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ARTÍCULOS CIENTÍFICOS



TRAUMATISMO MULTIPLE/metabolismo; CIRCUNFERENCIA
BRAQUIAL; NITROGENO/orina; CREATININA/orina; UREA/sangre;
ALBUMINA SERICA/análisis.

Revista Cubana de Medicina Militar
versión On-line ISSN 1561-3046
Rev Cub Med Mil v.29 n.3 Ciudad de la Habana sep.-dic. 2000
Instituto Superior de Medicina Militar "Dr. Luis Díaz Soto"
Catabolismo proteico en el paciente politraumatizado
Dr. Wilfredo Hernández Pedroso,
1
Dra. Aliusha Rittoles Navarro,
2
Dr.
Armando González López,
3
Dr.Javier Joanes Fiol,
3
y Lic. Armando Amador
Armenteros
4


RESUMEN
El catabolismo proteico ha ganado importancia por la pérdida de la masa celular
corporal que produce y porque se relaciona con la morbilidad y la mortalidad de
los pacientes sometidos a estrés. Se estudiaron 50 pacientes quirúrgicos graves,
ingresados en la sala de Terapia Intensiva del Instituto Superior de Medicina
Militar "Dr Luis Díaz Soto" que presentaron una estadía mínima de 15 d y a los
cuales se les midió circunferencia muscular del brazo, nitrógeno y creatinina
urinaria, urea y albúmina sérica. Las determinaciones se realizaron al ingreso, a
los 7 y 15 d de estadía. La circunferencia muscular del brazo y la albúmina sérica
presentaron un descenso progresivo y correspondieron las cifras menores a los
pacientes fallecidos; la albúmina sérica en los pacientes fallecidos a los 15 d fue
de 31,6 g/L y en los que sobrevivieron de 34,1 g/L. La proteína oxidada por
kilogramo en los que fallecieron fue de 2,1 y en los que sobrevivieron de 1,7 g/kg.
La mortalidad total de la serie fue del 28 %.
Descriptores DeCS: TRAUMATISMO MULTIPLE/metabolismo;
CIRCUNFERENCIA BRAQUIAL; NITROGENO/orina; CREATININA/orina;
UREA/sangre; ALBUMINA SERICA/análisis.
La respuesta del organismo humano a la agresión ha sido estudiada por diversos
investigadores, quienes consideran que dicha respuesta se caracteriza por una

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activación inmediata del sistema nervioso y el sistema endocrino, con una
participación significativa de mediadores originados por la activación del sistema
inmunológico y vascular.
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Todos estos factores producen una estimulación del eje hipotálamo hipofisario y
liberación de un grupo de hormonas que producen un consumo de las reservas
calóricas no proteicas, gluconeogénesis, disminución delpool proteico y de la
masa celular. Los aminoácidos se utilizarán como fuente de gluconeogénesis y a
este proceso se le reconoce como catabolismo proteico.
2
Esta respuesta puede
tener una evolución prolongada, por la presencia de otros factores de los cuales el
más importante es la sepsis nosocomial.
3,4

El catabolismo proteico aumentado va a afectar no sólo el tejido muscular, sino a
otros tejidos como es el sistema inmunológico que favorece la presencia de
complicaciones sépticas y fallo multiórgano.
5-7
Se han realizado diversos trabajos
en los cuales se ha observado la relación entre la evolución de pacientes
quirúrgicos y los resultados de pruebas antropométricas y bioquímicas.
8

La escasa experiencia publicada en Cuba sobre el tema motivó la realización de
este estudio y el equipo de trabajo se propuso estudiar en un grupo de pacientes
quirúrgicos graves, el comportamiento del catabolismo proteico y su relación con
la mortalidad.
MÉTODOS
Se estudiaron 50 pacientes quirúrgicos graves, ingresados en la Unidad de
Terapia Intensiva del Instituto Superior de Medicina Militar (ISMM) "Dr. Luis Díaz
Soto", desde julio de 1994 hasta enero de 1997. Estos pacientes tuvieron una
estadía mínima de 15 d y se excluyeron del estudio los que presentaron
insuficiencia renal o hepática, así como los que no tenían condiciones físicas para
realizarles las técnicas de evaluación nutricional seleccionadas. Todos los
pacientes fueron evaluados al ingreso con el índice de Apache y se les midió
peso, talla, circunferencia braquial, proteínas totales, albúmina sérica, excreción
de creatinina y nitrógeno en orina de 24 h. Se calculó la circunferencia muscular
del brazo, el nitrógeno oxidado, el nitró-geno egresado y el balance nitrogenado.
El índice creatinina-talla se obtuvo a partir de la creatinuria y su relación con la
ideal estimada (para los hombres en 23 mg/kg y las mujeres de 18 mg/kg).
Además de los datos recogidos se utilizaron las variables siguientes: edad, sexo,
diagnóstico al ingreso, estadía, complicaciones y mortalidad. Se repitieron las
mediciones a los 7 y 15 d. El nitrógeno urinario fue medido en la orina de 24 h
mediante la urea urinaria. El nitrógeno oxidado fue calculado por el nitrógeno total
excretado en la orina y la variación de la urea sanguínea. El nitrógeno oxidado se
multiplica por 6,25, se divide entre el peso y se obtienen los gramos de proteínas
oxidadas por kilogramo de peso. Todos los datos fueron procesados de forma
automatizada en el sistema estadístico Statisc. Se obtuvieron valores absolutos
relativos (porcentajes), así como medidas de tendencia central (media y mediana)

