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Bochenski, J. M.

, Introducción al pensamiento filosófico, Barcelona,
Herder, 1971.
LA FILOSOFIA
La filosofía es un asunto que no atañe sólo al profesor de ella. Por muy raro
que parezca, probablemente no hay hombre que no filosofe. O, por lo menos,
todo hombre tiene momentos en su vida en que se convierte en filósofo. La
cosa es cierta sobre todo de nuestros científicos, historiadores y artistas. Tarde
o temprano, todos suelen meterse en harina filosófica. ealmente, no di!o que
con ello se le ha!a un eminente servicio a la humanidad. Los libros de los le!os
filosofantes " físicos, poetas o políticos, por otra parte, famosos " son de
ordinario malos y frecuentemente sólo contienen una filosofía in!enuamente
infantil y !eneralmente falsa. Pero esto es aquí accesorio. Lo importante es que
todos filosofamos y, a lo que parece, no tenemos otro remedio que filosofar.
#e ahí, para todos, la importancia de la cuestión$ %&u' es propiamente la
filosofía( Lastimosamente, 'sta es una de las cuestiones filosóficas m)s
difíciles. Pocas palabras conozco que ten!an tantas si!nificaciones como la
palabra *filosofía+. ,ace -ustamente unas semanas asistí, en .rancia, a un
coloquio de pensadores europeos y americanos de primera fila. Todos
hablaban de filosofía y por filosofía entendían cosas absolutamente distintas.
/0aminemos m)s despacio las varias si!nificaciones y tratemos lue!o de hallar
un camino para la inteli!encia en este hormi!ueo de opiniones y definiciones.
,ay, primeramente, una opinión se!1n la cual la filosofía sería un concepto
colectivo para todo aquello que no puede a1n ser tratado científicamente. Tal
es, por e-emplo la opinión de Lord 2ertrand ussell y de muchos filósofos
positivistas. Los partidarios de esta opinión nos llaman la atención sobre el
hecho de que, en 3ristóteles, filosofía y ciencia si!nificaban lo mismo, y que
posteriormente las ciencias particulares se fueron desprendiendo de la filosofía$
primero la medicina, lue!o, la misma ló!ica formal, que, como es sabido, se
enseña hoy !eneralmente en las facultades matem)ticas. /n otras palabras$ no
habría absolutamente una filosofía, en el sentido, por e-emplo, en que hay una
matem)tica, con ob-eto propio Tal ob-eto de la filosofía no e0iste. 3sí se
desi!narían 1nicamente determinadas tentativas de resolver o aclarar diversos
problemas a1n inmaduros.
/s, ciertamente, un punto de vista interesante y, de pronto, los ar!umentos
aducidos parecen convincentes. 4as, si se mira la cosa un poco m)s de cerca,
sur!en dudas muy !raves. /n primer lu!ar, si fuera como estos filósofos dicen,
actualmente tendría que haber menos filósofos que hace mil años. 5 no es así.
,oy no hay menos filosofía, sino mucho m)s que antes. 5 esto no sólo por lo
que se refiere al n1mero de los que la cultivan, sino a la cantidad de problemas
tratados. 6i se compara con la nuestra la filosofía de los !rie!os, se ve que en
el si!lo 77 despu's de 8risto nos planteamos muchos m)s problemas que los
que conocieron los fundadores de la filosofía.
/n se!undo lu!ar, es cierto que en el curso del tiempo se han desprendido
de la filosofía diversas disciplinas. Pero lo chocante es que, al independizarse
una ciencia especial, casi simult)neamente ha sur!ido siempre una disciplina
filosófica paralela. 3sí, en los 1ltimos años, al separarse de la filosofía la ló!ica
formal, sur!ió inmediatamente una filosofía de la ló!ica, muy difundida y
calurosamente discutida. /n /stados 9nidos de :orteam'rica se escribe y
discute sobre ella acaso m)s que sobre cuestiones ló!icas puras, a pesar de
que este país va a la cabeza de la ló!ica, o precisamente por ello. Los hechos
demuestran que la filosofía, le-os de morir por el desenvolvimiento de las
ciencias, se vi!oriza y enriquece m)s.
