Cuando David Carmichael sufre una migraña y una

fractura de hombro, Trace Jackson, su mejor amigo, simplemente
se muda para hacerse cargo de él. Su camaradería sigue sin
problemas hasta que David descubre una corriente de calor y
tensión que fluye entre ellos. A pesar de saber que su mejor
amiga es heterosexual, David está cayendo lentamente
enamorado de él. Lo que no sabe es que Trace está luchando con
un descubrimiento similar al suyo.
Trace nunca ha querido a otro hombre antes. Él es un
mujeriego con bastante fama, considerado como un premio por
toda la ciudad. Sin embargo, su estrecha y atesorada amistad
con David hace que la emoción y la excitación crezcan cada vez
más entre ellos de forma irresistible. Ante las dudas de David,
Trace deja claro que quiere saber si una relación romántica entre
ellos puede funcionar. Trace está seguro que no podría amar a
otro hombre. Ese no es el problema. Él simplemente ama a David.




David Carmichael gruñó cuando la brillante luz del sol
golpeó sus ojos mientras caminaba desde su oficina en ‘El
Mirror’ hacia el estacionamiento. Sus celestes ojos eran muy
sensibles y, hoy, cuando más los necesitaba había dejado sus
lentes de sol en la mesa de la cocina. La fiebre y el dolor de
cabeza habían empezado en la mañana durante la reunión en
la editorial. Para cuando las noticias y distribución de
asignaciones llegaron, él apenas y podía concentrarse. No
había sufrido migraña en casi un año, pero recordaba muy
bien los síntomas. Diciéndole a su asistente que pasaría el
resto del día en su oficina, tomó las llaves y su maletín y se
dirigió a su casa.
Al llegar a su casa, David salió del carro, sosteniéndose
en la puerta hasta que el mareo pasó, vomitó en dos
ocasiones antes de llegar a la puerta, lo único que quería era
estar en un cuarto fresco y oscuro. Rezando porque quedara
alguna pastilla de prescripción en su gabinete de
medicamentos, entró en su casa y atravesó el vestíbulo. Ni
siquiera se molestó en traer al interior su maletín y celular.
No había manera de que pudiera trabajar hoy.


Diez minutos después, vistiendo solo sus bóxers, David
frustrado pasaba su mano por su corto cabello rubio, dejando
las puntas desordenadas. Desesperado abrió el cajón de la
mesita de noche, volcó el contenido; condones, y cigarros
cayeron al suelo. No medicinas —¡Joder!— maldijo. Podía
llamar al doctor y lograr que autorizara el medicamento, pero
no había manera de que pudiera conducir hasta la farmacia.
Colapsando en la cama solo estaba tentado a ignorarlo.
Tomó el teléfono. Primero llamó a la oficina del doctor. La
enfermera prometió llamar a la farmacia para que le surtieran
la prescripción. Segundo, después de un momento pensó
llamar por teléfono a Trace. Si no podía llamar a su mejor
amigo para que le trajera el medicamento, ¿cuándo podría
llamarlo?
Trace estaba conduciendo por Seaside cuando sonó su
teléfono. Presionó el botón de su Bluetooth
1
con audífonos.
—Trace Jackson — dijo.
—Trace — David dijo con rasposa voz. Se giró sobre el
teléfono que estaba entre su oreja y la almohada. Estaba
demasiado agotado para sostenerlo —. Necesito tu ayuda.
—¿David? Te oyes echo una mierda — Trace dijo, su
voz con un tono de preocupación.

1
Bluetooth modelo de teléfonos celulares.


—Si.— David se tensó y tragó saliva para detener la
náusea —. Tengo migraña…una mala.
—Diablos. Ha pasado mucho tiempo desde que tuviste
una de esas. ¿Tienes tus medicinas? ¿Dónde estás?— Trace
preguntó.
—No, no tengo medicinas. O no puedo encontrarlas, o
las tiré. Había pasado mucho tiempo. La enfermera llamó al
Walgreens
2
de la calle ocho.— David hizo una pausa para
tomar aire. Incluso oír su propia voz era demasiado para su
cabeza.
—David, hombre, acuéstate. Colócate una toalla
mojada en los ojos o algo. Yo recojo tu medicamento. ¿Algo
más? ¿Gatorade
3
?— Trace preguntó mientras entraba a un
estacionamiento y daba vuelta de regreso a la ciudad.
—Ya estoy acostado, pero la jodida cama está dando
vueltas. Solo necesito mi medicamento.
—Correcto. Estaré ahí pronto — Trace dijo, presionando
el botón para terminar la llamada y enfocarse en el tráfico. Él
quería llegar lo más pronto posible. Había pasado mucho
tiempo desde que David había tenido migraña, pero cuando la
tenía, usualmente era muy fuerte.

2
Walgreens cadena de farmacias en Estados Unidos.
3
Gatorade marca de bebida hidratante.


Media hora después, Trace estacionaba su Mustang
convertible azul cobalto detrás del sedán deportivo de David y
se apresuró a llegar a la casa con la bolsa de medicamento en
la mano. Usando su llave, fue directo a la cocina, dejó la bolsa
en el mostrador y llenó un vaso de vidrio con agua fría del
despachador del refrigerador. Abrió la bolsa y maldijo en voz
baja contra el tapón contra niños. Con las píldoras en una
mano y un vaso de agua, se dirigió al cuarto de David.
El cuarto estaba oscuro, las cortinas verde bosque
bloqueaban casi toda la luz, y Trace pudo ver a su amigo
acurrucado en la cama. —¿David?— dijo suavemente,
llegando junto a la cama.
David gimió cuando la cama se meció. Abriendo
ligeramente un ojo, vio al alto hombre de hombros anchos
que lo veía con las cejas juntas de preocupación. —No he
muerto — gimió —. No importa lo mucho que pueda desearlo.
Trace se sobresaltó al ver claramente reflejado el dolor
en la cara de David, en las líneas alrededor de sus ojos y su
boca. —Ten— Trace dijo suavemente —. Traje el
medicamento que te aliviará.
—Mi héroe.— David tomó la pastilla, se apoyó en un
codo para aceptar el vaso y tragó un sorbo de agua.


Asintiendo, Trace esperó a que le devolviera el vaso.
Después de dejarlo en la mesita de noche, pasó su mano
ligeramente por la frente de David. —Estás demasiado
caliente — Trace dijo. Se dirigió al cuarto de baño, mojó una
toalla con agua fría y la colocó suavemente sobre los ojos de
David.
David siseó al contacto de la toalla fría en su
extremadamente caliente piel. Todo su cuerpo se estremeció.
—Cobertores — dijo, luchando por levantarse y acomodarse
bajo los cobertores.
Frunciendo el ceño, Trace retiró los cobertores y
sábanas mientras David deslizaba su tenso cuerpo bajo ellas.
Trace jaló los cobertores y cubrió a David hasta los hombros.
—Lo siento, hombre — murmuró. David se veía realmente
miserable.
—Gracias por hacerla del chico de los mandados.
Regresa a trabajar. Ve a vivir, yo estoy demasiado irascible
para morir.— David se rió de su propia broma y entonces hizo
un gesto de dolor cuando un fuerte dolor atravesó su cabeza
haciéndolo gemir —. Joder — él jadeo, acostándose laxo.
—Creo que me quedaré por aquí solo en caso de que
necesites algo. No te he visto una jaqueca tan fuerte en
mucho tiempo — Trace murmuró mientras acomodaba la
toalla en la frente de David —. ¿Te parece?


David podía ver en el rostro de su amigo que no estaba
herido ni molesto. Él tenía una pequeña arruga de compasión
y se acomodaba su largo cabello que le llegaba a los hombros
en una cola. —¿Cuándo fue la última vez que te cortaste el
cabello, Jackson?— Era lindo, pero el ver a su amigo haciendo
algo tan normal como su hábito de acomodarse su cabello
hizo que David se sintiera ligeramente mejor. Él bromeaba
con eso desde hacía mucho tiempo y a Trace no le molestaba.
David se fue quedando dormido con la esquina de su boca
hacia arriba.
Trace torció su boca mientras David se acurrucaba.
Sostuvo la toalla en la frente de David por un momento y
entonces se sentó a su lado. Sentado ahí decidió que bien
podía trabajar en su proyecto actual, así que fue a su carro
por su laptop y sus notas. Una vez dentro, regresó a la
recámara en caso de que David lo necesitara.
Se quitó sus zapatos negros de vestir, el saco de su
traje y su corbata y los dejó dentro del armario de David.
Acomodó la pequeña lámpara de noche y se sentó en el
extremo opuesto de la gran cama de David, encendió su
laptop. Se colocó sus lentes y comenzó a trabajar.



David estaba en la silla de su oficina con los pies arriba
de su escritorio, casi dormido, y podía oír que su asistente se
afanaba golpeando el teclado. Decidió que era mejor
levantarse antes de que su espalda le doliera y empezó a
moverse, pero sus pies se enredaron con el cordón del
teléfono. Él empezó a caer….
Despertó, sacudió la cabeza y abrió los ojos. David
gritó de dolor mientras intentaba sentarse, sus piernas se
enredaron en los cobertores.
Tan pronto como David empezó a moverse. Trace dejó
su pluma y libreta y trató de calmarlo. —David. Hey, estás
bien — él dijo, tratando de quitarle el cobertor que David
tenia bien apretado alrededor de él. Trace sostuvo su laptop
con una mano tratando de evitar que se deslizara por sus
muslos.
«¿Trace?» «¿Qué jodidos hace Trace en mi oficina?» Los dos
hombres eran amigos desde hacía años, pero desde que
trabajaban en periódicos rivales ellos nunca visitaban al otro
en su trabajo. —¿Trace? ¿Qué? ¿Por qué?


—David — Trace dijo pacientemente —. Vamos.
Despierta. Tomaste medicamento para el dolor.— Apretó
suavemente el hombro de David.
David parpadeó, sus ojos enfocaron el ligeramente
iluminado cuarto. Trace estaba medio inclinado sobre él. —
Oh, no le encantaría a ‘El Mirror’ tener una fotografía de
esto: Corresponsales de periódicos en guerra
encontrados…«En la cama juntos.» Puedo ver los encabezados.
Katherine podría tener sus pantis en un serio giro— David
dijo, las palabras salieron un poco confusas —. Joder, estoy
sediento. Me siento como si tuviera la caravana de un circo
viajando a través de mi boca.— Giró la cabeza a un lado,
golpeando contra el fuerte muslo de Trace en lugar de en la
almohada que usualmente estaba ahí, y gritó y maldijo
cuando el dolor se disparó causándole una ola de mareo.
—Cuidado — Trace advirtió ayudándole a estabilizarse
—. Te ves como el infierno. Aguanta. Iré a traerte algo de
beber.
Dejó la laptop en la cama y se movió cuidadosamente
tratando de no mover la cama. —Quédate aquí — le ordenó
señalándole con el dedo antes de dejar el cuarto.
—Como si tuviera elección — David murmuró,
acomodándose suavemente contra las almohadas. Vio el reloj
despertador arriba de la cómoda a los pies de la cama, e hizo


cálculos mentalmente. Estaba en el pico más alto del efecto
del medicamento y aun le dolía la cabeza; no tan malo, pero
seguía fuerte. Esa no era buena señal. El medicamento
funcionaba pero no por las siguientes seis horas antes de que
pudiera tomar otra dosis. Y en las dos o dos horas y media
siguientes los síntomas podrían regresar a vengarse.
Necesitaba tratar de comer mientras pudiera mantener la
comida en su estómago, y era realmente un tonto si pensaba
que podría tener algo de equilibrio pero realmente quería
tomar un baño.

Trace regresó a la recámara llevando un vaso del té
helado que David mantenía en su refrigerador. —Prueba con
esto — sugirió sentándose en el borde de la cama junto a él.
En algún momento durante las pasadas dos horas Trace se
había quitado la banda de su cabello y usaba lentes, algo que
odiaba usar delante de la gente. Pero David ya los había visto
antes.
David le sonrió, una medio divertida sonrisa. Trace
sabía que era otro aguijón a su descuidada apariencia. Él
tenía su propio estilo, elegante y pegado a la moda que se


vivía en el momento. Era una de las cosas que habían hecho
de su relación genuina: Trace mostraba su desaliñada
apariencia alrededor de David.
Tomando el vaso, David tomó la mitad de un solo trago
antes de que su estómago protestara. Lo dejó
cuidadosamente en la mesita de noche. —Gracias.
Asintiendo, Trace apoyó una mano en el colchón. —Las
pastillas no ayudaron, ¿huh?— Trace seguía su mirada
mientras David veía su reflejo en el espejo frente a la cama.
Normalmente su rubio cabello se veía saludable. La cara de
David se veía gris y sus ojos nublados. Ese era un gran
cambio.
David cerró los ojos. —Oh, ayudan pero con un ataque
tan malo solo disminuyen el dolor. No lo matan.
—¿Qué otra cosa ayuda?— Trace preguntó, viendo al
suelo cuando su pie chocó con algo. Se acomodó
distraídamente los lentes, y vio el lío alrededor de la mesita
de noche. —Veo que volcaste el cajón buscando las pastillas
— dijo, levantando la revista que había pisado.
—¿Oí que ayuda si frotas mis hombros y quizás mi
cabeza?


Trace vio a David antes de girarse a ver la portada de
la revista. Él frunció ligeramente el ceño. —Tienes dolor,
David. Si eso puede ayudar, no hay problema.
David retiró las almohadas para acostarse en la cama
tan plano como le fuera posible. —Gracias, Trace. En este
punto incluso puedes tomarme el pelo. Te debo una.
Trace guardó la revista ‘American Journalism’ en el
cajón deteniéndose lo suficiente para levantar el resto de las
cosas también, levantó una ceja ante algunas de las cosas:
plumas, libretas, claro condones y lubricante; no se
sorprendió de eso; una bolsa medio vacía de dulces de
menta, un encendedor y una cajetilla cigarrillos. Trace frunció
el ceño. Pensaba que David lo había dejado. Guardó todo en
el cajón antes de notar otra cosa debajo de la mitad de la
cama, se inclinó un poco más para recuperarlo.
Los dedos de Trace rodearon algo frió y suave como
plástico, pero cilíndrico y… Parpadeó cuando sacó el dildo de
debajo de la cama. Sus ojos fijos en David, sorprendido, pero
el otro hombre estaba acostado boca abajo con los ojos
cerrados. Trace estaba tentado; realmente, realmente
tentado; a empezar a tomarle el pelo ahora. Lo vio de nuevo,
era pesado y grueso, de unos veinte centímetros de largo, lo
dejó en el cajón y luego lo cerró.


Se giró en la cama y se puso de rodillas, Trace deslizó
sus dedos por el cabello de David y empezó a frotarlo
suavemente con una mano antes de agregar la otra y darle
un suave masaje. Entretanto pensaba en lo que había
encontrado. Eso era fácil de responder, seguro. Eso era
también más… interesante… de responder, conocía a David.
Entonces, no. Probablemente no era momento de bromear, al
menos no ahora. Trace mantuvo sus reflexiones en silencio
para sí mismo y sonrió, divertido por la dirección de sus
pensamientos.
David gimió haciendo un sonido de sublime placer en
lugar de dolor por primera vez desde que el dolor de cabeza
lo golpeó. —Dios, eso es bueno. Solo un poco más duro.
Ahora que su mente estaba en cosas eróticas, Trace no
pudo evitar interpretar el tono en la voz de David en ese
contexto. Mientras él seguía frotando, ahogaba una risa.
Imaginaba que David tenía una saludable vida sexual, pero
eso era una de las cosas de las que ellos no habían hablado
en años, especialmente desde que sus gustos no engranaban.
La vida social de Trace era un constante tema de rumores
alrededor de la ciudad. Así que no era de sorprenderse que
David pudiera estar familiarizado con lo que sucedía en la
cama de su amigo. Trace había asumido que David era
privado con respecto a sus amoríos. Nada más equivocado
que eso.


Los ruidos que venían del otro hombre eran muy
buenos para Trace; no es que él alguna vez hubiera oído a
otro hombre durante el sexo, con la excepción de en una
película. Él mantenía sus dedos en el cráneo de David, con
una mano retiró el dorado cabello de David del cuello y
empezó a darle masaje con sus fuertes dedos.
Los hombros de David se levantaron con el toque y el
ronroneo. Entre la medicina y el ligero toque, él se sentía
mejor de lo que había estado en horas. —Tienes manos
jodidamente brillantes.
—Eso es lo que me han dicho — Trace siguió
trabajando en el cuello de David.
David tomó una profunda respiración, relajándose ante
las atenciones físicas y el silencio que los rodeaba. Mientras el
masaje aliviaba más y más el dolor, su cuerpo comenzó a
reaccionar de una manera diferente, su pene quedó atrapado
entre su cuerpo y la cama. David se tensó y el dolor regresó
ligeramente disuadiendo a su pene del interés; él sabía que
era lo mejor. Un buen amigo era raro de encontrar. Y Trace
era el mejor. Él y Trace habían sido amigos por años sin un
tinte de atracción sexual. Ellos eran compañeros, y David
estaba absolutamente seguro de que Trace era totalmente
hetero. Ellos hablaban de política y deportes pero no de sexo,
y su amigo tenía una gran reputación social que hablaba por


sí misma. De cualquier manera, David no estaba interesado
en perder a su mejor amigo por un rápido rollo en el
proverbial pajar. —Creo que quizás debería de tomar una
ducha mientras aun me sienta medio decente— murmuró
dentro de las sábanas.
Las manos de Trace dejaron su masaje. —¿Qué quieres
decir con ‘aun’?— preguntó frunciendo el ceño —. ¿Es que la
migraña se va a poner peor?— preguntó preocupado,
regresando al masaje suavemente. Le molestaba ver a su
mejor amigo con tanto dolor.
—Sí, si desaparece en la primera hora, algunas veces el
dolor se aleja, pero cuando es tan fuerte como el de hoy
usualmente dura veinticuatro horas. El problema es que el
medicamento debe tomarse cada seis horas y el alivio al dolor
dura cuatro en el mejor de los casos.— David se decía que
debía de moverse, pero los dedos de Trace se sentían tan
bien que él no podía decirle que se detuviera.
—¿Qué tipo de mierda de medicamento es entonces?—
Trace preguntó exasperado —. Bien. Ve a tomarte una ducha.
¿Seguro que encontraré algo de comer?— Lentamente soltó el
cabello de su amigo, no queriendo accidentalmente causarle
más dolor a David.
—Sí, debo de intentar comer. Revisa la despensa y ve
si hay alguna sopa. Necesito que sea caldo, no crema.—


David sonrió mientras salía de la cama —. Voy a dejar la
puerta abierta. Entre el dolor de cabeza y los medicamentos
estoy un poco inestable.
—Ten cuidado, David. No necesitamos un brazo
quebrado o algo así— Trace dijo, viendo a David
cuidadosamente llegar al cuarto de baño.
Una vez dentro del cuarto de baño verde pálido y
arena, David se quitó sus bóxers y se sentó en la orilla de la
tina mientras abría la regadera. Se puso de pie y entró en el
chorro caliente, deteniéndose con las manos en la fría pared y
dejando que el agua se deslizara por su cuerpo. Entre la
medicina, las manos de Trace y la ducha, él realmente se
sentía casi normal.
Cuando empezó a sentir un pequeño temblor, David
finalmente cerró el agua y salió de la tina, tomó una toalla y
se secó la parte superior de su cuerpo. Incluso su rubio vello
del pecho y abdomen. Estaba asombrado de cuán sensible
hacía la migraña las cosas.
Estaba secándose las piernas cuando el cuarto empezó
a girar. —Joder — eso fue todo lo que logró decir y el mundo
se volvió negro.
Trace estaba en la cocina preparando la sopa cuando
oyó un fuerte golpe. Abrió los ojos más, dejó la cuchara y


corrió por el pasillo, llegó a la recámara y al cuarto de baño.
—¡Mierda!— maldijo, cuando vio a David inconsciente en el
suelo. Se arrodilló y lo jaló en una postura más sentada,
palpó la parte de atrás de su cabeza, aliviado de no encontrar
sangre.
El corazón se aceleró de miedo. Trace maldijo y sostuvo
a David contra su pecho. —¿David? ¿David?— Palmeó
ligeramente la mejilla del otro hombre, inseguro de llamar al
911.
—¿Trace?— David murmuró.
Puntos luminosos brillaban como los fuegos artificiales
del cuatro de julio en la oscuridad de los ojos cerrados de
David. Su cabeza pulsaba de nuevo y su hombro. Podía oír la
voz de Trace, pero se oía demasiado lejos. —¿Trace?
—¿David? Regresa, abre los ojos. ¿Por favor? Me
asustaste como el infierno.
David habló y su voz estaba arenosa. —Estoy bien. La
cabeza me duele como el infierno. Lo último que recuerdo es
que estaba en la ducha.
—Sí, bueno, ahora estás en el piso. ¿Te duele algo
más? ¿Te golpeaste la cabeza?— Trace veía la cara de
ansiedad de David.


—No sé.— David abrió los ojos e hizo un gesto de
dolor e inmediatamente los cerró de nuevo —. Mi hombro me
duele también.
El rápido movimiento de los ojos de David no fue
suficiente para que Trace juzgara su condición de una manera
u otra. —¿Cuál hombro? ¿Sobre el que te apoyas?— Trace
deslizó su mano sobre el hombro derecho de David
presionando ligeramente.
—¡Ow! Joder, sí, es ese. Apaga las luces, así puedo
arrastrarme de regreso a la cama.
—Te voy a ayudar esta vez. Mierda, David. Puedes
estar quebrado o algo peor.— La voz de Trace era de
preocupación mientras medio levantaba a David del suelo y lo
ayudaba a ponerse de pie. Ser unos cinco centímetros más
alto que el metro ochenta y tres de David ayudó. No fue hasta
que pasó su brazo por la cintura de David y sus dedos tocaron
la desnuda cadera que se dio cuenta que David seguía
desnudo. «Bueno, eso no importa una vez que esté bajo las sábanas.»
Agradecido por la ayuda, David se apoyó en la fuerza
de Trace, la fricción de la ropa de su amigo ponía de
manifiesta la falta de la suya. —Joder — murmuró una
silenciosa oración para que su relación pudiera sobrevivir ese
día.


—¿Qué?— Trace preguntó con preocupada voz mientras
cruzaban la alfombra verde oscuro hacia la cama —. ¿Estás
bien? ¿Te duele algo más?
—No, solo que me acabo de dar cuenta que estoy tan
desnudo como un cuervo. Deberías recibir sueldo por esta
visita.— Sentándose en la cama, David señaló con la cabeza
la cómoda —. ¿Quieres darme unos bóxers así no ofendo tu
delicada sensibilidad?
Trace bufó. —Ahora sé que la droga hizo que perdieras
la cabeza. ¿Yo? ¿Delicada sensibilidad? Tengo el mismo
equipo. Creo que sobreviviré a la vergüenza.— Retiró los
cobertores, esperando que David se acomodara debajo de
ellos. Entonces tomó tres de las cuatro almohadas y se las
acomodó a David.
Muy satisfecho con la segura posición de David, Trace
dijo: —Voy a traer la sopa, si no está quemada para ahora.
Solté la cuchara y corrí.
—Bien — David dijo débilmente mientras Trace dejaba
la recámara.
La sopa estaba arruinada, así que Trace la tiró en el
fregadero y comenzó a preparar una nueva. Solo le llevó unos
diez minutos, y regresó con dos tazones y un paquete de
galletas. —Aquí, listo. Servicio de primera clase — dijo


graciosamente, dejando el tazón en la mesa de noche cerca
de David. Florence Nightingale
4
no era un papel en el que él
se hubiera metido, pero imagino que estaba haciendo un buen
trabajo. «Aparte de haber dejado que se cayera en el piso del cuarto de
baño.»
Rodeó la cama y se sentó en el otro lado,
cuidadosamente abrió el paquete de galletas, y las dejó en la
cama entre ellos.
—No puedo creer que tus amantes te dejen comer
galletas en la cama — David exclamó, soplando el vapor de su
sopa.
Trace se encogió de hombros, mordiendo la crujiente y
salada galleta. —Usualmente es mi cama, así que yo hago lo
que quiera, ¿correcto?— Le dio un trago a su sopa antes de
cuidadosamente darle galletas a David —. Además, tú no eres
mi amante, así que todo esto está de más. No es el punto
tratar de impresionarte con mis modales si no voy a anotar.—
Él veía el desnudo cuerpo de David por la única razón de que
estaba enfermo, la fácil camaradería que ellos tenían, podría
desembocar en una relación más íntima. Trace casi escupe su
sopa ante la imagen y se rió consigo mismo en silencio.

4
Florence Nightingale inglesa 1820-1910, se le considera la madre de la enfermería
moderna y creadora del primer modelo conceptual de enfermera.


David sintió una momentánea pena que hizo a un lado
el efecto de la migraña. Su inicial frívola respuesta murió en
su lengua. —No….No soy tu amante y basado en tu
acostumbrado tipo, no me gustaría que cambiaras—
respondió, su voz un poco quebrada.
Viendo a David a su lado, Trace tomó otra galleta para
él mismo. —Entonces, faltan tres horas para que tomes otra
pastilla. Trata de dormir, yo te despierto cuando sea la hora
— sugirió, pensando en los progresos que podía hacer en su
reporte del impacto de los espectáculos de medio tiempo en
los centros de arte.
Dejando el tazón medio lleno a un lado, David se
deslizó bajo la cama y jaló la fría sabana. —Sí. Creo que
trataré de hacer eso. Amante o no, no dejes migajas en mi
cama, Jackson.
Trace vio a David acomodarse y entonces regresó a su
sopa sin comentarios. No pasó mucho tiempo antes de que
David se quedara dormido. Unos minutos después dejó su
tazón vacío a un lado, Trace veía a David, seguía preocupado
por él. Entonces tomó la laptop y regresó a su trabajo, sin
conectarla.
Lo siguiente que supo, fue oír un suave ‘beep’ y
despertó lentamente.


Frunció el ceño, tratando de imaginar por qué estaba
tan incómodo. Él amaba su suave y cómoda cama. Trace
abrió los ojos. Su enfoque estaba perdido porque sus lentes
estaban a la mitad de su cara. Los acomodó y vio alrededor.
—Oh. Sí— murmuró. Estaba con David; en la cama de
David de hecho. Se acomodó contra la brillante cabecera
totalmente vestido y ahora totalmente arrugado. La lámpara
en la mesa de al lado iluminaba ligeramente el cuarto, y el
‘beep’ era de su laptop que anunciaba que la batería estaba
baja; la deslizó fuera de su pierna, dejándola en una posición
más estable y vio hacia su paciente.
David estaba acurrucado a su lado y su rubia cabeza
usaba el muslo de Trace como almohada. Trace pasó su brazo
alrededor de él, su palma en la espalda de David,
prácticamente sosteniéndolo en su lugar.
Trace estaba de algún modo sorprendido de cómo la
cabeza de David en su regazo había hecho que su cuerpo se
interesara, él lo descartó. Él siempre había sido una persona
realmente táctil, y llevaba una activa vida sexual. Era genial
para salir del estrés, y él lo disfrutaba. Había hecho las paces
con su tendencia a sentirse tocado, hace mucho tiempo.
Aturdido, tomó una profunda respiración, tratando de
despertar y bostezó ampliamente. Una mirada al reloj de la
laptop le indicó que eran las primeras horas de la noche.


Debió de haberse quedado dormido mientras trabajaba en el
reporte.
Incómodo por el ‘beep’, guardó el documento, cerró la
laptop y cuidadosamente trató de dejarla en la mesita de
noche, solo que no era posible sin mover la cama. Así que la
dejó abajo, al lado de él y se giró hacia David.
David se veía más relajado, y con mejor color en su
cara que antes. Muchas de las líneas de dolor habían
desaparecido, dejando solo líneas alrededor de sus ojos y
boca de todas sus sonrisas. Los rasgos de David usualmente
se suavizaban mientras dormía, y sin pensarlo, Trace frotó la
espalda de David suavemente. Bostezó de nuevo y pensó en
regresar a dormir; decidió que no había razón para no
permitirse dormir de nuevo. Después de acomodarse un poco,
levemente pensó en lo cálido que David se sentía contra él.






David despertó dentro de la calidez, confundido y
medio adormilado a causa de las pastillas. Recordó despertar
varias horas antes cuando el dolor regresó, Trace le había
dado otra pastilla y apoyado mientras tomaba el agua.
Afortunadamente la segunda dosis lo había noqueado más
rápidamente. Tomando un breve inventario de su cuerpo,
descubrió que su hombro le dolía más que su cabeza. Él se
movió a una posición más cómoda y presionó y…
Repentinamente alerta, David rozó su mejilla contra la
suave tela, y algo firme que no era su almohada. Abrió los
ojos cuidadosamente. «Mierda. La pierna de Trace.» Trataba de
imaginar cómo salir graciosamente de la situación de estar en
el regazo de su mejor amigo cuando vio que Trace lo veía.
—Hey — Trace saludó suavemente —. ¿Cómo te
sientes?
—Ah, hey — David contestó, su voz seca y rasposa,
otro de los efectos de la medicina —. Parece que te he usado
como almohada.— Se empujó para levantarse lentamente.
Trace sonrió. —Está bien — él dijo, sin moverse del
lugar —. Te ves mucho mejor.


—Lo estoy. Creo que incluso tengo hambre — David
admitió con una sonrisa —. Seguro como el infierno que estoy
harto de esta cama. Si puedo llegar a la cocina, ¿crees que
puedes calentar algo de sopa?
—Claro, solo no vayas al baño sin supervisión — Trace
agregó con naturalidad. Necesitaba el cable de su laptop de
cualquier forma. Podría salir al carro por el cable eléctrico —.
¿Alguna otra cosa, su majestad?— bromeó saliendo de la
cama y estirándose.
David se giró con una arrogante respuesta que se
evaporó al ver a Trace. El largo cuerpo de su amigo parecía
seguir por siempre, extendiéndose como estaba, sus anchos
hombros y estrecha cadera. Los dos últimos botones de su
camisa de vestir gris pálido estaban abiertos, revelando un
triángulo de piel bronceada dividida por vello oscuro. David
tragó saliva. Su boca estaba seca por una razón
completamente diferente.
Trace bostezó mientras se estiraba y movía su cabeza
de un lado al otro, gruñó cuando su cuello tronó
audiblemente. Estiraba un brazo jalándolo con su otra mano
por sobre su cabeza y cuello. —Dormir sentado apesta —
murmuró antes de acomodar con la punta de sus pies los
zapatos y ponerse uno y después el otro. Levantó la laptop y
la dejó a los pies de la cama.


Mudo, David lo vio irse. Necesitaba sacar a Trace de
aquí. No podía imaginar el haber atravesado las pasadas ocho
horas sin él, pero la inusual proximidad estaba haciendo un
obvio lío en su cabeza. Sacó las piernas fuera de la cama con
un gesto de dolor mientras se sostenía el hombro, trató de no
pensar en el dolor y cuidadosamente tomó un par de bóxers y
metió una pierna a la vez. Sus piernas seguían débiles cuando
salió para seguir a Trace.
Trace estaba lavando la olla que había dejado en la
estufa y se giró al estante de las latas, buscando una o dos
latas de sopa. Más fideo con pollo. Tomate, brócoli con queso,
Carne con vegetales. «Yum.» Él saco la lata y se inclinó más
para ver la selección en el estante inferior.
David entró en la cocina que estaba pintada de rojo
vino con molduras de coronas blancas, el área de trabajo y
los gabinetes cubrían tres paredes. Él se sentía listo para
seguir adelante. —Trace.— Las palabras salían de su boca
tartamudeando. «Trace tiene un culo absolutamente asombroso.»
Inclinado, un pie ligeramente levantado para el balance, su
camiseta se estiraba sobre sus anchos hombros mientras él
giraba el gabinete abajo del mostrador. David tendría que ser
un santo heterosexual para resistir esa imagen, y él no lo era.
Su ingle se tensó, y sintió a su pene ponerse duro. « Joder.»


—¿Hmmm?— Trace contesto antes de tomar otra lata
de sopa, se acomodó su cabello detrás de su oreja —.
¿Quieres carne con vegetales o champiñón dorado?—
pregunto, cerrando el gabinete giratorio de las latas.
David tragó el nudo de su garganta, inseguro de si
estaba pensando en la comida o en el abrupto reconocimiento
de la apariencia de Trace. La mano de Trace en su cabello
atraía la atención de David al largo y oscuro cabello.
Disfrutaba molestar a su amigo con eso, pero por primera vez
se preguntaba cómo se sentiría. ¿Era suave o grueso? Él no lo
recordaba de las veces que se lo había jalado mientras lo
molestaba.
Deslizándose en una silla frente a la pequeña mesa
bajo la ventana, David permitió que la mesa lo escondiera
hasta la parte baja de su pecho.
—Eww…. Asqueroso. No hagas los champiñones. Esa
lata debe de estar ahí desde que me visitó mi madre hace
tres años. Ella la usa para hacer gravy. Carne con vegetales,
por favor.— Trace asintió y se giró hacia la olla, y David vio
su trasero de nuevo.
David suspiró. «Pensar en el trasero de Trace no es buena idea.»
Trató de pensar en algo de qué hablar mientras se repetía a si
mismo que Trace no era gay. —Entonces, ¿qué sucedió con la


Annemarie de hace un par de semanas? ¿Sigue alrededor?—
David preguntó.
Trace se giró a ver a David. —Eso no es serio — él dijo
—. Ella no… quiero decir, no está pegada alrededor. Y no
quiero que esté pegada — dijo con una impertinente sonrisa.
David se rió. —Una chica diferente cada semana. Play
boy — bromeó.
Trace se encogió de hombros. —Nada mal con eso.
Nunca prometí nada más.
David trató de pensar en la última vez que él había
tenido sexo y tenía problemas para recordarlo. —Creo que me
estoy volviendo viejo. Todas esas reuniones y lograr conocer
a alguien es demasiado esfuerzo, y no soy mucho de las
persona de sexo casual.
Trace dejó la cuchara al borde de la olla y tiró la lata
vacía antes de girarse y darle a David una incrédula mirada.
—¿Viejo? David, ¿qué edad tienes? ¿Cuarenta y dos?
¿Cuarenta y tres? Eso no está ni cerca de la vejez. Y no hay
nada de malo en el sexo casual — agregó cruzando los brazos
y apoyándose en el mostrador —. Mientras ambas personas lo
acepten.
—No estoy en contra de eso, y estoy de acuerdo
contigo, pero…bueno…— ¿Cómo decirle a su mejor amigo que


él francamente estaba asustado de morir de SIDA? en los días
antes del SIDA, David podía haberse considerado promiscuo,
pero después de ver a más de un amigo deteriorarse y morir,
él no podía permitirse correr el riesgo. Estaba limpio, pero eso
era pura suerte. En la década pasada, él no había sido un
monje, pero había usado condones religiosamente y
encontrado que quería conocer más y más a sus amantes
antes de dormir con ellos. Veía a Trace. ¿Cómo podía decirle?
Levantando una ceja cuando David se detuvo, Trace
solo inclinó la cabeza y se giró de regreso a la sopa.
David frunció el ceño mientras estudiaba la espalda de
Trace. Él estaba muy seguro de que Trace sabía que él era
gay. Ellos se habían encontrado de vez en cuando en los
eventos de la ciudad con sus respectivas citas, pero el sexo
no era un tema del que ellos hablaran. Ahora David
extrañamente se preguntaba por qué. Gay o hetero, eso era
algo que los chicos usualmente abordaban, comparando
experiencias y amantes y lo que les gustaba y lo que no les
gustaba, ¿no es así? Así era cuando David se encontraba con
el círculo de sus amigos, y él asumía que de la misma manera
debería de suceder con Trace y sus otros amigos. Pero no
sucedía así entre ellos dos. Veía cómo Trace revolvía la sopa
lentamente. David sintió la falsedad del silencio que se
formaba entre ellos. Se sentía diferente. Pero ahora ellos no


hablaban específicamente de eso. Ahora él sentía como si
estuviera escondiendo algo a su mejor amigo.
—Soy gay — David lo soltó antes de poderlo pensar de
nuevo y detenerlo —. He visto a demasiados amigos
convertirse en unos pálidos reflejos de los hombres que solían
ser a causa del SIDA. Supongo que eso me volvió en extremo
cauteloso.— Manteniendo los ojos en la espalda de Trace, se
abrazó a sí mismo, esperando la reacción.
La mano de Trace detuvo el movimiento de la cuchara
antes de regresar al movimiento. David podía imaginar lo que
Trace pensaba. «¿Gay?» «¿David?» Ellos habían sido uno para el
otro durante cinco años. Ahora David había llegado a este
momento, solo porque estaba seguro que Trace lo sabía.
Sosteniendo el aliento, David se mordió la lengua. Él no
iba a defender su estilo de vida ante nadie. Si Trace no podía
tratar con él de la manera que era, estaría triste y
probablemente enojado, pero no sería la primera vez que
alguien lo juzgara.
Trace veía la olla e inclinó la cabeza a un lado antes de
contestar. Esa había sido una gran declaración de parte de
David, y Trace se alegraba de que confiara en su relación lo
suficiente para compartirla. —Eso es inteligente, en mi
opinión — dijo pensativamente —. No puedes ser demasiado
cuidadoso en estos días.


David soltó el aire con un suspiro. —Gracias — dijo
suavemente mientras se apoyaba en su silla. Ellos iban a
estar bien. «Gracias Dios.» Debería de conocerlo, realmente.
Trace dejó la cuchara contra un lado, levantó la olla,
mientras se enderezaba. Tomó dos tazones del estante en
donde David guardaba su vajilla verde oliva con la otra mano
y se giró a la mesa. —Adelante — dijo tranquilamente
sirviendo la sopa.
Comieron en silencio, David sentía algo que no había
sentido en realmente mucho tiempo: se sentía
completamente confortable.
Una vez que terminaron su tazón, Trace dejó la olla y
los tazones para lavarlos. Recordando las tazas en la
recámara, fue por ellas para lavar todo de una vez.
David lo vio salir de la cocina y entrar al pasillo. Suspiró
y se levantó para ayudar con los platos. Se sentía débil y
agotado, pero solo un poco mareado. Abrió el agua y tomó
una de las ollas del fregadero, se movió al otro fregadero para
tomar el jabón mientras la olla se llenaba de agua. —¡Ow!
¡Joder!— maldijo, cuando el dolor en su hombro que se corrió
hacia su brazo lo hizo marearse. La olla cayó al fregadero con
un fuerte ruido salpicando agua, y David se apoyó contra el
mostrador.


Impactado por el alto y repentino ruido, Trace se apuró
a llegar a la esquina con una taza en cada mano. —¿David?
¿Qué sucede?— Él dejó las tazas que había traído de la
recámara en el mostrador sin siquiera notar que el frío caldo
de pollo se había derramado a sus manos en sus prisas por
ayudar.
Con la cabeza colgando hacia delante, sus ojos
fuertemente cerrados, David tomó varias profundas
respiraciones. —¡Joder, esto duele!— maldijo, trató de llegar
a la silla con Trace junto a él, aparentemente preocupado
acerca de dónde podía tocar al rubio sin lastimarlo. —Iba a
levantar la olla llena de agua y mi hombro….Mierda, temo que
realmente me lo lastimé cuando caí. En el momento que quise
usarlo, me duele, el tipo de dolor que causa-que-los-ojos-se-
llenen-de lágrimas-y-te quita-el-aliento.
—Maldición. Temía que algo pudiera sucederte cuando
insististe en la maldita ducha. Vamos. Ve a vestirte y te
llevaré a emergencias — Trace insistió, presionando a David
para ir a la recámara —. Puedes tenerlo quebrado o algo así.
David se puso de pie con su doloroso brazo sostenido
con su otra mano. —Sabes, a cómo va este día, me asusta ir
en carro. Nosotros nunca llegaremos en una pieza al
hospital.— Él se rió irónicamente, fue el único que medio-
bromeó. Con un débil suspiro, arrastró los pies hacia la


recámara. Tomar unos jeans camiseta y tenis no sería
problema, pero realmente entrar en ellos iba a probar ser una
proeza de dolorosa ingeniería mecánica. Levantándose, se
tragó su orgullo y le habló a Trace.
—Debería haber pensado en eso. Lo siento — Trace
murmuró mientras entraba a la recámara. Tomó los jeans de
David y se arrodilló, metió las piernas de David en ellos y los
subió por sus muslos, cerró el botón y subió el cierre
cuidadosamente antes de buscar la camiseta.
Mordiéndose el labio lo suficientemente fuerte para
sangrar, David trató de controlar la reacción de su cuerpo a
los inocentes toques de Trace. En cualquier lugar que los
dedos de Trace lo rozaban, su piel se erizaba en respuesta.
Cuando el dorso de su mano rozó su pezón mientras
maniobraba con la camiseta sin lastimar su hombro, David
jadeó apenas controlando un gemido.
Trace sonrió. —Lo siento, David — murmuró pensando
que lo había jalado demasiado fuerte —. ¿Quieres pantuflas o
tenis?— preguntó, viendo hacia abajo al piso del armario, y
entonces se inclinó más para tomar los zapatos.
David realmente deseaba que Trace dejara de
presentarle esa imagen de su trasero dentro de esos
pantalones de vestir que se estiraban en sus muy musculosos


y firmes muslos. Cerró los ojos y suspiró. —Sí, ese par negro
de la esquina.
David descansó su mano en el hombro de Trace por
balance mientras deslizaba sus pies en las sandalias. —
Terminemos con esto.

—Seis horas. Seis jodidas horas. Algo bueno que mi
vida no estuviera amenazada — David se quejaba, saliendo
del carro de Trace, cuando finalmente llegaron frente a la
casa de David.
Trace solo respondía con un —Mmm-hmmm — ni
siquiera giró los ojos. Cuando él se quebró el brazo hace
años, se quedó sentado en emergencias durante doce horas
antes de que alguien lo atendiera —. Ya la tengo — dijo,
tomando la bolsa de la farmacia y saliendo del carro antes de
que David pudiera agacharse por ella —. No más agacharse
para ti.
—¿Y exactamente cómo planeas que deje de hacer
eso?— David bromeó, apoyándose en un lado del carro. Su
brazo derecho y hombro vendados cerca de su cuerpo.


Mientras Trace le ponía llave a las puertas, David agregó —:
Vivir tiende a involucrar algunas pequeñas agachadas.—
David se rió con el doble significado de sus palabras, drogado
por el medicamento que le habían dado en el hospital.
Sonriendo, Trace rodeó el frente del carro, sacudió un
poco su cabeza. —Estás drogado, hombre. Vamos. Entraré
contigo. Estarás en cama descansando algunos días.— Tomó
el brazo bueno de David para asegurarse que subiera bien los
escalones hacia la puerta trasera. Trace lo guió a través de la
cocina, pasando por el gran comedor con su mesa redonda
con cubierta de mármol, dieron la vuelta a la sala, y tomaron
el pasillo hacia la recámara.
—Bueno, debo de decir que es refrescante que un
hombre trate de meterme en la cama y no quiera que me
agache.— David se rió, pateó las pantuflas se estiró en la
cama suspirando —. Ahhh….Cansado….
Trace sonrió y colocó las piernas de David bajo las
sábanas, jalando los cobertores sobre él. —Solo trata de no
girar sobre tu hombro, ¿huh? No quiero que me despierte un
chillido — él bromeó.
David murmuró algo ininteligible y se quedó dormido
antes de que Trace dejara el cuarto. Con una pequeña
sonrisa, Trace cerró la puerta y se dirigió a la sala haciendo
una nota mental para llamar mañana al jefe de David y


contarle lo que sucedía. Se preguntaba en llamar a su jefe
para trabajar medio día la siguiente semana; Trace tenía la
computadora llena de pendientes. Él tenía que ir mañana;
realmente hoy, dado que eran las tres de la mañana; a
terminar su gran proyecto para el domingo.
Exhausto, Trace imaginó que podía lograr dormir
algunas horas, así que apagó la luz, desabrochó el botón de
su pantalón y bajó el cierre para estar más confortable y se
acostó en el sofá a dormir.
La segunda vez que casi se cae del grueso sofá de piel,
murmuró una maldición y se dirigió a la recámara. O lograba
dormir o se le derretirían los sesos. Abrió la puerta y vio a
David. Tenía una gran cama para él solo. Había mucho lugar
para ambos. Demonios, Trace podría acostarse con los brazos
y piernas estiradas y aun así no tocaría a David, era muy
amplia. —¿Para qué diablos David necesitaba una cama tan
grande?— murmuró mientras entraba en la recámara.
Se quitó su pantalón y camisa antes de meterse bajo
las sábanas en bóxers de cadera baja negros y su camiseta
blanca. Mientras se quedaba dormido, se le ocurrió
preguntarse cuántos hombres habrían dormido en esa cama.
Pero alejó el pensamiento antes de tener una opinión de eso.



David trató de girarse sobre su espalda y el dolor en su
hombro lesionado lo despertó completamente. Gimió de dolor
y maldijo en voz baja. El doctor había dicho que al menos
necesitaba seis semanas para sanar, quizás ocho o nueve,
con al menos una semana de reposo absoluto en cama.
«Joder.» ¿Cómo iba a lograr eso? Al moverse un peso cortó la
circulación de su pierna, golpeó contra algo sólido y caliente.
Vio sobre su hombro derecho, parpadeó para enfocar bien al
ver un desordenado cabello oscuro. Por un momento estaba
totalmente desorientado. Oh. Correcto. Trace, estaba detrás
de él, oía que dormía. Aparentemente se deslizó mientras
dormía, y se había girado contra la espalda de David. «Bueno, al
menos él se mantuvo lejos de mi hombro.»
David se decía a si mismo que se alejara, pero el sentir
el peso dormido de Trace contra su espalda era muy
confortable. Cerró los ojos y se quedó dormido.
Lo primero que David notó cuando despertó la siguiente
vez era la ausencia de Trace. Él había despertado varias veces
durante la noche, la cálida presencia de Trace le ayudaba a
dormir de nuevo. Se empujó hasta quedar sentado, oía a


Trace hablando en el siguiente cuarto pero no entendía las
palabras. Bajando los pies al suelo, David se levantó
lentamente, su mano izquierda agarrada al respaldo para
mantener el equilibrio. Una vez que se sintió fuerte se dirigió
hacia el olor del café y la voz de Trace deliberadamente baja.
—… Sí, seis a ocho semanas, quizás más. La oficina del
doctor dijo que les enviarían la notificación de la incapacidad
por fax. Seguro. Si, él tiene…un amigo que se queda con él.
Ayudándolo en la casa y todo. Sí, se lo diré. Seguro.— Trace
cerró el teléfono y levantó la vista desde donde estaba
sentado ante la mesa de la cocina vistiendo sus bóxers y
camiseta, y vio a David en el marco de la puerta—. Hey,
hermoso. ¿Cómo te sientes?— preguntó con una cálida
sonrisa.
Momentáneamente impactado por la sonrisa y la
declaración, le tomó un momento entender toda la
conversación de Trace. No era un riesgo asumir que Trace se
refería a él, David se hacía más de una pregunta. —¿Estabas
hablando con Lloyd?
—Sí. Él dijo que espera que te mejores, aunque aún
puedes revisar los editoriales y escribir tu columna si estás
levantado. Pero si él te ve en la oficina antes de las ocho
semanas, va a hacer algo muy sucio e impublicable con tu


cuerpo — Trace dijo con una sonrisa —. Siéntate, David. Se
supone que ni siquiera deberías de levantarte de la cama.
David se estremeció con la idea de que Lloyd dijera
algo como ‘impublicable’ —¡Sucio viejo! Es solo mi hombro. Si
me quedo en la cama dos meses, eso será una locura.
—Se supone que estarás en la cama una semana y
mantendrás tu hombro estabilizado. Es por eso que está
envuelto como pavo de acción de gracias, tonto. Siéntate.—
Trace se puso de pie y le sirvió a David una taza de café de
gourmet, mezclado con crema y azúcar, la manera en que
sabía que le gustaba. Girándose a la mesa vio la pálida cara
de David —. ¿Quieres comer algo? Deberías tener algo de
comida en tu estómago antes de tomarte las pastillas para el
dolor.
—Me preguntaba si podía salir a la calle.— David
reflexionó mientras se deslizaba en la silla —. Podría usar la
nueva laptop.
Trace se rió. Riéndose le dio a David su taza en su
mano buena, vio hacia el líquido café claro. Le dio un
tentativo trago, y gimió en aprobación. Trace sabía la manera
en la que a David le gustaba su café.
Mientras Trace abría el refrigerador y empezaba a sacar
las cosas para preparar sándwiches, David recordó que tenía


que ir al supermercado, o viviría de la insalubre comida a
domicilio y los comentarios de Trace no tendrían fin. Levantó
la vista cuando Trace sacaba un tarro con etiqueta roja y azul
del refrigerador.
—David, ¿por qué tienes Miracle Whip
5
en tu
refrigerador si solo te gusta la mayonesa sin aditivos?— Trace
preguntó mientras dejaba el tarro de condimentos y el
paquete de queso en el mostrador —. ¿Y tomates? ¿No me
digas que no te gustan los tomates en tus hamburguesas? ¿O
eso es salsa de tomate?— Frunció el ceño mientras dejaba
las rebanadas de carnes frías en el mostrador junto con el pan
de grano.
Las preguntas de Trace dejaron a David en blanco,
hasta que recordó la recepción a la que ambos habían acudido
en el ‘Williston Hills Country Club’ después del torneo regional
de polo, Trace trabajando como encargado de la sección
social, David representando a la editorial de su periódico.
Tomando un pequeño camino bajo un gigantesco olmo,
David se había quejado con Trace acerca de la ensalada de
pollo hecha con Miracle Whip; un crimen del proveedor, pero
sobre todo debido a la alta temperatura; y aparentemente
Trace lo recordó.

