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CONTRIBUCIÓN A LA CRÍTICA Y SUPERACIÓN DE

LA CULTURA RACISTA DOMINANTE
DESDE UNA INTERCULTURALIDAD
CONTRAHEGEMÓNICA Y LIBERADORA
Carlos Salas V.
Contribución a a Cr!tica " Su#$ración %$ a Cutura Raci&ta Do'inant$
%$&%$ una Int$rcuturai%a% Contra($)$'ónica " Lib$ra%ora
El niño que quería ser negro empezó por no bañarse…
a la mañana siguiente, en el patio del castillo, lo bañaron ignominiosamente…
Y la aristocrática y escandalizada dama, restregando, lastimando, mascullando:
- Blanco tu padre, india tu madre, y ahora t… !!negro""
- !#ero es que yo quiero ser negro, y nadie me lo $a a impedir",
se repetía el testarudo muchacho…
- %&uieres enseñarme el color de tu sangre'
El negro se abrió las $enas para satis(acer la curiosidad del niño blanco)
*a sangre brotó como un arroyuelo tibio y rumoroso)
- !Basta" +, suplicó el niño, con$encido)
- !,o mueras más"
*o&+ Mart!n$, -u$iroo, Historia del niño que quería ser negro
-sí nació el arcoiris. con/unción de la di$ersidad, del color y de la luz, dici0ndonos que esta es la
muestra más hermosa de la unidad de lo di$erso) -llí, en el arcoiris, están los di(erentes colores
de la luz, todos hablándonos con luminosidad y armonías propias. distintos pero /untos, unidos en
la di(erencia. enseñándonos que allí, en la unidad de la luz pueden brillar colores di(erentes, pero
sin que nadie busque opacar el (ulgor del otro, ni tampoco por ello, de/ar de ser lo que cada uno
es. sino por el contrario, hablándonos, que de la unión de esa luminosa di$ersidad depende su
propia e1istencia y esa unidad armónica que da una mágica claridad a la tierra)
Patricio Gu$rr$ro. La Cultura. Estrategias conceptuales para comprender
la identidad, la diversidad, la alteridad y la diferencia
2
Intro%ucción
Para nadie es oculto ni novedoso que vivimos en una cultura racista. Pero esta
característica o “huella particular” de la sociedad ecuatoriana tiene raíces más profundas y
velos más sutiles de lo que parece. Partamos de un hecho “estético” y moral casi
frecuente en nuestra experiencia cotidiana e inmediata. Si vemos correr por la calle a un
joven lanco! pensamos que es un deportista o que está de apuro para lle"ar a clases o al
traajo# en camio! si vemos haciendo lo mismo a un joven ne"ro! pensamos que es un
delincuente$ “%ne"ro ladr&n! ne"ro ladr&n'”. Sin duda al"una! detrás de este escandaloso
juicio suyace una ideología racista! en el sentido de que la “ima"en mental” de blanco 2
bueno y bello! y de negro 2 malo y (eo! coincide con (o susume a( la “ima"en visual” de
lo oservado )*eníte+$ ,-.! y tamién en el sentido de que el proceso de constituci&n de
este si"nificante estuvo primero dado por el 3$aciamiento4 de lo negro5pobre para luego
rellenarlo con la signi(icación hegemónica o del poder de lo blanco5rico )*eníte+$ /0..
12ué pasaría! en camio! si viviésemos en “un mundo al revés”! como en la canci&n
6rase una $ez de Paco 3á4e+! donde hay “un príncipe malo” y “una ruja uena”$ sería
allí! entonces! el lanco el malo y el feo! y el ne"ro el ueno y el ello# o más ien
todos5as seríamos di(erentes pero iguales a la $ez6
7s necesario explicar en qué consiste la ideolo"ía compleja que constituye como
tal a este hecho cotidiano! aparentemente simple o “normal”. 8al ideolo"ía! a saer! es el
eurocentrismo! piedra de toque de lo que 9ussel denomina 3el mito de la 7odernidad4. :
partir de este mito moderno es que se construye el 3sistema colonial y neocolonial4
)Sartre. o la 3colonialidad del poder4 )2uijano.! asada! desde otro punto de vista! en el
3deseo triangular4 );irard. y la 3$iolencia sacri(icial4 )9ussel! *eníte+.! lo que a su ve+
/erarquiza nuestras sociedades no s&lo de manera clasista y se1ual! sino tamién! y de
manera determinante! de manera racial! confi"urando hist&rica y estructuralmente así una
/
ideolo"ía! una ética y una estética racistas! es decir toda una cultura racista! que es la
cultura dominante o hegemónica)
Pero! dado que la sociedad! y por ende la cultura! es una compleja trama hecha de
di(erencias y con(lictos de clases! “ra+as”! sexos! "eneraciones! etc.! siempre hay la
posiilidad de criticar y superar o de reelarse ante la cultura racista dominante desde la
3insurgencia simbólica4 );uerrero. o 3sub$ersión cultural4 )2uijano. de las culturas
populares y diversas# esto es! desde lo que nosotros llamamos una interculturalidad
contrahegemónica y liberadora! la cual se emparenta con el proyecto civili+atorio de
lieraci&n que 9ussel denomina 3trans5modernidad4, <i+e= 3identi(icación con el síntoma4
y 3uni$ersalidad del antagonismo4, y >e"ri y ?ardt 38r(eo multicolor4 o 3especie comn4)
7n este traajo pretendemos de$elar los presupuestos y9o mecanismos pro(undos
del racismo en tanto cultura dominante o hegemónica! así como tamién proponer que! en
un país tan diverso o plural pero a la ve+ tan desi"ual y racista como es el 7cuador! la
interculturalidad contrahegemónica y liberadora es la condición sine qua non de una
sociedad real o aut0nticamente intercultural en todos sus aspectos)
E Mito %$ a Mo%$rni%a%/ $ $ncubri'i$nto0cooni,ación $uroc$ntri&ta " raci&ta %$
Otro no1$uro#$o o no1banco
: nuestro entender! el e/e del racismo radica en el mito de la 7odernidad! pues éste
aarca o contiene a los demás elementos constituyentes de la cultura he"em&nica racista.
7l mito de la @odernidad consiste! en primer lu"ar! en declarar al ser europeo como
superior! “maduro” o “desarrollado” y al ser no(europeo como inferior! “inmaduro” o
“sudesarrollado”.
9e manera que la dominaci&n )"uerra! violencia. que se ejerce sore el Atro es! en
realidad! emancipaci&n! “utilidad”! “ien” del áraro que se civili+a! que se desarrolla o
“moderni+a”. En esto consiste el 3mito de la 7odernidad4, en un $ictimar al inocente :al
8tro; declarándolo causa culpable de su propia $ictimación, y atribuy0ndose el su/eto
B
moderno <europeo= plena inocencia con respecto al acto $ictimario. Por Cltimo! el
sufrimiento del conquistado )coloni+ado! sudesarrollado. será interpretado como el
sacri(icio o costo necesario de la modernización. Da misma l&"ica se cumple desde la
conquista de :mérica hasta la "uerra del ;olfo EFG )9ussel$ HI! cursivas nuestras.
:quí resulta implícita la definici&n de eurocentrismo! entendido como la ideolo"ía
que pone al ser o e"o europeo como centro! fin y medida de todo el mundo y por tanto
como “superior” o referente a se"uir dentro de sus l&"icas! siendo que! como ien lo
expresa 9ussel! “este proceso de inclusi&n es violento” )3íd.$ J2..
7n otros términos! la sujetividad europea es narcisista! como la defini& Kanon )ver
Sartre$ ,J0.! porque no deja de halar de o referirse a ella misma$ todo parte de ella y
vuelve a ella como si fuese lo mejor o lo “superior”. : partir de sí misma )lo @ismo.
construye al 8tro )lo no(europeo! lo no(lanco. como “inferior” a ella! lo inventa! lo
encubre al $aciarle de su contenido concreto y distinto! a fin de de conquistarlo!
colonizarlo! explotarlo! oprimirlo. Primero utili+a la $iolencia! lue"o la racionalidad
ar"umentativa o! mejor dicho! la racionalidad ficticia! apolo"ética y domesticadora$ la
ideología.