5, finalmente, una pre!unta maliciosa a los que opinan que no hay filosofía$
%en nombre de qu' disciplina o de qu' ciencia se sienta esa afirmación( 5a
3ristóteles ar!;ía a los ne!adores de la filosofía$ O hay que filosofar o no hay
que filosofar. 6i no hay que filosofar ser) en nombre de la filosofía. Lue!o, si no
hay que filosofar, hay que filosofar. 5 lo mismo puede ar!;irse hoy. :ada hay
tan divertido como el espect)culo de los supuestos enemi!os de la filosofía
aduciendo !randes ar!umentos filosóficos para demostrar que no e0iste la
filosofía. #ifícilmente, pues, puede darse la razón a la primera opinión. La
filosofía tiene que ser al!o distinto de un recipiente !eneral de problemas
inmaduros. /sta función hubo de desempeñar al!una vez, pero ella es m)s que
eso.
La se!unda opinión afirma, por el contrario, que la filosofía no desaparecer)
-am)s aun cuando de ella se desprendan todas las ciencias posibles, pues la
filosofía, se!1n esta opinión, no es ciencia. 6u ob-eto "se dice" es lo
suprarracional, lo incomprensible, lo que se halla por encima de la razón o, por
lo menos, en las fronteras de ella. Tiene, pues, muy poco de com1n con la
razón o con la ciencia. 6u dominio est) situado fuera de lo racional. 6e!1n eso,
filosofar no si!nifica investi!ar con la razón, sino de otro modo, m)s o menos
irracionalmente. ,e ahí una opinión muy difundida hoy en el continente
europeo y que est) representada, entre otros, por los llamados filósofos e0is<
tencialistas. 9n representante e0tremo de esta dirección es ciertamente el
profesor =ean >ahl, el principal filósofo de París, para quien en el fondo no hay
distinción entre filosofía y poesía. 4as tambi'n el conocido filósofo
e0istencialista ?arl =aspers est) en este aspecto cerca de =ean >ah@. /n la
interpretación de =eanne ,ersch, filósofa de Ainebra, la filosofía es un pensar
límite entre ciencia y m1sica. Aabriel 4arcel, otro filósofo e0istencialista, ha
hecho imprimir directamente en un libro filosófico una pieza de m1sica ori!inal
suya. 5 nada di!amos de las novelas que suelen escribir al!unos filósofos
actuales.
Tambi'n esta opinión es una tesis filosófica respetable. La verdad es que en
favor suyo pueden aducirse distintos ar!umentos. /n primer lu!ar, que en las
cuestiones límite "y tales son !eneralmente las cuestiones filosóficas", el
hombre ha de servirse de todas sus fuerzas, incluso, por tanto, del sentimiento,
de la voluntad, de la fantasía, como hace el poeta. /n se!undo lu!ar, que los
datos fundamentales de la filosofía no son siquiera accesibles a la razón. ,ay
que tratar, por tanto, de comprenderlos, en cuanto cabe, por otros medios. /n
tercer lu!ar, que todo lo que toca a la razón pertenece ya a una u otra ciencia.
:o queda, pues, a la filosofía m)s que este pensar po'tico en la frontera o m)s
all) de la frontera de la razón. 5 acaso pudiera ale!arse a1n m)s por el estilo.
8ontra esta opinión se defienden numerosos pensadores, entre otros los que
son fieles al dicho de LudBi! >itt!enstein$ *6obre lo que no se puede hablar,
hay que callarse.+ Por hablar entiende aquí >itt!enstein el hablar racional, es
decir, el pensamiento. 6i al!o no puede comprenderse con los medios
normales del conocimiento humano, es decir, por la razón, dicen estos
impu!nadores de la filosofía po'tica, no puede comprenderse absolutamente.
