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profesión
matr nas Matronas Prof. 2012; 13(2): 43-49
Artículo original
La agonía de la espera:
en reposo hacia la maternidad
The agony of waiting: the bed rest to motherhood
Aránzazu Domínguez-Luna
1
, María del Mar Fernández-Míguez
2
, Sandra Coral Domínguez-Luna
3
1
Matrona. Hospital Universitario de Fuenlabrada. Fuenlabrada (Madrid). EIR Matrona. Hospital General Universitario
«Gregorio Marañón». Madrid.
2
Matrona. CS de Ribeira. Ribeira (A Coruña). EIR Matrona. Hospital General Universitario
«Gregorio Marañón». Madrid.
3
Enfermera. Clínica Quirón. Zaragoza
Domínguez-Luna A, Fernández-Míguez MM, Domínguez-Luna SC.
La agonía de la espera: en reposo hacia la maternidad. Matronas Prof. 2012;
13(2): 43-49.
RESUMEN
Este artículo describe las vivencias de las mujeres en reposo hospitala-
rio por rotura prematura de membranas pretérmino (RPMP) y sus nece-
sidades para mejorar la práctica clínica.
Objetivo: Explorar la experiencia de las mujeres gestantes en reposo
hospitalario por RPMP.
Metodología: Se trata de un estudio cualitativo, con enfoque feno-
menológico.
Recogida de datos: Observación y entrevistas individuales a gestantes
hospitalizadas por RPMP en el Hospital «Gregorio Marañón», en la plan-
ta de Obstetricia de Alto Riesgo, entre las semanas 24 y 31 de gestación.
Resultados: El tratamiento expectante ante la RPMP, que se basa funda-
mentalmente en el reposo en cama y la hospitalización, supuso para las ges-
tantes del estudio una gran carga emocional, manifestada por niveles eleva-
dos de ansiedad y estrés, preocupación y miedo, en relación con la pérdida
fetal o la salud perinatal, así como tristeza, labilidad emocional e incertidum-
bre ante la experiencia vivida. Se manifestó en la mujer la sensación de pérdi-
da de la capacidad funcional, de dependencia y de pérdida del control de su
vida, con sentimientos de inutilidad y disminución de la autoestima, así como
un fuerte sentimiento de culpa constante y duelo anticipado.
Conclusiones: El reposo hospitalario tras la RPMP implica una situación
de crisis emocional. Comprender las necesidades de las mujeres con emba-
razos de alto riesgo por parte de los profesionales mejorará la calidad de la
atención, y puede ayudar a disminuir los niveles de estrés en este periodo
vulnerable y a afrontar la maternidad. El papel del equipo sanitario que
acompaña a la mujer durante este camino consiste en tratar de impedir
que esta experiencia quede marcada de forma traumática. Así, se podrían
orientar programas y políticas sociosanitarias para promocionar y proteger
la salud en las mujeres hospitalizadas con gestaciones de alto riesgo.
©2012 Ediciones Mayo, S.A. Todos los derechos reservados.
Palabras clave: Embarazo, embarazo de alto riesgo, rotura prematura
de membranas fetales, reposo en cama, experiencia.
ABSTRACT
This article describes the experiences of women with preterm premature
rupture of amniotic membranes (PPROM) during bed rest in hospital
and investigates their needs to improve clinical practice.
Objetive: To investigate pregnant women’s experience when they are
resting in hospital in cases of preterm premature rupture of membranes.
Methodology: This is a qualitative, descriptive, observational approach
with a phenomenological focus.
Data collection: Observation and individual interviews with pregnant
women who are in the high risk obstetrics ward in “Gregorio Marañón”
Hospital with PPROM. They will be between 24 and 31 weeks pregnant.
Results: This study shows that in the non-interventional management
of PPROM, which is based primarily on bed rest and admission into hos-
pital, the mother can be emotionally charged showing high levels of
anxiety and stress, worry and fear, in relation to fetal loss or perinatal
health and sadness, emotional liability and uncertainty about the expe-
rience. It manifested in women the sense of loss of functional capacity,
dependency and loss of control of her life, mainly by feeling worthless
and having low self-esteem, experiencing a strong sense of guilt and
grief.