9esde su minoritaria particularidad concreta! la 7uropa capitalista(lanca(moderna(
coloni+adora construy& una uni$ersalidad abstracta o un referente a se"uir para todo el
mundo por ella coloni+ado y dominado. Lonstruy&! en palaras de ;irard! su propio
ob/eto de deseo y su propia mediación! es decir que Europa se deseaba +y se amaba y
se odiaba5 a sí misma a tra$0s del 8tro :-m0rica, >(rica, -sia; por ella misma (abricado y
sometido. 7s decir! 7uropa como modelo y a la ve+ como mediador );irard$ M0.. 7sta
estructura de deseo triangular o meta(ísico )3íd.$ H! M/.! de autorreferenciaci&n del yo
europeo! de vanidad o narcisismo! de conquista y mediaci&n por un lado y de 3imitación
negati$a4 por otro! que es tamién la dial0ctica del señor y del escla$o )3íd.$ H2.! puede
0
ser resumida! en otros términos! como el proceso de in$ención53encubrimiento45
conquista5colonización y dominación u opresión del 8tro como no5id0ntico al yo europeo)
Nna ve+ in$entado el Atro como lo “inferior” a lo no(europeo o no(lanco! y una ve+
diferenciados en la totalidad narcisística )o solipsista.(colonial(moderna(capitalista
europea tanto en el tiempo )hist&ricamente. como en el espacio )"eo"ráficamente.!
emer"e el Yo europeo como 3Yo conquisto4! de modo que “el conquistador es el primer
homre moderno activo! práctico! que impone su “individualidad” violenta a otras
personas! al Atro” )9ussel$ 0-..
Da “conquista” es un proceso militar! práctico! violento que incluye dialécticamente al Atro
como “lo @ismo”. El 8tro, en su distinción, es negado como 8tro y es obligado,
subsumido, alienado a incorporarse a la ?otalidad dominadora como cosa, como
instrumento, como oprimido, como 3encomendado4, como 3asalariado4 )en las futuras
haciendas.! o como africano esclavo )en los in"enios de a+Ccar u otros productos
tropicales.. Da sujetividad del “conquistador”! por su parte! se fue constituyendo!
desple"ando lentamente en la praxis. )3íd.$ 02.. EFG *a 3conquista4 es a(irmación práctica
del 3Yo conquisto4 y 3negación4 del 8tro como otro) )3íd.$ 0H(0J! cursivas nuestras.
7l “descurimiento” de :mérica
,
en realidad fue la ne"aci&n! vaciamiento!
encurimiento! conquista y colonización violentos de los puelos ori"inarios del mundo no
europeo. Pero i"ualmente de perverso que esta violencia o barbarie (undacional y
subyacente de la ci$ilización moderna Odiría *olívar 7cheverría(! fue el proceso de
colonización del mundo de la vida del Atro.
:mérica Datina fue la primera colonia )cursivas ori"inales. de la 7uropa @oderna EFG Da
colonización de la $ida cotidiana del indio, del escla$o africano poco después fue el
primero proceso “europeo” de 3modernización4! de ci$ilización! de 3subsumir4 :o alienar; al
8tro como 3lo 7ismo4 )cursivas nuestras.! pero ahora ya no como ojeto de una praxis
1
9e acuerdo a Pallerstein! 2uijano! 9ussel y otros! @ABC es la fecha inau"ural o el hito hist&rico
fundacional de la @odernidad como tal! es decir del “sistema(mundo” capitalista o del capitalismo
“colonial5moderno”. 8amién ese es el inicio! por tanto! de la supuestamente novedosa “"loali+aci&n”.
I
"uerrera! de violencia pura Ocomo en el caso de Lortés contra los ejércitos a+tecas! o de
Pi+arro contra los incas(! sino de una praxis er&tica E1eco de ;irard6G! peda"&"ica! cultural!
política! econ&mica! es decir del dominio )cursivas ori"inales. de los cuerpos por el
machismo sexual! de la cultura! de tipos de traajos! de instituciones creadas por una
nueva urocracia política! etc.! dominaci&n del Atro. 7s el comien+o de la domesticación!
estructuraci&n! colonización! coloni+aci&n del “modo” como aquellas "entes vivían y
reproducían su vida humana. Sore el efecto de aquella 3colonización4 del mundo de la
$ida se construirá la :mérica Datina posterior de ra+a mesti+a! una cultura sincrética!
hírida! un 7stado colonial! una economía capitalista )primero mercantilista y después
industrial. dependiente y periférica desde su inicio! desde el origen de la 7odernidad )su
“Atra(cara”! te5i1tli.. 7l mundo de la vida cotidiana )*ebensDelt. conquistadora(europea
“coloni+ará” el mundo de la vida del indio! de la 3ndia! de :mérica. )3íd.$ I,(I2! cursivas
nuestras..
9ussel no pudo haer expresado mejor el presupuesto y5o mecanismo pro(undo de
encurimiento! coloni+aci&n y opresi&n eurocéntrica(colonial(moderna(capitalista del
mundo no europeo! conocido ahora como 3peri(eria4) 7uropa bloqueó y alienó el desarrollo
hist&rico aut&nomo de “:merindia” al subsumirlo desi"ual y cominadamente al suyo! ajo
su hegemonía y su $iolencia! convirtiéndose así en el 3centro4 del ore entero. Q esto es
tamién lo que 9ussel entiende por 3modernización4 o 3(alacia desarrollista4.
2
Cooniai%a% %$ Po%$r o Soci$%a% Coonia0N$ocoonia
: partir de este dialéctico proceso hist&rico “moderni+ador”! se formaría nuestra sociedad
como una sociedad /erarquizada en base a la di(erencia 0tnica o 3racial4 dentro de una
2
7sto! en dos sentidos hist&rico(concretos! podemos nosotros a"re"ar$ en el sentido de que el desarrollo
hist&rico! cuyo centro sería la historia de 7uropa occidental! es “uni(lineal” )cuando en realidad ha sido pluri(
lineal y descentrado.# y! en el sentido de que “desarrollo” R civili+aci&n capitalista europea )o an"loeuropea.
y que! por tanto! haía que “alcan+ar” e incluso “imitar” o “hacer lo mismo” que hi+o 7uropa para el efecto.
>o solo la sociolo"ía latinoamericana moderni+adora y del desarrollo );ermani! L7P:D! etc.. y el marxismo(
leninismo ortodoxo )PLs! PSs! etc.. planteaan esto! sino que hasta el ide&lo"o del “socialismo del si"lo
SS3”! el alemán ?ein+ 9ieterich! si"ue compartiendo esta falacia eurocentrista(desarrollista.
M
matri+ capitalista dependiente o colonial. Se trata de nuestra “dependencia hist&rico(
estructural” o de la 3colonialidad del poder4, del ser y del saber en :mérica Datina.
7l patrón de dominación <o poder= entre los coloni+adores y los otros! fue or"ani+ado y
estalecido sobre la base de la idea de 3raza4 )cursivas nuestras.F como patrones de
relaciones históricamente necesarias y permanentes! de la modernidad y de la colonialidad
capitalista! cualesquiera que fueran las necesidades y conflictos ori"inados en la
e1plotación del traba/o. )2uijano$ 22J! cursivas nuestras..
7sto si"nifica una sociedad fundamentada hasta el momento en la sistemática
di$isión racista del traba/o, de la se1ualidad, de la sub/eti$idad y de la autoridad pblica:
blancos5ricos5poderosos, mestizos9as5clase media5subalternos9as, indígenas, 3cholos9as4
y negros9as5pobres5dominados9as. Do que explica por qué los coloni+adores(lancos(
usurpadores pasaron a la historia como identidades sociales “positivas”# y los
coloni+ados(no lancos(desposeídos! por el contrario! como identidades “ne"ativas” o
coloniales.
7sa distribución de identidades sociales! sería! en adelante! el (undamento de toda
clasi(icación social en -m0rica. Lon él y sore él se irían articulando! de manera camiante
se"Cn las necesidades del poder en cada periodo! las di$ersas (ormas de e1plotación y de
control del traajo y las relaciones de "énero. )3íd.$ 2/-! cursivas nuestras. EFG
9el patrón de poder confi"urado con esas ases! ras"os y tendencias de movimiento o
desenvolvimiento hist&rico y de sus implicaciones en el lar"o pla+o! es de lo que da cuenta
el concepto de 3colonialidad del poder4. )3íd.$ 2/,! cursivas nuestras. EFG
Da colonialidad del poder y la dependencia hist&rico(estructural implican amas la
hegemonía del eurocentrismo como perspecti$a de conocimiento. )3íd.$ 2/2! cursivas
nuestras..
9e donde se desprende indefectilemente la colonialidad del ser y del saber de
sociedades como la nuestra o! en otras palaras! el racismo como ideología cultural
H
dominante Oevidente en el hecho mencionado en la 3ntroducci&n de este ensayo! pues se
lo ve como “normal” en nuestra cotidianeidad(! ya que la sociedad capitalista moderno(
colonial dependiente en la que vivimos es una cultura racista.