5
Miracle Whip, producto de la Kraft que se promociona como sabor a mayonesa pero
menos grasa, su fórmula actual usa menos aceite de soya que la original y la reemplazó
por agua.


—¿No se te olvida nada, Jackson? — David dijo,
sacudiendo la cabeza —. La mayonesa está en la puerta. La
Miracle Whip es para…aw, diablos…un tipo que veo en
ocasiones. Tú deberías de conocerlo, él es un imbécil cuando
dice que solo come Miracle Whip. Y que le gustan los tomates,
pero no en los sándwiches. Lo desliza al plato con sal,
pimienta y vinagre.
Trace se encogió de hombros y tomó el tarro de Miracle
Whip y despreocupadamente lo lanzó al bote de la basura
antes de tomar la mayonesa y el tomate. David se rió
mientras el tarro caía.
—Solo me molestas, supongo — Trace dijo —. Tú no te
quejas acerca de las cosas, entonces las recuerdo— él dijo,
distraídamente mientras cortaba el tomate en la tabla.
David sonrió. —Gracias. Yo he tenido que evitar
lanzarte en la noche. Hubiera sido demasiado fácil.
Ambas cejas de Trace se levantaron mientras hacía los
sándwiches. —Eso no se oye bien, haberme lanzado fuera —
observó —. Pero sí puedo ayudar.
—Sí, creo que puedes. ¿Te gustaría tomar el puesto de
valet, cocinero y chofer? Creo que puedo afrontarlo.
—No sé…— La voz de Trace se detuvo dudando —.
Tienes suficiente para mantener mi alto estilo de vida—dijo,


guiñando un ojo mientras sacaba los platos del gabinete.
David se rió disimuladamente. Trace vivía en un estudio
departamento de dos cuartos. En un elegante y alto edificio,
pero nada de lo que David pudiera considerar ‘clase–alta’.
—Entonces, ¿qué vamos a comer?— David preguntó
tomando las servilletas y cubiertos y colocándolos en la mesa
junto con los platos.
—Pavo con queso suizo — Trace dijo, sacando una
botella de vinagre del gabinete. Se movió al otro lado de la
mesa dejando el plato de tomate, la sal y pimienta dentro del
alcance de David —. ¿De tomar?— preguntó abriendo el
refrigerador.
A David le golpeó repentinamente cuán cómodo se
encontraba. Claro, ellos habían pasado juntos algunos
sábados, generalmente asando carne o hamburguesas en la
terraza de David y hablando de películas o algo así, así que él
suponía que esto no era un gran cambio.
David recordó la pregunta de Trace. —Lo que
realmente quiero beber, es cerveza, pero probablemente no
sea buena idea con las pastillas para el dolor. Pepsi.—
Sorpresivamente hambriento, David empezó a comer, llevaba
tres cuartos de su sándwich, antes de que se diera cuenta.
Vio a Trace que le servía tomates en su plato, ahora que tenía
espacio —. Entonces, ¿cuándo necesitaras irte? Ese duro jefe


tuyo probablemente vea esto como fraternizar con el
enemigo.— George Hardin, el editor ejecutivo del periódico en
el que trabajaba Trace, ‘El Sun-Herald’, era el jefe de Trace y
era conocido por apoyar el asesinato, era competitivo con el
periódico de David, ‘El Mirror’, y por natural asociación de su
editor ejecutivo, Lloyd Morton, jefe de David, quien agradecía
en sus oraciones que Lloyd fuera considerablemente calmado.
Trace levantó la vista de su sándwich esperando
contestar hasta terminar de masticar. —No hay razón para
decirle a quién ayudo— dijo encogiéndose de hombros —. A
menos que tengas a alguien a quien llamar, estaré por aquí.
—Tengo un amigo o dos además de ti, Jackson. Puedo
hablar con los chicos para que se roten en revisarme — David
reflexionó, silenciosamente reconociendo que la mayoría de
sus amigos no eran del tipo cuidador. Aunque él estaba algo
sorprendido de que Trace tuviera habilidades naturales de
cuidador…e inclinación.
—Sí, eso suena prometedor. Tú realmente necesitas
estar en la cama, David — Trace dijo, con preocupación
marcada en su frente.—. Si mueves ese hombro aunque sea
un poco, se va a salir de su ligamento y podrás requerir
cirugía para recolocarlo. Creo que me quedaré por aquí.
—Tenemos un trato — David confirmó —. Regreso a la
cama. Me das una de mis pastillas del dolor y estaré


noqueado por horas. Tú ve a reportarte con tu editor y antes
de regresar vas por algunas películas y comida china para
cenar.
—Me parece bien. Ahora termina tu comida.— Trace
sonrió y señaló al plato con los tomates antes de levantarse
de su silla y abrir una de las botellas de medicamentos. Así
era más fácil mantener a David en la cama durante algunas
horas —. ¿Quieres res o cerdo?— le preguntó a David
sabiendo que eran de sus favoritos —. Traeré también
vegetales al vapor.
—¿Por qué no traes ambos y compartimos?— David
sugirió, conocía bien el hábito de Trace de echarle la mano a
la comida de su plato. Terminando su sándwich y tomates,
tomó las pastillas con lo último de su soda. Se movía
obviamente deteniéndose. Él quería pedir algo.
Trace llevó los platos al fregadero y los apiló para
lavarlos después. Cuando se giró, vio a David esperando. —
¿Necesitas algo?— Trace preguntó preocupado. David no
parecía verse del todo bien, pero se veía mejor de lo que
había estado en horas. Trace inclinó la cabeza a un lado, su
cabello se deslizó de sus hombros sobre la camiseta con la
que había dormido.
—Puedes…. Esto… puedes… erm.— David se congelaba
—. ¿Puedes ayudarme a bajar mis jeans?— lo soltó. El botón


estaba muy duro y era casi imposible de abrir con una sola
mano.
Riéndose, Trace colocó sus manos en sus caderas. —
¿Sabes? Nunca hubiera imaginado que fueras un tipo tan fácil
— bromeó —. ¿Qué tipo de línea es esa?— preguntó
desabrochándole el botón —. No puedo imaginar que los tipos
sean tan fáciles — dijo mientras bajaba el cierre.
David veía los largos dedos de Trace desabotonar sus
jeans. Su respiración atorada en su garganta, haciendo que la
cabeza le diera vueltas, y podía sentir su pene a escasos
centímetros de los dedos de Trace empezar a hincharse.
«Joder.» Forzando al aire de sus pulmones a salir, vio con
culpa la cara de Trace. Su amigo estaba sonriendo, relajado,
bromeando.
Trace no tenía idea del efecto que tenía en él. «Gracias
Dios.»
—Sí, bueno, entonces no conoces a los hombres tan
bien. Somos una pandilla de fáciles cuando de bajarse los
pantalones se trata.
Trace se rió y deslizó sus dedos dentro de los ojales del
pantalón de David, jalándolo suavemente lo movió hacia la
recámara.


—Bueno, supongo que debería de saberlo, ya que me
incluye a mí. Pero sigo manteniendo que debería decidir
expandir mis horizontes.
Algo se agitó en el estómago de David. Las bromas de
Trace de ser bi-curioso
6
, no ayudaban en nada a calmar su
libido. Esperaba que las pastillas funcionaran pronto y lo
noquearan.
Después de seguir a Trace obedientemente por el
pasillo, David empujó los jeans al suelo, cruzó la recámara y
cayó inmediatamente en la cama. No abrió la boca por miedo
a que su cerebro pudiera decir algo de lo que no pudiera
retractarse.
Acomodando las sábanas y los cobertores, Trace se
sentó en la orilla de la cama al lado de David y acomodó
cuidadosamente una almohada bajo el hombro lesionado de
David. —Quédate aquí — murmuró, acomodando mejor la
almohada antes de ver a David —. ¿Crees que estarás bien?
Me tengo que ir por un momento.
David sintió la calidez del cuerpo de Trace acercarse y
se resistió a la urgencia de acercarlo más. —Estaré bien, Ve.
Antes de que Hardin te despida y tengas que mudarte aquí
cuando pierdas ese departamento de alta-clase.

6
Bi-curioso, termino dado a heterosexuales que tienen relaciones homosexuales por
curiosidad.


Trace se rió. —Bien. Me voy. Tienes mi celular.— Apagó
la lámpara, y caminó al cuarto de baño, encendió la luz y dejó
la puerta entreabierta, y entonces suspiró suavemente. Al
menos David iba a estar bien. Verlo adolorido realmente
molestaba a Trace. Sonrió cariñosamente al dejar a David
dormido.





Le tomó cinco días a David forzar las restricciones que
él y Trace habían desarrollado como rutina. Trace salía
algunas horas en la mañana y otras en la tarde a hacer su
trabajo, se aseguraba de estar en la casa para hacer la
comida. En las noches ellos veían uno de los DVD de la pila
que Trace había llevado la segunda noche. Ahora, después de
una semana, Trace casi se había acostumbrado a estar casi
todo su tiempo en la casa. Eso era tan… doméstico.
—¿Las palomitas casi están listas o le pongo pausa?—
David gritó desde la sala.
—Pausa, ¡por favor!— Trace dijo, lo suficientemente
alto para que David le oyera a pesar del ruido del microondas.
Su mente estaba trabajando esta noche entre los ocasionales
pensamientos acerca de David y la duda de que él realmente
comprendiera la película, aunque la viera para mantener la
compañía de David. Podía decir que David estaba tratando
duro de no ser gruñón. Realmente era amable y divertido.
Parpadeando con el ‘beep’ del microondas, se dio
cuenta que estaba sonriendo. Se encogió de hombros, sacó la


bolsa caliente, y la vació en uno de los grandes tazones de
plástico que sacó de uno de los muchos gabinetes de David.
Era tan diferente quedarse en casa de David. Ellos se
llevaban realmente bien hasta el momento, se descubrió
pensando que le gustaría que compartieran la casa más
tiempo. Trace había decidido que le gustaba tener compañía,
incluso si era la compañía de un tranquilo algo-diferente
David. Y le gustaba más que ir a su departamento vacío. Él
era una criatura social y siempre pensó que David era igual,
pero ahora se daba cuenta que realmente no lo conocía del
todo. Si, ellos estaban bien, pero no tenían un círculo de
amigos alrededor de ellos. Trace tenía los suyos y, en teoría,
David tenía los suyos. Trace se preguntaba si David tenía a
alguien más aparte de él. No había visto que tuviera muchas
visitas, hasta donde él sabía solo algunos tipos de la oficina
que David mencionó que lo visitaron mientras Trace estaba en
el trabajo. Definitivamente ninguno podía considerarse su
amante, Trace sospechaba que si tuviera un amante estaría
aquí en lugar de él. Incluso si David no estuviera interesado
en el sexo casual, seguramente tendría a alguien que le
hiciera algo de compañía.
Alguien más aparte de Trace que dormía en su cama a
la distancia de un brazo.


Trace abrió el refrigerador y sacó dos bebidas frías.
«Hmm, necesito ir al supermercado». Lo agregó a la lista de cosas
que tenía que hacer al día siguiente. Necesitaba ir a su casa,
lavar la ropa, limpiar la caja de la gata y alimentarla, quien
realmente le hizo pasar un infierno por haberse ido. Mabel
podía ser una perra en ocasiones. O lo que sea que sea el
equivalente en los gatos. Parecía mal llamar a un gato perra.
Necesitaba recoger sus trajes de la tintorería, conducir una
serie de entrevistas del renovado museo de arte, realizar una
reseña de los últimos grupos musicales, comentar sobre la
lista de espera de algunos restaurantes, e ir por más DVD….
Con todo eso en su cabeza, estaba distraído cuando
entro en la sala, llevando las dos bebidas y el tazón de
palomitas; le tomó completamente por sorpresa tropezar
contra la mesa de café. Se tambaleó hacia atrás lanzando las
palomitas y las sodas al aire en un lento movimiento parecido
al de una rutina cómica mientras caían a la alfombra.
David vio con horror cómo Trace tropezaba. Sin
pensarlo trató de ayudarlo, maldiciendo cuando el dolor
recorrió su hombro, su brazo quedó colgando de lado. —
Jodido infierno — siseó dejándose caer en el sofá.
Gimiendo, Trace se giró sobre su espalda viendo al
techo. —Ouch — agregó conversacionalmente.


—Sí — David agregó, su voz un poco quebrada —.
¿Quién de nosotros va a moverse y cuidar de nosotros si
ambos estamos lastimados?
Trace giró la cara para ver a David. Él se oía lastimado.
Estaría bien en cinco minutos más o menos. —¿Estás bien?—
le preguntó, su cara con líneas de preocupación.
—No, realmente, esto duele como el infierno.— David
tragó saliva —. Me lastimé al levantarme y tratar de ayudarte
cuando empezabas a caer.— Maldición, estaba cansado de
siempre gimotear. Extendiendo su mano buena hacia Trace,
se inclinó para ayudarlo a levantarse y vio las bebidas —.
Creo que necesitamos algo más fuerte, ¿qué piensas?
—Sí, yo también lo creo — Trace dijo, estremeciéndose
cuando David le ayudaba a sentarse. Vio el regadero de
palomitas y agradeció no haber abierto las latas de refresco
—. Déjame limpiar esto y voy a la licorería. Aunque tendrás
que dejar el Vicodin
7
si quieres tomar — le dijo a David
mientras se inclinaba a levantar las palomitas de la alfombra.
—Viviré, y no tienes que ir a la licorería. Tengo una
dotación en el gabinete debajo de los CD. Mi club de póker no
permite cosas baratas.— David señaló hacia unas puertas
debajo del centro de entretenimiento —. A menos que tú

7
Vicodin, analgésico narcótico en cada país nombre diferente contiene paracetamol e
hidrocodeína que es un derivado del opio.


realmente necesites salir por algo, puedo realmente
entenderlo — él agregó.
Trace se perdió completamente con el último
comentario de David cuando finalmente levantó todas las
palomitas, dejó el tazón a un lado. —¿Club de Póker?—
preguntó mientras iba hacia el reproductor de CD que había
usado muchas veces en esos años —. No sabía que jugabas
póker, mucho menos que tenías un club.— Se puso de
cuclillas y abrió el gabinete —. ¡Santa mierda, David! ¿Qué
tipo de póker es?, ¿apuestas fuertes?— preguntó sorprendido.
Las líneas de botellas en el interior no eran de la variedad
económica, esas eran de la variedad malditamente-costosas
—. Jesús — murmuró mientras veía las botellas.
David se encogió de hombros, mejor dicho… él encogió
el único hombro que podía. —Es un grupo con los que crecí.
Sí, jugamos fuerte, pero lo hemos hecho durante años y
supongo que incluso somos cercanos. Jared está en un rollo
ahora, pero él lo necesita. Su ex lo dejó el año pasado.
Trace lo vio sobre su hombro, de algún modo feliz
porque ahora sabía con seguridad de que David tenía otros
amigos, pero un poco celoso por no haber sido incluido. Él
sacó una botella. —¿Qué es lo que quieres? Nunca he probado
la mayoría de estas cosas, el whiskey de Kentucky es bueno y
puedo pagarlo con mi sueldo.


—Segunda de la derecha, la de la etiqueta negra—
David instruyó —. Deberías de probarla. Es de una colección
rara y exclusiva de whiskey de una sola malta, ha comenzado
a ser un hobby en el grupo. A donde quiera que viajemos,
traemos algo de regreso. La regla es traer una botella a cada
uno del grupo.
Trace levantó las cejas hasta la línea de su cabello. —
¿Una botella para cada uno del grupo?— él exclamo sacando
la botella solicitada —. Querido Dios. Espero que ganes esa
noche.— Se puso de pie y tomó un par de vasos de otro
estante —. ¿Hielo?— preguntó.
—¡Hielo!— David ladró, indignado —. ¡Sacrílego! Si
quieres agregarle agua a un whiskey no uses esta, no es una
botella de Jack Daniels que compras en cualquier licorería.
—¡Jesús, bien, bien!— Trace contestó, dejó la botella
en la mesa de café frente a David —. Dame un respiro por
inculto. No jugué cartas y bebí licor caro en la escuela. Era
pobre.— Destapó la botella y se la dio a David —. Diablos,
aun soy pobre. Debe de ser por eso que soy reportero de
arte. Entro a todas las ostentosas fiestas a cuenta de gastos.
—¿Qué te hace pensar que no somos pobres?— David
se rió —. Cada uno de nosotros pagó su universidad jugando
póker o billar.


Trace sonrió mientras David llenaba los vasos. —De
algún modo nunca te hubiera considerado un tiburón, David.
¿No es eso interesante?— Se sentó al lado de él y subió los
pies a la mesita.
—Jugamos dentro de dos semanas. Si sigues por
aquí...— La voz de David se rezagó. Se preguntaba si Trace
aceptaría. Él había pensado en preguntarle antes pero nunca
se animó. Ahora David se preguntaba por qué.
«¿Es esa una invitación?» —Imagino que estaré por aquí a
menos que un milagro te cure, pero seré un estorbo. No sé
nada de póker excepto cómo hacer un casa llena
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.— Trace
frunció el ceño —. Tal vez.
Cuando David sonrió, Trace estuvo inmensamente
complacido que solo decidió que era posible. Siempre sintió
que David valoraba su privacidad, y Trace se había esforzado
en no invadirla demasiado. Se sintió mejor al saber que aun
así David lo quería aquí con él.
—Hay unas cartas en el cajón de la mesa de al lado.
Tendrás que barajar pero puedo enseñarte lo suficiente para
sobrevivir — David ofreció. Él estaba ridículamente feliz de
que Trace aceptara asistir. Estar con él era fácil, disfrutable e
incluso un poco adictivo.

8
Full house, full de tres reyes y dos ases.


Trace buscó en el cajón. —Bien, pero no te rías. Pasé
mucho más tiempo recorriendo cuartos y besuqueando que
jugando cartas — advirtió. Se sentó en el suelo con la mesita
de café entre ellos, tomó su vaso y le dio un tentativo trago.
Inmediatamente gimió y cerró los ojos —. Aw, diablos, estoy
arruinado de por vida.
David sonrió. —Un buen whiskey y un buen amante
pueden arruinarte en un momento.— murmuró y partió las
barajas. Su brazo aun dolía por el tonto movimiento anterior,
pero el dolor era tolerable y estaba disminuyendo.
Trace sonrió. Estaba de acuerdo, al menos con la
segunda parte de la declaración. —Yo barajo y reparto. No
puedes hacer un lío con ese hombro — dijo limpiándose su
labio inferior con el dorso de su mano antes de tomar las
cartas.
—Nosotros empezamos con cinco cartas
9
semental —
David informó.
—Supongo que voy a repartir cinco cartas a cada uno
— Trace dijo graciosamente —. ¿Qué es lo que vamos a
apostar?

9
five-card stud es uno de los primeros estilos de juegos de cartas, originario durante la
guerra civil, raro hoy, aunque común en Finlandia y Canadá, Aparece en la película de
1968 sobre el oeste con Dean Martin el póker de la muerte


—¿Palomitas?— David sugirió alcanzando el tazón con
las que se habían salvado y el montón de las desechadas a
cada lado de ellos. Lanzó tres al centro y se echó cinco a la
boca —. Apuesta inicial. Es lo que tú tienes que apostar al
iniciar la mano.
Trace siguió su ejemplo colocando tres piezas en el
centro y un puño en su boca. —Bien. Cinco-cartas semental.
Heh.— Inclinó la cabeza y sus ojos brillaron divertidos, y
decidió tomar ventaja de la relajada situación y obtener
información —. Este grupo tuyo… ¿todos los chicos son
sementales?
Riéndose, David extendió sus cartas examinándolas. —
Ha, quizás en otro tiempo. Ahora son casados, por lo menos
hasta el año pasado, cuando la esposa de Jared lo dejó, y él
aún está demasiado deprimido para incluso pensar en citas.
‘Fuera de los pastos’ podría ser una mejor descripción.
—Excepto tú— Trace señaló mientras veía sus cartas y
movía un par, apoyando el codo en la mesa.
—Sí, bueno…. Has visto una horda formando fila a la
puerta de mi recámara. ¿Qué podría ofrecerles?— David tomó
cuatro palomitas y las lanzó al centro de la mesa —. Voy.
Ellos se detuvieron cuando Trace se acordó que
necesitaba sus lentes y entonces David le dio a Trace una


breve línea de la jerarquía de apostar. Trace estaba bien
seguro que podía recordar todo pero David era feliz
repitiéndoselo…y bromeando al mismo tiempo.
Cuando ellos regresaron al juego, Trace dijo: —Ahora
que lo pienso, realmente noté en ocasiones cuando alguien
tenía tu atención. — Él frunció el ceño al ver sus caras y lanzó
algunas palomitas antes de darle un trago a su bebida.
David inclinó la cabeza y vio a su amigo
sospechosamente. —¿Lo hiciste?
Trace vio las cartas y se encogió de hombros. —Solo
algunas veces cuando estabas de mejor humor que de
costumbre, imaginé que te encontrabas con alguien. Cuando
pasabas el fin de semana jugando pelota o ese tipo de cosas.
Entonces yo pensaba que estabas con una mujer.— Trace
sonrió —. Pero el mismo resultado.
—Hmmm. Entonces yo supongo que esas mañanas que
no podías ni sostener tu alma pero de cualquier manera
sonreías venías de una sesión maratónica de sexo — David
especuló.
—Puede ser — Trace dijo, sus ojos brillantes —. Yo
hacía un hoyo en uno — agregó con aire de suficiencia
mientras le daba otro trago a su bebida.


David casi se ahoga con su bebida después del juego
de palabras de Trace. —Oh, Dios, Jackson, diría que eso es
demasiado incluso para ti.
Cerca de veinte minutos y varias manos después, David
raspó el tazón metiéndose las últimas palomitas a la boca. —
Nos quedamos sin qué apostar — comentó, viendo el tazón
vacío.
Trace se rió vaciando su vaso y viendo el tazón. —
Bueno, siempre podemos jugar la ropa — se rió con la broma,
con otro puño de palomitas en la boca y el cabello esparcido
sobre sus hombros.
Inclinando la cabeza, David se acabó el resto de su
whiskey de un trago, su pulso se aceleraba al imaginar ver a
Trace desnudo. «Joder, ¿por qué no?» pensó, decidido a aceptar
la fanfarronería del bastardo arrogante. —Me parece bien.
Nosotros omitimos las apuestas, jugamos una mano, el que
pierda la mano se desprende de una pieza de su ropa. ¿Está
bien para ti?
Encogiéndose de hombros, Trace tomó la botella y
sirvió un poco más en cada vaso. —Bien con eso. Eres el
tiburón — bromeó. Repartió las cartas, vio su mano y le dio
otro trago a su bebida. Sus mejillas ardían, como cuando
tomaba tres o cuatro buenas cervezas. Se sentía bien solo el


divertirse de nuevo. Vio a David con una honesta sonrisa
mientras esperaba.
Con la cara educadamente en blanco, David vio sus
cartas seriamente por primera vez esa noche. Él no había
dejado ganar a Trace, pero tampoco había dejado de hablar
de los riesgos usuales; los riesgos usuales eran pagar.
Retirando dos cartas las dejó boca abajo en la mesa. —Quiero
dos.
Trace le dio a David dos cartas y entonces vio las
suyas. «Póker de prendas con David. ¿En qué locura estaba pensando
cuando apenas y conozco el juego?» Descartó una, riéndose y
encogiéndose de hombros. —Quiero una.
David mostró sus cartas, tratando de no sonreír. —Ases
y nueves.
Arrugando la nariz, Trace vio sus cartas y sacudió la
cabeza. —Solo ochos.— Vio hacia abajo a su ropa y se
encogió de hombros, quitándose uno de sus negros calcetines
lo dejó en el suelo.
—Oh no — David chilló —. Lo que viene en pares se
quita en pares, eso es un par. Quítate ambos.
Trace giró los ojos y se quitó el otro calcetín,
exponiendo los largos dedos de sus pies y hundiendo los
dedos en la gruesa alfombra mientras doblaba una de sus


rodillas. —¿Eres quisquilloso? Bien, recordaré eso— dijo
después de otro trago de whiskey. Barajó y repartió.
Cinco manos después, David veía a Trace sobre sus
cartas, los ojos entrecerrados. Trace había perdido sus
calcetines, camisa, cinturón y reloj. La siguiente cosa que le
quedaba era su camiseta blanca que se estiraba en su bien
definido pecho. David no estaba seguro de que él pudiera
tenerla. Cuando él mismo solo usaba jeans y camiseta y ya
había perdido la camisa. —Voy.
—Bien — Trace dijo, dejando el vaso de nuevo vacío de
whiskey antes de abrir sus cartas —. Tres iguales — dijo.
—Bien. Muy Bien — David agregó. Presionando sus
cartas en la mesa con un floreo y una sonrisa —. No es
suficiente. Flor de corazones.
Trace tenía una cómica cara. —Pensé que yo ganaría
esta vez — hizo un puchero y sacudió la cabeza, su cabello se
abanicaba hacia sus hombros. Dejó las cartas y se quitó la
camiseta por su cabeza, dejándola en el brazo del sofá
mientras tomaba las cartas y repartía de nuevo.
A David no se le ocurría por qué Trace podría sentirse
incómodo. Él lo había visto en short y camiseta sin mangas
cuando jugaban raquetbal. E incluso lo había visto usando


solo el traje de baño cuando fueron al parque acuático. «Oh,
aunque esto está mal, Carmichael».
David se movió incómodo en el sofá y no podía quitar la
vista del bronceado pecho de Trace. Era obvio que él había
aumentado su rutina de ejercicios, no estaba ni de cerca tan
bien definido como el verano pasado. David se movió de
nuevo, tomó su vaso de whiskey y lo encontró vacío.
Necesitaba emborracharse rápidamente o dejar el cuarto. No
quería desperdiciar el exquisito whiskey, optó por dejarlo. —
Creo que quizás es tiempo de ir a la cama. Las medicinas y el
alcohol no me sientan bien — balbuceó, poniéndose de pie.
Trace lo vio serio a través de sus lentes mientras David
se levantaba. —Bien — dijo, se oía un poco preocupado —.
¿Todo está bien?— pregunto, viendo al otro hombre con la
cara ruborizada que fácilmente se podía deber al whiskey.
—Ah, sí.— David sacudió la cabeza, aun sosteniéndose
del sofá. Necesitaba ayuda con sus jeans a menos que
quisiera dormir con ellos, pero las manos de Trace cerca de su
entrepierna no era buena idea ahora. Hizo una silenciosa
promesa de usar pantalones deportivos el siguiente día, se
limpió la garganta —. Um, si solo me desabrochas el botón,
creo que puedo con el resto — dijo, señalando a sus jeans. Él
estaba medio duro pero esperaba que Trace no lo notara. El


hombre era hetero después de todo; no iba a buscar signos
de excitación en otro hombre.
—Seguro.— Trace alejó la pequeña preocupación. Él
probablemente se estaba convirtiendo en una mamá-gallina.
David había pasado por mucho. Si el hombre estaba cansado,
él estaba cansado. Se puso de rodillas y llevó sus dedos a
ambos lados de la pretina del pantalón para desabrochar el
botón, mientras la abría se le ocurrió ver lo que estaba
haciendo. Una parte de su cabeza lo notó. —Hey, David tienes
algo grande — pero tan pronto como desabrochó el jeans y se
apartó, el pensamiento de fue —. Voy a enfriarme un
momento, entonces limpiaré — sonrió perezosamente —.
Gracias por el whiskey.
David tragó saliva viendo hacia Trace. Sus ojos
cerrados, su boca con una sonrisa de satisfacción. David
estaba cerca de abrumarse con el deseo de inclinarse y besar
esos gruesos labios. Cerrando las manos en un puño, se
obligó a alejarse de su amigo e ir a la recámara, ajustando la
creciente tensión en sus jeans en cuanto se giró. Si su mano
derecha funcionara apropiadamente, él se encargaría del
problema en desarrollo, pero le molestaba no ser ambidiestro
cuando necesitaba auto complacerse. De nuevo en la
seguridad de su escondida recámara, dejó los jeans en el
suelo y maldijo suavemente mientras pasaba su mano por el
bulto en sus bóxers, torturándose a sí mismo por dejar que


sus dedos se curvaran alrededor de su eje. —Joder, Joder.
Joder — dijo y se estiró en su cama.
Tarareando ligeramente y disfrutando el sonido, Trace
se extendió en el sofá durante un momento antes de bostezar
y decidir que se tenía que mover antes de quedarse dormido
ahí. Se estiró y bostezó de nuevo, se puso de rodillas y limpió
el resto de palomitas, guardó el whiskey y levantó su ropa.
Apagó la luz y dejó su ropa en la canasta del armario. Con un
suspiro, abrió la puerta de la recámara y vio a la figura bajo
los cobertores. David estaba durmiendo sobre su hombro
bueno, incómodo en su espalda y la luz del baño iluminaba su
rubio cabello. Trace deslizó su mano dentro del cuarto de
baño y apagó la luz, se dirigió al otro lado de la enorme
cama. Un audible sonido de ropa le dijo a David que Trace se
estaba quitando sus pantalones, dejándolos en el suelo y
subiendo a la cama solo con sus bóxers. Entonces Trace
suspiró y se acomodó sobre su abdomen con la almohada
bajo su mentón.
David se movió cuando la cama se hundió con el peso
de Trace, su respiración era tan lenta que Trace podía pensar
que él estaba dormido. Se quedó en la oscuridad tratando de
darle sentido a sus conflictivos pensamientos. Él y Trace
habían sido amigos durante años sin nada más,
repentinamente, él era asaltado por eróticos pensamientos de
desnudar al hermoso trigueño y lamer cada centímetro de su


cuerpo. Mordiéndose el labio, movió sus piernas ligeramente
escondiendo la evidencia de la dirección de sus pensamientos.
Pero abrió los ojos cuando Trace suspiró.
Trace se acurrucaba inconscientemente contra David,
hacia el calor del cuerpo del otro hombre. Después de unos
minutos, él se movió más hacia la dirección de David mientras
dormía. Tensándose cuando Trace colocó su brazo sobre él.
David se mordió un gemido. «Oh, genial Alimenta a Trace con un
whiskey decente y el hombre comienza a acurrucarse».
David intentó moverse unos centímetros alejándose de
Trace, pero su brazo estaba en su cintura presionándolo
dentro de la curva de su cuerpo. Con un resignado suspiro,
David se relajó. Se sentía bien ser sostenido, y él se quedó
dormido antes de darse cuenta.







Ya era tarde esa mañana cuando Trace se movió
ligeramente contra el caliente cuerpo que sostenía. No se le
había ocurrido estar confundido. Humm, acarició con su nariz
el cuello frente a él antes de moverse de nuevo. Estaba entre
despertar y dormir. Su sueño había sido de completa
satisfacción y descanso. Trace ronroneó suavemente y jaló el
caliente cuerpo más cerca, presionando sus labios
suavemente en un lado del cuello. No estaba suficientemente
consciente ni realmente despierto.
Suspirando, Trace se acurrucó más cerca e inhaló
profundo. Eso era cálido y placentero, tener a alguien que
realmente quería tan cerca, aunque él seguía demasiado
dormido, incluso en un mundo de sueños, abrió los ojos y vio
a su amante Sus manos se acurrucaban sobre la cintura del
cuerpo, aplanando y frotándose ligeramente contra la caliente
piel.
El sorpresivo movimiento de la cama y del cuerpo lo
confundió, le tomó un gran momento salir del sueño y ver que
era real, se obligó a enderezarse y abrir los ojos. Parpadeó
para ver inmediatamente que David se había ido y que él
estaba en mitad de la cama, en lugar de en su lado. Una


confundida mirada le hizo notar que la puerta del baño estaba
cerrada, así que se giró al otro lado a las frías sábanas y se
acurrucó alrededor de la almohada. Esperaba poder dormir de
nuevo. Eso era cálido y confortable y olía familiar. Olía algo
que instintivamente reconoció como perteneciente a algo
querido por él. Pero se quedó dormido de nuevo, antes de
poder conectar el aroma con el nombre. Trace suspiró feliz y
se hundió de nuevo en el sueño, complacido por los brazos
que se acurrucaban alrededor de él, el aroma lo llenaba y lo
hacía sentirse como que él estaba en donde era apoyado.

Calmando el golpeteo en la parte baja de su cuerpo con
profundas y controladas respiraciones, David se apoyó en la
puerta del cuarto de baño por un momento, trataba de que su
respiración se calmara después de un minuto o algo así, él se
giró y abrió el agua de la ducha. Dejó sus bóxers en el piso y
entró bajo el chorro del agua; cabestrillo y todo. Podría
meterlo en la secadora después. Pero cuando cerró los ojos,
todo le llegaba de nuevo.
Había tenido el mejor sueño. Trace había estado con él
empujándolo boca abajo en la cama, su cara enterrada entre


el cuello y el hombro de David, su oscuro y suave cabello
extendiéndose entre ellos mientras su delgado cuerpo se
arqueaba y su pene se deslizaba lentamente dentro e incluso
se jalaba más lentamente para salir de David, entrando en un
cuidadoso ritmo de empujes. David empujaba su culo contra
su amante, murmurando una silenciosa petición de más
dentro de las sábanas y cobertores.
—Mmm. Sí… Trace — David había gemido, empujado su
culo hacia el duro pene que se movía entrando y saliendo de
él.
El cuerpo de David se giró para darle mayor acceso a
su amante, y golpeó su hombro contra el montón de firmes
almohadas. Con el dolor agudo, había despertado.
Horrorizado, prácticamente se alejó del cálido-dormido cuerpo
de Trace, sosteniendo su hombro y apretando los dientes para
no gritar. Jadeando sacó las piernas de la cama y se apuró
hacia la seguridad del cuarto de baño.
Dejando que el agua corriera sobre su cuerpo, no podía
ver o detener su mano que se curvaba alrededor del aún
medio-duro pene. Gimió, apretándolo, pero aún no estaba
completamente lleno para brindarle su liberación. Entonces
solo se masturbaría pensando en Trace jodiéndolo, eso
cruzaría la invisible línea que él estaba seguro que no estaban


listos para cruzar. Tener a Trace jugando de enfermera era la
mejor y peor cosa que le había sucedido.
Cerrando los ojos, David torpemente vertió champú a
su palma y a su cabello, trabajando en él después. Mientras
se enjuagaba la espuma de su cabello, su mano fue hacia
debajo de su pecho, sus dedos rozaron el vello alrededor del
aun pulsante pene y lo tomó. Deslizando sus dedos alrededor
de su pene lo acariciaba, torpemente, usando su mano
izquierda ayudado por el jabón y la frustración. Su frente
apoyada en la fría pared de azulejos color arena y su mano
subía y bajaba, imágenes del sueño rápidamente lo llevaron al
borde. Gemía mientras su pene pulsaba en su mano. —Trace
— murmuró desesperadamente.
El cuerpo de David se estremeció con la fuerza de su
orgasmo, y apoyó su hombro izquierdo en la pared de la
ducha hasta que el agua que calentaba su piel se volvió fría.
Cerrando el grifo del agua, salió de la tina, sus músculos se
sentían como húmedos fideos. Secándose lo mejor que pudo,
se quitó el cabestrillo que cayó al suelo con un húmedo ruido.
Entonces recordó. «Maldición». Él tenía tanta prisa por
esconderse en el cuarto de baño que no había llevado ropa
limpia. Abrió la puerta y se asomó para verificar que Trace
seguía dormido, antes de ir de puntitas hasta la cómoda y
sacar unos bóxers y un pantalón deportivo.


El ruido de los cajones al abrirlos sacó a Trace de su
sueño, giró la cabeza, levantándola un poco y murmuró: —
¿David? ¿Eres tú?
Sintiéndose culpable, David vio sobre su hombro para
asegurarse de que Trace no pudiera ser capaz de leer nada
en su cara. Cubriéndose la entrepierna con la ropa, regresó al
cuarto de baño, manteniendo su espalda hacia la cama. —Ah,
sí, solo tomaba ropa limpia, vuelve a dormir.
—Bien — Trace dijo adormilado, enterrando su cara de
nuevo en la almohada, solo un adormecido ojo se mantenía
abierto viendo a David un momento antes de que cerrara la
puerta. Seguramente escondido en el cuarto de baño, David
veía por la puerta parcialmente cerrada al dormido hombre.
¿Cómo era posible que fuera un hombre eróticamente
tentador y suavemente lindo al mismo tiempo? Con un
suspiro, cerró la puerta.

Cerca de dos horas después, Trace entró a la cocina
vistiendo el pantalón de su traje, calcetines y la camiseta de
tirantes blanca. Su húmedo cabello atado en una cola a nivel
de la nuca. Abrió el refrigerador, sacó el jugo y se sirvió un


vaso. —Buenos días— murmuró, aun adormilado a pesar de la
ducha. Él no era una persona de mañanas.
David vio el jugo al lado de la mano de Trace en el
mostrador. Él nunca tenía jugo de naranja en su casa. No le
gustaba eso. Pero con Trace haciendo todas las compras
ahora, el refrigerador contenía mezcla de los gustos de ambos
hombres. Era reconfortante y alarmante.
—Buenos días, dormilón — David bromeó, presionando
‘salvar’ en su laptop. Escribía considerablemente lento con
una mano, pero al menos hacia su trabajo desde la casa si
era absolutamente necesario. Extrañaba las reuniones del
lunes en la mañana en la editorial que no eran
necesariamente algo malo.
Deslizando la botella de jugo dentro del refrigerador,
Trace sacó unos english muffins
10
del gabinete y los metió al
tostador. —¿Quieres un muffin?— preguntó adormilado
mientras cortaba mantequilla con el cuchillo después de un
largo minuto de ver el fregadero.
—Hice uno de esos omelet premezclados cuando me
levanté — David dijo, viendo la oscura pantalla de su
computadora —. Entonces, ¿vas a la oficina hoy?

10
English muffins, pan tipo empanada con mermelada o chispas de chocolate que se
calienta en el tostador.


Trace sacó los tostados muffin y los dejó sobre una
toalla de papel mientras murmuraba para sí mismo antes de
contestar: —Si— un poco más alto. Tomó los muffin y el vaso
y fue hacia la mesa bostezando, sentándose frente a David —.
Voy a trabajar en las Elecciones a Lectores, y revisar los
restaurantes. No voy a llegar a casa para la cena.— Le dio
una mordida a su muffin y masticó, la cabeza apoyada en su
mano y los ojos cerrados de nuevo.
«Él no va a llegar a casa para la cena. Casa». David parpadeó y
alejó los peligrosos pensamientos. —Imagino que sobreviviré.
¿Cuáles revisaras esta noche?— Él se levantó y sacó la
mermelada de fresa del refrigerador, tomando una cuchara
del cajón. La dejó al lado de su adormilado amigo, se dio
cuenta que conocía las preferencias de Trace casi tan bien
como Trace conocía las suyas.
Trace oyó el ‘clink’ de la jarra al abrirse en la mesa y
abrió los ojos, viendo la mermelada. Le agregó algo a su
muffin. —‘Kabuki’, en las afueras de la ciudad y ‘Raffi’ en la
calle principal y ‘Delectable’, el nuevo lugar de postres.
Estaré como una ballena cuando termine. Realmente debería
hacer esas reservaciones más espaciadas. Empezaré a las
cinco y probablemente termine hasta las once más o menos.
—Awwww. Es difícil, pero alguien tiene que sacrificarse
y consumir todos esos alimentos de gourmet gratis — David


contestó, cuidadosamente cubriendo con una delgada capa de
mermelada a ambos lados del muffin con la cuchara en su
mano izquierda.
Trace suspiró. —Sí, y tendré que pasar dos horas
extras en el gimnasio quemando todas esas calorías. Gracias
a Dios que es solo cada dos años.
La imagen de Trace medio desnudo y sudoroso llegó al
pensamiento de David, era una imagen familiar pero ahora
tenía una connotación diferente, una connotación más
caliente. Haciéndola a un lado firmemente, empujó el muffin
hacia Trace, tomó su taza y se sirvió más café. Como de
costumbre tomó el azúcar con su mano derecha y gritó.
—¡David! — Trace gritó —. ¿Tienes algo en contra de
que esté medio dormido?— Se movió para ver al otro hombre
y frunció el ceño —. ¿Dónde está tu cabestrillo?— preguntó
intrigado
—Ahh, bueno— David tartamudeaba nervioso —. Lo
mojé en la ducha. Sigue en el cuarto de baño. Después de
desayunar lo iba a lavar.
Trace levantó una ceja y lo veía con desaprobación. —
Siéntese, señor — ordenó mientras se dirigía al cuarto de
baño. Viendo alrededor lo encontró en el suelo contra el
gabinete; no lo notó cuando tomó su ducha. Lo exprimió lo


mejor que pudo antes de regresar a la cocina, cruzó los
brazos y sacudió la cabeza hacia David.
David se mordió la lengua para evitar defenderse. Él
era un hombre adulto, con una jodida. Si quería estar sin el
cabestrillo, él podía hacerlo. No podía decir si Trace estaba
enojado o decepcionado. Sentía que le debía una explicación.
—Traté de mantenerlo seco pero el jabón se deslizó y… — No
sabía muy bien qué decirle a Trace; que el jabón se deslizó o
lo que él estaba haciendo en ese momento. Joder, era una
tonta mentira —. Traté. Honestamente.
Suspirando, Trace se acercó. —¿Por qué no me
despertaste?— preguntó preocupado —. Podría haberte
ayudado. Es por eso que estoy aquí, David. Lamento si
sientes que parezco una mamá-gallina. Es solo que estoy
preocupado. Sé lo difícil que es hacer las cosas con la mano
izquierda.
Después de pasar sus dedos por su cabello, David
masajeó los duros nudos en los músculos de su cuello. —Solo
me siento tan malditamente inútil. No puedo incluso subir mis
propios jeans. Aprecio todo lo que haces. En serio lo hago.
Supongo que solo me sentí demasiado dependiente.
—Bien — Trace dijo suavemente. Moviéndose
ligeramente, retiró la mano de David de su cuello y la
reemplazo con sus propios dedos, frotando los duros tendones


—. Llevas solo una semana, y no puedes usar tu hombro de
nuevo tan rápido. Pero lograremos que funcione mejor.
¿Bien?
—Bien.— David gimió —. Se siente realmente bueno.—
Cerró los ojos y apoyó la frente en el abdomen de Trace
mientras sus fuertes brazos lo rodeaban masajeando su
cuello. Era cierto que él estaba cansado de esa semana,
cansado de estar limitado, pero él no estaba cansado de tener
a Trace alrededor. De hecho, se estaba acostumbrando a
tenerlo. Quizás demasiado.
—Tu cuello es un lío, probablemente a causa de tu
hombro — Trace murmuró —. Y no usar el cabestrillo tampoco
ayuda — encajaba suavemente los dedos —. Sé que estás
enfermo hasta la muerte de eso. No recuerdo haberte visto
derribado tanto tiempo antes.
—Supongo que es porque estoy envejeciendo.— David
se rió, relajándose incluso más ante el increíble toque,
ignorando que se estaba acercando más a Trace —. Cuando
era joven me caía más fuerte cuando me emborrachaba y
nunca me lastimé, ni una vez.
—Ya te lo dije antes. No eres viejo — Trace insistió,
desbaratando suavemente los nudos en sus músculos —.
¿Cómo puedes ser tan auto-devaluador y auto-confiado al
mismo tiempo? Ese es un misterio para mí.


David suspiró. —Creo que es mi cumpleaños — Trace
había considerado que habían tenido un gran momento en sus
fines de semanas de las series de béisbol. Pero era su
cumpleaños….
—¿Este anterior cumpleaños?— Trace preguntó,
frunciendo el ceño. Él pensaba que David realmente había
disfrutado un fin de semana en el parque de béisbol.
—Ninguno de mis otros cumpleaños me ha molestado,
pero a los cuarenta y cinco le dio a mi papá un ataque
cardíaco. Él vivió otros diez años, pero nunca fue el mismo.
Trace se quedó en silencio un momento. —Eso no te va
a suceder a ti. No mientras yo esté alrededor — dijo
seriamente —. Harás ejercicio conmigo y comerás mejor— él
fue determinante —. Voy a cuidad de mi mejor compañero,
¿correcto?
—Si.— David sonrió —. Entre tanto, ve a trabajar, yo
necesito apaciguar a Lloyd con algo que pueda imprimir.
Prometo ser bueno y usar el cabestrillo — dijo, apartándose
de mala gana del suave toque.
Retirándose, Trace le sonrió. —Bien. Espero llegar a
casa a las diez de la noche, aunque necesitaré una carretilla
para moverme — se giró y se dirigió a la oficina en donde


había colgado su ropa para todos los días. David había incluso
desocupado algunos cajones para él.
David llenó su taza de café y se sentó a la mesa
esperando que el cabestrillo se secara, encendió la laptop y
vio a la pantalla recapturando el trabajo que había dejado con
su columna.

Era más tarde de lo previsto cuando Trace salía del
carro y caminaba a la casa. Llevaba la correa de la mochila de
piel en su hombro, el saco en su brazo y una pequeña caja en
su otra mano. Sacó sus llaves y abrió la puerta trasera,
entrando en la cocina, silenciosamente solo en caso de que
David estuviera dormido. La cocina estaba oscura. Dejó las
cosas en la mesa y la caja en el refrigerador, antes de
moverse hacia la puerta que iba a la sala. Mientras entraba
pasó su mano por su cabello; estaba alrededor de su cara. Su
camisa estaba abierta mostrando un triángulo de su camiseta
blanca, el nudo de la corbata estaba aflojado.
David estaba sentado en el sofá con su laptop. —Hey —
Trace saludó apoyándose en el marco de la puerta.


David vio sobre su hombro. —Oh, hey— contesto con
un ligero tono de asombro en su voz, lo que indicaba que
estaba absorto en algo —. ¿Cómo estuvo tu cena?—
frotándose los ojos vio el reloj —. Maldición, es tarde.
—Llena. Muy, muy llena— Trace contestó envolviendo
sus brazos en su cintura —. Traje una porción del rico pastel
de queso de su creación — agregó, sabiendo que era uno de
los postres favoritos de David.
—¿En serio?— David preguntó, levantando la vista.
Estaba medio dormido, se decía a si mismo que no esperara
despierto a Trace, pero la sola mención del pastel de queso lo
despertó completamente —. Supongo que tendré que hacer
café — David agregó —. No puede haber un buen pastel de
queso sin un French roast.
Trace hizo gestos. —No más comidas ni bebidas de
ningún tipo al menos en doce horas — murmuró, regresando
a la cocina y encendiendo la cafetera. Se le ocurrió que él ni
siquiera había pensado en traer el pastel de queso, solo lo
había hecho, sabiendo que David podría disfrutarlo. Eso era
solo una pequeña cosa; no le molestaba el haber movido su
vida entera y estar aquí de niñera de él. Honestamente, no le
molestaba para nada, ahora que pensaba en eso.
David le sonrió. Esas pequeñas cosas hacían de Trace
algo especial. Recordó las muchas ocasiones en las que Trace


llegaba con una botella de vino o alguna cosa que había
comprado en su viajes, o cuando llamaba cuando ambos
habían estado tan ocupados que no habían podido verse por
algunas semanas. Trace era un gran amigo. Y ahora, ¡pastel
de queso!
—Ven aquí y hablemos — Trace gritó mientras ponía las
medidas de café en la cafetera —. Pasé toda la noche con el
personal.
—Te comprendo.— David sacó un plato de uno de los
gabinetes.
Trace frunció el ceño mientras lo veía. «¿Por qué
molestarse con un plato?»
Aparentemente David podía leer su mente. —¿Qué?—
David dijo defensivamente —. Un buen postre merece un
trato de primera clase, no ser comido desde un contenedor de
hielo seco.
Trace bufó. —Comí en la más fina vajilla china, y
créeme, algunas veces eso no ayuda.— Sacudió la cabeza
antes de encender la cafetera y girarse hacia una de las sillas
frente a la mesa —. Oh Dios. Mátame ahora.
—¿Quieres algo de antiácido?


—Quiero una bomba para estómagos — Trace
murmuro, apoyando la cabeza en el respaldo de la silla —. La
comida era buena, realmente. Solo que fue demasiado de
eso.
—No tenías que comer todo, lo sabes. La mayoría de
los críticos solo dan unos cuantos bocados de cada plato.—
David revisó la cafetera. El pastel de queso era tan tentador
frente a él que se acordó que no había cenado. No le
extrañaba que estuviera hambriento.
—Oh, créeme, eso es todo lo que hice. La cosa es que
con todos esos elegantes restaurantes, ellos me llevaban uno
después de otro y otro más y entonces… dos o tres bocados
eran demasiados.— Trace se movía en su silla —. Creo que
puedo explotar aquí. Sería más fácil limpiar el azulejo que la
alfombra.
—Tú no vas a explotar en ningún lugar de mi casa o
estarías exactamente como yo.— David suspiró cuando la luz
de la cafetera indico que el café estaba listo. «Finalmente».
Trace lo vio divertido, ni siquiera había tardado cinco
minutos. —Juro que creo que amas más al café que al pastel
de queso.


