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Elementos

para el

Trabajo Revolucionario

en la

Universidad

MEP - MERP
I.- UNIVERSIDAD E INFRAESTRUCTURA

A) Trabajo productivo e improductivo.

Dice Bagu que probablemente el tema más debatido sobre la concepción económica de Marx
sea la ubicación de los servicios dentro de su esquema teórico. 1
De entrada no consideramos que todos los servicios sean actividades productivas, lo cual es
evidente en el análisis de Marx acerca del trabajo comercial y de crédito al establecer que la
ganancia generada en estos sectores no resulta de la generación interna de plusvalía en los
mismos, sino de una redistribución de la plusvalía generada en la producción.

a) Producción material e inmaterial en el capitalismo.

El capitalismo nace de la producción mercantil, o sea, de aquella en la que los productos no


sol elaborados para el consumo directo de los productores, sino para el intercambio; en la
producción mercantil, los productores se especializan en la elaboración de productos
determinados, de tal forma que para la satisfacción de necesidades sociales se hace necesario el
intercambio de los productos lo que, como consecuencia de dicho intercambio, adquieren el
carácter de mercancías.
La producción mercantil ha surgido sobre la base de la división social del trabajo, pero la
división social del trabajo no engendra de por sí a la producción mercantil, sino que es la
propiedad privada sobre los medios de producción otra de sus condiciones necesarias. En el
desarrollo de la producción se dio un proceso que fue en la producción en base al trabajo directo
del propietario de los medios de producción a la explotación del trabajo asalariado, a la
extracción de plusvalía. Detal forma que, al decir de Marx, el rasgo esencial de la producción
capitalista no es la producción de mercancías, puesto que estas se pueden producir dentro de un
contexto no capitalista, sino la producción de plusvalía” el resultado del proceso de producción
capitalista no es ni un simple producto (un valor de uso), ni una mercancía, es decir un valor de
uso con determinado valor de cambio. Es la creación de plusvalía”.2
En el proceso de producción de plusvalía se encuentran sintetizados los rasgos inherentes a la
producción capitalista.
Para nuestro caso, es importante al distribución que hace Marx entre producción material e
inmaterial. En la producción material el productor se objetiva en un producto sensible
físicamente, diferenciado, diferenciado del sujeto productor y de los medios de producción
empleados en su elaboración; este objeto sensible poseerá un valor de uso, es decir, una
capacidad de satisfacer necesidades humanas, y un valor de cambio resultado del trabajo
abstracto y en virtud del cual una mercancía puede ser intercambiada por objetos de diferentes
valores de uso.
El objetivo de la producción capitalista no es la producción de valores de uso, sino la
producción de plusvalía. Aunque toda mercancía termina por ser consumida, en el caso de la
producción material, el paso de la producción al consumo está intermediado por la circulación,
independientemente de que el consumo sea productivo o improductivo. Este proceso de
circulación más o menos largo, como una etapa temporalmente diferenciada de la producción
material visto en su conjunto. Dicha producción material ha sido la columna vertebral de la
producción capitalista.

1
Bagú, S., Marx Engels, Diez conceptos fundamentales en Proyección Histórica, Mex., 1975, Ed. Nuestro tiempo p.
127.
2
Marx, C. Historia Crítica de las Teorías de la Plusvalía, Argentina, 1970, Brumario, p. 219.
Antes de entrar a analizar la producción inmaterial es necesario insistir en las características
de la mercancía en general. Al estudiar Marx la relación entre mercancía y producto sensible
dice que la materialización de los trabajos en un producto concreto no debe tomarse en el sentido
estrecho de A. Smith, puesto que cuando se habla de una mercancía en cuanto a su valor de
cambio, se esta uno refiriendo a una existencia ficticia, exclusivamente a una relación social,
independientemente, completamente, de su realidad física; de esta manera, puede ocurrir que el
trabajo concreto no deje la menor huella física sobre la mercancía (hay trabajos industriales que
no tienen por finalidad modificar la forma del objeto sino simplemente desplazarlo de un sitio a
otro). La ilusión nace del hecho de que una relación social reviste la forma de un objeto. 3
La diferencia entre la producción material y la inmaterial estriba en que la inmaterial, a
diferencia de la material, los productos del trabajo desaparecen, por lo general, en el preciso
momento en que se producen y rara vez dejan tras de sí una huella o un valor mediante el cual
puede obtenerse más tarde una cantidad equivalente de servicios o de otras mercancías. 4 En
otras palabras, en la producción inmaterial, el proceso de producción, el de circulación y el de
consumo no se pueden separar en fases que ocurran en tiempos diferenciados, lo cual no
desmerece, en los productos inmateriales, su carácter de mercancías, con su correspondiente
valor de uso para el que lo consume y valor de cambio para el propietario de los medios de
producción. Por otro lado con respecto al trabajo que generan los productos inmateriales, lo que
infunde al trabajo un valor de uso para el capitalista no es su carácter útil determinado no
tampoco las propiedades útiles específicas del producto en que se pueden materializar, sino que
es el hecho de ser productor de plusvalía. 5
Marx pone el ejemplo de la producción inmaterial de los profesores, cuando son simples
obreros asalariados al servicio del dueño de la escuela: con respecto al patrón, esos obreros son
productivos, puesto que el patrón cambia su dinero, su capital, por la fuerza de trabajo de los
profesores, enriqueciéndose en esta operación. Lo mismo puede decirse de las compañías de
teatro, de los concertistas, etc. 6
Para completar el panorama de la producción inmaterial es conveniente preguntarnos si la
ganancia generada en dicha producción no es el resultado de una redistribución de la plusvalía
generada en la producción material, como sería el caso de la ganancia comercial. Lo anterior
podemos analizarlo a partir de uno de los ejemplos presentados por Marx. 7 Un empresario de
espectáculos compra el derecho a disponer, temporalmente, de la fuerza de trabajo de los actores
y de otros trabajadores, luego vendrá el resultado de la actividad de estos trabajadores al público,
obteniendo una ganancia a cambio de ello; la prestación de ese servicio puede llevar, incluso, a
la acumulación de capital. Es cierto que estos servicios los paga el público con sus rentas (y no
con capitales), pero eso mismo podría decirse de los productos materiales al llegar a la fase de
consumo improductivo.
En resumen, una parte de los llamados servicios, que no adoptan una existencia propia,
distinta de quienes los producen o consumen, pueden comprarse con capital, reponer el salario de
los obreros y además arrojar una ganancia. 8 El carácter económico de dichos servicios no
cambia en lo más mínimo por el hecho de que su compra obedezca a una necesidad material o al
simple gozo. El servicio que proporciona una cantante satisface necesidades artísticas, pero el
placer que proporciona va unido, en un acto inseparable, entre el cantante y el auditorio, dicho
acto empieza y termina con el. 9

3
Ibid, p. 146.
4
Ibid, p. 149.
5
Ibid, p. 219.
6
Ibid, p. 224.
7
Ibid, p. 143.
8
Ibid, p. 144.
9
Ibid, p. 221.
b) Trabajo productivo e improductivo.

Para abalizar el trabajo productivo e improductivo tomaremos la definición de Marx: Trabajo


productivo desde el punto de vista de la producción capitalista, es el trabajo asalariado que, al
cambiarse por la parte variable del capital, además de reproducir esta parte del capital (o sea el
valor de la fuerza del trabajo), produce plusvalía para el capitalista”. 10
Si un obrero produjera sólo lo necesario para su manutención sería no productivo, no
produciría un plusvalor, sino que se limitaría a reponer un valor existente con anterioridad. El
trabajo improductivo es el que no se cambio por capital, sino directamente por renta, por salario
o por ganancia. La diferencia entre trabajo productivo e improductivo no esta en que en uno la
fuerza de trabajo sea una mercancía y en el otro no, sino que, mientras el trabajador productivo
produce mercancías para el comprador de su fuerza de trabajo, el improductivo sólo produce
valores de uso. De esa manera, el que contrata los servicios particulares del profesor de piano no
le interesa ningún valor de cambio relacionado con la actividad relacionada por dicho profesor,
sino el valor de uso de ésta. Relación muy diferente se presenta entre el profesor de piano y el
propietario de una escuela de música, en donde éste vende los servicios del profesor, obteniendo
un valor superior al desembolsado para producir mercancías.
El resultado material o inmaterial de una actividad no es lo que le confiere el carácter de
productiva o improductiva. Como dice Marx: “el carácter concreto del trabajo y de su producto
no guarda la menor relación con la división del trabajo en productivo e improductivo”. 11

c) Trabajo productivo e improductivo en la producción material.

