Erwin Kraus: fotografías de viaje

de la alta montaña colombiana
Camilo Echavarría
Universidad de Antioquia
Noviembre 25 de 2006
Erwin Krauss ha sido uno de los pocos fotógrafos colombianos que a lo largo de toda su
carrera se dedicó de manera consistente a un solo tema: La alta montaña colombiana. El trabajo
fotográfico de Kraus, al igual que su pintura, siempre estuvo estrechamente ligado a su actividad como
montañista. Desde muy joven se interesó por ambos quehaceres y se mantuvo fiel a ellos en la medida
en que su condición física se lo permitió. Las fotografías de Kraus, realizadas en su mayoría alrededor
de la mitad del siglo XX fueron, por varias décadas, no solo el primero sino el único documento sobre
nuestros páramos y nevados, lugares lejanos e inhóspitos a donde muchos colombianos nunca se han
acercado. Escalar la alta montaña fue para Kraus algo que para él tuvo un profundo e importante
significado espiritual y filosófico, lo que se evidencia en la intensidad y la calidad con la cual fotografió
estos lugares durante más de dos décadas. Esta conexión tan profunda entre la vida de una persona y
su trabajo artístico no es frecuente en la historia del arte y es uno de los aspectos más valiosos del
trabajo artístico de Kraus.
La fotografía de montaña de Kraus está en línea con el trabajo de importantes fotógrafos-
escaladores europeos como lo fueron los hermanos Bisson, Adolphe Braun, Samuel Bourne y el
italiano Vittorio Sella. El trabajo de estos fotógrafos ya era ampliamente conocido en toda Europa a
comienzos del siglo XX y es bastante probable que Kraus hubiera tenido la oportunidad de ver
fotografías de alguno de ellos en su época de formación en el arte y el montañismo en Europa. Kraus
nació en Bogotá en 1911 y pasó cinco años de su temprana niñez en Pforzheim, en el estado alemán
de Baden, la tierra natal de su padre. En 1926 regresó a Europa para terminar el bachillerato. Para
esta fecha Kraus tenía ya quince años y había tomado clases de pintura en la escuela Nacional de
Bellas artes, en donde tuvo como profesor al maestro huilense Ricardo Borrero Álvarez. Además, ya
había tomado sus primeras fotografías de escenas familiares en Fusagasugá con una cámara
regalada por un tío y había conocido a Gonzalo Ariza, hijo de un fotógrafo, quien tenía casi su misma
edad y vivía en la casa de al lado. Una vez en Europa, su padre lo matriculó en un colegio suizo en el
cantón de Glaris. Allí, rodeado por montañas, hizo sus primeras escaladas como parte de las
actividades organizadas por el colegio. Kraus continuaría escalando montañas cada vez más difíciles,
actividad que combinaría con estudios de orfebrería y pintura, logrando completar dos semestres en
la Academia de Munich donde uno de sus profesores fue el pintor expresionista Max Doerner, quien
también había sido maestro de Guillermo Wiedemann, futuro colega de Kraus en Colombia. El
montañismo y el arte los seguiría practicando de manera simultánea hasta muy avanzada edad.
1
La alta montaña no siempre gozó del prestigio y la admiración que el hombre tiene por ellas
hoy en día. En Europa, los Alpes fueron considerados por mucho tiempo como un obstáculo para
aquellas personas que debían cruzarlos para llegar a Italia. Aunque existen testimonios que datan del
siglo XIV, como aquel en el que Petrarca habla de su ascenso al Mont Ventoux en el sur de Francia,
como una “alegoría del paso del ser humano por la tierra y su búsqueda de un nivel espiritual más
alto”
2
Los Alpes eran considerados monstruosos, y horrorosos y llegaban a ser descritos como

1
Información biográfica en: VEGA, Carlos Mauricio. Erwin Kraus: El camino de la montaña, Bogotá, Diego Samper Ediciones, 1996.
2
Citado por Wendy Watson en Picturing the Sublime: The photographs of Vittorio Sella. En el libro: Summit, Vittorio Sella: Mountaineer and
photographer, The years 1879-1909. Nueva York, Aperture Foundation, 1999. p. 128. Cita original en Petrarca, Francesco, Letters, traduc. Morris Bishop,
Bloomington y Londres, Indiana University Press, 1966, pp. 45-51.
