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Placeres impulsivos ¡Oh, qué delicia!

Placeres impulsivos ¡Oh, qué delicia! KYANN WATERS TRADUCTORASTRADUCTORASTRADUCTORASTRADUCTORAS

KYANN WATERS

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TRADUCTORASTRADUCTORASTRADUCTORASTRADUCTORAS INEXPERTASINEXPERTASINEXPERTASINEXPERTAS

@2008@2008@2008@2008

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KYANN WATERS TRADUCTORASTRADUCTORASTRADUCTORASTRADUCTORAS INEXPERTASINEXPERTASINEXPERTASINEXPERTAS @2008@2008@2008@2008 1

Placeres impulsivos ¡Oh, qué delicia!

Placeres impulsivos ¡Oh, qué delicia! KYANN WATERS RESUMERESUMENRESUMERESUMENNN La hija de Jamie se casa y ahora

KYANN WATERS

Placeres impulsivos ¡Oh, qué delicia! KYANN WATERS RESUMERESUMENRESUMERESUMENNN La hija de Jamie se casa y ahora

RESUMERESUMENRESUMERESUMENNN

La hija de Jamie se casa y ahora Jamie tiene que aguantar un

fin de semana con su antiguo marido y su nueva esposa, si ella es

una puta ama de casa, para Jamie está perfecto… bah… pero el asno

no merece nada. Como sea, la amargura de Jamie solo puede ser

endulzada cuando el padrino, el joven y atractivo Mark Bentley llega

para la cena de ensayo. ¡Oh qué delicia! Él podría demostrar ser lo

que Jamie necesita para distraerse un poco. Y si tiene problemas con

su ex… mejor aún.

Sólo que Marck no está interesado en un pequeño flirteo con la

madre de la novia. Al puma le gustaría arrastrar sus uñas debajo de

su falda. Ahora… ¿Ella lo invitará a su cama… o tendrá que follarla en

el suelo?

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arrastrar sus uñas debajo de su falda. Ahora… ¿Ella lo invitará a su cama… o tendrá

Placeres impulsivos ¡Oh, qué delicia!

Placeres impulsivos ¡Oh, qué delicia! KYANN WATERS CAPÍTULOCAPÍTULOCAPÍTULOCAPÍTULO UNOUNOUNOUNO —Tu padre es un

KYANN WATERS

Placeres impulsivos ¡Oh, qué delicia! KYANN WATERS CAPÍTULOCAPÍTULOCAPÍTULOCAPÍTULO UNOUNOUNOUNO —Tu padre es un

CAPÍTULOCAPÍTULOCAPÍTULOCAPÍTULO UNOUNOUNOUNO

—Tu padre es un imbécil.

—Madre, prométeme que te comportarás.

Jamie

exasperación.

Cooper-Howe

hizo

rodar

sus

ojos

y

suspiró

con

—¿Por qué a mí me llamas Madre y a tu padre, Papito? ¿Lo

quieres más?

Ashley soltó un resoplido y Jamie se rió entre dientes. El sonido

contrastaba con la imagen de su hija de gracia y belleza. El cabello

castaño estaba recogido en un moño elegante, mientras un sutil

rubor melocotón coloreaba sus mejillas y el rímel acentuaba sus ojos

almendrados del color de las avellanas. Con una tez lisa e impecable,

Ashley era el vivo retrato de su madre.

Sin embargo, le concedió Jamie, su hija carecía de líneas de

risa en las esquinas de los ojos. Bien, maldición, tal vez eran arrugas.

Pero todo el que hubiese soportado las imbecilidades de su ex

marido, tenía unas cuantas.

—No sé cómo puedes siquiera socializar con él, después de lo

que le hizo a nuestra familia —continuó.

—Madre, el divorcio está terminado. Papá se volvió a casar.

Tienes que dejarlo ir.

—Dejarlo ir —inhala, exhala, así calmaba su ritmo cardíaco

agitado. Los pensamientos sobre su ex todavía podían arruinar un día

maravilloso. No era que lamentara la pérdida de un gran amor, sino

la traición.

—Supongo que no dejará a su prostituta criadora en casa.

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lamentara la pérdida de un gran amor, sino la traición. —Supongo que no dejará a su

Placeres impulsivos ¡Oh, qué delicia!

Placeres impulsivos ¡Oh, qué delicia! KYANN WATERS Ashley envolvió sus brazos alrededor de los hombros de

KYANN WATERS

Placeres impulsivos ¡Oh, qué delicia! KYANN WATERS Ashley envolvió sus brazos alrededor de los hombros de

Ashley envolvió sus brazos alrededor de los hombros de su

madre. Ésta se ablandó en el calor consolador. Realmente no culpaba

a su hija por permanecer cerca de su padre. Solo porque él hubiese

follado a Jamie mientras comenzaba a hacer lo mismo con la pequeña

secretaria, no significaba que su hija tuviera que cargar con la culpa.

Craig Howe se había retirado del matrimonio, no de la paternidad. De

hecho, su pequeña perra –Ashley estaba decidida a que le gustara,

pero a Jamie no tenía por qué– estaba esperando su primer bulto de

alegría en unas semanas.

Craig probó nuevamente su virilidad. Imbécil. Su destreza en la

cama era lo único que extrañaba realmente. Y hasta ella podía

admitir que su vida sexual se había vuelto mecánica.

Una mujer estaba en su mejor edad a los cuarenta. El sexo era

genial, pero los vibradores, no lograban dar en la tecla. Sin embargo,

tampoco lo hacían los hombres de su edad.

Tal vez esperaba demasiado. ¿Tan mal estaba querer a un

hombre que se ocupara de sí mismo? No buscaba volverse a casar.

Eso no significaba que quisiese estar sola

o solitaria.

Suspiró, pasando sus manos por la falda estrecha. Se mantenía

en forma. Tal vez no todo fuera lo que una vez fue, pero sus senos

lucían fabulosos.

—Solo sé civilizada —Ashley le besó la mejilla y retrocedió—. Es

mi boda y quiero que ambos asistan.

—Puedo ser agradable —giró hacia su única hija. Su bebé se

casaba. Hoy, luego del ensayo, le seguiría una agradable cena en

Bella´s.

Hubiese preferido que Ashley hubiera escogido otro lugar. Había

demasiados recuerdos vinculados a ese caro restaurante italiano.

Como una familia, habían pasado aniversarios, cumpleaños y simples

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vinculados a ese caro restaurante italiano. Como una familia, habían pasado aniversarios, cumpleaños y simples 4

Placeres impulsivos ¡Oh, qué delicia!

Placeres impulsivos ¡Oh, qué delicia! KYANN WATERS celebraciones en el lugar favorito de Craig. Cuando Ashley

KYANN WATERS

Placeres impulsivos ¡Oh, qué delicia! KYANN WATERS celebraciones en el lugar favorito de Craig. Cuando Ashley

celebraciones en el lugar favorito de Craig. Cuando Ashley quiso

hacer allí su cena después del ensayo, Craig ofreció pagar la cuenta.

Bien, podía permitirse gastar el dinero. Asombroso, si

consideraba que ella le había sacado una suma considerable en el

acuerdo de divorcio, junto con una pensión alimenticia por los

próximos diez años.

—Madre, ¿por qué la sonrisa?

—Solo estoy emocionada de que mi bebé se case con el hombre

de sus sueños. Amor, realmente me gusta Wes. Encontraste a uno de

los buenos.

—Espero solamente que el mejor amigo de Wes pueda llegar.

Hace horas que el vuelo de Mark debería haber arribado. ¿Qué

sentido tendría hacer el ensayo si el padrino no está?

—Nada saldrá mal. Estoy segura que ese Mark, como se llame

—agitó su mano—, estará aquí en cualquier momento. Sabe dónde es

la iglesia, ¿no?

Estirando sus dedos, revisó el esmalte de uñas, Mystic Mauve.

El color complementaba al zafiro de dos quilates que había comprado

dieciocho meses atrás, para remplazar al diamante que había usado

por veintidós años.

—Mark Bentley. Y sí, lo sabe. Creció cerca de aquí. Wes y él son

los mejores amigos desde la secundaria —miró su reloj—. Tenemos

un atraso de quince minutos.

—Tenemos alquilada la iglesia hasta mañana. Deja de

preocuparte —Jamie se acomodó el cabello y chequeó su imagen en

el espejo—. Solo piensa que mañana estarás aquí mismo con tu

vestido de novia.

Estaban en el mismo cuarto nupcial

Jamie y Craig se habían casado.

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con tu vestido de novia. Estaban en el mismo cuarto nupcial Jamie y Craig se habían

de

la iglesia en

la

que

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Placeres impulsivos ¡Oh, qué delicia! KYANN WATERS —Sip, sé por qué estas contenta. Finalmente tendrás la

KYANN WATERS

Placeres impulsivos ¡Oh, qué delicia! KYANN WATERS —Sip, sé por qué estas contenta. Finalmente tendrás la

—Sip, sé por qué estas contenta. Finalmente tendrás la casa

para ti sola.

Jamie contuvo las ganas de llorar.

la casa para ti sola. Jamie contuvo las ganas de llorar. Mark Bentley miró su reloj

Mark Bentley miró su reloj nuevamente, mientras el avión

carreteaba hacia la pasarela. La próxima vez, contrataría un charter.

Aunque no esperaba que hubiese otra ocasión similar.

Un hombre esperaba casarse solo una vez. Mark no pensaba

meterse en eso.

Tomó su valija y fue hasta los coches de alquiler. Quince

minutos después, se pasaba veinte millas en la velocidad, tratando de

llegar a tiempo.

Le echó una mirada al reloj del tablero, cuando aparcó en el

estacionamiento de la iglesia. Lo había hecho bastante bien, sin llegar

demasiado tarde, considerando que había volado mil millas.

—¡Mark! —lo saludó Wes con la mano desde el último escalón

de la iglesia.

—Perdona. El vuelo se demoró.

Hacía algunos años que no se veían. Wes estaba genial. El

mismo look de chico bien de colegio, cabello rubio, afeitado, parecía

un contable. Parecía apropiado, considerando que se había graduado

en Empresariales junto con Mark. Hasta ahí llegaban las similitudes.

Wes se puso a trabajar y empezó a escalar en la corporación,

mientras que Mark, siempre el que tomaba los riesgos, había abierto

su propio negocio de arquitectura paisajística.

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mientras que Mark, siempre el que tomaba los riesgos, había abierto su propio negocio de arquitectura

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Placeres impulsivos ¡Oh, qué delicia! KYANN WATERS —Se ve que Ashley te hace bien —lo palmeó

KYANN WATERS

Placeres impulsivos ¡Oh, qué delicia! KYANN WATERS —Se ve que Ashley te hace bien —lo palmeó

—Se ve que

Ashley te hace bien —lo palmeó en la espalda

mientras lo abrazaba.

Wes se rió.

—Me hace muy bien.

—Si tú lo dices —sonrió—. Hermano, no te preocupes. Nunca

sabrá cuanto escuché. No puedo esperar para conocerla.

—Entra. Está en la iglesia.

Mark lo siguió. Alrededor de veinte personas daban vueltas por

allí, algunos reunidos cerca del sacerdote. Miró alrededor,

preguntándose cuál de las jóvenes era la novia.

Tal vez, el fin de semana se entretuviera con una de las damas

de honor. Hacía mucho que no se acostaba con una mujer y su polla

estaba impaciente. Un asunto más que caliente con alguien de fuera,

era justo el tipo de distracción que necesitaba. Algo temporario. Wes

estaba consiguiendo una novia. Mark solo quería follar.

—Está allí, con su madre, Jamie.

—elevó una ceja, Mark. La madre de

Ashley era sexy. De todas maneras, las chicas casadas no lo

estimulaban. Lástima que su verga no estuviese de acuerdo.

—¿Esa es su madre?

Ashley y Jamie se les aproximaron. Wes puso una mano en la

cintura de Ashley y realizó las presentaciones.

—Esta es mi futura novia y Jamie, su madre.

Mark se acercó y le dio un beso en cada mejilla a Ashley.

—Wes es un hombre afortunado —se giró hacia la madre. Y

también el padre de Ashley. Le tomó la mano, encontrando la piel

suave de ella bajo la punta de sus dedos. En vez de estrechársela, se

acercó y la besó en los nudillos.

—Un placer.

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suave de ella bajo la punta de sus dedos. En vez de estrechársela, se acercó y

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Placeres impulsivos ¡Oh, qué delicia! KYANN WATERS —Te lo dije. Mark es encantador —se rió Wes.

KYANN WATERS

Placeres impulsivos ¡Oh, qué delicia! KYANN WATERS —Te lo dije. Mark es encantador —se rió Wes.

—Te lo dije. Mark es encantador —se rió Wes.

—Encantador con mujeres hermosas. Puedo apreciar de dónde

sacó Ashley su belleza.

Más que bella, Jamie olía a mujer. Un sutil indicio de perfume

cosquilleaba en su nariz y su pelo lo hizo pensar en una tarde fresca

de otoño. Lacio y brillante, reflejaba los rojos y dorados del sol del

atardecer que entraba por los vitrales.

Sus ojos se trabaron cuando retrocedió. Un fuego ardió hasta

su entrepierna. Esos ojos verde musgo rodeados por cobre, parecían

misteriosos. Sin embargo su sonrisa, tenía un toque de travesura. Se

imaginó a esos labios rosados y llenos, del mismo color que los de

una vulva, alrededor de su polla. Casi gimió en voz alta. Maldición,

pero es que hacía mucho que la lujuria no le golpeaba en las

entrañas.

—Madre, llegó papá.

Jamie giró.

—Y mira, la pequeña fulana vino de blanco.

—Lo prometiste.

—Y estoy tratando. Ashley, dame un poco de crédito. Me

gustaría pasarle por encima con mi auto en una callejón oscuro. Lo

único que puedo hacer legalmente, es mirarlo mal. No te preocupes.

Sonreiré mientras lo hago.

—Aquí vienen —dijo Wes.

—Jamie, eres encantadora cuando sonríes.

Ésta giró sus ojos.

—Ya me comí bastante de esa basura de Craig. Puedes decirlo.

Estoy siendo una perra. Te autorizo.

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giró sus ojos. —Ya me comí bastante de esa basura de Craig. Puedes decirlo. Estoy siendo

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Placeres impulsivos ¡Oh, qué delicia! KYANN WATERS Mark se mordió la lengua para no reír. La

KYANN WATERS

Placeres impulsivos ¡Oh, qué delicia! KYANN WATERS Mark se mordió la lengua para no reír. La

Mark se

mordió la lengua para no reír. La cadera de Jamie

sobresalió, cuando tomó una postura desafiante.

Se puso el cabello detrás de la oreja, su dedo se detuvo para

tocar un aro de oro y entonces estableció nuevamente un breve

contacto ocular con Mark.

—Voy a retroceder. Lo prometí y sólo pienso que no podré ser

agradable —le envió un ruego con la mirada a Ashley—. Puedo ser

civilizada, pero no puedo fingir.

Mark notó el balanceo provocativo de sus caderas y la

tentadora curva de su trasero con forma de corazón, mientras ella se

alejaba. Cuando fue momento de saludar al padre de Ashley, tuvo

que tragar dos veces.

—Encantado de

conocerlos —se

disculpan un momento

giró

hacia

Wes—.

