Está en la página 1de 10

1

BOAS, Franz. 1920. Los métodos de la Etnología. American Anthropologist.
Volumen 22. Nº 4 (pp. 311-321)

Traducción: Dra. Daniela A. Polola
Auxiliar de 1º Categoría
Corrientes Antropológicas II
Junio de 2012

Durante los últimos diez años, los métodos de investigación sobre el desarrollo
histórico de la civilización han atravesado notables cambios. Durante la segunda mitad
del siglo pasado el pensamiento evolucionista gozó de un dominio casi total e
investigadores como Spencer, Morgan, Tylor, Lubbock –sólo por mencionar algunos- se
encontraban bajo el hechizo de la idea de una evolución general y uniforme de la
cultura, en la cual participaban todos los aspectos de la humanidad. El desarrollo más
reciente se remonta, en parte, a la influencia de Ratzel, cuya formación en geografía lo
persuadió de la importancia de la difusión y la migración. El problema de la difusión
fue trabajado en detalle especialmente en América, pero fue aplicado en un sentido
mucho más amplio por Foy y Graebner, y finalmente fue aprovechado en una aplicación
aún mayor por parte de Elliot Smith y Rivers a tal punto que, actualmente, al menos
entre ciertos grupos de investigadores en Inglaterra y también en Alemania, la
investigación etnológica está basada en el concepto de la migración y la diseminación
más que en el de la evolución.
Un estudio crítico de ambas líneas de investigación muestra que cada una está
basada en la aplicación de una hipótesis fundamental. El punto de vista evolucionista
presupone que el curso de los cambios históricos en la vida cultural de la humanidad
sigue leyes determinadas que pueden ser aplicables en cualquier contexto, y que
ocasionan que el desarrollo cultural sea, en sus orientaciones principales, el mismo para
todas las razas y culturas.
Esta idea ha sido claramente expresada por Tylor en las páginas introductorias a
su clásico trabajo “Cultura Primitiva”. Tan pronto como admitamos que la hipótesis de
una evolución uniforme debe ser probada antes de ser aceptada, la estructura completa
pierde sus cimientos. Es cierto que hay indicadores de desarrollos paralelos en
diferentes partes del mundo y que, costumbres similares han sido encontradas en los
más diversos y alejados lugares del globo. La aparición de estas similitudes distribuidas
tan irregularmente que no puede ser sencillamente explicada sobre la base de la
difusión, es uno de los pilares del abordaje psicológico de los fenómenos culturales de
2
Bastian. Por otro lado, debemos reconocer que la hipótesis implica sostener que nuestra
civilización europea occidental representa el mayor desarrollo cultural hacia el cual
tienden todas las demás culturas primitivas y que, en consecuencia, retrospectivamente,
construimos un desarrollo ortogenético hacia nuestra civilización moderna. Está claro
que si admitimos que puede haber civilizaciones de diferentes niveles coexistiendo, la
hipótesis de una sola línea general de desarrollo no puede ser sostenida.
En oposición a estos supuestos está la tendencia moderna a negar la existencia
de un esquema general de evolución que representaría la historia del desarrollo cultural
de todo el mundo. La hipótesis de que existen causas internas que provocan desarrollos
similares en partes remotas del globo es rechazada y, en su lugar, se asume que
desarrollos idénticos en dos lugares distintos del mundo deben ser siempre atribuidos a
la migración y difusión. Sobre esta base el contacto histórico resulta necesario para
áreas considerablemente amplias. La teoría demanda un alto grado de estabilidad de
rasgos culturales, tal y como aparentemente se observa en numerosas tribus primitivas,
y además está basada en la supuesta correlación entre un número de rasgos diversos y
mutuamente independientes que reaparecen combinados de la misma manera en partes
alejadas del globo. En tal sentido, la investigación moderna retoma nuevamente la teoría
de Gerland de la persistencia de un número de rasgos culturales que fueron
desarrollados en un punto y llevados por el hombre a través de sus migraciones de un
continente al otro.
