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EL ÍNDICE DE PROGRESO SOCIAL 2014

En marzo de este año, Michael Porter, Scott Stern y Michael Green presentaron elÍndice de Progreso
Social 2014 (en adelante, IPS) para una muestra de 132 países. El objetivo de lPS es analizar el
progreso social más allá del PIB por habitante. En distintos post he señalado que el PBI, sea o no por
habitante, no es un indicador de bienestar; su crecimiento es una condición necesaria pero no
suficiente para elevar el bienestar; por eso, puede haber países con un alto PBI por habitante y un
bajo nivel de calidad de vida.
El IPS busca colocar en el tipo de la agenda “lo que realmente le interesa a la gente”; indican los
autores que “no puede ser exitosa una sociedad que no logra satisfacer las necesidades humanas
básicas ni aquella que no logra equipar a sus ciudadanos con las herramientas y oportunidades para
mejorar la calidad de vida”. De ahí se concluye que “crecimiento económico sin progreso social resulta
en ausencia de inclusión, descontento y conflictos sociales”.
El IPS está construido a partir de tres dimensiones y 54 indicadores. Las dimensiones son las
siguientes: necesidades humanas básicas, fundamentos del bienestar y oportunidades. En
“necesidades humanas básicas” se ubican los siguientes indicadores: nutrición y cuidados básicos de
la salud, acceso a agua y desagüe, acceso a vivienda, electricidad y seguridad; en el segundo pilar,
destacan el acceso al conocimiento (educación) y sostenibilidad del ecosistema; en la tercera
dimensión de encuentran los derechos básicos, la libertad de elección, tolerancia e inclusión y
acceso a educación superior.
¿Cuáles fueron los resultados y dónde se ubicó Perú?
De los 132 países, los 10 primeros (en ese orden) son: Nueva Zelandia, Suiza, Islandia, Países Bajos,
Noruega, Suecia, Canadá, Finlandia, Dinamarca y Australia. Estados Unidos se encuentra en el lugar
16. ¿Y los países latinoamericanos? Costa Rica es el mejor ubicado (puesto 25), seguido por Uruguay
(26), Chile (30), Panamá (38), Argentina (42), Brasil (46), Ecuador (50), Colombia (52), México
(54), Perú (55) y Venezuela (67).
En el caso peruano, en la dimensión “satisfacción de necesidades humanas básicas” (primera dimensión),
se encuentra por debajo de 15 países que tienen similar PBI por habitante y un resultado similar se encuentra
en acceso a agua potable y desagüe. Filipinas, que tiene un PBI por habitante equivalente a la tercera parte del
peruano, se ubica un puesto por detrás del Perú.
¿Qué queda claro? En primer lugar, crecimiento económico es distinto del desarrollo, entendido como una
mejora en la calidad de vida, aunque están relacionados; en segundo lugar, no existe una medida única que
capture la evolución del progreso social; por lo tanto cualquier índice tendrá ventajas y desventajas (el IPS, por
ejemplo, no captura calidad de la educación y la salud); en tercer lugar, el IPS se centra en resultados y no en
el proceso que llevó a los mismos; en cuarto lugar, Perú necesita mejorar una serie de aspectos, pero a partir
del IPS queda claro que la clave está en la satisfacción delas necesidades básicas: desnutrición, déficit
calórico, tasa de mortalidad infantil, muertes por enfermedades infecciosas, acceso a agua y desagüe,
electricidad y seguridad. ¿No podríamos construir una agenda a partir de los indicadores mencionados? ¿Por
qué no? El hecho que 15 países con el mismo PBI por habitante estén mejor ubicados que el Perú en esos
indicadores, demuestra que no es un problema de falta de dinero, sino de, entre otros aspectos, capacidad de
gestión y liderazgo político.


ECONOMÍA MUNDIAL 2014: NUEVOS PRONÓSTICOS
El 9 de abril el Fondo Monetario Internacional (FMI) publicó sus pronósticos de crecimiento económico, entre otras
variables de interés, en su “Panorama Económico Mundial”. El cuadro siguiente resume algunas proyecciones:
Crecimiento Económico Mundial 2010-2014
(Variaciones porcentuales)
2010 2011 2012 2013 2014
Mundo 5.2 3.9 3.2 3.0 3.6
Economías Avanzadas 3.0 1.7 1.4 1.3 2.2
Economías Emergentes 7.5 6.3 5.0 4.7 4.9
Estados Unidos 2.5 1.8 2.8 1.9 2.8
Eurozona 2.0 1.6 -0.7 -0.5 1.2
China 10.4 9.3 7.7 7.7 7.5
América latina 6.0 4.6 3.1 2.7 2.5
Perú 8.8 6.9 6.3 5.0 5.5
Fuente: FMI (2014), Panorama Económico Mundial, abril.
