Victor Hugo González Cruz Guerra de fuentes

Algunas consideraciones sobre las fuentes utilizadas en la tesis:
Monedas, signos monetarios y medidas en el comercio de la ciudad de
México: venta y crédito, 1750-1814.

Introducción

Este trabajo tiene la finalidad de reflexionar sobre algunas fuentes utilizadas
para la construcción del capítulo tres de la tesis de maestría que estoy
realizando en la actualidad. Estas reflexiones tienen la finalidad de proponer
nuevas interpretaciones, utilizando una gran variedad de fuentes, esto con la
finalidad de responder a preguntas de carácter económico.

El presente trabajo se dividió en dos partes. En la primera, se da una breve
explicación sobre lo que considero que es la historia económica y su campo de
estudio, esto con la finalidad de abrir el numero de respuestas posibles a un
problema económico. En el segundo apartado, se hace una reflexión sobre las
fuentes que he utilizado y la forma en que las he interpretado.

¿Qué estudio, cuándo construyo historia económica?

En principio, debo advertir al lector, que las siguientes líneas son resultado de
mi trayectoria como aprendiz del oficio de la historia, es probable que algunas
de mis ideas puedan mutar o transformarse con la experiencia que sólo se
obtiene al producir un gran número de obras de historia.

Al entregar mi primera tesis, la de licenciatura, y poco después al ingresar a la
maestría en Historia en la UNAM, mis investigaciones fueron consideradas
dentro del marco de la historia económica, pero ¿qué es la historia económica?
La respuesta no fue fácil, cada autor que leía tenia una respuesta diferente,
algunos eran historiadores y otros economistas, pero ningún se decía
historiador social o cultural y metía leña al fuego de la discusión, algo raro, si
partimos del hecho de que nos dedicamos a lo mismo, construir historias.

Victor Hugo González Cruz Guerra de fuentes

Con algunas horas de lecturas y muchas reflexiones, tengo una respuesta, que
he construido a partir de algunos autores y mi poca experiencia en la
investigación histórica, la cual refleja, al mismo tiempo, la forma en que
concibo a la Historia: La historia económica no existe en realidad, sino que es
un conjunto de herramientas y metodologías que nos ayudan a comprender
aspectos económicos del pasado que están ligados a la vida del hombre. La
vida es un conjunto infinito de relaciones de todo tipo. Intentar estudiarla en su
totalidad sería imposible, pues es tan compleja y enmarañada que escapa a
nuestro pensamiento, así: "en virtud de la descripción y el análisis, nos vemos
obligados a recurrir a las fragmentaciones",
1
tales como: la historia económica,
la historia política o la historia cultural. Sin embargo, no hay que menospreciar
el proceso de pensar, puesto que, aunque no pueda captar en su totalidad la
vida, permite captar un gran número de factores e interrelacionarlos en el
mismo momento, lo cual puede explicar grandes procesos.

Los aspectos económicos que ocupan a los "historiadores económicos" derivan
de las tres preguntas siguientes: 1) ¿Qué se producía? 2) ¿Cómo se producía?
y 3) ¿Cómo se distribuía lo producido?
2
La explicación de alguna de las
preguntas, en un espacio y periodo temporal específico, involucra que el
historiador determine que factores o aspectos son económicos, esto con la
finalidad de explicar alguna de nuestras preguntas o parte de ellas. Por este
motivo es que se me hace de lo más raro que historiadores sociales o
historiadores culturales, por llamarlos de alguna forma, no estén presentes en
la discusión de lo que es la historia económica, pues bajo sus lupas, aspectos
que no consideramos factores determinantes en lo "económico" en algún
periodo específico, pudieron serlos y no tenerlos en cuenta hace pobre
nuestras explicaciones.

