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GUÍA PARA VER Y ANALIZAR

G UÍA PARA VER Y ANALIZAR M INORITY R EPORT S TEVEN S PIELBERG (2002) David

MINORITY

REPORT

G UÍA PARA VER Y ANALIZAR M INORITY R EPORT S TEVEN S PIELBERG (2002) David

STEVEN SPIELBERG

(2002)

David Serna Mené

G UÍA PARA VER Y ANALIZAR M INORITY R EPORT S TEVEN S PIELBERG (2002) David
G UÍA PARA VER Y ANALIZAR M INORITY R EPORT S TEVEN S PIELBERG (2002) David

Directores de la Colección «Guías para Ver y Analizar Cine»:

José Javier Marzal Felici. Profesor de Comunicación Audiovisual y Publicidad. Universitat Jaume I de Castelló. Salvador Rubio Marco. Profesor de Estética y Teoría de las Artes. Univer- sidad de Murcia.

Consejo Asesor de la Colección «Guías para Ver y Analizar Cine»:

Rafael Cherta Puig. Profesor de Lengua y Literatura y Comunicación Audiovisual. IES "Botànic Cavanilles" de La Vall d'Uxó. Juan Miguel Company Ramón. Profesor de Teoría e Historia del Cine. Universitat de València. Francisco Javier Gómez Tarín. Profesor de Comunicación Audiovisual y Publicidad. Universitat Jaume I de Castelló. José María Monzó García. Crítico y Ensayista de Cine. Concha Roncal Sánchez. Editora de Nau Llibres. Agustín Rubio Alcover. Crítico y Ensayista de Cine. David Serna Mené. Crítico y Ensayista de Cine. Santiago Vila Mustieles. Arquitecto, Crítico y Ensayista de Cine.

© David Serna Mené

© Derechos de edición:

Nau Llibres Periodista Badía 10. Tel. 96 360 33 36 Fax. 96 332 55 82 46010 Valencia E-mail: nau@naullibres.com web: www.naullibres.com Imprime:

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Fotografías:

David Serna y Pablo Navarro. Diseño de portada e interiores:

Artes Digitales Nau Llibres

ISBN: 84-7642-721-2 (Nau Llibres) ISBN: 84-8063-777-3 (Ed. Octaedro) Impreso en España. Printed in Spain

Depósito Legal: V-xxxx-2005

Ediciones Octaedro S.L. Bailén 5, 5ª. Tel. 93 246 40 02 Fax 93 231 18 68 08010 Barcelona E-mail: octaedro@octaedro.com web: www.octaedro.com

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o parcial de esta obra por cualquier medio o procedimiento, comprendidas la reprografía y el tratamiento

Guía para ver y analizar

Minority Report

 
Guía para ver y analizar Minority Report   Í NDICE 1. Ficha técnica y artística 7

ÍNDICE

1. Ficha técnica y artística 7

 

2. Introducción

8

3. Minority Report y el cine de Steven Spielberg

12

4. Philip K. Dick según DreamWorks

18

5. Sinopsis argumental 24

 

6. La estructura y sus claves 27

7. Análisis

32

7.1.

Planteamiento: esto es Precrimen

32

7.1.1. Prólogo: “Ya sabes que sin gafas no veo”

32

7.1.2. Howard Marks

37

7.1.3. ¡Precrimen funciona!

44

7.1.4. Sean y Lara

45

7.1.5. Visita al “templo” 47

 

7.1.6. Anne Lively 51

7.1.7. Pruebas contra John 53

7.2.

Conflicto: el sistema no es perfecto

54

 

7.2.1. El asesino de Leo Crow 54

5

7.2.2. Todo el mundo huye

56

 

7.2.3. Iris Hineman 60

7.2.4. ¿Dónde está John?

61

7.2.5. Ojos nuevos

62

7.2.6. Visita a Lara 64

7.2.7. A oscuras 64

7.2.8. Las espía-arañas 69

70

7.2.10. Huida con Agatha 72

7.2.9. Regreso a Precrimen

7.2.11. Informe en minoría

73

7.2.12. El centro comercial

75

7.2.13. Adiós, Crow

77

7.2.14. Investigación

80

7.3.

Resolución: si hay un fallo, es humano

83

7.3.1. La detención

83

7.3.2. El error de Lamar

85

7.3.3. Al

descubierto

87

7.3.4. Perdóname, John 89

90

7.3.5. Epílogo: En paz

7.3.2. El error de Lamar 85 7.3.3. Al descubierto 87 7.3.4. Perdóname, John 89 90 7.3.5.
 

Guía para ver y analizar

Minority Report

  Guía para ver y analizar Minority Report 8. Recursos expresivos y narrativos 91 8.1. La

8. Recursos expresivos y narrativos

91

8.1. La puesta en escena

91

8.2. El montaje

96

8.3. La música original

99

8.4. La fotografía

104

8.5. El diseño de producción y los efectos visuales

106

9. Lo que Minority Report esconde

110

9.1. Un viaje para aprender a mirar

110

9.2. Philip K. Dick en la era de la acción preventiva

113

9.3. Las sendas temporales y sus paradojas

118

10. Sobre el equipo de Minority Report

121

10.1. Steven Spielberg, director

121

10.2. Scott Frank, guionista

122

10.3. John Williams,

compositor

123

10.4. Michael Kahn, editor

123

10.5. Janusz Kaminski, director de fotografía

124

6

10.6. Tom Cruise, actor protagonista

125

10.7. Colin Farrell, actor de reparto

126

10.8. Samantha Morton, actriz de reparto 126

10.8. Samantha Morton, actriz de reparto

126

10.9. Max Von Sydow, actor de reparto

127

 

11. Bibliografía y hemerografía básicas

128

Guía para ver y analizar

 

Minority Report

 
Guía para ver y analizar   Minority Report   1. F ICHA TÉCNICA Y ARTÍSTICA  

1. FICHA TÉCNICA Y ARTÍSTICA

 

Nacionalidad:

Estados

Unidos

 

Dirección:

Steven Spielberg Frank y Jon Cohen,

Guión:

Scott

 

basado en un relato corto de Philip K. Dick

Producción:

Gerald

R. Molen, Bonnie Curtis,

 

Walter F. Parkes y Jan de Bont, para 20 th Century Fox y DreamWorks SKG.