Considero que, si las bases hipotéticas de estos dos tipos extremos de
investigación etnológica son establecidas en líneas generales, como he tratado de hacer
aquí, de inmediato se vuelve claro que la exactitud de tales suposiciones no ha sido
demostrada pero que, arbitrariamente, una u otra han sido escogidas con el fin de
obtener una imagen consistente del desarrollo cultural. Estos métodos son
esencialmente formas de clasificación del fenómeno estático de la cultura de acuerdo
con dos principios diferentes, e interpretaciones de estas clasificaciones como de
importancia histórica, sin, no obstante, ningún intento de demostrar que esta
interpretación es justificable. Para dar un ejemplo: Se observa que en la mayoría de los
lugares del mundo existen semejanzas entre formas decorativas que son representativas
y otras que son más o menos geométricas. De acuerdo al punto de vista evolucionista su
desarrollo es explicado del siguiente modo: las formas decorativas están dispuestas en
un orden tal que las más representativas están ubicadas al comienzo. Las otras formas
están ubicadas de tal modo que representan una transición gradual desde formas
3
representativas a formas geométricas meramente convencionales, y este orden es
entonces interpretado como significando que los diseños geométricos se originan en
diseños representativos que gradualmente se degeneraron. Este método ha sido
continuado, por ejemplo, por Putnam, Stolpe, Balfour, y Haddon, y por Verworn y, en
sus primeros escritos, por von den Steinen. Aunque no intento negar que este desarrollo
pueda haber ocurrido, sería apresurado generalizar y afirmar que en cada caso en que la
clasificación ha sido realizada de acuerdo con un principio determinado, representa un
desarrollo histórico. El orden podría, del mismo modo, ser revertido y podríamos
comenzar con un elemento geométrico simple, el cual, por la adición de nuevos rasgos,
puede desarrollarse en un diseño representativo, y podríamos afirmar que este orden
representa una secuencia histórica. Ambas posibilidades fueron consideradas por
Holmes ya en 1885. Ninguna de las dos teorías puede ser establecida sin pruebas
históricas reales.
La actitud opuesta, a saber, el origen a través de la difusión, es mostrada en el
intento de Heinrich Shurtz de conectar el arte decorativo del Noroeste de Norteamérica
con el de Melanesia. El simple hecho de que en estas áreas se encuentren elementos que
pueden ser interpretados como ojos, lo indujo a suponer que ambos tienen un origen
común sin permitir la posibilidad de que la pauta en ambas áreas –cada una de las cuales
muestra características ampliamente distintivas- pueda haber evolucionado desde focos
independientes. En este intento, Schurtz siguió a Ratzel quien ya había intentado
establecer conexiones ente Melanesia y el Noroeste norteamericano sobre la base de
otras características culturales.
Mientras que la investigación etnográfica basada en estas dos hipótesis
fundamentales parece haber caracterizado la tendencia general del pensamiento
europeo, un método diferente es seguido por la mayoría de los antropólogos
norteamericanos. La diferencia entre las dos líneas de investigación podría ser resumida
de mejor modo con la afirmación que los estudiosos norteamericanos están
principalmente interesados en el fenómeno dinámico del cambio cultural, e intentan
elucidar la historia cultural por medio de la aplicación de los resultados de sus estudios;
y relegan la solución de la pregunta final de la relativa importancia del paralelismo de
desarrollos culturales en áreas distantes, como opuesto a la difusión mundial, y la
estabilidad de rasgos culturales durante largos períodos, a un tiempo futuro cuando la
condiciones del cambio cultural sean mejor conocidas. Los métodos etnológicos
4
americanos son análogos a los europeos, especialmente a la arqueología escandinava, y
a los investigadores del período prehistórico del área mediterránea oriental.
Podría parecer, para el observador externo, que los estudiosos norteamericanos
están comprometidos en una gran cantidad de investigaciones en detalle sin
relacionarlas demasiado con la solución de los problemas fundamentales de la historia
filosófica de la civilización humana. Considero que esta interpretación de la actitud
norteamericana sería injusta porque los asuntos primordiales están tan cerca de nuestros
corazones como de los de otros académicos, solamente que nosotros no esperamos ser
capaces de resolver un intrincado problema histórico con una fórmula.
