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Literaturas indigentes y placeres bajos Felisberto Hernandez, Virgilio Piera, Juan Rodolfo Wilcock Reinaldo Laddaga BEATRIZ VITERBO EDITORA doo 02 - L8re/s astracion de tapas Darvel Garin {de a Fondncion Antorehas. Concurso 1099 {de Beene y Subsidion para Ine Ares Primera edilén: agosts 2000 (OReinalde Laddage (OBoatris Viterbo Editore Espasa 1260, (S2O00DBX) Rosario «Argentina temnail:beatrizviterbo@ernet coma 18.B.N.: 960-845.099-2 Queda hocho el depésito que previene Is ley 11.728 1. Una literatura sin vida En septiembre de 1969, 1a narradora brasilesa Clarice Lispector publics, en cierto periodico de Rio de Janeiro, una eseueta y expléndida pagina sobre wun euarteto de cuerdas de Hindemith que comienze de este modo: Bl euarteto de Hindemith as fassinante, para Lispector, en tanto ae encuentra “antes de la maduracion”. Pero, sila Smmaduracidn® esol process por el eval una existencta sings: lar se incorpora al mundo, como sistoma de los vinculos es- fhbles, yadquiere uns localidad determinads, un contorns y tina posiciSn inequivocos, antes de la meduracisn” esta exis tencia, imperfectamente inaividualieada, reside en una #0 al edad particular, a distancia y en resorva del mundo. De shi fqoe pueda decirse del cuarteto de Hindemith que sn sitio ‘Eta allt donde la hus no llega, y que ot como un espacio no Stupado, wn sitio por donde nadie pasa, un lugar que nadie ‘er donde nada se erige de humano; de ahi que pueda decit- Te'deel que, anénime.s imperronal, ea como un sonido que bo hubiera sido escuehado por nadie. De ah{ que no pueda Ser retenido, Eseribe Liepector: "Después es difel reprodu- Gir de oido su mésiea, no es posible cantarla sin haberla os tudiedo. gBe como estudiar tna cosa que no tiene historia?” (243) El cuarteto de Hindemith es irreproducible y singular piecisamente porque carace de contoraos claros y distintos Ccontornos que aon de una cosa aquello que permite retener In) Pero eee mismo es To que le eonvierta on la scasion de un placer eapectfico. “Cosas somejatites podrian decirse de Ios excrits del wrt iuaye Folisborto Hernandez. Pienso on los textos, por ejem- Ble, que componen la notable coleccion que el exeritor publi Even 1947, en Buonos Aires, con el titulo de Nadte encendia las ldmparas, Nadie encendie fas lamparas es una coleceion, {de dot relatos, nerrados en general en primera persona por tin personaje recurrente, wn individuo que, siempre domi- ihade por una avider de sonaacign que pareco destinada a no Saeiaroc, entabla momentaneas relaciones que lo llevan a Enlones, cuartosy telee que son los escenarios de eurioros| rites y espectdculos, dispuestos por humanidades soném- Dulas. Betos personajes son siempre artistas: pisniatas mu: thas veces, yal menos en dos casos escritores, Los dos casos Son el relate de apertura y el relato que cierra el volumen, Encuentro interesante que la publicacion quiz més impor- tante de Felisberto Hernéndet se abra y se cierre con dos textos que nos presentan no solo escritores, sino a escrito: foren trance de literatura, escriblendo o loyendo, en plena tetividad literaria, y que el libro sea, de ese modo, presidiao por ciertas imagenes de Ia préetica 0 la operacion de la lite- a2 Pero jaué précticas de la literatura se imaginan en estos textor? Detengamones en “Laa dos historias" el texto de cic tre de Nadie encendia la limparas, caso dispositiva narra tivo es, quizds, el mas complejo del libro. La sitwactdn in Gil crit egulnte un narador a hopong 2 reterinoe Ie frataree de un joven eecritor en ance de componer wha Fstoria (de “atrapar una historia y encerrarla en un cus dderno", como dice él, de hacerlo "muy lentamente, poniendo fen ella loa mejores recursos de au espirit (Nadie encendio las lémporas 183)" Y jeual ex el tema de la historia que el joven se dispone a escribir? Solamente sabromos, en lo esen ial, que involucra a una “ella” que es Ta historia de uno tnujer sin rostroni