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RECUERDOS DE
LA MÚSICA BEAT








Edidit Radulfus




AD 2014





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ÍNDICE


Presentación p. 3

Radulfus. Canciones de música beat p. 4

Luis Ángel Della Giovanna. ¡Cuéntame la fórmula del éxito! p. 16

Luis Ángel Della Giovanna. “Estoy hecho un demonio” de
Francis Smith (reflexionando acerca del lenguaje) p. 25

Fernando G. Varea. La alegría de la música beat p. 34

Nicolás Demio. Mar y playa, un tema beat p. 36

Minucias de la época beat p. 42



























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PRESENTACIÓN


Querido lector

Creo que la música beat empezó con Los Beatles, poco más o
menos. Dejo la investigación a los entendidos. En todo caso, hoy, ya en
el sótano de mi vida, pienso en la música beat de aquí, en sus cantantes y
en sus conjuntos. Y me animo a revivir esos recuerdos. Quizás convenza
a algunos más para que pongan aquí su nombre y su pluma cucharita.

Tal vez alguien escriba sobre música beat de otros lados. No
faltará, en la sección “Minucias de la época beat”, algún breve escrito
referido a series, películas, canciones, intérpretes y sucesos de esos años.
Como siempre, te pido no seas muy severo al juzgarme.

Radulfus









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CANCIONES DE MÚSICA BEAT

RADULFUS


Algunas gentes usan las expresiones “los años felices” y “los días
felices”, para referirse a la época de la música beat. No creo haber sido
tan feliz, pero no importa la realidad sino el dictado de la nostalgia, que a
menudo deforma las cosas, lo admito. Nada más quiero recorrer aquí
algunas de esas canciones. Comenzaré con Heleno, de quien tengo foto
autografiada (lo vi hace muchos años, si bien me parece que fue ayer, en
el estudio de Barry Moral. No es, tengo entendido, un homo unius
cantionis, pero su tema más conocido era La chica de la boutique, que
bien podría llamarse La chica de los gerundios.

Iba yo paseando vidrieras mirando
y mientras soñando, cuando te vi:
tú estabas en pose, un poco filmando,
parada en la puerta de la boutique.
Yo me fui acercando, tal vez palpitando
lo que sentiría cerca de ti.
Te miré a los ojos, te dije sonriendo:
“¡Qué chica más linda que venden aquí!”
Me preguntaste: “¿Qué va a llevar?”
Te dije: “Nada: yo solo quiero
mirarla a usted sin molestarla.
Mas, si pudiera intentaría
a usted comprarla, no con dinero
sí con cariño, y nunca dejarla.”
Este fue el comienzo de un tiempo tan lindo,
recorriendo calles me acuerdo de ti.
Este fue el comienzo de un tiempo tan lindo,
yo nunca me olvido de aquella boutique.

En mi imaginario las chicas de boutique son todas lindas.
Alguien me dirá que no es verdad, que muchas son… iba a decir feas,
pero no: son menos agraciadas por la belleza griega. El poeta y yo
mismo queremos saber qué se siente al lado de esa flor de veinte abriles.
Más aún, hasta somos capaces, con nuestro insignificante lenguaje
humano, de expresar lo inefable mediante una lindeza.

A veces semejante espíritu poético-místico recibe la respuesta del
más cruel pragmatismo: “¿Qué va a llevar?” Pero no importa: igual
rendimos pleitesía a las ninfas urbanas. Una vez alguien me dijo, creo
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que equivocadamente, que boutique quiere decir una „cajita.‟ Pues bien,
de cualquier modo llevamos su imagen en un cofre de recuerdos. La
chica, joven, soltera y hacendada, seguro que se casó con alguien con
muchos más dinerillos y cuenta hoy algunos nietecitos, pero para
nosotros continúa usando su minishort y sus botas negras.



It never rains in southern California fue un tema de Albert
Hammond y Mike Hazlewood. Hammond hizo la interpretación que creo
es la más conocida. Entre nosotros la cantaron los muchachos de Pintura
Fresca. Copio el texto tal como lo encontré en la Red. Disculpa, querido
lector, si no intento puntuarlo mejor, porque no domino el inglés y temo
equivocarme mucho.

Got on board a westbound 747
Didn‟t think before deciding what to do
Ooh, that talk of opportunities
TV breaks and movies
Rang true sure rang true
Seems it never rains in southern California
Seems I‟ve often heard that kind of talk before
It never rains in California
But girl don‟t they warn ya
It pours, man it pours
Out of work, I‟m out of my head
Out of self respect, I‟m out of bread
I‟m underloved, I‟m underfed, I wanna go home
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It never rains in California
But girl don‟t they warn ya
It pours, man it pours
Will you tell the folks back home I nearly made it
Had offers but didn‟t know which one to take
Please don‟t tell „em how you found me
Don‟t tell „em how you found me
Gimme a break, give me a break
Seems it never rains in southern California
Seems I‟ve often heard that kind of talk before
It never rains in California
But girl don‟t they warn ya
It pours, man it pours





En mi imaginario California es tierra de cowboys, de la América
española y de playas. El poeta de la canción quizás se sintió defraudado,
porque esperaba una tierra de oportunidades, donde cualquiera puede
vivir de jornalero en cosecha de frutas o como extra de una película.
Imito entonces al vate y me imagino a mí mismo sin un cobre en la tierra
de Don Alejandro de la Vega. Justamente por carecer de dinerillos y ser
un paria deshecho por el destino, no me da vergüenza seguir con
respetuosa mirada a las niñas californianas: tanto a las de la época
colonial como a los bombones actuales, cubiertas –ut ita dicam– por
mínimas bikinis. Puedo caminar por la arena canturreando en mal inglés
las canciones ya viejas y recorrer las avenidas a la puesta del sol. Por
eso, aunque me tocó la mala suerte de la lluvia en el sur de California,
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siempre me alegra escuchar este tema de Pintura Fresca. Más aún,
gracias a una invitación de Lourdes, una monísima exalumna mía, fui a
un recital de ellos y Bocho Díaz y Aquiles Roggero me autografiaron
una revista dedicada a los ‟60 y ‟70.

Los eruditos en el tema lo explicarán mejor que yo, pero creo que
Juan y Juan eran Juan Marcelo y Juan Eduardo. Mas olvidémonos de los
solistas y leamos a este dúo de dos, si es que ellos fueron los autores
(averígüelo Vargas) de Balada para un gordo, el célebre hipertexto (no
sé si uso bien la palabreja) de Balada para un loco.

Toda la gente te tiene loco
con que estás gordo: ¡qué gordo estás!
No comas tanto, cuidate un poco:
si no parás, vas a reventar.
Y vos decís que no comés nada,
que desde el lunes vas a empezar
un nuevo régimen de pastillas,
pero con eso no me engañás.
¡La pinta es lo de menos!
Vos sos un gordo bueno,
alegre y divertido,
sos un gordito simpaticón.
Footing y esgrima no te interesan,
tampoco el rugby o la natación;
vos preferís un plato de ñoquis,
tres de ravioles y un buen lechón.




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El tema me cae como anillo al dedo. Es verdad que a veces
intento patear el esférico, que camino no pocas cuadras al día, que me
someto a una pequeñísima ascética gimnástica… pero la gula es para mí
amo y señor. Para colmo, Jorge Porcel era buen mozo; en cambio, en el
reparto de rostros salí un Ovidio Nasón más narizado. No obstante, Juan
y Juan me instruyen: no te desprecies ni a ti ni a los demás por la
gordura. No sé si los obesos somos más buenos que los flacos (en mi
caso, seguro que no), pero al menos los muchachos cantores de Marpla
me ponen un norte. Sí: un platillo menudo / no hace mal a ninguno. Y
me dan otra enseñanza: de todo, incluso de lo malo, sale algo bueno.
Aquí, me deleito escuchando, bailando y siendo héroe de esta festiva
canción, que me hizo comenzar la cuarta edad.

Banana, el conjunto donde cantaba César Banana Pueyrredón, se
hizo famoso en los días felices con varios temas; por ejemplo, Facundo
ha llegado al mundo y Negra, no te vayas de mi lado. Pero a mí la que
más me gusta es Abrazarte, muñequita mía. La copio abajo, querido
lector, junto con una versión latina que hice, pecado de vejez (Pupula
mea, ne me derelinquas).