Como se señalo anteriormente, el carácter material del producto no le imprime al trabajo la


categoría de productivo e improductivo.
Un problema íntimamente ligado a la noción de trabajo productivo e improductivo se
presenta en la producción capitalista desarrollada, que presupone una gran división técnica del
trabajo: ¿a cuáles de los trabajadores de una empresa debe de considerárseles como productivos?
A lo anterior, Marx contesta que, entre los obreros productivos hay que incluir a cuantos
colaboran de un modo o de otro en la producción de la mercancía, desde el último peón hasta el
ingeniero y el director (siempre y cuando no se confunda con el capitalista). En la fábrica
moderna no se puede decir que sólo cierto tipo de obrero es el que realiza la transformación de
materias primas en productos finales, sino que a ello contribuyen, tanto los trabajadores directos
que accionan los instrumentos de trabajo y las máquinas, como los trabajadores indirectos que
sin su actividad harían imposible el proceso productivo. Todos éstos obreros que cambian su
fuerza de trabajo por capital, constituyen lo que Marx llamó el “obrero global”.

d) Trabajo productivo e improductivo en la producción inmaterial.

El carácter concreto del trabajo no tiene relación con el trabajo productivo, puesto que esta
categoría no es sino la expresión de relaciones sociales que no proviene ni del contenido ni del
rendimiento del trabajo.
Un mismo trabajo puede ser productivo a un capitalista, e improductivo si lo compra un
consumidor, y lo anterior es independiente de si el valor de uso desaparece al ponerse en
funciones la fuerza de trabajo (producción inmaterial), o si toma cuerpo en un objeto sensible
(producción material). Marx pone un claro ejemplo de un trabajador productivo en la esfera de la

10
Ibid, p. 133.
11
Marx, C. Elementos Fundamentales para la Crítica de la Economía Política (Borrador), 1857-1858, Mex. 1972,
Siglo XXI, I, p. 270.
producción inmaterial, al considerar al profesor de escuela, el cual será un trabajador productivo,
si, además de moldear la cabeza de los alumnos moldea su propio trabajo para enriquecer al
patrón; o sea que el trabajo productivo no entraña una relación específica entre el obrero y su
producto, sino una relación social de producción históricamente determinada que convierte al
obrero en instrumento de valorización del capital.

B) Universidad e Infraestructura

Dentro del enfoque marxista habrá consenso en considerar al trabajador universitario


(entendiendo por esto tanto a maestros como empleados) como explotado y la explicación más
socorrida sería de la manera de Poulantzas, quien considera a los trabajadores de la educación, en
general, como no productivos pero explotados; esta explotación no se realiza por el mecanismod
de la extracción de plusvalía, sino por la extracción de plustrabajo directo, hecho que puede
realizar el capitalista o el Estado por ser el propietario de los medios de educación.
Para Poulantzas, el trabajador universitario sería un trabajador improductivo explotado, en
una situación semejante a la del burócrata. La posición de Poulantzas se fundamenta en Marx,
para el cual el trabajo asalariado en un contexto capitalista (no solamente en la producción) es un
trabajo explotado.

a) El proceso de producción en la universidad.

Habiendo visto en la introducción como, desde el punto de vista de Marx, es posible hablar de la
producción inmaterial, pasaremos, ahora, a desglosar como ésta se realiza en la universidad.
Dada la complejidad del problema es conveniente dividir profesionalmente las universidades en
privadas que obtienen utilidades y las que no tienen utilidades. En el primer caso, la obtención
de utilidades nos hace suponer el funcionamiento de éste tipo de universidad, en parte, como
negocio.

1.- El proceso de producción en la universidad privada que obtiene resultados.

Este tipo de universidad, del cual encontramos muchos ejemplos en la parte empírica del
trabajo, se financia principalmente a partir de la cuotas pagadas por los estudiantes y además
arroja una utilidad, la cual puede ser reinvertida en la misma universidad. Es claro que éste tipo
de universidad no sólo cumple un papel económico en el sentido de reportar una ganancia al
propietario de la misma, sino también importantes funciones ideológicas.
En la universidad se dan dos procesos de producción simultáneos, por otro lado, la
producción de lo que llamaremos la “mercancía educativa”, consistente en el resultado de la
actividad del profesor, y el uso, por parte del estudiante, de las aulas y los edificios, la biblioteca,
los instrumentos del laboratorio, etc., es decir la síntesis de la actividad del profesor y de los
trabajadores no directos de la universidad y el uso de los medios educativos de producción,
constituyen lo que llamaremos la “mercancía educativa” . Esta mercancía es ofrecida por el
propietario de la universidad en el mercado educativo y comprada por los estudiantes.
La “mercancía educativa” tiene el carácter de tal, en la medida en que tiene un valor de
cambio para el propietario de la universidad y un valor de uso para el que la compra, el valor de
la mercancía educativa estará dado por el tiempo de trabajo socialmente necesario para su
producción, medido por el tiempo de trabajo de maestros, obreros indirectos (parte del obrero
global universitario) y el materializado en los medios de producción educativa.
Dicha “mercancía educativa” tiene la particularidad, como producción esencialmente
material que es , de ser circulada y consumida por el momento de ser producida; sin embargo, a
diferencia del actor, en que su trabajo es consumido improductivamente por el público, la
mercancía educativa es consumida, en muchas ocasiones, para acrecentar el valor de la fuerza de
trabajo del estudiante.
En el proceso de producción de la mercancía educativa, los trabajadores directos serían
los profesores y los indirectos, los conserjes, los ayudantes, los oficinistas, etc. Las relaciones
que se establecen entre el proletariado de los medios de producción (edificios, laboratorios,
bibliotecas, etc.) y los productores de la mercancía educativa son de explotación, porque los
servicios que prestan los trabajadores no se pagan con renta del capitalista; es decir, la mercancía
educativa no es producida para ser consumida por el dueño de la universidad, sino para ser
vendida y obtener a cambio una ganancia; es decir, que los servicios de los trabajadores
universitarios son adquiridos con capital variable, el cual se combina con un capital constante
invertido en medios de producción.
En la producción de la mercancía educativa no se trata, como en el caso de la actividad
comercial, del intercambio de mercancías, puesto que la mercancía educativa no existe antes de
que la actividad de los trabajadores universitarios la genere y además, su valor es superior a la
suma de salarios (valor de la fuerza de trabajo) y de preciación de los medios de producción, en
una cantidad igual a la plusvalía generada: las utilidades del patrón no podrán ser explicadas de
otra manera desde el punto de vista marxista.
Esta mercancía educativa, con un valor superior al de su costo de producción, es vendida
en el mercado educativo y comprada por los estudiantes; la venta de la mercancía educativa
dejará al patrón una ganancia igual al valor de ésta menos su costo de producción. De ésta forma
se ve cómo la función de los trabajadores universitarios, en el aspecto señalado, no se diferencia
esencialmente del de los trabajadores productivos de la producción material.
Hasta aquí nos hemos referido a una de las tres funciones de la universidad: docencia,
investigación y difusión cultural, considerando que en las universidades mexicanas es la primera
tarea la que ocupa el papel fundamental.
Señalaremos que en la universidad se dan dos procesos productivos simultáneos: el de la
producción de la mercancía educativa y el de la reproducción de la fuerza de trabajo de los
estudiantes. El estudiante (o su familia) compra la mercancía educativa a la universidad y con
ella trabaja sobre sí mismo (estudia), obteniendo como producto una mercancía (fuerza de
trabajo) de un valor igual a su fuerza de trabajo inicial, antes de entrar a la universidad, más el
valor de la mercancía educativa, más el tiempo de trabajo dedicado a estudiar.
Sin embargo, el estudiante paga por estudiar y no se le paga por esto, como al obrero por
trabajar y, además, el resultado de su actividad (su fuerza de trabajo potenciada) le pertenece en
tanto no la venda ya siendo profesionista, y aún en ésta situación, fuera de la jornada de trabajo,
la fuerza de trabajo seguirá siendo su mercancía. La fuerza de trabajo del estudiante, al terminar
sus estudios en la universidad, no pertenecerá ni a ésta, ni a la burguesía en su conjunto, pues,
como dice Marx: “la fuerza de trabajo sólo puede aparecer en el mercado, como una mercancía,
siempre y cuando sea ofrecida y vendida por su propio poseedor”, “para que la operación se
mantenga a lo largo del tiempo es, pues, necesario, que el dueño de la fuerza de trabajo sólo la
venda por cierto tiempo, pues si la vende en bloque y para siempre, lo que hace es venderse a sí
mismo, es convertirse de libre en esclavo”. 12
Por otro lado, el estudiante tampoco es propietario de los medios educativos de
educación, sino que dichos medios de producción pertenecen a la universidad, la que sólo cede el
usufructo de ellos al estudiante, durante un tiempo determinado, como parte de la mercancía
educativa que éste compra.
Marx define los medios de producción de la siguiente manera: “Los medios de trabajo y
el objeto de trabajo sobre el que éste recae son los medios de producción”. 13 “Los medios de
trabajo es aquel objeto o conjuntos de objetos que el obrero interpone entre él y el objeto sobre el
12
Marx, C., El Capital, ed. cit., T. I, p. 123
13
Ibid., p. 133.
que trabaja y que le sirve para encausar su actividad sobre éste objeto” 14 Los objetos de trabajo,
sobre los cuales se labora con los instrumentos de trabajo, se pueden dividir en materias bruta (la
ofrecida directamente por la naturaleza), materias primas (sobre las cuales se ha trabajado
previamente) y materias auxiliares (cuando son absorbidas por el mismo instrumento de trabajo).
Resulta inútil tratar de encontrar todas las clases de medios de producción claramente
diferenciado en todos los procesos productivos”. 15
Con respecto a la producción de la mercancía educativa, los medios de trabajo (edificios,
laboratorios, etc.) pertenecen a la universidad y el profesor labora con ellos para producir dicha
mercancía que será, a su vez, medio de producción para el estudiante quien laborará con ella para
reproducir su fuerza de trabajo. Es claro que los medios de producción educacionales pertenecen
a la universidad, sin embargo, su uso es vendido al estudiante como parte de la mercancía
educativa. Dicha mercancía es consumida en el momento de ser producida, por lo que no cabe
buscar en ella la característica de los productos materiales de tener una existencia física
independiente entre la producción y el consumo.
El trabajo del estudiante escapa actualmente a la esfera de la producción capitalista,
aunque, en cierta medida, se encuentre subordinada a las necesidades de ésta, en el sentido de
que las relaciones que se establecen entre el estudiante y la universidad no son de explotación,
sino de compra-venta de mercancías; el estudiante compra una mercancía sobre la cual trabaja y
obtiene u producto más valioso que puede ofrecer al mercado de fuerza de trabajo , sin embargo,
el estudiante no posee el control sobre el proceso de producción de su propia fuerza de trabajo,
sino que es la universidad la que impone los ritmos de estudio correspondientes (hay que señalar
que el proceso de producción de la mercancía educativa y el de la producción de la fuerza de
trabajo se encuentran de tal manera entrelazados que, si uno se suspende, el otro no puede
continuar).