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y de dispersión. Se aplicaron pruebas de significación estadística (prueba de chi
cuadrado, Q de porcentaje, de Stewer y de Student) con el 95 % de confiabilidad
(a = 0,05).
RESULTADOS
Se estudiaron 50 pacientes de los cuales el 88 % eran politratumatizados y el 73
% correspondió al sexo masculino; la edad promedio fue de 32 a y en un rango
entre 15 y 65 a. El índice de Apache II fue de 19 y la estadía de los pacientes
estudiados tuvo un valor medio de 15,3 d. Las complicaciones sépticas más
frecuentes fueron la bronconeumonía y la traqueo-bronquitis, y las no sépticas el
distrés respiratorio y el íleo paralítico.
El estudio antropométrico de la masa muscular, realizado con la medición de la
circunferencia muscular del brazo, evidenció una disminución significativa a los 15
d del estudio y que se relacionó con el descenso de la masa muscular. Cuando
relacionamos estos resultados con la mortalidad, encontramos que fue significativo
el descenso de la circunferencia muscular del brazo en los pacientes fallecidos,
con un valor medio de 20,9 y DE de 6,9 cm.
La evaluación de las pruebas bioquímicas (albúmina sérica, proteína oxidada,
nitrógeno urinario y nitrógeno egresado), mostró resultados significativos. Los
valores de la albúmina sérica descendieron a los 15 d; la proteína oxidada, el
nitrógeno urinario y el nitrógeno egresado elevaron sus valores. Al relacionar estos
resultados con la mortalidad, se observó que la albúmina descendió más en los
pacientes fallecidos y alcanzó un valir medio de 31,8 y DE de 6,3 g/L. La proteína
oxidada tuvo un valor medio a los 15 d en los pacientes fallecidos de 1,9 con DE
de 0,9 g/L (fig. 1). El nitrógeno urinario y el nitrógeno excretado tuvieron valores
medio de 14,7 con DE de 8,9 g y 18,7 con DE de 10,7 g respectivamente, en los
pacientes fallecidos (fig. 2). El índice creatininatalla no tuvo variaciones durante el
estudio y no se encontró relación alguna con el estado al egreso.
Fuente: ISMM "Dr. Luis Díaz Soto".


Fig.1. Evaluación de la proteína oxidada.

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Fuente: ISMM "Dr. Luis Díaz Soto".

Fig.2. Evaluación del nitrógeno egresado.
DISCUSIÓN
Los resultados expresados muestran los cambios metabólicos y nutricionales
descritos en los pacientes graves. Un aspecto a destacar es que se comprobó la
pérdida de la masa muscular en las pruebas antropométricas a pesar de las
limitaciones de estas pruebas.
9

El hipercatabolismo en los pacientes graves afecta no sólo a la proteína muscular
sino también a la proteína visceral, incluyendo la proteína circulante y dentro de
estas a la albúmina sérica. Todo este proceso comprometería la respuesta
inmune, lo cual conllevaría a infecciones tardías y disfunción múltiple de órganos.
En la medida en que este proceso se incrementa se elevarán los parámetros
vinculados con la proteólisis muscular y visceral. El aumento del catabolismo
proteico unido a la deficiencia del ingreso nutricional tiene significativa influencia
en la evolución de los pacientes graves como es la prolongada estadía,
cicatrización defectuosa de las heridas y aumento del riesgo de infección.
10
Todo
esto ha motivado la búsqueda de recursos terapéuticos ?que permiten el control
de este proceso como vía para reducir la mortalidad de los pacientes graves? que
aún no se ha logrado alcanzar, no obstante los resultados alentadores reportados
en algunos estudios.
11-14

Se puede concluir que:
• La circunferencia muscular del brazo y la albúmina sérica presentaron
evolutivamente un descenso de sus valores como expresión de la reducción
del pool proteico, con mayor relevancia en los pacientes fallecidos.

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• La proteína oxidada, el nitrógeno urinario y el nitrógeno oxidado se elevaron
evolutivamente y los mayores valores correspondieron a los pacientes
fallecidos.
• El índice creatinina-talla no tuvo variaciones durante el ingreso ni relación
con el estado al egreso.
• Hay algunos parámetros relacionados con el catabolismo proteico que
pueden dar orientaciones en el pronóstico de los pacientes quirúrgicos
graves.
SUMMARY
Protein catabolism has gained importance because it brings about the loss of body
cell mass and is related with morbidity and mortality of patients under stress. Fifty
critical surgical patients admitted to the ICU of "Luis Díaz Soto" Higher Institute of
Military Medicine were studied. These patients had been hospitalized for 15 days
as minimum and were measured their arm perimeter, urine, nitrogen and creatinine
as well as urea and serum albumin. Measurements were made at admission, at 7
days and 15 days of stay at hospital. Brachial perimeter and serum albumin values
progressively declined and the lowest figures were those of dead patients. Serum
albumin in the deceased after 15 days of stay was 31.6 g/L whereas survivors
showed 34.1 g/L. The oxidized protein per kilogram was 2.1 in dead people and
1.7 g/kg in survivor patients. Overall mortality rate was 28%.
Subject headings: MULTIPLE TRAUMA/metabolism; BRACHIAL PERIMETER;
NITROGEN/urine; CREATININE/urine; UREA/blood; SERUM ALBUMIN/analysis.
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
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systemic insulin on protein kinetics in postoperative cancer patients. Ann
Surg Oncol 1994;1(4):321-32.
Recibido: 12 de mayo del 2000. Aprobado: 16 de junio del 2000.
Dr.Wilfredo Hernández Pedroso. Instituto Superior de Medicina Militar "Dr. Luis
Díaz Soto". Avenida Monumental, Habana del Este, CP 11700, Ciudad de La
Habana, Cuba.
1
Especialista de II Grado en Medicina Interna.
2
Especialista de I Grado en Cirugía General.
3
Especialista de I Grado en Anestesia y Reanimación.
4
Licenciado en Bioquímica Clínica.


MUSCLE PROTEIN METABOLISM OF RATS IN SURGICAL
TRAUMA

Impact Factor:3.143 | Ranking:Nutrition & Dietetics 24 out of 78
Source:2013 Journal Citation Reports® (Thomson Reuters, 2014)
Muscle Protein Metabolism of Rats in Surgical Trauma
1. Virginia M. Lee, PH.D.

