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UNIVERSIDAD DE SANTIAGO DE CHILE

FACULTAD DE HUMANIDADES
DEPARTAMENTO DE FILOSOFÍA







PROYECTO DE MEMORIA SEMINARIO DE GRADO






Estudiante: Macarena Luna Moya
Profesor guía: Dr. Christian Retamal Hernández
Carrera: Licenciatura en Educación en Filosofía
Año Ingreso: 2007
Año Egreso: 2012


Santiago, martes 22 de abril del 2014
Título
Subjetividades fluidas y géneros múltiples: Variaciones de la identidad sexual en el
pensamiento queer.

Formulación del tema
Parménides afirma “El ser es y el no-ser no es” esbozando el comienzo de la filosofía
como ontología, al enunciar la vía de la verdad de un ser “único”, “inmutable” e
“inteligible” bajo los principios de la lógica y la razón. La filosofía y sus leyes clásicas del
pensamiento, desde Aristóteles hasta Santo Tomás de Aquino, erigen el “principio de
identidad” como fundamento último de todo horizonte de sentido, otorgando unidad y
coherencia al ente en su cualidad de ser “idéntico a sí mismo” e inaugurando toda una
tradición de pensamiento que se rige bajo la lógica del tercero excluido y el principio de no-
contradicción. Luego, la identidad aparece a lo largo de la historia del pensamiento
occidental con el carácter de una sustancia cuya continuidad se mantiene a través del
tiempo, como un núcleo duro e irreductible de verdad que nos define y que debe ser
descubierto para encontrar el sentido de nosotros mismos y del mundo.
Nuestra mirada acerca de la identidad depende de múltiples espejos, entre ellos, la
identidad sexual se posiciona como categoría psicológica fundante de la identidad del
sujeto y como recurso de definición por antonomasia ante la pregunta sobre “¿quién soy?”.
En nuestra cultura, la pertenencia a un sexo va unida a un proyecto de identidad, cuyo
punto culmine se vincula con la obtención de una “identidad sexual estable” y que surge
como resultado de la conexión causal entre el sexo biológico (el “ser” de una anatomía
dada), el sexo psicológico o psíquico (el esquema ideoafectivo de pertenencia a un género)
y la expresión de ambos en la orientación sexual (la elección del objeto de deseo). Como
consecuencia a esta norma de continuidad entre sexo, género y deseo, la experiencia de
logro de una identidad sexual está marcada por la capacidad de diferenciarse del género
opuesto (uno es su propio género en la medida en que uno no es el otro género), dando
lugar a una producción binaria y de oposición entre las identidades sexuales, donde
cualquier tentativa de actuar y presentarse como miembro del sexo opuesto es calificada de
“desorden” o “trastorno” de la identidad.
No obstante, en la medida en que la identidad se preserva y se vuelve inteligible
mediante los conceptos estabilizadores de sexo, género y sexualidad, la noción misma de
“la persona”, “el yo” y su “identidad” se ponen en duda por la aparición cultural de seres
con género “incoherente” o “discontinuo”, seres que aparentemente son personas, pero
cuyas identidades sexuales se manifiestan como defectos o imposibilidades lógicas, ya que
comprenden una experiencia existencial de la sexualidad que no corresponde a un patrón
predecible de conducta, y que por tanto, no pueden ser incluidos dentro del discurso
jurídico de la heterosexualidad naturalizada. Puesto que la claridad cognitiva clasificatoria,
es un reflejo de la seguridad en la conducta, en nuestra cultura “la ambivalencia, la
posibilidad de referir un objeto o suceso a más de una categoría, es el correlato lingüístico
específico del desorden” (Bauman, 2005, p. 73) y se experimenta como una sensación de
malestar ante la amenaza de la indecisión que representa la incapacidad de interpretar una
situación de forma precisa y unívoca. Esta encrucijada lleva a Michelle Foucault a
preguntarse ante el emblemático caso de Herculine Barbin —joven hermafrodita a quién
califica como un “héroe desgraciado” en la cacería de la identidad— si “¿Verdaderamente
tenemos necesidad de un sexo verdadero?” (Foucault, 2007, p. 11) apuntando con ello tanto
a la constatación del rechazo social ante la ambigüedad de la idea de una mezcla de los dos