Abrazarte, muñequita mía, Te stringere, puellula mea,
Abrazarte necesito hoy te stringere habeo necesse hodie,
Y sentir tus labios en los míos, basia tua sentire in meis labris
Aunque me digas adiós. Quamquam mihi “vale” dicas.
Abrazarte, muñequita mía, Te stringere, puellula mea,
Abrazarte necesito hoy, te stringere habeo necesse hodie,
Pues mañana, cuando estés muy lejos, cras enim longe a me aberis:
No tendré ya tu calor. iam numquam me fovebis.

Pequeña muñeca, Mea parva pupilla,
Un juguete eras vos; iocatiolum eras tu;
Ahora me dejas: sed nunc me relinquis:
Soy un juguete de tu amor. iocatiolum tui sum.
Dale, contame, Quid, eia, mi expone,
Para vos qué es el amor. tibi de amore videtur?
Dame cariño: Da mihi ternitiem:
Yo te entrego mi calor. meum amorem tibi do.

Tu cara, tus ojos, Ora tua et oculi,
Misteriosos como el mar; abyssales ut mare;
Yo sé que en el fondo gemmas mille scio
Mil perlas debes encontrar. in gurgite te invenisse.



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Hoy se dice, hablando de una niña muy bella, que es una Barbie.
Tengo para mí que se debe a esta canción y al tango, que dicen “muñeca
brava” y “muñequita mía.” La chica de este tema de Banana no araña,
pero es igual temible, pues su hermosura produce un shock. En esta
historia parece que primero llevaba él las riendas. Después ella creció,
como la florista de Pigmalión, bajo su amparo y terminó haciendo lo que
quería: él era su juguete. ¡Qué gran lección para la vida! Ojalá pudiera
yo decir que enseñé algo a alguien y que ese alguien me superó. Ella se
irá y no hay remedio para ello, mas al menos vale la pena el intento de
mirar los ojos profundos y de estrechar esa belleza suprema.





Ahora voy hacia Francis Brydon Smith, autor de Otra vez en la
vía, tema que nos hace recordar esos simpáticos bailes y pegadizas
canciones de Los Náufragos.



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Noche en la ciudad, sábado.
Gente que viene y que va, sábado
Tengo un billete de mil, sábado,
chicas para salir…
No, no me puedo quejar,
llevo a mi chica a bailar,
pero la farra acabó, sábado,
cuando la cuenta llegó.
Y otra vez en la vía,
tirado en la silla
de un viejo café.
¡Qué suerte la mía!
De nuevo en la vía,
la noche ya es día
y yo, sin dormir.
Sólo en la ciudad, sábado.
Gente que viene y que va, sábado.
Quiero un amigo encontrar, sábado,
para reír y cantar, sábado.
Ya que no puedo dormir, sábado,
quiero la noche vivir.





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Nuestro joven protagonista no quería un sábado más. No era
Rockefeller, pero no echaba en falta una fragata y conocía varias niñas
agraciadas. ¡A mover el esqueleto! De boliche en boliche, en un asalto…
En fin, cualquier circunstancia era buena para dejarse llevar por el
embrujo de su chica favorita.

¡Gloria de la estirpe celta, gran Francis Smith! Eternas gracias
por esta alegre canción, que resume lo lindo de la vida humana. Chicas
monísimas, canciones pegadizas, bailes movidos, charlas con amigos en
un café con boiserie, quedarse corto para pagar la cuenta. Todo eso lo
trajiste de la vieja Escocia, en tren hacia estas tierras. Fuiste el inventor
de la música beat, porque los escoceses dicen que inventaron todo. Hasta
inventaste un lunfardo de los ‟60.


Un buen éxito bailable de aquellos días fue No remes contra la
corriente. Este tema oxoniense-cantabrigiense fue cantado, hasta donde
sabe mi limitada ciencia, por los conjuntos La Pandilla y Marca
Registrada. No es de los más recordados, pero los secuaces de Funes
quizás lo tengan presente. Copio la letra mientras escucho, porque no he
encontrado ediciones autorizadas para consultar.

No, no remes contra la corriente,
porque siempre en un lugar estarás;
no cambiarás el curso de las aguas
ni cambiarás mi modo de pensar.
No te gusta el baile y a mí me enloquece;
que yo tome whisky te parece mal;
me llevás la contra tanto que hasta tengo
que pedir permiso, si quiero fumar.
No, no remes contra la corriente,
por más que trates no me cambiarás:
no lo lograron mis padres en años…
Mirá, m‟ hijita, conmigo no vas.
Cuando tus amigas te vienen con chismes,
ni siquiera un beso al llegar me das;
pero yo soy bueno y además te quiero:
ya no me rezongues, no rezongues más.

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Los helenos, gente de mar, gustaban de las imágenes náuticas.
Aquí no se trata de trirremes griegas sino de un modesto bote de vela a la
mar metido; mejor, de un botecillo que trata de remontar un arroyo. Si
yo tuviera una bella niña como la de la canción, trataría igual de remar
contra corriente, para hacerle caso a ella. Sería la diosa de ese río y, con
sus saludables cuidados, me sacaría de la senda del vicio. El resultado:
poder llegar hasta las sesenta y cuatro (¡qué desgracia para la
humanidad!). Pero subrayemos lo más importante: el bacio piccolissimo
que consigo de mi austera amada. Bailemos entonces con los chicos y
chicas de Música en Libertad, de Alta Tensión y de Sótano Beat. Pero
todo a su medida y armoniosamente.

Uno de los más conocidos cantantes italianos de aquellos días fue
Gianni Morandi. Interpretó también un tema de protesta (quizás esta
etiqueta que puse no es correcta), cuyos autores son Franco Migliacci
(letra) y Mauro Lusini (música). Copio el texto, obtenido de La Red.
Hice lo que pude –no domino el italiano– para puntuarlo y escribirlo
correctamente.

C‟era un ragazzo che come me
amava I Beatles e I Rolling Stones.
Girava il mondo veniva da
gli Stati Uniti d‟America.
Non era bello ma accanto a se
aveva mille donne, se
cantava Help, Ticket to ride
o Lady Jane o Yesterday.
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Cantava “viva la libertà”
ma ricevette una lettera.
La sua chitarra mi regalò,
fu richiamato in America.
Stop coi Rolling Stones!
Stop, coi Beatles, stop!
Gli han detto: “Vai nel Vietnam
e spara ai Viet Cong
rattatatata... rattatatata... rattatatata...”
C‟era un ragazzo che come me
amava I Beatles e I Rolling Stones.
Girava il mondo ma poi finì
a far la guerra nel Vietnam.
Capelli lunghi non porta più,
non suona la chitarra ma
uno strumento che sempre dà
la stessa nota rattattata.
Non ha più amici,
non ha più fans,
Vede la gente cadere giù,
nel suo paese
non tornerà.
Adesso è morto nel Vietnam.
Stop coi Rolling Stones!
Stop, coi Beatles, stop!
Nel petto un cuore più non ha
ma due medaglie o tre.

Es interminable el debate sobre cuál tiempo se lleva la palma. No
creo que haya sido el pasado. Mas los muchachos de antes en un aspecto
tenían ventaja. Me refiero a cierta “libertad de expresión.” Aquí se dice
“in America.” Nunca falta algún pelafustán que se siente menospreciado:
“Americanos no son solo los del norte” –o cosas parecidas– es lo que
dicen. Si hiciéramos listado de nombres en todo o en parte inexactos,
quedaría chico el directorio telefónico. Otros casi prohíben
latinoamericano (¿será una voz eurocéntrica?), porque no contemplaría a
los pueblos originarios. Latinoamericano y latinoamnesicano seguirán,
sin ofender, en mi vocabulario (“ándeme yo caliente / y ríase la gente”).