Si

me

Se apuró a ir en la dirección en la que Jamie desapareció,

llegando a un largo corredor con algunas puertas a los lados. Una

estaba abierta. Entró en la habitación. Jamie estaba parada frente a

la ventana mirando hacia el lugar de estacionamiento, con sus

piernas ligeramente separadas. Le estaba dando la espalda. La luz del

sol contorneaba su figura estilizada y revelaba la esbeltez de sus

muslos a través del ligero material de su falda.

Mark cerró la puerta.

—¿Estás bien?

Sus hombros se tensaron.

—Es un imbécil —se volteó—. No es como si todavía estuviera

enamorada de Craig. Odio la forma en que me miró. No necesito su

lástima.

Ella se puso la mano en la frente y se volvió hacia la ventana.

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Odio la forma en que me miró. No necesito su lástima. Ella se puso la mano

Placeres impulsivos ¡Oh, qué delicia!

Placeres impulsivos ¡Oh, qué delicia! KYANN WATERS a nadie. Mañana es la boda de Ashley. Puedo

KYANN WATERS

Placeres impulsivos ¡Oh, qué delicia! KYANN WATERS a nadie. Mañana es la boda de Ashley. Puedo

a nadie.

Mañana es la boda de Ashley. Puedo hacerlo. Seré agradable. Puedo

hacerlo por Ashley.

—Lo siento mucho. No debería estarle diciendo esto

—¿Ese es tu mantra?

—Sí —rió ella—. Pero es mucho más divertido ser mala. ¿Cómo

me las arreglé siquiera para permanecer casada con ese asno

pomposo durante veintidós años?

Mark atravesó la habitación, inseguro de sus motivos, excepto

que quería averiguar si había leído correctamente la chispa que vio

más temprano en los ojos de ella.

—¿Entonces están divorciados?

Ella retuvo el aliento. Mark estaba parado detrás. Su aliento

tibio abanicaba su mejilla.

Sintió que se le erizaba la piel sensibilizada. Su estómago se

llenó de mariposas. Jesús, el padrino la estaba calentando. De su

coño ya se filtraba humedad hasta empapar sus bragas.

Jamie levantó la vista hasta la cara de Mark. Se elevaba más de

seis pies 1 , con hombros anchos, recubiertos por un traje entallado

verde oliva malditamente sexy. Contradiciendo esa imagen de

hombre de negocios, estaba la imagen juvenil que presentaba dada

por una línea delgada de cabello a lo largo de su quijada, junto con

un bigote estrecho y una fina banda de barba recortada. Su cabello

oscuro y ondulado le caía justo por debajo de los hombros. Cejas

pobladas enmarcaban sus ojos de color chocolate rodeados por

pestañas gruesas. Su sonrisa se amplió, revelando unos dientes

blancos y parejos.

El calor de su cuerpo llegaba hasta ella, derritiendo su núcleo.

Pasó su peso de un pie al otro, nerviosa bajo la intensidad de su

1 1,82 metros de altura.

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derritiendo su núcleo. Pasó su peso de un pie al otro, nerviosa bajo la intensidad de

Placeres impulsivos ¡Oh, qué delicia!

Placeres impulsivos ¡Oh, qué delicia! KYANN WATERS mirada. El movimiento solo provocó que sus bragas pegajosas

KYANN WATERS

Placeres impulsivos ¡Oh, qué delicia! KYANN WATERS mirada. El movimiento solo provocó que sus bragas pegajosas

mirada. El movimiento solo provocó que sus bragas pegajosas

rozaran contra su clítoris. Él confundía sus pensamientos.

—Tu ex-marido está ciego y estúpido si no apreciaba lo que

tenía por esposa.

—No puedo discutir con su estupidez —tembló al exhalar.

Los dedos de

él

le

pusieron los cabellos detrás de la oreja,

rozando su mejilla al retirarse.

Toda su piel tomó conciencia de su tacto.

—Dios, eres hermosa.

No sabía que decir. Su declaración la aturdió.

—Probablemente ellos

ensayo está empezando.

Quiero decir, deberíamos volver. El

Jamie se tensó mientras la mano de él ardía a través de su

ropa, allí donde descansaba contra la parte baja de su espalda. Le

lanzó una mirada interrogante. Infiernos, si no lo supiera, podría

llevarse la impresión de que él estaba ligando con ella. El padrino. El

mejor amigo de su futuro yerno.

—Mark —le dijo, mientras caminaba por el hall, tratando de que

no se le notara que estaba huyendo de su toque electrizante—. ¿Qué

es lo que está sucediendo aquí exactamente?

Ella estrechó sus ojos, lanzándole una mirada de refilón.

—Te voy a ayudar a cambiar las cosas con tu ex-marido —le

puso la mano en el brazo y detuvo su retirada. La presión de sus

dedos cambió y se convirtió en una caricia.

—Disfruté bastante de la manera cómo me miraste cuando nos

presentaron. Hubiera podido jurar que estabas interesada.

Mark la apoyó contra la pared.

—Alguien nos puede ver.

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nos presentaron. Hubiera podido jurar que estabas interesada. Mark la apoyó contra la pared. —Alguien nos

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Placeres impulsivos ¡Oh, qué delicia! KYANN WATERS Puso sus manos contra el pecho de él para

KYANN WATERS

Placeres impulsivos ¡Oh, qué delicia! KYANN WATERS Puso sus manos contra el pecho de él para

Puso sus manos contra el pecho de él para empujarlo, pero en

el momento en que sus manos hicieron contacto con la camisa de

seda que cubría sus músculos cincelados, su empujón se convirtió en

exploración. Sus pulgares rozaron sus tetillas endurecidas y él respiró

bruscamente. Fue inundada por el deseo de desgarrarle su camisa,

tirarlo al piso y satisfacer el fuego que ardía en el centro de su ser,

largamente negado. Él hasta olía a sexo. Almizclado y picante,

totalmente masculino.

—Esa es la mirada.

Cuando el pecho de él rozó el de ella, sus pezones se tensaron

hasta convertirse en dolorosos puntos detrás de su sostén de fino

encaje. Él se apoyó contra ella, su aliento calentando su cuello.

—No —cerró los ojos sabiendo que sus labios llenos estaban por

causar estragos en sus sentidos. Deslizándose por entre Mark y la

pared, logró la distancia necesaria. La sangre palpitaba en su sexo.

Su coño pulsaba en coordinación con los latidos de su corazón. Pasó

sus dedos por su flequillo, retirándoselo de los ojos y luego alisó su

falda. No había nada que pudiera hacer sobre su voz o las

palpitaciones de su pecho. De todas maneras, podía proyectar una

imagen exterior calmada.

—Esto no pasó. Podría ser tu madre.

—No, no podrías —sus ojos se pusieron vidriosos mientras la

acariciaba con la mirada—. Nunca quise follarme a mi madre.

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no podrías —sus ojos se pusieron vidriosos mientras la acariciaba con la mirada—. Nunca quise follarme

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Placeres impulsivos ¡Oh, qué delicia! KYANN WATERS CAPÍTULOCAPÍTULOCAPÍTULOCAPÍTULO DOSDOSDOSDOS Jamie volvió al

KYANN WATERS

Placeres impulsivos ¡Oh, qué delicia! KYANN WATERS CAPÍTULOCAPÍTULOCAPÍTULOCAPÍTULO DOSDOSDOSDOS Jamie volvió al

CAPÍTULOCAPÍTULOCAPÍTULOCAPÍTULO DOSDOSDOSDOS

Jamie volvió al grupo, consciente de que Mark caminaba tras

ella. Miró por encima del hombro. Curvando ligeramente las

comisuras de los labios. Sí, estaba mirándole el culo. Ella aceleró el

paso.

—¿Estás bien?

Jamie tomó un pañuelo de Ashley.

—Estoy bien. ¿No hace mucho calor aquí?

—Se te ve acalorada.

Jamie se pasó el pañuelo por la frente. Ah, más que acalorada,

estaba caliente. La mejor oferta que había tenido en dos años venía

de un hombre de casi la mitad de su edad. Y maldito si ella no quería

que terminase ya el ensayo, para escapar de allí, y definitivamente,

dejarlo tener su oportunidad con ella.

Mark sería travieso. Ella había tenido dos asuntos desde su

divorcio y ambos se habían terminado dejándola insatisfecha. El

instinto le decía que con Mark no acabaría sin un orgasmo.

Ella sonrió a Ashley y luego se dirigió al pastor.

—¿Estamos listos para comenzar?

Jamie estuvo en todo momento consciente de Mark. No importa

donde estuviera de pie durante el ensayo, podía sentir su mirada fija

sobre ella. Recorriéndola excitadamente. ¿La seguiría fuera del salón

si ella le diera otra oportunidad? ¿Era ella lo bastante valiente para

intentarlo? Escogió aquel momento para echar un vistazo en su

dirección.

Mark le hizo un guiñó. Con una profunda y estabilizadora

respiración, orientó su cuerpo hacia él. Encontrando su mirada fija, y

una sonrisa en los labios. La energía zumbada entre ellos y recorría

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cuerpo hacia él. Encontrando su mirada fija, y una sonrisa en los labios. La energía zumbada

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Placeres impulsivos ¡Oh, qué delicia! KYANN WATERS lugares en los que ella ansiaba sus manos. Oyó

KYANN WATERS

Placeres impulsivos ¡Oh, qué delicia! KYANN WATERS lugares en los que ella ansiaba sus manos. Oyó

lugares en los que ella ansiaba sus manos.

Oyó al pastor indicar dónde colocarse. Arrastrando sus ojos

lejos de Mark, se centró en las instrucciones.

Incluso mientras escuchaba a Ashley y al pastor hablar de la

ubicación de la gente, vio la maniobra de Mark alrededor del salón

hasta estar de pie directamente detrás de ella.

—No estás siguiendo las instrucciones.

Él se acercó. El olor de su colonia para después de afeitar le

recordó su breve encuentro en el pasillo.

—Si buscas a alguien que sigue órdenes —le susurró él— solo

dime qué quieres.

Ella giró, afrontándolo. La intensidad de sus ojos hizo que

perdiera su línea de pensamiento.

—Creo que eres un muchacho travieso que quiere jugar.

—Sin bromas, pero sí, me gustaría jugar contigo.

—Tsk, tsk. Apenas me conoces. ¿Qué pasa si tengo uñas

afiladas y una disposición perversa? Recuerda, soy una mujer

despreciada.

—Cada vez que te miro, le pido a Dios que seas perversa. Las

uñas, puedo manejarlas, siempre que arañes donde nadie más lo

pueda ver.

La fijó con una mirada. Apenas capaz de respirar, ella no podía

hablar.

—Pasa el fin de semana conmigo.

Jamie se rió nerviosamente.

—Eres joven y atractivo. ¿No tienes alguien en casa

esperándote?

—No tendríamos esta conversación si fuese así.

Jamie echó un vistazo alrededor, con miedo de que ella y Mark

estuviesen llamando la atención. Habían despertado la curiosidad de

Craig. Les observaba abiertamente desde el otro lado del salón. Ella

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la atención. Habían despertado la curiosidad de Craig. Les observaba abiertamente desde el otro lado del

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Placeres impulsivos ¡Oh, qué delicia! KYANN WATERS apretó los labios y se aplicó carmín. —Estaremos juntos

KYANN WATERS

Placeres impulsivos ¡Oh, qué delicia! KYANN WATERS apretó los labios y se aplicó carmín. —Estaremos juntos

apretó los labios y se aplicó carmín.

—Estaremos juntos el fin de semana. Al fin y al cabo, nos

veremos mañana para la boda.

—Vaya, entonces el puma es en realidad un gatito —murmuró

Mark, poniéndole una mano sobre la cadera, con audacia. Suave y

sedoso, los mechones de su pelo acariciaron su mejilla—. De un

modo u otro voy a hacerte ronronear.

Conversación sucia en la iglesia. Ella se sintió débil… y caliente

como el infierno.

—Tienes un don con las palabras.

—Tengo un montón más que me gustaría susurrar en tu oído.

Maldición, era peligroso. Y de lejos demasiado atractivo para

estar interesado en la madre de la novia.

Media hora más tarde, el ensayo de la boda había pasado por

todos los movimientos y cada uno sabía el orden en el cual bajar el

pasillo y donde debían estar de pie durante la ceremonia.

—Si hemos terminado aquí, vamos al restaurante —Craig se

acercó a su nueva esposa—. La futura mamá tiene hambre.

Jamie hizo rodar los ojos.

—Bien, la novia también tiene hambre —dijo Ashley—. Vamos.

Una vez en el aparcamiento, Wes preguntó:

—¿Quién lleva a quien?

—Pareces hambrienta, Jamie —Mark puso la mano en su

espalda, empujándola con cuidado hacia su coche de alquiler—. Ven

conmigo.

—Ashley —Jamie agitó la mano para conseguir la atención de

su hija—. Los encontraremos allí. Voy a enseñar el camino a Mark.

Las mariposas revoloteaban en su estómago y el calor irradiaba

entre sus muslos. Su ropa interior estaba pegajosa por la humedad y

sospechaba que Mark sabía exactamente lo que le hacía.

Él abrió la puerta de pasajeros.

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pegajosa por la humedad y sospechaba que Mark sabía exactamente lo que le hacía. Él abrió

Placeres impulsivos ¡Oh, qué delicia!

Placeres impulsivos ¡Oh, qué delicia! KYANN WATERS —Entra. —Pensé que querías recibir órdenes, no darlas. Él

KYANN WATERS

Placeres impulsivos ¡Oh, qué delicia! KYANN WATERS —Entra. —Pensé que querías recibir órdenes, no darlas. Él

—Entra.

—Pensé que querías recibir órdenes, no darlas.

Él la enmarcó en la puerta abierta con sus brazos.

—¿Demasiado pronto para besarte?

La sangre bombeó caliente y rápida por sus venas. Pasó un

momento simplemente mirándole fijamente. El aparcamiento se había

quedado vacío.

—Alguien nos verá. Acabamos de conocernos. Es divertido

como broma, pero no quiero darte la impresión incorrecta.

Mark se apartó y barrió su cuerpo con su mirada.

—No me mientas Jamie. Sabes cómo se llama lo que hemos

estado haciendo desde que entré en la Iglesia.

Ella se lamió los labios secos.

—¿Cómo?

—Preliminares —sus bocas chocaron. Abrazando su cintura, él

se pegó a ella, apretándose contra sus caderas. Se separaron

respirando rápido.

—He estado duro durante la última hora.

Los pensamientos se congelaron en su cerebro. Ella gimió,

apoyando la cabeza contra el borde del marco de la puerta abierta. La

lengua de Mark lamió el lóbulo de su oreja para después

mordisquearlo con cuidado, y luego chuparlo con toda la boca. Una

cuerda que iba de su clítoris a los pezones se tensó. Extendió las

piernas tanto como le permitía la falda, apoyando la dura polla en la

V de su sexo.

Un chorro de fluido calentó su muslo. Estaba mojada y lista

para ser follada… en un aparcamiento.

Cuanto más negaba la atracción, más fuerte se hacía.

—Aunque estoy gozando de tu talentosa lengua… — dijo, su

boca abierta sobre la piel sensible donde el cuello se encuentra con el

hombro—. Este no es el lugar apropiado para los preliminares Mark.

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piel sensible donde el cuello se encuentra con el hombro—. Este no es el lugar apropiado

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Placeres impulsivos ¡Oh, qué delicia! KYANN WATERS Estamos en el aparcamiento de una iglesia. Por no

KYANN WATERS

Placeres impulsivos ¡Oh, qué delicia! KYANN WATERS Estamos en el aparcamiento de una iglesia. Por no

Estamos en el aparcamiento de una iglesia. Por no mencionar que

Ashley y Wes nos esperan en el restaurante. Ohhh.

