daño o cualquier otro factor que normalmente afectaría el flujo. Cada una de las capas se aísla para evitar que cualquier fluido presente en esa zona del pozo invada otra zona. Dentro de esta sección se coloca una boquilla de inyección que se controla desde la superficie. Los nuevos diseños de sartas selectivas mejoraron la eficiencia del barrido vertical al permitir que el operador man- tuviese tasas de inyección más altas en las capas menos afectadas por problemas inducidos por la inyección de agua. A la inversa, esos nuevos dise- ños mitigaron los problemas relacionados con la canalización al permitir una reducción de las tasas en las capas problemáticas. Además, el empleo de un solo pozo diseñado con control de flujo aislado fue mucho más efec- tivo desde el punto de vista de sus costos que el diseño previo que implicaba hasta cuatro pozos por localización de inyección. Ahora se han insta- lado 16 reguladores de flujo de agua en los pozos inyectores del Campo Casabe. Esta solución abordó además la posibilidad de que la perfora- ción de varios inyectores, estrechamente espa- ciados entre sí, fuera una de las causas probables de los incidentes de aplastamiento de la tubería de revestimiento.

Superación de las dificultades asociadas con la perforación Desde la primera producción registrada en el año 1945 hasta fines de 2006, aproximadamente un 45% de los pozos de producción del Campo Casabe colapsaron en algún momento, con dife- rentes niveles de severidad. Como resultado, fue- ron abandonados, dejados inactivos, o reactivados sólo después de costosas operaciones de repara- ción. Los pozos abandonados e inactivos repre- sentaron millones de dólares en erogaciones de capital en el campo y en términos de lucro cesante debido a la reducción de las tasas de producción. Dado que la mayor parte de los incidentes de

12. Para obtener más información sobre la comprensión de las relaciones de alta movilidad, consulte: Elphick JJ, Márquez LJ y Amaya M: “IPI Method: A Subsurface Approach to Understand and Manage Unfavorable Mobility Waterfloods,” artículo SPE 123087, presentado en la Conferencia sobre Ingeniería Petrolera para América Latina y el Caribe de la SPE, Cartagena, Colombia, 31 de mayo al 3 de junio de 2009.

13. Olarte P, Márquez L, Landinez G y Amaya R: “Casing Collapse Study on Block VI Wells: Casabe Field,” artículo SPE 122956, presentado en la Conferencia sobre Ingeniería Petrolera para América Latina y el Caribe de la SPE, Cartagena, Colombia, 31 de mayo al 3 de junio de 2009.

aplastamiento de las tuberías de revestimiento se produjo en el Bloque VI, el cual además posee el volumen más grande de reservas comprobadas, este bloque fue el foco de un estudio de incidentes de aplastamiento de las tuberías de revestimiento. 13 En la primera etapa del estudio del Bloque VI, los ingenieros de producción recabaron estadísti- cas relacionadas con aplastamientos de las tube- rías de revestimiento. En el año 2006, este bloque contenía 310 pozos. Un total de 214 pozos mostró cierto grado de colapso. Si bien se observó un número levemente mayor de colapsos en los pozos productores que en los inyectores, la dife- rencia no fue significativa y no indicó tendencia alguna. Del número total de pozos con incidentes de colapso registrados, 67 fueron abandonados y 80 se mantuvieron inactivos, factor respecto del cual el operador sabía que impactaría severa- mente las tasas de inyección y producción. Los pozos restantes habían sido reactivados después de costosas operaciones de reparación. Los inge- nieros buscaron luego una correlación entre los 214 colapsos y el momento en que se habían per- forado estos pozos para identificar cualquier práctica de perforación que fuera incompatible con el Campo Casabe. Tres campañas de perforación principales coincidieron con el período de recuperación pri- maria, o empuje natural (entre 1941 y 1975); el período de recuperación secundaria, o inyección de agua (entre 1975 y 2003); y finalmente el período de inyección de agua de la Alianza Casabe (desde 2004 hasta el momento actual). De los pozos perforados durante la primera campaña, 78% experimentaron incidentes de aplastamiento de la tubería de revestimiento durante la operación. En la segunda campaña, esta cifra fue levemente inferior: 68%. No obstante, este período correspon- dió a los programas de inyección de agua; en conse- cuencia, se habían perforado muchos más pozos. Durante el período de estudio, no se registró epi- sodio alguno de colapso en el Bloque VI, en rela- ción con los pozos construidos en la tercera campaña de perforación. Se estima que ese cam- bio fue consecuencia del mejoramiento de las prácticas de perforación, las cuales se analizan más adelante. Para determinar una vinculación entre el aplastamiento de las tuberías de revestimiento y las condiciones del subsuelo, los investigadores consideraron los modelos estratigráficos y estructu- rales actualizados, construidos a partir de los nuevos datos sísmicos 3D. El software Petrel, que abarca desde la interpretación sísmica hasta la simulación dinámica de yacimientos, hizo posible que los ingenieros de producción mostraran ambos

modelos en la misma ventana 3D. Utilizando herra- mientas de modelado, pudieron marcar y ver clara- mente las profundidades y las ubicaciones de los pozos, en la estructura del Campo Casabe, en que se habían registrado los incidentes de aplastamiento.

Esquema de inyección de cuatro zonas

Rayos gamma 0 ºAPI 150 Potencial espontáneo Resistividad –80 mV 20 0 ohm.m 15 A1H
Rayos gamma
0
ºAPI
150
Potencial
espontáneo
Resistividad
–80
mV
20
0
ohm.m
15
A1H
Empacador
A2
WFR
A21
Disparos
A3
Arenisca

> Diseño de inyección selectiva. Las nuevas sartas de inyección del Campo Casabe poseen hasta 16 reguladores de flujo de inyección de agua (WFR). Los reguladores WFR y las válvulas de seguridad previenen el flujo de retorno y la producción de arena en caso de cierre del pozo. Los dispositivos de inyección con aislamiento por zonas se ubican en los perfiles estratigráficos intensamente estratificados de los pozos productores más prolíficos, que mezclan los fluidos provenientes de las areniscas A, B y C. No se dispone de registros de producción debido a las bombas de émbolo, pero sí se cuenta con registros de inyección: el Carril 1 describe una litología típica de las areniscas A (áreas sombreadas en amarillo); los registros de potencial espontáneo (curvas azules) son más precisos que los registros de rayos gamma (curva roja) en presencia de la radiación producida por el feldespato, el cual existe naturalmente en el campo. El Carril 2 muestra la respuesta de resistividad de la formación en dos profundidades de medición (curvas roja y azul) y zonas de inyección de agua (área sombreada en verde). (Figura adaptada de Elphick et al, referencia 12.)

80 70 Pozos de producción Pozos inyectores 60 50 40 30 20 10 0 A1
80
70
Pozos de producción
Pozos inyectores
60
50
40
30
20
10
0
A1
A2
A3
B1
B2
B3
C
Sobrecarga
Colorado
Mugrosa
La Paz
Fallas
Número de incidentes de aplastamiento

Formación estratigráfica

N
N

> Localización areal y estratigráfica de los incidentes de aplastamiento de las tuberías de revestimiento en el Bloque VI. El análisis estadístico de los episodios de aplastamiento de las tuberías de revestimiento dentro de cada sección estratigráfica (izquierda) mostró la existencia de incidentes de aplastamiento en todas las formaciones. No obstante, la frecuencia de los incidentes en la sobrecarga y en las zonas sometidas a inyección de agua (principalmente las Arenas A1, A2, B1 y B2) fue varias veces superior que en otras zonas, lo cual indicó que estos intervalos son más proclives a ocasionar aplastamientos. Utilizando las herramientas de modelado de Petrel, los ingenieros incluyeron los aplastamientos de las tuberías de revestimiento del Bloque VI en el modelo estructural. Un mapa estructural de un yacimiento (derecha) indica que estos incidentes se produjeron en todo el bloque y no en un área específica. (Figura adaptada de Olarte et al, referencia 13.)

Los ingenieros descubrieron que dichos inci- dentes se habían producido en todos los niveles estratigráficos. No obstante, la distribución de los incidentes puso de relieve una fuerte correlación entre la sobrecarga y las formaciones inundadas con agua. El análisis de la localización del pozo dentro del campo y la distribución de los inciden- tes de colapso reveló la existencia de numerosos eventos distribuidos de manera uniforme, lo cual indicó falta de localización areal (arriba). La etapa siguiente del estudio consistió en un análisis probabilístico para evaluar la frecuencia de los incidentes en base a dos variables: el número de incidentes de aplastamiento de la tubería de

revestimiento y el año operacional. Los ingenieros de producción crearon distribuciones probabilísti- cas mediante la representación gráfica de ambas variables para cada campaña de perforación, utili- zando el componente del modelo de simulación de Monte Carlo del software Crystal Ball. Los resulta- dos indicaron que el mayor número de incidentes (unos 30) para los pozos perforados durante la primera campaña de perforación tuvo lugar en 1985, coincidiendo con el comienzo del primer programa importante de inyección de agua. Las intervenciones se efectuaron con más fre- cuencia en los pozos perforados durante la segunda campaña de perforación, lo cual implicó que la

secuencia cronológica de cada incidente de aplasta- miento se registrara con mayor certidumbre que para los pozos perforados durante el primer período de perforación. Por consiguiente, el aná- lisis probabilístico fue aún más confiable y reveló que los incidentes de aplastamiento de la tubería de revestimiento se produjeron principalmente durante los primeros años del proyecto de inyec- ción de agua, alcanzando un pico máximo en 1988. Los investigadores identificaron un período crítico de tiempo en el que la frecuencia de estos inciden- tes fue alta. Este período coincidió con las tasas más intensas de inyección de agua (abajo).

5 10 30 Período de incidentes de Período de incidentes de aplastamiento críticos aplastamiento críticos
5
10
30
Período de incidentes de
Período de incidentes de aplastamiento críticos
aplastamiento críticos
Segunda campaña
25
de perforación
20
Agua inyectada
4
10
15
Primera campaña de perforación
10
Petróleo producido
5
3
10
0
Número de pozos colapsados
1947
1949
1951
1953
1955
1957
1959
1961
1963
1965
1967
1969
1971
1973
1975
1977
1979
1981
1983
1985
1987
1989
1991
1993
1995
1997
1999
2001
1985
Tasa de inyección y producción, bbl/d
1986
1987
1988
1989
1990
1991
1992
1993
1994
1995
1996
1997
1998
1999
2000
2001
2002
2003
2004
2005
2006

Año operacional

Año operacional

> Historia de la frecuencia de los incidentes de aplastamiento de las tuberías de revestimiento. La frecuencia de los incidentes de aplastamiento por año fue representada gráficamente para la primera y segunda campañas de perforación (izquierda). En el año 1985, la frecuencia más alta de incidentes reportados (28) se registró para los pozos de la primera campaña de perforación. Para los pozos de la segunda campaña de perforación, la cual tuvo lugar durante el período de inyección de agua, la frecuencia pico de incidentes de aplastamiento reportados (20) se produjo en 1988. Ambos valores corresponden al comienzo de los programas de inyección de agua, implementados en las áreas norte y sur del Campo Casabe. Se identificó un período crítico de 10 años, entre 1985 y 1995, como coincidente con las tasas más altas de producción e inyección de agua (derecha). (Figura adaptada de Olarte et al, referencia 13.)

En la etapa siguiente del estudio se evaluó la integridad mecánica de los pozos del Campo Casabe. Esta evaluación permitió descubrir que, en relación con los pozos productores del Bloque VI, los incidentes de aplastamiento se produjeron solamente en las tuberías de revestimiento y en las tuberías de revestimiento cortas (liner) de producción. Para revelar las causas raíces de todos estos incidentes, se evaluó cada caso utili- zando el software de diseño y análisis de elemen- tos tubulares TDAS. La aplicación permite el análisis del desempeño mecánico de una tubería de revestimiento en dos escenarios. Primero, un estado de instalación inicial considera la especifi- cación original del diseño de la tubería de revesti- miento y las condiciones de fondo de pozo, tales como la temperatura y la presión. El escenario siguiente incluye los incidentes subsiguientes, inducidos operacionalmente, tales como los pro- cesos de inyección y producción que son interpre- tados como fuerzas ejercidas sobre la tubería de revestimiento, denominadas cargas efectivas (case loads). Los ingenieros analizaron las cargas

efectivas en relación con los esfuerzos compresio- nales, tensionales y triaxiales. Para comenzar, necesitaban definir el estado de instalación, caracterizado por la temperatura, la presión y la resistencia de la tubería de revesti- miento para los diseños de las tuberías de revesti- miento del Bloque VI. Luego podrían aplicar las cargas efectivas con el fin de determinar cuándo fallaría una tubería de revestimiento. Los perfiles de presión y temperatura para cada pozo fueron calculados utilizando los registros del Campo Casabe. Dado que la corrosión también reduce sig- nificativamente la resistencia de la tubería de revestimiento, se utilizó la herramienta USI que mide la impedancia acústica ultrasónica, para determinar la pérdida de espesor de la pared atri- buida a la corrosión (véase “Detección de la corro- sión en el fondo del pozo,” página 46). De acuerdo con los datos obtenidos con la herramienta USI, los pozos exhibían pérdidas de paredes oscilantes entre 10% y 35%. Los ingenieros definieron cuatro perfiles de corrosión con pérdidas de pared equi- valentes a 0%, 10%, 20% y 30%. Estos cuatro perfiles

Tubería de revestimiento

7 pulgadas H40 20 lbm/pie 7 pulgadas J55 20 lbm/pie 7 pulgadas K55 23 lbm/pie
7 pulgadas H40
20 lbm/pie
7 pulgadas J55
20 lbm/pie
7 pulgadas K55
23 lbm/pie
7 pulgadas N80
23 lbm/pie
0
500
1,000
1,500
2,000
2,500
3,000
3,500
4,000
0% de pérdida de pared
10% de pérdida de pared
4,500
20% de pérdida de pared
30% de pérdida de pared
5,000
Nivel de fluido, pies

Tuberías de revestimiento cortas ( liners )

6 5 /8 pulgadas H40 20 lbm/pie 6 5 /8 pulgadas J55 20 lbm/pie
6 5 /8 pulgadas H40
20 lbm/pie
6 5 /8 pulgadas J55
20 lbm/pie

> Niveles críticos de fluidos para la tubería de revestimiento de producción y las tuberías de revestimiento cortas (liners) de la primera campaña de perforación. Las pruebas efectuadas con el software TDAS determinaron la condición de carga crítica para la evacuación de los fluidos en los pozos del Bloque VI, a partir de la primera campaña de perforación. La tubería de revestimiento (cuadrado verde, izquierda) y las tuberías de revestimiento cortas (cuadrado rojo, derecha) fueron probadas primero para obtener los niveles críticos de evacuación de fluidos en base a las especificaciones de diseño originales y nuevamente después de los cálculos de 10%, 20% y 30% de pérdida de pared. Para el proceso, todos los pozos de simulación se encontraban a profundidades de 5,000 pies; dependiendo del volumen de pérdida de pared, era probable que se produjera un incidente de aplastamiento al caer los niveles de fluido del pozo. Por ejemplo, las sartas de revestimiento API Clase H40 de 7 pulgadas y 20 lbm/pie podían aplastarse, incluso en su condición de instalación, cuando se evacuara el fluido más allá de 3,200 pies. Los pozos que aprobaron la primera prueba simulada fallaron cuando se incrementó el porcentaje de pérdida de pared. Este resultado indicó que la corrosión o el desgaste general (causante de la pérdida de pared) habría debilitado la tubería de revestimiento o las tuberías de revestimiento cortas hasta el límite del aplastamiento cuando el nivel del fluido cayera hasta alcanzar los valores que habían sido registrados en el campo. (Figura adaptada de Olarte et al, referencia 13.)

fueron combinados con los datos de presión y tem- peratura con el fin de generar los estados de las instalaciones que los ingenieros necesitaban para comenzar con la simulación de las cargas operacionales. Los ingenieros efectuaron cientos de simula- ciones utilizando el software TDAS. En el primer análisis se consideró la evacuación del fluido, una reducción del nivel de fluido en el pozo que puede constituir una condición de carga crítica para el aplastamiento de la tubería de revestimiento. Los niveles de fluidos presentes en el pozo pueden reducirse durante la vida productiva de un campo por diversas razones, entre otras, baja productivi- dad, incremento de la extracción durante la pro- ducción, relleno de arena, reducción de la inyección de agua, y operaciones de suaveo y estimulación, todo lo cual se experimentó en el Campo Casabe. Cuando el nivel del fluido cae, la presión interna deja de equilibrarse con la presión externa y la tubería de revestimiento debe sustentar esta fuerza. La condición de carga crítica para el aplastamiento de la tubería de revestimiento tiene lugar cuando la presión diferencial es más alta que la presión que puede tolerar la tubería de revestimiento. Después del análisis del diseño de la tubería de revestimiento seleccionado para los pozos durante la primera campaña de perforación, los ingenieros descubrieron que las especificaciones habían ge- nerado sartas de revestimiento que no eran sufi- cientemente robustas para tolerar la evacuación de los fluidos combinada con las pérdidas de pare- des observadas en el Bloque VI (izquierda). El análisis mecánico final fue relacionado con los episodios operacionales principales conducen- tes al aplastamiento de las tuberías de revesti- miento. El perfil de presión del yacimiento dentro de la formación, durante el proceso de inyección de agua, podía impactar la tubería de revesti- miento tanto en los pozos productores como en los pozos inyectores. Se aplicó el incremento calcu- lado de la carga resultante del proceso de inyec- ción de agua a la tubería de revestimiento que había experimentado las condiciones de carga crí- tica en las simulaciones previas; la nueva prueba determinaría si la presión adicional podría oca- sionar su aplastamiento. Este análisis indicó que el proceso de inyección de agua incrementaba la probabilidad de aplastamiento de la tubería de revestimiento. Una vez obtenidos todos los límites y condicio- nes críticas para el Campo Casabe, los ingenieros de producción corrieron simulaciones para las diversas sartas de revestimiento, con diferentes especificaciones, con el fin de hallar un diseño óptimo para los pozos futuros. Las simulaciones

Esquema de las primeras cuatro secciones del arreglo de fondo original con una barrena concéntrica

Barrena de

Adaptadores varios de

Collar de

Estabilizador de

8 1 /2

pulgadas

6 1 /4 pulgadas

6 1 /2 pulgadas

8 1 /2 pulgadas de OD

de 8 1 / 2 pulgadas 6 1 / 4 pulgadas 6 1 / 2 pulgadas

Mejoras de diseño de las barrenas bicéntricas y de las tecnologías de rectificación durante la perforación (RWD)

Barrena piloto RWD Barrena piloto RWD 28 cortadores 33 cortadores 26 cortadores 27 cortadores 5
Barrena piloto
RWD
Barrena piloto
RWD
28 cortadores
33 cortadores
26 cortadores
27 cortadores
5
boquillas
2
boquillas
6
boquillas
2
boquillas
5
cuchillas
4
cuchillas
4
cuchillas
4
cuchillas
Cortador de 13.4 mm
Cortador de 13.4 mm
Cortador de 19 mm
Cortador de 19 mm
Modificación: estabilizador
y cojinete de protección
para reperforar
Antes
Antes

Registro de derrumbe

de protección para reperforar Antes Registro de derrumbe Después > Nuevos diseños de perforación versus
de protección para reperforar Antes Registro de derrumbe Después > Nuevos diseños de perforación versus
Después
Después

> Nuevos diseños de perforación versus originales. Los diseños de perforación originales incluían una barrena tradicional de un compuesto policristalino de diamante (extremo superior), pero la dilatación de las arcillas ocasionaba problemas durante los viajes de entrada y salida del pozo. Los ingenieros rediseñaron el BHA para incorporar una barrena bicéntrica de menor diámetro y una combinación de tecnología de rectificación durante la perforación (RWD) (cuadrado canela). La tecnología RWD hizo posible la perforación de pozos sobredimensionados, lo cual ayudó a compensar el fenómeno de dilatación y lograr los diámetros previstos para la tubería de revestimiento. Las optimizaciones posteriores incluyeron cortadores más grandes y un conjunto de cortadores de respaldo para mejorar la ROP (cuadrado azul). Un cambio en el número de boquillas y en su diámetro redujo de manera asombrosa los derrumbes que estaban causando problemas de cementación (extremo inferior). La decisión de rediseñar la barrena se tomó en parte para encarar las reacciones de la arcilla. Un nuevo sistema de lodo inhibió con éxito las arcillas, y ahora los ingenieros están reconsiderando el empleo de una barrena concéntrica para mejorar la eficiencia de la perforación.