En este sentido propongo, que la historia económica, entendida como métodos
y herramientas, debe nutrirse de elementos conceptuales de otras ciencias,
que le permitan explicar los aspectos que se consideren económicos en ciertos

1
Carlo M. Cipolla, Entre la Historia y la Economía. Introducción a la historia
económica, Barcelona, Editorial Crítica, 1991, p. 18.
2
Ibíd., p. 20.
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periodos temporales. Es decir, no debemos menospreciar a otras ciencias y
sus explicaciones sobre la vida, bien es cierto que existe una ciencia específica
para las relaciones económicas, pero como se ha enunciado, la vida es una
maraña de interacciones, la cual se ha intentado separar por campos de
estudio, sin embargo, los límites imaginarios de esos campos a menudo se
rompen y las interpretaciones sobre ciertos fenómenos, arrastran aspectos que
bajo la interpretación del historiador se convierten en económicos.

Con esta reflexión sobre la historia económica, tenemos varios puntos que
pueden ayudarnos a una nueva interpretación de nuestras fuentes, pues ya no
buscamos en ellas explicaciones tradicionalmente económicas, sino que al
tener en cuenta que en ciertos periodos, lo económico puede ser cualquier
aspecto de la vida, nuestras lectura se hace más amplia, las tradicionales
fuentes de historia económica son aprovechadas con nuevas preguntas,
mientras que otras fuentes despreciadas, son tomadas en cuenta. En el
siguiente apartado ampliaremos estas reflexiones con fuentes utilizadas en el
capitulo 3 de la tesis de maestría que estoy realizando.

Fuentes e interpretación. Una reflexión sobre su producción, alcances y
limitaciones.

El capítulo tres de la tesis de maestría se titula: "Medidas novohispanas:
medidas consuetudinarias" y se dividió en tres puntos. En el primero se aborda
la legislación de la Corona sobre las medidas de mercancías, incluidas el
dinero. En el segundo apartado, la tesis confronta otro tipo de fuentes para
verificar si las leyes se cumplían,. En el último capítulo, se utilizan las mismas
fuentes de los apartados anteriores y dos más pero con otra interpretación para
explicarnos la construcción consuetudinaria del tlaco y el pilón.

La construcción del tercer capitulo tiene como base dos tipos de fuentes, las
primarias y las secundarias. Las primeras, hacen referencia a los documentos
encontrados en el Archivo General de la Nación de México, producidas por la
monarquía española y el Consulado de la ciudad de México. Las segundas,
corresponder a textos producidos por historiadores que, en su mayoría
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descriptiva, nos introducen al mundo de los pesos y medidas novohispanas. En
este punto, debemos aclarar que los dos tipos de fuentes fueron interpretadas
y confrontadas, por el momento sólo hablaremos de las fuentes primarias del
primer apartado.

Los documentos que utilizamos, como ya habíamos dicho, fueron producidos
por la Corona, con la finalidad de controlar los pesos y medidas en Nueva
España, aspecto de lo más importante, pues para recaudar impuestos sobre
mercancías o determinar la cantidad de trabajo que debían cumplir los
conquistados, fueron necesarias un padrón de medidas a la que se ajustaran a
las ya existentes en dichas sociedades conquistadas.

Los documentos que utilicé fueron reales ordenes y ordenanzas: Recopilación
de los reinos de las indias (1573 y 1581); Ordenanza de Fiel de pesos para la
ciudad de México (1574), y Las Ordenanzas de pesos, pesas, marcos,
romanas y medidas para la ciudad de México (1621). Su emisión tenía una
preocupación específica, tener un padrón de medidas, de las cuales se
desprendía la cantidad de impuesto que se debía pagar por cierta cantidad de
producto que se introdujera a las ciudades.

Nuestra interpretación está consiente de que una cosa es lo que quiere la
Corona y fue plasmado en sus leyes. Sin embargo, no necesariamente fueron
los pesos y medidas utilizadas por la población ¿cómo comprobar esto, si las
fuentes nos dicen que de esa forma debían ser las cosas? La solución a este
problema fue resuelta en el siguiente apartado, utilizando otro tipo de fuente.

