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TRANSLATED BY DANIEL DURINI FROM MEXICO

28.7.2006

Introducción al libro "Novi svet je moguć" (Un


mundo nuevo es posible), autoría de Dunja y
Ljubodrag Simonović
Ljubodrag "Duci" Simonović, abogado y doctor en filosofía así como una de las
leyendas del baloncesto yugoslavo en general y específicamente del club
belgradense Crvena Zvezda (La estrella roja), en co-autoría con Dunja
Simonović, su hija y filósofa como él, publicaron en el 2005 el libro Novi svet je
moguć (Un mundo nuevo es posible) [Dunja i Ljubodrag Simonović, Novi svet je moguć,
Ed. Dunja i Ljubodrag Simonovic, Belgrado, 2005; e-mail: comrade@sezampro.yu; Duci's blog:
http://ljubodragsimonovic.wordpress.com/ ], cuya introducción, bajo el título Basis of
Contemporary Critical Theory of Capitalism (Bases de la teoría crítica
contemporánea al capitalismo), me encontré traducida al inglés en esta entrada
del blog Cirque Minime/Paris publicada por MickCollins.

Las bases de la teoría crítica contemporánea al capitalismo

La última escena del combate a muerte entre la humanidad y el


capitalismo se encuentra en progreso. La particularidad del capitalismo es que, a
diferencia de la barbarie "clásica" (la cuál es de naturaleza destructiva, asesina y
saqueadora), éste aniquila la vida creando un "nuevo mundo" - una "civilización
tecnificada" y un hombre adecuado, deshumanizado y desnaturalizado. El
capitalismo ha erradicado al hombre de su medio ambiente (natural) y ha cortado
las raíces a través de las cuales éste absorbía la fuerza creadora de la vida. La
ciudades son "jardines" del capitalismo donde "crecen" las criaturas degeneradas.
El excremento de perro, la gasolina y el hedor de las coladeras, los anuncios
espectaculares brillantes y las luces rotantes de las patrullas policiales a lo largo
de la noche - ése es el entorno del hombre del "mundo libre". Destruyendo el
medio ambiente natural, el capitalismo está creando condiciones climáticas cada
vez más extremas en las que el hombre está luchando cada vez más y más duro
por sobrevivir - y está creando condiciones de vida artificiales accesibles
únicamente para la capa más pudiente de la sociedad, lo cuál está ocasionando
una degeneración definitiva del hombre como ser natural. "La humanización de
la vida" ha sido limitada a la creación de condiciones micro-climáticas, de
incubadoras capitalistas especiales - condiciones artificiales de vida
completamente comercializadas para las cuales la gente degenerada resulta
apropiada.

La verdad más dramática es: el capitalismo puede sobrevivir la muerte del


hombre como ser humano y biológico. Para el capitalismo, el "hombre
tradicional" es tan sólo un medio temporal de su propia reproducción. El
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"hombre consumidor" representa una fase transitoria en el proceso de mutación


del hombre, causado por el capitalismo, hacia la forma "más avanzada" del
hombre capitalista: el hombre-robot. Los terminators y otros engendros
robotizados que son producto de la industria hollywoodense de entretenimiento
que crea la "visión del futuro" degenerada a manera del capitalismo, encarnan los
poderes creativos, apartados del hombre, que se convierten en los vehículos para
la destrucción del hombre y la vida. Se está creando una nueva "raza superior" de
humanoides robotizados, la cual podría chocar con la "humanidad tradicional",
entendiendo por esta última a la gente capaz de amar, pensar, soñar despierta,
luchar por la libertad y la supervivencia - e imponer su gobierno sobre la Tierra.
En lugar del nuevo mundo, se está creando el "hombre nuevo"- el que está siendo
reducido al nivel de la humanidad incapaz de comprometer al nuevo orden
gobernante.
La ciencia y la tecnología se han vuelto la palanca básica del capital para
la destrucción del mundo y la creación de la "civilización técnica". No se trata
aquí únicamente de la destrucción lograda por el uso de los medios técnicos. Se
trata de la tecnificación de las instituciones sociales, de las relaciones
interpersonales, del cuerpo humano. La transformación creciente de la
naturaleza en un sustituto de "la naturaleza", la creciente deshumanización de la
sociedad y la creciente denaturalización del hombre son las consecuencias
directas del esfuerzo del capital, dentro de una guerra económica global sin
piedad, por lograr la comercialización completa de los entornos, tanto el natural
como el social. El optimismo de la Ilustración se podría difícilmente apoyar sin
reservas hoy en día; la noción de Marx, de que el hombre emprende tan sólo las
tareas que puede resolver, particularmente el optimismo basado en el mito de la
"omnipotencia" de la ciencia y la tecnología. La carrera por las ganancias ya ha
causado daños irreparables e impredecibles tanto al hombre como a su medio
ambiente. A través de la creación de una "sociedad de consumo", es decir, a
través de la transición del capitalismo hacia la fase de la destrucción pura, tal
incremento cualitativo en la destrucción de la naturaleza y la humanidad se ha
estado desarrollando de manera tal que la vida en el planeta está encarando
literalmente una "cuenta regresiva". En lugar de que se estén "marchitando"
(Engels) las instituciones de la sociedad capitalista, lo que se está marchitando es
la vida misma. La tesis de los teóricos de la burguesía conservadora, según la cual
la historia de la humanidad termina con el capitalismo, se está volviendo cada vez
más convincente. Al menos que se impida, el capitalismo acabará, ya para el
inicio del tercer milenio, con lo que queda del mundo.

Lo científicos son la forma humana en la que el capitalismo utiliza las


fuerzas naturales para controlar a los hombres y la naturaleza. Éstos han sido
reducidos a idiotas especializados quienes, en el mundo de la técnica, en el que
todo funciona por medio de "apretar botones" y en donde "todo está bajo
control", ven un mundo ideal al que habría que añorar y en el hombre-máquina,
la "culminación del progreso". Los científicos, a los que por "adquirir
conocimiento" se les paga con su propia humanidad, perciben a la gente como
enemigos y a las máquinas como a "amigos". De la misma manera en la que la
ganancia y no el hombre es esencial para los capitalistas, "el progreso" y no el
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hombre resulta esencial para los científicos - siendo el "progreso" el otro nombre
para la ganancia, y la "ganancia" siendo el otro nombre para la destrucción. Los
miembros de la "inteligencia técnica" son personas mutiladas no aptas para
expresar su humanidad. El miedo hacia la gente se transforma en el odio hacia la
gente. Ellos prescinden de manera conciente de todas las características que los
hacen hombres, y escapan al mundo técnico en el que pueden "experimentar" con
máquinas, la gente, el mundo viviente... El Poder de la ciencia y la tecnología se
transforma en el poder de la manipulación y la destrucción. Para ellos, el mundo
técnico se vuelve el mundo "natural" y el desafío estético más elevado, tal como la
torre Eiffel, el tiranosaurio capitalista, la cuál simboliza la dominación de la
"civilización técnica" sobre el hombre.

Se está volviendo cada vez más evidente que el capitalismo está creando
una crisis social y ecológica cada vez más profunda, misma que no puede
controlar. La transición del capitalismo se está desarrollando de su etapa de
"capitalismo controlado" a la del "caos incontrolable", la cuál representa la
"respuesta" final del orden gobernante a su propia incapacidad de manejar la
crisis existencial en escalada dramática - de la cuál pueden generarse ya sea la
detrucción del capitalismo y la creación de un mundo nuevo, o la destrucción de
la humanidad y la vida sobre la Tierra. Las consecuencias del capitalismo no
pueden ser controladas por medio de instituciones sociales, ya que éstas se han
vuelto igualmente herramientas de las corporaciones capitalistas y han sido
utilizadas para lograr sus intereses.