Su mano le ahuecaba el pecho, estimulando el pezón con su

pulgar.

—Llegaremos allí… en un momento.

Resbalando las manos sobre sus caderas, él deslizó su falda

encima de sus piernas, revelando el final de sus medias. Mark silbó,

levantando la falda hasta su cintura.

Miró alrededor en el vació aparcamiento mientras su palma le

recorría el culo.

—Por favor entra en el coche, Jamie.

Ella comenzó a bajarse la falda.

—Uh uh. Deja eso.

Jamie se sentó sobre el asiento, con Mark tapando el espacio de

la puerta, no era visible dentro del interior oscurecido del coche, con

ventanas tintadas.

—Extiende las piernas.

Mordiéndose el labio inferior con los dientes, hizo lo que le

pedía.

—Maldición, estás húmeda.

Deseo enrollado, apretado, y amenazando con quebrarse.

Claramente quería joderla.

Ella seriamente contempló permitírselo.

Acababan de conocerse, pero su deseo no le permitía

marcharse, la mantenía quieta firmemente, llenándola de

pensamientos imprudentes.

Tal vez era algún tipo de crisis de los cuarenta debido a la boda

de su niña.

—Mark, tenemos que irnos.

—No. Nos tenemos que correr.

Introdujo sus piernas en el coche y cerró de golpe la puerta.

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tenemos que irnos. —No. Nos tenemos que correr. Introdujo sus piernas en el coche y cerró

Placeres impulsivos ¡Oh, qué delicia!

Placeres impulsivos ¡Oh, qué delicia! KYANN WATERS Rodeó el frente del vehículo y entró. Con un

KYANN WATERS

Placeres impulsivos ¡Oh, qué delicia! KYANN WATERS Rodeó el frente del vehículo y entró. Con un

Rodeó el frente del vehículo y entró.

Con un rápido tirón, bajó la cremallera de sus pantalones y

amoldó el puño alrededor de la base de su polla, la piel estirada sobre

una barra de acero.

Jamie miró fijamente a la enorme cabeza, con forma de seta.

Tragó saliva, mientras observaba como su mano acariciaba el grueso

eje, su respiración tomaba el mismo ritmo. Él la tentaba y ella no

podía resistirse. Inclinándose sobre su regazo, apoyó las manos sobre

sus fuertes muslos y puso la boca sobre la cabeza lisa, caliente,

aterciopelada.

Mark gimió de placer cuando su lengua se arremolinó alrededor

del glande. Retirándose, lamió una perla de nacarado líquido que

brotaba de la punta. Gimió de placer.

Mark levantó el pelo de Jamie. Ella giró la cabeza, se miraron a

la cara y rieron.

Entonces separó los labios y lo tomó totalmente en la boca.

Mark silbó.

—Eres increíble.

Saber que él miraba intensificó su placer. Aspiró y lamió,

presionando con la lengua la pulsante vena que recorría el lateral de

su polla. A pesar de lo mucho que estaba disfrutando de chupársela,

su cuerpo gritaba por su toque.

—Mark, tú lo empezaste, termínalo. Ahora.

—Recuéstate.

Jamie lo hizo. Mark buscó entre sus piernas y dio un tirón a sus

bragas. El elástico raspó su piel cuando se rompió. Antes de que ella

pudiera coger aliento, él hundió dos largos y gruesos dedos

profundamente en su goteante coño. Hacia dentro y hacia fuera,

rozando su punto G. El placer incontrolable fluyó en ella. Agarrando

su muñeca, empujando contra su mano, avanzando hacia un

orgasmo poderoso.

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incontrolable fluyó en ella. Agarrando su muñeca, empujando contra su mano, avanzando hacia un orgasmo poderoso.

Placeres impulsivos ¡Oh, qué delicia!

Placeres impulsivos ¡Oh, qué delicia! KYANN WATERS —Bésame —susurró, mientras seguía jodiéndola con los dedos.

KYANN WATERS

Placeres impulsivos ¡Oh, qué delicia! KYANN WATERS —Bésame —susurró, mientras seguía jodiéndola con los dedos.

—Bésame —susurró, mientras seguía jodiéndola con los dedos.

Se inclinó adelante para reclamar sus labios. La boca

moviéndose sobre la suya, devorándola con sus labios firmes.

Temblores de promesas eróticas llenaron su mente mientras su

lengua exigía entrar. La sangre golpeaba en su cerebro con la misma

intensidad que en su corazón. En medio, sus lenguas se enlazaban

con una promesa erótica.

Apenas capaz de respirar, ella se rindió al salvajismo de su

imprudente y ardiente posesión.

Su cuerpo se apretaba y su coño se contraía. La recorrían

temblores como olas creciendo, esperando chocar contra la orilla

rocosa.

Él pellizcó sus labios.

—Te vas a correr amor. Puedo sentirlo.

Su toque en su húmedo centro, fuerte y profundo, caliente.

Torcer y vuelta. Dentro y fuera.

—¡Oh… oh… oh! —él tragó el resto de sus gritos con otro beso

imperioso.

Cuando los espasmos cedieron, Mark sacó los dedos de su

cuerpo, se los llevó a la boca y aspiró.

Nunca un hombre había hecho temblar su estómago con tan

ostensible necesidad sexual. Independientemente del truco secreto

que él usaba, conseguía que no hiciese caso a su cínica voz interior,

acallando sus pensamientos. Ahora mismo no recordaba su edad.

Ahora mismo ella era una mujer y este hombre tenía su absoluta

atención.

No era demasiado vieja para disfrutar de su encuentro. Su

corazón palpitaba y su sangre acalorada recorría sus venas. Le gustó

la sensación y quiso más. Tal vez actuaba como una guarra.

Caray, tener a Mark deseándola, se sentía increíble, tanto como

lo que hacía con sus manos, su boca y sus palabras.

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Caray, tener a Mark deseándola, se sentía increíble, tanto como lo que hacía con sus manos,

Placeres impulsivos ¡Oh, qué delicia!

Placeres impulsivos ¡Oh, qué delicia! KYANN WATERS Volviéndose en su asiento, movió a Jamie ágilmente hasta

KYANN WATERS

Placeres impulsivos ¡Oh, qué delicia! KYANN WATERS Volviéndose en su asiento, movió a Jamie ágilmente hasta

Volviéndose en su asiento, movió a Jamie ágilmente hasta que

su espalda quedó apoyada en la puerta de pasajeros.

—¿Otro?

—Tomaré lo que quieras darme.

Ella extendió sus muslos ampliamente mientras él invadía su

alma mirándola fijamente.

El olor de su deseo colmaba el limitado espacio. Las ventanas

de la nariz de Mark llamearon.

—Eres tan hermosa.

Desde luego ella estaba teniendo sexo oral en el ensayo de la

boda de su hija.

No le habían pasado por la cabeza placeres impulsivos en el

asiento delantero de coches de alquiler con hombres magníficos de

no mucho más de la mitad de su edad. Ella no tenía ni idea de por

qué Mark la tenía sin bragas. Y no la preocupaba. Él obviamente lo

deseaba.

Jamie se alegró se haberse hecho la cera cuando él inclinó su

cabeza y besó el suave vello que cubría sus labios externos. Sus

patillas cosquillearon su muslo interior. Ella acarició con los dedos su

pelo ondulado y lo empujó más cerca del ardor que se centraba entre

sus piernas. Esperando su lengua, suspiró.

—Mark, no quiero decir que no sabes lo que haces, porque está

claro que sabes exactamente qué hacer. Pero estoy ardiendo y

necesito más.

Usando dos dedos, ella separó sus rizos y abrió sus labios,

exponiendo el clítoris.

Mark aceptó la invitación y metió su cara entre sus piernas.

—Dulce —dijo, después de lamer a lo largo de su coño.

—Oh, sí —sus músculos se estiraron, haciéndola levantar el culo

del asiento. Su lengua moviéndose dentro y fuera. Entonces él chupó

febrilmente su clítoris.

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levantar el culo del asiento. Su lengua moviéndose dentro y fuera. Entonces él chupó febrilmente su

Placeres impulsivos ¡Oh, qué delicia!

Placeres impulsivos ¡Oh, qué delicia! KYANN WATERS —Justo ahí —rápido, apuntando sobre el manojo sensible de

KYANN WATERS

Placeres impulsivos ¡Oh, qué delicia! KYANN WATERS —Justo ahí —rápido, apuntando sobre el manojo sensible de

—Justo ahí —rápido, apuntando sobre el manojo sensible de

nervios. Luego usando sus labios y lengua, él exploró probado sus

pliegues interiores.

—Ah Mark, hazme correr de nuevo.

—Sí, Madam.

—Ah, por favor, no me llames Madam —ella se rió. Lo último

que quería recordar era su diferencia de edad.

Mark se agarró la polla con la mano. Mientras la comía, él

acarició su eje. Cuanto más rápido deslizaba la mano arriba y abajo,

más rápido movía la lengua. Sus muslos temblaron. La tensión crecía.

—¡Mark! —gritó, agarrándole el pelo con los puños, golpeando

la cabeza contra la ventana. Los espasmos de sus músculos internos

hicieron que se meciera contra su boca. Le oyó reírse y comprendió

que le estaba tirando del pelo anudado en sus dedos.

—Mierda. Me voy a correr por todas partes en los asientos —

Mark se retiró y siguió bombeando su polla con golpes largos,

seguros.

Jamie se rió tontamente.

—Para —levantando su pierna se giró apuntando con el culo

hacia la ventana de pasajeros. Sobre sus rodillas, se inclinó hacia

adelante, empujando con su mano y tragado su polla. Sus dedos

acariciaron el pelo, echándolo hacia atrás y ayudándola a marcar el

ritmo. Mientras chupaba con fuerza, ella podía sentir el aumento de

tensión en su cuerpo. Su pecho se amplió, empujando su hombro

contra el volante.

Arremolinando la lengua, moviendo los labios arriba y abajo,

sentía como su polla estaba a punto de eyacular. Sus piernas rígidas,

empujando los pies en el suelo mientras sus pelotas se apretaban.

Él gimió.

—Jamie, me corro.

Lo tomó profundamente mientras él empujaba con las caderas.

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sus pelotas se apretaban. Él gimió. —Jamie, me corro. Lo tomó profundamente mientras él empujaba con

Placeres impulsivos ¡Oh, qué delicia!

Placeres impulsivos ¡Oh, qué delicia! KYANN WATERS Cada músculo tenso incluidas sus manos, que caían a

KYANN WATERS

Placeres impulsivos ¡Oh, qué delicia! KYANN WATERS Cada músculo tenso incluidas sus manos, que caían a

Cada músculo tenso incluidas sus manos, que caían a los lados.

Espasmos poderosos tirando de su polla. Caliente y salado semen

llenaba su boca. Saboreándolo, ella tragó, deleitándose en la

sensación de su semilla que se desliza hacia abajo por su garganta.

Llevando la boca a la punta, lamió hasta limpiar la cabeza.

—Joder, eres asombrosa. Estoy atontado.

Se subió rápidamente los pantalones y cerró la cremallera.

Jamie se sentó encima y encontró su bolso en el suelo. Sacó un

pañuelo del bolsillo delantero y se limpió las comisuras de la boca.

Bajando la visera, usó el espejo para retocar el lápiz de labios y

peinarse el pelo hacía atrás.

—Espero que puedas conducir tan rápido como consigues que

una mujer deje caer sus bragas y le das un orgasmo, porque vamos a

llegar muy tarde.

Ella echó un vistazo en su dirección, incapaz de ocultar su risa.

El placer grabado en sus labios también.

—¿Todavía tienes hambre?

Ella sonrió con satisfacción.

—En realidad sí. Ha sido mucho tiempo sin una comida.

—Una comida feliz —se rió él en silencio.

—Mmmm. Mucho.

—Quizás lo que necesitas es todo lo que puedas comer del

bufete.

—Tan apetitoso como esto suena, pienso que tendré que

dejarlo.

—¿Pero no te opones a continuar más tarde?

Ella era demasiado vieja para esto. Se sentía tentada, pero

debía tomar perspectiva sobre lo que había sucedido. Se habían

metido en un provocativo juego del gato y el ratón que

inevitablemente terminó en la satisfacción mutua.

—Escucha Mark, ha sido un placer inesperado. Pero después de

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que inevitablemente terminó en la satisfacción mutua. —Escucha Mark, ha sido un placer inesperado. Pero después

Placeres impulsivos ¡Oh, qué delicia!

Placeres impulsivos ¡Oh, qué delicia! KYANN WATERS la cena, Wes y los chicos probablemente irán a

KYANN WATERS

Placeres impulsivos ¡Oh, qué delicia! KYANN WATERS la cena, Wes y los chicos probablemente irán a

la cena, Wes y los chicos probablemente irán a un bar de Top-less.

Estoy segura de que el novio espera que su padrino lo acompañe.

Ashley estará con sus damas de honor. Y yo, finalmente, tendré una

noche tranquila en casa.

—Excusas —dijo él mirando en ambas direcciones y uniéndose

al tráfico—. ¿Conoces algún atajo al restaurante? Tienes razón —se

rió— vamos a llegar tarde.

—Toma la siguiente a la izquierda. Les diremos que conseguí

que nos perdiéramos. Soy vieja. Las mujeres se hacen olvidadizas

con la edad.

Mark se rió.

—También se hacen mujeres increíblemente calientes y

apasionadas. Quiero pasar la noche contigo, Jamie. ¿Por qué no me

invitas?

Ella dio un resoplido.

—Ah, ¿No creerás que te quiero desnudo y sucio después haber

estado babeando sobre las strippers de la despedida de soltero? No,

esto no va a pasar. La siguiente a la derecha.

Vuelo a casa pasado mañana. Tan sólo pido un par de días

para seguir disfrutando el uno del otro.

Ella dejó caer la cabeza contra el asiento y cerró los ojos.

—No tienes ni idea de cuan tentadora es tu oferta.

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Ella dejó caer la cabeza contra el asiento y cerró los ojos. —No tienes ni idea

Placeres impulsivos ¡Oh, qué delicia!

Placeres impulsivos ¡Oh, qué delicia! KYANN WATERS CAPÍTULOCAPÍTULOCAPÍTULOCAPÍTULO TRESTRESTRESTRES Mark se

KYANN WATERS

Placeres impulsivos ¡Oh, qué delicia! KYANN WATERS CAPÍTULOCAPÍTULOCAPÍTULOCAPÍTULO TRESTRESTRESTRES Mark se

CAPÍTULOCAPÍTULOCAPÍTULOCAPÍTULO TRESTRESTRESTRES

Mark se recostó en su silla y pasó su brazo por detrás de Jamie.

Habían hecho que se voltearan algunas cabezas cuando entraron por

las puertas del restaurante. Nerviosa, Jamie había dado una

explicación convincente de su tardanza. Ahora se sentaba a su lado,

doblando y desdoblando la servilleta que tenía en el regazo.

—No puedo creer que esperaran para ordenar. Ahora me siento

culpable.

Él levantó su vaso y le dio un largo sorbo.

—Piénsalo como un placer pecaminoso —se puso derecho. Su

brazo seguía en el respaldo de la silla de Jamie, pero su otra mano

fue hacia sus muslos—. Como un postre decadente. Puedes comerlo

una vez cada tanto, siempre que no te pases —se acercó más.

—Mark —dijo entre dientes—. Estás atrayendo la atención.

—Jamie, invítame a quedarme en tu casa.