David sonrió. —Es un mutuo amor. Cada uno mejora el
sabor del otro.— Deslizó el primer bocado a su boca, cerró los
labios y los ojos en una dicha orgásmica —. Mmmmm…
Trace se rió. —Sabes, creo que te convertiste en un
gran gato — dijo con una sonrisa —. ¿Qué tan bien sabe eso?
—Puede ser mejor que el sexo — David murmuró,
tomando un trago de su café —. ¿Quieres casarte conmigo?
—No sé. Es horriblemente difícil vivir contigo — Trace
dijo guiñando un ojo —. Aunque me gusta tu casa un infierno
más que mi departamento. — Se quitó los zapatos con las
puntas de los pies, dejándolos bajo la mesa, y levantándose a
tomar una botella de agua.
—Bueno, sabes, las parejas de alto-mantenimiento son
los mejores amantes — David bromeó en respuesta.
Trace se giró a verlo. —Alto mantenimiento, ¿en
serio?— agregó —. Yo, soy realmente accesible ahora, ¿no es
así? Sabes que nunca he tenido una queja.
David se rió, un bajo y seductor sonido, uno que Trace
sospechaba que se debía a lo tarde que era y realmente a la
elección del pastel de queso. —Si tuviéramos que jugar póker,
te llamaría.
Trace sonrió divertido con lo sexual que se oía la voz de
David. Era como nada que le hubiera oído antes a su amigo y


se sorprendió por el estremecimiento que disparó a través de
su cuerpo. —Buena cosa que no juguemos, porque apesto—
él dijo, abriendo su botella de agua y tomando un trago
antes de suspirar aliviado —. Nada de comida hasta mañana a
las tres de la tarde, lo juro por Dios — murmuró.
—Pobre bebé — David ronroneó antes de reírse —.
¿Cuántos restaurantes te faltan para mañana en la noche?
Trace cubrió su cara con ambas manos y gimió. —Tres
más — hizo un ruido de sollozo solo para levantar la vista y
no ver compasión en David. De hecho, David se estaba
comiendo el pastel de queso como un hombre muerto de
hambre —. Hey, sé que amas el pastel de queso, pero si
comes demasiada azúcar demasiado rápido, no seré el único
enfermo.
—Tengo que admitir que olvidé cenar — David admitió
bajando el tenedor y tomando un trago de café.
Trace entrecerró los ojos. —¿Cómo puedes olvidarlo?
Apuesto que lo recordabas de una manera u otra.
La mirada de David con culpa estaba en el suelo. —
Comí a la hora del almuerzo — se justificó.
Viendo el reloj, Trace cerró los ojos un momento y
reflexionó. «¿Por qué David no se cuida mejor?» Se inclinó
apoyándose en el mostrador aferrando las manos en el borde


tragando su urgencia de enojarse, e hizo una decisión. —Bien.
Bueno, tú resolverás uno de mis problemas — dijo,
manteniendo su voz casual a pesar del malestar que se
mostraban en sus tensos hombros.
Confundido, David veía a Trace, sus cejas juntas. —
¿Huh?
Trace se alejó del mostrador y se acercó a David,
colocó una mano en la mesa y otra en el respaldo de la silla
de David. Se inclinó para ver a David a los ojos. —Voy a
invitarte a cenar afuera mañana en la noche.
Un estremecimiento recorrió la columna de David,
incluso aunque sabía que lo que dijo Trace no significaba lo
que parecía. Una inesperada pena de que Trace realmente no
se lo estuviera pidiendo atravesó el estómago de David.
Recuperó el balance y respondió. —¿Seguro que puedes
permitírtelo?
—Oh, mañana en la noche el dinero no es problema.
Caviar y champagne, filete mignon y mariscos Australianos,
sopa de langosta, ensalada de pato, ostras en su concha,
crème brûlée de Vainilla francesa…. Lo que sea que tu
pequeño corazón desee lo puede tener — Trace dijo, su voz
suave y oscura como el terciopelo. Trace sabía que él había
logrado su efecto cuando David tragó saliva audiblemente y
asintió.


David se estremeció de nuevo. El pastel de queso y la
seductora voz de Trace era más de lo que su sistema podía
manejar. Incapaz de ver sus ojos se alejó de la mirada
chocolate, tragó y asintió porque no confiaba en su voz.
—Oh sí, bebé — Trace continuó acercándose —. Irás a
los tres restaurantes conmigo. Me aseguraré de que comas. Y
amaré cada…sencillo y…suculento…momento de eso.
—Suficiente, Trace. Iré. Ahora toma asiento como buen
niño hetero antes de que salte sobre ti — David advirtió su
tono duro, pero aun bromeando.
Trace sonrió y se inclinó lo suficiente para darle un
divertido beso en la punta de la nariz a David antes de
ponerse de pie e ir al otro lado de la mesa con su botella de
agua en la mano. Se sentó muy complacido consigo mismo. Y
lo estaba. Eso quería decir que no solo David era una
maravillosa compañía mejor que el nervioso mesero, además
solo tendría que comerse la mitad de la comida, ¡que era
mucha comida! «¿Por qué no pensé eso antes?»


David se veía al espejo. Su pantalón de lino negro
estaba en sus caderas pero no abrochado. Logró ponerse su
camiseta y camisa sin demasiados problemas, a pesar del
dolor pudo mover algo su hombro. Claro, los botones no
estaban cerrados. Él podría, pero con una mano le tomaría al
menos una hora, y aun le dolía mucho cuando trataba de
sostener su brazo en alto lo suficiente para usarlo. Así que él
no estaba listo para lograrlo. Tomando una profunda
respiración, gritó: —Oh, Trace, ¡necesito mi valet!
Oyó una suave risa en el cuarto de baño, y giró los
ojos. David se quedó frente a la puerta del baño para que
Trace se sintiera totalmente impactado cuando saliera. La
vista le quitó el aliento cuando Trace salió.
«Joder». Decir que Trace se veía bien era poco, estaba
vestido para matar, quitaba el aliento. Incapaz de un
comentario coherente, David solo vio a su amigo dirigirse
hacia él. Era un sentimiento similar a cuando estuvieron a la
mesa anoche; la voz de Trace rozaba como seda todos los
lugares correctos dejándolo adolorido.


Trace había roto su estilo más ordinario de todos los
días, elegido un traje gris de una ligera tela que enfatizaba las
largas líneas de su cuerpo y su cabello estaba suelto sobre
sus hombros con un estilo popular movido por el viento y
sostenido en su lugar con una juiciosa cantidad de mousse.
Incluso se rasuró de nuevo.
Viendo a David, Trace levantó una ceja. —Oh Amo, oí
su llamada — dijo riéndose.
David veía desconcertado cada parte de Trace; y lo veía
de nuevo para estar seguro. Trace se acercó a David, y
comenzó a abrochar los botones de su camisa comenzando
con el de arriba, acomodando la tela mientras lo hacía. Era
difícil perderse el ligeramente musculoso cuerpo bajo la ropa,
y Trace estaba silenciosamente apreciándolo. Sabía que le
había tomado mucho tiempo estar en forma. Él podía
realmente apreciar el efecto en el cuerpo de David.
Trace metió la falda de la camisa dentro de los
pantalones de David, sus manos sobre sus caderas
asegurándose que la tela no se enrollara. Trace levantó la
vista cuando levantó el pantalón para cerrar el botón. —¿Qué
sucede? Te ves como que olvidaste algo — dijo mientras
cerraba el botón del pantalón.
«Sí, mi cerebro». David deseaba saber qué se había
posesionado de él al pensar que el que Trace se mudara con


él mientras se recuperaba era una buena idea. Claro, Trace
realmente no le dio elección en el asunto. La esquina de su
boca se elevó ligeramente al recordar cuán obcecado y
testarudo podía ser Trace cuando se le metía algo en la
mente. David mordió su mejilla, permitiendo a su cuerpo
comportarse mientras los largos dedos y manos de Trace
rozaban su cuerpo.
David realmente necesitaba joder. Pero él no podía
tener esa conversación con Trace acerca de su necesidad de
una noche a solas, no cuando Trace había hecho tanto por él.
Él estaba bastante seguro que su totalmente amigo hetero no
iba a querer hacer lo que David realmente necesitaba en ese
momento.
El negó con la cabeza en respuesta a la pregunta de
Trace y bajó la vista para ver cómo Trace cerraba el botón y
subía el cierre.
—Listo — Trace dijo mientras deslizaba su mano por el
abdomen de David para asegurarse que la camisa estuviera
apropiadamente acomodada.
David tragó saliva, no estaba seguro cuánto más de
esto podía manejar. Estaba comenzando a ser una tortura.


Trace levantó sus manos y cerró el botón de debajo de
su mentón. —¿Usarás corbata?— preguntó. Él usaba una gris
al igual que el traje, que brillaba cuando se movía.
—Sí. Si ya lo cerraste como un sacerdote, será lo mejor
— David logró decir graciosamente.
Trace se rió. —Puedes ir sin ella, nadie diría nada.
Aunque puede verse lindo si nos encontramos a alguien de la
columna de chismes. ¿Sabes? Matt está acechando los lugares
de clase-alta para la columna de celebridades de Katherine.
Él me tomó una foto anoche hablando con la secretaria del
alcalde y su marido. Espero que no use eso, o al menos me
corten. Probablemente me vea como una mierda después de
doce horas de trabajo.
—Tú nunca te verías como una mierda, con tan a la
moda que estás. Bien. Solo por ti, trataré de dar mi mejor
apariencia — David bromeó mirando tímidamente a Trace y
moviendo sus pestañas.
Con una crítica mirada, Trace dio un paso atrás y vio a
David de arriba a abajo. Sin duda, David era un hombre
apuesto. Trace supuso que él no tendría problema en
encontrar una relación, hombre o mujer, cuando él saliera. —
Bueno, no soy experto acerca de los hombres, pero te ves
increíble para mí — admitió mientras inclinaba la cabeza y
arreglaba el cabestrillo de David.


Los ojos café de Trace realmente brillaban
inusualmente cuando se hizo a un lado y le dio una juguetona
mirada al trasero de David. La broma sobre que estaba
‘increíble’ era el agua helada que David necesitaba para
mantener su libido bajo control. Trace no era gay, y David no
había deseado a un hombre hetero en casi dos décadas; eso
era demasiado frustrante. —Gracias — dijo, acomodando el
saco de su traje por la correa de su cabestrillo para acomodar
el bulto extra —. Pensé que me dejarías salir sin correa solo
por una noche — gruñó.
Apartándose dejó que David se moviera, Trace deslizó
una mano dentro de su bolsillo. David se tensó un poco, y
Trace se dio cuenta por lo que pensó que quizás bromearía
un poco más. Lo apartó de su cabeza y trató de imaginar una
salida. En cuanto al cabestrillo…. —No quiero que te molestes,
no esta noche. Solo me asusta que te lastimes si no lo usas —
dijo tranquilamente.
David suspiro y pensó que pasaría algunas horas sin el
frustrante aparato. —¿Qué tal un trato? Yo llevo esto y lo dejo
en el carro, y si tengo dolor, dejo que me lo pongas.
Trace se rió. —Supongo que puedo vivir con eso.— Se
encogió de hombros y vio el reloj —. ¿Listo? Tenemos media
hora para llegar al restaurante.


Abriendo su saco deslizó su cartera en uno de los
bolsillos y un pequeño paquete de mentas en el bolsillo del
frente. David se movió a la puerta. —Todo listo, después de
ti.

David apretaba los dientes. La encargada del ‘San
Ángelo’ no dejaba de coquetear y adular a Trace desde que él
y David habían atravesado la puerta. Ella tenía su mano
alrededor de los bíceps de Trace y apretaba como para
testificar la condición del cuerpo debajo del costoso traje. A
juzgar por su sonrisa le gustó lo que encontró. David se
preguntaba si el personal del restaurante pensaba que
podrían usar el sexo para influenciar los comentarios del
crítico del ‘Sun-Herald’. Él estaba tan atrapado en su malestar
interior que sin pensar jaló la pesada silla de caoba con su
mano derecha, apoyándose en la mesa incapaz de detener
completamente el grito de dolor.
Trace giró su cabeza y estuvo al lado de David en un
instante soltándose del agarre de la encargada. —David, ¿qué
estás haciendo?— le preguntó viendo cómo David acunaba su
brazo sosteniendo su hombro.


David veía a un punto fijo tratando de recobrar el
balance mientras el cuarto se movía. —Solo siendo estúpido.
¿Cómo no encontré ningún caballero que jalara la silla por mí?
Creí ser capaz en ese momento.
Preocupado, Trace jaló la pesada silla de madera,
inmediatamente fue consciente de cuánto debió de haberse
lastimado David al moverla. Ignoró totalmente a la encargada
y la mesera que esperaba con la mirada fija. Una vez que
David se sentó, le preguntó: —¿Estás bien?— y cuando David
asintió, empujó la silla hacia adentro —. Puedes apoyar el
codo en el descansabrazos — sugirió, moviendo la silla del
frente de la pequeña mesa para dos personas.
David veía a las atolondradas jovencitas revolotear con
dos menús en carpetas de piel y un más grande menú de
vinos, moviéndose nerviosas. —Estoy bien. Solo dame un
segundo — murmuró —. ¿Puedes hacer algo para que no
revoloteen? Me siento como una gacela herida siendo vista
por un leopardo.
Trace aceptó los menús y la lista de vino e hizo
evidente que la mesera se alejara. Asustados a morir de
dañar su opinión, ellas desaparecieron. Él dejó los menús en
la mesa, uno enfrente de cada uno de ellos, y vio a David
preocupado.


—Deja de verme.— David vio hacia el menú que estaba
abierto enfrente de él —. No lo pensé y tomé la silla. Dame un
segundo y estaré bien. Ahora, ¿qué es lo que yo necesito
ordenar o quieres ordenar por mí también? Después de
sacarme la silla, podemos realmente estar listos para los
rumores que volarán.— David levantó la mirada tímidamente
y abanicó las pestañas.
Trace parpadeó y sonrió ante el buen humor de David.
—Ordena lo que quieras. Tienen diferentes cosas que tenemos
que seleccionar — revisó la lista de vinos —. Rumores, ¿huh?
¿Acerca de ti o de mí?— pregunto sonriendo —. Estoy seguro
que no pasará mucho antes de que alguien te reconozca y se
pregunte por qué estamos juntos.
—Sí. Lloyd me va a enviar al infierno cuando los
rumores sean más que una divertida especulación acerca de
un par de individuos y eso solo medio bromeando. Si te
molesta, nosotros necesitamos asegurar a los presentes que
somos ‘amigos en la ciudad comparando conquistas’.— David
cerró su menú y lo dejó en un lado —. Tomaré los mariscos.
Trace supuso que la oportunidad de rumores no era tan
increíble. Tomó unos momentos para reflexionar sobre eso,
pero decidió que a él no le molestaba. Si ellos eran los
mejores amigos, los rumores de un romance no cambiaría
eso; para nada se sentía incómodo alrededor de David. Nunca


se sintió incómodo antes, así que no había razón para que eso
cambiara.
La voz de Trace era seria y baja cuando habló: —No me
molesta, David. Para nada. Salir con un infierno de atractivo
hombre. ¿Quién puede quejarse?— Trace cerró el menú —.
Tomaré la parrillada mixta.
—Puedes querer reconsiderarlo. Matt acaba de entrar
con ese joven fotógrafo independiente con el que ha estado
últimamente. Ser emparejado con un hombre, sin importar lo
atractivo que sea, puede afectar seriamente tus habilidades
para atraer mujeres — David advirtió, abriendo la lista de
vinos y haciendo su mejor esfuerzo para ignorar a los dos
hombres sentados a tres mesas de ellos. Él no tenía nada
contra Matt. Ellos realmente eran buenos amigos. El hombre
tomaba hermosas fotografías, pero tenía una tendencia a
tomar las cosas al extremo. Y si él estaba con un fotógrafo
para la columna de chismes de Catherine, buscaría un buen
chisme.
—No te preocupes por eso — Trace dijo. El pensar que
lo emparejaran con David no le causaba más conflicto interno
que una sensación de calidez que podía posiblemente
atribuirse a lo divertido de que lo asociaran con su amigo.
Ahora que hablaban de ese tema, pensó en el tiempo que
había cuidado de David, ayudándolo a levantarse del piso del


baño esa primera vez, subiéndole sus pantalones de vestir y
abrochándole la bragueta de los ajustados jeans; él
simplemente desechó pensar sobre la atractiva apariencia de
David en cualquier otro término. Hasta ahora.
—¿Qué opinas de esto?— Trace sugirió —. Si llega a ser
un problema, puedo llamar a un par de hermosas amigas y
salimos a algún evento de alto-perfil. ¿Bien? ¿No te preocupa
tu propia reputación?
David se encogió de hombros. —Déjame decirte que
Matt está consciente de mi orientación, y confío en que no
haga nada para lastimarme.
Trace asintió lentamente. —Así que lo que te preocupa
es que pueda hacer algo contra mí. ¿Especialmente porque
trabajo en el Herald?
—Puedo prometerte que él es honesto, pero solo
contribuye con las fotos. Catherine es quien agrega las
palabras. Personalmente pienso que la rivalidad es una
mierda. Esta área es demasiado grande para sostener dos
diarios, pero….— David se encogió de hombros de nuevo —.
Sabes cómo es esto. También sabes que Katherine compitió
por ti y perdió en la subasta a beneficio del hospital el año
pasado. Ella no acepta graciosamente las derrotas.


—Mmmm, olvidé eso — Trace admitió, recordando el
alboroto.
Ellos fueron interrumpidos por el mesero que llegó a
tomar sus órdenes, obvio decir que fue sumamente atento y
cortés. Finalmente se fue mientras otro llegaba con bebidas y
agua con hielo. Una vez que ellos se fueron, Trace regresó a
la conversación. —Entonces, ¿por qué ella no ganó?
David sonrió. —Bueno, déjame decir que ella había sido
una arrogante perra toda la semana acerca de que tú y
algunos de otros habíamos decidido distraerla durante
momentos claves.
Trace levantó una ceja, incrédulo. —¿Tú hiciste qué? La
mayoría de la gente de tu periódico estaba ‘aullando y
gritando’ mientras estaba ahí, tratando de avergonzarme.
¿Cómo ayudó eso?
—Bueno, realmente, Matt y el editor deportivo, Chad;
estaban borrachos y se sentían desviados.— David sonrió, su
mirada era calmada y se le formaron arrugas alrededor de los
ojos al recordar. Esa fue una noche divertida. Trace no había
sido la única subasta en la que habían influido. Ellos le dieron
a Keri Carter un empujón para que ofertase mil dólares por
Bill Winchell, y esos dos aún seguían saliendo.


Sacudiendo la cabeza, Trace simplemente sonrió al
hombre frente a él. —Eres un verdadero amigo. Me
estremezco al pensar lo que hubiera querido Katherine.
—¡Ha!— David ladró —. Puedo decirte lo que ella
realmente hubiera querido. Ella está en el negocio de los
rumores, y oyó exactamente lo bueno que eres con esa
lengua tuya.
«¡Oh mi jodido Dios!» Trace se recargó en su silla con los
ojos en blanco y la boca abierta. —¡Estás bromeando!
David se rió con la expresión en la cara de Trace, y las
lágrimas llenaron sus ojos. —No.
Solo entonces la pareja fue interrumpida por el amable
Matt que llegaba a su mesa, dejando a su acompañante en su
propia mesa.
—David, deberías de esperar a la cena antes de tomar
licor fuerte — Matt bromeó, sonriendo indulgentemente
mientras David trataba de dejar de reír.
—Lo siento — David jadeó, sosteniendo su hombro que
seguía temblando. Limpió las lágrimas de sus ojos —. Yo
solo…. Bueno, Trace…— Él se interrumpió con un nuevo
ataque de risa ante la imagen flotando en su cabeza de
Katherine en el cuerpo de una araña con Trace atrapado
finalmente en su red.


Matt se giró hacia Trace y extendió su mano. —
Supongo que trataré de hablar contigo. Él no parece estar
demasiado coherente. Diría que sí es parte de tu plan
emborracharlo, vas por muy buen camino — agregó de buen
humor —. Soy Matt Hardwick.
Trace estrechó la mano de Matt aun consternado. —
Trace Jackson. Puedo tener que interrumpirlo si sigue
compartiendo cosas que realmente no quiero oír. Querido
Dios. ¡No tenía idea de que Katherine podía haber oído acerca
de eso!
El entendimiento llegó a la cara de Matt. —Oh — se
movió a ver a David que trataba de controlarse —. Sí, nunca
debes subestimar a Katherine.— Finalmente se giró hacia
David, y dijo —¿Qué es lo que le has dicho?
Con hipo, David trató de controlarse. —Lo siento. Él
solo pregunto acerca de Katherine, y… ¡Dios! No puedo
quitarme la imagen de la cara de Katherine en un cuerpo de
araña con Trace firmemente capturado en su tela…
¿recuerdas la mirada de su cara cuando perdió?— Él se rió de
nuevo.
Matt sonrió y también se rió. —Sí, eso fue clásico. Así
que… ¿estás compartiendo secretos con el enemigo?— golpeó
ligeramente el hombro de David, inadvertidamente causó que


David se moviera hacia atrás golpeándose contra el alto
respaldo de su silla, lo que resultó incluso peor.
—Ten cuidado — Trace advirtió —. David… se lastimó
su hombro — dijo, no estaba seguro por qué Lloyd no lo había
compartido con el resto de los empleados.
La sonrisa de Matt se convirtió en preocupación. —Lo
siento — dijo, pero entonces la sonrisa regresó y el serio tono
se volvió de broma de nuevo cuando agregó —: Yo le advertí
acerca de jugar con esposas en la cama.
—¡Jódete!— David respondió rápidamente,
entrecerrando los ojos golpeó a Matt con su brazo bueno —.
Regresa con tu niño-juguete y déjanos a los hombres solos.
Trace cubrió la boca con una mano apoyando el codo
en la mesa, deteniendo la amenaza de carcajadas. Él tenía
que admitir que había pensado en algo como esa línea:
encadenar a David a la maldita cama le daría un descanso a
su hombro; pero estaba seguro de que definitivamente podría
salir peor. ¿Y Matt tenía un niño-juguete? Trace vio al
jovencito que se veía como debía de verse un modelo, y de
nuevo a Mat que levantaba una ceja preguntando.
Matt se inclinó y le murmuró algo al oído a David en
voz baja que hizo que cerrara los ojos y que sus mejillas se


ruborizaran. Con cuidado palmeó la espalda de David, Matt se
alejó, viendo una vez más a la mesa sospechosamente.
—Oh, nunca oirás el final de esto — David anunció,
llevándose el vaso de agua a los labios.
Con las cejas aun levantadas, Trace suspiró y se
recargó en su silla. —¿Acaso quiero saberlo?— preguntó
levantando su bebida.
—Probablemente no — David confirmó —. Matt y yo
salimos hace mucho, y no todo lo de esa historia puede entrar
en una diplomática conversación.
Trace resopló. —¿Y mi lengua entra en una diplomática
conversación?— Él giró los ojos cuando el mesero llegó con la
ensalada y los aperitivos.
David levantó su tenedor, aun torpemente con su mano
izquierda. —Déjame decirte que esta historia incluye algunos
momentos de una intimidad madura que puede incluir
algunas partes del cuerpo que tú usualmente no atiendes
fuera de tu propia ducha.— Tan pronto como dijo las palabras
la imagen de Trace desnudo y enjabonado pasaron por su
mente, llevándolo al borde de una urgencia física, pero una
urgencia que era enteramente de un tipo diferente.
—Lo tengo — Trace dijo. Levantó un cubo de pan con
tomate y queso e inclinó la cabeza y lo llevó a su boca —.


Mmmm. Esto debe de ser un A — dijo mientras masticaba
feliz.
—Eres demasiado fácil para complacer para ser un
crítico de restaurantes — David se rió.
—Tienes que saber que el promedio de mis
calificaciones es de dos y un cuarto estrellas en lugar de
cuatro estrellas — Trace dijo, sonriendo cuando el gerente se
aproximó a la mesa lívido y rápidamente se alejó.
David resopló, sacudió la cabeza. —Le causarás
pesadillas a ese hombre.
Trace levantó una ceja y se encogió de hombros. —
Quizás ellos entonces revisen tres veces la comida — sonrió,
inclinándose y levantando su bebida —. Por una maravillosa
primera cena — bromeó.
Algo caliente se sintió en el estómago de David y no
tenía que ver con el vino. Levantó su vaso y tocó el de Trace
con un delicado ‘clink’. —Si olvido decírtelo después…
gracias.— Los azules ojos de David veían hacia abajo
mientras Trace bebía lentamente, su lengua saboreando el
vino en su boca.
Un ligero hormigueo fluyó a través de Trace cuando vio
a David darle un trago a su vino y parpadeó varias veces
tratando de reconocerlo antes de tomarlo. ¿Cuándo todas


esas bromas le hicieron pensar acerca de cosas acerca de
David de una manera en la que normalmente no lo haría? Los
ojos de David, que él nunca había notado, eran tan azules y
con destellos dorados. Tragó el vino y cerró los ojos
encendiendo el calor en sus mejillas.
Trace le dio un par de mordidas a la ensalada y la hizo
a un lado, descartándolo como un nivel estándar, mordió otro
pan tostado de su plato. No sabía por qué se sentía tan
nervioso tan repentinamente. Ahí estaba David, su mejor
amigo desde hace algunos años. Finalmente se le ocurrió que
solo se acababa de dar cuenta que realmente estaba viendo a
David como el hermoso hombre que era, no solo como su
mejor amigo, que resultaba ser un tipo que se veía bueno. —
De nada — dijo tranquilamente viendo a David, encontrando
que estaba sorprendido de cómo la luz de las pequeñas velas
transformaban los ojos de David.
Comiéndose el último pan de su plato, David gimió al
saborear el tomate y ajo que explotaba en su boca. —Dios,
recuérdamelo cuando maldiga después. ¿Tenemos Alka-
Seltzer en casa?
Riéndose, Trace asintió. —Sí, había algunas anoche.—
Él se relajó con el sencillo comentario y ahora era más fácil
sonreír.
—¿Crees que seas capaz de sufrir el resto de la noche?


David estaba contestando cuando llegó la bandeja con
la aromática comida, David le dio una divertida sonrisa a
Trace cuando el gerente personalmente servía su cena.
Cuando Trace despidió al adulador hombre graciosamente,
David giró los ojos y dijo: —Esto es más difícil, pero creo que
lo lograré.












Trace conducía cruzando el sinuoso recorrido de
regreso a la ciudad, su largo cabello rizándose con el viento.
Mantener el techo bajo pareció una excelente idea, incluso si
ellos tenían que aceptar el calor por esa comodidad. Se
dirigían a la casa desde el exclusivo restaurante francés que
visitaron al final de la noche, él estaba completamente lleno,
no enfermo como en la noche anterior.
Habían cenado en ‘La Vie en Rose’, en la terraza
exterior, con vajilla china, cuchillería de plata y manteles de
lino; definitivamente una atmósfera muy romántica, y la
comida era increíble. Incluso experimentó sabores.
Totalmente válido su ultra-rara designación de cuatro
estrellas.
Trace no sentía vergüenza de todas las presiones,
David había compartido sus opiniones acerca de la comida.
Vio al hombre en el asiento del pasajero. —Entonces, ¿qué
piensas acerca de este último?
David se giró aletargado hacia un lado para ver a
Trace. —Definitivamente una ‘cosa segura’, lindo lugar.


Una gran sonrisa se formó en la cara de Trace, y trató
de morderse la lengua. Pero no era tan fácil. —¿Me dices que
tú eres una cosa segura?
—Trace, si yo pensara que tuvieras alguna inclinación,
dejaría que me jodieras en el colchón — David murmuró
adormilado, su voz saciada, sus ojos cerrados, el viento
movía su corto cabello mientras se quedaba dormido,
arrullado por la rica comida, buen vino y la fuerte vibración
del convertible.
Trace se congeló con ambas manos en el volante,
viendo directamente el camino. Pero no lo veía. Su mente
explotó con visiones de lo que David había dicho, y tragó duro
y parpadeó para asegurarse de ver el camino. «¿Por qué él…?»
Él se arriesgó a ver a David y soltó una larga temblorosa
respiración. Después de la primera comida, cuando él se
encontró a Matt, quizás resultando en una totalmente no-
cortés conversación acerca de su lengua, la noche había
estado plagada de una ardiente tensión que Trace nunca
había sentido alrededor de David antes. Y él había disfrutado
eso. Se movió incómodo en su asiento, y unos momentos
después se dio cuenta por qué. Él estaba excitado. Terrible y
endemoniadamente excitado por las imágenes que las
palabras de David habían evocado. Pasó su mano a través de
su cabello, algo extraño parecido al pánico fluía en su


garganta. Su mano cubrió su boca mientras ahogaba una risa
de miedo «¿Por qué demonios?»
Con el tiempo, por la gracia de Dios y la fuerza de
voluntad, Trace se calmó lo suficiente para llegar a la casa de
David. El sentido común tomó el control. David estaba
exhausto y probablemente más que un poco borracho, y con
los restos del medicamento para el dolor. «Las drogas te hacen
decir y hacer cosas locas, ¿verdad?» Y el tema había seguido su
propio camino en la mente de Trace después de su encuentro
con Matt. Quizás David solo estaba haciendo una asociación-
libre, pero… él había dejado claro que sabía de qué estaba
hablando. Pero David sabía que Trace era hetero y era feliz de
esa manera, así que repentinamente todo se había convertido
en comentarios entre amigos, que se divertían y se hacían
bromas de las que se reirían después. Trace suspiró y abrió la
puerta del carro, sacando una pierna y recargándose en el
asiento vio al cielo.
Parecía que tenía mucho en qué pensar. Trace no era
de los que se escondían cosas a sí mismo, y él nunca se
había mentido.
Sus dedos tamborileaban ligeramente en el volante.
Después de moverse indeciso y que pasaran algunos minutos
Trace vio a David estudiándolo como nunca lo había hecho
antes. Admitiendo que él no estaba bromeando cuando


comentó que saldría con un infierno de atractivo hombre.
Trace no había tenido problemas en decir que el hombre se
veía mejor que otros en su opinión. La mayoría pensaría eso,
se preguntaba cuántas de sus opiniones habían sido
inconscientes formadas con los estándares de David.
Finalmente Trace intentó sacudir a David por el brazo,
pero en lugar de eso sus dedos movieron su suave cabello
rubio, y él lo acarició a propósito, solo para sentir, no hacer
un punto, no para darle confort, solo porque lo quería.
Después de uno latidos de corazón él se retiró, confundido.
«David podría no apreciar esto, ¿podría?» Aun curioso, Trace lo hizo
de nuevo, cepilló con sus dedos el alborotado por el viento
cabello, preguntándose si eso podría despertarlo.
David giró la cabeza presionándose hacia el toque sin
despertar. Sus pestañas se movieron momentáneamente
antes de volverse a dormir, sus labios abiertos y su
mandíbula relajada. Trace se movió de lado contra su asiento
y descansó la cabeza en el respaldo de piel mientras lo veía,
deslizó su mano a través de los sesenta centímetros que lo
separaban del cabello dorado, sonrió suavemente mientras
David se relajaba. Eso era tan real, algo especial, él lo sabía.
Suspiró y cuidadosamente tocó el brazo de su amigo. —David
— dijo suavemente —. Estamos en casa.


La mente de David estaba renuente a despertar.
«Alguien acaricia mi cabello». Había pasado tanto tiempo desde
que había disfrutado una simple e íntima caricia. Él seguía
reacio a abrir los ojos. y al final lo hizo. Podía oler el sutil
aroma de la colonia de Trace y la combinación del aroma y el
toque hicieron que su pulso se acelerara. Lentamente abrió
los ojos, agregando la imagen de la hermosa cara de su
amigo, iluminada por la luz de la luna era una fantasía. David
sostuvo el aliento, cautivado con el magnetismo del
momento.
Claros ojos azules se abrieron y Trace sintió una
agitación en su pecho, una que no reconocía pero que sabía
que era importante. La esquina de su boca se elevó. —
Despierta, bello durmiente. Estamos en casa — dijo
suavemente.
Por un momento, aun confundido por la buena comida,
el buen vino y el cálido toque de Trace, David se permitió oír
las palabras como un amante podía decir. «Casa». No la casa
de David, solo la suya. Un lugar de amor. Una promesa de
hacer el amor una vez que ellos estuvieran seguramente
refugiados en la privacidad de su recámara. Un apretado nudo
se formó en su estómago mientras imaginaba los ojos de
Trace como derretido chocolate por la excitación y el amor.


Tragó saliva, y lamió sus labios secos, David se
enderezó y sacudió la cabeza tratando de sacudirse la
apetecible visión. —Sí. Mi hombro me duele. Probablemente
deba de tomar más pastillas e irme a la cama — murmuró
más para sí mismo que para Trace.
Trace pareció hacer un momento de pausa antes de
retirar sus dedos. Dejando a David inmediatamente
extrañando la calidez. —Vámonos, entonces — murmuró.
David reconoció que no quería moverse, pero se movió
del asiento y se puso de pie a regañadientes. Ahora no era el
momento de explorar los locos sentimientos inspirados por
una extrañamente romántica salida en la noche con su mejor
amigo. Él se sacudió ligeramente y cerró la puerta del carro.
Sin esperar por Trace, David se dirigió hacia la puerta
del frente, esperando ganar algunos segundos solo para él
mismo y lograr componerse. Luchó por insertar la llave con la
mano izquierda, maldiciendo frustrado cuando las llaves
cayeron. —¡Maldición! ¡Jodido idiota!— golpeó su palma
contra la puerta de madera, apoyó la frente contra el vidrio
biselado insertado en la madera y tomó varias profundas
respiraciones. Odiaba sentirse incompetente, y odiaba incluso
más sentirse tembloroso.
Trace se quedó atrás, incluso aunque quería ayudar.
David era cada día más infeliz por ser mimado, y Trace ahora


tenía que admitir que él probablemente debería irse de la
casa antes de que David lo lanzara molesto. —¿Estás bien?—
Trace se arriesgó.
—Bien — David gruñó con los dientes apretados. Tomó
otra profunda respiración, se inclinó y recuperó las llaves,
inseguro de estar forzando la mano izquierda o de que Trace
estuviera tan cerca que lo hiciera temblar. Finalmente al
tercer intento, logró insertar la llave en la cerradura y abrir.
Era una pequeña victoria, pero él tomaba lo que llegaba.
De pie en el vestíbulo, David vio el pasillo que llevaba a
la recámara y a la confortable sala. Él aún no estaba seguro
de su control para que Trace le ayudara a desvestirse. —
¿Qué piensas de una bebida ahora que no tienes que
preocuparte de manejar de regreso a casa?— sugirió.
Por alguna razón, para David mencionar casa como lo
hacía Trace lo hacía sentirse cálido y un poco tembloroso. Él
no había tomado una gota de alcohol, mientras que David
había bebido suficiente.
—Claro — dijo tranquilamente —. ¿Vas a sacar algo
bueno?— preguntó mientras se quitaba el saco y se
desanudaba la corbata. Quizás beber podría ayudarle con las
cosas que había considerado en el carro.


—Tú no vales nada menor.— David se dirigió al
gabinete y sacó una botella sin marca —. Trae un par de
vasos — sugirió levantando la mirada. Se encontró con la
mirada de Trace por un breve momento antes de que Trace
bajara la vista y se alejara.
El cuerpo de David por la tímida mirada de Trace,
temblaba por el deseo que empezaba a surgir; si él fuera una
cita real, estaría seguro de que su compañero estaba
interesado en él y probablemente tendría traviesos
pensamientos. Con Trace, él no sabía qué pensar. Su amistad
se estaba profundizando en una manera que sentía diferente
a todo lo que había experimentado antes. Viendo a Trace
dejar el cuarto, se quitó su saco y trató de mantener su
cuerpo bajo control.
Trace entró a la cocina y tomó dos vasos del gabinete,
quedándose en las sombras del cuarto un momento. ¿Qué
había estado pensando en el carro? Vio sus manos, dejó los
vasos a un lado, Trace fue al fregadero y abrió el agua fría
metiendo las manos. Él despertaría con eso. Si, ese era
definitivamente el momento para una noche fuera,
terminando con una buen acostada. Él estaba empezando a
fantasear acerca de ¡David! Suspiró, cerró el agua, secó sus
manos, tomó los vasos y salió de la oscuridad. Pensaría en
eso después. Ahora, whiskey. Mucho de eso.


Estimulado por su éxito, David empezó a desnudarse
solo. Trabajó con su corbata, dejándola en el respaldo de la
silla. Con la punta de sus pies los zapatos, se estiró en el sofá
y subió los pies a la mesa, sintiéndose competente para
variar. Oyendo el tintineo de los vasos, David recuperó su
calma y sonrió sobre su hombro. —Tengo algo especial para
ti. Encontré esta botella en un pequeño bar de Escocia, ni
siquiera tiene etiqueta.
Las primeras palabras de David enviaron un
estremecimiento a través de Trace. Quizás esto no fuera una
buena idea después de todo. Era un tipo calmado por lo
general, pero Trace sabía que incluso era más flexible y
agradable borracho. También tendía a decir cosas que él no
diría de otra manera. —Probaré un poco — dijo, planeando
probarlo y entonces irse a la ducha. Ahora. Solo el tener a
David alrededor lo tenía excitado. Debería de calmarse, se
repetía a sí mismo.
Tomando el vaso de la mano de Trace, David sirvió la
bebida en ambos vasos. —Siéntate. Ahora cierra los ojos y
dale un trago.
Trace se sentó como le indicaron y aceptó el vaso,
viendo a David con un toque de diversión antes de cerrar los
ojos y levantar el vaso, dejando solo una pequeña cantidad
entre sus labios. Inhaló notablemente, mientras el sabor y la


intensidad explotaban en su lengua y lo tragó, sintiéndolo
una segunda vez.
—Increíble, ¿no es así?— David ronroneó. En lugar de
seguir su propio consejo, tenía los ojos muy abiertos mientras
saboreaba el rico y ardiente sabor que le recordaba cómo lo
había obtenido. Oyó un suave gemido, vio a Trace reaccionar
a la bebida.
Le había dado un ligeramente más largo trago, Trace se
hundió en el sofá, sus ojos aun cerrados, su expresión de
gran placer mientras lentamente lamía una gota de whiskey
que se había derramado. Viendo la lengua de Trace barrer sus
labios, David sintió la misma irresistible sensación que en el
carro. Él quería inclinarse y lamer el rico whiskey de los labios
y la lengua de Trace, pero en lugar de eso le dio otro trago a
su bebida y cerró los ojos, bloqueando la última tentadora
visión. Trace se había quitado el saco de camino a la cocina y
desabotonado su camisa y aflojado el nudo de su corbata solo
un poco…lo suficiente para ser gratamente apreciado por la
mirada de David. Él podía sentir el aroma de la colonia de
Trace, sentir el calor de su cuerpo y oír los deliciosos sonidos
que Trace hacía al disfrutar el whiskey. «Sorpresivamente eso era
suficiente».
Trace suspiró feliz, tomó algunos tragos más, y apoyó
el vaso en sus rodillas. —Quizás si bebo algo más de esto, me


quede dormido justo aquí — murmuró perezosamente,
hundiéndose en la esquina del sofá. Un difuso calor estaba ya
extendiéndose después de solo la mitad del vaso y hacía más
fácil ahora descartar sus preocupaciones, extrañas reacciones
y difíciles preguntas. Ahora podía solo relajarse y…flotar —.
¿David?— Trace preguntó, abriendo los ojos —. ¿Necesitarás
ayuda antes de que deje de funcionar? Porque si bebo el resto
de este vaso y el segundo que planeo, no voy a poder salir del
sofá.
—Sí, y terminarás en el suelo como la primera noche.
¿No recuerdas los problemas que es dormir aquí?— David
recordó. Él oyó acerca de eso extensamente en el desayuno
de la siguiente mañana. Parecía tan lejano ahora.
Sirviendo ambos vasos de nuevo, David se puso de pie
y las palabras salieron de su boca antes de que el censor
pudiera detenerlas. —Vamos, vayamos a la cama, y dejaré
que seas mi niñera, terminaremos nuestro whiskey y
podemos perder el conocimiento en la comodidad.— David
sacudió la cabeza y tomó otro trago, un más profundo trago
de lo que debería. Afortunadamente, la actual atracción que
sentía por Trace había disminuido un poco con el alcohol, y
cuando Trace se puso de pie, él fue capaz de admirar la curva
del trasero de Trace sin sentir la necesidad de empujarlo
contra la pared y manosearlo. Demasiado.


Parpadeando varias veces, Trace trató de no pensar
acerca del posible doble significado detrás de lo que David
acababa de decir. «Vamos a la cama». Trace honestamente
nunca le había pasado esa idea antes, no entre sí mismo y
David; parecía que estaba más sensible a eso esta noche.
Necesitaba más whiskey. —Bien — él dijo levantándose del
sofá y llevando la botella en su camino a la recámara.
David lo siguió mientras él entraba en la recámara y
veía la cama. Caminando delante de él, Trace se acabó el
resto de su bebida, y se agarró de la puerta al tragarla. Tomó
una profunda respiración y se aclaró la garganta antes de
caminar hacia la cómoda, donde dejó el vaso y lo rellenó. La
loca noche realmente lo había atrapado. Empezó a
desabotonarse la camisa viéndose al espejo, el whiskey
visiblemente le había golpeado.
David estaba de pie en el marco de la puerta viendo a
Trace comenzar a desnudarse. Él había visto a Trace tomado,
muchas, muchas veces. Tomando la cantidad justa de alcohol,
y David estaba tentado de retirar la rara botella y remplazarla
con una de la licorería de la esquina, pero se sentía mezquino,
después de todo lo que Trace había hecho desde que se
lastimó. Acercándose a su amigo, David colocó su mano en el
hombro de Trace que se veía al espejo. —¿Estás bien?—
preguntó. Trace estaba hermoso con su cabello suelto a un


lado de su cara. David tragó saliva pasando el nudo en su
garganta mientras el bronceado pecho de Trace era revelado
bajo su camisa abierta, pero la expresión en la cara de Trace
definitivamente no era de felicidad y eso enfrió el ardor de
David.
Trace levantó la vista en el espejo y vio a David
inclinando la cabeza a un lado, haciendo que su cabello se
fuera a uno de sus hombros. Vagamente notó que David
estaba despeinado. Y ese realmente era una apariencia que le
quedaba. —Estoy abusando de tu whiskey — dijo
disculpándose.
La mirada de David estaba en el reflejo de Trace
mientras sentía el calor del licor en su estómago extenderse a
su pecho e ingle. Se preguntaba si incluso existía una
posibilidad de que Trace lo viera a él como él veía a Trace.
Seductoramente apetecible. Dios, él sentía el calor. Y que
Trace se acercara solo lo empeoraba.
La mirada de Trace se suavizó, su cara se relajó y
sonrió, y el calor en el cuerpo de David aumentó de una
manera no provocada por el whiskey. Tosiendo cubrió la
necesidad de gemir que inesperadamente se formaba en su
garganta, David se giró y empezó a trabajar en
desabotonarse con una sola mano. —Oh, um, eso está bien.
¿Qué?, ¿el whiskey no es para beberse?


—Mmm. ¿Saborearlo? ¿Cuándo lo tragas sientes que te
quema en su camino de abajo arriba y de nuevo hasta que
estás ardiendo todo?— Trace tenía una voz gruesa mientras
levantaba el vaso. Definitivamente estaba borracho, pero no
tanto como le había visto. Y Trace podía decir que su cuerpo
recordaba cómo se había sentido en el carro a pesar de que
su mente lo mantenía atrás.
Aun viendo a David por el espejo, estudiándolo, quizás
nunca lo había visto tan fijamente; Trace veía los labios de
David moverse, y una pregunta invadió su mente
inesperadamente: ¿Podrían los labios de David ser suaves y
húmedos, moldeándose a los suyos? ¿O serían duros e
inflexibles como Trace imaginaba que serían los de un
hombre?
Las palabras de Trace se extendían a través de David
igual que el whiskey, caliente, casi incómodamente ardiente.
Su mente automáticamente convirtió las inocentes
descripciones de imágenes de Trace a saborearlo y beberlo
mientras caía de rodillas frente a él….
«¡Joder!» Debió dejar que Trace se quedara en el sofá.
No había manera de que fuera capaz de esconder la muy
visceral reacción de su pene cuando le pidiera ayuda a Trace.
Sobre todo con el botón de su pantalón, pero David había


tratado de desabrocharlo antes con una sola mano y eso no
funcionó.
Sin siquiera preguntar, Trace dejó el vaso de whiskey y
se acercó a David. Primero le ayudó a desabotonar los
botones superiores de la camisa de David, él podía sentir el
calor del cuerpo de David radiando. No lo había sentido antes.
Trace sacó la camisa del pantalón y accidentalmente rozó el
abdomen de David con la punta de sus dedos, mientras abría
el cinturón y jalaba la delgada piel para retirarla.
David tragó saliva, su abdomen tembló bajo el no
intencional toque de Trace. Mordió el interior de su mejilla,
tratando duro de revertir la hinchazón que comenzaba a
crecer a milímetros de los dedos de Trace.
El cinturón se deslizó libremente y Trace usó sus dedos
para desabrochar el pantalón y bajar el cierre. El calor era tan
fuerte que el dorso de los dedos de Trace ardían, Trace
lentamente levantó su mentón. Sus ojos vieron la palpitante
garganta de David, el mentón cincelado y los labios húmedos
de whiskey, realmente los tenía, se veían suaves. Trace sabía
sin duda que si David fuera mujer él lo estaría besando ahora.
David se repetía «Trace no es gay. Él es tu amigo. Y no es gay».
Eso se repetía una y otra vez en la mente de David y éste no
se permitió moverse, ni oscilar hacia el interior de ese fuerte
y magnético calor del pecho de Trace que estaba a solo


algunos centímetros. Cerró los ojos, sosteniendo el aliento
hasta que la tortura pasara. Sintió sus propias pestañas rubio
claras contra sus ardientes mejillas. Ruborizadas. No estaba
seguro si a causa del whiskey o de la excitación, pero las
sentía calientes.
Mientras Trace bajaba el cierre, un lado de su mano
rozó inequívocamente su bulto. La esquina de sus labios se
giró un poquito. David también estaba excitado. Para Trace,
parecía como si David estuviera esperando. Esperando con los
ojos cerrados… ¿por un beso? El corazón se le aceleró. Trace
tenía curiosidad. Inclinó la cabeza de lado y muy ligeramente
rozó sus labios contra los de David.
David estaba seguro que había imaginado los labios de
Trace rozando muy ligeramente los suyos, calientes y secos,
con un tinte de dureza. Un rápido e inesperado toque apareció
y se desvaneció dejándolo preguntándose si realmente había
existido. Quizás su lujurioso cerebro había conjurado el
sentimiento. Confundido, su primer impulso fue huir… huir y
pretender que Trace no estaba consciente de cuán
intensamente se había excitado en ese momento. Claro que
no había manera de que Trace pudiera confundir el bulto que
sus nudillos rozaban. Ese ligero toque había hecho que David
casi se corriera y sintiera sus rodillas débiles.