2. El proceso de producción en la universidad que no funciona con utilidades.

Trataremos en particular el caso de la universidad estatal, la cual es objeto principal de


nuestra investigación.
A parte de las consideraciones establecidas para la universidad privada que obtiene
utilidades es necesario aclarar, en la universidad pública, dos cuestiones fundamentales: primero,
si es que hubiera producción de plusvalía, ¿Cuál sería el destino de ésta, a sabiendas que éste tipo
de universidad no obtiene utilidades? y, segundo, ¿Cómo repercute sobre el precio de la fuerza
de trabajo del profesionista el hecho de que l Estado le “ceda” o venda la mercancía educativa
por debajo de su valor?
En las empresas estatales, es común que la plusvalía generada al interior de las mismas
no sea apropiada directamente por el Estado, sino que se da una redistribución de ésta plusvalía
hacía las empresas privadas, por medio de la venta de los productos a precios por debajo de sus
valores; esta subvención del Estado hacia las empresas privadas es un acto consciente del mismo.
En el caso de la universidad, el producto que interesa a la clase dominante no es tanto la
mercancía educativa sino la fuerza de trabajo que egresa, con una determinada calificación y
formación ideológica; sin embargo, dicha fuerza de trabajo no pertenece al Estado, sino al
estudiante que la ofrece en el mercado, de tal manera que la plusvalía que se genera como
resultado de la actividad de los trabajadores universitarios, no podría ser redistribuida como el
resultado de un acto consciente de venta de fuerza de trabajo por debajo de su valor por parte del
Estado, como en algunas empresas estatales, sino que sería el resultado de la compra de esa
fuerza de trabajo por debajo de su valor por parte de la burguesía como se explicará enseguida.

14
Ibid., p. 131.
15
Ibid., p. 134.
En primer término, es necesario aclarar que, independientemente de los costos de
producción de una mercancía el valor de ésta estará dado por el tiempo de trabajo socialmente
necesario para su producción, de esta manera bienes y servicios que el Estado venda a los
capitalistas por debajo de su valor van a integrar totalmente su trabajo materializado al valor de
las nuevas mercancías producidas con ellos, independientemente de que el Estado las haya
vendido por debajo de su valor. Lo anterior permitirá un margen de utilidad mayor al capitalista,
pero no podrá influir sobre el valor de la mercancía producida, de la misma forma el hecho de
que el Estado “ceda” la mercancía educativa al estudiante no influirá sobre su valor de la fuerza
de trabajo producida.
En segundo término, aunque el capitalista adquiera productos de las empresas estatales
por debajo de su valor, de cualquier forma, los productos elaborados a partir de los anteriores
podrán ser vendidos por sus valores. De la misma forma, aunque el estado “ceda” la mercancía
educativa al estudiante, el valor de la fuerza de trabajo producida será el mismo que si no se
hubiera producido esta “cesión” y el único poseedor de esa fuerza de trabajo en forma integra
será el estudiante.
Tal como establece Marx en “trabajo asalariado y capital”, el valor de la fuerza de
trabajo debe incluir los gastos de educación, así mismo, independientemente de que el estado
“ceda” la “educación” al estudiante, no por ello dicha educación implica un incremento en el
valor de la fuerza de trabajo del estudiante, requiere a su vez poseer valor el producto del
trabajo que potencialmente pudiera ser realizado si es que no se produjese la “cesión”. El hecho
de que una mercancía no se realice directamente en monetario no implica por ello su inexistencia
forzosamente, tal es el caso de las empresas que producen sus propias materias primas y en las
que dichas materias primas aparentemente no entran en la circulación, sin embargo forman parte
del producto terminado y agregan valor al mismo.
Esa “educación” que la universidad estatal “cede” al estudiante posee por tanto un valor y
constituye una mercancía que se realiza en el mismo acto de la enseñanza independientemente
de la “cesión”. ahora bien, el valor de dicha mercancía tendrá que ser , al menos, igual a la
inversión desembolsada por el estado en su producción, es decir, los costos de fuerza de trabajo y
los costos en medios de producción, sin embargo, no hay ninguna razón para suponer que la
universidad se concretara a exigir a sus trabajadores que laboren exclusivamente el tiempo
necesario para reponer el salario, no existe ninguna razón para suponer que los valores nuevos
producidos por profesores y empleados serán iguales a los salarios devengados. En toda empresa
capitalista, en la que se genere o no plusvalía, existe una tendencia a incrementar el trabajo no
pagado (por esta razón la explotación se da a todos los niveles en los que se presenta el trabajo
asalariado, independientemente de que se genere o no plusvalía), la universidad no escapa a
dicha tendencia. Puesto que en dicha universidad se da un doble proceso de creación de valores
y en el primero el elemento esencial es el trabajo de los asalariados universitarios, podemos
establecer que todo trabajo extra por encima del que reponga el salario será un trabajo en el que
se genere plusvalía.
Por otro lado, en el capitalismo sólo es posible generar nuevos valores empleando trabajo
asalariado produciendo a la vez plusvalía. Ciertamente la universidad estatal no esta sujeta a
obtención de tasa de ganancia y en esa medida la explotación del trabajo permite encontrar
límites mínimos más bajos que en el común de las empresas capitalistas, pero la racionalidad del
sistema en su conjunto exige la maximización de la producción de la mercancía educativa
producida con respecto a la inversión devengada, los intentos prácticos realizados en México en
éste sentido son bastante ilustrativos.
Aceptando la posibilidad de la producción de plusvalía en la universidad estatal se sigue
inmediatamente que la inversión estatal en la misma funciona como capital.
En la universidad estatal, el sostenimiento de la misma corre a cuenta del Estado,
fundamentalmente; los fondos que proporcione el Estado pueden ser divididos en un capital
constante (Cc) utilizado en la compra y reposición de los medios de producción educativos, y un
capital variable (CV) para la compra de fuerza de trabajo de los profesores universitarios. El
valor de la mercancía educativa estará dado por:

V = Cv + Cc + P
Donde: V es el valor de la mercancía educativa.
Cc el capital constante.

