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La Inflación Según Kicillof: La Teoría de las

Ganancias Extraordinarias
byMartin Uribe on 28 noviembre, 2012
a Argentina enfrenta hoy dos problemas económicos muy serios: estancamiento e inflación. En
esta nota, me referiré al segundo. Para muchos, entre los que me incluyo, la inflación actual se
encuentra en un nivel crítico (de alrededor del 25 por ciento anual) en el que se corre el riesgo
de que un shock negativo, tal como una profundización de la recesión o un agravamiento del déficit
fiscal, empuje a la economía, como en los aciagos 80s, a una espiral de inflación ascendente. El
propósito de esta entrega es deducir que tipo de políticas anti-inflacionarias, de aplicarse alguna,
deberíamos esperar en los tres años que le quedan a la actual administración.
Para abordar esta pregunta, es preciso averiguar primero qué elementos teóricos informan al gobierno
respecto a las causas de los aumentos de precios. Dado que la presidenta no es economista, se requiere
identificar quién entre sus colaboradores cercanos tiene mayor influencia en el diseño de la política
económica. Aquí haré el supuesto, quizás fuerte, de que la persona que cuenta mayoritariamente con el
oído de la presidenta es el vice ministro de economía Axel Kicillof. Mi premisa es que los otros posibles
candidatos, entre otros el propio ministro de economía, Hernán Lorenzino, la presidenta del banco
central, Mercedes Marcó del Pont, o inclusive el secretario de comercio interior, Guillermo Moreno, son
principalmente soldados que ejecutan las líneas que bajan de la presidenta, con aportes intelectuales
secundarios.
¿Cuál es la causa, entonces, de la inflación según Kicillof? Mi respuesta a esta pregunta será limitada y
seguramente parcial. Pues se basa íntegramente en el análisis de una sola fuente. Se trata de un
documento de trabajo titulado “Las Causas de la Inflación en la Actual Etapa Económica Argentina: Un
Nuevo Traspié de la Ortodoxia,” (Kicillof y Nahón, 2006). Antes que nada, debo aclarar que, como el
título del trabajo lo indica, el documento ofrece una explicación de las causas de la inflación en
Argentina en un período particular (2004-2006), no necesariamente en general. Sin embargo, pienso que
de la lectura de este trabajo se pueden deducir algunas explicaciones del origen de la inflación que el
vice ministro probablemente rechazaría en forma amplia como así también medidas de política que
posiblemente abrazaría en la coyuntura actual. Esto no quita, sin embargo, el carácter meramente
extrapolativo del presente análisis.
En una de sus secciones, el artículo en cuestión repasa sumariamente un número de teorías de la
inflación. La primera es la teoría cuantitativa del dinero, por la cual la causa primaria de la inflación es
la expansión excesiva de los medios de pago. Kicillof rechaza su aplicabilidad al caso argentino en 2004-
2006. El argumento principal para este rechazo es que él y su coautora no encuentran una correlación
suficientemente alta entre la tasa de crecimiento de la oferta de dinero y la inflación durante el período
en cuestión. Su crítica a la teoría cuantitativa parece ser, sin embargo, de mucho más amplio alcance, a
juzgar por sus siguientes aseveraciones (ambas en página 6): “Podría decirse –y con razón – que es una
teoría pasada de moda, casi antediluviana” y “Esta es, fue y será, la burda filosofía de los ajustes
ortodoxos, relatada en su versión más llana.”
A continuación, Kicillof se refiere brevemente a las teorías inflacionarias de “tirón de demanda” y
“empuje de costos”. A ambas las considera parte de la filosofía ortodoxa de la inflación. La razón de esta
L
calificación es, primariamente, que, siempre de acuerdo a la visión del autor, las políticas anti-
inflacionarias que se desprenden de estas teorías incluyen el control del crédito y el ajuste fiscal. Luego,
el autor se refiere a la teoría estructuralista de la inflación, según la cual el aumento generalizado de
precios tiene como causa de fondo la rigidez a la baja de uno o más precios nominales. Si bien los
autores descartan que el aumento de precios en 2004-2006 se haya debido a un reacomodamiento de
precios relativos—el que requeriría de un aumento generalizado de precios en presencia de rigideces
nominales a la baja—el trabajo no contiene un juicio de valor general sobre la teoría estructuralista.
Finalmente, Kicillof y Nahón ofrecen su propia visión teórica sobre la dinámica de precios en el período
2004-2006. Se refieren al aumento de precios observado en ese momento como “inflación por ganancias
extraordinarias”. El vice ministro y su coautora la explican informalmente. Escencialmente, esta teoría
mantiene que tanto el sector de bienes transables como el de no transables se caracterizan por un grado
significativo de poder monopólico. A su vez, el gobierno mantiene una política de tipo de cambio alto
para sostener a la demanda agregada. Ejerciendo su poder de mercado, los productores de transables
llevan todo aumento en el tipo de cambio al precio interno, generando una brecha con el costo de
producción, dado primariamente por el costo salarial. Kicillof se refiere a esta brecha como ganancia
extraordinaria. Al mismo tiempo, el aumento en la demanda agregada que genera la devaluación les
permite a los productores de bienes no transables aumentar el precio, también generando ganancias
extraordinarias en ese sector. De esta forma, los beneficios del tipo de cambio alto no llegan a los
trabajadores, lo que hace fracasar el objetivo último del gobierno que es beneficiar a este grupo. Esto
lleva al gobierno a aumentar aún más el tipo de cambio, lo que inicia otra rueda de aumentos de precios
y ganancias extraordinarias.
Mi intención en la presente nota no es evaluar a esta teoría de las ganancias extraordinarias de la
inflación. Como lo expresé al comienzo, mi interés central es delucidar qué deberíamos esperar que haga
el gobierno frente a un prolongamiento y/o agravamiento del actual proceso inflacionario. Para ello,
veamos que políticas derivaba Kicillof de su teoría para solucionar el problema de aumento de precios al
promediar la década del 2000. Las medidas antiinflacionarias que propone el autor en el artículo bajo
análisis son esencialmente dos: aumento de retenciones en todos los sectores transables (agrícola e
industrial) y controles de precios en el sector no transable. De esta forma, según los autores, se
frenarían los aumentos estratégicos de precios y al mismo tiempo se recanalizarían las ganancias
extraordinarias hacia la fuerza laboral.
Permítaseme concluir transmitiendo, no el pensamiento, sino el sentimiento que me generó el presente
análisis: Miedo.
Referencia
Kicillof, Axel y Cecilia Nahón, “Las Causas de la Inflación en la Actual Etapa Económica Argentina: Un
Nuevo Traspié de la Ortodoxia,” documento de trabajo CENDA No. 5, Agosto 2006. Accesible en
internet en http://cenda.org.ar/files/CENDA_DT05.pdf