Los hombres han sido privados de los derechos humanos básicos: el


derecho a la vida, al trabajo, a un medio ambiente saludable, a la familia, a la
felicidad, un futuro... El proceso de despersonificación emprendido por medio del
gobierno capitalista no muestra responsibilidad alguna por sus propias acciones.
Invisible e imposible de aprehender, el espíritu del capitalismo, el cual se vuelve
la fuerza fatal del destino, gobierna el mundo. Las corporaciones multinacionales
destruyen el sistema legal internacional, las instituciones democráticas, el
"Estado social"... La arena política se vuelve un circo político, los políticos se
vuelven los bufones del capital. Las disputas públicas sobre los problemas
sociales esenciales han sido reemplazadas por problemas fabricados. El "gobierno
del Estado de derecho" se vuelve una máscara ideológica de la tiranía capitalista.
Tarde o temprano, la esfera política se vuelve el vehículo de la clase gobernante
utilizada para la depolitización de los ciudadanos y la exterminación de la
confianza en las instituciones democráticas y la esperanza hacia la posibilidad de
crear un orden social racional que pudiera ser una encarnación de los principios
rectores de la Revolución Francesa - sobre los cuales está basado el humanismo
moderno. Resultó que la democracia (del Occidente) es una forma política del
gobierno del capital sobre el hombre. Las corporaciones multinacionales
destruyen el legado emancipatorio de la sociedad civil, y las instituciones que
deberían de ofrecer una posibilidad para la expresión de la voluntad política de
los ciudadanos se vuelven en lugar de esto último, los medios para lograr sus
intereses. Las posibilidades de la articulación política del descontento ciudadano
creciente a través de instituciones están disminuyendo. Un número decreciente
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de problemas que determinen el destino de las personas han sido elevados a


"cuerpos representativos". Un número cada vez menor de personas toman parte
activa en elecciones. En lugar de ser el sujeto político, el ciudadano se vuelve
consumidor de programas políticos. Todo ocurre en concordancia con los
principios de la economía de mercado, dentro del cuál una buena mercadotécnia
es de primordial importancia para la venta de productos. "¡El dinero no apesta!"
se vuelve el principio político básico. La política se vuelve una industria para la
producción de falacias e ilusiones "democráticas".

Mientras más se desarrolla la crisis del capitalismo, acompañada ésta por


un creciente descontento de la gente - lo cuál genera irremediablemente la
necesidad de la creación del nuevo mundo, ya que esto es un imperativo
existencial - tanto más agresivos los esfuerzos de la clase gobernante por impedir
su desintegración. La tarea más importante de la política gobernante es volver
inexistentes las posibilidades objetivas de que el cambio del mundo existente
obtenga potencial real, a través de prácticas orientadas hacia el cambio
efectuadas por los oprimidos. Por ello, la destrucción de la mente (crítica) y la
"pacificación" de los oprimidos a través de la idiotización se vuelven las tareas
más importantes de la maquinaria propagandística gobernante. Los gobernantes
capitalistas degenerados del mundo desarrollan mecanismos crecientemente
terribles para la destrucción física y mental de la gente. La política gobernante
está limitada a las técnicas para la manipulación de los oprimidos por medio de lo
cuál está siendo aniquilado el legado emancipatorio de la sociedad civil, mientras
se desarrollan relaciones cada vez más agresivas entre razas, naciones, religiones
y sexos... Han sido impuestos los conflictos entre pueblos, artificialmente
provocados y controlados, por medio de los cuales la confianza en el hombre y la
energía orientada hacia el cambio deben extinguirse. Los "sospechosos generales"
han sido etiquetados de tal manera para volverlos responsables de las causas del
descontento y blancos hacia los cuales debería de dirigirse la ira de los
ciudadanos privados de sus derechos. De esta manera, una relación crítica y
orientada hacia el cambio para con el mundo y cualquier conciencia de clase
están siendo aniquiladas, a la par que se está creando el fascismo
contemporáneo. La fabricación del miedo, usada para preparar al público para el
uso de los medios de destrucción masiva (incluyendo la bomba atómica y la de
neutrones) por los "chicos malos" alrededor del planeta, se está volviéndo la tarea
más importante de la maquinaria propagandística gobernante. El perpetuum
mobile capitalista está en acción: el capitalismo genera un descontento creciente
el cuál se transforma, por medio de la política limitada a la técnica de redirección
del descontento de la gente hacia el cumplimiento de objetivos anti-humanos y
económicos, en una fuerza generadora de la represión y la destrucción. El
régimen gobernante trata de lograr la total criminalización de la sociedad, lo cuál
significa que se ha creado el caos - controlado por esa misma manera de vivir
(way of life) basada en el principio totalizador de "el pez grande devora al pez
pequeño" - dentro del cual todos los esfuerzos por crear un mundo humanista
están siendo degenerados. La criminalización de la sociedad se vuelve la forma de
integración de los oprimidos a la órbita espiritual y existencial del capitalismo
más importante y una manera de tratar con la lucha libertaria (de clases). La base
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de la criminalización de la sociedad capitalista se encuentra en la expectativa de


que ésta elimine el "excedente" de la población, en otras palabras, la "fuerza
laboral inútil". La destrucción biológica de los oprimidos se vuelve la manera más
eficiente de controlarlos. Éste método ha sido utilizado "de manera exitosa" por
la administración norte-americana con los indios en las "reservaciones" a lo largo
de todo EUA: methanol y cobijas infectadas con viruela alguna vez jugaron el
papel hoy en día asignado al SIDA, cigarros, drogas y la comida envenenada…
Mientras más veloz esté operando el capital, tanto menos espacio le queda
a la humanidad. El capitalismo destruye la familia y todas las demás formas de
vida social y produce al hombre solitario, para el que se vuelve crecientemente
difícil aceptar la responsibilidad y oponerse a la manía capitalista. Este es el
momento sicológico de una importancia extraordinaria para el orden gobernante.
La desgracia creciente se vuelve el generador del mal creciente con el que se
mezcla masoquísticamente el ciudadano promedio (pequeño burgués) en afán de
evadir su propia responsabilidad en el aniquilamiento del mundo - proceso en el
que participa, de manera activa o pasiva. Nadie plantea en público el problema de
la responsabilidad del hombre en el "desarrollo" global establecido - ya que esta
responsibilidad implicaría el derecho a la libertad y la vida. Por ello, el concepto
de la "felicidad futura" fue reemplazado por el miedo a perder la vida, como el
factor principal motivacional del comportamiento. El hombre capitalísticamente
degenerado ha perdido la esperanza de poder hacer cualquier cosa en el área
social, de manera que intenta contruír barricadas alrededor suyo al interior de su
propia deseperanza atomizada y crear su propio micro-mundo. "La libertad" de
los esclavos del capitalismo está limitada a la posibilidad de adquisición de una
variedad creciente de maneras aún más destructivas para "escapar" de la
cotidianidad ofrecida por la industria del entretenimiento. El capitalismo genera
al hombre patológico quien acepta la destrucción como parte de la vida - el
pequeño burgués (petit bourgeois) es el hombre degenerado a la manera
capitalista. Se ha vuelto víctima de la nada capitalista (capitalist nothingness) a
tal grado que encuentra consuelo para la agonía cotidiana que experimenta en la
visión del aniquilamiento final y espectacular de la humanidad: el instinto vital se
transforma en instinto por la destrucción.
El capitalismo como orden totalitario quiebra el legado emancipatorio de
la sociedad civil que abre una posibilidad de la creación del nuevo mundo - y
produce formas de lucha política que contienen una naturaleza destructiva. El
terrorismo es la forma degenerada por el capitalismo de luchar en contra del
capitalismo - la violencia destructiva que utiliza los medios y los métodos
capitalistas - y únicamente contribuye a la intensificación del proceso de la
destrucción. No añora la creación del nuevo mundo, sino la aniquilación del
existente. Esta es la diferencia esencial entre la lucha revolucionaria y las
acciones terroristas. Los fanatismos y no la conciencia visionaria basada en la
razón y la libertad, dominan la violencia terrorista. El fanatismo es una
consecuencia de la destrucción crecientemente despiadada del mundo y la gente,
efectuada por parte de los monopolios capitalistas. Un ejemplo típico es el así
llamado "extremismo islámico": una consecuencia inevitable del esfuerzo cada
vez más evidente por aplastar a los musulmanes y tomar el control total sobre los
depósitos petroleros. Al mismo tiempo, la "lucha en contra del terrorismo" es una
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nueva máscara ideológica del imperialismo norteamericano análoga a la "lucha