TDAS les permitieron especificar un modelo ideal que proporcionaría una vida de servicio estimada de 20 años. Este modelo ha sido aplicado en todos los pozos nuevos perforados en todo el campo, con una reducción exitosa de la frecuencia de los inci- dentes registrados de aplastamiento de las tube- rías de revestimiento, la cual alcanzó un valor inferior al 2% de los pozos entre el año 2006 y el año 2009. Se trata de una mejora asombrosa si se compara con los incidentes de los 60 años previos, en los que el 69% de los pozos del Bloque VI expe- rimentaron colapsos. Junto con los resultados de otros hitos princi- pales del plan de redesarrollo del campo, los nue- vos diseños de las tuberías de revestimiento permitieron que la alianza implementara una nueva campaña de perforación. La tercera cam- paña comenzó en el año 2004, y para el año 2007 se habían perforado 37 pozos en total. La alianza deseaba que la eficiencia de las operaciones de

perforación fuera la máxima posible para mejorar

la producción, pero durante el proceso de perfo- ración surgieron algunos problemas que incluye- ron, entre otras cosas, tuberías atascadas como consecuencia del atascamiento diferencial de los yacimientos agotados, maniobras problemáticas con el limpiador por la presencia de lutitas alta- mente reactivas, y problemas de control de pozos introducidos por el influjo de agua proveniente de la inyección. Para abordar los problemas asociados con la estabilidad de los pozos y el atascamiento de las tuberías, el equipo de redesarrollo comenzó mejo- rando el diseño del fluido de perforación. Los per- foradores habían estado utilizando el aditivo de lodo KLA-GARD para prevenir la hidratación de las arcillas, pero el grado de éxito de dicho aditivo para inhibir la reacción en las lutitas problemáti- cas del Campo Casabe fue escaso o nulo. En con- secuencia, Schlumberger y M-I SWACO pusieron en marcha una investigación para encontrar un inhibidor de lutitas más efectivo. Para comparar sus capacidades de inhibición de reacciones en la litología del Campo Casabe, se efectuó el análisis de laboratorio de 13 aditivos de fluidos diferentes. Los especialistas dedujeron, en base a muestras de núcleos y recortes, que las arci- llas y las lutitas eran altamente reactivas al agua; por lo tanto, el fluido de perforación óptimo debía

14. Para obtener más información sobre las barrenas bicéntricas y las tecnologías de rectificación durante la perforación, consulte: Rasheed W, Trujillo J, van Oel R, Anderson M, McDonald S y Shale L: “Reducing Risk and Cost in Diverse Well Construction Applications:

Eccentric Device Drills Concentric Hole and Offers a Viable Alternative to Underreamers,” artículo SPE 92623, presentado en la Conferencia de Perforación de las SPE/IADC, Ámsterdam, 23 al 25 de febrero de 2005.

evitar su contaminación con agua. El sistema de lodo KLA-STOP era compatible con las lutitas del Campo Casabe y poseía las mejores propiedades para la inhibición de estas reacciones: la composi- ción de sus fluidos, contiene una amina cuaternaria que impide que el agua penetre en las formaciones objetivo a través del depósito de un recubrimiento sintético a lo largo de la pared del pozo. No obstante, cuando el nuevo sistema se puso en práctica no logró satisfacer las expectativas y la litología reactiva siguió afectando el tiempo de perforación. Las iteraciones del diseño continua- ron hasta el año 2008; en ese momento, los espe- cialistas habían incrementando la concentración de KLA-STOP hasta alcanzar un 2% y habían agre- gado entre 3% y 4% de cloruro de potasio [KCl]. Sin embargo, los problemas de pozos persistieron y los especialistas llegaron a la conclusión de que otro contaminante podría estar afectando el sis- tema de lodo. Utilizando muestras de núcleos de una amplia variedad de pozos, los analistas midie- ron los tamaños de las gargantas de poros y los especialistas de laboratorio efectuaron un análi- sis mineralógico para determinar las causas. Las pruebas indicaron que las concentraciones de esmectita, previamente identificada como la arcilla dilatada, se reducían a medida que aumen- taba la profundidad. Pero el análisis mineralógico reveló además la presencia de ilita y caolinita, las cuales no se incluyeron como parte de la investi- gación del sistema de lodo original. Estas arcillas dispersivas se rompen en el lodo, en contacto con el agua, causando problemas de perforación tales como el empastamiento de la barrena y además incrementan la viscosidad del lodo, haciendo menos precisas las curvas de densidad del lodo. Un conocimiento más completo de las condicio- nes de fondo de pozo permitió a los ingenieros diseñar un nuevo sistema de lodo con los inhibido- res de arcilla KLA-GARD B y IDCAP D mejorados. El KCl fue eliminado por completo del fluido, lo cual ayudó a reducir el impacto ambiental y el proceso de limpieza. El estudio mineralógico demostró porqué el hecho de perforar en las zonas con inyección de agua fue obviamente problemático. Los métodos existentes para evitar el influjo de agua consistían en cerrar diversos pozos inyectores durante varias semanas antes de proceder a perforar para redu- cir la presión. En un caso extremo, 40 pozos inyec- tores fueron puestos fuera de servicio para perforar sólo 2 pozos; esto, en última instancia, redujo las tasas de producción. Los especialistas investigaron las distintas for- mas de reducir el influjo de agua, limitando al mismo tiempo cualquier efecto sobre los progra- mas de inyección de agua. En lugar de cerrar los

pozos inyectores, podían incrementar la produc- ción en las capas que constituían los objetivos de perforación, aunque esto implicara la producción de grandes volúmenes de agua. Por otro lado, los pozos de producción conectados que se encontra- ban cerrados en ese momento, podían ser reacti- vados y si no contaban con ningún sistema de bombeo, cabía la posibilidad de que la presión se hubiera incrementado lo suficiente para que pro- dujeran en forma natural. Sólo después de que estos pasos fueran adoptados y se consideraran insuficientes, la alianza consideraría el cierre de los pozos inyectores. Otra parte de la investigación consistió en la reducción del tiempo de cierre de los pozos inyec- tores. Para evitar el influjo de agua, los pozos inyectores fueron puestos fuera de servicio 15 días antes de que comenzara el proceso de perfora- ción. No obstante, se observó que para evitar la provisión de agua del pozo inyector a la localiza- ción de perforación, los pozos inyectores podían cerrarse justo antes de que la barrena penetrara la zona conectada. Además, con las medidas de reducción de la presión en base a la producción, el tiempo de cierre de los pozos inyectores se redujo de siete días a sólo dos, dependiendo del nivel de producción. La persistencia de las dificultades asociadas con el atascamiento de las tuberías y los proble- mas asociados con los viajes de entrada y salida del pozo llevaron a la alianza a buscar otras opcio- nes. Después del análisis inicial de los problemas relacionados con la perforación, los ingenieros

seleccionaron una barrena bicéntrica y tecnolo- gías de rectificación durante la perforación. 14 Un pozo piloto, el pozo CB-1054, fue perforado con el nuevo equipamiento, y los tiempos de viajes de entrada y salida del pozo se redujeron notable- mente. Los ingenieros utilizaron los resultados del pozo piloto para optimizar los diseños de la barrena y del arreglo de fondo (BHA). Los espe- cialistas efectuaron pruebas de resistencia a la compresión no confinada en muestras de núcleos extraídas de numerosas profundidades en diver- sos pozos del Campo Casabe, las cuales arrojaron

valores que oscilaban entre 585 y 845 lpc [4.0 y 5.8 MPa]. Los resultados de este análisis permitieron

a los ingenieros optimizar el número de cortado-

res primarios e introducir cortadores de respaldo en la barrena (página anterior). Desde la introducción de nuevas tecnologías y prácticas actualizadas, los problemas de perfora-

ción surgidos en el Campo Casabe han sido resueltos. La perforación de pozos de mejor cali- dad incrementó la efectividad de las operaciones de cementación. Los tiempos de viajes de entrada

y salida del pozo se redujeron en más del 22%. Se

lograron ROPs más altas con configuraciones actualizadas de cortadores y un motor hidráulico direccional de potencia extendida PowerPak XP (abajo). La mayoría de los pozos nuevos del Campo Casabe poseen agujeros direccionales de tipo S, de más de 1.6 km [5,200 pies] de profundi- dad, para evitar colisiones con los pozos existen- tes y nuevos, o acceder a las reservas existentes en las zonas de fallas.

18 Tiempo de perforación promedio para el año 15 12 Pozos optimizados en el año
18
Tiempo de perforación
promedio para el año
15
12
Pozos optimizados en el año 2009,
9
profundidad promedio 5,400 pies
2010
6
3
0
Número de días
2004 a 2006
2007
2008
2009
CB 1125D
CB 1127D
CB 1126D
CB 1271D
CB 1140D
CB 1129D
CB 1251
CB 1110D
CB 1147D
CB 1184D
CB 1137D

Pozo

> Resultados de perforación. Las nuevas tecnologías RWD y de perforación con barrena bicéntrica produjeron un impacto considerable, mejorando la calidad del pozo, reduciendo los tiempos totales de viajes de entrada y salida del pozo, incrementando la ROP, minimizando el riesgo de atascamiento de la tubería, reduciendo las operaciones de rectificado, y mejorando la calidad de las operaciones de cementación primaria. Los tiempos promedio de las operaciones de perforación se redujeron de 15.3 días a 6.8 días.

4,892 pies

4,883 a MD

4,922 pies

4,904 a MD

Pozos y resultados nuevos Las areniscas del Campo Casabe han sido desa- rrolladas extensivamente; no obstante, en los

campos maduros es común descubrir petróleo en

lugares inesperados. Por ejemplo, algunas zonas del Campo Casabe fueron pasadas por alto por-

que, utilizando las herramientas de resistividad

tradicionales, es difícil detectar aquellas zonas

productivas de baja resistividad; existen herra- mientas alternativas que se analizan más ade- lante. Otras zonas resultaron inaccesibles porque la falta de datos estructurales tornaba muy alto el riesgo de perforación. Utilizando la información estructural adquirida por la alianza, el operador está desarrollando ahora la sección de la estruc- tura anticlinal del Campo Casabe que se encuen-

Pozo nuevo

Resistividad Zona invadida 0.1 ohm.m 1,000 Arreglo AIT de 90 pulgadas 0.1 ohm.m 1,000 Arreglo
Resistividad
Zona invadida
0.1 ohm.m
1,000
Arreglo AIT de 90 pulgadas
0.1 ohm.m
1,000
Arreglo AIT de 60 pulgadas
0.1 ohm.m
1,000
Arreglo AIT de 30 pulgadas
0.1 ohm.m
1,000
Arreglo AIT de 20 pulgadas
0.1 ohm.m
1,000
Arreglo AIT de 10 pulgadas
0.1 ohm.m 1,000 Litología Densidad volumétrica Permeabilidad Distribución de T 2 Agua 1.65 g/cm 3
0.1
ohm.m
1,000
Litología
Densidad volumétrica
Permeabilidad
Distribución de T 2
Agua
1.65
g/cm
3 2.65
0
29
Timur-Coates
Petróleo
Porosidad-neutrón
Media logarítmica de T 2
0.1
mD
1,000
60
%
0
Arenisca
0.3 ms
3,000
Centro de Investigaciones
Doll de Schlumberger
Porosidad de poros pequeños
Agua ligada
Valor de corte de T 2
Prof.,
pies
0.1 mD
1,000
Fluido ligado por capilaridad
0.3 ms
3,000
Arcilla 1
4,850
Areniscas A
Areniscas B
4,900
4,900
4,950
2,000
Datos PressureXpress
Hidrostáticos
Gradiente normal
2,500
3,000
Falla 120
Hidrostático
3,500
Areniscas
agotadas
Falla 130
5,000
4,000
4,500
5,000
Presión original
5,500
0
500
1,000
1,500
2,000
2,500
3,000
3,500
Presión, lpc
Profundidad, pies

> Descubrimiento de lo inesperado en el Pozo CSBE 1069. Un pozo nuevo, perforado para acceder a la Arena B en el Bloque V (derecha) reflejó un cambio en las prácticas previas; en esta área, las areniscas B fueron consideradas como agotadas e invadidas por agua. Después de que la interpretación de los registros de lodo indicara rastros de petróleo en dos localizaciones, Schlumberger adquirió registros de presión y de resonancia magnética nuclear en los intervalos de baja resistividad. La interpretación del registro CMR-Plus (izquierda) confirmó la presencia de petróleo (áreas sombreadas en verde, Carril 4). Los datos de presión (inserto central) indicaron que las zonas de petróleo pasado por alto se encontraban con la presión de yacimiento original (recuadro azul) a lo largo del gradiente normal.

Porosidad-densidad 40 % 0 Ahusamiento de fluido libre 40 % 0 Resistividad Fluido libre Zona
Porosidad-densidad
40 %
0
Ahusamiento de
fluido libre
40 %
0
Resistividad
Fluido libre
Zona invadida
40 %
0
Porosidad-densidad
0.1
ohm.m
1,000
Porosidad 3 ms
CMR-Plus
30 %
0
Arreglo AIT
de 60 pulgadas
Agua ligada CMR-Plus
40 %
0
30
%
0
Resistividad
0.1
ohm.m
1,000
Distribución de T 2
Porosidad total
Fluido ligado CMR-Plus
Potencial espontáneo
Zona invadida
Arreglo AIT
de 30 pulgadas
CMR-Plus
0
29
30 %
0
60 mV
–40
0.2 ohm.m
20
40 %
0
Media logarítmica
0.1
ohm.m
1,000
de T 2
Rayos gamma computado
Arreglo AIT de 60 pulgadas
Densidad volumétrica
Porosidad de poros
pequeños
Agua ligada
Permeabilidad
0.3 ms
3,000
0
ºAPI
140
0.2 ohm.m
20
1.65
g/cm
3 2.65
Agua desplazada
Prof.,
Ti mur-Coates
Valor de corte de T 2
Calibrador
Arreglo AIT de 30 pulgadas
Porosidad-neutrón
Petróleo
pies
0.1
mD
1,000
Fluido ligado por
capilaridad
0.3 ms
3,000
6
Pulgadas
16
0.2
ohm.m
20
60
%
0
5,200
Agua libre
5,250
5,300
Petróleo libre
5,350

> Confirmación de la zona productiva de baja resistividad en base a los registros. La interpretación de los registros del Pozo CSBE 1060 indicó la presencia de zonas de areniscas arcillosas con salinidades de más de 50,000 ppm de NaCl. La identificación del petróleo en presencia de agua de formación de alta salinidad puede ser difícil porque las mediciones de resistividad no pueden ser utilizadas para distinguir ambos elementos (área sombreada en rojo en el carril de Resistividad). Las areniscas arcillosas poseen mayor contenido de agua que las areniscas solas y se necesita una alternativa a las mediciones de resistividad. La herramienta CMR-Plus que mide el tiempo de relajación de las moléculas de hidrógeno para identificar la existencia de petróleo y agua, reveló la presencia de petróleo (petróleo libre, área sombreada en rojo). En base a estos resultados, se probó el intervalo y se obtuvo petróleo limpio, confirmando la existencia de la zona productiva de baja productividad en el Campo Casabe.

tra en la posición estructuralmente más elevada, en las areniscas B del Bloque V. Un solo pozo de este bloque, el pozo de explo- ración Casabe 01, ubicado echado abajo en el flanco del anticlinal, exhibió rastros de petróleo en las areniscas delgadas de las zonas cenitales, pero estas zonas nunca habían sido probadas. Un pozo nuevo, situado echado arriba con respecto al pozo de exploración, fue propuesto para desa- rrollar las areniscas A. Después de revisar los nuevos datos sísmicos 3D y la longitud proyec- tada de la pata de petróleo, los geocientíficos revisaron la profundidad total para este pozo recién propuesto y sugirieron su profundización hasta alcanzar las areniscas B.

Los datos de este pozo nuevo incluyeron la cromatografía efectuada con el lodo proveniente de las areniscas B, la cual reveló la presencia de rastros de petróleo bien definidos, y la interpreta- ción de los registros confirmó la presencia de petróleo. Este petróleo se debe a una falta de dre- naje de los pozos ubicados echado arriba. Los datos nuevos, adquiridos con la herramienta LWD PressureXpress, indicaron que la presión del com- partimiento coincidía con la presión original. La interpretación de los datos obtenidos con los registros de resonancia magnética combinable CMR-Plus confirmó la presencia de petróleo móvil (página anterior). El intervalo fue terminado y el pozo produjo 211 bbl/d [34 m 3 /d] de petróleo sin

corte de agua. Históricamente, los especialistas no buscaron petróleo echado abajo en el Campo Casabe porque la formación más profunda había sido señalada como una zona de agua. El campo deparó otra sorpresa durante un reemplazo rutinario de un pozo fuera de servicio. Un pozo productor había sido dañado mecánicamente

como resultado de la producción de arena inducida

por la inyección de agua. Por consiguiente, se plani-

ficó un reemplazo utilizando factores de diseño mejorados recopilados exhaustivamente a partir de la investigación de los incidentes de aplasta- miento de las tuberías de revestimiento. El ope- rador perforó el pozo en las areniscas C con el fin de extraer núcleos. Antes de la perforación, esta zona se consideraba potencialmente acuífera, pero durante la perforación, la interpretación de los registros de lodo indicó que en estas areniscas más profundas podría haber petróleo. La inter- pretación de los registros no fue concluyente debido a la baja resistividad; se requería un nuevo enfoque para identificar el petróleo móvil (izquierda). La interpretación de los datos CMR-Plus indicó

la presencia de petróleo móvil correspondiente a

los rastros de petróleo observados en los registros de lodo. En base a estos resultados, el operador decidió someter a prueba el pozo, el cual produjo

130 bbl/d [21 m 3 /d] de petróleo sin corte de agua. Después de seis meses, la producción acumulada alcanzó 11,000 bbl [1,750 m 3 ] sin corte de agua. Estos valores representan la existencia de reservas adicionales donde no se esperaban. El proyecto de redesarrollo del Campo Casabe

se

encuentra ahora en su sexto año, revitalizando

el

campo petrolero maduro. Las cifras recabadas

a

comienzos de 2010 muestran que la Alianza

Casabe incrementó las tasas generales de produc- ción en casi un 250% desde el año 2004. Esta mejora se debe en parte a un estudio por vía rápida que identificó rápidamente las causas raí- ces que inciden en la eficiencia de los programas de inyección en el campo y permitió descubrir reservas adicionales de petróleo utilizando datos recientemente adquiridos. La colaboración entre Ecopetrol SA y

Schlumberger resultó notablemente exitosa y está previsto que esta asociación continúe con la histo- ria de este campo hasta el año 2014. En el Campo Casabe sur recién definido, se están agregando pozos de producción gracias al levantamiento sís- mico 3D del año 2007 y al mejoramiento de los métodos de adquisición de registros. Se espera que las nuevas prácticas de perforación y las nue- vas tecnologías de inyección de agua permitan alcanzar tasas de producción comercial por

muchos años más.

—MJM

Richard Birchwood Jianchun Dai Dianna Shelander Houston, Texas, EUA

Ray Boswell Departamento de Energía de EUA Laboratorio Nacional de Tecnología Energética Morgantown, Virginia Oeste, EUA

Timothy Collett Servicio Geológico de EUA Denver, Colorado, EUA

Ann Cook Observatorio Terrestre de Lamont-Doherty Instituto de la Tierra de la Universidad de Columbia Palisades, Nueva York, EUA

Scott Dallimore Servicio Geológico de Canadá Sidney, British Columbia, Canadá

Kasumi Fujii Yutaka Imasato Sagamihara, Kanagawa, Japón

Masafumi Fukuhara

Moscú, Rusia

Koji Kusaka

Tokio, Japón

Doug Murray

Beijing, China

Tatsuo Saeki Japan Oil, Gas and Metals National Corporation Chiba City, Chiba, Japón

Traducción del artículo publicado en inglés en Oilfield Review Primavera de 2010: 22, no. 1. Copyright © 2010 Schlumberger. Por su colaboración en la preparación de este artículo, se agradece a Barbara Anderson, Brookfield, Connecticut, EUA; George Bunge, Houston; Emrys Jones, Chevron, Houston; Tebis Llobet, Yuzhno-Sakhalinsk, Sakhalin, Rusia; Yuri Makogon, Universidad A&M de Texas, College Station, Texas; y a Osamu Osawa, Sagamihara, Japón. CHFR, DMR, EcoScope, geoVISION, MDT, PeriScope, RAB, sonicVISION y TeleScope son marcas de Schlumberger.

Desarrollos en hidratos de gas

Los hidratos de gas—compuestos de apariencia similar al hielo que contienen metano—pueden convertirse en un recurso energético significativo si se descubre cómo explotarlos. Las técnicas diseñadas para descubrir y evaluar las reservas convencionales de petróleo y gas están siendo utilizadas para caracterizar los depósitos de hidratos de gas y mapear su distribución.

