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CRITICA DE LIBROS

F. ALVIRA, M. U DOLORES AVIA, R. CALVO, J. F. MORALES

Los dos métodos de las Ciencias Sociales


(Madrid, C.I.S., 1979)

1. Los dos métodos cuál es esta dependencia y cómo se


la puede, si no eliminar, sí al menos
Los métodos de investigación de controlar y corregir. Sus autores
que una disciplina dispone no deter- plantean en primer lugar la cuestión
minan solamente las cuestiones sus- de cómo dependen los hallazgos del
tantivas que aborda. Determinan tam- método. Puede deberse a una utiliza-
bién los resultados de la investiga- ción incorrecta del método, como
ción. Este hecho, que enunciado así ocurrió en el caso de los famosos es-
debería resultar simplemente escan- tudios de E. Mayo en Hawthorne,
daloso, parece haber adquirido una que, propiamente, utilizaron métodos
cierta legitimidad desde que los di- que dejaban bastante que desear en
vulgadores de la mecánica cuántica, cuanto a rigor. Puede deberse a una
adscribiéndose a la interpretación do- «dimensión sustantiva» que todo mé-
minante de la misma, la de la escuela todo tiene, que, en definitiva, puede
de Copenhague, han popularizado la reducirse a un problema de fiabilidad
idea de que las leyes de la microíísi- y validez de las medidas que un mé-
ca no son independientes del obser- todo impone, es decir, a problemas
vador. Si esto puede ocurrir en una de error sistemático que son objeto
ciencia como la física, nada de extra- de la teoría de la medida y que pue-
ño y menos aún de problemático tie- den eliminarse mediante la utiliza-
ne el que pase en las ciencias socia- ción simultánea de varios métodos
les, hermanas pobres, al cabo, de las de medida. Otro caso es la reacción
ciencias físicas. Algunos incluso no del objeto a la investigación, y pro-
han dejado de intentar la obtención cede de la dificultad práctica en que
cierto prestigio vicario del parecido. los científicos sociales se encuentran
El libro que nos ocupa considera para separar rigurosamente el objeto
que esta dependencia de los hallaz- de la investigación y la acción del su-
gos empíricos respecto al método se- jeto investigador. Este último es el
guido para obtenerlos constituye un tipo de problema relevante, y a él se
importante problema para las cien- dedican la mayor parte de las refle-
cias sociales. Su tema es precisamente xiones contenidas en la introducción

*í/KO pp. 171-216


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de los autores y en los seis artículos 2. Validez interna y externa


seleccionados para componer el volu-
men. La ciencia, en general, trata de es-
Los dos métodos (o «disciplinas», tablecer regularidades entre los fenó-
según la terminología del primer ar- menos (o leyes), las condiciones y el
tículo de Cronbach, que se reprodu- ámbito de validez de estas regulari-
ce) a que hace referencia el título del dades (universalidad de las leyes) y
libro son lo que de un modo laxo se explicaciones de estas regularidades
conoce como observación y experi- (teorías). Los problemas de la induc-
mentación. En las ciencias sociales, ción se han referido preferentemente,
las relaciones descubiertas mediante en el ámbito de las ciencias físicas y
biológicas, al establecimiento de la
la observación se traducen en corre-
universalidad y su justificación. Siem-
laciones. De ahí la denominación de
pre les ha resultado mucho menos
métodos experimentales y métodos problemático el establecimiento de
correlaciónales. Para cualquier lector regularidades entre fenómenos, y, por
medianamente familiarizado con los otra parte, la cuestión de si las teo-
problemas de las ciencias sociales, el rías se refieren a relaciones causales
título tendría que hacer referencia a que ocurren en el mundo real (rea-
otra dicotomía, que fue famosa un lismo) o son meramente maneras más
tiempo y que lo sigue siendo en la prácticas y económicas de ordenar el
actualidad, pues reaparece permanen- conjunto de relaciones fenoménicas
temente de la mano de escuelas teó- conocidas (convencionalismo) ha sido
ricas nuevas que mantienen, sin em- material habitual de disquisición filo-
bargo, una continuidad subterránea. sófica que se abandonaba los filóso-
Me refiero a la dicotomía entre com- fos de la ciencia, sin influencia sobre
prensión y explicación. Cierto que la la práctica cotidiana de la investiga-
psicología comprensiva ha entrado en ción. En ciencias sociales, la situación
un descrédito que parece letal, lo que es algo diferente en lo que respecta
bastaría para explicar que los auto- a las tres cuestiones, pero sobre todo
res asuman la psicología «explicativa» a la primera, a la del establecimiento
como único universo del discurso po- de regularidades, hasta el punto de
sible. No ha sucedido lo mismo, sin que la dualidad entre observación y
embargo, en sociología. Si recuerdo experimentación se plantea precisa-
esto aquí es para prevenir al lector, mente en este terreno.
pues el hilo de esta ecensión llevará El problema es, en efecto, que por
al final a una consideración de las razones que tienen que ver con el pe-
posibilidades de la ciencia comprensi- culiar objeto de las ciencias sociales,
va. Como veremos, en efecto, los pro- la experimentación permite un rigu-
roso control de las variables, pero di-
blemas de la explicación que en el
ficulta las generalizaciones, mientras
libro se tratan remiten necesariamen-
que los métodos correlaciónales facili-
te a la comprensión; no para su so- tan la generalización, pero dejan mu-
lución, sin embargo, pues la compren- chas dudas respecto a la relación que
sión se ve enfrentada a dilemas inso- se generaliza por sus deficiencias en
lubles que, a su vez, remiten de nue- el control de las variables. Dicho en
vo a la explicación. la terminología puesta en boga por

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Campbell, el experimento permite lo- relación se dé entre esas dos varia-


grar una mayor validez interna, pero bles y no entre otras que se confun-
ello es a costa de la validez externa, dan con ellas. Es decir, es preciso
mientras que los métodos correlació- cerciorarse de que estamos viendo
nales, la observación de los sujetos justamente aquello que nos interesa
en ambientes naturales, ofrecen ma- comprobar y no otra cosa. Los trata-
yores garantías de validez externa, dos sobre diseños experimentales van
pero la validez interna es más difícil recogiendo la experiencia acumulada
de lograr. Parece, pues, que es nece- por los investigadores en sus es-
sario sacrificar la generalidad a la fuerzos por lograr un experimento
exactitud o la exactitud a la genera- «ideal»: aquella situación en que to-
lidad. ¿Cómo es esto posible?, o, das las variables están controladas, o
mejor, ¿es esto cierto?, y si lo es, en que el investigador está seguro
¿por qué? *. de que en la situación experimental
Establecer que la relación entre está pasando sólo aquello que él
dos variables es real, quiere decir quiere que pase, sabe lo que está pa-
simplemente que es preciso que la sando y no pasa nada que él no sepa.
En su propio lenguaje, que lo único
1
Moscovici describía hace ya años la
que está actuando de modo sistemá-
situación a que daban lugar las dos tico sobre la variable dependiente
"disciplinas" en los términos siguien- son las variaciones que él introduce
tes: "La separación entre experimenta- en la independiente, o que lo único
ción y encuesta debe dejar de asimilar- que influye en el resultado es el tra-
se a una repartición de las tareas, a
una especialización técnica o referida a tamiento que él está administrando.
una diferenciación de las estrategias de En Psicología y en Psicología so-
investigación según los tipos de proble-
mas a explorar. Nos encontramos en cial (los dos campos donde más se
presencia de una verdadera ruptura o suele recurrir al experimento), las
corte que divide la comunidad cientí- fuentes de confusión pueden prove-
fica en dos mundos intelectuales, de tal nir prácticamente de todo el entorno,
modo que se puede preguntar con ple-
no derecho si no se trata de dos tipos de los sujetos experimentales y del
de sabios o de dos disciplinas diferen- experimentador mismo. Los autores
tes. De hecho, optar por una o por la discuten con cierto detalle dos de es-
otra de estas dos metodologías equivale tas fuentes: el efecto del experimen-
a adherirse a una "sociedad" a la que
no se tiene acceso sino a condición de tador y las «características de la de-
hacer de una un credo definido sin otra manda». En ambos casos se trata de
necesidad de justificación ni de discu- que sea el mismo proceso de experi-
sión. Entre estos dos mundos todo está mentación, no controlado, el que de-
hablado, y la crítica mutua parece ex-
cluir toda posibilidad de aproximación. termine sistemúticamente los resulta-
Las críticas que cada escuela dirige a dos; en el primer caso la mera pre-
la otra son por lo demás conocidas. sencia del experimentador, en el se-
A los experimentales se les reprocha... gundo caso la situación experimental,
en resumen, la inadecuación entre el
proceder científico y la realidad social. son los responsables de que se obten-
A los no experimentales... la incompa- gan resultados que no se obtendrían
tibilidad de su visión de la realidad so- fuera de la situación experimental.
cial con el proceder de la ciencia."
(MOSCOVICI, "Prefacio a Jodelet, Viet. Un análisis detallado de los traba-
Besnard". La Psychologie Sociale, Mou- jos de Barber y Silver para el prime-
ton, París, 1970, p. 22.) ro de los efectos, y de la obra de

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Orne y las críticas de Kluglanski para Las objeciones de Harré y Secord


el segundo, llevan a la conclusión de las tratan los autores con una curiosa
que, pese a todo, los experimentos falta de equidad. Ciertamente apun-
suelen establecer con bastante exacti- tan que problemas como la operacio-
tud que la relación entre dos varia- nalización adecuada de los conceptos,
bles es real, o al menos eliminar bue- el conocimiento de los parámetros o
na parte de las influencias no contro- constantes relevantes de la situación
ladas o de las relaciones espúreas en- y la interacción entre investigador y
tre ellas. Este análisis detallado no objeto se presentan con la misma in-
constituye una guía exhaustiva para tensidad y urgencia «en todo método
la aplicación del método experimen- que use seres humanos como fuente
tal, sino tan sólo una discusión ilus- directa de datos» 2. El primer punto,
trativa y ejemplificadora, un botón sin embargo, el de la artificiosidad
de muestra de las sutilezas de la in- de la situación experimental, se ob-
teracción entre sujeto experimental y via con una interpretación laxa de su
situación y de las posibilidades de significado: que se refiere a la falta
autocorrección del método experi- de validez externa (a la situación ex-
mental. perimental) y que, como los mismos
Harré y Secord dicen, es preciso di-
Ahora bien, una cosa es tratar de señar experimentos que permitan a la
los obstáculos que surgen en el curso persona comportarse como lo haría
de la experimentación (materia de los fuera del laboratorio. «Se advertirá
manuales de técnicas del oficio) y otra que esta crítica no lleva a Harré y
muy distinta la cuestión de si esta vía Secord a rechazar de plano la expe-
experimental de control de las varia- rimentación, sino más bien a cualifi-
bles es, en general, un método ade- carla» 3.
cuado para el estudio de la conducta
humana. En relación con esta cues- Este modo de proceder, sin em-
tión, los autores examinan las críti- bargo, deja sin más de lado una in-
cas de Harré y Secord, que, además terpretación «fuerte» de la crítica,
de recoger los problemas internos del que, a mi entender, merece la pena
método, le objetan a éste, apuntando de discutirse: la de que los experi-
así a los propios fundamentos de su mentos no tienen ninguna validez ex-
validez, que las constricciones artifi- terna precisamente porque en la bús-
ciales de la conducta experimental queda de validez interna mediante el
obligan a los sujetos a comportarse control de la conducta se llega a la
de modo pasivo, sin poder explorar destrucción del objeto mismo que se
realmente la situación como hacen pretendía investigar y a la creación
en los contextos naturales, razón por de un objeto nuevo, la conducta de
la cual lo que se estudiaría en los ex- laboratorio, que se crea y se destru-
perimentos no sería propiamente la ye con la experimentación.
conducta humana, sino únicamente
la conducta humana en situaciones 3. Control ver sus aleatorixación de
experimentales; esto convertiría a las las variables
ciencias sociales en disciplinas que, Volveremos sobre esto más ade-
literalmente, crean su propio objeto
mientras lo estudian para destruirlo 2
Op. cit., p. 55.
inmediatamente después. 3
Ibídem, p. 57.

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lante. Con lo que acabamos de re- tes entre sí y que se neutralizan las
señar, los autores dejan implícita- unas a las otras. De hecho, en toda
mente establecida su aceptación de la situación experimental aparece una
validez interna del experimento, tras varianza debida al azar, suponiéndose
otorgar alta credibilidad a los traba- que cada sujeto es una fuente inde-
jos de quienes muestran que tan suti- pendiente de ella, por lo que la prác-
les variables confusoras como las cla- tica común en los análisis de varian-
ves subliminales sobre las expectati- za es la de comparar la debida a cada
vas del experimentador y el sentido unidad de acción de la variable inde-
del experimento provinentes del en- pendiente con el efecto aleatorio de-
torno no actúan siempre, ni sistemá- rivado de cada sujeto, constituyendo
ticamente, y que, de hecho, son con- su razón un test de significatividad
trolables en la práctica una vez que estadística (el estadístico F es la ra-
se las conoce. El problema se trasla- zón de los cuadrados medios). Los
da así a la validez externa, a la gene- artículos de Miller y Kish y de Snow
ralización de las relaciones o regula- tratan el problema de la validez ex-
ridades fenoménicas encontradas en terna, constituyendo así la continua-
los experimentos, que es el equiva- ción sistemática de esta parte de la
lente del problema del ámbito de va- introducción de los autores. En par-
lidez de las leyes en los planteamien- ticular Snow, siguiendo a Brunswick,
tos clásicos de la inducción. estudia el modo de hacer diseños ex-
perimentales con sujetos que sean re-
A mi entender, la línea argumen- presentativos de la población que nos
tal de la exposición se vuelve aquí interese (y que tengan de este modo
algo confusa, dado que, en vez de pa- «validez de población»), en situacio-
sarse, como parecía, a examinar los nes representativas de la gama de si-
problemas de validez externa del ex- tuaciones naturales y, por tanto, de
perimento, parece que se pasa a ex- los tratamientos naturales (validez
poner las posibilidades de validez in- ecológica) y, por último, con aspectos
terna de los estudios correlaciónales, de la conducta en los que las relacio-
dejando colgado el problema anterior. nes sean lo más amplias y permanen-
En realidad, la continuación de este tes posibles, pues, como señala Cron-
problema se da en algunos de los ar- bach en el artículo que cierra el volu-
tículos que vienen a continuación de men, «las generalizaciones decaen.
la introducción, concretamente en los En un momento determinado, una
que se estudian las posibilidades de conclusión describe bien la situación
los diseños experimentales represen- existente, en una fecha posterior ex-
tativos, que son, en suma, aquellos plica más bien poca varianza y al fi-
que sustituyen el control de las va- nal es válida sólo como historia. La
riables por su aleatorización. Es decir, vida media de una proposición empí-
en vez de que el experimentador sepa rica puede ser larga o corta. Cuanto
que sólo su tratamiento está influ- más abierto es un sistema, más corta
yendo en el resultado, sabe también es probable que sea la vida media de
que hay otras muchas variables influ- las relaciones dentro de él» (4).
yendo, pero que lo hacen al azar, es
decir, que su influencia se puede con- Se trata en suma, para Snow y una
siderar como el resultado de la ac- poderosa tendencia, de que el expe-
ción de múltiples causas independien- CRONBACH, en op. cií., p. 267.

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rimentador tiene que adaptar su me- en condiciones naturales y en qué me-


todología de investigación a la forma dida? Las réplicas de los experimen-
del fenómeno que está examinando, tos de Rosenthal y Jacobson (que, no
en lugar de forzar al fenómeno a que se olvide, llamaron la atención sobre
se adapte a ella. Snow trae a cola- una posible fuente de efectos análo-
ción un hermoso ejemplo, cuyo inte- ga en las situaciones experimentales)
rés aumenta porque se refiere a una hacen muy cuestionables los efectos
situación paralela a la del efecto ex- positivos de las expectativas arbitra-
perimentador, y los autores implica- rias. Ahora bien, Seaver logró dise-
dos son los mismos, Rosenthal y Ja- ñar un experimento natural muy se-
cobson. A partir de la obra de éstos, mejante. ¿Qué pasa cuando los mis-
Pigmalion in the Classroom, se rea- mos profesores tienen sucesivamente
lizaron numerosos experimentos so- como alumnos a dos hermanos? ¿Se
bre la influencia de las expectativas asemeja el rendimiento del segundo
de los maestros sobre el rendimiento al del primero más que cuando los
de los alumnos. Se trataba de si se profesores son distintos? Según Sea-
daba una profecía que se cumplía a ver, «se encontró en cuatro pruebas
sí misma sobre la única base de la de rendimiento que los hermanos pe-
profecía misma: las expectativas des- queños de los buenos estudiantes te-
pertadas eran completamente arbitra- nían un rendimiento más alto si eran
rias y, por tanto, independientes de asignados al mismo profesor de sus
la base real sobre la que tales expec- hermanos que si eran asignados a un
tativas suelen levantarse en las aulas profesor diferente. Sin embargo, los
de clase. Esta arbitrariedad es, con- hermanos de estudiantes malos ren-
viene notarlo, condición necesaria pa- dían más si eran asignados al mismo
ra el control de la variable expecta- que habían tenido sus hermanos ma-
tivas, pues, en otro caso, hubiera ha- yores» \
bido problemas de confusión con la ¿Cuáles son los problemas de este
inteligencia real, etc. Los problemas tipo de experimentos naturales?
de validez externa que esta técnica Como dice Snow, «está abierto a va-
de control acarrea son numerosos, rias interpretaciones alternativas re-
pues la situación experimental es con- lativas a la causación». Por ejemplo,
tradictoria con la dinámica real de las profecías que se cumplen a sí mis-
una clase: el comportamiento real de mas podrían venir ya del hogar.. En
los alumnos ha de acabar por des- otras palabras, se permitió variación
mentir las expectativas arbitrarias, a ecológica, pero no se estudió en de-
menos en aquellos casos en que el talle. Dicho de otro modo, la validez
azar decidiera que las expectativas no externa se ha obtenido al precio de
se acomodaran a la realidad. ¿Cuánto disminuir la validez interna.
tiempo tratan los maestros en ade- Los problemas que surgen de sus-
cuar las expectativas a la realidad? tituir el control por la aleatorización
¿Por qué tardan más o menos? ¿Cuál son varios; algunos, como los de la
es la cadena causal que va de las relación entre significatividad estadís-
expectativas al aumento de rendi- tica y significatividad sustantiva, se
miento e incluso de coeficiente inte- dan lo mismo en la experimentación
lectual que, según Rosenthal y Ja- que en la observación natural; otros,
cobson, se dio? ¿Ocurriría todo esto 5
SNOW, en op. cit., p. 221.

