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Departamento de Psicología

CBU Maternidad y Paternidad

Camila Andrea Acosta Camelo Cód.201112605
Programa: Administración

Daniel Felipe Arias Granados Cód.201012180
Programa: Ingeniería Industrial

David Alejandro Bossa López Cód. 201111084
Programa: Ingeniería Mecánica

Camilo Alberto Reyes Talero Cód. 201xxxxxx
Programa: Economía

Mayo 8 de 2013
Maternidad y Paternidad Positiva (Actividad final)
Después de 15 semanas estudiando temas de la maternidad y la paternidad desde el
punto de vista biológico hasta el punto vista cultural, es importante concluir el curso con un
texto académico que intente responder cuáles son los elementos que facilitan una
maternidad y paternidad positiva. Pensamos que la tarea de los padres es una actividad
bastante compleja, que implica siempre buscar el beneficio de los hijos, sabiendo que esto
está enlazado con un cuidado y consentimiento alto, pero también con un control parental
firme. El propósito específico de este texto es sustentar como los elementos que permiten
una paternidad positiva siempre están enfocados en el bienestar del niño. La estructura del
texto estará dividida en dos partes principales, la primera parte consiste en el análisis y
justificación de los elementos que consideramos necesarios para una paternidad positiva,
que son: una fuerte relación padre-hijo, la relación entre la paternidad y la sociedad, la
inversión parental y el maltrato infantil, para este análisis se utilizará la teoría de autores
especialistas en el tema como lo son Lerner, Rothbaum y Sonia Carrillo entre otros; y la
última parte será la conclusión del análisis.
El primer elemento facilitador de la maternidad y la paternidad positiva, es desde un
principio forjar una relación adecuada entre padres e hijos; esta relación que se da durante
la primera infancia ha sido llamada por los expertos como el apego seguro. Según Bowlby
(1982), el apego “consiste en un vínculo afectivo entre el cuidador y el niño, que se desarrolla
gracias a las interacciones repetidas entre ellos; este vínculo involucra diferentes sistemas
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comportamentales que se activan en situaciones de estrés, peligro o enfermedad”. (Carrillo, 2008).
En otras palabras, los padres deben estar pendientes de los diferentes comportamientos de sus hijos,
para que la relación padre-hijo se mantenga siempre fuerte; es decir, que el niño tenga confianza y
seguridad cuando interactúa con sus cuidadores. Según Carrillo (2008) “existen dos características
en el comportamiento del cuidador que son necesarias para que se establezca una relación de apego.
La primera hace referencia a la manera como éste percibe e interpreta las necesidades del niño
(sensibilidad) y la segunda se centra en el tipo y la calidad de la respuesta que emite frente a dicha
necesidad” (Carrillo, 2008). El momento más importante en la crianza es cómo el padre responde
cuando su hijo está mal, pues esto determina que tan buen padre es y cómo va a ser su hijo en el
futuro, por esto es clave que un padre sea astuto y creativo cuando se debe consentir, pero también
cuando se debe corregir.
El segundo elemento que permite la paternidad positiva hace referencia a la relación
que existe entre el desarrollo del niño y la sociedad. La paternidad no puede ser cerrada a la
sociedad, pues esto traería complicaciones graves para el niño, un infante que se forma en
este ambiente es muy difícil que se pueda desenvolver positivamente en la sociedad cuando
crezca. En el libro Handbook of Parenting vol. 2 tanto Lerner como Bronfenbrenner (2002)
consideran “la paternidad como un sistema abierto en el que se integran influencias y
factores que interactúan entre sí desde muy diferentes niveles, desde lo más próximo a lo
más distante”. (Lerner, Rothbaum, & Boulos, 2002). De acuerdo a esto, así un padre no
quiera que la sociedad influencie a su hijo, es algo que sencillamente no puede evitar. Por
otro lado lo que debería hacer es preparar a su hijo para que esa influencia se torne positiva,
es decir, la función que el padre debería cumplir es brindarle las bases a su hijo para que
en algún momento pueda decidir que está bien y que está mal, y así fomentar su autonomía.


Bibliografía
Carrillo, S. (2008). Relaciones Afectivas Tempranas: Presupuestos Teóricos y Preguntas
Fundamentales. En R. Larreamendy, R. Puche, & A. Restrepo, Claves Para Pensar El
Cambio: Ensayos Sobre el Desarrollo (págs. 95-124). Bogotá: Ediciones Uniandes.
Lerner, R., Rothbaum, F., Boulos, S., & Castellino, D. (2002). Developmental Systems Perspective
on Parenting. In Developmental Perspective on Parenting (pp. 315-344). Mahwah: LEA.
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