Los depósitos de hidratos de gas alojan volúme- nes copiosos de hidrocarburos. Las estimaciones oscilan a través de varios órdenes de magnitud pero el volumen de gas contenido en las acumula- ciones de hidratos de gas se considera mayor que el que contienen las reservas conocidas de gas de todo el mundo. Estas acumulaciones a menudo se encuentran en lugares del mundo que carecen de reservas con- vencionales, lo cual genera potencialmente un nuevo nivel de auto-suficiencia en países que depen- den de importaciones de petróleo y gas. La promesa que encierra esta fuente de energía sin explotar está instando a diversos grupos del gobierno y la industria a poner en marcha procesos de investiga- ción detallados sobre el desarrollo de los hidratos de gas. Además de su rol potencial como fuente de energía, los hidratos de gas pueden plantear ries- gos para las operaciones de perforación, amena- zar el aseguramiento del flujo, afectar la estabilidad del fondo marino y almacenar o libe- rar gases de efecto invernadero. Si bien todos son temas igualmente importantes, este análisis se centra en las ventajas de los hidratos de gas como fuente de suministro de gas natural para las necesidades energéticas futuras.

e it m Lí hid ra t o- g de la fase a s 1
e
it
m
hid
ra
t
o-
g
de la fase
a
s
1
Gas metano
+ hielo
5
10
Gas metano
+ agua
Hidrato
de
metano
50
+ gas + hielo
100
Hidrato de metano
+ agua + gas
500
1,000
–10
0
10
20
30
40
Presión, atm
Límite de la fase hielo-agua

Temperatura, ° C

> Diagrama de fase de la estabilidad de los hidratos de metano. La combinación metano-agua constituye un sólido a temperaturas bajas y presiones altas (sombreado con rayas). A temperaturas más altas y presiones más bajas, el hidrato sólido se disocia en sus componentes gas y agua.

H C H H > Estructura de cristales de hidratos de gas. El metano [CH
H
C
H
H
> Estructura de cristales de hidratos de gas. El metano [CH 4 ]
(verde y blanco) es la molécula huésped en un enrejado
formado por moléculas de agua [H 2 O] (rojo y blanco). Esta
estructura corresponde a uno de los cinco tipos de enrejados
de moléculas de agua que contienen moléculas de gas
huésped. Se han producido hidratos de gas en ciertos sitios
del Ártico, como éste situado en Alaska, EUA. (Fotografía,
cortesía del proyecto del pozo de pruebas estratigráficas
de hidratos de gas Mount Elbert.)
H

Este artículo analiza los resultados de algu- nos de los primeros estudios de hidratos y pre- senta los resultados de las nuevas campañas internacionales en las que se están empleando tecnologías de avanzada para caracterizar las propiedades y las distribuciones de los hidratos de gas. Algunos casos de estudio del Golfo de México, Japón e India demuestran cómo las tec- nologías petroleras están ayudando a identificar y evaluar las acumulaciones de hidratos de gas. Algunos ejemplos de Canadá y EUA muestran cómo puede producirse gas natural de estos yacimientos.

Los fundamentos de los hidratos de gas Los hidratos de gas son sólidos cristalinos que se asemejan al hielo. Estructuralmente, se trata de clatratos o compuestos en los que la estruc- tura básica está compuesta por un cristal enre- jado de moléculas de agua que contienen una molécula de gas, denominada huésped (arriba). De mayor interés para la industria energética son los hidratos de metano, que por otra parte son los que más abundan en la naturaleza. Los hidratos de gas se forman cuando existen cantidades suficientes de agua y gas con la com- binación correcta de temperatura y presión

(página anterior). Fuera de esta zona de estabili- dad, los hidratos se disocian en sus componentes agua y gas. La naturaleza compacta de la estruc- tura de los hidratos genera un empaque alta- mente eficiente del metano. Un volumen de hidrato contiene gas que se expande hasta alcan- zar entre 150 y 180 volúmenes, en condiciones estándar de presión y temperatura. Los químicos tienen conocimiento de los hidratos de gas desde hace más de 200 años. Como sucede con muchos aspectos del descubri- miento científico, la historia de los hidratos se encuentra abierta al debate. No obstante, la pri-

Hidratos de gas recuperados Hidratos de gas inferidos
Hidratos de gas recuperados
Hidratos de gas inferidos

> Localizaciones de hidratos marinos y terrestres. Alrededor del 98% de los recursos de hidratos de gas se concentran en los sedimentos marinos, y el 2% restante por debajo del permafrost. La mayor parte de las acumulaciones mapeadas de hidratos de gas recuperados (azul) fue descubierta a través de programas de perforación científica, y las acumulaciones de hidratos de gas inferidas (naranja) fueron identificadas mediante imágenes sísmicas. [Datos tomados de Lorenson TD y Kvenvolden KA: A Global Inventory of Natural Gas Hydrate Occurrence, USGS, http://walrus.wr.usgs.gov/ globalhydrate/index.html (Se accedió el 24 de marzo de 2010).]

mera vez que se formaron hidratos en un labora- torio se remonta aparentemente al año 1778, cuando Joseph Priestley obtuvo un hidrato de dióxido de azufre sin advertirlo. 1 La primera iden- tificación documentada de hidratos de hidrocar-

buros fue efectuada en 1888 por Paul Villard, quien sintetizó los hidratos de metano y otros hidrocarburos gaseosos. A lo largo de todo el siglo XIX, los hidratos se prepararon en laboratorios y se mantuvieron

1. Makogon YF: Hydrates of Hydrocarbons. Tulsa: PennWell Publishing Co., 1997.

2. Ziegenhain WT: “Every Precaution Taken to Eliminate Clogging of New Chicago Gas Line,” Oil & Gas Journal 30, no. 19 (1931): 34. Hammerschmidt EG: “Formation of Gas Hydrates in Natural Gas Transmission Lines,” Industrial & Engineering Chemistry 26, no. 8 (1934): 851–855.

3. Carroll J: Natural Gas Hydrates: A Guide for Engineers. Boston, Massachusetts, EUA: Elsevier, 2003, http://www.knovel.com/web/portal/browse/display?_ EXT_KNOVEL_DISPLAY_bookid=1275 (Se accedió el 27 de febrero de 2010).

4. Makogon, referencia 1.

5. Miller SL: “Clathrate Hydrates of Air in Antarctic Ice,” Science 165, no. 3892 (Agosto de 1969): 489–490.

6. Riedel M, Hyndman RD, Spence GD, Chapman NR, Novosel I y Edwards N: “Hydrate on the Cascadia Accretionary Margin of North America,” presentado en la Conferencia de Investigación de Hedberg de la AAPG, 12 al 16 de septiembre de 2004, Vancouver, British Columbia, Canadá, http://www.searchanddiscovery.net/

documents/abstracts/2004hedberg_vancouver/extended/

reidel/reidel.htm (Se accedió el 17 de febrero de 2010).

7. Brooks JM, Cox HB, Bryant WR, Kennicutt MC II, Mann RG y McDonald TJ: “Association of Gas Hydrates and Oil Seepage in the Gulf of Mexico,” Organic Geochemistry 10, no. 1–3 (1986): 221–234. Reidel M, Collett TS, Malone MJ y científicos de la Expedición 311: “Cascadia Margin Gas Hydrates:

Expedition 311 of the Riserless Drilling Platform: Balboa, Panama, to Victoria, British Columbia (Canada),” Actas del Programa Integrado de Perforación Oceánica, vol. 311, http://publications.iodp.org/proceedings/311/311title. htm (Se accedió el 24 de marzo de 2010).

8. Collett TS, Johnson AH, Knapp CC y Boswell R: “Natural Gas Hydrates: A Review,” en Collett TS, Johnson AH,

Knapp CC y Boswell R (eds): Natural Gas Hydrates— Energy Resource Potential and Associated Geologic Hazards. Tulsa: The American Association of Petroleum Geologists, AAPG Memoir 89 (2010): 146–219. 9. Frye M: “Preliminary Evaluation of In-Place Gas Hydrate Resources: Gulf of Mexico Outer Continental Shelf,” Informe OCS, MMS 2008–004: Departamento del Interior de EUA, Servicio de Administración de Minerales, 1º de febrero de 2008.

10. “Gulf of Mexico Gas Hydrates Joint Industry Project (JIP) Characterizing Natural Gas Hydrates in the Deep Water Gulf of Mexico—Applications for Safe Exploration,” Programa Nacional de Investigación y Desarrollo de Hidratos de Metano, Departamento de Energía de EUA, http://www.netl.doe.gov/technologies/ oil-gas/futuresupply/methanehydrates/projects/ DOEProjects/CharHydGOM-41330.html (Se accedió el 17 de febrero de 2010).

11. Los resultados de la expedición de 2005, para la que WesternGeco donó los datos sísmicos y su adquisición, fueron publicados como un conjunto temático: Ruppel C, Boswell R y Jones E (eds): Marine and Petroleum Geology 25, no. 9 (Noviembre de 2008): 819–988.

12. “DOE-Sponsored Expedition Confirms Resource-Quality Gas Hydrates in the Gulf of Mexico,” Programa Nacional de Investigación y Desarrollo de los Hidratos de Metano, Departamento de Energía de EUA, http:// www.netl.doe.gov/technologies/oil-gas/FutureSupply/ MethaneHydrates/2009GOMJIP/index.html (Se accedió el 10 de febrero de 2010). Shedd B, Godfriaux P, Frye M, Boswell R y Hutchinson D: “Occurrence and Variety in Seismic Expression of the Base of Gas Hydrate Stability in the Gulf of Mexico, USA,” Fire in the Ice (Invierno de 2009): 11–14, http:// www.netl.doe.gov/technologies/oil-gas/publications/

Hydrates/Newsletter/MHNewswinter09.pdf#page=11

(Se accedió el 23 de marzo de 2010).

como meras curiosidades experimentales sin

aplicaciones prácticas. Recién a partir de la

década de 1920—en la cual comenzó a transpor- tarse metano de campos de gas por líneas de con- ducción—fue necesario lograr una mejor comprensión de los hidratos para aplicaciones prácticas. En climas fríos, la formación de tapones sólidos a veces perturbaba el flujo de gas a través de las líneas de conducción. En un principio se interpretó que estas obturaciones eran producidas por agua congelada. No obstante, en la década de 1930, la causa de estos problemas se identificó correctamente: los hidratos de metano. 2 Esta reve- lación inauguró una nueva era de estudios sobre los hidratos, y los investigadores desarrollaron principios para pronosticar la formación de hidra- tos y métodos para inhibirlos y controlarlos. 3 En 1946, un grupo de científicos rusos planteó el hecho de que las condiciones y los recursos para la generación y la estabilidad de los hidratos existen en la naturaleza, en zonas cubiertas por permafrost (suelo congelado). 4 A este pronóstico siguió el des- cubrimiento de hidratos naturales. En 1968, durante una campaña de perforación científica llevada a cabo en Byrd Station, en el oeste de la Antártida, se extrajeron núcleos de hielo que contenían hidratos de aire. 5 En la década de 1970, los científicos participan- tes de expediciones de perforación en alta mar des- cubrieron que los hidratos de gas existen en forma natural y abundante en los sedimentos de aguas profundas de los márgenes continentales externos. Recientemente, se observaron masas de hidratos en el fondo oceánico y, en un caso, fueron llevadas a la superficie con una red de pesca. 6 Estas concentra- ciones superficiales de hidratos en los sedimentos se asocian a menudo con filtraciones de gas, deno- minadas también emanaciones frías, tales como las que se encuentran en el Golfo de México y frente a la costa del Pacífico de Canadá y EUA. 7 Los científicos ahora saben que los hidratos de gas existen en forma natural, en muchos lugares del mundo (arriba, a la izquierda). El rango de pro- fundidad típico para la estabilidad de los hidratos se encuentra entre 100 y 500 m [330 y 1,600 pies] por debajo del fondo marino. Se cree que aproxi- madamente un 98% de estos recursos se concen- tran en los sedimentos marinos, y el 2% restante en las masas terrestres polares. Se han identificado acumulaciones significativas en el Talud Norte de Alaska, en EUA; en los Territorios del Noroeste de Canadá; en el Golfo de México; y en las áreas mari- nas de Japón, en India, Corea del Sur y China.

Tiempo de tránsito doble (ida y vuelta), ms

Sólo una pequeña proporción de la evidencia de las acumulaciones de hidratos proviene de procesos de muestreo directo; la mayor parte se infiere a partir de otras fuentes, tales como las reflexiones sísmicas, los registros de pozos, los datos de perforación y las mediciones de salini- dad del agua intersticial obtenidas a partir de núcleos. Los datos de pozos y de núcleos indican que la distribución de los hidratos en los sedi- mentos varía de acuerdo con las condiciones bajo las cuales se forman. Algunos núcleos exhiben cantidades escasas de hidratos distribuidos en sedimentos ricos en contenido de arcilla, mien- tras que otros contienen intervalos de hidratos de gas altamente concentrados en sedimentos arenosos, y se ha encontrado hidrato gaseoso sólido, casi puro, como material de relleno de fracturas en zonas ricas en contenido de arcilla. La extrapolación de estos escenarios de distri- bución diferentes a todas las áreas en las que se presume la presencia de hidratos de gas, se tradujo en un rango extraordinario de estimaciones de recursos potenciales—que abarca desde 2.8 × 10 15 hasta 8 × 10 18 m 3 [9.9 × 10 16 hasta 2.8 × 10 20 pies 3 ] de metano a nivel global. 8 El estrechamiento de este margen requiere avances en diversas áreas: un cono- cimiento más claro de la generación y la deposita- ción de los hidratos, una mejor comprensión de los efectos de los hidratos sobre las mediciones de pozos y las mediciones geofísicas, y la exploración más completa de las áreas en las que existen las condicio- nes para la estabilidad de los hidratos de gas. La evidencia más generalizada de la presencia de acumulaciones de hidratos marinos proviene de los datos sísmicos. El contraste de impedancia acústica potencialmente fuerte, existente entre los sedimentos que contienen hidratos de gas y los sedi- mentos adyacentes que contienen agua o gas libre, puede producir una reflexión de alta amplitud. La profundidad de la reflexión depende de las condi- ciones de temperatura y presión que conducen a la estabilidad de los hidratos; habitualmente, es para- lela al fondo del mar. Dichas interfaces se conocen como reflectores simuladores del fondo marino (BSR), y las reflexiones sísmicas que producen a menudo atraviesan las reflexiones estructurales y estratigráficas. No obstante, la falta de un reflector BSR no descarta la presencia de hidratos. El descubrimiento de reflectores BSR en muchos lugares del mundo condujo a los organis- mos gubernamentales, las compañías de energía y otras instituciones a formar empresas en colabora- ción para evaluar determinadas acumulaciones de hidratos. Uno de esos proyectos industriales con- juntos (JIP) es el proyecto de investigación de hidratos del Golfo de México.

3,300

3,400

3,500

3,600

3,700

3,800

3,900

4,000

4,100

4,200

4,300

4,400

4,500

Alaminos Canyon

Fondo marino Zona de estabilidad de hidratos de gas BSR JIP, localización de pozos, Campaña
Fondo marino
Zona de estabilidad
de hidratos de gas
BSR
JIP, localización de pozos, Campaña I (2005)
JIP, localización de pozos, Campaña II (2009)
Nueva
Indicador de hidratos
Orleáns
Amplitud
0
km
150
Green Canyon
0
mi
150
AT-14
Atwater Valley
©2010 WesternGeco.
Utilizado con autorización
AC-21
KC-195
GC-955
WR-313
Alaminos Canyon
Keathley Canyon
Walker Ridge
Golfo de México

> Sección sísmica con un reflector simulador de fondo (BSR) del Golfo de México. Un reflector BSR es causado por el contraste de impedancia acústica existente entre los sedimentos que contienen y los que no contienen hidratos. Este reflector BSR atraviesa la estratificación y una falla, y representa la base de la zona de estabilidad de los hidratos. La interfaz reflectora separa el material más rígido que se encuentra por encima del material menos rígido situado por debajo, generando una reflexión sísmica de polaridad opuesta a la existente en el fondo marino. Las señales de alta amplitud, en el lado derecho de la sección, indican probablemente la presencia de gas libre entrampado por debajo del hidrato. La expedición JIP 2005 del Golfo de México investigó algunos sitios en las áreas de Atwater Valley y Keathley Canyon. En el programa JIP 2009, los científicos perforaron y registraron pozos en las áreas de Alaminos Canyon, Walker Ridge y Green Canyon. Los indicadores geofísicos de la base de la zona de estabilidad de los hidratos se muestran en rojo en el mapa del inserto. (Mapa adaptado a partir de Shedd et al, referencia 12; sección sísmica, cortesía de WesternGeco.)

Evaluación de los hidratos del Golfo de México El Servicio de Administración de Minerales (MMS) del Departamento del Interior de EUA ha utilizado datos sísmicos, junto con información de pozos, geológica, geoquímica y paleontológica, para eva- luar extensas áreas del Golfo de México—aproxi- madamente 450,000 km 2 [174,000 millas 2 ]—en las que las condiciones de presión y temperatura son adecuadas para la estabilidad de los hidra- tos. 9 Según el estudio del MMS, el volumen total en sitio de los hidratos de gas generados biogéni- camente oscila entre 315 y 975 trillones de m 3 [11,112 y 34,423 Tpc]. En el año 2000, Chevron y el Departamento de Energía de EUA pusieron en marcha un proyecto JIP destinado a desarrollar la tecnología y adqui- rir los datos para ayudar a caracterizar los hidra- tos gaseosos naturales, en las áreas de aguas profundas del Golfo de México. 10 Además de eva- luar el impacto de los hidratos sobre la seguridad de las operaciones de perforación y la estabilidad

del fondo marino, el proyecto apunta a compren- der el potencial a largo plazo de los hidratos, como fuente de suministro de gas natural. En las fases iniciales del proyecto, los miem- bros del equipo del proyecto JIP adquirieron y

analizaron datos sísmicos, seleccionaron las loca- lizaciones de perforación y llevaron a cabo una expedición de perforación, extracción de núcleos

y adquisición de registros que duró 35 días y

cubrió diversos sitios. 11 En el año 2009, el pro-

grama JIP llevó a cabo una segunda expedición que incluyó sitios de las áreas de Walker Ridge y Green Canyon. 12 Las localizaciones de los pozos

se seleccionaron en base a un análisis geológico y

geofísico integrado de los indicadores de hidratos de gas, con altas saturaciones, en los yacimientos de arena (arriba). El programa JIP, implemen- tado en el Golfo de México, proporcionó informa- ción sustancial sobre la exploración de los hidratos de gas y la evaluación de los riesgos para las operaciones de perforación.

Bloque 313, Walker Ridge

3,350 NO SE 3,400 3,450 3,500 3,550 3,600 Base de la zona de estabilidad de
3,350
NO
SE
3,400
3,450
3,500
3,550
3,600
Base de la zona de estabilidad
de hidratos de gas
3,650
3,700
3,750
3,800
Amplitud
3,850
©2010 WesternGeco. Utilizado con autorización
3,900
Horizonte A
Horizonte B
Tiempo de tránsito doble (ida y vuelta), ms

> Datos sísmicos del Bloque 313, Walker Ridge, Golfo de México. La sección sísmica muestra una serie de puntos aislados de alta amplitud (azul y rojo) que delinean la base de la zona de estabilidad de los hidratos. Las reflexiones de alta amplitud son discontinuas en esta vista porque las capas poseen una litología variable y una inclinación pronunciada. El gas libre y los hidratos de gas se concentran en las capas ricas en contenido de arena. Dado que las capas ricas en contenido de lutita contienen un volumen escaso o nulo de hidratos, no exhiben amplitudes significativas. Los horizontes A y B se analizan en una figura posterior. (Cortesía de WesternGeco.)

tración de hidratos de gas con las propiedades elásticas. Dado que además se han encontrado hidratos de gas en núcleos, como nódulos y relleno de fracturas, estas formas menos homogéneas de distribución también deben considerarse si bien no se ha desarrollado ningún tratamiento cuanti- tativo de tales distribuciones. Una comparación de las velocidades sísmicas, computadas a partir de estos modelos, con las velocidades medidas en las rocas que contienen hidratos indica que el modelo en el que el hidrato actúa como un componente de la matriz de gra- nos se ajusta mejor a los datos (próxima página, arriba). En este modelo, el hidrato no reviste ni cementa los granos de sedimento. Los datos de entrada incluyen la porosidad de la roca y la satu- ración de los hidratos, lo cual permite estimar la saturación de los hidratos si se conocen la porosi- dad y la velocidad sísmica. Por otro lado, la porosi- dad puede relacionarse con la velocidad sísmica, de manera que es posible calcular la saturación de los hidratos a partir de la velocidad solamente.