8amién podemos sostener! como lo hace Sartre! que éste se trata de un 3sistema
colonial4 y9o 3neocolonial4. 9esde lo econ&mico )dependencia! superexplotaci&n!
intercamio desi"ual! mar"inalidad. hasta lo psicol&"ico )supuesto “complejo de
inferioridad”! neurosis del coloni+ado.! este sistema se asa en la in$ención5negación5
dominación $iolenta del 8tro! del indí"ena! del ne"ro! del mesti+o como ob/eto de
explotaci&n y opresi&n del Qo europeo(conquistador. >os explica Sartre que$
en el sistema colonialista entra necesariamente el cerrar el camino de la historia de los
coloni+ados EFG 7n una palara! (abrica )cursivas ori"inales. a los “indí"enas” por un dole
movimiento que los separa de la colectividad arcaica dándoles o conservándoles! en la
soledad del indi$idualismo liberal! una mentalidad en la cual el arcaísmo s&lo se puede
perpetuar en relaci&n con el arcaísmo de la sociedad. Lrea las masas! pero impide que se
conviertan en un proletariado consciente! mixtificándolas mediante la caricatura de su
propia ideolo"ía. )Sartre$ /-(/,. EFG
7l colonialismo nie"a los derechos del hombre )cursivas ori"inales. a los homres que ha
sometido por la violencia! que mantiene por la fuer+a en la miseria y en la i"norancia# por lo
tanto! como diría @arx! en estado de 3subhumanidad4 )cursivas nuestras. EFG 7l racismo
está ya allí )cursivas ori"inales.! llevado por la pra1is colonialista! en"endrado a cada
minuto por el aparato colonial! sostenido por esas relaciones de producci&n que definen
dos clases de individuos$ para los unos Elos lancos(propietariosG! el privile"io y la
humanidad son una sola cosa# se hacen homres por el lire ejercicio de sus derechos#
para los otros Elos no lancos(no propietariosG! la ausencia de derecho sanciona su miseria!
su hamre cr&nica! su i"norancia! en resumen$ su suhumanidad. )3íd.$ /J. EFG
EFG el coloni+ado no es el semejante del homre EFG Da violencia colonial! no s&lo trata de
tener a raya a esos homres esclavi+ados! intenta deshumani+arlos. )3íd.$ ,2M..
J
9icho de otro modo! en el sistema colonial! “Do @ismo” europeo )o an"loeuropeo!
euroyanqui. tiene que proyectar su yo como “superior”! como si"nificado referencial de
humanidad universal y astracta! sore lo cual construir a su Atro pero despo/ado de su
personalidad! de su humanidad! de su real otredad# soajado a simple inferioridad!
predicado! ob/eto o escla$o moderno suyo. Lrea y a la ve+ deshumaniza al “indí"ena”
mediante la $iolencia de todo tipo$ primero física! lue"o econ&mica! jurídica! política!
cultural! sexual! sim&lica! del trato diario! etc.
7n la actual época “poscolonial”! este mecanismo o estructura no ha sido
efectivamente superada! sino solamente modificada o reconfi"urada. Nn ejemplo de ello
es la actual ideolo"ía de multiculturalismo posmoderno! al decir de <i+e=! ya que la actual
cultura occidental dice tolerar democráticamente a todo tipo de cultura no europea o no
moderna! pero lo hace desde una superioridad euroc0ntrica al mismo tiempo que desde
un $acío de uni$ersalidad humana real. Por ello es que! en estos tiempos de
“"loali+aci&n” o de la “aldea "loal”! “el multiculturalismo es una (orma de racismo
negada, in$ertida, autorre(erencial! un Tracismo con distanciaU EFG el respeto
multiculturalista por la especificidad del Atro es precisamente la (orma de rea(irmar la
propia superioridad” )<i+e=$ ,M2! cursivas nuestras..
2io$ncia &acri3icia %$ #o%$r " r$b$ión &ociocutura %$ o& o#ri'i%o&0$4cui%o&
:hora ien! todo este modo de ser del mundo moderno o de la actual civili+aci&n! en
realidad se asa en una forma de “ararie”$ la llamada 3$iolencia sacri(icial4! en la cual el
“dios(capital” está encarnado en el imperialismo euroyanqui! mientras que la víctima a ser
sacrificada para mantener y desarrollar en equilirio esta civili+aci&n o “moderni+aci&n”! es
precisamente el Atro$ indio! ne"ro! mujer! mesti+o! mar"inal! campesino! proletario!
explotado! excluido5a! oprimido5a. >uevamente$ he aquí el mito de la @odernidad o la
3$erosimilitud tramposa4 de Accidente en acci&n )*eníte+$ /J..
,-
7l “yo coloni+o” al Atro! a la mujer! al var&n vencido! en una erótica alienante! en una
económica capitalista mercantil )cursivas ori"inales.! si"ue el rumo del “yo conquisto”
hacia el “e"o co"ito” moderno. Da “civili+aci&n”! la “moderni+aci&n” inicia su curso ami"uo$
racionalidad contra las explicaciones míticas “primitivas”! pero mito al final que encure la
$iolencia sacri(icadora del 8tro. )9ussel$ II! cursivas nuestras.
*a $iolencia sacri(icial consiste en que el sistema social $igente 3echa la culpa4 de
sus contradicciones internas a lo 8tro o a su 3alteridad negati$a4, a la cual $iolenta,
$ictimiza o sacri(ica para recuperar su equilibrio y por ende su hegemonía! todo lo cual lo
vela o encure ideológicamente )en el campo de la moral! la l&"ica! el derecho y la
reli"i&n. como si se tratase de un acto de racionalidad )e"o co"ito.! de /usticia o de
conser$ación de la libertad indi$idual! ésta Cltima fundamento filos&fico(político astracto
de la @odernidad misma. @ediante esta violencia sacrificial! la sociedad ur"uesa o
moderna
se ofrece a sí misma la posiilidad de su reactuali+aci&n en el espectáculo ritual de la
violencia. Ee ese modo el poder canaliza las (uerzas negati$as y a(irma el orden social.
)cursivas nuestras. EFG Pero la víctima sacrificial ha de presentarse no como un semejante
cualquiera! idéntico a los demás! sino como un di(erente que participa sin emar"o de un
mismo fondo. 7n el cuerpo de la $íctima sacri(icial )cursivas nuestras. han de aparecer los
si"nos en los que el orden social se afirma al recha+ar aquello que lo amena+a. ?an de
aparecer los si"nos de la alteridad negati$a )cursivas nuestras.! aquello que contura el
orden normal de las cosas! es decir el modo de ser propio en el que descansa lo humano
como esperan+a de continuidad Edefinido! así! claro está! por el poderG. 7n la víctima
sacrificial han de aparecer los si"nos en los que lo humano como positividad se enfrenta
radicalmente a lo humano como ne"atividad. 7s el mito porque el cual la existencia se
descompone en ci$ilizado y bárbaro! en ciudadano y sal$a/e! en hombre y talibán Eo judío!
comunista! narcotraficante! terrorista! se"Cn sea la épocaG. )*eníte+$ 2M! cursivas
nuestras..
,,
: esta víctima! convertida así en semidios o semidialo )3íd.$ 2H.! entonces! se lo
deshumani+a o suhumani+a para sacrificarlo! por el hecho de que es distinto! “peli"roso”
y amena+a los “valores” de la “civili+aci&n” moderna! como la propiedad privada! la ley! la
tradici&n y la liertad de explotar y de mentir! es decir la sa"rada “liertad individual”.
12uién es ese diferente! distinto o 3alteridad negati$a4 y 3$íctima sacri(icial4! aquí y ahora6
2uién más que el indio! el ne"ro! el montuio! el “cholo”! el “lon"o”! el árae! el cuano! el
colomiano! el campesino! el mar"inal! el5la proletario5a! el5a excluido5a! la feminista! la
lesiana y el "ay! el ecolo"ista! el comunista! el anarquista! el roc=ero! el rasta! el
pun=ero! el hopero! el latin =in"! etc.! etc.
:sí! por ejemplo! la actual paranoia élica del “antiterrorismo” de las principales
potencias militares del mundo (desde el ,, de septiemre hasta la masacre del estado
sionista(fascista de 3srael contra el puelo palestino( justifica su violencia sacrificial y
holocáustica como defensa de la liertad! la democracia! el mercado! la pa+ )%'.. “9e ese
modo la acci&n violenta! lo que en la ima"en visual se presenta como asesinato! en la
ima"en mental aparece como justicia! pero como justicia creíle! verosímil! y! por lo
mismo! deseada” )3íd.$ /-..
Vetomando a Sartre! diremos que cuando la “sociedad civil” no se informa! calla o
justifica tal violencia no s&lo es i"ual de c&mplice sino i"ual de asesina que los que la
reali+an. Q así! toda esta sociedad moderna5colonial no s&lo es una inmensa red de
deseos triangulares e imitaciones negati$as! sino una inmensa red de $iolencias
sacri(iciales y $erosimilitudes tramposas, y, por lo tanto, de autonegaciones y
autorrepresiones contra su aut0ntica humanidad y libertad.
/
3
Sore todo en el caso de la gente mestiza de clase media5ba/a! que constituye la mayoría de la polaci&n
latinoamericana y! por tanto! ecuatoriana. Por eso tamién hay quienes sostienen que la identidad mesti+a
es esqui+oide.
