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1. Introducción.

Se cumplieron más de quinientos
años desde que el almirante
Cristóbal Colón, en su cuarto y
último viaje –padeciendo de reu-
matismo y gota, creyendo que se
encontraba frente a la costa
oriental de tierras asiáticas- llegó
a las playas caribeñas del estre-
cho puente de tierra entre los dos
subcontinentes que hoy llama-
mos América (del Norte y del
Sur), e istmo ente los dos grandes
océanos, el mar del norte y el mar
del sur, que hoy conocemos como
el Atlántico/Caribe y el Pacifico.
Desde ese primer contacto entre
el “Viejo Mundo” y la región que
en la actualidad lleva el nombre
de Centroamérica, la costa del
Caribe ha sido durante siglos, una
puerta de entrada para los euro-
peos: desde los primeros conquis-
tadores bajo el signo de la cruz y
la espada, pasando por los incon-
tables viajeros, aventureros, co-
merciantes, piratas, tratantes de
esclavos y soldados, hasta los
buscadores de oro y fortuna y los
científicos. Sin embargo, en las
historia política, social y cultural,
al igual que en sus representacio-
nes artísticas/literarias, la región
caribeña siempre ha sido margi-
nada, no obstante el hecho de
que algunos de los estados hoy
existentes en el istmo, conforma
la mayor parte del territorio na-
cional. Este hecho ha sido una
representación fiel de la ubica-
ción de los conquistadores y colo-
Carta Literaria 03
Amiga de la docencia
LIZANDRO CHÁVEZ ALFARO
RECOPILACIÓN Y NOTAS
Por: Carlos Perezalonso
Datos del ensayista:
Carlos Perezalonso, (León, Nicaragua, 1943).
Obras: Poesía: Ocaso en El Tránsito (Foro
Nicaragüense de Cultura, Managua, 2009); Estancias y
otras consignaciones (Ed. Delgado, San Salvador, 2006); Orígenes y
exilios (Ed. Lis, San Salvador, 2002); Cegua de la noche (Ed. Dolmen,
México, 1990); Vida, el sol (Ed. El Pez y la Serpiente, 1976); El otro
rostro (Ed. Cardenal, Managua, 1966); Nosotros tres (Ed. Nuevos
Horizontes, Managua, 1959). Cuentos: El duende del bosque de la
memoria (Premio Internacional de Cuento Infantil 2010. Fundación
Cuentos para niños); El guerrillero y otras historias (Premio Mariano
Fiallos Gil, Cuento, 1968). Otros premios: Mención Revista Plural,
Fundación Octavio Paz (1974); Premio Joaquín Pasos de poesía (1970).
nos españoles y de la sociedad
mestiza/ladina/letrada –producto
de la mezcla entre los ibéricos y
los indígenas- en la región del Pa-
cifico, especialmente en las ciuda-
des.

2. Biografía

En 1929, en Bluefields, nace Li-
zandro Chávez Alfaro. Una de las
principales figuras en la narrativa
contemporánea nicaragüense.
Hijo de inmigrantes del Pacífico
que llegaron al departamento de
Zelaya, la actual Región Autóno-
ma del Atlántico Sur, en el Caribe
nicaragüense. Sus padres fueron
Belarmino Chávez Saballos y Ra-
mona Alfaro Casco.

En su adolescencia acostumbraba
pescar en la bahía de Huadson
junto a sus hermanas Norma, Ro-
sa Aura, Teresa, Margarita y Adol-
fo.

En 1948, a los diecinueve años de
edad, viaja a Managua para conti-
nuar sus estudios universitarios.
Se estableció desde muy joven en
México donde estudió pintura y
después literatura.

En 1950 publica el libro de poe-
mas, Hay una selva en mi voz y
cinco años después, Arquitectura
inútil (1954). En 1963, su libro de
cuentos Los monos de San Telmo,
recibió el prestigioso premio Casa
de las Américas, se premió así la
excelente asimilación que el autor
hizo de las más modernas técni-
cas del boom latinoamericano.

En 1966 aparece bajo el sello de
la Editorial Diógenes, en México
la primera edición de Trágame
tierra, novela que había sido fina-
lista en el concurso Biblioteca
Breve, de la prestigiosa casa Seix
Barral, en España. En 1969 es pu-
blicada en Nicaragua Trágame
tierra, una obra que la crítica ha
dicho que “está erigida sobre un
aparato narrativo firmemente
asentado en la historia contem-
poránea del país”, nos daba otra
lectura, descarnada y valiente, de
lo que se había dado en llamar,
de manera eufemística, “el ser
nicaragüense”.

En 1976 aparece su novela Balsa
de serpientes la que igual que sus
otras obras ha tenido gran pro-
yección internacional.

Lizandro Chávez Alfaro fue ca-
tedrático universitario e investiga-
dor social de la cultura caribeña
nicaragüense. En 1976 fue nom-
brado Director de la Editorial Uni-
versitaria Centroamericana en
San José, Costa Rica (EDUCA).

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Forjando el desarrollo cultural
En 1977 publicó Trece veces nun-
ca.

En 1979 tuvo a su cargo la Direc-
ción de Fomento del Arte del Mi-
nisterio de Cultura; posterior-
mente, asumió la Dirección de la
Biblioteca Nacional Rubén Darío.
En 1990 dirigió la revista Universi-
dad, de la Universidad Nacional
Autónoma de Nicaragua (UNAN-
Managua).