La exploración de los hidratos de gas—Un ejemplo de un indicador de hidratos en el área de Walker Ridge es la reflexión discontinua de alta amplitud que corresponde a las terminaciones, echado arriba, de gas libre contenido en las are- niscas (arriba). Las amplitudes altas siguen la base de la zona de estabilidad de los hidratos. 13 El pronóstico de la saturación de los hidratos de gas basado en los datos sísmicos, en las áreas de Walker Ridge y Green Canyon, requiere un modelo de física de rocas que establece la rela- ción entre las propiedades elásticas que contro- lan la velocidad de la energía acústica a través de los sedimentos y las saturaciones de los hidratos de gas; en otros ambientes del mundo las concen- traciones altas de hidratos se han asociado con incrementos de las velocidades acústicas. 14 Para explicar este efecto, se propusieron diversos modelos pero todos indican que estas propieda- des dependen significativamente de la localiza- ción del hidrato en el sedimento (derecha). Teóricamente, los hidratos pueden existir en las rocas sedimentarias como cemento en los con- tactos entre granos o como recubrimiento sobre los granos. También pueden actuar como un com- ponente de la matriz de granos o rellenar los poros. Todos estos modelos microestructurales consideran que el hidrato se encuentra distri- buido en forma uniforme en los sedimentos, y se han obtenido ecuaciones para vincular la concen-

Cemento en los contactos M1
Cemento en los contactos
M1
para vincular la concen- Cemento en los contactos M1 Soporte de matriz o de granos M3

Soporte de matriz o de granos

M3 Matriz e inclusiones M5
M3
Matriz e inclusiones
M5

Recubrimiento de granos

M2 Relleno de poros M4
M2
Relleno de poros
M4

Relleno de fracturas

M6

M6

> Modelos microestructurales de sedimentos que contienen hidratos. En los primeros cinco de los seis modelos, los hidratos de gas (azul) se encuentran distribuidos en forma uniforme a través de los granos sedimentarios (canela) como primera aproximación. Los hidratos pueden presentarse como cemento en los contactos entre granos (extremo superior izquierdo), como recubrimiento de los granos (extremo superior derecho), como un componente de la matriz de granos (centro a la izquierda) o como material de relleno de poros (centro a la derecha). El quinto modelo considera a los granos sedimentarios como inclusiones en una matriz de hidratos (extremo inferior izquierdo). El sexto modelo (extremo inferior derecho) muestra a los hidratos como nódulos o relleno de fracturas, en los sedimentos de grano fino y baja permeabilidad. Estos modelos se utilizan para simular la respuesta de los sedimentos que contienen hidratos, a las mediciones sísmicas y las mediciones derivadas de los registros. (Adaptado de Dai et al, referencia 14.)

5.5 5.0 4.5 4.0 M1 M3 3.5 M2 3.0 2.5 M4 2.0 M5 1.5 0
5.5
5.0
4.5
4.0
M1
M3
3.5
M2
3.0
2.5
M4
2.0
M5
1.5
0
10
20
30
40
50
60
70
80
90
100
Velocidad de ondas P, km/s

Saturación de hidratos de gas, %

3.0 2.5 M1 M3 2.0 M2 1.5 M4 1.0 M5 0.5 0 0 10 20
3.0
2.5
M1
M3
2.0
M2
1.5
M4
1.0
M5
0.5
0
0
10
20
30
40
50
60
70
80
90
100
Velocidad de ondas S, km/s

Saturación de hidratos de gas, %

> Comparación de las velocidades sísmicas medidas y modeladas en los sedimentos que contienen hidratos. Las velocidades de ondas compresionales (ondas P) (izquierda), medidas en las capas ricas en hidratos de un pozo de Canadá (triángulos azules), se representan gráficamente con las velocidades calculadas utilizando los modelos descriptos en la figura anterior. Las velocidades medidas se ajustan mejor a las velocidades derivadas del modelo que trata al hidrato como un componente de la matriz de granos (M3). Las velocidades de las ondas de corte (ondas S) (derecha) muestran un ajuste similar. (Adaptado de Dai et al, referencia 14.)

Las velocidades se obtienen usualmente mediante la inversión de los datos sísmicos para determinar la impedancia acústica, la cual se obtiene como el producto entre la densidad y la velocidad. No obstante, en los hidratos de gas, la densidad no varía demasiado con la saturación y, por lo tanto, puede ser ignorada para una pri- mera aproximación. Esto hace posible la estima- ción de la saturación, exclusivamente a partir de la impedancia acústica.

13. Boswell R, Collett T, Frye M, McConnell D, Shedd W, Dufrene R, Godfriaux P, Mrozewski S, Guerin G y Cook A:

“Gulf of Mexico Gas Hydrate Joint Industry Project Leg II: Technical Summary,” http://www.netl.doe.gov/

technologies/oil-gas/publications/Hydrates/2009Reports/

TechSum.pdf (Se accedió el 9 de marzo de 2010).

14. Shelander D, Dai J y Bunge G: “Predicting Saturation of Gas Hydrates Using Pre-Stack Seismic Data, Gulf of Mexico,” Marine Geophysical Researches, 2010 (en prensa). Dai J, Xu H, Snyder F y Dutta N: “Detection and Estimation of Gas Hydrates Using Rock Physics and Seismic Inversion: Examples from the Northern Deepwater Gulf of Mexico,” The Leading Edge 23, no. 1 (Enero de 2004): 60–66. Kleinberg RL, Flaum C, Griffin DD, Brewer PG, Malby GE, Peltzer ET y Yesinowski JP: “Deep Sea NMR:

Methane Hydrate Growth Habit in Porous Media and Its Relationship to Hydraulic Permeability, Deposit Accumulation, and Submarine Slope Stability,” Journal of Geophysical Research 108, no. B10 (2003): 2508–2525.

15. Para obtener una descripción del tipo de inversión utilizado, consulte: Mallick S, Huang X, Lauve J y Ahmad R: “Hybrid Seismic Inversion: A Reconnaissance Tool for Deepwater Exploration,” The Leading Edge 19, no. 11 (Noviembre de 2000): 1230–1237. Para obtener más información sobre el proceso de inversión sísmica en general, consulte: Barclay F, Bruun A, Rasmussen KB, Camara Alfaro J, Cooke A, Cooke D, Salter D, Godfrey R, Lowden D, McHugo S, Ozdemir H, Pickering S, Gonzalez Pineda F, Herwanger J, Volterrani S, Murineddu A, Rasmussen A y Roberts R: “Inversión sísmica: Lectura entre líneas,” Oilfield Review 20, no. 1 (Verano de 2008): 44–66.

Como soporte del programa JIP, los geofísicos de WesternGeco efectuaron un proceso de inver- sión de alta resolución de formas de onda com- pletas antes del apilamiento y combinaron los resultados con los de la inversión lineal conven- cional antes del apilamiento para generar esti- maciones de las impedancias de las ondas P y las ondas S, en los volúmenes 3D creados con los levantamientos sísmicos. 15 A su vez, estas impe- dancias fueron convertidas en cubos de satura- ción (abajo). Las estimaciones de la saturación

de los hidratos de gas, previas a las operaciones de perforación, en las áreas de Walker Ridge y Green Canyon destacaron claramente aquellas áreas respecto de las cuales se preveía que aloja- ban los yacimientos de mayor espesor y con satu- raciones más altas. En abril de 2009, en virtud del programa JIP, se perforaron y registraron cinco pozos en los sitios Walker Ridge y Green Canyon. Cuatro de los pozos encontraron yacimientos de arena con hidratos de gas, con saturaciones superiores al

Horizonte A

BGHS Pozo H Pozo G
BGHS
Pozo H
Pozo G

Horizonte B

BGH S Pozo G Pozo H N
BGH S
Pozo G
Pozo H
N
A BGHS Pozo H Pozo G Horizonte B BGH S Pozo G Pozo H N 0

0

Saturación de hidratos, %

40

> Saturaciones de hidratos de gas en el área de Walker Ridge, estimadas a partir de la inversión sísmica. Las saturaciones oscilan entre 0% y 40% (verde a rojo). El Horizonte A (izquierda) yace estratigráficamente por encima del Horizonte B (derecha). El Pozo H penetra ambos horizontes dentro de la zona de estabilidad de los hidratos de gas, pero el Pozo G penetra sólo el Horizonte A en la zona de estabilidad de los hidratos de gas, intersectando el Horizonte B en un punto más profundo. El punto blanco corresponde a un pozo de la industria del petróleo y el gas, no relacionado con el estudio de los hidratos de gas. La base de la zona de estabilidad de los hidratos de gas se indica como BGHS. (Adaptado de Shelander et al, referencia 14.)

Calibrador Densidad Saturación de hidratos Mejor calibrador Densidad pobre n = 1.5 3 Prof., 8
Calibrador
Densidad
Saturación de hidratos
Mejor calibrador
Densidad pobre
n
= 1.5
3
Prof.,
8
pulgadas
12
Resistividad
1.4
g/cm
2.2
0
%
100
pies por
debajo del
Calibrador ultrasónico
Rayos gamma
Anillo
Densidad utilizada
n
= 2.5
piso de
3
perforación
8
pulgadas
12
0
°API
100
1
ohm.m
100
1.4
g/cm
2.2
0
%
100
1,340
1,360
1,380
1,400
1,420
1,440
1,460
1,480
100 1,340 1,360 1,380 1,400 1,420 1,440 1,460 1,480 > Registros ( izquierda ) adquiridos en

> Registros (izquierda) adquiridos en un pozo de hidratos de gas del área Green Canyon. Las altas resistividades (Carril 3) son las indicaciones más claras de la presencia de hidratos de gas (sombreado rosa) en esta arena de 100 pies. Las arenas más profundas, de menor espesor, también contienen hidratos. El registro calibrador (Carril 1) muestra los derrumbes producidos en las zonas libres de hidratos (sombreado azul). Los derrumbes pueden conducir a resultados de densidad pobres (Carril 4). Las saturaciones estimadas de los hidratos de gas (Carril 5) oscilan entre 50% y más de 85%, y dependen del exponente de saturación, n, utilizado en la ley de Archie, que relaciona la resistividad con la porosidad y la saturación. El personal prepara las herramientas LWD, en la unidad de perforación flotante Q4000 (derecha). (Fotografía, cortesía del Equipo de Ciencias de la Campaña II del Programa JIP.)

50% y con valores potenciales de hasta 85%. 16 En el sitio Green Canyon, un pozo penetró casi 30 m [100 pies] de arena con hidratos de gas (arriba). Los científicos confirmaron que en el sitio Walker Ridge, los hidratos de gas estaban presentes en arenas prospectivas múltiples y las saturaban com- pletamente a lo largo de su alcance geológico.

Las Campañas I y II del programa JIP del Golfo de México constituyen los primeros proyectos de perforación que prepararon estimaciones de los niveles de saturación de los hidratos de gas, pre- vias a las operaciones de perforación, y que luego las comprobaron con las perforaciones subsiguien- tes. Los resultados excelentes proporcionan mayor

seguridad en los conceptos y tecnologías geológi- cos y geofísicos aplicados por el equipo del pro- grama JIP (proxima página, arriba). 17 Evaluación de los peligros que plantean los hidratos de gas para las operaciones de perfora- ción—La perforación de pozos en acumulaciones de hidratos de gas requiere la consideración de

16. Boswell et al, referencia 13.

17. Jones E: “Characterizing Natural Gas Hydrates in the Deep Water Gulf of Mexico: Applications for Safe Exploration and Production Activities, Semi-Annual Progress Report #41330417,” preparado para el Departamento de Energía de EUA, octubre de 2009, http://www.netl.doe.gov/technologies/

oil-gas/publications/Hydrates/2009Reports/NT41330_

SemiAnnSep2009.PDF (Se accedió el 10 de febrero de 2010).

18. Birchwood R, Singh R y Mese A: “Estimating the In Situ Mechanical Properties of Sediments Containing Gas Hydrates,” Actas de la 6a Conferencia Internacional sobre Hidratos de Gas, Vancouver, British Columbia, Canadá, 6 al 10 de julio de 2008.

19. Schlumberger proporcionó diversos servicios LWD, incluidos los servicios de adquisición de registros sónicos sonicVISION, adquisición de registros multifunción EcoScope, telemetría de alta velocidad TeleScope, generación de imágenes geoVISION y mapeo de límites de capas PeriScope.

Pozo H

Horizonte A NE 8,600 SO 3,360 3,380 Rayos gamma 3,400 Resistividad Lentitud de ondas sónicas
Horizonte A
NE
8,600
SO
3,360
3,380
Rayos gamma
3,400
Resistividad
Lentitud de ondas sónicas
8,800
3,420
3,440
3,460
Horizonte B
9,000
3,480
3,500
de
3,520
estabilidad
hidratos
Base de la de zona
9,200
0
Saturación de
40
3,540
hidratos, %
3,560
3,580
9,400
3,600
Tiempo de tránsito doble (ida y vuelta), ms
Profundidad, pies

9,380

9,370

9,360

9,350

9,340

9,330

9,320

9,310

Número de línea paralela a la dirección de la adquisición

9,300

> Saturaciones estimadas y registros de pozos adquiridos a través de una zona de hidratos de gas. El proceso de inversión sísmica pronosticó niveles altos de saturación de hidratos de gas (rojos) en el Horizonte B, en la localización del Pozo H. Las altas concentraciones de hidratos de gas se infieren a partir de los valores altos de resistividad (registro amarillo) y de la lentitud de ondas sónicas (registro verde). La reducción observada en las lecturas de rayos gamma (registro azul) indica que la capa está compuesta por arena. (Adaptado de Shelander et al, referencia 14.)

Área de flujo total de la barrena, pulgadas. 2 0.52 0.56 0.60 0.65 0.69 0.74
Área de flujo total de la barrena, pulgadas. 2
0.52
0.56
0.60
0.65
0.69
0.74
0.79
420
3.65
3.13
2.72
2.36
2.06
1.80
1.59
410
3.40
2.92
2.53
2.19
1.92
1.68
1.48
400
3.16
2.71
2.35
2.04
1.78
1.56
1.38
390
2.93
2.51
2.18
1.89
1.65
1.44
1.28
380
2.71
2.32
2.01
1.74
1.53
1.34
1.18
370
2.50
2.14
1.86
1.61
1.41
1.23
1.09
360
2.30
1.97
1.71
1.48
1.30
1.14
1.00
350
2.12
1.81
1.57
1.36
1.19
1.04
0.92
340
1.94
1.66
1.44
1.25
1.09
0.96
0.84
330
1.77
1.52
1.32
1.14
1.00
0.88
0.77
320
1.62
1.39
1.20
1.04
0.91
0.80
0.70
310
1.47
1.26
1.09
0.95
0.83
0.73
0.64
300
1.33
1.14
0.99
0.86
0.75
0.66
0.58
290
1.20
1.03
0.89
0.78
0.68
0.59
0.52
280
1.08
0.93
0.81
0.70
0.61
0.53
0.47
270
0.97
0.83
0.72
0.63
0.55
0.48
0.42
Velocidad de bombeo, galón/min

> Optimización de las velocidades de circulación y del diseño de la barrena para el área Green Canyon. Esta tabla muestra la potencia hidráulica por pulgada cuadrada (HSI) de la barrena, como una función del área de flujo total de la barrena y de la velocidad de circulación o de bombeo. El sombreado amarillo claro denota el rango de velocidades de circulación y tamaños de barrenas que mantiene la potencia de la barrena, entre 1 y 1.5 HSI para minimizar la erosión del pozo y optimizar la acción mecánica de la barrena. Un criterio de diseño adicional para controlar la velocidad de circulación consistió en asegurar que el hidrato de gas no se disociará durante la perforación.

diversos problemas relacionados con la estabili- dad del pozo. El proceso de perforación debe evi- tar las fallas mecánicas inducidas por la presencia de esfuerzos, los derrumbes y el influjo de fluidos resultante de la disociación de los hidratos y los flujos de agua somera o gas libre. Como soporte de la expedición JIP 2009, los especialistas en geomecánica de Schlumberger evaluaron las localizaciones de perforación pro- puestas y señalaron los sitios en los que el exceso de presión de poro planteaba peligros potenciales para la perforación. Además desarrollaron méto- dos para pronosticar la estabilidad mecánica y la estabilidad de fase de los pozos perforados en sedimentos con contenido de hidratos de gas. Estos métodos consistieron en la calibración de correlaciones que relacionaban las propiedades mecánicas de los sedimentos que contenían hidratos con datos derivados de los registros y de los datos sísmicos. 18 Utilizando simuladores numé- ricos, el equipo del programa JIP modeló las tem- peraturas del pozo durante la perforación y estimó la energía del impacto producido por las corrien- tes del fluido de perforación que chocaban sobre la formación desde las boquillas de las barrenas. Estos análisis hicieron posible que el equipo del programa JIP evaluara el potencial para la falla mecánica del pozo, la disociación de los hidratos de gas y la erosión hidráulica del sedi- mento. Se desarrollaron criterios de diseño para optimizar las prácticas de selección de las barre- ras y la práctica de circulación (izquierda). Durante la campaña de 2009, se corrieron varias herramientas LWD en los pozos del pro- grama JIP, incluida una herramienta sónica muti- polar experimental para evaluar las velocidades de corte en los sedimentos no consolidados ricos en contenido de hidratos. 19 La transmisión de los datos LWD en tiempo real permitió que los especia- listas que se encontraban a bordo y en tierra firme actualizaran los modelos previos a las operaciones de perforación y diagnosticaran las situaciones de perforación. Esto hizo posible la optimización de las prácticas de perforación durante el transcurso de la expedición. Los pronósticos efectuados con los modelos de estabilidad de pozos y temperatura de fondo de pozo fueron consistentes con los datos observados, lo cual incrementó la confianza en el modelado y

en los métodos de correlación (abajo). El éxito de la campaña de perforación confirmó que con un proceso de planeación adecuada y un diseño de ingeniería cuidadoso, las formaciones con hidratos de gas pueden ser perforadas en forma segura.

Los hidratos en la Fosa de Nankai Este Otra área de exploración de hidratos de gas es el área marina de Japón, en la región de la Fosa de Nankai este. Los datos sísmicos indican la existen- cia generalizada de reflectores BSR (próxima página, arriba). En 1999, en un proyecto de perfo- ración financiado por el gobierno de Japón en la Fosa de Nankai este se penetró con éxito un reflector BSR y se recuperó un gran número de muestras de hidratos de gas. 20 Algunos años des- pués, en 2001, el gobierno japonés puso en mar-

. Modelo elastoplástico de estabilidad del pozo en el Bloque 955 del área de Green Canyon, Pozo H. Las altas resistividades (Carril 1, naranja) indican la presencia de hidratos de gas. El Carril 2 muestra los ángulos de fricción (verde) y dilatación (púrpura). Un modelo litológico binario pronostica la existencia de ángulos de fricción mucho más altos en las arenas que en las arcillas, particularmente en las secciones más someras en las que el esfuerzo de confinamiento en la pared del pozo es bajo. El ángulo de dilatación en las arenas se estima utilizando una correlación; y se supone nulo en las arcillas. El Carril 3 muestra el módulo de Young estático (rojo) y la resistencia a la compresión no confinada (azul). Ambos valores exhiben una tendencia a incrementarse toda vez que existe hidrato de gas en las arenas objetivo principales, entre 8,077 y 8,186 pies, pero se ven relativamente inalterados por la presencia de hidratos de gas en las arcillas. El Carril 4 contiene la salida del modelo de estabilidad del pozo: presión de poro (azul), envolvente de ruptura por cizalladura (verde), esfuerzo horizontal (magenta) y esfuerzo de los estratos de sobrecarga (rojo). El peso del lodo utilizado para perforar el pozo se muestra en marrón. El modelo pronostica un pozo estable en todas partes salvo en los intervalos con sombras de color oliva, donde la envolvente de ruptura por cizalladura excede el peso del lodo. Dichos intervalos son propensos al ensanchamiento del pozo debido al fenómeno de ruptura por cizalladura. El Carril 5 muestra la diferencia (sombreado azul) entre el tamaño de la barrena (negro) y el calibrador de densidad (púrpura). El pozo se encuentra en general casi en calibre; no obstante, puede observarse cierto ensanchamiento del mismo en las zonas arenosas, situadas entre 8,000 y 8,328 pies, donde los hidratos de gas son escasos o inexistentes. El modelo de estabilidad del pozo pronostica que dichas zonas son demasiado débiles para soportar un pozo. Además, el modelo da cuenta correctamente del efecto de consolidación de los hidratos de gas en los intervalos arenosos en los que el pozo está en calibre.

cha un proyecto de exploración, de 18 años de duración, para evaluar la distribución de los hidratos de gas, estimar las reservas y desarro- llar un campo de hidratos de metano. 21 Como parte de este programa, se adquirieron levantamientos sísmicos 2D y 3D y se perforaron 32 pozos, a través del reflector BSR, en profundidades de agua de 722 a 2,033 m [2,370 a 6,670 pies]. La base de la zona de estabilidad de los hidratos oscila entre 177 y 345 m [581 y 1,132 pies] por debajo del fondo marino. De los pozos perforados, 16 fueron registrados con herramientas LWD, de 12 se extra- jeron núcleos, 2 fueron registrados con herramien- tas operadas con cable, y sólo uno se equipó con sensores de temperatura de largo plazo. 22 Los núcleos se recuperaron de una variedad de sedi- mentos ricos en hidratos (próxima página, abajo).