Producción ejecutiva:

 

Gary Goldman y Ronald Shusett

Dirección de fotografía:

 

Janusz Kaminski, ASC Alex McDowell

Diseño de producción:

Montaje:

Michael

Kahn, A.C.E.

Diseño de vestuario:

 

Deborah L. Scott Scott Farrar John Williams Sergio Mimica-Gezzan y Michael Doven

Chamian, CSA

Dense

Supervisor de efectos visuales:

Música original:

 

Productores asociados:

Casting:

7

Duración:

145

minutos (139 en ediciones videográficas)

145 minutos (139 en ediciones videográficas) Fechas de rodaje: 22 de marzo a 19 de julio

Fechas de rodaje:

22

de marzo a 19 de julio de 2001

Fecha de estreno:

 

22

de junio de 2002

Intérpretes Tom Cruise Colin Farrell Samantha Morton Max Von Sydow Lois Smith Peter Stormare Tim Blake Nelson Steve Harris Kathryn Morris Mike Binder Daniel London Neal McDonough Patrick Kilpatrick Jessica Harper Ashley Crow Arye Gross

John Anderton

 

Danny Witwer

 

Agatha

 

Lamar

Burgess

 

Iris

Hineman

 

Solomon

Eddie

 

Gideon

 
 

Jad

 

Lara Clarke Anderton Leo Crow

 
 

Wally

 

Gordon

Fletcher

 
 

Jeff Knott

Anne

Lively

Sarah Marks

 
 

Howard Marks

Guía para ver y analizar Minority Report 2. INTRODUCCIÓN Steven Spielberg tenía 55 años cuando
Guía para ver y analizar
Minority Report
2. INTRODUCCIÓN
Steven Spielberg tenía 55 años cuando estrenó Minority
Report en verano de 2002. A su edad, John Ford y Alfred Hit-
chcock filmaban La legión invencible (She Wore a Yellow Ribbon,
1949) y La ventana indiscreta (Rear Window, 1954), respectiva-
mente, aunque ni el director de Maine ni el “mago del suspense”
contaban con el aprecio de la crítica americana. Tuvieron que
pasar algunos años para que el formidable éxito de sus películas
dejase vislumbrar, a ojos de un puñado de críticos franceses,
el verdadero dominio técnico y narrativo de su cine popular.
Ford y Hitchcock se convirtieron, de la noche a la mañana, en
auténticos maestros del séptimo arte cuando, paradójicamente,
el sistema de estudios en Hollywood iniciaba una profunda
transformación y las nuevas generaciones difícilmente aceptaban
la madurez de su clasicismo.
Desde que el pánico desatado por un tiburón blanco origi-
nara el primer blockbuster de verano de la historia, en 1975, las
películas de Spielberg han conocido mayor acogida de público,
8
de Spielberg han conocido mayor acogida de público, 8 éxito internacional y número de premios que

éxito internacional y número de premios que las filmografías completas de Ford o Hitchcock, por no decir de cualquier otro cineasta. Sin embargo, cuando el director lleva camino de cumplir 60 años, títulos lejanos como Encuentros en la tercera fase (Close Encounters of the Third Kind, 1977), En busca del arca perdida (Raiders of the Lost Ark, 1981) o E.T., el extraterrestre (E.T. The Extra-Terrestrial, 1982) siguen siendo perfectos desconocidos para un determinado sector de la crítica, que ignora sistemáticamente las aportaciones artísticas y culturales de Spielberg escudado en el cine de palomitas que representa, la sensiblería infantil que derrocha o la pirotecnia de sus efectos especiales, en la línea que denuncia Hilario J. Rodríguez.

Basta con el carácter comercial de buena parte de la filmografía de Steven Spielberg para desacreditarla, para negarle el particular Olimpo sólo reservado para francotiradores o cineastas marginados. ¿Cómo poner, por ejemplo, Inteligencia artificial (A.I. Artificial Intelligence, 2001) al lado de En construcción (2001), de José Luis Guerín? Sería tanto como aceptar “la derrota del pensamiento” de la que habla Alain Finkielkraut en el libro homónimo […] Un travelling únicamente es una cuestión moral cuando lo hace Jean-Luc Godard y una simple cuestión de demagogia grandi- locuente cuando lo hace Steven Spielberg. 1

1 Rodríguez, Hilario J.: “Imágenes perfectas de un futuro imperfecto”, en Dirigido por…, núm. 315, septiembre de 2002, p. 30.

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Guía para ver y analizar Minority Report La revista francesa Cahiers du cinéma permitió reconocer una

Minority Report

La revista francesa Cahiers du cinéma permitió reconocer una obra maestra en un divertimento sin pretensiones como Con la

muerte en los talones (North by Northwest, Alfred Hitchcock, 1959)

o en una “película de indios” como Centauros del desierto (The

Searchers, John Ford, 1956). Después de 30 años de actividad, son pocos los críticos que se atreven a reivindicar Tiburón (Jaws, 1975) como una de las mayores películas de aventuras jamás rodadas o

que ven en E.T., el extraterrestre e Inteligencia artificial dos de las historias más íntimas y conmovedoras que ha contado nunca el cine. Admirado por cineastas tan diferentes como François Truffaut, Akira Kurosawa, Francis Ford Coppola, David Lean o Andrei Tar- kovski, la filmografía de Spielberg ha padecido la misma ceguera que nubló a Alfred Hitchcock, John Ford, Howard Hawks, William Wyler y tantos autores obviados por desenvolver su genio creativo bajo un cine de evasión y entretenimiento –un desprecio que fría- mente atenta contra las raíces antropológicas del cinematógrafo. El director de Ohio posiblemente nunca se haya intelectualizado más allá de hacer el tipo de cine que le gustaría ver como espectador. Pero ocupando el lugar de la audiencia, indirectamente ha logrado proyectar una mirada que, por encima de la variedad genérica y temática de sus películas, define un estilo para narrar historias, transmitir emociones y crear espectáculo mediante un profundo conocimiento del lenguaje cinematográfico, lo que no sólo acaba resumiendo el concepto de autor sino que presenta, más allá de todo prejuicio, a un maestro de su arte. Situada entre Inteligencia artificial y Atrápame si puedes (Catch Me If You Can, 2002), Minority Report continúa el camino abierto por el cineasta cuando La lista de Schindler (Schindler’s List, 1993), motivado por una nueva situación familiar y una lucha personal por explorar su sensibilidad, le embarcaba en una etapa experimental sin un final aparente, en la que surgen proyectos tan dispares como Amistad (1997), Salvar al soldado Ryan (Saving Private Ryan, 1998), La terminal (The Terminal, 2004) o La guerra de los mundos (War of the Worlds, 2005). Arropado por un equipo fiel de colaboradores –liderado por el montaje de Michael Kahn, la fotografía de Janusz Kaminski y la música de John Williams–, el director se desafía a

sí mismo en cada película mezclando géneros, abordando nuevos

temas y jugando con la iluminación como nunca lo había hecho. Fruto de su madurez creativa y de la independencia que alcanza con el nacimiento de DreamWorks en 1994, Minority Report le ofrece la seguridad de trabajar con los mejores técnicos en un proyecto idóneo para combinar diferentes estilos y pisar terrenos inexplorados dentro de un mismo filme.