En primer lugar, la desaceleración económica mundial del período 2010-2013 tendría un punto de quiebre, pues en 2014
el PBI mundial crecería más que en 2013. En segundo lugar, la recuperación se debería a las economías avanzadas que
aumentan casi un punto de crecimiento y no a las emergentes. En tercer lugar, se confirmaría la desaceleración China:
observe que en 2014 crecería 7.5% comparado con el 10.4% de 2010, es decir, 25% menos. En cuarto lugar, América
Latina continuaría la desaceleración, mientras que el resto del mundo mostraría una tendencia contraria. En quinto lugar,
se mantiene el pronóstico para el Perú de 5.5%.
Veamos. En el resultado de América latina influyen tres economías grandes: en primer lugar, Argentina, que crecería
0.5%, luego de hacerlo 4.3% en 2013; en segundo lugar, Brasil lo haría en 1.8% en 2014, cifra menor al 2.3% registrado
en 2013; en tercer lugar, Venezuela, que tendría una recesión de -0.5% en 2014 luego de crecer apenas 1% en 2013.
Panamá y Perú (en ese orden) serían las economías de mayor crecimiento en 2014 en América Latina. Las de menor
crecimiento serían Venezuela, Argentina y Brasil. Las razones son obvias y son generadas al interior de cada país. Las
cifras de los tres países no tienen un origen externo, sino interno.
El FMI señala que América Latina se vería beneficiada por la mejoría en las economías avanzadas, pero esos efectos
positivos se verían contrarrestados por la reducción en los precios de las materias primas, problemas en el crecimiento de
varios países y condiciones financieras más duras para la región, debido a que la misma recuperación de las economías
avanzadas genera un retorno de los capitales hacia esas zonas. Recordemos que el 2013, la inversión extranjera directa
en el Perú se redujo en -17% comparado con 2012. Además, en 2013 la inversión privada solo creció 3.9%, luego de
hacerlo 13.5% y 12.4% en 2011 y 2012, respectivamente. El crecimiento más lento de la inversión privada ha generado
una desaceleración de la economía peruana. Los factores externos son importantes, en especial y como se demostró en
el post anterior, la evolución de China; pero no son los únicos.
En mi opinión también juegan elementos internos derivados de los problemas políticos del país. En general, se observa
una cuasi ausencia de liderazgo presidencial y de voluntad política para facilitar la recuperación de la inversión privada y
elevar el bienestar de la población. Y eso se expresa en la menor confianza en el país. Hace una semana se anunció un
aumento considerable de la inversión pública y eso es una buena noticia, pues se tomará el ahorro fiscal de 2013, que
ascendió a 0.7% del PBI. A pesar que no será suficiente, es positivo, aunque habría que ver en qué se invertirá, cómo y en
qué tiempo. Una anotación. La inversión privada va desde la micro hasta la gran empresa, por lo que es fundamental para
revertir la desaceleración. Es un error pensar solo en las grandes empresas cuando se alude a la inversión privada; más
aún, las pequeñas y medianas empresas generan la mayoría del empleo en el Perú.¿Cómo destrabar la inversión
privada? ¿Cómo recuperar la confianza? ¿Qué se está haciendo para lograrlo?
PERÚ Y LA EVOLUCIÓN DE CHINA
Como consecuencia de los impactos de la crisis financiera de las economías avanzadas, que estalló
en 2008, Perú sufrió en 2009 una fuerte desaceleración. Después de crecer 9.8% en 2008, en 2009
solo lo hizo a una tasa de 0.9%. Sin embargo, ello fue seguido por una rápida recuperación en 2010,
a partir de la cual comenzó una “gran desaceleración”.
¿Qué factores determinaron la pronta recuperación de la crisis? Dos factores: en primer lugar, la
disciplina macroeconómica interna, caracterizada por un superávit fiscal y estabilidad monetaria. El
manejo ordenado de la economía rinde frutos. En segundo lugar, el crecimiento económico de China,
que se convirtió en el motor de la economía mundial. Sin esto último, la disciplina macroeconómica
interna NO hubiera sido suficiente. Veamos el siguiente cuadro:
Variación porcentual del PBI
2010 2011 2012 2013
Perú 8.8 6.9 6.3 5.0
China 10.4 9.3 7.7 7.5
Economías Avanzadas 3.0 1.7 1.5 1.2
Mundo 5.2 3.9 3.9 2.9
Fuente: FMI
Si observamos la tendencia, podemos notar lo siguiente: en primer lugar, la economía mundial se está
desacelerando, es decir, cada vez crece menos; en segundo lugar, la desaceleración es más
pronunciada en las economías avanzadas desde 2010en comparación con China. Si Perú siguiera
más a las economías avanzadas, el ritmo de crecimiento en Perú habría sido menor a partir de 2011.
La diferencia fue China, quien siguió creciendo a tasas menores, pero aun elevadas. Es posible
pensar que, a partir de cierta tasa de crecimiento, la desaceleración china ya comienza a afectarnos.