Conclusions: Bed rest in hospital for women with PPROM involves
emotional crisis. Understanding the needs felt by women with high-risk
pregnancies by healthcare professionals will improve the quality of care
and can help reduce stress levels during this vulnerable period, and help
them cope with motherhood. It is the responsibility of the healthcare
professionals to care for women during this period and avoid the experi-
ence being traumatic.
©2012 Ediciones Mayo, S.A. All rights reserved.
Keywords: Pregnancy, pregnancy high-risk, premature rupture of fetal
membranes, bed rest, experience.
Fecha de recepción: 30/01/11. Fecha de aceptación: 19/11/11.
Correspondencia:
A. Domínguez Luna.
Correo electrónico: aranzazuluna@yahoo.es
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Matronas Prof. 2012; 13(2): 43-49
INTRODUCCIÓN
Antecedentes
La rotura prematura de membranas pretérmino (RPMP)
ocurre en un 3% de las gestaciones
1
. La morbilidad en
el recién nacido viene derivada principalmente por el
grado de prematuridad. El pronóstico neonatal mejora
a medida que aumenta la edad gestacional. La RPMP
antes de la semana 32 implica un riesgo de complica-
ciones neonatales. El manejo obstétrico incluye, gene-
ralmente, una actitud conservadora, con ingreso hospi-
talario y reposo relativo
1,2
.
Una mujer hospitalizada por RPMP debe afrontar
tanto la presión psicológica de un embarazo normal co-
mo el estrés adicional asociado a la hospitalización, el
reposo y el riesgo de pérdida de salud maternofetal y de
parto pretérmino.
Los investigadores han estudiado los efectos de los
embarazos de alto riesgo desde perspectivas diferentes,
centrándose en los factores psicosociales
3-5
.
Estos estudios ponen de manifiesto que las mujeres
hospitalizadas por embarazos de alto riesgo tienen un
mayor nivel de ansiedad, depresión y disminución de la
autoestima que las mujeres con embarazos de bajo riesgo.
La bibliografía ha demostrado que la percepción de la
maternidad y el nacimiento de un hijo va a ser muy di-
ferente según el curso del embarazo, el tipo de parto y
la atención y educación prenatal
6-8
.
La maternidad supone un cambio en el rol personal y
en el de pareja, así como la aceptación de nuevas res-
ponsabilidades y la asunción de actitudes de protección
hacia el hijo. El apoyo social y la familia tienen un im-
portante efecto directo en la preparación para la mater-
nidad, y se relacionan con menores niveles de incerti-
dumbre
9
.
Objetivo general
Explorar la experiencia de las mujeres en reposo hospi-
talario por RPMP.
METODOLOGÍA
Se llevó a cabo una investigación cualitativa, con enfo-
que metodológico.
Se realizaron entrevistas individuales semiestructuradas
a 7 gestantes hospitalizadas por RPMP en el Hospital
General Universitario «Gregorio Marañón», en la planta
de Obstetricia de Alto Riesgo, entre las semanas 24 y
31 de gestación, con edades comprendidas entre los 18 y
los 35 años (tabla 1). Las entrevistas se llevaron a cabo si-
guiendo un guión previo, con preguntas abiertas (tabla 2).
La entrevista fue realizada por la matrona responsable
de la investigación en la habitación de la gestante y a
solas con ella, una vez que aceptó participar y tras el
consentimiento informado firmado por ésta. El tamaño
de la muestra se determinó en función de las necesida-
des de información, por saturación teórica.
Se excluyeron las gestantes que no hablaban español,
con patología psiquiátrica, dificultades cognitivas im-
portantes y enfermedad grave, así como las que presen-
taban una gran alteración del estado emocional o que
ya habían iniciado el trabajo de parto.
El análisis y la interpretación de los datos se realizó a
partir del discurso de las mujeres en la entrevista, la ob-
servación y la ordenación de notas, y posteriormente se
realizó un análisis temático para extraer temas comunes
y hacer una descripción de la «experiencia vivida» y las
necesidades expresadas por las gestantes ante la hospita-
lización y su situación de salud.