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como la dependencia de la significa- que pueden establecerse y en qué ca-


tividad estadística de la varianza que sos. «La tesis que se quiere estable-
se deje al azar, afectan más al segun- cer ahora es la que pone en entre-
do que al primero. (Nos referiremos dicho esta primacía de la validez in-
a ellos más tarde.) Pero el problema terna sobre la base de las ideas de
de la validez interna es un problema interacción y validez externa» 6.
propio de los métodos correlacióna- Así, el capítulo 3 se dedica a exa-
les. Los artículos de Coleman y Snow minar los modos como los estudios
tratan en principio de cómo aumen- correlaciónales pueden dar cuenta de
tar la validez interna en los estudios las interacciones entre las variables y
correlaciónales, y también la segunda aislar el efecto de cada una de ellas
parte de la introducción de los auto- sobre la variable dependiente, es de-
res, a la que volvemos. cir, al problema de los métodos es-
tadísticos que permiten aumentar a
posteriori de la recogida de datos la
4. La interacción de las variables validez interna de las relaciones glo-
bales recogidas en muestras represen-
Esta parte de la introducción su- tativas. La existencia de interaccio-
pone, en efecto, un cambio de pers- nes entre las variables (sobre todo
pectiva, que se deriva lógicamente de entre sujeto y tratamiento, pero tam-
las reflexiones anteriores. Una vez bién entre las variables independien-
que se ha admitido, en efecto, que la tes controladas) es el principal obs-
validez externa sólo puede conseguir- táculo a la generalización de los mé-
se con experimentos representativos todos experimentales a otras situa-
que acaban teniendo muchas de las ciones y también a la validez de las
características de los estudios corre- relaciones establecidas por correla-
laciónales, la distinción entre validez ción entre variables obtenidas a par-
externa o interna no puede sostener- tir de una muestra representativa. En
se en términos tajantes: la cuestión el primer caso, las interacciones se
es que, como se dice en afortunada han eliminado de la situación experi-
síntesis, «tan poco sentido tiene ge- mental, y no parece haber método de
neralizar algo de que no estemos se- incluirlas a posteriori. En el caso de
guros que sea como decimos (es de- la correlación, las interacciones están
cir, sin validez interna), como saber incluidas en la relación obtenida en-
algo que no sepamos a quién se apli- tre las variables, y parece posible eli-
ca (es decir, sin validez externa)». minarlas para llegar a la relación real,
Aquí las ciencias sociales, como el es decir, para llegar a establecer re-
Papa de Roma, pierden la fe si con- laciones con validez interna a partir
servan la sede, y pierden la sede si de la externa. Quizá sea conveniente
conservan la fe. Se ha dado un paso, aquí mencionar brevemente un ejem-
sin embargo: antes la fracción domi- plo de los autores. Supongamos tres
nante de la curia insistía en determi- variables, A, B y C, y que nos inte-
nar primero los dogmas de la fe, para resa la relación entre A y C. En el
luego pasar a la cuestión de los do- experimento controlamos o aleatori-
minios de la sede; ahora se establece zamos B y encontramos la relación
primero el dominio de la sede para real entre A y C. Si controlamos B,
discutir en su interior los dogmas 6
Ibídem, p. 60.

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talbién podemos examinar la relación (se controla así la posible no lineari-


entre A y C para diversos valores dad de la relación, cosa que también
de B, es decir, la interacción entre puede hacerse mediante diversas
A y B. Ahora bien, es bastante im- transformaciones matemáticas) y la
probable que hayamos tenido en cuen- posibilidad de calcular estas correla-
ta la gama de valores que A y B ciones para pares de intervalos de las
toman en situaciones reales. Nuestros variables independientes, o combina-
resultados valen para los sujetos que ciones diversas de las mismas (así se
son accesibles al experimentador. Lo controla la interacción entre las va-
mismo ocurre si aleatorizamos B: ob- riables). Como en el análisis experi-
tenemos la relación media entre A mental, la significatividad estadística
y C para esos valores de B, pero no de estos efectos se obtiene comparan-
sabemos si la relación cambia con los do la varianza que ellos explican con
valores de B, es decir, si hay interac- la que se atribuye al azar, o a las va-
acciones entre A y B. riables que se consideran aleatorias.
Podemos, sin embargo, tomar Completa este capítulo la presenta-
muestras representativas de una po- ción, con un ejemplo de cómo apli-
blación, y así obtener la relación en- carlo, de un algoritmo diseñado por
tre A y C para todos los valores de Morgan y Sonquist para la detección
A y B que se dan en esa población «automática» de la interacción.
Obtenemos la relación media entre Tras tratar brevemente de la in-
A y C en esa población. ¿Cómo saber fluencia de la teoría de los métodos,
si hay interacción entre A y B, y si de la medida y, más en concreto, de
la relación entre A y C es la misma la validez de constructo, se insertan
para cualesquiera valores de A? Lo
los seis textos a los que la parte que
mismo que antes controlábamos las
hemos resumido sirve de introduc-
variables a priori en el diseño expe-
ción. Aparte de su contenido, que
rimental, ahora podemos utilizar téc-
nicas estadísticas multiv añadas para volvería a traerse a colación cuando
controlar las variables a posteriori. sea preciso, hay dos cosas de ellos
sobre las que es inevitable llamar la
Como antes no nos encontrábamos atención: una, su casi perfecto enca-
con un tratamiento exhaustivo de las je entre sí con la exposición intro-
posibilidades del método experimen- ductoria. Digo casi perfecto, y no per-
tal, tampoco ahora nos hallamos sino
fecto a secas, porque quizá el texto
frente a un tratamiento indicativo de
de Coleman no baste ni para enfo-
las posibilidades del análisis multiva-
riado para tratar con la colinearidad, car la cuestión desde el lado de la
la curvilinearidad y las interacciones Sociología ni para servir de contra-
entre variables. En resumen, lo que punto adecuado a unos textos que se
se muestra es la posibilidad de des- introducen primariamente desde el
componer las correlaciones entre va- lado de la Psicología, mientras que
riables obtenidas de muestras repre- el artículo de Miller es un exceso téc-
sentativas en correlaciones parciales nico y, sobre todo, farragoso. Aparte
(se controlan así terceras variables in- de esto, no puedo menos de estar de
tervinientes), la posibilidad de calcu- acuerdo con Pinillos, autor del Pró-
lar estas correlaciones para rangos di- logo, cuando dice que «no hay mu-
versos de los valores de las variables chas cosas, que hubiera sido lo fácil,

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sino las justas, y bien puestas unas do de una investigación impide iden-
detrás de otras». tificar inequívocamente la causa de
Dos, el castellano, algunas veces un suceso observado» (p. 47). El lec-
ininteligible en el que se le ofrecen tor puede especular lo que le dé la
al sufrido lector, en sorprendente gana acerca de por qué el señor Klu-
contraste con la sobriedad y elegan- glanski llama a esto artefacto, y no
cia de estilo de buena parte del tex- artífice, industry, engañifa, ilusión,
to original de los autores. Como el intrusión, etc., o cualquier otra cosa.
lector se va a preguntar necesaria- Probablemente, Kluglanski quiera re-
mente cómo puede traducir tan mal ferirse al carácter de «artificio», al
quien antes ha dado muestras de es- carácter artificial de tales variables
cribir muy bien, este crítico, como que no se darían fuera de la situa-
traductor ocasional que es, no puede ción experimental. Pero como en cas-
menos de recordar las dudas y vaci- tellano artefacto sugiere más bien
laciones a las que uno ha de enfren- máquina pesada, y artificio maquina-
tarse cuando intenta traducir esta cla- ria o combinación ligero o ingenioso,
se de textos. Por decirlo brevemente, y ambos sugieren la referencia a un
se trata de textos que originalmente fin, resulta que el uso «científico»
no están escritos en inglés a secas, de «artefacto» nada tiene que ver con
sino en el inglés de los Psicólo- el vulgar, y que los cultismos psico-
gos. Esta jerga o germanía, como casi lógicos resultan contrarios al buen
todas las demás, se forma a base de uso tanto del inglés como del caste-
reducir las posibilidades de la lengua llano.
de Wilde a una pobrísima sintaxis Claro que todavía aquí la palabra
de oraciones pasivas coordinadas,
ha sido definida previamente. No así
con gran abundancia de sujetos agen-
en otros defectos de la traducción,
tes y pacientes; este pobre andamiaje
sintáctico se llena con toda clase de que, en general, pueden referirse a
neologismos saqueados al latín, al uno sólo, el de la literalidad. Por
griego, al francés y, lo que es peor ejemplo, puede leerse que «una dis-
todavía, a la jerga o slang local de ciplina es un método para preguntar
los autores. Entonces para traducir cuestiones»; que «la inclusión de las
esta jerga a un idioma como el caste- características personales de los suje-
llano, donde el lenguaje culto se basa tos resta orden al análisis estadístico
en reduplicar los vulgarismos con ex- y puede debilitarlo»; que «es cierto,
quisitos y académicos cultismos, hay y no es conveniente, que las varia-
que superar la tentación de tomar bles explicativas de clase E se con-
como equivalentes palabras que por fundan con las variables perturbado-
su origen son primas hermanas, pero ras de clase P», o que «estoy en des-
cuyas aventuras vitales han sido tan acuerdo con quienes propugnan una
distintas que casi nunca significan lo jerarquía entre estos criterios, aunque
mismo. Un ejemplo lo tenemos en el una suma de los partidarios separa-
texto mismo con la palabra «artefac- dos arrojaría una gran mayoría», etc.
to», que Kluglanski define como Como estos ejemplos muestran, la
«cualquier factor que covariando con obsesión por la literalidad en las tra-
la variable experimental indepen- ducciones obliga a pagar el alto pre-
diente o con las condiciones de fon- cio de que, para no ser traicionado,

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el autor ha de resignarse a no ser cosas a las que hemos hecho alusión,


entendido. como el equívoco del título, la debi-
lidad de la crítica a Harré y Secord,
la confusión en la línea de exposición
5. La simpleza de lo simple de la presentación y algunas otras
que no hemos mencionado, pero que
Con toda seguridad, una presen- irán surgiendo más tarde, y que se
tación más breve hubiera servido resumen simplemente en la de si las
igualmente para el propósito de in- ciencias sociales son «ciencias» en el
ducir a una lectura cuidadosa del li- mismo sentido que la Física o la Bio-
bro a los interesados en estas mate- logía.
rias.. Me temo, por otra parte, que Decíamos antes que todos estos
hubiera sido necesaria una presenta- problemas de las ciencias se plantean
ción más larga para que el lector pue- a propósito de la posibilidad o im-
da colocar en su justo lugar las ob- posibilidad de formular regularidades
servaciones que siguen, que son más fenoménicas entre elementos constan-
bien una serie de reflexiones hechas tes básicos. A ninguna ciencia le han
desde el margen a algunos puntos venido dados de por sí tales elemen-
centrales del libro. Los autores ha- tos. Creo que los historiadores de la
brán de disculparme si tengo el atre- ciencia no tendrían gran inconvenien-
vimiento y la presunción de colocar te en admitir la afirmación de que el
mis propias reflexiones al abrigo de establecimiento formal de un objeto
las suyas para que, de este modo, no de estudio permanente, constituido
se encuentren tan a la intemperie. por componentes últimos (relativa-
Quisiera partir de unas palabras mente últimos) que se relacionan en-
que Pinillos dice en el Prólogo, a sa- tre sí de modo regular, es condición
ber, que el hecho fundamental es para el surgimiento de los paradig-
que «la dificultad en aislar conve- mas clásicos de las ciencias. Este es-
nientemente las variables psicológi- tablecimiento puede hacerse por ob-
cas y en obtener relaciones funciona- servación paciente, como en el caso
les invariantes, generalizables bajo de la biología: se atribuirá entonces
pocas condiciones a la totalidad de al empirismo el mérito, y se verá en
situaciones y sujetos del campo de la la observación la base del método
disciplina, procede en buena medida, científico. O mediante una «revolu-
yo diría que básicamente, de la pro- ción mental» como en el caso de la
pia naturaleza de las variables, y, si física de Galileo, y se colocará enton-
se me apura, de su eventual inexis- ces la formulación de conceptos en
tencia, o existencia analógica respec- la base de método científico (como
to de las variables físicas que se to- quieren Butterfield y Kuhn).
man como paradigma» 7. Este momento de llegar al «ele-
Sin que la glosa que voy a hacer mento simple» en una ciencia (célula
pretenda en modo alguno comprome- en Biología, oxígeno o elemento en
ter lo glosado, creo que se ha tocado Química), o de llegar a la «relación
en este texto el punto neurálgico, fundamental entre elementos abs-
que, si se lo analiza, explica algunas tractamente definidos (inercia de Ga-
lileo), ha sido glorificada como el
7
PINILLOS, en op. cit., p. 10. momento de las «revoluciones cientí-

¡80
CRITICA DE LIBROS

ficas», del «cambio de paradigma» o rios... no parecen diferir sustancial-


de la «ruptura epistemológica», y mente de los cánones empleados con
en él se basan la mayor parte de las propósitos análogos por los estudio-
divergencias de los teóricos de la sos serios de otros ámbitos de la in-
ciencia. Los realistas, como Althuser, vestigación» 9. El quid de la cues-
se fijan sobre todo en el concepto de tión de las generalizaciones en cual-
la entidad (oxígeno, plusvalía), mien- quier ciencia, e incluso de su carác-
tras que los convencionalistas (Du- ter nómico, reside en el problema de
hem, Poincaré) se fijan en el cambio los términos en que se formulan tales
de perspectiva, en la relación (tierra generalizaciones.
alrededor del sol, relatividad). Lo Considerada así, la ciencia consis-
que interesa destacar aquí es que, se te fundamentalmente en el descubri-
trate de una ruptura epistemológica miento de entidades y relaciones
o sea lo fundamental la ruptura so- simples que forman el término ad
ciológica, como quiere Kuhn, la me- quem del análisis y el término a quo
todología sigue siendo la misma es- de la síntesis de lo empíricamente
trictamente hablando (o quizá mejor, observable, o, dicho de otro modo,
abstractamente hablando). Con el consiste sobre todo en descubrir en-
nuevo concepto, o con la nueva rela- tidades más simples y pequeñas que
ción, cae la ontologta, más o menos expliquen las entidades más comple-
metafísica, que impedía ver las cosas jas y grandes que tenemos ante los
de un modo determinado (así, la es- ojos. La biología consiste fundamen-
colástica en el caso de Galileo y de talmente en el descubrimiento y es-
Harvey, la concepción del espacio- tudio de las células y sus componen-
tiempo absoluto para la relatividad, tes; la física y la química, en el es-
etcétera), pero, como Butterfield sub- tudio y descubrimiento de los átomos
rayó, eran más experimentalistas los y partículas; etc.
médicos de Pisa que Galileo o Har- ¿Puede decirse algo semejante de
vey 8. las ciencias humanas? El objeto de
El método, por tanto, es condición la Psicología es el estudio del indivi-
necesaria pero no suficiente para la duo, y el de la Sociología, el estudio
existencia de una ciencia. La posibi- del grupo humano. Sólo Levy-Strauss
lidad de distinguir entre meras gene- ha sido capaz de llevar más lejos esta
ralizaciones empíricas y enunciados búsqueda de «átomos sociales» sobre
universales con carácter de ley no de- los que ya ironizó Sorokin mientras
pende del método que se ha utilizado propugnaba la vuelta a la sociología
para encontrarlos, sino de ciertas comprensiva. Pero dejando aparte la
propiedades de los objetos mismos estabilidad transcultural del «tío ma-
en su relación con la capacidad cog- terno», no parece que el «átomo de
noscitiva humana. Por consiguiente, parentesco» de Levy-Strauss nos sir-
en esta clase de discusiones no pue- va de mucho en sociedades donde el
de decirse que el quid de la cues- parentesco empieza a ser una institu-
tión sea «que los cánones lógicos ción tan obsoleta como el arado ro-
empleados por científicos sociales se- mano o el derecho de pernada. ¿Po-
demos quizá decir que los individuos
8
H. BUTTERFIELD, LOS orígenes de la
9
ciencia moderna, Taurus ediciones, Ma- E. NAGEL, La estructura de la cien-
drid, 1964. cia, Paidós, Buenos Aires, 1968, p. 475.