9

en un proyecto idóneo para combinar diferentes estilos y pisar terrenos inexplorados dentro de un mismo

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Guía para ver y analizar Minority Report Partiendo de un relato corto de Philip K. Dick,

Minority Report

Partiendo de un relato corto de Philip K. Dick, Spielberg especula sobre el futuro mediante una historia tan irracional como verosímil y humana en sus planteamientos, donde la ciencia-ficción queda prácticamente “ceñida al ámbito del diseño artístico y de las reflexiones antropológicas, pues no existen tramas específicas sobre el futuro” 2 , como tampoco las había en Encuentros en la tercera fase o E.T., el extraterrestre. El cineasta, antes que plasmar una fantasía lejana en el tiempo, interpreta la trama de Mino- rity Report como una historia policíaca a la antigua usanza, con crímenes horrendos, detectives que intentan resolver un misterio y villanos que tienden trampas en un contexto desaliñado y si- niestro, heredero de El halcón maltés (The Maltese Falcon, John Huston, 1941), El sueño eterno (The Big Sleep, Howard Hawks, 1946) o Contra el imperio de la droga (The French Connection, William Friedkin, 1971), tres de las cintas que revisó para extraer su suciedad y alertar, en el Washington del año 2054, sobre los peligros de los tiempos actuales. La tragedia personal del protagonista, las frenéticas huidas que emprende y el grotesco humor de algunas situaciones rematan el conjunto aportando drama, acción y comedia a un extraño pero estimulante cóctel de géneros, donde la depurada técnica de Spielberg y sus señas de identidad contribuyen a equilibrar el suspense, la emoción y el sentido del ritmo en la mejor tradición del cine de Hitchcock, director al que homenajea explícitamente entre sus múltiples muestras de cinefilia. No en vano, Minority Report constituye, como la práctica totalidad de la filmografía de Spielberg, un nuevo despliegue del tema predilecto del maes- tro británico: la aventura de un hombre corriente envuelto en situaciones extraordinarias, donde John Anderton, un inocente injustamente acosado, no hace sino experimentar el lugar que ocuparon Richard Hannay (Robert Donat) en 39 escalones (The 39 Steps, 1935), Manny Balestrero (Henry Fonda) en Falso culpa- ble (The Wrong Man, 1957) o Roger Thornhill (Cary Grant) en Con la muerte en los talones. 3 Tanto es así que los 145 minutos

2 Sánchez-escalonilla, Antonio: Steven Spielberg. Entre Ulises y Peter Pan. Madrid: Editoriales Dossat 2000, 2004, p. 418.

3 Claude Lacombe, el profesor francés de Encuentros en la tercera fase encar- nado por el cineasta François Truffaut, curiosamente expone esta constante hitchcockiana cuando, durante el desenlace del filme, intenta explicar lo sucedido ante un grupo de científicos: “Son personas normales en circuns- tancias auténticamente extraordinarias”.

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ante un grupo de científicos: “Son personas normales en circuns- tancias auténticamente extraordinarias”. 10

Guía para ver y analizar

Minority Report

 
Guía para ver y analizar Minority Report   de Minority Report parecen, por momentos, una versión

de Minority Report parecen, por momentos, una versión siniestra de Con la muerte en los talones. 4

 

A

partir de una sociedad en la que el futuro es predecible

y

los criminales son arrestados antes de que cometan su delito,

 

Spielberg propone un fascinante ejercicio sobre el acto de mirar, entendido como un requisito para que el protagonista, sumido

en una realidad falsa y corrupta, pueda esclarecer una verdad que se resiste mientras sucesivos apuntes visuales y verbales apelan a una purificación de sus ojos y reclaman la atención del espectador para que empiece a cuestionar su mirada sobre el mundo que le rodea –una toma de conciencia sobre la que ya prevenía Philip K. Dick medio siglo atrás. El filme también advierte de la dudosa moralidad de la acción preventiva y de los peligros que entraña el deseo descontrolado de predecir el futuro, desencadenante de una serie de paradojas que el complejo guión de Scott Frank intenta camuflar en una hazaña intratable, absorbido por el eterno conflicto spielbergiano entre seres humanos y tecnología que ya sustentaba su obra anterior, Inteligencia artificial.

 

A

la postre, su idea de protección y la consecuente creación

 

de un idílico mundo perfecto se suman a la paranoia del tránsito

11

entre milenios reflejada en numerosas películas coetáneas que

acogen una lectura sociopolítica propia de una época de miedo

y crispación, como La habitación del pánico (Panic Room, David

Fincher, 2002), donde una madre y su hija diabética se encierran en un inexpugnable habitáculo en busca de resguardo; El men- sajero del miedo (The Manchurian Candidate, Jonathan Demme, 2004), donde un comandante del ejército ignora que el gobierno ha modificado la realidad para privarle de ciertos recuerdos; o El bosque (The Village, M. Night Shyamalan, 2004), donde un grupo de familias reside en una comunidad rural alejado del mundo exterior. No obstante, será el propio Spielberg quien condense, de la manera más sangrante y extrema posible, el pesimismo y los

temores de una sociedad post-11 de septiembre en La guerra de los mundos, metáfora perversa en la que Ray Ferrier (Tom Cruise) debe enfrentarse al terrorismo alienígena con tal de proteger a su familia.

4 Véase en esta misma colección: Monzó García, José María y Rubio Marco, Salvador: Guía para ver y analizar Con la muerte en los talones. Valencia-Barcelona: Nau Llibres y Octaedro, 2000.

