Está en la página 1de 3
Hacia una real santidad L El desafío moral uando la verdad viviente de Dios toca
Hacia una real santidad
Hacia una real santidad

L El desafío moral

Hacia una real santidad L El desafío moral uando la verdad viviente de Dios toca al
uando la verdad viviente de Dios toca al hombre. la marca
uando la verdad viviente de
Dios toca al hombre. la marca
uando la verdad viviente de Dios toca al hombre. la marca que deja sobre él es

que deja sobre él es la de la cruz. Nadie ha comprendido el Evangelio correctamente si no entiende que está llamado a la obediencia, es decir, a negarse a si mismo. a tomar la cruz y seguir a Cristo. Dejar de dar este significado a la fe es sencillamente engañarse a si mismo. La fe desprovista de obediencia es un sinsentido. Precisamente porque este reto moral está comprendido en el concepto de la fe del Nuevo Testa- mento, todas las expresiones clásicas de consagración y discipulado se dan en ténninos de sacrificio, y la nota de sufi-imiento se pone de relieve: mortifi- cación.' crucifixión nega~ión,~tomar la cruz4. En una de sus más carac- terísticas expresiones Pablo dice: "Así que, hermanos míos, les ruego por la misericordia de Dios, que se entreguen ustedes mismos como ofrenda viva. consagrada y agradable a dio^",^ sentimiento éste que 61 toma muy en serio en su propia experiencia, como

que 61 toma muy en serio en su propia experiencia, como se ve en las siguientes
que 61 toma muy en serio en su propia experiencia, como se ve en las siguientes

se ve en las siguientes palabras: "Todo lo que pudiera yo tener lo cuento como pérdida. en comparación con la gran kventaja de conocer a Cristo JesGs mi Señor. Por causa de Cristo lo he perdido todo y todo lo considero basu- ra, a cambio de ganar a Cristo Nada podría haber demostrado más claramente que es en la obediencia que ofrecemos al llamado del Evan- gelio donde se prueba la realidad de la fe. donde experimentamos el poder liberador del Epíritu Santo en nues- tras vidas personales y el llamamiento al servicio. Es aquí, entonces, donde radica la clave del problema, porque en lo

entonces, donde radica la clave del problema, porque en lo profundo de nuestro ser realmente no
entonces, donde radica la clave del problema, porque en lo profundo de nuestro ser realmente no
profundo de nuestro ser realmente no deseamos obedecer como se debe. Realmente no queremos morir:
profundo de nuestro ser realmente no
deseamos obedecer como se debe.
Realmente no queremos morir:
queremos vivir "para nosotros mis-
OS".^ Las palabras de Cristo: "Si
alguno quiere seguirme olvídese de sí
mismo, tome su cruz y ~ígame",~
cristalizan el reto a la consagración,
nos dicen que debemos morir, y hasta
que no lo hagamos no podremos vivir
la vida victoriosa.
b'
La verdadera naturaleza del pecado
La verdadera naturaleza
del pecado
vida victoriosa. b' La verdadera naturaleza del pecado Cuando Pablo habla de una obediencia "de corazón"

Cuando Pablo habla de una obediencia "de corazón" quiere decir ' obediencia "en lo íntimo del ser", y esto nos obliga a considerar cuál es la verdadera naturaleza de la esclavitud bajo la que estamos condenados como pecadores. En vista del concepto tan generaüzado como erróneo de lo que la Escritura quiere decir por "pecado". es necesario que tratemos en detalle esta cuestión. Lo primero que debe notarse es que no basta como diagnóstico del proble- ma señalar algún pecado particular. Es verdad, desde luego. que un pecado particular puede constituir un