181
CRITICA DE LIBROS

humanos están formados de algo cu- gos de la personalidad, ocupados con


yas conexiones muestren estas mis- la derivación de rasgos & partir de
mas características? Sin duda habre- correlaciones entre conductas obser-
mos de responder afirmativamente si vables, o el de los psicólogos de la
queremos mantener que es posible el inteligencia preocupados por la vali-
estudio científico de tales objetos. dez de sus tests. El análisis factorial
Pero, sobre todo, porque, como la ha sido un instrumento estadístico
exepriencia cotidiana muestra, ni el desarrollado precisamente en los in-
acontecer social ni el acontecer indi- tentos de encontrar dimensiones ele-
vidual son caóticos. Pero no sabemos mentales de la personalidad o de la
localizar esos componentes o esas re- inteligencia como substrato de la di-
laciones elementales, que probable- versidad de los comportamientos in-
mente no existan. dividuales. El grado de realidad on-
El problema no se obvia, pues, con tológica atribuido a estos constructos
la utilización del método científico a ha variado enormemente, desde quie-
secas. Ya hemos dicho antes que lo nes han pretendido que por este mé-
que no varía en los cambios de para- todo se llegaban a establecer empíri-
digma es precisamente el método .en- camente las verdaderas potencias del
tendido del modo abstracto como se alma a quienes los consideran meras
lo entiende en las introducciones, sin construcciones convenientes sin co-
relación a la materia concreta que se rrelato real. En general, los proble-
va a estudiar: las ciencias humanas mas de la medida, la fiabilidad y la
parecen ser las únicas que están dis- validez, han recibido enorme aten-
puestas a aplicar directamente el mé- ción por parte de los psicólogos y
todo a las «variables», es decir, a sociólogos, que dedican buena parte
cosas de las cuales lo único que pa- de sus esfuerzos a la construcción de
rece necesario saber es que varían, y escalas e indicadores que operaciona-
no al azar. En las exposiciones habi- licen lo desarrollado a nivel de teoría.
tuales, es todo lo que sabemos hasta Quizá el intento más serio en el
que el tratadista de la materia nos sentido de una definición de los tér-
pone un ejemplo que, efectivamente, minos básicos de la ciencia social sea
puede ser cualquier cosa susceptible el realizado por los conductistas en
de variación en el mundo social, sin Psicología y por sus seguidores, los
que importe desde dónde está con- teóricos del intercambio, en Sociolo-
ceptualizada. Dicho de otro modo, gía. Para ellos la unidad básica son
para las ciencias sociales existen los estímulos y las respuestas, y las
como objeto legítimo de estudio casi generalidades básicas del comporta-
todas las entidades que el sentido co- miento humano se formulan precisa-
mún encuentra como existentes: in- mente en términos de proposiciones
teligencia, reflejos, motivación, tama- que ligan estímulos con respuestas.
ño del aula, sexo, fluidez verbal, etc. Podemos, sin embargo, preguntarnos
Por supuesto, el problema de la qué es un estímulo o, mejor, qué
indefinición de los términos básicos, clase de estímulos es la representada
el problema de encontrar referentes u operacionalizada por un determina-
a tales términos, ha sido y es acu- do estímulo. Si nos hacemos esta pre-
ciante para las ciencias sociales. Un gunta, todo el problema de los térmi-
caso prototípico es el de los psicólo- nos de la ciencia social se nos plantea

182
CRITICA DE LIBROS

de nuevo, y la solución del conduc- trictamente universales tendríamos


tismo se nos aparece como una sim- que refinar nuestras distinciones, ba-
plificación engañosa, a partir de la sándolas en suposiciones concernien-
cual deben comenzar a plantearse los tes a las estructuras microscópicas de
problemas que no ha resuelto, sino las sustancias metálicas... La morale-
meramente aplazado. ja obvia de esta analogía es que los
científicos sociales deben también
En su ya clásico tratamiento del
elaborar clasificaciones más discrimi-
tema, Nagel trata de la cuestión de
natorias de los fenómenos sociales si
los términos de la ciencia social en
quieren establecer leyes estrictamen-
conexión con el problema de si pue-
te universales» 10.
de haber en ella generalizaciones dis-
tintas de las estadísticas. Como es
habitual en él, Nagel no considera
que la situación en las ciencias socia- 6. De la importancia
les sea sustancialmente distinta de de medio dólar
la que se da en las demás ciencias:
Desde estas consideraciones se nos
aparecen a una luz nueva los intentos
«Los términos corrientes en los
de experimentalistas y correlacionis-
estudios sociales empíricos son, en su
tas por aumentar la validez interna
mayoría, adaptaciones de distinciones
de sus proposiciones: en términos de
hechas en discusiones cotidianas de
Nagel, están tratando de refinar las
cuestiones sociales, y a menudo son
relaciones estadísticas en relación a
utilizados para formular generaliza- enunciados universales. Es la búsque-
ciones empíricas sin una redefinición da de relaciones universales lo que
adecuada de sus vagos significados guía sus respuestas a cuestiones bá-
cotidianos. Ejemplos de tales térmi- sicas de la operacionalización de los
nos en la investigación social empí- conceptos y de la conceptualización
rica son 'sentimiento de privación', de los fenómenos. Dado un estímu-
'estado anímico' y 'rol'... Los térmi- lo, ¿cómo debe conceptualizarse?
nos... frecuentemente poseen una Dado el concepto de una clase de es-
connotación indeterminada, codifican tímulos, ¿cómo debe operarionalizar-
distinciones menos refinadas o deta- se? En breve, ¿cómo representa un
lladas que los términos que aparecen estímulo a una clase de estímulos o
en las leyes de las ciencias naturales al concepto de dicha clase? El pro-
y los entes que abarquen son en con- blema de los términos remite ahora a
secuencia menos homogénos que es- uo problema que antes abandonamos,
tos últimos términos... Supongamos el problema de la operacionalización,
que investigáramos la conductividad de la validez de las medidas, que no
eléctrica de los metales sin introducir es sino la cara inversa del problema
distinciones entre diferentes tipos de de la conceptualización o formación
metales. A la luz de lo que sabemos de conceptos en las ciencias sociales.
ahora, ¿cabría sorprenderse de que
Para ilustrar esto podemos tomar
las generalizaciones que lográramos
un ejemplo de experimentación que,
establecer... fueran de forma estadís-
teóricamente, pudiera pasar por un
tica? Un físico competente nos diría, modelo de experimento crucial para
por cierto, que... si deseamos esta-
blecer relaciones de dependencia es- 1(1
E. NAGEL, op. cit., p. 457.

183
CRITICA DE LIBROS

decidir entre dos teorías, a saber, las y contexto de la manifestación con-


teorías del refuerzo y las teorías de tractitudinal que explica las diferen-
la disonancia cognitiva. El tema en cias de resultados. El punto más in-
discusión es el de las relaciones en- teresante para nostros, sin embargo,
tre magnitud del incentivo para cam- está en la siguiente conclusión de los
biar de actitud y cambie real de ac- autores:
titud. Los teóricos de la disonancia «Los resultados habrían sido bas-
cognitiva predicen que el cambio es tante diferentes de omitirse el grupo
menor cuanto mayor el incentivo, y de medio dólar. No se habría visto el
diversos experimentos confirman la efecto del incentivo, sino tan sólo
predicción. Los teóricos del refuerzo las diferencias entre escribir un ar-
sostienen que a mayor incentivo, ma- tículo y desempeñar un rol» 11 .
yor cambio, y diversos experimentos ¿Qué es lo que operacionaliza pro-
se lo confirman a su vez. Carlsmith, piamente el medio dólar? ¿Qué signi-
Collins y Helmreich pensaron que las fica la necesidad de «interpretar» los
diferencias en resultados experimen- resultados no predichos por ninguna
tales se debían a diferencias en dise- de las teorías? Es evidente que el
ño; los teóricos de la disonancia ha- medio dólar operacionaliza el concep-
bían detectado cambio de actitud in- to recompensa, y que es una recom-
versamente relacionado con el incen- pensa menor que un dólar y que cin-
tivo cuando se desempeñaba un rol co dólares; pero, ¿de qué depende el
contractitudinal; los teóricos del re- que se sitúe precisamente en medio
fuerzo simplemente cuando se escri- dólar un punto importante de infle-
bía privadamente un artículo en con- vión? ¿Dónde se hubiese colocado de
tra de las propias actitudes. Dise- tratarse de otra operacionalización
ñaron, como consecuencia, un expe- del concepto de recompensa, por
rimento donde la mitad de los suje- ejemplo, higos? n. Evidentemente,
tos sostenían opiniones contrarias a
11
sus actitudes cara a cara, y la otra J. M. CARLSMITH, B. E. COLLINS,
mitad en privado, con sus correspon- R. L. HELMREICH, "Estudios sobre sumi-
sión forzada", en J. R. Torregrosa (ed.),
dientes grupos de control, que no Teoría e Investigación en Psicología
mentían de ninguna manera. Para ca- Social Instituto de la Opinión Pública,
da una de las dos mitades había re- Madrid, 1973, pp. 340-360.
12
compensas de medio dólar, dólar y Uno de los autores de esta recen-
sión, en su más tierna infancia de la
medio y cinco dólares. Los resulta- postguerra, acordó con otro mayor que
dos confirmaron sus previsiones cuan- él dar cierto recado a un kilómetro de
do los sujetos actuaban cara a cara; distancia a cambio de cinco higos. Re-
se cuinplían las predicciones de la cibidos éstos por adelantado, se encon-
tró con otro más pequeño que estaba
teoría de la disonancia; cuando escri- dispuesto a dar el recado por solamente
bían un artículo, los resultados se tres higos, y lo subcontrató inmediata-
conformaban a la teoría del refuerzo. mente, ocultándole que obtenía un be-
En principio, los resultados mues- neficio neto de dos higos en la opera-
ción. Pese a las loas de que fue objeto
tran las potencialidades de autoco- por su viveza, no dejó de tener ciertos
rrección del método experimental: remordimientos de conciencia por su
controlando el tipo de tratamiento se proceder: de un lado, le agradaba ganar
advierte una interacción entre mag- dos higos sin hacer nada; de otro, le
parecía ilícita la ganancia de interme-
nitud de la recompensa o incentivo diario, y más cuando la había ocultado.

184
CRITICA DE LIBROS

todo depende de la clase de recom- lizmente para los físicos, el número


pensas a que el sujeto esté acostum- de elementos metálicos en la Natu-
brado, de la evaluación que los suje- raleza es un número finito. Desgra-
tos hagan de la situación, etc. Es de- ciadamente para los científicos socia-
cir, de una interacción entre los su- les, el número de poblaciones esta-
jetos, las recompensas y las situacio- dísticamente discernibles en cuanto
nes. De ahí la necesidad de interpre- difieren en un determinado rasgo es
tar los resultados, es decir, de buscar probablemente infinito. En principio,
unos conceptos bajo los que sean sub- hay dos procedimientos para llegar a
sumibles estímulos que pretendían un punto en el cual puedan cesar en
operacionalizar otros conceptos. En su búsqueda de términos cada vez
el curso de la investigación hemos más precisos. El primero, usado por
perdido el nexo entre teoría y fenó- las ciencias sociales «explicativas», es
m e n o s observables. Planteada la el azar: puesto que no hay ciencia
cuestión de este modo, en términos del azar, se afinará la precisión de los
experimentalistas como en términos términos hasta que se haya tropeza-
correlaciónales, la razón de la bús- do con él. El segundo procedimien-
queda de validez interna está en que to es el tipo ideal: la subconceptuali-
los fenómenos observables no son zación se detiene cuando se cree que
inequívicamente subsumibles bajo las ocurrencias empíricas de los fe-
un concepto, o en que los conceptos nómenos pueden considerarse como
no pueden operacionalizar se inequí- ejemplos imperfectos de un tipo
vocamente o unívocamente en fenó- ideal. Es el procedimiento utilizado
menos observables. La búsqueda de por las ciencias sociales llamadas
validez interna es en realidad la bús- comprensivas o interpretativas.
queda de términos más precisos que, Volvamos ahora a los problemas
siguiendo la sugerencia de Nagel, del experimentador y a los del en-
permitan aproximar las relaciones es- cuestador.
tadísticas a relaciones universales. Fe-

Según la teoría de la disonancia, si el 7. De nuevo los dos métodos


beneficio hubiera sido mayor, hubiera
continuado firmemente opuesto a las
ganancias especulativas. Según la teo- El experimentador se ha propues-
ría del refuerzo, si el beneficio hubiera to aislar un estímulo, uno y no otro.
sido mayor, se hubiese convertido en La única manera de lograrlo es es-
un firme defensor de la especulación. tructurar la situación de tal modo
Ambas teorías afirman que todo hom- que se cree un ambiente en el que
bre tiene su precio. La primera afirma
además que cuanto más grande sea el nada varía sino su estímulo. Todo lo
precio menos se vende el alma; la se- demás está controlado, porque si al-
gunda, que el alma se vende más. Pero go variara conjuntamente con su es-
ninguna puede decir a priori dónde se tímulo (por ejemplo, la clase de ma-
encuentra este precio para cada clase
de hombres. Dicho de otro modo: pa- dera de las jaulas de las ratas) ya no
rece haber un umbral, que en el expe- estaría seguro de que fuera su es-
rimento se sitúa entre el medio dólar tímulo quien provoca la reacción.
y el dólar y medio, y que es un pará- Llegados a este punto, los dedos se
metro del grupo que se estudia, sin
cuyo control toda generalización puede le vuelven huéspedes; nada queda li-
ser errónea. bre de sospecha. La voluntad de cer-

185
CRITICA DE LIBROS

teza se impone por encima de todo. de ellas debe variar la otra, etcéte-
Al final, buscando la validez interna, ra. Y, sin embargo, es importante
llega a saber que si a algunos estu- señalar que este problema no se re-
diantes de su clase se les pide el fiere a la universalidad de la propo-
14 de enero (tras las fiestas de Na- sición, sino al alcance de sus térmi-
vidad) que escriban una redacción a nos, a su generalidad.
favor de que ganará el equipo de que El problema de la pérdida efe va-
no son «hinchas», se ponen más a lidez externa es esencialmente un
favor de este equipo si se les ofrece problema pragmático que, como Na-
por ello cinco dólares que medio dó- gel dice, depende fundamentalmen-
lar, pero que, en cambio, si se les te del tipo de problemas que la cien-
pide que convenzan a otros, se po- cia social se plantee y de nuestro
nen más a favor si sólo se les da me- interés práctico en ellos. En la me-
dio dólar. En este instante su si- dida en que la población para quien
tuación es realmente poco envidiable. la regularidad se ha establecido sea
¿Y si la oferta hubiera sido de un descriptible en términos no particu-
cuarto de dólar? ¿Y si fueran es- lares (es decir, en la medida en que
tudiantes de tercero en vez de es- sea posible describir a los humanos
tudiantes de segundo? ¿Y si fuera sustituyendo las referencias al tiem-
en época de abundancia de numera- po / y al lugar x por referencias a
rio entre los estudiantes? En suma, su mentalidad o a su nivel de aspi-
¿es posible inducir de aquí la pro- raciones), la regularidad tiene una
posición universal de que a mayor universalidad mayor en la que se re-
recompensa menos cambio de acti- firiera a una población más amplia
tud, o viceversa? ¿Hasta qué punto con un nivel de precisión menor. El
eran los estudiantes representantes problema de la validez externa pro-
del individuo humano, la situación viene de que, en el caso extremo de
representante de las situaciones en que se lograra establecer una relación
que se suelen ver los humanos, la «determinista» entre las variables
recompensa representativa de las re- para determinados tipos de sujetos y
compensas que suelen recibir los hu- situaciones, su universalidad sería
manos? probablemente una universalidad es-
En resumen, en su búsqueda de trictamente particular en cuanto que
validez interna, al querer establecer las probabilidades de encontrar en el
una relación real ei)tre dos variables curso de la evolución de la Humani-
reales, el investigador ha destruido dad una población semejante serían
su objeto de estudio. Quería estudiar prácticamente nulas. Dicho de otro
«la» disonancia cognitiva, en gene- modo: para conseguir una referencia
ral, y ha estudiado una situación de precisa, los términos de la ciencia
disonancia cognitiva en estudiantes, social han de sumar tantas notas in-
etcétera. Y, sin embargo, perserve- tencionales que su extensión descien-
rará en el método porque razonará, de a la individualidad, y de la indi-
pese a todo, del modo siguiente: la vidualidad no hay ciencia. Tenemos
mente humana no es un caos, sino una proposición cuasi-universal sobre
un orden. Un orden está formado de la disonancia cognitiva en ciertos su-
relaciones específicas entre ciertos ti- jetos en ciertas situaciones; pero nos
pos de variables; luego al variar una interesaba una proposición de mayor

186
CRITICA DE LIBROS

alcance sobre la disonancia cogniti- mo válida una relación en determi-


va en todos los sujetos y en todas las nadas condiciones por limitadas que
situaciones. La interacción entre in- éstas sean. El tipo de relación que
dividuos y situaciones ha delimitado establecemos es una relación estadís-
muy estrictamente la población y las tica. El análisis de la varianza, o co-
situaciones en la que la regularidad varianza, y el análisis de regresión
estadística es válida. son los instrumentos estadísticos bá-
A primera vista parece que los es- sicos para determinar si una relación
tudios correlaciónales salvan el pro- es verdadera (rechazo de la hipóte-
blema de las interacciones: dadas dos sis nula) o se debe al azar (acepta-
variables bien definidas, podemos es- ción de la hipótesis nula) con una
tablecer su relación como la relación determinada probabilidad. Ambos
estadística que las enlaza en una de- métodos se basan en una compara-
terminada población. El control es- ción de la varianza debida a la varia-
tadístico permite, en efecto, estable- ble que investigamos con la varian-
cer relaciones globales entre dos va- za restante, que se supone debida al
riables tomadas en su variación na- azar. Cuanto mayor sea la varianza
tural. La cuestitón fundamental es que consideremos aleatoria, mayores
precisamente la de que estas relacio- las posibilidades de aceptación de la
nes son globales para cada población: hipótesis nula, y a la inversa. Cuan-
tales relaciones son válidas si es cier- to mayor número de variables con-
to que las variaciones individuales trolemos, mayor la posibilidad de re-
son azarosas, en el sentido de no es- ducir la varianza aleatoria y, por tan-
tar relacionadas con las variables en to, mayor la probabilidad de dar por
consideración, o estar relacionadas de verdaderas y no azarosas las relacio-
modo uniforme en toda la población. nes. Los experimentos, por tanto, que
Las poblaciones donde se dan estas controlan al máximo y aleatorizan
condiciones, sin embargo, no suelen al mínimo, encontrarían relaciones
coincidir con las que el investigador estadísticamente significativas c o n
selecciona como objeto de estudio.
msyor probabilidad que los estudios
Ya hemos dicho que las técnicas ba-
que subrayan la representatividad. El
sadas en la correlación parcial per-
miten construir a posterior tales po- ideal, por tanto, es aleatorizar al mí-
blaciones, es decir, determinar el va- nimo.
lor de la relación entre dos variables Pero esto no hace sino plantear la
en el caso de que una tercera que cuestión de qué variables deben ser
influye la relación permaneza cons- tomadas como aleatorias. Se trata de
tante o tenga un valor determinado. una cuestión crucial por dos razones:
En todo caso, ha de llegar un mo- a) Las variables son aleatorias o no
mento en el que las posibilidades de lo son: son aleatorias las distribucio-
parcelación se agoten. En este mo- nes que dependen de muchas causas
mento es fundamental, pues es el independientes entre sí. b) Obvia-
momento en que se supone que he- mente, no hay ciencia del azar. Pues
mos tropezado realmente con el azar, bien, el hecho es que cada disciplina
y en el que se ha llegado, por tanto, tiende a considerar como azarosas no
al máximo de validez interna. Es el a aquellas variables que lo son, sino
momento en el que establecemos co- a aquellas que no le competen direc-