Salvador: Guía para ver y analizar Con la muerte en los talones. Valencia-Barcelona: Nau Llibres y

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Guía para ver y analizar Minority Report 3. M INORITY R EPORT Y EL CINE DE

Minority Report

3. MINORITY REPORT Y EL CINE DE STEVEN SPIELBERG

El complejo entramado narrativo de Minority Report podría haber sido un obstáculo para que Spielberg apenas tuviese espacio donde incrustar su sello personal, máxime cuando el guión, pro- piedad de 20th Century Fox, pasó por diferentes manos durante una década hasta que Tom Cruise, en pleno rodaje de Eyes Wide Shut (Stanley Kubrick, 1999), se interesó por un borrador firmado por Jon Cohen y se lo envío a su amigo Spielberg. Entusiasma- do con la idea, el director encargó al guionista Scott Frank una nueva versión de aquel borrador que el propio Spielberg acabó retocando, como sucede habitualmente en las películas que dirige pese a no aparecer acreditado –incluso en algunas que solamente produce, como Poltergeist, fenómenos extraños (Poltergeist, Tobe Hooper, 1981). El director pasó a interiorizar la variedad de es- cenarios y personajes descritos por Frank, el proceso de evolución del protagonista, la integración de las diferentes subtramas y, en definitiva, el sofisticado aspecto visual del filme hasta el punto de hacer de Minority Report una obra más que personal: un derroche del universo spielbergiano tan coherente con la filosofía de su obra como novedosa por su tratamiento genérico. Desde que Arnold Spielberg, padre de Steven, abandonase el hogar cuando su hijo rodaba películas caseras en Super8, el trauma provocado por la ruptura estaría presente en el grueso de la filmografía del director, repleta de familias deshechas y prota- gonistas que atraviesan una separación difícil, ya sea matrimonial o paternal.

Mi familia está muy presente en mi propia vida. La idea de

separación es algo de lo que puedo hablar, porque provengo de

una familia en la que hubo un divorcio, y veo que todavía estoy

explorando mis propios sentimientos de cuando tenía dieciséis años y se produjo la ruptura de mis padres. 5

Su primera película estrenada comercialmente en Estados Unidos, Loca evasión (The Sugarland Express, 1974), ya recoge sus deseos por reconstruir el hogar familiar mediante la historia de una pareja de inadaptados que secuestra un coche de policía y emprende una huida por carretera para recuperar a su bebé, adoptado por un matrimonio tejano. Su último filme estrenado a fecha de 2005, La guerra de los mundos, no sólo insiste en la figura de unos padres separados, sino que extiende la protección de la familia al ámbito

5 Sánchez-Escalonilla, op. cit., p. 10.

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padres separados, sino que extiende la protección de la familia al ámbito 5 Sánchez-Escalonilla, op. cit.

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Guía para ver y analizar Minority Report de una invasión alienígena, pues si Ray Ferrier lucha

Minority Report

de una invasión alienígena, pues si Ray Ferrier lucha denodada- mente contra los extraterrestres es, por encima de todo, para salvar

la vida de sus dos hijos. En el camino entre ambas películas, son

muchos los adultos imbuidos por el “espíritu de Ulises, símbolo de

los protagonistas heroicos que intentan regresar a casa o reconstruir

su hogar tras llevar a cabo sus gestas”, 6 aunque también hay niños

que, más influenciados por el espíritu de Peter Pan o el espíritu de Pinocho, emprenden una búsqueda familiar, como Jim Graham (Christian Bale) en El imperio del sol (Empire of the Sun, 1987) o David (Haley Joel Osment) en Inteligencia artificial. El personaje de John Anderton vendría a suponer el reverso de David, pues “si en Inteligencia artificial se narra la odisea de un niño en busca de su madre, en Minority Report se muestra a un padre en busca de su hijo perdido”. 7 Apasionado por su profesión

como Pete Sandich (Richard Dreyfuss) en Para siempre (Always, 1989) o Peter Banning (Robin Williams) en Hook, el capitán Gar- fio (Hook, 1991), John se convierte en policía de Precrimen para evitar que nadie tenga que atravesar una tragedia como la suya,

privado de su hijo tras su desaparición en una piscina pública y separado de su esposa Lara cuando fue incapaz de superar el gol- pe. Lamar Burgess utiliza sus anhelos por recuperar a su familia para tenderle una trampa, pero finalmente John logra reconstruir su hogar al reunirse con su mujer y esperar un segundo hijo. No sin cierta amargura, John acaba consiguiendo lo que no logra Frank Abagnale (Leonardo DiCaprio) en Atrápame si puedes, cuya meta es hacer fortuna para que sus padres puedan reconciliarse. En cambio, cumple su cometido en la línea de anteriores héroes spielbergianos, obligados a emprender un viaje que modificará emocionalmente sus vidas despojados, a la manera de Jim Graham

o de Celie (Whoopi Goldberg) en El color púrpura (The Color Purple, 1985), del espíritu de Peter Pan: creciendo.

En Hook, el capitán garfio, Peter Banning tiene que volar hasta

el País de Nunca Jamás para recuperar la felicidad con sus hijos.

En La lista de Schindler, Oskar Schindler (Liam Neeson) termina reconciliándose con su esposa tras una transformación vital. En Parque Jurásico (Jurassic Park, 1993), la pesadilla que comparte Alan Grant (Sam Neill) con dos niños le hace cambiar de opinión a la hora de formar una familia. En Amistad (Amistad, 1997), la justicia permite a Cinque (Djimon Hounsou) regresar a su hogar

6 Ibidem, p. 375.

7 Ibidem, pp. 15-16.

13

, 1997), la justicia permite a Cinque (Djimon Hounsou) regresar a su hogar 6 Ibidem ,

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Guía para ver y analizar Minority Report tras organizar un motín en un navío que traficaba

Minority Report

tras organizar un motín en un navío que traficaba con esclavos. En Salvar al soldado Ryan, el capitán John Miller (Tom Hanks)

y una reducida tropa se lanzan a la búsqueda del soldado James

Ryan (Matt Damon) para devolverle junto a su madre cuando sus otros tres hermanos han caído en combate. Hasta el Tiranosaurio Rex que campa a sus anchas por las calles de San Diego en El mundo perdido: Jurassic Park (The Lost World: Jurassic Park, 1997) no pretende otra cosa más que recuperar a su bebé. La preocupación por la armonía familiar aparece incluso cuando el padre del protagonista está muerto, pues Victor Na- vorski (Tom Hanks) se ve forzado a permanecer en La terminal de un aeropuerto estadounidense para cumplir una promesa que hizo a su difunto padre. Como en Minority Report, la búsqueda del hogar surge a raíz de una separación traumática que tiende, generalmente, hacia un desenlace reconfortante. Pero no siempre ha ocurrido así, especialmente en las primeras películas del direc- tor. La estabilidad familiar que experimenta durante los años 90, con varios hijos huérfanos y adoptados, le proporciona una visión diferente sobre la vida y las personas que afecta necesariamente a

su cine, como él mismo reconoce.