Dicho de otro modo, si China hubiera mantenido el crecimiento de 2011, Perú hubiera mostrado tasas
mayores. El tema de fondo es que China importa no solo por la relación comercial con el Perú, sino
por ser la segunda economía del mundo y esa posición la convierte en el motor y líder de la economía
mundial.
¿Qué nos conecta con China? Del total exportado al mundo, China representa casi el 19% del destino de
nuestras exportaciones. Los otros dos mercados claves son Estados Unidos y la Eurozona, ambos en lenta y
frágil recuperación. Si los mercados de las economías avanzadas (Estados Unidos y la eurozona) se cayeron
por la crisis, quedó China. Al desacelerarse China pasando de una tasa de 10.4% en 2010 a 7.5% en 2013, es
natural que Perú siga la misma trayectoria.
Ahora bien, si China produce menos, entonces requiere menos materias primas, entre ellas metales, que
provienen del Perú y otros países de la región. El resultado es una reducción del precio de los metales, como el
cobre que es el principal producto de exportación peruano, pues representa, aproximadamente la cuarta parte
del total. Y el destino es China. Pero pensemos algo más. ¿No impactará el menor precio y las perspectivas de
un crecimiento más lento de China, las inversiones anunciadas de cobre en el Perú? En síntesis, China afecta
por los lazos comerciales con Perú y porque ante el lento crecimiento de las economías avanzadas, es el motor
de la economía mundial.
TASA DE ENCAJE Y BOOM CREDITICIO
En los últimos meses el Banco Central de Reserva (BCR) ha bajado la tasa de encaje en soles en
repetidas oportunidades. La tasa de encaje es la proporción de los depósitos (ahorros) que los bancos
no pueden prestar. Al bajar la tasa, se “liberan” recursos para que los bancos puedan prestar más. La
pregunta es la siguiente: ¿Para qué lo hace?
En economía, la forma de evaluar una política pública es a través del análisis costo/beneficio,
incluyendo tanto el corto como el largo plazo. El BCR toma esa medida porque asume que los
beneficios son mayores que los costos; en la presentación del programa monetario de marzo de 2014,
el BCR anunció que entre junio de 2013 y marzo de 2014 se inyectaron a la economía un total de
7933 millones de soles a los bancos, para que estos “tengan más para prestar”, es decir, para que
puedan continuar el boom crediticio. El 30 de marzo anunció la otra reducción del encaje a 12%, con
el objetivo de “liberar” 500 millones de soles más. En pocas palabras, más crédito.
El BCR señala que el objetivo es “impulsar el dinamismo de los créditos en soles”. La medida suena
bien, sin embargo, como economistas estamos obligados a ver ambas caras de la moneda. Veamos.
El mayor crédito en un entorno de desaceleración económica a lo mejor no colabora con la economía,
sino que genera el terreno perfecto para la profundización de burbujas, como la posible burbuja
existente en el mercado inmobiliario. Muchos soles son la receta perfecta para la especulación, con lo
cual se mantiene el aumento en los precios de las viviendas. ¿Y existen tantos sujetos de crédito,
como para que se siga liberando recursos a los bancos? No lo sé, pero recuerden que los bancos
“tienen” que prestar, pues ese es el negocio y se me hace difícil pensar que sea cierto lo anterior. Los
niveles de morosidad en tarjetas de crédito, el alto porcentaje de los ingresos mensuales destinado
por las familias para el pago de deudas, me generan dudas.
Por lo demás, todo exceso de crédito ha traído problemas. Y para saber eso no es necesario ser
economista. En eso la historia financiera mundial no admite dudas. Las burbujas aparecen en
períodos de auge crediticio. Permiten un crecimiento no sostenible en el precio de algún activo, por lo
general acciones y/o viviendas, durante un tiempo para luego colapsar y poner en riesgo al sistema
financiero. ¿No entra acaso en riesgo el sistema financiero si la morosidad aumenta? Claro,
cualquiera dirá, “lo que pasa es que el banco te quita la casa o el auto y con eso se cobra si no
puedes pagar”. ¿Y qué hace un banco con una casa o u auto, si no es su giro y además si cada vez
existen menos sujetos de crédito? Ciertamente si le preguntan a grupos interesados (inmobiliarias y
bancos) dirán que no pasa nada. La clave está en verlo sin estar en ninguno de los dos lados; con
objetividad ver lo positivo y lo negativo de cada medida.
Desde mi punto de vista, debemos ser más cautos ¿Cómo y por qué el aumento en el crédito no
generan una aceleración del crecimiento, sino una mayor desaceleración, como lo muestran las cifras
de enero? ¿Dónde se está yendo ese dinero? ¿No será a la especulación? ¿Por qué no revisamos las
cifras de las crisis de Irlanda, España y Estados Unidos? ¿Cuánto crecía el crédito en los países
mencionados antes del estallido de la burbuja? No se trata de alarmar a nadie, sino de “no acelerar el
auto cuando podemos fundir el motor”. Es mejor manejar más lento y llegar bien, que pretender ir más
rápido sin tener el auto preparado para ello.



