EL MUNDO ANTIGUO

La historia del vino es tan antigua como los orígenes de la civilización misma.

Aparentemente, los pueblos nómadas de hace más de 6,000 o 7,000 años ya
elaboraban vino a partir de uvas silvestres.

Cuando las tribus nómadas se volvieron sedentarias, la vid, al igual que el higo, el
trigo y los olivos, constituyó uno de los primeros cultivos del hombre.

La existencia de cultivos de vid en Egipto y Mesopotamia antes del 4,000 a.C. y en
el Egeo antes del 2,500 a.C. es absolutamente comprobable, tenemos indicios de
que desde el 6,000 a.C. ya se practicaba en Medio Oriente la viticultura aunque a
un nivel muy rudimentario aún.

Al norte del Cáucaso, en lo que actualmente es Georgia y Armenia, se
encontraron las primeras herramientas conocidas para la elaboración de vino,
mismas que datan del quinto y sexto milenio a.C. En la antigua Persia (Irán) se
descubrieron también herramientas, pero estas datan del 4,000 a.C.

EGIPTO
El primer periodo de esplendor de la vitivinicultura.
La vitivinicultura, que debió surgir en el Mediterráneo oriental o en el Cáucaso,
tuvo su primer período de esplendor en tiempos de los faraones en Egipto.

Fue en Egipto donde las técnicas de elaboración mejoraron gracias a la
meticulosidad científica con que se desarrollaba. Los egipcios fueron los que
dieron origen al método de prensado, que resultó tan eficaz que siguió siendo
utilizado varios milenios después.

El comercio del vino también se inició en el río Nilo, donde largas caravanas y
barcas lo transportaban hasta los principales centros de comercio del
Mediterráneo. Diversos historiadores, incluso, opinan que el inicio de la economía
moderna y otros desarrollos de la civilización actual se originaron en respuesta a
las necesidades derivadas del comercio del vino en la época faraónica.

Gracias a los estrechos lazos culturales y económicos de los egipcios con los
minoicos de Creta (Grecia), la cultura vinícola se extendió a Grecia, de donde fue
difundida a gran parte de Europa.

GRECIA

EL VINO Y MITOLOGÍA GRIEGA:

El vino fue tan importante para los griegos que incluso le atribuyeron un origen
divino:

Dionisios (Baco para los romanos) fue el creador de la cepa (la planta de la vid) e
hizo brotar del suelo vino, leche y miel, haciendo proliferar la vegetación,
simplificando las labores del hombre; y junto con el efecto embriagador del vino,
Dionisio liberó a los hombres de sus preocupaciones.

nLos Minoicos de Creta (nombre dado en honor al rey Minos) fueron quienes, por
su contacto con Egipto, difundieron la cultura vinícola egipcia por toda Grecia,
donde los Vinos del Mar Egeo fueron los más famosos de la época.

También fue en Grecia, en la Isla de Lesbos, donde se dieron los primeros atisbos
de la producción de jerez.

Rápidamente el vino llegó a constituir un elemento fundamental de la cultura
griega; había viñedos por toda Grecia y sus productos vinícolas eran conocidos
más allá de sus fronteras, ya que exportaban sus vinos a Egipto, a lo que
actualmente es Rusia.

Los vinos propios de Grecia eran bien valorados y sobre ellos se escribió mucho
en textos poéticos de la época.
n

En Grecia los vinos eran aromatizados con especias, miel y resinas, esto era así
ya que el vino de la antigüedad no se parecía en sabor a lo que actualmente
conocemos, de hecho, la mayoría de las civilizaciones lo bebían mezclado con
leche y miel para “mejorar el sabor”.
La excepción más concida la constituyen los judíos quienes, por respeto a Dios,
bebían el vino (wainu, en hebreo) al natural, como lo hacemos en la actualidad.

En cuanto al arte de la vitivinicultura Teofrasto, escritor griego del S. IV a.C., fue
el primero en mencionar formalmente la relación entre el tipo de uva, las
características del suelo y el clima con respecto a la calidad del vino, elementos
fundamentales en la vitivinicultura moderna.

nJunto con su expansión territorial los griegos difundieron la cultura vinícola a
todas sus colonias, incluyendo Francia, Sicilia y el sur de Italia, a la que
denominaban “tierra de vino” (oinotria; enotria para los romanos, de donde
posteriormente derivará la palabra enología), sentando así las bases de la
vitivinicultura en dos de los paises que hoy en día ostentan gran fama por sus
productos vinícolas.

