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LO QUE EDUCA SON LAS RELACIONES

Mariano Algava
...El curso de todo proceso revolucionario, cuando éste es dirigido honestamente y no frenado
desde puestos de responsabilidad, hay una serie de interacciones recíprocas entre los dirigentes y
la masa revolucionaria.
Ernesto “Che” Guevara
(lo ue aprendimos y lo ue ense!amos"
#a teoría materialista de ue los hombres son producto de las circunstancias y de la educaci$n, y
de ue, por tanto, los hombres modificados son producto de circunstancias distintas y de una
educaci$n modificada, olvida ue son los hombres, precisamente, los ue hacen ue cambien las
circunstancias y ue el propio educador necesita ser educado. Conduce, pues, for%osamente, a la
divisi$n de la sociedad en dos partes, una de las cuales est& por encima de la sociedad.
C. 'ar(
()esis sobre *euerbach"
“+la mayor formaci$n de los educadores populares, donde de verdad nos
crecemos, nos hacemos y consolidamos, es con el traba,o diario, (+" en lo
ue sucede después de una actividad, después de un taller. Es en la
cotidianeidad de nuestros proyectos de vida donde nos construimos como
educadores populares.”
-na egresada de un proceso de formaci$n en el centro '#. de Cuba,
(citado por 'artha /le,andro en “Emancipaci$n y educaci$n comunitaria”"
La mayoría de los militantes y formadores del campo popular sostenemos con convicción que
la educación no es neutra, pero también es muy común pensar que la politicidad de la misma
reside en los contenidos exclusivamente. Así, por cuanto ms !especialista" y !ms información",
creemos que resulta ms transformador, ms revolucionario. #ensamos que cuanto ms se $abla de
lo político, ms se politi%a.
&sta exclusividad de la palabra, niega la politicidad que se ubica en el tipo de vínculo que se
crea entre ense'antes y aprendientes. (ínculo entendido como una trama de emociones y poder
que no necesariamente se manifiesta en palabras, sino en actitudes.
)omos ms que meros informadores o transmisores. *onscientes o no, proponemos las
condiciones de cómo se va a aprender. +emos conocido educadoras y educadores que son
excelentes informadores, de una cantidad impresionante de información. #ero ,son generadores de
espacios donde el conocimiento, no sea simplemente una copia, donde no sea una !donación" de
una parte de esa !acumulación" que $an logrado construir- ,Ayudan a crear un espacio que
mutuamente nos forme como su.etos creativos, pensantes, participativos y participativas-
/enerar un espacio de !admiración" de la acumulación de conocimientos, como modalidad
pedagógica es reproducir la lógica del capital, donde !ser" es !tener". 0 donde aprender se reduce
a copiar esa acumulación, a repetir, a simplemente escuc$ar. )er depositario de ese capital en
cómodas cuotas. #or algo 1reire llamó a esta relación !2ancaria".
3n aspecto, tal ve% el ms importante del rol, para el educador y la educadora popular, es la
conciencia de que la vivencia de procesos de aprendi%a.es donde los participantes asumen y $acen
e.ercicio de su poder, resulta un factor altamente sub.etivante. Lo que se aprende en ese espacio no
es solo el contenido que circula, sino que se aprende a asumir el poder, a compartirlo, sociali%arlo,
a ser autores colectivos, etc.
)ub.etivante en el sentido que, el molde relacional que se desarrolla en el proceso, queda
inscripto como forma vincular de aprender, nos constituimos un tipo de su.eto. &l proceso nos
transforma al transformar grupalmente la realidad, al aprender construyendo el conocimiento en
grupo. &st en este tipo de aprendi%a.es, 4que solo se dan en la unidad dialéctica entre individuo y
colectivo, entre transformar y transformarnos, entre aprender y ense'ar, entre proceso y contexto4,
la búsqueda pedagógica4política de los que transitamos la educación popular.
&n todo caso los contenidos y la pedagogía debieran guardar co$erencia y constituirse en una
praxis.
&s atendiendo este factor concienti%ador, que 1reire plantea un tipo de alfabeti%ación, que lo
lleva a la carcel y al exilio. !Leer la realidad y escribir la $istoria" decía. Así el e.ercicio de
aprender a leer y escribir resulta indisolublemente un e.ercicio de apropiación de una mirada
crítica y de una acción transformadora de la realidad.
&n todo proceso pedagógico, 4aun cuando no lo percibamos4, $ay un carcter sub.etivante. Los
procesos pedagógicos forman a las personas, no solo las instruyen. ,&n qué sentido sub.etivan
nuestras prcticas- ,5ué tipo de personas somos en esos procesos-, ,qué tipo de molde relacional
se establece-, ,cómo circula el poder- 6os podemos preguntar sobre los aspectos sub.etivantes en
cualquier tipo de tarea militante que se emprenda con los grupos, la pregunta nos ayuda a revisar
todo el tiempo nuestras actitudes y aptitudes. &n definitiva, $ay una primera actitud, la de
preguntarnos permanentemente ,para qué $acemos lo que $acemos-
7e esta manera el espacio adquiere sentido en sí mismo, no se $ace para que los contenidos
!sirvan" en un futuro, no es utilitario, sino que adquieren sentido, en la propia experiencia de
construir colectivamente. 8mporta la vivencia de la experiencia, el aquí y a$ora de esas tramas de
poder que conformamos.