En primer lugar, todo el problema de la historia cultural se nos aparece como un
problema histórico. Para comprender la historia es necesario conocer no sólo cómo son
las cosas, sino como han llegado a serlo. En el campo de la etnología, donde, para la
mayoría de las partes del mundo, no hay hechos históricos disponibles, excepto aquellos
que pueden ser relevados por medio del estudio arqueológico, toda la evidencia puede
ser inferida solamente a través de métodos indirectos. Su carácter es representado por
los estudiantes de filología comparada. El método se basa en la comparación de los
fenómenos estáticos combinados con el estudio de su distribución. Lo que puede ser
hecho con este método ha sido bien demostrado por las investigaciones del Dr. Lowie
sobre las sociedades militares de los indios Planicie, o mediante la investigación
moderna de la mitología americana. Es, obviamente, cierto que nunca podemos esperar
encontrar datos en relación con la secuencia cronológica de eventos, pero ciertos
esbozos generales pueden ser establecidos con un grado de probabilidad, inclusive de
certeza.
Tan pronto como estos métodos son aplicados, la sociedad primitiva pierde su
apariencia de estabilidad absoluta, que es trasmitida al estudioso que observa a un
pueblo determinado sólo durante un momento dado. Todas las formas culturales
aparecen más bien, en estado de constante cambio y sujetas a modificaciones
sustanciales.
Es comprensible por qué en nuestros estudios el problema de la diseminación
debería tomar una posición prominente. Es mucho más sencillo probar la diseminación
que investigar desarrollos debido a fuerzas internas, y los datos para tal estudio se
obtienen con mucho más esfuerzo. Sin embargo, deben ser observados en cada
fenómeno de aculturación en el cual elementos externos son reformados de acuerdo a
las pautas prevalecientes en su nuevo medioambiente, y podrían ser encontrados en los
5
desarrollos locales particulares de ideas y actividades ampliamente propagadas. La
razón por la cual el estudio del desarrollo interno no ha sido asumido enérgicamente, no
se debe al hecho de que no sea importante desde el punto de vista teórico, se debe más
bien a dificultades metodológicas inherentes a ello. Tal vez debería reconocerse que en
los últimos años la atención se ha dirigido hacia este problema, tal y como se manifiesta
en las investigaciones sobre los procesos de aculturación y sobre la interdependencia de
actividades culturales, que están atrayendo la atención de numerosos investigadores.
El ulterior seguimiento de estas investigaciones enfatiza la importancia de una
característica que es común a todos los fenómenos históricos. Mientras que en las
ciencias naturales estamos acostumbrados a considerar un número dado de causas y a
estudiar sus efectos, en los eventos históricos estamos obligados a considerar cada
fenómeno no sólo como efecto sino también cómo causa. Esto es así aun en la
aplicación particular de las leyes de naturaleza física como, por ejemplo, en el estudio
de la astronomía en el cual la posición de ciertos cuerpos celestes en un momento
determinado puede ser considerado efecto de la gravedad, mientras que al mismo
tiempo, su particular organización en el espacio determina cambios futuros. Esta
relación aparece mucho más claramente en la historia de la civilización humana. Para
dar un ejemplo: un excedente en el suministro de alimento es responsable de provocar
un aumento de población y de tiempo libre, lo cual brinda la oportunidad para
ocupaciones que no son totalmente necesarias para las necesidades diarias. En su
momento, el incremento de la población y del tiempo libre, que puede ser aplicado a
nuevas invenciones, permite el aumento de la provisión de alimento y un posterior
aumento del tiempo libre, lo cual implica un efecto acumulativo.