RESULTADOS Y DISCUSIÓN
La experiencia de cada mujer es individual, y cada una
de ellas vive su embarazo, la hospitalización y el reposo
de forma única. Sin embargo, en el análisis de datos se
encontraron temas comunes y contenidos semejantes,
por lo que la presentación de los resultados se hizo resu-
miendo de forma global los contenidos extraídos de las
entrevistas. Además, algunos de los resultados que se
expusieron coincidieron con conclusiones de otros es-
tudios utilizados como referencias bibliográficas.
Tabla 1. Guión de la entrevista
1. ¿Entiendes por qué estás ingresada?
2. ¿Habías tenido algún problema anterior durante
el embarazo?
3. ¿Cómo te sentiste ante el diagnóstico?
4. Cuéntame la experiencia de tu embarazo en el hospital
5. ¿Reflexionas acerca de tus sentimientos? Háblame de tus
miedos, tus preocupaciones y tus esperanzas
6. ¿Qué diferencia percibes que puede tener tu embarazo
con el de otra mujer con un embarazo «normal»?
7. ¿Temes por la salud de tu hijo? ¿En qué medida?
8. En caso de prematuridad, ¿temes que tenga problemas
de adaptación?
9. ¿Temes por tu salud? ¿Temes el parto?
10. ¿Estás cansada ante esta situación?
11. ¿Cómo percibes el entorno o el ambiente del hospital?
12. Cuéntame tu relación con los profesionales de la salud
13. ¿Cómo crees que te podrían ayudar los profesionales para
afrontar esta situación?
14. ¿Qué opinión tienes de la atención que estás recibiendo?
15. ¿Qué necesidades sientes que no te estamos cubriendo?
16. ¿Cómo afrontas la situación?
17. ¿Te sientes apoyada por tu pareja y familia? ¿Cómo?
18. ¿Cómo puede afectar este problema de tu embarazo
a tu trabajo?
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Artículo original
A. Domínguez-Luna, et al.
La agonía de la espera: en reposo hacia la maternidad
Miedo ante la percepción
del embarazo y la maternidad
Las mujeres en reposo hospitalario construyen el con-
cepto de la maternidad en una situación y un entorno
hostiles. La maternidad está relacionada con la idea de
«protección»: las mujeres comienzan a identificar el rol
materno cuando asumen que la seguridad de su hijo
depende directamente de ellas. Durante la experiencia
que están viviendo, anticipándose a la pérdida fetal o a una
calidad de vida comprometida, deben aprender a adap-
tarse al rol materno.
Coincidimos con otros autores en que el embarazo de
alto riesgo de las mujeres con RPMP conlleva unos ni-
veles de ansiedad mayores que un embarazo normal
7,8
.
La percepción que las gestantes entrevistadas tienen
acerca de su embarazo se manifiesta por una alta carga
emocional. El miedo, la incertidumbre y la preocupa-
ción centrada en su hijo caracterizan el curso del emba-
razo. La ansiedad y el estrés están presentes desde el
momento en que la propia mujer detecta el problema
en su domicilio hasta la confirmación del diagnóstico, y
se mantienen o aumentan según pasan los días de hos-
pitalización en reposo absoluto.
«Es un cúmulo de cosas, y pienso: ¿llegaré a mañana? Al día si-
guiente: ¿llegaré a pasado? Y siempre ando contando los días, las
semanas, un poco contando y pensando: bueno, si llego a la se-
mana 28, pasa un poco el peligro, un poco agobiante...»
(E3)
En cuanto a los contenidos del miedo, la primera fanta-
sía que tiene la mujer frente al primer contacto con el
hospital, en la urgencia, y el diagnóstico está relaciona-
da con la muerte del hijo. Perciben la situación como
una pérdida inevitable. Conforme avanza la estancia
hospitalaria, los contenidos del miedo van cambiando:
no sólo temen la pérdida fetal, sino también las conse-
cuencias de la prematuridad si el parto se produjera de
forma temprana. Verbalizan el miedo a las malforma-
ciones físicas, a los problemas de desarrollo y de adapta-
ción, al retraso mental, a la pérdida de su calidad de vi-
da, al rechazo social y al cuidado del prematuro.
