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MAR DEL PLATA - ARGENTINA

«Sobre las disciplinas»


Juan Luis Vives

Prefacio

Material de Lectura Complementaria para la


Segunda Clase Magistral del Ciclo Pensamiento
Moderno

- 2009 -

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SOBRE LAS DISCIPLINAS


JUAN LUIS VIVES
(1492-1540)

PREFACIO

Mientras andaba yo sumido en mi de esas artes. Por este camino se llegará


propio pensamiento de que no hay en la pronto a sacar provecho de las lenguas
vida cosa más bella ni más excelente doctas que preparamos con tanta
que el cultivo de los ingenios, cultivo diligencia, porque contienen las
formado por el conjunto de aquellas disciplinas y porque tienen idoneidad de
disciplinas que nos separan de la contenerlas.
manera de vida de las fieras salvajes y
nos restituyen a nuestra condición de Igualmente me esforcé por limpiar las
hombres y nos elevan a Dios mismo, artes de los posibles resabios de
parecióme que debía consignar por impiedad y traspasarlas de las tinieblas
escrito todas cuantas luces se me del gentilismo a las claridades
alcanzaran acerca de ellas. Yo creo, si indeficientes de nuestra santa religión,
no me engaño, que no ha sido por otra con el intento de demostrar que aquello
razón sino porque lo hicieron ya que en la antigüedad engañó a los viejos
muchos de nuestros mayores. Y escritores no fue por vicio del ingenio
perecióme desde el primer momento humano, como algunos piensan, sino
que debía hacerlo con tal claridad y por deficiencia suya personal. A este fin
lucidez, que pudiera fácilmente ser aduje razones idas a buscar en la
entendido y retenido lo que fuere Naturaleza, no en los oráculos divinos
diciendo. Y en segundo lugar me de la Sagrada Escritura, por no pasar
pareció que ese tratado debía tener con un salto imprudente de la filosofía a
congruencia con la naturaleza de las la teología. Si hasta cierto punto
cosas a tratar, hasta donde me fuera consiguiere mi propósito, no será
posible, porque el ingenio que ha ellas ciertamente el fruto de este trabajo mío.
se aplicara, a medida que lo estudiaba y ¿Qué utilidad mayor puede excogitarse
adelantaba en su conocimiento, hallase que la de transferir a la ciega
algún sabor y complacencia y de ahí humanidad de las tinieblas a la
resultase un mayor fruto en quien se contemplación de la luz, que tanto
consagre a aprenderlas. Procuré darles importa a todos, que sin ella fuéramos
un carácter práctico, porque los ingenios los más miserables de los hombres por
sintieran aliciente por esos estudios toda una eternidad?. Y si por acaso
ennoblecedores. Añadíles algunas algunos sospechaban verla mal, la
lumbres y primores de buen decir, puedan ver más llana y abiertamente y
porque no era conveniente que materia de tal manera que se persuadan que la
tan bella anduviera vestida de ropas ven lo más clara que pueda verse.
andrajosas, como también que los Igualmente procuré evitar que ya desde
buscadores de literarias elegancias no se las primeras letras, imbuidos en errores
detuvieran perpetuamente en aquilatar gentílicos, más tarde contaminemos con
voces y lenguas. Esto es lo que acontece ellos nuestra santa religión; antes al
regularmente, por hastío de la hórrida e contrario, ya desde los comienzos,
infructuosa molestia que tenían que luego al punto nos avecemos a las rectas
tragar larguísimo tiempo en el estudio y sanas persuasiones que poco a poco, y
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con el tiempo, vayan creciendo a cultura aplicar la crítica a los escritos de