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Dos palabras, que actualmente utilizamos con un sentido completamente distinto a
su significado original, surgen en la Grecia antigua:


 nLibación: ceremonia religiosa de griegos y etruscos, que consistía en
llenar un vaso de vino para derramarlo, después de haberlo probado, sobre
aquello a lo que estaba dirigida la ceremonia (Actualmente utilizada en el
argot jubenil de algunos países de habla hispana, para designar el acto de
consumir bebidas alcohólicas).

 Symposium: reunión de personas para degustar comida, vino y
conversación; festín. (Actualmente utilizada para designar todo tipo de
reunión, principalmente de tipo académico, sin esta ya implícito el consumo
de alimentos ni bebidas).
ROMA
Los romanos atribuían a Saturno sus viñedos.
Con la conquista de los territorios griegos por parte de los romanos, el vino pasó a
formar parte de este imperio y fue difundido a través de sus conquistas.

Mucho se especula acerca de la calidad del vino romano, lo que se sabe es que
tenía gran potencial de guarda, lo que sugiere que contaba con bastante buena
calidad.

Pompeya era fue el principal centro vinícola romano hasta su destrucción en el 79
d.C con la erupción del volcán Vesubio. Desde Pompeya se distribuyeron el vino
por el valle del Rhon, llegando posteriormente a Burdeos en tiempos de el
emperador Julio Cesar,gran apasionado del vino, quien difundió el cultivo de la vid
en los territorios del Imperio Romano, entre galos, celtas y germanos.

Las orillas de los ríos constituyeron las zonas predilectas para la plantación de la
vid puesto que eran los ríos el principal medio de transporte; así descubrieron lo
bien que la vid se da a las orillas de los mismos. Además descubrieron que los
viñedos generaban un efecto “sedentario” y civilizador en la población.

Tras la destrucción de Pompeya, los romanos fomentaron el cultivo de la vid por
todos los rincones del Imperio, de manera que si bien lograron difundir el cultivo a
otras regiones europeas, también se generó una sobreproducción de vid en el
Imperio, obligando al emperador Domiciano a prohibir la creación de viñedos
nuevos, prohibición que estuvo en vigor por casi 200 años, hasta que, el
emperador Marco Aurelio Probo la levantó porque debía asegurar el
abastecimiento de vino para sus tropas. Por ello, ordenó la plantación de cepas a
orillas del Mosela y del Danubio, los territorios vinícolas más importantes de
Alemania y Austria en la actualidad.

Para el siglo II ya producían vinos en Borgoña; en el siglo III en el valle de Loira;
siglo IV en Paris (no progresaron), en Champaña, el Mosell y el Rhin, al igual que
Languedoc y Auvergne.
Parece ser que Alsacia es la única gran región de la vitivinicultura francesa cuyos
orígenes no radican en la época romana; sus orígenes se dieron hasta el siglo IX.

A medida que los romanos fueron consolidando su imperio expandieron el cultivo
de la vid por numerosas regiones importando nuevas variedades de uva y
difundiendo sus conocimientos vinícolas y sus avances tecnológicos en la
producción de vino, tal como lo fueron el lagar, el ánfora y la barrica.

Por otro lado, los romanos aplicaron nuevos criterios económicos a la vinicultura y
la difundieron por Europa Central.

Con la caida del Imperio Romano, casi todos los países europeos productores de
vino entraron en una fase de estancamiento y la vinifación se limitó a la realizada
en los monasterios durante la Edad Media, dada la importancia del vino,
que es indispensable, para la celebración eucarística. De esta manera la
propagación de la fe Cristiana difundió por gran parte del mundo la cultura de la
vitivinicultura.

El Legado del Imperio Romano en el Mundo de la Vitivinicultura:

Los principales aportes romanos a la vitivinicultura fueron:
 Las "Instrucciones para los Vinicultores", escritas por Virgilio (Publio
Virgilio Marón, uno de los más importantes poetas romanos; 70 a.C. - 19
a.C.).
 La utilización de barriles (barricas) y botellas similares a las actuales.
 El cultivo de vid en arbustos o enredaderas, utilizado actualmente en el Sur
de Italia y en Portugal.
Los romanos también fueron los responsables de sentar las bases de los grandes
viñedos franceses y de difundir el vino en Europa Central.
EDAD MEDIA
Tras la caida del Imperio Romano, la civilización se sumergió en una época de
obscuridad, emergiendo a la “luminosidad” de la edad media. Durante esta época
obscura, la Iglesia fue la encargada de salvaguardar las habilidades humanas de
la civilización. Dentro de los conocimientos que la Iglesia salvaguardó, estaba la
vitivinicultura. Conforme los monasterios fueron expandiéndose también lo hizo el
cultivo de la vid y la producción vinícola, pues el vino era, desde entonces, un
elemento fundamental para la celebración de la liturgia. Por siglos, la Iglesia fue la
propietaria de los mejores viñedos de Europa.