Las fuentes utilizadas en el segundo apartado fueron producidas por el
Consulado de la ciudad de México, se tratan de traspaso de tiendas. Los
propietarios de las tiendas, al venderlas, tenían que hacer un inventario de sus
géneros y aperos, para proceder a tasar el precio de la tienda, esto bajo la
supervisión de algunos miembros del Consulado y la mirada del vendedor y el
comprador. El Consulado tenía ciertos privilegios, entre ellos la justicia
privativa, así que sus intereses fueron diversos, en varios casos, a los de la
Corona.
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Nuestra mirada se fijo, por el momento, en los pesos y medidas que poseían
las tiendas para realizar sus intercambios mercantiles. Entonces, tenemos las
leyes que dicen una cosa y al ver los inventarios de las tiendas comparamos si
efectivamente se utilizaban. En la mayoría de los casos se tenían los pesos y
medidas oficiales, en algunos casos tenían una o dos pesas prohibidas, que
seguramente en las visitas oficiales de la Corona eran ocultadas, pero que en
el traspaso no importaba que se mostraran, pues esto beneficiaba al precio de
la tienda.

La ventaja de usar dos tipos de fuentes es que las intenciones de cada una son
diferentes, los silencios que tiene una, pueden ser descifrados con la otra. Sin
embargo, nuestra interpretación sigue, en alguna forma, conforme a lo que nos
dicta la fuente ¿cómo podemos utilizar estas fuentes para resolver otro
problema? La respuesta no es fácil, pero tenemos elementos para poder
utilizarla, conocemos las intenciones y silencios de las dos fuentes, sabemos
que la primera es ideal, la segunda es práctica pero estática, pues sólo fue una
fotografía del momento en que se vendió la tienda, ¿cómo utilizarlas para
explicar una parte de la dinámica de los intercambios comerciales?

En la tercera parte intentó utilizar estas dos fuentes, para resolver un problema,
cual era la medida de un tlaco y un pilón, ninguna fuente lo dice, todas refieren
a que el tlaco es un 1/8 de real y el pilón un 1/16 de real; las ordenanzas no
hablan de estas medidas, pues no son oficiales; las pesas y medidas de las
tiendas no nos dicen nada sobre ellas. Sin embargo, estos silencios en
conjunto pueden ser descifrados si incluimos una tercera y cuarta fuente, con
otro intención.

En el cuarto capítulo utilizamos una fuente más, una carta del segundo conde
de Revillagigedo, en la cual, nos hace referencia a los valores ya mencionados
de tlaco y pilón, pero nada más. La cuarta fuente, es un caso en donde el Fiel
Ejecutor, un encargado del Ayuntamiento, con la tarea de revisar pesos y
medidas en la ciudad de México, detiene a unos indios en la plaza por medidas
faltas, en el interrogatorio no se menciona a los tlacos y pilones, pero si la
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forma en que se miden las cosas, es decir, como se utilizaban los pesos y
medidas en la práctica.

En este sentido, las cuatro fuentes trabajan juntas, van descubriendo una a una
los silencios, lo estático de una se cubre con la dinámica de otra, el debe ser,
se contrapone con lo que ocurría. Es decir, la serie de fuentes se construye a
partir del conocimiento, alcances y limitantes de cada una, al conocer estos
puntos puede ser utilizada para responder preguntas que al parecer sólo se
encontraban en los silencios, que intencional o no intencionalmente tienen en
ellas por la forma en que se produjeron.

Para finalizar, hacer un buen examen a nuestras fuentes, nos permite al
momento de pensar la solución de problemas históricos, poder formar series de
lo más heterogéneas, que al conjuntarse revelen los silencios de todas. Si no
conocemos nuestras fuentes, es imposible poder interpretarlas con la finalidad
de resolver problemas diferente o dar explicaciones diferentes a problemas ya
conocidos.

Bibliografía

Carlo M. Cipolla, Entre la Historia y la Economía. Introducción a la historia,
Barcelona, Editorial Crítica, 1991.

Collingwood, R. G., Idea de la historia, México, FCE, 2004. pp. 451-517.

Derrida, Jacques, Mal de archivo. Una impresión freudiana, Madrid, Editorial
Trotta, 1997.

Ramírez González, Clara Inés, Universidad y familia. Hernando Ortiz de
Hinojosa y la construcción de un linaje, siglos XVI... al XX, UNAM/IISUE, 2013.



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