serio problema Algún hábito o relación puede dominar la vida espiritual, haciéndola estéril e inefi-
serio problema
Algún hábito o
relación puede dominar la vida
espiritual, haciéndola estéril e inefi-
caz. Las cosas mundanas. las con-
sideraciones mundanas, los intereses
mundanos y la gente mundana
batalian por la lealtad de nuestros
corazones día a día, y no hay nada
tan triste como ver la sombra del
mundo venir sobre la vida de un
cristiano, a quien gradual, constante
e imperceptiblemente, lo conduce más
allá de la sencillez de Cristo, hasta
hacerle perder el celo de su consa-
gración.
hasta hacerle perder el celo de su consa- gración. Tlt 2.12 Ro 12.1 'Véase 2 Co
Tlt 2.12 Ro 12.1 'Véase 2 Co 5.15 Mc 8.34 Ff13.8 " Mt 16.24
Tlt 2.12
Ro 12.1
'Véase 2 Co 5.15
Mc 8.34
Ff13.8
" Mt 16.24
12.1 'Véase 2 Co 5.15 Mc 8.34 Ff13.8 " Mt 16.24 Número 25 Parte 1(de 11)
Número 25
Número 25
2 Co 5.15 Mc 8.34 Ff13.8 " Mt 16.24 Número 25 Parte 1(de 11) Exlractado de
Parte 1(de 11) Exlractado de La lucha de Ink NCapítudoáe La Madurez Cristiana, hmes Philip,
Parte 1(de 11)
Exlractado de La lucha de
Ink NCapítudoáe
La Madurez Cristiana,
hmes Philip, Ediciones
Certezal BuenosAires,
1974.
Exlractado de La lucha de Ink NCapítudoáe La Madurez Cristiana, hmes Philip, Ediciones Certezal BuenosAires, 1974.
Exlractado de La lucha de Ink NCapítudoáe La Madurez Cristiana, hmes Philip, Ediciones Certezal BuenosAires, 1974.
Es evidente que las demandas competitivas de la vida. las consideraciones mundanas. las malas '
Es evidente que las demandas competitivas de la vida. las consideraciones mundanas. las malas '
Es evidente que las demandas competitivas de la vida. las consideraciones mundanas. las malas '
Es evidente que las demandas competitivas de la vida. las consideraciones mundanas. las malas '
Es evidente que las demandas competitivas de la vida. las consideraciones mundanas. las malas '
Es evidente que las demandas
competitivas de la vida. las
consideraciones mundanas. las malas
'
pasiones, constituyen una grave y
-
urgente preocupación en la vida del
creyente. Pero ninguna de estas cosas.
S& individual o conjuntamente. nos
lleva al corazón de la comprensión
bíblica de la naturaleza del pecado, y
el peligro radica en detenernos antes
de tiempo sin darnos cuenta de que la
situación real es aún más critica y
urgente, ya que éstos son síntomas. y
solamente síntomas, de algo que yace
mucho más profundo. Mientras no lo
admitamos así, podemos caer en el
error de cambiar un conjunto de
pecados por otro, y confundir esto con
la liberación. Es una tragedia cuando
una persona bajo la impresión de que
se está salvando del pecado, mera-
mente cambia el modelo de pecado
para su vida. y pasa de lo menos
respetable y más evidente a lo menos
evidente y más respetable. El maligno
siente gran satisfacción cuando logra

voluntad." Es cierto que para algunos lo dicho asumiría la forma de munda- naiidad; para otros conduciria a la inmoraildad y el libertinaje; pero para otros podría ser mucho más sutil y menos evidente, espedalmente si. como en el caso del fariseo, tiene una apariencia de religión. Pero al fin y al cabo, sea que estemos acosados por un pecado particular u otro. esto llega a perder su importancia ante ese terrible apetito devorador que hay en nosotros que es raíz y causa de todos los pecados. William Temple, quien fuera arzobispo de Canterbury. dijo: "Se ha concedido demasiada atención a los pecados en comparación con el pecado. Y así. si sucede que no puedo

pensar en un mal particular que he ?W '7

puedo pensar en un mal particular que he ? W ' 7 C, --so hecho. o
puedo pensar en un mal particular que he ? W ' 7 C, --so hecho. o
puedo pensar en un mal particular que he ? W ' 7 C, --so hecho. o
puedo pensar en un mal particular que he ? W ' 7 C, --so hecho. o
puedo pensar en un mal particular que he ? W ' 7 C, --so hecho. o
puedo pensar en un mal particular que he ? W ' 7 C, --so hecho. o
C,
C,

--so

pensar en un mal particular que he ? W ' 7 C, --so hecho. o en

hecho. o en un bien particular que he-- dejado de hacer, con todo debo pedirle a Dios que sea propicio a mí pecador, puesto que comparto el pecado común de la humanidad, y hago de mil maneras de mi ego el centro del mundo. Pienso como hombre y no como Dios".

El yo como centro
El yo como centro
Pienso como hombre y no como Dios". El yo como centro "Hago de mi ego el

"Hago de mi ego el centro del mun- do." Este es el significado del pecado. Y uno de los principales ardides de Satanás consiste en obsesionar al creyente con lo que, en comparación, es un mero pecadillo en su experien- cia, y dejarlo inconsciente e ignorante del verdadero problema. La Escritura nos da amplia evidencia de esta siniestra reaiidad. En la historia del rico insensat~.~por ejemplo, no hay referencia específica a pecado alguno. El hombre era honrado. Ninguna acusación de mal vivir había contra él. No hay sugerencia de trato ines- crupuloso en los negocios. Lo que debemos ver es el egoísmo crónico de la vida que llevaba. A nadie le per- mitía Irrumpir en el aislamiento con el cual se rodeaba. Estaba encerrado

en el aislamiento con el cual se rodeaba. Estaba encerrado "Hagode mi ego el centro del
en el aislamiento con el cual se rodeaba. Estaba encerrado "Hagode mi ego el centro del
en el aislamiento con el cual se rodeaba. Estaba encerrado "Hagode mi ego el centro del
en el aislamiento con el cual se rodeaba. Estaba encerrado "Hagode mi ego el centro del
"Hagode mi ego el centro del mundo."
"Hagode mi
ego el centro
del mundo."
Este es el '
Este es el
'
mi ego el centro del mundo." Este es el ' significado del pecado. - Un ejemplo

significado

del pecado. -
del pecado.
-
del mundo." Este es el ' significado del pecado. - Un ejemplo de este mismo peligro
del mundo." Este es el ' significado del pecado. - Un ejemplo de este mismo peligro
Un ejemplo de este mismo peligro se nos da en la historia del fariseo y
Un ejemplo de este mismo peligro
se nos da en la historia del fariseo y el
publicano. El archivo religioso del
fariseo era impresionante -hay que
dar mérito al que lo merece+ y no
había señales evidentes de mundana-
lidad en su vlda. Pero la fuerza real de
la parAbola está en la exposición del
absoluto egoísmo de su vida. por más
religiosa que fuese. Es precisamente
su autoconciencia y ensimismamiento
lo que interfiere en todo momento. El
problema real de su vida no había sido
tocado nunca; el ego estaba
rotundamente atrincherado y reinaba

soberanamente. Es aquí donde reside el quid de la cuestión. La esencia del pecado no es

