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CECEÑA, Ana Esther: Hegemonía, emancipaciones y políticas de seguridad en América Latina

:
Dominación, epistemologías insurgentes, territorio y descolonización. Edit. Programa de Democracia y
Transformación Global. Lima, 2008.


Mecanismos de dominación: Ana Esther Ceceña muestra cómo la “estrategia de espectro
completo” (full-spectrum) requiere de ciertos mecanismos para la eficacia de sus funcionamiento.
Tales mecanismos operan como base en la construcción de hegemonía y, por lo tanto, en la
reproducción de las relaciones de poder.

1. La superioridad tecnológica: El desarrollo tecnológico obedece a las dinámicas
militares relacionadas con el “establecimiento de espacios privados de control” y de
“condiciones para la construcción y ejercicio del poder”. En efecto, los proyectos de
desarrollo tecnológico a cargo del Pentágono, de la National Aeronautics Space
Administration (NASA) y del Defense Research Projects Agency (DARPA) se inscriben en
distintos procesos que conducen a nuevos horizontes epistemológicos para enfrentar a los
llamados “enemigos asimétricos” y vinculan estrechamente la industria militar y la industria
civil: a) desarrollo de un sistema de inteligencia con alcance global a través de redes de
comunicación que hacen posible el control y vigilancia del planeta; b) la construcción de
áreas de exclusividad sin interferencia a través de la superioridad en el control del espacio
aéreo, marítimo y terrestre; c) la producción hiperdesarrollada de sistemas tecnológicos para
el análisis geoestratégico y; d) el control biológico de las poblaciones para la captura y
explotación de los territorios.

2. El reordenamiento territorial: Teniendo en cuenta que el territorio global es o se
constituye una “construcción social compleja” que incorpora variables físicas, históricas y
culturales, la “guerra preventiva” conduce a una disolución de las actuales fronteras y, por lo
tanto, al rediseño de los “espacios geopolíticos” donde la presencia global del aparato militar
norteamericano aparece como máximo gendarme del orden globalizado. La prueba de ello
puede hallarse en las incursiones militares realizadas por los estadounidenses en Afganistán e
Irak, así como en la función estructural que cumplen agencias como la Central Intelligence
Agency (CIA), la Drug Enforcement Administration (DEA) y la Federal Bureau of
Investigation (FBI); y en programas como el Plan Colombia en el área andina, el Plan Puebla
Panamá y el Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA).

3. Universalización de normatividades: Con el fin de bloquear la autodeterminación
interna de los países, el orden hegemónico de la contemporaneidad se basa en instituciones
supranacionales u organismos multilaterales que operan como normativa universal: a) la
Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) y la Organización de Naciones
Unidas (ONU) en el terreno de enfrentamiento bélico y; b) el Fondo Monetario
Internacional (FMI), el Banco Mundial (BM) y la Organización Mundial del Comercio
(OMC) en el terreno del intercambio económico.

Industria tecnológica: “La participación de empresas privadas en estos proyectos ayuda a realizar
un traslado suave de estas tecnologías hacia la industria civil. Para esto el DOD ha desarrollado el
concepto de „tecnología de uso dual‟ buscando apuntalar simultáneamente la superioridad militar
y la superioridad económica de los Estados Unidos, pero también compartir o socializar parte de
los gastos que requiere el sistema de defensa estadounidense. La vinculación estrecha entre la
industria civil y militar está presente en todos los campos importantes de desarrollo tecnológico.”
(A.E. Ceceña: 2008; pp. 21).

La estrategia: “El criterio para determinar sus carácter estratégico deriva de la esencialidad de los
recursos en cuestión, que puede estar referido tanto a la masividad como a la esencialidad de sus
uso (en actividades de frontera en las que definen el conjunto). Asimismo, los territorios o
ubicaciones estratégicas se refieren a puntos cuyo radio de acción permiten el control de una
región amplia, a su cercanía con recursos esenciales petróleo, biodiversidad, agua, algunos
metales), a la movilidad o potencial que posibilitan o a la cercanía con movimientos de
insurrección o resistencia.” (A.E. Ceceña: 2008; pp. 22).