187
CRITICA DE LIBROS

tamente, a aquellas variables que no de aptitudes individuales. ¿Cuántos


son su objeto de estudio directo. sno estos niveles? Si hacemos caso a
Consideremos dos ejemplos: ima- Cronbach, infinitos. Si, como Cron-
ginemos que consideramos la renta bach expone (en el último de los ar-
o los ingresos como variable pen- tículos incluidos en el volumen), la
diente, cosa bastante común en eco- Psicología debe construirse como una
nomía. Es claro que la distribución ciencia de interacciones entre trata-
de la renta es todo menos azarosa: miento y resultado, y si, «una vez
salvo los ingresos provinentes del que nos ocupamos de la interacción,
juego, cada peseta que compone los entramos en ese corredor de espejos
ingresos de un individuo la tiene ese que se extiende al infinito», entonces
individuo por una razón que puede nos encontramos con que todas las
descubrirse. Teóricamente, por tanto, variables han de ser controladas y
cualquier variable independiente que no es posible la aleatorización. Pro-
explique una diferencia de una pese- piamente, entramos así en el camino
ta entre las rentas de dos individuos de una ciencia determinista en la que
debería relacionarse de modo esta- ninguna relación es azarosa y en la
dísticamente significativo con la ren- que, por ello mismo, ninguna gene-
ta. En la práctica de la investigación, ralización estadística se sostiene a la
sin embargo, ello dependerá de la larga. El ideal de esta ciencia deter-
posibilidad de considerar una varia- minista de las interacciones sería la
ble que no es en modo alguna aza- explicación determinista de cada ca-
rosa como azarosa: es decir, de la so individual.
medida en que su distribución siga Volvemos así al mismo problema
la pauta que resultaría de la acumu- de antes: el problema de la variable.
lación de muchas causas independien- Cronbach acaba, consecuentemente,
tes. Es decir, dependerá de con qué por plantearse la pertinencia de con-
varianza, atribuida al azar, conside- siderar a la Psicología como una dis-
remos nuestra modestísima causa de ciplina que busca leyes, es decir, re-
variación de una peseta. gularidades en las relaciones entre
En Psicología, el ejemplo típico de fenómenos. Más bien debe dirigirse
este tipo de variables son las aptitu- a la interpretación de los efectos en
des individuales. Obviamente, son contexto: «La meta de nuestro tra-
objeto de estudio de la Psicología. bajo, como he defendido aquí, no
Pero, como hemos ido viendo, la ge- es almacenar generalizaciones sobre
neralización de las relaciones cuyo las que se pueda erigir una torre teó-
tratamiento y resultado es factible rica algún día. La tarea especial del
sólo si estas aptitudes varían al azar científico social en cada generación
en los sujetos de estudio. Sólo en es apresar los efectos contemporá-
este caso estudiar tal variación sería neos. Más allá de esto, comparte con
lo mismo que estudiar al azar, empre- el humanista y el artista el esfuerzo
sa imposible y, por tanto, innecesaria. en ganar comprensión de las relacio-
Pero si su variación no es de hecho nes contemporáneas, adecuar el pun-
azarosa (por mucho que presenten to de vista cultural sobre el 13hombre
distribuciones normales), deberemos con las relaciones presentes» .
establecer la relación tratamiento-re-
sultado para cada nivel discernible 13
CRONBACH, en op. cit., p. 276.

188
CRITICA DE LIBROS

Con esta declaración volvemos a cólogos saben todo esto, pero como
cerrar un círculo. Si hubiera que sin- si fueran dificultades prácticas inhe-
tetizar el único argumento que he- rentes a un método esencialmente
mos desarrollado sería simplemente correcto que, a lo sumo, se encuen-
el siguiente. Hay dos clases de cien- tra con las mismas dificultades que
cias naturales. Las unas establecen cualquier otro método que utilice a
relaciones constantes entre elementos los seres humanos como fuente pri-
simples en contextos naturales, co- maria de datos. Pero, por esto mis-
mo la Biología. El objeto de estas mo, en el espíritu de las críticas de
ciencias, y su progreso, consiste en Harré y Secord, sin embargo, se tra-
descubrir el funcionamiento de enti- ta de otra cosa. El problema es que
dades cada vez más pequeñas (célu- el experimentador ha destruido lo
las, cromosomas, cadenasj proteíni* que quería investigar. No es que haya
cas) en la diversidad de condiciones conseguido el máximo de validez in-
naturales para obtener así la explica- terna y tenga ahora dificultades con
ción de fenómenos manifiestos (he- la generalización, sino que ha acaba-
rencia, enfermedades). Las segundas do haciendo ciencia de lo particular,
(física, química) se ocupan de esta- y de lo particular, según se dice des-
blecer las relaciones constantes entre de Aristóteles, no hay ciencia. En
elementos simples en contextos de su búsqueda de validez interna ha
condiciones ideales bien definidas: destruido toda validez. Ahora bien,
les interesa descubrir las condiciones esto es así porque, según Harré y
de funcionamiento de constructores Secord, la Psicología (que como cien-
artificiales (fábricas, procesos de na- cia de las acciones debe ser distin-
vegación, etc.). Las ciencias sociales guida de las ciencia de las reacciones
no pueden parecerse a ninguna de es- o fisiología) se caracteriza precisa-
tas dos clases de ciencias porque, mente porque estudia acciones que
fundamentalmente , carecen de un son síntesis de la ambigüedad del
punto de vista formal desde el cual sentido de los estímulos, que no son
determinar o construir los elementos nunca unívocos, sino siempre inter-
simples sujetos de las relaciones. pretados. ¿Qué significa, en efecto,
Y carecen de un punto de vista for- que el hombre es agente y no mera-
mal porque pretenden el estudio del mente reagente? Significa que sin-
hombre, y nada humano puede a la tetiza la ambigüedad de los estímu-
larga serles ajeno. los, sintetiza interminablemente los
opuestos, es capaz de habérselas con
la contradicción y producir acciones
8. Variables, conceptos asimismo ambiguas y multívocas. De
e intereses ahí el fracaso de toda teoría que ig-
Aquí precisamente es donde apa- nore esta ambigüedad e imponga un
recen como relevantes las interpreta- significado unívoco a los estímulos;
ciones «fuertes» de la crítica de pero también de ahí su éxito siem-
Harré y Secord 14. En efecto, los psi- pre parcial. La síntesis mental que
reproduce, aunque sea parcialmente,
14
H. HARRÉ, P. F. SECORD, The Expla- la síntesis que es acción de los de-
nation of Social Behaviour, Littlefield, más se llama comprensión. A Harré
Adams & Co., Totowa, New Jersey;
1973. y Secord, los problemas de la inva-

189
CRITICA DE LIBROS

lidez interna los llevan a la conclu- neralizaciones, p o r correctas que


sión de que es imposible retraducir sean. Ha de juzgar los conceptos y
el cotidiano lenguaje intensional en categorías científicas en gran medida
el lenguaje extensional de las propo- por su capacidad e incapacidad para
siciones de la ciencia experimental, tratar problemas de interdependen-
y por ello proponen una metodolo- cia dinámica, y para tratarlos de ma-
gía basada en la comprensión de mo- nera lo suficientemente específica
tivos o en el análisis de razones. Por como para acometer las tareas con-
tanto, nos encontramos con que el cretas del laboratorio y de la clí-
objeto de estudio, el hombre, es un nica» 15.
elemento activo capaz de sintetizar Si las ciencias sociales tuvieran tan
en la percepción los estímulos y cuya sólo un interés técnico en la mani-
reacción es siempre, asimismo, una pulación de los individuos y grupos
síntesis de la ambigüedad: en una humanos, el problema de la impre-
palabra, para el hombre los estímu- cisión de los términos, el problema
los y respuestas son siempre signi- de considerar azaroso lo humano de-
ficados y como tal los trata. Este es terminado, no se les plantearía, sino
el contexto natural al que la Psico- como una cuestitón de finura en la
logía y las ciencias humanas se en- manipulación técnica. Esta concep-
frentan. Por otro lado, todo intento ción de sí mismas resulta más into-
de reducir esta ambigüedad del sig- lerable cuanto más cerca del indivi-
nificado (los lenguajes intensionales) duo humano está la ciencia: menos
a la univocidad de los lenguajes ex- para la economía que para la socio-
tensionales (es decir, todo intento logía, menos para la sociología que
de reducir los significados a estímu- para la psicología.
los y respuestas o, en general, a en- Pero tampoco la ciencia social
tidades simples) es sólo posible des- comprensiva, cuyo propósito es cap-
de un punto de vista parcial que deja tar la totalidad concreta del indivi-
de lado fenómenos que las ciencias duo o del grupo social, no puede
sociales legítimamente deben expli- sustraerse a las exigencias del méto-
car. Si a la Psicología le fuera ajeno do científico. Tampoco ella puede
algo de lo humano, podría legítima- captar lo humano sin destruirlo par-
mente reducir su campo de acción a cialmente, aunque su modo de des-
lo que le interesara y arrojar lo que trucción no sea el del azar, sino el
no le interesa a las tinieblas exterio- del tipo ideal. Por supuesto, todo lo
res de la varianza residual: no otra que hemos venido diciendo hasta
cosa hacen físicos y químicos con la ahora no es nada nuevo, ni siquiera
Naturaleza. Pero la violencia técnica entre los propios psicólogos, como
que la ciencia aplica a la Naturaleza algunos se empeñan en afirmar. Po-
no es posible aplicársela al hombre demos dejar, por tanto, que sean dos
sin destruir su humanidad. Las cien- psicólogos de la personalidad, Edler
cias humanas sólo captan entonces y Magnuson, quienes formulen al
su objeto a condición de destruirlo modelo de investigación que preten-
total o parcialmente.
15
K. LEWIN, "Field Theory and Ex-
«La Psicología, incluyendo la so- periment in Social Psychology", en
cial, no puede en modo alguno que- Field Theory in Social Science, Harper
darse satisfecha con cualesquiera ge- Torchbooks, New York, 1951, p. 132.

190
CRITICA DE LIBROS

de superar y negar el que hasta aho- ser invariablemente ciencias dialécti-


ra hemos venido analizando. Vienen cas en el sentido de Sacristán: cien-
de la mano de uno de los coautores cias de la totalidad concreta 16. Por
del libro que comentamos, que los ello tienen tentaciones de explicar el
presenta con estas palabras: «Uno de azar fingido, de penetrar en el ca-
los rasgos distintivos de la posición mino que conduce del reconocimien-
ínter accionista es el concepto de me- to de las interacciones a la compren-
dio psicológico, es decir, las percep- sión de sentido.
ciones y construcciones del medio fí- Pero lo característico de la com-
sico por parte del individuo.» Los prensión, lo que se esconde tras su
principios que formulan son los si- presunta renuncia a las variables y
guientes: tras su apelación al contexto y al
sentido es precisamente el segundo
1. «La conducta real es función
de los métodos de solución al pro-
de un proceso continuo de interac-
blemo de los términos. En vez de fin-
ción multidireccional (feed-back) en-
gir como debida al azar la irreducti-
tre individuo y situación.
bilidad de la ambigüedad de la rea-
2. El individuo es un agente ac-
lidad a la univocidad de sus hipóte-
tivo, intencional, en este proceso de
sis, los partidarios de la comprensión
interacción.
pretenden tomar la situación comple-
3. Desde el aspecto personal de ta, el fenómeno histórico o social en
la interacción, los factores cognitivos su individualismo, y captarlo en toda
son los determinantes esenciales de su ambigüedad y comprender su sen-
la conducta, si bien los aspectos emo- tido, como hace, en último término,
cionales desempeñan también un el sujeto que garantiza que la vida
papel. social no es un caos. Pero, en defi-
4. Desde el lado de la situación, nitiva, la operación de la interpreta-
el significado psicológico de la si- ción del sentido no es sino la opera-
tuación para el individuo es el fac- ción inversa de la operacionalización:
tor determinante más interesante.» en ésta se parte del concepto y se
(Avia, pág. 121.) busca su referente; en aquélla se
Resuenan en este texto el indivi- parte de referentes dados y se inves-
dualismo metodológico de Weber, la tiga su sentido, es decir, el concepto
intencionalidad de la conciencia de bajo el que este referente global pue-
Husserl, el interaccionismo simbóli- de ser subsumido teniendo en cuen-
co de Mead, la crítica a la variable ta el conjunto de la situación y la
de Blumer, la crítica a la medicición actitud de los sujetos. Pero esta ope-
de Cicourel... En el conductismo, ración no puede llevarse a cabo sin
como paradigma de los programas una reducción de otra especie: en
de investigación explicativa, el cien- lugar de descomponer las situacio-
tífico social ha de fingir el azar si nes y las acciones en referentes de
no quiere hacer ciencia de lo par- un concepto y en elementos azarosos,
ticular. Pero resulta que al científico se toma la totalidad de la situación
social suele interesarle precisamente o de la acción como referente de un
lo particular como resultado de una 16
M. SACRISTÁN. Prólogo al Anti-
confluencia de generalidades. En este dühring, de Engels. Grijalbo, Barcelo-
sentido, las ciencias sociales querrían na, 1978.

191
CRITICA DE LIBROS

tipo ideal mezclado con elementos La comprensión aboca así a la for-


«desviadores» de ese tipo ideal. Es mulación y establecimiento de un tipo
cuando se ha pretendido comprender particular de «leyes»: las que afir-
la totalidad, se la reduce a sus ele- man la existencia de conjuntos de pro-
mentos esenciales y se dejan de ver piedades que se dan regularmente uni-
los no esenciales. Los postulados de- das en una clase de objetos, y cuya
jan al investigador frente a una sel- existencia conjunta se da en virtud de
va de enmarañadas interacciones, una coherencia de sentido que sólo
frente al corredor de espajos infinito, puede provenir de la lógica misma de
al inhóspito caos de la experiencia, a la acción humana, individual o social.
la infinita multiplicidad y contingen- Los tipos ideales de Weber, los ti-
cia de lo concreto social y personal. pos de personalidad según los intere-
Ciertamente, el sujeto agente que sin- ses de Spranger, los tipos de lideraz-
tetiza la ambigüedad introduce un go de Lewin, las formas de sociabi-
orden en este caos, construye social- lidad de Simmel, etc., no son sino
mente la realidad, como Simmel y ejemplos de este proceso. Un ejem-
Schutz ponen de relieve, con ayuda plo más reciente puede encontrarse
de tipificaciones que, a su vez, for- en el varias veces citado libro de Ha-
man parte de la misma realidad so- rré y Secord. Afirman éstos que una
cial. El invstigador ha de ir más allá metodología «explicativa» no puede
del sujeto agente: ha de comprender pasar de una descripción crítica de la
el mundo como el agente lo compren- relación entre P y Q, mientras que
de, pero también ha de explicar el la tarea propia de una ciencia madu-
mundo más allá del agente; pues tan- ra es la explicación de por qué y me-
to más acá de su conciencia (en sus diante qué mecanismos P genera Q.
ocultas motivaciones) como más allá Más generalmente, lo que se debe
de ella (en las consecuencias no in- mostrar es alguna comprensión del
tencionadas que toda acción produ- modo de conexión entre P y Q. Para
ce) hay una realidad social que le es lograr esta conexión, esta explicación
extraña. Forzosamente ha de recu- genética, recurren a las recias y a los
rrir a algún trascendental (alguna re- roles:
ferencia a valores, que diría Weber, «Nos parece, por tanto, que para
para tipificar los fenómenos. Desde dar cuenta científicamente de la con-
este trascendental (en sentido epis- ducta japonesa social, el elemento ge-
temológico) se construyen dos tipos nerativo es el conjunto de reglas tal
ideales seleccionando lo relevante y y como las comprenden y las desplie-
ordenando lo seleccionado desde va- gan en la acción autodirigida todos y
lores que actúan «como si» determi- cada uno de los japoneses. Persiguien-
naran el «medio psicológico» del in- do el estudio de los sistemas de re-
dividuo. glas tal y como los entiende cada per-
sona, un científico social estará ha-
Las situaciones y los individuos ciendo exactamente lo que un químico
aparecen así como representantes im- al estudiar la conducta de los iones,
perfectos de tipos construidos como cuyas interacciones son responsables
conjuntos de conexiones de sentido del comportamiento observable de los
a las que en la realidad perturba la materiales químicamente interactuan-
existencia de elementos extraños a tes. En resumen: sólo por referencia
ellas. a los complejos sistemas de reglas po-

192
CRITICA DE LIBROS

dremos explicar los hechos de la vida nar la distancia de la realidad al tipo


social japonesa y sus diferencias con ideal, y cuantificaria. Fue siguiendo
la vida social de Occidente. Una vez este camino como T. Abel pudo in-
que se admite la necesidad de expli- tentar reducir la comprensión a mo-
cación, por encima y más allá del des- mento de la explicación, la «operación
cubrimiento de la historia crítica na- llamada comprender» a la interpola-
tural, uno se ve obligado a buscar las ción de una máxima de conducta en-
reglas, pues son lo único que puede tre las variables. Tal interpolación
guiar la conducta de los organismos nos satisfaría como «explicación» por-
que se controlan a sí mismos.» (Harré que nos permitiría situar la experien-
y Secord, pág. 145.) cia de los demás en el ámbito de nues-
Pero esto es sólo el primer paso, tra experiencia subjetiva, pero por
el de la comprensión de la tipifica- eso mismo carecería de valor explica-
ción de los actores. Los científicos tivo, teniendo, a lo sumo, valor heu-
han de emprender una tipificación de rístico para la construcción de hipó-
segundo grado (Schutz), que constitu- tesis que habría que contrastar em-
ye una metodología del análisis de píricamente por medios correlacióna-
episodios, entendiendo por episodio les o experimentales I8.
«cualquier división natural de la vida
social». Por lo pronto, los episodios
son formales o casuales, según que 18
T. ABEL, "La operación llamada
en su justificación se recurra a reglas comprensión", en I.-L. HOROWITZ, His-
o motivos, y los primeros se toman toria y elementos de la sociología del
como modelos científicos de los «epi- conocimiento, Paidós, Buenos Aires,
1968. Así es como K. Lewin puede ha-
sodios enigmáticos», a la vez que se cer una síntesis semejante afirmando
clasifican en litúrgicos y agonistas, et- sucesivamente: "1. Que la observación
cétera... social objetiva tiene que ser posible y
Se enlaza así con una vieja tradi- el psicólogo tiene que encontrar un
modo de hacer en la ciencia lo que
ción, como hemos dicho. Pero lo que cualquier niño de tres años hace en la
interesa destacar aquí es que, una vez vida. 2. Que la otra base de la psicolo-
postulada la existencia de estas uni- gía social ha de ser un profundo cono-
dades mayores del análisis que son cimiento de las leyes de la percepción
social. 3. Que la observación de la con-
los episodios, como situaciones que ducta social carece usualmente de va-
idealmente tienen un conjunto de pro- lor si no incluye una descripción ade-
piedades, el paso siguiente consiste cuada del carácter de la atmósfera so-
en operactonalizarlos y someterlos a cial o de la mayor unidad de actividad
en la que el específico acto social ocu-
la prueba de la investigación empíri- rre. 4. Que es posible la trasposición
ca transformados en lo que no que- de grupos más pequeños a otros más
rían ser: en variables. Esta transfor- grandes en la medida en que éstos tie-
mación en variables puede tomar di- nen las propiedades fundamentales de
aquéllos (por ejemplo, de grupos peque-
versas formas: puede investigarse la ños y su tipo de liderazgo a naciones).
congruencia de hecho de los episodios 5. Que todos los constructis en psicolo-
enigmáticos, como, por ejemplo, el gía y sociología han de ser operaciona-
grado con que se dan en las burocra- lizables, es decir, que ha de ser posible
coordinarlos con hechos o procedimien-
cias reales los rasgos del tipo ideal tos observables." (LEWIN, ibídem.) De
weberiano. Puede intentarse determi- este modo se cierra el círculo que va
de la comprensión a la explicación a
HARRÉ y SECORD, op. cit., p. 145. través del experimento.