En 1993 publicó Vino de carne y
hierro. En 1994 aparece Apología
de Malintzin. En 1997 Contradan-
za de cuentos. En 1998 su libro de
cuentos Hechos y prodigios. En
1999 aparece Columpio al aire.
Una historia que desarrolla una
discusión marginal en torno a las
diversas formas de referir la his-
toria de la Costa Caribe de Nica-
ragua, durante el gobierno liberal
del general Zelaya.

Muere en abril del 2006 en Ma-
nagua.

3. Obras publicadas

• Hay una selva en mi voz. Poe-
mas. México: 1950.
• Arquitectura Inútil. Poemas.
México: 1954.
• Los monos de San Telmo.
Cuentos. La Habana: 1963.
• Trágame tierra. Novela. Méxi-
co: 1969.
• Balsa de serpientes. Novela.
México: 1976.
• Trece veces nunca. Cuentos.
Costa Rica: 1977.
• Vino de carne y hierro. Cuen-
tos. Managua: 1993.
• Apología de Malinztin. Ensayo.
Islas Canarias. 1994.
• Contradanza de Cuentos.
(Antología). Costa Rica: 1977.
• Hechos y Prodigios. Cuentos.
Managua: 1998.
• Columpio al aire. Novela. Ma-
nagua: 1999.

4. Poesía

La poesía en Lizandro Chávez Al-
faro es el puente que lo lanza de
ser un pintor a ser el gran narra-
dor que fue. La poesía es en
Chávez Alfaro su primer acerca-
miento con la literatura. Sus dos
libros de poemas “Hay una selva
en mi voz” (1950) y “Arquitectura
inútil” (1954), de alguna manera
son testimoniales: el primero es
evocativo de su origen, la selva
nicaragüense; el segundo simboli-
za a través de la experiencia de
estudiante de arquitectura fraca-
sado, la toma de decisión hacia el
ejercicio de su vocación vital: la
literatura en su género narrativa.
Poesía de escarceo, tentativa, te-
mas íntimos y ancestrales, en voz
mexicana.
Carta Literaria 05
Amiga de la docencia
5. Cuentos

Lizandro Chávez Alfaro es un es-
critor de cuentos de alta calidad
que maneja con maestría, tanto
la narración como la forma de
narrarlos. Los temas de sus cuen-
tos y sus personajes nos repre-
sentan dramáticamente la reali-
dad histórica y social de Nicara-
gua, dentro de un marco de bri-
llante y sorprendente imagina-
ción.

De sus cuatros libros de cuentos
publicados (Los monos de San
Telmo, Tres veces nunca, Vino de
carne y hierro, Hechos y prodigios
y una antología Contradanza de
cuentos) haremos un breve análi-
sis de dos de ellos por su repre-
sentatividad:

• Los monos de San Telmo.
• Hecho y Prodigios

Libro: Los Monos de San Telmo.
1. Cuento: Los monos de San
Telmo.

1.1 Argumento:

Rock Cooper y Doroteo, su criado
-chofer-interprete, se dirigen al
aeropuerto para embarcar 50
monos que deben ser entregados
en Rochester al día siguiente.

En el camino, dos monos se esca-
pan. Para sustituirlos, Cooper en-
cuentra otros dos simios sin cola
en el pueblo de San Telmo, que
en realidad son niños, enjaulan a
estos niños y los llevan al aero-
puerto, en donde los empleados
dan parte a las autoridades de
que se intenta exportar a dos
criaturas.

Machete en mano, una cuadrilla
libera a los niños, reclamando a
Cooper el secuestro. Cooper se
queja con su embajador y este
consigue que le devuelvan los ni-
ños.

Cooper parte hacia Rochester y
demanda al gobierno por los da-
ños y perjuicios sufridos por siete
minutos de retraso que tuvo el
secuestro de sus simios

1.2 Tema:

Lo que impresiona al lector de Los
monos de San Telmo es el abuso y
prepotencia del extranjero frente
a los pobladores. Pero el conflicto
se agrava por la sumisión y servi-
lismo que los nacionales y autori-
dades demuestran ante el nortea-
mericano. El tema central del
cuento es la prepotencia del ex-
tranjero y el servilismo de los na-
cionales.

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Forjando el desarrollo cultural
En el cuento hay una manifesta-
ción constante del sentimiento y
actitud de superioridad que Rock
Cooper mantiene en sus relacio-
nes con los pobladores del país
centroamericano. A Doroteo, su
criado, constantemente le grita y
recuerda que por los veinte pesos
que gana diariamente debe tra-
bajar arduamente y no puede
descansar, ni opinar.

“al ver Doroteo concentra-
do en su trabajo, manso y
un poco agradecido por la
reprimenda, sonrió, re-
cordó las palabras del
abuelo: “Mano de hierro,
hijo, mano de hierro. La
civilización se planta con
manos de hierro”.”

“¿Paro aquí, jefe? –
pregunto Doroteo, parpa-
deando bajo el peso de sus
pestañas mojadas.

“-¡Sigue!

“Si Jehosephat Cooper ha
bía soportado peores tem-
peraturas en África, Rock
Cooper podía soportarlas
en Centroamérica. “La vo-
luntad, hijo, el genio crea-
dor de una raza. Podemos
reinar hasta en el mismo
infierno”, decía el viejo”.
“Al escapar los monos,
Cooper grita furioso a Do-
roteo:

“¡Es tu culpa! ¡Bueno para
nada! ¡Ni un maldito nudo,
ni eso sabes hacer!”

