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LECTURA 1

EL PREDOMINIO DEL SABER CIENTÍFICO OCCIDENTAL de Silvio Aristizábal, en Conocimiento local y… diversidad étnica y cultural. 2001. UNAD. Bogotá

A partir de la llamada época del Renacimiento en Europa, más o menos

desde finales del siglo XVI, se inició la llamada ciencia experimental. El

paradigma 6 de la ciencia en Occidente se construyó sobre la base de la ciencia positiva cuyos presupuestos se encuentran especialmente en la física, pero luego fueron aceptados para las ciencias naturales y para las concepciones dominantes de la ciencias sociales y humanas.

Desde aquella época el conocimiento ha significado aquello que puede ser conocido por la experiencia, que puede ser repetible, de cierto modo aquello que no es subjetivo. Este tipo de conocimiento se constituyó en el modelo predominante, posibilitando avances extraordinarios en la historia de la humanidad, pero excluyendo la posibilidad de otros saberes.

Para comprender un poco el significado del saber científico en el mundo occidental resulta útil analizar lo que escribe Guillermo Páramo acerca de la actitud de la sociedad occidental frente a los científicos, y compararla con la actitud que esta misma sociedad tiene frente a los hombres considerados sabios en otras sociedades: Dice el profesor Páramo, que cuando se escucha o se lee una afirmación en algún campo de la ciencia, basta con saber que fue hecha por un científico de renombre para que todos la acaten y la acepten sin la menor duda. Los especialistas se miran unos a otros con

la mayor consideración, y los científicos de unas disciplinas se descubren

reverentemente ante los de otras. Un biólogo, aunque sea consciente de su ignorancia en materia de astronomía, inclina su cabeza ante el astrónomo, en una actitud acorde con los patrones de conducta de su sociedad, donde se acepta sin rodeos que el astrónomo sí sabe de astronomía y, por tanto, hay que creerle (Páramo, 1992).

Por contraste, cuando se está frente a los conocimientos propuestos y aceptados por otras culturas, la actitud es diferente: se les mira con desdén, tratándolos de supersticiosos, mágicos o míticos. Esta es una actitud común en el científico, pero también en la mayoría de los occidentales. Los más comprensivos se refieren a dichos conocimientos con una cierta conmiseración. Pero, en general, se les desprecia y minimiza, aunque exista

la conciencia de que nada sabemos sobre esa cultura. Por ejemplo, los

sistemas de clasificación de plantas o animales de otros pueblos son considerados como taxonomías "míticas", porque nos parecen absurdas al compararlas con las taxonomías de la ciencia occidental, que en nuestro concepto sí son rigurosas y lógicas (Páramo, 1992).

Estos comportamientos se deben al hecho que estamos habituados a considerar nuestras reglas de conocimiento como universalmente válidas y

6 Thomas Kuhn (1980), considera el paradigma, en sentido amplio, como el conjunto de opiniones, valores, métodos, etcétera, compartidos por los miembros de una sociedad.

cualquier otro procedimiento que se salga de dichas reglas, es calificado como falto de lógica, inferior, o propio de una mentalidad primitiva. Juzgamos otras representaciones del mundo con los criterios metodológicos y científicos de los modelos occidentales.

Características del Conocimiento Científico positivista

El conocimiento científico positivista, predominante en el mundo occidental, tiene, entre otras, las siguientes características:

El conocimiento comienza en la experiencia o el hecho empírico

La concepción racionalista y positiva de la ciencia en occidente parte del reconocimiento de que es posible conocer la realidad, teniendo como resultado una representación objetiva y verdadera de la misma, si se sigue un proceso de razonamiento lógico que tiene su punto de partida en el hecho empírico o de experiencia directa, a través de los sentidos. El hecho empírico se constituye así en el fundamento del método experimental- positivo de la ciencia moderna.

Leyes universales

Se considera que la ciencia tiene por objeto lo universal, con este fin busca en todos los fenómenos de la naturaleza lo que tienen en común y, a partir de ahí, procura establecer leyes universales o generales. Una tarea de la ciencia es la de reducir lo complejo a lo simple como condición para establecer las leyes de carácter universal.

Separación sujeto-objeto

En la modernidad una característica fundamental es la división sujeto – objeto. Pero el mismo sujeto dentro de sí está dividido, porque además del cuerpo existe una razón instrumental homogénea, es decir, que todos los hombres están compuestos por espíritu-materia. Posteriormente se da la construcción de la dualidad sociedad-naturaleza y en el marco de esta dualidad se establece como función social de la técnica servir de ayuda al hombre para ejercer su dominio sobre la naturaleza.

Objetividad y neutralidad

Otro principio aceptado y defendido por la ciencia moderna es el de la objetividad y neutralidad del saber científico. De acuerdo con este principio se afirma que el sujeto no debe implicarse en el objeto analizado, no debe inmiscuirse con su problemática, presupuestos y opciones previas. Igualmente se considera que los conocimientos deben poderse demostrar con métodos y procedimientos objetivos. El conocimiento es algo que corresponde fundamentalmente al intelecto, a la razón, y en él no deben intervenir factores emotivos o afectivos. De esta manera se pretende garantizar el carácter objetivo del saber.

