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UNIVERSIDAD TECNOLOGICA DE PEREIRA

ESCUELA DE FILOSOFIA
ISEMESTRE DE 2014
ASIGNATURA:
DOCENTE:
PRESENTADO POR: LUIS ALFONSO MARÍN RENDÓN
SOBRE EL DEBER Y SU APLICACIÓN
“Por lo tanto, si ha de haber un principio práctico
supremo y un imperativo categórico con respecto a
la voluntad humana, habrá de ser tal que, por la
representación de lo que es necesariamente fin par
todos por ser un fin en sí mismo, constituya un
principio objetivo de la voluntad y pueda servir, en
consecuencia, como ley práctica universal”.1
Kant en el texto fundamentación de la metafísica de las costumbres dice que la
filosofía griega eran reconocidas tres ciencias: lógica, física y ética. La primera
de estas corresponde al conocimiento formal, o sea que examina sólo la forma
del entendimiento en el acto de conocer y las otras dos ciencias al material, es
decir que reflexiona sobre la esencia (el qué) de algún objeto real y la ética se
rige por una parte empírica, la cual se denomina antropología práctica y la
parte pura o racional se llama filosofía moral. Sin embargo, lo que Kant está
interesado en fundamentación de la metafísica de las costumbres, es la
filosofía moral, aunque sabe que el hombre es determinado por factores
externos como: las inclinaciones y sentimientos, de igual manera existe en él la
posibilidad de establecer leyes para auto-determinarse a partir de la razón.
Además el ser humano, debe actuar conforme a la razón, por encima de las
inclinaciones y sentimientos, es por esto que Kant no deja a la casualidad las
determinaciones y las acciones del ser humano, ya que si las administrara la
casualidad no se podría determinar si una acción es justa o no.

1. Immanuel Kant. Fundamentación de la metafísica de las costumbre. Pag 12. Escuela de Filosofía
Universidad ARCIS.

Es precisamente por esta razón que el auto dice que debe haber algo, que
coaccione la acción humana y que no se deje afectar por factores externos. El
poder determinar la acción que se puede dar en todos los seres racionales, no
obstante, esto no quiere decir que todos en una sociedad actúen conforme a
una buena voluntad, ya que se observa que esto no se da , sino que existe la
posibilidad de hacerlo o no, si además de ser racional actúa en conformidad a
las leyes morales a priori y tienen una buena voluntad. Esto para Kant es lo
Único que puede ser tenido enteramente como bueno, es la una
buenavoluntad. Es decir, que su accionar sea moral y debe haber en el
hombre la capacidad de juzgar además vaya acompañada de una buena
voluntad, para Kant esto es necesario. El autor dice que la buena voluntad es
buena en sí misma, por lo tanto se declara sin restricción como buena, a su vez
esta es buena, no por su habilidad para alcanzar fines, sino por el querer,
incluso, si se pone toda la perseverancia para alcanzar un fin y no lo consigue,
ella deslumbrara por sí misma. De igual manera resulta como una condición
necesaria para llegar a la felicidad verdadera, es decir que la felicidad no debe
ser originada por las inclinaciones, ya que estas solo traen satisfacciones
pasajeras.
“Una voluntad perfectamente buena se hallaría, según
esto, bajo leyes objetivas (del bien), pero no podría
representarse como coaccionada para realizar
acciones simplemente conformes al deber, puesto
que se trata de una voluntad que, según su
constitución subjetiva, sólo acepta ser determinada
por la representación del bien”2
Hasta esta parte se puede ver un esbozo de algunos puntos centrales en la
teoría de Kant. la teoría moral de este autor dice que solo acoge por decirlo de
alguna forma a seres racionales, que tienen voluntad, sin embargo, para que
una acción sea realmente moral, es necesario que esta voluntad sea buena,
ya que la función de ésta es coaccionar la conducta humana, en relación con
unas leyes morales, las cuales deben de valer moralmente, o sea, como
fundamento de una obligación que tiene que llevar consigo necesaria absoluta,
puesto que de lo contrario no sería un determinante para obrar bien y ésta a de
valer para todos los seres racionales.