Cuando la familia de San Telmo
manifiesta no tener monos, Rock
aparta a las mujeres de un mano-
tazo y grita a su sirviente, “dales
sus tres y sígueme”, con la inten-
ción de arrebatar los dos monos.
Como no halló nada, destroza lo
que encuentra a su paso. Es decir,
que no solo no respeta la propie-
dad ajena sino que no duda en
destrozarla impunemente.

La prepotencia de Rock y su ur-
gencia por dos monos le llevan a
confundir dos niños indígenas
con dos primates. ¿Maliciosa o
tristemente confundido?

“Jehosephat, ¿soy o no soy
un Cooper?”, murmuro
Rock, con un mono en cada
mano. Al observarlos más
de cerca les encontró atri-
butos sexuales semejantes
a los del Pan Satyrus; Dios,
qué enorme vejiga debería
de tener. ¡Qué formidables
productores de orina y qué
gran tajada de dólares se
iba a dejar pedir por cada
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Amiga de la docencia
uno! En adelante no com-
praría más que de esa clase
de monos. Una nueva fami-
lia”.

“Ya en el camino, hablando
con el confundido Doroteo,
expresa:

“-Se llamarán primates san-
telmensis. ¡Suena bien!
¿Eh?

“-¿Qué? ¿Quién?

“-Ellos, los que vienen
detrás, tonto –y llenó la
cabina de una risa monóto-
na con la que fue quedán-
dose dormido”.

Al final del cuento, Rock se niega
a dar explicaciones a la brigada
de macheteros que le reclama la
presencia de los niños entre los
monos y huye a quejarse con su
embajador, en vez de ceder ante
la evidencia reiterada. El signo
máximo de soberbia surge al final
del cuento cuando, en el colmo
de la insolencia:

“-“No tiene cola, jefe” –
susurró Doroteo, apoyado
en rodillas y manos.

-“Cállate y dispara. Por to-
dos tus antepasados apun-
ta bien y dispara.”

-“A mí qué me importa. Me
paga veinte pesos, re-
flexionó el criado…”

Doroteo es pues el símbolo de la
sumisión al extranjero, la compli-
cidad culposa de las autoridades
del aeropuerto es otra evidencia
de servilismo. Acallan su concien-
cia ante la evidencia de los dos
niños enjaulados aduciendo no
tener injerencia, pues Rock Coo-
per tenía una concesión especial y
era más importante atender la
entrada y salida de aviones.

Pero el colmo del servilismo parte
de la autoridad superior, por sólo
una llamada telefónica del emba-
jador y sin averiguar nada, la po-
licía interviene y después de
hacer uso de su fuerza:

“Llegaron a tiempo de de-
volver al tratante de monos
los dos Santelmensis que
los macheteros habían res-
catado de la jaula”.

2. Cuento: El Perro.

2.1 Argumento:

La acción ocurre en la ciudad de
Granada, Nicaragua, en el año
1856, año en que William Walker
se autonombró presidente.
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Forjando el desarrollo cultural
Adriana, mujer madura, se en-
cuentra muy dolida por el aban-
dono de su perro Barcino, que se
ha acogido a la protección del
Capitán Watkins de la Falange
Americana. Adriana odia a los
extranjeros invasores de su país.

Barcino se encuentra muy a gusto
con su nuevo dueño. Tiene un
nuevo nombre, Ranger, y partici-
pa en la lucha contra los patriotas
nicaragüenses. Días después, Bar-
cino se presenta en casa de
Adriana. La mujer lo hace entrar y
sin ninguna lástima, creyendo
firmemente cumplir con un acto
de justicia, ahorca al perro en la
rama de un árbol.

2.2 Tema:

El tema del cuento El Perro es la
justicia. Adriana ajusticia a su pe-
rro por traidor, Barcino era para
Adriana su gran compañía. Ocu-
paba en su corazón, el lugar de
un marido. Ella lo cuidó con es-
mero cinco años:

“…yo lo quería. Digamos
que conmigo hubiera pasa-
do hambre, pero a usted lo
consta que se hartaba. Di-
gamos que lo apaleaba,
pero cuándo en la vida lo
toqué de mala manera…”

3. Cuento: Insignia.

3.1 Argumento:

Adolfo, adolescente que vive con
su madre y hermana en una po-
blación junto al mar, ve acuatizar
un hidroavión. El hecho causa ex-
pectación entre la población que
se acerca en canoas junto a la na-
ve.

Adolfo es rebelde por naturaleza
y sabe que los extranjeros están
en el país para “protegerlo”, pero
rechaza su presencia por influen-
cia de un maestro que execra di-
cha protección. El joven, a pesar
de su negativa, se ve obligado a
llevar a su hermana junto a la na-
ve.

Un navegante extranjero come
una manzana y los lugareños soli-
citan a gritos que les dé. El ex-
tranjero lanza manzanas a los na-
tivos y ellos se esfuerzan en con-
seguirlas haciendo cabriolas y aun
cayendo al agua. Los extranjeros
celebran con risas y gestos.

Una manzana cae en la canoa de
Adolfo. Este la devuelve. El do-
nante, golpeado por la manzana
lanzada por Adolfo, tira otra man-
zana al muchacho con furia
“como un pedrusco contra un re-
nacuajo”. Ahora Adolfo lanza el
Carta Literaria 09
Amiga de la docencia
canalete contra la insignia de la
camiseta del extranjero.

Adolfo recibe 10 azotes como
castigo y los soporta sin llorar. El
comandante lo amonesta por su
acto de “ingratitud”.