—¿Algo tipo juerga de fin de semana?

Con cada réplica rápida que salía de sus labios lujuriosos,

dudaba que un fin de semana fuera suficiente para aprender sobre

esta mujer divorciada, fieramente independiente.

Craig era un idiota por no reconocer en Jamie la pasión. Mark

dudaba que ella se imaginara lo caliente que podía ser el sexo

salvaje. Quería ser el que se lo mostrara.

Solamente podía suponer su edad, porque estaba seguro que

ella no había dado a luz a los diez años. Considerando la edad de

Ashley, imaginaba que estaría empezando los cuarenta. Lo que

parecían ser unos pocos años entre ellos, eran cerca de quince. A él

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que estaría empezando los cuarenta. Lo que parecían ser unos pocos años entre ellos, eran cerca

Placeres impulsivos ¡Oh, qué delicia!

Placeres impulsivos ¡Oh, qué delicia! KYANN WATERS no le importaba. Los Clubes del Puma 2 ,

KYANN WATERS

Placeres impulsivos ¡Oh, qué delicia! KYANN WATERS no le importaba. Los Clubes del Puma 2 ,

no le importaba. Los Clubes del Puma 2 , no eran nada nuevo para él.

Nunca había ido, pero de pronto entendió la fascinación hacia las

mujeres maduras. Algunos de los tipos con los que trabajaba,

frecuentaban establecimientos que ofrecían servicios para mujeres

maduras y hombres más jóvenes. Le encantaría zanjar la cuestión de

la despedida de soltero de esta noche para planear una fiesta para

dos con Jamie.

—Mark, no estás comiendo. ¿Tu cena tiene algo mal?

Mark le sonrió a Ashley.

—No estoy con mucha hambre. Comí antes de venir.

Jamie se volteó hacia Mark y él le sostuvo la mirada. Levantó

una ceja y articuló, literalmente.

A su lado, Jamie empezó a ahogarse.

—Si me disculpan —se separó de la mesa.

Como haría un caballero, Mark se levantó y la ayudó con la

silla.

—Quédate aquí —le susurró ella y se fue velozmente del

comedor.

—Entonces Mark, espero que esta noche mantengas a mi novio

alejado de problemas.

—Ah, bebé, no le quieres dar a Mark tal responsabilidad —besó

Wes a Ashley.

—Estoy seguro que mostrará su mejor comportamiento.

Mientras hacía un plan, Mark sorbía su agua.

Quería ambas cosas: a Jamie y cumplir con su responsabilidad

como padrino de boda. Estaba dispuesto a trabajar para hacerlo a su

manera. Lo que se necesitaba a menudo, era una negociación sutil.

2 Se refiere a lugares donde los hombres van a buscar a mujeres mayores.

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a menudo, era una negociación sutil. 2 Se refiere a lugares donde los hombres van a

Placeres impulsivos ¡Oh, qué delicia!

Placeres impulsivos ¡Oh, qué delicia! KYANN WATERS —Fui a la iglesia directamente del aeropuerto. Necesito

KYANN WATERS

Placeres impulsivos ¡Oh, qué delicia! KYANN WATERS —Fui a la iglesia directamente del aeropuerto. Necesito

—Fui a la iglesia directamente del aeropuerto. Necesito

registrarme en un hotel y arreglarme antes de que salgamos. ¿Más o

menos a qué hora habían pensado irnos?

—¿Dónde te estás quedando? —le preguntó Ashley.

En realidad, tenía un cuarto en el Hotel Hilton del centro. Tenía

dinero para quedarse donde fuera, excepto en el único lugar en el

que quería estar: la pensión Cama y Desayuno Jamie.

—En el centro.

—Bueno, eso es ridículo. Quédate en algún lugar más cerca —

dijo Ashley golpeando en el hombro a Wes—. Deberías haberlo

dejado quedarse contigo. Es tu mejor amigo.

—Se lo ofrecí —dijo Wes, frotándose el brazo.

—Tienes mucho en lo que preocuparte, sin tener que entretener

a tu viejo amigo.

—Mi padrino.

—De todas maneras, sé que tienes familia en la ciudad —le dijo

mirando la habitación.

La fiesta de antes de la boda estaba situada en un lugar aparte

del restaurante. Aunque no todos estaban sentados en la misma

mesa, las risas y las conversaciones, revelaban que todos tenían

buena comida y conversación. Finalmente, su mirada se posó en

Craig. Este parecía ser el único que no sonreía. Se miraron por un

breve instante. Después, Craig se excusó y dejó la mesa.

breve instante. Después, Craig se excusó y dejó la mesa. sus latidos desenfrenados. Le preocupaba que

sus latidos

desenfrenados. Le preocupaba que todos en la habitación se

centraran en Mark y ella. ¿Llevaba impreso en la cara el brillo

revelador del orgasmo? Por supuesto que todos se lo imaginarían.

de una mujer bien follada. Sus mejillas estaban

Tenía

Jamie

se

lavó las

manos

en

el baño

y calmó

la pinta

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de una mujer bien follada. Sus mejillas estaban Tenía Jamie se lavó las manos en el

Placeres impulsivos ¡Oh, qué delicia!

Placeres impulsivos ¡Oh, qué delicia! KYANN WATERS sonrosadas y sus labios estaban rojos, tanto por los

KYANN WATERS

Placeres impulsivos ¡Oh, qué delicia! KYANN WATERS sonrosadas y sus labios estaban rojos, tanto por los

sonrosadas y sus labios estaban rojos, tanto por los besos de Mark,

como por habérselos mordido mientras le chupaba la polla. Su vientre

dio un tirón y su pulso se disparó nuevamente. Su encuentro había

sido increíble. Y Mark quería más.

Se puso el pelo detrás de las orejas. Revisó su ropa, alejándose

hacia atrás desde el espejo. Otros signos externos no podían

arreglarse. Su falda estaba arrugada y no tenía bragas. Entre sus

piernas todavía pulsaba un dolor delicioso. Olfateó el aire.

—Oh, infiernos —olía a sexo.

Enredarse con Mark era una locura, especialmente en este fin

de semana. Ashley necesitaba ayuda con la boda. Era su

responsabilidad como madre, estar ahí para su hija, para ayudarla

con los nervios prenupciales, siendo una fuente de energía calmante.

Sin embargo, por dentro se sentía todo menos calmada. Mark le

ponía los nervios en tensión. La mejor respuesta para su condición

sería más Mark. Flor de acertijo. Respirando hondo, salió del baño.

—¡Oh, mierda! —se llevó una mano al corazón—. ¡Me

asustaste!

Craig estaba recostado contra la pared, obviamente esperando

a que saliera del baño.

—¿En qué andas? —le dijo con tono demandante.

Ella señaló el signo del baño de mujeres.

—Me refiero a ti y al padrino de bodas. Se le cae la baba por ti.

Ella le querría decir que no era baba, pero Craig lo decía de

forma figurada, no literalmente. Mark no mostraba signos de su

encuentro, a diferencia de ella. Sus muslos todavía percibían el efecto

húmedo de sus liberaciones.

—No es asunto tuyo —trató de pasar.

—Jamie, conozco esa mirada.

—¿Y a cuál te refieres? —puso sus brazos en jarras—. Ah, ¿te

refieres a la mirada de mujer satisfecha? Tú no podrías reconocer en

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—puso sus brazos en jarras—. Ah, ¿te refieres a la mirada de mujer satisfecha? Tú no

Placeres impulsivos ¡Oh, qué delicia!

Placeres impulsivos ¡Oh, qué delicia! KYANN WATERS mi esa mirada, así que debe ser de alguien

KYANN WATERS

Placeres impulsivos ¡Oh, qué delicia! KYANN WATERS mi esa mirada, así que debe ser de alguien

mi

esa mirada, así que debe ser de alguien más —inclinó la cabeza a

un

lado.

Craig frunció los labios, sus ojos se entrecerraron y sacudió la

cabeza.

—Estás haciendo el ridículo.

—Craig, en realidad lo estás haciendo tú. No es asunto tuyo con

quien pase mi tiempo —¿Qué, no se suponía que tenía que conversar

con los participantes de la fiesta de bodas?—. Recuerda que estamos

divorciados. Guárdate tu preocupación para tu pequeña

— sonrió

ella—. Trisha. Puedo ocuparme de mi misma —marchó hacia la mesa.

—No puedes ni siquiera pensar que la boda de nuestra hija es

un lugar apropiado para que encuentres un nuevo novio —la siguió a

lo largo del corredor.

—¿Quién dice qué estoy buscando novio? Tal vez sólo quiero

sexo. Y eso es todo lo que él quiere.

—¿Es porque Mark es más joven o porque es buen mozo?

A ella se le formó un nudo en la garganta.

Tragó antes de permitirle a Craig ver que sus palabras le habían

hecho mella. En verdad no quería nada de Mark, pero tener a Craig

poniéndole voz a los pensamientos de ella, la hirió. Maldición.

—Craig, vete al infierno.

Mark se puso de pie cuando Jamie volvió y le retiró la silla.

Craig se sentó bien alejado en la mesa y le susurró algo a su esposa.

—Madre, mientras estuviste en el baño, se nos ocurrió una idea

brillante. ¿Por qué no se queda Mark contigo? Puede usar mi cuarto,

ya

que yo no voy a estar.

—No quiero ser una imposición —le sonrió Mark cuando los ojos

de

Jamie se entrecerraron, quemándolo con una mirada mordaz—. En

realidad, tengo una reserva en el centro.

Craig largó:

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se entrecerraron, quemándolo con una mirada mordaz—. En realidad, tengo una reserva en el centro. Craig

Placeres impulsivos ¡Oh, qué delicia!

Placeres impulsivos ¡Oh, qué delicia! KYANN WATERS —Querida, probablemente Mark estaría más cómodo en un hotel.

KYANN WATERS

Placeres impulsivos ¡Oh, qué delicia! KYANN WATERS —Querida, probablemente Mark estaría más cómodo en un hotel.

—Querida, probablemente Mark estaría más cómodo en un

hotel.

Ashley se volvió hacia su padre.

—No seas ridículo. Es una gran idea.

—Pero él ya tiene reserva —dijo Craig tomando una trago de

agua para luego depositar el vaso en la mesa—. Los hoteles necesitan

una cancelación de veinticuatro horas.

—Entonces hazlo —dijo Ashley—. Prácticamente son familia.

Madre, díselo.

Mark clavó su mirada en Craig.

—El dinero no es problema —se giró hacia Jamie—. Depende de

ti.

Él ya le había dicho que se quería quedar. Observó como los

ojos de Jamie se nublaban de pasión mientras sus pensamientos iban

en la misma dirección que los de él, desde que puso sus ojos en ella

en la iglesia. Se les daba una oportunidad de seguir sus impulsos.

Esperó para ver si Jamie tenía el espíritu desafiante que había

vislumbrado en el auto. ¿Aceptaría la oportunidad de una fin de

semana de folladas por el simple placer de ello?

El pecho de ella se elevó y cayó por su respiración superficial y

sus pezones se irguieron detrás de la blusa. Su polla se tensó en sus

pantalones sabiendo que ella estaba desnuda debajo de la falda, ya

que había guardado sus bragas entre los asientos del auto.

—Supongo que no tiene sentido quedarse en un hotel si tengo

una habitación libre.

En su boca se asomaba una sonrisa.

—No me gusta.

—¡Papá!

Trisha codeó a Craig y lanzándole una mirada de advertencia.

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boca se asomaba una sonrisa. —No me gusta. —¡Papá! Trisha codeó a Craig y lanzándole una

Placeres impulsivos ¡Oh, qué delicia!

Placeres impulsivos ¡Oh, qué delicia! KYANN WATERS —Craig, si Mark se quede conmigo te hace sentir

KYANN WATERS

Placeres impulsivos ¡Oh, qué delicia! KYANN WATERS —Craig, si Mark se quede conmigo te hace sentir

—Craig, si Mark se quede conmigo te hace sentir incómodo,

entonces tal vez le pida que se mude conmigo —dijo Jamie mientras

agarraba su copa de agua y le daba un sorbo.

Craig se encrespó y Wes se rió, terminando con la discusión.

—Dale tu llave —le dijo Wes a Ashley—. Así no la molestará

cuando llegue tambaleándose por la noche.

Mark no reveló sus propósitos. No se iba a emborrachar porque

quería estar bien consciente, cuando pasara el resto de la noche

enterrado hasta los cojones en la madre de la novia.

noche enterrado hasta los cojones en la madre de la novia. Mark miró su reloj. Wes,

Mark miró su reloj. Wes, su hermano y unos cuantos

compañeros de trabajo se sentaban en las mesas puestas juntas. Una

mujer en el escenario, usando botas de cuero altas y ajustadas, un

tanga y una musculosa corta, estaba trepada a un caño de metal.

Trabó sus piernas alrededor del cilindro y movió sus caderas

alrededor con frenesí. Pezones oscuros y grandes senos sacudiéndose

provocaron una ronda de aplausos y muchos dólares fueron tirados al

escenario. La mujer se echó hacia atrás lentamente y pellizcó los

pezones. Enderezándose, con su pelo cayendo hasta su culo,

desenredó las piernas y se deslizó hacia abajo por el caño de

bombero.

Mark había visto suficiente. Su palo estaba duro como el

infierno y no era por la stripper que estaba en el escenario. Miró de

nuevo su reloj. ¿Cuánto tiempo se tenía que quedar el padrino de

bodas en la fiesta de soltero?

—¿Mark, estás aquí?

Mark se volvió a concentrar en el grupo de hombres que

rodeaban a Wes.

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la fiesta de soltero? —¿Mark, estás aquí? Mark se volvió a concentrar en el grupo de

Placeres impulsivos ¡Oh, qué delicia!

Placeres impulsivos ¡Oh, qué delicia! KYANN WATERS —Me parece que voy a proponer un brindis por

KYANN WATERS

Placeres impulsivos ¡Oh, qué delicia! KYANN WATERS —Me parece que voy a proponer un brindis por

—Me parece que voy a proponer un brindis por el novio y luego

me voy a excusar de la fiesta. Ha sido un largo día y ni siquiera me

mantiene concentrado el excelente entretenimiento.

Levantó su vaso con refresco. Unos pocos estaban tomando

cerveza. Esa era la parte negativa de hacer la despedida de soltero el

día anterior a la boda. Nadie quería ver a Ashley enojada por un

novio con resaca.

—Puedo ser el padrino en tu boda, pero tal vez no sea el más

adecuado para desearte suerte en tu matrimonio. No me precio de

saber cómo mantener satisfecha a una mujer.

Wes se rio entre dientes:

—Porque siempre estás pensando en sacártelas de encima.

—Cierto, muy cierto. Sin embargo en mi experiencia, las más

difíciles de echar, son las que verdaderamente les gusta follar.

Entonces mi consejo es que nunca dejes que tu vida sexual se torne

aburrida. Hazla reír y dale sexo oral espectacular.

—Realmente no quiero una esposa que haga una buena

mamada —sonrió el hermano de Wes mientras le daba un sorbo a su

botella de cerveza.

—Por lo que manteniendo la promesa que le hice a tu futura

esposa, le pediré al novio que elija un número entre el uno y el siete

—ese número era el de los asistentes a la despedida de solteros,

excluyéndolos a Wes y a él—. Y ese hombre —prosiguió Mark

acercándose a la mujer parada a un lado con los pechos grandes

como melones—, podrá enterrar su cara en esas tetas hermosas y

disfrutará del baile del regazo de sus sueños —le puso en la mano a

la stripper un billete de cincuenta—. No se queden hasta muy tarde.