*ontenidos y vivencia del proceso pedagógico, en búsqueda permanente de co$erencia.
1reire $abla de !palabras verdaderas", aquellas que provienen y arraigan en la prctica, que
son sistemati%ación de experiencias, que son praxis y por tanto transforman. Así las palabras de
sus procesos de alfabeti%ación se enrai%aban en la propia realidad para observarla críticamente,
eran !generadoras" porque estaban cargadas de las contradicciones de la realidad.
&ste !valor de la experiencia", este !fin en sí mismo" del aprendi%a.e, le confiere un carcter
lúdico al proceso. &s una de las características que diferencia las prcticas que asumen la
búsqueda de una transformación social con las prcticas asistencialistas. Muc$as veces 4en
apariencia4 se parecen, pero en el sentido profundo son cualitativamente y políticamente distintas.
*ualquier instancia reivindicativa de organi%ación popular, barrial, sindical, puede adquirir,
adems del derec$o reivindicado, un fin en sí mismo. &xperiencias sub.etivantes, transformadoras
de las personas que la construyen. 5ue la propia experiencia de organi%ación sea una escuela de
actitudes y aptitudes. 3na instancia de empoderamiento. Lo mismo puede ocurrir con los espacios
recreativos, comedores, de !ayuda escolar", de formación política, etc.
,*omo desde lo urgente se forma la conciencia-, ,cómo de.ar de ser solo un parc$e del sistema y
comen%ar a cuestionarlo- 7epender en gran parte, de la experiencia vincular, del tipo de
relaciones de poder que se estable%can. 9elaciones vinculares y pedagógicas que lleven
engendradas nuestra utopía en la prctica del aquí y a$ora. +ombres nuevos y mu.eres nuevas
aprendiendo.
,)e $an preguntado en sus mbitos, adems de los contenidos, qué ms se aprende-, ,qué de.a
cada experiencia en sí misma-, ,cul es el posicionamiento de quienes coordinan al respecto-
Los aspectos ms !técnicos" de la coordinación no son neutros, no buscan solo optimi%ar y
llegar a un resultado, pues no estn separados de una actitud, de una búsqueda política que se
manifiesta en el vínculo cotidiano con los otros y otras. Lo personal es político.
&ste reconocimiento del plano sub.etivo en el !aquí y a$ora", también es un !saber específico"
de los educadores y educadoras populares. )e manifiesta en actitudes que implican entre otras
!poner el cuerpo" en los procesos de aprendi%a.e. ,*ómo se ubican los cuerpos de quienes
coordinan-, ,dónde espacialmente-, ,se involucran-, ,se .uegan- ,)on atravesados por los
debates, los aportes-, ,se preguntan-, ,se emocionan-, ,se transforman-
&l coordinador o la coordinadora también atraviesan un proceso, que implicar ir superando
miedos y construyendo este tipo de actitudes propias de este rol. 6o son recetas, son conductas
que adquieren características específicas en cada caso, en cada grupo, en las modalidades de
coordinar. &n cada contexto, asumirn formas y características únicas. Lo que tienen en común es
una búsqueda, la de la participación real, la de la construcción colectiva del conocimiento, la del
empoderamiento de grupos y colectivos para la transformación de la realidad, la de la educación
como prctica de la libertad.
(isuali%ar y traba.ar sobre estos aspectos sub.etivantes, es parte de la esencia pedagógica4
política que tiene la educación popular.
Lo que realmente educa son las relaciones de poder que se establecen en los procesos de
aprendi%a.e, en los espacios de militancia, en cualquier grupo que se proponga accionar sobre la
realidad para revolucionarla. )i esa relación tiene quietud, silencio, nada que aportar, de un lado y
acumulación, palabras, tiempo y uso exclusivo del poder, del otro, $ay una clara relación de
opresión que llegamos a naturali%ar, a aprender y a reproducir. &stamos ale.ados unos de otros,
.erarqui%ados y eso responde solo a una formación bancaria, reproductora del sistema de opresión.
“0o somos elementos aislados de la masa popular, somos parte misma del pueblo. 0uestra
funci$n directiva no nos aísla, nos obliga.” (Che Guevara, ob.cit."
8ntentamos generar un proceso con relaciones de mutuo empoderamiento. &sto no implica, que
el educador o la educadora pierdan su rol, sino que realmente lo asuman.
:enemos que pensar y corpori%ar ese vínculo en la coordinación del espacio. 6o solo pensar en
el contenido, sino y sobre todo, en qué modo relacional va a transcurrir el proceso donde
circularn en dilogo esos contenidos. &n como va a circular el poder.