Prof.,

pies

Rayos gamma

0

°API

150

Ángulo de dilatación

–10

grados

50

0

Uno de los numerosos estudios se centró en el análisis de los registros de pozos para la determi- nación de la saturación de los hidratos de gas. 23 Como los sólidos en el espacio poroso, los hidra- tos de gas son invisibles para las herramientas de

Ruptura por cizalladura

Peso del lodo

lbm/galón

8 estadounidense

18

Presión de poro modelada

8

lbm/galón

estadounidense

18

Esfuerzo

horizontal modelado

8

lbm/galón

estadounidense

1 8

Envolvente de ruptura por cizalladura modelada

lbm/galón

estadounidense

1 8

8

Fuera de calibre

Tamaño

de la barrena

pulgadas

12

Resistencia a la compresión no confinada

MPa

8

10

Sobrecarga modelada

lbm/galón

estadounidense

18

Calibrador

de densidad

8

pulgadas

12

Resistividad

0

ohm.m

20

Ángulo de fricción

–10

grados

50

Módulo de Young estático

0

MPa

500

8

7,000

7,500

8,000

8,500

Hidratos de gas en capas ricas en contenido de arcilla Ensanchamiento pronosticado del pozo Arenas
Hidratos
de gas en
capas ricas
en contenido
de arcilla
Ensanchamiento
pronosticado del
pozo
Arenas
objetivo que
contienen
hidratos de
gas
Ensanchamiento
observado del pozo
Gamagori 0 km 50 0 millas 50 J A P Ó N M a r
Gamagori
0
km
50
0
millas
50
J
A
P
Ó
N
M
a
r
d
e
l
0
0
km
km
200
200
J
a
0
0
millas
200
200
p
ó
n
F o s a
d e
N a n k a i
O C É A N O
P A C Í F I C O
C h i n M a a O r r d i e e n t a l

> La región de la Fosa de Nankai en el área marina de Japón. Las localizaciones de perforación en el área de la Fosa de Nankai este se muestran como puntos rojos (inserto). Los reflectores sísmicos BSR (púrpura) indican la presencia de hidratos a lo largo de vastas áreas.

resonancia magnética nuclear (RMN). Si bien existen átomos de hidrógeno tanto en el agua como en el metano, se encuentran inmovilizados en la estructura reticulada de los hidratos y sus espines no pueden ser manipulados con la herra- mienta de RMN. Su ausencia de la medición de RMN se traduce en un valor de porosidad que es típicamente menor que el valor medido con otras herramientas. Esta diferencia puede ser utilizada para estimar el volumen de hidratos. El método es análogo a la técnica que evalúa la diferencia entre el registro de densidad y el de resonancia magnética DMR, desarrollada para determinar la saturación de gas en yacimientos de gas. 24

20. Matsumoto R, Takedomi Y y Wasada H: “Exploration of Marine Gas Hydrates in Nankai Trough, Offshore Central Japan,” presentado en la Convención Anual de la AAPG, Denver, 3 al 6 de junio de 2001.

21. Fukuhara M, Sugiyama H, Igarashi J, Fujii K, Shun’etsu O, Tertychnyi V, Shandrygin A, Pimenov V, Shako V, Matsubayashi O y Ochiai K: “Model-Based Temperature Measurement System Development for Marine Methane Hydrate-Bearing Sediments,” Actas de la 5a Conferencia Internacional sobre Hidratos de Gas, Trondheim, Noruega, 13 al 16 de junio de 2005.

22. Takahashi H y Tsuji Y: “Multi-Well Exploration Program in 2004 for Natural Hydrate in the Nankai-Trough Offshore Japan,” artículo OTC 17162, presentado en la Conferencia de Tecnología Marina, Houston, 2 al 5 de mayo de 2005.

23. Murray D, Kleinberg R, Sinha B, Fukuhara M, Osawa O, Endo T y Namikawa T: “Formation Evaluation of Gas Hydrate Reservoirs,” Actas del 46o Simposio Anual sobre Adquisición de Registros de la SPWLA, Nueva Orleáns, 26 al 29 de junio de 2005, artículo SSS.

24. Freedman R, Cao Minh C, Gubelin G, Freeman JJ, McGinness T, Terry B y Rawlence D: “Combining NMR and Density Logs for Petrophysical Analysis in Gas-Bearing Formations,” Actas del 39o Simposio Anual sobre Adquisición de Registros de la SPWLA, Keystone, Colorado, EUA, 26 al 29 de mayo de 1998, artículo II.

Colorado, EUA, 26 al 29 de mayo de 1998, artículo II. > Hidratos de gas de
Colorado, EUA, 26 al 29 de mayo de 1998, artículo II. > Hidratos de gas de

> Hidratos de gas de la Fosa de Nankai este. En un sitio, el hidrato de gas (blanco) ocupa una capa dentro de una zona de limo-lodo (izquierda). En otro sitio, el hidrato de gas se disemina en el espacio poroso de una capa de arena (derecha). La escala es centimétrica.

Diferencia de porosidad Derrumbe Porosidad-densidad 80 % 0 Tamaño de la barrena Porosidad RMN Saturación
Diferencia de
porosidad
Derrumbe
Porosidad-densidad
80
%
0
Tamaño de
la barrena
Porosidad RMN
Saturación
de agua DMR
10
pulgadas
20
80
%
0
Resistividad
100
%
0
Calibrador
profunda
Porosidad-neutrón
Saturación de agua
10
pulgadas
20
0.2
ohm.m
200
80
%
0
Rayos gamma
Resistividad somera
Porosidad DMR
a partir del registro
de resistividad
0
ºAPI
100
0.2
ohm.m
200
80
%
0
100
%
0
X10
X20
X30
X40
Profundidad, m

> Evaluación de formaciones en una zona de hidratos. El Carril 1 corresponde

a los registros de rayos gamma (verde) y calibrador (línea negra sólida). El

relleno azul indica los intervalos con derrumbes. El Carril 2 contiene datos de resistividad de lectura somera y profunda. Las resistividades altas corresponden a las zonas ricas en hidratos. La existencia de resistividades bajas implica la presencia de laminaciones sin capas de hidratos que tienden a derrumbarse durante la perforación. El Carril 3 contiene los registros de porosidad-neutrón (línea azul de puntos), porosidad-densidad (rojo), porosidad RMN (negro) y la porosidad DMR que se obtiene a partir de las mediciones de densidad y RMN (verde). El sombreado dorado representa

el volumen de hidratos de gas. El Carril 4 muestra las saturaciones de agua

calculadas a partir de la resistividad (rojo) y de la porosidad DMR (azul). Los numerosos
calculadas a partir de la resistividad (rojo) y de la porosidad DMR (azul). Los
numerosos picos observados en los Carriles 3 y 4 se correlacionan con los
derrumbes del pozo.
BANGLADESH
BURMA
I
N
D
I
A
16A
Mahanadi
Mumbai
7A-D
Krishna-Godavari
Krishna- Kerala
15A
Chennai
14A
Godavari
Konkan
5A-E
11A
6A
4A
2A-B
12A 3A-C
Islas
10A-D
13A
Andaman
20A
0
km
500
0
millas
500

Dicha técnica ayudó a los analistas de regis- tros a estimar la saturación a partir de los regis- tros adquiridos con cable en un pozo de la Fosa de Nankai este. 25 Las mediciones de los registros de rayos gamma, calibrador, resistividad, neutrón,

densidad, resonancia magnética y sónico mostra-

ron una alternancia de capas con contenido de hidratos y sin contenido de hidratos (izquierda).

La diferencia entre las porosidades detectadas con la herramienta de resonancia magnética y las computadas a partir de los datos obtenidos con la herramienta de densidad corresponde al volumen aproximado de hidratos contenidos en los sedi- mentos. Las saturaciones calculadas a partir de las respuestas de los registros de resistividad y resonan- cia magnética son comparables, excepto cuando los derrumbes han afectado las lecturas de los re- gistros de densidad y resonancia magnética. Los derrumbes se producen principalmente en las capas que no contienen hidratos. Utilizando todos los datos de núcleos, regis- tros y sísmicos disponibles, los especialistas esti- man que el volumen total de gas metano presente en el área estudiada de la Fosa de Nankai este es de 40 Tpc [1.1 trillón de m 3 ]. 26 El programa de Japón anunció recientemente que procederá con los preparativos para efectuar pruebas de campo de la productividad de los hidra- tos de gas en sitios de la Fosa de Nankai. 27

La búsqueda de hidratos en India Los hidratos de gas constituyen además una fuente potencial de energía para la India, país que actualmente no produce suficiente petróleo y gas para alimentar su economía en crecimiento. La presencia de hidratos de gas en los márgenes continentales de la India ha sido inferida a partir de los reflectores BSR observados en los datos sísmicos. El total estimado de recursos prove- nientes de los hidratos de gas natural del país se calcula en 1,894 trillones de m 3 [66,880 Tpc]. 28 En 1997, el gobierno de la India formó el Programa Nacional de Hidratos de Gas (NGHP) para explorar y desarrollar los recursos de hidratos de gas del país. La primera expedición del NGHP, llevada a cabo en 2006, exploró cuatro áreas del Océano Índico (izquierda). El objetivo principal de la Expedición NGHP 01 fue el desarrollo de activi-

, Sitios de exploración (círculos rojos) de la expedición 2006 del Programa Nacional de Hidratos de Gas de la India (NGHP). Un equipo científico a bordo de la embarcación de perforación JOIDES Resolution evaluó los datos de 39 pozos en cuatro regiones diferentes. Las muestras de la región de Krishna-Godavari (inserto) contenían acumulaciones significativas de hidratos. (Adaptado de Collett et al, referencia 29.)

Profundidad, m

dades analíticas, de perforación, de extracción de núcleos, y de adquisición de registros para evaluar la presencia geológica, el contexto regional y las características de los depósitos de hidratos de gas a lo largo de los márgenes continentales de la India. 29 El equipo a cargo de la expedición estaba com- puesto por más de 100 científicos y profesionales representantes de más de 30 universidades, institu- tos nacionales y compañías. Durante la operación que insumió 113 días, la embarcación para perfora- ción oceánica científica JOIDES Resolution per- foró 39 pozos en profundidades de agua oscilantes entre 907 y 2,674 m [2,975 y 8,774 pies]. Los cientí- ficos recuperaron 2,850 m [9,350 pies] de núcleos, registraron 12 pozos con herramientas LWD y 13 pozos adicionales con herramientas operadas con cable, y efectuaron seis levantamientos sís- micos de pozos. Los núcleos indican que los hidratos están presentes en una diversidad de ambientes. En el Océano Índico, como en otros lugares del mundo, los hidratos ocurren en sedimentos de grano grueso. Más sorprendente fue el volumen de hidratos descubiertos en sedimentos de grano fino, en los que aparecen como capas, lentes y filones subverticales delgados, orientados en una dirección primaria, con cierto cruzamiento en una dirección secundaria. En los intervalos en los que los hidratos resi- den en el espacio poroso, se puede utilizar la rela- ción de Archie para determinar la saturación. No obstante, en otras zonas, por ejemplo donde los hidratos ocupan fracturas en los sedimentos de baja permeabilidad, el método no es aplicable pero pueden utilizarse registros e imágenes de resistividad para identificar las fracturas rellenas con hidratos. Las imágenes generadas con una herramienta LWD de resistividad frente a la barrena RAB mues- tran claramente la existencia de fracturas resisti- vas rellenas con hidratos y fracturas conductivas, en diversos pozos de la región de Krishna- Godavari. 30 Las fracturas en la mayoría de los pozos analizados exhiben echados pronunciados; osci- lantes entre 70° y 80° (derecha). Las orientacio- nes de los esfuerzos, calculadas a partir de los

Resistividad

profunda

Resistividad

somera

ohm.m

Resistividad

intermedia

Calibrador

8

pulg 20

Rayos

gamma

°API

Densidad

g/cm 3

Imagen de resistividad de lectura profunda mejorada estáticamente

de resistividad de lectura profunda mejorada estáticamente Resistiva Conductiva Imagen de resistividad de lectura

Resistiva

Conductiva

Imagen de resistividad de lectura profunda mejorada dinámicamente

de resistividad de lectura profunda mejorada dinámicamente Resistiva Conductiva Echado y dirección del echado Fractura

Resistiva

Conductiva

Echado y dirección del echado Fractura con relleno de hidratos de gas

del echado Fractura con relleno de hidratos de gas Echado, grados E S O E S

Echado, grados

E S O E S O 50 60 70 80 60 120 1.3 2.0 0.2
E
S
O
E
S
O
50
60
70
80
60
120
1.3
2.0
0.2
200
65
70
75

> Imagen de la pared del pozo y núcleo de la región de Krishna-Godavari. Entre los registros adquiridos en el Pozo NGHP-01-10A, un registro de imágenes de las paredes del pozo (Carriles 4 y 5) exhibe un hidrato de gas de alta resistividad (colores claros) en fracturas de inclinación pronunciada (Carril 6). Los echados oscilan consistentemente entre 70° y 80°. (Registro, cortesía de Ann Cook, Observatorio Terrestre de Lamont-Doherty.) El núcleo (inserto) muestra el hidrato de gas (blanco) que rellena una fractura en los sedimentos negros de grano fino. (Fotografía, cortesía de la Expedición NGHP 01.)

25. Murray DR, Kleinberg RL, Sinha BK, Fukuhara M, Osawa O, Endo T y Namikawa T: “Saturation, Acoustic Properties, Growth Habit, and State of Stress of a Gas Hydrate Reservoir from Well Logs,” Petrophysics 47, no. 2 (Abril de 2006): 129–137.

26. Fujii T, Saeki T, Kobayashi T, Inamori T, Hayashi M, Takano O, Takayama T, Kawasaki T, Nagakubo S, Nakamizu M y Yokoi K: “Resource Assessment of Methane Hydrate in the Eastern Nankai Trough, Japan,” artículo OTC 19310, presentado en la Conferencia de Tecnología Marina, Houston, 5 al 8 de mayo de 2008.

27. Masuda Y, Yamamoto K, Tadaaki S, Ebinuma T y Nagakubo S: “Japan’s Methane Hydrate R&D Program

Progresses to Phase 2,” Fire in the Ice (Otoño de 2009):

1–6,http://www.netl.doe.gov/technologies/oil-gas/

publications/Hydrates/Newsletter/MHNewsFall09.

pdf#Page=1 (Se accedió el 9 de marzo de 2010).

28. Gobierno de India, Dirección General de Hidrocarburos:

“Gas Hydrate: R&D Advances in India,” http://www. dghindia.org/NonConventionalEnergy. aspx?tab=2#3 (Se accedió el 17 de febrero de 2010).

29. Servicio Geológico de EUA, “Results of the Indian National Gas Hydrate Program (NGHP) Expedition 01,” http://energy.usgs.gov/other/gashydrates/india.html (Se accedió el 17 de febrero de 2010). Collett TS, Riedel M, Cochran J, Boswell R, Kumar P, Sathe A y el Grupo Científico de la Expedición NGHP 01:

“Geologic Controls on the Occurrence of Gas Hydrates in the Indian Continental Margin: Results of the Indian National Gas Hydrate Program (NGHP) Expedition 01,” adaptado en base a una presentación oral realizada en la Convención Anual de la AAPG, San Antonio, Texas, 20 al 23 de abril de 2008, http://www.searchanddiscovery. net/documents/2008/08135collett/ndx_collett01.pdf (Se accedió el 17 de febrero de 2010). 30. Cook A y Goldberg D: “Stress and Gas Hydrate-Filled Fracture Distribution, Krishna-Godavari Basin, India,” Actas de la 6a Conferencia Internacional sobre Hidratos de Gas, Vancouver, British Columbia, Canadá, 6 al 10 de julio de 2008.

M Mallik a r d B e e a u f o r t Inuvik
M
Mallik
a
r
d
B e
e
a u
f o
r t
Inuvik
0
km
50
0
millas
50
B
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M
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a
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e
Camino de hielo
Territorio del Yukón
Territorios del Noroeste

> El Campo Mallik, situado en los Territorios del Noroeste de Canadá. El Campo Mallik ha sido el sitio de descubrimientos e investigación de hidratos desde el año 1972. El sitio es accesible sólo en invierno por medio de un camino de hielo. (Fotografía, cortesía de Scott Dallimore del Servicio Geológico de Canadá.)

datos de echados, indican una dirección del esfuerzo horizontal máximo perpendicular al borde del Talud Continental de la India; un hallazgo que es inconsistente con los de otros márgenes continen- tales pasivos documentados para pozos más pro- fundos que los del estudio NGHP. Esta contradicción indica que las fracturas pueden estar relacionadas con deslizamientos y desprendimientos locales, lo cual implica la existencia de esfuerzos someros en vez de esfuerzos tectónicos profundos. 31 El intervalo de fracturas con relleno de hidra- tos, dominado por la presencia de lutitas en el Sitio NGHP-01-10 es una de las acumulaciones marinas de hidratos de gas más ricas que se haya descubierto. 32 Entre los resultados de la expedi- ción se encuentra el descubrimiento de una de las acumulaciones más profundas de hidratos de gas que se conoce: en el Sitio NGHP-01-17, en el área marina de las Islas Andamán, a 600 m [1,970 pies]

por debajo del fondo marino se hallaron capas de cenizas volcánicas con contenido de hidratos de gas. Los planes futuros requieren la ejecución de un proyecto piloto para producir metano de algu- nas de estas localizaciones.

Otros esfuerzos de exploración Los éxitos de las campañas de exploración de hidratos marinos, llevadas a cabo en Japón e India, incentivaron a los grupos de otros países a ir en busca de programas similares. Por ejemplo, en China se han puesto en marcha proyectos de inves- tigación en áreas propicias para la estabilidad de los hidratos. La primera expedición asociada con los hidra- tos de gas de China, denominada GMGS-1, fue llevada a cabo por el Servicio Geológico Marino de Guangzhou (GMGS), el Servicio Geológico de China (CGS) y el Ministerio de Tierras y Recursos

Naturales de la República Popular de China. La embarcación de perforación geotécnica y cientí- fica Bavenit visitó ochos sitios del área de Shenhu, en el Mar del Sur de China. Con esta expedición, el equipo de proyecto describió tanto una nueva provincia de hidratos de gas como un modo potencialmente nuevo de distribución de hidra- tos dentro de los sedimentos. 33 En cada sitio se perforó un pozo piloto que luego se registró con una serie de herramientas de alta resolución, para pozos de diámetro reducido, operadas con cable. A partir de estos registros, se tomó la decisión de construir de inmediato un pozo adyacente para la extracción de núcleos o bien desplazarse hacia otro sitio. En tres de los cinco sitios de los que se extra- jeron núcleos se detectó la presencia de hidratos de gas en sedimentos ricos en arcilla y ricos en limo, situados directamente por encima de la base de la zona de estabilidad de los hidratos. El espesor de las capas ricas en hidratos oscilaba entre 10 y 25 m [33 y 82 pies]. Los hidratos se distribuían en forma uniforme en un 20% a un 40% del volumen poroso, a través de estos sedi- mentos de grano fino. Si bien es común encontrar hidratos dispersos en sedimentos de grano grueso y fracturas rellenas con hidratos en sedimentos con predominio de arcillas, rara vez se han visto hidratos diseminados en capas de granos extre- madamente finos con saturaciones tan elevadas. El análisis posterior de las muestras y los datos recolectados durante la expedición seguirá en el GMGS y en diversos laboratorios de China, y se encuentra en discusión la ejecución de expedicio- nes potenciales futuras al área de Shenhu y a otras regiones del margen del Mar del Sur de China.

Producción de metano a partir de hidratos Si bien muchos países y organizaciones están des- cubriendo hidratos de gas, presentes en forma abundante y generalizada, aún no se ha superado el problema de cómo producir metano a partir esos hidratos de manera segura, eficiente y econó- mica. A la hora de encarar este problema, una prioridad absoluta es la comprensión de los meca- nismos de disociación de los hidratos en los dife- rentes hábitats. La seguridad constituye también un tema importante. Los hidratos existentes en el espacio poroso fortalecen la matriz de granos, pero cuando el hidrato sólido se convierte en gas y agua, el volumen de material de relleno de poros puede incrementarse significativamente; el sedi- mento se fluidifica, comprometiendo la resisten- cia y la rigidez de la columna de sedimento. Esto puede ocasionar la compactación del sedimento

en la zona productiva y en la sobrecarga, la deses- tabilización de las fallas, la producción de arena y otros procesos con posibilidades de dañar poten- cialmente la infraestructura. Las técnicas de explotación de hidratos tendrán que prosperar sin generar la inestabilidad de los sedimentos. Para recuperar metano de hidratos, los espe- cialistas coinciden en que la explotación de los hidratos en los sedimentos arenosos presenta la mayor probabilidad de éxito y requiere la inversión más baja en nueva tecnología. Dos técnicas principales han sido probadas en el campo para recuperar metano de los hidratos: el calentamiento y la despresurización. Para lograr facilidad de acceso, se han efectuado pruebas en acumulaciones de hidratos terrestres, en regiones con permafrost. Y se han llevado a cabo pruebas generales en el Campo Mallik de hidratos de gas, en los Territorios del Noroeste de Canadá, y en el área prospectiva de Mount Elbert en Alaska.