Pero dejemos ese comentario marginal y vayamos a otros.
Algunas personas tienen gran animadversión hacia Estados Unidos. No
es mi caso; al contrario, tiendo a pensar que, a la larga o a la corta, el Tío
Sam tiene razón. En todo caso me sorprende un poco el hecho de que el
protagonista de esta historia cantaba temas de conjuntos beat ingleses.
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¿Por qué no del texano Buddy Holly, de Chuck Berry, de Creedence
Clearwater Revival (tiro al azar esos pocos nombres)? La respuesta
quizás esté en que la Unión, y también el mundo, había recibido una
nueva invasión inglesa. Además de Beatles y Rolling Stones, también
Procol Harum, Herman‟s Hermits, The Tremeloes y otros grupos
británicos hacían delirar a jóvenes de este lado del océano. En fin,
George –me permito darle un nombre– tenía derecho a sus preferencias.

El poeta dice una gran verdad: “Non era bello ma accanto a se /
aveva mille donne, se / cantava Help.” Es cierto, porque he escuchado
más de una vez cantar a niñas no tan agraciadas, pero su melodiosa voz
me las volvió más bellas. En fin… creía que era necedad mía: no solo yo
sino también el poeta y Gianni Morandi quienes así pensamos.

Entonces, amigo lector, fracasé con el bello sexo, porque ni soy
bello ni sé pulsar la lira de Apolo. No obstante algún recurso tuve,
porque en otro tiempo supe saber de memoria versos amorosos. Una
bella muchacha, muchos años ha, depositó un ósculo sobre mi mejilla,
por haberle recitado a aquellos ojos verdes el célebre madrigal de
Gutierre de Cetina:

Ojos claros, serenos,
si de un dulce mirar sois alabados,
¿por qué, si me miráis, miráis airados?
Si cuando más piadosos,
más bellos parecéis a aquel que os mira,
no me miréis con ira,
porque no parezcáis menos hermosos.
¡Ay tormentos rabiosos!
Ojos claros, serenos,
ya que así me miráis, miradme al menos.

Pero, hablando de poesía y poetas, ciertas rimas en monosílabo
(da, se) pueden parecen forzadas. Quizás lo sean, mas no olvidemos que
la fría letra impresa difiere mucho de la palabra con música. Ahora bien,
alguien dirá que esta canción es contraria a las guerras. No me meto en
cuestiones de republica administranda, pero expreso simplemente aquí
mi pena por la muerte de un American boy que enamoraba a las chicas.

Hoy ya no está esa guerra pero el taratantara de la ametralladora
de alguna manera sigue sonando. Te pido disculpas, amigo, si me quejo
ante ti del infernal ruido de los recitales públicos, de los autos y sus
motores y cornetas, de los políticos (expertos en prodigarse elogios), de
los pedagogos, de los burócratas: “la stessa nota rattattata.” Sin duda es
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injusto que un joven que llevaba su arte al menudeo haya estado lleno de
políticos gusanos y yo, en cambio, casi llego a los sesenta y cuatro de la
canción. Esto te lo debo a ti y a tres o cuatro decenas de ilusos que me
leyeron. Gracias nuevamente, querido lector.





Pues bien, amigo mío, ojalá mis esperpénticas reflexiones no te
hayan distraído mucho del recuerdo de estas canciones. Quizás pensaste
también en otras parecidas. No sé si ese tiempo que vivimos fue mejor o
peor que el de hoy, pero sí me parece que esa música nos alegraba la
vida. No el mundo: tampoco son efectivos en esto los temas de hoy,
porque al mundo le falta un tornillo. Otros comentarios podrían hacer
personas más sesudas, pero sería una molestia, si las hiciera yo.

RADULFUS













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¡CUÉNTAME LA FÓRMULA DEL ÉXITO!

LUIS ÁNGEL DELLA GIOVANNA


1967, a pasos de ingresar en la década del ‟70… Comienza a
sonar en Madrid el grupo pop Fórmula V (quinta –cabe aclarar–),
liderado por Paco Pastor, la voz cantante. Al año siguiente darán un
paso importante hacia la fama con el tema Tengo tu amor, mas será en
1969 cuando consigan el éxito con Cuéntame, un tema pegadizo y
exitoso que lograría escalar hasta el puesto 1 de ventas. Recordemos que
la RTVE ofrece en su programación una serie titulada Cuéntame cómo
pasó, en el aire desde 2001 y cuyo nombre proviene, justamente, de esta
canción de Fórmula V estrenada décadas atrás. En una entrevista
realizada a Paco Pastor, él expresa que se ha inspirado en una historia
real y que estima que queda bastante bien definida en su letra. En efecto,
el mensaje es claro, simple, directo, envuelto en un ritmo llevadero,
acorde con el estilo musical que gustaba a los jóvenes de esa época y con
un estribillo característico.


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Cuéntame cómo te ha ido
si has conocido la felicidad.


Un comentario que vale la pena hacer es que Cuéntame, si bien
ha sido un tema que se ha escuchado en nuestro país, no logra en
Argentina un lugar importante precisamente por Fórmula V, sino gracias
a la versión de Fedra y Maximiliano, un dúo que no habría de tener
mucha permanencia, pero que en 1970 impulsó esta canción en Pimienta
y Pimentón, una película nacional dirigida por Carlos Rinaldi,
protagonizada por Luis Sandrini y José Marrone.

Enmarcada en la sencillez del mensaje, se puede reparar en un
par de temáticas que, aunque no se desarrollen, afloran en Cuéntame:

1. La vida como camino: es éste un tópico antiguo que en la literatura no
deja de ser reflotado de una manera u otra. En sus conocidos poemas,
Antonio Machado, autor español de la Generación de 1898, expresa:

He andado muchos caminos,
he abierto muchas veredas;
he navegado en cien mares,
y atracado en cien riberas.
(En Soledades).

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Caminante, son tus huellas
el camino y nada más;
Caminante, no hay camino,
se hace camino al andar.
(En Cantares)
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Cabe recordar que Joan Manuel Serrat musicalizó estos textos y
su éxito resultó tan grande que viabilizó la entrada de los poemas de
Machado en miles de hogares de habla hispana.

2. La búsqueda de la felicidad: Según su etimología, felicidad deriva del
sustantivo latino “felicitas”, que a su voz proviene del adjetivo “felix”,
cuyo significado es fértil, fecundo. Desde diferentes esferas del saber y
también desde distintos momentos, podríamos considerar una diversa
cantidad de variables en torno al concepto de “felicidad” (para los
griegos, para los romanos, para el Hombre de hoy; para la filosofía, para
la psicología; para los estoicos, para los epicúreos, para los
materialistas…); pero, al tratar de hallar una definición que englobe los
aspectos claves, podríamos decir que la felicidad es un “estado del ánimo
que se complace en la posesión de un bien.”
2


Retomando específicamente la canción, la situación que nos
presenta el hablante/cantante radica en la solicitud que le hace a su
interlocutor de que le cuente una serie de cuestiones desde que lo dejó.
Para ello utiliza imperativos con enclíticos (cuéntame, háblame) con el
mismo valor semántico o no (vente). Esta exhortación “vente conmigo
aún sigue vivo / tu amor en mi corazón” confiesa el deseo mayor del
emisor y revela su presente.

Ahora bien, al referirse a los hechos pasados se utilizan:
a) el pretérito imperfecto para lo que indica continuidad en el
pasado (Te soñaba… - una voz repetía…)
b) el pretérito perfecto simple para las acciones acabadas (te
fuiste de mí - y acerté…)
c) el pretérito perfecto compuesto –un tiempo muy utilizado por
el español peninsular pero menos usado por los hablantes rioplatenses-
para aquellas acciones que se iniciaron en un pretérito pero reflejan su
efecto en el presente (Háblame de lo que has encontrado - si has
conocido la felicidad - cómo te ha ido…).


1
Machado, A. (1999): Poesías Completas. ESPASA LIBROS, S.L.U. Barcelona.
2
Diccionario de la Lengua Española (DRAE) (2001). Espasa Libros S.L.U., 22ª
edición.
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En este juego de pretéritos utilizados en el discurso, advertimos
que el enunciador solía soñar muy frecuentemente con su enamorada y
anhelaba su regreso, el que, en efecto, se produce (“y acerté, ya lo ves”)
y, por ende, espera que le cuente, entre otras cosas, si ha conocido la
felicidad. Si bien ignoramos a ciencia cierta si la ha conocido o no, se
nos abre un abanico de implicaturas al respecto: quizás no, porque de lo
contrario no habría vuelto; tal vez ha vivido instantes felices pero han
sido pasajeros, efímeros, poco significativos; acaso no importa si
conoció la felicidad o no, pues el enamorado está dispuesto a que ambos
vivan felices juntos a partir de ahora…

Cuéntame es, sin dudas, una de las tantas canciones pop(ulares)
de España que ha trascendido fronteras y permanecido vigente en
distintos pueblos hispanohablantes.