Las limitaciones del poder: La posición de Ana Esther Ceceña gira en torno a la ambivalencia
estructural que, inevitablemente, corroe el sistema. La analista mexicana muestra cómo la enorme
concentración de la riqueza y el poder terminan por estimular “alternativas de supervivencia en los
resquicios del sistema”. Alternativas que, por un lado, se orientan hacia la resignificación de códigos
culturales precapitalistas y, por otro lado, hacia la organización social con autonomía normativa. De
tal modo que el avance del proceso de “expropiación/concentración” permite, a su vez, la emersión
de nuevas relaciones sociales y nuevas percepciones del mundo que nutren la capacidad de
innovación y creatividad social.

Síntesis positiva: “En la medida en que el proceso de expropiación/concentración avanza (…)
mientras más se promueve la innovación y la creatividad sociales, porque es el único camino para
la supervivencia. Es decir, mientras más exitoso es el proceso de concentración de riqueza y de
poder, más condiciones corrosivas genera,, sea por los procesos de degradación social que
generalmente surgen en zonas empobrecidas y marginadas pero que poco a poco van permeando
hacia el resto de la sociedad, o por procesos de organización alternativa a los de un entorno que
no brinda ninguna perspectiva como no sea la inclusión criminalizada.” (A.E. Ceceña: 2008; pp.
24-25).

Estrategias de dominación en América Latina: De acuerdo con los juiciosos análisis
desarrollados por Ana Esther Ceceña las estrategias de dominación en América Latina se
encuentran determinados por ciertas transformaciones históricas en las “lógicas del poder”,
transformaciones que adoptan tanto formas imperiales como consensuales, adopciones que operan
tanto a niveles macrosociales como microsociales. En este sentido, la intelectual mexicana sostiene
que las “normatividades establecidas universalmente” han sido establecidas y consolidadas por
organismos internacionales para ser garantizados a partir del control militar frente su rechazo por
parte de determinadas poblaciones. Esta “modalidad militarizada del capitalismo”, como parte de
los mecanismos globales de integración, efectúa un “abordaje científico de la dimensión simbólica”
con el fin de producir y reproducir determinados imaginarios sociales que contribuyan a la
legitimación de la guerra y, por lo tanto, a una política de “militarización de las relaciones sociales”
como estrategia de contrainsurgencia y modalidad de dominio en América Latina.

1. La militarización: El contenido sustancial de la guerra se encuentra siempre presente
en las relaciones sociales capitalistas como “estrategias de clase”, y por lo tanto, como
estrategias de dominación. De acuerdo con ello, la interpretación del panorama geopolítico
contemporáneo ofrecida por Ana Esther Ceceña muestra que si bien el mercado permanece
como “disciplinador”, este se desplazado por la militarización como “eje ordenado del
sistema”. En este sentido, la militarización avanza promoviendo imaginarios sociales en los
que los individuos aparecen confrontados unos a otros y en los que las colectividades luchan
a muerte. Matriz bélica de la modernidad que retorna con toda su fuerza y a través de ciertos
mecanismos: a) legalización de las acciones de intromisión armada en el marco de las
jurisdicciones supranacionales; b) establecimiento de un “estado de excepción permanente”
como complicidad de los estados en torno a las “leyes antiterroristas” y; c) generalización de
la sospecha como “dispositivo panóptico” de vigilancia y control. Estos mecanismo –
advierte Ceceña- se inscriben en un escenario político global en el que la libertad de tránsito
para las mercancías y para los cuerpos de seguridad se configura a través de la
desterritorialización y reterritorialización de las fronteras nacionales en favor de la
“seguridad nacional” de los Estados Unidos de América, “seguridad nacional” que no
persigue otro objetivo que el de establecer un control riguroso de las “zonas estratégicas”
ricas en selvas, oleoductos y ríos.

2. La colonización: En términos de Ana Esther Ceceña la colonización ha sido un
proceso en el cual ha tenido la “(…) extirpación cultural e histórica de los pueblos
mesoamericanos, caribeños y andinos (…)”, un proceso orientad fundamentalmente hacia la
“(…) conquista de las mentes”. Sin embargo, la intelectual mexicana sostiene que las
relaciones sociales no provienen de una estructura invariante o “natural”, por el contrario,
estas toman su forma de acuerdo a la dinámica de las luchas sociales en la historia. Esto
implica que la lucha de los pueblos americanos debe orientarse, más allá de vencer la
explotación, la dominación y la alienación, hacia la destrucción total de una “sociedad
impuesta, contradictoria y resistida”.