193
CRITICA DE LIBROS

Las paradojas de la explicación re- quier particularización resulta insatis-


miten a la comprensión, mientras que factoria porque este es el reino de la
las paradojas de la comprensión remi- ciencia que aspira a lo universal. Y
ten de nuevo a la explicación. Los ambos puntos de vista se encuentran
partidarios de una y otra emergen co- con la paradoja de que el interés no
mo escuelas rivales que periódicamen- está donde la ciencia social puede arro-
te resucitan y remozan los viejos ar- jar su luz. Max Weber fue quien dijo
gumentos en una interminable dispu- que «una interpretación causal co-
ta metodológica. La raíz del problema rrecta de una «cción concreta signi-
está en el doble y contrapuesto punto fica que el desarrollo externo y el
de vista formal desde el que toda motivo han sido conocidos de un mo-
ciencia social se plantea el objeto de do certero y al mismo tiempo com-
su estudio: de un lado, la totalidad prendidos con sentido en su cone-
concreta del individuo o la situación, xión»
para la que toda generalización y ti-
pificación resulta a la larga insatisfac- JULIO CARABAÑA
toria. De otro lado, la generalidad de EMILIO LAMO DE ESPINOSA
la especie hombre, lo que los hom-
bres tienen en común en sus múlti- 19
M. WEBER, Economía y Sociedad,
ples variedades, desde donde cual- FCE, México, 1968, p. 11.

JORDI CARDELÚS y ANGELS PASCUAL

Movimientos migratorios y organización social

(Barcelona, Ediciones Península, 1979, 314 pp.)

El tema de los movimientos migra- En movimientos migratorios y or-


torios tiene una tradición importan- ganización social, sus autores con-
te en nuestro país tanto por su ex- tinúan esta tradición intelectual, pero,
tensión bibliográfica como por la ca- y quizá ésta es otra de las razones
lidad de muchos de los estudios que del interés de su trabajo, relacionan-
se han dedicado a él. Podrían citarse do los movimientos de población con
varias y buenas obras, y autores como los procesos que están en su base y
García Barbancho, Pérez Díaz, Gar- les dan origen: la organización social
cía Fernández, Pinilla de las Heras, de la producción y las formas de vida
Díaz-Plaja, etc. propias del desarrollo capitalista.
Sin embargo, los estudios demográ- Este enfoque obedece a la valora-
ficos entre los cuales el tema de las ción de que «el fenómeno migrato-
migraciones ocupa un lugar priorita- rio, como cualquier otro fenómeno so-
rio, no se han prodigado mucho úl- cial, no es comprensible al margen de
timamente, y ahí reside el carácter no- la consideración del contexto social
vedoso de este libro. que lo cualifica de forma específica

194
CRITICA DE LIBROS

en cada momento histórico y para La teoría según la cual la dotación


cada tipo de sociedad (...), y las mi- desigual de recursos naturales y ca-
graciones encuentran su razón de ser pacidad productiva de las distintas zo-
en uno de los presupuesto básicos del nas (provincias y regiones) ocasiona
desarrollo del capitalismo: el carácter los movimientos de población, confi-
de mercancía que adquiere la fuerza gurando áreas de salida de emigrantes
de trabajo y la movilización espacial más o menos tradicionales (Andalu-
a que se ve sometida». cía, Extremadura o Galicia) y áreas
En este párrafo podría resumirse la de llegada de inmigrantes (Cataluña,
idea fundamental, ya expuesta hace Madrid, etc.), es rebatida por los au-
años por J. P. de Gaudemar \ que tores considerándola parcial y en to-
luego se desarrollará a lo largo del dos los casos insatisfactoria, y los es-
libro. tudios que ofrecen este planteamien-
De las cuatro partes en que se es- to (la mayoría en su opinión) «sos-
tructura el estudio, la primera se de- layan una referencia suficiente al sis-
dica al análisis del funcionamiento y tema en que se desarrolla el fenóme-
planteamientos básicos del modo de no, como si la localización pudiera
producción capitalista en su relación estudiarse al margen de los mecanis-
con la mercancía-fuerza de trabajo, mos de funcionamiento propios del
centrándose en el proceso de asalari- modo de producción dominante». Por
zación, transformación de estructuras tanto, «no es el desarrollo y la indus-
productivas y concentración de capi- trialización de Catalunya ni el sub-
tal y la distribución espacial del des- desarrollo de Andalucía, Extremadu-
arrollo económico. ra o Galicia lo que da lugar a la in-
Quizá destacaría, en razón de lo migración a la primera zona y a la
dicho más arriba, la relación que los emigración a las segundas. Es, en
autores establecen entre desplaza- cambio, la política de acumulación de
mientos de población y modo de pro- capital la que determina migraciones
ducción, ya que para ellos «el que la en todos los sentidos, con unas líneas
fuerza de trabajo pase a ser una mer- fuertes marcadas por los intereses de
cancía, objeto de intercambio en el los grupos sociales que detentan el
mercado, es la base de su movilidad. control del capital y, por tanto, pue-
Como la fuerza de trabajo está incor- den decidir sobre su localización».
porada en el propio trabajador asa- La segunda parte se dedica al estu-
lariado, es su capacidad de producir dio del contenido del fenómeno mi-
durante el tiempo por el cual se com- gratorio en relación a la estructura de
pran sus servicios a cambio del sa- clases sociales porque «el sujeto de
lario, es la propia persona del traba- las migraciones son los grupos socia-
jador asalariado la que deberá despla- les en movimiento por el espacio geo-
zarse allí donde pueda ser adquirida». gráfico, pero tanto los grupos socia-
Otro tema a destacar es el referen- les como el espacio geográfico están
te a la distribución espacial del des- definidos socialmente», estableciéndo-
arrollo, base fundamental de los tam- se una tipología de cuatro formas de
bién conocidos desequilibrios regio- desplazamiento en base al tipo de re-
nales. lación laboral (asalariado-no asalaria-
1
GAUDEMAR, J. P. DE, Mobilité du tra-
do) que el migrante mantiene antes
vail et accumulation du capital, París, y después del desplazamiento: migra-
Maspéro, 1976. ciones de no asalariados (propietarios

195
CRITICA DE LIBROS

agrícolas o industriales, comerciantes, de los saldos migratorios desde prin-


trabajadores independientes, etc.), mi- cipios de siglo, de donde destacan
graciones con asalarización (paso de dos fenómenos: la permanente expul-
la condición de propietario, etc., a sión al extranjero de la población es-
la de asalariado), migraciones con pañola y el incremento constante a
desalarización (numéricamente menos lo largo de todo el siglo de las mi-
importantes que el resto, referidas al graciones interiores, fenómenos espe-
caso típico del emigrante que vuelve cíficos del desarrollo capitalista de
del extranjero con ahorros y se esta- nuestro país, basado en «la constante
blece por su cuenta) y, por último, expulsión de parte de la población ac-
migraciones de asalariados, que repre- tiva, que recibe el nombre eufemís-
sentan cuantitativamente el grueso de tico de excedente de población», y ello
las migraciones. debido a múltiples razones; entre
Rompiendo con el esquema clásico, otras, la disociación entre inversión
los autores argumentan que este tipo de capitales en busca del pleno em-
de migraciones no se debe a un tras- pleo y el mantenimiento de unas ele-
vase «natural» de mano de obra de vadas tasas de natalidad que en sín-
la agricultura excedentaria a la indus- tesis pone al descubierto «una política
tria naciente, sino que es el carácter de mantenimiento de la población en
de mercancía de la fuerza de trabajo lo paro, subempleo y emigración».
que especificará y determinará las mi- Un análisis evolutivo de la pobla-
graciones, y «donde se encuentra la ción activa por sectores permite dife-
raíz de la movilidad de los asalaria- renciar dos etapas:
dos en el M.P.C.». — Hasta mitad de siglo, en que
Esta parte termina con unas con- la agricultura es el sector que acapa-
sideraciones en torno a la movilidad ra la mayor parte de la población ac-
geográfica de las diferentes catego- tiva y la estructura de las explota-
rías socio-profesionales de asalariados, ciones, junto a un elevado crecimien-
al objeto de conocer a fondo el con- to vegetativo, crea un excedente de
tenido diferencial de las migraciones, mano de obra que se ve forzado a
las repercusiones en la jerarquía so- emigrar al extranjero, ya que el esca-
cial origen-destino, los sectores de ac- so nivel de industrialización del país
tividad y la relación entre migración es insuficiente para acoger la pobla-
y cualificación de la mano de obra, ción excedentaria agrícola.
que en opinión de los autores, y al
— Una segunda etapa, durante los
contrario de lo que se ha dicho en
últimos cincuenta años del siglo, que
otros estudios, la migración no suele
supone un cambio fundamental en
ir acompañada de mayor cualificación.
cuanto a inversiones de capital y, por
Si en las dos primeras partes se tanto, crecimiento de los sectores in-
conceptualizaban los fundamentos bá- dustrial y de servicios, con la consi-
sicos de los movimientos migratorios guiente necesidad de mano de obra,
en relación a la organización socio- junto a transformaciones en la agri-
económica en que se producen, la ter- cultura (concentración y mecanización
cera entra de lleno en el estudio de de la tierra o abandono de la que no
los movimientos migratorios en Es- resulta rentable), que se solucionan
paña, exponiendo una visión global de vía emigración.
las migraciones en relación al proce-
so de desarrollo económico a partir Aquí, y al contrario que en la eta-

196
CRITICA DE LIBROS

pa anterior, se produce un «cambio está dedicado a la «Política de la bur-


cualitativo porque significa la desapa- guesía y del Estado sobre el traslado
rición progresiva del sistema tradicio- de fuerza de trabajo», y, en síntesis,
nal de producción, sustituido día a expone la ausencia de una política
día por la consolidación de unas re- oficial y efectiva de migración inte-
laciones sociales capitalistas». rior, sustituida por otra de empleo e
Sin embargo, el éxodo rural no es inversiones que provoca la moviliza-
el único componente de las migracio- ción, ilustrándolo con la evolución de
nes interiores, pues el aspecto más los desplazamientos de población des-
importante es que «nos hallamos ante de comienzos de siglo, con sus im-
una característica típica de una fase plicaciones políticas e ideológicas.
avanzada del desarrollo capitalista: la La cuarta parte del libro se dedica
constitución de un mercado de asala- al estudio de las migraciones en re-
riados con una movilidad creciente lación a la organización social y el
por el interior del Estado español modo de vida, puesto que «la relación
(...). La migración significa una movi- entre condiciones de vida y desplaza-
lización en todos los sentidos, es un mientos es recíproca. De la misma
fenómeno estructural del desarrollo forma que la insatisfacción de una se-
capitalista y un fenómeno social im- rie de necesidades y, en general, el
preso en los códigos de las relaciones modo de vida puede presionar en el
sociales dominantes». sentido de la expulsión hacia otros
A continuación se analizan los flu- puntos, el conjunto de desplazamien-
jos migratorios interiores globales pa- to, es decir, los movimientos migra-
ra después concretarlos en el ámbito torios, inciden a su vez en las condi-
regional y al tamaño del municipio ciones de vida y en la organización
de salida. De todo ello se derivan las de la vida cotidiana contribuyendo a
relaciones entre concentración de la su transformación».
población en determinadas áreas y las Estas transformaciones se operan
migraciones, que efectivamente van en varios aspectos: relaciones huma-
asociadas, ya que «la extensión y con- nas, consumo, centralización del co-
solidación de las relaciones sociales mercio y concentración de servicios,
capitalistas en todas las regiones y vivienda, urbanismo, etc., constitu-
naciones del Estado español está en yendo factores que en ocasiones fuer-
la base del asentamiento concentrado zan a la emigración, puesto que «la
de la población y de la creación de presión de la falta de servicios puede
un mercado móvil de asalariados más ser de tal envergadura que contribu-
o menos consolidado en cada una de ye a la decisión de emigrar, si existen
ellas, que explica las migraciones». también perspectivas favorables res-
En el caso de las migraciones in- pecto a la posibilidad de disponer de
terestatales ponen de manifiesto, al ingresos económicos suficientes en el
igual que en las anteriores, su estre- lugar de destino», aunque «en ocasio-
cha relación con el desarrollo capita- nes la población también se traslada
lista y los mecanismos y procesos im- en busca de una mayor variedad de
plicados en tal desarrollo, indicando elección, de unos precios más bajos o
las dificultades tantas veces expuestas de un mayor prestigio o calidad».
de la entrada y condiciones de traba- Junto a éstos frabría otros desplaza-
jo en los países de llegada. mientos motivados por lo que aquí se
El último capítulo de esta parte llama centralismo y burocratización

197
CRITICA DE LIBROS

del aparato del Estado y otras ins- gat sobre los traslados que tienen co-
tituciones, remodelaciones urbanas, mo destino una zona que anteriormen-
acercamiento a familiares, etc. te ha sido zona de partida, común-
Como es habitual en los estudios mente denominados retoros; un anexo
dedicados a este tema, se incluye un de tablas estadísticas y una bibliogra-
capítulo de «consideraciones en tor- fía seleccionada sobre el tema.
no a las condiciones de vida de los En principio el enfoque adoptado
migrantes», referido exclusivamente a en este estudio es, cuando menos, in-
los obreros y «trabajadores en gene- teresante. El intento de replantear el
ral», en el cual cabe destacar la afir- tema de las migraciones desde la pers-
mación de que estas condiciones «no pectiva de la organización social de la
difieren en lo esencial de las propias producción es algo atrayente para el
de los trabajadores y, progresivamen- estudioso de las llamadas Ciencias So-
te y en concreto, de las propias de la ciales.
clase obrera», y la diferenciación de- Nunca está de más el retomar lo
riva de que «la división de la clase dicho por otros, profundizarlo, com-
obrera constituye normalmente un ob- plearlo o refutarlo, y éste ha sido uno
jetivo del capital». de los métodos por los que ha avan-
zado el conocimiento sociológico en-
El capítulo acaba haciendo referen-
tre otros.
cia al problema de la integración de
los emigrantes y a las modificaciones En este caso, el intento es válido
de las condiciones de vida en el pro- por las ideas que aporta, que, en lí-
ceso migratorio, junto a unas consi- neas generales, quedan expuestas aquí,
deraciones respecto al retorno de los aunque ideas y conceptos se repitan
migrantes en sus múltiples aspectos: a lo largo del libro hasta la saciedad,
trabajo, cualificación, estabilidad, etc. alargando excesivamente el texto.
Por otra parte, y éste es uno de
Resumiendo lo dicho a lo largo del los rasgos muy comunes en el enfo-
libro, los autores concluyen en que que adoptado, se hacen afirmaciones
para una parte de la población activa un tanto gratuitas o sin datos empí-
en el M.P.C. se da una situación de ricos que las corroboren, al tiempo
expulsión latente que «afecta primor- que se cae en tópicos y argumenta-
dialmente a los trabajadores (...). Sus ciones que se admitían «per se» años
condiciones de vida y de trabajo ab- atrás, pero que hoy exigen al inves-
soluta o relativamente insatisfactorias tigador mayor profundización.
constituyen para el capital una mano Estas y otras matizaciones que po-
de obra disponible (...), movilizable drían aducirse hacen que el conteni-
en función de la localización de los do en ocasiones decaiga notablemen-
centros de producción». te, aunque el conjunto del libro sugie-
El libro se complementa con los re- re cosas interesantes.
sultados de una encuesta realizada por
los autores en Hospitalet de Llobre- ESTRELLA REVENGA

198
CRITICA DE LIBROS

JAMES W. BOTKIN, M A H D I ELMANDJRA, MIRCEA MALITZA

Aprender, horizonte sin límites (Informe al Club de Roma)

(Madrid, Santillana, 1979)