Énfasis en lo cuantitativo.

Con el fin de preservar la neutralidad y objetividad de la ciencia se busca que todos los conocimientos puedan ser expresados a través de datos cuantitativos y fórmulas matemáticas, considerados ajenas a cualquier factor subjetivo. Este ideal encontró en la física y en la matemática sus realización máxima y permitió extraordinarios avances en la ciencias, desde las leyes de la mecánica de Newton, hasta la teoría de la relatividad de Einstein, quien buscó hasta el final de sus días una fórmula única y simple que explicara todo, y mediante la cual habría sido creado el universo.

Predominio de la lógica lineal

La ciencia occidental ha tenido una confianza absoluta en la lógica lineal, la cual estudia la cosa o el ser en sí mismo, aislado de los otros, sin considerar las relaciones en que está inmerso. Esta lógica lineal es simple y se confía en ella para descifrar la verdad de las teorías y de la realidad.

EL CONOCIMIENTO EN LAS CIENCIAS SOCIALES

En su proceso de desarrollo, las ciencias sociales tomaron como modelo a las ciencias naturales y su supuesto fundamental sobre la uniformidad de la naturaleza, de lo cual se sigue que todos los seres se comportan de manera regular. Según esta concepción, la función de la ciencia es encontrar o descubrir las leyes que rigen dichas regularidades.

En las ciencias sociales se quisieron buscar leyes universales, al modo de las ciencias físicas y naturales; se pensaba que los individuos podían ser estudiados de manera "objetiva", mediante diseños experimentales. Se creía que era posible seleccionar y organizar la información aislando e ignorando el contexto social y cultural, omitiendo la reflexión y análisis sobre las circunstancias sociales en las que se producen y obtienen los datos.

CRÍTICAS AL MODELO PREDOMINANTE EN LAS CIENCIAS SOCIALES

Aún cuando la visión positivista del conocimiento ha sido la predominante en el mundo científico, no ha sido la única. Sería un grave error "echar en un mismo saco" a todos los científicos occidentales diciendo que todos piensan de la misma manera. A lo largo de toda la historia ha habido científicos e investigadores que han estado en desacuerdo con esta concepción del conocimiento, o con algunos aspectos de la misma. La separación rígida entre el sujeto y el objeto de conocimiento defendida por el positivismo, ha sido refutada por muchos científicos e investigadores, para quienes el sujeto que interviene en el proceso de conocimiento, no se sitúa al margen de la realidad analizada, sino que es parte de ella y del mismo proceso de conocimiento 7 . Los seres poseen una relativa autonomía pero siempre en un contexto de implicación e interconexión.

Siguiendo a Tylor y Bogdan (1986), puede decirse que en las ciencias sociales en el mundo occidental se han enfrentado dos perspectivas teóricas: los positivistas, que buscan los hechos o causas de los fenómenos sociales haciendo caso omiso de los aspectos subjetivos, y los partidarios de

7 Las diferentes posiciones frente al conocimiento dentro del mundo occidental, serán analizadas en detalle en otros módulos sobre conocimiento e investigación.

la perspectiva fenomenológica quienes tratan de entender los hechos sociales desde la perspectiva del actor. En otras palabras, éstos últimos se interesan por comprender el marco de referencia de los actores sociales. Cada una de estas escuelas tiene sus variantes y tendencias.

Desde la perspectiva fenomenológica, es ficticio el ideal de la estricta objetividad con exclusión de la historia y de los intereses del sujeto. Así como el sujeto es parte del objeto, el objeto es una dimensión del sujeto. Esta nueva forma de pensar ha sido planteada con el paradigma de la complejidad 8 , que valiéndose de las teorías de sistemas (abiertos y cerrados) y la cibernética, procura captar la interdependencia de todos los seres, su funcionalidad global, tratando de explicar que el todo es más que la sumatoria de las partes y que el todo está contenido en las partes.

Por lo tanto, en vez de la lógica lineal que va en una sola dirección (del sujeto hacia el objeto), habría que hablar de una lógica inclusiva que impone unas formas de pensar y actuar diferentes, planteando la necesaria articulación de los diversos saberes relativos a las distintas dimensiones de la realidad. Algo que ha llamado la atención a los investigadores es la semejanza de algunas cosmovisiones indígenas, con los planteamientos de la teoría de sistemas y el paradigma de la complejidad, como se puede apreciar en el capítulo cuarto de este libro. El análisis de las debilidades principales del positivismo en las ciencias sociales, permite concluir lo siguiente:

No es posible separar a los individuos de los contextos en los cuales se desarrollan su vida y sus comportamientos.

No se puede ignorar el punto de vista de los sujetos investigados, de sus interpretaciones, de las condiciones en que ellos deciden su vida y los resultados de estas decisiones, tal como ellos mismos los perciben.