3. Localización geoestratégica: El principal elemento estratégico de la hegemonía
estadounidense en América Latina se basa en la localización geoestratégica de bases militares
como sistema de vigilancia y control. Este sistema busca regular los “modos de uso de los
territorios” con el fin de garantizar el acceso a los recursos naturales estratégicos y de
asegurar “modos de control de sujetos críticos” con el fin de “contener, disuadir y/o
eliminar la resistencia ante políticas hegemónicas”. Tales regulaciones –según Ana Esther
Ceceña- se hacen posibles por medio de la instalación de bases militares e zonas estratégicas
para dichos fines: 1) el círculo formado por las islas del caribe, el Golfo de México y
Centroamérica que cubre los yacimientos petroleros más grandes de América Latina
mantenido bajo control por las bases estadounidenses de Guantánamo, Reina Beatriz, Hato
Rey, Lampira, Roosevelt, Palmerola, Soto Cano y Comalapa; 2) el círculo que rodea la cuenca
amazónica que, desde Panamá, cubre la región de entrada a América del Sur es
constantemente controlada por las bases de Manta, Larandia, Tres Esquinas, Caño Limón,
Marandúa, Rio Hacha, Iquitos, Pucallpa, Yurimaguas y Chiclayo. Tales instalaciones se
encuentran articuladas de acuerdo a diversos ejercicios militares en los océanos Pacífico,
Atlántico y Mar Caribe circundando toda América Latina: “(…) ejercicios secuenciales y
evolutivos que demarcan un circuito de frontera”.

4. Áreas estratégicas y estrategias diferenciadas: De acuerdo con el análisis
desarrollado por Ana Esther Ceceña la hegemonía estadounidense ha construido, de acuerdo
con sus pretensiones de dominio, tres “subregiones” que se caracterizan por su relación con
tres paradigmas distintos de dominación debido a claras diferencias geopolíticas: 1) la
subregión que abarca a Colombia y su área circundante determinada por la estrategia
contrainsurgente que se despliega a partir de “experimentos de polarización” en tanto
ruptura sistemática del tejido comunitario y tensión fronteriza con Venezuela considerando a
esta última como “amenaza continental”; 2) la subregión del caribe, la cuenca del Golfo de
México hasta Venezuela determinada por una estrategia que avanza por dos líneas: por un
lado, acude a la ocupación directa como en el caso de Haití con los llamados “cuerpos de
paz” y en compañía del ejército francés y de fuerzas militares del continente latinoamericano,
y por otro lado, construyendo acuerdos de “extraterritorialidad” en favor de los Estados
Unidos de América, esto es, estableciendo una jurisdicción continental para el despliegue del
Comando Norte –abarcando a México y Canadá- y con el fin de controlar las cuencas
petrolíferas de México y Venezuela y, en general, del bloque del ALBA y; 3) la subregión que
abarca a Paraguay, Argentina, Brasil y Bolivia donde se busca el control de abundantes
recursos como acuíferos subterráneos, glaciares, cuencas petrolíferas y gasoductos. Y sin
embargo, la intelectual mexicana advierte que, pese a las estrategias de dominio desplegadas
en el campo de la hegemonía estadounidense, estas regiones constituyen “zonas de disputa”
donde las fuerzas sociales de la resistencia comprenden que “los pueblos latinoamericanos se
encuentran organizados una vez más para defender la vida”.

A. Ejemplo: Investigar la Alianza para la Seguridad y Prosperidad de América del Norte
(ASPAN) donde, sin deliberación democrática, la soberanía de distintos estados ha sido
entregada a los cuerpos de seguridad de los Estados Unidos de América.

B. Ejemplo: Investigar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) el
cual se amplía hacia la integración energética como asunto de seguridad nacional para los
Estado Unidos de América.

La complejidad: “Como estudiosos de los fenómenos económicos y sociopolíticos
contemporáneos, como pensadores críticos y actores políticos, estamos obligados a ser muy
precisos y desentrañar la sustancia oculta de estos sin simplificaciones abusivas que en vez de
contribuir a una buena comprensión y al diseño de estrategias de lucha inteligentes, nos llevan a
enfrentamientos de conjunto, incapaces de penetrar por las porosidades del poder.” (A.E. Ceceña:
2008; pp. 26).