Traducción. Aurelio Martínez Benito y José Luis Zubizarreta

«Aprender, horizonte sin límites» Roma y presidente de la Asociación


es un «informe sobre el aprendizaje» Española del mismo, Madrid), Grego-
presentado al Club de Roma en la rio López Bravo (ingeniero naval,
Conferencia de Salzburgo en junio miembro del Comité Directivo de la
de 1979 como la culminación del Asociación Española del Club de Ro-
«Proyecto Aprendizaje», promovido ma, Madrid), José Manuel Otero No-
por el Club y consistente en reunio- vas (ministro de Educación, Madrid)
nes, debates, seminarios y trabajos es- y Esteban Sánchez García (periodis-
pecíficos realizados durante un perío- ta, «El País», Madrid).
do de dos años. Sus tres autores son La presentación a la edición espa-
James W. Botkin (Cambridge, Esta- ñola está a cargo de Diez Hochleitner,
dos Unidos), Mahdi Elmandjra (Ra- y el prólogo, de Aurelio Peccei (Ro-
bat) y Mircea Malitza (Bucarest), aun- ma, mayo de 1979). Precisamente este
que tras ellos hay una larga nómina prólogo termina con una frase que su-
de corresponsables: tres equipos, con- giere la intención última del Proyecto:
sultores, representantes de distintas
«... Llegados a este punto de la
áreas y países, múltiples expertos y
evolución humana, lo que necesitamos
numerosas instituciones que «contri-
es aprender lo que cuesta aprender lo
buyeron a poner los cimientos de mu-
que debemos aprender... ¡Aprendá-
chas de las ideas que se recogen en
moslo!... (pág. 17).
el libro».
Como dato adicional agreguemos La obra es, básicamente, una siste-
que en la lista parcial de participantes tematización de ideas ya conocidas y
en el Proyecto, publicada al final de en muchos casos discutidas desde dis-
la obra, figuran siete españoles: Ma- tintas perspectivas e intereses, sobre
nuel Calvo Hernando (Asociación Ibe- la crisis de la educación formal, pre-
roamericana de Periodistas Científi- sentadas en este libro desde la óptica
cos, Madrid), José Delgado (director del grupo que trabajó para el Club
del Departamento de Investigación de Roma con ciertos conceptos de más
Centro Ramón y Cajal, Madrid), Ma- reciente acuñación (por ejemplo, los
nuel Diez Alegría (embajador, Comi- de aprendizaje social y de aprendizaje
té Directivo de la Asociación Españo- innovador).
la al Club de Roma), Ricardo Diez Existe una doble dimensión en el
Hochleitner (miembro del Club de análisis, que apunta tanto hacia una

199
CRITICA DE LIBROS

crítica evaluativa de la situación ac- nen al aprendizaje innovador». IV.


tual como a una sistematización de «Ejemplos de un nuevo enfoque del
sugerencias para tender a superar los aprendizaje». V. «Conclusión». Se
aspectos fundamentales de esa crisis. agregan, además, una síntesis de los
Y si bien se aportan ideas originales, comentarios de los participantes en
se extraña un análisis más profundo la Conferencia de Salzburgo sobre
sobre los factores claves que en el Aprendizaje: el resumen del grupo de
orden social, económico, político, cul- estudio 1 trata «Aprendizaje y cues-
tural, resisten e impiden la superación tiones mundiales»; el del grupo 2,
de ese «estado de cosas. Especialmen- «Promoción del aprendizaje en la so-
te si se tienen presentes, al leerlo, los ciedad actual, y el del grupo 3, «In-
trabajos de tanto valor realizados por vestigación sobre el aprendizaje».
el Club en este orden. A continuación comentamos muy
La «línea de «Aprender, horizon- rápidamente el contenido de los ca-
te sin límites» recuerda a dos libros pítulos:
publicados por Unesco en la década El primero, muy breve, comienza
de los años setenta, «Aprender a ser» con una nota introductoria: «Diagno-
y «La educación en marcha», y el de sis y prognosis del cambio de la con-
Phillip Coombs, de 1968, «La crisis dición humana». Utilizando material
mundial de la educación», y podría estadístico, se describen situaciones ya
encuadrarse en el mismo tipo de obra caracterizadas en trabajos anteriores
en cuanto a su utilidad para muy di- del Club de Roma (brecha norte-sur,
versos grupos de lectores. presión demográfica, carrera armamen-
Ahora bien, ¿cuál es la temática tista, degradación ecológica, disminu-
central que aborda la obra? ción del nivel de calidad de vida, et-
En la ya conocida preocupación de cétera), sin identificar, en este caso,
los trabajos del Club de Roma sobre actores sociales ni sectores sociales en
la «problemática mundial» y el desfa- las relaciones que se destacan.
se humano frente al progreso científi- El desarrollo no puede definirse
co y técnico que generó (comprensión sólo en términos de crecimiento eco-
de sus significados y consecuencias, de nómico, y ya la preocupación por in-
las resultantes prácticas presentes y crementar el PNB se ve igualada o
futuras de ese proceso y de las posi- rebasada por la importancia atribuida
bilidades de controlarlo), aparece aho- crecientemente a problemas como la
ra el aprendizaje como factor clave identidad cultural, la distribución y el
que puede contribuir a su superación. desarrollo social y humano.
El aprendizaje en su forma actual En la obra —y en el capítulo—
es inadecuado para ello: tiene graves toda esta problemática social se trata
defectos (que se intentan señalar) y en función del desfase humano —dis-
hay que buscar nuevas formas (que tancia entre su creciente complejidad
se intentan sugerir). El libro está or- y la capacidad de hacerle frente—,
ganizado en cinco capítulos: I. «La desfase que no sólo se evidenciaría en
problemática mundial: un desafío hu- las condiciones materiales y contin-
mano». II. «La propuesta: anticipa- gentes de vida, sino también en «la
ción y participación, un marco con- pérdida de la dignidad humana y en
ceptual para los procesos de aprendi- la imposibilidad de realización perso-
zaje innovador». III. «Obstáculos: nal». Y en la posibilidad del apren-
contrastes e impedimentos que se opo- dizaje (concepto utilizado en «un sen-

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tido amplio, como «enfoque tanto del manezca aislada y fragmentaria (in-
conocimiento como de la vida, que fluencia del contexto en la compren-
destaca la iniciativa humana» —pági- sión del significado).
na 28—) para contribuir a salvar ese — La necesidad de desarrollar la
desfase. En este contexto se recupe- autonomía y la integración como ob-
ra la idea de «aprendizaje social» jetivos intermedios (los fundamenta-
—las sociedades aprenden, fenómeno les son la supervivencia y la dignidad
anticipado por Durkheim— y, frente humanas), así como la importancia de
al «aprendizaje de mantenimiento (ad- volver a considerar como elementos
quisición de criterios, métodos y re- del aprendizaje a los valores, a las
glas fijas para hacer frente a situa- relaciones humanas y a las imágenes.
ciones conocidas y recurrentes) y al
«aprendizaje por "shock"» (conse- En este punto del libro es donde
cuencia de experiencias violentas y por primera vez se abroda el tema
«producto del "elitismo", la tecnocra- del poder en relación con la educa-
cia y el autoritarismo»), los autores ción (excepto una breve alusión de
oponen y proponen el «aprendizaje in- Peccei al tema en el prólogo):
novador». «... Las relaciones humanas deben
Este aprendizaje es el proceso que incluirse entre los elementos del
puede aportar cambio, renovación, aprendizaje, pues el principal obstácu-
reestructuración y reformulación de lo que se opone al aprendizaje inno-
problemas; sus atributos principales vador individual y social, que esteri-
son la síntesis, la integración y la am- liza el significado y nos despoja de
pliación de horizontes, y sus funda- contextos enriquecidos, engloba a las
mentos, la anticipación y la participa- relaciones humanas. Ese obstáculo es
ción (que deben ir juntas), además del la asimetría de las interacciones im-
cuestionamiento de los valores, fines puestas por las relaciones desiguales
y objetivos básicos de cualquier siste- del poder. La centralización, las re-
ma en que se dé. laciones verticales y la perpetuación
Este concepto será, precisamente, de jerarquías innecesarias caracteri-
el hilo conductor del texto y es la zan los tipos convencionales y más
propuesta fundamental al Club de Ro- frecuentes de relaciones humanas. Las
ma. Los fines básicos perseguidos son, viejas pautas feudales en que el cen-
en primer lugar, la supervivencia hu- tro domina la periferia y las comu-
mana (alimentos, vivienda y salud nicaciones se establecen más a nivel
adecuados) y la dignidad humana (que vertical que horizontal, perviven aún
la trasciende: respeto mutuo entre los en la sociedad contemporánea. El
individuos y a uno mismo). ejército es la institución que perpe-
El capítulo II propone un «encua- túa estas pautas, cualquiera sea el tipo
dre» para este aprendizaje innovador, de sociedad...» (pág. 68).
y en él se consideran la anticipación
y la participación en función de cier- El capítulo III, «Obstáculos: con-
tos elementos «claves»: trastes e impedimentos que se opo-
— La exigencia de ampliar los nen al aprendizaje innovador», se de-
contextos, ya que la información en tiene primeramente en problemas
el aprendizaje tradicional se hace conceptuales derivados de interpreta-
circular con la pretensión de que per- ciones erróneas de teorías provenien-

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CRITICA DE LIBROS

tes de la biología y de la cibernética, El capítulo IV ofrece, según Bot-


y después, en otros dos factores: kin, Elmandjira y Malitza, «una se-
a) El mal uso del poder. Ilustra- rie de sugerencias para ilustrar las mo-
dalidades de acción que conducen al
do con dos «ejemplos» acerca de có-
desarrollo del aprendizaje innovador.
mo el poder interviene en el contexto
Asimismo, intenta demostrar cómo el
del aprendizaje: la carrera armamen-
aprendizaje innovador puede consti-
tista y la mala utilización de los me-
tuir una alternativa real al aprendiza-
dios de comunicación.
je por shock con vistas a la resolu-
b) Los «impedimentos estructu- ción de varios problemas mundiales
rales» al aprendizaje innovador, en- previamente seleccionados» (pág. 38).
tre los que se cuentan «las dispari- Los ejemplos de programas para pro-
dades en la educación urbana-rural» mover un nuevo enfoque del apren-
y «los desequilibrios globales-locales dizaje se refieren a: liberación del
en la enseñanza». Se ilustran con es- quinto mundo, alfabetización, escue-
tadísticas en su mayoría conocidas y la y vida, universidad y sociedad, me-
se exponen hipótesis sobre las falen- dios de comunicación social y visión
cias en los sistemas educativos tradi- del futuro, investigación sobre el
cionales. A continuación se presentan aprendizaje.
algunas reflexiones sobre ciertos efec- El capítulo IV se cierra con la in-
tos de la «obstaculización» al apren- vitación a aprender a enfrentar los
dizaje innovador, entre los que se problemas mundiales y pone el acen-
destacan dos: la inutilidad (las nece- to en tres órdenes: creación de nue-
sidades futuras desplazadas por las vas alternativas energéticas, reorien-
prioridades actuales, prioridades no tación de las aplicaciones de la cien-
siempre «reales») y el desperdicio del cia y la tecnología (mal distribuidas
potencial humano (ejemplificado con y mal orientadas) y respeto a la iden-
el analfabetismo y «el caso de la tidad cultural.
mujer»). Dejaremos al lector el descubri-
El capítulo se cierra con dos te- miento del capítulo V, las «Conclu-
mas: «Contracorrientes de pensa- siones», pero les adelantamos dos
miento: hacia un nuevo enfoque del preguntas que se incluyen en el
aprendizaje», en el cual se citan al- mismo:
gunos ejemplos parciales de aprendi-
zaje innovador: la capacidad anticipa- «... Así, pues, hemos de volver a
toria del Estado y de las empresas preguntarnos qué significa una afir-
multinacionales, el carácter participa- mación como la que hemos hecho de
tivo de los sindicatos. Y «Hacia un que "la humanidad aprende".
aprendizaje innovador de la socie- ¿No presupone o, mejor, no exige
dad», que termina con una afirma- que el aprendizaje tenga lugar en el
ción sugestiva: momento oportuno y a una escala lo
suficientemente amplia, no sólo para
«... Las ideas y opiniones de la evitar desastres, sino también para
gente ordinaria no pueden tratarse concluir este siglo, tan traumatizado
como si fueran un mero feedback por sucesivas lecturas, con unos ni-
para corregir la pertinencia de los mo- veles más altos de paz, dignidad y
delos de partida creativo e innova- felicidad? ¿Está acaso fuera de nues-
dor...» (pág. 118). tro alcance crear y elegir un camino

202
CRITICA DE LIBROS

que reduzca al mínimo el sufrimien- la cantidad que se gasta cada año en


to?...» (pág. 164). armamentos es de unos 450.000 mi-
llones de dólares, es decir, casi mil qui-
El libro se cierra con las palabras nientos millones al día. Con sólo una
de otro español, Federico Mayor Za- fracción de estos recursos se podría
ragoza, subdirector general de la hacer frente a casi todos los proble-
Unesco, pronunciadas en la sesión de mas mundiales de la humanidad. Los
clausura de la Conferencia de Salz- recursos existen, pero se usan para
burgo: "la otra alternativa" de dedicar se-
«... Merece la pena recordar aquí senta veces más dinero a un soldado
que estamos viviendo en un mundo que a un estudiante. Se sigue la al-
de unos 900 millones de analfabetos, ternativa equivocada, y el desplaza-
en un mundo de un número aún ma- miento hacia la correcta requiere una
yor de enfermos y hambrientos, en movilización mundial y, en primer lu-
un mundo en el que cientos de mi- gar, la necesaria voluntad política...»
llones se encuentran privados de cier- (página 188).
tos derechos humanos elementales. Al
mismo tiempo y en el mismo mundo, VICTORIA GALVANI

MIQUEL DE MORAGAS I SPA (ed.)

Sociología de la comunicación de masas

(Barcelona, Editorial Gustavo Gili, S. A., 1979, 495 pp.)

La historia de la Comunicación de munication Research. Sin duda por


Masas como disciplina académica es muy objetivo que intente ser el re-
corta, cronológicamente hablando. copilador, sus criterios selectivos
Surgió hace sólo unas décadas, aun- siempre serán cuestionados por los
que ya existe una apretada bibliogra- lectores. El «reader» que nos ocupa
fía representativa de las diversas ten- ha sido realizado por Miquel de Mo-
dencias ideológicas y metodológicas, ragas.
de la que solamente han sido tradu- Profesor y decano de la Facultad
cidos al castellano algunos títulos. de Ciencias de la Información de la
Destacados autores y especialistas en Universidad Autónoma de Barcelona,
la materia, como Schramm, Katz, Li- Miquel de Moragas i Spa es autor de
volsi, Nordenstreng..., han intentado Semiótica y Cultura Je Masas ha
en diferentes momentos ordenar, sin- realizado una importante labor divul-
tetizar y recopilar lo más interesante gadora como estudioso de las diver-
y significativo de los numerosos es-
tudios sobre la Comunicación de Ma- 1
MORAGAS I SPA. M. DE, "Semiótica y
sas, haciendo de los «readers» un gé- comunicación de masas" (1976). Edicio-
nero clásico dentro de la Mass Com- nes Península/Ediciones 62. Barcelona.

203
CRITICA DE LIBROS

sas corrientes y métodos de investi- denstreng ofrece la perspectiva eu-


gación de la Comunicación de Masas ropea crítica, diferenciadora de los
y del análisis de contenido de la pro- trabajos americanos, y los realizados
paganda política. Aunque ha efectua- en Europa con los enfoques semioló-
do la selección de los 26 artículos que gico, estructuralista, marxista ortodo-
forman el «reader» desde un punto xo, marxista heterodoxo..., exponien-
de vista sociológico, muestra clara- do la necesidad de plantear los pro-
mente la necesidad de analizar el pro- blemas de la Comunicación de Masas
ceso comunicativo desde una perspec- en términos de clase. Otros dos eu-
tiva pluridisciplinar que supere las ropeos, Moles y Greimas, abren nue-
limitaciones e insuficiencias de la in- vas perspectivas. Para Moles, la Co-
vestigación tradicional, centrada casi municación de Masas no es un fenó-
exclusivamente en el análisis de con- meno aislado; exige un marco general:
tenido y la cuantificación de audien- la ecología de la comunicación. Grei-
cias. Moragas recomienda utilizar el mas, recogiendo la problemática se-
texto de Umberto Eco 2 incluido en el miótica, centra el problema de la in-
«reader» como eje de interpretación vestigación en la necesidad de fun-
de las distintas investigaciones. damentar la relación estructural entre
Cada una de las tres partes del li- la cultura y los ntass-media.
bro llevan una breve introducción jus- La segunda parte analiza la estruc-
tificando la elección de los artículos tura, funciones y efectos de la Co-
y estableciendo nexos y diferencias en- municación de Masas. La investiga-
tre ellos que ayuden al lector a si- ción funcionalista está representada
tuar cada artículo y cada autor en las por Lasswell y Wright. Esta tenden-
corrientes y tendencias investigadoras. cia siguió unas pautas enormemente
Breves notas de referencia al momen- condicionadas por el momento histó-
to histórico y político señalan los con- rico norteamericano. Entre los clási-
dicionantes de la investigación. cos la postura más crítica estaba re-
La primera parte pretende ofrecer presentada por Merton, del que el
una panorámica de teorías, escuelas recopilador ha seleccionado un artícu-
y autores, diferenciando claramente lo elaborado en unión de Lazarsfeld.
las dos grandes corrientes investiga- En este escrito se plantea como dis-
doras, americana y europea, así como función el fracaso de la primitiva va-
las tendencias dentro de ellas. La co- loración positiva de los efectos de los
rriente americana en su tendencia em- mass-media. Merton es consciente del
pírica, clásica, ortodoxa e integrada papel coercitivo ejercido por estos me-
se encuentra representada por La- dios, y sobre su papel persuasivo se
zarsfeld, Janowitz y Schultz, y la ten- recogen trabajos de Hovland y Can-
dencia crítica por Schiller. En la in- tril. La crítica a la función social de
vestigación europea existe una corrien- los Medios de Comunicación de Ma-
te heredera de la tendencia empírica sas desde una perspectiva de clase la
americana, cuyos principales logros realizan tres europeos: Gubern, Mat-
resume Statera en su artículo. Nor- telart y Cesáreo. Gubern analiza la
libertad de información, principio
2
Eco, Umberto, "¿El público perjudi- muy defendido en Estados Unidos, ya
ca a la televisión". Ponencia presentada que sirve para crear y perpetuar la
en el Simposium Internacional de Ex- dependencia cultural e ideológica de
pertos de la Comunicación, organizado
con motivo del Prix Italia de 1974. las sociedades primitivas del Tercer