/l hombre no tiene m)s que dos medios o m'todos posibles de conocer las
cosas$ viendo directamente de al!1n modo, por los sentidos por la inteli!encia,
el ob-eto, o deduci'ndolo. 3hora bien, en ambos casos se realiza una función
co!noscitiva y, esencialmente, un acto de la razón. #el hecho de que se ame o
aborrezca, de que se sienta an!ustia, hastío o asco y cosas por el estilo,
acaso, se si!a que es uno feliz o infeliz, respectivamente, pero nada m)s. 3sí
dicen estos filósofos, los cuales, por añadidura " y yo lo lamento ", se ríen en
la cara de los representantes de la opinión contraria y los mote-an de
soñadores, poetas y !entes informales. :o puedo entrar aquí a fondo en la
discusión de esta cuestión. 4)s adelante tendremos ocasión de volver sobre
ella. 6ólo quisiera hacer una observación. 6i observamos la historia de la
filosofía " desde el vie-o Tales de 4ileto hasta 4erleau<Ponty y =aspers ",
hallamos con reiteración constante que el filósofo ha tratado siempre de
esclarecer la realidad. 3hora bien, esclarecer, aclarar o iluminar la realidad no
si!nifica otra cosa que interpretar racionalmente el ob-eto dado. 3un los que
m)s rudamente han luchado contra el empleo de la razón en la filosofía, por
e-emplo 2er!son, lo han hecho siempre así. /l filósofo " así parece al menos
" es un hombre que piensa racionalmente y trata de llevar claridad "es decir,
orden y, por ende, razón" al mundo y a la vida. ,istóricamente, es decir, en lo
que realmente han hecho los filósofos y no en lo que han dicho acerca de su
traba-o, la filosofía ha sido siempre, en su con-unto, una actividad racional y
científica, una doctrina o teoría, no una poesía. #e cuando en cuanto los
filósofos tenían tambi'n dotes po'ticas. 3sí un Platón y un san 3!ustín. 3sí, si
es lícito comparar con los !randes de la historia a un contempor)neo, =ean<
Paul 6artre, que ha escrito unas cuantas buenas piezas de teatro. Todo,
empero, parece haber sido m)s bien para ellos un medio de comunicar un
pensamiento. /n su esencia, como acabamos de decir, la filosofía ha sido
siempre una teoría, una conciencia. 4as, si ello es así, nuevamente sur!e la
pre!unta$ %una ciencia de qu'( /l mundo corpóreo es estudiado por la física,
el de la vida por la biolo!ía, el de la conciencia por la psicolo!ía, la sociedad
por la sociolo!ía. %&u' queda para la filosofía como ciencia( %8u)l es su
terreno propio( 3 esta pre!unta contestan las diversas escuelas con
respuestas muy variadas. 6ólo voy a enumerar al!unas de las m)s
importantes.
Primera respuesta$ la teoría del conocimiento. Las otras ciencias conocen.
La filosofía estudia la posibilidad del conocimiento mismo, los presupuestos y
límites del conocimiento posible. 3sí @mmanuel ?ant y muchos de sus
se!uidores.
Segunda respuesta: los valores. Toda otra ciencia estudia lo que es. La
filosofía investi!a lo que debe ser. /sta respuesta la han dado, por e-emplo, los
se!uidores de la llamada escuela suralemana y muchos filósofos franceses
contempor)neos.
Tercera respuesta: el hombre como fundamento y supuesto de todo lo
dem)s. 6e!1n los defensores de esta opinión, todo est) en la realidad referido
de al!una manera al hombre. Las ciencias naturales y hasta las ciencias del
espíritu de-an a un lado esta referencia. La filosofía se enfrenta con ella y,
consi!uientemente, tiene al hombre por su ob-eto propio. 3sí muchos filósofos
e0istencialistas.
