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CLASES DE YACIMIENTOS, FORMA DE

EXPLOTACION
CLASES DE YACIMIENTOS.
EN GENERAL SE PUEDEN DECIR QUE HAY DOS CLASES DE YACIMIENTO:
 YACIMIENTO DE MINERALES METÁLICOS. LOS DE COBRE. HIERRO Y ORO ENTRE
OTROS.
 YACIMIENTO DE MINERALES NO METÁLICOS COMO FOSFATOS, CALIZAS,
BARITINA, ENTRE OTROS.


LOS MINERALES METÁLICOS LLEVAN EN SU ESTRUCTURA UN ELEMENTO QUÍMICO
(LLAMADO METAL), QUE ES BUEN CONDUCTOR DE LA CORRIENTE ELÉCTRICA, EL
CALOR Y TIENEN UN BRILLO CARACTERÍSTICO COMO EL COBRE, PLATA ORO, ZINC.
LOS NO METÁLICOS COMO EL FÓSFORO, NITRÓGENO, BARITINA, NO CUMPLEN ESAS
PROPIEDADES

AL EXPLOTAR UN YACIMIENTO (MINA), ES NECESARIO SABER, QUE SÓLO SIRVEN
AQUELLOS MINERALES QUE CONTIENEN LA SUSTANCIA O ELEMENTO VALIOSO QUE
VA A SER USADO POR QUIEN LO NECESITA ESTOS SE CONOCEN COMO MINERAL DE
MENA. EN CAMBIO, AQUELLOS OTROS MINERALES ACOMPAÑANTES QUE NO
NOS INTERESA EXTRAER, SE DENOMINAN MINERAL DE GANGA. EN UN
YACIMIENTO DE COBRE, LOS MINERALES DE MENA SERÁN LA
CALCOCINA CHALCOPIRITA, BARITINA, PORQUE TODOS ESTOS LLEVAN COBRE EN SU
ESTRUCTURA.

EN CAMBIO OTROS MINERALES COMO LA PIRITA, EL CUARZO SERÁN DE GANGA
PORQUE NO LLEVAN COBRE Y NO NOS INTERESA RECUPERARLOS.

FORMAS DE EXPLOTACIÓN DE LOS YACIMIENTOS.-
EXISTEN 2 FORMAS PRINCIPALES DE EXPLOTAR UN YACIMIENTO:

 MINERÍA SUPERFICIAL O CIELO ABIERTO.- O TAJO ABIERTO (EN INGLES OPEN PIT)
QUE SE HACE EXPONIENDO EL MINERAL A LA VISTA O CIELO ABIERTO,
REMOVIENDO EL MATERIAL QUE LO CUBRE.
 MINERÍA SUBTERRÁNEA.- O TUNELERÍA, QUE SE DESCUBRE EL MINERAL A
TRAVÉS DE TÚNELES SIN EXPONERLO AL EXTERIOR.


YACIMIENTOS ORIGINADOS EN EL INTERIOR DE LA TIERRA

Formados como consecuencia de los procesos de la geodinámica
interna (magmatismo y metamorfismo). Las elevadas presiones y
temperaturas que reinan en el interior de la Tierra determinan su
formación.



Yacimientos de concentración magmática: Se originan a partir de
los magmas o materiales fundidos del interior de la Tierra. Cuando el
magma asciende y se enfría en el interior de la Tierra se solidifica.
Forman rocas cristalinas y duras, como el granito (muy útil para
revestimientos y ornamentación) y minerales de interés económico
como la cromita (obtención de cromo) o magnetita (de hierro).

Yacimientos hidrotermales-neumatolíticos: Suelen dar origen a
yacimientos de minerales metálicos muy variados y de gran valor, como
la pirita, berilo, cinabrio, etc.

Se producen en las etapas finales de los procesos magmáticos al
precipitar las sustancias disueltas en agua o al cristalizar los gases.
Suelen originarse en fracturas de las rocas o filones.

Yacimientos de origen metamórfico: En determinados momentos
(movimientos orogénicos) las rocas del interior de la tierra son
sometidas a elevadas presiones y temperaturas lo que provoca en ellas
cambios mineralógicos y texturales importantes, sin llegar a fundirse, y
grandes recristalizaciones que originan nuevas rocas como el mármol,
que se forma por el metamorfismo de la caliza.