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CRITICA DE LIBROS

Mundo y de otras no tan primitivas, sión por la persuasión política. En


pero sometidas igualmente al potente esta parte se ponen de manifiesto los
flujo informativo unidireccional des- intetereses políticos y militares que
de la metrópoli yanqui. A continua- han movido las investigaciones sobre
ción, Gubern expone las predicciones comunicación política, así como fue-
futuristas de los expertos en diseño ron intereses comerciales y publicita-
de un modelo expansivo de comuni- rios los que motivaron la investiga-
cación de masas, modelo que inevita- ción de audiencias. Los más importan-
blemente hace pensar en la novela de tes estudios sobre propaganda políti-
Orwell 1984, como señala el mismo ca nacieron en Estados Unidos como
Gubern. Cesáreo representa la postu- respuesta a sus exigencias de política
ra de los partidos comunistas eu- nacional e internacional: elecciones
ropeos y en su trabajo trata de la presidenciales, contrarrestar la propa-
función de la televisión como sistema ganda nazi, mantenimiento de la gue-
de alienación de la clase obrera. Mat- rra fría, necesidad de expansión polí-
telart analiza el imperialismo cultural tica y económica del gran capital ame-
y su funcionamiento, relacionando las ricano...
funciones de los mass-media con los En este campo de la propaganda
demás aparatos ideológicos: escuela, política y la opinión pública son fun-
academias militares... damentales dos investigaciones de La-
En esta segunda parte se incluye zarsfeld y Berelson, la primera con
el artículo de Eco referido anterior- Gaudet, publicada con el título The
mente, y aconsejado por Moragas co- People's Cholee (1942), y la segunda
mo eje interpretativo de los demás. con McPhee, titulada Voting. A Stu-
En opinión del recopilador, justifica dy of Opinión Formation during a
su inclusión entre otros de carácter Presidential Campaing (1954). En
sociológico porque la semiótica es un ambas se demuestra que los Medios
instrumento capaz de superar los lí- de Comunicación de Masas, más que
mites cuantitativos del análisis de provocar cambios, cristalizan y refuer-
contenido y permite aclarar la inter- zan las ideas preexistentes. Moragas
pretación cotidiana y política del pa- ha escogido un resumen y un capítu-
pel de los Medios de Comunicación lo respectivamente. En estas obras no
de Masas en la sociedad actual. Eco, se hace referencia a la televisión, me-
como Gubern, cita la novela de dio que entonces aún no se había des-
Orwell, pero lo hace en un sentido arrollado plenamente, y que será es-
opuesto: para Eco, los mass-media no tudiada en un artículo de Kurt y
son el único componente del paisaje Gladys Lang, quienes se preguntan
social, y la vitalidad de la audiencia acerca dé la contribución de los mass-
desmiente las profecías de 1984. media al cambio político y a la esta-
La tercera parte está dedicada a la bilidad. También se incluyen en esta
propaganda política y la opinión pú- parte dos artículos de investigación
blica, temas estudiados especialmen- sobre la propaganda nazi: un capítu-
te por los investigadores clásicos. En lo de la obra de Tchakotine Le viol
España han despertado gran interés des joules par la propaganda politi-
con el paso de la dictadura a la de- que, inscrita en la tendencia psico-
mocracia, que, según Moragas, ha lle- lógica del conductismo, y un artículo
gado a ser calificada de «semiocra- de Dood sobre Goebbels y sus méto-
cia», al ver cómo se sustituía la repre- dos y teorías de propaganda.

205
CRITICA DE LIBROS

Finaliza el libro con dos artículos los Medios de Comunicación de Ma-


que, por referirse a nuestro país y sas y de unos procesos de informa-
nuestra historia más reciente, ofrecen ción y propaganda adecuados. Descri-
especial interés. Bassets analiza la pro- be las condiciones comunicativas del
paganda clandestina en Catalunya du- poder emisor y de los modelos co-
rante la época franquista y Miquel de municativos utilizados. Es muy inte-
Moragas estudia la propaganda polí- resante, aunque breve, el estudio del
tica desde la muerte de Franco hasta proceso transformador del Príncipe
el referéndum constitucional de di- de España en Rey. Los ejes de esta
ciembre de 1976. Bassets hace un in- transformación, según Moragas, no
teresante análisis de los niveles de la pueden interpretarse solamente des-
comunicación clandestina: informa- de la cultura política, sino desde la
ción contra la censura; propaganda perspectiva de la cultura de masas.
contra la dominación de conciencias En las peculiares circunstancias antro-
por el terror y la propaganda totalita- pológico-culturales de España, los me-
ria; cultura contra incultura y contra dios menores tuvieron gran importan-
cultura oficial. Demuestra que la co- cia; la necesidad social de salir a la
municación clandestina supera los lí- superficie, de expresarse libremente,
mites de la dialéctica propaganda/ hicieron autorrepresentarle la existen-
contrapropaganda, ejerciendo una fun- cia de un cambio político, y la fiesta,
ción dinamizadora y cohesionadora de el teatro, la canción... se convirtieron
los grupos políticos. Esto se ve clara- en eficaces medios de propaganda.
mente en el estudio de los espacios Respecto a los grandes medios de co-
y redes de resistencia: cárcel, univer- municación de masas: prensa, radio,
sidad, fábricas, iglesias y, más tarde, televisión, estudia en primer lugar su
centros sociales y asociaciones de ve- poder emisor, pasando después a ana-
cinos. La emigración y el turismo, lizar el control de estos medios, la ley
además de constituir la principal fuen- electoral y la capacidad de inversión
te de estabilidad económica del fran- publicitaria de los partidos. Todos es-
quismo, tuvieron gran incidencia en tos factores dieron como resultado la
la transformación de la moral social tendencia a concentrar el voto popu-
y de la opinión política. Otro papel lar en los grandes partidos.
de primer orden lo tuvo el continuo Antes de hacer el análisis de con-
flujo informativo entre el exilio y el tenido, Moragas se detiene en la crisis
interior. Bassets mantiene que en Es- de la prensa. Contra todo pronóstico,
paña el paso a la democracia ha sido las tiradas bajaron después de la caí-
regresivo desde el punto de vista de da de la dictadura; el desinterés y el
la comunicación social y la opinión desencanto ante el desarrollo del pro-
pública: la prensa ha sido domestica- ceso político y el nivel educativo de
da, el debate político y la participa- la población son las causas que su-
ción existentes en amplios círculos so- giere. La información y la propagan-
ciales durante la dictadura han des- da política tienen ahora otros sopor-
aparecido y hoy la opinión pública no tes comunicativos: la televisión y la
tiene opinión. radio. En los apuntes sobre el conte-
Moragas comienza su artículo afir- nido de las campañas electorales, el
mando que el paso de la dictadura a autor afirma que los mensajes de pro-
la democracia no hubiera sido posible paganda política han de interpretarse
en nuestro país sin el concurso de en el conjunto del complejo informa-

206
CRITICA DE LIBROS

tivo/cultural determinante de la so- en el «slogan» son los nuevos prota-


ciedad actual. En el campo semánti- gonistas de la democracia.
co, dos conceptos, enormemente de- Con este artículo del propio reco-
teriorados por la propaganda franquis- pilador termina el «reader». Hacer
ta, jugarán un papel importante: de- una selección en materia tan comple-
mocracia y comunismo. La democra- ja como la Comunicación de Masas es
cia y su revalorización popular fue la enormemente difícil, ya que en ella
idea básica para el referéndum para inciden numerosas disciplinas y su his-
la Reforma Política de diciembre toria evolutiva está condicionada por
de 1976, convirtiéndose en el punto fenómenos políticos, económicos y
de referencia en sucesivas campañas tecnológicos. Los «readers» tienen el
de UCD y en las oficiales para la defecto de su parcialidad y fragmen-
concienciación del electorado. El otro tación, pero cumplen una función im-
concepto, el de comunismo, necesita- portante al facilitar el acceso de un
ba eliminar la imagen negativa, anti- público amplio a obras y autores que
democrática y de causante de todos por diversas causas (lingüísticas, difi-
los males de la humanidad que la ha- cultades de edición o distribución,
bía atribuido el franquismo. Esto llevó complejidad o extensión de la obra...)
sólo resultan asequibles a minorías.
al Partido Comunista tanto a la línea
Concretamente en nuestro país, don-
eurocomunista como a desmarcarse de
de existen grandes ausencias en la
la extrema izquierda, condenar el te-
edición y traducción de las obras más
rrorismo en los términos más duros, significativas de la Mass Communica-
aceptar la bandera bicolor, suprimir tion Research, el «reader» de Miquel
el tradicional saludo con el puño ce- de Moragas tiene como primera cua-
rrado, etc. Un partido aceptado como lidad la de cubrir un vacío. El recopi-
democrático desde el principio, el So- lador afirma que no intenta hacer un
cialista, ha podido ser más radical en punto y aparte en la investigación so-
sus manifestaciones propagandísticas bre el fenómeno comunicacional, sino
sin que se pusieran en duda sus in- dar un punto de partida con numero-
tenciones conciliadoras. El análisis del sas direcciones en las que el lector
campo semántico actual explica los pueda continuar. Su fin es proporcio-
fracasos y el rechazo de Alianza Po- nar un instrumento de trabajo, una
pular por el mantenimiento de un lé- aproximación documentada y crítica
xico y retórica franquistas, pertene- al trasfondo histórico que determina
cientes a otro campo semántico ya pe- la investigación actual. Moragas pro-
riclitado. porciona una amplia bibliografía ge-
Para terminar, y como ejemplo de neral y una bibliografía básica (en
que la vida política no se configura castellano) complementaria de los te-
sólo con la política, Moragas analiza mas tratados en el «reader». También
el fenómeno del «vedettismo». El incluye una selección de «readers» y
atractivo personal se ha convertido en de revistas especializadas.
un reclamo básico, producto de la sa- El material seleccionado (capítulos
turación del espacio semántico que de libros, extractos, artículos apareci-
también ha hecho necesarias las cua- dos en revistas especializadas, ponen-
lidades de brevedad y fácil memori- cias, artículos escritos para el «rea-
zación de los mensajes propagandís- der») es claro expórtente de las más
ticos. La sonrisa de líder y el acierto diversas tendencias en la investigación

207
CRITICA DE LIBROS

de los mass-media. La forma en que función coercitiva y represora de los


está organizado permite ir apoyando medios al servicio del poder.
o contrastando cada artículo con los De la primitiva valoración positi-
anteriores, y el interés del lector, in- va de los Medios de Comunicación
cluso del no familiarizado con el te- de Masas se ha pasado a atribuir a
ma, aumenta progresivamente. Otro los modelos comunicativos y cultura-
gran acierto es el acercamiento a la les los dos grandes males contempo-
realidad del lector español, que des- ráneos: la pasividad del público y la
pués de conocer tendencias investiga- degradación de la cultura. Las gran-
doras y trabajos realizados en otros des ausencias del reader son la cultura
lugares, los encuentra aplicados a su de masas y el estudio detallado de
entorno. Los artículos de Bassets y la función mediadora de los Mass-
Moragas, aunque breves, son intere- Media en las pautas culturales que
santes y sugerentes. reproducen. Los artículos de Greimas
En el análisis comunicativo de la y Eco hacen referencia al tema y el
época franquista que hace Bassets en- mismo Moragas propone la cultura de
cuentro que falta estudiar un elemen- masas como eje interpretativo del
to, el rumor, que, ante la ausencia proceso de cambio en España. Pero
de información, la censura y manipu- falta en el reader un análisis de esa
lación de los mensajes característicos cultura y de su utilización política.
de la citada época, desempeñó un pa- Para finalizar diré que creo que el
pel tanto a nivel de despachos como reader de Moragas cumple el objeti-
de calle. Por su efímera y no docu- vo del recopilador, los estudiantes de
mentada existencia es difícil de estu- Ciencias de la Información y quie-
diar, pero incluso hoy, existiendo ma- nes deseen una introducción a la Mass
yor libertad de información, el rumor Communication Research encontra-
sigue produciéndose. rán en este libro desde los más co-
El juicio final de Bassets sobre la nocidos artículos de los investigado-
situación actual de los grandes Me- res clásicos hasta los que reflejan las
dios de Comunicación de Masas en tendencias más recientes. La selección
España y las deducciones, referidas a no está hecha para reforzar la postu-
otros países, de los demás artículos ra personal del seleccionador, es am-
llevan a considerar la falta de un ar- plia, crítica y documentada. Reúne,
tículo dedicado a los medios alterna- pues, las condiciones para convertir-
tivos. Sería interesante ver si estos se en texto de apoyo y en punto de
medios ofrecen la posibilidad de su- partida para que cada lector sitúe, in-
perar el «impasse», la inoperancia y terprete y desarrolle aquellos aspec-
la negatividad de los mass-media del tos que más le interesen.
«stablishment», hasta dónde podría
llegar su papel liberador frente a la MILA PÉREZ PRIETO.

208
CRITICA DE LIBROS

ALAIN PEYREFITTE

Le mal franjáis

(París, Ed. Plon-Le Livre de Poche, 2 vols.t 1976, 986 pp.)

Después del multitudinario éxito componentes heterogéneos de toda co-


alcanzado con «Quand la Chine s'évei- lectividad humana, es el poder cen-
llera... le monde tremblera», el anti- tral, el Estado cuyo proceso de des-
guo ministro de la V República (bajo arrollo viene a confundirse con el pa-
De Gaulle y Pompidou), en distintos ralelo de la sociedad; crecimiento en
Departamentos ministeriales y emba- ningún modo correlativo o armónico,
jador por diversos países con siste- sino en permanente relación oposito-
mas políticos bien lejanos entre sí, se ra. La perspectiva de un conflicto pre-
resuelve en esta ocasión por iniciar sente en las relaciones entre Estado
una búsqueda finalista acerca de los y sociedad reposa en la concepción
condicionamientos, frenos y motores —en gran parte de origen liberal—
de la evolución social y política fran- de que el Estado es un sujeto cuali-
cesa. tativamente diferenciado del magma
No siendo una obra sistemática ni social y que en cuanto tal puede in-
en su contenido ni en su intención, tervenir, más o menos activamente,
llama la atención la unidad del enfo- en la marcha de procesos sociales es-
que y de la línea interpretativa sobre pecíficos. Ello irá asociado a la creen-
la que se sustenta y desarrolla la ex- cia de que son los factores de origen
posición. Ambiciosa en su alcance his- cultural aquellos a descubrir y signi-
tórico al hacerla remontarse a los ficar a la hora de pretender atribuir
tiempos de los mismísimos francos, la causalidades a los fenómenos sociales.
explicación de lo constante que es esa La preeminencia del Estado en la
situación de «sociedad bloqueada» práctica totalidad de las áreas de po-
pertenece al orden de las grandes cau- der social le vendría dada por here-
sas seculares, con cuya identificación dar la concepción romana del «Impe-
queda aparentemente todo dicho, pe- rium», habilitada en la sacralización
ro que en realidad ayudan a levantar del Poder político que se produce
multitud de cuestiones que desembo- mediante la pronta conclusión del
can en zonas del pensamiento mucho «matrimonio» Iglesia-Estado; tenden-
más equívocas —y fructíferas— de lo cia que habría tenido su segunda on-
que en un principio pudiera ser pro- da concéntrica en el período durante
pósito del autor —en todo caso de el que se lleva a cabo la nacionaliza-
otras ofrecidas por explicaciones an- ción de la estructura eclesial. Así, to-
tagonistas. da esta evolución quedaría decantada
Ese elemento, el gran agente que en en la aplastante superioridad de la ins-
la era moderna moldea y funde los titución estatal sobre cualquier otra

209
CRITICA DE LIBROS

cristalización de poder. Con efectos curantismo y espíritu de obediencia


determinantes en la mentalidad de to- ciega que encarnaba en la autoridad
dos los grupos sociales, creando re- única, infalible y dispensadora de un
flejos condicionados duraderos en la dogma, con una organización de po-
actitud frente a los poderes públicos der milenaria tras de sí... El catoli-
y, en especial, la mecánica dualista de cismo habría consistido, pues, en la
la sumisión reverencial acompañada remora que determinaría el traspaso
y compensada de/por una rebeldía de la iniciativa de los pueblos del sur
destructora. de Europa a los de! Norte; y en tal
Si la figura de la relación Padres- sentido delimita justificadamente una
Hijos de la teoría psíco-analítica no es «Geografía del Desarrollo» en la que
ajena finalmente a este tipo de espe- la zona «negra» estaría formada por
culaciones, lo cierto es que tal pun- los latinos, Austria y Polonia, am-
to de vista omnicomprensivo sólo pue- pliando además al continente america-
de ser practicado desde la distancia no las diferencias.
que hace posible el conocer otro tipo Francia participaría de ambas in-
de «civilización» o, al menos, del de fluencias, mas de manera muy des-
una rama bien alejada de la católica igual, siendo la constante dominante
hecha tradición en los países latinos. el rasgo uniformador, jerárquico y pa-
Este es el caso de Peyrefitte, para el ternalista. En la familia, la escuela,
que la cultura anglosajona constituye la empresa, las pervivencias de un
no solamente el punto de referencia cierto «estamentalismo» indicarían a
comparativo, sino casi lo que podría las claras la existencia de factores co-
llamarse «lugar paradigmático» de su rrespondientes a sociedades tradicio-
análisis histórico. El desarrollo de los nales arcaizadas.
tres últimos siglos no exclusivamen- De entre ellos no es el menor la
te económico, sino también cultural y burocratización de nuestra vida públi-
político, habría sido en lo fundamen- ca, de la que se hace un diagnóstico
tal obra de las naciones de matriz excelente. Tanta es su importancia,
cultural anglosajona, las cuales habrían que el sistema político viene a ser
actuado como auténtica «locomotora considerado como super-estructura si
de.la Historia» en el cambio tecno- se acaba por separar la Administra-
lógico y en la transformación de men- ción en cuanto tal de los partidos y
talidades y eso a nivel mundial. otro tipo de fuerzas políticas. El pro-
Rememorando a Weber, pero con ceso de burocratización no sería al-
orientaciones más trascendentalistas go de origen reciente, por tanto, sino
en el momento de juzgar las inter- al contrario: es únicamente en las úl-
dependencias de los factores econó- timas décadas cuando se puede hablar
mico y religioso, el punto de distan- inicio de la crisis parcial del mismo.
ciamiento entre ambas culturas se si- Precisamente a causa de no ocuparse
túa con la Reforma protestante y la de las condiciones técnicas de aquél,
Contra-Reforma. El cristianismo dis- al darlas por supuestas; centrando su
pondría en su mensaje de un conteni- atención sobre aquellas otras de na-
do «positivo», el propulsor del jui- turaleza socio-cultural que hacen po-
cio y la responsabilidad individuales, sible la aspiración a controlar y re-
que a largo plazo habría forzosamen- glamentar la vida social en general a
te de herir de muerte al «negativo», través de prohibiciones, subvenciones,
representado por una especie de os- favores, etc.