en contra del bolchevismo judío", la máscara del Drang nach Osten (impulso al
Este, N. del T.) nazi, la aniquilación de los judios y los eslavos y la conquista del
Lebensraum (el medioambiente, N. del T.) del capital alemán. "La lucha en
contra del terrorismo" se vuelve un pretexto para la introducción del terror global
por parte de las corporaciones capitalistas más poderosas. Aquellos que aterran
al mundo a modo de la "lucha en contra del terrorismo" intentan aplastar a todos
aquellos que amenazan sus esfuerzos por transformar al mundo entero en su
propio campo de concentración. La "protección" ofrecida para salvarse del
terrorismo es de naturaleza amafiada: aquellos que no acepten el abrazo acerado
del "policía global" estarán expuestos al peor terror estadounidense. "El
terrorismo global" se vuelve el "peligro mayor que amenaza a la humanidad" - es
lo que se ha estado repitiendo constantemente por los sirvientes de la política
norteamericana alrededor del mundo. De su posición frente al terrorismo se
puede observar el verdadero alcance y los reales objetivos de la política de los
EUA: el terrorismo no se relaciona con lo ideológico ni es una cuestión de
alineación, éste supone una naturaleza global y anti-existencial.
Las oligarquías gobernantes de los países capitalistas más desarrollados
están "resolviendo" la crisis existencial cada vez más profunda al interior de sus
sociedades respectivas, pasándola a los hombros de los pobres del mundo. La
supervivencia del capitalismo está directamente condicionada por el saqueo y la
destrucción del mundo entero. El imperialismo contemporáneo (el cual fue
nombrado "globalismo" por los intelectuales al estilo Coca-Cola), a diferencia de
sus formas históricas antecesoras que eran explotadoras (¡Roba!) y genocidas
(¡Mata!) en su naturaleza, es de una naturaleza ecocida (¡Aniquila!). La OTAN, el
FMI y otras "organizaciones internacionales" son únicamente vehiculos que el
Occidente utiliza para llevar a cabo su terrorismo ecocida y la política genocida
basada en éste. Se ha establecido un nuevo fascismo, basado en el total terror
global capitalista: cada parte del planeta y cada segmento de la vida se vuelve
medio de reproducción capitalista - lo cuál significa que la vida en sí se vuelve el
terror sobre el hombre y la destrucción de la humanidad. La destrucción cada vez
más intensa de la vida lleva a la radicalización de la política genocida: la
destrucción de un número cada vez más grande de personas se vuelve una
precondición para la supervivencia de un número cada vez más pequeño de
personas. Dentro de este contexto se estableció una teoría "de los mil millones
dorados" (the golden billion) que representa una referencia estratégica para las
prácticas políticas de los países capitalistas desarrollados. Esta manía capitalista
ecocida genera un miedo creciente por la supervivencia y consecuentemente,
basándose en este miedo, establece condiciones para la radicalización de las
decisiones políticas y la acción política. El uso de bombas atómicas y de
neutrones, los viruses artificiales (como el HIV) y otros medios letales se vuelven
una herramienta legítima "de defensa". En casi todos los reportes producidos por
los "expertos" occidentales, la "sobrepoblación" del planeta es "el mayor peligro
para la supervivencia de la humanidad". El miedo por sobrevivir está siendo
redireccionado hacia naciones del mundo que están "procreando en exceso" y con
ello están comprometiendo la supervivencia de todos. La solución se ha impuesto
por sí sola: la destrucción de miles de millones de "superfluos" es esencial para la
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supervivencia de la humanidad. Aquellos que sin reservas destruyen la naturaleza


y exterminan pueblos se vuelven "los salvadores de la humanidad". El Occidente
tiene una vasta experiencia en la destrucción de naciones: la exterminación de los
indios norteamericanos por el capitalismo estadounidense, y de los aborígenes
chinos y australianos por el imperialismo británico - muestran las "tradiciones"
occidentales de eliminación de los "excedentes" de la humanidad. Al mismo
tiempo, basado en el "nuevo orden mundial" estadounidense, el "globalismo" (o
la globalización) provee de condiciones para el establecimiento de nuevas
plutocracias genocidas "nacionales" que tienen la tarea de destruir a la "población
excedente" en sus territorios respectivos, aplicando medidas económicas y de
otras naturalezas. El desarrollo sucesivo del capitalismo será pagado por miles de
millones de personas inocentes, por un número creciente de especies de la fauna
silvestre enfrentando su extinción, por el mundo viviente completo... Tarde o
temprano, todo ello sirve para posibilitar a algunos millones de "ricos"
mentalmente degenerados continuar el "disfrute" de la riqueza material creada
para ellos de las cenizas y la sangre, tolerancia hacia lo cual ha sido proveida por
el uso de la policía, la mafia y la tiranía militar, al igual que las ilusiones creadas
por la industria del entretenimiento. Los fanáticos capitalistas son el peor tipo de
terroristas: están destruyendo la vida en la Tierra.
La lógica económica del capitalismo monopólico, basado en la noción de
que "el pez grande devora al pez chico", obtuvo el grado de la razón política
gobernante que determina las relaciones entre Estados. Lo que los nazis no
lograron con armas y campos de concentración, las corporaciones capitalistas del
Occidente lograron usando el dinero y la extorsión económica: la transformación
de los países del ex-"bloque del Este" en su propio "espacio vital", mientras que
transformaron a sus ciudadanos en modernos esclavos (a la Coca-Cola). Los
círculos políticos europeos en el poder identifican a Europa con la "Unión
Europea" de la misma manera en la que los ideólogos nazistas declararon a
Europa "el nuevo orden europeo". Son exactamente aquellos que abogan por una
Europa como una comunidad de naciones equitativas y que insisten en su
herencia emancipatoria - los que son los enemigos más amargos de la "Unión
Europea" que es un vehiculo para las corporaciones europeas más grandes en su
camino hacia la destrucción de la herenica emancipatoria de la naciones
europeas. La así llamada "Unión Europea" está siendo construida sobre la ilusión
de que la entrada a la "Unión" les garantiza a todos los países europeos
"prosperidad y una mejor vida". Habría que recordar aquí que el principal
objetivo proclamado por "el nuevo orden europeo" nazista fue "hacer a todas las
naciones europeas felices". La Unión Europea es (1) un orden anti-humano y
destructivo basado en los principios gobernantes del capitalismo monopólico, "el
pez grande devora al pez pequeño", y "el dinero no apesta"; (2) su esfera política
gobernante no provee de la oportunidad de expresión de la voluntad política de
los ciudadanos sino que representa una forma política del gobierno del capital
sobre el pueblo; (3) toda el área institucional, normativa y propagandística de ese
orden está dirigida hacia la destrucción de la autoconciencia cultural y libertaria
de los pueblos y hacia su integración a la orbita espiritual del capitalismo a nivel
de la "masa" idiotizada de trabajo-consumo. La "Unión Europea" no es una
"comunidad democrática de naciones", sino una forma de integración de las
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corporaciones multinacionales europeas en su lucha en contra de las