Cada vez soy menos optimista, porque tengo siete hijos en un mundo muy práctico, con decisiones prácticas y presiones de tiem- po […] Veo Encuentros en la tercera fase y veo la odisea idealista de un hombre que lo abandona todo para seguir su obsesión. En 1997 no haría Encuentros en la tercera fase como la hice en 1977. No abandonaría a mi familia. No los echaría de casa para hacer una montaña de papier-mâché, ni les dejaría para irme en una nave espacial. Son privilegios de la juventud. 8

Spielberg permite que John, el héroe que ha vencido en su lucha

contra la injusticia, regrese merecidamente con Lara para formar una familia, igual que Ray Ferrier se reencuentra con su esposa y su hijo tras la odisea de La guerra de los mundos. Pero no consiente, en la línea de los padres de Elliott (Henry Thomas) en E.T., el extrate- rrestre o de Frank Abagnale en Atrápame si puedes, que la galería de secundarios reciba el cariño de sus padres. El espectador averigua que los padres de Wally están divorciados cuando éste comenta a

la Pre-Cog Agatha que “el novio de mamá estuvo anoche en casa”.

Danny Witwer reconoce que perdió a su padre cuando le dispararon en una iglesia de Dublín. Y Agatha ya nunca podrá recuperar a su

8 Steven Spielberg, en el documental “The Making of Close Encounters of the Third Kind(Laurent Bouzereau, 2001), presente en la edición especial en DVD de Encuentros en la tercera fase (Columbia 01097, 2001).

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Bouzereau, 2001), presente en la edición especial en DVD de Encuentros en la tercera fase (Columbia

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Guía para ver y analizar Minority Report madre, Anne Lively, tras descubrir que fue asesinada por

Minority Report

madre, Anne Lively, tras descubrir que fue asesinada por Lamar, situándose al mismo nivel de Sean. A falta de unos progenitores, el propio Lamar actúa como una especie de padre para John desde que ambos se volcaron a la causa de Precrimen, igual que Carl Hanratty

(Tom Hanks) se convierte en una suerte de figura paternal para Frank Abagnale tras años de permanente comunicación. La carencia de afecto condena a John a una resignada sole- dad no muy desligada de la que sufren hijos como Jim Graham, Elliott o Celie, pero también adultos como Roy Neary (Richard Dreyfuss) en Encuentros en la tercera fase o Dorinda Durston (Ho- lly Hunter) en Para siempre. Todos ellos, de una manera u otra, terminan por abandonar su aislamiento como el propio John. Sin embargo, la figura de Sean –el eterno hijo ausente– no consigue integrarse físicamente una vez llegado el desenlace, a diferencia del secuestro que padecen los hijos de Peter Banning a manos del Capitán Garfio o el pequeño de tres años de Encuentros en la tercera fase por medio de unos alienígenas. Sean conecta mejor con el David de Inteligencia artificial desde que la separación de ambos se produce a raíz del baño en una piscina y ambos reciben un final sangrantemente amargo, que ejecuta de manera literal aquella muerte de la infancia que padecen Jim Graham, Celie o los hijos de Peter Banning. Por otra parte, ambos ejercen roles simétrica- mente opuestos: mientras Lara y John esperan el nacimiento de un segundo hijo que pueda suplir la ausencia de Sean, el matrimonio Swinton de Inteligencia artificial adopta precisamente a David –un niño mecha programado para amar– para suplir la ausencia de un hijo que lleva años en coma. A falta de una familia organizada y feliz, la típica escena de comida familiar presente en el cine de Spielberg parece boicoteada

a conciencia en diferentes momentos de Minority Report desde que

el desayuno de Howard Marks y su familia precede a la infidelidad de la esposa –una primera muestra de los problemas matrimoniales del filme que incluso extiende sus celos a una inofensiva pareja que discute mientras las espía-arañas les examinan los ojos. La pacífica charla que Witwer y Lara mantienen en el porche toma un giro cuando ella, que ha invitado al detective a tomar café, no

tiene leche o azúcar que ofrecerle. John, que reniega de sus cerea- les para sumergirse en las drogas que consume, ingiere alimentos podridos cuando visita la nevera de su cirujano. Hasta huyendo de sus antiguos compañeros, John viola la tranquilidad del hogar en el que una mujer prepara suculentas hamburguesas para acabar profanando el núcleo familiar de manera salvaje: arrollando la mesa

a la que están sentados un matrimonio y sus hijos.

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el núcleo familiar de manera salvaje: arrollando la mesa a la que están sentados un matrimonio

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Guía para ver y analizar Minority Report El ritual de la comida familiar entronca con los

Minority Report

El ritual de la comida familiar entronca con los elementos religiosos que invaden las películas de Spielberg y que empiezan

a vislumbrarse en las palabras del discurso de Abraham Lincoln

en Gettysburg que el hijo de los Marks memoriza durante el desayuno: “Y que esta nación, bajo la guía de Dios, no desapa- rezca de la Tierra”. El propio Witwer estudió en un seminario, su padre murió en una iglesia y, en dos ocasiones significativas,

besa la cruz que lleva al cuello en busca de protección. No obs- tante, son los Pre-Cogs quienes mayores connotaciones religiosas acaparan, postrados en una cámara a la que denominan “templo”

y en cuya cúpula reflejan una verdad aparentemente irrevocable,

en la línea del oráculo del Doctor Know en Inteligencia artificial.