¿QUÉ ES LA DEFLACIÓN? A PROPÓSITO DE EUROPA
Si le preguntáramos a un grupo de personas lo siguiente: ¿desean que los precios bajen o que suban? No me
cabe duda que todos responderían, “que bajen”. La deflación se define como la caída sostenida en precios de
la mayoría de bienes y servicios. Entonces, ¿por qué en Europa están preocupados por los temores de una
deflación si “parece” mejor que todo baje de precio para comprar más barato?
Veamos el asunto con detalle. Imagínese usted que le plantean invertir su dinero en un nicho del mercado
donde los precios están bajando; ¿se animaría a hacerlo? Estoy seguro que no. ¿Por qué invertir en un
segmento en que los precios caen y tendrá que vender a un precio cada vez menor? Ahora piense que el
fenómeno es generalizado. La deflación afecta la inversión y con ello el crecimiento económico futuro. Es lo
contrario a la inflación. Así como cuando suben los precios todos nos apresuramos a comprar, pues creemos
que seguirán subiendo, cuando bajan, no compramos pues “creemos” que seguirán bajando y postergamos
nuestra decisión de compra. Dicho de otro modo, si los precios bajan, el dinero “gana” valor si no lo gastas y lo
guardas. Sin aumentos en el consumo y la inversión la economía “no se mueve”, es decir, “se apaga”. Por eso
no es deseable la deflación y la mayoría de economistas le tiene más temor que a la inflación; en 1990 Perú
tenía un aumento en precios de 7650% al año. Sin embargo se logró detener de manera más o menos rápida.
¿Sucede lo mismo con la deflación? Pues parece que es más complejo. Japón tuvo 15 años de deflación,
hasta que el gobierno del primer ministro Abe decidió usar la “maquinita” de imprimir billetes para enfrentar el
problema en diciembre de 2012. Si es sostenible o no, dependerá de las reformas que permitan un crecimiento
sano y sostenible, pues está claro que “muchos billetes” generan el problema contrario: inflación. Japón
enfrentó su deflación con más billetes y más gasto público.
¿Por qué los temores de Europa? Como ha sido tratado en otro post, la mayoría de países europeos enfrentan
un problema de sobreendeudamiento. La primera reacción frente al problema estuvo en la política monetaria: la
tasa de interés se redujo casi a cero; la última reducción ocurrió hace cuatro meses y la llevó en 0.25% (en el
Perú es 4%). A pesar de la reducción en tasas de interés con el objetivo de aumentar los créditos, la estrategia
no funciona por una simple razón: o no hay sujetos de crédito (están sobreendeudados y antes deben pagar
sus deudas) o los que hay, no están dispuestos a tomar nuevos préstamos para invertir en economías al borde
de la deflación. No sería rentable hacerlo.
¿Y por qué no proceden como Japón? La eurozona es manejada por un banco centran común a todos los
países miembros, llamado Banco Central Europeo (BCE); los países miembros no pueden emitir euros, pues
esa función está en manos del BCE quien requiere unanimidad para proceder a la emisión; a ello se oponen
países como Alemania y Finlandia. Ante ello, los gobiernos, ¿pueden endeudarse para obtener dinero e
inyectarlo a sus economías y así combatir los temores de una deflación? No, porque ya están
sobreendeudados y tampoco son “sujetos de crédito”. Parece que a menos que se llegue a ciertos acuerdos
políticos, ni la política fiscal ni la monetaria funcionarán en un contexto como el descrito.
¿Y los datos? Pues, la información presentada el 17 de marzo muestra que la inflación promedio de la
eurozona en febrero de 2014 fue 0.3%; en Europa, a nivel de países, Bulgaria tuvo una deflación de -2.1%;
resultados similares se observaron en Chipre (-1.3%), Grecia (-0.9%), Croacia (-0.2%), etc. La tendencia es
hacia la deflación.
Parece que la única forma de combatir la temida deflación es con inflación; sin embargo, Europa no se pone de
acuerdo sobre cómo hacerlo, sea porque ya las tasas de interés están en cero o porque los gobiernos no se
pueden endeudar más para aumentar el gasto público. ¿Qué hacer ante ello? Reformas, como la unión
bancaria y crecimiento para el mediano y largo plazo. En lo inmediato, superar las divisiones políticas y
ponerse de acuerdo para inyectar algo de liquidez. No se conoce otra forma de enfrentar una deflación; ¿y si
usamos la imaginación?

DESACELERACIÓN EN LAS ECONOMÍAS EMERGENTES
Luego de la crisis financiera que estalló en 2008, las economías emergentes lideraron el crecimiento
económico mundial y para muchos analistas se “desacoplaron” de las avanzadas en el sentido que podían
seguir creciendo al margen de las mismas. La realidad mostró que no fue así. Véase el siguiente cuadro que
muestra las tasas de crecimiento de las economías, tanto emergentes como avanzadas desde 2010.