corporaciones estadounidenses - las cuales usan al Estado norteamericano como
vehiculo para lograr satisfacer sus intereses al nivel global. La "Unión Europea"
no está basada en las tradiciones emancipatorias de las naciones europeas, sino
en las tradiciones imperialistas del capitalismo europeo. No es un objetivo
humanista sino un vehiculo de las corporaciones más poderosas por el
cumplimiento, a través de "medidas" económicas y políticas, de los objetivos
idénticos a los que Hitler esperaba alcanzar para el capital alemán - por medios
militares. Es la fase transitoria en el "desarrollo europeo" que lleva a la creación
de un nuevo orden fascista (ecocida). De manera apropiada, esta "integración de
los pueblos europeos" establecida de manera capitalista está causando que
prosperen el nacionalismo y el racismo en respuesta a la privación de los
derechos humanos y civiles básicos - lo cuál es una introducción a choques de
dramatismo creciente que se desarrollarán basados en la frecuente imposición
del capitalismo monopólico, y también basados en la contaminación creciente del
medioambiente natural y el deterioro biológico de los pueblos europeos. El
terrorismo ecocida capitalista genera inevitablemente el nacionalismo, el cuál ya
no se basa en la lucha por obtener y mantener un trabajo o un estándar de vida,
sino en la lucha por la supervivencia. Se está haciendo cada vez más evidente que
"la unificación de Europa", en lugar de desarrollar el optimismo y un ambiente de
tolerancia, que corresponderían a los "ideales humanistas" a los que se refieren
los políticos, lo que está creciendo es el miedo del ciudadano por su futuro a la
par de su intolerancia. Los "discursos humanistas" ya no pueden conciliar la
criminalidad creciente, el desempleo, la destrucción del "Estado de bienestar" y,
junto con ello, de la protección social, la devastación del medio ambiente, el
abuso de drogas, violencia, suicidios, fanatismo, extremismo, el florecimiento de
las sectas satánicas y del fascismo, las rupturas familiares, el número creciente de
niños sin padres, el tráfico de humanos y el de niños con objetivo de abuso sexual
o su asesinato y robo de órganos (en Inglaterra tan sólo, más de 40,000 niños
pequeños "desaparecen" anualmente), la proliferación del SIDA y otras
enfermedades que diezmarán a los pobres, la soledad que está alcanzando
dimensiones epidémicas... La "Europa unida" genera racismo, similar al
desarrollado en EUA. Los pueblos de Europa del Este y de los Balcanes están
obteniendo el estatus de "pueblos sin cultura", lo cuál significa "criaturas
inferiores". Las lenguas habladas por la población de los Gastarbeiter
(trabajadores invitados o inmigrantes trabajadores, por ejemplo en Alemania, N.
del T.) no se perciben como parte de la herencia cultural europea, sino que se
vuelven motivo de discriminación. Como un fenómeno masivo, los trabajadores
inmigrantes les impiden a sus hijos aprender su propia lengua materna para
enmascarar sus orígenes y evitar humillaciones. Tomando en cuenta que un
número insignificante de hijos de inmigrantes logran obtener educación superior,
se vuelve claro que el privarlos de su lengua materna se vuelve una obliteración
de su ser cultural, acto por medio del cual éstos están predestinados a volverse "la
fuerza de trabajo sucia", están predestinados a realizar los trabajos más duros y
peligrosos. Dentro de la "Unión Europea" se puede discernir claramente la
pirámide racista del poder, basada en la supremacía económica, política y militar:
Alemania, Francia e Inglaterra están en la cima, Italia, España, los Países Bajos,
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Bélgica... están por debajo de los primeros, los pueblos balcánicos se sitúan en el
fondo de la pirámide. En la "Europa Unida", el lugar reservado para ellos es el
que los afro-americanos ocupan en los Estados Unidos de América. En su camino
"hacia Europa", los pueblos balcánicos perderán su propia (auto)conciencia
histórica (cultural) y la dignidad libertaria para volverse la fuerza de trabajo
recolectora de basura, mientras que los Balcanes se vuelven la fosa séptica de
Europa. A los pueblos balcánicos se les ordena renunciar a sus mitos libertarios
que son la base de su conciencia histórica y libertaria, mientras que al mismo
tiempo se espera de ellos aferrárse al mito de "Europa" como una "comunidad de
naciones libres": los mitos libertarios han sido reemplazados por mitos
coloniales. La "unificación de Europa" en concordancia con el modelo
estadounidense, es decir basada en los intereses de las corporaciones
multinacionales y su lucha por la supremacía, lleva a la aniquilación del
"nacionalismo" lo cual se traduce en el aniquilamiento de la herencia cultural de
las naciones europeas y su derecho a tomar decisiones políticas soberanas. Los
EUA están poblados por el deshecho de las naciones europeas y otras,
degenerados sus habitantes por el "american way of life" y la "cultura" Coca-
Cola. En Europa, nos referimos a las naciones históricas como las que asocian su
identidad nacional, civil y cultural con su propio país, en el que nacieron, y la
libertad por la que pelearon sus ancestros. Este país es su patria vital y espiritual
y la base de su imagen propia humana. "La identidad europea" no se puede
construir sobre principios formales (tales como una constitución), sino
basándose en la tradición libertaria y la herencia cultural de las naciones
europeas. Los europeos tienen que ser personas juiciosas y resueltas que desafíen
los procesos de destrucción de la herencia cultural y de la vida en general;
personas (o pueblo) que llegarían a convertir, por medio de la lucha política, el
potencial objetivamente acumulado para la creación de un nuevo mundo basado
en la razón y la libertad en un potencial realista de liberación. Europa (el mundo)
debería de volverse el jardin en el que las flores de todas las culturas europeas
(internacionales) florecieran juntas. No tiene importancia qué flor es "más
grande", sino que cada una de ellas emane su propio aroma. Se trata de la
implementación de las ideas que guiaron la Revolución Francesa, ideas que no
son tan sólo humanistas, sino que se han vuelto principios básicos existenciales.
Tan sólo basándose en una lucha por el nuevo mundo puede lograrse el legado
emancipatorio de las naciones europeas y las otras naciones viviendo en Europa.
Europa superará la crisis social creciente creando el nuevo mundo - o colapsará.
Para los pueblos europeos, la aceptación del "american way of life" significa el
suicidio.
En la guerra económica global cada vez más despiadada, llevada a cabo
entre las corporaciones multinacionales más poderosas, las instituciones sociales
se vuelven un instrumento utilizado para asegurar un "desarollo estable" del
orden capitalista. Todo está en juego: el mecanismo completo institucional se
tiene que estar desarrollando en concordancia con las crecientes demandas
impuestas por el interés en los activos. No es verdad que "la política dejó de
depender de la economía de una manera clásica", como asegura Habermas, sino
al contrario, es completamente controlada por la lógica de las relaciones
económicas en su intento por volver a la sociedad un campo básico de producción
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y consumo dentro del cual el razonamiento y el comportamiento de la gente (el