2
excrecencias de la naturaleza.
3
Esta actitud cambia hacia el siglo XIX cuando los pintores
románticos se refieren a las montañas como la materialización de lo eterno y como palacios de la
naturaleza.
4
Esta nueva admiración por la alta montaña coincide con la invención de la fotografía y ya
en 1849 John Ruskin, quien había escrito que “las montañas eran el comienzo y el final del escenario
natural”, había fotografiado el Matterhorn y se había proclamado como el primero en fotografiar una
montaña suiza.
5
Existen varios tipos de montañistas. Algunos están más interesados en los números y los
retos personales y sus expediciones están orientadas hacia una única meta: Alcanzar la cima.
Muchas veces ni siquiera eso es suficiente; compiten entre sí por el ascenso más rápido, la mayor
cantidad de cumbres y van de expedición en expedición coronando montañas con el único fin de
engrosar su inventario, sumarle dígitos a sus estadísticas y establecer nuevos records. Obtener la
cumbre era por supuesto un reto para Kraus y durante mucho tiempo mantuvo una sana rivalidad con
la cordada Gansser-Cuenet por coronar primero muchas montañas. Sin embargo, el hecho de haber
sido el primero en alcanzar los picos de varias cumbres colombianas fue algo meramente
circunstancial para él, ya que tenía otras prioridades.
6
Kraus estaba más interesado en la belleza del
paisaje de la alta montaña y la paz espiritual que le proporcionaba caminar por estos lugares. Él no
veía la montaña como algo para vencer sino como un lugar con el cual comunicarse y del cual había
mucho que aprender. Sus propias palabras definen esta actitud:
“Subir una montaña no es un deporte como tal sino una filosofía. Uno
encuentra un reto en la montaña, pero no es ella la que lo plantea, sino que el reto
está dentro de uno mismo. Uno trata de escalarla y de verla, de sentirla e intenta
compaginarse con ese tipo del globo terráqueo, y tiene acceso a cosas que los
demás mortales no ven porque no van. ¿Que se trata de una relación espiritual?
¡Indudablemente!”.
7
Kraus no iba a la montaña para hacer fotografía. Hacía fotografía para recordar sus vivencias
en la montaña y compartir con otros estas experiencias.
8
Aunque no se lo propuso conscientemente,
al ver todo su trabajo en conjunto, se puede vislumbrar lo importante que eran para él las montañas
desde el punto de vista espiritual. Vittorio Sella, conocido fotógrafo montañista italiano de finales del
siglo XIX, decía que el esfuerzo físico y las dificultades propias de la escalada muchas veces no
permiten retener fielmente en la memoria la belleza de lo que se observa y las fotografías están ahí
para llenar esos vacíos.
9
Muchos escaladores no se toman ni siquiera la molestia de disfrutar el
paisaje y mucho menos de establecer una relación espiritual con él. Sella se lamentaba de la
escasez de sentimientos y cualidades morales de muchos de sus acompañantes en quienes “no se
podría encontrar ni una pizca de poesía ni un interés en las cosas verdaderamente bellas así se
buscara con un microscopio”.
10
Más que un documento, las imágenes de Kraus reflejan la actitud

3
Ibid. Citado por E.S. Bates en Touring in 1600, Londres, Century, 1987 p. 303. Cita original por James Howell en Epistolae, Londres, Impreso por W.H.
para Humphrey Mosley, 1650.
4
Ibid. Watson se refiere al poeta británico William Wordsworth (materialización de lo eterno) y a Lord Byron (palacios de la naturaleza).
5
Ibid. p. 127 Fotografía y cita otiginal en GERNSHEIM, Helmut, The rise of photography, Nueva York, Thames & Hudson, 1988, p. 176.
6
VEGA, Carlos Mauricio, p. 139. Kraus le cuenta a Vega: “Y sobre los triunfos deportivos o alpinísticos, eso de los primeros ascensos es una cosa
accidental. Si hubiera habido montañistas, ellos habrían escalado los nevados antes que yo. Y me tiene perfectamente sin cuidado. Yo no quiero establecer
marcas, sino vivir la sensación de la montaña, la soledad, el silencio absoluto, observar los cambios de luz, las nubes, los soles, los atardeceres, las lunas…”
7
Ibid. p. 139.