2. Immanuel Kant. Fundamentación de la metafísica de las costumbre. Pag 13. Escuela de Filosofía
Universidad ARCIS.
No obstante, para el autor aunque un hombre racional actué en conformidad
con la ley, no es signo que su acción tenga su máximo contenido moral,
puesto que puede pasar que un individuo realice una acción de acuerdo a leyes
morales, pero, lo que lleve a realizar dicha acción sea sus inclinaciones, en
otras palabras, se presenta una imposibilidad de conocer la intención por la que
realizó la acción, porque a partir de la acción que es lo único que se puede
conocer, no se entregan elementos suficientes para determinar si es motivado
por una inclinación o por el deber. Es en realidad, absolutamente imposible
determinar por experiencia y con absoluta certeza un solo caso en que la
máxima de una acción, sea conforme con el deber y haya tenido su asiento
exclusivamente en fundamentos morales y en la representación del deber. Ya
que para el autor es más importante la intención que la acción misma, o sea
que ese motor invisible que actúa conforme al deber, así la acción no se
cumpla.
Las acciones pueden ser hechas, según lo anterior, o por inclinación o por
deber. Recordemos que este concepto de deber se ha sacado de la buena
voluntad que tenía la conciencia vulgar, de modo práctico y no por la
experiencia. Este concepto contiene al de buena voluntad; y como decíamos
antes el deber es el respeto a la representación de la ley en sí misma como
determinación inmediata de la acción. Esto nos indica que obrar por deber es
llevar a cabo en la acción ese objeto de respeto de la ley, donde mi voluntad
como fundamento actúa para todos igualmente por convicción y no esperando
una retribución a futuro para que satisfaga una inclinación o una presunción
egoísta. Así, el obrar por deber es conducirse según una ley moral por que la
máxima por la cual se obró no transgredió la ley, sino que fue acorde con ella.
Obrar conforme al deber es actuar siguiendo la máxima universal que va en
contra de la ley, aquí no hay valor moral, dado que está ausente el respeto a la
ley. Aquí se actúa por inclinación o acción egoísta.
Ejemplo, podríamos pensar en el modo de hacer cortejo a una dama. Si
actuamos por deber, el proceso de enamoramiento tiene que darse de una
manera moralmente aceptada, es decir con buena intensiones, llevando a cabo
que mi máxima universal sea aplicable a todas las mujeres, en este caso buen
trato y mucho amor; Más si actuamos conforme al deber, diríamos que ya no se
busca a la dama para una relación seria, sino para gozar y disfrutar de unos
minutos de placer y nada más. En este caso se podría actuar con la misma
máxima, pero con la intención de satisfacer una inclinación.
La obligación de la razón es determinar una buena voluntad, pues ésta es la
condición para que el hombre llegue a la felicidad, sin este factor puede
obtenerse solo una felicidad encaminada al placer, por esto el accionar humano
no debe ser guiado por la felicidad inmediata, ya que esta lo aleja de los
verdaderos fundamentos de la moral y la verdadera felicidad, pero, ¿Qué se
necesita para que se dé una buena voluntad? el autor para resolver este
interrogante trae a colación el concepto del deber y para explicar éste, lo coloca
en frente a la inclinación.
Como fundamento –coloca Kant- conservar la vida como un deber, y que
además es común en la mayoría de hombres la inclinación de conservar esta.
Otro ejemplo podría ser, una persona desdichada que no desee vivir más, pero
la conserva por deber, entonces tiene un contenido moral. Una ley debe
fomentar la felicidad humana, no por inclinación sino por deber como ya se
había dicho antes, solo así su conducta tiene un auténtico contenido moral.
Así, Kant plantea tres proposiciones con respecto al deber y el valor moral, las
cuales son:
1. Cuando se actúa por inclinación (en contra del deber) sin respeto por la
ley.
Explicación: Esto sucede cuando la voluntad (que es buena en sí misma) hace
caso omiso del deber, ósea actúa por inclinación y sin respeto por la ley.
Decimos que priora la felicidad egoísta del individuo en contravención con la
ley.
2. Actuar conforme al deber, pero siguiendo una inclinación.
Ex: Sucede cuando nuestras acciones regidas por la voluntad, aun siendo
conformes o consecuentes al deber, no respeta la ley. En ninguna de las
anteriores acciones se encuentra un valor moral ya que en el primer caso, no
sucede por deber y en este se ciñe a una inclinación. En ambos casos se
puede llegar a la felicidad, no de un modo moral obviamente.
3. Cuando se actúa por deber y respeto a la ley.
Ex: Diríamos que aquí se actúa de acuerdo al deber por el deber y su acción si
tiene un contenido moral y en este valor – Dice Kant- se encuentra la
verdadera felicidad. El individuo actuando según su máxima universal y con
respeto a la ley obtiene en la satisfacción del bien obrar toda su felicidad. La
tercera preposición es por así decirlo la suma de las dos primeras y dice así: “el
deber es la necesidad de una acción por respeto a la ley”, en esta el autor
explica que se puede tener inclinación sea propia o a partir de la influencia de
otra persona, a realizar una acción, pero nunca la motivación que llevo a esta
puede inspirar respeto. Para esclarecer el respeto, es necesario tener en
cuenta que este se desprende de un principio racional y a priori, no de
circunstancias o sentimientos ajenos al sujeto. Lo cual le permite ser
consciente de la ley y subordinar la voluntad que a su vez le permite respetar la
ley. Es por esto que solo la ley por sí puede ser digna de respeto y con ello un
mandato que se debe acatar:
“(…) una acción por deber ha de apartar por entero influjo de la inclinación y
con esta todo objeto de la voluntad; así pues no queda para la voluntad otra
cosa que pueda determinarla, a no ser objetivamente la ley y subjetivamente el
respeto puro por esta ley práctica, y por tanto la máxima de dar seguimiento a
esa ley aun con quebranto para todas mis inclinaciones”
Se puede decir que para Kant, no es tan importante la acción, porque como ya
lo hemos visto esta puede estar en conformidad con la ley por factores que
nada tienen que ver con la moralidad, incluso pueden ser ejecutados sin utilizar
la facultad de la razón. En cambio la representación de la ley moral en sí
misma, solo se presenta en seres racionales, en tanto a lo que enuncia, pero lo
que conduce a que se cumpla está en el accionar humano, es consecuencia de
una buena voluntad, es decir que la ley universal coloca el deber le sirve a la
voluntad como principio de deber.
Para concluir, en Kant hay una ética de la intencionalidad, porque lo que
importa es esta y no la acción. Ahora bien, es sabido que un hombre racional
tiene voluntad, por esto es que se mueve hacer determinadas acciones, es
necesario que esta voluntad sea buena, allí radica la importancia del deber
porque es este el que direcciona a la voluntad a partir de principios universales
y a priori, que serían las leyes morales, para que esta se dé, como una buena
voluntad y el accionar humano sea moralmente bueno.