Cv el capital variable.
P la plusvalía generada.

Y los costos de producción de esa mercancía educativa por:

Cp = Cc + Cv
Donde: Cp es el costo de producción de la mercancía educativa.

Sí dicha mercancía educativa fuera vendida por su valor, por la universidad, se precio sería:

Pv = Cc + Cv + P = Cp + P
Donde: Pv es el precio de venta de la mercancía educativa.

Como resultado del proceso paralelo a la producción de la mercancía se da la producción de la


fuerza de trabajo; el valor de ésta fuerza de trabajo será:

V´ = V + T +Vo
Donde: V´es el valor de la fuerza de trabajo producida en la universidad.
V es el valor de la mercancía educativa consumida.
T es el trabajo proporcionado por el estudiante en la producción de la fuerza de
trabajo.
Vo es el valor de la fuerza de trabajo inicial del estudiante.

La expresión anterior puede ser escrita, también, de la siguiente manera:

V´ = Cp + P + T + Vo

Si el estudiante comprara la mercancía educativa el costo de producción de su fuerza de trabajo


sería igual a V´, pero desde el momento en que el Estado “cede” la mercancía educativa a ese
estudiante su verdadero costo de producción se reduce a T + VO.

Si el precio de la fuerza de trabajo del estudiante fuera igual a su valor esto sería igual a
Cp + P + T + Vo.
Los precios de la mercancía oscilan en torno a sus valores; si estas se vendieran por
debajo de su valor provocarían la emigración de los capitales hacia ramas que aseguren la tasa
media de ganancia, de tal forma que, al disminuir la oferta del producto vendido por debajo de su
valor, el precio de éste tenderá a aumentar y al igual su valor. El límite inferior, para que un
capitalista se mantenga en el mercado de determinado producto, será que el precio de éste no sea
menor que su costo de producción, en el caso del estudiante, que es un productor cautivo, en el
sentido de no pode emigrar y producir mercancías diferentes a su fuerza de trabajo, el límite
inferior para que los estudiantes sigan afluyendo a las universidades estará dado, también, por el
costo de producción de su fuerza de trabajo.
En las universidades estatales, desde el momento en que el costo de producción real de la
fuerza de trabajo del estudiante no es Cp + P + T + Vo, sino solamente T + Vo, el límite inferior
del que hablamos sería éste último. Es decir la “cesión” de la mercancía educativa por parte del
Estado permite a las empresas la posibilidad de la compra de la fuerza de trabajo del estudiante
por debajo de su valor en una cantidad que puede alcanzar la magnitud Cp + P, o sea, el costo de
producción de la mercancía educativa más la plusvalía generada por los trabajadores
universitarios.
El estudiante, en virtud de no estar sujeto a la obtención de la tasa media de ganancia en
cuanto vende su fuerza de trabajo (tal y como Marx lo establece para el pequeño campesino en el
tomo iii de El Capital) puede intercambiar esta fuerza de trabajo por menos valor que los
contenidos en ella. Se abre así un proceso de intercambio desigual en el que se enfrentan los
egresados de las universidades a los capitales, los cuales, en la expresión de Marx, funcionan
como una “secta” con respecto a los asalariados.
Las anteriores consideraciones nos permiten concluir provisionalmente las siguientes
cuestiones:
1) Profesores y empleados universitarios, independientemente del tipo de universidad,
pueden ser considerados como trabajadores asalariados productivos.
2) En cambio, los estudiantes en cuanto a la labor que desempeñan en la universidad no
pueden ser considerados como productores de plusvalía aunque si de valores.
Las consideraciones anteriores nos han parecido los fundamentos de un análisis científico
de la universidad pero insuficientes para llegar a establecer la táctica en la misma, cualquier
intento de tratar de deducir la táctica directamente de los análisis anteriores en la infraestructura
universitaria, sin incluir otros elementos de la misma y sobre todo de la superestructura, llevaría
a un reduccionismo de la política de la economía, a un determinismo económico incompatible
con el marxismo.

C) Universidad y enajenación.

En Marx el trabajo no es simplemente el sustrato de la explotación capitalista, sino que éste


tiene una función más amplia. Al respecto dice Marx: “El trabajo no produce solamente
mercancías; se produce también a sí mismo y produce al obrero como una mercancía”. El
producto no sólo es visto como despojo por parte del capitalista sino también como objetivación
del hombre. Hombre concebido como un conjunto de relaciones sociales en las que son
determinadas las relaciones de producción.
Sin embargo, en el capitalismo el producto del trabajo se convierte en un objeto ajeno al
productor, no obstante seguir éste objetivándose en él. “Cuanto más se mata el obrero
trabajando, más poderoso se torna el mundo material ajeno al que crea frente a sí, más pobre se
vuelve él y su mundo interior”. “La enajenación del obrero en su producto no sólo significa que
su trabajo se convierten un objeto, en una existencia externa, sino que ésta existencia se halla
fuera de él, es independiente de él y ajenas a él, y representa frente a él un poder propio y
sustantivo, que la vida que el obrero ha infundido al objeto se enfrenta a él como algo extraño y
hostil”.
Pero la enajenación del trabajo en el capitalismo no sólo se manifiesta como resultado de
la producción, como producto, sino que se presenta en la misma actividad productiva, en una
enajenación de la actividad productiva misma. Es el trabajo enajenado como actividad, que no
pertenece al obrero, puesto que éste lo cede al capitalista durante un tiempo determinado, una
actividad en la que no desarrolla libremente sus energías físicas y espirituales, en donde no
trabaja, voluntariamente sino a la fuerza, por el cual no satisface sus necesidades sino que es un
medio para satisfacer necesidades extrañas en él.
Los productos del trabajo en cuanto adquieren la categoría de mercancías, las relaciones
sociales entre los hombres adquieren la forma de relaciones entre objetos o de éstos con los
hombres. Los productos del trabajo aparecen como dotados de vida propia de propiedades
misteriosas que trascienden sus propiedades físicas, y llegan a dominar al hombre, a convertir al
sujeto en objeto. En la sociedad capitalista las relaciones sociales se presentan fetichizadas,
aparecen transfiguradas ante la conciencia de los sujetos.
Enajenación y fetichización engarzan con lo que Marx llama la subsunción del trabajo al
capital. La subsunción puede adquirir las modalidades de subsunción formal y real del trabajo al
capital.
En cuanto a la subsunción formal dice Marx: “el proceso de trabajo se subsume en el
capital y el capitalista se ubica en él como dirigente, conductor; para éste es al mismo tiempo, de
manera directa, un proceso de explotación del trabajo ajeno. Esto es lo que denominó
subsunción formal del trabajo al capital”. 16 Esta subsunción formal se combina con la
mistificación de las relaciones de producción: la capacidad de generar valor aparece como
capacidad del capital. Con la subsunción formal en sentido general el proceso de trabajo se
subordina al proceso de valorización y en sentido específico el proceso de trabajo mantiene aún
formas anteriores a la producción capitalista, el capitalista se ha adueñado sólo formalmente del
proceso de trabajo, el obrero sigue imprimiéndole sus características.
La subducción real corresponde también a una fase de desarrollo de la producción
capitalista, corresponde a la aparición del modo de producción capitalista propiamente dicho. La
subsunción real sólo se puede dar con un gran desarrollo de las fuerzas productivas. “A la
aplicación de la maquinaria y en general a la transformación del proceso productivo en
aplicación conciente de las ciencias naturales…” corresponde la subsunción real, dice Marx.
Con dicha subsunción no sólo se subordina el proceso de trabajo al de la valoración sino al
trabajo del obrero al de la máquina, el trabajador se convierte en un accesorio de ella, la cual le
impone actividades y ritmos. Así el proceso de trabajo se encuentra subsumido al instrumento de
trabajo en el sentido material de la palabra. De la misma forma el proceso de trabajo se paraliza
como nunca llegando a perder el obrero la conciencia de dicho proceso en su conjunto. A esa
fase del desarrollo del proceso de producción capitalista corresponde la gran industria y el
maquinismo, así como el predominio de la explotación mediante la plusvalía relativa.
En la fase de la subsunción real (la cual incluye a la subsunción formal) se alcanza la
máxima expresión de la enajenación del trabajo así como la fetichización de las relaciones de
producción en el capitalismo.
La importancia de la categoría de enajenación radica en que se trata de una categoría a la
vez objetiva y subjetiva. Una categoría que por un lado no depende de la conciencia de los
trabajadores acerca de la misma, pero que por el otro da origen a un sentimiento de enajenación
en los mismos, aun reflejo psicológico. Se trata de una categoría que permite establecer
relaciones entre la contradicción al nivel de la base económica y al nivel de la conciencia.

a) La enajenación del trabajo universitario.