Repentinamente se dio cuenta que había vivido en un
casi constante estado de excitación desde que Trace se había
mudado con él. Sintiéndose estúpido de estar ahí con sus
pantalones abiertos y los ojos cerrados, oscilando
ligeramente, se obligó a abrir los ojos y se encontró con los
de Trace. —Um — se ahogó, sintiendo que sus mejillas
ardían. «¿Me besaste?» Pero sus labios estaban congelados.
Tomando sus pantalones para evitar que cayeran hasta sus
tobillos, se giró y se dirigió al cuarto de baño.
Trace lo veía irse, no estaba seguro de qué decir, solo
sabía que la reacción de David había movido algo en su
interior, igual a un interruptor de luz y él estaba inundado con
tanto deseo como vergüenza. Una vez que la puerta del baño
se cerró, Trace se tambaleó a la cama, sosteniendo su cabeza
en una mano, incapaz de apartar la otra de sí mismo. Él
estaba caliente y duro y no sabía qué hacer con eso. Dios,
qué noche. Él debió de haber perdido la cabeza. Todo el
indirecto coqueteo y la charla se habían realmente ido a su
cabeza. ¿Era así? ¿Cómo de repente veía atractivo a David?
Trace se veía a sí mismo en el espejo. «Debe de ser el whiskey y las
circunstancias». Pero él sintió los labios de David: eran suaves y
calientes. Para nada lo que esperaba.
Frustrado mental y físicamente, Trace se levantó de la
cama después de unos largos minutos y dejó la casa, aun


descalzo y medio vestido, abrió la guantera de su carro y sacó
los rara vez usados cigarros y encendedor. Regresó a la casa
y se sentó en los escalones de la entrada, encendió el
cigarrillo con temblorosas manos, preguntándose qué podría
decirle a David. Cristo. ¿Qué tipo de hombre era? Bromear de
esa forma con David. Trace esperaba que David no
considerara sus acciones contra él.
Escondiéndose en el cuarto de baño, se apoyó en la
puerta cerrada. El cuerpo de David temblaba mientras trataba
de controlarse. ¿Qué diablos estaba haciendo? Trace era su
mejor amigo, era una relación que se había profundizado en
la semana pasada. Él no iba a dejar que una repentina
atracción y un no cooperativo cuerpo arruinaran eso.
Sosteniéndose del borde del lavabo abrió el agua fría,
salpicando su cara y cuello. Lavando con una toalla los
lugares en su pecho que recordaba que Trace había rozado
ligeramente. Mojando la toalla entera, frotó su piel con la fría
húmeda tela hasta que su pecho quedó rojo. Maldiciendo
lanzó la toalla a la canasta, se quitó su elegante ropa que
quedó en un montón en el suelo. El pantalón de pijama de
elástico estaba colgado en el gancho detrás de la puerta
donde él podía manejarlo, al menos.
Orando porque Trace hubiera decidido quedarse
dormido, David apagó la luz y abrió la puerta. Esperando


encontrar el cuarto oscuro, inmediatamente se tensó cuando
vio la luz encendida. Pero el cuarto estaba vacío. ¿Trace se
habría ido? Olvidando su vergüenza en un momento de
pánico, se apresuró a buscarlo por la casa. No estaba en la
oficina, ni en la sala, ni en la cocina, la puerta trasera seguía
cerrada con llave. Se apresuró a llegar a la puerta del frente y
revisar si estaba el carro de Trace, y prácticamente tropieza
contra el hombre que buscaba.
Trace apenas logró detenerse del barandal de hierro. —
Hey, estoy aquí — dijo, levantando la vista y viendo a un
sorprendido David.
El pánico disminuyó cuando se dio cuenta que Trace no
había huido. David se sintió torpe, parado medio desnudo
arriba de los escalones. —Oh, um, lo siento.— Él parecía
estarse disculpando mucho con Trace últimamente —. Yo
solo…. Bueno, no estabas…solo quería decirte buenas noches
— finalmente logró tartamudear. Silenciosamente se decía a
si mismo todo tipo de tonterías, se giró y regresó al interior.
Quizás pudiera quedarse dormido antes de que Trace
regresara al interior.
Frunciendo el ceño, Trace le dio una última fumada a su
cigarro, sintiéndose que podía manejarse mejor. Suspiró y se
puso de pie, esperando que mañana las cosas regresaran a la
normalidad. Con todo lo excitante que era eso, él quería a su


amigo David de regreso. Regresó a la recámara y vio a David
dejando el vaso vacío en la cómoda.
La mirada de David se conectó con la de Trace cuando
entró al cuarto. Murmurando un rápido —Buenas noches —
David apagó la luz de la lámpara de la mesa de noche y se
acurrucó en la cama, cuidadosamente sobre su hombro
bueno. Trace se quedó un momento viéndolo en la oscuridad
y entonces se dirigió al cuarto de baño, salió y subió a la
cama.
David, demasiado conectado para dormir, podía decir
cuándo Trace se quedó dormido unos minutos después, a
pesar de estar inquieto. Durante quince minutos él se había
girado de un lado y del otro y cruzado en la cama muy cerca
de la espalda de David. El brazo de Trace estaba entre
ambos, sus nudillos rozaban el hombro de David.
Aun tratando de dormir, David podía sentir la mano de
Trace en su desnuda piel igual que un hierro caliente
marcando su piel. Intento moverse para alejarse, pero cada
vez que se movía, Trace lo seguía; más y más sus cuerpos
entraban en contacto. Finalmente se giró hacia el otro
hombre, buscando que tocara su pecho, vivir el deseo solo un
momento antes de que él despertara y se moviera a su lado
de la cama. Pero en lugar de despertar, Trace se relajó, algo
de su inquietud lo dejó y él pareció caer en un calmado


sueño. Retirando el largo y rizado cabello de la cara de Trace,
David cambió de opinión y se acercó a él. Sus propios
párpados se sentían pesados, se giró de la manera en que
había estado antes y se permitió dormir con él.

Mientras Trace dormía, soñaba. Soñaba que estaba
recibiendo suaves y continuos besos. Podía sentir las fuertes
manos en su piel, manos fuertes que él disfrutaba. Labios en
su cuellos, en sus puntos más sensibles, haciéndolo gemir y
sintió el duro como roca cuerpo moverse contra el suyo,
girándose en la cama sosteniéndolo más cerca.
Había ocasionales chispas, pero en su mayor parte él
estaba contento de estar acostado con esos fueres brazos
rodeándolo, robándole un beso ahora, entonces ellos
murmuraron algo que él no pudo recordar.
Cuando empezó a excitarse, Trace movió primero sus
piernas, el caliente cuerpo del sueño naturalmente se trasladó
a su erección matutina. Él vagamente recordaba dormir
acurrucado contra un caliente cuerpo porque él estaba frío y
la persona; el hombre, había sido un hombre; radiaba calor.
Ahora, en su desvanecido sueño, uno envolvía al otro, las


piernas de Trace ahora descansaban entre los fuertes muslos.
Gimió suavemente mientras se movía, sintiendo una larga,
caliente, y dura marca contra su propia pierna, y él
descuidadamente se acercó, buscando algo de estimulación
para sí mismo para ayudar a calmar el alboroto en su ingle.
Entonces una fuerte mano se movió hacia abajo por la
espalda de Trace y deteniendo su cadera que seguía
empujándose, y Trace gimió silenciosamente y seguía ahí
enterrado en los fuertes brazos alrededor de él.
Cuando empezaba a despertar, los fuertes brazos
alrededor de él se movieron y se desprendieron de su propio
cuerpo que servía de almohada.
David se movía cuando el hombre en sus brazos se
movía. Cuando regreso a la cama en la noche, él estaba
acostado dándole la espalda y Trace se había acurrucado en
su lado. Ahora la pierna de Trace descansaba segura entre los
muslos de David. Él gemía mientras Trace se movía de nuevo,
su pierna presionada directamente contra la erección de
David. La mano de David se movía hacia la espalda de Trace
y detenía su cadera que lo estaba llevando a la locura. Trace
gimió tranquilamente y se movió de nuevo, pero no antes de
enterrarse en los fuertes brazos que lo envolvían.
Mierda. ¿Ahora qué? David no quería molestar a Trace,
el hombre solo había sido capaz de dormir un par de horas.


Intentó hacerse a un lado pero los fuertes brazos de Trace lo
detenían. Trace frunció el ceño y se movió pero no despertó lo
suficiente para ver qué estaba mal. —¿David?— preguntó con
voz ronca.
Él sabía ahora que era David. ¿Había estado entonces
con David? Trace no podía colocar las cosas juntas. Él estaba
demasiado cansado. Entonces la sombra sobre él se inclinó y
rozó sus suaves labios sobre la boca de Trace. Eso era como
si Trace no hubiera dejado de soñar. El pequeño beso se fue
tan rápidamente como vino, Trace trató de obtener otro,
levantó su mano y la acurrucó en la parte de atrás del cuello
de David.
David gimió, inclinando la cabeza y profundizando el
beso, su parte baja del cuerpo surgía sin consciencia de la
dirección. La mano de David bajaba por la espalda de Trace,
acunando su culo y acercándolo incluso más antes de darse
cuenta de lo que estaba haciendo.
Entonces David se alejó, dejando su piel expuesta al
aire frío. Se giró de la cama y se puso de pie. Sin incluso ver
a Trace, pasó su temblorosa mano a través de su
desordenado cabello por dormir. —Lo siento — dijo viendo
rápidamente al hombre acostado en la cama, entonces se
alejó —. Voy… um… café.— Pasando de nuevo la mano por su
cabello, él huyó.


El cálido placer que inundaba el cuerpo de Trace
disminuyó y logró abrir los ojos cuando oyó que David decía
algo, pero antes de que pudiera pedirle que lo repitiera, David
se había ido.
Y Trace se sentía aún más confundido.
Gimiendo débilmente, él se movió sobre su espalda y
una mano bajó a su cadera, se frotó con su palma, estaba
duro sobre su bóxer, moviéndose ligeramente mientras volvía
a hundirse en el sueño.

Una vez que David despertaba, quería levantarse por
un café. Tomó un cuidadoso trago de su segunda taza
mientras veía el periódico. Él no creía que fuera bueno
regresar a la cama. Realmente no estaba seguro que
estuviera bien regresar a la cama con Trace envolviéndolo.
No, eso y mantener sus manos fuera de él. Con un suspiro,
David regresó al periódico. Él no debería de haberlo besado.
No solo probablemente podría molestar a Trace, sino que
había alimentado sus propias necesidades que estaban
destinadas a quedar insatisfechas.


Trace probablemente podría molestarse si despertaba
con la boca de David sobre la suya en un profundo beso, su
parte baja del cuerpo surgió sin ser consciente de la dirección,
David había acariciado su espalda y acunado su culo,
acercándolo incluso más….
David salió de su ensueño cuando oyó a Trace en el
cuarto de baño. David gruñó. —Café. Mucho café.— «¿Es
demasiado temprano para agregarle whiskey a esto?» Pasando su mano
por su cabello, se obligó a sí mismo a levantarse de la silla y
rellenar la taza.
Para cuando regresó a su silla y tomó el periódico,
Trace entraba a la cocina.
—Necesito café — Trace murmuró. Dios, él odiaba las
mañanas.
—Está caliente — David dijo, señalando la jarra.
Trace bostezó y tomó una taza del gabinete. Mientras él
se servía café, David observaba que incluso estaba medio
dormido. Trace había limpiado antes de ir a dormir. David
sonrió.
—Estoy ocupado hoy — Trace dijo entre bostezos.


—Estoy hospedando a la Reina del té
11
— David dijo
casualmente.
—Tengo una reunión a las diez y cuarto, y entonces
yo…espera. ¿Me acabas de decir Reina?— Cuando David se
rió, Trace lo pateó por debajo de la mesa —. Es demasiado
temprano para joder conmigo — se quejó.
David se mordió el labio. —¡Pero es divertido!
Trace le lanzó una bola de servilleta, sintiéndose de
algún modo ahora malhumorado. —Estarás solo en la comida.
Y ahora, no lamentaré eso — dijo, molesto —. Regresaré
temprano para la cena, pero tengo que ir a la tintorería. Voy a
revisar a Mabel de camino a la oficina esta mañana.
—¿Qué tan temprano?— David preguntó.
—Probablemente alrededor de las cinco — Trace dijo,
bostezando de nuevo —. Podría llegar antes si Mabel no
estuviera enojada últimamente. A ella no le gusta quedarse
sola. Ya habrá desgarrado las cortinas para cuando llegue, lo
sé. Pero es mejor que perder otros pantalones de vestir.
David sonrió. —Me preguntaba por qué el último traje
regresó de la tintorería sin los pantalones.

11
Reina del té: La reina de Alicia en el país de las maravillas.


Trace giró los ojos. —¿Sabes lo difícil que será
encontrar unos pantalones que combinen con el saco ahora?
—Renuncia a eso. El saco es café, se ve bien con unos
pantalones caquis. Tú nunca combinas los azules — David
aconsejó.
—Gracias por el consejo de moda — Trace dijo divertido
mientras se ponía de pie y llevaba la taza al fregadero. David
no sabía mucho de moda —. ¿Crees que puedo usar unos
jeans formales sin agujeros?
—¡No es cierto! Los agujeros en las rodillas están bien
para ocasiones formales con una chaqueta apropiada, solo no
uses agujeros en el culo.— David respondió incapaz de
esconder la sonrisa —. A menos claro que la chaqueta sea lo
suficientemente larga que los cubra.
Trace se detuvo y lo vio durante un gran momento y
entonces sacudió la cabeza. —No contestaré eso.— Tomó el
saco y se lo puso.
David vio a Trace colocarse el saco por sus hombros,
sus ojos naturalmente siguieron el movimiento mientras
desafortunadamente se cubría su muy lindo trasero. «Un fino-
traje en un hombre con fina apariencia es una cosa maravillosa».


Trace tomó su laptop, sus llaves y abrió la puerta, se
detuvo en el marco. —Hey, estarás bien con la comida,
¿verdad?
—Sí, mamá. Me he alimentado a mí mismo durante casi
cuarenta y dos.
Trace le sonrió y cerró la puerta detrás de él.











David levantó la vista por el ruido frente a la puerta.
Después de un momento se abrió la puerta y Matt apareció
llevando una pesada y grasosa bolsa de hamburguesas y
papas fritas entre sus dientes. Dejó las llaves en el mostrador
y el correo.
—Hey. Tú, jodido perezoso, traje tus hamburguesas.
David se rió. —Estoy aquí.
Matt se giró para ver que David estaba sentado frente a
su laptop en la pequeña mesa de la cocina. —¿Disfrutando tus
vacaciones?— Matt dijo sarcásticamente.
—Oh si, gran momento — David replicó, señalando con
su mano buena —. Comida.
—Demandante imbécil, ¿no es así? ¿Qué?, ¿no comiste
suficiente anoche?— Matt dijo dejando la bolsa en la mesa.
—Señor, no me lo recuerdes. Comí demasiado…
—¿No me digas que no dejaste lugar para el postre?—
Matt preguntó con una mirada lasciva mientras le deslizaba la
hamburguesa a David.


—Yo vi tu postre. Bomba de Chocolate rellena de
crema, ¿no es así?— David respondió.
Matt tomó una papa y se la arrojó a la cabeza a David y
dijo: —No estamos hablando acerca de mi vida amorosa,
hablamos de la tuya.
—Eso no es por lo que te pedí que vinieras — David dijo
dándole una mordida a su hamburguesa.
—Uh huh. Entonces, ¿por qué me pediste que viniera?
He estado analizando desde que pediste que trajera la
comida, sabía que era otra cosa — Matt dijo sentándose
frente a él.
David suspiró. —Necesito un favor.
—Oh Señor, aquí vamos— Matt gruñó cubriéndose los
ojos —. La última vez que me pediste un favor desperté en
una celda en una cárcel mexicana la tarde siguiente.
—Y pagué la fianza — David objetó, fingiendo una
dolorosa expresión —. Pero no, no es un gran favor esta vez.
Es solo manejar.— Señaló su hombro.
—No quieres que maneje a Tijuana, ¿no? — Matt se
reía mientras comía papas fritas.
—No, solo al centro de la ciudad.
—¿Para qué necesitas ir al centro de la ciudad?


David estudió a Matt por un gran momento. Sabía que
él iba a molestarlo como loco sin importar lo que dijera. —
Realmente necesito ir al departamento de Trace.
Matt dejó de reír. —¿Para qué?— preguntó lentamente.
—Hace poco más de una semana yo tuve uno de esos
horribles ataques de migraña y llamé a Trace para pedirle que
me trajera el medicamento — David dijo, levantó la mano
cuando vio que Matt empezaba a abrir la boca —. Sí, pude
haberte llamado a ti, pero estabas en el gran evento del
gobernador a dos horas de distancia.
Matt arrugó la nariz. —Entonces, tú le hablaste a Trace,
y él te trajo el medicamento. ¿Y la cena era para agradecerle?
—No, Trace estaba revisando los restaurantes. Yo
estaba solo acompañándolo — David explicó.
—Uh huh — Matt dijo lentamente —. Así que… ¿por qué
nosotros irrumpiremos en su departamento?
—Tengo llave — David aclaró, frunciendo el ceño.
Matt solo lo veía fijamente y esperaba. David suprimió
la urgencia de ahorcarlo. —Necesito recoger su gato.
Matt apretó los labios, parecía que estaba conteniendo
la risa. Se limpió la garganta. —¿No estamos un poco viejos
para robar la mascota del equipo contrario?


—No, imbécil. Trace se ha quedado conmigo desde que
me caí y me quebré el hombro — David dijo, pasando sus
dedos por la correa del cabestrillo —. Hay un montón de cosas
que no puedo hacer y él me ha estado ayudando y su gata ha
estado sola en su departamento por toda la semana a
excepción de algunos minutos que él va a revisarla.— David
podía prácticamente ver todas las preguntas que pasaban por
la mente de su ex amante; para otros Matt podría tener una
infierno de cara de póker, pero después de veinte años de
conocerlo, David era probablemente uno de los pocos que
podían leerlo.
Matt le dio otra mordida a su hamburguesa; David hizo
lo mismo mientras esperaba a que le contestara.
—Entonces necesitamos ir a la tienda primero a
comprarle una caja sanitaria para gatos y comida — Matt dijo
suavemente.
David levantó sus cejas sorprendido. —¿Para qué es
eso? ¿Qué?, ¿no la entierran?— Matt sacudió la cabeza, y
David arrugó la frente pensando en lo que podía necesitar —.
Estoy seguro de que tiene todas esas cosas. Nosotros solo las
recogeremos.
—Tú no vas a meter una caja sanitaria en mi Mustang,
si no me aseguro como el infierno que limpias la caja primero.



David cuidadosamente abrió la puerta y vio el
departamento, asustado de que la gata pudiera tratar de huir.
Pero no, no se veía al felino cerca. Entró viendo alrededor,
Matt habló detrás de él después de cerrar la sólida puerta.
—¿Estás seguro que Trace no es secretamente gay?
David se rió. —¿Qué te hace preguntar eso?
—¡Mira su departamento! Esta ostentación y…
realmente está demasiado limpio para cualquier hombre. Y la
manera en que se viste, está bien acicalado todo el tiempo, y
tiene su propia jodida gata…
David sacudió la cabeza e interrumpió a Matt. —No,
Trace no es secretamente gay. Hay un montón de mujeres
que pueden atestiguar eso. Fuerte y claro.
—No sé, hombre — Matt dijo mientras vagabundeaba
por el centro de entretenimiento. Levantó un CD —. ¡Vamos!


¿Coldplay
12
?— Lo dejó y tomó un DVD —. Él tiene ¡Cuando
Harry conoció a Sally
13
!
—Hey — David objetó —. Me gusta ¡Cuando Harry
conoció a Sally!
—¡Mi punto!— Matt anunció divertido.
—¿Puedes dejar eso? Tenemos que encontrar a Mabel.
—¿May—bel?
—Hey, Ese no es su nombre. Y mantén tu voz baja,
probablemente esté asustada.
David entró en la recámara iluminada por el sol, justo
en el momento que vio una peluda cola negra desaparecer
debajo de la cama con un suave tintineo. Iba a hablarle a
Matt y se detuvo, porque Matt estaba abriendo la cómoda de
Trace. —¿Qué estás haciendo?— exclamó.
Matt se giró, con unos bóxers de seda negro colgando
de la punta de su dedo. —¿Ves? Gay.
—Estoy seguro de que una mujer apreciaría a un
hombre que los llevara — David dijo, divertido. «Por qué, oh
Señor, solo el pensamiento de ver a Trace en ellos es suficiente para
marearme».

12
Coldplay banda inglesa de rock formada en 1996
13
Cuando Harry conoció a Sally, película de 1989 estelarizada por Billy Crystal y Mag Ryan


—¿Has conocido hombres heteros que usen bóxers de
seda? — Matt preguntó, moviendo la tela hacia delante y
atrás.
—Nunca he visto los bóxers de los hombres heteros —
David replicó, quitándole los bóxers y regresándolos al cajón
de la cómoda.
—Bueno, ahora ya los viste en su cajón — Matt
murmuró.
David lo golpeó en el abdomen con su mano buena. —
Mabel está bajo la cama.
—¡Ooo! La cama — Matt dijo enérgicamente y se giró
hacia la mesita de noche.
—Oh, diablos no — David detuvo la mano de Matt justo
a tiempo —. Hay muchas cosas que no necesito saber, y los
hábitos sexuales de los hombres heteros es una de ellas.
Matt iba a contestarle, cuando Mabel salió de debajo de
la cama y corrió entre ellos hacia la sala. El movimiento
sorprendió a ambos que cayeron uno sobre el otro en la
cama.
—Hey, ¡atrápala!— David dijo mientras trataba de
proteger su hombro malo.


—Me han pedido que atrape muchas cosas en mi vida
pero un gato no es una de ellas — Matt dijo mientras se ponía
de pie e iba detrás de ella.
Para cuando David entró en la sala, Matt tenía en sus
brazos a una peluda y totalmente negra gata. Su expresión
era de resignada paciencia, y David se rió. —Antes de que
digas una palabra — David lo veía fijamente —, Trace la tiene
desde el año pasado. Era de su abuela que se mudó a Florida
— dijo sin posibilidad de defensa.
—Uh huh — Matt contestó simplemente. Mabel era una
gata persa negra con largo, sedoso y esponjoso pelo negro,
cabeza redonda, cara plana, y extraños ojos naranja dorados.
Llevaba un collar en algún lugar debajo de todo ese pelo,
debía de ser negro, porque todo lo que David podía ver era la
brillante y pequeña placa y la campana que había tintineado.
—Mira — Matt dijo con una cínica sonrisa, señalando
una fotografía en el librero en donde Trace estaba aceptando
el premio por altruismo de la ciudad, vestido con un elegante
traje y su cabello cayendo esparcido por sus hombros —.
¡Ellos combinan!



—Bien, Mabel, tu caja sanitaria está en el pasillo al
cuarto de baño, Aquí está tu tazón con agua. Aquí tu
comida.— David vio cómo combinaba el tazón rosa con
pequeñas pinturas de patitas de gato en el borde —. ¿Es
suficiente comida?
Mabel levantó la vista hacia él y parpadeó lentamente,
la punta de su cola girada.
—Probablemente no debería de esperar a que me
contestaras. Creo que el medicamento del dolor me está
afectando. Trace regresará a casa pronto. Él lo arreglará si no
está bien.
Mabel dio dos delicados pasos hacia adelante del tazón
de comida, olió el contenido, y regresó su mirada naranja a
él.
—Traje deliciosos mariscos. A todos los gatos les
gustan los pescados, ¿verdad?— David suspiró y pasó su
mano a través de su ya-desordenado cabello —. Maldición,
estoy hablando con la gata. Tiempo de ir a algo mejor, como
ver el béisbol.— David se dirigió a la sala. Encendió la
televisión y se acomodó en el sofá, acomodando una
almohada bajo su cabeza y estirándose.


—¡Ooof!— El aire salió de sus pulmones cuando Mabel
saltó arriba de él, aterrizando en su abdomen —. Maldición,
eres más pesada de lo que pareces.
Mabel extendió sus garras y las pasó por el abdomen
de David.
—¡Ouch! Joder, ¡deja de hacer eso! ¡Duele! Eso es lo
que me gano por hacer un comentario sobre el peso a una
mujer.— Trató de suavemente de retirar las garras de su
camisa pero solo consiguió que la pusiera sobre su pecho.
Girándose en pequeños círculos, Mabel se acomodó y
empezó a ronronear. David suspiró y giró su atención a la
televisión, pero la suave vibración lo arrulló y se quedó
dormido.
No había pasado mucho cuando Trace entró por la
puerta de atrás, dejó su laptop en la mesa al lado de la de
David y de tres tazas usadas. Suspiró y se quitó su saco,
colgándolo en el respaldo de una silla. Levantó las tazas, las
lavó y las dejó en el escurridor. —¿David?
Cuando no oyó que le respondían, fue a buscarlo. —
Hey, David, dónde…
Trace se detuvo en el lugar, parpadeó sorprendido.
David estaba acostado en el sofá roncando ligeramente, con


un grande, negro… pedazo… en su pecho. Trace inclinó la
cabeza a un lado mientras se acercaba.
—¿Mabel?— preguntó en shock. Mabel levantó la
cabeza desde donde se encontraba acurrucada arriba de
David y lentamente la volvió a bajar al pecho —. ¿Qué haces
aquí, dulzura?— Trace preguntó mientras tomaba a Mabel en
sus brazos. Mabel aulló en protesta y trató de salir de él.
Trace se la acercó más y movió a David con su rodilla —. Hey,
David. David.
Finalmente David abrió los ojos. Vio a Trace, pero no lo
registró al principio. Frotándose los ojos, David
cuidadosamente se enderezó. —Hi — le dijo con un bostezo.
—Hi — Trace dijo, divertido —. ¿Hay una razón para
que duermas con mi gata? Pensé que no te metías con
mujeres.
David agregó: —O gatas — en un murmullo —. Y te
diré que es seguro que ella es una mujer.
—¿Qué quieres decir?— Trace preguntó mientras se
sentaba al otro lado del sofá, acariciando a Mabel de la
manera que sabía que a ella le gustaba, pero ella seguía
moviéndose. Él frunció el ceño, viéndola.


—Hice un estúpido comentario sobre su peso, y ella me
clavó las endemoniadas garras — David gruñó, frotándose el
pecho mientras veía a Trace batallar por sostener a la gata.
—De nuevo pregunto, ¿qué hace ella aquí?— Trace
preguntó realmente confundido. Mabel siseó y mordió el dedo
de Trace, y él de manera refleja la dejó ir con un grito. Mabel
bajó de él con un resoplido y fue directo al regazo de David,
donde empezó a ronronear feliz. David la veía, asombrado, y
entonces levantó la vista hacia Trace, quien reía —. Parece
que tienes novia — logró decir entre carcajadas.
—Supongo que hay una primera vez para todo — David
dijo, pasando los dedos por la cabeza de ella. Mabel ronroneó,
frotándose contra su palma.
—¡Le agradas más que yo!— Trace se quejó —. ¡Estuve
tratando de ganarme su amor por meses!
David solo se limpió la garganta y lo veía
inocentemente. —Yo rescaté a la damisela en problemas de
inanición y de privación emocional en ese aislado castillo —
aclaró.
Trace giró los ojos. —Bien — murmuró. Suspiró
pensando que eso era lo mejor. Mabel había hecho dos
rabietas en los últimos tres días en una de las cuales destruyó
sus pantalones —. De cualquier manera ella está feliz aquí.


David le dio una mirada de disculpa. —Ya que estás
aquí, no hay razón para que ella no lo esté, odiaba el pensar
que estuviera sola en tu departamento. Quiero decir, con todo
lo que estás haciendo por mí…
—Yo lo estoy haciendo porque quiero, David, no porque
quiera algo— Trace se detuvo y sonrió. Él era realmente
amable y dulce —. Gracias, es realmente lindo tenerla aquí —
vio fijamente a David —. Incluso si a ella le gustas más.
David se encogió de hombros, y un pensamiento le
llegó y sonrió. —¿Quién pensaría que siquiera tuviera
oportunidad de robarte una mujer a ti?
Trace sonrió. —No la mimes demasiado. Ella estará
furiosa cuando tengamos que regresar a casa. A pesar de que
realmente no me veía mucho más antes de que estuviera aquí
— admitió.
—Sí, tu departamento, apenas y parecía que alguien
vivía ahí — David agregó, pensando en los extremadamente
limpios cuartos.
—Hey, ¿cómo llegaste ahí?— Trace sintió un flash de
alarma —. No habrás conducido… ¿Lo hiciste?— pensó en la
botella de medicamentos narcóticos que él había estado
dando cuidadosamente a David.


—No, no. Llamé a Matt él vino por mí — David le
aseguró.
—Matt. ¿El fotógrafo? — Trace preguntó.
—Sí. Él estaba feliz de ayudar — David dijo —. Hizo
toda clase de cumplidos a tu departamento.— No es que él
fuera a compartirlos con Trace —. A Mabel le agradó también.
Trace suspiró. —Estoy empezando a pensar que Mabel
es una fag hag
14
— murmuró.
David la abrazó más protectoramente. —¡Hey! Esta es
mi chica, no la menosprecies.
Mabel veía a Trace desde los brazos de David, y Trace
podría jurar que ella le sacaba la lengua. «Maldita gata».
Decidió no considerar demasiado eso porque estaba sintiendo
que lo recorría una veta de celos.






14
fag hag. término despectivo para designar a las mujeres heterosexuales que disfrutan
ser amigas de hombres gay.



Trace se movió por doceava vez en la dura silla de
plástico y suspiró mientras hojeaba el ‘Entertainment
Weekly’
15
, ya le había dado vuelta a todas las revistas del
estante. ¿Cuál era el punto de leer las locales estilo de vidas y
revistas de entretenimiento que estaban en la mesa frente a
él? Él había escrito la mitad de eso.
Vio hacia la puerta, alguien salía del área de
tratamiento pero en lugar de David era una dama tipo-
abuelita con andadera. Arrugando la nariz, Trace le dio vuelta
a la hoja. David debería de estar bien con la terapia física,
porque había acudido por una hora completa en esta ocasión.
Era su segunda visita, y Trace no estaba seguro de qué
esperar de eso. Después de su primera cita la semana
pasada, David había estado realmente gruñón. Él pensó que
parecía que David se hubiera quebrado el brazo ayer, no
hacía casi tres semanas.
La puerta se abrió de nuevo y con menos fuerza que la
abuelita, David salió curvado hacia delante y acunando su
brazo derecho. Su mirada buscando a Trace mientras cruzaba

15
Entertainment Weekly, revista semanal publicada por el Time sobre cine, teatro,
televisión, música y libros.


el cuarto. Frotándose el antebrazo a través del cabestrillo, él
le dio una débil sonrisa. —Ellos agregaron dos nuevos
ejercicios esta semana. Te juro que la curación duele más que
la fractura.
Trace trató de no sobresaltarse al ver cómo se veía
David. —¿Qué te parece ir a comer y entonces tomas tus
pastillas para el dolor?— sugirió.
David hizo muecas y tragó la náusea que subía a su
pecho a causa del dolor. —Creo que quizás necesitamos
invertir eso.
—No si quieres mantener las pastillas adentro — Trace
dijo suavemente mientras dirigía a David a la puerta —.
Probaremos con algo de crackers primero, hasta que puedas
tomar tus medicamentos, entonces tomas comida más
sustanciosa. No quieres estar enfermo toda la noche como la
última vez.— Y no había tratado sobre el límite que Trace
quisiera tratar por alguien.
—Antes de que Belcebú pusiera sus manos en mí, yo
iba a sugerir mariscos en un pequeño lugar en el muelle.
Ahora todo lo que quiero es acurrucarme en mi cama y
drogarme para olvidar. ¿Cómo algo que se supone que es
para ayudarte te duele como una jodida?


Una mujer sentada cerca de la puerta levantó la vista y
bufó a causa del lenguaje. Trace la vio e intercambiaron una
débil sonrisa. —Hagamos un compromiso. Crackers, drogas,
siesta, y entonces cena en el muelle — Trace dijo suavemente
abriendo la puerta del frente e indicándole a David que fuera
adelante.
—¿Puedo tomarme mis pastillas con whiskey?
—Muévete — Trace dijo con tono un poco más
autoritario, señalando hacia el carro e ignorando las quejas de
David. Tener una discusión cuando David estaba tan adolorido
no era una buena idea, y Trace no planeaba iniciar una —.
Entre más pronto lleguemos a casa, más pronto tendrás las
drogas.
David colapsó en el asiento del carro, su cabeza
inclinada, sus ojos cerrados. Dejó de sostener su adolorido
brazo lo suficiente para colocar su cinturón de seguridad. —Si
tú fueras una buena mamá, tendrías crackers en tu bolsillo… o
bolsa… o lo que sea que llevaras con ellas para dárselas en la
boca a su bebé en la mesa del restaurante. Nunca entendí
eso. Ellas tiene crackers… incluso cuando no sirven crackers
en el restaurante…— David continuó divagando mientras el
carro cruzaba la salida del estacionamiento. Él sabía que
estaba seriamente gruñón, pero no podía sermonearlo sobre
energía positiva ahora.


Trace mordió su labio mientras buscaba de qué hablar
para captar la atención de David. Podía solo esperar a que
David se distrajera y estuviera menos molesto. —Mis
habilidades de padre han estado seriamente ausentes, Me
preocupa cómo Mabel logró estar bien.
—Eres mejor de lo que piensas — David murmuró
viendo el tráfico desde la ventana a su lado.
Levantando una ceja, Trace sonrió un poco. —Gracias.
David se encogió de un hombro y movió su mano
despidiéndolo. Él no quería que Trace viera que estaba más
que un poco avergonzado. Después de unos momentos, él
hablo. —Odio incluso mencionarlo, pero me asusta que te
haga salir corriendo.— David se movió en su asiento,
obviamente no era capaz de encontrar una posición
confortable —. El doctor Mengele
16
quiere que haga una serie
de extensiones y rotaciones tres veces al día, pero voy a
necesitar que alguien me ayude a apoyar el peso de mi brazo
cuando las haga. Sé que lo último que necesitas es algo más
a toda la ayuda que…
—David, ese no es problema. Yo quiero ayudarte —
Trace dijo, tratando de que no se notara la frustración en su
voz. Él le había dicho a David eso mismo una y otra vez, pero

16
Doctor Joseph Mengele (1911-1974) médico del partido Nazi que hacia criminales
experimentos médicos.


al parecer su mejor amigo no estaba seguro que él no saldría
huyendo —. Estaría bien. Desayuno, comida y cena — sugirió
entrando al tráfico —. Ya estoy en casa a esas horas.
—Estoy dividió entre agradecerte y desear decir
‘¡Diablos, no!’ así yo puedo regresar la siguiente semana y
decir que no encontré a nadie que me ayudara. Podría
llamarle a Matt, solo que a él no le gusta cuidar…— Trace vio
a David mientras el hombre seguía divagando. Él estaba
actuando como si ya estuviera drogado. ¿Exhausto? —… aun
así, sería capaz de ayudar al medio día si tú estás trabajando.
No es exactamente seguro que Matt tenga trabajo de día,
esto realmente no interferiría con su trabajo. — David se rió,
sus ojos se cerraron de nuevo.
Trace suspiró y vio a David cuando hicieron un alto
durante un semáforo, levantó la mano y antes de darse
cuenta estaba retirando el cabello de los ojos de David.
Parecía lo suficientemente largo para que el aire del
convertible lo desordenaba cada vez que lo dejaba con el
techo bajo. David levantó la cara, y Trace retiró la mano. —
¿Cómo lo hará Matt?— David preguntó, y Trace se relajó de
que él estaba hablando sin sentido. Trace sospechó que
estaba tratando de mantener su mente fuera del dolor. Con
una última sonrisa, Trace movió el carro de nuevo.



—¿Estás seguro de que realmente quieres hacer
esto?— David había estado gruñendo y quejándose desde que
Trace entró en la cocina cuarenta y cinco minutos antes que
de costumbre la siguiente mañana. Frunció el ceño incluso
más cuando Trace lo ignoró a favor de la jarra de café y un
English muffin.
—Quiero decir, realmente — David continuó —, no
quieres empezar tu día tratando con un gruñón adolorido, ¿lo
quieres?
Trace continuó deliberadamente tarareando mientras
metía su desayuno al tostador, abría el refrigerador y sacaba
la mantequilla y la mermelada.
David nerviosamente frotaba su antebrazo donde
descansaba cómodamente en el cabestrillo, en su ahora-no-
dolorido hombro. Realmente hubiera preferido que continuara
sin-dolor. —Estoy seguro que seré capaz de manejarlo solo, al
menos las primeras veces, hasta que esté un poco más
recuperado de mi sesión de tortura de ayer.


Cuando Trace finalmente se giró con su taza de café y
se apoyó en el mostrador, David suspiró. Él podía claramente
leer ‘mierda’ a su comentario en la cara de Trace. —Maldición
— David murmuró.
Los labios de Trace se elevaron mientras sacaba su
muffin del tostador y se sentaba ante la mesa con los
condimentos. —Negrero — David agregó petulantemente.
Trace bufó. —Gran bebé — dijo mientras bostezaba y
tomaba la mermelada de uva —. Diez minutos y será todo.—
Quizás la cosa no fuera tan mala y podría calmarlo después
de todo.
—Hasta la hora de la comida — David replicó.
—Diez minutos y eso es todo.
David resopló y tomó su café. No estaba seguro que
había hecho levantarse a Trace esta mañana; usualmente él
se levantaba mucho más…adormilado.
—Hasta la cena.
Trace realmente sonrió, maravillado un poco con el
humor exagerado de David. —¿Gruñón esta mañana?—
preguntó cortésmente.
—No quiero que me duela de nuevo — David admitió.


Trace se encogió de hombros. —Dolor ahora y logrará
mejorar. Sin dolor ahora, no mejorará y dolerá después —dijo
con la boca llena de muffin.
David entrecerró los ojos. —Estás demasiado relajado
acerca de todo esto.
—¿Preferirías que fuera un duro-imbécil?— Trace
preguntó razonablemente.
—Es difícil ser malo contigo cuando estás todo calmado
y servicial.
—Parte de mi plan maestro — Trace admitió mientras
acababa la mitad de su muffin —. ¿Vas a comer?
—Sí, Mamá — David provocó. Él sabía que estaba
siendo infantil y que eso se veía realmente mal en un hombre
de cuarenta y dos años. Pero no era solo que él no quería
hacer los ejercicios, le estaba afectando la noche de mierda
de sueño. Estuvo pensando acerca de cómo se sentían las
manos de Trace sobre él, suavemente apoyando su brazo,
rozando su muñeca…. David se sacudió. Trace estaba viéndolo
fijamente. ¿Habría hablado? —. ¿Qué?
—Dije que si quieres hacer los ejercicios aquí donde
estás sentado en la silla de la cocina o en la sala en donde
puedes saltar al sofá después.


—Oh, en la sala, definitivamente. Cerca también del
whiskey — David murmuró parándose y dirigiéndose a esa
dirección, ignorando la pequeña sonrisa en la cara de Trace.
David colapsó en el sofá diciéndose a sí mismo que era
un adulto. Ser un gran bebé podría hacer que Trace se
molestara, que se fuera, ¿cómo se quedaría él con su hombro
apenas curándose? Se frotó los ojos y se dijo a si mismo que
necesitaba aguantarse.
—Cabestrillo fuera, por favor — Trace dijo mientras
entraba con la hoja de instrucciones que el terapeuta le había
dado a David para que llevara a casa. Tomando una profunda
respiración y preparándose, se puso sus lentes y comenzó a
estudiar los diagramas —. Esto no debería de ser tan malo.
—Tú no lo haces con el hombro quebrado.
Trace no respondió a la mofa y se sentó al lado de
David —Bien. Primer ejercicio. Sostengo tu brazo, el codo
doblado a noventa grados y lo levanto arriba y afuera, lejos
de tu cuerpo.
David vio cómo Trace copiaba el movimiento de la hoja,
y ahogó una risa.
—¿Qué?— Trace levantó la vista hacia él.
—Te ves como un pollo — David provocó.


—Bueno, yo soy el gallo del gallinero. Vamos,
chickadee
17
. Mueve tus alas — Trace instruía con un guiño de
los ojos.
David suspiró y lentamente levantó su brazo, asustado
por el disparo de dolor que sufrió en la terapia física de ayer.
Afortunadamente su hombro solo se sentía muy rígido y
adolorido.
—Levántalo un poco más — Trace dijo y tomó el codo
de David suavemente para ayudarlo. Él estaba sentado en la
orilla del sofá y sus rodillas chocaban —. Tu hombro necesita
detenerse en la línea de tu hombro.
David casi se estremece cuando sintió el hormigueo en
donde Trace lo había tocado. Solo un minuto después él
estaba frunciendo el ceño cuando su brazo empezó a sentirse
pesado. —No me extraña por qué necesito ayuda.
—¿Por qué?
—Mi brazo se siente como si pesara cuarenta kilos.
Pequeñas arrugas se formaron entre las cejas de Trace,
y él se dijo a si mismo que no se preocupara. David era un
niño grande: él podía manejar eso. —Bien, diez veces es
suficiente.

17
chickadee tipo de pájaro de Norteamérica


David suspiró y dejó que su brazo colgara, realmente
solo le dolió un poco. Se estaba acostumbrando a tenerlo en
el soporte. —¿Cuál es el siguiente, entrenador?
—Sostener en la misma posición de inicio, esta vez
jalándolo derecho hacia arriba sobre tu hombros con tu
antebrazo en paralelo con el techo y entonces lo bajas de
nuevo.
Otra risa disimulada. —Te ves como Tiger Woods
18
.
Trace giró los ojos. —Cinco veces.
Para cuando David terminó esos dos ejercicios, estaba
apretando los dientes.
—¿Eso es todo?— gruñó. Levantó la vista para ver a
Trace que lo veía fijamente, pero no podía decir lo que Trace
estaba pensando —. ¿Lo es?
—Ah, sí — Trace dijo, dejando la hoja de papel en la
mesa, orgulloso de que David no hubiera renunciado.
—Finalmente — David bufó, buscando su cabestrillo.
—¿Por qué no te tomas un baño antes de que te lo
vuelvas a poner?— Trace sugirió.

18
Tiger Woods Eldrick Woods 1975, California golfista, considerado uno de los mejores
del mundo.


—Quizás no quiero tomar un baño — David ladró,
ignorando el ligero sudor en la línea de su cabello y entre sus
hombros. Él se sentía tan débil por cada pequeño ejercicio
que lo había agotado tan rápidamente. Se puso de pie sin
advertencia y empujó las rodillas de Trace al pasar, no se
preocupó por haber golpeado a su mejor amigo al pasar por el
sofá. Entró en la recámara y se paró de pie frente al espejo,
enfurruñado.
Con un suspiro se sentó en el borde de la cama y apoyó
su frente en la mano. Él había sido un gran imbécil acerca de
esto. No había razón para tratar así a Trace, quien estaba
tratando de ayudarlo.
David sintió que algo se movía contra sus pantorrillas y
vio hacia abajo y se encontró con Mabel rodeando sus tobillos.
Ella se detuvo y ronroneó frotándose contra su pierna.
Sacudiendo la cabeza él le frotó entre las orejas. Cuando
levantó la vista vio por el espejo a Trace que estaba en el
marco de la puerta detrás de él con el cabestrillo en la mano.
—Lo siento, Trace — David dijo con sincera resignación
—. Estoy siendo un bastardo y tú no lo mereces.
Trace no dijo nada mientras solo seguía ahí en el
umbral. Realmente no había nada que decir. Estaba
sosteniendo el cabestrillo. David se puso de pie, caminó hacia
él y murmuró un ‘gracias’.


—Regreso a la hora de la comida. ¿Subway
19
está
bien?— Trace preguntó, esperando que solo moverse con el
día pudiera ayudar a David a sacar toda esa irritabilidad. Pasó
la correa del cabestrillo por el pecho de David.
David asintió y parpadeó cuando sintió el suave calor
en su pecho. Bajó la vista hacia la mano de Trace, solo
tocándolo mientras veía a su mejor amigo. Eso era…
Tranquilizador. Reconfortante. Y él sabía que Trace entendía.
—Sabes que me gusta — David dijo suavemente.
Trace sonrió, y David estaba resistiendo de lo cierto
que era eso.

Trace bostezaba mientras cepillaba su cabello, su otra
mano lo sostenía en la nuca para poder colocarse el lazo
negro. Definitivamente no estaba acostumbrado a todo eso de
‘levantarse temprano’ aún; bueno, temprano para él de
cualquier forma. Para un trasnochador, incluso una hora para
una buena causa como ayudar a David con sus ejercicios era
demasiado ajuste.

19
Subway franquicia de comida rápida, sándwiches, desde 1965


Parpadeó varias veces mientras dejaba el cepillo en el
lavabo y tomaba una toalla. Mientras esperaba que saliera el
agua caliente, estudió su propio rostro en el espejo,
ociosamente se preguntaba qué veía David cuando lo veía.
Suspirando, Trace bufó y metió la toalla al agua caliente.
Desde la noche en el carro, su mente se había
mantenido regresando a la imagen de David sentado en el
asiento al lado de él, a su cara suave y relajada mientras
dormía y cómo se sentía el sedoso cabello de David entre sus
dedos. A cómo había sentido algo sentado ahí en la oscuridad
al lado de David.
Exhalando fuerte, Trace cerró el agua y pasó la toalla
caliente por sus mejillas para poder rasurarse. Tragó saliva y
cerró los ojos mientras inclinaban su cadera contra el lavabo,
sintiendo sus mejillas calientes… y no solo a causa de la
toalla. Era demasiado fácil recordar cómo la excitación lo
había impactado, y ahora cómo lo seguía haciendo. Abrió los
ojos y reconoció el mismo golpe de deseo jalarlo mientras su
pene se hinchaba. Trace gruñó. «Esto tiene que detenerse». Un
hombre hetero no siente lujuria por su amigo gay.
¿Lo hace?
Viéndose fijamente, trató de evaluar cómo se sentía
acerca de eso. ¿Podría él, un hombre desde siempre amante
de mujeres; porque él amaba a las mujeres, todo de ellas;


realmente sentirse atraído por un hombre? Su estómago se
movió. Frunciendo el ceño, Trace trató de puntualizar lo que
realmente le molestaba acerca de cómo su estómago había
reaccionado. ¿Podría estar preocupado acerca de lo que otras
personas podrían pensar? «No, No creo eso. Siempre he hecho las
cosas a mi propio modo. Y tengo algunos amigos que son gay, así que estoy
familiarizado con el concepto». ¿Molesto? «No. ¿Cómo podía estar molesto
con David? No es su culpa que yo tenga una crisis de la edad media».
¿Asustado? «Un poco». Él parpadeó. «Bien, más que un poco, pero
quizás la palabra crisis es una palabra demasiado extraña». ¿Enojado?
«No, para nada. Solo… confundido». ¿Qué es lo que le estaba
sucediendo ahora? ¿Se sentía excitado? «…Oh diablos».
Trace sonrió, retiró la toalla y tomó la crema para
afeitar y empezó a afeitarse mientras su cerebro continuaba
revisando el problema. ¿Por qué se excitó? «Porque él se veía…
increíble en ese traje. Y hermoso. Muy hermoso». ¿Por qué eso le
estaba afectando ahora? «No sé. ¿La proximidad? ¿Nuestra amistad
está siendo más cercana? ¿Él es mi mejor amigo? Sé honesto. Joder. Él… me
excita. Y no tengo ni idea qué hacer con eso».
Dejando el rastrillo en el lavabo un par de minutos
después, Trace vio su propia imagen en el espejo. ¿Eso
realmente cambiaba las cosas? «Sí». ¿Para peor? «No. ¿Estás


seguro? Muy seguro» ¿Para mejor? «Lo sé. David puede ser mi mejor
amigo sin importar qué. Quizás, solo quizás, ¿él puede ser algo más?»
Masticando la idea, Trace fue a vestirse, consiguiendo
algo de paz con eso, si bien no con la ejecución de eso.
«Solo tengo que esperar y ver. Quizás me sienta diferente más tarde».
Sintiéndose mucho más estable, Trace se encogió de hombros
ante la incertidumbre y salió a unirse con David en la cocina.
—Cafffffffeeeeee — gimió, levantando los brazos y caminando
como un zombi.
—Jódete.— David le lanzó un manotazo juguetón
mientras él pasaba y Trace se alejó sonriendo y moviendo sus
caderas en un esfuerzo sin éxito de evitar el golpe de David—.
Ya abusaste de mi whiskey. Será mejor que saborees mi café,
o te enviaré a comprarlo a McDonald’s.
Trace notó que su sección favorita del periódico estaba
doblada alrededor de su plato. David había también tostado
dos bagels, y el queso crema estaba en la mesa esperando a
que Trace lo usara. Ellos habían descubiertos que untar el
queso crema con una sola mano era casi imposible.
—Bueno, el café de McDonald está bien desde que ellos
tienen nuevas cosas. Pero si realmente quiero un realmente
buen café, voy a la Waffle House
20
. — Trace dijo —: Mmmm-

20
Waffle House cadena de restaurantes especializada en desayunos.


mmmmm — reforzando el punto mientras abría el pequeño
cubo de queso crema y empezaba a untar. Mucho en su
bagel, poco en el de David.
—¡Cielos!— David acusó —. ¿Cómo te atreves a
comparar mi café de grano fresco French roast con el agua
sucia del Waffle House?— Dándole una mordida a su bagel
21
,
él desapareció detrás de su periódico, moviéndose en su silla
y acomodando su pie desnudo en el muslo de Trace,
buscando el calor de Trace.
Trace de buen grado se movió para darle lugar al pie de
David. Trace le dio una mordida a su bagel y se encogió de
hombros al mismo tiempo que reconoció el pequeño
hormigueo que sentía. —¿Quién es el crítico de comida,
hmmm? Yo he probado el café de toda la ciudad. Debería de
saberlo — dijo, dejando el periódico al lado de su plato.
Casi dos horas pasaron mientras los dos hombres
hacían los ejercicios de la terapia física de David, tomaban
casi las ocho tazas de la jarra de café, leían los tres
periódicos, pasando de una sección a otra en silencio solo con
una ocasional exclamación. Doblando la última sección y
tomando su laptop, David suspiró. —Supongo que debería
escribir algo antes de que los chicos lleguen. ¿Te vas a quedar
para la noche de póker?