8
En el libro El camino de la montaña Kraus le cuenta a Vega: “Por qué amo la fotografía? Se trata de la forma más immediata de conservar una visión en el
tiempo. Yo seguí sacando fotos pero como puro aficionado, como recordatorio. Se dice que hay arte y composición en ellas, y tal vez tenga razón sobre
algunas, pero es la ventaja del formato grande de la Rolleiflex, que ayuda mucho. Unas veces suena la flauta y otras no”.
9
WATSON, Wendy M. Picturing the Sublime: The photographs of Vittorio Sella. En el libro: Summit, Vittorio Sella: Mountaineer and photographer, The
years 1879-1909. Nueva York, Aperture Foundation, 1999. p. 126. Cita original en: “Nel Caucaso Centrale. Note di escursioni colla camera oscura,”
Bolletino del Club Alpino Italiano (Turín, Club Alpino Italiano, 1890), p. 44.
3
filosófica que el tenía con respecto a su pasión por escalar montañas, actividad que le permitía sentir
una integración completa con la naturaleza.
La relación espiritual del hombre y la montaña es algo que viene de tiempo atrás y que se ha
manifestado en comunidades primitivas alrededor del mundo. El historiador Edwin Bernbaum señala:
“Como lo más alto y dramático de las carácterísticas del paisaje natural, las montañas tienen un
extraordinario poder para evocar lo sagrado”.
11
En Asia, entre los picos del Himalaya existen algunos
como el Khumbila, pico sagrado que ningún sherpa se atreve a escalar. El Kailas, en el Himalaya
tibetano, es un pico sagrado para más de 500 millones de seres humanos y origen del nacimiento de
varios ríos importantes. En el medio oriente algunos de los más importantes acontecimientos bíblicos
ocurren en un monte como es el caso del monte Sinaí y el de Los Olivos. El monte Olimpo en Grecia
era considerado la casa de los principales dioses. En Suramérica, se han encontrado sitios
arqueológicos de carácter ritual en varios picos de los Andes. En Colombia, la Sierra Nevada de
Santa Marta, cuyo pico Colón fue escalado por primera vez por Kraus en 1939, ha sido por muchos
años considerado por Taironas y Koguis como el origen del universo. La Sierra Nevada del Cocuy,
también extensamente recorrida por Kraus, es para los Uwa el lugar de sus deidades, las lagunas su
útero y el bosque su piel.
12
Aunque las montañas no tenían para Kraus un significado religioso, con el tiempo si se
concientizó de la importancia del papel que juegan las altas regiones paramunas en el equilibrio del
ecosistema. Su primera excursión en Colombia fue al páramo de Sumapaz, no muy lejano de Bogotá,
sobre el cual Kraus había escuchado que existía un glaciar. Una vez allí, descubrió que el glaciar solo
existía en la memoria de los campesinos mas viejos, pues se había quebrado con un terremoto y se
había derretido. Con el transcurrir de los años iría aprendiendo que los paramos y los glaciares
encontrarían en la tala de la selva aledaña un enemigo mucho más poderoso que los terremotos. Sin
embargo, en su época mas activa como escalador no existían aún instituciones gubernamentales
dedicadas a proteger estas regiones y mucho menos una conciencia ecológica colectiva. Ya más viejo,
Kraus sería muy crítico de la incompetencia del gobierno para proteger el medio ambiente, actitud que
adoptaría mucho después de haber realizado la mayor parte de sus fotografías. Sin embargo, aunque
seguiría pintando hasta finales de los ochenta, nunca mezcló su arte con sus críticas, ni se dejó
seducir por usar su arte para realizar denuncias directas.
El esfuerzo que le dedicó Kraus a fotografiar sus expediciones con tan consistente calidad,
demuestran lo importante que era la montaña para él. El recorrido para llegar a la cumbre tenía la
misma trascendencia que lograr la cumbre en sí. A pesar de las dificultades encontradas y el
desgaste físico que implica alcanzar las alturas, Kraus mantenía una constante observación de su
entorno. Permanecía siempre alerta a los cambios climátológicos y el efecto que estos tenían en la
manera como la luz afectaba las superficies. Era muy perceptivo de los colores, de los cuales tomaba
nota en sus bocetos en carboncillo que después usaría como base para sus pinturas. Permanecía
atento ante las oportunides que se le presentaban para realizar fotografías. La cámara era para Kraus
una especie de libreta de apuntes pero sus fotografías tenían un destino muy diferente al de sus
bocetos. La fotografía nunca fue para Kraus una herramienta de ayuda para su pintura. Sus
fotografías eran un producto final al igual que sus pinturas. Kraus contaba que alguna vez “pichoneó”
a Gómez Campuzano tomando fotografías y este último le contó que las usaba como ayuda para sus
pinturas.