sexos en un mismo cuerpo, como al desmantelamiento de una creencia profundamente
instaurada tanto en las sociedades medievales como en las modernas, y que dice relación
con la certidumbre respecto a la existencia de una identidad sexual primera y esencial.
El género en disputa, traducción al castellano del libro de Judith Butler Gender
Trouble publicado en 1990, pone en jaque el valor ontológico de la identidad sexual, al
situar su origen en una realidad exclusivamente lingüística. Para Butler, es la noción de
identidad la que surge dentro del lenguaje como una sustancia, como un ser idéntico a sí
mismo y son estas suposiciones las que posteriormente configuran y naturalizan las
categorías psicológicas y los discursos normativos sobre la identidad sexual y de género.
Esta y otras contribuciones teóricas, dentro de las cuales se apunta además la obra de Eve
Kosofsky Sedwick, Epistemology of the Closet, dan lugar a lo que hoy se conoce como
Teoría queer, producción teórica cuya hipótesis central trabaja con la afirmación de que la
identidad sexual es el resultado de una realización categórica de carácter social y no
biológica. Dado que los sujetos siempre son creados a través del lenguaje y de la cultura,
para el pensamiento queer no existen identidades sexuales estáticas o esencialmente
inscritas en la naturaleza humana, sino más bien formas relativas y variables de desempeñar
uno o más papeles sexuales.
En este sentido, y en oposición a las concepciones esencialistas de la identidad, los
teóricos queer adhieren a la metáfora de la fluidez para representar el negado carácter
dinámico de la identidad sexual. “La sexualidad entendida como una forma cambiante y
movediza de estar en el mundo es queer” (Morris, 2005, p.35). “La identidad, como estado
que fluye y se busca sin cesar, debería aumentar y expandirse a la par que nuestra vida y
nuestro conocimiento”. (Alcoba, 2005, p.14). Inaugurando una “nueva perspectiva del
pensamiento caracterizada por la movilidad, la ambigüedad y, en ciertas ocasiones, la
provocación” (Steinberg & Talburt, 2005, p.9), el pensamiento queer da cuenta de la crisis
del modelo racional/sustancial del ser humano y augura la ineludible disolución de los
límites que dibujan las configuraciones dualistas del poder y el conocimiento modernos.
“Las representaciones queer son proféticas y lo son porque anuncian la llegada de una
época en que las sexualidades serán plurales: los géneros multitudinarios; y las
subjetividades como las mareas del mar”. (Morris, 2005, p. 43)
Sin embargo, mientras que “el nacimiento de una identidad queer conlleva el intento de
resolver la ambigüedad y complejidad que rodean el concepto de lo que constituiría ser
persona” (Morris, 2005, p. 35), otorgando una salida al laberinto de dualismos en el que
hemos explicado nuestros cuerpos. Surgen por otra parte, una serie de interrogantes que
apuntan a reimaginar las características y posibilidades de comprender esta “nueva forma”
adoptada por el sujeto queer en un mundo de identidades sexuales fluidas: ¿Qué clase de
mutaciones entre las categorías femenino y masculino podrían ocurrir si la distribución
dualista del género cediera su lugar a otras configuraciones culturales de la identidad?,
¿Cuánta efectividad podría comportar la empresa de redefinir una identidad sexual cuyos
límites se encuentran en constante transformación? Teniendo en cuenta éstas interrogantes,
y con el objetivo de desarrollar visiones de la identidad sexual no esencialistas y que
contribuyan a flexibilizar los límites que dividen al mundo en dos clases de entidades
opuestas. La presente investigación, guía su trabajo reflexivo en torno a la interpretación
queer del fenómeno de la “identidad sexual fluida”. Para dicha finalidad, encausa sus líneas
de estudio en referencia a autores contemporáneos que trabajan con visiones críticas y
conscientes de los procesos de licuefacción de las tradicionales estructuras sociales, en
vínculo con reflexiones en torno a lo que es propiamente teoría queer y su noción de
identidad sexual.