21
Bagel pan salado en forma de rosquilla, dona.


—Ooo, ¿eso es una invitación oficial?— Trace preguntó
sonriendo, complacido con la idea. Ya había pasado un tiempo
desde que él había hecho algo realmente social, y lo
extrañaba —. Aun no soy bueno para el póker, pero me
quedaría… solo por otra oportunidad de probar ese whiskey —
dijo, moviendo sus cejas. Entonces le sonrió cálidamente —.
También me gustaría conocer a tus amigos.
La mirada de David echaba chispas. —No sé. Si Matt te
ve beber con desesperación su whiskey de cuatrocientos-
dólares-la-botella, es capaz de disparate. O al menos no
querer ayudarte a escapar de las garras de Katherine en la
subasta de solteros de este año. Pero sí, si crees que puedas
comportarte, me gustaría que estuvieras.
Trace le dio una castigada mirada. —Seré bueno, ¡lo
prometo!— dijo honestamente, sus ojos brillaban, su boca en
un puchero, sonriendo y tratando de evitar la carcajada.
—Bueno. ¿Crees que puedes ir al supermercado esta
tarde? Yo aún no puedo conducir debido a esa maldición de
benditas pastillas para el dolor, y si nos les ofrecemos comida
estaremos borrachos para la cena.
—Seguro. Tengo que ir algunas horas a la oficina y
hacer una entrevista en la galería del centro esta tarde. Puedo
ir después de eso. ¿Qué quieres que traiga?— Trace preguntó
recargándose en su silla y dándole el último trago a su café.


Él se impresionó de repente de lo domestico que era todo eso.
Eso lo hizo sonreír. ¿Quién diría que se sentiría tan bien?
—Haré la lista mientras te das un baño. En caso de que
no lo hayas notado son casi las diez.— David se rió y saltó de
la mesa.
—¡Maldición!— Trace exclamó cuando dio dos pasos,
entonces regresó los dos pasos, dejó la taza de café y salió de
la cocina.











David se movía por la cocina sacando vasos,
preparando una jarra de café, llenando una cubeta con hielos.
Trace había llegado unos minutos antes, apenas antes que los
chicos llegaran. Él estaba en la recámara arreglándose.
Manteniéndose ocupado, resistía la urgencia de unirse a
Trace y ver el cuerpo en el que había estado pensando todo el
día. David abrió una bolsa de queso que tenía cierre abre
fácil, afortunadamente al parecer todas las cosas que Trace
había traído venían en paquetes que él podía abrir, debido a
que seguía usando el maldito cabestrillo casi un maldito mes
después. Técnicamente no necesitaba usarlo todo el tiempo,
pero esta noche él no quería tener dolor en su hombro.
Sirvió los cuadritos de queso en un tazón de cerámica
negro y tiró la bolsa de plástico a la basura antes de colocar el
tazón en la línea donde estaba el resto de la comida en el
mostrador, donde ellos la colocaban estilo buffet cuando la
carne estuviera lista. Antes de que pudiera llevar el frasco de
aceitunas a la barra, oyó la voz de Trace desde el otro lado de
la casa.


—¿David? ¿Has visto mi camisa roja? No está en el
armario y estoy seguro de haberla dejado ahí.
—Sí — David gritó, dirigiéndose al cuarto de la
lavandería —. La metí a lavar, acaba de secarse. Te la
llevo.— Tomándola de donde la había colgado después de que
salió de la secadora, David cruzó el pasillo hacia la recámara
con el artículo solicitado —. Aquí está.
Trace estaba de espaldas a la puerta subiéndose unos
pantalones negros sobre unos ajustados bóxers. —Gracias —
dijo distraídamente dejando los pantalones sobre sus caderas
sin abrocharlos, así él podría acomodar la camisa dentro. Se
giró a tomarla.
David tragó saliva, Trace se había quitado su corbata y
camisa blanca de vestir, dejando su pecho desnudo. La
mirada de David se fue hacia su musculoso pecho y a la línea
de vello oscuro que bajaba por el abdomen de Trace y
desaparecía bajo su ropa interior. Forzándose a levantar la
vista vio con fascinación que los pezones de Trace se
endurecieron bajo su mirada.
Lo que fuera que estuviera sucediendo entre ellos
definitivamente no era unilateral, y el saberlo envió una onda
de calor a través del cuerpo de David. Levantó la vista y se
encontró con la mirada de Trace. Retirando la camisa de su
gancho, David se adelantó para llevarla a los hombros de


Trace, justo cuando sonó la campana. Atrapando la mirada de
Trace con una mirada compungida, se encogió de hombros,
se giró y se dirigió a abrir la puerta.
Trace vio cómo franca mirada de David que envió un
fuerte estruendo a través de él. Parpadeó e inclinó la cabeza.
Entonces lo de la última noche no fue causado por el whiskey.
Él se movía hacia delante cuando se oyó la campana, el pesar
en la mirada de David lo estremeció. Trace se preguntaba qué
iba a hacer David. —David.
El corazón de David se aceleró por la íntima revisión al
pecho de Trace, golpeó aún más cuando Trace pronunció su
nombre. Su voz era gruesa, baja y llena de promesas,
pero…Un lado de la boca de David se elevó en una sonrisa.
«Solo pregunta», él pensó. «Pídeme que me quede, yo ignoraré la puerta y
a la gente del otro lado por siempre». —Mejor voy a abrir la puerta —
murmuró, después de un momento de mutuo silencio.
Trace dio dos pasos para detener a David antes de que
pudiera dejar el cuarto. Confiado por la evaluación de David y
el tono de su voz, Trace sonrió lentamente. Nunca pensó que
el descubrir que un hombre se excitaba por él podría sentirse
tan bien. —Gracias, adelante — dijo —. Saldré en un minuto.
Dejando en la recámara a Trace, David recorrió el
pasillo a abrir la puerta para Patrick y John. Podía ver a Jared
acercarse. Matt llegaría después, siempre lo hacía.


Las cejas de John se juntaron en preocupación mientras
se quitaba su saco, viendo el cabestrillo de David. —¿Estás
bien?— preguntó.
David sonrió tranquilizando a su amigo. —Deja tu
maletín de doctor en el carro, John. Me lastimé el hombro
hace varias semanas. Está sanando ahora y aún está un poco
delicado.
—¿Delicado? Te lo quebraste— Trace comentó divertido
entrando al cuarto. David lo observó. Trace había terminado
de vestirse, incluida su camisa roja por dentro, y un cinturón
negro que enfatizaba su pequeña cintura. Pero dejó dos
botones de su camisa abiertos, se veía cool. Su estilizado
cabello cepillado hacia atrás de sus orejas. Él estaba bien
arreglado, tomando en cuenta que los otros hombres llegaban
en trajes en diverso estado de desorden después de un largo
día de trabajo.
La mirada de David estaba más llena de afecto que de
ira. —Sí, delicado. Vamos al comedor. Chicos, este es Trace.
Trace, John y Patrick.— Inconscientemente pasó su mano por
la mitad de Trace mientras caminaban, sus dedos se curvaron
en el costado de Trace justo arriba de su cinturón antes de
retirar su mano.


Mientras se dirijan a la gran mesa redonda de mármol
gris, Patrick golpeó un costado de David: —¿Nuevo amante?—
preguntó, una ceja levantada, arqueándose al máximo.
Un frío se estableció alrededor de los hombros de
David. No había considerado la curiosidad de sus amigos
sobre su relación con Trace. Sus no-tan-consideradas bromas
podrían arruinar lo suave y nuevo que se estaba construyendo
entre ellos. —Aw infiernos. No — contestó casualmente
mientras agregaba una botella de licor a la barra —. Has visto
mi tipo. Trace es uno de mis más cercanos amigos y me está
ayudando. Más de lo que puedo decir de una jodida de ti, que
nunca te detienes a visitarme, ni siquiera me llamas hasta
que es la noche de póker de nuevo.
Girándose a ver lo que pasaba, Trace se mordió el labio
al oír la tranquila respuesta de David a la demasiado-
silenciosa-pregunta, que solo podía imaginar cuál era. No es
que lo que hubiera dicho David lo confundiera ni mucho
menos le molestara. Fue solo la punzada de decepción que
sintió al oírlo.
Trace parpadeó mientras se daba cuenta cómo su
cuerpo había respondido a la intensa mirada de David. «Wow».
Él podía sentir la tensión moverse a gran velocidad entre
ellos; algo que había estado creciendo hasta ahora. Y Trace


sabía que él no quería que terminara. Con solo ver a David
verlo atrevidamente, un flash de deseo lo recorrió.
Trace parpadeó e inclinó la cabeza. Eso no era solo un
evento fortuito dadas las circunstancias, él lo sentía una vez y
otra vez y más a menudo. Pasó su mano por su abdomen,
donde la mano de David lo había tocado. Ahí estaban sus
mejores amigos, él tenía que recordarlo. «Sin importar qué».
Con esa determinación, Trace tomó la tina con hielo
que David había llenado y la llevó al comedor, donde un par
de chicos estaban sentados, con sus bebidas en la mano,
bromeando y riéndose mientras Jared barajaba las cartas.
Trace regresó a la cocina para ver si había alguna botella más
que necesitara sacar cuando una voz lo detuvo.
—¡Trace! ¡Qué sorpresa!
Girándose en medio pasillo, Trace sonrió. —Hey, Matt.
Bienvenido a la fiesta. Oí que derrotas a esos bárbaros
regularmente. No te conocía con algo en la mano aparte de
una cámara.
—Oh, tengo muchos talentos, solo pregúntale a
David.— Matt le dio a David una exagerada mirada lasciva
que causó las carcajadas de los demás chicos que solían estar
acostumbrados a las miradas y coqueteos de Matt y David.
Trace disfrutaría las divertidas bromas. Eso difícilmente era


diferente a una noche con sus propios amigos. Él podría
manejarlo.
—¿Incluyendo con los gatos peludos
22
?— Trace
preguntó.
—¿Gatos peludos?— Patrick preguntó.
Matt se rió y movió la mano quitándole importancia
hacia Patrick. —Es solo un extra, lo prometo. Pero tengo
muchas habilidades.
—La puntualidad no es una de ellas. Cállate y
empecemos — David ordenó, todo el mundo tomó su asiento
después de prepararse sus bebidas y aflojarse las corbatas. Él
levantó la cabeza para ver a Trace del lado opuesto de la
mesa.
—No me den a mí. Soy solo un observador — Trace dijo
tranquilamente, aceptando un vaso con vodka de Matt.
—Eso no va con el grupo, nosotros no tenemos
observadores. Si te quedas, juegas — Patrick bromeó y tomó
una silla cerca de él —. Te ayudó.
Con una dudosa sonrisa, Trace se sentó al lado de él. —
Bien, pero tengo que advertirte. David trató de enseñarme lo

22
Catnapping, echar un sueño, pero Cat gato nap siesta o suave tela, piel etc. Cat
napping, la siesta del gato caricatura de Tom y Jerry.


básico y no me fue muy bien — vio a David mientras se
sentaba.
—Soy mucho mejor maestro que David. ¿Verdad
compañero?— Patrick dijo. Un coro de abucheos contestó el
comentario y todos ellos le dieron las fichas al recién llegado.
Mientras se inclinaba a hablar con Matt, David sentía
una molesta intranquilidad cuando la atención de Patrick
estaba enfocada en Trace, el terapeuta físico movió su silla
así que sus rodillas deberían de estarse tocando. Además de
Matt, Patrick era el único otro miembro del grupo que tenía
interés en los hombres. Él no era gay, pero definitivamente
era bi, y Trace estaba absolutamente hermoso esta noche.
Trace vio las cabezas de Matt y David juntas, haciendo
que se preguntara: «No. No Matt». Trace lo hubiera notado
antes. Además, David había dicho que ellos tenían historia.
No una ‘ahora.’ Regresó su atención a Patrick, quien se había
acercado a él con un codo en la mesa mientras hablaban de
estrategias. Trace estaba seguro que Patrick estaba
coqueteándole, con los labios torcidos. Trace escuchaba a
Patrick murmurar una pregunta acerca de las cartas. «No hay
peligro acerca de un pequeño coqueteo, después de todo».
John había aumentado la apuesta y lanzado algunas
fichas cuando de quien sabe dónde Mabel saltó a la mesa,


regando las fichas y las cartas por todos lados. Patrick y Matt
apenas lograron evitar que sus bebidas se volcaran.
—¡Mabel!— Trace la regañó severamente a la gata
mientras se ponía de pie y trataba de capturarla.
—¿Mabel?— Jared repitió.
—Ah… gato peludo — Patrick dijo conocedoramente.
—Oh Señor, Aun sigo asustado — Matt gimió. David le
lanzó algunas cartas.
Mabel siseó y evadió la mano de Trace y se deslizó al
regazo de David, donde empezó a lamerse su garra.
Matt lentamente sonrió. —Entonces, así es eso.
—A ella le agrada más él — Trace se quejó sentándose
con un golpe.
—No sabía que tenías un gato — dijo John mientras
trataba de acomodar las fichas.
—Él no lo tiene — Matt dijo al mismo tiempo que David
dijo —: Ella es de Trace.
John y Jared empezaron a reírse cuando Patrick dijo: —
No se ve como que ella vuelva a ser de Trace alguna vez.
Matt se rió. —David le robó una mujer.


David golpeó a Matt en el pecho con el dorso de su
mano buena antes de regresar a acariciar a Mabel.
—Al menos ella tiene buen gusto — Trace murmuró, y
Patrick medio se ahogó con su bebida cuando empezó a
reírse.
—Bien, esta mano fuera — Jared anunció y empezó a
repartir.
Trace notó que Mabel ni siquiera lo veía. Ella estaba en
otro lugar en otro tiempo, y él suspiró al reconocer que tenía
un poco de celos y de anhelo al ver los dedos de David
deslizarse por el pelo de Mabel.

La incomodidad que David sentía al ver a Patrick
‘ayudar’ a Trace con sus cartas, aumentó durante las dos
horas que jugaron cartas antes de hacer un receso para
cenar, una vez que Jared terminó de asar los filetes.
La atención de Patrick estaba claramente enfocada en
Trace y no lo dejó en toda la noche. Eso estaba empezando a
poner realmente nervioso a David, y él sabía mejor que todos


que no tenía ningún derecho a estarlo. Pero eso realmente no
ayudaba mucho.
Un pie pateó la espinilla de David y Matt se acercó a su
oído. —Necesitas encontrar tu cara de póker. No has ganado
nada en toda la noche — Matt advirtió —. Y los chicos
comienzan a notarlo.
David lanzó sus cartas al centro de la mesa por cuarta
vez seguida. —No voy.— Perdió su concentración en el póker,
toda su atención estaba centrada en los dos hombres
coqueteando del otro lado de la mesa. Patrick se había
acercado aún más y estaba sobre el hombro de Trace
ayudándolo con sus cartas.
—Tiempo del postre. Ayúdame, David — Matt dijo,
lanzando también sus cartas sacando su silla y dándole un
codazo a su amigo.
David giró los ojos. Matt no era conocido por su
sutileza. Él de alguna manera logró ponerse de pie. Si no lo
seguía, no había manera de saber lo que Matt podría decir o
hacer. Levantó la tina vacía de hielo y lo siguió.
Una vez en la cocina, Matt se giró hacia David, su voz
gruesa. —¿Hay algo entre tú y Trace?— simplemente
preguntó.


—No parece — David declaró, abriendo el refrigerador y
sacando una caja de un pastel de queso comercial.
—Solo si tienes los ojos cerrados — Matt replicó
mientras sacaba el pastel de la caja y lo ponía en la mesa.
Hay tantas chispas volando entre ustedes dos que parecen
fuegos artificiales. Y Patrick solo lo está alimentando, dado
que tú estás haciendo tu mejor esfuerzo para ignorar eso.
—Quizás el que esté alrededor de mi le ha abierto los
ojos a Trace a las posibilidades de la atracción hacia hombres.
Él realmente está viendo a Patrick diferente de como lo
hubiera hecho hace un mes.— David se ocupó en los platos,
tratando de no seguir con esa conversación.
—¿Alrededor de ti? ¿Desde cuándo Trace ha estado
alrededor de ti? ¿Y por qué salieron a cenar esa noche? Esa
era una muy elegante cena para dos ‘amigos’— Matt agregó
—: ¿Cómo nunca me habías hablado de él?
—Nosotros hemos sido amigo desde hace mucho
tiempo, y paso tiempo con él en momentos diferentes de los
que paso con ustedes — David agregó, sabiendo que se oía
loco —. Te dije que me lastimé el hombro y él se quedó aquí.
Es un buen amigo.


Matt inclinó la cabeza de lado, estudiando a David. —
No debería tener que decir esto como un Fulbright scholar
23
,
pero quedarse aquí y cuidar a un súper-gruñón como tú
durante cuatro semanas es un poco más que solo amistad.
Así que habla. Él es más que un buen amigo, ¿no es así?—
preguntó.
David y Matt habían tratado de estar juntos un tiempo
antes de que obviamente se dieran cuenta que eran mejor
como amigos, y eso fue hace años.
Ellos aún eran amigos cercanos. Así que si alguien
podría notar el interés de David hacia otro hombre, ese sería
Matt. David apoyó su cadera en el mostrador. —Creo… quizás.
Esa noche en el restaurante. Eso fue solo negocios. Trace
estaba revisándolos, pero algo se construyó.— Levantó la
vista tímidamente —. Muy patético, ¿huh? Estoy demasiado
viejo para caer enamorado de mi amigo hetero.
—O al menos el gato de tu amigo hetero lo está de ti.—
Matt se detuvo a sacar las servilletas dándole una mirada
casual al comedor y a la mesa de póker. David sabía lo que
estaba viendo: Patrick seguía aún coqueteando fuertemente,
divirtiendo a John y Jared. Mientras Trace no estaba
exactamente molesto, obviamente lo estaba disfrutando. La

23
Fulbright scholar. Programa escolar implementado por el senador William Fulbright,
para favorecer el mutuo entendimiento entre las personas, favor los programas de
intercambio y becas.


esquina de la boca de Matt se levantó cuando vio la sutil
mirada que Trace le devolvió. Se giró hacia David, su mirada
bailaba —. ¿Estás totalmente seguro que es hetero?
—No — David dijo con un gemido —. Realmente en
este momento, es más seguro que él sea bi-curioso.— Y
David deseó saber cómo había sucedido.
La sonrisa de Matt se igualó a su mirada. —¿Y puede
ser que tú lo introdujiste a ese estado de curiosidad?—
comentó moviendo las cejas y con una mirada traviesa.
—Pervertido — David lo acusó, pero lo había intrigado.
Confundido vio hacia la mesa, encontrando la frente de Trace
en el hombro de Patrick mientras se reía —. No creo que lo
haya hecho, pero Trace obviamente ha decidido explorar un
poco por su cuenta.
—Eso te enoja, ¿no es así?— Matt dijo tranquilamente,
sacudiendo la cabeza. Él vio de nuevo hacia la mesa de póker
—. Diablos. Trace está coqueteando notoriamente; eso lo
sabrá toda la ciudad. Él tiene citas con la mayoría de las
mujeres elegibles, y la mayoría de ellas podrían matar por
estar con él.— Matt colocó una mano amistosamente en el
hombro bueno de David mientras colocaba hielo en un vaso
con la otra —. Lo que pienso acerca de esto es: él te está
cuidando; él se ha mudado contigo para hacerlo. Y apuesto


que se le está haciendo costumbre el abrochar tus
pantalones. Patrick no es una amenaza.
David se ruborizó con la precisa declaración de Matt.
Conocía a Matt lo suficiente para saber que él en ocasiones
veía cosas que los otros no. —¿Por qué Patrick no es una
amenaza?
Matt le sonrió mientras tomaba una botella de whiskey.
—Porque entre su risa y el poco insignificante coqueteo que
Trace está haciendo, él nos está viendo. Corrección. Te está
viendo a ti. Al parecer desde que estás aquí.
—Yo había sentido algo en ocasiones, pero…
David vio a su amigo con una lamentable sonrisa. —Le
estoy diciendo esto a la persona equivocada, ¿no es así?
Brindando con David con su vaso lleno, Matt le guiñó
un ojo y se dirigió de regreso hacia la mesa de póker,
preguntando fuerte qué se había perdido y por qué diablos
algunas de sus fichas se habían ido, dejando a David con sus
conflictivos pensamientos.
Trace vio a Matt regresar a la mesa y cuando David no
lo siguió inmediatamente, su frente se arrugó. ¿Estaba David
escondiéndose en la cocina? No podría llevar tanto tiempo
sacar los platos para el postre, ni siquiera con una sola mano.
¿Quizás necesitaba ayuda y no quería admitirlo frente a sus


otros amigos? Después de otro largo minuto, lanzó su mano a
pesar de las tres cartas iguales que tenía y se levantó de la
silla, usando su vaso vacío como excusa para escapar a la
cocina.
Él no vio que Matt sonreía.
—¿David? ¿Estás bien?— Trace preguntó mientras
entraba a la cocina.
—Sí, solo estoy acomodando el pastel de queso para
poder cortarlo sin problemas — David dijo, sosteniendo una
botella de whiskey —. ¿Lo relleno? No vas a conducir.
—Por favor — Trace contestó, viendo a David
desconcertado al lado de la mesa. El rubio cabello de David
estaba un poco desordenado debido a que estuvo pasando
sus manos por él mientras jugaba a las cartas, y se veía muy
guapo con su bien planchada camisa con las mangas
enrolladas cuidadosamente y su pantalón de vestir color
carbón.
Después de verlo un momento y de darle un trago a su
whiskey, Trace dijo: —Tus amigos son divertidos.
—Hmmm.— David contestó distraído —. Tengo un serio
problema con uno de ellos en este momento.— Sin
advertencia se alejó del mostrador y atrapó a Trace entre su
cuerpo y los gabinetes.


Los ojos de Trace se abrieron más cuando su culo
golpeó contra el mostrador y un poco del whiskey en su vaso
se derramó sobre sus dedos. —¿Qué tipo de problema?—
pregunto viendo a la cara a David. Esa era una conducta
totalmente nueva, en la experiencia de Trace, eso era
ligeramente dominante; aunque él reconocía que lo
encontraba muy atractivo. Y si no lo conociera mejor, Trace
podría decir que David estaba realizando maniobras para un
tórrido beso.
—Parece que estoy comenzando a ser un poco
intolerante.— Los dedos de David retiraron el cabello de Trace
de su cara —. De que alguien te toque.— Inclinándose hacia
delante, presionó su cuerpo contra el de Trace. —Solo yo—
gruñó.
El tono de la voz de David, el calor de su proximidad y
la presión de su cuerpo causó que Trace se estremeciera
antes de que pudiera evitarlo, sin apartar la mirada del brillo
azul de los ojos de David. Eso causó que Trace se excitara de
nuevo, solo por esas pocas palabras que implicaban
posesividad. Eso hizo que reexaminara sus pensamientos de
cuando él había visto a David y Matt relacionarse. ¿Él quería
eso? La bola de deseo que llegó a su estómago contestó su
pregunta. —¿Un poco intolerante?— preguntó, una mano
cerrándose cuidadosamente en el codo de David, en la otra


seguía sosteniendo el vaso de whiskey. «Sí». Sí, él quería eso.
Él quería jalar a David más cerca y sentir el calor de su piel.
—Bueno, no estoy seguro ni siquiera si quieres que te
toque, si yo no puedo hacer más que eso, ¿puedo?— David
acarició la mejilla de Trace con su pulgar —. ¿Puedo, Trace?—
gimió —. ¿Quieres que te toque?
Trace estaba congelado. Él estaba siendo seducido.
Hábilmente seducido. Y él amaba eso. Fascinado por el
magnetismo que brotaba de David y el contraste de la
suavidad de su toque, Trace colocó su mano en el hombro
bueno de David, inclinó la cabeza a un lado, «y qué diablos, ¿Por
qué no?» Lentamente abrió su boca y presionó sus labios
juntos. Él quería saber cómo se sentía, la pasión ardía en la
mirada de David. David gimió, inclinó su cabeza y unió su
boca un poco más firmemente. Su mano libre bajó por un
costado de Trace, sus dedos se aferraron a su cadera.
—David, ¡es tu turno de repartir!— Matt gritó desde el
otro lado del cuarto, su voz con gran tono de diversión. David
y Trace se apartaron abruptamente, girando sus mentones
hacia la puerta en un ángulo suficiente para evitar ser vistos.
Trace giró su ardiente mirada hacia David. —Lo hice—
dijo con una voz ronca dándole a David una lasciva sonrisa.
Regresó al comedor, haciendo su mejor esfuerzo para


esconder el pequeño temblor en sus manos y su acelerado
pulso. Él estaba más excitado de lo que había creído posible
por besar a un hombre. No, no solo un hombre, él estaba casi
seguro que era por besar a David.
Trace regresó a su asiento, dejó el vaso, e inhaló lento
y profundo, tratando de recuperar su respiración mientras
escuchaba el juego y las burlas alrededor de él. Casi lo había
logrado cuando David entró al cuarto y se inclinó sobre el
hombro de Trace. David deslizó sus dedos por el largo y
oscuro cabello que caía por los hombros de Trace, los apartó
del cuello mientras acercaba sus labios a la oreja de Trace.
—Probablemente se vea mal si corro a todo el mundo
de aquí, ¿huh?— David murmuró conspiratoriamente,
pasando sus labios por el cuello expuesto de Trace. Trace
tembló en reacción al inesperado calor y excitación que lo
asaltó de nuevo.
David se enderezó sin dejar ninguna duda en ninguno
de los que estaban en el cuarto sobre lo que sentía por su
huésped.
Trace cerró los ojos unos segundos mientras luchaba
por algo de compostura antes de abrirlos y ver los de David,
que parecían que brillaban con un tinte de promesa en su
mirada.


Patrick sacudió la cabeza con tristeza y le lanzó unas
fichas a Matt, que lo veía fijamente. David tomó asiento y vio
a Matt con una falsa ira. —¡Jódete!— ladró, plantándole un
ruidoso beso en la mejilla a Matt y tomando las fichas que
Patrick le había lanzado a Matt.
—Hey — Matt se quejó.
—¿No tienes a nadie mejor que importunar que a mí?
—Maldición. Derribado de nuevo — Patrick murmuró
con amabilidad—. Mejor mantenlo feliz, David, o te lo robo —
declaró.
John y Jared realmente se reían y John señaló las
mejillas ruborizadas de Trace cuando le dio las cartas. Él no
podía evitarlo. Solo el pensar en sentir los labios de David en
su cuello de nuevo, lo tenía un poco mareado.
—Trataré — David contestó y empezó a repartir. Pero
las cartas volaron cuando Mabel saltó de nuevo a la mesa.
—¡Whoa!— John exclamó, apenas rescatando su vaso
de whiskey a tiempo.
—Ella no puede estar lejos de ti, David — Patrick dijo
con una sonrisa viendo las fichas esparcidas.


—Ella realmente es la gata de Trace — Matt bromeó
con una diabólica sonrisa —. Probablemente se sienten de la
misma manera.
Patrick, Jared, y John, todos, se giraron expectantes a
ver a Trace, quien se limpiaba la garganta y presionaba sus
labios juntos, determinado a no ruborizarse. —Ella también
puede ser la gata de David — Trace murmuró mientras Mabel
se acomodaba en el regazo de David de nuevo, donde ella
despreocupadamente lamía los dedos de David.
Matt se rió. —Bueno, chicos, David finalmente consiguió
algo de coño.
Todos los hombres rieron y le lanzaron fichas a Matt
mientras levantaban las cartas. Trace seguía notando las
miradas que le enviaban pero entendió que ahora él había
sido aceptado por los otros amigos de David. Con una sonrisa
regresó la mirada a David, quien tomaba sus cartas con una
mano y cuidadosamente frotaba la espalda de Mabel con su
mano derecha aun en el cabestrillo. Era fácil sonreír al verlo.
El resto de la noche fue divertida y un poco más
sobrecargada a causa de las fuertes bromas y humor que
infundían todos los hombres. Mientras Patrick seguía con el
intenso coqueteo, Trace se daba cuenta que eso era solo
parte de la naturaleza del otro hombre. Entonces disfrutó las


bromas de los otros chicos, especialmente cuando veía la
mirada de David.
—No eres tan mal jugador como decías, Trace — Jared
dijo mientras ellos limpiaban, Trace inclinó la cabeza mientras
sostenía una cubeta de hielo derretido en cada mano.
—Oh, definitivamente espero que vuelvas a jugar—
Matt dijo riéndose mientras señalaba sus ganancias —.
Nosotros logramos beneficiarnos de que David estuviera
demasiado distraído para jugar tan bien como acostumbra.
Trace abrió más los ojos, y entró a la cocina en donde
David estaba distraído con Jared que guardaba los restos de
la comida y mantenía a Mabel fuera de la comida.
—Oh, no me des esa mirada de inocencia— Matt dijo—.
Los vi coquetear toda la noche después de la pequeña
demostración de posesividad. Lo hicieron silenciosamente,
pero eso seguía ahí.
Detenido al lado de Matt, Trace sintió un momento de
nervios. Él no estaba seguro de lo que estaba haciendo, solo
que era excitante y nuevo y se sentía diferente de una
manera que nunca lo había sentido antes. Él ya había
aceptado que no sabía si era porque su cercana amistad con
David estaba creciendo a una atracción encubierta o si era


solo porque David era un hombre. Trace estaba un poco
preocupado de que pudiera ser superficial.
—No lo pienses tanto— Matt dijo tranquilamente. Trace
parpadeó y se enfocó en él. Matt solo sonreía —. Estarás bien.
Él ya te ama.
—Claro que lo hace. Somos los mejores amigos —
Trace contestó automáticamente.
La mirada de Matt brilló. —Claro— replicó
tolerantemente, mientras guardaba los billetes en su cartera
—. ¡Hey, David!— gritó alto —. Necesitas asegurarte que esté
aquí Trace la próxima vez así yo puedo ganar de nuevo.
—Esa es la única manera en que puedes ganar — David
le contestó, burlándose de Matt.
Matt estaba riéndose cuando entró a la cocina, Trace lo
siguió. —Espero con ansia ganar de nuevo, entonces — Matt
bromeó. Él le dio a David un cuidadoso abrazo y silbó
mientras se dirigía a la puerta con Jared como conductor
designado, quien les dijo adiós a Trace y David con un
movimiento de la mano y se fue.
Trace, aun con los vasos en la mano veía cómo Matt
bajaba corriendo los escalones. Si Matt pensaba que iba a
ganar mucho, eso significaba que esperaba que Trace siguiera
ahí. ¿Podría ser?


Él fue rápido con la inmediata respuesta afirmativa que
llegó a su mente. No porque encontrara divertido jugar póker
y pasar el rato, sino porque aun temblaba al recordar cómo
David lo había acorralado en la cocina y después cómo le
había dado un beso en la nuca a la vista de otros. Trace sintió
un pico de deseo llegar a su ingle.
«Cristo». Si él se sintiera así alrededor de una mujer, ya
estaría en el comedor, quitándole la ropa para una rápida
jodida sobre la mesa justo ahora, entre las cartas y las fichas,
seguidos de una noche de calmada seducción y más placer en
la cama.
—¿En qué piensas?— David preguntó llegando junto a
Trace y rozándole su pecho en el brazo de Trace. Tomando
uno de los vasos que él aún no había dejado.
Trace fue honesto. —En ti— dijo con una sonrisa.
David sintió su piel hormiguear y tener piel de gallina,
Levantando su brazo lesionado, acarició con el pulgar el pecho
de Trace. Quería a Trace con una pasión que él no había
experimentado en años. Dejando el vaso en el mostrador,
liberó la otra mano de Trace, dejando las manos del hombre
más alto libres. —Necesitas decirme qué quieres — murmuró,
levantando el cabello de Trace le acarició su cuello —. No
quiero suponer cosas que tú no quieras ofrecer.


Los ojos de Trace se medio cerraron ante el caliente
toque de David. —No sé lo que quiero, David — admitió —.
Solo que esto se siente bien, no quiero que te detengas.
¿Podemos solo…ver qué sucede?
Jalando a Trace más cerca, hasta que se presionó
contra su pecho, David enterró su cara bajo la cortina oscura
de su cabello, sus labios se movían por el cuello de Trace
mientras él hablaba. —Como quieras, lento y tranquilo.
Veremos qué sucede.— David lamió el hueco entre la clavícula
y la oreja de Trace —. Dios, hueles tan bien. Quiero lamerte
todo.— Él se dio cuenta que sus palabras eran terriblemente
provocadores para un hombre que prometía ir despacio, pero
era la verdad. Chupando la tierna piel, jaló a Trace de su
cinturón acercando su cadera más.
Ronroneando en su pecho, Trace se acercó más
pasando sus brazos por el cuello de David e inclinó la cabeza
de lado, animando a David. —Lento y tranquilo— repitió en
voz baja. Después de otro suave ronroneo, dijo —: Me estás
seduciendo. ¿Lo haces?
David se rió, un profundo sonido masculino que recorrió
la parte baja de su cuerpo y se presionó. —Creo que tú me
seduces a mi.— Besó y acarició con su nariz el ofrecido cuello,
moviendo la parte baja de su cuerpo como una rítmica ola.


Trace gimió suavemente y levantó sus caderas contra
David. —No, debes de ser tú. Yo no estoy seguro ni siquiera
por dónde empezar. ¿Si esto funciona con una mujer funciona
contigo?— El movió un brazo del cuello de David.
Apartándose, la mano de David se aferró a la de Trace
y lo guió hacia la recámara. —Vamos a averiguarlo.
Ambas cejas de Trace subieron y él sonrió incrédulo. —
Debería ser yo el que te jalara por el pasillo — dijo riéndose.
—¿No sabes?— David preguntó, su voz gruesa mientras
se acercaba a Trace y lo empujaba contra la pared del pasillo
—. Entonces me mostrarás qué hacer.
Los ojos brillaban interesados, Trace tomó una
profunda respiración y se detuvo contra David, solo una mano
en el pecho de David. Él empezó a desabrochar la camisa de
David rozando su mejilla contra la del otro, entonces se movió
lo suficiente para que sus labios estuvieran sobre los de David
seduciéndolo. Trace movió su cabeza lentamente casi
deslizándose sobre los labios, uniéndolos y mientras seguía
desabrochando la camisa sus nudillos rozaban la caliente piel
del pecho de David.
David gimió, ante la caliente humedad de su boca
mezclada con la de Trace. Levantó su mentón solo un poco,
Trace jugaba con la magnética fuerza entre sus labios,


estando tan cerca pero sin tocarlo del todo. Sus pezones se
endurecieron en dolorosas puntas mientras Trace separaba su
camisa.
Trace gimió suavemente mientras deslizaba una mano
por la caliente y suave piel hasta que su palma cubrió uno de
sus pezones. —¿Contesta esto la pregunta? — dijo, moviendo
su palma en lentos círculos.
—¿Qué pregunta?— David jadeó cuando los dedos de
Trace se aferraron al sensible pezón. Él ya había olvidado lo
que le preguntó a Trace.
Trace se rió lentamente.—Oh Dios mío— él continuó —:
Esto es interesante.— Movió su cara lentamente a un lado
dejando que sus labios fueran a la clavícula de David.
David cerró los ojos mientras se perdía en las
sensaciones de las manos de Trace recorriendo
deliberadamente su cuerpo. «Trace. Mi amigo». «Trace. Mi amante».
El pene de David pulsaba en sus jeans, pero inusualmente
sentía que no necesitaba apurarse. Ellos no tenían prisa. Lo
que fuera que sucediera entre ellos, solamente tendrían esos
momentos, y sentía la anticipación y el anhelo de disfrutar
cada momento. —Más— siseó con su voz gruesa —. Tócame.
El calor de la piel de David se irradiaba manteniendo a
Trace tan cerca, y dejó que sus ojos se cerraran. De


cualquier manera el pasillo estaba demasiado oscuro. Pero él
podía sentirlo. Trace levantó su segunda mano y la deslizo
también dentro de la camisa de David, pero no intentó sacar
la camisa de los pantalones o bajarla de los hombros. Eso era
explorar y Trace estaba más que contento en hacer lo que
David había pedido y no más. Eso era poderoso, saber que su
toque excitaba a David.
Sus labios fueron a la mandíbula de David mientras su
cabello caía como escudo sobre sus caras. Sus cuerpos
estaban a solo un par de centímetros. Trace podía sentir la
urgencia empujándose, pero lo ignoró. «Solo vería cómo eso iba».
Pasó sus dedos por los duros pezones, revelando su prisa
cuando sentía a David estremecerse bajo sus manos.
David gimió, los músculos de su pecho temblaban.
Tragando saliva frotó sus mejillas juntas, su nariz acariciaba
la de Trace, rogando por un beso. Cediendo en el deseo que
no sabía que tenía, Trace levantó una mano por el pecho de
David y la enterró en su cabello, levantando la boca de David.
Eso fue suave y lento, primero sus labios se presionaron
juntos, antes de que Trace se atreviera a empujar su lengua
que ligeramente recorría el labio inferior de David. La lengua
de David se encontró con la suya, tentándolo en el interior de
su boca y chupándolo juguetonamente. Las manos de David
descansaban inocentemente en la cintura de Trace; ahora las


subía por los costados y rodeaban su espalda, masajeando los
fuertes músculos bajo la suave camisa.
Trace suspiró suavemente al saborear el whiskey y a
David en una fuerte combinación. Sus dedos se enredaban
ligeramente en el cabello de David mientras lentamente
continuaba el beso. Cuando las manos de David empezaron a
moverse sobre él. Trace gruñó alto y se alejó del beso.
—Oh diablos. Seguimos con esto y haré lo que sea que
quieras.—Trace arqueó ligeramente su espalda dentro de las
manos de David. Él adoraba los masajes. Las mujeres con las
que solía salir usualmente hacían con él cómo masa en sus
manos.
—Puedes, ¿puedes?— David se rió mordisqueando
juguetonamente el labio inferior de Trace y empezando a
caminar por el pasillo —. Vamos entonces, Jackson. Te daré
un buen masaje en la espalda por un buen beso de buenas
noches, pero será mejor que sea uno bueno.
Trace se rió ligeramente mientras David caminaba
hacia la recámara. —Mmmm. Yo te daré uno leve — bromeó
antes de empezar a estirarse. No se había dado cuenta cuánta
tensión había acumulado en el curso de la noche. «Debe ser
estrés a lo desconocido. Ahora no sabría por qué estuve estresado».


—Oh, no sé. Estoy esperando un infierno de beso de
buenas noches.— David llegó a la pequeña lámpara al lado de
la cama, encendiéndola, y una suave luz amarilla iluminó el
cuarto, lo suficiente para ver —. Quítate la ropa y acuéstate.
Trace se detuvo y abrió más los ojos.
—Te prometo que tu virtud estará segura en mis
manos. Eso solo facilita el masaje — David le aseguró,
anticipándose a la resistencia de Trace —. Voy a ponerme mis
pijamas y tomar la loción. ¿Te molestaría terminar de
desabrocharme?
Trace sonrió y se acercó a David para desabrochar sus
pantalones de vestir. Él estaba empezando a pensar que eso
estaba siendo una simulación; David había movido suficiente
su brazo por su espalda como para poder desabrochar su
propia ropa. Pero Trace no pensó en prestarle atención. —
David, tú me has visto en traje de baño mojado. Eso no deja
mucho para la imaginación — dijo descuidadamente mientras
sus dedos se deslizaban por la pretina del pantalón y rozaban
la piel desnuda.
Incapaz de evitarlo, David se quedó sin aliento cuando
los dedos de Trace rozaron la cabeza de su erección.
Pensándolo apretó los dientes, dijo con voz rasposa: —Sí, y
mi imaginación realmente estaba a toda velocidad ese día. —
Apartándose una vez que los pantalones estuvieron


desabrochados, él se alejó de la tentación. David le había
prometido a Trace ir lento y tranquilo, y rogar por más toque
en su ardiente pene, no era mantener su palabra.
Momentáneamente contempló el masturbarse mientras se
quitaba su ropa pero decidió mantener la deliciosa tortura y
encargarse de sí mismo después del beso. Del otro lado de la
puerta, David sonrió al pensar en el momento de hace un par
días cuando sintió la erección de Trace contra él. Tomó el
pantalón de su pijama, abrió el estante de las medicinas y
sacó una botella de aceite para masajes.
Contemplando cómo David se alejaba, Trace frotó sus
dedos juntos. Él estaba completamente seguro de lo que
había tocado, y no quería pensar demasiado en eso. La idea
de besar a otro hombre: bien. ¿La idea de tocar su excitado
pene? Trace tragó saliva, se ruborizó, cerró su mano en un
puño. Desconcertado e incluso avergonzado al mismo tiempo.
Realmente avergonzado de él. Intelectualmente, él sabía que
no había nada de malo en tocar a otro hombre. Solo que no
era algo que él hubiera pensado intentar. «Hasta ahora». Eso
golpeó a Trace sobre qué estaba realmente David queriendo
con él. Y a Trace definitivamente no le gustaba la idea de
engañarlo. Cuando el otro hombre regresó a la recámara con
la botella de aceite en la mano, Trace se había hablado sin
miedo y aclarado su consciencia. —David, ¿es esto buena
idea? No quiero lograr enojarte.


David se acercó a Trace y alisó las líneas de
preocupación en su frente. —¿Te molesta que me excite tu
cuerpo, tu toque, tus besos?— preguntó suavemente.
Trace cerró los ojos, mientras David lo tocaba
suavemente. —No. Realmente eso dispara un infierno mi ego
— admitió antes de abrir los ojos —. Yo… Yo estoy un poco
asustado de hacer algo acerca de eso. Sé que yo odiaría
molestarte — dijo francamente.
—Piensas demasiado.— David empezó a sacar la
camisa de Trace del pantalón —. Sé quién eres, y sé que
nunca lo has hecho antes. Te prometo ir lentamente y
disfrutar cada lento momento. Si en algún momento te
sientes incómodo, no hay problemas, no soy tonto. Nosotros
podremos disminuirlo o detenernos o dar marcha atrás, y ser
solo amigos. Tener eso es suficiente para mí, lo sabes.
¿Bien?— acunó la mejilla de Trace.
Trace vio a los ojos de David que eran suaves y
cariñosos, y giró su mentón y besó la palma de David. —Bien
— Trace agregó —. Trataré de dejar de pensar tanto — dijo,
la sonrisa reapareció. Desabrochó su pantalón dado que David
ya había jalado su camisa.
Trace se quitó su camisa y la dejó sobre la cómoda, y
se quitó sus pantalones. Sus manos fueron a la pretina de su
ropa interior, pero decidió no sacársela. Él creía totalmente


que David no lo empujaría pero estaba más preocupado de
ser demasiado consciente de disfrutar el masaje. Entonces
Trace se subió a la cama. —Bien — dijo, acomodándose.
—Gallina — David bromeó. Trace sonrió arrepentido.
Los breves bóxer se aferraban a la curva de su culo y la parte
superior de sus muslos, efectivamente no escondía nada, y él
lo sabía. Pero eso era la principal idea. Trace resopló y
sacudió su cabeza, colocando una almohada bajo él se
acomodó.
Arrodillándose en la cama, David se montó a
horcajadas en el cuerpo de Trace, su cuerpo descansaba en la
parte superior de los muslos de Trace. Inclinándose por la
botella de aceite, dejó que su pecho rozara la espalda de
Trace. Eso era mucha tentación. Pero él le prometió a Trace ir
lento y tranquilo, y por más que rogara el toque de Trace, él
mantendría su palabra.
Ahora toda esa piel, esas largas piernas, firme espalda
y musculosos brazos, todo bajo él, desnudo. «Algún día. Algún
día te quitaré toda pieza de ropa y te haré el amor como nunca antes».
Trace suspiró cuando David se acomodó. —A trabajar
— ordenó. David se rió, vertió aceite frío directamente en la
espalda de Trace en lugar de calentarlo en sus manos como
normalmente hacía.


Trace inhaló profundamente y se mantuvo en el lugar;
no podía moverse mucho debido al peso de David en sus
piernas. —Gracias — dijo sarcásticamente, sin embargo lo
suavizó con un bufido de risa —. Estoy realmente relajado
ahora.
—Sí, bueno, no te enojes con el masajista.— David
empezó a trabajar el aceite en la espalda de Trace,
moviéndose a través del canal de la columna y los anchos
planos musculares. Se empujó profundamente, sintiendo
ligeras punzadas en su hombro. Él tenía que cuidar su lesión y
hacerlo realmente solo con su mano izquierda. Cerrando sus
ojos, sintió el ritmo que lo relajaba a él tanto como a Trace.
—Mmmm, no tensiones tu hombro — Trace murmuró
mientras David empezaba a sentir que los nudos de los
músculos se aliviaban.
No quería recordar a Trace con su rol de enfermero.
David trabajó tan duro como pudo en devolverle sus
atenciones, darle a Trace ardientemente todo lo que Trace le
había dado durante todo el pasado mes. Un feliz ronroneo
retumbó en el pecho de Trace mientras David trabajaba.
Usando el peso de su cuerpo como palanca, David se
empujó hacia delante a los gruesos músculos de los hombros
del otro hombre, su pene se presionó entre la ranura del culo
de Trace. Incluso a pesar de las dos capaz de tela, el toque


fue eléctrico. No quería hacer sentir incómodo a Trace, así
que inmediatamente se movió de regreso a su espalda,
deslizó sus manos a trabajar en la espalda de Trace, en los
músculos al lado de su columna. Pero Trace soltó un largo y
lento aliento, y sus ojos se abrieron cuando sintió a David
crecer largo y duro e inconfundiblemente.
David sintió a Trace tenso. «Maldición». Él no podía
controlar la reacción de su cuerpo al sexy trigueño;
simplemente deseaba a Trace, lo deseaba mucho. Así que
tenía que lograr que Trace estuviera bien con eso de algún
modo. Se inclinó hacia delante, su cuerpo cómodamente en la
espalda de Trace, y le murmuró al oído. —Relájate. Sé que
confías en mí. Solo un minuto, no pienses, solo siéntelo.—
Empujó su excitado cuerpo desvergonzadamente contra el
culo de Trace —. Tú causas esto en mí. Eres sexy y hermoso,
y me enciendes. Sé que bailas con mujeres, posiblemente
incluso con la esposa o novia de algún amigo, y tu cuerpo
reacciona. Al contacto, al toque, a la seducción, la
provocación, y mi cuerpo responde. Se siente bien. ¡Infiernos!
Se siente genial. Incluso si esto no va a ir a ningún lado. Si mi
toque te brinda placer, y tu toque me brinda placer, solo
dejemos eso. No es nada complicado.— David retiró la cortina
oscura de su cabello a un lado y dejó que sus labios dieran un
ligero beso en la parte de atrás del cuello de Trace.


Trace se estremeció bajo David y obedeció, sus
músculos se relajaron visiblemente. Con David moviéndose
lentamente contra él, Trace gimió inconscientemente y movió
su peso. La excitación de David moviéndose lentamente
contra él causó que Trace encontrara que crecía más y más.
Eso estaba excitándolo. Gimió inconscientemente moviendo
su peso fuera de su propio pene, con una dura reacción a las
atenciones de David. Trace tomó aire y se sorprendió a la
positiva reacción de su cuerpo. David tenía razón. Se sentía
genial.
Continuando el ritmo con sus manos, David masajeaba
la espalda, dejando que sus dedos moldearan los músculos de
Trace. Cerró sus ojos y se mordió el labio mientras las
caderas de Trace continuaban moviéndose en respuesta a sus
movimientos. De hecho, eso era tan eróticamente tentador y
no era su intención hacerlo más provocador. La tensión
continuó hasta que se construyó el clímax. Los músculos de
David temblaban ante la fuerza, lentamente disminuyó el
ritmo. Correrse contra el culo de Trace no era parte de la
lenta seducción formada en su mente.
Prácticamente derretido contra las almohadas, Trace
gimió en protesta y sus manos se aferraron a las sábanas. —
David — dijo con gruesa voz. «Joder, estoy excitado».


—Shhhh — David lo tranquilizó cambiando el masaje
de los hombros a las caderas en patrones alternativos. Podía
oír la necesidad en la voz de Trace y quería con urgencia
ofrecerse a calmar ese dolor, pero él sabía que Trace aún no
estaba listo para eso. Mordió su mejilla. Eso podría lastimarlo
ahora, pero perder la amistad de Trace podría matarlo.
El ligero masaje continuó y Trace se relajó de nuevo, y
lentamente la excitación que había sentido bajo las manos de
David se drenaba dejándolo somnoliento. Todo lo que sabía
era que se sentía increíble; y él se había excitado con David
hasta el punto en el que casi se corre contra las sábanas.
Trace alejó todas las reflexiones para después. Por ahora él
solo sentía.
David sintió el cuerpo de Trace liberarse de la última
tensión, hundiéndose profundamente dentro del colchón.
Continuó acariciando suavemente la espalda, hombros,
brazos, y cabello de Trace, incluso su respiración se calmó y
se quedó dormido.
Cuidadosamente se salió de la cama, levantó la camisa
que Trace había dejado caer y caminó descalzo a la sala.
Poniéndose la camisa sin abrocharla, levantó el cuello
hacia su cara e inhaló el aroma de Trace. Su pene pulsaba
entre sus piernas y había una húmeda huella en el algodón de
su pijama. Estirándose en el sofá, metió una mano dentro del


elástico de sus pantalones y los bajó hasta sus muslos.
Envuelto en el aroma de Trace, David se acarició a si mismo
logrando terminar, el nombre de Trace se le escapó mientras
jadeaba cuando se corría.