Te casas por la mañana.

Wes se puso de pie y le dio un gran abrazo de oso a Mark,

palmeándolo en la espalda.

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tarde. Te casas por la mañana. Wes se puso de pie y le dio un gran

Placeres impulsivos ¡Oh, qué delicia!

Placeres impulsivos ¡Oh, qué delicia! KYANN WATERS —Algún día serás tú el que recorra el largo

KYANN WATERS

Placeres impulsivos ¡Oh, qué delicia! KYANN WATERS —Algún día serás tú el que recorra el largo

—Algún día serás tú el que recorra el largo camino hasta el

altar.

—Y si lo hago, debe ser con alguien tan maravillosa como

Ashley —dijo mientras sus labios se tornaban en una sonrisa—. Y tan

apasionada.

Su sonrisa se amplió. El casamiento no estaba en sus

pensamientos. Sin embargo, su ronroneó, como un gato montes de

lengua viperina, lo llevaba a la distracción.

Mark se apresuró a ir al estacionamiento y se puso detrás del

volante. Infiernos, se estaba yendo de la despedida de soltero de su

mejor amigo. Después se sentiría culpable. Agarró las bragas de

entre los asientos. En este momento, necesitaba finalizar lo que

Jamie y él había empezado en el auto.

Su anticipación se vio incrementada por las luces en verde y las

calles desiertas. En unos pocos minutos había llegado a la casa.

Parando en la entrada, apagó el motor y se quedó mirando hacia el

interior apagado de la casa. Guardó las bragas en la guantera, para

preservar el momento de su tiempo con Jamie. Tal vez iba a adquirir

el maldito vehículo.

Abrió la puerta con la llave que Ashley le había dado y entró.

Tocó la pared en busca de un interruptor de luz. Más temprano,

después de la cena, bajó el bolso que tenía preparado para el fin de

semana. La casa había estado tan caótica, que no le dio para nada

más que para poner sus cosas en uno de los dormitorios y salir con

los muchachos.

Después de encontrar la luz, dejó las llaves en la mesa del

pasillo. Sin embargo, no se comparaba con su casa de Phoenix. Por

supuesto que sus conexiones con la construcción ayudaban. El boom

económico alimentaba el mercado inmobiliario, lo que forraba sus

bolsillos. Le iba bien con el paisajismo. No era sólo andar por ahí con

un cortacésped. Traía piedras con maquinaria pesada, cavaba hoyos

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con el paisajismo. No era sólo andar por ahí con un cortacésped. Traía piedras con maquinaria

Placeres impulsivos ¡Oh, qué delicia!

Placeres impulsivos ¡Oh, qué delicia! KYANN WATERS para piscinas y diseñaba jardines para los ricos. Infiernos,

KYANN WATERS

Placeres impulsivos ¡Oh, qué delicia! KYANN WATERS para piscinas y diseñaba jardines para los ricos. Infiernos,

para piscinas y diseñaba jardines para los ricos. Infiernos, la mayoría

lo consideraba rico. No necesitaba más dinero, pero no era un

hombre de estar ocioso.

Se aflojó la corbata y se desabotonó el botón superior de su

camisa color crema. Después de sacarse los zapatos de vestir,

caminó en medias por la gruesa alfombra beige.

La casa estaba en silencio mientras iba hasta la cocina. Tomó

una botella de cerveza de la heladera y la abrió. El sabor a levadura

pasó a través de su lengua y le calmó la garganta, reseca del humo

del bar.

Colgó su chaqueta del respaldo de la silla de la cocina. Los

electrodomésticos de acero inoxidable brillaban en la luz que venía de

la entrada. La sombra de él se proyectaba contra la pared.

Consideraba como iba lo de meterse en la cama de Jamie. A

menos que ella lo invitara, sería un caballero. Por su mente cruzaban

pensamientos pícaros. Sería un caballero hasta que ella le rogara que

no lo fuera.

Dejó su cerveza en la mesada, apagó las luces del living y subió

las escaleras hacia los dormitorios. Tomando como invitación la

puerta entreabierta, la abrió del todo.

Con su hombro apoyado contra el marco de la puerta, la

observó dormir en una cama tamaño king, puesta en el medio de un

cuarto grande, decorado elegantemente. Él era más del cuero y los

tonos tierra. Jamie era confort elegante.

Ella se agitó debajo del cobertor. Mientras se sentaba, no

parecía sobresaltada de verlo.

—Mark —le salió como un suspiro.

Él atravesó la habitación, atraído por sus ojos somnolientos, su

boca suave y sus hombros desnudos. Las sábanas cayeron hasta su

cintura, revelando un camisón se seda transparente. Las aureolas

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y sus hombros desnudos. Las sábanas cayeron hasta su cintura, revelando un camisón se seda transparente.

Placeres impulsivos ¡Oh, qué delicia!

Placeres impulsivos ¡Oh, qué delicia! KYANN WATERS oscuras y erectas sobresalían contra la tela. La polla

KYANN WATERS

Placeres impulsivos ¡Oh, qué delicia! KYANN WATERS oscuras y erectas sobresalían contra la tela. La polla

oscuras y erectas sobresalían contra la tela. La polla le pulsaba con

anticipación. Probarla no iba ni de cerca a satisfacer el deseo de él.

Jamie parecía romántica. Sólo que él sabía que prometía algo

más profundo que una mujer dócil, si su encuentro en el auto era un

indicativo.

—¿Pasa algo malo? —miró el reloj al lado de la cama—. No te

esperaba tan temprano.

Él cruzó la habitación.

—¿Pero me estabas esperando? —se paró a dos pies de la cama

mirándola—. ¿Me vas a invitar a tu cama? —le preguntó mientras se

desabotonaba la camisa— ¿O te gusta follar en el suelo?

desabotonaba la camisa— ¿O te gusta follar en el suelo? Jamie no podía recordar cuando un

Jamie no podía recordar cuando un hombre la había mirado

con tanta necesidad sexual patente. Mark estaba parado cerca de la

cama desabotonándose la camisa, revelando un tentador vistazo de

su pecho trabajado. Su le hizo agua la boca pensando en él sobre

ella, entrando en su calor.

Arrodillándose, se levantó el camisón por los muslos. Mientras

se subía la seda delgada por el cuerpo, la tela le rozó los pezones.

Aspiró bruscamente. El material la hizo consciente de lo sensible que

tenía la piel. Anticipaba el toque de la caricia de su amante mientras

se sacaba el camisón por la cabeza y lo tiraba a los pies de la cama.

Una sonrisa pendía de sus labios. La mirada llena de lujuria de Mark

le recorría cada curva de su cuerpo, infundiéndola de deseos

fervientes. De rodillas con sus muslos separados, ella le dijo:

—Mark, ven a la cama —y corrió las mantas.

De los labios de él salió un gruñido. Después de sacar un par de

condones de su bolsillo de atrás y tirarlos en la mesilla de noche, se

arrancó los pantalones. Su polla surgió grande y larga empujando

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de atrás y tirarlos en la mesilla de noche, se arrancó los pantalones. Su polla surgió

Placeres impulsivos ¡Oh, qué delicia!

Placeres impulsivos ¡Oh, qué delicia! KYANN WATERS desde un nido de vellos oscuros y enrulados. Casi

KYANN WATERS

Placeres impulsivos ¡Oh, qué delicia! KYANN WATERS desde un nido de vellos oscuros y enrulados. Casi

desde un nido de vellos oscuros y enrulados. Casi había olvidado la

vista tentadora. Casi.

Alcanzándolo, ella envolvió gentilmente sus dedos alrededor de

su polla y se la apretó amorosamente. Una exclamación de placer

escapó de los labios de él, logrando que la sonrisa de ella se

ensanchara. Entendía, sin poderse resistirse, lo tiró del pene. Él se

acercó un paso por lo que sus muslos estaban tocando el borde de la

cama. Poniéndose sobre sus manos y rodillas, ella tomó en la boca la

carne dura y caliente. Lo tomó en profundidad. El placer vibraba en el

fondo de su garganta. Lentamente Mark bombeaba sus caderas,

metiéndose en su boca y entonces, cuando ella succionaba, se movía

hacia atrás.

Mark enredó sus dedos en el cabello de ella arriba de sus

orejas.

—Quédate de rodillas —le dijo sacando su polla de la boca de

ella.

—¿Volvimos a las órdenes? shhh, shhhh —su estómago dio un

vuelco ante la sonrisita satisfecha en sus labios.

—Estaré más que feliz de aceptar órdenes si quieres decirme

qué hacer —deslizó su mano por la cadera de ella a medida que se

movía sobre la cama—. ¿Prefieres ser la profesora? ¿O la estudiante?

Sé lo que quiero enseñarte. ¿Piensas que hay algo que podrías

enseñarme? —le preguntó, intercalando sus palabras con pequeños

besos húmedos y tentadores.

Ciertamente no le quería recordar la diferencia de edad siendo

la profesora. Aunque saber que él la deseaba, era un afrodisíaco

poderoso. Mark le ofrecía un fin de semana en el cual podría hacer lo

que quisiera. Y lo que quería era actuar sin pensar en las

consecuencias.

Tomando un condón de la mesilla de noche, Mark rompió el

envoltorio con sus dientes.

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sin pensar en las consecuencias. Tomando un condón de la mesilla de noche, Mark rompió el

Placeres impulsivos ¡Oh, qué delicia!

Placeres impulsivos ¡Oh, qué delicia! KYANN WATERS —Jamie, te llevaré a lugares en los que nunca

KYANN WATERS

Placeres impulsivos ¡Oh, qué delicia! KYANN WATERS —Jamie, te llevaré a lugares en los que nunca

—Jamie, te llevaré a lugares en los que nunca has estado —dijo

mientras sus caricias iban a la depresión en la parte baja de la

espalda—. Si algo no te gusta, sólo dilo —prosiguió mientras se ponía

el anillo de látex en la punta de su asta y lo desenrollaba.

—¿Debería estar asustada?

—¿Quieres estarlo? —le sostuvo la mirada, claramente

esperando su respuesta.

—No lo sé.

En realidad no sabía nada del padrino de bodas, excepto por el

hecho que hacía que su coño latiera. Tal vez inicialmente su atracción

hacia él había estado basada en ver a su ex esposo con su nueva

esposa. En el ensayo, probó que podía atraer a un hombre. Craig lo

había notado y eso, en cierta medida, había suavizado el golpe de

haber sido reemplazada. Mark en una hora, se había encargado de lo

que ella en dieciocho meses no había podido hacer: irritar a Craig.

Jamie se trasladó hasta el centro de la cama.

—Mark, apresúrate, quiero que me folles desde que entraste en

la iglesia.

Él se le arrodilló detrás. Alcanzándole el centro, le separó los

húmedos labios exteriores de su coño. Ella arqueó la espalda,

alentándolo a que explorara más profundamente en su interior. La

humedad cubría la parte interna de sus muslos. No recordaba

haberse sentido tan caliente antes. Presionando sus caderas contra la

ingle de él, trató de empalarse. La risita que él emitió la frustró,

aunque intensificó su conciencia y anticipación.

—¿Esto es lo que quieres?

Sus paredes interiores se tensaron alrededor del dedo de él.

Sacándolo, le insertó luego un segundo dedo, estirándola,

deslizándolo rápidamente adelante y atrás.

—No, quiero tu polla —lo miró sobre su hombro—. Mmmm —se

agitó, esperando la penetración total, pero Mark apenas la abrió con

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—lo miró sobre su hombro—. Mmmm —se agitó, esperando la penetración total, pero Mark apenas la

Placeres impulsivos ¡Oh, qué delicia!

Placeres impulsivos ¡Oh, qué delicia! KYANN WATERS la cabeza de su pene—. Más —trató de moverse,

KYANN WATERS

Placeres impulsivos ¡Oh, qué delicia! KYANN WATERS la cabeza de su pene—. Más —trató de moverse,

la cabeza de su pene—. Más —trató de moverse, pero las manos de

Mark en sus caderas la mantenían quieta.

Entrando aún más lento, él presionó en su acogedor canal.

—Te sientes tan bien.

—¿Mark?

—Hmmm.

Ella miró hacia atrás para verlo. Él apretaba sus mandíbulas y

dientes. Los músculos se tensaban en su cuello mientras controlaba

las respuestas de su cuerpo. Ella no lo quería en control.

—Mi esposo me hacía el amor. Pensé que querías follar.

Los ojos de él se abrieron de par en par.

—Entonces la gatita tiene garras —se hundió de golpe hasta el

final. Jamie gritó cuando él se condujo con fiereza, forzando su

cuerpo con sus empujes. La presión se construía y sus muslos le

temblaban.

—¿Estás lista para llegar? ¿Tu coñito está listo para ronronear?

—Me corro. Oh, sí. ¡Oh, sí! Oh, sí —explotaron chispas detrás

de sus párpados cerrados—. ¡Oh, sí! —exclamó mientras Mark

empujaba dos dedos en su culo, brindándole otra oleada de

temblores poderosos. Con su polla bombeando en su coño y sus

dedos follando en su trasero, el placer la recorría en oleadas. Una

estrellándose tras otra. Antes de que se pudiese recuperar, él le sacó

sus dedos del culo, reemplazándolos por la cabeza bulbosa de su

polla, mojada con su crema.

—Oh, por favor, sí. Mark, fóllame.

Presionando lentamente en su pequeño hoyo apretado, él la

penetró. Le estiró el esfínter hasta que ella pensó que la partiría por

la mitad. Entonces, en un torrente de calor líquido, su cuerpo aceptó

la invasión. Empujes fluidos y duros, la llevaban hasta placeres

realzados, los que nunca antes había experimentado.

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la invasión. Empujes fluidos y duros, la llevaban hasta placeres realzados, los que nunca antes había

Placeres impulsivos ¡Oh, qué delicia!

Placeres impulsivos ¡Oh, qué delicia! KYANN WATERS Arqueando su espada y volteando la cabeza, gritó su

KYANN WATERS

Placeres impulsivos ¡Oh, qué delicia! KYANN WATERS Arqueando su espada y volteando la cabeza, gritó su

Arqueando su espada y volteando la cabeza, gritó su nombre en

la habitación oscurecida.

Sólo mordiéndose el labio inferior, pudo impedir estallar en

sollozos de placer y alegría. Con el corazón acelerado y los muslos y

brazos temblando, se agarró a las sábanas mientras otro orgasmo la

golpeaba. Más potente que los dos previos, le quitó el aliento.

El grito salvaje de Mark resonó en la habitación. Sus dedos se le

calvaron en la carne de las caderas. Ella no podía recuperar el aliento.

Él empujó profundamente en la roseta apretada y le machacó el culo

contra su pelvis. Se tensó detrás de ella, cada uno de sus músculos

rígidos mientras explotaba.

Con su energía mermada, se curvó sobre la espalda de ella,

todavía enterrado hasta la empuñadura y descansó su cabeza. Su

pecho le moldeaba su figura, ofreciéndole tibieza.

Jamie dejó caer su cabeza hacia adelante. Su mentón casi

tocaba su pecho. Absorbió el peso de él, sintiéndose maravillosa en

su abrazo. Los labios suaves de él se movieron sobre su piel, de un

omóplato al otro. Mark trazó su columna vertebral con la lengua.

—Eres un amante asombroso — susurró ella.

Mark se retiró de su cuerpo despacio. Ella cayó sobre el

estómago y él la siguió, yaciendo sobre la espalda.