,2
1Por qué esto es así6 7videntemente! porque el capital colonial5moderno posee
hegemonía sore el resto de la sociedad. Pero esta he"emonía es! en el fondo!
contradictoria y precaria. 7s una lucha latente de clases y de otredades! parafraseando a
@arx. Da violencia colonial se vuelca contra el colonizador cuando el coloni+ado se rebela
contra él y contra su propia condici&n$ “es el movimiento del boomerang” )Sartre$ ,2J y
,/,.. 7ntonces!
esa violencia! cuando ha escapado a su control Eal del capital(estado colonial5moderno que
ejerce “violencia le"ítima”G! el poder lo define como terrorista. ?errorismo es así el nombre
que el orden social da a la $iolencia del e1plotado y oprimido, es decir a la acción $iolenta
del que en(renta la acción del poder) Q lo es ciertamente porque esa violencia tiene de
suyo propio un sentido claro$ destruir el orden social en el interior del cual el explotado y el
dominado existe como hereje! delincuente y áraro Etal como el joven ne"ro del ejemplo
citado al principio de este traajoG. )*eníte+$ B/(BB! cursivas nuestras..
7l antiterrorismo es! pues! la ideolo"ía más reciente de la modernidad colonial(
capitalista o euroan"locéntrica! que! en muchos aspectos! recuerda a su otra ideolo"ía
veintecina de entre"uerras$ el (ascismo. Saemos que! en realidad! el mayor terrorista de
la historia moderna ha sido el 7stado capitalista!
B
"eneralmente lanco(mesti+o y
oli"árquico en países como el nuestro. Q! a pesar de esta condena! si lo que el poder
ahora llama “terrorismo” es una forma de comatir y aolir la violencia sacrificial y la
misma colonialidad capitalista(moderna del poder! del ser y del saer de nuestras
sociedades! pues tendremos que ser “terroristas”F pero! ojo! “terroristas” )así! entre
comillas. no en el sentido de practicar esa aerrante y repudiale violencia fanática y
cie"a incluso contra inocentes Oa lo talián o a lo etarra(! no# sino como lo eran los
“ne"ros salvajes” o los “conciertos(liertos” conchistas de Fuando los guayacanes
4
Si no! tan solo recordemos todos los "enocidios y ecocidios perpetrados desde el 7stado en nomre del
“pro"reso” capitalista o de la “moderni+aci&n”! y no solo desde los 7stados dictatoriales sino que tamién
desde al"unos 7stados democráticos y hasta “pro"resistas”. 7l prolema de fondo es el “dios(capital” que
exi"e todos estos “sacrificios”.
,/
(lorecían de 7stupi4án *ass$ luchadores por la libertad, la /usticia, la equidad, la paz, la
cultura, la alegría y la ternura de y para su pueblo sencillo# y! por ahí mismo! 3terroristas4
simbólicos, culturales, como nuestra gran literatura de los años GH, en el sentido de que
ésta desafi&! descoloni+& y lier& al len"uaje como correlato de las luchas reales de
oreros! campesinos! indios! ne"ros y montuios por la descoloni+aci&n y lieraci&n de la
realidad social y cultural$ “el estilo de esta ora Ela de la "eneraci&n de los /-sG era nuevo!
ins&lito! terrorista )S3L! cursivas nuestras.. Q era natural que despierte reacci&n de
recha+o$ nadie se haía atrevido a desa(iar a la len"ua preexistente$ la de presti"io! la de
las clases cultas. :l llamar pan al pan y vino al vino! descolonizan la len"ua! la liberan.”
):"uina"a$ ,I! cursivas nuestras..
Sin emar"o! en vista del justificale peso ne"ativo y recha+o que tiene la palara
“terrorista”! preferimos entonces proponer el ser rebeldes! dando por certísimo aquello de
que la rebelión del oprimido9e1cluido no es terrorismo, sino lucha por la /usticia o la
equidad en todo sentido! en este caso socioculturalmente halando. Q es que en un país
hist&rica y culturalmente tan pero tan plural! mCltiple o diverso como el 7cuador! pero a la
ve+ tan pero tan desi"ual y racista o colonial en su propio interior! la rebelión sociocultural
de los oprimidos9e1cluidos! de los diversos sectores o culturas populares! del “7cuador
profundo”! no solo que es justo y necesario! sino que deería ser inclusive un derecho$ no
estaría de más decir! por tanto! que el 3derecho a la resistencia4 contemplado en la actual
Lonstituci&n! deería tamién entenderse y aplicarse de dicha manera.
Sin esta profunda transformaci&n sociocultural en nuestro país! pensamos que no
se puede halar en ri"or de una verdadera o auténtica interculturalidad! entendida ésta
como la interacci&n dial&"ica e i"ualitaria entre diferentes culturas sin que éstas renuncien
a sus identidades particulares! sino en el marco del respeto! el reconocimiento y el
intercamio mutuos y permanentes! a fin de construir concreta y sostenidamente una
,B
sociedad diversa! pluralista! democrática! dinámica! pacífica! equitativa y de uen vivir$
una sociedad intercultural en todas sus esferas o campos sociales.
Hacia una int$rcuturai%a% contra($)$'ónica " ib$ra%ora
Da materiali+aci&n de esta utopía! por todas las ra+ones hasta aquí vertidas en este
traajo! difícilmente Opor no decir! imposilemente( se puede efectuar desde el poder!
puesto que es contrario a su naturale+a misma! mejor dicho deido al patr&n de poder
colonial5moderno dominante$ clasista! racista! sexista! adultocéntrico y excluyente! incluso
en sus versiones multiculturalistas! como tamién ya lo vimos. :sí! por ejemplo! no se
puede materializar histórica y socialmente la interculturalidad desde el en(oque
institucional del 3(olIlore4 y del 3rescate cultural4 );uerrero$ M-(M2.! pues este enfoque
concie muy limitadamente a la cultura como ob/eto de estudio! de museo y de
espectáculo!
0
y no como lo que en realidad es$ construcción relacional! dialéctica e
hist&rica Oy! por ende! dinámica y camiante( de sentidos )identidades! ima"inarios!
universos sim&licos! valores! costumres! etc.. por parte de su/etos sociales muy
diversos o distintos entre sí e incluso dentro de sí! capaces de lararse su propia historia.
Jolo puede hac0rselo, entonces, desde la 3re$italización cultural4 )3íd.. de estas
di$ersidades sociales populares, como memoria colecti$a a la $ez que como proyecto
ci$ilizatorio! lo que necesariamente implica con(rontación y rebelión (rente al poder! en
especial frente al estado capitalista(oli"árquico lanco(mesti+o )racista en sí.! pero
tamién frente al multiculturalismo criollo en o"a. 7l “entender! conocer! valorar y
respetar la diversidad! variailidad y diferencia de culturasF y contriuir al proceso de
construcci&n de un verdadero encuentro intercultural” solo es posile en y mediante 3la
insurgencia de las di$ersidades sociales4 populares );uerrero$ ,H(,J.. 7xpresado de otra
5
3ncluso en el campo político! al creer y hacer creer que solo con uicar en car"os de poder y5o en la
urocracia a personas indí"enas! ne"ras! mujeres! j&venes! etc. Osin cuestionar la capacidad y la
honestidad de tales personas! claro está(! ya existe interculturalidad! lo cual no es más que una forma de
espectáculo político fol=l&rico o multiculturalista del poder neocolonial.
,0
forma! en un país culturalmente tan rico pero a la ve+ tan parad&jico como el nuestro!
frente a la cultura racista he"em&nica o dominante! la nica $ía para la consecuci&n de
una sociedad intercultural realmente existente es la interculturalidad contrahegemónica y
liberadora de las diversas culturas o sectores populares. : su modo! con tropie+os y
avances! los movimientos indí"ena! ne"ro y montuio así como los movimientos
contraculturales y otros movimientos populares! ya han emprendido esta vía.
Profundicemos esta hipótesis.
Partamos de varios hechos y certe+as. 7n primer lu"ar! como dicen >e"ri y ?ardt!
la conformaci&n de la especie humana misma! sore la ase de la producci&n material de
los medios de vida! se da "racias a la “circulaci&n”! es decir "racias al movimiento y el
intercamio o al “nomadismo” y “mesti+aje” )>e"ri y ?ardt$ //-.. >o en vano muchas
sociedades se han formado Oy se si"uen formando(! total o parcialmente! a través de
procesos de mi"raciones e hiridaciones culturales. 7n se"undo lu"ar! la característica
fundamental y mayor rique+a de la cultura es la di$ersidad y! más aCn! la alteridad! es
decir que solo es posile construir la trama social de sentidos o los distintos universos
culturales con los otros y en los otros! desde el respeto! reconocimiento! diálo"o e
intercamio de las diferencias y diversidades entre iguales y recíprocamente );uerrero$
J,(J/.. 9ecir cultura! entonces! es decir alteridad! y decir alteridad es decir unidad en la
di$ersidad. Pero! situada como está en una asimétrica sociedad de clases y de “ra+as”!
decir cultura tamién es decir escenario de con(lictos o de luchas de sentido y de poder
)3íd.$ HM(HH.. 7n tercer lu"ar! el 7cuador es un territorio plurinacional y pluricultural desde
mucho antes de que se convierta en repClica o estado(naci&n. Por eso es que el
capitalismo colonial5moderno repulicano! o la dependencia hist&rico(estructural! solo han
alienado Ohasta ahora( tal di$ersidad o pluriculturalidad histórico5estructural del Ecuador.