nombre, sin identidad ene] texto. Be que, fh la flecion de Hernandez, el joven no ha comenzado vir Elalmente a eseribiria(y el nazeador a detellarnos sus uc Clones! cuando subitamente abandons el intento,« sausa de tuna “aeereta angustia” que le adviene al percibir Ia defor tnacién de sus recuerdos. El relato no ha acabado de emp ter. un mundo no ha aeabado de describiese, un tema no ha fScabado de proponerse, cuando so produce una primera im ‘pace, la primera de las muchas del relato: un cierto joven {que st preparabe a eeribir una historia, comionza por aban: Tonarla,o causa de una "secreta angustia"® que se produce ‘uando no puede evoeer con astides una imagen, En adelan. te, te desplegara un vacilante y como tentative encastre de ragmentos de narracion de los hechos y de transeripciones| de los textos de cate eacritor a quien constante se le oscapa Toque habriamos dicho que se trataba de narrar.¥ que de “ala, sw objeto principal de interés, nos comunica, al exbo, poco mas que errticas infermaciones: que "tambien era gran Reta distancia quo habia entre aus ojos y Ins cejas: de exe Gspacie pintado de azul tenue'y de esa béveda arul, parecia ‘esconder e#0 que habia en sus ojos, es0 que me hizo des tansar de mis pensamientos y amarla con toda la amplitud fle mis ganas" (185), que adorable es en “ells” aquelle que le permite al joven deseansar de sus pensamientos, que Io que Eevella’ lo faseing, le que de “ella” aparece en primer plano 2 para 1 (y para nosotros, sus lectores) 8, por ejemplo, Ye {eneralmente anodina distancia que, en wn vostro, media entre las eejae los oes: que ss placer ests vineuledo una esasion del pensamiento que ocaiona, por ejemplo, laf Sion de su mirada en un fragmento desprendido. ‘Volveremos a encontrarags con esta laze de ocasiones de placer ocsstanesen las que el ponsamionte ce suapende fens {e'n una parte aecionada, Pero ahora nos intefesa que fa Ihstoria que se habria tratado de narrar tla de ta rlastsn centre el joven y "lle, aumca comience Yerdaderamente, ‘ive en lagar de concentrarse on su desarrollo, el nerrador Se mantenga constentemonteijado en detalles, como una vez descubierta la historia, para hablar como Lispecter, no {uisiora sine escamotearia, En todo case, virtualmente nada aeabaremos conociend de in historia de “lla; esta sustrae Sin, sin embargo, no impide (y base, dirase, posible) que los esbozos de historias proliferen, nin coands la relacion amtre ellos se vuelva cada vex mas inciota,y el texto ncabe pareeiendo une scumulacign de jitones narratives apenas fojidos: vagas tscenas on hotalea, euartor, calles, encuen nebulosas. Una suma de denviaciones es lo que en este oe Srito se trama. Por eso no debiera sorprender que la practi ade a desviecion on ln ascritura se tematice en, due el narrador.on certo pasa, seal que el joven, en trance una ‘yor mas de abordar la esritura desu historia, sno quiere it Aeteribiendo los hechos en el mismo orden que ocursieron” porgue, en cambio, se le antajn “describir Ia nari de ella Eljoven habia comenzade por abandoner su iatento de cribirclerta historia causa de una “secrete angustia™ ue Jovcausaba ou impotencin de evocer con nitider determina dias imagenes; ahora ne abstina en desviarse de la hilacion normal, del buon orden narrative, por el vantejo™ de con contrarae en describ otra parte de un astro ceparade. Dos formas de esertura han side presentadas en #1 texto: un impulso de narracion que minpende ln ncidencia en el eset tor do una “tecretaangustia’ ote que se aparta desu ble Ey to por su voluntad aubita de describie un fragmento secco rnado de apaviencia. La panultima pagina de "Las des hist. igs" presenta escuctamente una tercers forma de escrt a. Un dia, se nos dice, el joven descwbre que “andave hoy vagando en mi un torrible pensamiento”,y aflema que “ho ralquiore dosparramarlo on esta pagina (192). Bscribir ex ‘para este joven, equivalente a deeparramar tn pensathien to" gque quiere decir oso? Desparramar algo