—Sabes tan bien como yo, que lo que pasó es diferente de lo

que alguno de nosotros tuvo alguna vez —dijo girando la cabeza. Sus

caras estaban separadas por pulgadas. Su expresión era seria, pero

también cautivadora.

No, ella no quería reconocer que un hombre quince años menor

la haría doler por los años perdidos con su esposo. Ella no se lo

imaginaba. No sabía que el sexo pudiera ser tan malditamente

intenso.

Jamie bostezó.

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con su esposo. Ella no se lo imaginaba. No sabía que el sexo pudiera ser tan

Placeres impulsivos ¡Oh, qué delicia!

Placeres impulsivos ¡Oh, qué delicia! KYANN WATERS —Tenemos que dormir algo. La boda no empieza hasta

KYANN WATERS

Placeres impulsivos ¡Oh, qué delicia! KYANN WATERS —Tenemos que dormir algo. La boda no empieza hasta

—Tenemos que dormir algo. La boda no empieza hasta las dos,

pero hay mucho para hacer.

Mark se inclinó y le dio un beso rápido en los labios.

—Los ojos enrojecidos y las noches sin dormir son esperables

en una boda. Nos mezclaremos bien.

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en los labios. —Los ojos enrojecidos y las noches sin dormir son esperables en una boda.

Placeres impulsivos ¡Oh, qué delicia!

Placeres impulsivos ¡Oh, qué delicia! KYANN WATERS CAPÍTULOCAPÍTULOCAPÍTULOCAPÍTULO CUATROCUATROCUATROCUATRO Jamie

KYANN WATERS

Placeres impulsivos ¡Oh, qué delicia! KYANN WATERS CAPÍTULOCAPÍTULOCAPÍTULOCAPÍTULO CUATROCUATROCUATROCUATRO Jamie

CAPÍTULOCAPÍTULOCAPÍTULOCAPÍTULO CUATROCUATROCUATROCUATRO

Jamie estuvo de pie bajo las agujas calientes de la ducha. El

agua se regaba sobre su ardiente y debilitada piel. Nunca en su vida

había sentido sus miembros tan débiles después de una noche de

sexo. Y eso era lo que Mark le había dado, una noche de sexo salvaje

que hacia palpitar su corazón. Ellos no habían hecho el amor, no, él la

había jodido duro y bien. Y eso la emocionaba. Cerrando el agua, ella

envolvió su cabeza con una toalla, al estilo de un turbante.

Técnicamente ella no había dormido porque ella no se había ido a

dormir, y en unas pocas horas debería estar en la iglesia.

Dio un paso fuera del cuarto de baño y allí estaba Mark en toda

su gloriosa desnudez. Acostado sobre su estómago, sus brazos

estaban doblados bajo la almohada donde descansaba su cabeza. Se

vio tentada a volver a la cama al ver su trasero esculpido, su torso

afilado y sus cabellos enredados. Las sabanas arrugadas y el condón

descartado decoraban el piso de la habitación; y su tocador,

originalmente tan romántico, ahora parecía más similar al de una

casa de la hermandad de mujeres.

—Mark —ella tocó suavemente su trasero, a lo largo del pliegue

entre sus cachetes—. Ve a la ducha y yo prepararé el café —tomó su

gemido como un sí.

Después de haber hecho el café, tomó una taza de este líquido

humeante sentada en su vestidor. Mark tarareaba una melodía en la

ducha, lo que la hizo reír porque no había pensado en él como un

madrugador. Había demasiado misterio, demasiada oscuridad,

demasiada energía sexual en sus ojos.

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en él como un madrugador. Había demasiado misterio, demasiada oscuridad, demasiada energía sexual en sus ojos.

Placeres impulsivos ¡Oh, qué delicia!

Placeres impulsivos ¡Oh, qué delicia! KYANN WATERS —Buenos días —el sonido de su voz detrás de

KYANN WATERS

Placeres impulsivos ¡Oh, qué delicia! KYANN WATERS —Buenos días —el sonido de su voz detrás de

—Buenos días —el sonido de su voz detrás de ella la sacó

abruptamente de la reflexión erótica que estaba haciendo acerca de

sus atributos más finos—. Asumo que mi chaqué está en la iglesia.

Ella cabeceó afirmativamente. Gotitas de agua brillaban en su

pecho, y goteaban para seguir el delgado rastro de pelo que

alcanzaba el borde de la toalla que abrigaba sus caderas. Bajo su fija

mirada, su erección creció, hinchándose bajo ese pedazo de tela.

—Eres muy tentador, pero no tenemos tiempo. No podemos

llegar tarde a la boda, así que guarda tu arma en su sitio —sus labios

formaron una sonrisa de satisfacción.

—Sí, señora.

—Mark, te dije que no me llames señora —y se rió de su culo

en la retirada—. Apúrate.

Volviéndose ante el espejo, levantó una de sus cejas… nada mal

para una señora.

levantó una de sus cejas… nada mal para una señora. La boca de Mark se hizo

La boca de Mark se hizo agua a la vista del vestido de seda de

color crema de Jamie. Manga corta, tacones altos, estaba fabulosa.

Tuvo un momento duro al mantener los ojos sobre el camino cuando

los conducía hacia la iglesia.

—Mark, voy a necesitar tu ayuda. Bueno, más bien un favor —

ella le echo un vistazo girando hacia él su mirada fija en la ventana—,

sé tan encantador como ayer, esto será todavía más difícil al tener

que mantener un grado de cortesía con Craig. Créeme, lo que ha

pasado entre nosotros definitivamente me ha dado el empujón de

querer pasar el día con mi ex.

—No pienses en él. Solamente en nosotros —Mark la alcanzó y

tomó su mano.

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de querer pasar el día con mi ex. —No pienses en él. Solamente en nosotros —Mark

Placeres impulsivos ¡Oh, qué delicia!

Placeres impulsivos ¡Oh, qué delicia! KYANN WATERS —Justo es eso —se volvió hacia él en el

KYANN WATERS

Placeres impulsivos ¡Oh, qué delicia! KYANN WATERS —Justo es eso —se volvió hacia él en el

—Justo es eso —se volvió hacia él en el asiento y cruzó una

pierna cubierta de seda sobre la otra—. No quiero que mi familia lo

sepa. La verdad es que realmente no hay un nosotros porque estás

aquí solo para el fin de semana. Una delicia inesperada, pero

entonces el lunes el verdadero mundo llegará y no quiero ninguna

repercusión persistente.

—¿No quieres que tu hija y tu ex sepan que sedujiste a un

hombre mejor?

Ella resopló.

—No estoy segura de quien sedujo a quien. En cuanto a mi ex,

estoy segura de que entendió algo de lo que pasó entre nosotros —

ella le contó lo que ocurrió en el exterior del cuarto de baño del

restaurante.

—Lo sospeché cuando él abandonó la mesa.

—Gracias por no hacer una escena.

Mark rió en silencio. Jamie no lo necesitaba precipitándose en

su defensa. Por lo que él había visto, ella no tenía ningún problema

en defenderse a sí misma. El encontraba su honestidad refrescante. Y

se lo dijo así.

—Esta es una nueva experiencia para mí. Sin embargo, no

tengo ninguna duda de que has desarrollado una reputación

impresionante en casa. Jamie, admitiré que en el viaje en avión

pensé acerca de pasar el fin de semana follando con una dama de

honor. Entonces vi a la madre de la novia. No necesito enredos en mi

vida, que es por lo que estoy en desuso desde hace un tiempo. No he

dormido con una mujer en meses.

—¿Toqué un punto sensible?

—No, para hacer eso tendrías que tocar aquí —él apretó su

mano presionando contra su furiosa erección.

—Es una vergüenza, dejar que esto se desperdicie —dijo ella.

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su mano presionando contra su furiosa erección. —Es una vergüenza, dejar que esto se desperdicie —dijo

Placeres impulsivos ¡Oh, qué delicia!

Placeres impulsivos ¡Oh, qué delicia! KYANN WATERS —Tú dejarías al puma fuera del bolso con solo

KYANN WATERS

Placeres impulsivos ¡Oh, qué delicia! KYANN WATERS —Tú dejarías al puma fuera del bolso con solo

—Tú dejarías al puma fuera del bolso con solo una de esas

miradas —sus ojos brillaban con pasión. Él se había preguntado si ella

le echaría fuera después de anoche. Claramente ella no estaba más

cerca de decir adiós que lo que lo estaba él. Ellos tenían esta noche.

Si ella seguía acariciando su polla a través de los pantalones, ellos

iban a tener otra ronda en el coche. Jesús, él necesitaba joder su

boca caliente y húmeda.

—Quizás, nosotros solo deberíamos evitarnos el uno al otro en

la boda.

Él gimió cuando sus dedos recorrieron la dura longitud.

—Jamie, tanto como yo, quiero hacer que te corras. Tienes que

parar o voy a… —ella sonrió, Mark se rió en silenció y dijo—: o

puedes continuar y te tendré de nuevo en el aparcamiento de la

iglesia.

Ella arrebató su mano y la puso en su regazo.

—No nos tocaremos en la boda.

—¿Realmente te molestaría si Ashley lo descubriese? Tengo la

impresión de que te tomarías esto como una especie de perverso

placer en confirmar las sospechas de tu ex.

—Francamente no sé cómo se lo tomaría Ashley y no lo quiero

averiguar. Hoy es su día y de Wes. ¿Para qué hacer una escena

cuando tú te marchas mañana de todos modos?

—Porque sería divertido ver a tu ex.

La risa de Jamie reflejaba exactamente lo que ella pensaba.

—Esta sería la única ventaja.

—Jamie… —hizo una pausa considerando exactamente porque

su estómago se apretaba al pensar en volver a casa en Phoenix—, me

gustaría verte otra vez.

El reconocimiento del placer que podían disfrutar se dirigió a

sus ojos.

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en Phoenix—, me gustaría verte otra vez. El reconocimiento del placer que podían disfrutar se dirigió

Placeres impulsivos ¡Oh, qué delicia!

Placeres impulsivos ¡Oh, qué delicia! KYANN WATERS —Pero dijiste que no buscabas un enredo. Y Mark,

KYANN WATERS

Placeres impulsivos ¡Oh, qué delicia! KYANN WATERS —Pero dijiste que no buscabas un enredo. Y Mark,

—Pero dijiste que no buscabas un enredo. Y Mark, incluso tan

delicioso como tú eres, yo no estoy buscando un compromiso a largo

plazo, a larga distancia.

—Me encantó enredarme contigo anoche. Y creo que a ti

también —sin embargo, ella tenía razón. No buscaba una novia.

Reconoció la diferencia entre una mujer madura que no se aferra y

algunas de veinte de vuelta a casa que habían rallado su último

nervio. Jamie no deseaba o esperaba algo de él, y ciertamente no

necesitaba el consentimiento de ella.

—Entonces, ¿tú no estarías interesada en que nos visitáramos

el uno al otro después de este fin de semana?

Maldita sea, su boca habló sin pensarlo. No estaba listo, pero el

destino parecía conducirle en una dirección diferente. Jamie

representaba todo lo que le atraía en una mujer, un ingenio agudo,

independencia y un apetito sexual feroz sin inhibiciones.

—En realidad, Mark, me gustaría guardarte bajo mi cama, te

sacaría afuera unas pocas veces por día, y joder, te gustaría mi

comida diaria. Desayuno, comida y cena. Sin embargo, una noche de

sexo increíble no ha confundido mi mente.

No, pero tal vez dos sí. No se preocupó del porque. Solamente

sabía que no iba a ser capaz de alejarse después del fin de semana.

Jamie no lo sabía aun, pero él intentaría que las lecciones

continuaran.

Varios coches estaban ya en el aparcamiento cuando ellos

llegaron hasta la iglesia. Unos hombres que llevaban chaqués negros

fumaban cigarrillos bajo un olmo grande. Volantes de tafetán

melocotón volaron en la brisa cuando dos damas de honor llegaron

corriendo a la parte de atrás de la iglesia. Sobre el horizonte, el cielo

de la mañana se oscureció. Se preparaba tormenta.

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a la parte de atrás de la iglesia. Sobre el horizonte, el cielo de la mañana

Placeres impulsivos ¡Oh, qué delicia!

Placeres impulsivos ¡Oh, qué delicia! KYANN WATERS —Ashley quería tener la mayor parte de las fotos

KYANN WATERS

Placeres impulsivos ¡Oh, qué delicia! KYANN WATERS —Ashley quería tener la mayor parte de las fotos

—Ashley quería tener la mayor parte de las fotos de la boda

tomadas fuera en los alrededores de la Iglesia. La lluvia va a hacer

que sea imposible.

Mark salió del vehículo y rodeó el coche hasta la puerta de

pasajeros. El viento se arremolinó, casi tirando la puerta de su mano

y cerrándola de golpe.

—Cuidado —dijo poniendo una mano sobre su vestido para que

no hiciese como Marilyn Monroe y se elevase alrededor de su cintura.

Solo el toque de la textura de la seda causó que su polla saltase con

solo pensarlo.

Nunca había tenido una mujer que controlara todos sus

sentidos. Incluso con el olor pesado de la lluvia en el aire, descubrió

la fragancia sutil de su perfume. El viento movió su pelo, enredándolo

alrededor de su cara. Él podría haber tenido sus manos sobre ella en

el coche. Nadie habría sospechado algo. El viento hacía un fino lio en

el aspecto de todo el mundo. Entraron en la iglesia. El vestíbulo

estaba lleno de hermosas flores. Unas cuantas damas de honor

revoloteaban, riéndose tontamente. ¿En que había estado pensado?

No había comparación entre la mujer a su lado y la manada de

muchachas.

—Hay todavía esta noche —susurró Jamie, de pie al lado suyo.

Ella obviamente confundió la expresión por una de interés cuando

miró los jubilosos vestidos de tafetán.

Él se inclinó cerca.

—Tengo la intención de aprovechar al máximo esta noche —sus

ojos se arrastraron por su cuerpo—. ¿Llevas panties?

—Yo te dejaría adivinarlo, pero tengo que ayudar a Ashley a

prepararse para la ceremonia.

—Si te encuentras sola ¿harías algo por mí?

Mark puso su brazo alrededor de su cintura. Al principio ella se

puso rígida, su vista girando alrededor del vestíbulo.

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puso su brazo alrededor de su cintura. Al principio ella se puso rígida, su vista girando

Placeres impulsivos ¡Oh, qué delicia!

Placeres impulsivos ¡Oh, qué delicia! KYANN WATERS —Mark alguien nos verá —ella intentó ganar distancia, pero

KYANN WATERS

Placeres impulsivos ¡Oh, qué delicia! KYANN WATERS —Mark alguien nos verá —ella intentó ganar distancia, pero

—Mark alguien nos verá —ella intentó ganar distancia, pero él

la sostuvo con firmeza.

—Si te encuentras sola, y no estoy alrededor para hacerlo por

ti, tócate.

—Mark —habló con el tono ruidoso y claro aun cuando sus

palabras fueran un susurro.

—Y luego encuéntrame para que yo pueda lamer tus dedos —

atrajo su mano a su boca y chasqueó su lengua entre su índice y su

dedo medio como si él lamiera sus pliegues nacarados interiores. Sus

mejillas se pusieron rojas. Un suspiró separó sus labios.

—Me haces imprudente. ¿Por qué no puedo decir que no? —ella

echó un vistazo hacia el pasillo libre. Quiso chupar sus labios. Él se

inclinó en…

—Tú no puedes besarme —su voz era suave, aunque llena de

promesas—. Alguien nos vera.