Por otro lado, durante le largo dominio árabe en España fue una suerte que los
moros se mostraran tolerantes con la producción y consumo de vino, tomando en
cuenta que para los musulmanes está estrictamente prohibido ingerir cualquier
tipo de bebida alcohólica.

Alemania y Francia tuvieron su nuevo periodo de auge entre los siglos VII y VIII;
España e Italia habrían de esperar mucho más.

En el caso particular de Italia, la caida del Imperio Romano tuvo un efecto más
dramática que en otras partes del Mediterráneo ya que el hundimiento del poder
político central y la entonces aún poco influyente Iglesia Católica dejaron un vacío
que permitió sucesivas invasiones y saqueos, destruyendo su territorio y
ocasionando la pérdida de la funcionalidad y la importancia que, durante el
poderío, romano habían adquirido.

Aún así, la vitivinicultura no desapareció del todo de la vida de los italianos, sin
embargo, lo que había sido un sector económico floreciente quedó reducido a una
actividad de mera subsistencia, y no recuperó su faceta comercial hasta la época
de las cruzadas cuando, debido al paso de los cruzados, las repúblicas marítimas
de Génova y Venecia se vieron beneficiadas; posteriormente, durante los siglos
XIII y XVI, Florencia, bajo el dominio de los Medicis, se transforma en una
importante capital financiera europea. Así pues, durante este periodo la
vitivinicultura italiana logra recuperar su antiguo esplendor y convirtió el cultivo de
la vid en una de las actividades agrícolas más rentables.

Poco a poco el estilo del vino que ahora conocemos fue emergiendo.

EL VINO Y LAS SAGRADAS ESCRITURAS
En las sagradas escrituras se menciona constantemente a la vid, que es vista
como una fuente de riqueza y placer.

Cuenta la leyenda que la “primer borrachera de la historia” se dio en el Monte
Ararat, al Este de Turquía, donde Noé labró la tierra y sembró la viña, cultivó
las vides y elaboró el vino que luego bebió, celebrando el “renacimiento” de la
humanidad con el “nacimiento” del vino. Continua contando el Génesis que Noé
bebió el vino y se embriagó.

El Nuevo Testamento, por su parte, también contiene diversas referencias al vino,
las dos más comúnmente conocidas son:
 En las Bodas de Caná, Jesucristo voncierte el agua en vino.
 Durante la Última Cena, el mismo Jesucristo designa al vino como elemento
necesario para la celebración de la eucaristía.

FRANCIA: INICIOS DE LA REINA DE LA VITIVINICULTURA
El inicio de la vitivinicultura moderna se remonta al siglo XVII en Francia;
pero su evolución continúa día con día.
En el renacimiento comienza una nueva etapa en la historia del vino: en los siglos
XV y XVI mejoran los sistemas de vinificación y los vinos de Borgoña, Champaña
y Burdeos, en Francia, comienzan a adquirir la fama que los hará célebres hasta
nuestros días.

La vitivinicultura francesa, a diferencia de otros territorios pertenecientes al caído
imperio romano, gozó de condiciones más apropiadas para su desarrollo pues
tras el poderío romano, Francia fue ocupada por visigodos, burgundios y francos,
que habían creado condiciones estables y propicias para el florecimiento del
comercio en general. Los merovingios y los carolingios, sobre todo Carlomagno[1],
impulsaron la vitivinicultura, principalmente en la región de Borgoña; incluso hoy
en día prevalece uno de los viñedos más antiguos del mundo, que lleva el nombre
del rey: Grand Cru Corton Charlemagne.

De la misma manera que ocurrió en la gran mayoría de los países vinícolas
europeos, en Francia, y sobre todo en la región de Borgoña los conventos
católicos tuvieron un papel fundamental en el desarrollo de la vitivinicultura.
Ejemplo de ello es la ostproa de Bernhard de Fontaine, quien en 1112 llegó al
monasterio de Cîteaux, cerca de Nuits-Saint-Georges, convirtiéndose en abad de
Clairvaux. Monsieur de Fontaine adquirió numerosas tierras para plantar uva, y
fueron precisamente sus sucesores quienes hicieron florecer la vitivinicultura
n Chablis y Cotê d’Or, descubriendo las bondades del Chardonnay y del Pinot
Noire por su adecuación al clima y al suelo, y su excelente calidad en la
producción de vino. También fueron ellos quienes sentaron las bases de la
clasificación jerárquica de las parcelas vitícolas que sigue vigente hoy en día en el
territorio francés.