2.2 Tema:

El tema aparente del cuento In-
signia es la ingratitud. Ingratitud
de un joven, Adolfo, que repudia
la protección dada al país por el
ejército de los Estados Unidos.

Esta presunta “protección” se
debe a una guerra remota, y en
realidad debe ser interpretada
como un acto de intromisión por
aquellos que conocen de las fre-
cuentes intervenciones extranje-
ras en el país. Esto predica el que-
rido maestro de Adolfo. El joven
refleja esta actitud.

El narrador a través de una com-
presión psicológica, cuando el
hidroavión acuatiza, expresa:

“Aquello era parte de una
guerra que hasta entonces
había sido ajena, remota,
vivida únicamente en los
noticieros cinematográfi-
cos. Las bases navales, si,
establecidas en algún lugar
de la costa para proteger al
país. Y Adolfo tenía un pro-
fesor que execraba la pro-
tección, pero todo era tan
lejano. Solo ahora estaba
por producirse ante sus
ojos el estallido, y le comu-
nicaba su temblor al alfeizar
de madera”

Adolfo esta consiente de la acti-
tud de su maestro y se ha dejado
influir por ella.

4. Cuento: Corte de Chaleco.

4.1 Argumento:

Pedro (Pedrón) Altamirano llega a
su casa hacienda Los jícaros des-
pués de dos meses de ausencia.
Su esposa, Estela, y sus hijas,
Agueda y Soledad, lo reciben con
gran amor filial. Pedro conversa
con su familia y les comunica que
ha sido ascendido a general del
Ejercito Defensor de la Soberanía
Nacional.

El teniente Dowdell, al mando de
25 hombres, acecha la casa de
Altamirano con el propósito de
capturarlo. Pedro ya había esca-
pado; Agueda es ametrallada
cuando pretende defender su ca-
sa; Soledad y Estela son captura-
das y violadas mientras Dowdell
maquina cuidadosamente su ven-
ganza por el fracaso de su misión.
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Forjando el desarrollo cultural
Hace atar a Soledad de un árbol y
de un solo tajo le es cercenada la
parte superior de la cabeza. In-
mediatamente desatada inicia
una macabra danza de varios mi-
nutos hasta caer retorciéndose
aún con vida. A Estela se le aplica
el corte de chaleco: con machete
le cercenan la cabeza y los bra-
zos, figurando un chaleco. Todo
esto ocurre ante la presencia de
la tropa.

Pedrón Altamirano, varias horas
después, conoce del horrible ase-
sinato de su familia, y al mando
de cincuenta hombres sale en
persecución del enemigo. Por
veredas secretas les sale adelan-
te, les prepara una emboscada y
los arrasa en medio de la noche.

Pedrón cercena la cabeza del
cadáver del teniente Dowdell, la
insulta, la golpea y escupe; luego
la ata de la montura frente a su
estribo derecho. Pedrón monta y
durante todo el regreso se ocupó
de golpear la cabeza con la punta
del pie.

4.2 Tema:

El tema de este cuento es el cri-
men político. Sus acciones están
inscritas en la realidad histórica
nicaragüense. Extranjeros invaso-
res del territorio nacional y los
patriotas de Sandino mantienen
una encarnizada lucha en la cual
el odio que se profesan ha alcan-
zado extremos de crueldad.

Pedro Altamirano es un jefe del
Ejército Defensor de la Soberanía
Nacional y, por lo tanto, temido,
odiado y buscado por los marines
y sus seguidores.

“Ahora estaba ahí, su mari-
do, Pedro Altamirano
(Pedrón en toda la Segovia
y también al Sur de las Se-
govia, en las ciudades don-
de el nombre montañoso y
temerario pasaba de miedo
en miedo)”

Libro: Hechos y Prodigios.

Hechos y Prodigios es una colec-
ción de veintiséis relatos breves,
en los que se aprecia una factura
diferente. Estamos ante una pro-
sa trabajada con vigor, pulida,
como esculpida en ese coral del
litoral Atlántico. Es evidente la
búsqueda del vocablo adecuado,
el adjetivo, el sustantivo, usado
como economía verbal. Lo que
más llama la atención en Hechos y
Prodigios, es el acertado manejo
de la brevedad, arte difícil de lo-
grar en este género. Es que
Chávez Alfaro no se entretiene
con descripciones detalladas e
inútiles, sino que éstas son preci-
Carta Literaria 11
Amiga de la docencia
sas, concisas y vivaces, por ejem-
plo, describe al predicador de
“Árbol que ardía”, como “hombre
pálido, descalzo, de raída sotana,
que antes del alba escuchaba sus
confesiones”. En otro relato dice
“…encontré el cuerpo yacente de
un viejo, su piel en arrugas de un
trozo de amate estrujado, la es-
palda acunada en la curva del
desnacer” esa expresión “piel en
arrugas de un trozo de amate
estrujado” resulta casi pictórica,
no se necesitan más palabras pa-
ra que lector se imagine una piel
apergaminada.