Cuarta respuesta: el len!ua-e. *:o e0isten proposiciones filosóficas, sino
sólo aclaración de proposiciones+, dice >itt!enstein. La filosofía estudia el
len!ua-e de las otras ciencias desde el punto de vista de su estructura. Tal es la
teoría de >itt!enstein y de la mayor parte de los positivistas ló!icos de la
actualidad.
Tales son al!unas de las varias opiniones por el estilo. 8ada una de ellas
tiene sus ar!umentos y es defendida de manera casi convincente. 8ada
defensor de estas opiniones echa en cara a los partidarios de las otras que no
son en absoluto filósofos. :o hay m)s que oír con qu' íntima convicción se
dictan tales -uicios. Los positivistas ló!icos, por e-emplo, suelen marcar a fue!o
a cuantos no est)n de acuerdo con ellos, como los metafísicos. 5 metafísica,
se!1n ellos, es lo absurdo en el m)s estricto sentido de la palabra. 9n
metafísico emite sonidos, pero no dice nada. Lo mismo los Cantianos$ para
ellos, todo el que no piensa como ?ant es un metafísico, si bien esto no
si!nifica, se!1n ellos, que di!an absurdos, sino que est)n anticuados y no son
filósofos. 5 no hablemos, por ser universalmente conocido, del soberano
desprecio con que los e0istencialistas tratan a todos los que no lo son.
3hora, si he de decir a ustedes mi modesta opinión personal, yo
e0perimento cierto malestar ante esa firme fe en una u otra concepción de la
filosofía. 4e parece muy razonable que se di!a que la filosofía ha de ocuparse
en el conocimiento, en los valores, en el hombre, en el len!ua-e. Pero %por qu'
sólo en eso( %,a demostrado al!1n filósofo que no haya m)s ob-etos de la fi <
losofía( 3l que tal afirme, yo le aconse-aría ante todo, como el *4efistófeles+
de Aoethe, un collegium logicum para que aprenda desde lue!o lo que es
propiamente una demostración. :ada seme-ante se ha demostrado -am)s. 5, si
damos una mirada en torno al mundo, 'ste se nos presenta lleno de problemas
irresueltos, de importantes problemas irresueltos que pertenecen a todos los
terrenos citados, pero no son ni pueden ser tratados por una ciencia especial.
Tal es, por e-emplo, el problema de la ley. :o es 'ste, ciertamente, un problema
matem)tico. /l matem)tico puede tranquilamente formular y estudiar sus leyes
sin plantearse la cuestión de la ley. Tampoco pertenece a la filolo!ía o ciencia
del len!ua-e, pues no se trata de la len!ua, sino de al!o que est) en el mundo
o, por lo menos, en el pensamiento. Por otra parte, la ley matem)tica no es
tampoco un valor, pues no es al!o que deba ser, sino al!o que es. :o entra,
por ende, en la teoría de los valores. 6i se limita la filosofía a una ciencia es<
pecial o al!una de las disciplinas que he enumerado, este problema no puede
en absoluto dilucidarse. :o hay lu!ar para 'l. 5, sin embar!o, es un aut'ntico e
importante problema.
Parece, pues, que la filosofía no puede ser identificada con las ciencias
especiales ni limitada a un solo terreno. /s en cierto sentido una ciencia
universal. 6u dominio no se limita, como el de las otras ciencias, a un terreno
estrictamente acotado. 4as, si ello es así, puede suceder, y de hecho sucede,
que la filosofía trate los mismos ob-etos en que se ocupan las otras ciencias.
%/n qu' se distin!ue entonces la filosofía respecto de esta otra ciencia( 6e
distin!ue "respondemos" tanto por su m'todo como por su punto de vista.