Tasas de Crecimiento del PBI
(En variaciones porcentuales)
2010 2011 2012 2013
Emergentes 7.5 6.2 4.9 4.7
Avanzadas 3.0 1.4 1.4 1.3
Mundo 5.2 3.9 3.2 3.0
América Latina 6.0 4.6 3.2 2.6
Perú (base 1994) 8.8 6.9 6.3 5.0
Perú (base 2007) 8.5 6.5 6.0 5.3
China 10.4 9.3 7.7 7.7
La desaceleración se define como un proceso en el cual, las economías crecen menos, fenómeno que como
puede verse en el cuadro tiene una dimensión global y no solo local. Perú no ha escapado a la tendencia, a
pesar de la inyección de liquidez por parte del BCR a través de reducciones en la tasa de encaje, que lo único
que están provocando es un aumento en el crédito que a la larga puede ser peligroso. En el mismo cuadro
pueden verse las tasas de crecimiento de América Latina y China. En todos los casos la tendencia es la misma
y se mantiene así. En enero 2014, el PBI en Perú creció 4.23%.
¿Qué está pasando? Después del estallido de la crisis en setiembre de 2008, la Reserva Federal (FED o Banco Central
de los Estados Unidos) decidió inyectar liquidez a la economía y nacieron así los programas llamados “quantitative easing”
o simplemente QE, que en términos simples se referían al uso de la “maquinita” de impresión de billetes. El mundo quedó
inundado de dólares y con ello se generaron nuevas burbujas especulativas por el exceso de crédito, en particular en el
mercado inmobiliario. Países como China, Brasil y Sudáfrica, de acuerdo con la mayoría de analistas, se encuentran en
“terreno de burbuja” y ello se ha traducido en un menor crecimiento en los “gigantes emergentes”, pues para evitar
problemas mayores, tienen que ajustar, es decir, las familias deben gastar menos y pagar deudas.
En noviembre de 2013, comenzó en los Estados Unidos el “tapering”, nombre con el que se conoce al retiro del estímulo
económico, es decir, reducción de la inyección de liquidez, programa que se espera termine este año. Es probable que de
una abundancia de liquidez pasemos a una situación contraria. De ahí la desaceleración de los gigantes, que están
enfrentando la situación con un ajuste del gasto antes de enfrentar efectos peores. No debe sorprender que como
consecuencia los tipos de cambio muestren una tendencia hacia el alza.
La desaceleración china está influyendo a través de la reducción de la demanda por materias primas, como por ejemplo
minerales, y ello se ha reflejado en una continuación de la caída de las exportaciones de cobre de Perú en enero de este
año. Pregunta: si el gobierno apuesta a un crecimiento de 5.5% basado en proyectos relacionados al cobre, ¿suena lógica
la proyección o dependerá de la evolución del precio?
La única forma de revertir la desaceleración de manera sostenida es que la crisis pase, tanto en Estados Unidos como en
la eurozona, de modo que retomen el ritmo de crecimiento previo al estallido de la crisis. Así, podrá crecer China y como
consecuencia Perú. No veo otra, por el momento, pues el contexto político tampoco ayuda.Revisemos las crisis de Asia
Oriental de 1997 y las de las economías avanzadas a partir de 2008; aprendamos un poco más de la historia económica.
EL CAMBIO EN EL AÑO BASE PARA EL CÁLCULO DEL PBI EN EL PERÚ
El 27 de febrero el INEI “cambió” el año base para el cálculo de las cuentas nacionales, de 1994 a
2007. Para entender lo que significa, debemos analizar cómo se calcula el Producto Bruto Interno (en
adelante, PBI).
El PBI es un indicador que mide cuánto se produce dentro de un país, tanto de bienes como de
servicios, en un período de tiempo determinado, por lo general un año. Imaginemos un ejemplo
simplificado. Un país produce solo dos bienes: cobre y camisas y en el año 1994, las cantidades
producidas fueron 5 toneladas y 6 unidades. ¿Cuánto produjo el país en total? Está claro que no se
pueden sumar “cobre más camisas”; entonces se multiplica cada tonelada de cobre y cada camisa por
el precio promedio que tuvieron en ese año. Si los precios fueron, 2 y 3 soles, respectivamente,
entonces el valor de la producción de cobre fue 10 soles y el de las camisas, 18 soles. Ahora sí
podemos sumar, de modo que el PBI de ese año fue 10 + 18 = 28 soles.