«Ahora mismo tengo miedo... de ponerme de parto, y como es
tan pronto, tengo miedo de que el bebé fallezca, que no lo pueda
resistir. Por otro lado, tengo miedo de que no fallezca, y que su
vida no sea normal, que no sea un niño normal. Que tenga pro-
blemas, eso me asusta muchísimo.»
(E7)
Todas las gestantes estudiadas anteponen la salud y el
bienestar fetal al materno. También se aprecia una sobre-
vigilancia por la maternidad; se muestran excesivamente
pendientes por los cambios que se van produciendo en
su cuerpo, y por las posibles señales de alarma que po-
drían relacionarse con la pérdida de ese bienestar fetal.
«Estando embarazada en lo que menos piensas es en ti. Piensas
en el bebé, quieres que tu bebé esté bien. El reposo es duro... pero
por él haces lo que haga falta.»
(E1)
La incertidumbre y la preocupación ante lo desconocido
están presentes a lo largo de toda su estancia hospitalaria.
Duelo anticipado
El duro impacto emocional ante la vivencia del embara-
zo hace manifestar sentimientos que podrían estar rela-
cionados con un proceso de duelo anticipado. En el dis-
curso de las entrevistadas se pueden apreciar diferentes
etapas del duelo: negación, rabia e ira, depresión, tristeza
Tabla 2. Características sociodemográficas y obstétricas de la población
Gestantes
entrevistadas
Edad
(años)
Paridad
Edad gestacional
(semanas)
Nivel
sociocultural
Tiempo de
hospitalización
E1 32 G2A1P0 (gestación gemelar,
IVE de 1 gemelo por malformación)
27 Medio 2 días
E2 29 G1A0P0 26 Medio-alto 3 días
E3 37 G3A1P1 (parto anterior de 26 SG con
fallecimiento posterior del recién nacido)
24 Medio 15 días
E4 34 G3A1P1 (RPMP a las 25 SG-hijo vive sano) 27 Bajo 7 días
E5 31 G1A0P0 (gestación gemelar) 27 Medio-alto 1 día y 3 semanas
de reposo domiciliario
E6 26 G1A0P0 25 Medio 6 días
E7 29 G1A1P0 25 Bajo 2 días
IVE: interrupción voluntaria del embarazo; RPMP: rotura prematura de membranas pretérmino; SG: semanas de gestación.
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y aceptación del problema. La bibliografía demuestra
que ante una pérdida fetal la respuesta emocional es la
misma que la que se observa ante la pérdida de un fami-
liar cercano
10
. El duelo anticipado se podría considerar
un proceso de adaptación ante la posible pérdida.
Una de las preguntas frecuentes que aparecen en los
discursos de estas mujeres es «¿por qué a mí?». Estos
sentimientos de rabia suelen ir proyectados contra ellas
mismas, pero a veces también hacia los demás o hacia el
personal sanitario.
«¿Qué esperan de mí? Te dan ánimos, y en algún momento pien-
sas: cuando estés vos en mi lugar, di después que te den ánimos.
Ésas son otras cosas a las que te tienes que enfrentar y ahora ten-
dré que escuchar todas las historias de las que rompieron bolsa
antes de tiempo.»
(E5)
La ambivalencia de sentimientos está presente a lo largo
de todo el proceso: indefensión ante el propio cuidado y
la protección de la salud del futuro hijo frente a senti-
mientos de fortaleza para sacarlo adelante, miedo frente
a ilusión por la maternidad, tristeza frente a felicidad
por la consecución del embarazo. La ambivalencia co-
mo característica central de la experiencia de mujeres
hospitalizadas se ha descrito en otros estudios fenome-
nológicos
11
.
«Es que ya no son sólo las dudas. Es la ilusión, y que lo puedes
perder. Como que me viene grande todo esto.»
