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LICITACION

Con ella se cumple el precepto constitucional de igualdad ante la ley. -- Adjudicación.
Quienes no sean favorecidos con ella simplemente pierden una expectativa. -- Derecho
de petición No se limita al procedimiento gubernativo. -- Exequibilidad del artículo 26
del Decreto número 150 de 1976, en la parte que dice: "Contra esta resolución no
procede ningún recurso por la vía gubernativa.

Corte Suprema de Justicio. – Sala Plana – Bogotá, D. E., febrero 16 de 1978.

Magistrado ponente: doctor Luis Sarmiento Buitrago.

Aprobada Acta número 5, febrero 16 de 1978.

El ciudadano Mauricio Sarria Barragán, pide a la Corte Suprema declare inexequible la
parte final del inciso 2o del artículo 26 del Decreto extraordinario número 150 del 27 de
enero de 1976 en la parte que dice: “Contra esta resolución no procede ningún recurso por
la vía gubernativa”.

El texto integro del mencionado artículo 26, reza:


“DECRETO NUMERO 150 DE 1976”
(enero 27)

"por el cual se dictan normas para la celebración de contratos por parte de la Nación y sus
entidades descentralizadas.

"El Presidente de la República de Colombia, en uso de las facultades extraordinarias que le
confiere la Ley 28 de 1974, y oída la Sala de Consulta y Servicio Civil del Consejo de
Estado,

“Decreta:

“… … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … …
“Normas comunes sobre licitación.
“… … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … …

”Artículo 26. De la autoridad competente para adjudicar. Corresponde adjudicar el
contrato al Ministro o Jefe de Departamento Administrativo, previo concepto de la Junta
de Licitaciones o Adquisiciones del organismo.

"La adjudicación se hará mediante resolución que se notificará personalmente al
proponente favorecido y se comunicará a los no favorecidos.

Contra esta resolución no procede ningún recurso por la vía gubernativa.

"Si el proponente favorecido no firmare el contrato dentro del plazo que con tal fin se
señale, podrá adjudicarse al oferente calificado en segundo o tercer lugar, o abrirse una
nueva licitación". (Diario Oficial número 34492 de 18 de febrero de 1976).
El actor encuentra infringidos por la norma acusada, entre otros textos constitucionales,
los artículos 16, 26 y 45 de la Carta, especialmente.

Presente como razones de la violación estas:

Que la norma transcrita, en la parte acusada no da igual protección a todos los ciudadanos
con lo cual se vulnera el artículo 16.

Que teniendo el juzgamiento de las personas como base fundamental la ley preexistente y
la plenitud de las formas propias de cada juicio, la prescindencia de los medios de defensa
que la norma consagra en cuanto a la vía gubernativa, lesiona el artículo 26 de la Carta.

Que al negar a los licitantes vencidos el derecho de presentar peticiones respetuosas a las
autoridades y de obtener una decisión oportuna, se atenta contra el artículo 45 de la
Constitución.

El Procurador General, por su parte, encuentra fundada la demanda, porque si los licitantes
vencidos no pueden hacer uso de los recursos gubernativos, ni se les concede oportunidad
de oponerse a la adjudicación por medio de un juicio con las formalidades legales o de
presentar peticiones adicionales, se lesionan los artículos 16, 26 y 45 de la Constitución.

El ciudadano Pedro Antonio Lamprea se opone a esta demanda, aduciendo razones que se
tendrán en cuenta en la parte motiva de este fallo.


Consideraciones:

1a La licitación exigida por la ley como requisito previo a la adjudicación, en los
contratos administrativos, ofrece a todos los interesados una oportunidad idéntica para ser
tenidos en cuenta, en la negociación, aunque uno solo de ellos haya de obtener la
adjudicación con prescindencia de todos los demás. Con la licitación se cumple el precepto
constitucional de la igualdad ante la ley.

El pliego de condiciones que sirve de base a la licitación, las reglas fijadas para la
presentación de las ofertas y para la escogencia del mejor postor, como también los
fundamentos de, la adjudicación, constituyen un conjunto de requisitos que hacen de este
acto, una actividad rígidamente reglada, a fin de garantizar la igualdad de todos los
proponentes, con la cual se cumple la exigencia del artículo 16 de la Carta.

2a No puede afirmarse apropiadamente que el proponente derrotado, sea condenado a
sufrir una pena sin habérsele oído y vencido en juicio con la plenitud de las formas propias
de él, porque no hay un proceso o juicio en que alguien sea vencido. Los que intervienen en
esta clase de actividades saben, desde el comienzo de la gestión, que uno solo de los
proponentes será el favorecido, y que una propuesta habrá de aceptarse con exclusión de
todas las demás; a quienes no sean favorecidos con la adjudicación, no se les arrebata un
derecho, no son condenados; simplemente pierden una expectativa a que se les adjudique el
contrato.

La normatividad del artículo 26 de la Caria, si bien cobija a la Rama Administrativa
como sugiere el actor, solo tiene ocurrencia cuando hay proceso, y, por tanto, no es
aplicable a los excluidos en la licitación, por no constituir pena o sanción el hecho de no
haberse aceptado su propuesta.

La exclusión de los recursos por la vía gubernativa, no significa que los proponentes no
favorecidos sean víctimas de la arbitrariedad. La adjudicación, como ya se vio,
tiene una normatividad precisa y rigurosa que es una ley para la administración y para los
licitadores; si la administración incurre en abuso o desviación de poder o hace la
adjudicación con vicios de forma, se abre la puerta de las acciones contencioso-
administrativas de nulidad o de plena jurisdicción, lo cual constituye suficiente garantía
para los interesados.

3a El derecho de petición, como lo ha dicho la Corte, no tiene reglamentación
constitucional y por consiguiente debe deferirse a la ley en cuanto a la forma de ejercerlo.
"Cuando ésta señala un procedimiento con recursos pertinentes, a tal procedimiento deben
ceñirse los peticionarios, y, una vez ejercido por los interesados, y cumplido por la
autoridad competente, la Constitución queda respetada". (Sentencia mayo 13 1976).

El derecho de petición no se limita al procedimiento gubernativo; todo procedimiento es
consecuencia de una petición y la ley que regula los recursos, puede prescindir de los
mismos en las actividades de la administración que comidera conveniente. El propio
decreto de que hace parte la norma acusada establece causales de nulidad absoluta en las
adjudicaciones y en los contratos, por ejemplo, cuando "se hubieren celebrado con
abuso o desviación de poder del funcionario respectivo", o "no se efectuare la licitación
pública o privada o cuando en la realización de las mismas se cometieren irregularidades"
(Art. 189). El derecho de petición contra las adjudicaciones que haga la administración se
satisface con la vía de la jurisdicción contencioso-administrativa a que ya se hizo
referencia.

No hay violación de los artículos 16, 26 ni 45 de la Constitución, ni de ninguno otro de
sus preceptos.

En consecuencia, la Corte Suprema de Justicia –Sala Plena–, previo estudio de la Sala
Constitucional, oído el Procurador General de la Nación,

Resuelve:

Es exequible el artículo 26 del Decreto número 150 de 1976, en la parte que dice: "Contra
esta resolución no procede ningún recurso por la vía gubernativa".

Cópiese, publíquese, comuníquese al Gobierno Nacional, insértese en la Gaceta Judicial
y archívese el expediente.