Chávez Alfaro privilegia el manejo
del relato, a la manera borgiana.
Solo que ahora este tiene un tono
más intimista en los que se apre-
cia un narrador inmerso en un
mundo de angustia existencial. En
monos de San Telmo, libro que le
mereció el premio “Casa de las
Américas”, 1963, el autor maneja
el relato de carácter sociológico;
en ellos se denuncia la descompo-
sición social arrastrada desde la
invasión de los filibusteros nor-
teamericanos, la crueldad de las
tropas norteamericanas en la lu-
cha contra Sandino, o de un loco
dictador que como Nerón, entre-
gaba sus enemigos a las fieras.
Son relatos que reflejan ese espí-
ritu contestatario de los años se-
senta.
En Vino de carne y hierro (1993)
los relatos se refieren a hechos
bien históricos, como la presencia
de los “marine” en Managua, du-
rante el terremoto del 31, o refle-
jan episodios de la etapa de las
luchas en los ochenta, o se re-
montan hasta el régimen del Ge-
neral Zelaya. En fin, en todos hay
una preocupación sociológica,
que se puede decir, predomina
también en su novela Trágame
tierra.

Ahora estamos en presencia de
un buen trabajo escritural en el
que se aprecia la madurez del es-
critor, que se retrotrae a su mun-
do interior y manifiesta la riqueza
de sus experiencias, algunas de
ellas dolorosas. Son relatos des-
garradores, que permiten al lec-
tor adentrarse en los más íntimos
sentimientos del narrador, o en
mundo casi surrealista, poblado
de mitos, augurios y seres irrea-
les.

Es sabido que las vivencias que
experimenta un escritor se refle-
jan inevitablemente en sus escri-
tos. Chávez Alfaro, como todo ser
humano que ha enfrentado la
muerte, revaloriza sus creencias,
su visión del mundo. Ahora se
preocupa más por su mundo in-
terior. Sus fuertes experiencias
quedan plasmadas en relatos co-
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Forjando el desarrollo cultural
mo “Estrella inconstante”, que se
refiere a aquella trágica mañana
cuando sufrió la atroz embestida
de un vehículo, después de lo
cual él manifiesta que “nunca
volverá a ser el mismo”. El autor
señala: “Hasta aquí lo objetivo.
Nadie confíe en el resto, porque
está sujeto a la inefable química
de la imaginación. Peor aún, de la
química delirante de quien quedó
inconsciente del impacto sorpre-
sivo”.

En “Los Iluminados” se reafirma
el cambio brusco que sufre un ser
que se enfrenta a la muerte:
“Muchachos hemos conocidos a
hombres y mujeres que pasaron
por la senda de la agonía para
luego regresar a la vida conscien-
te. Regresaron enamorados de la
puerta de oro de la muerte, y no
por ello los declaramos locos ni
perturbados, simplemente por-
que no hay prestigio establecido
para la parentela de la muerte o
la eternidad”. Este breve frag-
mento, revela una posición filosó-
fica profunda ante la presencia
de la muerte, tema que atormen-
ta desde la antigüedad al ser
humano.

El cáncer que padeció Lizandro al
final de su vida no fue su primer
encuentro con la mortalidad. En
1996 sufrió un brutal atropella-
miento automovilístico que lo
dejo en estado grave. Tuvo que
pasar meses en el hospital. Su
vida cambió a partir de este mo-
mento y el accidente y sus conse-
cuencias lo llevaron a escribir su
única obra autobiográfica, una
colección de cuentos que tiene
como título Hechos y Prodigios
(1998). Los cuentos tratan de va-
rios asuntos, inspirados por expe-
riencias de diferentes momentos
de su vida, pero en su conjunto
tienen que ver con la pérdida (del
poder físico, de personas queri-
das) y la muerte. Uno cuenta los
eventos de la mañana del acci-
dente (“Estrella inconstante”).
Algunos nos obligan a pensar en
la muerte. En “Espíritu Lacustre”,
por ejemplo, le aconseja al narra-
dor, un indígena mexicano, lo si-
guiente: “Busque placer, joven,
en lo que hace ahora. Aceptemos
de una vez que esto y aquello es y
será cambio y término”. En otro
cuento (“Paquidermo de mi guar-
da”) el narrador justifica su vida:
“¿Qué hice? Fui honesto, muy
honrado. Mi vocación artística fue
ejercida con rigor. Por lo demás,
planté árboles. Tuve prole. He
amado con pasión”. Esta auto-
representación es sincera, una
verdadera representación de la
interioridad de un escritor que
dejó una obra muy significativa y
un hombre cuya vida tocó las de
muchas otras personas.
Carta Literaria 13
Amiga de la docencia
6. Novelas.

La narrativa de Lizandro es en su
mayor parte de carácter históri-
co. A pesar de una rigurosa docu-
mentación en algunos aspectos
de su narrativa, también imagina-
ba personajes y situaciones,
haciendo ficción en el sentido
estricto de la palabra. Sus novelas
y cuentos además representaban
una historia nacional no oficial.
Escribía en contra de la historia
oficial para dejar ver otra reali-
dad. Los lectores de Chávez Alfa-
ro también saben que su obra
deja constancia del mundo de la
Costa Atlántica, región pocas ve-
ces retratada en la literatura nica-
ragüense. A través de las obras
de Lizandro, no obstante, la rela-
ción entre la Costa Atlántica y la
Nicaragua del Pacifico se va
transformando. En Trágame Tie-
rra, la región caribeña se ve to-
davía, dentro de la novela, como
una región nicaragüense, aunque
el texto no pasa por alto la sepa-
ración y lejanía geográfica. En
esta primera novela se entretejen
dos temáticas, primero la del de-
seo/nostalgia por el canal inter-
oceánico que nunca se construyó.
Está la obsesión del anciano pro-
tagonista. Plutarco Pineda. La
otra temática vincula la herencia
nacionalista de Augusto Cesar
Sandino con la temprana oposi-
ción a la dinastía de los Somoza,
que se desarrolla a través de las
acciones y finalmente la muerte
del hijo de Plutarco, Luciano, en
cuyo auxilio viaja el padre a Ma-
nagua.