Despertando lentamente, Trace fue consciente por
primera vez de estar muy caliente, cómodo y feliz acurrucado
contra alguien. No se movió para nada. Por un momento, él
estaba confundido, hasta que su cerebro le señaló que
debería ser solo porque era muy temprano. Frunciendo un
poco el ceño, y muy adormilado aun, reconoció un poco de
resaca y Trace trató de recordar.
David despertó con dolor en su hombro. Él estaba
acostado sobre su espalda, se dio cuenta que estaba muy
adormilado y que su hombro estaba en la almohada mientras
un cuerpo estaba sobre su brazo. Recordó que se había girado
sobre él, abrió los ojos, encontrándose a Trace tan cerca que
podía sentir su respiración en la cara.
Cuando su almohada se empujó, Trace abrió sus
adormilados ojos para ver a David muy cerca, y se sorprendió
de que no podía moverse. David estaba sobre su espalda y su
brazo lesionado en una almohada mientras que el peso de
Trace estaba en su brazo. Mientras Trace lo veía, David abrió
lentamente los ojos, tan cerca que Trace podía sentir su
respiración en su mejilla.


Esta no era la primera vez que despertaban uno contra
el otro, Trace se estaba quedando con él. Aparentemente
ambos cuerpos buscaron acurrucarse por naturaleza, pero
esta vez, la increíble tensión de la noche anterior crujió entre
ellos. La respiración le causaba un hormigueo. Ninguno se
movió durante un largo momento, y entonces David comenzó
a acortar la distancia lentamente, claramente dándole a Trace
tiempo para que se girara y se alejara. No tenía
absolutamente ningún deseo de hacer eso cuando David rozó
sus labios contra los suyos. Alejarse era la última cosa en su
mente. Eso era agradable. Estaba comenzando a ser más
agradable, cuando David lamió el labio inferior de Trace y
empezó a chuparlo suavemente. «Mucho, mucho mejor que
agradable, el maldito aliento de la mañana».
El corazón de Trace saltó y cerró los ojos
inconscientemente cuando sintió los labios de David moverse
más contra él con creciente confianza. No se sentía asustado
o mal. Se sentía genial, realmente, un poco sorprendido.
Trace no quería moverse. Él sabía que sus labios estaban
temblando cuando los abrió ligeramente en un silencioso
gemido. «¡Este es David!» Lo que fuera que sucediera podría
estar bien. Pasó sus dedos por el pecho de David.
La respiración de David se quedó atrapada mientras la
mano de Trace se deslizaba por sobre su piel. Podría ser tan


fácil rodear con sus brazos a Trace y comenzar a explorar qué
es exactamente lo que sucedía entre ellos. Cuando finalmente
se apartó, Trace se acercó a su lado, descansando las mejillas
juntas.
Trace se dio cuenta que eso era confortable. Lo hacía
preguntarse si eso era lo que había pensado en el carro. Algo
cálido, algo suave, distinto a solo sexo. Movió ligeramente su
mano sintiendo la calidez de David, sorpresivamente
ligeramente cubierto de suave vello. Sus dedos picaban.
Picaban por acariciar, sentir y descubrir. Los cerró en un
puño. Él no estaba seguro qué había pasado anoche… o esta
mañana. Podía echarle la culpar a que había pasado mucho
más tiempo con David de lo que acostumbraba o que había
pasado demasiado tiempo desde que pasó tiempo con una
complaciente mujer. Pero quería tocarlo. Tocar a David igual
que lo había tocado en el carro. Y la mirada de David cuando
abrió los ojos esa noche…. Trace nunca había visto a nadie
que lo viera tan directamente. Esa intimidad lo asustó un
momento, lo suficiente para ponerlo nervioso y enviar sus
dudas a la seguridad del licor.
Pero ahora, después de un momento de no moverse,
Trace se movió algo más. Su mano se deslizó del brazo de
David a sus costillas, y su cabeza se giró para usar el hombro
bueno de David como almohada. Él se estaba acurrucando
más, y si realmente lo hubiera pensado probablemente se


sentiría avergonzado. Trace decidió que lo mejor era alejar los
pensamientos por ahora. Solo quería acercarse más. «No hay
nada de malo en eso, ¿verdad?»
David movió su brazo y lo apoyó sobre su espalda,
probablemente para quitarle presión a su hombro lesionado.
Trace realmente quería regresar a dormir por una media hora
más antes de despertar de nuevo. Con un adormilado suspiro
enterró su cara en el pecho de David. Esta vez él sabía
exactamente dónde estaba; solamente él no tenía urgencia de
moverse. Después de todo, David no lo había empujado.
Trace acomodó su mano entre las costillas de David y su
propio pecho, quedándose confortablemente letárgico en ese
lugar.
El corazón de David se aceleró mientras Trace se
acurrucaba más cerca, su mente estaba demasiado llena para
permitirse descansar más. Claro, Trace podía dormir hasta
mediodía si tenía oportunidad. David sonrió y depositó un
ligero beso en la cima de la oscura cabeza. Ellos habían
aprendido mucho uno acerca del otro y aparentemente
descubrirían incluso más, Si alguien se lo hubiera dicho hace
meses, que él compartiría besos con Trace, probablemente
hubiera dicho que estaban locos, pero de algún modo se
sentía correcta esa extensión natural a la cercanía, la
intimidad, eso que había estado creciendo entre ellos.


Trace se movió de nuevo y David frunció el ceño. Tan
pronto amanecía, por naturaleza él sentía la necesidad de
salir de la cama. Su hombro le dolía, y él quería un café. Pasó
su mano por el brazo desnudo de Trace persuadiéndolo a
despertar. No quería que despertara solo y que pensara que
David se había arrepentido de sus acciones.
—Mmmmmm.— Trace se enterró más y escondió sus
ojos en el cuello de David, sacudiendo su cabello para
bloquear la luz que atravesaba las cortinas —. Sigue
durmiendo — murmuró.
David no pudo evitar reírse. —Eres un perezoso —
bromeó atacando el costado de Trace con sus dedos —. La
mitad del día ya se fue.
Trace se movió tratando de atrapar la mano de David.
—¡No, no, no, no, no!— prácticamente chillaba, incapacitado
porque David estaba tan cerca.
«Oh, ahora esto es interesante. Trace es cosquilloso». David
sonrió, se enderezó, y acomodó la mitad de su cuerpo sobre
él, para renovar el ataque.
—¡Ack! ¡David! ¡Maldición!— Trace gritaba mientras
trataba de alejarse, pero estaba atrapado bajo el otro hombre
y sus manos estaban amarradas, consciente del hombro
lesionado de David —. ¡Me doy! ¡Me doy! ¡Ack!


—A la victoria vamos por el botín — David anunció,
viendo a Trace, sus adormilados ojos color chocolate derretido
con chispas doradas —. ¿Aceptas que debería de reclamar un
favor a mi elección?
—Bien, lo que sea — Trace dijo miserablemente, aun
temblando —. Solo no más cosquillas, por favor — rogó. Le
dio a David una lastimosa mirada desde donde se encontraba
bajo él, con un lío de su cabello, la cara aun suave de dormir.
Colocando su mano al lado de la cabeza de Trace,
David se inclinó hacia abajo apoyándose en su brazo bueno.
—No sé — murmuró, viéndose pensativo —. Te ves bien así.—
Pasó su mirada por Trace dándole una lenta barrida, la cara y
el pecho de Trace se ruborizaron. La boca peligrosamente
cerca. David sopesó el reclamar un ‘verdadero beso, un beso
que Trace pudiera sentir hasta la punta de sus pies y
esperaba que también en otras partes de su anatomía. No,
decidió que Trace no estaba listo para llegar a donde David
quería. Si ellos iban más allá sería porque Trace estaba listo
para pedirlo. Solo el pensarlo envió un flash de calor hacia su
ingle, y casi gime alto.
Trace estudió la cara de David, su respiración y pulso
calmados. El peso de David se sentía bien, lo admitió. Sólido y
cuadrado en lugar de suave y redondeado. Decidió que le
agradaba eso. Trace se preguntaba si David lo besaría de


nuevo. A Trace no le molestaría. Pero…. —¿David?— dijo con
un lastimoso tono. El peso de David estaba justo sobre su
vejiga y eso era un problema.
—Creo que guardaré mi bono, pero no olvides que me
lo debes. Yo siempre cobro.— Sonriendo, David salió de la
cama —. Necesito café. ¿Quieres algo?
Trace suspiró aliviado y salió de la cama. —Sí. Pero no
antes de que vaya al baño.— Rodeó a David, pero antes de
girarse y dudando, impulsivamente se acercó y le dio un
ligero beso en la boca a David antes de continuar su camino y
entrar al baño cerrando la puerta detrás de él. Una vez que él
se quedó fuera, respiró lento y llevó su mano a sus labios.
El frío recorrió la piel de David después del íntimo gesto
casual de Trace. Él no había tenido a nadie que se quedara
alrededor durante mucho tiempo en su vida, por años, y
extrañaba momentos como este: demorarse en la cama,
hacer el desayuno para el otro, casualmente mostrar el afecto
que significaba mucho más que una rápida y furiosa jodida.
Forzando a su mirada a alejarse de la puerta cerrada, David
se giró a buscar su café. Su mente seguía demasiado
confundida tratando con los intensos pensamientos que lo
recorrían. Pensamientos como «Estoy enamorado de mi mejor
amigo».


Una vez dentro del cuarto de baño, Trace dejó salir el
suave y largamente el aliento que había retenido y levantó su
mano para tocarse sus apretados labios. Se encontró
demorándose en el cuarto de baño, realmente solo estaba
viendo en el espejo sus labios, sintiendo el hormigueo y el
calor. Eso era tan diferente de burda atracción sexual. Él
prácticamente jodía todos los fines de semana, hasta hace
poco. ¿Por qué eso? Sabía que amaba a David; eso no estaba
en duda. Ellos eran los mejores amigos y Trace atesoraba
eso. Pero él no estaba ‘enamorado’ de David…. Trace se vio al
espejo con los ojos más abiertos.
Sacudiéndose el resto del sueño, Trace se dijo a si
mismo que eso estaba bien. No había nada malo en amar a su
mejor amigo. Eso no quería decir que él quisiera salvaje y
loco sexo con el hombre. Giró los ojos y suspiró. —Imbécil—
murmuró. Pero ese beso había sido terriblemente agradable.
«No me molestaría un poco más de eso ocasionalmente». Riéndose
suavemente, se preguntaba qué pensaría David de ese beso.
Y se preguntaba si conseguiría más pronto.



Trace tarareaba un sensual jazz mientras se movía
hacia delante y atrás mezclando algo en una gran olla que
había encontrado en uno de los gabinetes de David. Vio el
líquido, hizo un puchero con la boca antes de deslizar
cuidadosamente la cuchara de madera de nuevo al interior.
David se detuvo en la puerta viendo a Trace,
barriéndolo profundamente con la mirada. El trigueño y el
jazz eran una buena combinación, ambos innatamente
sensuales. Y en las dos semanas desde el juego de póker,
había visto lo sensual que Trace Jackson podía ser. Ligeros
toques, escasos besos; ojos que recorrían abiertamente al
otro, solo lo suficiente para mantener a David hirviendo a
fuego lento. Se sentía como si estuviera en una olla de
presión, cada pocos días él tenía que tomar una ducha solo
para no explotar ante una de las inocentes y ardientes
miradas de Trace. Solo que David no estaba seguro de que
fueran del todo inocentes.
—Algo huele bien — David dijo, entrando en el cuarto.
Se estuvo detrás de Trace descansando su mentón en el
hombro —. ¿Cena especial? ¿Realmente cocinas o sobornaste
a un chef para tratar de quedar bien?
—Lo hice yo mismo, tienes que saberlo. Aunque
soborné a alguien para que me diera la receta — Trace dijo
con una sonrisa.


David se acercó a la olla. —¿Pruebo?— Mientras distraía
a Trace acariciando su cuello con la nariz, David alcanzó el
mostrador y tomó algo de las cabezas de camarón y las dejó
en el piso, donde Mabel rondaba entre ellos.
Trace levantó la cuchara para que David pudiera
probarla. —Bueno, ¿huh?
Un profundo gemido de aprobación salió del pecho de
David. —Excelente. Pero no esperaba nada menos.— David
sonrió, moviéndose y apoyando su cadera contra el mostrador
viendo a Trace untar una mezcla de mantequilla con ajo en
unas rebanadas de pan. Trace usaba unos deslavados jeans
con agujeros en ambas rodillas y su culo estaba tan raído que
era casi blanco. Su camiseta no era mucho mejor. Había sido
lavada tantas veces que era casi imposible saber cuál era el
color original, pero se ajustaba a sus brazos y hombros de
manera seductora. Eso era francamente asombroso, porque
David podría jurar que Trace ni siquiera tendría ropa vieja y
maltratada. Incluso al gimnasio él siempre iba bien-vestido.
Esta era una apariencia diferente a él. Una buena apariencia
de él, y David tragó saliva. «Olla de presión».
—¿Quieres algo de vino?— Trace preguntó, aun
moviéndose con la música mientras buscaba los vasos en el
gabinete.


—Claro. Hoy ya no tengo que tomar pastillas para el
dolor.— Jalándose a abrir el cajón del gabinete, dejando la
botella en el mostrador, maldijo cuando giró el sacacorchos
con la mano equivocada —. ¡Maldición!
Trace suspiró y tomó el sacacorchos, deteniéndose lo
suficiente para presionar un suave beso en el hombro de
David. —Bueno, debes de estar mejor antes de que se alejen
esos dolores — dijo apoyándolo mientras sacaba el corcho.
David giró los ojos, apoyándose a un lado de Trace. —
Eso no ayuda. Tendré que ir a hacer esos malditos ejercicios
tres veces a la semana ahora.
—Pobre bebé — Trace bromeó, sirviendo ambos vasos
—. ¿Cómo va eso?— Fuertes dedos probaron los músculos del
brazo y la parte superior de la espalda de David. El rubio
gimió, su cabeza cayó hacia adelante mientras el masaje
aflojó los músculos que inconscientemente había tensado.
Inclinándose dentro del pecho de Trace, David giró la
cabeza y besó la mandíbula de Trace. —Entonces, ¿hay algo
que este pobre lisiado pueda hacer para ayudar?— preguntó,
tomando un trago del rico líquido dorado.
Tarareando con la música, Trace movía sus caderas
juntas y empujó a David hacia la estufa. —Agita el gumbo
24
.

24
Gumbo: sopa de mariscos.


Falta otra media hora más o menos — dijo —. ¿Quieres algo
más con eso además el arroz y el pan?— preguntó mientras
sacaba una bolsa el gabinete.
—Ummm, bue-no…— David abanicó sus pestañas
cómicamente e hizo un puchero con los labios.
Trace sonrió y sacudió la cabeza mientras bailaba de
regreso junto a David. —Hmmm. no sé — dijo —. Incluso si
yo soy el que está cocinando todo, ¿quieres el postre
primero?
David abrió inocentemente más los ojos. —¿Aperitivo?
Girando los ojos, Trace besó a David cariñosamente. —
¿Cómo es eso?— preguntó divertido —. No quieres arruinar tu
cena.
David inclinó la cabeza hacia atrás, cerró los ojos y
lamió sus labios como si saboreara una rara delicatessen
25
. —
Tienes razón — dijo, abriendo los ojos y guiñándole un ojo a
Trace —. Demasiado dulce. Debe de ser postre.
Trace se rió. —Eres persuasivo — lo acusó con
delicadeza —. Apuesto que lo dices todo el tiempo para besar
a un crítico de comida.

25
Delicatessen : denominación que reciben ciertos alimentos exquisitos.


—Sí, todo el tiempo. — David sonrió y regresó a agitar
la olla, rozando a Trace que se movía para llenar una olla de
agua y preparar el arroz. Solo el simple contacto lo mantenía
medio-duro e increíblemente excitado.
Resoplando, Trace agregó mantequilla sin sal al agua.
—¿Conoces muchos críticos de comida?— preguntó,
desvergonzadamente complaciendo a David al extremo.
Viendo hacia el burbujeante líquido mientras
inspeccionaba seriamente la comida. David finalmente
contestó: —Solo uno.— Trace sonrió viendo el arroz, y
después de unos momentos, golpeó juguetonamente la
cadera de David antes de impulsivamente besar un lado del
cuello, justo debajo de su oreja.
La piel del cuello y brazos de David se erizaron en piel
de gallina con el ligero toque. Que Trace hubiera comenzado a
aceptar voluntariamente los toques esa era una cosa, ¿pero
iniciarlos? David sacudió la cabeza, él no estaba seguro a
dónde se dirigían pero seguro como el infierno que se sentía
bien. Ellos estaban tan cómodos juntos y era tan divertido.
Trace era probablemente la mejor relación que había tenido.
Levantando la cuchara de la sopa, sopló el vapor y se la
ofreció al hombre que agitaba el arroz a su lado. Trace sopló
el vapor un poco más antes de llevar sus labios alrededor de
la cuchara. Suspiró feliz. —Un poco más de salsa, creo — dijo,


deliberadamente pasando frente a David e inclinándose para
tomar la botella.
A propósito, Trace no se alejó, la mayor parte de sus
cuerpos estaban juntos. Oh, él estaba tan hambriento, pero
no estaba seguro que el gumbo pudiera ayudar. Trace se reía
cuando se retiró rozando con sus nudillos el pecho de David
un momento antes de abrir la botella y agregar un poco a la
olla. —Lindo y sazonado.
David vio a Trace por el rabillo del ojo. Lo había visto
coquetear durante años, pero él nunca había sido el
receptáculo de esa atención, y eso estaba haciendo cosas
asombrosas para su libido. —Justo de la manera que me
gusta — él dijo con rasposa voz.
Trace estaba coqueteando como loco. Disfrutaba ver a
David ponerse nervioso con él. —Sí, lo imaginé — Trace
golpeó la cadera de David y lo rozó en algunos momentos
mientras seguía cantando. Tarareaba de un lado a otro del
mostrador mientras terminaba de cubrir con papel aluminio el
pan.
Retiró la cuchara de la olla y la dejó en un plato para
mantener la estufa limpia. David pasó por el mostrador
presionando su cuerpo contra la espalda de Trace, sus dedos
se curvaron en sus caderas. —De haber sabido que cocinas,


Jackson, estaría alejándote de la puerta con un garrote —
dijo, viendo sobre el hombro de Trace el pan fresco.
Trace se rió. —Disfrútalo mientras lo tengas. Sé que
vives de comida china y otras mierdas entregadas a domicilio.
Otra razón para cuidar de ti — bromeó, girando la cabeza
para así besar la mejilla de David.
—Al menos la comida china tiene vegetales — David se
defendió, sacándole la lengua juguetonamente. Su estómago
eligió ese momento para gruñir. Viendo hacia abajo, él se rió.
—¿Bueno, estará listo pronto? Estoy hambriento.
—Awww — Trace se compadeció y frotó con el dorso de
su brazo el estómago de David —. Ve a poner los platos y el
vino en la mesa. Cenaremos pronto. Entonces podemos
hablar del postre.
El cuerpo de David reaccionó instantáneamente al
potencial doble sentido de la declaración. Una reacción que
vigorosamente anuló, sabiendo muy bien que Trace no podría
ofrecerle el tipo de postre que él realmente anhelaba. Si así
fuera, ellos se estarían brincando la parte de la cena.
Tomando los platos del gabinete, los llevó de uno a la vez, por
miedo a quebrarlos. Puso la mesa y más vino, llevando
también los vasos y la botella de uno a la vez.


Trace agitó el gumbo un poco más, estaba preocupado
pensando acerca del hombre que se movía detrás de él.
Realmente preocupado con el pensamiento del ‘postre’ que él
había mencionado. Más besos, más toques. La esquina de su
boca se elevó. Él vería hacia delante con eso.


Con los ojos fijos en la película, Trace deslizó su mano
hacia el tazón de las palomitas, fallando y rozando el pecho
de David con sus dedos, hizo una pausa y empezó a sentir
alrededor buscando de nuevo las palomitas. Probablemente
sería más fácil si él no estuviera medio colgado de David
quien sostenía el tazón lejos de Trace.
—Deja de tocarme. Trato de ver la película — David
bromeó, moviendo el tazón facilitándole la búsqueda. La
verdad era que Trace había escogido una película que David
había visto varias veces, y él estaba más interesado en ver
las emociones que cruzaban por la cara de Trace que la
pantalla de televisión.
—¿Cómo me perdí eso?— Trace preguntó, cuando el
pirata lamentaba la pérdida de ron —. ¿Tú has estado
viéndolas todo el tiempo y yo solo las perdí?— Metió la mano
en la palomitas y empezó a comer de su palma, apoyando la
cabeza en el hombro de David.
David inclinó su cabeza hacia Trace, apoyando su
mejilla contra el oscuro cabello. —Sí, la vi desde que salió. Es


genial para entretenerse.— Se movió ligeramente estirando
su brazo por el respaldo del sofá.
—Es histéricamente divertida, eso lo que es — Trace
dijo, bufando cuando el pirata murmuró un comentario acerca
de vivir con la mujer. Él se movió más permitiendo que sus
caderas se acercaran al cuerpo de David, y le robó el tazón de
las palomitas.
—¡Hey!— David encajó un dedo en el costado de Trace.
—¡Ack!— Trace se movió tratando de cubrir su costado
con el tazón de las palomitas —. Aquí — dijo, llevándolo a los
labios de David.
—Oh no. No va a ser tan fácil sobornarme — David
advirtió —. Si eso fuera chocolate quizás…— La blanca
palomita saltó por los aires cuando David atacó con sus dedos
el costado de Trace.
Trace falló en tratar de alejarse y detener la mano de
David, no lo hacía demasiado bien tampoco. —No, no, no,
¡por favor! ¡No con las cosquillas de nuevo! ¡Jesús!— Trace se
movió tratando de alejar a David.
—¿Por favor qué?— David preguntó, cayendo sobre
Trace y deteniendo sus caídos brazos por arriba de la cabeza
de Trace.


Trace inclinó la cabeza y le dio a David una lastimosa
mirada. —Por favor, deja de hacerme cosquillas — rogó —.
Eso me hace enloquecer. ¡Lo sabes!
—Hmmm.— David pretendió considerar el argumento
—. ¿Qué ofreces?— preguntó pasando sus dedos bajo la
camisa de Trace.
—¿Un beso?— Trace ofreció libremente. En las semanas
que habían pasado desde el juego de póker, un beso había
empezado a ser más o menos algo común, aun no del todo
común. En la experiencia de Trace cada uno se sentía
especial. Él ya no se sentía incómodo con la cercanía de
David; de hecho descubrió que David era incluso mejor para
acurrucarse que una mujer. Le gustaba envolverse en los
brazos de David y también apreciaba tocar el cuerpo de
David. Todas las mañanas despertaba duro y doloroso y cada
mañana la idea de frotarse contra David hasta correrse le
sonaba mejor y mejor. Trace se mordió su labio inferior
mientras veía astutamente a David.
David entrecerró los ojos con suspicacia. Sabía que
Trace estaba empezando a sentirse cómodo con sus besos,
pero él aún no estaba seguro hacia dónde se dirigía con eso.
Detuvo el tormento de sus dedos, se apoyó en el brazo del
sofá, estirando una pierna por el sofá, la otra descansando en


el piso. —Consideraré eso, pero tú me besarás y yo seré el
juez.
Trace se colocó de rodillas en el sofá viendo a David. —
Entonces, ¿el beso debe de ser suficientemente bueno o las
cosquillas comenzaran de nuevo?— preguntó con un divertido
brillo en su mirada. Él amaba la seducción entre ellos. Se
alimentaba de su natural coqueteo. Eso era muy diferente a
su manera normal de pasar el rato en los años pasados, y
mejor. Él se acercó de rodillas hacia David.
Una presumida sonrisa en la cara de David. —Esa es la
idea.
—Hmmph. Me han dicho que soy un excelente besador,
tenías que saberlo — Trace replicó juguetonamente,
moviéndose todo lo que podía sin realmente acostarse arriba
del otro hombre.
Jalado de los ojales de su cinturón hacia abajo, cayó
arriba de David. —Entonces, pruébalo.
Trace se detuvo con una mano pero no antes de que
sus cuerpos estuvieran juntos y su cabello se extendiera por
sus hombros. —Hummm— dijo considerando el ser desafiado.
Lentamente presionó sus labios juntos, y ligeramente lo
acarició con la mano. Sonriendo, Trace presionó más


firmemente, extendió su lengua por el labio inferior de David
antes de chupar el labio.
Los labios de David se curvaron ante las carisias de los
de Trace, gimiendo cuando el beso se volvió más agresivo.
Moviendo su mentón, atrapó y chupó la lengua de Trace, sus
piernas se abrieron y arquearon para atrapar a Trace contra
su ingle.
Trace se frotó acercándose, profundizando el beso en
una caliente danza de lenguas y labios. Levantó una mano
para pasarla por el cabello de David y sostenerlo en su lugar.
Una de las manos de David bajó hacia el culo de Trace
y apretaron, se deslizaron bajo la camisa y masajeó los
músculos de su ancha espalda. Trace puso todo su esfuerzo
en ese beso, aumentándolo cuando sintió las manos de David
en él y su cuerpo empezó a reaccionar. Eso sucedía más
rápido cada vez. Algunas veces David solo lo veía con un brillo
en su mirada y el pulso de Trace se aceleraba.
Separando sus labios de los de Trace, David enterró su
cara contra el cuello de Trace, tratando de calmar su
acelerado corazón. Cada vez que ellos se tocaban era peor,
más difícil detenerlo. David no quería presionar a Trace. Él
siempre había sido agudamente consciente de que esa era la
primera vez para Trace de intentar una relación con un
hombre que era más que una simple amistad y él no quería


hacer nada que dañara su amistad. Sería diferente si Trace no
se sintiera afectado como David lo estaba, pero lo estaba.
David se arqueó contra él, y Trace pudo sentir la dura
erección del otro hombre presionándose contra la suya.
Inclinando la cabeza hacia atrás, Trace gimió cuando sintió el
muslo de David presionarse duro contra él… contra su ahora
dura erección, y giró los ojos. —Jesús — murmuró
rotundamente y movió sus caderas tentativamente
empujando en respuesta —. David, oh Dios…
El estómago de David se agitó y un temblor recorrió su
columna, sus pezones se endurecieron. ¿Cómo podía
resistirse cuando el hombre de sus sueños estaba acostado en
sus brazos, haciendo deliciosos sonidos de necesidad? Tomó
la parte de atrás de la cabeza de Trace con una mano y su
cadera con la otra, sosteniéndolo aún más cerca. Sus labios
cerca de la oreja de Trace y con voz gruesa dijo: —Si nos
vamos a detener, necesitamos hacerlo ahora. Sino, voy a
hacer que te corras. Con mi cadera, mis manos, mi boca. No
me preocupará…
Cada noche desde el juego de póker, Trace se había ido
a dormir pensando en que David lo tocaba, un toque suave
mientras ellos se besaban, juguetonamente mientras ellos
peleaban, distraídamente trabajando apasionadamente en
momentos como este. La idea estaba firmemente en su


mente, y Trace se excitaba con la idea de las manos de
David, de la boca de David en él y eso hacía que su cabeza
girara. —Por favor, David — exclamó, sus labios se separaron
de la mejilla de David para levantar la cabeza y verlo a los
ojos. Trace quería al otro hombre y sabía que realmente
quería esto —. No te detengas.
Con un gutural gemido, la boca de David se unió a la
de Trace, toda la gentileza se fue en ese beso. Estaba
reclamándolo, poseyéndolo, en la forma más elemental de la
pasión. David empujó sus caderas de nuevo, sus piernas lo
envolvieron, acunando a Trace en una íntima unión de
cuerpos. Trace se sentía perdido por el beso de David,
perdiendo el control, perdido en la salvaje corriente. Él no
quería nada diferente. Tomaba lo bueno que se le daba, sus
brazos rodeaban a David mientras hacía su mejor esfuerzo
por mover sus caderas contra las de David. Los duros
músculos de sus muslos y el duro pene cubierto con la
mezclilla estaban igualmente inflamados; David estaba
excitado como él lo estaba. Trace gimió contra la boca de
David y por primera vez se empujó él mismo contra David
para lograr más estimulación, ahogando un grito con el placer
que ardía en su interior. Querido Dios, ellos estaban jodiendo
en un sofá como un par de adolescentes y él estaba ardiendo
en llamas.


Pensamientos de invertir posiciones con Trace,
levantarlo y deslizarse al suelo y colocarse entre sus rodillas
danzaban en la periferia de la consciencia de David, pero él
no podía hacerlo, detener la salvaje y erótica necesidad que
se construía entre ellos. David se movió bajo Trace, logrando
chocar perfectamente contra su cuerpo en cada empuje, sus
duros ejes se frotaban uno con el otro en cada movimiento.
Gimiendo suavemente, Trace sentía todo tan
rápidamente que estaba asombrado, él tenía mucho más
control que eso. Pero todo estaba fuera de su conducta con
David. Trace estaba duro como una roca y un suave gemido
se le escapó, él se mordió el labio inferior muy fuerte. Casi. Él
estaba a punto de correrse sobre su mejor amigo. El
pensamiento lo golpeó atravesándolo rápidamente, él estaba
tan cerca de correrse… —David — murmuró desamparado,
rogando.
Las manos de David se cerraban sobre los músculos del
culo de Trace, presionándose juntos con más fuerza, pero aun
no era suficiente. Él quería más cerca, más duro, más… Podía
sentir el temblor de Trace bajo él, claramente excitado. —Dios
— David gimió al lado de la oreja de Trace, jadeando —. Tan
jodidamente cerca. Solo tócate. Quiero hacer que te corras,
quiero sentir que te corres contra mí.


Las palabras combinadas con las manos de David
empujaron a Trace casi al borde. Se empujó contra David más
duro que antes, su pelvis se frotaba contra el eje de David, a
todo el largo y ancho y él jadeaba. Trace soltó un bajo y
torturado grito, perdiéndose, moviéndose descuidadamente,
atrapado en su orgasmo. Temblaba y sus bolas dolían con
eso.
Retorciéndose bajo Trace, David quería correrse,
necesitaba correrse. —¡Dios! Oh, joder…. ¡Trace! Has que me
corra. Has que me corra, bebé — balbuceó, su voz tensa —.
Duro…. Dios, así. ¡Jódeme!— El ruego de la voz de David
terminó con las ultimas reservas de Trace y él se empujó
contra la ingle de David, una vez y otra, y otra. Su respiración
era jadeante, sus manos en un puño, y entonces se congeló
en el lugar unos segundos antes de lanzar su cabeza hacia
atrás y gritar mientras se sacudía con fuerza contra David
irregularmente, estremeciéndose dentro del orgasmo —.
¡David! Oh joder, ¡David!
El tono de la voz de Trace fue directo al pene de David,
él se empujó una y otra vez. —¡Trace!— gritó antes de
morder el cuello de Trace mientras sus caderas se empujaban
fuertes contra el cuerpo de Trace.
Trace gimió con el flash de dolor mezclado con el
clímax que recorría su cuerpo, limitando su habilidad para


respirar. El cuarto giró, su visión se volvía gris, cuando
finalmente logró inhalar y tomar algo de oxígeno.
—Joder, eso fue intenso — David murmuró adormilado
después de que ellos colapsaron juntos —. Si realmente me
jodieras podría ser mortal.
Más allá de preocuparse por estar acostado contra
David con su húmedo y pegajoso jeans, Trace medio-gimió,
medio-se rió. Giró su ruborizada cara contra el pecho de
David. Cada gramo de energía había dejado su cuerpo con el
orgasmo, y él estaba en un estado suspendido, saciado,
dichoso. —Creo que necesito recuperarme primero —
murmuró —. Quedarme, aquí — agregó adormilado.
—Bueno.— Los brazos de David lo rodearon y se
quedaron ahí acostados unos minutos, recuperando el aliento.
Cuando recuperó el aliento, Trace cruzó sus brazos en
el pecho de David y apoyó su mentón en ellos. Encontrando la
mirada de David, habló, su voz era suave. —No esperaba que
fuera tan bueno — admitió. Levantó su dedo y trazó
ligeramente la boca de David —. Debería. Cuidas de mí.
David alejó el cumplido, no se sentía cómodo con la
intensidad de sus sentimientos. —Creo que tenía que
corresponder. Tú eres aquí el que juega el papel de valet,
cocinero y lavandero.— Sus ojos fueron hacia la televisión en


el momento que los protagonistas se veían a los ojos, durante
un tranquilo momento. David había renunciado a un final feliz
hacía mucho tiempo, pero con Trace lo había deseado de
nuevo. Eso podría ser peligroso.
David había cambiado su tono hacia Trace, moviéndose
algo incómodo. Si Trace fuera mujer diría estas palabras, ‘él
cree que ella está avergonzada o arrepentida’. Esperaba que
ese no fuera el caso. Trace había logrado perderse en el
momento, claro, pero no se arrepentía. Solo podría
arrepentirse si eso causaba una fractura entre ellos —Bien —
dijo suavemente, empujándose y alejándose de David,
viéndolo cuidadosamente.
David sintió que Trace se retiraba y la inconveniencia
era demasiada, entonces inmediatamente hizo contacto
visual. Sus barreras bajaron con la intimidad del momento,
David mostró todos sus sentimientos al ver a Trace. —Me
gusta cuidar de ti. ¿Puedes dejarme?
Girando su mejilla a la mano de David, la mirada de
Trace brilló un poco mientras sentía el alivio recorrerlo. La
mirada de David era tan intensa y enfocada en él. Lo hacía
sentirse el centro del mundo de David. Trace cuidó de David
sin esperar retribución a cambio, ¿pero esto? Esto era un paso
más allá dentro de su cercana amistad. Trace quería eso.
Cuando habló, había más calidez en su voz. —Bien.



Cuando Trace despertó antes del amanecer, sabía que
estaba en problemas.
Él estaba medio de lado, medio sobre su abdomen y
acurrucado sobre el lado de David, su brazo acercando al
hombre, su cabeza en la curva del hombro de David.
Cuidadosamente se enderezó, viendo al otro hombre con la
tenue luz. Dormido, David se veía más joven; no es que fuera
viejo, esa pequeña voz en la mente de Trace insistía. Las
líneas en su cara estaban más suavizadas, sus labios un poco
llenos con calidez. Esa imagen inflamaba el pecho y la ingle
de Trace, el calor aumentaba la pasión con algo más fuerte
pero tranquilo, un reflejo de la fuerza de su amistad
cubriéndose con el creciente afecto.
Estaba deseando esas pequeñeces de él. Trace salió de
la cama, revisó no haber despertado a David. Tomó sus
shorts y camiseta y salió del cuarto. Cerrando la puerta, se
puso la ropa de camino a la cocina, tomó una coca del
refrigerador. Se sentó a la mesa, subió sus pies a la silla y
apoyó el mentón en las rodillas.


Esta relación estaba cambiando, y Trace tenía que
admitirlo: él estaba asustado. Asustado y confundido,
suficiente para que su usualmente placentero sueño fuera
suficientemente incierto para despertarlo preocupado. Vio su
bebida y llevó la fría lata a su frente. Anoche había sido
increíble. La ardiente pasión y los besos y toques y el
explosivo orgasmo…Trace no se habían sentido tan satisfecho
después del sexo en mucho, mucho tiempo. Excepto ahora, él
quería más de eso. Más de eso con David. ¿Y qué podría
significar eso entre ellos? Trace no estaba preocupado acerca
de la etiqueta de bisexual; él estaba cómodo consigo mismo y
estaba cómodo con el sexo en general. Él estaba más
preocupado porque lo que había con David pudiera quemarse
pronto, dejándolos demasiado incómodos para incluso ser
amigos. El pensamiento hacía que le doliera el pecho tan
fuertemente que no pudo quedarse sentado, y se levantó y
paseó, tratando de sacudirse el dolor. Él no quería eso, para
nada. Él quería levantar su recién encontrada pasión y ver
qué sucedía.
Después de unos momentos de moverse se detuvo, se
paró frente al fregadero y vio las luces rosadas del amanecer
empezando a iluminar el patio. ¿Qué estaba haciendo?
Suspirando dejó la lata en el fregadero y regresó a la
recámara. Se desnudó, viendo que no tenía caso estar vestido
en la cama. Además quería sentir el cómodo calor de David


contra su cuerpo. Se deslizó bajo las sábanas hasta envolver
al otro hombre. Después de unos minutos, Trace estaba
relajado, caliente y alegre. Eso significaba algo, el pensar
solo en estar cerca de David hacía que todo estuviera bien.

David se estiró, lentamente despertando y moviéndose
hacia el calor del cuerpo de Trace inconscientemente,
murmuró adormilado: — Buenos días.— Mantuvo sus ojos
cerrados. Realmente quería seguir durmiendo, pero eso no iba
con su naturaleza. Tan pronto como despertaba su mente
comenzaba a trabajar y esta mañana parecía estar arreglando
sus sentimientos hacia Trace acurrucándose en la cama.
Girándose para descansar su cabeza en el hombro de Trace,
él preguntó —: ¿Dónde estabas tan temprano?
Moviéndose para permitirle a David moverse, Trace
abrió los ojos lentamente, enfocando la cara del otro hombre.
—Solo fui a la cocina por una bebida — dijo honestamente.
Levantó su mano y la pasó suavemente por el suave cabello
de David acomodándolo detrás de su oreja.


—Mmm — David tarareó, cerrando los ojos, perdido en
las emociones del toque de Trace —. ¿Prendiste la cafetera?—
preguntó esperanzadoramente.
Los labios de Trace giraron. —Lo siento, esperaba que
no despertaras temprano. Dormimos tarde anoche. Esta
mañana — se corrigió. Besó ligeramente la frente de David.
—Sí, pero no me quejo. — Pasó sus dedos por el
cabello de Trace, David giró su cuerpo de nuevo acercándose
—. ¿Estás bien?— preguntó, su voz vacilante. Anoche había
sido sorpresivamente caliente, pero la amistad de Trace era
más importante que cualquier sexo, sin importar lo explosivo
que fuera.
—Eso creo.— Trace murmuró —. Solo… preocupado,
supongo.— Sus dedos se deslizaron por la línea de la
mandíbula de David —. No quiero perderte o perder esto. No
estoy seguro como esto vaya a funcionar.
—Te puedo mostrar algunos videos… muy instructivos
— David bromeó, moviendo su cuerpo contra la cadera de
Trace —. Trace, no vas a perderme, pero quizás necesitamos
hablar de lo que sucede. Si quieres ser serio, necesito café.
—Bien — Trace dijo suavemente —. Eres muy
importante para mí, ¿lo sabes? Mi más cercano amigo. Nunca
te vi como que pudieras ser mi amante también.


—Es en serio.— David se enderezó y besó la nariz de
Trace —. Café.— David salió de la cama y se dirigió a la
cocina en sus bóxers, le lanzó una mirada sobre el hombro —.
Y yo sé eso.
Trace no pudo evitar la sonrisa en sus labios. Maldición,
él era un hombre afortunado. Sacudiendo la cabeza, salió de
la cama, se puso la camiseta con sus bóxers y siguió a David
a la cocina. David estaba frente a la cafetera, cuidadosamente
midiendo el agua y el café en grano.
Se paró al lado de David hasta que terminó, Trace se
inclinó y le besó el hombro. —No necesitas convencerme—
murmuró, deslizando su mano por el culo de David antes de
abrir el gabinete y sacar dos tazas —. Sé lo que quiero y lo
que no quiero.
Una sensación se despertó siguiendo la mano de Trace
e inundando a David causando que su pene se hinchara.
Maldición, el hombre era potente. Los ojos de David fueron
hacia los flexionados músculos de la espalda y los hombros de
Trace mientras tomaba las tazas. —Si no necesitas
convencerte, ¿de qué necesitamos hablar?
Trace se movió lentamente mientras dejaba las tazas
en el mostrador. Cuando se giró, su cara estaba seria. —Si
esto no funciona o se agota, no quiero perderte. Sé cómo


termina una relación física. Si eso nos sucede, eso me
desgarraría en pedazos.
David se acercó, mientras el olor del café llenaba el
cuarto, solo el aroma le aclaró la cabeza. —Entonces nosotros
trabajaremos para asegurarnos de que no suceda.—
Levantando su mano la colocó en el plano pecho de Trace —.
¿Hacia dónde ves que esto va?
Cubriendo la mano de David con la suya, Trace buscó
su cara. —Tan lejos como queramos llevarla — dijo
honestamente, sosteniendo la mirada de David —. Esto
probablemente suene increíble, pero estoy mejor contigo que
con nadie. Y no solo hablo de sexo.
David giró su mano y entrelazó sus dedos con los de
Trace. —Nosotros encajamos bien, ¿no te parece?—
murmuró, viendo sus manos juntas —. Nunca me he sentido
tan cómodo con alguien como me siento contigo pero…— hizo
una pausa tratando de encontrar las palabras correctas. Trace
nunca había mostrado inclinación hacia los hombres y David
ya había estado demasiado con él para estar bien con ser un
experimento casual —. ¿Estás seguro de que quieres esto?
Nosotros podemos ser amigos. Podemos ser amigos cercanos
como antes sin agregar la cosa física. Con alguien más puedo
manejar algo de curiosa experimentación, peso si
continuamos besándonos y tocándonos, me voy a enamorar


de ti.— David pasó sus dedos por la mejilla de Trace. No
agregó que probablemente ya se había enamorado, si Trace
se alejaba ahora iba a estar tan dolido como el infierno.
Con los ojos medio cerrados Trace giró su mejilla
contra los dedos de David, rozándose contra ellos,
anhelantemente. —Quiero esto — Trace dijo fervientemente
—. Lo quiero.
El apretado nudo en el pecho de David se liberó
mientras lograba exhalar el aire que había mantenido,
esperando la respuesta de Trace. Pasando su mano por el
costado de Trace, curvó sus dedos dentro de la camiseta de
Trace y lo jaló acercándolo. —¿Quieres eso?— Acarició con su
nariz el cuello de Trace —. ¿O me quieres a mí? Necesito oír
que lo digas que no me quieres solo como un hombre que
puede hacerte sentir de esta manera.— David podía sentir el
pene de Trace crecer contra él.
Trace deslizó su brazo alrededor de la cintura de David
acercándolo más. —Te quiero a ti — dijo seriamente —.
David, nadie me ha hecho sentir de esta manera. Ni una
mujer y ciertamente ningún hombre, solo tú. Entiendo a
dónde te llevan las cosas cuando te enamoras. Nunca he
querido pasar más de algunas noches con nadie. Eso solo no
me interesaba. Tú has estado cerca antes incluso de que
comenzáramos a explorar uno al otro.


—Y ha sido increíble — David agregó, acariciando con
su nariz el mentón de Trace y juntando las mejillas —.
¿Intentarás esto conmigo?
Sonriendo, Trace asintió y giró su mentón para besar la
esquina de la boca de David. —No voy a intentarlo. Voy a
hacerlo. Contigo — dijo tranquilamente.
Un cálido brillo igual al de un buen whiskey corrió a
través del estómago de David. —Sí — murmuró contra la
mejilla de Trace. Chupando el lleno labio inferior y acunando
la parte de atrás de la cabeza de Trace presionó las bocas
juntas y lo tentó con su lengua.
Trace gimió satisfecho y se relajó contra David,
abriendo sus labios y uniéndose en el lento beso. Él adoraba
los besos de David. No podía imaginar un día sin al menos
tres o cuatro…docenas. Una locura, él lo sabía.
Certificadamente. Pero maldición… se movió más cerca y se
presionó contra la ingle sosteniéndolo, con un brazo en la
cintura de David y el otro en su cuello.
Todo lo que él había dicho era correcto, nunca se había
sentido así antes, no con una mujer ni con un hombre. Le
dolió reconocer eso. Quizás era porque estaba asustado.
Nunca había considerado seriamente hacer ningún tipo de
compromiso con nadie. Pero él lo quería todo con David. Él
quería hacerlo hasta el final.


—¿Por qué salimos de la cama?— David preguntó,
besando el cuello de Trace.
—Querías hablar— Trace murmuró dejando caer su
cabeza hacia atrás, exponiendo su cuello para los labios de
David.
—¿Yo quería?— David gimió aceptando la oferta de más
piel en sus labios y dientes —. Debo de ser un jodido idiota.
Tómalo como altamente sobrevalorado.
—Realmente es demasiado malditamente temprano
para estar fuera de la cama — Trace agregó, su voz débil
cuando se movía aún más cerca de David.
Un bajo zumbido salió del pecho de David cuando sus
manos tomaron las caderas de Trace, deteniendo el
movimiento, pero no alejándolo. —Mantén eso en alto,
regresemos a la cama.
Trace suspiró tristemente. —Tengo sueño. Vamos, me
puedes mantener caliente, al menos hasta que me vuelva a
dormir, ¿por favor? Lindo, ¿por favor?— él lo embaucó,
sabiendo lo mucho que David odiaba seguir en la cama en las
mañanas.
Serenándose, David enmarcó la cara de Trace con sus
dedos, viéndolo directamente a los ojos. —Creo que me
gustará eso.


—¿Si?— Trace dijo, sus ojos café brillaban —. Bien,
porque mis pies están fríos — dijo con una sonrisa.
—Si.— David apagó la cafetera, tomó la mano de Trace
y lo guió a la recámara. Subiendo a la cama se acostó de
espaldas y acercó a Trace a su lado —. Puedo reconsiderar
todo lo de ‘dormir’, se siente bien — murmuró cerrando los
ojos y disfrutando sentir a Trace contra su pecho desnudo.
—Mmmm — Trace ronroneó adormilado, estaba
acostado sobre la mitad superior de David, realmente sus pies
estaban muy fríos y los deslizó bajo las pantorrillas de David.
—Duerme ahora. Reconsideraremos después el lado bueno —
murmuró, frotando su mejilla contra el hombro de David; él
aun dormía en el mismo lado. — Fácilmente se quedó
dormido sabiendo que ellos estarían bien.