(E7)
Uno de los hallazgos del análisis, que coincide con los re-
sultados obtenidos acerca del rol de la maternidad en un
hospital de Taiwán
12
, es la aparición de sentimientos de
culpa. A pesar de que la naturaleza de la RPMP es impre-
visible, las madres se culpabilizan por lo que les está ocu-
rriendo. Creen que el problema se podría haber evitado,
que de alguna manera no han sido capaces de proteger a
su hijo y que son las responsables de la pérdida de su
bienestar. Su concepto de maternidad implica ser total-
mente responsables de la salud fetal. Este sentimiento en
ocasiones afecta también a la pareja. La culpa podría
considerarse, de hecho, una de las etapas de duelo.
«Y no sé, igual yo le hice daño a ese bebé, igual soy responsable...,
o igual no hice bien el reposo que me mandó el médico, o algo
así. Otra cosa que me estaba preocupando es que por ahí yo no
soy alta, no soy más gorda, y siento también un poco de culpa de
que mi útero no puede crecer más.»
(E5)
Fantasean con la idea de la maternidad y se lamentan de
ver sus deseos incumplidos en cuanto a todos los proyec-
tos que habían creado. Expresan frustración al percibir
tantas dificultades para la consecución de la maternidad.
«Me hubiera gustado tener un embarazo normal, y disfrutar del
embarazo y lucir tripita como hacen otras mamás, y tener un par-
to normal, haber ido a las clases, salir a la calle, pasear...»
(E1)
Por otro lado, existe una presión social de lo que «se es-
pera de ella» y de cómo debe ser y comportarse para
«ser una buena madre», tratándose de una función «ex-
clusiva» de la mujer.
La posibilidad de tener un niño prematuro o con pro-
blemas incrementa el temor a la adaptación al nuevo rol.
Estas mujeres plantean dudas respecto a si podrán dispo-
ner de recursos (económicos y humanos) para la aten-
ción a un bebé con una calidad de vida comprometida.
«Con el otro lo pasé muy mal porque me vi sola, con un bebé
muy pequeño; no sabía vestirlo, no sabía cambiarlo, no sabía
qué hacer.»
(E4)
Mu
12
describe que el primer momento del proceso de la
asunción del rol materno es cuando la madre identifica
que su comportamiento (el reposo) protege directa-
mente al feto.
El vínculo es un lazo permanente, interactivo y emocio-
nal que persiste toda la vida, y que puede comenzar ya des-
de el momento en que se planifica el embarazo o durante
éste. Estas mujeres temen la pérdida de ese vínculo afecti-
vo, la ausencia del contacto piel con piel tras el nacimiento
en relación con la separación en la unidad de neonatos o
ante el riesgo de cesárea, y el fracaso de la lactancia.
El tiempo en el hospital: el reposo y la espera
La hospitalización supone en la mujer un malestar emo-
cional. Existen multitud de estudios acerca de la respuesta
humana ante el proceso de hospitalización en las personas.
Algunos de ellos se centran en pacientes obstétricas
13
.
El cambio de rol va a suponer una alteración brusca
del ritmo de vida, una separación de la familia, un en-
frentamiento a un lugar y personas extrañas, experien-
cias amenazantes, dolor físico y psicológico, soledad y
pérdida de la privacidad. La paciente obstétrica matiza-
rá las fantasías acerca de la hospitalización alrededor de
la pérdida del hijo, de las malformaciones y en el afron-
tamiento del nuevo rol de ser madre.
Al ingreso hospitalario se suma la experiencia del re-
poso en cama. El discurso acerca de la percepción de la
hospitalización, el reposo y la espera rebosa una gran
carga emocional. Todas las mujeres califican la expe-
riencia del reposo y de su embarazo como muy dura.
La experiencia amenazante hace a la gestante especial-
mente vulnerable en este periodo crítico. Los senti-
mientos de desesperación y tristeza por el reposo conti-
nuo aparecen de forma común en los enunciados.
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La agonía de la espera: en reposo hacia la maternidad
«Hace tres días, es que me puse a llorar todo el día. Entonces, por
cualquier cosa que me decían, cualquier cosa que pasaba, llora-
ba, porque ya me cansé de las mismas paredes, de todas las cosas
que estoy haciendo, ya me cansé de todo.»