1.- En cuanto al obrero global universitario (profesores y empleados). En estos


trabajadores se da la subsunción formal del trabajo al capital como en todo proceso de trabajo
subordinado al capital, en cambio la subsunción real se encuentra poco desarrollada, en
particular con respecto al trabajote los profesores, los cuales a pesar de estar subordinados al
mando del capital no se encuentran todavía con un proceso de trabajo subordinado, “maquinas de
enseñar”, ni su actividad alcanza los extremos de parcialización que tiene el trabajo del obrero en
la fábrica, el profesor continúa imprimiendo al proceso de trabajo en el cual participan sus

16
Marx, C. El Capital, capítulo sexto (inédito), Méx., Siglo XXI.
características. Esta situación permite explicar algunos aspectos de la psicología social del
profesor universitario en cuanto ha encontrado todavía alguna satisfacción en cuanto a su trabajo
de enseñar, su actividad sólo adquiere una limitada subsunción al capital (en tanto no darse
básicamente la subsunción real). Así su trabajo aparece todavía (a nivel subjetivo) parcialmente
enajenado y su relación con el producto de su actividad y con las autoridades de la universidad
sumamente mistificada, a lo que contribuyen importantes factores ideológicos no únicamente
desprendidos de su situación de subsunción incompleta.
2.- En cuanto a las estudiantes. Pensamos que el problema de la enajenación del trabajo
estudiantil debe ser enfocado desde dos perspectivas: primero, en cuanto a la contradicción entre
su aspecto de pequeño productor, el no tener el control sobre el proceso de trabajo estudiantil y
segundo, en cuanto a su aspecto de pequeño productor y la subordinación de su producto a las
necesidades del capitalismo. Ambos aspectos contradictorios son insolubles dentro de los marcos
del capitalismo desde el momento en que el estudiante no es más que propietario de su fuerza de
trabajo y se ve forzado, o a estudiar, o a venderla al capitalista. Estas contradicciones se
encuentran en la base de las luchas por la congestión, lucha utópica dentro del marco capitalista,
en cuanto a sus posibilidades de solución de las contradicciones señaladas.
Pasemos a detallar las contradicciones en las que el estudiante se ve involucrado en el
proceso de trabajo universitario: no obstante ser el estudiante el producto y el poseedor de su
producto (la fuerza de trabajo) se inserta en un proceso de producción de mercancía educativa
sobre el cual no posee control y al cual su propia producción debe ir indisolublemente unida y
subordinada. De esta forma es la universidad la que de manera inmediata fija y controla las
características de la mercancía educativa, los ritmos de producción y las propias características
de la fuerza de trabajo del estudiante. Si la fijación de tales propiedades del proceso de trabajo en
la universidad es tarea de la misma en lo inmediato, en lo mediato responde a las necesidades del
desarrollo capitalista.
La situación de enajenación indicada enfrenta al estudiante a:

i) Las autoridades de la universidad (estas sean colegiadas o no),


ii) Al estado que constituye la mediación entre la universidad y la clase dominante,
iii) La clase capitalista en su conjunto y secundariamente,
iv) A los profesores como funcionarios menores del capital encargados de la
supervisión de la producción de la fuerza de trabajo. Sin embargo esta última
contradicción es secundaria desde el momento en que los profesores cumplen el
papel dual de funcionarios menores del capital y de trabajadores productivos
explotados.

El estudiante frente al capital en la universidad y fuera de ella no se encuentra en


igualdad de condiciones es incapaz de revertir sustancialmente su situación subordinada al
capitalismo. Sin embargo, a diferencia del obrero, es estudiante es el poseedor formal de su
producto, aunque en el proceso de estudiar (desde el punto de vista de la subsunción formal) no
se diferencia de él.
Evidentemente, en las actuales condiciones de la universidad, la subsunción real
prácticamente no se presenta en el proceso de estudiar. Esta última consideración reafirma
nuestro planteamiento de no considerar al estudiante como proletario.
En cuanto al problema de la enajenación del trabajo universitario podríamos concluir lo
siguiente:

i) En la universidad se presenta una situación de enajenación creciente del trabajo


que va de los estudiantes a los profesores y a los empleados universitarios.
ii) Sin embargo, en algunos de los tres destacamentos universitarios se presenta la
enajenación en forma acabada en su relación con al subsunción real del trabajo
al capital.
iii) Tanto profesores como estudiantes por su incompleta proletarización pueden
encontrar todavía satisfacción en su trabajo, pero esto los enfrenta también a las
autoridades de la universidad, al estado y a la burguesía y constituye el
fundamento objetivo utópico de los movimientos de cogestión universitaria. Es
decir, los movimientos de cogestión tienen un origen último, no en las ideología
democráticas sino en la enajenación incompleta de estas capas.

D) Universidad y Hegemonía.

Si queremos llegar a trazar una técnica concreta para la universidad es necesario no


quedarnos en aspectos de carácter infraestructural de la misma, sino avanzar en el campo de la
superestructura. El campo clásico de la superestructura es el campo de lo político, lo ideológico
y lo cultural, sin embargo, en algunas ocasiones se hace un tratamiento de lo superestructural
como si este fuera equivalente a lo subjetivo y se abandona el análisis científico para quedar de
la simple descripción de lo que se entiende por superestructural. Pensemos en el marxismo, tiene
elementos de análisis para lo superestructural desde el punto de vista objetivo. Uno de los
conceptos que nos parecen más ricos en el marxismo en cuanto a representar a lo
superestructural desde el punto de vista señalado es el de “Hegemonía”.
El concepto de hegemonía acuñado originalmente por Lenin fue implicado posteriormente
por Gramnsci 17 dándole la connotación de capacidad de dirección intelectual, moral y política de
una clase con miras a lograr consenso hacía su dominación. A su vez Gransci llama aparato de
hegemonía al conjunto de instituciones, ideológicas, prácticas y agentes para lograr la hegemonía
de una clase.
Éste concepto de hegemonía esta ligado en el autor señalado al de intelectual orgánico. Al
respecto dice Gramsci: “Todo grupo social (clase) que surge sobre la base original de una
función esencial en el mundo de la producción económica, establece junto a él, orgánicamente,
una o más capas intelectuales, que le dan hegemoneidad y conciencia de su propia función, no
sólo en el campo económico sino también en el social y político”. A su vez gramsci reconoce
tres tipos de intelectuales: primero, los organizadores de la función económica de la clase a la
que están ligados orgánicamente; segundo, los portadores de la función hegemónica, que laboran
en las diversas organizaciones culturales (sistema escolar, órganos de difusión, etc.) y en los
partidos de la clase dominante; y tercero, los organizadores de la coerción (ministros, burocracia,
judicial, militar).
El intelectual mantiene lazos con la base a partir de las organizaciones en las que participa.
Lo orgánico de su carácter dependerá por tanto de: lo estrecho del lazo entre organizaciones y
clase, y del lugar del intelectual en la organización.
Es decir, a nuestro parecen el concepto de hegemonía ligado al de intelectual orgánico es un
concepto que refleja relaciones objetivas en las que aparecen combinadas las de tipo político,
ideológico y superestructural con un aspecto de las formas de ser que determina la conciencia: la
función que se tiene objetivamente en una organización al servicio de una clase.
En cuanto a la universidad la función de hegemonía de la misma sigue siendo importante, en
jerarquía halla sido desplazada por la de productora de fuerza de trabajo. Sin embargo, desde el
punto de vista de la función económica de la universidad los altos funcionarios de la universidad
serían evidentemente intelectuales orgánicos de la burguesía, independientemente de sus