—Dios, voy a ser tan feliz cuando estas malditas visitas
terminen — David gruñó mientras llegaban de regreso a su
casa después de su cita con la terapia física, un alto en la
librería y otro más a cenar en un restaurante de carnes
cercano que a ambos les gustaba.
—Bueno, debes de estar haciendo algo bien, solo has
vociferado diez minutos sobre tu tiempo con el sádico
terapeuta — Trace dijo mientras estacionaba el carro, viendo
a su compañero.
David suspiró y salió del carro. Sí, él estaba haciendo
algo bien. Estaba usando el cabestrillo ahora, usualmente lo
hacía solo después de su terapia física cuando él estaba muy
cansado, y esta noche no estaba seguro incluso de
necesitarlo. —Sí — admitió mientras caminaban a la puerta
trasera y Trace abría la puerta.
Trace entró, suspirando, y dejó la laptop y su saco en
la pequeña mesa de la cocina. Se aflojó el nudo de la corbata
y vio hacia su arrugada y sucia ropa. —Creo que estoy listo
para una larga y caliente ducha. Caminé alrededor de la
construcción de la nueva arena, me he sentido sucio desde


entonces.— Vio a David —. ¿Solo que quieras que veamos
una película o algo antes?
Pero David solo débilmente lo oía. Después de un larga
y cargada de sensualidad semana en la que habían explorado
su piel, él estaba más y más excitado solo con ver a Trace. Y
después de soñar con sentir su calor, el pene como cálido
terciopelo de Trace en su mano y el sabor cuando se corriera
en su garganta en su lengua, no podía imaginar un mejor
lugar para extinguir el fuego que la ducha. Con un muy
hermoso y totalmente desnudo Trace.
—Podemos hacer eso — David ofreció —. Solo una
ducha y nuestra limpia cama puede sentirse realmente bien.
Incluso prometo asegurarme de que estés lindo y limpio.
Trace se rió. —Suena a excusa para poner tus manos
en mi desnudo culo.— La sonrisa en su cara era clara —. Pero
supongo — se detuvo —, que eso no sería algo malo.— Él
sabía que David estaba llevándolo despacio, y eso había
incluido quedarse con la mínima ropa. Inclinó la cabeza a un
lado y vio a David de arriba hacia abajo. Eso podría ser una
encantadora vista, vería el tonificado cuerpo de David
salpicado de agua… Incluso más que eso.
David tragó saliva y vio a Trace inconscientemente
lamerse su labio inferior. Él sabía que sus sentimientos por
Trace estaban creciendo y que los mostraba en su mirada,


Matt había incluso comentado eso, pero él había sido
cuidadoso y había tratado de educar su expresión cuando
Trace estaba realmente viéndolo, por miedo a hacerlo sentir
incómodo. Pero ahora, sus barreras cayeron en la intimidad
del momento. David sacó todos sus sentimientos para que
Trace los viera.
Y Trace no alejó la mirada.
Silenciosamente, David tomó la mano de Trace y lo
guió por el pasillo. Entrando al cuarto de baño, abrió el grifo,
dejando correr el agua caliente, y girándose hacia Trace. Sus
manos jugaron con la bastilla de la camisa de vestir de Trace,
dejando que sus dedos rozaran los sensibles pezones antes de
sacarla por su cabeza, la pequeña camiseta de Trace pronto le
siguió. Las manos de David exploraban la suave piel que se
estiraba sobre los duros músculos, su boca saboreó los
rosados pezones.
Trace suspiró y deslizó su mano por el hombro bueno
de David, cuidadosamente no sacudió el otro. Aunque estaba
en camino para sanar, Trace estaba siempre consciente de la
lesión y nunca haría nada para lastimarlo. Inconscientemente
se acercó presionándose contra la boca de David mientras
cerraba los ojos. Con el tácito estimulo, David abrió los labios
y chupó los pequeños pezones dentro de su boca, raspándolos
con sus dientes. Trace hizo un profundo sonido de placer en


su garganta, moviendo su mano por el cabello de David. Su
otra mano envolviendo la cintura de David. —¿Limpiándome?
— pregunto débilmente, aunque no lo objetó.
—Solo empezando — David dijo con rasposa voz,
arrodillándose y desabrochando los pantalones de Trace.
Trace levantó las manos para ayudarlo, pero no fue
demasiado lejos —. Yo cuidaré de ti. ¿Recuerdas? Considéralo
el pago por las docenas de veces que tú desabrochaste mis
pantalones. Puedes ayudarme con los míos en un minuto.—
Su lengua recorrió la línea de suave vello que bajaba por el
centro del abdomen de Trace, jugando con el ombligo. La
mano de Trace se aferraba en el hombro bueno, mientras la
boca de David bajaba. El pene de Trace reaccionó, pulsando
caliente y empezando a endurecerse.
David pasó sus dientes contra el duro eje, gimiendo de
placer ante la reacción de Trace. Desesperadamente quería
desnudar al hombre, lamerlo y chuparlo, limpiándolo, y por la
manera en que Trace había reaccionado estaba listo para eso.
Poniéndose de pie empujó los pantalones de Trace por sus
caderas y se movió hacia la ducha para ajustar la
temperatura del agua, mientras Trace se quitaba sus
pantalones y bóxers.
Después de un momento de tela moviéndose, Trace
estaba frente a él desvergonzadamente desnudo. Él nunca se


había visto avergonzado de su cuerpo e incluso si lo
estuviera, Trace dudaba de que pudiera esconderse ante la
apreciativa mirada de David.
David tragó saliva duro, tomó a Trace de la mano y la
levanto a su pecho. —Desnúdame — murmuró.
Trace tragó saliva ante la tentación de la boca de David
en su cuerpo pero recuperó el equilibrio cuando David no
siguió adelante. Entonces su mente podría explotar, Trace
estaba seguro, pero él no estaba seguro de cómo podía
reaccionar después. Avergonzado, muy probablemente
porque él estaba seguro de querer regresarle el favor. Alcanzó
el botón de los jeans de David deslizando sus dedos dentro de
la pretina y bajó el cierre. Él podía hacerlo, tocarlo fácilmente.
No hubiera dudado en acariciar a una mujer en este
momento. Entonces frotó sus nudillos contra la hinchada
carne de David.
Incapaz de morder el gemido que salió ante el toque de
Trace, David se apoyó contra los azulejos, sus rodillas
temblaban. Incluso el simple toque de Trace le afectaba más
que las evidentes propuestas sexuales de sus pasado
amantes. Envolviendo sus dedos en el largo y oscuro cabello,
jaló a Trace para besarlo. Suspirando contra los labios de
David, Trace deslizó sus manos por las caderas de David y
bajó los jeans, entonces cuando Trace iba a bajar la ropa


interior de algodón bajo sus muslos, David lo alcanzó. Él
estaba débilmente nervioso acerca de adelantarse. Dejó a
David con esa ropa. ¿Cómo podría sentirse contra la caliente
piel? Él no era tímido, pero…
Sus bocas se encontraban una y otra vez mientras ellos
se acariciaban uno al otro de una manera tan familiar en con
otro que cada toque era un placer. David se quitó su ropa
interior, movió su mano hacia la cadera desnuda de Trace,
formando distraídos círculos con su pulgar. El beso continuaba
lentamente y con un tranquilo ritmo, sentía su sangre pulsar
en sus oídos y varias otras partes de su cuerpo. Trace
lentamente se relajó, gimiendo ligeramente contra los labios
de David en aprobación.
—Vamos a la ducha — David urgió. «Antes de que sugiera
que nos saltemos todo y vayamos a la cama», continuó
silenciosamente.
Trace abrió los ojos y asintió, girándose para abrir las
puertas de vidrio y entrando en el agua. Podía sentir la
mirada de David lentamente recorrer su ancha y bronceada
espalda, deteniéndose en la pálida piel de su culo. Entrando
en la ducha, David pasó su mano por la más clara piel,
acunando la curva y apretando. Trace no pudo evitar sonreír
ante la pared. David estaba tocando su culo. Cambió la ducha
de masaje a un chorro más suave de agua.


Trace se colocó debajo del agua, pero David se
mantenía atrás presionando el frente de su cuerpo en la parte
de atrás de Trace. Rodeándolo con ambos brazos, David tomó
el jabón y la toalla. Enjabonando la tela, empezó a trabajar, lo
pasaba arriba y abajo del pecho de Trace mientras sus labios
recorrían el hombro y cuello de Trace moviéndose. Trace
simplemente se relajó contra David. Eso era sexy como el
infierno. El sentir el duro y musculoso cuerpo de David contra
él, sentir el pene de David frotándose contra él. A pesar del
calor del agua, Trace se estremeció cuando los calientes
labios recorrían su piel, se apoyó en los azulejos frente a él.
—Gírate — David sugirió mientras su mano guiaba a
Trace de espaldas a los azulejos. Empezando con su brazos,
David cuidadosamente lavó cada centímetro de piel de Trace,
desde sus hombros a sus manos. Levantando y limpiando los
dedos en su boca, él chupaba el agua de las puntas, su
mirada no se apartaba de la de Trace.
Trace sabía que él estaba bien, habían pasado tres
semanas desde la noche de póker. Él estaba siendo seducido,
y él estaba amando eso. Levantó su otra mano y tocó los
labios de David con sus dedos. Eso era tan erótico que estaba
asustado de no ser capaz de verse hetero. Su cuerpo
lentamente reaccionaba, se recuperaba y realmente estaba
interesado de nuevo. El toque de David era como fuego. Era


adictivo. Trace quería más e inclinó su cadera rozando su
pene ligeramente contra el muslo de David.
Las manos de David; una tenía la toalla y la otra estaba
desnuda; resbalando en la enjabonada piel, sobre los
hombros de Trace bajaron por los duros planos de su pecho,
circulando sus pezones. David se arrodilló mientras se movía
a lavar la parte baja del cuerpo de Trace, tomando su tiempo
para lavar el hinchado eje hasta que estuvo orgullosamente
erecto en su cuerpo. Moviendo la toalla enjabonada entre las
piernas de Trace, David se giró hacia el tierno escroto en su
mano mientras dejaba que el agua enjuagara el resto y lo
limpiara. Justo como había limpiado los dedos de Trace, la
lengua de David tomaba el agua que corría por el pene de
Trace, levantando sus ojos azules que ardían con hambre.
Gimiendo de placer, Trace se apoyó en la pared y veía
la toalla moverse por su cuerpo. Trató de controlar su rápida
respiración, pero nada en lo que pensara podía protegerlo
cuando veía a David inclinarse y pasar su lengua por un lado
de su sensible y adolorido pene. Ahogó el nombre de David y
enterró ambas manos en el cabello de David, viéndose oscuro
por el agua. Eso era más de lo que quería, y jadeaba, pero
con todos los sucios sonidos en su cabeza, él no quería que
fuera de otra manera. Trace solo murmuró: —Por favor.— La
pasión ardía en su mirada.


Dejando la satinada cabeza ser acariciada por sus
labios, David gimió, lamiendo y chupando el pene de Trace
desde la punta a la base. Recorriendo con su lengua un lado
de su eje, barriéndolo lentamente, llegó rápidamente a la
unión de la corona, chupándola en su boca mientras las
caderas de Trace se empujaban hacia delante. Los dedos
enjabonados continuaron explorando y jugando con el pesado
escroto y toda la sensible piel que podía alcanzar.
—Oh dulce, dulce bebé — Trace jadeaba mientras
ligeramente se empujaba dentro y fuera de la boca de David.
Estaba asustado para hacer más, porque él nunca había
hecho eso con David antes y porque estaba prácticamente en
el borde de correrse por todo lo que estaba sucediendo.
David sonrió y Trace sabía que había visto que él
estaba temblando. Pero no estaba ruborizado como una
pequeña niña, incluso siendo la primera vez con un hombre.
Trace jaló la cabeza de David ligeramente hacia delante.
David acunó el culo de Trace, jalándolo hacia delante con un
duro y rápido ritmo. David lo tragaba hasta que el pene de
Trace se movía por sus labios y bajaba a la garganta con cada
empujón.
—Oh joder — Trace maldijo mientras sus dedos se
agarraban de la cabeza de David y sus caderas empezaban a
cerrarse fuerte hacia delante. Eso era demasiado, demasiado


increíble para resistir y Trace no podía detenerse. Débilmente
pensó que él nunca había sido capaz de joder una boca de
una mujer de esa manera; el par de veces que lo trató de
hacer no le había ido bien; David lo estaba conduciendo, lo
animaba.
Trace, desinhibido, respondía con increíble excitación.
Buscando entre sus propias piernas, David tomó su pene en
su puño y empezó a bombear dentro del canal formado con
su mano.
—Mierda. David….— Trace jadeó, sintiendo sus bolas
prepararse duro, cuando un hormigueo lo recorría todo —.
David — chilló, girando su cara al interior del agua. Él estaba
asustado de eso, aunque ni por su vida podía recordar por
qué.
Apartándose lo suficiente para hablar, David movió su
mano del culo de Trace a su pene y continuó con el insistente
ritmo. —Córrete para mí, Trace — dijo con rasposa voz; sus
abusados labios, hinchados y rojos —. Déjame probarte.—
Sus dedos rodearon el apretado culo, una punta fue a la
ranura. «Un paso a la vez, Carmichael», se dijo a sí mismo. Otro
día le mostraría a Trace las maravillas de presionar la
próstata. Claro, eso no significaba que él no pudiera… La
mano que acariciaba su propio pene la llevó a acunar sus


bolas y metió un solo dedo dentro de su propia entrada.
Cuando estaba todo dentro, empezó a joderse. Él gemía.
La mano de David en su culo ni siquiera lo registraba
cuando el placer burbujeaba dentro de Trace, y empezó a
temblar, sabiendo que era importante mantener los ojos
abiertos, ver a David. El golpe de la escena era igual al de
una tonelada de ladrillos. La mano derecha de David
bombeaba su propio pene mientras sus labios envolvían la
hinchada cabeza del pene de Trace, los ojos se cerraron y su
cara se contorsionó con dicha, la mano izquierda entre sus
piernas empujándola al interior. Trace imaginó lo que David
debía de estar haciendo y con solo eso él gruñó ante el
intenso orgasmo, manteniendo los ojos sobre David todo el
tiempo.
David tragó repetidamente, chupando y lamiendo la
pulsante longitud mientras Trace continuaba empujándose
lentamente dentro de su boca. Su propio clímax estaba
realmente a un toque de distancia; él se calmó, encerrando la
presión que se había formado al jugar con su próstata
manteniéndola solo en su pene. Dejó que Trace se deslizara
de su boca. David levanto su vista, moviendo su mano buena
a su pene.
—Joder— Trace jadeó cuando David dejó de chuparlo.


—Ahora solo relájate— David dijo mientras el agua se
deslizaba por el pene de Trace.
—Relajarme…— Trace gimió mientras el fuego se
desvanecía.
—Mírame — David dijo con rasposa voz —. Mira lo que
voy a hacerme.
Cuando reabrió sus ojos, él estaba viendo a David
enfocado completamente en él; una mano entre sus piernas,
su otra mano envolviendo su doloroso y duro pene. Sus ojos
nublados con la saciedad y el calor. Trace se apoyó en los
azulejos y mantuvo su balance mientras continuaba viendo a
David. Si pudiera estar duro de nuevo, lo estaría, Trace pensó
un poco salvajemente mientras levantaba su temblorosa
mano y se limpiaba el agua de la cara. Solo para ver a David
lamer su corrida…. Él se giró con otro flash de calor que lo
recorrió. —Hazlo — dijo con voz gruesa —. Quiero verlo.
Trace vio la mano izquierda de David enterrar sus
dedos en su cuerpo, y varios fuertes jalones de su pene
después, David se estaba corriendo gritando el nombre de
Trace antes de colapsar hacia delante, su frente descansó en
el muslo de Trace. Su cuerpo se tensaba alrededor de sus
dedos incrementando la intensidad de su clímax. —Oh, joder.
¡Trace!


Ver cómo su cuerpo entero se tensaba con el clímax fue
una de las vistas más eróticas que Trace hubiera
experimentado. Su respiración se igualaba con la de David,
extendiendo el orgasmo más allá.
David gimió tratando de estabilizar su respiración. —
Maldición. Maldición — jadeó, liberando sus dedos y tomando
el jabón dejó que el agua fría se llevara las últimas trazas de
su clímax.
Trace acarició el cabello de David, sus hombros, su
espalda, el lado de su cara. Podía sentir la caliente respiración
en sus muslos. Estaba asombrado de que ellos pudieran tener
ese tipo de reacción por el otro. Inclinándose lo suficiente
cerró el grifo de la ducha. Gimió mientras se apoyaba contra
la pared. —No estoy seguro de que mis piernas puedan
sostenerme más — murmuró, sus dedos acariciaban
suavemente a David.
—Sí, una de las ventajas de estar de rodillas — David
dijo divertido, intentando ponerse de pie.
Bufando, Trace vio a David. —Entonces, ¿cómo vas a
lograr salir del piso de la ducha?— preguntó, con chispas en la
mirada. Era una linda vista desde su ventajoso punto.
Maldición, David era un hombre con buena apariencia.


—Mi amigo con temblorosas rodillas va a darme una
mano — David dijo levantando su brazo bueno.
Trace sonrió, se inclinó para tomar el brazo de David y
ayudarlo a ponerse de pie, y cuando ambos estabilizaron su
balance ellos terminaron apoyados uno en el otro. Pensándolo
solo un par de latidos, Trace se inclinó y rozó sus labios con
los de David.
David sonrió contra la boca de Trace, chupando la
humedad de sus labios. —Sabes tan bien aquí arriba como
allá abajo. Debería tomar duchas contigo más a menudo.—
Abriendo la puerta, salió, tomó una toalla de la barra y se la
dio a Trace —. Vamos a secarnos e irnos a acostar. Me estoy
enfriando y las sábanas están limpias. Vi que las colocaste en
la cama y ahora me llaman.
Las íntimas palabras aun confundían a Trace por un
momento, pero le gustaba la manera en que lo hacía sentir.
Tomó la toalla y comenzó a secarse. Esa noche, él estaba
agotado pero bien. —Eso fue increíble — murmuró,
inclinándose a darle un suave beso a David. A pesar de que
sabía que era tonto, él estaba un poco preocupado acerca de
cómo podía reaccionar David. Decidió no preocuparse, colgó
la toalla y besó la mejilla de David de camino a la recámara.
David lo veía caminar, mordiéndose el labio. Había
muchas cosas que quería decirle a Trace, pero no creía que el


otro hombre estaba listo para oírlas aun, o alguna vez.
Caminando hacia la recámara, no se molestó en ponerse
bóxers o pijamas. Deslizándose entre las sábanas, movió sus
piernas bajo el frío algodón. —Mmmm — gimió adormilado y
automáticamente se deslizó hacia el calor de Trace. De todas
las cosas que podría extrañar cuando Trace se fuera a su
casa, el acurrucarse podría ser lo que extrañara más.
Trace siempre se acostaba de lado cuando dormía,
aunque invariablemente terminaba con su abdomen medio-
arriba de David. Movió su brazo y dejó que David se acercara
más mientras bostezaba adormilado.
—Buenas noches — David murmuró enterrándose en el
pecho de Trace.
—Buenas noches — Trace murmuró, caliente, saciado,
adormecido y confortable. Incluso con el hecho de que era la
primera vez que dormían juntos desnudos, eso no le
desconcertaba. Sus dedos acariciaron erráticamente los
hombros de David mientras se quedaba dormido con una
sonrisa de satisfacción en sus labios.




—Vamos, David. El Póker es esta noche, y los chicos
decidieron ropa casual en lugar de ropa de trabajo, pero con
tu idea de noche casual te van a confundir con un indigente —
Trace gritó desde la recámara —. ¿No tienes unos jeans que
aun sigan intactos? ¿O quizás unos caquis?
—Oh, y qué vas a usar tú, ¿algo de moda? No voy a
dejar que salgas de la recámara en esos jeans que sueles
usar — David le gritó desde la sala. «Diablos, no». Esos jeans
mostraban más, mucho más, del seriamente dulce culo de
Trace.
—Yo usaré unos caquis y una camiseta — Trace aclaró,
distraído mientras seguía revisando la ropa.
—Bien, yo usaré jeans — David testarudamente le dijo,
sin moverse de su cómodo lugar en el sofá. Mabel se
acurrucaba feliz en su regazo.
—No puedo encontrar unos limpios y la tierra parece
que los sostiene. Si los lavas se pueden desintegrar.


—¿Puedes dejar de gritar y venir aquí?— David gritó en
dirección al pasillo —. De todas maneras, ¿qué tienes que
estar haciendo con mi ropa?
Trace apareció al final del pasillo. —Tratando de
guardar la ropa que lavé anoche. Juro que no tenía idea de
cómo un hombre que se supone que está sanando usó tanta
ropa. — Señaló con el dedo a David —. Y nunca la dejas en la
canasta. Si lo hicieras, los hubiera lavado con los demás
anoche. Así que ahora solo hay colgado en tu closet trajes,
ropa del gimnasio en tu cómoda y un par de cajones de cosas
que en este momento no las aceptarían ni como donaciones.
No tienes ropa casual que usar, y no tienes ningún jeans
limpio.
David arrugó la nariz. —Trata en el tercer cajón del
buró.
—Ese tiene las sábanas — Trace replicó, frunciendo el
ceño—. Porque las tienes ahí, ¿no?
—Sí. Bueno, revisa entre las sábanas.— Tan pronto
como las palabras salieron de su boca, David comenzó a
reírse.
Trace cruzó sus brazos, sacudió la cabeza y suspiró,
agraviado. Él iba a lograr que David tuviera algo lindo que


usar además de su ropa de trabajo. Sonrió satisfecho pasando
su mano por su cabello y regresando por el pasillo.
David se preguntó sorpresivamente por qué sus
mejillas le dolían. Entonces se dio cuenta que estaba
sonriendo tan seguido que se preguntaba por qué no se había
tensionado algo. Ellos se oían igual que una pareja seria de
amantes comprometidos completamente. Se mordió el labio
inferior. «Que es lo que quiero». Hace solo una semana estaba de
rodillas en la ducha, donde descubrió lo mucho que quería a
Trace y que la intimidad entre ellos creciera cada día.
—¡No puede ser serio!
David se giró para ver que Trace regresaba con un
jeans agarrado del ojal con su dedo.
—¡Esos son mis jeans favoritos!— David dijo.
—Estos jeans están peores que mis jeans — Trace dijo,
absolutamente seguro de que David podría ser arrestado si
usara esos jeans en la mayoría de las ciudades. Eso o
posicionado.
—No lo están. Estos están perfectamente decentes —
David insistió.


—Uh huh. Entonces póntelos y muéstrame cuán
decentes están — Trace sugirió moviéndolos hacia adelante y
atrás en su dedo.
David encontró la mirada de Trace y torció los labios.
Esos jeans los había lavado, lavado, lavado, y lavado durante
años; realmente fueron sus últimos Wranglers. Los tenía
desde que estaba en la universidad. «Universidad». No iba a
admitir eso ante Trace. Además, él estaba ridículamente
orgulloso de que aún le quedaban esas malditas cosas. No
había manera de que se deshiciera de ellos.
—¿David?
Parpadeando, alejando sus pensamientos, David
resopló y se movió con la protesta de Mabel. Se puso de pie y
se desnudó como si nada. Las cejas de Trace subieron, pero
David nunca había usado nada más cómodos que esos jeans.
Caminó hacia Trace, jaló los jeans de sus manos y se los
puso, cuidadosamente rotando su hombro hacia delante para
subir la bragueta y cerrar el botón.
Trace se limpió la garganta, sus ojos muy abiertos
viendo los muy suaves, muy apretados, y muy bien ajustados
jeans que se acomodaban en el cuerpo de David igual que
unos guantes hechos a la medida. —Jesús — Trace se quedó
sin aliento. Ahora sus pantalones estaban muy bien
ajustados. Demasiado bien ajustado.


David levantó sus cejas. —¿Qué?— preguntó. El veía
cómo Trace sacaba la lengua y la extendía humedeciendo sus
labios mientras caminaba en círculo alrededor de David.
—¿Te propones usar esos jeans alrededor de los
chicos?— Trace preguntó. No le gustaba la idea para nada.
Conociendo a Matt, él era una amenaza, tampoco estaba muy
seguro de Patrick.
—Claro — David dijo encogiéndose de hombro —. No
sería la primera vez.— «De hecho, Matt estaba conmigo cuando los
compré».
Trace acunó el culo de David firmemente antes de
pasar el dedo por la tela, siguiendo la curva de su musculoso
trasero y deslizando dos dedos dentro de unos hilos de tela
que apenas y se sostenían acariciando la desnuda piel. —No
es que yo no quiera ver tu culo— Trace dijo pellizcándolo —.
Pero no estoy seguro de que quiera compartirlo con todo el
mundo.
David lentamente sonrió. —¿Entonces es eso?— «Joder.
Solo en pensar en Trace sintiéndose posesivo…»
La mano de Trace cubrió su muy definido bulto al frente
de los jeans de David. —Creo que me gusta este — murmuró
—. ¿Te gusta saber que no quiero compartir?


—Sí — David admitió con voz gruesa —. Me gusta eso.
Trace se movió frente a él, su mano aun sosteniendo el
culo de David, y lo besó suavemente. —Creo que a mí
también.
David tragó duro la tensión sexual entre ellos, y sus
cuerpos se unían como atraídos por imanes. Trace apretó una
vez más y se apartó.
—Entonces está resuelto — Trace anunció.
—¿Resuelto? ¿Qué está resuelto?— David preguntó
sintiendo una bola de pánico. Él no iba a tirar esos jeans.
—Necesitas ropa casual. Nuevos jeans, unos lindos
caquis, quizás un par de shorts para caminar — Trace dijo
asintiendo —. Vamos de compras.
Entonces el pánico realmente lo golpeó. —¡Shorts! Pero
Trace — casi chilla —. ¿Compras? No al centro comercial ¡en
sábado! Eso está lleno de adolescentes realizando danzas de
apareamiento.
—Está bien. Saldremos del paso.— Trace colocó sus
manos a los lados de la cara de David —. Porque no usarás
esos jeans, ¿entiendes? Son indecentes.


—Te mostraré tu indecencia — David prometió tratando
de alcanzar a Trace, pero Trace se movió y se alejó lo
suficiente.
—Vamos. Entre más pronto lo hagamos, más pronto
regresaremos a casa y puedes…
—Recompensarme por llevarme al centro comercial —
David terminó, ya esperando con ansia eso.
Trace solo sonrió. Él había planeado para David, esos
jeans y un poco de arreglo manual.

—No derrames la salsa — David advirtió a Matt cuando
él servía hasta el tope el tazón. Él no había visto a su amigo
aproximarse pero podía oír a Trace aun hablando con los
otros en la sala y Matt era el único de los otros chicos
presentes lo suficientemente cómodo con su rico y
satisfactorio contacto. David se preguntaba cuándo
exactamente había comenzado a inconscientemente seguir el
paradero de Trace. Eso probablemente tenía que ver con la
tensión sexual de su viaje de compras.


No estuvo ni de cerca horroroso como lo había predicho
David, gracias en parte a la tendencia de Trace de tocarlo
cada vez que entraban al vestidor. Desafortunadamente el
viaje les había tomado más tiempo de lo esperado y ellos no
tuvieron tiempo para acomodar todas las fichas y darle la
última revisada a la sala antes de que Matt llegara, y los otros
chicos detrás de él.
—Veo que Mabel se siente como en su casa.— Matt se
rió cuando Patrick maldijo —: Largo bola de pulgas— y la
lanzó fuera de la mesa por enésima vez. Ella parecía pensar
que las fichas del póker habían sido inventadas para su
diversión.
David sonrió, viendo al interior del cuarto y captó la
ardiente mirada de Trace.
—¿Él es dueño también? — Matt preguntó.
—Sí.— David regresó sus ojos al bloque de queso que
estaba partiendo. Ellos no habían tenido tiempo de preparar la
cena antes de que los chicos llegaran, así que iban a servir un
buffet frío.
—¿Sí? ¿Eso es todo lo que vas a decir? Vamos. Las
cosas obviamente progresaron más allá de la etapa de bi-
curioso.


David sintió un nudo en su estómago. —Oh, él sigue
curioso…
—¿Entonces?
Normalmente David no hubiera tenido problemas para
compartir detalles personales con Matt, pero estaba renuente
a compartir el desarrollo de las cosas entre Trace y él, como
si al examinarlo de cerca pudiera dañarlo de alguna manera.
—¿Te di las gracias por ayudarme?— preguntó.
Matt lo vio fijamente durante un momento. —No, pero
me alegra que las cosas funcionen. Ha pasado mucho tiempo
desde que tuviste a alguien especial. Puedo no apreciar que él
trabajara para un periódico diferente y jugara en un equipo
de béisbol decente, pero por lo demás él está malditamente
cercano a la perfección.
—Eso es también para ti.— David vio a su amigo
moverse. Matt usualmente era divertido en las conversaciones
serias, pero su elocuencia no se materializó.
—Hace mucho que quiero ser reconocido. Creo que he
pasado a la etapa en donde quiero hacer conexión.
Demasiado viejo para que alguien me tome seriamente.— Vio
sobre su hombro a Mabel raspando con su garra el vaso de
Trace, como si ella estuviera tratando de pescar algo fuera del
whiskey —. Quizás debería conseguirme un gato.


David resopló. —Este es el día. Un perro quizás, pero tú
no eres una persona de gatos.
—Los perros dan mucho trabajo.
—Eso es exactamente por lo que no tienes novio —
dejando el cuchillo, David jaló el cuello de la camisa de Matt.
—La gente es mucho trabajo también, y ellos no se
quedan esperando en la casa a ver que entres por la puerta
para poderte bañar con su amor.
—¡Exactamente, qué está mal con ellos!— Matt sonrió
satisfecho, desapareciendo detrás de su caparazón de nuevo,
y David meneó su dedo hacia él.
—Chicos, ¿entran en esta mano o no?— Patrick gritó
desde el otro cuarto.
—Voy — Matt contestó, retirándose, antes de que David
pudiera continuar su conversación.
David suspiró y acomodó el queso y las crackers en la
bandeja. Consideró brevemente si Matt y Patrick podrían ser
buena pareja antes de decidir que ellos se matarían uno al
otro en una semana. «¿Qué hay con el estar enamorado que hace que
quieras que todos en tu vida lo encuentren también?»
David se quedó en el mostrador y vio la comida.
«Enamorado». Él amaba a Trace, mucho, y él no sabía si debía


decir algo como eso. ¿Qué si el trato se quebraba? ¿Qué si
Trace deseaba explorar lo que había entre ellos extendiéndolo
solo más allá de amigos y amantes sin el paso de un
verdadero compromiso? David gruñó. Sabía que solo estaba
nervioso acerca de su relación. Trace no le había dado
razones para dudar de lo bien que estaban juntos.
Levantando la bandeja, David se dirigió hacia la puerta
del comedor y su mirada se encontró con la de Trace quien se
movía alrededor de la mesa hacia su silla. La mirada de Trace
lo desnudaba de su nueva ropa, y David dejó sus
preocupaciones a un lado. «Ahora, si solo pudiera sobrevivir el tiempo
razonable para empujar a esos chicos por la puerta de salida…»





David tarareaba feliz, acomodando la cacerola arriba de
la estufa, lista para el horno. Estaba haciendo trampa, compró
una bandeja de canelones
26
de su restaurante italiano
favorito, como si las hubiera preparado él, pero creía que el
fin justificaba los medios. Matt había estado bromeando a la
hora de la comida con David sobre la tradicional ‘cita a cenar’.
David no podía evitar pensar en que Trace llegara a casa. Se
rió de sí mismo por ser tan doméstico. Él había logrado la
aprobación de su terapeuta físico para ir al trabajo medio
turno y no podía esperar para compartir las noticias.
Al oír la puerta abrirse, David gritó: —¡Estoy en la
cocina!
—¡Bien!— Trace contestó.
David escuchó los pasos de Trace y ruido de plástico
dirigiéndose a la oficina; él ha de haber ido a la tintorería.
Pero cuando Trace no apareció un par de minutos después,
David se dirigió al pasillo. Trace estaba ahí, viendo la
moderada cantidad de ropa limpia, estaba viendo los estantes
del armario, mordiendo su pulgar.

26
Manicotti, canelones, plato de comida italiana, consistente en pasta tubular rellena de
queso, carne, verduras o pescado.


—¿Se te perdió algo?— David preguntó desde la puerta,
viendo a Trace dentro del armario. Llegando detrás de él
envolvió con sus brazos su cintura y apoyó su mentón en el
hombro de Trace —. Me hubieras dicho que tenías ropa en la
tintorería. Ellos vinieron por la mía esta tarde, pudieron haber
traído la tuya y te ahorrabas un viaje.
—Ese no es problema — Trace dijo, cubriendo la mano
de David con la suya. Giró el mentón y besó la sien de David.
—Te tengo buenas noticias. Fui dado de alta para
regresar a trabajar.
Trace frunció el ceño. ¿Ya? ¿Solo así?, ¿él estaba
curado y listo para irse? —No estás listo para un total…
David colocó su mano en el pecho de Trace. —No
tiempo completo, y aun no se me permite conducir, pero Atila
el Huno
27
dijo que podía empezar con medio turno la siguiente
semana.
—¿Cuál, Atila el terapeuta o Atila la enfermera de tu
doctor?
—Obviamente necesito encontrar nuevas etiquetas.—
David se rió —. El terapeuta físico.

27
Attila el Huno (406-453) Último rey de los hunos, gobernó Europa central y era
conocido como el Azote de dios.


—¿Él sabe lo mucho que tecleas?— Trace preguntó, aun
no estaba convencido. Vio a David sobre el hombro con el
ceño fruncido.
—Eh… ¿qué diferencia hace eso? De cualquier manera
puedo teclear con uno o dos dedos. Una mano o dos. Soy tan
lento como la melaza.
Trace suspiró y jaló a David en sus brazos y le dio un
ligero beso en los labios. —Estoy orgulloso de ti. Has estado
trabajando duro y los ejercicios dieron fruto. Sé que es un
poco loco, pero estoy preocupado de que no estés totalmente
curado y algo te suceda y te lastimes de nuevo.
—Estoy bien.— David apoyó su cabeza en el hombro de
Trace —. Esto hubiera sido más duro sin ti alrededor
manteniéndome sano.— Entrelazando sus dedos juntos, guió
a Trace hacia la puerta.
Trace cerró la puerta del armario. —He acumulado una
tonelada de cosas aquí. Me va a tomar varios viajes regresar
todo a casa de nuevo. Apuesto que te alegrará regresar a tu
armario toda la chatarra que sacaste para dejarle lugar a mis
cosas — dijo divertido por el hábito de David de acumular
cosas.


David tropezó y Trace inmediatamente lo estabilizó. Él
estaba muy feliz de tener a Trace en su vida, no quería que
saliera completamente.
David no tenía idea de lo que Trace pudiera pensar
para el futuro. —Uhmmm, sí.— Su estómago se agitó de una
extraña manera —. La cena está lista si quieres comer —
logró decir a pesar del nudo en su garganta, su apetito se
había ido. ¿Cómo podía no haber considerado que Trace
podría pensar en irse?
El tenso tono de voz de David preocupó a Trace, y se
giró a ver al otro hombre con el ceño fruncido. —Hey, ¿qué es
esto?— Trace alisó las arrugas de la frente de David. ¿Se
sentiría David atraído a él, como él se sentía hacia David? —
¿No quieres recuperar tu casa para ti mismo?— preguntó
curioso —. No creas que te dejo; no hay manera que eso
suceda — le aseguró, jalando suavemente a David hacia él.
Viendo dentro de los claros ojos café, David suspiró
relajado ligeramente. Él podía entender que Trace quisiera
regresar a su propia casa, su propia rutina. Solo tenía que
tratar con eso o hacer su mejor esfuerzo para convencerlo a
quedarse. —Se sentía muy vacío sin ti y fui a Angelos´s por
canelones.
—Me encantan los de Angelo’s — Trace dijo con una
sonrisa. Besó a David ligeramente y frotó sus narices juntas


—. Vamos. Una ducha rápida y entonces me alimentas — dijo,
tomando la mano de David y jalándolo hacia la cocina —. Ya
tengo planes.
David retomó la conversación cuando ellos se dirigían a
la cocina cuarenta y cinco minutos después. —Espero que
esos planes involucren algo caliente y sudoroso — David
ronroneó permitiendo que Trace lo presionara contra el
mostrador cuando llegaron a la cocina.
Trace tarareó feliz cuando David se presionó contra él.
—Oh sí — dijo guturalmente mordisqueando el cuello del otro
hombre. Gimió cuando su estómago y gruñó con necesidad—.
Mejor comemos rápido, o voy a caer de rodillas aquí.
Dios, él quería eso. Él no lo había intentado aun, pero
lentamente se había dado cuenta que él lo quería. Saboreó a
David en sus dedos y su mano. Pero él quería más. Quería ver
a David desmoronarse justo como David le había hecho a él
caer en pedazos. O al menos tratar de hacerlo feliz.
David tembló ante la promesa, sus pezones y pene se
endurecieron instantáneamente. Sus caderas se movían
contra la pierna de Trace, sus manos se deslizaron para
acunar la curva de su culo y lo acercaron. —¿Realmente…?
¿Quieres…?— Tragó saliva, incapaz de terminar la oración con
las imágenes inundando su mente.


Asintiendo y frotando su mejilla contra la de David,
Trace deslizó sus manos por los brazos de David mientras las
imágenes fluían por su mente. —Sí — dijo con rasposa voz —.
Quiero intentarlo. Quiero hacer que sientas lo que yo siento
cuando me lo haces.
Un frío recorrió la columna de David. La cena estaba
sobrevalorada y de cualquier manera la pasta siempre se
podía recalentar.
Las manos de Trace cuidadosamente llegaron a los
jeans de David acordándose de los serios tanteos que había
hecho cuando estaban en los vestidores del centro comercial.
David gimió y movió sus caderas contra las manos de Trace
mientras su corazón se aceleraba.
Trace gimió y movió sus caderas contra David mientras
su corazón se aceleraba. —Bien — jadeó —. Postre primero.—
Se puso de rodillas, sus manos en la parte baja del cuerpo de
David. Una vez de rodillas giró las caderas de David así podía
apoyarse en el mostrador y empezó a desabrochar los jeans.
David tragó, viendo a su amante. —¿Trace? ¡Trace!—
dijo aferrándose a la camisa de Trace.
Los ojos café ardían cuando vio a David. Con el
sorpresivo tono de su amante, Trace sintió que su calma


descendía en él. Sonrió y acarició con su nariz el grueso pene
de David a través de sus bóxers. —¿Sí?
Exhalando fuertemente, David se hundía ligeramente
cuando sus rodillas se debilitaron. —¿Nosotros podemos?
Quieres… No en la cocina.— Sus ojos veían hacia la puerta,
incapaz de hablar con coherencia mientras la boca de Trace
estaba en su pene.
Trace apartó la cabeza. —Bien — dijo agradecido. Se
puso de pie —. ¿Qué quieres?— preguntó, besando la
mandíbula de David.
—A ti — David suspiró —. Dios, a ti, cama o sofá. No
me importa, pero necesito estar sentado antes de que mis
rodillas fallen.
Riéndose, Trace tomó su mano y lo dirigió por el pasillo
hacia la recámara. —Seguro que fallarán — dijo divertido, al
lado de la cama jaló a David a sus brazos para otro caliente
beso, empujó la lengua dentro de la boca demandantemente
como nunca lo había hecho. Quería a David tan
urgentemente…
David gimió, derritiéndose contra el cuerpo de Trace. Si
él estaba excitado por su amigo antes, eso no era nada
comparado por la manera en que ahora giraba. Trace tomó el
control del pulsante cuerpo de David.


Sentir a David rendirse ante él era embriagador; David
había siempre guiado, incluso cuando ellos empezaron a
explorarse, simplemente porque Trace lo quería. Él había
aprendido mucho acerca de complacer a un hombre. Pero
ahora, ahora él quería ser quien estuviera a cargo. Jaló a
David contra él, presionando sus caderas juntas mientras
besaba hambrientamente al otro hombre. —Vas a volverte
loco — gruñó antes de morder la unión del cuello y el hombro
de David.
David inclinó la cabeza estando de acuerdo, un suave
gemido se le escapó. «Ya lo estoy», pensó, feliz de que el
colchón soportara su espalda de sus temblorosas rodillas. Al
menos ellos no se lastimarían. —Me tocas y me derrito —
murmuró con gruesa voz, sus labios recorrían el cuello de
Trace y lamían su pecho.
Trace ronroneó e inclinó la cabeza para darle a David
más piel que besar. —Nosotros lo hacemos — jadeó.
Moviendo sus manos por las caderas de David hacia su
abdomen, finalmente desabrochó el cinturón de su amante.
Ropa. La ropa estaba definitivamente siendo una
barrera. El pensamiento de ser penetrado nublaba el cerebro
de David y sus manos empezaron a desabrochar la camisa de
Trace. —Debe haber reglas de vestuario en esta casa —


murmuró, maldiciendo contra sus temblorosos dedos y los
pequeños botones.
Riéndose sin aliento, Trace desabrochó los jeans a
David y los empujó hacia sus caderas antes de jalar la camisa
y que algunos botones saltaran. —Tu casa, tus reglas — dijo,
inclinándose a chupar el lóbulo de la oreja de David entre sus
dientes.
—Oh, me gusta cómo suena eso — David ronroneó,
jadeando ante la presión de los dientes de Trace —. Eso hazlo
en mis pezones y seré tu esclavo de por vida.
—¿Cómo puedo resistirme a una oferta como ésta?—
Trace murmuró, haciendo la camisa de David a un lado,
volando más botones. Su boca rodeó la piel del pezón y lo
chupó y mordisqueó.
—Ah, joder — David gritó, hundiéndose en la cama y
jalando a Trace con él. Trace se aferró a David, rehusándose
a dejar su premio mientras chupaba su pecho
hambrientamente. Él aterrizó arriba de las rodillas de David y
sus dedos pellizcaban el otro pezón en promesa de lo que
vendría.
Un extraño sonido de pura necesidad salió de la
garganta de David y su cuerpo se arqueó buscando más
contacto con Trace. Parpadeó, tratando de enfocar. —Quiero


que estés dentro de mi esta noche, Trace — dijo con voz
rasposa tratando de ver en los ardientes ojos café de su
amante —. Si no quieres eso, necesitas decírmelo ahora.
Enfocando la cara de su amante, el deseo fluyó en el
interior de Trace y él se sintió sorpresivamente posesivo. Era
frágil y nuevo y lo hacía sentirse inseguro, la idea de que
pudiera querer que David fuera de él y de nadie más. Era un
sentimiento que realmente nunca pensó experimentar, querer
a alguien tan totalmente. Algo acerca de David debe de haber
movido un interruptor en él. —Quiero eso — jadeó,
maravillado de la claridad de su voz, antes de empujarse
hacia delante. Con todo su anhelo capturó la boca de David.
Las piernas de David se separaron permitiendo a Trace
acercarse y acurrucarse contra la parte más íntima de su
cuerpo, y él se hundió en el beso. Se sentía bien, se sentía
correcto. David quería rogarle a Trace que se moviera con
maestría y saboreando cada segundo al mismo tiempo. Sin
voluntad contra esos labios que se abrían a él, dejó que sus
manos recorrieran la musculosa espalda de Trace, acunaran y
masajearan su trasero silenciosamente urgiéndolo a
acercarse.
Un bajo gruñido salió de la garganta de Trace mientras
besaba a David a fondo. Cuando él se separó, sus labios
estaban rojos e hinchados. —Quiero saborearte — dijo


moviendo sus caderas contra la ingle de David. —Quiero
besarte. Quiero lamerte de arriba abajo y sentir que tiemblas
porque sé que es por mí.
El cuarto giró y el cuerpo de David tembló como si se lo
hubieran indicado. —Dios, Trace.— Se aferró a los costados
de Trace mientras el trigueño cuidadosamente se ponía de
rodillas y le quitaba los zapatos y jeans a David.
Trace se movió entre las rodillas de David y se inclinó
apoyando su mejilla contra el delgado algodón que cubría el
pene de su amante. Mientras inhalaba se dio cuenta que no
estaba nervioso. Él quería eso. Giró su boca hacia la erección
de David a través de su ropa interior, jadeando contra la tela
con pasión.
David sentía sus rodillas totalmente débiles, sus ojos
giraban. —Trace — jadeó, sus caderas se arqueaban en el
colchón —. No puedo… vas a hacer que me corra.
Riéndose, Trace asintió, frotando sus labios a lo largo
del pene de David. —Esa es la idea, amor — ronroneó,
ávidamente viendo las reacciones de David. Él estaba
chupando y lamiendo la cubierta carne, humedeciendo el
algodón con su lengua hasta que encontró la punta cubierta
de la hinchada cabeza. Actuando por instinto, Trace cerró su
boca sobre eso.


Sorpresivamente, David gritó, su cara se ruborizó con
el asalto. Él quería estar frío y controlado, pero Trace le
robaba cada gramo de resistencia que poseía. Honestamente
nunca pensó en sentir la boca de Trace en su pene, sin
importar lo mucho que lo quisiera. Sus ojos veían la lengua y
la boca trabajar en su pene y cada sensación era amplificada
diez veces más. Los sin práctica pero entusiastas toques eran
la cosa más erótica que había experimentado. —Joder, joder
— repetía insistentemente, sus caderas se empujaban hacia
los labios de Trace —. Muévelo… joder… mueve…— Se
interrumpió para tomar aire —. Quiero sentir tu boca en mí—
finalmente logró decir ahogándose.
Trace cerró los ojos, estremeciéndose al pensar que
había reducido a David a eso. Santos infiernos, se sentía
increíble. Apartó su boca de la húmeda tela y vio a su
amante, la sorpresa y el deseo estaba ahí. David estaba tan
hermoso de esa forma. La pasión golpeaba, Trace pasó sus
manos por los bóxers, y sus dedos se deslizaron a la pretina
bajándolos sobre el hinchado pene. Con una última mirada a
los ojos de David, se inclinó y suavemente deslizó sus labios a
la suave piel de la erección de David.
Miles de agudas sensaciones se disparaban desde la
zona que la boca de Trace barría. —Oh si — David siseó, sus
dedos se hundieron en el oscuro cabello. Colapsó hacia atrás
torpemente hacia el ángulo de la cabecera. Con un gruñido de


irritación, se movió para quedar acostado sobre las
almohadas empujándose con los pies en la cama.
Trace lo siguió arrodillándose entre los muslos de
David, dándole a su amante el mismo tratamiento que le
había dado sobre su ropa interior; deslizaba su mejilla y
mentón a lo largo del pene, lamiéndolo ligeramente y
metiéndoselo en la boca hasta que finalmente chupó la
distendida cabeza con un suave ronroneo.
David se movió. Nunca se había enloquecido con tan
poco, pero sentía que la lengua de Trace jalaba directamente
líneas invisibles que iban hacia sus bolas. Con cada pasada,
su cuerpo se contraía y amenazaba con derramarse en la
lengua de Trace. Intentó ahogar un grito cuando Trace
circulaba la cabeza de su pene. Fracasando miserablemente
un gutural sonido salió de su garganta cuando los labios se
cerraron alrededor de la hinchada punta. Levantándose
ligeramente, él se movió dentro del intoxicante calor, solo
ligeramente, incapaz de quedarse quieto.
Trace quería más que nada en ese momento complacer
a David. El ruido y el movimiento fue hacia su doloroso pene,
pero él no se permitió renunciar. Solo esperaba no lastimar a
David de algún modo. Levantando un dedo de su mano,
envolvió el pene de David y comenzó a chuparlo
cuidadosamente. Quería oír más de esos gritos. El sabor era


diferente en su dedo, claro, pero Trace decidió que lamería
eso. Él lamería todo a David. Trace quería sentir a David
moverse debajo de él, llevarlo a la locura con su toque. Su
pulso se aceleró. Aun recordaba lo que David había dicho.
Quería a Trace dentro de él. Trace gimió profundamente al
pensar en eso y su ingle se contraía de placer, y sentía el
pene de David endurecer un poco más y extenderse más allá
en su garganta. Estaba pulsando ligeramente contra su
lengua.
Trace gruñó enviando estremecimientos a la piel de
David, sus endurecidos pezones eran puntas dolorosas y
hacían que su pene pulsara. Inconscientemente rozó sus
pezones para calmar el ardor, plantó sus pies en su cama y se
empujó dentro del firme agarre. Sus ojos brillaban al ver los
llenos labios rojos estirarse alrededor de su pene. David no
podía sostenerse. Oh Dios. Dios, ¡Trace!— gimió, sosteniendo
la cabeza de su amante, no quería empujarse más profundo
pero no estaba seguro si lo hacía. Sus caderas se arqueaban,
trató de alejar la boca de Trace sin perder contacto con sus
manos. —¡Joder! ¡Voy a correrme!
Sorprendido por la fuerza del grito de David, Trace
apartó su boca del pene de su amante pero no lo
suficientemente rápido y se corrió en sus labios. Jadeando
ante el total erotismo de eso, Trace se tensó y movió su mano
para extender su lengua y atrapar lo que se escurrió a su


mejilla. Riéndose ligeramente cuando otro chorro golpeó su
mentón, se limpió con el dorso de su mano. Él le había hecho
eso a David. Él lo había hecho. ¡Oh Cristo! El meollo de esto
era que él quería reclamar a David como su propiedad
hinchado y explotando extasiado, y Trace no tenía idea de por
qué lo hacía o por qué pensaba en eso.
La fuerza del clímax lo golpeó y dejó a David sin
opción, solo aferrarse y continuar. Sus caderas temblaban,
sus ojos se cerraban, sus dedos enterrados en el oscuro
cabello. Gritó el nombre de Trace una y otra vez mientras su
cuerpo temblaba con la sobreexcitación. Cuando el impulso
disminuyó en suaves temblores, abrió los ojos, buscando
asegurarse de que su amante estuviera bien. Trace lo veía
fijamente su mirada tenía un brillo de felicidad y deseo, las
mejillas ruborizadas y los labios hinchados pintados con su
corrida. David estaba cerca de un clímax de nuevo. Jaló a
Trace hacia abajo y con un gutural gruñido dijo: —Mío.
La respuesta de Trace fue un débil estremecimiento
mientras la pasión lo recorría y sus labios se deslizaron sobre
los de David. David se sentía de la misma manera. Quizás no
había nada mal en eso. —Sí — jadeó —. Sí — dejó el pene de
David y acunó la cara de David mientras ellos se besaban con
las bocas abiertas. Trataba de subir al regazo de David,
hambriento de estar más cerca de su posesivo amante.