210
CRITICA DE LIBROS

Tales condiciones —la defensa del vorables a la compartimentización del


unitarismo, una pasión igualitaria aparato administrativo.
combinada con insolidaridades radica- Es en este ejercicio de «autocríti-
les, la separación frente a lo real (se ca» sin contrapartida, al que se dedi-
privilegia la intención, las apariencias,
ca especialmente en el segundo tomo,
el discurso verbal), el maniqueísmo en
los conflictos sociales y políticos— donde Peyrefitte, de manera siempre
son verdaderas barreras para la libe- accesible, manifiesta sus esperanzas y
ración de las ataduras que obstaculi- describe algunos sólidos puntos de
zan la recuperación de la modernidad. partida para la realización de una nue-
Y en ese sentido el Estado no hace va política de Estado.
sino fomentar, estructurar y consoli-
dar las tendencias sociales de base fa- Luis ARRILLAGA ALDAMA.

GOFFMAN, E.

Relaciones en público

(Microestudios de Orden Público)

(Madrid, Alianza Universidad, 1979)

En general, los sociólogos actuales, y, sin embargo, con tanta relevancia


sobre todo los europeos, no han mos- sociológica como el orden público.
trado mucho interés por el estudio Pero un orden público, en un sen-
del «orden público». En cambio, la tido muy diferente del que conoce-
sociología americana, principalmente mos en este país, un orden público
en su versión estructuralista, ha mos- que significa relaciones en público, in-
trado un interés especial por este te- teración social, coexistencia. En defi-
ma. Buen ejemplo de lo anterior es nitiva, un estudio sobre la coexisten-
el libro que ahora se presenta en Es- cia pública del hombre en su vida co-
paña, de Erving Goffman, un clásico tidiana. Una ordenación de la vida so-
por otra parte en este tipo de inves- cial, de ese microcosmos inapreciable
tigación. para la mayoría y que es el que en
Y es que efectivamente este libro definitiva conforma y sustenta la es-
merece un especial aparte, no sólo por tructura social.
ser su primera traducción al castella- El libro, como nos dice el propio
no, cuando va a cumplir su noveno Goffman, está compuesto de seis es-
aniversario en Estados Unidos, sino tudios. Estudios que tienen una rela-
porque el autor —importante--- abor- ción secuencial, así como una única
da como decía anteriormente, un te- esfera de actividad.
ma tan poco conocido en nuestro país En el primero de estos estudios, el

211
CRITICA DE LIBROS

autor, siempre partiendo de los estu- tiene el individuo. De tal forma, que
dios de interacción, nos presenta al en general, cuanto más alto sea el car-
individuo en dos facetas diferentes: go, mayor será el tamaño de todos
como unidad vehicular, y como uni- los territorios del yo, y mayor será
dad de participación. La primera ha- el control de sus fronteras. Sin em-
ce referencia al individuo como un en- bargo, el autor al estudiar «las peque-
te físico o «caparazón de algún tipo» ñas reservas de situación» y «egocén-
controlado desde dentro o desde fue- tricas del yo», hace notar cómo éstas
ra (generalmente desde dentro), por respecto del teritorio, no reflejan si-
un piloto o navegante humano. La se- no el centro del sentimiento subjeti-
gunda o unidad de participación se vo que el individuo tiene de su yo,
vincula directamente con tres concep- su ego; es decir, la parte de sí mis-
tos: 1.° la rutina diaria, 2.° la parada mo con la que identifica sus senti-
de servicio y expedición y 3.° la in- mientos positivos y por tanto no se
cursión o no rutina. habla ya tanto del individuo como
Y es a partir efectivamente de este tal, sino más bien el papel que se
marco, la rutina diaria, en que el au- permite al individuo en cuanto a de-
tor efectúa el análisis, tanto al hablar terminar lo que reivindica. Y es pre-
de una sola persona o individuo, como cisamente en esta dualidad en la que
de éste en compañía y de las encru- Goffman hace residir la posibilidad
cijadas en que se suelen modificar la de conceder significado a los aconte-
condición de participante. cimientos territoriales y a la viabili-
En el siguiente capítulo, que el au- dad de concedérselo.
tor denomina genéricamente como «los En el tercer estudio —Intercam-
territorios del Yo», hace un análisis bios de Apoyo—, Goffman nos de-
de situaciones, tan cotidianas, tan co- fine el ritual como «un acto formal,
rrientes como el uso de un ascensor, de convencionalizado, mediante el cual
un banco público... analizando nues- un individuo refleja su respeto y su
tro comportamiento ante estas situa- conisderación por algún objeto de va-
ciones y desentrañando la complejidad lor único, a ese objeto de valor últi-
de las normas sociales por las que mo o a su representante». Y siguien-
diariamente nos guiamos, aceptando do a Durkeim, divide el ritual en dos
estas normas o actuaciones no tanto clases: positivo y negativo. Como ri-
como normales, sino más bien como tuales positivos entiende todos aque-
provenientes de un necesario ordena- llos «en que se rinde homenaje me-
miento social. diante ofrendas de diversos tipos». Es-
Para Goffman, son ocho los terri- tos ritos, «afirman y apoyan la rela-
torios del yo, todos ellos de tipo si- ción social entre el actor y el recep-
tuacional o egocéntrico y con una ca- tor» y su realización incorrecta su-
racterística general, su variabilidad pone un desprecio. Dentro de este
socialmente determinada: 1.° Espacio tipo de ritos positivos se encuentran
personal; 2.° Recintos; 3.° Espacio de como más significativos los rituales
uso; 4.° Espacio de turno; 5.° En- de apoyo —saludo y despedida— y
voltorio; 6.° Territorio de posesión; los rituales de tipo negativo conlle-
Io Reserva de información, y 8.° Re- van prohibición, evitaciones y distan-
serva de conservación. Estos territo- ciamiento y su realización incorrecta
rios del yo, para el autor varían en se considera ya una violación.
función del poder y del rango que El autor, sin embargo, y a conti-

212
CRITICA DE LIBROS

nuación pasa a explicar, como en rea- comportamiento. Es decir, que el nú-


lidad estas modalidades rituales ya no cleo común que enlaza a las socieda-
se dan en toda su complejidad, sino des occidentales, establece valores nu-
que se han convertido en «diminu- cleares para todo miembro de la so-
tas versiones», en rituales interper- ciedad, de tal forma que cada indi-
sonales, que no por eso han dejado de viduo tenga como «una guía de las
tener una gran importancia en la vi- cosas que debe tener presentes, una
da social, sobre todo los ritos nega- guía que le dice lo que es visible en
tivos que pasan, para el autor, a ser una situación determinada y por lo
«un mecanismo central de organiza- tanto respecto de qué cosas le con-
ción del orden público. Así, por ejem- vendría adoptar una actitud, sea para
plo: como rituales de ratificación el brindar una explicación, pedir perdón
autor nos señala las enhorabuenas o disculpas, sea para burlarse o zahe-
por el matrimonio, los pésames ante rir, sea para presumir sin más cui-
la muerte. Pero estos rituales de ra- dados». Es decir, que el individuo no
tificación reflejan de forma absoluta es libre en su vida cotidiana, no pue-
la estructura de relación del mundo de hacer lo que quiere, sino que se ve
social del individuo, de tal forma que obligado por circunstancias que le mo-
un individuo reconfirmará su relación difican de una u otra forma su com-
con otro antes de darse el ritual, ve- portamiento.
rificará su red, de tal forma que los Y es que como nos señala en su
saludos señalan una transición a una quinto estudio, el individuo se en-
condición de aumento del acceso y las cuentra vinculado a la sociedad por
despedidas a una situación de dismi- dos lazos: las colectividades de las cua-
nución del acceso, es decir, señalan una les forma parte y los individuos, en
modificación de la medida del acceso. sus relaciones sociales. Es, pues, así
En el capítulo cuarto define lo que cómo él mismo ayuda a constituir y
es para él norma social, como el tipo constituye la sociedad, ya que vincu-
de guía de acción que se ve apoyada la por conducto de sí mismo a las
por sanciones sociales: negativas, que unidades sociales que están vincula-
establecen penas por las infracciones das a él.
y positivas, que establecen recompen- Y es en esta vinculación del indi-
sa por el cumplimiento ejemplar. viduo con la sociedad donde pode-
Estas normas sociales las divide mos observar la interacción de los
posteriormente en Prescripciones o ri- individuos. Y dependiendo de cómo
tuales dé apoyo y Proscripciones, o sean estas relaciones podremos divi-
respecto al territorio ajeno. Así, pues, dirlas en relaciones ancladas y anóni-
el individuo en su vida social, en su mas. Relaciones ancladas si se esta-
interacción social cotidiana, busca su blece un marco de conocimiento mu-
afirmación en su territorio buscando tuo. Relaciones anónimas si el trato
el respeto de los «territorios» de los entre dos individuos se estructura úni-
demás, de tal forma, que en las ano-- camente en torno a su identidad so-
malías que se le presentan en su inter- cial.
acción ordinaria, buscan mediante in- Pero el autor pasa únicamente a
tercambios rituales, normalmente co- ocuparse de las relaciones ancladas,
rrectores, o lo que es igual que su dada la irrelevancia de las anónimas.
comportamiento se articule, sin que Así nos habla, cómo cada relación an-
se produzcan cortes funcionales en el clada tiene su propia historia y evo-

213
CRITICA DE LIBROS

lución natural y cómo asimismo es «entorno del momento» y las fuentes


una «entidad constructora de otras es- de alarma en el Umwelt del individuo.
tructuras», de tal forma, que cuando Estas, según el autor, pueden darse
dos personas o individuos se encuen- en: 1.° El marco amueblado; 2.° En
tran, resultara evidente por el tipo las zonas de acecho; 3.° En los pun-
de signos de vinvulación que realicen tos de ascenso, y en 4.° En la red
si su relación es anclada o anónima.- social. Y es precisamente en torno a
Estos signos de vinculación son, asi- estos puntos donde el Umwelt puede
mismo, elementos de información que perder firmeza, ya que en todos los
nos señalan de qué tipo es la relación casos de alarma se produce un dislo-
—anclada o anónima—, sino y de for- camiento del mundo del individuo,
ma más importante, el nombre de es- una división entre lo proyectado y lo
ta relación (amigos, padres, cónyuges, conectado.
colega, e t c . . ) sus términos y la fase Efectivamente, el individuo respec-
en que se halla. Pero, sin embargo, to de su Umwelt o entorno momen-
no se debe confundir que estos sig- táneo sabe que está expuesto a múl-
nos de vinculación contienen datos o tiples riesgos, no conectados, que pro-
información, con la comunicación de vendrán de su interconexión con otros
mensajes. Es decir, que en nuestra so- individuos y sus respectivos Umwelt,
ciedad occidental, en principio los in- pero también sabe que si bien está
dividuos «tienen el derecho y el de- expuesto a otros, sigue estando en se-
ber de la exhibición parcial» de tal guridad porque en la mayoría de las
forma que en su relación mutua in- veces, los otros conseguirán muy po-
forman al público sobre el tipo de cas ventajas de resultas de la infrac-
relación que sostienen, pero asimis- ción. Así, por ejemplo, «todos los días
mo «tienen el derecho y el deber de millares de peatones cruzan la calle
dejar sin señalar otra información acer- delante de miles de coches parados,
ca de su relación». basándose en la hipótesis de que si
Así, pues, y resumiendo las perso- bien un conductor podría escaparse
nas o individuos que se encuentran tras un ataque repentino, no tendría
en relación mutua, o anclada, lo de- mucho que ganar con ello». Así para
notan en cuanto a los signos que ]es finalizar se podría afirmar que cuan-
vinculan, de tal forma que en cual- do los individuos utilizan conjunta-
quier caso las normas de coexistencia mente un lugar público parece que
generan al menos tres grandes fuen- cumplen un trato o acuerdo tácito de
tes de información de este tipo: la no agredirse a la menor oportunidad.
participación en una; la gestión de Vemos, pues, efectivamente, cómo de
las pequeñas prerrogativas territoria- alguna forma existen fuentes de con-
les; y la obligación a los conocidos trol social en los lugares públicos, pe-
encontrados casualmente. Es decir, ro sin embargo lo que resulta difícil
que en cualquier caso, los signos de de creer es que sean absolutamente
vinculación forman un lenguaje de re- eficaces. Y es esto lo que permite
laciones, es decir, son medios para identificar el carácter superficial del
adoptar una postura en una situación orden público.
determinada y simultáneamente dar Ya, por último, el autor introduce
pruebas que se ha adoptado. un corto apéndice, sobre el significa-
En el último capítulo, Goffman nos do de los síntomas mentales, para la
desarrolla su concepto de Umwelt, o organización social, en especial refe-

214
CRITICA DE LIBROS

rencia a la familia. En este estudio nos habla en este estudio de un tema so-
señala cómo los llamados síntomas ciológico tan clásico como el control
mentales están formados por la sus- social y la desviación de las normas,
tancia misma de la obligación social, o el cumplimiento de éstas. Es de-
expresando en sí mismos una toma de cir, las relaciones entre control social
posición socialmente divisoria, como: y desviación.
enajenación, rebelión, insolencia, hos- Sin embargo, el autor no se plan-
tilidad, apatía, intrusión... Sin embar- tea las desviaciones sociales, como
go, para el autor estas tomas de po- promovidas por el mismo medio so-
siciones socialmente divisorias no cial, o mejor las propias contradiccio-
constituyen, al menos en un primer nes de la sociedad, sino como reaccio-
momento, un mal funcionamiento del nes individuales del Yo, del individuo;
individuo, sino más bien una disloca- que eso sí —curiosamente por cier-
ción, respecto de la organización so- to—, suceden a muchos individuos di-
cial. Así cuando el «enfermo mental» ferentes. Pero en vez de intentar sis-
se encuentra, y es el resultado, con
tematizar el estudio, por componentes
que no puede, de alguna forma ni
de la sociedad —de lo abstracta a lo
marcharse de esa organización, ni tam-
concreto— efecta el análisis justo al
poco modificarla básicamente. Ya que
revés —de los concretos: el indivi-
después de todo la confusión que in-
duo; a lo abstracto: la sociedad o un
troduce el maníaco no es imaginaria,
grupo de desviación social—. Huye
sino que muy por contrario procede
de la propia vulnerabilidad de las or- de dar afinidad a los problemas socia-
g¥nizaciones-domésticas y de la comu- les y en vez de tratarlos como tales,
nidad. busca una interpretación psicologista,
que en realidad no hace sino encu-
Así, pues, «la importancia social de brir los problemas sociales que están
la enfermedad mental es que de un basados en la propia configuración de
modo u otro su vector incide en la la sociedad.
forma en que las cosas se nos pue-
den poner difíciles a nosotros», ya que Es, pues, a partir precisamente del
el enfermo mental, el maníaco, no te- concepto o término «individuo»
me entrometerse donde no se le acep- —verdadero entronque metodológico
te, no se contiene en las esferas y te- en Goffman—, y su utilización como
rritorios que se le han asignado, sino equivalente a «persona», olvidando
que muy por contrario «interviene al- por completo que el individuo es tal,
go más que el lugar y el Yo que éste siempre en referencia al contexto so-
permite. Y es en este momento al cial en que vive y se desarrolla; que
«desencajar su yo de su persona cuan- se podría decir, que si bien este es-
do puede desencajar a quienes lo ro- tudio supone una aportación impor-
dean de sus yos respectivos». Es de- tante a la sociología, por lo olvidado
cir, introduce el desorden o lo que del tema en estudio; su propia meto-
es igual «se niega a limitarse al jue- dología lo aleja de una utilización real
go social que introduce orden y sen- o significativa, quedándose casi en un
tido a nuestras vidas». «Al hacerlo... relato anecdótico, muy de tipo ame-
nos recuerda lo que es nuestro todo ricano.
y después nos recuerda que este todo Para terminar y haciendo una valo-
no es mucho». ración conjunta de la obra y su autor,
Así, pues, resumiendo, el autor nos es necesario destacar que Goffman

215
CRITICA DE LIBROS

pertenece a la corriente «etnometodo- el mismo individuo, actor con la apor-


lógica», que presupone en sus teorías tación de sus motivaciones, su defi-
una negación práctica de los cánones nición de la situación y sus expecta-
establecidos del objetivismo positivis- tivas. Es decir, que resumiendo se po-
ta. De hecho, esta corriente se sitúa dría decir que Goffman presenta en
en todo momento frente a la psicolo- este libro una síntesis entre la teoría
gía social clásica; dando al individuo de sistemas, el interaccionismo simbó-
un protagonismo principal en el or- lico y en general la filosofía de la
den público, en la interacción social, acción.
elevándolo del rol pasivo en que es-
taba inmerso, a la capacidad de ser INMACULADA SANTOS DEL CAMPO.

216
INFORMES Y ENCUESTAS DELCI.S