17
Al citar a Gramsci no significa que nos adherimos a él.
posiciones ideológicas personales, atendiendo a la función que la universidad desempeña y el
papel que estos funcionarios tienen en la universidad.
En el caso de los profesores, éstos tendrían también una función hegenómica con respecto a
los estudiantes (aparte de su carácter d explotados, hay que hacer notar que la categoría de
intelectual orgánico cruza a las clases y se define no por los mismos criterios que aquella), desde
el momento en que tienden a reproducir entre los estudiantes ideas, cultura, política, estereotipos
de la clase dominante o tendientes a lograr el consenso para con ésta. En los profesores, pues, la
contradicción que veíamos con los estudiantes en cuanto a supervisores de la producción de
fuerza de trabajo se refuerza por su papel en la hegemonía. Pero, a su vez, genera una nueva
contradicción entre los profesores: en cuanto a pesar de ser explotados en el proceso productivo
cumplen a su vez en estas funciones de dirección y de hegemonía. Es de hacer notar que esta
función de hegemonía y de supervisión del profesor esta determinada por la institución en la que
trabaja y es relativamente independiente de su conciencia con respecto a lo anterior.

E) Universidad y clases sociales.

a) Las clases sociales en el marxismo.

1) Clase en sí y clase para sí.

i) Clase en sí: Marx en el 18 Brumario dice que existe una clase en sí cuando

E) universidad y clases sociales

a) Las clases sociales en el marxismo

i) Clase en sí y clase para sí

i) Clase en sí: Marx en el 18 Brumario dice que existe una clase en sí


cuando:
a. se vive en condiciones económicas que separan el modo de
existencia de un grupo social
b. existen intereses y culturas también diferentes de los otros
grupos sociales
ii) En cambio, clase para sí será cuando:
a. Se tenga una identidad de intereses no sólo local
b. Se posea una unidad política nacional y una organización
c. Se sea capaz de representarse a sí misma
d. Para llegar a constituir tal clase para sí debe enfrentarse en el terreno
político a las otras clases
Conclusión: La clase en sí se define fundamentalmente por la economía pero exclusivamente
por ésta, interviene también la superestructura. (****** 23)

b) La definición de Lenín

Lenín en “Una gran iniciativa” trata de desglosar las componentes


económicas del concepto de clase:
1. Grandes grupos de hombres
2. Distinguibles por el lugar que ocupan en un sistema de producción
históricamente determinado
3. Por las relaciones en que se hallan con respecto a los medios de producción
(en gran parte relaciones de propiedad)
4. Por su papel en la organización social del trabajo
5. Por el modo y parte que obtienen de la riqueza social

Es decir, en la definición de Lenin no sólo se incluyen relaciones de


producción, sino también de distribución y ded consumo (aunque de
Cualquier forma económicas todas ellas). Además las relaciones de propiedad, sino que incluyen
a las relaciones originadas de la dirección del proceso productivo, es decir, no sólo importa quien
posee sino también quien dirige
Lenin no incluye un problema que es palpitante, el problema de la hegemonía y
del papel de los intelectuales en la conformación de dicha hegemonía
En este sentido Gramsci hace anotaciones importantes:

1) En las instituciones de la sociedad civil y política existe un intelectual


encargado de las tares inferiores del consenso y la coerción, así tareas como la dirección de la
producción que lo distinguen de los obreros
2) Su carácter de intelectual orgánico dependerá de dos circunstancias:
a. El nivel en que se encuentran en la institución u organización
b. Lo orgánico que sea la institución con respecto a la clase
dominante
Como dice Gramsci: la función en una organización es una forma de ser que determina la
conciencia. Es decir, la función de dirección de control y de hegemonía y de coerción también
determina la conciencia. (****** 24)
c) Los niveles
Owergqepoibgqpieng 25

e) Existen al interior de las clases fracciones, así como capas al exterior de las clases.

1) Se habla de fracciones al interior de las clases, así como de un núcleo de clase.


2) Se podría hablar de capas entre las clases, como la dice Marx , estas capas no
serían todavía clases, tanto porque conservan caracteres de las clases fundamenta
entremezclados, como por su historia. Recordar que Marx Habla de estamentos
antes de llegar a constituirse en clase en sí.

f) Las clases sociales en la universidad.

Comparación entre los trabajadores universitarios, el pequeño productor mercantil y el


proletario.
Clave: E = Estudiante.
P = Profesor.
EM = Empleado
PP = Pequeño productor.
PR = Proletario.

E P EM PP PR
Vendedor de fuerza de trabajo. X X X
Propietario de medios de producción. X X
Papel en la organización del trabajo
(dirección o control). X X
Producción de plusvalía. X X X
Unificados por las condiciones de producción
y de trabajo en común. X X X X
Subsunción formal. X X X X
Subsunción real. X X
Papel en la hegemonía. X

Conclusión:
1) Los empleados son los más cercanos al proletariado, aunque no serían parte de su
núcleo central.
2) Los profesores son explotados por la extracción de plusvalía, pero ni por su papel en
la hegemonía ni por la ausencia en la subsunción real, ni por su papel en el control de
la producción pueden ser considerados como proletarios, sino como una capa
intermedia entre pequeña burguesía y proletariado.
3) Los estudiantes, ni por las relaciones de producción en que se encuentran insertos
(parcialmente de proletario y parcialmente de pequeño productor mercantil), ni por
estar no subsumidos realmente pueden ser considerados como proletarios, sino como
otra capa intermedia.

II.- APUNTES PARA LA HISTORIA DEL MOVIMIENTO UNIVERSITARIO EN


MÉXICO.
El movimiento universitario no controlado por el Estado orgánicamente es de
relativamente reciente creación. Los movimientos universitarios sucedidos antes de la década de
los sesentas eran movimientos que conservaban muchas ligas sobre todo de carácter ideológico
con el Estado. Estos movimientos, a pesar de haberse dado algunos conflictos violentos entre
Estado y universitarios antes de los sesentas, nunca rebasaban el control de dicho Estado ni
llegaron a generar una corriente que rompiera con la ideología de la Revolución Mexicana.
Realmente el movimiento universitario no controlado por el Estado se inicia en Morelia
a principios de la década de los sesentas (el movimiento poblano de principios de los sesentas no
corresponde a las características del nuevo movimiento universitario mexicano, sino que se
encontraba teñido de rasgos anticlericales que los movimientos actuales no tendrán; así mismo,
el movimiento por la autonomía de la Universidad de Guerrero implico contradicciones dentro
del mismo bloque dominante global).
Pensamos que el moderno movimiento universitario en México ha recorrido tres fases
principales: una de luchas democratizadoras, otra de radicalización y una última de reflujo.
La primera fase que abarca prácticamente toda la década de los sesenta y que reconoce un
desarrollo no concronizado ni de igual profundidad, en todas las universidades tiene las
siguientes características.

1. De hegemonía fundamentalmente estudiantil.


2. El móvil principal de la lucha de la democratización de la universidad entendida
principalmente como la obtención de formas cogestivas de gobierno.
3. La dirección corresponde en términos absolutos al reformismo (principalmente al PCM).
4. Con escasa participación magisterial y de empleados (a excepción de la UANL).
5. Las manifestaciones de sindicalismo universitario son raras y reducidas a ámbitos
locales.
6. El movimiento más radicalizado es el de Morelia en su conjunto y grupos desprendidos
del movimiento del 68.
7. La lucha democratizadora se convierte rápidamente en lucha política con la participación
del estado.
8. El trato gubernamental hacia los conflictos privilegia la represión hacia los conflictos
importantes.
9. Internacionalmente influyen de manera importante en lo ideológico el triunfo de la
revolución cubana y la guerra de Vietnam.
10. Hasta el movimiento del 68 no se logra forjar alternativas al reformismo.
11. Se hacen intentos importantes por ligar las luchas universitarias con las de obreros y
campesinos.
12. Las formas de lucha comprenden las negociaciones con el Estado, y finalizan
comúnmente con los enfrentamientos violentos callejeros masivos, semiarmados, y
barricadas.
13. Las formas organizativas del movimiento van desde las sociedades de alumnos a los
comités de lucha: y la organización amplia y generalmente burocratizada a la
organización selectiva de los activistas. En el 68 se inicia una nueva forma organizativa,
la de la brigada que constituye en cierta forma el antecedente de los grupos radicalizados
de la siguiente fase. Brigadas que empiezan a plantearse problemas de la línea política
que anteriormente había quedado como campo exclusivo de los partidos de la izquierda
tradicional.