13
Sin embargo Kraus fué enfático al explicar que esto nunca le funcionó ya que para él la
fotografía y la pintura eran dos procesos totalmente diferentes. Esta actitud se manifiesta de manera
clara, comparando su fotografía con su trabajo pictórico. Mientras sus pinturas siguen una línea
expresionista donde la pincelada es gruesa y los colores son saturados, su fotografía es de un

10
Ibid. p. 127 Cita original en carta de Vittorio Sella a Linda Mosca Sella, fechada “Portal 24 luglio 1906,” escrita durante la expedición Ruwensori.
11
Cita de Edwin Bernbaum en su libro Montañas sagradas del mundo por Juan Pablo Ruiz en su introducción al libro Cristobal von Rothkirch: Alta
Colombia, el esplendor de la montaña, Bogotá, Villegas Editores,1996. p. 18.
12
Ibid. p. 21.
13
VEGA, Carlos Mauricio. P. 141.
4
realismo totalmente opuesto donde la claridad, el detalle y la precisión en la representación son los
aspectos más característicos (Figuras 1 y 2). Como fotógrafo, Kraus nunca se dejó seducir por
actitudes como la de los fotógrafos pictorialistas de comienzos del siglo XX quienes se esforzaban por
lograr que la fotografía fuera aceptada en círculos artísticos. En su desespero por lograr este fin
adquirieron gran destreza para manipular el proceso fotográfico, aplicándole diversas sustancias a los
lentes, a los negativos y a las copias con el fin de ponerle a las fotografías un disfraz de óleo,
acuarela o grabado. Estos fotógrafos pretendían ser reconocidos como artistas haciendo de la
fotografía algo que no era. Muchos hubieran preferido trabajar la pintura si supieran como hacerlo,
decía Paul Strand.
14
Sin embargo traicionan la fotografía buscando un atajo que los acerque a la
pintura. Kraus tiene muy claro qué es lo que puede expresar con su pintura y lo que expresa a través
de sus fotografías y distingue muy bien las diferencias entre ambas técnicas. Respeta las
características y limitaciones de cada medio y conoce bien las posibilidades y los alcances de cada
uno.

Figura 1. Erwin Krauss. Pico El Castillo, Figura 2. Erwin Krauss. Pico el Castillo.
vertiente Noroccidental. Sierra Nevada
el Cocuy,1946.
Su obra fotográfica evidencia que la imagen era para Kraus mucho más que un simple
documento. Su fotografía materializa esta actitud espiritual que tenía hacia su actividad como
escalador. Muchos de los estudios históricos sobre la fotografía establecen tres clasificaciones
principales para las imágenes.
15
El primer grupo consta de aquellas imágenes con un valor
intrínsecamente histórico, el segundo grupo son aquellas que registran aspectos culturales del pasado
e incluyen las costumbres, la arquitectura, la moda y demás aspectos de nuestra realidad y el tercero
es conformado por aquellas imágenes cuya finalidad es esencialmente estética. Muchas de las
imágenes de Kraus cumplen los tres requisitos. El histórico, porque aunque por lo general no están
registrando un acontecimiento que involucre personas, sí registran un momento particular en el
tiempo ya muchas imágenes de los picos congelan, valga la paradoja, el deshielo acelerado de estas
montañas y son un importante recurso para los científicos que le hacen seguimiento a este fenómeno
climático. De hecho, sus fotografías de la Laguna de los Témpanos pueden ser las únicas en donde
se ven aún témpanos de hielo flotando en su superficie. Sus imágenes cumplen también un papel
cultural ya que por medio de ellas, muchas personas tienen la oportunidad de conocer estos lugares
alejados de la civilización, sin necesidad de desplazarse físicamente hasta allí. En tercer lugar, son
obras de de alto contenido estético debido al rigor visual y técnico con que Kraus realizó su trabajo
fotográfico.