Consideraciones similares pueden ser hechas en cuanto al importante problema
de la relación del individuo con la sociedad, un problema que debe ser considerado cada
vez que estudiemos las condiciones dinámicas del cambio. Las actividades de los
individuos están determinadas en gran medida por su medioambiente social, pero en
determinado momento sus propias actividades influyen sobre la sociedad en la que vive,
y pueden acarrear modificaciones en su forma. Obviamente, este problema es uno de las
más importantes para ser incorporado en un estudio sobre el cambio cultural. También
está comenzado a atraer la atención de estudiantes que ya no están satisfechos con la
enumeración sistemática de costumbres y creencias estandarizadas de una tribu, sino
que comienzan a estar interesados en las preguntas en torno a los modos en que
6
reaccionan los individuos a su entorno social, y a las diferencias de opinión y del modo
de acción en la sociedad primitiva y que son las causas de cambios de gran alcance.
En resumen, entonces, el método que intentamos desarrollar está basado en un
estudio de los cambios dinámicos en la sociedad que pueden ser observados en la
actualidad. Nos abstenemos del intento de resolver el problema fundamental del
desarrollo general de la civilización hasta que hayamos sido capaces de desentrañar los
procesos que suceden bajo nuestra mirada.
Hasta aquí algunas conclusiones generales pueden ser sacadas de este estudio.
Primero, la historia de la civilización humana no se nos presenta como completamente
determinada por necesidades psicológicas que conducen a una evolución uniforme en
todo el mundo. Más bien observamos que cada grupo cultural tiene una historia propia y
única, que depende, en parte de los particulares desarrollos internos del grupo social, y
en parte, de las influencias externas a las cuales ha estado sujeto. Ha habido procesos de
diferenciación gradual tanto como procesos de nivelación de diferencias entre centros
culturales vecinos, pero sería completamente imposible comprender, sobre la base de un
solo esquema evolucionista, qué le sucedió a un pueblo determinado. Un ejemplo del
contraste entre estos dos puntos de vista está claramente indicado en la comparación del
tratamiento de la civilización zuñi por Frank Hamilton Cushing por un lado, y por el
otro, por los estudiosos modernos, en especial Elsie Clews Parsons, A. L. Kroeber y
Leslie Spier. Cushing creía que era posible explicar la cultura zuñi completamente sobre
la base de la reacción de la mente zuñi a su medioambiente geográfico, y que la
totalidad de la cultura zuñi podría ser explicada como el desarrollo que siguió,
necesariamente, desde la posición en la que el pueblo estaba ubicado. El interés de
Cushing por la comprensión de la mente india y su riguroso conocimiento de la vida
íntima del pueblo le otorgaba gran plausibilidad a sus interpretaciones. Por el otro lado,
los estudios del Dr. Parsons probaron, de manera concluyente, las profundas influencias
que las ideas españolas han tenido sobre la cultura zuñi, y conjuntamente con las
investigaciones del profesor Kroeber, nos da uno de los mejores ejemplos de
aculturación del que hayamos tenido conocimiento. La explicación psicológica es
totalmente engañosa, no obstante su plausibilidad, y el estudio histórico nos muestra
una imagen completamente diferente, a través de la cual la combinación singular de
rasgos primitivos (que en sí mismos son indudablemente complejos) con influencias
europeas, han dado como resultado las circunstancias actuales.
7
Los estudios de la dinámica de la vida primitiva también muestran que el
supuesto de una estabilidad de larga duración, tal y como exige Elliot Smith, no tiene
ningún sustento en la práctica. Dondequiera que las condiciones primitivas hayan sido
estudiadas en detalle, prueban estar en estado de cambio, y parecería que hay un
paralelismo cercano entre la historia del lenguaje y la historia de desarrollo cultural.
Períodos de estabilidad son seguidos por períodos de cambio rápido. Es sumamente
improbable que cualquier costumbre primitiva sea preservada sin modificaciones por
miles de años. Además, el fenómeno de la aculturación prueba que la transferencia de
una costumbre de una región a la otra sin cambios concomitantes debido a la
aculturación, son extremadamente raros. Por lo tanto, es poco probable que las
costumbres mediterráneas primitivas puedan ser encontradas actualmente prácticamente
sin cambios en diferentes partes del mundo, como exige la teoría de Elliot Smith.