Q en cuarto lu"ar! la emer"encia de movimientos sociales de puelos ori"inarios y de
,I
contraculturas
I
a nivel mundial! y sore todo a nivel latinoamericano! ha puesto en tela de
juicio a la misma colonialidad del poder o a la modernidad eurocéntrica y racista! por lo
que ien se puede afirmar que la insurgencia de las di$ersidades sociales populares es
consubstancial al proceso de lucha por una sociedad intercultural. 8odo esto! de por sí! ya
da cuenta de la inherente e inne"ale dimensión política de la cultura )3íd.. y! a (ortiori!
de la dimensión insurgente de la di$ersidad )3íd.$ JB(J0. frente a la cultura racista
dominante. Por lo tanto! estos cuatro hechos y certe+as son ar"umentos de peso a favor
de la interculturalidad contrahe"em&nica y lieradora. Pero aCn no son suficientes.
9ecíamos que sociedades como la ecuatoriana no solo son culturalmente ricas
sino tamién paradó/icas! contradictorias. 9e hecho! para ilustrar mejor nuestra hip&tesis
resaltaremos dos parado/as culturales estructurales de nuestro país. Da primera parado/a
es que a la $ez que es un país di$erso, plural, mltiple, etc. )en nacionalidades! culturas!
suculturas! por épocas! por re"iones! por clases! por edades! etc..! es un país
dependiente! jerarqui+ado! dividido! polari+ado o! mejor dicho! un país racista o colonial
internamente$ la distriuci&n de identidades sociales que se4alaa 2uijano! aunque
reconfi"urada y dosificada! si"ue aquí vi"ente. 7sta paradoja )diversidad sociocultural5
“colonialismo interno”.! propia de la colonialidad del poder! hace que nuestra sociedad sea
hist&rica! estructural y permanentemente con(licti$a. Lomo consecuencia de esta primera
paradoja! la segunda parado/a es que los diversos sectores populares
oprimidos5excluidos!
M
en su proceso mismo de existencia y más aCn en su proceso de
6
7ntendiendo por contraculturas a las suculturas )o parcialidades culturales sualternas. que lle"an a un
"rado de conflicto prácticamente inconciliale con la cultura dominante o he"em&nica. >o hay que olvidar!
empero! que no todas las suculturas se convierten en contraculturas! sino que al"unas de ellas pueden ser
re(adaptadas a la cultura dominante.
7
Se"Cn 2uijano! en el PerC estos sectores se han condensado socioculturalmente en 3lo cholo4 )2uijano$
2/0.. Por sus similitudes de fondo y hasta de forma! podemos extender esta apreciaci&n para toda la re"i&n
andina! er"o! para la realidad ecuatoriana.
,M
resistencia frente a este patr&n de poder o dominaci&n! se deaten u oscilan entre la
3imitación cultural4 y la 3sub$ersión cultural4$
Ji la sub$ersión es radical y masi$a desemboca en una re$olución! es decir en una
redistriuci&n democrática de la autoridad y no en otra reconcentraci&n del poder! todas las
relaciones entre las vertientes! instituciones y elementos culturales podrán desarrollarse en
la misma direcci&n. #ero si esa sub$ersión es derrotada, la más probable secuencia es
una contrarre$olución y no solo la preser$ación del orden hasta ahora $igente. 7n ese
caso! si al"uno de los elementos producidos por los dominados y la suversi&n aparecen
como tiles al rea/uste del poder! ellos serán totalmente e1propiados de sus productores y
serán de$ueltos a ellos como ori"inales de sus dominadores. 7sto es! mutados en
instrumentos de dominación Ey no de lieraci&nG. )2uijano$ 2/B! cursivas nuestras..
H

>o olvidemos que una de las dimensiones propias de la cultura es lo simbólico!
teniendo en cuenta! a su ve+! que lo sim&lico y lo ima"inario no son un plano aparte ni
secundario! sino elementos inmanentes y constituyentes de lo material(social y de lo
hist&rico(social. 9e allí que la paradoja entre imitaci&n cultural )desde y para el poder. y
suversi&n cultural )desde y para los puelos. apuntada por 2uijano! encuentre su
equivalencia en la paradoja entre 3usurpación simbólica4 e 3insurgencia simbólica4 que
;uerrero se4ala! entendiendo por la primera el proceso de expropiaci&n! vaciamiento de
contenido! resemanti+aci&n! alienaci&n! alteraci&n! emporecimiento! exoti+aci&n!
folclori+aci&n! institucionali+aci&n y funcionali+aci&n por y para la preser$ación del orden
neocolonial establecido );uerrero$ IJ y HM.# mientras que a la se"unda hay que
entenderla como el proceso aut&nomo de creaci&n y5o apropiaci&n de los símolos! los
sentidos! la palara! los discursos! los espacios y los tiempos por parte de las
8
7n efecto! :mérica Datina es un continente hist&ricamente marcado por “revoluciones inconclusas” y
contrarrevoluciones. 7 hist&ricamente han sido los mesti+os(clase media los principales “instrumentos
humanos” de la imitaci&n cultural o de esta forma colonial de dominaci&n cultural. Por otro lado! un ejemplo
de contrarrevoluci&n cultural actual es la “cultura de masas” o “industria cultural” )industria del
entretenimiento! prensa amarillista y “rosa”! etc..! así como tamién el actual multiculturalismo en su versi&n
andino(tropical! esa nueva verosimilitud tramposa de la @odernidad en estas tierras.
,H
diversidades sociales populares o sualternas! recurriendo a todo su acumulado hist&rico!
actuando en el presente y proyectándose hacia el futuro! es decir "enerando referentes
semánticos! políticos y civili+atorios para toda la sociedad a pesar, en contra y más allá de
la colonialidad del poder) 7s por ello que no solo es necesaria la resistencia! sino tamién
la insur"encia! la reeli&n o la suversi&n )3íd.$ HH.. 8odo eso es lo que comprende la
insur"encia sim&lica de las diversidades.
Por lo expuesto! la pre"unta clave es %cómo resol$er tales parado/as' Q la
respuesta (a estas alturas a lo mejor un poco redundante o ret&rica( es$ si el ojetivo es la
construcci&n de una sociedad realmente intercultural! materiali+ar esta utopía! entonces el
nico modo de conse"uirlo es mediante la sub$ersión cultural o la insurgencia simbólica
de las di$ersidades sociales populares) 7sto es! mediante la 3construcción dialógica4 o
3dial0ctica de la alteridad4 entre mismidad y otredad o entre identidad y alteridad por parte
de las culturas populares diferentes pero hermanas y enfrentadas a un mismo patr&n
colonial de poder# mediante el reconocimiento y la inclusión de tales di(erencias! a fin de
lo"rar una con$i$encia pací(ica! la construcción a mano propia del (uturo y un buen $i$ir o
“suma= =ausay” );uerrero$ JB y ,-2.. 7n pocas palaras! mediante la interculturalidad
misma, siendo que la interculturalidad es parte, e1presión y síntoma de la insurgencia
simbólica. Q por todo ello la unidad en la diversidad cultural de los movimientos populares
es! en sí! una fuer+a social! política e hist&rica insoslayale.
Lonsi"uientemente! si la usurpaci&n sim&lica es! por excelencia! una estrate"ia de
la colonialidad del poder! entonces la insurgencia simbólica es la des5colonialidad del
poder! ya que descoloni+ar es suvertir y lierar. Q si el racismo o uni(culturalidad es
estructural! he"em&nica y opresiva como cultura! entonces la interculturalidad es
contrahegemónica y liberadora per se) Wsta! por tanto! resulta ser un camino y a la $ez un
$ehículo de liberación y de transformaci&n hist&rico(social! civili+atoria.
,J
Xolviendo al mito de la @odernidad! 9ussel entendería esta propuesta de
interculturalidad contrahe"em&nica y lieradora como “acto de liberación )racional! como
reconstructivo del mito Ede la modernidadG# práctico(político! como acción que supera el
capitalismo y la modernidad en un tipo trans5moderno de civili+aci&n ecol&"ica! de
democracia popular y de justicia econ&mica..” )9ussel$ ,H-! cursivas nuestras.. Da
interculturalidad no solo es! pues! un proyecto cultural y político! sino tamién ci$ilizatorio!
proyecto al que 9ussel denomina ?rans57odernidad$
una 3?rans57odernidad4 como proyecto mundial de liberaciónF donde la -lteridad que era
co5esencial de la 7odernidad, se realice igualmente )cursivas nuestras.F Da “reali+aci&n”
de la @odernidad sería ahora el pasaje trascendente! donde la @odernidad y su :lteridad
ne"ada )las víctimas sacrificiales. Eel mundo periférico y colonial! el indio sacrificado! el
ne"ro esclavi+ado! la mujer oprimida! el ni4o y la cultura popular alienadas! etc.G se co(
reali+arían por mutua (ecundidad creadora )cursivas nuestras.. 7l proyecto trans(moderno
es una co5realización de lo imposile para la sola @odernidad! es decir! es co(reali+aci&n
de solidaridad! que hemos llamado analéctica )o anal&"ica! sincrética! hírida o 3mestiza4.
del Lentro5Periferia! @ujer5Xar&n! diversas “ra+as”! diversas etnias! diversas clases!