es provocar la extension de una materia ain voluntad de asegurarse de J unidad dela forma que del acto resulta: sin valuntad de Ihacerse presente on la determinacign del detalle de es for ma. El sujeto del acta, evando alguien desparrama alguna foea, comiensa por ausentarse de la forma de lo que results Adeese acto, y por abandonar al assr lo que se deeparrains. Y 0 sabo que cose rosulta, en general, de desparramar alguns ose, qué indice de ese acto: una mancha (encontraremos mas tarde otras ocasiones en que objeto del placer de un per sonaje es del orden de una manchal. ‘La expresidn no es inadecuada, por otra parte, para des- cribir el texto on que se encuentra, que es une especie de dlerrame de diminutas rasgos narrativos que ninguna poten tla pareciera capar de eristalizar on una tensa nitidefige fa, ¥ que, como el cuarteto de Hindemith eegun Lispector, rogresa par escamoteos sucesivas: todas las historias en fe abandonan, se dejan sin conclusién ni secuoncia, arreba tadas, con todos sus enlaces libres, Pero una suerte de de- Frame ex, también, el otro texto de escritores de Nadie en ‘onde los lamparas: las cuatro o cineo paginas que sbren is faleccién y que llevan el titulo del libro. Benjamin sostensa (que la obra de Franz Kafka comenzaba “donde el cuento cers {Benjamin 229). Lo mismo, podria ponsarse, suponta Hernander, de su propia cbra: es que asi como Nadie encen ‘dia las témparos acaba con Ios hechos de wn joven que ints rumpe el curso de un relato, comienza con el relato de (un arrador leyenda en voz alta) un cuento que termina. Este 5, on efeeto, al prinepio del texto: Sd In lun mujer Joven ae habia recta in cakes contra 1a En el mismo tono continua el texto. El crepuseule, que ‘ene dose el comienzo del relato(aobre unos retratos, note: 2, de muertos) el poco de sol del crepusculo continta ca endo en esta sela donde lee un rolato un escritor afvetado ‘Se une radical extenvacién, de un desmayo que le impide “entrar en la vida del euento™y que le ha sustraido la eapa cidad de haceree presente en sus expresiones: “A mi me oo taba sacar las palabras del cuerpo como de un instrumento fe fucllee rotor” “Como un instrumenta de fvelles rotos” el ‘cuerpo dol leyente est, diriase, desparramado, Enel comien- 20, ¢8 la postracin, ‘En el comiense del relato y del ibro, hay, en efecto, un leyente que, postrado, abandonado por sus fwerzas y aun por su deseo ('yo lofa con desgano y levantaba a menudo la ca beta del papel"), no consigue “entrar en la vida del cuento" Bn este comienzo del relato y el libro, hay la posteacién, 1a pérdida dela fuersa, la incapacided de Incorporarse elo que del texto hace sentida:“A mi me daba pereza tener que com: 36 render de nuevo aquel cuento y transmitir su significa Comparese este levente de "Nadie encendia ine lémipars fan el “corifeo" que, en el “Treo” de Los pasos perdido: se adelanta hacia el publicoy pronuncia palabras clementaler otindolae de eu elocuencia primordial (a eon el sscsitr 4 Asturias quo, deslumbrado y espantado, pronuncts una po abra en la mayor prowimidad de ia onomatopeva. y se te ar una idea de cuan distantes podian dos eccrtores estar tn Ia misma ¢poea en la region. Pues el levente ie "Nah fencendia las lamparas” es, precisamente, alguien que —por fansancio, por despano, por perest-— te tetra y =0 Tetiew ‘del lugar en que se pronuncian sus palabras, tanto que. alguna elocuenciaellas conservan, lo hacen como-en aucen fim says, y en virtud del astometiems de un Tenguaje = veces las palabras solas y Ia costumbre de decirlas prods cian efecto sin que yo intorviniera..”) quo se encuentra ea Jas antipodas del quo se expondeia, magmétice,atorbellinad Gn su estado naciente, en la “comunieaeisn viva", “de hom bre a hombre", cuyo elogio hacen Asturias 9 Corrszar Carpentier © Paz Ente leyente que, en ol relato, no consigus “entrar en la vida del evento", tampoco consigue, en tanto narrador tar en la vida de la situacion que se Babrie dicho que trataba