pueblo) estaría completamente supeditado al interés existente del capital. El
Estado se vuelve el vehiculo para "introducir" a la sociedad la lógica básica de
relaciones como el principio supremo para la organización de la vida social, de
manera que la "eficiencia" (alguna vez "la justicia") se vuelva el principio político
clave. La "superestructura" se vuelve el medio para volver de la lógica de
relaciones básicas una fuerza impulsora de la vida social entera y jugar un papel
activo en su deshumanización. Su actividad se basa primordialmente en la
"planeación del futuro" como un impacto activo para incrementar la certeza de la
supervivencia del orden establecido. Con el descenso de la superestructura hacia
la base, el círculo se ha cerrado: el Estado se vuelve el cociente totalizador del
gran capital que necesita integrar a la sociedad (primordialmente para conservar
la "paz social") y posibilitar el desarrollo estable del capitalismo. Al insistir en la
"introducción de elementos de la superestructura en la base", existe la intención
de probar que la razón ha triunfado sobre el caos (el así llamado "capital
organizado"). De hecho, la "razón" se ha vuelto una forma de manifestación de
los procesos irracionales de la reproducción capitalista. El soporte fundamental
de la "razón" se vuelve el cociente instrumentalizado (destructivo) vuelto un
vehiculo para el desarrollo (ciencia, tecnología, organización, etc.) y la protección
(la represión económica, policiaca, ideológica y de otras formas) del orden
establecido. Su esterilización se llevó a cabo de manera exitosa; se ha limpiado de
todos los "perjuicios relacionados con los valores" y se ha vuelto un vehiculo ciego
y eficiente para controlar al hombre. Se trata de la llamada "mente técnica" que
ha aceptado las formas contemporáneas de la planificación tecnológica,
aplicándolas (adaptadas y mejoradas) a la planificación del comportamiento
humano. En este sentido, el maquillaje muy polítizado de la sociedad, la manera
en la que se "hace política" se vuelve cada vez más alejada de la gente (el pueblo)
y acepta la lógica de la eficiencia tecnócrata como la base para establecer un
orden social "racional". Sin embargo, el intento por establecer una sociedad,
ubicada al interior del tumulto de eventos globales, basada en la "razón", es como
intentar reforzar las paredes de un departamento en un edificio que se está
cayendo. La estabilidad de cada sociedad capitalista aislada depende de la
estabilidad del orden capitalista global. Si sus cimientos están en crisis, usando
"medidas racionales" es decir, la integración de la sociedad bajo el patrocinio del
Estado, la crisis se puede tan sólo aliviar (la llamada "crisis controlada"), sus
golpes se pueden recibir de una manera menos dolorosa, pero la crisis en sí no se
puede resolver. La "política racional" de la mayoría de los Estados capitalistas
más desarrollados está limitada a la construcción de una especie de rompeolas
que bloquée las olas de la crisis y las haga desbordarse sobre los menos capaces
(los países menos desarrollados) para resistir la crisis.
El cociente capitalista es el medio de destrucción de la mente crítica que
posibilita una visión del futuro y una posibilidad de construír el mundo libre
basado en la razón. En lugar de dirigirse hacia la creación de relaciones sociales
tales con las que el hombre tendría la oportunidad de ser hombre y proveer lo
necesario para su propia existencia, la razón se vuelve un brazo extendido de la
estrategia económica (enfocada a las ganancias) la cuál tiende a transformar
todas las relaciones sociales en segmentos de su propio desarrollo. La destrucción
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de la mente por la industria del entretenimiento, en la que los deportes juegan un


