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Asunto Nº LP21-R-2005-000033

Tribunal Primero Superior del Trabajo


del Circuito Judicial del Estado Mérida.

CIUDADANA

JUEZ PRIMERO SUPERIOR DEL TRABAJO DEL CIRCUITO JUDICIAL DEL

ESTADO MÉRIDA.

SU DESPACHO.-

Yo IRVING A. TREMONT LUKATS, venezolano, mayor de edad, casado, titular de

la cédula de identidad Nº V- 8.039.052, abogado, inscrito en el Inpreabogado bajo el Nº 73.607,

domiciliado en la ciudad de Mérida, Estado Mérida y civilmente hábil; en mi condición de

Apoderado Judicial de la ciudadana ELIA SUSANA CLAMER MEJIA, plenamente

identificada en autos y parte demandante en la presente causa; estando dentro de la oportunidad

legal para formalizar la presente apelación, ocurro ante Usted a fin de exponer la misma bajo los

siguientes fundamentos:
PUNTO PREVIO

De conformidad con el artículo 11 de la Ley Orgánica Procesal del Trabajo en

concordancia con el ordinal 1º del artículo 49 de la Constitución de la República Bolivariana de

Venezuela, ruego muy respetuosamente y con la venia de estilo, declare improcedente la

apelación interpuesta por la ciudadana VICTORIA MEJIA PAGOAGA, ya identificada en

autos, y representada por el Abogado EMIRO ENRIQUE MARQUINA, ya identificado en

autos, por las siguientes razones:

1.- Consta en el presente expediente, escrito de apelación interpuesto por el apoderado judicial

de la ciudadana Victoria Mejia Pagoaga, plenamente identificada en el cuerpo de dicho escrito,

y en el que se acompaña al mismo, Poder Especial otorgado por la ciudadana ya identificada al

Abogado Emiro Enrique Marquina, documento este que riela en el folio 98 de este expediente, y

en el cual se lee claramente en las líneas 8 y 9: “...para que en mi nombre y representación

defienda mis derechos e intereses...”. Ahora bien, existe un principio de derecho procesal que

señala: “Nadie puede hacer valer en juicio, en nombre propio, un derecho ajeno”

(Resaltado en negritas propio), y el cual se encuentra plasmado en nuestra legislación procesal

en el artículo 140 del Código de Procedimiento Civil, con excepción de los limitados casos de

sustitución procesal, denominado así por la doctrina, en los cuales si se puede hacer valer en

juicio a nombre propio, un derecho ajeno. Según el artículo 137 ejusdem, “Las personas que no

tengan libre ejercicio de sus derechos deberán ser representadas o asistidas en juicio, según las
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leyes que regulen su estado o capacidad”, es decir, las que se hallan sometidas a patria potestad,

tutela, curatela y por condena penal. De manera que, el tutor, no puede hacer valer en juicio, en

nombre propio, los derechos de su representado, sino en nombre ajeno. Diferente y totalmente

legítimo hubiese sido si la otorgante dijese: “ Yo...actuando en mi carácter de tutora interina del

ciudadano..., inhábil,...tal como se evidencia de auto emanado del tribunal Segundo en lo Civil,

Mercantil, del Tránsito y de Menores de la Circunscripción Judicial del Estado Mérida y que

presento en este acto Ad Efectum Vivendi...Confiero Poder Especial a...para que en nombre y

representación de mi pupilo sostenga y defienda sus derechos e intereses...”. En tal sentido,

dichos artículos ya comentados, en concordancia con el artículo 155 ejusdem, señala la

necesidad de conferir poder en nombre de otro, enunciando en el poder y exhibiendo al

funcionario, los documentos auténticos, gacetas, libros o registros que acrediten la

representación que ejerce. De manera que, ciudadana Jueza, es evidente la falta de legitimidad

procesal del Abogado Emiro Enrique Marquina, ya identificado, por lo que el acto es nulo, y

todo aquello que es nulo no existe, razón por la cual la apelación interpuesta es improcedente ya

que el poder es ilegal e insuficiente y carece de cualidad o legitimación de la ciudadana

mencionada para hacer valer en nombre propio un derecho ajeno. Solicito muy respetuosamente

a la ciudadana Jueza se pronuncie sobre la improcedencia de la apelación interpuesta por el

Abogado Emiro Enrique Marquina, ya identificado, puesto que se esta violando el debido
proceso y, ergo, no tiene fundamento y la apelación carece de legitimidad.