de narear Come alguien que, a punto de cantar (3 historin de ana mujer, xe distrae on Ja descripeion de ou ns rz, es este narvador que, a punto de conta Ia historia de tuna tarde de Lectura, se fija en el sol eavende sobre unas fotografiae, el rostro do wna mujer que parece una mascar e'una joven que apoya su cabeza sobre una pared. "Nadie tncendia las lamparas” esta hecho de Ta desceipeion de (ras mmentos de ingecion en una escena activa, Todas los tempos ‘ivos estan suprimidos el eserito se aboca menos ¢ La nat tién do un estado de cosas que progresa que ala daseripcisn de un estado de cosas que se desvanece y se disgrega. La ‘aida de la luz en la aeche, y con ella —nadie habiendo en fendido las limparas- la precipitacion progrestea ie Ine 0 Sat en la indistincin, es el objeto de interes del narrador cro, y ls caida constante de los discursos en a intrassenden= ia! en la mera extupides oem el abaurdo”y, fnalmente, de Ise vaoos on el murmullo los que quedamor hablabamos en vor cada vez mas baje a mediga que la Iuz se iba” (80), Inasta el finel en que un geste dela “mujer joven” queda sue pendido en la plona oscuridad. La situacion comicnza por facr en un cage quieto de frases y gestos, y el relato del lyente se deaparrama automdtieamente en ese cacs. ‘Una historia que permanece en estado larvarie, un relato que se deavia por ol "antojo" de su narvador de concentrarse an la descripelon de un fragmento inciert, un texto que Fe sulta del deseo de “desparramar” un pensamionta, un eset {ar que, radicalmente deaganado, no consigue entrar en la vida de au evento, un fragmento de lenguaje que se desplic- aon virtud de automatismos, un diseurso que comionza por for abandonado estas son las figuras de 1a préctica de Ia Uiteratura que presiden Nadie oncendia las lamparas. (Su ponia Polisberte Hernandez que esas cualidades eran para tina literatura deseables? ;Para la suya, por ejemplo? Sobre la respiesta a esta euestion no se puede, per sapueste, sino specular. pero cualquier especulacién sobre e! asunto debe fener en cuenta que es precizamente en apariciones desma vadas, vagas, descompacstas que los personajes de Hernndes se fijan euande hacen del mundo un coto de eap- fura de abjotos de placer Porque gen que concentra el levente le" Nadie encondia las limparas” su ateneion fascinada? La primera ver que leventa lor ojos del papel (descontando Ia Tirada sie, al somienzo del relato, eae sobre unoa "retratos de muertos queridos") os drige ala region palida que que- ‘taba entre el vestido y el mono do una de las viudae” Bs {nususl, puede decirae, lamar de ese modo —regisn pali= dla’— aun rostro, come ai no fuera nada mas, no apareciera ite nara mode que como tna zona de vaguedad (extensa, es ppaciosa) entre os bordes precisos de un vestido y un mofo. “Zona de vaguedad que es, ademas, una extensign sin vide "en algunos instantes sus ojos parecian vidrios ahumados ddeteds de Ios cuales no habia nadie” Es en tanto indice de 98 tans fags, de us ausentamiento en ol expacto de la apavicie nes que eats "regidn palida” atrae In atencién del leyente. Y fs como huella de una surtraccion que se ofrece ss con- templacién la segunda de las apariciones que lo straca: Is Smelene ondulada” y “muy espareida” de una joven que ps race "una planta gue hubiera erecide contra ol muro de Wns asa abandonada”. Esta joven volvera a convocar repetidas ‘veces la atencion del leyente: hacia el final del texto, tiende ‘adominarla. En un momento, ella lo llama a un aperte. Lucgo de un rapide intorcambio de palabras, baja ls mirads val se ddedica s observarle: Faw ois eeare Semi ace coi sr cnucla eo A este momento de delicia dol leyente lo oeasiona reco rer clertos especticalos con la mirada. La “Iujuria de ver Seomo ciorto texto la llama e& la forma mas comin de placer de los personajes de Hernéndez. Pero ol placer mat Frocnente de estos personajes del exertor urupuaya no elo ‘an placer de aprohensicn viseal (yun placer de imagina