(E3)
La separación de la unidad familiar, la limitación de la
capacidad, la imposibilidad de llevar su vida normal,
la sensación de pérdida de libertad y privacidad, el ais-
lamiento social y el abandono de sus responsabilidades
hacen sentir a estas mujeres desesperación ante la «ago-
nía de la espera». Temen el día a día. Además de la an-
siedad, existe una marcada labilidad emocional y cam-
bios en el estado de ánimo.
«Al estar sola, me agobio más, me entran ganas de llorar, me
pongo a llorar... que lo llevo regular, pero bueno, lo voy llevando
[se echa a llorar].»
(E4)
Los resultados encontrados son similares a los analiza-
dos por otros autores sobre embarazos que cursan con
la necesidad de reposo u hospitalización
3,4,14-16
.
La soledad y la sensación de pérdida de contacto con el
exterior son sentimientos expresados por la mujer. Se se-
para de su entorno social, deja de trabajar y suspende sus
actividades normales. En ocasiones, la familia tiene que
retomar su actividad laboral, asumir el cuidado de otros
hijos o las tareas del hogar, lo cual aumenta el tiempo que
la gestante pasa sola. Todo esto puede suponer un des-
equilibrio en la unidad familiar, una reorganización de los
recursos familiares y un estrés adicional en la pareja.
Mackey y Coster-Schulz
17
mencionan ese desequili-
brio familiar por la ausencia materna, y McCain y Dea-
trick
18
relacionan el embarazo de alto riesgo con un au-
mento de la vulnerabilidad y la ansiedad en la pareja.
A las preocupaciones de la paciente también se suma la
preocupación por su pareja, ante su estado afectivo y
emocional y sus habilidades de afrontamiento.
«Él aparentemente lo lleva mejor que yo, no se va a poner mal,
porque sabe que si él se pone mal, yo me pongo peor; intenta ani-
marme. Con mi familia tengo que estar bien; no puedes hablar
de lo mal que estás, de lo mal que te sientes...»
(E3)
La limitación de la capacidad funcional y la sensación
de dependencia empeoran el estado de ánimo de la ges-
tante. Expresan sentimientos de inutilidad e impoten-
cia constantes. Dejan de ser «útiles» para ellas mismas y
para las personas cercanas.
«Estoy sobre todo cansada porque no puedo hacer las cosas por mí
misma... Y lo único que puedo hacer es quedarme quieta y no mo-
verme, pero no puedo hacer nada más. Y si me dicen que me que-
de, me quedo. Estoy ahora a lo que me diga todo el mundo.»
(E2)
Los estudios anteriormente comentados
3,14-16,19
describen
también estos factores estresores. La inmovilidad supone
una fuente continua de frustración. Estas mujeres mues-
tran resignación, apatía y pérdida de energía. Para ellas,
la base fundamental de la espera es la paciencia.
En la bibliografía se pone de manifiesto que ante un
embarazo de alto riesgo, la posibilidad de depresión an-
teparto o posparto es mayor que en un embarazo de ba-
jo riesgo
9,13,16
.
Alguna de las entrevistadas había vivido previamente
al ingreso el reposo en su domicilio. A otras les plantea-
ron la posibilidad, ante su buena evolución, del alta
hospitalaria con reposo posterior. La mayor parte de
ellas destacan el reposo en casa, la comodidad de estar
en su ambiente, pero les da mayor inseguridad a la hora
de que se presente alguna complicación o el inicio del
parto. Al igual que en el reposo hospitalario, se sienten
totalmente dependientes y plantean la dificultad de te-
ner a una persona en casa que se «encargue» de ellas.
La bibliografía determina que el reposo hospitalario es
más estresante que el reposo domiciliario, y que los profe-
sionales deben proponer y desarrollar programas de aten-
ción en el hogar como alternativa a la hospitalización
3,4,17
.
En algunos países como Canadá existe esa atención pre-
natal domiciliaria por parte de los profesionales
20,21
.
