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La dictadura de la apariencia: trastornos alimenticios desde una perspectiva racional

El culto a la figura, de extrema delgadez y el afán de creer que mientras más estilizado sea una persona más
éxito tendrán, esto ha contribuido a que los trastornos de alimentación se hayan transformado en un
importante consulta clínica y un problema de salud pública.
Sus manifestaciones son la resultante de múltiples factores predisponentes y gatillantes, y su interacción con
la capacidad del sujeto para hacer frente a las demandas en un momento dado.
El grueso de las afectadas son adolescentes entre los 9 y 14 años. El 1% son hombres y el 4% mujeres.
En chile, en una investigación con estudiantes mujeres de 3 y 4 de enseñanza media, encontró que el 18%
podían ser incluidas dentro de la categoría “potencialidad patológica” para el desarrollo de Anorexia Nerviosa.
La prevalencia de Anorexia Nerviosa se ha estimado entre un 0,5 3% del grupo de adolescentes y mujeres
jóvenes, donde las bailarinas, las atletas y las gimnastas constituyen un grupo de alto riesgo para desarrollas
esta enfermedad.
Un 44% se mejora de forma definitiva, el 28% queda con alguna secuela, el 23% se cronifica y el 5% fallece.
En el caso de la Bulimia. Se produce una recuperación espontánea, aunque poco estable, entre el 25% y el
30% de las pacientes que llevan uno o dos años de tratamiento con reducción de atracones, y de conductas
purgativas y/o abusos de laxantes. El 60% se recupera, el 29% logra una mejoría intermedia, el 10% empeora
y el 1% fallece.
La mayoría de los autores, coinciden en que las causas o etiopatogenia de la anorexia serían de carácter
multidimensional, donde se pueden distinguir factores biológicos y/o genéticos, individuales, socioculturales y
familiares en cuanto a sus dinámicas relacionales.
Es importante incluir este factor de multicausalidad al momento de la intervención. Cualquier modelo de
tratamiento que pase por alto este principio, corre el riesgo de fracasar.
La intervención psicológica hace posible la disminución sintomática y baja las probabilidades de recaída.

Lo anterior, tiene a relativizarse al considerar la modalidad de intervención (grupal, familiar o individual), las
corrientes teóricas asociadas (psicoanalítico, conductual, cognitivo-conductual y sistémico) y la fase de la
enfermedad en la que se implementa el tratamiento (fase aguda, fase no aguda).
El grado de individuación, entendido como la separación emocional de los hijos con los padres y viceversa,
sería un mejor criterio a la hora de decidir con cuál enfoque intervenir.
Definición de patología
Los criterios para el diagnóstico de Anorexia Nerviosa son:
- Rechazo a mantener el peso corporal igual o por encima del valor mínimo normal, considerando la
edad y la talla.
- Miedo intenso a subir de peso o convertirse en obeso, incluso estando por debajo del peso normal.
- Alteración de la percepción del peso o siluetas corporales, exageración de su importancia en la auto-
evaluación o negación del peligro que comporta el bajo peso corporal.
- En las mujeres post-puberales, presencia de amenorrea (ausencia de la menos 3 ciclos menstruales
consecutivos).
Dentro de este trastorno se dan dos subtipos, el tipo restrictivo, el en cual durante el episodio de anorexia, el
individuo no recurre regularmente a atracones o purgas, y el tipo compulsivo/purgativo, en el cual el individuo
recurre regularmente a atracones o purgas.
Para que se haya configurado un cuadro de Bulimia Nerviosa, es necesario que existan:
- Atracones recurrentes (ingesta de alimento en un corto espacio de tiempo, en cantidad superior a la
que la mayoría de las personas ingerirían en un período similar y en las mismas circunstancias, además
existe la sensación de pérdida de control sobre la ingesta del alimento).
- Conductas inapropiadas, de manera repetida, con el fin de no ganar peso, como la provocación de
vómitos; uso excesivo de laxantes, diuréticos, enemas u otros fármacos; ayuno y ejercicio excesivo.
- Los atracones y las conductas compensatorias inapropiadas tienen lugar, como promedio, al menos dos
veces a la semana durante un período de 3 meses.