—¿Dónde?

—¡En ninguna parte! Estamos en una iglesia —dijo ella,

tomando su mano y conduciéndolo hacia abajo por el pasillo. Echando

un vistazo alrededor, él cabeceó.

—Sí, estamos en una iglesia y parece apropiado, ya que te

quiero de rodillas.

Un relámpago atravesó las vidrieras. Los truenos en auge.

—Nos vamos al infierno.

—No, vamos al cielo —él la siguió en una sala vacía. Cerrando

las puertas cayó abruptamente sobre sus labios, empujando su

lengua al mismo ritmo que sus caderas emulaban penetración. El

terciopelo acariciaba al terciopelo; ella probó frescor y pasta de

dientes. Los truenos se estrellaron otra vez.

Jamie se separó, y su cuerpo aun en ángulo para frotar su

clítoris a través de su vestido y bragas a lo largo de su dura longitud.

Maldición, él sentía el calor a través de su pantalón.

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de su vestido y bragas a lo largo de su dura longitud. Maldición, él sentía el

Placeres impulsivos ¡Oh, qué delicia!

Placeres impulsivos ¡Oh, qué delicia! KYANN WATERS —Esto es una señal —susurró ella—. Nosotros deberíamos

KYANN WATERS

Placeres impulsivos ¡Oh, qué delicia! KYANN WATERS —Esto es una señal —susurró ella—. Nosotros deberíamos

—Esto es una señal —susurró ella—. Nosotros deberíamos parar

—con la boca abierta, sus labios se sellaron otra vez. Él chupó su

lengua. La tensión enrollada en su tripa. Tenía que completar la

posesión tanto como tenía que tomar el siguiente aliento.

—No, los truenos son el camuflaje para tus gritos —levantó su

vestido revelando medias altas al muslo—. ¿Tienes idea de lo

increíblemente caliente que estoy? ¿Cómo se supone que voy a

sobrevivir el resto del día sabiendo lo que estas usando debajo de

este vestido?

—Se supone que no lo tenías que descubrir hasta después de la

boda.

Resbaló su mano por la parte frontal de sus bragas sintiendo la

humedad que se filtraba de su meloso núcleo.

—Quiero joderte, Jamie. ¿Me vas a dejar? —la besó. Ella le

mordió el labio.

—Todo conversación —ella calmó la mordedura lamiéndolo—.

Tú has sido muy eficiente en todo. ¿Cómo de rápido puedes hacer

que me corra, porque sólo tenemos un minuto? —Mark abrió la

cremallera de sus pantalones. Su polla estaba tan impaciente por la

liberación, que al instante rompió la atención del momento al tener

espacio para crecer. Totalmente erecto, rápidamente se enfundó un

condón.

—Agárrate. Mi señora quiere un orgasmo duro y rápido. Será un

honor realizar cada capricho suyo —Mark apoyó a Jamie contra la

pared, subió su vestido a la cintura, y tiró de la entrepierna de sus

bragas para apartarlas—. Ajusta las piernas a mi alrededor, y

clávame tus uñas.

En un solo empuje, entró en ella, caliente dando la bienvenida a

su cuerpo.

—¡Oh, Dios!

—Estamos en la iglesia. Esto supone decir: querido Dios.

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caliente dando la bienvenida a su cuerpo. —¡Oh, Dios! —Estamos en la iglesia. Esto supone decir:

Placeres impulsivos ¡Oh, qué delicia!

Placeres impulsivos ¡Oh, qué delicia! KYANN WATERS —Sé bueno…. ¡Mark! Él sonrió. —Pensé que lo era.

KYANN WATERS

Placeres impulsivos ¡Oh, qué delicia! KYANN WATERS —Sé bueno…. ¡Mark! Él sonrió. —Pensé que lo era.

—Sé bueno…. ¡Mark!

Él sonrió.

—Pensé que lo era.

Golpeó rápido en su caliente canal pero llenándolo de golpe. Su

cuerpo se apretó, exprimiendo su polla en un guante de seda. El

relámpago destelló. Las luces parpadearon.

—Otro signo —dijo ella y se rió—, Ohh… Mark… más duro… ¡Sí!

El trueno no podía cubrir sus gritos. El besó su boca, robándole

el aliento. Tenía que hacer algo. Si sus gemidos de placer alertaban a

los invitados de la boda a su cita, que sería. Sentía como golpeaba su

pecho y liberaba una llamada salvaje.

Llamaron a la puerta. La manija giró.

—Mark.

Dejó caer sus piernas, subió su pantalón, y se puso frente a la

puerta cuando se abrió.

—¿Jamie?

Mark escuchó un gemido detrás de él cuando él la tapó de la

vista. La puerta se abrió totalmente y Craig dio un paso en el cuarto.

Mark terminó de cerrar rápidamente sus pantalones, su polla dura

todavía llevando el condón. Con una sonrisa en la boca, se alegró de

que Jamie estuviese detrás de él. Sintió su frente descansar entre sus

omoplatos cuando ella colocó su vestido detrás de su posición. Su

cuerpo vibró.

—¿Te ríes? —le preguntó Mark.

—¿Qué diablos está pasando aquí? —Craig cerró la puerta tras

él.

Ahora nada —dijo Mark. Sin embargo, las pruebas de lo que

se había estado haciendo pesaban en el aire, el olor almizclado del

sexo. Jamie descansó su mano sobre su culo. Miró sobre su hombro—

. ¿Estás bien?

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el aire, el olor almizclado del sexo. Jamie descansó su mano sobre su culo. Miró sobre

Placeres impulsivos ¡Oh, qué delicia!

Placeres impulsivos ¡Oh, qué delicia! KYANN WATERS Ella asintió sonriendo. Se alisó el cabello y rodeó

KYANN WATERS

Placeres impulsivos ¡Oh, qué delicia! KYANN WATERS Ella asintió sonriendo. Se alisó el cabello y rodeó

Ella asintió sonriendo. Se alisó el cabello y rodeó a Mark para

enfrentarse a su ex. La cara de Craig estaba enrojecida. Sus manos

formaron puños en sus costados.

—Jesucristo. Jamie.

—Sé agradable, Craig, estamos en una iglesia. Mira tú lenguaje.

Mark miró fijamente la puntera de su zapato, y pensó en los

ojos de cachorros tristes y enfocó sobre el tipo su dolor. Condenando

la interrupción de Craig. Cambiando el humor del momento por la

irritación, él fue capaz de guardar la risa de su voz. Preguntó:

—¿Qué necesitas?

—¿Jamie, que diría nuestra hija? —los ojos de Craig se

estrecharon—. ¿En que estas pensando? Tiene la mitad de tu edad

Jamie resopló.

—No exactamente, ¿Y cuántos años tiene tu pequeña puta?

Craig señaló a Mark y luego lo dijo con palabras.

—¿Esto va sobre eso? ¿Estás intentando demostrarme algo

teniendo sexo con él?

—Eres un tipo curioso —dijo Mark, deslizando sus manos en los

bolsillos y apoyándose contra la pared—. ¿Realmente crees que

tienes algún derecho para preguntar?

No respondiendo a Mark, Craig inclinó la cabeza y en un tono

que goteaba compasión dijo:

—Yo sabía que habías tomado el divorcio mal, pero no creía que

estabas tan cerca de romperte. Siempre fuiste una mujer insensible.

Nunca lo supe.

—¿No sabías el que? —La frente de Jamie arrugada cuando ella

arqueó incrédula una ceja—. ¿De qué hablas?

—Te tiras al mejor hombre en la iglesia donde nosotros nos

casamos. Lo conociste ayer.

—No creo que sea de tu interés el porqué ella se me tira. Pero

si debes saber que disfruto follando a mujeres hermosas.

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creo que sea de tu interés el porqué ella se me tira. Pero si debes saber

Placeres impulsivos ¡Oh, qué delicia!

Placeres impulsivos ¡Oh, qué delicia! KYANN WATERS —Mark… —Y te diriges a mí para que mire

KYANN WATERS

Placeres impulsivos ¡Oh, qué delicia! KYANN WATERS —Mark… —Y te diriges a mí para que mire

—Mark…

—Y te diriges a mí para que mire mi lenguaje. Jamie, ¿es esto

lo que quieres? ¿Ser un pedazo de carne para él? Tú no eres nada

para él, pero se lo pones fácil. No puedes posiblemente querer esto.

—No, lo que quiere ella es ser follada por el culo… Solo que lo

interrumpiste antes de que yo tuviese la oportunidad de doblarla

sobre la mesa de trabajo.

—¡Mark! No estás ayudando.

—Es un idiota. Que se joda. Lo que haces no es de su

incumbencia.

—Ashley se enterara de esto —dijo Craig con tono autoritario.

—Craig, basta. No…

—No que. ¿Qué le diga a nuestra hija que su madre es una

puta?

Mark había escuchado suficiente.

—Te arrancaré la cabeza. Jamie es adulta. Vuélvela a llamar

puta otra vez y te pateare el culo. Recuerda que soy de la mitad de tu

edad también.

Jamie se rió en silenció aplastándolo rápidamente.

—Y donde la jodo no es asunto de nadie.

—¿Qué clase de juego enfermo estás jugando? —la cara de

Craig mezclaba el asco y la burla—. Ella es el doble de tu edad.

—Yo no podría preocuparme menos de cuántos años tiene.

Más bien lo contrario. Era refrescante, madura y sexualmente

su igual. Mark no iba a dejar que Craig estableciese una culpabilidad

en su viaje cuando actuaban normal, con placeres impulsivos.

—Esto es vergonzoso.

Antes de que Mark pudiese defender a Jamie, ella dio un paso

hacia Craig.

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placeres impulsivos. —Esto es vergonzoso. Antes de que Mark pudiese defender a Jamie, ella dio un

Placeres impulsivos ¡Oh, qué delicia!

Placeres impulsivos ¡Oh, qué delicia! KYANN WATERS —Eres un hipócrita. ¿Esto es vergonzoso cuando tú te

KYANN WATERS

Placeres impulsivos ¡Oh, qué delicia! KYANN WATERS —Eres un hipócrita. ¿Esto es vergonzoso cuando tú te

—Eres un hipócrita. ¿Esto es vergonzoso cuando tú te tirabas a

Trisha sobre el escritorio de tu oficina? Así que no estés de pie ahí y

emplees ese tono condescendiente conmigo.

—Esto no es sobre mí. Es sobre tu comportamiento.

—Sí, y ahora sé porque tu secretaria accedió a tu petición. Hay

algo de excitante en un pedazo de culo joven.

—Tomaré eso como un elogio —Mark puso sus manos sobre los

hombros de Jamie—. No sé cómo pudiste alejarte de ella. Sé seguro

como el infierno, que yo no lo haría.

—Me gustaría saber que se supone que significa eso —dijo

Craig.

Jamie giró. Sus ojos se ensancharon y luego se estrecharon de

manera seductora.

—¿Conoces el dicho: nunca dejes la mesa hasta que la comida

esté terminada?

—¿Qué tiene que ver la comida con esto?

—Nada —dijo Mark a Craig—, digo que Jamie es fascinante,

atractiva como el infierno, y una mujer que quiero llegar a conocer

mucho mejor.

Él metió su pelo detrás de su oreja de una forma que le gustó.

Ella puso sus manos sobre él, lo llevó a un lado y le sostuvo.

Ella miró fijamente su cara.

—¿Mark?

Mierda, no pensaba anunciar sus intenciones delante de una

audiencia. Quería a Jamie sola, desnuda y en sus brazos donde el

podría ser más convincente. El extendió las manos y la pasó por su

peinado apartándolo de su cara, rozando suavemente su suave y

tersa mejilla con la yema callosa de su dedo. Tanto el gatito como la

fiera, ella lo emparejaba perfectamente.

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suave y tersa mejilla con la yema callosa de su dedo. Tanto el gatito como la

Placeres impulsivos ¡Oh, qué delicia!

Placeres impulsivos ¡Oh, qué delicia! KYANN WATERS —Jamie, ¿tú no puedes preguntárselo cuando estas deslumbrada?

KYANN WATERS

Placeres impulsivos ¡Oh, qué delicia! KYANN WATERS —Jamie, ¿tú no puedes preguntárselo cuando estas deslumbrada?

—Jamie, ¿tú no puedes preguntárselo cuando estas

deslumbrada? El hombre va a demostrarte su amor para mantenerte

en su cama.

La mirada de Jamie no dudo de Mark.

—En realidad, yo lo invite a mi cama —echando un vistazo por

encima de su hombro—. Era eso o conseguir quemaduras de la

alfombra por haber follado sobre el suelo.

Craig aspiró un aliento agudo de aire. Los truenos estaban en

su auge más alto y las nubes descargaban. El viento soplaba la lluvia

que caía con fuerza contra las ventanas. Al igual que un tren de carga

el sonido creció más fuerte y más fuerte.

—Craig, si crees que se lo debes decir a Ashley, por lo menos

espera hasta después de la ceremonia de boda —dijo Jamie—. La

lluvia ya ha puesto un manchón en su día.

Mark puso su brazo alrededor de Jamie. Ella le echó un vistazo

y luego se volvió hacia Craig.

—Aunque no sé porque te debes molestar. Todo lo que harás

será agitar problemas. Mark se va mañana y todo será discutible de

todos modos. Además, mi vida sexual no es asunto tuyo.

—Esto no ha terminado —Craig se puso detrás de la puerta y la

abrió—. Tu hija te ha estado buscando. Estoy contento de ser el que

estuvo aquí. Deberías estar agradecida. No voy a decir nada hasta

después de la boda.

—Exactamente, ¿Por qué te preocupas? Tú no te has

preocupado por mí en años.

Craig hizo una pausa en la puerta.

—Eso no es cierto. Hemos tenido un buen matrimonio durante

un largo tiempo.

—Nuestro matrimonio era aburrido, al igual que nosotros. Al

menos estoy disfrutando de mi misma. Escucha Craig, dile lo que

quieras a quien quieras. No le preocupa a nadie. Comienzo a

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estoy disfrutando de mi misma. Escucha Craig, dile lo que quieras a quien quieras. No le

Placeres impulsivos ¡Oh, qué delicia!

Placeres impulsivos ¡Oh, qué delicia! KYANN WATERS preguntarme porque me quede en el matrimonio. Apenas estoy

KYANN WATERS

Placeres impulsivos ¡Oh, qué delicia! KYANN WATERS preguntarme porque me quede en el matrimonio. Apenas estoy

preguntarme porque me quede en el matrimonio. Apenas estoy

empezando a darme cuenta de que en muchas áreas estábamos

carentes.

Craig salió de la sala. Mark frotó sus manos por encima de sus

brazos.

—¿Estás bien? —se dobló para aspirar el olor de su piel. Sus

labios acariciaron su cuello—. Estas temblando, pero no creo que

Craig lo notase.

Jamie colocó su cabeza para evitar que Mark la besara. Por la

forma en que él la miró, sus labios, su boca, su toque, todo lo

mantenía en su pensamiento racional. El dormir con él era un error,

incluso si esto no lo parecía hasta entonces. Y esa clase de escena

era la más grande de todas. Le ofreció una cita de fin de semana.

Cueste lo que cueste le dijo a Craig, ella no iba a pedir más. Había

demasiados años entre ellos. La novedad se acabaría, luego ella

sería abandonada añorando el mejor sexo que alguna vez había

tenido. Ellos no tenían establecido el affaire con una duración clara.