papel clave, es una parte integral del proceso de destrucción de la "humanidad
tradicional" y la creación del "hombre nuevo" reducido a un engendro robotizado.
La totalización capitalista del mundo implica la degeneración del hombre a través
de la imposición de la manera de pensar "unidimensional" (Marcuse), la cual
requiere: una actitud positivista hacia el mundo; la instrumentación (volver
instrumentos o medios) de todo y de todos; la dimensión cuantitativa; el
misticismo en un empaque "espectacular"; el progresivismo basado en el
principio de eficiencia absoluta, la cual a su vez está basada en el principio de la
ganancia absoluta... Es la manera de pensar que suprime no tan sólo la esencia
(libertad, justicia) sino también la existencia (la supervivencia biológica, la
naturaleza), lo cuál significa que es de naturaleza fatalista. Al mismo tiempo, una
imagen idealizada de los períodos clásico y medieval se vuelve la base del
desarrollo de una idea de trascendencia que se vuelve el vehiculo para la
nulificación de la mente visionaria y de la idea de un futuro. La Iglesia cristiana (y
también casi todas las demás) son aliados naturales del capital, el cuál intenta
destruir la autoconciencia del hombre moderno (el ciudadano) como un sujeto
constitutivo de la sociedad civil y el creador de su propio mundo. La cristiandad y
las otras religiones apocalípticas contribuyen al desarrollo de la conciencia que la
destrucción del mundo es inevitable. Una cosa es predicar tales ideologías en una
situación en la que no existe una amenaza real de destrucción global, como solía
serlo el medievo, pero algo completamente diferente cuando esa amenaza se está
vuelviendo cada vez más real.
La manipulación se mueve de un nivel ideológico hacia uno sicológico. La
conciencia se ha "superado" - lo que importa es el subconciente. Tanto la
industria de la mercadotécnia como la perteneciente a la esfera política operan
basadas en este principio. Todos los esfuerzos se han invertido en impedirle al
hombre comprender su propia trágica posición en el mundo, en el que gobierna
la ausencia destructiva (destructive nothingness). Es el terror de los medios de
comunicación dominado por la industria del entretenimiento y los videoanuncios
- los que crean los espejos distorsionados en los que el hombre puede ver tan sólo
"su propia" imagen degenerada. El capitalismo destruye de manera sistemática la
habilidad y la necesidad del hombre por plantear las preguntas esenciales sobre
su propia existencia (social), al igual que su potencial por responderlas. Casi todo
el espacio de los medios de comunicación está dominado por aquellos que
destruyen la vida y marginan lo esencial, mientras que le atribuyen una
dimensión crucial a lo marginal. Los "escandalos sensacionalístas", "los partidos
(deportivos) históricos", programas protagonizados por las "estrellas" de los
medios, las películas "espectaculares" hollywoodenses y las telenovelas - se
vuelven vehiculos para desviar la atención de la gente (el pueblo) de los
problemas que determinan la supervivencia de la humanidad o su idiotización.
Bloquear la conciencia del hombre y proporcionarle una válvula de escape para
su ser reprimido, su descontento creciente, el miedo, la ansiedad - y la
inseminación del hombre con el espíritu gobernante del capitalismo de donde
deberá nacer el "hombre positivísta (positive man)" - ésa es la esencia del
"espectaculo". Por todo lo anterior, la creciente importancia de los deportes. La
manipulación sicológica en éstos está basada en la máxima de Iuvenal de panem
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et circences (pan y circo, N. del T.), inovada al estilo capitalista: mientras menos
pan haya, más abundantes juegos sangrientos habrá. El descontento creciente de
los oprimidos está ardiendo en los estadios - las chimeneas del capitalismo. El
deporte es una forma espectacular en la que emerge la irracionalidad capitalista
destructiva - basada en el principio absoluto del desempeño (ganancia) y en el
principio social-Darwinista mutado a manera capitalista. Si los criterios
existenciales y humanistas (relacionados con la mente) se toman como un
objetivo a ultranza, queda claro que añorar romper los récords lleva a la auto-
destrucción del hombre, y hacia la destrucción de su ser cultural: el "progreso" se
vuelve una manera de obtener legitimidad para las prácticas deportivas
destructivas. Tan sólo cuando se perciben de manera adecuada las tendencias del
desarrollo del deporte; sólo entonces se puede entender su esencia - es decir, su
carácter destructivo. Entonces, una de las tareas primordiales del deporte es la
eliminación de la conciencia visionaria. Éste representa un modelo educacional
que reconoce su propio resultado en la manera actual de vivir, en la que es
elevado al nivel de fenómeno mítico. El deporte es una de las maneras más
utilizables para transformar la energia creadora de vida del hombre en una
práctica destructiva. La inducción de la sociedad hacia el deporte se ha vuelto una
de las formas claves de la totalitarización capitalista del mundo. De la misma
manera en la que los Juegos Olímpicos de los nazis fueron utilizados para
enmascarar las verdaderas intenciones de éstos, el deporte contemporáneo se
está usando para conciliar el "partido" existencial entre el Occidente y el resto del
mundo, en el que no hay ganadores y perdedores, sino únicamente los
exterminados y los que sobreviven.
El cuento del "american dream" terminó. El asesinato de Martin Luther
King, John Lennon y muchas otras personas que lucharon por un mundo
humano mostraron claramente que la noción de una "sociedad mejor" representó
la mayor amenaza para los grupos capitalistas gobernantes ya que proveó de la
posibilidad del desarrollo de una plataforma política que podría dirigir el
descontento creciente de los oprimidos hacia la creación de un mundo nuevo
(justo). El principal objetivo de la maquinaria propagandística capitalista es
matar la esperanza de las personas en que el futuro es posible y que luchar por él
sí tiene sentido. No se puede culpar al capitalismo del creciente descontento de la
gente, sin embargo sí a los políticos "irresponsables" que prometían un futuro
"feliz". La "visión del futuro" se ha vuelto una comodidad que se le ha estado
vendiendo a la gente a través de programas de televisión, a través de la
nulificación de su necesidad por fantasear acerca de la libertad y la justicia. Esta
comodidad glorifica la tecnología (destructiva) creando de este modo la ilusión de
la "naturaleza progresista del capitalismo". Los científicos están preocupados con
lo que le sucederá al planeta en 5 millones de años pero no muestran interés
alguno en lo que le pasará a la humanidad en los próximos cien años. En lugar de
la confianza en el "american dream", el cual era usado hasta hace poco por la
maquinaria de la propaganda capitalista para la integración de ciudadanos al
orden gobernante, el principal vehiculo para el reforzamiento de la dictadura
global capitalista es hoy en día la intimidación de ciudadanos con la "amenaza
terrorista".
Los ideólogos del capitalismo representan la vida como si nada serio
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estuviera pasando - como si el mundo no estuviera en el mero filo de su total


ruina. La crítica burguesa del capitalismo no está dirigida en contra del
capitalismo, sino exactamente en contra de la crítica que tiende a plantear los
problemas esenciales, principalmente el problema relacionado con la tendencia
del desarrollo del capitalismo - lo que es la precondición para determinar su
esencia. Su crítica al capitalismo está dirigida, de hecho, precisamente hacia el
pensamiento crítico que aboga por el reemplazo del capitalismo y la creación del
nuevo mundo. Los teóricos burgueses tratan al capitalismo como si fuera un
orden no-histórico, es decir, como un hecho dado que no puede ser cuestionado.
Desde esta posición resultan las declaraciones sobre la "necesidad" de la
globalización capitalista, basada en el interés de las corporaciones
multinacionales y el aniquilamiento de la vida, las cuales no mencionan la caída
inevitable del capitalismo como una de las etapas históricas en el desarrollo de la
humanidad. Los intelectuales a la Coca-Cola, por definición, usan la expresión
"comunismo" mientras hablan de la URSS y otros países del "socialismo real" -
intentando "probar" que el "comunismo fracasó" y para repudiar la crítica
marxista al capitalismo y la idea de un futuro. En su ceguera ideológica, no logran
notar que mientras critican a Marx están efectivamente empleando su propio
concepto histórico, únicamente adecuado a los requerimientos de la preservación
del capitalismo. Francis Fukuyama en su libro El final de la historia y el último
hombre (The End of History and the Last Man) encuentra que la razón principal
del fracaso del "comunismo" en el Este está relacionada con el hecho de que este
orden estuviera basado en la "justicia social": la lucha por la justicia social se
vuelve un principio anti-existencial. Mucho antes que por Fukuyama, el mismo
concepto fue "determinado" por Auguste Comte, y por su seguidor Pierre de
Coubertin: la lucha de los oprimidos por la libertad y la justicia obstaculiza el
"progreso" - encarnado en la burguesía - lo que significa que compromete la mera
supervivencia de la humanidad. La crítica a las sociedades "comunistas"
anteriores que realiza Fukuyama permanece limitada al rechazo basado en la
intención de crear un orden económico racionalmente generado que sirviera al
cumplimiento de las necesidades humanas - el cuál posibilitaría al hombre
sobreponerse a la crisis existencial cada vez más profunda generada por el
capitalismo. Su teoría, también, apunta a las tendencias principales en el
desarrollo del pensamiento político del Occidente: las cosas ya no están ubicadas
en un nivel esencial, sino en un nivel puramente existencial. Ello significa que
todos los vehiculos que provean de una posibilidad de supervivencia del
capitalismo son legítimos - a precio de borrar el legado emancipatorio de la
sociedad civil y de la "humanidad tradicional". Para Marx, el socialismo es la fase
transitoria entre el capitalismo y el comunismo - que representa el último
reemplazo del capitalismo al inicio de la historia real de la humanidad. Ello
significa que no es posible el (re)establecimiento del capitalismo si el comunismo
fuera alcanzado anteriormente. Las dimensiones del absurdo de la teoría
burguesa se pueden percibir en el contexto de la noción que declara que ¡el
capitalismo es el "post-comunismo"! Al mismo tiempo, los teóricos como
Habermas hablan del "capitalismo tardío" que es de naturaleza completamente
diferente del que ocupa a Marx. Éste logra las características que Marx le atribuye
al socialismo, lo que significa que el "capitalismo tardío" implementa la idea del
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"socialismo" de Marx. Horkheimer plantea sus propios análisis en la Dialéctica