Del mismo año (1969) es Cenicienta, otro tema que se envuelve
en lo pegadizo, en aquello que los jóvenes de la época disfrutaban
escuchar, cantar y bailar. Tomando como base la conocida historia de La
Cenicienta, se recrea una relación amorosa de contenido muy simple y
lenguaje sencillo, aunque por momentos un tanto más decorado que en
otros temas comerciales de Fórmula V:



Si nuestro amor se hiciera cuento,
si realidad las ilusiones,
seguirías siendo siempre,
desde que te conocí,
Cenicienta para mí.

En un juego de realidades e ilusiones, en la “Cenicienta” de la
canción se le resta importancia a lo material: “No importará el vestido
para estar bonita / ni que no tengas los zapatos de cristal”,
sobrevalorando el sentimiento: “me bastará con el calor de tu sonrisa / y
con saber que para siempre me querrás.” Esta idea se reafirma cuando
expresa que “Las estrellas seguirán / con su brillante resplandor /
alumbrando nuestro amor”. Se observa, aquí, cómo la acción recae sobre
una suerte de metonimia al referirse a los enamorados y su sentimiento
mutuo.

Llega 1970 y durante gran parte de la década se competirá por “la
canción del verano”, que tenía que reunir ciertas características: ser
pegadiza, con un estribillo contagioso, debía ser bailable y jovial. Todas
estas particularidades no nos sorprenden. En cuanto a los textos,
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recordemos que la temática giraba en torno a amores fugaces, al ámbito
playero, al mar y al sol. Por lo que vemos nada comprometido ni que
pueda comprometer a autores e intérpretes que se encontraban bajo el
régimen de la censura franquista.

En 1972 Fórmula V llega a la cima y Vacaciones de verano se
convierte, justamente, en la canción del verano español. Qué mejor que
una temática despreocupada inserta en un envase rítmico contagioso y
estival:

Vacaciones de verano para mí,
caminando por la arena junto a ti.
Vacaciones de verano para mí.
Hoy mi vida comienza a despertar,
hoy se ha abierto la puerta sin llamar,
hoy te tengo a mi lado y soy feliz.

Ya desde el estribillo se recalca un deseo compartido por los
oyentes: disfrutar de las vacaciones de verano, siendo esta estación del
año la portadora de momentos felices. En un pasaje de la canción se hace
referencia a otras estaciones:



Atrás se queda el invierno,
la primavera es mejor;
pronto en verano estaremos,
tú y yo sentiremos los rayos del sol.

Más allá de reparar en el ciclo vital y en el continuo “renacer”
que implica cada primavera, el mensaje que transmite Fórmula V es
directo: los enamorados van a deleitarse con todo lo bueno que les ofrece
el verano y, a su vez, los seguidores de este grupo musical cantarán,
bailarán y se divertirán al son de un nuevo tema que cubre las
expectativas estivales del momento.

Ahora bien, si una “canción del verano” ha logrado sobrevivir a
los encantos del estío y al éxito de una temporada, ésa fue Eva María,
que hoy es un clásico del pop español. Sus líneas iniciales se erigen
como el motor de la canción; todo el resto girará en pos de esos versos:

Eva Maria se fue
buscando el sol en la playa,
con su maleta de piel
21

y su bikini de rayas.

Su estribillo tan fácil como adhesivo ha de ser sólo un pregunta:

¿Qué voy a hacer?
¿Qué voy a hacer?
¿Qué voy a hacer
si Eva Maria se fue?

Un dato significativo respecto del éxito de este tema es que,
cuando se convierte en ganador como tema del verano en 1973, había
competido nada menos que contra ¡Que viva España! (Manolo Escobar),
famoso pasodoble que aun hoy es como un himno de la canción española
del siglo XX.

Como es habitual en este tipo de canciones, observamos la dupla
ella–él, mas en este caso resulta interesante ver cómo cada integrante de
la dupla se construye, entre otros elementos, en función de los gerundios
que se utilizan:
Ella: “buscando el sol en la playa”, “bañándose en el mar”,
“tostándose en la arena”.
Él: “pensando en Eva María” > ella lo dejó / cuando no puede
dormir, mira su fotografía / siente la pena de vivir sin su amor /
duda si Eva María lo ama = ¿Qué va a hacer él?

A pesar de la liviandad estilística y de contenido de Eva María,
no han faltado quienes suponen una especie de metáfora en los versos
iniciales. En primer lugar, el “bikini de rayas” puede llamar la atención a
los puristas de la lengua por el mal uso de la preposición: el bikini sería
“de (alguna) tela”, pero “con rayas”. En segundo lugar y, para el caso,
más importante resultará la observación, la pregunta es ¿por qué con
rayas? Quizás, sencillamente, para que rime con “playa” o, acaso, se
pretenderá hacer una referencia al uniforme de los presidiarios. Si
tomamos esta última opción, ¿qué libertad, qué luz, qué calidez buscaría
Eva María en la Costa Blanca o en la Costa del Sol? ¿Lograría, de ese
modo, evadirse por una temporada de estío de la España franquista
dentro de la misma España?
1


Cuando le preguntaron a Paco Pastor por el origen de este tema,
respondió que, al igual que Vacaciones de verano, era una historia
inventada, y que tenía un cierto toque de humor. El objetivo principal,

1
http://sobradiel.blogspot.com.ar/
22

hacer pasar al oyente un momento grato, distendido y ¡el que quiera
cantar, que cante!

Corre 1974, otro verano, otro “boom” musical de Fórmula V. Se
trata en esta ocasión de La fiesta de Blas, otro tema comercial con un
estribillo muy efectivo, de apariencia muy frívola, que no tardó en
escalar la cima de los más vendidos del año.

En la fiesta de Blas,
en la fiesta de Blas,
todo el mundo salía
con unas cuantas copas de más.

Si reparamos en el contenido de este estribillo, podremos advertir
una letra un tanto más osada para la época franquista, algo que no se
había notado en las canciones anteriores del grupo. Por un lado Fórmula
V había salido ileso durante años de los golpes de la censura que, como
sabemos, no sólo ejercía su poder en autores e intérpretes nacionales,
sino también en cuanta música ingresase al país. Recordemos, por
ejemplo, que Si se calla el cantor de Horacio Guaraní había sido
prohibido en los ‟70. Pero, por otro lado, hay que tener en cuenta que en
1974 empezaba a vislumbrarse en España un dejo de apertura de parte
del franquismo. A pesar de ello, quedarían aún muchos obstáculos en el
camino hacia la libertad. Blas Piñar, “político, notario y escritor español
de ultraderecha cuya trayectoria política y vida pública siempre se ha
destacado por su identificación con el franquismo y la defensa de los
principios ideológicos del mismo”
1
, era quien lideraba el sector duro
(conocido como “el búnker”) del régimen franquista y quien se encargó
de poner freno a este intento de posible cambio. La Presidencia destituyó
a Pío Cabanillas, político de la dictadura que lideraba este sutil proceso
de apertura y ese mismo día pudo oírse por la RTVE, muchas veces y en
especial en horario central, del tema “En la fiesta de Blas.” Tomando las
palabras de José Antonio: “Un gran gesto por parte de Rosón (director de
la RTVE y aperturista confeso) y una medida valiente que daba a
entender que los miembros del Búnker no estaban en sus cabales al
frenar algo que era necesario para España.”
2


Para continuar tomaré las palabras que Fórmula V emplea en su
web oficial (sección “Biografía”): “Y así hasta Octubre de 1975, mes y
año en el que ya hartos de tantos viajes, tantas giras y de nosotros
mismos, decidimos poner punto final a la aventura que había empezado

1
http://es.wikipedia.org/wiki/Blas_Pi%C3%B1ar
2
http://historiaconminusculas.blogspot.com.ar/2011/09/en-la-fiesta-de-blas.html
23

nueve años antes. Ciertamente nuestra separación fue sorpresiva, pues
tuvo lugar en pleno éxito. Tanto fue así, que al año de nuestra disolución
recibimos por la canción Carolina, el premio al disco más vendido del
verano anterior.”
1


A solas yo me quedo, con todos tus recuerdos,
busco tus caricias, tus sonrisas,
siento que me falta tu amor.