2.- En segundo término, la ciudadana Victoria Mejia Pagoaga, ya identificada, al momento de

aceptar y juramentarse en el cargo de tutora interina del demandado en la presente causa, debe

comenzar con el procedimiento de tutela, el cual implica una serie de formalidades y pasos

previos para que esta quede legalmente constituida. En tal sentido, y a tenor de lo dispuesto en

el artículo 364 del Código Civil, no puede la tutora promover acciones en juicio, sin oír

previamente al protutor. Así lo determina el artículo 336 ejusdem al señalar que si no existe

protutor, el tutor debe promoverlo inmediatamente para poder entrar en el ejercicio de la tutela,

y de acuerdo al artículo 2 ejusdem, la ignorancia de la Ley no excusa de su cumplimiento. No

consta en autos, el nombramiento de protutor, por lo que mal podría esta sala permitir la

procedencia del recurso interpuesto, si la tutora no ha actuado con diligencia.

3.- Otra causa de suma gravedad para declarar improcedente la apelación interpuesta por la

ciudadana Victoria Mejia Pagoaga, ya identificada, es que, no era ella la tutora legal del

interdicto, ciudadano Augusto Mejia Pagoaga, ya identificado en el expediente y patrono de mi

representada, sino que era su tutora legal la ciudadana María de Jesús Mora Newman, ya

identificada en el expediente, quien para la oportunidad legal de la Audiencia Preliminar ante la


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Juez Segunda de Sustanciación, Mediación y Ejecución, no asistió a dicha audiencia ni por si ni

por medio de apoderado, tal como se expresa en el acta de fecha 4 de Abril de 2.005 y en la

sentencia respectiva que cursa en dicho expediente. De manera que, no constando en el mismo

expediente, recurso alguno por parte de la ciudadana María de Jesús Mora Newman, ya

identificada en el expediente, para aducir las razones de su incomparecencia, no tiene sentido la

procedencia de la apelación interpuesta por el Abogado Emiro Enrique Marquina, ya

identificado, dado que, como se comentó en el punto 1, “Nadie puede hacer valer en juicio, en

nombre propio, un derecho ajeno”, y si el Abogado no consignó ante este Tribunal poder que

acredite la representación judicial de la ciudadana María de Jesús Mora Newman, ya

identificada, ni escrito de apelación, mal podría esta honorable Sala escuchar la apelación de

alguien que no tiene cualidad y legitimidad para actuar por otro, infringiendo el debido proceso.
4.- Como ultimo punto y a fines de no dejar duda de ello, el Abogado Emiro Enrique Marquina,

ya identificado, incurre en errores en su escrito de apelación, el cual, como regla general del

artículo 124 de la Ley Orgánica del Trabajo, debió haber subsanado, ya que a ambas partes

deben exigírseles los mismos deberes y derechos a fines de mantener el equilibrio procesal,

puesto que, él señal en su escrito la cantidad estimada de NOVENTA Y SEIS MILLONES

DOSCIENTOS TREINTA Y CUATRO MIL SEISCIENTOS CINCUENTA Y SEI

BOLÍVARES (Bs. 96.234.656,oo) cuando lo correcto es OCHENTA Y SEIS MILLONES

OCHOCIENTOS TREINTA Y UN MIL NOVECIENTOS CUARENTA Y TRES

BOLIVARES (Bs.86.831.943,oo), y más importante aún, es el hecho que, el Abogado Emiro

Enrique Marquina, ya identificado esta apelando de una decisión de fecha 28 de Marzo de 2005

y no lo hace contra la sentencia de fecha 4 de Abril de 2005, razón por la cual, considero que el

Tribunal Segundo de Sustanciación, Mediación y Ejecución no debió haber admitido.

Con base en los puntos previamente aducidos con el suficiente asidero jurídico, ruego a

esta honorable Sala considere la improcedencia del recurso interpuesto por el Abogado Emiro

Enrique Marquina, ya identificado, en representación de la ciudadana Victoria Mejia Pagoaga,

ya identificada, por no ajustarse a derecho.