de la Ilustración como una postura puramente académica. Su actitud hacia el
deporte indica que está esterilizando la carga crítica, la que aspira al cambio,
cuando trata con la esfera política concreta, creando por ello estructuras
enteramente arbitrarias para preservar la armadura ideológica del capitalismo, la
que aparece en el deporte en su forma condensada. En cuanto a la Sorge
(preocupación, N. del T.) de Heidegger, ésta es de naturaleza abstracta ya que se
relaciona con el "mundo" abstracto y el "hombre" abstracto. El enfoque debería,
en su lugar, estar en la preocupación concreta del hombre concreto, es decir del
hombre que vive en el mundo capitalista en el que prevalece la destrucción. Ya no
se trata del miedo del hombre de tener que enfrentar su propia muerte natural
inevitable, sino la ansiedad de que tiene que enfrentar la posibilidad
crecientemente realista de la destrucción de la vida en la tierra y, por
consiguiente, la humanidad misma. En el primer caso, la preocupación
permanece en la esfera de la necesidad; en el segundo caso, la preocupación está
relacionada con la esfera de la libertad: el hombre no puede evitar su propia
muerte, pero se encuentra en posición de prevenir la destrucción de la
humanidad y de crear un mundo humano. En este contexto, se puede hacer
referencia al problema de la muerte y la extinción. La muerte no tiene que
significar extinción si el hombre deja atrás suyo su obra por la que será
recordado, es decir una obra que tarde o temprano contribuirá a la supervivencia
de la humanidad. En el contecxto del ciclo (la vida) natural, la muerte es una
precondición para el nacimiento de una vida nueva - es creadora de la vida. La
esencia de la muerte capitalista es la destrucción de la naturaleza mecánica y la
forma técnica, lo cuál es también la destrucción del hombre y la vida y,
consecuentemente, de la cadena de muertes y nacimientos que crea la vida. El
capitalismo no sólo ha privado al hombre de su patria espiritual
(Heimatlosigkeit), sino también de su medioambiente vital a través del
aniquilamiento de la naturaleza y del hombre como ser biológico; no solamente
priva al hombre de su esencia humana, sino que cuestiona su supervivencia. El
capitalismo ha "cegado" la preocupación existencial y la esencial: la lucha por la
supervivencia se vuelve lucha por la libertad, a la vez que la lucha por la libertad
se vuelve la lucha por la supervivencia.
El llamado "pensamiento izquierdista" no ha respondido de manera
adecuada al desarrollo del capitalismo. Éste ha invertido la mayor parte de sus
energías en la vana disputa acerca del pasado- en lugar de enfocar sus esfuerzos
hacia el futuro y juntarlos para criticar al capitalismo como a un orden anulador
de la vida. En lugar de diseñar nociones contemporáneas que pudieran posibilitar
la creación de un concepto político que pudiera servir como una señal de camino
para una lucha radical en contra del capitalismo como un orden destructivo,
continúa usando las herramientas conceptuales creadas por Marx y Engels,
"barridas" por el capitalismo hace mucho tiempo, al igual que la dialéctica de
Hegel (Marx), la cuál se puede tomar tan sólo condicionalmente como el punto de
arranque para la crítica del capitalismo - ya que su pirámide (histórica) de la
libertad está basada en la certeza existencial. El tren capitalista no paró en la
estación en la que, según Marx, debió haber parado (por medios de la revolución
socialista), y continuó moviéndose - arrastrando a la totalidad de la humanidad
15

hacia el abismo. La teoría del llamado "socialismo científico" el cuál es el


equivalente histórico de la teoría del capitalismo como "final de la historia",
insiste en el principio absoluto de desempeño y, en ese contexto, en indicadores
cuantitativos del "progreso" - hundiéndose por lo anterior sin remedio en las
aguas lodosas del capitalismo. No es una casualidad el que se le diera tal
importancia al deporte (al igual que a otras formas represivas del ejercicio físico),
en el sentido de la ideología de la manía por los récords, en la sociedad soviética.
Privado de su esencia humanista, la idea acerca del socialismo de Marx fue
transformada en la práctica estalinista en el Este; en el Occidente, muchos
"partidos comunistas", tomando el dogma del "socialismo realizado" en la URSS
como un hecho, transformaron la práctica soviética en la "idea del socialismo" a
la cuál habría que tender. El "proyecto del futuro" ofrecido sigue basándose en la
noción que el capitalismo es un orden injusto, no destructivo. La tarea más
importante del movimiento global anticapitalista no es únicamente liberar a la
humanidad de la opresión sino prevenir su aniquilamiento. Por todo esto la
conciencia de las consecuencias del desarrollo del capitalismo representa una
conditio sine qua non de la lucha en contra del capitalismo.
La lucha por la supervivencia de la vida y, en este contexto, la lucha en
contra del capitalismo, abren una posibilidad para la creación de un movimiento
político amplio que superará la clásica división de clases y la lucha de clases,
abriendo igualmente la posibilidad para la dilución de la lucha en contra del
capitalismo dirigiéndo su energía de aspiración al cambio hacia "proyectos
ecológicos" que permanecen limitados a la sanación en vano de las consecuencias
del capitalismo y su "mejoría". El capitalismo ha "resuelto" el conflicto entre el
determinismo y la libertad - entre los "objetivos potenciales" para la revolución y
el voluntarismo revolucionario - destruyendo la herencia emancipatoria
(cultural) de la humanidad, al hombre como ser biológico y a la naturaleza. La
única solución real (existencial y esencial) sería una guerra total de la humanidad
en contra del capitalismo, lo cuál implica el uso de todos los medios que pudieran
causar su destrucción. Esta lucha no sería únicamente defensiva, liberadora o
revolucionaria, sino una lucha como nunca se ha peleado: una lucha por la
supervivencia de la humanidad y por la preservación de la vida sobre la Tierra.
Teniendo en cuenta la intensidad de la destrucción global, se vuelve obvio que el
comunismo no es una posibilidad meramente libertaria, como lo es para Marx,
sino una necesidad existencial.
La "parte positiva" de la globalización capitalista es que inevitablemente
genera el movimiento internacional antiglobalizador que evolucionará, con el
tiempo, en un frente anticapitalista más radical. De la confrontación con el
mundo existente, evolucionará en la lucha por el nuevo mundo. La exclamación
de Marx de su Manifiesto Comunista: "¡Proletarios de todos los países, uníos!" -
se vuelve un grito libertario y existencial de la humanidad despierta y plenamente
conciente. Las demostraciones masivas anti-globalistas son importantes, pero
únicamente si forman parte de la lucha diaria en contra del capitalismo. Sino, se
vuelven parte del circo político y guían a las energías de aspiración al cambio al
extravío. El problema de la lucha política es primordialmente organizacional. Las
formas individuales de confrontación no son irrelevantes, sin embargo, no son
suficientes para logros esenciales. Si no se cuenta con una lucha organizada, su
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impacto permanece tan limitado como lo es el de las piedras arrojadas al río