medida que nosotros crezcamos. los grandes autores, que descansar
perezosamente en la sola autoridad y
Mas como haya quedado bien asentada aceptar sistemáticamente todo cuanto
la autoridad de los antiguos preceptistas nos proporciona la fe ajena, siempre que
en la enseñanza de las artes, y porque anden lejos, muy lejos, del juicio y de la
con ella no quedase perjudicado yo, el sentencia, lo que constituye su plaga y
preceptor, ni con ella dañados los su destrucción, a saber: la envidia, el
estudiosos que de buena gana y humor agrio, la precipitación, el
fácilmente se confían a la dirección de descoco, la dicacidad truhanesca. No
un caudillo acreditado, no tuve más está tan agotada todavía ni tan
remedio que particularizar los puntos desjugada la Naturaleza, que no dé a luz
donde yo creí que ellos habían caído en cosa semejante a los primeros siglos. La
yerro. Con esta precaución pensé que Naturaleza, que es la misma, es a sí
más razonada y cómodamente podía misma siempre igual, y no raras veces,
tratar de las artes. como por acumulación de fuerzas, se
revela más vigente y más potente, como
Metido en esa faena, he tenido que es razón que creamos que debe serlo
sostener hartas disputas contra los ahora ayudada y fortalecida con una
autores primitivos, no contra todos robustez que poco a poco fue
ciertamente, pues ello no tendría fin y acrecentando con el discurso de tantos
resultaría por completo inútil, sino siglos. ¡Cuán ancha puerta de acceso a
exclusivamente contra los más todas las disciplinas nos abren los
autorizados por un consentimiento descubrimientos de los siglos anteriores
tradicional. En este punto, si se me y una tan continuada experiencia!. Tan
quiere creer, muchas veces me ello es así, que parece que nosotros
avergoncé de esta empresa mía y yo podemos, si aplicásemos el ánimo a ese
mismo condeno mi confiada presunción empeño, opinar, en general, de las cosas
por atreverme a discrepar de unos de la vida y de la Naturaleza, mejor que
escritores consagrados por los siglos, y Aristóteles, Platón u otro cualquiera de
singularmente de Aristóteles, cuyo los antiguos, después de tan larga y
talento en todos los ramos del humano constante observación de las cosas
saber, cuya industria, cuya diligencia yo inmediatas y de las remotas que en su
admiro y venero con una admiración y tiempo, por su fresca novedad, más les
veneración únicas. producían maravilla que no les
acarreaban conocimiento. ¿Qué más?.
Pero yo ruego a mi vez que nadie, por ¿Por ventura el mismo Aristóteles no se
esto, me tache de ingratitud ni de atrevió a descuajar las opiniones de sus
temeridad. Siempre pensé que les antecesores?. Y a nosotros, ¿nos estarán
éramos deudores del máximo vedados el libre examen y la crítica
reconocimiento, porque de todo cuanto honrada y franca?. Principalmente
pudieron acarrear con su sagaz desvelo, porque, como dice Séneca, con su
sin envidia y sin querella, nos hicieron habitual agudeza y discreción:
generosa donación a nosotros, sus "Aquellos que antes que nosotros
remotos sucesores, y si en algún punto promovieron esos estudios, no son
desbarraron, hay que perdonarles la nuestros amos, sino nuestros guías". La
humana flaqueza en un desvarío común. verdad es accesible a todos y no está
aún ocupada completamente. Muy
No cabe duda que es mucho más mucha parte de ella quedó reservada a
conveniente para el progreso de la los venideros.
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Yo no pretendo que se me equipare con Si alguno se dignare pulir y acicalar mis


los graves autores de la antigüedad, sino rudezas y llenar mis defectos, acaso ésta
que sus razones se contrasten con las que emprendo resultará una obra que
mías y que no se me dé más crédito que pueda leerse con algún fruto.
el que me atribuya el convencimiento.
Cuando el peso de los argumentos de
los otros y míos se mantuviere en el fiel,
fuera en mí demasiada petulancia no
avenirme a reconocer la primacía de
aquellos viejos escritores, sobre mí y
sobre cualquiera de los autores
modernos; porque tienen a su favor la
comprobación de tan larga experiencia,
acrecida y robustecida por otras nuevas
y aún desconocidas. Por cierto, para no
hablar más que de mi mismo, yo no
querría que nadie se me adhiriese y se
me pegase a mí como mi propia sombra.
Jamás seré ni autor ni predicador de
secta alguna, ni aun cuando se hubiere
de jurar sobre mi palabra. Si en algún
punto, amigos míos, os pareciere
atinado mi parecer, sostenedlo por
verdadero, no por mío. Esta posición os
será útil a vosotros y a todos los
estudios en general. El que por mí os
peleareis, como gladiadores a mí no me
aprovechará y redundará en perjuicio
vuestro por las disensiones y los
partidismos. Seguidores tenaces de la
verdad, dondequiera penséis que está,
colocaos a su lado; y a mí, ora estuviere
en vida, ora el hado hubiere cerrado mis
ojos, dejadme tranquilo con mi juez, a
quien ha de complacer mi sola
conciencia. Y ni siquiera dudo un
momento que en eso que digo serán
muchas mis equivocaciones, al sostener
que los engañados fueron aquellos
grandes hombres con quienes en modo
alguno he de compararme ni en talento,
ni en estudios, ni en conocimiento, ni en
práctica. Y al revés de Aristóteles, que
pedía gratitud por sus descubrimientos,
yo pido venia por mis omisiones. Y así
que yo suplico que interpretéis
benignamente y deis fácil y bondadoso
perdón a mis yerros, harto explicables
en un arte nueva. Ninguna arte fue
inventada y perfeccionada de un golpe.
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