Realizadas como fueron las consideraciones previas, paso a fundamentar los motivos de

mi apelación.
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FUNDAMENTACIÓN

PRIMERA: En fecha 2 de Febrero de 2005, mi representada introdujo escrito de demanda

laboral por concepto de cobro de prestaciones sociales, consistente en cinco (5) folios útiles con

cincuenta y siete (57) anexos señalados como elementos probatorios de la existencia de una

relación laboral y ciertos pagos de salarios y otros conceptos laborales, escrito en el cual se

narran los hechos y circunstancias acaecidas junto con los motivos y fundamentos de derecho

que asisten a mi representada. Posteriormente, y cumplidas como lo fueron las demás

formalidades del proceso, tales como subsanación del escrito de demanda, notificación de la

parte demandada, audiencia preliminar el día cuatro (4) de Abril de 2005 a las 11:00 a.m.

asistiendo mi persona en representación de la demandante y no compareciendo la parte

demandada a dicho acto, incurriendo ésta última en el dispositivo legal contemplado en el

artículo 132 de la Ley Orgánica Procesal del Trabajo, esto es, en la Admisión de los Hechos,

procediendo la Juez a dictar sentencia para lo cual difirió la misma por un lapso de cinco (5)

días hábiles por considerar que se trataba de un caso poco común y complicado. Dicha sentencia

fue declarada por la Juez Segundo de Sustanciación, Mediación y Ejecución parcialmente con

lugar a favor de mi representada, puesto que, consideró la recurrida, que aún cuando existió

efectivamente una relación laboral iniciada en fecha 6 de Junio del año 1994, este vínculo

finalizo en fecha 12 de Marzo de 2001, fecha esta en que fue promovida la Interdicción Judicial
del demandado ante el Juzgado Segundo de Primera Instancia en lo Civil y Mercantil de la

Circunscripción Judicial del Estado Mérida, tal como se evidencia en la parte motiva de dicho

fallo.

SEGUNDO: Que en vista de dicho fallo, aún cuando fue declarado parcialmente con lugar a

favor de mi representada, éste vulnera evidentemente normas de orden público dirigidas al

trabajador, ocasionándole a mi representada un perjuicio grave a sus derechos constitucionales y

laborales, razón por la cual, procedí a apelar a dicha decisión con base en los artículos 131 de la

Ley Orgánica Procesal del Trabajo y 297 del Código de Procedimiento Civil, considerando que

no se le concedió a mi representada, todo lo pedido, consistiendo dichos motivos de apelación

en los siguientes puntos:

1) En la parte motiva de la sentencia in comento, la Juez Segundo de Sustanciación, Mediación

y Ejecución incurrió en un error de interpretación de los hechos alegados por la trabajadora, tal

como transcribo a continuación extracto de la parte motiva del fallo de la recurrida que señala:

“Por cuanto en la presente causa se produjo una admisión de los hechos,

este tribunal reconoce la relación laboral iniciada en fecha 6 de junio del año

1.994 y finalizada el 12 de marzo de 2.001, fecha esta en que la trabajadora


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alega, cito textualmente: ‘...continué en el ejercicio de mis funciones para las

cuales había sido contratada, incluso hasta la actualidad, por razones de

filantropía, humanidad, sensibilidad, pasión y misericordia...’(Negritas de la

recurrida)...” (Omissis)

“Razones suficientes que ilustran a esta juzgadora que hasta la fecha

referida existió el contrato de trabajo, pues al afirmar la misma que actuó bajo

las condiciones arriba señaladas no hay presunción de existencia de la relación

laboral, después del 12 de marzo de 2.001, pues no están presentes los

elementos del contrato de trabajo previstos en el artículo 67 de la Ley

Orgánica del Trabajo...” (Omissis)

Y es continua la interpretación de la recurrida en los párrafos siguientes de dicha


sentencia, que la relación laboral finalizó el día 12 de marzo de 2.001.

Ahora bien, ciudadano Juez, me permito reproducir textualmente y a su vez remitir al hecho

realmente afirmado por la trabajadora en el escrito de demanda, el cual dice así:

“No obstante la sentencia definitiva de interdicción sobre mi patrono,

continué en el ejercicio de mis funciones para las cuales había sido contratada,

incluso hasta la actualidad, por sentido de filantropía, humanidad,

sensibilidad, pasión y misericordia... (Omissis)