Producción de hidratos de gas en el Campo Mallik El Campo Mallik, situado en el Delta del Río Mackenzie en el Mar de Beaufort, posee vastos antecedentes en materia de investigación de los hidratos de gas (página anterior). 34 En ese campo se descubrieron hidratos en 1972, durante una operación de perforación exploratoria llevada a cabo por Imperial Oil Ltd. A comienzos de la década de 1990, el Servicio Geológico de Canadá (GSC) emprendió una evaluación regional de los hidratos de gas en el área del Delta del Mackenzie. Posteriormente, en 1998, Japan National Oil Corporation (JNOC) y GSC, trabajando con muchas otras instituciones, ejecutaron el Programa de Pozos de Investigación de Hidratos de Gas 2L-38. Los resultados de estos estudios establecen al Campo Mallik como una de las acumulaciones más concentradas de hidratos de gas de todo el mundo. 35 Se observan secuencias interestratificadas de are- nas ricas en hidratos, a profundidades que oscilan entre 890 y 1,106 m [2,920 y 3,629 pies], con ciertas capas que exceden 30 m [100 pies] de espesor. 36 En algunas zonas, las saturaciones de hidratos exce- den el 80% (arriba, a la derecha). La abundancia de datos del subsuelo disponibles, la ventaja del acceso por tierra, y las semejanzas con muchos depósitos de hidratos marinos convierten al Campo Mallik en un sitio atractivo para la investigación. En el año 2002, se puso en marcha un nuevo pro- grama para efectuar pruebas de producción de los hidratos del Campo Mallik. 37 El programa de investi-

hidratos del Campo Mallik. 3 7 El programa de investi- > Muestra de núcleos de hidratos

> Muestra de núcleos de hidratos de gas del Campo Mallik recolectada en el año 2002. El hidrato de gas (blanco) reside dentro del espacio poroso de un conglomerado guijarroso. (Fotografía, cortesía de Scott Dallimore del Servicio Geológico de Canadá.)

gación de la producción incluyó a GSC y JNOC, ade- más de la colaboración formal con el Programa

Internacional de Perforación Científica Continental

e instituciones de EUA, Alemania e India. Se per-

foró, registró y entubó un pozo de producción de

1,166 m [3,825 pies], del que además se extrajeron núcleos, y se perforaron y entubaron dos pozos de observación de 1,188 m [3,898 pies]. La respuesta de la formación al proceso de estimulación térmica

y despresurización fue monitoreada utilizando sen-

sores de fibra óptica para registrar la distribución de la temperatura (DTS), instalados en cada pozo, técnicas de adquisición de registros de repetición (técnica de lapsos de tiempo) en pozo entubado, en

el pozo de producción, y levantamientos sísmicos entre pozos, en los pozos de monitoreo. El intervalo de 13 m [43 pies], seleccionado para la prueba térmica, correspondía a una are- nisca relativamente limpia limitada por lutitas y situada por debajo del permafrost, con un grado de saturación de hidratos oscilante entre 70% y 85%. 38 La salmuera calentada se hizo circular más allá de los disparos abiertos. El fluido y el gas producido retornaron a la superficie en el espacio anular situado entre la sarta de circulación y la tubería de revestimiento. Durante la prueba de cinco días de duración, la producción acumulada de gas alcanzó 516 m 3 [18.2 Mpc]. 39

31. Cook and Goldberg, referencia 30.

32. Collett et al, referencia 29.

33. Zhang H, Yang S, Wu N, Su X, Holland M, Schultheiss P, Rose K, Butler H, Humphrey G y el Equipo de Ciencia de la expedición GMGS-1: “Successful and Surprising Results for China’s First Gas Hydrate Drilling Expedition,” Fire in the Ice (Otoño de 2007): 6–9, http://www.netl. doe.gov/technologies/oil-gas/publications/Hydrates/ Newsletter/HMNewsFall07.pdf (Se accedió el 17 de febrero de 2010).

34. Dallimore SR, Collett TS, Uchida T, Weber M, Chandra A, Mroz TH, Caddel EM, Inoue T, Takahashi H, Taylor AE y el Equipo de Investigación de Hidratos de Gas del Campo Mallik: “The Mallik Gas Hydrate Field: Lessons Learned from 30 Years of Gas Hydrate Investigation,” AAPG Bulletin 88, no. 13 (suplemento), 2004.

35. Dallimore et al, referencia 34.

36. Dallimore SR, Uchida T y Collett TS (eds): Resultados Científicos del Pozo de Investigación de Hidratos de Gas Mallik 2L-38 de JAPEX/JNOC/GSC, Delta del Río Mackenzie, Territorios del Noroeste, Canadá:

Geological Survey of Canada Bulletin 544, 1999.

37. Dallimore SR y Collett TS (eds): Resultados Científicos del Programa de Pozos de Investigación de la Producción de Hidratos de Gas Mallik 2002, Delta del Río Mackenzie, Territorios del Noroeste, Canadá:

Geological Survey of Canada Bulletin 585, 2005, disponible en http://geoscan.ess.nrcan.gc.ca/cgi-bin/

starfinder/0?path=geoscan.fl&id=fastlink&pass=&sea

rch=R%3D220702&format=FLFULL (Se accedió el 1º de abril de 2010). “The Mallik 2002 Consortium: Drilling and Testing a Gas Hydrate Well,” Programa Nacional de Investigación y Desarrollo de Hidratos de Metano del Departamento de Energía de EUA, http://www.netl.doe.gov/technologies/ oil-gas/FutureSupply/MethaneHydrates/projects/ DOEProjects/Mallik-41007.html (Se accedió el 11 de febrero de 2010).

38. Anderson BI, Collett TS, Lewis RE y Dubourg I: “Using Open Hole and Cased-Hole Resistivity Logs to Monitor Gas Hydrate Dissociation During a Thermal Test in the Mallik 5L-38 Research Well, Mackenzie Delta, Canada,” Petrophysics 49, no. 3 (Junio de 2008): 285–294.

39. Dallimore and Collett, referencia 37.

Resistividad, ohm.m Radio, m 1 10 100 1,000 –2 –1 0 1 2 900 910
Resistividad, ohm.m
Radio, m
1
10
100
1,000
–2
–1
0
1
2
900
910
Collar
920
Collar
930
Registro CHFR
Registro de resistividad
adquirido en agujero
descubierto
Modelo de resistividad
Radio del pozo
Modelo CHFR
Radio de disociación
Profundidad, m

> Determinación del volumen de disociación de los hidratos. Los registros se adquirieron antes y después de una prueba de producción por estimulación térmica en 2002, efectuada en el Campo Mallik (izquierda). Los registros de resistividad adquiridos en agujero descubierto antes de la prueba (naranja) fueron comparados con los registros de resistividad de la formación adquiridos en pozo entubado CHFR, corridos con posterioridad (púrpura) para determinar el radio de disociación de los hidratos en el intervalo de la prueba. Las diferencias corresponden a un radio de disociación modelado (derecha) que varía con la profundidad. (Adaptado de Anderson et al, referencia 38.)

Las diferencias observadas en los registros de resistividad adquiridos en agujero descubierto antes de la prueba y los registros de resistividad adquiridos en pozo entubado después de la prueba fueron utilizadas para determinar el radio de diso- ciación de los hidratos a través del intervalo de la prueba (arriba). 40 El análisis indicó que el radio de disociación no era uniforme y que alcanzaba su mayor dimensión cerca de la salida de la sarta de circulación, donde los sensores DTS de fibra óptica habían registrado las temperaturas más elevadas. Además de las variaciones de tempera- tura producidas en la zona, las variaciones de porosidad y permeabilidad y la invasión de agua pueden haber afectado el intercambio de calor con la formación. A mayor profundidad en el pozo de prueba, también se efectuaron pruebas de caída de pre- sión de pequeña escala en seis zonas ricas en hidratos utilizando un probador modular de la dinámica de la formación MDT modificado. 41 Con la herramienta se recolectaron muestras de gas y agua, y se midieron los cambios producidos en la presión y en las tasas de flujo. Después del análi- sis de éstos y otros datos, junto con los esfuerzos

intensivos en materia de modelado numérico, el equipo de investigación llegó a la conclusión de que la despresurización sería un método más efectivo que la estimulación termal para inducir la disociación de los hidratos. La fase siguiente de investigación de las prue- bas de producción del Campo Mallik tuvo lugar en los inviernos de 2007 y 2008. Para este proyecto, Japón estuvo representado por Japan Oil, Gas and Metals National Corporation (JOGMEC), y Canadá, por Natural Resources Canada. El Instituto de Investigación Aurora, en Inuvik, Territorios de Noroeste, actuó como operador. Este programa fue diseñado para promover las pruebas de producción a largo plazo, utilizando una técnica de despresuri- zación. Además, se enfatizó significativamente el diseño y las pruebas de diversas técnicas de moni- toreo geofísico y la evaluación de tecnologías de terminación de fondo de pozo para la producción de hidratos de gas. Las operaciones correspondientes al primer invierno—el sitio sólo es accesible cuando el camino de hielo de 200 km [124 millas] prove- niente de Inuvik se congela—consistieron en la instalación de la infraestructura del pozo y la ejecu-

ción de una prueba de producción corta en el Pozo Mallik 2L-38 perforado como parte del pro- grama de investigación de 1998. La zona de la prueba correspondió a un intervalo de 12 m [39 pies], cer- cano a la base de una zona rica en hidratos. Por debajo de los disparos se colocó un sistema de bombeo ESP para despresurizar la formación mediante la reducción del nivel de agua en el pozo. Debido a restricciones de permisos, existentes durante el primer año, los planes de las operacio- nes requirieron la eliminación del agua producida en el mismo pozo. Para lograr este objetivo, el gas se separó del agua en el pozo; la producción de gas se llevó a la superficie y el agua producida se rein- yectó en las zonas de agua por debajo del intervalo de prueba de hidratos de gas. 42 La prueba de producción de abril de 2007 se efectuó sin medidas de control de la producción de arena para monitorear y medir la respuesta directa de la formación a la caída de presión. 43 Como se pre- veía, se produjo un volumen significativo de arena; el cual alcanzó niveles tales que la prueba se abre- vió después de 60 horas. No obstante, durante las 12.5 horas más exitosas del bombeo, se produjeron 830 m 3 [29.3 Mpc] de gas, un volumen superior al de los cinco días de estimulación térmica de la

40. Anderson et al, referencia 38.

41. Hancock SH, Dallimore SR, Collett TS, Carle D, Weatherill B, Satoh T e Inoue T: “Overview of Pressure-Drawdown Production-Test Results for the JAPEX/JNOC/GSC et al. Mallik 5L-38 Gas Hydrate Production Research Well,” en Dallimore SR y Collett TS (eds): Resultados Científicos del Programa de Pozos de Investigación de la Producción de Hidratos de Gas Mallik 2002, Delta del Río Mackenzie, Territorios del Noroeste, Canadá: Geological Survey of Canada Bulletin

585, 2005, disponible en http://geoscan.ess.nrcan.gc.ca/

cgi-bin/starfinder/0?path=geoscan.fl&id=fastlink&pass=

&search=R%3D220702&format=FLFULL (Se accedió el

1º de abril de 2010).

42. Yamamoto K y Dallimore S: “Aurora-JOGMEC-NRCan Mallik 2006-2008 Gas Hydrate Research Project Progress,” Fire in the Ice (Verano de 2008): 1–5, http:// www.netl.doe.gov/technologies/oil-gas/publications/

Hydrates/Newsletter/HMNewsSummer08.pdf#Page=1

(Se accedió el 17 de febrero de 2010).

43. “Energy from Gas Hydrates: Assessing the Opportunities

& Challenges for Canada,” Report in Focus (Julio

de 2008), http://www.scienceadvice.ca/documents/ (2008_07_07)_GH_Report_in_Focus.pdf (Se accedió el 27 de enero de 2010).

44. Hancock et al, referencia 41.

45. Report in Focus, referencia 43.

46. “Assessment of Gas Hydrate Resources on the North Slope, Alaska, 2008,” Servicio Geológico de EUA, Hoja Informativa 2008-3073 (Octubre de 2008),

http://pubs.usgs.gov/fs/2008/3073/pdf/FS08-3073_508.pdf

(Se accedió el 18 de enero de 2010).

47. “Alaska North Slope Gas Hydrate Reservoir Characterization,” Programa Nacional de Investigación

y Desarrollo de Hidratos de Metano, Departamento de

Energía de EUA, http://www.netl.doe.gov/technologies/ oil-gas/futuresupply/methanehydrates/projects/

DOEProjects/Alaska-41332.html (Se accedió el 18 de enero de 2010).

48. Collett TS: “Natural Gas Hydrates of the Prudhoe Bay and Kuparuk River Area, North Slope, Alaska,” AAPG Bulletin 77, no. 5 (Mayo de 1993): 793–812.

prueba de 2002. 44 La producción de arena fue mucho mayor de lo que se había previsto, problema que habría que superar en las operaciones futuras. El equipo planificó retornar al año siguiente, cuando las condiciones de congelamiento permitie- ran continuar con las operaciones. Después de examinar la experiencia adqui- rida desde la primera operación invernal, el equipo regresó a Mallik en el invierno de 2008 con un programa de investigación simplificado. Esta vez, el agua producida se envió a la superfi- cie y se reinyectó en un pozo de eliminación de agua. Además se instaló un arreglo de cedazos con exclusión de arena diseñado a medida, antes de la prueba, para limitar el influjo de arena en el pozo (derecha). La prueba de seis días de dura- ción fue altamente exitosa, con flujos de gas sos- tenidos oscilantes entre 2,000 y 4,000 m 3 /d [70 y 140 Mpc/d]. 45 Las operaciones continuaron sin problemas con tres caídas de presión proyecta- das. Las pruebas del Campo Mallik demostraron con éxito una prueba de concepto, a escala de campo, para la producción de gas a partir de hidratos mediante despresurización utilizando tecnologías convencionales de campos petroleros adaptadas para las condiciones árticas.

Producción de hidratos de gas en Alaska El USGS ha estudiado las acumulaciones de hidra- tos de gas en el Talud Norte de Alaska y actual- mente estima que contienen entre 714,000 y 4,468,000 millones de m 3 [25.2 y 157.8 Tpc] de gas natural técnicamente recuperable sin descu- brir. 46 Gran parte de este recurso se encuentra en los depósitos de hidratos de gas cercanos a las instalaciones de producción de petróleo y gas (derecha). 47 Los primeros trabajos sobre los hidratos de esta área se remontan al año 1972, en que ARCO y Exxon perforaron y probaron el Pozo Northwest Eileen State-2, y extrajeron núcleos de hidratos de metano de este pozo. 48 No obstante, esas prue- bas indicaron tasas de producción subcomercial; en consecuencia, las zonas de hidratos de gas de Alaska no se consideraron yacimientos potencia- les de gas sino que fueron tratadas como riesgos de perforación a abordar cuando se desarrollaran objetivos más profundos.

. Hidratos de gas en Alaska. El sistema petrolero total con hidratos de gas del norte de Alaska aparece sombreado en azul-gris. El límite de la zona de estabilidad de los hidratos de gas se encuentra delineado en rojo. El área cubierta con el levantamiento sísmico 3D se muestra como un rectángulo con guiones rojos. (Modificado a partir de la Hoja Informativa del USGS 2008-3073, referencia 46).

Agua Gas Zona con permafrost 650 ESP Separador de gas Calentador 890 Sensores de presión
Agua
Gas
Zona con permafrost
650
ESP
Separador de gas
Calentador
890
Sensores de
presión y temperatura
1,070
Cedazo (filtro)
de exclusión de arena
1,100
Tapón puente
Acuíferos
Profundidad, m

> Terminación de pozo para la prueba de producción por despresurización 2008 del Campo Mallik. Un sistema de bombeo eléctrico sumergible (ESP) instalado por encima de los disparos despresurizó la formación mediante la reducción del nivel de agua en el pozo. Los cedazos de exclusión de arena impidieron el influjo de arena en el pozo desde la formación no consolidada. La disociación de los hidratos produjo gas y agua. Después de separar el gas del agua, el gas fluyó hacia la superficie y el agua producida se muestreó y reinyectó en un pozo independiente de eliminación de agua. (Adaptado de Yamamoto y Dallimore, referencia 42.)

Alaska EUA CANADÁ Point Barrow O C É A N O Prudhoe Bay Sistema petrolero
Alaska
EUA
CANADÁ
Point Barrow
O
C
É
A
N
O
Prudhoe Bay
Sistema petrolero total con hidratos
de gas del Norte de Alaska
Á R
T
I C
Reserva Nacional de
Petróleo-Alaska
O
Refugio Nacional de
Vida Silvestre del Ártico
Pozo Mount Elbert
0
km
100
0
millas
100
Levantamiento
sísmico 3D Milne Point
Campo petrolero
Campo petrolero
Kuparuk River
Prudhoe Bay

La evaluación reciente de los hidratos de gas de Alaska como recurso se inició en el año 2001 con un programa de investigación, en un esfuerzo de colaboración entre BP Exploration Alaska Inc., el Departamento de Energía de EUA y el USGS. BP proveyó un levantamiento sísmico 3D de su unidad de producción Milne Point. A través del análisis de los datos sísmicos 3D, los registros de pozos públicos y los estudios de modelado de yacimientos, los científicos del USGS identifica- ron diversas acumulaciones potenciales. El área prospectiva más destacada fue seleccionada para la adquisición de datos de registros de pozos y obtención de núcleos. En el año 2007, el equipo de proyecto perforó y recolectó datos del pozo de investigación de hidratos de gas Mount Elbert. 49 Se encontraron formaciones con contenidos de hidratos a una profundidad de 550 a 760 m [1,800 a 2,500 pies] por debajo de la superficie. Como precaución frente a la disociación de hidratos y la desestabi- lización del pozo, el fluido de perforación a base de aceite se enfrió hasta alcanzar una tempera- tura inferior a 0°C [32°F]. El pozo resultante se mantuvo en calibre, lo cual posibilitó la recolec- ción de datos de alta calidad.

Los datos incluyen registros LWD y registros extensivos adquiridos con cable en agujero descu- bierto, más de 152 m [500 pies] de núcleos conti- nuos y pruebas de presión MDT. Los analistas de registros confirmaron la presencia de 100 pies de

arena saturada con hidratos en la que las porosida- des alcanzan el 40%, las permeabilidades intrínse- cas se encuentran en el rango múltiple-Darcy y las saturaciones de los hidratos varían entre 45% y 75%. 50

Presión de flujo de fondo de pozo Temperatura de flujo de fondo de pozo (FBHT)
Presión de flujo de fondo de pozo
Temperatura de flujo de fondo de pozo (FBHT)
12
4
Presión de
estabilidad de
hidratos con la temperatura FBHT inicial
10
3
8
2
Período de
flujo final 2
6
1
Período de
flujo final 3
4
0
2
–1
Período de
flujo final 1
0
–2
0
1
2
3
4
5
6
7
8
9
10
11
Presión de flujo de fondo de pozo, MPa
Temperatura de flujo de fondo de pozo, ºC

Tiempo de la prueba, h

> Prueba de producción de hidratos de gas. Se utilizó una herramienta MDT para reducir la presión del pozo mediante la extracción de agua de una capa que contenía altas saturaciones de hidratos de gas. Entre los períodos de extracción de fluidos, o flujo, se cerró la bomba, se monitoreó el incremento de presión y se recolectaron muestras de gas y agua. Durante el primer período de flujo, la presión de fondo de pozo (azul) se mantuvo por encima de la presión de estabilidad de los hidratos (verde), de modo que no se produjo metano. Durante el segundo y tercer períodos de flujo, la presión de fondo de pozo se redujo hasta alcanzar una presión inferior a la presión de estabilidad, lo cual permitió que el hidrato de gas se disociara y se produjera gas. (Adaptado de Anderson et al, referencia 51.)

Los registros de resonancia magnética nuclear indican la presencia de agua móvil en los interva- los con mayor saturación de hidratos. El agua móvil, que se elimina de la formación para iniciar la despresurización, parece ser un prerrequisito para la producción de metano en yacimientos de hidratos de gas que, de lo contrario, no se encuen- tran en contacto con gas o agua libre. Las pruebas MDT exhibieron una diversidad de resultados, dependiendo de las caídas de pre- sión. 51 Durante el primer período de flujo, el

49. “BP Drills Alaska North Slope Gas Hydrate Test Well to Assess Potential Energy Resource,” comunicado de prensa de BP (Febrero de 2007), http://www.bp.com/

genericarticle.do?categoryId=2012968&content

Id=7028944 (Se accedió el 18 de enero de 2010).

