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JESÚS Y LAS ENFERMEDADES GINECOLÓGICAS

Dr. Wilfredo Ruiz Méndez

INTRODUCCIÓN

Cuando encontramos en la Biblia el detalle de que “recorrió Jesús toda Galilea, enseñando
en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad
y toda dolencia en el pueblo.” (Mateo 4:23) No es para menos, el tener que admitir que el
servicio de sanidad de Jesús debió ser tan amplio en la variedad de las dolencias que él trató
y sanó, que no nos sorprendería, que aunque, algunas veces sin muchos detalles, Jesús curó
trastornos de salud que hoy en día tenemos dentro de la variedad de enfermedades aunque
no la tenemos con las especificaciones por los nombres exactos de la terminología moderna
de la ciencia médica de hoy.
El caso de mujer con flujo de sangre por un período de 12 años, puede ser, unas de las
experiencias de sanidad por parte de Jesús en lo que hoy sería el campo de la ginecología.
La salud de las mujeres abarca una amplia gama de especialidades y áreas de interés, tales
como: Control de la natalidad, infecciones de transmisión sexual y ginecología, cáncer de
mama, cáncer ovárico y otros cánceres femeninos, mamografía, menopausia y
hormonoterapia, osteoporosis, embarazo y parto, enfermedades benignas o malignas que
afectan el funcionamiento de los órganos reproductores femeninos. Por tal motivo, la mujer
debe tener un estilo de vida que apunte al cuidado preventivo para la salud femenina.


UN TRASTORNO CRÓNICO DE UNA ENFERMEDAD GINECOLÓGICA.
Tres de los cuatro evangelios, presentan el caso de una mujer que por 12 años padeció de
un flujo de sangre. Mateo 9:18-26; Marcos 5:21-43 y Lucas 8:40-56. Por el detalle de ser
un flujo de sangre y la naturaleza de su actitud de acercarse de manera furtiva a Jesús y con
la mayor discreción, quizás movida por cierto grado de vergüenza por lo que implicaba su
enfermedad y de la cual la ley tenía una serie de medidas, como las que se registran en
Levítico.
“Cuando la mujer tuviere flujo de sangre, y su flujo fuere en su cuerpo, siete días estará
apartada; y cualquiera que la tocare será inmundo hasta la noche.
Y la mujer, cuando siguiere el flujo de su sangre por muchos días fuera del tiempo de su
costumbre, o cuando tuviere flujo de sangre más de su costumbre, todo el tiempo de su
flujo será inmunda como en los días de su costumbre.”(Levítico 15:19,25)

Por lo continuo que parece ser el flujo de sangre y el tiempo de cronicidad del mismo, por
12 años, esta mujer debió padecer de una especie de metrorragia (que es una pérdida
sanguínea fuera de los períodos menstruales. Hoy en día este tipo de trastorno puede ser
causado por desequilibrio hormonal, anomalías pélvicas como los miomas, cáncer de cérvix
o endometrio, entre otras entidades de naturaleza ginecológica.

Esta mujer debió haber sufrido mucho, no solo por el tiempo transcurrido y los gastos
realizados, sino también por el tipo de medicina que se practicaba en su tiempo. La
Historia Natural de Plinio ofrece algunas curiosas ojeadas de la medicina de la época en
Roma centro de la civilización. Entre los medicamentos estaban: Las cenizas del cráneo
cocido de lobo, cuernos de venado, las cabezas de ratones, los ojos de cangrejo, los sesos de
lechuza, los hígados de ranas, la grasa de víboras, etc.





Entre la práctica médica antigua se encontraban las indicaciones siguientes:
• “Para el resfriado de cabeza se curaba besando la nariz de una mula.
• Para el dolor de garganta, inhalar los humos de caracoles.
• Para la angina, usar los sesos de lechuza.
• Para las enfermedades de los pulmones, comiendo carne de ratón.
• Para las contusiones, los ojos de rana.
• Para los dolores de muela, las ranas cocidas en vinagre.
• Para la tos, la baba de ranas.


El tratamiento médico judío tomado del Talmud para un trastorno de flujo de
sangre, eran los siguientes:
• “Tome de goma de Alejandría, de alumbre y de azafrán el peso de un zuzee
(moneda de plata fraccionaria), pulverícese juntamente y dense en vino.
• Si esto no hace provecho, entonces tome litro y medio de cebollas persas, hiérvalas
en vino y dense a beber, y dígase: ¡Levántate de tu flujo!
• Si esto no la cura, llévesela a un cruce de dos caminos, teniendo ella en su mano
derecha una copa de vino, deje que vaya alguno detrás de ella y la asuste, y dígase:
¡Levántate de tu flujo!”
(Comentario Expositivo sobre el Nuevo Testamento: El Evangelio Según Marcos,
por J. A. Broadus, tomo 2, pág.52)


Si este era el tipo de conocimiento y el tratamiento de esta enfermedad por quienes
aplicaban los conocimientos médicos de la época, es fácil entender el porqué “había
sufrido mucho de muchos médicos, y gastado todo lo que tenía, y nada había aprovechado,
antes le iba peor,” (Marcos 5:26)