¡Oh, Carolina!
¡Oh, Carolina!
¡Oh, Carolina!
¡Oh, Carolina!

Como vemos, el estribillo se simplifica de tal modo que queda
reducido a una interjección y el nombre de la joven que da título a la
canción. Aun así resulta de lo más efectivo. Al igual que en “Eva María,
la temática se anida en el lamento por la mujer que se ha ido, aunque -a
diferencia de Eva María- el yo lírico especula con la posibilidad de que
Carolina regrese a él.

Otro tema en el que se presenta a los amantes separados por la
distancia es Tu amor mi amor; no obstante, la situación no se
corresponde con ninguna de las anteriores; ya que, en este caso, se
destaca la fuerza del amor más allá de las distancias:

Aunque estés lejos tú de mí,
contigo sueño y soy feliz.
No importa la distancia
que exista entre nosotros,
si es verdadero nuestro amor.
Mi amor tu amor, tu amor mi amor, mi amor tu amor…

Una pregunta que tal vez podamos hacernos respecto de la
música de Fórmula V es si toda su producción está conformada
únicamente por temas ligeros, pegadizos, comerciales. A juzgar por los
éxitos, prácticamente sí. Sin embargo bastará con explorar el lado “B”
de cualquiera de sus discos simples de vinilo para dar con una música
más tranquila, con una letra más elaborada (dentro del estilo del grupo).

A propósito, el tema Solo sin ti, una balada que dista bastante de
las canciones a las que nos hemos estado refiriendo hasta ahora, era la

1
http://www.formulav.es/biografia-de-formula-v/
24

cara “B” del simple Cuéntame, lo cual posibilitó que muchos “fans”
tuvieran la oportunidad de disfrutar de otro tipo de temas de Fórmula V.
Según lo ha manifestado Paco Pastor en más de una ocasión: “Solo sin
ti” es “la mejor canción del grupo, la que más ha calado en el
sentimiento de la gente, y es que su letra y música, verdaderamente
llegan al corazón y con ello, la emoción se apodera de ti casi sin
quererlo.”
1


El rumor del viento se llevó tu silencio,
sólo queda el eco triste de tu voz
y yo solo sin ti.
Yo no sé
qué será sin ti mi vida, vacía.
Un invierno más largo más gris.

Después de haber abordado otros temas del grupo, su tópico no
nos sorprende. Lo que sí notamos es que no responde al envase previsto
para la canción del verano. En esta ocasión, el dolor del hablante se
sumerge en un presente de soledad, nostalgia y en un futuro incierto,
para lo cual se utilizan una serie de adjetivos con una connotación
contextual negativa: “el hogar ya está frío” – “yo estoy solo en casa” –
“…el eco triste de tu voz” – “…mi vida, vacía” – “un inverno más
largo, más gris”. Pero en medio de este lamento, se avizora una
esperanza generada en el deseo de amor perenne:

Buscaré la estrella
que brillaba en tus ojos,
le daré mi mano y le pediré
que su luz me lleve a ti.


Pasa el tiempo y es en 1975 cuando el grupo decide separarse.
20 años después, en 1995 Fórmula V reaparece y se fusiona con otro
grupo de aquel entonces, Los Diablos. Han grabado discos y hasta
obtenido el disco de oro por “Fórmula-Diablos.” Luego de más de 140
conciertos, en 2002 los grupos se separan, pero Fórmula V continúa hoy
en día haciendo exitosas presentaciones.

A modo de cierre:

Cierto es que Fórmula V deslumbró y marcó una época en la
música en español de los ‟70, empapada en un ritmo alegre y contagioso,

1
http://www.binaurales.es/binaurales-g5f3y6/V6cnaKpcfIU
25

sobre la base de una letra sencilla, pero que bastará con prestarle debida
atención para encontrar en el lenguaje lo que las palabras quieren
decirnos más allá de lo que en apariencia dicen.

Varias décadas han pasado y la música de Fórmula V sigue
sonando. No caben dudas: han encontrado la fórmula del éxito. ¿Tú qué
piensas? ¡Cuéntame!

LUIS ÁNGEL DELLA GIOVANNA
Enero de 2014





ESTOY HECHO UN DEMONIO
DE FRANCIS SMITH
(reflexionando acerca del lenguaje)


LUIS ÁNGEL DELLA GIOVANNA



[Movete]
Movete, chiquita movete.
[Sacate]
Sacate esa timidez.
[Fijate]
Estoy hecho un demonio.
Nadie me para esta vez.
26


[Subite]
Subite, chiquita subite.
[Subite]
Subite a mi ritmo feroz.
[Cuidate]
Estoy hecho un demonio
y la culpable sos vos.

Llevo
[Sí, sí señor]
el ritmo en la piel.
[Lo puedes ver]
Bailando soy
[Me dicen que soy]
el rey de la noche.

Dudo
[Sí, sí, señor]
llegar a querer
[A otra mujer]
Así que hoy
[Te pido que hoy]
no me hagas reproches.


[Callate]
Callate, chiquita callate,
Callate no me reproches,
[Cuidate]
Estoy hecho un demonio,
nadie me para esta vez.

Llevo
[Sí, sí señor]
el ritmo en la piel.
[Lo puedes ver]
Bailando soy
[Me dicen que soy]
el rey de la noche.

27

Dudo
[Sí, sí, señor]
llegar a querer
[A otra mujer]
Así que hoy
[Te pido que hoy]
no me hagas reproches…


Comienza la década del ‟70 y la música beat aflora con todo en
Argentina. Francis Smith (1938 – 2009), autor de más de trescientas
canciones entre las que se encuentran verdaderos éxitos populares de
aquel entonces, podría ser considerado como el cronista “light” de la
época. En esta comunicación intentaremos reflexionar sobre el lenguaje
utilizado por el autor en el tema Estoy hecho un demonio, un hit de 1971
que llegó a vender casi un millón de discos y que hoy es un clásico de la
música popular nacional.

Otros temas famosos de Smith también han pasado a la
posteridad: De boliche en boliche, Otra vez en la vía, Zapatos rotos,
Dime, linda chiquilina, Súbete a mi barco… Todos responden, en
general, a los cánones de la llamada música beat, erigida sobre ritmos
bailables, estribillos pegadizos, letra liviana, dispuesta a satisfacer los
deseos de los oyentes “setentosos”.



Estoy hecho un demonio es interpretada por Safari, agrupación
formada en 1968 y que contara, años más tarde, con la incorporación de
Cris Manzano en la voz. Según puede leerse en su actual página web:
“Es el grupo musical que caracterizó la década del setenta, con una
fuerte influencia de Los Beatles. Su música impactó no sólo por su ritmo
bailable sino también por excelentes melodías.”
1




1
http://www.gruposafari.com.ar/index.php
28




Cabe aclarar que este tipo de música comercial dista bastante de
lo que fueron las canciones de protesta y del llamado “rock nacional”,
ambos coexistentes en la década del ‟70.

El tema musical en el que nos centraremos no está exento de esa
sed de libertad y esas ansias de reaccionar frente a lo establecido,
influencia heredada del “hippismo” de los años ‟60. El mismo nombre
de la canción, Estoy hecho un demonio, reafirma, en cierto modo, esa
idea y no deja de ser significativo.

Paradójicamente, Francis Smith ha manifestado que él no era un
muchacho amante de las largas salidas nocturnas y que, si algo no le
gustaba, eso era bailar; de ahí que en la letra de este tema se permite,
fundamentalmente, ser el blanco de su propia broma.



En primer lugar, repararemos en el título: Estoy hecho un
demonio. Observamos cómo, en primera persona, el joven marca
presencia y lo hace a través de la expresión “estar hecho + sustantivo o
construcción nominal sustantiva”, lo que implica que no es lo mismo
“estar un hecho (un demonio)” que “ser (un demonio)”.