50. Boswell R, Hunter R, Collett T, Digert S, Hancock S, Weeks M y el Equipo de Ciencia de Mount Elbert:

“Investigation of Gas Hydrate-Bearing Sandstone Reservoirs at the “Mount Elbert” Stratigraphic Test Well, Milne Point, Alaska,” Actas de la 6a Conferencia Internacional sobre Hidratos de Gas, Vancouver, British Columbia, Canadá, 6 al 10 de julio de 2008.

51. Anderson BJ, Wilder JW, Kurihara M, White MD, Moridis GJ, Wilson SJ, Pooladi-Darvish M, Masuda Y, Collett TS, Hunter RB, Narita H, Rose K y Boswell R:

“Analysis of Modular Dynamic Formation Test Results from the Mount Elbert-01 Stratigraphic Test Well, Milne Point Unit, North Slope of Alaska,” Actas de la 6a Conferencia Internacional sobre Hidratos de Gas, Vancouver, British Columbia, Canadá, 6 al 10 de julio de 2008.

52. Collett T y Boswell R: “The Identification of Sites for Extended-Term Gas Hydrate Reservoir Testing on the Alaska North Slope,” Fire in the Ice (Verano de 2009):

12–16, http://www.netl.doe.gov/technologies/oil-gas/

publications/Hydrates/Newsletter/MHNewsSummer09.

pdf (Se accedió el 27 de enero de 2010).

53. US DOE, referencia 47.

54. Report in Focus, referencia 43.

intervalo de la prueba se mantuvo intencional- mente con presiones superiores a la presión de equilibrio de los hidratos; no ocurrió disociación de hidratos y no se produjo gas (página anterior). En el segundo y tercer períodos de flujo, las pre- siones de pozo fueron inferiores a la presión de estabilidad de los hidratos de gas y se produjo gas. Las respuestas de presión fueron modeladas con éxito utilizando simuladores de yacimientos. Una observación clave de los estudios de simulación es que las pruebas de corto plazo no necesariamente indican el comportamiento de flujo totalmente desarrollado de un yacimiento de hidratos de gas. El espacio poroso disponible para el flujo de fluido cambia conforme el hidrato se disocia. Por ejemplo, en el caso del pozo Mount Elbert, cuando la presión del pozo superó la pre- sión de estabilidad de los hidratos, la permeabili- dad efectiva en sitio osciló entre 0.12 y 0.17 mD. La reducción de la presión del pozo hasta alcan- zar un nivel inferior al requerido para la estabili- dad de los hidratos produjo la disociación de los hidratos dentro del espacio poroso, y la per- meabilidad efectiva se incrementó. Para llevar a cabo pruebas de producción pro- longadas en el Talud Norte de Alaska, los científi- cos necesitarán el acceso, durante todo el año, a una localización de perforación con infraestruc- tura existente. Se han evaluado siete localizacio- nes de superficie potenciales en los campos Prudhoe Bay, Kuparuk River y Milne Point. 52 Y un sitio del Campo Prudhoe Bay ha sido identificado como óptimo por su combinación de bajo riesgo

geológico, bajo riesgo operacional, máxima flexi- bilidad operacional y la promesa de una res- puesta positiva del yacimiento. BP y las demás compañías que poseen participaciones operati- vas en el sitio están analizando planes para la ejecución de pruebas de producción a largo plazo en esa zona. 53

Los primeros días para los hidratos

El estado actual de conocimiento de la producibili-

dad de gas a partir de hidratos es análogo al que exhibían el metano contenido en capas de carbón

y las arenas con petróleo pesado hace unos 30

años. 54 Si bien el proceso de recuperación tanto de las formaciones con metano en capas de carbón como de las arenas petrolíferas requirió varios años para volverse comercialmente viable, es demasiado temprano para determinar el horizonte de desarrollo de los recursos de hidratos de gas. En lo que respecta al suministro y el acceso al recurso, muchos países se muestran optimistas en cuanto al potencial de los hidratos de gas para satisfacer las necesidades energéticas del futuro. Japón, India, China y Corea del Sur, países que en su totalidad importan petróleo y gas, han lanzado programas para explorar las posibilidades de extraer metano del enrejado que conforman los hidratos. Como sucede con otros recursos no con-

vencionales, el desarrollo de las reservas de hidra- tos sin lugar a dudas se beneficiará con las tecnologías diseñadas originalmente para opera- ciones convencionales de exploración y produc-

—LS

ción de petróleo y gas.

John Algeroy John Lovell Gabriel Tirado Ramaswamy Meyyappan Rosharon, Texas, EUA

George Brown Robert Greenaway Southampton, Inglaterra

Michael Carney Joerg H. Meyer Houston, Texas

John E. Davies BP Exploration Sunbury on Thames, Inglaterra

Ivan D. Pinzon BP America Houston, Texas

Traducción del artículo publicado en inglés en Oilfield Review Primavera de 2010: 22, no. 1. Copyright © 2010 Schlumberger. Por su colaboración en la preparación de este artículo, se agradece a Christian Chouzenoux, Clamart, Francia; David Morrissey, Sugar Land, Texas; y Eghosa Oriaikhi, Emmanuel Rioufol, Scott Rubinstein y Garrett Skaggs, Rosharon. Intellitite, Neon, Petrel, RTAC, THERMA, WellNet y WellWatcher Flux son marcas de Schlumberger.

1. Para obtener más información sobre las pruebas de confiabilidad, consulte: Al-Asimi M, Butler G, Brown G, Hartog A, Clancy T, Cosad C, Fitzgerald J, Navarro J, Gabb A, Ingham J, Kimminau S, Smith J y Stephenson K: “Avances en materia de vigilancia de pozos y yacimientos,” Oilfield Review 14, no. 4 (Primavera de 2003): 14–37.

2. El análisis de supervivencia es una rama de la estadística que trata sobre las fallas en los sistemas mecánicos (o la muerte en los organismos biológicos). En el campo de la ingeniería a menudo se la denomina teoría de la confiabilidad y consiste en el modelado que abarca desde el tiempo hasta el evento, para determinar la fracción de una población que sobrevivirá más allá de un cierto tiempo, la tasa de falla de los sobrevivientes, las formas de dar cuenta de las múltiples causas de las fallas y las circunstancias especiales que pueden aumentar o reducir las probabilidades de supervivencia.

3. Veneruso AF, Kohli H y Webster MJ: “Towards Truly Permanent Intelligent Completions: Lifelong System Survivability Through a Structured Reliability Assurance Process,” artículo SPE 84326, presentado en la Conferencia y Exhibición Técnica Anual de la SPE, Denver, 5 al 8 de octubre de 2003.

4. Konopczynski M: “Intelligent Wells: Who’s Calling the Shots?” E & P (1º de septiembre de 2008), http://www. epmag.com/Magazine/2008/9/item8226.php (Se accedió el 9 de febrero de 2010).

Monitoreo permanente:

Su implantación en el yacimiento

Los instrumentos que pueden reportar permanentemente las condiciones de fondo de pozo en los pozos productores, se han convertido en herramientas poderosas para el manejo de los yacimientos de petróleo y gas. Las refinaciones registradas reciente- mente en los métodos de despliegue, fibra óptica e interpretación, se combinaron para expandir en forma considerable el rol de los sensores de monitoreo permanente, así como los tipos de pozos y campos en los que pueden aplicarse.

En la década de 1990, muchos ingenieros de la industria del petróleo y el gas se oponían al empleo de sensores y controles de fondo de pozo. La confiabilidad de estos dispositivos aún no había sido comprobada a lo largo de los 20 o más años de vida útil, típicos de muchos pozos productores. Esta insistencia en períodos largos entre fallas es razonable: el pozo típico al que apuntan los opera- dores para la instalación de sistemas de monitoreo permanente tiende a ser complejo o a situarse en áreas remotas, tales como las de aguas profundas. Ambos factores incrementan significativamente el costo que implica recuperar, reparar y reinstalar las piezas falladas. En respuesta a las inquietudes de la indus- tria, los proveedores de sensores apalancaron las técnicas de otras industrias para habilitar la con- fiabilidad del producto y pronosticar la esperanza de vida de los sensores. 1 Los estudios efectuados utilizaron técnicas de análisis de supervivencia que proveen una visión retrospectiva empleando casos de estudio para medir la confiabilidad de los equi- pos y una visión prospectiva aplicando el proceso de modelado de la confiabilidad. 2 Además, analiza- ron en detalle los modos de fallas para los compo- nentes clave y el despliegue de cada sistema. 3 Las aplicaciones de las lecciones aprendidas a partir de éstos y otros estudios se tradujeron en mejoras en la confiabilidad a largo plazo de las terminaciones inteligentes; una aplicación esen-

cial de los sistemas de monitoreo permanente. 4 En consecuencia, hoy raramente se cuestiona la confiabilidad durante los debates acerca de los sensores instalados en forma permanente en el fondo de los pozos. Tradicionalmente, estos sensores han sido utilizados para recolectar datos en puntos especí- ficos a lo largo del pozo; usualmente por encima del empacador. Un cambio repentino producido en la temperatura o la presión de fondo de pozo, por ejemplo, podría indicar la irrupción de agua o gas o una ruptura del aislamiento zonal. Si bien este enfoque a menudo es suficiente para las nece- sidades del operador, las innovaciones recientes introducidas en los sensores permanentes, parti- cularmente en los sensores digitales y en los sen- sores de fibra óptica que miden la distribución de la temperatura (DTS), permiten a los ingenieros obtener muchas más mediciones de temperatura y presión a lo largo de todo el pozo. Dejando de lado las soluciones de hardware, el valor extraído de los sistemas de monitoreo es en gran parte una función de cómo se analizan los datos. Algunos operadores que hoy incluyen los sensores permanentes de presión y tempera- tura en todas las terminaciones de cierto tipo quizás no evalúen en forma integral los datos aportados por sus sensores y no lleguen a extraer toda la utilidad de la información obtenida. Otra posibilidad es que no la analicen y simplemente

la almacenen, como si fueran datos de pozos veci- nos, para referencia exclusivamente a la hora de planificar los programas de perforación futuros o cuando intenten comprender la causa de la apa- rición repentina de problemas de producción. Un enfoque más proactivo integra los datos de producción de diversas fuentes—incluidos los sensores instalados en el fondo del pozo en forma permanente—utilizando programas de software para manejar el flujo continuo de datos en tiempo real. Schlumberger desarrolló el software de modelado y análisis térmico THERMA para pozos con sensores que miden la distribución de la tem- peratura. Este software utiliza un modelo de pre- sión en régimen estacionario, combinado con una solución térmica, para modelar la mayor parte de los escenarios de petróleo negro y fluidos com- puestos y facilitar de ese modo el análisis de los datos DTS. Utilizadas de esta forma, las lecturas conti- nuas de presión y temperatura en tiempo real pueden tener un impacto similar al de la obten- ción de registros de producción durante la pro- ducción del pozo. Esto resulta particularmente atractivo en pozos en los que las operaciones de intervención tradicionales son problemáticas o el costo de la producción diferida es inaceptable- mente elevado. Este artículo examina los esfuerzos que se están realizando actualmente para llevar al yaci- miento las mediciones de los sensores permanen- tes de fondo de pozo. Además, describe la aplicación del software y la interpretación de los especialistas que esclarece los datos para maximizar el valor. Un caso real de Azerbaiján ilustra el valor de utilizar la tecnología de fibra óptica para rastrear los cambios de la producción en el fondo del pozo. Otro caso del área marina de India demues- tra la efectividad de una nueva tecnología desti- nada a superar el problema de establecer la comunicación y el control entre la terminación superior y la terminación inferior. El mismo estu- dio examina cómo la información acumulada durante el monitoreo de la formación permite a los operadores comprender mejor las caracterís- ticas sutiles pero cruciales del yacimiento. Y un esfuerzo de redesarrollo, llevado a cabo en el área marina de Malasia, demuestra cómo un sis- tema opto-eléctrico híbrido, si se combina con otras herramientas petroleras estándar, puede ser utilizado para optimizar el desarrollo de los yacimientos no explotados.

estándar, puede ser utilizado para optimizar el desarrollo de los yacimientos no explotados. Volumen 22, no.1
1972: Instalación del 1978: Primer conector 1992: Primera 1993: Instalación del primer primer medidor de
1972: Instalación del
1978: Primer conector
1992: Primera
1993: Instalación del primer
primer medidor de
Schlumberger
submarino de acople
húmedo
comunicación de datos
en forma remota
medidor digital—el medidor
de cuarzo instalado en forma
permanente
2003: Desarrollo del
conector Intellitite
2004: Medidores de
nueva generación
2008: Distribución de la
temperatura de formación
1970
1980
1990
2000
2010
1995: Sistema DTS
de fibra óptica
2006: Cable híbrido
WellWatcher y Neon
2010: Medidor
de presión de
fibra óptica

> Evolución de los sistemas de monitoreo permanente. Esta línea de tiempo ilustra la evolución de los medidores permanentes desde que Schlumberger instaló el primer medidor de presión analógico permanente de fondo del pozo en el área marina del Congo, en el año 1972. La aceptación, por parte de la industria, de la fibra óptica en los ambientes de fondo de pozo, las innovaciones introducidas en los conectores eléctricos, el mejoramiento de la confiabilidad de los medidores y un cable híbrido de fibra óptica, permitieron el desplazamiento de los sistemas de monitoreo permanente a la formación; incluidas las secciones inferiores de las terminaciones de dos etapas.

Obtención de mediciones desde el tope hasta la base Particularmente, cuando las capas prospectivas son escasas o están bien definidas, el muestreo de los puntos de presión y temperatura constituye una herramienta poderosa de análisis de yaci- mientos y da cuenta de la mayor parte de las apli- caciones de los sensores permanentes. No obstante, las mediciones de presión y tem- peratura obtenidas en puntos discretos son de naturaleza acumulativa. Eso se debe a que las características de los fluidos en las localizaciones de los sensores son el resultado de los ambientes variados a través de los cuales pasaron. En conse- cuencia, un cambio significativo producido en algún punto del pozo entre los sensores puede ser enmascarado, distorsionado o pasado por alto totalmente en el punto de muestreo.

. Terminación de dos etapas. Una terminación de dos etapas consiste en la ubicación de la

sección inferior de la terminación en la zona de interés. La sección inferior se aísla de la porción superior del pozo mediante un empacador con un receptáculo de diámetro pulido (PBR) boca arriba. Si se requiere el control de la producción de arena, se baja una herramienta de servicio con un diámetro pulido en el interior del empacador que hace circular la arena hacia su lugar en el filtro (cedazo). La herramienta de servicio se extrae antes de la segunda etapa de

la terminación para instalar la sección superior

del pozo. Esta operación correspondiente a la

segunda etapa incluye la instalación de la tubería de producción cuya unión inferior extrema corresponde a un diámetro pulido.

Éste se inserta en el receptáculo de diámetro pulido del empacador para conectar el pozo

a la superficie.

Arreglo de colgador para tubería de producción Válvula de seguridad de fondo controlada desde la
Arreglo de colgador para tubería de producción
Válvula de seguridad de fondo
controlada desde la superficie
Medidores de presión y temperatura
Empacador
Mandril interno del PBR
Receptáculo de diámetro pulido (PBR)
Empacador
EEmpaquempaque ddee ggravarava

Los desarrollos recientes, registrados en la industria del petróleo y el gas, han aportado mucho para encarar las deficiencias del mues- treo de puntos. Para este esfuerzo, ha resultado clave la aceptación de los sistemas de fibra óptica por parte de la industria. Adecuadamente robus- tas para tolerar los rigores del proceso de instala- ción y sobrevivir durante largos períodos en los ambientes accidentados de fondo de pozo, las fibras instaladas en cables o en el interior de las líneas de control permiten obtener mediciones de temperatura a lo largo de todo el pozo. Durante el transcurso de la última década, las numerosas innovaciones introducidas en la tecnología de sensores de fibra óptica se sumaron a la capaci- dad de la industria para establecer comunicación entre la superficie y la formación. En consecuen- cia, con el tiempo, el enfoque de los sensores per- manentes se desplazó, pasando del monitoreo del pozo a la caracterización del yacimiento (página anterior, arriba). Ésta es una distinción importante. Mediante el empleo de un sistema de fibra óptica de medi- ción de la distribución de la temperatura que obtiene mediciones en el punto de influjo de fluido, en lugar de hacerlo a cierta distancia de ese punto, es posible interpretar la temperatura para proporcionar un perfil basado en la profun- didad y en el tiempo. Esta interpretación puede analizarse luego y así obtenerse el perfil de flujo del pozo. 5 Hasta hace poco no siempre era posible insta- lar los sensores en la formación. Por ejemplo, muchos pozos marinos constituyen terminaciones complejas que incluyen empaques de grava y deben instalarse en dos etapas. La etapa inferior, que contiene el arreglo de empaque de grava, se instala frente a la zona de producción, seguida de la etapa superior que contiene el empacador y la tubería de producción (página anterior, abajo). La conexión de los cables y las líneas hidráu- licas entre la terminación superior y la inferior, como parte del segundo paso del procedimiento, es extremadamente problemática. En consecuen- cia, los operadores optaron tradicionalmente por no desplegar los medidores a lo largo del inter- valo prospectivo de la terminación inferior. Dos innovaciones clave ayudaron a encarar este problema básico de conectividad. La pri- mera consiste en un sistema DTS de tipo sistema acoplable de fibra óptica y dos etapas. Este sis- tema puede instalarse en un cable o bien en una línea de control bombeada en los pozos a través del árbol de producción una vez que tanto la ter-

minación superior como la terminación inferior están en su lugar. Los sistemas DTS son capaces de obtener una medición de temperatura cada un metro a lo largo del pozo, desde la superficie hasta la profundidad total. La segunda innova- ción corresponde a un sistema de comunicación inalámbrico que transfiere la energía y los datos, utilizando un acoplador inductivo en la interfaz que existe entre la terminación superior y la ter- minación inferior. De este modo, el sistema hace posible el despliegue de los sensores digitales de temperatura y presión a través de las terminacio- nes inferiores.

La herramienta correcta, la operación correcta, la manera correcta Ahora es posible instalar un sistema DTS óptico en una terminación de dos etapas. Primero, se conecta un conducto hidráulico a la sarta de pro- ducción inferior. Luego se conecta un conducto similar, fijado a la terminación superior, a la sec- ción inferior mediante un sistema especial de aco- ple húmedo con línea de control, capaz de orientar

y alinear las dos líneas. Una vez instalada la termi- nación, se transporta una fibra óptica por el fluido que circula a través del conducto y es colocada a través de toda la terminación. 6 Los sistemas DTS también pueden encas- trarse en los revestimientos de los empaques de grava, en la parte externa de los cedazos (filtros) del empaque de grava (abajo). Esta configura- ción es importante porque, en el exterior de la tubería de base, el pozo se comporta como la roca yacimiento. Por lo tanto, la temperatura medida con un sistema DTS en el intervalo productor corresponde a la temperatura de influjo por el efecto Joule-Thomson y no es afectada por la temperatura de la mezcla de fluidos que fluye hacia la superficie; el flujo de fluido axial. Esto significa que el flujo proveniente de una capa prospectiva individual puede ser distinguido fácilmente del fluido axial. Por otro lado, debido al posicionamiento del sistema DTS, la tempera- tura de influjo es una función directa de la caída de presión y del coeficiente de Joule-Thomson, el cual depende de las propiedades del fluido.

Cable DTS Temperatura de influjo por el efecto Joule-Thomson Tubo de derivación Pared del pozo
Cable DTS
Temperatura de influjo
por el efecto
Joule-Thomson
Tubo de derivación
Pared del pozo
Filtro
Temperatura
del flujo axial
Tubería base
Empaque
de grava
Envoltura del
filtro (cedazo)

> Instalación del cable del sistema DTS. Atando el cable del sistema DTS al exterior de la envoltura del filtro del empaque de grava, la medición resultante es la medición de la temperatura de influjo de Joule-Thomson, la cual no es afectada por la temperatura o las propiedades de fluido del flujo axial.

5. Brown G, Carvalho V, Wray A, Sánchez A y Gutiérrez G:

“Slickline with Fiber-Optic Distributed Temperature Monitoring for Water-Injection and Gas Lift Systems Optimization in Mexico,” artículo SPE 94989, presentado en la Conferencia sobre Ingeniería Petrolera de América Latina y el Caribe de la SPE, Río de Janeiro, 20 al 23 de junio de 2005.

