Está en la página 1de 5

FATWA DE LA SECTA LIBEGAL CONTRA

JOSÉ MIGUEL MONZÓN NAVARRO “EL GRAN WYOMING”

YA EMPEZARON.HORACIO VÁZQUEZ-RIAL
El afán totalitario siempre genera falsos espontáneos que se ponen a patear a la gente por si acaso,
por si hay quien no quiere abortar, ni dejar de fumar, ni que haya parados: por si se desvía, vamos.
Iba a pasar. Lo percibo desde hace rato. Le pegaron a Hermann Tertsch. Es el primero. No se dice
por qué, nadie le explicó nada. Pero da la casualidad de que ocurrió poco después de que este
periodista y amigo, hombre valiente, desterrado por ello del imperio Polanco, anunciara que se iba a
querellar contra el pequeño Wyoming. La cosa se inició cuando Tertsch dijo en el Diario de la Noche
que estaba dispuesto a matar a unos cuantos terroristas de Al Qaeda para liberar a los secuestrados
españoles de Mauritania. Wyoming replicó en su magazine oficialista de la Sexta diciendo que así se
inician las guerras. Tertsch, evidentemente, le estaba respondiendo al ex presidente autonómico, ex
ministro, actual presidente de ese Congreso de los Diputados que ahora quiere sesionar en Palestina,
ése, Bono, el que dijo que prefería que lo mataran antes de matar a nadie, toda una filosofía si se
toma en cuenta que el hombre era entonces ministro de Defensa.
Ésa es la historia mínima. La máxima se remonta a hace unos noventa años, cuando los nazis
empezaron a agredir a la gente por la calle, a incendiar el Reichstag para colgarle la culpa a otros, a
romper escaparates de tiendas judías. O un poco antes, cuando los squadristi se lanzaron a la misma
política, antes y después de la Marcha sobre Roma. Vivimos una democracia autoritaria, en la que los
que ocupan el Estado desean en demasía perpetuarse en él. El afán totalitario siempre genera falsos
espontáneos que se ponen a patear a la gente por si acaso, por si hay quien no quiere abortar, ni
dejar de fumar, ni que haya parados: por si se desvía, vamos. Recuerdo que hace unos años
comimos en Laredo, territorio amenazado por los euskaldunizadores forzosos, Iñaki Ezquerra, que
ocificiaba de anfitrión, Tertsch y el que suscribe, rodeados de escoltas. El riesgo era ETA, una cosa
definida, concreta, y los escoltas eran pagados por el Estado. Contra esto no podemos pedir
protección oficial, pero lo que le ha pasado a Hermann nos va a pasar a unos cuantos: los piqueteros
son así. No tienen amo reconocible, como Julius Streicher, porque les da vergüenza hasta a ellos
asumirlos, pero están ahí y sirven a quien sirven. Hemos pasado una línea puesta por ellos, invisible
en democracia, pero realmente existente cuando la democracia lo es sólo a medias. El que toque el
timbre a las seis de la mañana ya puede no ser el lechero.

LAS MALAS LENGUAS.


COMUNICADO: La FAPE condena la agresión contra el periodista Herman Terstch

MADRID, 9 DE DICIEMBRE DE 2009.- La Federación de Asociaciones de Periodistas de


España (FAPE) condena la agresión sufrida por el periodista Herman Terstch, director de
Diario de la Noche de Telemadrid, el martes 8 de diciembre.

La FAPE lamenta el uso de la violencia en todas sus manifestaciones y, sobre todo, cuando
se dirige a periodistas que cumplen su trabajo de informar.
Esta organización, mayoritaria en el sector con 48 asociaciones federadas, 13 vinculadas y
más de 15.000 asociados, desea que el periodista tenga una pronta recuperación.
FAPE
http://www.fape.es 9 December, 2009, 19:15