Sí, él crearía un dolor increíble en su pecho, cuando se marchase y

sentiría la pérdida. Nunca había tenido a alguien en su vida tan de

repente y que brillara con tal esplendor. Él la hacía sentirse una

mujer hermosa, deseable y sexual. Y hacía demasiado tiempo desde

eso.

—Él se lo va a decir a Ashley solo por enfadarme.

—Niégalo si lo quieres. No es la cuestión. Sé que tú y Wes la

conocen. ¿Realmente piensas que va a creer algo que diga tu ex

idiota? —levantó la ceja—, tus palabras no mías. ¿Crees que Ashley

va a molestarse por algo que le diga? Craig fue el que te traicionó —

Mark se quedó tranquilo y pensativo mirando con fuerza fijamente

sus ojos—. Nunca.

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fue el que te traicionó — Mark se quedó tranquilo y pensativo mirando con fuerza fijamente

Placeres impulsivos ¡Oh, qué delicia!

Placeres impulsivos ¡Oh, qué delicia! KYANN WATERS —Oh Mark —ella dejó caer su frente contra su

KYANN WATERS

Placeres impulsivos ¡Oh, qué delicia! KYANN WATERS —Oh Mark —ella dejó caer su frente contra su

—Oh Mark —ella dejó caer su frente contra su pech—o. Esto se

supone que solo se trata de sexo. Hemos pasado la noche juntos y

hemos tenido un sexo increíble.

Poniendo un dedo debajo de su barbilla, levantó su cara.

—Acabamos de comenzar.

—Estamos terminando —ella se separó y tomó dos pasos de

distancia—. Nosotros estábamos teniendo sexo en una iglesia —su

voz estaba teñida de incredulidad—. Yo debería estar ayudando a mi

hija a estar lista para la ceremonia. Tú deberías estar con el novio.

No llevas puesto el chaqué y nos miraran —ella extendió sus brazos—

. Estoy hecha un desastre.

—Creo que eres atractiva y bien parecida —su boca se inclinó

en una sonrisa torcida. Ella puso los brazos en jarras.

—Bien Mark, ese es exactamente el problema. Tengo que

encontrar a Ashley.

Ella se apresuró a la puerta.

—Jamie.

Ella hecho un vistazo sobre su hombro.

—Esto no es solo por el sexo. Tú tienes maravillosas cualidades.

Por supuesto la mejor parte estaba sobre ella y era que llevaba

medias con acceso fácil.

—Mark somos unos imprudentes, y ahora tengo que

asegurarme de que Craig no intenta volver a mi hija en mi contra.

Ella salió del cuarto antes de que él tuviera posibilidad de

convencerla para que se quedase.

Por cualquier razón ella no podía contralor su lujuria por Mark.

Un poco de distancia pondría orden. Y ya que no le era posible

durante la boda, ella tenía previsto permanecer entre la multitud. Un

gemido escapó de su boca. Eso significaba pasar más tiempo en

estrecha proximidad con Craig. Ella no podía ganar.

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Un gemido escapó de su boca. Eso significaba pasar más tiempo en estrecha proximidad con Craig.

Placeres impulsivos ¡Oh, qué delicia!

Placeres impulsivos ¡Oh, qué delicia! KYANN WATERS CAPÍTULOCAPÍTULOCAPÍTULOCAPÍTULO CINCOCINCOCINCOCINCO Mark oyó

KYANN WATERS

Placeres impulsivos ¡Oh, qué delicia! KYANN WATERS CAPÍTULOCAPÍTULOCAPÍTULOCAPÍTULO CINCOCINCOCINCOCINCO Mark oyó

CAPÍTULOCAPÍTULOCAPÍTULOCAPÍTULO CINCOCINCOCINCOCINCO

Mark oyó la bulliciosa risa desde el interior del cuarto del novio.

Qué lío. Poniendo una falsa sonrisa sobre su cara, golpeó dos veces y

abrió la puerta.

—¿Hay un traje de etiqueta extra allí?

—Mark, ¿Dónde te habías ido? —una ronda de risas estalló.

Realmente se reirían si supiesen que había estado en el cuarto de

baño, eliminando un condón y acabando por sí mismo. El día estaba

poniéndose cada vez peor.

—¿Qué me perdí? —esperaba que Craig no hubiese entrado

primero allí y les hubiese informado que en la fiesta de bodas él había

follado a la madre de la novia. No era que le importase algo si alguien

lo sabía, pero Jamie se preocuparía. Ella no quería tener tratos con su

ex-marido ni más dificultades.

Por encima de todo, Mark era bueno leyendo a las personas.

Jamie había estado alterada, aun cuando había hecho un trabajo

convincente para lograr que Craig le creyera que no estaba molesta.

Mark no quería asustarla. Exactamente lo contrario, quería

ponerse de su parte. Una y otra vez. Ella era buena para él. Había

pasado un largo tiempo desde que se había sentido tentado a entrar

en una relación. Desde que había sentido la necesidad de explorar lo

que quería explorar con Jamie.

Wes avanzó y le dio un espaldarazo.

—Lo siento. Simplemente conozco tu reputación con las damas.

Conversábamos acerca de que una de las damas de honor había

captado tu atención —Wes enarcó las cejas—. Porque seguro que no

estuviste concentrado en la boda.

La culpa apuñaló la conciencia de Mark. Tenía que contarle a

Wes del incidente antes de que lo oyera de alguien más.

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culpa apuñaló la conciencia de Mark. Tenía que contarle a Wes del incidente antes de que

Placeres impulsivos ¡Oh, qué delicia!

Placeres impulsivos ¡Oh, qué delicia! KYANN WATERS —¿Puedo hablar contigo un minuto a solas? Wes echó

KYANN WATERS

Placeres impulsivos ¡Oh, qué delicia! KYANN WATERS —¿Puedo hablar contigo un minuto a solas? Wes echó

—¿Puedo hablar contigo un minuto a solas?

Wes echó un vistazo a sus hermanos y a su papá. Notando su

incómoda torpeza, ellos se excusaron y salieron del cuarto. Una vez

solos, Mark avanzó hasta la ventana. Miró fijamente el

estacionamiento por un momento, luego giró y se sentó sobre el

alféizar.

—Algo ha pasado —Mark puso su pelo detrás de sus orejas,

cuadró los hombros y buscó los ojos de su amigo.

Wes tomó una silla frente a él y descansó sus codos sobre sus

rodillas, dándole a Mark toda su atención.

—Te escucho.

—Tienes razón. He conectado con alguien en la fiesta de bodas.

Se encendieron chispas desde el momento en que la vi.

—Maldición, trabajas rápido.

Mark rió entre dientes. En el pasado eso habría sido un elogio.

Él no estaba seguro de que Wes viera de una forma positiva su

capacidad cuando considerara el objeto de su afecto. La manera

menos dolorosa de explicarlo era exponer la verdad ahí mismo y

esperar a que Wes no hiciera un problema de ello.

—Yo lo estaba haciendo con tu futura suegra, y tu futuro suegro

justo nos encontró.

—¿Qué? —Wes comenzó a reírse—. Follabas con Jamie aquí…

en la iglesia. ¿En serio?

Mark asintió.

—Oh, infiernos, lo que hubiera dado por ser una mosca en la

pared.

—Hey, mis actividades sexuales no son para tus fantasías

voyeristas —Wes levantó una ceja interrogante—. Ya no más.

Wes arrastró sus manos por sus mejillas.

—Bien, yo había pensado en poder observar al asno pomposo

encontrar a su esposa…

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sus manos por sus mejillas. —Bien, yo había pensado en poder observar al asno pomposo encontrar

Placeres impulsivos ¡Oh, qué delicia!

Placeres impulsivos ¡Oh, qué delicia! KYANN WATERS —Ex-esposa. —Punto aceptado. Él ha despreciado a Jamie desde

KYANN WATERS

Placeres impulsivos ¡Oh, qué delicia! KYANN WATERS —Ex-esposa. —Punto aceptado. Él ha despreciado a Jamie desde

—Ex-esposa.

—Punto aceptado. Él ha despreciado a Jamie desde el divorcio.

Yo habría disfrutado de ver la cara de Craig cuando vio a su esposa…

ex-esposa… ¿Dónde estaban?

—En una sala de atrás. Craig en realidad no vio nada. Al menos

no creo que lo haya hecho.

Mark soltó un suspiro de alivio.

—¿Entonces no estás alterado? Sé que recién la conocí, Wes.

Pero maldición esto es diferente —Él sonrió—. Me dirijo a la parte

lenta del trabajo. Si puedo convencer a Jamie, quiero tomarme algún

tiempo para que podamos llegar a conocernos el uno al otro. Quizás

pasar unas semanas aquí o convencerla para ir a Phoenix.

Wes se echó hacia atrás en la silla.

—¿Estás hablando en serio?

—Al volar hasta acá, todo lo que consideré fue un rápido fin de

semana. Rápido y sencillo —reflexionó sobre los momentos

compartidos con Jamie—. Ella puede hacerlo rápido… realmente bien.

Pero Craig sólo complicó la situación. Intercambiamos palabras. Craig

amenazó con decírselo a Ashley.

—¿Y qué?

Mark se encogió de hombros.

—Que eso trastornó a Jamie. Ella no quiere una brecha en su

relación con su hija.

—Jeez, Mark, ¿Vas en serio con Jamie?

—No lo sé, quizás. Sin embargo, en verdad no quiero ser

responsable de una pelea si Craig causa problemas.

—Él puede intentarlo —Wes suspiró y se puso de pie—. Si la

única preocupación de Jamie es Ashley, tengo algo de influencia.

Ahora ponte tu traje. Me voy a casar.

Mark tomó el traje del perchero.

—¿Estás nervioso? Matrimonio. Un gran paso, ¿Qué pasa si es

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Me voy a casar. Mark tomó el traje del perchero. —¿Estás nervioso? Matrimonio. Un gran paso,

Placeres impulsivos ¡Oh, qué delicia!

Placeres impulsivos ¡Oh, qué delicia! KYANN WATERS un gran error? Wes rió entre dientes. —Mark, la

KYANN WATERS

Placeres impulsivos ¡Oh, qué delicia! KYANN WATERS un gran error? Wes rió entre dientes. —Mark, la

un gran error?

Wes rió entre dientes.

—Mark, la única diferencia entre casado y salir seriamente con

alguien es que puedes dormir con ella cuando quieras.

El matrimonio abarcaba mucho más que eso. El problema era

que, mirando a Wes, Mark no podía recordar por qué temía el

compromiso. Se reducía al hecho de confiar en la mujer. Mark nunca

había querido ir más allá del momento. Veinticuatro horas habían

tenido un serio impacto sobre cómo veía el futuro. Por primera vez,

podía ver a una mujer. Jamie.

Mark se quitó su camiseta. Se vistió rápidamente y luego se

puso de pie delante del espejo para enderezar su pajarita y su faja.

—Supongo que estoy listo.

—Ella es una gran muchacha, Wes —Mark puso su mano sobre

el hombro de Wes mientras él tomaba su turno frente del espejo.

—Sí, y su mamá también —le dijo Wes.

del espejo. —Sí, y su mamá también —le dijo Wes. El corazón de Jamie palpitó, un

El corazón de Jamie palpitó, un hueco en su pecho. ¿Cómo

podía ser tan estúpida? Desde luego Craig haría cualquier cosa para

mostrar alguna situación impropia acerca de ella. Él sabía que se

había caído del pedestal donde Ashley siempre lo había mantenido

cuando se había alejado de la familia. Ashley amaba a su padre, pero

no aprobó la forma en que él terminó el matrimonio.

El matrimonio de Craig y el pequeño bollo en el horno

ablandaron a Ashley. Él usaría el asunto de Jamie con Mark como una

forma más de justificar lo que había hecho. Dormir con Mark no era

lo mismo que su infidelidad, aun cuando ella todavía se sintiese

culpable.

—Hola, lo lamento llego tarde —Jamie tragó su aliento

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infidelidad, aun cuando ella todavía se sintiese culpable. —Hola, lo lamento llego tarde —Jamie tragó su

Placeres impulsivos ¡Oh, qué delicia!

Placeres impulsivos ¡Oh, qué delicia! KYANN WATERS bruscamente. Ashley estaba parada en el centro del cuarto

KYANN WATERS

Placeres impulsivos ¡Oh, qué delicia! KYANN WATERS bruscamente. Ashley estaba parada en el centro del cuarto

bruscamente. Ashley estaba parada en el centro del cuarto de la

novia rodeada por elegantes sedas y lazos. Su pelo tomado en lo alto

de su cabeza adornado con perlas blancas—. Estás asombrosa —

Jamie cruzó el cuarto olvidando sus infortunios y enfocándose en la

hermosa novia lista para comenzar la siguiente etapa de su vida con

el hombre que amaba.

Lágrimas se deslizaron por las mejillas de Jamie.

—Madre, me harás llorar.

Jamie puso un pañuelo en los ojos de Ashley y se limpió a sí

misma.

Los truenos retumbaron en el cuarto.

—¿Crees que es una señal de que no debería casarme? —

Ashley se rió tontamente, mirándose al espejo—. Estoy simplemente

agradecida. Si el mal tiempo es la única adición imprevista al día,

estaré emocionada.

Jamie encontró los ojos de Ashley en el espejo.

—Madre, gracias por ser agradable con papá.

Jamie no había sido exactamente agradable. Ashley no se había

enterado de los animados cambios. A Dios gracias. Y Ashley no se

enteraría si Craig mantuviera su boca cerrada. Un día de boda se

proponía para que se tratara por entero sobre la novia. Jamie debía

recordarlo la próxima vez que Mark la tentara con sus palabras

excitantes.

—Sé que no es fácil, sobre todo con Trisha colgando de su

brazo. Hey, debes estar de muy buen humor. No te abatiste cuando

dije su nombre.

Jamie se mordió el labio inferior. Quería quebrarse y confesar lo

que había hecho. Pronto. Cuando terminase la boda. Una vez que la

ansiedad de la ceremonia estuviera lejos de ella, podría enfocar la

ansiedad de Mark.

—He comprendido que realmente no he estado enfadada con tu

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lejos de ella, podría enfocar la ansiedad de Mark. —He comprendido que realmente no he estado

Placeres impulsivos ¡Oh, qué delicia!

Placeres impulsivos ¡Oh, qué delicia! KYANN WATERS padre ni siquiera un rato. Simplemente disfruto de ser

KYANN WATERS

Placeres impulsivos ¡Oh, qué delicia! KYANN WATERS padre ni siquiera un rato. Simplemente disfruto de ser

padre ni siquiera un rato. Simplemente disfruto de ser una perra con

él.

—Vas por el camino correcto. Pero probablemente es hora de

dejar ir el divorcio y todos los recuerdos feos.

—Eso hago —Jamie calmó su estómago nervioso—. Iré a

buscar a tu padre. Ya es tiempo —ni por mucha cantidad de

respiraciones profundas que hiciese podría reprimir la escalada

repentina en la velocidad de los latidos de su corazón. Afrontar a

Craig sería difícil. Tendría que hacerlo eventualmente. Tal vez podría

razonar con él. Aunque en todos los años en que había tratado con él

como esposa con su marido era todo lo que había conseguido de

Craig.

Había tenido que ser la esposa perfecta y ¿Qué ventaja había

cosechado? Nada.

Después de veintidós años de devoción, su marido no mostró

por ella, ni respeto, ni aprecio durante los años de su apoyo como

esposa. Y desde el divorcio, su trato con ella sólo se había

deteriorado. Quizás por eso que había experimentado una fascinación

tan rápida por el padrino. Él representaba todo lo pues