14
FONTCUBERTA, Joan (ed.) Estética fotográfica: una selección de textos, Barcelona, Editorial Gustavo Gili, SA, 2003. p. 107. Cita original en: The Art
Motive in Photography en British Journal of Photography, vol. 70, 1923. pp. 612-615.
15
PROYECTO PENTAGONO. Investigaciones sobre arte contemporáneo en Colombia. En http://www.lablaa.org/blaavirtual/todaslasartes/propenta/1b.htm
5
Esta clasificación no considera las motivaciones y las fuentes de inspiración de quienes
producen las imágenes. Por ser la fotografía una herramienta utilizada en campos tan diversos como
el periodismo, la ciencia y el arte, se hace difícil establecer con claridad las fuentes de inspiración de
quienes emplean este medio. La transición que se dió en el arte hacia el modernismo durante el siglo
XIX, significó una evolución radical no solo en los aspectos formales de la obra sino también en la
relación del artista con su trabajo y con su entorno social. Las transformaciones en la política y la
religión trajeron consigo cambios trascendentales en las motivaciones que tenía el artista para
producir arte, ya que a partir de este momento no estaba tan condicionado por los pedidos de su
tradicional clientela, sino que poseía libertad para buscar temas de su propio interés. Esta evolución
es a la vez impulsada por la aparición de la fotografía, que rápidamente usurpa de la pintura su
función de reproducción de la realidad, fenómeno que se desarrolla de manera más acelerada en el
campo del retrato. Liberados de esta responsabilidad, los artistas buscan fuentes de inspiración más
personales, lo cual se manifiesta claramente en las nuevas temáticas de la obra de arte de finales del
siglo XIX y comienzos del XX. Muchos artistas obtienen su inspiración del interior y llevan estos
sentimientos a la obra de arte, por lo general de manera abstracta, concentrándose en aspectos
formales. Otros buscan fuentes exteriores y sintonizan su sensibilidad hacia temas sociales y
humanos y de manera más figurativa abordan estas inquietudes. La obra fotográfica de Kraus es una
combinación de estas dos tendencias ya que con sus fotografías absolutamente concretas y
figurativas del mundo exterior, logra manifestar los sentimientos que nacen de su comunión con la
montaña, los cuales se originan en su interior.
La fotografía expedicionaria y el estilo directo y realista de Kraus tiene importantes
antecedentes tanto en Europa como en Norteamérica. El proceso fotográfico se perfecciona
técnicamente y se hace más portátil durante la segunda mitad del siglo XIX, lo que fomenta el interés
por todo tipo de descubrimientos, particularmente de nuevas civilizaciones, lugares y paisajes. Esta
necesidad de conocimiento se alimenta del atractivo de lo exótico, el gusto por lo pintoresco que
prevalecía, la expansión colonial y el crecimiento del turismo. También influyo el auge de revistas
ilustradas con “fotografías.” Los viajes sistemáticos de exploración fotográfica, el establecimiento de
estudios en lugares turísticos y la proliferación de editores y distribuidores de fotografía se combinan
para hacer el mundo más móvil, un lugar menos encerrado.
16
A partir de 1850 ya estaban
establecidas las Sociedades Fotogràficas respectivas en Francia e Inglaterra lo cual ayuda a que las
exploraciones se realicen de manera mas organizada. La fotografía de viaje se populariza entre
“viajeros de sillón” quienes compran por montones fotografías de lugares lejanos con el fin de obtener
un registro verdadero, “más allá de cualquier cosa que el mejor pintor sea capaz de transferir a su
lienzo.”
17
Estas fueron las palabras que expresaron la ambiciosa meta que Francis Frith, fotógrafo
inglés, establece para si mismo antes de partir en su primer viaje al Valle del Nilo en 1856. Además de
tomar fotografías, Frith escribía con gran detalle sobre las dificultades del viaje, debidas especialmente
al excesivo calor, como también narraciones detalladas de los lugares que más lo seducían como los
templos, tumbas, pirámides y geroglíficos. Frith también aborda temas estéticos, mencionando las
dificultades de encontrar un buen punto de vista y los problemas con los primeros planos, dificultades
intrínsecas de la visión fotográfica. El trabajo de Frith se enfocaba sin embargo en el exotismo de los
habitantes y monumentos de estas tierras lejanas el cual sería consumido por las masas a manera de
souvenirs (Fig 3.) Kraus, por el contrario, está más interesado en naturaleza que no ha sido tocada
por el hombre.