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1. Department of Physiological Sciences, School of Veterinary Medicine,
University of California, Davis, California
1. Robert J. Hansen, PH.D.
1. Department of Physiological Sciences, School of Veterinary Medicine,
University of California, Davis, California
1. Bruce M. Wolfe, M.D.
1. Department of Surgery, School of Medicine, University of California, Davis,
California
1. Andrew J. Clifford, PH.D.
1. Department of Nutrition, University of California, Davis, California
Abstract
The effects of decreased food intake and degree of surgical trauma on total,
myofibrillar and sarcoplasmic muscle protein synthesis and degradation were
assessed in two experiments (A and B). Trauma consisted of an abdominal
incision with or without hysterectomy. The degree of trauma in experiment B was
increased relative to that in experiment A by extending the length of the incision,
operative manipulation and time required to perform the surgery. To account for
postoperative diminutions in food intake on protein turnover, a group of
nonoperated rats were pair-fed to the level of food consumed by hysterectomized
rats. Traumatized rats in experiment B lost more weight, ate less, and had a lower
muscle total protein concentration than corresponding rats in experiment A,
confirming a more severe trauma in experiment B. In both experiments, trauma
depressed total protein content of muscle. Synthesis was measured by the
incorporation of L-[U-
14
C] tyrosine from a single meal into total, sarcoplasmic and
myofibrillar proteins of gastrocnemius muscle. Degradation was calculated as the
difference between the growth rate and the synthetic rate. Synthetic rate (k
s
) of
total protein was depressed by surgical trauma; the more severe the trauma, the
greater the depression. In mild trauma, the depression in k
s
was due only to a
decrease in sarcoplasmic protein synthesis (k
e
), whereas with more severe trauma,
synthetic rates of both sarcoplasmic (k
es
) and myofibrillar (k
em
) proteins were
decreased. Protein degradation (k
d,
) was increased on day 2 in experiments A and
B, had returned to control values on day 4 in experiment A and had decreased
below control values in experiment B. Postoperative food restriction did not alter
muscle protein turnover rates although growth rate was reduced. ( Journal of
Parenteral and Enteral Nutrition 12:445-451, 1988)



NECESIDADES DE AMINOÁCIDOS EN ESTADOS
INFLAMATORIOS

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Necesidades de aminoácidos en estados inflamatorios

Autor: Christiane Obled

1.- RESUMEN
Los trastornos metabólicos que acompañan a un proceso inflamatorio reconducen
los nutrientes desde los procesos fisiológicos importantes para el crecimiento y la
reproducción, hacia procesos fisiológicos importantes en la defensa del individuo.
Estos procesos pueden requerir un incremento de aportes de aminoácidos a
través de la dieta para reponer las reservas de proteínas. Las rutas que se activan
en respuesta a una inflamación han sido determinadas para cuantificar sus
necesidades específicas de aminoácidos. Por ejemplo, el incremento de la síntesis
de proteínas de fase aguda podría requerir un suplemento adicional de
aminoácidos específicos de acuerdo con su composición en aminoácidos. Algunos
aminoácidos no esenciales, especialmente la cisteína, arginina y glutamina,
pueden convertirse en limitantes debido a que su síntesis de novo podría verse
reducida y/o resultar insuficiente para cubrir el incremento de necesidades para la
síntesis de metabolitos importantes. Además, los aminoácidos pueden actuar en la
expresión de los genes y como mediadores o moléculas señales y modular
numerosas funciones. Las potenciales actividades funcionales reguladoras de los
aminoácidos deben, probablemente ser incluidas en la determinación de sus
necesidades, pero sus dosis óptimas para permitir una mejor expresión de estas
actividades todavía deben ser aclaradas.
2.- INTRODUCCIÓN
Los estados inflamatorios y las enfermedades infecciosas modifican notablemente
el metabolismo y la utilización de los alimentos. El alcance y la duración de estos
cambios metabólicos varía tanto con el tipo como con la severidad de la
enfermedad, y en consecuencia, alteran el crecimiento y retrasan la recuperación.
Sin embargo, estas alteraciones tienen muchas similitudes que sugieren un
modelo de respuesta común entre los animales y el hombre (Spurlock 1997;
Reeds y Jahoor 2001). La pérdida de proteína y el retraso del crecimiento
acompañan a la respuesta inflamatoria. En pacientes gravemente enfermos, en
tres semanas se pierde más del 20% de la proteína corporal, perteneciente
principalmente al músculo esquelético (Plank y Hill 2000). Además, la exposición
animal a antígenos ambientales tiene como resultado un nivel bajo de la activación
del sistema inmune y una reducción del apetito y de la ganancia de la proteína
corporal (Williams et al., 1997). El catabolismo neto de las proteínas del músculo
es el resultado tanto de la reducción de la síntesis de proteína como del continuo
incremento de la ruptura de proteínas y produce un aumento del flujo de
aminoácidos desde el músculo hacia los órganos viscerales (Klasing y Austic
1984a y 1984b; Voisin et al., 1996, Breuillé et al., 1998, Jahoor et al., 1999). Estos
aminoácidos son utilizados para suministrar energía y para activar procesos como
parte de mecanismos de la defensa del cuerpo. Por lo tanto, los aminoácidos son
desviados hacia rutas importantes para la defensa del organismo, mientras que el

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crecimiento y la reproducción pueden verse gravemente afectados por los
episodios inflamatorios.
Los cambios en las rutas de utilización de aminoácidos puede implicar
consecuencias tanto cuantitativas como cualitativas en las necesidades de
aminoácidos.
Los aminoácidos necesarios para la síntesis de compuestos y proteínas
implicados en la defensa del organismo pueden ser diferentes de los aminoácidos
que se liberan con la proteolisis del músculo, conduciendo a una excesiva
movilización de proteínas para suministrar la cantidad adecuada de aminoácidos
limitantes que se requieren (Reeds et al., 1994). Sin embargo, se puede asumir
que un consumo adicional de aminoácidos limitantes podría permitir una reducción
en la debilitación del músculo y acelerar la recuperación. El objetivo de este
trabajo es mostrar una rápida visión de conjunto sobre los acontecimientos
inducidos por la lesión así como las consecuencias de ésta sobre el metabolismo y
necesidades de aminoácidos. De hecho, la determinación de las necesidades en
aminoácidos limitantes requiere la identificación de las rutas activadas en
condiciones de estrés y sus necesidades específicas en aminoácidos. Además,
cada vez son mayores las evidencias de que aminoácidos específicos pueden
ejercer efectos reguladores sobre la actividad de la célula a varios niveles,
actuando como mediadores o moléculas señales, y, por lo tanto, modular
numerosas funciones. Estos efectos potenciales deben probablemente tenerse en
cuenta en las recomendaciones alimenticias.
3.- LA RESPUESTA DE FASE AGUDA
Durante la lesión, o cualquier tipo de agresión, el organismo se defiende gracias a
la respuesta no específica aguda que implica la activación de células inflamatorias.
Si esta agresión es controlada correctamente, conduce a despejar la agresión
inicial y recuperar apropiadamente la regulación de los mecanismos de respuesta
y de detención el proceso. Sin embargo, el balance entre el proceso inflamatorio y
la respuesta regulatoria puede ser inapropiada, provocando una enfermedad
crónica o una disminución de los rendimientos (Belligan, 1999).
Enfermedad y lesión van frecuentemente asociados a una anorexia la cual
conduce a la movilización de reservas endógenas. También están caracterizadas
por un estado hipermetabólico, incrementando el gasto de energía así como la
utilización de carbohidratos y lípidos. Uno de los efectos más dramáticos de la
enfermedad es la pérdida de proteína principalmente del músculo (Hill y Hill,
1998).
Sea cual sea la naturaleza del agresor inicial se produce un mismo modelo de
respuesta, globalmente conocida como la respuesta de fase aguda. Se
presentarán como una clara secuencia pero en realidad estos procesos suceden
más o menos simultáneamente. Estos primeros acontecimientos suceden a nivel