El señor Hermann Tertsch ha sufrido este lunes por la noche una agresión en un local de la calle
Almirante, en el centro de Madrid, y se encuentra hospitalizado, con varias costillas rotas y un pulmón
encharcado, según ha informado Intereconomía sin citar fuentes. La misma versión relata que “un
individuo, sin mediar palabra, le propinó una patada por la espalda”. Los mismos hechos han sido
confirmados luego a Libertad Digital por una fuente no identificada y presentada como “cercana” a la
víctima.
El señor Tertsch es uno de los periodistas más contundentes e ilustrados de la oposición al Gobierno del
señor Zapatero en los medios de comunicación. Sus comentarios al comenzar cada edición del Diario de
La Noche, que él mismo dirige en TeleMadrid, componen una enmienda radical, no sólo a la política, sino
al discurso cultural, de fondo, de este Gobierno y de su líder. Hay pocos periodistas que practiquen esa
crítica de valores y, desde luego, el señor Tertsch es uno de los más lúcidos, y en el medio televisivo, el
único en España que usa el columnismo para aquello para lo que Paul Johnson reserva este noble género
literario: “criticar a los notables, enderezar entuertos, atacar gobiernos y humillar a los arrogantes”.
Compárese, en este sentido, su comentarios con los del señor Iñaki Gabilondo al comienzo de su
noticiario en el canal Cuatro. Del señor Gabilondo puede predicarse, con toda propiedad, justo lo
contrario que de su colega, a saber, que usa la opinión para “ensalzar a los notables, agravar entuertos,
adular gobiernos y humillar a los oprimidos”.
Lo sigo con admiración desde su etapa como redactor y analista de El País. Reconozco que prefiero
aquella época del señor Tertsch a ésta de ahora, por dos razones: en primer lugar, porque cultivaba una
finura estilística que ahora ha elegido relegar para dar preferencia a la rotundidad en la exposición de
sus puntos de vista. Un colega, el señor Mariano Alonso, subdirector de Es la Noche en esRadio y uno de
los periodistas más brillantes de su joven generación, me comentaba esta tarde, al hablar de la agresión,
que quizá en El País el señor Tertsch tenía que ser más cauto y matizado para poder franquear el paso a
la racionalidad liberal en un medio tan sectario y hostil a la independencia de criterio y la libertad
individual; mientras que ahora, en cambio, liberado al fin de la cerril policía política que formaban los
Javier Pradera, Juan Luis Cebrián, Jesús Ceberio, Joaquín Estefanía y todos sus guardianes subalternos,

LAS MALAS LENGUAS.


el señor Tertsch se habría “soltado la melena” y podría darse el lujo de la incorrección política.
En segundo lugar, en su época de El País descubrí en el señor Tertsch a un analista que meditó sobre las
guerras de Los Balcanes con una lucidez que ha resultado profética. Fue el único que se atrevió a
contemplar la causa serbia sin prejuicios, guiado únicamente por los hechos y por un conocimiento
superdotado de la historia de Europa. Esta independencia le valió más de un dicterio, ser estigmatizado
como “pro-serbio” y, estoy convencido, la amonestación o el gélido vacío social entre sus jefes y
compañeros de El País. En aquella época, si uno quería leer algo serio sobre el polvorín balcánico tenía
que recurrir a autores extranjeros como Robert D. Kaplan. En España, el análisis era sepultado bajo
toneladas de premisas ideológicas, si bien, comparado con el sectarismo, el desprecio por el
conocimiento y el griterío del periodismo actual de derechas e izquierdas, aquello ofrecía aún resquicios
de racionalidad y de esfuerzo por entender y ayudar a los demás a entender la realidad. Descifrar un
sentido, atreverse a conocer, respetar los hechos y, al mismo tiempo, elevarse sobre los hechos para
situarlos en la corriente mayor de la historia, … todo eso que exige preparación y esfuerzo y humildad lo
encarna, a mi juicio, el conjunto de crónicas que el señor Tertsch dedicó a Los Balcanes. Con el paso del
tiempo, se ha comprobado que buena parte de sus avisos eran fundados. Hoy tenemos al corrupto Estado
musulmán de Kosovo instalado en el corazón de Europa, con apoyo de la OTAN y de la ONU, y sirviendo
de precedente en el Derecho Internacional para futuras embestidas secesionistas en Cataluña o País
Vasco.
Del comentarista de hoy en TeleMadrid y en el diario ABC, me gusta la claridad con la que denuncia los
abusos y las mentiras del gobierno del señor Zapatero, pero también la impostura y la debilidad del señor
Rajoy. Me gustan su desparpajo, su radicalidad (en el sentido de ir a los valores raíces del discurso
dominante) y, cuando lo veo por la tele, ese desaliño y un trato desvalido y trastabillante con la cámara.
Me gusta cuando se levanta a darle la mano a los invitados a los que entrevista, una vez que ha concluido
la conversación. Me gusta que, a diferencia de la inmensa mayoría de los periodistas, les haga preguntas
incómodas e insista en ellas si el invitado las ha rehuido. El periodista está ahí para eso: representa a un
montón de gente que quiere saber y su obligación es que los poderosos respondan de sus actos ante los
ciudadanos, es decir, se responsabilicen. Me gusta porque consigue que me fíe de él.
No tiene nada de extraño que la izquierda servil, rastrera y miserable lo haya convertido en el nuevo
monigote de un cobarde escarnecimiento en ese programa de televisión de La Sexta. La izquierda en
España nunca cambiará. Igual de mafiosa y salvaje que en el 31. El señor Zapatero es la versión
incorregible y aumentada de esa pedagogía del odio. Su mentor y su altar para los sacrificios rituales.
Sin embargo, cada día me siento más lejos de esa otra tendencia que veo perfilarse en los medios y en la
Red, la de una derecha irracional y sectaria que sale en tromba a encontrarse con la manada adversaria
en un choque de agravios embrutecidos. Pocos minutos después de conocerse la agresión al sr. Tertsch,
sabiendo sólo unos pocos datos, la Red se ha empezado a llenar de exabruptos procedentes de una y otra
estampida. Selecciono dos.
En el sitio web de Intereconomía, donde se dio a conocer la noticia, aparecía como destacado el
siguiente comentario de un usuario anónimo:
“Pues bueno, sr. Wyoming, parece que las denuncias del sr. Tertsch no eran infundadas y
usted, efectivamente, desde su programa, ha sido quien ha alentado esta agresión”.