En esta primera fase el movimiento es particularmente activo durante los años 66 al 68:

 Guerrero: lucha democratizadora (1966).


 Movimientos en Puebla, Coahuila, Veracruz, Durango, Sinaloa y Tampico.
 EN Sinaloa en 1965 se inician las luchas democratizadoras.
 En 1967: luchas en Puebla, Sonora, Tabasco, SLP, Yucatán, Michoacán y Durango,
huelga de la escuela de agronomía.
 Algunas de las movilizaciones más importantes de la década fueron las de Morelia,
Sonora, Tabasco y la huelga de la UNAM (antes del 68).

1). Morelia: En éste lugar el gobierno se había establecido desde 1962, de tal forma que para
1967 el movimiento ya no estaba enfrascado en las luchas democratizadoras y empezaba a dar
muestras de una mayor radicalidad que en el resto de las universidades del país. El movimiento
del 67 se inicia por la lucha en contra del aumento en las tarifas de los camiones urbanos, un
estudiante es asesinado, la población apoya el movimiento, el ejército toma la universidad y se
deroga la ley orgánica e la universidad. La dirección del movimiento corresponde a la CNED y
a los espartaquistas y esta se cuido de que las demandas nunca rebasaran los límites
democráticos burgueses.
2). UNAM (1967): En la UNAM las luchas democratizadoras, aunque de escasa magnitud se
sucedieron desde 1964, sin embargo, a diferencia de Morelia se daba una fuerte influencia de
grupos claramente gobiernistas en estos movimientos. En 1964 se dio un primer intento por
derrocar al rector Chávez, dirigido por grupos gobiernistas. En 1966 se inicio una huelga en la
Facultad de Derecho, reducto priísta en contra de la reelección del director de dicha facultad.
3). Sonora: En 1967 se dan grandes disturbios en la capital del Estado, con motivo de la
imposición de un gobernador los cuales son reprimidos por el ejército.
4). Tabasco: Por búsqueda de mejoras en la condiciones de la enseñanza, se da un paro
estudiantil en cual es reprimido ferozmente por el ejército.

De 115 conflictos analizados durante los sexenios de Díaz Ordaz y Echeverría se encontraron
los siguientes datos:
Sexenio Sexenio
Díaz Ordaz Echeverría
% %
Movimientos 12.5 42.8
Movimientos 87.5 57.1
Académicos 28.5 12.5
Democratizadores 71.4 42.5
Políticos 4.28 45.0

En la segunda fase, la fase de radicalización, es en las universidades de Nuevo León, Sinaloa.


Oaxaca, Chihuahua, Puebla y Guerrero en las que esta fase se da con mayor profundidad, siendo
la de Nuevo León en la que primero se da y en la de Sinaloa en la que se presenta con
características más intensas
Las características de esta fase serían las siguientes:
1). La lucha principal se entabla entre la izquierda radical y la izquierda tradicional, en la
que se da una coincidencia entre estado-izquierda tradicional en el combate a los radicales, sin
que dejen de presentarse contradicciones entre esa izquierda tradicional y el Estado, aunque estas
pasan a un lugar secundario
2). La respuestas universitarios a la represión gubernamental se vuelve más violenta
siendo comunes los enfrentamientos armados. ******** 30
3). El estado combina la represión selectiva con la masiva, adquiriendo la primera forma
no practicada extensivamente por el estado en la fase anterior
4). El trato estatal hacia la izquierda tradicional se vuelve más condescendiente,
coincidiendo con ésta en la represión de los grupos radicalizados
5). La lucha frontal entre Estado-izquierda tradicional contra izquierda radical desgasta a
los últimos hasta su casi extinción y la consolidación en algunas universidades de la izquierda
tradicional quien se convierte en administradora de la universidad
6). En esta fase se inicia el sindicalismo universitarios como corriente nacional. Sobre el
mismo los grupos radicales tratan de ejercer aluna influencia pero al ser derrotados por la
represión y su línea equivocada, dejan el campo libre a la izquierda tradicional
7). La participación de profesores y empleados se acrecienta con respecto al período
anterior, aunque conservando los estudiantes su carácter de fuerza principal
8). Los móviles de los más avanzados del movimiento no son ya la democratización de la
universidad sino la búsqueda de una alternativa revolucionaria a la línea reformista de la
izquierda tradicional
9). Se intenta afanosamente la ligazón con el movimiento obrero campesino
10). La lucha radical de este período es una de las vertientes principales de los grupos
ultraizquierdistas que representan la impotencia del movimiento en dicha fase por elaborar
realmente una línea marxista para la revolución en México
11). Las formas organizativas van de la brigada al grupo clandestino de lucha

La tercera fase que corresponde a los lugares donde la radicalidad fue mayor,
aproximadamente a partir de 1974, presenta las siguientes características:
1). Decadencia de la fuerza estudiantil
2). Predominio de las luchas sindicales, primero por el reconocimiento de los sindicatos
y posteriormente luchas económicas
3). Casi desaparecen las organizaciones estudiantiles. ******* 31
4). La dirección corresponde de manera casi absoluta a la izquierda tradicional
5). Consolidación y burocratización de los cogobiernos
6). El Estado negocia, aunque a veces reprime, con la izquierda tradicional y sus
cogobiernos

Conclusiones:
1.- El movimiento universitario ha pasado por tres fases en su desarrollo actual, sin
embargo el paso de una a la otra no adquiere el carácter de necesidad. No hay una secuencia
lineal entre el radicalismo y las luchas democratizadoras. Es posible la lucha radical sin pasar por
la experiencia democratizadora, a condición de que existan las organizaciones capaces de
impulsarlas.Sin embargo, ante la ausencia de tales organizaciones en la década de los sesentas la
experiencia democratizadora fue un paso que permitió el surgimiento de corrientes no
reformistas
En condiciones de gran atraso de las masas estudiantiles y de gran debilidad de las
organizaciones de izquierda revolucionaria, las luchas democratizadora son la expresión
inmediata del carácter enajenado del trabajo universitario, son la expresión instintiva de la lucha
de clases en la universidad. En estas condiciones las fuerzas de izquierda revolucionarias deben
presionar para imponer un campo de lucha más claramente clasista, si esto no es posible no
deben desentenderse de las luchas democratizadoras, pero su papel será de denuncia

2.- En las luchas universitarias, como en el caso de las obreras y campesinas, cualquier
conflicto ala crecer cuantitativamente tiende a enfrentar a los participantes con el Estado. La
situación de englobamiento de la sociedad civil por la sociedad política impone necesariamente
estos enfrentamientos, de tal forma que es fácil politizar los conflictos, elevarlos a planos
superiores. La más insignificante lucha no debe despreciarse, lo contrario sería desperdiciar la
oportunidad de elevar el movimiento. (*********32). No debe caer en los errores del
enfermismo de buscar luchas puras proletarias en la universidad (nunca se encontraran)
3.- El movimiento universitario (una parte de él) a partir del año 71 logró superar el
reformismo pero no logró generarse la organización revolucionaria (posiblemente el atraso del
movimiento obrero dejó solo al destacamento universitario: cuando la fase radical decae se inicia
la insurgencia sindical)
4.- Llevar la lucha de clases a la universidad es trascender las relaciones materiales
inmediatas en la misma y cuestionar el sistema en su conjunto; la alianza obrera campesina
universitaria
5.- El sector más radical ha sido el estudiantil. Se trata del sector menos corporativizado
(de ahí la importancia de la lucha por la recuperación de las sorganziaciones por los trabajadores)
6.- Las formas organizativas que ha reconocido el moviendo estudiantil han sido:
sociedad de alumnos, comité de lucha, la brigada, y el grupo clandestino. Sin embargo se plantea
cual debe ser la forma organizativa de la gran masa de estudiantes (en este sentido la CNED tuvo
un papel muy importante)
7.- La experiencia de las luchas democratizadoras demuestra que al cumplirse la fase
democrática e iniciarse la radical, la izquierda tradicional se convierte en parte del enemigo
principal a combatir en la universidad. Los que no lo han comprendido han tenido que salir de la
misma. Además, las formas democráticas de gobierno se han convertido en formas fetichizadas
de mediatización de las luchas