Witwer certifica el poder de los Pre-Cogs cuando, en una escena

rica en referencias divinas, sostiene que “en el oráculo no reside

el poder. El poder pertenece a los sacerdotes, aunque tuvieran que

inventar el oráculo”. Tanto es así que Rufus T. Riley, propietario de un placentero Cibersalón, se santigua y se pone de rodillas al darse cuenta de que se halla ante una Pre-Cog. Las numerosas paradojas y cuestiones morales que plantean las predicciones de los Pre-Cogs abren un debate con el que Spielberg opone libertad y destino en las respectivas figuras de Witwer y John. No obstante, mientras el cristianismo del primero quedará patente incluso en la escena de su muerte, el racionalismo del se- gundo se vendrá abajo al destripar los agujeros de sistema y el uso ejercido sobre él –toda una parábola de las obsesiones de Spielberg por la evolución de la ciencia y la consecuente deshumanización. El cineasta, judío creyente aunque no practicante, termina por rechazar la postura científica y determinista del héroe para ensalzar –incluso cuando ha sido brutalmente asesinado– el pensamiento de su rival, para quien el futuro no está escrito en la línea de lo que piensa “Doc” (Christopher Lloyd) en la trilogía de Regreso al futuro (Back to the Future, Robert Zemeckis, 1985-1989-1990), precisamente producida por Spielberg, o de lo que demuestra T. E. Lawrence (Peter O’Toole) rescatando a Gasim en Lawrence de Arabia (Lawrence of Arabia, David Lean, 1962), una de las películas que le animó a dedicarse al mundo del cine. La perspectiva de Witwer remite al cristianismo de varios héroes del director, como Oskar Schindler o el capitán John Miller de Salvar al soldado Ryan, 9 portadores de una exaltación del valor

9 Hay quien incluso ha redactado, como el profesor de Literatura Bíblica Al Millar, “una lista de 33 comparaciones entre E.T. y Jesucristo en su panfleto E.T., eres más que una estrella de cine. Los paralelismos se centraban en que

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E.T. y Jesucristo en su panfleto E.T., eres más que una estrella de cine . Los

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Minority Report

Guía para ver y analizar Minority Report insustituible de cada persona que John Anderton, privado de

insustituible de cada persona que John Anderton, privado de su único hijo, padece en sus propias carnes. En relación con lo anterior, la fe de Witwer en los Pre-Cogs como “esperanza de que exista lo divino”, según sus palabras, recupera uno de los leit-motiv en la evolución de los personajes spielbergianos. Durante 2000 años

 
 

de

su vida, David mantiene la fe ante el Hada Azul para que le

convierta en un niño de carne y hueso y pueda recibir el cariño

de Mónica. La fe de Peter Banning en un pensamiento feliz, junto

a

la fe que profesan los niños perdidos, le permite recuperar al

Peter Pan que lleva dentro. Sólo la fe de Junior (Harrison Ford)

 

en

el tramo final de Indiana Jones y la última cruzada (Indiana

Jones and the Last Crusade, 1989) hace posible tender el puente que

le conducirá a obtener el Cáliz de Cristo. Y la fe no sólo mueve

a

Elliott a creer que su bicicleta puede volar, sino que motiva la

mismísima resurrección de E.T.: “Yo creeré en ti todos los días de

 

mi

vida”, llega a afirmar.

Religión y ciencia participan en el debate moral de Minority

Report como sucedía en Parque Jurásico. ¿Hasta que punto debieron existir Jurassic Park y Precrimen? ¿Por qué la ciencia se empeña en reemplazar a la imaginación humana, mucho más poderosa? Los

 

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mismos Pre-Cogs condensan el pesimismo de Spielberg acerca de la tecnología, pues si Inteligencia artificial presentaba la historia

de un robot que se humaniza, los Pre-Cogs constituyen seres

humanos que se mecanizan. No obstante, las similitudes entre Minority Report y Parque Jurásico no se limitan a la controversia científica. En ambas películas, la creación de un hombre poderoso (John Hammond/Lamar Burgess) se convierte en pesadilla para el protagonista (Alan Grant/John Anderton) y para un tercer perso- naje que se opone abiertamente a la filosofía de lo creado (Ian Malcolm/Danny Witwer). Parte activa de un documental sobre el

funcionamiento de sus experimentos, Hammond y Lamar trasladan

a la realidad su mayor sueño a cualquier precio. Pero su perverso uso de la tecnología –ya representado en Gremlins (Joe Dante,

1984), una de las producciones de Spielberg– les lleva a fabricar una criatura descontrolada y amoral, cuyo motivo de satisfacción inicial se convierte en una mayúscula decepción que les conducirá

a la catástrofe.

ambos procedían de otro mundo, se manifestaron a los humildes, hicieron milagros, fueron perseguidos por los poderosos, murieron, resucitaron y regresaron a su mundo”: Sánchez-Escalonilla, op. cit., p. 197.

perseguidos por los poderosos, murieron, resucitaron y regresaron a su mundo”: Sánchez-Escalonilla, op. cit. , p.

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Guía para ver y analizar Minority Report 4. P HILIP K. D ICK SEGÚN D REAM

Minority Report

4. PHILIP K. DICK SEGÚN DREAMWORKS

Autor de 36 novelas y más de 100 relatos cortos, Philip K. Dick (1928-1982) es considerado uno de los escritores más per- sonales de la literatura fantástica universal, por más que sus obras no fuesen lo suficientemente apreciadas en su momento. Reflejo de un mundo trastornado por la Guerra Fría y de una existencia angustiada, las publicaciones de Dick remitían al valor filosófico de la vida humana y la búsqueda de un sentido metafísico que delimitara qué es realidad y qué es ficción. Obsesionado por el temor a la esquizofrenia que creía padecer, Dick escribió buena parte de sus obras hechizado por drogas alucinógenas, a las que recurría como vía de conocimiento y superación de los sentidos convencionales. La amargura le acompañó hasta su muerte, pocas semanas antes del estreno de la única adaptación cinematográfica realizada, por aquel entonces, sobre una de sus obras, ¿Sueñan los androides con ovejas mecánicas? (1968), reconvertida en la mítica Blade Runner (Ridley Scott, 1982). 10 Tras ella, Desafío total (Total Recall, Paul Verhoeven, 1990), Confessions d’un Barjo (Jérôme Boivin, 1992), Asesinos cibernéticos (Screamers, Christian Duguay, 1996), Infiltrado (Impostor, Gary Fleder, 2002) y la propia Minority Report tomaron como referencia alguno de sus relatos cortos, siendo Blade Runner la única película hasta la fecha basada en una de sus novelas, quizá por la complejidad y lo anticinematográfico de títulos como El hombre en el castillo (1962) o Ubik (1969). 11 En el relato original de Minority Report, escrito para la revista Fantastic Universe en 1956, John Anderton es un personaje calvo, gordo y que fuma en pipa. Él mismo fundó la teoría de Precrimen 30 años atrás y ostenta el cargo de inspector general de la empresa, instalada en Nueva York. Edward Witwer es un ambicioso joven enviado por el Senado para que investigue a fondo el funciona- miento de Precrimen, mientras Lisa, la esposa de John, trabaja como funcionaria ejecutiva del sistema. Los Pre-Cogs, a quienes llaman monos, se describen como tres mutantes amorfos e idiotas que balbucean informaciones de las que se extraen los crímenes futuribles con la suficiente antelación para evitarlos. Pero no existe