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vascular con la interacción entre células endoteliales y leucocitos, y con la
activación de estos últimos, así como en todos los tejidos con la activación de los
macrófagos. La activación de las células inflamatorias (macrófagos, linfocitos, etc.)
libera una cascada de mediadores como los radicales libres o citoquinas que
modulan el metabolismo celular (Belligan, 1999).
Los radicales libres son de gran importancia en la respuesta inmune. Por ejemplo,
la liberación de oxígeno reactivo conduce a la activación de factores de
transcripción como el Factor Nuclear kappa B (NFkB) que permite la transcripción
de muchos genes como los de citoquinas o proteínas de fase aguda (Hadad,
2002). Entre los otros mediadores envueltos en la respuesta de fase aguda, las
citoquinas juegan un papel importante(Vil•ek,1998). Existen proteínas reguladoras,
clásicamente clasificadas como citoquinas pro y anti-inflamatorias incluso si su
clasificación es muy simplista. Por ejemplo la citoquina interleuquina-6 (IL-6) es
pro-inflamatoria puesto que estimula numerosas actividades de células inmunes,
pero también está implicada en la producción de proteínas fase aguda que limitan
el proceso inflamatorio. Además, la IL-6 inhibe el factor de necrosis tumoral (TNF)
y la producción de interleuquina-1 (IL-1), mostrando de esta manera sus
propiedades antiinflamatorias. Las citoquinas se producen por los leucocitos y los
macrófagos de los tejidos. Tienen principalmente un modo de acción autocrino y
paracrino. Los rasgos más característicos de las citoquinas son la redundancia y
pleiotropía de sus acciones. Por ejemplo, tanto el TNF como el IL-1 están
involucrados en anorexia y estados febriles. El TNF incrementa la liberación de
ácidos grasos libres por los adipocitos e induce la producción de IL-1 y IL-6 por
monocitos y macrófagos (Vil•ek, 1998). Este último punto muestra también que
una citoquina puede incrementar la producción de otra citoquina. Sus actividades
pueden ser modificadas por la presencia de otros agentes activos como otras
citoquinas así como por hormonas. Por ejemplo, los glucocorticoides amplifican la
acción de los IL-6 en la producción de proteínas de fase aguda (Marinkovic et al.,
1989).
Las citoquinas inducen probablemente perturbaciones metabólicos en todos los
tejidos. Por ejemplo, las citoquinas pro-inflamatorias y en particular la producción
de TNF por administración de pentoxifyllin previa infección en ratas, inhibió el
aumento de concentración de TNF en plasma pero también disminuyó la
producción de IL-1 y en menor grado la de IL-6. Esto previno la pérdida de masa
muscular y aceleró la recuperación (restablecimiento) principalmente a causa de
una rápida normalización de la proteolisis (Breuillé et al., 1999). Sin embargo, el
papel preciso de cada citoquina y sus mecanismos de actuación son complejos y
actualmente no están del todo claros. Por ejemplo, la habilidad de la insulina para
limitar la proteolisis es determinante dos días después de la infección, pero la
administración de pentoxifyllin mantiene la ausencia de respuesta en la
degradación de proteína para la insulina (Vary et al., 1996). Además los
glucocorticoides están involucrados en la debilitación del músculo, puesto que su
inhibición inhibe el incremento de ruptura de proteína (Hall Angeras et al., 1991).

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4.- NECESIDADES DE AMINOÁCIDOS PARA LA SÍNTESIS DE PROTEÍNAS
En humanos, la lesión produce un incremento global del metabolismo de la
proteína. Estudios llevados a cabo después de una operación o un traumatismo
han mostrado que la hidrólisis total de proteína corporal
(15-127%) predomina sobre el total de síntesis proteína corporal, lo que conduce a
un balance negativo de proteína (Arnold et al., 1993; Carli et al., 1990; Mansoor et
al. 1996 y 1997). Un leve estrés inflamatorio, como una inyección de endotoxina o
una vacunación, también provoca un significativo incremento de la renovación total
de proteína (Cayol et al., 1995; Fong et al., 1994). Por desgracia, son pocos los
resultados publicados en animales. Dos días después de la inyección de una
bacteria viva, el conjunto de la síntesis de proteína corporal se incrementa en un
28% en ratas infectadas comparadas con animales alimentados con la misma
dieta (Breuillé et al., 1994). Por el contrario, la administración de endotoxinas no
altera los flujos ni de fenilalanina ni de valina en el plasma de cerdos (Bruins et al.,
2000). En humanos, las enfermedades crónicas también se caracterizan por una
mayor movilización de proteína (Messing et al., 1998). Además, el aumento está
relacionado con la severidad de la enfermedad (Powell-Tuck et al., 1984).
El hipermetabolismo asociado al estado inflamatorio puede requerir ingestiones
exógenas adicionales para mantener las reservas corporales. Sin embargo, en
enfermedades críticas en humanos se ha observado que, a menudo, un aumento
en la ingestión tanto de proteína como de energía resulta relativamente ineficiente
para reducir la movilización de proteínas o para inducir un balance positivo de
nitrógeno. (Ishibashi et al.,1998).
En animales se han obtenido resultados similares. Incrementando la densidad de
nutrientes en la dieta no se han obtenido efectos beneficiosos sobre la disminución
del crecimiento tras una infección con LPS (lipopolisacáridos de membrana de
bacterias gram-) en cerdos o sobre la severidad de la respuesta en la infección en
pollos (VanHeugten et al., 1996; Praharaj et al., 1997).
A pesar de la importante reducción de la síntesis de proteína en músculo tras la
agresión, se produce un importante incremento en la síntesis de proteína corporal,
debido a una respuesta anabólica observada en numerosos órganos y tejidos
(Breuillé et al., 1998; Klasing y Austic, 1984a). Para apreciar el impacto de estas
respuestas anabólicas, es importante identificar primero los órganos principales
involucrados, y después conocer la velocidad de la síntesis y la composición de
las proteínas involucradas. La contribución de varios órganos y tejidos en la
síntesis de la proteína corporal resulta marcadamente modificada tras la infección
y el hígado se convierte en el principal responsable en la síntesis de la proteína
corporal (33% en ratas infectadas frente al 15% en animales sanos (Breuillé et al,
1994).
El hígado sintetiza tanto proteínas secretadas como no secretadas. En individuos
sanos, el 40% del total de proteínas sintetizadas en el hígado son secretadas,
representando la albúmina alrededor de un 15% (Ruot et al., 2002; Vary y Kimball,