Si el PBI aumenta, se llama crecimiento económico. Pensemos ahora, qué pasó en 1995, un año
después. Supongamos que las cantidades producidas aumentaron a 6 y 7, mientras que los precios subieron a
4 y 4 soles, respectivamente. Con los nuevos precios, el nuevo PBI sería 24 + 28 = 52. La economía “habría
crecido” 85.7% (de 28 a 52 soles). ¿Es eso cierto? Claramente no, pues una parte del aumento se debe a los
nuevos precios y otra, a la variación en producción. Lo que hemos calculado es el PBI “nominal”, pues para
cada año, usamos los precios de ese año. Si queremos saber si aumentó o no la producción, lo que se hace es
mantener los precios de uno de los dos años, digamos 1994, que pasa a llamarse año base. Significa que
vamos a suponer que los precios del año base se mantienen a lo largo del tiempo, con lo cual, si aumenta el
PBI solo puede deberse a crecimientos en la producción. En este caso habríamos calculado el PBI real.
Note el lector que es distinto usar como año base 1994 o 1995. Si bien es cierto es arbitrario escoger uno u
otro, pues en ambos casos veremos solo los cambios en producción, los resultados pueden proporcionar una
visión distinta. Veamos ambas opciones. Si usamos 1994 como año base, el PBI en 1995 habría sido 2(6) +
3(7) = 33 soles. La economía creció de 28 a 33 soles, es decir, 17.85%.
¿Y si usamos como año base, 1995? El PBI de 1994 habría sido 5(4) + 6(4) = 44 soles. En 1995, el PBI sería
24 + 28 = 52 soles. El PBI habría crecido de 44 a 52 soles, es decir, en 18.2%.
La diferencia se explica porque en 1995 el precio de una camisa aumentó en 33%, mientras que el de una
tonelada de cobre en 100%, es decir, se duplicó. Por eso al tomar como año base 1995, el PBI “crece” más.
Ahora vamos a la realidad. Al cambiar el INEI el año base de 1994 a 2007, aquellos bienes y servicios cuyos
precios en 2007 crecieron más comparados con 1994, explican el mayor o menor crecimiento. En este caso,
fueron los precios de los metales los que más crecieron, pues 2007 fue un año de precios de los metales
excepcionalmente altos. Entonces, con el nuevo año base, la minería e hidrocarburos pasa de representar solo
el 4.7% del PBI a 14.4%, pues en 2007 minería representó una proporción mayor del PBI; construcción pasa de
5.6% a 5.1%. Naturalmente al cambiar el año base, se alteran las cifras de crecimiento económico. La idea es
que desde ahora se usarán los precios de 2007 y no los de 1994.
Entre 2009 y 2013 las tasas de variación eran con el año base 1994 las siguientes: 0.9%, 8.8%, 6.9%, 6.3% y
5.0%. Ahora, con el nuevo año base 2007, las tasas son: 1.0%, 8.5%, 6.5%, 6.0% y 5.3%. Observe el lector
que si bien es cierto cambian los números, la tendencia, que es en lo que debemos fijarnos, se mantiene (en
nuestro ejemplo, pasó de 17.85% a 18.2%). Resulta pues que ahora, en 2013 ya no crecimos 5.0%, sino 5.3%.
¿Cuál es la moraleja? Ver tendencias y no puntos en el tiempo. Queda para el lector la siguiente pregunta: si la
elección del año base en última instancia es arbitraria, ¿por qué 2007? ¿Y si se hubiera elegido algún año en
que las nuevas cifras habrían sido menores? Por último, ¿realmente importa si el número es 5.0% o 5.3%

RIESGOS DE LA ECONOMÍA PERUANA 2014
¿Qué riesgos enfrenta la economía peruana en 2014? Desde mi punto de vista dos, que están
interrelacionados entre sí: por un lado, el boom crediticio en un contexto de desaceleración económica
y por otro, el exceso de importaciones sobre exportaciones, tema relacionado con el tipo de cambio.
En primer lugar, para nadie es un secreto que existe un boom crediticio; ello permite aumentar la
demanda, es decir, comprar más con deuda y en principio suena bien. Sin embargo, a lo largo de la
historia, los auges crediticios sostenidos más allá de la capacidad de pago de los deudores, generan
consecuencias negativas, no solo porque el deudor no puede pagar, sino porque los bancos no
pueden aumentar su cartera de morosidad más allá de ciertos límites. De acuerdo con información del
BCRP, entre junio de 2013 y febrero de 2014, las reducciones sucesivas de la tasa de encaje (la
proporción de los depósitos que los bancos comerciales no pueden prestar) generaron una inyección
de 7,400 millones de soles. En simple, los bancos pueden prestar más y eso es lo que han hecho. Si
la economía se está desacelerando (véase post anterior), es natural preguntarse lo siguiente: ¿cómo
podrán pagar los deudores? ¿Alguien puede creer que los precios de los inmuebles pueden subir
hasta el infinito? La situación se complica porque el 40% de los créditos están en dólares, y lo más
probable es que la mayoría de esos deudores obtengan sus ingresos en soles.
Sugiero a los lectores revisar la situación actual de China, que es relevante al menos por dos razones:
por un lado, es el principal demandante mundial de metales y por otro, está en medio de una burbuja
inmobiliaria originada en un auge crediticio sin precedentes.