Mientras que, en definitiva, el carácter histórico singular del crecimiento cultural
en cada área sobresale como un elemento destacado en la historia del desarrollo cultural,
podemos reconocer, al mismo tiempo, que algunos paralelismos típicos ocurren. Sin
embargo, no nos inclinamos por buscar estas similitudes en costumbres detalladas, sino
más bien en ciertas condiciones dinámicas que se deben a causas sociales o psicológicas
que son las responsables de conducir a resultados similares. El ejemplo de la relación
entre la provisión de alimento y la población al cual me referí anteriormente, puede
servir como muestra. Otro tipo de ejemplo es presentado en aquellos casos en que un
problema determinado que enfrenta el hombre puede ser resuelto sólo por una serie
limitada de métodos. Cuando encontramos, por ejemplo, el matrimonio como una
institución universal, debe ser aceptado que el matrimonio es posible solamente entre un
número de hombres y mujeres; entre un número de hombres y una mujer; y entre un
número de mujeres y un hombre; o entre un hombre y una mujer. De hecho, todas estas
formas son halladas en todo el mundo, y por lo tanto, no es sorprendente que formas
análogas puedan haber sido adoptadas bastante independientemente en diferentes parte
del mundo y, considerando tanto las condiciones económicas generales de la humanidad
como el carácter del instinto sexual en los animales superiores, tampoco parece
sorprendente que el casamiento en grupo y la poliandria sean, comparativamente
hablando, raros. Consideraciones similares pueden ser hechas en cuanto a los puntos de
vista filosóficos sostenidos por la humanidad. En síntesis, si buscamos leyes, las leyes
se relacionan con los efectos de las condiciones fisiológicas, psicológicas y sociales, no
con secuencias de logros culturales.
8
En algunos casos, una secuencia regular de este tipo puede acompañar el
desarrollo del status psicológico o social. Esto está demostrado por la secuencia de
inventos industriales en el Viejo Mundo y en América, que considero como
independientes. Un período de recolección de alimento y del uso de la piedra fue
seguido por la invención de la agricultura, la cerámica y, finalmente el uso de los
metales. Obviamente, este orden se basa en el aumento del tiempo otorgado por la
humanidad al uso de productos naturales, de herramientas y utensilios, y a las
variaciones que se desarrollaron a partir de esto. A pesar de que en este caso el
paralelismo parece existir en los dos continentes, sería fútil tratar de seguir el orden en
detalle. De hecho, no se aplica a otros inventos. La domesticación de animales que, en
el Viejo Mundo debe haber sido un logro temprano, fue muy tardía en el Nuevo Mundo,
donde los animales domesticados, a excepción del perro, apenas si existían al momento
del descubrimiento. Un desarrollo incipiente había sido hecho en Perú con la
domesticación de la llama, y los pájaros eran criados en varias partes del continente.
Una consideración similar puede ser hecha con respecto al desarrollo del
racionalismo. Parece ser una de las características fundamentales del desarrollo de la
humanidad que las actividades que se han desarrollado inconscientemente son
gradualmente hechas objeto de reflexión. Podemos observar este proceso en diversos
ámbitos. Aparece, quizás, más claramente en la historia de la ciencia que, gradualmente,
ha extendido su ámbito de indagación sobre un campo en constante ampliación y que ha
elevado a la conciencia actividades humanas que son automáticamente realizadas en la
vida del individuo y de la sociedad.
No me he referido hasta aquí a otro aspecto de la etnología moderna que está
conectado con el crecimiento del psicoanálisis. Sigmund Freud ha intentado demostrar
que el pensamiento primitivo es en muchos aspectos análogo a esas formas de la
actividad psíquica individual que él ha explorado a través de su método psicoanalítico.
En muchos sentidos, sus intentos son similares a las interpretaciones de la mitología por
simbolistas como Stucken. Rivers ha tomado la sugerencia de Freud tanto como la
interpretación de Graebner y Elliot Smith, y encontramos, por tanto, en sus nuevos
escritos, una extraña aplicación desconectada de una actitud psicológica y la aplicación
de la teoría de la transmisión primitiva.