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1992). La síntesis de proteínas secretadas y proteínas no exportadas se
incrementa significativamente durante un proceso inflamatorio y de sepsis, con
una mayor estimulación de proteínas secretadas como parte de la reacción de
fase aguda (Vary y Kimball, 1992). Esas proteínas o proteínas de fase aguda
tienen varias funciones: unión y transporte de metales y componentes activos
(haptoglobina, hemopexina, a1 glicoproteína ácida o albúmina), coagulación,
fibrinolisis y reparación tisular (fibrinógeno, proteína
C-reactiva o complemento C3), inhibición de proteinasas liberadas por las células
fagococitarias para proteger la integridad del huésped (a1- antiquimotripsina o
a2- macroglobulina), modulación de la respuesta inmune para su activación o para
su inhibición (proteína C-reactiva, fibrinógeno, haptoglobina o a1 glicoproteína
ácida ) (Kushner y Mackiewics, 1993).
Las proteínas de fase aguda se caracterizan por un gran incremento de su
concentración plasmática, una respuesta que varía de acuerdo con la proteína y
con las especies (cuadro 1). Sea cual sea la especie, las proteínas responden
también mostrando un rápido incremento en su concentración, alcanzando el nivel
máximo a las 24-72 horas tras la lesión, seguido de un rápido declive. Por el
contrario, otras proteínas de fase aguda llegan al máximo más tarde pero
recuperan su estado normal más lentamente (Kushner y Mackiewics, 1993). Para
todas las proteínas involucradas en la respuesta, el aumento de su síntesis es
mayor que el cambio de su concentración, y esto supondrá un importante efecto
en la cantidad de aminoácidos requeridos. Por ejemplo, aunque la síntesis del
fibrinógeno aumenta un 140% su concentración tan sólo se incrementa un 28% en
lechones tras una inyección de turpentina (Jahoor et al., 1999). Además, la
síntesis de albúmina, cuya concentración en plasma cae en condiciones de estrés
(denominada proteína de fase aguda negativa), también aumenta (Mansoor et al.,
1997). Por lo tanto, la síntesis de la totalidad de proteínas plasmáticas se
incrementa de manera importante tras la infección (Ruot et al., 2000).
El incremento de la síntesis de numerosas proteínas puede requerir un consumo
adicional de aminoácidos específicos, de acuerdo con su composición de
aminoácidos. Según lo expuesto anteriormente, el suministro de aminoácidos
limitantes en la dieta, podría permitir reponer las proteínas musculares. Preston et
al. (1998) estimaron que la síntesis de 1 gramo de fibrinógeno puede requerir la
degradación de 2.6 gramos de proteína muscular. La naturaleza de los posibles
aminoácidos limitantes ha sido previamente discutida y se ha destacado el papel
de los aminoácidos aromáticos (Reeds et al., 1994). Además, casi todas las
proteínas de fase aguda positivas son glicosiladas y ricas en treonina, serina,
aspartato y asparragina. Por lo tanto, esos aminoácidos podrían ser
potencialmente importantes para la producción de las proteínas de fase aguda. Sin
embargo, ningún dato experimental han confirmado estas consideraciones
teóricas. Además, el carbohidrato unido a las proteínas de fase aguda consiste
principalmente en azúcares cuya síntesis requiere glutamina. Pero la
consecuencia en términos de incremento de las necesidades de glutamina sigue
siendo desconocida. Además, la albúmina contiene una gran proporción de
cisteína (6%) y el incremento de su síntesis podría requerir importantes cantidades

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de este aminoácido.
La activación del sistema inmune podría suponer también un impacto en las
necesidades de aminoácidos en situaciones de estrés. Esta activación incluye la
proliferación clonal de linfocitos, el reclutamiento de nuevos monocitos desde la
médula ósea, la síntesis de varias moléculas como las inmunoglobulinas y las
citoquinas y el incremento del volumen de tejidos linfoides secundarios como el
bazo, los ganglios linfáticos y la mucosa asociada a tejidos linfoides (MALT)
(Klasing y Leshchinsky, 2000). Se ha observado un aumento en la síntesis de
proteína en linfocitos de la corriente sanguínea tras una enfermedad en el hombre,
infección en ratas o infección con lipopolisacáridos en ovejas (Essén et al., 1996;
Papet et al., 2002; Lobley et al., 2001). Sin embargo, es difícil cuantificar la
contribución de las células del sistema inmune y de sus secreciones sobre la
síntesis de proteína corporal debido a que se distribuyen por numerosos órganos.
Por ejemplo, una importante proporción del incremento en la síntesis de proteína
en el intestino probablemente corresponde a células inmunes que representan
aproximadamente el 25% de las células de la mucosa. En pacientes con SIDA, se
ha estimado que el incremento en la síntesis proteína de linfocitos puede suponer
aproximadamente el 20% del incremento del total de la proteína corporal (Caso et
al., 2001). Además, a lo largo de la infección varios componentes del sistema
inmune parecen diferenciarse, probablemente en relación con sus respectivos
papeles en la protección del huésped (Papet et al., 2002).
En conjunto, estos datos sugieren que el sistema de activación inmune podría
tener un impacto no proporcional en la síntesis de proteína corporal, a pesar de
contribuir tan sólo con un 3-4% del total de la proteína corporal (Klasing y
Leshchinsky, 2000). Sin embargo, la contribución del sistema inmune es
probablemente mucho menor en la producción de proteínas de fase aguda. Los
aminoácidos potencialmente limitantes para la síntesis de proteína en el sistema
inmune son desconocidos. Sin embargo, la treonina podría ser importante para la
producción de IgG y el mantenimiento de la mucosa intestinal dado su alto
contenido en la mucina (Cuaron et al.,1984; Fuller et al.,1994). La activación del
sistema inmune podría afectar también a aminoácidos relacionados con otras
rutas diferentes a la de síntesis de proteína (Reeds y Jahoor, 2001; Newsholme,
2001) (ver más abajo).