Podemos interpretar, por ejemplo, que esa noche, en el “boliche”,
él está como desenfrenado, sin barreras, libre de todo accionar…, pero
eso no implica que su conducta sea ésa fuera de ese momento y ese
ámbito. El mismo giro “estar hecho…”, vigente en el habla española, se
suele utilizar en expresiones como: “Estaba hecho una seda” (de lo que
29

deduce que habitualmente no lo está), “Está hecho un chico de 18/un
pendejo /un chaval…” (antes no habría de lucir o actuar como tal),
“Estoy hecho sopa -“una sopa” para España- (estoy mojado,
empapado…), “Está hecho polvo” (en sentido figurado: deteriorado,
acabado), en un registro vulgar equivale a “Está hecho mierda”. Nos
permitiremos la aclaración que “estar hecho polvo” no tiene que ver con
“echar un polvo”.

Otra expresión que recalca el autor es “el rey de la noche”.
¿Quién es considerado el rey de la noche? Probablemente aquél que va
“de boliche en boliche”, tiene fama de seductor, es deseado por las
chicas, tiene más de “demonio” que de “santo”… Esta construcción “el
rey de + sustantivo o construcción nominal sustantiva” se ha empleado
en una variedad de rubros.

En la gastronomía, por ejemplo, nos encontramos con “el rey de
la media masa”, “el rey de la milanesa”, “el rey de la carne”… Pero
también conocemos “el rey de la selva”, “Rey de Reyes” (en referencia a
Nuestro Señor Jesucristo) y hasta “el rey del control remoto”.

En la situación especial de la canción, el contexto lingüístico en
que se inserta la expresión es: “Bailando soy (dicen que soy) / el rey de
la noche”, de lo que infiere que alcanza “el reinado” cuando baila. El
gerundio “bailando” tiene un matiz adverbial temporal y delimita la
circunstancia. La idea se acentúa con la aclaración entre paréntesis,
cantada por el coro: “dicen que soy”, unimembre con un verbo
impersonal en 3ª persona del plural. Poco interesa quienes lo dicen, lo
importante es que se dice.

30



Un dato para tener en cuenta es que el grupo Safari también
cantaba otro tema titulado El rey de la noche, que no tenía que ver con el
que estamos abordando ahora. Otro dato es que en 2007 Daddy Brieva y
Luciana Salazar prestaron sus voces para la película de animación
“Isidoro: la película – El rey de la noche y su chica favorita”.

Volviendo a la participación del coro, era habitual que en los
temas de Francis Smith pudiéramos tararear al compás de las
intervenciones corales, a veces en forma de diálogo con el cantante, otras
repitiendo sus palabras. Bastará recordar canciones como Otra vez en la
vía (en la que se repite constantemente “sábado”) o Chiquilina (en la que
se reitera este último vocablo muchas veces y, además, se efectúan otras
breves participaciones).

En el caso particular de Estoy hecho un demonio, la voz del coro
realiza diferentes intervenciones: a) Inicia la canción con un imperativo:
“movete”, inflexión verbal que será retomada y ampliada por la voz del
cantante. Lo mismo ocurre en el segundo verso, mientras que en el
tercero el cantante no reitera el imperativo, aunque continúa la idea a
partir de él. b) En la segunda estrofa y en la quinta, obra en el mismo
estilo. c) En las dos restantes, reafirma las palabras del emisor (“sí, sí,
señor”), hace aclaraciones que refuerzan el mensaje del hablante (“lo
puedes ver”) o completa la idea del enunciador (“a otra mujer”).



31

Toda la canción se entrona en la voz de un “yo” que se dirige a
un “vos” (tú). Para ello el emisor emplea actos de habla directivos
(intenta conseguir que el receptor haga algo) y recurre al modo
imperativo, como ya hemos advertido: “movete”, “sacate”, “fijate”, etc.,
todos construidos sobre la base de una exhortación en segunda persona
del singular, en este caso “vos”, acompañada por un enclítico
pronominal. Quizás a los más detallistas pueda llamarnos la atención
que, en un texto en el que se hace uso constante del “voseo”, se haya
deslizado en una intervención del coro el tuteo: “lo puedes ver”.

El autor juega con el efecto de las reiteraciones (“movete,
“sacate”), las que en algunos casos llegan a ser anafóricas (“subite”,
“callate”), lo que refuerza aún más su función. Destacaremos, también,
que se usan los imperativos ya sea como parte de un acto de habla
directo, llano, sin “decorados” (“Sacate esa timidez”), ya con un uso un
tanto metafórico (“Subite a mi ritmo feroz”). Acotaremos que “feroz” es
el único adjetivo calificativo que surge en la canción y que se evidencia
acorde con el estado del joven.

Pero no todas las exhortaciones se dan en forma afirmativa. La
exhortación negativa se da a través de la utilización del adverbio de
negación “no” + el presente del modo subjuntivo: “No me hagas
reproches”, pedido que viene a reforzar la idea del imperativo anterior
“callate”. Unas líneas más adelante retoma esta solicitud y expresa: “No
me reproches”, con el mismo valor semántico que la expresión anterior
pero con diferente estructura sintáctica: “hacer + sustantivo abstracto de
raíz verbal” (en el primer caso) y “verbo conjugado” (en el segundo).
Esto es equivalente a construcciones como: “hacer un salto – saltar”,
“hacer un análisis – analizar”, etc. Si tomamos en cuenta las palabras
anteriores a “No me hagas reproches”, aparecerá la voz del coro
exteriorizando la intención del propio emisor al decir “te pido que hoy
(no me hagas reproches)”. La utilización del verbo “pedir” en esa
circunstancia acentúa el acto de habla directivo, reforzando así la
petición.

Como dijimos, el emisor se dirige a su “muchacha” a lo largo de
la canción, y es partir de lo que él dice que podemos llegar a conocer o al
menos suponer algo de ella: se muestra tímida, le suele hacer reproches,
pareciera ser la causa de que él esté “hecho un demonio”; en
contraposición con el hablante que lleva el ritmo en la piel, se siente el
rey de la noche y está “hecho un demonio”; pero duda “llegar a querer (a
otra mujer)” tanto como la quiere a ella.

32

A pesar de que los exhortativos parecen comandar el texto, no
deja de ser el tiempo presente en todos sus modos el que en verdad
marque su predominio. Hemos examinado cómo afloran el presente del
imperativo y del subjuntivo. Ahora veremos el presente del indicativo,
una forma de aspecto imperfectivo o inacabado que permite detectar
matices diferentes según su empleo y su contexto. Por un lado, el
llamado “presente actual”, señala al emisor el momento mismo de su
enunciación. Tal es el caso de “Nadie me para esta vez”.

Por otro lado, se infiere cierto carácter de presente habitual
cuando el hablante afirma: “Llevo el ritmo en la piel.”. Finalmente, es
posible distinguir en un presente con valor de futuro: “Dudo llegar a
querer (a otra mujer)”, en este caso con el refuerzo de una frase verbal
“llegar a + infinitivo” con matiz resultativo. Toda la composición
construida sobre la base del tiempo “presente” en sus distintos modos se
refuerza con el adverbio pronominal “hoy” (“así que hoy (te pido que
hoy)/ no me hagas reproches). La deixis temporal nos permite la
localización de las acciones relacionadas con el tiempo que se ha de
tomar como punto de referencia.



33

En conclusión, si nos damos lugar a reflexionar acerca del
lenguaje a través del cual se construyen los mensajes, tendremos la
oportunidad de avanzar unos pasos más en el camino de la comprensión
lectora y el análisis de diversas situaciones de comunicación. Haber
intentado abordar cómo el lenguaje fluye, se muestra, se esconde, nos
abre nuevos caminos en la interpretación textual, en este caso a partir de
la música beat de los ‟70, es sólo una muestra.


LUIS ÁNGEL DELLA GIOVANNA


Bibliografía:
Kerbrat-Orecchioni, C. (1986), La enunciación, Buenos Aires, Hachette.
Kovacci, O. (1990), El comentario gramatical I y II, Madrid, Arco
Libros S.A.
Reyes, G. (1998), El abecé de la pragmática, Madrid, Arco/libros,S.L.
http://es.wikipedia.org/wiki/Francis_Smith
http://www.gruposafari.com.ar/index.php








34
















LA ALEGRÍA DE LA MÚSICA BEAT
FERNANDO G. VAREA


Sólo quien ha sido niño o adolescente durante la primera mitad
de la década del ‟70 en Argentina sabe que Zapatos rotos, Estoy hecho
un demonio y tantas otras fueron algo más que canciones de moda.
Como si remanentes del rock ’n’ roll que sacudía a los jóvenes de los
‟50 se mezclaran con la devoción por el baile y la alegría carnavalesca
que el Club del Clan impuso como moda en los „60, la música beat fue
el sonido de fondo de una generación.