Por su m'todo porque al filósofo no se le veda nin!uno de los m'todos de
conocer. 3sí, no est) obli!ado, como el físico, a reducirlo todo a los fenómenos
observados sensiblemente. /s decir, el filósofo no tiene por qu' limitarse al
m'todo empírico, reductivo. Puede tambi'n valerse de la intuición del dato y de
otros medios. La filosofía se distin!ue adem)s de las otras ciencias por su
punto de vista. 8uando considera un ob-eto, lo mira siempre y e0clusivamente
desde el punto de vista del límite, de los aspectos fundamentales. /n este
sentido, la filosofía es una ciencia de los fundamentos. #onde las otras ciencias
se paran, donde ellas no pre!untan y dan mil cosas por supuestas, allí empieza
a pre!untar el filósofo. Las ciencias conocenD 'l pre!unta qu' es conocer. Los
otros sientan leyesD 'l se pre!unta qu' es la ley. /l hombre ordinario habla de
sentido Y finalidad. /l filósofo estudia qu' hay que entender propiamente por
sentido y finalidad. 3sí, la filosofía es tambi'n una ciencia radical, pues va a la
raíz de manera m)s profunda que nin!una otra ciencia. #onde las otras se dan
por satisfechas, la filosofía si!ue pre!untando e investi!ando.
:o siempre es f)cil decir dónde est) el límite entre una ciencia particular y la
filosofía. 3sí el estudio de los fundamentos de la matem)tica, que tan
bellamente había de desarrollarse en el curso de nuestro si!lo Es 77F, es con
toda certeza un estudio filosófico, pero est) a la par estrechamente li!ado a
investi!aciones matem)ticas. ,ay, sin embar!o, al!unos terrenos en que la
frontera aparece clara. Tal es, por una parte, la ontolo!ía, disciplina que no
trata de esta o la otra cosa, sino de las cosas m)s !enerales, como el ente, la
esencia y la e0istencia, la cualidad y otras por el estilo. Por otra parte, a la
filosofía pertenece tambi'n el estudio de los valores como tales, no como
aparecen en la evolución de la sociedad, sino en sí mismos. /n estos dos terre<
nos, la filosofía no confina sencillamente con nada. :o hay fuera de ella una
ciencia que se ocupe ni pueda ocuparse en estos temas. 5 la ontolo!ía se da
lue!o por supuesta en las investi!aciones sobre otros terrenos, con lo que se
da tambi'n una distinción respecto a otras ciencias que no quieren saber nada
de la ontolo!ía.
3sí vieron la filosofía la mayor parte de los filósofos de todos los tiempos$
como una ciencia. :o como poesía, no como m1sica, sino como un estudio
serio y sereno. 8omo una ciencia universal, en el sentido de que no se cierra a
nin!1n campo y emplea todo m'todo que le sea accesible. 8omo ciencia de los
problemas límite y de las cuestiones fundamentales, y, por ello tambi'n, como
una ciencia radical que no se da por satisfecha con los supuestos de las otras
ciencias, sino que quiere investi!ar hasta la raíz.
,ay que decir tambi'n que es una ciencia e0tremadamente difícil. #onde
casi todo se pone siempre en tela de -uicio, donde no ri!e nin!1n supuesto ni
m'todo tradicional, donde hay que tener siempre ante los o-os los
comple-ísimos problemas de la ontolo!ía, el traba-o no puede ser f)cil. :o es
de maravillar que las opiniones difieran tanto en filosofía. 9n !ran pensador y
no un esc'ptico " al contrario, uno de los m)s !randes sistem)ticos de la
historia ", santo Tom)s de 3quino, dice al!una vez que sólo muy pocos
hombres, tras lar!o tiempo y no sin mezcla de errores, son capaces de resolver
las cuestiones fundamentales de la filosofía.
Pero el hombre est), quiera o no quiera, destinado a la filosofía. 31n ten!o
que decirles, para terminar, otra cosa$ a pesar de su enorme dificultad, la
filosofía es una de las bellas y nobles cosas que pueda haber en la vida. /l que
una vez haya entrado en contacto con un aut'ntico filósofo, se sentir) siempre
atraído por 'l.