También existen dos subtipos, uno es el purgativo, durante el cual el individuo se provoca regularmente
vómitos o usa laxantes, diuréticos o enemas en exceso, y el tipo no purgativo, en el cual el individuo emplea
otras conductas compensatorias inapropiadas, como el ayuno el ejercicio intenso.
En un periodo prolongado, la anorexia nerviosa puede ceder paso a la bulimia, pero el patrón inverso es
mucho más raro.
Indicadores comprensivos desde una mirada sistémica
El estudio implica necesariamente, concebirlos como producto de la integración sinérgica e inseparable entre
factores de tipo biológicos, psicológicos y sociales, y ubicar el fenómeno en un contexto de pautas de
comportamiento más amplias, que involucren la interacción con otras personas.
Los trastornos se deben comprender en relación al entorno en que se dan, en la medida que éste se
manifiesta en un individuo quien es parte interactuante de un sistema mayor que constituye la familia.
Es necesario definir las relaciones interpersonales que posibilitan la aparición y mantención de los trastornos
de alimentación, adquiriendo especial relevancia la familia, en el factor de socialización e individuación.
La familia como mundo de relaciones se constituye en un elemento trascendental en la internalización de sus
mapas internos, autoestima, expectativas y formas de relacionarse consigo mismo y con su entorno.
Dinámicas relacionales
En las familias aglutinadas (límites difusos y roles de los integrantes con poca claridad), es posible observar un
exagerado sentido de pertenencia; ausencia o pérdida de autonomía personal; frecuente inhibición del
desarrollo cognitivo/afectivo en los niños y sobreprotección.
El sistema mantiene su estructura ejerciendo control a partir de los sentimientos de culpa y vergüenza.
Las características principales de interacción de estas familias son: enmarañadas, intrusivas, hostiles y
negadoras de las necesidades emocionales.
Se puede ver al síntoma como una forma de establecer control sobre sus vidas y manejar la hostilidad.
Terapia familiar y sus objetivos
Algunos puntos importantes de intervención dentro de la terapia sistémica son:
1.- Entender que el síntoma es una metáfora de las dinámicas familiares
Este es un conflicto que si bien está puesto en la comida, nos muestra la rebeldía característica de estas
pacientes, en donde ellas necesitan desautorizar a los padres y probar quién tiene más poder sobre ellas
mismas.
2.- Entender la pauta que mantiene el síntoma
Hilar sobre cuáles interacciones aumentan o agravan la enfermedad y entender esa dinámica que mantiene
este síntoma.
3.- Ordenar las jerarquías en la familia
Facilitar un nuevo ordenamiento del poder donde los padres o los adultos ocupen el lugar que les corresponde.
A los padres ponerlos en su lugar y a la paciente volverá al lugar de los hermanos.
Generalmente son niñas que pertenecen más al sistema parental, por estar muchas veces involucradas en
algún conflicto entre ellos.
Promover que el/la paciente viva la etapa de desarrollo que le corresponde. Y de este modo, retoma las
actividades que tienen que ver con este periodo vital.
Tratamiento
Está dividido en etapas. Cada uno tiene una duración que va a depender del momento en que la paciente
consulte, además cada uno de estos periodos tiene sus propios objetivos.
Etapa uno, etapa de realimentación: El foco está puesto en dar de comer a la paciente y en sacar a la comida
como síntoma.
Etapa dos, etapa de estabilización: Se habla abiertamente de los conflictos, se ordena jerárquicamente el
sistema y se vuelve a la comida cuantas veces sea necesario.
Etapa tres, etapa de pre-alta: Los temas son los que tienen que ver con la adolescencia, salen temas
específicos de los diferentes sub temas y se prepara a la paciente para la terapia individual si lo desea.