YACIMIENTOS ORIGINADOS EN LA SUPERFICIE TERRESTRE

Se producen a los procesos de la geodinámica eterna. Los materiales se
disgragan por meteorización y los productos resultantes son
transportados por los agentes externos, agua o viento principalmente,
que cuando pierdan fuerza los depositan dando lugar a yacimientos. Se
pueden diferenciar dos tipos: residuales y sedimentarios




Yacimientos residuales: se originan como consecuencia de una
meteorización intensa de la roca madre quedando como material
residual el más resistente. Es el caso de yacimientos de bauxita, que
se utiliza para la extracción del aluminio o de lateritas, de donde se
obtiene hierro. Este proceso se denomina laterificación y da lugar a
la acumulación de estos minerales sobre todo en zonas de clima
cálido y húmedo.
Yacimientos sedimentarios: se originan como consecuencia de la
sedimentación o depósito directo de materiales procedentes de la
roca madre, a distancias más o menos grandes. En función del
proceso sedimentario predominante se diferencia entre:
Yacimientos detríticos: los materiales son transportados por el
viento o el agua, los cuales al perder fuerza son depositados en el
fondo de la cuenca. Se forman de este modo los depósitos de arenas
y gravas, y algunos metales muy resistentes como el oro y el
platino, que dan lugar a lo que se conoce como “placeres”.
Yacimientos químicos o evaporíticos: se originan en cuencas
marinas o lacustres donde el agua se va evaporando y los elementos
que lleva en disolución se concentran hasta saturar el agua y
precipitar en su fondo. Primero precipitan los menos solubles y más
tarde los de mayor solubilidad. Ejemplos de este tipo de yacimientos
son los de yeso o de sal.
Yacimientos bioquímicos y orgánicos: se producen por una gran
concentración o acumulación de restos de organismos (conchas,
caparazones, esqueletos,...).




Yacimientos hidrotermales
A medida que un magma se enfría en profundidad van formándose las rocas ígneas y, consecuentemente, se
enriquece la masa residual con agua y minerales disueltos.
En algún momento parte de este fluido, compuesto mayoritariamente por vapor de agua, es expulsado del magma e
inyectado por efectos de presión y temperatura en las rocas vecinas (rocas de caja) que lo contienen.
Este desplazamiento puede ser vertical u horizontal y hasta, a veces, aflora en la superficie como manantiales o
fuentes de agua termal.
En el transcurso de su migración este fluido va perdiendo temperatura y poder de disolución lo que hace que las
sustancias minerales precipiten originando concentraciones que, según su tipo y cantidad, van a constituir
yacimientos explotables.
Para visualizar mejor estos conceptos se presenta una gráfica donde se puede observar, de modo esquemático, la
evolución de estos procesos.



YACIMIENTO EPITERMAL
El ambiente epitermal, tal como indica la propia etimología de este término, se halla a
escasa profundidad en referencia a la superficie terrestre y, en concreto, define la
parte superior de los sistemas hidrotermales naturales (En la Figura 1 se puede ver un
par de ejemplos de sistemas hidrotermales volcánicos).

Lindgren (1922, 1933) definió el término “epitermal”, caracterizando este tipo de
depósitos minerales en función de la mineralogía de las menas y de sus características
texturales, así como en sus propias reconstrucciones geológicas. En la definición que
estableció para estos depósitos, Lindgren incluyó numerosos yacimientos minerales de
metales preciosos (con presencia o no de telururos o seleniuros), metales básicos,
mercurio y antimonio (con estibina como mineral principal). En tales trabajos ya se
sugirió que se trataba de un tipo de depósitos metalíferos formados a partir de fluidos
acuosos influenciados por emanaciones ígneas a temperaturas relativamente bajas
(<200ºC) y en condiciones de presión “moderadas”.

En los numerosos estudios subsiguientes, a medida que el conocimiento de estos
sistemas aumentaba, las condiciones de emplazamiento se han ido acotando y
redefiniendo con el tiempo. Buddington (1935) indicó que, en ambientes próximos a la
superficie, son posibles temperaturas mayores a las reportadas por Waldemar
Lindgren, de modo que pronto el límite máximo de temperatura aceptado para
sistemas epitermales “aumentó” hasta los 300ºC (Panteleyev, 1988).

Así, en la actualidad, se considera que las condiciones de formación de la mayoría de
yacimientos epitermales comprenden temperaturas entre <150 y ~300ºC (y
eventualmente mayores), y a profundidades desde la superficie hasta 1 ó 2 km, con
presiones de hasta varios centenares de bares (Berger y Eimon, 1983; Heald et al.,
1987; Sillitoe, 1988; Reyes, 1990, 1991).