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5.- NECESIDADES DE AMINOÁCIDOS PARA LA SÍNTESIS DE COMPUESTOS
NITROGENADOS NO PROTEICOS
El principal destino de los aminoácidos esenciales es la síntesis de proteína
(Reeds, 2000). Por otra parte, además de su incorporación en proteínas, un cierto
número de aminoácidos no esenciales están involucrados en importantes rutas
metabólicas. Por esta razón, sería mejor considerarlos como esenciales
condicionales, porque en algunas ocasiones su síntesis podría ser insuficiente
para cubrir las necesidades de síntesis de metabolitos importantes (Reeds, 2000).
En estas circunstancias, un consumo adicional de nutrientes podría ser
beneficioso para el huésped. La cisteína, la arginina y el ácido glutámico son los
más mencionados como esenciales condicionales en estados inflamatorios, por lo
que su función metabólica será específicamente considerada en esta revisión.
5.1.- Cisteína
La cisteína se sintetiza fundamentalmente en el hígado por transulfuración de la
metionina (Finkelstein, 1990). En circunstancias normales, esta ruta constituye una
fuente importante de cisteína, alrededor del 4-14% del flujo de cisteína en
humanos (Storch et al., 1988; Hiramatsu et al., 1994; Fukagawa et al., 1996). En
pacientes quemados, la ruta de transulfuración se incrementa (Yu et al., 1993). Del
mismo modo, la síntesis de cisteína a partir de metionina en ratas se incrementa
en 2,7 veces a los dos días después de la infección (Malmezat et al., 2000a).
Claramente, estos resultados indican que existe un incremento en las necesidades
de cisteína en estados de enfermedad.
La modificación del catabolismo de la cisteína tras una lesión puede ser otro
indicador del incremento de necesidades de cisteína. En general, la oxidación de
la mayoría de aminoácidos se incrementa durante los estados inflamatorios
(Manssoor et al., 1997). Por el contrario, en ratas se observó que el catabolismo
de la cisteína se redujo tras la infección (Malmezat et al. 1998). Estos resultados
sugieren que la cisteína se reserva para sintetizar componentes importantes para

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la protección contra el estrés oxidativo asociado a sepsis, concretamente la taurina
y, en particular, el glutatión.
El glutatión es cuantitativamente el antioxidante intracelular más importante y tiene
varios papeles importantes que han sido extensamente estudiados (Breuillé y
Obled, 2000; Reid y Jahoor, 2001). El glutatión (GSH) puede ser oxidado dando
lugar a un dímero de glutatión (GSSG) que generalmente no se acumula pero que
puede ser reciclado a GSH por glutatión reductasa o exportado desde la célula
(Deneke y Fanburg, 1989). También reacciona con componentes tóxicos para
formar conjugados o productos que se eliminan de la célula. Por lo tanto, el
glutatión es de vital importancia para proveer de protección contra el desarrollo del
estrés oxidativo que acompaña a los estados inflamatorios. En la fase temprana
del proceso inflamatorio, los niveles de glutatión en los tejidos se mantienen
gracias a que se incrementa su síntesis (Hunter y Grimble, 1997; Malmezat et al.,
2000b). En fases posteriores, las reservas de glutatión se agotan (Breuillé y Obled,
2000). En ratas, se ha mostrado que un incremento de cisteína, del 0.7 al 4.7% en
la proteína de la dieta, permite una restitución de glutatión en las reservas del
hígado que, de otra manera, se agotaban 10 días después de la infección (Breuillé
et al., 1997). Además, cerdos alimentados con una dieta deficiente en proteína
fueron incapaces de mantener la concentración de glutatión o la tasa de síntesis
después de una inyección de turpentina (Jahoor et al., 1995). La síntesis de
glutatión parece ser la principal ruta de utilización de cisteína en lesiones y cada
vez son mayores las evidencias de que la suplementación con cisteína o
precursores de cisteína mejora el estatus de GSH en pacientes (Wernerman y
Hammarqvist, 1999).
5.2.- Arginina
El metabolismo de la arginina es complicado ya que sus síntesis conlleva
interacciones metabólicas entre varios órganos. La arginina se sintetiza dentro del
ciclo de la urea en el hígado y vía conversión de citrulina en arginina en los
riñones. La citrulina se deriva del glutámico y el glutamato, principalmente en el
intestino, y se libera a la circulación sanguínea por la vena porta (Cynober et al.,
1995). La arginina también es producida por el intestino a partir del glutamato
(Reeds, 2000). En humanos, el uso de la cinética del plasma no ha aclarado cómo
se modifica la síntesis de arginina endógena en estados inflamatorios (Castillo et
al., 1995; Yu et al., 2001). Por el contrario, la producción de arginina en cerdos por
las vísceras drenadas por la vena porta se incrementó durante una endotoxemia
(Bruins et al., 2000).
La arginina tiene importantes funciones metabólicas, incluida la síntesis de óxido
nítrico y la síntesis, eliminación y transporte de nitrógeno a través de la síntesis de
urea y ornitina, un precursor de poliaminas. La oxidación de la arginina por la
óxido nítrico sintetasa produce citrulina y óxido nítrico. El óxido nítrico es
posteriormente más oxidado hasta productos estables finales nitrito y nitrato. El
óxido nítrico resulta ser importante en la regulación de varias funciones fisiológicas
(Cynober et al., 1995). Un incremento de nitrato en el plasma y una mayor