?umanidad58ierra! Lultura occidental5Lulturas del 8ercer @undo! etcétera# o por pura
ne"aci&n! sino por subsunción desde la -lteridad )cursivas nuestras. EFG
9ee ser un proyecto “trans(moderno” )y sería entonces una “8rans(@odernidad”. por
susunci&n real del carácter emancipador racional de la @odernidad y de su :lteridad
>e"ada )“el Atro” de la @odernidad.! por ne"aci&n de su carácter mítico )que justifica la
inocencia de la @odernidad sore sus víctimas y por ello se torna contradictoriamente
irracional. )cursivas ori"inales.F Da @odernidad nace realmente en ,BJ2! esa es nuestra
tesis )cursivas ori"inales.. Su real superaciónF es susunci&n de su carácter emancipador
racional europeo trascendido como proyecto mundial de lieraci&n de su :lteridad ne"ada$
la “8rans(@odernidad” )como nuevo proyecto de lieraci&n político! econ&mico! ecol&"ico!
er&tico! peda"&"ico! reli"ioso! etc... )3íd.$ 2,-(2,,! cursivas ori"inales..
2-
Lae aquí recalcar la implícita concepci&n sist0mica u holística que tiene 9ussel de
la cultura! lo que explica que concia a la 8rans(@odernidad o! en nuestro caso! a la
3nterculturalidad! como un proyecto asimismo holístico, total o integral! que afecta a todos
los campos sociales o a todas las dimensiones de lo humano y de la vida$ desde la
relaci&n material(sim&lico y las relaciones interculturales propiamente dichas! hasta la
relaci&n homre(mujer! humanidad(naturale+a o humanidad(cosmos! lo que tamién
implica Oojo( comen+ar a no separar mente de cuerpo! pensamiento de sentimiento )como
manda la modernidad racionalista.! sino que a pensar con el corazón! a 3co5razonar4! a
darle una signi(icación a(ecti$a a todas las dimensiones de la vida y ya no solo una
si"nificaci&n racional )como! en camio! ien ense4a la saiduría ancestral indí"ena.. :sí
es que la interculturalidad no solo es un proyecto antropol&"ico5sociocultural y local o
nacional! sino tamién epistemol&"ico! axiol&"ico! ecol&"ico y mundial$ ci$ilizatorio! val"a
la redundancia. 2ui+á evocando el Fanto Fósmico de 7rnesto Lardenal! Patricio ;uerrero
nos lle"a incluso a halar de una 3alteridad cósmica4 );uerrero$ ,2I! cursivas nuestras..
<i+e=! por su parte! entiende este proyecto como 3identi(icación con el síntoma4 y
3uni$ersalidad del antagonismo4. Xale citarlo in e1tenso para comprenderlo$
7n la perspectiva de i+quierda! aceptar el carácter radicalmente antagónico :es decir,
político; de la $ida social! aceptar la necesidad de “tomar partido”! es la nica (orma de ser
e(ecti$amente uni$ersal. )cursivas nuestras.
1L&mo dee comprenderse esta paradoja6 Solo puede conceirse si el antagonismo es
inherente a la uni$ersalidad misma )cursivas ori"inales.F Por lo tanto! el "esto político de
i+quierda por excelencia )que contrasta con el t&pico derechista de “a cada uno su lu"ar”.
es cuestionar el orden universal concreto en nomre de su síntoma )cursivas nuestras.! Ees
decirG de la parte que, aunque inherente al orden uni$ersal e1istente, no tiene un 3lugar
adecuado4 dentro de 0l )en nuestras sociedades Edemocrático(lierales de capitalismo
avan+ado y multicultural! >9VG! por ejemplo! los inmi"rantes ile"ales o los “sin techo”.
)cursivas nuestras.. 7ste proceso de identi(icación con el síntoma )cursivas ori"inales. esF
2,
identi(icar la uni$ersalidad con la cuestión de la e1clusión… )<i+e=$ ,H0(,HI! cursivas
ori"inales. EFG
7sta afirmaci&n de la uni$ersalidad del antagonismo )cursivas nuestras. no implica en
modo al"uno que “en la vida social no hay diálo"o! solo "uerra”F EDaG i+quierda se define
por la apuesta a que la cultura puede ser$ir como un arma e(iciente contra el re$ól$er
)cursivas nuestras.! Eal queG se puede contrarrestar con la lucha que tiene como forma
principal el conocimiento re(le1i$o) )3íd.$ ,HM(,HH! cursivas ori"inales..
Lon tales elementos podemos apoyar nuestra idea de que la construcci&n de una
sociedad verdaderamente intercultural es posile solo desde la di$ersidad rebelde o
insurgente de los pueblos, de los sectores populares! solo desde 3la rebelión del arcoiris4#
así como tamién la idea de que la insur"encia o suversi&n cultural (más allá de este
“denso” si"nificante( posee una naturale+a profundamente creadora o positi$a más que
destructora o ne"ativa. Da interculturalidad en cuanto tal es dial&"ica e inclusiva! pero
tamién es crítica y reelde. 7llo explica (entre otras ra+ones y motivos( que este traajo
sea una crítica a la cultura racista dominante al mismo tiempo que una propuesta de una
interculturalidad contrahe"em&nica y lieradora.
: esta perspectiva o proyecto intercultural de liberación hay que entenderlo además
como “la destrucci&n de las fronteras y las pautas de mi"raci&n for+ada! la reapropiaci&n
del espacio y del poder de las multitudes de determinar la circulaci&n y la me+cla "loales
de los individuos y de las polaciones” )>e"ri y ?ardt$ //,.! dado que todo este
“nomadismo” y “mesti+aje” inherentes a la interculturalidad son una forma de resistencia e
insur"encia que! teniendo a la comunicaci&n y a la cooperaci&n como soportes
constantes! “se traduce en amor y comunidad”! “en libertad”! en deseo de “construir una
comunidad humana”! una “ciudadanía global” )cursivas nuestras.$ de hecho! “ElGa especie
humana comCn se compone mediante la circulaci&n y lle"a a ser un 8r(eo multicolor de
infinito poder# la comunidad humana se constituye a través de la circulaci&nF el deseo de
22
la multitud no es un 7stado cosmopolita# es una especie comn.” )3íd.! cursivas
nuestras..
7fectivamente! un 38r(eo multicolor4 poderoso! n&mada! lire! mesti+o! reelde!
amoroso y comunitario es la metáfora precisa e inmejorale para “nuestra” propuesta de
interculturalidad )decimos “nuestra” porque no nos pertenece.. Do cual se conecta a su
ve+ con una ella y profunda idea Oasimismo poética( de ;uerrero$ que 3la
interculturalidad solo será posible desde la insurgencia de la ternura4$ la construcci&n de
un “nuevo modelo civili+atorio”! de un “nuevo sentido de la vida”! de una sociedad
intercultural que se nutra de y celere la diversidad! la diferencia y la alteridad )incluyendo
a la naturale+a.! es la construcci&n de “una nueva humanidad! que se sustente en la
fuer+a insur"ente del amor! los sue4os! la ale"ría! la esperan+a y la ternura” );uerrero$
,2M.! en honor al “co(ra+onar” o si"nificaci&n afectiva arria mencionados.
J
7s interesante
anotar que 7stupi4án *ass ya expresaa al"o parecido a esta idea de interculturalidad!
claro está! con su inconfundile vo+ ne"ra y en uen amorfino! a través del trovador
popular “Pedro 8imarán” )personaje del cuento citado.$
Qo soy el canto del día!
soy "uitarra americana!
soy la marima africana!
soy el "uasá esmeralde4o!
soy el cununo sin sue4o
y la maraca cuana )7stupi4án *ass$ 2B2..
