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La Biblia tenía razón
La mayoría de las personas piensa que hechos bíblicos como la existencia deun Diluvio Universal, la reina de Saba o Moisés, sólo son sucesos y personajeslegendarios nacidos de la imaginación. Sin embargo, no son religiosos, sinoinvestigadores independientes quienes han aportado evidencias arqueológicasde que las Sagradas Escrituras judías y cristianas han recogido muchoshechos históricos con una fidelidad insospechada. Los últimos descubrimientosrespaldan estas teorías.
Efectivamente, para muchos investigadores
la Biblia tenía razón
. Esta frase,casi lapidaria, sirvió de título a un clásico de la arqueología bíblica escrito por eldivulgador alemán Werner Keller, en el que se recogían todas pruebas que sehabían recogido en las últimas décadas para avalar la verdad histórica de loshechos relatados en el Antiguo y en el Nuevo Testamento. Y nuevas evidenciassiguen apareciendo, sen sen demuestra el último de los grandesdescubrimientos subacuáticos, realizado a mediados de septiembre último enlas profundidades del Mar Negro por un grupo de la prestigiosa NationalGeographic Society. El hallazgo tuvo lugar cerca de la población de Sinop, alnorte de Turquía, y viene a confirmar que dicha zona ya estuvo habitada hacemás de 7.000 años, antes de que toda esta región sufriera una inundación quedio lugar a lo que hoy es el Mar Negro. No son pocos los investigadores quehan visto en esta nueva proeza de National Geographic una prueba que vienea dar un nuevo
espaldarazo a la existencia
, en esta amplia zona, de unaextraña lluvia torrencial en el pasado, evento que habría sido recogida en lasEscrituras judías como el
Diluvio Universal.
«Nos encontramos ante el mayor descubrimiento arqueológico, que puedeescribir una nueva historia de las culturas que vivieron hace miles de años eneste área, situada entre Europa, Asia y el antiguo Oriente Medio». Con estaafirmación tajante, Frederick Hiebert, cienfico de la Universidad dePennsylvania y director arqueogico de la expedición de Sinop, dejabasuficientemente claro el valor que tiene este último hallazgo.
Pruebas del Diluvio
Empleando cámaras submarinas y complejos sensores de control remoto, elequipo de submarinistas liderado por Robert Ballard, famoso por habedescubierto el Titanic en 1985, ha sido capaz de divisar pequeñas estructurasgeológicas, como el valle de un antiguo río, así como vigas de madera yherramientas de piedra con perforaciones, que constituyen evidencias de lapresencia de una cultura humana. Todo este conjunto apareció a 90 m deprofundidad, dentro de una estructura rectangular que pudo ser parte de ungran edificio.Los expertos barajan la posibilidad de que, con el deshielo del año 5000 a. C.,el mar Mediterráneo elevara su nivel, inundando lo que hasta entonces habíasido un pequeño lago de agua dulce y creando así el mar Negro. Este detalleha sido corroborado por los propios científicos de National Geographic. SegúnBallard, la aparición de dos tipos diferentes de conchas, unas de animales deagua salada y otras de agua dulce, éstas últimas de unos 7.000 años de
 
antigüedad, refuerza la hipótesis de la existencia de una gran catástrofe quehizo cambiar el régimen hídrico en este lugar.¿Fue este cataclismo el diluvio bíblico?Aún no lo sabemos. Es mucho lo quequeda por hacer en Sinop. El equipoespera realizar un mapa preciso y unbarrido fotográfico de la zona, así comorecuperar los posibles restos humanospara llevar a cabo estudios,principalmente del ADN. Un mundofascinante que puede abrir nuevas víasde investigacn sobre el AntiguoTestamento.En cualquier caso, el hallazgo de Sinop añade otro dato que confirma laexistencia de un misterioso cambio climático hacia el 5000 a. C. que afectó atoda la región de Oriente Medio.Entre 1922 y 1929, el británico Leonard Woolley descubrió las tumbas realesde Ur, la patria de Abraham, en la actual Irak: «Téraj tomó a su hijo Abraham, asu nieto Lot, el hijo de Harán, y a su nuera Saray, la mujer de su hijo Abraham,y salieron juntos de Ur de los caldeos, para dirigirse a Canaán» (Génesis 11,31). Tras excavar a más de 12 metros de profundidad, Woolley se topó con unestrato de 2,5 metros en el cual solamente había arcilla. La única explicaciónlógica era que en algún momento de la antigüedad tuvo lugar una gigantescainundación. Woolley estimó que solamente con un nivel de agua superior a los8 metros de altura, durante un largo período de tiempo, podría habersedepositado allí tal cantidad de arcilla. En otras palabras, el arqueólogo se diocuenta de que podía tener ante sí la primera prueba arqueológica de la realidadhistórica del mítico Diluvio bíblico.Razón no le faltaba. La tradición mesopotámica, en su famosa Epopeya deGilgamesh (hacia 3000 a. C.), también relata una antigua catástrofe que azotóla tierra en forma de diluvio. Uno de sus protagonistas, Utnapishtin, el Noé delGénesis, también construyó un arca gigantesca para sobrevivir. Posiblementela misma embarcación que muchos aseguran en el monte Ararat (AÑO / CERO106) y que fue descubierta a comienzos de los años 60 por el periodista turcoAra Guler: «El día veintisiete del séptimo mes se asentó el arca sobre losmontes de Ararat» (Génesis 8-4). Otros, en cambio, creen imposible que seaéste el lugar de desembarco, dado que la denominación Ararat es moderna ycreen que el verdadero monte se encuentra probablemente entre ladesembocadura de los ríos Tigris y Eúfrates.
 
Los arqueólogos descubren restos de un edificio en el fondo del Mar Negro
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Un equipo de arqueólogos anunció ayer que habían descubierto restos de unedificio sumergido a más de 90 metros bajo la superficie del mar Negro, siendoeste una prueba material inequívoca de la gigantesca inundación que hace7.500 años dio origen a la leyenda del diluvio.La expedición También ha encontrado restos de madera intactos, por lo quetienen la esperanza de encontrar naufragios sumamente antiguos y en buenascondiciones en el lecho marino, cuya profundidad supera en algunos puntos los2.000 metros y cuyas aguas poseen una bajísima concentración de oxígeno, loque dificulta la vida marina y favorece la conservación de los elementosorgánicos."Es algo que supera nuestra imaginación", declaró el explorador Robert D.Ballard, líder de la expedición. "Hemos encontrado madera a profundidadesmucho menores de las de las que esperábamos. Según vayamos

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