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Apuntes en sucio de Manuel Jabois

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En la vida del hombre moderno hay al menos tres fechas que no podr
olvidar nunca: su nacimiento, el cumpleaos de su primer hijo (si
cuadra en fecha redonda) y la maana en la que se presenta delante
de un folio, con la arrogancia de quien ya doma al tigre, y olvida
escribir. Yo fui alguien que siempre trat de escribir como Umbral dijo
que haba que hacerlo: como se mea, y a veces, de tan limpio, hasta
transparente. Renunci a la ortodoxa caligrafa del cuaderno Rubio,
que siempre detest porque aquel tipo de letra lo interpret pronto
como monjil y afectado, casi polvoriento. Aplast las puntas de los
lpices en folios cuadriculados, me sent en mi cuarto a despiezar la
vida con la lengua fuera en una esquina de la boca, en pose
sensacional, y luego recib el primer ordenador, el primer mvil y
empec a cavar, casi de memoria, la tumba de la letra de aquellos
aos. La tortuosa escritura de signos marcianos que haba despiojado
con el tiempo hasta convertirla en algo pasional, aseado y legible
desapareci en algn hueco del teclado. Me tembl el pulso delante
del papel, como el yonqui al que le empiezan a faltar venas. Olvid
escribir en un proceso degradante en el que abordaba a mis
compaeros del peridico con la libreta en la mano, tal que un
pedigeo, para pedirles por favor que me dijeran qu haba escrito yo
all, y si entendan algo, y en caso de que lo entendiesen si me lo
podan traducir a un idioma convencional. Olvid escribir aporreando
el teclado como si fuese Jerry Lee Lewis haciando rodar la great ball of
fire. Olvid escribir por algo entre la necedad y la pereza, como el
hombre que pasa un siglo tumbado y regresa andando como los monos:
la fascinante involucin de las nuevas tecnologas.
ESCRITO EN: DIARIO DE PONTEVEDRA EL 21.10.09 A LAS 10:32 . COMENTARIOS PARA ESTA
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