16
HEILBRUN, Francoise, Around the world: Explorers, travelers and tourists, publicado por Michel Frizot en (ed.) A New History of Photography, Koln,
Konemann, 1998. p. 149.
17
Citado por ROSEMBLUM, Naomi, A World History of Photography, Nueva York, Abbeville Press, 1997. p. 116. Cita original en The London Times por
Helmut y Allison Gernsheim en The History of Photography, Nueva York, 1969, p. 286.
6
Figura 3. Francis Frith, Egipto, 1858.
La fotografía expedicionaria tuvo diferentes finalidades en Europa. En Francia, el gobierno de
Napoleon III veía la fotografía como una herramienta para celebrar las adquisiciones territoriales. Tal
propósito cumplen las fotografías tomadas por los hermanos Bisson en los Alpes. Uno de ellos
Auguste-Rosalie realiza imágenes de gran poder descriptivo como también de un poder expresivo
inusual. Otro Francés, Adolphe Braun también responde al interés imperial de concientizar a los
Alsacianos de sus antecedentes Franceses, fotografiando las regiones monatañosas de los Alpes, la
Selva Negra y la region de Vosges. Muchas de sus imágenes combinaban de manera equilibrada el
arte con el carácter informativo propio de la imagen fotográfica. En Italia el interés era más por atender
la demanda de imágenes por parte de los turistas provenientes de Norteamérica y el resto de Europa.
Entre los más conocidos estaban el escocés Robert MacPherson quien se habia establecido en Roma
como galerista, la familia Brogi y los hermanos Alinari. Hacia finales del siglo XIX se dió a conocer el
trabajo del ya mencionado Vittorio Sella, cuyas fotografías de majestuosas montañas en Europa, Asia
y Africa se encuentran en la misma línea de trabajo de Kraus.
Por otro lado, a partir de 1860 organismos públicos como la fuerzas armadas, la naval, las
compañías de ferrocarril y las oficinas de archivo, se convierten en los principales patrocinadores de
la fotografía y abren nuevas posibilidades de exploración. En Norteamérica, el trabajo de Timothy
O’Sullivan se realiza bajo estas condiciones. O’Sullivan fue parte de la exploración del Paralelo 40
entre la Sierra Nevada y las Montañas Rocosas, financiada por la Secretaría de Guerra y liderada por
el joven geólogo Clarence King, quién tenía tan solo 25 años. Joel Snyder anotó que aunque las
agendas de King y el gobierno eran compatibles, eran escasamente idénticas. El gobierno estaba
interesado en mapas confiables, rutas para ferrocarriles, carbón y metales preciosos; King estaba
bastante interesado en estas cosas pero lo estaba aún mas, en la relación entre la geología y Dios.
18
O’Sullivan se encuentra en un terreno absolutamente virgen donde realmente no existían “vistas”
predeterminadas que tenía que cubrir. Sus fotografías más interesantes son producto de la manera
plástica como ordena las masas inertes de roca y tierra. Más que un documento científico o
geográfico, estas fotografías nos muestran el terreno como un lugar inhóspito y hostil pero sin
embargo de gran belleza. (Fig. 4)

18
Citado por John Szarkowsky en Photography until now. Nueva York, The Museum of Modern Art, 1989. p. 118. cita original en Snyder, American
Frontiers. pp. 177ff.
7
Figura 4. Timothy O’Sullivan, Vermillion Creek
Canyon, 1872
Cabe anotar que aunque las fotografías de Kraus han sido de gran valor para estudios
climáticos y geológicos, sólo en una ocasión una de sus expediciones fue patrocinada por una
institución. Tal fue el caso de su expedición de 1958 a la Sierra Nevada de Santa Marta y
posteriormente al Cocuy donde el padre Jesús Emilio Ramírez, del Instituto Geofísico de los Andes
contribuyó para que Kraus viajara con el científico Thomas Van der Hammen quien realizaría algunos
estudios geológicos.