Sonaba insistentemente en las radios, en las disquerías, en los
clubes y en las reuniones bailables, al tiempo que se editaban, uno tras
otro, discos promocionados en programas de TV como Sótano beat, Alta
tensión, Música en libertad y Voltops. Sin la riqueza que en la misma
época manifestaban la música folklórica o el incipiente rock nacional,
estas canciones ejercían una suerte de defensa de lo liviano, lo alegre, lo
simple. Había algo aniñado en esas letras y melodías que invitaban al
tarareo, como si su esencia de jingles pegadizos tuviera, al mismo
tiempo, el espíritu lúdico de las rondas infantiles.


35




Una nota periodística publicada en la revista de actualidad Siete
Días en 1972 consideraba que se estaba generalizando una paradoja: a
falta de ídolos “que renueven a los patriarcas de la canción juvenil”
(como tales se mencionaba a Palito Ortega, Sandro y los españoles Joan
Manuel Serrat y Raphael), asomaban jóvenes “de mucho o poco talento”
que intentaban la consagración popular “cabalgando sobre estribillos que
ellos mismos componen” y cantándole “al amor, a la felicidad perdida o
recientemente lograda, hechos cotidianos, en fin, que –como concuerdan
en afirmar– les ocurren a todos los argentinos, todos los días”.

El artículo se sorprendía por este fenómeno curioso: “Sin el
artista carismático que desenfrena multitudes, la joven música argentina
–una suerte de ritmo entre melódico y beat– está permitiendo que surjan
juglares que, tal vez a corto plazo, puedan ser catapultados al rango de
estrellas.” Se hacía referencia a “los consagrados Sergio Denis, Elio
Roca y Donald”, al “popular y espigado Juan Marcelo (ex integrante del
conocido dúo Juan y Juan)” y a “Rubén Matos, intérprete de dos temas
que hicieron furor entre los más jóvenes: Salta, salta, pequeña langosta
y Buenas noches, queridos conejos”. Luego desplegaba una encuesta
para la que habían sido consultados algunos de estos “muchachos y
chicas que ahora están a la cabeza de todos los rankings, inclusive los
ratings de ventas; son triunfadores en festivales internacionales y ya
surten a todo el mercado discográfico de Latinoamérica”: Fedra, Roberto
36

Livi, Beto Orlando, Julietta, Tormenta, Juan Eduardo y Laureano
Brizuela.

Fuera de ese análisis quedaban las bandas o conjuntos,
generalmente responsables de los mayores hits bailables, cuyos nombres
jugaban con la sonoridad de palabras sueltas o expresiones sacadas de
contexto: Banana, Safari, Katunga, Conmoción, Pintura Fresca, Industria
Nacional, Alma y Vida, etc.

Tal vez –más allá de que muchos de aquellos temas hoy resultan
indefendibles por su discutible calidad melódica o la vulgaridad de sus
letras– esa inocencia y alegría que comunicaban de manera directa, esa
emoción que transmitían en algunos casos, lleva a que sigamos
escuchándolos con placer, como si nos transportaran a un universo de
fantasía, en el que los únicos enemigos parecen ser el aburrimiento y la
solemnidad.

FERNANDO G. VAREA



MAR Y PLAYA, UN TEMA BEAT
NICOLÁS DEMIO


¿Qué es la música beat? No soy entendido, pero hoy tenemos
fácilmente al menos una primera respuesta. La enciclopedia virtual: “La
música beat –en español, golpe o golpear– es un género nacido en el
Reino Unido a principios de los años 1960. Una parte de este estilo se
denominó como Merseybeat, en referencia a los grupos surgidos en la
región de Merseyside a la que pertenece Liverpool, la ciudad que vio
nacer a los Beatles y a otros grupos del género. Los instrumentos
habituales de la música beat son la guitarra eléctrica, el bajo eléctrico y
la batería y su sonido se caracteriza por la sincronización de estos dos
últimos.”
1
Que los doctos opinen sobre el comienzo y la totalidad del
citado artículo. En todo caso aquí me propongo nada más referirme a
uno de sus tópicos, el del título de este pequeño artículo.



1
Cf.: http://es.wikipedia.org/wiki/M%C3%BAsica_beat.
37




En efecto, si pensamos en The Beach Boys, íconos californianos
de la cultura y música del surf; en el legendario Pat Boone y su Love
letters in the sand;
1
si vamos a Italia, con Gino Paoli y Sapore di sale
2
y
con Abbronzatissima, de Edoardo Vianello;
3
no nos sorprenderemos
mucho –retomo– de encontrar en nuestras tierras temas como Espuma de
mar, de Chico Novarro
4
y como La media medalla de Lalo Fransen, que
también recuerdan lo efímero de los amores playeros del estío.
5


En realidad el lugar común es anterior a la música beat.
Pensemos nada más en Cuando calienta el sol, de Los Hermanos Rigual;
siguiendo en Latinoamérica, en María Bonita, de Agustín Lara: “Tu
cuerpo, del mar juguete, / nave al garete, / venían las olas, lo

1
Allí el poeta se lamenta: “How you laughed when I cried / each time I saw the tide /
take our love letters from the sand.”
2
Allí dice: “Poi torni vicino / e ti lasci cadere / così nella sabbia / e nelle mie braccia. /
E mentre ti bacio, / sapore di sale, / sapore di mare, / sapore di te.”
3
Allí dice: “Abbronzatissima / sotto i raggi del sole, / come è bello sognare / abbraciato
con te.”
4
Allí dice: “Yo también, como la espumita, / me he quedado solo en la orilla del mar; /
y tú, cual ola traviesa y coqueta, / abandonas todo para poder jugar.”
5
Allí dice: “El beso que me diste / casi de compasión / resultó ser un chiste / de amor
en vacación. / Juntitos en la playa / nos juramos amor.”
38

columpiaban.” Y también recordemos En un bote de vela, tema
interpretado, entre otros, por Julio Jaramillo y La Sonora Santanera.
¿Quizás podríamos preguntarnos si los latinoamericanos, tan dados a
disfrutar de la naturaleza y de las cosas lindas de la vida, por nuestra
fama de amantes “latinos”, nos ocupamos más del gratísimo tema de la
playa y el mar. En fin, es solo una pregunta, que quizás respondan otros.




Mas volvamos a lo de antes: la música beat retomó esta tradición
literaria del mar y la playa, unida a veces a lo efímero del amor
vacacional.
1
Como botón de muestra, nos ocuparemos nada más de
Muchacha de luna, de Palito Ortega, y de Tiritando, de Donald.
Decimos “nada más”, porque ambos cantantes otras veces la trataron: Te
fuiste en abril y nuevamente este verano (Palito); Un verano naranja y
En una playa junto al mar
2
(Donald).



1
Cierta vez me ocupé un poco sobre el tópico, en el artículo “Solamente un verano”
(cf.: http://litterulae.blogspot.com.ar/2012/11/solamente-un-verano.html).
2
En la película homónima, acompañaba a Donald Evangelina Salazar, esposa de Palito.
El destino vuelve a unirlos, de algún modo, en este humilde escrito.
39




Muchacha de luna, bañada en rocío,
allá en tu inocencia te quiero besar,
caminar sin prisa tu naturaleza,
muchacha traviesa, muchacha del mar;
sentir en tu cuerpo refugio y tibieza,
sentir tu tristeza, tu forma de amar.
Yo vi tu ternura sin saber quién eras:
fuiste primavera en mi despertar.

Este moderno madrigal no nos habla de una moça do corpo
dourado, que pasea su silueta ante Febo; ella prefiere caminar a la luz de
la Luna, esa diosa blanca y paseandera que da luz pálida y sin calor. Pero
nuestro poeta no necesita calor de Luna, porque espera encontrarlo en la
ternura de su inocente muchacha.