En segundo lugar, en 2013 las importaciones superaron a las exportaciones en 365 millones de dólares luego
de muchos años. En el post anterior se explicaron las razones. Las exportaciones cayeron básicamente por la
desaceleración china y el mediocre crecimiento de Estados Unidos y la eurozona (los tres son los mercados
claves de los productos peruanos) y las importaciones aumentaron debido al boom crediticio que permite que
compremos con deuda (en este caso, tarjetas de crédito) los productos importados. Los datos son los
siguientes: las exportaciones disminuyeron de US$ 46 228 a US$ 41 826 millones de dólares entre 2012 y
2013, mientras que las importaciones aumentaron de US$ 41 113 a US$ 42 191 millones de dólares en los
mismos años. Pasamos de un superávit comercial de US$ 5115 a un déficit de US$ 365 millones de dólares de
2012 a 2013. Solo a manera de ejemplo, el cobre estaba en abril de 2011 a US$ 430 dólares la libra, mientras
que el 11 de febrero de este año, se cotizó en US$ 323 dólares la libra. El oro bajó de US$ 1475 a US$ 1263
dólares la onza en las mismas fechas.
La alternativa natural es un aumento en el tipo de cambio, para fomentar exportaciones (al menos las no
tradicionales) y en especial desincentivar importaciones. ¿Por qué no se hace? Porque como se ha
mencionado, el 40% de los préstamos están en dólares. Si sube el precio del dólar y las personas que deben
dólares obtienen sus ingresos en soles, entonces tendrán problemas de pago. De ahí que el BCR venda
dólares para evitar su subida. No obstante, esta situación no es eterna. Al vender dólares disminuye reservas,
más específicamente la posición de cambio, que disminuyó de US$ 47 568 a US$ 39 792 millones de dólares
entre enero de 2013 y el 11 de febrero de 2014. [1]
Sin embargo, regular el boom crediticio y dejar que aumente, aunque sea un poco, el tipo de cambio no son
situaciones populares, menos en un año electoral. Como economistas siempre debemos considerar los
beneficios y costos, tanto privados como sociales, de cada medida. ¿Qué piensan estimados lectores?

[1] La posición de cambio es aquella parte de las reservas originada en las compras de dólares que hace el
BCR en el mercado, cuando considera que ocurre una fluctuación brusca hacia la baja. El encaje bancario en
dólares es el otro componente importante de las reservas.
SOBRE EL SALARIO MÍNIMO
No cabe la menor duda que todos queremos obtener un ingreso más alto. Hace unos días la discusión
sobre el salario mínimo prácticamente hizo caer a un gabinete. De ahí su importancia. Caben muchas
preguntas. ¿De qué depende el aumento en el salario mínimo? ¿Es alto o bajo? ¿Es o no el momento
adecuado? Veamos alguna información básica.
El salario mínimo es la remuneración mínima mensual que debe recibir un trabajador en la actividad
privada por una jornada laboral de ocho horas diarias. De acuerdo con la Constitución Política en su
artículo 24, “las remuneraciones mínimas se regulan por el Estado con participación de las
organizaciones representativas de los trabajadores y los empleadores”. Esto significa que la
determinación no depende del mercado, sino de una decisión política, aunque se supone con sustento
técnico. Los convenios de la Organización internacional del Trabajo (OIT), señalan que corresponde al
Estado fijar la remuneración mínima de los trabajadores que laboran en la actividad privada.
Durante el gobierno actual, el salario mínimo aumentó de 600 a 750 nuevos soles entre agosto de
2011 y junio de 2012; quedó establecido que la siguiente revisión sería a partir del 1 de enero de 2014
(desde esa óptica, siempre estuvo en agenda).
Los salarios aumentan por dos razones: por la inflación del período previo y por los aumentos en
productividad. Respecto de lo primero, está claro que han aumentado más allá que la inflación;
respecto de lo segundo, indicadores indirectos muestran que ha habido una ligera mejora en la
productividad. Esto significa que el aumento de 650 a 750 soles ya cubre a ambos.
Sin embargo, ¿podría otorgarse un aumento más? ¿Sería el momento adecuado? En primer lugar,
casi el 90% del empleo en el Perú se genera en las pequeñas y micro empresas; por lo tanto, la
mayoría de aquellos que reciben el salario mínimo trabajan en pequeñas y micro empresas formales;
en segundo lugar, solo una tercera parte de aquellos que trabajan en las pequeñas y micro empresas,
recibe el salario mínimo; en tercer lugar, el salario mínimo está asociado a ciudadanos con bajos
niveles educación y productividad.