De sus tres novelas publicadas
(Trágame tierra, Balsa de serpien-
tes y Columpio al aire) haremos
énfasis en la primera y la última
por considerar que son las más
representativas de la literatura
de Chávez Alfaro. Pero leamos
primero las consideraciones que
al respecto hace Sergio Ramírez
Mercado en su artículo “El otro
lado del espejo”:

“La narrativa nicaragüense entró
en su modernidad en los años
sesenta con Lizandro Chávez Alfa-
ro (1992), un escritor costeño
que había emigrado a México en
busca de nuevos horizontes artís-
ticos, empeñado en los primeros
momentos en la poesía y en la
pintura. Efectivamente, con Los
monos de San Telmo, su libro de
cuentos que recibió en 1963 el
Premio Casa de las Américas en
La Habana, la realidad de Nicara-
gua, en todos sus horrores y es-
plendores, fue pasada por un ta-
miz de lenguaje y una concepción
del relato absolutamente distinta
al camino seguido hasta enton-
ces, lleno de abrojos vernáculos.
Foro Nicaragüense de Cultura 14
Forjando el desarrollo cultural
“Pero la publicación de su novela
Trágame tierra en 1969, al final
de la gloriosa década del boom
latinoamericano, y que fue fina-
lista del prestigioso Premio Bi-
blioteca Breve abierto en Barce-
lona por la Editorial Seix Barral,
fundó verdaderamente la novela
nicaragüense, limitada hasta en-
tonces a escarceos más o menos
recordables. Trágame tierra, eri-
gida sobre un aparato narrativo
firmemente asentado en la histo-
ria contemporánea del país, nos
daba otra lectura, descarnada y
valiente, de lo que se había dado
en llamar, de manera eufemísti-
ca, “el ser nicaragüense”, oculto
hasta entonces tras veleidades y
ambigüedades que en esta nove-
la se nos revelaban sin concesio-
nes a ningún pudor. Y en ella
quedó registrada toda una cróni-
ca nacional de la frustración y la
hazaña, los sueños y engaños.

“La última novela de Lizandro
Chávez Alfaro, Columpio al aire
(UCA, 1999) viene a despertarme
esta reflexión. Representa una
espléndida alegoría de esa ten-
sión incesante en nuestra histo-
ria, una dicotomía en la que los
nicaragüenses seguimos viviendo.
Los hechos de la novela ocurren a
finales del siglo XIX en tiempos de
la conquista de Bluefields bajo el
puño de hierro del General Mi-
gloria, que manda ahora en nom-
bre de José Santos Zelaya, el re-
formador liberal. En aquel territo-
rio, hasta entonces bajo la in-
fluencia británica, se desmoronan
los últimos vestigios del reino
miskito de George Augustus Fre-
deric, cuyos huesos el nuevo po-
der quiere exhumar del cemente-
rio por donde deberá pasar una
nueva calle en nombre del pro-
greso.

“Por todas partes se afanan los
deudos con pequeñas cajas ma-
queadas, costales, canastos, para
meter los huesos de sus muertos
expulsados del cementerio por el
progreso, y por la vida revancha.
Viola rechaza que su deudo, el
rey, sea exhumado. El General
Migloria, vestido con arreos mili-
tares, pasa a caballo al lado de su
ayudante el teniente Sanarrusia,
echando lodo con los cascos de
las bestias. La mujer y la niña no
se apartan: “en cualquier de sus
posiciones, móviles o inmóviles,
intruso era el otro, la otra, los
otros”.

“Esta es la historia, y es la alego-
ría. El progreso desentierra y deja
a flor hueso y raíces, no importa
cuánto tiempo hayan permaneci-
do nutriéndose en la oscuridad
del pasado, y la torpeza consiste
siempre en querer prescindir del
Carta Literaria 15
Amiga de la docencia
pasado, sobre todo cuando cam-
pea la pretensión de quitarle la
legitimidad, por ajeno, como si
excluirlo de la nueva historia ofi-
cial bastara para excluirlo de la
vida. En nuestra historia patria,
contada siempre desde este lado,
todo el fruto de la colonización
inglesa del Caribe ha sido espú-
reo, mientras tanto se nos ha en-
señado, y hemos enseñado que la
colonización española de nuestro
Pacifico fue siempre esforzada y
gloriosa: los reyes miskitos fue-
ron siempre pagados con barricas
de ron de Jamaica y siempre bo-
rrachos podían firmar todas las
concesiones de tierras y bosques
que los ingleses pusieran en sus
manos; como si de este otro lado
la historia hubiera corrido siem-
pre por un carril de dignidad, de-
cencia y decoro.

“Y tras ese concepto de Costa
Atlántica lejana, dejamos en la
borrosa lontananza, para olvidar-
lo, e ignorarlo, todo un cumulo
de historia, inmigraciones, arras-
tres culturales, lenguas, religio-
nes, formas de ser, sentimientos,
raíces, sustancias, música, identi-
dades. No hay identidad común,
sino en la diversidad, y cuando
intentamos definir al nicaragüen-
se, lo hacemos acudiendo a lo
que sabemos del nicaragüense de
este lado. Columpio al aire nos
recuerda lo contrario: nicara-
güenses eran también en el Blue-
fields de finales del siglo XIX los
soldados llegados del Pacifico a
asentar la conquista liberal, los
colonos mestizos, artesanos y
agricultores, inmigrantes de Ma-
nagua y Masaya que querían ins-
taurar, como buenos colonizado-
res, el culto del doctor San Jeróni-
mo con sus ruidos de carnaval, en
un territorio donde el rio moravo
había enseñado, antes que anda,
la parquedad de las voces sosega-
das.