Kinalmente! deemos decir que la interculturalidad contrahe"em&nica y lieradora
no es un no$edoso y so(isticado in$ento teórico, acad0mico# es! por parte de las ricas
9
>ada más lindo! en este sentido! que presenciar o que participar en un ritual! una min"a! una fiesta o una
lucha justa con "entes de diversas “ra+as”! sexos! edades! etc. %>o se di"a de las amistades y de los
amores interculturales$ qué nivel de si"nificaci&n afectiva! de insur"encia de la ternura'
2/
culturas populares de todos lados! una realidad: una herencia histórica, una (orma de
lucha presente y una apuesta de (uturo. 17jemplos6 Soran. :quí tan solo
mencionaremos una “surtida” muestra que se nos viene este rato a la cae+a$
,-
internacionalmente! los 3PP )por sus si"las en in"lés$ “3ndustrial Por=ers of the Porld”.!
las ri"adas internacionalistas de la revoluci&n espa4ola o de la "uerra civil
centroamericana! el movimiento “anti("loali+aci&n” )o alter("loali+aci&n.! los Koros
Sociales @undiales! las actuales asociaciones de mi"rantes en 7uropa y 77. NN. )estos
momentos! especialmente en :ri+ona contra aquella ley racista antimi"rantes.! "rupos
artísticos internacionales5interculturales como @anu Lhao o como el Lirco del Sol! la A>;
Laravana @undial :rcoiris por la Pa+ o la L:A3 )Loordinadora :ndina de Ar"ani+aciones
3ndí"enas.! Nniversidades 3nterculturales o “@ultiversidades” en al"unas partes! etc.! etc.#
nacionalmente! nuestra "ran literatura de los /-s! la fecunda laor de @ons. Deonidas
Proa4o! al"unos elementos del movimiento cultural “t+ánt+ico” de los I-s y M-s! el
movimiento indí"ena! el movimiento afroecuatoriano y el movimiento montuio en
conjunto )v. "r. la Kederaci&n >acional de Ar"ani+aciones Lampesinas! 3ndí"enas y
>e"ras(K7>AL3>.! los distintos movimientos contraculturales )de “culturas juveniles” o
“trius uranas”.! al"unos aspectos del 2, de enero del 2--- y de la “revoluci&n
ciudadana” actualmente en curso )aspectos que requieren ser profundi+ados o
“radicali+ados”. y! por qué no decirlo! todos5as aquellos5as que han hecho posile y que
participan en este concurso contra el racismo y a favor de la interculturalidad.
Sin duda! aCn falta mucho trecho por recorrer! mucha atalla por dar! mucha
esperan+a por semrar! un nuevo y colorido ma4ana por cosechar! donde (al i"ual que al
final de la película de neo(realismo má"ico 7ilagro en 7ilán( los “uenos días” sean
uenos días de verdad y para todos5as. 7l 7cuador no es solo un “puelo(volcán” por su
10
Por las limitaciones del espacio )y de la memoria.! mencionaremos ejemplos internacionales y nacionales
solamente del si"lo SS y del si"lo SS3! considerando! eso sí! que p. ej. la llamada “resistencia indí"ena” es
una realidad ya secular )más de 0-- a4os.. :simismo! en nuestra “revoluci&n lieral” huo ciertos ras"os
interculturales di"nos de rememorar y revitali+ar.
2B
"eo"rafía$ 3la rebelión del arcoiris4 ya empe+& a caminar y no se detendrá hasta alcan+ar
su meta final$ la sociedad intercultural. 7s más! talve+ no sea muy osado el afirmar que
sin interculturalidad contrahegemónica y liberadora 5sin interculturalidad real5 no puede
haber $erdadero 3socialismo del siglo KKL4)
Concu&ion$&
7l e/e de la cultura racista dominante! tal como lo demuestra 9ussel! es el 3mito de la
7odernidad4! que consiste en declarar “superior” e “inocente” al ser europeo(masculino(
ur"ués )lo @ismo. e “inferior” y “culpale” al ser no(europeo(no masculino(desposeído )lo
Atro.! de manera que la conquista europea es presentada como el “sacrificio” o el costo
necesario de tal “moderni+aci&n”! lue"o de lo cual se coloni+a todo el mundo de la vida de
los Atros! se los “civili+a” y! así! se los lo"ra explotar y dominar en todo aspecto. Se trata
de un proceso universal e hist&rico de in$ención5negación :o despo/o;5encubrimiento5
conquista5colonización5e1plotación y opresión del 8tro a partir de la particular! narcisista y
violenta mismidad europea. ?e aquí el presupuesto y5o mecanismo pro(undo del racismo.
Sore la ase de este mito eurocentrista (cuya estructura de 3deseo triangular4 )la
mismidad europea como ojeto de deseo y mediaci&n a la ve+. es la misma que la de la
dialéctica entre amo y esclavo( se susumi& o alien&! entonces! a lo que hoy es :mérica
Datina como si ésta fuese la 3peri(eria4 del 3centro4 europeo )y lue"o an"losaj&n.! ajo su
he"emonía y su violencia! desde ,BJ2 hasta nuestros días. 8al es el origen mismo del
moderno mundo capitalista en tanto sistema hist&rico(mundial.
:sí se estaleci&! en el mundo “periférico”! un patrón de poder histórico5estructural
sobre la base de la idea de 3raza4 Opor extensi&n! de “ra+a superior” y “ra+a inferior”(! por
tanto! sore la ase de la sistemática di$isión racista del traba/o, la sub/eti$idad, la
se1ualidad y el poder )lancos(ricos(poderosos y no lancos5as(no ricos5as(no
poderosos5as.! lo que se traduce en una /erárquica distribución de identidades sociales o
una clasificaci&n social que! aCn con sus matices y recominaciones! mantiene su
20
vi"encia hasta hoy. : este patr&n de poder 2uijano lo denomina 3colonialidad del poder4! a
partir de la cual se explica la colonialidad del ser y del saber en nuestros países y! más
precisamente! el eurocentrismo como paradi"ma de conocimiento y el racismo como
ideolo"ía cultural dominante. 7n pocas palaras! la colonialidad del poder es la base
misma de la cultura racista dominante o hegemónica aquí criticada)
Da modernidad capitalista! por consi"uiente! es colonial por naturale+a o! en
palaras de Sartre! una sociedad colonial9neocolonial. Sartre comparte el mismo nudo
ar"umental de 9ussel! pero nos dice además que todo el proceso coloni+ador es un
proceso $iolento por completo )desde lo econ&mico hasta lo psicol&"ico! tanto física como
racional y sim&licamente. que subhumaniza y deshumaniza al coloni+ado! despojándolo
de su real otredad! ojetuali+ándolo y sometiéndolo. Se trata! nuevamente! del
presupuesto y5o mecanismo pro(undo del racismo en tanto cultura del poder colonial.
Da realidad colonial5neocolonial pervive incluso en tiempos “poscoloniales”! en
tiempos de “"loali+aci&n” y “posmodernidad”! a través de la ideolo"ía del
multiculturalismo! la cual! de acuerdo a <i+e=! es una (orma in$ertida y solapada de
racismo! ya que tolera a las culturas no europeas o no modernas! pero todavía desde una
tácita y vacía universalidad(superioridad europea )o euroan"losajona.. Por tal ra+&n Ovale
adelantarlo( multiculturalismo no es sinónimo de interculturalidad, sino su opuesto.
Pero la he"emonía del capital moderno5colonial no es estale sino precaria! a
causa de sus contradicciones internas y de sus conflictos sociales inmanentes. 9e modo
que! para recuperar su inestable equilibrio o he"emonía )lo que si"nifica orden!
“pro"reso”! “civili+aci&n”! “liertad individual”! “pa+”! etc..! el moderno dios(capital
eurocentrista y racista echa la “culpa” de sus contradicciones internas a su temida otredad
o 3alteridad negati$a4 )esto es! aquí y ahora$ el indio! el ne"ro! el montuio! el “cholo”! el
“lon"o”! el árae! el cuano! el colomiano! el campesino! el mar"inal! el5la proletario5a!
el5a excluido5a! la feminista! la lesiana y el "ay! el ecolo"ista! el comunista! el anarquista!
2I
el roc=ero! el rasta! el pun=ero! el hopero! el latin =in"! etc..! con lo cual justifica o encubre
ideológica, legal y moralmente (y hasta estéticamente( el 3sacri(icio4 )opresi&n5exclusi&n!
represi&n y hasta violenta eliminaci&n. de ésta Cltima. Se"Cn *eníte+! en esto consiste la
ararie moderna o “verosimilitud tramposa” de Accidente llamada 3$iolencia sacri(icial4.
:sí pues! la sociedad actual es una inmensa red de verosimilitudes tramposas o de
violencias sacrificiales. Nn ejemplo actual de ello es la todavía en o"a ideolo"ía del
3antiterrorismo4, porque “terrorismo” es el nomre que el poder le da a la rebelión del
oprimido9e1cluido. Pero esta rebelión no es terrorismo sino lucha por la /usticia o la
equidad$ por la interculturalidad! la democracia! el uen vivir y la pa+ verdaderas! para lo
cual hay que desa(iar y descolonizar o liberar a la sociedad y a la cultura )desde lo
material hasta lo sim&lico y lo lin"Yístico.. Nna lucha! por tanto! justa y necesaria.