Los seres humanos construyen y reconstruyen su realidad social a través de la interacción con otros miembros de la sociedad; por lo tanto, es preciso conocer la interpretación que ellos realizan de los “por qué” y “para qué” de sus acciones y de la situación en general.

Los seres humanos crean interpretaciones significativas de su entorno social y físico, de los comportamientos e interacciones de las personas y objetos de ese ambiente 9 .

Todas nuestras acciones están condicionadas por los significados que otorgamos a dichas acciones, a las acciones de los demás y a los objetos con los cuales nos relacionamos.

INSUFICIENCIA DEL MODELO POSITIVISTA

El conocimiento de culturas diferentes, pasadas o todavía vigentes, portadoras de otras lógicas de la naturaleza, ha llevado a la ciencia occidental a su propia evaluación, con lo cual ha empezado a entender que

8 El paradigma de la complejidad expuesto, entre otros autores por Morin (Ver bibliografía), plantea que el paradigma científico clásico basado en la física y en las matemáticas, es insuficiente porque cada vez se ve con mayor claridad que lo real, debido a la trama de sus relaciones, es por su misma naturaleza complejo y que la complejidad es mayor en los seres vivos y, aún más, en la sociedad. 9 Ver módulo I de Comunicación y lenguaje de la Licenciatura en Etnoeducación de la UNAD.

las variaciones culturales no pueden ser atribuidas simplemente a ignorancia, irracionalidad o falta de capacidad de esas sociedades para la ciencia, de manera similar a como antes se les había considerado "incapaces de ser históricas" (Balandier, 1990: 41). Como ha dicho Ornstein:

"El conocimiento científico es tal vez el mayor desarrollo del modo lineal, pero el modo lineal es sólo uno de los modos posibles para nosotros. Vemos que otro modo mayor de conciencia se manifiesta culturalmente,

Dicho modo es difícil de abarcar dentro

personalmente y fisiológicamente

de los términos lineales, verbales, tan dominantes en nuestra cultura" (en Price-Williams, 1980: 172).

La ciencia occidental ha ido tomando conciencia de la relatividad de sus conocimientos, y se ha dado cuenta que incluso en las mismas ciencias occidentales pueden existir múltiples clasificaciones. Como señala el profesor Guillermo Páramo en el Prefacio al libro de Garzón y Macuritofe sobre la clasificación huitoto del mundo vegetal, a la luz de la ciencia, sería insostenible afirmar que el mundo occidental posee todas las posibles ciencias; ni siquiera se podría sostener que tiene todas "las posibles

clasificaciones de una posible ciencia

confianza en lo que

conocemos no nos autoriza a negar la posibilidad de que existan otros conocimientos. Al contrario, la ciencia de nuestra época se sabe limitada,

fatalmente impedida en su intento de alcanzar el sueño de la verdad absoluta" (Garzón y Macuritofe, 1992: 12).

Nuestra

Lévi-Strauss, en su libro El Pensamiento Salvaje (1972), se refiere a los conocimientos de los pueblos de tradición oral como la "ciencia de lo concreto", considerando que tienen estatus similar al conocimiento occidental o ciencia de lo abstracto. Numerosos estudios etnográficos sobre clasificaciones, taxonomías y representaciones del mundo en sociedades indígenas, afrocolombianas o campesinas, muestran que las diferencias no obedecen a ninguna carencia de desarrollo mental; más bien corresponden a otras formas de representación del mundo y de interacción social. Es lo que afirma Mary Lucía Hurtado, una mujer afrocolombiana, en un texto donde narra su experiencia de encuentro con su identidad étnica: "De hecho, las gentes del Pacífico conocen sobre su realidad; no tienen un discurso académico, pues poseen una lógica de lo concreto (conocimiento práctico) para dar respuestas a una realidad específica" (Hurtado, 1996:

335).

Cada vez se hace más evidente que las clasificaciones presentes en otras sociedades -retomando una vez más las palabras del profesor Páramo- "lejos de ser falaces y de expresar el caos, corresponden a sistemas de referencia que nos desconciertan, no por adolecer de una deficiencia lógica supuestamente superada por la ciencia de Occidente, sino por ser distintos de los que estructuran nuestros hábitos de pensar y se articulan en torno de preguntas y respuestas que no nos hemos hecho o que ya hemos olvidado, aunque no sean menos válidas ni legítimas que las que nos proponemos en las disciplinas acreditadas por nuestra cultura" (Garzón y Macuritofe, 1992:

13).

El modelo de acercamiento e interpretación de la realidad construido por Occidente, "aunque en la actualidad sea mundialmente hegemónico, no es más que uno entre muchos. Por eso es posible, - y tal vez más que esto,

necesario - por principio, renunciar a toda pretensión monopolista acerca de la auto-comprensión que hemos elaborado y del uso de la razón que hemos hecho y estamos haciendo" (Boff, 1986: 23).