La devoción y constancia de Kraus por documentar sus expediciones tiene muchos puntos en
común con el trabajo fotográfico que realizó el botánico norteamericano Richard Evans Schultes
durante su larga estadía en el amazonas. Shultes se había dezplazado a la región amazónica
colombiana en 1941 tras una breve estadía en el valle de Sibundoy a donde había viajado con el fin
de estudiar plantas alucinógenas. Lo que sería un año sabático de su catedra en botánica en la
universidad de Harvard se convertiría en una estadía de doce años durante los cuales catalogaría
miles de plantas por primera vez, conviviría y aprendería los secretos botánicos de numerosas tribus
indígenas y buscaría nuevas fuentes de caucho para el gobierno de Estados Unidos, durante la
escasez de este producto durante la Segunda Guerra Mundial. Shultes estuvo todo el tiempo
acompañado por su Rolleiflex, coincidencialmente la misma cámara de Kraus, con la cual fotografió
los paisajes, las plantas, y sobre todo los nativos y sus rituales, los cuales presenció durante su larga
estadía en el Amazonas. A pesar de todos los obstáculos que encontró durante sus expediciones,
Schultes fotografió consistentemente muchas de sus vivencias y también produjo un trabajo
fotográfico de gran valor científico e histórico. Aunque sus intereses estaban principalmente
encaminados a descubrir y catalogar nuevas plantas e investigar la relación de los indígenas con
éstas, la honestidad y las estrechas relaciones que estableció con las tribus con las cuales convivió,
le permitieron tener una posición privilegiada para lograr imágenes sinceras y espontáneas, al igual
que bellas, de la diaria realidad de estas tribus. (Fig. 5.)
Figura 5. Richard Evans Schultes.
The Falls of Yayacopi, río Apaporis,
February 1952.
8
Las expediciones que Kraus organizó, exceptuando las travesías por la Sierra Nevada de
Santa Marta y El Cocuy que realizó con Van der Hammen, no tenían una finalidad científica. Kraus iba
a la montaña en busca de aventura y la abordaba desde un punto de vista emocional y estético. El
valor de sus imágenes radica en que muchas de ellas contienen detallada información topográfica y a
la vez le proporcionan al observador una experiencia estética. Esto se aprecia en algunas fotografías
del Cocuy las cuales no son solo bellas sino que muestran con gran detalle fenómenos geológicos
como las cicatrices que dejan en las rocas millones de años de actividad glacial (Figuras 6 y 7). Estas
fotos también muestran el acertado criterio de Kraus para utilizar la luz y las condiciones atmosféricas
a su favor. En otros casos lograba juxtaponer la vegetación y la montaña enmarcando picos lejanos
con frailejones que colocaba en un primer plano con el fin de ubicar las cumbres dentro del contexto
del páramo. Kraus registró también formaciones de la nieve de varios tipos además de las enormes
grietas que se interponían entre los escaladores y la cumbre.

Figura 6. Erwin Kraus. San Pablín, Picos Figura 7. Erwin Kraus. Los Campanillas,
Sin Nombre, pico El Castillo y valles Pan de Azucar, Diamante, laguna de la
orientales vistos desde los Cerros de la Plaza, vista desde los cerros de la Plaza.
Plaza. Sierra Nevada de El Cocuy, 1946. Sierra Nevada de El Cocuy, 1946.
Además de sus majestuosas imágenes de diversos picos, Kraus fotografiaba con la misma
reverencia detalles en la vegetación del páramo como también personajes de las comunidades
aledañas. Luis B Ramos, fotógrafo contemporáneo de Kraus estaba más interesado en el aspecto
social de la fotografía y procuraba incluir en sus imágenes no solo los sujetos sino elementos alusivos
a su oficio. Kraus utiliza en sus retratos un plano más cerrado concentrándose más en las facciones y
expresiones de sus sujetos, dándole a sus rostros un carácter casi escultórico. Esto se aprecia
claramente en los retratos de los habitantes de la zona aledaña al Nevado del Huila, en especial las
fotografías del porteador Manuel Pecupaque y un primer plano de un indígena Paez (Fig. 8). A través
de estos retratos Kraus demuestra el respeto que le tenía no solo a la montaña sino a sus habitantes.