Si por interculturalidad entendemos la interacci&n dial&"ica e i"ualitaria entre
diferentes culturas sin que éstas renuncien a sus identidades particulares! sino en el
marco del respeto! el reconocimiento y el intercamio mutuos y permanentes! a fin de
construir concreta y sostenidamente una sociedad intercultural# afirmaremos! entonces!
que sin esta imperiosa rebelión y trans(ormación socioculturales de los
oprimidos9e1cluidos en un país tan di$erso pero a la $ez tan racista como el Ecuador, no
es posible que e1ista realmente una sociedad intercultural)
9e hecho! dado el patrón colonial del poder )incluso en su versi&n multiculturalista.
y dadas las serias limitaciones y distorsiones del enfoque de 3rescate cultural4! ello no
puede conse"uirse desde el poder. ?e aquí la hipótesis de nuestra investi"aci&n$ por tales
ra+ones! la nica $ía para ello es la 3re$italización cultural4 y! más aCn! la 3insurgencia de
las di$ersidades sociales4 populares! al decir de ;uerrero! o lo que nosotros desi"namos
interculturalidad contrahegemónica y liberadora. Q! de acuerdo tamién con ;uerrero!
se4alamos además el hecho de que los movimientos sociales de los puelos ori"inarios
así como los movimientos contraculturales ya han emprendido esta vía.
2M
7sto se confirma cuando constatamos el dinamismo e hiridismo )“nomadismo” y
“mesti+aje”. así como la diversidad! la alteridad y los conflictos de sentido y de poder
inherentes a la cultura misma# la pluriculturalidad hist&rico(estructural del 7cuador desde
antes que se convierta en repClica o estado(naci&n# y la emer"encia de los movimientos
sociales arria referidos! los cuales cuestionan la colonialidad del poder y! por implicaci&n!
la cultura he"em&nica racista.
:hora ien! nuestro país aler"a dos parado/as culturales principales! a saer$ la
di$ersidad sociocultural y el racismo o “colonialismo interno” al mismo tiempo# y la
oscilaci&n entre la 3imitación cultural4 y la 3sub$ersión cultural4 por parte de los diversos
sectores populares! en términos de 2uijano o! si"uiendo de nuevo a ;uerrero! entre la
3usurpación simbólica4 y la 3insurgencia simbólica4. 7ntendiendo por la primera el proceso
de expropiaci&n! vaciamiento de contenido! resemanti+aci&n! alienaci&n! alteraci&n!
emporecimiento! exoti+aci&n! folclori+aci&n! institucionali+aci&n y funcionali+aci&n por y
para la preser$ación del orden neocolonial establecido#
,,
mientras que a la se"unda hay
que entenderla como el proceso aut&nomo de creaci&n y5o apropiaci&n de los símolos!
los sentidos! la palara! los discursos! los espacios y los tiempos por parte de las
diversidades sociales populares o sualternas! recurriendo a todo su acumulado hist&rico!
actuando en el presente y proyectándose hacia el futuro! es decir "enerando referentes
semánticos! políticos y civili+atorios para toda la sociedad a pesar, en contra y más allá de
la colonialidad del poder)
Por lo tanto! la nica solución a tales paradojas de fondo es! sin duda al"una! la
insurgencia simbólica o sub$ersión cultural! que comprende la construcci&n dial&"ica e
inclusiva entre culturas diferentes! la unidad en la di$ersidad cultural! siempre opuesta a la
exclusi&n y desi"ualdad propias de la cultura racista dominante o he"em&nica! lo que
necesariamente si"nifica reali+ar la des5colonialidad del poder. 7s decir! la nica solución
11
>o está de más inferir! entonces! y dejar aquí aCn más esclarecido! que el multiculturalismo y el rescate
cultural son formas de usurpaci&n sim&lica# y que! por tanto! son disímiles u opuestos a la interculturalidad.
2H
es la interculturalidad misma! siendo ésta parte! expresi&n! síntoma! camino y vehículo de
la insur"encia cultural. 9e allí que la interculturalidad sea contrahegemónica y liberadora
per se. Q así es como! a fin de cuentas! demostramos nuestra hip&tesis.
“>uestra” propuesta de interculturalidad contrahe"em&nica y lieradora! que no es
solo un proyecto cultural y político sino todo un proyecto ci$ilizatorio de lieraci&n y de
vida! coincide con el proyecto de 3?rans57odernidad4 de 9ussel! en el cual además son
destacales su l&"ica holística o inte"ral! su reivindicaci&n de la “inocencia” y no
“inferioridad” de la “alteridad ne"ativa”! y su l&"ica de “mesti+aje”! “mutua fecundidad
creadora” o “solidaria” de lo :lterno u Atro con el lado racional(emancipador de la
@odernidad. Lon <i+e=! con su propuesta de ser 3antagónicos4 y a la $ez 3uni$ersales4, al
identi(icarnos con el 3síntoma4 )todos los oprimidos5excluidos en esta sociedad.! en donde
resulta explícita la posici&n contrahe"em&nica al mismo tiempo que la dimensi&n creadora
y positiva de la cultura conceida como arma no(violenta de lieraci&n. Q! por Cltimo! con
>e"ri y ?ardt! con su idea de conformar una 3especie comn4 o un 38r(eo multicolor4! el
que no solo es crítico! reelde e insur"ente! sino lire! comunitario y tierno o amoroso!
características tamién presentes en la concepci&n holística de ;uerrero para la
construcci&n de una auténtica sociedad intercultural! y que oviamente compartimos$ que
la interculturalidad puede lle"ar a un nivel incluso de 3alteridad cósmica4! el cual implica O
exi"e( comen+ar a pensar con el cora+&n! a 3co5razonar4 o a darle signi(icación a(ecti$a a
todas las dimensiones de la vida! como ien lo ense4a la saiduría ancestral indí"ena. 9e
ahí aquello de ;uerrero de que “la interculturalidad solo será posile desde la insurgencia
de la ternura”.
Kinalmente! hay que dejar en claro que la interculturalidad contrahe"em&nica y
lieradora no es un nuevo invento te&rico$ es una realidad pasada! presente y futura )con
muchos ejemplos. forjada al calor de la lucha de los diversos sectores populares! cuya
marcha diversa e inclusiva Oy tierna(! pero tamién contrahe"em&nica o reelde! no
2J
concluirá hasta que nuestra sociedad no sea real y plenamente intercultural! a tal punto
que sin interculturalidad contrahegemónica y liberadora no hay 3socialismo del siglo KKL4.
E#!o)o5 Sobr$ $ &$nti%o " a #o&ib$ utii%a% %$ $&t$ $n&a"o
Nn traajo como este! indudalemente! tiene al"unas limitaciones. Da principal de ellas es
el hecho de que! a pesar de su ri"or y profundidad! se trata de una investi"aci&n
solamente documental! ilio"ráfica o teórica. Va+&n por la cual otra limitaci&n puede ser
el “esoterismo” o dificultad de la terminología empleada. :simismo! puede haer incluso
al"unas redundancias y lagunas o cabos sueltos! de lo cual! en caso de haerlo! nos
responsaili+amos.
Sin emar"o! posee tamién ciertas $enta/as y potencialidades! a saer dos$ por un
lado! dado que su “ojeto de estudio” )la antinomia racismo5interculturalidad.
,2
sur"e de la
historia y la cotidianeidad reales de la sociedad ecuatoriana! que tamién es aplicable y
$eri(icable en este mismo terreno! en el terreno de nuestra realidad. :l fin y al cao! la
verdad más que una cuesti&n te&rica! es una cuesti&n práctica. Q! por otro lado! que! dada
la concepci&n o el en(oque sist0mico u holístico que tenemos de la cultura Oen oposici&n
a la fra"mentaci&n posmoderna de la totalidad(! esta investi"aci&n puede acaso servir
como 3herramienta teórico5conceptual4 +una entre muchas5 para posteriores
in$estigaciones y 3estudios de caso4 y! sore todo! para un $asto abanico de campos,
problemas, proyectos y acciones socioculturales concretos )ojalá que para todas las
dimensiones vitales posiles.! en el marco del pensamiento crítico! la acción
trans(ormadora y la insurgencia de la ternura desde los di$ersos sectores populares y
contraculturales que cuestionan y comaten toda forma de opresi&n y exclusi&n!
especialmente esa nefasta “herencia colonial” llamada racismo. Si dee haer
“destinatarios” y “eneficiarios” de traajos como éste! ellos son! justamente! tales
sectores hermanos! no como ojetos! sino como su/etos que son.
12
Q! no sin ra+&n! podríamos a"re"ar que la antinomia multiculturalismo5interculturalidad.
/-
7n tanto crítica y propuesta a la ve+! 3co5razonamos4 que estos son el sentido y la
posible utilidad de nuestro ensayo! de este “Arfeo multicolor” te&rico# mismo que! como
todo producto o creaci&n cultural! está sujeto al devenir hist&rico y a la “pruea de fue"o”!
más que de la academia! de la lucha real por una sociedad intercultural.
Carlos Salas V.
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