revuelto - al cuál se le puede vencer únicamente por medio de fuerzas unidas. La
lucha organizada no significa la dominación de la organización sobre el hombre,
siempre y cuando ésta esté basada en la iniciativa individual y si cada individuo
está conciente del hecho que el problema es la lucha por la supervivencia de la
humanidad. Es un desafío, comparados con el cuál, todos los demás problemas
en disputa se vuelven casi insignificantes. Entre aquellos que discuten los
"problemas de los trabajadores", algunos no están satisfechos con el
comportamiento conformista de una parte considerable de la clase trabajadora en
los países más desarrollados. Sin embargo, ello resulta de su posición al interior
de la sociedad. El que su posición no esté "terminada de entenderse" como sujeto
político en la lucha en contra del capitalismo confirma de la mejor manera la
"preocupación" de los capitalistas por crear la (auto)conciencia de la clase
trabajadora y por prevenir su participación política. De hecho, el descontento de
los trabajadores está creciendo, a la par que las formas por conrontarlo están
volviéndose cada vez más despiadadas. La "sociedad de consumo" no ha agotado
únicamente su propio potencial para integrar a los trabajadores al mundo
capitalista, sino que se está desintegrando ella misma y, consecuentemente, se
están desmorronando los muros del campo de concentración - en el que se sigue
manteniendo a la mayoría de los trabajadores. En cuanto a la "democracia"
estadounidense, los ciudadanos de los EUA nunca tuvieron la oportunidad de
escuchar la verdad sobre un solo tema del que dependen su libertad y su destino y
jamás han participado, como ciudadanos emancipados, en la definición y la
implementación de la estrategia del desarrollo social. Viven en un mundo que es
una mentira absoluta y nunca tuvieron la oportunidad de escoger realmente.
¿Qué sucederá cuando se caiga la cerca - en una sociedad en la que no existen
instituciones democráticas que pudieran ofrecer la posibilidad de articular el
descontento de la gente alrededor de objetivos sociales generales?
La filosofía en boga no identifica la confirmación de la autenticidad de sus
posiciones en la vida, sino únicamente en la filosofía - y así ad infinitum. Se
vuelve una razón institucionalizada, separada del hombre y por ello un vehiculo
por evitar las atenciones humanas hacia la toma de decisiones vitales clave - lo
que unicamente ayuda al orden gobernante. La coraza conceptual
fenomenológica se vuelve el camino hacia la creación de la conciencia virtual en
las mentes humanas y hacia la destrucción de la relación razonable del hombre
con el mundo. El problema correcto puede ser únicamente el problema concreto
histórico. Hoy en día, es el problema de la supervivencia. Los problemas
filosóficos "tradicionales" se pueden discutir exclusivamente en el contexto de
este problema básico histórico (existencial). De otra manera, crean un laberinto
en el que la razón capaz de revelar las tendencias destructivas del desarrollo
capitalista, prevenir el aniquilamiento de la vida y ganar la causa por un mundo
humano debe desaparecer. Una de las tareas más importantes de la teoría crítica
es la de liberar a la mente de la filosofía "tradicional" - la cuál desvía la atención
de la mente de los problemas concretos existenciales y esenciales, soluciones de
los cuales requieren de una confrontación radical con el orden gobernante y la
creación de una nueva sociedad - lo cual es el privilegio de los "filósofos" (ahora
reducidos a técnicos intelectuales) y un medio para suprimir la lucha libertaria
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del hombre : la lucha por la libertad (supervivencia) se vuelve una actividad "no
razonable" y consecuentemente pierde la legitimidad de una práctica auténtica
que aspira al cambio. La participación política indica la verdadera naturaleza de
la filosofía - la cual es tan sólo el caparazón en el que se esconde una razón
degenerada a la manera capitalista. Esta razón media entre el hombre y el
mundo, facilitando el aniquilamiento de la vida y del hombre como ser razonable.
La verdad no es un hecho supra-histórico, alcanzable tan sólo por medio de la
ciencia y la filosofía alejada del hombre. Siempre había sido concretamente
histórica como lo es, también, la lucha por alcanzarla: hoy en día la verdad es la
supervivencia, y la manera de alcanzarla es la lucha por la supervivencia. Este es
el fundamento concreto de la "voluntad por el poder" del hombre contemporáneo
y el criterio para determinar lo apropiado de la acción política.
La teoría crítica no se esconde detrás del "objetivismo" histórico, sino que
posee una orientación política clara basada en los valores: invierte esfuerzos para
el aniquilamiento del capitalismo y está basada en el derecho del hombre a la vida
y la libertad. No intenta crear una nueva filosofía, pero tiende a abolir la filosofía
como una esfera separada que media entre el hombre y el mundo y a
implementar el legado emancipatorio de la sociedad moderna simbólicamente
expresado en los principios rectores de la Revolución Francesa: Liberté, Egalité,
Fraternité. En la filosofía clásica alemana, la cual formó la conciencia del hombre
moderno, la noción de la razón se relacionaba con la noción de la libertad. Hoy en
día, la razón no es únicamente la precondición para la libertad, sino igualmente
para la existencia: la lucha por la razón se vuelve la lucha por la supervivencia.
La teoría crítica del capitalismo se debe modernizar a través de la
introducción de nuevas nociones, teniendo en cuenta el hecho que la tendencia
del desarrollo del capitalismo influye también en la crítica hacia éste. Dos
nociones clave deberían volverse la base para la creación de la teoría crítica
moderna del capitalismo: la destrucción de la vida por parte de capitalismo y, en
oposición a ello, la práctica humana creadora de vida. Éstos conceptos se
encuentran dialécticamente en opuesición: la destrucción totalizadora de la vida
efectuada por parte del capitalismo lleva a la integración de la humanidad basada
en la práctica totalizadora de la creación de la vida. Si en el pasado se podía aún
argüír que no existía un punto de partida claro para la fundación y el desarrollo
de una teoría crítica de la sociedad, hoy en día, el aniquilamiento de la vida cada
vez más dramático, es decir la naturaleza ecocida del capitalismo, representa el
punto unificador de partida tanto para el pensamiento crítico como para la
práctica (política) con aspiración al cambio. Ello se relaciona con la naturaleza
subjetiva de la libertad y la transformación del potencial objetivo de la libertad,
establecido al interior de la sociedad civil, en un potencial realista para la
liberación del hombre. El verdadero significado de la lucha no está en alcanzar
algún tipo de objetivo supra-humano, sino en el desarrollo del potencial humano
y de la sociedad como una comunidad a manera de hermandad de individuos
emancipados capaces de manejar de manera directa su propia vida (social). Ello
no es una tarea para un hombre abstracto, sino para todo hombre. La humanidad
está en peligro, ya que la vida de cada individuo se encuentra en peligro directo.
Históricamente, el hombre había tenido la oportunidad de alcanzar su propia
humanidad a través de la lucha en contra de la tiranía; hoy en día, tiene la
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oportunidad de lograr su propia humanidad y la oportunidad de sobrevivir por


ese medio - luchando en contra del orden aniquilador de la vida. La disposición
de sacrificar su propia vida por la libertad se vuelve la disposición de ofrecer su
vida por la supervivencia de la humanidad.
El corredor de la muerte capitalista transforma todo lo que el hombre ha
creado -instituciones sociales, tecnología, ciencia, economía, educación, arte,
religión, deporte, los medios de comunicación - en un vehiculo para la operación
del capital, es decir para el aniquilamiento de la vida. Ninguna esfera social
permanece siendo el aliado del hombre. No existe nadie más a quién le podría
pedir ayuda más que los otros hombres: la sociabilidad es un imperativo
existencial. Sólo ahora, cuando ha sido abandonado, solo en su lucha en contra
del capitalismo, tiene el hombre la oportunidad de expresar sus propios valores
humanos, de volverse el Hombre real y de transformar su mundo en una
comunidad de hombres libres. La batalla más extensa y más dramática jamás
librada se está llevando a cabo: o el hombre triunfará sobre el capitalismo,
preservará la vida en este planeta y creará el mundo compatible con su propia
imagen - o será aniquilado.

Fin.

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