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excreción en orina se ha observado en animales y humanos tras una enfermedad.
Sin embargo, la síntesis de óxido nítrico tanto en sujetos sanos como en ratas
quemadas representa sólo una pequeña fracción del metabolismo de la arginina,
alrededor de un 1% (Becker et al., 1993; Castillo et al., 1995). Es por lo tanto poco
probable que esta síntesis sea de suficiente magnitud para resultar de importancia
nutricional. Por el contrario, la síntesis de ornitina a partir de arginina se
incrementa, tanto en valor relativo como absoluto, en pacientes quemados (entre
un 23 y un 38% en el flujo de arginina; Yu et al., 2001). No está claro si este
incremento refleja la producción extra de urea que se incrementa con la lesión
(Deuz et al., 1992) o si está ligada a una elevada demanda de síntesis de
poliamina (Cynober et al., 1995).
5.3.- Glutamina
La glutamina es el aminoácido libre más abundante en el cuerpo. Su
concentración en plasma y en tejidos es mayor que la del resto de aminoácidos. El
músculo contiene alrededor del 75% del total de las reservas disponibles que en
humanos suponen cerca de 80 gramos (Darmaun, 2000). Tanto en humanos como
en animales, se ha relacionado una enfermedad grave con una caída importante
de las reservas de glutaminas.
Se han realizado numerosos estudios sobre suplementación con glutamina para
tratar de reestablecer la concentración de glutamina y se han obtenido resultados
variables (ver revisiones de Boelens et al., 2001; Wilmore 2001). Sin embargo
pocos estudios se han llevado a cabo para evaluar la utilización de glutamina en
pacientes, y los mecanismos responsables de la caída de glutamina así como sus
consecuencias siguen siendo poco comprendidos.
La glutamina se sintetiza en la mayoría de los tejidos del cuerpo a partir del
glutamato por la glutamina sintetasa. Más del 60% del flujo de glutamina en el
plasma es suministrado por síntesis de novo en la fase de post-absorción (Boza et
al., 2001; Gore y Jahoor, 1994; Jackson et al., 1999). Se han publicado trabajos
contradictorios sobre la magnitud de síntesis de novo de glutamina en pacientes
(Gore y Jahoor, 1994; Jackson et al., 1999; Darmaun, 2000). En ratas, la
endotoxina agota la glutamina del músculo, y el incremento de síntesis de novo
resultó ser menor que la aceleración de su liberación (Karinch et al., 2001). En
base a estudios cinéticos llevados a cabo en piernas humanas, Mittendorfer et al.
(1999) sugieren que el agotamiento de la glutamina del músculo es debida a la
utilización in situ, probablemente para proporcionar glutamato para la síntesis de
alanina, que en situaciones de estrés es el mayor transportador de nitrógeno
desde el músculo hacia otros tejidos.
La glutamina está involucrada en numerosas rutas y el hígado se convierte en el
principal órgano que capta glutamina en estados infecciosos (Karinch et al., 2001).
Se ha sugerido que su disponibilidad es importante para la síntesis de glutatión.
Según los resultados de Fukagawa et al.(1996) y los valores generalmente

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observados de flujos de glutamina en plasma (Boza et al., 2001; Gore y Jahoor,
1994; Jackson et al., 1999), es posible estimar que la síntesis de glutatión explica
menos del 10% de la utilización de glutamina plasmática en sujetos sanos.
Además, a lo largo del intestino del cerdo la síntesis de glutatión se realiza más a
partir del glutamato luminal que a partir de la glutamina derivada de glutamato
(Reeds et al., 1997). Sin embargo, en enfermos la utilización de glutamina para la
síntesis de glutatión se incrementa.
Un papel muy importante de la glutamina es el transporte nitrógeno desde la
periferia hacia las vísceras, y la glutamina es la principal fuente de nitrógeno
utilizada en la síntesis de urea en el hígado (Lee et al., 2000). La misma cuestión
que se planteaba con la arginina puede ser formulada para la glutamina, cuáles
podrían ser las consecuencias del aumento del catabolismo de aminoácidos en la
utilización de glutamina como dador de nitrógeno en situaciones de estrés. Sin
embargo, a esta pregunta no se le ha prestado todavía demasiada atención.
El nitrógeno amínico de la glutamina es utilizado para la síntesis de nucleótidos.
Esto puede explicar las altas necesidades de glutamina en células que proliferan
rápidamente, como las del sistema inmune y las de la mucosa intestinal
(Newsholme, 2001), ya que el glutamato puede reemplazar a la glutamina en
varios de estos papeles metabólicos (Reeds y Burrin, 2001). Sin embargo, la
proporción del flujo del nitrógeno amínico de la glutamina a través del intestino
delgado utilizado para la síntesis de DNA y RNA supone tan sólo un 6% en ovejas
en ayunas (Lobley et al., 2001) El grupo amínico de la glutamina es también
importante para la producción de hexosaminas utilizadas para la síntesis de
mucinas y glicoproteínas que forman las estrechas uniones intercelulares (Neu,
2001). Además, la glutamina podría jugar un papel crítico en el mantenimiento de
la barrera pasiva frente a la infección de bacterias, pero las necesidades de
glutamina para la síntesis de estos amino azúcares es desconocido.
El esqueleto carbonado de la glutamina es utilizado en la gluconeogénesis como
fuente de energía. En personas sanas, aproximadamente la mitad del flujo de
glutamina en plasma es oxidado, e incluso más, si se tiene en cuenta que a través
del intestino el catabolismo de la glutamina entérica puede ser completo (Hankard
et al., 1997; Haisch et al., 2000). Está bastante reconocido que la glutamina es el
principal combustible para la mucosa intestinal y las células inmunes (Calder,
1995; Wu, 1998). Una parte de las necesidades de glutamina de la mucosa
intestinal está ligada a los tejidos linfoides asociados y, por lo tanto, la activación
del sistema inmune podría causar un incremento en el consumo de glutamina. El
bazo es normalmente un productor neto de glutamina pero se convierte en un
consumidor neto tras una enfermedad en cerdos (Deuz et al., 1992). Por lo tanto,
una importante fracción del flujo de glutamina es oxidado y parece ser equivalente
a la síntesis de novo. Es concebible que la glutamina utilizada para la oxidación y
gluconeogénesis se incremente en enfermos y que la síntesis de novo podría
resultar insuficiente para cubrir esta mayor utilización conduciendo a una