Relaciones sociales: “La esencia de las relaciones sociales, de las relaciones entre sujetos que no
están establecidos o conformados de una vez y para siempre, ni emanan naturalmente de las
estructuras. Los sujetos se construyen a sí mismos en el proceso social, en la lucha, en la
resistencia y a través de esa lucha se van modificando las formas y modalidades de la
dominación.” (A.E. Ceceña: 2008; pp. 27).

El conocimiento: “Así como la introducción del taylorismo y fordismo supuso un estudio
cuidadoso de los procesos de trabajo y su transformación científica con base en su degradación
en tiempos y movimientos, a la vez que el ambiente y organización del trabajo era objeto de
aplicación de las dinámicas de estimulación y corresponsabilidad, recientemente los estudios
sobre sistemas complejos experimentan con estímulos al comportamiento de colectivos diversos
y los medios de comunicación buscan la mejor alternativa para la creación de sentidos, no sólo en
términos de contenidos sino de imágenes y de manejo de tiempos y secuencias. Todo esto
vinculado a los campos de control de contrainsurgencia directamente generados por el Comando
conjunto de los Estados Unidos.” (A.E. Ceceña: 2008; pp. 27).

Eje ordenador: “No quiere decir que el mercado desaparezca como disciplinador, quiere decir
que la dimensión militar se sobrepone al mercado desplazándolo de su carácter de eje ordenador,
que la visión del mundo adopta un contenido particularmente militarizado, y que es a partir de la
visión militar que la totalidad no sólo se reordena sino que cobra un nuevo sentido.” (A.E.
Ceceña: 2008; pp. 28).

El panóptico: “El derecho se coloca al servicio de la impunidad aunque se reivindique
democrático y los cuerpos de seguridad comienzan a construir el panóptico que vigila desde todos
los ángulos (…) se trata de imponer la cultura del miedo en una población que no podrá saber
previamente a la detención si era sospechosa de algo, como medio para paralizar y disuadir las
conductas terroristas o insurgentes. Los delincuentes comunes tienen construida toda otra red de
relaciones que sólo casualmente son tratados de acuerdo a estas mismas (…) El panóptico se
materializa en las fotografías que incluye los pasaportes que incluyen los pasaportes, con
reconocimiento de iris o con otro tipo de identificación biogenética que inmediatamente
incorporan los movimientos de la persona a un banco de datos centralizado en Estados Unidos y
que está a disposición de los servicios migratorios de la región.” (A.E. Ceceña: 2008; pp. 30-31).

El río: “Curiosamente, cuando se trata de ejercicios ribereños, es más fácil evadir la aprobación
de los Congresos de los países limítrofes porque el río aparece como territorio relativamente
neutro. Es como si se estuviera ante una legislación ausente o vacía ya que se refiere a un
territorio fluido y no fijo.” (A.E. Ceceña: 2008; pp. 32).

La resistencia: “No obstante, esta modalidad militarista ha generado nuevas resistencias. Estamos
en territorios en disputa. Los pueblos latinoamericanos están movilizados una vez más para
defender la vida. Si algo se ha demostrado en los últimos diez años es que su acción ha detenido
por los menos un parte de lo que implicaba esta estrategia, diseñada por cierto antes del 11 de
septiembre de 2001. Se ha detenido la instalación de algunas bases militares, se ha impedido la
realización de algunos ejercicios; se ha parado la desapropiación de tierras, el envenenamiento de
los ríos, la construcción de represas que dañan el medio ambiente y las posibilidades y modos de
vida de los pueblos y comunidades (…) Como pensadores críticos, como cientistas sociales,
tenemos la responsabilidad de hacer un buen análisis de estos procesos para adoptar elementos
precisos y claros sobre su esencia, su dinámica y sus tendencias; sobre sus límites y la capacidad
de los pueblos civilizados para detenerlos y cambiar el rumbo de la historia, pero también de
movilizarnos con los pueblos en contra de estas tendencias y contribuir a crear una sociedad más
parecida a la que se dibuja en nuestros sueños.” (A.E. Ceceña: 2008; pp. 36-37).