El cuidado y la atención recibidos
Las mujeres se sienten bien cuidadas. La sensación de
vigilancia continua y la atención recibida por el equipo
sanitario les transmiten seguridad y confianza. Esa sen-
sación de protección ante la actitud responsable de los
profesionales es nombrada también por Mu
12
.
Agradecen la calidad humana que han encontrado y el
control diarios, pero algunas mujeres describen la informa-
ción recibida como incompleta, breve y descorazonadora.
Demandan más información, favorable o no, especialmente
la relacionada con el pronóstico fetal. La información facili-
ta un planteamiento realista de los hechos y prepara a la mu-
jer y a su pareja para posibles sucesos futuros.
«Información más detallada, sin entrar en tecnicismos mé-
dicos, que no podemos entender. Explicar las cosas clara-
mente; decir que hay riesgos, que pueden pasar cosas. Sabes
lo que puedes esperar...»
(E6)
Perciben la necesidad de preparación maternal, princi-
palmente orientada al cuidado general del recién naci-
do y a los cuidados específicos del prematuro, la lactan-
cia y el afrontamiento de la maternidad-paternidad, así
como la necesidad de apoyo psicológico para hacer
frente a la experiencia traumática que deben soportar.
Algunas destacan la importancia de permitir la pre-
sencia de la pareja en todo momento de la hospitaliza-
ción, incluida la visita médica o la realización de prue-
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bas, especialmente cuando a ellas se les está informando
de la situación materna y fetal.
Mirando al futuro: el parto
A pesar de la hospitalización, las mujeres no llegan a
asumir el rol de enfermas. No dan importancia al dolor,
o al menos al dolor «físico». El sufrimiento psíquico no
puede compararse con ningún otro dolor. En algunas
ocasiones, la propia mujer solicita apoyo psicológico. Se
dan cuenta de que existe un vacío en la atención emo-
cional, que los pensamientos y emociones no interesan
tanto como los síntomas corporales.
«Me imagino que cuanto más tiempo esté, pues por un lado se-
rán alegrías; es buena señal, porque voy aguantando y, por otro
lado, cada vez estoy peor psicológicamente. Físicamente, también
lo voy notando; cuando me levanto a hacer pis, ya noto que las
piernas me empiezan a doler.»
(E3)
Esta apreciación coincide con otro estudio acerca de la
maternidad realizado en España
22
, que hace una crítica so-
bre la pérdida de interés por el bienestar materno de los
servicios sanitarios, que se centran solamente en la reduc-
ción de la mortalidad y la morbilidad materna y perinatal.
Algunas de las gestantes decían tener repercusiones físi-
cas por el reposo mantenido, presentando signos de atrofia
muscular, fatiga, problemas digestivos, pérdida de peso y
otras alteraciones físicas antenatales
16,23
.
Centralizan el miedo fundamentalmente en su hijo,
si bien también manifiestan miedos relacionados con su
propia salud, la vía del parto o la realización de la epi-
siotomía. Es llamativo que teman menos el dolor rela-
cionado con el parto que otras mujeres con gestaciones
de curso normal. Incluso se puede observar una duali-
dad entre el miedo y el deseo de parir.
«Al parto, antes de que me pasara esto, mogollón... pero ahora,
como la prioridad es que salga sano, pues casi ni lo pienso... que
salga, que salga bien... que yo ya aguantaré; no me da tanto
miedo el dolor, porque es dolor, y ya está.»
(E6)
El entorno social: apoyo necesario
Las gestantes, particularmente en un embarazo de ries-
go, necesitan sentirse apoyadas por el entorno social,
especialmente por su pareja, familia y amigos. El víncu-
lo con la pareja se hace más fuerte.
«Y luego, que tengo suerte, porque me ha tocado un marido res-
ponsable, que se ocupa de mi hijo, de la casa. Me apoya muchísi-
mo, me plancha, me friega, me cuida a mi hijo, me lo lleva al
cole, es divertido... es todo.»
(E4)
Resaltan la importancia de contar con el apoyo de su
familia para superar esa situación de crisis y expresan su
preocupación ante la incapacidad o dificultad del cui-
dado del recién nacido y la necesidad de apoyo social
para la maternidad, generalmente centrado en otras
mujeres de la familia.