Kraus rinde homenaje a la montaña a través de las fotografías que realiza de estos personajes. Esta
actitud la acentúa usando un punto de vista bajo, lo que le da a sus sujetos una apariencia casi
heroica. El punto de vista bajo es característico de las fotos tomadas con la Rolleiflex, la cual tiene el
visor en su parte superior, obligando al fotógrafo a ubicar la cámara a la altura del pecho o el
estómago para encuadrar la imagen. Esto tiene también como ventaja que al no estar la cámara
interpuesta entre el fotógrafo y su sujeto, le permite a ambos observarse directamente a los ojos
haciendo que el sujeto no sienta que se le está “disparando”. Un acercamiento muy similar usaba
también Kraus para realizar las fotografías de sus compañeros de escalada. A todos los fotografiaba
de perfil o tres cuartos de perfil, iluminados por luz directa y desde un punto de vista ligeramente bajo
(Figuras 9 y 10). Son retratos de tal honestidad y espontaneidad que al ser observados incitan al
observador a especular sobre la personalidad de cada uno de los personajes. Al verlos, es irresistible
no recordar el magnífico retrato que un par de décadas antes en México haría Edward Weston de su
amigo Manuel Hernández Galván (Fig. 11).
9

Figura 8. Erwin Kraus. Indígena Figura 9. Erwin Kraus. Enrico Praolini.
Paez , Nevado del Huila, 1940.

Figura 10. Erwin Kraus. Heriberto Figura 11. Edward Weston.
Hublitz. Manuel Hernández Galván,
Shooting, 1924.
Kraus, al igual que los hermanos Bisson y Sella, deja en algunas de sus fotografías evidencia de su
presencia en la montaña. Son muchas las imágenes en las que Kraus se fotografía a si mismo con sus
compañeros de escalada, o toma fotografías de estos escalando, o simplemente disfrutando de las
majestuosas vistas. En algunos casos registra también los campamentos o se fotografía a sí mismo
resguardándose con sus amigos en un vivac, logrando imágenes algo más narrativas, que le permiten
al observador hacerse a una idea mas clara de los detalles logísticos y las dificultades de la escalada.
En muchas de sus imágenes sus figuras son apenas unas siluetas negras (la amplia diferencia tonal
entre la nieve iluminada y las figuras no le permite al fotógrafo lograr detalle en ambas zonas de
manera simultánea), que juegan un importante papel no solo al darle al observador una idea del
tamaño de las montañas, sino que también ayudan a guiar el ojo por la composición (Fig. 12). Es muy
probable que al incluirse a sí mismo y a sus compañeros en algunas fotografías, Kraus también
pretenda dejar un testimonio concreto de su presencia en estas montañas de modo similar, pero con
intención diferente, a quienes se fotografían al lado de celebridades. Aunque muchos artistas prefieren
representar el paisaje de manera totalmente pura, es decir, sin la presencia del hombre, como es el
caso de las famosas fotografías del oeste norteamericano hechas por Ansel Adams, para Kraus, el
mostrar la relación del hombre con la montaña le permitía de cierta manera expresar su filosofía en
torno a la escalada (Fig. 13).
10

Figura 12. Erwin Kraus. La retirada Figura 13. Erwin Kraus. Título
Luego del fracaso de 1940. Nevado no disponible.
Del Huila.
Erwin Kraus se mantuvo fiel a la temática de la alta montaña a lo largo de toda su carrera.
Escaló, fotografió y pintó incansablemente sin realmente prestarle mucha atención a sus críticos y
detractores. No consideró su fotografía como algo más que un recordatorio y se reconocía a sí mismo
un fotógrafo aficionado. Sin embargo, su sensibilidad, su dedicación y su rigor técnico y visual le
permitieron producir un trabajo fotográfico de una coherencia estética y un valor histórico inigualado
por fotógrafos profesionales de la época. Kraus fue un artista que no se dejó distraer por ambiciones
materiales o de reconocimiento profesional. Prueba de esto es el hecho de que una de sus posesiones
más preciadas fuera una Edelweiss, flor perenne de las montañas y ansiado premio de todo escalador
alpino.
19
Siempre trabajó bajo sus propias reglas y trazó sus metas, de acuerdo a su búsqueda de la
belleza y la paz interior. Contó sus historias sólo a quien quiso escucharlas y prefirió que su trabajo
artístico hablara por él.
“….no alardeo de literato, contentándome con el orden cronológico de la
aventura y dejando hablar la cámara. Más vale el silencio de las alturas que el
charlotear inane de la hormiguilla que trepa sus flancos”.

19
VEGA,Carlos Mauricio. Ibid. p. 48.
11
Bibliografía
DAVIS, Wade, The lost Amazon: The photographic journey of Richard Evans Schultes, San Francisco,
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