La pregunta es: ¿soportarán pagar más las micro y pequeñas empresas? Difícil responderlo, aunque
podríamos decir que dependerá mucho de las ventas que hagan. Aquí entra el entorno
macroeconómico. La economía está en un proceso de desaceleración que ha sido comentado en post
anteriores. ¿Cómo aumentar el salario mínimo si las empresas están enfrentando un menor nivel de
ventas? Si se ven obligadas, la respuesta puede ser un mayor desempleo, pues al no poder asumir el
pago tendrán que despedir trabajadores que desde luego irán al sector informal. El remedio podría ser
peor que la enfermedad.
Ahora, ¿qué pasa si no somos tan radicales? ¿Sería muy grave en términos de desempleo que el salario
mínimo aumente, digamos de 750 a 800 nuevos soles? Si bien es cierto habría que hacer los cálculos, me
parece que sí podría hacerse, aunque se requiere de un estudio técnico más allá de consideraciones de otro
tipo. No obstante, los trabajadores que reciben ahora el salario mínimo (y probablemente muchos más) pueden
decir: ¿Por qué no procede el aumento si los ministros se han duplicado el sueldo? La percepción importa en
economía y como sostuve en un post anterior, el aumento de sueldos de los altos funcionarios públicos se
otorgó en el momento menos adecuado, pues la economía se estaba desacelerando y con ello los ingresos
tributarios.
El problema de fondo consiste en aumentar la productividad y buscar que el desempeño económico sea menos
cíclico. Eso lo haría más previsible, pues tampoco se trata de aumentar los salarios cuando la economía crece
a buen ritmo (2004-2008) y bajarlos luego.
SOBRE EL AUMENTO DE SUELDOS A FUNCIONARIOS PÚBLICOS
Está fuera de discusión que todos buscamos un Estado que funcione mejor, es decir, que provea (sea
directamente o a través de terceros) acceso a servicios básicos de calidad para todos, sin
discriminación alguna. Educación, salud, infraestructura rural, simplificación de trámites, seguridad
ciudadana, entre otros, son parte de una larga lista que los ciudadanos esperamos. El tema es
fundamental para un crecimiento que se transforme en desarrollo en el mediano y largo plazo.
La pregunta es ¿cómo puede lograrse? A continuación planteo más preguntas que respuestas, pues
me parece que si tenemos claras las preguntas será más fácil llegar a las respuestas.
Hace unos días se aprobó, como parte de la ley SERVIR un aumento de los sueldos de los altos
funcionarios de los ministerios. ¿Está bien? Hemos escuchado opiniones en ambos sentidos. Los
economistas sabemos que debemos evaluar cualquier política pública a través del análisis
costo/beneficio. ¿Qué costos y qué beneficios genera? Sabemos además que los sueldos dependen
de la productividad o rendimiento del trabajador y ello, por lo general, está atado al nivel de
educación. A mayor y mejor educación, mayores ingresos.
Por el lado de los beneficios, de hecho el beneficiado puede ser el sector público (aparte del propio
funcionario), pues así podrá atraer funcionarios más calificados en el futuro; pero ¿eso significa que
los anteriores no eran tan calificados? Si es así, ¿serían merecedores del aumento quienes aún se
mantienen en el sector público? Lo que se está planteando es que un mayor sueldo atraerá a
personas más calificadas al sector público. Suena bien. Sin embargo, sabemos que las personas
respondemos a incentivos, monetarios y no monetarios. La pregunta es la siguiente: los aumentos
anunciados de los sueldos, ¿representan el incentivo correcto? ¿No hubiera sido mejor un aumento
menor y otra parte sujeto a resultados, es decir, de acuerdo con la productividad? ¿No es un incentivo
no monetario el prestigio que otorga el cargo de ministro y que sirve para el futuro del propio
funcionario? ¿No es verdad que varios ministerios son cargos políticos no conectados con niveles de
educación ni trayectoria adecuados?
Lo que me queda claro es que el hecho que se le aumenten los sueldos a la plana mayor de una
entidad pública no asegura que las cosas mejoren, aunque es un paso positivo. Pregunta: al aumento
a los altos funcionarios del sector educación, ¿generará una educación de calidad? No lo creo, a
menos que sea parte de una reforma integral del sector que esté más allá de esfuerzos aislados.
Por el lado de los costos, los aumentos los pagamos los ciudadanos que cumplimos con nuestros
impuestos. ¿Y por qué el estado no ahorra en otros gastos para el aumento en sueldos? Sabemos
que el estado gasta enormes cantidades en publicidad e imagen que son mucho mayores que el total
de los nuevos sueldos. ¿Se ha medido el impacto de ese gasto? Entonces, ¿no sería mejor que el
estado gaste mejor el dinero que le entregamos los contribuyentes?
¿En qué quedamos, se preguntará estimado alumno? Me parece que el aumento de sueldos está
bien, siempre y cuando sea parte de una reforma más integral del sector público que amarre a
resultados (o una parte de ellos) los sueldos de los funcionarios. De lo contrario no tendrá sentido. Y
esto debe ser válido para trabajadores públicos de todos los niveles.