Con su debilidad, ocasionada por tantos años de pérdida sanguínea, lo cual debió originarle
alguna anemia crónica, como también un gran sufrimiento, ella no había perdido algo tan
vital para enfrentar los trastornos de salud, y eso era su fe en Jesús: “Porque decía: Si
tocare tan solamente su manto, seré salva.” (Marcos 5:28). El poder sanador de Jesús fue
manifiesto en un servicio de sanidad completo y de inmediato, pues “en seguida la fuente
de su sangre se secó; y sintió en el cuerpo que estaba sana de aquel azote.”(Marcos 5:29)


ESTILO DE VIDA PREVENTIVO PARA ALGUNOS TRASTORNOS
GINECOLÓGICOS.
La ginecología es la especialidad de la medicina dedicada al cuidado del sistema reproductor
femenino. Los ginecólogos, por lo tanto, son los especialistas que atienden las cuestiones
vinculadas al útero, la vagina y los ovarios.
Las mujeres deben realizar consultas ginecológicas de manera periódica para gozar de
buena salud y prevenir los trastornos de dichos órganos. Sin embargo, el carácter íntimo de estos
estudios genera una cierta incomodidad en muchas mujeres lo cual origina que, muchas veces,
sean postergados esos estudios o las visitas médicas.




Es oportuno que toda mujer pueda cuidar de su salud femenina y que esté atenta a consejos como
los que la hermana White dice, cuando señala que:
“Muchos han pretendido que Dios los libraría de las enfermedades sólo porque así se
lo habían pedido. Pero Dios no ha contestado sus oraciones porque su fe no se ha
perfeccionado mediante sus obras. Dios no realizará ningún milagro para evitar que las
enfermedades recaigan sobre las personas que no se cuidan, y que continuamente se
mantienen violando las leyes de la salud, sin hacer mayor esfuerzo para prevenir tales
enfermedades.” (Consejos sobre la Salud, pp. 58,59)
Por el motivo anterior, toda mujer debe percatarse de que los órganos reproductores
femeninos, presentan orificios y repliegues al igual que producen secreciones, condiciones
que pueden ser aprovechadas por algunos microorganismos para instalarse y causar
alteración en esos órganos. Razón por la cual se recomienda a toda mujer, adoptar algunas
normas de higiene íntima diaria y otros cuidados como: baño diario con agua y jabón, como
de ropa interior limpia. Aunque la educación higiénica y sexual es hoy día mucho más
accesible y clara que tiempo atrás, aún hay muchas personas que no tienen acceso a ella y,
por pudor o vergüenza, tampoco se atreven a ir de forma abierta a un profesional de la
medicina para recibir orientaciones.

La menstruación es un proceso fisiológico inherente a la condición femenina y a su papel
en el ciclo reproductivo humano. Desde la menarquia (la primera menstruación) hasta el
final de la vida fértil de una mujer, el sangrado menstrual la acompañará mes por mes,
sometiendo la zona genital femenina al contacto permanente con la humedad provocada por
las secreciones propias de este ciclo fisiológico.
Durante el período variable de 3-7 días que dura este proceso menstrual, la mujer deberá
extremar las medidas higiénicas para reducir las molestias derivadas de este ciclo y reducir
el impacto sobre su actividad diaria.
Además de una adecuada limpieza de la zona (mañana y noche como mínimo) con algún
producto para la higiene femenina, es importante en estos casos la utilización de productos
absorbentes que capten las secreciones y mantengan la zona genital limpia y seca. Siempre
será válido que dicha prevención para una vida ginecológica más saludable, la mujer tome
las medidas de evitar el uso de ropa interior muy ajustada. De usar jabones suaves, que no
alteren el pH ácido propio de la piel y mucosa genital. Prestar especial atención a la
limpieza de la zona genital y perianal después de orinar o defecar. No utilizar esponjas o
guantes en la limpieza de la zona genital, puesto que pueden ser una potencial fuente de
contaminación y actuar como vectores de infección. Evitar el uso de desodorantes,
perfumes, talcos o demás cosméticos en las áreas genitales, ya que pueden desencadenar
irritaciones y alterar el equilibrio fisiológico en la zona genital.


Muchas de las condiciones que afectan la salud ginecológica, reproductiva y sexual de las
mujeres pueden detectarse temprano y están diseñadas para satisfacer las necesidades en
todas las etapas de la vida, desde la adolescencia, el embarazo, la menopausia y más allá.
La prevención es fundamental, y una magnífica aliada para evitar muchas enfermedades
ginecológicas. Entre los hábitos saludables para mantener una buena salud ginecológica en
la mujer, debe incluir exámenes ginecológicos y pruebas para detectar trastornos que
pueden evitarse o tratarse efectivamente en su inicio.
Entre los principales análisis específicos para las mujeres son el Papanicolaou u otras
pruebas similares para detectar el cáncer del cuello uterino, y la mamografía para detectar
el cáncer de mama. La mujer debe escoger un profesional de la salud con quien pueda
conversar en un ambiente de confianza de ciertos temas delicados.