Respecto de Tiritando, pido disculpas por repetir lo ya sabido y
lo que una vez escribí. Su autor fue Nono Pugliese, empresario y
compañero de la modelo Claudia Sánchez. En todo caso, el acierto de
Donald fue el de transformar un tema romántico en uno beat, poniéndole
un poco de sucundum. Sobre esta voz, el propio Donald me aclaró su
40

origen, en un correo personal: en aquellos años él estudiaba derecho y
adaptó la preposición latina secundum, „según.‟
1






Las olas y el viento y el frío del mar,
el frío de tu alma me hace tiritar.
El viento y la arena no me dejan ver
que eres una ola muy pronta a romper.

Tiritando, caminando por la playa,
veo la espuma de tu amor desvanecer.
Y es por eso que he jurado no amarte,
hasta tanto me devuelvas tu querer.

Leímos hace un momento sobre una niña que estaba en una mar
sin sol y sin cocoteros, a la luz de la Luna, compañera eterna de los
amantes. Pues bien, en Tiritando hay un típico día de verano invernal
marplatense. Uno de esos en que la gente va con suéter y dice, poco más

1
Por si alguien tuviera interés, lo escribí en el artículo “Latines inesperados” (cf.:
http://litterulae.blogspot.com.ar/2010/11/latines-inesperados.html).
41

o menos: “No, las playas de Brasil o las de México no son así. Venimos
a la costa argentina para chupar frío.” Sin duda no todas las jornadas
playeras son así, pero es verdad que no era tan lindo estar en Mar del
Plata, al menos en esas condiciones.

Hoy soy viejo y no lo veo así: cada vez resisto menos el calor; el
viento pampa sobre la Rambla me devuelve la vida y, para mi desgracia,
me tienta con una picada de veinte platitos. No obstante el poeta no
pensó en mis necios pareceres, sino en que el amor de su ninfa es
huidizo, solo espuma, solo arena que se escurre. Me dan ganas de volver
a mis años juveniles, de rodear los hombros de esa señorita que se hizo
tan famosa (llamémosla convencionalmente Liliana). En tal caso, haría
lo contrario del poeta, pues le juraría amor eterno, a pesar de su desdén
de Capitán Frío.




Todo tiene un final, también esta noticula. Decíamos que quizás
nuestro espíritu latino ha hecho que sean muy abundantes las canciones
de playa y mar, una forma muy bonita del carpe diem. Las dos que elegí
son, como se dice ahora, icónicas. Una la conocen hasta los teen agers.
Me gustaría, querido amigo, habértelas presentado no tan mal. A lo
mejor ya las sabías y, platónicamente, las recordaste a través de mi tenue
pluma. Si te resultó simpático el motivo, tienes muchas más por
escuchar. Te agradezco, lector, y te deseo unas felices vacaciones a la
orilla del mar.

NICOLÁS DEMIO



42















MINUCIAS DE LA ÉPOCA BEAT

Una harina muy ponderable
El otro día fui a Capilla del Señor, pueblo de mi madre, a mirar
dos de mis estancias (no tengo ninguna, pero me está permitida esta
ficción poética). Tomé el té en La Fusta, confitería muy visitada en vida
por Don Félix Luna, y me encontré casualmente con mi amigo Luis
Ángel Della Giovanna. Si bien él es oriundo de Los Cardales, había ido
ese día a consultar un documento en el Museo del Periodismo
Bonaerense. Nos pusimos a caminar alrededor de la plaza y a ponernos
al día con nuestras respectivas novedades. En dicha promenade encontré
tirada en el piso una bolsa de papel de la harina marca Bonanza. ¿Qué
tenía que ver ese producto con la llamada “reina de las series”? A lo
43

mejor simplemente el compartir la noción de “campo.” No importa si no
es así: siempre hay un motivo para acrecentar mi colección de objetos
relacionados con los días felices. Y me acordé de cuando iba, de chico,
al Arroyo de la Cruz a pescar y obtenía un buen número de mojarras y
chanchitas encarnando con masa, masa de harina desde ya. Y en un
capítulo de Bonanza Hoss Cartwright pescaba una trucha en un río que
pasaba por La Ponderosa. Otra más de mis relaciones peregrinas: dos
gordos pescando.
Radulfus








Poema a Francis Smith

Bardo de escocesa estirpe,
bellas, fáciles canciones
de tu cálamo salieron;
con ellas los corazones
jóvenes de esos días
embriagaron sus amores.

En este valle de lágrimas
acompáñanos, poeta,
con los sones de tu arpa.
Radulfus

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El otro dúo de Ciudad Gótica
¡Qué belleza la antigua serie televisiva Batman, allá por los años
felices! Hoy tengo la suerte de verla por Internet. Quiero mencionar aquí
un capítulo. En realidad son dos, porque en el final del primero Batman
y Robin estaban a punto de morir: el locutor, para que los televidentes
conocieran el resultado, convocaba a prender la TV a la misma batihora
y por el mismo baticanal. Esto me hace recordar esos chistes que se
hacían –disculpa, querido lector, tanta ingenuidad. Uno de ellos: el país
preferido de Batman es el Vaticano; su vehículo preferido, el batiscafo;
su aparato doméstico, la batidora.
http://www.youtube.com/watch?v=u57NTbuLjo8, caracteres que
entendemos hoy, y http://www.youtube.com/watch?v=IQ_pey-Fa-
ghttp://www.youtube.com/watch?v=IQ_pey-Fa-g son los datos para el
curioso. Corresponden a “El maullido de la gata” y a “Batman de
hinojos”, episodios 63 y 64, respectivamente. La villana invitada era la
bellísima Julie Newmar, que hacía de Gatúbela.


El caso es que la archicriminal y sus gatitos “robaban” las voces
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de las personas. Muy especial era el caso de Chad & Jeremy, el dúo pop
británico que se representaba a sí mismo en el episodio de marras.
Mientras ellos cantaban A summer song, sus fanáticas citigóticas
(perdona de nuevo, querido lector, por el gentilicio inventado,
anglicismo quizás muy reprochable) quedaban mudas pero de espanto, al
ver cómo sus invasores ingleses se quedaban mudos de verdad, por obra
de la hermosísima y gatuna diosa del mal.
No te voy a contar el final de la historia (para eso, debes
encender el aparato a la misma batihora y en el mismo baticanal). Pero sí
te voy a mostrar una foto del otro dúo dinámico, en aquellos días en que
grupos pop ingleses invadieron literalmente la Unión con sus canciones.
Estoy seguro de que te va a gustar también la arriba citada, cuya letra la
Red me da (como siempre, sin puntuación).
Radulfus




Trees swayin' in the summer breeze
Showin' off their silver leaves
As we walked by
Soft kisses on a summer's day
Laughing all our cares away
Just you and I
Sweet sleepy warmth of summer nights
Gazing at the distant lights
In the starry sky
They say that all good things must end someday
Autumn leaves must fall
But don't you know that it hurts me so
To say goodbye to you
Wish you didn't have to go
No, no, no, no
And when the rain
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Beats against my window pane
I'll think of summer days again
And dream of you.

Un trío de charlatanes
¡Cuán insoportables, en su charla, eran esos alumnos! Me refiero
a dos chicos y a una señorita que se sentaban en el ángulo izquierdo del
aula, en los asientos de atrás. Ella, Adriana Lalei, era con mucho la más
locuaz. Yo solía decirle que vivía en la calle Charlone. Sé que pedirle a
alguien que se ría de ese chiste sería mucho pedir, pero nunca mejoro mi
nivel. Los otros dos eran muy buenos acompañantes, con algunos
momentos de solistas. En conjunto los llamaba El Trío Galleta.



Me refería por supuesto a ese grupo beat que se hizo famoso con
Estoy herido, que principiaba: “I've been hurt, hurt, hurt, /
yes I've been hurt. /I've been hurt like I've never been hurt before.” Mis
divagaciones, al recordar, me llevaron a una pregunta: ¿qué otros tríos
famosos hubo en la música? Sin duda muchos, pero siempre hay que
mencionar por lo menos tres. Entonces, al Trío Galleta sumemos Los
Panchos y The Kingston Trio. Quiere decir que uní también un trío de
modos musicales: rock, bolero y country.
Radulfus



FIN


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