10 Véase en esta misma colección: Marzal Felici, José Javier y Rubio Marco, Salvador: Guía para ver y analizar Blade Runner. Valencia-Barcelona: Nau Llibres y Octaedro, 1999.

11 Un interesante recorrido por las adaptaciones fílmicas de Dick aparece en:

Fernández Valentí, Tomás: “Philip K. Dick. La relatividad de la realidad”, en Dirigido por…, núm. 316, octubre de 2002, pp. 40-47.

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“Philip K. Dick. La relatividad de la realidad”, en Dirigido por… , núm. 316, octubre de
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Minority Report
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una definición precisa sobre el futuro dibujado, donde una guerra anglo-china ha devastado algunas zonas y se habla de los planetas de la colonia de Centauro sin mayor explicación. Ni siquiera pa- recen convincentes los mecanismos que rigen las predicciones de los monos mediante unas tarjetas que dictaminan los nombres del ejecutor y la víctima del delito y cuyos datos supuestamente exa- mina, en un plazo de 24 horas, un comando del ejército integrado por altos mandos de uno y otro bando de la guerra. Una vez los Pre-Cogs incriminan a John –el reverso de su tarjeta indica que matará a un tal Leopold Kaplan–, su propia víctima, un antiguo general retirado, le secuestra descubriendo que el ejército de veteranos procesa las tarjetas de inmediato para su propia protección. Kaplan ha podido comprobar la existencia de un “informe de la mayoría” por parte de Donna y Mike, dos de los Pre-Cogs, en el que John acabaría matando a Kaplan si le dejan en libertad. Pero como bien desvela un mensaje que John recibirá en su camino de vicisitudes, “la existencia de una mayoría implica lógicamente una correspondiente minoría”: Kaplan también ha observado que la pre- dicción de Jerry, el Pre-Cog restante, difiere de la votación de sus compañeros y establece una senda temporal en la que John decidiría no matarle una vez consiguiera regresar a Precrimen y acceder a la información de las predicciones. Ansioso por recuperar el poder po- lítico, Kaplan organiza una trama golpista escudado en el pronóstico de Jerry para condenar, durante una multitudinaria manifestación, la eficacia de Precrimen aludiendo a los muchos hombres capturados y encarcelados que podrían no haber cometido su delito: “No puede haber un conocimiento fiable del futuro. En cuanto se obtiene una información precognitiva, se invalida a sí misma. La afirmación de que este hombre cometerá un crimen en el futuro es paradójica. El solo hecho de poseer estos datos la vuelve falsa”. 12 Sin embargo, Kaplan no asocia la paradoja que proclama con su propia situación. Efectivamente, John consigue acceder a las tres predicciones de los Pre-Cogs, pero cada una de ellas refleja una senda temporal diferente, que invalida la anterior. Primero decidía matar a Kaplan para garantizar el funcionamiento de Precrimen. Después prefería conservar su puesto a costa de sacrificar el funcio- namiento del sistema. Pero finalmente, la anulación de la segunda senda implicaba un regreso al punto de inicio, donde ciertamente John mataría a Kaplan pero tras una serie de acontecimientos muy distintos. Kaplan confía en el “informe de la minoría” –en el que

12 K. Dick, Philip: Minority Report y otras historias. Barcelona: Ediciones B, 2002, p. 53.

la minoría” –en el que 12 K. Dick, Philip: Minority Report y otras historias . Barcelona:

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Guía para ver y analizar Minority Report John ha cambiado de parecer y decide no matarle–

Minority Report

John ha cambiado de parecer y decide no matarle– porque piensa que la primera y tercera predicciones son idénticas. No obstante, John acabará disparándole sin impedimento alguno y haciendo los preparativos para su exilio a la colonia de Centauro X. Un simple vistazo al argumento del relato, donde confluyen los intereses de la policía y el ejército para obtener el poder de la nación entera, certifica lo absurdo que supone predecir el futu- ro cuando existen sendas temporales diferentes sobre un mismo acontecimiento y cuando la posibilidad de conocerlas conduce a una suerte de profilaxis irrevocable. El propio guión de Scott Frank acaba padeciendo las paradojas derivadas de los pronósticos de los Pre-Cogs. No obstante, la historia desarrollada por Frank y Spielberg difiere considerablemente del cuento de Dick. Antes que proceder a una adaptación, guionista y director cogieron su premisa argumental para reflejar el lugar común de la autodeterminación frente al destino y ofrecer una lectura abiertamente personal. En la génesis de ambos relatos, John Anderton se ve envuelto en una conspiración tras ser incriminado por Precrimen, un sistema judicial supuestamente infalible que utiliza a tres seres precogniti- vos para predecir los crímenes y detener a sus ejecutores antes de que delincan, aunque las predicciones no siempre coincidan. En todo lo demás, salvo la propia definición del minority report que complicará el asunto, poco o nada tiene que ver la adaptación con el original. Mientras la fértil imaginación de Dick habla de guerras y viajes interplanetarios sin proponer una fecha exacta, Spielberg muestra un futuro más cercano y menos utópico, desmarcado del ideario de la ciencia-ficción literaria para preocuparse por los conflictos de los personajes en un mundo situado en 2054 pero inquietantemente cotidiano, donde el bombardeo publicitario y los exámenes ocula- res forman parte de la rutina diaria. También Spielberg se muestra sensiblemente más optimista que Dick, un poeta de la paranoia que hubiese reprobado un final tan esperanzador como el que propone, no exento de cierta aflicción, el director de E.T., el extraterrestre. El Anderton de Dick comete el crimen anunciado para evitar la fali- bilidad del sistema aun teniendo que exiliarse a otro planeta, por lo que demuestra una actitud resignada y conformista. El Anderton de Spielberg, en cambio, vence a sus conspiradores por la vía de la audacia y la rebeldía. Pese a sus múltiples diferencias, es indudable que el cineasta asimila y reordena a su manera buena parte del material de Dick ampliando si cabe algunas de sus insinuaciones, palpables en las consecuencias de un mundo deshumanizado o la intrusión estatal en la esfera psicológica.