«No creo que sea una dificultad muy grande cuidar de tu bebé,
sobre todo teniendo al lado ayuda, mujeres que saben; eso me
tranquiliza.»
(E6)
Consideran esencial una buena red de apoyo para
afrontar la situación y resolver conflictos.
Tener una percepción realista, «darse cuenta» de lo
que está ocurriendo y disponer de un apoyo adecuado,
facilita la capacidad para recuperar el equilibrio emo-
cional durante la crisis. Haciendo una revisión de las
etapas del duelo y del afrontamiento de un embarazo
de alto riesgo, los autores dan mucha importancia a la
«aceptación de la realidad» para asumir y hacer frente a
la dolorosa situación
10,24
.
CONCLUSIONES
La RPMP implica un aumento en la morbimortalidad
maternofetal. El tratamiento expectante se basa en la
hospitalización y el reposo en cama.
Este estudio demuestra que esta situación de reposo hos-
pitalario conlleva para la mujer una situación de crisis con
alta carga emocional. Llegamos a las siguientes reflexiones:
• Lo que caracteriza la experiencia del embarazo de es-
tas mujeres es el miedo, la preocupación por la ame-
naza de la pérdida y las posibilidades de una calidad
de vida perinatal comprometida. La incertidumbre, la
ansiedad, la culpabilidad, el duelo anticipado y la tris-
teza están presentes a lo largo de todo el proceso.
• La hospitalización y el reposo suponen un aislamiento
social de la mujer, con pérdida de su autonomía, ma-
nifestado por sentimientos de inutilidad y de aumen-
to de la dependencia.
• Estas mujeres realizan la construcción de la materni-
dad en una situación amenazante y hostil. Durante la
experiencia que están viviendo, y ante la posibilidad
de pérdida fetal o de salud del hijo, deben aprender a
adaptarse al rol materno.
• El apoyo social es fundamental para hacer frente a es-
ta situación de crisis, por lo que conocer la respuesta
de la pareja y de la unidad familiar por parte de las
matronas será fundamental en este periodo crítico.
• La atención sanitaria se centra fundamentalmente en
la disminución de la morbimortalidad materna y fe-
tal, prestando menos importancia al bienestar psico-
lógico y social de la mujer. Comprender las necesida-
des de las gestantes con embarazos de alto riesgo por
parte de los profesionales mejorará la calidad de la
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La agonía de la espera: en reposo hacia la maternidad
atención, y puede ayudar a disminuir los niveles de
estrés en este periodo vulnerable.
• La información es esencial para ayudar a la mujer y su
pareja a «darse cuenta», hacerse cargo de la realidad y
afrontar la situación.
• De ello se puede deducir que es fundamental trabajar las
relaciones interpersonales profesional-paciente. El papel
del equipo sanitario que acompaña a la mujer durante
este camino consiste en intentar impedir que esta expe-
riencia quede marcada de forma traumática.
De esta manera se podrían orientar programas y políti-
cas sociosanitarias para promocionar y proteger la salud
en las mujeres hospitalizadas con gestaciones de alto
riesgo, orientando la práctica clínica e introduciendo la
educación maternal intrahospitalaria con participación
multidisciplinaria, haciendo a la mujer partícipe en to-
do momento de su cuidado, permitiéndole que tome
decisiones acerca de ella misma y de su futuro hijo en
caso necesario, e involucrando a la pareja, así como pre-
parándola para la maternidad y el cuidado del neonato,
teniendo en cuenta que muchos de estos niños necesi-
tarán cuidados especiales al alta hospitalaria.
Se deberían orientar estrategias de apoyo por parte de
los profesionales sanitarios, y así prestar una atención
integral.
Incluso, podríamos plantearnos la creación de grupos
de «atención domiciliaria» para garantizar el bienestar de
la madre y el feto en los casos en que se permita llevar a
cabo reposo domiciliario.
AGRADECIMIENTOS
A las mujeres que nos brindaron su tiempo y su testi-
monio y compartieron con nosotras su experiencia en
este difícil camino hacia la maternidad.
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