“Y también los negros inmigran-
tes de Jamaica y los creoles, y los
miskitos y los zambos y los reli-
giosos moravos llegados desde
Altona, junto al Elba, y los prusia-
nos de Karlstadt que quisieron
fundar su propia colonia, y los
chinos que llegaban escondidos
en barriles en las bodegas de los
barcos, y los comerciantes árabes
como ese elusivo personaje que
es en la novela Safa Kubrik, todo
ese melt pot, la olla hirviente de
gente que en Bluefields reprodu-
ce al Caribe con espejo de mano
nuestro sin el cual no podríamos
mirar nuestro verdadero rostro,
múltiple, diverso, contradictorio,
negro, indígena, español, mesti-
zo.

“El columpio en que Tisi, la niña
Foro Nicaragüense de Cultura 16
Forjando el desarrollo cultural
de la novela, se mece en el patio
de su casa de Bluefields va de
uno hacia otro confín en el aire,
de este a oeste, del Caribe hacia
el pacifico y luego de vuelta. Es el
columpio en que nos hemos me-
cido siempre, ignorándolo, e ig-
norándonos.”

6.1 Trágame tierra.

Chávez Alfaro suena en la litera-
tura hispanoamericana en las
décadas de la gestación y primera
realización del boom y resuena a
partir de la publicación del libro
de cuentos Los monos de San Tel-
mo, premiado por la Casa de las
Américas, Cuba, 1963, en los pri-
meros años de la revolución cu-
bana. Estos cuentos abordan la
realidad nicaragüense, retazos de
su historia, triste, repudiables
algunos, como para que no se
repitan. Todo aquello manejado
con un lenguaje y estilo diferente
a los escritos y escritores de ini-
cios del siglo XX, muchos de ellos,
inmersos en las corrientes verná-
cula, costumbrista e indigenista
que suponía expresaban la identi-
dad nacional.

Con Trágame tierra (1969, Méxi-
co), finalista del prestigioso pre-
mio Biblioteca Breve, de Seix Ba-
rral, en Barcelona, Chávez Alfaro
hace su impronta en la narrativa
de Nicaragua; un país que dejaba
de ser sólo de poetas, aunque
tenía en Rubén Diario, fundador
de su poética, también su piedra
angular prosista. Era el momento
en que nuestra narrativa iniciaba
su ascenso decidido, enriquecien-
do la literatura centroamericana
con los antecedentes del ya cita-
do Rubén Darío, José Coronel Ur-
techo, José Román Orozco, Joa-
quín Cuadra, Manolo Cuadra. Los
nuevos narradores eran Fernan-
do Silva, Juan Aburto, Mario Caji-
na-Vega, Rosario Aguilar y Sergio
Ramírez.

Chávez Alfaro representa al escri-
tor que toma conciencia de su
entorno urbano y selvático
(Bluefields, Rama y los ríos con su
afluentes), y desea interpretar su
historia, plasmar las vivencias de
la región afro caribeña, anglo-
parlante, morava, mágica, ritual,
sensual, su cultura, música o rit-
mos, sus etnias, tradiciones, co-
mida, paisaje marítimo, arquitec-
tura de madera y su contradic-
ción con el Pacifico, despertando
el interés por un tema entonces
marginal; la otredad; haciendo
uso de nuevas formas, que trans-
formarían la novelística de los
años siguientes, insertando la
novela nicaragüense en el ámbito
de la contemporaneidad.

Carta Literaria 17
Amiga de la docencia
La novela aborda el quimérico
proyecto del canal interoceánico
planteados a mediados del siglo
XIX. Dos familias, Pineda y Ba-
rrantes, dos generaciones donde
los jóvenes enfrentan a sus pa-
dres y buscan una salida revolu-
cionaria a los viejos conflictos del
país, Chávez pinta personajes
muy humanos, complejos, con
sus problemas que alcanzan di-
mensiones existenciales de inde-
cisiones, ambiciones, miedos,
recelos y rencores. Es la primera
novela que permite a veces por
medio del monólogo interior,
adentrarse en las psiquis de los
personajes y es así como se pue-
de conocer sus temores, frustra-
ciones y desilusiones –en el caso
de sus hijos- quienes cansados de
la utopía canalera, optan por in-
surreccionarse, revelarse contra
los padres, contra la autoridad
establecida, se encuentran así el
juego de los opuestos: los viejos
que no se conforman con lo que
han heredado de los padres y lu-
chan por transformar el país.

Otro referente histórico es el te-
rritorio de la Mosquitia y que el
narrador irónicamente llama Pro-
tectorado Británico y refutándose
que ni siquiera había sido una
colonia británica, sino “el territo-
rio sin bandera, sin memoria de
los primeros piratas que lo utiliza-
ron, al que la corona británica
prestaba protección a cambio de
un tributo anual de mil doscien-
tas onzas de oro” con el deseo si
de establecer que ese territorio
no había sido hollado por la con-
quista hispánica. Es el afán de
aclarar que en esa faja del litoral
eran herederos de otra lengua y
otras costumbres. Hay una volun-
tad explícita de ridiculizar la con-
quista española, porque ellos son
los “otros”, los que solo tendie-
ron su mirada sobre el Pacifico,
olvidando el otro lado, el Caribe
mosquito con su herencia inglesa
-morava.