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palpables en las consecuencias de un mundo deshumanizado o la intrusión estatal en la esfera psicológica.

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Guía para ver y analizar Minority Report En realidad, ambos coinciden en la aplicación de una

Minority Report

En realidad, ambos coinciden en la aplicación de una cons- tante puramente hitchcockiana: los personajes comunes y corrientes tratando de salir de situaciones difíciles. Los hombres de Dick se enfrentan a un mundo adulterado y corrompido por gobernantes

autoritarios y manipuladores de la opinión pública, semejante al que padecen los personajes de Spielberg condenados a un ambiente sucio y opresivo. El sentido crítico del universo de Dick prevalece cuando el nuevo Anderton declara, de alguna manera, su incon- formismo frente a la obsesión de los gobiernos por la seguridad

y abandona su racionalismo cientificista para defender la libertad

individual del hombre. Para mayor afinidad, Spielberg no deja de subrayar el verdadero dilema existencial del autor: la posibilidad de que la realidad circundante sea una gigantesca mentira. De un solo plumazo, el Precrimen de ambos impone como verdadera una única realidad, cuya autenticidad nadie puede certificar con

absoluta certeza hasta que diferentes acontecimientos revelan su falso caparazón. Pero quizá Spielberg va más allá de la mirada impotente del Dick de Minority Report, en tanto que presenta a un héroe dispuesto al sacrificio con tal de averiguar la genuina realidad que le rodea, mientras el sacrificio del Anderton literario obedece a una permanencia del falso universo que él mismo ha creado –una visión marcadamente pesimista que presagia uno de los temas recurrentes en la posterior obra de Dick: la completa anulación del individuo. Spielberg, en consecuencia, parece estar más influido por la esencia del repertorio de Dick –la realidad es un montaje– que por el espíritu del relato que toma prestado, llegando si cabe al homenaje en la adicción a las drogas del personaje de John. Fruto de los mejores pronósticos de una comisión de expertos convocada por el cineasta, el futuro reflejado potencia una cotidiana sensación de veracidad para aumentar, a conciencia, el impacto dramático una vez se descubre la falsa realidad impuesta. Durante tres días, Spielberg sentó a una misma mesa en un hotel de Santa Mónica

a profesionales de todas las ramas para dibujar el Washington de

medio siglo en adelante. Científicos, arquitectos, planificadores urbanísticos, inventores y expertos en medicina, servicios sociales

o lucha contra el crimen coincidieron casi de forma unánime en

la gradual pérdida de la privacidad que implicará el desarrollo de

la tecnología. A falta de carburantes fósiles, los vehículos adopta- rán un sistema de levitación magnética denominado Mag-Lev. Y para reflejar un mundo sin muertes, Douglas Coupland, autor de la novela Generación X (1991), ideó armas que no fuesen letales

y que Spielberg inserta en varias persecuciones, como una porra

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X (1991), ideó armas que no fuesen letales y que Spielberg inserta en varias persecuciones, como
 

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Minority Report

  Guía para ver y analizar Minority Report que en lugar de propinar golpes provoca el

que en lugar de propinar golpes provoca el vómito o una pistola sónica que deja inconsciente a quien dirige sus ondas.

Antes que vincularse con el mundo esencialmente utópico de visionarios anteriores a H. G. Wells o siquiera con el impreciso Nueva York de Dick, el Washington de 2054 resultante conecta

de

un modo más tangible con los referentes cinematográficos que

Spielberg admira y que el director incrusta puntualmente durante

la

película. Pero también entronca con los sempiternos cazadores

que, fruto de una manipulación de las altas esferas, descubren la injusticia a la que se someten los cazados, tan presentes en Dick –las historias de Blade Runner, Desafío total o Infiltrado– como en los argumentos de THX 1138 (George Lucas, 1971) o La fuga de Logan (Logan’s Run, Michael Anderson, 1976), cuya base es extremadamente parecida y recuerda en buena medida a la propia Blade Runner. Tanto en Minority Report como La fuga de Logan los

ciudadanos del futuro viven bajo el control de un sistema donde

el

sacrificio de unos permite la felicidad de otros. El héroe es un

agente de policía que pasa, de esforzarse por hacer cumplir la ley,

a convertirse en fugitivo del sistema acompañado por una mujer.

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Y

un conocido suyo se encarga de perseguirle mientras decide

un conocido suyo se encarga de perseguirle mientras decide cambiar de aspecto físico para vencer en

cambiar de aspecto físico para vencer en su huida. La confluencia de temas fantásticos que acapara Minority Report hace inevitables ciertos paralelismos con un abanico de películas previas, como Robocop (Paul Verhoeven, 1987), Demolition Man (Marco Brambilla, 1993), Días extraños (Strange Days, Kathryn Bigelow, 1995), Doce monos (Twelve Monkeys, Terry Gilliam, 1995), Juez Dredd (Judge Dredd, Danny Cannon, 1995) o Matrix (The Matrix, Andy y Larry Wachowski, 1999). Sin embargo, hay que acudir a cintas posteriores, como Yo, robot (I, Robot, Alex Proyas, 2004) o Sospechoso Cero (Suspect Zero, E. Elias Merhige, 2004), para

encontrar la película que, contra todo pronóstico, mayor cúmulo de coincidencias alberga frente al guión escrito por Scott Frank:

La memoria de los muertos (The Final Cut, Omar Naim, 2004). Tanto en Minority Report como La memoria de los muertos… • El trabajo del protagonista (John Anderton/Alan Hakman) consiste en diseccionar fríamente imágenes procedentes de una mente humana que trata de ordenar y dar forma con una finalidad (impedir un crimen/resumir la vida de un muerto). • Las imágenes que constituyen el objeto de su trabajo de- rivan de la muerte de una persona (la presunta víctima de un crimen/la persona del implante).