También es en Francia donde, Pierre Pérignon, Don Pérignon, descubre el
método Champenoise.

ALEMANIA
También fue Carlomagno quien, en Alemania, contribuyó de forma decisiva al
crecimiento de la vitivinicultura a través de su visión acerca de la importancia de
este sector tanto en la economía como en la política:

 Ordenó la plantación de cepas a orillas del río Rin.
 Promulgó diversas leyes sobre la correcta elaboración del vino.
 Fomentó la selección de variedades de uva.
 Instituyó una ley que permitía a los productores vender, de manera directa,
su propio vino, siempre que estuviese acompañado por algún tipo de
alimento. Esta práctica continúa en vigor tanto en el sur de Alemania como
en Austria.

Tras la muerte de Carlomagno, los monasterios benedictinos y
cistercienses (orden monástica fundada por Roberto de Molosme, en 1098 en
Citeaux) continuaron con su obra tomando Borgoña como modelo.

Los monjes cistercienses fundaron, en 1136 el monasterio de Eberbach, que
durante los siglos XII y XIII fue la empresa vinícola más importante de Europa,
llegando incluso a establecer más de 200 sucursales por todo el continente;
constituyendo, las más importantes, las establecidas en Colonia y Francfort, donde
se concentraba el comercio del vino con Inglaterra, Escandinavia y el Báltico, entre
otros.

Las cepas plantadas en sus viñedos eran traídas de Francia.

El interés monástico en la vitivinicultura no únicamente tenía que ver con la
importancia que el vino tiene dentro de la celebración litúrgica, también y, como en
todo acto de la iglesia, existían fuertes motivos económicos y políticos detrás de
éste, y es que Carlomagno había otorgado a la Iglesia la posibilidad de distribuir
sus productos por todos los mercados europeos ampliando, al mismo tiempo, su
dominio político y militar al terreno comercial. De manera que bajo la autoridad de
los monasterios toda Alemania se llenó de viñedos (actualmente solo se conserva
una tercera parte).

ESPAÑA Y PORTUGAL
Aunque durante el domino musulmán el consumo de vino estaba prohibido, la
producción y exportación del mismo siguió representando, en todo momento, una
fuente importante de ingresos.

Con la reconquista cristiana (iniciada en el 718 con la rebelión de Pelayo, y
culminada en 1492 por los reyes Católicos), los productores españoles se
pusieron en marcha y, a finales del siglo XV, consiguieron la admisión de sus
vinos en Inglaterra, constituyendo estas exportaciones un gran elemento
económico para España.

Los movimientos políticos en otras zonas de Europa influyeron también en el
desarrollo de la vitivinicultura Ibérica, generando nuevas demandas en varios de
los sectores del mercado, incluido el del vino.

EL VINO EN AMÉRICA
Aunque se sabe de la existencia y aprovechamiento de la uva silvestre en el
territorio americano, no se conoce dato alguno que sugiera la existencia de
vitivinicultura en América antes de 1492 y sobre todo antes de la conquista del
territorio por parte de los europeos.
Fue con la llegada de los españoles y los portugueses cuando dio inicio el cultivo
de vid ya que por la distancia y los sistemas de transporte no era posible
abastecer de vino a todos los europeos asentados en los nuevos territorios, lo que
hacía necesaria el desarrollo de una vitivinicultura propia.
Así fue como inició la búsqueda de suelos y climas aptos para el cultivo de uvas
propicias para la producción de vino. En esta labor los conventos, monasterios y
misiones tuvieron gran influencia dada la importancia que el vino juega dentro de
los ritos litúrgicos.
Desde 1564, España mandaba, en cada barco que zarpaba con rumbo a las
“Indias” (América) sarmientos de vides para ser plantados en el Nuevo Mundo.
Formalmente el cultivo fue iniciado por los españoles en República Dominicana
(antes llamada Isla “La Española”), posteriormente en la Nueva España (México) y
Perú, de donde se fue extendiendo a los países colindantes conforme la conquista
avanzaba.
Además de la implantación de sarmientos, también se ejerció el cultivo a partir de
semillas, lo que dio origen a diversas variedades criollas en el territorio americano
(y hablo del continente, como debe ser, no de los estadounidenses que tuvieron a
bien “apropiarse” el término).
A partir de entonces, cada país ha ido desarrollando su propia vitivinicultura con
estilos y ritmos diferentes.
 MÉXICO
 ARGENTINA
 CHILE
 ESTADOS UNIDOS
 CANADÁ
 PERÚ
 BRASIL
 VENEZUELA
 URUGUAY
 BOLIVIA

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