David se sentó y Trace se montó a horcajadas en su
regazo, sus manos lo recorrían fervientemente, su boca solo
dejó a Trace lo suficiente para hablar. Respirar era opcional
en este momento. —No fue lo suficientemente bueno —se
quejó, tratando de acomodar los ejes juntos —. Quiero que
estés dentro de mí.
Trace dejó salir un largo aliento y se movió bajo las
manos de David con un suave gemido. —Estoy jodidamente
excitado por ti — dijo con voz gruesa, rozando sus palmas
contra su pecho. Retiró su cabello de su hombro y vio a David
a los ojos, con seriedad —. ¿Qué es lo que quieres hacer
acerca de eso?
David se inclinó hacia delante siguiendo el arqueado
cuello de Trace con sus labios y entonces con su lengua hasta
el oído de Trace. —Voy a acostarte y explorar cada centímetro
de tu piel con mis manos y luego con mi boca. Voy a
comparar el sabor de tu piel aquí — David lamió el sensible
hueco detrás de la oreja de Trace —, con tu sabor aquí —
pasó su pulgar por la grieta entre las piernas de Trace y su
cuerpo estirando la tela contra el pene de Trace —. Déjame
probarte y hacer que estés duro y tembloroso y entonces te
mostraré lo que se siente que estés dentro de mí.
—Aww, infiernos — Trace siseó, abrió más los ojos y su
cuerpo estaba duro solo al pensar un segundo lo que él iba a


hacer. Iba a correrse en ese momento. Presionó su ingle con
su mano, tratando de aliviar un poco la presión y lograr algo
de control —. Será mejor que tengas cuidado o no voy a
llegar a la parte dentro de ti — dijo tembloroso —. Cristo,
David. ¿Realmente quieres… me quieres…?
Una risa baja retumbó en el pecho de David y presionó
su sonrisa en el hombro de Trace, la alegría dentro de él se
expandía al punto de burbujear por todos los lugares. Tomó el
culo de Trace y lo acercó más. —Sí, realmente quiero que
tú…— Sus palabras se deslavaron al estar hechizado con la
mirada de Trace. Por alguna razón no salía la palabra ‘joder’.
Estaba mal, era dura y ¿qué podía decir? —Jódeme. Hazme el
amor. Córrete tan profundamente dentro de mí que pueda
saborearte — enfatizó cada declaración moviendo sus caderas
juntas, sintiendo que su eje comenzaba a interesarse contra
el duro eje de Trace.
Las palabras de David golpearon duro el estómago de
Trace. Hacer el amor con él. «Si, Oh si, querría eso». Dejó que su
cabeza dejara de dar vueltas. —Tendrás que ayudarme. Sé
qué se supone que sucede, pero no lo he intentado, ¿lo
sabes?— dijo con rasposa voz.
Solo la idea de ser el primer hombre al que Trace le
hiciera el amor era suficiente para que el pene de David
estuviera completamente duro de nuevo. Él no se había


recuperado tan rápido en años. —Claro que imaginé eso, te
guiaré en cada paso del camino.— Girándose en la cama,
David abrió las cortinas, dejando que la habitación se
iluminara con el brillo de la luna —. Quítate la ropa y
acuéstate debajo de mi.— Abrió el cajón de la mesita de
noche y sacó los accesorios que ellos necesitaban y los dejó a
la mano.
Tragando duro, Trace se quitó la camisa mientras veía
a David iluminado con la luz de la luna. ¿Cómo podía expresar
lo hermoso que era ese hombre? Y él iba a hacerle el amor.
Trace no quería solo joderlo. Él quería más. Sus pantalones
cayeron a sus tobillos y se los quitó junto con su ropa interior
y calcetines. Se alejó de ellos y entonces se quitó la banda de
su cabello, esparciéndose sobre sus hombros, que era la
manera que había descubierto que le gustaba a David. Trace
subió a la cama y se acostó de lado viendo a David. Sus
manos hormigueaban y se aferró a las sábanas.
David empujó a Trace de espaldas. —Mi turno — gruñó
y su boca atacó uno de los pezones de Trace, chupándolo con
fuerza hasta que se elevaron lo suficiente para rasparlos con
sus dientes. Mientras chupaba dejó que su muslo presionara
la erección de Trace contra su cuerpo, rodeándolo con sus
brazos y deslizándolos de arriba abajo.


Trace gimió y se levantó contra David, su pecho y sus
caderas rogaban por más. Se aferró a los hombros de su
amante y gimió lujuriosamente mientras decía el nombre de
David. Obviamente su amante lo quería en su culo ¿quería
seguir con él? Trace se estremeció por la manera en que él
también se sentía. Las manos de David viajaban por los
costados de Trace, levantando sus brazos arriba de su cabeza
y sosteniendo ambas muñecas con una mano. Su boca se
movía hacia el otro pezón, su cuerpo continuaba ondulándose,
manteniendo a Trace en el borde pero sin la suficiente presión
para empujarlo más allá.
Un ahogado gemido salió de la garganta de Trace
mientras ligeramente jalaba sus brazos, solo lo suficiente para
sentir la restricción, sin intención de liberarse. El dominante
gesto envió una onda de calor que lo atravesó, y cada toque
de la lengua de David avivaba el fuego. —David — gimió —.
Si sigues así no voy a llegar a la parte dentro de ti.
—Enclenque— David bromeó ligeramente —. ¿Me estás
diciendo que no puedes tener más de una vez en una noche?
Esa no es la historia que he oído por toda la ciudad.—
Separando los muslos de Trace con sus rodillas, pasó su pene
directamente contra sus pesadas bolas y comenzó a moverse
sobre su duro eje.


—¡Jesús!— Trace gritó, sacudiéndose contra David, sus
manos aferradas a los brazos de David —. Averiguaste eso —
dijo, sintiendo la tensión en su ingle —. ¡Quisiera saber quién
habla sobre mí!— agregó jadeando.
—Todo el mundo. Todo el mundo, mi amor— David
ronroneó deslizándose por el cuerpo de Trace —. Si ellos
pudieran ver lo que te gusta esto, ellos…— David sacudió la
cabeza, ni siquiera quería pensar en alguien más tocando a
Trace —. Me gusta eso, puedo solo verte, pero voy a hacer
que te corras.— Levantó el pene de Trace y lamió la cabeza
con una amplia barrida de su lengua y lo tragó entero de un
solo empujón.
No era lo que David decía o lo que hacía; era el cariño
escondido lo que golpeaba el poco control que le quedaba a
Trace. La boca de su amante se cerró alrededor de él, solo
haciéndolo inevitable, y él se ahogó y gritó cada pulso de su
orgasmo que se llevaba el último rasgo de pensamiento
racional.
David tragó cada gota, continuó chupando su eje
mientras empujaba las rodillas de Trace abriéndolas y
empujándolas hacia su pecho. Permitiendo el medio duro
pene deslizarse de su boca, levantó la vista y vio a Trace. —
¿Recuerdas cómo me tomé mi tiempo para limpiarte en la
ducha y dije que te lavaría en todas partes?— preguntó con


una diabólica sonrisa —. Hay un lugar más que necesito
probar.— Inclinándose sobre el abierto y vulnerable cuerpo de
Trace, su lengua lamió el escroto y más abajo.
Trace abrió más los ojos asombrado cuando el mentón
de David llevaba su lengua sobre sus bolas y más allá. Todo
lo que Trace podía hacer era gemir y aferrarse a las sábanas.
«Cristo», pensó, «no hay nada más íntimo que esto». Se estremeció y
gimió.
Cada centímetro que David encontraba era lamido y
chupado, enrolló su lengua alrededor de la arrugada entrada
y mordisqueó las pálidas nalgas. Vio cómo Trace se endurecía
de nuevo, su pene descansaba sobre su abdomen. David
presionó sus labios en la pequeña abertura, chupando y
gimiendo cuando los músculos bajo su mano temblaron. Su
lengua daba pequeños golpecitos al agujero, presionando al
interior, dejando que el agujero se humedeciera. —Quiero
meter mi dedo dentro de ti, mostrarte lo bien que puedo
hacerte sentir. ¿Confías en mí?— David murmuró contra la
aterciopelada piel.
Abriendo los ojos vio a David con una ardiente mirada
que lo envolvía, Trace se movió un poco cuando respiró
profundo. —Confío en ti — dijo, deslizando sus dedos por la
mejilla de David —. Siempre cuidas de mí.


—Presta atención porque tú lo harás conmigo después
— David dijo, tomando la botella de lubricante. Cubriendo sus
dedos generosamente y derramando algo más directamente
en Trace, lamió el pene, chupándolo dentro de su boca
mientras la punta de su dedo se deslizó fácilmente en el
interior del cuerpo de Trace. Con total lubricación el dedo se
deslizó dentro y fuera de los apretados músculos.
Mientras el dedo entró en él y circulaba dentro y fuera,
Trace suspiró y cerró los ojos. Él no estaba sorprendido de
que el empuje del dedo de David no fuera exactamente
doloroso. David sabía cómo hacerlo, entrando y saliendo
frotándolo suavemente, deslizando su dedo tan suavemente
por la grieta de Trace, lamiendo su excitado pene,
absorbiendo el calor que irradiaba de la piel de Trace.
David pasó su lengua por la cabeza del pene de Trace,
y curvó su dedo y golpeó la próstata de Trace, produciendo
un grito en respuesta.
Trace estaba impactado cuando el dedo de David frotó
algo que dejó un rastro de fuego que lo recorrió y le hizo
gritar antes de que incluso pudiera pensar en detenerlo. —
¡Santos infiernos, David! ¿Cómo supones que preste atención
cuando haces eso?— preguntó incrédulo.
—Dios, tan sensible.— David gruñó, se movió entre las
rodillas de Trace y deslizó su dedo de nuevo, girándolo


suavemente, tratando de enviar flamas al interior de Trace.
Sonrió levemente liberando el pene de su boca, las
vibraciones de su risa subían y bajaban por el eje —. No, no
realmente. Pensar no es realmente la meta en este momento.
Solo siente para mi bebé.— Su dedo continuó provocándolo,
sus palabras eran bajas y guturales, su lengua lamía la
cabeza de su pene —, Tenerte en mi interior se sentirá diez
veces mejor. Y correrte — David gimió —, correrte…dentro de
mí, aferrando tu pene.— Los músculos alrededor de Trace
alrededor del dedo de David se tensaron, y él gimió de nuevo
—. Dios, Trace.
—Jesús — Trace jadeó, subiendo más las rodillas. La
mezcla de sensaciones era confusa y excitante al mismo
tiempo. Él sabía muy bien lo que se sentía estar dentro de
una mujer e incluso una que estuviera tan apretada. Él había
estado también en el culo de una mujer, con esa enorme
erección. Pero estar en el interior de David no había manera
posible que fuera lo mismo. Se sentía contrayéndose
alrededor del dedo de David, y otra ola de placer lo recorrió.
Dios, ¿eso era solo una prueba de lo que sería tener a David
dentro de él? Se giró cuando su pene pulsó —. David — dijo
con rasposa voz —. Te necesito.
David subió por el cuerpo de Trace, besando el
recorrido hasta que llegó a su boca. —Entonces, me tienes,
amor.


Acurrucando sus brazos alrededor de él, Trace se giró
hasta estar arriba de David. Le robó otro largo y húmedo beso
antes de ponerse de rodillas entre las piernas de David. Sus
ojos estaban fijos en el firme cuerpo acostado frente a él, y se
inclinó a besar el abdomen de David antes de tomar la botella
de lubricante. Repentinamente se sintió nervioso, se dijo a si
mismo que sabía lo que estaba haciendo. «Intelectualmente.»
Tomó algo de lubricante en sus dedos y los deslizó bajo las
bolas de David, frotándolo mientras lo hacía. Trace no rompía
el contacto visual mientras frotaba el agujero en el que él se
enterraría. —Tan hambriento por ti — murmuró.
Un erótico frío recorrió la piel de David. Plantando sus
pies sobre el colchón se inclinó a tocar a Trace. —Te quiero
dentro de mí— dijo con rasposa voz, ahogándose en la mirada
de su amante. Tragó duro, Trace presionaba contra su portal
y deslizaba un dedo lentamente hasta el segundo nudillo, tan
profundo como se atrevía.
—Oh ¡joder! ¡Profundo!— gritó David, sus ojos
brillando. Había pasado mucho tiempo desde que había
intimado con alguien y sabía que Trace lo estaba llevando a la
locura. Podía leer la resistencia en la mirada de Trace en la
manera en que se mordía el labio. —No me vas a lastimar.
¿Recuerdas lo que sentías con mi dedo? Déjame mostrarte —
agregó. Estirándose entre las piernas, deslizó su dedo a lo


largo del de Trace, guiándolo profundamente hasta llegar al
punto exacto que le haría ver estrellas.
Trace vio cómo su dedo se hundía dentro de David
guiado por él, y sintió el cuerpo de David moverse cuando su
dedo rozó un bulto. Por un largo minuto y varios golpes
después, sintió el cuerpo de su amante tensarse alrededor de
él. —¿Estas bien?— preguntó, viendo a David por su
aprobación.
David asintió. —¿Estás listo para hacer esto?—
preguntó, su voz inestable —. Porque me voy a correr y
realmente quiero que estés dentro de mí.
Inhalando, Trace inclino la cabeza un momento,
recuperándose. —Sí — murmuró. Tomó el condón, se lo
colocó, y lo lubricó con un suave gemido. Entonces se acercó
entre los muslos de David. Usó su mano para alinearlo y
presionó contra el agujero, y empezó a empujar,
deteniéndose un par de veces hasta que el cuerpo de su
amante se abrió aceptándolo. Se detuvo inmediatamente,
mordiendo su labio, su mano se aferraba a la pierna de David.
—Dios, ¡no te detengas!— David levantaba las caderas,
sus manos empujaban más profundamente a Trace.
Jadeando, Trace obedeció, empezó a moverse lentamente, el
movimiento era familiar, incluso si el cuerpo no lo era. Una
vez lo suficientemente dentro, deslizó ambas manos a los


muslos abiertos de David. El cuerpo de David se arqueaba,
esperando que Trace se empujara más profundo, más cerca.
Estirando sus manos a los bíceps de Trace, lo jaló. —Bésame
— pidió, queriendo estar conectado con su amante de cada
manera posible.
Trace gimió mientras cuidadosamente se apoyaba
sobre su codo, lamiendo el labio de David antes de besarlo.
Sentía como si él estuviera atrapado en un lubricado y
caliente torno, y no quería dejarlo. El calor hervía en sus
venas, y la urgencia de moverse era innegable. Seguía
moviendo su cadera contra su amante. Cuando ellos
finalmente se separaron para respirar, Trace murmuro: —Tan,
tan bueno — en una dolorosa tierna voz. Eso era
sobrecogedor, ser parte de David de esta manera. Eso era
mucho más de lo que incluso pudiera esperar, y él ni siquiera
se había dado cuenta que esperaba todo.
—Tú dentro de mí, nunca se sintió tan bueno — David
gimió, sus manos se aferraban a la espalda de Trace,
masajeando sus flexionados músculos.
Gimiendo suavemente su acuerdo, Trace se apoyó en
sus codos y se empujó fuerte con un suave gemido. Veía a
David intensamente mientas se deslizaba una y otra vez hasta
que sus caderas chocaban. —David, no tenía idea— murmuró.
El cabello de Trace, sobre sus hombros, meciéndose con cada


movimiento, y lamía su labio, tratando de mantener su
concentración y no terminar tan rápidamente. Quería esto
hasta el final.
David tragó saliva, hipnotizado por el hombre que se
movía sobre él, dentro de él. —Yo tampoco — dijo con su
garganta seca —. Y ni siquiera tengo la excusa de que nunca
lo había hecho.— Trace se reía jadeando. Seguía moviéndose,
empujándose en el interior del cuerpo de David empujando
sus rodillas, todo era de algún modo más enloquecedor con
cada duro empuje —. Me siento tan malditamente cerca de ti
— murmuró, inclinando la cabeza y pasando su lengua por la
garganta de David.
—Nadie pudo estar tan cerca, y no estaba seguro
incluso de que quisieras llegar tan lejos.— Un particularmente
buen ritmo de empujes, causaron que cada músculo del
cuerpo de David se tensara, sus muslos temblaron. Sus
manos se deslizaron entre sus cuerpos.
Levantándose ligeramente para hacer espacio a la
mano de David, Trace movió su peso y empujó un poco más
duro gruñendo cada vez que sus cuerpos chocaban. Su pecho
se tensó con la indescriptible sensación de posesividad: ese
hombre era su amante. «Mío.» Empujándose con fuerza, Trace
apretó los dientes contra el inminente orgasmo. Sus manos se
aferraban a las caderas de David, sosteniendo las piernas del


otro hombre en sus antebrazos. —Tócate tú mismo, David.
Necesito ver que te corres, saber eso me conducirá a ti —
Trace dijo, con un poco de glotonería, se empujaba tan duro
que no podía escapar de eso.
La mano de David rodeaba su propia erección, él
estaba tan cerca que no le tomó mucho tiempo. Ver la
emoción en la mirada de Trace, oír la pasión en su voz, lo hizo
temblar. David gimió masturbándose rápidamente, esperando
sentir el clímax de Trace casi más que el propio. Podía ver el
amor en la mirada de Trace, y se estremeció, David gruñó: —
Más, duro ¡por favor!— mientras todo él se tensaba, sentía
que iba a explotar. Le tomó un par de duros empujes más
para que el gemido de Trace llenara sus oídos, y él mismo se
inundara en el abrumador placer.
Trace se tensó cuando su orgasmo cayó sobre él, casi
inesperado; él creía que tenía otro minuto; y dio un largo
grito mientras se corría. Él estaba temblando, perdido en las
sensaciones, unas sensaciones que él esperaba nunca
renunciar. El darse cuenta de eso solo causó una onda de
choque mientras gemía el nombre de David, su corazón dolía.
El desinhibido placer que se mostraba en la cara de
Trace era todo lo que David necesitaba para empujarse a sí
mismo al precipicio. —Oh mi amor — David jadeó dando un
salvaje grito, su mano sacudió su pene dos veces más y logró


esperar a que los últimos empujes del pene de Trace lo
llevaran al borde —. ¡Trace!— gritó. Entonces los jadeos de
David se convirtieron en un suave murmullo —. Oh Trace, oh
bebé… córrete… ¡córrete!— Y él se había corrido, duro, y un
disparo tras otro y otro más y se abandonó al placer.
Estremeciéndose con el clímax, Trace logró abrir los
ojos y ver el éxtasis escrito en la cara de David. «Cristo. Él es
hermoso.» —Tan hermoso— Trace murmuró, pasando una mano
por el pecho de su amante mientras lo veía atravesar por los
espasmos de su orgasmo.
Trace cayó arriba de él, David envolvió sus brazos y
piernas alrededor del sólido cuerpo. Respirando aun difícil le
dio un profundo beso y enterró la cara en el cuello de Trace.
Después de unos minutos y un corto suspiro, el pene
de Trace se deslizaba del cuerpo de David. —Necesito
limpiarte un poco — Trace dijo. Besó la frente de David y salió
de la cama. Después de un momento entraba en el cuarto de
baño y se quitaba el condón. Se limpió, mojó una toalla y
regresó a la cama, apagó la luz del cuarto de baño para ver a
David a la luz de la luna. La fuerza de su posesividad había
disminuido y ahora se preguntaba si solo fue algo en el calor
del momento. Pero la fuerza de su afecto permanecía y era
clara.


Se unió a David en la cama y lo movió suavemente. —
Hey, ¿no tenías hambre?— preguntó mientras empezaba a
limpiar el abdomen de David.
David suspiró fuertemente. —Sí, realmente estoy
hambriento. Aunque no quiero moverme.— Se giró y le dio
una sonrisa de satisfacción a su amante. Trace se enderezó
con sus manos en las caderas, él también tenía una tonta
expresión de satisfacción. Su cabello aún era un lió en sus
hombros.
—¿Angelo’s? ¿Canelones? ¿Vino? ¿Acurrucados en el
sofá?
—Mmmm. Suena mejor y mejor— David dijo —. Me
convences.
—Bien, vamos entonces — Trace dijo, golpeando
ligeramente el culo de David mientras encontraba algo de
ropa confortable.
—¡Cuida esto, Jackson! ¡Puedes querer este culo intacto
después!— David le dijo, con una enorme sonrisa en su cara.
Media hora después ellos estaban sentados juntos en el sofá,
comiendo pasta y ensalada que Trace había traído. David lo
veía, sabiendo que todo eso de enamorarse estaba en
discusión. Había llegado muy lejos con Trace y él ni siquiera
consideraba mirar hacia atrás. Trace hacía sonidos de placer,


dejando el plato vacío en la mesa de café, se recargó. —Amo
Angelo’s — ronroneó, sus ojos cerrados mientras se frotaba
su abdomen.
David se rió. —Comiste demasiado rápido— dijo, viendo
todavía comida en su plato. Había estado ocupado viendo a
Trace que tenía el plato a medio comer —. ¿Quieres más?
—Sí, pero estoy muy cansado para ir — Trace aclaró.
—Ten — David dijo. Tomó un bocado con el tenedor y
lo llevó a los labios de Trace. El otro hombre abrió los ojos,
parpadeó y abrió la boca. David depositó el bocado en la
lengua con una sonrisa.
—Mmmmm. Ahora esto son mimos — Trace murmuró
después de tragar.
—Trabajaste duro esta noche; mereces una
recompensa — David contestó, ofreciéndole otro bocado.
Trace contestó tomando el bocado, y gimiendo feliz.
Los canelones se terminaron al igual que el vino. David
tomó los platos y vasos y los llevó a la cocina. Cuando
regresó, tomó ambas manos de Trace y lo jaló para que se
levantara.
—¿Qué?— Trace preguntó con un ‘ooomph’ y una risa.


—Quiero mi tiempo de mimos— David reclamó, jalando
a Trace por el pasillo de regreso a la recámara. Trace fue más
que voluntariamente. Ellos se quitaron la ropa dejándola en la
alfombra y subieron en la gran cama. Trace se giró de
espaldas y se estiró lujuriosamente, David se sentó al lado y
miró. —Eres hermoso — David dijo conversacionalmente.
Trace hizo una pausa, se estiró y levantó una de sus
cejas. —Lo sé — dijo tranquilamente—. He oído eso.
Realmente mucho. Pero significa más viniendo de ti.
David sonrió y se acostó al lado de Trace, jalándolo a
sus brazos. Caliente por la ola de cariño que llenaba su pecho,
Trace se giró sobre David, hundiéndose en la cama. Sus
cuerpos se alinearon, Trace se acostó entre los muslos de
David arriba de su pecho y Trace lo besó lentamente,
disfrutando estar cerca de David le dio un sincero y largo
beso.
David sonrió, disfrutando el peso de su amante contra
el suyo. Inclinando la cabeza chupó la lengua de Trace, sus
dedos se hundían en la oscura cortina de cabello. —Joder,
sabes bien.
—Me alegra que pienses eso — Trace murmuró,
lentamente, besando a su amante una y otra vez.


David disfrutaba la calidez del cuerpo de Trace y no
podía sobreponerse a la letárgica saciedad que demandaba
que durmiera. —¿Me sostienes mientras dormimos?
Trace se giró de lado y le dio un último beso,
acurrucándose alrededor de David, lo jaló contra él. Sus
piernas se entrelazaron y giró la cabeza, así David colocaba
la suya en la curva de su cuello. —¿Cómo estás?— preguntó
suavemente.
—Perfecto.
Trace suspiró feliz y levantó su mano para acariciar la
mejilla de David. —Nos acomodamos — simplemente dijo.
Eso funcionaba de muchas maneras, en opinión de
Trace. Como amigos, como compañeros, como amantes.
Adormilado, comenzó a quedarse dormido. David lo sintió
dormir, pero no había nada importante que quisiera decir.
Escuchó la suave respiración de Trace, preguntándose si su
amante ya estaba dormido. Entonces murmuró su profundo
deseo: —Quiero que te quedes. Que te quedes conmigo.
Él se abrazó a Trace suavemente y aliviado se quedó
dormido.



La suave luz del amanecer comenzó a iluminar el
dormitorio, despertando a David. Usualmente al momento de
abrir los ojos él estaba listo para ponerse de pie, pero al
despertar en los brazos de Trace, sus cuerpos acurrucados
juntos, sus piernas entrelazadas, no sentía urgencia de
moverse. Retiró el oscuro cabello de la cara de Trace y dejó
que sus dedos ligeramente siguieran el contorno. El arco de
su mandíbula, sus oscuras cejas, la curva llena del labio
inferior de Trace, cada detalle era precioso.
Los suaves y lentos toques despertaron a Trace, y abrió
los ojos para ver a David viéndolo tiernamente. El pulso de
Trace se aceleró. —Buenos días — murmuró.
—Buenos días — David contestó, sus labios curvados
cuando tocaron a Trace —. ¿Dormiste bien?
—Mmmm-hmmm — Trace contestó, deslizándose su
mano alrededor del cuello de David —. Alguien me agotó.
David acarició con su nariz la nuca del adormilado
Trace. —Siento que te encontré justo antes del momento en
que te vas. No quiero dejarte ir.


—Entonces eso significa lo que dijiste — Trace dijo
lentamente.
David se dio cuenta que debió de oír las últimas
palabras que dijo antes de quedarse dormido.
—Quieres que me quede.— Lo pensó un momento
mientras David permanecía en silencio —. Ese es un gran
paso, ¿no es así?— preguntó seriamente.
David cerró los ojos, Trace lo acercó a sus brazos,
tratando de no sentir como que él se estaba aferrando. —
Quiero decir, que solo la idea de que no estés aquí todo el
tiempo, de no ser capaz de verte cada día… Solo que el último
par de meses había sido tan normal. Es como enamorarse en
las vacaciones. Supongo que ambos necesitamos regresar a
nuestras vidas y ver si nos arreglamos — alejándose
ligeramente y obligándose a ver a Trace a los ojos, dijo —:
Pero quiero intentar esto. Quiero una relación contigo. No
quiero que regresemos a ser solo amigos.
Trace sonrió lentamente. —Yo tampoco. Creo que
regresaré a mi solitario departamento, solo con Mabel de
compañía.— Trace resopló —. Espero que ella se vaya
voluntariamente conmigo. Pero creo que tienes razón. Quiero
saber que esto no solo es causado por la constante cercanía.


—No sé si la constante cercanía causa sentimientos
como estos, pero si lo hace, voluntariamente me sacrificaría y
pasaría todo mi tiempo contigo solo para seguir sintiéndolo.—
David presionó una sonrisa en el hombro de Trace —. Solo
porque te vas a tu casa no significa que no puedas dejar
algunas de tus cosas aquí, quizás pasar una noche
ocasionalmente…
—¿Qué te parece si te llevo a cenar? ¿Este fin de
semana?— Trace preguntó —. Así podemos salir a algún
lugar.
—Creo que dejaré que me lleves a cenar y entonces te
quedas aquí.— David le dio una cómica sonrisa —.
Probablemente debería de advertirte. Soy fácil.
Trace resopló, sonriendo, y se inclinó a darle un ligero
beso a David. —Sigue.

—Yo debería decir: ‘No, mi hombro aun me duele’, y
quizás así no cargaría nada— David se quejó mientras salían
del elevador y cruzaban el pasillo hacia el departamento de
Trace.


—¿Cargar?— Trace le dio una mirada tolerante sobre su
hombro. —Solo llevas mi bolsa del gimnasio, y tu hombro
está bien. Y llevas a Mabel. Cree que estás vivo.— Vio hacia la
a punto de derramarse canasta de lavandería que él llevaba.
—Sí, para Mabel es importante y no está del todo feliz
de ser transportada — David aclaró.
Trace giró los ojos mientras dejaba la canasta en el
suelo y sacaba sus llaves. —Me sorprendió que la hayas
encontrado, menos que hayas logrado que entrara al carro.
Yo no puedo ni siquiera lograr sacarla de debajo de la cama.
Zorra.
David se limpió la garganta. —Bueno…. los gatos
pueden estar involucrados.
Trace resopló mientras abría la puerta por tercera y
última vez esa noche. —Me parece que lo dije. Zorra.
Probablemente es como si su persona favorita quisiera
llevarla a salir, y ella diría ‘bien’. Lo apuesto— llevó la canasta
en el interior.
—A Mabel le agradas— David protestó mientras entraba
detrás de él —. ¿No es así, dulce corazón?— le preguntó
mientras le rascaba detrás de las orejas y recibía un ronroneo
en respuesta.


—Ella me tolera. Porque sé dónde está la bolsa del b-a-
n-q-u-e-t-e-.— Trace dejó la canasta en el suelo al lado del
sofá y se giró a ver a los dos, y estudio el contraste entre el
cabello dorado y el pelo negro. Sacudió la cabeza. Ese era un
momento de cara o cruz, a quién adoraba David más: a él o
a Mabel.
—Bueno, ella regresó a su casa ahora, sus propios
dominios, así que debería estar feliz — David dijo dejando a
Mabel en la alfombra a sus pies. Mabel olfateó y se sentó
entre sus tobillos.
—No es el único de nosotros — Trace murmuró
mientras tomaba la bolsa de ropa que había dejado en el
respaldo del sofá en uno de sus primeros viajes desde el
carro. Él estaba más cerca de sentirse infeliz acerca de esto.
Sí, él había acepado que era necesario regresar a casa, así
ellos podrían asegurarse de que eso estaba correcto y era
real… —Maldición — Trace maldijo en voz baja mientras se
dirigía a la recámara —. Esto es real.
—¿Qué es eso?— David preguntó viendo en la dirección
en la que estaba Trace.
Trace limpió su garganta y vio sobre su hombro a
David. Él no necesitaba tratarlo de nuevo; ellos habían
discutido sobre mudarse a su casa varias veces. —Va a ser un
lío acomodarme de nuevo.


David se detuvo en el marco de la puerta y dejó la
bolsa del gimnasio con ropa dentro en el umbral. Trace notó
que él tampoco se veía feliz. —Voy a hacer un alto antes de
irnos a cenar — David dijo.
Trace sonrió y asintió. —Estaré listo en unos minutos —
dijo empujando la canasta con el pie. David sonrió, asintió y
salió.
Arrugando la nariz, Trace pasó su mano por su cabello
y se sentó en la cama. Repentinamente levantó el sobrecama
y lo llevó a su cara. Rápidamente lo dejo caer. Él no podía
comparar el olor de David con eso. Claro que no podía. Se
preguntó por un minuto si David podría quedarse solo una
noche o dos.
Mabel saltó desde algún lugar justo a su regazo y barrió
su mentón.
—¡Hey!— Trace protestó, apartándose —. ¿Por qué fue
eso?
Él podría jurar que Mabel arrugó su nariz mientras ella
saltaba de su regazo de nuevo y subía al sobrecama,
comenzando a desgarrarlo con precisión.
Trace solo suspiró. —Así que no eres exactamente feliz
de estar en casa ¿huh?


Mabel dejó salir un pequeño aullido dejando la tela y
saltando de la cama y entrando en la sala.
—Sí — Trace dijo tranquilamente, viéndola salir —. Sé
cómo te sientes.

Trace se movía en la tapizada silla del cuarto de
espera. Habían pasado nueve semanas desde la migraña de
David y Trace pensaba en ese tiempo en bloques: el primer
par de semanas eran amigos cercanos que incluso esas dos
semanas habían estado bailando alrededor uno del otro
probando las aguas, un par más besos toques y mimos; y
desde entonces… más de lo mismo, solo que más largos,
calientes y húmedos y David constantemente lo dejaba
perplejo. Ese tipo de recuerdos, como el estar enterrado
profundamente en David y correrse tan duro que apenas y
podía respirar, hacían que Trace desapareciera en una nube
de lujuriosa niebla.
Se movió un poco cuando la puerta se abrió. Cuando
David entró en la sala de espera él se puso de pie y levantó
una ceja, esperando las noticias.


—Buenas noticias. No puedo levantar cosas pesadas
durante algunas semanas, pero puedo regresar a mi actividad
normal.— David levantó sus cejas con exagerada lujuria.
Trace parpadeó y se mordió el labio inferior para no
reír. Aun lo pescaba fuera de guardia la seducción de David.
No le molestaba mucho, la mayoría de las veces él se
ruborizaba en respuesta. Un hombre experimentado como él
lo era. —No cosas pesadas, ¿huh? Entonces, ¿supongo que
quedo fuera de eso?— preguntó mientras salían del edificio.
—Sí, supongo que seguirás arriba — David bromeó,
golpeando el culo de Trace mientras corría hacia el carro.
Con los ojos bien abiertos, Trace ahogó una risa y
siguió a David al carro. Chocando contra el convertible y
riéndose, David se giró cuando Trace lo alcanzó. —Eres un
tipo divertido — Trace dijo finalmente atrapando a David
contra un lado del panel y suavemente empujándolo hacia el
carro, una mano en un lado de su cintura.
—Pensaba que era irresistible — David dijo, inclinando
la cabeza y acariciando con su nariz el cuello de Trace.
Trace suspiró y se acercó más antes de separarse. —No
tienes idea de lo que haces, ¿la tienes?— murmuró. Él estaba
tentado a besar a David justo ahí, al aire libre en donde
cualquiera pudiera verlos. «Tan tentador.» Estando tan cerca de


David eso lo excitaba —. Vamos. Tiempo de ir a casa. Tengo
que penar qué hacer ahora que vas a estar todo el día
trabajando — bromeó.
—Realmente sabes cómo arruinar el buen humor de un
tipo — David gruñó, caminando hacia el lado del pasajero —.
No conseguiste mi beso y yo conseguí recordar que tengo que
regresar y acomodar las cosas en la sala de prensa —
murmuró subiendo al carro y abrochándose el cinturón de
seguridad.
Trace sonrió cariñosamente colocándose en el asiento
del conductor. Deslizó sus dedos por el mentón de David y lo
giró lentamente hacia él, y presionó un suave beso en los
labios de David. —¿Esto ayuda?— preguntó.
David cerró los ojos e inclinó la cabeza ante el ligero
toque, reclamando un verdadero beso. Levantó su
recientemente liberada mano y la pasó por el suave cabello
oscuro, acercando a Trace, saqueando la dulce boca,
chupando los llenos labios y tragando los suaves gemidos que
se les escapaban a ambos.
Aturdido con esos besos, Trace gimió débilmente
cuando David tomó su boca, libremente determinado. Dios,
Trace quería darle mucho más. Estaba totalmente calmado y
bajo control y un solo toque de David lo dejaba ruborizado y
jadeando. Su mano acarició el hombro de David.


Lentamente, incluso con renuencia, David separó sus
bocas, dejando sus mejillas juntas. El caliente aliento de
Trace hormigueaba en su oído. —Esto ayudó, pero no es lo
suficientemente cerca. ¿Qué tan rápido puedes llegar a casa?
Estoy de humor para celebrar mi liberación con todo tipo de
cosas que involucran mi mano derecha y tu cuerpo desnudo.
Trace literalmente gimió. —Tengo una reunión en mi
oficina en media hora— murmuró, con dolor en la voz.
—Entonces supongo que tendré que tocarte mientras
conduces— David ronroneó, acunando la erección de Trace a
través de su ropa y apretando.
—Cristo— Trace murmuró cuando encendió el carro y
se forzó a sonreír —. No dejes que nos matemos, ¿bien?
—Tú concéntrate en conducir. Yo me concentro en ti—
David dijo, sus uñas raspando la entrepierna de los
pantalones de Trace.
Trace apretó los dientes y le dio reversa al carro para
salir del estacionamiento y tomar la calle. Se aferró al volante
fuertemente. —Jesús, David, ¿qué jodidos me estás
haciendo?— preguntó moviéndose un poco bajo la mano del
otro hombre.
—Oh, vamos — David dijo con su mano deslizándose
dentro de la bragueta de Trace, palmeando su caliente


erección. Acercándose más para tener mejor ángulo, David
trabajó el duro eje hasta que la cabeza brillaba con el fluido
derramado. —No me vas a decir que nunca nadie ha hecho
nada contigo en un carro.
—¡No mientras conduzco!— Trace replicó, levantando
un poco sus caderas hacia la mano de David.
—Solo no tomes la autopista ni aceleres — David llevó
su cabeza al regazo de Trace y su lengua encontró la
hinchada orilla de la cabeza, recorriéndola.
Trace gritó y suavemente disminuyó la velocidad
entrando en una calle vacía de la ciudad. Bajó una mano y
tomó el cabello de David. —Oh bebé — murmuró, mientras
entraba en el camino. Normalmente eso no lo llevaría a la
locura tan rápidamente. ¿Pero en el carro mientras conducía?
Eso era peligroso. La boca de David era asombrosa.
Consciente de que ellos operaban con tiempo límite,
David se acomodó lascivamente. Chupando el eje dentro de
su boca, jugando con el punto ultra-sensible en el lado
inferior con su lengua. Jalando a Trace incluso más profundo,
gemía y gruñía de placer, su propia mano en el bulto de sus
jeans para liberar la presión.
Maldiciendo en voz baja, Trace entró a una calle
transitada y se mordió el labio inferior mientras se forzaba a


concentrarse. Cinco cuadras, cuatro, tres…. —Joder, David —
siseó cuando giró en una tranquila calle que llevaba al trabajo
de David.
David solo ronroneó profundo y siguió tragando el eje
de Trace, la nariz enterrada en los rizos con olor a almizcle,
deslizó su mano dentro de la tela y acunó el suave escroto,
rodándolos suavemente mientras bajaba la cabeza
envainando el pene de Trace en su garganta.
Trace llevó el carro al estacionamiento y tomó la
cabeza de David con ambas manos. —¡David!— gritó —.
Quiero… muévete….— Sin voluntad para liberarse ni siquiera
para hablar, David lo animaba con sonidos y acciones. Trace
sabía que David amaba que perdiera el control; él a menudo
le decía que nada era más sexy. Su cabeza cayó hacia atrás
en el respaldo, Trace gimió y levantó sus caderas,
empujándose dentro de la boca y garganta de David,
sintiendo que eso funcionaria hasta el final —. Joder, tu
hermosa boca me llevará a la locura— jadeó, sus dedos
aferrados al cabello de David, jadeando duro. Él estaba
perdiendo el control —.David, David…— gimió forzándose a
ver donde su pene desaparecía dentro de la boca de David.
—Oh joder — siseó con su ingle levantada y empezando a
tensarse —. Voy a…voy a….


Los dedos de David encontraron el área de las bolas de
Trace y presionaron. Trace abrió los ojos y gritó con las
sensaciones que lo recorrían, lanzándolo a un salvaje clímax,
presionando y pulsando dentro de la boca de David.
Saboreando a Trace en su lengua como si se tratara de un
buen vino, David bebía los espasmos del eje hasta que estuvo
completamente flácido y lo deslizó fuera de su boca. Continuó
recorriendo con su lengua el eje, Trace se movía y retorcía
con la estimulación. David dejó que el pene de Trace se
deslizara entre sus labios y apoyó su cabeza en los muslos de
Trace.
Con temblorosa mano Trace cubrió sus ojos, el codo
golpeó contra la ventanilla mientras trataba de tomar aire —
¿Qué diablos me haces?— preguntó con una voz saciaba y
con una chispa de sorpresa.
—Nada que no querías hacerme a mí— David replicó,
su voz gruesa con el deseo. La risa de Trace era un poco
desesperada —. Jesús, me llevas a la locura, amor— dijo
mientras se relajaba en el asiento—. Deberíamos entrar para
que pueda regresarte el favor pero tengo esa maldita junta.
—Esperaré por eso.— David sonrió, enderezándose y
dándole un casto beso a Trace.
Trace pasó su lengua por el labio de David gimiendo
ligeramente cuando saboreó el salado sabor en la lengua de


David, sabía que era de su propia corrida. —Pude probarme a
mí mismo en ti. Esto hace que un hombre se ponga duro
rápidamente, no sabía que se podía — suspiró apartándose y
acomodándose sus pantalones —. Me tengo que ir — dijo,
disculpándose.
La reacción de Trace al beso encendió a David más que
la mamada que había efectuado. Enderezándose en el
asiento, abrió la puerta. —Nos veremos en la noche — dijo,
saliendo del carro deportivo. Acomodándose a sí mismo con el
talón de su mano, en silencio agradeció que su brazo ya
hubiera sanado. Eso lo había puesto a prueba.

Con un feliz suspiro, Trace se giró en la cama y se
estiro. Él había ido a casa después de la reunión y llevado a
David dentro de la recámara, para celebrar la nueva libertad
de David. Y David había apreciado cada chupada de Trace
hasta que se corrió, gritando y gimiendo mientras que Trace
se masturbaba contra él, derramando entre ellos su corrida.
Trace nunca había imaginado que la vida con David
fuera tan increíblemente sensual. Él sonrió y se puso sus


bóxers y camiseta y apartó algo de la ropa de David. Tenerlo
sin ropa sería un infierno de distracción.
—Pensé eso, exhibicionista — Trace bromeó al entrar
en la cocina y encontrar a David sirviendo una porción de rico
pastel de queso en un plato.
—Amas que exhiba mi culo — David dijo con un guiño
mientras guardaba el resto del pastel en el refrigerador —.
Además, iba a regresar a la cama. Después de todo estamos
celebrando.
—Celebramos muy temprano esta mañana, gracias a
Dios — Trace agregó.
—Pensé que te gustaba levantarte temprano conmigo
— David colocó un tenedor en el plato y se dirigió al pasillo.
La mirada de Trace seguía el culo de David en cada
paso. —Sí, claro — dijo distraídamente.
David se rió y subió a la cama. —Vamos, hermoso. Ten
algo de pastel de queso.
—Esto es ridículamente romántico, lo sabes — Trace
dijo, señalando las velas, el pastel de queso y unas sábanas
de algodón de muy alta calidad Egipcia. Esas las compró él
mismo.


David deslizó un poco entre sus labios y la mirada de
Trace se fue a la lengua de David que recorría el pequeño
tenedor. Limpiándose la garganta, se frotó a sí mismo a
través de sus bóxers y se unió a David entre las sábanas,
sentándose con las piernas cruzadas al lado de él.
—Ábrete sésamo — David dijo, sosteniendo un delicioso
y decadente bocado de pastel de queso con doble chocolate
oscuro derretido.
Trace sintió que empezaba a derretirse tan pronto
como lo tocó su lengua y gimió lastimosamente. —Un bocado
y no puedo imaginar el subidón de azúcar.
—Oh, yo puedo imaginarlo — David aclaró. Trace tomó
el tenedor y alimentó a David con otro bocado. David hizo
unos obscenos sonidos apreciándolo y el pene de Trace
reaccionó, y sonrió.
—¿Ya?— David bromeó mientras ellos compartían
bocados —. Pensé que estabas agotado— Trace chupaba el
chocolate del tenedor, mientras una idea le cruzaba por su
mente en una milésima de segundo —. No, estoy bien. Pero
ahora que estás del todo curado yo necesito tu fuerza.
—¿Y eso?— David preguntó, Trace podía ver el brillo en
sus azules ojos.


—Sí — Trace pasó el tenedor por los húmedos labios de
David. Después le dio un largo beso y murmuró contra los
labios de David —. Quiero que me hagas el amor.
—Siempre te hago el amor.
«Cierto.» Pero esta vez Trace quería mucho más. Pasó
sus dedos lentamente por el eje medio erecto de David. —
Quiero que me hagas el amor — repitió —. Quiero que estés
en mí, quiero sentirte, sentir que te corres dentro de mí,
sentir lo húmedo y pegajoso entre mis piernas después.
Sabiendo que es tuyo.
David lo veía fijamente y todo su cuerpo se estremeció.
Abrió la boca para hablar pero nada salió de sus temblorosos
labios.
—Está bien — Trace lo calmó, besándolo de nuevo —.
Confío en ti.
—Oh bebé — David dijo acunando la cara de Trace —.
Te amo tanto.
—Lo sé — Trace dijo, girando su cabeza para besar la
palma de David —. Te amo, también.





—Vamos David, no quiero subir ahí — Trace rogaba,
girando su silla en la decorada mesa —. Sabes lo que
Katherine quiere.— En la redonda mesa Matt resopló.
—Esto no es por Katherine, amor. Esto es por los niños
del St. Vincent’s.— David pasó su mano por el muslo de Trace
por debajo de la mesa, y apretó —. Además, quiero ver tu
culo caminar cruzando el escenario y saber que es todo mío—
agregó con un grueso murmullo, cerca del oído de Trace.
Trace cerró los ojos un momento antes de ver al otro
hombre. Giró los ojos en un gesto cariñoso. —Será mejor que
no pierda — advirtió, empujando la silla cuando la anfitriona
le llamaba por segunda vez, y la audiencia vitoreaba. Esa era
la subasta anual para recaudar fondos para los niños del
hospital, el evento era brillante y glamoroso y todos los
grandes nombres de la ciudad lo presenciaban.
—No puedo creer que realmente lo lances a los lobos —
Matt dijo levantando su vaso de whiskey.
David sonrió, las manos se elevaban por todo el cuarto
cuando la anfitriona presentó a Trace. —No le lastimará sudar


un poco. Entonces yo puedo descender a salvarlo como su
caballero en brillante armadura.
—Creo que estás mezclando metáforas. Los
superhéroes descienden. Los caballeros cabalgan.
David vio a su amigo y le dio una patada por debajo de
la mesa. —Sabes lo que quise decir.
Como toda mariposa social, Trace sobreactuó en el
escenario animado por los gritos. El año pasado él había sido
uno de los cinco con ofertas más altas, y al juzgar por los
furiosos gritos de ahora, parecía que podría suceder de
nuevo. Algunas mujeres se acercaron a la pasarela para
hacerle algunas preguntas y Trace habló con ellas
sonriéndoles todo el tiempo.
David inclinó la cabeza apreciando cómo se estiraba la
tela en el culo de Trace mientras el lindo trigueño hablaba. En
los primeros meses de su relación él estuvo constantemente
atormentado pensando que Trace declarara que el
experimento había terminado y que él realmente prefería a
las mujeres, pero todas esas dudas habían sido extinguidas
por la fuerza y profundidad de su relación. David nunca había
amado de esa manera antes, y ese amor era absolutamente
correspondido.


—Ella está haciendo su movimiento — David tensó sus
hombros cuando Matt le dio un codazo. El fotógrafo señaló
con la cabeza a la elegante rubia columnista moverse entre la
multitud.
Entonces ella estaba al borde del escenario ahora,
charlando, ofertando y coqueteando escandalosamente con
Trace alentada por los gritos. En medio de todo eso, Trace
hizo contacto visual con David, deliberadamente guiñó un
ojo. Varias mujeres suspiraron y actuaron falsos desmayos,
cuando el reportero en el escenario se rió.
—Dios, él es un terrible coqueto. ¿Cómo haces para
soportarlo?— preguntó Patrick, que estaba sentado al lado de
Matt —. ¡Creo que es peor que yo!
—Porque sé dónde pasa sus noches. Todas sus
noches.— David contestó sonriendo cariñosamente. Sus
amigos alrededor de la mesa se rieron. Sabían eso muy bien.
Trace se enderezó, vio al grupo y de repente un grito
de entre la multitud con algo de hostilidad de otra mujer.
Katherine veía hacia el escenario. —No te me escaparás esta
vez, Jackson — ella prometió.
Trace deslizó una mano dentro de su bolsillo,
calculadoramente, solo apenas deslizó su lengua por el labio
inferior. —Veremos eso, cariño— Trace dijo seductoramente.


El resto del grupo empezó a murmurar viéndolos a ellos y
dos, y más mujeres ofertaban.
Katherine vio a la anfitriona. —Oferto mil dólares.
Trace parpadeó sorprendido y no pudo evitar una
pequeña risa.
—Eso te va a costar una fortuna — Matt dijo, viendo la
casual pose seductora de Trace.
—Vale cada centavo — David dijo tranquilamente antes
de levantar su voz —. Mil doscientos.
Katherine envió una cáustica mirada hacia su mesa,
pensando que estaban haciendo que perdiera de nuevo. —
¡Dos mil dólares!— Ella sonrió satisfecha, no creía que
pudieran subirla.
—Dos mil quinientos — David contraofertó.
Katherine entrecerró los ojos y vio a Trace
acusadoramente. Era obvio que él se estaba divirtiendo, sus
ojos brillaban. Él le dio una pequeña sonrisa y encogió
casualmente un hombro.
La rubia cruzó los brazos, viéndose más molesta que lo
usual. —Tres mil — ella dijo petulantemente, oyéndose
copiosos aplausos y gritos de la multitud. Era la oferta más
alta en varios años.


—Puedes dejar que ella gane — Matt sugirió —. No es
como si realmente se fuera a acostar con ella o algo así.
David se estremeció. —Tampoco podría dormir con él si
dejo que esa zorra le haga esto, y sabes que mi sofá no es
confortable.— Poniéndose de pie, vio la casual pose de Trace,
apoyándose contra una columna —. Cinco mil dólares.
El cuarto entero hizo erupción de gemidos y silbidos y
todos los ojos se giraron hacia Katherine, quien realmente
tenía la cara roja. Ella le dio a Trace una mirada que prometía
tortura y muerte, y él solo se rió.
—Cinco mil dólares, a la una — la anfitriona anunció.
Después de un momento agregó —: A la dos — y veía
intensamente a Katherine, quien se giró y regresó a su mesa.
Las otras mujeres sonrieron y vieron hacia David, entonces a
Trace que estaba en el escenario con una triste sonrisa en su
cara —. ¡Vendido!
David se acercó al escenario, extendió la mano y ayudó
a Trace a bajar. Cuando Trace llegó al suelo, entrelazó sus
dedos. En medio de fuertes aplausos y estruendosos gritos y
carcajadas, Trace le sonrió amorosamente, jaló a David más
cerca, y lo besó dulcemente en ese preciso instante.


Los labios de David se curvaron con una sonrisa bajo la
de Trace. —Esto va a traer una mierda sin fin, ¿lo sabes?— le
murmuró a su amante, apretando su mano.
Trace levantó la cabeza y se rió, libremente, cuando los
gritos y silbidos se repitieron en el cuarto. —Eso espero —
dijo—. Mereces ese beso después de todo el dinero que
pagaste por mí.
—Espero más que eso — David ronroneó —. Vamos a
casa, amor.
Cuando pasaron por donde se encontraba Katherine, la
normalmente clara mirada de la columnista estaba arruinada
por un increíble asombro. David se inclinó hacia ella. —No
podía dejar que tuvieras la oportunidad de manosear a mi
novio.— Entonces él y Trace se fueron.
—¿Qué…? ¿Cómo…? ¿Cuándo sucedió eso?— Catherine
balbuceaba cuando Matt llegó a su lado, sonriendo viendo la
silueta de sus amigos desaparecer, hombro con hombro,
mano con mano.
—Hace meses, pero ellos se mudaron juntos el fin de
semana pasado, creo que puedes cruzar a Trace de tu lista
como el único que escapó.


Esther
Gaby
Gaby

¡Y no olvides comprar a los autores, sin ellos no podríamos
disfrutar de todas estas historias!

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