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EL CRISTAL CON QUE SE MIRA

Joaquín Córdova Rivas

Nuestra moderna mitología dicta que cualquier movimiento es un avance, eso no es
cierto. La política mexicana está llena de chispeantes cuestionamientos al respecto,
al grado de que se ha perdido la pista de a quién se le han ocurrido primero, ya no
tienen derecho de autor. Desde el clásico “frente al abismo un paso adelante”, hasta
el que pregona que “la reversa también es un cambio”. Pero se olvidan las
advertencias y se piensa que no hay más camino que el que han seguido los otros,
aunque se hayan ido al despeñadero.

Los 22 meses del gobierno de Enrique Peña Nieto plantean más interrogantes que
soluciones. Parece haber cierto agrado por el anuncio de los megaproyectos de
desarrollo incluidos en el Programa Nacional de Infraestructura, más de 3 mil
kilómetros en 47 nuevas autopistas, la construcción de una nueva terminal aérea en
el D.F. con una inversión de 120 mil millones de pesos, la ampliación de los
principales puertos del país, la construcción o ampliación de 4 líneas del Metro para
conectarse con el Estado de México, los trenes de alta velocidad (TAV) para
conectar la ciudad de México con Toluca y Querétaro, el transpeninsular y demás
obras allí proyectadas; sólo queda la duda, si estos son los proyectos que van a
“mover a México” ¿para qué querían las reformas si no son necesarias para hacer
todo esto? A alguien le están dando gato por liebre. La somera revisada a ese
programa plantea otra interrogante ¿de dónde saldrán los recursos para construir
todo eso? Héctor Villarreal, director general del Centro de Investigación Económica
y Presupuestaria advierte: “Pareciera que el tema que este gobierno ya sacrificó es
que vamos a tener que seguir adquiriendo deuda en los próximos años. Difícilmente
el gobierno va a cumplir con todo lo que dijo sin recurrir a déficit importantes en lo
que resta del sexenio”.

El artículo de Martha Martínez sobre economía en el suplemento Forma y Fondo del
diario Reforma del 31 de agosto, recurre a diversas fuentes para sostener las
siguientes cifras comparativas: El poder adquisitivo del ingreso laboral de las
familias era de 1,592 pesos mensuales en el IV trimestre del 2012, pero en el II
trimestre del 2014 había disminuido a 1,516. Mientras, la tasa de desocupación en
diciembre del 2012 era de 4.47 por ciento, en julio del 2014 había aumentado a
5.47%. También encuentra que a la par que los ingresos laborales familiares bajan,
el costo de la canasta básica ha subido de 1,159 en diciembre del 2012 a 1,232 en
julio del 2014. La justificación oficial parece ser que los dos primeros años del
sexenio se dedicaron a “quitarle el freno” a la economía del país, pero sin
preocuparse por echarle gasolina al motor, producto que además sigue aumentando
de precio cada mes sin que se vea a dónde se van esos recursos, porque el diferencial
con los precios internacionales de la gasolina nos dice que ya nos salen debiendo.

La numeralia ciudadana suele ser cruel, principalmente porque se fija en la mención
de términos que a los políticos no les importan, o viceversa. Por ejemplo, encuentran
que se menciona 46 veces la palabra reformas y una sola vez la palabra corrupción,
como si este último tema no fuera preocupante y urgente para el mexicano común y
corriente. Obvio, para los políticos y empresarios que los rodean como rémoras no
lo es. http://aristeguinoticias.com/0309/mexico/ciudadanos-y-corrupcion-
mencionados-solo-una-vez-en-informe-de-epn/

Pero la numeralia oficial tampoco sale bien librada, lo que se presenta de forma
triunfal revela un país muy desigual y con enormes carencias: “En 2014, la Cruzada
(contra el hambre) llega a mil 12 municipios, 607 más que hace un año. Con la
Tarjeta Sin Hambre, 595 mil familias adquieren con descuentos especiales en las
tiendas DICONSA. Ahora hay mil 945 tiendas DICONSA adicionales y mil 582
distribuidoras de leche LICONSA. El Programa de Desarrollo Humano
Oportunidades beneficia a 6.1 millones de familias, 255 mil más que al inicio de la
administración.” Y todo para que sepamos que, a final de cuentas, la pobreza no solo
no se reduce, si no que se incrementa, http://www.presidencia.gob.mx/numeros-y-
cifras-del-segundo-informe-de-gobierno/

Puros programas asistencialistas que atienden los síntomas y no las causas, con los
que políticos y grandes empresarios están de acuerdo porque se mantiene a la
población controlada políticamente, evita que estallen conflictos sociales y permite
la existencia de los privilegios fiscales que tanto disfrutan, los ricos no los pobres.

El documento anterior “Escrito por Staff Presidencia” comienza con las cifras
relativas al combate a la delincuencia, donde se empeñan en presentar datos que el
ciudadano no siente en su vida cotidiana: “84 de los 122 delincuentes más
peligrosos, ya NO representen (sic) una amenaza para la sociedad”. ¿Entonces por
qué estamos como estamos? Si a eso le sumamos la información de la reunión de los
capos de los principales cárteles por rumbos coahuilenses para llegar a acuerdos y
repartirse nuevamente el territorio nacional, el panorama no se ve nada bien.
Pareciera que la presunta disminución en los índices delincuenciales se debe más a
una reorganización del crimen organizado que a la efectividad de los esfuerzos
gubernamentales para recuperar las plazas perdidas. Allí están los casos
paradigmáticos de un Mireles detenido y encarcelado, y un “papá pitufo” y un
“americano” como jefes de seguridad comunitaria.

De la mal llamada reforma educativa ni hablar, su implementación ha provocado
que miles de niños y jóvenes no tengan profesores y estén perdiendo horas de clase
sin que parezca importarle a nadie, a final de cuentas se hará otra simulación para
tapar los huecos.

Los símbolos también cuentan, ver a Peña Nieto flanqueado por dos dirigentes
parlamentarios de la izquierda perredista pesa y levanta cuestionamientos sobre el
tipo de oposición que padecemos, también el uso del Zócalo del país como simple
estacionamiento, porque no es cualquier lugar, es al centro del universo en la
mitología azteca ¿cómo pedir que se respete si ni la misma presidencia del país lo
hace?

Habrá opiniones de todo tipo, las mayoritarias se revelan en las encuestas de
popularidad y aceptación que no resultan agradables al círculo presidencial y a las
que nos referimos en este espacio en números anteriores de Magazine; sí valdría la
pena mencionar que mientras el ciudadano común y corriente, ese que solo se
menciona una vez en el informe de gobierno, no sienta una mejoría en su calidad de
vida, en su ingreso laboral familiar, en su expectativa de que sus hijos vivan mejor
que él, reformas podrán ir y venir, pero el rechazo al triunfalismo como forma de
gobierno seguirá proyectando su sombra.