Menéame, una red social que selecciona las noticias de acuerdo con el número de votos de los usuarios,
empezó a llenarse de justificaciones de la agresión como ésta:
“Ser de la ultra derecha tiene sus consecuencias. No creo que le permitan lavar cerebros e
irse tan contento.”

A mí esta España me da mucha pena y mucho asco. Cada vez encuentro en ella menos cosas que amar y,
en cambio, cada día la veo más envilecida. Rezo para que el señor Tertsch se recupere y vuelva pronto a
su puesto.
Para que la razón no se dé por vencida. Para que defender la libertad de otros, incluso la de gente que
no la merece, siga mereciendo la pena

LAS MALAS LENGUAS.


Buenos días, Wyoming: Me pillas un poco triste porque Hermann Tertsch sigue en el hospital.
Menuda paliza le han dado, y todavía no se sabe quién ha podido ser. No puedo acusarte de
la agresión al director del informativo nocturno de Telemadrid, nadie en su sano juicio
agrediría a otra persona sólo porque haya sido caricaturizada en televisión. Sin embargo sí
te reprocho que hayas difundido la imagen de Hermann como asesino en potencia.
Él sólo dijo en un editorial que, en caso de una operación de rescate, sería preferible la
muerte de los terroristas a la pérdida de unos secuestrados inocentes. Tú parodiaste sus
palabras y difundiste imágenes falsas, donde parecía estar de acuerdo con una matanza de
pacifistas, de ministros o de jóvenes. Esas imágenes pasaron a la red y a los móviles y han
creado la reputación de un peligroso violento. Eres culpable de difamar a Hermann y de
desprestigiarlo. Se trata de una de las mejores firmas nacionales, un periodista que se jugó
muchas veces la vida en la Europa del Este para informar, precisamente desde las páginas de
El País. Si la Sexta no se disculpa, si tú no pides perdón públicamente, quedaréis
definitivamente marcados como embusteros y difamadores.

Algunos bufones malos se creen con patente de corso para destruir la reputación de periodistas de
verdad y es que molesta mucho ser bueno en el periodismo y ser de derechas cuando en frente
tienes a una pésima representación de "aficionados" al periodismo de la izquierda cutre y radical, la
que hace chistes a costa de otros compañeros.

Hace un par de meses que empezó la caza a Hermann Tertsch -como ha contado El Semanal
Digital- porque molesta, dice la verdad sin tapujos, habla de la realidad de la España sin valores ni
cultura, del gobierno nefasto que sufrimos, de la manipulación de la izquierda actual. Y cuando digo
izquierda quiero decir la de Zapatero y Leire Pajín no la de aquellos que son de izquierdas y cultos
además de respetuosos con los que piensan diferente.

Como hemos podido ver, se puede salir en un programa de mofa, siendo el manipulador que se cree

LAS MALAS LENGUAS.


Como hemos podido ver, se puede salir en un programa de mofa, siendo el manipulador que se cree
en poder de la verdad y el derecho a destruir la reputación de un profesional porque le da la gana y
porque se cree que eso es gracioso. Ahora resulta que se puede disparar verbalmente contra
cualquiera que no dice el discurso oficial del gobierno.
Este tipo de gente no tiene ética ni respeto a los demás. Se puede provocar un daño irreparable con
tal de hacer un chiste fácil y burdo para unos cuantos que no saben cómo se miente en los medios
gubernamentales.
Esta vida profesional no merece la pena. Sería más racional y digno dedicarse a otra profesión que
ser un "destruye" reputaciones por provocar la risa del nuevo imperio totalitario llamado "pacifista,
buenista, multi culti y cualquier cosa Light".
Si hay justicia, a Wyoming se le caerá el pelo con una sentencia justa por manipulador y mentiroso.
No se puede insultar gratis y después ir de "hermanita de la caridad" en lo que le interesa. No. Las
cosas no son así. Ha llegado la hora en la que no queda otra que defender el honor y arremeter
contra la mentira. Ya está bien de tanta patente de corso y manipulación cutre.
Creo que lo que nos toca ahora es decir que todos somos Herman, un caballero que escribe como
nadie y que su carrera en diarios como El País la avala.
El odio a las ideas de los demás periodistas y personas no puede ser una nunca atenuante ni una
disculpa para destruir vidas profesionales y personales. Si fuese así, España ya no sería España.
Sería un país totalitario en el que si dices la verdad de lo que piensas, eres criminalizado y destruido.
Wyoming te has pasado como siempre, menos chistes y más inteligencia, por favor.

LAS MALAS LENGUAS.

Intereses relacionados