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disminución de glutamina libre. Sin embargo, el efecto de la enfermedad sobre la
oxidación de la glutamina es desconocido, y el efecto de la síntesis de novo
todavía no está clara.
6.- ACTIVIDADES FUNCIONALES DE LOS AMINOÁCIDOS
Hay una creciente evidencia de que, independientemente de su papel como
sustrato, los aminoácidos pueden ejercer una actividad funcional. La función
inmune de las células se ve mejorada por glutamina, arginina y cisteína (Dröge et
al., 1991; Cynober et al., 1995; Newsholme, 2001). La cisteína de la dieta puede
mejorar la respuesta inmune a un proceso inflamatorio en pollos (Takahashi et al.,
1997). Ratas alimentadas con un dieta baja en proteína presentaron una
disminución de los niveles de GSH en el pulmón y una menor tolerancia al estrés
hiperóxico (Deneke et al., 1985). La proliferación de linfocitos y la producción de
citoquinas se vieron disminuidas en ratas con agotamiento de los niveles de GSH
en los tejidos (Robinson et al., 1993).
Los aminoácidos pueden modular la expresión génica de muchas formas. En
primer lugar, elementos respuesta de los aminoácidos han sido localizados en los
promotores de algunos genes (Bruta y Fafournoux, 2001). En segundo lugar, la
activación de varios factores de trascripción se regula por medio reductor
incluyendo especies que reaccionan con el oxígeno, producidas como parte de la
respuesta inmune (Lander, 1997). Por ejemplo, el factor de trascripción nuclear
Kappa B (NFkB) se activa por inflamación intestinal (Neurath et al., 1998). Por el
contrario, los compuestos antioxidantes, como la cisteína y el glutatión, pueden
regular esta actividad (al menos en condiciones in vitro) y, por tanto, la producción
de citoquinas inflamatorias (Shibanuma et al., 1994). Este mecanismo no ha sido
todavía examinado in vivo pero se subraya como una forma de aplicación
potencial de los aminoácidos para terapias en el futuro. Además, los aminoácidos
pueden interaccionar con la proteína kinasa dando lugar a reacciones
encadenadas. De hecho, el efecto de la glutamina sobre la proliferación de las
células intestinales puede estar mediada por la acción de la proteína kinasa
(Rhoads et al., 2000).
La interacción entre el glutatión y las proteínas puede constituir un importante
mecanismo de regulación de la actividad de la célula. Este es el caso de la
formación de grupos sulfidrilos y tioles de bajo peso molecular como la cisteína y
el glutatión. Se ha propuesto que este proceso puede tener muchas
consecuencias sobre el metabolismo celular. Se pueden destacar tres puntos.
Puede servir para proteger las proteínas contra los procesos irreversibles de
oxidación y movilización (Mallis et al., 2002). De hecho, las proteínas contienen
una cierta cantidad de cisteína reactiva que se asocia con la función de estas
proteínas. De este modo, el daño oxidativo irreversible es particularmente
amenazador con estas funciones que requieren un estado reducido restrictivo
(Thomas y Mallis 2001). También puede constituir un mecanismo de regulación de
la actividad de la proteína asociado tanto con el aumento como, más a menudo,

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con la inhibición de la actividad (Dafré et al., 1996; JahngenHodge, 1997).
Finalmente, puede regular la señal de transducción y la expresión génica (Pineda-
Molina et al., 2001).
Las funciones regulatorias específicas de los aminoácidos han sido a menudo
estudiadas in vitro mediante la manipulación de las concentraciones de los
aminoácidos desde el nivel cero hasta niveles suprafisiológicos.
Desafortunadamente, el fundamento para su uso a dosis mayores de sus
requerimientos para la síntesis de proteínas y metabolitos específicos, no se ha
probado completamente en procesos inflamatorios. Además, las condiciones para
obtener efectos beneficiosos puede diferir entre situaciones de salud o de
enfermedad. Por ejemplo, la respuesta máxima a la glutamina en situaciones
asociadas con la activación linfocitaria tiene lugar a concentraciones fisiológicas
observadas en el fluido extracelular (plasma) de animales normales (Yakoob y
Calder, 1997). Sin embargo, la concentración de glutamina que se necesitó para
obtener el efecto máximo sobre la tasa de proliferación de linfocitos fue menor en
ratas tratadas con endotoxinas que en las control (Liu et al., 2001). Esta
observación cuestiona el fundamento de si la suplementación con glutamina es
necesaria con objeto de aumentar las concentraciones agotadas en plasma
observadas en estados inflamatorios.
7.- CONCLUSIÓN
Mejorar la salud de los animales es importante desde un punto de vista ético, para
la seguridad de la alimentación humana y para los beneficios de los productores
animales. Los trastornos metabólicos que acompañan a un proceso inflamatorio
reconducen los nutrientes desde los procesos fisiológicos importantes para el
crecimiento y la reproducción, hacia procesos vitales para la defensa del sujeto.
Por lo tanto, el impacto de una respuesta inflamatoria o infecciosa sobre las
necesidades de la dieta deben ser consideradas en la producción animal. En esta
revisión, se han discutido tres puntos. Primero, es evidente que el tipo de proteína
sintetizada como respuesta a una enfermedad altera las necesidades de
aminoácidos. Muchos estudios metabólicos que utilizan aminoácidos traza son
todavía necesarios para confirmar experimentalmente cuáles y cuántos
aminoácidos están involucrados. Segundo, datos cinéticos en cisteína, arginina y
glutamina confirman que son aminoácidos esenciales condicionados durante los
procesos inflamatorios. Para la cisteína, el punto final es claramente la síntesis del
glutatión. Por el contrario, los puntos finales parecen ser múltiples para la arginina
y la glutamina y no están bien caracterizados. Finalmente, las potenciales
actividades funcionales reguladoras de los aminoácidos deben ser incluidas en la
determinación de sus necesidades. De nuevo, no obstante, las dosis óptimas para
permitir una mejor expresión de estas actividades todavía deben ser aclaradas.
8.- REFERENCIAS
ARNOLD, J., CAMPBELL, I.T., SAMUELS, T.A., DEVLIN, J.C., GREEN, C.J.,
HIPKIN, L.J., MACDONALD, I.A., SCRIMGEOUR, C.M., SMITH, K. y RENNIE,