III.- ACERCA DE LA TACTICA EN EL MOVIMIENTO UNIVERSITARIO

A) Introducción
El movimiento revolucionario en México es joven ideológica y organizativamente,
sin embargo, las experiencias (******** 33) de las masa y de los diversos agrupamientos
políticos que han existido en México son muy variadas. A pesar de esta rica experiencia
histórica, no ha sido suficientemente asimilada por los revolucionarios, producto, en parte d, de
no saldar cuentas con posiciones que la realidad ha superado
En nuestra caso hemos rechazado explícitamente al ultraizquierdismo que a partir de
1970 se generó en las universidades mexicanas, y no obstante sólo hemos llegado a establecer la
critica general de dichas concepciones, lo que ha equivalido a no saldar cuentas definitivas con el
oportunismo de izquierda, a no haber llegado a definiciones suficientemente concretas de la línea
política que impidiera la filtración de deformaciones izquierdistas a raíz de interpretaciones
diversas ante el mismo planteamiento general. Tal es el caso de nuestra línea política para el
trabajo en la universidad; hemos manejado una tesis acerca de la explotación del trabajo
universitario que por el nivel de abstracción en que ha quedado ha permitido interpretaciones
diversas en términos de táctica que en algunas ocasiones nos ha acercado al ultraizquierdismo o,
en el mejor de los casos, ha generado una línea vacilante
Una de las cuestiones que nos unifican es la lucha contra del reformismo del socialismo
pequeño burgués, y al nivel de los principios y de la estrategia pensamos que poseemos cierta
homogeneidad, pero ¿qué sucede con la táctica? ¿Tenemos una táctica homogénea? ¿Tenemos
definidos los problemas fundamentales de la táctica en el actual período de la universidad?
Lo anterior nos plantea una serie de problemas generales con respecto ala táctica:
1).¿Cuál debe ser la relación entre táctica y estrategia?. 2).¿Cuáles condiciones debe guardar una
táctica revolucionaria? 3. ¿Qué posición se debe tener con respecto a las consignas
fundamentales esgrimida por el reformismo en la universidad?
Antes de entrar en detalle es necesario aclarar que la estrategia se refiere a la dirección
fundamental que debe seguir el proceso revolucionario tanto en términos organizativos,
ideológicos y políticos en los sentidos más amplios; concierne a los planteamientos teóricos y
(****** 34) prácticos más constantes en el proceso revolucionario. En cambio, la táctica
implica cuestiones semejantes pero definidas para cada período (táctica de período) o para cada
coyuntura. Un aspecto importante de la táctica es la cuestión de las consignas que permiten ir
realizando junto a otras cuestiones los objetivos estratégicos .
a) Relación entre táctica y estrategia.
El establecer las relaciones que debe de guardar la táctica con la estrategia permite, entre
otras cosas, definir cuando se adopta una táctica revolucionaria y cuando una doctrina. Las
relaciones entre táctica y estrategia podrían ser resumidas en los siguientes principios:
i) La táctica debe estar subordinada a la estrategia.
ii) Sin embargo, la táctica no es un reflejo mecánico de la estrategia. Por ejemplo, a pesar
de que estratégicamente no se conciba la vía electoral como la forma de tomar el poder, no por
ello tácticamente nunca habríamos de participar en las elecciones. La táctica debe subordinarse
al objetivo estratégico y debe estar acorde con las leyes de la lucha de clases en cada país.
iii) La táctica más adecuada es la que ahora hace avanzar más a las masas en el sentido
estratégico y no las que plantee en forma “pura” los objetivos estratégicos. Por ejemplo, en 1905
Lenin rechazó la participación en las elecciones de la Duma no porque estas fueran un engaño
(que lo son) sino porque hacía avanzar poco a las masas, en condiciones en las que éstas estaban
dispuestas a la insurrección. No son las luchas “puras”, desde el punto de vista de los principios,
las que necesariamente hacen avanzar más a las masas; para que la masa avance se requiere que
la línea y la dirección sean aceptadas por ellas y muchas veces la línea más recta sólo llega a
prender entre los miembros ya ganados pero no entre las amplias masas. Plantear de otra forma
el problema es caer en el izquierdismo, al pensar que “es culpa de las masas” sino nos
comprenden, ya que nuestra táctica es “pura” de acuerdo a los principios.
iv) Una táctica no es revolucionaria ni reformista en sí, todo depende de las condiciones
para las que se implementa y de sí hace avanzar a las masas en el sentido revolucionario.
Internamente depende del estado de conciencia, organización disponibilidad a la lucha, etc. De
esas masas y del contenido que le infunde la organización revolucionaria.
Una táctica huelguística, por ejemplo sino es aceptada por las masas puede ser incorrecta,
a pesar de los esfuerzos de la dirección, puede significar una evaluación incorrecta de las
condiciones subjetivas. Pero tampoco por el sólo hecho de ser aceptada por las masas es una
garantía de su carácter revolucionario. En este punto hay que evitar el voluntarismo que todo lo
hace depende de la dirección, así como el determinismo por el cual la dirección no puede influir
en la marcha de los procesos.
Es decir una táctica debe ser, en primer lugar, posible, pero en segundo lugar, debe hacer
avanzar a las masas en el sentido estratégico. Lo primero concierne a la forma de la táctica, lo
segundo a su contenido. La forma depende mucho de las condiciones subjetivas de las masas y
de la dirección, lo segundo más de la dirección. Es en el contenido de la táctica, más que en la
forma, en donde los principios y el objetivo estratégico influyen más decididamente. Por
ejemplo, Lenin acepto la lucho electoral en 1906 porque las masas no estaban dispuestas ya a la
insurrección, es decir, la forma de la táctica la determinan la condiciones subjetivas de las masas,
sin embargo, el contenido de la táctica electoral leninista no fue el de las ilusiones
parlamentarias, sino el de aprovechar la lucha electoral para la agitación y la denuncia de la
democracia burguesa como forma de dictadura de la burguesía. Es decir, el contenido de la
táctica puede ser decidido más autónomamente por la dirección que su forma.
En el problema de la forma de la táctica se encuentra la cuestión de los campos de lucha,
es decir, el campo de las relaciones sociales en el que en un momento o período determinado se
realiza la lucha: éste campo de la lucha no puede ser impuesto principalmente por las direcciones
y en cambio, muchas veces es impuesto por el enemigo o espontáneamente por las condiciones
subjetivas de las masas. Luego, la táctica debe atender no sólo a la regularidad del campo de
lucha, regularidad que puede cambiar en cierto momento, sino también al campo que el enemigo
logra imponer. En el ejemplo mencionado de Lenin y la Revolución de 1905 la burguesía al
decir de Lenin, logró imponer en 1906 el campo electoral y a pesar de los esfuerzos de los
bolcheviques, las masas habían aceptado dicho campo; era el momento de cambiar la táctica.
v) La táctica revolucionaria debe comprender medidas democráticas y socialistas. Al
decir de Lenin, la revolución debe solucionar tanto las tareas democráticas dejadas inconclusas
por la burguesía, como las socialistas. En términos de la táctica y las plataformas de luchas
significa que ésta debe comprender consignas democráticas, incluso democrático-burguesas que
la burguesía no esta dispuesta ya a enarbolar.
En contraposición con la táctica revolucionaria la táctica doctrinaria tendería a desplegar
la táctica mecánica de la estrategia, sin considerar las condiciones subjetivas imperantes en el
momento. Para la táctica doctrinaria, cualquier desviación de los principios socialistas, en
cuanto ano plantear consignas socialistas puras, sería una expresión de reformismo. Para ésta
táctica doctrinaria, por ejemplo, nunca se debe participar en elecciones para el parlamento
burgués puesto que la vía de la revolución no se concibe como burgués y además el
parlamentarismo forja ilusiones falsas en las masas y las desvía del objetivo socialista.

B) Táctica revolucionaria y consignas en la universidad.

Veamos ahora cual debe ser la posición de los revolucionarios en cuanto a las consignas
más manejadas en el movimiento universitario. Específicamente nos referimos a las consignas
del gobierno, la lucha por el presupuesto universitario, las luchas académicas por mejorar las
condiciones de la enseñanza, las luchas por sustitución de