El lector se encuentra ante un
joven que analiza horrorizado y
asqueado lo que ha sido la histo-
ria patria. Es por eso que él busca
una opción digna, que aunque
implique el sacrificio personal,
pueda terminar con los ciclos de
dictadura, dominación y humilla-
ción en que ha vivido sumido el
país. Luciano Pineda se yergue
como la voz crítica que mira hacia
atrás en la historia, pero para no
repetir los mismo errores. Se tra-
ta del muchacho idealista que
aspira la construcción de un futu-
ro mejor, aunque el intento le
cueste la vida.

Más que el tema abordado, que
era novedoso porque en 1969
Foro Nicaragüense de Cultura 18
Forjando el desarrollo cultural
aún no se había planteado lo que
después se conocería como nue-
va novela histórica, el éxito de
esta novela está marcado por el
empleo de nuevas técnicas narra-
tivas, desconocidas hasta enton-
ces en nuestra literatura. Se des-
taca la polifonía, la heteroglosia,
en tanto hay muchas voces en el
discurso narratológico en contra-
dicción y oposición, hasta lograr
una tensión que se mantiene a lo
largo de la narración. El empleo
del intertexto con el novedoso
empleo textual de tratados, tele-
gramas y otros documentos. El
uso constante del monólogo in-
terior que representa los movi-
mientos de la conciencia, del
mundo del subconsciente. Chávez
Alfaro devela las acciones más
íntimas de la mente humana, sus
motivaciones, ansiedades, temo-
res porque él parte de dentro de
las conciencias mismas de los
personajes. Revela el pensamien-
to de otro, del que no aparece
registrado en la historia, porque
no cree en ella y por eso la desa-
craliza.

En Trágame tierra el lenguaje
está empleado como elemento
constructivo y artístico porque a
Chávez Alfaro le preocupó siem-
pre el empleo preciso de cada
palabra. Debajo del follaje de las
descripciones hay abundantes
expresiones de belleza estética.
¡Definitivamente, para hablar de
narrativa nicaragüense moderna
es preciso partir de Lizandro
Chávez Alfaro, autor que trans-
formó el rostro de la novela in-
sertándola en la modernidad que
recorría las vértebras de América!

6.2. Columpio al aire.

Columpio al aire es su última no-
vela. En ella subraya una y otra
vez la división entre el Pacifico y
la región de la Costa Atlántica. Su
acción se desarrolla en los prime-
ros años después de la anexión
de la Costa Atlántica por parte
del Gobierno liberal de Zelaya. En
esta novela se encuentra infor-
mación sobre la historia del
período, además de un relato de
ficción que pone de relieve la re-
lación sumamente conflictiva en-
tre las dos partes del país. En
efecto, los personajes de la re-
gión caribeña no se consideran
nicaragüenses. Hablan inglés, tie-
nen otra cultura, desconfían con
razón de las intenciones de los
que vienen del otro lado.

En la novela de Chávez Alfaro se
frustran los esfuerzos de los inva-
sores católicos de trasladar sus
tradiciones culturales y religiosas
a la región caribeña a través de la
organización de las fiestas de San
Jerónimo. La novela rehúye defi-
Carta Literaria 19
Amiga de la docencia
nitivamente una interpretación
puramente histórica. Viola Hen-
dy, la negra hermana del último
rey del “reino miskitu” que iba a
cantar El Messias (de Hendel), es
asesinada en una especie de ri-
tual sexual por el dirigente del
coro, Safa Kubrik –de esta mane-
ra, el mestizo aparentemente
triunfa también físicamente. Pero
la voz de Viola reaparece en el
cuerpo de Ocelin Willis, que la
sustituye en la presentación- una
ulterior alegoría de la superviven-
cia de las tradiciones viejas que
se mezclan con las nuevas y son
distorsionadas de manera múlti-
ple. La fiesta de San Jerónimo
termina en tumultos y saqueos,
el general Migloria se rebela con-
tra su mandatario Zelaya, ídolo
del estado-nación nicaragüense.
Nada es seguro, todas las identi-
dades se desvanecen. Las ambi-
ciones de un poder estatal cen-
tralista se desbaratan, pero no
son sustituidas por nuevas certi-
dumbres. Las identidades son
frágiles y quebradizas. Los espa-
cios de la geografía nicaragüense
son narrativamente representa-
dos de manera múltiple. El espa-
cio étnico, sin embargo, ya no
ofrece identidades fijas, es un
lugar del encuentro, de la coexis-
tencia y de la superposición de
identidades múltiples y contradic-
torias, de la simultaneidad de lo
diferente y no simultáneo.

7. Bibliografía

Addis, Mary K. “In memoriam:
Lizando Chávez Alfaro (Bluefields
1929-Managua 2006)” en Revista
Iberoamericana. Vol. LXXIV, N°
222, enero-marzo 2008, Estados
Unidos.

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lla: Antiimperialismo y desespe-
ranza en cuatro cuentos de Los
monos de San Telmo de Lizandro
Chávez Alfaro. Universidad de
San Carlos, Guatemala, 1992.

Ramírez Mercado, Sergio, “El otro
lado del espejo”, mayo 2000

Rodríguez, Isolda, “Discurso de
Incorporación de la Academia
Nicaragüense de la Lengua”. julio
2002.

El Nuevo Amanecer Cultural,
suplemento de El Nuevo Diario,
26 de junio 1999. Managua.
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Forjando el desarrollo cultural