ALERTA PARA LOS SÍNTOMAS QUE REQUIEREN ATENCIÓN.
Hay una serie de síntomas, los cuales pueden indicar algún trastorno, entre ellos podemos
enumerar los siguientes:
1. Sangrado o flujo vaginal entre los períodos menstruales.
2. Cuando aparecen llagas o dolor en el área vaginal
3. El dolor en la zona pélvica o hinchazón abdominal
4. Cierta incomodidad durante la relación sexual.
5. Dolor de espalda persistente en la zona baja.
6. Ausencia sin ninguna justificación o irregularidad del ciclo menstrual.


Una vez que empieza la diferenciación de sus caracteres sexuales secundarios y durante
todas las etapas de la vida de una mujer, esta debe cuidar su salud acudiendo a un
especialista en Ginecología. El control ginecológico, por lo menos, una vez al año tiene por
finalidad:
1- Definir el estado de salud de la mujer e informarle sobre su funcionamiento ovárico.
Asimismo, transmitirle la importancia del auto examen de mamas, del riesgo de las
enfermedades de transmisión sexual, de cómo prevenirlas y darle pautas de la
planificación familiar, de la importancia de la lactancia, de anticonceptivos
adecuados de acuerdo a la evaluación de la mujer, entre otras.

2- Detectar precozmente lesiones o modificaciones que pueden ser asintomáticas pero
de cuidado. Por ejemplo, en las mujeres con menopausia, la alteración de los lípidos
aumenta el riesgo coronario y puede llevar a un problema cardíaco; así también la
alteración del metabolismo fosfocálcico puede evolucionar hacia una osteoporosis.
Otras modificaciones importantes son las enfermedades del cuello uterino, o las
lesiones de las mamas las cuales no son palpables (detectadas sólo mediante
mamografías) y que sin control, por su evolución natural pueden transformarse en
un cáncer.

3- Practicar la evaluación ginecológica la cual puede implicar:
• La exploración pélvica (Examen abdominal, examen ginecológico)
• El examen de Papanicolau, colposcopia, tacto vaginal.
• El examen mamario, ecografía mamaria, mamografía, densitometría ósea.
• Estudios de laboratorio.



Entre los motivos de consulta más frecuentes por grupos de edad, las mujeres que se
encuentran:
De 20 a 35 años: sus consultas están relacionadas con la paridad como son la infertilidad,
los métodos anticonceptivos, enfermedades de transmisión sexual, etc.
De 35 a 45 años: sus consultas tienen que ver con problemas tumorales (fibromas uterinos,
quistes ováricos, lesiones benignas o malignas de cuello uterino) los prolapsos genitales.
De 45 a 55 años: las consultas giran en torno a las alteraciones del ciclo menstrual, el
síndrome perimenopáusico y los problemas tumorales (benignos y malignos).
De 55 años o más: las consultas tienen que ver con el síndrome climatérico, la
menopausia, post menopausia, prolapsos y procesos tumorales malignos.

Por las razones antes presentadas, toda mujer debe adoptar un estilo de vida que le
caracterice, entre una y otra cosa, la de mantener el control ginecológico el cual está
orientado a la prevención y que debe ser la acción principal de todo médico.


CONCLUSIÓN
La mujer con flujo de sangre, mediante el toque de fe al mando de Jesús, obtuvo la
liberación de su enfermedad ginecológica por el servicio de sanidad que Jesús le concedió.
Ese toque del pasado, llega hoy en una modalidad para el presente, y es que tú debes tocar
la puerta de un consultorio en donde se encuentre un profesional de la salud, tú debes tocar
la puerta de un laboratorio o centro de servicio para la salud femenina y proveerte de la
ayuda que Dios también otorga por medio de la ciencia médica para sanar o prevenir las
dolencias en la mujer, porque: “Dios no realizará ningún milagro para evitar que las
enfermedades recaigan sobre las personas que no se cuidan, y que continuamente se
mantienen violando las leyes de la salud, sin hacer mayor esfuerzo para prevenir tales
enfermedades.” (Consejos sobre la Salud, pp. 58,59) Jesús siempre está listo para ofrecer
su ministerio de servicio sanador, por lo tanto haga su parte para beneficiarse de una vida
más saludable y seguir siendo un instrumento de servicio y adoración para Dios y su obra
redentora.


Bibliografía
- Broadus, J. A, Comentario Expositivo sobre el Nuevo Testamento, Casa Bautista de
Publicaciones
- Farreras-Rozman, Tratado de Medicina Interna, Elsevier España, 16.ª edición
- Goldman, Cecil Tratado De Medicina Interna, Mc Graw-Hill, 2002
- Ginecología de Novak , Mc Graw Hill,13ª edición
- Manual Merck de Información Médica General, 3da Edición
- Schorge, Schaffer, Williams Ginecología, Mc Graw Hill, 2009
- White, Elena, El Ministerio De Curación, Publicaciones Interamericanas
- “ “ , Consejos sobre la Salud , Publicaciones Interamericanas