Aunque creo que algunas de las ideas subyacentes a los estudios psicoanalíticos
de Freud pueden ser aplicadas de modo fructífero a problemas etnológicos, no me
parece que la explotación parcial de este método pueda generar un avance en nuestra
9
comprensión del desarrollo de la sociedad humana. Es ciertamente correcto que la
influencia de impresiones recibidas durante los primeros años de vida ha sido
completamente desestimada y que el comportamiento social del hombre depende, en
gran medida, de los hábitos más tempranos adquiridos antes del momento en que
comienza la memoria conectada, y que numerosos rasgos denominados raciales o
hereditarios deben ser considerados más como el resultado de la exposición temprana a
cierto tipo de condiciones sociales. La mayoría de estos rasgos no aparecen en la
conciencia y son, por lo tanto, desarticulados solamente con dificultad. Gran parte de la
diferencia de comportamiento entre los hombres y mujeres adultos se remonta a esta
causa. Sin embargo, si intentamos aplicar la teoría completa de la influencia de los
deseos reprimidos a las actividades de los hombres viviendo bajo formas sociales
diferentes, pienso que extendemos más allá de sus límites legítimos las inferencias que
pueden ser obtenidas a partir de la observación de la psicología normal y anormal
individual. Muchos otros factores son de mayor importancia. Para dar un ejemplo: El
fenómeno del lenguaje muestra claramente que condiciones muy diferentes de aquellas
a las cuales los psicoanalistas dirigen su atención, determinan el comportamiento mental
del hombre. Los conceptos generales que subyacen al lenguaje son completamente
desconocidos para la mayoría de las personas. Éstos no aparecen en la conciencia hasta
que comienza el estudio científico de la gramática. Sin embargo, las categorías del
lenguaje nos compelen a ver el mundo ordenado en ciertos grupos conceptuales
definidos que, sobre nuestra falta de conocimiento de los procesos lingüísticos, son
tomados como categorías objetivas, por lo tanto, se imponen sobre la forma de nuestros
pensamientos. No se conoce cuál puede ser el origen de estas categorías pero parece
bastante seguro que no tiene nada que ver con el fenómeno que es el objeto del estudio
psicoanalítico.
La aplicabilidad de la teoría psicoanalítica del simbolismo también está sujeta a
gran duda. Debemos recordar que la interpretación simbólica ha ocupado una posición
prominente en la filosofía de todos los tiempos. Está presente no sólo en la vida
primitiva, sino que la historia de la filosofía y de la teología abundan en ejemplos de un
alto grado de simbolismo, cuyo tipo depende de la actitud mental general del filósofo
que la desarrolla. Los teólogos que interpretaron la Biblia sobre la base del simbolismo
religioso no estaban menos seguros de la veracidad de sus perspectivas que los
psicoanalistas están de sus interpretaciones del pensamiento y la conducta basada en el
simbolismo sexual. El resultado de una interpretación simbólica depende
10
principalmente de la actitud subjetiva del investigador, que organiza los fenómenos de
acuerdo con su concepto rector. Para probar la aplicabilidad del simbolismo del
psicoanálisis, sería necesario demostrar que la interpretación simbólica no sería
igualmente plausible desde otros puntos de vista completamente diferentes, y que las
explicaciones que omiten la importancia de lo simbólico o lo reducen al mínimo, no
serían adecuadas.
Mientras, en tanto, sería bienvenida la aplicación de cada avance en el método
de investigación psicológica, no podemos aceptar como un avance en el método
etnológico la rudimentaria transferencia de un método nuevo y parcial de investigación
psicológica del individuo a los fenómenos sociales, cuyo origen puede ser demostrado
como históricamente determinado y sujeto a influencias que no son para nada
comparables con aquellas que controlan la psicología del individuo.

Universidad de Columbia,
Ciudad de Nueva York