on, tambien, visual), sino el placer de aprehender partes {que se etespan a In wnidad viviente de una persona. Los ls Bias que so estivan hacia un costade —y que, pareciendo que zo van a terminar nunca, poseen menes uns forma extrats gante que una forms que se pierde— lo hace quebrando ls hhomogeneidad del rostro al cusl, presenténdose, oscepan. Un Inbio que es una “distancia de rojo humeda”, el rostro de una viude que es una “regién palida’, una porcién de la pil del craneo que permite Imeginar a una cabeza separada de 0 tronco: estos sogmentos de apariencia atraen como exten- siones que distienden (que desmayan, que extenuan) la mi rade. ‘Estas extensfonas vagas que dislocan la unidad de uns aparicion eon constantes en In obra de Hemnéndez, Detengé fnonos, por ejemplo, eh los objetos de placer que enumera, tun relato tardio some “Ursula” Cuando ol narrador ve por primera vez ala mujer “callada como una vaca” que sera en ETrelato ol objeto de au pasion, se ija en aste ospectacul EMEE G2 Grandes cudas dev ple sale yy pense on ln cortnadee Sarin Te latte perience oot alcfedorn coon pre e hablaba Las cosas inmediatamente atractives de Ursula no para el narrador, aquellas on las cuales ells xe manifiesta En cu unidad, se integrided profunda, sino precisamente las fduc do esa unidad mas ae despronden. no sUso}oe, por ejem blo, el dain ugar donde “ella” aparece, sino su cuerpo, “que Parecia haberse desarrollada como los slrededores por los Enelos ella no ee interesaba Aquello que, de Ursula, es menos personel, y lo que se tttrac a.su control, ex lo que Strae Ia atencién del narrador, del mismo modo que la cabe- Hera de una joven atraia la atencion del leyente de "Nadie tencendia las lamparas’o una sone desprendida entre unos jos y unas eejas fescinaba al joven de “Las dos bistorias Bs como sila percepeign de que ao hay un centro que orge nice esa acummilacion de unos ojos vivaces, unos labios iner- tes, unes ondas de cabelle como cortinados y unos parpados ome cobijas, fuera lo que la recomienda al narrador. Pero, {gue le sucede al leyente de "adie encendia las ftuando recorre con la mirada el estiramiento de Ia boca de 40 la "mujer joven’, al joven de “Las dos historias” cuando =e fija en el espacio entre unas cejas ¥ unos ao, al narredr de"Grsula” euando ae concentra en los “alrededoree™ var fue son su cuerpo? {En qué consiste su placer? No me pro unto en qué consisie, en verdad, su placer —pregunts, 09 furalmente, rresolubie—, sino en que dicen otros persons 3, emparentados con éstos, que consiste au placer, on otros lugares de esta obra que consist, sobre todo, en relatos de la prosecuecion del placer n Qvizds ol primer gran precursor en Ia obra de Hernando: de las criaturas on que nos hemos detenido ses el protaz nista de un texto de uventud que se lama "La cara de Ans Hay, segin este portonaje (que, como sole serv ca. v= ol huarrador del texto), dos grandes vaiedades de experiencia Hay la expeniencia que 4 identificn como caracteristicn = ion demas", pero también como la sua durante la may parte del ampo, Esta ex una experiencia en Ia cal toda Ter Soene que aparecen, odas lav aparsionss pastielares st anelan ect ay paren som i saomaccaments ‘ineuladas, de mado tal que del conjunta que compones pu de desirse inmediatamentey sin rererves que “tiene prop sto" "Cuando sentia parecido a lot demas, lay cosas, 1 personas las ideas y ls sentimiontes se nxociban entre =) fenian que ver unos con otros) sobre todos ellos habia va Aestine impreciao, enul o benévolo y que tenia propiaite {Obras 1, 521, Esta variedad de experiencia, Ia ma comn ta que comparte todo e temp todo el mundo, tiene com sbjeto apariciones que se mueven al msm tiem, al mi Ino paso, al mismo ritmo, anocadas entre sta La vex qu =o Seocian a um tiempo que avansa, ¥ndmitiendy que see tina lo queef texts llama sin “comentario” Las conan e's ‘experiencia mas comin, no alo aparecen como inmediata fasilmente vineuladas entee si, tino somo respondicuds