El diccionario Larousse define al adverbio obstante: Que obsta o estorba; pero que

antepuesta a dicha palabra el adverbio negativo No, es decir, No obstante indica, “sin embargo,

a pesar de”, lo cual, en la frase anteriormente transcrita se interpreta: “A pesar de la sentencia

definitiva de interdicción sobre mi patrono, continué en el ejercicio de mis funciones para las

cuales había sido contratada, incluso hasta la actualidad, por sentido de filantropía, humanidad,

sensibilidad, pasión y misericordia...”, lo cual nos da a entender que, aún cuando existía

sentencia judicial de interdicción sobre el patrono, ello no fue obstáculo para que mi

representada quien era la trabajadora, siguiera ejerciendo sus funciones después de la sentencia

definitiva, no como trabajadora, sino por las razones ya mencionadas. Nótese que la recurrida

señala en la parte motiva de dicho fallo “...continué en el ejercicio de mis funciones para las

cuales había sido contratada, incluso hasta la actualidad, por razones de filantropía,

humanidad, sensibilidad, pasión y misericordia...” (Negritas de la recurrida), y que en el tercer


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párrafo indica: “...dada la afirmación de la trabajadora de que el patrono fue sometido a

interdicción judicial y de que siguió prestando sus servicios por razones de filantropía,

humanidad, sensibilidad, pasión y misericordia...”, y a lo cual alude igualmente la parte

subtitulada Alegatos de la Parte Actora en el punto 5, obviando e interpretando erróneamente el

alegato de la trabajadora demandante.

TERCERO: Con base en lo anteriormente expuesto, la recurrida negó la procedencia de los

conceptos laborales de pago sustitutivo del preaviso, pago de vacaciones fraccionadas,

vacaciones y bono vacacional y salarios retenidos, horas extras diurnas y nocturnas y días de

descanso semanal, domingos y días de descanso, señalando además la existencia de una causa

ajena a la voluntad de las partes a partir de la promoción de la interdicción y no desde la

sentencia definitiva de interdicción.

Ciertamente, el artículo 98 de la Ley Orgánica del Trabajo al igual que el artículo 42 del

Reglamento de la Ley Orgánica del Trabajo señalan a la causa ajena a la voluntad de las partes

como una de las causas de terminación de la relación laboral, de igual manera, el artículo 46 del

reglamento ejusdem expresa: “Causas Ajenas a la voluntad: Constituyen, entre otras, causas de

extinción de la relación de trabajo ajenas a la voluntad de las partes: ...e) Los actos del poder

público;...” (Omissis). Ahora bien, para que se pueda declarar a una persona entredicha o

interdicta, se requiere que así lo pronuncie una sentencia judicial, pues no basta la simple
promoción de interdicción, y en vista de que toda sentencia declarativa es un acto del poder

público, esta produce consecuencias jurídicas favorables o adversas, protegiendo los derechos de

unos y lesionando los de otros, y más aún, si la sentencia declarativa que perjudica los derechos

de otros es consecuencia de un hecho de alguno de los familiares del patrono, como lo es la

promoción de la interdicción a fin de obtener una sentencia de interdicción, constituye entonces

un acto constitutivo de un despido indirecto, a tenor de lo señalado en el ordinal g) del artículo

103 de la Ley Orgánica del Trabajo y ordinal e) del parágrafo primero del mismo artículo.

Aunado a esto, si bien es cierto que el artículo 184 de la Ley Orgánica del Trabajo señala que los

patronos que no tienen fines de lucro están exentos del pago de la participación de los beneficios,

pero que deberán otorgar por lo menos 15 días de salario a sus trabajadores como bonificación de

fin de año, no por tal motivo debió la recurrida negar tal pedimento, ya que también es muy

cierto y así lo ha reiterado constantemente la Jurisprudencia Laboral que toda remuneración

recibida de manera constante y periódica resultado de la relación laboral debe ser computada en

el calculo de indemnización por antigüedad, razón por la cual, considero que si deben proceder

dichos conceptos con base en los artículos 3º de la Ley Orgánica del Trabajo y con aplicación

analógica del precepto consagrado en el artículo 9º de la Ley Orgánica Procesal del Trabajo.
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Por todas las consideraciones expuestas, es que solicito muy respetuosamente a la

ciudadana Jueza de este honorable tribunal, se revoque la sentencia de fecha 04 de Abril de 2005

del Tribunal Segundo de Sustanciación, Mediación y Ejecución del Circuito Judicial del Estado

Mérida, y conceda a mi representada en su sentencia, todo cuanto se pide en el petitorio de la

demanda.

Fundamento la presente apelación en los artículos aquí mencionados, en los artículos

señalados en el capítulo V del escrito de demanda, y en los artículos 21, 49, 87, 89 y 92 de la

Constitución de la República de Venezuela.

Es Justicia, en Mérida en la Fecha de su presentación.