Objetivo general
Reflexionar en torno al fenómeno de la “identidad sexual”, a partir de la comprensión de
los supuestos y postulados desarrollados por parte de la teoría queer, en la producción de su
concepto de “identidad sexual fluida”.
Objetivos específicos
1. Identificar los contenidos y motivaciones iniciales de la teoría queer, a partir de una
revisión panorámica de los antecedentes de producción académica y de activismo
político que dieron origen a la teoría.
2. Exponer la crítica de Judith Butler al modelo “sustancial-ontológico” de la identidad
sexual, extrayendo los principales argumentos y conclusiones desarrollados en su
obra El género en disputa (2007).
3. Analizar el alcance del concepto de “identidad fluida”, en tanto que modelo para la
comprensión de las nuevas formas y relaciones adoptadas por la identidad sexual
desde la mirada queer. En conexión con reflexiones contemporáneas en torno a las
nociones de “fluidez social” e “identidad queer”, trabajadas por autores como
Zygmunt Bauman, Susan Talburt y Marla Morris.



Estructura del trabajo
Capítulo I - Surgimiento de los estudios Queer
Los estudios queer tienen su origen en un complejo contexto social de lucha de algunos
movimientos sociales norteamericanos y europeos a favor de los derechos de las mujeres,
de los homosexuales y de la lucha contra el sida. Más como producción teórica, el
pensamiento queer tiene lugar en los años 90 de la mano de autoras como Judith Butler y
Eve Kosofsky Sedwick, quienes detectan que los estudios de género tradicionales estaban
aún anclados a ciertas inercias de un pensamiento heterosexista, en el que la identidad
caracterizada por la estabilidad, era un imperativo que subyacía a toda acción humana.
Aunque lo queer procede de un contexto esencialmente anglófono, esto no resulta ser un
impedimento para la proliferación de producciones diferentes y sin embargo afines a la
teoría queer en contextos hispanohablantes. Como parte del proyecto queer
latinoamericano, poetas, académicos y artistas como Marta Lamas (México), Néstor
Perlongher (Argentina), Pedro Lemebel (Chile) y Reinaldo Arenas (Cuba), aportan a la
reflexión sobre cuestiones de género, sexualidad, identidad y normatividad, cuestionando
en diversos grados, tanto la “naturalidad” como la “normalidad” de la identidad genérico-
sexual.
En lo que resta de este primer capítulo de carácter introductorio, se pretende efectuar
primero un sobrevuelo de la teoría, prestando atención especial a cuestiones sobre el uso
del término queer y su bagaje al interior de los movimientos sociales y de activismo
político. Para pasar luego en un segundo subcapítulo a una breve revisión de su origen
como producción teórica y filosófica en contextos tanto anglófonos como hispanoparlantes,
que nos aproximen a la comprensión general de los objetivos y postulados que conforman
la teoría.
Capítulo II – El problema de la identidad en el pensamiento de J udith Butler
La presuposición ontológica sobre la unidad esencial de las identidades en su cualidad de
ser idénticas a sí mismas, es aquello que da lugar a la convicción y proliferación de
discursos en torno a la continuidad y coherencia internas de la identidad sexual,
privilegiando una representación ante todo racional y estable de la misma.
Sin embargo, la evidencia empírica de la existencia de identidades sexuales que no se
ajustan a los modelos racionales de la identidad, ya sea por su carácter ambiguo o inestable,
conforman aquello que Judith Butler en su obra El género en disputa (2007) tilda de
“géneros incoherentes”, identidades sexuales que se manifiestan como imposibilidades
lógicas o como no-identidades, al implicar experiencias existenciales de la sexualidad que
no se corresponden con un patrón predecible de conducta y que ponen en duda el valor
normativo de la configuraciones ontológicas de la identidad.
Esta y otras reflexiones son desarrolladas en el apartado “Identidad, sexo y la metafísica de
la sustancia” de la obra El género en disputa (2007) de Judith Butler y componen el
planteamiento central de este segundo capítulo, el cuál dice relación con la articulación de
los argumentos y conclusiones que dieron lugar a la crítica de Butler al tradicional modelo
“ontológico-sustancial” de la identidad sexual y a la construcción de su teoría performativa
de la identidad.
Capítulo III – El modelo fluido de la identidad
Dado que la sensibilidad queer intenta deshacer la clara y ordenada relación que,
aparentemente, existe entre sexo, género y deseo, su accionar se dirige a la licuefacción de
las rígidas categorías tradicionales de la identidad sexual. Los teóricos queer insisten en que
no existe un género básico, porque el género es una construcción social, y que las
performances o actuaciones de género, al igual que los líquidos, poseen la propiedad de ser
cambiantes, mutables, dinámicas y fluidas. (Bauman, 2002, p. 8)
Por otra parte, dado que los fluidos (constantemente dispuestos y proclives al cambio) no
conservan una forma determinada durante mucho tiempo (Bauman, 2002, p. 8), surgen
interrogantes sobre las posibilidades de fijar o redefinir esta nueva configuración de la
identidad sexual, a partir de modelos epistemológicos que no alteren su cualidad esencial de
no estar sujeta a límites ni a categorías estáticas.
Este tercer capítulo, se dirige a la comprensión de las nuevas formas y relaciones adoptadas
por la “identidad fluida” desde la mirada queer, en contraposición al modelo “sustancial-
ontológico” de la identidad. Posicionándola como modelo emergente de una nueva
configuración de la identidad sexual más allá del género, que abre paso a la reinvención no
sólo de nuestras nociones de cuerpo sexuado, sino también de la estructura de nuestras
relaciones sociales.
Para tal cometido enfatiza el estudio de textos más recientes en torno al tema, entre ellos se
indican Modernidad líquida (2002) y Modernidad y ambivalencia (2005) de Zygmunt
Bauman, Sexualidades transgresoras (2002) de Rafael Mérida y el compilado de Shirley
Steinberg y Susan Talburt, Pensando queer: sexualidad, cultura y educación (2005).

Metodología
La siguiente investigación, de tipo documental bibliográfica, enmarca su trabajo en la
comprensión e interpretación de los conceptos, hipótesis y postulados relevantes para las
dos grandes temáticas que se entrecruzan en la misma, a decir: teoría queer e identidad
sexual. Para tal cometido, abraza un enfoque epistemológico que incorpora el análisis de
aspectos cualitativos, dados por los comportamientos de los individuos, de sus relaciones
sociales y de las interacciones con el contexto en que se desarrollan.








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