6. Pinzon ID, Davies JE, Mammadkhan F y Brown GA:

“Monitoring Production from Gravel-Packed Sand Screen Completions on BP’s Azeri Field Wells Using

Permanently Installed Distributed Temperature Sensors,” artículo SPE 110064, presentado en la Conferencia y Exhibición Técnica Anual de la SPE, Anaheim, California, EUA, 11 al 14 de noviembre de 2007. Al-Asimi et al, referencia 1. Para obtener más información sobre los sistemas de fibra óptica y DTS, consulte: Brown G: “Temperaturas de fondo de pozo obtenidas con fibra óptica,” Oilfield Review 20, no. 4 (Primavera de 2009), 34–39.

Los perfiles de temperatura resultantes pue- den ser convertidos en perfiles de flujo utilizando un modelo térmico del pozo y de la región vecina al pozo, construido específicamente para su utili- zación con los sistemas DTS (derecha). El flujo de la región vecina al pozo es una función del yacimiento y de las presiones de flujo del pozo, la permeabilidad zonal, el tamaño del yacimiento y las propiedades de los fluidos. El flujo que se dirige a la superficie es una función de la termi- nación, las presiones de entrada y salida, los efectos gravitacionales y las propiedades de los fluidos. Por lo tanto, las presiones pueden resol- verse en todo el sistema para obtener la tasa de flujo, la presión de yacimiento o la presión de flujo de superficie a través de un análisis Nodal de presión por elementos finitos. 7 Una vez determinadas las presiones en todo el sistema, se utiliza un modelo térmico radial de la región vecina al pozo para calcular las temperaturas de cada zona prospectiva a partir del gradiente geotérmico, como una función del fluido, la formación y las propiedades térmicas de la terminación. Esto debe incluir el cambio de temperatura debido a la caída de presión producida en la región vecina al pozo, la cual es una función de la permeabilidad y del factor de daño que resulta del incremento de la tempera- tura del petróleo y el descenso de la tempera- tura del gas o del petróleo gaseoso como consecuencia del efecto Joule-Thomson. 8 El coeficiente de Joule-Thomson para el fluido presente en una capa prospectiva particu- lar, es determinado mediante el empleo de un cálculo “ flash ” múltiple, utilizando las propieda- des PVT del petróleo negro del fluido, a presión y temperatura de yacimiento. Este cálculo deter- mina además las propiedades térmicas del fluido. Luego se utiliza un modelo radial 2D axi- simétrico para dar cuenta de la transferencia de calor a través de los fenómenos de conducción y convección entre el pozo y las tuberías de reves- timiento, el cemento, y la formación, y los fluidos anulares del pozo; entre las capas prospectivas y la roca adyacente; y como una función de la pro- fundidad. El cambio de temperatura que resulta de la caída de presión en la región vecina al pozo es una función de la permeabilidad y del daño mecánico. El efecto Joule-Thomson da cuenta de esta caída de presión que incrementa la tem- peratura del petróleo y reduce la del gas, y se incluye en el modelo térmico. 9 Por consiguiente, es posible una medida directa de la caída de presión utilizando la dife- rencia entre la temperatura medida con el sis- tema DTS y el gradiente geotérmico en los intervalos prospectivos en producción. El cono-

Pozo Lutita Yacimiento Envoltura Tubería base Lutita Empaque de grava Yacimiento Lutita
Pozo
Lutita
Yacimiento
Envoltura
Tubería base
Lutita
Empaque
de grava
Yacimiento
Lutita

Temperatura

Gradiente geotérmico Temperatura del flujo axial (porción central de la tubería)
Gradiente
geotérmico
Temperatura
del flujo axial
(porción central
de la tubería)

> Datos DTS. Cuando un pozo se cierra, la lectura de temperatura proveniente de un cable de fibra óptica atado a la pared externa de la envoltura de un empaque de grava (derecha) es una función del gradiente geotérmico (verde).

A medida que se hace producir el pozo, el cable lee la temperatura de la

mezcla que fluye hacia la superficie (derecha), o del flujo axial (rojo). El gradiente de la mezcla se mantiene esencialmente constante durante el flujo

a través de las lutitas. Los cambios discretos, producidos en la temperatura del flujo axial, son causados por la caída de presión debida al influjo proveniente del yacimiento como consecuencia del efecto Joule-Thomson.

cimiento de la caída de presión hace posible que los ingenieros calculen y monitoreen los efectos del agotamiento para cada capa prospectiva. Dicha información crítica ha sido captada tradicionalmente a través de los registros de producción. Pero dado que la adquisición de los registros convencionales se vio limitada por el difícil acceso al cabezal del pozo, las altas tasas de flujo y el agotamiento diferencial de los yacimientos individuales, BP recurrió a un sistema DTS para monitorear los yacimientos del Campo Azeri, situados en el Mar Caspio, en el área marina de Azerbaiján. 10 Los ingenieros de BP estaban particular- mente interesados en crear un reemplazo efi- ciente del agotamiento a través de la inyección de agua y gas, el cual se consideraba crucial para el drenaje del yacimiento. La implementación exitosa de esta estrategia dependía de la com- prensión exhaustiva de la adecuación de los procesos de inyección y producción, tanto geo- gráficamente como por formación. Además, dado que la irrupción de gas constituía una preocupación, era importante monitorear la relación gas-petróleo (GOR) en los pozos pro- ductores. Esto es posible utilizando el sistema DTS porque un incremento de la relación GOR hace que se reduzca la viscosidad del fluido de la capa prospectiva y que se modifique la tasa de flujo. Estos eventos producen una reducción de la temperatura, claramente detectable a través del sistema DTS.

Estos principios quedaron demostrados clara- mente con los resultados de un pozo nuevo, perfo- rado en el Campo Azeri, el cual produjo 35,000 bbl/d [5,565 m 3 /d] con una relación GOR constante de 156.6 m 3 /m 3 [880 pies 3 /bbl]. Los datos DTS, adquiri- dos a lo largo de los primeros cuatro meses de produc- ción, demuestran claramente que las reducciones de temperatura se corresponden con tres capas pros- pectivas del yacimiento Pereriv en el que se perforó el pozo mencionado (próxima página, arriba). Los ingenieros construyeron un modelo tér- mico utilizando una correlación de permeabili- dad entre núcleos y registros, los intervalos prospectivos definidos con el registro de rayos gamma, y un factor de daño de 4 determinado con la prueba de pozo. El modelo se calibró con la presión medida de flujo del pozo, mediante la definición de las capas prospectivas en base a las mediciones DTS. Las opciones de calibración del modelo con las mediciones de la presión de fondo de pozo (BHP) implicaban un incremento signifi- cativo del factor de daño, hasta alcanzar un valor de 10, o la reducción de la permeabilidad en un 25%. No obstante, los ingenieros de yacimientos decidieron ajustar la relación entre el espesor neto y el total de la zona productiva de las capas prospectivas del modelo en base a los intervalos de influjo Joule-Thomson del perfil de tempera- tura. Esto generó una caída de presión suficiente como para ajustar las presiones de yacimiento con las del medidor BHP.

Temperatura, °C

72.4 Capas prospectivas 08/10/2006—07:30 08/07/2006—21:08 72.0 08/05/2006—03:15 08/02/2006—09:22 71.5
72.4
Capas prospectivas
08/10/2006—07:30
08/07/2006—21:08
72.0
08/05/2006—03:15
08/02/2006—09:22
71.5
07/30/2006—15:29
07/27/2006—21:36
71.0
72.0
70.5
71.5
71.0
70.5
4,200
4,000
3,800
Profundidad, m
Temperatura, °C

Temperaturas de influjo porel efecto Joule-Thomson

> Datos DTS correspondientes al inicio. En esta gráfica de los datos DTS, las reducciones de temperatura corresponden a la estratificación del yacimiento ya que el sistema DTS de fibra óptica responde al influjo de gas enfriado por el efecto Joule-Thomson. Las reducciones de la temperatura en las capas del yacimiento Pereriv B (rosa) son mayores que en el yacimiento Pereriv D (verde), lo cual indica que la caída de presión en Pereriv B es menor que en Pereriv D. Esta diferencia se explica por el hecho de que la presión en Pereriv B es 200 lpc [1.4 MPa] menor que la presión en Pereriv D. Un período de cierre corto, ocurrido alrededor del 08/05/2006, se refleja en las temperaturas más elevadas. (Adaptado de Pinzon et al, referencia 6.)

3,700 3,800 3,900 4,000 4,100 4,200 4,300 65 70 75 Profundidad, m
3,700
3,800
3,900
4,000
4,100
4,200
4,300
65
70
75
Profundidad, m

Temperatura, °C

> La dimensión temporal. Las diferencias producidas en las lecturas del sistema DTS entre agosto (azul) y octubre (rojo) indican que la temperatura de influjo se reduce en diversas capas de los yacimientos Pereriv B (franja rosa), C (franja azul) y D (franja verde). Todos los demás parámetros se mantuvieron intactos, de modo que la única explicación para los cambios de temperatura es el proceso de agotamiento. Se utilizó el registro de rayos gamma (curva negra) para definir los intervalos. (Adaptado de Pinzon et al, referencia 6.)

La reducción calculada de la temperatura

Joule-Thomson que resultó de la caída de presión

producida en esas capas redefinidas, fue ajustada

a los datos DTS. Las temperaturas modeladas y

de flujo axial DTS también coincidieron, al igual

que la distribución de flujo resultante de la caída

de presión en las capas individuales, la permeabi-

lidad y el factor de daño. Después de dos meses de producción, los sen- sores colocados en las capas prospectivas del yaci- miento Pereriv B y en las capas superiores del yacimiento Pereriv D indicaron un incremento del descenso de temperatura. Sabiendo que las pro- piedades de los fluidos—y, por consiguiente, el coeficiente de Joule-Thomson—no se habían modificado, el operador llegó a la conclusión de que la única explicación para los cambios de tem- peratura era una menor caída de presión causada

por el incremento del agotamiento (izquierda, extremo inferior). En un segundo pozo nuevo del campo, los ingenieros de BP observaron un incremento de la relación GOR, que pasó de 178 a 445 m 3 /m 3 [1,000

a 2,500 pies 3 /bbl] durante los primeros tres meses de producción. Los datos DTS indicaron que la temperatura en ciertas capas se reducía rápidamente, mientras que en otras se mantenía sin cambios. El perfil de temperatura también indicó claramente la irrupción de gas en capas mucho más delgadas que las esperadas en base al indicador de lutitas del registro de rayos gamma.

BP utilizó la estratificación definida con el sis- tema DTS para analizar el pozo. Para ajustar los datos DTS, después de la irrupción de gas, con el modelo térmico, hubo que modificar la presión de

la capa prospectiva y la relación GOR. Para lograr

una solución única, era esencial que:

• las relaciones GOR y el flujo de las capas mode- ladas se ajustaran a las relaciones GOR y el flujo medidos en la superficie • las presiones de yacimiento seleccionadas se tradujeran en una presión de flujo de pozo que se ajustara al valor del medidor de presión

7. Fryer V, Shuxing D, Otsubo Y, Brown G y Guilfoyle P:

“Monitoring of Real-Time Temperature Profiles Across Multizone Reservoirs During Production and Shut-In Periods Using Permanent Fiber-Optic Distributed Temperature Systems,” artículo SPE 92962, presentado en la Conferencia y Exhibición del Petróleo y el Gas de la Región del Pacífico Asiático de la SPE, Yakarta, 5 al 7 de abril de 2005.

8. El flujo que se dirige de un yacimiento hacia el pozo es el resultado de la caída de presión. Este cambio acaecido en la presión produce también un cambio de temperatura en el flujo de fluidos. El cambio de temperatura, como una función de la caída de presión, se debe al efecto Joule-Thomson. La magnitud del cambio de temperatura con la presión depende del coeficiente de Joule-Thomson para un gas en particular.

9. Fryer et al, referencia 7.

10. Pinzon et al, referencia 6.

Datos del bloque

Acoplador inductivo Comunicación bidireccional Potencia de CA
Acoplador
inductivo
Comunicación
bidireccional
Potencia de CA

Módulo de

control electrónico

Potencia de CC

Potencia de CC

Sensor

> Acoplamiento inductivo. Un módulo de control electrónico de fondo de pozo, ubicado por debajo del acoplador inductivo, controla la potencia de corriente continua (CC) para cada sensor de la terminación inferior (que se muestra aquí). Los sensores transmiten la información de temperatura y de diagnóstico al módulo de control. Este arreglo está dispuesto en paralelo, de modo que la falla de un solo sensor no causa la falla del arreglo entero. Los sensores se encuentran entrelazados entre las líneas de potencia de CC para proporcionar redundancia. (Adaptado de Gambhir et al, referencia 14.)

• dentro de las capas prospectivas, la tempera- tura de influjo por el efecto Joule-Thomson cal- culada se ajustara a la curva DTS • la temperatura del flujo axial entre las capas prospectivas se ajustara a los datos DTS medidos.

Los ingenieros calcularon las temperaturas de influjo por el efecto Joule-Thomson y de flujo axial

y las utilizaron para computar las tasas de flujo de

petróleo y gas de las capas prospectivas Pereriv B

y D. Una tercera formación, Pereriv C, fue ignorada

porque los datos de presión indicaron que era impermeable. El yacimiento Pereriv B mostró un proceso de agotamiento significativo, a lo largo del período de tres meses, en tanto que el yacimiento Pereriv D exhibió un grado menor de agotamiento. Cuando se cerró el pozo, los datos DTS indicaron la

existencia de flujo cruzado desde D hacia B, lo cual fue consistente con las diferencias observadas de presión de las capas prospectivas. Estos resultados confirmaron que se había pro- ducido irrupción de gas en el tope y la porción media del yacimiento Pereriv B y en una capa pros- pectiva de Pereriv D. La contribución de flujo, des- pués de tres meses, también había pasado de 50% desde Pereriv B y D a 25% y 75%, respectivamente. El análisis confirmó que no había irrupción de gas en un frente de inundación plano. En base a estos resultados, BP logró una mejor comprensión de la estratificación en el yacimiento Pereriv y utilizó este enfoque para revisar su estra- tegia de soporte de la presión de yacimiento. En consecuencia, la compañía pudo reducir la irrup- ción de gas en otro pozo del campo utilizando un pozo de inyección de agua para elevar localmente las presiones de yacimiento.

Conexión inalámbrica Durante muchos años, los operadores instalaron numerosos medidores permanentes de tempera- tura y presión en una línea eléctrica a lo largo de las terminaciones tradicionales. No obstante, debido a las complejidades ya mencionadas en relación con los pozos submarinos, no se han ins- talado sensores permanentes en la sección infe- rior de las terminaciones de dos etapas. En cambio, los operadores han optado habitual- mente por restringir la ubicación del instrumen- tal eléctrico o hidráulico a una posición situada por encima del empacador. Esto llevó a que la temperatura de los fluidos provenientes de todo el intervalo de producción inferior—a menudo de cientos de metros de largo y con múltiples objeti- vos de producción primaria—fuera una sola medición. Con tan poca información, la determi- nación de factores tan importantes como la conectividad y la compartimentalización del yaci- miento, o la identificación de la porción del inter- valo disparado que contribuye efectivamente a la producción en la terminación inferior, puede resultar difícil o imposible. Si bien los ingenieros de Schlumberger desple- garon recientemente un cable opto-eléctrico con un conector óptico de acople húmedo incorporado en un pozo submarino del Mar del Norte, también desarrollaron un método alternativo que resulta particularmente adecuado para las terminaciones de dos etapas. El sistema WellWatcher Flux reem- plaza a las conexiones cableadas por un acoplador inductivo de diámetro grande que provee energía inalámbrica y comunicación de datos en las conexiones superior e inferior, lo cual permite colocar los sensores frente a la sección prospectiva de la terminación (arriba, a la izquierda). 11

Para eliminar la necesidad de soldar empal- mes en cada sensor, lo cual demanda mucho tiempo, los ingenieros diseñaron además sensores digitales de temperatura suficientemente cortos como para ser soldados a lo largo de un solo cable bobinado o conexión en paralelo. Las soladuras se efectúan en una sala limpia y se someten a prue- bas completas de pérdida de helio para garantizar posteriormente la falta de fallas en el campo. También como resultado del diseño del sistema enrollable, los sensores pueden ser probados una vez más antes de la instalación para evitar que sur- jan problemas en el lugar. El espaciamiento de los sensores es arbitrario pero se restringe por el límite de menos de 48 sensores por 1 km [0.6 milla] de conexión en paralelo. Por otro lado, los sensores se miniaturizan para montarse en el carrete. Los sensores de tem- peratura WellWatcher Flux poseen diámetros externos (OD) de 3 4 pulgada [19 mm] y menos de 1 pie de largo. Esto significa que pueden ser colo- cados a lo largo de secciones que son demasiado pequeñas para alojar un sensor permanente tradi- cional y su mandril de diámetro típicamente grande. Este arreglo de sensores se conecta a la sarta de producción de la terminación inferior, obviando la necesidad de efectuar conexiones, a medida que se corre la terminación superior. 12 Los sensores WellWatcher Flux utilizan termo- metría de resistencia de platino de alta resolución para proveer mediciones de baja deriva y alta pre- cisión. La precisión no calibrada de los sensores es superior a 0.3ºC [0.5ºF], a una temperatura de 100ºC [212ºF]. Esta precisión fue mejorada adicio- nalmente durante el proceso de manufactura para alcanzar un valor de 0.1ºC [0.18ºF] a través del rango típico de temperaturas de yacimiento. 13 Las pruebas de laboratorio y las pruebas efec- tuadas en pozos han indicado diferencias mínimas entre un sensor y otro, y una desviación estándar de la deriva de menos de 0.04ºC/año [0.07ºF/año] a 125ºC [257ºF] (próxima, página arriba). Los datos de campo demostraron una resolución de 0.002ºC [0.0036ºF] cuando la temperatura se muestrea cada un minuto. Esta capacidad para medir dife- rencias mínimas de temperatura puede hacer que estos sensores sean buenos candidatos para ser utilizados en la interpretación de las respuestas térmicas en pozos de alto ángulo, en los que el cambio de la temperatura con la profundidad es habitualmente muy pequeño. En un esfuerzo para cuantificar la contribución zonal, rastrear el agotamiento e identificar la irrupción de agua, Reliance Industries Limited (RIL) instaló seis sistemas de medición perma- nente WellWatcher Flux en su desarrollo subma- rino de aguas profundas del campo gasífero D1-D3

correspondiente al Bloque KG-D6, situado en el área marina de India. 14 La compañía desplegó los sensores de temperatura en el exterior de los fil- tros de empaque de grava en agujero descubierto, en pozos de gas a alto régimen de producción. 15 En la primera instalación de este tipo del mundo, RIL colocó entre 18 y 25 sensores a lo largo de la terminación inferior, más dos medido- res de cuarzo para actualizar las mediciones de temperatura y presión cada un segundo. Los datos de temperatura fueron transmitidos cada un minuto y los datos de presión cada un segundo. Los datos de los pozos submarinos de dos etapas se transmitieron a tierra firme en tiempo real durante la limpieza del pozo y el sistema monito- reó el yacimiento continuamente una vez ini- ciada la producción. Los datos combinaron la información de diag- nóstico con los valores de temperatura crudos en bloques empaquetados. Un centro de comunica- ciones de fondo de pozo, la estación de sensores múltiples WellNet, combinó esos bloques con los datos de temperatura y presión adquiridos por encima del empacador de producción. Estas esta- ciones pueden desplegarse en cada zona de pro- ducción, en mandriles de medición, con un solo cable que suministra la energía y la telemetría. Esta configuración minimiza las penetraciones en el cabezal del pozo y en el empacador y simpli- fica la instalación. Los datos transmitidos desde la terminación inferior hasta la terminación superior a través del acoplador inductivo WellWatcher Flux fueron transferidos luego a una tarjeta de interfaz subma- rina situada en el árbol de producción. La informa- ción se envió a un sistema de adquisición y control en tiempo real RTAC de la plataforma de produc-

11. Se dice que dos conductores se encuentran acoplados inductivamente o magnéticamente cuando están configurados de manera tal que el cambio del flujo de corriente a través de un cable induce un voltaje a lo largo de los extremos del otro.

12. Somaschini G, Lovell J, Abdullah H, Chariyev B, Singh

P y Arachman F: “Subsea Deployment of Instrumented

Sand Screens in High-Rate Gas Wells,” artículo SPE 125047, presentado en la Conferencia y Exhibición Técnica Anual de la SPE, Nueva Orleáns, 4 al 7 de octubre de 2009.

13. La precisión no calibrada de los sensores es superior a

±1/3 (0.3 + 0.005 |T|)°C, donde |T| es el valor absoluto de

la temperatura en °C. Por ejemplo, a una temperatura de

yacimiento de 100°C, su precisión no calibrada es ±0.8/3

ó ±0.27°C.

14. Gambhir HS, Shrivastav A, Lovell J, Mackay S, Chouzenoux C, Juchereau B, Arachman F y Chaud