CI
CI
que hacemos esto o aquello maio, sino lo que dentro de nosotros clama: "Debes satisfacer
que hacemos esto o aquello maio, sino
lo que dentro de nosotros clama:
"Debes satisfacer tus deseos, debes
dar gusto a tu lujuria. debes seguir tu
propio camino, debes hacer tu propia
"Debes satisfacer tus deseos, debes dar gusto a tu lujuria. debes seguir tu propio camino, debes
"Debes satisfacer tus deseos, debes dar gusto a tu lujuria. debes seguir tu propio camino, debes
"Debes satisfacer tus deseos, debes dar gusto a tu lujuria. debes seguir tu propio camino, debes
"Debes satisfacer tus deseos, debes dar gusto a tu lujuria. debes seguir tu propio camino, debes
El ultimo enemigo en ser destruido en el creyente es el yo. No muere fácilmente.
El ultimo enemigo en ser destruido en el creyente es el yo. No muere fácilmente.
El ultimo enemigo en ser
destruido en el creyente es el
yo. No muere fácilmente. Hará
cualquier concesión si sólo se
le permite vivir. El yo permi-
tirá ai creyente hacer cuai-
quier cosa. dar cualquier cosa,
sacrifkar cualquier cosa, sufrir
cualquier cosa, ir a cualquier
parte, tomarse cualquier
libertad, llevar cualquier cruz.
afligir el alma y el cuerpo has-
ta cualquier grado cualquier
cosa- con tal que se le permita
vivir.
Martin Lutero solía decir: "Yo te
más a mi propio corazón que al Pap
con todos sus cardenales. Yo llevo
dentro de mí mismo un gran Papa: el
YO".
S610 cuando podemos decir con
Pablo "ya no vivo yo". habremos
comprendido verdaderamente lo que
la Biblia quiere decir cuando se refie
al pecado y a la liberación que nos
trae el Evangeiio.
al pecado y a la liberación que nos trae el Evangeiio. dentro de un pequeiio mundo
dentro de un pequeiio mundo propio, y jamás se escapaba de sí mismo. Estaba sumergido
dentro de un pequeiio mundo propio,
y jamás se escapaba de sí mismo.
Estaba sumergido en una constante
preocupación par sus propios intere-
ses. Era el centro de su propia exis-
tencia, y no había nada en toda su
experiencia que le importara tanto
como su propio yo. Jamás había pen-
sado seriamente en otro.
La historia
del hijo pr6d.igol0 pro-
porciona otra ilustración tan gráfica
como la anterior. Se le podrfa describir
como un muchacho voluntarioso, fácil
de seducir, impresionable, impetuoso.
temerario, pero ninguno de estos ras-

. gos toca el real problema de su vida. kS61o en las palabras que habló a su padre al saiir de casa hacia un desas- troso camino, se da la verdadera clave de su situación: "Dame la porción de los bienes que me corresponde"." Se constituye en el centro de su mundo:

alií se originó su pródigo vivir.
alií se originó su pródigo vivir.
El yo no crucificado
El yo no crucificado
Esta ciudadela del corazón de nuestro ser. invertida y pervertida contra Dios, es el corazón
Esta ciudadela del corazón de
nuestro ser. invertida y pervertida
contra Dios, es el corazón del pecado.
Y la mundanaiidad, la carnalidad, la
impureza, las relaciones profanas y
otras cosas semejantes, derivan su
gravedad del hecho de que son senci-
Ilamente expresiones de esta raíz del
mal. de algo tan horrible y voraz como
el mismo infierno. Debemos aprender
a determinar el origen de nuestros
pecados y ver la fuente misma de don-
de nacen. El pecado se expresa en
toda clase de sutilezas y. quizás espe-
cialmente, en la vida religiosa. Es alií
donde encuentra su filtimo reducto.
pensando ocultarse en la impunidad.

Suele ser verdad que debajo de la profunda avidez e intensidad de la vida cristiana hay un yo que no está crueiñcado, y una muerte que ha rehusado morir. Esto se destaca gráficamente en estas palabras de un autor anónimo:

crueiñcado, y una muerte que ha rehusado morir. Esto se destaca gráficamente en estas palabras de
crueiñcado, y una muerte que ha rehusado morir. Esto se destaca gráficamente en estas palabras de
crueiñcado, y una muerte que ha rehusado morir. Esto se destaca gráficamente en estas palabras de